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A nto nio

Cornejo Pol ar

IGbre y Latlnoa / , \ 1 ,i860.9 , ·;8 136s ,F H'!.IOne S re
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Humai1iddd~a:sy Educaci ón

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ANTO NIO ,CORNEJO POLAR

SOBRE LITERATURA

y CRITICA LATINO AMERICANAS

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EDI CIONES DE LA FACU LTAD DE flUMA;'>JIDAD ES '1 EO UCAClON UN IVGRS lDAD CE NTRAL DE VENE Z UEL A

CARAC AS /

1982

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Dep artamento de Publicacio nes. UniverSid ad Central d e

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de

Humanidades . Venezuela

y

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Educación.

Carátula: CARLOS VIVAS

INTR ODUC C I ON

L os art ícu los reunido s en este libro

abarcan un lapso de seis

años, entre 1975 y 1981, Y re prese ntan el desar rollo de preocupa~

ciones cr íticas de varia índole que, sin embargo, convergen en un punto central: el que t iene que ver con la urgencia de da r razón de la peculiaridad de la literatu ra latinoamericana y de su específica

inserción en un proceso histórico-social que , por definició n, es úni- co e irrepetible. En la Primera Parte se encuentran aprox imaciones

más bien teóricas, sobre todo al usivas a los problemas que enfrenta

la cr ítica en ':"J\mérica Lati na; en la Segunda Parte , en cambio, se re-

producen

trabajos sobre ternas

literarios concretos.

Esp ero que al

lector no

le sea especial mente

difícil enco ntrar la

relaci ón entre

a mbas

con la problem ática que actualmente acucia a la crítica literaria latinoamericana.

secciones, como ta mpoco el vínculo de todo el volumen

Caracas, junio de 1981.

5

A .C.P.

PROBLEMAS

Y PERSPECTIV AS

DE LA

CR ITICA

LITERARIA

LATINOAMERICANA'

Desde que la cr ítica literaria pro blematizó 5U propio queha- cer, dG8Cubriendo que no po día seguir realizándose sin una previa

autorreflexión: epi:;temológica en último té rmin o , una aguda se n-

saci ón de desc on cierto, de frustració n a veces, acompaña el ejerc i-

cio de sus varias modal idades. Si este r ast reo in te ri or va al fondo

in oc u lta-

blemente afecta a nuestra disc iplina , queda en claro m uy pron to

que lo que está en

tieo, o si se quiere, la validez del conocimiento que pro pone y, e n

definitiva, la legitim idad de su existencia m ism a.

de las cosas~ hurga en el sustrato úl tim o de la crisis q ue

juego es el estatuto c ientífico del discurso crí- .

Dentro de este contexto ge neral, universalme nte exte n d ido, ap arec e una pr oblemática aún más turbadora: la de la crítica lite- raria en Latinoamérica. En su base está la necesid ad de arti cular

coherentemente

las cuestio nes prop iamente científicas de la críti-

ca, ya de por sí inquietantes, con una realidad social que no adm i-

te la neutra lidad de ningun a activida d hum ana - y menos d e aque-

los pro -

llas que, como la c rítica, supon en una predicación sobre bl emas fu ndamentales del ho mbre.

juicio cau se extrañeza. En los últimos

años viene siendo común, e n efecto, la afirmación de la in man en-

cia como único horizonte legítimo de la crít ica : cumpl ir íase ésta

de la obra

literaria y en la reve laci ón de su estructura intrínseca, al margen

El iexto fue lerdo co m o presentación de la mesa r edonda orga ni zada po r la Universidad de San Marcos, en 1974, sobre el tema a que se re· fi e re su U lulo. Apareció en Acta Li teraria, 1 7, 1-2, Budapest, 1 975, y se reprodujo -como edito ri a l en ldiologies & Literatu re , 1 ,3, may -june

e n la m inucfosa descripción del fu ncionamiento interior

Tal

vez

este

último

1977.

9

de cualquier proyección que exceda los límites objetivos del texto

y al margen, tamb ié n, de todo enjuic iamiento acerca de su formu - lación esté ti ca, su sentido o su funcion alidad social.

Las tesis inrnanent istas son ob viamen te cOjIelativas a una

poética q ue a su vez , ahora con

enclaustramiento

dentro del ámbito de un lenguaje que se dice a sí mismo. Princi- pios claves del simbo lismo y la vanguard ia, tuvieron su especí-

respecto a la obra misma, señala

la radical au t onomía del fenólll e no literario, su

se

tl~ta .~e _a~e!!@!I el gr a.Q.o de fidelidad d e la r e presen ta ción ve r-

ba

l s; on r~specto a sus referentes_de realidad

!

pu es de ser así la úl-

tima palabra debería esperarse de las ciencias sociales, o emerger

es realmente la re a-

lidad" , sino - fundamentalmente- de iluminar la índo le, filiació n

y significado de esa imagen hermenéu t ica del mundo que todo t e x-

to from ula , incluso al margen de la intencional idad de su nuicu .

~sª.im agen no es nunca ni individualmente gratu ita ni socialmen- -

te a r bi t rarla :----

d e un a disputa impresionist a acerca de "cóm o

-

-

-

Este objetivo redobla su importancia en el caso de la crítica li te rar ia latinoamericana , no sólo porque la literatura lati noameri- cana está sustantivamen te ligada desde sus o rígenes a' una reflexión

¿ sobre u na realidad que un ánimemente se c o nsid era defi citaria)s i. n o, también, porque las imágenes que instau ra contienen co n fre- cuencia postulaciones proyectivas: hay en la literatura latinoame-

su erte de mod u lación propic iat oria q ue pa-

rece ensayar desiderativamente un mundo todavía no realizado. La cr ít ica no puede sosla yar estas categorías , ni cien t íficamente

- porque su propio obje t o d e conocimiento así lo ex ige- · ni ética- mente - porque el ejercicio de la crítica no es desligable de las op- c ion es básic as de qui e n lo re ali za .

ri ca n a, e n efecto, un a

Su puesto todo lo anterior, es claro que \1.D.-Cabe .en1e.ndeua.

co nstitu ción de la obra literariLc oll1o simp le traducc ió n de una

imagen del mundo previa e indepencliente. En realidad, esa imagen, inex plicable d e ntro de l contexto general que la engl oba, existe co- mo fenómeno literario sólo en la medida de la concreción (ormal que la instaura. Confiérele ésta su especific idad, q ue la diferenc ia

de otras artes, de otros modos del discurso lingüístico y de otros prod u cto s literarios , al mismo t iempo que le otorga una base m a'

t e ri al pa sible de ser incor porada al p roceso de produ cción de obje- tos cu ltu rales. Ha y qu e re conocer q ue la crítica in rnanentista vie-

precisos e n orden a la d es-

ne desarro ll ando m étodo s cada vez más

cripción de estas categorías fo rmales, y es posi,ble que, instrum en· talizados dentro de la perspectiva propuest a, pued an result ar efec-

ti vamente esclarecedoras. En todo caso, p uesto s en contacto de

servicio con la tarea de _~~~ r e! qe las jmágenes_d~Lmun­ do que provienen de la .peculiaridad latinoamericana, estos méto- dos tendrán que perde r el p eligroso m ime Lismo qu e suele vinctl-

~1Jc!o

11

fica razó n de ser en la dialéctica de un proceso histórico concreto,

el

décadas de l prese nte , resultan ahora universalizados y alcanzan

rango teórico sobresaliente.

literatura occid enta l de fines de l sigl o pasado y primeras

de

la

Sin d uda, aquí se encuentra la raíz del problema de la crítica

más visible parece em belesado con ciertos progresos de

li teraria conte m poránea. No la crí t ica toda, es cierto; pero sí su

sector hoy

disciplin as limítrofes, e n especial de la li ngüística y la antropo lo- gía, y disp uesto a sacrificar su contenido human Ístico al servicio

de un conocimiento cada vez más fo rmalizado, sin duda, pero tam-

bién cada vez más inútil. Frente a los nuevos requerim ientos de rigor científico, y en oposición a las graves defic iencias del histo- ricismo y del impresionismo, esta nueva crítica viene optando por

lo qu e en último término equivale a la sustitución del objeto mate·

ria de estudio. Su estrategia básica consiste en abstraer d el univer·

so li terario sólo aquello que resulte p as ible de co nocim iento a tra-

vés de una metodología muy f o rmali zada, c on 10 q ue se deja de - lado sectores fundamentales de la li terat ura y se in vierte el orden de las necesi dades del desarro llo de la crítica. Mu cho se pierde si

el rigo r c ie ntífico ilumina niveles fin almente acces o rios , depen-

dientes, y e lude una

ratura: su condición esclarecedora de la aventura terrena del hom- bre~Se trata de afirmar lo que no debería haber dejado de ser evi· e nt e: l as obras li ter arias y sus sistemas de pluralidades son sign os

y otra ve z lo que es el fu ndamento de la li te-

I

y

remiten sin exce pción posible a categorías sup raestéticas: el

h omb re , la sociedad, la

histor ia .t

-

-

de la crítica, entonces, descifrar el sen tido

de esa predicación cuyo- sujetOp rim'ario es el mu nd o; en otros ~ér­

mi n os , revelar qu ~jmagen

i o res, qu é conc ie n cia so'Cia l e indi vi dual la estructura y anima. No

universo propo ne la obra a sus lec-

-

10

" Es ta rea principal

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-

del

--

estructura y anima. No universo propo ne la obra a sus lec- - 10 " Es

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~ larIos, ¡rrestrictam ente, a mode lo s co nce bi dos

{ ot r as urgencias cu ltu r a l es y sociales -

- \

bajo e l impe ri o d e

Los problem as d e la crít ica son t amb ién , y e n más de un se n-

la enseñ a nza uni ve rsitar ia de la

am b os con apremio mani- científicam ente, co n rigor

cr eci ente, la' co m pleja t otalidad del fenó m en o li t e rario. El impre-

sio nismo,

r al es q ue

q ue cree resolver el problema con consideraciones gene-

ap e n as se solve n ta n e n u no qu e otr o texto sag a zme nte

comentado, y el cientific ismo , que o lvida to do 10 qu e se resiste a

fiesto, el gran reto co nsist e en asum ir

t id o agudiza d os , los p r o ble mas de literatura. En u n o y otro campo,

y

en

su s requerim iento s m etod o lógicos, de sfigu ran por ¡guaI la tare a de la cr ítica y de la enseñanza de la literatura. No puede ocultarse, sin

"crítica total" implican un

extenso y esforzado proceso y que su realización plena es impen-

sable e n términos individu ales.

de verdad co lectiva , sistem á t ic a , s in d uda grad u al y len t a.

L a Universidad debería ser el lugar donde este proyecto re- sulte posible.

embargo, que las n ecesidades de una

Se trat a de un a em p resa mú ltiple,

I

,

APEND I CE

PROBLEMAS DE

LA

CR ITICA,

HOY "

Laii lín eas que siguen no so n una respu est a específica al cues-

tiOl1<)XlO d e 'Text o Crítico . E stim ulado po r él , alentad o po r su a m - plitud , ex p on go algunas id eas so bre la crític a literaria y en esp ecial sobre la crítica literaria latinoamericana, que es la que interesa y preocupa con mayor urgencia.

Un pun t o de par tida vá lid o es r econoce r qu e la c r ítica vive en términos universales un a c risis de legitimidad , d e raíz finalm ente social y e pis tem o lógica , tanto porque su fun ción ha dejado d e ser

u n presu p u est o obvio , cu anto (y tal vez so bre todo ) porque se

cuestiona la valide z m isma de l conocimient o que pr o duce . Algu - nos d e los cam inos d e salid a que se han intenta d o , p robablemen te

lo s más visibles y "ex itos os", han termin ado por ah ond a r

b le ma : aludo a las var ias m o dalidades d e l in m ane nt isrn o y

f i ero c o n cre ta me n

sus méto dos -l o qu e po-

o bjeto de la c rític a a las p osi b ilid ades de

d ría interpretarse co mo u na mues tra ta rd ía de las ilusiones de l tec- nologismo.

el pro- m e re-

ajus ta i~ e l

te

a

s u

d e ci s ión,

e xp r e sa

o

t á c i t a,

de

Hay que reconocer que la crítica inmanente ha logrado un buen n ivel de for malización y h a esta blecido u n cierto espacio d e

obje tividad

estaban lejos de alcanzar; sin embargo, la mo neda, h ay q ue reconocer también

una grave tergiversación en el

desarrollo de la crítica. De hecho el imperio de los métod os del in- man entism o im plica una arbitraria limitación del hecho literario a sus dimensio nes pasibles de co n ocimiento bajo los térm inos y con-

ha sido excesivo y que ha supu esto

q u e el impresio nismo, el historicism o o la estilística

y para ver lo s dos lad os d e que el costo de este avance

diciones de esa metod ología, de suerte que quedan iluminados , Apa recíó e n
diciones de esa metod ología, de suerte que quedan
iluminados
, Apa recíó
e n Texlo
Graieo , lI I , 6, Ve rac ru z, en ero -a b ril, 1977. E s re s-
p u esta a u n a C' n ClIe sla o rg a niz a da por d ic ha r e vi s ta.
12
13
ciertos aspectos textual es , a veces los menos den reiteradamente, una y otra vez,

ciertos aspectos textual es , a veces los menos

den reiteradamente, una y otra vez, aquellos factores que detenni- nan que la literat.ura sea materia de pasión y de estudio.

