Estos textos pertenecen a la que fue una de mis primeras bitácoras online

*
(http://www.fotolog.com/misilencio) y que un día tuve el acierto o la
equivocación de borrar. Eso sí, antes fueron copiados en un disquete para que
hoy, al leerlos, sienta algo que se mueve entre la nostalgia entrañable y la
vergüenza.

Lidia Bao, junio del 2014









*Comencé a volcar en Internet algunos de los textos que escribía allá por el 2005. Los que
comparto en esta selección pertenecen al 2006-2007.
2

POSTMODERNIDAD SORPRESIVA
Incautos.
Programáticos lunáticos.
Sombríos de pura censura.
¿Qué habéis hecho con las penumbras y el sigilo?

Externos.
Fríos como una demolición.
Y el sol jugando a la baraja.
Vosotros en vosotros mismos se convierten.



Un suicidio de idiotas sólo podía caer en solsticio.










3


Escribir ahora que palidecimos:
“el Despretine se escucha muy bajo”
“bailamos en diferentes fiestas”
“nos reímos de distintas desgracias”.

Escribir con piel de hoja:
“respirar”.
Siendo luego antónimos.













4



No sabrán lo que se siente.
Querrán ponerle nombre.




















5


SINCERAMENTE:
LAS BALAS TIENEN MUY MALA LECHE

Soy consciente de que el periodismo de hoy está claramente contaminado,
pero... ¿qué me decís del periodismo como aventura, de aquellos que
arriesgan sus ojos por que los nuestros vean? Aquellos Periodistas héroes.
No sólo en un plató se muestra la vocación. Es muy sencillo ajustar la voz a
una estandarizada pero, lo complicado es cuando esa voz tiene que salir en
pleno campo de batalla donde, en cualquier momento, puede aparecer una
bala
que te destroce la espalda.

Hacen falte periodistas sobrecogedores a diferencia de los sobre-cogedores.














6

¿SOBRE LA DUDA?
Y si una duda te hace
señas a diez mil kilómetros,
lo dejas todo, te arrojas
sobre proas, sobre alas,
estás ya allí; con los besos,
con los dientes la desgarras:
Ya no es duda.
Tú nunca puedes dudar.
Pedro Salinas

Lo sé, puede llegar un momento en el que todo se vuelve posibilidad. En ese
mismo instante apareces tú, con tu cara de duda, y comienzas lo que mejor
sabes hacer: no otra cosa más que dudar.

Elegiste la hierba. Te gustaba el olor del campo y verte rodeado de la verde
naturaleza.
Hacía de ti un hombre libre en un lugar más húmedo. Resbalaste. Decidiste
cambiarla por la piedra. Creías que sobre ella ibas a estar más seguro y
empezaste otra vez tu andada. Una vez, tropezaste con una de grandes
dimensiones y te diste un buen golpe en la cabeza.

Estabas harto de caer, de estar siempre horizontal, arrastrado. Miraste al
cielo y dijiste: "sí, eso es lo que me conviene".

Malo será que tropieces ahora, amigo.
Ahora que estás bajo tierra.








7

HACIA EASY WORLD

Paseando yo por las cercanías de Easy World me topé con un muchacho de
unos doce años que, sorprendentemente, estaba arrojando monedas desde el
arcén hacia la carretera.
Interesada, me acerqué al chaval y le pregunté:

-¿Por qué lo haces?

Él, en un tono más pausado que tranquilo respondió:

-Porque en la cartera no me llevan a ningún lado. Quizá a la carretera le
sirvan de algo. No tengo dinero para viajar. Llevo 2 horas intentando que uno
de esos coches pare y no lo consigo. Tirando las monedas… es probable que
alguno pare a recogerlas. La ambición no gasta gasolina. Entonces,
aprovecharé para colarme en el auto y así, poder moverme de este lugar con
el depósito lleno mientras tiro la cartera por la ventanilla.













8

Vésme con mans de lume
todo o meu corpo de auga

os teus beizos latexan nos meus coma unha carruaxe sen cadeas

sobre pedras antigas
a cidade máis nova.


















