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1.

NARRACIONES
SEMANALES:
UNA MIRADA LITERARIA
Las narraciones que voy a analizar en este libro son
casi contemporáneas de la vanguardia. Sin embargo,
resulta dificil imaginar un lugar donde pudieran ha-
berse cruzado El tamaño de mi esperanza de Borges con
La Novela Semanal o La Novela del Día. Su contempora-
neidad real parece, desde el punto de vista literario,
ilusoria. Producidas desde lugares diferentes, con es-
téticas diferentes y para públicos también diversos,
plantean muchos problemas. El primero: <por qué
interesarse en ellas?
Las librerías de viejo, los repertorios de los colec-
cionistas, los ficheros de algunas bibliotecas prueban
con su abundancia que, cuando hablamos de la lite-
ratura, realizamos, por lo general en silencio, una se-
lección en la masa enorme de los textos. Afuera caen
los miles de páginas que la historia, las modas, el gus-
to y sus instituciones no han incorporado a sus siste-
mas. Sucede, sin embargo, - que
- esos libros, folletos y
revistas crearon una peculiar densidad del campo li-
l__-_.~-----".-.----l- "--I

_--_ Se-fF2TaaG7a misma atmósfera poblada en la


&-ario.
que hoy discutimos con intensidad una novela que
dentro de treinta años pertenecerá quizás a ese depó-
sito enorme y desordenado de las bibliotecas. Si la li-
BEATRIZ SARLO El impem'o de los sentimientos

teratura pasada puede contemplarse como una anto- la en una exaltación acrítica, ue llega a legitimar su
logía de las grandes obras, es sabido que la literatura
L-
existencia por el círculo e ~ 0 1 o ~ i c o ~ ~ Ü ~
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presente se parece más a un flujo donde no se han -V
mo cultural: si la gente las leía, habría que..--.....
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demostrar
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realizado todavía cortes. que


_ tenían-.a l ~""de o".."bueno.
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"1"1..".

Me preguntaba entonces si era posible pensar en Hay que reconocerlo desde el principio: según -
presente a estas narraciones semanales del pasado. En- nuestros gustos literarios (quiero decir, los de un crí-
tre 1917 y 1925 (éstos fueron años de apogeo), circu- tico de literatura o los del p&blico "culto" de este últi-
laron en varios cientos de miles de ejemplares y, a su mo tramo del siglo XX), las narraciones semanales
manera, respondieron a las necesidades de un públi- son candorosamente insuficientes. Hecha esta com-
co al que, por otra parte, contribuyeron a formar. Son probación, es posible que una parte significativa de la
responsables, con otras publicaciones, de la densidad cultura consumida por sectores medios y populares
del campo, aunque ocupen una zona particularmen- urbanos parezca destinada solamente al análisis socio-
te ciega a los cambios estéticos o ideológicos produci- lógico. El infierno de la mala literatura: expulsada del
dos en los años veinte. Alguna de las revistas de la universo estético, paga allí eternamente sus culpas.
vanguardia las llamó literatura de barrio, de pizzería Tuve un movimiento opuesto, cuya validez este
y de milonguitas. libro intentará justificar. Si una perspectiva histórico-
Quizás este juicio de la revista Martín Fierro des- social es indispensable (especialmente en los capítu-
pertó del todo mi curiosidad sobre ellas. Eran efec- los sobre el público, las ediciones y sus autores), quise
tivamente literatura de barrio y también literatura hacer, al mismo tiempo, una lectura no condescendien-
predominantemente para mujeres o adolescentes y te desde el pun.to de vista textual. Estas narraciones
jóvenes de sectores medios y populares. La cultura existieron y fueron leídas porque habían resultado
argentina ha demostrado ser particularmente densa de un proceso (posiblemente más fácil que arduo) de
en este nivel y en estos espacios. Me pregunté enton- escritura. Podían entonces ser consideradas con
ces por qué plantear siempre la clásica oposición de algunos de los instrumentos que la crítica y la historia
los años veinte, por qué sólo Boedo-Florida, cuando literaria aplican a los productos de la cultura alta. En una
la textualidad desborda evidentemente los limites de palabra: quise tratarlas c m literaturayno como el soporte
esta topología simple. Acostumbrada a organizar la li- KaBTe7aTensoñaciones
---_
romanticas o
- .---
perversas
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"- -1-1.

teratura desde las rupturas, desde el cambio (esto es: de sus lectores
--
pretéritos.
.-- - ""-- Con esta perspectiva se es-
desde la modernización y las vanguardias), me intere-
sé en el problema de cómo leer una literatura que se
remite toda al pasado: por la elección de su sistema
l. Fuera de este circulo epistemológico quedan los excelen-
narrativo, por su discurso, por sus temas; y cómo lo- tes trabajos de Jorge B. Rivera, un pionero en el estudio de la li-
grar abordarla sin suficiencia elitista ni sumergiéndo- teratura de folletín en la Argentina.

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cribieron los capítulos sobre el sistema de los textos, o geográfico,


- sino por su perspectiva única, su
los códigos del cuerpo y la mirada, el modelo de la problemática obsesiva y a la vez simple, su incapaci-
felicidad y sus figuras semánticas. dad (feliz) de aferrar l a conflictualidad estética e
Quisiera aclarar acá que no :estoy proponiendo una ideológica.'
reivindicación póstuma que estos textos, por otra parte,
no necesitan. Fueron textos de la felicidad (aunque
narraran la desdicha) y les dieron felicidad a sus lectores.
También produjeron otros efectos, de los que me
ocupé especialmente en el capítulo sobre el lector.
Como textos de la felicidad, también se ven afec-
tados profundamente por el conformismo. Asistidos -a"-.- "

por una certidumbre: el amor es la más interesante de res casi fuera del arte, pero es innecesario mencionar
las materias narrativas, diseñan un vasto pero monó- que una buena parte de la literatura "culta" fue escri-
tono imperio de los sentimientos, organizado según ta, en el pasado, también con la reiteración de lo co-
tres órdenes: el de los deseos, el de la sociedad y el de nocido.
la moral. Estos órdenes deben entrar necesariamente Escritas cuando la literatura psicológica ya había
en conflicto para que las narraciones sean posibles. Y producido sus grandes novelas, estas narraciones son
en estos relatos, cuando los deseos se oponen al orden regionales por su persistencia en la presentación de
social, la solución suele ser ejemplarizadora: la muer- una misma temática. Se trata de un movimiento de la
te o la caída. subjetividad: el amor, el deseo y la pasión. Hablan así,
Su modelo de felicidad es moderado y se apoya de algún modo, de las expectativas de su público.
sobre dos convicciones. Que existe, en primer lugar, Aunque el mundo representado es el de los afectos,
una felicidad al alcance de la mano, anclada en el no debe buscarse en estas narraciones un análisis re-
desenlace del matrimonio y la familia; que, en segun- finado de la pasión. Relatan la historia sencilla que va
do lugar, el mundo no necesariamente debe ser cam- desde el flechazo a la consumación del amor o su frus-
biado para que los hombres y las mujeres sean felices. tración. Personajes regidos únicamente por esta pa-
Los dos grandes temas de la literatura del siglo XIX: sión, las mujeres de las narraciones semanales ignoran
la insatisfacción frente a la felicidad mezquiiia de la otra vacilación que no sea la de entregarse o resistirse
vida cotidiana y la oposición entre individuo y mundo
social están atenuados hasta la ausencia en las narra-
ciones semanales. 2. La idea de este tipo de regionalidad me es sugerida por
Me gustaría llamarlas, por eso, narraciones regzonales. el ensayo "Region and Class in the Novel", de Raymond Williams,
No lo son, claro está, desde un punto de vista lingüístico incluido en Wm'tingin Society, Londres, Verso, 1983.
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al amante, vacilación originada en el temor a las con- las consecuencias que trae haberse entregado a ellas.
secuencias fatales. Iguales y repetidas, forman un Son mujeres cuyomundo está todo centrado en el
mundo de dos con el ser amado. La sociedad puede deseo, un impulso ininterrumpido que las mueve
oponer obstáculos a la felicidad de este mundo ínti- desde el comienzo al fin de los relatos. En síntesis,
mo, pero la literatura semanal no se plantea la des- mujeres con largo tiempo (narrativo) para el amor,
trucción o el cambio de sus reglas más crueles. algo de lo que, quizás, no disponían del todo sus
La cuestión femenina aparece en estas narraciones lectoras populares.
sólo como cuestión de los afectos. Sin embargo, el lu- Una figura
-..-,-
de mujer se repite .a" "lo- largo de estos
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IICIIII-l",""?--ll_.---l l-..lzll

