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REVISTABIBLIOGRÁFICADEGEOGRAFÍAY

CIENCIASSOCIALES

UniversidaddeBarcelona

ISSN:1138­9796.DepósitoLegal:B.21.742­98

Vol.XVIII,nº1023,30deabrilde2013

[Serie documental de Geo Crítica. Cuadernos Críticos de Geografía Humana]

DOREEN MASSEY Y LA CREACIÓN DE CONCEPTOS COMO LUGARES:

UN PUNTO DE ENCUENTRO ENTRE TRAYECTORIAS DIVERSAS.

BENACH, Núria y ALBET, Abel. Doreen Massey. Un sentido global de lugar. Barcelona: Icaria, Colección Espacios Críticos, 2012. 309 p. [ISBN: 978-84-9888-

441-8]

Soledad A. Martínez Rodríguez

Universidad de Barcelona

Recibido: 20 de diciembre de 2012; Aceptado 20 de febrero de 2013

Palabras clave: espacio, pensamiento crítico, globalización, Doreen Massey, geografía radical

Key words: space, critical thought, globalisation, Doreen Massey, radical Geography

thought, globalisation, Doreen Massey, radical Geography En busca del autor El segundo de los libros de

En busca del autor

El segundo de los libros de la colección Espacios Críticos, dirigida por Núria Benach y Abel Albet, se titula: “Doreen Massey. Un sentido global de lugar”, tomando el título de uno de los artículos más difundidos de Doreen Massey.

Dentro de la práctica académica de lectura y conocimiento de la obra de los diferentes autores, no es regla general la de conocer en mayor profundidad a los autores de las teorías y conceptos que utilizamos y debatimos. En esta colección, sin embargo, encontramos ese espíritu que ahonda en la complejidad del trabajo del intelectual. Además de la valiosa compilación de textos transversales de la obra de autores clave del pensamiento crítico y la traducción de algunos de sus textos al español, se hace un aporte, en el sentido más “humano”, que radica en poder conocer los rostros tras la teoría y el trabajo académico.

Una de las líneas fundamentales en la construcción de los libros que forman parte de esta colección es la de profundizar en la biografía intelectual de los autores y, desde allí, lograr tender un puente y facilitar una comprensión más integral de sus obras. Esta estructura nos lleva a la integración de dos niveles

fundamentales que operan siempre en conjunto: el de la producción académica y el del recorrido biográfico.

Podemos apreciar en el trabajo de Núria Benach y Abel Albet el ejercicio de buscar lecturas no sólo lineales y académicas, sino también reticulares y contextualizadas, donde las ideas y conceptos de los autores trabajados, toman cuerpo, cara, vida, intertextualidad… “raíces”. Es, podría decirse, un trabajo de arqueología en el que el contexto o “todo lo que rodea la producción teórica” termina siendo un

elemento que se visibiliza: biografía, entrevistas, fotos, comentarios sobre los textos, textos inéditos además de la compilación de los trabajos más significativos o representativos de la obra del autor. Es, también, un trabajo de recolectores, al modo de un diario de vida o collage que humaniza el trabajo intelectual y nos hace comprender a los autores y sus ideas de manera encarnada o, para seguir la línea

de la temática de esta colección, “situada”.

Ida y vuelta

En el caso particular de Doreen Massey, su biografía y vida “más allá de la academia” resultan fundamentales para la comprensión de su producción teórica. Es una geógrafa que ha dejado que sus experiencias cotidianas sean base de inspiración de su trabajo académico. En otras palabras, ha utilizado

la experiencia como un campo fértil de contraste para la creación teórica. Es así como surgen sus

conceptos cargados de dinamismo, lo que explicaría en buena parte la repercusión que han tenido dentro de las ciencias sociales e incluso fuera de ellas, en la arena de lo político y de la vida cotidiana en general.

El libro comienza con un capítulo biográfico para, en el siguiente, dar paso a una entrevista que los autores realizan a la geógrafa, en la cual vemos cómo se llenan de narraciones los hechos ya entrevistos en el capítulo inicial. Estos dos capítulos de apertura incluyen diversas fotografías que hacen aún más patente la reconstrucción de la trayectoria personal y permiten una renovada valoración del trabajo académico como un todo con la vida.

