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INSTITUTO EDUCACIÓN SUPERIOR LUIS FEDERICO LELOIR PROFESORADO EN HISTORIA CÁTEDRA: SEMINARIO DE INTEGRACIÓN AREAL
INSTITUTO EDUCACIÓN SUPERIOR
LUIS FEDERICO LELOIR
PROFESORADO EN HISTORIA
CÁTEDRA:
SEMINARIO DE INTEGRACIÓN AREAL
NOMBRE DEL TRABAJO MONOGRÁFICO:
“PARROQUIA SAN ANTONIO, ESTILO ARQUITECTÓNICO “
ALUMNOS:
BOGADO
DAIANA
CORREA CAMILA
FIOROTTO
EMILIANO
PROFESORA: LIC. ELENA MARÍA BENEDETTI
GUALEGUAY
28 DE NOVIEMBRE DE 2013
1

Índice

Introducción 3 Capítulo I 4 1.1 Contexto Histórico de la Época 5 1.2 Primeros Pobladores
Introducción
3
Capítulo I
4
1.1 Contexto Histórico de la Época
5
1.2 Primeros Pobladores
12
Capítulo II
22
Edificio Parroquial
23
2.1 Construcción
23
2.2 Decoración interna
26
2.3 Características del arte Románico en general
29
Conclusión
33
Anexos
34
1. Entrevista
34
2. Planta de la Iglesia
39
3. Comparación entre estilo Románico y Gótico
40
4. Mapa de la época
43
5. Pinturas de los habitantes de la región
44
6. Postales y fotos antiguas
46
7. Fotos actuales
47
8. Fotos interiores
50
Bibliografía
52

Introducción

Inversamente a lo habitual, la Parroquia San Antonio es anterior a la ciudad. Los primeros pobladores, diseminados en lo que es hoy el departamento Gualeguay, motivaron su creación, con el objetivo de acentuar su cristiandad y emprender con ella el camino de la fe. Tras varios traslados quedó establecido el lugar definitivo, siendo en principio solo fue un pequeño rancho y luego de varios años se convirtió en el enorme edificio que hoy representa nuestra Parroquia San Antonio, gracias al apoyo de los primeros pobladores de la Villa de Gualeguay, fundada por Rocamora a iniciativa del Presbítero Juan Vilar.

Esta investigación surge de la propuesta de la cátedra seminario Areal y pretende brindar un aporte a la cultura de Gualeguay.

En trabajo se propone en primer lugar hacer una referencia de la historia de la Parroquia, y las desavenencias que se tuvieron que superar para construir este gran templo hasta la concreción del edificio actual. En segundo lugar se pretende poner la atención en su aspecto arquitectónico, con el objeto de revalidar la información al respecto. Se utilizan fuentes escritas y se realiza una entrevista para aclarar las características del estilo arquitectónico de la construcción”.

La monografía se encuentra dividida en dos capítulos y se incorpora en anexos la entrevista realizada a la señora arquitecta Nidia Rampoldi.

Capítulo I

Capítulo I 4

Contexto histórico de la época

1.1 Contexto histórico de la época

rey de

España, creó provisionalmente el Virreinato del Río de la Plata, con capital en Buenos Aires y nombró su primer Virrey en la persona de Don Pedro de Cevallos.

Por la real

cedula dictada el 1 de agosto de 1776

Carlos III, el

El virreinato comprendía los territorios que hoy ocupan la República Oriental del Uruguay, la República del Paraguay, la República de Bolivia, la República Argentina y el Estado de Río Grande, que pertenece actualmente a la República de Brasil. La creación de este virreinato implicó un aumento de la población de Buenos Aires, la consolidación de la estructura urbana y una transformación de esta ciudad en un importante centro comercial entre las colonias y la metrópolis.

La nueva entidad, fue de gran importancia para la Provincia de Entre Ríos, ya que desde entonces estas tierras quedaron incorporadas a la acción del Gobierno Virreinal. La proximidad con la frontera brasileña, hizo que el 12 de marzo de 1779 el Virrey Pedro de Cevallos designara a Don Manuel Antonio Barquin con el cargo de “veedor” para que organizara un servicio policial que impidiese la matanza y la extracción de ganados, mediante unas comisiones, con la obligación de recorrer y controlar las campañas comprendidas entre los ríos Paraná y en La Banda Oriental. Hacia 1778 Barquín había alcanzado pleno éxito y la provincia estaba casi libre de vagabundos, contrabandistas y ladrones.

En octubre de 1777, el rey Carlos III dio carácter estable al virreinato y nombró titular a Juan José de Vértiz y Salcedo, quien puso en vigencia el Reglamento de libre comercio, la Real Ordenanza de Intendentes y prosiguió con la inquietud de su antecesor por Entre Ríos. Mediante decreto del propio Virrey, la jurisdicción Entrerriana permanecía dividida en dos grandes secciones, por un lado, se encontraba la “Costa del Paraná”, abarcando desde este mismo rio hasta el arroyo Nogoyá, quedado bajo la dependencia de Santa Fe. La segunda sección llamada “Costa del Uruguay” formada por los partidos mencionados, caía bajo la jurisdicción de Buenos Aires, nombrando al comandante militar D. Agustín Wright, vecino de Gualeguaychu con el título de “Comandante de la costa del Uruguay”. Además esta designación definitiva significó el arribo del nuevo Obispo Monseñor Malvar y Pinto sacerdote franciscano de confianza en la corte Borbona de España, fue designado Obispo de Buenos Aires para vigilar de cerca al nuevo virreinato.

El nuevo Obispo, sin duda había recibido instrucciones de la Corte para que recorriera el virreinato e informara sobre las condiciones del territorio en litigio. En su viaje inculcó en el espíritu de la población la conveniencia de que trataran de mejorar su situación formulando peticiones a las autoridades a fin de que se les protegiera contra los acaparadores de campos y se les formaran parroquias. Imbuidos en este espíritu en Gualeguay se realiza la petición y se les concedió el permiso.

La construcción de la Parroquia jugó un

papel decisivo para estas tierras,

debido a los numerosos conflictos surgidos aparece la figura de Tomás de Rocamora, militar ilustrado que por órdenes del Virrey Vértiz llegó a Gualeguay a principios de 1782 y mientras cumplía con la misión asignada de solucionar los conflictos y fundar cinco ciudades se enamoró profundamente de estas tierras.

Rocamora le describía al Virrey el terreno de la zona, sus riquezas

potenciales y los abusos de una explotación irracional de los estancieros. Destacaba la laboriosidad de su gente y su habilidad en los trabajos de campo. También resaltaba los abusos de algunas personas que desde Buenos Aires y Santa Fe compraban a precios irrisorios grandes extensiones de campo, dejando en franco abandono jurídico a los verdaderos trabajadores de la tierra que la habitaban. Por último, proponía al Virrey crearle al Rey una provincia útil. Seguramente impresionado, el Virrey Vértiz autorizó a Rocamora el 4 de noviembre de 1782 el establecimiento general de cinco pueblos en los parajes más oportunos de los mismos partidos.

Rocamora inmediatamente se puso manos a la obra. En enero de 1783 se reunió en Gualeguay con el Piloto de la Real Armada, don Pedro de Olmos, que había sido enviado desde Buenos Aires para que lo ayude a hacer el delineamiento de los cinco pueblos que debía fundar.

