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Introducción

por
Nicole EVERAERT-DESMEDT
Facultés Universitaires Saint-Louis, Bruxelles

Este volumen constituye los Escritos del coloquio internacional sobre


Magritte ante el riesgo de la semiótica que organizamos en las Facultés
Universitaires de Saint-Louis en Bruselas, los días 22 y 23 de mayo de
1998.
En esta ocasión, diferentes semiólogos se confrontaron, algunos que
MAGRITTE, Calcomanía, 1966 se presentan explícitamente como tales (la semiótica peirceana, la
semiótica cognitiva) y otros que, sin portar el nombre de «semiólogos»,
comparten el mismo objetivo, el de comprender cómo funciona la
significación (la retórica y ciertos estudios literarios que ponen el acento
sobre la aproximación entre la pintura y la expresión poética).1 Hemos

Magritte tratado de propiciar un encuentro entre los analistas semióticos y de


historia del arte.
El coloquio fue organizado en honor del nacimiento de René
ante el riesgo de la semiótica Magritte. Quisimos, a la vez, unirnos a la gran ola de «magrittización»
generalizada que ha invadido Bélgica, y tomar un poco de distancia, un
tiempo de reflexión para contradecir la banalización cultural en la cual la
obra de Magritte, por su éxito mismo, está envuelta. Paradójicamente, en
Nicole Everaert-Desmedt efecto, las imágenes de Magritte, que fueron concebidas para desbaratar
Facultés Universitaires Saint-Louis, Bruxelles las costumbres culturales, son hoy en día ampliamente recuperadas por
Traducción de Emanuel Hernández
1
Lamentamos la ausencia de los representantes de la semiótica de la Escuela de
París, quienes tuvieron un impedimento de último minuto.
la cultura. Se han «naturalizado«. Al primer vistazo, se dice de ellas: riesgo? El riesgo de ser interpretado, es decir de ser reducido a una
«¡Es de Magritte! ». interpretación. Magritte no pudo desconfiar de la semiótica; cuando
No ignoramos que Magritte pintaba para ser reproducido. Se muere en 1967, nuestra disciplina sólo estaba en sus comienzos. Pero
ocupaba de hacer reproducir sus cuadros en estudios a medida de su desconfiaba de la psicología y protestaba siempre enérgicamente contra
producción. Y, para él, una reproducción de un cuadro valía por el toda interpretación simbólica de sus cuadros:
original. No tenía necesidad de ver el original de un cuadro, como no es
necesario, decía él, ver el manuscrito de un escritor para apreciar su No hay sobreentendido en mi pintura, a pesar de la
obra. Se podría pensar de esta manera que Magritte se alegraría de ver confusión que atribuye a mi pintura un sentido simbólico.
hasta que punto se le reproduce. […] Se intenta la mayor parte del tiempo destruir las
Pero Magritte decía también, por otra parte, que sus imágenes no imágenes que pinto pretendiendo «interpretarlas»2
podían producir su efecto durante un corto tiempo. Ya que son hechas
para provocar la sorpresa, un impacto visual, y así liberar el Magritte investiga «la imagen que se resiste a toda explicación y que
pensamiento. Ahora bien, la obra de Magritte es tan conocida, está tan se resiste al mismo tiempo a la indiferencia». Sus cuadros, dice, no
vulgarizada, reproducida sobre múltiples soportes (posters y tarjetas quieren ser más que la evocación del misterio.
postales, ropa, joyas, bolígrafos, botellas de vino; y también, en la Pensemos, por nuestra parte, que la semiótica puede no solamente
ocasión del centenario, billetes y timbres postales), tan deformada por la respetar, sino además servir al objetivo de Magritte. Ya que la semiótica
publicidad y explotada como ilustración de apoyo de los temas más no busca controlar el significado, se ocupa en atender atentamente los
diversos, en una palabra: tan digerida culturalmente… que parece múltiples procesos, los menores recovecos. Al término del coloquio,
imposible voltear y descubrir una imagen de Magritte por primera vez. podemos decir que no hemos dilucidado del todo, en la semiótica, el
¿Qué hacer entonces? Tomar la obra de Magritte como objeto de Misterio de Magritte; hemos, al contrario, seguido múltiples pistas para
investigación podría ser una manera de redescubrirla, y así pues verla entrar allí más profundamente.
como si fuera la primera vez. La primera pista es trazada por la semiótica peirceana. André De
La obra de Magritte se presta particularmente bien a un estudio Tienne señala, basándose en la clasificación de las ciencias establecida
semiótico. Ya que Magritte es un pensador por medio de imágenes. por Ch. S. Pierce, que la semiótica depende de la fenomenología. Plantea
Presenta su pintura como un «rastro visible del pensamiento». por lo tanto la cuestión de la diferencia entre un fenómeno y un signo,
Reflexiona, en imágenes, en preguntas de orden semiótico, como entre la apariencia y la representación. Tal semejanza la concibe
aquellas de la semejanza y de la similitud, de lo visible oculto, de la Magritte, es decir esta capacidad del pensamiento de confundirse con su
representación, de la relación entre las palabras, las imágenes y las objeto, no es posible que la condición de la representación desaparezca.
cosas… Se podría decir que la obra de Magritte es en sí misma una El pensamiento que se asemeja conduce al Misterio, que corresponde al
semiótica, es decir una reflexión sobre el funcionamiento de la «phaneron» de Pierce, ese «flujo total de todo lo manifiesto». Peirce
significación. Se podría, entonces, esperar de la aproximación entre explica cómo el signo, o representación, interrumpe el phaneron, el
Magritte y la semiótica una «iluminación» recíproca: la obra de Magritte fenómeno, la apariencia. Magritte nos invita a seguir la corriente: de la
ha permitido a los semiólogos agudizar sus conceptos y los analistas representación hacia el Misterio que constituye el phaneron, ya que éste,
