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PENSAR BIEN,

PENSAR BIEN, VIVIR MEJOR. Mediante la Terapia Racional Emotivo-Conductual. Autor: J. Reguera Baños León, 2007

VIVIR MEJOR.

Mediante la Terapia Racional Emotivo-Conductual.

Autor: J. Reguera Baños

León, 2007

1

INDICE

Introducción…………………………………………………………. 3

Un ejemplo de la “filosofía” de la TREC……………………………

8

El ABC de la T.R.E.C. (terapia racional emotivo-conductual)……

11

Procesos cognitivos…………………………………………………

17

Aplicación del ABC emocional a un caso concreto…………………

28

Creencias Irracionales de nuestra sociedad…………………………

38

Emociones negativas apropiadas e inapropiadas ………………

……

59

Criterios de Salud Mental, según la TREC ……………………………

83

Alternativas racionales a cuatro procesos de pensamiento irracional…

107

Distorsiones cognitivas………………………………………………

110

Aspectos técnicos orientados preferentemente a terapeutas…………

114

Apéndice I (Superar Círculos Viciosos)………………………………

135

Ejercicios prácticos comentados………………………………………

141

- Ejercicio de Relajación…………………………………

141

- Formulario de Autoayuda………………………………

149

- Formulario de autoayuda completado……………………

152

- Cuestionario sobre actitudes……………………………

155

- Test de actitudes generales……………………………….

162

- Ejercicio sobre Creencias Irracionales…………………

170

- ¿Razona Ud. Bien?

180

- Prueba sobre la Ira……………………………………….

185

- Prueba sobre autoaceptación……………………………

189

Enlaces y Bibliografía recomendada…………………………………

194

3

INTRODUCCION

A muchas personas, la Terapia Racional Emotivo- Conductual (TREC) no les suena a nada conocido o famoso. Para los estudiantes y Psicólogos actuales si forma parte de una teoría importante de la Psicología de nuestros días. Sobre todo, para los primeros va dedicado este Libro, aunque también para los segundos. Para los no iniciados, se pretende ofrecer una visión general sobre esta corriente psicológica, muy conocida fuera de nuestras fronteras y sobre todo en los Estados Unidos, de donde es natural el principal exponente de la misma: Albert Ellis. Para los segundos, se pretende ofrecer un compendio sobre la TREC, de una forma condensada y clara, lo que se encuentra disperso en los muchos libros y escritos publicados tanto por Albert Ellis como otros autores como Windy Dryden, Leonor Lega, Grieger Russell, Wayne Froggatt o Janet L. Wolfe, por citar solo algunos.

Consideramos que la TREC puede ser de gran ayuda para personas que sufren de diversas afecciones, sobre todo de tipo psíquico-emocional y que tiene claridad y cercanía en sus conceptos respecto a los aspectos cotidianos que nos encontramos en nuestra vida diaria en el tipo de sociedad en que vivimos. Además, puede tener un fin práctico y útil en la construcción social y en la mejora de nuestras relaciones interpersonales.

La TREC se viene desarrollando desde los tempranos años 50-60 del pasado siglo, a partir de los trabajos pioneros de Albert Ellis, quien, descontento con los escasos resultados obtenidos con la práctica psicoanalítica, decide dar un giro a la Terapia que practicaba, creando una terapia más breve, directa y efectiva; con mayor implicación tanto por parte del terapeuta como por parte del cliente y con unas técnicas centradas en la vida actual de éste, no en el pasado; y en la influencia que

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ejercen los pensamientos y las creencias sobre las emociones y los comportamientos de las personas.

En un primer momento la llamó, simplemente, Terapia Racional, por la influencia en la misma de los aspectos de razonamiento en los procesos de terapia. Ello le granjeó, por autores poco conocedores de la misma y, a veces, con afán de desprestigiar, la desvalorización de la misma, por las “supuestas” connotaciones con la filosofía racional de hace unos siglos. También dio lugar, en otros ambientes, a malinterpretaciones sobre el significado del nombre, ya que algunos lo tacharon de crear una terapia para el tipo “hombre- máquina”, es decir, para un comportamiento regido, en exclusiva, por el raciocinio frío. Por todo ello, decidió cambiar el nombre por el de Terapia Racional Emotiva, para evitar el significado único de filosofía racional, incluyendo aspectos emocionales y, por tanto, de tipo psicológico; y a la vez, también evitar la crítica de terapia fría, sin sentimientos. Posteriormente, por fin, la denominó Terapia Racional Emotivo-Conductual, ya que se considera que, en la terapia, no solamente se producen respuestas de tipo emocional, sino también puede tener consecuencias conductuales, en el más estricto y perceptible sentido de la palabra, por que, en sentido amplio, una emoción, ya es un tipo de “conducta” humana. Se criticó, igualmente, el que las personas llegaran a “domesticar” mecánicamente las emociones o no tener sentimientos, al utilizar tanto los aspectos racionales en la terapia, pero, según Ellis, ocurre más bien todo lo contrario: las personas con salud mental llegarían, utilizando sus procesos racionales, a experimentar emociones más sanas e intensas, evitando en gran medida dejarse arrastrar por emociones y sentimientos que son perturbadores para el desarrollo personal. Por tanto, y como veremos más adelante, la TREC pretende, a través de la buena utilización del pensamiento y el raciocinio, además de las técnicas conductuales, conseguir, no solamente evitar las

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conductas y emociones insanas, sino también alcanzar un mejor desarrollo personal y una vida más plena y feliz al experimentar emocionas más sanas.

Albert Ellis, ideó la teoría del "ABC" emocional, nombre críptico que sirve para facilitar la labor didáctica y educativa de la que también hace gala. Trató de establecer las principales "Creencias Irracionales" que mayormente compartimos las personas de las sociedades occidentales, bien por educación, tendencias biológicas, influencias sociales etc., y que es conveniente combatir para lograr un mayor desarrollo personal y social. Sobre estos aspectos se tratará más adelante.

Una de las primeras aportaciones de Ellis fue distinguir

entre

que

emociones positivas apropiadas e

distinguir entre las

de negarlas)

apropiadas

emociones

y

las

negativas

(que no

Quizá

se

trata

también

inapropiadas.

habría

inapropiadas, pero de éstas últimas, es posible que existan menos y procuren menos problemas. Tratamos este asunto en un capítulo aparte.

de

"aislar", por así decirlo, los procesos irracionales básicos, proponiendo alternativas racionales a los mismos.

El propio Albert Ellis, en uno de sus más famosos libros recogió lo que consideraba como Criterios básicos de Salud Mental, lo que reproducimos y comentamos por su valor ilustrativo y didáctico en uno de los capítulos.

Referente a las distorsiones cognitivas, diversos autores de Psicología Cognitiva como David Burns, Aaron Beck, el propio Ellis y otros, coinciden en la mayoría de ellas. Son las causantes, principalmente, de los desajustes emocionales y conductuales.

Los

teóricos

de

la

TREC

también

han

tratado

6

Básicamente, la Terapia Racional Emotivo-Conductual

propone un Cambio de tipo filosófico en la forma de pensar de

las personas para comenzar a vivir una vida más plena y feliz.

Aunque suena sencillo, esto se consigue solamente con la

práctica, el empeño y el trabajo individual, no de forma mágica. Algunas sugerencias se ofrecen en el Debate de Creencias y otras técnicas, a tratar mas adelante.

Finalmente se proponen unos ejercicios prácticos ideados por mí, para realizar a modo de ejemplo. En ningún

caso pueden sustituir a una terapia realizada por un profesional,

a quien es conveniente acudir en caso de problemas

psicológicos de importancia o con fines de mejorar lo que podemos llamar la autoactualización o desarrollo personal.

También se incluyen enlaces, y bibliografía sobre autores cognitivos e Instituciones de Terapia para quienes quieran profundizar en aspectos relacionados con la Psicología Cognitiva.

Este Libro se realiza con una finalidad didáctica y

Ellis

(fallecido ya) la autorización que ha dado al autor de estas

de la página Web

http://users.servicios.retecal.es/jureba) para incluir algunas

importantes contribuciones realizadas a la Psicología Cognitiva Conductual, como son las Ideas Irracionales, el Formulario para la Práctica de la TREC.; el A B C de las emociones etc. Muchos internautas que visitan mi página web, me agradecen la claridad y la ayuda que les brindo con la misma, tanto legos

en la materia, como estudiantes y profesionales. Esto me ha

decidido a plasmar por escrito lo que se puede encontrar en la

educativa,

básicamente.

Se

agradece

través

al

Dr.

Albert

páginas (primeramente a

misma y también para aquellas personas, por suerte cada vez menos, que por diversos motivos no pueden acceder fácilmente a las ventajas de la red electrónica mundial.

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UN EJEMPLO DE LA "FILOSOFÍA" DE LA TREC:

A veces un sencillo ejercicio nos aclara mucho más un concepto que varias líneas, aunque sean magistralmente escritas, por ello vamos a realizar el siguiente para situarnos en la “ filosofía” de la TREC.

Señale una de las opciones que se presentan en la siguiente casilla para ver el estado de ánimo con que se dispone a la lectura de este libro.

¿Que piensa respecto a este Libro? Posibles respuestas:

1.- ¡Qué interesante, a ver que puedo aprender! 2.- ¡Excelente! ¡Es lo que estaba buscando! 3.- ¡De qué ira todo esto! ¡No tengo ni idea! 4.- ¡Bah, Psicólogos! ¡Se creen que lo saben todo! 5.- ¡Seguro que no entiendo nada! ¡Me deprimen estos rollos!

¡Seguro que no entiendo nada! ¡Me deprimen estos rollos!   ¡Qué interesante, a ver que puedo
 

¡Qué interesante, a ver que puedo aprender!

Actitud optimista, de curiosidad e interés, emoción correspondiente de agrado moderado por realizar una actividad

Actitud optimista, de curiosidad e interés, emoción correspondiente de agrado moderado por realizar una actividad que nos interesa y de la que esperamos recompensa (aprendizaje).

8

¡Excelente! ¡Es lo que estaba buscando!

¡Excelente! ¡Es lo que estaba buscando! Actitud muy optimista al encontrar algo que buscábamos o por

Actitud muy optimista al encontrar algo que buscábamos o por lo que nos sentimos atraídos. Emoción correspondiente de alegría por el hallazgo de algo agradable o por lo que nos proporciona sintonía intelectual.

¡De qué ira todo esto! ¡No tengo ni idea!

Actitud de expectación, sin saber lo que nos podemos encontrar, aunque con ciertas reticencias sobre la utilidad de lo que tenemos delante. Emoción de sorpresa, con cierta indiferencia ante algo que no conoces y de lo que no tenemos expectativas positivas, ni negativas.

y de lo que no tenemos expectativas positivas, ni negativas. ¡Bah, Psicólogos! ¡Se creen que lo
y de lo que no tenemos expectativas positivas, ni negativas. ¡Bah, Psicólogos! ¡Se creen que lo

¡Bah, Psicólogos! ¡Se creen que lo saben todo!

Actitud negativa ante lo que nos encontramos, quizá porque tenemos una disposición negativa hacia los psicólogos, bien por experiencias pasadas o por convencimiento personal. Emoción negativa de desagrado o de exasperación correspondiente con la actitud.

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¡Seguro que no entiendo nada! ¡Me deprimen estos rollos! Actitud autopunitiva respecto a las propias
¡Seguro que no entiendo nada! ¡Me deprimen estos rollos! Actitud autopunitiva respecto a las propias

¡Seguro que no entiendo nada! ¡Me deprimen estos rollos!

Actitud autopunitiva respecto a las propias capacidades personales, por no entender temas de los que creemos que deberíamos entender. Emoción de autoconmiseración o de depresión por lo que consideramos culpa nuestra.

De acuerdo al ABC de la T.R.E.C., el punto A (Acontecimiento activador) es el hecho de que esté Ud. ante este Libro, independientemente de como ha llegado aquí. El punto B (Creencias, pensamientos) es la elección que Ud. efectúa según las frases que se proponen (lógicamente se pueden tener otros pensamientos distintos); y el punto C (Consecuencias, conductas y emociones) viene representado en este caso por el cambio emocional (en el gráfico) sobre las diversas opciones. También se pueden producir distintas conductas (continuar viendo y leyendo el libro, dejar de leerlo y hacer otra cosa, visionarlo de mala gana etc.). El estado de ánimo con que hacemos las cosas (en gran medida determinado por lo que pensamos -"B"- sobre una situación), hace que nuestro comportamiento sea acorde con el mismo. En el caso ejemplificado; la elección primera hace que veamos el libro con cierta curiosidad y expectación positiva, la segunda con gran entusiasmo (quizá ya conocemos algo sobre el tema y estemos muy interesados), la tercera con curiosidad y sorpresa, la cuarta con espíritu crítico negativo y la última con desgana y apatía, esperando resultados negativos (quizá en este último caso, no se continúa la lectura del libro).

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EL ABC DE LA T.R.E.C. (Terapia Racional Emotivo- Conductual)

Acontecimiento activador

El Acontecimiento activador es el hecho que nos ocurre o propiciamos que nos ocurra, porque puede provenir tanto del mundo exterior como de nuestro

 

mundo interior; puede ser algo apreciable

 

EJEMPLO

a

simple

vista

o

algo

que

no

tiene

 

concreción determinada (puede ser un accidente de carretera o una preocupación por un familiar enfermo o por algo que pueda suceder; una

discusión con otra persona o un problema

A.

Hecho

activador -

"Mi amante me ha dejado por otro amor".

de

relación con alguien a quien se quiere

evitar

)

 

B.

Pensamientos y

 

Creencias

Es conveniente en este punto procurar atenerse a los hechos de la manera más

fiel y objetiva que se pueda, sin realizar excesivas evaluaciones subjetivas. Se

C.

Emocionales

Consecuencias

D. Debate

puede utilizar la técnica de comprobación de cámara de video para ajustarnos fielmente a la realidad. Supongamos que

que nos ocurre pasa a través de una

película que visionamos. Intentemos apreciar los detalles del Acontecimiento activador con cierta distancia, como datos brutos. ¿Estamos siendo objetivos con nuestra anterior apreciación? ¿Estamos exagerando las cosas?

lo

E. Efectividad de

la Respuesta

racional

11

Pensamientos y creencias

Las creencias y cogniciones vienen

 

referidas a lo que pensamos o las ideas

que nos Acontecimiento Activador, de lo que nos ocurre en la realidad. Todos mantenemos

acerca del

hacemos

EJEMPLO

A.

Hecho -

ciertos pensamientos o creencias respecto a lo que nos sucede; aunque, a veces, los pensamientos son "automáticos", se cruzan por la mente como un "rayo", sin que seamos suficientemente conscientes de ellos. Por ello, muchas veces, tendemos a considerar que los hechos

"Mi amante me ha dejado por otro amor".

B.

Pensamientos y

Creencias -

"No puedo

continuar sin ella/el. Soy un perdedor debido a que me ha dejado. Es terrible que ella/el me haya dejado". "Nunca encontrare otro amor".

(acontecimientos

activadores)

nos

"provocan"

sentimientos

o

comportamientos determinados.

Las creencias pueden ser racionales o irracionales. Las primeras nos ayudan a sentirnos bien o conformes con nosotros mismos, aunque sean emociones negativas (como una tristeza por una pérdida). Las creencias irracionales suelen ser poco lógicas, no basadas en la evidencia y de tendencias extremistas, exageradas o excesivamente exigentes para con nosotros mismos o con los demás, lo que nos puede provocar tanto sentimientos inapropiados (depresión, excesiva culpabilidad, ansiedad, ira, etc.) como conductas autodestructivas (adicciones, violencia, suicidio etc.)

C.

Emociones y

Consecuencias.

D. Debate

E. Efectividad de

la Respuesta

Racional

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Consecuencias emocionales y conductuales

 

EJEMPLO:

A.

Hechos

Ya consideradas, de alguna manera,

activadores - "Mi amante me ha dejado por otro amor."

anteriormente, son las respuestas que

damos

a

los

Acontecimientos

B.

Pensamientos y

activadores. Normalmente tendemos a

Creencias - "No puedo estar sin el ella. Soy un perdedor debido a que me ha dejado. Es realmente terrible que me haya dejado.

pensar

que éstos provocan directamente

las emociones y conductas. Si así fuera,

todos

tendríamos

el

mismo

comportamiento ante hechos parecidos,

lo que no ocurre normalmente. Ello es

debido

a que está mediatizado por B, las

creencias y cogniciones.

   

El cambio emocional y conductual, pues, viene en gran medida, determinado

por el cambio en nuestra forma de pensar

cómo interpretamos los

o

Nunca encontrare otro amor."

C.

Emocionales.

Consecuencias

Acontecimientos activadores o hechos. Ante un mismo hecho (ruptura de una relación) se puede responder de manera diferente: Depresión, tristeza, culpabilidad, decepción, frustración, indiferencia, ira etc., de acuerdo a pensamientos racionales o irracionales que mantenemos al interpretarlo.

"Me siento triste. Me siento furioso.

Me siento indigno. Y(conductualmente):

No como. No duermo. Bebo demasiado alcohol. Falto al trabajo."

D. Debate

 

E. Efectividad de

Respuestas

racionales

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Debate (de creencias irracionales)

En este punto damos un salto cualitativo, del aspecto descriptivo (A,B,C) a la práctica terapéutica. El Debate lo realizamos para superar problemas creados a raíz de la interpretación irracional de los Acontecimientos activadores que nos ha llevado a conductas y emociones inapropiadas y autodestructivas.

Para poder debatir las creencias irracionales primero hay que tratar de

EJEMPLO:

A. Hecho activador:

"Mi amor me ha dejado por otro."

B: Pensamientos y Creencias:

"No puedo estar sin el/ella. Soy un perdedor debido a que me ha dejado. Es realmente terrible. Nunca encontrare otro amor."

C: Respuestas y Consecuencias Emocionales:

"Me SIENTO triste. Me SIENTO furioso. Me SIENTO indigno. No puedo comer, dormir, no voy al trabajo. Bebo demasiado alcohol."

llegar a ser conscientes de nuestras creencias irracionales. Identificarlas, a veces, es más difícil que rebatirlas. Cuando nos ocurre un sentimiento inapropiado o nos comportamos inadecuadamente a nuestros intereses, es conveniente "rebobinar" hacia atrás y considerar qué pensamientos o creencias irracionales mantenemos respecto a los hechos. Posteriormente, se debaten las

creencias

irracionales

con preguntas

como:

¿Dónde esta la evidencia de que ?

¿Dónde está escrito o dónde está la ley que dice ? ¿Por qué esto tiene que ser así ?

¿Cómo

me

afecta

esta

forma

de

D: Debate o disputa sobre el autodiálogo irracional, pregunte ¿POR .¿DONDE ESTA LA

pensar…?

 

Se han de utilizar todo tipo de preguntas que contribuyan a poner en tela de juicio

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o

en evidencia las creencias irracionales.

EVIDENCIA? ¿DONDE ESTA ESCRITO? ¿Qué LEY LO DICE? (¿Es tan terrible el

 

que alguien te deje en una relación? ¿Dónde esta escrito o que ley dice que soy un perdedor por ello, ¿nunca encontraré

otro amor?

)

Efectividad del debate de creencias

Este punto también entra dentro de lo que consideramos la estrategia para el cambio o la práctica terapéutica.

Si

hemos efectuado correctamente la reestructuración cognitiva

o

cambio de creencias hacia un pensamiento más racional, los

nuevos efectos emocionales y conductuales han de ser menos

autodestructivos, nos ayudarán más en nuestros intereses y nos harán sentirnos mejor con nosotros mismos. No necesariamente hemos de sentirnos más felices, ya que hemos considerado que pueden existir emociones negativas, pero sí, hemos contribuido

a no entrar en un círculo vicioso de problemas que crean

nuevos problemas, como es el caso de una depresión severa o dificultades de adaptación al sentir fuerte ansiedad ante situaciones sociales.

En el ejemplo ilustrativo que hemos considerado, la efectividad

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del debate nos lleva a sentirnos con más fuerza para reiniciar otra relación, quizá más positiva, o a considerar la posibilidad de vivir feliz sin necesidad de una pareja, o aprender de los errores cometidos para corregirlos en el futuro.

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PROCESOS COGNITIVOS

A continuación vamos a presentar una serie de gráficos y explicaciones, de manera resumida y esquemática, sobre cómo consideramos que funcionan nuestros procesos de conocimiento del mundo, tanto interior como exterior, cómo interpretamos los hechos y cómo dichas interpretaciones influyen en nuestro comportamiento posterior.

PROCESO COGNITIVO BASICO

los hechos y cómo dichas interpretaciones influyen en nuestro comportamiento posterior. PROCESO COGNITIVO BASICO 17

17

18
18
18

18

Lectura explicativa: De forma esquemática, podemos considerar que percibimos hechos que pueden provenir tanto del
Lectura explicativa: De forma esquemática, podemos considerar que percibimos hechos que pueden provenir tanto del

Lectura explicativa:

De forma esquemática, podemos considerar que percibimos hechos que pueden provenir tanto del mundo exterior (mundo físico, relaciones con los demás, experimentación, etc.) como de nuestro mundo interno (basado normalmente en anteriores experiencias y el cómo las interpreta nuestro cerebro, y compuesto por sentimientos,

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emociones, pensamientos, concepciones, ideas, etc.). Estos hechos pueden tener una significación personal, que también de forma esquemática consideraremos como positivos, negativos o neutros (la gama de variedad significativa, obviamente, es mucho más amplia).

