JULIO 2014 LA BARCA

1
REVISTA DE
CREACIÓN
DIGITAL LA
BARCA
Juan Enrique Soto
LITERATURA CINE FOTOGRAFÍA
Revista de Creación Digital La Barca
Editada por Juan Enrique Soto
LA BARCA
JULIO 2014 LA BARCA
2
Editorial
Cuesta entender cómo es que
suceden determinadas cosas en
nue s t r o mundo; no nos l a s
explicamos; no concebimos que
otros seres humanos sean capaces
de realizar determinadas acciones
con sus semejantes. Pensamos que
el ser humano no es así, no es tan
cruel ni malvado, ¿no?
Lo que real mente deberí amos
plantearnos no es el por qué de esos
actos sino que en el mismo momento
en que se lee este breve texto, en
cualquier parte del mundo, ahora
mismo, alguien sufre, alguien hace
sufrir, del mismo modo que alguien
goza y alguien hace gozar.
Somos todos eso y solo vemos lo
que quer emos ver o, qui zá,
benévolamente, lo que podemos ver.
Es nuestra grandeza y también
nuestra i nsi gni ficanci a. El ser
humano devora y es devorado. nada
cambiará eso… jamás.
Pero no hay que rendirse. El bien
existe, hay un bien para todos, al
margen de credos y morales. Solo
hay que decidirse a hacerlo, solo hay
que elegir.
Bring back our girls, a todas ellas.
¡Buena travesía!
El editor

PORTADA
Pies, por José Ángel Santamaría
LITERATURA
Poesía: Haiku, por JES
Libro del mes: Oblómov, de Iván A. Gonchárov
Novela: Un pueblo llamado Insidia, por JES
CINE
Libro-cine: El secreto de sus ojos, por Rafa
Montañés
4x4 Cine: 8 apellidos vascos
FOTOGRAFÍA
El momento decisivo: Cartier-Bresson: Pueden
volar, por JES
Fotografía del mes: Asomada, por JES
La Revista de Creación Digital La Barca es una
publicación de difusión mensual de carácter
gratuito editada por Juan Enrique Soto en formato
pdf.
El editor de esta publicación no comparte
ne c e s a r i a me nt e l a s opi ni one s de s us
colaboradores.
Cualquier sugerencia, crítica o propuesta de
colaboración será dirigida a la dirección de correo
electrónico jesoto@cop.es
Editada por Juan Enrique Soto en Griñón,Madrid.
ISSN: 2254-0539
JULIO 2014 LA BARCA
Poesía

Haiku, por JES



Chimenea vacía
Limpia de hollines.
Memoria de llamas.

3
JULIO 2014 LA BARCA
El momento decisivo
CARTIER-BRESSON

En homenaje a tan magnífico fotógrafo, cada mes una de sus fotos
dará lugar a una narración, en un juego cómplice de creación entre
la imagen y la palabra.


Pueden volar

P u e d e n v o l a r , s a l v a r l a
espeluznante altura del bordillo de
la acera, precipitarse, como águilas
cul ebreras, sobre l a cal zada
grasienta del barrio gris de las
afueras.
Pueden volar y, mientras, ignorar
los mendrugos negros de pan que
les reparten las manos de uñas con mugre, ajadas de tanto frotar el hollín de la mina.
Pueden volar y sentirse pájaros bajo las nubes, antes de que suene el silbato y
padre suelte su frustración entre esputos y maldiciones.
pueden volar, como cometas en blanco y negro, de camino a casa, después de
que todas sus miradas atravesaran los sucios ventanales al reclamo de la sirena que
anuncia derrumbe.
pueden volar, jugar con la inocencia gris que se alimenta del polvo de carbón en
la nariz y detrás de las orejas.
Pueden volar…
4
JULIO 2014 LA BARCA

Próximo mes:
5
JULIO 2014 LA BARCA
Libro-cine, por Rafa Montañés

El secreto de sus ojos, de Juan José Campanela
La pregunta de sus ojos, de Eduardo Sacheri

