por Martín Arceo S.

por Martín Arceo S.
Índice de contenido
Bef, cómics dibujados con palabras...........................................................................................3
Carlo Barberi, superhéroes hechos en Monterrey......................................................................7
Bazaldúa, el último historietista industrial.................................................................................11
Raúl Valdés, ilustrador de mutantes.........................................................................................15
Sixto Valencia, el papá de Memín.............................................................................................17
Cecilia Pego, creadora de sueños y pesadillas........................................................................21
Luis Sergio Tapia, hiperviolencia en cómics.............................................................................26
Marangón, cómics en las estrellas............................................................................................30
Augusto Mora, chacoteando con La Muerte.............................................................................34
Campillo, niño terrible del cómic regio......................................................................................38
Manara, emperador del cómic erótico......................................................................................44
Vélez, el Homero Simpson que fue y será...............................................................................49
Momo, bebés y gatitas viajeras................................................................................................53
Alfonso Ruiz, picar piedra en Querétaro...................................................................................58
Los hermanos Caballero, artistas y cómplices.........................................................................63
Clement, navegante en mares de tinta.....................................................................................68
Las 13 muertes de Buba........................................................................................................... 75
Stan Lee en México.................................................................................................................. 79
Ahumada, poeta de la tinta.......................................................................................................83
Rockstars del cómic en La Mole...............................................................................................89
Los cómics de los comiqueros..................................................................................................92
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Bef, cómics dibujados con palabras
Bernardo Fernández, Bef (ciudad de México, 1972), es
indefinible con una sola palabra. Escribe y dibuja cómics,
es diseñador gráfico por la Universidad Iberoamericana,
donde da clases de ilustración digital. Fue director de la
revista Complot de 1997 a 1999, y ganó por su trabajo el
Premio Nacional de Periodismo en el área de diseño
editorial. Ha obtenido galardones internacionales por sus
relatos, sobre todo los policíacos. Y su labor como
novelista es bien conocida; su más reciente opus, Cuello
Blanco, acaba de salir a la venta bajo el sello Grijalbo.
“Cuello Blanco es la segunda novela de una serie que
arrancó con una precuela en Tiempo de alacranes y tuvo
su primera entrega en Hielo Negro. Se pueden leer
independientemente, como en todas las series policíacas, teniendo como modelo las de
Sherlock Holmes y las de la Comisaría 87 de Ed McBain”, dijo en entrevista electrónica.
Sus narraciones “tienen
mucho de ciencia ficción y
mucho, mucho, del mundo
de los cómics. No sólo
porque aprendí a contar
historias leyendo a Alan
Moore y Frank Miller
(autores seminales de la
década de 1980, el primero
por Watchmen, entre otras,
el segundo por sus series
de Batman y Daredevil),
sino porque en esta novela
en concreto, Cuello Blanco,
la detective Mijangos tiene
que resolver el asesinato de
cuarto cerrado de un
dibujante de cómics que aparece muerto en un cuarto cerrado. Ello me da pretexto
para hablar del mundo del cómic y los dibujantes. Es curioso porque hay pocos
retratos literarios de los comiqueros en México. Yo sólo recuerdo una novela de
Gerardo de la Torre, Morderán el polvo. Él fue guionista de historietas.“
“En Cuello Blanco, Lizzy Zubiaga, mi reina de las drogas sintéticas que ya había
aparecido desde la novela anterior, decide poner un banco global para criminales que
quieran blanquear dinero. Por su lado, Andrea Mijangos, ex mujer policía convertida
en detective privada, está dispuesta a echarle el guante. Incluso a costa de aliarse
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con la DEA (siglas de la Agencia Antidrogas estadunidense) en una operación de
infiltrada.“De hecho, la novela anterior ganó el premio Grijalbo en 2011 y el jurado, sin
saber que yo era el autor, destacó su ritmo de novela gráfica. Me sentí muy orgulloso.
Son cómics dibujados con palabras.”
Como historietista, Bef sale de una camada que incluye entre otros a Sebastian
Bachan Carillo (creador de El Bulbo y Vinny el perro de La Balbuena,
http://balazo.net/; ilustrador de Power nap a partir de guiones de Maritza Campos,
http://www.powernapcomic.com), así como a Edgar Clement (autor de Operación
Bolívar, http://edgarclement.blogspot.mx/2010/02/mis-comics.html, y de “Los perros
salvajes” (http://www.interzone.produccionesbalazo.com/), surgida profesionalmente
durante los estertores de la gran era de la historieta industrial mexicana, a principios
de la década de 1990, que no obstante “parecía que había una generación
inexistente.“Todos los grandes maestros eran de la generación de mi abuelos y luego
había una camada de jóvenes un poco mayores que yo, pero no había gente como de
la edad de mis papás. Había un hueco histórico ahí muy extraño. De modo que mi
generación fue huérfana, sin vínculos con la anterior sencillamente porque ¡no
existía!”, dijo Bef.Eso llevó a Fernández a quedarse “en la escena contracultural de
principios de los años 90. Había mucha mayor libertad de maniobra que dentro de los
engranajes de la máquina. No me arrepiento”. Entonces fundó el colectivo Molotov –
anterior y sin relación con la agrupación musical—, al lado de Bachan, Alfonso
Escudero y Luis Javier García en una aventura fanzinera con ventas de mano en
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mano, que incluyó a las revistas Tripodología felina y Hemofilia.“Trabajé varios años al
lado de Bachan en el estudio de Alfonso Acosta, nieto del maestro Antonio Gutiérrez”,
ilustrador de Lágrimas y risas, a quien Bef llamó “hombre talentosísimo y generoso,
de una sencillez casi monástica. Y un dibujante soberbio. Lamento que siempre haya
tenido que dibujar los guiones de Yolanda Vargas Dulché, melodramas menores que
nunca estuvieron a la altura gráfica de su dibujante.“
Germán Butze es un autor tan complejo como sus contemporáneos Osamu Tezuka
(llamado en Japón El dios del manga, creador de
Astroboy y Kimba el león blanco, entre muchos otros
clásicos) o Hergé (Tintin), cuya obra (Los
supersabios) tristemente ha caído en el olvido.
Respeto a mis mayores porque lo mío no es de
generación espontánea. Paco Ignacio Taibo II dice
que hay que rendir homenaje a los que estuvieron
antes que tú y echar la mano a los que vienen atrás y
yo lo suscribo. Mis otros dos héroes, dicho sea de
paso, son Abel Quezada e Yves Chaland, dibujante
belga muerto prematuramente”.
De la historieta pasó a la prosa, carrera de narrador
“que le debe a todos mis colegas dibujantes que se
tardaban tanto en dibujar mis guiones que me
desesperé y comencé a dibujar historietas con
palabras. He sido muy afortunado, hoy tengo más de
20 libros publicados entre novelas, libros infantiles,
novelas gráficas y hasta un libro de humor gráfico
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para calmar mis ansias de monero”.
Hoy en una nueva etapa de la historieta mexicana, “el tipo de cómic que yo hago se
mudó a las librerías con el formato del álbum y la novela gráfica. Estamos ganando
para las historietas la respetabilidad de los libros. Y en los formatos digitales, el cómic
mexicano de autor está llegando a públicos que antes era imposible. Y si bien no son
productos masivos como sus abuelos de los puestos de periódicos, la calidad y sobre
todo la libertad creativa que da el discurso autoral era sueños inalcanzables para la
generación anterior”.Bef espera que el cómic nacional “sea una opción literaria más –
y enfatizo literaria en el mejor sentido—. Antes mi sueño era que las librerías tuvieran
secciones de novela gráfica. Ya las hay, como en España y Argentina. Ahora deseo
que se le eleve a la categoría cultural que tienen en esas dos naciones hermanas. La
red es un gran instrumento de difusión para el material e idealmente las series que
triunfen en la web deberían imprimirse”.
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Carlo Barberi, superhéroes hechos
en Monterrey
Para Barberi “el mundo de los cómics es
muy divertido, es muy gratificante”.
México, DF. Carlo Barberi (1972),
dibujante de las series Deadpool, Scarlet
Spider y Ultimate X-Men, para la editorial
estadunidense Marvel, así como de
Impulse, Justice League Unlimited y
Batman: The Brave and The Bold en DC,
entre muchas otras historietas, tiene una
fórmula única para el éxito: “trabajo,
trabajo y trabajo”.
Miembro de la ola de profesionales del
cómic surgida en Nuevo León a
principios de la década de 1990 –junto
con el guionista y cineasta Carlos García
Campillo, el escritor Salvador El Mudo
Vázquez, así como el dibujante y colorista Edgar El Pato Delgado, entre otros—,
Barberi estudió Artes Visuales en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
“Yo conocí a Edgar Delgado porque un amigo mutuo, Oscar Carreño, me dijo que
necesitaba gente para su estudio. No, pus vamos y lo vi en la tienda de cómics que
tenía Carlos García Campillo por el Tec (el Instituto Tecnológico y de Estudios
Speriores de Monterrey). Platiqué con El Pato, y me podía ir caminando de mi casa.
“Empecé ahí”, narró en entrevista.
Junto con Delgado, actual colorista en Marvel y autor de la serie Ultrapato, colaboró
en el grupo de superhéroes Valiants, y posteriormente en la serie de vampiros Lugo,
“con Campillo y El Mudo Vázquez”.
Eran mediados de la década de 1990. Barberi obtuvo empleo en una agencia de
publicidad “y me empezó a ir muy bien”. Pero la inquietud de hacer historieta seguía
insaciable.
En la convención de cómics de San Diego de 1999 “le enseñé mis pruebas a Arthur
Adams, y éste le llamó a Mike Richardson, el dueño de (la editorial) Dark Horse”, con
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la cual publicó “un personaje que se llama Saint
Slayer, hice dos historias de 10 páginas cada una, y
otras dos más de un personaje que se llama Burglar
Girl, que era en la escuela donde enseñaban a
robar”.
Reconoció que “para entonces yo tenía una
influencia gigantesca de Humberto Ramos
(mexiquense ilustrador de El Hombre Araña,
destacado por su estilo de influencia japonesa, con
grandes ojos y cuerpos estilizados). Cuando yo
comprendí que eso estaba bien mal de a madre es
cuando empieza a despegar mi carrera. Me doy
cuenta que tenía que hallar un estilo propio”.
Luego de un breve regreso al diseño comercial,
ganó un concurso de ilustración en la revista Wizard.
Hizo páginas de prueba y las llevó a DC Comics,
donde durante 2001 dialogó con el editor Eddie
Berganza,
quien “me mandó el guión y papel para
hacer JLA Junior. Hice la página como diez
veces. Me aventé ese cómic con todas las
ganas, con todo lo que sabía, y entonces
Eddie me dice ‘ya te tengo otra cosa’.
“Y me dio una fecha de entrega, me
confundí y lo entregué como dos semanas
antes, algo de JLA y JSA (los grupos de
superhéroes Liga de la Justicia de América y
Sociedad de la Justicia de América). Eddie
me dijo ‘pérame tantito y te busco algo’. Te
voy a dar Adventures of Superman. Y yo dije
órale, me va a pasar algo de la serie
animada. ‘Bueh, es trabajo’, dije. Pero
resultó que era de la serie normal y dije ‘no
chingues, ya soy dibujante de Supermán”.
Estos trabajos lo llevaron a ser por vez
primera dibujante oficial de una serie,
Impulse, las aventuras de un adolescente
superveloz. Recordó que cuando recibió la
invitación del editor Joel Cavalieri por
teléfono “le dije ‘sí, me lo aviento…’ Nomás
colgué y me puse a correr por toda la casa, trepándome a los muebles”.
Luego de laborar dos años en Impulse, y de realizar “una miniserie de Batman que
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salió hace como dos años, Batman: Orphans (realizada junto con el chilango Juan
Vlasco)”, recibió una llamada de Marvel, donde “querían que hiciera New Mutants”.
Señaló que “mis inicios (en Marvel) fueron
unos problemones enfermos. Me daban muy
poco tiempo de entrega. El primer número lo
hice en cinco semanas, le eché muchas
ganas. El segundo me bajan el tiempo a
cuatro semanas. El siguiente me lo bajan a
tres y lo hice en cuatro”.
Ante la presión, dejó Marvel “y empecé a
joder en DC. Pero dejaron de hacer estilo
como de caricatura. Como buen mexicano
intenté otros estilos. Tom Palmer Junior era
asistente de Eddie, y me dijo tengo algo para
ti, pero no sé si te guste. Es el Justice
League Unlimited, el de las caricaturas. Le
dije ‘ya no le hables a nadie, la chamba es
mía’. Tuve que chutarme todas las
caricaturas. Lo dibujé, lo entinté, y la primera
página la tuve que hacer dos veces, pero a
partir de ahí no me hicieron ninguna
corrección. Ese cómic de entrada me salvó,
porque no tenía yo nada de dinero”.
Pero esa labor no lo satisfacía. “Le dije a mi esposa ‘cada página que hago me
muero más por dentro, pero pago las cuentas’. Sacaron las figuritas (de la Liga de la
Justicia, inspirada en la serie de dibujos animados) y con cada una regalaban el
cómic. Yo estaba bien jodido y me cayeron unas regalías bien grandotototas”.
Luego de un breve regreso a Marvel, volvió a Justice League “y que se me enferma
mi esposa, estuve cuatro días en el hospital, entrego el trabajo como tres días tarde y
el 23 de diciembre recibo un mail en el que me dijeron ‘por cierto, estás despedido’.
“Terminé de leer y le hablé (al editor Michael Wright) ‘¿cómo demonios me estás
despidiendo en Navidad? No chingues, ¿cuál es el problema?’ Él levantando la voz, y
yo levantando la voz, ‘no mames yo tuve a mi esposa cuatro días en el hospital. Te
pude haber dado una explicación en el momento’. (Wright replicó) ‘Bueno, aquí está tu
guión, y yo ya no sé si te voy a dar más’. Lo mandé y dije ‘ahí está tu pinche cómic’”.
A continuación, Barberi hizo la serie Gen13 para Wildstorm, subsidiaria de DC, y de
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nuevo con ésta hizo el equipo de superhéroes Outsiders. También con DC “hice
Flash, Blue Bettle y Batman Brave and Bold”.
Inquieto, “le mandé pruebas a (el editor de Marvel) Axel
Alonso y me dieron los números 4 y 5 de la serie
Deadpool. Empecé como relleno, pero Axel me dijo ‘nos
gusta cómo haces a Deadpool, te vamos a dar una
miniserie’. Y fue Suicide Kings. Salía El Hombre Araña, y
Punisher, y Dare Devil. Y el villano era Tombstone.
Cuando salió la compilación, estuvo en la lista de libros
de mayor venta del New York Times como dos semanas.
Entonces Marvel me volteó a ver y me dijo ‘te quiero
como artista exclusivo’”, trato que mantiene desde hace
cuatro años.
“Estuve en Deadpool como año y medio y me ofrecieron Ultimate X-Men. Hice el
(número) 7 y el 8 y corrieron o se fue Nick Spencer, el guionista, y traen un nuevo
escritor. Y me hablan para hacer Scarlet Spider”, serie de la que acaba de salir para
realizar una nueva serie, cuyo nombre no está autorizado a divulgar. Se limitó a
indicar que, tal como ha sido marcado por su carrera, tendrá como protagonistas a un
grupo de superhéroes.
Para Barberi “el mundo de los cómics es muy divertido, es muy gratificante, nomás
que a veces termino una página a las 5 de la mañana bien chingona, con todos los
personajes que se te puedan ocurrir… y no hay aplausos. Pero los aplausos vienen
de mi familia, que no me despierta (temprano) y cuando estoy de pie ya me tienen mi
cafecito. Esa es mi recompensa, la que viene de mi familia”.
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Bazaldúa, el último historietista
industrial
Oscar Bazaldúa (ciudad de México,
1967) fue actor y testigo del fin de la
historieta industrial mexicana. Sus
portadas para los cómics populacheros
Bellas de noche, Las Chambeadoras y
muchos más propiciaron la caída del
medio y paradójicamente, hoy publica
en Les Humanoïdes Associés, la casa
editora de historietas más importante
de Francia.
Oscar no recibió una instrucción
artística formal, sino que forjó su
habilidad haciendo historietas, bajo la
tutela de Sixto Valencia, ilustrador de
Memín Pinguín. “Empecé como todos,
practicando mucho, y cuando pensé
que ya sabía algo, me fui a la editorial Novedades (Grupo Novedades Editores) a
buscar trabajo y me dijeron que no, muchas gracias, que yo estaba muy verde”,
recordó en entrevista.