Se hace esta diferenciación (ya que en la realidad se crea una interacción casi continua) a efectos de entender, en términos generales, lo que está en nuestras manos cambiar (los hechos internos) y lo que no podemos de forma absoluta o está fuera de nuestro control en gran medida (aunque, dependiendo a qué nivel, si podemos influir con nuestra conducta, de forma bastante limitada, normalmente; no podemos hacer el mundo a nuestra imagen o deseo).

Los pensamientos pueden considerarse la llave en la adjudicación del significado, tanto de los hechos externos como en interpretaciones de como sentimos o pensamos (valga la redundancia, ya que es una capacidad exclusiva del ser humano, tanto pensar como el pensamiento sobre nuestro propio pensamiento).

Según como interpretamos los hechos externos e internos que nos influyen en un momento determinado, provocamos nuestras emociones y nuestras conductas posteriores. A veces, esos pensamientos son tan rápidos y, digamos, "inconscientes" que no nos damos cuenta de ellos, pero es evidente que para reaccionar ante el ambiente, se necesita dotar a los hechos de un significado. Los animales, incluso, obtienen un significado que en gran medida está determinado de forma biológica, a través de los instintos. En el hombre cabe la posibilidad de reflexionar y pensar para dotar de significado a lo percibido.

A menos que la influencia externa sea tan poderosa (ataque físico, influencia de fenómenos naturales, etc.) que

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tengamos que reaccionar casi de forma instintiva, todas nuestras conductas y emociones o sentimientos estarán mediatizadas por la interpretación que hacemos de lo que nos sucede, es decir, por los pensamientos, valores, actitudes, creencias, ideas, etc., que tenemos formados con anterioridad o creamos en el momento de los hechos.

Nos centramos en el estudio de los pensamientos y creencias irracionales (así llamados los que no están plenamente basados en la realidad y la evidencia y formados principalmente por distorsiones de la realidad) porque son los que nos ocasionan los problemas emocionales y conductuales principalmente, hasta el extremo de podernos llevar a la psicosis o locura. De hecho, personas que viven hechos parecidos, incuso los llamados "traumas", tienen reacciones diferentes y algunas son más propensas a sufrir trastornos psicológicos y conductuales más que otras, cuando cabría esperar las mismas respuestas si no interviniera especialmente el pensamiento y las creencias que mantenemos. Hablamos de "creencias" en el sentido de que son pensamientos elaborados de forma muy personal, contrariamente a los pensamientos en general, que tienen una acepción más aséptica. Las creencias

irracionales suelen estar teñidas de una valoración personal y auto referentes negativas ("voy a ser atacado por alguien ",

por

"será mi ruina en caso de que

lo que fácilmente provocan emociones y sentimientos. Existen, por supuesto pensamientos o "creencias" más racionales o realistas que no nos crean tantos problemas de adaptación a la realidad ni problemas emocionales, más bien, al contrario, nos ayudan a desenvolvernos y desarrollarnos.

PROCESO COGNITIVO AMPLIADO

el

proceso cognitivo de forma algo más ampliada:

",

"soy un fracasado si

"),

Consideremos

en

la

siguiente

serie

de

gráficos,

21

22

22

23

23

24

24

Lectura adicional explicativa:

En el proceso de la percepción hemos de considerar, en términos generales, que, si bien, los sentidos captan los estímulos externos, más importante es el papel que ejerce el cerebro para interpretar y dar significado a esos estímulos. Sin la gran especialización del cerebro humano, a lo más que podríamos aspirar sería, al igual que ocurre en los animales inferiores, a reaccionar de forma "semi-automática", según lo considerado vital para nuestra subsistencia, regido básicamente por proveernos de lo necesario para mantener la vida y luchar o huir ante las amenazas externas.

La especialización de nuestro cerebro nos lleva también a que en el proceso perceptivo se seleccione lo que se considera importante para nosotros y se obvia lo que no es. Así, pues, se realiza una primera selección en la percepción. Dicha selección, igualmente, puede ser muy compleja, pudiendo estar determinada por procesos internos, como puede ser un deseo o una consideración ética, por ejemplo.

En el siguiente paso, especialmente humano, realizamos una valoración de lo percibido y seleccionado. Esta valoración puede ser más o menos objetiva o subjetiva, dependiendo de lo que se ajuste a la realidad o esté influida por aspectos muy personales. Ejemplo: "veo un hombre que viene hacia mí", valoración objetiva; "veo un hombre que viene hacia mi, para preguntarme por algo", percepción con rasgos de valoración subjetiva.

En líneas generales, podemos considerar las valoraciones subjetivas con una carga, respecto a nosotros mismos, positiva, negativa o neutra. Ejemplo: "Veo a un hombre que se dirige hacia mi, posiblemente para preguntarme por algo, ya que se encuentra desorientado": valoración subjetiva neutra. "Veo a un hombre que viene hacia mi, para

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preguntarme por algo, porque me considera una persona

entendida": valoración subjetiva positiva. "Veo a un hombre

que

aprovecharse

valoración subjetiva negativa.

Las valoraciones subjetivas no neutrales de un estímulo son las que pueden provocar, en mayor medida, la excitación del sistema nervioso central, transformando la percepción en fuertes emociones y sentimientos, que como tales pueden ser, así mismo, positivos o negativos.

En la creación actual de la valoración positiva, negativa

o neutral pueden influir: ciertas predisposiciones biológicas,

anteriores experiencias, educación recibida, influencias culturales en general, etc. Esta valoración subjetiva es la que podemos decir que conforman los pensamientos y creencias (B).

Una vez realizada esta evaluación, que provoca nuestras emociones y sentimientos, determina conductas acordes con ella y con las emociones.

Independientemente de que las valoraciones sean positivas o negativas, se forman creencias que se pueden considerar racionales o irracionales, según se adapten correctamente o no a la realidad y favorezcan o perjudiquen a nuestro desarrollo y sirvan para nuestros intereses. Las

creencias irracionales, sean de valoración positiva o negativa, son las que nos causan mayores problemas de adaptación emocionales y conductuales. En el ejemplo anterior es irracional pensar con valoración positiva: "veo un hombre que viene hacia mi, para preguntarme algo, ya que, de alguna manera, tiene que saber que soy excepcional como ser humano

y tengo grandes conocimientos y una excelsa amabilidad"

(deificación, engrandiosamiento). Las valoraciones subjetivas

o

viene

hacia

de

mi,

mi,

es

no

posible

me

debo

que

fiar

quiera

de

los

robarme

extraños":

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negativas crean problemas mayores como: miedo excesivo, pánico o angustia, depresión, excesiva demanda de los demás o de uno mismo, baja tolerancia a la frustración, culpabilización excesiva, baja autoaceptación personal.

Las conductas resultantes pueden dar lugar a círculos viciosos que crean más y más pensamientos, emociones y conductas autoderrotistas y por tanto, poco adaptativas. A veces, estas conductas se mantienen a pesar de ser contraproducentes, porque momentáneamente nos libran de

una ansiedad a la que no sabemos dar otra salida o porque es la forma de conducta más cómoda o menos costosa; aunque el problema se vuelva a presentar casi de forma indefinida. Es lo

que

diversas,

inhibición o bloqueos afectivos y conductuales, apatía, etc.

Si bien, las nuevas conductas pueden hacernos cambiar la forma como pensamos, la terapia se centra en el cambio de pensamientos distorsionados (no acorde con la realidad o que llevan a una mayor desadaptación o a conductas autoderrotistas), para provocar un comportamiento más constructivo y superar estados de perturbación emocional que nos favorezca también en nuestras conductas posteriores.

autoderrotistas:

da

lugar

a

las

llamadas

conductas

neuróticas

o

evitación

excesiva,

adicciones

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APLICACIÓN

DEL ABC EMOCIONAL A UN CASO

CONCRETO

APLICACIÓN DEL ABC EMOCIONAL A UN CASO CONCRETO Hemos considerado este ejemplo sobre un adolescente que

Hemos considerado este ejemplo sobre un adolescente que toma drogas, algo bastante habitual en nuestra sociedad. Ante dicho problema, los padres o tutores pueden adoptar alguna de las tres posibles interpretaciones: de tipo culpatorias, derrotistas o comprensivas, veamos algunos ejemplos sobre cada una de ellas. Sobre las culpatorias, consideramos estas cuatro posibles líneas de pensamiento:

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Para el primer caso, vemos las posibles consecuencias en el aspecto emocional y conductual del

Para el primer caso, vemos las posibles consecuencias en el aspecto emocional y conductual del pensamiento exculpatorio:

A

ACONTECIMIENTOS Situación, hechos “Mi hijo se droga toma heroína, cocaína, pastillas y alcohol”

B

PENSAMIENTOS AUTOMÁTICOS Posibles interpretaciones (Ex) Culpatorias

“Esta sociedad está corrompida, los jóvenes se ven abocados a la droga con tanto paro laboral, falta de valores, etc.”

C

CONSECUENCIAS Emocionales y Conductuales

Emocionales: irritación indefinida hacia las instituciones, sistema, sociedad… Conductuales: Apoyo a Asociaciones de crítica global al sistema. Crítica a las Instituciones.

29

Para el segundo pensamiento, también de tipo ex- culpatorio, hacia las amistades, consecuencias:

A

ACONTECIMIENTOS Situación, hechos “Mi hijo se droga toma heroína, cocaína, pastillas y alcohol”

B

PENSAMIENTOS AUTOMÁTICOS Posibles interpretaciones (Ex) Culpatorias

“Los amigos le han arrastrado al consumo de drogas, las malas compañías y el mal ejemplo”

C

CONSECUENCIAS Emocionales y Conductuales

Emocionales: Ira, dirigida hacia las amistades del hijo Conductuales: Solicitar al hijo que abandone sus amistades, controlar las salidas del hijo.

En el tercer tipo de pensamiento, de tipo in-culpatorio, en este caso hacia el hijo, las consecuencias podrían ser las que se establecen en el punto C:

A

ACONTECIMIENTOS Situación, hechos “Mi hijo se droga toma heroína, cocaína, pastillas y alcohol”

ACONTECIMIENTOS Situación, hechos “Mi hijo se droga toma heroína, cocaína, pastillas y alcohol”

B

PENSAMIENTOS AUTOMÁTICOS Posibles interpretaciones (In) Culpatorias

“Este hijo mío es un desgraciado ¿lo que le faltaba, meterse en la droga!. ¡Qué desastre es para todo!”

30

C

CONSECUENCIAS Emocionales y Conductuales

Emocionales: Ira contra el propio hijo Conductuales: Culpabilización, enfrentamiento y posible ruptura familiar.

Por fin, para el cuarto caso de pensamiento, de tipo auto-inculpatorio, las consecuencias emocionales y conductuales se puede ver en el esquema siguiente:

A

 

B

ACONTECIMIENTOS Situación, hechos “Mi hijo se droga toma heroína, cocaína, pastillas y alcohol”

PENSAMIENTOS AUTOMÁTICOS Posibles interpretaciones (Auto) Culpatorias

“¿Qué hemos hecho mal los padres para que nuestros hijos se metan en la droga? ¿En qué hemos fallado?”

   

C

CONSECUENCIAS Emocionales y Conductuales

Emocionales:

Depresión,

desesperanza, remordimiento

Conductuales:

Inhibición,

retraimiento.

tanto

emocionales como conductuales son poco aconsejables, son

En

todos

los

casos,

las

consecuencias,

31

pensamientos que nos pueden hacernos sentir mal o nos llevan a conductas poco productivas.

En el segundo caso de pensamientos de tipo derrotista, podríamos considerar los siguientes:

de tipo derrotista , podríamos considerar los siguientes: En el primero de los casos, los pensamientos

En el primero de los casos, los pensamientos de tipo catastrofistas, nos pueden llevar a las siguientes consecuencias negativas, tanto emocionales como conductuales:

A

ACONTECIMIENTOS Situación, hechos “Mi hijo se droga toma heroína, cocaína, pastillas y alcohol”

ACONTECIMIENTOS Situación, hechos “Mi hijo se droga toma heroína, cocaína, pastillas y alcohol”

B

PENSAMIENTOS AUTOMÁTICOS Posibles interpretaciones Derrotistas (Catastrofistas)

“Los drogadictos no tienen remedio y nunca se curan. Mi hijo sufrirá toda la vida y la familia, también”

32

C

CONSECUENCIAS Emocionales y Conductuales

Emocionales:

Desesperanza, dolor. Conductuales:

retraimiento, apatía.

Depresión,

Inhibición

En

el

segundo

caso,

los

pensamientos

de

tipo

autocompasivo

hacia

los

padres

por

sentirse

altamente

responsables y de manera incomprensiva, pueden dar lugar a las siguientes consecuencias en C:

A

B

ACONTECIMIENTOS Situación, hechos “Mi hijo se droga toma heroína, cocaína, pastillas y alcohol”

PENSAMIENTOS AUTOMÁTICOS Posibles interpretaciones Derrotistas (Autocompasiva)

“¿Porqué tiene que sucederme esto a mí? ¿Por qué tengo tan mala suerte en la vida? ¡Qué desgracia!”

 

C

CONSECUENCIAS Emocionales y Conductuales

Emocionales: Depresión, tristeza excesiva, desesperanza. Conductuales: Lamentos, inactividad, conductas compensatorias: oración, etc.

Por fin en otro tipo de pensamiento con tintes derrotistas, con excesiva preocupación por la opinión de los

33

demás, las consecuencias tanto emocionales como conductuales podrían ser las que se plasman en el siguiente esquema:

A

B

ACONTECIMIENTOS Situación, hechos “Mi hijo se droga toma heroína, cocaína, pastillas y alcohol”

PENSAMIENTOS AUTOMÁTICOS Posibles interpretaciones Derrotistas (Preocupación por la imagen)

“¡Qué dirán los vecinos

y

conocidos míos! ¡No me atrevo a salir a la calle! ¡Qué vergüenza!”

C

CONSECUENCIAS Emocionales y Conductuales

Emocionales: Angustia, desconfianza, vergüenza, dolor. Conductuales: Evita a los amigos, conocidos, vecinos, conducta inhibida y “fantasmagórica”.

propuestos, igualmente las

consecuencias son poco deseables y poco adaptadas a la realidad y a la posible solución del problema.

En

todos

los

casos

En otro orden de pensamientos, de tipo comprensivo, podrían ser los siguientes que se proponen:

34

En el primero de ellos, de tipo autoprotector, con excesiva identificación con la problemática del

En el primero de ellos, de tipo autoprotector, con excesiva identificación con la problemática del hijo y compadeciéndose del mismo, las consecuencias podrían ser las siguientes:

A

ACONTECIMIENTOS Situación, hechos “Mi hijo se droga toma heroína, cocaína, pastillas y alcohol”

B

PENSAMIENTOS AUTOMÁTICOS Posibles interpretaciones Comprensivas (Autoprotectoras)

“¿Pobre hijo mío! ¡Qué desgracia le ha caído! ¡No ha hecho más que sufrir en la vida y ahora esto!”

C

CONSECUENCIAS Emocionales y Conductuales

Emocionales: Compasión, tristeza. Conductuales: Solicitud hacia exigencias del hijo, compasiva, “ayuda incondicional”.

35

Finalmente, se propone un tipo de pensamiento que, quizá, sea el más adecuado, en cuanto que encamina el problema hacia su solución positiva. En ningún caso decimos que soluciona el problema, ya que se ha planteado, a propósito, uno muy complejo que requiere de mucha dedicación y esfuerzo, tanto por parte de los padres como, sobre todo, del propio hijo, y quizá también con la ayuda de terceras personas, instituciones y profesionales que coadyuven en su solución.

A

ACONTECIMIENTOS Situación, hechos “Mi hijo se droga toma heroína, cocaína, pastillas y alcohol”

B

PENSAMIENTOS AUTOMÁTICOS Posibles interpretaciones Comprensivas (De ayuda)

“Tiene un grave problema. Tengo que informarme para ver como le puedo ayudar a superarlo.”

C

CONSECUENCIAS Emocionales y Conductuales

Emocionales: Preocupación, responsabilización, cierto pesar y tristeza. Conductuales: Tendencia a la ayuda práctica, búsqueda de profesionales, de información, comunicación

Las consecuencias no dejan de ser de tipo negativo, ya que el problema propuesto no es baladí, pero nos prepara mejor para buscar la solución más idónea o, mejor dicho, dar los primeros pasos para su posible solución.

36

Como

conclusión

siguiente reflexión:

a

este

apartado,

destacamos

la

Como conclusión siguiente reflexión: a este apartado, destacamos la 37

37

CREENCIAS

IRRACIONALES

DE

NUESTRA

SOCIEDAD

La TREC, y concretamente Albert Ellis, ha considerado las siguientes creencias, como las creencias irracionales básicas que normalmente se nos presentan a las personas que vivimos en el tipo de sociedad occidental y de las que se llega a afirmar que son las causantes de muchas de las perturbaciones emocionales que sufrimos, debido sobre todo a su carácter dogmático y poco realista. No se presentan necesariamente de manera exclusiva ni por orden de importancia, se podrían añadir otras o expresarlas de manera algo diferente, lo importante es considerar el trasfondo exigente e irracional de las mismas. Únicamente a efectos educativos las presentaremos en un orden determinado:

La idea de que es una necesidad extrema para el ser

humano adulto el ser amado y aprobado por prácticamente

cada persona

1.-

significativa

de

su

comunidad.

2.- La idea de que para considerarse a uno mismo valioso se debe ser competente, suficiente y capaz de lograr cualquier cosa en todos los aspectos posibles.

3.- La idea de que cierta clase de gente es vil, malvada e infame y que deben ser seriamente culpabilizados y castigados por su maldad.

4.- La idea de que la historia pasada de uno es un determinante decisivo de la conducta actual, y que algo que ocurrió alguna vez y le conmocionó debe seguir afectándole indefinidamente.

5.- La idea de que se debe depender de los demás y que se necesita a alguien más fuerte en quien confiar.

38

6.- La idea de que es tremendo y catastrófico el hecho de que las cosas no vayan por el camino que a uno le gustaría que fuesen.

7.- La idea de que si algo es o puede ser peligroso o temible se debería sentir terriblemente inquieto por ello, deberá pensar constantemente en la posibilidad de que esto ocurra.

8.- La idea de que la desgracia humana se origina por causas externas y que la gente tiene poca capacidad, o ninguna, de controlar sus penas y perturbaciones.

9.- La idea de que es más fácil evitar que afrontar ciertas responsabilidades y dificultades en la vida, y alcanzar la felicidad mediante la inercia y la inacción.

10.- La idea de que uno deberá sentirse muy preocupado por

los problemas y las perturbaciones de los demás.

11.- La idea de que invariablemente existe una solución

precisa, correcta y perfecta para los problemas humanos, y que

si esta solución perfecta no se encuentra sobreviene la

catástrofe.

Breve explicación sobre… Creencias irracionales de nuestro tiempo:

A

Acontecimientos Creencias Consecuencias

B

C

Visión general…

Las creencias irracionales, como ya se ha dicho, suelen ser excesivamente exigentes o demandantes, inflexibles, dogmáticas o poco acordes con la realidad y la experiencia y

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nos suele acarrear, a la larga, grandes inconvenientes, provocándonos perturbaciones emocionales y consecuencias indeseables como: hostilidad, culpabilidad, depresión, baja tolerancia a la frustración, tendencias adictivas o conductas agresivas. De cada una de ellas vamos a ir dando unas pequeñas explicaciones y por qué pensamos que nos pueden perjudicar más que beneficiar, a largo plazo. Puede que no todas las personas estén de acuerdo con estas apreciaciones, no importa, quizá sea suficiente con que seamos capaces de reflexionar respecto a las mismas y ver las cosas de una forma diferente a la habitual.

Hay

dos

irracionales:

cuestiones

básicas

sobre

las

creencias

1.- Entre un acontecimiento activador (A, evento) y una consecuencia (C, emoción y/o conducta) media una Creencia (B) que es la responsable en gran medida a cómo reaccionamos.

2.- Las perturbaciones emocionales y desajustes conductuales están provocados mayormente por creencias de tipo irracional.

Esta es la creencia irracional número uno:

1.- Es una necesidad básica el ser querido y aceptado por las personas significativas de nuestra comunidad.

La clave de irracionalidad de esta creencia es la palabra “necesidad”. Es algo deseable por todos el ser queridos y apreciados por los demás. Sin embargo, hacer de ello una exigencia o demanda excesiva es algo que no se sostiene

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racionalmente. Considerarlo como una necesidad, nos lleva a depender de los demás en cuanto que:

- nos pueden dar o retirar el amor, los demás, sin depender de nuestra voluntad y

- buscar el amor y la aprobación de los demás nos lleva a comportarnos de acuerdo a los intereses ajenos, no a los propios.

