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Pr esunci ón De I nocenci a.

Test i moni o De La Ví ct i ma Como
Úni ca Pr ueba De Car go.
Sentencia Número 672/2011 del Tribunal Supremo, Sala 2ª, de lo Penal, 29 de Junio de
2011. *
La sentencia sobre la que va a referirse este post, es una muy buena y completa resolución en
diferentes aspectos aunque aquí voy a referirme a los supuestos que se dan en
determinados delitos, como las lesiones en el ámbito familiar, en los que a pesar de no
disponerse de prueba alguna, más que la declaración de la víctima, no se entiende que
exista o que ello suponga una disminución de las garantías y derechos del imputado y,
principalmente, del derecho fundamental a la presunción de inocencia.
Dice textualmente la sentencia que “(...) La declaración de la víctima, desde planteamientos
de carácter general, puede ser tenida como prueba de cargo suficiente para enervar la
presunción de inocencia aun cuando sea la única prueba disponible, según ha
reconocido en numerosas ocasiones la jurisprudencia de esta Sala y la del Tribunal
Constitucional. El hecho de que determinados delitos se cometan ordinariamente en la
clandestinidad, y que, en consecuencia, no se disponga en la generalidad de los casos
de otra prueba que la declaración de la víctima, no supone, ni puede suponer, una
disminución en las garantías y derechos del imputado, entre ellos el derecho a la
presunción de inocencia, que conserva intacta toda su virtualidad, precisando, por lo
tanto, de una prueba de cargo suficiente para enervarla. El que solo se disponga, como
prueba de cargo, de la declaración de un testigo, que además es la víctima del hecho
enjuiciado, simplemente obliga a un detenido y detallado examen de la misma al objeto
de establecer si presenta suficiente entidad para enervar aquella presunción, a cuyo
efecto es especialmente relevante el análisis de elementos externos de corroboración.
(...)”
La jurisprudencia de la Sala no ha establecido en este asunto el cumplimiento de unos
requisitos básicos y rígidos para determinar si estamos o no ante una declaración de una
víctima susceptible de ser valorada o no como prueba de cargo suficiente. No estamos ante la
vuelta a la prueba tasada sino ante el establecimiento de unas pautas de valoración y criterios
orientativos, que permiten al Tribunal expresar a lo largo de su razonamiento sobre la prueba
aspectos de su valoración que pueden ser controlados en vía de recurso con criterios objetivos.
Se ha dicho:
a) que debe comprobarse que el testigo no ha modificado sustancialmente su versión en
las distintas ocasiones en las que ha prestado declaración, hasta el punto de no
sostener una sino varias versiones fácticas diferentes. La persistencia del testigo no ha de
identificarse con veracidad, pues tal persistencia puede ser asimismo predicable del acusado.
Pero la comprobación de la persistencia en la declaración incriminatoria del testigo permite
excluir la presencia de un elemento que podría enturbiar su credibilidad. En caso de que la
persistencia aparezca debilitada, por cualquier causa, el Tribunal deberá indagar las razones
de tal forma de actuar por parte del testigo, con la finalidad de valorarlas adecuadamente;

b) que se verifique la inexistencia de datos que indiquen posibles razones para no decir
la verdad, como puede ser la enemistad anterior, el odio, el deseo de venganza o
similares, los cuales han de vincularse a hechos distintos de los denunciados, pues no
es inhabitual que tales sentimientos tengan su origen precisamente en los hechos que
se denuncian sin que ello suponga deterioro del valor de convicción. Que no existan esas
razones no supone que deba aceptarse necesariamente la versión del testigo, pero permiten
excluir la existencia de motivos para no hacerlo;
Estos dos elementos, que deben ser comprobados por el Tribunal, permiten excluir la
existencia de razones objetivas para dudar del testigo y hacen razonable la concesión de
credibilidad. También es posible el mismo resultado concurriendo sólo uno de ellos , valorado
junto con los demás. Lo que importa, pues, es que el Tribunal que ha dispuesto de la
inmediación exprese las razones que ha tenido para otorgar credibilidad a la declaración del
testigo;
c) que exista alguna clase de corroboración de la declaración de la víctima,
especialmente cuando sea posible de acuerdo a las características del hecho
concretamente denunciado. No se trata ya de excluir razones para dudar del testigo, sino de
comprobar la existencia de motivos para aceptar su declaración como prueba de cargo y
consiguientemente, establecer la superación de la presunción de inocencia.