gar de la mujer es narrativamente exaltado, porque se relatos: e7 de la bella pobre, alguien que merece mejor
la presenta como señora (aunque también esclava) de
pasiones arrolladoras: rodeada por las solicitudes del
futuro amante, el personaje femenino es objeto de (que forma también parte de la literatura de folletín
atenciones y cuidados. Una vez que se ha fijado su lu- y que Dickens no desdeñó) es compartido por la lite-
gar, se lo convierte en objeto amado dulce o apasiona- ratura sentimental y por el cine, recorriendo la narra-
damente, aunque también en objeto sobre el que se tiva semanal como uno de sus hilos conductores. La
ejerce la crueldad o el abandono. Comparado con las bella pobre puede ser el eje de apasionantes tramas,
situaciones reales de la vida de sus lectoras, el mundo porque al no tener otras armas que las de su belleza,
de las narraciones se muestra más seductor. En él, las se arroja al mundo en una lucha desigual y se convier-
mujeres son mejor tratadas, sus sentimientos, aunque te en protagonista de las aventuras del sentimiento
manipulados, son más importantes para los hombres, vivido bajo condiciones adversas. Si su destino desdi-
sus gustos e inclinaciones parecen más respetables. chado es previsible y confirma expectativas sociales, su
Reinas o cautivas, están siempre en el centro del im- eventual victoria sobre las desigualdades injustas es
perio de los sentimientos. consuelo y ejemplo de lectoras, probablemente tam-
Por otra parte, el relato representa a las mujeres bién pobres, aunque quizás no tan perfectamente
casi siempre lejos del cúmulo de repetidas tareas coti- bellas.
dianas que constituían la rutina de la madre de fami- El placer aparece doblemente en estas narracio-
lia, de la hija soltera, de la empleada o la costurera. nes. En primer lugar, porque una inflexión erótica las
Pasan como sombras por el mundo del trabajo, que recorre. El amor físico es peligroso antes del matrimo-
no aparece tematizado, y se presentan libres de las tareas nio y suele conducir a la desgracia a la joven soltera;
que encadenan su servidumbrereal. Desde la perspectiva sin embargo, cuando ésta se entrega, puede vivir ins-
de sus lectoras de capas medias y popbdares, son tantes de goce (que jamás olvidará, excepto que el
mujeres felices aunque su destino sea la desdicha, por arrepentimiento los ocluya).Fuertemente erotizadas,
la frustración de sus pasiones o por tener que pagar y muchas veces condenadas por los moralistas de la
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época a causa de este mismo rasgo, las narraciones Es también el mundo del cine, de los consejeros sen-
semanales cultivan el erotismo del lugar donde el ves- timentales, de los horóscopos: espacios de una ima-
tido se entreabre: el erotismo del lenguaje de las mi- ginación regulada, que no pretenden reflejar las
radas, de los roces, de las caricias furtivas, de los besos regulaciones reales.
robados que anticipan y potencian el placer de la en- Las narraciones semanales no fueron escritas des-
trega. La ensoñación de la honesta muchacha lectora de la perspectiva del realismo. Su éxito tiene que ver
o del muchacho adolescente que imagina el amor, con las necesidades diferenciadas a las que responden
encuentra una respuesta en este erotismo permitido los productos de una cultura consumida por sectores
en un momento del relato, aunque luego resulte fu- medios y. populares.
- - Como los lectores 'cultos', los
nesto para el destino final de los personajes. populares también buscan en la literatura ese lugar de
En segundo lugar, el placer que estas narraciones la ensoñación, de la evasión o de la aventura. No siem-
proporcionan a sus lectores es el del fluir ininterrum- pre es el 'gran
- arte', ese que tiene una relación dificil
pido: fáciles, rápidas, legibles, son la imagen misma de pero permanente con la verdad, el que puede satisfa-
la felicidad narrativa. Una felicidad construida en una cer estas necesidades. No se trata de hacer la apología
relación lisa y llana con el lector, al cual habitúan a sus de la literatura trivial, sino más bien de preguntarse
figuras de clisé que, de todos modos, producen el por qué, bajo formas y con estéticas diferentes, persis-
efecto de lo poético, evocan el prestigio y el plus esté- te desde mucho antes de que se la hubierajuzgado un
tico de la literatura. mero producto de la demonizada industria cultural.
El mundo de estas narraciones coloca sus obstácu- Desde estas perspectivas intenté responder a la
los frente al amor, pero nunca es presentado como un pregunta inicial: ¿por qué interesarse en estas narra-
espacio social o político que deba ser transformad6 ra- ciones? Hay también otros motivos. Su estudio supo-
dicalmente. No les imponen a sus lectores la tensión nía un desafio metodológico, por varias razones. &
incómoda de enfrentarlos con una realidad repre- ~lanteabareconstruir el horizonte de expectativa de
sentada como colectivamente injusta y, por lo tanto,
como posible escenario de prácticas que tengan como
fin cambiarla. Individualista, el mundo representado
es injusto sólo puntualmente: frente a esta muchacha ser contestada por completo, ya q;e sobre esta litera-
que, por ser bella pero pobre, no puede ocupar el lu- tura sus lectores no produjeron otros textos: privilegio
gar que de otro modo le estaría naturalmente destina- reservado casi siempre a los lectores y escritores cultos.
do. Los lectores, que probablemente conocieran por Pero quedaban huellas, en otras zonas de la literatu-
experiencia otros aspectos muy distintos de una rea- ra, en la forma en que estos relatos eran presentados
lidad no representada en los relatos, deben haberse a su público, en la reconstrucción del circuito que pu-
sentido agradecidos frente a este descanso ficcional. dieron haber recorrido, desde el kiosco o el vendedor,
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por todo el barrio. Estos relatos, por supuesto, se la pena volver en una consideración más global del
integraban en un espacio cultural más amplio y más sistema literario medio y popular, que espero encarar
rico, que incluía no sólo formas discursivas sino en el futuro.
también prácticas, tramas institucionales formales e Escrito a la medida de sus lectores, el discurso de
informales, animadas, muchas veces, por iniciativas estas narraciones proporcionaba a la vez la ilusión de
propias quizás tan interesantes como las emanadas la literatura y la facilidad de un sistema basado en un
de la industria editorial, del teatro, del cine o el elenco reducido de principios estéticos, que una fre-
periodismo. cuentación de los textos permitía captar de manera
Mi trabajo se ha detenido exclusivamente en una rápida. Gustaban porque estaban construidos para
dimensión literaria de este mundo cultural medio y gustar, pero también para competir con otros bienes
popular. Pero al pensar desde y en esa dimensión, tra- y discursos que circulaban en el mundo medio y po-
té de mantener presente la idea de que estos textos pular. Trabajaban con un nivel muy reducido de incer-l
circulaban en espacios sociales concretos, donde, por l
tidumbre y, en este sentido, iban al encuentro de,
otra parte, producían algunos de sus efectos. Entre lecturas realizadas desde disposiciones estéticas y há-
ellos, uno que no carece de importancia: colaboraron bitos culturales no inclinados precisamente a la incer-
en la implantación del hábito de la lectura, desarro- tidumbre. Por eso son confirmatorias de los hábitos
llando y afirmando destrezas y disposiciones adquiri- de sus lectores. Pero esos hábitos, en el período de su
das en un proceso de alfabetización que es, al mismo adquisición, necesitaban de estos textos serviciales,
tiempo, una de las condiciones del éxito amplio de las dóciles a la lectura, aproblemáticos, centrados sobre
narraciones semanales. el democrático mundo de la emoción.
Su éxito también tuvo que ver con la respuesta que Opuestas a las vanguardias (que ni siquiera entra-
pueda darse a esta pregunta, que creo fue Gramsci ban en su horizonte), estas narraciones semanales
quien se planteó extensamente por primera vez: por ponían en circulación formas estéticas anteriores a las
qué gustaron tanto. Intenté responder sin adoptar del momento de su publicación. Formas extraídas de
la literatura modernista o tardorromántica que, de
todos modos, también seguían siendo recursos habi-
tuales en zonas marginales del sistema cultural alto.
mida, sobre el discurso que estos relatos proponían a Su existencia informa sobre la complejidad de los sis-
sus lectores. Los interrogué en términos de su sistema temas literarios y culturales, cuya característica pare-
de representación, de su temporalidad, del tipo de ce ser la de esta coexistencia pacífica o conflictiva de
causalidad que instalaban, de su utilización del clisé textualidades, ideologías estéticas y prácticas insti-
tomado en préstamo de la literatura "alta". Se me tucionales muy diferentes. Habla, en síntesis, de los
plantearon algunas cuestiones sobre las cuales valdría cruces de elementos de diferente temporalidad y
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procedencia. En este sentido, el estudio de las narra-


ciones semanales debería enmarcarse en ePde las for-
mas culturales complejas de una sociedad como la 11. LOSLECTORES:
argentina en un período de modernización rápida.
UNA VEZ MÁS ESE ENIGMA
<Quién leía estas narraciones que, con sus cubiertas
de dos colores, dominadas por la fotografía de sus
autores debajo de títulos como La Novela Semanal, El
Cuento Ilustrado, La Novela delDía, ocupaban espacios
en los kioscos de calles, estaciones de trenes y sub-
terráneos de Buenos Aires? {Cómo imaginar un
público, que posiblemente no fuera habitué de
librerías y, sin embargo, consumía semanalmente su
cuota de ficción? <Cuáleseran los motivos por los
que este consumo periódico llegó a elevar las tiradas
hasta los doscientos mil ejemplares y las sucesivas
reediciones?
Estos "novelines", como se los denomina en algu-
na literatura de la época, responden a un fenómeno
socio-ideológico: la necesidad de ficción, formas, tó-
picos, figuras sobre las que trabaja un imaginario co-
lectivo y que, al mismo tiempo, lo constituyen. Esta
necesidad aparece con la reiteración de una constan-
te a lo largo de la historia cultural moderna y, en las
primeras décadas del siglo XX, obtiene como una de
sus respuestas las narraciones periódicas.
El auge de esta literatura es posterior, en algunos
años, a los procesos que caracterizan la constitución
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del campo intelectual en Buenos Aires.' La emergen- lantada por 12 muchachada irreverente, libros cilyos
cia de un campo intelectual y la de un nuevo público ejemplares se han convertido en inhallables. Cuando
son interdependientes y la consolidación de un mer- salió de las prensas de Otero Odas Seculares había en
cado de bienes simbólicos podría pensarse como el la vidrierita, estratégicamente ubicados, ocho ejem-
espacio ideal de encuentro de obras y lectores. Un plares y una fotografía 18 x 24 de L ~ g o n e s "La
. ~ vidrie-
nuevo público se movía por espacios no habituales e ra de Moen es, todavía, un espacio de complicidades
interesa imaginar cómo se colocaría frente a las ofer- casi privadas y los libreros, que aspiraban por su legen-
tas tradicionales de literatura y los correspondientes daria erudición a la camaradería con los intelectuales,
canales por los que éstas circulaban. Hacia 1910, las resultaban caballeros ciertamente impresionantes: "El
librerías de Buenos Aires, tanto por su disposición in- librero puede ser el alemán Risterparc, catálogo an-
terna, por su ubicación en el centro de la ciudad, dante de libros raros en diversos idiomas, o el astu-
como por el mundo cultural que las ocupaba, eran riano Jesús Menéndez que desde la calle Cuyo estaba
reductos minoritarios destinados a los intelectuales y al corriente de cuanto se publicaba en Madrid y en
a sus interlocutores más inmediatos. Atilio Chiappori México, en Barcelona y en Santiago de Chile, en Va-
y Manuel Gálvez2recuerdan, casi al unísono, las ter- lencia y. en Montevideo".
tulias en la librería de Moen, sobre la calle Florida, Presidido por sus dueños poliglotas, el mundo de
cuyas vidrieras podían consagrar a un autor argenti- la librería presenta un desorden que sólo puede ser
no. Consagrar: que se vendieran algunos cientos de entendido por la mirada adiestrada capaz de orientar-
los mil ejemplares de la tirada habitual. "En esa se y elegir en la acumulación, guiándose por el nom-
vidrierita de Moen", escribe González Arrili, "viéronse bre de autor, por el sello editorial, por los índices o los
pasar sin pena, aunque con algún resto de gloria ade- prólogos. Por su organización inaccesible al no enten-
dido, por su escenario que simula el de la biblioteca
(otro ámbito sagrado), a la librería se va para adqui-
1. Véase al respecto: Altamirano y Sarlo, Ensayos argentinos; rir fragmentos de una cultura, a condición de que
de Sarmiento a la vanguardia, Buenos Aires, Centro Editor de Amé-
rica Latina, 1983. Allí se analiza la emergencia del campo inte- otros fragmentos ya hayan sido adquiridos antes. En-
lectual alrededor del Centenario y las consecuencias que esto trar en ella desde el afuera más lejano debía parecer
arroja sobre la producción de figuras nuevas y de ideologías lite- una aventura que superaba las disposiciones del nue-
rarias y profesionales. Sobre las condiciones sociales del surgi-
miento del nuevo público, véase James Scobie, Buenos Aires del
centro a los barrios: 1870-1910, Buenos Aires, Solar, 1977.
2. Manuel Gálvez, Amigos y maestros de mi juventud, Buenos
Aires, Hachette, 1961;Atilio Chiappori, Recuerdos de la vida litera-
riay artistica, Buenos Aires, Emecé, 1944;Roberto F. Giusti, Visto 3. Bernardo González Arrili, Buenos Aires 1900, Buenos Aires,
y vivido, Buenos Aires, Losada, 1965. Centro Editor de América Latina, pp. 104105.
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do una cade- de una ficción 'popular': las nouvelles publicadas, bajo


