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Retomando la definición de Weber; Burocracia: Instrumento mediante el cual se ejerce

dominación, a través de un cuadro administrativo que practica una táctica racional, acorde al fin
establecido. Refleja precisión, continuidad, disciplina, rigor y confianza.
En la actualidad las instituciones educativas, forman su propio esquema administrativo, se
nombran funcionarios (Rectores, Secretarios, Directores, Jefes, Encargados, etc.) los cuales
cumplen un papel organizativo y funcional dentro de las mismas. Se establecen normas (Estatutos,
reglamentos académicos, de disciplina, etc.). Toda esta organización está establecida de modo
que, contribuya al cumplimiento de un fin determinado que desde mi punto de vista es (en la
mayoría de los casos): la preparación de hombres y mujeres para su inserción en funciones
específicas de la estructura social, de acuerdo a la demanda del sector económico-productivo y del
propio estado burocrático (aunque en este último, se insertan solo algunos privilegiados).
Dice Weber que “Las instituciones educativas occidentales y continentales, especialmente las
superiores, se encuentran bajo el imperativo predominante de atender aquella formación cultural
que cultiva las enseñanzas cada día más indispensables para el burocratismo moderno: la
enseñanza de especialidades.”
En este enunciado, encuentro una estrecha relación con los modelos educativos actuales, los
cuales cada vez, están más orientados hacia las necesidades que tiene el estado en su modelo
productivo, y del propio funcionamiento de las instituciones burocráticas del estado. Ejemplo de
ello es que cada vez se impulsa más la formación de Técnicos Universitarios o de profesionistas en
careras afines a la demanda laboral de las empresas que acaparan el capital en el país. Los
estudios universitarios se especializan y cada vez el área de acción de un egresado, se limita al
cumplimiento de una función específica dentro de las instituciones burocráticas o de las cadenas
productivas.
Otro de los conceptos utilizados por Weber es el de control y a los exámenes como instrumentos
del mismo, señala que estos sirven de filtro para aquellos que reúnen los requisitos del sistema
burocrático, y que este mismo prescribe que y como ha de contestarse. Ejemplo de ello son los
exámenes en cada asignatura, los exámenes profesionales o de grado e incluso uno de los temas
más polémicos en la actualidad: las evaluaciones a los docentes. A final de cuentas todos cumplen
una función dentro de esta estructura burocrática, que es la de seleccionar a los más “capaces”
dentro de los “incapaces” de acuerdo a la concepción de “capacidad” y todo lo que ello implica
desde la óptica de quienes tienen el control de la sociedad. Desde este punto de vista estos
instrumentos de selección y la escuela burocrática se convierten en aliados de la permanencia del
modelo económico y social actual y su “funcionalidad y estabilidad”
Finalmente quiero abordar el papel de los profesores dentro de la escuela burocrática, que según
Weber son “funcionarios de la educación” y que desempeñan un trabajo profesional conforme a
los objetivos, métodos, y normas que de manera general marque la institución escolar. Ocupan un
lugar dentro de la jerarquía de autoridades. Así mismo señala que “en el aula es el profesor que
habla en tanto que los oyentes han de callar; para hacer su carrera, los estudiantes están
obligados a asistir a las clases del profesor y en ellas no se permite a nadie hacerle críticas”
Hace dos días tuvimos un encuentro con algunos funcionarios de la UNAM en la sede Oaxaca de
las licenciaturas del SUAyED y tristemente pude observar, como algunos compañeros aún tienen la
concepción del profesor como “máxima autoridad” en el salón de clases (en este caso en la
plataforma o en el aula virtual), algunos de ellos mostraban inconformidades y quejas, sin
embargo se negaban a mencionar el nombre del asesor con el que habían tenido dicha
inconformidad, por temor a ser afectado por el asesor. Esto refleja la formación que en las
instituciones educativas aún prevalece y que a pesar de los discursos de la escuela como
instituciones “democráticas, libres, humanas” como se ha escuchado una y mil veces en los
últimos días con el tema de la Reforma educativa; seguimos interactuando en escuelas de
dominio, en donde se impide la formación libre y se practica un sesgo a la crítica al
cuestionamiento y a la formulación de juicios de valor.