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artesanías

Turismo

y
paisajes
z

Para un artesano rural o aborigen sus materias pri-


mas las ofrece la vecina naturaleza y muchas de sus
obras recrean las especies que allí viven. Pero cuan-
do esos animales o plantas silvestres empiezan a au-
sentarse (por desmonte, caza desmedida u otra ame-
naza), poco a poco, se pierden esos modelos vivos y la
autenticidad de la artesanía comienza a desvanecerse.

Por Claudio Bertonatti, Director de Vida Silvestre, informa@vidasilvestre.org.ar

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metros de las ruinas de la Misión de San Igna- proceso industrial y no les interesa firmarlas. Por
En muchas de las piezas
que llegan a manos de los
turistas conviven carac-
A cio, un chico guaraní exhibe tallas de madera
de fumo bravo representando a un yaguareté...
eso son anónimas. Pero sobre ese anonimato se
edifica la identidad cultural de la obra y de la co-
terísticas de lo tradicio- con rayas. Un comercio bonaerense vende una ta- munidad a la que pertenecen. Así, por ejemplo,
nal con lo innovador, de lla wichí de... un elefante. Cerca de Corrientes, un una vasija de barro realizada por una mujer de la
lo simbólico con lo co- toba extiende su mano ofreciendo... un cenicero, comunidad chané del Chaco salteño no perderá
mercial, de lo genuino y como si fuera poco simbolizando la cara y toca- valor si desconocemos el nombre de su autora. Lo
con lo falso. Esta nueva do de plumas de un guerrero… sioux. Inevitable- mismo sucederá con unas boleadoras forradas en
artesanía comienza por mente, una persona interesada por las artesanías cuero de barriga de peludo o con un mate forrado
fracturar las identidades genuinas sentirá no menos que perplejidad o de- en cuero de carpincho. Sin embargo, esto no su-
locales, entremezcla pen- silusión. Estos pocos casos –reales– son un pe- cede con una pintura o una escultura europea, cu-
samientos y tradiciones. queño muestrario de los síntomas de una enfer- yo valor está fuertemente condicionado por el co-
Termina por incorporar medad asociada con el deterioro ambiental, la nocimiento del nombre del autor. Esto es así, sen-
sueños ajenos y, a la lar- globalización y el turismo. cillamente, porque no se trata de artesanías. En el
ga, deja de ser artesanía. caso de estas últimas lo que importa es saber qué
Esto lo sabemos: existe una estrecha relación en-
es, qué representa, quién la usa y con qué finali-
tre la naturaleza y cualquier sociedad, tenga el co-
En las fotos, vemos un dad, porque –en definitiva– estamos ponderando
lor de piel que tenga. Y una de las formas en que
elefante y un pingüino he- lo que sintetiza en materia de conocimientos y
se manifiesta y exhibe esa relación es la artesa-
chos por wichíes (la mayo- tradiciones de la intimidad de un pueblo. Y esa in-
nía. De padres a hijos, de una generación a otra
ría de los cuales nunca timidad está asociada con su entorno. Por esta ra-
(sin mediar escuelas o libros) se desarrolló esta
estuvieron frente al mar zón, si ese entorno (selva, bosque, pastizal, este-
actividad que apuntó a satisfacer necesidades
ni a un elefante), una ta- pa o costa marina) se ve amenazado, su deterioro
materiales. En muchos casos, mediando criterios
lla guaraní que represen- o desaparición tendrá un impacto cultural que,
estéticos para dar belleza a sus creaciones y aun-
ta un ave híbrida (mezcla entre otros modos, podrá visualizarse en las pie-
que no aspiró a convertirlas en obras de arte, no
de tucán con martín pes- zas del artesano. Este es el punto que pretende
quita que sean valoradas como tales por otras
cador), un cenicero toba abordar esta nota.
personas. Los artesanos siempre las hacen de un
que parece realizado por
modo esencialmente manual, sin pasar por un
un sioux norteamericano
y un conjunto “artesanal”
de dudosa representativi-
dad en Purmamarca.