Agregó que “saliendo tuve la suerte de conocer a (el dibujante) Ernesto Núnez, y él
me canalizó con el maestro Sixto. Me dio su teléfono, ya le llamé al Mais, lo visité, le
mostré unas cosas y me dijo que en efecto, estaba muy verde, pero me preguntó si
quería quedarme a ser su ayudante”. Corría 1986.
Generoso, don Sixto siempre se rodeó de talento joven. “Fui el primero de esa
camada que incluía a Luis Velázquez El Niño, Martín Avilés, Jorge Break, Gustavo
Campos, varios que llegaron después”, dijo.
La primera tarea que Valencia impuso a Oscar fue colocar fotografías en un
proyector de cuerpos opacos, mismo que refleja imágenes sobre papel. Esas figuras
eran guía para el trazo básico de viñetas de historieta. “Yo tenía que escoger la
imagen y proyectarla, trazaba sobre ella y luego el maestro entintaba y corregía”,
comentó.
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Pocos meses después de la llegada de Oscar con Sixto, éste recibió el encargo de
dibujar Memín para publicarlo a color. El trabajo de Valencia consistía en transformar
las páginas originales que dibujó en carboncillo y tinta aguada en la década de 1960,
y volverlas a realizar.
“El Maestro me dio un libro de Memines
encuadernados, yo le sacaba fotocopias a cada
hoja, y con ella proyectaba las figuras sobre la
página. Y ahí me tienes, me quedaba casi todo el
día en el cuarto oscuro proyecte y proyecte los
primeros episodios, copiando su línea tal cual”,
señaló.
“Yo lo copiaba tal cual y se modificaba, como
ejemplo, en el original los niños iban de pantalón
corto, y cuando salió a color se debió adaptar,
cambiar la ropa, los carros”.
Al mismo tiempo, “el maestro Sixto me guiaba para
aprender, me pasaba libros de dibujo, me daba
cómics para copiar el trabajo de los grandes artistas,
me gustaba mucho la obra de Neal Adams y Rudy
Nebres, Néstor Redondo, y luego (Frank) Frazetta”.
Ese estudio informal se complementó con el análisis
de anatomía a partir de libros de medicina.
“Las primeras historietas que me dieron para realizar fueron interiores para
editoriales chicas. Yo siempre fui muy lento para dibujar interiores. En Vid hice un par
de números de King Kobra, tuve problemas con el director y me fui a EJEA, donde me
llegué a tardar seis meses en un número, y entonces llegué con Ángel Marroquín, que
me soltó un par de portadas”.
En ese entonces, principios de la década de 1990, Editorial EJEA sufrió una escisión
entre sus directivos y de ella salieron los hermanos Jaime y Germán Flores, quienes
fundaron las editoriales Mango y Toukán. “Fui a pedirles chamba. Mis primeros dos
trabajos fueron unos interiores para Relatos de Presidio en los que me tardé un
titipuchal”. No obstante el retraso, el arte de Oscar “le encantó a Jaime y me dio un
par de portadas para Presidio. El color se lo metió Luis Rey (portadista de Lágrimas y
Risas, entre muchas otras historietas mexicanas clásicas), y quedaron bien padres”.
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“Para entonces yo ya presentaba influencia de Frazetta. Antes de llegar a Frazetta
yo seguía mucho el trabajo del filipino
Rudy Nebres, que tiene un estilo muy
fino, con tinta muy pesada”. También
reconoció como influencia los pin-ups del
ilustrador estadunidense Gil Elvgren,
creador de carteles de chicas guapas a
mediados del siglo XX.
A mediados de los noventas “nació el
proyecto de Bellas de Noche,
encabezado por Juan José Sotelo. Mi
estilo fue avanzando, cuando nació
Chambeadoras, por el éxito de Bellas de
Noche, ya tenía toda la influencia de
Frazetta, pero con una mezcla con
Elvgren, para que no me salieran
amazonas, sino más femeninas”.
Las altas ventas de las sexycomedias,
cómics a los que Sixto Valencia se refiere
como “de pantaletas que hablan”, marcó la decadencia de la historieta mexicana.
Todas las editoriales, salvo Grupo Editorial Vid, se sumaron a la moda y mientras los
temas se copiaban, se buscaba un estridentismo que asegurara las ventas. La
vulgaridad reinó, y Oscar dijo al respecto:
“Todo el mundo quería hacer algo así, para empezar EJEA y otras editoriales que
surgen por la desintegración de ésta. Se llegó al grado de poner sexo explícito, ya era
pornografía total. El principio era rico en picardía, había chistes e historias, yo con mis
portadas pretendía no llegar a la vulgaridad. Esto llegó a un pico y después se
desplomaron, y me pidieron que le subiera (el tono) a todas, yo hacía cinco portadas
a la semana de Almas perversas, Presidio, Demonico’s Erotica, todas esas, me
pedían enseñar más, que alguien agarrara el cuerpo de las chicas.
“Pero yo siempre intenté darle un nivel artístico, por seguir a Norman Rockwell
(portadista estadunidense de la revista Saturday Evening Post), me basaba en sus
composiciones, que en una sola imagen podían arrancarte una sonrisa, no nada más
una mujer que enseñaba cuerpo. Yo trataba de no llegar a la vulgaridad en la que
cayeron las copias, yo intentaba hacer mujeres bonitas, femeninas, pícaras, sin sexo.
Mi trabajo es hoy una mezcla de Frazetta y Elvgren y los otros artistas que también
me gustan”.
El hartazgo del público lector, la pauperización económica de éste y su migración a
la música y las películas en formato digital –en su mayoría de manufactura pirata—,
aniquilaron a la historieta mexicana de difusión masiva.
Las bajas ventas hicieron que Mango y Toukán cerraran sus historietas, de tal
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manera que Oscar se quedó sin empleo hace año y medio. “Fui el último portadista en
Toukán. No viví la época de oro de la historieta, sino su degradación”, señaló.
Entonces, “me liquidaron y mi buen amigo Everardo Ferrer (promotor de la historieta
y colaborador en revista Komikaze, entre otros proyectos) me dio el correo electrónico
de Omar Ladrónn (dibujante veracruzano que publicó en editoriales estadunidenses
como marcel, y hoy en Francia), me dijo ‘él siempre ayuda a los compañeros, es bien
buena onda’, le escribí, me contestó bien amable y no lo esperaba, me marcó (por
teléfono) y me dijo que le enseñó mi trabajo a Les Humanoïdes, y le pidieron unas
páginas de prueba”.
Como resultado, se le encargó ilustrar el
cómic Horlemonde, “de ciencia ficción, algo
como los Metabarones (original de Alexandro
Jodorowski y Jean Giraud, hoy continuada
por Ladrónn), en el que la humanidad vive en
diferentes planetas, y el protagonista es una
suerte de agente policíaco estelar.
Salió a la venta hace un par de semanas, y
ya estoy en mi segunda novela gráfica
con ellos, una cosa que se llama Redhand, un
bárbaro futurista”, con guión de
estadunidense Kurt Busiek, autor de
historietas gringas seminales de los 90s,
entre ellos Marvels, Astro City y cómics
comerciales como Vengadores y Liga de
la Justicia.
“Estoy muy contento con la aventura
francesa, de otra forma ya estaría vendido tacos”, señaló. Entonces recordó la
máxima de Antonio Gutiérrez, ilustrador de Lágrimas y Risas, “desperdiciar el talento
de un dibujante debería ser un delito penado con cárcel”.
Oscar, quien firma su trabajo europeo con el seudónimo Bazal, ya no sólo trabaja
con medios tradicionales, sino en computadora. “El cambio fue bien extraño. Cuando
me liquidaron, me compré una Cintiq, y tomé un curso de Photoshop. El cambio del
papel al píxel me da nostalgia, pero lo digital me permite cuidar más el detalle,
corregir, ya sabes que con Photoshop te equivocas, le das control+Z y te regresas, o
que te quedó tantito grande una cabeza, pus la seleccionas, la reduzco y ya no la
tengo que dibujar toda otra vez. Es más cómodo, pero el papel sí lo extraño”.
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Raúl Valdés, ilustrador de mutantes
Publica sus dibujos en las series de mutantes de la editorial estadunidense Marvel, e
ilustra Angeleros, serie de aventuras mágicas en el México del siglo XXI.
Raúl se inició como ilustrador a los 17 años en la agencia de publicidad Low & Lintas,
y llegó a ser asistente de arte en la empresa BBDO. Autodidacta, se integró en 2002 a
un ambicioso proyecto para editar nuevas aventuras del personaje mexicano clásico
Kalimán.
“Ante todo colaboré en la imagen de los villanos”, indicó en entrevista. Pero su trabajo
quedó trunco, al caerse el proyecto por una disputa de derechos. Hoy el personaje
sigue fuera de los medios de comunicación, e incluso la noticia más reciente sobre su
regreso tiene más de un año, cuando el músico José Ángel Medina, quien es
vocalista y fundador del grupo duranguense Patrulla 81, aseguró en julio de 2012 ser
dueño de los derechos del personaje, y que pronto estaría en revistas impresas e
incluso en una película.
Lejos de desanimarse por el tropiezo, creó junto con Oscar Amador Living with Shine
(“Viviendo con ‘Destello’”), la primera historieta digital mexicana. Raúl la define como
“una comedia de situación”, en la cual un joven busca entre alocadas aventuras
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convertirse en superhéroe.
Destaca que Living with Shine “fue el primer cómic digital reseñado por Newsarama
(www.newsarama.com)”, una de las principales páginas electrónicas dedicadas al
medio internacional de la historieta.
Las locas aventuras de Shine, quien tiene entre sus supervillanos a un mimo... con el
poder de hablar, y un grito de batalla inolvidable (“¡cañangas ñangas!”) llevaron a Rulo
a colaborar en El muertito sabrosón (http://muertito.produccionesbalazo.com), a su
vez parodia El cadáver exquisito (http://cadaver.produccionesbalazo.com), ambos
experimentos en los cuales una historia fue realizada por dibujantes en cada entrega
semanal.
En El Muertito..., colaboraron junto con Raúl Ricardo García Micro, Bernardo
Fernández Bef, Mauricio Caballero Zeraky y Augusto Mora, entre otros.
Para 2010, Rulo decidió abandonar la publicidad y dedicarse únicamente a la
historieta. Los ejemplares de la primera compilación impresa de las aventuras de
Shine se agotaron el primer día que los puso a la venta, colaboró en la compilación de
relatos de personalidades históricas Un mexicano en cada hijo te dio y en 2011 le
llegó su gran oportunidad.
Ilustrador de mutantes.
A partir de una visita a México de Chester B. CB Cebulski, vicepresidente creativo y
cazatalentos de Marvel, Raúl pasó por pruebas y relizó para le editorial que se hace
llamar “la casa de las ideas” el número 6 de la serie Xtreme X-Men.
Bajo la edición de Jeanine Schaefer, laboró para las series Astonishing X-Men y X-
Termination, y actualmente realiza un proyecto ultrasecreto, cuyos detalles no está
autorizado a divulgar
Pero Raúl no ha abandonado al público mexicano, y junto con Edgar Clement
(Operación Bolívar, Kerubim) realiza Angeleros, la historia de dos chicos que hallan
un libro por el cual aprenderán a ser cazadores de ángeles, no sin antes pasar por
grandes aventuras, y que presentarán en noviembre próximo.
Rulo aún nos depara grandes, divertidas sorpresas.
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Sixto Valencia, el papá de Memín
Don Sixto Valencia (28 de marzo de
1934, Villa de Tezontepec, Hidalgo),
leyenda viviente de la historieta
mexicana, será objeto de un
homenaje que incluirá una
exposición de su trabajo a partir de
este martes 1 de octubre –misma
que durará hasta el día 18 de este
mes—, en las instalaciones del
Instituto Nacional del Derecho de
Autor (Indautor), ubicadas en el
número 143 de la calle de Puebla,
en la colonia Roma de la ciudad de
México.
La vida de Sixto es la historia del
cómic mexicano. Si bien es inmortal
por ser realizador de la imagen definitiva de Memín Pinguín, creado a mediados de la
década de 1940 por la guionista Yolanda Vargas Dulché, una de las más grandes
narradoras mexicanas del Siglo XX –y que apareció por primera vez con ilustraciones
del dibujante Alberto Cabrera—, su arte dio vida a sueños de papel, lo mismo en
ambientes urbanos que en selvas, la Galilea bíblica y
el México prehispánico.
El Maestro Sixto, como es conocido en el medio de la
historieta, recibió su nombre por ser el sexto varón de
una familia de 12 hijos. A falta de papel, realizó sus
primeros dibujos en pedacería de madera descartada
en la carpintería de su familia.
En 1945 su familia se mudó de Hidalgo a la ciudad de
México. Una vez que terminó la secundaria estudió
dibujo publicitario en la Academia de San Carlos, pero
dejó la escuela “por ir a hacer mis primeros pininos en
el dibujo, para el directorio telefónico. En esas estaba
cuando vi en el Aviso Oportuno del periódico un
anuncio donde solicitaban a un dibujante de historieta.
Así llegué con Guillermo Marín, que hacía la revista de
(el boxeador Raúl) El Ratón Macías en fotomontaje”,
recordó en entrevista.
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Con Marín trabajó para Editormex y luego para José
G. Cruz –hoy mejor recordado por sus cómics del
luchador El Santo—, en su serie Adelita y sus
guerrillas. Eventualmente trabajó en La Prensa, donde
dibujó las aventuras de aviadores El Halcón Negro en
1959. En ese mismo año se incorporó a la editorial
EDAR, propiedad de Vargas Dulché y de su esposo
Guillermo de la Parra, antecesora de Grupo Editorial
Vid.
En EDAR ilustró El Libro Único, Milagros de Cristo
(recordada en el medio del cómic mexicano como
Milagros de Sixto), Criollo el Caballo Invencible, El
Látigo Negro, Biografías Selectas, Cuentitos,
Fabulitas, y a partir de 1963 dibujó en carboncillo
Memín Pinguín.
Luego de la primera edición de Memín, continuó
laborando en EDAR, donde hizo la serie Balam, y
en 1983 la Secretaria de Educación Publica, que
difundió y promovió a la historieta como arte y
parte de la cultura popular mexicana, lo invitó a
realizar el Periquillo Sarniento, original de José
Joaquín Fernández de Lizardi y adaptado por
Gonzalo Martré, “obra que me dejó una muy grata
satisfacción, y me malacostumbró a no trabajar
con guionistas chafas”, indicó.
A principios de la década de 1990 dirigió la
revista Mad en español, y para fines del siglo XX
colaboró en la revista La serpiente desplumada, con argumento de J.J. Sotelo, una
sátira de la realidad mexicana ambientada en la Gran Tenochtitlán.
Ya más recientemente, dibujó Las aventuras del Doctor Simi, y cómics de
divulgación como las publicadas por “Eidos Comunicación Ferrohistorietas, revistas
dirigidas a nuestros paisanos indocumentados en Estados Unidos, para hacer valer
sus derechos, para aprender el manejo de equipos, o la manipulación de pesticidas,
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prevención de enfermedades y contagios”.
Generoso, guió a varias generaciones de historietistas
mexicanos, entre quienes identifica como los más
aventajados al finado Joel Kuri, a Martín Avilés y a
Vicente Samperio. No obstante es consciente de la
importancia de la instrucción académica, asegura que
para dibujar lo más importante es “practicar, practicar y
practicar”.
Entre los reconocimientos a su obra, “el 8 de diciembre
de 2003 me entregaron en Bellas Artes la Medalla del
Orden de Honor Nacional al Mérito Autoral. En
noviembre de 2005 presenté tres dibujos de Memín
Pinguín al Servicio Postal Mexicano, con el propósito de
hacer un timbre postal en homenaje a la historieta mexicana, como parte de una serie
que inicio con la Familia Burrón.
“Después de presentar muchos dibujos, el 28 de junio de ese año se efectuó la
cancelación del timbre, pero mi primer sorpresa fue que no eligieron un dibujo sino
cinco y de ahí toda la rebatinga que se desató”, cuando líderes de opinión
estadunidenses se quejaron de que se mostrara en un timbre postal la caricatura de
un personaje afroamericano.
Pero su logro más grande fue que se le reconociera como dueño de la imagen
gráfica de Memín, con el expediente 1216438 con número de registro 1330306 del
19
Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, emitido el pasado 28 de febrero, luego
que pasar dos décadas en tribunales.