9

DESPEDIR JUNIO SIN QUE SE NOTE

Parecía un guiño. Entonces se apresuraron a juntar ojos con dientes, labios
con piernas... para hacer un gran paquete y llevarlo en el arrastre de la
estación con tren y periódico.

Sería algo así como una temprana aventura que años después parecería
apresurada y vieja, muy vieja. De esas con muchas canas y arrugas que
componen del recuerdo una sonrisa de "ahí estuve yo, pirata”.


















10

ESTA OBLEA ES NEGRA

Arañas de escarcha, cuchillos afilados… Se derramaban allí las coagulaciones
explosivas cuando vinieron los sádicos y saciaron su hambre. Apetito de carne
inerte decayendo por los suelos.

Traían cruces. Portaban imágenes de santos. Sus caras reflejaban la muerte
desde distintos ángulos supremos.

No les podías mirar a la cara. Te fulminaban con palabras terminadas en
-mén.
















11

SOBRE EL HAMBRE LITERARIA

É_ _ _ e
u_ a
v_ z,
n_
d_ s
n_
t_ _s,
e_
u_
l_g_r
m_y
c_r_a_o,
c_ _t_o
m_j_ _ _s
s_n_ _d_s
e_
u_
s_ _ _o
e_ _ _d_ _ _o.












12

A CORUÑA (prepositivamente)

En ti se desenreda el viento.





















13

UN GATO CAYÓ EN EL POZO. DESPUÉS TUVO RESACA

Tú ves el partido y las mujeres sonríen bajo la luz de una farola. Juntan sus
manos en el recuerdo infantil de un "sé-sé-sé". Los vasos que levantan están
vacíos de cristal y derraman campamentos.
Alguien mete un gol. Un desconocido habla. A ellas les ponen un cuño en la
muñeca. A ti se te caen las zapatillas camino al baño.



















14

UN TEXTO A OSCURAS

Expresar, expresarte, intercalar amarillos con verdes y abusar del rojo.
Después mezclarlo, mezclarte. Con mucho azul, desgastando trazos,
moviendo manos, cogiendo todo, echando a un lado envoltorios plastificados,
de arrugas, inertes. El color. Abusemos. Abusémonos, amor. Pintemos
mitades. Arranquemos blancos, subamos las luces hasta que exploten los
focos, elevemos el contraste, seamos manchas,
seamos bocetos borrándonos los labios gruesos, de tanto besarnos la vida.



















15

UN TEXTO EN UN DESPACHO

Tenue a la vez que incandescente. La luz de aquel despacho desprendía
insistencia, un querer saber más allá de lo posible.

Fue sencillo: un flexo de metal apuntando a los ojos del testigo y unas
palabras ingrávidas que caían como palillos de metal.

Había tramado una película de diez escenas, sin protagonistas, sin guiones, sin
música. Algo demasiado aburrido. La película era la droga y la sed.

Un completo cobarde amante de la ducha fría. La bañera le señalaba las
manos con sangre de víctimas.

Y yo con esta desidia. Abrumadora desidia viajando en parapente.















16

LA CULPA FUE DE LA EPIDERMIS

Dame una razón, tan sólo una, y me quedaré con todo lo demás que no me
has dado.
Demasiado cerca, la piel quema.
Yo suelo ir incrustada en la soledad.
Lejos de lo que abriga el frío.


















17

ESTACIÓN II

En los túneles sigue apareciendo un reflejo desconocido: el maquinista del
tren.

Cuando los asientos se recuestan y los billetes se cancelan alguien espera en
vano en la estación vecina.


















18

Entre muros, imaginamos que la libertad era tan sólo un concepto inventado,
un estado empleado por las alas de la cárcel: los que tienen las llaves de cada
celda.

Intentamos echar por tierra toda columna con la esperanza ingrávida del que
tiene vértigo a las aceras, a caer...
Con la calma y la lentitud de una paloma coja que sueña con ser cucaracha y
tener su propia canción.



















19

No soy uniforme.
Soy unitú.






















20

© Lidia Bao









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