Las reglas para fundar ciudades estaban rigurosamente establecidas por las Leyes de Indias. Especificaba que los pueblos se ubicasen en los lugares libres, que se repartiesen los sitios dejando plazas y calles tiradas a cordel que den a los caminos principales, reservando tierras para futuros crecimientos. Debían tener agua cerca, materiales de edificación, tierra de labor y pasto. Que se elegir lugares no muy altos por los vientos y dificultades del acarreo, ni bajos por enfermizos, ni sujetos a nieblas. Que estando en la ribera de un río, situaran a la población de modo que el sol al salir dé primero en el pueblo y luego en el agua.

Convocaron al vecindario para decidir el lugar del emplazamiento de la nueva población y hubo un acuerdo casi unánime que debía localizarse cerca de la ribera del río Gualeguay para facilitar el tráfico fluvial, que era casi el único medio de transporte para comunicarse con el resto del mundo. La zona elegida estaba cubierta por un espeso monte y varios vecinos no estaban muy de acuerdo

con el enorme trabajo de talado y limpieza que debían hacer. La firmeza de Rocamora se impuso para vencer la pachorra siestera de los primeros habitantes.

Las tareas comenzaron el 20 de Enero de 1783 con el arduo trabajo de desmonte. Rocamora convocó a los habitantes para el 19 de marzo de 1783. Después de oír misa se distribuyeron los solares entre la población. Los alrededores de la plaza fueron concedidos a aquellos vecinos que se comprometían a construir casas de adobe.

Una vez distribuidas las tierras, Rocamora nombró las autoridades del primer Cabildo. El Alcalde fue don Vicente Navarro y los Regidores eran Domingo Ruiz, Valentín Barrios y Pedro José Duarte.

El vecindario quería adoptar por patrono a San Antonio, que había sido el santo de la primera capilla, pero al cambiarse a la nueva ubicación, el Padre Quiroga cambió el patronato a San Sebastián, en honor del obispo Malvar y Pinto cuya primera visita había originado todos los acontecimientos que terminaron con la fundación de la nueva villa. A pesar de que el sacerdote enviado por Buenos Aires contaba con la autorización del Virrey, por presión de los vecinos un año más tarde el santo patrono se volvió a cambiar por San Antonio. El poblado se llamó Villa de San Antonio de Gualeguay Grande y quedó constituída como la Capital de Entre Ríos.

En sólo dos meses Tomás de Rocamora había fundado Gualeguay oficialmente y nombró las primeras autoridades para que continúen con todos los trabajos pendientes. Los dueños de los terrenos asignados ya eran propietarios legales, pero tenían todo por construir. Rocamora, sin perder el tiempo, se retiró para atender otros problemas urgentes que el Virrey Vértiz le había encomendado resolver.

La debilidad de los funcionarios españoles para mantener la unidad política de las colonias americanas y una serie de acontecimientos vividos durante el siglo XVII y comienzos del XIX contribuyeron a concretar el proceso de revolución e independencia.

La crisis española, provocada por la campaña de Napoleon fue conocida en el Virreinato del Río de la Plata, provocando una preocupación para el virrey Cisneros, quien temía que los criollos aprovecharan la situación para sublevarse.

En 1810 los criollos y algunos españoles descontentos de la ciudad de Buenos Aires, mediante un Cabildo Abierto, debatieron y concretaron el 25 de Mayo de 1810, la formación de nuestro primer gobierno patrio: la Primera Junta.

Si bien el cabildo porteño asumió la representación de todas las

poblaciones del Virreinato, debía recibir el respaldo de estas

Asunción, Montevideo, Alto Perú, entre otras, la Primera Junta era resistida fuertemente, en Entre Ríos, los cabildos de Gualeguay, Gualeguaychú y Concepción del Uruguay aceptaron enviar un diputado por cada una de ellas, acatando la circular del 27 de mayo.

En Córdoba,

En España el Consejo de Regencia, que gobernaba en nombre de la monarquía derrocada, nombró un nuevo virrey para el Río de La Plata: Javier de Elío., su designación fue rechazada, y éste se radicó en la realista Montevideo. Desde esta ciudad, a fines de 1810, zarpó una flota comandada por Juan Ángel Michelena, con el objetivo de sublevar a la provincia de Entre Ríos contra el gobierno de la Junta porteña. Su presencia alertó a los patriotas, quienes se movilizaron ante el rearme español. Desde ese momento Entre Ríos adquirió un carácter fuertemente federal.

Los grupos surgidos en Entre Ríos fueron dirigidos por los caudillos, quienes gozaban de gran prestigio en su zona, siendo los protagonistas de la guerra. Como carecían de formación militar, aprovechaban al máximo su conocimiento de la región. Los éxitos en el campo de batalla, recuperando los territorios tomados por los españoles, no solo los convertiría en jefes militares, sino también en líderes políticos. Algunos de ellos fueron: Bartolomé Zapata, oriundo de Gualeguay; Gregorio Samaniego, natural de Gualeguaychú; Vicente Zapata, de Nogoyá y Francisco Ramírez, originario de Concepción del Uruguay. Ramírez se unió a López de Santa Fe contra Buenos Aires, lograron la derrota en la batalla de Cepeda durante 1820, que desembocó en el tratado de Pilar, entre las tres provincias con la derrota unitaria. Ramírez derrotó a Artigas, lo que posibilito que se convirtiera en el hombre fuerte de la autónoma "República Entrerriana" que además incluia, los territorios de Corrientes y las antiguas misiones jesuíticas. Las diferencias personales y políticas con el caudillo santafesino López, sumado a las guerras civiles que se libraban en la región, culminaron en una serie de oposiciones, durante las cuales, Ramírez fue derrotado y asesinado. En Entre Ríos y otras provincias se fue gestando poco a poco un foco de oposición a Rosas, hombre fuerte de la nación.

Justo José de Urquiza, comandante de las fuerzas rosistas, se hace cargo de la gobernación entrerriana, decidido a recuperar el orden. Expulsa a las fuerzas invasoras e inicia un período de prosperidad para la provincia dando un gran impulso a la colonización.

Los bloqueos anglo-franceses contra Buenos Aires (1838 - 1840 y 1845 - 1848), habían obligado a los buques mercantes a remontar los ríos Paraná y Uruguay, favoreciendo a Entre Ríos en el comercio, monopolizado desde siempre por el puerto bonaerense Cuando los bloqueos fueron levantados, el resentimiento provocado por este hecho, junto con la tradicional insistencia de Entre Ríos en un

federalismo verdadero, constituyeron las bases de la decisión de Urquiza para derrocar a Rosas y unir al país bajo una constitución.

La batalla de Caseros, en 1852, marcó la victoria decisiva de Urquiza. El congreso constituyente de 1853, firmado por todas las provincias, a excepción de Buenos Aires, federalizó la ciudad de Paraná como capital provisional y declaró a Urquiza como primer presidente desde 1854. Entre Ríos luchó lealmente a favor de la Confederación en las batallas de Cepeda y Pavón, ganadas sin embrago por las fuerzas bonaerenses. La Convención Constituyente, que dictó la Constitución Entrerriana, reunida en Paraná en el año 1860, eligió al General Urquiza como Gobernador de la Provincia, quien volvió a serlo en el período desde 1868.

En ese momento, el General Ricardo López Jordán aspiraba a ser el nuevo Gobernador. Como consecuencia de esta elección estalló un movimiento sublevado encabezado por Ricardo López Jordán.

El General Urquiza no llegó a completar los cuatro años del período constitucional de gobierno provincial, porque fue asesinado en 1870.

Después de los acontecimientos que culminaron con la muerte del General Urquiza, el Presidente Domingo Faustino Sarmiento, desconoció la autoridad de Jordán y envió ejércitos a la provincia de Entre Ríos para intervenirla organizando además un ejército para defenderla.