Hemos de considerar que si bien, es preferible contar con el apoyo de los demás, no tenemos una necesidad absoluta de nadie en concreto. No estamos “pegados” a los demás. Necesitamos de los demás y ellos de nosotros en cuanto vivimos en sociedad, pero no podemos exigir que nos concedan su amor de forma incondicional.

Del mismo modo hemos de considerar que no podemos caer bien a todo el mundo ni viceversa, pero hemos de seguir adelante con confianza en nosotros mismos. Si no buscamos obsesivamente el amor y la aprobación de los demás es posible que, paradójicamente, lo encontremos más a menudo, mostrándonos de forma abierta y sincera.

Tres consecuencias podemos sacar de esta primera creencia irracional:

1.- Buscar el aprecio y la aceptación incondicional de los demás crea lo que llamamos dependencia afectiva.

2.- El error de esta creencia irracional es considerar el “ ser querido” como una necesidad básica.

41

3.- Si consideramos el ser querido más como una preferencia que como una necesidad estaremos menos predispuestos a sufrir perturbaciones emocionales.

Creencia irracional número dos…

2.- La idea de que, para considerarse importante, uno debe ser competente en, al menos, alguna faceta de la vida.

Todos deseamos ser competentes, no en una, sino en muchas facetas de la vida. Es normal, a todos nos llama la atención las personas que sobresalen por su talento y capacidad. La tendencia a la superación es consustancial al hombre; de hecho, es por esta tendencia por la que somos la especie más evolucionada de la Tierra. Pero cuando supeditamos a ser muy competentes o capaces en algún aspecto de la vida el considerarnos valiosos o importantes, estamos auto-exigiéndonos demasiado. Debemos saber que tenemos nuestras limitaciones y que hay personas que nacen con unas capacidades superiores a otros, que en gran medida dependen de la herencia biológica: la inteligencia, las destrezas manuales, capacidades para el arte, altura, resistencia a las enfermedades, etc.

El hecho de valorarnos por estas características u otras aprendidas nos puede llevar a fuertes frustraciones y problemas emocionales como ansiedad, depresión, culpa…, cuando no alcanzamos el nivel que, subjetivamente, nos exigimos.

Todo ello no es óbice para que, continuamente y dentro de nuestras posibilidades, intentemos superarnos en todos aquellos aspectos de nuestro interés o que consideremos importantes para nosotros mismos y los que nos rodean, sin

42

venirnos abajo ante los fracasos o el no conseguir las metas que nos proponemos.

Consecuencias sobre esta creencia irracional:

1.- Hemos de juzgar nuestro comportamiento y desempeño en las tareas, más que los éxitos alcanzados

2.- Hay cosas que hacemos bien y cosas que hacemos mal, lo importantes es que estamos aquí y procuramos hacer bien las cosas y disfrutar.

3.- Los que alcanzan la fama y la consideración de los demás, no necesariamente son los que pueden sentirse bien consigo mismas.

Una consecuencia importante que podemos inferir de esta creencia irracional es el hecho de que, lo importante, no es tanto el juzgarnos por los resultados que alcancemos, sino nuestro desempeño y actuación para corregir errores y tratar de superarnos. Es una actitud que nos puede favorecer el desarrollo personal. No es una actitud derrotista, de aceptar nuestras incapacidades y resignarnos a ello, sino una actitud de autoaceptación incondicional, a pesar de no conseguir la competencia en alguna tarea, considerada tanto por criterios internos (autoexigencias personales) como externos (fama, riqueza, consideración, etc.)

El desear ser competentes y capaces en algún aspecto de la vida, no nos convierte automáticamente en competentes y capaces; esto solo se logra mediante el ejercicio y el trabajo continuado. Aún así, el establecer altas metas con alto nivel de exigencia nos bloquea y nos inmoviliza más, por lo general. Por el contrario, la ambición sana, moderada, por pequeños pasos, nos hace avanzar más deprisa. La base es nuestra Autoaceptación Incondicional.

43

Esta es la creencia irracional número tres…

3.- Existen personas viles y malvadas que merecen ser fuertemente condenadas y castigadas.

o tenemos algún

problema, tendemos, de forma casi inconsciente a buscar un culpable de la “situación”. De aquí a considerar, mediante

distorsiones cognitivas (tendencia a ver las cosas sin suficiente base real, o exagerando), que los culpables lo hacen por ser malas personas o que tienen malas intenciones, hay solamente un paso. Tanto es así que, mucha gente, tiende a hacer una división entre personas buenas y personas malas (distorsión

cognitiva llamada “dicotomía”, ver las

La

catalogación de mala persona puede incluir: delincuentes, drogadictos, negros, explotadores, etc., todas las etiquetas (otra distorsión cognitiva “etiquetaje”) que queramos, que dan lugar a mantener prejuicios hacia esas personas.

De aquí, lógicamente, seguimos que esas personas “malas” merecen ser condenadas y castigadas duramente, para que escarmienten o aprendan; con ciertos componentes de venganza. El merecimiento es una consecuencia lógica al considerar a las personas en términos de malo-bueno y con actuaciones a voluntad negativa por parte de ellos.

blanco

Cuando

las

cosas

nos

salen

mal

cosas

en

términos

o

negro,

todo

o

nada,

sin

términos

medios).

Existen varios errores en esta creencia:

1º por lo general, las personas no son buenas o malas, como no son listas o tontas o cualquier otra categorización. Las personas, a veces, actúan mal o tienen comportamientos que perjudican a otros;

44

2º por el hecho de que actúen bien o mal no se sigue necesariamente un merecimiento, aunque si se les puede responsabilizar por sus actos, con el fin de que, en el futuro, se comporte de otra manera y

3º La condena y el castigo excesivos no hace a las personas mejores. Si hemos de exigir responsabilidades, pero en todo caso, en una labor educativa, intentar que las personas cambien sus conductas para que no perjudiquen a otros o a sí mismos.

Tres consecuencias, al menos, podemos sacar sobre esta creencia irracional:

1.- Ver las cosas en términos dicotómicos es una distorsión cognitiva no concordante con la realidad

2.- La condena y el castigo excesivo no hacen necesariamente a las personas mejores

3.- Para cambiar a las personas que se comportan mal es conveniente utilizar una labor educativa.

Esta es la creencia irracional número cuatro…

4.- El pasado ejerce sobre nosotros una influencia tal, que nos limita y condiciona para toda la vida.

Una parte importante de la psicología se ha dedicado a hacernos ver la importancia que ha tenido nuestro pasado sobre lo que somos en la actualidad. De aquí han surgido las teorías sobre traumas infantiles. No se duda de que el pasado sea sobre lo que está construido el presente, en gran medida, pero considerar el pasado como algo determinante no nos ayuda para nada en el presente. De hecho, el pasado influye en nosotros en la medida en que nosotros queramos que influya.

45

Es decir, si mantenemos la idea de que el pasado ejerce una fuerte influencia, sin duda la ejercerá, porque así lo queremos nosotros.

El pasado nos sirve para desarrollarnos y aprender, principalmente. Lo hemos de utilizar para que nos sirva en el presente y de cara al futuro. Es posible que mucha gente haya tenido experiencias traumáticas o poco gratas en el pasado. En el presente, tenemos la capacidad de superar esas experiencias adoptando una actitud de no autocomplacencia, conmiseración o de darnos lástima a nosotros mismos. El pasado ya no existe. Solo existe en la medida en que nosotros queramos que exista rememorándolo y regodeándonos en él. Todo ello salvo que la experiencia vivida haya sido desastrosa, como en un accidente con secuelas físicas graves. Pero, aún así, en el plano psicológico siempre podemos hacernos el propósito de ver la vida desde el presente y, en todo caso, con proyectos de futuro.

En el pasado nos hemos creado unas actitudes y unas creencias, algunas de las cuales de tipo irracional, como las que estamos viendo, por la educación, la cultura, los medios de comunicación, etc. En el presente tenemos la opción de debatir dichas creencias y actitudes que adoptamos y cambiarlas si consideramos que no nos favorecen para nuestra adaptación o para conseguir nuestros intereses.

Tres consecuencias podemos sacar sobre esta creencia:

1.- El pasado no tiene porqué ejercer sobre nosotros una influencia de tal manera que nos limite y condiciones para toda la vida

2.- A pesar de haber tenido un pasado traumático, tenemos ocasión de cambiar las creencias y actitudes en el presente, y

46

3.- El pasado ejerce sobre nosotros influencia en la medida en que nosotros queramos que influya.

Esta es la creencia irracional número cinco…

5.- Es necesario confiar en alguien más fuerte e importante que nosotros.

Cuando no entiende su existencia y los acontecimientos externos, el hombre se siente desamparado. Es una experiencia común en la infancia cuando estamos tan indefensos y a merced de las personas mayores que se encargan de nuestra supervivencia y de nuestra educación. Quizá el origen de muchas religiones esté en este sentimiento de incapacidad y de desamparo para creer en seres superiores que nos protejan o de los que dependemos. Pero, aunque sea cierto que de niños necesitamos de nuestros padres y de las personas mayores para nuestro desarrollo, mantener esa actitud cuando ya nos valemos plenamente por nosotros mismos, puede resultar contraproducente.

La actitud infantil de depender de alguien más fuerte y que nos proteja de los “males” y las desgracias de este mundo, nos puede ofrecer, en un primer momento, la seguridad que tanto ansiamos. Pero, no nos engañemos, es una ilusión pretender siempre que lo necesitemos, tener a alguien detrás más fuerte y poderoso que nosotros para que nos “salve” de todos los problemas, catástrofes e injusticias. La tendencia del hombre es el desarrollarse, madurar, valerse por sí mismo y no dependen excesivamente de los demás.

Lo peligroso de creer en esa idea irracional es, además de su falsedad, ya que no siempre tenemos a alguien por encima de nosotros que nos dé seguridad, que cuando nos

47

encontremos solos ante un problema grave o bien no sepamos solucionarlo, dependamos excesivamente de otros o suframos consecuencias emocionales desagradables como depresión, bloqueo emocional y angustia. La dependencia excesiva de los demás nos empequeñece, la tendencia natural del hombre es el valerse por sí mismo hasta donde pueda.

Consecuencias que podemos sacar sobre esta creencia irracional:

y poco realista pensar que siempre

tendremos a alguien que nos proteja y nos ampare

2.- Demandar que alguien más fuerte e importante esté sobre nosotros crea dependencia afectiva

3.- Es una ilusión pretender que alguien superior nos salve de todos los problemas e injusticias.

1.- Es una actitud infantil,

Esta es la creencia irracional número seis…

6.- Las cosas deberían ser como nosotros quisiéramos que

fueran

frustraciones.

Las cosas “deberían” ser como nosotros quisiéramos que fueran, Sobre todo cuando vemos que las cosas son justo de manera contraria a como queremos o no de acuerdo con nuestros intereses y preferencias. Es una distorsión cognitiva también el demandar en exceso, exigir o considerar las cosas bajo el prisma del “debería”, “tendría que”, etc. No existe ninguna norma, ley o disposición general que nos diga cómo

incomodidades o

y

en

ningún

caso

sufrir

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deberían ser las cosas, por lo que no podemos esperar que las cosas sean como queramos que sean.

Por otro lado, esta creencia irracional incluye otra exigencia absoluta: el no padecer incomodidades o sufrimientos ni estar sujetos a frustraciones. Esto se resume en un concepto psicológico: la “baja tolerancia a la frustración (BTF)”. Las frustraciones, tarde o temprano, en este mundo inseguro y cambiante, aparecerán. De hecho las frustraciones y tolerarlas o superarlas, constituyen el proceso mismo de maduración personal. Es una acomodación constante a las condiciones limitativas de la realidad. Lo que tampoco quiere decir que la vida sea solo un “valle de lágrimas” como tampoco un “camino de rosas”. Es bueno perseguir objetivos propios y disfrutar al conseguirlos. Lo que no podemos perder de vista es que también existen incomodidades y frustraciones en la vida que, a veces, se pueden compensar o superar y, a veces, solamente podremos soportar de la mejor manera posible.

La baja tolerancia a la frustración nos lleva a una peor disposición para superarnos y a sentimientos y emociones perturbadoras: ansiedad, depresión, ira, hostilidad… que en algunos casos pueden degenerar en problemas psicológicos incapacitantes. La alta tolerancia a la frustración es sobre todo una disposición o una actitud no autoderrotista ante los problemas y los inconvenientes de la vida.

Podemos obtener, al menos, estas tres consecuencias, respecto a la creencia irracional número seis:

1.- Pretender no sufrir incomodidades o dolor alguno nos crea baja tolerancia a la frustración

2.- Aprender a tolerar y superar las frustraciones constituye, en sí mismo, el proceso de maduración personal

49

3.-

cognitiva.

Los

“deberías”

constituyen

también

una

distorsión

Esta es la creencia irracional número siete…

7.- Debemos preocuparnos de las cosas desagradables o catastróficas que nos pudieran suceder para estar preparados cuando ocurran.

Cierta prevención o preocupación por las cosas que pudieran suceder en el futuro es algo normal. Hemos de estar precavidos ante las dificultades que nos podamos encontrar. Lo que resulta irracional es el estar excesivamente preocupados y en todo momento por las cosas desagradables y catástrofes que pudieran ocurrir. Seguramente, sobre las catástrofes, poco o nada podemos hacer para evitarlas. Algo más se puede hacer una vez que han sucedido. Pero estar de antemano preocupados, solo nos lleva a temores sin suficiente base real y a un sentimiento poco aconsejable: la angustia y, en casos extremos, el pánico.

En un mundo, hasta cierto punto imprevisible, como en el que vivimos, estamos expuestos a que nos sucedan accidentes y hechos desagradables. La precaución es un valor estimable, la preocupación excesiva es una carga innecesaria y desestabilizadora de nuestro equilibrio emocional. Esperar continuamente que nos suceda lo peor o grandes desgracias limita nuestra calidad de vida y el desarrollo de nuestro potencial vital. Lo único que conseguimos a la larga es amargar nuestro carácter y desconfiar de todo y de todos. Una vida llena de temores es una vida de sufrimiento innecesario.

El miedo ante una amenaza real, la ligera preocupación ante hechos negativos que puedan ocurrir, la inquietud ante

50

sucesos amenazadores, etc., son emociones apropiadas y sanas, aunque sean negativas. La angustia, el pánico, la ansiedad excesiva, la preocupación excesiva por cosas que puedan ocurrir o ante amenazas probables, son todas ellas emociones que nos atenazan y nos bloquean tanto emocional como conductualmente, por lo que estaremos en peor disposición para afrontar los peligros cuando realmente se presenten, cuando no directamente favorecemos que ocurran los mismos.

que podemos sacar de esta creencia

irracional:

1.- Los sentimientos de pánico o ansiedad excesiva pueden venir provocados por el exceso de preocupación por las catástrofes o cosas negativas que pudieran ocurrir

2.- Cierta inquietud o preocupación ante lo que pueda ocurrir constituye una actitud positiva y sana

3.- La angustia y la preocupación excesiva nos crea una disposición más negativa cuando realmente ocurran sucesos desagradables.

Conclusiones

Esta es la creencia irracional número ocho…

8.- Las desgracias humanas se producen por causas externas y poco o nada podemos hacer para superarlas.

Ocurren tantas desgracias de las que poco o nada podemos hacer que para muchos se convierte en una regla general de vida el considerar que todas las desdichas vienen del exterior y que estamos a merced de las fuerzas de la naturaleza, cuando no de fuerzas sobrenaturales y que son las que determinan nuestro futuro y nuestro destino. Para la gente que llega a pensar así y creérselo de forma extrema, los

51

acontecimientos se presentan sin que podamos cambiarlos. La persona es una marioneta en manos de fuerzas externas y más poderosas que uno mismo.

La consecuencia de todo ello es que nos abandonamos y no hacemos lo posible por cambiar aquello que podemos cambiar, nos consideramos indefensos, miserables víctimas que nada pueden hacer ni cambiar, no solo los acontecimientos externos sino, lo que es más grave aún, a nosotros mismos y cómo vemos el mundo. Se crea lo que los psicólogos llamamos el “lugar de control” o atribución de causalidad de tipo externo. Es decir, confiar muy poco en nuestras posibilidades y en nuestras capacidades. En definitiva nos hace más “dependientes” y menos propensos a la superación.

Es cierto que muchas cosas no las podemos cambiar, pero otras muchas sí. Para ello hacemos buena la oración a la serenidad que han considerados anteriormente algunos sabios:

“Concédasenos la capacidad para afrontar lo que se pueda cambiar, la serenidad para soportar lo que no se pueda cambiar y la sabiduría para distinguir entre las dos”.

Al menos, sacamos estas dos consecuencias de esta creencia irracional:

1.- Pensar que nada podemos hacer para cambiar o que estamos sujetos a fuerzas externas nos hace ser más dependientes.

2.- Considerando que no podemos hacer nada para superar las desgracias humanas nos lleva a adquirir una actitud de víctimas indefensas.

Esta es la creencia irracional número nueve…

52

9.- La felicidad humana se consigue mejor evitando responsabilidades y dificultades de la vida o mediante la inercia o la inacción.

Es muy tentador evitar las responsabilidades y los problemas. Así parece como si pudiéramos tener una mayor

felicidad, ya que evitamos las preocupaciones y la odiosa tarea de ponernos “manos a la obra”. Las imágenes que falsamente nos ofrece alguna propaganda va en el mismo sentido; parecen muy felices las personas que no tienen nada que hacer, nada más que estar tumbados al sol y disfrutando del tiempo, el paisaje y quizá alguna bebida tropical. Seguramente todos necesitamos tiempo de relajación y ocio, sobre todo después de

tiempo.

Conseguimos

cotidianas del trabajo.

Pero de ahí, a pensar que en eso consiste la felicidad, es un error: es una sobregeneralización (distorsión cognitiva). Pronto nos podríamos cansar de no tener ninguna ocupación y no tener nada a qué dedicarnos. Sobre todo, acabaríamos sin la estimulación necesaria para continuar viviendo y buscando nuevas experiencias y emociones. A largo plazo, asumir las responsabilidades nos ayuda a adquirir más capacidad para enfrentarnos a los problemas y dificultades y a madurar en el terreno personal.

preocupaciones

haber estado trabajando duramente,

durante algún

y

las

sacudirnos

la

tensión

La inercia y la inacción llevan al hastío y a una vida muy restrictiva, carente de motivación y de interés. Ni que decir tiene que, el hecho de posponer la solución de los problemas y asumir responsabilidades, nos lleva a tener que enfrentarnos posteriormente con problemas, quizá, mayores en el futuro. Hay situaciones y problemas de los que tenemos que hacernos cargo, ya que si no, posiblemente nadie lo hará, y además, a su debido tiempo, antes de que se conviertan en más

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complicados o irresolubles. Una vida con responsabilidades, a la larga, nos provee de una mayor felicidad, con nosotros mismos y con los demás.

esta

creencia irracional:

1.- La ausencia de responsabilidades nos puede conducir a una falta de interés suficiente para seguir viviendo

2.- Posponer la resolución de los problemas nos puede suponer mayores problemas en el futuro

3.- La inercia y la inacción nos ocasiona una vida muy restrictiva y carente de interés

Sacamos

las

siguientes

consecuencias

sobre

Esta es la creencia irracional número diez…

10.- Para considerarse humano hay que sentirse fuertemente preocupado por los problemas y dificultades que tengan los demás.

Esta creencia puede considerarse auténticamente humana. Nadie dudaría de que tener sensibilidad y afecto hacia los demás cuando se encuentran en dificultades es una capacidad netamente humana. Hasta los animales inferiores tienden a ayudarse mutuamente cuando se encuentran en peligro, sobre todo en aquellas especies que viven en sociedad. La cuestión es cuando nos preocupamos en exceso por los problemas de los demás. El espíritu de sacrificio hacia los demás tiene que tener un límite. Hay personas que viven entregadas totalmente a los demás con la idea de que algún día pueden ser recompensadas, bien por quienes se benefician de esa dedicación o por recompensas divinas.

54

Cuando la entrega es de obra, quizá sirva en buena medida para aliviar las situaciones comprometidas de los demás, aunque corramos el riesgo de olvidarnos de nuestros propios asuntos. Cuando es mera preocupación y manifestación de ese sentimiento, realmente no sirve de gran cosa, excepto el regodearnos con una emoción inútil y a la larga perturbadora. Respecto a la ayuda real que se pueda ofrecer, cada uno tenemos una parcela en la vida, dentro de nuestras profesiones o trabajos en los que podamos dedicarnos a los demás, aunque sea de forma indirecta.

Pero no podemos exigirnos más de lo que se puede considerar ayuda humanitaria mínima, salvo que nos encontremos en una situación de extrema solvencia y no tengamos otras dedicaciones. En el día a día, con las personas cercanas, el espíritu muy abnegado suele pagarse injustamente con la indiferencia y el aprovechamiento por parte de los demás. Si esperamos de los demás que cumplan en la misma medida entregada que nosotros con ellos, fácilmente podemos sentirnos defraudados e incomprendidos. Quizá sea más apropiado, aunque no de manera rígida, basar las relaciones con los demás en una ayuda mutua sincera y menos en una entrega ciega.

