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EDITORIAL |

DOMINGO 10 DE FEBRERO DE 2008 | El Siglo de TorreÛn | 7A

EDITORIAL | DOMINGO 10 DE FEBRERO DE 2008 | El Siglo de TorreÛn | 7A

Izquierda amable

E el país en que la forma es fondo, algunos de nuestros principales próceres políticos carecen de am-

bos y, peor aún, se enorgullecen de ello. El vulgar y misógino ataque a Ruth Zavaleta por parte de Andrés Manuel López Obrador y su camarilla es revelador en sí mismo, pero tam- bién representativo de las soterradas

luchas políticas que el país está vivien- do. Ambas dimensiones, la de la forma

y la del fondo, ameritan una seria re-

flexión porque de por medio va el país

y la democracia ciudadana que muchos

queremos construir. Primero la forma. Las palabras tie-

nen consecuencias porque revelan el pensamiento y porque adquieren vida propia. Niels Bohr, el famoso físico da- nés, decía que nunca debe uno expre- sarse mejor de lo que uno piensa. Bajo ese rasero, expresiones sobre la dipu- tada Zavaleta como “aflojar el cuerpo”

o “agarrándole la pierna a quien se de-

ja” son sugerentes de una forma de pensar, de una forma de ser. Las pala- bras reflejan el espíritu de quien las profiere. Y esas palabras evidencian un desprecio por las personas derivado

de su sexo, es decir, una intolerable mi- soginia. Además, refiriéndose a una co- lega del mismo partido político, sobre todo uno de izquierda, resulta ignomi- nioso, por lo que el partido en cuestión, debería sentirse no sólo avergonzado sino agraviado. Las palabras, dice un viejo prover- bio africano, no tienen pies, pero cami- nan. Una vez pronunciadas, las pala- bras son escuchadas, leídas, repetidas

y recordadas. En algunas cofradías ad-

quieren un valor simbólico tal que co- bran formas casi religiosas. Un ataque artero sin consecuencias para el ata- cante implica licencia para seguir ata- cando, permiso para ofender, todo lo cual destruye no sólo cualquier preten- sión de vida democrática, sino la credi- bilidad de un perfil de respeto por las formas y las leyes que el ex candidato presidencial había intentado forjar pa- ra sí mismo. Si así trata a los miembros

de su propio partido, si da pie a esa pro- funda intolerancia y falta de auto críti- ca, no es sorprendente que injurie coti- dianamente a personas que piensan distinto o que representan intereses di- vergentes a los suyos, comenzando por

el Presidente de la República.

El lenguaje empleado contra la di- putada Zavaleta lesiona a todas las mu-

n

jeres y a todos los ciudadanos. Por eso todos los miembros de la sociedad mexi- cana le debemos a la injustamente agra- viada una expresión de insoslayable so- lidaridad. Este no es un tema de ideolo- gía o de postura frente a un determina-

do tema político o legislativo. Se trata de un principio elemental de respeto, la esencia de la vida en sociedad. Sin for- mas decentes de vivir, dijo alguna vez John Womack, la democracia es imposi- ble. Y las formas decentes de vivir co- mienzan por el respeto a las personas. Ruth Zavaleta merece un absoluto res- peto por el hecho de ser persona, mujer

y ciudadana. Nada menos que eso es

aceptable en una sociedad civilizada. El ataque a la diputada Zavaleta también revela un fondo. Además del

evidente desprecio a las mujeres, el he- cho de atacar a una persona por cumplir con la responsabilidad para la que fue electa –hablar con sus pares y contra- partes- muestra dos características de

la realidad política actual. Una, la exis-

tencia de un sector de la política mexi-

cana que actúa por vías extra institucio- nales y dispuesta a todo con tal de lo- grar su cometido. La otra, una acusada disputa dentro del PRD por el futuro del partido que se manifiesta en el sis- temático intento por coartar el desarro- llo de una corriente política de auténti-

