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ARTÍCULO DE REVISIÓN
INCISIVOS TEMPORALES: EL PRIMER APARATO FUNCIONAL

INCISORS: THE FIRST FUNCTIONAL UNIT
Amieva Suárez M.
Alumna Máster Ortodoncia, Ortognática y RNO,
Universidad Alfonso X el Sabio (Madrid)
Durán Porto A.
Profesor responsable de la asignatura RNO,
Máster Ortodoncia, Ortognática y RNO,
Universidad Alfonso X el Sabio (Madrid)

Introducción

La especie humana, como todos los
mamíferos, es bifodonta, es decir, posee dos
series completas de dientes que erupcionan
en dos procesos separados en el tiempo
(dentición temporal y permanente)
La primera de las denticiones, la llamada
decidua, temporal, caduca o comúnmente de
leche, comienza a hacer su aparición en boca
entre los 6 meses y los dos años de edad y
estas piezas están presentes
aproximadamente hasta los 6 años que es
cuando empiezan a ser reemplazados por la
dentición permanente, acabando de
recambiar aproximadamente a los 12 años.
Esto supone que la dentición decidua se
mantiene en boca durante 10 años por lo que
es lógico pensar que no es un mero capricho
de la naturaleza y deben de tener cierta
importancia en el desarrollo del niño.
Durante el desarrollo de la oclusión
temporal, es sumamente importante
conseguir una función adecuada del sistema
masticatorio, una correcta dinámica de la
lengua y el control de los hábitos. En este
momento, pueden aparecer discrepancias
oclusales, interferencias funcionales e
inestabilidad oclusal, por lo que es de vital
importancia el control por parte del
odontólogo y/u ortodoncista de la erupción y
evolución de la dentición temporal, y así
prevenir la aparición de maloclusiones y
permitir un correcto desarrollo oclusal.
Con la introducción del Plan Bolonia en los
programas de enseñanza, la metodología va
cambiando, las clases magistrales se van
reduciendo a favor del trabajo personal del
alumno y se ha demostrado que todo aquello
que se razona o se descubre, se queda más
grabado que lo que te dicen. La verdadera
enseñanza es crear dudas, preguntarse el
porqué de lo que estás viendo por muy
evidente que parezca. Siguiendo esta
argumentación, en la asignatura de RNO,
cuando empezamos a hablar de la dentición
temporal, lo que hacemos es lanzar una
batería de preguntas a los alumnos:

1.- ¿Por qué ha establecido la naturaleza que
el ser humano disponga de dentición
temporal?
2.- ¿Ontogénicamente es importante la
presencia de dos denticiones?
3.- ¿Existe una cronología más o menos
estable? ¿Qué significado tiene que cada
diente salga o recambie en una edad
determinada?
4.- ¿Son sólo una herramienta masticatoria o
tienen más repercusión?.

A lo largo de este artículo intentaremos dar
unas claves para que cada uno pueda, no
sólo responder a estas preguntas, sino quizás
formularse muchas otras en relación a la
dentición temporal.

TEORIA PARTO PREMATURO
FISIOLOGICO.

En la evolución del homo sapiens hubo un
momento que los antropólogos consideran
crucial, la adquisición de la postura erguida.
No vamos a entrar en discusiones de qué es
lo que provoca este cambio ni las
consecuencias a nivel evolutivo, pero
indudablemente supuso un gran problema a
nivel craneal de difícil solución. Por un lado, el

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volumen de la cavidad craneal va aumentado,
pero al adquirir la posición erguida, los
huesos de la pelvis modifican su estructura
para establecer el centro de equilibrio en una
posición más atrasada y centrada de la que
tenían, esto implica un estrechamiento del
canal del parto. Pero, ¿cómo lo soluciona la
evolución? Por una parte, lo consigue
haciendo que el parto se adelante al mismo
instante que el feto adquiera la maduración
suficiente para respirar y deglutir, sin esperar
al desarrollo completo del sistema nervioso
central y por lo tanto, la maduración del resto
de los sistemas, sea locomotor o defensa.
Esto es lo que el profesor Dr. Campillo
denomina un parto prematuro fisiológico.
Así, el ser humano consigue el volumen
cráneo-neural lo más pequeño posible, al
igual que el cráneo-facial, que en esta etapa
no es de vital importancia, por lo que se
intentará reducir al máximo posible. El maxilar
va unido a la base del cráneo por lo que su
tamaño tiene que ir de acorde con el cráneo-
neural; pero la mandíbula es un hueso
independiente, su tamaño se puede reducir,
adoptando entonces una alimentación líquida.
Nos encontramos con un neonato con un
cráneo-neural y un tamaño de maxilar y
mandíbula reducidos. Se nace con una
posición mandibular en disto de forma
fisiológica, esto significa que debe tener un
crecimiento diferencial entre maxilar y
mandíbula.