Se olvida que la literatura es signo y que inevitablemente re- mit,e a categorías que la exceden : al hombre ,la sociedad: la histo- ria ; se olv~da, al mismo tiempo , que la literakura es prod ucció n so- cial, parte integrante de una realidad y de una historia nunca neu- trales, y tal vez por eso se omite toda referencia contextua! y todo discernimiento de valores. Falazmente eficiente, entrampada en la búsqueda de su "coherencia interior", cada día más esotérica y atomizada, la crítica inmanente supone en definitiva la renuncia a entender la literatura como actividad concreta de hom bres concre-

tos. Aunque se puede d isc utir la conveniencia

de o tro proyect o crítico , como in strumentos dispues-

de emplear sus mé-

interesantes, y se el u-

todos d entro

tos en orden a alcanzar u n objetivo distinto, es poco probable que así se alcance algo más que un eclecticismo a fin de cuentas insa-

tisfactorio.

Es in t e resante observar , complementariamente, las correlacio-

'CfifC.

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nes de la crítica inmanente con una poética definible en té rminos

la radical autonom ia de la litera-

tura , su enclaustramie nto dentro del ámbito de un lenguaje que se dice a sí mi smo, c uya primera vigencia se produce en el si mboli s- mo y en algunos sectores de la vanguardia (y ahora se extrapo la, en Latinoamérica sobre todo, como principio de la "novela de lengua-

je") . Lo que tu vo una específic a razón de ser en ia dialéctica de un

histó ricos: la poética que afirm a

proceso h istó rico

del siglo pasado y p rimeras décadas del presente, resulta ahora uni- versalizado y pret ende cambiar su estatu to : del de una poética de- termi nad a al de un a te o ría general de la literatur a . Es sinlomática esta correlación. Tal vez ex prese un curioso anacronismo de la crí- tica inmanenle, cuidadosamente recubierto por los gestos de un actualismo casi siemp re beligerante y polémico.

Frente a este panorama parece necesario reafirmar el carácter tran sitivo de la crítica, con respeclo a la creación litera ria, y la ininteligib il idad de ésta co mo categoría autónoma, desligada del proceso h istór ico d e la cu lt u ra (que es -ahO rA resu l ta nec es ario re- caer en la evidencia- un proceso soc ial concreto). No se trata de sociologizar el co nocim ie nto de la literatura, y m enos si por este

co n creto, el de la li teratura occi de ntal de fin es

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camino la literatuta tennina siendo poco más que una fuent~ d

comp robaciones par a t es is ya establecidas en la explicació n .d e u~

horiz o nte más vasto , pero sí

La necesidad de ev itar esta abstracción es imperio sa e n Latinoam é_

rica, no sólo porque todo pulismo deviene aqu í, ante una realidad

cada d ía más host il

al hombre , en gratuid ad culpable , sino, ta m -

bié n , porq ue la literatura latinoamericana parece defini rse justa-

de evitar un a abst racció n ileg ít im a,

mente

por la peculiaridad de su inserció n

en una sociedad ig~al­

mente

peculiar,

comparación es

la li teratura y la

distinta , al menos si el ténn in o d e soc iedad occidentales,

Al señalar lo anterior no estoy pensando sólo

e n la co nsiste n_

te tradició n realista de la lite ratura latinoamericana, n i en su tam- bién consistente vocación de servicio político, aspectos ambos que ahora sue le n conden arse como "defectos " a pa r tir de la extrapo la-

ción de un concepto de literatura que en el mejor de los casos no cor responde al objeto que se juzga; estoy pensando, más bien, en la conflictividad implícita en una literatura producida por socieda- d es inte rnamente het erogé neas, multinacionales incluso den tro de los lím ites d e cada país, señaladas toda vía po r un proceso de con- q uisla y una dominación colonial y neoc olonia l que sólo una vez, e n Cuba, se ha pod ido romper d e manera definitiva. Una literatura producida por sociedades de esta manera constituidas no puede

dejar d e reflejar y/o reproducir lo.:; múltiples niveles de un conflic-

to q u e i mpre gna

Es indispensable ~clarecer~entonces, el mod~ específico de - la ~rt.¡c ula c ¡?n ~e esta, li ~e~atura con esta sociedad ) lo qu e importa d efinir en term mos hlstoncos el funcionam iento de la instit ució n literaria, los modos de producción que emplea, el sistema de comu- nic aci ón en e l que se in scribe . Mientras no sepamos qó mo funci on a socialmente la lit eratura latinoamericana será práct icamente imp o- sible comp render co n rigor el sentid o de su· desarro llo histórico y hasta sus man ifestac iones text uales conc retas: La indefin ic ión en este campo ha llevado, por ejemp lo, para señalar sólo el caso de

la to ta l idad de su estru ctu r a y diná~ni c a,

más

y a remitir hacia el folclore la literatu ra de los estra l os más depti-

midas de la sociedad latinoamericana. Se ca n c ela ~s í un ~r.iqu ísimo hor izonte de creaci ón y e n algunos casos se asume c omo único es.

bu lto, a pri vilegiar en térm inos absolut os la literatura "c u lta ",

pacio lin güíst ico

completo de las lite raturas en lenguas " nativas", o considerándo -

e l d e las lenguas "m o dernas", . pl;"esci ndi endo por

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las sólo a la mane ra de estrato arque ológico, como si efcdivam01ri;e hubieran dejado de producirse a partir de la conquista.

Algo similar sucede en los últimos años en los estudios sable

la novela latinoamericana. Se ha hecho frecuente detectar en la no-

vela ·regional sobre tod o ciertos

len ser descritbs como propios del mito, la epopeya, la historia, los

relatos folcló;icos, el testimonio, la denuncia social, etc. A partir de un cierto conéept o de novela, con frecuencia del de "novela de lenguaje", se establece la defectividad de estas formas heterogé- neas y se postula la necesidad de liberar a la nueva novela d e esas

impurezas. No se sospecha siquiera que tal hetero geneidad, al mar-

gen de producir un sesgo peculiar en la c onstituci ón de l género, re-

presenta la formalización del conflicto básico de una literatura que quiere revelar la índole de un universo agrario, semifeudal, con re- cu rsos y desde perspectivas que inevitablemente están señalados por su procedencia citadina y burguesa. La tensión que subyace en este

naturalmen te incluye en primera línea un conflicto

proyecto, que

el emento s no novelescos que sue-

en tre culturas distintas, según se hace evidente en el indigenismo, determina la apertura de la forma novela para dar cabida a otras formas que provienen, no de la instanc ia productiva, sino , más

bien, del mundo referido. Este hecho específicamente literario, pues consiste en la mo dificación de la estructura del género, incl u-

de su

peculiar correlato social; o sea, al margen de la heterogtmeidad bá- sica de la sociedad y cultura lat inoamericanas. A partir de aquí es por lo menos dif ícil insistir en los habituales enjuiciamientos ac er- ' ca de las formas no n ovelescas y en 105 requerimientos de una no· vela que se ciña a las vi rtua lidades d el género, especialmente si esas virtualidades están concebidas e n términos de un contexto distin-

so en sus aspectos

formales , resu lta inex plicable al m argen

to como es

el eur opeo o norteamericano.

anterio r creo que se desp rend e la urgen cia de constituir

una crítica que consulte constantemente la peculiaridad de su ob- jeto', una crítica con sig no latinoameric ano. Está demás aclarar que este proyecto nada tiene que ver con cualquier beligerante ais-

lacionismo, siempre empobrecedor, pues resulta obvio que su de- sarrollo requiere el conocimiento y la asimilación discriminada del ejercicio critico propio de otros ámbitos. También es obvio que

que cuidar el rigor cie ntífico de

De 10

esta crítica, así entendida, tiene

16

:::1l8 _;_l.)'_(lluLcioh2.'~ y tie[jarrollar cuidadosamen te una metodología ::oL-3L8nte y enCa'L

i~l!:i.,':>i0ra ~D.fa-i:;l'Zar finalmente que la crítica literaria latino- BHh,)1"i_",!~I.i:!;;' deb:ría considerarse a sí mism a como par te integrante del proCC80 de liberación de nuestros pueblos, no sólo porque de alguna manera es también critica ideológica y esclarecimiento de realidad, en cuanto define la índole de las imágenes del mu ndo que

la li teratura

terísticas de un proceso de producción que reproduce la estructura

de los procesos sociales, sino, también, porque al proponerse un desarrollo en consulta con los requerimientos específicos de su

objeto está cumpliendo, en

portante tarea d e descolonización.

p ropo n e a los lecto res y en cuan to determina las cara~­

el orden que

le correspon de , una im-

fundam entales (adecua-

ción a la peculiaridad de la literatura latinoamericana, rigor cientí- fico y metodológico, integración al proceso de liberación social), la cdtica literaria latinoamericana aparece como una vasta y com - pleja empresa que exige, cada vez más urgentem ent e, formas de trabajo colectivo- e interdisciplinario. El cumplimiento de sus ob- jetivos requiere una difici l transformación de los háb itos del tra- bajo crftico, todavía muy ligados al individualismo académ ico, y es posible que esta transformación sea la condición necesaria pa- :ca solventar eficazmente el pro yecto de una crítica de verdad la- tinoamericana.

Inc1us 9-- si se le resume en sus líneas

17

.'.

.,

E L PROBLEMA NACIONAL EN LA LITERATURA PERUANA*

Una parte nada despreciable de la reflexión sob re el proble- ma nacional en el Perú h a sido formulada en referencia inm ed iata

a nuestra li te ratura , ta l vez porque en el momento en que se agu-

di zó la urgencia de una definición nacional, en las decadas de los 20 y los 30, "la renovación literaria fue considerada como parte

integrante de la renovación nacional",' o tal vez porque se com-

p r endió, desde perspectivas distintas y ha'sta opuestas, que la li te- ratura despliega u n horizo n te ideológico que permite conoc e r, ex-

plicar y valorar las tensiones y los conflictos del pro-ceso histórico . de una sociedad: en tre otros, pero en primera línea dada la agen- da del debate de la época, los que problematizan el carácter nacio-

nal d e las di ve rsas formac io nes socioc ulturales que

Perú. En este orden de cosas no es irrelevante que Mariátegui, el más enérgico y lúc ido intérp re te de -la realidad peruana, concedie- ra a la li tera tura una atención constante, profu nda yentusiasta. 2

constit uye n el

EN BUSCA DE LA UNID AD

Durante un extenso período la literatura resultó ser, enton- ces, uno de los espacios privilegiados para la discusión sobre l a identidad nacional peruana. Por razones absolutamente obvias los temas de lo n acio nal y de la lit eratura nacional tenían que pl an- tearse en [unción de la Índole heterogénea de la realidad y cul tu ra del país, pero dentro de algún proyecto que transmutara - siquie-

*

Apareció

en Quehacer,

Lima, 4 abril 198 0.

1.

AdalberL

Dessau:

"Literatu ra y sociedad en

las ·o bras de José Carl os

Mariátegui" , e n:

Amauta, 1971, p. 76,

y el problema nacional", en: Emilio

de hisloria, Lima, Amauta, 1979.

Antonio Melis et aJ.: Mariátegui: tres estudios,

Lima,

er.: Alberto Flores Gal indo : "Los in te lectua les

Rom e ro el a J., 7 ensayos: 50 años

2. Una b ibliografía sobre

Tom ás G.

cuenLra en:

las re laciones

Escajadillo: "Para leer a Mariátegui: 2 tesis y 7

de Mariálegu i y la li le raLura se en·

ensayo;;", en: Emilio Romero e l al.: Op. cit., pp. 57 y ss. I 19
ensayo;;", en: Emilio Romero e l al.: Op. cit., pp. 57 y ss.
I
19

ra en el plano del deseo- lo heterogéneo en homogéneo, lo múlti- ple en lo ún ico y hasta los conflictos en armo nía . Se tra taba de en- contrar la categoría unitaria que permitiera hablar de un a literatu- ra nacional peruana.

Agüero .

La propuesta más escueta

fu e, sin duda, la de R iva

Mediante una simple operación mutiladora él y quienes siguieron

su línea de pensamiento optaron por definir una única tradición

y por propugnar un único destino para la

ción y destino hispánicos, estableciendo que el proceso histórico

que unía a aquélla con éste constituía el corpus de la literatura del Perú. Como parte de un discurso desde el poder (de una clase que era también una casta), el de Riva Agüero y sus continuadores ex- pulsó de la nación y de la literatura nacional a t odo componente

que no fu e ra hispánico

e n su raíz, forma y espíritu. Lo indígen a

r esu ltaba se r lo Hexótico" -es decir: lo no nuestro- y su literatu - ra --en el mejor de los casos- un quehacer primitivo sin rango es-

literatura peruana : tradi-

tético y sin

vínculo

posible con la literatura nac iona1. 3

Todas

las otras propuestas inicial es giran

en t orno al c oncep-

,to de m estizaje -au nque no siempre sea ésta la palabra escogida. N aturalmente la t eoría del mestizaje dio pie a in contables varian~ t~s: desd e la ve rsión fuertemen t e h isp anista de Gálvez, p ara quien ~l r caudal litera rio de este s i gno d.ebería a coger a l gunos pocos in~ gredientes indígenas: el tema histórico del Incanato y ciertos con- tenidos anímic os p rop ios del fo lclo re;4 h asta la propue sta agres iva- mente indigeni sta de More, para qu i en la ma t r iz n acio nal es y de~

r---- Be ~·seguir siendo la quech u a, a unque el desar ro ll o his t ór i co h aya

t~nturbiado su p ureza con com ponentes

occ identa les. s

"'tf!

(:

,

"t.L:i4

¡

Un punto intermedio ocupan las tesis de Sánchez. Propicia-

dODld e un "totalismo peru al.1ista" que ponga fin

bre hde oponer gal lo a gallo",6 Sá nchez no logra pr ecisa r e l ca rác -

a " la vieja costum~

3. José de la Riva Ag üe ro:

.l.;-,h¡.l tll,J. Lima, Rosay, 19 05 .

