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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo

Salud y Ampliación de Ciudadanía

Compiladores:

Victor F. Quiroga María Romina Cattaneo

Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo

Salud y Ampliación de Ciudadanía

Compiladores:

Tomo I

Victor F. Quiroga María Romina Cattaneo

Quiroga, Víctor F Transformaciones en las organizaciones del trabajo: salud y ampliación de ciudadanía / Víctor F Quiroga ; compilado por María Romina Cattaneo y Víctor F Quiroga. 1 a ed. Rosario: UNR Editora. Editorial de la Universidad Nacional de Rosario, 2014. CD-ROM

ISBN 978-987-702-029-8

1. Psicología. 2. Organizaciones. 3. Trabajo. I. Cattaneo, María Romina, comp. II. Quiroga, Víctor F, comp. III. Título CDD 331

ISBN 978-987-702-029-8

Hecho el depósito que marca la ley 11.723

978-987-702-029-8 Hecho el depósito que marca la ley 11.723 REUN RED DE EDITORIALES DE UNIVERSIDADES NACIONALES
978-987-702-029-8 Hecho el depósito que marca la ley 11.723 REUN RED DE EDITORIALES DE UNIVERSIDADES NACIONALES

REUN

RED DE EDITORIALES DE UNIVERSIDADES NACIONALES

11.723 REUN RED DE EDITORIALES DE UNIVERSIDADES NACIONALES EDITORIALES DE LA A.U.G.M. ASOCIACIÓN DE UNIVERSIDADES

EDITORIALES DE LA A.U.G.M.

ASOCIACIÓN DE UNIVERSIDADES GRUPO MONTEVIDEO

DE LA A.U.G.M. ASOCIACIÓN DE UNIVERSIDADES GRUPO MONTEVIDEO IMPRESO EN LA ARGENTINA / PRINTED IN ARGENTINA

IMPRESO EN LA ARGENTINA / PRINTED IN ARGENTINA UNR EDITORA - EDITORIAL DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE ROSARIO SECRETARÍA DE EXTENSIÓN UNIVERSITARIA

Prólogo.

En la Carta Fundacional de la Red Iberoamericana de Psicología de las Organizaciones y el Trabajo (RIPOT) del 2008, expresábamos… “Basados en el análisis de la situación mundial, así como de las

diversas coyunturas iberoamericanas relativas al mundo del trabajo y sus organizaciones, se afirma que la producción de conocimiento es pilar fundamental en la transformación del mundo de las organizaciones y

el trabajo. En el entendido de que la práctica científica, académica y técnica, es ante todo una práctica

social, que no debe desarrollarse a espaldas de las relaciones productivas, sociales, culturales e

“En

consecuencia, se identifica como objetivo teórico relevante, la realización de una Crítica de la Razón Organizacional, entendida como la delimitación de las condiciones de posibilidad de la producción de conocimiento acerca del mundo de las organizaciones y el trabajo. La plena consecución del mismo sólo puede llevarse a cabo bajo la premisa de que la Psicología de las Organizaciones y el Trabajo, constituye

institucionales, constitutivas de la subjetividad que RIPOT pretende abordar”. Y a esto agregábamos

un campo de convergencia de saberes en un marco inter y multidisciplinario, antes que una disciplina que posea límites precisos de diferenciación”.

Desde ese momento fundacional, a la fecha, la red ha trabajado a fines de dar cuenta de esta Crítica a la Razón Organizacional. La que sólo es posible a partir de poseer una cabal comprensión de lo que nuestro campo disciplinar implica en tanto una “práctica social,” atravesada como no puede ser de otra modo, por

las

contradicciones propias de una época. El título del CIAPOT III implica un tema, a la vez que produce

un

anuncio. Que las transformaciones en las Organizaciones y el Trabajo, se vinculan directamente con la

Salud y la Ciudadanía. No puede considerarse un hallazgo original lo relativo a la Salud, no obstante, si así lo expresamos, es porque en nuestras investigaciones y prácticas cotidianas, nos encontramos con lo nuevo,

y en tanto nuevo, confuso, poco comprendido. Las nuevas tecnologías son facilitadores de nuevos esquemas

productivos que conllevan a que las categorías tradicionales afrontan la dificultad de nuevas problemáticas. Afrontamos un cambio de época, que inevitablemente desafía a la academia. Nuevas certezas traen aparejadas nuevas incertidumbres. La radicalización del conocimiento como un capital, con la consiguiente apropiación del mismo desde las reglas del mercado, sustenta una forma de relación social en el que el compañero de trabajo se presenta como la competencia a superar. Dando paso así a procesos de

subjetivación en los que la cooperación se debilita, frente a otros vividos como obstáculos para el progreso personal, individual. Individualismo habilitante de nuevos habitus que tienen su correlato en la concepción misma de ciudadanía. Una ciudadanía que a partir de las nuevas posibilidades de comunicación que aportan

las tecnologías de información, se presenta como perteneciente a una época de aumento de las libertades

individuales, y que al mismo tiempo encuentra su opuesto en el aumento de los dispositivos de control,

vigilancia y pérdida de aquello que alguna vez pensamos como vida privada.

Avanzar en la comprensión de las transformaciones en el mundo del trabajo y las organizaciones son para RIPOT, dos claros objetivos. Por un lado, la comprensión de la complejidad del cambio de época, con los subsiguientes impactos en la salud y la ciudadanía. Por el otro, tomar una clara posición, en la que nuestra práctica social se dirija cabalmente a desplegar estrategias que aporten a un proceso de transformación en

el que lo humano, desde su cualificación tanto psicológica como política, es el centro de nuestros esfuerzos.

A partir de esta centralidad, formulamos la convocatoria para el III Congreso Ibero Americano de

Psicología del Trabajo y las Organizaciones Transformaciones en las Organizaciones y el Trabajo: Salud

y Ampliación de Ciudadanía. Convocatoria que fue respondida con una abundante cantidad de propuestas

que fueron evaluadas por el Comité Científico, tras lo cual tenemos el gusto de presentarles la publicación del CIAPOT III, que se compone de setenta y siete (77) trabajos de ocho (8) países. Tal nivel de respuesta

ha demandado que la publicación se realice en dos tomos, constituyéndose en lo que consideramos una

feliz noticia compuesta de dos elementos principales. Por un lado, consideramos que RIPOT y los CIAPOT´s atraviesan un proceso de institucionalización, que trama año tras año una red que aumenta en

cantidad y calidad de actores con mayor presencia congreso tras congreso. En segundo término, la complejidad de dicha trama, presenta una diversidad de intereses respecto de los problemas planteados y las estrategias de abordaje, que nos permite afirmar que estamos cumpliendo lo que nos hemos propuesto, tener una mirada amplia y profunda de los problemas de la región y de Ibero América toda. Miradas que contienen las tensiones, acuerdos y diferencias que en la medida que podamos brindarles un espacio de discusión y escritura, se revelan esclarecedoras, aún en sus diferencias. Un desafío particular, de estos dos tomos, lo constituyó el ordenamiento de los trabajos. Los mismos han sido dispuestos en orden alfabéticos por el apellido del/los autores. Puede que esto llame la atención. De hecho en un primer momento pensamos en la forma clásica, ubicarlos en función de los Ejes Temáticos establecidos para el Congreso. No obstante, nos hemos encontrado que la diversidad mencionada, ha quebrado los límites mismos de tales ejes, mostrándonos que lo que hasta hoy hemos considerado un tema se revelan como núcleos problemáticos que resisten a las taxonomías que pretenden enmarcar la realidad de lo social. La red trabaja, se expande, y trama tras trama, va develando esa Crítica de la Razón Organizacional, por medio de la multiplicidad expresada por los autores que van delimitando las condiciones de posibilidad de la producción de nuevos conocimiento y estrategias para el mundo de las organizaciones y el trabajo. Quiero dar fin a este prólogo, dando un sentido reconocimiento a todos los miembros de la Comisión Organizadora, del Comité Científico y colegas que desde distintos países brindaron su apoyo y horas de trabajo para que este CIAPOT III sea una realidad.

Dr. Rodolfo A. Escalada. Presidente de la Comisión Organizadora - CIAPOT III 15 de agosto de 2013, Rosario Argentina.

Autoridades del Congreso.

Comité Organizador Presidencia: Dr. Rodolfo Escalada (Fac. de Psicología - UNR) Vice presidencia: Dra. Claudia Perlo (IRICE - CONICET) Administración Financiera: Ps. María Verónica Lopez (IRICE - CONICET) Secretaría e Inscripciones: Ps. Melisa Mandolesi (Fac. de Psicología - UNR) y Ps. Ana María Saluzzi. Relaciones Institucionales: Tec. Mirna Kussianovich y Ps. Liliana Simoniello (IRICE - CONICET) Comunicación en la Web: Mg. Juan Pablo Toro (Univ. Diego Portales, Chile), Prof. Narbal Silva (Universidade Federal de Santa Catarina, Brazil) Dr. Aristeo Santos Lopez (Facultad de Ciencias de la Conducta de la Universidad Autónoma de Estado de México) Publicaciones: Ps. Victor F. Quiroga (Fac. de Psicología UNR) Asistente de publicación: Ps. Guillermina Ghiglione (Fac. de Psicologia - UNR)

Comité Científico Presidencia: Dr. Carlos Bonantini (Fac. de Psicología - UNR, Argentina) Secretaría del Comité Científico: Ps. María Romina Cattaneo (Fac. de Psicología UNR, Argentina) Dr. Erico Rentería Perez (Universidad del Valle, Colombia) Dr. Aristeo Santos Lopez (Facultad de Ciencias de la Conduta de la Universidad Autónoma de Estado de México) Dr. José Carlos Zanelli (Universidad Federal de Santa Catarina, Brasil) Master Luis Leopold (Universidad de la República, Uruguay) Dr. Antonio Stecher (Universidad Diego Portales, Chile) Dr. Josep Blanch Ribas (Universidad de Barcelona, España) Dr. Tomás Izquierdo Rus (Universidad de Murcia, España) Dr. Carlos Pulido Cavero (Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú) Ph.D. Tania García (Universidad de Puerto Rico) Dr. Hugo Giaggioqui (Universidad de Bristol, Inglaterra)

Equipo de Evaluadores Argentina: Ana Redondo; Andrea Pujol, Carlos Bonantini; Cecilia Ros; César San Emeterio; Elsa Montauti; Graciela Fillipi; Liliana Ferrari; Julio César Neffa; Miriam Wlosko; Mónica Pan; Rodolfo Escalada; Silvia Korinfeld; Victor F. Quiroga; Flaviana Ponce; Miguel Gallegos; Mauricio Cervigni. Brasil: Ana Luiza Gonçalves da Silva; Ana Magnolia Mendes; Andrea Valéria Steil; Edite Krawulski; Fabiane Martins; Fernando Gastal de Castro; José C. Zanelli; Lilia Kanan; Monica da Silva Justino; Narbal Silva; Sonia Gondim; Aristeo Santos; Lúri Novaes Luna; Lucia França; Regina Marcia Brolesi. Chile: Juan Pablo Toro; María Elisa Ansoleaga. Colombia: Erico Rentería. Costa Rica: Luvia Soto Cabrera. España: Josep Blanch Ribas; Tomás Izquierdo Rus; Mercedes Argaña; Antonio Crego; David Martinez. México: Ezequiel Ramirez Lira; Miguel Matrajt; Thelma Elena Cetina Canto. Perú: Sonia Palma-Solís. Portugal: María José Chambel. Puerto Rico: Tania García Ramos. Uruguay: Alejandro Vázques Echeverría; Javier Labarthe; Silvia Franco; Luis Leopold; Carolina Moll; Tommy Witke; Beatriz Martinez García.

Tomo I.

Indice.

Premisas neoliberale sobre el mundo del trabajo, y la configuración de la identidad profesional. Andrade Jaramillo, Veronica

1

La salud psicológica de las y los trabajadores en Chile: Siete propuestas para la agenda de investigación en salud mental y trabajo. Ansoleaga,

7

Normativas de inclusión y no discriminación: implicaciones para la selección de personas con discapacidad para acceder a puestos de trabajo en entidades públicas.

Argaña, Mercedes

17

El

trabajo como rasgo identitario: ¿una categoría en desuso?

Bazán, Claudia I

Ferrari, Liliana. Lado, Gisela C. Petit,

23

Las significaciones sociales imaginarias del trabajo.

Bonantini, Carlos A

Quiroga, Víctor F

Cattaneo, María Romina. Mandolesi,

Melisa. Cervigni, Mauricio

 

29

Percepción en la inserción laboral de grupos tales como migrantes limítrofes en la construcción y mujeres jóvenes de territorios segregados.

Brito, Melisa María. Paoletti,

35

Estratégias de enfrentamento ao estresse: aspectos históricos e epistemológicos. Budde, Cristiane. Silva,

43

La

Fotointervención: una estrategia para abordar el tema de salud en docentes universitarios.

Canto, Thelma Cetina. Echeverría, Rebelín. Aguilar Ortega, Cecilia. De Lille Quintal, María

51

O relevo da gestão de recursos humanos para os trabalhadores temporários de agência: um estudo em

Portugal e no Brasil Maria José Chambel. Anete Farina

57

Factores de Riesgo Psicosocial, Afrontamiento y Personalidad en Trabajadores Universitarios y no Universitarios.

Córdoba, Esteban. Folco,

65

La construcción de la calidad de vida laboral desde el despliegue instituyente relacional y subjetivo. Cornejo,

73

Configuracion psiquica del consumismo: una aproximacion a la sociedad de consumo desde la psicologia analitica de Jung.

Correa Grijalba, Jesús Humberto. Arango Giraldo, Gloria

79

Ética de la hospitalidad en las organizaciones: Hacia la facilitación para tejer la red de manera apreciativa.

Analise do trabalho de psicologo do nucleo de apoio a saude da familia (NASF): Contornos de um cargo em construçao. Costa e Rocha Ciaffone, Adriane. Fontoura Andressa, Gabrielli Maria. Rodrigues

Tochetto Pereira, Patrícia. Yoshisaki, Nathalie Cristine. Steil, Andrea

93

Desemprego e trabalho informal: analise de repertorios discursivos na cidade de Parnaiba-PI/Brasil.

de

Brito Amaral, Edna. Pereira Belo,

101

Aprendizaje y Desarrollo Local: Una Investigación sobre la relación entre ciencia y sociedad. De la Riestra, María del

109

Os operários e suas esferas de vida. de Oliveira Borges, Livia. Cavalcanti Barros, Sabrina. Palmieri Peixoto,

115

Reinserção do Egresso do Sistema Prisional no Mercado de Trabalho: Desafios e Possibilidades. de Souza Moreira, Ana Augusta. Lima da Silva, Alda

125

Sobre lo que está en Crisis del Liderazgo. Escalada, Rodolfo A

131

Las transformaciones del mundo del trabajo asociada a la inserción laboral de jóvenes en Uruguay y la Región.

Fagundez, Daniel. Menoni, Claudia. Noble, María

139

Eutopía y gestión convergente: la función de la personalidad en el desempeño laboral. La “personalidad competente” como articuladora efectiva entre la “persona de necesidad” y el “personaje de rol laboral”: su importancia en la correlación entre aptitud de estilo y actitud ante la tarea.

Farías,

147

Cultura organizacional: O discurso de productiviade e a (re) produção de subjetividade. Feitosa Correia, Caroline. Ítalo Pinheiro de Lima,

155

Una perspectiva crítica de la violencia laboral en el mercado argentino: relaciones y diferencias entre la percepción de víctimas, testigos y no-testigos en torno al hostigamiento laboral.

Ferrari, Liliana. Filippi, Graciela. Cebey, Carolina. Trotta, Maria

161

Coaching em contexto de Empresa Júnior: uma experiência inovadora. Fontoura, Maria Andressa. Ribeiro, Santiago Pedro Henrique. Krawulski, Edite

169

Análisis e Intervención en Organizaciones. Modelo y Método para el abordaje de Empresas Familiares.

Giardelli, Darío Martín

175

El

fenómeno de la virtualización organizacional y la producción de sujetos sin cuerpos.

Gomez, Cesar

183

O conceito de competencias em gestao de pessoas na visao de gestores de recursos humanos de empresas

do plo metalurgico de sertaozinho-SP. Brasil. Greghi Sticca, MarIina. Janduhy Passos,

189

Interfaces entre atuação em contexto empresarial junior e satisfação com o curso freqüentado. Haupenthal, Cristiane. Krawulski,

197

Equipes de trabalho: RelaÇÃo entre a interdependÊncia de tarefas e a interdependÊncia de resultados.

Hoffmann, Klipel. Sarajane Lima de Oliveira, Silvia

205

La incidencia de las competencias soft en la formación de los Jóvenes Profesionales. Ibañez, Juan

213

La duración del desempleo en las actitudes de los mayores de 45 años. Izquierdo Rus, Tomás

219

A.M.A.P. Casa de Luxemburgo: Modelo de innovacion organizacional y desarrollo local. Estudio de caso.

Kobila, Maria

225

Razões para sucessivas trocas de trabalho/emprego nas trajetórias socioprofissionais de trabalhadores no município de Brusque/SC.

Kohler Motta, Giomara. Krawulski, Edite

231

Aposentadoria, docência e trabalho voluntário: tecendo aproximações. Krawulski, Edite. de Albuquerque Ribeiro, Ana

239

O trabalho do professor na Educação a distância (EAD). Lima da Silva, Alda

247

As deficiencias de apredizagens produzidas pelos comportamentos defensivos dos gestores. Um estudo de caso.

Lima, Marcilio. Silva, Narbal

253

Tiempo y Espacio. Implicancias en los procesos de aprendizaje y cambio en el contexto organizativo. Mandolesi,

261

La salud de los trabajadores de la salud en la conflictividad de sus prácticas de APS en un Centro de Salud municipal de Rosario.

Mansilla,

267

Empreendedorismo e psicologia: explorando conceitos e aproximações. Marcondes, Renatto Cesar. Krawulski,

273

Tomo II

Los procesos temporales en las organizaciones del trabajo: validación y utilidad aplicada de la Escala de Consideración de las Consecuencias Futuras. Martín Ana. Ortuño Víctor E. C. Vásquez Echeverría

1

Algunas reflexiones sobre el sufrimiento laboral. Montauti,

7

Trasformaciones en la ecología social y procesos recursivos en las instituciones educativas. Montenegro, Roberto

13

El Sentido del Trabajo y su incidencia sobre los efectos de los factores de riesgo psicosocial en la salud del

trabajador.

Neira,

19

Estudo realizado sobre qualidade de vida no trabalho na empresa Resicolor Tintas. Oliveira Batista, Aline. Vieira Pires, Roseli. Caldas Garcia

27

Analise dos repertorios discursivos sobre o desemprego na cidade de Parnaiba-Pi. Oliveira Lima, Teângela. de Brito Amaral, Edna. de Lacerda Araújo, Jéssyca. Menezes de Souza, Ana Paula. Pinheiro de Castro, Hyago. de Oliveira Marinho Ramos, Rebeca. de Souza Meireles, Maria do Socorro. Dernandes Rego, Thawanna. Rego Resende, José

35

Fusões e Aquisições: como vivenciar o bem-estar e preservar a saúde em contexto de mudança?. Passos Amaral Barra Gomes, Marina. Cruvinel Di Castro, Viviane. Mendonça,

 

43

La justicia y el clima organizacional y su relación con la satisfacción laboral en profesores universitarios.

Patlán-Pérez, Juana. Martínez Torres, Edgar

49

Reaprendizaje de la afectividad para prevenir la violencia. Una perspectiva biocéntrica. Perlo, Claudia Liliana. Lopez Romorini, María

59

Motivação de militares para participar demissão de paz no Haiti. Perrelli, Marly Terezinha. Tolfo,

67

Relaciones existentes entre el diseño del trabajo, engagement y el compromiso organizacional. Polo-Vargas, Jean David. Fernández-Ríos, Manuel. Ramírez, Raúl. Bargsted, Mariana

73

La situación de los jóvenes: formación, empleo e inserción laboral. Ponce, M. Flaviana, Rizzotto, Salvador, Turco, Luis, Turco, Brenda, Méjico Marcela, Chendo, Lucio. Molina, Guillermo. Tartaglia, Horacio. Torres,

81

Estudio comparativo del síndrome de Burnout en docentes de escuela pública de la ciudad de Rosario.

Quiroga, Victor F

Ghiglione,

85

La cultura organizacional como factor para el desarrollo organizacional en micros, pequeñas y medianas empresas del sur de Jalisco. Mexico. Ramírez Lira, Ezequiel. Santana Cárdenas, Soraya. Rivera Espinoza, María Patricia.

Prado, Victor Hugo

91

A

organização de trabalho dos docentes em uma Instituição Federal de Ensino Superior.

Ramos Demito Fleury, Alessandra. Barbosa Macêdo, Kátia

99

Dramaturgias Institucionales: estrategias de autocuidado para trabajadores de la salud del Hospital Provincial Neuquén 2011-2013.

Ramos Luna,

107

Capital psicológico positivo en organizaciones. Redondo, Ana Isabel. Arraigada, Mariana

115

A construção da realidade social no terceiro setor pelos fundadores. Riggenbach, Deborah. Silva,

121

Bases do Comprometimento de Trabalhadores de uma Organização do Terceiro Setor em Florianópolis/SC.

Riggenbach, Deborah. Zinder, Ramiro. Muniz Póvoas, Daniele

129

Treinamento e perspectiva de crecimento profissional. Rodrigues, Veridiane Adélia. Lima de Oliveira, Sarajane

137

Cambio Organizacional y Compromiso con el Trabajo (WorkEngagement): Oportunidad para Gestionar Talento Humano en las Organizaciones.

Rodríguez, Angélica Maria

145

Apuntes programáticos para el desarrollo del futuro de la Psicología del Trabajo y las Organizaciones.

San Emeterio, Cesar

151

Construyendo nuevas miradas sobre la discapacidad. Sánchez, María

159

Um comparativo sobre o estresse ocupacional entre os profissionais do Polícia Militar Especializada e do Corpo de Bombeiros Piauí. Santos de Oliveira, Irlane. das Graças Carvalho Costa, Dinara. Mendes dos Santos, Rakandara. Miranda Sales, Deivison Warlla. de Lima Santiago da Silva, Carla

 

167

Prática da psicologia do trabalho e das organizações em uma consultor-escola. Sarmento Silveira, Susana. Silva e Lima, Alda

175

Controle Organizacional: assujeitamento no capitalismo contemporâneo. Schaurich dos Santos, Anelise. Perrone, Cláudia Maria

181

Melhorias à saúde dos trabalhadores advindas da prática de yoga no trabalho: experiência da Petrobras Distribuidora S. A. em Santa Catarina.

Silveira Martins, Fabiane. da Rosa Tolfo, Suzana

189

Ampliando a saúde e a cidadania de assediados moralmente no trabalho: atendimento em grupo com Psicodrama. Silveira Martins, Fabiane. Soares Cugnier, Joana. Baldanças Caldas, Denise. Goulart,

Luana. da Rosa Tolfo,

196

Relación estudio-trabajo y visión prospectiva del mercado laboral de los estudiantes de la carrera de Licenciatura en Enfermería de la U.N.R. Simonetti, Graciela. Chervo, Maria Alejandra. Ferronato, Mariela. Martinez Salomón,

Nancy. Menéndez, Silvia. Tolentino, Daniela. Nores, Rosana. Edes, Maria

203

Sentidos atribuídos ao trabalho por trabalhadores do Tribunal Regional Eleitoral de Santa Catarina e a relação com o estresse.

Soares Cugnier, Joana. da Rosa Tolfo,

211

Perspectivas epistemológicas em gestão de pessoas para o combate e prevenção ao assédio moral no trabalho.

Soares Cugnier, Joana. Silva,

219

Las identidades individualizadas del trabajo flexible en empresas: constataciones en el caso chileno. Soto Roy,

227

Fundamentos históricos e epistemológicos dos estudos sobre valores organizacionais. Steinbach Garcia, Ivonete. da Rosa Tolfo, Suzana. Silva,

235

Percepções de estudantes universitários sobre as dificuldades durante o início da graduação. Tochetto de Oliveira, Clarissa. Garcia, Diana Cristina

245

Prevención de riesgos psicosociales en empleados públicos de la Municipalidad de La Plata. Urtizberea, Facundo. Pagani, Maria

251

La estacionalidad en una organización de servicios: Perspectivas desde el Modelo Psicológico de Análisis Organizacional.

Wittke,

259

Violencia Laboral: Un estudio de prevalencia en poblaciones laborales del sector servicios. Wlosko, Miriam. Ros, Cecilia. Macías, Guillermo. Muska,

265

Interfaces entre aprendizagem grupal e desempenho em um time de futebol brasileiro. Zinder, Ramiro. Silva,

273

Premisas neoliberales sobre el mundo del trabajo, y la configuración de la identidad profesional.

Verónica Andrade Jaramillo.

La pregunta por la relación persona-trabajo sigue estando vigente en particular hoy, cuando las dinámicas del mundo del trabajo se tornan complejas, ambiguas e inciertas. Es necesario comprender estas dinámicas para analizar la manera como las personas configuran sus identidades profesionales (laborales), y a través de estas reflexionar sobre las acciones que las personas que trabajan llevan a cabo en el entorno en el que intervienen; se considera que hay una relación estrecha entre identidad profesional y la agencia, y a su vez

que esta se sostiene en un contexto social con características particulares, como es el mundo del trabajo en

la

actualidad.

A

través de la literatura especializada pueden rastrearse diversos documentos que indican los cambios en

el

mundo de trabajo (Gorz, 2001:1981, Offe, 1992, entre otros), sin embargo es relevante indicar que este

como se conoce basado en el capitalismo no ha sufrido cambios estructurales. De acuerdo con Antunes (1999) el fin del trabajo asalariado y el dominio del capital se mantienen, y realmente los cambios se

manifiestan es en la disminución profunda del trabajo estable asalariado y en la precarización del trabajo. Así, siguiendo el planteamiento de Legge (1995), aunque todo ha cambiado sobre el funcionamiento de

lo social respecto al trabajo- realmente nada lo ha hecho.

Al respecto de los cambios del mundo del trabajo, estos se dan concretamente en las relaciones que se establecen en el mercado de trabajo, a lo que Grimshaw, Marchington, Rubery y Willmott (2005) indican que se dan de dos maneras: en los cambios organizacionales, y en las relaciones de las personas con el trabajo. Sobre los cambios organizacionales, se presenta una descentralización del poder, así como la tendencia a funcionar como red; cada vez es más probable el hecho de no saber dónde termina una organización y empieza otra, según indican los autores, debido a la tercerización de servicios, y donde las obligaciones con los empleados son un asunto más negociado que estable, garantizando con esto ambigüedad e incerteza en las relaciones laborales.