seudónimo, por Horacio Quiroga en Caras y careta^.^
El circuito del magazine puede prescindir del apa-
uy fácilmente en su opues- rato intimidatorio de la librería tradicional. El nuevo
to: el temor o la intimidación ante la legalidad oculta lector podía, cobijado en la seguridad que da el ano-
en el desorden de los estantes. nimato o la familiaridad con el vendedor, adquirir su
El nuevo público de Buenos Aires carecía, precisa- material de lectura semanal en el kiosco,junto con el
mente por ser nuevo, de las disposiciones4que pare- diario. Y si la elección era equivocada, según sus están-
cen naturales al público de librería. Su cultura letrada dares y expectativas, el precio a pagar era relativamen- '
se estaba construyendo a partir de la adquisición de te bajo. El sistema misceláneo del magazine, por su
ciertas destrezas básicas, proporcionadas por la variedad retórica y temática, podía combinarse de
escolarización primaria, y el ejercicio de la lectura so- manera múltiple con las necesidades de consumido-
bre los materiales que podían estar más a la mano, por res medios y populares, Su precio, por otra parte, era
ejemplo allí, en el kiosco o comprados al vendedor entre diez y quince veces inferior al del libro (consi-
que tocaba a las puertas de las casas de barrio. Estas
destrezas tenían ocasión de consolidarse si se lograba
un empleo en el comercio o la administración, que las 5. Caras y Caretas apareció, como se sabe, en 1898. Lo que
denomino, más adelante, sistema misceláneo del m~gazineconsiste
realimentara, o que por lo menos no compitiera con en la yuxtaposición de textos que responden a retóricas, poéti-
ellas. cas y objetivos diferentes: desde una información sobre el curso
Pero estas destrezas de reciente adquisición no de las guerras europeas, al casamiento o funerales de su realeza,
desde 'curiosidades' de la naturaleza a 'extravagancias' de los
bastaban para que el nuevo lector se arriesgara, sin
ricos o poderosos, desde poemas sentimentales a relatos
otros saberes, en el caos cultural de las librerías tradi- costumbristas, fantásticos o diálogos porteños. Esta variedad de
cionales. Otro tipo de ofertas demostró, con su éxito, textos tiene en común su brevedad, y su mera yuxtaposición es
ser imprescindible. Entre ellas, el periodismo de nue- puntuada mediante el intercalado de material gr=co, viñetas, di-
bujos, fotografías y anuncios. Los relatos de Quiroga a que me
vo tipo que se despliega en la forma magazine, donde refiero son "Las fieras cómplices", "El mono que asesinó", "El
se mezclan con otros discursos los mejores ejemplos hombre artificial", "El devorador de hombres", "El remate del
imperio romano" y "Una cacería en África". Fueron publicados
por la Editorial de Arte y Literatura, La Habana, 1973, con un
estudio de Noé Jitrik, quien informa: "Estos seis folletines fueron
4. Entiendo 'disposiciones' en el sentido de conjunto de des- publicados entre 1908 y 1913, a uno por año, en la revista Cpras
trezas adquiridas que Pierre Bourdieu denomina habitus. Véase: y Caretas,cinco de ellos y el último, 'Una cacería humana en Afri-
"Disposición estética y competencia artística", en Literatura y ca', en Fray Mocho, todos bajo el seudónimo de S. Fragoso Lima'.'.
sociedad (antología), Buenos Aires, Centro Editor de América Según una carta de Quiroga, que citaJitrik, se le pagó 400 pesos
Latina, 1977. por su publicación.
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derados los precios de catálogo de una editorial tan con lo cotidiano y lo concreto y que, por eso mismo,
masiva como Tor) ; en consecuencia, por el número de aparecen borrosas y huidizas cincuenta años después.
páginas y la variedad de oferta, significaba una opción A lo largo de este ensayo, trataré de descifrar el
tan atractiva que el magazine, de Caras y Caretas a imaginario del público desde diversos ángulos y con
Leoplán, diseña uno de los perfiles literario-periodísti- diversas estrategias.
cos de la primera mitad del siglo XX. "La ficción comparte el murido mental de la gente
El kiosco y el vendedor domiciliario trazaban cana- común que la lee."' En efecto, la ficción y también
les más adecuados a los hábitos culturales del nuevo la poesía no sólo se construyen con materiales
público, con la ventaja suplementaria de no estar tan ideológico-experienciales que, de algún modo,
brutalmente escindidos de sus circuitos habituales del forman parte de un patrimonio común transformado
trabajo y del barrio. Esta ventaja se potencia en el caso estéticamente, sino que los textos mismos funcionan
de las mujeres, cuyo acceso a materiales de lectura como formadores activos de fantasías sociales.
enfrenta dificultades ideológicas y culturales específi- Identificaciones morales y psicológicas se suscitan en
cas. La estrategia de multiplicación de los puntos de el proceso de lectura y es posible pensar que tengan
venta (fijos y móviles) contribuye a explicar, desde el una permanencia más duradera que la del momento
espacio urbano y sus costumbres, la difiisión sin pre- del consumo y el placer. Huellas de la literatura en sus
cedentes de la literatura que voy a estudiar, diferencia- lectores y también marcas de los lectores en la
da de la textualidad y el publico 'altos', tal como se literatura.
presentan en las primeras décadas del siglo XX. Por otra parte, es sabido que la novela realista y el
teatro que le es contemporáneo se escribieron a partir
de una estética que afirmaba las posibilidades de
Proceso de urbanización y alfabetización, desarrollo representación de un mundo social y psicológico. Si,
comercial y administrativo, expansión del aparato como críticos, no siempre elegimos leer esta literatura
escolar y del normalismo producen las condiciones según esa perspectiva que ella misma afirma, sino que
sociales del nuevo público. Se podría intentar una d5cil tendemos a desconfiar de las posibilidades de la
reconstrucción de su horizonte de expectativa^,^ ese representación realista, fijando nuestra atención en
espacio hoy evanescente donde se cruzaron ilusiones, los desplazamientos, en los enunciados contradicto-
deseos, imágenes, experiencias que tienen que ver rios, en el proceso de escritura, también es posible

-- -

6. Doy a esta expresión el sentido que Jauss expone en 7. James Smith Allen, "History and the novel: mentalité in
"L'histoire de la littérature: un défi 2 la théorie littéraire", en Pour modern popular fiction", en History and Theory, vol. XXII, N" 3,
une esthétique de la réception, París, Gallimard, 1978. 1983, p. 234.
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que esa misma desconfianza sea puesta al servicio de puede suceder en una vida sucede a&era, en un horizonte
una lectura que registre el nivel de representación social o geográfico diferente del que las incluye:
social e ideológica.
Azucena: iUf! ¡Qué cansadavengo! ¡Qué calor! ¿Llegó carta
Desde esta perspectiva, pudo hablarse del bovaris- de Buenos Aires?
mo de mujeres de capas medias o de la representación Mónica (su madre):No. ?Oíste misa?
de las nuevas ciudades en la poesía francesa de media- Azucena: Sí. (Bosteza.)
dos del siglo XIX. Leer entonces La maestra normal Mónica: ¿Quiénes estaban?
de Gálvez o Los mirasoles de Sánchez Gardel a la bús- h u m a : Las de siempre,y con las mismas caras de todos los días.
queda de nuestra lectora perdida, en el intento, Mónica: ¡Qué salida la tuya!
ciertamente inseguro, de reencontrar en estos textos Azucena: ¿Qué quiere? Aquí no hay otra novedad que cuan-
un perfil de lectura social, una trama fluida de aspira- do alguna se casa o se muere, y ninguna se ha casado ni se
ciones que constituyen al personaje literario, pero ha m ~ e r t o . ~
que, también, en la hipótesis realista, forman al actor
social. La vida
___ está__----
^_
en o t- r.-a ~ a-r t- e y
_*
la reiteración espesa de
Raselda, la maestra normal; Azucena, la muchacha lo c a a n o sólo puede ser quebrada por un esfuerzo
de pueblo de Los Miraflores, son algunas de esas mu- de la imaginacióñ o de la sensibilidad (incluso de la
jeres jóvenes, entre la adolescencia y los treinta sensualidad, como en el caso de Raselda) .g Pero también
años, que padecen el tedio de una existencia poco está la vida en otra parte para los hombres jóvenes,
abundante en aventuras y cambios. Románticas, 'espi- para esos estudiantes universitarios pobres, y muchas
rituales' y sensibles, esperan que un acontecimiento veces de provincias, proclives a la literatura y a la
imprevisto (una llegada desde afuera, un gran música, ambiciosos pero acorralados por la estrechez
amor) induzca un cambio fulgurante en su desti-
no. De otro modo, el curso futuro de sus vidas se ---

8. Julio Sánchez Gardel, Los mirasoles, acto 1, escena 7.


les aparece como la segura repetición de otras 9. Raselda es, precisamente, una lectora de novelas:
vidas grises, las que pueblan su medio. La rutina, "-¿Le gustan las novelas?-preguntó el maestro después de
aceptada por aquellos a quienes la edad y la un corto silencio.
'-iAh, muchísimo! -repuso Raselda apasionadamente,
experiencia les han hecho despedirse de esperanzas con los ojos entornados.
similares, es insoportable y, frente a ella, se potencia "-¿Las novelas de amor?
el Frestigio y la atracción de quienes vienen de '-Sí, las novelas de amor.
afuera de su medio social o de su pueblo. Viven " Pero había leído pocas novelas. Pensaba que todas serían
de amor, que en todas, por lo menos, habría amores. Recordó
asaltadas por la certeza de que todo lo interesante que sus años en la soledad de Nonogasta. Allá no había libros. En los
BEATRIZ SARLO El imperio de los sentimientos

de su posición económica y social: "Recibido de abogado Permite imaginarjóvenes de capas medias no demasiado
desde hace tres años apenas, gracias a los esfuerzos y prósperas, alentados en sus esperanzas de cambio por
sacrificios de mi pobre madre, ji comprendiendo que una sociedad cuyas pautas estaban cambiando y cuya
sólo la política haría el milagro de darme una posición fisonomía también se alteraba rápidamente. La
rápida, a ella me entregué confiado en mi título y en ensoñación romántica, el ansia de una vida más plena
mi buena estrella ... En una palabra [aún] no he no es simplemente un efecto del romanticismo tardío,
hecho profesión de mi carrera, no he hecho aún mi aunque sea el romanticismo tardío, transitado por las
porvenir. Mi ambición era muy grande y muy recitadoras, el que da el tono juvenil de la época.
impaciente para haberla realizado con un trabajo González Arrili, un buen observador de estos años
metódico y constante. Mi posición actual, es una centrado casi exclusivamente en la vida de los barrios
posición falsa, ficticia y que apenas alcanza para sos- porteños, hace el retrato de "La pianista". Los elementos
tener mi modesto hogar y mis obligaciones sociales. del cuadro psicológico y social organizan un tipo, de
Esta es la verdad, señor, esta es mi excusa: nada pue- una verosimilitud confiable, en la medida en que las
do ofrecerle a Azucena".lo evocaciones de González Arrili responden a las
finalidades y las técnicas del costumbrismo. "La niña
'
Pre pianista no llegaba a profesional; quedábase en
o dramática de un Rastignac o una Emma Bovary. Sin aficionada que ponía 'su alma' en la punta de los de-
dos y trasmitía a las teclas una vibración que en cada
caso era distinta.. . Si alguna noche grande la pianista
de la casa tenía el alma preparada para las interpreta-
ciones famosas, corría la cuadra el aire lleno de notas
veranos, algunas amigas que pasaban en aquel lugar las vacaciones arrancadas -bien dicho está: arrancadas-, al penta-
le prestaban novelas. Le entusiasmabanlas tristes, las que hacían llorar. grama de Chopin. Las muchachas se desmayaban a lo
"-?Y qué novela la hizo llorar más? clásico sobre aquella música inmortal, como otras se
'-iAh! Mana de Jorge Isaacs.
"La había leído cuatro veces. La primera vez cuando estaba desmayaban en ocasiones distintas y a la que te crias-
en la escuela. Siempre se acordaba de aquella larga noche que te, sobre los violinistas rubios de las orquestas que alar-
pasó en vela hasta concluir el libro. iCuánto había llorado! Yson- gaban melodiosas los novedosos valses vieneses en las
reía recordando para sí que, al acabar la última página, besó las
tapas del volumen y que después se durmió coh el libro contra
veladas de fiesta onomástica, los casamientos platudos, los
su pecho. Tuvo un sueño poético, donde era la heroína de unos bailes de sociedades carnavalesca... Los valses cantados
amores desgraciadísimoshasta que terminó su vida devorada por hacían su furor y les ganaban por largas distancias a
los tigres en una selva fantástica" ( L a maestra normal, Buenos Aires, las vidalitas o estilos que pudiera machacar cualquier
Tor, p. 58).
10. Los mirasoles, acto 111, escena 10. muchacha enamorada por tercera o cuarta vez. Los
BEATRIZ SARLO El imperio de los sentimientos

