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INTERPONE ACCIÓN DE AMPARO. SOLICITA MEDIDA CAUTELAR
URGENTE.-

Sr./a. Juez/a:
Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), representada en este acto por su
apoderado Renzo Lavin, con domicilio en la calle Av. De Mayo 1161 5º of 9 de esta
Ciudad Autónoma de Buenos Aires; Alicia Beatriz Tagliaferro, DNI 13.677.751, con
domicilio real en Mozart 66, CABA (en mi calidad de habitante de la CABA, e impugnante
del pliego 565-O-2014); Juan Alberto Lizarraga, DNI 14.945.611, con domicilio real en
Elpidio González 4954 PB 2, Monte Castro, CABA(en mi calidad de habitante de la
CABA, e impugnante del pliego 565-O-2014); Alejandro Bodart, DNI 16.507.098, con
domicilio real en Perú 439, CABA (en mi calidad de habitante y diputado de la CABA);
todos/as con el patrocinio letrado de Sebastián Pilo T. 104 F. 494 CPACF
(spilo@acij.org.ar); constituyendo domicilio procesal en Av. De Mayo 1161 5º of 9 de esta
Ciudad Autónoma de Buenos Aires; al Sr. o Sra. Juez/a respetuosamente decimos:


1. OBJETO
i. Por las razones de hecho y de derecho que seguidamente expondremos, venimos por la
presente a deducir formal demanda de amparo contra la Legislatura de la Ciudad de
Buenos Aires por violación de derechos individuales y colectivos, con el objeto de que:
- Se declare la nulidad de las Resoluciones N° 01/2014 y 02/2014 de la Junta de
Ética, Acuerdos y Organismos de Control de la Legislatura de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires (en adelante, la Junta de Ética), en virtud de las cuales se establece
la fecha de las audiencias públicas convocadas a los efectos de considerar la
idoneidad y las impugnaciones de los postulantes a jueces y magistrados del
Ministerio Público Fiscal de la Ciudad cuyos pliegos tramitan ante dicho cuerpo
legislativo en el marco de los Exps. N° 564-O-2014 y 565-O-2014.
- Se ordene a la Junta de Ética establecer, conforme lo previsto en la Ley N° 6, una
nueva fecha para la celebración de dichas audiencias públicas, que garantice la
posibilidad de un tratamiento efectivo de los referidos pliegos por parte del cuerpo
legislativo -de acuerdo a sus procedimientos reglamentarios ordinarios-, así como la
más amplia participación ciudadana en el marco de las mismas.
- Se establezca que a los efectos del cálculo del plazo previsto en el Art. 118 de la
Constitución de la Ciudad -relativo a la eventual aprobación ficta de dichos pliegos-
no se computará el tiempo transcurrido entre la fecha en que se dictaron las
Resoluciones aquí cuestionadas (07 de mayo de 2014), y la fecha en que dicha Junta
de Ética dicte las Resoluciones que establezcan la nueva fecha de las
correspondientes audiencias públicas.

ii. A los efectos de no frustrar el sentido de la presente acción, solicitamos que mientras
dure el proceso se dicte una medida cautelar en virtud de la cual:
- Se suspendan las audiencias públicas convocadas mediante las Resoluciones N°
01/2014 y 02/2014 de la Junta de Ética.
- Se mantenga suspendido el plazo previsto en el Art. 118 de la Constitución de la
Ciudad, relativo a la eventual aprobación ficta de los pliegos que tramitan ante la
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Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en el marco de los Exps. N°
564-O-2014 y 565-O-2014, para la cobertura de los cargos de jueces y magistrados
del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad.


2. PERSONERÍA
ACIJ es una asociación civil que se encuentra autorizada para funcionar con carácter de
persona jurídica en los términos del art. 33, 2da. parte inc. 1º, del Código Civil conforme
resolución de la Inspección General de Justicia Nº 231/2003 de fecha 12 de marzo de 2003.
La misión de la Asociación es “contribuir al fortalecimiento de las instituciones
democráticas, promover el respeto por los derechos fundamentales y trabajar para la
defensa de los grupos más vulnerables de la sociedad.”
El estatuto de ACIJ, el poder que autoriza a Renzo Lavín a actuar en nombre de ACIJ, y la
documentación que se ofrece como prueba documental que se acompaña conforme lo
dispuesto en el art. 6 del Reglamento para la Iniciación y Asignación de Expedientes del
fuero (aprobado por Resolución 335/2001 del Consejo de la Magistratura de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires).


3. HECHOS
3.1. Breve resumen
A lo largo de esta sección explicaremos cómo la Junta de Ética, Acuerdos y Organismos de
Control de la Legislatura (a través de una mayoría circunstancial de ocho de sus
integrantes), ha fijado un cronograma para el tratamiento de los pliegos de designación de
jueces y fiscales que tramitan por Exp. N° 564-O-2014 y 565-O-2014 que, como se verá,
impide en la práctica que dichos pliegos sean incorporados al tratamiento en el marco de
una sesión ordinaria por parte de la Legislatura de la Ciudad, facilitando la aprobación ficta
de los mismos. Ello, a su vez, se ve agravado por cuanto la fecha elegida para la realización
de las audiencias públicas relativas a dichos pliegos afecta en forma significativa la
participación ciudadana y el debate público, en tanto convoca a para el mismo día y el
mismo horario en el que juega la Selección Argentina en el marco del Mundial de futbol.

A. El cronograma establecido no permite el tratamiento de los pliegos en Sesión
Ordinaria
El proceso de aprobación legislativa de designaciones como las que aquí nos ocupan
requiere de la realización de una Audiencia Pública (lo cual se encuentra regulado en la Ley
N° 6), tras lo cual los miembros de la Legislatura tienen la posibilidad de aprobar o
rechazar los pliegos, por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros (31 de 60 votos).
A su vez, nuestra Constitución previó un plazo máximo de 60 días dentro del cual la
Legislatura debe tratar los pliegos, desde que son enviados por el Consejo de la
Magistratura, con el objetivo de evitar que dicho Poder Legislativo dilate su tratamiento,
dejando juzgados vacantes. Es así que si el plazo de 60 días hábiles se cumple sin que los
pliegos sean tratados, los mismos serán aprobados de manera ficta, sin la deliberación y el
voto de los legisladores (art. 118 CCBA).
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Como se verá, el cronograma en cuestión virtualmente veda la posibilidad de que los
pliegos sean tratados en el recinto. Siendo que los pliegos ingresaron a la Legislatura con
fecha 01/04/2014, el plazo de 60 días hábiles se cumpliría el próximo 01/07/2014. Es decir
que la última sesión ordinaria antes de que venza dicho plazo es el jueves 26 de junio -el
día inmediatamente posterior a la Audiencia Pública-. Pero, una vez realizada la audiencia
pública, para que el tema pueda tratarse en sesión deben cumplirse ciertos pasos previos
que llevan, cuando menos, algunos días.
De acuerdo al Reglamento Interno de la Legislatura, para que un tema se incluya dentro del
temario a tratar en una sesión, ello debe ser incorporado en la reunión de Labor
Parlamentaria, que se realiza el día previo a la misma (Título IX del Reglamento). Si ello
no ocurre, la única forma de incorporar otros temas es solicitando su tratamiento sobre
tablas.
En los casos de designaciones como las que aquí nos ocupan, previo a que la Comisión de
Labor Parlamentaria pueda elevar el tema para su tratamiento por el pleno, la Ley 6
establece que la Junta de Ética debe realizar un informe sobre lo ocurrido durante la
Audiencia Pública, el cual debe ser aprobado, impreso y difundido internamente en la
Legislatura (de acuerdo a lo que establece su Reglamento Interno, lo cual suele llevar días)
previo a la referida reunión de Labor Parlamentaria.
De esta manera, puede advertirse que en este caso ello será imposible, por cuanto la
Audiencia Pública se desarrollará el día miércoles 25/06/2014, el mismo día en que se
realizará la reunión de Labor Parlamentaria correspondiente a la última sesión ordinaria
previa a la eventual aprobación ficta (a mayor abundamiento, la reunión de la Junta de Ética
posterior a la Audiencia Pública ni siquiera se encuentra aún convocada). Siendo ello así, la
única opción para que los pliegos puedan ser tratados por la Legislatura sería que se habilite
su tratamiento sobre tablas, eventualmente en una sesión especial convocada al efecto, pero
para ello se requiere el acuerdo de 2/3 de los presentes.
Por lo tanto, si bien el art 9 de la Ley 7 establece que para aprobar o rechazar el pliego de
un juez se requiere una mayoría absoluta, es decir 31 de los 60 integrantes de la Legislatura,
dado el cronograma fijado y la necesidad de reunir 2/3 para tratar los pliegos sobre tablas,
con 21 legisladores/as que se opongan a ello se podría impedir su tratamiento y conseguir la
aprobación ficta de los mismos (arts. 198, 201 y 202 del Reglamento interno de la
Legislatura).
De esta manera, los integrantes de la Junta de Ética que firmaron la resolución que
determinó el cronograma para el trámite de estos pliegos abusaron de las facultades que les
corresponde como integrantes de dicha Junta, pudiendo generarse una situación en la que
una eventual mayoría de 31 diputados/as opuestos a los nombramientos se encuentren
impedidos procedimentalmente de expresar ello en la votación correspondiente, y por ende
que postulantes sin la adhesión exigida por la Constitución queden igualmente designados
en virtud de una aprobación ficta forzada.
Ello se torna especialmente grave en los casos en que el/la postulante ha recibido
impugnaciones, las cuales carecerían de un espacio institucional en el marco de las cuales
las mismas puedan ser consideradas y evaluadas en forma efectiva por parte de quienes
deben ser los/as decisores/as: los diputados y diputadas.
Nótese que aun en el improbable caso de que -a partir de la activación de un proceso
sumamente excepcional como sería el tratamiento de los pliegos en sesiones especiales y/o
sobre tablas- finalmente se lograsen tratar los pliegos, en tanto la Audiencia Pública se
llevará a cabo el miércoles 25 de junio, esta improbable hazaña se debería producir en un
plazo record, pues en principio el 1 de julio estaría vencido el plazo de 60 días. Este
panorama -el menos gravoso y más improbable de todos los escenarios posibles- tampoco
4

es el más alentador: significaría enmarcar la designación de Magistrados en un proceso
diseñado para contextos excepcionales, donde la urgencia hace necesario acotar la
deliberación. Este no es el marco diseñado para un acto tan previsible y ordinario como la
designación de un magistrado. La forzosa celeridad atentaría contra la evaluación profunda
y pormenorizada de los argumentos ofrecidos en el marco de la Audiencia Pública, así
como la búsqueda de más información para evaluar y constatar la veracidad de lo que
hubieran dicho los impugnantes y el impugnado en el marco de la Audiencia Pública. Es
evidente que al prever 60 días hábiles el constituyente estaba previendo que la Legislatura
tendría más de 3 días hábiles para evaluar la información que surgiera de la Audiencia
Pública.
Ello debe ser a todas luces impedido judicialmente, por cuanto cualquier otra interpretación
sentaría el precedente de que una mayoría mínima en la Junta de Ética resultaría más
relevante respecto del tratamiento de estos temas que la propia mayoría del cuerpo
legislativo, con todas las consecuencias que ello implica (nótese que le bastaría a esa
mayoría de la Junta con convocar a la correspondiente audiencia pública en los días
inmediatamente previos a la fecha de aprobación ficta -como se ha hecho en este caso-, y
con ello bastaría para asegurarse que puede producir dicha aprobación ficta, aun frente al
impotente rechazo de una mayoría absoluta del cuerpo). Lo absurdo de lo expresado basta
para corroborar la necesidad de la protección judicial requerida.