ca izquierda moderna, capaz de no sólo

cautivar al electorado, sino también de plantearle una alternativa positiva so- bre el futuro, compatible con las aspira- ciones de la ciudadanía. Es decir, esta- mos viendo a la vieja izquierda estali- nista y priista que encarna el agresor verbal frente a la promesa de una social democracia moderna del estilo español o chileno que tanta falta le hace al país. Hace dos años el país se batía en la disyuntiva entre el pasado y el futuro. Ahora resulta que ese fenómeno era igualmente cierto dentro del propio PRD. Ahí conviven dos corrientes, aho- ra nítidamente diferenciadas: la que aboga por un retorno a las peores prác- ticas y valores autoritarios del viejo PRI y que se apoya en la izquierda más recalcitrante y reaccionaria. Y la otra corriente, la que sostiene un proyecto de transformación a partir de la lucha contra el privilegio a través de mecanis- mos de mercado. La nueva izquierda, esa que ha gobernado en España, Ingla- terra y Chile en años recientes, rechaza las soluciones burocráticas y se opone a los monopolios y empresas estatales co-

LUIS RUBIO

mo respuesta natural e inexorable a to-

do fenómeno social o económico. A dife- rencia de los partidos liberales, la nue- va izquierda concibe al crecimiento eco- nómico como un mero instrumento para alcanzar una sociedad igualitaria. Lo que diferencia a los partidos liberales de los de izquierda es la búsqueda de la igualdad; lo que distingue a la vieja de

la nueva izquierda es su visión sobre el

futuro y los instrumentos que está dis- puesta a emplear para abrazarlo. La primera es eminentemente pesimista sobre el futuro; la nueva izquierda ve hacia adelante con determinación. El espectacular salto histórico que dio España en los ochenta y noventa no fue producto de la casualidad, sino de una nueva concepción del desarrollo, li- derada enteramente por esa izquierda moderna que hasta ahora había estado prácticamente ausente en México. El PRD nunca ha sido un partido monolí- tico y siempre hubo corrientes social- demócratas inspiradas en los éxitos eu- ropeos y chileno. Hoy, sin embargo, co- mo ilustran los ataques a Ruth Zavale- ta, el partido y sus miembros viven

acosados por las más rancias prácticas de descalificación y control, hijas de un estalinismo cavernario. Como en el resto del mundo, la nue- va izquierda en México ha ido cobrando forma de manera paulatina. A final de cuentas, romper mitos, remontar dog- mas y construir una verdadera alterna- tiva nunca es tarea fácil. Mucho más di- fícil cuando las prácticas internas del partido parecen más cercanas a la era soviética que a la esencia de una demo- cracia liberal. Pero el hecho es que la nueva izquierda ha ido ganando terreno

y apoyos a diestra y siniestra. No me

cabe duda que, sobre todo en los asun- tos económicos, persisten entre sus miembros muchas concepciones que son más cercanas a la vieja izquierda que a la socialdemocracia moderna, pe-

ro eso tiene más que ver con la historia

y la distancia respecto al proceso de to-

ma de decisiones gubernamental que a una posición política o filosófica. Descalificar e insultar a Ruth Zava- leta es equivalente a ofender a la demo- cracia mexicana. La forma es intolera- ble; el fondo es por demás preocupante. Es, de hecho, una afrenta a la urgente modernización institucional del país, so- bre la cual ningún partido o filosofía tie- ne monopolio. www.cidac.org

Repudio mundial a las FARC

P ocas semanas después de

que el entrometido militar

que gobierna Venezuela

propusiera en claro acto de intro-

misión en los asuntos internos de otro Estado, dejar de considerar

a las FARC como un grupo te-

rrorista por parte de los organis- mos internacionales que así lo han catalogado, para que mejor sea denominado “grupo belige- rante” se ha dado un hecho asombroso de repudio mundial a ese grupo guerrillero terrorista que ha mantenido un estado de violencia continua contra el ma- ravilloso pueblo de Colombia. Qué absurda e injerencista la posición de Hugo Chávez en los asuntos internos de Colombia, cuando simplemente habría que recordar ese atroz asesinato a mansalva de 119 inocentes y 45 heridos, muchos de ellos niños, dentro de la iglesia de Bojaya la cual fue explosionada por fuer- zas de la FARC por haberse en- contrado en ella gran cantidad de refugiados que huían de la ac- ción violenta directa de los gue- rrilleros contra todos aquellos que no se integren en su movi- miento en aquellas regiones por ellos dominadas. El pasado lunes 4 del presen- te mes las calles de 131 ciudades de todo el mundo vieron reunirse multitudes convocadas a través de mensajes en Internet para protestar contra las FARC y pe- dir a esta guerrilla que libere a los secuestrados, no cometa más secuestros y deje de mantener en vilo al conjunto de la población colombiana, negociando civiliza- damente con el Gobierno presidi- do por Álvaro Uribe a fin de que se pacifique ese magnífico país. Desde el punto de vista de los procesos de comunicación en la sociedad contemporánea la noticia es igualmente importan- te, puesto que demuestra la ca- pacidad de convocatoria, incluso

a nivel mundial que puede en-

contrar una iniciativa interesan- te, lanzada por una persona que sabe utilizar la cadena de cade-