A continuación, encontramos la compilación de artículos de Doreen Massey que constituyen el grueso

del libro. Es interesante ver cómo cada texto se construye en consonancia con los anteriores. Podemos

apreciar una organicidad entre las ideas y los conceptos. De texto en texto, los cuales avanzan cronológicamente, vemos crecer y desarrollarse un pensamiento que es, a la vez, una postura ante la

vida y que Massey logra en su esfuerzo (o condición irrenunciable) por trabajar siempre con su mirada puesta en lo cotidiano, en la vida misma. Su profusa obra avanza y vuelve sobre sí misma. Es así como

lo han entendido Núria Benach y Abel Albet, quienes construyen el libro en su apertura y cierre

aludiendo a la idea de “ida y vuelta”. El primer capítulo, el capítulo biográfico, justamente se titula así

“Doreen Massey: Trayectos de ida y vuelta”, expresión que, a su vez, cierra el libro: “Porque Massey demuestra con su trabajo y con su actitud vital que si la geografía debe tener la relevancia y la proyección pública a la altura de su nivel de elaboración teórica, los conceptos teóricos deben ser probados, enriquecidos y modificados en la práctica: deben ser, necesariamente, conceptos de ida y de vuelta”. (p.299)

Es éste uno de los aportes de Massey, su colaboración a la creación de conceptos que han permitido instalar la problemática de la espacialidad dentro de las ciencias sociales y que han sido fructíferos, en el sentido de que han sido incorporados por distintas disciplinas y, en esa trayectoria, ellos mismos se han nutrido, modificado, redefinido, mutado, etc.

Doreen Massey es una pensadora del espacio. Logra posicionar las preguntas que tradicionalmente se ha hecho la geografía por la relación entre los diferentes elementos de lo social y su vinculación con lo espacial y lo natural (p.95). Al recorrer cada texto encontramos que las ideas de Massey se entretejen en

función del esfuerzo por pensar lo espacial y extender esta perspectiva de análisis más allá de los límites

de la geografía, incorporando nuevas preocupaciones y temáticas.

Los artículos

El primero de los artículos es del año 1964 y se titula: “¿En qué sentido hablamos del problema regional?”. En el texto se introduce uno de los conceptos más difundidos de Massey, la “división espacial del trabajo”, que nace como una herramienta para el análisis de la desigualdad regional. En este primer texto podemos ver cómo Massey se propone cuestionar algunos de los supuestos utilizados para abordar la problemática de las diferencias regionales. Aquí ya se distingue una de las características de su pensamiento: cuestionar los supuestos y oposiciones simples y clásicas desde los que se piensan las problemáticas sociales, no sólo por una vocación de rigor académico y conceptual, sino para que nuestras reflexiones puedan servir a la comprensión y, desde ahí, a la transformación de la sociedad

(p.96).

En el segundo, se introduce uno de los más célebres textos de Massey, del año 1984: “Introducción: La geografía importa”. Lejos de ser un texto propagandístico, como podría pensarse si no se conoce su obra, se trata de instalar y extender al resto de las ciencias sociales la preocupación geográfica por el espacio, lo social, lo natural y las relaciones que se dan entre ellos, comprendiendo que la consideración del elemento espacial permite acceder a la reflexión y al análisis de la diversidad de elementos que construyen lo social ya que todos encajan, necesariamente, en el espacio. En este artículo se hace eco de las, en aquel entonces, nuevas perspectivas acerca del espacio, como el clásico trabajo de Henri Lefebvre publicado en la década de los ’70, “La production de l’espace”, en el que también se cuestiona la consideración del espacio sólo como mero escenario material de lo social y se introduce la reflexión acerca de la implicación de uno en la producción del otro: el espacio es socialmente construido a la vez que participa en la construcción de lo social. El giro de Massey, característico de su pensamiento, está en declarar que “importa”: la geografía importa, el espacio importa. Como decíamos, además del espíritu por trabajar en la creación de conceptos que nos den una mayor riqueza y agudeza intelectual, al declarar que “importa” deja ver la necesidad de entender la relación entre lo social y lo espacial como una posibilidad de cuestionamiento de los supuestos a través de los cuales se valida el actual orden mundial con sus logros y desigualdades, y a la larga se transforma en una llamada a la acción.