B. La fecha escogida para la realización de la audiencia pública atenta contra la
participación ciudadana y el debate público
A lo expuesto se suma que la fecha elegida por la Junta de Ética para la realización de la
audiencia pública (25/06/2014) coincide en día y hora con el partido de fútbol de Argentina
contra Nigeria, del mundial de Brasil 2014. La superposición horaria con uno de los
eventos deportivos más importantes del mundo hace peligrar en forma seria y significativa
la efectiva participación ciudadana, objeto principal del mecanismo de audiencia pública
establecido en la Constitución de la Ciudad.

Como se verá, la cercanía y brevedad de los plazos del trámite del tratamiento de los
pliegos, conjuntamente con el plazo máximo de 60 días hábiles que otorga el art. 118 de la
Constitución, imponen que esta medida urgentísima sea la única viable para obtener una
tutela judicial útil. Es por ello que solicitamos al Sr. o la Sra. Jueza que brinde la protección
judicial requerida, al constatar la severa afectación a los derechos en juego que en la
presente se desarrollarán.

3.2. Antecedentes y consecuencias
El día 1/4/2014 la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires recibió del Consejo
de la Magistratura un pliego destinado a cubrir una vacante en el cargo de Fiscal ante la
Justicia de Primera Instancia en lo Penal Contravencional y de Faltas, y un cargo de Juez
ante la Justicia de Primera Instancia en lo Contencioso, Administrativo y Tributario.
El día 7/5/2014, es decir 36 días corridos y 20 días hábiles después de que los pliegos
ingresaran a la Legislatura, la Junta de Ética, Acuerdos y Organismos de Control, presidida
por un diputado de PRO, se reunió y mediante las resoluciones JEAOC 01 y 02 de 2014,
firmadas por los seis integrantes del PRO y dos diputadas de otros bloques (que luego -
como se verá- remitieron una nota solicitando la rectificación de la misma), resolvió
implementar el mismo cronograma para organizar los actos previos al tratamiento y
votación de los pliegos en el recinto, las cuales se acompañan a la presente. Para graficar el
5

impacto de este retraso inicial de veinte días hábiles corresponde señalar que ello es
equivalente a un tercio de los sesenta días que tiene como máximo la Legislatura para tratar
los pliegos antes de que pueda interpretarse que se produjo la aprobación ficta. También
corresponde aclarar que el procedimiento previsto en la Ley 6 para la realización de una
audiencia pública que incluya todos los componentes y se atenga a los plazos mínimos
entre cada una de sus etapas insume al menos 27 días desde el momento que se fija el
cronograma.
Cabe aclarar, antes de describir las irregularidades del cronograma fijado, que el día 9 de
mayo de 2014, es decir apenas dos días después de la referida reunión (y antes de que se
realizara la convocatoria en los diarios), varios de los integrantes de la Junta identificaron
los problemas que aquí describiremos, por lo cual solicitaron una reunión de Junta y
acompañaron un cronograma alternativo, que minimizaba el impacto del retraso inicial,
previendo un plazo para el tratamiento de los pliegos en sesión ordinaria, y evitando la
realización de la audiencia pública el único día hábil que estaba programado un partido de
la selección argentina. El escrito en cuestión fue firmado por las tres diputadas del Frente
para la Victoria que integran la Junta, así como las mismas dos diputadas de Coalición
Cívica y Confianza Pública que habían firmado el cronograma original (según explican, sin
advertir al momento de la firma los problemas que generaba). Sin embargo, y a pesar de
que diversos diarios difundieron las irregularidades, la Junta de Ética nunca trató el
proyecto alternativo. Ello es una muestra de que el cronograma no refleja la voluntad de la
totalidad de la Legislatura, ni tampoco de todos/as los/as integrantes de la Junta.
A su vez, ACIJ envió dos notas a los integrantes de la Junta, fechadas 19 y 27 de mayo, en
las cuales advertía de las graves consecuencias de mantener el mencionado cronograma.
Dichas notas nunca obtuvieron respuesta.
A continuación aportamos un calendario y una tabla con cada uno de los actos que se deben
realizar en el marco del proceso que debe llevar adelante la Legislatura antes de poder votar
los pliegos, contrastando los plazos que establece la Ley 6 que debe insumir cada una de
esas etapas con lo dispuesto por la Junta en las resoluciones JEAOC 01 y 02.
Posteriormente se explicará en mayor detalle cada una de estas irregularidades.

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Tarea a
realizar
Fecha
prevista por
cronograma
Plazo en días hábiles
Comentario art. Ley 6
Mínimo
legal
Máximo
legal
Dispuesto
Resolución fija
cronograma
7 de mayo NA NA 20
Arts. 22 y
23
Publicación de
convocatoria
13 y 14 de
Mayo
2 5 5 art. 23
Apertura de
registro de
impugnaciones
en Dirección
de Gestión y
Participación
19, 20, 21,
22 y 23 de
Mayo
5 5 7
Según art.
25 plazo de
5 días debía
correr
desde
publicación
(14 Mayo).
art. 24 y 25
Informe a la
Junta de
Impugnaciones
recibidas
26 de Mayo 1 1

art. 26
Plazo para que
la Junta
considere
impugnaciones
recibidas
27 de Mayo
al 9 de
Junio
NA 10 10

art. 26
Notificación a
Dir. de Gestión
y Participación
Ciudadana de
impugnaciones
consideradas
para que se
informe a
impugnantes
10 de junio 1 1

art. 27
Notificación de
la Junta a
candidatos de
las
impugnaciones
a ser
consideradas

1 2

art. 28
Plazo para que
impugnados
preparen su
defensa

3 antes de la
audiencia
NA 6

art. 28
Audiencia
Pública
25 de Junio
10 desde
convocatoria
NA 29
Mismo día
y a la
misma hora
que juega
Argentina -
Nigeria
arts. 1 y 43
de Ley 6 +
72 del
Reglamento
Interno de
Legislatura.

Tal como se observa en el cuadro, más allá del cuestionable retraso inicial para la
definición del cronograma, se constata como primera apreciación que el cronograma
dispuesto establece un plazo de 33 días entre la fijación del cronograma y la audiencia
pública, siendo que podía haberse realizado en menos tiempo.
Asimismo, algunos de los plazos incluidos en el cronograma fijado incumplen las
disposiciones de la Ley 6. En primer lugar, el cronograma fijado incumple el art. 24 de la
7

Ley 6 que dispone que “El plazo para efectuar impugnaciones es de cinco (5) días hábiles,
contados a partir de la finalización del período de publicidad previsto en el Artículo 23” (el
subrayado nos pertenece). Ello se debe a que si bien la última publicación de la
convocatoria en diarios se llevó a cabo el 14 de mayo (en cumplimiento del Art. 23 de la
Ley 6), se estableció que la presentación de impugnaciones se debía realizar entre el 19 y
23 de mayo, cuando -siguiendo la normativa ordenatoria- estas se deberían haber realizado
entre el 15 y el 21 del mismo mes. Si bien a priori alguien podría argumentar que esta
disposición es consistente con el objetivo de recibir impugnaciones más completas, en tanto
de la preclusión de esta etapa depende la iniciación de las etapas siguientes del proceso, es
claro que al desplazar en dos días su preclusión, el proceso en general se extiende. Esta
arbitraria extensión -tal como se explicará más adelante- impide dar tratamiento ordinario a
los pliegos en la Legislatura antes de que pueda interpretarse que se aprobaron de manera
ficta. Es así que no es caprichoso ni arbitrario el texto del artículo 24 de la Ley 6 cuando
dispone que la presentación de las impugnaciones se debe realizar en los cinco días
posteriores a la última publicación en los diarios, sino que tiene como fin velar por la
celeridad de un proceso que tiene un límite temporal estricto justamente para que las
vacantes sean cubiertas lo antes posible.
A esto corresponde agregar que en la determinación de otros plazos la Junta resolvió
asignar plazos por encima del mínimo dispuesto por la ley 6, lo cual si bien es una facultad
de la Junta, en este caso en concreto dichos plazos adicionales redundan en que se
incumplan los objetivos del proceso político, entre ellos quizá su objetivo más elemental,
aquel que le da sentido a cada uno de los actos lo componen: que estos pliegos sean
tratados y debatidos por los representantes del pueblo en la Legislatura.
Este hito no es menor, pues quienes terminen designados tendrán entre sus funciones la de
interpretar el alcance y significado de las leyes en casos concretos, lo cual incluye la
posibilidad de que a través de sus sentencias definan (y restrinjan) en la práctica derechos
reconocidos a la población por los representantes del pueblo en la Legislatura. Dadas las
amplias facultades que se le reconocen a los magistrados y magistradas y la necesidad de
que sus decisiones sean acatadas, es fundamental que cuenten con una sólida legitimidad
que permita la efectiva ejecución de las sentencias.
La función que se le asignó a la etapa del proceso que se lleva adelante en el seno de la
misma Legislatura que sanciona las leyes y reconoce derechos que quedarán sujetos a la
interpretación de los Magistrados, es justamente la de legitimar las designaciones de los
Magistrados, reconociendo que están en condiciones de interpretar las leyes y la
Constitución. En este sentido, la etapa de selección por concurso público que lleva adelante
el Consejo de la Magistratura está diseñada para identificar a los mejores profesionales
desde un punto de vista técnico, y es evidentemente insuficiente por sí sola para aportar la
legitimidad requerida. Al menos así lo entendieron quienes diseñaron el sistema vigente en
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires al prever la necesidad de que se realice una amplia
publicidad de los antecedentes de los y las candidatos/as a ser designados, la recepción de
impugnaciones, la realización de una audiencia pública y el posterior tratamiento y debate
por parte de los legisladores y legisladoras.
El riesgo de que no se cumpla con los objetivos que se trazaron al diseñar el proceso es
atribuible de manera directa al cronograma dispuesto por la Junta de Ética, Acuerdos y
Organismos de Control de la Legislatura que impide el tratamiento de los pliegos en sesión
ordinaria por parte de la Legislatura, antes de que venza el plazo de 60 días hábiles que le
concede la Constitución para tratarlos.
En este sentido, la irregularidad más notoria y grave del cronograma, y en este momento la
que se observa como de impacto inminente, fue la decisión de que -a partir de la arbitraria
extensión de los plazos descripta- la Audiencia Pública se fijara para el 25 de junio a partir
8

de las 12 hs, cuando -respetando todos los plazos mínimos y máximos- se podría haber
dispuesto su realización entre el 13 y el 19 de junio.
Es que, tal como se explicó, la realización de la audiencia pública el 25 de junio impide que
los pliegos puedan ser tratados en la última sesión ordinaria antes de la fecha de posible
aprobación ficta, que tendrá lugar el 26 de junio. Ello, por cuanto para que el tema pueda
tratarse en dicha sesión, debería ser incorporado en el “plan de labor parlamentaria” que se
realiza el 25 de junio, lo que no podrá hacerse de acuerdo al Reglamento Interno de la
Legislatura por cuanto para ello previamente sería necesario que la Junta de Ética emita y
publique internamente el informe correspondiente (lo cual no puede realizarse hasta
después de finalizada la audiencia).
En consecuencia, una mayoría de la Legislatura no podría, en el marco de un procedimiento
ordinario, debatir en el recinto las cualidades de los postulantes en función de la
información que aporte la Audiencia Pública, ni someter a mayorías y minorías sus
nombramientos.
La decisión de realizar la Audiencia Pública el 25 de junio no sólo es arbitraria, sino el
producto de una serie de decisiones irrazonables (y en algunos casos contrarias a la Ley 6)
que dilataron varios días todo el proceso. Esto es irrazonable pues en un contexto en el que
el retraso inicial de 20 días hábiles para definir el cronograma hacía patente la necesidad de
ajustar todos los plazos al mínimo legal e indispensable con el objetivo de garantizar el
tratamiento de los pliegos.
Sin embargo, la elección de la fecha y el horario previsto para la realización de la audiencia
pública se hace incluso más irrazonable y censurable cuando se observa que es la misma
fecha y franja horaria en que se realizará el partido entre las selecciones de fútbol de
Argentina y Nigeria en el marco del Campeonato Mundial de Futbol Brasil 2014. Situación
que quienes firmaron la resolución que definía el cronograma debieron haber advertido, y
que les fue comunicada posteriormente por aquellos diputados y diputadas que presentaron
un cronograma alternativo incluyendo esta superposición entre sus fundamentos para
modificar la fecha dispuesta por el cronograma original.
El Mundial de Fútbol es uno de los acontecimientos más importantes a nivel deportivo
mundial. Este partido atraerá la atención de una parte muy importante del mundo entero.
Nuestro país tiene una política que resalta la importancia de los mundiales de fútbol, y se
realizan diversos esfuerzos estatales -nacionales y locales- para facilitar el acceso masivo a
la televisación de estos eventos
1
. Es decir que, más allá de la valoración subjetiva que cada
uno pueda hacer respecto de ello, lo indiscutible es que en los hechos los partidos del
mundial, y más aquellos donde juega la selección nacional, son eventos deportivos muy
relevantes y que generan un interés popular sumamente masivo
2
.
Por error, negligencia o haciendo un uso abusivo de la facultad de fijar el cronograma de
tratamiento para los pliegos de designación de jueces y fiscales, se ha convocado a una
audiencia pública justo en el mismo momento en que juega la selección argentina. Más allá
de la existencia o no de malicia en la elección de la fecha, la realización de la audiencia
pública al mismo tiempo que juega la selección argentina de futbol es irrazonable pues va
en contra de la promoción de la participación pública, fundamento primordial del Título II