Carácte r de la lite ratura del Pe rú ind ependie n·

t~r de. Sll ?ropuesta integradora, pero --en cambio, en su práctica

h lst onografica- consigue ampliar el corpus de la li teratura perua-

incorporación de la literatura prehispánica, en especial

la inCaiCa, y encuentra un resquicio para apuntar la importancia de

la

na .cOI~ la

tr~d~ción folcl~rica. Ambos aspectos están, sin embargo,

m~y

me~l~tlzados: lo Incaico semeja ser una prehistoria gloriosa pero

?efl,mhvarnente muerta y el ejercicio moderno de las literaturas

md

lgena . y popular sólo

es considerado en la medida e n

que pueda

ser

asumido y transformado por la literatura erudita.?

.

Los planteamientos de Mariátegui sitúan la discusión en otro

mvel. Por lo pronto, incorporada dentro d el p ro yecto global de la

revolUCIón socialista, la cuestión nacional de nuestra literatura de-

para adquirir -ade -

mas- un contenido político : no se trata sólo de conocer la reali- dad p2rucma, y dentro de ella a la literatura, sino, sobre todo, de ~ransformarla. En este sent ido Mariátegui no se preocupa tant o por

ja ,de

ser un

tema

exclusivamente académico

t iem.

p? no es tá en saber cómo ha sido el Perú; está , más bie n , en saber corno es el Perú"),a ni por fija r explícitamente e l corp u s de la lite-

ratu ra nacional peruana¡ se preocupa fundamentalm ente por ras-

trear la dinámica histórica de nuestra sociedad y por contribuir a

su ;ncausamiento hacia el

esta en el futuro y la literatura nacional sólo adviene cuando se cancela el colonialismo y se supera la apertura cosmopolita. Mariá- tegui vio en Vallejo 'y en los indigenistas de la época a los fundado-

socialismo. Por esto , para él, la nación

mdagar en busca de una trad ición ("el problema de nuestro

res del período nacional de nuestra literatura. Tal criterio armoni-

z~ bie n co n la reiterada

cIa del problema indígena --entendido en términos sociales- den-

tro de Jos co nflictos a resolver para la constitución de una nacio~ nalidad auténtica.

de Mariátegui

no advertll' de mrnedlato que a lo largo de su desarrollo hay una permanente asociación de reivindicaciones jnd Ígenas -u na de las

af irmación m ar iateguiana de la prevalen-

Seda. una .burda . fa lsi ficación del pensamiento

• <1

J Jo sé Gálvez:

Posib ili d ad es d e ull a genuina litera/ura nacio na l,

Lima,

7. ~a ~opiosa bi blio~rafía de Sán c h ez sobre el tema comien z a con su tesis

;';1.:~LMor<\l, 1915.

.f!.ns.:!yo so bre la literatura

nacional (1920) y culmina ' en: La literatura

,

5. , " Federico More : " De u n ensayo sobre las lileraturas del Perú" , en: ](os·

ho, 1, 34 , C usco, 7

marzo, 1925 .

peruan a. Derrotero para u na historia cultural del Perú; ' Lima

1 ~G 5' 1 966 , 5 tomos.

'

Ediventas

,

.

6.

Luis Alberto

Sánc he z :

"Bati burrillo indigenis ta " (p.

70) Y "Punto fi -

8.

,Jüf,¿ Carlo s Mar iátegui:

7 ensayos. de inte:p relación de la realidad p e-

 

nal con Jo sé Carlos Ma r iá legui" (p . 8 6), en: Ma nu el Aquézolo Castro

ruana,

Lima,

Amauta , 1 969

(declmosépttma

ed .;

la

primera d ata de

(comp . ): La polémica de l indigenismo, Lima , Mosc a Azul , 1976.

 

1928), p . 335.

20

21

l

"En. el Perú el probl:ma de la un idad es mu cho más h ondo, porque

aq u l n~ hay que re sol v er una p l uralidad de trad ic i ones lo cales o regio· nal.cs , SI.~O una dua l.idad d e raza, de lengua y de sentimiento, nacida d e

la uwaslon y c(:mqUls t .a del Perú autóc~ono po r una raza extranjera qu e

ni ab-

no ha conseguido fUSIOnarse co n la raza ind ígena, ni eliminarla sorberla" . 14

cual es es precisamente la lite ratura indigen ista

ca- con un

De aqu í su preocupación por dejar en claro la "coincidencia vici.

ble y la

mo,9 lo que lo lleva a afirmar que, en el marco específico de la so- ciedad que interpreta, no es posible adherirse sólo a una de las dos causas. lO Aunque no de manera explícita, Mariátegui parece com- pren der que el "nacionalismo pe ruano" del in d igenismo 11 es tal porque precisamente pone en relación productiva la vertiente na- tiva con atributos culturales y condicionamientos sociales de otra raíz histór ic a. No hay que o lvid ar que para Mariátegui el indige ni s- mo, como inicio del período nacional de nuestra literatura, niega

y can cela la etapa colonialista, como es claro, pero supera la etapa cosmopolita. De hecho, a Mariátegui no le escandalizaba una deno- minación como l a de "indigen is mo vangua rd ista", por e j emplo 12

y 10 que ella signifi·

sistema conceptu al y una práctica política universaleG.

consanguinidad íntima" del indigenismo con el soc ialis·

'

cons ec uencias se reflejaba en

de su tes.ls sobre el modo com o esta dualidad social

nuestr~ lIteratura, pues el enunciado del carácter no orgánicamen-

te naclOnal d e la li t.eratura peruana se diluye más tarde en el cur-

so de l aná li s is hi s tór ico del pro ceso literario, y en alguno~ casos de- saparece porque quedan fuera del objeto de estudio los extremos de uno de los polos de la dualidad: la literatura o,ral del pueblo

q.u~c .~ua ffi?der?o, por eje mpl o. En todo c aso llueda en pie la de-

fm lclort p nman.a '! algu~as aplicaciones lum inosas, como la qu e

su~ya~e e~ e l ~lstmgo teo rico entre l i teratura indígena y literat.u-

ra mdlgem sta; y qued a en p ie, sobre todo , una nueva al t ernativa

para comprender nuest.ra literatura sin mutilar su pluralidad . No e~ qu e d esapa rez ca el criter io d e un idad, pero se l e relativi z a m e - diante. un t ratamiento histórico que permite pensar tanto en su paulatino logro cuanto en el múltiple y con flictivo proceso que le antecede. ~?y se sa be que la unidad no se plasmó y hasta se pued e pensar leg1t.lmamente que éste no es un objetivo deseable: en to·

tesis de Mariátegui, cabe ahora

do c~so, gracias .prec isamente a la

Es c.ierto q u e Mariá tegui dejó sin desan ollar las

EL RECONOCIMIENTO DE LA PLUR ALIDAD

Mariátegui acompaña su reflex ión sobre el proceso históric o de la literatura peruana con el enunciado de ciertas categorías de análisis destinadas al examen de algunos caracteres que sin dejar

de se r históricos , por cierto,

maticidad que sólo fluye en los "tiempos largos", por encima de la

seguim iento histórico específico.

Dentro de este contexto es que hay que situar su afirmación acer-

ca del carácter "no orgánicamente nacional" d;;"la literatura perua-

t al caráct er pr e side el desar r o ll o

total de la literatura peruana, inclusive durante ese breve lapso en

el que Mariátegui percibe el comie nzo -pero no la realización ple-

representan la consta nci a d e u na s ist e-

periodizaciqu más concreta del

~surrllr como obje to de reflexión la heterogeneidad esencial de

una

lttera t.u ra que en modo alguno pu ede ser más unitaria que la gregada realidad de la que nace .

d is-

para la crí tica y la his-

tona literanas la categorí a de p luralidad, se cancelan para siempre todas las opciones que a nombre de una falsa unidad cercenaban

d proc~~o y e l corpus de nu est ra li terat ura. En otras palabras: la

~cep~acJOn de la heterogénea multiplicidad de la literatura peruana ¡mphca, d.e u n~ parte, la reivindicación de l carácter nacional y del estatuto lIterariO de t~dos los sistemas de literatura no erudita que s~ pr?du~e~ en e l P eru; d e ot r a , permite desen m ascarar la ideo¡o- gla ~lscnmInadora, de base clasista y étnica , que obtiene la hom o- geneidad median te la supresión de toda manifestación literaria que

. N.o est~ demás subra yar que al ganarse

14.

15 .

op. cil.,

O p. ci/. ,

p . 206. p. 335.

23

14. 15 . op. cil., O p. ci/. , p . 206. p. 335. 23 na.

na. 13 P arece correcto apuntar que

na- de una literatura nacional.

Com o

es propio

del pensami ento de Mariátegui, su seña la-

' mi'ento del carácter no orgánicamente nacional de n uestra literatu-

, r~deriva

y es p arte de u na interpretación global de la sociedad :

"Intermez zo

polémico" , en La polémica

Mar iá legui sob re la mate ri a es·

la épo c a e l deolog ía y poUt ica.

9. Op. cit., p. 327.

10.

José

Carl os Mariátegui:

Op.

cit.,

pp . 73-77 .

11. Op.

cit.,

p. 76 .

12 .

13 .

Ib ídem.

Los. textos más importantes de

, Op. cit.,

,

p. 206.

El artista y

22

tán recogidos en:-7 ensayos

7

12 . 13 . Ib ídem. Los. textos más importantes de , Op. cit., , p.

no

pertenezca o no pueda ser acumida cen

comc dhlG!c¡ (

or

~J gt l.l·

j¿,: ,;I!";;'~'!~~~¡;!.S !-" J,~¡t;\ los id iomas y prácticas literarios y los

po

que

norma lo

que es

o

no es nacioi1 a1 .l 10 cj ll e

~'~ t')

n o

02:1 Ji.

<::i

.::ujt,c::: de c on :Uffiv, ¿TI últ imo término , camb ian

la instituc iona-

teratura.

ESQUEMA DE LA PLURALIDAD

Al ma rgen de la diversidad zac ió n del proceso h istórico de

diacró n ica que pel1nite la p eriod i- nuestra literatur a, inc luyendo 'las

lite raturas preh ispánicas, existe una d iversid ad ta nt o o más

signifi·

cativa que se despliega sobre un m ismo eje tem poral. Un

primer

análisis de esta última permite señalar la coexistencia d e 110 m~nos d e tres sistemas: el de la literatura e nldita escrita en español, que es la que norm almente ha monopolizado la denomin ación de lite· ratura peruana, el de la literatura popular en español, y el de las lite raturas e n le nguas nativas , don de prima co n toda evidencia la

li teratu ra oral qu echua . Aunque la provisionalidad tentativa de es· te esquema es obvia, tanto po r la imprecisión de la nomenclaLl1 ra empleada cuanto por la excesiva ge n erali zación d e sus deslin de:;, lo cie rto es que la lripartición prop ue sta da razón de laG q uieb, as menos ocullas y discutibles: las que, en trazos gruesos, disgregah el

conjunt o de la

Es claro q ue los límites entre estos sistem as están constitu i- dos por la convergencia de varias, notas dife re nciadoras, desde los distint os idi omas y la diversa materialidad de sus medios (escritu-

tipo de estructura económ ico-soc ial

probable que el mejor camino para fija r COI!

ra'/oralidad ), hasta el distinto

que los solventa. Es

nitidez esos límites, para establecer la naturaleza interna de cada

sistema y para de finir su estratificación in terior, sea el es tud io por-

lite ratura que se prod u ce en e l Pe rú. 16

menorizado del modo de

r itariam ente en cada uno de e ll os y d e l a manera como se in scri-

ben"'en ' el contexto diferenciado de la realidad social . En esle or- den de cosas no parece debatible que cambian de uno a otro caso

p rodu cción literaria que funcio na.p io-

i6.

. Es nece s ario ins ist ir en que se traLa de un e s quema pre l iminar. ~o co n- ~ 's ide ra po r esLo subsistemas (dentro de la li tera tura q U1c hua eXl sle, por

.

ejemp lo, una culta y otra popul ar ) y estratiricac iones inl.eriorcs (com.o

(¡lII,

las que señala. también con carácler de subsistemas. Alejandro Lo<;:¡o.ol

. dentro de lo qu e él denomina "lltera lu ra Ilust rada"), Ce. AleJ<lndr? Lo

sada : Crea ción y

lJispanoamét-ica y en el Perú. L im a, San Marcos, 1976. Sobre los si~le·

ma s en e l arte perua n o, cf.: Mirko La uer: "Lo

andir . o en clar l e p '~r u a'

<\ I.p

praxis. La pro ducCión lite ral ';a como p rax is soc Ia' en

n o", e n : Sociedad JI Política. IIl, a, Lima, reb re r o, 1980.

,;

24

}¡dad, h fU.ncione¡; y lo::. valo res literarios y por consiguiente se ,l~odiíicb el cOrJ(;epi;o mismo de literat ura. Valores com o la origr-

nalidad o la modernidad están privilegiados como tales en el siste- ma de la literatura erudita, pero desaparecen casi por com pleto en los otros, mientras que ]a fu nción m ítico-propiciatoria que rige todavía un sector de la literatura quechua no tiene cabida orgáni- ca dentro del primer sistema, por ejemplo.

Esta diversidad es sin duda el gran reto que t iene que enfren-

tar la crítica y la historia literarias en el Perú. Es indudab le que hasta hoy su equipamiento teó rico-metodológico responde a los requerimientos del estudio de la literatura erudita, pero es también indudable que carece de alternati vas p ara t rabajar sobre los otros dstetilas y -por supuesto- para integrar la global ización de todos 2110s como ~gnos distintos de u n a hist oria en la q ue partic ipan de modo diverso y hasta opuest o. Para es te fin el pensamiento litera-

rio tendrá que instrumentaliz ar apor tes pro ve nien tes de otras d is-

ci plinas,

vindicar la tarea casi olvidad a de quienes iniciaro n las recopil acio-

nes y análisis de la literatura pop u lar y de la literatura quec hua.

sobre todo de la an tr opología y de la lingü í stica, p ara rei-

s

LOS ESPACIOS DE CONFLUENC IA

La dinámica de estos sistemas no es la misma, ciertame nte.