Sobre los cambios en las relaciones de las personas con el trabajo, Castel (2000) indica que se sostienen en

el cuestionamiento de la función integradora del trabajo en la sociedad, manifestándose en el desmonte de

las protecciones y garantías vinculadas al empleo. Según el autor, se pueden identificar tres aspectos básicos

de la situación actual sobre la relación de las personas con el trabajo, en primer lugar lo que llama la desestabilización de los estables relacionada con la flexibilidad; en segundo lugar, la instalación de la precariedad; y en tercer lugar, la exclusión de personas que resultan ser sobrantes en el mercado de trabajo actual. Sobre lo que no cambia, y que por el contrario se agudiza, es lo relacionado con la expansión de la lógica

capitalista asociada a principios neoliberales que se inicia en la esfera de lo económico, pero que claramente

se

expande a otros aspectos de lo social como lo jurídico manifestado en leyes que promueven el desmonte

de

desprotecciones a los ciudadanos y favorece el libre mercado-, lo relacional donde hasta las relaciones

de comunidad o vecindad empiezan a regirse bajo la lógica del mercado-, y lo personal como en la configuración de la identidad en relación con el trabajo donde los predicados puestos en relación por parte de las personas que trabajan van en dirección a reproducir premisas neoliberales-. Según Castells (2003) este tipo de cuestiones son la manifestación de la occidentalización del mundo bajo la lógica del postcapitalismo, o en palabras de Uricoechea (2002), la intensificación del tránsito del mecanismo de

reciprocidad propio de sociedades precapitalistas al mecanismo de mercado propio de las sociedades capitalistas. Esta intensificación de las premisas asociadas al neoliberalismo están según Alonso (2007) citando a Kumar (1995), relacionadas con que los sistemas de gobierno sean entendidos y asumidos de modos diferentes a sus funciones tradicionales, y que la forma como las personas se relacionan socialmente en occidente se hace a través de un capitalismo ilimitado donde se promueve la pérdida de ciudadanía y solidaridad. Según Alonso (2007) los discursos relacionados con la forma de asumir el mundo del trabajo han pasado de reconocer el potencial cooperativo del capitalismo en su modo organizado, en el que se buscan las garantías jurídicas y las negociaciones colectivas, a asumirse como “la apelación permanente al riesgo, la competitividad, la complejidad y el azar que- han abierto un espacio de desformalización y desinstitucionalización sistemática de las relaciones laborales…” (p. 30). Siguiendo la metáfora propuesta por Bauman (2001) sobre la modernidad líquida, Alonso y Fernández (2006) plantean el paso de un capitalismo sólido a uno líquido. El capitalismo sólido se refiere a aquel caracterizado por límites claros, donde se promueve la formalización, y la regulación y protección laboral como esenciales para el control, la productividad y el favorecimiento de la participación social. El

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

capitalismo líquido por su parte, según los autores implica la pérdida de los límites, la lucha por mantenerse en el mercado, la desregulación de las protecciones sociales, y la responsabilización del sujeto por su inserción y mantenimiento al mercado de trabajo (Rentería, 2005). Este capitalismo líquido se manifiesta actualmente en la cada vez más arraigada tendencia a la competición, ayudada por la tecnologización y la globalización (Malvezzi, 1988, 2000). La tendencia a la competición se refiere a la disputa por los recursos y por el poder, e implica la anulación de los otros. Bajo las formas en que se ha representado el capitalismo en las últimas décadas (Jamenson, 2011) las manifestaciones de dicha competición conllevan el desconocimiento de las capacidades del contrincante, aún si estas son mejores que las propias, procurando eliminarlo del mercado. La competición se vuelve tendencia al poner el énfasis sobre la calidad la cual implica la explotación de las competencias de los objetos, hechos y eventos, a través de la optimización de los procesos de adaptación, para responder a la productividad; la búsqueda por la calidad se asocia al desempeño en aras de la búsqueda de productividad económica como criterio principal de las relaciones mercantiles, llevando a descuidar los medios, en la relación medios-fines. Al poner el foco en los fines y descuidar los medios, implica que cualquier camino para cumplir con los objetivos se considera válido, dejando de lado aspectos morales y éticos fuertemente arraigados décadas atrás, o sencillamente dejando de lado procesos reflexivos que vayan en vías distintas al cumplimiento rápido y efectivo de los objetivos según determinados intereses. Así, la regla que indica lo que debe y puede hacerse es impuesta por el logro de resultados, dejando de ser necesarias las instituciones que ponían los parámetros para entender y relacionarse con el mundo en general, y con el mundo del trabajo en particular. Este momento histórico se caracteriza por la pérdida de patrones exclusivos de racionalidad que dirijan los sistemas sociales, siendo manifestación del debilitamiento de las instituciones modernas (Bendassolli, 2007) que por décadas sostuvieron el funcionamiento de lo social. Centrarse en la competición como aspecto principal en el mundo del trabajo, lleva entonces al cumplimiento de los objetivos sin contemplar al otro, y a la ejecución bajo los medios disponibles y más favorables para alcanzar las metas más con menos-; bajo esta racionalidad, diversas cuestiones de la relación persona- trabajo terminan siendo tocadas. Esta forma de capitalismo vivido en la actualidad, toca a todas las personas interesadas en seguir insertas en sus respectivos mercados de trabajo, incluso aquellos considerados como protegidos de quedar por fuera de los circuitos de trabajo como son los trabajadores profesionales. Este tipo de trabajadores tienen como herencia de un momento moderno de la historia contar con el aval de la cientificidad que implicaba confianza de parte de los demás debido al estatus conferido por su disciplina y/o profesión. Sin embargo, con las características actuales del trabajo, incluso los profesionales (como grupo nominal), se han venido enfrentando a otras lógicas que les desencajan de una visión clásica de los atributos ganados con el título. Por lo tanto, a los profesionales les ha correspondido comenzar a reescribir su identidad para responder y seguir estando incluidos en el mercado de trabajo. Aunque para Laport, Becker, Sarretea y Ocampo (2010), los profesionales son uno de los grupos de trabajadores en un sentido nominal- más favorecidos por encontrarse del lado de la inclusión en los procesos de inclusión-exclusión, propios del mercado de trabajo desde los 80’s, de acuerdo con Dent y Whitehead (2002), a los profesionales les está tocando incluirse en la lógica del management y reorientar su profesión hacia el desempeño y los estándares de calidad, incluso aunque esto vaya en contra de aprendizajes relativos a la ética y elementos legales relacionados con sus disciplinas, con tal de poder permanecer en el mercado de trabajo, lo que puede influir en la forma en que asuman su agencia. Investigaciones como las de Sevilla, Uribe y Rodríguez (2010), y Arroyo (2002), muestran como por ejemplo en el sector salud, los profesionales han debido acomodarse a una serie de reformas que construyen realidades alternativas al respecto de qué es un buen desempeño, donde la calidad del trabajo es medida desde una lógica instrumental de reducción de costos y/o mejoramiento de procesos sin considerar necesariamente las implicaciones sociales y humanas derivadas, e incluso sus identidades empiezan a reescribirse desde estas nuevas lógicas, lo que según Sisto y Fardella (2009), retomando a Foucault (1990), se refiere a la gubernabilidad de la identidad, donde se interiorizan como nuevas formas de gobierno del sí mismo, la orientación a principios neoliberales donde se hace responsable al individuo sobre sí mismo. De los profesionales se espera que realicen acciones concretas para llevar a cabo cambios sociales, por la responsabilidad que tienen de trascender el uso instrumental de la profesión, y pasar a la aplicación y generación de conocimiento científico para impactar favorablemente el entorno (Rentería, 2004). Bajo este contexto resulta relevante preguntarse por la manera en que los profesionales configuran su identidad profesional entendiéndola como sinónimo de laboral-, e identificar si en sectores que se supone operan bajo otras premisas distintas a las de la calidad y competitividad, que alimentan la lógica neoliberal, también se encuentran implicadas racionalidades que van en esta dirección, como centrales para configurar

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Premisas neoliberales sobre el mundo del trabajo, y la configuración de la identidad profesional.

las identidades profesionales. Para lo anterior, se estudiaron desde el análisis de discurso, las narrativas de tres profesionales considerados como altamente empleables, pertenecientes a distintos sectores: la participantes K odontóloga que trabaja en el sector salud, el participante M administrador de empresas, que trabaja en negocios relacionados con comercio exterior, y C, psicóloga, que trabaja en investigación en ciencias sociales. En este contexto de investigación se entendió por alta empleabilidad, el haber recibido más de tres ofertas de trabajo en el último año, entendiendo por trabajo cualquier modalidad, desde empleo, pasando por trabajo por servicios, outsourcing, hasta trabajos con principios cooperativos, que pudieran ser remunerados o no, entre otros. Desde los planteamientos de Foucault (1969), se entiende por discurso las regularidades lingüísticas que se vuelven oficiales a través de su uso continuo, y que al hacerse cotidianas parece que cobraran vida propia. Para el autor los discursos guardan debajo de si, unas presunciones que se supone ya están dichas, pero en diversas ocasiones lo dicho, según indica, no ha sido dicho. Al respecto del análisis discursivo como estrategia metodológica se consideran los planteamientos de Potter y Wetherell (1987), y Potter (2004). Desde esta perspectiva, retomando los planteamientos de Potter y Wetherell (1987), ya no se trataría de preguntarse por la verdadera naturaleza del ser para el presente caso de la identidad- sino sobre ¿cómo se habla del ser?, y ¿cómo es teorizado en el discurso?, en este caso particular, cómo la persona configura su identidad. Esta perspectiva resulta articularse a la concepción de la identidad como ser en lugares de Scheibe (1995), donde se interiorizan, negocian y asumen premisas de orden social que se convierten en individuales, y que configuran (y modifican) la identidad profesional de las personas. De acuerdo con los Potter y Wetherell (1987): “…los modelos psicológicos del ser no reflejan la naturaleza verdadera del objeto, como se supone, sino… nuestra historia social,-la cual invalida- el principio realista. El investigador debe ser alentado a enfocarse en la multiplicidad de las construcciones del ser y en sus funciones sociales e interpersonales” (p.9). Desde esta perspectiva, más que encontrar o descubrir la verdadera esencia de la identidad profesional, se trata de entender como esta es construida socialmente, y centrar la atención sobre los elementos que son requeridos para ello, es decir, atender a la función que esto cumple en dicha configuración, y abandonar la pretensión de búsqueda de verdad inherente a la naturaleza humana. Los anteriores planteamientos se relacionan con la propuesta de Bajtin (1997:1924, 1998:1925, 1992:1929) para quien el lenguaje resulta ser una actividad humana construida socialmente y no dada por naturaleza, que implica siempre el reconocimiento de otro con quien se interactúa independiente de si existe físicamente (principio de dialogicidad). Los principales repertorios interpretativos encontrados se refieren a tres grandes ejes. En primer lugar, el relacionado con la forma de entender el mercado de trabajo; el segundo asociado a sus caracterizaciones como trabajadores y la descripción de guiones que pueden plantearse como predicados que configuran su identidad profesional y que indican el como debe ser y cómo debe portarse el trabajador y como debe movilizar su agencia. A continuación se muestra cada uno de los ejes a través de apartados de las narrativas de los participantes. Primer eje: El mercado de trabajo como un contexto adverso, turbulento, difícil y en el que hay que saberse mover, o saber combatir para sobrevivir en él:

“Cuando yo estaba estudiando, me imaginaba oh, pues que cuando uno sea profesional, el profesional va a ser bien pago, porque estudió tantos años, entonces va a ser bien retribuido, eso era lo que yo imaginaba, pero cuando salí me di cuenta que dentro de mi misma institución ni siquiera está bien pago, entonces eso me llevó como a una contradicción con lo que hacía (…), no me imaginé que eran tantos, que tantos hacían lo mismo, entonces eso fue cambiando la percepción de lo que me imaginaba cuando estaba estudiando (…) y cuando salí las cosas eran diferentes, hay una competencia continua, eh, cada día se lucha por estar allí, pero entonces esa lucha se da en la medida que tu produces, entonces es qué tanto produces, qué tanto beneficio tienes, así entonces eso ha sido no desde lo económico sino desde la continuidad laboral, ha sido como así, qué tanto tu produces, y así mismo te va a beneficiar, así vas a obtener y vas a ir avanzando…” (Sujeto C, sesión 1, Psicóloga, trabaja en investigación). “(…) hablar de lo que uno sabe, con propiedad, con seriedad y con autonomía, no ponerse a hablar más de lo debido, no tratar de aparentar, ni deslumbrar a las personas, no, y si en algún momento no sabe uno de algún tema, no?, yo siempre que no se de algún tema, y eso me va, incide en algo, en algún negocio, en alguna relación personal, laboral, lo que sea, trato pues digo, no se pero lo puedo averiguar, que la información siempre está a la mano, está en el internet con los celulares (señalando el celular blackberry que tiene en su mano durante toda la entrevista), con los amigos, tengo muchos amigos profesionales, muy buenos profesionales en los cuales me he apoyado bastante, la informa… es que es importante, el que tiene la información y empieza a utilizar la información, el que la sabe conseguir, eh creo que tiene una

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

herramienta fundamental a su favor” (Sujeto M, sesión 1, Administrador de empresas, trabaja en comercio internacional). Segundo eje: Los trabajadores deben ser o hacerse de determinadas maneras para responder a ese mercado de trabajo, a través de asumirse y comportarse desde predicados como: sujeto arriesgado, sujeto identificador de oportunidades, sujeto confiable, sujeto aprendiz, sujeto controlador, sujeto flexible, sujeto dedicado/disciplinado, sujeto extrovertido/relacional. Todos estos predicados identitarios son aquellos que los participantes muestran de ellos, con los que se identifican, y que destacan como centrales sobre su forma de ser trabajador y comportarse respecto del trabajo. A continuación algunos ejemplos:

(Sujeto arriesgado) “eh tengo la mente abierta para los negocios, cualquier negocio que yo vea que no perjudique en su integridad física, o económica o emocional una persona, me involucro” (Sujeto M, sesión 1). "pero en la medida que conocen tus habilidades, la gente lo nota a uno, y otra persona me recomendó para otro grupo, que no era digamos mi súper campo de acción, pero yo me le medí, yo pienso que el campo "

laboral en la medida en que te lanzas aprendes, aprendes (Sujeto que aprende)

“tengo la capacidad que cuando algo me interesa, por lo general casi todo me interesa, lo aprendo rápido

y eso a futuro siempre me sale algo, y tengo la oportunidad de tocar el tema con conocimiento de causa”

(Sujeto M, sesión 1). (Sujeto identificador de oportunidades) “Cuando ella decía algo –su jefe- había que cogerle como el click, pero entonces noo, esperaban y esperaban y esperaban sus compañeros-, entonces después ya no había plata para el contrato así de simple, si no te pusiste las pilas, que pena y eso con todo el dolor, podemos tener muchos años de antigüedad aquí, pero si no se puso las pilas se fue, pero ponerse las pilas, es que?, ponerse las pilas, es (…) osea, no podés esperar a que el líder, te la busque, te la haga, te la ejecute, sino que mínimo bueno

(…) yo me ponías las pilas, las pilas es producir, publicar, estar pendiente de las convocatorias, desarrollar

(Sujeto C, sesión 1).

la propuesta” (Sujeto C, sesión 1).

“(…)entonces yo me hacía ¡todos! los ingresos; allá los odontólogos que trabajan allá como profesionales, le huyen a los ingresos porque solo les dan $1500 por ingreso, que eso no es ni, eso es los guantes y ya, entonces ellos ven esos pacientes particulares y van a decir que van a ponerse a hacer ingresos, pero como yo era nueva, no tenía pacientes, yo hice los ingresos, y así fue que empecé porque los mismos estudiantes, no tienes que hacerte esta resina, tal cosa, te puede suceder esto, tus padres también tienen acceso aquí, esto es una clínica particular, tome la tarjetica, tome la tarjetica, y eso, esa la cantidad de ingresos que yo hacía porque mira mes me hice ¡$500.000!, en ingresos…” (Sujeto K, sesión 1, Odontóloga, trabaja en salud) (Sujeto flexible) “(…) pero yo no trabajaba, nunca (con énfasis) me tomaba la hora de almuerzo, jamás, jamás, y nunca salía a las 5, yo me iba 8 de la noche, 9 de la noche… (…) almorzaba tarde, o algunos días no porque empecé a tener tantos pacientes que me programaba todo el día, o cuando tenía cosas de auditoría, me programaba toda la mañana en pacientes, y toda la tarde me tocaba hacer protocolos (…) entonces yo los sábados, los viernes salía antes para irme a estudiar, y los sábados pues no trabajaba por la mañana, pero cuando salía de clase me iba y abría agenda por la tarde los sábados también… (…) exacto, esas es una de las cosas importantes de identificar, los pacientes, cuando le llega a uno el paciente que le suena el celular todo el rato, en plena consulta (risas), yo le ofrezco el domingo, ¡de una!” (Sujeto K, sesión 1). Por otra parte se encuentra, de forma menos explícita por parte de los participantes, El sujeto desgastado, el sujeto que resiste (las exigencias que le corresponde), y el sujeto solitario, aunque eso le implique ser un

Sujeto no tan feliz; sin embargo estos aspectos no se muestran tan relevantes dentro de las narrativas de los participantes. “E: y las otras cosas de la vida…(refiriéndose a aspectos que no son trabajo, después de conversar alrededor de una hora sobre el trabajo).

digamos que esa parte que uno se

siente sentimentalmente mal, es importante pues en la vida general de uno, pero no, igual el trabajo siempre está allí”. (Sujeto K, sesión 1) “(…)entonces mantiene uno solo, ¡solo!, uno interactúa con las personas de la fábrica, uno que otro conocido, las personas nunca van a tener el mismo tiempo que uno, también el conflicto de los idiomas, entonces más que todo mantiene solo (…) osea, eso evita que la gente en mi caso, que uno no tenga ninguna relación, que uno pueda tener una pareja estable porque uno mantiene más por fuera porque es difícil de que una persona se acople a esa situación…” (Sujeto M, Sesión 1). La interiorización de premisas que se asumen como propias, y que se han vuelto propias, influyen en la

K: pues…mi vida es la odontología (sonríe), básicamente ¿no?

pero

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Premisas neoliberales sobre el mundo del trabajo, y la configuración de la identidad profesional.

manera como los participantes no solo se conciben, sino además como se relacionan con su trabajo, el pensar que es posible hacer intervenciones sobre su entorno y en qué medida, y el pensar que pueden seguir la lógica del sistema para mantenerse empleables. Estas forma de comprender el mercado de trabajo, y de asumirse como trabajador, favorece la raificación de premisas neoliberales caracterizadas por responsabilizar al sujeto por su propia inserción y mantenimiento en el mercado de trabajo, pensarse como individuo descontextualizado y desconectado de otros como la comunidad a la que pertenece, poner en marcha acciones que favorezcan su competitividad sin contemplar necesariamente en el camino las implicaciones que estas tengan, y naturalizar la adversidad de las condiciones del mercado de trabajo de su interés sin contemplar la posibilidad de participación de Otros como el Estado, la escuela, la familia, y la pareja. La forma en que la identidad es configurada, o su proceso de configuración y reconfiguración (porque es un hecho que no se detiene) implican unos efectos reales en la vivencia y las acciones del sujeto al respecto de su trabajo, y en general en relación con su entorno. De acuerdo con James (1890) los juicios subjetivos se convierten en valoraciones objetivas que tienen efecto en la realidad, aunque dichas valoraciones sean construcciones sociales, que han sido interiorizadas discursivamente; las formas de significarse el mundo tiene efectos prácticos. Tal vez una de las razones por las que la identidad ahora aparezca tan dinámica tenga que ver con que las premisas que estaban raificadas en el discurso a través de instituciones como la iglesia, la familia, el estado, la escuela, etc., han caído, o han empezado a emerger otros mensajes que combinados resultan ser contradictorios, por la pérdida de las explicaciones deónticas sobre cómo funciona el mundo, y fue necesario empezar a preguntarse, al no haber versiones mejores, u oficialmente mejores de cómo ser, en este caso trabajador, agregado además a la inestabilidad e incertidumbre de los actuales mercados de trabajo, que las personas se piensen y repiensen cada vez con mayor frecuencia los aspectos relativos a su identidad profesional. Finalmente al respecto de lo hallado, surgen las preguntas referidas a la posibilidad de que existan trabajadores que cuenten con una alta empleabilidad respondiendo a racionalidades que superen o sean distintas de las premisas neoliberales, si existen sectores en los que puedan pensarse esta posibilidad. A su vez lo anterior lleva a pensar sobre el lugar que la reflexividad tiene respecto a las acciones que llevan a cabo los trabajadores, en particular los profesionales, de los que se espera sea una de sus principales características, por ser formados idealmente- en principios dirigidos por los propósitos prometidos por la ciencia como solución a los problemas de la humanidad en la era moderna, de buscar el bienestar y la felicidad para todos. ¿Cómo se dan configuraciones identitarias respecto al trabajo, que incluyan dentro de sus características la reflexividad, alejándose de una racionalidad instrumental, y aun así garantizar para el profesional su empleabilidad en el mercado de trabajo que le interesa?.

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Editorial Norma.

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La salud psicológica de las y los trabajadores en Chile: Siete propuestas para la agenda de investigación en salud mental y trabajo.

Elisa Ansoleaga.

Antecedentes. Este trabajo publica la discusión de resultados obtenidos en el estudio Sintomatología depresiva y consumo riesgoso de alcohol en trabajadores expuestos a factores psicosociales laborales adversos: un asunto pendiente en salud pública 1 . Este estudio fue parte de un programa de investigación, formación y abogacía realizado durante 2007 y 2012 y conducido por el Centro de Estudios de la Mujer (Chile) y por la Universidad de Ottawa (Canadá) el cual analizó, desde la perspectiva de género, las relaciones entre salud mental y trabajo en Chile 2 . Aun cuando el trabajo se ha transformado profundamente sigue desempeñando un rol fundamental en el orden económico, sociopolítico y psicológico (Antunes, 1999; Castel, 2004; Touraine, 1987). El trabajo es mucho más que un intercambio económico. Es esencialmente una actividad social y por tanto involucra aspectos de relaciones interpersonales y psicológicos (Peiró & Prieto, 1996). Las transformaciones del trabajo en las últimas décadas han significado cambios profundos en los modos de organización (de la producción, de la gestión, de los recursos, entre otros) acompañados de un aumento en los grados de flexibilidad lo que redunda en situaciones de precarización del empleo (Yáñez, 2004). La flexibilidad dada por la extensificación en términos de jornadas que se alargan directa e indirectamente, tiempo de movilización, dedicación en el hogar a tareas del trabajo remunerado, el no uso de las pausas, los cambios en la organización de los turnos (Mauro, 2002; Yáñez, 2004), entre otras, han sido reconocidos como factores de riesgo para la salud física y psicológica de las personas. Los modos flexibles de organización del trabajo hacen al trabajador/a excesivamente dependiente de la organización del mismo, dificultan establecimiento de las necesarias distinciones entre los espacio y momentos de trabajo y los de no trabajo, reportado mucha tensión en términos de la organización de la vida cotidiana, el cuidado de los hijos, la vida en pareja, etc. Estos cambios en la organización del trabajo han implicado un aumento importante de la carga psíquica y emocional, generando efectos adversos en la salud de la población trabajadora. Los efectos en la salud se explican por el estrés sostenido proveniente de la exposición a los riesgos psicosociales laborales. El riesgo psicosocial alude a características de la tarea, de la organización del trabajo y del entorno laboral, que pueden afectar la salud (OIT-OMS, 1984). La evidencia epidemiológica ha mostrado fuertes asociaciones entre la exposición a estos riesgos y trastornos cardiovasculares, osteomusculares y de salud mental (Bonde, 2008; Brisson et al., 2009; Siegrist, 2008; Stansfeld & Candy, 2006; Vézina, 2002). Dos son los modelos de análisis del riesgo psicosocial laboral que han acumulado mayor evidencia en torno a las asociaciones con resultados adversos en la salud, el Modelo Demanda/Control/Soporte de Karasek(Robert Karasek & Theorell, 1990) y el Modelo Desbalance Esfuerzo-Recompensas de Siegrist(Siegrist et al., 2004). Los modelos de riesgo psicosocial aquí analizados (Karasek y Siegrist) trabajan sobre la premisa de necesidades humanas básicas como es la autoeficacia en el caso de Karasek y el sentido de pertenencia/reconocimiento en Siegrist. Se trata de modelos complementarios más que competitivos que permiten comprender un abanico de situaciones vinculadas a la producción de estrés relacionado con el trabajo, mientras el modelo de Karasek enfatiza en el contenido y organización del trabajo, el modelo de Siegrist, pone énfasis en la percepción de incumplimiento del contrato social de trabajo. La gran ventaja de estos modelos radica en que se trata de modelos simples, no por ello triviales, que permiten capturar situaciones de riesgo para la salud de la población trabajadora y apelan y visibilizan antiguos conceptos para problematizar el trabajo hoy como es la alienación (Karasek discute acerca del poder/control y la agencia) y la explotación en el trabajo (Siegrist nos habla de reciprocidad y justicia social). La perspectiva de los riesgos psicosociales laborales ofrece un marco enriquecido para el análisis de los fenómenos de estrés laboral vinculados a la salud. La perspectiva del riesgo psicosocial, ofrece un espacio para las intervenciones de la organización del trabajo, pues supone que las condiciones son no son estáticas ni estables, incluye las dimensiones emocionales y va más allá del énfasis cognitivista y del foco puesto en la adaptación del individuo de los clásicos modelos transaccionales sobre el estrés (Vézina, 2002).

1 Trabajo de tesis doctoral. Escuela de Salud Pública, Universidad de Chile (Ansoleaga, 2013). 2 Research, Policy and Practice with regard to Workrelated Mental Health Problems in Chile: a Gender Perspective. Proyecto financiado por el IDRC.

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

Atendiendo las nefastas consecuencias económicas, psicosociales y de salud, que la patología mental acarrea para las personas, las organizaciones y la sociedad en su conjunto; la importante carga de enfermedad que los trastornos mentales (en particular los vinculados a los estados del ánimo y al consumo de alcohol) reportan en términos de avisa en población general, con alarmantes prevalencias en población laboralmente activa (15 a 44 años) (Minsal, 2007) 3 ; así como también la carencia de evidencia acerca de las asociaciones entre la exposición a riesgos laborales de carácter psicosocial y sus vinculaciones con la salud mental, este artículo discute los resultados del estudio(Ansoleaga, 2013) que se propuso analizar las asociaciones entre la exposición a factores psicosociales definidos en los modelos de Karasek y de Siegrist, y el consumo de alcohol y la sintomatología depresiva en trabajadores/as. A su vez compara los resultados con lo reportado en estudios internacionales similares, en particular, con el estudio Quebequense sobre condiciones de trabajo, de empleo, de salud y seguridad en el trabajo (en adelante Eqcotesst) (Irsst, Inspq, & Isq, 2010) y, sugiere propuestas para la investigación de los riesgos psicosociales y sus vinculaciones con la salud mental de trabajadores/as chilenos/as.

Metodología. El estudio sobre el cual se discute fue de corte transversal y consideró una muestra aleatoria de 3010 trabajadores asalariados (35% mujeres y 65% hombres) de todo el país a la que se le aplicó una encuesta de hogares. El riesgo psicosocial fue medido a través de dos instrumentos: escala breve de desbalance esfuerzo-recompensa de Siegrist (Siegrist, Wege, Puhlhofer, & Wahrendorf, 2009) y la adecuación del Job Content Questionnairse de Karasek utilizado en un estudio poblacional en Quebec (Irsst, et al., 2010). Los análisis incluyen estadística descriptiva e inferencial, se determinó prevalencias y asociaciones a través de diversas técnicas (eg.Chi 2 ; modelos de regresión logística ajustando por covariables).

Resultados. Hipótesis en estudio. En primer lugar se analizó el comportamiento psicométrico y estructural de los modelos de medición de riesgo psicosocial concluyendo, según los parámetros propuestos por Hu y Bentler (Hu & Bentler, 1995), que ambos modelos muestran un buen ajuste de los datos con la estructura teórica factorial propuesta para los modelos de Karasek y de Siegrist (Karasek: Rmsea=0.051; CFI=0.97; Siegrist: Rmsea=0.054; CFI=0.98). Asimismo, se concluye que ambos modelos son capaces de capturar el efecto incremental de la exposición al riesgo psicosocial en función de variables de salud mental. A su vez se corroboró lo que la evidencia internacional ha sugerido a través de diversos estudios longitudinales (Siegrist, 2008; Wang, Schmitz, Dewa, & Stansfeld, 2009): que sujetos expuestos a dimensiones psicosociales del trabajo estresantes tienen una chance mayor de presentar síntomas depresivos que los no expuestos. En Chile observamos que trabajadoras expuestas a elevadas demandas psicológicas[OR=1.75 (IC 95%:1.19-2.58)], bajo soporte social[OR=1.62(IC 95%:1.10-2.37)], tensión psíquica[OR=1.71(IC 95%:1.11-2.64)], Isostrain[OR=2.34(IC 95%:1.42-3.85)], bajas recompensas[OR=2.13(IC 95%:1.41-3.21)] y Desbalance Esfuerzos-Recompensas[OR=1.56(IC 95%:1.04-2.34)] y que trabajadores hombres expuestos a demandas psicológicas[OR=3.04(IC 95%:1.94-4.76)], altos esfuerzos[OR=2.46(IC 95%:1.61-3.78)] y Desbalance Esfuerzos-Recompensas [OR=2.19(IC 95%:1.39-3.46)] presentan una chance aumentada de sufrir SD al compararse con sus grupos de referencia controlando por covariables (Ansoleaga, 2013). Estos resultados apoyan nuestra segunda hipótesis, cual es confirmar que el modelo de asociaciones entre la exposición a factores psicosociales estresantes del trabajo y presencia de síntomas depresivos en población trabajadora. Por su parte, la tercera hipótesis en estudio ha sido parcialmente apoyada pues aun cuando las prevalencias de consumo riesgoso de alcohol son mayores en sujetos expuestos que en los no expuestos (exceptuando demandas psicológicas) sólo observamos diferencias significativas para las dimensiones de bajo soporte social(16% v/s 11%), bajas recompensas (15% v/s 11%) y desbalance esfuerzos recompensas(15% v/s 11%) siendo mayores para los sujetos expuestos que para los no expuestos (ver tabla 1). Del mismo modo, encontramos que trabajadoras/es expuestas/os a todas las situaciones laborales estresantes analizadas presentan mayores prevalencias de sintomatología depresiva que los no expuestos (ver tabla 1).

3 La primera Encuesta Nacional de Empleo, Trabajo, Salud y Calidad de Vida de los trabajadores y trabajadoras en Chile (ENETS 2009-2010) (Gobierno de Chile, 2011), señala que un 21% de los trabajadores refirió presentar síntomas depresivos por un período de dos semanas los últimos 12 meses (significativamente mayor en mujeres) y reportó un 21,75% de consumo riesgoso de alcohol (consume 2 a 4 veces a la semana), con un 32% en hombres y un 11,5% en mujeres.

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La salud psicológica de las y los trabajadores en Chile: Siete propuestas para la agenda de investigación en salud mental y trabajo.

Tabla N° 1: Diferencias en prevalencias (%) de consumo riesgoso de alcohol y sintomatología depresiva según exposición a riesgo psicosocial laboral.

 

Consumo

Sintomatología depresiva

 

Riesgoso de

 

alcohol

Expuestos

No Expuestos

 

*

Expuestos (%)

No Expuestos (%)

 

*

p

p

(%)

(%)

Baja Latitud

13.8

12.6

0.461

10.1

7.9

0.060

Decisional

 

Demandas

12.8

13.4

0.706

12.7

5.4

0.000

Psicológicas

 

Bajo Soporte

15.7

11.5

0.010

11.0

7.4

0.002

Social

 

Job Strain

14.0

12.9

0.586

14.4

7.7

0.000

Isostrain (Job Strain + Bajo Soporte Social) Altos Esfuerzos Bajas Recompensas Desbalance

15.3

12.7

0.307

16.3

7.8

0.000

 

13.1

13.1

0.990

11.9

7.5

0.000

 

15.1

11.4

0.018

12.5

5.5

0.000

 

15.2

11.0

0.008

11.7

5.6

0.000

Esfuerzos-

 

Recompensas

p*= test de

Chi-cuadrado

(X

2 )

Finalmente, en relación a la cuarta hipótesis que exploró las asociaciones entre riesgo psicosocial laboral y consumo riesgoso de alcohol encontramos que trabajadores hombres expuestos a bajas recompensas (OR=1.34, CI 95%:1.04-1.73) y bajo soporte social (OR=1.44, CI 95%:1.12-1.86), y trabajadores expuestos

a desbalance esfuerzos-recompensas (Hombres: OR=1.36 CI95%:1.05-1.75; Mujeres OR=2.48

CI95%:1.10-5.58) presentan una chance mayor de consumo de alcohol controlando por covariables. Comparaciones con estudios internacionales. Nos interesó comparar las prevalencias de exposición al riesgo psicosocial en población Chilena con lo reportado en encuestas conducidas en otros países con población trabajadora, esta comparación debe

hacerse con cautela pues los instrumentos no son idénticos, tampoco lo son las condiciones de aplicación

de

los mismos, los contextos sociocupacionales y culturales difieren y finalmente, porque el establecimiento

de

las prevalencias en estos estudios utilizan como punto de corte la mediana, lo cual hace que sea un

parámetro arbitrario, sin embargo, el más utilizado a efectos de testear las relaciones entre la exposición y

los resultados adversos de salud (Brisson et al., 1998; Irsst, et al., 2010; R. Karasek et al., 1998; Larocque,

Brisson, & Blanchette, 1998). La encuesta Quebequense (Eqcotesst) (Irsst, et al., 2010) utilizando los mismos instrumentos encontró una prevalencia de exposición a tensión psíquica - explicada por una combinación de altas demandas psicológicas y una baja latitud decisional- de un 17% (15% en hombres y 20% en mujeres), similar a lo reportado en nuestra realidad donde encontramos una prevalencia de 16% (14% en hombres y 19% en mujeres) asimismo, la encuesta Sumer realizada en Francia (2003) reportó una prevalencia de tensión psíquica de 23%(20% en hombres y 28% en mujeres). Respecto de la situación que reporta mayor riesgo para la salud en el modelo de Karasek, que refiere a la presencia de tensión psíquica combinada con bajo soporte social (isostrain) el Eqcotesst reportó un 13% (11% en hombres y 14% en mujeres) mientras que en el estudio conducido en Chile encontramos un 10% (9% en hombres y 12% en mujeres).