El reconocimiento de esta propiedad obliga a Grupo Editorial Vid a celebrar un
convenio de licencia de uso y de explotación de marcas con el que fue el dibujante de
la serie por setenta años, o incurrirá en infracciones administrativas, según el artículo
213 de la Ley de la Propiedad Industrial.
Es momento de celebrar a uno de los más grandes dibujantes mexicanos, al
hombre, al papá de Memín, al gran Sixto Valencia.
20
Cecilia Pego, creadora de sueños y
pesadillas
Cecilia Pego, chilanga y ciudadana del mundo, es creadora de seres marginales,
peligrosos para ellos y para su entorno, y finalmente entrañables. Desde sus inicios
como caricaturista política en Ciudad Juárez, Chihuahua, a principios de la década de
1990, con Sardonia y su perro Chamuco hasta su trabajo más reciente, Exilia –en
formatos físico y digital—, ofrece una visión fresca y a veces brutal de la realidad
mexicana y universal.
“Me gusta mucho escribir, pero no me considero escritora. Sí me considero pintora y
artista gráfica, por que eso sí me atormenta. En esa área me siento insegura, me
azoto, tengo bloqueos”, dijo en entrevista.
Aseguró padecer “muchísimos dolores de parto. Y de concepción, es como si viniera
el Espíritu Santo a decirme qué hacer, como dijo a la virgen. Para mí cada dibujo es
como adelantar y crear, cambiar algo del leguaje visual, nunca estoy segura de lo que
estoy haciendo”.
21
Esa incertidumbre la llevó a concebir su labor
gráfica como una de arqueología, “como si un artista
trajera dentro de sí en capas, enterrado, lo que va a
hacer, y uno va teniendo intuiciones de lo que va a
ser, desenterrando poco a poco.
Al menos así es mi método. Así me pasó con Exilia
y Mactans, que se aparecen de repente en un
cuentito, o son imágenes.
Para la elaboración de sus narraciones gráficas,
“tomo una idea y la boceteo, o tomo de otro trabajo y
de repente un buen día, como de la nada, ves así
como todo el edificio, toda la obra. Y entonces ya lo
puedes armas. Pero yo no siento que esté creando
nada, como que descubro y permito que las
imágenes me hablen y me guíen, y me reconstruyo”.
La edificación y la destrucción son temas
constantes en el trabajo de Cecilia. En cuanto a su estructura, la explica por su
formación académica como ingeniera civil, por la cual entiende que “de ahí surgió
todo mi estilo de dibujo; no uso plumilla, sino estilógrafo, lo que usan los ingenieros y
los arquitectos para hacer planos. Por eso Exilia está llena de planos y todo eso.
“Creo que fue una excelente carrera para mí, porque me intriga mucho el espacio, y
me dio mucha estructura para el arte, me ayudó a planear mi paleta de colores, a
estructurar mis historias. Si hubiera estudiado arte quizá hubiera enloquecido, me
hacía falta mucha estructura”, recordó.
Las primeras publicaciones de Pego fueron para una revista “de sociología, alguien
sabía que dibujaba y lo hacía de hobby, me empezaron a pagar porque ya les daba
vergüenza pedirme colaboraciones gratis.
“Un amigo me dijo ‘tú serías buena en caricatura política, ¿por qué no vas al Diario
de Juárez a pedir espacio?’ Y yo en mi infinita inocencia, me presento con el editor de
la sección editorial a pedirles espacio, y para mi sorpresa me lo dieron. De ahí nació
Sardonia y su perro Chamuco.
22
“En retrospectiva digo ‘¿cómo se me ocurrió?’. Pero tenía sentido en aquel entonces.
A mí siempre me ha preocupado mucho la libertad, sobre todo la libertad de
imaginación y conciencia. Mi libro favorito es 1984 porque habla de eso. Ahorita no
parece que estoy haciendo política, pero todos mis personajes aparentemente
quieren estar locos. Terrora quiere estar más loca que todo el mundo. Mactans está
loca, pero no está consciente de eso, y Exilia se mete a la conciencia de los locos.
“Lo que pasa es que tengo una obsesión con la libertad del individuo, con la libertad
de poder ser, con tener una libertad de conciencia de lo que las normas sociales y
políticas dicten.
“Creo que por eso mi camino comenzó en la caricatura política. Claro que después
de un tiempo, dejé de hacer caricatura política porque me empecé a repetir en mis
temas, era inevitable.
“Después de cinco años (1996) ya se me hacía ridículo. Me tocó cuando el PAN
(Partido Acción Nacional) comenzó a ganar en Chihuahua. Y empecé a hablar del
PAN como lo hacía del PRI (Partido Revolucionario Institucional), porque cuando
comenzó a ganar, hacía lo mismo. Y me tocó cuando el PRD (Partido de la
Revolución Democrática) empezó a ganar, y me daba una risa porque yo ponía a los
partidos políticos como dinosaurios, y después de ver cómo ganaba el PAN y el PRD,
ponía al pueblo como un hombre primitivo con su macana, y cuando iba a votar, iba
realmente a botar, con “b”, porque además era más tonto que los dinosaurios”, acotó.
23
El trabajo de Cecilia se divulgó a nivel
nacional cuando publicó Terrora y su
gato Taboo en el suplemento Histerietas
de La Jornada. Entonces dejó de publicar
casi 10 años, entre la segunda mitad de
los 90 y mediados de los dosmiles. “Esa
fue mi gran crisis, muy dolorosa en el
sentido de que dije ‘ya no quiero publicar
en periódicos, ya no quiero hacer
caricatura política’, y no sabía realmente
qué hacer. Quería empezar a pintar y no
sabía cómo porque me había
acostumbrado a usar blanco y negro y
línea.
“Y conscientemente fue como una
muerte. Lo que hice fue empezar a
aprender a pintar con color, y a viajar.
Estuve toda una década aprendiendo a
pintar, aislada. Tuve una exposición pequeña, en ese periodo aprendí todo lo que usé
en Exilia, y a narrar gráficamente con acuarela y óleo”, señaló.
Exilia se halla en versión física y digital a través de la página electrónica Amazon.
Con Exilia “me di cuenta que mi diseño era absolutamente caduco, no podía
concebir un libro igual y que mi próximo trabajo tenía que ser como un rollo de papiro,
o como los textos japoneses o chinos, que el arte secuencial iba a ser totalmente
diferente tomando en cuenta a la pantalla, que igual me convenía hacer novelas
ilustradas”.
El libro electrónico de Exilia es una experiencia
narrativa muy diferente a la obtenida en formato
físico. El lector puede jugar con la narrativa y el
formato impuesto por el autor, de tal manera que
la versión digital e impresa son diferente y
complementarios. “Me queda claro que éste es el
futuro y tiene reglas muy diferentes”, comentó.
En cuanto a la visión que tiene de sí como
creadora, considera que “el trabajo creativo es
chamánico, no creo que sea algo muy
individualista, porque el chamán es el loco y el
que tiene la sicosis, el artista tiene esa capacidad
de entrar a un estado un poco sicótico, a penetrar
24
en capas del inconsciente colectivo, su guía y su manera de navegar son sus propios
complejos, neurosis, deseos y lo traes de vuelta al mundo, por eso es que muchos
artistas son incomprendidos por mucho tiempo, porque son visiones pioneras y
adelantadas, pero es como abrir camino, es un trabajo de chamanes”.
25
Luis Sergio Tapia, hiperviolencia en
cómics
Luis Sergio Tapia vivió los últimos años
gloriosos de la historieta industrial
mexicana. En entrevista, dijo haber sido
testigo de “cómo murió una industria en
la que fui muy feliz”, si bien la gran
carga de trabajo –en las palabras de
Héctor García, dibujante del cómic de
piratas La Perla del Caribe– convertía a
los ilustradores en “máquinas de hacer
cartones”, a tal nivel que llevó cartulina,
lápiz y tinta “para dibujar en mi noche
de bodas el número 41 de La Bestia. Mi
esposa terminaba de poner color al
episodio, y la gente estaba en la fiesta”.
Tapia realizó para Grupo Editorial Vid la hiperviolenta La Bestia Roja, con guión de
Héctor DeNegri, la historia de Fernando Rivero, un policía convertido en asesino de
mafiosos luego de que su familia muere en un atentado con coche bomba orquestado
por criminales. No obstante las similitudes, el personaje fue creado en 1973, un años
antes que el Punisher de la editorial estadunidense Marvel, original de Gerry Conway,
John Romita padre y Ross Andru.
Cuando Luis Sergio se inició como dibujante de cómics en 1981 una revista vendía
cientos de miles de ejemplares semanales, situación que interpreta como resultado de
una situación económica y social mexicana muy diferente a la actual. “Los trayectos
en el Metro la gente los llenaba leyendo, ahora van escuchando música, viendo
películas o mandando mensajes”, comentó.
26
“La gente se gastaba tres, cinco pesos en una revista. Una revista que tenía éxito
pasaba por hasta ocho manos en puestos de revistas usadas, y había tirajes de 800
mil ejemplares. La Bestia llegó a vender más de 700 mil” a la semana, recordó.
Era una época de alta y desleal competencia entre editoriales por mantener el
mercado. “Vid le tiraba piedras a EJEA, les mandaba periodistas, les promovía
reportajes, les mandaba gente que los
fastidiara”, señaló.
Los pininos de Luis Sergio como dibujante
fueron en Editorial Posada, en 1979, en las
revistas de drama policíaco Delito e
Injusticia. Entonces pasó a Editorial
Argumentos, que se transformó en Vid,
donde hizo cientos de números de revistas
formato “mini”, que bien cabían en el bolsillo
de un pantalón.
Cada día de la semana salía a la venta una
revista diferente, Mini Milagros, Mini Terror,
Mini Policíaca, Mini Leyendas y Mini
Aventuras, con guiones de Héctor DeNegri y
Daniel Muñoz (creador de El Pantera), así
como de “una plantilla de 20 argumentistas
‘menores’”.
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La Bestia surgió como un personaje recurrente en las minis, y Vid decidió darle su
propia serie, que terminó a principios de la década de 1990, cuando “empezamos a
descubrir que si ponías más carne (más mujeres en paños menores), la revista vendía
más. No podías evitarlo, te generaba dinero, ventas”.
La Bestia “se volvió blanco de la Comisión Calificadora (de impresos de la Secretaría
de Gobernación) y nos llaman la atención por tres revistas, Arde Vietnam, La Bestia y
Samurai. En las tres estaba Héctor DeNegri. Nos llaman la atención, nos multan. (El
entonces director editorial de Vid) Jorge Morett empieza a verse restringido, no nos
quieren subir los sueldos”.
Entonces los directivos determinaron “tenemos un problema, (le dijeron a Luis Sergio)
‘tu dibujo sí vende, pero combinado con DeNegri, se vuelve peligroso. Tenemos qué
cambiarte’”. Así Luis Sergio pasó por revistas menores, incluyendo la inspirada en la
serie de dibujos animados de Rambo, hasta que llegó a Grupo Novedades Editores,
donde realizó El Libro Policíaco de Color, con la cual su gusto por el detalle y
precisión en las armas le ganó un reconocimiento del precinto 23 de la policía de
Nueva York.
Al desincorporarse Grupo Novedades Editores, Tapia pasó brevemente por EJEA,
publicó series pornográficas en Estados Unidos e incluso tuvo un breve paso como
pequeño empresario.
Amigo de otras grandes figuras de la historieta mexicana, y ante el declive del cómic
nacional impreso, Luis Sergio dialogó con Sebastian Bachan Carrillo, quien “me habla
del proyecto de sacar web comic. Bachan ya practicaba todo lo que era el entintado
digital, la tableta (electrónica para dibujar sin papel). Y Bachan se convierte en mi
maestro.
28
Me empieza a enseñar algunas cosas, algunos trucos, pero su paciencia no es
legendaria, él te da el empujón, dice ‘aquí están las cosas, se hace más o menos así’
y te indica ‘el resto ya te corresponde a ti, no seas güevón’. Ése es el estilo Bachan y
yo se lo agradezco”.
Entonces realizó Aztecas contra Romanos, con idea original y diálogos de Carrillo,
que se publicó en www.produccionesbalazo.com. Del cómic pasó a la ilustración
comercial y a proyectos diversos, entre ellos la realización de story boards (historietas
sin palabras que sirven de base para películas y comerciales), así como en diseños
para la celebración del Bicentenario de la Independencia de México y del Centenario
de la Revolución Mexicana, al lado de Augusto Mora, a quien llama por su talento “un
chaval que pisa fuerte, y pisa seguro”.
Hoy, por lo que llamó “necesidad” de “dibujar en cuadritos” realiza una serie de
próxima aparición, en el subgénero de la
ciencia ficción llamado steampunk,
ambientado en universos que asemejan a la
era victoriana inglesa, donde la tecnología a
vapor predomina.
Comentó que con este trabajo, LVSK, que
aparecerá en la revista El Artefacto de
Ricardo Osnaya, “quiero quitarme la máscara
medieval, quitarme la máscara de vaqueros,
de policíaco”.
Luis Sergio además es entusiasta y promotor
de la esgrima medieval, deporte que implica
confeccionar ropa y armas usadas en la
Europa del medioevo, que lo llevará a
participar los próximos días 19 y 20 de
octubre en el Festival Medieval México, a
realizarse en el Parque Ecoturístico
Tepotzohtli, en Tepotzotlán, estado de México. Este evento incluirá justas a caballo, a
pie y torneos de arquería, así como eventos culturales con música y danza.
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Marangón, cómics en las estrellas
Lucas Marangón (Santa Fe, Argentina, 1971), ilustrador, guionista y colorista, ya
clásico por sus historietas cómicas protagonizadas por Tag y Bink, soldados
imperiales de La Guerra de Las Galaxias, es un creador conocedor de su historia y de
sus habilidades, que intenta superarse a sí mismo diariamente.
Exiliado en México de 1977 a 1983 debido a la dictadura militar argentina, indicó en
entrevista que “siempre he tenido una inquietud, una obsesión por entender cómo
funciona el mundo y las personas, es inevitable ver las diferencias y las similitudes de
dos pueblos que están en sentidos opuestos de un continente.
“Tuve la oportunidad de estar en EU y conocer un poco la idiosincrasia
estadunidense, sobre todo porque mi meta es contar historias, es muy importante
para mí entender las motivaciones de las personas, la situación política de casa país,
escucho las noticias todo el tiempo, me es muy importante estar informado, soy
hipercrítico, no sé si esto se deba a mi historia personal, debe haber algo de ello, mis
papás eran militantes políticos, estuvieron presos, supongo que eso te da una visión
diferente de las cosas.
30
“Cuando visité Disneylandia no podía evitar pensar en la cantidad de sangre
latinoamericana que costó ese pinche parque, siempre estoy viendo el lado opuesto
de las cosas”, afirmó.
Criado en México, con estudios de diseñador gráfico en Mendoza, Argentina, aclaró:
“No me gusta el mate, no me gusta el futbol, en mi familia todos son hinchas de algo.
No comparto muchas cosas de la idiosincrasia argentina, no me siento totalmente
argentino, ni me considero completamente mexicano. Trato de no encasillarme a
nada, que mi trabajo no parezca demasiado manga (de estilo japonés), ni demasiado
europeo, ni demasiado americano, sino que sea una mélange con vida propia”.
De vuelta en México en 1995, Lucas hizo portadas
para los cómics populacheros de las editoriales
mexicanas EJEA y Toukan, hasta que obtuvo empleo
en la editorial estadunidense Dark Horse como
dibujante de la serie RIPD, escrita por Peter M. Lenkov,
recientemente adaptada al cine y titulada en español
Policía del más allá.
Los trabajos mejor conocidos de Lucas hasta ahora
fueron para la editorial Dark Horse en el universo de La
Guerra de Las Galaxias, principalmente relatos cortos,
humorísticos, así como de color en las portadas de la
31
serie protagonizada por el villano General Grievious y Qui-Gon and Obi-Wan:
“En Star Wars tuvimos mucha libertad para trabajar,
será que tampoco daba mucho lugar al
cuestionamiento, siempre traté de ser muy fiel
visualmente al universo Star Wars, porque lo disfruto,
me gusta mucho, mientras que hay otros autores que
se dan más libertades con la gesticulación de los
personajes, los fondos, y de todos modos sus cómics
se publicaban y no encontraban ningún tipo de
cuestionamiento, en esa época por lo menos”.