El choque de ambos tuvo lugar en Ñaembe (territorio correntino) el 24 de enero de 1871.Ricardo López Jordán, vencido, se refugió en Brasil.

Los gobernadores siguientes debieron soportar la amenaza de levantamientos e invasión Jordanista, como consecuencia de la decisión de la legislatura de prorrogar su mandato. 1

1.2 Primeros Pobladores

El preciado territorio Gualeyo( término adoptado por su población) fue un gran señuelo para el establecimiento humano, debido a la fertilidad de sus suelos, la abundancia de ganado cimarrón y las perspectivas de comercio con los portugueses que lo hacían un lugar muy propicio. En los montes y rinconadas se guarecían criminales y matreros que venían de las adyacentes jurisdicciones cautivados por la benignidad del clima y la seguridad ofrecida por la naturaleza. Esta gente sin ley muchas veces puso en peligro a las incipientes poblaciones.

Durante el periodo de 1760 1770 se intensifican dos corrientes pobladoras en Gualeguay. La primera, procedente del Oeste, fue permanente y vigorosa, sus pobladores provenientes de la Bajada del Paraná, eran santafecinos, o bien descendientes de correntinos, santiagueños y paraguayos; se desplazaron hacia el Oriente buscando tierras desocupados para asentarse. Simultáneamente, la otra corriente pobladora procedente del Sur o de Buenos Aires, no era numerosa,

1 GIANELLO, LEONCIO, “Historia de Entre Ríos”, Ministerio de Educación, Dirección de Cultura, Paraná, 1951 pp 50 - 160

pero sus integrantes aparentaban ser ricos vecinos y grandes personajes vinculados con la Capital del Virreinato. Respecto a esta última corriente expresa Leoncio Gianello: [] motivó una corriente pobladora proveniente de Buenos Aires, cuyo afincamiento o propósito de hacerlo, comprueban los expedientes de solicitudes de tierras en los actuales departamentos de Gualeguay, Gualeguaychú y Concepción del Uruguay2

Ambas

corrientes

pobladoras,

con

el

desarrollando y uniendo en la zona.

paso

del

tiempo,

se

fueron

Hacia el año 1779, en su primera gira pastoral llega a Gualeguay el obispo de Buenos Aires, monseñor Sebastián Malvar y Pinto. El Obispo había llegado de su viaje desde España a fines de diciembre de 1778 a Montevideo, donde desembarcó para dar comienzo a la visita episcopal. Primero pasó por la Banda Oriental, luego por Gualeguaychú y así llegó a la actual ciudad de Gualeguay donde además de tomar contacto con los vecinos y oír sus necesidades espirituales estimó que la eficiente atención de éstas, sólo se lograría con la erección de una parroquia, pues la más próxima era la de La Bajada, a 60 leguas de distancia. Imbuidos en este espíritu, más de cincuenta vecinos del partido Gualeguay elevaron el 27 de Julio de 1779 una petición al Virrey para que se les permitiera levantar una capilla con los elementos que ellos mismos aportarían. Acompañó a la solicitud un dictamen del Obispo.

De regreso a su sede episcopal, el Obispo Malvar y Pinto expuso ante el virrey Juan José de Vértiz y Salcedo la necesidad de fundar varias parroquias en las diferentes Provincias del Obispado solicitando, según el Vice Real Patronato,

2 GIANELLO LEONCIO, “Historia de Entre Ríos”, Paraná, 1951, en Vico Humberto P., Tomo I, pag. 25

el consentimiento para la erección canónica de tres iglesias en Entre Ríos, puntualmente en Arroyo de la China, hoy Concepción del Uruguay, Gualeguaychu y Gualeguay, las cuales con la de la “Bajada” (Paraná) y la Vice Parroquia de Alcaráz, abarcarían toda la Provincia.

El Obispo siguió su gira por Corrientes y descendió para visitar Santa Fe y Paraná y luego regresó a Buenos Aires. Esto hace suponer que Carlos III, debió encomendarle el estudio de la situación del Litoral, casi indefenso ante las desmedidas pretensiones de los lusitanos.

En su viaje el Obispo inculcó en el espíritu de la población la conveniencia de que traten de mejorar su situación formulando peticiones a las autoridades a fin de que se les protegiera contra los acaparados de campos y se les formara Parroquia.

El 3 de julio de 1780 el Virrey Vértiz, contesta al Señor Obispo autorizando la erección de las correspondientes parroquias gestionadas. Tanto el Obispo como el Virrey querían sustraer a Santa Fe el sur de Entre Ríos para someterlo a la autoridad de Buenos Aires.

La Capillita de Gualeguay, había sido levantada por el vecindario con sacrificio y devoción durante el año 1781, en el paraje denominado “Capilla Vieja”, en el actual primer distrito. 3

Meses más tarde, con intervención del rey Carlos III y la correspondiente anuencia eclesiástica, se designó para administrarla a Francisco Andrés de Quiroga y Taboada, un sacerdote español que se desempeñaba en Santa Ana,

3 VICO HUMBERTO P, “Historia de Gualeguay”, Santa Fe, 1971, Tomo I, pp. 23 - 29

Alto Perú, quien la recibió de manos del padre Santiago Miño, llegado años antes obedeciendo a una profunda vocación misional. El hasta entonces capellán, Fray Santiago Miño le hizo entrega, bajo inventario de un cáliz por dorar, algunas vestimentas sagradas, un misal, cuatro cabitos de cera y cebo, como dedos, un tambor con que llamaban a Misa, unos ataúdes, una imagen de la Dolorosa, algunas estampas y otros elementos. Fue necesario que de su propio peculio el cura supliere con algunas vestiduras, vasos, utensilios de culto, una pila bautismal, una lámina de San Sebastián, etc. El San Antonio era propiedad de D. Antonio Luna, que llevó después a su casa4

Quiroga y Taboada tomo el cargo el 12 de noviembre y resolvió ubicar el templo en otro lugar, más precisamente en la Cuchilla (hoy Primer Distrito, al norte de la actual ciudad) debido a que el sitio elegido era demasiado bajo y era amenazado constantemente por las inundaciones del río Gualeguay. Comandó construir una capilla para las celebraciones religiosas y el terreno periférico para el correspondiente cementerio. Esto motivó diversas protestas del vecindario, surgiendo así dos grupos opuestos. Por un lado los que se encontraban a favor del traslado dirigidos por el sacerdote, propietarios de la Cuchilla y el Arrecife. El otro opositor, bajo la jefatura de D. Francisco Méndez, eran los vecinos del Albardón y la Capilla vieja. Ambos grupos se dirigieron al Virrey para expresar el conflicto.

La región necesitaba la presencia de un comisionado conciliador entre el pueblo y el Obispo; de esta manera fue designado Don Tomás de Rocamora militar ilustrado guatemalteco, que por mandato del Virrey Vértiz llegó a Gualeguay a principios de 1782, con la orden de fundar cinco ciudades.

4 SEGURA J. A. “Historia Eclesiástica de Entre Ríos”, Nogoya, 1964, en VICO HUMBERTO P.,op. Cit pág. 28.

En el momento de la toma de posesión del cargo de Rocamora, surgen más conflictos, debido a un motín producido en la provincia por los malhechores que vivían en los montes e islas del sur entrerriano. El nuevo comisionado debía solucionar los problemas y brindar la tranquilidad y seguridad a los pobladores.

