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| El Siglo de TorreÛn | DOMINGO 16 DE MARZO DE 2008

| EDITORIAL

de TorreÛn | DOMINGO 16 DE MARZO DE 2008 | EDITORIAL EN DETERIORO TOTAL, LA ESCUELA
de TorreÛn | DOMINGO 16 DE MARZO DE 2008 | EDITORIAL EN DETERIORO TOTAL, LA ESCUELA

EN DETERIORO TOTAL, LA ESCUELA DE INGENIERÍA CIVIL

No es posible el estado en que se encuentra la que fue la escuela de Ingeniería Civil de la UAC en un deterioro total que es molesto para los vecinos y peligroso para los tran- seúntes, salen animales raros, como víboras, tlacuaches y sobre todo los olores fétidos. Se encuentra en calle Valladolid y Diagonal de las Fuentes, por favor ayúdenos. Gracias. Juan Carlos Rivera Rivera, Torreón, Coahuila.

SE PUEDEN PERDER FONDOS DEL PROYECTO REGIONAL METROPOLITANO

Sirva el presente como recordatorio a los ayuntamientos que integran la región deno- minada metropolitana, Torreón, Coahuila; Gómez Palacio y Lerdo, Durango; para que envíen la documentación necesaria del pro- yecto en común, a las secretarías correspon- dientes, ya que la fecha vence este 31 de marzo y existe el peligro de que por ese mo- tivo, cancelen dichos fondos. No es posible que todavía no se hayan puesto de acuerdo en qué los van a utilizar, existiendo necesidades de obra pública que beneficie a las tres ciudades como puede ser vialidades, abastecimiento de agua, alumbra- do, etc.

José Villarreal T. Torreón, Coahuila.

ALERTAN POR INTENTO DE FRAUDE POR BOLETAZO

¡Hola! Sólo quería informar que el día 11de marzo del año en curso, por vía telefónica in- tentaron hacerme algún tipo de fraude; la persona (masculina) que por cierto tenía mu- cha facilidad de palabra, se refería a que ha- bía ganado un sorteo de Boletazo, que había ganado una cantidad de 250 mil pesos. Obvia- mente no hice caso, pero me dieron un núme- ro telefónico a donde querían que hablara (8992445951). El número de donde me mar- caron era de la Ciudad de México

(9621459477).

El objetivo de este mensaje es que hagan un llamado a la gente a tener cuidado a este tipo de llamadas. Gracias.

Diego Mejía, Gómez Palacio, Durango.

Su opinión nos interesa

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cartas@elsiglodetorreon.com.mx

Dirección: Av. Matamoros 1056 Pte. Torreón, Coah. 27000

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Por favor incluya su nombre y la ciudad donde resida. Las cartas pueden ser editadas por razones de espacio.

Las cartas pueden ser editadas por razones de espacio. PERIÓDICO REGIONAL DEFENSOR DE LA COMUNIDAD ANTONIO
Las cartas pueden ser editadas por razones de espacio. PERIÓDICO REGIONAL DEFENSOR DE LA COMUNIDAD ANTONIO

PERIÓDICO REGIONAL DEFENSOR DE LA COMUNIDAD

ANTONIO DE JUAMBELZ Fundador

OLGA DE JUAMBELZ Y HORCASITAS Presidenta del Consejo

ANTONIO IRAZOQUI Y DE JUAMBELZ Vicepresidente y Director General

ALFONSO GONZÁLEZ-KARG DE JUAMBELZ Director General Adjunto

ENRIQUE IRAZOQUI MORALES Director de Operaciones

MARÍA DEL SOCORRO SOTO NAVARRETE Subdirectora de Finanzas

JAVIER GARZA RAMOS Subdirector Editorial

Dentro de su programa, El Siglo de Torreón pugnará:

Por un crecimiento ordenado y sano de la zona urbana

Por que la policía sea una garantía social

Por la disminución de los “tabaretes”

Por el aumento de escuelas y fundación de bibliotecas

Por la prosperidad de La Laguna

Por que todos tengamos como norma que favorecer los negocios de la Comarca es contribuir al engrandecimiento de nuestros propios negocios

Por llevar al ánimo del Gobierno Federal la idea de que:

“La Provincia también es México”.