valses cantados tenían todo lo que hay que tener para hermanitos y circulaba por la cuadra. Aunque, en
merecer la predilección de las porteñas: ligereza, público y por evidentes razones, podía se; considera-
fuerza emotiva, versos hamacados, con ondas prolon- da "literatura para mujeres", el sentimentalismo de la
gadas, robustas de ecos soñadores."ll El largo párrafo canción popular y del cine, que era aprobado por
citado proporciona una información no sólo sobre el ambos sexos, hace dificil escindir a los hombres (sobre
personaje, sino sobre un clima sentimental que teñía todo a los muy jóvenes) como posibles miembros del
p ú b l i ~ o .Por
' ~ otra parte, las publicaciones semanales
estudiadas, cuando se dirigen a su público, utilizan
casi sin excepciones las palabras "lector" y "lectores",
a diferencia del habitual vocativo utilizado en las re-
vistas que se piensan a sí mismas como "femeninas" y
unas compras en compañía de la hermanita, largos limitan su universo de público a las mujeres. Se en-
crepusculos barriales que se convertían en escenario cuentran, por lo demás, en las librerías de viejo de la
de los "noviazgos de ojito".12No sería improbable que ciudad de Buenos Aires ejemplares de estas publica-
una buena parte de los lectores de La Novela Semanal ciones con la firma manuscrita de sus antiguos posee-
y SUS congéneres se reclutara en este medio barrial, no dores, en todos los casos, hombres.
demasiado hostigado por la pobreza pero tampoco ex- Eran hombres también, segun testimonios recogi-
cepcionalmente próspero. Me consta, por recuerdos dos, quienes usualmente proporcionaban el material
familiares (de una familia de origen inmigratorio) y de lectura a sus hermanas y a sus novias, que hacían
otros testimonios coincidentes, que el sueldo de dos ingresar las revistas en un circuito barrial difícilmen-
o tres maestras, hermanas entre sí, podía fácilmente te reconstruible, donde ciertas casas eran puntos im-
hacerse cargo de la cuota de un piano comprado en portantes de reunión: la modista, por cierto, puede
mensualidadesy los avisos que, con esta oferta, aparecen haber proporcionado espacios de encuentro e inter-
en las revistas de comienzos de los veinte coinciden en este cambio. Hombres que acercan los libros a las mujeres
punto. Si la "novela de entregas", como la llamaron de la familia son un dato no sólo en las capas medias,
algunos informantes aunque se trataba de publicacio- sino en la burguesía porteña, según puede leerse en
nes del tipo La Novela Semanal, publicación reconoci- memorias como Vida, de Julia Valentina Bunge, don-
da p o r ellos, llegaba a una casa por el pedido de
una hermana mayor, de sus manos pasaba a la de los
13. Elizabeth Jelin sugiere que, incluso en la actualidad, las
revistas y publicaciones femeninas llegan a los hogares por inter-
11. González Arrili, op. cit., pp. 16-17.
mediación o pedido de las mujeres, para ser luego también ho-
12. Bid., p. 12. jeadas o leídas por sus esposos o hermanos.
BEATRIZ SARLO El imperio de los sentimientos

de su hermano, el escritor Carlos Octavio, proveía de Una nota se interroga perpleja sobre si "losjóvenes y
literatura (sin duda: otra literatura) a las niñas de la casa. los no jóvenes (de sexo masculino) no son afectos a la
Las mujeres, y más aún si eran jóvenes o no tra- lectura". Estas opiniones y testimonios son insuficien-
bajaban, se desplazaban con cierta dificultad en una tes para recortar un público lector; iluminan, sin em-
ciudad como Buenos Aires, cuyo transporte urbano, bargo, una imagen de lectora y de muy joven lector
aunque había incorporado aceleradamente el tranvía, interesado por las ficciones sentimentales (dice un
podía abandonar al usuario a diez cuadras o más de bibliotecario: "no sabría explicar por qué son preferi-
su casa.14En una familia media o popular de barrio, dos aquellos que dejan entrever conmociones hondas,
con varias hijas jóvenes y solteras, el trabajo domésti- dramas pasionales, crímenes"), a los que las revistas de
co y la costura es posible que no absorbieran todo el narraciones semanales apelan con mensajes típicos:
tiempo: estaba, entonces, el piano, el cine (cuyos avi- "El lunes próximo publicaremos: Los pescadores de do-
sos en las publicaciones semanales y en las páginas tes, por Carlos Muzio Sáenz Peña. Esta es una novela
finales de libros en ediciones económicas no son in- terrible, porque refleja la vida de los defraudadores
frecuentes y que, además, aparece varias veces como del amor. Hombres sin patria, ni ley, que todo lo su-
tema) y, también, la lectura. Algunos testimonios bordinan al dinero, sin importárseles, si, como en este
recogidos tienden a indicar que, por lo menos como caso, destrozan un alma.. . Los personajes, las ambicio-
opinión generalizada, las mujeres leían más que los nes que los mueven y el medio en que se desarrollan
hombres. Precisamente en el sector medio y barrial, están magistralmente reflejados. Muzio Sáenz Peña ha
un periódico editado por la Biblioteca de la zona y realizado una verdadera obra de arte" (LNS 1'72). La
algunos boletines15coinciden en que la concurrencia repercusión de apelaciones de este tipo pudo haber
mayoritaria estaba compuesta por niños y niñas y fun- contribuido al éxito enorme del conjunto de las revis-
damentalmente por mujeres adolescentes o jóvenes. tas estudiadas.
Estas lectoras, Raseldas y Azucenas de provincias,16
pianistas, recitadoras y maestras de los barrios prote-
14. Datos sobre la red de transporte público en Buenos Ai-
res pueden consultarse en: James Scobie, Buenos Aires del centro a ños, costureras; estudiantes pobres, románticos y am-
los barrios; 1870-1910, cit. Según el mapa incluido en la página biciosos; horteras, empleados de comercio, poetas
207, que señala la expansión de la red tranviaria hasta 1910, ve- aficionados forman la argamasa del público ampliado
cinos de barrios como Villa Mazzini debían caminar entre ocho
en las primeras décadas de este siglo. Una doble pre-
y doce cuadras para encontrar el transporte que los llevara a
Chacarita o al centro.
15. La información sobre el funcionamiento de esta biblio- 16. Anuncios insertados en La Novela Semanaly El Cuento Ilus-
teca y la publicación de su periódico me ha sido proporcionada trado informan sobre su distribución en Montevideo, Chile, Ro-
por el investigador Ricardo González (PEHESA-CISEA,Buenos sario, Tucumán, Córdoba, Santa Fe, Bahía Blanca, Paraná, La
Aires), del proyecto sobre cultura popular (1920-30). Plata, Mendoza y Salta.
BEATRIZ SARLO El impevio de los sentimientos

gunta sobre ellos: qué significaba la lectura, por un los sobrevivientes no pueden abstraerse de su concien-
lado; por el otro: cuáles son las disposiciones expe- cia presente al intentar reconstruir sus experiencias
rienciales, estéticas, gnoseológicas que la lectura de de hace cincuenta años. De hombres que confesaban
estas narraciones periódicas moviliza y requiere. En leer sobre el final de su niñez y el comienzo de su ado-
otras palabras, <qué es necesario saber para gozar y lescencia las "novelas por entregas", hemos recogido
extraer un sentido de los textos semanales? Se-__trata-
ría,
. declaraciones claramente teñidas por el cotejo con la
-- como lo plantea Naumann,17de focalizar la a t Z - actualidad: "ésas eran verdaderas historias de amor, de
ción sobre
_ "el proceso
- de-lectura desde el punto de amor puro, romántico, no como las de ahora". Hubie-
_ . __ estéticas d e _ t o-- s i b w y , al
vista de sus--condiciones
S ra sido inútil recordarles el erotismo que, como se
mismo tiempo, no sólo "de medir cuantitativamente verá más adelante, es un eje narrativo y estilístico im-
los hechos controlar la transmisión de un mensaje, portante de las narraciones periódicas, incluso de
sino también de comprender los efectos múltiples que aquellas publicadas por editoriales de inspiración
se manifiestan en el proceso de lectura, efectos de es- católica (aunque en este caso aparezcan formas subli-
tilos cognitivos sobre la materia textual y efectos de madas del erotismo y su versión explícita sea invaria-
esta última sobre los sistemas interpretativo~".'~ blemente condenada en las notas y avisos editoriales).
Las investigaciones conocidas sobre recepción de Y quizás haya sido precisamente este erotismo una de
un texto literario, como la excelente de ~ e ~ n h a ryd t las razones para la lectura masculina de las narracio-
Józsa, se realizaron sobre encuestas a una muestra de nes semanales.
público actual y sobre textos contemporáneos. Con Es sabido, por otra parte, que no existió un discur-
todas las precauciones del caso, puede decirse que so crítico sobre estas narraciones, excepto cuando se
estas investigaciones logran reconstruir, sobre la base trató, con bastante frecuencia, de condenarlas como
de respuestas a encuestas, el sistema de lectura, las literatura despreciable y menor. No hay posibilidad, en
expectativas estéticas e ideológicas con las que se co- consecuencia, de apelar a lo que Vodicka denomina
loca un individuo frente a un texto. Es del todo impro- "concretizacionescríticas",lgconsiderándolas un obje-
bable realizar una experiencia similar con los lectores to discursivo importante en la formación del gusto.
de las narraciones periódicas publicadas entre 1917 y Los comentarios que las revistas incluyen sobre
1930 en Buenos Aires: muchos de ellos han muerto, ellas mismas recuerdan demasiado a los de la publici-
dad o las gacetillas que figuran, hasta hoy, en los pro-