Hacia fines de enero de 1782, los problemas se tornaron más difíciles, originándose violentos disturbios, hasta el punto que el Juez Francisco Méndez había sido apaleado y aprisionado, siendo acusado por Quiroga como incendiario de casas, profanador de Iglesias y apaleador de presos; y además de que fomentaba otro patrono distinto a San Sebastián. Los opositores llegaron hasta generar versos para ridiculizar a Quiroga y Taboada:

“¡Oh! Gualeguay degraciado

Qué triste desventura,

El Obispo te dio un cura

Pobre, loco y empeñado” 5

El cura contaba con la aprobación del Obispo, quien le había escrito una carta brindándole su apoyo. Rocamora presentaba oposición al traslado que éste demostraba.

La construcción de la nueva capillita comenzó igual, sin el apoyo unánime. Los habitantes comenzaron a llamar “Villa de Gualeguay Grande” al nuevo caserío que se estaba formando alrededor del nuevo templo. El párroco se inclinaba por evocar a San Sebastián y los vecinos se mantenían fieles a San Antonio. Las

5 VICO HUMBERTO, op. cit, p.31

cosas llegaron a tales extremos que el cabildo de Santa Fe dispondría que los pobladores se manifestaran para elegir el patrono. De tal manera, en un acto de evidente raíz democrática, aunque su forma se desconoce, el vecindario eligió a San Antonio.

Antes de la llegada de Rocamora y la definitiva separación de estos partidos de la jurisdicción de Santa Fe, los partidos de Gualeguay, Arroyo de la China, Gualeguaychu, y la Bajada, aunque por poco tiempo, se había separado y constituido tres comandancias autónomas, llamada la primera “de la Costa del Uruguay” y que comprendía los partidos de Arroyo de la China y Gualeguaychu; la segunda “Costa del Paraná Grande” con la gente de la Bajada y sus pagos y la tercera “Costa del Paraná Chico” que abarcaba además del partido de Gualeguay Grande la gente de Nogoyá. Se designo comandante para esta ultima comandancia a D. Francisco Ormaechea, primera autoridad directa que se ejerció en estas comarcas6

El Obispo, hacia el año 1784, declaró nuevos límites Parroquiales con el objetivo de que finalicen los conflictos:

A la (Parroquia) de Gualeguay Grande se le ha señalado de jurisdicción, desde el Río Gualeguay hasta el Río Nogoyá, de una y otra banda y por término La Matanza, por distar de la Matriz (de Paraná) más de sesenta leguas, las que divididas por mitad, le corresponden al Gualeguay treinta leguas, cuyas se verán finalizar en La Matanza y desde allí tirando línea recta, Nogoyá arriba, comprenden siempre las mismas leguas y distancias que hay de La Matanza al

6 VICO HUMBERTO, op. cit, p.32

Nogoyá. En estos términos se ha erigido dicha Parroquia” 7

Siguiendo la narración del profesor Vico, Rocamora después de tratar de solucionar el conflicto sin lograrlo, se dedica a estudiar la región y cumplir con la misión que se le había encomendado. Decidida la fundación, se precipita la segunda discusión, esta vez entre el fundador y el inefable cura Quiroga y Taboada que insistía con la Cuchilla, lugar de su parroquia, como el mejor lugar para la futura villa.

A Rocamora le preocupaba fundamentalmente la gran profundidad a la que

se encontraba el agua en la zona de la Cuchilla y por lo tanto muy difícil de extraer y a Quiroga y Taboada lo obsesionaba en cambio el agua que luego de una lluvia abundante inundaría hasta las orejas la zona elegida por el fundador. Además lo acusaba de explotar a los vecinos y de no respetar cristianamente los domingos y fiestas de guardar. En el plano del culto religioso al que había llegado la discusión, Rocamora planteaba que a la iglesia de la Cuchilla jamás podrían ir los marineros y comerciantes que llegaban a través del río, por lo lejana que estaba del lugar de desembarco.

El Virrey Vértiz terció a favor de Rocamora y la Villa de Gualeguay se fundó

en el lugar propuesto por el militar guatemalteco. Podría pensarse que todo se llamaría a la calma y la concordia pero no fue así, dando lugar a otro conflicto.

En la Capilla Vieja, que había sido construida y costeada por los vecinos, la elección del Patrono recayó en San Antonio. Cuando Quiroga y Taboada fue designado párroco antes de la fundación de la villa, decidió, no sólo el traslado de la capilla llevándose los mínimos enseres del culto que había, sino que también

7 Oficio del Obispo a Rocamora del 26 de enero de 1784,en Segura, en VICO HUMBERTO op. cit , pág. 33

cambió al patrono. Como la imagen que estaba en la capilla era propiedad particular del vecino Antonio Luna éste, enojado, se la llevó a su casa.

El párroco quería como patrono a San Sebastián con el propósito de homenajear al Obispo Sebastián Malvar y Pinto que era su jefe inmediato. El padre Fernando Andrés Quiroga y Taboada no tenía armonía con nadie, según decía Rocamora, sino que era un porfiado obsecuente con la jerarquía de su iglesia. Los pobladores resistieron las intenciones del cura y de la autoridad eclesiástica de Buenos Aires. Rocamora, aprovechando la ocasión para cobrarse todos juntos los ataques del párroco, sostuvo a San Antonio poniéndose del lado de los vecinos. En aquellos años los conflictos no se resolvían rápidamente porque los oficios iban y volvían del asiento de los mandos en la capital del Virreinato y los viajes no eran cortos ni fáciles. Finalmente los pobladores ganaron y el párroco fue suspendido tiempo después por el Virrey Marqués de Loreto, debiendo abandonar la Villa de Gualeguay. La rebeldía de los pobladores obtenía sus primeros triunfos y Gualeguay nacía producto de conflictos y discusiones.

La villa del Gualeguay Grande fue fundada el 19 de marzo de 1783, por Don Tomás de Rocamora; un año más tarde la capilla de la Cuchilla fue traslada, luego de levantar un rancho de adobe crudo y cubierto de paja, decorado interiormente frente a la plaza principal, tenía en su frente un campanario de madera y otro traído de las misiones. El 24 de diciembre de 1784, el párroco Quiroga y Taboada fue suspendido por decreto del Virrey Marqués de Loreto, en su lugar se estableció el padre Juan Marcos Cora y Bequio. Este último bendijo la primera Iglesia de Gualeguay con el titulo de San Antonio por haber sido así fundada por su inicial erección el 22 de septiembre.

La precaria parroquia, ya en el 1799, presentaba un Rocamora, solicita la autorización correspondiente al Virrey,

estado lamentable, para levantar otro

templo, en el espacio actual, la aprobación llegó y a ese efecto, un vecino de la villa Don Juan Castares, inició una colecta, destinando diez mil pesos de su bolsillo para erigir el templo en 1802. Se comenzó a trabajar en la obra, bajo la dirección del alcalde Juan Rosa Millán, proyectándose un edificio de ladrillos de 50 varas de largo, según planos del arquitecto Bernardo Lecoq, en un predio contiguo al primitivo templo, hacia el norte. Iniciada en 1807, la obra se paralizó poco después y al sobrevenir la revolución de Mayo, los acontecimientos determinaron que Gualeguay postergara indefinidamente la materialización de su anhelo de contar con una iglesia.

El cementerio se estableció sobre el lado izquierdo de la parroquia, en donde está el actual parque Rocamora, el espacio del terreno que estaba anexado a la parroquia para enterrar a sus muertos era reducido, y se aconsejó apartarlo de la población, hacia el oeste de la villa. Debido a los inconvenientes de la Revolución de Mayo impidieron el traslado. Finalmente en el año 1848 se bendice y da por inaugurado el cementerio actual.