Mientras que la literatura tabla relac iones orgánicas

nal, lo q,ue en nuestro caso suce de por Jo menos desde e l moder- nismo, las literaturas en lenguas nativas se ensimisman en su clau-

sura, incomunicadas inclusive con otras de características semejan- tes, y demoran mucho más su ritmo de transformaciones interna.s -en toJo lo cual no deja de observarse la situación op resiva qu e

mism a d omi-

nación social que sufren los grupos que las producen , y la rearcai- zac ión a que se ven sometidas por su ubicación en la estructu ra global de la sociedad peruana. 11

soporta n est as literaturas, al fin y al cabo suj etas a la

e rudita se tran sfotma co n rapidez yen- co n sus similares del circuito internacio-

17, Aunque resulta evidente, no está demás subrayar que la existencia de

estos sistem as se explica en térm inos sociales y tiene un obvio conteni·

es tá referida a la estra t ifica.

ción opresiva q ue gobierna el conjunto de la sociedad peruana. Dentro de ella se confundün facto res propiamen te clasistas con otros de nalu-

d o de esta misma índo le. En

este sent id o

25

Sucede que pese a la diferencia estructural y al distinto ritmo histórico de estos sistemas literarios, de donde surge su estatuto autonórp~co, cabe observar cierta dinámica convergente, por cierto que extraordinariamente con fli ctiva, que logra fundar algunos es~ pacios de relación comun icativa entre ellos: ccrrnunicación inesta~ b le, ambi gua y c o ntr adicto ri a, sin duda, p ero sufi cientemente s ig nifi cativa . Ella comp let a el esquema de la mu ltip licidad de las hte~ raturas que se producen en el Perú.

No son muc hos estos cas os de convergenc ia . Algun os además son p oco sistematizables, al meno s por el momento, porque suce~ den sobre todo en el campo de las literaturas menos conocidas. Una observación ligera permite, por ejemplo, establecer que nues-

tra li teratura p op ular en español fun ciona e n

claje de las normas formales y particularmente estilísticas que la

literat ura erudita va abandonando en su muy fluid a reno vaci ón, pero no parece posible, con los instrumentos crítico-históricos ahora di sponibles, determinar la legal idad, los caracteres espec í- [icos y el sentido social concreto de esta relación discrónica. En otros casos la dificultad viene dada por la ausencia de conocimipn- tos pormenorizados sobre determinados períodos de la literatura qu echua: as í, por ejemp lo, salvo e n lo qu e toca genéricamente a los estratos referenciales y temáticos, o en lo que alude , también genéricamente, a la modu lac ión d e un to no anímico, es imposible

la lír ica q ue-

definir el mc;>do exacto de la re lació n entre e l yaraví y

chua pre hispánica o inm ed iatamente posterior a la conquista.

del yarav í, como alte rna tiva frente a la poesía ilus trada, no pud ie- ra prosperar: su cancelación es correlativa al fracaso de los movi- mie ntos eman c ipadores de raíz in dígena y al éxito posterior d el proyecto independe ntist a criollo. Sólo en las primeras décadas de

este siglo, cuand o el movimiento

ve les apreciables de co m batividad, puede n

de un contexto hi stórico distinto , los gé rm'e nes inmersos e n la ex- pe riencia so lita ri a d e Me lga r.

En t O?O caso , cuand? aquellas condicio nes se cumplen, la convergencIa aparece medIante la incorporac ión de uno o más

componentes ajenos, de alguna manera correspondientes a los sis-

t e mas popular o

te ratu ra eru dita. T al se p roduce po r lo m e nos en dos movimientos

indígen a, dentro del circuito productivo de la li-

indígena alcanza nuevamente ni-

re tomarse , y ya den tro

parte como un reci-

literarios orgánicos: el criollismo, de menor significación, y el indi- ge ni smo, much o más im portante y consistente .

8L CRIOLLISMO

En el criollism o 18 la con vergencia se produce med iante la apert ura del sistem a de la lit eratura erud ita fren te a los estratos in - ferio res de la sociedad n o and ina y a la li ter atura que les corresp on- de: la literatura po pular. Aproximación en mayor o menor grado

propone e l c rioUi s-

mo se e ntraba en el estereotip o de una im agen popular no con flic-

tiva y no trasciende

pre jui c io sa y paternalis ta, s in embargo , la q ue

del plano referencial: pe rsonajes y ambientes

po pulares

son evocados con simpatía y hasta con admiración, pero

dentro de

un esq uema litera rio

en el que está n marginados de t o da

produ ct ividad. El cr io llismo los

sobre vue la.

"

A es te efecto basta señalar el modo co mo el criollismo in ten- ta asu mir el lenguaje popular. De Palm a para ad elante el estilo co s- tumbrista se funda en la captac ió n y repetición de formas lingü ís- t itas efec tivamente h ab ladas por el pueblo, pe ro e l resultado de es- ta tarea rec opi ladora no d eja de tener un res ultado contradi cto rio:

la crea tividad d el lenguaje popular. puesta de manifiesto en su ra - pid ísim a flu e ncia tra nsfo rm adora, se solidifica e n el estiio costum· brista a través de fó~m ul as que en vejec en pronto y para siempre.

1 8 . A más de [os textos cl ásicos s obre el criollismo, cf.: Armando Zubiza '

neta:

Perfil 'Ye n /raña

de

" El" Caballero

Carmc lo "

L ima

Un iverso

1968, y Tom ás G . Escajadi![o: " Estud io PI'úli minar'" a: J osé Die? Can:

seco: Estampas mula/as. Lima, Uni ve rso, 1973.

27

El examen de los espacios de convergencia puede resultar es- pecialmente fructífero cuando su constitución se desarrolla al in- terior de la li t eratura e rudita, en sus zonas de contacto con los otros sistemas y median te un proceso histórico que acum ula en esa

dirección un ejercicio literario apreciable . Esta úl t im a condici ón delata la existencia de una racionalidad social que ofrece la base

para un desarrollo literario más o

o una esc u ela literaria , mien t ras

menos coherente , el cual puede

llegar a constituir un movim ie nto

que su ausencia, graficada e n

gánicas, señala la desaparición

tid o u n desarro ll o. No es

casual, po r ejemp lo, que la experiencia

manifestaciones esporádicas e inor- de la base sociatque hubiera perm i-

s e a fi rma [a legitimidad de [os s iso

temas n o erud itos y se en fatizan sus valores , debe observarse la injusti· cia de base que. [es da o ri gen.

ralez a étnica

Por eso, al tiempo que

26

sus valores , debe observarse la injusti· cia de base que. [es da o ri gen.
En cambio de asumir esa creatI vidad, los :ostumbrl:;t<J:;:.;e apropian de sus produ ctos y

En cambio de asumir esa creatI vidad, los

:ostumbrl:;t<J:;:.;e apropian

de sus produ ctos y Jos paralJzan. A la hnga, elli

onces

¡ el lel1guaje

popular no funciona en el crio llismo com o tal -como creaClón h-

bre y constante- sino como parte del aparato de la representación

narrati va:

un dicho popular es equivalente, así, a la descripción

cost u mbrist.a de un ambiente popular: ambos son cosas, no palabras.

sintomático que los valores po-

pulares que resalta el criollismo y sm:citan su admiración son, por

ló general, los valores que la vieja oligarquía aris/;ocratizante quiso

representa r (el honor, la lealtad, la valentía personal, un ciert.o

idealismo, etc .), en

ta perspectiva, que es equipar8.ble a la de un ciert.o indigenisfno se.

de l p r o ce so de radica Ji:¿3ción id¿o. de esta conie n te, parece ser el ara·

ño r ial, ' pronto superado de ntro

contra del avance de la bw"gu.a¡;ía moderna. Es-

,

1. Por Jo demás, no deja de se r

lóg ica qu e preside la evolución
"

do máximo de la incisividad cr ítica del cl'iollismo. Tal cOLLeGéld d2

su resonancia social no está desligada del empleo sólo m imét.Ico de las formas lingüís t icas populares: en am bos caso::; se nota que el acercamiento del criollismo a lo popular es superficial e iasatur¡~c­ torio; es, sobre todo, ideológica y literariamente improducti\lü, De aquí su clausura ,como alte rn at iva válida pa ra la li teratura n 2cioi'Jal .

EL I NDIGEN ISMO

Aunque con una base estructural muy semejante a la del C!'JO- ll i smo, e l i n digeni smo rep resen ta, s in emb argo, un fenómeno ia '~ 'J ­ lógico y literario mucho más complejo y 5i1l duda h i:lrto m ás im- portante. No es posible resumir aquí su proceso histórico ni dite-

pero ::'1 c~be mellc io nm' la

ñar el esquem a de su base estructu ral,'9

19.

'

Lo~ estudio s reci entes qu e r ep lant ean el

•[

' la

literalu l'a s on:

Ange

l Ra ma:

"E l área

pro b le ma dd indigenism o en cultur al andin a ( hi spanismo,

.IA

.

meslicismo,

indi ge n is m o)", en: Cuadernos Americ anoa, XXXIII , Mé x i.

ca , noviem bre·diciembre 1974; Angel Rama: "José María Arguedas

transcultur ad o r" , prólogo o : Jos é

Mar ia A/'gu e das.

Señ ores €' in dios,

'.

Bue n os Aire s, Calic an to, 1976; Agustin Cueva: "En pos de la hi storiei-

"j

J,I¡ dad perdida . Co ntribuci ó n al d eb a te sob re la literatur a indigenista del

, " Li m a, 1978. eL tambié n mi s arti culas: "S obre el modo d e p rod u cció n

, de

la literatu ra Indigenista", e n : Histo ria, problema y promesa. Home -

Ec u ador",

en:

Reuista de Crí tica Li teraria Latinoamericana, I V, 7.8,

naje a Jorge Basadre , Lima, U. Católica, 1978, t . 11; " P a ra un a inLerpre- tación de la n ove la indi genista " , en Casa de las Amél-icas. XVI, 1 00, enero,febrero 1977 ; " El indigenism o y las lil,eral u nls het e mgéne as: su

doble

estat uto sociocu lt ural " , e n Reui$ta de Critica Ut el'urio. Latino-

ame ricana. IV , 7·8, Lima, 1978.

28

l

:'~lí;{>n'fo Ete\:trlC' de más larga historia y de más sólida coherencia d¿-;·tro del COIJjunto de la literatura peruana.

productora de l indigenismo supo ne tensiones

.;; lJ.{; li:iZCll~S'- d e su trascen de ncia. N o en vano es el mo-

a:¿ón.

La operación

0xlrcmas: trata de poner en relación no sólo la realidad, lenguaje y cultura de distintos estratos de una misma sociedad, sino de dos universos dife renciados y contradictorios: el indígena y e l oc cid en-

taliz.ado, lo que im plica enfrentarse a los conflictos propios del bi- lingiiismo más rotundo (n o sólo quechua/español, sino Lambién ü!'i'údao!€G:rii.ura), del disloque de dos cosmovisiones con raciona- lidades no compatibles y de la desa rticulación pro funda, por lo I.nenos duran(,e un gran trecho de su recorrido histórico, de dos es·

de

oroducción económ ico-social. Más todavía: entre uno y otro uni·

~~wo la relación es de violencia, más de una vez sangrienta, co mo que proviene de un hecho de conquista.y colonización.

Durante un largo período la li teratura in digen ista realizó su índole fiéterogénea y confl ictiva a través de la incorporación del mundo indígena como referente de un proceso de producción li- tera ria anclado en cond icionamientos sociales no indígenas, y a ve· ces ni siquiera andinos, y dependiente de valores y praxis de la cul· tura dominante, En este sentido la literatura in digenista podía d e- finhse como el producto de la movilización de las fuerzas sociales

y culturales de

un un ive rso para revelar la naturaleza de otro dis-

tructuras sociales que inclusive se fundan en dist intos modos

tinto . Tal caracLerización se aplica con bastante exactitud al indi- genismo romántico , o al in dige nismo estetizan te del modernismo. Hasta este momento el cri ollismo y el indigen ismo comparten una

similar defectividad.

A partir de las décadas de los 20 y los 30 el indigenismo co- mienza a superar esos lím ites. Diversas causas Gontribuyen a este e fecto : desde el aumen to de las corpunicaciones reales entre la cos· ta y la sierra peruanas, hasta el impacto del pensamiento de Ma- riátegui y la incorporación del marxismo como instrumento de anó.iisis de la realidad e historia del Perú, pasando por la emergen-

cia de grupos de l as clases med ias provincianas que asumen -des·

pIazando a la oligarquia- el liderazgo intel ec tua l. La suma de éstos

y otros fa.ctores similares perm iten e l re planteamiento del indige - nismo, especialmente en el campo de la narrativa. Aunque c ierta·

29

I

!