LACTANCIA.

Es uno de los primeros mecanismos que
tiene el organismo para corregir el tamaño
diferencial entre maxilar y mandíbula y así
corregir la distoclusión. En ella el neonato
debe realizar movimientos antero posteriores
para extraer la leche del seno materno y este
movimiento provoca precisamente un
estímulo en la rama posterior mandibular así
como en el cóndilo (según Enlow, la zona de
máxima capacidad de desarrollo).

LA NECESIDAD DE DOS DENTICIONES:

Es sabido por todos, que la primera
dentición se considera esencial para
mantener el espacio de los dientes
permanentes y así mismo conseguir una
oclusión adecuada y permitir el cambio a una
dieta dura, pero ¿por qué son necesarias dos
denticiones?

La aparición de los primeros dientes suele
ser a los 6 meses y se prolonga
aproximadamente hasta los 30 meses,
aunque hay bebés que tienen el primer diente
a los tres meses o retrasan la salida hasta
cumplir el año. La cronología aproximada de
aparición es la siguiente:

- 6 a 9 meses: incisivos centrales inferiores.
- 9 a 10 meses: incisivos centrales superiores.
- 10 a 11 meses: incisivos laterales
superiores.
- 11 a 12 meses: incisivos laterales inferiores.
- 12 a 14 meses: caninos inferiores y
superiores.
- 14 a 24 meses: primeros y segundos
molares inferiores y superiores.


Fig. 1.- Desarrollo de la dentición humana hasta los 6
años. Los dientes temporales son los más oscuros. (De
Schour L, Massler M: The development of the human
dentition, J Am Dent Assoc 28: 1153, 1941)

Si el desarrollo dental y la secuencia
eruptiva son las adecuadas, es probable que
se establezca una correcta oclusión de la
dentición permanente. Los dientes temporales
guían la erupción de los permanentes, de esta
forma, la superficie distal del segundo molar
deciduo guía el sitio de la erupción del primer
molar permanente. La superficie mesial del
canino temporal guía los incisivos

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permanentes. En el espacio existente entre
mesial del primer molar permanente y distal
del incisivo lateral es donde van a hacer
erupción el canino y los dos premolares. Y el
segundo molar permanente se guía por la
superficie distal del primer molar permanente.
Consideramos entonces la dentición
primaria como una guía de la dentición
permanente.
La falta de espacio provocada por una
pérdida prematura de un diente deciduo es un
factor significativo que determina la aparición
de maloclusiones, por lo tanto mantener o
incrementar ese espacio es primordial para
establecer unas correctas relaciones
oclusales en la dentición permanente.
Al nacer, las almohadillas gingivales está
cubriendo los procesos alveolares, cuando la
almohadilla superior contacta con la inferior,
la mandíbula está detrás del maxilar. Dichas
almohadillas en la parte posterior contactan
estableciendo una relación maxilo-mandibular
o mordida, mientras que en la parte anterior
están separadas. A medida que erupcionan
los temporales, los procesos alveolares
crecen verticalmente y el espacio maxilo-
mandibular anterior se pierde en la mayoría
de los niños, coincidiendo esta etapa con el
cambio de deglución infantil a adulta.
Entre los 3 y los 4 años de edad, el arco
dental es relativamente estable y no aparecen
grandes cambios, es a partir de los 5 años,
coincidiendo con la fuerza eruptiva del primer
molar permanente, cuando comienza a variar
el tamaño del arco dental. Los dientes
permanentes tienen un tamaño mayor a sus
correspondientes deciduos, por eso durante
los primeros años de vida (entre los 3 y 4
años) es necesario la presencia de dientes
más pequeños para que se puedan
establecer en los arcos dentales y a su vez
desempeñar una función similar a la de la
dentición permanente.
Los arcos primarios presentes al nacer son
capaces de contener a los incisivos
temporales y es importante destacar la
importancia de la lengua en la conformación
de los arcos. La parte anterior de los arcos
aumenta ligeramente desde el nacimiento a
los 12 meses y cambia muy poco después;
los diámetros posteriores aumentan más que
los anteriores.
En el momento de recambio de los
incisivos, se observa un ligero aumento de la
distancia intercanina y un desarrollo de
ambas arcadas en sentido sagital, de esta
forma podrán erupcionar los incisivos
permanentes con suficiente espacio. El
esqueleto facial experimenta un aumento de
la dimensión vertical como resultado de la
aposición de hueso en la sincondrosis entre la
porción basal del hueso occipital, y el
esfenoides, y en el complejo sutural maxilar y,
además, como consecuencia del crecimiento
del cóndilo. El esplacnocráneo sigue siendo
pequeño comparado con el neurocráneo. La
zona de las arcadas que contiene los dientes
temporales ha alcanzado casi la anchura del
adulto. A los 8 años de edad, la anchura de la
mandíbula se aproxima a la anchura del
neurocráneo, la oclusión se vuelve funcional y
se puede observar un estado de atrición o
desgaste en las piezas deciduas.