La irracionalidad de esta creencia, sobre todo, viene referida al “exceso de preocupación” por los problemas de los demás, que sería de la misma manera que si fueran por los problemas nuestros. Con una mayor preocupación por los problemas, no necesariamente se solucionan mejor los mismos, a veces al contrario, se vuelven más irresolubles.

siguientes

consecuencias, respecto a esta creencia irracional:

Se

pueden

sacar,

al

menos,

las

55

1.- El sentimiento de preocupación excesiva por los problemas de los demás se convierte a la larga en una emoción perturbadora, si no va acompañada de obras.

2.- El espíritu abnegado y de excesiva entrega suele pagarse con la indiferencia injusta por parte de los demás.

Esta es la creencia irracional número once…

11.-

Existe una

solución

precisa

y

correcta

para

cada

problema

que

se

nos

presenta

y

debemos

encontrarla

necesariamente.

Ciertamente la vida esta llena de problemas, complicaciones y retos. Los vemos, normalmente, como un impedimento, pero en realidad constituyen en sí la esencia de la vida. Constantemente tenemos que luchar y superar dificultades para continuar avanzando y desarrollándonos. De hecho, el hombre ha ido evolucionando en base a superar problemas y dificultades que se encontraba en su camino, desde el descubrimiento del fuego hasta los grandes desarrollos científicos actuales.

De aquí que, para muchas personas, y sobre todo en el terreno social, se considere que todos los problemas tienen una solución válida. Es posible que sigamos encontrando soluciones a los problemas que se nos presenten, pero no será conveniente adoptar una actitud de excesivo poder egocéntrico humano. Existieron y siguen existiendo problemas a los que no podemos dar una solución correcta, a lo sumo mitigar sus efectos: el problema de ciertas enfermedades, de la concordia social y entre las comunidades, el problema de la muerte, por citar algunos de los más importantes.

56

Es bueno reconocer que el hombre tiene sus limitaciones y que no existen soluciones mágicas para todos los problemas y que si se consiguen esas soluciones es a base de esfuerzo y trabajo, y en esa actitud será en la que hay que ahondar. Las soluciones no están ahí fuera esperando a que alguien las encuentre. El mundo hay que irlo construyendo y, en gran medida, depende de esa actitud de humildad por nuestra parte y de una disposición activa, el que sigamos avanzando y construyendo una sociedad mejor para todos. Para ello, a veces, hay que asumir ciertos riesgos, no altamente costosos, sin tener la seguridad de dar con la solución correcta.

siguientes

consecuencias:

1.- A veces para encontrar soluciones a los problemas hay que asumir ciertos riesgos sin tener la certeza de encontrar la solución correcta.

2.- No existen soluciones mágicas a todos los problemas, normalmente se requiere mucho esfuerzo o trabajo encontrar una válida.

3.- Los problemas y la búsqueda de soluciones hace que sigamos evolucionando y creciendo en nuestro desarrollo.

Destacamos,

sobre

esta

creencia,

las

Hasta aquí, las once creencias irracionales que hemos considerado como básicas. Indudablemente podemos considerar otras muchas y algunas pueden resultar algo redundantes. No son pues un “númerus clausus”, va en contra de nuestra visión flexible y abierta del mundo y de la problemática humana. Es posible también que haya personas que no consideren a alguna de ellas con la misma importancia o con el desarrollo respecto a las mismas que hemos

57

considerado. Al menos nos servirá para realizar un ejercicio crítico sobre los “supuestos” básicos en creencias y actitudes sobre las que normalmente nos desenvolvemos y por las que actuamos en la práctica. Otros autores, a parte de A. Ellis, han considerado otras creencias que, a su juicio también influyen en nuestra manera de comportarnos y de perturbarnos.

58

EMOCIONES

NEGATIVAS

APROPIADAS

E

INAPROPIADAS

Una de las primeras aportaciones de A. Ellis fue distinguir entre emociones negativas apropiadas y las inapropiadas. A continuación se comentan una serie de emociones negativas apropiadas emparejadas a las inapropiadas, consideradas así, éstas últimas, por las problemáticas que generan en las personas que las padecen.

1.- INQUIETUD Versus ANSIEDAD.

La inquietud es una emoción asociada con la Creencia:

"espero que esto no suceda, y sería mala suerte el que sucediera". Mientras que la ansiedad aparece cuando la persona cree: "esto no debe ocurrir y sería horrible que ocurriera."

Según, prácticamente, todos los psicólogos, también avalado por experimentos prácticos, un cierto nivel de ansiedad o de tensión nerviosa es necesaria para un buen rendimiento, tanto en aspectos puramente intelectuales: estudios, concentración mental, atención etc.; como en otros aspectos prácticos y creativos: desempeño de actividades, trabajos, creación artística etc. Los experimentos realizados sobre este aspecto revelan que la gráfica rendimiento-tensión describe una U invertida, es decir, con laxitud o excesiva tensión, el rendimiento decae a las cotas más bajas y se obtienen los mejores rendimientos con un nivel óptimo de tensión.

Este asunto trasladado a los problemas sociales, equiparando tensión con ansiedad, avala la conveniencia de mantener cierta inquietud ante los problemas que se nos

presentan, lo que no es conveniente es traspasar esa línea

(imaginaria, no real)

manifestaciones de ansiedad, una emoción perturbadora que no

en

la

que

podemos

definir

las

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nos beneficia, tanto para nuestro equilibrio emocional como para afrontar con garantías los problemas sociales con los que nos enfrentamos o tenemos necesidad de superar.

como para afrontar con garantías los problemas sociales con los que nos enfrentamos o tenemos necesidad
como para afrontar con garantías los problemas sociales con los que nos enfrentamos o tenemos necesidad

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CIRCULOS VICIOSOS: ANSIEDAD:

 

C: Consecuencias

 

- Tensión muscular

- Palpitaciones

- Palpitaciones

- Sudoración

- Debilitación de la voz

Fisiológicas

- Temblores, tics…

Psicológicas

Psicológicas

- Confusión mental, desorientación

- Bloqueo mental

- Interferencia de distorsiones de razonamiento emocional debido a la activación fisiológica

- Miedo intenso, angustia y/o pánico

- Miedo intenso, angustia y/o pánico

- Sensación de vergüenza

- Sensación de inutilidad

 

- Irritabilidad

Emociones

- Culpabilización

 

- Escape, evitación

- Comportamiento confuso, anómalo y/o repetitivo: indecisión

- Comportamiento confuso, anómalo y/o repetitivo: indecisión

Conducta

- Conductas adictivas, compulsiones para inducir relajación: drogas, alcohol, etc.

Confirmación de creencias distorsionadas, que se disparan ante nuevas As externas e incluso se generalizan

Confirmación de creencias distorsionadas, que se disparan ante nuevas As externas e incluso se generalizan a otras situaciones parecidas y que impliquen o se perciben con cierto riesgo o peligro para la integridad personal, física y/o psicológica.

Círculos viciosos

61

La ansiedad excesiva es un denominador común para todo tipo de perturbaciones mentales, desde los simples problemas de adaptación social, pasando por las llamadas neurosis o trastornos de depresión, angustia, pánico, fobias o conductas obsesivo-compulsivas, hasta los graves problemas mentales de tipo psicótico: esquizofrenia, depresión mayor, paranoia, etc.

Por el contrario, la inquietud, es equivalente a un

sistema

o

problemáticas; emoción negativa, pero no por ello destructora, que nos ayuda a una mejor adaptación social y personal.

2.- TRISTEZA Versus DEPRESION.

Se considera que aparece la tristeza cuando una persona cree: "he tenido muy mala suerte por haber sufrido esta pérdida, pero no hay ninguna razón por la que esto no debiera haber pasado." Por otro lado la depresión se asocia con la creencia: "No debiera haber sufrido esta pérdida y es terrible que haya sido así.”

de

alerta

ante

las

situaciones

de

peligro

debiera haber sufrido esta pérdida y es terrible que haya sido así.” de alerta ante las

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Desgraciadamente, en la práctica, nadie tiene la suerte en o cercanos Igualmente, podemos pasar por

Desgraciadamente, en la práctica, nadie tiene la suerte

en

o

cercanos

Igualmente, podemos pasar por situaciones de enfermedades incapacitantes o que atentan a nuestra imagen personal, separaciones de antiguos amores o amistades, pérdidas de posición social, ingresos u objetos valiosos etc. Todos estos sucesos nos provocan emociones negativas, de tipo tristeza, melancolía, dolor personal. Es legítimo manifestar esta emoción y es una emoción adaptativa, nos ayuda a situarnos en la realidad, para considerar ponderadamente lo que es importante de lo que es superfluo y para hacernos a la idea de que siempre tenemos que seguir luchando con nuestros recursos propios, teniendo que prescindir de aquellos que perdimos y que nos ayudaban en gran medida a sentirnos mejor y a superar las dificultades. Representa además un desahogo ante la congoja y el estado de aflicción y postración en que quedamos ante tales momentos desgarradores.

este mundo de no pasar por determinados sucesos luctuosos traumáticos, en los que la pérdida de seres familiares,

y

queridos

presenta

la

cúspide

de

los

mismos.

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CIRCULOS VICIOSOS: DEPRESIÓN

 

C: Consecuencias

  - Enlentecimiento fisiológico general
 

- Enlentecimiento fisiológico general

- Apatía, desgana, inmovilidad

- Inactividad, casos extremos:

catatonia

Fisiológicas

- Irritabilidad

- Llanto

   

- Bajo nivel de activación mental general

- Pensamiento lento y escaso

- Pensamiento lento y escaso

- Baja productividad intelectual

- Desconfianza hacia los demás

Psicológicas

- Egocentrismo

- Pensamiento suicida

   

- Tristeza excesiva

- Sentimiento de inutilidad

- Sentimiento de culpabilidad excesiva

- Sentimiento de culpabilidad excesiva

- Sentimiento de desesperanza

Emocionales

- Autodesprecio

- Sentimiento de soledad

  - Evitación, retraimiento social
 

- Evitación, retraimiento social

- Bajo rendimiento en trabajo y actividades

Conducta

- Conducta suicidad en casos extremos

Confirmación de creencias distorsionadas

Confirmación de creencias distorsionadas

que

tienden a mantener el estado depresivo

 

y

la morbilidad de sentimientos y

Círculos viciosos

conductas. La retroalimentación funciona

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más a nivel interno que externo, sin necesidad de nuevas As, aunque también el retraimiento

más a nivel interno que externo, sin necesidad de nuevas As, aunque también el retraimiento social reactiva el proceso.

Lo que no es conveniente en ningún caso es llevar más lejos la tristeza o sentimientos de dolor ante las pérdidas, hasta la depresión, situación que puede representar una grave afectación psíquica, que llega a ser incapacitante para todo tipo de actividades y que en ocasiones puede requerir internamiento psiquiátrico. En este sentido también tiene que ver el llamado “duelo patológico” en situaciones de pérdida de seres queridos cercanos. No es conveniente alargar la tristeza más allá de lo necesario, estaremos alerta ante situaciones que se nos escapan de las manos, cuando nos vamos viendo envueltos de forma perversa en emociones que nos abaten y nos hacen incapaces de enfrentarnos a la vida. No podemos detener el tiempo para regodearnos en nuestras emociones negativas, hay que estar atentos cuando llegan a invadirnos de forma morbosa.

El estudio de la depresión ha sido un tema muy controvertido. Parece por lo que hemos dicho anteriormente que depende casi exclusivamente de nuestra voluntad, de que nosotros mismos nos la auto inflingimos. Para los psiquiatras, la depresión tiene normalmente un origen o bien externo, debido a diversas situaciones sociales que la provocan o bien internos, pero sobre todo de origen biológico, por descompensaciones en la química del cerebro: los neurotransmisores o los fluidos endocrinos. Para los psicólogos, véase A. Beck sobre todo, la depresión, si bien, es una enfermedad que tiene múltiples causas, tanto externas como internas, tiene, un fuerte componente en las creencias o la visión que tiene la persona respecto a esos problemas externos con los que se encuentra o promueve la persona. En este autor concretamente tiene una influencia determinante la

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llamada triada cognitiva: la visión que se tiene sobre uno mismo, el mundo que nos rodea y la visión de futuro de la persona.

De aquí que según la visión respecto a la depresión de unos y otros se propongan distintas terapias o posibles tratamiento. Básicamente para los psiquiatras (no para todos, sería una exageración) la solución se encuentra en administrar fármacos adecuados para compensar los desequilibrios químicos del cerebro del enfermo, mientras que para los psicólogos la terapia debe ir encaminada a cambiar la particular visión que tiene el paciente respecto a los aspectos que antes hemos considerado; con ello se logrará que el paciente salga del estado emocional de la depresión y conseguirá también una mejor adaptación social y un mejor equilibrio químico en su cerebro, ya que, salvo en casos excepcionales, se considera que el desequilibrio biológico se produce a raíz de entrar en el proceso depresivo más que éste sea debido a aquél.

3.- DISGUSTO Versus IRA.

Se siente disgusto cuando otra persona se comporta sin tener en cuenta una norma de vida que para otra es muy importante. A la persona que le disgusta no le agrada lo que el otro ha hecho, pero no le condena por ello. Esta persona piensa: "No me gusta lo que él o ella ha hecho, y desearía que no hubiera ocurrido, pero no quiere decir que él o ella no pueda romper mis normas". Sin embargo, en la ira, la persona cree que el otro no debe de ninguna manera romper sus normas y además le condena enérgicamente si lo hace.

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A la emoción negativa de la ira no se le ha dado suficiente importancia, normalmente,
A la emoción negativa de la ira no se le ha dado suficiente importancia, normalmente,

A la emoción negativa de la ira no se le ha dado suficiente importancia, normalmente, en el campo de la patología psicológica, debido a que no parece, en principio, que sea una emoción incapacitante para la persona que lo sufre; aparentemente, no se pierde el contacto con la realidad, suele ser pasajera y no requiere ningún tipo de medida como internamiento o, simplemente, la ingesta de algún medicamento para prevenirla. Además, parece que la padece de manera más o menos intensa una gran mayoría de la población. Sin embargo, la ira, además de las consecuencias negativas individuales que analizaremos más adelante, puede desembocar en graves consecuencias para otras personas y en definitiva

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para la sociedad. En la raíz de un fuerte ataque de ira se entienden conductas de lesiones graves, homicidios y asesinatos, así como todo lo relacionado con la violencia de género. En el terreno subjetivo individual, la persona que sufre de problemas crónicos de ira, acaba con bloqueos de personalidad que literalmente le “ciega” para responder a una situación de forma razonable. La ira, además consume una gran energía a la persona que la sufre y, debido a los fluidos endocrinos que libera en el organismo, se llega a convertir en una auténtica droga que crea su propia adicción y como tal, “encadena” a la persona que lo sufre, le hace entrar en un círculo vicioso del que es cada vez más difícil salir si no se adopta un cambio de mentalidad y de actitud ante las alarmas que se disparan antes de provocar una ataque de ira.

La ira es una emoción, igualmente, no superflua. Se creó en el ser humano a través de la evolución con un fin claramente adaptativo, preparando al cuerpo para la lucha, el enfrentamiento, ante situaciones en las que podía estar en peligro la integridad personal. En la actualidad, gracias a que disponemos de otras “armas” más eficaces (apenas tenemos predadores naturales) relacionadas con la capacidad mental elevada y que no tenemos que enfrentarnos, normalmente, a enemigos naturales, la ira manifestada en su más alta intensidad no tiene apenas sentido. Si nos puede servir para darnos energía ante situaciones que consideramos injustas o ante situaciones inesperadas y, de alguna manera, desesperadas. Una manifestación moderada de la ira y bien encauzada hacia objetivos apoyados por el raciocinio y la inteligencia nos puede ayudar para superar muchos problemas sociales injustos con los que nos encontramos. No esta justificada, hoy día en ningún caso para agredir a los demás salvo que estemos en una situación en la que esta en peligro nuestra vida o la de los demás. En el entorno normal de nuestra sociedad, a veces no podemos hacer nada para evitar las

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injusticias o para evitar que las personas se comporten de manera distinta a como nosotros consideramos que deben comportarse, por lo que, para no hacernos daño a nosotros mismos ni a los demás, es mejor rebajar el nivel de ira hasta llevarlo a un simple disgusto ante lo que consideramos que contraviene las normas. Hay que tener en cuenta además, que todas las normas sociales tienen su relatividad y se crean o modifican de acuerdo a como se plasman en la práctica, sobre todo las normas y leyes escritas. Tanto o más se puede decir de las normas morales o las que alguien las llama normas “naturales”; todas estas tienen una gran relatividad y nadie puede decir, a ciencia cierta, que son más válidas las que yo tengo que las que pueda tener otras personas. Sobre la base de esta relatividad, hemos de considerar que no tenemos autoridad suficiente para exigir a nadie que su comportamiento se adapte a nuestras normas morales o a lo que nosotros consideramos

justo. Pero no todo es relatividad absoluta, hay situaciones que juzgadas con raciocinio consideramos que son negativas o

a

determinas personas y benefician a otras de forma arbitraria, por lo que la injusticia social, por así decirlo, existe y, en muchos casos, es difícil solucionar. Es en esto casos en los que tenemos que evitar que la ira nos controle a nosotros en vez de controlarla nosotros a ella, y, en todo caso, evitar que nos haga más daño del estrictamente imprescindible.

contraproducentes

para

la vida social

o que perjudican

CIRCULOS VICIOSOS: IRA C: Consecuencias

o que perjudican CIRCULOS VICIOSOS: IRA C: Consecuencias Fisiológica - Tensión muscular - Aumento de presión

Fisiológica

- Tensión muscular

- Aumento de presión sanguínea

- Descarga excesiva de adrenalina

- Temblores, nerviosismo

- Verborrea manifiesta o subvocal

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Psicológica Emociones Conducta Círculos viciosos - Activación mental de pensamiento descontrolada - Desconfianza - Baja
Psicológica Emociones Conducta Círculos viciosos - Activación mental de pensamiento descontrolada - Desconfianza - Baja
Psicológica Emociones Conducta Círculos viciosos - Activación mental de pensamiento descontrolada - Desconfianza - Baja

Psicológica

Psicológica Emociones Conducta Círculos viciosos - Activación mental de pensamiento descontrolada - Desconfianza - Baja
Psicológica Emociones Conducta Círculos viciosos - Activación mental de pensamiento descontrolada - Desconfianza - Baja
Psicológica Emociones Conducta Círculos viciosos - Activación mental de pensamiento descontrolada - Desconfianza - Baja

Emociones

Psicológica Emociones Conducta Círculos viciosos - Activación mental de pensamiento descontrolada - Desconfianza - Baja
Psicológica Emociones Conducta Círculos viciosos - Activación mental de pensamiento descontrolada - Desconfianza - Baja

Conducta

Psicológica Emociones Conducta Círculos viciosos - Activación mental de pensamiento descontrolada - Desconfianza - Baja

Círculos viciosos

- Activación mental de pensamiento descontrolada

- Desconfianza

- Baja capacidad de raciocinio

- Percepciones muy selectivas

- Irritabilidad excesiva

- Desprecio hacia los demás

- Sensación de desasosiego

- Sentimiento de daño, sentirse herido

- Agresividad hacia los demás

- Conducta descontrolada, hiperactividad

- Golpear, gruñir, gritar…

Confirmación de creencias distorsionadas retroalimentación principal por la excesiva activación fisiológica que dispara nuevas Bs distorsionadas ante As parecidas o falsamente percibidas.

por la excesiva activación fisiológica que dispara nuevas Bs distorsionadas ante As parecidas o falsamente percibidas.

Estas son las parejas de emociones negativas básicas, aunque todas ellos tienen cierta interrelación. Comentamos también algunas otras que, en parte, se derivan de la que hemos considerado.

4.- DOLOR (PESAR) Versus CULPABILIDAD.