Para la situación laboral de desequilibrio esfuerzo-recompensa del modelo de Siegrist la mitad (50%) de la población encuestada en Chile reportó esta situación, mientras que en población Quebequense se observó

en un cuarto de la población (25%). Siegrist (2008) (Siegrist, 2002) ha reportado prevalencias que van

desde un 10% a un 45%. Es importante recordar que este indicador se obtiene de un ratio entre los esfuerzos

9

Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

y las recompensas percibidas por los sujetos y que a diferencia de las otras dimensiones psicosociales en que se suele utilizar la mediana como punto de corte, en este caso estamos frente a un parámetro no arbitrario. El alto porcentaje de desbalance esfuerzo recompensa identificado en población Chilena comparado con lo encontrado en población Canadiense puede comprenderse por las diferencias entre ambos contextos. Reiteramos que a diferencia del modelo de Karasek que evalúa dimensiones del contenido y

organización del trabajo, este indicador evalúa la percepción de reciprocidad en el contrato social de trabajo

y por lo tanto, podemos hipotetizar que los diversos indicadores de inequidad en materia laboral en Chile

pueden ser comprendidos a la luz de la diferencia con lo encontrado en el contexto Candiense el cual se caracteriza por ser una sociedad con mayor protección social y laboral que la nuestra. Aún cuando se observan diferencias en las prevalencias de exposición a riesgo psicosocial entre la muestra Quebequense (IRSST, et al., 2010) y Chilena, la comparación de prevalencias muestra que ambos estudios confirman que las mujeres presentan mayores prevalencias en demandas psicológicas, escasa latitud decisional, tensión psíquica (altas demandas y escasa latitud decisional) e Isostrain (combinación de tensión psíquica con bajo apoyo social). De otra parte, tanto la encuesta conducida en este estudio como la Eqcotesst consideraron la medición de

situaciones de trabajo emocionalmente desgastantes. Al comparar las prevalencias de trabajo emocionalmente desgastante del Eqcotesst con nuestra prevalencia para la escala de demandas emocionales en el trabajo encontramos que las mujeres presentan en ambos contextos mayores demandas emocionales (45% en hombres y 52% mujeres en Quebec y 56% en mujeres v/s 44% en hombres, para Chile). Similar a lo reportado en población Canadiense, casi un quinto de los encuestados en Chile reportó un trabajo emocionalmente demandante combinado con una baja latitud decisional (19% Chile y 21% Canadá), lo cual ha sido reconocido como una situación laboral de riesgo para la salud. En relación a las comparaciones sobre el comportamiento psicométrico de los instrumentos validados en este estudio a la luz de los antecedentes internacionales publicados, nuestros resultados son similares a lo reportado para su aplicación en el contexto canadiense (Irsst, et al., 2010) como también en el estudio multicéntrico conducido por Karasek (R. Karasek, et al., 1998). En relación a la validación de criterio, encontramos que ambos instrumentos capturan el efecto incremental de la exposición a riesgo psicosocial asociado a distrés elevado con algunas diferencias entre sí. El instrumento de Siegrist muestra una mejor relación dosis-respuesta al evaluar resultado de distrés en sus dos escalas (altos esfuerzos [OR= 2.75, IC (2.08-3.65)] y bajas recompensas [OR=4.02, IC(3.00-5.39)]) pero también al analizar el resultado de sintomatología depresiva, datos no reportados muestran que las bajas recompensas [OR= 4.00, IC (2.74- 5.85)] y los altos esfuerzos [OR= 2.01, IC (1.42-2.84)] se asociaron con presencia de síntomas depresivos

al compararse con sus grupos de referencias y controlando por sexo, edad y nivel socioeconómico(a contar

del tercer cuartil de exposición) (Ansoleaga, 2013).

Algunos autores han discutido si las dimensiones del instrumento de Karasek, levantadas originalmente en

el contexto de una economía industrializada, son capaces de capturar los cambios acontecidos en las últimas

décadas en la esfera económica-laboral(Johnson, 2007), también se ha evidenciado que las dimensiones del

modelo de Siegrist serían un predictor más potente de resultados adversos en salud mental (Calnan, Wadsworth, May, Smith, & Wainwright, 2004) sin desconocer que en estudios longitudinales las dimensiones de Karasek han predicho la subsecuente aparición de problemas de salud mental (Bonde, 2008; Wang, et al., 2009).

Conclusiones: Propuestas para la Investigación. Del análisis conducido y de la evidencia analizada surgen interesantes propuestas en el ámbito de la investigación, ya sea en cuestiones del diseño de investigación, de los métodos de análisis, como también de un conjunto de temáticas pendientes de analizar en la realidad chilena, entre ellas:

Se corrobora la importancia de generar análisis diferenciados para hombres y mujeres en estudios de

salud ocupacional y en particular al analizar variables de salud mental:

En relación al análisis diferenciado de género, la literatura ha señalado la relevancia de incluir la perspectiva de género en los estudios sobre salud ocupacional. Mientras el sexo alude a la diferencia en una condición biológica el género es definido como la representación que una persona tiene de sí mismo como femenino

o masculino o cómo esta persona es considerada por las instituciones sociales (Messing et al., 2003).

Asimismo, hombres y mujeres están representados desigualmente en las ocupaciones y en los sectores de la economía, y están expuestos de manera diferencial a los riesgos propios del trabajo. De otra parte, las condiciones socio-laborales pueden ser distintas, reciben distintos salarios y reciben un trato diferente de sus compañeros y superiores. En relación al contenido del trabajo, se pueden apreciar diferencias en función del clima social del trabajo. Los hombres suelen ocupar posiciones jerárquicas más altas lo que se traduce en mayores grados de autonomía decisional y uso de habilidades (Bourbonnais et al., 2000; Hall, 1989), lo

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La salud psicológica de las y los trabajadores en Chile: Siete propuestas para la agenda de investigación en salud mental y trabajo.

que ha sido asociado, entre otras, con un menor riesgo de enfermedades al corazón (Schnall, Landsbergis, & Baker, 1994). Asimismo, las mujeres están más expuestas a discriminación sexual y a acoso psicológico en el trabajo lo que se ha asociado a un amplio rango de resultados adversos en la salud física y mental (Fitzgerald, Drasgow, Hulin, Gelfand, & Magley, 1997). Atendiendo a lo anterior, Messing (Messing, et al., 2003) propone que en presencia de grandes muestras se realicen análisis diferenciados para hombres y mujeres. En nuestra muestra, las mujeres presentan una mayor exposición al riesgo psicosocial que los hombres, también se evidencia la necesidad de incorporar la perspectiva de género en el análisis del consumo de alcohol, dado que los estudios en salud ocupacional son preferentemente realizados en población masculina, y porque cuando observamos lo que ocurre con el estudio del alcohol esa brecha aumenta aún más. La evidencia en otros países nos alerta sobre la necesidad de analizar lo que ocurre en población femenina en relación al consumo de alcohol toda vez que los patrones y efectos del consumo en mujeres comienzan a ser tan preocupantes como en el caso de los hombres. En nuestros análisis, datos no reportados muestran que mujeres que se encuentran en trabajos activos (caracterizados por altas demandas psicológicas y alta latitud decisional) presentan una chance mayor [OR=2.17(IC: 1.04-4.54)] de consumo de alcohol que las que no presentan esta situación laboral (controlando por edad, educación, sector de la economía y síntomas depresivos), corroborando lo reportado en estudios internacionales en que mujeres que ocupan lugares más altos en las categorías ocupacionales tienen una mayor probabilidad de consumo que aquellas que se encuentran en bajas posiciones (Head, Stansfeld, & Siegrist, 2004; Kouvonen et al., 2007; Michelsen & Bildt, 2003). Se requiere la descripción y análisis -en la realidad Chilena- de otros factores de riesgo psicosocial laboral tales como situaciones de violencia en el trabajo e injusticia organizacional que han mostrado efectos nocivos en la salud de trabajadoras/es:

Se sugiere analizar otros factores de riesgo psicosocial como la presencia de situaciones de violencia en el trabajo entre las que se incluye el acoso psicológico o acoso moral, violencia física y otros formas de violencia (Bonde, 2008). El reporte del Observatorio Europeo de Riesgos del Trabajo ha considerado a la violencia y el acoso entre los denominados riesgos emergentes (por lo nuevo y por el impacto que generan) (Milczarek, Schneider, & Rial González, 2009) cuestión sobre la cual no contamos con evidencia publicada en nuestro país. Asimismo la percepción de injusticia organizacional surge como un nuevo riesgo psicosocial sobre el cual se ha levantado importante evidencia en relación a los efectos nocivos en la salud de las y los trabajadores (Bonde, 2008; Ndjaboue, Brisson, & Vezina, 2012). Lo que es interesante, es que la evidencia ha mostrado que cambios positivos en la percepción de justicia relacional se asocian con una reducción inmediata del riesgo de morbilidad psiquiátrica, mientras que los cambios adversos implican un aumento del riesgo (Ferrie et al., 2006). Se sugiere la inclusión de modelos complejos que incorporen variables mediadoras y moderadoras en el análisis de las relaciones entre consumo de alcohol y condiciones de la organización del trabajo estresantes; En relación al análisis de las asociaciones entre consumo de alcohol y condiciones laborales estresantes resulta importante que futuras investigaciones incorporen la propuesta de Frone (M. R. Frone, 1999). Este propone que las relaciones entre condiciones de trabajo y consumo de alcohol son más bien relaciones indirectas que directas y se encontrarían mediadas por diversas variables tales como la insatisfacción laboral (Greenberg & Grunberg, 1995) y la afectividad negativa (Martin & Blum, 1996; Vasse, Nijhuis, & Kok, 1998), mostrando que la presencia de ciertos mecanismos cognitivos son relevantes en la comprensión de la relación. Asimismo, basado en la teoría de la identidad, mostró que las altas demandas del trabajo y la ambigüedad de rol se relacionaron positivamente con el consumo de alcohol en aquellos trabajadores en que su rol de trabajadores era psicológicamente importante en la definición de su sí-mismo (M. Frone, Russell, & Cooper, 1995). Por lo anterior, en futuros estudios se sugiere incorporar factores cognitivos al testear las relaciones entre salud mental y trabajo. Finalmente, Frone (M. R. Frone, 1999) sugiere considerar el conflicto trabajo-familia en el consumo de alcohol por lo que nuestros análisis han considerado esta dimensión como variable de interés en el estudio de las relaciones entre salud mental y trabajo, sin embargo, no encontramos diferencias significativas en la modificación del efecto para hombres y mujeres al evaluar riesgo psicosocial y consumo de alcohol. La preponderancia que tienen los factores socioeconómicos, su interacción y efecto aditivo con factores de la organización del trabajo en el análisis de la salud mental de la población:

Siegrist documentó la sinergia aditiva del modelo Desbalance esfuerzo-recompensa con bajos niveles socioeconómicos donde la probabilidad de síntomas depresivos aumentó en siete veces entre quieres tenían al mismo tiempo desbalance esfuerzo-recompensas y se ubicaban en las posiciones socioeconómicas más bajas en comparación con aquellos que tenían bajos niveles de desbalance (Siegrist, 2008; Wege et al., 2008). En nuestro estudio, nos interesó testear si las tendencias observadas en las diferencias de medias de

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

los estudios conducidos con versiones más largas eran coincidentes con nuestras tendencias en relación a variables tales como sexo, edad, educación, nivel socioeconómico y cualificación del trabajo reflejando importantes inequidades en los grupos desaventajados educacionalmente, por ingresos, en mujeres, y en los jóvenes. Las diferencias de género encontradas nos confirman la importancia de analizar la exposición a las dimensiones psicosociales laborales estresantes separadamente para hombres y mujeres. De otra parte, las diferencias según categoría ocupacional y niveles educacionales corroboran la hipótesis de la gradiente social, y confirman la relevancia de considerar la perspectiva de los determinantes sociales de la salud en los análisis sobre factores psicosociales del trabajo. Aquellas trabajadoras y trabajadores ubicados en una posición socioeconómica inferior presentan una mayor exposición a factores psicosociales los que han sido demostrados precursores de patología física y mental. Por lo tanto, el foco de investigación debe considerar la relevancia de los factores socioeconómicos que interactúan aditivamente con factores de la organización del trabajo en el análisis de la salud mental de la población. Estudios longitudinales con métodos mixtos (cuantitativos y cualitativos) que permitan mostrar causalidad, controlar la posibilidad de causalidad reversa y profundizar en el análisis de la organización del trabajo. Se requieren estudios longitudinales que permitan concluir sobre causalidad y controlar la posible causalidad reversa que se levanta como una limitante en los estudios transversales en esta materia. La medición de factores psicosociales laborales y problemas de salud mental a través de cuestionarios de autoreporte pueden conllevar sesgo de información, sin embargo, se ha observado que la medición de riesgo psicosocial a través de cuestionarios actúa como un buen predictor de resultados adversos de salud (IRSST, et al., 2010). Asimismo, es importante en futuros estudios testear si los síntomas depresivos median el efecto de la relación entre factores psicosociales y consumo de alcohol o si acaso la sintomatología depresiva es una consecuencia del consumo de alcohol, a lo cual se puede acceder mediante estudios longitudinales. Dado que se ha observado que los síntomas depresivos tendrían efectos mediadores entre los factores psicosociales laborales y el consumo de alcohol (Bobak et al., 2005), en nuestros análisis -para el modelo de la muestra de hombres- controlamos por síntomas depresivos pues los síntomas depresivos mostraron modificación del efecto para el consumo de alcohol en dicho grupo. Los sectores de Servicios comunales, personales y sociales, transporte y comercio debiesen ser sectores prioritarios para la investigación y la prevención. Del análisis realizado surge la necesidad de establecer un diagnóstico diferencial respecto a la exposición al riesgo psicosocial según sector de la economía y naturaleza del trabajo a efectos de generar acciones preventivas y de control. En nuestro estudio, y a modo exploratorio, analizamos las diferencias en las prevalencias de exposición al riesgo psicosocial según sector de la economía y encontramos interesantes hallazgos. Tal como se observa en la tabla N°2 los sujetos que trabajan en los sectores transporte, comercio y servicios comunales, personales y sociales tienen las mayores prevalencias en tensión psíquica e isostrain. Mientras que quienes trabajan en la industria y en servicios comunales, personales y sociales presentan las mayores prevalencias en desbalance esfuerzo-recompensa.

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La salud psicológica de las y los trabajadores en Chile: Siete propuestas para la agenda de investigación en salud mental y trabajo.

Tabla N° 2: Diferencias de prevalencias de exposición a situaciones estresantes del trabajo según sector de la economía en Chile.

 

Tensión

Isostrain S2

Desbalance Esfuerzo-Recompensa S3

Psíquica S1

Sector de la

Economía

Servicios

18.03

10.11

56.50

comunales,

 

personales y

sociales

Minería

8.37

5.75

40.70

Industria

13.26

9.20

59.49

Construcción

10.81

7.14

50.50

Agricultura

14.13

8.30

48.47

Otros

10.34

8.89

40.67

servicios

 

Comercio

22.13

14.26

50.53

(Retail)

 

Transporte

26.02

16.01

48.64

Total

15.88

10.12

49.85

S

1 : diferencias entre sector significativas X 2 (p<0.001)

S

2 : diferencias entre sector significativas X 2 (p= 0.007)

S

3 : diferencias entre sector significativas X 2 (p= 0.020)

De este modo, el sector servicios comunales, personales y sociales puede ser considerado como uno de alta exposición a factores de riesgo psicosocial, lo que se puede entender a la luz de la naturaleza del trabajo

que se realiza, pero también en relación a la disponibilidad de recursos y condiciones para realizar el trabajo,

y en consecuencia, resulta clave generar medidas preventivas y de control de estos riesgos en dicho sector

de la economía. En relación a ello, es importante reiterar que el sector servicios personales, comunales y sociales es un sector femeneizado. Datos del Instituto Nacional de Estadísticas para el 2009, señalan que la mayor proporción de fuerza laboral femenina (41% femenina v/s 18% masculina) se encontraba ocupada en la rama de actividad económica correspondiente a servicios comunales, sociales y personales (Ine, 2009). Entre otras, esta rama supone ocupaciones que trabajan principalmente en la operación de políticas sociales constituyendo una condición de riesgo importante para la salud de los trabajadores pues no siempre se cuentan con los materiales ni las capacidades para dar respuesta a la complejidad de la problemática social. Ello expone a las mujeres trabajadoras a una carga mental de trabajo que permanece invisible en el ámbito de la salud ocupacional. Adicionalmente, si consideramos los cambios en las familias y el significativo aumento de las jefaturas de hogar femenina en sectores urbanos (pasaron de un 24% en 1990 a un 32% en el 2007(Cepal, 2008)), observamos que un tercio de los hogares en que las mujeres deben asumir responsabilidades de trabajo doméstico y de cuidado, y asimismo proveer del sustento económico. La insuficiencia de políticas y programas de protección social que reconozcan la magnitud y consecuencias de ésta cuestión, opera manteniendo situaciones de pobreza, reproduce la desigualdad económica y social, y actúa como una barrera importante en el ingreso de mujeres al trabajo, o a las posibilidades de acceder a trabajos en mejores condiciones y/o con mayores remuneraciones, e impacta en el estado de salud mental de dicha población. En otra ámbito de análisis, si consideramos que el producto del trabajo realizado en la categoría servicios personales, comunales y sociales se vincula con agenciar y/o mejorar el bienestar global de la población, más allá del riesgo individual de ciertos grupos ocupacionales se puede señalar que este debiese ser un sector prioritario para la prevención por las vinculaciones que pueden desprenderse de su desempeño en el bienestar global de la población. Se requiere un mapeo de riesgos de consumo de alcohol según sectores de la economía y grupos ocupacionales. La importante carga de enfermedad que reviste el consumo de alcohol en Chile (Minsal, 2007), acompañado de las nefastas consecuencias económicas, sociales y laborales, requiere de análisis específicos por sectores ocupacionales a fin de contar con un mapa de riesgos en el consumo de alcohol en función del sector y naturaleza del trabajo, aquello permitirá generar mecanismos de prevención oportunos y pertinentes según las realidades específicas de cada sector. Hoy contamos con escasa evidencia que permita generar mecanismos específicos que orienten la prevención focalizadamente en aquellos sectores de mayor riesgo.

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

En nuestro estudio llama la atención las importantes prevalencias de consumo riesgoso de alcohol en los sectores de la construcción (22%), transporte (18%), industria (18%) y minería(17%), al analizar las prevalencias estratificando por sexo encontramos en hombres altas prevalencias en los sectores servicios (24%), Industria(23%), construcción (22%) y en mujeres para los sectores de agricultura (6%), industria (6%) y minería(6%).

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

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In R; Todaro

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Normativas de inclusión y no discriminación: implicaciones para la selección de personas con discapacidad para acceder a puestos de trabajo en entidades públicas.

Mercedes Argaña

Introducción El marco legal internacional en materia de antidiscriminación está compuesto por varios e importantes instrumentos, los cuales en su mayoría han sido ratificados por Paraguay 4 . En orden cronológico, pueden citarse los que siguen: Convenio OIT 111 relativo a la discriminación de empleo y ocupación (ratificado por Ley 1.154/66); Convención Interamericana para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las personas con discapacidad (ratificado por Ley 1.925/02); Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con discapacidad (ratificado por Ley 3.540/08). Además de los artículos de la Constitución Nacional paraguaya que garantizan la igualdad en dignidad y derechos a todas las personas, y las leyes concordantes con los mismos, como la Ley 1626/00 de la Función Pública que dispone como un derecho del funcionariado público “la igualdad, sin discriminación alguna, de oportunidades y de trato en el cargo (Artic. 49, inc. j); en esta ley se señala además que la discapacidad física no será un impedimento para el ingreso a la función pública (Artic. 23). Con posterioridad se promulga la Ley Nº 2.479/04 y la Nº 3.385/08 que establecen una cuota del 5% de reserva de puestos de trabajo en la función pública para las personas con discapacidad y finalmente el Decreto Nº 6.369/11 por el cual se reglamentan estas dos leyes. Igualmente, en el Código de Ética del Poder Ejecutivo, aprobado por Decreto Nº 10.143/12, se establece, bajo los principios de justicia, equidad e inclusión que los sujetos obligados por el código deben cumplir con los mandatos constitucionales de igualdad entre las personas, en la asignación de beneficios y/o servicios cuya gestión sea de su responsabilidad, apuntando a la corrección de brechas de condiciones y oportunidades resultantes de la desigualdad social, económica y cultural y que deberán enfocar los esfuerzos a la accesibilidad de los servicios públicos de las mujeres, personas con discapacidad, pueblos indígenas y otras poblaciones históricamente discriminadas. Establece además, que la igualdad de trato es un derecho ciudadano y que el funcionariado público no debe realizar actos discriminatorios en su relación con el ciudadano o con los demás agentes de la Administración. Deben otorgar a todas las personas igualdad de trato en igualdad de condiciones (Artic. 9 y 10). Por lo tanto, tal como lo señala la Secretaría de la Función Pública (SFP, 2011), el panorama legal descrito previamente hace obligatoria la responsabilidad del Estado de fomentar prácticas y acciones positivas encaminadas a la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad como parte de la tutela del interés público, sin perjuicio de las condiciones equitativas de acceso que deben imperar en los procesos de cobertura de puestos de empleo público. En este sentido, la noción de igualdad significa derecho a participar en idénticas condiciones del poder político, especialmente en el acceso a cargos públicos, a todas las personas que cumplan con los requisitos objetivos establecidos. Es decir, supone la ausencia de arbitrariedad y de un trato injustificadamente desigual, admitiéndose tratos desiguales sólo en los casos en los que se cuente con una razonable justificación. Por su parte, la equidad debe garantizar el debido y correcto proceso para todos los individuos, independientemente de sus orígenes, su estatus o posición económica. La prohibición de discriminar que establecen estas normativas tiene implicaciones directas en diferentes subsistemas de gestión y desarrollo de personas. Por razones de extensión se focalizará el trabajo en lo concerniente al acceso al empleo público y a parte del instrumental utilizado en la selección de personas para la cobertura de puestos públicos.

Justicia organizacional y evaluación de personas no discriminatoria Para abordar el tema de la responsabilidad de los profesionales de la psicología que trabajan en el área de gestión de personas en la administración pública con respecto a las prácticas antidiscriminatorias, es conveniente recurrir a dos fuentes, por un lado a la teoría sobre la justicia organizacional y por otro, a los desarrollos recientes sobre evaluación del personal no discriminatoria. En términos descriptivos, el concepto de justicia organizacional se refiere a la percepción de las personas sobre qué constituye un trato justo en contextos laborales (Cropanzano, Byrne, Bobocel y Rupp, 2001). Se afirma que no hay un solo tipo de justicia y que en general pueden ser referidos tres tipos o dimensiones de

4

y 2

Secretaría de la Función Pública (2011).

Paraguay.

Normativas de Inclusión y no discriminación. Asunción,

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

la justicia en contextos organizacionales, estos son: la justicia distributiva; la procesal o procedimental y la justicia interaccional. En esta línea, Gilliland (1993) explora dos aspectos centrales de la teoría sobre justicia organizacional la justicia distributiva y la justicia procedimental aplicados al campo de la selección de personas para coberturas de puestos de trabajo. La justicia distributiva se refiere a la equidad de las decisiones para asignar recursos. En el contexto de la contratación, el resultado es la selección o rechazo del solicitante. Por lo general, el uso de la regla de equidad se considera justa en contextos de selección cuando la persona solicitante mejor calificada es elegida para el puesto. Por su parte, la justicia procedimental se refiere a los procedimientos utilizados para tomar las decisiones. En el contexto de la selección, esto normalmente se refiere a las técnicas de selección utilizadas para evaluar las candidaturas (Truxillo, Steiner y Gilliland, 2004), y su equidad es la hipótesis de que se determinará por varias reglas de justicia de procedimiento (por ejemplo, la consistencia del proceso, que el perfil del puesto sea congruente con las mediciones; la oportunidad de realizar lo requerido, entre otros). Al respecto, señala Gilliland (1993) que satisfacer las normas de la justicia distributiva y procedimental produce una percepción de equidad positiva, mientras que su incumplimiento da lugar a la percepción de equidad negativa. A su vez, estas percepciones pueden referirse a la equidad pre-proceso de selección y post-proceso, según cómo se maneje la etapa de la información de resultados y los trámites para la contratación efectiva. En este marco, es sabido que la percepción de un postulante acerca de las condiciones de justicia y equidad de un proceso de selección afectan no sólo cómo los solicitantes perciben la organización que realiza la convocatoria, sino también afecta la intención de unirse a la organización, y el desempeño durante el proceso de selección y los comportamientos subsiguientes (Ryan y Ployhart, 2000). Según Rolland y Steiner (2007), en general, los estudios y desarrollos conceptuales realizados hasta la fecha sobre este tema proporcionan información más clara sobre los métodos de selección y los procesos previos que mejoran las percepciones de equidad y contribuyen a evitar las consecuencias negativas de un proceso de selección que es visto como injusto. Por otra parte, las investigaciones realizadas en este campo proporcionan un marco útil para determinar qué normas de la justicia podría incorporarse a un proceso de selección para crear una percepción positiva de equidad entre las personas solicitantes de empleo. Además de los desarrollos recientes sobre la justicia organizacional y sus componentes, ya referidos previamente, cabe mencionar los aportes de la evaluación del personal no discriminatoria, campo emergente en proceso de construcción (Fernández y Aramburu Zabala, 2000; Aramburu Zabala, 2002.). Al respecto, hay un conjunto de desarrollos teóricos e investigaciones que tienen como eje los métodos de evaluación no sesgados que se han centrado en el concepto de equidad y de impacto adverso en procesos de selección. Acerca de la evaluación no discriminatoria, explica Aramburu-Zabala (2005) que debe evitarse la discriminación directa y la indirecta. La directa es aquella en que un grupo (por ejemplo de mujeres) es directamente excluido o tratado de forma negativa en el proceso de selección. Es indirecta, según señala Vera (2006) cuando existen disposiciones y prácticas aparentemente imparciales o neutras relacionadas a las exigencias del puesto que perjudican de manera desproporcionada a integrantes de un colectivo determinado. Un ejemplo de este tipo de discriminación es el supeditar la obtención de un puesto de trabajo al dominio de un idioma, en particular, cuando esta competencia lingüística no es indispensable para el puesto de trabajo. Otro ejemplo podría ser tener una política organizacional que exige que todos los candidatos a un puesto determinado deben pasar un examen oral sin que esta capacidad sea excluyente para desempeñarse en el mismo, lo cual podría perjudicar a aquellas personas que tienen una profunda sordera. Se trata, por lo tanto, de “conductas que siendo neutras (dirigidas o aplicadas de manera indiferenciada o con tratamientos razonablemente desiguales) en el tratamiento formal de los distintos grupos o colectivos, en cuanto a sus efectos introducen diferenciaciones discriminatorias, impacto adverso (adverse impact), según la conceptualización norteamericana o que, pese a ser explícitas, por tratarse de diferenciaciones tan arraigadas se tornan invisibles, discriminación sistémica (systemic discrimination), según la versión canadiense” (Fernando Valdés Dal-Ré, 2003,p. 116-117 (citado en Dirección del Trabajo (2004) Ord.Nº 3704/134. Chile.) Técnicamente, el impacto adverso es un indicio de discriminación indirecta que debe probarse de manera independiente porque a diferencia de las discriminaciones directas que utilizan como elementos diferenciadores las causas reguladas como discriminatorias (raza, sexo, etc.), la discriminación indirecta, al tratarse de diferenciaciones basadas en motivos basados en la “idoneidad personal” o la “capacidad” y son formalmente lícitos pero que devienen en discriminación por los efectos adversos que producen, deben ser justificados en su razonabilidad si a pesar de que producen efectos adversos se quiere utilizarlos (Dirección del Trabajo (2004) Ord.Nº 3704/134. Chile).

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Normativas de inclusión y no discriminación: implicaciones para la selección de personas con discapacidad para acceder a puestos de trabajo en entidades públicas.

En la actualidad la jurisprudencia de la comunidad europea y de los Estados Unidos, tal como lo expone Aramburu (2004), exige que las pruebas o instrumentos que podrían tener impacto adverso pasen por los filtros de análisis de validez e idoneidad, es decir que estén conectados necesariamente a los aspectos significativos que son requeridos en el proceso de selección. En resumen, señala Vera (2006) que el concepto de discriminación indirecta es útil en la formulación de políticas públicas ya que permite comprobar que la aplicación de una misma condición, un mismo trato o una misma exigencia, a todos por igual, pueden generar resultados desiguales según cada individuo. Esta es una afirmación de particular importancia para reducir los riesgos de discriminaciones indirectas en los procesos de selección de personas con discapacidad para la cobertura de puestos públicos. Por lo tanto, las instituciones encargadas de cubrir vacancias en la administración pública deben velar por cumplir un doble objetivo: selección de las personas más idóneas para los puestos y equidad de los procesos de selección sin discriminación.