17. Manfred Naumann et al., Gesellschaft Literatur Lesen, Ber-


lín, 1975, citado y comentado por Jacques Leenhardt y Pierre 19. Félix Vodicka, "Die Rezeptionsgeschichte literarischer
Józsa, Lire la lecture, Paris, Le sycomore, 1982, pp. 25 y SS. Werke" y "Die Konkretization des literarischen Werks", en:
18. Leenhardt y Józsa, op. cit., p. 23. Rainer Warning, Rezeptionsasthetik, MMuch, Fink, 1975.
BEATRIZ SARLO El imperio de los sentimientos

gramas cinematográficos. Tomemos un ejemplo: los también a la nivelación de prestigios desiguales que
sucesivos avisos editoriales intercalados en La Novela suele ser efecto de los medios masivos. Como respues-
de Hoy (1918), que no se diferencian de los de publi- ta a un público que demanda una oferta creciente de
caciones similares. narraciones, se incorporan al sector de los escritores
En el primer número, la colección se presenta a sí individuos cuya inclusión allí sólo se explica por las
misma como "publicación semanal selecta" que inclui- necesidades de producción para el mercado. Por lo
rá "sucesivas colaboraciones inéditas de valía". Los dos menos, es esto lo que refleja el "llamado" inserto en
adjetivos tienen una sola base referencial, presentada la misma publicación "a los que deseen colaborar ...
como prueba suficiente: el nombre de los estritores presentando trabajos que, en caso de ser publicados
que han comprometido su colab~ración.~~ Ahora bien, se abonarán debidamente". Una vez publicados, sus
¿qué significaban esos nombres para este público? nombres desconocidos entraban en las series presidi-
Probablemente, la lista producía un efecto nivelador entre das por Quiroga o por Blomberg. Que el tiempo no
Horacio Quiroga, en un extremo, y, digamos, Luciano haya convalidado esas inclusiones, no quiere decir
Álvarez Calderón (hoy un total desconocido) en e1 otro. que no fueran efectivas marcas de prestigio para el
Ese efecto de aplanamiento es un posible indica- nuevo público.
dor del funcionamiento del sistema de prestigio, en Como es natural, la inocencia supuesta en los lec-
un campo intelectual relativamente joven y lleno de tores permite afirmaciones programáticas que no so-
valores 'desconocidos' y de promesa^'.^^ Pero remite portan bien el cotejo con las narraciones a las que
acompañan: "La Novela de Hoy cuenta con el apoyo
decidido de intelectuales de renombre y alentada por
20.' La lista publicada en La Nouela de Hoy, N", incluye a:
Héctor P. Blomberg, Luis María J o ~ d á n Alberto
, Gerchunoff,
esa circunstancia emprende su campaña guiada sólo
doctor Francisco Sicardi, Luciano Alvarez Calderón, Federico por el deseo de una mayor difusión intelectual". El
Gutiérrez, V. Serrano Clavero, Horacio Quiroga, doctor Benja- previsible rechazo de la motivación económica funcio-
mín del Castillo, E. Astudillo Menéndez, J. A. Irurozqui Garro, na como una denegaciónz2que ennoblece no sólo a la
Raúl Casariego, Enrique V. Sassoni y otros.
21. El escritor 'promesa' es una de las figuras características actividad editorial sino también a su público.
del campo intelectual de las dos primeras décadas de este siglo. <Quése les dice a los lectores cuando se manifies-
Eso fue precisamente Emilio Becher, según los recuerdos de ta como intención fundante un "deseo de mayor di-
Gálvez, Rojas y Giusti; y, en general, este estatuto era comparti- fusión intelectual"? Obviamente, el nuevo público
do por los jóvenes con aspiraciones literarias. Gálvez ironiza en
Amigos y Maestros de mi juventud, cit., p. 51, sobre el sistema de
consagración de esas 'promesas': "Cuando Becher fue secretario 22. Adopto la idea, desarrollada por Pierre Bourdieu, de que
de redacción de El Heraldo, Uuan Manuel Méndez] se le enojó la denegación económica puede traducirse en una acumulación
porque se negó a anunciar en el periódico que él iba a escribir de capital simbólico. Véase al respecto: "Los bienes simbólicos;
siete sonetos.. .". la producción del valor", en Punto de Vista, año 111, N" 8.
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medio o popular estaba poco entrenado para realizar muy bien observado y sentido por el distinguido
operaciones de distanciamiento crítico respecto del escritor". Comentario de clisé para literatura de clisé:
material que consumía. Sin embargo, también es difí- ausencia de'crítica que produce la sobreimpresión del
cil atribuirle una actitud por completo cínica, que lo horizonte del público y el horizonte del comentario.
hubiera impulsado a confesar: "estoy leyendo pésima Sin embargo, el título de una de las publicaciones
literatura comercial, destinada sólo a alimentar mis estudiadas, La Novela Universitama,intenta una identi-
ensoñaciones y reparar, en lo simbólico, mis frustra- ficación muy precisa entre los materiales publicados
ciones y carencias". y el mundo intelectual, el mundo de los jóvenes con
Ese público carecía de los recursos intelectuales aspiraciones culturales y en formación. Sus narracio-
para cultivar sus opiniones y susjuicios, porque ni los nes no son, en cambio, diferentes de las aparecidas en
diarios ni las revistas que también leía le proporciona- las otras colecciones, pero un aviso intercalado en el
ban discursos críticos audibles. Precisamente, un sis- número 10 intenta diferenciarse arrojando a las otras
tema de complicidades y compromisos, que autores revistas al espacio del mal gusto y la cultura baja: "Leer
de la época como Giusti calificaron de "sociedad de La Novela Universitaria, se afirma, es un signo de buen
bombos mutuos", enceguece a los comentarios en la gusto literario. Cuando - -- lleva usted ________------.
1__-
--S
en el tren o en el
prensa, convirtiendo a la opinión crítica en clásicas tranvía La Novela Universitam'ano--tiene - po_r--quéocultar
gacetillas celebratorias o, en el extremo opuesto, con- s u t í t ú _ r_ .__^_ll____l_______----
0 ~ ~ 6 ~ - ~ ~ v -- ~que
a ñes
~ usted una
-a 1 i ~-~ per-
--n
denas globales de textos, escritores y lectores en nom- -_---
sona de _distinción _ _ _-
intelectual de c-ulmra". <Quién y
bre del buen gusto amenazado. por qué ocultaba la tapa de las revistas que leía? Lite-
La Época, Última Hora, La Mañana, El Diario o La ratura sentimental, literatura de mujeres de la que los
Razón (que, por otra parte no publicaban habitual- hombres se avergüenzan, y mucho más si son sorpren-
mente crítica de libros) acostumbraron a incluir didos en público. Los sueltos periodísticos que con-
mensajes de bienvenida como el siguiente: "Mañana denan esta narrativa (véase capítulo sobre el Autor)
aparecerá La Novela de Hoy, nueva publicación semanal si bien no alejan al público, podían producir mala con-
que promete incorporarse con éxito a las numerosas ciencia en alguna fi-anja de lectores: para ellos, entonces, la
del mismo estilo que ya ven la luz en la metrópoli. Una propuesta de una colección semanal dignificada por
garantía de éxito para La Novela de Hoy es la selección su título, que apela a quienes desean el goce de la
de sus colaboradores, como lo prueba desde su narración sin perder el prestigio de la literatura. El
primer número, que insertará una novela del reputa- título ayuda a elegir en un momento en que la
do escritor colombiano don Jorge Cabrera Arroyo. La ampliación del público pudo verse acompañada de
novela se titulará 'La chica del cine', delicado estudio desconcierto respecto de los estándares estéticos. Un
del mundo femenino familiar en los cinematógrafos, artículo publicado en La Razón (16 de julio de 1917)
BEATRIZ SARLO El imperio de los sentimientos