Los sentimientos de dolor o ligero pesar se producen cuando una persona reconoce que ha hecho algo malo en público o privado pero se acepta a sí mismo como un ser humano que puede cometer fallos. La persona se siente mal por su acto pero no por sí misma porque piensa: "Prefiero no hacer

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las cosas mal, pero si eso pasa, !Mala suerte¡." Se producen sentimientos de culpabilidad cuando la persona se juzga a sí misma como mala, perversa o corrupta por haber actuado mal. En este caso la persona se siente mal tanto por su acto, como por ella misma, y piensa: "No debo hacer las cosas mal y si eso ocurre, es horrible y !yo soy un malvado¡"

Hay personas que parecen no darse cuenta de su comportamiento anómalo y destructivo, de que se hacen daño, bien a sí mismos o, lo más normal, a otros, son los llamados psicópatas o sociópatas y de los que se suelen dar muchas explicaciones por parte de los profesionales de las ciencias de la conducta sobre el porqué llegan a este extremo, aunque parece que influyen muchos aspectos, tanto de cierta predisposición biológica o genética hasta, sobre todo, las experiencias vividas en la infancia y la educación (negativa o contraproducente) que recibieron por su familia o personas significativas de su vida en sus primeros años, ya que este trastorno se suele manifestar a una corta edad, por lo general, hacia los 12 ó 13 años. Todo ello les pudo haber llevado a adoptar formas de pensar de escasa consideración hacia los demás, sin suficiente conciencia personal. Pero para la mayoría de las personas, el realizar actos dañinos hacia los demás, llega a ser algo perfectamente consciente, si no cuando se han realizado, sí con posterioridad al analizar las consecuencias de los mismos. En estos casos, de acuerdo también a nuestra educación recibida y en definitiva a las creencias o la forma de pensar interiorizadas, la persona se puede sentir, lógicamente, con cierto grado de dolor o pesar por haber actuado mal. Es un sentimiento negativo, pero nos ayuda en la discriminación posterior para este tipo de conductas u otras parecidas que provocan un daño a uno mismo o a terceras personas. Es, por tanto, una emoción negativa pero adaptativa, necesaria para evitar posteriores errores o para que la sociedad conserve su equilibrio. Pero de acuerdo a aquello que nos referíamos de la

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educación recibida o las creencias imbuidas, también nos podemos sentir con un alto grado de culpabilidad, que puede

ser originada por pensamientos profundos de religiosidad o por rígidos pensamientos de equidad y justicia social. La cuestión es que este exceso de sentimiento de culpabilidad puede resultar altamente perjudicial. El exceso de sentimiento de culpabilidad nos hace gastar excesiva energía en preocuparnos

u ocuparnos en la misma; nos puede bloquear en nuestro

desenvolvimiento

situaciones en las que afloran con más intensidad por asociación de estímulos externos, referentes a lo que nos produjo culpabilidad; es una emoción innecesaria llevada al extremo, ya que además de los problemas apuntados, no nos aporta solución alguna a la conducta negativa que hemos realizado y también hace que nos denostemos personalmente, con lo que conlleva de pérdida de confianza y de aceptación de nosotros mismos.

¿Debemos, entonces, considerar que, aunque hayamos cometido algún error haciendo daño a alguien o a nosotros mismos, no debemos dar importancia al suceso y seguir con

nuestra vida tranquilamente, sin darle mayor importancia, todo ello para preservar nuestra salud emocional? No, exactamente,

ya hemos dicho que un cierto sentimiento de pesar o de dolor

ante nuestro comportamiento es adecuado. Todo ello en el plano emocional, en el plano intelectual, es conveniente darse cuenta del error cometido, en que hemos fallado y como podemos corregir nuestro comportamiento en el futuro, ya que en el pasado no podemos ya influir. Es decir, hemos de sentir responsabilidad por lo realizado, tratando de minimizar o compensar en primer lugar las consecuencias negativas provocadas y, con posterioridad, aprender de la experiencia para actuar en el futuro de forma menos destructiva.

ante

natural

en

el

momento

presente

o

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En el fondo de este par de emociones, late el concepto, tan importante en la TREC de la autoaceptación, al que tanta importancia concedió A. Ellis; distinguiéndolo de un concepto muy en boga y de tanta aceptación general como es la autoestima. Concepto al que, en el plano intelectual, criticaba este autor, básicamente, porque la autoestima conlleva en sí, al menos según lo entienden ciertos autores como N. Branden (quien ha hecho una bandera de su teoría sobre este concepto), el sentido de considerarse uno válido, solo si somos competentes o desarrollamos esa competencia en diversos ámbitos de la vida personal, es decir si somos capaces de desarrollar aptitudes o capacidades positivas que tenemos, de alguna medida, infrautilizadas. La autoaceptación de la que habla A. Ellis, considera que cada uno de nosotros hemos de considerarnos válidos por el hecho de estar vivos, ser personas y estar aquí, independientemente de que desarrollemos o no nuestras capacidades o estemos limitados en muchas de ellas por razones diversas (físicas o psicológicas). El concepto de autoaceptación es más profundo y humano, en este sentido, que el de la autoestima. Bien es cierto que muchos psicólogos asocian la autoestima al propio concepto de autoaceptación de Albert Ellis, no de forma condicionada al buen desempeño de actividades personales. La autoaceptación no necesariamente ha de asociarse, por ello, a la resignación en la inutilidad, como se podría pensar, ya que no se niega la posibilidad de las personas en su superación y desarrollo personal, pero lo que no debemos hacer es obsesionarnos con ser más y más competentes y despreciarse si no se consigue. La excesiva tendencia a la superación puede llevar a la obsesión por el perfeccionismo, a la constante comparación con los demás y a sentirse frustrado y despreciable si no se consigue el nivel que se pretende alcanzar. La creciente carrera hacia la superación personal nos lleva frecuentemente a la autoexigencia excesiva

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y a considerarnos siempre imperfectos e imponernos metas cada vez más inalcanzables.

5.- LIGERA PREOCUPACIÓN Versus APREHENSIÓN

Existe ligera preocupación en una persona cuando, de acuerdo a sus conocimientos y experiencia, piensa que pueden ocurrir sucesos desagradables o se pueden esperar problemas futuros, pero, debido, a esa premonición, se prepara para afrontar los problemas y dificultades. Pero la excesiva preocupación, sin más actuaciones, nos lleva al sentimiento de aprehensión o estar permanentemente preocupados por todo lo malo que nos pudiera ocurrir, asumiendo, además en algunos casos, que somos merecedores de desgracias debido a causas personales o sobrenaturales.

Hablamos de ligera preocupación, no tanto de preocupación en general, ya que esta puede abarcar desde cierta inquietud por lo que pudiera pasar hasta la excesiva preocupación que es lo que hemos considerado aquí como aprehensión. Es curioso que la gente tienda a preocuparse no solo sobre las desgracias o problemas que pudieran pasar y de las que, a veces, no tenemos ningún control; sino también por cosas negativas que ya han sucedido y de las que no podemos poner ningún remedio o compensar de alguna manera los daños ocasionados. Es esa “ rumiación” continua sobre un suceso adverso que “no nos lo podemos quitar de la cabeza”, nos viene como de forma automática, sin que, aparentemente, podamos controlar esas “avenidas”. Nos sorprendemos a nosotros mismos dando vueltas y vueltas a las cosas en la cabeza. La excesiva preocupación puede ser un primer paso para multitud de problemáticas de carácter grave o patologías de consideración, como son la depresión, la personalidad paranoide e incluso la esquizofrenia. Nos introduce en un

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mundo cada vez más alejado de la realidad, que se alimenta de sí mismo y sobre todo con material muy subjetivo, producido por la vorágine de nuestro pensamiento. De aquí que hemos de considerar a la excesiva preocupación como un sentimiento negativo poco apropiado, muy cercano a la depresión y al desánimo, con mezcla de sobresalto mental, ante los peligros que vaticinamos nos sobrevendrán.

Por su parte la ligera preocupación o inquietud tiene propiedades adaptativas, ya que nos prepara para afrontar los posibles inconvenientes que nos encontramos, nos mantiene alerta ante los riesgos que podemos adoptar, no nos deja desprevenidos ante situaciones que no habíamos calculado.

Por otra parte la excesiva preocupación, realmente no soluciona ningún problema, en todo caso nos añade muchos más, como ya hemos considerado. Si la solución a los problemas, inconvenientes o desgracias que nos encontramos, dependieran del alto grado de preocupación que adoptáramos, nos veríamos todos en todas las oficinas o centros de trabajo y en nuestras casas con el ceño fruncido continuamente, con grandes muestras de preocupación, para decirlo de forma gráfica e irónica.

Como creo que ha quedado patente, tampoco es conveniente la llamada “despreocupación” por los problemas. Sí viene bien para contrarrestar estados de preocupación excesiva, en estados vacacionales o de relajación, buscados para sacudirse el estrés cotidiano, pero como actitud a adoptar habitualmente, puede desembocar en apatía, desgana y falta de objetivos; al igual que en ningún caso nos facilita el hacernos cargo de problemas o situaciones que debemos resolver.

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6.-

EXCESIVA

Nos sentimos contrariados cada vez que no nos salen

las cosas como nosotros teníamos previsto o como deseábamos

que sucedieran. Cuando esto ocurre lo normal es tener un cierto sentimiento de frustración, pero pensamos rápidamente que “no necesariamente tienen que suceder las cosas como nosotros queremos que sucedan, ya que no hay ninguna norma que lo imponga”, pero sentimos un profundo sentimiento de frustración cuando pensamos “esto no debería sucederme nunca a mi y es horroroso que me suceda por no poder conseguir los objetivos que me propongo”

La frustración forma parte de la vida, es algo que aprendemos y sentimos desde la más tierna infancia, primero

de manera bastante inconsciente, y que manifestamos de

diversas formas, con el lloro y después con rabietas y pataletas.

A edad adulta, se supone que estamos suficientemente

“curados de espanto” de las continuas frustraciones que supone

la vida. Es un sentimiento bastante humano, ya que los

animales inferiores, aunque también la sufren no llegan a ser

suficientemente consciente de ella y reaccionan ante la misma como inconvenientes para su adaptación y a la que tienen que

dar respuesta inmediata con otras conductas adaptativas. Pero

en el hombre la frustración llega a ser perfectamente consciente, ya que comparamos rápidamente los resultados que obtenemos respecto a los deseos que tenemos y con ellos los objetivos que nos habíamos fijado. Tal y como decíamos se supone que a edad adulta ya estaríamos acostumbrados a la misma, pero no siempre es así, debido, bien a que hemos tenido una infancia y juventud por la que, quienes nos educaron y cuidaron de nosotros, nos acostumbraron a no pasar contrariedades, a base de darnos todo hecho o satisfacer nuestras exigencias, o bien debido a que seguimos

CONTRARIEDAD

Versus

FRUSTRACIÓN

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considerando que tenemos que conseguir todo lo que nos propongamos, sin impedimentos por parte de los demás o por circunstancias adversas. Para este tipo de personas, la frustración sigue constituyendo un gran problema para su madurez e incluso a veces tratará de compensar las frustraciones con recursos fáciles como adicciones, conductas compulsivas u otro tipo de conductas autodestructivas. Es lo que se llama “baja tolerancia a la frustración”, otro concepto clave en la TREC, y que denota por sí mismo una deficiente madurez personal. La baja tolerancia a la frustración se alimenta de la creencia irracional de que “es absolutamente necesario conseguir aquello que me proponga y no debo sufrir ninguna contrariedad” o “las cosas deben ser como yo quiero que sean y será horrible si no lo son”.

Reaccionar ante la adversidad con fuerte sentimiento de frustración denota esa baja tolerancia a la frustración y nos puede conducir a otros sentimientos negativos poco recomendables como la ira o la depresión.

Por el contrario, contar con que la vida en sí misma es, en gran medida, una cadena de frustraciones e inconvenientes que hay que ir superando con el trabajo y el esfuerzo, siempre que sea posible, o si no lo es, aceptarlo como algo inevitable, nos prepara para adaptarnos mejor y no sufrir fuertes sentimientos de disgusto y contrariedad. No dejaremos, en ningún caso, ante la frustración, de tener ciertos sentimientos de contrariedad, ya que somos conscientes de lo que queremos y de no poder conseguirlo, pero no caeremos en las redes del tormento emocional por un fuerte sentimiento de frustración.

77

7- DECEPCIÓN Versus SENTIRSE HERIDO

Sentimos decepción cuando alguien a quien

consideramos que nos aprecia o nos ha demostrado

nos falla en algún asunto que

consideramos importante para nosotros, cuando esperamos otra actuación diferente de la que tuvo hacia nosotros, pero concluimos que “esa persona no está obligada a mostrarnos incondicionalmente su afecto y su disposición positiva hacia mí”. Al contrario nos sentimos profundamente heridos cuando afirmamos que ”esa persona no tiene derecho a fallarnos y tiene la obligación de aceptarme o corresponderme ya que así lo hizo en el pasado” o porque, por alguna norma no escrita, se debe comportar correctamente conmigo: en las relaciones esposa-esposo; padre/madre-hijos, amante-amante; jefe- subordinado, amigo-amigo, etc.

Habitualmente, la gente nos decepciona. Normalmente no examinamos con objetividad a las personas, entre otras cosas porque el hecho de hacerlo de forma habitual nos llevaría

a la continua desconfianza, a la falta de relación y en definitiva

a la soledad. Necesitamos confiar en los demás, de forma casi incondicional, al menos en un primer momento para favorecer las posibles relaciones futuras. Pero esto trae consigo el que haya muchas personas que a la larga nos decepciona, por diversos motivos: por cambios inesperados de la otra persona, porque esperábamos más de lo que el otro estaba dispuesto a darnos, por conflicto de intereses, por el sano sentido de que las personas anteponen sus deseos e intereses antes que los ajenos, etc. Por una u otras razones, mucha gente se comporta de manera contraria a como nosotros esperábamos, a menudo incluso en las mejores relaciones: de amistad duradera, relaciones dentro de la convivencia de pareja, e incluso en las relaciones familiares cercanas, padres-hijos, entre hermanos, etc. ¿Quiere decir esto que todas las relaciones son negativas a

anteriormente su amistad,

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la larga? No, simplemente quiere decir que no existen las

relaciones perfectas, que las relaciones en sí están formadas por momentos positivos y por momentos negativos. Cuando se presentan los momentos positivos, excelente, cuando se presentan los momentos negativos hay que hacer esfuerzos para mantener la relación, siempre y cuando ese aspecto negativo no rebase ciertos límites. De hecho las relaciones no

se dan así como un hecho sin más, ni son al azar positivas o

negativas. Las relaciones positivas se construyen día a día o momento a momento, poniendo parte de uno mismo, cediendo en algunos aspectos y solicitando en otros. El que las relaciones tengan aspectos positivos o negativos solo nos dice

que la balanza para mantener las mismas viene determinada por el peso que tenga uno u otro aspecto, si es muy desajustado. No

se puede tampoco mantener una relación a toda costa, por el

hecho de mantenerla. A veces es conveniente romper con relaciones que lo único que nos hace es desgastarnos, provocarnos malestar y daño, tanto a una parte como por la otra.

Pero ante una situación de relación personal decepcionante se puede reaccionar, por nuestra parte, bien entendiendo que no necesariamente tenemos la obligación de llevarnos bien con los demás y por lo tanto sentir una sana decepción ante esta adversidad o bien, reaccionando de forma desproporcionada, con sentimiento de víctima, de habernos desgarrado alguna parte íntima y personal nuestra, es decir “sintiéndose herido”. Este sentimiento procede de la

consideración de la persona que lo sufre de que “tiene derecho

a ser

ninguna

injusticia en el trato de los demás” y que “los demás tienen el deber de comportarse adecuadamente conmigo”, alegando todo tipo de justificaciones: porque yo le hice muchos favores,

he

porque me he comportado muy bien con

“desvivido” por él, porque es mi hijo, mi padre, mi esposa/o

correspondido

en

toda

relación,

no

sufrir

él

o

me

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etc., cualquier tipo de justificación que queramos considerar. Con esto no se quiere decir que sea conveniente sufrir decepciones por parte de los demás, ni que tenga que ser lo habitual; solamente quiere decir que ante dichas situaciones adversas es conveniente adoptar una postura que no nos afecte tan negativamente que nos postre en un estado de extremo dolor. Siempre podemos, además, considerar posibles soluciones o compensaciones: quizá estando abierto a otras nuevas relaciones encontremos alguna que nos satisfaga más que la que dejamos.

Por otra parte hemos decir que estos sentimiento no solo pueden aflorar en casos de ruptura definitiva, sino en cualquier momento de una relación, lo que, para mantenerla en un futuro, si nos interesa, no es conveniente adoptar posturas extremas, que nos cierran las puertas a la mejora de la esa relación en el futuro. También tenemos que considerar aspectos que quizá no hemos considerado adecuadamente: los motivos por los que actuó así la otra persona, su estado emocional, sus preocupaciones, la forma distorsionada o no que nosotros mismos podemos tener al juzgar la actuación del otro, etc., es decir, que el hecho disruptivo en la relación no necesariamente tiene una lectura única o como nosotros la vemos exclusivamente.

8- DESILUSION Versus VERGUENZA.

Una persona siente desilusión cuando se comporta "de forma estúpida" en público, reconoce su acto estúpido, pero se acepta a sí misma. Se siente vergüenza cuando alguien reconoce que se ha comportado "de forma estúpida" en público y se condena por algo que no debiera haber hecho. Las personas que sienten apuro y vergüenza suelen predecir que su

80

audiencia les va a juzgar negativamente, y en este caso suelen mostrarse de acuerdo con estos prejuicios.

Es cierto que en muchas ocasiones, cuando estamos siendo observados por una cantidad mayor o menor de gente, tenemos actuaciones poco agraciadas de las que nos podemos sentir poco conformes con las mismas, por que demuestran nuestra torpedad en ciertas habilidades, o nuestra falta de conocimiento, o errores, o dejarnos llevar por impulsos. Pues bien, un hecho muy importante a tener en cuenta es que nos puede ocurrir a muchas personas, no solo a unas pocas “ineptas”. Podemos reaccionar ante tales situaciones con un fuerte sentimiento de vergüenza o solamente con cierta desilusión hacia nosotros mismos por no haber sido capaces de actuar más adecuadamente y ofrecer una imagen más positiva de nosotros ante los demás. En el fondo de estos sentimientos, también está implicado el concepto ya considerado de la autoaceptación. Si nos consideramos a nosotros mismos dignos de valor, por el hecho de ser personas y estar aquí, solamente, entonces el sentimiento de vergüenza no va a ser tan intenso, ya que no nos sentimos contaminados con la idea de que “deberíamos actuar siempre de forma adecuada en situaciones sociales”.

Ante la mayoría de estos sentimientos y emociones, la gente puede pensar: “es imposible que controlemos esa emoción, se presenta independientemente de la voluntad de uno mismo. Es casi inmediata”. No es cierto, aparentemente se presenta de forma inmediata, porque las conexiones nerviosas en el hombre tienen una velocidad mayor de la conciencia que podamos tener sobre las mismas. Y, aunque nos parezcan incontrolables, dichas emociones, de hecho se pueden controlar en el futuro cuando partimos de una manera de pensar diferente: “nadie es perfecto, todos podemos equivocarnos” y en cualquier momento es posible que me comporte de forma

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inepta y poco acorde con mis expectativas y las de los demás. Para corroborar el hecho de que tras los sentimientos de vergüenza se encuentra algún tipo de pensamiento exigente sobre cómo debemos comportarnos, solo tenemos que pensar en la falta de ese sentimiento en los niños o enfermos mentales, que no tienen asumidas esas premisas.

Con todo esto no se trata de llegar a ser, en el extremo opuesto, un “sinvergüenza”, que no nos importe como nos comportamos ante los demás o, peor aún, que no nos importe si incluso hacemos daño a los demás. Solamente se apela a no sentirse emocionalmente abrumado por un fuerte sentimiento de vergüenza, que en el futuro nos bloquea mucho más para una buena actuación o nos genera conductas de evitación neurótica. Si es conveniente ser consciente de nuestra actuación deficiente, sentir por ello cierta desilusión o decepción ante nosotros mismos y analizar en que hemos fracasado o errado para poder comportarnos mejor en el futuro.

Se podrían añadir varias parejas de emociones más. Todas ellas tienen en común que forman parte de un continuo, que aunque sean ambas de carácter negativo, la perturbación emocional se produce normalmente cuando la intensidad emocional negativa se hace más pronunciada, no en los casos de manifestación moderada. En estos casos son emociones adaptativas, es decir, nos pueden ayudar a un mejor comportamiento y una mayor adaptación a la realidad en el futuro. Si no fuera así, no tendría sentido haberlas desarrollado a lo largo de nuestra larga evolución en la especie.

En los gráficos del apéndice I se pueden apreciar propuestas para superar círculos viciosos para las tres emociones que hemos considerado de mayor importancia, para la ansiedad, la depresión y la ira.

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CRITERIOS DE SALUD MENTAL SEGUN LA T.R.E.C.

Debemos, sobre todo, a Albert Ellis, la consideración de los siguientes aspectos que los elevó a pilares donde fundamentar la salud mental, principios, todos ellos racionales, en contraposición a las creencias irracionales que antes hemos considerados. Otro autor en concordancia con la teoría de la Terapia Racional Emotivo-Conductual, Wayne Froggatt, también ha analizado en profundidad estos aspectos en su libro:

“Doce principios racionales”.

Todos ellos son principios que podríamos considerar de tipo filosófico, pero no en el sentido de que elucubren sobre aspectos alejados de la realidad o muy abstractos e inalcanzables intelectualmente, sino en el sentido popular de filosofía, que es la idea que hemos sugerido con el titulo de este Libro, de que son principios o actitudes orientativas, para desenvolvernos en la sociedad de una manera más racional y adaptativa. Vamos a comentarles uno a uno. Lógicamente tampoco son un número cerrado de ellos, solo son los que se pueden considerar más importantes:

1.- INTERÉS EN SI MISMOS:

Las personas sensatas y sanas emocionalmente suelen interesarse en primer lugar por sí mismas, y colocan sus propios intereses, al menos, un poco por encima de los intereses de los demás. También miran y se esfuerzan hasta cierto punto por aquellos a quienes quieren, pero sin que esto les llegue a anular personalmente.