1
Tanto desde el Gobierno Nacional, que facilita la difusión desde Canal 7, como desde el Gobierno de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que ha dispuesto la instalación de pantallas gigantes en distintas plazas
(el mundial anterior participaron 450.000 personas). Este año, se repetirá la experiencia, esperándose una
convocatoria aún mayor, con el programa “Buenos Aires Mundial”.
2
Sin ir más lejos, en el año 2010 la Selección Argentina jugó el jueves 17/06/10 contra Corea del Sur, en
Sudáfrica, y la Legislatura de la Ciudad no sesionó dicho día porque coincidió con el partido.
9

del Libro II de la Constitución (arts. 61 a 67), y del artículo 120 de la Constitución de la
Ciudad.
Por eso, y ante la inminencia tanto de la fecha prevista por el cronograma para la
realización de la Audiencia Pública, como para el vencimiento del plazo de 60 días, y la
falta de respuesta por parte de la Junta de Ética, solicitamos a la justicia que proteja el
procedimiento participativo para la elección de magistrados de la Ciudad, haciendo lugar al
objeto de la presente demanda.
Tal como ha afirmado el Tribunal Superior de Justicia en repetidas ocasiones, entre ellas
casos que guardan similitudes relevantes al presente caso, como ser “Spisso”
3
y “Gil
Domínguez”
4
-en los que se trataban cuestiones vinculadas al proceso de designación de
Magistrados- “Cada órgano es intérprete de la Constitución en el marco del ejercicio de sus
facultades y prerrogativas, ello sin perjuicio del control jurisdiccional” (incluido en votos
de Conde en ambos casos). Como veremos en el capítulo correspondiente, la intervención
del Poder Judicial en autos no implica una intromisión indebida en otro poder del Estado,
sino que justamente implica garantizar que el otro poder del Estado cumpla con las reglas
de juego de la democracia, y que se respeten los procedimientos establecidos para la
designación de magistrados del Poder Judicial. Esta es una función fundamental del Poder
Judicial, donde tiene que garantizar el buen funcionamiento del procedimiento establecido.


4. LEGITIMACIÓN ACTIVA
A. La situación afecta los derechos de diputados y diputadas de la Ciudad
Tal como se ha explicado en la sección relativa a los hechos y antecedentes del caso, el
cronograma dispuesto mediante las resoluciones JEAOC 01 y 02 dispone un cronograma
que no prevé la posibilidad de que el pliego sea tratado en el marco de una sesión ordinaria,
en la cual la aprobación o el rechazo de los pliegos forme parte del orden del día. La única
sesión ordinaria antes de que venza el plazo de 60 días es el jueves 26 de Junio, es decir, el
día inmediatamente posterior a la Audiencia Pública. Sin embargo, previo a elevar el tema
al pleno, la Ley 6 establece que la Junta de Ética debe realizar un informe sobre lo ocurrido
durante la Audiencia Pública. De esta manera, la única opción sería que se realice una
sesión especial. Pero para poder dar tratamiento al expediente en el marco de la misma
debería aprobarse un tratamiento sobre tablas, para lo cual el reglamento interno de la
Legislatura requiere el acuerdo de 2/3 de los presentes (arts. 198, 201 y 202).
Por lo tanto, se podría afirmar que si bien el art 9 de la ley 7 establece que para aprobar o
rechazar el pliego de un juez se requiere una mayoría absoluta, es decir 31 de los 60
integrantes de la Legislatura, dado el cronograma fijado y la necesidad de reunir 2/3 para
tratar el pliego sobre tablas, con 21 legisladores/as que se opongan a ello, se podría impedir
su tratamiento y conseguir la aprobación ficta.
Si el Poder Judicial no remedia esta posible maniobra, los integrantes de la Junta que
firmaron la resolución que determinó el cronograma para el trámite de estos pliegos habrán
consumado un abuso en las facultades que les corresponde como integrantes dicha Junta.
Cualquier otra interpretación sentaría el precedente de que con una mayoría de 6

3
Exptes. nº 1066/01, 1076/01 y 1077/01 (acumulados). "Spisso, Rodolfo R. c/ Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires (Legislatura) s/ amparo", 21 de noviembre de 2001
4
Expte. n° 2671/2003, “Gil Domínguez, Andrés c/ GCBA s/ acción declarativa de inconstitucionalidad”, 20
de octubre de 2004.
10

legisladores en la Junta de Ética se puede impedir que una mayoría legislativa debata, y
eventualmente pueda rechazar, un pliego, impidiéndoles expresar formalmente su voluntad,
lo cual es su derecho como representantes del pueblo.
La Sala II de la Cámara CAyT ha indicado que "los legisladores se encuentran legitimados
para accionar cuando se alega la imposibilidad de participación en la formación de la
decisión de la Legislatura de la cual forman parte, o que la misma haya sido impedida u
obstruida" ("Busacca Ricardo c/ GCBA s/ Amparo (art. 14 CCABA)", del 17/11/03; y "Di
Filippo Facundo Martín c/ GCBA y otros s/ Otros procesos incidentales", del 30/04/09;
entre otros)

B. Cómo la presente situación afecta a los impugnantes
Uno de los pliegos en cuestión ha sufrido diversas impugnaciones. En relación al mismo,
los impugnantes se ven afectados tanto por el hecho de que el cronograma haga
virtualmente imposible el tratamiento de los pliegos, como porque la audiencia pública se
realice al mismo tiempo que juega la selección argentina de futbol.

Impacto de la fecha de realización de la audiencia pública en simultáneo a un partido de la
selección de fútbol:
Es evidente que la presentación de una impugnación es un acto político. Quien impugna
presenta argumentos que tienen por objeto persuadir no sólo a sus representantes en la
Legislatura, sino también a la opinión pública, de que no se debería designar a la persona
impugnada. Por ello se prevé la publicidad de la audiencia pública y la convocatoria en
diarios de amplia circulación. La idea es que la audiencia pública se constituya en un foro
en el cual haya un debate profundo y amplio, que -idealmente- luego se replicará en otros
foros, en los cuales se analizarán los argumentos esgrimidos por los impugnantes y las
respuestas ofrecidas. La decisión de realizar la audiencia pública en una fecha y horario en
el cual se disputa un partido de la selección de fútbol evidentemente mina el impacto del
acto político de presentar una impugnación, pues la capacidad de que los argumentos sean
escuchados por los legisladores, los medios de comunicación y otros ciudadanos es
evidentemente menor.

Impacto de la aprobación ficta de los pliegos:
Tal como plateó el Juez Maier en su voto “Spisso” (Expte. 1866/02, considerando 2), la
audiencia pública “consiste en la exigencia de una mayor transparencia en la discusión de
las condiciones del candidato...”, y no es “sólo para exponer objeciones, sino, antes bien,
para que quienes deben votar para admitir o rechazar al candidato se formen sobre él una
idea previa acerca de variadas cuestiones políticas, históricas o futuras, y de personalidad.”
En este sentido, es evidente que el objetivo de máxima de quien plantea una impugnación
es impactar en el voto de la Legislatura, y para ello prepara su impugnación, y
posteriormente la presenta en el marco de la audiencia pública. En su presentación el
impugnante presentará argumentos para que la Legislatura rechace el pliego del
impugnado. Por lo tanto, que habiéndose presentado impugnaciones se aprueben de manera
ficta los pliegos, sin que los integrantes de la Legislatura tengan la posibilidad (y
necesidad) de considerar los argumentos vertidos por los impugnantes, importa vaciar la
impugnación de sentido, en tanto como instancia política es tan relevante como si la
realizara en la vía pública, o en un espacio privado. No funciona como un canal de la
11

Legislatura para escuchar a la población, pues la Legislatura no tiene la posibilidad de
hacer nada con la información aportada.
Cabe destacar que entre los impugnantes y actores se encuentran los padres de las jóvenes
que fallecieron en el derrumbe del boliche Beara, quienes sienten la necesidad de que sus
representantes en la Legislatura puedan escuchar sus argumentos antes de que el
impugnado sea designado Juez. ¿Se respeta la Constitución que obliga a pasar por una
audiencia pública a los candidatos a jueces, si una impugnación presentada como modo de
reclamo es de consideración imposible por parte de la Legislatura como tal?

C. Cómo la presente situación afecta a la sociedad civil. Los derechos colectivos en
juego
La sociedad civil encuentra que se está designando a dos personas en cargos clave para la
protección de sus derechos, para los cuales se previó un proceso distinto a la elección
popular, que incluye una batería de mecanismos tendientes a garantizar que las personas
designadas serían idóneas, pero cada una de esos mecanismos ha sido desarticulado o
fuertemente debilitado. A su vez, el proceso político que debe llevar adelante la Legislatura
prevé la realización de un debate abierto y participativo en el marco de una audiencia
pública, que se observa ha sido fuertemente debilitada al hacerla coincidir con un partido de
fútbol de la selección cuando ello no era necesario, ni se expresó ningún fundamento para
la elección de esa fecha a pesar de que se hubiera advertido el riesgo que ello generaba.
Por último, la sociedad civil observa que el cronograma hace imposible que la Legislatura
debata, respetando sus procedimientos ordinarios, la idoneidad de los candidatos cuyos
pliegos fueron remitidos por el Consejo de la Magistratura. De esta manera se han minado
todas las salvaguardas y garantías que se le prometió a la población que serían llevadas a
cabo para que los integrantes del Poder Judicial y el Ministerio Público, únicos poderes del
estado que no se someten al proceso electoral que involucra directamente a la población,
cumplan con requisitos requeridos para el cargo y tengan legitimidad para cumplir sus
funciones parece haber sido eliminado.
En “Spisso”
5
el TSJ afirmó: “El procedimiento seguido por la Legislatura para considerar la
propuesta del actor presenta aspectos que resultan llamativos y que opacan la claridad que
debiera presentar la decisión final del cuerpo (…) No puede sostenerse que en el caso
medió un procedimiento regular que garantizara a la población que el rechazo del
nominado fuera decidido sobre bases incuestionables” (Considerando 6, voto de Jueza
Conde, al que adhirieron Muños y Casás). En este caso, en el que se pretende designar a un
Juez y un fiscal de manera ficta, es evidente que tampoco. No hay ninguna razón para
afirmar que el estándar en caso de designaciones debiera ser menos estricto, sino que -por
el efecto e impacto mayor que una designación de magistrados pudiera tener sobre los
derechos de la población- el estándar de claridad requerido debería ser mayor. La sola
existencia de esta acción de amparo, suscripta por diversos/as legisladores/as, es muestra
suficiente de que dicha claridad no se verifica.
La Sala II de la Cámara CAyT, al pronunciarse sobre la legitimación activa en los procesos
de amparo colectivos en la CABA, sostuvo que "si la lesión es de un derecho de incidencia
social o colectiva, no importa que quien lo alegue sea titular de un interés personal; por el
contrario resulta suficiente la afectación del derecho colectivo consagrado por la
Constitución y que, quien acciona, revista el carácter de habitante. Lo que se advierte -en

5
Exptes. nº 1066/01, 1076/01 y 1077/01 (acumulados). "Spisso, Rodolfo R. c/ Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires (Legislatura) s/ amparo"
12

concreto- es que en ambos supuestos el concepto de ´caso o controversia´ en la esfera local
es distinto al de la órbita nacional y adquiere modulaciones propias que procuraron desde
los inicios fundacionales de la organización autónoma local, disociar claramente el interés
personal en las acciones colectivas, del interés jurídico particular que pudiera invocar el
accionante, solo condicionada a su calidad de habitante" (in re "Barila, Santiago c/ GCBA
s/ Amparo", sentencia del 05/02/07).