Procesos de selección no discriminatarios Atendiendo lo expuesto previamente en cuanto a los aportes de la justicia organizacional y la evaluación

no discriminatoria, se puede afirmar que la selección no discriminatoria implica que el proceso de selección esté libre de sesgos y que para ello debe cumplir tres condiciones (Aramburu, 2005):

- Los requisitos han de estar justificados y tienen que estar vinculados al puesto.

- El proceso ha de basarse en una comparación objetiva entre el perfil de las personas que postulan y los requisitos del puesto.

- La evaluación debe centrarse exclusivamente en los méritos y competencias de las personas que postulan

a las vacancias. Ante este listado cabe observar que la adecuada definición de los requerimientos de un puesto es decisivo para que se pueda determinar con la mayor objetividad posible los requisitos y las capacidades que serán requeridas por los potenciales ocupantes y definir, en consecuencia, las evaluaciones que serán necesarias para determinar el grado de ajuste potencial de las personas que postulan. Adecuada definición de perfiles de puestos como punto de partida para procesos de selección no discriminatorios Como parte del proceso de preparación para la instalación de la carrera administrativa en Paraguay, la Secretaría de la Función Pública ha venido desarrollando una serie de orientaciones y herramientas para mejorar el instrumental disponible para que los responsables de áreas de gestión y desarrollo de personas en la administración pública puedan encarar su labor de la manera más eficiente y equitativa posible (SFP,

2010).

Al respecto, atendiendo que la inclusión al empleo público de las personas con discapacidad (PcD) se ha constituido en uno de los ejes estratégicos de esta Secretaría y que ha sido necesario promover una gestión con menos sesgos discriminatorios hacia este colectivo, se ha introducido una innovación en el punto de partida del proceso de selección, es decir en la definición del perfil del puesto que será cubierto a través de concursos públicos. En particular, esta innovación ha consistido en la incorporación de las directrices del Método Estrella 5 como parámetro para elaborar los perfiles, además de la instalación de un Comité de Selección encargado de elaborarlo 6 (SFP, 2010). Este método se fundamenta en el estudio de las capacidades, destrezas, conocimientos y hábitos operativos que posibilitan el acceso al empleo público de la persona con discapacidad, desechando el tradicional énfasis en sus problemas y limitaciones para la inserción laboral. Este enfoque de valoración de capacidades ha orientado la definición de distintas herramientas del sistema de gestión y desarrollo de las personas en la administración pública paraguaya. Al respecto, cabe referir entre ellas la aplicación de este enfoque al instrumento de descripción de los puestos de trabajo y la valoración de postulantes, sin hacer distinción entre personas con y sin discapacidad, a partir de la inclusión de apartados que requieren la definición de las capacidades físicas e intelectuales requeridas. Con ello se

5 Método de Valoración, Orientación e Inserción Laboral diseñado por el Instituto Nacional de Empleo y el Instituto de Migraciones y Servicios Sociales de España. El método, en su origen, parte del concepto de discapacidad explicitado en la Clasificación Internacional de Deficiencia, Discapacidad y Minusvalía (CIDDM) de la organización Mundial de la Salud (CIDDM, 1980).

6 La Comisión de Selección es la encargada de elaborar el perfil de selección del puesto. Debe obtener y analizar la información proveniente del área demandante, guiándose por los siguientes lineamientos:

Concepción sistémica; Análisis cuantitativo y cualitativo; Perspectiva de 180° (SFP, 2010).

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

ha buscado reforzar la estrategia de la no discriminación de las PcD así como incorporar al lenguaje institucional el concepto de “capacidad requerida”, que exige repensar cada puesto desde las capacidades necesarias para su desempeño con eficacia. Esta perspectiva también es considerada en otras etapas del proceso selectivo, en particular para la determinación de qué tipo de pruebas serán utilizadas para prever las adaptaciones que sean necesarias.

Contenidos imprescindibles para definir un puesto de trabajo El puesto de trabajo es la unidad mínima de la estructura organizativa y se define por tres tipos de contenidos: 1) las partes de los procesos de trabajo que se realizan en ellos denominadas tareas; 2) las condiciones en que deben ser realizadas (condiciones de trabajo) y 3) los requisitos personales necesarios para realizar las tareas en tales condiciones. Este tercer contenido es el perfil del puesto o perfil profesional (SFP, 2010). El perfil del puesto de trabajo es un instrumento que contiene la descripción de un conjunto de capacidades específicas y requisitos que debe tener una persona para desempeñarse adecuadamente en un puesto determinado. Por lo tanto, una adecuada descripción del perfil del puesto se constituye en un instrumento valioso para la gestión de personas, ya que permite redactar y publicar la convocatoria a concursos en los medios de comunicación, evaluar si las personas que postulan poseen o no las capacidades y requisitos solicitados, tomar la decisión de la designación, orientar los procesos de inducción, capacitación, evaluación de desempeño, desarrollo de carrera, e incentivos y supervisión, entre otros. Como contenidos básicos, el perfil del puesto de trabajo debe contener, como mínimo, la identificación del puesto (denominación, ubicación del puesto en la estructura organizacional, objetivos organizacionales y resultados esperados, descripción del lugar físico y del entorno de trabajo), la descripción de las principales tareas asociadas al puesto, los requisitos mínimos que deben cumplir sus ocupantes en lo relativo a experiencia laboral, educación formal, conocimientos acreditados, capacidades (conocimientos, destrezas, habilidades y aptitudes) (SFP, 2010). Análisis cualitativo del puesto El perfil del puesto elaborado por la SFP contiene una herramienta de análisis cualitativo que resulta de la valoración del nivel de tareas, las exigencias del puesto y las capacidades físicas y mentales requeridas para desempeñarse en el mismo. En este análisis cualitativo se concreta los aportes del método estrella. La valoración del nivel de tareas se realiza a través de la identificación en una escala de cuánto debe planificar, dirigir, ejecutar y controlar en el ejercicio de las funciones del puesto. El nivel de tareas se valoran en función a cuatro variables: presión psicológica y autonomía decisional; movilidad; confort ambiental y exposición a riesgos y esfuerzo físico. En cuanto a las capacidades físicas y mentales, la valoración se realiza en función a quince capacidades, éstas son: destreza manual; desplazamiento; acceso a transporte; posición; fuerza; tolerancia; autonomía personal; relaciones interpersonales; orientación al entorno; manejo del dinero; aprendizaje; visión; audición; comprensión verbal y expresión oral. En todos los casos la valoración implica la justificación de la puntuación asignada, así como la viabilidad técnica de realizar ajustes al puesto para hacerlo accesible a una persona con discapacidad. Este análisis cualitativo es muy útil para evitar apreciaciones prejuiciosas y estereotipadas con respecto a lo que se requiere para desempeñar un puesto. Al respecto, señalan Crandall, Bahns, Warner y Schaller (2011) que hay abundante evidencia de que los estereotipos pueden surgir como justificaciones para la discriminación. Por lo tanto, hay que minimizarlos a través de este tipo de instrumentos que explicitan los requerimientos para acceder a un puesto de manera objetiva más allá de la creencia particular que pudieran tener los gestores.

Importancia de un adecuado perfil del puesto para orientar la evaluación de los potenciales ocupantes de puestos. Un adecuado perfil del puesto favorece la identificación de las capacidades imprescindibles que el potencial ocupante debe tener, en este sentido, un perfil elaborado con una buena calidad descriptiva facilita la determinación de los aspectos que deben ser evaluados. En este sentido, favorece que el proceso evaluativo sea más objetivo y que sea más claro qué tipo de herramientas de evaluación deben ser seleccionadas. Al respecto, en una evaluación pueden ser utilizadas varias herramientas, entre ellas el análisis curricular, la revisión de las referencias laborales, pruebas de conocimiento o situacionales que buscan medir capacidades, entrevistas o tests psicológicos, entre otros. En cada herramienta a utilizar habrá que verificar cuan libre de sesgos se encuentra y sobre todo determinar si no están estableciendo discriminaciones indirectas que produzcan impacto adverso en ciertas personas o grupos de postulantes.

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Normativas de inclusión y no discriminación: implicaciones para la selección de personas con discapacidad para acceder a puestos de trabajo en entidades públicas.

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El trabajo como rasgo identitario: ¿una categoría en desuso?

Claudia I. Bazán. Liliana Ferrari. Gisela C. Lado. Lucrecia Petit.

Introducción La investigación que sirve de marco a esta ponencia estudia las luchas por y en el territorio que llevan adelante diferentes actores sociales, en distintos hábitats humanos, fuente de sufrimiento/frustración y/o satisfacción/realización. El territorio es concebido como expresión de la espacialización del poder y resultado de relaciones de cooperación y/o conflicto. En ese contexto la investigación busca comprender y acompañar las formas que adopta la resistencia, en determinados espacios/territorios, donde se despliegan

las experiencias de vida de personas, grupos y comunidades relegadas. Es a partir de allí que el equipo se interesa por las organizaciones que llevaban adelante disputas en el territorio, proponiendo nuevas formas

de habitar el espacio al mismo tiempo que se transforman las identidades en juego.

En particular, esta ponencia estudia una cooperativa del barrio de Villa Crespo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, dedicada al reciclado de residuos inorgánicos, cuyo interés y acciones se extienden a la inclusión social y laboral de los ex-cartoneros 7 . Nuestro objetivo es entender las transformaciones en la identidad social de sus miembros, a partir de una actividad laboral que si bien es informal, pugna por alcanzar reconocimiento y estabilidad, a partir de la organización cooperativa. Cuál es el proceso de construcción de subjetividad que subyace a la creación de una cooperativa que sostiene un trabajo autogestivo; qué tan cerca se encuentra el discurso de su fundador y único miembro permanente, el presidente de la cooperativa, de un proceso de emprendedor (Rose, 1997); cómo se articula el proceso de transformación identitaria con los distintos grados de integración al mundo del trabajo y al ejercicio de ciudadanía; qué efectos subjetivos produce la metáfora de “reciclar” y “reciclarse”; son algunas de las preguntas que guían nuestro análisis. Utilizando una metodología cualitativa, se realizaron observaciones participantes en la cooperativa durante los años 2012-2013, entrevistas al presidente y a otros integrantes. Además, se analizaron fuentes secundarias como reportajes en diarios de circulación masiva, la página WEB de la cooperativa, folletería y un video institucional, entre otras. Respondiendo al pedido de los miembros de la cooperativa, hemos compartido otros espacios barriales como programas radiales, reuniones con Asociaciones de Fomento y otras instituciones de la zona. Asimismo, mantenemos un intercambio permanente con la cooperativa, colaborando con el reciclado de residuos en domicilio y sensibilizando a otros vecinos. Cabe aclarar que por una dinámica propia de la cooperativa de la que sería necesario dar cuenta, cada semana se suma y se da de baja algún integrante, por lo que el grupo de cooperativistas nunca es el mismo (con excepción del presidente). En este sentido, si desde un punto de vista formal la cooperativa está planteada, lo instituyente de la misma se encuentra aún en proceso magmático (Castoriadis, 1997). Como Malfé (1994) lo ha descripto, el movimiento de conversión que supone un lazo libidinal entre sus miembros, es aún inestable.

La cooperativa

La cooperativa nace en el año 2001 y después de diez años logra afianzarse y tener una marca en el barrio.

A partir de la observación participante pudimos constatar el trato fluido y cordial que mantiene con los

vecinos. Muchos transeúntes intercambian saludos con los miembros de la Cooperativa e incluso se detienen a charlar, otros les acercan bolsas con residuos reciclables. Incluso en una ocasión, después que

se marchara un adolescente que había estado clasificando material en la puerta de la cooperativa, el presidente nos comentó “los mandan los padres para que no estén en la calle…tienen problemas…”. Pero cuál fue el motor para asociarse y conformar la cooperativa. El presidente; según una entrevista brindada al diario Página 12; explica que la entidad es producto de “habernos cansado de cortar la calle.

7 El cartoneo es una actividad que alcanzó una fuerte expansión en Argentina, especialmente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano Bonaerense, luego de la profundización de la crisis económica y social del 2001, como respuesta al desempleo y la pobreza extrema a la que habían sido empujados vastos sectores populares. Esta actividad consiste en recolectar carton y otros derivados del papel y residuos

secos en general- para luego comercializarlos. La persona que realiza esta actividad es llamada cartonero. Se diferencia del trabajo de recolector de residuos porque es un emprendimiento individual no planificado

ni asalariado, que obtiene modestas retribuciones. Los cartoneros suelen cinchar sus propios carros.

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

Los subsidios que nos ofrecían eran siempre proyectos de cartoneros, es decir conseguían financiamiento internacional y nacional, y se llenaban los bolsillos a nuestra costa y nosotros sin nada” (Diario Página 12, 11/11/2011). El proyecto -su mentor, fundamentalmente- ha inspirado a artistas, estudiantes, vecinos, periodistas e investigadores varios. Los alientan a continuar y los apoyan con algunas donaciones, por lo que el frente de la cooperativa con sus pintadas multicolores ya no pasa inadvertido, ni los chalecos con tiras fluorescentes para los trabajadores, ni el camioncito que desplazó a los carros. Cuentan además, con un video institucional de la cooperativa donde se sintetiza el trabajo diario de recolección y reciclado, como aporte a un medio ambiente más sano. Separan la basura para que en vez de enterrarse, se comercialice y pueda salir un nuevo producto reciclado, generando empleo y saneamiento ambiental (Diario Miradas al Sur, 24/04/2011). Sin duda ese encantamiento que provoca el proyecto se debe en gran medida a su presidente, y al proceso que fue desarrollando en él mismo y busca que se desarrolle en otros. Mientras en la mencionada entrevista al diario Miradas al Sur, se presenta como “ciruja de toda la vida”, en el video de la cooperativa lo hace así:

Yo viví siempre en basurales, en casas tomadas, rancheríos, con un montón de gente. […] Se puede ser sustentable con esto y se puede crecer trabajando, dignamente y dentro del marco de la ley. […] Yo siempre quise superarme. Individualmente creo que marqué una diferencia por ahí, con un conjunto. Como yo hay miles […] Y el cambio empieza por uno mismo, si yo no me propongo subirme al cambio, nada va a cambiar. […] Yo de cartonero, mutando a promotor ambiental. En este y otros relatos el énfasis está puesto en realizar una actividad que se sostenga en el tiempo y deje el suficiente rédito económico como para tener una vida digna, que permita a quienes se encuentran en los márgenes “dejar de pedir”. Hay quienes se acostumbraron a la limosna, señala, y tal vez esto sea hasta más rentable en ocasiones, pero carece de sustentabilidad en el tiempo: “Si mañana se enferman y necesitan un remedio, van a venir a golpear nuestra puerta” (enfatiza el presidente de la cooperativa). En su narración hay una proyección en el tiempo, aparece un proyecto (de cartonero a promotor ambiental) que le permite ver más allá del aquí y ahora, y se extiende a las nuevas generaciones “porque qué van a hacer sus hijos… ¡se van a dedicar a pedir también!”.

El tipo de actividad Los miembros de la cooperativa tienen como objetivo convertirse en promotores ambientales, reconocidos

por el gobierno de la ciudad por la tarea que realizan. Como enfatiza el presidente, los cartoneros son los únicos que garantizan la disposición final de los residuos sólidos y secos: “Si vos no querés que tus residuos vayan a parar a pozo común, que sean enterrados y contaminen el ambiente, dáselos al cartonero que pasa por la puerta de tu casa. Nosotros vivimos de vender esos productos, no los vamos a enterrar. Tu basura es mi tesoro”. La cooperativa realiza un trabajo de concientización ambiental con los vecinos. Son los vecinos quienes separan la basura en domicilio y los cooperativistas pasan a recogerla con un camión -ya no revuelven los tachos, rompiendo las bolsas y desparramando la basura, ni arrastran pesados carros. Luego comercializan esos residuos que van a ser destinados a una línea industrial, desde donde va a salir un nuevo producto de material reciclado. Cabe destacar que este proceso de reciclaje no es hoy política pública ni práctica privada generalizada. Ojalá una día tengamos nuestra gran planta, en nuestra Argentina, y creemos, nuestra, la primer ciudad ecológica que nosotros en la calle, haciendo nuevamente útil lo que cada uno deja, abaratar costos, sanear

el ecosistema, provocar, por ahí, interés humano para vivir mejor

llevando a cabo (presidente de la cooperativa). Lo que aparece en el discurso personal del presidente, es su metamorfosis, fundamentalmente la que marca el punto de partida y su presentación social actual. Antes de la conformación de la Cooperativa, los vecinos nos miraban con desconfianza, asociaban el peligro con la pinta. Ese paradigma que había, de que hasta nos tildaban de peligrosos a nosotros, los cartoneros” (presidente de la cooperativa). Hoy, en cambio, refiriéndose al presidente de la Cooperativa, algunos vecinos afirman “¡qué gusto verte!”, “sos un tipazo”, “la verdad, sos un ejemplo”. Paralelamente, el presidente de la cooperativa resalta la idea de que este trayecto no es excluyente, sino que muchos pueden reproducirlo y de esta forma él se propone y se los propone. Pero al mismo tiempo, el comentario extrapolado de los diarios muestra una equivalencia entre el pasado y el presente del presidente; algo que es idéntico aunque cambia de nombre, que se repite con diferencias de matices, en donde el último nombre “reciclador ambiental” mejora la presentación de la persona en sociedad (Goffman), aunque no necesariamente su práctica. En el marco de la informalidad, la diferencia está en otro lado: la sustentabilidad, la función social y el respeto de los vecinos ‘es lo que nos permite levantar la cabeza’.

Hay una tarea linda que estamos

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El trabajo como rasgo identitario: ¿una categoría en desuso?

Trabajo e identidad social Los individuos construyen su identidad en una interacción permanente con el mundo social, en un proceso que dura toda la vida y que está sujeto a permanentes re-definiciones de uno mismo. A medida que crecemos

vamos integrando a nuestra persona los roles sociales y los valores propios de nuestro entorno. Siguiendo

a Dubar (2002), la identidad implica una doble dimensión: una personal, que refiere a la unidad y

continuidad temporal del individuo, y otra social que se construye en el vínculo con los otros y que estaría relacionada con las identificaciones atribuidas por los otros. Una y otra se retroalimentan mutuamente. La identidad, al mismo tiempo, es un efecto histórico de la construcción social. Una suerte de mochila que precisamente ancla a los individuos dando estabilidad al tejido social. Extremando la posición, podemos hablar de procesos postidentitarios en la medida en que personas y grupos dejan de centrar su conocimiento de sí en su concepción de sí, y al mismo tiempo, dejan de limitar su relación con otros al etiquetamiento que dan o reciben de otros. El presidente de la cooperativa juega permanentemente entre etiquetarse a sí mismo como “ciruja/cartonero” y desmarcarse de esa posición: “yo quiero ser un contribuyente más”. En otro sentido, algunos autores como Goffman han rescatado el proceso de transformación y superación de (o por el contrario de identificación con) ciertas posiciones identitarias estigmatizantes, a partir del

desarrollo de la noción de carrera moral. En muchos casos la superación se busca en torno al trabajo, aunque sea informal, como forma de apartarse de los estigmas iniciales; tal como lo marca el presidente, bajo la forma de autosuperación en un contexto que valora esta clase de despliegues. En ese sentido, se destaca el lugar que ocupa el 'trabajo' para el conjunto de la sociedad y en particular quienes están en los márgenes, en tanto define cómo se perciben a sí mismos y cómo son percibidos.

Por eso le puse a los chalecos

Es el mensaje

¡Ah! ¿No se nota más? (el logo está borroso por el uso): “MEJORATE”.

Bueno, ¿de qué ‘mejorarte’?, tiene doble connotación: nos mejoramos, mejoro. El mejorarte

es una propuesta, una auto-propuesta, ¿no?, de ‘mejorarte’ de condiciones de vida, de empezar a crear ese

escenario que necesitas para poder superarte. Se entiende a la identidad, entonces, como la pertenencia a determinados grupos sociales y la exclusión de otros, las afinidades y diferenciaciones, las cercanías y distanciamientos. Para los cooperativistas, convertirse en ‘trabajador’ es una forma de ascenso social, les permite posicionarse frente al conjunto social

en un lugar de paridad. Les posibilita pertenecer, integrarse a la sociedad y alejarse de la exclusión/marginalidad. Como veremos más adelante, los acerca a los grupos sociales ‘respetables’, preocupados por el medio ambiente y la sustentabilidad, y los diferencia de los grupos de riesgo (violencia,

delincuencia), los acerca a otros ciudadanos y los distancia de la segregación. Esta concepción de identidad está vinculada con la concepción de sociedad y con la percepción que se tiene de la propia posición dentro de ella. Asimismo incluye las expectativas, los valores y las normas compartidas en un determinado contexto (Graffigna, 2004). Hasta la década del ’90, la identidad de gran parte de los trabajadores asalariados argentinos, estuvo fuertemente atravesada por el empleo, en el contexto de políticas de estado proteccionistas con una alta regulación del mercado laboral. A partir de ese momento, la identidad laboral entró en crisis, influida por

la implementación de un conjunto de reformas estructurales de fuerte inspiración neoliberal (Muñiz Terra,

2007). Sin embargo, debe diferenciarse el análisis de quien es parte del mercado formal del trabajo, frente

a quien ha desarrollado su vida laboral perteneciendo al mercado informal (Ferrari, 2007); que es el caso

que nos ocupa, tanto del presidente como de la mayoría de los miembros de la cooperativa. Pero la cooperativa va más allá de sus miembros. Es la condición para redefinir la identidad, por lo que la cooperativa y el barrio les permite alcanzar un ‘nosotros’ que les da seguridad y un lugar de pertenencia,

como lo explicita otro de los miembros de la cooperativa:

Lo que más me gusta a mi es que estamos unidos en esta cooperativa, estos tres y yo, los demás no los conozco yo… yo llegue al barrio en el 83 […] yo estoy contento de estar acá, ahora por ejemplo anoche me quede por acá, hoy me voy a quedar a cuidar coches… a veces hay inseguridad, y como soy vecino… y todos me conocen y me respetan. En el relato que presenta el presidente y otros trabajadores, la cooperativa funciona como espacio de recuperación, en los dos sentidos, como lugar de reciclado para conformar trabajadores y como lugar de

restitución para sanear las heridas. Este último sentido queda plasmado en el énfasis que le otorgan al lugar:

“acá en la cooperativa”; “acá somos trabajadores”; “acá le abrimos los brazos, bienvenidos”. Esa inserción en un espacio permite que puedan incluirse como actores del territorio, como trabajadores de ese barrio, como ciudadanos con derechos. Este proceso que no sería posible sin un anclaje espacial, es habilitado por

la función de seguridad que han decidido encarnar. En efecto, la seguridad como necesidad del barrio,

genera una oportunidad de trabajo informal. Ellos cuidan donde el Estado descuida. Por otra parte, el tipo de lazo de la cooperativa recuerda a los desarrollos contemporáneos sobre la comunidad, que enlaza

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

individualidades cuyo gobierno de sí fortalece y que además se justifican en la trama social a partir de núcleos como la seguridad, y la salud propia y de otros (Rose, 1997).

Reciclar y reciclarnos

A través del discurso del presidente de la cooperativa se puede observar cómo el eje del trabajo les permite

transformar su propia identidad. Esto queda plasmado en la importancia que le dan al reciclado de materiales y a reciclarse a ellos mismos como sujetos: “lo primero que tenemos que hacer los cartoneros es reciclarnos a nosotros mismos”. Otro de los aspectos que enfatiza, es la importancia de la inclusión social y que esto abre paso a pensarse como ciudadanos. En este sentido rechazan tanto el asistencialismo como los subsidios a los cooperativistas. Tal rechazo marca la afinidad con un conjunto de grupos y sectores de niveles sociales distintos que comparten idéntico rechazo relativo a los procesos de asistencia a los sectores desventajados. A nuestro entender marca una filiación social que les permite sustraerse de las personas pasivas que solo reciben y no hacen, que esperan y no contribuyen. Nosotros, ¿por qué no queremos subsidio? Porque queremos ser legítimos, yo quiero sostener mi economía, todos los días servir la mesa, mínimamente lo que vamos a consumir… por qué tengo que esperar a que me

den… tenemos que erradicar de la faz de la tierra el dar por dar. El presidente de la cooperativa reclama, en palabras de Dussel (1973), que el Otro, el desprotegido, el marginal, el pobre (ellos mismos), pueda entrar en la historia. Para que esto sea posible, destaca el papel de la solidaridad que es entendida a partir de integrar con otros un grupo de trabajo predominantemente organizado. Así, no se trata de una alteridad radical, sino otro que es asimilado porque trabaja como nosotros y con nosotros, distanciándose en este segundo aspecto de la alteridad radical de Dussel. El presidente de la cooperativa en estudio subraya sistemáticamente su condición de trabajador. Esto le permite reafirmar su posición ‘dentro’ de la sociedad, como quedó en evidencia en el siguiente fragmento de una charla informal con uno de los integrantes del equipo de investigación. Cuando el entrevistador enfatizó su capacidad discursiva y argumentativa, se sintió agredido: “Yo no soy un charlatán, uno de esos que lo único que hacen es hablar, yo soy un trabajador”. En el caso que nos ocupa, cabe preguntarse por qué se sostiene aún la identidad, ya no en el mercado laboral sino en un tipo de práctica que socialmente se entiende como trabajo y por lo tanto, del que se recibe legitimidad. Por un lado porque el trabajo se convierte en una nueva forma de ser percibido por su contexto social, se aporta alguna clase de bien o servicio que resulta útil para los otros. Por otra parte porque la subsistencia se enlaza a la actividad y al esfuerzo (Peiró, 1996). Además, se incluye bajo una suerte de relato del mérito de ser el que hace en vez de quien espera. Desde esta perspectiva, quienes van a la cooperativa son más trabajadores y menos marginales. Entonces, la necesidad de afianzar esta nueva etiqueta social y su prestigio es tan importante como la actividad misma (Ferrari, 2007).

Estamos en el escenario de las presiones ajenas en Argentina

la solución para mí. Primero yo propongo solucionar mis dramas. ¿Quién me la va a solucionar? Pero uno,

por ahí, hasta fuimos medianamente educados para escuchar que alguien que tenía la solución de los

problemas colectivos, entonces nos quedamos cruzados de brazos, esperando que llegue la solución

A mí me pasó, escuchar a todos que tienen

¡no

va a llegar nunca! […] Por eso necesitamos que este tipo de proyectos crezca, que nos provean un espacio físico… tenemos que cortar este cáncer de raíz, es un cáncer… En la cita que sigue, se ve claramente la marginalidad, más precisamente la condición de exclusión en la que se desarrolla el ciclo de vida por fuera de los sistemas sociales formalizados. Sin embargo no es cualquier forma de trabajo sino el de este espacio intermedio, autogenerado y autosostenido, distante de la

alta selectividad de otros sistemas sociales y de sus exigencias de rendimiento. Es una nueva forma de actuar en los márgenes que algunos autores han denominado ‘ciudadanía precaria’ (Salvia, 2009). [Hay que insertar a los compañeros] con calidad productiva, producir para lo que necesita ese tipo para vivir… ni hablar si caíste en cana, te aprietan dos botones y no te da laburo nadie, ven tu dirección en la villa y no te dan trabajo, muchos mienten en su dirección… y yo no soy ojos rubios, es portación de cara… Tatuajes, se crucificó para toda la vida, esos mensajes a veces de tumberos que se ponen los cositos acá [señala sus brazos] si ustedes vivieran acá lo tendrían… y a veces da bronca chocarte con una pared de acero que no podes pasar, que te llevan a hacer cosas que no querés (presidente). Un segundo elemento que aparece en las entrevistas es la necesidad mutua entre los cooperativistas y la sociedad. Cómo la sociedad los necesita para proteger el medio ambiente para las futuras generaciones y ellos necesitan de políticas de inclusión. Establecen una cadena de ‘necesariedad’: no necesito tu compasión, nos necesitamos mutuamente; es más, nos necesitamos todos; si yo no estoy, falta una parte. Con este movimiento se colocan como pares, con un lugar legítimo dentro de la sociedad, son uno más. Construyen esta ciudadanía alternativa, ya que son ellos quienes se corren del margen. Como diría Foucault (1992), no necesitan que nadie les diga quiénes son o qué tienen que hacer; ellos saben.

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El trabajo como rasgo identitario: ¿una categoría en desuso?