El abandono de la obra Parroquial se prolongó por muchos años, a tal punto que en 1820, al producirse el enfrentamiento de Ramírez y Artigas, soldados de uno de los bandos hachearon la tirantearía para hacer fuego, según relato del padre Juan Vilar, y las paredes se derribaron en buena parte y los ladrillos saqueados.

En 1822 se intentó reanudar los trabajos, gracias al empeño del padre José Acevedo, quien se preocupó por reunir fondos con la ayuda del padre José Joaquín Palacios. Mientras tanto, de los dos templos no se hacia uno, el antiguo estaba derruido, el otro, inconcluso. El principal motivo para la paralización del templo era la falta financiera. Para reunir fondos, se planteó cobrar al vecindario una contribución mensual de acuerdo con los recursos de cada uno.

La construcción se reinició poco después y con variantes sobre el proyecto inicial, estuvo concluido en 1836. Era un edificio de material con campanario al fondo, sobre la actual calle 25 de mayo. A principios del presente siglo, aún se conservaba el viejo campanario. 8

8 VICO HUMBERTO, op. cit, pp. 27-136

Capítulo II

Capítulo II 22

El Edificio Parroquial

Pasado el tiempo, en 1862, cuando Gualeguay iniciaba un despegue económico significativo, aún dadas las autoridades eclesiásticas, los fieles comenzaron las obras de la actual parroquia de San Antonio. No sería fácil alcanzar su culminación, pues se trataba de una obra ambiciosa, acorde con el crecimiento de la ciudad, se trabajó durante muchos años, con algunas interrupciones y algunas dificultades, renovándose la colecta pública y los esfuerzos para concretar el proyecto.

patrono- luego de un largo proceso de

construcción, se procedió a impartir la bendición al nuevo templo. La ceremonia

fue presidida por el padre Dr. Juan Vilar; con el correr del tiempo se le incorporaron diversas mejoras.

En

1882, el

13 de junio

-día del

2.1 Construcción del edificio

Partiendo del conocimiento que se mantiene en el acervo cultural de que el estilo de la construcción es gótico afirmación errónea se observa en el interior del templo, donde predomina un marcado estilo románico. Esta postura queda confirmada en la consulta realizada a la señora Nidia Rampoldi, especialista en la materia, llegando a la conclusión que la Iglesia San Antonio se manifiesta arquitectónicamente con estilo Románico. Evoca las construcciones de la Baja Edad Media. Las modificaciones más recientes son los elementos que escapan a

esta línea estética. En esa época los frentes eran decorados con abundancia de pequeños arcos y columnas pegadas al muro, de esta manera no se mostraba una pared lisa.

La fachada es de estilo Románico, presenta tres torres, que tienen como función señalar el Cielo, lugar al cual, para los cristianos, el alma aspira a llegar.

La torre central es la más destacada, de 53 metros de altura, de planta cuadrada, con abundante volumen con tres niveles, en el primer nivel se destaca el campanario, rodeado en cada frente por un arco sostenido por columnas adosadas; el segundo está cercado por un balcón de hierro, que encierra un gran reloj, el cual marca la hora hacia los cuatro puntos cardinales. Por último, en el tercer nivel, la torre se transforma en octogonal y deja a su lado cuatro pináculos en cada ángulo; este nivel tiene tres sectores delimitados por cornisa. El primero, tiene forma de pirámide truncada decorada con cuatro aberturas terminadas en arco y en las ochavas calados en forma de círculos; el segundo es un prisma recto con ocho aberturas terminadas en arco; el tercero es una pirámide bordeada por ocho pináculos y coronada por una cruz de hierro.

Las otras dos torres más pequeñas tienen planta octogonal y armonizan a ambos lados la torre principal.

El frente además posee tres grandes arcos del nártex decoradas con columnas embebidas y bandas concéntricas.

Su construcción fue concebida arquitectónicamente en forma de cruz latina con tres naves, una central y dos laterales; presenta una edificación simétrica y tiene tres puertas de acceso, 38 columnas de estilo dórico adornan su interior y 4 mazos de pilares sostienen el centro del crucero, la estructura que

presumiblemente se preparó para recibir la cúpula.

La nave central presenta una mayor dimensión y está cubierta por una bóveda de cañón corrido con cinco lunetos a ambos lados aprovechando el contraste de altura con las naves laterales. Arcos rebajados arrancan directamente de las columnas, que a la vez se extienden en pilastras dando lugar a los lunetos, enmarcados por una cornisa.

Las naves laterales cubiertas por bóveda por arista se despliegan a ambos lados de la nave principal. La construcción está por completo apoyada en gruesas columnas toscanas las cuales se apoyan en tambores determinados por un doble coralino.

La planta de esta construcción es en cruz latina y el crucero, es del mismo ancho que la nave principal. Carece de cúpula y en su lugar hay un cerramiento de madera que se encuentra sostenido por un armado de hierro. Presenta pechinas, si bien no tiene cúpula, que serian para sostenerla; estas pechinas tienen pintadas las imágenes de los cuatro evangelistas y sus representaciones simbólicas.

La bóveda de cañón corrido de la nave principal se continúa detrás del crucero, con dos tramos de arcos con sus concernientes columnas y lunetos, acompañan las correspondientes naves laterales las cuales están cubiertas con techos planos. En el último tramo se halla el piso enaltecido en las tres naves y es lo que conforma el altar. La construcción se finaliza con tres bóvedas en paralelo. 9

Los cuatro altares que se encuentran dentro son de mármol en color blanco que posee incrustaciones de mármoles de colores, se destaca el altar principal por

9 RAMPLDI NIDIA y Otros, “Espacios Públicos con Historia”, Paraná, 2002, pp. 66-70

su gran labor y extensiones; en todos los altares se aprecian diseños neorromanicos de alegre término y muestran bellas obras de talla. Sobresale en el altar principal la superior que representa la Virgen del Rosario.

El pulpito es de gran calidad, lo que causa que sobresalga sobre estas obras por su singularidad. Está hecho con los mejores mármoles, con dorados y magnificas tallas. El apoyo que sostiene la tribuna es una representación de mármol que tiene forma de águila con sus dos alas extendidas en forma de iniciar vuelo. 10

2.2 Decoración interna

La obra arquitectónica de la parroquia se completa con una apreciable labor artística. La decoración del templo fue terminada en 1940 y le debemos esta tarea a su autor el artista italiano Libero Pierini.

Se puede describir el lugar del siguiente modo: en la entrada desde una visión panorámica, se encuentran las sólidas columnas que sustentan la nave central, revestida de una decoración imitativa del granito y de una coloración que acuerda con el colorido del conjunto.

“En la bóveda central se destaca, en grandes proporciones la reproducción de la transformación, de Rafael, representando con gran fidelidad el momento culminante en la vida de Cristo, cuando éste, envuelto en un inusitado resplandor

10 VICO HUMBERTO P, “Historia de Gualeguay”, Santa Fe, 1977, Tomo II, pp. 252-254

tiene junto a sí a los profetas Moisés y Elías en cuyos rostros brilla la serena satisfacción del alma pura y divinamente inspirada, mientras tres apóstoles: Pedro, Santiago y Juan, yacen en tierra enceguecidos por el resplandor de la visión; en otro plano los demás apóstoles completan la escena. Hallamos también en la bóveda central, La Piedad, de Fray Bartolomeo (1475-1517, italiano) y la Sagrada Familia del gran Murillo.11

La primera representa a la dolorida María con Jesús muerto en su regazo junto a San Juan y a María Magdalena, la pecadora. La Familia de Murillo, buena imitación de Pierini, de una encantadora sencillez, refleja una escena de la infancia de Jesús junto a la Virgen y San José; el niño de dulce mirada, tiene en su manecita levantada una avecilla y parece que tratara de alejarla de la mirada, nada tranquilizadora, de un perrito blanco que, sentado a sus pies sobre las patitas traseras, parece dispuesto a dar un salto. En el presbiterio luce otra imitación de Murillo, una escena que representa a San Antonio con el niño Jesús en sus brazos.

