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LAS VILLAE ROMANAS EN TOLEDO.

Toledo ha sido desde antiguo un lugar muy importante dentro de la península ibérica. El emplazamiento de la ciudad es bien conocida, un meandro a orillas del Tajo elevado sobre el terreno. Su topografía es algo que hay que tener muy en cuenta, pues sin su análisis no podemos entender completamente el carácter de la ciudad.

Además de estar elevado, el rocoso peñón tiene aproximadamente 35 hectáreas y es un punto crucial en la región porque supone el único paso a través del Tajo en un radio de más de 50km con el puente de Alcántara. En él podemos ver el arco, único vestigio de la monumentalidad de su origen romano.

La ciudad además tiene un complejo sistema de alcantarillado, que aún está en uso hoy en día, una red de acueductos, un anfiteatro, un teatro y un circo. Los vestigios del alcantarillado se pueden ver hoy en día en el subsuelo de la ciudad en lugares habilitados para dicha visita y ha sido utilizado para su uso diario desde su construcción hasta nuestros días sin problema alguno. En cuanto al acueducto, gran parte de él ha desaparecido, al igual que el circo. En el caso del teatro y anfiteatro, los restos son inexistentes.

Dada la monumentalidad de Toledo, se ha comparado la ciudad con Segovia. Ambas tienen un esquema urbano similar, pero a diferencia de Toledo, Segovia colapsa en el S. II d. C. y Toledo sigue adelante.

Aparte de la compleja topografía, Toledo tiene más problemas. Hay falta de investigación sobre cual era la naturaleza de la ciudad en época romana. Hasta hace poco tiempo se creía que fue una villa pequeña que pasó al dominio musulman porque no había restos romanos. Lo que ocurrió realmente es que las estructuras romanas se reutilizaron y reformaron para acoger la nueva población. El foro de la antigua Toletum era reducido, se cree que pudo formarse por la unión de varias villae. La distribución urbanística fue lineal e independiente, a modo de las villae pero a gran escala.

En el resto de la provincia de Toledo podemos encontrar numerosos asentamientos, contados por centenares. Son de diversos tipos, villae, casae, tuguria, vici, mansiones, villulae, locus, castellum, etc. Pero el estudio de los yacimientos conocidos es escaso. La mayoría de las cartas arqueológicas realizadas han sido por la construcción de infraestructuras, lo que obliga a trabajar rápido y, quizá, con menor exhaustividad. En los demás casos, las cartas han sido de nivel superficial en los lugares donde los restos eran visibles o donde fuera posible que hubiera algún resto o, en los peores casos,

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se mantiene la información de hace más de 50 años. Las excavaciones son algo excepcional que se dan en pocos enclaves como Carranque, Cabañas y El Saucedo. De todos modos, en la mayor parte de los casos la distinción arqueológica de estructuras sociales y la evolución cronológica es algo difícil de esclarecer incluso en casos en los que la excavación es algo habitual, como en Carranque.

VILLA ROMANA DE CARRANQUE.

Carranque se encuentra en la periferia de Toledo. Fue una villa más, no destacaba por su excepcionalidad. El complejo está formado por tres edificios. La villa fue descubierta en el año 83 cuando se trabajaba la tierra, como en muchas otras ocasiones. El casual encuentro al labrar la tierra nos ha dejado a la vista tres estructuras de época alto imperial propiedad de un tal Materno. La villa, del S. III, fue habitada hasta el S. V. En el S. XX el convento construido en los restos del llamado edificio A, "basílica" fue dinamitado.

Este tal Materno se creyó que era Materno Cinegio Acantia, importante personaje vinculado a Teodosio. Este Materno Cinegio se sabe que participó en campañas militares en el Mediterráneo oriental y, una vez terminó su vida militar y política, se retiró a Hispania. Esta teoría ha sido rechazada porque, a pesar de la riqueza del conjunto con mármoles exclusivos en toda Hispania e incluso raros en Roma, no hay datos suficientes para afirmarlo, a no ser una inscripción en mosaico en la que aparece Materno colocada en el cubiculum principal.

El edificio A, identificado erróneamente con una basílica, fue descubierto en el año 88. Se trata de un edificio mudéjar con estratos tardorromanos dinamitado en el año 1920. En el 68 se reconoció en el edificio restos tardorromanos. Se hicieron prospecciones y cartas hasta que en el 88 se excavó la cabecera y en la década 1990-2000 se excavó el resto. El edificio estuvo decorado con mármoles de todo el mediterráneo, se cuentan hasta 39 tipos y sólo uno es de naturaleza ibérica. El resto son de Grecia, Turquía, Egipto, etc. Como se dice arriba, los mármoles son muy ricos, proceden de las canteras cuyo mármol es más preciado y, en contados casos, el mármol utilizado en Carranque no se utilizó ni siquiera en Roma.

Este edificio se le llama también como “Pallatium”. En una primera fase se hizo una construcción “ante quem” en el S. V d. C. en una terraza fluvial con ligera inclinación hacia el río. El edificio tiene una gran cimentación de más de dos metros de profundidad. El zócalo es de sillares de granito.

