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Salvador López Arnal (editor

)
DESDE LA
IZQUIERDA (III)
OCHENTA Y CINCO ENTREVISTAS
Y UN BREVE E!LO"O#
Salvador López Arnal (editor)
$ES$E LA I%&UIER$A (III)
Copile't ()**
Cop+le't ()**
E,te li-ro. en ,ei, vol/0ene,. editado por
Salvador López Arnal. 1on entrevi,ta, a Santia2o
Al-a Ri1o. Tari3 Al4. Nazan4n A0iria0. 5ario
A0oró,. 67an Andrade. 6oa374n Arriola. 6o,8 5ar4a
Azp4roz a,17al. 6or2e Bein,tein. 6o,ep Bel.
Antoni Beltr9n. 6oan Bena1:. Vi1ente Boi; Borna+.
6ordi Bor<a. =ernando Bron1ano. 6o:n Bro>n.
5ario B7n2e. Eva Ca-all8. 5i27el Candel. ?,1ar
Carpintero. Cole1tivo IOE. Enri37e Co,ta,
Lo0-ard4a. Al-erto Cr7z. Antonio C7e,ta. 6oan
$evi,. "7,tavo $71:. I@i2o Erre<ón "alv9n. epe
E,1o-ar. $avid =ern9ndez. =ran1i,1o =ern9ndez
B7e+. Carlo, =ern9ndez Liria. Con1:a =ern9ndez
5artorell. Ar0ando =ern9ndez SteinAo. Ro-ert
=i,:0an. Silvia L# "il. Eva "olin2er. Ni1ol9,
"onz9lez Varela. 6o,8 L7i, "ordillo. epe
"7ti8rrezBAlv9rez. "a-riel 6a1ovAi,. 5i27el 6ara.
$aniel La1alle. Ra0iro Lizondo. Al'on,o López
Bor2o@oz. $a0i9n López López. "il-erto Lope,.
5ali08. 5i27el 5anzanera Salavert. T;7,,
5art4n. Carlo, 5art4nez. R7-8n 5art4nez $al0a7.
Cn2el 5art4nez "onz9lezBTa-la,. Andr8, 5art4nez
Lor1a. ep 5er1ader An2lada. =ran1i,1o 6avier
5er1:9n I2le,ia,. 6oa374n 5ira,. Al-erto 5ontero
Soler. edro 5onte,. D5REE. Carle, 57ntaner.
Ale<andro Nadal. ere Orte2a. 6o,8 5an7el de
a-lo,. =ran1i,1o ala1io, Ro0eo. 5ont,errat
alo7. Elo+ ardo. Favier edrol. I2na1io
errotini Hern9ndez. Al-ert Re1io. C8,ar
Rend7ele,. "7iller0o Rend7ele,. Carlo,
H70-erto Re+e,. A27,tina Ri1o. Ron Ridone7r.
6o,8 5G Ripalda. Ed7ard Rodr427ez =arr8. Antonio
Ro,a. Antonio R7iz de Elvira. I,0ael S9n1:ez
Ca,tillo. a,17al Serrano. 6avier S0aldone. Alan
SoAal. 5an7el Talen,. Al'redo Al'on,o Torreal-a.
6o,ep Torrell. 6ordi Torrent Be,tit. 67an Torre,
López. Clara Valverde. =ran1i,1o V9z37ez +
Ren9n Ve2a Cantor. e, de propiedad p/-li1a#
PARA LOS CIUDADANOS Y
CIUDADANAS DEL MUNDO QUE NO
HAN CLAUDICADO NI TIENEN
INTENCIÓN DE CLAUDICAR.
Tengo dos técnicas para mantener una actitud psicológica
positiva. La primera es que me digo que el tiempo geológico no
es el tiempo de las civilizaciones, que el tiempo de las
civilizaciones no es el de los regímenes políticos y que el tiempo
de los regímenes no es el de los hombres. Hay que aceptarlo. Si
me comprometo en el proyecto de transormar T!nez, con
quince siglos de antig"edad, no voy a transormarla en veinte
a#os. $ebo aceptar por tanto los plazos del tiempo largo. % a
partir de ahí, no me desanimo, porque mi horizonte no consiste
en los pró&imos seis meses o en la pró&ima elección
presidencial' es el de los pró&imos cien a#os, que yo no veré,
como es evidente. % la otra técnica proviene del hecho que soy
un hombre del sur. (engo del desierto y vi a mi abuelo sembrar
en el desierto. )o sé si usted sabe lo que es sembrar en el
desierto. Siembra en una tierra *rida y luego espera. Si cae la
lluvia, recolecta. )o sé si usted ha visto el desierto después de
la lluvia, +es como la ,reta#a- .n día, usted marcha sobre una
tierra completamente quemada, luego llueve y lo que sigue,
usted se pregunta cómo ha podido producirse' tienes lores,
verdor...Todo simplemente porque los granos ya estaban ahí...
/sta imagen me marcó de verdad cuando era ni#o. %, en
consecuencia, +hay que sembrar- +0ncluso en el desierto, hay
que sembrar- % es de esta manera que veo mi traba1o. Siembro
y si ma#ana llueve, est* bien, y si no, al menos los granos est*n
ahí, porque 2qué va a pasar si no siembro3 2Sobre qué caer* la
lluvia3 24ué es lo que va a crecer, piedras3 /s la actitud que
adopto' sembrar en el desierto... .
5once 5arzou6i, médico tunecino opositor al
régimen dictatorial de ,en 7lí
!N$ICE
RESENTACI?NH NA$A HU5ANO $EBE SER A6ENO A LA
I%&UIER$A#
*# ENTREVISTA A 5ARIO BUN"E SOBRE LAS
PSEUDOCIENCIAS. ¡VAYA TIMO! LAETOLIH DLA
$ELI5ITACI?N EN CUESTI?N ES CULTURAL5ENTE
I5ORTANTE OR&UE LOS ART!CULOS A$ULTERA$OS
CORRO5EN LA CULTURA. ONEN EN ELI"RO LA
BIS&UE$A $E LA VER$A$ Y HACEN ER$ER TIE5O A
TO$OS. ESECIAL5ENTE A LOS 6?VENESE (p# *()#
(# ENTREVISTA A AR5AN$O =ERNCN$E% STEINJO.
CARLOS 5ART!NE% Y 6UAN TORRES L?E%H DESTA ES LA
I$EA $E LAS D5ESAS $E CONVER"ENCIA SOCIALEH
ESACIOS $E ROFI5I$A$ EN LOS &UE LOS CIU$A$ANOS
OUESTOS A UNA SALI$A RE"RESIVA A LA CRISIS SE
SIENTAN ARA ARTICIAR. $ELIBERAR. HACER COSAS
6UNTOS. IN=OR5ARSE SOBRE COSAS &UE NO $ICEN LOS
ERI?$ICOSE (p# *K)#
L# ENTREVISTA A "ILBERTO LOESH DMCON &UN ES
CO5ATIBLE EL CAITALIS5OO CON TO$O LO &UE LE
ASE"URE SU $ERECHO $E ROIE$A$E (p# (P)#
Q# ENTREVISTA A AL=ONSO L?E% BOR"ORO%H DLA
CALI$A$ $E LOS CONOCI5IENTOS $E LOS
CIU$A$ANOS. EL SISTE5A $E BASAR SUS OINIONES
Y &UN ESTNN $ISUESTOS A A$5ITIR NUESTROS
CONVECINOS CO5O AUTORI$A$ UE$E LLE"AR A
CO5ORTAR $I=ERENTES SITUACIONES SOCIALES.
&UE NO S?LO LES UE$E LLE"AR A A=ECTAR A ELLOS.
SINO TA5BINN AL CON6UNTO $E LA SOCIE$A$ EN LA
&UE VIVENE (p# Q))#
S# ENTREVISTA A $A5!AN L?E% L?E% $EL "RUO
6AI5AH DEL CA5A5ENTO NUNCA SERC BORRA$O
OR&UE SE HA CONVERTI$O EN UNO $E LOS HITOS $E LA
HISTORIA $EL UEBLO SAHARAUI Y UN RECE$ENTE Y
E6E5LO INICO EN LA HISTORIA $E LA LUCHA ACI=ICA
$E LA HU5ANI$A$E (p# SS)#
P# ENTREVISTA A 5ALI5N SOBRE 5I"UEL HERNCN$E%H
DIENSO &UE LOS 5E$IOS O=ICIALES NO HAN TENI$O
NIN"IN INTERNS EN CONOCER EL ORI"EN =A5ILIAR
OBRERO $E 5I"UEL. S?LO INSTRU5ENTALI%AR
OL!TICA5ENTE SU BELLA OES!A. &UITCN$OLE EN
TO$O LO OSIBLE EL 5ENSA6E OULAR CLASISTAE
(p# PT)#
T# ENTREVISTA A 5I"UEL 5AN%ANERA SALAVERTH DEL
ROIO SACRISTCN ES UN =IL?SO=O EN SENTI$O
CLCSICO ANTI"UO. ARISTOTNLICO. &UE ONE LA
OL!TICA CO5O LA CIENCIA 5CS ALTA A LA &UE
UE$E $E$ICARSE UN SER HU5ANOE (p# TQ)#
U# ENTREVISTA A TFUSS 5ART!NH DNO HAY LEN"UAS
SUERIORES NI IN=ERIORES# CUAL&UIER LEN"UA. SI
ES RECISO ARA SUS HABLANTES. SE UE$E $OTAR
LNFICA5ENTE ARA LO &UE SEA. $ES$E 5ETA=!SICA
O =!SICA $E ART!CULAS. HASTA COTILLEOS EN EL
BAR O TERTULIAS RA$IO=?NICASE (p# KQ)
K# ENTREVISTA CON RUBNN 5ART!NE% $AL5AUH
DSINCERA5ENTE CREO &UE LOS EUROEOS &UIEREN UNA
EUROA. ERO $I=ERENTE A LA &UE SE HA CONSTRUI$O#
NO $U$O $EL ES!RITU EUROE!STA $E LAS SOCIE$A$ES
$E EUROAV LO &UE $U$O ES $EL ES!RITU EUROE!STA
$E SUS $IRI"ENTES. &UE &UIEREN LA EUROA &UE HAN
TENI$O HASTA AHORA. Y NO LA &UE UE$A SER EN UN
=UTUROE(p# *LK)#
*)# ENTREVISTA CON CN"EL 5ART!NE% "ON%CLE%B
TABLASH DUN EN=O&UE W5ETO$OL?"ICO ALTERNATIVOX
&UE ANALI%A LA ECONO5!A REAL NO EN TNR5INOS $E
SUUESTAS RACIONALI$A$ES ABSTRACTAS SINO CO5O
EFRESI?N $E UN SISTE5A ECON?5ICO ESEC!=ICO.
&UE SE ALE6A $EL IN$IVI$UALIS5O 5ETO$OL?"ICO. &UE
NO ACETA EL VAC!O SOCIAL E INSTITUCIONAL EN LA
ERCECI?N $E LO ECON?5ICOE (p# *QS)#
**# ENTREVISTA A AN$RNS 5ART!NE% LORCAH DAL =INAL
$E SU VI$A WAVERROESX SU=RI? UNA VER"ON%OSA
ERSECUCI?N# SUS RO5OTORES =UERON LOS
SECTORES CONSERVA$ORES RELI"IOSOS. LOS
6URISTAS LI"A$OS A LA CASU!STICA Y CONTRARIOS A
LAS INNOVACIONES Y. SOBRE TO$O. LA OLI"AR&U!A
COR$OBESAE (p# *SU)#
*(# ENTREVISTA A E 5ERCA$ER AN"LA$AH DEN LAS
CLASES W$E SACRISTCNX EL SILENCIO ERA TOTAL. LA
ATENCI?N CO5LETA# TO$OS TO5CBA5OS AUNTES
CO5O SI NOS =UERA LA VI$A EN A&UELLA
ASI"NATURAE(p# *PP)#
*L# ENTREVISTA A =RANCISCO 6AVIER 5ERCHCN
I"LESIASH YLA ESCUELA NO ES UNA E5RESA NI LA
E$UCACI?N UN NE"OCIOY (p# *TL)#
*Q# ENTREVISTA A 6OA&U!N 5IRASH DCREE5OS &UE LA
VI$A COTI$IANA ES EL LU"AR $ON$E ESTA SOCIE$A$
SE RERO$UCE A ARTIR $E LAS ACTIVI$A$ES $E LAS
ERSONAS &UE LA CONSTITUI5OS. Y &UE ES AH!
$ON$E $EBE5OS CO5EN%AR EL TRABA6O OL!TICO.
UN TRABA6O &UE $EBE SER CAILAR. $E
OR"ANI%ACI?N IN5E$IATA $E LAS ERSONAS ARA
REALI%AR ACTIVI$A$E (p# *UQ)#
*S# ENTREVISTA A ALBERTO 5ONTERO SOLERH DSI UNO
$E LOS RINCIALES NFITOS $EL NEOLIBERALIS5O. EN
CUANTO EFRESI?N RA$ICAL Y $ESNU$A $EL
CAITALIS5O. HA SI$O LA RIVATI%ACI?N $E TO$O
A&UELLO &UE ES SUSCETIBLE $E NE"OCIO. A=ECTE O
NO A NECESI$A$ES BCSICAS $E LA OBLACI?N. LA
RESUESTA SOLO UE$E ASAR OR LA RECUERACI?N
$E ESOS ESACIOS $E E5ANCIACI?N CO5O ASO
REVIO ARA INICIAR TRANS=OR5ACIONES RO=UN$AS
EN LA ES=ERA RO$UCTIVAE (p# *K))#
*P# ENTREVISTA A E$RO 5ONTES =ERNCN$E% SOBRE
SOCIALIS5O(*H DNOS LLEVARE5OS BIEN CON TO$OS
A&UELLOS &UE EN ESTA HORA $E CRISIS Y A"RESIONES
SOCIALES &UIEREN LUCHAR CONTRA LA OL!TICA
NEOLIBERAL. ERO OR NUESTRA ARTE SABE5OS &UE
EL =ON$O $E LA CUESTI?N ES 5CS RO=UN$O. Y &UE
UN CO5BATE CONSECUENTE CONTRA EL
NEOLIBERALIS5O CON$UCE A RELANTEARSE LAS BASES
$EL SISTE5AE (p# ()()#
*T# ENTREVISTA A 5# R# E# SOBRE LA SENSIBILI$A$
&U!5ICA 5ILTILEH DEN LA E5RESA NUNCA
RECONOCIERON 5I EN=ER5E$A$ Y ESO &UE ESTABAN EN
UNA OSICI?N RIVILE"IA$A ARA TO5ARLA EN SERIO E
INVESTI"ARLA 5E6OR# ESA ES UNA $E LAS 5UCHAS
ARTES A5AR"AS $E 5I HISTORIA AUN&UE AHORA
RE=IERO OLVI$ARLAE (p# (**)#
*U# ENTREVISTA A ALE6AN$RO NA$ALH DHOY 5UCHA
"ENTE CITA A JEYNES Y LO A$ERE%A CON CITAS $E
5ARF# ES CIERTO &UE JEYNES ES UN AUTOR RELEVANTE
ARA NUESTRO TIE5O ERO NO HAY &UE OLVI$AR &UE
ESTE AUTOR NO HI%O UNA CR!TICA CO5LETA $E LA
TEOR!A ECON?5ICA $E SU TIE5O WZX ESTO TA5BINN
NOS $ICE &UE SI HAY AL"O &UE $EBE5OS EVITAR ES
LEER A 5ARF SIN CUESTIONARLOE (p# (L*)#
E!LO"O# SOBRE LA I%&UIER$A $ES$E LA I%&UIER$AH
BREVE ANTOLO"!A $E TEFTOS $E 5ANUEL SACRISTCN
LU%?N#
RESENTACIONH NA$A HU5ANO $EBE SER A6ENO A
LA I%&UIER$A#
8iencia, pseudociencias y derivadas culturales ane&as9 mesas
de convergencia y acción ciudadanas9 recuperación de espacios de
emancipación9 la consistencia o inconsistencia del capitalismo y la
democracia9 el Sahara y el derecho de autodeterminación de los
pueblos, 5anuel Sacrist*n como proesor y ilósoo9 5iguel Hern*ndez
y su segunda muerte9 negocios privados y educación9 lenguas e
igualdad humana9 la aceptación de valores y perspectivas burgueses9
economistas ecologistas críticos y documentados9 vida cotidina y
combate político9 relecturas creativas de 5ar&9 nuevas enermedades
que siguen sin ser conocidas ni reconocidas9 propuestas socialistas
para el siglo ::09 /uropa y los verdaderos valores europeístas.
/tcétera.
/l con1unto puede parecer abigarrado pero no tiene por qué ser
inconsistente. /st* en los orígenes y en la sal de la tierra de la
tradición. ;or si uera poco, en el cl*sico de los cl*sicos. /l
revolucionario de Tréveris, en las preguntas que le ormulara su hi1a
Laura 5ar&, también de imborrable recuerdo, no sólo eligió a
/spartaco como héroe sino también a <epler9 no sólo habló del ro1o
como su color avorito sino de la modestia y de su deseo inagotable
de estudiar, aprender y leer9 no sólo se#aló, en una de las m*s
grandes airmaciones metódicas que nos ha sido dado conocer, que
era bueno y necesario dudar de todo, que no de todos, sino que apeló
al cl*sico, a ;ublio Terencio 7ricano, y recordó aquel =Homo sum,
nihil humani a me alienum puto>, humano soy, y nada humano me
debe ser a1eno.
)ada nos debe ser a1eno, nada nos puede ser a1eno, si la
izquierda quiere ser lo que siempre han aspirado a ser los comunes
no entregados, los que ni han claudicado ni piensan claudicar
?aunque estén dispuestos, innecesario es decirlo, a aprender de la
teoría y de las pr*cticas a rectiicar una y mil veces@' una uerza
social que no sólo aspira a anular ninguna libertad individual sino que
quiere alcanzar las condiciones que las posibiliten realmente, y para
todos y todas ?Manifiesto Comunista di&it@, que quiere abonar una
transormación civilizatoria que no sit!e el beneicio económico ?sólo
el necio conunde precio y valor, nos ense#ó don 7ntonio 5achado@ ni
las interesadas posiciones de poder en lugar destacado, !nico
crecientemente, de todas o casi todas las relaciones sociales.
Tampoco la estupidez y el sinsentido desde luego. % no es poco,
aunque sea insuiciente, lo que ya est* construido con é&ito, esuerzo
y militancia en el *mbito de las alternativas reales.
8ontrariamente a lo que suele airmarse A=la izquierda est*
muda>, suele gritarse sin argumentación que avale la inamiaA, no
estoy seguro que incluso ahora, en tiempos de incertidumbres que no
de silencio, las izquierdas ?con sus contradicciones' Libia es un
e1emplo reciente@ no hayan dicho cosas de interés o cuanto menos no
hayan se#alado nudos y hayan e&plicitado con valentía dudas,
límites, con1eturas, pr*cticas posibles, errores y voluntad de revisión y
rectiicación. )o es poco9 bastante aunque no suiciente.
/s buena sal y e&celente alimento para senderos que e&igen ser
recorridos. Las entrevistas aquí recogidas, algunas de ellas publicadas
en revistas como El Viejo Topo o Papeles ecosociales, amén de
p*ginas electrónicas como BBB.rebelion.org y aines, así lo indican
en mi opinión.
;ara no abrumar al lectorCa, estas ochenta y tantas entrevistas
ser*n editadas en cinco vol!menes. 7pro&imadamente, una cada
trimestre de DEFF. /sta es la tercera entrega GFH.
;idamos la voz, la paz y la palabra, aunque no baste con ello. Lo
ha apuntado con nitidez nada m*s y nada menos que Iarren ,uett'
=La lucha de clases e&iste, de acuerdo9 pero es mi clase, la de los
ricos, la que da la batalla... y vamos ganando>. 27lguien se atreve a
contradecir a mister ,uett en su apretado pero signiicativo
diagnóstico3, 2vamos a permanecer inactivos sin alsar la segunda
parte de la con1unción3, 2son los ricos, los descreadores de la Tierra,
seg!n e&presión de 5anuel Sacrist*n, los !nicos que deben dar
batallas que presuponen victoriosas3
Lucio 5agri abre su imprescindible El sastre de Ulm GDH
recordando un encuentro del ;80 de inales de los ochenta' =$urante
una de las abarrotadas asambleas en la que se tenía que decidir si se
debía cambiar de nombre al ;80, un compa#ero dirigió a ;ietro 0ngrao
una pregunta' =$espués de todo lo que ha sucedido y sigue
sucediendo, 2est*s seguro de que con la palabra comunista se puede
a!n deinir un gran partido democr*tico y de masas como el que
hasta hoy hemos sido, como a!n somos, y al que queremos renovar y
reorzar para llevarlo al gobierno del país3> 0ngrao, que ya había
e&puesto ampliamente su desacuerdo con Jcchetto y había
propuesto seguir otro camino, respondió, un poco en broma, aunque
no tanto, empleando una amosa par*bola de ,ertolt ,recht, =/l
sastre de .lm>. /se artesano, empecinado en la idea de coneccionar
un aparato que le permitiese al hombre volar, un día, convencido de
haberlo logrado, se presentó ante el gobernador y le di1o' =7quí lo
tengo. ;uedo volar>. /l gobernador lo condu1o ante la ventana del alto
ediicio y lo desaió a demostrarlo. /l sastre se lanzó y obviamente se
espachurró sobre el adoquinado. 8on todo, comenta ,recht, algunos
siglos después los hombres consiguieron volar. %o, que estaba
presente, encontré la respuesta de 0ngrao no sólo aguda, sino con
undamento>.
)o resulta diícil coincidir con la opinión de 5agri' aguda y con
undamento.
)otas '
GFH $esde la izquierda ?0@. Jchenta entrevitas y un breve epílogo.
http'CCBBB.rebelion.orgCdocsCFFKKLM.pd $esde la izquierda ?00@.
Jchenta entrevitas y un breve epílogo.
http'CCBBB.rebelion.orgCdocsCFDMDNO.pd
GDH L. 5agri, El sastre de Ulm, /l (ie1o Topo, ,arcelona, DEFE. ;rólogo
de 5anuel 5onereo.
ENTREVISTA A 5ARIO BUN"E SOBRE LAS
PSEUDOCIENCIAS. ¡VAYA TIMO!#
DLA $ELI5ITACI?N EN CUESTI?N ES CULTURAL5ENTE
I5ORTANTE OR&UE LOS ART!CULOS
A$ULTERA$OS CORRO5EN LA CULTURA. ONEN EN
ELI"RO LA BIS&UE$A $E LA VER$A$ Y HACEN
ER$ER TIE5O A TO$OS. ESECIAL5ENTE A LOS
6?VENESE#
5ario ,unge ?Plorida, ,uenos 7ires, FQFQ@ es uno de los
ilósoos de la ciencia m*s reconocidos de todo el mundo. Su
ormación humanística y política, se se#ala en la solapa del libro
reerenciado, =se enraizó en los barrios obreros de ,uenos 7ires, que
recorrió de ni#o 1unto a su padre, médico y diputado socialista>. 7 los
FQ a#os de edad, el autor de los ocho vol!menes de Tratado de
Filosofía y de La investigación científica undó la .niversidad Jbrera
7rgentina. Rran parte de sus m*s de cincuenta libros han sido
traducidos a numerosos idiomas. /l 1aponés, el ruso y el chino entre
ellos. ,unge ha recibido FQ doctorados honoris causa a lo largo de su
dilatada carrera.
S
er04ta0e. ad0irado pro'e,or B7n2e. 'eli1itarte por ,7
n7evo li-ro# Mor 378 1ree 7,ted 37e tiene i0portan1ia
2no,eoló2i1a + pol4ti1a deli0itar el 1a0po de la,
p,e7do1ien1ia,O MLa, 2ente, ,7elen 1reer en teor4a, tan
e,pe17lativa,. tan po1o 'ir0e, + tan op7e,ta, al 1on<7nto del
1ono1i0iento :70ano 1ontra,tadoO
La delimitación en cuestión es culturalmente importante porque
los artículos adulterados corrompen la cultura, ponen en peligro la
b!squeda de la verdad y hacen perder tiempo a todos, especialmente
a los 1óvenes, que sacian su curiosidad con acilidad, ya que cualquier
pseudociencia se aprende en días o semanas, en tanto que el
aprendiza1e cientíico insume muchos a#os. % es políticamente
importante porque todo político y todo uncionario p!blico necesita
conocimientos para concebir programas y organizar el partido o la
dependencia estatal, y si usa pseudoconocimientos per1udicar* al
p!blico. ,aste pensar en el da#o que ha hecho el neoliberalismo, esa
mezcla de pseudociencia económica y pseudoilosoía política, que ha
pretendido pasar privilegio e improvisación irresponsable por libertad.
Le pre27nto ,o-re e,to /lti0o# Una de la, teor4a, 37e
7,ted 1on,idera p,e7do1ien1ia e, la e1ono04a neo1l9,i1a#
MCó0o e, enton1e, po,i-le 37e 7na teor4a a,4. tan po1o.
di2a0o,. pre,enta-le teóri1a0ente. in1l7,o in1on,i,tente en
,7, po,t7lado, en ,7 opinión. ,i2a teniendo :e2e0on4a
a1ad80i1a + oriente la pol4ti1a e1onó0i1a de tanto,
2o-ierno,O
Hay varios motivos de su popularidad. .no es que, por ser
esquem*tica, es *cil de aprender y ense#ar. Jtro es que, al no e&igir
contrastación empírica, puede ser aprendida por cualquiera que sepa
un poco de matem*tica. .n tercer motivo es que adula al egoísta, al
hacerle creer que es racional. .n cuarto motivo es que disraza sus
allas con un ropa1e matem*tico. .n quinto motivo es que aun no le
han salido competidores. La ortodo&ia seguir* dominando mientras
los escépticos económicos no construyan una teoría alternativa, que
sea matem*ticamente transparente y esté acorde con la economia
real. ;or cierto, no han altado alternativas, tales como las de Sraa y
Pisher, pero se han quedado en etapas esquem*ticas. Tenemos
necesidad de un nuevo <eynes, que sea matem*ticamente reinado,
esté al día con la economía e&perimental, y lea los periódicos para
enterarse de que la enorme mayoria de la gente es pobre, y de que
los periodos de equilibrio son e&cepcionales. % ahora le pregunto a
(d.' 2;or qué ninguno de los miles de mar&istas que ha habido en el
curso de los !ltimos FEE a#os, con la posible e&cepción de /rnest
5andel, ha propuesto una teoría económica alternativa3 2Ser* porque
no han sido cientíicos sino escol*sticos3
No 1reo 37e lo, 0ar;i,ta, de lo, /lti0o, 1ien a@o,. todo,
ello, o in1l7,o 7na 0a+or4a de,ta1ada. ,ean o :a+an ,ido
e,1ol9,ti1o, pra1ti1ante,. a7n37e 2ran parte de ello, no
:a+an ,ido 1ient4'i1o, en el ,entido en el 37e 7,ted e,t9
7,ando a:ora el t8r0ino + al27no, de ello,. 071:o, ,i in,i,te.
,e :a+a li-rado de la, 'ie-re, del do20ati,0o# En 0i opinión.
071:o, 0ar;i,ta, :an 'or0ado parte de tradi1ione, de
pol4ti1a revol71ionaria. no :an ,ido e1ono0i,ta, o 1ient4'i1o,
a1ad80i1o, ,in 09,# ero. en 0i opinión. revi,a-le + 07+
provi,ional de,de l7e2o. ,8 po1o de e,to. lo, 0ar;i,ta,
1r4ti1o, 37e ,e :an dedi1ado a te0a, e1onó0i1o, :an p7e,to
09, el a1ento en den7n1iar lo, 0e1ani,0o, de e;plota1ión.
0i,eria + 0ar2ina1ión del 1apitali,0o 37e en la 1on,tr711ión
de 7na teor4a e1onó0i1a alternativa# Sea 1o0o ,ea. 7,ted
0i,0o 1ita-a el 1a,o de 5andel# ode0o, pen,ar ta0-i8n en
Baran. en S>eez+. en e1ono0i,ta, pró;i0o, al CI. en
5ori,:i0a. en Jale1Ai. no ,8 ,i 6oan Ro-in,on p7ede ,er
1on,iderada 7na e1ono0i,ta 0ar;i,ta. o Sra''a. el a0i2o de
"ra0,1i# No 1reo 37e el 1on<7nto de 0ar;i,ta, de lo, /lti0o,
de 1ien a@o, 37e :a+an intentado proponer 7na teor4a
e1onó0i1a alternativa ,ea e37ipotente al 1on<7nto va14o.
in1l7,o ,i de<a0o, al 0ar2en a Erne,t 5andel#
$e acuerdo' todos los economistas que usted menciona, con la
posible e&cepción de 5orishima, que se limito a matematizar =/l
8apital>, han hecho aportes importantes, m*s a la crítica del
capitalismo y de la economía ortodo&a que a la reconstrucción de la
teoría económica. .na prueba est* en que ninguno de ellos, ni sus
discípulos, ha sido capaz de describir, y menos a!n de predecir, el
colapso de las economías del bloque llamado socialista, ni las
numerosas crisis del capitalismo.
To0ando pie en Ro-ert J# 5erton. el et:o, de la 1ien1ia
-9,i1a ,i27e ,iendo para 7,ted el 7niver,ali,0o. el altr7i,0o.
el e,1epti1i,0o or2anizado + el 1o07ni,0o epi,t80i1o# MNo
1ree 37e. a1t7al0ente. 071:o, peli2ro, a1e1:an e,e ideal
nor0ativoO ien,o. por e<e0plo. en la, 07ltina1ionale, 37e
'inan1ian inve,ti2a1ione, 1on 1riterio, ,o-re la p7-li1a1ión de
la, inve,ti2a1ione,V en el ,e1reti,0o 37e rodea a la ind7,tria
n71learV en la 0ilitariza1ión de 7na parte nada 0ar2inal de la
inve,ti2a1iónV en la 2eneralizada privatiza1ión (+ e;po,i1ión
par1ial) del ,o't>areV en la p,i1olo24a e;peri0ental 37e ,i27e
la, orienta1ione, de e0pre,a, + 2rande, e<e17tivo,###
/n eecto, creo que sigue en pie el ethos de la ciencia b*sica
descrito por mi inado amigo Tobert 5erton. También es verdad lo
que (d se#ala, que hay secreto y censura en las ciencias aplicadas
como la armacología y las técnicas como la ingeniería nuclear. ;ero
no creo que la haya en la matem*tica ni en las ciencias naturales
b*sicas' la ísica, la química y la biología. Lo que hay en éstas es
censura económica, o sea, recateo de ondos, porque ni la e&trema
derecha ni la e&trema izquierda creen que haga alta la investigación
desinteresada. % también hay censura en las ciencias sociales, porque
a ning!n gobierno antidemocr*tico le conviene que se sepa la verdad
acerca de los problemas sociales. $os e1emplos' en la diunta .TSS
hubo que esperar a la muerte de Stalin para inaugurar el 0nstituto de
Sociología9 y los gobiernos de Teagan redu1eron a la mitad los
subsidios a las ciencias sociales pero no tocaron los subsidios a las
ciencias naturales.
Si 0e per0ite 7n 1o0entarioH ,i a nin2/n 2o-ierno
antide0o1r9ti1o le 1onviene 37e ,e ,epa la verdad a1er1a de
lo, pro-le0a, ,o1iale,. la 0a+or parte de lo, 2o-ierno, del
07ndo de-en ,er antide0o1r9ti1o,# Sea 1o0o ,ea. Mpodr4a
dar al2/n e<e0plo de ,7 a'ir0a1ión de 37e Dla e;tre0a
iz37ierda no 1ree 37e :a2a 'alta la inve,ti2a1ión
de,intere,adaEO Tal vez en C7-a 2o-ierne en ,7 opinión la
iz37ierda e;tre0a + +o no veo 37e la dire11ión pol4ti1a :a+a
0ar2inado. 1on ,7, e,tre1:o, 09r2ene,. la Dinve,ti2a1ión
de,intere,adaE#
8uando visité 8uba en FQKN, invitado por la 7cademia de
8iencias, los directores de laboratorio me e&plicaron que no hacían
investigación b*sica porque sus mentores y protectores soviéticos les
habían dicho que el Tercer 5undo no puede darse el lu1o de hacer
ciencia b*sica. /sta tesis coincidía con la campa#a de las izquierdas
europea y latinoamericana contra el cientiicismo. Hay que recordar
que la izquierda participó activamente en la emergencia del
posmodernismo. (olviendo a 8uba' cuando pedí literatura sobre el
resultado del interesante e&perimento de autogbierno en la provincia
de 5atanzas, me di1eron que leyese un discurso de Pidel. %o quería
un estudio politológico cientíico, no una perorata política. ;or lo
visto, no lo había.
No tene0o, la, 0i,0a, e;perien1ia, e in'or0a1ione, en
e,te a,7nto. pro'e,or B7n2e# En el 1a0po de la p,e7do1ien1ia
in1l7+e 7,ted teor4a, 07+ :etero28nea,H e;i,ten1iali,0o.
p,i1oan9li,i,. parap,i1olo24a. 0ar;i,0o### MLa reli2ión
ta0-i8n lo ,er4a para 7,tedO
)o, ya que hay una sola secta religiosa que se proclama
cientíica' la variedad evangélica conocida como 8hristian Science,
que esta moribunda. % hay evangelistas norteamericanos que hablan
de dise#o inteligente como alternativa a la biología evolutiva, pero los
tribunales competentes han allado que eso no es ciencia sino
religión, y la 0glesia 8atólica rechaza esa doctrina.

MNo pode0o, 1o0eter 7n error ta;onó0i1o al in1l7ir en
el 0i,0o 1on<7nto teor4a, o p,e7do,a-ere, 37e no ,ie0pre
tienen 7n aire de 'a0ilia 09, all9 del :e1:o de no ,er 1ien1ia
e0p4ri1aO
/s verdad que hay casos marginales' los de las protociencias, o
ciencias emergentes, que aun no han logrado el rigor que caracteriza
a las ciencias maduras. También est* el caso de campos que han
abordado sin rigor auténticos problemas cientíicos. .no de ellos es la
llamada psicología evolutiva, que por ahora no es sino una pila de
especulaciones.
El p,i1oan9li,i, e,. en ,7 opinión. 7na p,e7do1ien1ia#
Mor 378O 571:o, p,i1oanali,ta, le dir4an 37e no p7ede ,erlo.
por de'ini1ión. por37e no pretende ve,tir,e 1on ropa<e,
1ient4'i1o,# E, 7n error 1on,iderarlo a,4# Ta0po1o lo :a1e. por
e<e0plo. la 1r4ti1a literaria + no e, 7n ,a-er 37e 7,ted
de,pre1ie#
Todos los psicoanalistas, con la e&cepción de los adeptos de
Lacan, pretenden hacer ciencia de la mente. ;ero no la hacen puesto
que ignoran al cerebro y no ponen sus especulaciones a la prueba
e&perimental. La psicología cientíica e&iste desde hace casi dos
siglos, y se ha reorzado enormemente en el curso del !ltimo medio
siglo, al unirse con la neurociencia. Rracias a esta unión sabemos
ahora que las enermedades mentales son desarreglos cerebrales,
por lo cual pueden tratarse con mayor o menor é&ito mediante
píldoras o cirugía. La critica literaria, que (d menciona, puede
ser correcta sin ser e&perimental, pero todo crítico literario
responsable prueba sus hipótesis, y al hacerlo obra cientíicamente.
Ta0po1o el 0ar;i,0o ,ale -ien parado en ,7 li-ro#
Con'7nde. en ,7 opinión. la ló2i1a + la ontolo24aV adole1e de
7na e,1a,a ló2i1a 'or0alV in'ravalora el papel de la 17lt7ra. la
pol4ti1a + la ideolo24aV ,7 2no,eolo24a e, de 7n reali,0o
in2en7o 37e Dno de<a ,itio a la nat7raleza ,i0-óli1a de la,
0ate09ti1a, o de la '4,i1aE# No 1ontin7o. ,7 li,ta e, lar2a#
MToda, la, tradi1ione, 0ar;i,ta, en1a<ar4an en e,a
apro;i0a1iónO ien,o. por e<e0plo. en la o-ra de "e+0onat.