“Supongo que cuando no se pueden decir las cosas, las miradas se cargan de
palabras…”
Amor, pasión, nostalgia…todo eso y más destila
esta historia que tan buenos resultados les dio, en
forma de premios y asistencia de público. Un
funcionario de justicia, enamorado secretamente de
la juez de su juzgado, se dispone a jubilarse y para
matar el tiempo decide escribir una novela. En ella
relata un caso de asesinato y violación que pasó por
sus manos años atrás. Un caso en el que se implicó
en cuerpo y alma con consecuencias inesperadas.
Conocí, como la mayoría, primero la película, muy
bien interpretada por ese actor que nunca te
decepciona, Ricardo Darín y su pareja de baile
habitual, Soledad Villamil. No hay minuto en el cine
de esta pareja que no te deje satisfecho su trabajo.
Son dos todo-terrenos de este mundillo. Además,
su director, Campanella, les sabe sacar todo el jugo y rodearlos de grandes secundarios.
Eso hace que la mayor parte de su filmografía sea una apuesta segura , si quieres
disfrutar de buen cine un par de horas. “El hijo de la novia”, “El mismo amor, la
misma lluvia” (Esa es mi debilidad), “Luna de avellaneda”…en mi opinión, el cine más
fiable del otro lado del charco. Y esta que nos ocupa no podía ser menos. Aunque la
trama principal sea una violación y su posterior investigación por parte del
protagonista y el viudo damnificado, lo más impactante es la carga de romanticismo
que fluye en todo el metraje. La devoción del funcionario por ese amor platónico quién
sabe si correspondido algún día o no, o el amor frustrado, la vida rota de ese recién
casado que un día le notifican que su mujer ha sido asesinada…ahí este director se
mueve como pez en el agua. Una cinta imprescindible. Aun sabiendo que en las
primeras escenas la inmersión en ese acento argentino va a costar de digerir, acabas
enamorado de ese tono de voz tan peculiar.
6
JULIO 2014 LA BARCA
Mismo handicap en la novela (Llamémosle
problemilla). La obra está escrita con el más puro
argot argentino, pero enseguida le coges el ritmo y te
sumerge en la historia. Los dos entramados, en
pantalla o en papel, siguen el mismo camino, sin
desviarse prácticamente nada. No en vano, el autor
de la novela, Sacheri, es, a su vez, el guionista del
film. Pero hay un detalle en el libro que me ha
enganchado: su forma de narrarlo. Digamos que
nos separa el relato en dos partes: el pasado,
relatando como narrador en primera persona lo
ocurrido en el caso policial y el presente, como
narrador omnisciente, en tercera persona, el proceso
desde que empieza a escribir el libro hasta que lo
termina. El resultado es muy satisfactorio y nada
confuso, pese a que lo pueda parecer.
Me ha encantado su estilo narrativo, sin ser un escritor de los promiscuos. De hecho,
creo recordar que sólo lleva dos títulos en su historial. El resto son novelas cortas. Pero
tanto el libro como la película son un seguro de diversión para cualquier persona que
necesite pasar un buen rato. Acabo con una frase demoledora, que resume lo que
quiere contarnos el escritor:
“El tipo puede cambiar de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios…
pero hay una cosa que no puede cambiar…no puede cambiar de pasión”