Por eso, permanentemente destacan la importancia de su trabajo para el saneamiento urbano. Como contracara, enfatizan que los políticos deberían ocuparse de fomentar proyectos como el de esta cooperativa, porque un hombre sin trabajo, sin expectativas, sin un lugar de pertenencia, es un peligro para sus conciudadanos:

Hay una nueva generación de personas que está apuntando a sanear el medio ambiente con su trabajo… pero nuestro mayor objetivo es sanar la moral del ser humano. […] Lo que nos pasa es duro y encima no tenemos lugar para poder sanear esas heridas, ¿viste? Por eso, este tipo de proyectos tienen que ser avalados por el gobierno si es que de verdad quieren hacer una política de inclusión social […] entonces digo ¿cómo recuperar estas personas que necesita la sociedad? Para que mañana no cause un acto de inseguridad… o que no estando en sus cabales entre a su casa y le arruine toda la familia” (presidente de la cooperativa). Esta ciudadanía precaria no se ha conformado desde el centro hacia la periferia, sino en el sentido inverso. Desde allí se remarca con una insistencia pragmática, en el interés que una sociedad puede tener en generar espacios que aumenten el número de ‘reciclados’ y atemperen la amenaza potencial que enlaza a los excluidos con la inseguridad. Así, esta nueva forma de mentalidad comprende que subsidiar es criminalizar en varias direcciones. Por lo que quita de agencialidad, por el vínculo que se establece entre ‘sin trabajo’ y criminalidad, y en una tercera dirección por la relación entre trabajos precarios y sustentabilidad del medio ambiente físico y social. “demos en la extremidad de la necesidad, alguien que no puede valerse por si mismo merece una ayuda, solidaridad en toda su expresión, pero el dar por dar es criminalizar” (presidente de la cooperativa). Por último, otro valor fundamental en la transformación de su identidad social es la educación. Permanentemente los miembros de la cooperativa destacan que están haciendo cursos. Actualmente, el presidente de la cooperativa cursa el segundo módulo de un Diplomado Internacional para Logros Organizacionales, para el que fue becado. Los cooperativistas están haciendo un curso en el Ministerio de Trabajo, “queremos hablar con propiedad sobre Seguridad e Higiene, queremos que nuestro trabajo sea serio”. Plantean a la educación como vía de acceso a la igualdad de oportunidades y de crecimiento personal:

Hoy por hoy, hay un espacio vacío en la Argentina que pareciera ser rehén de una política con asistencia sin ningún tipo de educación. Pedro, 22 años, quiere superarse, está con problemas, lucha contra la marea que la sociedad no tiene una inserción para él digna, donde él pueda decir cómo me respetan, ¿no? Tengo lugar en mi país para poder superarme con las pretensiones que yo tengo… porque no terminó la primaria, la secundaria, yo no tengo la respuesta, pero ¿si no rescatamos a ellos, el futuro donde está, la seguridad donde está? (presidente de la cooperativa).

Discusión El proyecto de trabajo de la cooperativa, que implica el reciclado de la basura del barrio, no solo es original sino que además se instala en el vacío de las políticas públicas y de las prácticas sociales habituales en la ciudad de Buenos Aires. La cooperativa es, entonces, un modo de desmarcación de las políticas gubernamentales; en particular de aquellas que fragmentan e individualizan a los trabajadores informales en la negociación y cuya máxima expresión colectiva son las familias de personas en situación precaria. En este sentido, la cooperativa como figura socio-jurídica, tiene una fuerza imaginaria y social diferente para reclamar por las necesidades y proyectos de sus miembros. En particular, el desarrollo de esta cooperativa denominada “El corre caminos”, queda especialmente subsumida a un proyecto emprendedor. Esta caracterización es posible de seguir en dos clases de metamorfosis: en primer lugar la promocionada por su propio presidente en términos de su vida pasada y presente. En segundo lugar el proceso de transformación que va de la actividad del cartoneo al reciclaje, y su particular función y prestigio social. A su vez, el discurso de la cooperativa aparece atravesado por una tensión permanente; mientras el mismo presidente destaca que todos sus miembros están igualados en posibilidades y beneficios “acá todos somos iguales”, por otro lado la cooperativa está a su sombra, mostrando características personalísticas que impregnan y modelizan el trayecto y la integración de sus miembros. El perfil de comunidad de lo idéntico de la cooperativa, se reafirma en la idea de su presidente, de que “como yo hay miles”. Esto significa homogeneidad en la afiliación al proyecto, no solo de trabajo, sino de constitución de identidad. En cuanto a la metamorfosis identitaria relatada por el presidente de la cooperativa, hemos expuesto dos perspectivas, una la tradicional del proyecto identitario que marca el mérito de quien crece o sube en la pirámide social a la manera del emprendedor y del hombre que es una empresa para sí mismo. En este sentido, el presidente de la cooperativa busca permanente alcanzar una posición social que se identifica con la clase media como se refleja en el “hola vecino” con que saluda a quienes se acercan a la cooperativa- y que le otorgaría un reconocimiento diferente al de cartonero, que primariamente es un trabajador informal

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

y precario. Y una segunda concepción que habla de la condición postidentitaria, por la cual estas transformaciones son distintas performances estratégicas que las personas utilizan para sus propios trayectos sociales. Pero en suma, ambas lecturas no se excluyen ni invalidan entre sí, solo que una es más fija y esencialista, y la otra resulta de un radical corte construccionista. El “nosotros” de la cooperativa aparece en el discurso de sus miembros, para los que sin embargo la pertenencia duradera no es una característica. La condición de miembros de la cooperativa también les da acceso a efectuar tareas de cuidado de coches y de protección del entorno barrial. Esto coincide con un imaginario que se corresponde con la idea de que son seguros y pueden cuidar la seguridad en los lugares donde el Estado se ausenta. Esto se contrapone con el imaginario social generalizado de peligrosidad del cartonero, alguien harapiento que merodea por la basura. En la actualidad, el trabajo ya no asegura el anclaje identitario, por la crisis que atraviesa el mundo laboral. Sin embargo, los miembros de la cooperativa, quienes se han desarrollado mayoritariamente en el mercado informal desde una ciudadanía precaria, siguen pugnando por convertirse en trabajadores como forma de inclusión social y transformación identitaria. Esta ciudadanía precaria que se ha conformado desde la periferia hacia el centro, remarca sistemáticamente el interés que la sociedad puede tener en que, espacios como los que ellos proponen, aumente el número de ‘reciclados’ y atempere la amenaza potencial que enlaza a los excluidos con la inseguridad. Así, esta nueva forma de mentalidad comprende que subsidiar es criminalizar porque quita agencialidad y por el vínculo que se establece entre ‘sin trabajo’ y criminalidad. En cambio, aún en el marco de la informalidad, el trabajo sustentable, la función social y el respeto de los vecinos son algunas de las razones que explican la metamorfosis identitaria.

Bibliografía Baczko, B. (1991). Los imaginarios sociales. Memorias y esperanzas colectivas. Buenos Aires: Nueva Visión. Castoriadis, C. (1997) El Avance de la Insignificancia. Buenos Aires, Eudeba. Dubar, C. (2002). La Crisis de las Identidades: La Interpretacion de una mutación. Barcelona, Bellaterra. Dussel, E. (1973). Para una ética de la liberación latinoamericana. Buenos Aires: Siglo XXI. Foucault, M. (1992). Microfísica del poder. Madrid: La Piqueta. Ferrari, L. E. (2007). Insignificantizaciones y resignificaciones del trabajador precario. Estudio de la experiencia de trabajo en buenos aires entre el 2003 y el 2005. Tesis doctoral. España: Hemeroteca, Universitat Autònoma de Barcelona. Graffigna, M. L. (2004) Identidad laboral e identidad social: La construcción simbólica del espacio social. Lavboratorio/n line, Revista de Estudios Sobre Cambio Social, año IV, número 14 (recuperado el 25 de junio de 2012). Malfé, R. (1994). Fantásmata. El vector imaginario de procesos e instituciones sociales Buenos Aires:

Amorrortu. Muñiz Terra, L. (2007). La privatización de la identidad petrolera: de la ilusión al desarraigo, AIBR. Revista de Antropología Iberoamericana. www.aibr.org Volumen 2, Número 1. Enero-Abril 2007. Pp. 91-114 Madrid: Antropólogos Iberoamericanos en Red. Peiró, J. M. & Prieto, F. (1996). Tratado de Psicología del Trabajo. Volumen II: Aspectos Psicosociales del trabajo. Madrid: Editorial Síntesis. Robertazzi, M.; Ferrari, Liliana; Pertierra, L.; Bazán, C. (2009). Derecho de ciudadanía, derecho a habitar el territorio urbano. Anuario de Investigaciones de la Facultad de Psicología de la UBA. Vol 16. ISSN:

0329-5885.

Salvia, A. (2009). El modelo argentino: efectos de una matriz social fragmentada. Encrucijadas. La revista de la Universidad de Buenos Aires, pp. 8-15.

Otras fuentes:

Diario Miradas al Sur. Nota “Qué hacemos con la basura”, 24 de abril de 2011 Diario Página 12. Suplemento Soy. Nota “Sin desperdicio”, 11 de noviembre de 2011 Video institucional de la cooperativa realizado por Lucía Alvarez Renó, Gastón Durand Vadas y Facundo Ariel Pippia

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Las significaciones sociales imaginarias del trabajo.

Carlos A. Bonantini; Víctor F. Quiroga; María Romina Cattaneo; Melisa Mandolesi; Mauricio Cervigni.

Sobre el concepto de trabajo.

A lo largo de la historia de la humanidad el concepto de trabajo ha ocupado una centralidad fundamental.

Desde una perspectiva dialéctica, hemos definido al trabajo como fundante de lo social 8 , Al realizar esta conceptualización no se considera que el trabajo por sí mismo desarrolle las condiciones para la emergencia de la sociedad humana. Es necesario que se cumplan otras condiciones, que además son inherentes a la producción del trabajo, como la comunicación y la asociatividad.

El

hombre se constituye en la medida en que realiza una acción deliberada para transformar la naturaleza

y,

como afirmaban Marx y Engels, en ese proceso dialéctico de transformación, se transforma a sí mismo.

Pero la transformación de la naturaleza no constituye un objetivo en sí mismo, el objetivo fundamental de

los seres humanos es la sobrevivencia individual y como especie. Trataremos en esta breve introducción realizar una aproximación a los conceptos 9 de comunicación, sociedad y asociatividad social. La comunicación constituye un determinante básico, sin el cual el proceso de trabajo no es posible. Hablamos de proceso de trabajo y no de trabajo en forma llana por cuanto entendemos a la acción laboral como un proceso que se verifica en sociedad y mediante la cooperación entre los seres humanos. Para considerar que una acción constituye un trabajo, es necesario que estén presente algunas cuestiones fundamentales: a) objetivos, b) necesidades, c) cooperación.

Todo proceso de trabajo se realiza en pos de un objetivo determinado, que puede variar desde la necesidad

de los sujetos de procurarse medios de vida hasta obtener placer por lo que hacen. En ambos casos extremos,

estamos siempre en presencia de una tensión que debe satisfacerse, por ello el ser humano trabaja en la medida en que siente la necesidad de cumplir con algún tipo de objetivo. En las sociedades complejas, este proceso de satisfacción de necesidades, no puede realizarlo el ser humano en soledad; por el contrario, para poder realizar un trabajo es necesario que existan relaciones de cooperación con otros seres humanos. Más aún, el productor libre o independiente, para realizar su trabajo -tenga o no conciencia de la medida en que se desenvuelve en un medio social- requiere de la cooperación

con otros productores. Supongamos el caso de un artesano que fabrica su producto por sus propios medios, también requiere de la cooperación. Cooperación que no se establece en un plano de continuidad espacial o temporal, sino que coopera con otros que han producido en otro tiempo y espacio (cercano o lejano) las materias primas con las que él realiza su obra. Así mismo, en el acto de recolección de las materias primas por sus propios medios, en la medida en que concurre a un mercado para comercializar las mercancías que ha manufacturado, coopera con otros que son sus compradores. También podemos identificar el acto de la cooperación, cuando este artesano utiliza los recursos obtenidos por la venta de su producto trasmutando

su rol al transformarse en cliente de otros productores.

En el proceso de lograr los medios de vida, los hombres hicieron de la cooperación la herramienta fundamental de sobrevivencia y, en ese mismo acto, sentaron las bases del más importante hecho que los diferencia de las otras especies de la naturaleza, la institución de la sociedad. La actividad cooperativa, para el logro de fines socialmente útiles, hace que la producción del esfuerzo global de un grupo social sea cualitativa y cuantitativamente mayor que la suma de los esfuerzos individuales. Esto resulta por la condición de que el esfuerzo cooperativo, además de aumentar el volumen de producción, permite el intercambio de experiencias y habilidades, generando por efecto una fuerza sinérgica sobre el colectivo cooperante. La cooperación, como proceso social, también supone la institución de una serie de reglas y normas destinadas a regular el intercambio entre individuos. De modo que podemos plantear como efecto, al interior de los grupos, la determinación de lugares específicos más o menos estables para cada individuo; lo que tarde o temprano, condiciona la constitución de funciones diferenciadas, estableciendo una distribución irregular de las redes de poder social.

8 Bonantini C., et al (1990) Psicología del trabajo. Una perspectiva renovadora. Materiales de Cátedra. Fac. de Psicología. UNR. Rosario

9 Es una aproximación conceptual y no definición por cuanto nuestro objetivo es reconocer la funcionalidad de estos constructos en el proceso de trabajo.

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

Desde el inicio en el seno de la sociedad primitiva, se desarrollaron modos vinculares que, con el transcurrir de la historia y en la medida en que se fueron modificando las bases materiales de existencia, produjeron rasgos diferenciadores de individuos y grupos al interior de las formas societales; germen de lo que posteriormente daría lugar a la formación de las clases sociales. Podemos ver como la cooperación permite a la vez la ejecución de tareas complejas y posibilita la diferenciación entre los diferentes seres humanos integrantes de un grupo societal. Esta diferenciación posibilitará el desarrollo de diferentes formas de organización del proceso de trabajo que se impondrán a la sociedad con un efecto transformador de la misma. Dialécticamente, el contexto social así constituido determina nuevas formas de organización de las prácticas que se verifican en el proceso productivo. En definitiva, podemos decir que a partir del proceso de trabajo, el hombre se ve obligado a asociarse para posibilitar las empresas conducentes a su mantenimiento y reproducción. Entre tanto, la organización social que se va constituyendo en base al trabajo, determina las condiciones de su desarrollo y transformación, configurando de esta manera, la sociedad, los modos y prácticas laborales. Pero, en este proceso histórico, es necesario que se desarrollen instituciones que permitan cristalizar las diferenciaciones existentes en un determinado momento histórico. Para tratar de acercarnos a una explicación de este fenómeno, trabajáremos la noción de Castoriadis (1978) 10 sobre las significaciones sociales imaginarias.

Que son las significaciones sociales imaginarias (SSI) Tomando el criterio de magma 11 ,sobre las significaciones sociales imaginarias (SIS)“lo primero que puede decirse, a modo de advertencia, es que no son un doble irreal de un mundo real, es una posición primera que inaugura e instituye lo histórico-social, procediendo del imaginario social instituyente, expresión de la imaginación radical de los sujetos. Hay significaciones centrales, que no tienen referente, que son referentes de otras que son secundarias, las instituyen. No son necesariamente explícitas, ni son lo que los individuos se representan, aunque dan lugar a las representaciones, afectos y acciones típicos de una sociedad. Son lo que forman a los individuos sociales. Es imposible explicar cómo emergen: son creación. El campo socio- histórico se caracteriza esencialmente por significaciones imaginarias sociales, las que deben encarnarse en las instituciones. No pueden ser explicadas por parámetros lógicos” Como podemos ver, las SIS son un elemento central en la constitución de la vida social y regula las diferentes formas de subjetividad encarnadas en las instituciones sociales en un determinado momento socio-histórico. Consideramos importante este concepto desarrollado por Castoriadis porque implica una forma diferente de pensar lo social, que no se corresponde con la lógica conjuntista identitaria. Nos permite encontrar, en los modos de pensar y actuar de los actores sociales, diferentes estructuras que develan muchos de los aspectos y formas en que los sujetos se comportan. Consideramos este constructo de una importancia fundamental, sobre el cual convocamos a reflexionar al lector, en la medida que invita a repensar la vida cotidiana desde un lugar diferente al que hemos sido formados subjetivamente. De algún modo nos impele a desarrollar el camino crítico del pensamiento autónomo. No es nuestro objetivo desarrollar en este trabajo la teoría de Castoriadis, sólo presentar los rasgos generales desde donde hemos realizado nuestra construcción conceptual sobre los imaginarios del mundo del trabajo.

Sobre las significaciones imaginarias sociales del trabajo. La sociedad capitalista instituye un imaginario pragmático, la vida deja de regirse por designios que están más allá de la física, la vida es una construcción realizada por el sujeto. No en vano se asiste -en el momento socio histórico en que la burguesía comienza a afianzar su dominio de clase- a una transformación fundamental en el imaginario social, dando lugar al proceso instituyente más importante del mundo occidental: la reforma religiosa encabezada por Lutero y Calvino, entre otros. Ya no será necesario llevar adelante una vida determinada por los imaginarios sociales instituidos por la iglesia católica (castidad, honestidad, contemplación, etc.) sino que, el hombre para acceder a la vida celestial, debe creer en Dios y ser conscientemente parte de EL. El imaginario fundamental en el feudalismo era la sumisión a Dios y, por lo tanto, a su institución fundamental la iglesia católica.

10 Castoriadis C. (1978) La institución imaginaria de la sociedad) Tusquets Editores. Barcelona.

11 Vease: http://www.magma-net.com.ar/glosario.htm Glosario de términos.

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Las significaciones sociales imaginarias del trabajo.

Esta característica propia de la tranquila sociedad feudal, con calendarios poblados de feriados religiosos dedicados a la adoración de los numerosos santos existentes, pone en evidencia que el trabajo no contaba con un valor fundamental para los actores sociales, como sí ocurrió luego en la modernidad. La imperiosa necesidad de la burguesía por tener en disponibilidad fuerza de trabajo libre, determinará la emergencia de nuevas significaciones sociales imaginarias, orientadas a saciar el hambre -cada vez mayor- de contar con fuerza de trabajo en los grandes conglomerados urbanos. Se podría decir que, la mayor significación social imaginaria creada por el sujeto burgués ha sido la de poner el trabajo como la base de la sociedad, más aún, que no podría existir la misma sin la presencia del proceso de trabajo. Por su parte, Medá (1998) 12 plantea que han existido sociedades sin trabajo, si consideramos la significación social que este concepto posee en la modernidad. Las sociedades recolectoras, hegemónicas en la América precolombina, no consideraban al trabajo como la actividad fundamental en su quehacer cotidiano, sino que privilegiaban otras actividades, como las deportivas. El observador crítico podrá argumentar que, por ejemplo, la caza constituye una actividad laboral. Pues no lo es en el sentido moderno, ya que la misma se realizaba en tanto y en cuanto existía una tensión en el sujeto (por ejemplo el hambre) y una vez satisfecha se abandonaba. Es decir, no existía la significación social imaginaria -propia del capitalismo- como esa necesidad de acumular más allá de lo que se ha de consumir. Más tardíamente el hombre comienza a acumular como previsión para los tiempos en que no disponga de lo necesario para la vida; podríamos establecer cierta correspondencia entre éste imaginario y la época del feudalismo. En el capitalismo el hombre desarrolla el afán de acumular por la acumulación misma, ya que la forma de vida política que implica la democracia representativa de la burguesía, se establece sobre una nueva forma de poder. En este momento histórico, el poder no se instala por la fuerza que determina que el control social está en manos de aquél que tiene a su disposición los recursos humanos y materiales para hacer valer su lógica. Podemos considerar que el poder tiene como base el monopolio de la posesión de los medios de producción 13 . El dominio de la clase burguesa se sostiene en un simulacro de democracia, en el que la misma está determinada por el concepto de representación y no por el de participación colectiva. El pueblo no delibera ni gobierna, sino a través de sus representantes, y los representantes son parte de los partidos políticos burgueses. La burguesía instituye la democracia como procedimiento y no como sustancia participativa. Pero este simulacro requiere instalar un modelo de subjetividad que acepte que el mismo es la sustancia y, de este modo, permita la cohesión de la vida social. En Argentina, al igual que la Inglaterra del feudalismo tardío de Enrique VIII, existió una ley de vagos, la misma se aprobó durante los gobiernos de Juan Manuel de Rosas. Según esta ley, los gauchos que eran libres trashumantes en la pampa, podían ser llevados por el ejército para defender la frontera, en caso de que no demostraran tener una ocupación remunerada. Esta ley, copiada de la que rigió en Inglaterra, buscaba obligar a los sujetos libres a someterse a la esclavitud asalariada. Los ingleses penaban a los siervos, que lograban liberarse de las ataduras a la tierra en los feudos y circulaban libres en busca de trabajo, con la condena de servir como esclavos. Sólo bastaba que alguien denunciara como vago a otra persona como para que ésta, si no podía demostrar que tenía trabajo, quedara a su servicio. En Argentina, el comisario era quien se llevaba a la frontera a los gauchos que no estaban conchabados. El imaginario del trabajo, como elemento central de la sociedad, pasa a ser uno de los elementos fundamentales para garantizar, por un lado, la dominación burguesa sobre la sociedad capitalista y, por el otro, que los burgueses cuenten con fuerza de trabajo para el desarrollo de sus emprendimientos productivos.

Las significaciones sociales imaginarias secundarias. Recreando la teoría de Castoriadis, sostenemos que esta significación social imaginaria central fue permitiendo la creación de otras significaciones sociales imaginarias que fueron fortaleciendo y

12 Medá D. (1998) El trabajo, un bien en vías de extinción. Gedisa. Bs. As.

13 Es importante recordar que en el feudalismo los medios de producción pertenecían al siervo de la gleba, el que se sometía al vasallaje del señor feudal y estaba atado a la tierra por esa relación de vasallaje. Justamente al crear el trabajador libre el capitalismo libera al siervo de su atadura a la tierra pero lo despoja de la propiedad de los medios de producción.

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

naturalizándola. Es lo que llamamos significaciones sociales imaginarias secundarias, porque ellas son

desarrolladas como efecto de la central. Este tipo de significaciones imaginarias, son parte de la significación central, crean sentido desde la práctica cotidiana permitiendo afrontar las estructuras de la cotidianeidad. Le dan al trabajo un sentido reparador frente a lo que éste significa en su materialidad de sufrimiento para el trabajador. En general, aluden a una condición contrastable del proceso, pero sitúan a esta condición como única y le otorgan un sentido absoluto.

A continuación presentamos algunas y analizamos sus determinaciones.

El trabajo es salud.

El trabajo es creación.

El trabajo permite la autorrealización del trabajador.

El trabajo es dador de identidad.

El trabajo es cooperación.

Como podemos ver, dentro de la formulación de la vida cotidiana, “el trabajo es salud” puede tener una lógica que implica la aceptación de la cuestión, pero también, podríamos decir, “el ocio es salud” y tendría

la misma exactitud.

En un sentido estricto, el trabajo es una actividad y no salud, trabajar no es ni saludable ni enfermante, sino

en función de las circunstancias en que se desenvuelve la actividad. Existe una multiplicidad de condiciones de trabajo que son francamente insalubres, y no sólo por su aspecto físico, sino por las características intrínsecas de estos trabajos.

Desde la lógica tradicional, el trabajo es creación, constituyendo un imaginario que sería innegable si no tuviéramos en cuenta el carácter de clase de la sociedad capitalista y las luchas por intereses económicos que se desenvuelven en su base. Pero, consideramos que no siempre el trabajo es creación. El militar realiza un trabajo y en su realización destruye, es una destrucción que nunca está guiada por un propósito superior, sino por meros intereses económicos; se hace la guerra para ganar mercados, para distribuir zonas de poder. Aún en el caso de la llamada violencia revolucionaria, orientada a “transformar la sociedad” asistimos a un sinsentido, ningún supuesto fin, por más altruista que sea, justifica utilizar como medio la pérdida de vidas humanas. Tampoco es rigurosamente exacto que el trabajo permite la autorrealización del trabajador, desde el análisis del carácter fetichista de la mercancía, realizado por Marx 14 , podemos saber que el trabajo tiene una función alienante, función que a lo largo del siglo XX se ha visto exacerbada por la organización taylorista de la producción. La significación más difícil de criticar es la que sostiene al trabajo como un espacio de cooperación humana.

Si bien no es posible el desarrollo del proceso de trabajo sin la cooperación también es necesario establecer

que, bajo las condiciones del modo de producción capitalista, la misma está en función de las necesidades de la renta del empresario. Sólo se sostiene en las organizaciones productivas verticalizadas (como lo son las empresas capitalistas) en tanto y en cuanto, el trabajador se somete al dominio del capital y acepta las instituciones establecidas por éste en el ámbito de la empresa. El análisis de la cooperación no es un tema menor, por cuanto la bancarrota del taylorismo-fordismo

permitió la emergencia de lo que en el último medio siglo se ha denominado, el desarrollo de las tecnologías

de recursos humanos. Basadas en optimizar el proceso de trabajo en equipos, lo que necesariamente requiere

de la anuencia de los trabajadores, constituyen una forma enmascarada de incrementar las ganancias del capitalista, más que un avance de los derechos de los trabajadores. En todo nuestro análisis, es importante destacar el carácter relativo de nuestras afirmaciones, ya que algún

interlocutor podría afirmar que las mismas no se cumplen poniendo, por ejemplo, el caso de trabajos

creativos que permiten la autorrealización del trabajador. Lo que nos interesa fundamentalmente es discutir el carácter del trabajo y cómo las significaciones sociales imaginarias atribuidas al mismo, en el momento socio-histórico de la producción capitalista actual, constituyen una forma de perpetuar las relaciones de explotación respecto a la generalidad de los trabajadores. Consideramos que esta condición, es sustento para el agobio y miseria en que viven miles de millones de trabajadores en el mundo actual.

El análisis de estas significaciones sociales imaginarias sobre el trabajo nos permite desmitificarlo, sacarlo

del orden cotidiano, de ciertos pre-supuestos, para poner de manifiesto y profundizar la problematización sobre las condiciones de sufrimiento y enfermedad que existen en el proceso de trabajo. En este sentido,

14 Marx C. (1973) El Capital. Tomo I. Ediciones Ciencias del Hombre. Barcelona

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Las significaciones sociales imaginarias del trabajo.

considerando el análisis realizado de las SIS y su importancia sobre el proceso de trabajo creemos que se debe operar conceptualmente sobre lo que el trabajo es. Como un primer aporte a esta desmitificación, queremos cerrar nuestra exposición diciendo que entendemos al trabajo como una acción humana destinada a obtener recursos para satisfacer necesidades de la vida cotidiana constituyendo, para la gran mayoría de los trabajadores, un deber penoso que deben cumplir. Que los trabajadores en general sienten esta carga por las condiciones en que deben realizar su trabajo y porque en el mismo sienten que dejan parte de su vida. Por lo tanto, desde esta consideración del trabajo se debe atender más a la experiencia subjetiva de los trabajadores que a las determinaciones conceptuales externas al colectivo.

Bibliografía Castoriadis C. (1978) La institución imaginaria de la sociedad) Tusquets Editores. Barcelona Castoriadis C. (1997) Hecho y por Hacer. Pensar la imaginación. Eudeba. Buenos Aires. http://www.magma-net.com.ar/glosario.htm Glosario de términos. Medá D. (1998) El trabajo, un bien en vías de extinción. Gedisa. Bs. As. Marx C. (1973) El Capital. Tomo I. Ediciones Ciencias del Hombre. Barcelona Bonantini C. Simonetti G. et al (1999) El Mito de Saturno. Desocupación y Vida Cotidiana. En Cuadernos Sociales 1. UNR Editora. Rosario Bonantini C. Simonetti G. et al (2003). Vulnerabilidad y Salud Mental. Un Análisis de los efectos del desempleo sobre la salud mental. En Cuadernos Sociales 5. UNR Editora Rosario Bonantini C. Mandolesi M. et. al. (2011) Vulnerabilidad psicosociolaboral, estrés por atención al público y salud mental.EnProcessospsicossociaisnasorganizacoes e no trabalho. Casa do Psicólogo. Florianópolis. Zángaro M. (2011) Subjetividad y trabajo. Herramientas Ediciones. Bs. As. Sennett R. (2000) La corrosión del Carácter. Loas consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo. Anagrama. Bs. As. Dejours C. (2013) Trabajo vivo. Tomo II Trabajo y Emancipación Topia. Bs. As

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Percepción en la inserción laboral de grupos tales como migrantes limítrofes en la construcción y mujeres jóvenes de territorios segregados.

Melisa Brito & María Eleonora Paoletti

1- Introducción “Dale al trabajador su salario antes de que se haya secado el sudor de su frente”. Mahoma Esta ponencia surge en el marco de nuestro proyecto de investigación, el cual intentará dar cuenta de la percepción en la inserción laboral de grupos tales como migrantes limítrofes en la construcción y mujeres jóvenes de territorios segregados. Ahora bien, a continuación presentaremos un breve cuadro de situación de cómo el empleo y el trabajo se fue desarrollando y adquiriendo particularidades en nuestro país en las últimas décadas. Es así que el modo de desarrollo que se consolidó en Argentina hasta mediados de los años 70, la economía informal no era relevante. Pero a partir de la crisis económica y del golpe militar de marzo 1976, comenzó un proceso de cambio del modo de desarrollo que dio la prioridad a las actividades primarias modernas (agropecuarias, extractivas), que utilizaban poco trabajo asalariado, las terciarias y de servicios. Este proceso aceleró las migraciones rurales, debilitó el sector industrial que por una parte se concentró al impulso de las empresas transnacionales que promovieron un proceso de deslocalización, subcontratación y de tercerización de actividades, dando lugar a la creación de micro y pequeñas empresas que se desempeñaron como prestadoras de servicio, proveedoras de partes y subcontratistas (Boyer y Neffa, 2005, Boyer y Neffa, 2007) y se incrementó así la cantidad de trabajadores del “sector informal urbano”, que no actuó propiamente como un “sector refugio” sino como una alternativa al desempleo y al subempleo, o al trabajo asalariado precario y no registrado. Esta función se intensificó y durante el régimen de convertibilidad se mantuvo con un porcentaje elevado que variaba entre el 35%-45% de la PEA. A partir de entonces el porcentaje bajó, pero se mantuvo elevado a pesar del fuerte crecimiento económico. (Neffa) Asimismo, la crisis del año 2001 tuvo consecuencias desastrosas sobre los niveles de empleo, el cual venía deteriorándose ya en la década de los ’90. Para ilustrarlo mejor, la modalidad que adoptó inicialmente la salida de la convertibilidad profundizó el declive recesivo de la actividad económica, determinando un mayor y veloz deterioro de todos los indicadores laborales, de ingresos y distributivos. La conjunción de insolvencia fiscal, cesación de pagos de la deuda pública, la fuga de capitales, el colapso del sistema financiero y la inflación -resultante de la mega devaluación implementada en ausencia de mecanismos compensatorios-, plantearon un difícil escenario para el despliegue de políticas públicas que permitieran reparar y revertir la situación. (Agis, Cañete y Panigo).