1

mente no se transforma su base estructural, pues sigue siendo pro~ duet o del p o lo no indígena de la sociedad , se m(Jdifican, en cam ~ bio, otros asp ec tos sust anciales : se p roduce, en grado m uy ap recia - ble, la asim il ac ió n de los intereses sociales del pueb lo indígena p~r los grupo s promotores d e este nuevo indigenismo; se hacen mas frecuentes y product ivos los enlaces t ransculturales que pe rmiten

a

quech ua;

tal, e inclusive los c riterios de corrección idio mática, faci litándose

de esta mane ra un empleo m ás o menos audaz de formas lite rarias

escrit ores asumir rasgos importantes de la cosmovisión se fl exi bil iza n la s norm as li t erarias de f iliación occiden-

el gran obstáculo para formar una auténtica nacional,idad pe~ana, habría que rec o nocer e n aquella multiplicidad no mas que el inde- seable reflejo de. una realidad deficitaria y frustrante. El problema

es, sin embargo , mucho más com plicado . Por lo pronto, como .ha quedado ya insinuado, no puede dejarse de advertir que .los va n os

s iste m as lite r a ri os na ci o nal es delata n u na es tructura SOCial ba sada

la o pres ió n y en la d epende ncia, y po r consiguien te se fundan en un cim ien t o d e injusticia, pero tampoco puede o lvidarse que en

lo s s istem as dep e n die n tes d e Jos grupos opr imidOS se han gen e rad o

de ex traordinario valor y qu e dentro de e llos,

ciertos

en

respue st a s c ultu rales

y recu rs os lingüísticos d e procedencia quechua . La n ueva situación implica , entonces, que el universo indígena deja de ser un simple

referent e de l indigen ismo -e sto es, u na mate ria pas iva- para aña-

capacidad pro-

ductiva. Gracias a estas modificaciones la constante heterogeneidad del in d ige nism o , en cuan to es siempre una literatur a plurisocial y

pluricultu r al, pie rde bu ena par te de sus t ra bas y alcanza, visible-

mente, fuer za

de un a ma y or perspicacia frente a la problemáLica indíge na; se tra-

un proyecto sustancialmente re-

ta, sobre todo , d e la conversión d e

dir a su calid ad refe renc ial inevitab le una cierta

tal vez precisamen te como defe nsa ante la explotaci ón , se ha afir-

mado un a identidad abso lu tamen t e legítima. Tal implica la urge n-

c ia de comp render

dialéctica que por una parte reconozca y denuncie ese carácter

op re sivo y -- p or otra- a f irm e y r e ivi ndique la identidad fo r jada a tra vés d e una lar ga hi st oria de r esi stencia y com b a.ti vidad.

la pluralidad dentro de una dif íci l operación

Como es claro, no

basta, pero es indispensab le, su brayar la

has-

y convicción esclarecedoras. Per~ no se trata sólo

mimético , en otro que, sin ol vidar esta como rep rod ucción literaria de las con-

posible el discurso indige-

sí m ismo como una reproducción de

do ble condi c ión , nac ion a l y lite ra ria, d e los sistemas lit.er ario s

ta a ho ra ma rginados. Puesto que la literat u ra no es más que una

forma e sp e cíf i ca de l a pro d u c ción soc i al, es a r e ivindic a c. i ón ~u al

t ie ne que e nglobarse d entro de un p royecto genera l que Im p liqu e

la ace pta c ión de l carácte r m ultinacional de l Pe rú, pe ro, por cie rto,

bajo el princi pio rector d e la real igualdad entre cada una d e esas

imagen d es id era tiva de la

literatura peruana no t iene por qué seguir depend5end? de u?a i~:a de unidad a bstracta, que en el fo ndo sería sólo la um versah zacJOll del patrón dom inante; al contrario, puede y debe postularse la pre- se rvac ión d e su multiplicidad, siem p re qu e pued a des ligarse de su

"naciones in t eri o res ". En

presentativo, o si se q uiere . fu nción p rim era , se realiza

diciones sociales y culturales qu e hacen

nista. E n otros término s: el in digenismo m ás valioso ofrece una re-

ve\ación del mundo ind ígena y de su problemática concret.a, pero,

al mismo tiempo, se of rece a

las relacio n es entre ese mund o y el resto de la sociedad nacional , y com o una im agen legít ima de los conflict os medulares de todo el sistema social peruano. En este sent ido se puede afirmar que el in- digenismo, como proceso de producción, es hasta hoy la más iIu- min ant e y sagaz tras muta ci ó n a té r minos espec ífi cam en t.e li tera- rios de la desinteg rada Ín do le d e la sociedad peruana . Es po r esta

razón que la obra de J osé María Arguedas tanto revela la rea lidad indígena cuanto reproduce, hasta en sus contradiccio nes, y sobre to do en e Ua s , e l carácter y la historia del Perú todo.

DEFIGIT O PL EN ITUD

plural idad de la lite ratura

peruana remite a su d esinteresada base social. Supuesto que ést e es

este sentido la

ac t ual

dad se co nvierte en plenitud. La realización de esta alternativa, que Argue das e xpresó co mo la o pción del h omb re peruano de ':v.ivir

fe l iz todas las p atr

significado opresivo. Sólo desde esta perspectiva la. plurali·

ias", lO no es y a t are a li ter aria: es ob ra p o lltlc a.

Sin duda la co mpl eja y co n fli c ti va

30

20. José Ma ria Ar gued as:

El

zo rro de

31

arriba y

el z o rro

d e

abajo ,

Buenos

Aires , Losada. 19 71 , p. 287 .

José Ma ria Ar gued as: El zo rro de 31 arriba y el z o

,.

i

1 l' A llA LlTl2:1¿ARlA LATll'IOAM ERlCANA : DIS EÑ O PRE LIM INAR' TJNA

1

l'A llA

LlTl2:1¿ARlA LATll'IOAM ERlCANA : DIS EÑ O PRE LIM INAR'

TJNA

AGENDA

PROBLEMATICA

DE

LA

CRITICA

Al promediar la década de los 60 se hizo evidente la hondura

literaria. So bre t od o epistemo-

lógica en Europa y los Estados Unidos, donde el problem a tenía

que ver con el est a tuto cie ntífico del discurso crítico, la crisis po-

ní a de relieve en otros espacios cu ltu rales, en especial en América

Lat ina , co n't"'en id os y conflictos también ideológicos: aqu í, a la par

que se debat ía la validez e inv a lidez científic a de l saber a lcanzado

p or esta disciplína, y la adecuación e impertinencia de la metodo-

log ía em ple ada a tal efecto, se ponía asimismo en discusión la fun-

cio!l.alid ad soc ial de la o peració n crítica .

Entre nosotros, entonces , hacer crítica implicaba responder

a dos solicitaciones y o btener una dob le legitimidad: la de la cien-

cia y la de la ideología. Para m uchos este diseño semejaba ser una

de 1<::: c risis que agob iaba a la cr ítica

d

isyun t iva sin ape lación p osib le: o crí tica "ide ol ógica", militante

y

comprometida l firmeme nte ligada a las alte rnati vas de la luch a

so

c ia l, con fre cuencia r e co rtada dentro de los límites de lo que po-

drí a llama rse "i m presi onismo social "; o crítica "cien tífic a", af)a- rentemente autónoma, neu tral y Objetiva, casi siempre preocupa- da só lo po r e l tratamie nto algo tecnológico de las categorías for-

m ales d e la li t erat ura , y h a b itu almente funda da en un agres ivo in- manentismo teórico.

Había y hay , sin embargo l otra perspectiva: ciencia e ideolo- gía co nve rgen en una sola o peració n intelectual cuando la concien- cia id eológica , por ser la de las clases populares, ti ene la posibili- dad objet iva de ser también con cie ncia científica: supe-ra y con - vie rte en trad ició n legí ti ma lo s valores y el sa ber log rados histó r i-

Texlo le íd o duran te

el E ncuentro de Escritores Latinoam ericanos y del

Amé ri cas e n La H abana, e n ero 1981.

C aribe or ganizado p o r Casa d e las

33

de Escritores Latinoam ericanos y del Amé ri cas e n La H abana, e n

camente por otras clases y se ofrece como la opción más concreta

y definida de auténtica universalidad. La perspectiva

pues, para la crítica, significado de condición d;,.ciencia.

No está demás insinuar el parecido que existe entre la situa· ción reseñada, en la que por cierto sería necesario profundizar, y la que corresponde , en el ni vel de las relaciones internacionales , a los pa íses del Tercer Mundo como parladores de esa misma alter· nat iva de unive rsalidad real -aunqu e la pertinencia de la homoio- gía global no deber ía desapercibir, como a veces sucede en los es- tudios sobre la dependencia, las contradicciones internas dentro de cada una de estas sociedades .

?entro de l~a c rít ica marxist~ no está del tod o e s c l arecida, p e ro s í mteres~.senalar. algunos puntos concretos relativos al ejercicio de una ~rIt Jca que mt e nta e nf rentar este ti po de asuntos d es de la p e rs~ de las c lases p o pulares. Se trata de diseñar lo que pod ría conS Id e rarse su agenda p roblemática: e n su es bo zo, que pres upone

pect~va

de clase t iene

la validez de otras las interrogantes y

que una primera propuesta para un debate inap lazable.

y distintas opciones, prevalece n las hipótesis

lo s vacíos , tal v e z i nevi tab l e m e nt e. No es má~

LA REIVINDICAC ION DE LA HISTORIA

Div erso s motivos, desde el mere ci do despresti'~io d e p ráct ic a-

men t e tod as las h istorias de la literatu ra lati noamericana hasta las

ins ist en tes n egac iones de la

La perspectiva propu esta p erm ite organizar al menos en pri- mera instancia el vasto , complej o y confuso espacio de la crítica lit eraria latinoamericana. No se puede olvidar que en él se acum u - lan tareas n o suficienteme nte cumplidas durante el desarrollo his- tórico de esta disciplina (como por ejemplo el acopio bibliográfico sistemático o el procesamiento fil ológico de obras medulares) ; re- visiones de t rabajos hechos a partir de supuestos teóricos hoy ina- ceptab les (como se ria el caso d e buena parte d e nuestra historio- grafía literaria); y el planteamiento y definioión de asuntos que sólo ahora adquieren co nsistencia problemática y suscitan la ur· gencia de su esclarecimiento crítico.

En t érminos generales, y aun reconociendo q ue cada tarea

tiene su propia urgencia, parece claro que desde la perspectiva

adoptada ti en e n privilegio los pro blemas lación e ntr e soc iedad y li teratur a. Es así

ciones e n este ca m po se asocian productiva mente dentro; de pro-

yect os más amplios (como pud ieran ser los re lativ os al carácter de

n ue str as sociedades y de su prod ucc ió n

tán en aptitud de vincularse ·con asuntos de implicancia poi ítica bastante directa (como se r ía el caso del anális is de las formas que adopta la dominació n e n el campo de la cultura), sino tambié n, y sobre todo si se trata de una visión centrada en los obj e tivos espe· cíficos de la crítica, porque no parece posible comprender la lit.e- ratura al margen del proceso social del que emerge y so bre el cual revierte. No cabe re flexio n ar ah ora sobr e el caráct.er y la forma que asume e l ví ncu lo e nt re sociedad y lit er atura, m ate r ia que inclus ive

que se sit úan en la a rticu-

no sólo p o rq ue las de fini-

simbólica ), e inclu sive es-

34

posibilidad teó rica de es ta ('lisci plina

e n esp ec ial po r la expansión de un m odelo fu n dame ntalmente sin :

crónico com o el de la lingüística saussureana, han contri buido a la des historizació n de la crí t ica li teraria, com o tam bién, pr o bab le- m e nt e e n o tr~ plan o pero en no escasa med ida, a l gunas prest ig io- .sas colaboraCIOnes de la nueva narrativa hispanoame ricana como

sin vínculos con la trad ición de n uesLra prosa

in stancia adánica,

de ficc ió n. No se trata sólo de la sintomática paralización de la producc ión bibliográfica en este campo. sino, lo que es mucho más

significati vo , de la a usencia de cate gorías his tóricas e n un porcen-

taje muy subido de los más diversos trabajos de crítica.

En mu c hos casos, p or esto, la oposic ión al inm an enti smo o

d e una so ciol og ía d e 11;1 l iter at ura que

Ll e n e dlflc ult ades muy n o ta bl es p ara realiza r s u s

a. l form~l .is m o corr e a cargo

impr esc indibl es e nfre ntam iento

compo nentes hi stó ri c os: puede deci rs e que en ese

se concede a la crítica id ealista un espacio que ella pone explíci. tam,ente e ntr e par én t~s is , pero que, d esde la otra perspectiva, d e-

sin histo ria se pa rece

be rta se r abso lutam en te vita l. Una soci ol og ía demasiado a la metafísica.

q ue d e alguna man e ra en-

ru mba la fi jac ión del objeto, el co n flicto se t radu ce e n la casi abru- madora prefe renci a po r lo s tra bajo s monográ fi cos . En e ll os, cuan-

do eventualmente apa~ecen componentes históricos, se proyectan

sobre la sociedad , mas no sobre la literatura; así, por

de t ennina da obra, d esgajada

ve, es re m itida 3 un proceso soci al cuy a comp lejidad su ele se r ex - cesiva en re lació n a l texto estudiado, que a veces queda reducido a

ejemplo , una e n la qu e vi-

En un as pect o que es for mal , pero

de la secue nc ia ·lite ra ria

35

queda reducido a ejemplo , una e n la qu e vi- En un as pect

la co ndi c ió n d e instancia comprob atoria d el anális is sociolóeico . Aunq ue de hecho pueda peri:.enecer más a la socio lo gía que ú la

crítica, esta vía e l exame n de la

riliza en bloque, según puede o bse rv a rse en alguílos debates sobre

el carácter burgués, pequeño burgués o proletario de ciertas

festac iones li terarias . C uando en tales ocasiones no se inte nta un análi sis de las ft acciones de esas c lases, ni u na in t er pretac ión hi s- t órica de su discurrir y de sus v Ínculos con el rest o de la sociedad en una coyuntura determinad a, lo que queda es un oscurecedor

manejo de dogmas totalmente vacíos de significación.

T al vez el vértice de esta t endencia esté c onstituido por las

reflexiones, más especulativas que teóricas, qu e intent an ligar 50- ciedad y literatura latinoame ricanas como si ambos términos fu e-

ran un itarios y homogé n eos; esto es, como

sola

es m ejor que la q ue elude la h istoria también ,2n soc iedad : en est a circ u nstancia el trabaj o ce este-

man i·

si se tratara de u na

sociedad,

y esa sociedad fu era ann ónica y está tica, y como si exis-

tiera una

sol a literatu ra,. asimismo o rgá nic a e inmóvi l. En algu n os

casos al menos, la tergiversación propia de estos planteamientos

suele no ser del todo inocente .