Ca,ari o Sa1ri,t9n. o in1l7,o en la de 5ar;. En2el, + "ra0,1i.
+ no 0e a1a-an de en1a<ar la, 1o,a,#
/l mar&ismo es un cuerpo de doctrina enormemente rico. /n él
hay de todo, desde intuiciones geniales hasta desvaríos. Lo que no
hay es método cientíico ni utilización de los hallazgos obtenidos
uera de la escuela, salvo en los caso de los historiadores mar&istas
brit*nicos y los antropólogos y arqueólogos rusos, a quienes (d no
cita. (d cita a Reymonat, 8asari y Sacrist*n, pensadores estimables
pero no originales. Rramsci ue original, al insistir en la importancia
de la política y de los intelectuales, pero no tuvo la oportunidad de
construir una politología ni una culturología.
Heide22er ta0po1o e, ,anto de ,7 devo1ión 'ilo,ó'i1a# El
e;Bre1tor de =ri-7r2o en tie0po, t7r-7lento, no pretend4a
:a1er 1ien1ia# No :a+. por tanto. p,e7do1ien1ia en ,7 o-ra#
MNo :a+ nada 37e el pen,a0iento ra1ional p7eda ,a1ar en
li0pio del a7tor de Ser + Tie0poO MNin27na te09ti1a. nin27na
te,i,. nin27na in37iet7d 'ilo,ó'i1aO Si no '7era a,4. Mpor 378
e,t9 tan de 0oda ,7 pen,a0iento de,de :a1e d81ada,O
Heidegger no sólo no pretendió hacer ciencia sino que,
siguiendo a su maestro, /dmund Husserl, rechazó la ciencia. /sto le
impidió hacer ontología y gnoseología en serio. /s verdad que USer y
tiempoU abordó la ontología, pero no aportó nada porque es un
*rrago de sinsentidos y de trivialidades dignas del siglo :. Todo el
e&istencialismo es una gran estaa de la que nada queda. 24uién
puede tomar en serio enunciados tales como U/l tiempo es la
maduración de la temporalidad3U
También yo me pregunto por qué sigue de moda ese arsante.
.na e&plicación posible es que sus adeptos rechazan el rigor lógico e
ignoran todas las ciencias. También debe inluir el hecho de que
Heidegger escribió en alem*n y ense#ó en una universidad
prestigiosa ?en la que ui proesor visitante de ísica en FQMM@. 2Se le
admiraría si hubiera escrito en castellano y proesado en una
universidad latinoamericana3
Tal vez ,4. no lo ,8# $8<en0e de'ender 1a7,a, 37e no ,on
la, 04a,# Orte2a. por e<e0plo. no ,ie0pre e, 1laroV ta0po1o
lo ,on 5ar4a %a0-rano. "ar14a Ba11a o %7-iri. + ,on 'iló,o'o,
re1ono1ido,# In1l7,o. p7e,to, a 1itar 2rande, no0-re,.
Hanna: Arendt ta0po1o e, 7na en1i1lopedia de la 1laridad
e;po,itiva# En el 90-ito de la epi,te0olo24a. =e+era-end no
,ie0pre e, 7n v8rti1e de,ta1ado de la pre1i,ión 1on1ept7al o
in1l7,o. ,i 0e ap7ra. Bo:r o S1:r[din2er
$e acuerdo' todos los pensadores que usted menciona, con la
e&cepción de SchrVdinger, han sido oscuros. %o no di1e que baste
escribir en castellano para hacerlo con claridad. $i1e que los autores
alemanes son mas respetados que los hispanoamericanos, a veces
por el solo hecho de e&presarse en alem*n.
El t8r0ino D,o1iali,taE apare1e varia, ve1e, en ,7 li-ro#
M&78 e, para 7,ted el ,o1iali,0oO M7ede 1itar0e 7n
,o1iali,ta 37e ,ea 7n a7tor de inter8,. aparte de 7,ted
0i,0o. 1laro e,t9O
Hay muchas clases de socialismo, pero todos ellos dicen tener
algo en com!n, a saber, la aspiración a la sociedad de socios, de
iguales, que compartan las riquezas naturales y culturales en lugar de
permitir que éstas sean acaparadas por minorías. Jbviamente, el
socialismo autoritario es imposible, ya que, al concentrar el poder
político en una minoría, e&cluye a la mayoría del control de las
riquezas naturales y culturales. /se ue el peor error de 5ar& y sus
secuaces' el proclamar la necesidad de la dictadura del proletariado.
/l socialismo auténtico promueve la participación de todos en el
gobierno de la cosa p!blica.
Hay muchos socialistas dignos de ser leídos. /n particular
Tousseau, Louis ,lanc, Wohn Stuart 5ill, 5ar&, /ngels y Tosa
Lu&emburg. %o los admiro, pero para ser socialista hoy, en DEFF, no
basta conocer a los cl*sicos, sino que hay que investigar el mundo
social contempor*neo. % la enorme mayoría de los mar&istas no
e&ploran la realidad sino que comentan te&tos. Hacen escol*stica, no
ciencia social9 son librescos, no cientíicos. Sólo dos de los seis
autores mar&istas que (d. cita hicieron investigacion social' 5ar& y
/ngels. ;ero, salvo /ngels antes de conocer a 5ar&, ellos no hicieron
sociología. % ni 5ar& ni /ngels ?ni Lenin@ tuvieron una teoria del
/stado, acaso porque eran deterministas históricos. /l resultado ue
que, cuando los bolcheviques tomaron el poder en FQFX, no supieron
e1ercerlo. Termino haciéndole dos preguntas a (d.' 2;or qué suelen
ser tan crédulos los izquierdistas contempor*neos, algunos de los
cuales han sido posmodernos3 2% por qué ning!n mar&ista
contempor*neo ha hecho aportes originales importantes a la ilosoía
ni a las ciencias sociales3
Si 0e per0ite. ante, de re,ponderle. no ,8 ,i 5ar;.
En2el, + Lenin '7eron ,ie0pre deter0ini,ta, :i,tóri1o, + no
,8 en 378 ,e17a1e, 0ar;i,ta, e,t9 7,ted pen,ando# Conte,to
a ,7, pre27nta,# La pri0eraH ,er 1r8d7lo no veo 37e ,ea 7na
1ara1ter4,ti1a ,in27lar de lo, pen,adore, de iz37ierda. a lo,
37e +o no lla0o iz37ierdi,ta,. t8r0ino 7,ado entre otro, por
Clvaro Var2a,. 37e 0e pare1e 07+ -orro,o + 7n pel4n
0alinten1ionado# Sea 1o0o ,ea. :a-r4a 37e 1on1retar a 378
pen,adore, in1l7i0o, -a<o el 1on1epto de Diz37ierda
1onte0por9neoE# Lo, 37e +o pien,o tra, e,a e;pre,ión no ,on
1r8d7lo, en a-,ol7to# No lo ,on. por e<e0plo. do, de lo,
pen,adore, de iz37ierda e,pa@ole, 09, i0portante, 37e +o
1onoz1o + leoH =ran1i,1o =ern9ndez B7e+ + Antoni $o0\ne1:#
La iz37ierda pol4ti1a + 'ilo,ó'i1a. por lo de09,.
ad0itiendo e;1ep1ione, de,de l7e2o. no e, 07+ po,t0oderna
o no lo ,on en a-,ol7to 071:o, de ,7, 0ie0-ro, a7n37e
al27no, :a+an podido tontear en al2/n 0o0ento# No lo :a
,ido n7n1a. ,i no ando errado. Alan SoAalV no lo e, 6ean
Bri10ontV pen,adore, e,pa@ole, de iz37ierda. ade09, de lo,
1itado,. 1o0o Carlo, =ern9ndez Liria. Santia2o Al-a Ri1o.
Ni1ol9, "onz9lez Varela o 5i27el Cn2el &7intanilla. por 1itarle
a7tore, 1on po,i1ione, pol4ti1a, 07+ di'eren1iada,. n7n1a :an
a-onado e,a ,enda 'ilo,ó'i1a# Y ta0-i8n 1reo 37e 071:o, o
-a,tante, 'iló,o'o, o intele1t7ale, 0ar;i,ta, :an :e1:o
aporta1ione, ori2inale, a la 'ilo,o'4a + a la, 1ien1ia, ,o1iale,#
"ra0,1i. L7A91,. 5iAe $avi,. $o0eni1o Lo,7rdo o L71io 5a2ri
,er4an al27no, no0-re,# La li,ta p7ede a0pliar,e# Ba,ta 1on
37e 7,ted 0i,0o a@ada no0-re, del ri1o + do170entado
0ar;i,0o -rit9ni1o al 37e 7,ted 0i,0o :a14a re'eren1ia
anterior0ente.
Supongo que usted tiene razón. Lo que pasa es que yo no
conozco ninguna crítica de esos pensadores de los disparates que
escribieron 5ar&, /ngels, Lenin y sus secuaces sobre la dialéctica
tomada de Hegel y la teoría del conocimiento tomada del empirismo.
% sepa usted que ésta es una autocrítica, porque yo mismo, en mi
1uventud, tragué todo eso sin chistar. /n todo caso, no tengo tiempo
para seguir esta polémica. Lo acordado ue una entrevista, no una
polémica. Tengo un plan de traba1o y no me sobran a#os para llevarlo
a cabo. % creo que la construcción de nuevas teorías vale m*s la pena
que la polémica periodística.
$e a17erdo. pro'e,or B7n2e. 071:a, 2ra1ia, por ,7
tie0po + por ,7, re,p7e,ta,.
ENTREVISTA A AR5AN$O =ERNCN$E% STEINJO.
CARLOS 5ART!NE% Y 6UAN TORRES L?E% SOBRE LAS
5ESAS $E CONVER"ENCIA CIU$A$ANA Y $E ACCI?N#
DESTA ES LA I$EA $E LAS D5ESAS $E CONVER"ENCIA
SOCIALEH ESACIOS $E ROFI5I$A$ EN LOS &UE LOS
CIU$A$ANOS OUESTOS A UNA SALI$A RE"RESIVA A
LA CRISIS SE SIENTAN ARA ARTICIAR.
$ELIBERAR. HACER COSAS 6UNTOS. IN=OR5ARSE
SOBRE COSAS &UE NO $ICEN LOS ERI?$ICOSE#
Re1orde0o, al27no, dato, para en0ar1ar la
1onver,a1ión ,i o, pare1e# Cele-ra,tei, 7n 1on17rrido a1to
'7nda1ional el pa,ado *K de 'e-rero en 5adrid. en la ,ala
5ar1elino Ca0a1:o# S7r2ió de e,e en17entro 7n lla0a0iento
a la 1onver2en1ia + a la a11ión# Conver2en1ia (1on'l7en1ia
:7-iera ,onado 0e<or en Catal7n+a). Mde 37i8ne,O
MCi7dadano,. 0ovi0iento, ,o1iale,. partido,. a,o1ia1ione,
pop7lare,O
La iniciativa parte de una sensación muy clara este oto#o
pasado de que había que dar un paso al rente, de que ya no
podíamos esperar m*s a que los sectores organizados de la izquierda
decidieran en alg!n momento tomar la iniciativa. )o hay que olvidar
que el proyecto de reundación de la izquierda lanzado por 0zquierda
.nida unos meses antes estaba de hecho estancado, que había
incluso pasos encaminados a dividir a!n m*s a la izquierda como la
creación de /quo, y que las relaciones entre varios sectores dentro de
0. no terminaban de me1orar realmente. ;or otro lado el desconcierto
empezaba a cundir seriamente en sectores del ;SJ/ tras la
capitulación de Yapatero a los mercados inancieros y sus principales
clientes, las oligarquías del norte y del sur. Las cosas se movían pero
1usto en dirección contraria a la que se imponía en una situación de
emergencia social y política como la que se estaba viviendo en esos
momento y seguimos viviendo ahora. /n este conte&to una serie de
personas uertemente comprometidos con los movimientos sociales,
con los sindicatos y con los partidos de la izquierda, nos
autoconvocamos para pensar un =qué hacer>. 5uchos sólo nos
conocíamos de nombre. 7quella ue la hora cero del proceso aunque
no realmente. La hora cero es una acumulación invisible de luchas,
iniciativas y hartazgo que se van e&tendiendo tras el gran crac6 del
DEEK o incluso antes, como son las iniciativas para la regulación de
los mercados inancieros de 7TT78 y muchas otras.
5e,a, de 1onver2en1ia + de la a11ión a@ad4,# M$e 378
tipo de a11ión e,t9, :a-landoO Men,9i, en 7n n7eva, 'or0a,
de a11ión 37e va+an 09, all9 de la, 'or0a, tradi1ionale, de
interven1ión ,o1iopol4ti1aO
Llegamos a la conclusión de que había que hacer un
llamamiento a la sociedad para que di1era basta, de que la ciudadanía
tenía que tener un papel mucho m*s activo y m*s directo en la
oposición a las recetas neoliberales elegidas para solucionar la crisis
causada por el propio neoliberalismo. $esde el principio también
quedó claro, sin embargo, que para generar una din*mica lo
suicientemente importante había que contar con todos' con los no
organizados, con los organizados, con las dierentes organizaciones
de la izquierda, con los sindicatos' con todos los ciudadanos de buena
voluntad que rechazaran dichas recetas.
Conver2en1ia 1i7dadana + a11ión. Mpara 378O Mara
de,pertar 1on,1ien1ia, dor0ida,O Mara 0ontar 7n pollo antiB
neoli-eralO Mara de'ender ari,ta, da@ada, del E,tado de
-iene,tarO Mara a-onar ,enda, anti1apitali,ta,O Mara dar
09, aire a la iz37ierdaO
$esde el principio estaba claro que el =para qué> tenía que
deinirse sobre la base de un programa mínimo com!n. Todos éramos
y somos muy conscientes de que la izquierda espa#ola es sumamente
comple1a y diversa. $e hecho el grupo que nos reunimos en oto#o ya
rele1aba esa diversidad, pero pronto nos dimos cuenta de que la
situación era tan grave que muchas de las dierencias de ondo, que
anta#o tal vez hubieran resultado determinantes, estaban
desapareciendo, cuando decidimos que lo principal era actuar.
Se est* haciendo simplemente imprescindible converger,
separados no podemos, hay que agrupar a personas muy diversas y
con e&periencia muy dierente. Hay que encontrar un lugar com!n,
cómodo y no dogm*tico, sin premuras electoralistas y sin
cortoplacismos. /s *cil hacerlo si ponemos empe#o en olvidar vie1as
rencillas y sobre todo agrupar a gente con poca e&periencia pero
indignada y suridora de la crisis neoliberal. Rente 1oven sin
reerencias claras pero harta9 paradas y parados9 hipotecados9
consumidoras y consumidores que se sienten estaados y no pueden
llegar a in de mes9 personas traba1adoras en riesgo de e&clusión9
uncionarios congelados o pensionistas y pre1ubilados con ganas de
hacer algo para cambiar esto. /l antineoliberalismo, puede ser un
buen cemento generador de unidades de acción, deine un marco
amplio. Hay que e&plicar bien claro de lo que estamos hablando, pues
muchas personas son antineoliberales sin saberlo, sin tener claro que
es e&actamente eso, sin tener ideas claras, pues su rechazo de lo
actual, puede incluso llevarles a votar al ;; como un acto de protesta.
En 17anto al anti1apitali,0o#
/l anticapitalismo es algo que se sobreentiende y se
sobreentender* m*s y m*s a medida que quede claro que, dentro de
este sistema, la crisis no tiene realmente solución, ni tampoco la
e&clusión, ni el paro. /l capitalismo le es simp*tico a poca gente y
hay encuestas muy interesantes que así lo demuestran. Lo
que hay es que hacer es encontrar las ormas de identiicar al
capitalismo de orma clara. ;or e1emplo' hoy, la banca, encarna
perectamente la mayoría de las contradicciones del sistema. Hay que
encontrar esos símbolos, esos indicadores que les permitan también a
las clases populares identiicar lo negativo del sistema. Lo del
anticapitalismo es una cosa m*s comple1a de lo que se puede pensar
cuando uno se queda en las palabras. 7nticapitalistas, 2para qué3 Los
alangistas, los ascistas, hablaban mal del capitalismo sin dar m*s
pistas. Hay que precisar ese anticapitalismo y no conormarse con
enunciarlo9 hablar, por e1emplo, de $emocracia /conómica, de un
sistema social 1usto, del reparto de recursos. /l reparto puede ser un
concepto uniicador de naturaleza uertemente anticapitalista cuando
se combina con ormas democr*ticas y participativas. 7lgunos llaman
o llamamos a eso socialismo, pero lo importante ahora es diundir lo
que hay detr*s de las palabras, el concepto m*s que el nombre.
La 0zquierda necesita aire, claro que lo necesita, pero para ello
hay que abrir las ventanas.
M&78 p7nto, e,en1iale, verte-ran v7e,tro lla0a0ientoO
M&78 po,i1ione, pol4ti1a, 1re8i, 37e p7eden en1ontrar,e
1ó0oda, en 8lO
Pundamentalmente los que tienen que ver con hacer rente al
recorte en los derechos sociales que estamos viviendo y con la casi
completa desaparición de la capacidad de decidir de la ciudadanía. %,
lógicamente, también los que apuntan al cambio en las coordenadas
de la política económica. Los primeros giran en torno a la necesidad
de recuperar las políticas de igualdad y contra la e&clusión. Los
segundos tienen que ver con la necesaria reconducción de los
poderes representativos, hoy día esclavos de los inancieros. % en
relación con las políticas creemos que hay que garantizar, sobre todo,
la inanciación de la economía mediante la banca p!blica y poner en
marcha políticas que garantices el empleo y la actividad sostenible.
La propuesta que algunos gobiernos han hecho para proceder a
cambio dr*stico del modelo productivo es imprescindible aunque se
ha quedado en un brindis al sol. 8reemos que hay que avanzar
decididamente en esta línea y, adem*s, orzar cambios en las
directrices de la política europea.
MY en 17anto a la, pol4ti1a, 37e 1re8i, 37e p7eden
en1ontrar,e 1ó0oda, en v7e,tro lla0a0ientoO
/sta segunda cuestión que planteas la haríamos al revés'
2quién puede sentirse incómodo cuando se reclama nacionalizar la
banca, políticas eectivas contra la e&clusión, políticas de radical
deensa del medioambiente, aumentos del gasto social, m*s 1usticia
iscal y las dem*s propuestas de este tipo que hacemos3 27lguien
puede decir que lucha sinceramente contra el capitalismo sin
deender esto, sin tratar de aglutinar en torno a reivindicaciones
como estas al mayor n!mero de personas3 27lguien puede decir que
luchar por un sentido elemental de 1usticia sin asumir esto3
MCó0o pen,9i, re1o2er la, n7eva, aporta1ione,. la,
n7eva, idea, 37e va+an ,7r2iendo a lo lar2o del pro1e,oO Lo,
p7nto, del lla0a0iento. Mno ,on 0odi'i1a-le,O
/s importante no tocar mucho el llamamiento, al menos en este
primer momento. /s un mínimo com!n denominador y rele1a un
consenso que hay que mantener por encima de todo. /sto no quiere
decir que, a medida en que el movimiento se vaya consolidando, se
puedan ir ampliando los acuerdos. $e hecho esta es nuestra apuesta'
la pr*ctica acilita los consensos también políticoAideológicos de orma
mucho m*s eiciente que las discusiones. /stas, cuanto m*s eruditas
sean Zy hay una especie de erudición ro1a tan nominalista como
estérilA m*s bloquear*n las iniciativas pr*cticas. 8on esa advertencia
de por medio ?la pr*ctica va por delante de las palabras y no las
palabras por delante de la pr*ctica@ es evidente que los consensos
pueden ir ampli*ndose lo cual se puede rele1ar en uturos
documentos.
MCó0o pen,9i, or2anizaro,O MTen8i, al27na idea ori2inal
al re,pe1toO MNo e, po,i-le 37e la, 0e,e, ,ean 7na 'lor
in,tant9nea de 7na pri0avera adelantadaO
Los movimientos ciudadanos tienen una grave deiciencia' su
intermitencia. ;ueden generar un enorme poder, pero tienden a
apagarse en poco tiempo. /so ue lo que sucedió en las
movilizaciones contra la guerra de 0ra6. La población estaba en la
calle pero no había nada para estabilizar su participación m*s all* de
los partidos, las J)Rs y las organizaciones sindicales que no tuvieron
conciencia de la necesidad de crear espacios de participación m*s
estables m*s all* de su propio *mbito. Había que encontrar un
ormato que, por un lado, se adaptara a las ormas de compromiso
que puede desear hoy el grueso de la ciudadanía' participación en
espacios de pro&imidad, de barrio, en los espacios naturales de vida y
de traba1o de la gente, en estructuras porosas, le&ibles, que no
requieran de un compromiso elevado y =org*nico> Zal menos en un
primer momentoA sino que simplemente deinan un marco amable,
sugerente y abierto de participación que permita una incorporación
progresiva de sectores mucho m*s amplios de la ciudadanía a la
participación p!blica. /sa es la idea de las =mesas de convergencia
social>' espacios de pro&imidad en los que los ciudadanos opuestos a
una salida regresiva a la crisis se sientan para participar, deliberar,
hacer cosas 1untos, inormarse sobre cosas que no dicen los
periódicos. ;rimero identiic*ndose mutuamente, conociéndose a
nivel personal y superando vie1os recelos, que los hay y muchos.
Segundo' diundiendo el espíritu del llamamiento, adapt*ndolo a las
circunstancias concretas de su pueblo, su barrio o su territorio. %,
tercero, emprendiendo acciones con1untas, acciones nuevas o
acciones que los dierentes grupos, iniciativas, etc. tenían pensado de
todas ormas emprender por su cuenta.
$i,17lpad0e pero ten2o la o-li2a1ión de :a1ero, la
pre27ntaH Me,t9i, pen,ando en al27na opera1ión pol4ti1a 09,
o 0eno, o17ltaO Siendo 0al pen,ado,H Mno pod8i, ,er el
e0-rión de 7na n7eva 'or0a1ión pol4ti1a de iz37ierda,O
Sería absurdo y al mismo tiempo suicida plantear un escenario
así en este momento y quien lo hace est* torpedeando de hecho la
iniciativa. /stamos hablando de un agrupamiento, convergencia,
encuentro, conluencia o ll*mese como se quiera de ciudadanos.
5uchos de ellos est*n vinculados a proyectos políticos distintos o no
est*n vinculados a ninguno. /stos !ltimos se dividen, al menos, en
dos grupos' los que simpatizan con un proyecto partidario ya
e&istente y los que no quieren saber nada con ninguno de ellos. /l
que todo este mosaico se traduzca en la articulación de una nueva
organización política depende de tantas cosas a!n completamente
abiertas, que sería de una enorme temeridad empezar a plantear este
tema ahora. /sto no es óbice, sin embargo, para que un proceso así,
que se da desde aba1o, desde las entra#as de la sociedad, pueda
actuar de revulsivo para que las organizaciones políticas de la
izquierda de1en de practicar esa cultura suicida de la división, la
e&clusión, la endogamia y el vanguardismo estéril que la han llevado
a su debilitamiento, para que se ormen plataormas políticas o
electorales locales ahí donde sea posible o deseable. Sólo hay una
línea que no se debe traspasar ba1o ning!n concepto' todo lo que
divida debe ser relegado a un segundo plano y la integridad del
movimiento a medio y largo plazo est* por encima de los intereses
electorales a corto plazo.
El lla0a0iento a la 1onver2en1ia + a la a11ión del 37e
:a-a0o, ,e ini1ia :a-lando de de,pertar la 1on1ien1ia
dor0ida de la opinión p/-li1a + de la 7r2en1ia de 37e la
1i7dadan4a pa,e a la a11ión# Mor 378 e, tan i0portanteO MNo
o-r9i, 1ontra 1orrienteO 571:o, 1i7dadano, + 1i7dadana,
e,t9n preo17pado, e,en1ial0ente por ,7 tra-a<o. por tener
al2/n tra-a<o. ,ea el 37e ,ea# e in1l7,o 1on la, 1ondi1ione,
37e ,ea. + no e,t9n para avent7ra, o en,o@a1ione,# MNo
e,t9i, intentado dar 7na -atalla 37e ,e ,a-e perdida de
ante0anoO
/s la madre de todas las batallas. /l actual sistema políticoA
institucional se parece cada vez m*s al turnismo del siglo :0:, con
todos esos iltros electorales, poderes locales semicaciquiles
generadores de servidumbres y de corrupción en una situación de
creciente desempleo y desconcierto. Sólo si la ciudadanía introduce
un nuevo oco de poder social, político, cultural y medi*tico seremos
capaces de cambiar las cosas. 28ómo movilizar a esa ciudadanía3
)uestra propuesta son las mesas, pero somos conscientes de la
diicultad del asunto, conocemos muy bien que el neoliberalismo es
una m*quina cultural de producir individualismo y competencia de
unos contra otros. ;ero no nos enga#emos. .na parte de la
ciudadanía, muchos de ellos proesionales urbanos, est*
organiz*ndose, participando, implic*ndose en los países capitalistas
desarrollados. /l problema es que lo hace para orzar un proyecto de
radicalización del neoliberalismo como el Tea ;arty en los /stados
.nidos. Sabemos también que es mucho m*s diícil llegar a los
principales perdedores del neoliberalismo' las clases populares que
intentan subsistir con cada vez menos. Sabemos que hay que
inventar un nuevo lengua1e para llegar a ellas. )o es sólo necesario
repetir de nuevo que hace alta una =nueva> orma de hacer política.
7dem*s hace alta una rele&ión en proundidad sobre el valor de los
sentimientos y de las emociones para cualquier proyecto de
regeneración social que tenga en cuenta a las clases populares. %
sabemos también que los que est* sucediendo en el norte de [rica,
la región de 5urcia y ahora en ;ortugal es una reerencia cultural que
puede ir calando en la gente' las mayorías tienen un poder
e&traordinario cuando act!an directa y con1untamente. /se es el reto'
generalizar esa conciencia, que ya est*n adquiriendo las masas de los
países *rabes, generalizarla a este lado del /strecho.
Varia, vo1e, :an ,e@alado al27na, 1r4ti1a, al pro+e1to#
O, re,70o al27na, de ella,H neto 1ariz ,o1ialde0ó1rataH no ,e
a,pira a nada 09, 37e a re1on,tr7ir la re27la1ión perdida + a
pre,ervar el deno0inado E,tado del -iene,tarV a7,en1ia de
17al37ier 1on,idera1ión de la 1ri,i, e1oló2i1aV e;17lpa1ión de
lo, ,indi1ato, 0a+oritario, por ,7 a1t7a1ión en la, /lti0a,
,e0ana,# M&78 pod8i, de1ir 'rente a e,ta, 1on,idera1ione,O
8omo todo el mundo sabe, la socialdemocracia est* reclamando
hoy día lo que nosotros' nacionalización de la banca, impuestos
globales, aumento del gasto social... Hay que ser serios. ;uede
ocurrir, y de hecho ocurre, que el capitalismo neoliberal haya
radicalizado tanto las cosas ?la e&plotación@ que reivindicaciones que
hace a#os eran no ya socialdemócratas sino incluso m*s
conservadoras ?pensemos, por e1emplo en la negociación colectiva
que quieren hacer desaparecer, o el propio car*cter tuitivo y
protector del derecho del traba1o@ hoy día son sumamente radicales,
anticapitalistas. /l /stado de ,ienestar no es algo a reivindicar. Pue
un resultado histórico concreto que nació de la correlación del poder
de las clases sociales en un momento del capitalismo. )osotros no
reclamamos una vuelta a esa situación porque sabemos muy bien
que la historia es irreversible. 4ueremos contribuir al
empoderamiento de las clases traba1adoras y en ese proceso es
cuando se ir*n logrando equilibrios políticos m*s avorables que los
de ahora aunque naturalmente en un conte&to histórico nuevo, !nico,
nuestro.
En 17anto a la a7,en1ia de preo17pa1ione, e1olo2i,ta,#
$ecir que hay ausencia de consideración de la crisis ecológica
es simplemente una maldad. 27lguien cree que personas como Wosé
5anuel )aredo que nos ha ense#ado a todos a tenerla en cuenta y a
analizarla iba a apoyar activamente el proyecto si uese así3 Se
podría criticar que las mesas hayan nacido sin un an*lisis e&haustivo
de la crisis pero es que no era necesario' nos limitamos a proponer la
convergencia, precisamente, de quienes vienen tomando en cuenta
desde muy diversas perspectivas, esos problemas. Lo mismo podría
decirse de los sindicatos. ,asta ver quiénes est*n apoyando las
mesas para comprobar que ahí hay posiciones muy dispares sobre los
sindicatos. Lo que sí es cierto es que no predomina el maniqueismo'
traidores sí, traidores no9 culpables sí, culpables no.
MCó0o :a ,ido re1i-ido v7e,tro lla0a0iento en otra,
zona, del E,tadoO MSe :an 1on,tit7ido +a en al2/n l72ar e,a,
0e,a, de 1onver2en1ia de la, 37e :a-la0o,O
/stamos haciendo un primer inventario de lo que hay o va a
haber muy pró&imamente pues la idea es que todas las mesas que se
ormen se vinculen a nuestra p*gina Beb con el in de que todos
sepamos cu*ntos somos, dónde estamos y para que también luya la
comunicación entre todas ellas. La verdad es que los saludos que nos
est* mandado la gente son rancamente esperanzadores. Tenemos la
sensación de que la ciudadanía est* madura para embarcarse en un
proceso comple1o como este, no le interesa el sectarismo, no le
interesa tanto el pasado como el uturo, es consciente de que
estamos asistiendo a un cambio político y económico de dimensiones
tectónicas. Ha escrito bastante gente pidiendo instrucciones sobre
cómo crear mesas, cómo vincularse a la red, sobre cómo participar.
/stamos traba1ando en la e&tensión de dicha red dentro de nuestras
limitaciones que son muchas pues todos traba1amos, tenemos
nuestras ocupaciones amiliares y no somos políticos proesionales.
Hemos recibido el apoyo inestimable de alguna que otra organización
de la izquierda organizada pero estamos completamente solos para
adelante el traba1o de coordinación y de seguimiento de la iniciativa.
M&78 a1to, ten8i, pro2ra0ado, para la, pró;i0a,
'e1:a,O M&7i8ne, p7eden parti1ipar en ello,O
Se ha ormado una coordinadora estatal provisional de unas LE
personas, provisional hasta que en alg!n momento tenga una
legitimidad, es decir, sea elegida. También se est*n ormando
coordinadoras territoriales, de nacionalidad etc. y a medida en que
vaya creciendo el movimiento tendremos que dedicarle m*s traba1o a
coordinarlo. /l principal ob1etivo ahora es crear mesas, cientos, miles,
si uera posible en todo el /stado, en cada pueblo y barrio. La
e&tensión del movimiento se puede producir de muchas ormas' por
medio de presentaciones, de asambleas locales o con la disculpa de
una acción con1unta, de apoyo de alguna iniciativa convocada por
otras organizaciones. $esde luego la idea es que todo el mundo
participe sin e&clusiones con una !nica condición' que suscriba el
llamamiento y que esté dispuesto y dispuesta a traba1ar en un
escenario de unidad de acción, ausencia de sectarismo y de traba1o
pr*ctico con el ob1etivo de provocar un vuelco antineoliberal en todo
el /stado.
A RO?SITO $E LA UBLICACI?N EL FIN DE LA
DEMOCRACIA: UN DIÁLOGO ENTRE TOCQUEVILLE Y
MARX#
ENTREVISTA A "ILBERTO LOES#
DMCON &UN ES CO5ATIBLE EL CAITALIS5OO
CON TO$O LO &UE LE ASE"URE SU $ERECHO $E
ROIE$A$# SI. EN $ETER5INA$AS
CIRCUNSTANCIAS. TIENE &UE RO5ER LAS RE"LAS
$EL 6UE"O. BOTAR LA CONSTITUCI?N. VIOLAR TO$AS
LAS LEYES. LO HACE SIN 5UCHO ROBLE5A#
$ESUNS LO 6USTI=ICARC $E BUENA 5ANERA# BASTA
VER TO$AS LAS ROCLA5AS "OLISTAS.
REIVIN$ICAN$O SIE5RE LA $E5OCRACIA Y LA
LIBERTA$E#
;eriodista colaborador de diversos medios de /uropa y 7mérica
Latina, escritor, politólogo, Rilberto Lopes ?Tío de Waneiro, FQLK@ ue
galardonado con el ;remio )acional de ;eriodismo =;ío (íquez> en
FQKQ, una distinción otorgada por el 5inisterio de 8ultura de 8osta
Tica, país donde reside desde FQXM. /s autor, entre otras obras, de
Reportaje en El alvador ?FQKN@ y Los actores sociales en procesos de
cam!io en Costa Rica ?DEED@, y ha publicado recientemente El fin de
la democracia" Un di#logo entre Toc$ueville % Mar& ?editorial
Wuricentro, San Wosé ?8osta Tica@, DEEQ9 /ditorial 8uarto ;ropio,
Santiago de 8hile, DEFE@, tema central de esta conversación.
*
Mor 378 :a1er dialo2ar a Ale;i, de To137eville + a 5ar;O
MNo ,on pen,adore, 07+ di,pare,O
La primera razón Zdé1ame decírteloZ es una pretensión de
desacer entuertos, corregir la historia que, hasta donde se, nunca
puso rente a rente eses dos hombres, mentes brillantes, capaces de
percibir los detalles m*s proundos de su época. 5e parece
inconcebible que no se hayan conocido. La otra, tiene que ver con la
segunda parte de la pregunta. 4uisiera sugerir que no, que no se
trata de pensadores tan dispares.
(e*moslo así' 7le&is de Tocqueville llega a 7mérica, en un via1e
relativamente corto, desde la Prancia revolucionaria Zdonde corría
mucha sangre en el parto de la nueva sociedadZ y se encuentra con
un mundo en el que esa sociedad nacía =naturalmente>, sin conlictos
?si no consideramos, como lo hace él@ el tr*gico destino de los
indígenas. La democracia en 'm(rica es, en muchos aspectos, un
cuadro impresionista de esa sociedad que nace. ;or un lado, una
sociedad de propietarios, capitalista, donde cada uno es due#o de la
tierra que puede traba1ar personalmente. ;or otro lado, una
estructura política Zla democraciaZ a la que dedica su atención, no sin
antes advertirnos que est* le1os de creer que los norteamericanos
=hayan encontrado la !nica orma de gobierno que puede adoptar la
democracia>.
/so nos permite identiicar la democracia como la orma de
gobierno de esa sociedad, la sociedad capitalista que surge en
7mérica, en la que Tocqueville identiica la =igualdad completa de
condiciones> ?no olvidemos que su punto de comparación es la vie1a
sociedad eudal europea que se desmorona a golpes@.
/sa identiicación entre la sociedad capitalista y la democracia
es clave en mi obra, porque me parece que el principal desaío para
quien traba1a con el concepto de =democracia> es deinir un
contenido de una palabra que de1ó de ser un sustantivo para
convertirse en un ad1etivo que caliica todas las acciones que
cualquier actor político pretenda posicionar en el escenario en el que
act!a.
5e parece que Tocqueville ve los actores esenciales de esa
sociedad, los mismos en los que se basa 5ar& para analizarla y para
predecir su desarrollo y transormación. Tocqueville describe un
mundo que ve nacer ante sus o1os. 5ar& hace lo mismo, con un
mundo que ve nacer, no ante sus o1os, sino ante su mente. .na
mente poderosa, que supo captar los mismos elementos claves de
esa sociedad capitalista, cuyo desarrollo y contradicciones llevarían al
surgimiento de otra sociedad' la socialista. Penómeno que, seg!n mi
criterio, se desarrolla hoy ante nuestros o1os, de orma muy variada y,
como no podía de1ar de serlo, no necesariamente coincidente con lo
e&puesto en libros escritos hace m*s de cien a#os.
$e modo que Zme pareceZ no es diícil poner a dialogar a esos
dos hombres, interesados en el surgimiento de nuevas ormas
sociales y capaces de vislumbrar los elementos esenciales de esa
transormación, las clases sociales de la sociedad que analizan.