7
JULIO 2014 LA BARCA
4x4 Cine

8 apellidos vascos
Soy un defensor de Emilio Martínez Lázaro. Sus
dos partes del musical “AL OTRO LADO DE LA
CAMA” así como la tragicomedia “LOS PEORES
AÑOS DE NUESTRA VIDA” me han hecho reir
a carcajadas y más de una vez. Se puede decir que
es un director original. Si a esto le sumamos que la
manera de enfocar humorísticamente el día a día
vasco de su co-guionista, Borja Cobeaga, me
parecía brillante en su programa de Euskal
telebista “VAYA SEMANITA” y que me
desternillo con los monólogos que han hecho
famoso a Dani Rovira, el actor principal de la peli,
debo decir que me puse delante de este film con
muy buenas vibraciones. Aun a sabiendas de que
no iba a ver un peliculón, pero la risa parecía
asegurada.
Pero no. La primera escena con una Clara Lago de
flamenca ya me frenó un poco. (Que alguien cercano le diga que se dedique a otra cosa,
por favor, la interpretación no es lo suyo) A medida que van pasando los minutos
notaba que iba perdiendo el interés por lo que veía y, lo que es peor, no me reí
prácticamente en ninguna escena. A lo sumo, alguna sonrisa con el acento vasco
imitado del protagonista, pero poco más. Plagada de chistes fáciles, topicazos que
recuerdan al cine de antaño, en el que los andaluces eran juerguistas, los catalanes
tacaños, los madrileños chulos etc, etc… la momentos como el de la manifestación con
unos seguidores radicales con coeficiente intelectual en cifras negativas…es como si
quisiéramos filmar un largometraje riéndonos de lo poco industrializados que están los
alemanes. Quizá sería gracioso pero poco real y muy difícil de digerir.
La película termina como empieza: con una escena con LOS DEL RIO indigna de un
director como este. Lo peor de todo el metraje.
En definitiva, tampoco creo que sea un bodrio casposo al estilo del cine Pajares-
Esteso, pero no ha conseguido lo esencial : que me ría. No quiero acabar la crítica sin
elogiar a ese Karra Elejalde, que una vez más está sembrado. Él solo sostiene media
obra. Pero no llega a justificar un aprobado
RAFA MONTAÑÉS 2/5

8
JULIO 2014 LA BARCA

"8 apellidos vascos" es una película plagada de tópicos, sí, pero desde el cariño, el
humor y la sencillez. Y quizás la sencillez sea una de las claves del éxito de la película.
No tiene mayor pretensión que la de entretener ni mayor expectativa que la de pasar un
buen rato. El guionista Borja Cobeaga lleva ya tiempo usando la misma fórmula en
"Vaya semanita" con un tema a priori delicado. Los actores se encuentran cómodos en
el papel y eso se nota, quizás a excepción de Clara Lago, pero tanto Karra Elejalde
como Dani Rovira sacan un buen partido de sus papeles. No es un peliculón con
mayúsculas, pero consigue, en gran parte del metraje, lo que busca y eso ya es mucho.
ESTHER CRESPO 3/5

9
JULIO 2014 LA BARCA

Vale, lo admito, no pasará a la historia como “la mejor película” ni siquiera como “la
mejor comedia”, pero “Ocho apellidos vascos” es una buena película que cumple con
los cometidos que toda buena película, y toda buena comedia, debe tener, que es
entretener y hacerte olvidar todo durante sus algo más de 90 minutos.
Vale que Rovira no es un gran actor, que hace su papel de monologuista, que quizás a
Clara Lago le falte un plus para ser creíble, pero los papeles de Machi y Elejalde, el cual
parece que no tenga ni que actuar, que haga de sí mismo, son impagables, destacando
también el papel, corto pero intenso de Aitor Mazo como sacerdote. Sus detractores la
acusan de ser un sinfín de esketchs enlazados de forma más o menos hábil, un
topicazo, sinfín de chistes manidos y resultones, pero el problema, una vez más, es el
de siempre. El otro día lo discutía con un familiar hablando de otra película española.
“Tres bodas de más” la cual no me gustó. Él me dijo que si hubiera sido una
americanada la gente hubiera ido a verla y la hubiera alabado como una gran comedia
americana. Con esta ocurre igual. Si en vez de “Ocho apellidos vascos” se hubiera
llamado “Ocho apellidos de Mississippi” y sus protagonistas hubieran sido Ben Affleck
y Jennifer Aniston, hubiera sido un peliculón. Prefiero esto mil veces a las zafiedades de
“Torrente”, por poner un ejemplo, a pesar de que las de Segura también cumplan su
cometido. Una vez más tendemos a criticar el cine de aquí, creemos que no merece la
pena ver una película española, y ya da igual, ya no ponemos la excusa de que solo
sabemos hablar de la guerra civil (una mentira burda y manida de sus detractores) ya
ponemos cualquier excusa para criticarla. He empezado diciendo que no pasará a la
historia como “la mejor película” y es cierto, pero si pasará a la historia por ser la más
taquillera en una época en la que la gente no movía pie para hacer nada, menos aún
para gastarse dinero en el cine, en una época en la que necesitábamos olvidar nuestros
problemas, en una época en la que necesitábamos risas, y eso, esta película lo da, y
aseguradas. Necesitábamos risas, y eso esta película lo da, y aseguradas. No en vano es
una sucesión de esketchs y chistes manidos que siempre nos hacen reír.
FERNANDO ABELLA 3/5
10
JULIO 2014 LA BARCA