Es admirable la suave, a la vez que intensa, luminosidad que partiendo de una nube, envuelve en su esplendor al Niño que se estrecha al santo y a los ángeles que contemplan con deleite, la escena, mientras el resto del fresco queda sumergido en una tenue penumbra; en el fondo sobre la bóveda que cubre el altar, la Santísima Trinidad; El Padre, cubierto con un amplio manto, que se diluye entre las nubes en que está sentado, sostiene en su diestra el cetro y con la izquierda se apoya sobre las nubes; el Hijo, sosteniendo la Cruz, parece bañar al mundo en una mirada de misericordia y uniendo a ambos con la luminosidad de sus rayos, está más arriba el Espíritu Santo entre una aureola esplendorosa.

11 VICO HUMBERTO, op. cit, p. 253

Las bóvedas del Crucero nos ofrecen dos valiosas reproducciones: una de Guido Reni (1575-1642, italiano) que representa la Asunción de la Virgen y la otra de Murillo, la Anunciación, en la que se describe pictóricamente el momento en que el Arcángel Gabriel saluda a la Virgen con el Ave María y le anuncia que será la madre del Redentor.

Descendiendo de las bóvedas, encontramos en los muros laterales, antes del presbiterio dos reproducciones del Rembrandt que representan, la de la izquierda "El descendimiento de Cristo de la Cruz" y la de la derecha, "La presentación del Niño Jesús en el Templo". El bautisterio está decorado con El bautismo de Jesús; Jesús, el Bautista y el paisaje del río Jordán, lugar en que transcurre la escena, están tratados con exquisito gusto, de tal suerte que entonan justamente con el conjunto del Templo. En el otro muro, frente al Bautisterio, en grandes proporciones, se encuentra una reproducción muy bien lograda del Cristo Crucificado, del genial Rubens. En los muros laterales, bajo el arco que une las columnas, cuatro medallones con su artística moldura y delicados adornos; uno reproduce el "Ecce Homo" del pintor español Luis Morales (1509-1586), otro "La Dolorosa", de Dolci, (italiano, siglo XVIII), el tercero "El beso de Judas" y el cuarto "Dad al César lo que es del César". En los cuatro ángulos que forma la cúpula al apoyarse sobre los macizos pilares se destacan los cuatro evangelistas (San Juan, San Lucas, San Mateo y San Marcos). Sobre el arco del Coro otro delicadísimo medallón "Santa Cecilia" de Dolci. Completa el conjunto una serie de motivos ornamentales sobrios y elegantes que contribuyen poderosamente a realzar el marco en que lucen sus méritos esta serie de pinturas, orgullo del Templo gualeguayense.

2.3 Características generales del Arte Románicas

Tal como venimos anunciando, el estilo arquitectónico que presenta, en general, esta Parroquia caracteriza el Arte Románico. El conocimiento vulgar de la sociedad ha generado el comentario erróneo que “su estilo es Gótico Alemán”; definitivamente no es así. Por este motivo vale hacer una breve reseña sobre los aspectos generales del auténtico estilo predominante en este edificio.

A modo de apreciar el estilo que queda manifiesto se incorpora el siguiente esquema que destaca sus características.

El Templo Románico es el monumento trascendental de la arquitectura Románica. Su planta generalmente es de cruz latina. La nave central es más alta que las laterales lo que produce al exterior un efecto volumétrico variado. El templo románico se satisface en un juego de volúmenes geométricos. Los muros sobresalientes de la nave central, se abren ventanas que favorecen a la iluminación del interior. Las naves laterales tienen en las grandes iglesias, dos pisos para contrarrestar los empujes laterales de la nave central. Este segundo piso hace la función de tribuna y tiene vanos abiertos a la nave central.

En el lugar donde la nave central se cruza con la transversal se levanta una bóveda semiesférica sobre trompas o una cúpula sobre pechinas. Esta bóveda central cubre el cuadrado del crucero y sobresale al exterior con una torre que se designa cimborrio. Una introducción del Románico es la incorporación del campanario a la entidad de la iglesia. Actualmente se adosan dos campanarios a los pies del templo. Otras veces se aumenta la altura del cimborrio y se convierte en torre campanario y, en las iglesias pequeñas, se adosan posteriormente

espadañas sobre las fachadas. También a los pies de la nave central se sitúa una pequeña nave transversal a manera de vestíbulo. Si queda incluido dentro de la planta del edificio se llama Nártex y si sobresale de la anchura general se llama Atrio.

Una variedad del templo románico es el templo claustral o monasterio, el cual se organiza en torno a un patio central que está rodeado por un corredor cubierto o claustro sostenido por arcos y columnas. Esta obra es donde el Románico presenta sus mejores características arquitectónicas.

El templo románico se cubre normalmente con bóveda de medio cañón, que es la que coincide con los puntos de incidencia de los pilares. A veces se utiliza la techumbre plana de madera propia de las antiguas basílicas. Pero es también corriente el uso de bóvedas de arista, cruce transversal de dos bóvedas de cañón. Las aristas de dicha bóveda se refuerzan con arcos aristones en resalte. Los ábsides se cubren con bóvedas de cuarto de esfera que favorecen a contrarrestar el empuje del cuerpo central. Todas estas pesadas techumbres de piedra se soportan con gruesos muros, pilares y columnas.

En el primer románico encontramos columnas cilíndricas en el interior del templo pero lo más frecuente son los pilares, rectangulares y gruesos, los cuales se complican al adosarse a ellos columnas delgadas, baquetones o pilastras, las cuales sujetan los arcos fajones o aristones de la bóveda. Así surge un pilar fasciculado que se va complicando conforme se complican las cubiertas hasta llegar al pilar gótico. En iglesias pequeñas lo normal es que el muro grueso, ayudado por contrafuertes o estribos exteriores soporte directamente la techumbre de piedra, sin arcos ni pilares.

La columna románica se utiliza como elemento de soporte de las cubiertas

de menor peso: naves laterales, bóvedas de girola o el techo del claustro, pero es en este último cuando la columna adquiere verdadera importancia. La columna románica es diferente a la clásica: parte de un plinto cuadrado a modo de basa, un fuste liso muy desproporcionado entre grosor y altura, y un capitel grande,

troncocónico y decorado con temas vegetales, hojas de parra con tallos retorcidos,

o temas de animales, frecuentemente figuras monstruosas de animales o

personas. Estas figuras fantásticas, de auténtico furor expresivo, deben adaptarse

a su marco arquitectónico en formas extrañas. A veces simplemente representan

escenas del antiguo testamento para cumplir con su función pedagógica. Estos capiteles historiados no eran arte popular pues no eran bien entendidos por los fieles, su iconografía profunda era muy iniciática. Muchas veces lo que pretende el autor es impresionar más que enseñar. Ya hemos dicho las dos razones, técnica y

de mentalidad religiosa, por las cuales los muros románicos están poco perforados

por vanos. Cuando aparecen, estos vanos están tapados por placas de alabastro transparente y se cubren con arcos de medio punto, abocinados y con decoración

arquitectónica exterior: fajas, baquetones, taqueado, etc.