5. FUNDAMENTOS JURÍDICOS
A. Derecho a la Participación Ciudadana
El derecho a la participación política es uno de los derechos más importantes de cualquier
sistema democrático. El profesor Jeremy Waldrom lo califica como “el derecho de los
derechos” en virtud de que sin participación política es imposible gozar de los otros
derechos
6
. Todo sistema democrático que se considere tal, debe tener la mayor
participación ciudadana.
Con la reforma constitucional de 1994 se cambió la ideología imperante con respecto a la
participación de la ciudadanía de modo directo. Se pasó de una gran desconfianza,
patentizado en el modelo del artículo 22 de la Constitución Nacional, a otro donde se
pretende fomentar la participación directa. Así, los artículos 39 y 40 incluyeron a nivel
nacional la iniciativa popular y la consulta popular. La Corte suprema por su parte
incorporó la institución de los amicus curiae para permitir a los interesados en participar de
algún modo en los expedientes judiciales. Y por su parte, el Senado, incorporó la audiencia
pública antes de prestar acuerdos.
La Ciudad de Buenos Aires tiene una normativa aún más avanzada que su par nacional. No
solo contempla la iniciativa popular y la consulta popular, sino que también incorpora la
revocatoria de mandatos y le da jerarquía constitucional a la audiencia pública. El Tribunal
Superior de Justicia admite los amicus curiae en casos de las acciones declarativas de
inconstitucionalidad, y la legitimación para interponerlas es muy amplia: todos los
ciudadanos.
En el amparo colectivo también la legitimación es más amplia que en su par nacional:
cualquier habitante puede interponerlo según el artículo 14 de la Constitución, en pos de
proteger del modo más amplio posible los derechos de incidencia colectiva, como en este
caso.
De este modo, vemos que la participación ciudadana es uno de los ejes establecidos en la
Constitución de la Ciudad (el título segundo de la parte orgánica esta exclusivamente
dedicado a esto) y no podría ser de otro modo, ya que desde el artículo 1 se dice que “La
Ciudad de Buenos Aires... organiza sus instituciones autónomas como democracia
participativa...” Si algo significa esto es que la participación popular es fundante de nuestro
sistema político.
Así, tras establecer en el artículo 10 que “Los derechos y garantías no pueden ser negados
ni limitados por la omisión o insuficiencia en su reglamentación y ésta no puede
cercenarlos”, en el artículo 11 de la CCBA se pasa a afirmar que “La Ciudad promueve la
remoción de los obstáculos de cualquier orden que, limitando de hecho la igualdad y la

6
Veáse Jeremy Waldrom, Law and Disagreement, capítulo XI, “Participation: the right of rights”, Oxford
University Press, New York, 1999.
13

libertad, impidan el pleno desarrollo de la persona y la efectiva participación en la vida
política (…)”.
A su vez, el artículo 63 establece que para las decisiones legislativas más importantes debe
realizarse una audiencia pública. Del mismo modo, el artículo 120 establece claramente que
para los acuerdos de magistrados judiciales debe convocarse a una audiencia pública y
escucharse lo que la ciudadanía quiera decir al respecto. Una de las primeras leyes
orgánicas de la Ciudad, la ley 6, reglamentó el procedimiento de audiencia pública. Allí se
pretendió garantizar la mayor publicidad y participación ciudadana, con el objetivo de
garantizar estos principios participativos.
Por su parte, la Corte Suprema ha dicho que “La audiencia pública comporta un mecanismo
de debate sobre diversos aspectos de la prestación de un servicio público y permite la
democratización de las decisiones, formar un consenso acerca de ellas y dar transparencia a
los procedimientos, ya que en ella participan los usuarios, sus representantes y otros sujetos
que puedan estar involucrados” (Fallos T. 329, P. 4542, votos Zaffaroni y Lorenzetti). A su
vez, la doctrina ha dicho que “Debe tenerse presente que el principio de la audiencia
pública es de raigambre constitucional, sea que esté en forma implícita o explícita como en
la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.10 La audiencia pública deviene
el único modo de aplicar al supuesto del art. 43 la garantía del art. 18, a fin de que pueda
darse lo que la Corte Suprema de Justicia de la Nación denominó la efectiva participación
útil de los interesados, 11 en el sentido de que sean admitidos los que tienen derecho o
interés legítimo y también los titulares de derechos de incidencia colectiva.”
7
.
La convocatoria de una audiencia pública debe garantizar la mayor participación posible.
Por ello, por ejemplo, el artículo 43 de la ley 6 indica que “Las Audiencias Públicas se
realizan en horarios vespertinos salvo que circunstancias especiales tornaren aconsejable
otro horario”. Según la versión taquigráfica de la sesión donde se aprobó la ley 4027, el
objetivo de esta redacción era asegurar la máxima participación posible.
Llama la atención que si ese era el objetivo de la ley, la Junta de Ética en este caso haya
convocado a una audiencia pública en el momento que probablemente haya menor
participación de todo el año. Y más aún que lo haya convocado en una fecha en virtud de la
cual los argumentos que allí se expresen no podrán canalizarse por las vías institucionales
parlamentarias correspondientes.

B. Sobre el derecho de los diputados a ejercer su voto
El art. 80 inc. 24 de la CCBA establece entre las competencias de la Legislatura “Otorga los
acuerdos y efectúa las designaciones que le competen, siguiendo el procedimiento del
artículo 120”. A su vez, el art. 120 establece que “La Comisión competente de la
Legislatura celebra una audiencia pública con la participación de los propuestos para el
tratamiento de los pliegos remitidos por el Consejo. Las sesiones de la Legislatura en las
que se preste el acuerdo para la designación de los magistrados son públicas”.
De esta normativa se sigue que el proceso normal previsto para la selección de jueces
incluye el tratamiento de los pliegos remitidos por el Consejo de la Magistratura. A su vez,
tal como se explicó en la sección precedente, el artículo 120 parece referir a que la
audiencia pública es “para el tratamiento de los pliegos”.
Por otra parte, el artículo 68 de la CCBA establece que “El Poder Legislativo es ejercido
por una Legislatura compuesta por sesenta diputados o diputadas…”, y el artículo 118 de la

7
Gordillo Agustín, Tratado de Derecho Administrativo, Tomo II, p. XI-3.
14

CCBA establece “Los jueces y juezas son designados por el voto de la mayoría absoluta de
la Legislatura, a propuesta del Consejo de la Magistratura. En caso de que la Legislatura
rechace al candidato propuesto, el Consejo propone a otro aspirante. La Legislatura no
puede rechazar más de un candidato por cada vacante a cubrir. Debe pronunciarse dentro de
los sesenta días hábiles, excluido el receso legislativo. Si vencido dicho plazo no se hubiere
pronunciado, se considera aprobada la propuesta.”
Es así que de la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires surge con claridad
que es la Legislatura por mayoría absoluta de sus miembros la que tiene que decidir, una
vez realizada la audiencia pública, si acepta o rechaza a los candidatos propuestos. Se trata
del “derecho de función”, que es inherente al cargo de diputada y diputado.
En este sentido, la Sala II de la Cámara CAyT ha indicado que "los legisladores se
encuentran legitimados para accionar cuando se alega la imposibilidad de participación en
la formación de la decisión de la Legislatura de la cual forman parte, o que la misma haya
sido impedida u obstruida" (confr. tribunal citado, en los autos "Di Filippo Facundo Martín
c/ GCBA y otros s/ Otros procesos incidentales", del 30/04/09 y "Busacca Ricardo c/
GCBA s/ Amparo (art. 14 CCABA)", del 17/11/03)
Habiendo mostrado en los párrafos precedentes que los integrantes de la Legislatura tenían
derecho a votar, corresponde entonces evaluar si a) en este caso a los diputados se les
impide votar; y b) si esa restricción configura un impedimento u obstrucción ilegítima.
Respecto de la primer cuestión, nos remitimos a la descripción de los antecedentes, en los
cuales se describe cómo el cronograma dispuesto por 8 integrantes de la Junta hace
virtualmente imposible el tratamiento de los pliegos, en tanto entre la audiencia pública y el
vencimiento del plazo de 60 días hay sólo 3 días hábiles para tratar estos pliegos, y ninguna
sesión ordinaria en la cual este tema pueda figurar en el orden del día. De esta manera, para
habilitar el tratamiento del pliego sería necesario convocar a una sesión especial, y aprobar
el tratamiento sobre tablas con una mayoría de 2/3. De manera tal que con 21 legisladores
se puede impedir el debate. Por estas razones, es evidente que la Junta ha transformado una
cuestión que en el marco de un proceso normal formaría parte del orden del día, en una
cuestión que para ser tratada requiere de la aprobación de 2/3 de los presentes. En la
práctica, esto se traduce en una potencialidad adicional incausada para el oficialismo -que
ha fijado el cronograma y se ha negado a modificarlo-, que aprovechando una mayoría de
6 diputados en la Junta se ha arrogado la posibilidad -que no tendría en circunstancias
normales- de bloquear el tratamiento de los pliegos y con ello provocar la aprobación de los
mismos.
Es así que, respecto a la cuestión de si éste es un impedimento u obstrucción ilegitimo, la
respuesta evidentemente es que sí. La Junta tiene como tarea fijar un cronograma que
permita la realización de una audiencia pública eficaz que aporte argumentos a los
integrantes de la Legislatura que deben votar. El vencimiento del plazo de 60 días en este
caso, tal como se mostró mediante la descripción de los hechos, y se argumentará en mayor
profundidad en la sección sobre los remedios requeridos, no es una muestra válida del
silencio de la Legislatura en el sentido que lo pensaron los constituyentes, ni una expresión
de consentimiento tácito para la aprobación de los pliegos. El cumplimiento del plazo es el
resultado del error, negligencia, o ejercicio abusivo de los integrantes de la Junta que
aprobaron la resolución que fijó el cronograma que impide el pleno ejercicio del derecho de
función de los legisladores y legisladoras.