Re17erda 7,ted en ,7 en,a+o 37e To137eville ,o,ten4a
37e la -/,37eda de la i27aldad e, el 2ran 0otor de la
:i,toria# ME, e37ivalente e,a 1on,idera1ión a la te,i, 0ar;iana
,o-re la :i,toria + la l71:a de 1la,e,O
/sa es una rase maravillosa, ciertamente una de las m*s
proundas que se puede encontrar en el te&to de Tocqueville'
=8uando se recorren las p*ginas de nuestra historia, no se encuentra,
por así decirlo, ning!n acontecimiento de importancia en los !ltimos
seiscientos a#os que no se haya orientado en provecho de la
igualdad>
F
. )o voy a entrar en detalles aquí sobre esa idea de
=igualdad>.
%o veo las dos proposiciones a las que haces reerencia en
niveles distintos.
Pí1ate en los elementos que Tocqueville cita en apoyo a su tesis.
5enciono solo algunos' la 8ruzadas y las guerras de los ingleses, que
=diezman a los nobles y dividen sus tierras>9 la institución de los
municipios, que =introduce la libertad democr*tica en el seno de la
1
;*g. FF. Las citas se reieren a la edición' La )emocracia en 'm(rica.
7lianza /ditorial, 5adrid, FQKE.
monarquía eudal>9 o el descubrimiento de las armas de uego, que
=iguala al villano con el noble en el campo de batalla>.
/l concepto de =lucha de clases> de 5ar&, en mi opinión, se
reiere a la orma de convivencia en todas las sociedades e&istentes a
partir de la sociedad primitiva.
Hablemos de la sociedad moderna, capitalista, y sus dos clases
?una clasiicación teórica que, como siempre que se pasa a la
histórica, debe ser matizada, con todos los grises de realidad, como lo
hace, por e1emplo, Lenin, en el =$esarrollo del capitalismo en Tusia>@,
y que conocemos bien, porque vivimos en ella todos los días. 8omo.
bien sabemos, esa =lucha> puede ser reglada por leyes m*s o menos
equitativas ?seg!n la correlación de uerzas e&istente en el momento
de su elaboración@, o puede ser arbitraria, regulada solo por la uerza
de los ganadores, como ocurrió después de la Ruerra 8ivil espa#ola, o
del triuno de golpe militar en 8hile, en FQXN.
;ara mí, los dos sistemas han sido parte de la orma de
gobierno de la sociedad capitalista y, por lo tanto, de la democracia.
?/stamos utilizando aquí en término en una acepción precisa, y no
como se hace corrientemente en la actualidad, en la que el concepto
se usa para caliicar no sólo las situaciones históricas m*s diversas,
sino también las posiciones políticas m*s opuestas@. /n el primer
caso, cuando la sociedad convive ba1o normas reconocidas y
aceptadas, con pluralidad de partidos y de opiniones, decimos que
vivimos en una =democracia>. 8aso contrario, caliicamos la situación
como una =dictadura>. ;ara mí, ambas ormas son, como cualquiera
puede observar cuando estudia la historia moderna, las dos caras de
una misma moneda, son ormas políticas de la sociedad capitalista.
Son, por lo tanto, dos momentos de esa =convivencia>, aspectos de la
lucha de clases a la que se reiere 5ar&.
/n mi opinión, el concepto de =lucha de clases> en 5ar& no est*
relacionado con una lucha sangrienta, armada. ;uede serlo, en
algunos momentos, y lo sabemos bien. ;ero también incluye otros
períodos históricos, en los que esa conrontación se da dentro de
marcos constitucionales y legales. /n ese sentido, el concepto de
=lucha de clases> estaría m*s relacionado con el de =plusvalía>, que
es la otra orma de convivencia en la sociedad capitalista, pero ya nos
iríamos muy le1os en estas consideraciones\
Mor 378 7n pen,ador de la a27deza + el de0o1rati,0o
de To137eville 1on,idera-a a la, pri0itiva, tri-7, ind42ena,
a0eri1ana, 1a,i irrelevante,O
8iertamente algunas airmaciones de Tocqueville sobre el tema
son chocantes para un ciudadano de hoy. ;ero pong*monos en la
época ?y despo1émonos, por un momento, de consideraciones
morales@.
Tocqueville veía surgir ante sus o1os una nueva sociedad cuyo
nacimiento, en su país, cobraba olas de sangre. /n 7mérica, sin
embargo, la nueva sociedad no enrentaba la poderosa resistencia de
la nobleza y el clero europeo. Se e&tendía sin apenas resistencia, si
comparamos la situación a los dos lados del 7tl*ntico. Los indígenas
americanos no eran m*s estorbo que Zdig*moslo asíZ las 7palaches, o
el 5issisippi.
/n esta materia, siempre podremos entrar en consideraciones
morales, poner en evidencia la masacre de enormes poblaciones que
signiicó la colonización de ese espacio por los inmigrantes europeos.
7 la especie humana le gusta mirar con pudor esas cosas, habla de
=humanizar> una situación cuando critica cualquier barbarie. ;ero,
nuevamente, si miramos la historia, quiz*s no deberíamos tratar de
=humanizar> tanto las cosas. Los resultados de esos intentos han
sido, con recuencia, dram*ticos.
$8<e0e volver ,o-re 7n p7nto del 37e +a :e0o,
:a-lado# DEl 'in de la de0o1ra1iaE e,1ri-e 7,ted# MEn 378
de0o1ra1ia e,t9 :a-landoO M7ede e;pli1itar 7n 1on1epto de
de0o1ra1ia 37e le parez1a razona-le + <7,toO
)o creo, ni pretendo, deinir un concepto de democracia
=razonable> o =1usto> en mi libro. Trato de lograr un concepto
operativo, despo1ado de sus polisemias, que sirva para analizar una
determinada realidad histórica. ;or eso deino la democracia como =el
régimen político de la sociedad capitalista>. ;or supuesto, sé bien que
se usa el concepto para deinir el régimen político de la sociedad
esclavista, en la Rrecia antigua, y conozco también el debate sobre
socialismo y democracia que, por cierto, se pretende, con demasiada
recuencia, resolver mediante el uso de ad1etivos' democracia real,
democracia proletaria, democracia socialista, etc. /l uso de ad1etivos
sólo muestra la impotencia para avanzar en ese terreno9 no ayuda.
;ero lo cierto es que el concepto de =democracia>, utilizado
después de la 00 Ruerra 5undial en todo el mundo y en nuestros
países Zen /spa#a o en los países de 7mérica del Sur, sometidos a
dictaduras a partir de los a#os ME]sZ, sirvió para contraponerse al
nazismo y, después, al comunismo. %, por dierentes razones, cada
vez menos personas, o partidos, querían verse asociados a esos
sistemas9 todos querían ser =democr*ticos>. ;or estas razones, todos
se quieren presentar como demócratas, incluyendo todos los
ranquistas del ;;, o los pinochetistas de la actual coalición de
gobierno.
;ero sabemos bien que no se trataba de esto. Solo para citar un
e1emplo bien conocido, Pranco no se hubiese sostenido sin el apoyo
de las =democracias> occidentales, lo mismo que todas las dictaduras
militares de 7mérica Latina. Lo que estaba en 1uego era otra cosa. /n
mi opinión, los intereses económicos. /n el terreno del socialismo ?y
aquí me reiero al comunismo del este europeo@, ue impuesto por la
ocupación soviética después de la 00 Ruerra 5undial. Le atribuyo una
gran importancia a esto. 8uando esa ocupación se hizo insostenible ?y
le conieso que no puedo de1ar de ver con simpatía esa aspiración de
libertad, una de cuyas e&presiones ue, por supuesto, la =;rimavera
de ;raga>@ también cayó el socialismo.
Lo destaco en mi libro y digo que ese socialismo sólo sobrevivió
en aquellos países donde se impuso como resultado de una lucha
nacional, como en los casos de 8hina, 8uba o (ietnam ?sé bien que,
con decir eso, abro otro debate, sobre qué es el socialismo, o si esos
países son socialistas, etc. /so es tema de otra discusión, vinculada
con esta, pero en otro espacio@.
Tiene razón# ero de<e0o, e,ta, ari,ta,# ro,i2a por
'avor#
$ecía que, para mí, el concepto de =democracia> no tiene nada
que ver con los de razonabilidad, ni de 1usticia. /s el régimen político
del capitalismo, e1ercido, con recuencia, y cada vez m*s, con cinismo
y crueldad.
La idea de 1usticia Zy de igualdad, como nos recordaba
TocquevilleZ la veo vinculada a esas grandes transormaciones, a esa
marcha de la humanidad que se desarrolla ante nuestros o1os a costa
de enormes surimientos para la inmensa mayoría, y cuyo in nunca
ue tan incierto, rente a los desaíos políticos y ambientales, a la
capacidad de destrucción militar a la que nos enrentamos.
5ar;. 7,ted lo re17erda en ,7 en,a+o. ,o,ten4a 37e la
verdadera de0o1ra1ia era el ,o1iali,0o# MEn 378 ,o1iali,0o
e,ta-a pen,ando 5ar;O V7elvo a in,i,tirH Men 378
de0o1ra1iaO
8reo que, por socialismo, 5ar& se reiere a la sociedad que
suceder* al capitalismo, como este sucedió al eudalismo. /stamos
hablando de ormas de propiedad. Los medios de producción, en el
socialismo vislumbrado por 5ar&, eran e&propiados por la sociedad9
pasaban a ser propiedad colectiva.
$esde mi punto de vista, es en torno a ese debate que se han
dado las grandes luchas políticas del siglo pasado y ese proceso est*
en pleno desarrollo ante nuestros o1os. Tan cerca que, a veces, no lo
vemos con suiciente claridad. Se da también en una enorme
variedad de ormas que, quiz*s, no han sido estudiadas todavía con el
detalle que se merecen. )uevamente, hay que ser muy cuidadoso en
estudiar la visión teórica de los cl*sicos, escrita hace FOE a#os, y su
desarrollo histórico, con una ininita variedad de ormas, que no
acilita el an*lisis.
La democracia se reiere, desde mi punto de vista, a otra
realidad. ;ara 5ar&, creo, esa democracia estaba relacionada con el
in de las clases sociales, a ese proceso de e&propiación de los
medios de producción por la sociedad.
;ero es evidente que alta aquí un detalle importante' 2cu*l
ser* la orma política de esa nueva sociedad3 4uiz*s, como nos
advertía Tocqueville, reiriéndose a la orma política que surgía en
7mérica, propia de la sociedad capitalista, no hay una !nica orma
posible.
$emocracia, entonces, para 5ar& est* relacionada con la orma
de producción, m*s que con el sistema político que lo representa. ;or
eso, en los países que llamamos socialistas en la actualidad, tenemos
un sector de propiedad estatal tan grande ?y variado@, asociado a
ormas políticas diversas, basadas en un partido !nico.
7l desaparecer la propiedad privada de los medios de
producción, se traslada el debate, entre otros, a la libertad de
e&presión. 2/stamos satisechos con la =libertad> que representan los
medios de producción concentrados en cada vez menos manos, de
supermillonarios3 8iertamente no. 2/stamos satisechos con la
libertad que representan los medios en manos del /stado, o de
sectores sociales ?pero no como sociedad privada, dedicada al lucro@3
8reo que tampoco9 sentimos muchas veces que esos medios no
airean con suiciente claridad los problemas sociales. ;ero no se
puede pretender resolver el dilema volviendo a entregar los medios a
manos privadas, en las que el control depende apenas de los recursos
que tenga alguien, para comprarlos. /se es un debate importante en
torno a la necesidad humana de libertades, pero también de
igualdades, lo que, seg!n Tocqueville, es todavía m*s importante.
MC79l e,. en ,7 opinión. el p7nto 1r71ial de di'eren1ia
entre el pro1e,o de de0o1ratiza1ión en E7ropa + en A08ri1aO
MVieron 5ar; + de To137eville lo, pro1e,o, de 'or0a ,i0ilarO
8reo que la dierencia reside en lo que Tocqueville percibía así'
=7unque el vasto país que acabamos de describir estuvo habitado por
numerosas tribus indígenas, se puede decir con 1usticia que en la
época del descubrimiento no era todavía m*s que un desierto. Los
indios lo ocupaban, pero no lo poseían. /s por medio de la agricultura
como el hombre se apropia del suelo>.
D
/n /uropa, la situación era radicalmente distinta y Tocqueville
la resume también con precisión' =5e remonto por un momento a lo
que era Prancia hace XEE a#os. La encuentro dividida entre un
peque#o n!mero de amilias que poseen la tierra y gobiernan a los
habitantes>. % agrega' =no se reconoce m*s origen del poder que la
propiedad territorial>.
N
;or lo tanto, es en esa orma de propiedad
donde reside el secreto de la dierencia entre los dos procesos
políticos' el de Prancia y el de /stados .nidos.
8reo que, en esto, los dos veían las cosas de manera bastante
similar. ;ero cada uno analizó las consecuencias de esto de orma
distinta. 5ar&, m*s orientado a las contradicciones que esta orma de
propiedad generaba ?a la transormación de la propiedad agraria en
propiedad capitalista@, predi1o la transormación del capitalismo en
socialismo. Tocqueville no estaba interesado en esto. 7 él lo
deslumbraban las condiciones en que se desarrollaba la democracia
en 7mérica, esa orma de organización social que trataba de abrirse
paso en /uropa sobre los escombros del eudalismo.
A7n37e ,7 re,p7e,ta p7ede in'erir,e por lo 37e +a :a
,e@alado. M,on 1on1ilia-le, en ,7 opinión 1apitali,0o +
de0o1ra1iaO MLo, 0er1ado, no :an va1iado la ,o-eran4a
pop7larO
/ste es un buen e1emplo de la diicultad del debate. Sin deinir
el concepto de democracia, es imposible responder a la pregunta. %o
2
;*g. NE
N
;*g. FE
preiero un aborda1e dierente. 28on qué es compatible el
capitalismo3 8on todo lo que le asegure su derecho de propiedad. Si,
en determinadas circunstancias, tiene que romper las reglas del
1uego, botar la constitución, violar todas las leyes, lo hace sin mucho
problema. $espués lo 1ustiicar* de buena manera. ,asta ver todas
las proclamas golpistas, reivindicando siempre la democracia y la
libertad.
$e modo que, desde mi punto de vista, el capitalismo no sólo es
compatible con la democracia, sino que esta es la orma política de
e&istencia del sistema capitalista, tal como lo he deinido. 7hora bien,
estamos hablando entonces de una orma política que puede convivir
con leyes, pero que también las ha violado con mucha recuencia,
cada vez que los sectores interesados ven amenazada la orma de
propiedad que caracteriza ese régimen.
;or otro lado, se toca el tema del mercado. %o digo, en el libro,
que el mercado es, a la sociedad moderna, como la ley de la
gravedad a la orma de vida en la Tierra. La lógica del mercado no es
la competencia, sino el triuno del m*s uerte, la concentración del
capital. La lógica del /stado Zdig*moslo asíZ debería ser la de la
sociedad en su con1unto, incluyendo la atención de los m*s débiles. /l
problema no est* en el mercado, sino en quien controla ese mercado.
Si la economía la controlan las transnacionales y, sobre todo, el
capital inanciero, son sus intereses los que van a prevalecer y el
/stado estar* al servicio de esos intereses.
Lo estamos viendo en la actual crisis inanciera. Sobran los
an*lisis e&plicando cómo el rescate de Rrecia es, en realidad, el
rescate de la banca rancesa y alemana, due#as de casi ME^ de la
deuda de ese país. .na banca que, por otro lado, sólo ha podido
sobrevivir porque el /stado salió en su rescate, con ondos p!blicos.
$e modo que no hay tal dicotomía /stadoAmercado. Las dos
palabras ocultan a los actores sociales involucrados en esa dicotomía.
8uando hablamos de =mercado>, en realidad estamos ocultando los
nombres de quienes act!an y controlan ese mercado, los propietarios
de grandes capitales. 8uando hablamos de /stado ocurre lo mismo.
/stamos hablando de un capital que se le escapa de las manos a los
grandes capitalistas, quienes no se resignan a ser e&cluidos de parte
alguna de posibles negocios y de sus respectivas ganancias. ;or eso,
en los !ltimos lustros, el gran debate político ha girado en torno a las
privatizaciones. $etr*s de cada a1uste, vuelven a surgir esas
privatizaciones, tanto ba1o la orma de la compra ?muchas veces
raudulenta@ del ahorro p!blico, como ba1o la orma de las usiones,
que aceleran el proceso de concentración del capital, el cual est* en
el origen mismo de esta crisis.
M5ar; e, 7n a7tor. 7n 1l9,i1o de la 'ilo,o'4a + la, 1ien1ia,
,o1iale,. 37e a+7da a pen,ar -ien la ,o1iedad 1apitali,ta en
,7 a1t7al 'a,e de de,arrolloO
5e parece que 5ar& es, probablemente, el m*s agudo analista
de la sociedad capitalista. _l desentra#ó las leyes b*sicas de su
uncionamiento, de las que derivó el pronóstico de su desarrollo y de
su inal, sustituido por otra orma de organización social' el
socialismo.
Sobre eso se podría escribir un libro ?o varios@, lo que no es el
caso aquí. ;ero el que busque en los te&tos de 5ar& ?í1ese que 1am*s
hablo de =mar&ismo>, para evitar entrar en otra polémica
interminable@ la receta para la interpretación de cada acontecimiento
histórico concreto ?la palabra clave aquí es =receta>@ se encontrar* en
medio de una selva enmara#ada, de la cual no saldr* con vida.
)ada sustituye el estudio del estado actual de desarrollo de las
sociedades modernas, que no es otra cosa que el estudio de su
estadío de desarrollo capitalista, de las características propias del
capitalismo en esa sociedad. %, sin un cierto conocimiento de las
propuestas de 5ar&, creo que al an*lisis le altarían elementos
b*sicos de la teoría. ;ensando en el tema, me viene a la memoria uno
de los libros que me parece una gran estaa intelectual. 5e reiero a
la *istoria Económica +eneral, de 5a& Ieber.
$e modo que me parece indispensable, para entender el
uncionamiento de la sociedad capitalista, el conocimiento de lo que
5ar& escribió sobre el tema. ;ero 5ar& escribió mucho, sobre muchos
temas. % sus predicciones sobre las ormas históricas del desarrollo
de la sociedad tienen que ser conrontadas con el desarrollo real. /n
ese terreno, el mismo 5ar&, un hombre de una erudición ormidable,
cometía errores como su an*lisis del papel de Simón ,olívar en la
independencia de 7mérica, en un te&to Z=,olívar y ;onte>Z que se
puede encontrar en la )eB 7merican 8yclopedia.
ME;i,te en ,7 opinión 7na teor4a del E,tado en 5ar;O MEl
E,tado e, el 1on,e<o de ad0ini,tra1ión a0pliado de la, 1la,e,
do0inante,O
/se es otro gran debate, sobre la e&istencia o no de una teoría
del /stado en 5ar&. )aturalmente, dentro de esa corriente, es m*s
sencillo buscar en otros cl*sicos del mar&ismo, como Lenin, una
teoría sobre ese tema. %o di1e alguna vez que el /stado =es la gran
empresa de los que no tienen capital>. 2Tiene eso algo que ver con la
propuesta leninista del /stado3 5e imagino que mucho dir*n que no.
/n todo caso, me atrevo a airmar que la propuesta tiene
mucho de =mar&ista>, si nos atenemos al método de analizar la
realidad histórica que, a mi modo de ver, es esencial en la
epistemología de varias vertientes de la ciencia social, incluyendo la
que deriva de 5ar&.
;ero, para tratar de contestar tu pregunta, creo que es reducir
demasiado la visión del problema airmar simplemente que el /stado
=es el conse1o de administración ampliado de las clases dominantes>.
/so no agota el tema, ni siquiera en su aspecto esencial.
7bordando el tema desde otro *ngulo, me parece un error, en
esta materia, partir, por e1emplo, de la ormulación teórica de la
=desaparición> del /stado y empezar a ver si los /stados socialistas
e&istentes en nuestros días han ido desapareciendo, o sea,
acomod*ndose a la teoría ?que, por lo dem*s, en ese tema, se presta
a m!ltiples interpretaciones@, en vez de analizar qué est* ocurriendo
realmente con las diversas ormas de /stado e&istentes en el mundo
moderno, o las que han e&istido en el socialismo soviético y luego han
desaparecido.
5e parece m*s importante estudiar esto que enrascarnos en
un debate teórico undado en rases de hace por lo menos un siglo,
en vez de analizar cómo se ha desarrollado históricamente, en a#os
m*s recientes, el concepto.
Ha-la 7,ted en ,7 li-ro de 7na 2enera1ión. la ,7+a. 37e
vivió ,7 vida pol4ti1a en'rentada a lo, de,a'4o, de 7na 8po1a
de tran,i1ión 1ono1ida 1o0o la "7erra =r4a# M&78 '7e en ,7
opinión e,te lar2o per4odo de tran,i1iónO M&7i8n ven1ióO M&78
08todo, 7,ó para elloO
+/s curioso- La Ruerra Pría signiicó, para mi generación, en
7mérica Latina, la imposición de dictaduras de corte naziAascista, en
nombre de la libertad y la democracia. %o tenía apenas FM a#os
cuando, en FQML, un golpe militar en ,rasil abrió un nuevo período de
dictaduras en la región, que culminó casi diez a#os después, con el
derrocamiento de Salvador 7llende, en septiembre de FQXN, en 8hile.
% todavía no cumplía los once cuando los rebeldes de la Sierra
5aestra entraron triunantes, en enero de FQOQ, en La Habana,
desatando una verdadera histeria entre los sectores m*s
conservadores que dominaban el continente. $e alg!n modo, era ahí,
en 7mérica Latina, donde se libraban los principales combates entre
esos dos mundos, cuyas cabezas eran Iashington y 5osc!. .na
generación privilegiada, sin duda, y que pagó un precio altísimo por
estar en ese palco. Son miles los desaparecidos, asesinados,
torturados, encarcelados, e&iliados, que pagaron con sus vidas el
precio de sus sue#os.
Sólo cuando se quebró, manu militari, el ímpetu reormista de
esa generación, y se pudo remachar esa victoria con la caída del
socialismo en el este europeo, se instaló un nuevo escenario político
en el mundo. /l proceso de globalización se acentuó, empu1ado no
solo por los cambios políticos, sino por los avances tecnológicos, y las
políticas neoliberales acentuaron las disparidades sociales hasta
e&tremos inimaginables.
;ero, por otro lado, nos liberó de un peso que, en muchos
aspectos, nos inmovilizaba. /l hecho de que el socialismo del este
europeo estuviera undado en la ocupación de militar Zen primer
lugar, de los estados integrantes de la .nión Soviética, pero también
de los países de la /uropa del esteZ criaba una contradicción, una
incomodidad, sobre todo en 7mérica Latina, donde la vida política se
nutría de un esuerzo de liberación nacional de quienes, como
nosotros, est*bamos sometidos a la otra potencia de este conlicto. 7l
desaparecer la Ruerra Pría, una bocanada de aire resco inundó ese
escenario. Teactivó la necesidad de volver a pensar con cabeza
propia sobre temas como el que estamos tratando en esta entrevista
y en el libro que le dio origen.
24uién ganó esa guerra3 La respuesta es obvia' la ganó
Jccidente y su capital, Iashington. ;ero lo obvio, con recuencia,
oculta lo proundo. Han pasado apenas DE a#os de la caída del 5uro
de ,erlín ?un episodio lleno de contradicciones que me inundó de
alegría@ y mire cómo, por todas partes, se renueva el ímpetu y la
necesidad de avanzar en las reormas proundas que los victoriosos
en la Ruerra Pría so#aban con haber hecho desaparecer para
siempre.
Mor 378 la te,i, ,o-re el 'inal de la :i,toria ad37irió tan
a0plio v7elo de,p78, de la de,inte2ra1ión de la URSSO
% aquí retomo el hilo de la respuesta anterior. /l desenlace de la
Ruerra Pría parecía un sue#o que ni los m*s optimistas Zni los me1or
inormadosZ en el bando ganador, se atrevían a te1er. Hay que ver,
por e1emplo, el te&to de )i&on Zuna de las me1ores cabezas políticas
de la época de la Ruerra PríaZ La verdadera guerra, publicado en
FQKE, donde airma que la tercera guerra mundial ya había
comenzado. /s un libro muy interesante de leer ahora, una vez
concluida la Ruerra Pría. La angustia de ese sector era la posibilidad
de perder esa guerra y )i&on proponía medidas enérgicas para que
eso no ocurriera.
/l desenlace ue como un sue#o para mucha gente en los dos
bandos. Había que tener una mente muy ría, muy aguda, para poder
aquilatar las consecuencias de lo que estaba pasando. /ntre los
ganadores ue inevitable un sentimiento de euoria, que no podía
haber sido e&presado me1or Zni m*s supericialmenteZ que como lo
ue en el libro de Prancis Pu6uyama, El fin de la -istoria % el .ltimo
-om!re, donde nos plantea la idea de una democracia liberal como el
punto inal de la evolución ideológica de la humanidad, su orma inal
de gobierno.
Sin embargo, ahí est* la realidad, ma1adera, mostrando que ese
sue#o tenía patas cortas. ,a1o las ormas =democr*ticas> impuestas
en 7mérica Latina después de las dictaduras ?algo similar ocurría al
mismo tiempo en el sur europeo@ se acentuaron las disparidades
sociales, la riqueza se concentró y la pobreza se e&tendió. 28ómo
e&plicar eso3 La teoría preirió, con demasiada recuencia, separar los
político de lo económico y aplicar el término =democracia> sólo al
*mbito de lo primero. 28ómo e&plicar, entonces, lo otro3 2% la
relación entre ambos3
Lo que ocurrió ue el descrédito de la política y de los políticos,
mientras grandes mayorías veían deteriorarse sus niveles de vida a
medida en que se consolidaba esa =democracia>.
;ara los ganadores, ese era el !nico camino, el de la
=modernidad>, y todos teníamos a ce#irnos a sus límites. +(ea el
resultado- $espués de las desastrosas recetas del P50 en 7mérica
Latina, ahora es /uropa a la que quieren someterla a este proceso.
2(a a ser eso posible3 %o creo que no, por lo menos no sin
grandes resistencias. %, si lo logran imponer, lo que va a ocurrir es
que se van a agravar las tensiones. .n camino que me parece del
todo inconveniente.
C7ando ,e 1ontraponen. 7,ted en el li-ro :a-la de ello.#
la li-ertad de lo, anti27o, + la de lo, 0oderno,. Ma 378 n7do
1ontradi1torio ,e e,t9 al7diendoO
/se es un debate muy rancés, cuyos orígenes podemos
rastrear en ,en1amin 8onstant ?FXMXAFKNE@, un rancés de origen
suizo, y que retoman muchos teóricos modernos, entre ellos 7lain
Touraine.
8onstant comparaba la libertad de los =antiguos> con la de los
modernos> en una conerencia pronunciada en el 7teneo de ;arís en
ebrero de FKFQ. 7hí se#aló que =La inalidad de los antiguos era
compartir el poder social entre todos los ciudadanos de una misma
patria. /staba ahí lo que ellos llamaban libertad. La inalidad de los
modernos es la seguridad de los goces privados9 y ellos llamaban
libertad a las garantías acordadas a esos goces por las instituciones>.
8ontempor*neo de Tocqueville, 8onstant escribía en una época
de proundas transormaciones y reivindicaba el derecho de una
burguesía naciente que e&igía sus derechos ante la nobleza y el clero
del 'ncien Regime. La libertad individual, reivindicaba 8onstant, =he
ahí la verdadera libertad moderna>.
Touraine retoma el tema, entre otras, en su obra /0u( es la
democracia1. Jbcecado por lo que considera la mayor desgracia del
continente europeo en el siglo pasado, el totalitarismo, Touraine
avanza una propuesta que reivindica el derecho del individuo rente a
esa amenaza totalitaria. (olviendo a la idea de los =antiguos> y los
=modernos>, estima que la segunda conserva de la primera la idea de
soberanía popular, =pero hace estallar las ideas de pueblo, nación y
sociedad, de donde puede nacer nuevas ormas de poder absoluto
para descubrir que sólo el reconocimiento del su1eto humano
individual puede undar la libertad colectiva, la democracia>
L
.
/n mi opinión, las ormulaciones de Touraine sobre la materia
se van haciendo cada vez m*s oscuras, diíciles de seguir, en la
medida en que desaparece del an*lisis la naturaleza del /stado
moderno, en la que la lucha contra la nobleza y el clero, que
alimentaba el te&to de 8onstant, es sustituida hoy por una burguesía
cuya preocupación es ahora mantener el statu quo, en particular su
derecho de propiedad. /sa dierencia desaparece en Touraine y, para
mí, est* en la base de una ormulación conusa, que le impide ver
que, en la sociedad moderna, los derechos ciudadanos est*n, con
recuencia, mucho m*s amenazados no por la omnipotencia del
/stado, sino por su ausencia.
En al27no, pa,o, de ,7 en,a+o :a-la 7,ted del
1re1i0iento vi2oro,o del ,o1iali,0o en C:ina# ME, a,4 en ,7
opiniónO Ha+ 2ente, 37e :a-lan de 1apitali,0o ,alva<e
diri2ido por 7na '7erza '8rrea 37e :a e;traviado ,7,
a,pira1ione, ,o1iali,ta,# M&78 le pare1e e,ta 1on,idera1iónO
/s un debate muy actual y que me parece todavía muy diícil de
=resolver>. Sugiero apenas una orma de abordarlo. .na vez m*s, me
4
Touraine, 7lain. /0u( es la democracia1 /diciones Temas de Hoy. 5adrid,
FQQL. ;*g. DOO.
parece undamental la historia' el origen, la orma de desarrollo de
esa revolución, las orma de propiedad que ha desarrollado. /n esa
historia est*n muchas de las claves del socialismo chino.
/l que pretenda analizar el caso apenas con el baga1e teórico
decimonónico ?o, peor a!n, con la idea de que el socialismo es el
camino a la elicidad, al ;araíso@, en mi opinión va avanzar poco. Lo
que sugiero es que hagamos el camino inverso.
Tenemos un baga1e teórico sobre el socialismo para abordar el
tema. Los te&tos m*s cl*sicos ueron escritos cuando esa realidad era
apenas una visión teórica, pero no una realidad histórica. Se podía
vislumbrar, pero no se había vivido a!n. ;ero eso cambió, ese tr*nsito
empezó a ser una realidad hace ya tres o cuatro generaciones y no se
puede avanzar en el debate sin analizar lo que est* ocurriendo ante
nuestros o1os. /sa es la orma real, concreta, histórica, como se est*
dando ese tr*nsito. 2)o es como preveían algunos te&tos3 )o, no lo
es. ;ero siempre ocurre así. ;odemos prever, teorizar, deinir las
grandes líneas. ;ero, después, la realidad se encarga de enriquecer
esa teoría, de darle concreción.
/n mi opinión, el proceso de transición del capitalismo al
socialismo se est* desarrollando ante nuestros o1os y 8hina es, en
este momento, la parte m*s importante de ese proceso, por razones
obvias, por el peso de su territorio, de su población, de su cultura y de
su economía.
;ero puedo entender Zy me parece lógico que sur1an dudas ante
enómenos tan novedososZ las diicultades de la teoría para captar
esos procesos.
MC7-a e,. en ,7 opinión. 7na ,o1iedad de0o1r9ti1aO
MSon a1epta-le, la, 1r4ti1a, a-onada, 1on tena1idad 1ontra
e,te intento de 1on,tr711ión ,o1iali,ta 1on tanto, 8;ito, en ,7
:a-erO
Lo primero es lo primero' 8uba es, para mí, una realidad
entra#able. 8omo lo di1e anteriormente, todavía no cumplía once
cuando triunó la revolución. $e modo que crecí viviendo de cerca el
desarrollo de ese proceso. 2% qué era eso, para nosotros3 ;rimero, la
lucha contra la dictadura iname de ,atista. $espués, un intento por
digniicar un país que había sido transormado en base de
operaciones de la maia norteamericana.
;ero el que se acercara a la historia de esa revolución se iba a
encontrar con un hilo conductor, con la historia de un país que desde
sus luchas por la independencia se enrentó al desaío de evitar ser
absorbido por los /stados .nidos, cuyos gobernantes no ocultaban la
idea de incorporar la isla a la nación.
8ontra eso ya advertía 5artí, cuyo ideario reivindicó Pidel
8astro desde el inicio de su revolución. /sa lucha por la
independencia nacional siempre me mereció el mayor respeto y me
parece que, sin entender eso, no se entiende nada. )o se trata de un
nacionalismo &enóobo, como el que se e&tiende hoy por /uropa, sino
de ese reconocimiento de los valores nacionales que conorman en
car*cter de un pueblo, que es la base de la convivencia con los
dem*s pueblos de la Tierra.
/sa reivindicación nacional, en plena Ruerra Pría, no podía
escapar a la división del mundo en bloques y 8uba pagó un alto
precio por eso.
$el mismo modo que veía con simpatía la lucha nacional de los
pueblos de /uropa del este, veo con simpatía la lucha de 8uba por su
independencia. /n un caso, eso llevaba implícita la lucha contra el
socialismo ?aunque eso no me parece 1ustiicar las tendencias
ascistas que aloraron en los estados del antiguo bloque soviético@.
/n el caso de 8uba, por el contrario, llevaba a la reairmación del
socialismo, contra los intereses de Iashington.
7hora bien, una respuesta m*s concreta nos obligaría Zde
nuevoZ a empezar por la deinición de democracia. ;reiero avanzar
de otro modo. 5e parece que 8uba tiene todo el derecho de elegir su
modelo de desarrollo, y que no se le puede pedir que abra las puertas
a los capitales de 5iami para transormar sus procesos electorales en
una competencia regida por el dinero9 ni hacer algo similar con sus
medios de prensa.
Lo que le queda es el desaío de avanzar, dentro de su modelo
de desarrollo socialista, en la satisacción de las necesidades de su
población y garantizar el derecho de todos a e&presarse, dentro de
ese modelo, porque, de otro modo, la alta de libertad ahogaría
cualquier proceso.
;ara eso es indispensable eliminar un bloqueo ilegal al que est*
sometida desde hace medio siglo, rechazado pr*cticamente por la
unanimidad de la 7samblea de las )aciones .nidas, y que tiene un
costo multimillonario para un país en desarrollo como 8uba.
MCree 7,ted 37e al27no, de lo, a7tore, 37e 7,ted :a
tra-a<ado en ,7 li-ro :an in,pirado e in,piran a lo,
0ovi0iento, de 1r4ti1a + renova1ión de0o1r9ti1a + ,o1ial 37e
:an irr70pido de,de :a1e 09, de 7na d81ada en vario,
pa4,e, latinoa0eri1ano,O
Son muchos autores. $esde luego, los latinoamericanos. )o se
trata de citarlos, ni en orden de importancia, ni en orden alabético.
8ada quien podr* buscar, en una inmensa variedad de te&tos, aquello
que lo inspire y haga pensar. .n esuerzo que muestra la importancia
del tema Zpara citar solo un casoZ est* recogido en La democracia en
'm(rica Latina, publicado en FQQO, en 5é&ico, por /diciones La
Wornada y el 8entro de investigaciones 0nterdisciplinarias en 8iencias
y Humanidades, de la .)75. 8oordinado por ;ablo Ronz*lez
8asanova y 5arcos Toitman, recoge la enorme riqueza de
pensamiento que el tema despierta en la región. 7hí nos advierten
que =no cabe cerrar la historia de 7mérica Latina, pensando que la
democracia ya casi est* instalada y que sólo alta garantizar su
uncionamiento legal>. /sa orma de pensar, contra la que nos
advierten los autores, ha dado pie a una serie de traba1os sobre la
=calidad de la democracia>, como si ese uera nuestro problema\
;ero tu me preguntas por autores y el libro que dio origen a
esta entrevista me puso nuevamente en contacto con dos, cuyas
lecturas me ueron particularmente estimulantes. .no es el del
dirigente laborista brit*nico de la post guerra, de mediados de los
a#os LE, Harold Las6i, sobre El li!eralismo europeo
O
. 5e parece un
libro agudo, brillante, que ilumina el camino. +8u*nta alta le hace
Las6y a un laborismo en manos de 7nthony Riddens- +8ómo algo así
ha podido terminar en manos de persona1es como ese-
/l otro, que me produ1o un renovado encanto, ue el te&to de
7rthur Tosenberg, )emocracia % ocialismo
M
.