EL RESPE'fO DE LA PLURALIDAD REAL

E l recurso a la hist oria garantiza un mejor y más sutil ni vel de análisis . Por lo pronto, al observar aun superficialmente los compo-

ne n tes h is tóricos, se h ace discernible de inmed iato e l des igual des a-

rrollo de

mismo tiempo se evi d e nc i a l a reproducción de esa h e t era-

pc i o-

nes. ,E sta conciencia p rimaria, por lo demás ampi iament ed esarro- llada por la sociología, la antropología y la econom ía modernas, permite reformu lar a fondo una extensa gama de materias en el campo de la crítica literaria.

el pr in c ip io teór ico que

tiene que ver co n

las regiones y hasta de los países q ue fOlman La tino amé-

:ri~a, y al

- -~ gene'idad bás ica al interior de cada uno de e llos, casi sin exce

,- :'t' ., El pri mer aspecto

delimita

y orga n iza los

campos pasibles de cono cimiento :

el prin-

cipio

de

la " unidad " , según e l cua l n o cabría estud iar más

que o b-

jetos

unitarios y en cierto sentido h omogéneos. Es de verdad inte-

resante obse rvar cómo se aplica es t e criterio, especialmente en lo que atañe a las lit e raturas nacionales, p u es , a la larga, suc ede lo mism o e n el hor iz onte total de la literat ura la t ino americana. Es

evidente que el pro cedimiento co nsiste en establecer una imagen

36

:J:,

1.

odas

.

Ii.telat-t~r~~.~~c~c:nal re.spect:~va y en ma r~in~r de este e s pa c i o a

las mal1l.Le

a<:lOl1es J¡ te r a rlCl.S q u e no com c ld en con la no .

1ma

_

;IVldfld empleada en el diseño de la imagen excluyente.

En los países andinos este procedimiento reductor tiene una

de .sus ~xpresiones más c.1aras. E l c once pto de literatura

ecuatOI'lana o peruana al ud e sólo y exclusi vamente a la literatu '

culta en espai101 q ue se escribe en esos países, mientras que las ~~

boliviana

terat ura~ oral es en l~nguas nativas, e incl usive l a li ter at ura popula r

en espanol, sea escnta u oral, sea expulsada del ámbito de la lite- ratur~ l'~~ciona1 respectiva. A veces se trata d e una expulsión total

les suele remiti r al fQ lk lore; en otras

ocaslOneo, el m.ecanismo es más sutil, p ues se sitúa a las literaturas

natl.vas en u n .nivel p r ehistórico, com o si hubie ra n de -

Jade de producIrse a partir de la Con qu ista. E n el fond o, de una u ~tra l1:an e.ra, 10 que ex iste es un a dobl e n egación ; ni tie n e n va lor hter~no n.1 p ort an re pr e s entat ividad so c ial, aunqu e o bjetivamente

se~ Imposible re~usar.la validez estét ica de esas ll terat u r as, y n i si- qUlera sensato dIscutIr su arraigo en un elevad ísimo porcentaje de la. po blación de esos pa íses.

y de.fmItlva, Gn cuyo caso se

~n lenguall

Obviamente se trata de u na operación ideológica' que repro- duce y trat a de solventar el orden y la jerarquía reaJes de la socie-

las clases y e t n i as

a op reslOn, SIn d uda marg madas - y no só] o en nivel es su-

perestructurales- dentro de sus propios países.

!a.d.andina , y ~~ás c?nc retame nte.la s ituac ió n de

uJetas

Se .ob!;jene un efecto similar a través del empleo del concepto

to.do curu:do de t rás de é l se o'c ul ta la apro pia -

clOn opor el sector socIal dommante de algunos componentes refe-

o sim bólicos propios de los estratos subordina- ep isod io de la hi storia antigua, proba bl emente

lingüísticos, quizás algún uso pintoresco . Es frec uen.

te, por lo demás, que el concepto de mestizaje ponga en movimien-

ir r ep arablemente ob soletos, co mo los que de-

~,l~an. ~e l a "p sicología de las razas", y ha sta extrapolaciones del slgmh?ado de la naturaleza" como instancia expli cativa del com-

po rta m Iento ,de. los grup o.s soc iales .oprim idos: ~sí, por ejemplo , el te~p!o no.st~lg~co de la lIteratura andina provendría del desolado

lit eratura cos"'eñ a de

paISaje altIplanl co, ° el

Ec u ador o Perú se ría pro duc t o de l espíritu bu rlón e ig U;l mente

d:, mestIz aJ e, sobre

rencwles, Íormales

d.os;

tal .ve z algún

CIertos giros

t? , aun hoy, criterios

hu mor sensual de la

37

Instrumentar el principio de la pluralidad, como resultado de un examen objetivo del carácter desmembrado de nuestras litera- tu.ras y de las bases sociales que las sostienen, es una tarea apre- mIante. Ahora bien: si se considera la inscripción de todos los sis-

te~a~ ~entro de un mismo curso hittórico, se com prende que el prm~lP.lo de la pluralidad se opone al de la "unidad", y tiende a sustItul rl.o, pero propicia la consideración de una categor ía teóri - c~,super~o.r: la de la totalidad _En este orden de cosas la contradic- ClOn deCISIva es entre la unidad (que según lo dic ho es producto de un~ parcelación) y la totalidad , entendida en términos de globali-

ZaCl?U

de

todos los

sistemas por sección de la historia que los

presld e.

. Al margen de esta problemática específicamente teórica, pero

especialme n-

te urgente, tie ne que ver con la necesidad de reform ular sustancial-

de la literatura lati-

noamericana como conjunto, pues debería ser evidente la imposi-

ilegitimidad ideológica- de segu ir conce-

diendo el monopo li o de la literatura a uno de los sistemas y murg i-

nando a los otros sin razón ni justicia. Postergar esta línea de tra- b.ajo significaría mantener como perspectiva básica del trabajo cTÍ- t lCO ,10 que corresponde a la ideo l ogía d omin ante, aunque por lo dernas no debe obviarse el hecho de que inclusive dentro del ám - b~t~,privilegiado de esta perspectiva, actúa sólidam ente la gran tra- dlclOn de nuestra literatura democrática, progresista y revolucio- naria. El esclarecimie nto de este subsistema de la literatu ra c ulta -tan expuesto a lecturas abe rrantes: Vallejo "poeta cristiano y

b~lidad científica -y la

surglendo de e ll a, existe n otros asuntos básicos. Uno,

menLc el corpus de las li teraturas nacionales y

metafísi c~" o A rgu e das "precursor del ecol o g is mo ~' ,) tendría que

ser otra e Importante prioridad.

'

No es posible deta ll ar ahora el encadenam iento de reformul a- c ion es ~ue se d es pre nden de 10 expues to hasta aquí, pero parece necesano apuntar siquiera la urgencia de replantear las normas de periodización, e n condiciones que perm itan atender a la linealidad como al espesor de un proceso sustancialmente más denso de lo imaginado hasta ahora, como parte de un trabajo may or dest.inado en última instancia a elaborar una nueva hist oria de la lit.eraLura latinoame ri can a.

39

sensual de la raza negra, etc. De esta 'manera la unidad imaginada por la ideología del mestizaje es, en el mejor de los casos, una uni- dad gravemente desarmón ica, pues la estructura dominante no se alLera de manera sustancial, y tiende en forma casi inevitable hacia la desconflictivización de las re laciones sociales y de sus represen- taciones literarias.

,.

Es fácil detectar en todos estos casos ideologizaciones más o menos burdas, pero también es fácil -tentador, podría decirse- responderlas con otras de signo inverso: en este caso se postula que lo verdaderamente nacional es el otro lado de la realidad y casi siempre, cuando as í se actúa, ese otro lado es comprendido en tér- minos m ucho más étnicos que clasistas.

El problema debe plantearse en otros ténninos, po r cierto. En lo e sencial, di sc utiendo el carácter imprescindible de la categoría de unidad, que como se habrá comprendido es casi sinónimo de parcialidad y fragmentación, y postulando la opción de encarar objetos definidos por su multiplicidad heterogénea. En este senti- do la crítica literaria latinoamericana tendría que habituarse a tra- bajar, en consonancia con su maleria, sobre objetos internamente contradictorios. No está demás recordar que para ello existe el mé- todo dialéctico.

Pero si el planteamiento te6rico es relativ¡¡.¡nente claro, esto no implica, en modo alguno, que su realización concreLa sea sen- cilla. No está definido ni remotamente el modo como pueda inves-

tigarse so bre

incluyen desde la oposició n esc ritu ra/oralidad hasta la realización

de conceptos antagónicos acerca de lo que es o no es la producció n

literar ia, pues la solución más expeditiva, consistente

por separado de cada sistema, no parece ser la más correcta. En

efecto, ni las d ificu ltad es mencionadas, ni la realidad de la que

emergen, borran el hecho

de un proceso histórico común, inclusive en los casos extremos en

los que las bases sociales de cada uno de ellos corresponden a muy desiguales grados de desarrollo. De hecho la convergencia en un so lo país de modos d e producción capitalista's y no capita lista s ("feudales" en cierta terminología) determina profundas dispari-

dades y marcados alejam ientos,

sistemas

litera rios pro fundamente divergen tes, q ue

en el estudio

de que todos estos sistemas

parti.c ip an

mas, tamb ién, co ndicionan formas

de art iculació n dependiente que ensamblan la tota lidad social.

38

parti.c ip an mas, tamb ién, co ndicionan formas de art iculació n dependiente que ensamblan

LAS TOT ALI DAD ES CONFLICTIVAS

U na posib ilidad de acercamiento a e ste nu e vo espacio prob le-

mático, acercami ento

indirecto pe ro útil , c onsi ste e n t.rabajar so -

bre objetos literarios que en su propia constitución reflejan, de una p a rte, el carácter p lural y heteróclito de la literatu ra latino - americana , pero, de otr a , dan razón de su totalidad c o nflictiva.; es-

to es, aquellos movimientos literarios que se instalan en el cruce

de cul-

de dos o más fo rmaciones sociales y de d os o más sist em as

tura. En términos del avance global de la crítica literaria latino- americana, este campo de observación bien podría considerarse

un espacio de experimen tación met odológic a y d e afina- mi~nto y profun dización teóri ca .

Son muchos y variados los objetos pasibles de un tratamiento de esta índole : desde asuntos m uy concretos, como los m ecan is-

mos de reciclaj e formal y resernant izac ión que pone en movimie n- to la literatura popular con respecto a modelos abandonados por la literatu ra culta, hastá vastos y complejos fenómenos q ue se constituyen m ediante el entrecru zamiento d e facto res de dispar naturaleza y que sólo pueden ser com prend idos a través del ex a-

men

ción

el caso de la cro nística, la gauchesca, el negrismo, el indigenism o ,

la

narr at iva del no r des te b rasileño , algunos aspectos d e la ll amada

p'oes{a conversacional y del realismo mágico, etc. En cada uno de e·stos casos, aunque de manera siempre distinta , un solo proceso

.'p~?d ,uctivo pon e en relación componentes de div erso signo so c,i o-

procedimientos m u y cambiantes, qu e no solo

co mo

de

de

todo el pr oceso de producc ión que recorren y d e la inser- él dent ro de una historia minucio sa men te con side rada . Tal

-- tu'1t\.iral, a través

d e

indican el sesgo ideo lógico de las perspectivas de origen, sino, so - bré todo, reprod ucen la desmembrarla constitución de nuestras so- ciedades. la heterogene idad de su produ cción sim hó li ca y -al m is- mo tiempo- su configuración inestable y fluida dentro de lo que se na denominado t otalidades con fli ctivas.

ilustrativo obse rv ar, por

¡~e N En .este o rden de cosas es realmen t e

ejemplo en la lite rat ura indigenist a, la variación hi stórica de su di -

námica, desd e un primer momento

nó tes .revelado desde un punto de vista ajeno y por consiguiente ~e agota corno 'pura referencia, hasta desarrollos posteriores, am- pliamente superiores a los primeros , cuando lo que era simple pa·

.\ ¡fi/

en el que lo ind Ígena-campesi-

40

sividad

vo que lo enuncia y determina el surgimiento de una nueva visión

d.3 la realidad y la constitución de otra y también n ueva forma; vi-

sión y forma que comienzan de alguna manera la tarea inversa de revelar la m o dernidad capitalista en función de las clases y etnias oprimidas. Al hacerlo, lo que esta literatura ilum ina no es sólo el carácter de un sector de la sociedad, como podría ser en el ejem- plo propuesto el sector ind ígena-campesino, sino, y aun más agu-

co mienza a actuar sobre el conjunto del pr oceso producti-

damente, la articu lación d e ese espac io en el conjunto de la respec- tiv:;t sociedad nacional; esto es, la totalidad concreta de una especí-

I L

:Ei(:a

ex periencia histórica.

de procesos d e esta ín-

dole tiene especial interés el examen de las formas ; después de to-

do, es con ellos que la literatura reproduce y simb oliza el mun do

del que proviene y al que --p ara co nso lida rl o

o transform arlo- se

proyecta. En la literatura de la Emancipación, para poner un solo

pro-

ejem.plo , puede tener may or significació n el empleo de fo rmas

No sOf>!a subrayar que el! el análisis

venientes de la tradición prehispánica que la explayación de con-

tenidos independentistas y anticoloniales , sobre todo si éstos, co- mo efectivament e sucedió en muchas ocasiones, se formalizan con-

tradictoriamente pol itan as.