Esto puede parecer a mucha gente una actitud egoísta, pero no nos engañemos, todo ser vivo mira primeramente por sí mismo, su supervivencia y su bienestar. Por el hecho de que el ser humano tiene una capacidad especial de desarrollar un

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alto sentido moral y ético hacia los demás; no deja de ser una desviación morbosa el olvidarse de sí mismo e incluso sacrificarse en alto grado para atender las necesidades de los otros. Puede parecer muy loable pero sobrepasa lo racionalmente requerible. Muchas de estas personas, además, se sienten en su intimidad con el derecho a una recompensa por parte de alguien, alguna institución o incluso a una futura recompensa en “otro mundo”. Recompensas que, por lo general, nunca llegan y en el peor de los casos nos encontramos con el desdén y el desprecio de aquellos a los que entregamos nuestro esfuerzo y dedicación.

Es, pues, muy recomendable no hacernos caso de aquellas llamadas consciencias ultramorales, que pretenden hacernos sentirnos culpables por dedicar esfuerzos hacia nosotros mismos, en vez de dedicarlos solo a los demás. Es un falso moralismo, que luego, en la práctica, casi nadie sigue con verdadera dedicación.

Todo ello no quiere decir que solo hemos de mirar por nuestros intereses, ni mucho menos. Estamos dispuestos a hacer cosas por los demás, sobre todo por las personas que queremos y con los que nos sentimos cercanos, pero no a costa de comprometer nuestra independencia y nuestro propio bienestar emocional. El vivir en sociedad también nos impele a que tengamos en cuenta a los demás y que procuremos el bienestar para otros, por que visto incluso desde un punto de vista “egoísta inteligentemente”, ello redundará en nuestro propio bienestar al crear una ambiente social más armonioso y comprometido.

Una persona absolutamente egoísta es despreciable por que con su postura no es que solo se tenga en cuenta a sí mismo sino que, sobre todo, no tiene en cuenta para nada a los demás, y su condena es la soledad y el desprecio del resto de

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personas de su ambiente social. El profundo egoísmo nos lleva a la desconfianza hacia los demás, a sentimientos negativos como la envidia, el obstruccionismo hacia los objetivos de los demás y la reducción de su campo de visión y actuación sólo hacia intereses personales.

De la misma manera, una persona que se dedique solo y exclusivamente a los demás, llega a adquirir una personalidad dependiente, respecto a las necesidades de los que atiende. Tampoco podemos reforzar la conducta de aquellos a los que diligentemente nos dedicamos y no nos corresponden (cuando estos pueden hacerlo) de ninguna manera, ya que alimentamos el egoísmo de los que servimos y su tendencia a aprovecharse del esfuerzo de otros.

Para muchos psicólogos actuales, la capacidad de interesarse y esforzarse por los demás parte de la capacidad por interesarse por uno mismo.

Por todos estos motivos concluimos que es una actitud sana y racional el tener un interés hacia uno mismo primero, sin descuidar el interés por los demás, que es el siguiente principio racional.

2.- INTERÉS SOCIAL:

El interés social es racional y positivo, porque la mayoría de las personas necesitan vivir en una comunidad y optan por integrarse y divertirse en un grupo social; si no protegen los derechos de los demás, y favorecen la vida en sociedad, es poco probable que lleguen a crear un mundo en el que ellos mismos puedan vivir cómoda y felizmente.

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Este es el principio que complementa al anterior. Es natural que además de tener interés por uno mismo, en nuestro caso, seres sociales y que hemos construido la vida en torno a una sociedad, tengamos intereses sociales. La vida en sociedad nos ha demostrado la utilidad de la misma frente a la vida en solitario. Pero además no solo en el aspecto de supervivencia nos ha ayudado este sistema social, sino que gracias a la vida en sociedad, con toda la organización compleja que conlleva, ha hecho que nuestra evolución y superación se haya incrementado exponencialmente y suponemos que seguirá hasta metas insospechadas en la actualidad. Determinados animales inferiores, como el tigre y el leopardo han evolucionado para vivir de forma individualizada la mayor parte de su vida, solo tienen relaciones muy esporádicas con otros animales y del sexo opuesto, con el fin de contribuir a la procreación para mantener la especie. Pero la mayoría del resto de animales o bien forman familias nucleares o, al igual que nosotros forman sociedades complejas de muchos individuos. A la mayoría de este tipo de sociedades les suele ir mejor que a los demás en su evolución. En el caso del hombre, vivir en sociedad es, en la actualidad, consustancial con el individuo, apenas nos podemos imaginar que alguien puede vivir de forma absolutamente independiente.

Un paso más allá del vivir en sociedad es mostrar interés por relacionarse con los demás e integrarse en asociaciones diversas con diferentes intereses o por distintos motivos, de tipo creativo, de ocio, deportivas, laborales, etc. En muchos casos integrarse en este tipo de asociaciones llega a tener la importancia de organizar toda una vida entorno a las mismas y un referente y motivación para vivir una vida más plena y feliz. La no integración en grupos y asociaciones, y el tratar de llevar una vida excesivamente independiente, nos conduce al egoísmo, la falta de comprensión de los demás y sus intereses y la estrechez y falta de miras sobre la problemática

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social, en el plano intelectual y en el aspecto emocional, la falta de calor, apertura hacia los demás, afecto y tantas emociones positivas que solo se consiguen integrándose socialmente en grupos con intereses cercanos y relacionándose con otras personas.

la

importancia de este principio.

Creo

que

no

es

necesario

insistir

más

sobre

3.- AUTODIRECCIÓN Y RESPONSABILIDAD:

La gente sana asume la responsabilidad de su vida al mismo tiempo que colabora con los demás. Este tipo de personas no exigen ni necesitan demasiada ayuda de los otros.

Este principio parece que estuviera en contradicción con el anterior, pero es plenamente compatible con el mismo. Si antes decíamos que era muy conveniente integrarse en grupos, ayudar a los demás y defender sus derechos, ello no está en contra de mantener personalmente una postura de responsabilidad personal respecto a lo que queremos en la vida. Lo contrario nos crearía una fuerte dependencia a lo que pudiera decidir un grupo, o lo que es peor, lo que quisiera decidir un líder de ese grupo que estableciera todas las metas y actuaciones a los individuos que forman el grupo. Con ello tampoco queremos decir que en un grupo, la existencia del líder sea negativa, queremos decir que dejar que el líder decida todo por los demás puede conducir a situaciones muy negativas de las que somos plenamente conscientes: casos de dictadores, de gurús de sectas destructivas etc. Defendemos la participación en grupos, la colaboración y cooperación con los demás, pero en ningún caso aceptamos que esas personas se integren de forma acrítica, sacrificando su libertad y capacidad de decisión personal por lo que nos dicte otra persona.

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Estaríamos cayendo en la dependencia hacia otros, y como toda dependencia la anulación de la persona dependiente. Es lo correspondiente a la idea irracional de depender y confiar en alguien más fuerte que nosotros para que nos salve de los problemas que nos podamos encontrar. Esto nos convierte en personas infantiles, un retroceso a momentos de la vida en la que estábamos indefensos e inválidos e incapaces ante muchos de los problemas de la vida.

La autodirección personal como principio racional y de salud mental es un principio de madurez, de desarrollo personal, sin necesidad de negar la entrega y la cooperación con los demás en aquello que consideramos importante defender o apoyar.

Con ello tampoco negamos la posibilidad de integrarnos en asociaciones o sociedades o grupos en los que haya una cabeza visible o líder, ya que muchas de nuestras organizaciones, por no decir prácticamente todas, lo tienen. Lo que si deberíamos es estar alerta para entender la racionalidad de las propuestas o normas que emanan de ese líder, y sopesar siempre en todo caso, ante desavenencias, si nos compensa seguir integrados a pesar de tener ciertos aspectos en contraposición con lo que nosotros pensamos, o si, por el contrario, son tales las desavenencias y los problemas que nos genera, que no merezca la pena continuar en dicha asociación o grupo. Mantener, sobre todo, el espíritu crítico; no sacrificar nuestra independencia y nuestra capacidad para dirigir nuestra vida de acuerdo a lo que nosotros consideramos importante o apropiado.

4.- ALTA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN:

Los individuos racionales cuentan con la posibilidad de que, en este mundo, no se pueda conseguir lo que uno ansía y

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se otorgan a sí mismos y a los demás el derecho a equivocarse. Se abstienen de condenarse o de condenar a otros como personas, por un comportamiento inaceptable u ofensivo, incluso aunque les desagrade mucho su propia conducta o la de los demás. Las personas que no se atormentan por un fuerte distres emocional, siguen la línea de St. Francis y Reinhold Niebuhr, cambiando las condiciones adversas que sean susceptibles de modificarse, y aceptando las que no pueden cambiarse, y teniendo la sabiduría de diferenciar las dos cosas. Principio seguido en muchas comunidades terapéuticas para vencer adicciones y problemas de conducta.

Ya hemos comentado algo antes respecto a este aspecto. La capacidad de tolerancia a la frustración es un baremo importante en la medida de la madurez y sentido de la realidad de una persona. No es más persona el que ha tenido más frustraciones (aunque el superarlas ayuda a conseguir una alta tolerancia), sino el que es capaz de aprender que hay que tolerar la frustración ya que a veces no conseguimos nuestros intereses, deseos y objetivos, y lo tenemos que aceptar así, por que no hay otra opción.

Hay muchas cosas que no podemos cambiar, bien por impedimentos físicos o porque no está en nuestras manos ninguna acción para cambiarlas. Por ejemplo, algo muy difícil de cambiar es la conducta o la forma de pensar de los demás, no porque sea imposible, sino por que, en última instancia depende de la persona misma que tiene que cambiar. Eso a lo que supuestamente nos dedicamos los psicólogos, o la idea vulgar que tiene mucha gente de que el Psicólogo es el que “debe cambiar” la conducta de las personas, sobre todo de aquellas que tienen un comportamiento indeseable. Esto, en gran parte, es una falacia. El psicólogo es un profesional que básicamente ayuda a que las personas cambien, a través de diversas técnicas; las que realmente cambian son ellas mismas.

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Pues bien para aquellas cosas en las que nuestra influencia puede ayudar a cambiar, en todo caso con un fin productivo, para superar problemas, dificultades etc., deberemos hacer lo posible, pero para todas aquellas otras que no podemos cambiar y que nos perjudiquen, tendremos que adoptar una postura de tolerancia hacia la frustración que nos procuran.

Lo contrario, la baja tolerancia a la frustración, es la que nos lleva a conductas compensatorias, a veces destructivas, como conductas agresivas hacia lo que consideramos origen de

la frustración, sean cosas o personas, otras veces conductas que aparentemente nos sirven para equilibrar el estado de disgusto

y ansiedad que nos provoca esa frustración, mediante

conductas adictivas, evasivas, compulsivas, de autocastigo, etc.

5.- FLEXIBILIDAD:

La gente sana y madura suele ser de ideas flexibles,

abierta al cambio, pluralista y no fanática cuando opina sobre demás. No dictan normas fijas y rígidas para sí mismos ni para

los demás.

La flexibilidad mental es un signo de madurez y apertura a los demás. La necesidad de ser flexible subyace en toda la teoría de la TREC, dado que precisamente consideramos que la mayoría de los problemas mentales en las personas vienen determinados por unas formas excesivamente rígidas y dogmáticas de pensar. Son estos dogmatismos en su forma de “deberías”, “tendría que”, “es absolutamente

necesario que”, las que torturan las mentes de las personas, les atenaza, no deja margen de probabilidad, de posibilidad alguna,

ni de cambio ante los problemas. Incluso en aspectos de

justicia, en los que se tiene que aquilatar bien la normativa, existen posibilidades de interpretación por parte de los jueces;

90

aunque en este caso la flexibilidad se demuestra en una sociedad, en la posibilidad de cambiar la norma y las leyes de

acuerdo a los avatares y avances sociales. En el terreno personal, el disponer de flexibilidad a la hora de enjuiciarnos a nosotros mismos y a los otros, tanto en nuestras conductas como sobre todo en cuanto personas, es una garantía para la empatía, tan necesaria para las relaciones sociales y para dejar

abierta

la

posibilidad

para

el

cambio

en

aquellos

comportamientos

que

lo

requieran

o

sea

aconsejable.

En

algunas culturas, hablar en términos de “deberías” se ha convertido en un hábito tal que, cuando recaemos en esa costumbre en el hablar, llegamos a admitir que queríamos decir una multitud de interpretaciones para esas palabras, en términos de “sería aconsejable”, “sería conveniente” etc. (Ver ejercicio práctico “¿Razona Ud. Bien?”). Pero esta forma de hablar, en muchos casos nos hace más rígidos y dogmáticos, con menor tolerancia, tanto hacia nosotros mismos como hacia la gente con la que nos relacionamos. En la lengua anglosajona inglesa, existe una diferencia entre el “should” y el “could”, en términos de podría o debería, sin excesiva rigidez y el “must” que se refiere a un deber más estricto o normativo.

6.- ACEPTACION DE LA INCERTIDUMBRE:

Los hombres y mujeres sanos aceptan la idea de que vivamos en un mundo de probabilidades y en continuo cambio, donde no existe la certeza absoluta y probablemente nunca existirá. Se han dado cuenta de que vivir en este mundo de incertidumbres y probabilidades a menudo resulta fascinante y no necesariamente es horrible o desagradable. Les gusta que haya armonía y seguridad pero no exigen saber con exactitud lo que les deparará el futuro, y qué les puede llegar a suceder.

91

La tendencia de las personas en su forma ideal de

pensar y ver las cosas, sobre todo en las sociedades avanzadas

en

las que nacemos con todo tipo de protección, por lo general,

es

el considerar que el mundo entero tiene una armonía y es

bastante seguro, que las cosas cambian pero muy poco a poco, idealmente adaptado a lo que podemos ir asimilando; y a veces

luchamos para que esto sea así, sin cambios bruscos. Todo ello, en gran parte es debido a nuestra natural tendencia a la supervivencia, a no padecer sufrimientos, a mantenernos vivos en las mejores condiciones, a no sufrir contrariedades ni problemas, tanto físicos como psicológicos. Tanto es así, que incluso, muchas religiones y corrientes de pensamiento tienden

a considerar que el mundo en sí tiene que ser armonioso y

predictible y que todo lo que lo contraviene es ocasionado por gente malvada y depravada o por acontecimientos de la madre naturaleza que se comporta así porque un ser superior lo quiere como castigo a nuestras conductas despreciables o pecados cometidos. Más aún, también llegan a pensar que el verdadero paraíso se encuentra en otra vida, más placentera, sin inconvenientes y en la que supuestamente todos seremos “felices”, sobre todo los que en este mundo lo han “merecido”. Pues bien, esto es una visión idílica de nuestro paso por esta vida, que nadie tiene la certeza de que se cumplirá. Estas formas de pensar vienen propiciadas por esa “necesidad” humana de la predicción, de vivir con comodidades, y no aceptar los posibles cambios, sobre todo para sufrir.

Pero es evidente que en este mundo nada es predecible,

al cien por cien, muchas cosas si se pueden predecir, gracias a

los avances científicos, por descubrimiento de leyes con cierta

probabilidad de repetirse; pero considerar que vivimos en un

la

mundo

incertidumbre, la probabilidad, la duda, los cambios continuos,

totalmente

seguro

es

una

utopía.

Existe

a

veces

bruscos.

Y

quizá

sería

más

conveniente

y

sano

aceptarlo

como

tal

e

incluso

llegar

a

disfrutar

con

esa

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incertidumbre (no de las desgracias, claro está), dado que si todo fuera perfectamente predecible no tendría ningún aliciente ni motivación el seguir viviendo y tratar de superarnos ante las dificultades. A pesar de todo, fuera o no conveniente, es una realidad que este mundo no es predictible ni seguro, en todo caso podemos predecir el futuro más bien a corto plazo.

Por otra, el hecho de que este mundo no sea totalmente predictible es el que lo hace a veces mucho más interesante. En un mundo con muy pocos cambios llegaríamos rápidamente a sentirnos aburridos y poco motivados, con una vida excesivamente anodina y poco estimulante. Por tanto, es mejor que sigamos sorprendiéndonos con las posibilidades inmensas que nos proporciona la vida.

OCUPACIONES

CREATIVAS:

Para la mayoría de las personas resulta saludable y satisfactorio el implicarse de forma vital en actividades y cosas externas a sí mismos, y a poder ser tener algún interés creativo. En ciertos individuos este interés es de tipo humanitario y voluntarista, y lo consideran tan importante, que organizan a su alrededor gran parte de sus vidas.

Hay personas que parecen no tener ningún interés personal, ninguna afición y no saben a que dedicar su tiempo libre. Algunos se han centrado tanto en su trabajo exclusivamente que llegado el momento de la jubilación o en situaciones de vacaciones o estar desocupado por estar convaleciente de alguna enfermedad, le supone un periodo de tiempo penoso que no sabe como llenar, se convierte en un aburrimiento continuo, de tal manera que prefieren volver al trabajo a encontrarse en una situación de ocio y sin ocupación.

7.-

COMPROMETERSE

EN

93

Para estas personas, que parecen estar guiadas únicamente por su sentido del deber o la obligación, el tiempo de ocio es un tiempo a evitar a toda costa.

Con ello no queremos decir, tampoco, que el trabajo en sí tenga que ser algo tedioso, o poco agradable o nada creativo. Hay trabajos que llenan a las personas que lo realizan, bien porque les gusta, porque se sienten realizados o porque colman plenamente sus aspiraciones. Pero esto suele ser casi las excepciones, dado que, mucha gente se ve obligada a realizar trabajos para ganarse la vida solamente, no para realizarse. Quien tiene la suerte de trabajar en lo que le gusta y le satisface puede estar de enhorabuena.

Pues bien, para todos aquellos, que pueden ser muchos, que realizan su trabajo solo para ganarse la vida, como algo obligatorio, pero no algo que considere que les realiza, es necesario también desarrollar intereses, aficiones, integrarse en sociedades o asociaciones en las que tenga que tratar con personas y realizar una labor enriquecedora, tanto en el plano creativo, artístico o de ayuda y dedicación a personas que la necesitan. Y hemos dicho bien, desarrollar, o alimentar, alentar estas dedicaciones. No tengamos la actitud de quien considera que “para eso hay que valer”, “te tiene que gustar”, “hay que ser competente”, etc., todas estas excusas solo sirven para que no nos dediquemos nunca a ocupaciones creativas y placenteras, hace que nos perpetuemos en aquella postura de realizar solo nuestra “obligación” y no saber que hacer con nuestro tiempo libre y tiempo de ocio; hace que, en definitiva, consideremos aburrida la vida, sin mucho sentido, a la vez que sin disfrutarla en el más amplio sentido de la misma. Toda afición y actividades de interés se acrecientan con la práctica y la dedicación, con la entrega habitual a la misma; y nuestro sentido de la vida se forma en torno a estas actividades. No

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necesariamente son mejores o peores, más o menos dignas; todas tienen su interés y su importancia para quien las realiza.

8.- PENSAMIENTO CIENTÍFICO:

Los individuos sanos tienden a ser más objetivos, pragmáticos, científicos y racionales que los que tienen alteraciones. Son capaces de tener sentimientos profundos y de actuar correctamente y también regulan sus acciones y emociones reflexionando sobre ellas y evaluando sus consecuencias y conveniencias, según les lleven a conseguir metas y objetivos a corto o largo plazo.

No se trata de tener el mismo espíritu de experimentación que tiene un auténtico científico que dedica prácticamente su vida a la ciencia. No se nos exige que tengamos esa precisión, esa dedicación y ese interés por el conocimiento humano. El tener pensamiento científico en el

término más vulgar, o aplicable a todos, es el considerar los

aspectos realistas de las situaciones, tener la tendencia a

los aspectos racionales y objetivos de las cosas, a despreciar

aquellos aspectos reñidos con la ciencia, es decir, la predestinación, la utopía, el comportamiento y pensamiento supersticioso, el misticismo, etc.

Todo ello no quiere decir que debamos ser “máquinas racionales”, criticas a las que ha tenido que hacer frente siempre la TREC, ya que no está reñido el tratar de ver las cosas con objetividad y realismo para ser capaces de emocionarnos por lo que nos ocurre y lo que ocurre a nuestro alrededor, incluyo con emociones más profundas, al tener una mayor consciencia de las situaciones. También nos facilita el tener bajo nuestro control hasta cierto punto, las emociones, y sobre todo aquellas que son negativas y devastadoras para la

ver

95

salud mental. De todo ello ya se viene dando cumplida cuenta en muchos de los apartados tratados con anterioridad. El problema es que estamos acostumbrados a ver las cosas en términos dicotómicos, como se tratará más adelante en el apartado de distorsiones cognitivas, y contraponemos lo racional a lo emotivo, como si no pudieran darse ambas cosas al mismo tiempo o fueran dos entidades contrapuestas.

Otro error habitual en muchas personas, incluso aquellas que han tenido un alto interés en el campo científico teórico, es el llegar a considerar que la ciencia no tiene futuro, ya que pese a los avances, seguimos sin llegar a tener certezas absolutas y predicciones infalibles. El hecho de que los avances científicos, a veces, no sean tan rápidos como nosotros esperamos, o no solucionen todos los problemas que tenemos, sobre todo aquellos referidos a las enfermedades, la muerte y otros aspectos que nos preocupan fuertemente, por lo general, no nos puede conducir a renegar y maldecir el trabajo científico. No somos perfectos, pero si sabemos que avanzamos, hay que hacer una reflexión, en el más amplio sentido, de la ciencia y su desarrollo, no concluir a partir de situaciones particulares a las que todavía no les podemos dar solución.