Oscar Cano Fuentes.
Letrado.
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inocencia-testimonio-de-la-v%C3%ADctima-como-%C3%BAnica-prueba-de-
cargo#sthash.gkwpK8ez.dpuf

Procesal Penal. Prueba de cargo. Declaración de la
víctima. Diligencia de reconocimiento en rueda.
Sentencia del Tribunal Supremo de 2 de diciembre de 2010 (D. JUAN RAMON
BERDUGO GOMEZ DE LA TORRE).
SEGUNDO: Expuestas estas consideraciones, la primera cuestión que se nos presenta es la
relativa a que se ha de entender por prueba de cargo, para desvirtuar la presunción de
inocencia, debiéndose recordar que el Tribunal Constitucional en sentencias, entre otras
muchas, 201/89, 217/89 y 283/93, ha sentado que la sentencia condenatoria ha de fundarse
en auténticos actos de prueba efectuados en el juicio oral, contradictoriamente, que la
prueba haya sido obtenida y practicada en la forma que regula la Ley procesal criminal, que
la convicción judicial se obtenga con respeto absoluto a la inmediación procesal y que esta
actividad y comportamiento sea suficiente para erradicar cualquier duda razonable,
quedando, en suma, desvirtuada la presunción de inocencia.
En este sentido la declaración de la víctima no es prueba indiciaria sino directa y ha sido
admitido como prueba de cargo hábil para enervar ese derecho fundamental. Ello no
significa, desde luego, que con dicha declaración quede automáticamente desvirtuada la
presunción de inocencia del acusado, en el sentido de que se invierta la carga de la prueba,
dándose ya por probada la acusación e incumbiendo al acusado desvirtuar su presunta
presunción de certeza de la acusación formulada, sino únicamente que dicha prueba no es
inhábil a los efectos de su valoración como una prueba más, por el tribunal sentenciador, el
cual debe aplicar obviamente, en esta valoración, criterios de razonabilidad que tengan en
cuenta la especial naturaleza de la referida prueba.

La credibilidad de la víctima, que el recurrente pone en duda, es un apartado difícil de valorar
por esta Sala de casación, pues no ha presenciado esa prueba, pero su función revisora de la
valoración de la prueba puede valorar la suficiencia de la misma y el sentido de cargo que la
misma tiene, así como la racionalidad de la convicción manifestada por el tribunal de instancia.
Por ello el testimonio de la víctima cuando se erige en prueba de cargo, como normalmente
sucede en hechos como el enjuiciado, está sujeto a la hora de su valoración a unos criterios
que no exigencias (STS. 15.4.2004), como son los de ausencia de incredibilidad,
verosimilitud del testimonio y persistencia en la incriminación.
A través de estos criterios podremos comprobar si, efectivamente, la declaración de la
víctima, fue prolongada en el tiempo, sin ambigüedades ni contradicciones relevantes, que
no se realizó desde posiciones o desde móviles espurios, resentimientos, venganzas, etc. Y
que dicha declaración aparece en la medida racionalmente posible, como cierta, porque
existen corroboraciones externas a esa declaración incriminatoria, bien entendido que estos
criterios no pueden ser tenidos como reglas legales de valoración de la prueba, pues no
existe en nuestro derecho un sistema de prueba tasada, sino como se ha dicho, parámetros
mínimos de contraste establecidos por esta Sala como pautas lógicas y criterios orientativos
que ayudan a la racionalidad de su valoración en los términos que resultan de los arts. 717 y
741 de la Ley Procesal, esto es, apreciada en conciencia y con racionalidad. Esa racionalidad
es la que esta Sala ha de comprobar constatando la motivación de la sentencia y la realidad
de las declaraciones percibidas de forma inmediata.