Probablement e el enfoque de la problemática desarrollada'en

las pági nas

nues lros países; pero lo es , sin duda, en aquéllos donde la estrati- ficac ión clasista se complejiza por la incorporación de confl ictos

étnic03,

es todav ía un asunto pendiente y agobiante. En todo caso cabe

presumi:r.: que las experiencias ganadas e n este campo concreto sean

d e ve rd ad útiles p ara la con figuración de un p ro yecto crítico sistentemente lati noamericano ; esto es, un proyecto que signifique un nuevo, original y superior nivel teórico, una audaz experimen-

con-

o si se q uiere , en sociedades donde el problem a nacio nal

sea uniformemente atractivo en todos

a través del acatamiento de las normas metro-

anteriores

no

i:.ación metodológica, abarcadora de muchas va en cuan to a su nivel de perti ne ncia con

estudio, y un vital e irrenunciable compromiso con lo que en últi-

definitivamente, distingue este trabajo de otras

m a in~tan ci a, pero

alternat ivas posibles: comp romiso y decisión de form ular un cono -

cimiento

contribuya al p roceso de su "transformació n.

op ciones pero se lecti- respecto al objeto en

q ue , como t odo auténtico sa be r, ilumine la realidad y

41

n. op ciones pero se lecti- respecto al objeto en q ue , como t odo

UNIDAD, PLURALIDAD, TOTALIDAD:

EL CORPUS

DE

LA LITER ATURA LATINOAMERICANA'

En las páginas que siguen se intenta diseñar el co rpus sobre

el que debería dar razón la crítica literaria latinoamericana. A este

efecto

se procede breve y hasta esquemáticam ente, a : 1) Reconocer

e interpretar en sus líneas principales el estado de la cuestión; 2) Cotejar algunos supuestos y conclusiones de la crítica hegemónica

que pueden

co n cierto s caracteres de la literatura latinoamericana

ser

detectados empíricamente; y, 3 ) Formular un principio teóri·

ca, por cierto que de manera tentativa y provisional, con respecto

al tema mencionado .

La necesidad de repensar y reÍormular el corpus de la litera-

certeza"de q~e su delimitació n

tura latinoamericana d eriva de la

actual obedece en último término a una visión oligárquico-burgue-

sa de la literatura, visión que h a sido transmutada e n base crítica casi axiomática mediante operaciopes ideológicas que recién ahora

son

discernibles como tales .

Deriva también

de ,la ' conv1cción de

que el desarroll o re ai de las

contrad icciones

sociales en América

Latina permi te ensayar otras alternativas que se vinculen con los

intereses y la cultura

populares.

.,

L

LA CR ITICA COMO CONOC IMIE NTO DE OBJETOS UNITARIO S Y LA

UNIDAD COMO PRODUCTO DE UNA OPERACIQN IDEOLOGICA

MUTILADORA

Parecería ser

que la crítica literari a latinoamericana, desde

sus orígenes, ha considerado que su conocimiento sólo puede \'¡'~r­

sar sobre corpus unitarios y más o menos homogéneos, p robable-

mente baj o impu lso inicial de las historias de las literaturas

nales eu ropeas que materia.

nacio -

enfatizaban,

como

se sabe, la un idad de

su

* Inédita , esta nota intenta resumir y perfecc Ionar las ideas expuesü:¿; {, Il los uos artículos anteriores .

43

* Inédita , esta nota intenta resumir y perfecc Ionar las ideas expuesü:¿; {, Il los

Precisamente en el campo de nuestra::; lii;eraLu{;)s naCÍOl.:a1-2:::

se pe rci be lo anterior con mayor nit id ez . I.i: H 01 inea. 81.1 -

dina, por ejem plo, se acepta como literaturas ilacionru'?c boli'ijI~na,

ecuatoriana o pe ruana sólo y ex cJusi vameni;e las l iielat l.lras Cl!li.~ en españo l que se escriben en esos paí ses, mientras que la r, li t e 'I'R

turas orales en lenguas nativas e inclusive la litel atllxa popular el!.

español, sea oral o escrita, son expulsadas del ámbito de la lite ra-

tura nacional respectiva, a veces en b loque y defir¡jtivameJ.1Le, CUü- finán do las a l espacio del folklore, y a veces, c on algo más de suti- leza , situándolas en una etapa "preh is tórica", c omo si hubie ran de-

jado de prod uci rse a partir de la Co nqu ista.

Hecho este primer recorte básico, es claro que queda :Juficien·· teme n te garantizada la unidad interna del co rpul3 : se trata de un

so lo sistema lite rario y de l proceso h istórico que l o const itu ye . p~ _ ro además, como el corpus coincide con los límit es de ese sis~ema, entonces también queda establecida su exclusividad. Uno y único,

o si se quiere: homogéneo y exclusivo,

el objeto de l a crít ica deja

ver sin dificultad los mecanismos de su constitución .

es donde

, ,Tales procedimient os son simples y se bas an en una d ob le n e-

gación q u e es normal no h acer explícita: los sistemas literarios no conside rados ni tendrían au téntico valor estratégico ni gozarían de efectiva re presen tatividad social, aunque sea objetivamente im- posible recusar la validez artística de esas literaturas y ni siquiera .sensato discutir su arraigo real en un elevado porcentaje de la po- blació n .

No debería h aber may ores du das sobre el carácte r escueta- me nte ideológico de la operación q ue aca ba de descri b irse. Por una

rea-

Jes derla soc ied ad latinoamericana ; por otra, en el

co de la li terat u ra, expresa la u niversalizac ión del canon c ultura! d e 1951grupos dom inantes.

:1<;' ~AI mi smo t i empo, tal vez al go pa rad ój icamente, todo es te

latino a mericana. Sujeta por ello incapaz de for-

en buena medida a su ro l intermediario y

mular proyectos nacio n ales suficien tem ente englobado res, la bur- guesía lati noamericana no pudo m ás que por excepción difundir .su cu ltur a a tra vés de todo el cu erpo social y n i siqu iera extend er con efectividad su propia red educat iva. De aqu í qu e al pro po n er

plano específi-

parte, reproduce y trata de convalidar el ord en y la jerarqu ía

p'ro~eso ·del ata el fracaso

de l a burg ue s ía

44

.i ó1 iide?' rreYj;'=r~l do;; sUs f or mas de concienci a ten ga que recurrir

a ~ ':' oCI~djrr:ie n tos ideológi cos e xtraord inari ame n te burdos , no só l o :~i'J213ado l'es sino) s upl anta dores de l a realidad.

l-'

{'G./"O los ·mecanismos de la unificación no sólo actúan mutila-

doramencz con respecto a sistem as lite rarios que tienen una efec-

diferen cia con la norma pri vilegiada, como

pop ular y los en lengu as na t ivas; ac túan igualment e , aun -

tiva y

ll"!uy ro.arcada

SOI1

eJ

que med iante otros recursos, den tro del m ismo campo de la lite-

r ai;Ufa culta.

En el nivel m3.5 obvio se enc uentran los casos de minusvalo-

l&ción, ll!arginarnienco u olvido de las manifestaciones lit erarias que 52 alejan de 10:3 paradigmas consagrados, o no coinciden co n

e! ii10delo promovido de do es ejem plo cercano el

la nu e va nO Vela, sobre todo c ua ndo aquélla es n e gad a c o mo t al.

pues estaría formada por "romances ".

festación inaugural de todo un género literario. Naturalmente así se vuelve a al canzar la unidad: la nu eva no vela, int ername nte ho- mogénea, es, además, nuestra única novela.

y ésta advie ne como man i-

un determinado momento . De lo segun- rechazo de la novela regional en favor de

Interesa subrayar otro procedimiento, en apariencia más his- tórico q u e valorativo, y por tanto menos ob vio, q ue cons ist e ·en la fijac ión de secuencias unili neal es e n el proceso de la litera tu ra 1a- th1Oamericana. Aquí funciona una concepción algo teleológica de la historia lit.eraria: articulada mediante momentos dec isivos, la histolia íntegra parece ir hacia o preparar el advenimiento de esas instancias privilegiadas, alej ándose luego d e ellas para ir de n ue vo

esta manera quedan fuera por un o u ·otro m otivo, no

se integran en esa secuencia de real ización sucesiva de m od elos únicos. En buena parte del debate sobre el modernismo, incluyen-

do las precisiones acerca del p re y postmodernismo, se p uede ob -

literatura que va hacia Dar ía,

preparando otra etapa culm inante. De de la historia todos los desarrollos que,

servar

claramente esta tendencia. La

Daría mismo y su escuela, y luego el " abandono del modernismo" forman un proceso que cubre un extenso período dentro del cual se desaperci be todo lo que escapa a esa dinámic a , o se le asign a c a- rácter de excepción no significativa. Es otra fonn a de reduccio- nismo, sin duda alguna.

45

í

Lo anterior parece demostra r que la crí tica litera ri a latino- americana t rabaja sobre corpus ilegítimamente recortados. Cierta- mente se puede discutir si en determihadas circunstancias no se

trata sólo de opciones metodológicas , relati vas a la posibilidad de manejo de una materia compleja, e inclusive cabría d ebatir la vali- dez o invalidez epistemológica del criterio de unidad, como pos- tulación de la impracticabilidad del conocimiento sobre objeto::; que carezcan de esa unidad interior, pero en todo caso queda en claro que el recorte básico, que elimina todo lo que no sea litera-

como los que se han

tomado de ejemplo, son operaciones críticas que tienen un carác- ter marcadamente ideológico y que esa ideología corresponde, en último término, a los grupos dominantes.

1 archipiélagos y no está claro si constituy en sistem as independien- tes o si en algunos casos son subsistemas que convergen sobre un

determ inado eje unificador. Por lo derri'ás, en el caso de las li tera·

turas en lenguas nativas, sería un error grave no percibir que den- tro de ell as hay niveles cultos y populares e inclusive sectores muy ligados a los intereses y cultura de castas hegemónicas que pueden llegar a formar sistemas o subsistemas de lite ratura señorial ind í- gena. Sobra indicar que en estos campos el trabajo crítico está en

gran medida por hacerse.

El provecho fundamental que deriva de la perspectiva plura- lista consiste, como es obvio, en permitir la am pliación del espacio literario latinoamericano y en suscitar el estudio de los sectores re- capturados. Tiene, sin embargo, limitaciones muy precisas: la pri- mera y más grave está en relación con el propio concepto de pI u- r alidad y con el carácter estático que lleva implícito, en cuanto consagra la desintegración de los sistemas literarios y no prevé nin* guna alte rn at iva para dar razó n de las zonas de confluencia o de los movimientos articulatorios que efectivamente se realizan en el curso de la historia. De base empírica, casi podría decirse que hace de la realidad - la realidad de la multiplicidad y desmembració n de \ los sistemas literarios en América Latina- un principio teórico.

El resultado es una imagen paradigmática qu e reproduce bien la densidad estratificada de la liter.atura latinoamericana, pero que se en traba y finalmente se anula por carecer de una perspectiva his- tórica y -en última instancia- de un mecanismo -dialéctico que le impida contemplar la desintegración del objeto sin acudir a su corre lato in t egrador.

LA CRITICA .COMO CONOCIMIENTO DE TOTA LIDADES HISTOR ICAS

1 gn más de un sentido la relación entre unidad (como prorluc· to ideológico) y pluralidad (como producto de ob.servación emp í- rica) es una relación de oposición mecánica. Sirve sin duda para

desarticular e in validar el primero de sus términos, pero n o produ- ce una alternat iva de intelección de la literatura la t in oamericana

las hipó tesis, hacia un

que pueda desplazarse, aun en el nivel de

campo efectivamente teórico. Es otra, pues, la solució n.

Se trata, en primer lugar, de reivindicar el conocim iento his- tórico de la literatura, ahora rece sado y en cri sis, y de verdad el

47

tura c ulta, y muchos otros recortes sucesivos,

LA CRITICA COMO CONOCIMIENTO DE LA PLURALIDAD QUE SURGE DE LA OBSERVACION EMPIRICA DE LA LITERATURA LATIN O- AMERICANA

La respuesta más inmediata al reduccionismo ideológico que acaba de referirse consiste en la plena aceptación de la pluralidad de las literaturas latinoamericanas, con la consiguiente reivindica-

ción de su va10r artístico y de su rep resentatividad social, y en la

proyección del trabajo cr ítico sobre estas materias.

sos totalmente nuevos, tales obj etos exigen una reformulación a fondo del aparato metodológico y eventualmeRte de la teoría sub- yacente en el ejercicio de la crítica.

En lo que toca a lo primero, parece bastar la observación em- pírica para detectar la existencia en América Latina de sistemas li· terarios mú ltiples y diversos. Tam poco se requiere mayor esfuerzo teórico para probar que todos ellos tienen su propia legiÜmidad

estética y social y

y de la literatura latinoamericana en su conjunto. Naturalmente, una posición crítica de este tipo supone un enfrentamiento con la ideo logía que preside la visión falsamente unitaria de la literatura latinoamericana.