El Vie<o Topo. ,i no ando errado. :a an7n1iado ,7
reedi1ión en E,pa@a o in1l7,o e, po,i-le 37e +a e,t8 editado#
/ste es un libro que nos enlaza con los cl*sicos, que nos remite
a un vie1o estilo de erudición y claridad, que renueva el placer de leer.
8reo que después de un período de cierto ostracismo, la obra de
Tosenberg ha venido siendo rescatada por una ciencia social
necesitada de reencontrarse con ciertas raíces9 tanto cuanto de
renovación.
5e 1o0pla1e 071:o. de verdad. 37e el 2ran Ro,en-er2
1ierre n7e,tra 1onver,a1ión# "ra1ia,# M&7iere a@adir al2o
09,O
27lgo m*s3 +;or supuesto- Si no hemos parado de hablar, si
llevamos DEE a#os hablando, pese a que en los !ltimos cinco o seis
lustros nos han tratado de quitar hasta la palabra, han tratado de
convencernos de que al mundo le bastaba una sola voz.
7hora mismo, llevamos ya tiempo en este di*logo, que se ha
ido alargando. % seguir* alarg*ndose, porque se le ha agotado el
tiempo a quienes est*n llevando la humanidad a este calle1ón sin
salida. Hay que hablar, hay que pensar, y hay que actuar para
encontrar otra salida.
5
Las6i, H. W, El li!eralismo europeo. ,reviarios, Pondo de 8ultura /conómica
?P8/@. FQQD. La edición original en inglés es de FQNM.
6
Tosenberg, 7rthur. )emocracia % ocialismo. /ditorial 8laridad, ,uenos
7ires, FQMM.
ENTREVISTA A AL=ONSO L?E% BOR"ORO%
T
#
DLA CALI$A$ $E LOS CONOCI5IENTOS $E LOS
CIU$A$ANOS. EL SISTE5A $E BASAR SUS OINIONES
Y &UN ESTNN $ISUESTOS A A$5ITIR NUESTROS
CONVECINOS CO5O AUTORI$A$ UE$E LLE"AR A
CO5ORTAR $I=ERENTES SITUACIONES SOCIALES.
&UE NO S?LO LES UE$E LLE"AR A A=ECTAR A
ELLOS. SINO TA5BINN AL CON6UNTO $E LA SOCIE$A$
EN LA &UE VIVEN Y A NOSOTROS 5IS5OS# IENSE EN
LO &UE HA SI"NI=ICA$O Y SI"NI=ICA AIN LAS
CREENCIAS SEU$OCIENT!=ICAS EN LAS TESIS
EU"ENNSICAS. EN LAS RACISTAS. EN LA BRU6ER!AE#
/& presidente de 7mnistía 0nternacional 8atalunya, 7lonso
López es actualmente coAdirector de la revista El Esc(ptico, una
publicación de la 7T;ASociedad para el 7vance del ;ensamiento 8rític
]
U,ted. 37e por 1ierto '7e pre,idente de A0ni,t4a
Interna1ional Catal7n+a + ,e2/n 0e :a 1on'e,ado 27arda
todo, lo, n/0ero, de &7i0era. 1o,a 37e le a2rade1e0o, 07+
,in1era0ente. e, a:ora 1oBdire1tor de la revi,ta El E,18pti1o.
37e p7-li1a ARBSo1iedad para el Avan1e del en,a0iento
Cr4ti1o# Modr4a e;pli1arno, el ori2en + 'inalidade, de ,7
or2aniza1iónO
/l origen, en el caso espa#ol ?aunque sin duda lo mismo podría
decirse de otras asociaciones parecidas nacidas desde mediados de
los pasados a#os setenta u ochenta por toda /uropa Jccidental y los
//..@ se encuentra en un grupo de personas procedentes de
diversos *mbitos que estaban cansadas de estudiar con cierto
criterio y metodología toda una serie de airmaciones
pseudocientíicas sobre pir*mides m*gicas, telepatía, psicoonías,
cucharas dobladas, astronautas en la antig"edad, ovnis, curaciones
milagrosas, antasmas, etc., sin encontrar ning!n resultado positivo
`ni uno sólo` que les permitiera validarlas lo m*s mínimo. /staban
adem*s hartos de que estas alacias, en muchos casos, obtuvieran
una gran publicidad en los dierentes medios de comunicación de
aquellos a#os, airm*ndose de ellas que también eran ciencia,
aunque alternativa a la aoicial] ?siempre con comillas, claro@.
7nte el c!mulo de estas supuestas verdades a las que se daba
cancha sin una réplica clara, decidieron que era hora de constituir un
oro desde el cual tratar de rebatir p!blicamente dichas antasías
?que en la mayor parte de los casos m*s conocidos eran meros
raudes@, uera de los marcos académicos, mediante una crítica
rigurosa de las mismas, bas*ndose en los me1ores estudios
7
.na versión abreviada de esta entrevista apareció en El Viejo Topo, marzo
de DEEX.
disponibles y en una investigación de calidad. $e ahí el nombre
original de 7T;, que eran las siglas de 7lternativa Tacional a las
;seudociencias.
;ero, casi enseguida, se comprobó que por m*s pruebas que se
encontraran, por m*s contradicciones que se descubrieran y por m*s
alsedades y trampas que se hallaran tras cada supuesto milagro,
siempre había por la ma#ana siguiente una nueva publicación en la
que se deendía lo mismo `o =casi> lo mismo, con muy poca
variación`, pese a no tener sus autores o perpetradores ning!n
nuevo dato ni argumentación a su avor.
;or esa razón se estimó hace ya una decena de a#os que era
me1or de1ar de centrarse prioritariamente en la réplica e investigación
constante de cada nuevo supuesto hallazgo de los deensores de lo
paranormal ?los cuales, en realidad, podían ser discutidos con toda la
misma argumentación que se había usado desde hace décadas para
rebatir airmaciones anteriores vertidas en el mismo sentido@, y pasar
a tratar de orma preerente el omento del pensamiento crítico, de la
racionalidad y del conocimiento del método cientíico.
M&7i8ne, p7eden ,er 0ie0-ro, de ARBSACO MSólo
ad0iten 1ient4'i1o, en ,7 a,o1ia1iónO
)o, el !nico requisito es estar de acuerdo con los ines y ob1etivos
de la entidad, seg!n se indica en los estatutos. /n la asociación,
incluso entre sus undadores, es absolutamente variado el nivel de
ormación educativo de sus miembros, sus *reas de traba1o o su
procedencia.
U,tede, 1o0-aten la, p,e7do1ien1ia,# ero M378 entienden
7,tede, por 1ien1iaO MCien1ia e37ivale a verdadO M&78 e, 7na
p,e7do1ien1iaO
;ese a las discusiones que hay sobre lo que es ciencia y su criterio
de demarcación `o de separación entre lo que es y lo que no es
ciencia` ?pensemos en las dierencias entre lo escrito por autores
como <arl ;opper o ;aul Peyerabend, por e1emplo@, la mayoría de los
escépticos seguramente coincidiríamos en que las llamadas verdades
cientíicas no pretenden nunca ser el equivalente de la (erdad ?con
may!sculas@, sino que, en todo caso, tratan de establecer las me1ores
verdades posibles en cada momento dado entre una serie de
con1eturas racionales `planteadas siguiendo el método cientíico
apropiado` sobre el ser humano ?entendido no como ente moral,
sino ísico@, el medio social yCo natural o la interrelación entre ambos,
sobre la base de las observaciones directas de dichos ob1etos de
estudio o e&perimentaciones con modelos de los mismos.
/stas hipótesis de traba1o sobrevivir*n, mientras se ainan, hasta
que se vean destronadas de alguna manera por otras nuevas m*s
undamentadas. Lo de =método cientíico apropiado> sería una
órmula para no entrar en la discusión de ondo `sólo apta para
epistemólogos avezados` de si se debe hablar del método cientíico
?en singular@ o de los métodos cientíicos ?en ranco plural@, que
consistirían en toda la serie de pr*cticas racionales ?con dierentes
denominadores comunes de coherencia, no contradicción, honradez,
etc.@ en las que en cada ciencia se basan los investigadores para
establecer sus con1eturas o reutaciones.
/ntre las características, entre otras, de estas hipótesis debe estar
el no pretender que est*n uera de toda duda por su car*cter
trascendente ?por haber sido reveladas a elegidos@ o por proceder de
una autoridad humana tal que todo lo que ella diga es correcto
porque sí. Las mismas deben tratar de estar lo m*s perectamente
descritas que se pueda `indicando en qué se basan de la me1or
manera posible`, deben ser coherentes y consistentes, no deben ser
contradictorias en sí mismas, y su validación o reutación no debe
poder quedar uera de las posibilidades de otros grupos de
investigación usando los mismos equipos técnicos. La presencia de
pruebas empíricas, e&perimentos o estadísticas suele ayudar en la
deensa de las mismas.
7sí, nunca podemos decir que la hipótesis 7 es una verdad inal
irreutable debido a que sabemos por e&periencia que nuevas
investigaciones uturas pueden cambiar el curso de los
conocimientos, pero sí que creemos que es posible decir que la
hipótesis 7 es m*s probable que la , como verdad y ésta que la 8,
bas*ndose en lo que las sustenta. )o es lo mismo ir a un mec*nico,
ante un ruido insurible en el motor de nuestro coche, y ver como
éste tira los dados y nos indica que para repararlo lo me1or es pintarlo
de verde y que no nos casemos en viernes, o ver como alguien lo
somete a diversas pruebas para tratar de determinar cu*l es la causa
m*s probable del estruendo escuchado. /n todo caso, cada uno
tendr* al inal libertad para irse con el coche sin arreglar y sin poder
casarse el día que tal vez deseaba, o bien de reparar lo me1or posible
su vehículo y casarse ?o no@ a su anto1o.
También es posible momentos de duda sobre cu*l es m*s valida
cuando acompiten] hipótesis alternativas y contradictorias sobre el
mismo su1eto, debido a sus argumentaciones y a los datos que las
avalan. ;ero ni siquiera eso es un problema. Sabemos que el tiempo
ir* me1orando la calidad de nuestra inormación y que ello nos
ayudar* a poder dilucidar me1or entre teorías, haciendo que nos
decidamos por una, al irlas ainando o al cambiarlas del todo por otra
nueva.
Sin duda, no es un mundo de claridad total. )o es *cil establecer
criterios de separación ta1antes cuando hablamos de hipótesis
cientíicas a!n no bien demostradas, hipótesis poco sustentadas o
meras pseudociencias. Hay un mundo de grises que puebla las
ronteras. ;ero la e&istencia del gris, de los matices, no impide
reconocer que e&isten tonos casi negros y tonos casi blancos, y que
debemos apostar por unos m*s que por otros.
$ado todo lo anterior, una creencia pseudocientíica sería aquella
creencia que dice de sí misma que es cientíica sin serlo, ya que en
realidad no se undamenta en la aplicación del método cientíico en
ninguna de sus ormas como sistema de validación de la misma.
Suelen tratar de apropiarse de la legitimación que proporciona el
método cientíico, sin aplicarlo, y por eso camulan su discurso
apro&im*ndolo al de la ciencia. Habitualmente, suelen basarse en
apriorismos y son dichos apriorismos lo !nico que les importa y es
aaparentar] que los demuestran lo !nico que les vale. /n muchos
casos, su deensa ni siquiera es honrada. Se deienden pese a saber
que los datos son alsos, ya que ainteresa] el mantenimiento de dicha
creencia por dierentes razones ?prestigio, e, dinero@.
Mor 378 1reen 37e e, peli2ro,o o po1o ade17ado
14vi1a0ente 37e la, per,ona, 1rean en te0a, + a,7nto, no
07+ 1ontra,tado,O MCreen 7,tede, 37e e,o reper17te en la
vida ,o1ial o 37e e, 7n a,7nto privado e,tri1ta0enteO
La calidad de los conocimientos de los ciudadanos, el sistema
de basar sus opiniones y qué estén dispuestos a admitir nuestros
convecinos como autoridad puede llegar a comportar dierentes
situaciones sociales, que no sólo les puede llegar a aectar a ellos,
sino también al con1unto de la sociedad en la que viven y a nosotros
mismos. ;iense en lo que ha signiicado y signiica a!n las creencias
pseudocientíicas en las tesis eugenésicas, en las racistas, en la
bru1ería, etc.
.n país o un mundo basado en decisiones tomadas por métodos
incorrectos ?mediante el tablero Jui1a o la astrología@ acaba
conduciendo a dierentes ormas de mesianismo, ya que al no estar
undamentadas sus elecciones en pruebas ni en criterios
mínimamente ob1etivos y discutibles, las opiniones de sus
gobernantes `o de unos pocos, muy inluyentes` pasan a ser
completamente irrebatibles precisamente por ser inundadas ?es
obvio que si no hay undamento, no se puede discutir nada@.
/n esos casos, cualquier argumento de la autoridad pasa a ser
tenido como bueno y a estar todo permitido si lo dice el tablero Jui1a
o, por decirlo de orma m*s clara, quien lo mane1a o interpreta. .na
ciudadanía es m*s libre en la medida que puede elegir con
conocimiento de causa, con razones serias y de peso.
7dem*s de los riesgos políticos que conlleva la e&pansión de las
pseudociencias y de las creencias que no tratan de undamentarse de
modo racional, est*n los graves riesgos para la salud. 7sí, indicar que
determinados breba1es curan el c*ncer, puede hacer que la gente se
orme una opinión equivocada sobre qué tratamiento es el que m*s le
conviene. $e hecho, eso pasa con muchas actividades curanderiles
cuyos métodos no est*n contrastados en absoluto por nadie. 8reo
que la gente debe elegir con libertad con respecto a su vida, pero con
la ayuda de la me1or inormación posible. $ecir, como hizo la ministra
de Sanidad de Sud*rica en la 8onerencia )acional del Sida de su
país, que una dieta con a1o, patatas y aceite de oliva era !til contra el
S0$7 es sumamente peligroso. J como el rumor que ha corrido en
algunas zonas de [rica de que hacer el amor con una virgen ayuda
en la lucha contra dicha enermedad ?lo cual suele acabar en
violaciones que adem*s transmiten la enermedad a la ni#a violada@.
7l igual que tenemos un derecho a la calidad en lo que
ingerimos cuando comemos, también lo tenemos en lo que
aingerimos] cuando leemos o nos inormamos. La discriminación de lo
que es bueno, en una sociedad con tantos mensa1es por segundo,
cada vez es m*s complicado. ;or ello no se trata de prohibir, salvo en
lo letal, sino sólo de tratar de avisar ?casi como se hace en las
ca1etillas de tabaco@ que aquello que se airma en un determinado
te&to no ha pasado por ninguna prueba cientíica que avale que es
correcto, mientras que otras hipótesis, tratamientos, etc., sí.
Se trata de recomendar que conviene ser crítico con las noticias
que se reciben, ya que algunas no son ciertas, otras son meros
raudes, otras han acaducado] gracias a los avances de los
conocimientos y otras son simplemente neastas.
/n cualquier caso, deender honradamente lo que uno cree verdad
siempre es me1or que callarse y lamentar las consecuencias.
MLa 0a2ia e, 7na p,e7do1ien1ia para 7,tede,O
8laro. Lo es por antonomasia. Las pocas interacciones a distancia
que se han podido veriicar est*n catalogadas desde hace tiempo en
el mundo de la ísica y, como todo el mundo puede comprobar, las
basadas en el aabracadabra] no est*n entre ellas...
;ara 7rthur 8. 8lar6e la tecnología m*s avanzada, con el tiempo,
ser* indistinguible de la magia ?véase si no los mandos a distancia@,
pero hay una gran dierencia entre hacer las cosas seg!n la magia o
seg!n la tecnología. % esa dierencia es el enorme esuerzo, que se
puede seguir por todos, que el desarrollo de la tecnología ha supuesto
para mucha gente y la me1ora real que la misma ha signiicado de
orma contrastable para millones y millones de seres humanos desde
hace miles de a#os, todo lo cual, adem*s, ha servido para que
conozcamos me1or nuestro entorno.
Lógicamente, debemos distinguir la magia de los trucos de
prestidigitación y an*logos, que no de1an de ser un divertido
entretenimiento sin mayor pretensión que mostrar la habilidad de
ciertas personas delante del p!blico, sin tratar de hacer creer que han
transgredido realmente las leyes de la ísica. ;recisamente, los
me1ores magos del mundo del espect*culo suelen indicar claramente
que no tienen poderes especiales, sino sólo un ingenio y habilidad
especial que les hace ir me1orando en sus actuaciones. 7lgunos,
incluso, son escépticos y luchan contra los arsantes que mediante
trucos baratos se atribuyen capacidades paranormales de las que
carecen. .n e1emplo podría ser Wames Tandi y otro el mítico Houdini.
MIn1l7+en 7,tede, el p,i1oan9li,i, dentro de e,te 90-ito
de la, p,e7do1ien1ia,O
%a he indicado que e&isten muchas concepciones de lo que es
ciencia y pseudociencia. /l caso del psicoan*lisis est* entre las
materias que para muchos, yo incluido, no orman parte de la ciencia.
/s opinión así mismo de otros muchos autores, como ;opper o ,unge,
por e1emplo. /l psicoan*lisis no parece cumplir todavía con muchos
de los supuestos que se e&igen para cualquier ciencia, ya que su
método de traba1o y de investigación no est* basado en el cientíico y
sus hipótesis, sus tratamientos, etc. no suelen responder a estudios
e&perimentales de ning!n tipo que permitan su validación o
reutación por parte de la comunidad. Son opiniones, b*sicamente,
tan sólo sustentadas por la e&periencia personal de quién las enuncia
y su concepto de la mente humana no ha sido probado que tenga
cone&ión con la realidad.
Lo, de'en,ore, de teor4a, a,troló2i1a, ,o,tienen 37e.
09, all9 de 1r4ti1a, do209ti1a,. la a,trolo24a de 'a1to e,
1apaz de adivinar '7t7ro, e in37iet7de, de la, per,ona,# E,e
,i0ple :e1:o. 37e '7n1iona. 37e e, 1apaz de prever. +a
-a,tar4a para tenerla en 1on,idera1ión + no arrin1onarla#
MC79l e, ,7 opinión ,o-re e,te p7ntoO
La astrología no es capaz de ver nada de nada. Se basa en una
serie de supuestos que 1am*s han podido ser acreditados por sus
deensores de ninguna manera. )o sólo eso, hay pruebas en sentido
contrario procedentes del mundo de la astronomía, de la psicología y
de otras *reas del conocimiento que nos hacen pensar de orma muy
verosímil que dichos supuestos son alsos.
;ero no sólo se acredita que la base en la que dice sustentarse
no es cierta, sino que adem*s hay numerosos estudios estadísticos
que demuestran que los vaticinios hechos por astrólogos son tan
in!tiles para conocer el uturo de la gente como estudiar el poso de
las tazas del caé, las entra#as de las cotorras o las ormas de los
tubérculos.
/s decir, est* demostrado, tanto teórica como
e&perimentalmente, que aquello que dice y aquello en lo que se basa
la astrología es also y no permite que se la tome en consideración de
ninguna de las maneras, por lo que es m*s bien recomendable no
hacer ning!n caso a sus predicciones.
;ero hay m*s. Se ha demostrado que no hay ninguna correlación
directa entre la personalidad de los nacidos en determinadas épocas
del a#o y la posición de los astros en el cielo. $e hecho, a tenor de su
representación del cielo, ni siquiera parece ser cierto que la gran
mayoría de los astrólogos sepan claramente dónde est*n los astros
en el momento de nuestro nacimiento, pese a lo *cil que resulta. .na
curiosidad, entre otras miles, es que hay m*s constelaciones en el
zodíaco de las que ellos deienden y que la posición del Sol cuando la
gente nace supuestamente ba1o el signo de 7ries,en realidad est* en
;iscis, por lo que es ese signo y no el de 7ries el que debiera aectar a
su personalidad.
Si no son coherentes ellos mismos con la base de su
pensamiento, si dicha base est* comprobado que es alsa y si sus
predicciones no se cumplen, lo que queda es nada de nada, sólo
pseudociencia
MY 378 opinión le 0ere1en la, 0edi1ina, alternativa,O
MSon ta0-i8n p,e7do1ien1ia,O MNo :a+ a374 -7en ,a-er en
al27no, 1a,o,O
)o hay medicinas alternativas. Hay medicinas que se puede
demostrar que curan y medicinas que no se puede demostrar de
ninguna manera que curen. Si se habla de medicina, el buen saber es
el que se demuestra que cura. )o puede haber m*s. % esa
demostración, seamos claros, no la tienen la homeopatía, las lores
de ,ach, la acupuntura, etc. ;ensemos que en el campo de la
medicina, no importa si el gato es blanco o negro, sino si caza
ratones...
$e ahí la venta1a de la medicina cientíica, no alternativa o
alop*tica ?como cada cual guste llamarla@ y es que sus tratamientos,
para poder ser usados, deben pasar cada cierto tiempo por el
escrutinio de una serie de ensayos clínicos o de pruebas, con unos
protocolos estandarizados muy rígidos, que permiten validarlos o no.
Hay incluso sistemas de metaAan*lisis que permiten veriicar
resultados de los ensayos en un segundo paso.
/l resto de las medicinas no se someten a ning!n sistema de
validación reiterado. )i siquiera se validan de orma mínimamente
creíble. )o pasan los complicados tests que se requieren para ser
considerados medicamentos. )o hay pruebas reproducibles que
permitan ver si realmente me1oran o no la vida de sus pacientes. Las
me1ores pruebas con algunas de ellas nunca consiguen me1orías en la
salud de los pacientes que no sea similar al placebo que se haya
usado en cada caso. Sin embargo, con respecto a alguna de ellas,
como la acupuntura, algunos autores indican que podría hacer
disminuir el grado de dolor que el paciente dice que sure. /l
problema es que no hay escalas universales para el dolor, el cual es
sub1etivo, por lo que en realidad tampoco esos estudios sirven para
validar gran cosa.
Si hay en las medicinas alternativas un buen saber, debe
demostrarse, protocolizarse, ver sus posibles eectos secundarios en
determinados segmentos de la población, ver las dosis y tratamientos
m*s adecuados, así como sólo deben ser recomendadas por personas
con la titulación y conocimientos adecuados. Sólo la medicina que
pasa por alg!n iltro y que no se basa en la autoridad de la e, la
tradición o un líder de secta tenemos garantías de que sirven para
algo.
/s por ello que vemos con preocupación el actual proyecto de
decreto catal*n de regulación de las terapias naturales, en el cual los
poderes p!blicos se limitan a regular un negocio, sin necesidad de
que sus tratamientos acrediten su utilidad. )o de1a de ser, en todo
caso, una manera de legalizar unas malas pr*cticas médicas, ante las
presiones de intereses que nada tienen que ver con la deensa y
me1ora de la salud p!blica.
MSon 7,tede, antirreli2io,o,O MCreen ta0-i8n 37e la
reli2ión e, 7n p,e7do,a-erO
)o somos antirreligiosos. $e hecho, no somos antiAnada.
)uestro problema no son las creencias personales o privadas, sino las
que se hacen p!blicas ?intentando convencer de las mismas a otros@
sobre nuestro entorno y pretenden ser ciertas y demostradas, guiar
conductas con ellas o ganar dinero, sin que las mismas estén basadas
en ning!n tipo de pruebas racionales.
Si entendemos una creencia religiosa `como las que tienen
muchísimas personas en su *mbito privado` como una certeza
basada en una e personal en la e&istencia de una realidad
trascendente e imperceptible ?e&cepto cu*ndo, cómo y con quién ella
quiere@ y que queda m*s all* de la naturaleza, no podemos decir gran
cosa, salvo que no es una creencia cientíica.
;ero si esa creencia, en cambio, deiende adem*s que dicha
realidad trascendente, cuya e&istencia no se puede probar de
ninguna manera, rige el 8osmos de lo perceptible de diversas
maneras y se otorga a sí misma ?mediante quienes m*s la deienden@
una enorme autoridad o capacidad decisoria sobre temas naturales, si
que empezaría entonces a ser motivo de nuestra preocupación.
Serían también ob1eto de nuestro estudio y comentario aquellas
cuestiones sociales no cientíicas ?como pr*cticas o nociones
religiosas, pero también políticas, éticas o morales@ en el caso que
éstas trataran de sustentarse sobre la interpretación arbitraria de
hechos cientíicos.
MC79le, ,on lo, prin1ipale, a7tore, 37e in,piran ,7
a,o1ia1iónO
La verdad es que nuestra desconianza hacia el principio de
autoridad hace que tengamos muchos autores que nos gustan, sin
de1ar por ello de analizarlos o criticarlos cada vez que los leemos. 7sí,
dos conocidos escépticos como 5artin Rardner o 8arl Sagan
disintieron en ciertas cuestiones. )o siempre estamos de acuerdo,
pero ello es riqueza en el ondo y una buena demostración de la alta
de dogmatismo de la que a veces se nos acusa.
Si se trata de recomendar algunos autores, buena es la lectura
de los estadounidenses Stephen Way Rould, Wohn 7llen ;aulos, 5ichael
Shermer o ;aul <urtz, del biólogo inglés Tichard $aB6ins, del ilósoo
de la ciencia argentino 5ario ,unge, del italiano 5assimo ;ollidoro,
del holandés 8ornelis de Wager o de los ranceses Henri ,roch,
Reorges 8harpa6 o Wean ,ricmont.
/n /spa#a hay también muchos autores recomendables como
Prancisco 7yala, Pernando Savater, (ictoria 8amps, 5anuel Toharia,
así como Péli& 7res, Wavier 7rmentia, /rnesto 8armena, Ticardo
8ampo, Luis 7lonso R*mez o muchos otros.
Editan 7,tede, 7na revi,ta 37e lla0an DEl E,18pti1oE#
odr4a, e;pli1arno, el 1ar91ter de e,ta p7-li1a1ión#
La revista, cuatrimestral, pretende ser una tribuna para acilitar
la diusión de todos aquellos estudios e investigaciones acerca de los
temas que como asociación nos preocupan. 7sí, en los !ltimos
n!meros hemos hablado de la lenta e&pansión no sólo en los //..
sino también por /uropa de la teoríadel dise#o inteligente, de base
creacionista ?y que trata de combatir la teoría de la evolución@, hemos
e&plicado el porqué de la ineicacia de los tratamientos homeop*ticos
o hablado de la llamada =iebre antivacunas>, mediante la cual
cientos de padres han de1ado de vacunar a sus hi1os debido a unas
ideas equivocadas sobre las vacunas, lo que ha hecho que se
e&perimente un uerte incremento en /spa#a de enermedades que
antes se creía que estaban casi desaparecidas de la península 0bérica.
7sí mismo, publicamos un n!mero especial sobre clones y células
madre.
;ero nuestra labor de diusión trata de ir m*s le1os y, así,
también mantenemos actualizada nuestra Beb ?BBB.escepticos.org@,
tenemos un noticiario vía correo electrónico ?/l /scéptico $igital@, una
revistilla con contenidos para proesores ?/scol7T;@ y, adem*s, en el
transcurso de este DEEM, 7T;AS7;8 est* publicando, 1unto con la
editorial Laetoli, los primeros libros de una colección de te&tos
críticos, en los que también tratamos de diundir lo que pensamos
sobre toda esta misma tem*tica, que iría desde estudios sobre la
s*bana santa a te&tos sobre los ovnis, creacionismo u otros.
MSon 7,tede, e,18pti1o, enton1e,O MCó0o de'inir4a
7,ted el e,1epti1i,0oO
;ara muchas personas, el nombre no es muy aortunado y ha
habido diversos intentos de variarlo mediante otros términos que
tampoco han tenido demasiado é&ito. $e hecho, tiene poco que ver
con muchos de los postulados del escepticismo pirronista o del de los
escépticos de los siglos :(0 y :(00. 8on ellos comparte la necesidad
sistem*tica de la duda, la creencia en la diicultad de conocer y en la
crítica ante todo lo que se nos dice acerca de nosotros mismos o del
mundo que nos rodea. Sin embargo, no es un escepticismo
paralizante, sino que induce al estudio, a seguir traba1ando tras los
me1ores datos... ;ara nosotros, actualmente, la denominación,
b*sicamente, trata de recordar nuestra especial desconianza
anatural] hacia las e&traordinarias airmaciones que suelen hacer los
pseudocientíicos yCo los amantes de lo paranormal.
MTiene 7,tede, rela1ione, 1on al27na, p7-li1a1ione, +
a,o1ia1ione, de otro, pa4,e,O Creo 37e Henri Bro1:. 5ario
B7n2e o a7l J7rtz. entre otro,. 'or0an parte de ARBSAC#
/&isten relaciones amistosas con las asociaciones escépticas de
todo el mundo, así como con las principales iguras que sustentan
dicha orma de pensamiento. Tanto las asociaciones escépticas como
algunos de los autores que has nombrado han colaborado con
nosotros en nuestros actos p!blicos `como hizo ;aul <urtz hace unos
a#os` o cediéndonos libre del pago de derechos la publicación de sus
artículos. 7sí ha ocurrido muy recientemente con 5ario ,unge, por
e1emplo.
Ha-lan ta0-i8n 7,tede, del pen,a0iento 1r4ti1o# MCó0o
de'inen e,a, 1ate2or4aO
/s un concepto su1eto a un cierto debate, y suele ser utilizado en
dierentes conte&tos ?políticos, pedagógicos y otros@ con dierentes
acepciones y deiniciones.
/n su base est* el uso sistem*tico de la crítica y de la duda
ante la inormación que nos llega y el creer que se deben requerir las
me1ores pruebas y argumentaciones para poder aceptar
provisionalmente cualquier planteamiento. /l pensamiento crítico
est* uertemente inluido por el método cientíico, y debe trata de
validar la inormación que nos llega `incluso la no cientíica` con el
*nimo de tratar de interpretarla lo m*s correctamente posible. /l
pensamiento crítico est* relacionado con el uso de la racionalidad en
oposición al pensamiento basado meramente en lo emocional,
tratando de reducir lo sub1etivo en b!squeda de la mayor ob1etividad
posible. Suele tender a lo universal m*s que lo particular.
La diusión y evolución de este concepto ser* de interés en el
desarrollo de una verdadera sociedad del conocimiento. Se trata de
potenciar que no haya elementos pasivos que reciben inormación y
responden a sus dictados de orma acrítica. /n una verdadera
sociedad del conocimiento debe estar uertemente arraigado, debe
ser casi implícito, el que se deba eectuar un esuerzo discriminatorio
de quien recibe la inormación, mediante el uso de sus acultades
intelectuales.
MS7 a,o1ia1ión tiene po,i1ione, pol4ti1a, 1o0partida, o
e, independiente de toda 1reen1ia pol4ti1aO
La asociación ?otra cosa son sus miembros@ y sus representantes
?en tanto lo son@ son independientes de toda creencia política. Lo que
sí hacemos es adoptar posturas políticas p!blicas en avor de
determinadas posiciones que son acordes con nuestros ob1etivos, así
como criticamos decisiones políticas cuando las mismas se basan,
deienden o no nos protegen lo suiciente de pr*cticas
pseudocientíicas.
/ntre las responsabilidades de los poderes p!blicos en toda
sociedad est* el que, al menos ellos, apoyen y practiquen la
publicación de inormación racional, veraz y contrastada
?especialmente en los casos en que haya riesgos para la ciudadanía
de no hacerlo@, así como en sostener la investigación cientíica y
garantizar el uso y disrute de los descubrimientos cientíicos,
especialmente los relacionados con la salud, entre la población. 7sí,
personalmente, considero que lo que hace alta ahora es luchar ahora
por conceptos como el enunciado por el artículo DX de la $eclaración
.niversal de $erechos Humanos, que habla del derecho al progreso
cientíico y a que éste sea realmente accesible a todo el mundo.
También se trata de acilitar que el uso de las tecnologías sostenibles
llegue a toda la población y que los derechos de los autores se vean
respetados sin que ello anule las posibilidades de acceso a estas
tecnologías y al conocimiento cientíico por las capas m*s
desavorecidas de la sociedad.
MCreen 37e la, 1reen1ia, p,e7do1ient4'i1a, e,t9n 09,
e;tendida, entre la, per,ona, de iz37ierda, o entre la, de
dere1:a,. o a1a,o e, independienteO
/s independiente. Los errores, las creencias equivocadas, etc.
?como los que yo mismo tengo@, son comunes a todos los seres
humanos, m*s all* de sus posiciones políticas. )o es ning!n amuleto
la posición política, aunque es cierto que `en un determinado
momento` el sello del cientiismo estuvo m*s de moda entre una
determinada izquierda progresista, ya que la lucha contra la
autoridad de los dogmas heredados en el siglo :0: incluía también los
saberes conservadores que sólo e&istían como medios de apoyo al
poder establecido.
;or desgracia, por mi e&periencia personal, en los !ltimos a#os le
puedo decir que he visto deender posturas pseudocientíicas a
militantes de todo el arco político, y tirar las cartas de tarot a
simpatizantes de todas las acciones.
59, all9 de ,7 rela1ión 1on 1orriente, po,t0oderna,. el
relativi,0o 0oral. 17lt7ral. 'ilo,ó'i1o ,i27e e,tando en a72e#
M&78 opinión le, 0ere1e e,ta po,i1iónO
8omo he comentado, no tenemos nada en contra de nadie, dado
que no creemos estar en posesión de la verdad, en may!sculas. )o
creo que se nos pueda deinir como positivistas. )uestro patrimonio
es también, de alguna manera, la duda sistem*tica ante todo lo que
nos llega. /so sí, creemos que son me1ores determinadas opciones
que otras y que debemos ser claros al respecto e indicar porqué
deendemos lo que deendemos.
Los relativistas radicales se suelen quedar en la duda sistem*tica
y en la negación de ninguna orma de conocimiento al depender
todas de conte&tos socioculturales, sin reconocer que es posible
elegir entre alternativas y que hay algunas que son m*s deendibles
que otras, tanto en cuestiones materiales como ilosóicas y que no
todas dependen de cada cultura. La viruela, que parece ser que no
era conocida allí antes de la llegada de los espa#oles, mató quiz*s a
millones de indígenas en la 7mérica del siglo :(0. )o tuvo ning!n
problema cultural. ;or suerte, su vacuna tampoco ha tenido
problemas culturales y parece ser que ha uncionado de orma
e&traordinaria incluso en pueblos que no conocían la enermedad.
7dem*s de ello, hemos de pensar que los mismos relativistas
argumentan y deienden sus ideas bas*ndose en 1ustiicaciones ?que
tratan de ser lógicas@ y toman sus decisiones continuamente,
bas*ndose en cientos de elecciones m*s o menos pensadas. % saben
que hay enómenos que nos aectan a algunos, a muchos y a todos, y
que conviene recomendar el uso de preservativos para detener el
avance del S0$7, por e1emplo, para evitar los males que provoca.
4uiz*s no se puedan establecer pautas sobre cu*les son los canapés
m*s ricos, pero sí que el permanecer sin respirar m*s de una hora
comporta los m*s graves riesgos para la salud, viva uno donde viva...
/or 378 1reen 37e ,i27en e,tando tan pre,ente, en
n7e,tra, ,o1iedade, la, 1on1ep1ione, irra1ionali,ta,O La
2ente. en 2eneral. e,t9 09, ed71ada. :a e,tado 09, tie0po
en la e,17ela. en lo, in,tit7to,. tienden a 1reer 1on 09,
1riterio# MNo e, el 1a,oO
;or un lado, es cierto que en una serie de países es posible
observar cómo va aumentando el n!mero de personas que alcanzan
un mayor nivel de titulación académica. También hay estudios que
parecen indicar que el porcenta1e de creyentes en teorías no
racionales mengua a medida que el nivel de titulación es m*s alto.
Sin embargo, y por desgracia, no es menos verdad que la disminución
de los porcenta1es no es e&cesiva a medida que los a#os de estudio
son mayores y que, adem*s, en muchos temas sigue habiendo un
elevado índice de credulidad en teorías pseudocientíicas por parte de
gente que, incluso, est* impartiendo clases en dierentes
universidades. % estas creencias inundadas no sólo son sobre
materias le1anas, sino sobre las propias que ellos practican.