Como monólogo sobre tópicos vascos estaría medio bien, si durase 10 minutos. Como
película no hay por dónde cogerla. Guión manido a más no poder, situaciones patéticas
y “archirrepetidas”... Por momentos tenía la impresión de estar viendo una película de
serie B (y no es coña). De manera especialmente negativa me ha impactado la banda
sonora. En no menos de 6 o 7 ocasiones tuve la sensación de estar escuchando la
música de lo más casposo de la época del destape. Y lo peor de todo, ya están
preparando la secuela…
JORGE MIGUEL LÓPEZ 1/5
11
JULIO 2014 LA BARCA
El libro del mes

Oblómov, de Iván A. Gonchárov

Ter mi né de l eer Obl ómov, de Iván A.
Goncharov.
Oblómov es el el nombre del protagonista de la
novela, un individuo tan indolente y perezoso
que apenas sale de su habitación, siendo su
di ván, en el que per manece sent ado
prácticamente todo el tiempo que no pasa
durmiendo en su cama, su ecosistema vital. De
hecho, hasta la página 150 del libro no se
levanta de él.
Cuando decidí emprender su lectura, ya tenía
alguna noción del personaje y me preguntaba
cómo se las habría apañado su autor,
Goncharov, para escribir un texto extenso
como este, de más de seiscientas páginas, para
narrar las peripecias inmóviles de un ser que
apenas alcanza a ponerse las zapatillas. Ciertamente fue curiosidad, además de el interés
personal que me suscita la literatura rusa del siglo XIX.
Lejos, sin embargo, de ser algo anodino, la lectura de la lasitud de Oblomov se
convierte en algo excitante pues, a pesar de su abulia, al personaje se le cojee rápido
cariño, ese cariño que lleva a las personas a enojarse con las malas decisiones (o la
ausencia de las mismas, como sería más preciso indicar) tomadas por aquel hacia el que
dirigimos nuestros afectos. Así, nos inquieta lo que le sucede a Oblomov, pues,
evidentemente, su pereza le acarrea serias consecuencias, y quisiéramos aferrarle por las
solapas y sacudir la abulia que le impide siquiera pensar en cómo solucionar sus
problemas.
Pronto asumimos que da igual lo que hagamos por él, Oblomov no cambiará y en su
decisión de dejarse llevar, de no actuar, de ser un individuo apático en su más puro
concepto, nos genera ternura, una ternura profunda, tanto que, a la imposibilidad de
12
JULIO 2014 LA BARCA
identificarnos con él, pasamos a hacerlo con aquellos que, desinteresadamente, porque
le aman sin reservas, se ocupan de él para que, en su inacción, sea lo menos desdichado
posible.
Lo consigue Goncharov. Nos engancha aunque su protagonista sea aquel que no hace
nada, aquel cuyo único convencimiento vital es precisamente no hacer nada, aunque el
mundo se le caiga encima. Tanto es así que en la sociedad rusa el término Oblómov se
emplea para referirse a los individuos que muestran esa actitud indolente,
convirtiéndose así Oblómov en más que un personaje, una tipología humana que
transciende la obra que le dio origen. Sin duda, esto es algo que a cualquier escritor
llenaría de orgullo.
Los personajes "amables" y virtuosos lo son en grado extremo, mientras que los necios
alcanzan las más altas cimas de la necedad, en un repertorio humano digno de la
dialéctica de la literatura rusa de la época, donde la descripción de la sociedad deviene
tan importante como las tramas narradas.
Oblómov puede ser entendida a su vez como una sátira de la nobleza rusa entonces
imperante y que entonces empezó a ser cuestionada y a entrar en profundas crisis desde
mediados del siglo XIX. Fue la segunda novela de Goncharov y le consagró como un
clásico en su país, aunque no alcanzó la
universalidad de otros como Dostoievski o
Tolstoy, por mencionar un par de ellos.
En Rusia, Oblómov fue lleva al cine, en 1981,
película que fue dirigida por Nikita Mijailov,
además de haber sido llevada a la pequeña
pantalla por diversas producciones europeas.
Leer la novela ha resultado una delicia, una
sensible pero inteligente aventura de leer de un
texto que no solo no ha envejecido sino que
soporta el paso del tiempo como los buenos
vinos.
El libro es una magnífica edición de la editorial Alba, en su colección Clásica, con la
excelente traducción de Lydia Kúper de Velasco.
Pero claro, todo esto no es sino una opinión, mi opinión.
He leído la tercera edición de Alba, de 2007, de 644 páginas.
13
JULIO 2014 LA BARCA
Novela