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Dos tallas de guaraníes Yaguaretés: ¿con manchas o con rayas? hexágonos que recrean las placas de las tortugas
vecinos a las Ruinas de (o la cara de la iguana) y los octógonos que sim-
Cuando nos enteramos que se siguen cazando
San Ignacio que represen- bolizan los ojos del búho, por nombrar sólo algu-
furtivamente los pocos yaguaretés que quedan en
tan al yaguareté, pero nos motivos. Pero la producción “masificada” sur-
la Argentina sabemos que tras la muerte de uno y
una, ya transculturizada, gida de la necesidad económica está llevando a
otro ejemplar sigue su rareza. Y a su rareza, su
presenta rayas en lugar las tejedoras a simplificar y modificar las formas
desaparición. Y a esta, el olvido. Sí, el olvido de
de manchas. de los diseños hacia motivos nuevos, más apre-
sus características, de las diferentes formas con
ciados por los compradores, incluso utilizando
que es nombrado, las anécdotas de sus encuen-
anilinas sintéticas de colores extravagantes. Poco
tros, sus mitos o leyendas asociadas... y el olvido
a poco, entonces, se van abandonando los dise-
es lo más parecido a la inexistencia. A tal punto
ños tradicionales, corriendo el riesgo de perderlos
que ya hay niños guaraníes vecinos al Parque Na-
y de terminar haciendo bolsos iguales a los de
cional Iguazú que lo representan con rayas en lu-
cualquier otro lugar del mundo. Pero, ahora, siga-
gar de manchas (como si fuera el tigre de Asia, o
mos de viaje hacia el noroeste.
el de las estaciones de servicio Esso). Esta es una
dolorosa señal de la proximidad de esa rareza que
precede a la extinción, como decía Darwin. Y el Ponchos perdidos
dolor se hace más grande cuando vemos que de-
Cuando visitamos otro de nuestros sitios declara-
bilita y desdibuja aún más la identidad cultural de
dos “Patrimonio de la Humanidad” por la UNES-
esa gente que convive con la selva. Porque la sin-
CO, la Quebrada de Humahuaca, vamos tras la ar-
gularidad o identidad de esos chicos se sostiene
monía de su paisaje no domesticado y de las ma-
en el conocimiento de su pasado, en saber de
nifestaciones culturales que identifican a su gen-
dónde vienen, quiénes fueron sus ancestros y por
te. Sin embargo, una mirada sobre algunos de sus
qué hoy están allí, en ese lugar que heredaron de
mercados más tradicionales nos podría sorpren-
sus mayores y que conocen mejor que cualquier
der. Si un domingo visitamos el mercado de Pur-
otro grupo humano. Resulta oportuno destacar
mamarca veremos productos que poco y nada tie-
que en el universo representativo guaraní los ob-
nen que ver con su folklore, tradiciones, esencia y
jetos artesanales refieren a un mundo ideal. Y
todo lo que distingue al quebradeño de otros pue-
cuando el mundo real (en este caso, la selva mi-
blos del mundo. Por eso, desconcierta ver pon-
sionera) comienza a derrumbarse, el impacto lle-
chos “salteños” (rojos con vivos negros) en lugar
ga hasta las manos del artesano. De hecho, ya se
de los “jujeños” que alguna vez cubrieron de
perdió el arte plumario. Al escasear las aves más
blanco y celeste los restos del General Juan Lava-
coloridas, como los guacamayos, el artesano se
lle en aquella histórica retirada. También encon-
quedó sin plumas. En contrapartida, surgió la ta-
traremos tapices con cerros nevados (cuando nin-
lla en madera como nueva expresión y casi a mo-
guno de los presentes luce nieve) y tallas de ani-
do de protesta silenciosa, representando lo que el
males que no habitan la región, hechos por comu-
mundo guaraní está perdiendo. Por eso, detrás de
nidades de otras provincias. Este cóctel de pro-
cada talla hay un mensaje o una metáfora. Si el
ductos que recuerda a los negocios de “Todo por
tema le interesa, le propongo revisar otros casos
$ 2” pone en evidencia la confusión sobre lo que
para tratar de arrimar reflexiones.
representa cada artesanía, desconociendo su va-
lor simbólico, tan vinculado con la historia y el
Bolsos hechos bolsa paisaje de las manos que la forjaron. Y así como
se mezclan las artesanías “auténticas” con las
La artesanía textil de las comunidades aborígenes
que no lo son se mezclan los artesanos de dife-
chaqueñas (pilagá, chané, toba, mocoví, wichí)
rente origen étnico o cultural, desorientando al
usa como materia prima las fibras del chaguar o
turista mejor intencionado, que no siempre podrá
caraguatá (una planta de la familia del ananá o de
reconocer qué es qué y quién es quién. Esta
las bromelias). Con ellas tejen bolsos o “yicas”,
situación provoca que gradualmente pierda
que tiñen con cortezas (de cebil, tipa, palo morte-
sentido viajar tan lejos para hallar lo que
ro, lapacho, urundel), semillas (guayacán), resi-
encontramos tan cerca de nuestra casa.
nas (algarrobo negro) y hojas (palo mataco). Así,
obtienen diferentes colores, con los que diseñan
bandas que representan las hileras de placas de Artesanías con pasado
los armadillos, los rombos que simulan las man-
Para los entendidos está claro: la artesanía repre-
chas del yaguareté, los triángulos que imitan las
senta diferentes modos de vida y de percepción
escamas de los peces o las uñas del carancho, los