Una segunda fase constituye una ampliación “post quem”. Se amplía el flanco occidental.

La tercera fase es una serie de reformas pre visigodas. Se crea una estancia de doce metros cuadrados y se reutiliza parte del material.

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En la cuarta fase se crea una iglesia visigoda y una necrópolis, S. VII. Ahora es un edificio de culto cristiano. Se sabe por las evidencias escultóricas encontradas.

En el S. VIII-IX, la quinta fase, ocupación del antiguo palatium por los árabes. Se crean almacenes de silos y fosos de extracción de áridos, así como un complejo artesanal.

En el S. X-XII, sexta fase, se abandona el enclave, lo que provoca la ruina del edificio. Se produce un abandono generalizado de todo el complejo.

La séptima fase supone la construcción de una ermita cristiana, Santa María de Batres, S. XVI. Se reutilizan las estructuras y se crea una nueva necrópolis.

Octava etapa, en el S. XVI se amortiza la necrópolis.

En el S. XIX y XX se reutiliza, una novena etapa. El edificio es ocupado marginalmente.

El edificio B fue llamado “Ninfeo”, excavado en el 94-95. Se encuentra en el punto más alto del yacimiento. Lo que se conserva de él es un podio de opus caementicium de un edificio funerario. La estructura del edificio fue arrasada en gran parte por máquinas como es posible ver en los restos conservados.

La evolución de este edifico es más simple que la evolución del resto del complejo. En una primera etapa se crea el edificio en sí sobre un basurero que sirve como nivelador del terreno. Sabemos que es un edificio funerario porque se han encontrado dos sarcófagos en su interior. También se ha encontrado un pequeño fragmento de mosaico en el edificio, lo que lleva a pensar que tuvo un gran mosaico en toda su planta.

El edificio C, la villa de Materno, es un edificio articulado en torno a un patio central. Ocupa cerca de 1000 metros cuadrados y podemos encontrar varias fases en él.

En una primera fase tuvo una actividad productiva con hornos de vidrio. Se han encontrado restos de cenizas y vidrio desechado junto lo que se considera hornos.

La segunda fase, la villa en sí, estableció el trazado de los muros que se conservará hasta el final de su evolución arquitectónica. Los muros son de cantos rodados.

En una tercera se hace una actividad de extracción de áridos para la construcción y posterior llenado de las fosas creadas, mediados del S. III d. C.

El torcularium se construye en la cuarta fase, una estructura para el prensado de la aceituna y creación de aceite de unos 145 metros cuadrados, en torno al final del S. III d. C.

En el S. IV d. C. se crea la primera reforma de la villa, un balneum integrado en el domus, en el

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sector meridional con el mismo plano lineal en torno al patio central y una ampliación del torcularium.

La monumentalización de la villa, en el año 361 d. C., constituye la sexta etapa. Se hacen grandes reformas en la casa.

Como séptima y última etapa se considera a las construcciones en la zona periférica de la villa.

La villa de materno, tal y como la vemos hoy en día, es un gran edificio con ricos mosaicos de gran valor cromático. El mosaico en el que se representa a Océano es un claro ejemplo de este cromatismo. Se cree que el mosaico estaría siempre con una fina capa de agua por una fuente cercana, lo que le daría mucha más viveza a los colores.

Los mosaicos, como bien es sabido, son un tanto pobres en cuanto a los colores a simple vista. Cuando visitamos un museo o una villa, como en nuestro caso, no podemos apreciar la riqueza que pueden llegar a tener. Hasta que no se mojen los mosaicos, no podremos ver los colores reales ni disfrutar del gran impacto que causa tan gran variedad de color. El mosaico que representa a Aquiles y Briseida es quizá uno de los más impactantes cuando lo observamos mojado. Los motivos geométricos y las digresiones de color contrastan con el fondo blanco de la escena. Incluso es posible observar en la greca que enmarca la imagen sombras en el motivo laberíntico representado.

Otro aspecto importante es el de las habitaciones calefactadas. Muchos son los ejemplos de las termas incrustadas en las villas con hypocaustum, pero en esta villa también podemos encontrar esta técnica de calefacción en tres de las habitaciones. También hay habitaciones en las que ocurre todo lo contrario. En una esquina, prácticamente apartada del resto de la villa, podemos encontrar una pequeña estancia con doble altura en la que, únicamente estando encima de ella, podemos notar una brisa más fresca. Esta habitación se usaría en los meses de verano porque es el punto más frío de toda la villa.

A pesar de la magnificencia con la que se ha presentado esta villa, no hay que perder de vista que podría ser algo normal la construcción de este tipo de villae. Como se ha dicho arriba, se cuentan por centenares los asentamientos humanos sólo en la provincia de Toledo. La villa de Carranque se tiene que entender como una integrada en una red de villae en la que no destacaría de forma especial, sino que sería equiparable al resto de las que podríamos encontrar en un futuro próximo.

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