Pero como ya se dijo anteriormente, lo importante, para la gran mayoría de las personas que no somos científicos en el sentido más estricto de la palabra, es tener una actitud de tipo científica, tratar de ver las cosas con objetividad, con espíritu crítico, sometiendo a prueba de realidad y al empirismo las cosas que conocemos o nos suceden y evaluar y rectificar, en caso necesario, todo lo que sometemos a prueba. Esta es la actitud con la que podemos avanzar y con la podemos conseguir mejor nuestros objetivos.

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9.- AUTOACEPTACIÓN:

Las personas sanas se aceptan a sí mismas simplemente por el hecho de vivir y tratan de divertirse por tener esa capacidad. Tienden a rechazar la idea de medir lo que valen por sus logros externos, la fama alcanzada, los méritos contraídos o por lo que los demás piensen. Tienden a aceptarse a sí mismas de forma incondicional y no les preocupa el evaluarse. Prefieren divertirse y vivir de forma feliz más que ponerse a prueba.

Bastante hemos hablado ya sobre la autoaceptación, concepto muy importante en la TREC. Algunas teorías y

corrientes psicológicas ponen el énfasis en concepto parecidos como es la “autoestima”. Y prácticamente, todo el mundo lo acepta como muy conveniente y necesario para la buena salud mental. Pero el concepto de autoestima entendido como quererse a uno mismo por ser capaz de llegar a ser competente en alguna cosa o por ser capaz de comportarse de alguna manera determinada, o por conseguir algún mérito o por llegar

a alcanzar algún tipo de fama o consideración por parte de los

demás o por cualquier otra consideración que queramos, siempre que sea condicionado a algo o alguien o incluso a nuestro buen desempeño, es una trampa para nuestra salud mental. ¿Por qué? Porque supeditamos la estima propia a algún tipo de condición o meta. La autoaceptación es un concepto mucho más profundo y humanamente más deseable. Es

aceptarnos a nosotros mismos, por ser personas, por estar vivos

y estar en este mundo, independientemente de lo que lleguemos

a ser, las metas que consigamos o los errores que podamos

cometer. Con ello no es que valoremos es ser imperfecto o abandonarnos a nuestra suerte, sino que además de los lógicos esfuerzos que hagamos por mejorar y por superarnos, no nos valoramos solo con esas condiciones, sino de forma incondicional. Del mismo modo si solo nos valoramos por lo

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que nos valoren los demás o por la aceptación que tengamos por parte de otras personas, seremos dependientes de que esas personas nos den su cariño o nos rechacen, algo que no depende de nosotros en absoluto y a veces puede ocurrir que mereciendo que nos valoren, no lo hagan y al contrario, sin merecerlo, puede que nos den su aprobación.

La autoaceptación incondicional es muy importante, ya que a partir del momento mismo que lo hagamos, dejamos de depender de los demás. Independientemente de nuestro afán de superación y de nuestros esfuerzos y lo simpáticos que seamos a los demás, nos valoraremos por nosotros mismos, por nuestra conveniencia. Esto nos pone en una situación ventajosa, tanto hacia nosotros mismos como para entender a los demás y nos libera de las ataduras de adjudicarnos un valor, crear competencias absurdas y ponernos trabas unos a otros para conseguir ser los números uno o los mejores. El tratar de llegar también al más alto grado de competencia, igualmente, nos introduce en un mundo muy subjetivo, en el que cada uno considera cada vez con más exigencia la meta a la que debemos llegar o, peor aún, las metas que nos puedan imponer otras instancias ajenas a uno mismo mediante la creación de estándares, casi imposibles de conseguir.

Paradójicamente, el no mostrar una constante competencia ante los demás y un afán por parecer o aparentar más que los demás, nos lleva a una mejor aceptación por parte de los demás y a unas relaciones más placenteras e igualitarias con otras personas.

autoestima

condicionada es la frustración al no conseguir la perfección o

competencia que ansiamos, y, posiblemente, la depresión ante la baja conceptualización que conseguimos sobre nosotros

El

peligro

de

seguir

los

pasos

de

la

98

mismos y nuestro comportamiento, por la decepción personal y tendencia a culpabilizarnos de nuestros errores.

Otro problema del concepto de autoestima en el sentido que le estamos tratando aquí, es que tendemos a valorarnos como personas por como nos hemos comportado. El concepto de autoaceptación tiende a separar dichos términos: es decir, nos podemos comportar bien o mal, mejor o peor, de forma competente o inepta, pero eso no conlleva una valoración positiva o negativa sobre nuestra persona. Nuestra persona, como un todo, como un ser, está por encima de lo que hagamos en un momento determinado o de nuestro comportamiento. La persona es mucho más: es el conjunto de actuaciones (de pensamiento, emoción o de hecho) que hacemos a lo largo de toda nuestra vida, por lo que no ha de limitarse su valoración a lo que hacemos solo en un momento dado. En todo caso, ante una mala actuación o comportamiento, siempre tenemos la posibilidad de mejorarlo o cambiarlo en el futuro. Si profundizamos un poco más en el tema de la valoración nos damos cuenta perfectamente que no puede existir ningún juez supremo que nos pueda valorar de forma objetiva o, al menos, es muy difícil, y dependiendo de quien juzgue, podemos obtener diferentes valoraciones.

10.- ASUMIR RIESGOS

La gente sana emocionalmente tiende a arriesgarse e intentar hacer lo que pretenden, aunque haya muchas probabilidades de que fracasen. Tienden a arriesgarse de forma aventurera o con cierto optimismo, sin llegar al extremo de comportarse temerariamente o con desprecio hacia si mismos.

La vida es riesgo, en mayor o menor medida; sin riesgos no podríamos avanzar, estaríamos bloqueados en un

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lugar seguro esperando que no nos sucediera nada que pudiera perturbar nuestra paz y tranquilidad. Asumir riesgos es algo necesario para abrirse camino en la vida. Podemos imaginarnos si nos encontráramos, de repente, en una selva llena o no de peligros o en una isla perdida, de la que desconocemos todo en absoluto; ¿podríamos permanecer de brazos cruzados sin ser capaces de dar tan siquiera un paso, muriendo por inanición? De hecho la vida nos empuja a la asunción de riesgos, dado que como seres con necesidades que somos, necesitamos buscar los medios para seguir subsistiendo. Esto en un plano elemental, desde el punto de vista de la evolución como especie, pero también en nuestra sociedad avanzada, por más que tengamos asegurados los bienes necesarios inmediatos, asumimos riesgos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, por no decir que incluso durmiendo, con la posibilidad de que ocurra una catástrofe. Necesitamos ponernos en marcha, salir hacia el centro de trabajo, en ocasiones utilizando un vehículo (¡con el riesgo que comporta!) y, quien más o quien menos realizando un trabajo que siempre tiene riesgos laborales, a pesar de los medios que utilizamos para prevenirlos.

Aparte de esta reflexión, el principio o actitud de la

necesidad de asumir riesgos viene referida a que quien quiere

superación personal, hacia la

avanzar

autoactualización o la realización personal, tiene que asumir riesgos, riesgos de abrirse a los demás, de comprometerse en actividades, de resultar humillado, criticado, menospreciado o de exponerse a la valoración de los demás. Riesgos de todo tipo, pero que superándolos, vamos creciendo como personas, vamos madurando y desarrollando capacidades que no habíamos casi descubierto.

En el extremo contrario, aficionarse a asumir excesivos riesgos e innecesarios no nos puede proporcionar más que problemas igualmente innecesarios o poner en peligro incluso

hacia

su

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nuestra existencia y la de personas cercanas. No se propugna la temeridad y el riesgo por el riesgo, muy apropiado para amantes de algunos deportes como la escalada, el juego patológico o la experimentación con drogas, por ejemplo, sino el riesgo preciso, con cierta anticipación de lo que nos jugamos, con la esperanza de sobrepasarlo con un objetivo positivo para nosotros.

En definitiva, se trata de mostrarse abierto a nuevas experiencias, que representen un reto, aunque comporten cierto riesgo, sabiendo que este forma parte de la experimentación y la vida. La actitud de retroceder ante lo que comporta un peligro, por pequeño que sea, nos lleva a una incapacidad enfermiza.

11.- HEDONISMO DE LARGA DURACIÓN:

Las personas bien adaptadas y sanas aspiran a conseguir los placeres del presente y también los que se presenten en el futuro, pero no suelen sacrificar este por el bienestar efímero de un momento. Son hedonistas, esto significa que buscan la felicidad y tratan de evitar el dolor, pero tienen asumido que no van a vivir eternamente, por lo que hay que vivir el presente y que es mejor pensar a la vez tanto en el hoy como en el mañana, sin obsesionarse con las gratificaciones inmediatas, que pueda ocasionar problemas en un futuro próximo.

Hay personas que consideran que no tienen derecho a disfrutar de la vida, a obtener placer, aunque quizá cada vez menos. Estas personas, normalmente, están mediatizadas en su forma de pensar por unos principios excesivamente rígidos, bien de tipo religioso o por el excesivo sentido de la responsabilidad, que les lleva a pensar que antes de disfrutar en esta vida debemos de atender a los demás o al trabajo o a la

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obligación o a cualquier otra causa, pero que no resulta decoroso o apropiado pensar alguna vez en nosotros mismos y en nuestro disfrute.

En los tiempos actuales, confluyen también las personas que piensan en sentido totalmente contrario, es decir aquellas que piensan que estamos en esta vida de forma muy efímera y que lo importante es disfrutar, a toda costa y al precio que sea y además de forma inmediata. Esta forma de pensar favorece un comportamiento con escaso sentido realista sobre un posible futuro, al que si llegamos a percibir. Sabemos que no viviremos eternamente, pero también podemos hacernos la idea que viviremos unos años, existen unas predicciones aproximadas de lo que puede vivir una persona. Lo que se pretende poner de manifiesto es que si bien estamos de acuerdo en que es conveniente disfrutar en la vida y vivir de la manera más placentera y cómoda posible, esto no puede ser a costa de hipotecar nuestro futuro inmediato a corto o a largo plazo. Esto se entenderá con un ejemplo: las conductas adictivas, bien de consumo de drogas, de consumo excesivo de comida o de otro tipo, persiguen, en gran medida, la satisfacción y el placer inmediato; pero poniendo en peligro nuestra integridad personal y comprometiendo nuestro futuro inmediato, muy claro en las adicciones por drogas y algo más disimulado en otro tipo de adicciones; por lo que dejarse llevar por esa satisfacción inmediata e intensa puede resultarnos un pasaje demasiado caro para nuestra futura integridad y además es posible que nos cree infinidad de problemas a corto plazo, que nos suma en una profunda insatisfacción con nosotros mismos y con las personas que tenemos más cercanas.

102

12.- ANTIUTOPIA

La gente sana acepta el hecho de que las utopías son algo inalcanzable y de que nunca se conseguirá todo lo que se quiere, ni se podrá evitar todo dolor. Piensan que es poco sensato esforzarse por alcanzar el placer, felicidad y perfección totales, o la total falta de ansiedad, depresión, descontento y hostilidad.

Ojala pudiéramos llegar a la utopía, aunque habría que definir que es la utopía o en que consiste. Pero utopía, por definición, es lo inalcanzable, aunque sea teñido o equivalente a “lo mejor”. Siempre que el hombre ha perseguido ideales excelsos o utopías, la realidad se ha encargado en ponernos los pies en la tierra. Con ello no se afirma que no podamos perseguir el placer, la felicidad y evitar males como el dolor, el descontento, la incomodidad etc., pero no podemos hacerlo persiguiéndolo de manera absoluta. Hemos de pensar que siempre existirán problemas como la ansiedad, la depresión, la enfermedad, la incomodidad y que tendremos que convivir con ello y sobrellevarlo de la mejor manera posible, poniendo los medios necesarios, bien para soportarlo o para superarlos y obviarlos en lo posible. De la misma manera pensar que obtendremos lo deseable de una manera absoluta y total: es decir la felicidad y el placer, es algo que tampoco podemos perseguir, solo quizá lo alcanzaremos en dosis pequeñas e intermitentes.

El renegar de la utopía nos facilita tomar un punto de vista más objetivo ante la realidad y lo que podemos conseguir, el excesivo idealismo nos aleja cada vez más de lo que tenemos entre manos, de lo cercano y de los problemas cotidianos.

No estamos, pues, de acuerdo en aquel lema que enarbolaron los jóvenes en las revueltas del 68 en Francia:

“Seamos realistas: pidamos lo imposible”. De hecho solo sirvió

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para impactar y pretendía crear un espíritu revolucionario, en ningún caso fue seguido al pie de la letra, dado que no tiene sustento realista. La utopía, por definición, es un absoluto idealismo, una quimera, una falsedad; algo inalcanzable. Con ello tampoco queremos negar la importancia de buscar ideales “posibles” para nuestro futuro, pero siempre con suficiente fundamento en la realidad. Y siempre hemos de tener presente que el dolor, las incomodidades y las desgracias van a coexistir con nosotros, para nuestra decepción. En esto se sustenta básicamente este principio racional, en pensar que siempre es posible que “tropecemos” con inconvenientes:

sinsabores, frustraciones, dolor. Ello es consustancial a la vida.

13.- ASUMIR LA PROPIA RESPONSABILIDAD DE LAS ALTERACIONES EMOCIONALES:

Los individuos sanos aceptan la gran parte de responsabilidad que tienen en sus propias alteraciones, en lugar de echar la culpa de forma defensiva a los demás o a las condiciones sociales, por sus conductas, pensamientos y sentimientos autodestructores.

Es habitual la tendencia a pensar, sobre todo en la emoción de la ira, que lo que nos encoleriza, no enfada, nos irrita o nos pone en el disparadero es lo que esa persona que hizo aquello que no debía, aquel que no nos atendió adecuadamente, aquel otro que tuvo unas palabras duras con

nosotros o nos ignoró o el jefe que nos pidió que hiciéramos un informe extra en el momento menos apropiado, y por un sin fin de situaciones. También ocurre que nos ponemos nerviosos

o que nos deprimimos también a causa de…,

debido a

, siempre causas externas y ajenas a nosotros. Tendemos a pensar que la culpa de que nos perturbamos emocionalmente es

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externa, debida a otras personas, situaciones o por hechos incluso muy lejanos a nuestro entorno social.

Si alguien nos da un golpe físico con un palo, una patada o sufrimos un accidente con secuelas físicas, podemos decir, con todo derecho que los resultados de las heridas en nuestro cuerpo esta motivado por esos hechos, es evidente. Pero respecto a nuestras emociones ¿se puede establecer tan

directamente la relación causa-efecto? Ya no está tan claro que así sea. De hecho si comparamos las reacciones de diferente gente ante situaciones muy parecidas, por ejemplo en las consideradas respecto a la ira, a la ansiedad o la depresión, podremos comprobar que no todo el mundo reacciona igual, ni con la misma intensidad. En determinadas situaciones reaccionamos mucha gente de forma parecida, pero ello es posible que sea debido más al tipo de cultura que compartimos en un tipo de sociedad como la occidental en la que vivimos y por una educación recibida muy parecida para todos, pero comparando las reacciones interculturales ante las mismas

vemos aún más diferencias individuales en la

reacción personal.

situaciones,

La TREC viene insistiendo desde sus inicios que la responsabilidad última en las reacciones emocionales que padecemos es propia de cada uno, según, como interpretamos las situaciones, los principios de pensamiento con los que partimos o las creencias que tenemos, reaccionaremos de forma muy diferente. Sin negar con ello que tengamos emociones, tanto positivas o deseables como negativas o indeseables; pero dejar que estas últimas lo sean de forma devastadora, solo responde a las creencias que asumimos.

Todo ello tiene que ver con el concepto en psicología, ya expuesto, del “lugar de control” de la atribución de causalidad que puede ser “interna” o “externa”. Abogamos por

105

la primera, es decir aquella que considera que nosotros mismos somos responsables en gran medida de nuestros propios pensamientos, sentimientos y conductas.

106

ALTERNATIVAS

RACIONALES

A

CUATRO

PROCESOS DE PENSAMIENTO IRRACIONAL

1.- Desear (vs. "necesidad perturbadora").

Se reconocen los deseos como tales, sin insistir en que se cumplan, pero se muestra insatisfecho cuando no se cumplen. Esta insatisfacción puede servir para estimular intentos constructivos de solucionar los problemas. Las necesidades primarias, aquellas que colocaba A. Maslow en su famosa pirámide, en la base; son las “verdaderas” necesidades absolutas para la supervivencia. Cuando tenemos cubiertas estas necesidades primarias, nos creamos otras más complejas y de orden superior, caracterizadas por la integración en una sociedad y pertenencia a grupos sociales. Pero a estas otras “necesidades” no las podemos catalogar como de obligada satisfacción, ya que podemos sobrevivir sin ellas. Es aceptable que tengamos deseos, que tendamos hacia la autorrealización, llegar a la cúspide de la pirámide de Maslow, pero no que exijamos que debamos llegar a la misma a toda costa y en toda situación o momento. Esta exigencia es la que provoca que caigamos en las “necesidades perturbadoras” que tanto daño psicológico procuran.

2.- Evaluar como malo (vs. "catastrofismo").

Lo que es "horrible" es más del 100 % malo, ya que esta definición proviene de la Creencia: "esto no debe ser tan malo como es ahora". Por ello, lo "horrible" pertenece a un continuo más allá de lo "malo". La persona que no se consiga lo que realmente quiere, pero no insiste en ello, definirá la situación como "mala" pero no como "horrible" y se puede llegar a mejorar esa parte "indeseable" de la situación. Al igual que en otros procesos de pensamiento, lo irracional de este es el llevar al extremo la evaluación que hacemos de una cosa o una

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situación que padecemos. Existen catástrofes naturales y desgraciadamente en este mundo con la problemática del cambio climático, cada vez con más frecuencia; pero son excepciones respecto a lo que nos ocurre en la vida diaria. En nuestra vida cotidiana también podemos sufrir sucesos devastadores: accidentes, atentados, enfermedades graves, ataques personales; pero esto no es una cosa que nos ocurra de forma habitual, y cuando nos ocurren es normal sentirse mal. Lo que no es normal es tener el sentimiento de catastrofismo ante pequeñas desvenencias o contrariedades de la vida diaria. Aún en las situaciones que ocurren grandes desgracias, lo más sano es tratar de superarlas emocionalmente de la manera más rápida posible, sin que dejemos que nos influya de manera tan poderosa que nos llegue a crear una auténtica enfermedad mental y nos incapacite severamente.

3.- Tolerar (vs. "no soportar").

El "No puedo soportarlo" podría significar tanto como morir en el acto, aunque la mayoría de las veces significa no ser feliz bajo las condiciones que no soportamos. Sin embargo tolerar algo significa: 1) reconocer que algo que no queríamos que sucediera, ha ocurrido y de hecho puede ocurrir, 2) evaluarlo como "malo" pero no como "terriblemente malo" y 3) determinar, si es posible, el cambio. En el caso de que fuera posible se realizarán intentos constructivos para que se produzca ese cambio, y si no es posible, la persona aceptará, aunque no le guste, la "triste" realidad. Tolerar condiciones adversas es una actitud que lleva directamente a intentar el cambio constructivo, mientras que la actitud de "No soportar" conduce a unas estrategias manipuladoras destructivas. La actitud de “no soportar” es una actitud que adoptamos personalmente, es algo voluntario, salvo que sea tan real que nos conduzca al continuo dolor físico o a la misma muerte. La actitud de “no soportar” nos debilita, nos provee un dolor

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innecesario,

nos

incapacita

para

afrontar

las

situaciones

difíciles.

4.- Aceptar (vs. "Condenar").

Esta actitud puede aplicarse a uno mismo, a los otros, y

al mundo. Si una persona es capaz de aceptarse a sí misma le

será más fácil reconocer sus errores valorándolos como negativos cuando no sirvan a sus objetivos, y tomar la

responsabilidad de corregirlos. Si no insiste en que otros actúen "correctamente", podrá aceptarlos como personas con fallos, no

le gustará sus comportamientos, pero procurará mantener unas

relaciones positivas con ellos, si le interesa.

La reacción más primitiva de las personas ante los comportamientos “malos” “dañinos” o “incorrectos” de otras personas es condenarlos y considerar que se merecen un castigo. Una actitud más humana considera que todos cometemos errores y nos equivocamos o actuamos mal en

determinados momentos. En base a esto, tenemos que aprender

a aceptar ese tipo de comportamientos, aunque por ello, no

dejemos de aceptar que cada uno es responsable de sus propios actos y por tanto se pueden exigir responsabilidades y solicitar que en sucesivas ocasiones se procure un comportamiento menos perjudicial. La actitud de aceptación, pese a la mala actuación, nos procura mejores relaciones con los demás, nos deja la puerta abierta en futuras relaciones personales. No pretendemos con ello que en todo caso se “perdone” a las personas que se comportan mal. Esta claro que determinados actos criminales graves tienen que tener una condena adecuada a la gravedad del delito, pero aceptaremos tales hechos también como humanos, sin imponer por ello castigos excesivos o crueles.