MCó0o entienden 7,tede, la ra1ionalidadO MSer ra1ional
e37ivale a 1reer en la o0nipoten1ia de la razónO
7l igual que de la palabra ciencia los escépticos hacemos un
uso modesto, lo mismo nos pasa con el término racional, que
tampoco suele tener una deinición claramente consensuada. ;ara
;opper, la racionalidad cientíica no trataba de comprobar lo que era
cierto, sino en probar lo equivocado. ;ara otros autores, la
racionalidad tendría varios caminos de demostración de sus
enunciados. ;ara otros, la racionalidad se demostraría por la pr*ctica
y por la e&periencia de los cientíicos de que dicha pr*ctica resuelve
problemas, como quería <uhn.
Lo racional se podría entender, b*sicamente y tratando de
encontrar una deinición !til, como aquel discurso basado
directamente en la lógica o en el conocimiento undamentado de la
realidad, gracias al me1or uso posible `en cada circunstancia` del
método cientíico apropiado. 7 mi siempre me ha gustado, cuando
hablo de pensamiento racional, recordar la deinición que de
con1etura se da en el diccionario, el cual viene a decir que es una
opinión que tenemos sobre las cosas o sucesos en general, ormada
mediante el estudio de dierentes indicios, de nuestra e&periencia y
de nuestras observaciones.
La segunda parte de la cuestión planteada también es comple1a.
Si la pregunta se reiere a si el cerebro humano ser* capaz de
entender en alg!n momento todo cuanto hay en el .niverso ?y a!n en
otros, si los hubiere@, hay que decir que eso lo ha hecho siempre. 7l
in y al cabo, las personas con creencias religiosas pueden dar una
respuesta a todo `en !ltimo término` recurriendo a una instancia
suprema trascendente.
Si, en cambio, de lo que se trata es pensar acerca de si la razón
humana ser* capaz de dar cuenta por sí misma y realmente de todo
ello, no puedo dar una respuesta, ya que no tengo los suicientes
elementos de 1uicio para contestar de orma adecuada. 8omo todos
sabemos, hay limitaciones lógicas a la racionalidad y no siempre es
posible la determinación precisa de los enómenos naturales
atómicos. /l azar y el caos parecen tirar también sus dados en los
procesos naturales. Lo que si parece ser cierto, de momento, es que,
pese a todo ello, el uso de la razón, de la lógica y del método
cientíico ha sido la me1or manera que ha tenido el hombre de ir
contestando hasta ahora a todas las preguntas que se ha ido
planteando.
A ve1e, ,e a'ir0a 37e e,t9 en n7e,tra nat7raleza 1reer
en al2o. 37e 37era0o, o no. ,e ,ea ra1ional o no. tene0o,
ne1e,idad de 1reer# M&78 opina de e,ta, a'ir0a1ione,O
)o sé si est* en nuestra naturaleza el deber creer en algo, eso se
debe demostrar también. Si por creer te reieres a creencias en cosas
transcendentes, pseudocientíicas o paranormales, seguro que no. Si
te reieres a creencias en general, probablemente sí. ;ero es sólo una
creencia mía...
/s verdad que nuestro cerebro est* constantemente en
uncionamiento, elaborando hipótesis m*s o menos comple1as todo el
tiempo `bas*ndose en su e&periencia y en lo que le han dicho`
sobre nuestro entorno a medida que la realidad le va proporcionando
datos. $ado el lu1o continuo de inormación y la necesidad de
respuestas, no siempre podemos contrastar racionalmente nuestras
hipótesis, ya sea por problemas de tiempo o de preparación, por lo
que muchas veces nos vamos acogiendo a las hipótesis que nos son
m*s cómodas, aunque las mismas no sepamos hasta que punto son
ciertas. También en ocasiones creencias políticas, éticas o de otra
índole, se introducen en el momento de ormular nuestro
razonamiento aport*ndole sesgos que pueden inluir en nuestra
capacidad de tomar decisiones.
;ero esta diicultad de estar al cien por cien todo el rato en
cuanto a la posibilidad de undamentar lo que creemos, no implica
que en un momento dado, y cuando ello se requiera, no debamos ser
rigurosos y tratar de analizar nuestras creencias para ver en ellas qué
hay de cierto en realidad y qué hay de antasía.
A ve1e, ,e pre,enta ta0-i8n a la, per,ona, ra1ionali,ta,
1o0o per,ona, 1on 0entalidad 17adri17lada. ,in 1int7ra. po1o
dado, a la novedad. 1errado, de 0ira,. ,in :orizonte, n7evo,#
MU,ted e,t9 de a17erdo 1on e,ta, a'ir0a1ione,O
Siendo yo mismo racionalista, sería duro decir que soy así. La
verdad es que la crítica e&iste y que hay algunos que es posible que
tengan esa creencia. /s incluso posible que haya racionalistas que
tengan ese car*cter, claro. ;ero esa descripción creo que es alsa...
;or un lado, la realidad es la que es. $ecida volar como opción
para ba1ar desde un vigésimo piso, saltando desde una ventana.
;iense cómo y déle vueltas a su imaginación. 7l inal de su corto
via1e, lo que obtendr* ser* algo poco novedoso y, sin duda, muy poco
estimulante.
;ero pese a ser la realidad la que es, el mismo car*cter que
entra#a el conocimiento cientíico obliga a los cientíicos a nos ser
cuadrados, sino abiertos a las novedades y colaboraciones. La ciencia
es novedad, es descubrir cosas nuevas. )o se puede ser cerrado a las
novedades si lo se persigue eso, la novedad. Ser cientíico es ser
creativo, muy creativo. )o hay cientíicos no creativos, por deinición.
7dem*s de todo ello, debemos recordar que la ciencia se construye
por la diusión de sus descubrimientos. )o puede darse, en ning!n
caso, el oscurantismo de las ciencias ocultas. Sólo e&iste ello, si me
apuras, en la ciencia militar, pero por poco tiempo. Pi1émonos en la
bomba atómica. 7quí, todos los magos deben permitir que se revise
su chistera por todo aquel que quiera. /s m*s, la chistera se debe
poder abrir en canal si hace alta. )o hay artiicio. Luz y taquígraos
constantes. /so obliga a hablar, a aceptar críticas, a aprender de los
errores.
La ciencia, aunque quiz*s no la Ley de la Rravedad, es
democr*tica, ya que nos hace que sepamos m*s gracias a la
discusión sin trampas con nuestros seme1antes.
$e todos modos, y si me lo permite. 24ué es lo novedoso que
otros dicen deender3 2Hablar de hadas como lo hacían nuestros
antepasados o hablar de agu1eros negros3 2Hablar de ovnis o
investigar planetas e&trasolares que orbitan alrededor de le1anas
estrellas, tratando de averiguar, por los datos que nos llegan, si hay
vida3 2Seguir hablando de la 7tl*ntida o descubrir la e&istencia de
5ohen1o $aro3 2Hablar de magia o de inrarro1os3 2Hablar de posibles
dioses astronautas o sumergirse en el impresionante mundo del
pueblo maya, de su grandeza3
La verdad es que creo que nosotros somos m*s dados a lo
nuevo, dado que es precisamente nuestra desconianza en los
saberes recibidos lo que hace que la investigación y nuestro
conocimiento com!n sobre nosotros y nuestro entorno avance.
/Ser ra1ional lleva 1on,i2o no a1eptar otra, v4a, de
apro;i0a1ión a la realidad 1o0o el arte o la poe,4a. por
e<e0ploO
Ser racional no implica no enamorarse, no leer /l 4ui1ote, no
tener una mayor satisacción por el chocolate que por la vainilla, etc.
)os deleita la poesía y entre nosotros citamos aquélla de Ialt
Ihitman en la que, aburrido por la ch*chara de un astrónomo, salió
al campo a regoci1arse con la mera contemplación de las estrellas.
5uchos astrónomos tal vez no lo serían si no hubieran gozado
mirando a la Luna de peque#os o contemplando los cielos nocturnos
de los cuadros de (an Rogh. ;ara hacerme vivir ciertas sensaciones,
determinadas obras de arte son especialmente maravillosas. Son
imprescindibles. ;ero son placeres sub1etivos, casi ineables en
muchos casos. Su comunicación no es *cil ni universal, y el saber y
poder apreciarlas depende mucho de cada conte&to cultural y social.
7unque, la verdad, de ello no estoy del todo seguro, y es posible que
haya amecanismos] cognitivos que nos hagan que ciertas ormas
artísticas nos proporcionen a todos los de nuestra especie un mayor
gozo que otras, m*s all* de las culturas.
=inal0ente. M 179le, 1reen 7,tede, 37e ,er4an lo,
0edio, ade17ado, para 1o0-atir p/-li1a0ente la, 1reen1ia,
p,e7do1ient4'i1a,. el en2a@o. la, 1reen1ia, ,in pe,o + ,in
po,o. et1#O
)o estoy seguro, pero probablemente en tratar de educar a la
ciudadanía no tanto en la b!squeda de unos resultados, como sobre
los métodos ?y la me1ora de los mismos@ para obtener dichos
resultados y validarlos. Lo importante no es el descubrimiento sino el
proceso del descubrimiento, ya que es este proceso el que otorga
valor al mismo. Se trata de omentar el conocimiento de la
metodología m*s que de resultados concretos.
/n la ciencia pasa como en una gran película, lo importante no es
descubrir cómo acaba, sino cómo se desarrolla hasta que llega el in.
;or eso nos gusta tanto ver una y otra vez algunos vie1os títulos... y
por eso a los escépticos nos gusta tanto también el recordar a los
gigantes que nos han precedido y sobre cuyos hombros tratamos de
ver tan le1os como nuestro casi desconocido cerebro humano nos
permite.
ENTREVISTA A $A5!AN L?E% L?E% $EL "RUO 6AI5A
=EL CA5A5ENTO NUNCA SERC BORRA$O OR&UE
SE HA CONVERTI$O EN UNO $E LOS HITOS $E LA
HISTORIA $EL UEBLO SAHARAUI Y UN RECE$ENTE Y
E6E5LO INICO EN LA HISTORIA $E LA LUCHA ACI=ICA
$E LA HU5ANI$A$Z LA "UERRA EN ESTOS 5O5ENTOS
NO TIENE SENTI$O ARA EL UEBLO SAHARAUI. OR&UE
EL CA5INO HACIA LA LIBERTA$ $EL UEBLO SAHARAUI
YA HA E5E%A$O. ESTA5OS 5CS CERCA &UE NUNCA. Y
TO5AR LAS AR5AS SER!A CO5O SALTAR $EL TREN &UE
NOS CON$UCE HACIA LA IN$EEN$ENCIA# YA NO HAY
5ARCHA ATRCS. EL UEBLO SAHARAUI SERC LIBRE E
IN$EEN$IENTE ANTES $E LO &UE ENSA5OSE#
$amían López López, voluntario del Rrupo Waima 7migosCas de
la T7S$, es andaluz. 8on compa#eros suyos, han ba1ado en varias
ocasiones a los Territorios Jcupados y hace unos días estuvieron en
los 8ampamentos de Teugiados Saharauis ?Tindu, 7rgelia@. La
conservación se realizó en noviembre de DEFE
S S S
$8<a0e 1itarte# Ha1e 7n 0e, e,1ri-4a,H D7n 1a0pa0ento
para re17perar la pala-ra pi,oteada. la voz ro-ada de 7n
p7e-loV para de0o,trar 37e 'rente a la, a2re,ione,. tort7ra,
+ deten1ione, ile2ale,. 'rente al e;polio de lo, re17r,o,
nat7rale,. 'rente a la in<7,ti1ia. 'rente a la pa,ividad de
ter1ero, pa4,e,. 'rente a lo, intere,e, e1onó0i1o,. 'rente a la
trai1ión + 'rente al ,ilen1io 0edi9ti1o e,t9 la pala-ra. la
in37e-ranta-le + pa14'i1a voz del p7e-lo ,a:ara7iE# MEl
1a0pa0ento de la $i2nidad :a ,ervido para todo e,oO
/l 8ampamento por la $ignidad y Libertad ha servido y est*
sirviendo para todo ello y mucho m*s. ;orque puede que el
campamento haya sido arrasado cruel e impunemente por la uerzas
dictatoriales marroquíes con la pasividad y complicidad de gobiernos
como el de este país9 sin embargo sigue vivo, sigue clavado en
nuestra retina, sigue en la conciencia de personas que creen en la
1usticia. /l campamento nunca ser* borrado porque se ha convertido
en uno de los hitos de la historia del pueblo saharaui y un precedente
y e1emplo !nico en la historia de la lucha paciica de la humanidad.
$e hecho el campamento ha servido para mucho m*s, ha
mostrado al mundo que la totalidad del pueblo saharaui esta contra la
ocupación marroquí tanto en los Territorios Jcupados del Sahara
Jccidental, como en los 8ampamentos de Teugiados Saharauis como
en el e&ilio en otros países.

MCó0o :a tran,17rrido la vida d7rante lo, d4a, en 37e
e,t7vo levantado el Ca0pa0entoO MC79nta 2ente lle2ó a
parti1ipar en 8lO
La vida en este campamento ha sido un claro e1emplo de la
importancia de las organizaciones de base, de cómo un pueblo
cuando todosCas tienen un mismo ob1etivo pueden organizarse a
pesar de estar cercados y casi sin medios para sobrevivir. 8ada día ha
constituido una nueva prueba para este pueblo, cada día las uerzas
de opresión marroquí endurecían el cerco al campamento,
aumentaban las detenciones, palizas, asesinatos, y un largo y triste
etcétera. Sin embargo cada día el pueblo saharaui ha mostrado su
convicción por dar una lección al mundo de lucha pacíica.
Se consiguió establecer un grupo de coordinadores saharauis
del campamento, ellos eran los encargados de hacer rondas para
proteger el campamento de las incursiones de la policía marroquí ?de
paisanos@ y las hordas de colonos marroquíes organizadas por la
propia policía alauita. Se consiguió establecer mecanismos para sacar
la inormación del campamento y publicarla en 0nternet, para que
después determinados politicuchos no osen a decir que no había
inormación.
En 17anto a la, per,ona, 37e :an parti1ipadoZ
8on respecto a cuanta gente participó en este campamento, a
nivel personal, me atrevería a decirte que todo el pueblo saharaui
estaba en el campamento, porque la respuesta de toda la comunidad
saharaui ha sido un*nime. 7l igual que en esta ocasión, viví la
retención de 7minetu Haidar en los 8ampamentos de Teugiados
Saharauis, y si ya entonces el pueblo saharaui lo vivió en primera
persona como si cada hombre, cada mu1er, estuviese en el
aeropuerto de Lanzarote de la mano de 7minetu, en esta ocasión te
diría que todo el pueblo saharaui estaba en el 8ampamento por la
Libertad, porque alguien de cada amilia saharaui estaba en el
8ampamento, porque se hacía el silencio en los campamentos de
reugiados cuando los noticieros de T7S$T( hablaban del
8ampamento Libertad o la radio saharaui así lo hacía, y porque el
pueblo saharaui sabe que este es el principio del in de la ocupación.

MCó0o ,e ini1io el ata37e 0arro374. 1ó0o ,e prod7<oO
M&78 de,en1adenó la interven1ión del E<8r1itoO
/n un primer momento el gobierno marroquí pensó que el
pueblo saharaui no sería capaz de sobrevivir en el 8ampamento por
la $ignidad, por ello la medida que tomó ue cercarlo y esperar que la
población saharaui cediese. ;ero no ue así, sino todo lo contrario, el
8ampamento creció día a día y se mantuvo irme a sus
reivindicaciones. /n el preciso momento en el que la dictadura alauita
comprendió que el 8ampamento se mantendría indeinidamente
porque los saharauis resistirían, 1usto entonces, decidió entrar y
arrasarlo por la uerza. ;orque era de esperar la intervención de
organismos internacionales para atender a la población saharaui en
é&odo. ;or eso entró con toda su ira, con la crueldad a la que ya,
desgraciadamente, nos tiene acostumbrados.

ero. Mno e,ta-a ne2o1iando 5arr7e1o, en a37ello,
0o0ento, 1on el =rente OLISARIO 7na ,alida pa14'i1a al
1on'li1toO
La monarquía dictatorial marroquí nunca ha buscando una
solución pacíica al conlicto. )unca. 5arruecos es conciente de que la
descolonización e independencia del Sahara Jccidental es una
realidad irreversible, saben que en muy poco tiempo el pueblo
saharaui con o sin el apoyo de la comunidad internacional conseguir*
su independencia por la vía pacíica. ;or ello, en estos momentos, su
!nico ob1etivo es provocar al pueblo saharaui para que vuelvan a las
armas, y así consolidar la ocupación por la uerza.
/n los momentos del asalto, 5arruecos y el Sahara Jccidental
mantenían una tercera reunión inormal, para preparar la quinta
ronda del proceso de negociación. La solución al conlicto ya esta
contemplada por el 8onse1o de Seguridad de )aciones .nidas y el
Tribunal 0nternacional de la Haya, por lo que estas rondas de
negociaciones son para determinar el modo en que se aplica la
solución ya establecida al conlicto, que no es otra que la celebración
de un reeréndum de autodeterminación e independencia para el
pueblo saharaui.
Se :a :a-lado de 37e 5arr7e1o, pri0a la violen1ia
'rente a la ne2o1ia1ión. 37e la, a7toridade, de Ra-at a1t/an
1on total i0p7nidad para i0poner ,7 ane;ión ile2al del
territorio# MTe pare1en <7,ta, e,ta, 1on,idera1ione,O
5e parece que estas consideraciones se quedan cortas para
reerirse a la impunidad, crueldad e in1usta orma de actuar de las
autoridades marroquíes. % eso te lo digo por e&periencia propia.
MSe ,a-e el n/0ero de :erido,. de de,apare1ido,. de
07erto,O A0anito7 Haidar :a 1o0entado 37e. de :e1:o. Dlo,
de,apare1ido, de El Aai/n +a e,t9n 07erto,E# M&78 :a
37erido de1ir 1on elloO
;ara saber el n!mero de heridos, desaparecidos y muertos hay
que querer saberlo, y de momento a la comunidad internacional no le
interesa. 8uando se quiera saber se sabr*, pero tristemente no
estamos en ese supuesto.
7minetu ha estado demasiados a#os detenida y desaparecida, y
ella me1or que nadie sabe lo poco que vale la vida de un saharaui en
manos de las uerzas opresoras marroquíes, m*s aun cuando est*s en
condición de desaparecido y no de detenido, porque un desaparecido
para 5arruecos no e&iste, pueden torturarte, asesinarte y hacer que
tu cuerpo desaparezca.
2&78 pai,a<e ri2e en la, 1alle, de El Aai/n en e,to,
0o0ento,O MEn 378 1ir17n,tan1ia, ,e de,env7elve la
1i7dadan4aO
/n las calles del 7ai!n, y en todas las ciudades del Sahara
Jccidental ocupado por 5arruecos, e&iste un estado de sitio. La
población saharaui es perseguida, torturada y desaparecida. La
policía y el e1ercito entran y destrozan las casas de los saharauis
buscando nuevas detenciones ilegales. )umerosos activistas
saharauis est*n siendo detenidos y llevados a c*rceles del Sahara
Jccidental y de 5arruecos. 7hora, mientras conversamos, pueden
estar vivos, pero en este preciso momento en el que se leer*n estas
líneas pueden estar siendo asesinados. /n las !ltimas im*genes que
nos llegan hoy mismo se ve a la policía marroquí disparando en las
calles de /l 7ai!n a los maniestantes saharauis.
Creo 37e a1a-a, de lle2ar de lo, Ca0pa0ento, de
Re'72iado, Sa:ara7i, en Tind7'. Ar2elia# $i1en 37e e,to, d4a,
:an :a-ido 0ani'e,ta1ione, de <óvene, ,a:ara7i, pidiendo a
,7 2o-ierno la v7elta a la l71:a ar0ada# MTiene ,entido en
e,to, 0o0ento, 7na op1ión de e,ta nat7ralezaO MHa+
1ondi1ione, para elloO MNo e, 7n 2rito de de,e,pera1ión dado
37e todo, lo, 1a0ino, pare1en 1errar,eO
La guerra no tiene sentido ni ahora ni nunca. 7 veces se
produce pero no tiene sentido alguno.
/n los 8ampamentos de Teugiados saharauis ha habido
maniestaciones de los 1óvenes pidiendo a su gobierno volver a la
guerra, est*n dispuestos a tomar las armas y dar su vida si es
necesario. /s diícil ponerse en el lugar de personas que llevan NO
a#os esperando en mitad de la nada, es diícil ponerse en el lugar de
un 1oven que nació en un 8ampo de Teugiados y a pesar de que la
comunidad internacional le da la razón a su pueblo lo condena a
seguir esperando. ;ero la guerra en estos momentos no tiene sentido
para el pueblo saharaui, porque el camino hacia la libertad del pueblo
saharaui ya ha empezado, estamos m*s cerca que nunca, y tomar las
armas sería como saltar del tren que nos conduce hacia la
independencia. %a no hay marcha atr*s, el pueblo saharaui ser* libre
e independiente antes de lo que pensamos.
0gnoro las condiciones necesarias para la guerra, no sé cuales
son, pero sí sé que en el S*hara Jccidental las condiciones est*n
dadas para una intervención internacional inmediata. /s maniiesta la
superioridad armamentística del e1ercito marroquí, pero los saharauis
ponen como e1emplo los inicios del Prente ;olisario. 8onstituido por
DE personas, consiguieron poner en 1aque al e1ercito marroquí,
orzando al e1ército mauritano a retirarse y a 5arruecos a irmar los
acuerdos de paz. La igura del 1oven m*rtir /l .ali 5ustaa Sayed,
primer presidente de la T7S$ y líder del movimiento saharaui con
sólo DM a#os, siempre esta presente en los 1óvenes.
/l hablar de guerra no es un grito de desesperación porque los
caminos estén cerrados. Todo lo contrario. La victoria del pueblo
saharaui esta m*s cercana que nunca, pero a veces es complicado
seguir apostando por la vía paciica cuando la pasividad internacional
la ralentiza hasta ritmos inhumanos, teniendo tan cercana la vía
militar. La 8onerencia de Rinebra da potestad al pueblo saharaui
para deenderse, pero el ser saharaui, una vez m*s, da un e1emplo al
mundo de lucha y resistencia pacíica.
Al27na, vo1e, a0i2a, de la l71:a del p7e-lo ,a:ara7i.
:an ap7ntado 37e 5arr7e1o, e,t9 -7,1ando 7n e,1enario
i,rael4 en el S9:ara O11idental# ME;i,te e,a po,i-ilidadO MLo,
1olono, 0arro374e, p7eden ,er la p7nta de lanza de e,a
pol4ti1aO
/s una pregunta muy, pero que muy interesante, pero sería
tema para otro proundo debate.
MTiene ,entido la v4a a7tono0i,ta prop7e,ta en al2/n
0o0ento por 5arr7e1o,O ME,t9 07erta tra, lo ,71edidoO
La vía autonomista, y anteriormente regionalista, nunca ha
tenido sentido, simplemente porque es ilegal, va contra la legalidad
internacional establecida por el Tribunal 0nternacional de la Haya y el
8onse1o de Seguridad de )aciones .nidas. /l !nico que se ha
mostrado a avor de las ilegales tesis de 5arruecos ha sido el ;artido
Socialista Jbrero espa#ol, por boca del presidente del gobierno, del
e& ministro 5iguel [ngel 5oratinos, y del e& presidente de la Wunta de
7ndalucía 5anuel 8h*ves. /videntemente cuando se 1uzguen los
crímenes cometidos por el estado marroquí ser*n 1uzgados sus
cómplices, y volveremos a escribir la historia de este país llamando a
cada cual por su nombre.
El 2o-ierno 0arro374. por -o1a de ,7 0ini,tro de
In'or0a1ión. :a arre0etido 1ontra la pren,a e,pa@ola + :a
dado 7na i0a2en id4li1a del de,alo<o# M&78 opinión te
0ere1en e,ta, de1lara1ione,O
Sinceramente es lo que esperaba, y me alegro de estas
declaraciones, porque una vez m*s de1an en evidencia al gobierno
marroquí, porque las palabras sobran rente a las im*genes, rente a
los testimonios de la verdad, sólo est*n poniéndose en ridículo
delante de la comunidad internacional. )i ellos creen lo que dicen.
Ha, :a-lado de ello. pero d8<a0e in,i,tir# M&78 opina,
de la po,i1ión 37e :a 0antenido + 0antiene el 2o-ierno
e,pa@ol. + el partido 37e lo ,7,tenta. ,o-re lo 37e :a
o17rridoO Han :a-lado de 1on1iliar intere,e, + prin1ipio,V :an
apelado a la 'alta de in'or0a1iónV :an :a-lado de tratar
<7,ta0ente a 7n ve1ino 07+ i0portanteZBerna-8 López
"ar14a :a ,e@alado 37e la 'alta de 1ondena De, 7na ver2^enza
0on,tr7o,aE#
/l gobierno espa#ol y el ;SJ/ tienen mucho que aprender del
pueblo saharaui, sobre todo el verdadero signiicado de la palabra
dignidad. )o hay palabras para describir el posicionamiento del
gobierno espa#ol, ni motivos para entenderlo. Tiempo al tiempo, el
tiempo pone a cada uno en su lugar y la historia lo har* con ellos.
Hay que aclarar que aunque hablemos de 5arruecos, nos
reerimos al gobierno marroquí, a la dictadura mon*rquica alauita y a
sus uerzas de opresión. Sería similar a lo que est* pasando en el
estado espa#ol, el gobierno est* yendo por un lado y el pueblo por
otro.
MY la Unión E7ropeaO MCó0o e;pli1ar ,7 ,ilen1ioO MNo e,
7n te0a 37e le, a'e1teO
La .nión /uropea ha tenido, históricamente, el veto de Prancia
a todo lo reerente al Sahara Jccidental. ;ero nos encontramos en
una situación dierente. Lo que esta ocurriendo se escapa a cualquier
hipócrita 1ustiicación. $eterminados europarlamentarios y partidos se
muestran cada vez m*s aines a la lucha del pueblo saharaui y
empiezan a posicionarse. /s cuestión de tiempo que la .nión /uropea
tenga que ser coherente con lo que esta pasando. La ./ irmó un
estatuto avanzado para 5arruecos, haciendo hincapié en que éste
debería respetar los $erechos humanos en el Sahara Jccidental, y
enatizando la protección de los activistas saharauis. 5arruecos se ha
saltado todo eso, ahora le toca posicionarse a la .nión /uropea.
/l silencio de la ./ sólo se e&plica por los intereses económicos,
puesto que cada cual saca su ta1ada del pastel saharaui ?osato,
pesca, etc.@. )adie puede aludir a la estabilidad para la región, porque
la estabilidad sería la resolución del conlicto.
2&78 de-e :a1er. 378 de-er4a0o, :a1er +_o ,e27ir
:a1iendo la 1i7dadan4a e,pa@ola ante lo 37e e,t9 ,71ediendoO
Ser la voz del pueblo saharaui. /scuchar y acompa#arlos, pues
mucho tenemos que aprender en el camino. /&igir a nuestro gobierno
que asuma su responsabilidad en este conlicto. )o de1arnos enga#ar
por la manipulación marroquí, ni por la mentira del gobierno espa#ol
y no contagiarnos de la pasividad de la comunidad internacional.
M5e per0ite, 37e a1a-e0o, 1on 7na 1ita de Ed>ard
SaidO
Te permito es un honor
E, 8,taH DEl :70ani,0o e, la /ni1a re,i,ten1ia. e in1l7,o
dir4a la re,i,ten1ia 'inal. 37e tene0o, 1ontra la, pr91ti1a, e
in<7,ti1ia, in:70ana, 37e de,'i27ran la :i,toria :70anaE#

Entrevi,ta a $a04an López López. del "r7po 6ai0a.
,o-re el S9:ara O11idental + el DCa0pa0ento por la
Li-ertadE
DEl po,i1iona0iento del 2o-ierno del e,tado e,pa@ol
apo+ando la, te,i, de 5arr7e1o, ,o-re el Sa:ara
O11idental ,on. ade09, de ver2onzo,a,. ile2ale,E
$amían López López es voluntario del Rrupo Waima 7migosCas
de la T7S$, una organización cordobesa que apoya la lucha del
pueblo saharaui. 8on compa#eros y compa#eras, ha ba1ado en varias
ocasiones a los territorios ocupados. Todos ellos est*n ahora
=realmente estamos preocupados por la reacción del estado marroquí
rente a esta protesta paciica>, la del campamento por la libertad.
2&78 e, el DCa0pa0ento por la Li-ertadEO MC79ndo ,e
:a levantadoO
Hace unas semanas cientos de saharauis salieron de las
ciudades ocupadas del Sahara Jccidental y organizaron
campamentos de protesta. /stos 8ampamentos los levantaron para
poder maniestarse allí, e1ercer su derecho de e&presión, puesto que
hacerlo en las calles del 7ai!n u otras ciudades saharauis es
realmente 1ugarse la vida. 8erca de la ciudad ocupada de ,o1ador, se
levanto uno de estos campamentos, pero este ue arrasado por las
uerzas de represión marroquí la noche del pasado FL de octubre.
/ste campamento estaba ormado por unas MO tiendas de campa#a y
cientos de saharauis. 8erca del 7ai!n se ha levantado el campamento
de Rdeim 0zi6.
$8<a0e 1itarteH D7n 1a0pa0ento para re17perar la
pala-ra pi,oteada. la voz ro-ada de 7n p7e-loV para
de0o,trar 37e 'rente a la, a2re,ione,. tort7ra, + deten1ione,
ile2ale,. 'rente al e;polio de lo, re17r,o, nat7rale,. 'rente a
la in<7,ti1ia. 'rente a la pa,ividad de ter1ero, pa4,e,. 'rente a
lo, intere,e, e1onó0i1o,. 'rente a la trai1ión + 'rente al
,ilen1io 0edi9ti1o e,t9 la pala-ra. la in37e-ranta-le +
pa14'i1a voz del p7e-lo ,a:ara7iE# $8<a0e pre27ntarte por
todo ello# En pri0er l72ar. Mpor 378 :a-la, de la voz ro-ada
de 7n p7e-loO
/l pueblo Saharaui se ha convertido en un e1emplo vivo de
lucha y resistencia paciica. Todas las resoluciones del Tribunal
0nternacional de la Haya y del 8once1o de Seguridad de )aciones
unidas, determinan que el pueblo saharaui tiene el derecho de decidir
su uturo mediante un reeréndum de autodeterminación e
independencia. /l pueblo saharaui ha cumplido todas las resoluciones
de )aciones .nidas y sigue dispuesto a decidir su uturo mediante
ese reeréndum, sin embargo el estado marroquí con la complicidad
de la comunidad internacional se han encargado de sacar este
conlicto de la agenda política internacional. Se han encargado de que
los medios de comunicación convencionales hagan un silencio
medi*tico sobre esta in1usticia. Han robado la voz al pueblo saharaui
por el mero hecho de clamar 1usticia, y adem*s hacerlo de orma
pacíica.
Ha-la, ta0-i8n de tort7ra + deten1ione, ile2ale,#
Modr4a, ,er 09, pre1i,oO
/l estado marroquí, socio preerente de la .nión /uropea, ha
instaurado una política de agresiones, torturas y detenciones ilegales
a la población saharaui que vive en los territorios ocupados del
Sahara Jccidental. Las primeras im*genes de estas agresiones nos
llegaron a partir de mayo de DEEO con el inicio de la 0ntiada ;aciica
del pueblo Saharaui en los territorios ocupados. 8on la entrada de los
teléonos móviles salieron las primeras im*genes de la represión, de
las torturas, de la 8*rcel )egra del 7ai!n donde hacinaban a presos
políticos saharauis.
/stas agresiones a la población civil saharaui se producen a
diario en los territorios ocupados del Sahara Jccidental. /n los
!ltimos meses las agresiones de las uerzas de represión saharaui se
han centrado en los activistas saharauis y en los observadores
internacionales que acompa#an al pueblo saharaui en su camino.
M&78 re17r,o, nat7rale, ,on e;poliado,O M&7i8ne, ,on
lo, e;poliadore,O
2;or qué 5arruecos invadió al Sahara Jccidental, enrent*ndose
a /spa#a, a toda la comunidad internacional y al resto de países de la
.nión 7ricana3 ;orque el Sahara Jccidental es un país rico en
recursos naturales. Las minas del ,u 8raa son una de las minas de
osato a cielo abierto m*s grandes del planeta. /sta produce m*s de
D,K millones de toneladas de osato al a#o. /ste osato es llevado en
una cinta transportadora de FEE 6ilómetros de longitud desde la mina
hasta el puerto del 7ai!n, desde el que es vendidoCe&poliado a todo el
mundo. /sta mina puesta en uncionamiento por la dictadura
ranquista, y abandonada cuando /spa#a abandonó al Sahara
Jccidental y a su pueblo en FQXO, en la actualidad la /&plota el
estado 5arroquí. Los acuerdos de pesca entre la .nión /uropea y
5arruecos, son sobre los caladeros saharauis, uno de los bancos
pesqueros m*s ricos del mundo. $e las FFL licencias concedidas, FEE
corresponden a /spa#a. 0ncluso la arena de las playas saharauis es
vendida a /spa#a para recuperar playas de las 0slas 8anarias y otras
ciudades costeras espa#olas. La !ltima y m*s preocupante
e&plotación ilegal de los recursos naturales del Sahara Jccidental, es
el turismo.
Ha-la, de la pa,ividad de ter1ero, pa4,e,# M&78 pa4,e,
,on e,o,O
La comunidad internacional mantiene un doble discurso con el
conlicto saharaui. ;or un lado, )aciones .nidas en todas sus
resoluciones apoya el derecho de pueblo saharaui a su
autodeterminación e independencia. Sin embargo no hace nada para
que esto se cumpla. La !nica misión de )aciones .nidas sin
competencia en $erechos Humanos es la 50).TSJ ?5isión de
)aciones .nidas para el Teeréndum del Sahara Jccidental@.
La .nión /uropea hace socio preerente a 5arruecos, pero le
insta a que respete los derechos humanos en los Territorios Jcupados
del Sahara Jccidental, haciendo especial hincapié en la protección de
los activistas saharauis. .n día después de la primera 8umbre entre
la ./A5arruecos, activistas saharauis son agredidos en $a1la, el 7ai!n
y Smara. La .nión /uropea no hizo absolutamente nada al respecto.
/l posicionamiento del gobierno del estado espa#ol apoyando
las tesis de 5arruecos sobre el Sahara Jccidental son adem*s de
vergonzosas ilegales, por lo que llegado el momento tendr*n que
rendir cuentas de esta ilegalidad en los tribunales internacionales.
En 17anto a lo, intere,e, e1onó0i1o,. M378 intere,e,
e,t9n en <7e2oO
/l Sahara Jccidental es un país rico en recursos naturales, cada
cual tiene bien agarrada su parte del pastel y no quiere soltarla.
/l verdadero interés que est* aquí en 1uego es la 1usticia. /l
Sahara Jccidental podría marcar un precedente internacional de
cómo se resuelven los conlictos internacionales por la vía paciica.
Sin embargo cada cual a su orma, le pone trabas a este pueblo para
empu1arle a abandonar la vía paciica como orma de resolución del
conlicto.
$en7n1ia, ta0-i8n el ,ilen1io 0edi9ti1o# MEn 378 0edio,
e,t9, pen,andoO
Los medios de comunicación convencionales dan la espalda a
este conlicto, y cuando lo abordan nos intentan de convencer de que
se trata de un conlicto humanitario y no de un conlicto político. ;oco
a poco televisiones y periódicos de nuestro país le van dando la
espalda al pueblo saharaui. /l !ltimo e1emplo ue el periódico /l ;aís
con la diusión de un suplemento, el pasado X de 1unio, donde se
incluía al Sahara Jccidental dentro de 5arruecos. /sto va contra la
legalidad internacional, y de1o claro que este periódico no es un
medio de comunicación sino un negocio sin escr!pulos.
2&78 de,ea. 378 pide. 378 e;i2e Dla in37e-ranta-le +
pa14'i1a voz del p7e-lo ,a:ara7iO
4ue se cumpla la legalidad internacional.