Fig. 2.- Cráneo de un niño de unos 20 meses. A,
visión frontal mostrando la presencia de todos los
incisivos y los caninos en erupción. B, visión lateral:
los primeros molares están en oclusión, el segundo
molar mandibular empieza a emerger en oposición
al segundo molar maxilar, casi erupcionado.
(Modificado de Karl W: Atlas der zahaheilkunde,
Berrín, Verlang von Julius Springer.)

El crecimiento activo del esqueleto facial y
el desarrollo de la matriz muscular se
producen en un momento muy estratégico de
la maduración del sistema nervioso y del
desarrollo de las funciones motoras orales
que afectan a los dientes y a la masticación.
Es en este momento cuando se establece
una relación interarcada y se adopta una

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posición más adelantada de la mandíbula
buscando el frote incisal.
Las primeras piezas en aparecer en boca
son los incisivos y no es por casualidad. A
medida que van erupcionando los incisivos
temporales, se va estableciendo el sistema
neuromuscular, los músculos aprenden a
efectuar los movimientos oclusales
funcionales necesarios. Y se consideran
primer estímulo propioceptivo para el avance
mandibular, reforzando ese estímulo antero
posterior de desarrollo que preconiza Enlow.



Fig 3.- Enlow, D. Crecimiento facial. McGraw-Hill
Interamericana. México, 1998

Como ya explicó Planas en su libro,
después del movimiento de propulsión y
retrusión necesario para la amamantación,
comienzan los movimientos de lateralidad
coincidiendo con la erupción de incisivos
temporales inferiores y superiores, de esta
forma se pone en marcha un circuito neural
que proporciona el movimiento de lateralidad
de la mandíbula a derecha e izquierda. Estos
movimientos de lateralidad se inician para
poder realizar las funciones de aprehensión y
corte y comienzan entonces a excitarse las
ATMs teniendo como respuesta un desarrollo.
Ahora se ejecuta un cambio cualitativo muy
importante en la génesis de aparato
estomatognático, con el frote incisal se inician
los movimientos laterales. El movimiento
mandibular, controlado por un mecanismo
neuromuscular maduro, precisa de la
aparición del diente, de su articulación y de la
información propioceptiva que proporciona el
periodonto. Así con el contacto de los
incisivos temporales con sus oponentes
comienza el desarrollo de la oclusión y del
complejo neuromuscular necesario para
desarrollar las funciones de la lengua y de la
mandíbula. Hecho que coincide, según
muchos autores, con los movimientos de
reptación del gateo. Estos movimientos de
lateralidad hacen que aparezca lado de
trabajo y balanceo y empiece a formarse una
inclinación en la trayectoria condílea, que
hasta este momento era plana. Se genera
una situación de sobremordida fisiológica, con
lo que se empiezan a definir los factores de
equilibrio oclusales. Además se crea una
barrera anterior para la lengua con lo que se
produce un cambio de una deglución infantil a
una deglución adulta.
En este momento, comienzan a hacer su
aparición en boca los primeros molares
temporales, que junto con los caninos, van a
empezar a situar el plano oclusal en una
posición óptima. La erupción de los segundos
molares temporales hace que aparezca una
fuerza masticatoria real, haciendo coincidir el
eje de fuerzas con el músculo masetero y
pterigoideo interno. Se produce un aumento
de la dimensión vertical corrigiendo la
sobremordida inicial y definiendo la altura
cuspidea funcional. Se acaba de situar el
plano oclusal en su punto ideal, así como se
determina el plano posterior terminal de
mucha importancia a la hora del recambio
dentario y erupción del primer molar
permanente. Una vez establecida la dentición
caduca, la acción muscular puede alterar la
forma de la arcada, de ahí la importancia de
mantener un correcto equilibrio funcional.