En los cuatro artículos que continúan, escritos entre los años 1991 y 2003, a saber: “Un sentido global de lugar” (1991); “Imaginar la globalización: las geometrías del poder del tiempo-espacio” (1999); “La filosofía y la política de la espacialidad: algunas consideraciones” (1999) y “Algunos tiempos de espacio” (2003), podemos encontrar desarrollado en extenso y en función de diversas problemáticas su concepto de espacio

En “Un sentido global de lugar”, el tema tratado gira en torno a las consecuencias de la internacionalización del capital global y es una crítica al concepto de “compresión espacio-temporal” utilizado generalmente en los análisis sobre la globalización. La pregunta que se hace Massey es cómo lograr retener algún sentido local del lugar y de su particularidad frente a las ideas hegemónicas de que lo global ataca a lo local y lo reconfigura suprimiendo sus particularidades. La respuesta apuesta por una reconceptualización de la idea de “lugar” que permita incorporar lo diverso: necesitamos una conceptualización progresista del lugar que sea abierta, en la que el lugar no sea visto como una entidad cerrada sobre sí, homogénea y estática, sino que por el contrario, aparezca como un punto de encuentro entre trayectorias diversas en constante transformación. Esto nos lleva a entender que un lugar está relacionado con el resto de lugares y que un lugar no puede ser igual a otro lugar, por más relacionados que se encuentren. Desde aquí surge un cuestionamiento a las ideas que más radicalmente señalan que la globalización genera una pérdida de lo particular y un ataque a lo local: ¿Todos los lugares tienden a ser lo mismo por efecto de la globalización? ¿Es la globalización vivida por todos de la misma manera? ¿Quién la experimenta y de qué manera?.

Desde estas preguntas se introduce el tema desarrollado en el siguiente artículo “Imaginar la globalización: las geometrías del poder del tiempo-espacio”. Sostiene Massey que no todos estamos situados de la misma manera ante la “compresión espacio-temporal” que se produciría por efecto de la globalización. La aceleración y el constante y libre movimiento no se dan de la misma manera para

todos sino que, por el contrario (y rescatando la relacionalidad del concepto de espacio y de lugar desarrollado por Massey), la movilidad de algunos es la inmovilidad de otros: “(…) los diferentes individuos están situados de maneras muy distintas en esos flujos e interconexiones (…) lo que tiene que ver con el poder en relación a los flujos y al movimiento” (p.117). Hay grupos que están a cargo del movimiento y de las comunicaciones, son ellos los que tienen un máximo de control sobre las dinámicas de lo global, y, en este sentido, se genera una “geometría del poder” que Massey caracteriza y cuestiona, dejando en evidencia que es un orden no natural, no inevitable, sino construido y, por lo mismo, transformable.

En este artículo se realiza un esfuerzo por criticar la idea más preponderante de la globalización, imaginándola desde nuevas perspectivas y, en particular, imaginándola espacialmente. La autora manifiesta la contradicción consistente en que, a pesar de que el propio término de “globalización” alude a una noción espacial y a una imaginación geográfica, se ha tendido a pensar en lo global excluyendo este elemento espacial, que sería capaz de dar luces acerca de la diversidad de trayectorias que coexisten bajo esta gran etiqueta de un mundo global. El concepto de espacio que desarrolla Massey, caracterizado por ser el ámbito de la coexistencia, permitiría apreciar el hecho de que no todos estamos posicionados de la misma manera ante las fuerzas de la globalización y del capital. Esto evidencia la necesidad de no perder de vista que las relaciones de poder hacen que las personas y los lugares nos situemos de manera diferenciada en la panorámica mundial. Para pensar y comprender la globalización es fundamental “espacializarla”, de manera que nos permita acceder a esta geometría del poder en la que no todos estamos situados de la misma manera y no todos compartimos las mismas trayectorias y en la que el movimiento y las acciones de unos influyen y condicionan las situaciones de otros.