Por la conservación del lecho del río Nazas

Por la preservación del medio ambiente

Diario de la mañana, editado e impreso por la Cía. Editora de La Laguna, S.A. de C.V., en la avenida Matamoros 1056 Pte., apartado postal 10. Te- léfonos: conmutador 7-59-1200 con cincuenta líneas. Crédito y cobranzas 7-16-1352; Sociales 7-59-1200 Exts. 1111 y 1211 y 7-13-6011; Suscrip- ciones 7-16-4514; Redacción 7-59-1200 Exts. 1113, 1115 y 1136. Fax 7- 16-5909 ó 7-12-3055. Distribuido por Celsa Distribuciones, con domicilio en Av. Matamoros 1056 Pte., Torreón Coahuila. Registrado como artículo de segunda clase el 7 de marzo de 1922. Franquicia Postal 1-08-112/90. Miembro de la Asociación de Editores de los Estados (AEE). Agencias noticiosas: El Siglo AEE, El Universal, Notimex, AP y El País. Precio por ejemplar: $8.00 entre semana y el domingo $12.00 (Estos pre- cios están sujetos a cambios sin previo aviso). Toda remisión debe hacer- se a Cía. Editora de La Laguna, S.A. de C.V. No se devuelven originales aunque no se publiquen. Los trabajadores que laboran en la redacción y confección de este periódico son miembros de la Sección 8 del SITAG.

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Reserva de derechos de autor No. 04-2001-062914324500-101 CIRCULACIÓN CERTIFICADA Año 87 | No. 17 LOS DÍAS,

CIRCULACIÓN

CERTIFICADA

Año 87

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No. 17

LOS DÍAS, LOS HOMBRES, LAS IDEAS

FRANCISCO JOSÉ AMPARÁN

‘El Niño Dios te escrituró un establo/ y los veneros de petróleo el Diablo’

H ace casi noventa años, a Ma- nuel López Velarde le que- dó muy claro: el petróleo

que yace bajo nuestro suelo (conti- nental o marítimo) va a ser una es- pecie de maldición disfrazada. Sí, representaba riqueza (aunque en aquel entonces ni idea tenían de cuánta); pero al mismo tiempo sería motivo de tentaciones, blanco de codicias, manzana de la discordia y catalizador de bronca y media. Y eso que cuando el jerezano estaba escribiendo “La Suave Patria” ig- noraba la existencia de las Seis Hermanas, “La Quina”, el Pemex- gate y lo mucho que ese recurso distorsionó el Siglo XX mexicano. Muchos países se han encontra- do con un dilema semejante: que el petróleo se convierte en maldición. Casos notorios serían Nigeria y Ve- nezuela. En el primer país, el petróleo ha sido fuente infinita de corrup- ción gubernamental y creado nive- les impresionantes de contamina- ción de tierra y mar. Su riqueza no ha servido para sacar a millones de nigerianos de la miseria; al contra- rio, les ha envenenado los campos de cultivo y el agua que beben. Pa- ra colmo, los habitantes de las prin- cipales regiones petroleras (la anti- gua Biafra, que se quiso separar hace cuarenta años) no reciben un cinco de los enormes ingresos, que

van a dar a los bolsillos de los ladro- nes gubernamentales y a las arcas de las petroleras transnacionales. No por nada, en Nigeria se regis- tran numerosos ataques a los pozos

y el secuestro de trabajadores (na-

cionales y extranjeros) de las plata- formas del Golfo de Guinea. Peque- ñas venganzas de una población agraviada por el oro negro. Venezuela se acostumbró a vi- vir prácticamente de esa sola fuen- te de riqueza, y se ha tirado en la hamaca de la manera más irres- ponsable y comodina. Y ahí sí ni có- mo echarle la culpa sólo a Hugo Chávez: sus antecesores no canta- ron mal las rancheras. Eso sí, con

la bonanza petrolera de los últimos

años, con los precios por la estra- tosfera, Venezuela se convirtió, por ejemplo, en el principal impor- tador de whiskey del mundo. De hecho, Chávez se puso hecho un basilisco (¡mira, qué novedad!) cuando amenazó con suspender to- da importación del benemérito lí- quido color ámbar, considerándolo un exceso y abuso de la burguesía

y la oligarquía. Pero no es nada

más el whiskey: Venezuela ya está importando casi todos los produc- tos de consumo a que tiene acceso la población… pagándolos con pe- tróleo. Y además, esa riqueza está financiando utópicos proyectos fa- raónicos del Gobierno bolivariano, auténticos elefantes blancos que rápidamente se convierten en po- zos sin fondo de dinero, sin viabili- dad económica (ni lógica) alguna. Algo así vio México en los tiempos de López Portillo. Lo peor es que todo el dinero proveniente del petróleo no ha evi- tado que, en los últimos meses, se presente la escasez de productos como el pollo y la leche. Nadando