Fig. 4.- Dos patrones de recambio denticional. A, patrones
normales de desarrollo durante la dentición transicional
como los describe Broadbent. B, patrones más favorables
que se ven en personas que viven con una dieta más áspera
que la habitual. Podemos considerar el patrón de transición
en A como normal pero el B se acerca más al ideal.

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Moyers en su libro “Manual de Ortodoncia”
destacó la importancia de la dieta para
permitir los desgastes de las superficies
oclusales de los dientes primarios. Esta
eliminación de interferencias cuspídeas
permite a la mandíbula, que en esta época
está creciendo más que el maxilar, asumir
una posición adelantada más fácilmente.
Como consecuencia va aparecer una relación
incisal más borde a borde y un escalón mesial
terminal. Cuando se dan esas condiciones,
los incisivos permanentes erupcionan con
menos sobremordida y los primeros molares
permanentes erupcionan de inmediato en una
neutroclusión firme.
Para que todo esto pueda tener lugar, es
necesario que los incisivos se desgasten casi
la mitad de su corona y ocluyan borde a
borde, y en el caso de los molares deberán
presentar caras oclusales planas. Como
respuesta a ese desgaste fisiológico,
aparecerá un avance mandibular
acompañado de un desarrollo de ambos
maxilares.
Sin embargo, sino existe un desgaste
oclusal natural, la mandíbula durante el cierre
adapta una posición más retrasada debido a
la aparición de interferencias oclusales
naturales, normalmente en la región canina.
En ausencia de interferencias oclusales,
los incisivos permanentes erupcionan con
menos entrecruzamiento vertical y los
molares permanentes ocluyen más
favorablemente. Las discrepancias
anteroposteriores pueden corregirse
ortodóncicamente buscando un avance
mandibular, pero es obligación del odontólogo
favorecer el frote incisivo en edades muy
tempranas para que sea la propia naturaleza
la que por sí misma corrija estas alteraciones
del desarrollo.
Pero, ¿por qué se desgastan las piezas
temporales? En comparación con sus
homólogos permanentes, los dientes
deciduos son más pequeños, tienen bordes
cervicales más prominentes, los cuellos son
más estrechos y el color es más claro.
Presentan un esmalte más delgado y el
espesor de la dentina entre la cámara y el
esmalte es reducido. La cámara es amplia,
los cuernos pulpares altos, y las raíces más
acampanadas y largas.
El color de los dientes temporales es más
blanco, de ahí su nombre común dientes de
leche, porque al tener un tiempo de
maduración menor, la capa de dentina es
menor, que es lo que le da el color más
amarillo al diente. El esmalte termina en un
borde definido y tiene un espesor de más o
menos 1 milímetro, además la hidroxiapatita
del esmalte es diferente a la del diente
permanente.