6. SOBRE LA INTERVENCIÓN DEL PODER JUDICIAL. LAPROTECCIÓN
REQUERIDA
15

A. El rol del Poder Judicial en el procedimiento democrático
Una primera impresión de la presente acción puede dejarle al Sr. o la Sra. Jueza la idea de
que estamos solicitándole al Poder Judicial que intervenga en las decisiones de
oportunidad, merito o conveniencias, adoptadas por otro poder del Estado. Sin embargo, no
es ese el objetivo de esta presentación. Nosotros proponemos que la decisión la tome la
Legislatura. Nosotros sabemos y queremos que la Legislatura resuelva según las fuerzas
políticas internas, representativas de las mayorías populares. Pero también sabemos que la
Constitución establece que antes de dar o denegar un acuerdo a magistrados judiciales debe
escucharse a la ciudadanía. Luego de ello, debe resolver la Legislatura.
Esta idea del juez como árbitro del sistema democrático, que pretende garantizar las reglas
de juego del sistema democrático no es novedosa, sino todo lo contrario. En la famosa nota
al pie de página4 del precedente norteamericano “Carolene Products”
8
de 1938, ya se
señalaba a éste como uno de los objetivos del control judicial. Como bien señala el profesor
John Ely, “el párrafo segundo [de la nota al pie] sugiere que es una apropiada función de la
Corte mantener a la maquinaria del gobierno democrático funcionando como debe, y
asegurar que los canales de la participación política y la comunicación estén abiertos”
9
.
Continúa asimismo aclarando que “los dos temas de Carolene Products están preocupados
por la participación: nos pide que nos focalicemos no en si cierto valor sustantivo es inusual
o fundamental, sino en que la oportunidad de participar tanto en el proceso político en
donde las decisiones se toman, ha sido seguido debidamente”.
Fue Carlos Nino quien profundizó esta idea. En su última obra, La Constitución de la
democracia deliberativa, entiende que los casos donde está más justificado el control
judicial de constitucionalidad son aquellos en que se controle el proceso democrático. Dice
Carlos Nino:
“El procedimiento democrático no es una actividad espontánea, sino un producto
de reglas. Estas reglas no son arbitrarias, sino que están diseñadas para maximizar el
valor epistémico de aquél proceso. Como sostuve anteriormente, este valor depende de
varios factores incluyendo la amplitud de la participación en la discusión de aquellos
potencialmente afectados por la decisión que se tome; la libertad de los participantes de
poder expresarse por sí mismos en una deliberación; la igualdad de condiciones bajo las
cuales la participación se lleva adelante...
Surge por supuesto la cuestión de saber quién debe asegurar que las reglas del
proceso democrático sean adecuadamente cumplidas. Esa responsabilidad no puede
delegarse al proceso democrático mismo, dado que la función de monitoreo será
simplemente influenciada por el incumplimiento de las reglas y condiciones en las que se
basa el valor epistémico. Por ello, juristas tales como John Hart Ely ... conciben al poder
judicial como una especie de árbitro del proceso democrático. La misión central de este
árbitro es velar porque las reglas del procedimiento y las condiciones de discusión y la
decisión democrática sean satifechas.”
10
La cita es extensa pero pone de manifiesto que uno de los roles principales del Poder
Judicial es controlar que el proceso democrático sea llevado adelante por los poderes
políticos respetando los principios establecidos. Dentro de estos principios sin dudas está el
de la participación ciudadana, al menos en los casos expresamente regulados por la
Constitución, y siendo ello así, en estos casos hay que asegurar la mayor amplitud de esta

8
USSC, United States v. Carolene Products Co, 304 US 144 (1938).
9
John Ely, Democracy and Distrust, Harvard University Press, 2001, p. 76. Traducción propia.
10
Carlos Santiago Nino, La Constitución de la Democracia Deliberativa, Ed. Gedisa, 1997, p. 273/274.
16

participación. Asimismo, debe garantizarse que las mayorías y minorías parlamentarias
puedan expresar sus posiciones y sus votos sin obstrucciones que lo impidan o dificulten
seriamente.

B. Sobre la intervención del Poder Judicial en este caso en concreto
Este “escuchar a la ciudadanía” debe hacerse en una audiencia pública, bajo los principios
de transparencia, oralidad y participación. Para garantizar la participación de los
interesados especialmente, pero también de la ciudadanía en general, esta participación
debe ser lo más amplia posible. Para ello no debe hacerse en horarios nocturnos, o de
madrugada, pero tampoco debe hacerse en días que por diferentes razones son especiales.
Por ejemplo, no podría convocársela para el día de asunción de un presidente, o para el 31
de diciembre, o el 2 de enero. Tampoco para el día en que juega la selección argentina un
partido del mundial. Es un día donde la ciudadanía, en los hechos y más allá de toda
valoración, está prestando atención a otra cosa. La participación en estas fechas será muy
baja, en contra de los principios que prescribe la Constitución para ello.
De este modo la Legislatura no está cumpliendo con las reglas de juego. Convocar una
audiencia pública al mismo día que un partido del mundial es como hacerlo a las 3 de la
mañana. En esos casos, la única solución posible para garantizar el buen funcionamiento
del sistema democrático es que el juez intervenga, como un árbitro, e invalide la decisión
restrictiva de la participación.
Ello resulta aún más obvio y grave si la fecha de la audiencia pública preanuncia que lo que
se delibere en ella no podrá ser debatido oportunamente por los legisladores, ni
condicionará en modo alguno las decisiones que éstos (no) adopten.
En este sentido cabe destacar el voto del Dr. Casás, integrante del Tribunal Superior de
Justicia, en un caso en el que debía analizar una acción presentada por un candidato a Juez
de Cámara en relación a cómo se había llevado adelante la Audiencia Pública y el proceso
político que posteriormente derivó en el rechazo de su pliego. Allí, antes de votar por la
nulidad de una Resolución de la Legislatura que rechazaba el pliego del candidato
propuesto por el Consejo de la Magistratura basado el rechazo en fundamentos que no
fueron presentados sino después de la Audiencia Pública, lo cual habría violando el derecho
de defensa del candidato, Casás remarcó “Al respecto, ha señalado la Corte Suprema de
Justicia de la Nación in re: “Consejo de la Presidencia de la Delegación Bahía Blanca de la
Asamblea Permanente por los Derechos Humanos” (Fallos: 315:1361), sentencia del 23 de
junio de 1992, que aún en el supuesto de que se reconozca un margen de discrecionalidad
en el obrar de los entes administrativos -y esto vale también para la Legislatura-, ello no
implica en absoluto que tengan un ámbito de actuación desvinculado del orden jurídico o
que su desempeño no resulte fiscalizable, agregando: “En otras palabras, que aún en
aquellos actos en los que se admite un núcleo de libertad no puede desconocerse una
periferia e derecho toda vez que „la discrecionalidad otorgada a los entes administrativos no
implica el conferir el poder para girar los pulgares para abajo o para arriba‟ (D.M.K. Realty
Copr. v. Gabel, 242 N.Y.S. 2d. 517, 519 (Sup. Ct. 1963), en tanto ello llevaría a consagrar -
como bien se ha señalado- „una verdadera patente de corso en favor de los despachos
administrativos‟ (García de Enterría, Eduardo y Fernández, Tomás Ramón, „Curso de
derecho administrativo‟, I. Civitas, Madrid, 4a ed., 1984, pág. 433)”
11
.

11
Considerando 10 del voto en minoría del Juez Osvaldo Casás en Expte. n° 1866/02 “Spisso, Rodolfo Roque
c/ GCBA s/ amparo (art. 14, CCABA) s/ recurso de inconstitucionalidad concedido”
17

Cabe destacar a su vez el considerando 7 de Casás en “Gil Dominguez, Andrés c/ GCBA
s/acción declarativa de inconstitucionalidad” (Expte 2671/2013) en el cual se discutía la
validez de un artículo que fuera introducido a la Ley 7 mediante el cual se estableció que la
realización de la Audiencia Pública interrumpía el plazo de 60 días para tratar los pliegos,
fijado por la CCBA. Allí Casás explica que si bien “nadie mejor que la Legislatura para
saber cuáles son los tiempos que insume cumplir de manera correcta con sus obligaciones a
la hora de concretar la audiencia pública necesaria y luego proceder a la designación de los
jueces de la Ciudad”(…) “No obstante, ello no puede conducir a reconocer en cabeza de la
Legislatura atribuciones para reglamentar de manera discrecional e irrazonable los plazos
que se encuentran constitucionalmente se encuentran establecidos, si tal regulación importa
contradecir el espíritu y la letra de aquellas disposiciones superiores, como los fines que
inspiraron su dictado”.

C. Sobre la suspensión del plazo de 60 días como remedio
Una de las cuestiones a considerar es si el Poder Judicial puede suspender o interrumpir el
plazo de sesenta días dispuesto por la Constitución. Para evaluar la procedencia del remedio
requerido se debe en primer lugar analizar la letra del artículo 118 de la CCBA, su espíritu,
y la interpretación que ha hecho el Poder Judicial de su significado en el pasado. Esa
interpretación, a su vez, no debe limitarse a un artículo, sino que debe ser sistémica
respecto de los principios constitucionales en su conjunto.
El artículo 118 CCBA establece que “Los jueces y juezas son designados por el voto de la
mayoría absoluta de la Legislatura, a propuesta del Consejo de la Magistratura. En caso de
que la Legislatura rechace al candidato propuesto, el Consejo propone a otro aspirante. La
Legislatura no puede rechazar más de un candidato por cada vacante a cubrir. Debe
pronunciarse dentro de los sesenta días hábiles, excluido el receso legislativo. Si vencido
dicho plazo no se hubiere pronunciado, se considera aprobada la propuesta”.
La decisión de incluir esta disposición en la CCBA surgió de la necesidad de que los cargos
vacantes sean ocupados con la mayor celeridad posible. La experiencia de los
constituyentes luego de observar lo que sucedía en el Congreso federal, en el cual la falta
de consensos sobre el perfil de los pliegos remitidos para su acuerdo podía derivar en
retrasos de meses e incluso años para cubrir una vacante, llevó a que se incluyera una
herramienta procedimental para acelerar el tratamiento de los pliegos: un plazo máximo
para su tratamiento, tras lo cual sería aprobado de manera ficta. En otras palabras, se
introdujo la amenaza de que el pliego sería aprobado si la Legislatura no lo debate.
Sobre esta cuestión el Poder Judicial se ha expedido en repetidas ocasiones, entre ellas cabe
destacar las numerosas veces en las cuales el Poder Judicial interpretó este artículo en el
caso “Spisso”. En ese caso un candidato a Juez de Cámara, cuyo pliego había sido remitido
por el Consejo de la Magistratura, fue rechazado por la Legislatura, fundamentando el
rechazo en información que fuera aportada a la Junta de Ética después de realizada la
audiencia pública. Spisso consideró que no se le corrió traslado de aquella información
antes de la audiencia pública, por lo que -afirmaba- se habría violado su derecho de
defensa. El juez de primera instancia decretó la nulidad por inconstitucionalidad de la
resolución de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires que rechazaba su pliego, y
ordenó a ese cuerpo que inicie, en el plazo perentorio de diez días, el trámite para la
realización de una nueva audiencia pública. Posteriormente, y a partir de las dilaciones
generadas por el trámite judicial, Spisso solicitó que se lo designe en el cargo por haberse
cumplido el plazo de los sesenta días que menciona la Constitución de la Ciudad.
En el considerando 10 de la sentencia de la Sala II de la Cámara de apelaciones, expresó
claramente que: “En torno a la misma cuestión, el Dr. Maier, en las líneas finales del
18