en petróleo, la sufrida población ve- nezolana tiene que hacer cola du- rante horas, como si fueran ciuda- danos soviéticos (o cubanos, si a ésas vamos) para adquirir produc- tos de primera necesidad. Y para fruncir lo arrugado, agitando el petate del muerto de un conflicto inexistente y ante la presunta amenaza de una inva- sión norteamericana (¿?), Chávez amenazó con dejar de venderle petróleo al odiado imperio. El cual tiene reservas estratégicas, dentro de minas de sal en Virgi- nia, para tres meses. Sin el dinero procedente de su acérrimo rival, Chávez se quedaría sin desayu- nar en cinco días. Sí, el petróleo crea ese tipo de delirios. Por otro lado, hay países que han entendido que el petróleo no durará para siempre, que no se puede supeditar la suerte de toda una sociedad a las veleidades del precio internacional (y por tanto, imposible de controlar) de un solo recurso (aunque nadie espera que baje en un futuro próximo), y han decidido invertir para el futuro. Quizá el caso extremo sean los Emiratos Árabes Unidos, que fue- ra del petróleo no tienen otro re- curso que la arena de sus muy de- corativas dunas. Ahí está en mar- cha un programa de construcción impresionante, que pretende hacer de Dubai y otras ciudades costeras auténticos emporios turísticos, fi- nancieros y de alta tecnología. Co- mo habíamos comentado en estas páginas, ahí se yergue ya la estruc-

tura más alta hecha por el hombre. Se están construyendo islas artifi- ciales carísimas (y de muy dudoso gusto) para que ahí residan los rica- chones de este mundo… y manten- gan la economía per sécula seculo- rum. ¡Imagínense un shopping spree de la esposa de Warren Buf- fet! Los EAU estiman que cuando los oleoductos empiecen a toser, dentro de un cuarto de siglo o por ahí, el país no necesitará del hidro- carburo para sobrevivir y prospe-

rar. Eso se llama previsión. Que les cuaje la movida, eso lo veremos (bueno, lo verán los más jóvenes de mis lectores) entonces. México no ha tenido mucho tino en el manejo de este recurso. Hasta el hallazgo del pozo de Cantarell, en 1976, Pemex pujaba por darle abas- to al mercado interno; de hecho, hu- bo años (mucho después de la famo- sa expropiación) en que México fue

país importador neto de hidrocar- buros. Cuando JoLoPo anunció que íbamos a tener que aprender a “ad- ministrar la riqueza”, esa novedad se tradujo en el mayor endeuda- miento per cápita de la historia hu- mana, y una corrupción rampante que deshizo al país. Después del colapso de 1982, nos acostumbramos al hecho de que no íbamos a vivir como jeques árabes (ni a ser “una potencia me- diana tipo Francia” como también prometiera el patilludo), pero ocu- rrió algo igual de nefasto: el petró- leo sirvió para financiar el gasto corriente del Gobierno. ¿Las ven- tajas? Así el Estado se evitaba las broncotas de: introducir reformas

dolorosas, pero necesarias, acabar con los monopolios que tanto daño

le hacen al país, pero que los sindi-

catos gangsteriles defienden con uñas y dientes (como nos lo re- cuerda hoy el SME), ampliar la base fiscal, crear un sistema tribu- tario simple y justo, y empezar a cobrar impuestos como Dios man- da. Es más fácil ordeñar a patadas la escuálida vaca de Pemex que enojar a la izquierda paleolítica con un IVA parejo, pero más sen- cillo de colectar. A fin de cuentas, y para mante-

ner ese status quo, los sucesivos gobiernos priístas le concedieron al sindicato petrolero prebendas e im- punidades atroces; por el régimen fiscal que se le impuso, impidieron la modernización de Pemex; y se llegó al extremo estúpido de poner

a funcionar refinerías… en Texas,

dado que aquí es imposible asociar- se con empresas privadas. Los re- sultados están a la vista: Pemex es básicamente chatarra, el sindicato es una organización mafiosa intoca- ble, en nueve años se nos acaban las reservas, no hay tecnología para ampliarlas en grandes profundida- des y el Gobierno tiene una adic- ción a los ingresos petroleros peor que un junkie de novela de Bu- rroughs. Ah, y todas esas lacras nos dan soberanía, según la eterna cantinela priista, repetida a lo largo de setenta años. Pero no podemos seguir así:

hay que introducir cambios urgen- tes, so pena de convertirnos en im- portadores de hidrocarburos en una década. No existe otro país en este planeta que rechace coinver- siones privadas y extranjeras para adquirir tecnología y compartir riesgos (no siempre se encuentra

lo que se busca). No existe. China, Cuba, Brasil, aceptan alianzas con

petroleras extranjeras, en conve- nios negociados y benéficos para las partes involucradas. Quizá esos países no sufren el complejote de inferioridad, inoculado por el Pria- to y reforzado de todas las formas posibles por nuestra mezquina, mediocre educación, de que todo extranjero que llega a México es un Hernán Cortés que viene a vio- lar indias. Noruega tiene la tecnología pa- ra extraer petróleo de pozos mari- nos de más de tres mil metros de profundidad desde hace veinticinco años (y en el muy proceloso Mar del Norte, no en el relativamente cal- mo Golfo de México). Nosotros qui- zá podríamos desarrollar la tecno- logía en cinco, siete, diez años…