La decoración del templo es austera al interior: en los muros es geoarquitectónica, en los capiteles escultóricos y en los ábsides es pictórica. Pero

al exterior es más profusa, sobre todo en lugares determinados como en los

aleros, ábside exterior, vanos y muros. Los aleros suelen decorarse con arcadas ciegas y canecillos a veces con decoración escultórica, que fingen ser elementos de sustentación. Estas arcadas ciegas se prolongan hasta el suelo cada pocos arcos en forma de fajas. Esto suele ocurrir sobre todo en los ábsides del llamado románico lombardo, por eso se llaman fajas lombardas. Pero donde se concentra casi toda la decoración del templo es en el portada (es la cara del templo)La portada es un vano abocinado, con arcos de medio punto rehundidos progresivamente, cada vez más pequeños y denominados arquivoltas. El

abocinado de la portada es al revés que en los vanos, los cuales son estrechos al exterior y abiertos al interior para cerrar a las influencias exteriores que perturben la paz del interior, mientras que en la portada el abocinamiento se abre al exterior como si fuera un embudo que intenta absorber a la gente. Las arquivoltas se decoran con figuras en forma radial con motivos geométricos, vegetales o figurados. Cada arquivolta se prolonga en el muro, el cual también se rehúnde con columnas o figuras que hacen la función de jambas. Sobre la puerta se crea un tímpano semicircular que se decora con escultura también y si el dintel es demasiado largo se refuerza con un soporte, columna, pilar o figura, denominado parteluz. 12

Para una mejor apreciación, realizamos un cuadro comparativo entre el estilo Románico y Gótico, donde se pueden distinguir mediante fotografías las diferencias entre ambos estilos, remitirse Anexo 3.

12 “EL ARTE ROMÁNICO”, en Historia del Arte, disponible en http://www.clio.rediris.es

Conclusión

Con este trabajo monográfico pudimos visualizar como el contexto nacional influía de manera notable en esta sociedad tan dispersa. Las inquietudes vividas durante la época colonial incitaron a la movilización de los pobladores a volcar la fe en un espacio conforme a ese fin.

Concluimos que los sucesivos traslados del templo Parroquial se debieron a factores naturales que asolaban en la región, y que la fundación de la “Villa de Gualeguay Grande” fue determinante para su posterior desarrollo y esplendor alcanzado.

Su forma de cruz latina, representando el crucifijo tradicional cristiano, los ventanales no muy amplios, para dar una serie de efectos en su iluminación, su gran altura característica y su decoración han generado en los habitantes de la ya constituida localidad de Gualeguay un gran afecto, respeto y admiración, que se demuestra a través del símbolo que hoy representa para la ciudad.

Esta investigación nos ha servido para conocer no solo los orígenes de nuestra ciudad, sino que nos abrió la puerta para seguir conociéndola aún más.

Con nuestra investigación pudimos confirmar eficientemente, con datos precisos, que se debe hablar de un “Estilo Románico” predominante en el estilo arquitectónico de la Parroquia, y para tratar de dejar atrás aquel conocimiento desafortunado del tan nombrado “Estilo Gótico”.

Anexos

1. Entrevista a la Arquitecta Señora Nidia Rampoldi, escritora del libro “Espacios Públicos de Gualeguay”

Fecha:

19 /09/2013

…Cuando llegamos nos presentamos y le transmitimos cual era el objetivo de la entrevista, le contamos las fuentes que estábamos utilizando y le comentamos que no pudimos obtener mucha información de la Parroquia, esto llevó a que ella nos contara su experiencia.

“En la parroquia es muy difícil encontrar apoyo, salvo que sean habituales de allí, es una institución muy cerrada. Yo en dos ocasiones fui, pero nada, no proporcionaron absolutamente nada…Bueno, miren todo lo que yo supe y conseguí lo plasme en el libro. Del libro de Vico uno puede encontrar mucho sobre la localidad, y a Dios gracia que lo tenemos a él, si no hubiéramos nacido de un repollo, porque la clave de toda la documentación que había, por incapacidad de una persona que estuvo al frente en el museo Ambrosetti se perdió, documentos importanticemos expuestos a la intemperie, con humedad y ahí fue que nos quedamos sin nada…”

“Por suerte lo tenemos a Vico que hizo una labor extraordinaria, él puso toda lo que iba encontrando en su libro como buen historiador que era, así fue dejando todo el testimonio…”

“Yo trate de buscar en Paraná, pero hay solo de ahí…Mucha información teníamos en Catastro, en la municipalidad se descuidaron muchas cosas y hasta el día de hoy en un deposito sobre calle Chacabuco, se encuentran documentos desparramados, nosotros intentamos más de una vez hacer algo para que alguien se moviera pero todo quedó igual…Es como que en Gualeguay se han perdido muchas energías en cosas sin tanta relevancia, pero se ha descuidado lo que es la propia historia de Gualeguay. Recién estas nuevas generaciones están tratando de recuperar, esta riqueza, todos inspirados en Vico”

“Yo en realidad en este librito que ustedes están trabajando, hago el planteo y comentario arquitectónico, y el que hace el comentario histórico es Claudio Marcelo Piaggio, profesor de Matemática pero apasionado de la Historia. De ese libro “Espacios Públicos de Gualeguay”, solo editamos trescientos, es muy caro y con su venta pudimos editar el libro de los pintores de Gualeguay. Los libros que edite fueron donados uno a la biblioteca, allí deben estar… A principios de este año realicé otro libro que se llama “Calles con Historias”, son todas las calles que existían con nombre, hasta al momento que editamos el libro, con su historia y porque se llaman así, cual es el vinculo con Gualeguay… Otro libro que hice es “Gualeguay de Bolsillo” es la historia de Gualeguay, ya no hay mas tampoco, pero en un blog hay un resumen que hice y mi hija subió algunas fotos, este libro está basado más que nada en Vico…”

“Modestamente yo encontré un vacío en la historia de Gualeguay, ya que no soy de acá, cuando llegué a mí me asombraba toda la historia que había, con solo ver los edificios… y cuando salió el libro de Vico leer la historia me encantó. Yo trate de meter lo que sabía y de lo que yo tenía conocimiento, para aportar algo, para que se fueran despabilando que acá hay una cosa valiosa que pocas ciudades en la Argentina lo tienen y realmente vale la pena conocerlas…”

…. le pedimos que si nos podía hacer un breve relato acerca de su

vida.

“Yo nací en Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires, entre Necochea y Bahía Blanca. Me vine a Gualeguay porque me casé con un Gualeyo, luego me divorcio pero me quedé. Mi profesión es arquitecta. En realidad lo que yo quería estudiar era pintura, pero en mi casa me dijeron que eso no servía para nada, ya que ellos tenían un espíritu de comercio, la segunda opción que tenia era la carrera de arquitectura, y terminé optando por ella… esta carrera es maravillosa, por lo menos en la época que yo estudie te daba una preparación general, desde lo humanístico hasta lo científico, es una carrera muy linda para estudiarla, otra cosa es para ejercerla, donde tenés que andar luchando con los precios, albañiles, proveedores, con gente que te encarga cosas absurdas a veces, es distinto, pero estudiarlo y darte cuenta todo lo que sabes cuando terminas es una maravilla… Yo ejercí muy poco, trabaje más que nada de profesora de plástica en la Escuela Normal más de 35 años y en la Escuela Técnica N° 2. También estudié maestra para la enseñanza primaria en la Escuela Normal, fui de la camada que se recibió primera, estudié porque siempre notaba que me faltaba la parte pedagógica…”

…Le comentamos que nos gustaría agregarle al trabajo algún plano y si en la municipalidad podían llegar a haber alguno…

“El plano que está en el libro lo tuve que hacer yo misma, porque no pude conseguir que me dieran nada en la Parroquia, ni en la Municipalidad, así que yo me fui con una cinta métrica y medí algunas cosas, evalué y lo hice para el libro, con la intención de que la gente pudiera tener algo que le explique más o menos como es la parroquia, el modo en que explique la arquitectura fue destinado para

toda la gente en general, sin que sea con términos universitarios. Más que nada mi explicación apunto a que puedan interpretar como vivía le gente de esa época, que cosas pensaban, que explicación de la vida tenían…”

…respecto a las pinturas del interior de la Parroquia, Usted ¿tiene alguna información?