“Una sola vez Lucasfilm (dueña de la franquicia de La
Guerra de Las Galaxias, hoy propiedad del consorcio
Disney) tuvo un pero, y fue una vez que la dibujé un
pulgar a Bossk, porque no tiene pulgares y yo dije ‘no
lo van a notar, son pulgares, es ridículo que un tipo
sin pulgares pueda sostener un arma’, incluso en la
película se ve raro. Pero lo notaron, no sé si las
cosas estén más complicadas en ese sentido.
“El que se envenenaba con Lucasfilm era mi editor,
porque muchas veces los editores llegaban con
Lucasfilm con ideas para nuevos libros y a Dave
(Land) le frustraban mucho que las mejores ideas
Lucasfilm se las daba a (la editorial) Del Rey para que
hicieran novelas, y dejaban las ideas menos
interesantes para el cómic, y eso lo frustraba mucho”,
comentó.
“Mi etapa con Star Wars ya pasó. Fue muy linda y hay
que ver qué sigue. Con suerte, la posibilidad del
cómic de autor, que es lo que realmente me gusta.
Ahorita estoy escribiendo y diseñando para un cómic
nuevo que quiero hacer, probablemente se vaya al
cómic-web directamente, y estoy coloreando una
novela gráfica para Mike Kennedy, guionista de Star
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Wars. Él ahora está en Los Angeles creando una página web
(www.sequentialink.com) donde publica cómics escritos por él y por otros autores”,
dijo.
El objetivo de www.sequentialink.com es presentar “un cómic nuevo, diferente, todos
los días. Estoy dibujando y coloreando un cómic que hice con él (Kennedy),
terminamos el primer episodio (de la serie Thinking out loud, Pensando en voz alta) y
está escribiendo el segundo. La idea es que esos cómics que ya están publicándose
en sequentialink se vayan publicando después en papel”. La empresa pretende tener
a la venta cuatro libros para la Convención de San Diego de 2014, que se realizará a
finales de julio próximo.
Actualmente “estoy escribiendo un cómic yo. Es ciencia ficción, que se desarrolla en
el espacio, con mechas (robots gigantes tripulados por pilotos humanos)
transformables, esa serie de cosas. Tiene paralelismos con alguna guerra mundial,
pero quiero que sea una historia de seres humanos, estoy poniéndole más énfasis al
tema de los personajes, a los seres humanos, es como Los Escorpiones del Desierto
o Corto Maltese –realizadas por el italiano Ugo Pratt—, tiene mucho del trabajo de
Curzio Malaparte (seudónimo del periodista alemán Kurt Erich Suckert), corresponsal
de guerra. Se pone mucho énfasis en el lado humano de la guerra, no son las
grandes batallas épicas, sino las pequeñas batallas personales”, señaló.
Consideró que al momento, la historieta digital es más una alternativa que el futuro
definitivo del cómic internacional. “Aún no surge la forma de que sea un producto
redituable. Hay mucha gente que intenta fórmulas distintas, la estrategia de Mike es
primero regalarlos, ponerlos al alcance de todo el mundo y luego ofrecer la versión
impresa”, acotó.
“Creo que la ganancia está en la venta de derechos, yo lo
vi con RIPD, que no era mi producto, de Peter sí y ahora
tiene dinero para financiar nuevos proyectos, era es la
estrategia a la que yo apunto, hacer cómic de autor en la
red”, sostuvo.
Añadió que “el entretenimiento es un medio en crecimiento
permanente, que se alimenta de otros medios. Los cómics
generan poco dinero per se, pero si logras vender tu
proyecto al cine, ya es otra historia, porque tienes dinero
para promover otros proyectos y no dependes de la
industria del cómic, que es muy volátil, y es la primera que
sufre cuando hay crisis económica”.
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Augusto Mora, chacoteando con La
Muerte
Augusto Mora (1984, ciudad de
México), autor de las series de
historieta Muerte Querida y El
Maizo, así como de la novela
gráfica aún inédita Grito de
Libertad, uno de los principales
ilustradores de su generación,
investiga y quiere a la cultura
popular mexicana, además que
cuestiona severamente a su
entorno social inmediato.
“Mi abuelo y mi bisabuelo por
parte de mi mamá eran
artesanos del dulce en la
delegación Iztacalco (del
Distrito Federal), y toda mi
familia hace calaveritas de azúcar. Todo ese ambiente de la artesanía y del Día de
Muertos me rodeó desde niño”, narró en entrevista.
Cuando adolescente “me empezó a interesar la fiesta alrededor del Día de Muertos,
cómo se percibe la muerte en México desde tiempos prehispánicos, de una manera
festiva, ver a la muerte como una forma de trascender, me gusta ver que el lugar
adonde llegan los muertos tiene un ambiente como de fiesta, sin pensar que es un
Cielo o un Paraíso como lo proponen algunas religiones, sino un sitio al que se llega a
echar desmadre, trago, vas a oír la música que te gusta.
“Cuando mi abuelito en murió en 2001, fui en noviembre de ese año, dos meses
después de que falleció, a las Ofrendas de Muertos en Ciudad Universitaria (al sur del
Distrito Federal) y me impactaron, me gustó tanto el concepto, que me impulsó a crear
Muerte Querida, con un lugar donde las calaveras cobran vida y están en un pueblo,
como con la influencia de Los Supermachos de Rius, como la representación de
México pero en pequeño, con una manera festiva de ver las cosas con un gran
colorido, olores, los aromas a la flor de cempazúchitl, al incienso, es como una
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especie de ritual que te envuelve en una especie de hipnosis por estar en un
ambiente místico con velas, me gusta mucho”. Este trabajo puede verse en
http://webcomic.muertequerida.com/.
El Maizo, ganadora del Premio Nacional de Novela Gráfica de Editorial Jus, es
también resultado de la herencia familiar de Augusto: “Tengo raíces guerrerenses por
parte de mi papá, cuya familia es de un pueblo cercano a Iguala. El Maizo surgió,
siempre en esta veta del arte popular mexicano, por querer escribir una historia con la
idea de que existieran nubes que cobran vida y la gente las tuviera que cazar.
“Me puse investigar las historias, leyendas, mitologías ancestrales anteriores que me
sirvieran para completar el concepto. Me encontré con la Danza de Los Tlacololeros,
que hacen un baile ritual prehispánica para llamar a la lluvia. Y entre los danzantes,
las nubes y el llamar a la lluvia surgió una historia”, explicó.
Más allá de sus actuales trabajos alimentarios como
ilustrador en revistas y libros de texto (que puede
apreciarse en http://augustomora.deviantart.com/), la
obra más reciente de Augusto es Grito de Libertad, un
relato que se presentará en edición limitada en
noviembre próximo, que está “dividido en dos partes.
Una es una historia de ficción y la otra es documental,
como periodismo en historieta.
“La primera parte narra la historia de dos personajes
que viven dos momentos de la historia de México, dos
movimientos estudiantiles; una ocurre el 10 de junio de
1971, El Halconazo frente a la Escuela Nacional de
Maestros y la otra el primero de diciembre del 2012, en
la toma de posesión de Enrique Peña Nieto, cuando
hubo una manifestación afuera de San Lázaro, un
montón de disturbios, y se fueron al Centro.
“La historia de estos dos personajes que va como paralela se refiere a estos dos
momentos históricos y en algún punto de la historia se van entrelazando las dos
historias de dos épocas distintas, se van a dar cuenta de que van saltando de una
época a otra.
“La segunda parte de este libro es informativa, documental, porque para hacer la
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parte de la marcha de 1971 hice entrevistas, consulté publicaciones de la época, y
algunas cosas que aparecen son un poco autobiográficas, en cuanto al surgimiento
del movimiento #YoSoy132, que si no estuve involucrado completamente, sí me tocó
ver algunas cosas. En esta segunda parte del libro hay fotos tomadas por mí de
manifestaciones, de marchas, hago como una crónica de lo que pasó en 2012, y
también incluye una parte con las entrevistas que hice con la gente que le tocó ser
estudiante en 1971 y que estuvieron en esa marcha como (el ilustrador e historietista)
Luis Fernando, quien me acompañó ora sí que ‘al lugar de los hechos’ y me estuvo
platicando ‘mira, aquí pasó esto, o aquí había tal cosa, aquí yo me escondí porque la
balacera ya estaba muy gruesa, y me pude escapar de esta forma’.
“Al hacer esta historia me doy cuenta que el
movimiento estudiantil de 1968 está muy
documentado, pero pocos saben qué pasó el 10
de junio. El 68 tampoco está representando en
novela gráfica, aunque (el también ilustrador
Edgar) Clement hace referencias en su trabajo.
Y la misma convivencia con el espacio (mi
estudio está cerca del metro Normal) me
impulsó al trabajo, a buscar gente que me diera
una referencia directa de lo que pasó.
“Este estallido surgió por el deseo de jóvenes
que querían lograr algo. Si lo consiguieron o no,
ya se verá, es otra historia, lo que me interesaba
contar era darle voz a quienes hicieron el
movimiento, no lo que aparecieron en las publicaciones de la época, los que
hablaban, sino a la gente cercana a mí que me contó que sucedió”.
Augusto se inició en la comunicación gráfica a partir de su contacto con profesionales
en las primeras convenciones de cómics realizadas en la ciudad de México. En una
de ellas “conocí una escuela donde Ricardo Osnaya daba clases. Yo tenía como 14,
15 años, y Ricardo me presentó las bases del cómic, y me demostró que se podía
vivir de esto, que tú podías hacer un estilo de vida haciendo historietas, ya fuera en
México o trabajando para Estados Unidos, que en ese entonces era mi sueño,
trabajar para (las editoriales estadunidenses) Marvel o DC”.
“Después conocí al Taller del Perro, de cuyo trabajo sabía por (la revista) El Gallito y
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Buba (de José Quintero); las Crónicas Perras de (Erik Proaño) Frik y A fuego lento de
(Ricardo) Peláez. En las convenciones los buscaba para mostrarles mi trabajo y que
me dieran su opinión”, indicó.
Recordó que el historietista y novelista Bernardo Fernández Bef “me presentó a todo
el Taller del Perro, sus integrantes me dieron su teléfono y su dirección para ir a su
estudio en la colonia Portales (del Distrito Federal). Gracias a conocer a este otro
punto de vista de la historieta me di cuenta que no nada más había cómic gringo sino
para otras sensibilidades (…) conocí otro tipo de estilo, el trabajo de europeos y de
otros lugares del mundo, y así es como obtuve un estilo propio, a desarrollar historias,
a permear en temas que me interesan”.
En cuanto a su lugar dentro de la historia de la
historieta mexicana, se declara “parte de una
generación que no empezó en revistas impresas,
ni a publicar en la red, lo que debí hacer fue
buscar opciones de publicación en revistas
políticas, culturales, de divulgación o de plano
populares, o en antologías. La red llegó un poco
después, por 2007.
“El Maizo no lo pensé para la red, sino para
editarse en editorial Caligrama, que entonces
publicó El cadáver y el sofá (de Tony Sandoval),
Vinny el perro de la Balbuena de (Sebastian
Carrillo) Bachan, Gris de Patricio Betteo y Tony
Sandoval.
Pero en ese momento no publicaban tiras como Muerte Querida sino obras
completas”, acotó. “Y como entonces hallo la red empiezo a publicar en Internet”.
La carrera de Augusto Mora apenas empieza. El Cielo (o una versión cotorra de El
Mictlán) es el límite.
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Campillo, niño terrible del cómic
regio
Escritor, empresario, cineasta, Carlos
García Campillo (Monterrey, Nuevo León,
1976) fue testigo y sobre todo protagonista
del movimiento comiquero regiomontano de
la década de 1990, en el cual hoy“a pesar
de que la maquila opacó a la creatividad,
estoy seguro de que esto hará que en el
futuro veamos obras más personales y de
un nivel magnífico de todos los
involucrados”
En entrevista electrónica, García Campillo
narró su vida y sus tiempos, desde que a
los 14 años aprendió el trabajo de edición al
realizar CCI News, uno de los primeros
fanzines mexicanos especializado en historieta, hasta su actual labor como productor
y director cinematográfico con su empresa Producciones El Chango.
“En mi casa siempre hubo cómics en los libreros. Mi padre era lector asiduo de Rius,
así que lo leí desde pequeño, incluso cuando no entendía muy bien lo que leía. Los
Agachados, Los Supermachos, La Panza es Primero. Me intrigaban mucho esos
trazos sucios y todas esas ideas que estaba seguro no debería de estar leyendo a mi
edad (…) El lenguaje del cómic nunca me fue ajeno”, señaló.
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Para mediados de la década de 1980 “conocí a Daniel López Piñero, quien ya era
coleccionista. Con él compartí el gusto por los cómics y aprendí mucho de
coleccionismo. Hoy tengo el gusto de trabajar con él en Bruguera Cómics, publicando
en México Hellboy, Conan y Locke & Key, entre otros”, acotó.
En 1991, Carlos vendió en Monterrey revistas que
traía de contrabando de Texas. “Era toda una
operación criminal que financiaba mi adicción a los
cómics”, dijo. “A raíz de la revista (CCI News) y mi
venta de cómics clandestina fui conociendo a casi
toda la gente que leía, seguía y hacía cómics en la
ciudad.
“Por esos años conocí a Mudo Martínez, que se
convirtió en mi gran amigo y compañero de muchas
de esas aventuras. También apareció Edgar Pato
Delgado, Carlo Barberi, Óscar Carreño, Francisco
Solís, Polo Jasso, Joss, Amura. Poco después conocí
a Francisco Ruiz Velasco y Hugo Aramburo. Se
empezó a formar un grupo de gente con intereses
comunes y mucho talento”, recordó.
En 1993 “abrí la primera tienda de cómics de Monterrey, Urantia Blue”. Entonces inició
la aventura de editar historietas “Durante 1993 y 1994 los planes se fueron
consolidando y apareció primero Creaturas de la Noche, de Francisco Solís. Mientras
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nosotros seguíamos hablando y planeando Francisco escribió, dibujó y publicó un
pequeño tiraje de su primer número, y nos mostró el camino. Luego vino Ultrapato, de
Edgar Delgado y compañía. Viajó a la primera Conque (la primera convención de
cómics en la ciudad de México, 1994) y triunfó. Poco después aparecieron las
primeras viñetas de Lugo (aunque el primer cómic se publicó hasta el 95), escrito por
mí y por Mudo Martínez y con arte de Carlo Barberi”.
“Fueron tres o cuatro años muy buenos. Aunque tuve que cerrar mi tienda (maldito
‘error de diciembre’), estaba ocupado con mis estudios y escribiendo y publicando
Lugo. Además comenzaba a jugar con la idea de hacer cine, que siempre había
estado conmigo, pero ahora lo veía posible. De 1994 a 1997 estábamos en el pico de
la luna. Y luego, la vida”.
“Lugo fue una aventura de muchas alegrías. Fue un gran proceso creativo, Mudo y yo
escribíamos la trama y luego yo hacía los guiones. La colaboración con Barberi fue
muy buena. Es un talentazo, y era obvio que terminaría en las grandes ligas. Mudo,
que siempre ha tenido vocación de editor, encontró grandes talentos en Rulo Treviño
y Dono Sánchez (antes Daniel Pérez). Las ventas eran buenas (vendíamos
consistentemente arriba del 70 por ciento de nuestro tiraje de 5 mil copias con
voceadores, y el resto se movía en convenciones y eventos). Tuvimos presencia en
Brasil, España y Argentina. Y estuvimos a nada de publicar en Estados Unidos con
una editorial que lamentablemente tuvo que cerrar poco antes de que nos editara. (…)
40
En ese momento el cómic de Monterrey, y quizá incluso nacional, era una gran
familia.
“Poco a poco a todos nos fue desgastando la realidad de la industria editorial en
México. La distribución, los pagos tardíos, los gastos de promoción y distribución. Era
difícil seguir el paso. Eso sin contar el factor creativo. Era difícil, desgastante, el tratar
de mantener una regularidad sin flujo de efectivo”.
Los jóvenes creativos empezaron un proceso de desgaste. “Para el cómic
regiomontano el momento clave fue 1999. El Pato había bajado las revoluciones de
Ultrapato y Valiants y estaba un poco desencantado. Lugo había dejado de
publicarse. Pero Francisco Ruiz Velasco reunió a un equipo de coloristas, los puso a
trabajar bajo su techo y terminó un número de The Warriors of Chaak. Imprimió pocos
ejemplares, preparó su pitch para una serie de ocho números y viajó a San Diego. Si
ese verano (la editorial estadunidense) Dark Horse no hubiera comprado la idea, que
después renombraron como Battlegods, quizá el destino de muchos hubiera sido otro.