Un pueblo llamado Insidia (y XIV)

El jefe de policía reaccionó de inmediato y agarró del brazo al alcalde para arrastrarle
hasta el coche. Arrancó y se lanzaron a toda velocidad hacia la comisaría. Gracias al
vehículo patrulla llegarían los primeros y ganarían aunque sólo fueran unos minutos y
alguna oportunidad tendrían de aguantar a la masa descontrolada o, por lo menos, de
armarse y defenderse con mayores posibilidades. Pero se equivocó. De nada sirvió que
atrancaran la puerta principal y que cerraran los demás accesos. Beatriz seguía inmóvil
acurrucada en el sofá de su despacho, bajo una manta, con los ojos abiertos pero sin
expresión, sin brillo. Llovieron piedras que rompieron todas las ventanas. La fachada
fue destrozada por la locura de la multitud que acabó derribando puertas con arietes
improvisados. Aguilar llegó a empuñar una escopeta y cargarla en un desesperado
intento de que el metálico y poderoso chasquido del arma les intimidase. No tuvo
opción ni de disparar al techo. Se le echaron encima como locos y fue víctima de un
feroz linchamiento. Néstor gritaba horrorizado. Un golpe en la cabeza le dejó
inconsciente, le agarraron entre varios y le arrojaron a la calle a través de una de las
ventanas destrozadas. Otros ya se abalanzaban sobre la chica que se dejaba llevar como
un pelele.
-¡Sacrificio! ¡Sacrificio!
En pocos minutos el silencio en la destrozada comisaría fue total. El viento aventaba
los papeles que volaban como pájaros que huyen. Néstor se removía tirado en la calle,
dolorido. Cerca caían rayos como lluvia de luces. Algunos de los rayos reventaban casas
y árboles. Se desataron varios incendios que crecieron poco a poco favorecidos por el
viento. Alzó la cabeza entre gemidos. Tenía nublada la vista. Se incorporó muy
despacio. Sin duda, debía tener rotas algunas costillas. Un nuevo rayo cayó sobre la
comisaría y provocó otro incendio. Entró renqueando en busca de Aguilar. Lo
encontró en el suelo, junto a su escopeta. Le manaba sangre de la cabeza, la misma
sangre que manchaba la culata del arma. Le examinó de cerca. Aún estaba vivo pero le
habían hundido el cráneo. El incendio en el edificio se propagaba con rapidez. Como
pudo, entre horribles dolores, arrastró a su compañero inconsciente hacia la calle
tirando de sus brazos hasta que lo sacó de la comisaría. Se tendió exhausto a su lado en
mitad de la calle. Las llamas consumían una a una todas las habitaciones del edificio y se
asomaban por las ventanas destrozadas como si quisieran dejar patente su poder
14
JULIO 2014 LA BARCA
anunciándolo al viento. La munición explotaba. Una columna de humo intensa se
elevaba hacia el cielo naranja y se mezclaba con otras columnas que se hermanaban en
abrazos negros. En una de las habitaciones se consumía el teletipo y en una hoja de
papel, que había escupido hacia unas horas sin que nadie la leyera, se anunciaba la
llegada de un tornado de máxima categoría destructiva acompañado de tormenta
eléctrica y recomendaba la adopción de medidas urgentes para alertar a la población y
protegerla, hasta que el papel se desintegró en cenizas.