El 1a0pa0ento. 1er1ano de la 1i7dad o17pada del Aai/n.
,e :a levantado 1on 09, de *(S) <ai0a, + 09, de *)#S))
,a:ara7i,# ME, el OLISARIO 37ien :a diri2ido o a-onado e,ta
prote,taO
/l pasado FN de octubre el presidente de la Tepublica [rabe
Saharaui $emocr*tica ?T7S$@, insto a intensiicar y consolidar la
intiada pacíica en los territorios ocupados del Sahara Jccidental.
;ero esta iniciativa empezó antes de eso.
/n los territorios ocupados e&isten m*s de DO organizaciones
saharauis clandestinas, que traba1an y est*n en contacto continuo
con losCas saharauis de los 8ampos de Teugiados y el Prente
;olisario.
MCont9i, ta0-i8n 1on el apo+o de per,ona,
repre,entativa, 1o0o A0inet7 HaidarO
/n los Territorios Jcupados del Sahara Jccidental, en los
8ampamentos de TeugiadosCas Saharauis y en el e&ilio, e&isten miles
de 7minetu Haidar que cada ma#ana se levantan para luchar de por
su causa. 7dem*s de estos hombres y mu1eres representativas, cada
día m*s organizaciones internacionales, y observadores
internacionales apoyan al pueblo saharaui. /n la actualidad, ni un solo
país ha reconocido la ocupación del Sahara Jccidental por 5arruecos,
sin embargo KL países reconocen a la T7S$.
Ha-l9i, de la ,i,te09ti1a viola1ión de dere1:o, :70ano,
1o0etida, por el e,tado 0arro374 1ontra el p7e-lo ,a:ara7i#
M7ede, darno, al2/n e<e0ploO
/sa seria una lista demasiado larga y triste. )osotros hemos
observado estas agresiones, en 1unio un 1oven saharaui que
regresaba de una visita a los 8ampamentos de Teugiados Saharauis
al llegar al aeropuerto de /l 7ai!n, levanto los dedos en se#al de
victoria y grito (iva el Sahara Libre ?en su lengua materna, el
Hassania@, la policía lo rodeo y por la presencia de observadores
internacionales que est*bamos allí pudo salir del aeropuerto. _l
mismo nos di1o, que cuando nos uéramos la policía iría por el. .nos
días después de nuestro regreso nos mando las otos, la policía lo
secuestro, lo torturo y lo de1o abandonado en mitad del desierto. /n
esa misma misión de observación las madres de tres 1óvenes presos
políticos saharauis llegaron con la cara descompuesta a un encuentro
que tuvimos con ellas, acababan de regresar de la 8*rcel, donde
habían ido a visitar a sus hi1os. Los tres habían sido torturados ese
mismo día por el director de la c*rcel. /stas historias se repiten cada
día, el silencio las mantiene en la penumbra, pero el olvido nunca
podr* con borrarlas, porque un día el Sahara Jccidental ser* un país
libre y todos estos crímenes, criminales y cómplices ser*n 1uzgados.
Ha-l9i, ta0-i8n de o17pa1ión ile2al por parte de
5arr7e1o, del Sa:ara O11idental# Mor 378 ile2alO
/l Tribunal 0nternacional de la Haya dictamino el FM de octubre
de FQXO, que no e&istían lazos entre 5arruecos y el Sahara
Jccidental, por lo que estableció que el pueblo saharaui tenía
derecho a decidir su uturo mediante la celebración de un reeréndum
de autodeterminación e independencia. Todas las resoluciones del
8once1o de Seguridad de )aciones .nidas, e 0normes de los
sucesivos secretarios generales de )aciones .nidas establecen que el
pueblo saharaui tiene derecho a decidir su uturo mediante la
celebración de este reeréndum.
ME,t9n ,iendo a2redido, por la poli14a 0arro374O MHan
1er1ado + rodeado el 1a0pa0ento en prote,ta para i0pedir el
pa,o de a27a. ali0ento, + 0edi1a0ento, para la, 0ile, de
per,ona, 37e all4 e,t9i, in,talada,O
Si. Hay un amplio dispositivo policial que rodea el campamento.
7viones y helicóptero sobrevuelan el campamento. La policía impide
la entrada de vehiculo al campamento. Las personas que intenta de
acceder a el, son detenidas, interrogadas, y sus vehículos, agua,
alimentos y medicamentos son requisados.
M&78 1re8i, 37e de-er4an :a1er la, a7toridade,
e,pa@ola,O ME,pa@a tiene al27na re,pon,a-ilidad e,pe1ial en
el Sa:araO
/l Sahara Jccidental es la !ltima colonia de [rica y una p*gina
negra de la historia de /spa#a. /l proceso de descolonización no se
ha llevado a cabo, por el simple hecho de que la potencia
administradora de este país es /spa#a, y esa ha sido una de las
peores suertes que corrió el pueblo saharaui. /spa#a debería seguir el
e1emplo de ;ortugal en el caso de Timor Jriental, asumir su
responsabilidad y e&igir en )aciones .nidas la celebración del
Teeréndum de 7utodeterminación e 0ndependencia del Sahara
Jccidental.
Las autoridades espa#olas deberían desempolvar, sus
principios, su sentido de la responsabilidad, su respeto por la
legalidad internacional, y su sentido de la 1usticia. 7unque claro, tal
vez esto sea presuponer que en alg!n momento lo han tenido.
NOTA E$ICION#
Un video ,o-re el 1a0pa0ento + ,7, di0en,ione, p7ede
ver,e enH :ttpH__,a:arat:a>ra#1o0_inde;#p:p_noti1ia,_SKB
1a0pa0entoBdeBelBaai7nB*SB*)
ENTREVISTA A 5ALI5N SOBRE 5I"UEL HERNCN$E%
DWZX IENSO &UE LOS 5E$IOS O=ICIALES NO HAN
TENI$O NIN"IN INTERNS EN CONOCER EL ORI"EN
=A5ILIAR OBRERO $E 5I"UEL. S?LO
INSTRU5ENTALI%AR OL!TICA5ENTE SU BELLA
OES!A. &UITCN$OLE EN TO$O LO OSIBLE EL
5ENSA6E OULAR CLASISTA &UE TRAS5ITE LA
=OTO &UE SAC? 5I A$RE WEN EL CASA $E CA5O
$E 5A$RI$. UN RI5ERO $E 5AYO
REUBLICANOXE#
=5alimé> comenzó su acción política organizativa en FQME, en
el 87.5, del que sigue siendo socio. Pue entonces cuando pasó a
militar en el ;8/. /n FQMM, después de constituir la 8omisión Jbrera
en la empresa donde traba1aba, aprovechando que era el Secretario
del Wurado de /mpresa, se integró en la dirección de las 88.JJ. cuyos
dirigentes m*s conocidos eran entonces 5arcelino 8amacho, Wuli*n
7riza y )icol*s Sartorius.
S
odr4a0o, e0pezar. ,i le pare1e. por ,7 vin17la1ión.
di2a0o, 'a0iliar. 1on 5i27el Hern9ndez# Creo 37e ,7 padre
na1ió en *K*). 1o0o el a7tor de V!"#$% &!' ()!*'$. + 37e
ta0-i8n era oriolano 1o0o 8l# MSe 1ono1ieronO
Si te parece nos tuteamos, aunque no nos conozcamos
personalmente, dadas nuestras coincidencias antisistema y la
conianza que ello se derivan.
$e a17erdo. e, 7n :onor para 04#
5i amilia paterna era de Jrihuela. 5i padre era unos meses
mayor que 5iguel, nació en abril de FQFE. La hermana de 5iguel,
/lvira se casó con el primo hermano de mi padre, el tío ;aco. Lo que
les permitió mantener esa relación natural amiliar que se reairmó
por sus coincidencias políticas en deensa de la Tep!blica antes y
durante la Ruerra 8ivil luchando en el bando republicano.
Pinalizada la guerra civil la mayoría de mi amilia paterna se
vino a vivir a 5adrid, incluida la tía /lvira tras la muerte de su
hermano, que durante unos a#os vivió en la calle 8artagena, muy
cerca de nosotros y los otros hermanos de mi padre que vivíamos
entre las calles 0riarte y 8artagena.
T/ 0i,0o 0e envia,te :a1e 7no, d4a, 7na 'oto2ra'4a de
1ele-ra1ión de 7n ri0ero de 5a+o. a1a,o de *KLS. en el Ca,a
del Ca0po de 5adrid# odr4a0o, reprod71irla a374 ,i te
pare1e# M&7i8ne, apare1en en la 'otoO
;or supuesto que se puede publicar la oto, que sacó mi padre
celebrando con la cl*sica tortilla un primero de 5ayo en la 8asa de
8ampo de 5adrid.

/n ella, empezando por la izquierda, en primer lugar aparece
descalzo 5iguel. $etr*s su hermana, la tía /lvira9 a continuación su
marido, el tío ;aco, primo hermano de mi padre. Luego el tío Tamón,
hermano mayor de mi padre, que seg!n me comentó mi padre ue
comisario político durante la guerra civil. Luego la que ue su novia y
que aunque no llegaron a casarse la consideramos la tía /ncarna, que
vivió algunos a#os en la casa de mi tía abuela 5anuela en la calle
0riarte ya en 5adrid, que est* a continuación de ella. Luego su hi1a
8armina, y a continuación su hermano ;aquito, que ue colaborador
de un periódico socialista en Jrihuela, y que desapareció, unos días
antes de la sublevación militar ascista. Su cuerpo nunca apareció, se
cree que los ascistas le asesinaron e hicieron desaparecer su cuerpo.
Pinalmente la ni#a, la prima /lvirita, hi1a de la tía /lvira y el tío ;aco
ya al lado de tu tío 5iguel.
5i27el Hern9ndez ,e 1a,ó 1on la :i<a de 7n 27ardia 1ivil#
MCó0o llevó la 'a0ilia de ,7 e,po,a. + ,7 0i,0a e,po,a. ,7
0ilitan1ia 1o07ni,taO
)i mi padre, ni mi tía /lvira nunca nos hablaron de su relación
con la amilia de la esposa de 5iguel, por lo que no podemos decir
nada. Lo que sí nos contaba la tía /lvira era que, en aquellas diíciles
condiciones, ue la !nica que se atrevió a visitarle a la c*rcel de
7licante y llevarle la peque#a ayuda que la era permitida.
$8<a0e pre27ntarte ,o-re lo, /lti0o, d4a, de
Hern9ndez# MCó0o '7e detenidoO
8onsidero necesario estos comentarios previos para situarte
sobre aquellos momentos amiliares, y se pueda comprender y
relacionar vie1os tiempos de la inancia y los de ahora que me
permiten contestar a las preguntas.
$e,de l7e2o. :azlo, por 'avor.
5i padre, mi tía /lvira y los dem*s miembros de mi amilia,
incluido yo, no éramos intelectuales como tampoco lo ue en un
principio 5iguel. /ran gente traba1adora con poca ormación cultural.
7 5iguel se le consideraba por su relación amiliar, no por el
conocimiento de su poesía. /sa oto sintetiza la relación amiliar que
les unía, m*s que la intelectual.
8ontestar a preguntas sobre el entorno cultural y político de mi
amilia resulta diícil. /l miedo e&istente tras el in de la guerra civil
también contribuía a que no se hiciesen comentarios críticos.
Sólo recuerdo los comentarios que en mi inancia y con mucha
clandestinidad me hacía mi padre, cont*ndome alguna batallita
personal durante la guerra civil. 8ómo, por e1emplo, llegó a incluso a
encararse con el 8ampesino, cuando estando de guardia le llamó al
orden por incumplir las ordenanzas militares. % cómo en nuestra
peque#a casa, por la noche a través de la radio 5arconi con onda
corta que teníamos oíamos la ;irenaica, radio ;raga y radio 5osc!, lo
que me inluyó personalmente ya en mi ni#ez a ser en alguna medida
antisistema.
$e mi amilia, gracias a aquellas vivencias que me trasmitió mi
padre, lo que viví personalmente al tener que de1ar la escuela
ranquista a los FD a#os para ponerme a traba1ar y poder ayudar a la
débil economía de una amilia obrera con cuatro hi1os de la que era el
hermano mayor, es la que me ha permitido valorar aquella peque#a
inormación amiliar, implicarme en la lucha política y adquirir los
limitados conocimientos ideológicos y políticos que tengo.
;ero esa e&plicación de mi vida personal, mi ormación
comunista, el traba1o clandestino en el partido y las comisiones
obreras, el traba1o en la 0)T/T en la comisión de propaganda, en mi
casa con la multicopista donde tiramos las octavillas llamando a las
movilizaciones, la edición de .)0$7$, que era órgano de la 0nter,
PJTW7, de la comisión del 5etal, mi e&pulsión del ;8/ en FQMQ cuando
intenté criticar el libro de 8arrillo b$espués de Pranco 24ué3, y otras
muchas m*s e&periencias como ueron mi via1e a 5osc! en FQMX o a
8uba en DEEM invitado a las 000 Wornadas sobre la obra de 8arlos 5ar&
y los desaíos del Siglo ::0, requieren de una entrevista personal
aparte que si lo consideras podemos hacer.
$e a17erdo. de a17erdo# To0o e,te 1o0pro0i,o para
7na o1a,ión no le<ana# Se e,t9 1on0e0orando e,te a@o el
1entenario de ,7 na1i0iento# O40o, vo1e, de 'a0iliare, de ,7
07<er. de 6o,e'ina 5anre,a. pero apena, nada de ,7, propio,
'a0iliare,# Mor 378O
;ienso que los medios oiciales no han tenido ning!n interés en
conocer el origen amiliar obrero de 5iguel, sólo instrumentalizar
políticamente su bella poesía, quit*ndole en todo lo posible el
mensa1e popular clasista que trasmite la oto que sacó mi padre. La
amilia obrera de 5iguel no tiene ninguna resonancia. ;or otro lado,
de alguna orma la amilia de la esposa de 5iguel, que se sepa, nada
crítica con el sistema, trata de protagonizar y rentabilizar el
centenario de su muerte.
$8<a0e pre27ntarte por 7n 'a0iliar de Hern9ndez.
ta0-i8n ,7+o. 6oa374n Arnal Ca,tillo. 37e '7e piloto 0ilitar 'iel
a la Se27nda Rep/-li1a. + 37e al 'inalizar la 27erra e0i2ró a
la URSS donde 07rió d7rante la II "7erra 57ndial# M7ede
e;pli1arno, e,ta :i,toria3
Woaquín 7rnal 8astillo no tuvo ninguna relación directa con
5iguel, a no ser la que se establezca a través de mi relación personal
con ambas amilias por ser sobrino segundo de /lvira, y por casarme
con (ictoria, hi1a de Woaquín y 8armen, quien, por cierto, al casarse en
un aeródromo militar que se creó durante la guerra civil en Sari#ena
que desapareció después, y al ser casados por el teniente coronel
Teyes, no igura su enlace matrimonial en el archivo militar por lo que
no tiene derecho a pensión de viuda militar.
Woaquín eectivamente murió durante la 00 Ruerra 5undial en la
.TTS. ;or lo que nos cuenta mi suegra que vive con nosotros desde
hace varios a#os, es un tema un tanto comple1o y con cierto misterio.
Woaquín conducía un camión militar en los .rales, cerca del rio
Tieri6, con neastas consecuencias al incumplir una orden militar que
prohibía recoger a gente civil. Tecogió a dos ancianos que caminaban
por la carretera con la desgracia de que en aquella carretera tan
accidentada volcó y murieron los dos ancianos, lo que le supuso ir a la
c*rcel.
Su mu1er, dado que Woaquín durante la guerra civil espa#ola en
su avión y en varias ocasiones había transportado a $olores, intentó a
través de la ;asionaria que intercediera para que uese perdonado y
liberado, cosa que $olores se negó a realizar. /n las evacuaciones
carcelarias de Woaquín durante la guerra se perdió la pista por lo que
se desconoce cómo y donde murió.
/n mi visita a la .TSS con motivo del OE aniversario de la
Tevolución rusa, ante la invitación que nos hicieron los sindicatos
soviéticos a las 88.JJ., tuve la oportunidad de visitar a $olores en su
casa de 5osc!. 7proveché para comentarla que estaba casado con
una hi1a de Woaquín 7rnal, me sorprendió su ta1ante cambio de tema
diciéndome que no conocía a Woaquín.
er04ta0e a:ora :a1erle al27na, pre27nta, ,o-re el
poeta + la poe,4a# MNo e, 1a,i 7n 0ila2ro 37e 7n pa,tor 1o0o
8l lle2a,e a ,er 7n 2ran poeta + e,o +a 07+ <ovenO
/sta pregunta daría lugar a entrar en un tema muy poco
desarrollado sobre la dialéctica materialista, cuando dogm*ticamente
se separa la materia espíritu de la materia ísica visible y tangible.
8ada uno, desde cierta disposición heredada genéticamente de
los conocimientos adquiridos y dependiendo del medio en que nos
desenvolvemos, podemos actuar de una u otra orma, podemos llegar
a e&presar poesías tan impactantes como las de 5iguel. 8ómo
recogiendo su sensibilidad espiritual que marcó su vida, pudo con los
necesarios términos culturales adquirirnos e&presar esos
sentimientos tan proundos con tanta ob1etividad y comprensión
sobre todo para las gentes que sentimos como él e incluso para los
que no procediendo de su clase y sensibilidad social, la reconocen y
de alguna orma la sienten.
/sto que digo de alguna orma lo e&perimento en mi propia
persona cuando desde mi escasa ormación académica y, sobre todo,
con mi dominio del lengua1e, trato de e&poner conceptos ilosóicos y
políticos comple1os con un vocabulario pobre y mal e&presado, lo que
a algunos intelectuales amar&istas] les induce, por esa osadía, en vez
de ayudarte, a verte con cierto desprecio, mir*ndote por encima del
hombro. /sos intelectuales se consideran seres superiores a los
obreros y desde su pedestal académico con su gran oratoria nos
trasmiten grandes cosas que no conducen a nada. J sí que conducen,
como sucedió con 8arrillo en su deensa de la transición controlada
por la burguesía ademocr*tica], con su tesis etapista, primero la
democracia, luego el socialismo.
MCó0o '7eron ,7, rela1ione, 1on otro, 2rande, poeta,
rep7-li1ano,O ien,o en Ner7da. en "ar14a Lor1a. en Cern7da.
en Al-erti#
$esconozco esa relación histórica desde la relación personal.
8reo que los que les une es su sensibilidad hacia el pueblo sometido y
e&plotado que cada uno a su manera trata de e&presar a través de su
poesía.
M&78 le pare1e 09, de,ta1a-le de la poe,4a de
Hern9ndezO
La emotiva sensibilidad de su material espíritu hecho realidad
material a través de su lengua1e.
MHa+ al2/n poe0a de Hern9ndez 37e ,ea ,7 pre'eridoO
Hay uno que me impresionó mucho, un poema que recuerdo
que dedicada a los cobardes.
Hombres veo que de hombres
sólo tienen, sólo gastan
el parecer y el cigarro,
el pantalón y la barba.
/n el corazón son liebres,
gallinas en las entra#as,
galgos de r*pido vientre,
que en épocas de paz ladran
y en épocas de ca#ones
desaparecen del mapa.
/stos hombres, estas liebres,
comisarios de la alarma,
cuando escuchan a cien leguas
el estruendo de las balas,
con singular heroísmo
a la carrera se lanzan,
se les alborota el ano,
el pelo se les espanta.
(alientemente se esconden,
gallardamente se escapan
del campo de los peligros
estas ugitivas cacas,
que me duelen hace tiempo
en los co1ones del alma.
?\@
También sería bueno reconocer sus crónicas de guerra, que
eran noticias con gran ondo poético.
S7 poe,4a. Me, 7na poe,4a 1o07ni,taO MHa+ 37e ,er
1o07ni,ta para leer a Hern9ndezO
8onsidero que su ondo solidario y crítico con el medio que nos
domina, puede considerarse comunista. )o creo que sea necesario
ser comunista para leer a 5iguel, lo que lógicamente no podemos
esperar es que los agrandes] intelectuales al servicio del orden
establecido recomienden leer su poesía.
$e lo, poe0a, 37e ,e :an e,1rito ,o-re Hern9ndez +
poe,4a. di0e al27no 37e te 1on07eva. el 37e 09, le
1on07eva#
Lo siento, no he leído pr*cticamente nada de los poemas que se
hayan podido escribir enalteciendo la igura de 5iguel. /spero poder
conocerlos, si alguien me los hiciera llegar, los que m*s concuerdan
con el comentario crítico que se desprende de este comentario
entrevista que hacemos me permitiría deinirme y opinar.
MCree 37e ,7 poe,4a ,i27e vi2enteO MNo :a ,ido to1ado
por el tie0po + el devenir :i,tóri1oO
Hoy m*s que nunca, ante tanta barbaridad e1ercida por los
animalados oligarcas imperialistas que dominan el mundo, la poesía
de 5iguel es de e&trema actualidad y necesitada de publicitar hasta
donde podamos llegar.
ME, 1ono1ido ,7'i1iente0ente entre lo, <óvene,
e,pa@ole,O
8reo que no es conocido lo mínimo imprescindible, no solo
entre la 1uventud, sino entre la gente adulta alienada y conundida
por el pensamiento dominante.
=inal0ente. M378 opinión le 0ere1en lo, a1to, o'i1iale,
37e ,e e,t9n preparando 1on o1a,ión del 1entenarioO
5e parecen una instrumentalización intelectualoide y política
que nada va a hacer para que su obra se popularice y se distribuya
entre el con1unto del pueblo, empezando por llevarla a los centros
donde se imparte el conocimiento, estudiarla en las escuelas de
primer, segundo grado y universitario.
MCó0o de-er4a0o, re1ordar a Hern9ndez en t7 opiniónO
MCó0o 0ere1e ,er re1ordadoO
8omo el poeta del pueblo traba1ador, del pastor poeta que
todos somos por nacer en las amilias e&plotadas y que desde esa
realidad social supo superar los condicionantes materiales y
espirituales que el medio le impuso, para inalmente ser reconocido
en el mundo progresista, incluso por los grandes intelectuales que
poco hacen por contribuir a acabar con el caótico mundo que
padecemos.
M&7iere, a@adir al2o 09,O
7gradecerte tu sensibilidad y tu traba1o que tanto contribuye al
conocimiento de aspectos tan necesarios como los que haces con tus
entrevistas, que nunca har* la prensa oicial al servicio del sistema.
/n este sentido es de resaltar la entrevista que realizaste al
psiquiatra y ensayista Ruillermo Tendueles aSólo una orma de vida
en lo com!n permiten escapar a las miserias del individualismo].
"ra1ia, por t7, pala-ra, + por t7 2enero,idad. 37erido
a0i2o#
ENTREVISTA A 5I"UEL 5AN%ANERA SALAVERT
SOBRE 5ANUEL SACRISTCN. A LOS (S AROS $E SU
=ALLECI5IENTO
DEL ROIO SACRISTCN ES UN =IL?SO=O EN
SENTI$O CLCSICO ANTI"UO. ARISTOTNLICO. &UE
ONE LA OL!TICA CO5O LA CIENCIA 5CS ALTA A LA
&UE UE$E $E$ICARSE UN SER HU5ANOE#
;roesor de ilosoía, activista político incansable, 5iguel
5anzanera Salavert es autor de la primera tesis doctoral sobre la obra
de 5anuel Sacrist*n, traba1o que rebelión ha ido publicando a lo largo
de DEFE.
S S S
Ha1e 1a,i do, d81ada, e,1ri-i,te la pri0era te,i,
do1toral ,o-re la o-ra de 5an7el Sa1ri,t9n# La pri0era +. ,i
no ando errado. la /ni1a :a,ta la 'e1:a# M$e dónde t7 inter8,
por la o-ra del a7tor de Dan'leto, + 5ateriale,EO
5i interés por la ilosoía mar&ista se despertó al mismo tiempo
que mi conciencia social. 8omo ha sido observado por Prancisco
Pern*ndez ,uey, durante los a#os XE Aa#os en los que transcurrió mi
primera 1uventudA, ba1o la dictadura de Pranco y la posterior
transición democr*tica, el mar&ismo era un pensamiento hegemónico
en la sociedad espa#ola, con una enorme inluencia entre las capas
populares de la sociedad9 al mismo tiempo era evidente el
desprestigio del pensamiento de derechas entre la mayoría de los
1óvenes de mi generación. /so se correspondía con el ascenso de las
luchas sociales en la década de los XE y con la uerza organizativa de
la clase obrera en aquella época.
;or tanto, era lógico que ueran muy tempranos mis primeros
contactos con el pensamiento de Sacrist*n, pues se trata del principal
intelectual mar&ista de nuestro país9 recién salido del colegio de curas
en el que estudié, un amigo me hizo leer el 'nti2)3-ring, que había
sido prologado por Sacrist*n, y ahí nació mi primer interés por él.
Tecuerdo una discusión con ese amigo, militante temprano en las
ilas comunistas, un tanto dogm*tico, porque me ascinó la
interpretación de Sacrist*n, quien incidía en los aspectos morales de
la lucha de clases, algo que no gusta demasiado entre los mar&istas
m*s ortodo&os4
;osteriormente, a lo largo de los a#os, tuve ocasión de leer
artículos suyos en El País y en alguna revista que caía en mis manos.
Pinalmente cuando terminé los estudios de licenciatura en la acultad
de Pilosoía de la ..)./.$., 7ndrés 5artínez Lorca me propuso realizar
una tesis doctoral sobre Sacrist*n, lo que acepté encantado.
Andr8, 5art4nez Lor1a te prop7,o el te0a de te,i, pero
1reo 37e '7e 6o,8 5ar4a Ripalda 37ien te diri2ió# ME, a,4O
MC79nto tie0po te dedi1a,te a e,ta inve,ti2a1iónO M&78 t4t7lo
le di,teO
/ectivamente, la propuesta vino de 7ndrés 5artínez Lorca,
quien impartía la asignatura optativa de Pilosoía espa#ola, dentro de
la cual traba1é por primera vez a 5anuel Sacrist*n. Sin embargo,
7ndrés preirió que la tesis uera dirigida por Wosé 5aría Tipalda,
proesor de la asignatura de Historia de la Pilosoía 0(,
correspondiente al siglo :0:. Tipalda se había especializado en Hegel
durante su permanencia en 7lemania y era un proesional reconocido
en el *mbito académico. 7dem*s e1ercía como vicerrector de
investigación de la ..)./.$. lo que acilitó las cosas, pues se me
concedió la beca de postgrado, y eso me permitió dedicarme de lleno
a mi investigación. _sta duró un total de cinco a#os, si tenemos en
cuenta los cursos de doctorado previos, e incluyó adem*s del estudio
de su obra y de rastrear las inluencias de los distintos autores sobre
su pensamiento, una investigación en los archivos del ;8/ ?;artido
8omunista de /spa#a@, un via1e a ,udapest para conocer los
documentos del Lu5#csA'rc-iv, donde se encontraba la
correspondencia entre el ilósoo h!ngaro y 5anuel Sacrist*n,
realizada con motivo de la traducción de su obra al castellano, un
via1e a 5"nster para entrevistarme con Hans SchBeins, secretario de
<;$ ?6ommunistisc-e Partei )eutsc-lands@, quien dirigió durante los
a#os OE un seminario de ormación comunista en el que participó
Sacrist*n, y un via1e por 0talia que me llevó a conocer a los militantes
comunistas italianos que mantuvieron una relación con él, Tossa
Tossi, hispanista napolitana amiga de Riulia 7dinoli, la compa#era de
Sacrist*n y madre de su hi1a (era, y a /ttore 8asari, compa#ero de
Sacrist*n en los estudios de lógica en 5"nster.
/l título de la tesis ue aTeoría y ;r*ctica], puesto que pensaba,
y pienso, que esa es la esencia del mar&ismo en cuanto ilosoía de la
pr*ctica, aplicación del conocimiento en el quehacer histórico9 y
adem*s ese título contiene las dos ramas del interés ilosóico de
Sacrist*n, la ciencia y la moral, la verdad y la 1usticia. Sin embargo,
pronto me quedó claro que era un título demasiado corriente, incluso
vulgar. 7 pesar de eso, no me molestaba en absoluto, teniendo en
cuenta adem*s que la ilosoía de la pr*ctica est* dirigida
precisamente a la gente corriente, a los humanos normales. ;ero eso
me obligó a darle un subtítulo que rezó así' aTeoría y ;r*ctica. La
trayectoria intelectual de 5anuel Sacrist*n]. 8on lo que se indicaba
que se trataba de una biograía que trascendía las características
personales, para tomar al persona1e como el índice e&presivo de una
orma de pensar en una época histórica. 8omo el propio Sacrist*n
de1ó declarado' ano me interesa ni me parece signiicativo nada
centrado en mi persona. 5e interesa estrictamente el valor histórico
ob1etivo que pueda tener lo que yo haya vivido o lo que yo pueda
pensar, o su alta de valor]. /l subtítulo recoge adem*s el tercer tema
de interés en la ilosoía sacristaniana' la libertad, entendida como
conciencia de la necesidad histórica y b!squeda creativa de solución
a los problemas planteados por esa necesidad.
Ha, 1itado a Han, S1:>ein,. el ,e1retario del J$. 37e
+a de-e ,er 07+ 0a+or# M&78 p7ede, de1irno, de e,e
,e0inario de 'or0a1ión 1o07ni,ta al 37e a,i,tió Sa1ri,t9nO
M=7e enton1e, 17ando Sa1ri,t9n 1ono1ió a UlriAe 5ein:o'O
Si todavía viviese, que no lo sé, SchBeins debería ser casi
centenario. Hace casi veinte a#os que pasé por 5"nster, una preciosa
ciudad universitaria, como motivo de mi investigación y no he vuelto
a tener noticias de este hombre que ya entonces era 1ubilado.
;articipó en la Segunda Ruerra 5undial y estuvo en el rente ruso,
cayó prisionero y estuvo en los campos de reeducación. 7llí se hizo
comunista. Había sido miembro de las SS ?c-ut7staffel@, un cuerpo
de élite del e1ército alem*n, ligado al partido nacionalAsocialista.
Su compa#era era cristiana evangélica, de la iglesia luterana, y
me decía que Hans era una persona buena, que ayudaba a todo el
que se lo pedía9 seg!n ella, estaba en gracia de $ios. /so nos llevó a
hablar de la trascendencia y llegamos a la conclusión de que ésta
consistía en el recuerdo que de1amos dentro de los seres queridos, en
la proyección de nuestra personalidad hacia los dem*s.
.n día SchBeins me llevó a su casa de campo y me mostró las
obras completas de Stalin en vientitantos vol!menes, de las que
estaba orgulloso. Sobre el seminario de cuadros, me habló poco, pero
me proporcionó los materiales que se utilizaron para el debate
político del momento. /l programa del <;$ en los a#os OE se basaba
en la reuniicación de 7lemania, ba1o la propuesta de Stalin de crear
un *rea desmilitarizada en el centro de /uropa, como orma de evitar
nuevas guerras intereuropeas. La propuesta ue rechazada por la
J.T.7.)., que sólo aceptaría la reuniicación LE a#os m*s tarde, ba1o
la seguridad de que 7lemania no evolucionaría hacia el socialismo,
por la derrota política de la ..T.S.S.
También en La%e, Sacrist*n hace una crítica del belicismo de las
potencias aliadas en contra de 7lemania, los bombardeos de sus
ciudades y el uso de la bomba atómica. 7sí que podemos decir que
Sacrist*n era sensible a la política comunista a avor de la paz. /sos
son los a#os de la correspondencia entre /instein y Tussell para
promover un movimiento mundial contra el armamento atómico, con
el nacimiento de un movimiento paciista que sintonizaba con las
propuestas comunistas. ;ero es un paciismo que, desde luego, no
e&cluye la violencia deensiva, ni la guerra de liberación del territorio
nacional contra la invasión e&tran1era. Los soviéticos habían ganado
la Segunda Ruerra 5undial en un asombroso despliegue de capacidad
militar, impensable antes de FQLN, cuando se dio la batalla de
Stalingrado. También con un enorme sacriicio de vidas humanas' en
las estepas rusas quedaron DE millones de muertos. /sa victoria era
un ingrediente importante del prestigio del mar&ismo en la posguerra.
En 17anto a 5ein:o''#
.lri6e 5einho era dirigente estudiantil en la universidad de
5"nster, miembro de las 1uventudes socialistas. Las noticias que
tenemos de aquella época provienen de (icente Tomano, quien
coincidió con Sacrist*n en 5"nster durante aquellos a#os. _ste
escribió una breve nota recordando esos hechos que se publicó en
Papeles de la F484M4, airmando que llegaron a conocerse.
Ha-la-a, ta0-i8n del ló2i1o pi,ano Ettore Ca,ari# M&78
rela1ión 0ant7vieronO MCree, 37e 09, all9 de ,7 e,ti0a1ión +
27,to por la ló2i1a p7do in'l7ir a Sa1ri,t9n en ,7 1on1ep1ión
del 0ar;i,0o o en ,7 inter8, por "ra0,1i + por el 0ar;i,0o
italiano en 2eneralO
Tuve el gusto de conocer a /ttore 8asari en Plorencia, pero
desgraciadamente en una época de desmoralización de la sociedad
italiana, cuando la Tep!blica había entrado en crisis para dar paso a
la actual situación de corrupción política. 8asari me conesó su
desconcierto ante la debacle del ;80, y recordó con a#oranza la época
de ,erlinguer, cuyo plan de austeridad resultó ser la respuesta m*s
acertada ante la crisis del a#o XN, debida a la subida de los precios
del petróleo9 pero esa propuesta no ue aceptada por la sociedad
italiana. La política de ,erlinguer recogía así las rele&iones del
0norme del 8lub del Toma ante la previsible escasez de materia
primas a medio plazo. Sacrist*n también comentó en un peque#o
artículo la importancia de las tesis de ,erlinguer en los a#os XE y el
debate que suscitaron en la izquierda italiana9 desde el punto de vista
actual, podríamos decir que el rechazo de la política de austeridad ue
el inicio del declinar de la izquierda europea hasta nuestros días.
;ero en los a#os OL a OM, 8asari trasmitió a Sacrist*n la línea
política del ;80, que estaba dirigido entonces por ;almiro Togliatti, y
constituía una enorme uerza en la política italiana. /l ;80 había
impuesto el reeréndum sobre la orma del /stado, consiguiendo
eliminar la monarquía y proclamar la Tep!blica. Son de notar sus
importantes é&itos en la democratización de la sociedad italiana de la
posguerra9 y adem*s impulsó una política cultural de gran aliento y
notables rutos, que tomó una reerencia undamental en el
pensamiento de 7ntonio Rramsci. ;oco después de su estancia en
5"nster, Sacrist*n se casó con Riulia 7dinoli, hispanista italiana que
era miembro del ;80 y que recaló en ,arcelona para hacer sus
estudios. La política italiana constituyó de ese modo un reerente
permanente para él.
M&78 de,ta1ar4a, de la 1orre,ponden1ia entre "+[r2+
L7A91, + 5an7el Sa1ri,t9nO Mor 378 1ree, 37e Sa1ri,t9n
tra-a<ó tanto la o-ra del 'iló,o'o :/n2aroO
8reo que hay una comunidad de ideas y de intención política
entre los dos. /s cierto que Sacrist*n critica con dureza el
ideologismo de Lu6*cs, su alta de precisión analítica, el nauragio de
su estética, etc., pero entre ellos hay congenialidad de sentido
com!n, de moderación ilosóica y honestidad intelectual y moral.
;ienso que hay una línea política comunista moderada a la que
ambos pertenecen, 1unto con otros muchos mar&istas, como,
,en1amin, ,recht y la escuela de Pran6urt, Togliatti y Rramsci en
0talia, y el propio Lenin con ,u1arin, por citar algunos. /sa línea no
e&cluye la revolución, ni la consecuencia con las ideas, pero est*
asistida por una buena dosis de sano sentido com!n, huyendo de los
e&tremismos sin perder radicalidad.
;ondré un e1emplo. /n el a#o FQOM, cuando Sacrist*n comienza
su militancia comunista, se producen los sucesos de Hungría y la
invasión del país por las tropas del ;acto de (arsovia. Lu6*cs era
ministro de cultura en aquel momento y es sacado del país por las
tropas invasoras y deportado a orillas del mar )egro en Tumanía.