considerando 4º de su voto, sostuvo que: “Menos sostenible resulta aún el pedido de
designación ‘ficta’ por presunto silencio de la Legislatura, dado que la Legislatura se
expidió dentro del plazo constitucional rechazando expresamente su pliego. Aceptar el
planteo de la actora alentaría la generación de procesos judiciales dedicados a postergar
o suspender el efecto de las decisiones de la Legislatura, y a dilatar el procedimiento, para
lograr de este modo el cumplimiento del plazo de sesenta días establecido por el art. 118
de la CCBA y reclamar así la ‘designación ficta’. Es evidente que no es éste el espíritu de
la norma constitucional.”
“Como bien sostuvo el Juez de primera instancia, la teleología de este instituto radica en
evitar la innecesaria dilación legislativa en el tratamiento de los pliegos remitidos por el
Consejo de la Magistratura. En tal sentido, debe interpretarse que sus disposiciones
contienen un tope temporal que se expresa en la inactividad legislativa y, lo que es lo
mismo, a través de ésta se computa. De manera acertada el Juez de grado ha traducido esta
intención normativa a situaciones disvaliosas de la actividad institucional cotidiana.
Bajo esta inteligencia el plazo del artículo 118 no puede ser comprendido como la simple
determinación de una fecha de vencimiento para expresar una decisión legislativa, sino que
requiere para su transcurso de una inactividad o una indiferencia sobre el tema a tratar. En
el caso, entonces, debe atenderse -a los fines de determinar su transcurso- si la Legislatura
ha incurrido en alguna demora injustificada o si, deliberadamente, prorrogó sin razones
atendibles su intervención. Conviene, para reforzar lo antedicho, observar que la
designación automática a que refiere el texto constitucional sustrae a los legisladores de la
potestad de decidir sobre la designación de los miembros del Poder Judicial. Opera así, a
modo de sanción, por lo que requiere necesariamente de una configuración sustentada en un
accionar negligente. Vale decir, el plazo constitucional se activa cuando, estando en
condiciones de impulsar el procedimiento de designación, el órgano interviniente paraliza
sin razones válidas su actuación.
Este Tribunal, a la luz de lo precedente, y en consonancia con los dichos del Juez de
primera instancia, no observa que en el sub lite haya existido una actividad dilatoria del
Órgano Legislativo que, conforme la interpretación efectuada, ponga en marcha el plazo
constitucional que conduce, operado en su totalidad, a la designación ficta.”
Corresponde, por lo tanto analizar en este caso “si la Legislatura ha incurrido en alguna
demora injustificada o si, deliberadamente, prorrogó sin razones atendibles su
intervención”. A simple vista, alguien podría afirmar que los hechos relatados en este
escrito indican que sí, pues es evidente que el cronograma cuestionado implica una
prórroga arbitraria de la intervención de la Legislatura. Sin embargo, corresponde
preguntarse si el cronograma firmado por ocho integrantes de la Legislatura -seis de ellos
de un mismo partido político, y dos de ellos que posteriormente firmaron una nota
solicitando una rectificación- es una expresión válida de la voluntad de la Legislatura como
tal. La respuesta es no.
El artículo 68 de la CCBA establece que “El Poder Legislativo es ejercido por una
Legislatura compuesta por sesenta diputados o diputadas…”. Si el Poder Judicial
interpretara que este cronograma es una expresión de la voluntad de la Legislatura, y que
ese cronograma y el vencimiento del plazo para el tratamiento de los pliegos es una muestra
de la falta de interés por tratar el pliego -o bien una expresión tácita del acuerdo para su
designación- se estaría legitimando el actuar irregular de los integrantes de esta Junta. De
legitimarse este accionar, se estaría promoviendo que en lugar de requerirse 31 votos para
aprobar el pliego de un Juez, no se requiere más que los 6 votos necesarios para controlar la
Junta de Ética, Acuerdos y Organismos de Control de la Legislatura. A su vez, de avalar el
cronograma, se estaría reconociendo que con el control sobre la Junta, no es siquiera
necesario el cumplimiento de los plazos de la Ley 6, ni el espíritu bajo el cual fue creado, ni
19

el sistema del que forma parte. Seis votos en una Junta serían suficientes para desconocer
las leyes, y con ella la voluntad de la Legislatura que las sancionó.
En este caso, la aprobación ficta de los pliegos, lejos de operar “a modo de sanción” -en
términos del análisis realizado por la Sala II de la Cámara de Apelaciones en “Spisso”-
serían un premio al abuso en sus funciones-deberes por parte de quienes, integrando la
Junta, aprobaron este cronograma y se negaron a modificarlo conociendo los perjuicios que
ello generaría.
Por lo tanto, en este caso no se observa que la falta de tratamiento de los pliegos se
encuadre en el supuesto que previeron los constituyentes. Por el contrario, este parece ser el
resultado del aprovechamiento indebido de la posibilidad de manipulación del proceso
previsto en la Ley 6 y en el Reglamento Interno de la Legislatura.
Si en un primer momento podría haberse creído que el problema que se presenta en el
presente escrito se trataba de una simple coincidencia de imprevisiones, la combinación de
eventos y avisos posteriores que aquí se han relatado da lugar a creer que se trata de un
perjuicio provocado a sabiendas. En cualquier caso, es fundamental que el Poder Judicial
intervenga para evitar que ocurra una designación ficta en este caso, pues es de esperar que
la falta de una respuesta contundente a esta situación generaría un precedente sumamente
grave para futuros procesos de designación de jueces.
En este sentido, cabe destacar que en noviembre de 2001, cuando el Tribunal Superior de
Justicia tuvo que resolver en “Spisso”
12
, afirmó: “El procedimiento seguido por la
Legislatura para considerar la propuesta del actor presenta aspectos que resultan llamativos
y que opacan la claridad que debiera presentar la decisión final del cuerpo.(…) No puede
sostenerse que en el caso medió un procedimiento regular que garantizara a la población
que el rechazo del nominado fuera decidido sobre bases incuestionables” (Considerando 6,
voto de Jueza Conde, al que adhirieron Muños y Casás)
“La decisión de la Cámara, de disponer que se realice nuevamente el procedimiento de
valoración a cargo de la Legislatura, resulta razonable; pues corresponde en el caso -en
razón tanto del interés particular como del colectivo- extremar los recaudos que aseguren
un adecuado procedimiento de selección de quien va a ocupar un cargo de magistrado, con
una suficiente discusión de las cuestiones relativas a su aptitud para el desempeño, sobre
bases argumentales precisas, y con la debida noticia a todos los sujetos involucrados en el
proceso de decisión.” (Considerando 9, voto de Jueza Conde, al que adhirieron Muños y
Casás).
Es evidente que si el rechazo de un pliego requiere de un procedimiento claro, con
suficiente discusión, la aceptación y designación de un Magistrado lo requiere aún más,
pues si en el primer supuesto la consecuencia sería reiniciar con un nuevo candidato el
proceso político de evaluación de idoneidad, en caso de generar la designación de un juez o
un fiscal el interés público es mayor, en tanto la persona designada tendrá la capacidad de
definir el alcance de las leyes a través de sus sentencias, en el caso de jueces, y de impulsar
las investigaciones, en el caso de los fiscales. Es evidente entonces que si el TSJ entendió
que para rechazar un pliego es necesario que el procedimiento mediante el cual se arribó a
dicha decisión debe ser intachable, no es posible afirmar que para la designación de un
magistrado pueda aplicarse un estándar más bajo.
Ello se ve particularmente reforzado en los casos en que existen -como en uno de los que
aquí nos ocupan- impugnaciones contra un postulante. Ninguna interpretación sistémica de

12
Exptes. nº 1066/01, 1076/01 y 1077/01 (acumulados). "Spisso, Rodolfo R. c/ Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires (Legislatura) s/ amparo"
20

la Constitución podría dar lugar a pretender válida la aprobación ficta de un pliego
impugnado sin proceso de deliberación legislativa previo, estando los/as legisladores/as que
quieren debatir impedidos de hacerlo, sin saber si el mismo contaría con la mayoría
necesaria, sin un proceso adecuado de participación ciudadana previo, sin que el cuerpo
decida sobre el mérito de las impugnaciones, entre otras irregularidades descriptas.
Frente a ello, la solución judicial aquí requerida es la única respuesta idónea para preservar
los elevados derechos en juego.

D. Aclaración sobre el cómputo del plazo establecido en el Art. 118 CCABA
Cabe dejar aclarado aquí que lo expresado por esta parte en el marco de la presente
demanda respecto del cómputo de los plazos en cuestión, no implica adherir o convalidar
que la aprobación ficta prevista en el Art. 118 CCABA deba tenerse por consumada en
estos casos al cumplirse los 60 días hábiles desde la recepción de los pliegos por parte de la
Legislatura.
Ello, por cuanto cabría realizar interpretaciones diferentes en torno al modo en que deben
computarse dichos plazos, tanto como si los mismos resultan aplicables de igual modo en
los casos en que existen impugnaciones -y con ello un mandato mucho más fuerte en torno
a la necesidad de debatir y someter a consideración del cuerpo los pliegos
correspondientes-.
Sin perjuicio de ello, teniendo en consideración que en la práctica existen posturas que
podrían sostener aquello, y a los efectos de evitar situaciones de indefinición jurídica o
tensiones interpretativas, resulta a todas luces evidente que los efectos de otorgar la
protección aquí requerida evitan los daños mucho mayores que podrían seriamente
producirse en caso que dicha protección no sea brindada.


7. COMPETENCIA
En atención a la calidad de la autoridad administrativa demandada, son competentes para
entender en la presente acción de amparo los Juzgados de Primera Instancia del Fuero
Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


8. PROCEDENCIA DE LA VÍA
El art. 14 de la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, establece que:
“Toda persona puede ejercer acción expedita, rápida y gratuita de amparo,
siempre que no exista otro medio judicial más idóneo, contra todo acto u
omisión de autoridades públicas o de particulares, que en forma actual o
inminente lesione, restrinja, altere o amanece, con arbitrariedad o ilegalidad
manifiesta, derechos y garantías reconocidos por la Constitución Nacional,
los tratados internacionales, las leyes de la nación, la presente Constitución,
las leyes dictadas en su consecuencia y los tratados interjurisdiccionales en
los que la Ciudad sea parte... El agotamiento de la vía administrativa no es
requisito para su procedencia... Los jueces pueden declarar de oficio la
inconstitucionalidad de la norma es que se funda el acto u omisión lesiva”.