Battlegods fue la piedra angular del famoso Estudio F, que fue el comienzo de la
carrera en Estados Unidos de muchos, como Pato Delgado, Antonio Fabela, Marte
Gracia, Tatto Caballero, etcétera”.
Destacó que “el segundo punto de inflexión fue en 1998, cuando dirigí mi primer
cortometraje en cine, Un Chorrito de Sangre. Fue mi primer esfuerzo profesional como
director. Trabajé con un guión de Mudo Martínez y además lo produjo y editó quien se
convertiría en mi esposa, Lesslye Yin. En ese momento, si no es que antes, decidí
que el cine sería mi vida”.
“A finales de 1999 me enteré de que Guillermo del Toro iba a filmar su nueva película
en España. Yo lo había conocido a través de amigos en común del mundo de los
fanzines. Nos llevamos bien, e incluso cuando filmé mi corto en 1998 él me asesoró y
me regaló un par de pupilentes de efectos especiales que usé para uno de los
personajes, un vampiro. En cuanto supe que iba a estar filmando le pregunté si podía
darme trabajo. De inmediato me dijo que sí. Sospecho que nunca pensó que en
realidad viajaría a España. Pero yo anuncié mi renuncia casi de inmediato, ahorré
todo lo que pude y en mayo de 2000 estaba en Madrid junto con mi novia. Unas
semanas después, estaba en el set de El Espinazo del Diablo. Sin crédito ni sueldo, y
como asistente de producción, esclavo al servicio del departamento de arte, pero con
la sonrisa más grande que había tenido en 24 años de vida. Fue la mejor escuela de
cine que pude haber experimentado, y fue también la consolidación de mi deseo de
dedicarme al cine”.
41
Carlos regresó a Monterrey al cabo de tres años durante los cuales “a pesar de estar
siempre empeñado en trabajar y vivir del cine, no dejé el cómic de lado. Junto con RG
Llarena y Jame Martínez desarrollamos el sitio PocasPulgas.com, que durante un par
de años publicó cómics de Pato Betteo, Edgar Clément, Ladrönn, Felipe Sobreiro,
Polo Jasso y muchos más”.
De vuelta en su tierra, “me encontré con un medio del cómic diferente. Se había
consolidado el cambio de creación a maquila. El Estudio F estaba en su apogeo,
aunque creo que ya comenzaba a separarse (finalmente reventó cuando Francisco
Ruiz Velasco se mudó a Los Ángeles a ser parte del estudio Blur y después al equipo
de Guillermo del Toro). Mudo Martínez seguía desarrollando El Arsenal, que
finalmente publicaría en 2005 a través de Arcana en Estados Unidos. Y había algunos
chispazos de cómic local, que no llegaban a mucho”.
García Campillo se concentró en la producción de
cine y televisión, hasta que “en 2005 obtuve un premio
de CONARTE (Consejo para la Cultura y las Artes de
Nuevo León) para la producción de mi cortometraje El
Quejido, con guión mío. Este premio se complementó
con otro de IMCINE (Instituto Mexicano de
Cinematografía) para postproducción. Filmé en 35
milímetros. En el proceso colaboré con Dono Sánchez
en el storyboard y con el Mudo en varias partes del
proceso (…) Con ese corto participé en muchísimos
festivales nacionales e internacionales a partir de su
estreno en 2006”.
“Ya para cuando publicamos ¡@#$%! Cómics en 2008
o 2009 era raro ver cómics locales en papel. El
webcómic se había popularizado, con ejemplos de
éxito como Cavazos, Cucamonga y Jorge Pinto, y
muchos otros querían seguir su ejemplo. Empezaban a surgir esfuerzos como el
Turbo Defiant de Dono o Nómadas del Yermo de Raúl Treviño. Por un momento se
pensaba que el digital era la respuesta, aunque no supiéramos bien cuál era la
pregunta”, comentó.
Según Carlos, “en los últimos dos años hemos visto la consolidación de cuatro o cinco
talentos: Edgar Delgado, Antonio Fabela y Marte Gracia son de los coloristas más
cotizados en Estados Unidos. Carlo Barberi está siempre ahí figurando. Titanes del
Pacífico (de Guillermo del Toro) fue de alguna manera un parteaguas en la carrera de
Pancho Ruiz Velasco”, quien realizó diseño de producción para la cinta.
42
Además recomendó “estar pendientes” de los proyectos de “Dono Sánchez y Rulo
Treviño. El año que viene será suyo si se dan las cosas”. Mencionó asimismo
que“Esau Figueroa Dropper está estudiando en la escuela Kubert (en Estados
Unidos, especializada en formar historietistas) y no dudo que esté dando mucho de
que hablar en unos cuantos meses”.
También invitó a seguir el trabajo de “Eva Cabrera y Claudia Aguirre en Boudika,
David Nieto que sigue con sus proyectos, Arthur Asa que es un ilustrador excepcional
que debe de estar por dar mucho de que hablar y Homero Ríos, un escritor joven que
ha hecho muy bien las cosas en este último año”.
Adelantó que “Mudo Martínez con Shebang el próximo año dará el salto al cine en un
cortometraje que estoy produciendo en mi compañía. Y yo con Diablero y un par de
proyectos que prefiero no salar, con grandes amigos y excepcionales historietistas,
como Hugo Aramburo (que además sigue desarrollando Creaturas de la Noche junto
a Francisco Solís).
Añadió que“en 2012 filmamos nuestra ópera prima
como compañía, Implacable, una película que yo
dirigí, producida por Lesslye Yin, escrita por Josh
Candia (…) esta película es parte del programa
Telefilms Ficción 22, coproducidos por Canal 22 y el
IMCINE. Espero que la película se estrene en
televisión a finales de año y quizá tenga salida
comercial durante 2014”.
43
Manara, emperador del cómic
erótico
Milo Manara, uno de los más grandes
autores de cómic erótico, visitará México
esta semana en Festo Cómic 2013,
actividad alternativa de la Feria
Internacional del Libro Infantil y Juvenil.
Manara, cuyo nombre real es Maurillo,
es en mala hora relativamente poco
conocido fuera del ambiente comiquero
mexicano más hard core (dicho en
referencia a lo conocedor y clavado del
público, no al trabajo del italiano nacido
el 12 de septiembre de 1945 en Bolzano,
cerca de la frontera con Austria).
Sus trazos limpios y decididos presentan a mujeres divinas. Sus protagonistas
varones tienen rostros de actores (James Dean, Marcelo Mastroianni, Alan Delon),
cuando no inspirados en sus guionistas y camaradas (Hugo Pratt, Federico Fellini), y
a veces tipos realmente repulsivos, como en una de sus obras más difundidas y peor
adaptadas al cine, Clic, el aparato mágico.
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Manara, quien estudió arquitectura en Venecia, es un amo del erotismo fino, incluso
en sus trabajos más cachondos y mandados. Por esa misma sutileza se es proclive a
la torpeza al adaptarlo al cine como sucedió en Clic, cinta que fue recurrente en
nuestros cines porno chilangos Teresa y Arcadia.
Es profesional de la historieta desde 1968, luego de hallar a la Barbarella de Jean-
Claude Forrest, por el cual “descubrí que ese era mi trabajo, mi profesión, me dije que
tenía que hacer exactamente eso y abandoné todo lo demás”. Luego de su relato
Genius, realiza en 1972 la serie Jolanda de Almaviva, con guión de Francesco
Rubino. En ese tiempo hace carteles y otros trabajos gráficos para agrupaciones
políticas e historieta de fuerte mensaje político como Alessio il Borghese, Telerompo y
Strategia della Tensione, para el partido socialista italiano), de Sileverio Pisú.
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Aunque en este periodo le baja al aspecto erótico, Manara declara que “el sexo es un
componente determinante de la cultura. Cuando vives plenamente tu sexualidad,
rompes con el embrutecimiento social”.
46
Si bien Manara confesó que “los ideales del
68 me interesaban más por el lado hippie
que del lado político”, hoy se reconoce
como hombre de izquierda e identificado
con la socialdemocracia moderada.
Además, es amigo de Walter Veltroni, líder
del Partido Democrático que sufrió una
derrota apabullante a manos de Silvio
Berlusconi en 2008.
Otro de sus trabajos más celebrados es Lo
Scimmiotto (El Rey Mono), adaptación en
historieta de la leyenda china El rey mono,
misma que es inspiración nada menos que
del fenómeno mundial Dragon Ball, que con
el guión de Pisú y las ilustraciones de
Manara, queda como una metáfora de la
vida del líder chino Mao Zedong.
De 30 años a la fecha, Manara ha tenido colaboradores y guionistas de lujo, entre
ellos Fellini, autor original del guión de Viaje a Tulum, producto de un abortado
proyecto que el cineasta realizaría con el quesque
chamán Carlos Castaneda. También ilustró las novela
corta de Pedro Almodóvar Fuego en las entrañas, y con
Hugo Pratt, quien fue su mentor, realizó Verano indio y
El gaucho.
Por si fuera poco, adaptó en cuatro tomos la saga de
Los Borgia –a la que Mario Puzo llamó “la primera
familia mafiosa de la
historia”—, con
guión de Alexandro
Jodorowsky.
Manara tampoco le
ha hecho el feo a la
historieta industrial
gringa, y ha
realizado portadas
para los mutantes de la editorial estadunidense
Marvel.
Inconmensurable en su estilo, valiente y decidido
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en sus trazos, Manara viene a convivir con sus pares dibujantes mexicanos y con su
público, los días 16 y 17 de noviembre en las instalaciones del Centro para la Cultura
y las Artes, en Churubusco 79, esquina con Calzada de Tlalpan en la colonia Country
Club de la ciudad de México.
48
Vélez, el Homero Simpson que fue y
será
Humberto Vélez se transformó al perder su trabajo de interpretar en español de
Homero Simpson en 2005. A ocho años de distancia, divide el tiempo entre su trabajo
como actor de doblaje –por el cual ha dado voz en nuestro idioma lo mismo al oso
Winnie Pooh que a los actores Robin Williams y John Lithgow—, clases de actuación
especializada en doblar al español en el Foro Shakespeare, y en presentaciones
personales, actividad por la cual visitó este año “toda América Latina, desde el río
Bravo hasta La Patagonia. Recorrí toda la costa del río Bravo y antes de llegar a
Matamoros (Tamaulipas), la última ciudad que me faltaba, estuve en la Tierra del
Fuego”.
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Ante su gran cantidad de experiencias,
“estoy preparando un libro digital, y en
especial digital, porque caben más fotos y
más información. Uno que presente la
arquitectura, la gente y los eventos en los
que he estado, al público, con fotografías
que tomo desde el escenario. Tengo 500
gigas de fotos. Ofrezco talleres, cursos,
pláticas. Doy pláticas motivacionales y las
enfoco al caso de la pérdida, porque me
empata muy bien con el hecho de que yo
haya perdido el puesto de ser la voz oficial
de Homero y cómo me recuperé de eso
como persona”, señaló en entrevista.
Humberto, profesional de la actuación
desde 1978, también ofrece el espectáculo
cómico de un solo hombre “que se llama
‘Me quiero volver chango’, que es una de
las frases que le inventé a Homero,
resultado de que un empresario
colombiano me escribió un guión para un
stand up de hora de duración y lo
montamos en Colombia, en Ecuador, y aquí en México. Curiosamente, he estado en
toda Sudamérica, en toda clase de ciudades, excepto en el Distrito Federal”.
No obstante, su labor principal aún es interpretar en español el trabajo de actores en
otros idiomas. “Estoy doblando con una empresa que trabaja para (la televisora
brasileña) Globo, que hace telenovelas excelentes, extraordinarias que no llegan a
México porque produce novelas infinitamente superiores a las telenovelas mexicanas,
aunque me duela decirlo.
“La televisión mexicana no compra las telenovelas de Globo porque la gente se daría
cuenta inmediatamente de que le están dando porquerías. Si el público mexicano se
da cuenta de que se pueden hacer telenovelas como las de Globo, le va a exigir a
Televisa y TVAzteca que haga telenovelas similares, porque tienen la misma cantidad
de dinero o más que Globo, y en México hay muy buenos guionistas, muy buenos
actores, muy buenos directores como para que se hagan los churros que sacan.
50
“A quienes doblamos, las series brasileñas nos sirven mucho para ejercitar la
actuación. Los protagonistas son tan grandes actores, que nos obligan a ejercer
niveles de actuación que a veces se nos olvidan por permanecer en nuestra zona de
confort, entonces nos obligan a echar para adelante y retomar las actuaciones para
poder igualarlas en español”, comentó.
Humberto está convencido de que por su alta calidad, el doblaje mexicano es el mejor
del mundo, y lamentó que excelentes series de la cadena Discovery Networks se
pasen al español a Venezuela “desde hace como 10 años, porque la compañía
mexicana que (la productora estadunidense) contrató lo hizo mal, puso voces
horribles, traducciones espantosas y le dio un mal servicio”.
Destacó que “el problema que tiene Venezuela para doblar es lo poco que pagan, y la
enorme tacañería de los empresarios, que quitaron la figura de director de diálogos,
de tal manera que un actor tiene que dirigirse solo, lo que es imposible. Don Cangrejo
(Luis Pérez Pons) suena igual en todos lados porque pobre hombre tiene qué ver la
película, dirigirse solo y actuar, no dudo que tenga la capacidad de actuar, el hombre
es muy buen actor, pero si no lo dirige alguien, se pierde ahí su capacidad de
actuación. Hay muy pocos actores que pueden autodirigirse, si acaso Juan Orol, y ya
ves las consecuencias. Pero en Venezuela todos son Juan Orol, y todo por la avaricia
de los empresarios de allá, por ahorrarse al director”.
No obstante, matizó: “Ahora, todo esto no es culpa de los empresarios, sino del
público, porque lo sigue viendo (las series mal dobladas). La televisión tiene un
mecanismo maravilloso que es el rating, que se sigue por minuto, y se conoce cuando
y por qué baja. No te lo necesitan preguntar, simplemente si le apagas o cambias de
canal, la gente se dio cuenta que cambiaste por la aparición de un mal actor, o por un
programa mal hecho. Si la gente lo apaga los ratings bajan. Mientras nosotros
estemos viendo películas y haciendo corajes sin tomar acción alguna, no pasará
nada.
“Al contrario, el público de (la serie japonesa de dibujos animados) Dragon Ball logró
este año que Mario Castañeda y René García tuvieran sus papeles (como Gokú y
Vegeta, respectivamente) en la nueva película de Dragon Ball, simplemente diciendo
‘no voy a ver tu película si no me pones a los actores’, y lo divulgó en todas las redes
sociales, la compañía no quería pagarles, y el público se volcó a apoyarlos. Y logró
que se reuniera el reparto original. Sí se puede, el público puede cambiar las cosas”,
reiteró.
51
“Para eso son las redes sociales, no
para andar en el chisme y
compartiendo fotos de gatitos. La
gente puede unirse, que cumplan,
dejen de ver canales y hacer que se le
ofrezca un producto de calidad”,
señaló.
Asimismo lamentó la situación
económica en que se mantiene a su
gremio: “las tarifas (que se pagan a los
actores de doblaje) no han subido en
los últimos siete años, por eso cada
vez tenemos qué hacer más y lo
hacemos cada vez peor y peor. El
doblaje es una actividad de altísima
especialización, pagan mal y los
actores entrenados se están negando
a hacerlo”.
Indicó que por el contrario, “en Estados Unidos, las series han parado por presión del
público. Los actores de Los Simpson hicieron una huelga hace dos años. Cobraban
220 mil dólares por capítulo, y lograron cobrar ocho millones de dólares por
temporada (de 22 capítulos), porque se apoyaron en el público, y el público dijo (a la
productora) ‘si no les pagas, dejamos de ver la tele’. Y la empresa dijo ‘pero por
supuesto que yo les pago’. Si ellos lo hacen, ¿nosotros por qué no lo hacemos? El
que paga es el público”.
52
Momo, bebés y gatitas viajeras
Rocío Pérez (Monterrey, Nuevo León, 1981), Momo, no hace cómics con aventuras
en un futuro dominado por realidades virtuales, mutantes que salvan mundos, ni
héroes de poderes imposibles para un humano normal. Rocío hace historietas de
bebés vestidos como animalitos, o animalitos que se comportan como humanos en
situaciones que podrían pasarle a una persona mexicana común.