JUAN DE LA BORBOLLA R.

La guerrilla de las FARC fundada en 1964 es la más grande y antigua de Colombia y una

de las pocas que sobrevive en Iberoamérica y tiene en su poder, según fuentes oficiales, a más de 700 personas secuestradas.

nas, que las redes de intercomu-

nicación cibernética y de telefo- nía celular pueden montar en muy breve tiempo, desplazando

a los medios hasta hace unos

cuantos años considerados como convencionales para la comuni- cación colectiva. La marcha contra la violen- cia guerrillera en Colombia en un principio se planeó que fuera solamente virtual a partir de la convocatoria lanzada el pasado 4 de enero por un grupo de jóve- nes profesionales colombianos

por medio de la red social de In- ternet “Facebook” con el título “Un millón de voces contra las FARC”. Más tarde, la protesta

se convirtió en real con el resul-

tado ya mencionado de las 130 manifestaciones en diferentes ciudades de los cinco continentes y con una respuesta bastante su-

perior a ese millón de voces ini- cialmente propugnado. La guerrilla de las FARC fundada en 1964 es la más grande

y antigua de Colombia y una de

las pocas que sobrevive en Ibero- américa y tiene en su poder, se- gún fuentes oficiales, a más de

700 personas secuestradas.

Entre esos cautivos figura un grupo de 44 políticos, soldados, policías y ciudadanos estadouni-

denses que la guerrilla aspira a intercambiar por alrededor de

500 rebeldes presos que Chávez

desearía que ya no fueran consi- derados terroristas, sino lucha- dores sociales.

Leonardo Valdés, el sommelier

las últimas 48 horas he pregun-

tado a diestra y siniestra a espe- cialistas electorales y actores polí-

ticos su parecer sobre las nuevas desig-

naciones del IFE. ¿A quién beneficia su nombramiento? ¿Cómo queda la corre- lación de fuerzas entre los tres parti- dos? ¿Mejora o empeora el desempeño del IFE? ¿Quién es en realidad Leonar- do Valdés Zurita? Durante semanas los legisladores habían deshojado margari- tas con nombres mucho más conspicuos (Góngora, Ezra Shabot, Mauricio Meri- no, Diego Valadez, entre otros), de tal manera que la anticlimática designación de estos tres casi desconocidos ha pro- vocado desconcierto. Salvo la inmediata descalificación por parte de López Obrador, quien de inmediato aseguró que eran más de lo mismo, el resto de las fuerzas políticas apenas comienza a hacer el recuento de posiciones. Leonardo Valdés Zurita está vincu- lado a la corriente de José Woldenberg tanto en términos de su experiencia dentro del Instituto en Calidad de di- rector ejecutivo de organización del

IFE, como a su militancia política en el Partido Mexicano de los Trabajadores

y en el Partido Mexicano Socialista, a

los que representó ante la Comisión Federal en los comicios de 1985 y 1986. De esa época data un matrimonio pre- vio con Itzel Castillo, hija de Heberto Castillo. Es licenciado en economía por la Universidad Anáhuac y doctor en ciencias sociales por el Colegio de Mé- xico. Valdés pasaba por un periodo de “vacas flacas” que lo había llevado a instalarse en León como profesor de tiempo completo en la escuela de Dere- cho la Universidad de Guanajuato, des- de hace casi tres años. Él y su esposa, Beatriz Calderón, invirtieron sus aho- rros para fundar en aquella ciudad una academia de gastronomía, Ágatha, pa- ra formar a chefs y sommeliers (en Le- ón se considera a Valdés como un ex- perto catador de vinos finos). La llegada de Valdés a la presiden- cia del IFE es resultado de la accidenta- da rebatinga entre los partidos que lle- vó a vetar a los candidatos más fuertes. La virtud de Valdés reside en los justos medios. Nadie podía objetar sus cre-

E n

denciales académicas y su amplia expe- riencia electoral y todas las fuerzas po- líticas podían encontrarle alguna vir- tud. El PRD lo propuso porque provie- ne de la misma izquierda democrática de donde proceden algunos miembros de la corriente de “Los Chuchos”, frac- ción dominante del PRD en las cáma- ras. El PAN habría de reconocerle que como consejero del Distrito Federal vo- tó a favor de Santiago Creel cuando és- te rebasó sus cuentas de campaña en la elección del 2000. El PRI y el PAN aún recuerdan que votó en contra de acep- tar la candidatura de López Obrador porque a su juicio no cumplía los requi- sitos de residencia para contender por el Gobierno de la Ciudad de México. Con tales antecedentes Valdés re- sultó la única posibilidad de destrabar las mutuas desconfianzas entre los par- tidos; permitía “darle” al PRD la presi- dencia del IFE sin que PAN y PRI sin- tieran que estaban poniendo en riesgo sus propios intereses. Los lopezobrado- ristas, única fuerza que podía objetar tal nombramiento, carecían del poder numérico para revertir la decisión de la mayoría de sus colegas perredistas. En realidad de los tres nuevos con- sejeros, la relación de Valdés con el par- tido que lo propuso, el PRD, es la más laxa o distante. Los otros dos, Marco Antonio Baños y Benito Nacif, mantie- nen vínculos más cercanos con el PRI y el PAN respectivamente. De los tres nuevos consejeros sin duda el más cues- tionado es Baños tanto por su trayecto- ria profesional como por su parcialidad política. La actual consejera electoral, Lourdes López, ahora colega de Baños, presionó su salida como funcionario del IFE en 2003 justamente por el uso fac- cioso de la organización electoral. Baños trabajó para la institución durante 17 años y se le considera parte de los re- manentes de la secretaría de Goberna- ción, ministerio al que antes pertene- cían los organismos electorales. Es un hombre cercano a Felipe Solís Acero, para quien trabajó en Gobernación y a Manlio Fabio Beltrones. Benito Nacif, doctor en ciencia polí- tica de Oxford y académico del CIDE, fue asesor de Diódoro Carrasco en el

JORGE ZEPEDA PATTERSON

Gobierno de Oaxaca (ahora diputado panista y presidente de la comisión que

filtró los candidatos al IFE), y asesor de

la alcaldía de Naucalpan. Se le conside-

ra un conservador ilustrado, “a quien le provoca ronchas todo lo que suene a iz- quierda o a populismo”, me confió un amigo común. Pero en los últimos años ha ganado prestigio como director del proyecto “Monitor Legislativo” que evalúa el desempeño de los legisladores sin importar su militancia.

¿Qué partido ganó con la designa- ción de estos tres consejeros? El primer corte de caja resultaría favorable al PRI. Todo indica que ni Valdés ni Beni-

to Nacif estarían dispuestos a hacer por

los partidos que los “apadrinaron”, PRD

y PAN, lo que Baños haría incondicio-

nalmente por el PRI. Por otro lado, los dos consejeros que ahora salen Rodrigo Morales y Alejandra Latapí no eran considerados activos del tricolor. Rodri- go Morales fue vetado por Germán Martínez, el nuevo presidente del PAN, por diferencias personales y Alejandra Latapí recibió tarjeta roja de parte de los priistas, quienes se consideraban en-

gañados: ellos la habían postulado al IFE, pero la ahora ex consejera no es- condió sus simpatías por el PAN. Sin embargo, el partido de Calderón tam- poco queda desprotegido. Logró con- servar a Arturo Sánchez, su principal activo en el instituto y habría un acuer- do tácito de que en la siguiente tanda gozaría de “primeras selecciones”. Más allá de estos avances y retroce- sos, me parece que algo ganamos todos con el cambio neto que representa Lo- renzo Valdés sobre Luis Carlos Ugalde. El nuevo presidente ciudadano está muy lejos de tener el prestigio de aque- lla camada de notables como Wolden- berg, Granados Chapa u Ortiz Pinchetti, por mencionar algunos. Pero goza de una trayectoria limpia y carece de pa- drinos políticos señalables. No es mucho para arrancar, pero tendrá que alcanzar. Es tal el descrédito del IFE y tan pro- fundas sus divisiones internas que el sommelier Valdés tendrá que sacar vino de las piedras para que los ciudadanos vuelvan a confiar en esa institución. (www.jorgezepeda.net)