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DISTORSIONES COGNITIVAS

En la siguiente lista de distorsiones cognitivas, Ellis se centra en los aspectos de pensamiento en términos absolutistas, con los “debo”, “debería”, “no debería”, tendría que”. Coincide en muchas de ellas con otros autores como A. Beck, D. Burns y M. Mckay. Aplicadas al aspecto más personal es en el que se crean mayores problemas emocionales y conductuales; pero se

aplican estas distorsiones a un amplio espectro del pensamiento

y en todos los ámbitos de la vida.

1. TODO O NADA: "Si fracaso en algún hecho importante,

como no debo, ¡Soy un fracaso total y completamente indeseable!". Ver las cosas en términos absolutos, blanco o negro; sin término medio o gradual. Existe una fuerte tendencia

a utilizar esta distorsión por la tendencia humana de categorizar rápidamente el conocimiento, con un fin adaptativo.

2. CONCLUSIONES PRECIPITADAS SIN SEGUIR UNA

LÓGICA REALISTA: "Desde el momento en que los demás me han visto fallar, como no debiera haberlo hecho, ya me ven como un estúpido incompetente". No seguir un razonamiento lógico coherente, sino saltándose a conclusiones con falta de premisas suficientes o no considerando otras formas de pensamiento que contradicen las conclusiones.

3. ADIVINAR EL FUTURO: "Se están riendo de mi porque

he fracasado, y saben que debiera haber tenido éxito, me despreciarán para siempre". Presagios y predicciones negativas respecto a uno mismo. Tendencia a anticiparse a las desgracias personales.

110

4.

FIJAR LA ATENCION EN LO NEGATIVO: "No puedo

soportar que las cosas me vayan mal, y no deben irme mal, ya no veo nada bueno en mi vida". Tipo filtro mental; se ve solo lo negativo, sin considerar otros aspectos favorables compensadores.

5. DESCALIFICAR LO POSITIVO: "Cuando me felicitan

por las cosas buenas que he hecho, lo único que hacen es ser amables conmigo y olvidar las estupideces que no debiera haber hecho". El reverso de la anterior, lo positivo "no cuenta" o tiene menos peso que lo negativo.

6. SIEMPRE O NUNCA: "Como mis condiciones de vida tienen que ser buenas y en realidad son malas e intolerables, siempre serán así, y yo nunca seré feliz". Es una forma de absolutismo, en términos temporales. Parecido a la visión en blanco y negro en términos de temporalidad.

7. MINIMIZACION Y AMPLIFICACION: ""Mis aciertos

son pura casualidad y no son importantes. Pero mis errores, que nunca debiera haber cometido, son un total desastre e inolvidables". Se minimizan los aciertos y maximalizan los errores.

8. RAZONAMIENTO EMOCIONAL: "Como mi comportamiento ha sido tan pobre, y no debiera haberlo hecho, ¡me siento como un total incompetente, y mi sentimiento prueba que lo soy!” Razonar a partir de los sentimientos. Se confunde como nos sentimos y las reacciones emocionales, con la verdad objetiva y se razona a partir de dicho estado sentimental.

111

9.

ETIQUETAR: "Como no debo fallar en un trabajo

importante y lo he hecho, ¡soy un perdedor y un completo fracaso!". Identificación negativa con un acto equivocado. Tomar el todo por una parte o por un hecho aislado. Etiquetar es colocar una calificación que nos valora en una totalidad negativa sin tener en cuenta otros aspectos diversos de nuestra persona de tipo positivo.

10. PERSONALIZAR: "Como estoy actuando peor de lo que

debiera y ellos se están riendo, estoy seguro de que se ríen de mí, ¡y eso es horrible!". Culparse a uno mismo de algo que no es de entera responsabilidad. Tendencia a hacer recaer el

acento

aspectos

negativos nuestros o de nuestra conducta.

en

la

atribución

causal

personal

en

los

11. ESTAFA Y FALSIFICACION: "Cuando no hago las cosas como debiera y los demás todavía me aceptan y me premian, ¡soy un estafador y pronto se darán cuanta de lo despreciable que soy en realidad!". Considerarse sin merecimiento alguno y engañar a los demás.

12. PERFECCIONISMO: "Me doy cuenta de que lo he hecho

bastante bien, pero debiera haberlo hecho perfecto y por lo tanto ¡soy un incompetente!". Autoexigencia excesiva. La tendencia al perfeccionismo es independiente de lo bien o mal que nos desempeñemos, siempre consideramos que debiéramos haberlo hecho mejor.

La idea principal de las distorsiones cognitivas son los "debos", "tengo que", "no debo", "no debiera"; obligaciones absolutas que dan lugar a los "tremendismos" (algo más que peor que malo), los "no puedo soportar" (algo insufrible) y la

112

"condena" (a uno mismo sobre todo o a los demás por su comportamiento), que ocasionan los sentimientos extremos de ansiedad, ira, depresión, culpa etc.

113

ASPECTOS

TÉCNICOS

ORIENTADOS

PREFERENTEMENTE A TERAPEUTAS

PROCEDIMIENTO

PARA

LOGRAR

UN

CAMBIO

FILOSÓFICO

Pasos apropiados que considera la TREC respecto a una hipotética superación de problemas de perturbación emocional y de conducta:

1. Darse cuenta de que son las personas las que crean, en gran

medida, sus propias perturbaciones psicológicas, aunque las condiciones ambientales pueden contribuir a sus problemas. Creamos en gran medida nuestras perturbaciones emocionales manteniéndonos en un tipo de pensamiento irracional, incluso a pesar de evidencias en contra.

2. Reconocer claramente que poseen la capacidad de modificar

de una manera significativa estas perturbaciones. Si somos capaces de cambiar, de alguna manera, nuestro tipo de pensamiento hacia posturas más racionales, podemos cambiar igualmente las consecuencias perturbadoras.

3. Comprender que las perturbaciones y conductas provienen

en gran medida de creencias irracionales, dogmáticas y absolutistas. Sobre dichas creencias venimos hablando a lo largo de este libro.

4. Descubrir sus creencias irracionales y discriminar entre ellas

y sus alternativas racionales. Quizá sea la parte más difícil para

el cambio filosófico, llegar a ser conscientes de esas creencias, ya que en gran medida permanecen a un nivel semiinconsciente en nosotros.

5. Cuestionar estas creencias irracionales utilizando los métodos lógico-empíricos de la ciencia. Una vez hayamos sido

114

capaces de identificar las creencias irracionales o pensamientos poco realistas el siguiente paso es someterlas a un proceso de refutación, tanto por medios de cuestionamientos socráticos o de la lógica, como a través de experimentos comprobables en la realidad.

6. Trabajar en el intento de internalizar las nuevas creencias

racionales, empleando métodos cognitivos, emocionales y conductuales de cambio. Debido a que a veces están tan arraigadas en nosotros las formas de pensar irracionales, se hace necesario actuar con constancia en la internalización de las nuevas formas de pensamiento más racionales para contrarrestar los efectos negativos de las primeras.

7. Continuar este proceso de refutación de las ideas irracionales

y utilizar métodos multimodales de cambio durante el resto de sus vidas. De acuerdo a lo que se ha dicho en el anterior punto, el proceso ha de convertirse en una constante durante gran parte de nuestra vida, utilizando los métodos más apropiados para conseguir un pensamiento más racional para vencer nuestras posibles perturbaciones.

PAUTAS PARA EL DESAFIO DE CREENCIAS IRRACIONALES

Referente a los métodos socráticos, basados en la lógica de pensamiento, a modo de ejemplo, se exponen una serie de preguntas que siempre podemos hacernos ante formas de pensar habituales de las que no tenemos certeza que se ajusten a la realidad:

1. ¿Está esta creencia o idea basada en un hecho, una opinión,

una inferencia o una suposición? ¿Dónde está la evidencia de que esto es realmente así?

115

2. ¿Es realmente horrible? ¿Es verdad que no podría aguantarlo? ¿Es lo peor que podría pasar?

3. ¿Está esta creencia ayudándome a conseguir lo que yo quiero?

4. ¿Por qué no debería ser así? ¿Siempre tengo que conseguir

lo que quiero?

5. ¿Dónde está la evidencia de que esto me hace perder valor?

¿Cómo puede hacerme esto perder valor o ser menos que humano?

Se llaman métodos socráticos porque es bien conocido que el filósofo Sócrates utilizó con asiduidad la táctica de recurrir a preguntas siguiendo un orden de pensamiento, para que sus discípulos aprendieran a someter continuamente toda presunta suposición verdadera al desafío de la lógica. Todo ello contribuía a desarrollar un espíritu crítico en el pensamiento que ayudaba enormemente a ensanchar la visión mental de las cosas, llegando incluso a auténticos sofismas, (falacias con apariencia de realidad por el curso del pensamiento), lo que no se pretende en el momento actual, ya que también debemos contar con métodos experimentales que corroboren la lógica. En este sentido, autores como A. T. Beck recomiendan las técnicas de comprobación de las creencias en la realidad y las circunstancias del paciente, o prueba de realidad.

DEBATE DE CREENCIAS IRRACIONALES

Si bien, como veremos en el posterior Cuestionario de Actitudes, en la parte de ejercicios comentados consideramos hasta seis actitudes o creencias irracionales básicas, en realidad, se resumen en tres: DEVALUACION (Auto y Heterodevaluación); TREMENDISMO Y BAJA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN; ya que la actitud

116

preferencial no es realmente una actitud irracional sino todo lo contrario y lo que llamamos autoadulación, no es sino el extremo opuesto de la autodevaluación.

Por otra parte y a efectos didácticos, distinguimos entre AUTODEVALUACION (O AUTOCONDENA) Y HETERODEVALUACION (O CONDENA DE LOS DEMÁS), siguiendo a Leonor I. Lega, Vicente E. Caballo y Albert Ellis.

ESTRATEGIAS PARA EL DEBATE:

1.- Cuestionar la falta de lógica (debate filosófico)

Se trata de poner en evidencia la falta de lógica en un razonamiento, que partiendo de unas premisas, se llega a una conclusión que nada tiene que ver con ellas o es contradictorio.

Preguntas: ¿Es lógico lo que se esta diciendo? ¿Tiene suficiente coherencia esta forma de pensar? ¿Se puede sostener de manera razonable?

2.- Debatir el aspecto objetivo y práctico (debate empírico)

Se trata de comprobar la realidad de las afirmaciones o creencias que mantenemos contrastándolas con la probabilidad de ocurrencia en la realidad.

Del

mismo

modo,

se

cuestionan

los

beneficios

o

perjuicios

que

obtenemos

de

seguir

manteniendo

nuestras

creencias irracionales.

Preguntas: ¿Qué prueban los datos? ¿Cuál es la probabilidad de ocurrencia? ¿Que resultados se obtienen, emocionales y conductuales, de seguir manteniendo esa creencia? ¿Me favorece en algo el seguir manteniendo esta creencia o me perjudica?

117

DEBATES ESPECÍFICOS:

AUTODEVALUACIÓN O AUTOCONDENA:

Consecuencia emocional: Depresión, ansiedad personal.

Debate filosófico: Devaluar el comportamiento no la persona.

Debate empírico: Evaluar en términos de porcentaje el mal comportamiento.

Pensamiento racional: Preferiría actuar correctamente, pero se cometen errores.

Nueva consecuencia emocional: Depresión tristeza; ansiedad decepción y contrariedad.

DEVALUACIÓN O CONDENA A LOS DEMAS:

Consecuencia emocional: Ira.

Debate filosófico: devaluar el comportamiento no la persona.

Debate empírico: Evaluar el mal comportamiento en términos objetivos.

Pensamiento racional: Preferiría ser tratado con más consideración, sino buscaré alguna solución distinta a la venganza.

Nueva

consecuencia

emocional:

Ira

enojo,

irritación,

enfado.

118

TREMENDISMO:

Consecuencia emocional: pánico.

Debate filosófico: Hay momentos desagradables, pero eso ¿prueba que toda mi vida será una catástrofe?

Debate empírico: Catastrófico y terrible es algo más de 100% malo, lo que no es posible.

Pensamiento racional: Es un inconveniente, no catastrófico o espantoso

Nueva

desagrado.

consecuencia

emocional:

Pánico

preocupación,

BAJA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN:

Consecuencia emocional: Ansiedad situacional.

Debate filosófico: No es lógico obtener con el 100% de probabilidad lo que uno desea.

Debate empírico: La incomodidad se puede tolerar y soportar.

Pensamiento racional: Aunque me sienta incómodo por alguna situación, puedo encontrar la felicidad en otros aspectos de mi vida.

Nueva consecuencia emocional: Ansiedad soportable.

119

incomodidad

MÉTODOS

A

UTILIZAR

EN

LA

PRÁCTICA

TERAPEÚTICA

Los siguientes métodos o técnicas para la terapia vienen recogidos, en gran medida en varios libros sobre psicología cognitiva, que expresamos de forma resumida por su interés práctico.

Podríamos considerar tres tipos de métodos o técnicas a

utilizar

por

terapeutas

en

la

Terapia

Racional

Emotivo-

Conductual.

A

continuación

se

presentan,

con

una

breve

explicación de cada uno de ellos y la motivación de los mismos. Todos ellos se han extraído de textos escritos por A. Ellis y otros autores y no representan la totalidad ni los únicos válidos. La TREC se caracteriza, en este sentido por su flexibilidad y eclecticismo selectivo y está abierta a nuevas técnicas que resulten efectivas para los objetivos que se consideran apropiados para ayudar a la persona a superar sus perturbaciones o conseguir un mayor desarrollo personal. Van dirigidas a Terapeutas y también estudiosos de la psicología e interesados en la Terapia:

- Métodos limitados en la TREC

- Métodos a evitar en la TREC

- Métodos más apropiados en la TREC

Métodos limitados en la TREC

Todas estas técnicas tienen su validez limitada. Las limitaciones que se exponen son con el fin de enfatizar los "peligros" de utilizar cada técnica en exclusividad, sin hacer uso de otras técnicas más efectivas.

120

- Utilizar los recursos y talento de los clientes

Hacer ver al cliente los recursos que posee y ponerlos al servicio de su recuperación.

Limitaciones:

- Funciona para clientes que tienen dichos recursos y talento "escondidos" o infrautilizados, no todas las personas los poseen.

- Promueve la aceptación "condicional" a si se tienen recursos y virtudes.

- No ayudan a cambiar pensamientos distorsionados, sino

a resolución de problemas prácticos, en la mayoría de las ocasiones.

- Terapia centrada en las soluciones

Centrarse

en

problemas

solucionaron en el pasado.

Limitaciones:

concretos

y

cómo

se

- Interferencia de emociones negativas actuales con el ejercicio de memoria y recuerdo del pasado

- En algunos casos, no se dieron soluciones duraderas en

el pasado, porque vuelven a presentarse los problemas.

- Son soluciones "parche" que sirven para un momento determinado.

- Mostrar al cliente los éxitos y virtudes de que dispone

Parecido al primero. Mostrar al cliente que también tiene aspectos "buenos" y no solo perturbación.

121

Limitaciones:

- Promueve aceptación condicional a aspectos positivos solo.

- No contribuye a superar la problemática sino solo a "compensar" el estado anímico negativo.

- Visualizaciones y afirmaciones positivas

Puede servir de ayuda para contrarrestar las afirmaciones y pensamiento negativo de personas con trastornos diversos (depresión, ansiedad, culpa etc.). Presenta limitaciones:

- Puede ayudar a tener una mayor motivación y disposición hacia el cambio, pero no ayuda en caso de fracaso de nuevo.

- Puede ser "poco realista" y olvidarse que se requiere también "práctica y trabajo". Tendencia a creer en soluciones “mágicas”.

autoaceptación

- No

siempre

se

favorece

la

incondicional.

- Enfatizar los métodos relacionales

Ayuda a los clientes en su relación cálida y afectuosa con el terapeuta a "sentirse mejor". Puede ayudar en gran medida, pero tiene limitaciones:

- Caer en la "necesidad de aprobación", por parte del terapeuta.

- Puede alargar innecesariamente la terapia al requerir contacto excesivo con el terapeuta.

122

- Ayuda temporal mientras persista la relación cálida con el terapeuta.

- Normalizar los sentimientos y acciones alterados de los clientes

Hacer ver al cliente que los sentimientos, emociones y conductas que tienen son "normales y sanos" que se presentan en muchas personas. Sirve para no aumentar la alteración al pensar que sus conductas no son “horrorosas” sino "normales".

Limitaciones:

- Existen problemas reales que se tienen que tratar, aunque parezcan "normales"

- Ciertos clientes (narcisistas y antisociales) pueden perpetuar conductas de explotación de los demás, al considerarlas "normales".

- Lo estadístico "normal" no quiere decir que sea lo más apropiado.

- Métodos de distracción

Incluyen meditación, yoga, ejercicios rituales y, modernamente, la relajación y la retroalimentación (feedback). Tiene sus aspectos positivos, al menos momentáneamente, pero tiene también inconvenientes:

- paliativos

Métodos

que

sirven

solo

mientras

se

practican.

- No permiten preocuparse por los problemas de fondo y distraen del análisis de cómo surge la perturbación.

123

- Pueden incrementar la baja tolerancia a la frustración (adicción a estos métodos ante cualquier mínimo problema).

- Métodos religiosos y espirituales

Pueden ayudar a determinada gente a abordar conductas autodestructivas, descender el nivel de ansiedad y contribuyen a crear metas constructivas (de ayuda a los demás etc.). Tienen inconvenientes:

- Promueven la dependencia a un poder sobrenatural.

- Promueven pensamientos poco flexibles, dogmáticos y rígidos que favorecen la neurosis.

- Probabilidad de incrementar conductas obsesivo- compulsivas, fanatismos, grupos cerrados etc., contrario a terapéutica abierta y no constrictora.

- Mostrar a los clientes que pueden cambiar

Hacerles responsables a los clientes de sus problemas neuróticos y que pueden solucionarlos.

Inconvenientes:

- Excesiva

autoresponsabilidad

y

tendencia

a

culpabilizarse,

sin

desarrollar

también

la

autoaceptación incondicional.

- Necesidad de establecer colaboración cliente-terapeuta, no exclusividad de responsabilidad personal, al menos en una primera fase de la terapia.

124

- Necesidad de orientación inicial de tipo activo- directivo por parte del terapeuta por la confusión con que llegan los clientes.

- Resolución práctica de problemas

Centrarse en problemas prácticos que incomodan o crean problemas emocionales a los clientes. Inconvenientes:

- Centrarse excesivamente en problemas materiales y prácticos sin desarrollar intereses de tipo social.

- Establecer metas poco realistas para las capacidades de las personas.

- Puede convertirse en una obsesión, dejar de interesarse por metas a largo plazo y cambios en A (Adversidades) más que en B (Creencias).

- Uso del ánimo y del apoyo

Conveniente en un primer momento para determinadas personas que se sienten incapaces; dar confianza al cliente.

Inconvenientes:

- Llegar a sentir "necesidad imperiosa" del apoyo del terapeuta.

- Creer que son capaces de conseguir más de lo que en realidad pueden (excesiva confianza en sí mismos).

- Desarrollo de autoaceptación condicional en la ayuda de los demás.

125

- Potenciar la autoestima

Contribuye al desarrollo de aptitudes, confianza en aspectos positivos, etc.

Inconvenientes:

- Pueden crear dependencia hacia el terapeuta, al aceptarles éste en demasía, o "necesitar" aprobación incondicional de los demás.

- condicionada

Aceptación

a

logros

y

capacidades

excelentes.

- Tendencia a "esconder" aspectos negativos de uno mismo.

- Aumentar el "insight" o "darse cuenta"

Bucear

en

las

causas

por las

que una

persona se

perturba para conseguir estar perturbado. Inconvenientes:

- No basta solo el “insight”, hay que cambiar pensamientos, sentimientos y acciones alterados.

- A veces es difícil encontrar un insight o "explicación verdadera".

- A tener en cuenta los 3 insights principales en la TREC:

1. Interiorizar que es uno mismo el que se crea la neurosis con las exigencias absolutistas

2. Interiorizar que no importa cuando, cómo o porqué se desarrollaron las demandas. Hoy se sigue manteniendo esas exigencias.

126

3. Interiorizar que no existe otra manera de superar esa perturbación que trabajando y practicando la disputa de creencias irracionales con métodos cognitivos, emocionales y conductuales.

- Terapia experiencial

Experiencias emocionales y expresión de sentimientos:

grupos experimentales, algunos ejercicios gestalt etc. También utiliza la TREC: exposiciones en vivo, maratones, talleres, encuentros

Limitaciones:

- Limitada en el tiempo a la "experiencia".

- No siempre "saludable": promueven, a veces, cambios drásticos en la vida de las personas que las complican aún más.

- Realizado, a veces, por profesionales poco preparados.

- Escasa enseñanza de cómo siguen manteniendo las perturbaciones y como superarlas cognitivamente.