En el siguiente artículo, “La filosofía y la política de la espacialidad”, encontramos desarrollado en extenso el concepto de espacio de Doreen Massey, proporcionando una síntesis de lo que ya habíamos venido comprendiendo en la lectura de los artículos anteriores. Le adjudica características que nos permiten pensarlo desbordando los límites clásicos dentro de los cuales se le concibe como una coordenada de lo real, mensurable y estática. Por el contrario, en Massey encontramos una definición de espacio vinculada inexorablemente a lo social, tal como ya habíamos mencionado. El espacio es producido y no un soporte material que permanece inmutable al devenir de lo social y de la historia. Son tres los elementos fundamentales que Massey considera en su definición de espacio. En primer lugar, es relacional, es decir, se produce a través de interrelaciones, de la interacción, por lo que no tiene una existencia en sí mismo independiente de lo social. En segundo lugar, al ser construido por medio de interrelaciones, el espacio es la posibilidad de existencia de la multiplicidad, ya que es la esfera en la que pueden coexistir diferentes trayectorias de manera simultánea. Finalmente, si el espacio es producto de relaciones, estará siempre en construcción, en constante movimiento y cambio. En lo que sigue del texto, la autora se dedica a analizar desde esta definición de espacio la relación entre democracia y lugar.

El último de estos cuatro artículos sigue en línea con los anteriores pero se diferencia en el tono y en el estilo de la escritura. Podríamos decir que los textos toman un tono más subjetivo y narrativo. Si volvemos a la idea de que la obra de Massey puede ser caracterizada a partir de la idea de “ida y vuelta”, en este texto de 2003 apreciamos una especie de retorno. El andamiaje conceptual de Massey ya está construido a lo largo de su trayectoria académica y política y, en los textos posteriores presentados en esta compilación, podemos ver una reflexión que deja traslucir a la persona que desde las experiencias más cotidianas sigue revisitando y ajustando sus ideas.

En “Algunos tiempos de espacio”, sigue trabajando el concepto de espacio pero utilizando además de las citas académicas de Bergson, Foucault o De Certeau (las cuales son consideradas como paréntesis dentro del texto), una serie de relatos de viaje y experiencias cotidianas para nutrir la explicación del concepto, que no sólo apelan a nuestra comprensión intelectual, sino también a una experiencia más sensorial y vivencial del espacio, como por ejemplo: “Ahora piénsalo de otra manera. Piensa que este movimiento tuyo no es sólo espacial, también es temporal. Así, apenas has salido de Manchester, y te acercas a los llanos de musgos que se extienden a ambos lados, Manchester ya ha quedado atrás. Las vidas han avanzado, se han hecho negocios, la meteorología, por supuesto, ha cambiado. Aquella

colección de trayectorias que es Manchester ya no es la misma que había cuando tú te fuiste de allí. Ha perdurado sin ti. ¿Y Liverpool? De igual forma, no se ha quedado ahí sin más, quieto en el mapa esperando tu llegada. También ha continuado haciendo sus cosas, moviéndose” (p.185). En este texto se abordan, especialmente, los temas del espacio-tiempo (su necesaria imbricación) y de las problemáticas asociadas a las distintas maneras a través de las cuales el espacio ha sido representado dentro de la historia del pensamiento, reconociendo que esta acción ha operado una exclusión de la propia vida existente en él. De ahí la importancia de considerar elementos como el movimiento y la multiplicidad que al ser reconocidos como constitutivos del espacio permiten recobrar esa vida suprimida en el desarrollo del pensamiento clásico respecto a la espacialidad. Es también éste el estilo del propio texto, las citas académicas son paréntesis dentro del intento por llenar de experiencia vital la conceptualización del espacio.