1-1.Algunas definiciones y conceptos:

El concepto de Sector Informal (o Sector no estructurado) surge a partir del Programa Mundial de Empleo (Prealc) y el informe que realiza la misión enviada a Kenia en 1971.Esta noción nace en contraste con las características sectoriales “formales” de los sistemas productivos en los países capitalistas industrializados (PCI). A lo largo de los años la OIT fue cambiando la valoración de este sector destacando algunos aspectos positivos, sosteniendo que este mismo actúa como “válvula de escape” durante los períodos de ajuste estructural, conteniendo el conflicto social y ayudando a mantener la estabilidad política. Debido a que este sector posee una gran capacidad para generar empleo y facilidad para generar ingresos, así también es capaz de reducir el impacto de la pobreza, la indigencia y la exclusión social entre otros factores. Al destacar estos aspectos positivos no quiere decir que se pierdan de vista las condiciones deficitarias del medio ambiente de trabajo y su impacto sobre la vida y la salud, las bajas remuneraciones, la inexistencia de salario indirecto y la escasa protección social de los trabajadores. Pasaron algunos años hasta que la OIT revisó (en el 2002) la definición de SIU usada tradicionalmente desde su formulación por parte del Prealc. Es así que realizó una ampliación del concepto de informalidad y llegando así a una nueva definición: se complementó el concepto de “Sector informal” con el de “Economía informal”. De este modo, quedan incorporados los trabajadores que no están sujetos a la legislación laboral, más allá del sector formal o informal en el que desarrollan sus actividades. A partir de estas Conferencias de la OIT, entran en escena dos nuevos conceptos: el “Empleo en el sector informal” y el “Empleo informal” Ahora bien, el “trabajo no registrado” es una de las modalidades del empleo precario. La importancia de este reside en que sus trabajadores no existen como sujetos para el MTEySS y quedan así fuera de la protección que proporciona el derecho del trabajo y la seguridad social. Este tipo de trabajo se lo oculta a las autoridades, con la intención de eludir normas laborales y evadir impuestos en incumplimiento de las normas establecidas. Otro aspecto que hace a la importancia del “trabajo no registrado” es que esta

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modalidad de trabajo permanece elevada a pesar de las altas tasas de crecimiento del PBI y del empleo. Se podría decir que la existencia del mismo se debe a que los empleadores que no registran a sus asalariados se proponen reducir los costos laborales directos e indirectos, flexibilizar el uso de la fuerza de trabajo en función de las necesidades de la empresa y disciplinar a los asalariados mediante el temor al despido, con lo cual trata así de estabilizar o controlar las tasas de ganancia. De acuerdo a la Teoría de la Regulación de Boyer, a los empleos verdaderos, también denominado “empleos típicos”, se los puede definir como un trabajo asalariado, que a nivel formal o real está subordinado al capital, dependiente, heterónomo y en relación de dependencia. También se puede decir que los “verdaderos empleos” poseen características constitutivas específicas y son asimilados a la relación salarial “fordista” que predominó en los países capitalistas industrializados después de la 2˚ Guerra Mundial. Este tipo de trabajo predominó en la industria manufacturera y contaba con estar regulados mediante contratos de trabajo por tiempo indeterminado (CDI), garantías de seguridad, garantía legal de estabilidad y además estaba declarado o registrado ante la administración del trabajo y la seguridad social. También predominaba la firma de los convenios colectivos en los niveles de la rama o del sector. Estos “verdaderos empleos” contaban con un salario que podía ser incrementado periódicamente estableciendo una relación variable con: la evolución del costo de vida pasado, la productividad global de la rama o del sector, la antigüedad y los resultados económicos de la empresa. Por otra parte, se llama “trabajo precario” a los empleos que no son estables o no están registrados. Actualmente el trabajo precario está presente en las actividades económicas informales pero también en las formales. Este tipo de trabajo puede adoptar varias modalidades cuando el objetivo es flexibilizar el uso de la fuerza de trabajo y reducir los costos laborales. Entre estas particularidades se encuentran: contratos de duración determinada (CDD), naturalización de trabajar días domingos o feriados sin pagarlos como extraordinarios, contratos de trabajo de tipo estacional, triangulación de la relación salarial con la incorporación de las empresas de trabajo temporario o servicio eventual en la relación tradicional asalariado-patrón, trabajo a tiempo parcial con reducción proporcional del salario mensual o diario y las pasantías por un tiempo prolongado que no desembocan en un empleo estable. El “trabajo precario” tiene su origen en el momento en que comienza a agotarse y entra en crisis el régimen de acumulación “fordista” que había prevalecido durante décadas en los países capitalistas durante la segunda posguerra. Ante este cambio de paradigma en el modo de producción, se introducen políticas de reestructuración productiva y de ajuste estructural que siguieron las consignas neoliberales del Consenso de Washington. En coherencia con esas políticas, se flexibiliza el uso de la fuerza de trabajo dejando de lado las normas laborales consideradas “rígidas” que amparaban la seguridad y estabilidad del empleo. Además se introducen nuevas formas de gestión empresarial, que dan prioridad a la demanda y transfieren el riesgo a otras empresas, generándose así una desintegración vertical y descentralización productiva. Es así que la lógica de producción y de acumulación del nuevo modo de desarrollo presionó hacia abajo los costos salariales directos e indirectos, obligando a los empresarios a cambiar la estructura de las empresas, haciéndolas más flexibles, ágiles y más pequeñas, recurriendo así a la precarización de la fuerza de trabajo por medio de la tercerización, subcontratación y deslocalización de la producción. Muchas empresas presionaron gobiernos para obtener reformas laborales que promovieron: el trabajo por turnos, el trabajo a domicilio, la descentralización de la producción por medio de la subcontratación y la tercerización, freno a los incrementos salariales nominales por debajo del ritmo de incremento de la productividad, reducción de los salarios indirectos, reformas a las leyes del contrato de trabajo, instauración de periodos de prueba más largos, imposición de salarios según rendimiento, modificación de la duración y configuración del tiempo de trabajo, la promoción de empresas de servicios eventuales y estrecho control y supervisión con premios y castigos para disciplinar la fuerza de trabajo, entre otras. De este modo, los trabajadores precarizados trabajan en condiciones que distan mucho de lo que era trabajar y tener un “verdadero empleo”. Esta inserción endeble en el sistema productivo donde es moneda corriente, el tiempo de trabajo intermitente o temporario, la falta de estabilidad, la falta de derecho al preaviso y a la indemnización en caso de despido es una situación extendida y arraigada en el mundo laboral de hoy en día. (Neffa) 2- A la vera de la protección, ¿Vulnerabilidad o fragilidad? “Mira si será malo el trabajo, que deben pagarte para que lo hagas”. Facundo Cabral La situación reciente y actual ligada a la precariedad laboral nos muestra que las trayectorias laborales (individuales y colectivas) están cada vez más alejadas de una condición de integración estable y segura y sí en cambio refuerzan el proceso de vulnerabilidad que evidencia la fragilidad de la integración al acentuarse las condiciones que promueven una inserción precaria en el mundo laboral. En este trabajo abordamos la noción de fragilidad laboral en base al concepto de vulnerabilidad en el sentido que le otorga Robert Castel.

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Para Castel, los hogares y los individuos vulnerables se enfrentan a un riesgo de deterioro, pérdida o imposibilidad de acceso a condiciones laborales, habitacionales, sanitarias, educativas, previsionales, de participación y de acceso diferencial a la información y a las oportunidades. A diferencia del concepto de pobreza que hace referencia a una situación de carencia efectiva y actual, la vulnerabilidad trasciende esta condición proyectando a futuro la posibilidad de padecerla a partir de ciertas debilidades que se constatan en el presente. La vulnerabilidad es un concepto de atributo de los individuos, por ello se asume a la fragilidad como atributo del agregado de individuos en el aglomerado o en el total del país. De algún modo es la tensión que sufren en el mercado de trabajo. Para Castel existe una fuerte correlación entre el lugar que se ocupa en la división social del trabajo y la participación en las redes de sociabilidad y en los sistemas de protección que “cubren” a un individuo ante los riesgos de existencia. Es así que la vulnerabilidad social es una zona intermedia, inestable, endeble que conjuga la precariedad del trabajo y la fragilidad de los soportes de proximidad.

2.1-Construcción progresiva de redes y lazos en los distintos grupos sociales. La concepción africana Ubuntu se basa en la idea de que cada individuo está inmerso en una totalidad. Esta filosofía sostiene que ningún individuo se va a considerar a sí mismo aisladamente y lo que pase con otros individuos es algo que lo involucra, aunque no le pase individualmente a él, porque está definido por su participación en esta totalidad que es el Ubuntu. (Maffía) Esta concepción parece muy interesante para abordar el sentido que cobran las redes y como éstas participan en la conformación de la identidad hacia dentro de los grupos estudiados en nuestro proyecto: los migrantes limítrofes en la construcción y mujeres jóvenes de territorios segregados. Según Ludger Pries (1999), la sociología de las migraciones presenta tres tipos de migrantes, según su relación con el lugar de origen y el lugar de llegada. Éstos son los inmigrantes, los remigrantes y la diáspora. Para Pries existe un cuarto tipo de migración serían los transmigrantes (Pries et all). Este tipo de migrantes no tienen una dirección unidireccional sino se caracterizan por múltiples movimientos bidireccionales de personas y grupos transnacionales consolidando espacios sociales plurilocales. Estos transmigrantes coexisten con modos y elementos fuera y por arriba de los espacios geográficos limitados y únicos. Utilizan sus redes sociales (familias, grupos de amigos, vecinos, etc) para decidir cómo, cuándo, dónde, con quién y por cuánto tiempo migrar, ya que les proporciona información directa y confiable de los “ya migrados”. Estas redes, además de dar información de empleo y empleadores, proporcionan modalidad de traslado, visión de vida cotidiana, desarrollo de instituciones, infraestructuras y formas culturales propias dentro del marco administrativo legal de los estados involucrados. Es decir, estas redes ayuda a la conformación de un nuevo tipo de realidad social creada por las propias migraciones. Sin embargo, en el proceso en torno al género, es complejo, porque si bien las mujeres salen al espacio público, comienzan a participar activamente, se involucran unas y otras, descubren espacios nuevos, generan nuevos lazos sociales, etc. Pero al mismo tiempo continúan esteriotipadas en ciertas funciones y roles relacionados con el género. Hoy, estamos en presencia de un triple rol del trabajo femenino: rol comunitario, familiar y de trabajo. La experiencia del desempleo prolongado, la sensación de inestabilidad, la ausencia de futuro asegurado genera una sensación de impotencia y una destrucción de las defensas psicológicas. (Tenti Fanfani, 2007) Una mujer no se piensa sólo como mujer, sino se piensa también en una red de relaciones sociales. Es posible que el proceso de participación produzca en las mujeres, un fortalecimiento subjetivo que permita el desarrollo de capacidades y recursos para controlar o enfrentar las diversas situaciones de vida, buscando lograr la transformación del entorno, las condiciones de vida y de ellas mismas. (Longo) Ahora bien, parecería ser que estas redes y lazos actúan como “amortiguadores” de la fragilidad laboral, haciendo menos vulnerables a estos migrantes y a estas mujeres. Sin embargo, nos preguntamos ¿por qué estas redes no se transforman en un colectivo de lucha? ¿Por qué estas redes no pasan de ser categoriales (*1) a ser estructurales? (*2)

2.2-Mercado de trabajo: Aproximaciones y especificidades

2.2.1- Ladrillo a ladrillo El sector de la construcción se caracteriza por una gran densidad de mano de obra con larga tradición de empleo de nativos y migrantes. (Aruj, 2012) Tiene características peculiares por varias razones: se basa en una sucesión de proyectos individuales, con ciclos de demanda, alternas expansivas y recesivas, y con el Estado como principal inversor de proyectos de obras públicas para crear puestos de trabajos. En el sector de la construcción conviven diferentes categorías de trabajadores: desde oficiales hasta los ayudantes, y es muy frecuente que los especializados

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formen a los no calificados (Vargas, 2005). Las relaciones de trabajo son específicas. Los trabajadores se trasladan de una obra a otra, ya que el producto no emerge de una fábrica, sino que es la misma obra su lugar de producción. Terminada su función específica, el obrero debe trasladarse a otra obra, para seguir trabajando. Es un sector fragmentado, integrado en su mayoría por pequeñas empresas que operan en los mercados locales por su conocimiento de las normas de construcción, de los trabajadores y de sus clientes. (Panaia, 2004). La construcción es un sector que ha sufrido una transformación profunda debido a la subcontratación y al alto nivel de privatización, al punto tal que hay constructoras que sólo ejercen la función de gestión de subcontratistas que proveen la mano de obra y los materiales necesarios para la realización del proyecto. En muchos casos las empresas de construcción verticalmente integradas se convierten en gestoras que hacen competir a los subcontratistas entre sí para proveer la mano de obra. La flexibilización y tercerización ha empujado la competencia a la baja, dando como resultado puestos de trabajo mal remunerados y de mala calidad para los trabajadores nacionales, que se debe recurrir a la contratación de mano de obra extranjera, muchas veces de manera informal. (MTEySS, 2007) El sector de la construcción es atípico, por su forma de producción, de contratación de mano de obra, altos niveles de inversiones requeridas, etc, la tercerización y la falta de inversión privada, hacen al sector poco atractivo para generar empleo estable, con buenas remuneraciones y posibilidad de trayectorias continuas. (Aruj, 2012). Por último, otra consecuencia de la subcontratación ha sido la exclusión de los obreros de los regímenes de seguridad social, es un sector en que aún predomina una alta incidencia de trabajo informal.

2.2.2- No todo es color de rosa. Para empezar, en los años ochenta y noventa la mundialización del capital produjo efectos contrapuestos, afectando de manera diferente el empleo femenino y masculino. En relación al empleo masculino hubo hasta una regresión, mientras el empleo y el trabajo femenino remunerado crecieron. Es así que en plena crisis del empleo se caracterizó por la feminización del contingente asalariado, en particular en el sector de servicios. Pero la cuestión es cómo compatibilizar el acceso al trabajo de las mujeres, que por cierto forma parte del proceso de emancipación femenina, con la eliminación de las desigualdades existentes en la división sexual del trabajo, ya que esa situación de desigualdad entre trabajadores y trabajadoras atiende a los intereses del capital. Otro punto a destacar es que esta inserción de la mujer, tanto en los espacios formales como informales del mercado de trabajo, se tradujo sobre todo, en las áreas donde predominan los empleos precarios y vulnerables donde la explotación, en gran medida, se encuentra más acentuada. Esa situación es una de las paradojas de la mundialización del capital en el mundo del trabajo: la feminización de la precariedad laboral. Entonces, estamos en presencia de ¿una inserción de la mujer a medio camino? La igualdad de género supone que los diferentes comportamientos, aspiraciones y necesidades de las mujeres y los varones se consideren, valoren y promuevan de igual manera. Significa que sus derechos, responsabilidades y oportunidades no dependan de si han nacido varones o mujeres. Por eso, se habla de igualdad de oportunidades, es decir, que mujeres y varones tengan las mismas oportunidades en todas las situaciones y en todos los ámbitos de la sociedad, que sean libres para desarrollar sus capacidades personales y para tomar decisiones. Entonces el medio para alcanzar la igualdad es la equidad de género. La equidad es concebida como la justicia en el tratamiento a mujeres y varones de acuerdo a sus respectivas necesidades. Esta misma implica la posibilidad de usar procedimientos diferenciales para corregir desigualdades de partida conducentes a la igualdad en términos de derechos, beneficios, obligaciones y oportunidades. Estas medidas son conocidas como acciones positivas o afirmativas porque facilitan, en este caso mujeres, el acceso a esas oportunidades: el acceso a una educación no sexista, a una salud integral, al empleo digno, a la planificación familiar, a una vida sin violencia y a un largo etcétera. Por esta razón, en el ámbito del empleo, la igualdad debe ser respecto a las oportunidades y de trato. La idea de igualdad asume que las dos personas serían tratadas automáticamente de la misma manera. La igualdad de trato, la igualdad de oportunidades y la igualdad de valorización empiezan por reconocer que las personas no son idénticas, más bien muy diferentes. Sus características diferentes son siempre importantes porque hacen la persona completa. La igualdad en el trabajo consiste en no dejarse influenciar por una simple diferencia, como por ejemplo el sexo de la persona. Por eso, la discriminación se define a veces como un trato menos favorable por razones de sexo. Ahora bien, estamos en condiciones de afirmar que hay tres niveles de desigualdad entre varones y mujeres. La primera es que la mujer se encuentra en una situación de desventaja respecto de sus colegas masculinos porque tienen mayores dificultades de compatibilizar obligaciones laborales y familiares, lo que limita sus posibilidades de salir a buscar un empleo. La segunda, aún en caso de que participen en el mercado de trabajo, es que existen distintas oportunidades de acceder a un trabajo, sus posibilidades son menores. Por último, en caso de que obtengan un empleo, la calidad del mismo es

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menor a la de un varón con similares calificaciones. Por lo general, se encuentran sobrerrepresentadas en ocupaciones de bajos salarios, precarias, a tiempo parcial y subrepresentadas en empleos de altos niveles jerárquicos. En suma, las mujeres se han incorporado al campo laboral, de forma significativa y consistente, desde hace ya varias décadas en Argentina. Sin embargo, persisten obstáculos, externos e internos, que hacen que su inserción laboral sea conflictiva y la mayoría de las veces adheridas a un “suelo pegajoso”

(3).

Entonces es importante destacar que para introducir una verdadera igualdad de oportunidades en la formación y en el empleo es la elaboración e implementación de políticas que puedan intervenir en todos los niveles donde la discriminación opera.

2.2.2.1- Representaciones sobre el futuro laboral. “Cuando he estado trabajando todo el día, un buen atardecer me sale al encuentro”. Goethe Planes aparentemente irrealizables pueden influir en las trayectorias laborales así como proyectos bien definidos pueden ser insuficientes para orientar el curso de una vida. Entonces ¿que buscan estas mujeres cuando hablan de buscar un buen empleo? Se podría decir que un buen empleo reúne las proyecciones laborales que incluyen el ejercicio de una actividad particular precisa y toda una serie de condiciones de empleo favorables, anheladas y soñadas. Un buen empleo expresa para ellas la búsqueda de estabilidad y posibilidades de progreso o promoción en una actividad que les interesa sin embargo muchas de ellas se ven insertas en empleos inevitables. Estos considerados como un empleo que permite pagar cuentas, sobrevivir y que no necesariamente anhelan. La calificación requerida en numerosos oficios ¨femeninos¨, es decir llevados a cabo por mujeres, se

asemeja a sus cualidades domesticas: destreza, agilidad, exactitud, etc. El trabajo profesional y el trabajo doméstico mantienen relaciones de yuxtaposición, incluso de superposición, cuando ambos se practican en un mismo lugar. Sin embargo, las relaciones de imbricación persisten igualmente cuando se encuentran aparentemente disociados. Ocurre así una transferencia de calificación entre el ámbito profesional y el ámbito doméstico. Por eso que, a partir de una transferencia de calificación, asistimos a una transferencia

de trabajo: este varía según el lugar y el tiempo en el cual se ejerza, y se denomina entonces algunas veces

profesional y otras, doméstico. Por esto es que, no se los puede separar. El trabajo profesional no puede estar separado del trabajo doméstico y viceversa. Son indisociables y no pueden concebirse el uno sin el otro. (Barrère -Maurisson) La participación de las mujeres en las responsabilidades domésticas y asociadas con el cuidado de los hijos continúa siendo una fuente de vulnerabilidad para ellas, no sólo porque se trata de trabajo no remunerado sino porque disminuye su movilidad y su autonomía para diseñar estrategias relacionadas con el mercado laboral.

Además parece existir una estrecha relación entre la forma y el espacio en que se desarrolla la búsqueda de empleo. Algunos autores muestran que el alejamiento de las zonas de concentración de empleos es un factor que puede afectar la eficacia de la búsqueda de empleo y condicionar las transiciones del desempleo al empleo.

El barrio es el espacio donde tienen lugar casi la totalidad de las relaciones sociales de los jóvenes y es allí

donde efectúan con exclusividad su búsqueda de trabajo. Es así que, el barrio puede ser entonces una fuente importante de capital cívica, social y cultural. La imposibilidad de acceder a trabajos estables parece condicionar el hecho de que ninguno de estos jóvenes presenta al trabajo como articulador de su vida, como un medio para encontrar su lugar en la sociedad, ni

importante para la formación de su identidad. Y efectivamente, residir en las comunas de bajo nivel socioeconómico aumenta las probabilidades de tener un empleo informal y precario. Para quienes ocupan

la posición de hijos, la probabilidad de tener un empleo de baja calidad se incrementa significativamente

cuando el jefe del hogar también tiene una inserción precaria en el mercado laboral. Es decir, que en el caso

de los hijos, la influencia del entorno inmediato, en este caso representada por el tipo de inserción laboral del jefe, tiene un efecto más significativo sobre la propia inserción laboral. En cambio, el hecho de provenir

de un hogar con jefe de bajo nivel educativo no ejerce un efecto significativo. De este modo, la desigualdad

en el acceso a un empleo de calidad no sólo se expresa en mecanismos de segregación socioespacial, sino también en el caso de las nuevas generaciones a través de las faltas de redes sociales que ofrece el entorno más inmediato, como es el hogar de pertenencia. (Perelman, 2011)

3- Reflexiones finales y puntos de debate.

A lo largo de este trabajo proponemos el punto de partida de nuestra próxima investigación acerca de los

grupos de migración y género, buscando similitudes en su percepción en la inserción laboral. Sabemos que, siendo grupos diferentes hallamos puntos de contacto en su carácter singular de fragilidad y vulnerabilidad.

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

Cabe destacar que tanto migrantes en la construcción y las mujeres jóvenes de territorios segregados son minorías que percibirían problemas de inserción laboral. Asimismo estos colectivos tienen la semejanza de una red social de contención dada por sus connacionales

y congéneros, lo que permitiría disminuir su grado de fragilidad social y no así su vulnerabilidad laboral.

En consecuencia de estas redes, la bibliografía nos habla de un alto grado de identidad hacia dentro del colectivo en aspectos culturales (lenguaje, vestimenta, comida, costumbres) pero queremos indagar si este mismo fenómeno, identitario, es aprovechado para la lucha y reconocimiento de sus plenos derechos laborales. Es una realidad que la mujer de hoy sigue teniendo dificultades para acceder al empleo de calidad, que no se explica por sus dotaciones educativas, lo que va constituyendo claros indicios de discriminación. Actualmente es muy fuerte la presencia de las mujeres en el empleo no registrado y en el subempleo, como así también el fenómeno de suelo pegajoso.

En el caso de los migrantes y desde el Acta de Asunción del 24 de Marzo de 1991, las relaciones económicas

y sociales emergentes del Mercosur suponen la expansión de las economías nacionales a nivel regional, con

un ensanchamiento de los mercados y la libertad de circulación de capitales, bienes, servicios y personas.

Se entiende que la libre movilidad de personas en la integración de un mercado común es un factor

estratégico para el crecimiento y el desarrollo del bloque, es condición para la redistribución regional de las oportunidades de trabajo, capacidades y calificaciones dentro del espacio ampliado, contribuyendo a alcanzar mayores niveles de calidad en el producto. Además, estableciendo la igualdad ciudadana en la región, se eliminaría la vulnerabilidad y precarización, producto de la irregularidad migratoria. Hoy en día hay mucho camino por recorrer, por eso es necesario impulsar y promover una política de igualdad de oportunidades y trato en la formación y en el empleo. Se debe encarar una política activa de promoción de la mujer que permita mejores oportunidades de trabajo

a través de planes de desarrollo, orientación y formación profesional. También se debe fomentar el cambio

educacional y cultural en todas sus dimensiones. Para el caso de los migrantes limítrofes, las normas de regulación multilaterales, abandonaron la gestión restrictiva clásica, facilitando la regularización migratoria, la inserción laboral de los trabajadores migrantes, su inclusión en regímenes de seguridad social

y tributario, integrándose a la sociedad de destino. Se dejaron de lado las políticas unilaterales y se adquirió el compromiso y la responsabilidad compartida entre los países miembros (de origen y acogida) abriendo nuevos encuadres normativos para la movilidad laboral entre los territorios. (Ej. Nueva Ley de Migraciones

de la Argentina: Migraciones Ley 25.871 - (PLN) Sancionada: Diciembre 17 de 2003. Promulgada de Hecho: Enero 20 de 2004) La promoción de la igualdad de la mujer y de los migrantes es una labor de carácter transversal, que debe cruzar a todos los sectores de la sociedad. En suma, esto no sólo es una cuestión de justicia social sino también es un factor de desarrollo económico y social que conduce a una valorización y optimización de las potencialidades y posibilidades de todo el capital humano conformado por varones y mujeres. Para concluir es útil recordar que en nuestra sociedad, el trabajo es la norma: es trabajando que se adquiere los medios para vivir, pero también el trabajo es el lugar principal donde se puede mostrar sus capacidades, darle utilidad y participar a la construcción de nuevas realizaciones. Mediante el trabajo ha sido como la mujer ha podido franquear la distancia que la separaba del hombre. Simone de Beauvoir nos diría “el trabajo es lo único que puede garantirzarle una libertad concreta”. Sin embargo, uno de los rasgos distintivos de esta nueva etapa que comienza en 2003 es sin dudas la fuerte generación de empleo registrado y la reducción de la tasa de empleo no registrado. Es así que, se puede afirmar que la estructura de la PEA desde el año 2003 refleja los efectos de las políticas impulsadas por el gobierno nacional para resolver los problemas sociales derivados de la crisis del 2001. Como ejemplo de estas políticas, podemos comentar que en septiembre del 2004, por medio del Decreto 1169/2004, se creó el Programa Nacional de Normalización Documentaria Migratoria para los extranjeros nativos de los Estados Parte del MERCOSUR y sus Estados Asociados, y el Decreto 578/2005 “Patria Grande”, que “facilitaron” sustancialmente el trámite de regularización de residencia. Los resultados obtenidos fueron un alto grado de iniciación de trámites, hasta Diciembre de 2010, 700.000 personas peticionaron su residencias temporaria, a los que se le suman casi 300.000 que pidieron residencia permanente. De cara al futuro, nos esperan retos y desafíos. Si bien han existido avances sustantivos en el ámbito laboral, todavía queda mucho hacer. Por eso, la profundización del modelo de desarrollo establecido a partir de 2003 resulta necesario a la hora de pensar en continuar transitando un camino de crecimiento con inclusión social y empleos de calidad para todos. Al fin y al cabo el trabajo es el gran ordenador social. Y como diría León Tolstoi, “la condición esencial de la felicidad del ser humano es el trabajo”.

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Percepción en la inserción laboral de grupos tales como migrantes limítrofes en la construcción y mujeres jóvenes de territorios segregados.

Referencias:

(*1) Las redes categoriales son conformadas por el hecho de sentirse parte de una determinada condición social, delimitada por características de género, demográficas, socio-económicas, étnicas, culturales, religiosas, (*2) Las redes estructurales se forman a raíz de las relaciones que se producen en el ámbito laboral o profesional, con vínculos fuertes en problemáticas y expectativas comunes. (*3) El “suelo pegajoso” se refiere al trabajo maternal, trabajo conyugal y trabajo doméstico, los cuales imponen una adhesividad a las mujeres. Haciendo dificultoso salir a realizar una carrera laboral y realización personal lejos del ámbito familiar. Constituye una forma de esclavitud con lazos de seda. También se le llama “suelo pegajoso” cuando las posibilidades de ascenso de la mujer se ven disminuidas por el hecho de que al tener que hacerse cargo de sus familias, no pueden aumentar su formación con cursos fuera del horario laboral, tienen más dificultades para asistir a reuniones o comidas de empresa, etc. Este efecto de suelo pegajoso tiene una relación directa con la sobrecarga que sufren las mujeres con la doble jornada y la falta de conciliación por parte de los varones, y hace que las mujeres en vez de progresar en su carrera profesional, abandonen sus puestos de trabajo o reduzcan sus jornadas. El “suelo pegajoso” también conforma todas aquellas profesiones feminizadas y que por ello pierden valor y disminuye también su salario. La división sexual del trabajo no sólo reparte puestos entre las personas en función de su sexo, sino que valora los puestos de forma desigual, minusvalorando de forma sistemática aquellos asociados a las mujeres. Lo que inmediatamente conlleva a una reducción salarial, empeoramiento de las condiciones laborales y dificultades de ascenso. Cuando se observan el nivel de calificación de las tareas desempeñadas por varones y mujeres se destaca la fuerte presencia femenina en tareas no calificadas, en puestos en la base de la escala jerárquica, caracterizados por su baja remuneración, bajos requerimientos educativos y bajas posibilidades de movilidad. Este fenómeno de suelo pegajoso da cuenta de la segregación ocupacional horizontal que sufren las mujeres.

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Estratégias de enfrentamento ao estresse: aspectos históricos e epistemológicos

Cristiane Budde. Narbal Silva.

1. Estratégias de enfrentamento: aspectos históricos e epistemológicos

Viver em um ambiente precarizado pode trazer sofrimento às pessoas e, às vezes, esse sofrimento pode culminar no adoecimento. Um exemplo extremo em relação a viver em péssimas condições para a saúde física e psíquica pode ser observado em locais como os campos de concentração da Segunda Guerra

Mundial. Frio, fome, agressões físicas, injustiças, mortes em massa

normalmente traria estresse, muito sofrimento e, até mesmo, comportamentos suicidas em algumas pessoas. Mas, e se, acima de tudo, as pessoas que lá estavam vislumbrassem um futuro para si depois da guerra? E se, ao pensarem na família que ficou lá fora, encontrassem uma razão para viver? Quais seriam as formas de se comportar e de enfrentar as adversidades de um campo de concentração que as pessoas encontrariam

se soubessem que sairiam dali vivos para alcançar um objetivo pessoal traçado?