21

La acción interpuesta satisface ampliamente los recaudos establecidos por el mencionado
artículo. En efecto:
A. No existe otro remedio judicial más idóneo
Luego de la reforma constitucional de 1994, toda persona puede interponer acción expedita
y rápida de amparo, siempre que no exista otro medio judicial más idóneo (cf. art. 43 CN).
Esta solución fue seguida y ampliada por la Constitución local (art. 14 CCBA) al
establecer explícitamente que el agotamiento de la vía administrativa no es requisito para su
procedencia.
Esto significa que, para admitir la procedencia de la acción de amparo, no es dable exigir el
previo agotamiento de la vía administrativa, porque la acción procede siempre que no exista
otro remedio judicial más idóneo.
De tal forma, el art. 14 de la CCBA sólo condiciona la posibilidad de interponer la acción
de amparo a la inexistencia de otro remedio judicial más idóneo, modificando con este
texto el criterio sustentado en el art. 2º de la ley 16.986 no siendo procedente seguir
sosteniendo, como requisito para su procedencia, la inexistencia de vía administrativa
idónea para la tutela del derecho que se invoca como conculcado.
Ahora bien, dentro de las acciones judiciales que podrían interponerse, la aquí intentada es la
única idónea por ser la única eficaz, teniendo en cuenta la finalidad perseguida, es decir, la
obtención de una pronta tutela judicial efectiva de los concretos derechos que se alegan
conculcados.
Para negar el acceso al amparo sería necesario que las acciones ordinarias ostentaran la misma
eficacia, “la cual no se logra si la demora en los trámites pudiera hacer ilusoria o más gravosa
la decisión que en definitiva se dicte, pues, ello importaría el cercenamiento de los derechos de
defensa" (CNFed. Contencioso Administrativo, Sala I, “Metrogas S. A. c. Ente Nacional
Regulador del Gas”, sentencia del 22/11/96, LL 1997-F, 249, voto del Dr. Coviello).
Desde esta perspectiva debe tenerse presente que “si bien la acción de amparo no está
destinada a reemplazar los medios ordinarios para la solución de las controversias, su
exclusión por la existencia de otros recursos no puede fundarse en una apreciación
meramente ritual, pues la institución tiene por objeto una efectiva protección de derechos
(cf. CSJN, “Mases de Díaz Colodrero, María A. c/ Provincia de Corrientes”, sentencia del
8/7/1997, LL 1998B, 321).
De este modo, luego de la reforma constitucional de 1994, la acción de amparo juega como
una alternativa principal y no subsidiaria, debiendo utilizarse otras vías sólo cuando sean más
idóneas, eficaces, útiles o efectivas. En este sentido, la mayor o menor idoneidad de una vía
judicial para ser preferida a otra ha de estar dada por su mayor o menor brevedad, sencillez y
eficacia para la tutela de los derechos constitucionales.
Ésta es la línea jurisprudencial seguida por nuestro máximo Tribunal cuando afirma que
“siempre que aparezca de manera clara y manifiesta la ilegitimidad de una restricción
cualquiera a alguno de los derechos esenciales de las personas, así como el daño grave e
irreparable que se causaría remitiendo el examen de la cuestión a los procedimientos
ordinarios administrativos o judiciales, corresponde que los jueces restablezcan de inmediato
el derecho restringido por la rápida vía del amparo” (cf. Fallos 147:738; 241:291; 280:228;
323:2519, “Defensor del Pueblo de la Nación c/ Estado Nacional - P.E.N. -M° de Eco.
Obras y Serv. Públ.- y otros s/ amparo ley 16.986”, sentencia del 14/09/00; entre otros).
Esto significa que “la alegada existencia de otras vías procesales aptas que harían
improcedente el amparo no es postulable en abstracto sino que depende —en cada caso—
22

de la situación concreta de cada demandante (cf. CSJN, causa B. 453 XXXV, “Berkley”
cit.).
El serio gravamen, insusceptible de reparación ulterior, que causaría la remisión a las vías
procesales ordinarias, justifica plenamente que la protección judicial solicitada se haga
efectiva a través del rápido proceso previsto en el Art. 14 de la Constitución de la Ciudad.
En situaciones como el sub lite ha dicho la Corte Suprema que “si bien la vía excepcional
del amparo no sustituye las instancias ordinarias, siempre que aparezca de un modo claro y
manifiesto el daño grave e irreparable que se causaría remitiendo el examen de la cuestión a
los procedimientos ordinarios, administrativos o judiciales, corresponderá que los jueces
restablezcan de inmediato el derecho restringido por la rápida vía del recurso de amparo, a
fin de que el curso de los procedimientos ordinarios no torne abstracta o tardía, la
efectividad de las garantías constitucionales” (cf. Fallos 323:2519, cit.).

B. El acto proviene de una autoridad publica
Tal como se explicó, las resoluciones cuya nulidad aquí se requieren provienen de una
autoridad pública, específicamente de la Junta de Ética, Acuerdos y Organismos de Control
de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

C. La lesión a los derechos en juego es inminente
Tal como se ha desarrollado hasta aquí la lesión denunciada por medio de la presente
respecto de los derechos individuales de los actores, así como de los derechos colectivos en
juego, resulta de una inminencia tal que no admite demoras. Nótese que la audiencia
pública cuya fecha se cuestiona tendrá lugar -si ello no se revierte judicialmente- dentro de
pocos días (el 25/06/2014), y sólo unos pocos días más tarde (el 01/07/2014) las
autoridades legislativas podrían dar por aprobados fictamente los pliegos en cuestión.
A la audiencia pública de acuerdos se le reconocen dos funciones: En primer lugar, la de
realizar una presentación pública de la persona que se espera pueda ocupar el cargo. En el
marco de la Audiencia Pública -llevada adelante por los representantes del pueblo en un
espacio público y abierto tanto a particulares como a periodistas- se exponen los
antecedentes del postulado/a, los cuales pueden ser complementados por la información que
aporten quienes hayan realizado impugnaciones. De esta manera se informa a la población
quiénes podrían ser designados en cargos de gran relevancia pública, y se les concede un
plazo como garantía de que pueden comunicarse con sus representantes en el Poder
Legislativo, y manifestarles su opinión respecto de la persona propuesta.
El cabal cumplimiento de este objetivo requiere que se elija una fecha que facilite la mayor
difusión y la participación popular en el proceso. Es así que la fecha y hora de la Audiencia
Pública deberían facilitar y promover tanto la presencia física de personas, como la
replicabilidad de la información por parte de los medios de comunicación. Elegir como
fecha el mismo día que juega Argentina durante el Mundial de futbol, y realizar la
Audiencia Pública al mismo tiempo en que transcurre el partido, sin dudas atenta contra
este objetivo. La gente va a estar haciendo otra cosa en la Ciudad de Buenos Aires el 25 de
junio al mediodía; y a lo largo del día los medios de comunicación, redes sociales y
conversaciones versarán sobre otra cosa. ¿Qué sentido tiene intentar competir con la
selección de fútbol por el interés de la ciudadanía?
En segundo lugar, la Audiencia Pública sirve para que aquellos que no consideren
conveniente que una persona sea designada aporten información y argumentos relativos a
los antecedentes o idoneidad del candidato para el cargo. A su vez, el diseño de la
23

Audiencia Pública prevé que el/la postulado/a tenga la posibilidad de contestar los
argumentos planteados en la impugnación. De esta manera los legisladores y legisladoras
tienen la posibilidad de tener mayor información para decidir su aprobación o rechazo antes
de votar. Este es uno de los pilares de la democracia deliberativa: las decisiones públicas
son tomadas por razones públicas, y las razones públicas deben ser buenas razones, donde
el calificativo “buenas” es el producto de la contraposición de argumentos que ocurre en un
debate.
A pesar de que se han presentado más de una docena de impugnaciones en uno de los casos
que nos ocupan, el cronograma actual hace que sea prácticamente un hecho la aprobación
ficta, lo que significaría que todos los argumentos que se aporten tendrían nulo impacto,
volviendo inútil y frustrando ambos objetivos de la Audiencia Pública.
Tal como se desprende de los párrafos precedentes la más amplia participación ciudadana y
publicidad acerca de los antecedentes de quienes podrían ser designados hace a la
satisfacción de los objetivos trazados en la ley 6 y la implementación dispuesta por la Junta
de Ética mediante el cronograma objetado -por lo contrario- transita en el sentido opuesto.
Cabe aclarar que el esbozo de test de razonabilidad expuesto en el párrafo precedente no es
propio, sino una adaptación lineal de la conclusión a la que arribara la Jueza Conde del
Tribunal Superior de Justicia en “Gil Domínguez, Andrés c/ GCBA s/ acción declarativa de
inconstitucionalidad” (Expte. Nº 2671/2003). En aquel caso el Tribunal Superior debía
resolver una ADI que perseguía la inconstitucionalidad del artículo 9º, cuarto párrafo de la
Ley nº 7-según texto fijado por la Ley nº 935, que establecía que “…La Legislatura puede
pronunciarse dentro de los sesenta días hábiles, excluido el receso legislativo, contados
desde la fecha de recepción del pliego. El procedimiento previsto en el Capítulo VI de la
Ley nº 6 tiene efecto interruptivo. Si vencido dicho plazo no se hubiere pronunciado, se
considera aprobada la propuesta.”
En su voto favorable a la declaración de inconstitucionalidad del efecto interruptivo que la
disposición objetada incorporaba, la Jueza Conde
13
explica que “tales exigencias
constitucionales deben ser interpretadas de modo sistémico, a fin de dotar de congruencia al
procedimiento de selección”. Posteriormente al analizar el propósito de la Audiencia
Pública, la Jueza afirmó que “Su objetivo es que la autoridad responsable de tomar la
decisión acceda a las opiniones sobre el tema en forma simultánea y en pie de igualdad a
través del contacto directo con los interesados (art. 1, Ley 6). El empleo de este instituto
sobre la base de una adecuada sustanciación de los planteos efectuados respecto de los
candidatos, es lo que asegura la regularidad de un procedimiento de selección como el
evaluado en autos.” (…) De ahí se sigue que la Jueza afirme con claridad y firmeza que la
audiencia pública “constituye una instancia de evaluación y de participación relevante, que
no puede ser soslayada, pues es claro que no pueden aplicarse en el caso criterios
interpretativos que limiten el debate en un tema tan sensible para la comunidad como es el
relativo a la designación de un magistrado judicial.”
Avalar el cronograma dispuesto implicaría debilitar fuertemente los institutos de
participación ciudadana. La fecha elegida no promueve la participación pública, sino que
por el contrario, la dificulta enormemente. Las instituciones tienen que hacer lo posible
para fomentar la participación, y permitir que ella tenga un sentido. Quienes participan
deben percibir que su intervención tiene un sentido, que puede hacer una diferencia. Eso es
lo que establece la Constitución porteña, y también lo que establece la ley 6. Así lo han
interpretado los integrantes del Tribunal Superior en sus votos en casos sobre este tema.

13
Cabe destacar que la Jueza Ruiz suscribió a este voto, y que el resto de los integrantes del Tribunal Superior
de Justicia realizó un análisis similar en sus votos, todos ellos en solitario.
24

Eso es contrario a lo que establece la resolución de la Junta de Ética y las consecuencias
que genera.
Todo ello funda la necesidad de la protección judicial urgente que aquí se requiere.

D. El acto es arbitrario y su ilegalidad surge en forma manifiesta
Según el derecho judicial de nuestra Corte Suprema, “la acción de amparo es inadmisible
cuando no media arbitrariedad o ilegalidad manifiesta y la determinación de la eventual
invalidez del acto requiere una mayor amplitud de debate y prueba, requisitos cuya
demostración es imprescindible para la procedencia de aquélla (cf. Servotron S. A. c/
Metrovías S. A. y otros”, sentencia del 10/12/1996, LL 1997D, 669).
De este modo, “la acción de amparo únicamente procede para la tutela inmediata de un
derecho constitucional violado en forma manifiesta, siendo inadmisible cuando el vicio que
compromete garantías constitucionales no resulta con evidencia, y la dilucidación del
conflicto exige una mayor amplitud de debate y prueba” (cf. CSJN, “Prodelco c/ Poder
Ejecutivo Nacional”, sentencia del 7/5/1998, LL 1998C, 574. Ver asimismo, Fallos
323:1825, “Entre Ríos, Provincia de y otro c/ Estado Nacional (Secretaría de Energía s/
acción de amparo”, sentencia del 11/7/00, y Fallos 323:2097, “Estado Nacional (Estado
Mayor Gral. del Ejército - Dirección de Remonta y Veterinaria) c/ Misiones, Provincia de s/
acción de amparo”, sentencia del 17/08/00).
El requisito de la ilegalidad y arbitrariedad manifiesta no ha variado con la sanción del
nuevo art. 43 de la Constitución Nacional pues el mismo reproduce el art. 1 de la ley
16.986, imponiendo idénticos requisitos para su procedencia. Esto significa que si bien a
acción de amparo no es excluyente de cuestiones que necesitan demostración, sí descarta
aquellas cuya complejidad o difícil comprobación requiere de un aporte mayor de
elementos de juicio de los que pueden producirse en el procedimiento previsto por la ley de
amparo (cf. Fallos 323:1825 cit.).
Ahora bien, cabe resalar que la cuestión planteada en el sub lite no reviste una complejidad
fáctica, técnica o jurídica que requiera una mayor amplitud de debate y prueba, por lo que
no resulta insusceptible de ser resuelta por la vía expedita del amparo. En lo sustancial, se
trata de una cuestión prácticamente de puro derecho que no requiere de un aporte mayor de
elementos de juicio de los que pueden producirse en el procedimiento previsto por la ley de
amparo. Nótese que no se requiere la producción de prueba ninguna, adicional a la
documental que aquí se acompaña.
En este sentido, se trata de una cuestión susceptible de generar en los actores, afectados por
el accionar estatal, un daño grave e irreparable que requiere una urgente solución para que
la efectividad de las garantías constitucionales no se torne abstracta o tardía.