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Momo comenzó a dibujar
“muy pequeña, y realizaba
mis propias historietas de
mis propios personajes, una
era una gatita llamada
Memosa. Todo lo que
contaba en mis cómics era
de lo cotidiano que vivía de
acuerdo a mi edad,
interpretado por animalitos o
personas. Aún me era muy
difícil dibujar personas”, dijo
en entrevista electrónica.
“Nunca dejé de dibujar y
cuando llegué a la
preparatoria encontré un
póster en una tienda de
cómics donde
promocionaban un taller de
historietas en la Casa de La
Cultura de Nuevo León,
empecé ahí a tomar más en
serio el realizar cómics”, agregó.
Licenciada en Artes Visuales especializada en artes gráficas por la Universidad
Autónoma de Nuevo León, aseguró que “siempre estoy imaginando historias, bonitas
o feas, cuando voy caminando por la calle. Visualizo al personaje y le creo su historia.
Manejo diferentes estilos de dibujo, y eso me facilita adaptarlos a la historia de cada
uno”.
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—¿Tienes una suerte de ‘esquizofrenia creativa’, como si fuera una persona quien
crea Felinia y otra Poliphonic Babies?
—No sólo son dos personas, son muchas, como autor eres creador de diferentes
personalidades, tienes que estudiar incluso a veces al personaje al que le vas dar
vida. Si eres introvertido y tu personaje quieres que sea extrovertido, pues hay que
‘actuar’ como un extrovertido. Hay que hacerlo creíble. Felinia es muy alegre y
aventada, los Polifonics son bebés, solo son tiernos y traviesos.
Pero la labor como historietista no es lo único que llena el tiempo de Rocío. “Hago
diversos trabajos de diseño, y actualmente trabajo para una distribuidora de juguetes.
El diseño gráfico es un trabajo creativo, lo que me ayuda para estar siempre
inventando y pensando qué hacer. Y pues casi no tengo tiempo libre, lo ocupo
realizando mis propios proyectos. Llegando a casa me pongo a trabajar en ellos y
también los fines de semana”.
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Momo difunde su trabajo “principalmente por medio de la Internet, y a través de las
redes sociales. También los imprimo y los vendo en las convenciones de cómics y
eventos en el Distrito Federal, Monterrey y Guadalajara. Por lo pronto me ha
funcionado autopublicarme, pero pienso en un futuro no muy lejano publicarlo
masivamente, en el país y fuera de México”.
Las obras de Momo pueden adquirirse directamente con ella en su sitio electrónico
www.rocioperezmomo.com, además que estará en La Mole Comic Con
(http://www.lamole.com.mx), a realizarse los días 13, 14 y 15 de diciembre en el
centro de convenciones Expo Reforma (avenida Morelos 67, colonia Juárez, en la
delegación Cuauhtémoc del Distrito Federal).
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Comentó que “también pueden comprarlo por Internet enviándome un mensaje por
inbox a mi facebook, https://www.facebook.com/pages/Roc%C3%ADo-P%C3%A9rez-
Momo/319457624793388”.
Por lo pronto, lo principal para Momo “es contar historias, acercarme a la gente por
medio de mis cómics, es enriquecedor que la gente comparta sus experiencias y con
los creativos igual. Siempre hay algo que aprender y en este medio hay demasiada
gente talentosa y trabajadora. Quiero mejorar mi trabajo aprendiendo de gente con
más experiencia que yo, y de la gente nueva también, que cada vez está más
preparada”.
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Alfonso Ruiz, picar piedra en
Querétaro
Alfonso Ruiz (Macuspana, Tabasco, 1975) se mantiene vigente como profesional del
cómic desde la década de 1990, en la era dorada de las convenciones de historietas
en México.
Alfonso recordó en entrevista electrónica que “desde pequeño” tuvo necesidad de
dibujar sus historias, y empezó a publicar sus monos como fanzinero en el norte de la
zona conurbada a la ciudad de México como parte del colectivo Lulú Comics, al lado
de “una banda de depravados: Vic Hernández, Jorge Grajales, Omar Salas, Osvaldo
Cortez, Roberto Gonzáles y Luis Fernando”, con Caribú-Lu, “una revista que fue
comparada en muchas ocasiones con un Chocotorro por rica pero nada nutritiva,
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donde hicieron su aparición mi niño chiqueado Psico Boy y toda su panda, con el cual
tuve la oportunidad de participar en la exposición Monos de México/Viñetas de
España, en el Museo de Culturas Populares allá por el año ‘96, ya después en el ‘98
lancé con el mismo sello la revista Molibdeno, que contaba las aventuras de dos
mercenarias novatas que robaban lo que fuera (años después fue reeditada en las
páginas de (la revista especializada en cómic de estilo japonés) Conexión Manga”.
Después de su aventura como fanzinero, Alfonso se integró a
finales de la década de 1990 a lo que quedaba de la historieta
industrial mexicana, “en las editoriales Aga, EJEA y Toukán
dibujando y entintando diversos Sensacionales (cómics
populacheros que Sixto Valencia, ilustrador de Memín Pinguín llama
de ‘pantaletas que hablan’) y chistes ilustrados”.
Indicó que “después de un autoexilio a Querétaro, en 1998 creé mi pequeño estudio
Mental Soda, y se empezaron a gestar diversas ideas que en algún punto ayudaron a
crear o cimentar las historias y títulos que ahora ya son toda una realidad, como
Midori, Caronte y Leviatán. A principios del 2000, recién desempacado de Querétaro,
comencé a trabajar en (la editorial) Editoposter y ayudé con lo que después se
conoció como Seduccion3x”.
Acotó que “posteriormente salté entre
UFO Editorial, Ediciones Alcon (los
editores de la Mano Peluda),
conformando mi editorial Mental
Soda, con la cual edité la revista
porno Dope Bunny y finalmente en
Nahual Comix, donde vieron la luz
por primera vez en su versión porno
Leviathan y Midori, en unas ediciones
llamadas Kageru 13 y Nube 9”.
Para ese momento, Alfonso envió
pruebas para dibujar en editoriales
estadundinenses “y casualmente
estaba mi amigo Paco Medina
haciendo unas portadas para Arcana,
una editorial indie que empezaba a
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publicar y me dijo, ‘oye, ¿por qué no les mandas algo?’. Y le hice caso. Mandé unas
páginas de Leviathan y fue así como empecé a colaborar con ellos”.
A mediados de la primera década del siglo XXI, Arcana publicó “la miniserie Egyptian
Exchange, con portada de Greg Horn y que hasta la fecha es el título más vendido
por la editorial”.
Posteriormente “hice algunas cosas para
una editorial llamada Reelmarks, haciendo
un cómic llamado Shootit, posteriormente
comencé a trabajar en Stonearch Books,
donde realicé diversas adaptación de
novelas clásicas en su modalidad para
niños, así como de deportes para Sports
Illustrated”.
A continuación, Alfonso pasó por la editorial
RED 5 Comics, “primero con el segundo
volumen de una serie llamada Abyss y
después con una miniserie de zombies y
vaqueros llamada Dead or Alive, además de
una editorial francesa llamada Semic, y (en
la editorial estadunidense) Hexagon con los
títulos The Strangers y Team Bathy 9”.
Comentó que “tengo suerte de hacer lo que me gusta y que me paguen por ello. Hay
tres cosas que rigen mi vida como ilustrador o artista gráfico o de cómics, frases y
acciones que de alguna forma me forjaron y me ayudaron a ver las cosas como son.
La primera, haber conocido y tenido el honor de compartir tips de arte, recibir críticas
y consejos sobre mi trabajo del maestro del comic Will Eisner (creador de El Spirit); la
segunda, del dueño de (la editorial española) Bruguera, el cual me dijo alguna vez en
los 90, cuando intentaban sacar una línea de cómics nacionales con material de
nuestra autoría ‘¿Qué? Aparte que te voy a publicar quieres que te pague?’
“Y la tercera del buen Mike Carlin, editor de DC, ‘la gente nos ve a los editores como
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dioses por eso no se acercan a nosotros por consejos, ¿pero sabes? Nosotros
también vamos al baño’”.
Alfonso actualmente presenta una “nueva aventura editorial llamada JC COMICX”,
para la cual “tuve la fortuna de encontrar a Jorge Cavazos, una gran persona que
comparte mi visión de calidad, amor al arte y a la vez de contar buenas historias, y
esa es nuestra meta a la larga. Por el momento tenemos gente muy talentosa
conspirando con nosotros para tener excelentes títulos, como Maythe González, una
excelsa ilustradora queretana de la cual sabrán más en breve”.
“Nuestro primer título, Leviathan, es el bastión de esa calidad que buscamos tener en
JC COMICX. Cuento con el apoyo de mi gran amigo (el cineasta, guionista y
entusiasta de la historieta) Carlos García Campillo en los diálogos (…) y en algún
punto del próximo año sacaremos una historia de su autoría, dibujada por mí.
También sacaremos Caronte, en marzo, un thriller que cuenta con los diálogos de mi
buen amigo Manuel Peniche”.
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Adelantó que los próximos días 7 y 8 de diciembre “organizamos una
fiesta/convención de cómics para celebrar el lanzamiento de nuestro primer título, en
el Museo de la Ciudad de Querétaro (en la calle Guerrero número 27, en el Centro
Histórico de la capital de Querétaro) denominado Comic-Con Querétaro. Tendremos
conferencias, presentación de diversos proyectos, además de contar con tiendas
especializadas y artistas del medio nacional”.
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Los hermanos Caballero, artistas y
cómplices
Fernando y Mauricio Caballero, hermanos, soñadores, creativos y con necesidad de
expresarse, son autores de Zeraky, uno de los primeros cómics mexicanos del siglo
XXI. Su obra está hoy en receso pues, alcanzados por la realidad y la necesidad
inmediata, deben vender su talento en dibujos animados industriales y publicidad.
Fernando nació en 1972, en la ciudad de México, y Mauricio llegó a este planeta en
1976 en Guadalajara, Jalisco. Hijos de un comerciante, se avecindaron en Naucalpan,
estado de México, en 1984. “Como no teníamos juguetes, nos los hacíamos nosotros
mismos. A falta de Pacman, jugábamos con carreteritas por las que pasaba el
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personaje, que era una moneda de un peso; también hacíamos nuestros
Transformers de cartón, y laberintos con imanes con los que hacíamos pasar alfileres
sobre empaques de plástico para chocolates”, recordó Fernando en entrevista.
En esa época, agregó, “mi abuela coleccionaba cómics de la época de oro de la
historieta mexicana, Los Supersabios, La Familia Burrón, Rolando Rabioso, y lo
peorcito de la Época de Plata de Batman (1956-1970), durante la cual el Hombre
Murciélago peleaba con marcianitos y en cada número era ‘la muerte de Superman’ o
‘la muerte de Batman’. Hasta la fecha los tenemos empastados, bien guardados”.
Además, comentó, “Mauricio siempre fue el ganón, él no compraba cómics, yo se los
pasaba”.
Nutridos por aventuras en papel,
consolidados con su imaginación, los
hermanos Caballero crearon un universo
lleno de aventuras, una adolescencia de
sueños en las que las ideas, las historias
para contar surgían como espuma y
burbujas, una tras otra, una encima de otra.
El universo Zeraky estaba listo para surgir,
un mundo fantástico en el que los
cazarrecompensas Crámil, Saisa y Reik
viven aventuras entre espadas y
hechiceros, razas humanoides, magia,
caballeros, ladrones e inventores.
Con el apoyo de un patrocinador, los
Caballero imprimieron cinco números con
distribución nacional, que vendieron entre
cuatro y cinco mil ejemplares.
La aventura de autopublicación “hoy
habría sido más fácil, con costos menos
elevados, con difusión en medios
electrónicos. Nosotros llegamos a vender
cinco mil ejemplares, pero no sabíamos
cómo funcionaba la distribución. No
perdimos pero no salimos ganando, con trabajo nos compramos una computadora. El
primer número lo sacamos en diciembre de 1999. Los tres primeros números fueron e
blanco y negro, los 4 y 5 fueron a colores”, señaló Fernando.
De acuerdo con Mauricio, “Zeraky tiene una mitología detrás, su historia es una
trama principal del cual se desprenden historias pequeñas, y la historia principal se
narra por medio de las historias ‘menores’. Tenemos pensadas incluso historias
cómicas, pero hoy no me aventaría el paquete porque requiere de toda tu atención.
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Tenemos dioses, razas, tierras, tenemos muchas cosas por contar.
“Pero si te interrumpe la vida real, si te piden un trabajo para tal día y te das cuenta
que necesitas comer, entonces recibes un choque porque los relatos tienen
repercusiones hacia delante y hacia atrás en la historia de los personajes. Si ahorita
no lo hacemos, es porque no podemos”, aseguró.
Por lo pronto, no obstante que los hermanos disponen de los dibujos originales y sus
historietas están incluso traducidas al inglés y el finlandés, Zeraky sólo está disponible
en el muro de Facebook https://www.facebook.com/zerakycomic.
Pero la intención de mantenerlo vigente se mantiene, según Fernando: “Tenemos el
plan de divulgar Zeraky como animación, con cortos de 10 minutos, pero es difícil
porque implica no sólo el dibujar, sino también hacer voces con actores profesionales.
Esto se puede lograr sólo con estabilidad económica”.
Fernando es profesional de los dibujos animados desde hace siete años, y ha estado
implicado en la producción de las películas Don Gato y su pandilla y La leyenda de La
Llorona, entre otras, en la serie de televisión El Chavo animado, así como en la
miniserie de caricaturas El Santo contra los clones, que debió concebir “de la manera
65
más económica posible. Ya estaban los comerciales (que anunciaban la miniserie) en
pantalla (en el canal de televisión restringida Cartoon Network), y apenas estaba listo
el primer episodio. Acabé a tiempo y el último episodio se entregó a la televisora
fundamentalmente momentos antes de su emisión, como de milagro, casi a punto de
que se entablara una demanda por omisión”.
Comentó que con las nuevas técnicas de animación digitales, el trabajo en
caricaturas es mucho más rápido, “antes se hacían tres segundos (de dibujos
animados) diarios, con 300 personas trabajando; hoy una persona puede hacer 20
segundos diarios con color preliminar. Ahora se paga menos. Pero si eres capaz de
hacer muchas cosas y te ofrecen poco dinero por tu trabajo, puedes elegir hacer otras
cosas de más calidad y mejor pagadas”.
Acotó que en la era del dibujo tradicional
“tenías que trabajar con máquinas gigantes,
y hoy es facilísimo (…) La digitalización
también ha propiciado la animación de baja
calidad, pero se paga por sacar un trabajo
rápido”. Asimismo, destacó que cumplió su
sueño de “trabajar en videojuegos. Hice el
color para la entrada del juego El Chavo
Kart”, de próxima salida al mercado.
Los hermanos Caballero tienen aún mucho talento que presentar, e historias qué
narrar. Es cuestión de tiempo para que se den la oportunidad de presentarlo.
66
67
Clement, navegante en mares de
tinta
Edgar Clement (ciudad de México,
1967), cofundador en 1993 de la
revista El Gallito Inglés, que fue la
vanguardia de la historieta mexicana
hace dos décadas; ganador en 1994
de la beca de apoyo a Jóvenes
Creadores otorgada por el Fondo
Nacional para la Cultura y las Artes en
el área de pintura con su obra
Operación Bolívar, y que en 1998
estableció el colectivo creador de
cómics El Taller del Perro, al lado de
José Quintero, Ricardo Peláez y Eric
Proaño, Frik, hoy inicia una nueva
aventura, la publicación de la revista
La Punta, que presenta sus ideas y su
universo, con dibujos de un talentoso
grupo de estudiantes.
“La revista La Punta es un proyecto
que estoy armando con mis Padawans
(alumnos), un poco para activarme yo
también, y para sistematizar un poco las ideas que tengo en la cabeza, y sobre todo
para dedicarme un poco a escribir, y que ellos dibujen por mí”, dijo en entrevista.
68
Si bien actualmente “para vivir hago
ilustración, lo que va cayendo”, al
momento también tiene en manos El
Angelero, “un proyecto que estoy
haciendo con Raúl Valdés. A partir de
Operación Bolívar empecé a fraguar
un montón de historias, y ahí las
estoy como almacenando, entonces
ahorita ya como las estoy tratando de
aterrizar, de ahí salió Los Perros
Salvajes, lo de El Angelero salió de
ahí, son historias que se me
quedaron por ahí después de
Operación Bolívar.