En los tres textos siguientes, más en el texto inédito que nos ofrece el libro: “Londres, diciembre de 2011”, Doreen Massey aplica sus conceptos a la reflexión sobre los cambios acaecidos en el escenario mundial de los últimos años. Junto con el análisis de la crisis y el sistema económico neoliberal, siempre desde la óptica versátil que permite la consideración del espacio, Massey comienza a hablar de “responsabilidad”. Así, en “Espacio, tiempo y responsabilidad política en una era de desigualdad global”, vuelve a la definición de espacio para hacer notar cómo ello implica, por estar siempre abierto y en construcción, un desafío en lo que respecta a la responsabilidad y a la política, es decir, a la posibilidad de cuestionamiento y transformación de la sociedad.

Se analiza el mecanismo a través del cual desde la política, pasando por las ciencias sociales, hasta los espacios de la vida cotidiana, este desafío es eludido. La elusión pasaría por comulgar con determinadas “imaginaciones evasivas” de la globalización que operan una conversión del espacio en tiempo, lo que hace que concibamos las diferencias y la desigualdad fuera del marco de lo espacial, que siendo el plano de la coexistencia, y por lo tanto de la multiplicidad y lo heterogéneo, nos podría llevar a un cuestionamiento y una reflexión crítica del sistema. Por el contrario, consideremos la diferencia dentro de una secuencia temporal que termina por suprimirla, ya que los otros que no comparten nuestro bienestar llegarán en cuestión de tiempo al mismo nivel de globalización y oportunidades. Esto nos libera de la responsabilidad que tenemos en nuestras acciones para con esos “otros” por el hecho de vivir juntos. Esta manera de imaginar lo global nos hace “evadir” la desigualdad existente en el mundo, al reducirla y ocultarla tras una explicación temporal: “ya entrarán en el sistema global y desaparecerán sus males”. Tal como en el discurso construido por la modernidad respecto al desarrollo y el progreso, suprimir lo espacial y considerar sólo lo temporal evita la reflexión acerca de que la construcción de mi mundo y de mis espacios repercute y está en conexión con la construcción de los mundos y espacios posibles para el otro: “Estas dos consecuencias de convertir el espacio en tiempo (y por tanto eliminar su naturaleza esencial), es decir, de negar la implicación en la producción de la desigualdad y en la reducción de las diferencias al situarlas en aquella sucesión histórica, implican la supresión de los desafíos éticos y políticos” (p.201).

En “Londres inside-out” (2006), analiza Londres desde su conceptualización de lugar, entendiendo que sus identidades se encuentran construidas relacionalmente, observándola en su co-existencia con el resto del mundo y abierta a relaciones con otros espacios y lugares desde las cuales también se construye y por las cuales se puede decir que es lo que es: uno de los puntos desde los que se produce la globalización capitalista. El enfoque de la identidad es subsidiario de su definición de espacio.

En “Ideología y economía en el momento actual” (2011), se centra en la crisis y la posibilidad que nos presenta para poder reflexionar acerca del sistema socio-económico. Apunta especialmente a la fuerza de la ideología que lo sostiene y que nos lleva a concebir la economía y la acción de los mercados como fuerzas naturales incuestionables, deteniéndose en el hecho de que a pesar del movimiento social que ha surgido a raíz de la crisis, y aunque en un principio se escuchaban cuestionamientos al orden económico actual, estas voces parecen haberse desvanecido. El texto gira en torno a este cuestionamiento de lo económico como una fuerza natural y ahonda en cómo se ha ido construyendo este sentido común, este andamiaje ideológico, desde la década de los ’80.

Finalmente, su texto inédito: “Londres, diciembre de 2011”, tal como el mismo título evoca, se construye desde una voz narrativa epistolar, igualmente reflexiva y aguda; pero utilizando imágenes y un lenguaje más coloquial. La reflexión alude al mismo tema que el artículo anterior, la crisis, y su perspectiva podría ser considerada como la misma, la espacial. Nos narra, a la vez que analiza, su experiencia del movimiento Occupy que se organiza tras sentirse los efectos de las transformaciones que la crisis ha provocado en la vida de las personas. Massey propone que se necesita un ‘choque de imaginación’ para poder insertar un quiebre en el sistema, en las ideas que lo sostienen, que quizás es otra manera de decir, como en el artículo anterior, que se necesita un cuestionamiento profundo de la ideología que sustenta el sistema económico. Incluye en el texto un análisis sobre los modelos de democracia posibles y su relación con la producción de lugares particulares y específicos.