9. MEDIDA CAUTELAR
Tal como se desarrolló, el caso no admite demora. Por ello, como medida de carácter
cautelar (art. 177 CCAT.), solicitamos al Sr./Sra. Juez/a ordene que, hasta tanto exista
sentencia definitiva en autos:
- Se suspendan las audiencias públicas convocadas mediante las Resoluciones N°
01/2014 y 02/2014 de la Junta de Ética.
- Se mantenga suspendido el plazo previsto en el Art. 118 de la Constitución de la
Ciudad, relativo a la eventual aprobación ficta de los pliegos que tramitan ante la
25

Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en el marco de los Exps. N° 564-
O-2014 y 565-O-2014, para la cobertura de los cargos de jueces y magistrados del
Ministerio Público Fiscal de la Ciudad.

La medida encuentra fundamento en el art. 177 CCAT en tanto dispone que ante un
perjuicio inminente o irreparable como el hasta aquí descripto se pueden solicitar medidas
urgentes, que según las circunstancias, fueren las más aptas para asegurar provisionalmente
el cumplimiento de la sentencia, aun cuando no estén expresamente reguladas en el Código
Contencioso Administrativo y Tributario.
Teniendo en cuenta que la acción de amparo resulta el medio expedito por excelencia para
la defensa de derechos constitucionales, resultan aún más urgentes las medidas cuyo objeto
es evitar la posible frustración de los mismos en el marco de procesos judiciales. Por ello,
las medidas cautelares integran el derecho a la tutela efectiva, máxime cuando el
concederla, resulta el único medio para evitar que los tiempos del trámite judicial hagan
perder virtualidad o eficacia al pronunciamiento ulterior que reconociera el derecho.
Así, la protección judicial efectiva se erige en una de las piedras basales del sistema de
protección de derechos, ya que de no existir una adecuada protección judicial de los
derechos consagrados en los textos internacionales de derechos humanos, en la
Constitución y en el ámbito interno del Estado, su vigencia se torna ilusoria.
En tal sentido, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, teniendo en cuenta la naturaleza
de las medidas cautelares, señaló que no exigen a los magistrados el examen de certeza
sobre la existencia del derecho pretendido, sino sólo su verosimilitud, y que el juicio de
verdad en esta materia se encuentra en oposición a la finalidad del instituto cautelar, que no
es otra cosa que atender a aquello que no exceda del marco de lo hipotético, dentro del cual,
asimismo, agota su virtualidad.
Respecto del requisito de peligro en la demora, la Corte Suprema de Justicia de la Nación
ha expresado que es necesario “una apreciación atenta de la realidad comprometida, con el
objeto de establecer cabalmente si las secuelas que lleguen a producir los hechos que se
pretenden evitar pueden restar eficacia al reconocimiento del derecho en juego, operado por
una posterior sentencia”.
Los requisitos exigidos por el Art. 15 de la Ley 2145 para el otorgamiento de la medida
cautelar se encuentran acreditados tal como se señala a continuación.

A. Verosimilitud del derecho invocado.
La verosimilitud del derecho invocado surge inequívocamente de la lectura los hechos
expuestos y de la documental acompañada. En el campo jurisdiccional, para que la
viabilidad de la medida precautoria prospere se ha exigido la acreditación “prima facie”, de
la arbitraria y discrecional del acto cuestión. Ello ha quedado sobradamente demostrado en
el marco de la presente, en que se ha denunciado la manipulación de los plazos de
tratamiento de los pliegos en cuestión por parte de la Junta de Ética, atentando contra la
participación ciudadana e imposibilitando el tratamiento ordinario de los pliegos por parte
del cuerpo legislativo.

B. Peligro en la demora.
La natural e inevitable lentitud de los procedimientos puede provocar el riesgo de que la
resolución del conflicto resulte tardía con una sentencia que quizás sea absolutamente justa
pero paradójicamente ineficaz. Al respecto, la jurisprudencia ha entendido que “es
26

el peligro en la demora, consistente en la irreparabilidad del daño que se producirá en el
tiempo que insumirá el dictado de la sentencia, consecuentemente la mera acreditación
del peligro de modo objetivo torna operativa su procedencia "-
Como fue expuesto en el capítulo anterior, la Constitución en el artículo 118 establece que
el trámite no puede demorar más de 60 días hábiles, al decir que “La legislatura... debe
pronunciarse dentro de los sesenta días hábiles...”. Es decir, la Constitución regula el
procedimiento y establece un plazo máximo para la etapa legislativa de la selección de
jueces y magistrados del ministerio público. Dentro de esta regulación, el artículo 120
establece que deberá celebrarse una audiencia pública con la participación de los
candidatos, y finalmente que la sesión de acuerdo debe ser pública. Al mismo tiempo, la ley
6 pretende promover del modo más amplio la participación ciudadana y por ello el art. 23
de la mencionada ley establece que “(…) Entre la finalización del período de publicidad y
la realización de la Audiencia Pública, deben mediar no menos de diez (10) días hábiles.”
Con todo esto en cuenta, es urgente que se suspenda la fecha de la audiencia pública, así
como el plazo de 60 días pues, como ya se explicó a lo largo de este escrito, el cronograma
vigente hace que la aprobación ficta de los pliegos sea prácticamente ineludible, lo cual
vaciaría de sentido a la audiencia pública -particularmente en aquellos casos en los que se
presentaron impugnaciones-, y limitaría fatalmente el derecho de los/as legisladores/as a
participar en las decisiones del cuerpo que integran.
A su vez, corresponde aclarar que en virtud del cronograma dispuesto y la imposibilidad de
que el tratamiento de los pliegos forme parte del orden del día de una sesión ordinaria
anterior, ya son 30 los legisladores y legisladoras que se han comprometido a participar de
una sesión especial convocada para el día 26/6/14 en la cual intentarán introducir el
tratamiento sobre tablas, pero ello requiere el apoyo de dos tercios de los presentes. Ello
demuestra el interés de los legisladores en dar tratamiento efectivo a los pliegos, pero, de
no mediar la protección cautelar aquí requerida, ese interés no podrá materializarse sino con
una mayoría agravada, no prevista constitucionalmente.
Una modificación de la fecha de la audiencia como la solicitada permitirá no sólo una
mayor participación, sino también que de que los Legisladores y Legisladoras puedan
debatir, y aprobar -o rechazar- los pliegos en forma efectiva.
La discusión a tiempo de los pliegos en la Legislatura es muy importante, y sería
especialmente necesaria en el caso de Martín Farrell, contra cuyo pliego se presentaron más
de una docena de impugnaciones. De no ampliarse la fecha de la audiencia pública y de
aprobación ficta de los pliegos, sería virtualmente imposible que los legisladores debatan y
sopesen los argumentos presentados en la audiencia, volviéndolos una ficción.

C. No frustración del interés público.
El dictado de la medida cautelar solicitada no generará frustración del interés público, todo
lo contrario. El cumplimiento del Poder Legislativo de la totalidad de los requisitos y pasos
previstos en el proceso de designación de las autoridades judiciales y del Ministerio Público
refuerza la institucionalidad del sistema democrático, lo que sin duda es beneficioso para el
interés público.

D. Contracautela
A todo evento y para el hipotético caso de que se estime pertinente, ante la urgencia del
caso en este acto dejamos debidamente prestada la caución juratoria como forma de
contracautela.
27



10. FORMULA RESERVA CASO CONSTITUCIONAL Y FEDERAL
Los argumentos reseñados indican claramente que el obrar de la demandada configura una
violación de los derechos de los actores, así como de los derechos colectivos desarrollados,
por lo tanto hago reserva de recurrir ante el Tribunal Superior de Justicia por vía del recurso
de inconstitucionalidad previsto en el artículo 27 de la Ley 402.
Asimismo, para el supuesto de no hacerse lugar a esta acción, hago reserva de ocurrir ante
la Corte Suprema de Justicia de la Nación por las vías recursivas pertinentes, en razón de
hallarse en juego la inteligencia y validez de normas de rango constitucional y ser una
decisión tal contraria a la posición sustentada por esta parte acerca del alcance de los
derechos fundamentales en cuestión y provocar la afectación, además, de la garantía a la
tutela judicial efectiva.
Igualmente, se formula la reserva de acudir -oportunamente- a la jurisdicción supranacional
(arts. 44 y ss. de la Convención Americana sobre Derechos Humanos) en virtud de la índole
de los principios y derechos fundamentales involucrados.


11. PRUEBA
Acompañamos la siguiente prueba documental:
A. Copia de Poder General Judicial, Copia del Acta Fundacional, copia del Estatuto de la
ACIJ, copia de la Resolución IGJ 231/03, copia de la Resolución IGJ 1140/05, copia de
la Resolución IGJ 36/06 y copia de la Resolución IGJ 78/2006.
B. Copia de la documentación que acredita identidad de los/as actores/as
C. Copia de la nota presentada el 07/05/2014 por diversos legisladores/as, solicitando se
traten los pliegos en cuestión por parte de la Junta de Ética.
D. Copia de Resoluciones Nº 01 y 02 de la Junta de Ética, Acuerdos y Organismos de
Control.
E. Copia de nota presentada por integrantes de la Junta solicitando reunión para modificar
cronograma.
F. Copia de la nota con propuesta de cronograma alternativo
G. Copias de notas enviada por ACIJ a la Junta el 19/5/14 y 27/5/14
H. Copia de nota firmada por 30 Legisladores solicitando la convocatoria a una sesión
especial para el 26 de Junio.
I. Copia de la Resolución en la cual la Junta resolvió la procedencia de las impugnaciones
de Juan Alberto Lizarraga y Alicia Beatriz Tagliaferro


12. TASA DE JUSTICIA
De acuerdo con lo dispuesto por el art. 14 de la Constitución de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires la acción de amparo es gratuita y el art. 3º inc. l) de la Ley 327 excluye
expresamente a la acción del pago de tasa judicial.

28



13. AUTORIZACIONES
Solicito se autorice indistintamente a Francisco Laborde, DNI Nº 27.286.404;
Silvana Emilce Lourdes Cuppari, DNI Nº 35.560.684; y Juan Andrés Ortiz Freuler, D.N.I.
32.784.085, a realizar los siguientes actos: 1) consultar el expediente o retirarlo en
préstamo; 2) diligenciar oficios, mandamientos y cédulas; 3) retirar certificados,
testimonios o copias de escritos, documentación o resoluciones; 4) extraer fotocopias; 5)
notificarse; 6) dejar constancia en el libro de secretaria; y 7) cumplir cualquier otro trámite
necesario para impulsar las presentes actuaciones.


14. PETITORIO
Por todo lo expuesto, al Sr. Juez o Sra. Jueza solicitamos:
1. Se nos tenga por presentados, por parte y por constituido el domicilio procesal indicado;
2. Se tenga por acompañada la prueba documental;
3. Se tengan presentes las autorizaciones conferidas;
4. Se ordene la inscripción de la presente en el registro de amparos colectivos
correspondiente;
5. Se tengan presentes las reservas formuladas.
6. Pasen los autos a resolver, de manera urgente, la medida cautelar requerida;
7. Oportunamente, se haga lugar a la presente demanda en todos sus términos.


Proveer de conformidad,
SERÁ J USTICI A.-

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