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SERIE: LOS HÁBITOS DE JESÚS

6. EL HÁBITO DE CONFRONTAR

SERIE: LOS HÁBITOS DE JESÚS 6. EL HÁBITO DE CONFRONTAR Para compartir juntos: RED DE JÓVENES

Para compartir juntos:

RED DE JÓVENES

Una persona confrontaba a otra persona en la Iglesia: “No debiste haber compartido algo que era muy pero muy confidencial”. La otra persona respondió: “Sólo pedía oración, además, quien eres tú para corregirme”.

¿Crees que confrontar a alguien es sencillo? ¿Por qué? ¿Por qué es difícil confrontar a alguien cuando ésta ha ocasionado un problema? Pero ¿Será necesario confrontar a alguien que ha ocasionado un problema? ¿Por qué?

Leamos juntos: Hechos 9: 4 5

El hábito de Jesús de confrontar nos lleva a tomar la decisión de tratar con otra persona un asunto controversial o negativo, que pueda estar relacionado con esa persona, con uno mismo o con otras personas en un espíritu de amor y verdad, con el único propósito de ayudar a esa persona. La palabra CONFRONTACIÓN generalmente es vista como una palabra negativa. Significa enfrentar a alguien con un asunto, generalmente sensible, o algún tipo de problema. Es difícil y muchas veces incómoda. No nos gusta. Pero nuestro Señor Jesús confrontó. Trató con los problemas cara a cara. Buscó salidas a situaciones incómodas. No estuvo dispuesto a permitir algo incorrecto sin decir

o

hacer algo al respecto. El motivo de Jesús para la confrontación siempre fue

el

amor.

Estudiemos juntos:

1. ¿Cómo confrontó Jesús?

a. Jesús no esperó confrontar cuando el asunto requería atención inmediata (Mateo 21: 12) Jesús echó del templo a los cambistas de dinero porque estaban usando la casa de Dios para su ganancia personal. ¿Crees que hay momentos en que se debe confrontar inmediatamente? ¿Cuándo son esos momentos? ¿Por qué debemos hacerlo rápido?

b. Jesús confrontó a los que vivían en pecado (Juan 8: 1 11)

¿Crees que se debe confrontar a una persona cuando está en alguna situación pecaminosa? ¿Por qué es importante hacerlo?

Demos

confrontar:

ejemplos

de

situaciones

pecaminosas

que

deben

animarnos

a

c. Jesús confrontó a su familia (Lucas 2: 46 49)

Cuando la familia terrena interfería en su decisión de mantener al Padre

Celestial en el primer lugar, Jesús se confrontó con ellos.

¿Cuándo un miembro de tu familia te anima a reemplazar a Dios del primer lugar en tu vida, crees que debes confrontarlo? ¿Por qué y de qué forma?

¿En qué ocasiones podemos confrontar a un miembro de nuestra familia? Demos ejemplos.

2. ¿Cuáles son los enemigos del hábito de la confrontación?

a. Temor

b. Dejar para más tarde

c. Expectativas equivocadas

d. Abandonar nuestra responsabilidad

de la confrontación? a. Temor b. Dejar para más tarde c. Expectativas equivocadas d. Abandonar nuestra
Consejos prácticos: Haga de la confrontación un hábito 1. No se trata de ser un

Consejos prácticos:

Haga de la confrontación un hábito

1. No se trata de ser un “policía espiritual”

2. Antes de confrontar verifique que su propio corazón esté

bien con Dios.

3. Ore por la persona que necesita ser confrontada.

4. Busque el momento para hablar con la persona en privado.

5. Cuando la ocasión lo demande, confronte inmediatamente.

6. No eche todo su enojo sobre alguien.

7. Comience con una palabra de aliento.

8. Pida permiso antes de confrontar.

9. Describa la situación como usted la ve.

10. Pregúntele a la otra persona cómo puede ayudarla.

11. Guarde la confidencia.

12. Ore al Señor con la persona.

Tiempo de oración:

Señor enséñame a confrontar con amor

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SERIE II:

LOS HÁBITOS DE JESÚS