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Muchas de las acciones de la naturaleza. Y su producción se basa en mo- más: ese “recuerdo” será una suerte de sucursal
que terminan contaminan- dos de vida, mitos, tradiciones, costumbres y ex- de la cultura argentina a donde viaje.
do a las artesanías más presiones artísticas que terminan diferenciando a
Nadie pretende que el artesano vuelva a las ca-
auténticas no surgen de un grupo humano de otro, al igual que sucede con
vernas, sino que puedan insertarse en el mundo
malas intenciones, sino de la música, la danza o la literatura. Pero la produc-
moderno siendo fiel a sus tradiciones, creencias y
la desinformación gene- ción actual de los pueblos aborígenes o rurales
costumbres. Después de todo, la modernización
ral sobre el valor simbóli- refleja, por un lado, los rasgos de un pasado artís-
no exige abolirlas. Lógicamente, los artesanos so-
co de cada pieza. Los em- tico de enorme riqueza, con abundantes expresio-
los no van a poder. Necesitan que el Estado sos-
presarios y guías de turis- nes simbólicas y, por otro, los efectos de la trans-
tenga políticas culturales que defiendan la identi-
mo –junto con las áreas culturación en un mundo cada vez más globaliza-
dad de cada comunidad y, por consiguiente, la de
culturales del Estado– de- do. Por eso, en muchas de las piezas que llegan a
los diseños artesanales que la definen.
berían ayudar a los arte- manos de los turistas conviven características de
sanos, en su mayoría hu- lo tradicional con lo innovador, de lo simbólico Del otro lado del mostrador, una compra responsa-
mildes, para conservar la con lo comercial, de lo genuino con lo falso. Sur- ble, capaz de reconocer lo más original, auténtico o
autenticidad de sus pie- gen fenómenos estéticos que sin ser totalmente tradicional tiene el poder de direccionar el merca-
zas, por ejemplo, mejoran- contradictorios se expresan combinando los ras- do. Si no aplicamos un remedio rápido, al viajar al
do su puesta en valor y co- gos étnicos más antiguos con las modas urbanas corazón de la Argentina podríamos encontrarnos
tización en el mercado. más modernas. Encontramos, entonces, que la ar- con hermosos mates de plata “made in China”.
tesanía -en general- sufre anomalías, innovacio-
nes e hibridaciones que debilitan lo que represen-
tan. Su producción se torna más seriada, más
descontextualizada y casi aislada del entorno na-
tural y cultural original. Tal como lo dice el espe-
cialista Carlos Mordo: “esta nueva artesanía,
Algunas acciones recomendadas
orientada a un mercado global y astutamente glo-
balizado, universal y masivo, comienza por fractu- Identificar -desde cada municipio- las artesanías exis-
rar las identidades locales, entremezcla pensa- tentes y las que están en vías de extinción o desapare-
mientos y tradiciones y termina por incorporar cidas, para lanzar medidas de rescate y puesta en valor.
sueños ajenos”. Es que el arte de nuestros pue-
Fortalecer los eventos, exposiciones, ferias y merca-
blos madura sobre un soporte ancestral, que se
dos regionales, priorizando el protagonismo de los
adapta con lentitud a los procesos del mundo mo-
artesanos más tradicionales.
derno, dice el autor de “La Herencia Olvidada”. En
conclusión, hoy, el contexto es confuso. Cursos de capacitación, dictados por los artesanos
más experimentados y, en su defecto, por especialis-
tas en artesanía histórica.
Artesanos del futuro
Poner en valor cada pieza artesanal, explicando de
La producción de artesanías con fines comerciales
qué se trata, qué representa, para qué, cómo o por
creció de la mano del turismo, dando lugar a mo-
qué se usaba y quién la hizo.
dificaciones y adaptaciones que van en desmedro
de su calidad y autenticidad. De hecho, los cam- Promover precios más altos para las piezas más au-
bios en la forma de producirlas acompañan la va- ténticas.
loración de los compradores, que suelen desco-
Inventariar las artesanías históricas de cada comuni-
nocer el origen y significado de cada pieza y mu-
dad, propiciando su elaboración con los materiales y
cho más el valor justo que una obra auténtica tie-
técnicas originales.
ne para las humildes manos que la lograron. Es
necesario acordar medidas con los impulsores del Buscar soluciones para los problemas que afrontan
turismo para orientar mejor a sus invitados (ver los artesanos en la elaboración y comercialización de
recuadro). Tampoco se puede culpar de todo a los sus artesanías.
turistas si los artesanos, vendedores o guías de
Este punteo básico pretende alentar a cada Municipio a
turismo no saben poner en palabras el valor de
consolidar la identidad de su comunidad local y a conser-
esas piezas. Pensemos que detrás de cada artesa-
var sus paisajes naturales, porque –entre otros argu-
nía “auténtica” hay una solapada forma de resis-
mentos- son las especies silvestres que lo componen las
tencia para conservar la identidad cultural, ame-
que inspiran muchas de sus piezas o bien las que brin-
nazada por la globalización que también llega de
dan sus materias primas para hacerlas.
la mano del turismo, aunque luzca inofensivo. Y

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