Viktor Frankl, em seu livro “Em busca de sentido: um psicólogo no campo de concentração” (1984) descreve a sua experiência em Auschwitz, durante a segunda guerra mundial. Em seu relato, Frankl conta sobre as grandes dificuldades que os prisioneiros de guerra sofriam nesse campo de concentração, sendo que, dentre eles, os piores eram a fome e o frio. As experiências nesse local mostraram para Frankl que o homem é capaz de fazer suas escolhas, mesmo em situações extremas. Para o autor e psiquiatra, essencialmente, qualquer homem pode decidir o que será de si em termos mentais e espirituais. E é essa liberdade que transforma a vida em algo com um sentido. Para o psiquiatra, o prisioneiro tinha em sua frente uma oportunidade e um desafio: transformar o seu sofrimento em uma vitória de sua força interior, utilizar o sofrimento para seu crescimento pessoal ou então ignorar o desafio e render-se aguardando a morte. Assim, para Frankl (1984), transformar uma grande dificuldade em algo que faça o sujeito crescer e aprender, pode ser uma forma de encontrar o sentido pessoal da vida. Mas, será que qualquer pessoa consegue crescer a partir da adversidade? Qualquer pessoa conseguirá enxergar no sofrimento uma oportunidade para o crescimento pessoal? O que Frankl percebeu em um campo de concentração pode ser uma estratégia de enfrentamento? O que é estratégia de enfrentamento?

Presenciar e vivenciar essas situações

2.

Estratégias de enfrentamento (coping) e estresse

O

termo coping provém do verbo to cope, do inglês, e tem como tradução mais próxima no português a

expressão lidar com ou o vocábulo enfretamento (Abaid, Wilhelm, Giacomoni & Dell’Aglio, 2007; Antoniazzi, Dell’Aglio & Bandeira, 1998). Em pesquisas científicas observa-se tanto a utilização do termo coping quanto da expressão estratégias de enfrentamento. Neste estudo, optou-se pelo uso do termo estratégias de enfrentamento. As estratégias de enfrentamento são usualmente definidas como a utilização de estratégias cognitivas e comportamentais para lidar com as demandas de uma situação que são consideradas pesadas ou excedendo os recursos pessoais (Antoniazzi, Dell’Aglio & Bandeira, 1998). Essas estratégias podem, portanto, ser utilizadas para diminuir as emoções negativas e os conflitos ocasionados pelo estresse (VandenBos, 2010). Nesse sentido, o conceito aparece bastante associado aos estudos do estresse (Fontes, Neri & Yassuda, 2010; Britto, 2006; Santos & Cardoso, 2010; Coleta & Coleta, 2008).

Selye (1959) define o estresse como um estado que se manifesta por uma síndrome que consiste em todas as alterações inespecificamente induzidas em um sistema biológico. Para o autor, uma alteração não especificamente produzida é aquela que afeta todo ou grande parte de um sistema, sem seletividade. Uma alteração especificamente produzida, por outro lado, afeta apenas uma ou apenas algumas unidades de um

sistema. Embora a produção das alterações seja não especificamente produzida, a forma do estresse é uma das mais específicas. O estresse, de acordo com Selye (1959) causa dois tipos de alteração: uma primária e outra secundária. A primária, que não é específica, pode ser produzida em qualquer ponto, por qualquer tipo de lesão ou função. A alteração secundária é específica e apresenta o desenvolvimento específico da Síndrome Geral de Adaptação (SAG). Na prática, pode ser impossível identificar a diferença entre alteração primária e alteração secundária, de modo que se prefere considerar o conjunto de todas as alterações produzidas pelo estresse como uma síndrome.

A SAG consiste em três estágios ou fases: reação de alarme (choque inicial e subsequente reação ao

choque), fase de resistência (adaptação ao estressor) e fase de exaustão (quando a estimulação aversiva persiste e a capacidade de adaptação ao estressor se esgota) (Selye, 1959; Krohne, 2002). Em qualquer uma dessas fases registra-se estresse, contudo, as manifestações dele são diversas à medida que o tempo decorre.

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

Ademais, não é necessário que os três estágios ocorram para que se registre o SAG, apenas o mais grave estresse conduz a pessoa, eventualmente, à fase de exaustão. A maior parte dos agentes do estresse produz alterações que correspondem a primeira e/ou a segunda fase do SAG. Para a maioria das teorias sobre estresse psicológico, dois conceitos são considerados centrais: avaliação (appraisal) e estratégias de enfrentamento (coping) (Krohne, 2002). O primeiro conceito diz respeito à avaliação individual da importância do que está acontecendo para o seu bem-estar, à maneira com que a pessoa avalia o que com ela está acontecendo. Esse conceito é fundamental para compreender diferenças individuais na qualidade, intensidade e duração de emoções provocadas em ambientes que são objetivamente iguais. O segundo conceito, de estratégias de enfrentamento, refere-se aos esforços individuais de pensamentos e ações utilizadas para lidar com demandas específicas que aparecem ao indivíduo (Krohne, 2002). Este segundo conceito está intimamente relacionado ao de avaliação, pois a forma que a pessoa encontra para lidar com uma determinada situação dependerá em grande parte da maneira com que a avalia. Nesse sentido, de acordo com Lazarus e Folkman (1984), o estresse é um processo complexo, em que ocorre uma interação entre ambiente e pessoa. Ele pode ser definido, portanto, como uma relação entre pessoa e ambiente, que é avaliada pela pessoa como sobrecarregando ou excedendo seus recursos pessoais ou pondo em risco seu bem-estar pessoal. Apesar disso, nem sempre uma situação estressante conduzirá ao sofrimento ou ao adoecimento. Cada indivíduo percebe e avalia as situações estressantes de acordo com o seu contexto, suas experiências anteriores e os recursos pessoais e sociais disponíveis para enfrentar o estresse. Assim, cada pessoa desenvolve suas formas de lidar com o estresse, ou seja, suas estratégias de enfrentamento, que também são conhecidas como coping.

Na literatura científica é possível encontrar diferenças marcantes entre as concepções teóricas nos estudos

a respeito do conceito de estratégias de enfrentamento. Este artigo propõe-se, portanto, a investigar a

trajetória histórica e epistemológica desse construto, explicitando as principais abordagens que o estudam.

3. Diferentes concepções acerca das estratégias de enfrentamento As concepções tradicionais de estratégias de enfrentamento podem ser encontradas em duas teorias diferentes: 1. Experimentação animal; 2. Psicologia Ego-Psicanalítica (Psicologia do Ego). O modelo de experimental animal de estresse e controle, influenciado pelo pensamento darwinista, define estratégias de enfretamento como atos que controlam as condições ambientais aversivas, diminuindo assim a alteração psicossomática (Lazarus & Folkman, 1984). O enfrentamento, portanto, consiste na utilização de respostas comportamentais aprendidas, que obtiveram sucesso na redução da excitação, pois foram capazes de neutralizar uma condição perigosa ou nociva ao indivíduo. O foco ficava, assim, no comportamento de fuga

e

esquiva.

O

modelo da Psicologia do Ego define estratégias de enfrentamento como pensamentos e ações, realistas e

flexíveis, que visam resolver problemas e reduzir o estresse (Lazarus & Folkman, 1984). Para Antoniazzi, Dell’Aglio e Bandeira (1998), pesquisadores vinculados à psicologia do ego concebiam o enfrentamento como correlato aos mecanismos de defesa, sendo uma forma de lidar, de maneira inconsciente, com

conflitos sexuais e agressivos. Dessa forma, para esses pesquisadores, “o estilo de coping utilizado pelos indivíduos era concebido como estável, numa hierarquia de saúde versus psicopatologia” (Antoniazzi, Dell’Aglio & Bandeira, 1998, p. 274).

A partir dessa concepção inicial foram realizadas algumas distinções com o intuito de diferenciar as

estratégias de enfrentamento dos mecanismos de defesa. Nesse sentido, uma modificação central consistiu

na diferenciação entre os comportamentos relativos aos mecanismos de defesa classificados como rígidos,

derivados de elementos inconscientes dos comportamentos associados às estratégias de enfrentamento – classificados como mais flexíveis e propositais (Antoniazzi, Dell’Aglio & Bandeira, 1998). Uma outra geração de pesquisadores apontou, a partir dos anos 1960, uma nova perspectiva em relação às estratégias de enfrentamento. A nova tendência buscava “enfatizar os comportamentos de coping e seus determinantes cognitivos e situacionais” (Antoniazzi, Dell’Aglio & Bandeira, 1998, p. 275). Essa geração

realizou publicações sobre o tema estratégias de enfrentamento, em especial o grupo de Lazarus e Folkman, o que causou bons avanços na área (Dell’Aglio, 2000). Assim, em uma perspectiva cognitivista, Lazarus e Folkman (1984, p. 141, tradução nossa) afirmam que as estratégias de enfrentamento consistem em “constantes mudanças cognitivas e esforços comportamentais utilizados pelas pessoas para lidar com demandas específicas internas e/ou externas, que são avaliados como sobrecarregando ou excedendo seus recursos pessoais”. Enfatiza-se, portanto, as estratégias de enfrentamento como um processo que acontece em uma relação pessoa-ambiente, em um dado tempo, em um dado contexto.

O modelo proposto por Folkman e Lazarus (1980) envolve quatro aspectos principais: 1. As estratégias de

enfrentamento são um processo ou uma interação que se dá entre indivíduo e ambiente; 2. A função das

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Estratégias de enfrentamento ao estresse: aspectos históricos e epistemológicos

estratégias de enfrentamento é administrar a situação estressora, e não apenas controlá-la; 3. A noção de avaliação a maneira como o fenômeno é percebido, interpretado e representado cognitivamente pelo indivíduo é fundamental para os processos de estratégias de enfrentamento; 4. O processo de estratégias de enfrentamento se constitui em uma mobilização de esforços comportamentais e cognitivos utilizados pelo indivíduo para administrar as demandas externas e/ou internas que surgem na interação com o ambiente. A administração dessas demandas inclui esforços como reduzir, minimizar ou tolerar as demandas, sendo que esses esforços vão variar de acordo com as características da situação estressante que se apresenta e com o local em que ela se apresenta. De acordo com Lazarus e Folkman (1980, p. 223, tradução nossa) as estratégias de enfrentamento têm duas funções principais: “a administração ou a alteração da relação pessoa-ambiente que é a fonte de estresse (estratégias focalizadas no problema) e a regulação das emoções estressantes (estratégias focalizadas na emoção)”. Assim, as estratégias focadas no problema podem ser definidas como um esforço para agir na origem do estresse, buscando alterá-la. O propósito desse tipo de estratégia de enfrentamento seria, portanto, alterar o problema existente na relação pessoa-ambiente, já que esse gera o estresse. As estratégias focadas na emoção são definidas, portanto, como um esforço para regular as emoções, regular o estado emocional que se encontra associado ao estresse ou que é o resultado de situações estressantes. A função de tal estratégia de enfrentamento seria, assim, “reduzir a sensação física desagradável de um estado de estresse, tendo por objetivo mudar o estado emocional” (Dell’Aglio, p. 12, 2000). Lazarus e Folkman propõem oito fatores para o estudo das estratégias de enfrentamento: (a) o Confronto, que envolve esforços agressivos de alteração da situação; (b) o Afastamento, que diz respeito a esforços cognitivos de minimização e desprendimento da situação; (c) o Autocontrole, que envolve esforços de regulação dos sentimentos e ações; (d) o Suporte social, que diz respeito à procura de suporte emocional e informativo; (e) a Aceitação da responsabilidade, que abrange o reconhecimento do papel da pessoa na situação e na tentativa de recompor o problema; (f) a Fuga e a esquiva, que consistem em estratégias para evitar ou escapar do problema; (g) a Resolução de problemas, que envolve esforços focados sobre o problema, buscando maneiras de modificar a situação; (h) a Reavaliação positiva, que diz respeito à criação de significados positivos da situação estressante.

3.1 Estilos e estratégias de enfrentamento. Autores, como Antoniazzi, Dell’Aglio e Bandeira (1998), Aitken e Crawford (2007) e Grassi-Oliveira, Daruy Filho, & Brietzke (2008), realizam uma distinção entre os termos estilos e estratégias de enfrentamento. Assim, os estilos se relacionam a características de personalidade ou a resultados de estratégias de enfrentamento. Os sujeitos costumam desenvolver maneiras habituais de lidar com as situações estressantes, e apresentam uma tendência a utilizar essas maneiras de agir diante dessas circunstâncias. As estratégias, contudo, dizem respeito às ações cognitivas ou do comportamento realizadas no decorrer de um episódio específico de estresse. As estratégias são vinculadas a fatores situacionais e, portanto, não são respostas estereotipadas que acontecem sempre da mesma maneira. Elas podem se alterar no decorrer do tempo, de modo a se tornarem mais funcionais para o sujeito. Para melhorar as estratégias pessoais de lidar com situações estressantes, poder-se-ia citar intervenções psicoterápicas e intervenções que promovam a modificação de crenças avaliadas como disfuncionais pelo sujeito, de modo a melhorar os recursos de solução de problemas e de habilidades sociais (Grassi-Oliveira, Daruy Filho & Brietzke, 2008). Tais planos podem fazer parte do repertório cognitivo e comportamental do sujeito, porém, às vezes, as pessoas podem substituir os comportamentos disfuncionais por outros novos, que busquem modos de pensar e enfrentar as situações de modo mais positivo. Podem, assim, aprender a reavaliar os eventos estressantes com o objetivo de interpretar os acontecimentos de uma forma mais positiva (Milagris & Fiorito, 2006), buscando olhar para os estressores de outra maneira, buscando formas de aprender e crescer com as adversidades. Nesse sentido, ressalta-se a importância da Psicologia Positiva, que não nega o sofrimento humano frente às dificuldades, mas enfatiza as forças pessoais já existentes e visa reconstruir e fortalecer as habilidades e competências dos sujeitos. Para a psicologia positiva, os traços positivos e os comportamentos adaptativos servem como fatores protetores contra os estressores e as dificuldades futuras, sendo que, “ao tomar conhecimento dos aspectos positivos, as pessoas possuem melhor capacidade para lidar com eventos difíceis, tornando-se, assim, agentes ativos na superação da vulnerabilidade e do risco” (Paludo & Koller, 2007, p. 15). Assemelhando-se a essa concepção, para Frankl (1984, p. 86), a vida potencialmente tem um sentido em quaisquer circunstâncias, e isso “pressupõe a capacidade humana de transformar criativamente os aspectos negativos da vida em algo positivo ou construtivo”. Nesse sentido, afirma que é possível que o ser humano

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

transforme o sofrimento em uma conquista e em uma realização humana, mas também assevera que o indivíduo não deve obrigar-se a buscar o otimismo. Para o autor, a pessoa não deve buscar a felicidade, deve buscar um sentido para a vida, uma razão para ser feliz, sendo que a felicidade virá em decorrência disso.

Para Frankl (1984) o homem é capaz de fazer as suas escolhas, ele pode decidir o que será de si em termos mentais e espirituais, mesmo em situações bastante adversas, e é essa liberdade que transforma a vida em algo com sentido para o sujeito. Nesse sentido, pode-se fazer um paralelo com Sartre e sua famosa frase:

“O essencial não é aquilo que se fez do homem, mas aquilo que ele fez daquilo que fizeram com ele”. Para Sartre (2011), a liberdade é condição humana, “o homem não pode deixar de escolher; mesmo não escolher

é ainda escolher, ou seja, o homem é condenado a ser livre” (Schneider, 2002, p. 84). Assim, para o autor,

o homem tem autonomia para fazer as suas escolhas, mesmo em circunstâncias extremas como uma situação de tortura.

4. O sofrimento pode ser uma mola propulsora para o indivíduo? Embora Dejours não conceitue e nem trabalhe com o termo estratégias de enfrentamento, pode-se observar semelhanças acerca do tema com os escritos de Dejours sobre os mecanismos de defesa e o sofrimento. O sofrimento, segundo Mendes (2007, p. 50), se apresenta “como uma reação, uma manifestação da resistência e da insistência em viver em um ambiente precarizado”. Dejours e Abdoucheli (2009)

distinguem dois tipos de sofrimento, o sofrimento patogênico e o sofrimento criador. O primeiro ocorre quando o indivíduo não enxerga nada além de pressões fixas, rígidas, incontornáveis, quando se percebe frustrado, aborrecido, com medo ou com um sentimento de impotência.

O sofrimento patogênico ocorre quando a pessoa já explorou todos os seus recursos defensivos e o seu

sofrimento residual, não compensado, continua então “seu trabalho de solapar e começa a destruir o aparelho mental e o equilíbrio psíquico do sujeito, empurrando-o lentamente ou brutalmente para uma descompensação (mental ou psicossomática) e para a doença” (Dejours & Abdoucheli, 2009, p. 137). O sofrimento criador diz respeito ao sofrimento que se transforma em criatividade, beneficiando a identidade

do sujeito. Esse tipo de sofrimento “aumenta a resistência do sujeito ao risco de desestabilização psíquica

e somática” (Dejours & Abdoucheli, 2009, p. 137). Dessa maneira, o sofrimento criador funciona como um mediador para a saúde, pois o sofrimento pode ser ressignificado e transformado em prazer.

O conceito de sofrimento criador, portanto, aproxima-se do conceito de estratégias de enfrentamento, pois

diz respeito às maneiras que o indivíduo encontra para lidar com seu sofrimento, e transformá-lo em algo melhor. Nesse sentido, o sofrimento, por vezes, pode aparecer como propulsor para a busca de novas alternativas para lidar com as demandas que surgem ao indivíduo, ele pode ser também um ponto de partida, impulsionando o indivíduo a buscar meios de agir sobre o mundo (Dejours, 2004). Dessa forma, para Dejours e Adboucheli (2009), os indivíduos desenvolvem formas de resistência e estratégias de defesa frente ao sofrimento, sendo que essas estratégias ou resistências podem conduzir o indivíduo ao prazer ou, também, ao contrário, ao sofrimento patogênico, ao adoecimento.

5. As estratégias de enfrentamento e o contexto do trabalho

O trabalho ocupa grande parte da vida da maioria das pessoas. É no local de trabalho que muitas pessoas

passam a maior parte de seu dia, prática esta que se repete ao longo de vários anos. Para Zanelli e Silva (2008), na perspectiva psicológica, o trabalho se constitui como um elemento central no desenvolvimento do autoconceito do sujeito e é também uma fonte importante de auto-estima. Segundo Christophoro e

Waidman (2002), ele é o meio pelo qual o homem se realiza; produz e reproduz, sendo que pode representar não apenas um meio de manter a saúde, mas também um meio ou um instrumento de doença e morte. Contudo, Heloani (2003, p. 7), afirma que o contexto do trabalho tem passado por transformações significativas nos últimos tempos, de modo que as organizações pressionadas pelo processo de mundialização, implementam cada vez mais tecnologias obrigando o trabalhador a se adaptar rapidamente

a elas. Isso pode fazer com que os sujeitos trabalhadores sofram diversas repercussões, percebendo uma

alteração no modo de se relacionar com o trabalho. Dessa forma, o sujeito pode perceber seu trabalho aumentando as exigências de atividades, de qualificação profissional e, por outro lado, reduzindo a estabilidade e, às vezes, deteriorando as relações interpessoais. Nesse sentido, vale ressaltar que o aumento das exigências impostas aos sujeitos pelos modelos de gestão organizacional potencializa acontecimentos de situações adversas como as de assédio moral, pois pode haver o atravessamento de diversas contradições para os trabalhadores no ambiente organizacional. Assim, muitas vezes as organizações: exigem excelência na qualidade sem, contudo, reconhecer o empenho do trabalhador; exigem maior produtividade e não oferecem condições de trabalho adequadas; criticam a falta de trabalho em equipe, mas não possibilitam a participação dos trabalhadores na tomada de decisões;

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Estratégias de enfrentamento ao estresse: aspectos históricos e epistemológicos

prescrevem a coletivização dos resultados reconhecendo, entretanto, a individualização dos rendimentos; entre outros (SOARES, 2008).

A ocorrência de contradições como essas no ambiente de trabalho pode trazer diversas conseqüências

negativas para os gestores e demais trabalhadores nas organizações. Assim, torna-se relevante o estudo das possíveis estratégias de enfrentamento às adversidades no trabalho e também dos fatores que facilitam a elaboração e a utilização das mesmas. Nesse sentido, vale ressaltar também que, apesar de muitas vezes haver vivências de sofrimento no trabalho, nem todos os trabalhadores adoecem frente a situações adversas. Alguns trabalhadores mostram-se capazes de desenvolver maneiras de lidar com as dificuldades (estratégias

de enfrentamento), sem sucumbir a elas. Podem, inclusive, ao encontrar maneiras de lidar com o sofrimento,

crescer tanto profissionalmente, quanto pessoalmente.

6. Aspectos epistemológicos no estudo das estratégias de enfrentamento Burrel e Morgan (1979) propõem quatro paradigmas para a análise da Teoria Social, sendo que os pressupostos sobre a natureza da ciência estão contidos em uma dimensão “subjetiva – objetiva”, e os pressupostos sobre a natureza da sociedade em uma dimensão “regulação – mudança social”. Para os autores, a dimensão objetiva abarca os paradigmas funcionalista e estruturalista, enquanto a dimensão subjetiva compreende os paradigmas interpretativista e humanista. Quadro 1: Quatro paradigmas de análise da Teoria social (Burrel & Morgan, 1979).

Sociologia da mudança radical

 

Estruturalismo

Humanismo

Radical (subjetivo)

Radical

(objetivo)

Interpretativismo

Funcionalismo

(subjetivo)

(objetivo)

Sociologia da regulação Através deste estudo realizado, pode-se observar as principais concepções e autores que abordam direta ou aproximadamente o tema estratégias de enfrentamento no quadro 2:

Quadro 2: Principais abordagens, autores e aproximações epistemológicas, de acordo com o modelo proposto por Burrel e Morgan (1979).

     

Aproximação

Abordagem

Período histórico

Principais autores

epistemológica

     

Experimentação animal comportamentos de fuga e esquiva

 

Eriksen, Miller,

 

Anos 1960, 1980

Funcionalismo

Ursin

   

Psicologia psicanalítica do ego Mecanismos de defesa

 

Haan, Menninger,

Interpretativismo

Anos 1960, 1970

Vaillant, Tapp

 
 

Psicologia Cognitiva estratégias focadas no problema; estratégias focadas na emoção

     

Interpretativismo e

Anos 1960, 1970

Lazarus e Folkman

Funcionalismo

   
 

Conceitos relacionados a estratégias de enfrentamento

     

Sentido da vida; Otimismo trágico (Logoterapia Análise existencial)

1945; no Brasil:

Viktor Frankl

Humanismo

década de 1980

Liberdade - Escolhas

1936-1970

Sartre

Humanismo Radical

 

Mecanismos de defesa (Psicodinâmica)

Anos 1980

Dejours; Abdoucheli

Interpretativismo

Com base no quadro 1, pode-se observar que o modelo de experimental animal de estresse e controle sugere

um ponto de vista funcionalista, sendo este um paradigma embasado no realismo, positivismo e determinismo. A abordagem funcionalista “tende a assumir que o mundo social é composto de artefatos empíricos relativamente concretos e de relações que podem ser identificadas, estudadas e medidas” (Burrel

& Morgan, 1979, p. 17). O paradigma funcionalista é altamente pragmático em orientação, frequentemente

voltado para o problema, buscando prover soluções práticas. Nesse sentido, a Psicologia Cognitiva que

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

estuda as estratégias de enfrentamento se aproxima um pouco desse paradigma funcionalista. Contudo, essa abordagem cognitiva considera, principalmente, aspectos como a avaliação e a interpretação das situações estressantes (subjetividade do sujeito), e se aproxima mais, portanto, do interpretativismo. Este paradigma percebe o mundo como “um processo social emergente que foi criado pelos indivíduos envolvidos” (Burrel & Morgan, p.18). Assim, abordagem da Psicologia Psicanalítica do Ego fundamenta-se, também, mais no paradigma interpretativo, pois busca entender o mundo social ao nível da experiência subjetiva. Esse paradigma visa a explanação dentro da consciência individual e da subjetividade, sendo que a referência é o participante e não o observador da ação (Burrel & Morgan, 1979). Nesse sentido, os estudos de Dejours e Abdoucheli acerca dos mecanismos de defesa e sofrimento também podem ser alocados no paradigma interpretativista. Além disso, os estudos de Dejours se aproximam um pouco do Humanismo, pois trazem a questão da superação do sofrimento, de modo que o sujeito busque formas de desviar do padrão social existente e busque maneiras de superar as adversidades e realizar seu potencial. No paradigma do Humanismo Radical os teóricos visam “livrar o ser humano das restrições que os arranjos sociais colocam sobre o desenvolvimento humano” (Burrel & Morgan, 1979). Esse paradigma se interessa em articular meios para que os sujeitos possam transcender os vínculos e grilhões que os acorrentam aos padrões sociais e, assim, a realizar seu potencial pleno. Os escritos de Sartre localizam-se, portanto, nesse paradigma do humanismo radical. Os de Frankl a respeito do sentido da vida também apresentam um ponto de vista existencial, sendo pertencentes ao paradigma do humanismo (não radical), que tem como ênfase a consciência humana.

7. Considerações finais

Determinados eventos e situações podem trazer bastante estresse e sofrimento às pessoas. Para lidar com essas circunstâncias que se apresentam, os sujeitos se utilizam de estratégias de enfrentamento. Na literatura podem-se encontrar diferentes abordagens e epistemologias que discutem o construto estratégias de enfrentamento, sendo que uma cada delas possui uma visão própria a respeito do conceito. Apesar das diferenças entre elas, é possível identificar semelhanças, inclusive com construtos considerados distintos como, por exemplo, com o conceito de mecanismos de defesa discutido por Dejours, e também com as discussões de Viktor Frankl a respeito do sentido da vida. Cada concepção teórica a respeito de um construto tem a sua visão própria, embasada no seu paradigma de epistemologia. Contudo, cada paradigma deve ser visto como próximo, mas também separado, “próximo em razão das características de suas partes, entretanto separados em virtude da diferenciação, o que é o suficientemente importante para garantir o tratamento dos paradigmas como quatro entidades distintas” (Burrel & Morgan, 1979, p. 23). Os paradigmas propostos por Burrel e Morgan (1979) definem, essencialmente, perspectivas diferentes para analisar os fenômenos sociais, e abordam, portanto, pontos de vistas diferentes, o que vai gerar conceitos e ferramentas de análise também diferentes. Contudo, esses paradigmas não são excludentes, uma abordagem pode compartilhar de mais de um paradigma, combinando, assim, as formas de conceber um fenômeno. Além disso, há de se considerar a importância do estudo das estratégias de enfrentamento para a psicologia das organizações e do trabalho. Com as diversas transformações que vem ocorrendo no âmbito do trabalho, muitas vezes as condições, as relações interpessoais e o ambiente ocupacional se encontram precarizados, de modo que o trabalhador pode vivenciar situações de competitividade, sobrecarga, violências como o assédio moral, entre outras dificuldades. Nesse sentido, destaca-se a relevância de os trabalhadores encontrarem formas de minimizar o estresse, seja agindo na origem do problema, seja buscando maneiras de diminuir as emoções negativas. Como afirma Frankl, mesmo em situações de extrema dificuldade é possível encontrar um sentido para a vida, transformar as adversidades em uma possibilidade de crescimento pessoal. Assim, estudos relacionando o construto estratégias de enfrentamento, em suas diversas perspectivas, com outros conceitos atrelados à psicologia do trabalho, como assédio moral, estresse e/ou burnout no ambiente de trabalho, não são apenas possíveis como também se mostram relevantes quando se reflete sobre a saúde do trabalhador.