“Y es que la cantidad de trabajo y de
ideas que tengo ahí pus son muchas,
entonces cuando convoqué a esta
nueva etapa, formar un pequeño
estudio, fue así como lo anuncié,
‘necesito manos para trabajar’. Y
bueno, ya llegaron ellos, y la idea es
enseñarles a que dibujen lo más
parecido a mí, o que aprendan lo más posible la forma en que yo hago las cosas,
para que vayan ilustrando las historias que voy a escribir.
“Independientemente de que soy autodidacta o no, lo que me salva definitivamente
es (haber tomado) seis años de dibujo técnico, desde la secundaria y la vocacional,
pero sobre todo la manera en que se construyen ideas, construyendo discursos, pus
sí he sido autodidacta y creo que aunque seas autodidacta, aunque seas des-
escolarizado, sí me permite formar un método para hacer las cosas. Todos tenemos
un caminito por el cual vamos haciendo las cosas, tenemos pequeñas rutinas.
“Entonces, también enseñar es también un camino para intentar de descifrar cómo
trabaja mi cabeza. También en ese aspecto estoy intentando tratando de entender
cómo le hago yo mismo para construir mis discursos”, explicó.
Clement comentó que trabaja con sus alumnos desde hace dos años, “y el primer
año me la pasé alimentando técnicas de dibujo, cosas que me quedaron pendientes
de El Taller del Perro y El Gallito, técnicas de dibujo, atajos que yo pensaba que
podían ser posibles para aprender a dibujar, me aventé como un año pendejeando,
como volviendo a aprender, y poniendo a prueba métodos que yo creía que
funcionaban, y después me di cuenta que no, que eran puras chaquetas mentales
que traía en la cabeza, y ya llegué hasta el final a la solución última, de que a dibujar
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se aprende dibujando. Y entonces dije ‘saben qué, señores, vamos a aprender a
dibujar, les voy a escribir sus historias, y me los voy a poner a dibujar, y ya. Y
háganme sus páginas, y tráiganmelas, y me voy a poner a corregirlas, y las vuelven a
repetir’, y así”.
Señaló que “La Punta trae el trabajo
de Mariana Villanueva. Ella ya me di
cuenta que no sirve para narradora
gráfica y se está desempeñando muy
bien como ilustradora. Tengo un
avance de Los Perros Salvajes, no
pude tener el tomo 2 completo para
este Festo (festival de cómics
celebrado en noviembre anterior) que
pasó, pero entonces voy a utilizar la
revista para sacar todo este material.
“Tenemos una historia, es un spin off
(extensión) de Los Perros Salvajes
que dibuja Maricarmen Abad; tenemos
una especie como de cuento, un
divertimento que tengo, que tiene los
personajes de Operación Bolívar que
dibuja Diego García, y viene esta
historia que es yaoi (relato erótico con
protagonistas varones homosexuales,
curiosamente, dirigida al público
femenino), de Marisol Mendoza, y
también experimentando con todo lo que venga, y retomando un poco la experiencia
de El Gallito Cómics, todo lo que pasó con El Gallito Inglés, el vernos impresos junto
con otras personas, el empezar a promover nuestro trabajo también fue como parte
de una escuela que tuvimos ahí en El Gallito, entonces fundamentalmente es lo que
estoy tratando de replicar con ellos, las cosas que funcionaron en El Gallito, y
obviamente esto va apuntando hacia la creación de hacer más material, de hacer más
libros”.
Abundó: “Operación Bolívar se presentó por entregas en El Gallito, y las historias que
vienen aquí también son por entregas, mi idea es precisamente ir formando un stock
que pueda implicar una biblioteca importante de material basado en el universo que
estoy construyendo”.
Recordó que “en las primeras clases yo advertí ‘van a aprender hasta mis vicios, van
a cagarla como yo la cago’, pero precisamente parte de su chamba como alumnos es
o adoptar los vicios, o reforzarlos hasta el punto de convertirlos en estilo, o
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deshacerse de los vicios del maestro, en ese aspecto mi propósito con ellos es que
ellos dibujen más chingón que yo. Yo no quiero pendejos. Yo quiero que de uno de
ellos digan, ‘no pus éste dibuja más chingón que Clement’, yo digo entonces ‘uta, qué
chingón, porque ya tengo un éxito como maestro’. En ese aspecto, maestro que no
tiene alumnos más chingones que él, es un maestro que vale madres.
“Vamos a aprender equivocándonos. Y además, estás viendo aquí en la mesa,
enseñar lo que es el proceso de un historietista independiente, desde que te sientas
tú a planear una idea, hasta poner una mesa en una convención, a empezar a vender,
a promover tu producto”, acotó.
“Nosotros, en El Gallito y El Taller del
Perro, éramos pésimos vendedores.
Con el rollo que traíamos de la pureza,
el artista no se debe manchar con el
comercio, y nos hicimos pésimos
vendedores, cuando teníamos
productos que eran susceptibles de
llegar a la gente, y la gente en pagar
por ello. Ese es un vicio que ya no
quiero transmitir, quiero que incluso
ellos me vayan enseñando a vender,
yo les digo ‘yo soy muy pendejo pa
vender, pero aquí lo que necesitamos
son las ventas, entonces, si se les
ocurre alguna idea, adelante. Porque
de repente también van incorporando
conceptos, en ese aspecto, yo como
maestro como autoridad, no me siento
un cabrón que pueda enseñar todo, si
yo también estoy diciendo a mi nivel
‘yo también estoy aprendiendo con
ustedes’”, reconoció.
La Punta “la estamos vendiendo en convenciones, y tenemos esta tiendita online
(https://www.kichink.com/stores/mankeybooks), y se pueden conseguir todos nuestros
productos. Entonces esto constituye otro frente, la venta en red. Que es un trabajo
que lo tengo medio descuidadón, el ocio que le dedico a Facebook, mejor lo enfoco
de otra manera, aprovechar mejor mis redes sociales. Empezar a retomar el web
cómic, que es otro flanco a atender”.
Añadió que “hoy tienes que ser tu editor, ser tu publirrelacionista, tu vendedor, tu
impresor, tu almacenista, tu contador, todo. Y ni modo, es lo que nos toca vivir, y
adelante. De hecho la idea del estudio es un poco volver a ese estilo, mi modelo son
71
los artesanos medievales, está el maestro, están los aprendices, van siguiendo ellos
mi directriz a lo que les voy pidiendo, y en algún momento alguno de ellos ya hará su
obra maestra, hará su trabajo con el que va a estar indicando cuándo está listo para
independizarse y entonces ya empezará a salir algo.
“Y es una forma como de construir un tejido social, que también me puede mucho ver
cómo se deshace el tejido social, cómo se rompen vínculos entre las personas, y por
eso me gusta esta tarea, sentir cómo se está apoyando un poco a la reconstrucción
del sentido social, sobre todo en un país tan desmadrado como México.
“Lo que logré siendo agresivo, muy combativo, muy frontal, rindió sus frutos, se
lograron las cosas, pero también se rompieron otras tantas, entonces no funcionaba
tanto y había que conciliar más, y también ayuda para replantearte la situación
alrededor. Hay cosas que todavía me dan güeva, pero hay qué hacer las cosas, hay
que replantearse, decir ‘también yo puedo estar equivocado, todo lo que yo considero
malo, ignominioso, jodido, culero y la chingada, a lo mejor no es tan malo, a lo mejor
ahí hay unos valores que es importante como cultivar’.
“Y estoy en ese proceso, y es
constante. Hay también cosas que hay
qué ir construyendo, es uno de mis
reclamos ahora, hay gente que quiere
desmantelar el país y hay que decirle
‘güey, no mames’, hay cosas que
están mal, hay qué componerlas,
cabrón, pero no vendas el país sólo
porque no está funcionando como
quieres, no podemos desdeñar nada e
ir componiendo lo que está mal, para ir
sacando las cosas más adelante, pero
eso de desdeñar las cosas nomás
porque no nos gustan es hasta como
muy infantil, incluso”.
Puntualizó que “otra cosa que para mí
sería muy amarga sería que después
de los putazos que nos dimos en El
Gallito y en El Perro, todo eso se
quedara en la nada. Retomarlo,
recapitular, y rescatar lo bueno, y tratar de hacer a un lado los vicios o lo que nos llevó
a las experiencias fallidas, tenemos qué rescatar y volverla a cagar, ahora voy a hacer
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muchas cosas en las cuales yo creía que tenía razón, y si ahorita estoy cometiendo
un error, me vale un pito, vamos para adelante, que de eso se trata, porque yo a lo
mejor yo no lo resuelvo, a lo mejor yo no encuentro una respuesta, pero a lo mejor
alguien que me está viendo hacer las cosas dice, ‘ah pus éste la está cagando en
esto, pus yo lo voy a hacer así’, y a lo mejor a él sí le resulta pero ve, la experiencia
del fracaso le va a servir, esas son las cosas que ir como retomando, y yo voy sobre
eso, por eso reconciliarme con todos los amigos, reconciliarme con toda la banda”.
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Las 13 muertes de Buba
José Quintero (ciudad de México, 1971) acaba de parir un nuevo libro de arte/
juguete/poemario/divertimento, Las 13 muertes de Buba. La protagonista, que a su
vez vio la luz en el suplemento Histerietas de La Jornada en 1998, es una nueva
Alicia del color de la tierra producto de la imaginación de Quintero, niña que es
anciana del alma y que ya antes ha jugado a las trais con La Parca.
En Las 13 muertes…, poemas acompañan a acuarelas en las que Buba está a un tris
de perecer, y acuarelas ilustran poemas que bailan con La Flaca, la seducen, la
desdeñan, la añoran y la hacen propia.
El origen del volumen es más bien profano. Si bien Quintero no suele acercarse a las
convocatorias de concursos, buscó en 1999 ser seleccionado para un catálogo de
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ilustradores de publicaciones infantiles.
A pesar del rechazo del jurado, esa primera ilustración dio lugar a “un par de
acuarelas más”, como el mismo autor confiesa en el prólogo al volumen. A
continuación Quintero vio la germinación de una serie con un hilo conductor, halló que
“Buba estaba redimiendo a los niños –como Cristo hizo con los hombres— a través de
sus muertes sucesivas”.
Y esos fallecimientos no se muestran, sino el momento congelado en el tiempo
previo al último paso, al último aliento, al último mordisco a la palanqueta de
amaranto.
Buba regresa como sus fans la conocieron y la quieren ver, un caramelo envenenado
que envuelto en celofán, es dulce y amargo, solidario y cábula.
Quintero ha declarado que su obra “es una suma de películas, historietas, relatos,
canciones, ensayos, personas, imágenes, lugares y –por supuesto— del trabajo
específico de algunos dibujantes notables.
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“En este sentido, las obras de Robert Crumb o Moebius han causado el mismo
impacto en mi formación que las lecturas de Nietzsche o Juan Rulfo, o la música de
Los Beatles. El gran flujo de la cultura no distingue de lenguajes o géneros, agarra
parejo”.
Quintero es en Las 13 muertes… su propio dueño, el resultado del ilustrador que se
busca, se halla y chambea con mano férrea retomando la experiencia propia y ajena
para apropiarse de su realidad.
De Buba, su señor padre aseguró en entrevista hace tiempo que “desde su primer
aparición pública fue muy bien recibida por un número importante de lectores de La
Jornada, luego por los del Gallito Cómics y finalmente los jóvenes lectores de La
Mosca, el último medio impreso en que se publicó de manera regular.
“La temática y el universo de Buba siguen siendo los mismos desde el principio, más
bien creo que la gente se ha acostumbrado a mis rollos y estos ya no causan tanta
extrañeza”, declaró.
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No obstante, Quintero sorprende y conmueve con su tejedora de sueños de ocho
años.
Las 13 muertes de Buba se consigue en la tiendas Vértigo, ubicadas en Colima 23-A
en la colonia Roma, y en Guatemala 18 CCE, en el Centro Histórico de la ciudad de
México (https://www.facebook.com/tienda.vertigo), al igual que en Vinyles Chiles
(http://vinyleschiles.com), Regina 87, Local E, Centro Histórico, a dos calles del Metro
Pino Suárez.
La obra y el buen decir de José Quintero pueden verse en
http://planetabuba.blogspot.com/ así como en josefoquintero@facebook.com.
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Stan Lee en México
Stan Lee, padre fundador de Marvel Comics, creador de cientos de personajes, entre
ellos El Hombre Araña, El Hombre de Hierro y Los Hombres X, visitará Monterrey,
Nuevo León, para asistir a la 45 Convención de Juegos de Mesa y Cómics, a
realizarse del 14 al 16 de noviembre de 2014 en Cintermex.
Faustino Cantú, director de Entretenimiento Creativo, empresa que promueve el
evento, dio a conocer a medios regionales que “desde hace más de un año lo
habíamos estado persiguiendo, y ya quedó firmado y finiquitado el contrato para que
nos acompañe a la próxima convención”.
Agregó que la presencia del guionista, director editorial, productor cinematográfico y
promotor de la lectura (por sólo recordar alguno de los muchos trabajos que ha
desempeñado) se confirmó el pasado 28 de diciembre, día de su cumpleaños 91
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(nació el 28 de diciembre de 1922), “y aunque (en México) es Día de los Inocentes, su
presencia en la ciudad no es una broma”.
Pero ésta no es la primera vez que Lee se
halla en nuestro país por motivos
profesionales. En el verano de 1996, Stan
vino para la Convención de Historietas de la
ciudad de México (Conque).
Eran otros tiempos, el comité organizador
del evento se componía no de empresarios,
sino de jóvenes profesionales y entusiastas
del cómic, quienes recibieron apoyo de Remy
Bastién, entonces director de Marvel en
México, y de James Galton, en esa época
alto ejecutivo de la editorial.
El mismo Stan no tenía idea de qué iba a hallar. No imaginaba que su obra, la
fundación de un imperio editorial (hoy absorbido por Disney), de la mitología del siglo
XX, formaba parte del imaginario colectivo mexicano.
El día de la inauguración de la Conque 1996, la explanada del Centro de
Convenciones Centro Médico Siglo XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social
estaba abarrotada.
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Stan avanzó a pie desde la reja que delimita el recinto, colocada sobre la avenida
Cuauhtémoc, flanqueado por Fernanda Gantus y Alejandra Torres, integrantes del
comité organizador. Emocionado, tomó una mano de cada jovencita, mientras cientos
de fans lo vitoreaban.
A la entrada del lugar se colocó un dispositivo a modo de caja de dinamita de
caricatura. Stan debía accionarlo para inaugurar la convención formalmente. Intentó
accionar el aparato y nada sucedió.
Hubo un segundo intento, una explosión de humo y una ovación. Mister Marvel, Stan
El Hombre, dio inicio al evento. Ofreció una conferencia en la cual anunció que James
Cameron produciría una película del Hombre Araña (el proyecto se cayó, y finalmente
se concretó en 2002 bajo la batuta de Sam Raimi). Muchos no entendieron su acento
neoyorkino apenas suavizado por sus años fuera de la Urbe de Hierro, y bastantes
diarios le atribuyeron erróneamente haber dicho que en la cinta participaría Jim
Carrey.
También aseguró en esa ocasión que crearía un superhéroe mexicano. Hasta el
momento no ha cumplido, si bien cuando participó en el proyecto editorial de 2003
Imagina a Stan Lee Creando a…, en el que reinterpretó a personajes de DC Comics,
presentó a una Mujer Maravilla peruana, de orígenes incas.
Por compromisos adquiridos anteriormente, Stan sólo pudo quedarse dos de los
cuatro días de la Conque 1996, a la que también asistieron el argentino Roberto
Fontanarrosa (1944-2007) y Sergio Aragonés (nacido en Castellón, España, en 1937,
aunque se declara mexicano por haber crecido en nuestra tierra). Al momento de su
partida, aseguró que de haber sabido la recepción que tendría, se habría quedado
más tiempo, y habría insistido a su esposa que viniera con él.
Lee, como cualquiera, es un hombre de
claroscuros. No se le puede negar su influencia en
los medios de comunicación en general, y en el
cómic y el cine en específico. Pero también se le
reprocha haber robado el crédito a los geniales
narradores gráficos de quienes se rodeó.
Especialmente agraviados se sienten los
herederos de Jack Kirby (1917-1994), con quien
creó a Los Cuatro Fantásticos, Hulk El Hombre
Increíble, Los Hombres X, El Hombre de Hierro,
Los Vengadores y muchos personajes más a principios de la década de 1960.
Argumentan que si bien Lee participó en la creación de conceptos e historias, Kirby
ofreció la parte fundamental de los relatos.
