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| El Siglo de TorreÛn | DOMINGO 13 DE MAYO DE 2007

| NACIONAL

Crece desconfianza en zonas urbanas

Decae la ayuda entre mexicanos por la economía, revela encuesta

AGENCIA REFORMA

MÉXICO, DF.- Los habitantes de las zonas urbanas de México se han vuelto más des- confiados y ayudan menos a sus vecinos. De acuerdo con la Encuesta de Ca- pital Social en el Medio Urbano 2006, sólo 1 de cada 5 mexicanos confía en los otros ciudadanos, mientras que en los países de Latinoamérica la relación es 1 de cada 4. El estudio elaborado por la Secreta- ría de Desarrollo Social y el Programa de las Naciones Unidas para el Desa- rrollo (PNUD) concluye que dicha des- confianza se debe a la situación econó- mica que ha vuelto más vulnerables a los habitantes. Entre la población de pobreza, el 45.6 por ciento dijo no confiar en sus ve- cinos, mientras que sólo el 27 por ciento de la población con mayores recursos económicos desconfía de los otros. Sin embargo, cuando se analizan los datos a nivel país, es decir, se agregan las zonas rurales, el nivel de confianza

en los ciudadanos sube a un 28 por cien-

jo, pedir préstamos o cuidar a los niños.

to

nacional.

Con ella se buscó saber qué tanta es

El 48.5 por ciento de los encuesta- dos dijo que se ayuda menos entre sí

esa cooperación entre los ciudadanos y cuáles son los resultados”, dijo De la

respecto al año pasado. El 25 por cien-

Torre.

to

de las familias con mayores recursos

La lectura que se obtuvo de ella es

cree que se debe a la inseguridad, mientras que en la población más pobre

que en las ciudades de México hay un capital social que parece deteriorarse.

el

motivo es la falta de dinero. “Esto significa que el capital social

Sin embargo, cuando las personas recu- rren a este capital para resolver sus

se

está deteriorando, las redes sociales

problemas, obtienen buenos resulta-

se están quebrando por una crisis eco- nómica que vive cada familia. Y al no haber redes sociales y sí ciudadanos más egoístas se dificulta el desarrollo del país, se vuelve un círculo vicioso”, dijo en entrevista Rodolfo de la Torre, investigador de la Universidad Iberoa- mericana y quien colaboró con la en- cuesta. Al disgregarse los datos por condi-

dos, agregó el investigador. “La red social brinda seguridad que otros elementos no brindan, como el apoyo, la confianza, la protección, que no lo proporcionan instituciones públi- cas -como la Policía y el Gobierno- y las privadas -como las aseguradoras-”. De la Torres dijo que esta encuesta debe derivar en políticas públicas para saber que tan sistemática es la red de

ción de pobreza, se observa que 1 de ca- da 3 familias más pobres se ayuda más entre sí que el año pasado, con relación

capital social y a partir de ello, ver có- mo beneficiar a las políticas públicas. La encuesta se hizo a 2 mil 175 fami-

a

las familias con mayores recursos,

lias de las zonas urbanas del país. La ci-

donde es apenas 1 de cada 4. Para la Sedesol, los resultados de la encuesta le permitirán comprender

fra es representativa porque la pobla- ción urbana es el 75 por ciento de la po- blación nacional.

mejor la relación entre el capital social

De acuerdo con los realizadores, los

y

el bienestar de las familias.

resultados son consistentes con otros

“La encuesta intenta identificar las relaciones que mantienen las personas entre sí y que permiten resolver pro- blemas comunes como conseguir traba-

instrumentos estadísticos previos como la Encuesta Mundial de Valores, la En- cuesta Nacional de Cultura Política y el Latinobarómetro.

cuesta Nacional de Cultura Política y el Latinobarómetro. De acuerdo con la Encuesta de Capital Social

De acuerdo con la Encuesta de Capital Social en el Medio Urbano 2006, sólo 1 de cada 5 mexicanos confía en los otros ciudadanos, mientras que en los países de Latinoamérica la relación es 1 de cada 4. (Archivo)