Con respecto a las in corporaciones de más bulto -de la lit e· ratura pop ul ar y en lenguas nativas- deb e tenerse e n cuenta su extrema diversidad para evitar otro tipo de reduccionismo. De he- cho, como literaturas producidas por clases y etnias dominadas, es- tán atomizadas e incomunicadas: forman , en realidad, verdaderos

En algunos ca~

que son partes de nuest ras literaturas nacionales

46

e incomunicadas: forman , en realidad, verdaderos En algunos ca~ que son partes de nuest ras

UnI C O m edio de d z. r razón cümtíficamente de la Ji:;<2.:.a~u!-a I¿tiiJ ';

americ an a . E s aleccionador recordar quc

m ane ntismo y al formalismo ha est ado a

de la li te ra tur a q ue tiene dific ultades muy nota bles pal"cl. nsoali::.ar sus imprescindibles componentes h istóric os, lo que ¡la significado

l a co nc es ión a la cdtica id ea li sta de un es pacio q u e e lla punia en ~

tr e p a r én tesis -el de la histori a -

va d e bí a haber sido absolut amente vi t al. Después de tod o , una so- ciolo g ía si n h istoria es también idealista.

el enfr:mtáiúi21'~0 al iu

cargo de ur,3 socioloe í;¡

p e ro que desde l a otra

pe rspect,i~

El recu rso a la historia permi t e, po r lo pro nto, explicar 11:.15

razo n es de

la pluralidad l iteraria

la tino am e ric.:ma, que en gran

par-

t e proc e d e

d e l de srrollo desigual

d e n uest ra s soc ie d

a d es . Es t.a

sola

co m p ro b ac ió n, si se qu iere obvia pero ne cesaria p ara no caer en

los excesos

p roble m átic o. En

rar que , pese a la pluralidad real de nuestras lite raLuras, existe un

qu e de riva de la in serc ió n de todos los so lo Curso hi stór ico globa l.

ni ve l integ ra do r concreto: el

sistem as

del et nicismo , modifica sustancialmente Lodo el campo

efecto , la perspecti va h istórica obliga a conside-

y subs istemas en un

En 10 que toca a la base social, no parece habe r mayores du o

das ac e r ca de qu e, inc l usive en l o

ció n, c uand o un soto espacio es co mpartido por m odos de prod uc· c ión pr ec a pita lista s y capitalistas, ex ist.e u n gra d o va r iab le pero efectivo de articulación que perm ite comprende r la totalidad. Si- milarm en te, en el camp o de la lite r at u ra, ha sta los s istemas li t er a- rio s má s al e ja dos entre sí t iene en c o m ún el estar sit u ados d en t ro de un solo proceso histórico.

s c a sos m ás agudos d e disgH :~ ga·

Esta inserción d ebe ser anali zada co n exact itud . En algun os c aso s espec iales se trata de la inse rción d e un a h ¡st ori a litera ri a d e dos o más siste mas, o al menos de un a cierta re lación e m p ír ica· me n te c ompro bab le: tal sucede, p or ejem pl o, en el fr e cu en te recio claje! d e f o rmas c ultas arcaicas por la poes ía pop ula r, o e n el tam- bién f recuente empleo p or la li tera tura c u lta de formas de l len g ua- je popular. Pero el hecho d ecisivo es otro: la inscripció n de los siso tém as litera rio s en el proceso de la h isto r ia soc ial latinoam ericana.

pu es en los caso s ext re·

mas las

la~¡antípOdas de una formac ión so cial dete rminada , pero sí se

bases socioeco n ó micas con d icio nantes están situad as en

Po r ci e rto, la inserción no es nunca igual

,

48

tléJtg

de '1;, 3010 curS0 hjst órico porq ue en él, a pesar de su, com-

ar -

i- ' leja cci;xat ific aClón,

i;icuiaciones.

"(IJ"cribir todos los (;' 0 en Uíl a

rico-socIal

ad ua h e~emón icame nte e l p eso d e l as

siste m as lite rari os , o los circ unstanci a, den tro de

que estén en j ue- u n proc eso histó-

englobante, equ ivale a construir una t otalidad concreta.

1 No está de más advertir que , como t otalidad de esta índole, ella no

pretende homogeneizar el campo lite ra rio ni inhibir sus co ntradic-

ag ud iza y las d e fi ne c on precisi ón p orqu e

parte de ellas para hacer in t eligible un proceso litera rio q ue nun ca será menos co nflictivo que la sociedad que 10 produce.

dei;e~minada

ciones reales ; al revés, las

Tal vez el ejemplo más claro , den tro d e este orden d e

cosas,

sea el que ofrece la "literatura de la Con quis ta " . A trazos gru esos, so bre ei eje de la historia social de la Conquista, la to talid ad lite- ralia quedaría constituida por:

a) La literatura in dígena que narra e interpreta la irru pció n

de los conquistadores y la destrucción de los estados nativos: rela- tos , elegías, núcleos simbó licos que lu ego se d esarrolla rán co m o mitos m esiánicos, etc,;

b} L a literatura hi spánica de desc u b r im ien to y t e stimonio de "la nueva reaJ idad, tensada entre el documentalismo y la fanta - sía, que t oma fonna de relaciones y crónicas ;

e ) La literatura popular española, casi siem pre a cargo de soldados desengañados, que se expresa a través de coplas y cancio- nes crítico-sat írica s;

ra m oralista de los es pañ oles que c uestionan

larlegitimidad de la Co nqu ista y condenan la dureza de sus proce-

dim ientos, frecu entemente encamada en textos his tóricos o cos o en simples alegatos h umanitarios;

e) La literat ura ofic ial hispáni ca, plasmada e n cró nic as y re-

laciones d e lo sucedido, bajo interpretaciones p rovidencialistas y proimperiales, que con frec uencia tiende n a la obtención de pre· bendas personales;

Í) La literatura esp añola catequística, tant o en el gé nero dramático como en el de la oratoria sagrada, que a veces em plea las lenguas nativas para obtener una mayor eficiencia;

jurídi-

d}

La litera tu

49

g)

La li te ratura

inaugural

d el p r o ceso

de t ransculturación

que trata de explicar lo acaecido, de situar a sus autores en ese

con texto fluye nte en

contiene algunos gérmenes de lo que mucho después serán pro-

yectos .nacionales.

Ciertamente el listado no determina más que diversos niv eles, sin ensayar la configuración de una estructura, pero de cualquier

modo establece un principio de ordenación y da cabida en él a los

sistemas literarios básicos y a algunos subsistemas. Sobre este ci- miento la in vestigación conc re t a pod rá d iseñar la red relacional

que efectivamente engarza y dinamiza a la totalidad.

Es probable que el mayo r la co rrecta captac ión del modo

desintegra para dar cabida a otra, sobre todo porque se p uede ima- ginar que en esa transfonnación los rit mos históricos de cada uno de los componentes de la tota lid ad pu eden vadar con siderable- mente . No rastrear ese· proceso equ ivaldría a negar el contenido sustancialmente histórico de la categoría de totalidad. Naturalmen- te, al margen de és t e que se r ía el más aprem iante , aparecen otros

busca d e una a uten ticidad person al , y que

problema de esta propuesta esté en y moment o en que esa totalidad se

~

¡

SEGUNDA

PA RTE

1 muchos y com plejos pro b lem as pendientes.

Ahora bien: sea cual fuere la magnitud y dificultad de esta p ro b lemática, no cabe desapercibir que la organización del co rp us I de la literatura latinoamericana en términos de totalidad tiene la ventaja inmediata de superar el conflicto entre unidad y diversi· dad, pero, sobre todo, tiene la vitt ud de ~e rmitir el ejercicio de

, una crítica que al incorp orar en su o bjeto las relaciones entre los

que al incorp orar en su o bjeto las relaciones entre los 1 sistemas lite rarios

1

sistemas lite rarios

ponde , está en aptitud de

la reproducción espec íficamente literaria de los conflictos y con- tradicciones que tejen la historia global de nuestra sociedad.

y entre éstos y la historia social que les corres-

examinar 10 que en el fo ndo es dec isivo:

¡.

50

de nuestra sociedad. y entre éstos y la historia social que les corres- examinar 10 que

!

SOBRE

LA LITERATURA DE

- EN EL PERU'

LA

EMANCIPACION

Er n sus e ncont r ados ex á menes de la li te ra t ur a pe ruan a , Riva

punto: en qu e la ind e-

.Agüe:to y Mariátegui coinciden en un sol o

pendencia, en 1821, no produjo transformaciones en el proceso de

la literatura que siguió sin mayores sobresaltos la tradición colo- nial. ¡ Este acercamiento, que está sujeto y limitado a la verifica- ción de ciertos hechos lit erarios e videntes a simpl e le ctu r"a, de sapa- rece de inmediato para dar paso a interpretaciones y valoraciones radicalmente opuestas. No en vano R iva Agüero propiciaba una li -

teratura de raíz, forma y espíritu hispánicos, mientras Mariátegui postula ba la necesidad de negar el colonialismo, superar el cosmo-

p olitismo y fundar una literatura nacional fuertemente adherida a las reivindicaciones ind ígenas. 2 De todas m aneras , la inusual con. vergencia de pensamientos tan disímiles, permite partir de un cier. to grado de evidencia y hace innecesaria la descripción pormenori.

zada de sus

referencias textuales. Tal no

implica, sin embargo , que

detrás de üñ juicio básicamente correcto: la indepe ndencia no ge .

neró camb ios decisivos en el sis tema literario preceden te, no . se es-

conda una problem.ática densa y compleja; espeoialmente 'atracU.

va porque perm ite diseñ ar articulaciones varias -y distintas- en. tre la sociedad y la literatura de una misma coyuntura histórica.

Las páginas que siguen proponen algunos criterios para una nueva in t erp retación de esta literatura. Suponen, aunque tal vez

demasiado

elípticamente, dos convicciones: l!na teórica, relativa

* Apare c ió en la R euista Ib eroam ericana, Pittsbu rgh, 198!.

1.

José de la Riva Agüero : Carácter de la lileratura del Perú independien-

te,

Lima, R osay, 1 905 .

José Carlos Mariátegui: Siete ensayos de inler-

p re tació n de la re alidad p eruana, Lima Amauta, 1928 .

2 .

Cf.

m i

articu lo:

" El pro blema nacional en la lite r a tura p e ru an a", en:

QueHac e r, 4, Lima, abr il 1980.

53

a la pluralidad convergente de los vínculos que asocian la literatu- ra a la sociedad , y otra , más b ien hi stórica, que se refiere al espe- sor y a la estratificación de las literaturas latinoamericanas, casi siempre rrialentendidas por una crítica que uniforma lo que en rea- lidad es múltiple y h eterogéneo.

LA EMANCIPACION: TEMAS y

REFERENTES

Pese a la continuidad d el proceso literario entre la

colonia'y

la república, las historias de la literatura peruana suelen consignar capítulo dedicado a la "literatura de la emancipación" . Aunque ningún caso se caracteriza sufic ientement e lo que se entiende

en

un

bajo esa denom inac ión, es claro que se trata de un período de lími- tes harto d ifusos y que su definición se basa en la relac ión existen-

te entre un conjunto de o bras constituyen un segmen to de la

que giran alrededo r de 1821, antecediendo Y haciendo posible la declaración de la independencia, o inmediatamente consecuentes a la fundación de la república. En alguna ocasitñ esta relación ape- men ciona y en ese caso "literatu ra de la emancipación" es

n as se

literarias Y los hechos e ideas que h istoria general del Perú: aquellos

la

que

cronol~gicamentecoincide con ese momento

histó rico, aun-

que con él no guarde ligazón alg una. Si se prescinde de este últim o criterio, por lo

demás insosté-

nible, queda en pie, como carácter propio de la " literatura de la

emancipación", ese vínculo que asocia a un conjunto literario más

o menos nutrido con· los acontecimientos e ideologias de la inde-

pendencia. Aunque en la práctic a suelen darse unidas, se trata en principio de dos opciones difere ntes: una tiene que ver con los tex- tos que describen, comentan o valoran los sucesos de la emancipa-

ción, como pueden ser las conspiraciones, las batallas o los actos de juramentación y festejo de la indep endenc ia, Y otra se refiere a las obras que de una u otra forma expresan las distintas alternati- vas ideológicas de la época y que convergen hacia un breve elenco de valores como los d e la libertad, independencia, soberan ía, etc . Sería legítimo considerar que en la primera alternativa la emanci-

••

d

-

pación funciona sobre todo como referente y en la segun a, mas

Este deslinde funciona a lo largo de las d istintas

bien, com o t ema.

etapas po r las qu e t ranscurre la "literatura de la emancipación .

El corpus que surge de esta doble delimitación es más o me-

incor-

n os homogén eo y re lat ivame nte cuantioso, sobre todo si se

54

p~ran a él las obras que a partir de 1812 desp liegan el liberalismo tnur:fante en las Cortes de Cád.iz y las que se hacen eco a veces

tardIo, de las victorias de Junín y AY.8cucho (1 9 24). E n' gen eral ,

sin embargo , se trata de textos

menor, cuy.o lustre se ha ido desgastando con el tiempo . Cierta- ~ente SubsIsten obras valiosas, como las poes ías patriótic as de Ma·

rIano Me l ga r \~ 790.18 15) , que a compañan el proceso "precu rso r"

hasta ~a re beho n de Pumacahua (1814), las

JoaquIn Olmedo (1780-1847), muy ligado a la historia y la litera- t ura, del Perú, especialmente su renombrada oda "A la victo ria de . ~un,lJ1" (1~26), o tamb ién, en otros géneros, algunos textos de l os Ideologos mdependentistas.

circunstanciales, de importancia

del ecuatoriano J osé

EL PROBLEMA DE LA FORMA

~l conc e pto de "l ite ratura de la emancipació n" dis eñado er;. los parraf?s anteriores, es simple y no parece suscitar mayores pro- blen:~. Sm embargo, apenas se trata de relacionar las instancias

tematlco-refer~nci~es con las

forma les, ausentes por complet o en

esa conceptualIzaclOn, surgen conflictos importantes . Dicho en tra-

Z?S g~~esos, el asunto se resume así: las obras que asu m en la eman -

c l paclOn co.rr~o tema y/o referente repiten sin varia nte s la n o rma del neoclaSiCIsmo español, y en esa repetición no se perciben ras- gos de un.a conciencia que señale la contradicción que subyace en

el a~~tamlento de tal modelo. No está demás recordar , com o ilus-

un periódico tan l iberal, independ e n- abeja republicana se anu ncin bajo el '

tls~a y antIespanol co mo La

t~a~lOn co~ple~entaria, que

ep Igrafe de unos versos p atrióticos de Quintana .)

~esde es te punto de vista, la

"literatura de la emancipac ióh "

nuevo reperLorio de

se

tema~ y ~eferentes~ alusivo a la independencia y teñido de agresivi-

c on sumiso acat a- o vo lverá a suce-

d~d frente a Espana, se procesa lite rariamente

mI e n to a las n ormas estéticas peni nsulares ---co m

d er, con no much as variantes, a propó sito del combate del

~,1,866)- Es muy escl~:ecedor que "A la victori a de 'J un ín",

Ca llao qu e es

defme por una con trad icció n evidente: el

la