alude a esta confusión sobre cómo elegir lo que se lee. con la 'literatura7 escrita por los autores 'respetables'
El periodista ha recorrido las ferias literarias de libros de la Argentina y, en ocasiones, de América. Esta volun-
viejos, saca sus conclusiones sobre el principado tad tenía, sin duda, un anclaje referencial, porque en las
indiscutible de la novela y termina su crónica listas de autores publicados o comprometidos figuran
alertando sobre el 'vale todo' de las nuevas coleccio- también los nombres d e quienes efectivamente
nes de narrativa: "El creciente número de bibliotecas pertenecen al registro respetado por el público 'culto'.
populares, inspiradas por meros motivos comerciales Algunos de los comentarios intercalados informan
y dirigidas con un criterio poco acertado, ha hecho lo oblicuamente sobre la idea de público que animaba a
posible por desviar y desorientar el gusto del gran los directores de las revistas estudiadas. En el número
público, presentándole en confusa profusión, obras ex- 10 de La Novela de Hoy se anuncia el cuento "Chantage
celentes y sanas entre muchas otras -malsanas, desmo- desbaratado" de la uruguaya Leonor R. de Orlandiz,
ralizadoras, indignas de ser leídas por la legión de cuya anterior novela, se informa, agotó 10.000 ejempla-
lectores que no saben seleccionar de por sí y que res en Montevideo y dos ediciones en Buenos Aires,
compran cualquier libro, con tal que sea barato".23 "malgrado ser en el fondo estudio de alto interés so-
Me pregunto si este tipo de artículos podía propor- ciológico". ?Por qué la adversativa? ?Por qué, en
cionar motivos de reflexión al público de las narracio- un momento en que la novela de tesis no estaba
nes semanales. El desdén que ponen de manifiesto aún desprestigiada entre el público alto del Río de la
tiende a ahuyentar a lectores que se ven caracteriza- Plata, los editores se sienten obligados a aclarar que,
dos como ignorantes desorientados, al mismo tiempo pese a la tesis, la novela tuvo éxito? ?Para quién cobra
que, en sus revistas favoritas, se les asegura que están sentido la adversativa "malgrado"?
frente a poderosas novelas, grandes pasiones, delica- Existe una amplia franja de lectores a quienes la lite-
dos sentimientos y estilos magistrales. ratura debía producir un placer que podía verse
Los avisos editoriales y las gacetillas que expresan amenazado por reflexiones éticas, filosóficas o sociales;
estas tranquilizadoras certidumbres, están animados lectores de una literatura poco problemática a quienes
por la voluntad de unificar las narraciones semanales podía molestar la exposición de un 'sistema', quienes no
estaban en condiciones de aceptar el cruce entre
'conocimiento7y 'entretenimiento'. Se trata de lectores
23. Este comentario de La Razón encuentra su eco, ocho sin mala conciencia frente a su placer, que no iban a
años después, en una de las revistas de las vanguardias del vein-
te: "Sabemos, sí, de la existencia de una subliteratura, que ali-
elegir La Novela Universitan'apor la apelación del adjetivo
menta la voracidad inescrupulosa de empresas comerciales prestigioso incorporado a su título; lectores a los
creadas con el objeto de satisfacer los bajos gustos de un público que podía parecerles legítimo su deseo de que no se
semianalfabeto" [...] "que se alimenta con las glorias de la nove- interrumpierael fluir de la narración con otros discursos.
la semanal" (MartinFierro, N" 8 ).
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Sin embargo, este aviso también parece hablar a literatura, pertenecientes a registros que pocos años
lectores sensibles a la seriedad de una literatura cons- después se diferenciarían por completo.
truida con ideas: "Todas sus obras (las de Orlandiz),
todos sus escritos, tienen por fondo una tesis, renova-
dora, razonada y, a veces, de una osadía que fuerza a Modos de la lectura
pensar en si para ella la literatura es sólo ornamento,
para embellecer un Apostolado, más abundante en En su encuesta sobre la lectura de dos novelas con-
sinsabores que en satisfacciones". Me pregunto si esta temporáneas, Leenhardt y Józsa definen modos de lec-
oscilación (por un lado la adversativa, por el otro su- tura a partir de los que sería posible discriminar entre
brayar que en la literatura de la señora Orlandiz hay sistemas de lectura.24Leenhardt y Józsa exponen tres
tesis) es algo más que una torpeza estilística: si no des- modos: a) la lectura factual o fenoménica, que "regis-
cribe, de algún modo, el horizonte de expectativas de rra en el curso de la lectura las peripecias de la acción
una franja de lectores. y se limita en sus respuestas al nivel de los simples
La literatura que ellos desean no debe requerir un hechos"; b) la lectura identificativo-emocional, que
sistema de destrezas intelectuales más amplio que el explica "los hechos y comportamientos por el carác-
que poseen. Al mismo tiempo se les presenta elogio- ter de los personajes o por la dinámica de sus relacio-
samente una ficción que es instrumento de las ideas, nes recíprocas" y se caracteriza por "una tendencia
por lo tanto una ficción que puede ser considerada constante a elegir y rechazar los personajes de la no-
como más prestigiosa que los cuentos de mero entre- vela, elección y rechazo que se relacionan con la im-
tenimiento y ensoñación. El suelto de La Novela de Hoy portancia que para estos lectores tiene el proceso de
introduce razones que producen una nueva credibili- identificación"; y c) la lectura analítico-sintética, que
dad, reforzando los acostumbrados mensajes sobre el "intenta una interpretación englobadora de las situa-
valor de los escritores publicados: señores, se dice, ciones, busca las causas y señala las consecuencias".25
están ustedes frente a una literatura que no es de su- Los tres modos descriptos apuntan directamente a
perficie y, sin embargo, otros (iguales a ustedes) la la cuestión de cómo se lee, qué organización de senti-
han convertido en un éxito. do se produce en lecturas diferentes y qué disposición
Estos matices contradictorios tienen que ver frente a la literatura exige cada tipo de lectura. Admi-
también con una relativa indefinición de los niveles tiendo estas tres modalidades (y la posibilidad abierta
literarios, en la conciencia de los editores y, even-
tualmente, de los autores mismos: público nuevo y
nuevos editores se están definiendo mutuamente y, 24. Los sistemas de lectura son expuestos en Leenhardt y
Józsa, p. 97.
al hacerlo, mezclan diversos ideales de lector y de 25. Ibid., pp. 38 y SS.
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por su combinación y variación), es posible pensar, al los circuitos tradicionales, abastecidos con ediciones
mismo tiempo, que los textos proponen lecturas ses- de quinientos o de mil ejemplares. Hay razones para
gadas hacia alguno de los tipos posibles, esto es, que suponer, entonces, que franjas importantes de este
en los textos mismos hay consejos sobre su manejo. nuevo público, que no se había presentado antes en
Textos pensados en términos de maniqueísmo el mercado, adquieren en estas narraciones y en los
moral, social o ideológico propenderán a crear las magazines como Caras y Caretas, su primera condición
condiciones de una lectura identificativo-emocional. de lectores.
Si estos textos tienen, al mismo tiempo, un armazón En segundo lugar, no cualquier material literario
fuerte apoyado sobre la peripecia, abrirán la perspec- podía producir un fenómeno tan extenso y persisten-
tiva de una lectura fáctico-fenoménica.Los textos " --____ pro-
.
te. Evidentemente, hay rasgos que definen el material
ducen sus lectores, incluyéndolos en un" proceso-iIe y, si por un lado explican su éxito, por el otro marcan
- ------- -.---. -
adquisición
" -- - - -
m-
de hábitos retóricos y temáficos. Es sabi- los límites del horizonte de expectativas con el que se
do: la lectura educa al lector y desarrolla ciertas dis- encuentran y que han contribuido a definir. Más ade-
posiciones que conforman también una idea sobre lo lante intentaré la descripcitin del sistema retórico e
que la literatura debe ser, sobre lo que el lector pue- ideológico de estas narraciones. Me limito ahora a
de esperar de un relato y sobre cómo éste debe, en definir las--expectativas
--- - -
a las que ellas r e ~ p o n d e n : ~ ~
consecuencia, ser leído. La lectura colabora en la
creación de un horizonte de expectativas simbólicas. 1.- La popularidad de la. ficción
. breve o, en térmi-
."_*".
-1 - ,*
I1".l"

Naturalmente unida al contínuum de mensajes y ex- nos generales, de textos aue no exiian varias sesiones
periencias sociales, se incluye en un ámbito ideoló- icad"o'en los
gico (diferenciado social y culturalmente) dentro del diarios abrían la posibilidad de que, en una sesión de
cual los lectores viven su relación con la cultura. lectura, en un viaje en tren o en tranvía que, desde los
Las narraciones de publicación periódica trabajan barrios de Buenos Aires, insumía no menos de media
sobre el horizonte cultural de sus lectores, reforzan- hora y en general bastante más, el lector, aunque no
do ciertos hábitos de lectura, a partir del tipo de ma-
terial proporcionado. Pero, en primer lugar, vale la
pena subrayar la importancia cultural de la implanta- 26. La problemática del lector y de su presencia que deja
marcas en el texto fue pensada a partir de: Umberto Eco, Lector
ción del hábito, que no está desvinculado de los ma- in fabula, Milán, Bompiani, 1978; Wolfgang Iser, The Act of
teriales que lo alimentan. Los doscientos o trescientos Reading: a Theory ofAesthetic Response, Londres, Routledge and
mil ejemplares de una sola de las publicaciones estu- Kegan Paul, 19'78, y el excepcional texto de Harold Weinrich,
diadas (La Novela Semanal), que circulaban semanal- "Alla ricerca del lettore", publicado originalmente en Merkus,
XXI (1967) y recogido en la antología de G. Pagliano Ungari,
mente, remiten a un público ampliado que desborda Sociologia della letteratura, Bologna, 11 Mulino, 1972.
BEATRIZ SARLO El imperio de los sentimientos

diera fin al texto, quedara suficientemente compro- rebote a la práctica literaria de quienes los escribían.
metido en su lectura. La ficción breve permitía tam- Por otra parte, es probable que las décadas del diez y
bién que esos lectores no tuvieran que manejar, a lo el veinte sean escenario en la Argentina de una
largo de un lapso más o menos extendido, un mundo revolución en las modalidades de lectura: se pasaba de
complicado y lleno de personajes como el de la nove- una lectura intensiva, practicada por un público más
la. Correlativamente, la ficción breve parecía más ac- refinado y próximo al campo intelectual, a una lectura
cesible como estructura narrativa para un conjunto de extensiva,27que no acostumbraba volver a las páginas
escritores, cuyo entrenamiento se realizaba en parale- favoritas de un libro ya leído antes, sino que transitaba
lo a la producción de los textos. Quiroga en su intro- velozmente de un folleto a otro. Lecturaveloz, más de
ducción "Al lector" con que encabeza el primer placer que de aprendizaje; lectura para gozar, para
número de El Cuento Ilustrado (abril de 1918) subra- comentar con los pares y estar enterado.
ya: "Hemos elegido el cuento y la novela corta para la
difusión de nuestro arte, por estas dos razones funda- 2.- La necesidad de una ficción vinculada a refe-
"-------------
mentales: porque el cuento es el género literario más _ _no_ sean
ren tes que _ . _ de'a ~gav~~~jdi~na:
los -s.uce__sos
interesante, y porque es el que se ha cultivado entre &abajo,penurias económicas, nacimientos, crianza de
nosotros con más intensidad. Por interesante enten- los hijos, problemas de acceso a la educación, a la sa-
demos lo que es capaz de gustar a todos, grandes y lud y a la vivienda. El público enfrenta cotidianamente
chicos". El cuento, por su condensación argumenta1 estas cuestiones que, por otra parte, son pivotes de su
y temática, presentaba ventajas obvias para un públi- vida familiar y laboral. Las ficciones semanales pue-
co ampliado, en principio relacionadas también con
la disponibilidad de ocio. Y, sin embargo, excepto en
2'7. Robert Darnton, en "The origins of Modern Reading",
la colección dirigida por Quiroga, el resto de estas pu- The New Republic, 27 de febrero de 1984, resumiendo algunas de
blicaciones optan por la palabra 'novela' para definir sus tesis publicadas en The Great Cat Massacre and Other Episodes
a los textos que publican. Es evidente que esta palabra i n French Cultural History, expone las diferencias entre lectura
conservaba resonancias prestigiosas, más prestigiosas intensiva y extensiva: "Desde el Renacimiento hasta aproximada-
mente 1750, los europeos leyeron 'intensivamente'. Tenían ac-
que las del cuento, forma 'nueva', frente al público: ceso a muy pocos libros -la Biblia, libros de devoción, de iglesia
la novela, el género que había presidido el rumbo del o almanaques- y los leían una y otra vez, meditándolos interior-
sistema literario del siglo XIX, espacio donde parecía mente o compartiéndolos en voz alta con miembros de la fami-
lia o en reuniones sociales. En la segunda mitad del siglo XVLII,
posible trabajar, al mismo tiempo, sobre el destino la gente letrada comenzó a leer 'extensivamente'. Recorrían una
de los personajes en situaciones complejas y sobre gran cantidad de materiales impresos, especialmente novelas y
las grandes ideas. Denominar 'novela' a los cuentos diarios, géneros favoritos de los clubes de lectura ... Y leían cada
publicados semanalmente, ennoblecía también y de una de estas piezas sólo una vez -como diversión- para apre-
surarse luego hacia un nuevo texto".
BEATRIZ SARLO El imperio de los sentimientos

den 'ambientar' sus tramas con referencias a este uni- bit0 que, muy frecuentemente, responde a las leyes de
verso temático, pero no suelen constituirlo en centro una "economía mágica": ascensos fulgurantes en el
narrativo. Temáticamente, estas ficciones también res- mundo de los negocios o quiebras que precipitan el
ponden a las expectativas de su público incurriendo fatum de la pareja de amantes, novios objetados por
en la representación predominante del mundo urba- su pobreza que, después de breves estancias en el cam-
no. Este rasgo se vincula no sólo al creciente proceso po, vuelven como pretendientes impecables, son re-
de urbanización de la Argentina, sino a la evaluación cursos comunes en las tramas estudiadas. La "economía
generalizada del horizonte urbano como horizonte mágica" refuerza también ideas ampliamente difundi-
deseable. El público medio no parece haber sido un das sobre la generosidad y el desinterés de los pobres
consumidor sensible a las utopías rurales. y el engreimiento, soberbia y desaprensión de los ricos,
agrupando de este modo a los personajes en función
3.- También desde el punto de vista temático, un de polos ético-psicológicos.
gusto por la peripecia sentimental,
ll.%-ll
-- - - más que
e----

-- p o r l a
aventura
-" -- ola
". recreación
m -* -- histórica. Esto informaaeun
-------**M

público, cuyas marcas están presentes en los textos: la


-peripecia
- sentimental se vincula con ideales y ensoña-
ciones acerca de la conformación de la pareja, del tra- número restringido de núcleos definen el conflicto
to dispensado a la mujer, de erotismo legítimo e central, no abandonando, por otra parte, ninguna
ilegítimo, de tipo de matrimonio permitido dentro y zona a la ambigüedad. Las destrezas necesarias para
fuera de la pauta, etcétera. ¿Qué
- .
hace falta saber para abordar este tipo de textos son reducidas, tanto en el
entender esta peripecia? La narrativa sentimental, tan- sentido del bagaje cultural necesario para manejar su
to respecto de las destrezas requeridas como de los e n ~ i c l o p e d i acomo
, ~ ~ de las disposiciones intelectua-
marcos referenciales, ofrece una menor cantidad de les puestas en juego por un texto lineal que nunca
obstáculos a la lectura. Tiende a resolverse en situacio- plantea la exigencia de la retrolectura. Las narracio-
nes sumamente tipificadas y apela a sentimientos y ex- nes semanales hablan de lo conocido con el lenguaje
periencias 'comunes'. Por otra parte, para un público de lo conocido, y de lo desconocido también con el
limitado social y económicamente en sus aspiraciones lenguaje de lo conocido. Los mundos de referencia
de ascenso, la peripecia sentimental y su desenlace (que, de todos modos, no son demasiado extensos ni
matrimonial podían ser fantaseados como una via re- exóticos) son traducidos a la lengua estandarizada de
gia de movilidad social, aunque las tramas tiendan a
poner en escena que ésta es sumamente dificil y con-
dicionada. La peripecia sentimental reina en un ám- 28. El concepto de "enciclopedia del lector" me es sugerido
por Umberto Eco, Lector in fabula, op. cit.