“En los primeros años del siglo XX fueron hechas. Mi suegro cuando era joven iba seguido a San Luis, el cura de acá lo encomendó a que hablara con un hombre en Mercedes que estaba pintando la iglesia de allí. Había pintado las mismas cosas, muy parecidas; así se contactaron y el hombre después vino, pero luego con la humedad y goteras, se fueron echando a perder, pero con el tiempo los fueron retocando. Las de San Luis están un poco mejor porque allí es más seco y ayuda a la conservación…”

tenemos una duda acerca del estilo de la Iglesia, no sabemos precisamente si es gótico o Neo románico, nos podría explicar ¿cuál es?

“En general la gente dice que gótico es toda la Edad Media pero para los que somos arquitectos la Edad Media tiene muchas partes, sobre todo dos partes muy distintas, la Alta y Baja. En las primeras épocas Paleocristiano o Neocristiano, se presentaban estilos que coincide con la decadencia del Imperio Romano, entonces los edificios romanos estaban abandonados, los que recién se incorporaron a esta religión, estaban eufóricos con el cristianismo, esta religión proclamaba puras cosas buenas. El Imperio Romano se agota cuando se había expandido tanto que no podía mantener el orden en todos lados, entonces todo

romano que era más o menos útil tenía que ir a algún lado y la cultura de las escuelas dejaron de funcionar , como quien dice, así se fue perdieron la tradición de la construcción y ya no saben cómo construir como los verdaderos romanos, que hacían una cúpula de 20, 30 o 40 metros, ellos tratan de continuar con la tradicional arquitectura pero se fue perdiendo… existen crónicas que cuentan de pueblos de Italia, que hacen capillas y que al poco tiempo se les viene abajo el techo con toda la gente adentro, era una historia trágica donde se había perdido el conocimiento de construir. Después de esas experiencias empiezan a aprender, como quien dice, y se empiezan a dar cuenta, esta etapa es la que los arquitectos llamamos Románica…”

“El verdadero estilo Gótico se caracteriza por arcos de medio punto, lo que paso es que acá había un sacerdote el padre Kemerer, y que a todos les decía que la Parroquia tenía un estilo gótico, y de ahí viene el conocimiento vulgar que todos tenemos…Entonces esto es imitando al estilo Románico derivado del romano, pero no a el estilo precisamente tradicional, sino al que hacia arquitos chiquitos, techitos a dos agua de madera, hasta ahí les daba. Para ser gótico tendría que tener otra altura, columnas mas finitas, otro volumen, verdaderamente gótica es la Basílica de Lujan, esta tiene un estilo Neogótico. Se los llama Neo, nuevos, porque durante el siglo XIX y principios del XX se usaba hacer imitaciones de contracciones y estilos antiguos, Neogótico, Neoclásico, Neo románico. Por eso yo digo que es Neo románico, porque tiene típicamente ese estilo.”

“Se dice que el gótico se invento en el año 1167 más o menos, cuando las iglesias les quedaban un poco chicas y oscuras, porque no habrían grandes ventanales, porque no tenían ese conocimiento, entonces fueron inventando las formas a través de los siglos, van aprendiendo. Comienzan haciendo la nave principal más alta de las naves laterales, hacen agujeros más grandes, hasta que un señor en las afueras de parís hace un contrafuerte y un pilar ancho para

sostener la pared tan débil y el techo, mandando todo el peso para fuera, hay se dice que se invento el Gótico, a partir de ahí empiezan a volar, haciendo más grande, mandando todo el peso del techo para afuera y hacer interiores prácticamente de vidrio, vitrales, con variados colores”

2. Planta de la Iglesia San Antonio.

y hacer interiores prácticamente de vidrio, vitrales, con variados colores” 2. Planta de la Iglesia San

39

3. Comparación entre estilo Románico y Gótico

Diferencias

ROMÁNICO

GÓTICO

Tiene forma de arco de medio punto.

Las

portadas

Tiene forma de arco de medio punto. Las portadas Tiene un arco encima de la portada

Tiene un arco encima de la portada con forma de arco ojival.

Tiene forma de arco de medio punto. Las portadas Tiene un arco encima de la portada

La altura

Son más pequeñas.

portadas Tiene un arco encima de la portada con forma de arco ojival. La altura Son

Son más grandes.

portadas Tiene un arco encima de la portada con forma de arco ojival. La altura Son
 

Tienen poca luz interior con

Son más lucidas, con

aspecto sólido y compacto,

ventanas de imágenes de

tienen menos ventanas.

colores llamadas

Luz y

Luz y vidrieras o vitrales.

vidrieras o vitrales.

ventanas

ventanas
 

Bóvedas de cañón, de forma semicircular que sirve para cubrir el espacio comprendido entre dos muros, y los de arista, son cruces de dos bóvedas de cañón.

Bóveda de crucería,

formada por dos arcos

llamados nervios que se

cruzan en diagonal y se

 

apoyan sobre columnas y

Bóvedas

Bóvedas pilares.

pilares.

formada por dos arcos llamados nervios que se cruzan en diagonal y se   apoyan sobre

Arcos de medio punto, cuya curvatura es igual a media circunferencia

medio punto, cuya curvatura es igual a media circunferencia Arcos arbotante, tiene forma de arco, y

Arcos arbotante, tiene forma de arco, y el arco

ojival, tiene forma de punta de flecha.

Arcos

igual a media circunferencia Arcos arbotante, tiene forma de arco, y el arco ojival, tiene forma

4. Mapa de la época.

4. Mapa de la época. Imagen extraída de http://laboticadeldiablo.blogspot.com.ar 43

5. Pinturas que representa la población colonial de la región

.

5. Pinturas que representa la población colonial de la región . 44
5. Pinturas que representa la población colonial de la región . 44
Autor anónimo. Imagen extraída de http://laboticadeldiablo.blogspot.com.ar " Tres Jinetes y una Vaca".
Autor anónimo. Imagen extraída de http://laboticadeldiablo.blogspot.com.ar " Tres Jinetes y una Vaca".

Autor anónimo. Imagen extraída de http://laboticadeldiablo.blogspot.com.ar

extraída de http://laboticadeldiablo.blogspot.com.ar " Tres Jinetes y una Vaca". Secundino Salinas. Siglo

"Tres Jinetes y una Vaca". Secundino Salinas. Siglo XIX.

6. Postales y fotos antiguas

6. Postales y fotos antiguas 46
6. Postales y fotos antiguas 46

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7. Fotos actuales 47

7. Fotos actuales

7. Fotos actuales 47
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8. Fotos interiores

8. Fotos interiores 50
8. Fotos interiores 50
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Bibliografía

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EL ARTE ROMÁNICO”, en Historia del Arte, disponible en http://www.clio.rediris.es