Se#alo la anécdota para mostrar que Lu6*cs no era un mu#eco que
se entregase al vencedor del momento, sino un persona1e bastante
coherente, capaz de enrentarse al e1ército ocupante y pagar por ello.
La moderación de Lu6*cs, su talante dialogante, su b!squeda de una
solución racional en la crisis h!ngara, est* recogidos en un volumen
de intervenciones políticas que comento ampliamente en mi tesis.
/so no e&cluía, evidentemente, una gran irmeza de car*cter y una
voluntad de lucha a toda prueba.
;or lo dem*s, Lu6*cs es un brillante escritor, un e&celente
crítico de la cultura, un polemista incisivo y un comunista de la
generación de Lenin, la tercera generación de mar&istas. Había
mucho que aprender de él para un mar&ista de la cuarta generación
como era Sacrist*n. 7dem*s, Lu6*cs undó la escuela de ,udapest,
de donde surgir* 7gncs Heller, a quien también prestó atención
Sacrist*n por petición e&presa de Lu6*cs. % de donde salió también
0mre La6atos, quien a pesar de desarrollar su obra en 0nglaterra
maniiesta una ormación intelectual modelada por la dialéctica
mar&ista.
La correspondencia entre ellos, escrita en alem*n, apenas es
importante. )o podía serlo, si tenía que superar la censura ranquista.
8ualquier riesgo innecesario en aquella época podía costarle serios
disgustos a Sacrist*n y a sus compa#eros de partido.
Se@ala-a, ante, 37e Sa1ri,t9n '7e el prin1ipal
intele1t7al 0ar;i,ta de n7e,tro pa4,# M=7e a,4 real0enteO MNo
e;a2era0o,O ero ,i e,e '7e el 1a,o. M1ó0o e, 37e
a1t7al0ente ,7 o-ra ,ólo e, relativa0ente 1ono1ida +
re1ono1idaO
Hay, sin duda, un interesante grupo de intelectuales que han
traba1ado ba1o la inspiración mar&ista en nuestro país. ;odemos
destacar entre los ilósoos a Wuan $avid Rarcía ,acca ?emigrado en
(enezuela@, 8arlos ;arís, Rustavo ,ueno, 7dolo S*nchez (*zquez,
5anuel ,allesteros, por citar algunos9 adem*s de una innumerable
pléyade de escritores inluidos por la perspectiva del socialismo Z
como los poetas de la Reneración del DX o los autores de la novela
social en la posguerraA, incontables proesores de .niversidad de los
a#os ME y XE, dirigentes obrerds e intelectuales del movimiento
comunista, los y las cuadros de los movimientos sociales
provenientes del entorno comunista, etc. /ntonces, 2por qué decir
que Sacrist*n ue el principal intelectual mar&ista3 2$e dónde nace
esa pretensión3
,ien, en primer lugar, es como una intuición que algunos
sentimos al leer sus te&tos, un alumbramiento de las ideas, una
iluminación. 8reo que esta nace de su buen uso del castellano Zlo que
lo sit!a en la tradición de la que bebemos espont*neamenteA y de la
diusión de sus ideas entre nuestra gente Ala gente con conciencia
críticaA, que hace que nos resultan conocidas antes de leerlas,
amiliares cuando las leemos, aunque nos resulten nuevas en su
ormulación sacristaniana. /s el suyo un pensamiento sencillo de
comprender que impregna nuestra orma de entender las cosas.
Sacrist*n, creo yo, alcanza ese sustrato del pensamiento en el que
Jrtega decía que se encuentran nuestras creencias, ignoradas y
omnipresentes, ignoradas puesto que omnipresentes. % al alcanzarlas
nos las hace conscientes, ideas evidentes, y no ya esas creencias
inadvertidas que precondicionan nuestra percepción de la realidad.
8omo decía Jrtega, ailosoía es traer a la luz lo que se encuentra
oculto en el alma]. 7sí es como lo siento9 y creo que lo sentiría así,
incluso aunque yo ormulase esas ideas de otra orma.
2;or qué no se ha convertido en un ilósoo amoso3 ;orque no
buscó la ama, no la necesitó para vivir con plenitud su e&istencia
humana. Su obra no ue muy e&tensa, no tuvo tiempo para hacer algo
así como un libro de ilosoía sistem*tica. Su ilosoar era
pensamiento de la pr*ctica inmediata, instrumento de la acción
colectiva. ;or eso 7ntoni $omcnech ha dicho que la igura que m*s le
convenía como reerencia era la de Sócrates, quien no de1ó nada
escrito, y sin embargo, la impresión que de1ó en sus contempor*neos
ue prounda y perduró para la historia. /s cierto que la aureola que
nimbó su presencia durante los !ltimos a#os de su vida parece ya
e&tinguida. ;ero seguimos conmemor*ndole.
;ero yo no diría que no tuvo é&ito intelectual. Las predicciones
que ormuló acerca del devenir de nuestra civilización han resultado
ser muy certeras. 7l se#alar la crisis de civilización, no se equivocó en
su pronóstico de la sociedad de nuestro tiempo, aunque en alg!n
momento pudiera parecerlo, y eso es lo m*s importante. /n todo
caso, la importancia que pueda llegar a tener su trayectoria
intelectual ser* la historia quien la ponga.
Son 071:a, la, 'a1eta, de Sa1ri,t9n# or e0pezar por
7na de ella,. e,tar4a la de dire1tor o 1ola-orador de revi,ta,
1o0o L+,!- N)!%#.+% I&!+%- M+#!.+'!% o /!"#.+% #+"#$# M&78
papel <72ó Sa1ri,t9n en L+,! por e<e0ploO
/n mi opinión, Sacrist*n ue el inspirador del proyecto de La%e.
/n parte porque, aunque hubiera roto ya con la Palange en FQOE, sus
relaciones con el régimen eran m*s estrechas que las de otros
colaboradores, pues Sacrist*n había sido alangista y su padre
traba1aba en el S./... ?el sindicato universitario vertical@. La%e
aparece al calor del reormismo de Tuiz Wiménez, ministro de
/ducación )acional, gracias al aperturismo que el régimen de Pranco
tiene que aparentar para acilitarse un cierto reconocimiento
internacional, especialmente por parte de los //.... y la Santa Sede.
/sa circunstancia ue aprovechada maravillosamente por los
intelectuales del momento para abrir algunos resquicios de libertad
para el pensamiento, a través de numerosas revistas muchas de las
cuales tuvieron una vida eímera.
/s probable que Sacrist*n se identiicara con el proyecto
reormista de Tuiz Wiménez y que concibiera La%e como un apoyo al
mismo. /l inal de la revista coincide con la deenestración de este
político y el inal del aperturismo en el a#o FQOM, lo que conducir* al
plan de estabilización y la preparación de los planes de desarrollo
opusdeístas de los a#os ME.
/n los artículos de La%e se puede advertir el proceso de ruptura
de aquellos intelectuales con el conservadurismo oicial de la cultura
espa#ola, a través de la recepción de las corrientes europeas y los
acontecimientos de la época. /n Sacrist*n se advierte cierta sintonía
con el personalismo de Simone Ieil y con la evolución del
e&istencialismo, si bien todavía no había roto el cordón umbilical con
pensadores como Jrtega y Heidegger, lo que llegar* después de su
via1e a 5"nster para estudiar lógica con los discípulos de Heinrich
Scholz.
Entre ,7, aporta1ione, a L+,! e,t9n ta0-i8n ,7, 1r4ti1a,
teatrale,. ,7, 1o0entario, 07,i1ale, + ,7 apro;i0a1ión al
A'0+"1)2 de S9n1:ez =erlo,io# o1o de,p78, p7-li1ar4a DEl
pa,illoE. 7na o-ra teatral de 7n ,olo a1to# M&78 de,ta1ar4a, de
e,ta ari,ta de ,7 o-raO
/l Sacrist*n 1oven, embarcado en el proyecto de La%e, tiene un
planteamiento 6antiano del ser humano, y se propone la tarea de
hacer una crítica cultural, centr*ndose en el comentario de la
producción artística que se desarrolla en ,arcelona, la ciudad m*s
cosmopolita de aquellos a#os. Su noción de cultura no tiene todavía
el matiz popular y obrero, que tendr* en los a#os posteriores. $esde
luego, no en el sentido del arte como producto de las clases
populares9 sino que en todo caso ve la cultura como educación de la
sociedad, dirigida también a esas clases ba1as en cuanto que tienen
derecho a acceder a la cultura en igualdad de condiciones a las clases
m*s acomodadas e ilustradas. /l arte es la educación de la
sensibilidad humana, puesto que el ser humano tiene una segunda
naturaleza, al decir de 7ristóteles, que es la cultura.
Sin embargo, Sacrist*n en esos a#os tiene que combatir una
idea elitista del arte y la cultura, y ese combate no es meramente
e&terno, no sólo tiene un rente de lucha en las estructuras
conservadoras y clasistas de la sociedad, sino también un rente
interno, en sus propios pre1uicios e ilusiones derivados de las
vivencias en la sociedad de clases. /s una lucha contra el etichismo
de la mercancía que oculta el traba1o humano ba1o la capa m*gica del
capital y el dinero. 8reo que el 'lfan-uí de S*nchez Perlosio est*
dirigido a mostrar el valor del arte popular, artesano y sencillo, sin las
pretensiones de monumentalidad del gran arte, y así ue interpretado
por Sacrist*n Zquien, no obstante, era aicionado a la ópera y la gran
literatura.
El pasillo, la obra teatral que escribe Sacrist*n en esos a#os,
tiene unas características también muy interesantes. Su estructura
narrativa recuerda a Esperando a +odot de Samuel ,ec6et, lo que le
sit!a dentro de un pensamiento ormalmente e&istencialista9 sin
embargo, el contenido es la lucha de la clase obrera contra el
ascismo imperante en la sociedad espa#ola' el persona1e central, al
que esperan sus padres en una taberna de ,arcelona, es asesinado
por la policía, y nos recuerda a la guerrilla anarquista que dirigía
4uico Sabaté en aquellos a#os. )o es e&tra#o que la obra no llegara a
representarse. ;odemos ver en el esquema artístico de su obra
teatral el modelo de pensamiento sacristaniano' una estructura
ormal e&istencialista con un contenido de lucha obrera y popular.
/n deinitiva, la evolución de Sacrist*n en su época de La%e nos
presenta la asimilación de los valores de la clase traba1adora en lucha
por su emancipación. /sa evolución puede tematizarse también como
la transormación de su actitud política, desde un elitismo culturalista
hacia su papel de vanguardia en la lucha política por el socialismo.
Sa1ri,t9n. ante, :a-l9-a0o, de ello. e,t7vo do, a@o,
e,t7diando ló2i1a + epi,te0olo24a en el In,tit7to de 5^n,ter#
M&78 i0portan1ia 1ree, 37e t7vo e,a 'or0a1ión en ,7
de,arrollo 'ilo,ó'i1oO
8uando Sacrist*n decide estudiar lógica ormal est* apostando
por la parte m*s din*mica de la ilosoía de la posguerra y esa opción
nos indica que busca romper amarras con la ilosoía universitaria
espa#ola, ligada a Heidegger y a Jrtega. $esde los Principia
Mat-ematica de Tussell y Ihitehead, la lógica del siglo :: se
independiza de la ilosoía para transormarse en una ciencia ormal
con un ob1eto propio de traba1o intelectual. Los resultados de esa
transormación han sido prodigiosos con el desarrollo de la tecnología
computacional, de la que la lógica matem*tica es responsable.
7dem*s en los a#os NE la lógica se había convertido en la clave
e&plicativa de la estructura de las teorías cientíicas con el 8írculo de
(iena. ;or lo tanto, el estudio de la lógica indica la voluntad de
conocer y traba1ar sobre la ciencia y la ilosoía de la ciencia.
Sin embargo, lo que Sacrist*n se encontró en 5"nster ue algo
m*s que la lógica ormal. ;or un lado, la ilosoía leibniziana de
Heinrich Scholz, un teólogo evangélico que se dedicaba al estudio de
la lógica y que undó el 0nstitut "r mathematische Logi6 und
Rrundlagenorschung9 Scholz unía el método ormal con el an*lisis de
la ontología, de modo que se mantuvo en la perieria del
neopositivismo, ya que éste rechazaba e&plícitamente las cuestiones
metaísicas para quedarse en lo meramente ormal. La huella de
Scholz es perceptible en el ilosoar sacristaniano, que siempre estar*
atento a las cuestiones ontológicas, como es notable por su aición a
Iillard van Jrman 4uine en a#os posteriores y la aceptación de su
planteamiento ontológico en los estudios lógicos.
;or otra parte, su contacto con el ;artido 8omunista en aquellos
a#os, el <;$ ?<ommunistische ;artei $eutschlands@ y el ;80 ?;artito
8omunista 0taliano@ a través de su amigo /ttore 8asari. 7l inal de su
estancia en 5"nster, Sacrist*n ingresa en el ;S.8 ?;artit Socialista
.niicat de 8atalunya@. También esos a#os conoce a la dirigente
estudiantil alemana .lri6e 5einho, quien a#os m*s tarde dirigir* la
T7P ?Tote 7rmee Pra6tion@ en su lucha armada contra el capitalismo.
/l acercamiento de Sacrist*n al ;artido 8omunista se produce
ya durante los a#os de La%e, principios de los OE, y es, por tanto,
previo a su via1e de estudios a 5"nster. ;ero ese via1e le permite
entrar en contacto directo con los comunistas y es el prólogo de su
militancia comunista. /n mi tesis reco1o la polémica entre Sartre y
Lu6*cs de los a#os OE como marco de la aconversión] sacristaniana al
mar&ismo.
odr4a, pre1i,ar 7n po1o 09, e,te p7nto# M$e 378 trató
e,a pol80i1a entre Sartre + L7A91,O M&78 37iere, ap7ntar 1on
e,o de `0ar1o de la 1onver,ióna de Sa1ri,t9n al 0ar;i,0oO
/n los a#os OE se produce una polémica intelectual entre Sartre
y Lu6*cs, en una serie de escritos de ambos autores que aparecen en
dierentes publicaciones. Sartre reconoce en el mar&ismo ael
horizonte irrebasable de nuestro tiempo], como consecuencia de la
victoria comunistas sobre el ascismo en la Segunda Ruerra 5undial9
pero al mismo tiempo critica el dogmatismo y la esclerotización del
mar&ismo soviético, de orma que reclama desde el e&istencialismo
un pensamiento centrado en la persona y que subraye la importancia
de la conciencia crítica individual. Lu6*cs por su parte se empe#a en
una batalla intelectual por combatir el irracionalismo en la ilosoía
europea, e intenta atraer a los intelectuales democr*ticos hacia el
comunismo. 8ritica en Sartre el particularismo peque#oAburgués, que
desemboca en la arbitrariedad por alta de criterios para la decisión
racional9 se trata de una noción abstracta de libertad, undada en la
noción tradicional cristiana de alibre arbitrio] o alibre albedrío], rente a
la que postula la libertad concreta, que se produce en la realidad
social como emancipación humana, como superación de las
alienaciones sociales en la lucha por la democracia real, participativa.
Sin embargo, reconoce que la crítica al mar&ismo soviético de Sartre
est* bien encaminada y acierta en su diagnóstico de que el mar&ismo
ha de1ado de ser una teoría viva incardinada en los procesos de
emancipación humana. /s el adogmatismo de la era Stalin] que ha
hecho involucionar la teoría mar&ista hacia atr*s.
)o me cabe duda de que Sacrist*n conocía esa polémica, al
menos en sus rasgos generales, pues incluso hay una cita en la que
Sacrist*n menciona el te&to donde Sartre e&plica su posición rente al
mar&ismo, 5ar&isme et e&istencialisme ?que luego ue publicado
como ;rólogo de la Crítica de la ra7ón dial(ctica en FQME@. /sa cita se
encuentra en la entrada Pilosoía para el diccionario /spasaA8alpe,
que Sacrist*n escribió en FQOK. 8uando airmo que esa polémica es el
amarco de la conversión] al mar&ismo de Sacrist*n, me reiero que las
razones e&puestas en ella e&plican el debate undamental de la
época, dentro de la posguerra mundial y la construcción del /stado
del ,ienestar en los países europeos, debate que debía orientar la
acción política y las opciones de desarrollo social. .n debate entre el
sector comunista m*s avanzado y radical Zno el m*s e&tremista,
evidentementeA, y el sector democr*tico de la sociedad burguesa,
dispuestos ambos a impulsar el proceso histórico en sentido racional
y democr*tico. .na alianza de clases entre la burguesía republicana y
la clase obrera socialista. Sacrist*n provenía de aquélla, pero se
incardinó en la segunda, por una cuestión de coherencia personal en
el conte&to de la dictadura ascista espa#ola. /n todo caso, ambos
puntos de vista Asocialista y republicanoA, esos dos estratos sociales
Apeque#aAburguesía y proletariadoA, debían ormar una alianza
política para el progreso racional de la humanidad9 y aunque se
impuso la guerra ría en las relaciones internacionales, no altaron los
intentos para conseguirlo. Sin embargo, lo que se ormó entonces,
como suced*neo de esa alianza democr*tica, es lo que Sacrist*n
denominó, siguiendo al mar&ista inglés ,ernal, la aalianza impía] entre
la religión dogm*tica y la ciencia positivista9 este suced*neo de la
real construcción de una sociedad democr*tica avanzada, consiguió
en los a#os KE sustituir la hegemonía de la clase traba1adora por el
neoliberalismo, con las consecuencias de sobra conocidas.
o1o, a@o, de,p78, de ,7 v7elta de Ale0ania. Sa1ri,t9n
pre,entó ,7 te,i, ,o-re Heide22er# Mor 378 Heide22erO M&78
de,ta1ar4a, de ,7 e,t7dio ,o-re la, idea, 2no,eoló2i1a, del
re1tor de =ri-7r2oO
Heidegger era el autor de moda en la /spa#a de la posguerra.
;or tanto, no tiene nada de raro que el 1oven Sacrist*n lo estudiara a
ondo. $entro de los estudios sobre Heidegger hay que destacar,
como inluencias para Sacrist*n, la perspectiva innovadora que
orecía Rarcía ,acca, relacionando la ciencia moderna y la ontología
del $asein, y también la propuesta de undamentar la ciencia positiva
en la ontología e&istencialista realizada por Wean Iahl. La tesis
doctoral de Sacrist*n iba en esa dirección. ;ero cuando se puso a
hacerla, su pensamiento había dado un giro radical y ya no le
interesaba el apensamiento esencial] de Heidegger, sino el sentido
com!n mar&ista. /s ahí donde podemos ver la inluencia de los a#os
de 5"nster y su adhesión al ;artido 8omunista y la ilosoía mar&ista.
La conclusión de la tesis es que el pensamiento cientíico nada tiene
que aprender de la investigación heideggeriana. 8omo he se#alado,
Sacrist*n tomó la irme decisión de apostar por la ciencia y la razón,
al mismo tiempo que se unía al ;artido 8omunista. Hay que decir, no
obstante, que las categorías e&istenciales colorean la concepción
mar&ista de Sacrist*n, cuando propone, por e1emplo, una noción
temporal del concepto de dialéctica como síntesis de e&periencia
pasada e intención utura. ;or eso cuando a#os m*s tarde, intuye la
derrota del proyecto comunista y se hunde en el pesimismo que sigue
al adoble aldabonazo] del MK, Sacrist*n volver* a retomar el tema
ontológico para criticar el devenir de la ciencia contempor*nea hacia
la destrucción del ser9 ésa ser* la intuición que le conduce por la vía
del ecologismo. % ahí resuenan los ecos de su pensamiento 1uvenil
vuelto hacia Heidegger, no porque éste tenga nada que decir acerca
de la ciencia en positivo, como descubrimiento de la verdad9 sino
porque el diagnóstico de que la técnica derivada de la ciencia viene
acompa#ada de un reba1amiento moral evidente de la humanidad,
resulta adecuado para describir la irracionalidad a la que tiende el
desarrollo industrial, Zpor lo dem*s, ése es a grandes rasgos el
diagnóstico de Tousseau' la riqueza envilece al ser humanoA9 la
pr*ctica de la ciencia en la civilización capitalista es
aontológicamente] inaceptable. /so no supone aceptar la moral
heideggeriana de tipo individualista, o la nietzscheana del
superhombre9 pero se puede coincidir con esos autores en el
descubrimiento de la alienación prounda de la sociedad capitalista,
resultado de la ilustración liberal y la racionalidad instrumental.
MSentido 1o0/n 0ar;i,taO 7ede, pre1i,ar e,ta
e;pre,ión4
Sí, la e&presión ha quedado ambigua tal como la he soltado. Lo
que quiero decir es que la categoría asentido com!n] ha sido
adoptada por el mar&ismo desde la rele&ión de Rramsci sobre la
ilosoía de la pr*ctica. Si se ponen las comillas se entiende me1or.
8uando Rramsci en los 8uadernos de la c*rcel deine el mar&ismo
como ailosoía de la pr*ctica], reconoce que la ilosoía es sólo un
estadio o nivel del mismo pensamiento que ocupa a la gentes
sencillas, a los traba1adores y al pueblo9 ese nivel es el de la rele&ión
consciente que depura las contradicciones del lengua1e y la vida
cotidiana. /so ser* lo que Sacrist*n llamar* el aplano ontológico] de la
realidad, aquel en el que nos movemos dentro de nuestra vida
cotidiana, el que compartimos con los dem*s seres humanos que nos
rodean, en contraposición al aplano epistemológico] de la ciencia y el
conocimiento comprobado por los métodos de contrastación
cientíica. /s decir, por e1emplo, sabemos que la Tierra gira alrededor
del Sol, pero a nadie se le ocurre decir que el horizonte ha ba1ado al
amanecer9 decimos que el Sol se ha levantado, porque realmente
vemos el Sol alzarse sobre el horizonte. /sas inconsecuencias
generan ciertas perple1idades y contradicciones en nuestro vivir
cotidiano9 y parece ser que éstas, tomadas en su generalidad, ocupan
una parte importante de la insuiciente racionalidad de nuestra
civilización y de la humanidad en general. /stamos acostumbrados a
comprender la verdad en un plano teórico, dierenciado del plano
pr*ctico.
;or e1emplo, podemos deinir la neurosis, como enermedad
típica de nuestra civilización, como una alta de concordancia entre
nuestro decir y nuestro hacer9 dicho en términos m*s sociológicos y
mar&istas, la neurosis es la orma psicológica que adopta la
alienación ideológica, entendida ésta como alsiicación de la realidad
que hipostasía los valores humanos en el mundo del m*s all*. ;ues
bien, la ilosoía de la pr*ctica es la rele&ión crítica sobre esa realidad
ontológica del ser humano en su vida social com!n y cotidiana, y la
necesidad de integrar coherentemente el conocimiento cientíico
dentro de lo que para abreviar he denominado, siguiendo a Rramsci,
el sentido com!n. _ste, el sentido com!n, no es mar&ista, ni nada, ni
siquiera cristiano o religioso, es simplemente vivencia colectiva,
e&presable en dierentes ormas m*s o menos ideológicas Z
incluyendo al mar&ismo como orma ideológica, en la medida en que
pierde su mordiente críticoAilustrado y se transorma en creencia
banal de la clase subalternaA. Sacrist*n en su ilosoar ha buscado
recuperar el mar&ismo como una cierta concepción del sentido com!n
Zdel plano ontológico de la vida cotidianaA, y como actividad crítica
sobre ese sentido com!n, la crítica de la cultura.
Ha-la-a, de la no1ión te0poral de dial81ti1a de
Sa1ri,t9n 1o0o `,4nte,i, de e;perien1ia e inten1ión '7t7raa#
Modr4a, e;pli1ar t7 interpreta1ión de la dial81ti1a 0ar;i,ta
tal 1o0o Sa1ri,t9n la pen,óO
La palabra adialéctica] est* llena de signiicados, es una palabra
polívoca donde las haya y se presta numerosas conusiones, algunas
tremendamente peligrosas, como la que condu1o al stalinismo. % eso
es así desde el principio mismo del ilosoar' por poner e1emplos
antiguos, en Her*clito tiene un signiicado Zaunque me parece que él
no utiliza propiamente esa palabraA, como asíntesis de contrarios]9 en
;latón otro' adi*logo], debate p!blico entre puntos de vista
alternativos9 entre los modernos, Hegel retoma el signiicado de
Her*clito, al menos en su Lógica, mientras que en 5ar& adopta varios
signiicados, como el de aley del desarrollo] a través de las
contradicciones9 o como muestra Sacrist*n, adialéctica] en 5ar& es la
orma de presentación del material empírico, es decir, elaboración
artística de los datos para su e&posición p!blica, lo que
evidentemente tiene como ob1etivo introducir los valores comunistas
en la teoría social. ,ien, este !ltimo signiicado est* muy cerca de lo
que Sacrist*n entender* por adialéctica]9 en el sentido de que nunca
adoptó el positivismo como interpretación principal de la ciencia, y
consideró que la ciencia social no podía prescindir de los valores en
su ormulación.
;ara sostener esa idea, que no siempre se compagina con lo
que se dice del pensamiento sacristaniano Zpues hay quien ha
deinido a Sacrist*n como un mar&ista positivistaA, me remito a su
an*lisis de /l 8apital, su crítica de la sociología de ,ertrand Tussell,
sus comentarios al mar&ismo de ,u1arin, y sobre todo al trasondo de
los autores que m*s pesaron en su pensamiento' Heidegger, Jrtega,
Scholz, entre los no mar&istas, y 5ar&, /ngels, Lenin, Lu6*cs y
Rramsci, entre los mar&istas. 0ncluso en su estudio de la lógica Alo
m*s pró&imo a la ilosoía neopositivista que hizo Sacrist*nA, preirió
un teólogo evangélico como Scholz, Ay luego a 4uineA, antes que los
positivistas. Lo que quiero decir es que el dogma isicalista Zque la
ciencia social ha de ser una copia de la ciencia ísicaA no est* en los
escritos de Sacrist*n9 ni por tanto el dogma de la neutralidad de la
ciencia, tan caro a los liberales. Sacrist*n reconoce en 5ar& su tarea
de crítica de la ideología, acrítica de la literatura] la llama el propio
5ar&, como una tarea undamental Zundamental en el sentido de
aundamento]A, una heurística propia del traba1o cientíico.
8reo que eso est* claro o debe quedar claro. % adem*s, por lo
que yo he podido estudiar, Sacrist*n tampoco deendió el
convencionalismo ormalista, y pensó que toda teoría cientíica,
incluso en las ciencias ormales, est* doblemente determinada por la
e&periencia que le sirve de base a su ormulación y por los ob1etivos
para los que se construye. $e modo que la teoría cientíica es
ae&periencia social organizada] ZSacrist*n utiliza esta e&presión de
,ogd*nov, en polémica con el Lenin de 5aterialismo y
empiriocristicismoA, y la ciencia, como la sociedad, sólo puede
entenderse plenamente como proceso histórico en el tiempo. ;or
tanto, Sacrist*n estaba al tanto del llamado agiro historicista] de la
ilosoía de la ciencia, pero consideraba que esa concepción de la
ciencia se encontraba en la tradición mar&ista desde el principio.
/n su sentido metódico, para el traba1o cientíico, la dialéctica
es la labor de síntesis entre conceptos dierentes y a!n
contrapuestos. ;ero cuando estudia a Lenin, Sacrist*n describe esa
síntesis como veritativa Znoción que proviene del e&istencialismoA, en
el sentido de que pertenece al mundo vivencial humano, y no sólo a
las construcciones teóricas ainadas epistemológicamente. $icho en
otros términos, ael mar&ismo de Lenin es materialismo consumado en
la concreción por la pr*ctica]. % para hacer esa deinición m*s
intuitiva, Sacrist*n recoge la deinición de 7lthusser de ilosoía como
ala política cerca de las ciencias y la cientiicidad en la política].
5e parece que este prólogo es necesario para entender lo que
Sacrist*n acu#ó como dialéctica en sus escritos de los a#os XE sobre
Lenin.
MY 378 1on1epto de dial81ti1a a17@ó en t7 opiniónO
/n deinitiva, lo que constituye la síntesis para Sacrist*n es el
aprograma político] Zla i1ación de ob1etivos y métodos para la acción
colectivaA, categoría que debe sustituir a la aconcepción del mundo]9
un programa político que se construye tomando en cuenta las noticias
que la ciencia nos orece acerca de la realidad conocida y las
aspiraciones de emancipación contenidas en los valores de las clases
subalternas' ciencia y valores. /l programa político como unidad de la
ciencia con los valores comunistas, es la síntesis presente de nuestra
e&periencia colectiva del mundo natural y social en el que vivimos Z
e&periencia que proviene de un pasado ya conocidoA y nuestros
ob1etivos uturos que deben ser realizados mediante la acción
política. La construcción del programa político es la tarea dialéctica
de sintetizar nuestro conocimiento de la realidad con nuestras
aspiraciones a la emancipación. % por ello, el programa político,
equivalente a la decisión personal en el terreno ético, es un momento
en el tiempo, en la historia que une nuestro pasado con nuestro
uturo.
/n su crítica sobre La .niversidad y la división del traba1o,
Sacrist*n e&pondr* lo que considera la tarea central del momento
histórico, tarea en la que estamos comprometidos' abolir el valor de
cambio para el conocimiento, abolir la apropiación privada del saber.
En *KP(. Sa1ri,t9n ,e pre,entó a la, opo,i1ione, a la
19tedra de ló2i1a de la Univer,idad de Valen1ia# La ,7erte no
le a1o0pa@ó# M&78 pa,ó en t7 opiniónO MHa-4a 0e<ore,
1andidato,O MEl Op7, $ei do0ina-a el tri-7nal + ten4a +a ,7
1andidatoO
$iversos testimonios airman que el Jpus $ei del a#o FQMD
tenía una estrategia de ocupación de la universidad espa#ola y de
control de la cultura nacional. /n las oposiciones de FQMD ue
evidente para todos que Sacrist*n era el candidato me1or preparado
para optar a la plaza propuesta y que le denegaron el puesto por
motivos políticos. Su oponente 5anuel Rarrido tenía como padrino a
un alangista que ocupaba la c*tedra de lógica de 5adrid. Seg!n
diversos testimonios, en la prueba de e&amen salió a relucir la
aheterodo&ia] política de Sacrist*n. Todo esto es bien conocido y por
lo dem*s típico de la mediocre .niversidad espa#ola, no sólo en la
época ranquista. 8omo es sabido, Sacrist*n pudo traba1ar como
proesor interino en 5etodología de las 8iencias Sociales en la
acultad de /conomía, gracias a sus conocidos en la .niversidad
8entral de ,arcelona, hasta que de1aron de renovarle el contrato en
FQMO. ;ero en todo ello no hay misterio, como digo' son los
mecanismos de control de la cultura espa#ola por parte de unas
clases dirigentes muy conservadoras. 28u*ntos intelectuales no
ueron a parar a la c*rcel, condenados a muerte en 1uicios
sumarísimos, quemados en las hogueras inquisitoriales, e&pulsados
de la sociedad en este desgraciado país3 La lista sería interminable.
8asi se puede decir que ue una suerte que Sacrist*n pudiera hacer
todo lo que hizo en aquellas lamentables circunstancias que le tocó
vivir.
=7i,te ta0-i8n el pri0er inve,ti2ador. o 7no de lo,
pri0ero, 17ando 0eno,. 37e ,e ,70er2ió en lo, ar1:ivo del
CE. del SUC + al2/n otro ar1:ivo parti17lar -7,1ando
interven1ione, + papele, de Sa1ri,t9n# M&78 te pare1e 09,
de,ta1a-le de toda e,ta do170enta1iónO
,ien, ue una investigación interesante, apasionante. Pue
complicado identiicar los escritos de Sacrist*n y los dem*s dirigentes
del partido entre los montones de papeles9 había que empezar por
descirar los códigos, puesto que se trata de una literatura
clandestina, llena de claves ciradas, alusiones y seudónimos.
$espués había que autentiicar los escritos, que muchas veces sólo
eran breves notas9 los indicios eran mínimos' una palabra típica de
Sacrist*n, los deectos de la m*quina de escribir reconocibles en los
tipos de imprenta, los seudónimos a veces indicados sólo por la letra
inicial,\ Sacrist*n utilizó dos seudónimos 7ndreu hasta mediados de
la década de los ME y Ticardo posteriormente. )o he sabido por qué
escogió esos nombres.
7 través de esos te&tos se puede conocer muchas cosas
interesantes de la militancia de Sacrist*n en el ;artido 8omunista, su
proyecto de traba1o cultural en el interior del país, sus relaciones con
los otros grupos políticos, los motivos de su ruptura con la dirección
del ;S.8, la línea política que deendía, su concepción de la lucha de
clases, etc. 8reo que mereció la pena hacer un traba1o de e&ploración
de esos archivos y que todavía queda mucho por hacer para
reconstruir la historia del ;artido 8omunista.
8omo es notorio, Sacrist*n ue el dirigente del sector de
intelectuales del partido en 8atalu#a y su principal activo en la
.niversidad, donde contribuyó a crear y desarrollar el movimiento
estudiantil de contestación a la dictadura.
Y en t7 opinión. M179le, eran lo, e<e, de ,7 pro+e1to de
tra-a<o 17lt7ral en el interior del pa4,O
Ser intelectual comunista, decía Sacrist*n, consiste en hacer
uno su traba1o con la intención de contribuir al desarrollo del
socialismo. $e su oicio como intelectual org*nico del movimiento
comunista podemos airmar que Sacrist*n realiza una labor en varios
rentes culturales con el ob1etivo de acilitar la penetración del
pensamiento mar&ista y comunista en 8atalu#a y el resto de la
península 0bérica. /n primer lugar, realiza su traba1o en la
investigación académica y la docencia universitaria, que sólo a duras
penas pudo dar algunos rutos por las condiciones políticas y
sociológicas de nuestro país. 7lgo se ha ido decantando de todo ello
en las publicaciones de estos a#os que han sido impulsadas por
amigos y discípulos. 7dem*s, en segundo lugar, est* su traba1o como
traductor y editor del pensamiento cientíico y ilosóico crítico, que
e1erce una importante inluencia en la renovación de la cultura
espa#ola ba1o el régimen de Pranco. Sacrist*n tradu1o una enorme
cantidad de te&tos al castellano y traba1ó con las editoriales 7riel y
Rri1albo de ,arcelona, principalmente, en las que dirigió varias
colecciones importantes, así como la traducción de El capital de 5ar&.
.n tercer aspecto estriba en su crítica del arte y la literatura, desde el
respeto por la libertad del artista Aun punto de vista opuesto a la
censura que e1erce el /stado ascistaA9 escribió prólogos a las
publicaciones de /ngels, Lenin, Heine, Roethe, etc., que tienen valor
en sí mismos como aportaciones al mundo de la cultura. /n cuarto
lugar, podemos hablar de sus escritos para las publicaciones
clandestinas y para la intervención en los actos partidarios, de los
cuales conocemos sólo una parte9 y no podemos olvidar su
contribución al desarrollo del mar&ismo en nuestro país, desde su
peculiar punto de vista, condicionado por la peculiar situación
espa#ola Acomo he intentado e&plicar m*s arriba.
8reo que esa labor ha sido e&traordinariamente ructíera, si
bien, dado que ue un heterodo&o, nunca llegar* a ser comprendido
por el gran p!blico espa#ol, y sólo por aquellos que permanezcan
m*s atentos al desarrollo del espíritu humano. )o es el primer ilósoo
al que le sucede eso en nuestro país, ni ser* con certeza el !ltimo.
Se :a opinado en o1a,ione, 37e Sa1ri,t9n '7e 7n 2ran
'iló,o'o pero 37e. en 1a0-io. era 07+ po1o :9-il
pol4ti1a0ente# ME, e,a t7 opiniónO
Wuan Tamón 8apella me hizo la observación de que la
identiicación de Sacrist*n con Togliatti era m*s uerte que con
Rramsci, con el dirigente político m*s que con el intelectual org*nico.