que perderíamos a lo baboso, por no aliarnos con quienes sí le saben, y que no venden su know how, sino que insisten en alianzas estratégi- cas. No hay vuelta de hoja: o asegu- ramos estratégicamente nuestra vialidad como país haciendo una re- forma energética a fondo y moder- na; o nos sumimos en nuestros com- plejos y atavismos xenófobos y de- jamos que Pemex se pudra y nos quedemos sin gasolina ni electrici- dad en una década. Es hora de de- cidir. Es el 2008, no 1938. El mundo no es el mismo. Y aunque sobran quienes sigan viviendo en el Siglo XX, éste es el XXI. Consejo no pedido para funcio- nar con gasolina “de la verde”: Lea “La cabeza de la hidra”, temprana reflexión de Carlos Fuentes de lo que nos traería la mentada bonan- za. Provecho. Correo: anakin.amparan@ya- hoo.com.mx

GUAYO
GUAYO

RELATOS DE ANDAR Y VER

Esperar

ERNESTO RAMOS COBO

E sperar puede llegar a ser un drama. Para el Larousse es- perar es permanecer en un

sitio donde se cree que vendrá al- guien o sucederá alguna cosa. El verbo creer, elemento sustancial en la definición de espera, es tener algo como verosímil, o probable, desde una particular perspectiva; por eso esperamos que ocurra. Los índices de la probabilidad, enton- ces, son medulares en la situación. Podrían ser altos en ocasiones, o bajos, o simplemente no existir, nu- los, siendo entonces la espera in- fundada del todo. Justamente allí, en esas esperas infructuosas, don- de no se consigue nada, es donde podría residir el drama; porque no se consiguió nada, o porque no pue- de conseguirse nada. Entonces viene la filosofía que algunos consi- deran barata: tener a la espera co- mo un proceso vivencial con valía independiente de lo obtenido; los frutos o su ausencia no son en rea-

lidad el precio. Veamos. Hay una mujer, en esa esquina, que todas las mañanas aguarda el autobús para ir al trabajo. La veo con sus voladas hebras canosas en- roscándosele al cuello, y pienso en su espera fundamentada en los hora-

sente la probabilidad de que la probabilidad se altere, y el no lo- grar algo tampoco debería golpe- tear nuestras mejillas como trapo sucio; lo anterior, siempre y cuan- do, hayamos hecho todo lo posible por aumentar la probabilidad en

implícita en la definición de espe- ra, requiere de información y de un sustento pragmático y realista. Mover el esqueleto. Es entonces cuando la espera podría ser funda- da y el resultado asequible. Lo terrible es la espera sin

rios del transporte público, que si bien en ocasiones se atrasan, pue- den por lo menos colocarse en los linderos de la probabilidad alta. Por eso, hojeando una revista, parece tranquila, aunque en ocasiones des-

turno. Es cierto, hay tantos facto- res incidiendo, y controlar la tota- lidad de las cosas sale de las ma- nos. Incluso los contratos pactan una cláusula de salida en caso de fuerza mayor. Pero eso es distinto

probabilidad posible. Aquélla don- de el cambio no existe y la espe- ranza se agota. Es en ella donde reside el drama y el sustento de la fe, la cual tanto respeto. Porque esa espera es proceso individual o

hebra las canas ladeando la cara al

a

sentarse esperar a que la manza-

colectivo que conoce sus motiva-

horizonte de la acera, buscando, y distinguiéndose en sus ojos una ner-

na caiga del árbol a alimentar la tripa. Porque las probabilidades

ciones y sus propios tiempos, aun- que la racionalidad indique que es

viosa calidad de canje. Las probabi-

de que la manzana caiga son bajas,

un callejón sin salida. Ese tipo de

lidades de que la probabilidad se al-

y

seguramente disminuirán más si

espera debe ser respetada y asi-

do lo circunda. Y veamos la fragi-

tere como motivo de la angustia. El “si Dios quiere”, que suelen repetir los viejos, como cura anticipada a un desenlace infecundo. El desenlace infecundo, y el tiempo perdido, mini- mizado por un gesto de desconsuelo

continuamos la espera. Podríamos reconocer que el tráfico desbocado por un rayo tumbó un árbol e impi- dió el paso de los autobuses. Pero debemos reconocerlo y actuar. Y no seguir esperando que aparezca

milada por quien la experimenta. Aunque sepamos que el drama to-

lidad a flor de piel y los ojos vacíos ante una esperanza que se agota. ramoscobo@hotmail.com

ante lo que no tiene remedio.

en la esquina un autobús que nun-

http://ciudadalfabe-

Y es cierto. Siempre está pre-

ca llegará. La creencia, entonces,

tos.blogspot.com

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