Pues bien en lo que se refiere a la ausencia de incredibilidad subjetiva, deben tenerse en
cuenta las propias características físicas o psicoorgánicas de la víctima, en las que se ha de
valorar su grado de desarrollo y madurez, y la inexistencia de móviles espurios que pudieran
resultar bien de las tendencias fantasiosas o fabuladoras de la víctima, como un posible
motivo impulsor de sus declaraciones, o bien de las previas relaciones acusado-víctima, que
enturbien la sinceridad de la declaración haciendo dudosa su credibilidad, y creando un
estado de incertidumbre y fundada sospecha incompatible con la formación de una
convicción inculpatoria sobre bases firmes, pero sin olvidar también que aunque todo
denunciante puede tener interés en la condena del denunciado, no por ello se elimina de
manera categórica el valor de sus afirmaciones, pues a nadie se le escapa, dicen las SSTS.
19.12.2005 y 23.5.2006, que cuando se comete un delito en el que aparecen enemistados
autor y víctima, puede ocurrir que las declaraciones de esta última tengan que resultar
verosímiles por las concretas circunstancias del caso. Es decir la concurrencia de alguna
circunstancia de resentimiento, venganza, enemistad o cualquier otro motivo ético y
moralmente inadmisible es solamente una llamada de atención para realizar un filtro
cuidadoso de sus declaraciones, no pudiéndose descartar aquellas que, aún teniendo estas
características, tienen solidez, firmeza y veracidad objetiva. bien entendido que el principio
de presunción de inocencia impone, en todo análisis fáctico, partir de la inocencia del
acusado, que debe ser desvirtuada fuera de toda duda razonable por la acusación, y como se
ha expresado si dicha prueba consiste en el propio testimonio de la víctima, una máxima
común de experiencia le otorga validez cuando no existe razón alguna que pudiera explicar
la formulación de la denuncia contra persona determinada, ajena al denunciante, que no sea
la realidad de lo denunciado.
Ahora bien en lo que a la verosimilitud del testimonio se refiere, la misma debe estar basada
en la lógica de su declaración y el suplementario apoyo de datos objetivos. Esto supone:
a) La declaración de la víctima ha de ser lógica en sí misma, o sea no contraria a las reglas
de la lógica vulgar o de la común experiencia, lo que exige valorar si su versión es o no
insólita, u objetivamente inverosímil por su propio contenido.
b) La declaración de la víctima ha de estar rodeada de corroboraciones periféricas de
carácter objetivo obrantes en el proceso; lo que significa que el propio hecho de la existencia
del delito esté apoyado en algún dato añadido a la pura manifestación subjetiva de la
víctima. Exigencia que, sin embargo habrá de ponderarse adecuadamente en delitos que no
dejan huellas o vestigios materiales de su perpetración (art. 330 LECrim.), puesto que, como
señala la sentencia de 12 de julio de 1996, el hecho de que en ocasiones el dato
corroborante no pueda ser contrastado no desvirtúa el testimonio si la imposibilidad de la
comprobación se justifica en virtud de las circunstancias concurrentes en el hecho.
Los datos objetivos de corroboración pueden ser muy diversos: lesiones en delitos que
ordinariamente las producen; manifestaciones de otras personas sobre hechos o datos que
sin ser propiamente el hecho delictivo atañen a algún aspecto fáctico cuya comprobación
contribuya a la verosimilitud del testimonio de la víctima; periciales sobre extremos o
aspectos de igual valor corroborante e incluso sobre la fiabilidad del testimonio de la víctima.
Por ultimo, en lo que se refiere a la persistencia en la incriminación supone:
a) Ausencia de modificaciones esenciales en las sucesivas declaraciones prestadas por la
víctima sin contradecirse ni desdecirse. Se trata de una persistencia material en la
incriminación, valorable «no en un aspecto meramente formal de repetición de un disco o
lección aprendida, sino en su coincidencia sustancial de las diversas declaraciones»
(Sentencia de 18 de junio de 1998).
b) Concreción en la declaración que ha de hacerse sin ambigüedades, generalidades o
vaguedades.