8. Referências

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La Fotointervención: una estrategia para abordar el tema de salud en docentes universitarios

Thelma Cetina Canto, Rebelín Echeverría EcheverrÍa, Aguilar Ortega Cecilia y María José De Lille Quintal

Si bien el trabajo de docente es reconocido en cierta forma como un trabajo noble que contribuye al desarrollo y formación personal y profesional de los alumnos, la conceptualización que tienen quienes se encuentran ajenos al contexto de las organizaciones educativas es incompleto y erróneo, ya que tienden a limitar sus contenidos al mero hecho de preparar, impartir y evaluar las clases asignadas y a sobrevalorar algunas prestaciones recibidas como lo son por ejemplo los períodos vacacionales. Los docentes universitarios pueden estar desempeñando de manera simultánea a las funciones relacionadas directamente con la impartición de clases funciones de investigación, tutoría, vinculación, extensión y difusión, administración, entre otras. Igualmente se encuentran con la necesidad de actualizarse de manera constante tanto en la disciplina como en la docencia y el uso de tecnologías de la información. A esto se le suman las demandas para participar en diferentes procesos y programas de acreditación y/o registro de profesionales, así como la obtención de grados académicos. Sánchez y Maldonado (2003) señalan que esta variedad de funciones y demandas hace que el estrés sea inherente al desempeño del puesto de docente. Adicionalmente a estos elementos, Sánchez y Mantilla (2005) mencionan que en las organizaciones educativas se dan una serie de estresores como lo son la ambigüedad del rol, salario insatisfactorio, limitado reconocimiento profesional, pocas posibilidades de ascenso, desinterés de los estudiantes y dificultades para la actualización profesional. Sánchez y Maldonado (2003)agregan como elemento estresor el hecho de que los docentes tienden a impartir más clases para poder tener un mayor ingreso, lo cual trae como consecuencia una mayor carga de trabajo, carga no solo física sino también psicológica. La situación se agrava si se considera que los docentes pueden tener otros trabajos para completar su ingreso. Se han mencionado solo algunos estresores que se hacen presentes en el trabajo diario de los docentes, pero faltarían agregar otros más como lo son los estresores interpersonales, así como los que son producto del grado de equilibrio que se tiene entre el trabajo y otras esferas de la vida como la familiar y la social (Buendía, 2006; Moriana y Herruzo, 2003). Los efectos del estrés son múltiples y las áreas de afectación varias; particularmente en el área laboral se afecta la productividad, las probabilidades de sufrir y/o causar accidentes y/o enfermedades, son solo algunas (Stranks, 2005). Si se considera que las organizaciones tienen como parte de su responsabilidad social (Chiavenato, 2011) el contribuir para que sus colaboradores tengan mejores niveles de calidad de vida, no se puede negar la necesidad que tienen las organizaciones y en este caso las educativas de implementar programas que incluyan el diagnóstico y el desarrollo de programas dirigidos a contribuir con las salud de sus colaboradores. Salud entendida como lo señala la OMS (2012) “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Una de las condiciones básicas para que una estrategia sea considerada como exitosa es que se relacione y afecte al fenómeno de interés (Bolman y Deal 2008), por lo cual se tiene que definir y entender el significado que tiene el fenómeno para los implicados. Lo anterior plantea el reconocer que los trabajadores tienen algo importante que aportar y decir al respecto, pero que no necesariamente tienen la oportunidad de decir, quizás porque las estructura y las reglas implícitas de la organización no siempre les permiten verbalizar sus sentimientos e ideas (Broussine, 2008). La aplicación de herramientas que recolectan datos cuantitativos aportan información valiosa sobre la incidencia y prevalencia de ciertos hechos y/o comportamientos; sin embargo, esta información no es suficiente para comprender la complejidad de los contextos organizacionales. Complejidad que se explica en parte, por el hecho de que existen múltiples realidades, tantas como el número de actores que intervienen. Lo anterior plantea a los investigadores la necesidad de interactuar con los participantes para poder acceder a estas realidades. Bochner y Ellis (2003) alientan a los investigadores a usar nuevas formas para expresar las experiencias; proponen el uso de métodos de co-construcción que permiten minimizar la imposición de los significados que da el investigador a los datos que van surgiendo. Estos métodos buscan compartir las intuiciones del investigador e invitar a los actores a unirse al proceso señalando los temas o ideas que genuinamente contiene los datos (Crotty, 1998). Brousine (2008) propone que las técnicas a utilizar deben de ser no solo colaborativas, si no también creativas, que permitan disminuir las limitantes que trae el uso de medios convencionales de escritura de texto. Fineman (2000) sugiere el uso de la fotografía, el dibujo y la pintura como medios para lograr comprender la realidad o realidades organizacionales.

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

Las fotografías son capaces de aportar datos para la comprensión de lo que es importante para las personas y sobre cómo se perciben a sí misma y a los demás. También permiten comprender perspectivas, preocupaciones y actividades de quienes los producen. Pueden trasmitir ideas que las palabras no pueden:

una fotografía vale más que mil palabras”. Posibilitan la creación de historias personales y sociales. La fotografía proporciona la sensación de “estar ahí”, viendo directamente la las personas y el escenario. Las imágenes permiten que ciertos detalles no se olviden o pasen inadvertidos. Captan todo lo presente en ese momento.Permiten que el tiempo se comprima de manera que hace visible pautas que de otro modo se desplegarían con demasiada lentitud o rapidez como para poder ser percibidas. De manera particular esta experiencia se trabajó con la fotointervención, técnica de análisis y de acción psicosocial, que articula la fotografía como medio de visibilización de realidades sociales problemáticas, con los principios de investigación e intervención de la psicología social comunitaria comprometida con el cambio de esas realidades (Cantera, 2009).

La técnica en la intervención Para una mejor comprensión de la técnica como una herramienta en un proceso de intervención en contextos organizacionales se explicará su desarrollo a través de tres fases de intervención.

I fase. Determinacion de la necesidad y recoleccion de informacion. Para la obtención de la información necesaria para abordar el fenómeno de interés determinado por los involucrados, se propone desarrollar lo siguiente:

1) Identificación de la necesidad. Constituir grupo(s) de trabajo de no más de 5 personas que, deberán diseñar y ejecutar algún proyecto de intervención en el ámbito de la problemática tratada. En este caso:

Identificar los hábitos que afectan de manera negativa la salud del personal de la facultad.

2) Aplicación de la técnica.

Cada persona debe de tener una cámara desechable de 27 fotos (En caso de disponer de una cámara digital y preferir utilizarla, debe comprometerse a realizar SÓLO 27 FOTOS y a NO borrar ni sustituir ninguna de las fotos tomadas)

La serie de 27 fotos de cada participante deben referirse a la problemática en torno a la que se va a discutir.

Las personas participantes deben solicitar autorización (explicando los fines del proyecto de investigación) a las personas que pudieran aparecer y ser reconocidas en las fotos.

NO es imprescindible que los elementos figurativos de las fotos sean siempre personas. En cualquier caso, se vela por los aspectos éticos de la investigación e intervención.

Las fotos son reveladas en formato papel y CD, aún cuando éstas hayan sido tomadas en cámara digital.

Cada persona dispone de unos 7 días para realizar la serie de 27 fotos (antes de la discusión grupal sobre las mismas).

Recomendar que cada participante proyecte en sus fotos su propia mirada personal, procurando en esta fase no imitar, ni compartir sus ideas con sus colegas de grupo.

II. Fase. Analisis de la informacion Una vez finalizada la fase de toma de fotos y de revelado de las mismas, se da paso a la parte grupal del ejercicio, que se extenderá a lo largo de una o de varias sesiones de trabajo para el análisis de la información.

1. Problematizando el fenómeno. Para conocer como las personas involucradas perciben y le dan significado a su realidad, se sugiere seguir los siguientes pasos:

Exposición de las fotos. Cada participante extiende las suyas sobre la mesa o el suelo.

Explicación de las fotos. Cada persona cuenta lo que estima pertinente sobre sus fotos (justificación, circunstancias, razones de tomarlas, reflexiones en torno a las mismas, etc.).

Diálogo grupal sobre las fotos, problematizando aspectos de la realidad señalados por las mismas (en este punto, la persona facilitadora del grupo gestiona la discusión grupal, procurando la toma en consideración de aspectos sociales, culturales, personales, etc.).

Transcurrido un tiempo de discusión, se pide a cada una de las personas participantes que elija las fotos que para ella sean más relevantes (de 10 a 12 fotos).

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La Fotointervención: una estrategia para abordar el tema de salud en docentes universitarios.

A partir de esta selección individual, el grupo selecciona a su vez un conjunto final de unas 10-12 fotos y las ordena de acuerdo con cierta secuencia lógica. Teniendo en cuenta estas fotos seleccionadas, el grupo construye un relato sobre la temática tratada por las fotos.

Una de las personas del grupo relata la historia construida a partir de las fotos y el grupo inicia una discusión sobre ello (en torno a creencias, valores y discursos sobre el tema en cuestión).

Para el análisis de causas y consecuencias asociadas a los hábitos negativos de salud en el personal de la institución se realizó la técnica de árbol de problemas. Esta técnica permite profundizar en el análisis de los problemas identificados, distinguiendo causas y consecuencias. Por cada problema, se identifican las causas y efectos. Esta técnica, se apoya del uso de la metáfora de un árbol en donde las raíces son las causas de un problema, el cual se ubica en el tronco y las ramas, son las consecuencias de dicho problema (Geilfus, 2002).

III. Fase. Identificacion de soluciones locales Después de la problematización, se procede a identificar las propuestas de acción para atender las demandas entendidas y sentidas por el grupo.

Se plantea la siguiente pregunta: Ante esto, ¿qué se puede hacer? El grupo trata de responderla en un debate breve. Esta técnica tiene como ventajas el promover el avance con miras al diseño de programas; además de fomentar la confianza grupal y el espíritu de investigación. El trabajo se realiza en plenaria colocando cada problema identificado y siguiendo un flujo lógico con preguntas generadoras como ¿Existen soluciones locales? ¿Darán buenos resultados? ¿Pueden ser mejoradas? ¿Podemos aplicar soluciones que hayamos visto en otros contextos? (Echeverría Echeverría, 2012).

Se plantean acciones individuales y colectivas que son analizadas en el grupo.

Posteriormente, cada persona debe realizar una reflexión escrita de su vivencia en el grupo y un relato descriptivo de lo que ha ocurrido en el mismo, se proponen para ello preguntas como: ¿Cómo cambio tu visión sobre la problemática? ¿Qué aportaste tú en la construcción del significado y solución de problemática?, en lo personal ¿En qué te ayudo la técnica?

La experiencia Como parte de las necesidades de actualización de un grupo de académicos, se extendió la invitación a participar en un taller sobre el uso de técnicas cualitativas para el diagnóstico organizacional. A esta necesidad respondieron 5 docentes (de una Institución de Educación Superior. El facilitador planteó la necesidad de seleccionar una temática para poder ejemplificar el uso de la técnica y a la vez aportar soluciones a una problemática común a los miembros del grupo. Ante la pregunta ¿Qué problema de la Institución quieren trabajar? Los participantes hicieron alusión a temas relacionados con la seguridad y la salud en el trabajo, haciendo comentarios sobre cómo se sienten tanto física como psicológicamente; estas

ideas derivaron en la propuesta de trabajar específicamente sobre los hábitos no saludables del personal de

la Institución. El trabajo grupal se realizó en 5 sesiones de tres horas aproximadamente, a estas horas se le

suman las que cada participante empleó para las actividades individuales.

A continuación se presentan algunos ejemplos y productos del trabajo realizado tanto individual como

grupalmente.

Presentación de cada foto y discusión grupal.

grupalmente. Presentación de cada foto y discusión grupal. “Colgar tus tenis” “Mientras trabajas una botanita”
grupalmente. Presentación de cada foto y discusión grupal. “Colgar tus tenis” “Mientras trabajas una botanita”
grupalmente. Presentación de cada foto y discusión grupal. “Colgar tus tenis” “Mientras trabajas una botanita”

“Colgar tus tenis”

“Mientras trabajas una botanita” “El nido volador”

Entre las construcciones que hizo el grupo para cada una de las fotos presentadas, se encuentran: que pensamos mucho en hacer ejercicio e invertimos mucho dinero para ello, pero al final no hacemos nada, las buenas intenciones así como los tenis se quedan colgados (figura 1); asociamos el hacer el trabajo más

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

placentero con la comida, pero no con cualquier tipo de comida, mientras menos valor nutricional tenga (comida chatarra) más se disfruta la experiencia (figura 2); muchas veces invertimos mucho tiempo en una tarea, haciéndola tal como se nos indica, pero la situación en sí misma las lleva al fracaso (figura 3).

Selección de las 12 más representativas

(figura 3). Selección de las 12 más representativas Después de que cada uno de los participantes
(figura 3). Selección de las 12 más representativas Después de que cada uno de los participantes

Después de que cada uno de los participantes presentaron sus fotografías, se discutieron de forma grupal y se clasificaron las fotos en seis categorías: Alimentación, Actividad física, Socialización-convivencia (chismes-relación con los demás), Espacios físicos, Administración del tiempo y salud mental y emocional. El análisis permitió identificar lo negativo, lo positivo y lo paradójico.

Historia Extracto de una historia… Hoy amanecí cansada como si apenas hubiese pegado las pestañas durante un segundo, claro que dormí con los libros, las notas, los pendientes no son muy cómodos, ciertamente no son muy buenos acompañantes ni física ni mentalmente. En fin, me levanto y veo que hay en el refrigerador para desayunar y me encuentro con que hay, por ser lunes el refri está lleno, hay mucho de donde escoger y nada me engordará cosa que me preocupa, a veces y digo a veces porque cuando hay un postre de por medio, el pero no me ocupa- Yougurt para beber, gelatinas, leche, galletitas, en fin de todo. Miro con descuido mi reloj y me doy cuenta de mi error no son las 6:30 son las 7:30 a correr se ha dicho, no hay tiempo para comer, llegando a la facultad como. Mientras manejo consumo el primer cigarro del día eso alivia los nervios y baja el apetito- por fin en la escuela y a tiempo y es que tuve que cargar todos los 50 reportes de los estudiantes que toman la asignatura, así llena de papeles, llego a la motivación del día, el café, hoy no estoy segura de cuantas tazas tomaré, parece que va a ser un día muy cansado y necesito ánimo. Otro extracto:

¡Qué nos pasa! Porque tanto y tanto trabajar, y algunos piensan a la semana le hacen falta días, y el trabajo no termina en la facultad, hay que llevarlo a la casa para continuar y no más y no termina, te lleva la noche, el día, y no termina, lo vuelves a llevar a tu casa pensando que el fin de semana lo haces y ahora si lo terminas, pero llegas el lunes y nada. Dices entonces hoy no voy a comer, hoy no voy a salir con mis hijos, hoy no voy a ver tele, hoy no voy hacer ejercicio, no tengo tiempo de nada porque tengo que terminar mi trabajo. Ya ni siquiera escuchamos a los compañeros de trabajo, sus problemas y preocupaciones porque no hay tiempo. Pero…. ¿cuándo terminará? ¡nunca!, porque cada día adquirimos más y más responsabilidades que nos hacen alejarnos cada vez más de otras cosas también importantes como son uno mismo, la familia, los amigos……que chiste tiene vivir sino vivimos….¡qué nos pasa!

Identificación de causas y consecuencias Se utilizó la técnica del árbol para analizar las causas y consecuencias asociadas a los hábitos negativos de salud en el personal de la Institución. A continuación se presentan resultados grupales.

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La Fotointervención: una estrategia para abordar el tema de salud en docentes universitarios. Daños irreversibles
La Fotointervención: una estrategia para abordar el tema de salud en docentes universitarios.
Daños irreversibles a la salud
No cuidar la salud
Gastos económicos innecesarios
Enfermedades (físicas y psicológicas)
Dejas de disfrutar tu vida
Falta de descanso
Conflictos interpersonales
Comer en exceso o comer chatarra
Conflictos emocionales personales y
Descuidar la seguridad
con los demás.
No tener tiempo para la familia, ni para
Frustración/culpa
disfrutar la vida
Automatizar la vida
Caer en vicios (tomar, fumar)
Cansancio físico, emocional y social
Malas relaciones en el trabajo
Insensibilidad ante el disfrute
Sensación de que no terminas (todo lo
“entumecido ante la vida” anhedonia
dejas a medias, medio estuve, medio
estuve…).
HÁBITOS NEGATIVOS
DE SALUD DEL
PERSONAL DE LA
Desinterés por
FACULTAD
Grupo cultural
muchas actividades
Exceso de actividades en el día
Expectativas de vida
Muchos roles adquiridos
“así es”
Chismes o malos
Falta de
Naturalización o
entendidos
conocimientos acerca
automatización de
Acceso a ciertos
de las consecuencias
muchas cosas
productos y servicios
positivas o negativas
No comer a las horas
Fatiga
Olvidar actividades
Pensar que no va a
Decidia
Ritmo de vida
que siempre se han
23
pasar nada
Falta de tiempo
Exigencias del empleo
disfrutado

Identificación de soluciones locales Es en este contexto que se trabajó con la técnica de Identificación de Soluciones Locales permite que la gente identifique, con el apoyo del facilitador o facilitadora, para cada problema identificado cuáles son las soluciones posibles.

Ante esto ¿Qué se puede hacer? Se plantearon acciones personales y acciones colectivas:

Acciones personales

Acciones colectivas

Ser constante en el tenis Educar a mis hijos a realizar deporte y comer nutritivo Comer cosas nutritivas y tomar los dos litros de agua Tener un tiempo para mí Respetarme es luchar por respetar mis tiempos Evitar llevar trabajo a casa

Concientizar que el cambio no es por estética es por salud

Gestionar que haya diversidad de alimentos en la cafetería

Concientizar la importancia de activarnos

Manifestar cuáles son los riesgos

Promover el consumo con menores cantidades …

 

¿Cuáles son nuestras actitudes?

Trabajo interdisciplinario en salud en la UADY

Consideraciones finales

A través de la descripción de la técnica se han presentado algunos resultados obtenidos en la intervención sobre hábitos de salud que seleccionamos para ejemplificar su uso. Las consideraciones finales que se

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

presentan en este apartado hacen referencia a la riqueza de la técnica, la cual consideramos radica en el poder tener las diferentes opiniones de los participantes e ir construyendo de forma grupal cómo entendemos lo que vivimos y después, generar acciones al respecto. La fotointervención permitió que los participantes experimentaran los logros descritos por Cantera (2009), entre ellos se encuentran: el poder nombrar y renombrar lo fotografiado a través de su mirada y la del resto de grupo, visualizar y cuestionar acciones problemáticas, sentir la motivación de la necesidad de la búsqueda de un cambio, activar las interacciones entre el grupo y las personas fotografiadas. A juicio de quienes presentan este trabajo, el poder percibir las conexiones entre las diferentes formas de entender la problemática, es una de sus principales ventajas. La oportunidad de presentar y discutir las diferentes realidades percibidas permite al grupo descubrir las interconexiones entre éstas, pasando como dice Cantera (2009) de ver las problemáticas como singularidades a verlas como parte de una constelación de problemáticas articuladas. La fotointervención como técnica colaborativa y creativa es una herramienta que favorece no solo la construcción de significados, sino de líneas de acción, que al ser formuladas a través del entendimiento y puesta en común de la conceptualización de la problemática planteada aseguran una mayor pertinencia, así como un mayor compromiso al ser producto del entendimiento y reconocimiento de la necesidad de iniciar acciones de cambio.

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O relevo da gestão de recursos humanos para os trabalhadores temporários de agência: um estudo em Portugal e no Brasil

Maria José Chambel. Anete Farina.

Abstract The present study aimed to verify whether the system of human resource practices adopted by the organization influences the feeling of general well-being of Portuguese and Brazilian workers who are connected to the same company and working in their respective countries. Therefore, we surveyed 469 workers, with 241 of Portugal and 228 from Brazil. The research sought to verify instrument of human resource practices adopted by its relation to perception of autonomy, engagement and sense of well-being, experienced by employees. Data were analyzed from Structural Equation Modeling and confirmed that the system of management practices in human resources is positively related to engagement of workers and this relationship is partly explained by the level of autonomy that workers consider having in carrying out their work. The study identified that the psychological state promotes positive engagement in temporary workers from both countries, overall satisfaction with life and sense of well-being and health. Keyword: Temporary Employees, Human Resource Management, Autonomy, Engagement, General Welfare.

Resumo O presente estudo teve como objetivo verificar se o sistema de práticas de recursos humanos adotado pela organização influencia na sensação de bem-estar geral de trabalhadores temporários portugueses e brasileiros que estão ligados a uma mesma empresa e que trabalham em seus respectivos países. Para tanto foram pesquisados 469 trabalhadores temporários, sendo 241 de Portugal e 228 do Brasil. O instrumento de investigação procurou verificar das práticas adotadas pelos recursos humanos sua relação com a percepção de autonomia, engagement e percepção de bem-estar geral, vividos pelos funcionários. Os dados foram analisados a partir de Modelos de Equações Estruturais e confirmaram que o sistema de práticas de gestão de recursos humanos se relaciona positivamente com o engagement dos trabalhadores e que esta relação, em parte, se explica pelos níveis de autonomia que os trabalhadores consideram ter na realização do seu trabalho. O estudo identificou que o estado psicológico positivo de engagement promove nos trabalhadores temporários, de ambos os países, uma satisfação geral com a vida e a percepção de bem-estar e saúde.

Palavras-Chave: Trabalhadores Temporários, Gestão de Recursos Humanos; Autonomia; Engagement; Bem-estar Geral.

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.

Introdução

O trabalho temporário têm ocupado uma posição cada vez mais importante no mercado laboral em todo o

mundo. Em Portugal, o número destes trabalhadores duplicou entre os anos de 1998 e 2008. O Brasil, desde

1999 figura como o quinto país do mundo com maior numero de trabalhadores temporários (CIETT, 2012), contudo, a literatura científica sobre o assunto é reduzida e, conseqüentemente, sabe-se pouco sobre as questões que envolvem o tema.

Para Lepak e Snell (1999) os trabalhadores temporários têm pouco valor para os objetivos da organização

e são facilmente substituídos, porque as suas competências são facilmente encontradas entre os

trabalhadores que estão disponíveis no mercado. Assim, as organizações limitam-se em aplicar um conjunto

de práticas de recursos humanos simples e focada na formalização de procedimentos e na especificação de

resultados. A redução de investimentos na gestão destes trabalhadores favorece o baixo envolvimento dos mesmos (Keep & Sisson, 1992) e interfere em seu bem-estar geral (Schaufeli & Salanova, 2007). Este estudo parte do pressuposto que a organização que se preocupa com a integração dos trabalhadores, que oportuniza a formação e desenvolvimento dos mesmos e utiliza de um sistema de avaliação de desempenho claro e objetivo, apresenta um sistema de ações positivas que favorece o engajamento do funcionário e, portanto, proporciona um bem-estar geral. Essa proposta de atuação pode ser explicada por dois mecanismos: um que espera uma relação direta e positiva entre o RH e o funcionário e a outra uma

relação indireta, que consiste nas características do trabalho e que depende da forma positiva como o PRH (Práticas de Recursos Humanos) se relaciona com os funcionários, proporcionando-lhes a percepção de autonomia no trabalho e, portanto, um bem-estar geral que amplia a sua satisfação geral com a vida e com

a sua percepção de saúde.

Neste estudo testou-se este modelo com duas amostas que estão vinculadas a mesma organização: a primeira composta por trabalhadores temporários em Portugal e a outra composta por trabalhadores temporários no Brasil. Para uma melhor compreensão dos pressupostos que envolvem este modelo, optou-se pela breve apresentação de elementos teóricos que o explica.

Gestão de recursos humanos e o engagement dos trabalhadores temporários

O sistema de PRH constitui um dos meios privilegiados para a avaliação que o trabalhador faz da forma

como é tratado pela empresa (Mitlacher, 2008), respondendo a esse tratamento com as suas atitudes e comportamentos (Takeuchi, Wang, Lepak & Takeuchi, 2007). Quando os trabalhadores consideram que este sistema de PRH responde às suas necessidades e expectativas ficam mais motivados no seu trabalho (Huselid, 1995; Wright & Snell, 1991) e isso amplia o nível de motivação, seu bem-estar e engajamento (Schaufeli & Salanova, 2007). No caso especifico dos trabalhadores temporários, a empregabilidade, isto é, a hipótese de vir a adquirir um emprego no futuro, constitui uma das suas necessidades básicas, dado o limite de duração do seu contrato e a conseqüente natureza imprevisível do seu emprego (De Cuyper & De Witte, 2008). Assim, a experiência da formação como prática que permite desenvolver competências e conhecimentos, facilita o ingresso em uma outra função no interior da mesma organização cliente ou numa outra organização do mercado, quando houver a hipótese de continuar desempenhando a mesma função na organização a qual está vinculado. A possibilidade da manutenção do emprego pode ser considerada uma prática de recursos humanos fundamental para promover a motivação dos TTA (trabalhador temporário de agência) (Finegold, Levenson & Van Buren, 2005; Forrier & Sels, 2003). Por outro lado, as práticas de socialização adotadas para os TTA também podem contribuir para a emissão de respostas positivas. Estas práticas permitem a estes trabalhadores conhecerem os procedimentos que devem seguir, os valores e objetivos da organização

e sentirem-se amparados, facilitando a sua adaptação, desempenho e motivação para o trabalho (Slattery,

Selvarajan & Anderson, 2006). A prática de avaliação do desempenho que é orientada por critérios claros

e justos, pode ser vista pelos trabalhadores temporários e, também pelos funcionários com contrato direto,

como uma prática que revela a preocupação da organização com os interesses do seus colaboradores e reconhecimento do seu valor (Takeuchi, et al., 2007). Deve-se enfatizar que os trabalhadores temporários são vistos como não pertencentes ao quadro funcional formal da organização e, por isso, as ações do PRH junto a esses trabalhadores pode ser visto como um diferencial, no sentido que a organização hipotéticamente não seria ‘obrigada’ a empreender estas ações. Entretanto, são as práticas eficazes do PRH que desencadeam respostas positivas nos trabalhadores (Eisenberger, Huntingon, Hutchison, & Sowa, 1986) e que contribuem para o seu bem estar geral. Nesta investigação, procurou-se avaliar a motivação dos TTA através do seu engagement, que constitui um estado psicológico positivo relacionado com o bem-estar no trabalho, o qual inclui vigor, dedicação e absorção (Schaufeli, Salanova, Gonzalez-Roma & Bakker, 2002). O vigor caracteriza-se por altos níveis

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O relevo da gestão de recursos humanos para os trabalhadores temporários de agência: um estudo em Portugal e no Brasil.

de energia para realizar o trabalho, que se convertem num elevado esforço e persistência. A dedicação do trabalhador é fruto do grau de significado que o trabalho tem para ele e, essa condição, quando favavél permite ampliar o entusiasmo e envolvimento. A absorção caracteriza-se por elevada concentração e alegria na realização do trabalho (Schaufeli & Bakker, 2004; Schaufeli, et al., 2002). Este estado psicológico implica no aumento dos níveis de motivação face ao trabalho, o qual se traduz em dedicação por parte do trabalhador para realizar bem o seu papel e as tarefas nelas incluídas (Lepak, Liao, Chung, & Harden, 2006). Estes elementos teóricos, aqui descritos, fundamentam a hipótese que o sistema de PRH apresenta uma relação positiva com o engagement dos TTA.

O papel mediador da autonomia no trabalho

Os níveis de engagement dependem dos recursos que os trabalhadores têm no seu contexto de trabalho, porque são os recursos que têm o potencial para permitir a motivação intrínseca e produzir uma conduta de envolvimento na realização da tarefa (Demerouti, Bakker, De Jonge, Janssen & Schaufeli, 2001; Hakanen, Bakker, & Schaufeli, 2006; Salanova, Agut, & Peiró, 2005). Os recursos referem-se aos aspectos

organizacionais, sociais, físicos e psicológicos que: reduzem as exigências e os custos psicológicos e fisiológicos associados a execução do trabalho e são funcionais para estimular o crescimento pessoal, a aprendizagem e o desenvolvimento (Schaufeli & Bakker, 2004). Um dos recursos no trabalho mais estudados é a autonomia, isto é, a possibilidade que o trabalhador tem de tomar decisões durante a realização das tarefas (Karasek, Brisson, Kawakami, Houtman, Bongers, & Amick, 1998). A literatura do desenho do trabalho (Hackman & Oldham, 1976; Humphrey, Nahrgang, & Morgeson, 2007) considera que a autonomia permite ao trabalhador determinar a ordem e a forma como as tarefas são realizadas e assumir as responsabilidades pelos seus resultados, sendo estes aspectos cruciais para assegurar o adequado desempenho. No mesmo sentido, de acordo com o modelo JD-C (Karasek, 1989) a motivação e a realização no trabalho dependente dos níveis de autonomia (controle) que os trabalhadores possuem. Do mesmo modo, de acordo com a teoria da auto-determinação (Ryan & Deci, 2000) ter a possibilidade de tomar decisões no trabalho conduz ao desenvolvimento da autonomia, a qual assegura a motivação intrínseca do trabalho. Vários estudos empíricos comprovaram a relação positiva entre a autonomia no trabalho e o engagement dos trabalhadores (Hakanen, et al., 2006; Lorens, Bakker, Schaufeli & Salanova, 2006). Por outro lado, o sistema de PRH influencia diretamente a natureza do trabalho, porque não só determina os níveis de exigências, como também os níveis de autonomia que os trabalhadores possuem para a sua realização (Castanheira & Chambel, 2010; Karasek & Theorell, 1990). Um trabalhador que sabe o que a organização espera do seu papel e que considera ter as competências necessárias para a sua execução eficaz,

é um trabalhador que poderá tomar decisões no exercício de suas atividades profissionais. Deste modo,

quando a organização desenvolve uma formação que permite aos trabalhadores ampliarem as suas competências, estará contribuíndo para o desempenho eficaz das tarefas. A autonomia no trabalho também depende das estratégias de integração, quando bem utilizadas permitem ao trabalhador conhecer o seu papel naquele contexto e identificar o que se espera dele. Estes elementos teóricos fundamentam a hipotese que a percepção de autonomia na realização do trabalho é parcialmente mediada pela relação entre o sistema de PRH e o engagement .

O engagement e o bem-estar geral dos TTA

Sendo o trabalho uma dimensão relevante da vida dos indivíduos, o bem-estar sentido neste contexto, nomeadamente o engagement, terá repercussões relevantes na forma como o indivíduo se sente fora desse contexto, isto é, no seu bem-estar geral. Este último consiste na presença de um estado psicológico positivo face à vida, nomeadamente estar satisfeito com a própria vida (Pavot & Diener, 1993) e ter uma percepção

positiva sobre a sua saúde (Schaufeli & Salanova, 2007).

De acordo com a teoria da conservação dos recursos (Hobfoll, 1989) pode-se dizer que existe uma espiral de ganhos de recursos, ou seja aqueles que têm recursos são mais capazes de adquirir mais recursos posteriormente, repercutindo-se esses ganhos no seu bem-estar (Hobfoll, 2001).

O engagement resulta dos recursos que o contexto de trabalho promove, criando um estado psicológico que

aumenta o bem-estar fora desse contexto, que nomeadamente influencia a satisfação com a vida e a saúde dos trabalhadores (Hakanen & Schaufeli, 2012). De acordo com este pressuposto, os estudos empíricos têm mostrado que o engagement tem uma relação positiva com a avaliação que o trabalhador faz da sua saúde (Demerouti et al., 2001; Hallberg & Schaufeli, 2006) e com a sua satisfação com a vida (Shimazu & Schaufeli, 2009). Recentemente, Shimazu, Schaufeli, Kubota e Kawakami (2012) mostraram num estudo longitudinal que o engagement aumentava a satisfação geral com a vida e a percepção da saúde dos trabalhadores. De um modo idêntico, Hakanen e Schaufeli (2012) mostraram num estudo longitudinal com

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Transformaciones en las Organizaciones del Trabajo. Salud y Ampliación de Ciudadanía.