Discusión

En nuestra sociedad, todo signo de
bruxismo se relaciona con algo patológico
(estrés, una manía que genera alteraciones
musculares, dentarias y/o articulares, etc.),
sin embargo, en el caso de la dentición
temporal el fenómeno de rechinar es algo
normal y fisiológico. Es importante tener claro
este aspecto para no intentar frenarlo en el
caso de los niños, ya que de esta forma
frenaríamos también el desarrollo mandibular,
es más, en caso de que el niño no bruxe, será
el dentista el que deba desgastar las cúspides
para que se desarrollen los maxilares tanto
transversalmente como antero-
posteriormente.
La alimentación tiene una gran importancia
a estas edades y es importante destacar que
cada vez se tiende a alimentos más blandos.
Las madres en su afán de que su hijo coma
bien y lo tenga fácil, prolongan la alimentación
líquida casi indefinidamente, craso error. Se
debe ir incorporando alimentación consistente
de forma progresiva y de acuerdo con el
pediatra ya que la presencia de alimento sin
triturar sirve de estímulo para el reflejo de la
masticación.
Estamos ayudando a que se desarrollen y
coordinen todas las cadenas musculares
masticatorias. Cuando el niño ya tiene todos
los dientes temporales en boca, debe estar
capacitado para masticar y triturar los
alimentos.
Para facilitar ese desgaste fisiológico tan
importante en la dentición temporal, la mejor
forma es que la alimentación reúna los
requisitos de ser dura, seca y fibrosa. No es
correcto ver a niños de 6-7 años con los
dientes totalmente en punta, afilados y sin
ningún tipo de desgaste ni diastema y
podemos afirmar sin equivocarnos que ese
niño no ha masticado, y al no tener esas
abrasiones fisiológicas, la mandíbula no
avanza ni los maxilares crecen

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transversalmente lo que deberían de crecer,
con la consiguiente falta de espacio para los
dientes permanentes y la condena de un
tratamiento de ortodoncia posterior para
corregir ese déficit.
La importancia de la dentición temporal es
enorme en el correcto desarrollo de los
maxilares y la función masticatoria.
Desgraciadamente no todos los dentistas son
conscientes de esta importancia y se siguen
oyendo cosas como “total son de leche y se
van a cambiar….” “que estén mal colocados
no quiere decir que los permanentes salgan
mal….” Tenemos una labor muy importante a
favor de nuestros hijos si somos capaces de
cambiar estos conceptos y la participación de
los pediatras es fundamental ya que ellos son
los que ven a los niños en estas edades y
deben conocer nuestra forma de entender el
aparato estomatognático de manera global.
La lactancia materna, la incorporación de
alimentos duros y la detención de alteraciones
oclusales tempranas, es una labor que los
pediatras deben dominar.

Conclusión

Teniendo en cuenta que los incisivos
temporales es el primer estímulo
propioceptivo que tienen los niños para
conseguir un correcto avance mandibular,
¿por qué esperar a que los niños tengan más
edad para ponerles un aparato funcional que
estimule el crecimiento mandibular y
desperdiciar una oportunidad única como es
el frote incisal? Los niños nacen con un
aparato funcional puesto en la boca,
enseñemos a usarlo.
Por tanto, es de vital importancia, llevar un
control exhaustivo de nuestros pacientes
desde su nacimiento y permitir un correcto
desarrollo anteroposterior de la mandíbula.
Para ello es necesario que aparezca un
desgaste fisiológico de las piezas temporales
y en caso de que no aparezca, realizar
nosotros un tallado para permitir una libertad
mandibular.
A la hora de hacer estas reflexiones, son
muchas las que se nos quedan en el tintero,
que podrían ser un tema de estudio en un
futuro, tales como:
1. Dientes neonatales, ¿deberían ser
extraídos para evitar una incomodidad a la
madre durante la lactancia?
2. Una pérdida prematura de un incisivo
temporal puede retrasar la erupción de su
sucesor permanente, pero, ¿qué ocurre
cuando un paciente pierde el frote incisivo?
¿Deberemos de reponer ese incisivo de
alguna forma?

Nosotros los dentistas, conocedores de la
importancia que tiene la dentición temporal en
el desarrollo craneofacial, tenemos la labor
primordial de formar y divulgar entre padres,
pediatras y los propios compañeros, la
necesidad de la lactancia materna y la
incorporación de alimentación dura, seca y
fibrosa cuanto antes, así como el cuidado y
mantenimiento de la dentición primaria.

Referencias bibliográficas


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2003.




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