Beatriz fue llevada brazos en alto como un saco de peso muerto. También, cuando se
les caía a los porteadores, fue arrastrada por los suelos hasta que la muchacha perdió el
conocimiento por los golpes. La izaron entre todos de piedra en piedra por la colina.
Arriba, en la Roca, los religiosos esperaban confiados la llegada de la víctima. No
apreciaban las columnas de humo que se levantaban desde el pueblo ni las llamas
visibles desde allí.
Pasaron con la chica junto al poeta, empujado por los que deseaban agarrarla y ayudar a
que llegase arriba cuanto antes. León, desesperado, consiguió sujetarla y atraerla hacia sí
en un abrazo que los demás de momento no entendieron protector. El poeta lloraba
con desconsuelo.
-¡Soltadla! ¡Monstruos! ¡Animales! ¡Soltadla!
Jordán estaba a su lado.
-¡Calla insensato! ¡Te van a matar a ti también! –Le farfullaba -¡Nos vana a matar a
todos por tu culpa!
15
JULIO 2014 LA BARCA
Pero la gente tiraba de la chica y se la arrebataron.
-¡No! ¡No! –Gemía León acurrucado en el suelo.
Su viejo libro de Aristóteles se le cayó al suelo y fue pisoteado por los hombres y
mujeres bestializados que ascendían con la chica a cuestas. Santos Cruz permanecía
junto al poeta. Jordán también. El cartero miraba el libro en el suelo con la frente
arrugada en una duda. El maestro miraba al poeta. Santos Cruz recogió el libro, sacudió
el polvo de las hojas y miró de nuevo al poeta. El cartero y el maestro se miraron.
-¡Aquí hay otro! –Gritó entonces Santos Cruz con todas sus fuerzas- ¡Aquí hay otro!
¡Tiene libros prohibidos! ¡Aquí hay otro!
Y fue tal su esfuerzo que pronto encontró quien le escuchase entre los truenos
incesantes y los alocados vecinos que barruntaban alrededor. Señaló al poeta que yacía
llorando en el suelo y mostró el libro como la prueba irrefutable de su traición. Las
manos cayeron sobre León. Tiraron de sus ropas y de su pelo blanco. El poeta gritó de
dolor. Fue levantado y el anciano de pie consiguió ver a su compañero Jordán. Elevó
hacia él una mano suplicante.
-¡Ayúdame! –consiguió susurrar en un ahogo.
Santos Cruz miraba fijamente a los ojos de Jordán. El rostro del maestro era el vivo
rostro del pánico más demencial. Los ojos de ambos se encontraron. Arqueó una ceja
el cartero, intrigado. La multitud arrastraba a León aún con su mano extendida hacia el
maestro, que podía leer en sus labios, aunque no oír, la súplica de ayuda. Caían rayos y
truenos sin cesar. El cartero y el maestro no dejaban de mirarse fijamente hasta que
Jordán abrió la boca y gritó: “¡Sacrificio!” y corrió detrás de los otros que escupían y
golpeaban al anciano poeta.
16
JULIO 2014 LA BARCA


Por el sur llegaba el tornado con su descomunal fuerza desatada. Estaba ya muy cerca,
pero nadie reparaba en él. Arrasaba cuanto encontraba a su paso como el labriego que
arranca las malas hierbas de sus campos sembrados con la guadaña. Su largo brazo
giratorio aspiraba y engullía para escupir por los aires su destrucción regurgitada.