RELATOS DEL ANDAR Y VER

ERNESTO RAMOS COBO

ERNESTO RAMOS COBO

Tunick en el Zócalo

La encueradera en el Zócalo fue como el fluir del pensamiento al escribir estas líneas y vestir la pá- gina sin reparar en las comas por-

que al fin y al cabo hacía frío y al- gunas flacas corrían de un lado a otro y otros con el monigote rasu- rado y bastante chaparrones algu- nos, azules y color marrón otros, mas todos de piel escurrida y dos ojos, salvo aquel que pasó a mi la- do con un parche y dos bastones, pero tan tan, se acabó la espera y entonces la gente de Spencer Tu- nick gritó ¡fuera ropa! y pues qué

aguardo, en la cual un tipo de Cuernavaca promociona tres no- ches de hotel nudista por el precio de dos, en la cual un tipo de gabar- dina parece el flasher perdido en su hora más triste, en la cual las parejas fluyendo eran después hombres solos y después familias y chicas despreocupadas y las hor- migas en el estómago y las 4:30 que son interminablemente las 5:00, las 6:34, los ¡Goya! ¡Goya! ¡Universidad! y la Catedral Me- tropolitana imponente e ilumina- da en nuestro Zócalo que tiene

se le va a hacer si ya estando allí no había ni para dónde hacerse,
se
le va a hacer si ya estando allí
no
había ni para dónde hacerse, no
había de otra, mas que ponerse el
traje de recién nacido, siendo lo
complicado sólo el primer centíme-
tro porque lo demás fue el seco so-
nido de ropas cayendo al suelo co-
mo trapos rotos.
Pero del envirotamiento colec-
tivo ya se hablará en su momento,
de ese sumirse en el mar de cuer-
pos, porque por ahora se precisa
empezar con el principio y el prin-
cipio es justamente el desperta-
dor, los tenis sin calcetines, los
pants sin calzones, al tráfico inci-
piente de Reforma que explota en
avenida Juárez y la decisión acer-
tada de estacionar detrás de Plaza
Solidaridad, justo donde estaba el
Regis, a un costado del Retrato
dominical de Rivera, así que des-
de la Catrina mágica génesis de
nuestro pueblo hasta el Zócalo pa-
ra
otro retrato y como es madru-
gada el trémulo nocturno, el com-
partir complicidades con los ex-
traños que desaparecerían más
tarde, sin preguntarnos los moti-
vos, todo esto en el centro de
nuestra patria que se muestra de
nueva cuenta fantástico, que noc-
turno es delirante, piedra viviente
amplitud de brazos abiertos, pero
aún más, que tiene amplitud de
pulmón, pero aún más, que parece
respirar todo el “transparente ai-
re de esta región”, pero aún más;
es la plancha de nuestro centro un
receptáculo de pies desnudos.
Ya habrá otra ocasión para ha-
cer elegías a nuestras piedras,
porque ahora toca desaparecer y
tiritar de frío, conformar la cuadrí-
cula perfecta de los autómatas y
recorrer la alfombra de cuerpos,
tatuajes y nalgas vastas, miem-
bros dondequiera que al multipli-
carse extrañamente desaparecen,
hasta dejarme allí solitario en la
descarnada desnudez de siempre,
de la cual no podremos despren-
dernos aunque nos arranquemos
las ropas, un Lucian Freud entre
todos nosotros.
Así que no hay remedio y por
ello la soledad se resume en aguar-
dar quietamente que el obturador
haga su trabajo, probablemente
reconfortado por los consejos del
vecino que al parecer está versado
en aquello del hatha y de los nirva-
nas y dice que el calor fluye del
centro de la Tierra hacia nuestros
cuerpos o probablemente silencio-
so, atemorizado por aquel bigotón
y gritona y torbellino de gente
que en Madero forma una fila en
tatuado que gritando amenaza con
encuerarnos si no nos callamos.
la cual me incorporo, en la cual
ramoscobo@hotmail.com
tatuado que gritando amenaza con encuerarnos si no nos callamos. la cual me incorporo, en la
tatuado que gritando amenaza con encuerarnos si no nos callamos. la cual me incorporo, en la
tatuado que gritando amenaza con encuerarnos si no nos callamos. la cual me incorporo, en la