semiólogos han aportado una nueva forma de comprender la obra. «se manifiesta totalmente, no permanece del todo oculto».
Sin embargo, el título de nuestro coloquio deja entender que la obra
de Magritte corre un riesgo al dejarse abordar por la semiótica. ¿Cuál
2
R. MAGRITTE. Ecrits complets, Paris, Flammarion, 1979, p. 597.
Nicole Everaert-Desmedt vuelve sobre la noción de «aproxima- señala el interés de estas nociones por el análisis de los cuadros de
ción» según Magritte y sobre el recorrido al cual nos invita la obra de Magritte.
Magritte, de la representación hacia el Misterio. Dentro de esta Después de diversas revelaciones semióticas, la obra de Magritte es
perspectiva, analiza un cuadro titulado La Cultura de las Ideas, que abordada desde el de vista de la historia del arte, por Joel Roucloux, en
presenta un objeto híbrido, un ramo de «tuli-pipas». Para medir mejor primer lugar, quien se interroga sobre las relaciones entre Magritte, de
el alcance de la imagen de Magritte, confronta un anuncio publicitario Chirico y Bretón. Pone en evidencia las afinidades profundas entre
que utiliza el mismo proceder de Magritte, pero el proceso inter- Magritte y de Chirico y la malinterpretación de Bretón con respecto a los
pretativo desencadenado por las dos imágenes es extremadamente dos pintores.
diferente. En cuanto a Jean-Patrick Duchesne, estudia las relaciones entre
La contribución de Serge Legare es la vez teórica y didáctica. Magritte y la publicidad, apoyándose sobre el estudio de G. Roque, de
Presenta, siguiendo los trabajos de G. Deledalle et D. Savan, un modelo esta manera vuelve a poner en cuestión ciertas propuestas. Señala las
de los procesos semióticos teóricamente posibles a partir del sistema de afinidades entre la obra pictórica de Magritte y aquellos cartelistas
las categorías peircianas, explica a continuación como esos procesos belgas de la misma época, que sabían guardar su distancia con relación a
intervienen, según él, en toda búsqueda artística, y se encuentran la representación clásica, y hacían prueba de mucha gracia y creatividad.
particularmente en la obra de Magritte. Como André De Tienne y La obra de Magritte es a continuación cuestionada desde la perspec-
Nicole Everaert-Desmedt, Serge Légaré se refiere también a Peirce, pero tiva de la intertextualidad. Natalie Roelens examina las «modalidades de
su enfoque, tanto del pensamiento de Peirce como de la obra de los invisible magrittiano», antes de consagrarse al análisis más profundo
Magritte, resulta muy diferente al de las dos primeras contribuciones. de la figura del Terapeuta, que aparece en el fresco del casino Knokke
Francis Edeline y Jean Marie Klinkenberg (Grupo μ) ponen en […] Después de haber aplicado alrededor de la figura del terapeuta y de
evidencia, con la ayuda de los conceptos elaborados en su Tratado del sus accesorios de múltiples referencias intertextuales; Natalie Roelens
signo visual (particularmente del concepto de «transformación»), ciertas señala como, finalmente, la obra de Magritte nos induce a renunciar a
operaciones semióticas por medio de las cuales Magritte subvertía las todas nuestras «veleidades interpretativas»: así pues, es por «nuestra
reglas de la representación icónica. Señalan como todas las técnicas compulsión interpretativa» que Magritte tiene que soportar una terapia.
utilizadas por Magritte convergen en la confrontación de los contrarios, Stamos Medtzidakiz pone en paralelo la obra pictórica de Magritte
en la oscilación, en la «multiestabilidad». Según el Grupo μ, la paradoja y los poemas en prosa, de Ponge, por ejemplo, quien saca, como lo hace
de la obra de Magritte es que constituye a la vez una «denuncia Magritte, partido de las cosas, o bien los de Boudelaire. En efecto, como un
virulenta de las convenciones icónicas» y una exaltación total de la poema en prosa, la pintura de Magritte procede a la vez a la poetización
potencialidad de los signos. de lo banal y a la banalización de lo poético. Stamos Metzidakis analiza
Sobre un ejemplo imaginado (la representación un tanto ingenua más particularmente tres cuadros de Magritte (Le Mal du Pays, La Géante
de un santo en éxtasis delante de la Virgen que aparece en una nube et Le Portrait) a propósito de eso que él llama, como N. Roelens, la
iluminada), José María Nadal construye, en un inicio, los conceptos intertextualidad, y logra, él también, en la constatación que, frente a la
teóricos con los cuales pretende abordar la obra de Magritte. Así, obra de Magritte, estamos «obligados a permanecer con nuestra hambre
presenta los agentes narratológicos de «apreciador» y «perspectivador», interpretativa».
a partir de los cuales articula diversos métodos de construcción en el Cómo mirar las imágenes pintadas por Magritte, se cuestiona René-
discurso pictórico. Prevé a continuación la representación de la ironía, Marie Jongen. Responder a esta interrogante, dice, consiste en remplazar
del sueño, así como la representación del sueño en el campo visual y «mirar» por «ver» y «cómo» por «qué». El estudio de Jongen se apoya
sobre numerosos ejemplos de cuadros y sobre los escritos de Magritte.
Son analizados en particular los casos de imagen en la imagen, que
muestran ser la «diferencia de la imagen poética». (Por ejemplo, La
Clairvoyance), o sea, lo contrario a, la «indiferencia de la imagen
representativa» (Por ejemplo, La Condition humaine). La imagen poética
exige la renuncia a la mirada, que siempre sabe y siempre busca
explicar, para que pueda emerger el «ver», la visión pura que se abre
sobre el Misterio.
Nos queda por desear al lector un apasionante viaje a través de las
imágenes de Magritte… Pero, atención, ¡que él desconfía! Ya que, como
escribe Paul Nogé:

[…] Si se da vuelta después hacia el mundo, lo que era banal al


punto de perder su existencia, adquiere repentinamente una
profundidad temible y encantadora que deja conjeturar mal las
relaciones que mantendrá con nosotros. El universo está
cambiado, no hay más cosas ordinarias.

Nos resta también agradecer a todos aquellos que nos ayudaron, en


diversos momentos, en la organización del coloquio: los miembros del
comité organizador (André Helbo, Jean-Pierre Nandrin y Marie-France
Renard), así como a todos los colegas y amigos que contribuyeron a
difundir la información y nos aportaron palabras de apoyo y sugeren-
cias. Todos los participantes del coloquio pudieron apreciar la eficacia y
MAGRITTE, El espejo falso, 1935.
la amabilidad del servicio de Relaciones Exteriores de las Facultés
Universitaires de Saint-Louis; gracias a Véronique Eloy y a Pascale
Malice. Y gracias a Guy Everaert quien supervisó incansablemente,
cada etapa del evento, desde la elaboración del proyecto hasta la
publicación de las actas, la gestión informática y el indispensable
trabajo de secretariado.
Finalmente, agradecemos, por su apoyo financiero, al Consejo de
Investigación de las Facultés Universitaires de Saint-Louis, al Fondo
Nacional de Investigación Científica, a la Comisaría general de las
Relaciones Internacionales de Comunidad francesa de Bélgica, así como
a Belgacom, la BBL y el Art Hotel Siru.