63
El imperio de los sentimientos
BEATRIZ SARLO

las novelas. El esfuerzo de extrañamiento lingüístico


es mínimo y la repetición de los clisés asegura que
incluso los lectores no avezados puedan llegar a ma-
nejar la lengua estándar, que, por otra parte, admite
tos modelos hubiera complicado sus productos, tan-
pocas diferenciaciones estilísticas. Por su homogenei-
to desde el punto de vistaiingüístico iomo temático,
dad y su ajuste a expectativas, esta lengua admite in-
multiplicando las operaciones sencillas de lectura,
crustaciones tomadas en préstamo de la retórica
introduciendo capítulos enteros de una enciclopedia
modernista o decadentista, cuya comprensibilidad
no necesariamente accesible a lo que las publicacio-
queda asegurada porque la redundancia (interna y de
nes y sus detractores consideraban 'lectores tipo': "El
un relato a otro) las Vuelve marcas fácilmente recono-
género se está explotando de manera escandalosa
cible~.Son marcas de esteticidad que, desde el punto
para indigesto alimento 'de modistillas, escolares, ado-
de vista de la acción narrativa, ocupan un lugar adje-
lescentes ávidos de escenas filmadas en papel de im-
tivo. Comparada con la lengua de los libros de lectu-
prenta por 0,10. Pequeña literatura con un poder
ra de los últimos años de la escuela primaria, las
análogo al de las diastasas, que produce morbosas fer-
narraciones semanales no introducen modificaciones
mentaciones en los espíritus desprevenidos, vírgenes
violentas.2gEl lector que había pasado por esta expe-
de cultura, intoxicando en sus fuentes el alma colecti-
riencia escolar podía, sin duda, navegar el universo va".31 La regionalización temática hubiera producido
lingüístico de las ficciones semanales. La desregio-
un movimiento de extrañeza en este universo de lec-
nalización lingüística remite, por otro lado, a un ni-
tores probables, cuyas experiencias y mundo conoci-
vel de lengua que, si bien no es el de la literatura alta,
do estaban vinculados a la ciudad. Sin embargo, esta
coincide con el inculcado en la escuela. No sólo se
facilita así la lectura, sino que ese ideal puede consi-
derarse también prestigioso en el horizonte de un un público amplio, como las de Gardel, todavía se sujetan, sobre
público ampliado.30 todo en los episodios sentimentales, a un ideal de lengua
5.- La desregionalización temática se vincula con desregionalizado, también cuando el medio de referencia no es
expectativas que, a modo de hipótesis, trataré de 'internacional'. La ampliación del mercado de la Argentina a
América Latina, imponía sus leyes. No hay que olvidar, tampo-
enunciar. Pienso a estas narraciones donde la peripe-
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a
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co, que un registro del tango-canción, el de Alfredo Le Pera por
ejemplo, insiste en trabajar sobre una lengua considerada 'cul-
ta', libre, además, de voseo y lunfardo.
29. Sobre la estabilidad del discurso de los libros de enseñanza 31. Lafleur, Provenzano y Alonso, Las revistas literarias argen-
primaria y su influencia, véase:Juan Carlos Tedesco, "Educación tinas, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1968, pro-
e ideología en Argentina", en Los Libros, N" 31, agosto-septiem- porcionan la cita en p. 68, aclarando que pertenece a la revista
bre de 19'73. El Chculo, de Rosario.
30. Películas habladas que diez años más tarde apelaban a
BEATRIZ SARLO El imperio de los sentimientos

no alcanza a los lectores provincianos de otra parte, la gran producción de partituras, cuyos
que dan testimonio los avisos insertos en casi todas las ejemplares se encuentran en cantidad todavía hoy en
publicaciones reclamando pagos del interior, ofre- las librerías de viejo de Buenos Aires. Son años, los de
ciendo espacios de distribución, etcétera. La incorpo- las primeras décadas de este siglo, durante los que la
ración de lo rural a las representaciones de ficción es oferta cultural se multiplica. En el caso del teatro, este
una de las problemáticas literarias de la literatura fenómeno es particularmente significativo: "En el pe-
'alta' contemporánea a estas ficciones: se buscan ríodo 1880-1930, se abren en el centro de Buenos Ai-
inflexiones lingüísticas, tipos sociales y psicológicos, res 60 salas. Si en 1906 existían 13 salas, en 1911habrá
Algunas de estas preocupaciones han pasado 21; en 1925, 32 y en 1928, 43. Es interesante señalar,
a las narraciones semanales ("Raquela" de Lynch, además, que se trata de locales con una capacidad
cuentos de Quiroga) , pero, en términos generales, promedio de 700 butacas. También las había en ba-
éstas postulan al campo como escenario se rrios periféricos al centio: Boedo, Once, Villa Crespo,
trata de un campo mirado desde la ciudad, brutaliza- Flores, Belgrano, la Boca -fuerte reducto de la inmi-
do en algunos casos, abstracto des'de el punto de vista gración genovesa, poseía 7 salas, incluso una dedica-
creográfico, nombrado con pocas marcas léxicas. da al espectáculo lírico ...-. El hecho de que en la
ciudad de Buenos Aires hubiera en 1889,2,5millones
de espectadores anuales y que esa cifra creciera hasta
El consumo cultural llegar a 1925 con 6,9 millones, mientras que el prome-
dio de asistencia por habitante fuera de 2,6 veces al
?Cuáles eran los cariales por los que este público, año en 1910".32
que se ha tratado de describir, accedía a la ficción? En este clima de ampliación de la oferta cultural
i ~ U lugar
é ocupaban las narraciones semanales en se inscribe la aparición de las revistas de narraciones
sus ocios y su esparcimiento? Desde el punto de vista y su crecimiento. Sobre el material que he revisado
de la incidencia social, quizás sólo el teatro equivalía puede hacerse un cálculo aproximativo del numero
o superaba en importancia a estas publicaciones. Jun- de revistas de este tipo que circulaban semanalmente
to a él, pero -si nos guiamos por los anuncios y co- entre 1918 y 1924. Tomando las revistas cuya circula-
mentarios en los periódicos- todavía sin disputarle ción fue regular a lo largo de más de un año (en algu-
su está el cine; luego, la difusión discográ- nos casos, durante más de cinco), encontramos, para
fica y por partituras d e la canción 'internacional', -

pero en español, y del tango. Las revistas incluyen con 32. Nora Mazziotti, "Bambalinas. El auge de las revistas
bastante regularidad avisos de compañías discográfi- teatrales argentinas. 1910-1934: una modalidad teatral periodís-
cas y listas de canciones e intérpretes. Es conocida, por lica", mimeo, p. 4, y en Diego Armus (comp.), Mundo urbano y
cultura popular, Buenos Aires, Sudamericana, 1990.
BEATRIZ SARLO El imperio de los sentimientos

1922, no menos de s i ~ t revistas


e semanales: La Novela de obras pertenecientes, en muchos casos, a autores de
Argentina, La Novela de la Juventud, La Novela del Día, narraciones semanales, ofrecía, a mediados de la
La Novela Femenina, La Novela Nacional, La Novela Por- década de 1920, los siguientes libros con los precios
teña, La Novela Semanal y La Novela Universitaria, que que se anotan: Amado Nervo, Elevación, $1,50; Pedro
publicaban cuentos y nouvelles. Debo aclarar que este Sonderéguer, Todo el amor (novela), $ 2,50; H. P.
cálculo aproximativo está hecho sobre la base del ín- Blomberg, Los soñadores del bajo fondo (cuentos), $ 1,50;
dice y la biblioteca de Sergio Provenzano, cruzado con Nietzsche, Así hablaba Zaratustra, $ 1; César Carrizo,
el índice de la Biblioteca N a ~ i o n a lNo
. ~ ~es imposible Santijicada sea (novela), $ 2,50; Baldomero Fernández
pensar que,justamente en el año 1922, de apogeo de Moreno, Aldea española, $2;José Ingenieros, Los tiempos
estas publicaciones, el número de revistas por sema- nuevos, $ 1,50; María Morrison de Parker, Los Altúnez
na pudiera ser casi el doble. Sólo una de estas publi- (novela), $2. Un libro costaba entonces no menos de
caciones proporciona datos de circulación. En efecto, diez veces más que una de las publicaciones semanales
La Novela Semanalanuncia no su tirada sino sus prime- de ficción y, por el precio de dos o tres libros, podía un
ros 200.000 y luego 300.000 lectores. lector suscribirse por un año a La Novela Semanal ($5).
El precio de estas revistas se mantiene estable: des- Estos precios significan poco en sí mismos si no se
de El Cuento Ilustrado, aparecido en 1918, a 10 centavos, los pone en relación con los salarios percibidos por
hasta La Novela Semanal, que en 1922 sigue costando 10 algunas de las fracciones del público posible. Si consi-
centavos, y su suplemento, de mayor formato y más deramos a los maestros como incluidos en este públi-
páginas, 20 centavos. El precio de los diarios era, por co, tendríamos, para 1920, los siguientes sueldos:34
esa misma época, de 10 centavos y el de un paquete
de cigarrillos, entre 20 y 60 centavos. maestro de primera categoría $275
Una editorial relativamente popular y de gran cir- maestro de segunda categoría $270
culación, Tor, cuyas ediciones baratas incluían títulos maestro de tercera categoría $230
maestro de cuarta categoría $180
33. En la biblioteca del doctor Sergio Provenzano, que es la preceptor $175
más completa de las que hemos consultado, se encuentran: 30
números de El Cuento Ilustrado, 49 de La Novela Argentina, 73 de Estos sueldos se mantienen estables durante toda
La Novela Juvenil, 331 de La Novela del Día, 70 de La Novela Feme-
nina, 85 de La Novela Nacional, 50 de La Novela para Todos, 55 de la década del veinte, década, por otra parte, caracte-
La Novela Porteña, 262 de La Novela Semanal, 55 de La Novela Uni-
versitam'a, entre otras publicaciones del mismo tipo. La suma de
números de las publicaciones mencionadas, que no agotan en 34. Tomo todos los datos sobre salarios de: Liliana Pascual,
absoluto el universo de narraciones periódicas, alcanza a 1062 "San José de Flores 1920-30; la educación", Buenos Aires, CIS,
en sólo seis años. Instituto Torcuato Di Tella, 1977, pp. 19 y SS.
BEATRIZ SARLO El imperio de los sentimientos

rizada también por una tendencia general de estabili- ampliada, las publicaciones semanales de ficción
dad del costo de vida, después de la disminución que compiten por su público con el teatro, el cine, los
se registra entre 1920 y 1922. magazines, las primeras revistas femeninas. Y compi-
Los ingresos anuales de una familia obrera duran- ten en buenas condiciones: ofrecen un material
te la década de 1920, con recursos aportados por has- barato, que no pierde actualidad, que puede circular de
ta dos personas por familia, considerando a cuatro el mano en mano y que, por su carácter coleccionable (se
término medio de miembros, son: vendían tapas duras para encuadernar por $ 1 y $1,50),
puede constituirse en elemento iniciador de una
biblioteca. Abre y responde a las ilusiones culturales
de un público ampliado, sin exigir esfuerzos intelec-
tuales o económicos descomunales.

i A quién hablan los avisos?