Es valorable que especifique y concrete con precisión los hechos narrándolos con las
particularidades y detalles que cualquier persona en sus mismas circunstancias sería capaz
de relatar.
c) Coherencia o ausencia de contradicciones, manteniendo el relato la necesaria conexión
lógica entre sus diversas partes.
Por ello -como decíamos en la STS. 833/2009 de 28.7 - la continuidad, coherencia y
persistencia en la aportación de datos o elementos inculpatorios no exige que los diversos
testimonios sean absolutamente coincidentes, bastando con que se ajusten a una línea
uniforme de la que se pueda extraer, al margen de posibles matizaciones e imprecisiones,
una base sólida y homogénea que constituye un referente reiterado y constante que esté
presente en todas las manifestaciones.
Bien entendido -como destacábamos en STS. 294/2008 de 7.5 - que la eficacia
corroboradora de la persistencia en la incriminación es muy relativa, pues persistencia no es
sinónimo de veracidad y tan persistente se pueda ser sosteniendo la verdad como una
denuncia inicial que no se atenga a la realidad de lo acaecido, esto es, mintiendo.
Parámetros estos de corroboración del testimonio que la Sala de instancia considera
concurrentes al resaltar que la declaración de la víctima fue "persistente y mantenida en lo
esencial" tanto en su declaración judicial en fase de instrucción como en el acto del juicio
oral, pese a la situación de angustia y ansiedad sufrida a consecuencia de los hechos y que
necesariamente tuvo que reflejarse en sus manifestaciones, de absoluta credibilidad y
fiabilidad para la Sala por la forma de expresión y la actitud mantenida", teniendo en cuenta,
además, que la relación sexual mantenida, felación, fue expresamente admitida por el hoy
recurrente y está corroborada por el informe técnico del Instituto Nacional de Toxicología
sobre la muestra de semen hallada en la camiseta que el acusado entregó a la víctima.
siendo así la sentencia analiza la versión exculpatoria del acusado en el sentido de que le
contacto sexual fue consentido, consentimiento que es negado por la víctima y que en la
sentencia considera carente de base fáctica creíble y absolutamente ilógica dadas las
circunstancias de soledad, temor y abandono en que la víctima se hallaba.
Razonamiento de la Sala conforme a las reglas de la lógica y máxima de experiencia, por lo
que ha existido prueba de cargo utilizada en la sentencia para condenar la prueba (prueba
existente); tal prueba fue traída al proceso con observancia de las normas legales y
constitucionales y fue practicada en el plenario con las garantías propias de este acto
solemne (prueba licita) y ha de considerarse bastante para justificar el aspecto fáctico la
condena aquí recurrida, como se acaba de exponer a propósito de la prueba practicada sobre
la forma en que ocurrieron los hechos (prueba razonablemente suficiente).
Consecuentemente las objeciones planteadas en el motivo en orden a la falta de
reconocimiento en rueda devienen improsperable.
En efecto esta Sala tiene declarado que tal reconocimiento es una diligencia esencial pero no
inexcusable. Supone un medio de identificación no exclusivo ni excluyente, por lo que no se
trata de una diligencia que debe llevarse a efecto de manera obligatoria en todos los casos.
Así no será necesaria cuando una persona víctima de un hecho delictivo o testigo presencial
del mismo identifica espontáneamente al autor sin apenas solución de continuidad, o en los
casos en que el mismo denunciado o -como es el caso- reconoce su participación en los
hechos de manera directa y desde los primeros momentos en que tiene lugar el inicio de las
diligencias de investigación.
Es por tanto, una diligencia discrecional del Juez el practicarla, no inexcusable, porque, por
las circunstancias concurrentes, ofrezca duda la identificación, (SSTS. 28.11.94, 5.6.95,
24.5.96), y la omisión del reconocimiento en rueda no significa por sí misma la vulneración
de ningún precepto constitucional (STS. 28.11.94).
En base a lo razonado el motivo debe ser desestimado.
[Ver: CENDOJ Base de Datos de Jurisprudencia (TS)]
http://notasdejurisprudencia.blogspot.com/2011/01/procesal-penal-prueba-de-cargo.html