Lee se ha encargado de hacer y engrandecer su leyenda. Él mismo asegura que
luego de pasar una sinopsis de cuatro palabras (“que peleen con Dios”) a Kirby, éste
realizó los números 48, 49 y 50 de la serie de Los Cuatro Fantásticos, con las
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primeras apariciones de Galactus y El Deslizador de Plata.
Kirby dejó a Marvel en 1970, en busca de nuevos retos y reconocimiento a su labor.
Pero la huella que dejó en su alma mater al lado de Lee fue indeleble.
Hoy, Stan sigue en pleno proceso creativo. En 2011 dio a conocer que escribía una
obra de teatro musical, de 2012 a la fecha promueve la convención de cómics Stan
Lee’s Komikaze, la más grande de Los Angeles, California, sigue escribiendo
historietas y tiene su propio canal de youtube, Stan Lee’s World of Heroes (“El mundo
de Héroes de Stan Lee”, http://www.youtube.com/user/worldofheroes).
Hay Stan Lee para rato, y pronto nuestros amigos regios podrán escuchar su buen
decir y sabrosas anécdotas.
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Ahumada, poeta de la tinta
Manuel Ahumada, ilustrador, historietista, pintor, monero, dejó físicamente este
planeta el pasado viernes 3 de enero, días antes de cumplir 58 años. La Parca, a la
que muchas veces representó en papel, nos lo arrebató por un paro
cardiorrespiratorio mientras dormía en su domicilio de la ciudad de México.
El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes se limitó a acotar en su cuenta de
Twitter @Conaculta: “Lamentamos el fallecimiento del pintor y caricaturista Manuel
Ahumada. Nuestro pésame a familiares y amigos”. El periodista Jenaro Villamil acotó
en @jenarovillamil: “Murió Manuel Ahumada, una voz insustituible en la narrativa
gráfica; nota y cartones en Homozapping (@homozapp”. Hernández, su amigo y
compañero en La Jornada, señaló en @monerohernandez: “Los Beatles suenan en la
despedida a Manuel Ahumada”, mientras que Bernardo Fernández, Bef, escribió en
su cuenta @monorama: “Murió Manuel Ahumada, una voz insustituible en la narrativa
gráfica”.
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Ahumada, genio de las tintas, tejedor e ilustrador de sueños, estudió ingeniería
agrícola en la ENEP-Cuautitlán de la UNAM y publicó por primera vez en la revista
Melodía. Pasó posteriormente por la revista La Garrapata, y el suplemento de
historietas Másomenos del diario Unomásuno. La mayor y mejor parte de su obra se
conoció a través de La Jornada y en su suplemento Histerietas, en el cual destacó
con su serie La vida en el limbo. Fue fundador de El papá del Ahuizote y coautor de El
tataranieto del Ahuizote.
En 1981 ganó el segundo lugar del Salón
Internacional de la Caricatura de
Montreal, Canadá, y en 1982 obtuvo el
Grand Prix de ese evento. Asimismo,
realizó portadas para discos de Jaime
López, al igual que para los grupos
Botellita de Jerez, Real de Catorce y
Mamá-Z.
“Nunca quise hacer superhéroes. En 30
años ha sido mi historia personal. Lo que
he escrito, todas las historias, forman un
diario personal de lo que me ha pasado.
Han sido un diario de lo que pasaba en un
alma”, dijo en la presentación de su libro
El cara de memorándum y otras historias
en mayo de 2012 –publicado por la
editorial Resistencia—, en la Biblioteca
Central de la Universidad Autónoma de
Puebla (UAP), institución que cuenta con
una Comicteca que se acopia historietas
de México y el mundo.
Ahumada concedió una entrevista a La
Jornada de Oriente a propósito de su
visita a la UAP, en la cual explicó a la
reportera Paula Carrizosa que El cara de
memorándum… ilustraba canciones
compuestas a principios de la década de
1980, cuando compartió con el rockero Jaime López un departamento cerca de la
Plaza de La Conchita, en Coyoacán, al que llamaron El Congal.
Explicó entonces que sus dibujos eran una metáfora de la vida real, “algo que no
puedo dejar de hacer; por eso entré a la revista Chamuco, que aunque no me gusta,
tenía que publicar porque no me podía comer esas historias”.
En agosto de 2000, fue víctima de intolerancia: su dibujo La Patrona (publicado
originalmente en 1992 en la revista La Pusmoderna), que presentaba a un Juan Diego
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con Marilyn Monroe en la tilma, exhibido en las instalaciones de la Fundación Alvarez
del Castillo, una de las dos sedes de la exposición Homenaje al lápiz en Guadalajara,
Jalisco fue destruido por dos sujetos que lo consideraron “un insulto para los
sentimientos de los devotos católicos de la Virgen de Guadalupe”. Los vándalos
argumentaron que La Patrona dañaba “la fe y nuestros hijos van a crecer en un
ambiente carente de moral y de principios”.
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Rockero hasta las cachas, Ahumada dijo a la revista electrónica
www.letrasexplicitas.com que con su amigo Jorge Cox Gaitán (violinista del grupo La
Barranca) compraba vinilos en las míticas tiendas Hit 70 y Ser. “Cuando todavía creía
en Santa Claus el regalo que me trajeron fue el disco Blanco y era la sensación con
87
mi amigo Cox, lo oíamos día y noche. Ese disco marcaba mucho un antes y un
después de Los Beatles. Luego con el disco Abbey Road rompió completamente su
forma de tocar. Cada quien tocaba solista, John Lennon se acompañaba de Los
Beatles, Paul se acompañaba de Los Beatles y así”, comentó.
En 2004, Ahumada ofreció a su amigo Carlos Paul una entrevista en la cual
consideró que “muchas personas creen que mis sueños los convierto en historias y en
realidad es al revés; creo que son historias que se convierten en mis sueños
realizados.
“Cuando he tratado de llevar al dibujo un sueño, me doy cuenta de que son historias
incoherentes que tal vez tienen un valor para mí y sólo para mí, pues lo que trato de
hacer no es sólo dibujar una imagen onírica, sino contar una historia”.
La gráfica mexicana perdió a un artista, a un espejo de su realidad y sus sueños. Su
obra permanece en nuestros ojos y almas.
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Rockstars del cómic en La Mole
La Mole Comic Con Internacional, a celebrarse los días 14, 15 y 16 de marzo
próximo en el World Trade Center de la ciudad de México, presentó su programa de
invitados internacionales, que incluye a dibujantes y guionistas ingleses,
estadunidenses y brasileños. Además vendrá la cosplayera (modelo que representa
personajes de historieta, dibujos animados y videojuegos) Eve Beauregard.
Entre los invitados estará Mark Waid (Estados
Unidos, 1962), escritor de larga e importante
trayectoria en la mitología de fin del siglo XX.
Trabajó en la dirección de las revistas Secret
Origins, Legion of Super-Heroes, Doom Patrol,
Action Comics, Infinity, Inc., y Wonder Woman, para
la editora estadunidense DC Comics, y creó la
franquicia Elseworlds (“otros mundos”), que
presenta héroes clásicos fuera de su contexto
normal, en diversas eras históricas.
Como escritor ha hecho guiones de los personajes
superveloces Flash e Impulse, y la serie Kingdom
Come, en la cual seres hiperviolentos combaten a
los héroes de DC (Batman, Superman, La Mujer
Maravilla), en una reflexión sobre la condición humana más allá de la aventura y los
poderes casi divinos.
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Para Marvel ha escrito las aventuras de Los Cuatro Fantásticos, El Hombre Araña,
Capitán América y Daredevil. Su trabajo en este último personaje con ilustraciones de
Paolo Rivera (quien también visitará La Mole en marzo entrante) le valió el premio
Eisner, el galardón más importante en la historieta gringa.
De igual manera estará el inglés
Brian Bolland (1951), dibujante de
Broma Mortal, una de las historias
de Batman más importantes de
todos los tiempos, que explica las
similitudes, diferencias y puntos de
encuentro entre El Hombre
Murciélago y El Joker (mejor
conocido en México como El
Guasón), su enemigo más temible.
También ha ilustrado las aventuras
del superpolicía Juez Dredd, y
realizó portadas para la serie de La
Mujer Maravilla.
Bolland reconoce su entrada la
historieta estadunidense por haber conocido a otro invitado a La Mole, Joe Staton
(1948), quien ha dibujado a los más importantes personajes de DC, desde los
Hombres de Metal hasta Batman, de Scooby Doo a Linterna Verde. Su estilo es
desenfadado, preciso y limpio.
Por si fuera poco, vendrá el escritor Brian Azzarello
(1962), creador de la serie policíaca 100 Balas y
guionista de La Mujer Maravilla, lo mismo que los
dibujantes David Mack (1972), creador del cómic de
aventura e intriga Kabuki y dibujante de Daredevil;
Greg Land (1963), ilustrador de X-Men, Birds of prey
(“aves de presa”, con las aventuras de las
superheroínas Batichica, La Cazadora y Canario
Negro) y Nightwing. Otro invitado más es Eddy
Barrows (brasileño, de nombre real Eduardo
Barros), realizador de las series GI Joe y Birds of
prey, entre otras.
La Mole, además de celebrar a la historieta como
medio de comunicación, tiene como atractivo dar un
espacio al cosplay, la afición a hacer trajes, vestirlos
y representar a personajes fantásticos. En esta
ocasión vendrá Eve Beauregard, de Australia, quien
90
representa La Mujer Maravilla, la aventurera de videojuegos Lara Croft y a la villana
Poison Ivy, entre otros muchos personajes.
Otra cosplayera presente será Ivy Doom, que realiza caracterizaciones de la ninja
Elektra, la villana Black Cat y la heroína Zatanna.
Muchos profesionales mexicanos de la historieta presentarán y venderán sus
creaciones en La Mole, que asimismo incluye vendimia de juguetes, ropa, y artículos
varios inspirados en cómics.
La Mole es un espacio imprescindible para la escena comiquera mexicana, desde
sus inicios más bien humildes en las instalaciones del Gimnasio Juan de la Barrera a
mediados de la década de 1990 hasta su próxima edición, en el moderno World Trade
Center de la capital del país.
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Los cómics de los comiqueros
La industria de la historieta mexicana impresa en papel murió a principios del siglo
XXI. La voracidad de los editores, que inundaron los puestos con propuestas de baja
calidad argumental, terminaron alejando al público lector, que migró a otras formas de
entretenimiento, sobre todo las electrónicas, desde discos piratas de música y video
hasta videojuegos.
No obstante, la historieta como medio de comunicación aún se cultiva, especialmente
en la red. Los mismos creadores y aficionados mexicanos buscan, hallan y colocan en
ella diversión y nuevas formas de expresión.
Maritza Campos, creadora de
College roomies from hell
(“Compañeros de cuarto
universitario infernales”, disponible
en http://www.crfh.net/), uno de los
pocos cómics mexicanos en línea
completamente rentable, y guionista
de Power Nap (“Siesta vigorizante”,
http://www.powernapcomic.com),
ilustrada por Sebastian Carrillo,
recomienda la serie de fantasía y
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ciencia ficción Gunnerkrigg Court (http://www.gunnerkrigg.com/), de Tom Siddell, pues
“tiene una excelente historia y el arte evoluciona a un nivel más que aceptable”.
Bernardo Fernández, Bef,
monero y escritor, autor de
las novelas Cuello Blanco y
Tiempo de alacranes, entre
otras, así como ilustrador
del cómic La Calavera de
cristal, con guión de Juan
Villoro, se refirió La tuya en
vinagre
(http://latuyaenvinagre.sergioneri.com/), a la que llama poseedora de “humor marrano
e irreverente al más puro estilo de Jis y Trino y de impecable gráfica”.
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El diseñador Fernando Gil, FerGil, realizador de la serie Nada de política
(http://nadadepolitica.wordpress.com) y miembro de la producción de cintas
mexicanas de dibujos animados como La revolución de Juan Escopeta, habla de sus
series consentidas: “XKCD (http://xkcd.com) rompe dos tabús: uno, que tienes que
saber dibujar para hacer comic (porque es de palitos y bolitas) y dos, que los temas
de un comic tienen que ser ligeros para ser divertidos (básicamente es sobre física,
programación, robótica, inteligencia artificial y cosas ligeras como el sentido de la
vida).
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“Sinfest (http://www.sinfest.net/) toca de forma muy divertida una variedad de temas
como la discriminación, la drogadicción y además porque me encanta el estilo del
dibujante. (Los monos del chilago) Juanele (http://www.moco-comics.com), por
irreverente, divertido, ¡y porque los hombres de ciencia también hacen comic! (su
profesión es físico), ah, y 'ta lindo.
“Juanelo (http://es.juanelo.net) exhibe de forma clara las montones de
contradicciones de la gente, y al ser latinoamericano, hay muchos puntos de
identificación con nuestra realidad. En términos del lenguaje de comic, me gusta la
forma que ha tomado de dialogar con el narrador, quien es parte integral de la tira.
Además, Juanelo es tan cínico que no puedes evitar amarlo.
“PVP Online (http://www.pvponline.com) me gusta por su estilo de dibujo, porque uno
de los protagonistas es adicto al café, y porque escribe sobre videojuegos, juegos de
rol, trabajos complicados, amistades en el trabajo, y muchas otras cosas en que me
identifico.
“Conejo Frustrado (http://www.conejofrustrado.com) toma personajes animales
antropomorfos, al estilo de las fábulas de antaño, pero los actualiza y denigra de
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forma tal, que se acaba sintiendo como la modalidad naquísima para contarnos
fábula”, indicó.
El experto en historieta y traductor Alberto Calvo destacó a “Turbo Desafiante
(http://www.turbodefiant.com), de Dono Sánchez Almara, un pionero de la innovación
digital en comics, pues desde hace más de tres años utiliza flash o html para hacer de
su lectura una experiencia digital muy diferente a simplemente ver una página en
pantalla. La historia es fantasía y aventura muy bien ejecutada y con personajes bien
desarrollados.
“Niebla (http://www.nieblathecomic.com) es un gozo visual. Ramón Espinoza está
contando una épica fantástica que usa algunos de los convencionalismos del género,
pero con una ejecución impecable y una calidad artística y narrativas impresionantes,
además de que puntualmente actualiza semana a semana.
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“Power Nap es una historia de ciencia ficción diferente, pues utiliza elementos
oníricos que usualmente nada tienen que hacer en este género, y además nos
permite disfrutar de manera regular del arte de (Sebastian Carrillo) Bachan, uno de los
artistas más talentosos y constantes de nuestro país.
“Private Eye
(http://panelsyndicate.com) no es un
webcomic propiamente dicho, pero se
trata de un vistazo a lo que podría ser
el futuro de la distribución digital,
además de ofrecer una historia de CF
(ciencia ficción) que se siente actual y
relevante. En un futuro donde La Nube
explotó y los secretos de todo mundo
quedaron expuestos, la gente es tan
celosa de su privacidad que sólo sale
a la calle oculta tras máscaras. El
protagonista es un periodista sin
licencia. Los autores son Brian K.
Vaughn (Y The Last Man, Runaways,
Saga, y las series de TV Lost y Under
the Dome) y Marcos Martin (Spider-
Man, Daredevil).
“Thrillbent (http://thrillbent.com) y Aces
Weekly (http://www.acesweekly.co.uk)
son colectivos, sitios que ofrecen
varias series, convirtiéndose en una
especie de antologías digitales, ambos
con una mezcla de talento afamado y
con años de experiencia en el mundo del comic y jóvenes creadores. Thrillbent es
manejado por Mark Waid (guionista de DC y Marvel) y es gratuito, en tanto que Aces
Weekly fue creado y es administrado por David Lloyd (ilustrador de V de Venganza), y
es un servicio de suscripción, dividiéndose en volúmenes de siete semanas. La
diversidad temática en sus contenidos es muy grande, pero la calidad de arte e
historias cubre el rango de lo bueno a lo excelente”.
Raúl Valdés, dibujante en Marvel, más bien habla de su propia obra, realizada junto
con Óscar Amador: “Living with Shine (“Viviendo con Shine”) es un sitcom (una
comedia de situación, a la gringa) de superhéroes, narra las aventuras de un inocente
buscador de fortuna que decide cumplir su sueño, ser un superhéroe, al lado de su
primo vive aventuras contra villanos peligrosos como un mimo cuyo poder es... que
habla... o un pato malvado que se encarga de hacerle la vida de cuadritos. Lo
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encuentras en https://www.facebook.com/LIVINGWITHSHINE”.
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