Estos ingresos anuales arrojan una cifra mensual Los avisos insertados en las publicaciones semana-
que oscila entre los $ 170 y los $ 180. La diferencia les hablan al público, pero también de él. En todos los
entre ingresos y egresos de una familia obrera para la casos examinados, los folletos contienen una cantidad
década, según el estudio de Liliana Pascua1 es de: $ -106 apreciable de anuncios, especialmente en el caso de
para 1922; 7 para 1923; -17 para 1924; 56 para 1925; La Novela Semanal y La Novela del Día. <Qué tipo de
72 para 1926; y 7,76 para 1928. consumo proponen? ¿Qué mitologias difunden, en-
Si se compara el precio de las publicaciones sema- cuentran constituidas o imponen?
nales de ficción con el de un paquete de cigarrillos, La belleza y la salud son dos de los grandes temas
es posible imaginar a un comprador masculino que de publicidad. Polvos, jabones, cera mercolizada, re-
sabe que el regalo que lleva a su novia o hermana sig- movedores de verrugas y otras afecciones de la piel,
nifica sólo la mitad o un tercio del precio de un pa- perfumes, tinturas para el cabello hablan a una lecto-
quete. Se trata, entonces, de revistas accesibles, de ra cuyo ideal de belleza pasa fundamentalmente por
muy baja incidencia en el gasto del excedente entre la tersura del cutis y su color 'sano' y 'limpio'. No se
ingresos y egresos. ha entrado todavía en la era de los rouges y las som-
Sin duda, estas razones no pueden dar cuenta de bras: el polvo, el cisne que se pasa casi a escondidas
su éxito, pero hablan de las condiciones económicas sobre la nariz, el mentón y la frente son los reyes del
que lo hicieron posible. Parte de una oferta cultural maquillaje. La belleza a lograr proviene, en lo esen-
BEATRIZ SARLO El imperio de los sentimientos

cial, de productos que deben ser usados antes: de noche, les de las nai-racione, ~m~!em?n:%2~-m't*o,:::e-
a la mañana, con regularidad, semanalmente, duran- ciendo a las lectoras la posibilidad de transformarse
te el descanso.
Brissac, Le Sancy, fabricado por Blas L. Dubarry,
compiten en los avisos ofreciendo lo mismo por cami- jer y joven: son productos más destinados a transfor-
nos diferentes: "Es de la belleza emblema / esta deli- mar y a embellecer que a conservar o devolver la
ciosa crema. Para que la juventud del rostro no se juventud perdida. Pero se encuentra, en todas las pu-
marchite como una agostada flor, es indispensable blicaciones estudiadas, un tipo de anuncio que apare-
cuidar y refrescar la tez con la excelente Crema Higié- ce también en los magazines como R E . T. o Caras y
nica Brissac. Complemento insubstituible del Polvo Caretas: los vinculados a la recuperación o preserva-
Grasoso Brissac. Adhiere el polvo de una manera per- ción de la salud. Es todavía un período en que el ideal
fecta, dejando el cutis terso y suave, y dándole la tona- de belleza femenino no se caracteriza por la delgadez
lidad blanco perlina que es considerada por las damas evanescente. ~ b u n 6 a nen consecuencia los tónicos
elegantes como la belleza perfecta" (LNS,3575). Por que prometen un aprovechamiento integral de los
su parte, Le Sancy asegura: "jBasta de cremas, aguas alimentos, contribuyendo a producir, en poco tiempo,
blancas y afeites para el rostro de las damas!. .. Ténga- carnes abundantes y duraderas. Los anuncios promocio-
se bien presente que todas esas grasas son superfluas nan tónicos y pastillas de poderes también muy amplios
y casi siempre perjudiciales para el cutis. El rico Polvo y poco diferenciados:disminución de la tensión nerviosa,
de Nieve Le Sancy de perfecta adherencia y exquisito abundantes evacuaciones,limpieza de la sangre, solución
perfume, da por sí solo a la tez el encanto de la belle- de molestias digestivas o respiratorias.Es común una pau-
za natural y la más admirable tersura. El Polvo de Nie- ta, que se encuentra también en los magazines, en la cual
ve Le Sancy hace innecesario todo producto grasoso las bondades del producto son probadas por agradecidas
y es el verdadero polvo de tocador ideal" (LNS, 73). declaraciones de quienes se han curado por su empleo.
La piel se llama, como es frecuente en el universo léxi- Los nombres y fotografías de estos hipotéticos usuarios
co de las narraciones periódicas, "tez", y sus cualida- parecen extraídos de un álbum de capas medias:
des más deseables se vinculan al blanco, a los reflejos credibilidad media para lectores medios, según la pers-
nacarados, "perlinos", y a la "naturalidad": los anun- pectiva del redactor publicitario de la época.
cios prolongan el sistema de representación los idea-
._"_---
9 Y ¿quién tiñe sus vestidos para que los del año an-
\ -,--- --- -" - --m"_.

terior parezcan nuevos? Reiteradamente, toda una


página se ocupa con el anuncio de tinturas que, por
35. Se abrevia con las iniciales correspondientes el título de pocos centavos, crean la ilusión de un guardarropa a
las publicaciones estudiadas. Puede consultarse la lista incluida
al final del libro. la moda, con los colores de la estación. Tiñen sus ves-
BEATRIZ SARLO El imperio de los sentimientos

tidos quizás aquellas que ya practican las compras a Tanto en El Cuento Ilustrado como en La Novela del
crédito, repetidamente ofrecidos por la casa A. Cabe- Día es habitual la inserción de anuncios de libros: Mi
zas, y cuyos montos varían según las profesiones repre- beligerancia, de Leopoldo Lugones, "obra de innegable
sentadas por serviciales dibujos que recorren un arco actualidad que señala nuestro deber y nuestra posi-
desde el obrero manual al 'gerente'. Sacan créditos ción en la guerra"; El nuevo régzmen, de Alberto
también aquellos que, cuando llega el momento de Gerchunoff, "obra de palpitante actualidad en la cual
una compra importante, eligen susjoyas en el catálo- estudia su autor la acción política del gobierno y ana-
go de casa Tow (LNS, 77), cuyos precios, bastante ac- liza los diversos asuntos con alto sentimiento de argen-
cesibles, van desde los 10 a los 35 pesos para los anillos tino y elevado criterio de patriota", aparecen en casi
y gemelos de oro o plata. todos los números de la revista dirigida por Quiroga.
"A la ciudad de Londres" (confecciones y blanco), Estos dos títulos apuntan a un público más alto que el
"La Poupée" (ropa de señoras yjovencitas) , "Sastrería habitual del resto de las publicaciones, que, cuando
de medida A. Cabezas" de Sarmiento y San Martín, "A. avisan libros, recurren al mismo discurso por el cual
de Micheli" de Avenida de Mayo 1001 (créditos en publicitan sus propios relatos: "Un drama intenso y
ropa para hombres y niños), "La Proveedora de las 14 pujante y una mordiente descripción de la alta sacie-
provincias" (muebles), "El Palacio de la Industria", dad porteña" o "Una novela que ha sido traducida al
"Pedro Bignoli" (bazar y menaje), proveen de ropa de alemán, italiano, húngaro: Novia de vacaciones de
confección, adornos y muebles a un público medio Hugo Wast".
que no se pensaba a sí mismo como clientela posible Precisamente en La Novela del Día (que publica
de grandes tiendas como Harrods o Gath y Chaves, varios textos de Wast) los anuncios de libros tienden
ausentes de las páginas de las publicaciones revisadas. a asegurar al posible comprador que su elección es la
La durabilidad de los objetos y ropas ofrecidos, su correcta en términos de prestigio literario y estándar
elegancia y adaptación a la moda son las principales moral. El anuncio parece dar por descontado que por
cualidades invocadas. También una descripción minu- lo menos una parte de los posibles compradores no
ciosa, que acompaña frecuentemente a los dibujos, de puede realizar la elección librado solamente a sus pro-
los materiales, géneros y disposición de detalles: un pios medios intelectuales y el texto del aviso se encar-
mundo de cosas que puede ser gustado, desde las pá- ga, entonces, de avalar esa elección incluyendo el
ginas de la revista (icómo está hecho este abrigo?, nombre prestigioso de Hugo Wast: "Ediciones Liber-
?cómo está terminado el ruedo de un vestido?, <de tad / Dirección de Hugo Wast / Colección de libros
qué color es la pasamanería del tapado o el adorno que se pueden conservar sin rubor en la biblioteca de
del sombrero?) e, incluso, adquirido por correspon- un estudioso, o de un artista, o de una mujer, o de un
dencia a partir del pedido de catálogos. obrero ... que no nos haga avergonzar de su lectura
BEATRIZ SARLO

delante de nuestros hijos ... que no siembren odios


entre los hombres". La "Librería San Jorge" prodiga
consejos de la misma naturaleza a sus clientes: "Lo
pasado ya no está en nuestro poder: no lea literatura
antigua fuera de las verdaderas obras maestras. Viva
usted su tiempo". El anuncio presupone que los posi-
bles lectores necesitan de la guía de esa máxima y se
propone como tal. Los amenaza al mismo tiempo con
los deletéreos efectos de la falta de práctica en la lec-
tura, efectos de fuerte marca social, en una ciudad
como Buenos Aires en las primeras décadas del siglo,
donde hablar bien equivalía a limpiar el quizás cercano
pasado inmigratorio: "Quien lee poco, tiene un criterio
estrecho, el más rico idioma se envilece si no se
aprende bien".
Belleza, salud, fortaleza, un bienestar módico, ob-
jetos y ropas al alcance de empleados, maestras, amas
de casa ahorrativas, obreros o artesanos que hayan
superado el nivel de subsistencia.Y todo ello anuncia-
do según pautas estéticas y sociales que no exceden a
las capas medias urbanas, que apelan a su deseo de
bienestar y relativo progreso sin plantearles modelos
de vida o de belleza inalcanzables. Imaginario mode-
rado por el 'buen sentido' y regido, en el caso de los
libros, por la importancia y la moral.