Renqueando el alcalde había conseguido acercarse hasta los pies de la colina de la Roca.
Arrastraba una pierna y se sujetaba el pecho con los brazos.
-¡Dejad a la chica! ¡Dejad a la chica! –Trataba de gritar, pero su voz se ahogaba entre
toses sangrientas- ¡Yo mandé la carta! ¡Yo la mandé! ¡Ella no sabía nada! ¡Ella no sabía
nada!
Veía como Beatriz era izada a la Roca de los Sacrificios y un poco más abajo creyó
reconocer León, al que también elevaban como si fuesen un muñeco.
-¡Yo mandé la carta! ¡Yo mandé la carta! –Gemía Néstor entre llantos que nadie
escuchaba, de rodillas, sujetándose a sí mismo- ¡Yo mandé la carta! ¡Yo mandé la carta!


La muchedumbre gritaba enfervorizada al ver a las dos víctimas en la Roca de los
Sacrificios. Los religiosos mantenían sus manos elevadas sobre los que vitoreaban e
insultaban a los que consideran demonios. El chamán agarró a la chica y ató sus
muñecas y sus tobillos a las estacas clavadas en las esquinas de la piedra preparada para
las ofrendas. Arrancó sus ropas y se deleitó con la desnudez inerte de la chica. Se
erizaron sus cabellos y su miembro. Sus ojos brillaban de lascivia. El viento movía sus
plumas igual que las ropas de ceremonia del sacerdote, que contemplaba hipnotizado
los actos del hechicero como el que ve trabajar a un alfarero en su rueda. No cesaban
de caer rayos y truenos. Muchos de los asistentes se arrodillaron. La madre de la chica
fue una de ellas. Otros muchos no dejaban de soltar alaridos de impaciencia. El padre
de Beatriz era uno de ellos. Iván Carnicer, acabados los preparativos, se asomó a la
Roca.
17
JULIO 2014 LA BARCA
-¡Escuchad a los dioses! ¡Escuchad a vuestro Dios! ¡Están impacientes! ¡Escuchad sus
voces! ¡Es grato para ellos el ofrecimiento! –exclamó y guardó un instante de silencio
para que repararan todos en la sucesión de truenos y rayos -. ¡Nada podrá impedir ya
que Insidia goce del placer de la libertad! ¡Los dioses nos serán propicios durante eras y
vuestros hijos y los hijos de vuestros hijos gozarán de los frutos que sembráis en este
día memorable! ¡Recordad como nos prohibieron realizar sacrificios y como eso fue
motivo de disgusto para nuestros dioses! ¡Hoy nos reencontramos con ellos! ¡Aleluya!
¡Aleluya!
-¡Aleluya! ¡Aleluya! –voceaba la multitud.
-¡Escuchadnos, oh dioses omnipotentes! –Suplicó mientras elevaba las manos al cielo
encendido- ¡Este sacrificio os ofrecemos con humildad! ¡Atended nuestras súplicas!
¡Recoged nuestras ofrendas! ¡Oh dioses! ¡Escuchad a vuestros hijos!
Extrajo de su cinto el puñal ceremonial de metal negro y empuñadura de hueso de
lobo. Lo mostró a todos. Y todos enmudecieron ante el filo sagrado.

18
JULIO 2014 LA BARCA
La fotografía del mes

Asomada





19
JULIO 2014 LA BARCA

20
La Barca
© Juan Enrique Soto
Sugerencias y suscripciones en:
jesoto@cop.es
Juan Enrique Soto, nació en un pequeño pueblo cerca
de Frankfurt, Alemania, pero se crió en el popular barrio de
Vallecas, Madrid. Ha publicado la novela El silencio
entre las palabras con la Editorial Baile del Sol y La
Barca Voladora con Creápolis Impulsa.

Entre sus galardones literarios se destacan: ganador del
Primer Certamen de Relatos Himilce, finalista en el Tercer
Certamen Internacional de Novela Territorio de la Mancha
2005, ganador del I Concurso de Relatos de Terror
Aullidos.com y del Primer Premio de Poesía Nuestra
Señora de la Almudena, Valladolid. Ha sido finalista o
recibido mención en los certámenes V Hontanar de
Narrativa Breve, XVIII Concurso Literario de Albacete,
Primer Concurso Internacional de Cuente Breve del Taller
05 y Primer Certamen Literario Francisco Vega Baena.
Algunas de sus obras pueden encontrarse en diferentes
portales de la web.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful