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el yesQuero

Ensayos de análisis y crítica política


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Nro. 187

Los Santos mienten


Por

Rafael Rincón Patiño*

Las pruebas producidas u obtenidas a través de la violación


de una norma o principio de derecho positivo, indistinta que
sea su naturaleza (procesal o sustancial), indiferente que sea
su jerarquía (constitucional o infraconstitucional), resultan
procesalmente inadmisibles y, por consiguiente, deberán ser
apartadas o excluidas, como elemento de conocimiento.

Martínez García, Elena. Eficacia de la prueba ilícita en el


proceso penal (a la luz de la STC 81/98, de 2 de abril).
Monografía, Universitat de Valencia, 2003, 78 pp.

El pasado 5 de marzo todos los Estados de la OEA mediante la


Resolución 930 del Consejo Permanente calificaron la incursión de
Colombia en Ecuador como una violación de la frontera. No hubo
sanciones, pero si hubo unanimidad en considerar el hecho como
“una violación de la soberanía y de la integridad territorial de
Ecuador y de principios del derecho internacional”.

Como resultado de la incursión militar y el bombardeo planeado


hubo 28 muertos, entre ellos el Nro. 2 de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia, Raúl Reyes. El hecho desató una crisis
diplomática sin precedentes entre los países bolivarianos.

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Del lugar (Santa Rosa, provincia de Sucumbíos) fueron tomados por
el Ejército y la Policía Nacional de Colombia los cadáveres de Reyes y
de otro guerrillero, rematados y abandonados los heridos, según la
versión de la joven mexicana Lucía Morett, una de las sobrevivientes
que se recupera en un hospital militar de Ecuador.

Las “pruebas” allí obtenidas son, sin lugar a dudas pruebas mal
habidas, son pruebas conseguidas en una acción militar calificada
como ilegal por todos los Estados de la OEA, incluida Colombia y
Estados Unidos. Esta calificación de ilegalidad fue ratificada por el
Grupo de Río, reunido en República Dominicana el 7 de marzo:

Rechazamos esta violación a la integridad territorial de Ecuador, y por


consiguiente reafirmamos el principio de que el territorio de un Estado es
inviolable y no puede ser objeto de ocupación militar ni de otras medidas
de fuerza tomadas por otro Estado, directa o indirectamente, cualquiera
fuera el motivo, aun de manera temporal. Declaración de los Jefes de
Estado y de Gobierno del Grupo de Río sobre los acontecimientos recientes
entre Ecuador y Colombia.

El Gobierno colombiano, que es el gobierno de los Santos, usa


inescrupulosamente las “pruebas” del computador de Reyes, las
entrega primero a los medios de comunicación, en rueda de prensa y
también de manera solapada, quizás consciente de la ilicitud judicial
de las mismas.

Un Gobierno en guerra es un Gobierno que no considera la justicia,


es un Gobierno que tiene como objetivo generar representaciones
amañadas de la realidad. Un gobierno que niega el conflicto armado,

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que repudia el acuerdo humanitario, que está alineado con la guerra
preventiva de George W. Bush. Colombia ha optado por el camino del
mal menor para derrotar lo que considera terrorismo. Los derechos
fundamentales son un mal menor para el gobierno de Uribe V. Es el
único gobierno de América Latina que aprobó la guerra de Iraq.

De otro lado, el cuasi fiscal general de la nación Mario Iguarán no se


desvela porque el principio de reserva de la investigación se vulnere o
porque los generales de la República salgan en rueda de prensa a
propalar las pruebas. El general Oscar Naranjo de la Policía Nacional
o el general Mario Montoya del Ejército lo invitan a fútbol y al otro
día el cuasi fiscal general Iguarán sale a defender el pago de
recompensas a los delatores. Es un fiscal de charreteras, un fiscal
del ejecutivo, no es un fiscal de la justicia.

Colombia tiene un fiscal que trabaja para los intereses del poder
militar, un Fiscal que se hace el de la oreja mocha o el de la vista
gorda frente al irrespeto de los principios que informan el debido
proceso penal como la cadena de custodia, la licitud de la prueba, la
presunción de inocencia, la reserva del sumario. Es un Fiscal que
defiende la pena de muerte en nombre del principio de oportunidad y
que defiende a los paramilitares de Itagüí para que no sean
extraditados.

El computador de Reyes tiene valor para la farándula de Uribe V. y


tienen valor político en la guerra asimétrica que libran Ecuador,

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Nicaragua, Venezuela, Estados Unidos y Colombia. Y tiene valor
militar en el conflicto armado interno, pero no tienen ningún valor
ante la Corte Penal Internacional.

Una justicia decente considera inadmisible las pruebas obtenidas de


manera prohibida. Las pruebas que salen del computador de Raúl
Reyes son pruebas ilícitas, son pruebas obtenidas en una incursión
militar condenada por unanimidad por todos los Estados
americanos.

En la “guerra de cuarta generación”, que es la guerra más allá de los


ejércitos, el periódico colombiano El Tiempo, el diario de la familia
Santos, ha difundido el 17 de marzo en Washington, en la reunión de
Cancilleres de la OEA, una mentira del tamaño de una catedral.
Presentó una foto de Raúl Reyes con un dirigente comunista
argentino afirmando que era el ministro de la defensa de Ecuador
Gustavo Larrea con el ánimo de dar un golpe. Pero, esta acción
periodística de guerra irregular le salió por la culata pues confundió
al ministro Gustavo Larrea con un miembro del partido comunista
argentino.

Le pasó a El Tiempo en Washington, en plena cumbre, ante todo el


mundo. Quedó El Tiempo al descubierto como combatiente irregular,
como ha quedado RCN (La Radio Contra Nosotros). El conflicto
armado de Colombia se ha globalizado y se ha generalizado. ¿Quién
le cree a los Santos?

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El “oso” de El Tiempo lo hizo en Washington, en el epicentro de la
diplomacia americana, seguramente con fuente de la Casa de Nariño,
o de la Fiscalía General de la Nación, para desacreditar al Gobierno
de Ecuador y librar a Colombia de una condena. El Gobierno
colombiano quiso engañar, una vez más, a todos los cancilleres
usando un medio de comunicación proclive a sus intereses.

Ya en este afán había caído El País de España cuando valoró la


presencia de las Farc en Ecuador calificándola de “Santuario de las
Farc” y fue desmentido por el mismo Secretario General de la OEA
José Miguel Insulza.

La ilegal incursión de Colombia en territorio ecuatoriano es vista


como un hecho antijurídico por la comunidad internacional pero
exculpan a Colombia por considerar la muerte de Raúl Reyes como
un acto legítimo contra el terrorismo.

La falta de condena y de repudio a la acción colombiana es un golpe


al principio de inadmisibilidad de las pruebas ilícitas. La guerra
contra el terrorismo le propina un nuevo golpe al garantismo del
Estado de Derecho. Sufren los derechos humanos un detrimento
cuando las pruebas ilícitas en un proceso penal o en un proceso
internacional se relativizan.

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La ligereza policial en tiempos de globalización, de lucha contra el
terrorismo, contra las drogas, contra el tráfico de armas y de
afianzamiento de la seguridad se convierte desafortunadamente en
valor así de al traste con pilares del Estado de Derecho como la
presunción de inocencia, el debido proceso o la inviolabilidad de los
derechos fundamentales sustantivos.

“El derecho a la inadmisión de las pruebas ilícitas es una de las


garantías con las que el derecho procesal trata de proteger al
ciudadano de la intervención coactiva del Estado a través del proceso
penal”. Martínez García, Elena. Eficacia de la prueba ilícita en el
proceso penal (a la luz de la STC 81/98, de 2 de abril. Monografía,
Universitat de Valencia, 2003. 78pp.)

* Director de háBeas Corpus, Oficina de Derechos y Gobernabilidad.

Medellín, 18 de marzo de 2008