RELATOS DE ANDAR Y VER

ERNESTO RAMOS COBO

Divagación en Nueva York III

N adie se inmutó y nadie volteó a verme. Ni el ruido corredi- zo de la puerta logró distra-

erlos, lo cual no me extraña. Real- mente sería anti natura que levan- taran los ojos del tablero al abrirse la puerta, porque aquello de nuevas caras asomándose en el Village Chess Club ocurre todos los días.

No deja de colarse el aire frío. En- tran nuevos ojos, algunos curiosos, alguien que sólo desea conversar cualquier cosa, guarnecerse de la lluvia, o un café aunque parezca de trapo viejo. Pero a nadie le importa. Aquí ni quien se inmute, porque to- do el horizonte es solamente de pie-

zas, y de tableros, y de batallas la- tentes que salpican ruidos. Secun- dario es que el baño huela a mari- huana, o que del fondo del retrete emerja flotante una espuma amari- llenta, lenta y hedionda. Entonces ya con la vejiga satis- fecha hay que jugar, porque al final de cuentas a eso venimos, y para empezar lo indicado es merodear silencioso entre las mesas, como una culebra recién cambiada de

Eso es to-

do lo que se requiere. Sólo se preci- sa entrar y fluir y listo, y antes de que ni siquiera lo pienses ya te co- mieron un caballo, o ya viste un mate imposible. El ajedrecista siempre está disponible, y eso es una premisa muy sencilla, así que encontrar contrincante es solamen- te cuestión de tiempo y, si la suerte asiste, las batallas serán sangrien- tas y tendrán abismos. Ser una cu- lebra entre caras perdidas, deteni- do detrás de los hombros de quien se ha aventurado a clavar un alfil, un chico que indeciso mueve un pe- ón, o ese a quien le ha costado per- der ese juego ganado. El tiempo pasa, y alguien grita de pronto, un tipo acaricia una torre con mirada perdida, hasta que al final, sin dar- nos ni siquiera cuenta, ya estamos

piel, lustrosa, y esperar

frente a frente con el enemigo en

turno y cada quien listo a colocarse detrás de su ejército. Era colombiano. Con una papa- da colgada, floja, que temblaba, y unos ojos infinitamente pequeños,

e infinitamente azules, e infinita-

mente profundos. Sus manos ner- viosas colocaban piezas, mientras las mías hacían lo mismo, y ahora que lo recuerdo caigo en cuenta que ignoro su nombre, su profe- sión, o cualquier otra cosa, salvo que era de Cali y llevaba quince

años sin regresar a casa. “Si veo…,

si veo fotos de mi madre” –me de-

cía titubeante, antes de sumirse en

la contemplación de un bloque de

piezas negras. Fue todo lo que dijo. Jugamos alrededor de dos horas y no conversamos más. Y no fue ne- cesario. Bastó con compartir los te- mores del tablero, los impulsos ase- sinos hacia un rey desprotegido, y sorprendernos con más de dos lati- gazos de miradas furtivas. Eso fue todo. No hablaré de re- sultados. Sólo diré que el tipo que- ría seguir jugando y yo tenía que marcharme, y que acordamos ver- nos donde mismo el domingo si- guiente. Entonces me levanté quieto, le di la mano, y la sujetó fuerte y tardó tiempo en soltarme, como hablándome desde sus ojos profundos. Antes de marcharme le pagué al encargado mi café, un dó- lar cincuenta por cada hora de jue- go, y salí a la calle mojada, lanzán- dome calle abajo hacia los rumbos

del Soho. Un presentimiento me llamó al hombro y me hizo voltear atrás. Y allí, desde el iluminado in- terior del local, vi de nuevo los ojos del colombiano siguiéndome perdi- dos, detrás de una partida conoci- da y conclusa. No le di importancia

y continúe caminando. Pero el do-

mingo siguiente –ignoro por qué— no asistí a la cita. ramoscobo@hotmail.com