Conceptos como lugares

Podríamos concebir la obra de Massey como una serie de “variaciones sobre el espacio”, he ahí la fuerza de su trabajo. Apreciaciones que nacen desde la experiencia personal (de sus condiciones de mujer de clase obrera y afectada por una enfermedad crónica), que se construyen y fundamentan en la academia a lo largo de su trayectoria para terminar, finalmente, narradas desde lo subjetivo otra vez,

como vemos en los últimos textos, de regreso al terreno de las intuiciones de partida: conceptos de “ida

y de vuelta”.

Es sugerente pensar el trabajo de Massey utilizando la misma idea de lugar que construye, haciendo una analogía. Si ella nos invita a pensar “situadamente”, podemos decir que sus construcciones conceptuales son “ideas situadas” (ideas que son lugares, es decir, un punto de encuentro entre diversas trayectorias) y, quizás, ese especial esfuerzo por unir teoría y práctica es lo que hace que sus conceptos apunten siempre a la complejidad de los procesos sociales, rehuyendo la mirada más simple y sintética, más cómoda o inocente, para ir tras ideas que sean capaces de encarar la realidad en la diversidad de sus elementos, de manera que no sólo permitan entenderla y representarla de una manera aprehensible y coherente, sino que, a la larga, permitan la acción y su transformación.

Núria Benach y Abel Albet concluyen el libro recorriendo la trayectoria de Doreen Massey esbozada en el libro a través de los textos, pero esta vez destacando las grandes cuestiones abordadas por ella y en las que ha sido un aporte. En primer lugar, el posicionamiento que hace de la geografía, su esfuerzo por pensar lo espacial de una manera crítica y los conceptos derivados de esta inquietud. En segundo lugar, la importancia que otorga en su producción intelectual a lo particular y a la experiencia, en su convicción de que es necesario pensar lo real a partir del trabajo empírico. Y, en tercer lugar, destacando su vida más allá de la academia (su participación en la política, en movimientos sociales y su postura radicalmente feminista), que la posiciona en medio de contextos que le permiten nutrir y generar nuevos conceptos desde la complejidad misma de los hechos.

Para finalizar, es necesario dedicar algunas palabras para destacar el trabajo que se realiza en cada

volumen de la colección Espacios Críticos, no sólo por la riqueza y la oportunidad de contar con traducciones al castellano y compilaciones de textos claves de la obra de pensadores fundamentales en el ámbito de la crítica social, sino también por el libro en sí como artefacto en el cual se interrelacionan la voz actual, reflexiva y autobiográfica del autor tratado con la sucesión de voces académicas y posicionamientos tomados a través de sus trayectorias, así como con las propias voces de Núria Benach

y Abel Albet, como editores que realizan un trabajo de aproximación y reconocimiento, esbozados a pulso, que puebla de narraciones y gestos la obra intelectual de estos pensadores.

© Copyright Soledad A. Martínez Rodríguez, 2013.

© Copyright Biblio3W, 2013.

[Edición electrónica del texto realizada por Ferran Ayala]

Ficha bibliográfica:

MARTÍNEZ RODRÍGUEZ, Soledad A. Doreen Massey y la creación de conceptos como lugares: un punto de encuentro entre trayectorias diversas. Biblio 3W. Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales. [En línea]. Barcelona: Universidad de Barcelona, 30 de abril de 2013, Vol. XVIII, nº 1023. <http://www.ub.es/geocrit/b3w-1023.htm>. [ISSN 1138-9796].

< http://www.ub.es/geocrit/b3w-1023.htm >. [ISSN 1138-9796]. VolveralíndicedeBiblio3W Volveralmenúprincipal
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