Sin embargo, creo que la labor de Sacrist*n estaba m*s orientada al
plano cultural que al político. La ormación cultural de los militantes,
tanto estudiantiles como obreros, ue siempre una preocupación de
primer orden en su traba1o político. /s posible que tampoco tuviera
m*s opciones, tal y como estaban las cosas, con una dirección
política totalmente consolidada y copada por unas personalidades
adaptadas a las estructuras rígidas de los partidos comunistas de
origen estaliniano. $esde la crisis de los a#os MNAML en los partidos
comunistas Zrelacionada con la escisión maoísta y la sustitución de
Wruchev por ,reznez, y que en el ;8/ se solucionó con la e&pulsión del
grupo de 8aludínA, Sacrist*n percibió que esas estructuras
autoritarias no eran adecuadas para la tarea revolucionaria de
transormar la sociedad en sentido socialista9 por ello traba1ó en un
sentido crítico para incidir políticamente en la renovación intelectual y
moral del partido. /n ese sentido, su labor se parece a la de Luc6*cs.
/l hecho de que no consiguiera sus ob1etivos, no me parece que se
deba a una incapacidad política, m*s bien pienso que ue una
imposibilidad estructural, cuyas consecuencias a largo plazo est*n
hoy en día a la vista de todos.
Jtro elemento a tener en cuenta es la división del ;8/ y del
;S.8, entre el partido del interior, que militaba en el país y tenía que
arontar la represión de la dictadura, y el del e&terior, donde se
encontraba la dirección del partido. _stos e1ercían sobre los militantes
una dirección burocr*tica Zapolicíaca], llega a decir Sacrist*n con
motivo de la iscalización de los intelectuales del ;S.8, sospechoso
de simpatizar con 8laudínA. ;or otra parte, parece que la dirección no
se dolía de sacriicar militantes a la represión ranquista, y en
ocasiones ue responsable de alguna de las caídas m*s dolorosas.
5*s tarde la vuelta de 8arrillo al interior ue una cat*stroe para el
partido, que puso el prólogo a la penosa transición o reorma política
del régimen ascista, pues éste desmanteló los cuadros naturales
para poner a gente de su conianza en los puestos de dirección, gente
dócil y oportunista que aceptó e impuso la línea entreguista del
Secretario Reneral.
3&78 a,pe1to, de la tradi1ión 1ree, 37e intentó p7lir o
re1ti'i1ar a partir de la irr7p1ión de lo 37e enton1e, ,e lla0ó
Dn7evo, 0ovi0iento, ,o1iale,EO
/l ;artido 8omunista llegó a ser la principal uerza de oposición
a la dictadura ascista9 sin embargo, ue reducido y desmantelado en
unos pocos a#os. /n ello conluyeron varios actores, entre los que
cuenta el cambio de época histórica que acontece hacia la década de
los XE' la crisis del /stado del ,ienestar, el 0norme del 8lub de Toma,
el estancamiento de las sociedades del /ste de /uropa, el ascismo
golpista en 7mérica Latina y 7sia, etc. /l MK es un punto de inle&ión
que representa el inal del proceso democratizador que resulta tras la
victoria comunista en la Segunda Ruerra 5undial, la sorprendente
victoria de la ..T.S.S. sobre la 7lemania nazi. 7 partir de los KE la
oensiva neoliberal nos ha conducida al actual estadio de postración
histórica ante un uturo incierto y muy peligroso para la especie
humana. Sacrist*n advirtió que esta situación actual podía llegar a
darse9 vaticinó la utopía negativa en la que ahora nos encontramos, y
llegó a airmar que ael mundo es poco racional, m*s bien casi nada].
;ero conviene meditar esas palabras. /n todo el pensar sacristaniano
me parece advertir un uerte sesgo sub1etivo, caracteriológico,
personal. /so no le impide acertar en su diagnóstico, pero le da a sus
actitudes un matiz pasional. /s sabido que su talante era melancólico,
con cierta recuencia intensamente melancólico. 4uiero decir que
esas palabras son el negativo del optimismo e&agerado y un tanto
ilusorio de los a#os de la posguerra, un optimismo que se volvió su
contrario, pesimismo melancólico, como el ruto de una decepción.
Las generaciones actuales debemos reconocer que su pesimismo
tenía razón9 pero también que las cosas han sido siempre m*s o
menos así.
/l giro hacia los anuevos movimientos sociales] se desprende
como conclusión de esa decepción' el camino emprendido por el
movimiento comunista estaba equivocado y no conduce a la
emancipación humana9 las buenas intenciones no bastan. /ntonces
aparece la crítica del /stado como instrumento del socialismo y la
apuesta por una ciudadanía activa capaz de resolver sus problemas
humanos en su vida cotidiana. )o es que Sacrist*n rechace la lucha
política, sino que desconía de la construcción de un poder político de
cualquier tipo, incluso el que est* inspirado por la tradición
racionalista y obrera revolucionaria.
Se da el caso que entre las simpatías del Sacrist*n de La%e se
encuentra el anarquismo mar&ista de un tal 5a&imilien Tubel,
adem*s de la propia Ieil medio anarco social y medio mística
cristiana9 y Sacrist*n, liberado de sus compromisos con un ;artido
8omunista que se dirige en picado hacia su suicidio político, se
reencuentra consigo mismo para volver a empezar. ;arece que la
melancolía en Sacrist*n tenía algo de catarsis, de renovación
espiritual. ;or eso se ha dicho que el Sacrist*n !ltimo parecía haber
encontrado la pandilla de su 1uventud.
8reo que el Sacrist*n de los a#os KE es una persona empe#ada
en volver a empezar, con toda la e&periencia acumulada de décadas
de traba1o político, pero empezar de nuevo por el principio,
reconstruir la conciencia de clase y la perspectiva de un mundo nuevo
desde la base. Su aportación a la creación del movimiento ecologista
en nuestro país es inestimable, y nos lo muestra como un persona1e
histórico que estuvo siempre atento a los acontecimientos de su
época, supo interpretarlos correctamente y apostó siempre por la
razón y la emancipación humanas.
Y la ap7e,ta 37e a1a-a, de ,e@alar de Sa1ri,t9n por el
e1olo2i,0o. M378 a,pe1to, de la 1o,0ovi,ión 0ar;i,ta e;i24an
renovar o re1ti'i1arO
Sacrist*n de1ó muy claro, en sus !ltimos escritos, que el punto
laco de 5ar& y /ngels había sido su progresismo ingenuo, heredado
del optimismo ilustrado, coniado en la racionalidad del mundo
natural y humano9 ese optimismo ilustrado impregna las tesis b*sicas
del mar&ismo y orma el sustrato ideológico de muchos epígonos de
5ar&. /l mismo Sacrist*n se reconoce retrospectivamente en ese
mar&ismo, cuando habla de sus propias actitudes en los a#os OE y
principios de los ME. /sa actitud ue criticada por la /scuela de
Pran6urt a raíz de los acontecimientos de las décadas del segundo
cuarto del siglo ::. Tecordemos las tesis de la ilosoía de la historia
de Ialter ,en1amin o la )ial(ctica de la 8lustración de Theodor
7dorno y 5a& Hor6heimer. Sacrist*n ha sido capaz de apercibirse de
ese error de perspectiva9 en mi opinión eso sucedió durante la crisis
del claudinismo en el a#o ML, que muestra la incapacidad del
movimiento comunista para superar los peores vicios del stalinismo9
si bien no e&presó abiertamente en p!blico sus opiniones hasta que
no concibió la perspectiva ecologista, como elemento crítico contra el
capitalismo y banderín de enganche para la lucha del movimiento
social por el socialismo. ;reviamente había hecho la crítica del
ideologismo en el movimiento comunista y en la elaboración de la
teoría mar&ista.
La conclusión de ese movimiento espiritual en el Sacrist*n de
los !ltimos a#os puede resumirse en una rase suya' aen este mundo
no todo es racional, m*s bien casi nada] Zdicho en polémica con el
hegelianismoA. Lo que no era un impedimento para continuar con la
lucha por la emancipación, sino un reconocimiento de las enormes
constricciones que pesan sobre la acción humana. /n ese sentido,
también conviene recordar que entre sus lemas avoritos contaba la
divisa de Rramsci' aoptimismo de la voluntad y pesimismo del
entendimiento].
MTienen vi2en1ia. en t7 opinión. al27na, de ,7,
1on,idera1ione, + re'le;ione, para el 0ovi0iento e1oB
1o07ni,ta de n7e,tro, d4a,O
Iolgang Harich Aquien se pasó ocho a#os en las c*rceles de la
T$7 ?Tep!blica $emocr*tica de 7lemania@ por deender una línea
política similar a la de Lu6*cs en HungríaA, le ayudó a reairmarse en
esa nueva perspectiva, que hoy en día entendemos como ateorías del
decrecimiento]. Harich ue invitado a pasar por ,arcelona para
e&plicar sus posiciones por Sacrist*n, quien no obstante era crítico
con algunas de sus tesis, e&cesivamente autoritarias. Sacrist*n
preería una línea de acción mas libertaria, basada en la
reconstrucción de las relaciones de la especie humana con la
naturaleza a partir de comunidades de vida autosuientes al modo del
comunismo utópico de los primeros a#os. /sa línea de acción era
identiicada por Sacrist*n como la propuesta por Randhi, y resumida
en la consigna de que avanzar hacia el socialismo consiste en avivir
de otro modo], dierente al consumismo de masas capitalista.
;or otro lado, el programa político ecosocialista o ecocomunista,
habría de undarse en una renovación de la aalianza del movimiento
obrero con la ciencia] que e&istió en el siglo :0: y que hizo posible el
desarrollo progresista en esos a#os. La ciencia m*s avanzada de
nuestros días sería el ecologismo, como ciencia de la vida amenazada
por el desarrollo industrial, y que debe ser asimilada por los
traba1adores para hacer posible la supervivencia de la especie
humana en el planeta Tierra.
M&78 te pare1e 09, de,ta1a-le de ,7 apro;i0a1ión a
"ra0,1iO Mor 378 Sa1ri,t9n dio tanta i0portan1ia a la o-ra +
a la a11ión del revol71ionario italianoO
Sacrist*n consideraba que Rramsci era el teórico mar&ista m*s
capaz de aJccidente], es decir, de las sociedades desarrolladas por el
modo de producción capitalista. Le sit!a en la tercera generación de
mar&istas, 1unto con Lenin y Lu6*cs. ;ero Lenin pertenece a una
sociedad atrasada en el desarrollo de las uerzas productivas, como
es la rusa, mientras que 0talia est* entre las sociedades
industrializadas, de modo que Rramsci puede hacer teoría mar&ista
desde la perspectiva de un país ya avanzado9 su orma de pensar la
transormación social hacia el socialismo Zala guerra de posiciones]A
es mucho m*s coherente con la situación de las sociedades
capitalistas, que la trasposición simplista de los an*lisis de Lenin
sobre la sociedad rusa, todavía semieudal a principios del siglo ::.
Sacrist*n le da bastante importancia a estas especiicidades
culturales, del mismo modo que lo hizo Rramsci en su rele&ión sobre
0talia. 7l in y al cabo, se trata de hacer ael an*lisis concreto de la
situación concreta], al decir de Lenin. $e ese modo Rramsci
representa el leninismo para las sociedades desarrolladas.
La línea política de Sacrist*n es gramsciana en varios sentidos'
como crítica de la cultura y la vida cotidiana, dentro de la guerra de
posiciones o ade trincheras] entre las clases sociales del capitalismo
desarrollado, que busca conquistar la hegemonía social de la clase
traba1adora, a través de la superioridad moral de sus actitudes y la
razonabilidad de sus propuestas políticas9 pero que no e&cluye el
momento revolucionario de asalto al poder político, o me1or de
destrucción del poder burgués. 7l mismo tiempo, como ilosoía de la
pr*ctica, es decir, orientación para una conducta racional de la
persona en relación con su medio social colectivo, y de las dierentes
instituciones colectivas en relación con la coyuntura histórica
determinada. También como crítica de la aizquierda comunista],
equiparando las líneas de Stalin y Trots6i como direcciones
equivocadas de la lucha comunista, y especulando con la validez y
actualidad del leninismo en la interpretación de ,u1arin, quien por
otra parte es la uente de inspiración del comunismo chino.
/n su !ltima época, no obstante, Sacrist*n critica la conianza
ingenua en el /stado obrero que es perceptible entre los comunistas
y, en especial, en ,u1arin. También la crítica de la ideología en
Sacrist*n Aque tiene una indudable raíz mar&ianaA, matiza algunas
airmaciones de Rramsci ingenuamente coniadas en la uerza de la
ideología y en el valor de la ilosoía9 aquí Sacrist*n parece mantener
un talante marcadamente ilustrado y ligeramente escéptico, inluido
tal vez por sus estudios sobre la ilosoía analítica de ,ertrand Tussell,
y llega a citar la divisa de ,acon ade omnibus dubitandum] que ue
adoptada por 5ar&.
Sin embargo, como ya he se#alado, eso no le impide reconocer
el valor del traba1o ontológico para el plano epistemológico, sino todo
lo contrario' la noción de crítica de la cultura como crítica de la vida
cotidiana, que proviene de Rramsci, es el undamento de la ilosoía
de la pr*ctica. /sa crítica trata de descubrir las determinaciones del
pensamiento por la e&periencia histórica y por el proyecto de
uturición, dicho así para recordar que en ese aspecto también cuenta
una inluencia que proviene del e&istencialismo, mediatizado por la
rele&ión de Jrtega.
En t7 opinión. M179l ,er4a el prin1ipal le2ado de
Sa1ri,t9nO
/n mi tesis doctoral intenté describir la personalidad de
Sacrist*n como una totalidad completa, en el sentido de amónada] en
Leibniz, que no es sino el sentido que la metaísica platónica y la
teología cristiana dan a la palabra alma, como unidad de los procesos
biogr*icos, psíquicos y espirituales de un su1eto humano. 8laro que
por las características del traba1o ilosóico, la tesis se centra en la
evolución de las ideas de Sacrist*n en relación a su época histórica.
;ues en deinitiva, la realidad moral de la persona no es sino ese
intento de uniicación coherente de la propia personalidad, en el
sentido en que <ant ue capaz de describir para la modernidad, como
descubrimiento de uno mismo a través de la libertad, pero también
en un sentido personalista de raíz hegeliana y cristiana como
reconocimiento de uno mismo en los dem*s, en el otro.
/n mi opinión es esa labor de autoidentidad personal la que nos
puede ense#ar el maestro Sacrist*n. ;ues esa identidad est*
compuesta por todo el universo natural y espiritual en el que habita la
especie humana y tiene una vertebración a través de la vida social y
política. 5i tesis doctoral versa sobre la política, porque el propio
Sacrist*n es un ilósoo en sentido cl*sico antiguo, aristotélico, que
pone la política como la ciencia m*s alta a la que puede dedicarse un
ser humano.
UNA CONVERSACI?N CON TFUSS 5ART!N SOBRE
LEN"UA6ES HU5ANOS. BIOLIN"b!STICA Y ASUNTOS
A=INES
4
#
DNO HAY LEN"UAS SUERIORES NI IN=ERIORES#
CUAL&UIER LEN"UA. SI ES RECISO ARA SUS
HABLANTES. SE UE$E $OTAR LNFICA5ENTE ARA
LO &UE SEA. $ES$E 5ETA=!SICA O =!SICA $E
ART!CULAS. HASTA COTILLEOS EN EL BAR O
TERTULIAS RA$IO=?NICASE
T&uss 5artín ?,arcelona, FQXE@ es licenciado en ling"ística y
ilosoía por la .niversidad de ,arcelona ?.,@ donde inició sus
estudios de doctorado en DEEL. /n DEEM trasladó su residencia a
)ueva %or6. 7ctualmente es estudiante de doctorado y proesor
asistente en el departamento de ling"ística de la )eB %or6 .niversity
?)%.@ donde traba1a en una tesis doctoral sobre la sinta&is de las
lenguas naturales A cuyo título m*s que probable ser* )econstructing
dative ?$econstrucción del dativo@A ba1o la dirección del prestigioso
ling"ista Tichard <ayne, uno de los discípulos m*s destacados de
)oam 8homs6y, y autor de T-e 'ntis%mmetr% of %nta& ?50T ;ress
FQQL@, uno de los ensayos m*s citados en este *mbito de
investigación.
T. 5artín es también uno de los miembros undadores del Rrup
de ,ioling"ística de la .niversitat de ,arcelona y ha sido miembro del
comité organizador de conerencias internacionales como /(JL7)R
?8osmocai&a de ,arcelona, 5arzo de DEEK@, y coAeditor ?1unto con
Woana Tosselló@ de T-e 9iolinguistic Turn4 8ssues on Language and
9iolog% ?;.,, ,arcelona, DEEX@, volumen en el que se recogen
colaboraciones de cientíicos que traba1an en el *mbito de la
bioling"ística, disciplina que el propio T&uss 5artín deine en esta
entrevista como =un paradigma interdisciplinar que estudia la
acultad del lengua1e humano desde el punto de vista de las ciencias
naturales>.
7dem*s de todo ello, y de mucha menor importancia sin duda,
T&uss 5artín ue alumno Arebelde, interesado, inquietoA de ilosoía en
Ne de ,.; y 8J., en el 0./.S. ;uig 8astellar ?Santa 8oloma de
Rramenet, ,arcelona@, de este entrevistador. /s ahora un honor para
mi ser alumno ?devoto@ de un estudiante tan aventa1ado, de un
proesor tan sabio y chosm6iano.
S S S
MTe atrever4a, a dar 7na de'ini1ión de len27a<e :70anoO
%o deiniría el lengua1e como un sistema de representación del
pensamiento. ;ara Humboldt, el lengua1e es el medio por el que el
hombre desarrolla sus capacidades, y le permite crear su mundo.
8reo que esto es esencialmente correcto' sin lengua1e, el hombre no
8
/sta conversación A=)o lenguas superiores ni ineriores. 8onversación con
T&uss 5artín>A apareció en in permiso, ne O, DEEQ, pp. FLNAFXN.
sería lo que es social o tecnológicamente. /l lengua1e permite
construir lo que el ilósoo escocés 7ndy 8lar6 ha llamado el
pensamiento andamiado, es decir, la construcción de nuevo
pensamiento gracias a la e&istencia de estructuras culturales previas
que hacen posible traba1ar desde lo ya acumulado sin necesidad de
empezar de cero en cada generación. /sa dependencia de lo ya
construido es de vital importancia, una reormulación de la vie1a idea
de que los sabios traba1an a hombros de gigantes. ;or tanto, aunque
se suele considerar que el lengua1e es un sistema de comunicación,
eso es cierto sólo en parte, porque es otras cosas. /l lengua1e ayuda a
desarrollar muchas partes de nuestro pensamiento, sobre todo
aquellas en las que los conceptos son importantes, aunque no todas
ya que hay partes importantes de nuestra mente, como la mente
musical, o de los sentimientos, para los cuales el lengua1e es menos
!til.
/n todo caso, est* claro que usamos el lengua1e en la
comunicación entre seres humanos, pero la comunicación humana
usa muchas otras cosas que no son estrictamente ling"ísticas, como
el signiicado de un corte de pelo, o una manera de vestirse, y por
otra parte el lengua1e en sí mismo es claramente insuiciente para
ines comunicativos. Se necesita mucha inormación e&terna, como
deícticos que apuntan directamente a ob1etos presentes en el
conte&to y otra inormación conte&tual, para saber la inormación, la
proposición en términos ilosóicos, que quiero transmitir con una
oración como :uan vino a%er. /s decir, debemos saber quién es Wuan
concretamente, cu*l es el sitio al que vino ?en el que el hablante
estaba también@, y qué día es en el que se proiere la rase para saber
qué queremos decir con a%er. Todas esas cosas no vienen dadas por
el lengua1e sino por el conocimiento conte&tual no ling"ístico. /n caso
contrario, la oración :uan vino a%er no e&presa ninguna proposición,
ninguna idea susceptible de tener valor de verdad, como sí tendría en
cambio ?o al menos estaría m*s cerca de tener@ una oración como
:uan Mars(, escritor !arcelon(s autor de fltimas tardes con Teresa
entre otras novelas, llegó a%er, mi(rcoles ; de agosto de <==>, a la
ciudad de ?ueva @or5 en Estados Unidos de 'm(rica.
MC79le, ,er4an. en t7 opinión. lo, atri-7to, e,en1iale,
del len27a<e :70anoO
/so depende de a quién le preguntes. ;ara 8homs6y, el
lengua1e se deine simplemente por ser un mecanismo computacional
de la mente ?o cerebro@ para la generación recursiva de una infinitud
discreta, es decir un n!mero potencialmente ininito de oraciones
ormadas a partir de un n!mero inito de unidades separadas y
distintas ?lo que se suele conocer como pala!ras, simpliicando
mucho@. ;ara Hoc6ett, en cambio, necesitas entre catorce y dieciséis
propiedades para distinguir el lengua1e humano de los sistemas de
comunicación animal.
$esde mi punto de vista, las posiciones de estos dos ling"istas
son e&tremos, y yo preiero la tierra media. ;or ello, me gustaría
destacar cuatro propiedades del lengua1e' primero la ininitud discreta
de 8homs6y9 en segundo lugar algo que hace posible esa primera
propiedad y que llamamos composicionalidad, una propiedad
sint*cticoAsem*ntica que se suele atribuir a Prege seg!n la cual la
interpretación de una oración es una unción de las partes que la
componen y la manera en que éstas se agrupan9 en tercer lugar, una
gram*tica que es dependiente del conte&to, entendiendo esto no en
un sentido pragm*tico, sino computacional, es decir en términos de la
jerar$uía de C-oms5%, una escala de inclusión que mide el poder
computacional de las gram*ticas que va desde los gram#ticas de
estados finitos o mar5ovianas hasta las m#$uinas de Turing, y en
cuarto lugar la dualidad de estructura de las unidades discretas que
conorman el sistema, es decir, la atribución a las palabras ?o
moremas@ de una estructura a dos niveles, onológico y sem*ntico.
8reo que esas cuatro propiedades caracterizan adecuadamente
al lengua1e.
La pri0era propiedad +a la :a, e;pli1adoV la ,e27nda. la
propiedad 're2eana. pare1e entender,e# Modr4a, e;pli1ar 1on
09, detalle la, do, /lti0a, propiedade,O
Son cuestiones técnicas un tanto abstractas, especialmente la
de gram*tica dependiente del conte&to, que es un término que se usa
en el estudio de los lengua1es ormales, y que 8homs6y utilizó para
deinir la sinta&is de las lenguas naturales. ;ara simpliicar, una
gram*tica es dependiente de conte&to si para interpretar un
elemento dado necesita conocer el conte&to estructural en el que ese
elemento aparece. ;or e1emplo, un posible lengua1e generado por una
gram*tica dependiente de conte&to es dado por la siguiente
deinición intensional L g ha
p
' p es un n!mero primoi, es decir, los
elementos de ese lengua1e se generan a partir de la a, repetidas
tantas veces como la serie de los primos empezando por el D. /sa
gram*tica produce un lengua1e cuyos primeros elementos,
e&tensionalmente, son' aa, aaa, aaaaa, aaaaaaa,\. /s decir, esta
unción asigna una imagen sólo en el conte&to de que el e&ponente
es un n!mero primo, y por tanto necesita saber si el n!mero al que
=elevamos> a es primo, es decir, necesita conocer el conte&to.
/n cuanto a la otra propiedad, la de la dualidad de estructura, lo
que dice es que los elementos ormativos de las oraciones, es decir lo
que se suele conocer como palabras, aunque el término morema
sería m*s apropiado, tienen una interpretación a dos niveles, que
podríamos igualar con la dualidad saussuriana entre signiicante y
signiicado. /n primer lugar, tenemos un nivel puramente estructural,
que es el onológico, en el cual se ordenan elementos sin signiicado
sem*ntico, pero con signiicado estructural. /l sonido ! o una i, por
e1emplo, no tienen signiicado sem*ntico de ning!n tipo. Son
elementos que orman parte de un continuo de sonido que los
humanos clasiicamos categóricamente, en unción de categorías
establecidas en los primeros a#os de nuestra vida cuando
aprendemos nuestra lengua. /se aprendiza1e, por cierto, consiste en
eliminar posibilidades onológicas de otras lenguas del mundo Aque el
bebé a!n est* en condiciones de reproducirA y reorzar los sonidos de
las lenguas que aprendemos. ;or e1emplo, una p y una ! se articulan
de la misma manera en los labios y en la posición de la lengua en la
cavidad bucal. Lo !nico que varía es el grado de sonoridad, es decir,
el grado de cierre de las cuerdas vocales. Si las cuerdas vocales est*n
abiertas oímos una p, pero si las cuerdas vocales est*n lo
suicientemente cerradas para producir ricción en el aire que sube de
los pulmones entonces percibimos una !. 7hora bien, esa percepción
no es uniorme para todas las lenguas. /n espa#ol, el grado de cierre
de las cuerdas vocales que es necesario para percibir una !, en lugar
de una p, es dierente al de un hablante nativo de inglés, que
necesita un mayor grado de cierre para percibir esa dierencia. /n
cuanto al otro nivel de la dualidad de estructura, es aquel en el que
asignamos una interpretación sem*ntica a una parte de las posibles
agrupaciones onológicas. /n espa#ol interpretamos la cadena de
sonidos mesa, pero no la cadena emsa. /sta dualidad estructural
parece de las propiedades m*s importantes del lengua1e humano.
MCree, 37e el len27a<e :70ano e, tan nat7ral 1o0o lo e,
7n ani0al o 7na plantaO MNo e, 7n prod71to de la 17lt7ra. al
0i,0o tie0po 37e 7na 1ondi1ión de la 0i,0aO
/n esto yo haría una distinción entre por un lado lo que
8homs6y llama la facultad del lenguaje, es decir, el lengua1e como
capacidad cognitiva característica de los seres humanos, y por otro
lado las lenguas particulares, en las que se materializa esa acultad
en un entorno cultural determinado. Si hacemos esa distinción,
entonces podemos decir que la acultad del lengua1e es parte de
nuestra dotación biológica, en tanto que miembros de una especie
animal, y por tanto, eectivamente, es un ob1eto natural de la misma
manera que lo es un animal o una planta. ;ensémoslo así' /l lengua1e
tiene una implementación anatómicoAisiológica, usa recursos
neurológicos, usa la memoria, especialmente la memoria operativa, y
otros sistemas anatómicos ?oído, tracto vocal, pulmones, etc.@.
7dem*s e&isten patologías ling"ísticas como las aasias que suelen
ser el resultado de accidentes vasculares que aectan a los centros
ling"ísticos del cerebro. 7 eso podríamos a#adirle que el lengua1e se
desarrolla en los ni#os siguiendo pautas que siguen procesos de
maduración que no dependen !nicamente de la cultura, ya que son lo
suicientemente homogéneos como para sugerir una ruta biológica
predeinida del mismo tipo que la de la sustitución de los dientes de
leche por dientes permanentes, o la de la pubertad.
La idea es parecida a ésta' estamos biológicamente dotados de
una capacidad visual que nos permite captar determinadas
recuencias del espectro electromagnético ?la luz, o radiación visible@,
pero no otras como las microondas, o la radiación ultravioleta. ;ara
ello, sin embargo, necesitamos ser e&puestos a inormación lumínica
en un período determinado del crecimiento, o en caso contrario, los
te1idos neuronales, los nervios, y los órganos de la visión no se
desarrollar*n adecuadamente y devendr*n pr*cticamente inservibles.
8on la acultad del lengua1e vendría a ser lo mismo. Tenemos una
dotación biológica que nos permite adquirir lengua1e, que nos permite
identiicar una parte del estímulo sonoro que nos rodea como
ling"ístico y asignarle signiicados concretos. ;ara ello hemos de ser
e&puestos a datos ling"ísticos en un período concreto de nuestra vida
?entre el nacimiento y la adolescencia@ o esa dotación se atroia y ya
no podremos adquirir una lengua como nativos, y tendremos acento
e&tran1ero salvo en casos muy e&cepcionales. Todo ello indica una
presencia de correlatos neuronales del lengua1e y por tanto sugiere
que la acultad del lengua1e es algo natural, m*s que cultural.
7hora bien, por otro lado, sí que es verdad que hablamos
lenguas concretas, las cuales son materializaciones culturales de la
acultad del lengua1e ?son entes concretos que participan del ser
ling"ístico, si me permites el símil metaísico@. ;or tanto, desde ese
punto de vista, respondería a la segunda parte de tu pregunta
diciendo que son las lenguas las que son un producto de la cultura, y
la condición de la misma. Las lenguas se desarrollan en grupos
concretos, de manera histórica, y como di1e antes permiten que el
hombre desarrolle su entorno cultural, sociopolítico, o tecnológico.
;ero bueno, todo esto es posible en primer lugar porque tenemos una
acultad biológica que es condición de posibilidad de esas lenguas
particulares, de la misma manera que tenemos un %o porque
tenemos un cerebro, producto biológico, que nos permite una
cognición y una determinada manera de organizar el mundo
alrededor nuestro.
$e14a, 37e 17ando ,e aprende 7na len27a de ad7lto ,e
tiene a1ento + 37e e, di'41il do0inarla D,alvo en 1a,o, 07+
e;1ep1ionale,E# MCó0o ,e e;pli1an e,o, 1a,o, e;1ep1ionale,O
/sto depende de condiciones neurológicas innatas\ 0gual que
hay personas que tienen una enorme acilidad para la m!sica, las
matem*ticas, o el !tbol ?incluyendo aquí casos e&tremos como los de
5ozart, RVdel, o 5essi@, hay personas que tienen gran acilidad para
los idiomas. /n todas estas habilidades uno puede traba1ar mucho y
obtener grandes resultados, pero hay puntos con los que has de
nacer y que el traba1o no permite alcanzar. La acilidad para los
idiomas es una de esas capacidades genéticas. .na teoría para
e&plicarlo es que en los casos de personas con esa capacidad para la
adquisición de lenguas en edad adulta casi como nativos, los circuitos
neuronales que permiten la adquisición del lengua1e permanecen
activos por m*s tiempo del que es habitual. ;ara la persona media,
esos circuitos neuronales son muy activos en la inancia, pero se
deterioran r*pidamente a partir de una edad concreta que en general
se sit!a en la pubertad. /s lo que se llama el período crítico para la
ad$uisición del lenguaje. ;asado ese período, nuestra adquisición del
lengua1e es imperecta porque como decía 8assirer la primera lengua
se interpone. 4ue este período crítico e&ista es, si me permites, otro
aspecto m*s de la acultad del lengua1e como un enómeno natural,
biológico, m*s que cultural. También hay casos opuestos, en los que
ni#os se han visto privados de contactos ling"ísticos durante los
primeros a#os de su vida y eso los ha convertido en lo que se suele
conocer como niAos salvajes, los cuales son inv*lidos ling"ísticos de
por vida ?si me permites la palabra inv#lido, que imagino que no debe
ser políticamente muy correcta, al menos no lo es en /stados .nidos,
donde vivo y donde ese concepto de corrección política es muy
importante@. .n caso bastante conocido de este tipo de niAos salvajes
es el de Renie, una ni#a que había sido mantenida encerrada sin
contacto con nadie y privada de lengua1e desde que tenía FL meses
hasta que tenía FN a#os por un padre perturbado. /n FQXE ue
descubierta en Los [ngeles 1unto con su madre, después de que
ambas huyesen del domicilio amiliar y la madre intentase cobrar una
pensión haciéndose pasar por ciega. Renie presentaba un cuadro de
retraso mental generalizado del que en cierta medida nunca ha
salido. Pue ob1eto de muchos estudios cientíicos ?algunos de dudoso
car*cter ético@, y se le intentó ense#ar a hablar, aunque sin grandes
resultados. /se racaso, sin embargo, no tendría por qué estar
relacionado con su condición mental general, porque las personas con
síndromes de deiciencia mental como el autismo, el síndrome de
$oBn, o el síndrome de Iilliams, tienen capacidades ling"ísticas
absolutamente normales, o en algunos casos de síndrome de
Iilliams, incluso superiores a las de la persona media. /l problema es
que Renie no había tenido ning!n input ling"ístico en el período en el
que el cerebro adquiere el lengua1e, y a los FN a#os era seguramente
demasiado tarde. Renie aprendió muchas palabras sueltas, pero
nunca dominó la gram*tica. 8reo que a!n vive, en un sanatorio en
8aliornia. Hay una película muy conmovedora basada en la vida de
Renie. )o sé si ha estrenado en /spa#a. /n inglés se llama
Moc5ing!ird donBt sing ?el título no es gramatical en inglés@. )o es
una gran película, cinematogr*icamente hablando, pero sí es
bastante iel a esta historia terrible y estremecedora.
$e<e0o, aparte el te0a de lo de pol4ti1a0ente 1orre1to
,i te pare1e# Ha-la-a, de e,t7dio, 1ient4'i1o, de d7do,o
1ar91ter 8ti1o# M7ede, dar al2/n e<e0ploO Y +a 37e :a,
,a1ado el te0aH M378 e, lo 37e 7n lin2^i,ta 1o0o t/ no
de-er4a :a1er n7n1aO MC79le, ,on la, nor0a, 37e de-en
a1o0pa@ar la inve,ti2a1ión 1ient4'i1aO
/sta es una gran pregunta\ /l caso de Renie, eectivamente,
levanta el interrogante de hasta qué punto podemos e&perimentar
con seres humanos. /n cierta manera, en el caso del lengua1e sería
*cil dise#ar e&perimentos con su1etos humanos, digamos con bebés,
en los que podrías aislar dierentes ni#os, en dierentes ambientes
ling"ísticos controlados, en los que en unos altasen unos elementos
esenciales y en otros ambientes otros, y entonces ver qué ni#os y
hasta qué punto podrían desarrollar lengua1es completos. /so
ayudaría a saber si el lengua1e humano es innato, aprendido, o qué es
realmente. ;ero claro, nadie va a hacer ese tipo de e&perimentos a
menos que se llame Wose 5engele. )i yo ni ning!n otro cientíico va a
e&perimentar con su1etos humanos en este tipo de temas. /se tipo de
e&perimentos sólo se pueden hacer con animales, lo cual, por
supuesto, también levanta muchos interrogantes éticos totalmente
v*lidos' 2hasta qué punto podemos e&perimentar con seres vivos
para desarrollar la industria armacéutica o de cosméticos3 /s sabido
que la investigación biomédica e&perimenta con chimpancés y otros
animales a menudo en condiciones de crueldad intolerable. /sta
e&perimentación, sin embargo, no es e&tensible a los seres humanos.
/so est* claro y todos estamos de acuerdo. )o est* tan claro, a mi
entender, por qué sí es permisible con otros animales.
/n el caso concreto de Renie, muchos de los cientíicos que
traba1aron con ella, no tenían ning!n interés humano en ayudarla a
me1orar su vida, sino que sólo trataban de engrosar sus propios
currículums. 2$ebían primero ense#arle a hablar o bien ver qué
podían aprender sobre el lengua1e a partir de su condición3 J, me1or
dicho, con m*s claridad, 2qué artículos podían publicar sobre ella para
hacerse amosos3 $e hecho, cuando se vio claro que no iban a
beneiciarse personalmente, la gran mayoría de ellos perdieron
interés en el caso y en consecuencia se acabaron los ondos con los
que se subvencionaba a las amilias de acogida de Renie, y éstas
entonces se negaron a continuar ocup*ndose de ella porque Renie
era una persona que requería mucha atención. /llo comportó que
Renie uese pasando de amilia en amilia en condiciones cada vez
peores, que en algunos casos llegaron a abusos serios por parte de
auténticos perturbados. /n in, es una historia muy triste que le pone
a uno la piel de gallina y le lleva a preguntarse por quiénes merecen
el ad1etivo -umano, y por supuesto también nos pregunta sobre los
límites éticos de la investigación sobre el lengua1e en particular y
sobre el ser humano en general.
MCó0o :a ,7r2ido la dota1ión -ioló2i1a lin2^4,ti1a en lo,
,ere, :70ano,O
/ste es uno de los temas m*s en boga de los !ltimos tiempos
en ciencia cognitiva. La respuesta a una pregunta como esta sólo
puede darse desde un paradigma de pluridisciplinariedad en el que
traba1en 1untos ling"istas, ilósoos, psicólogos, neurobiólogos,
paleoantropóAlogos, genetistas, etc. Hay bastante consenso, aunque
luego los detalles pueden variar, en que el lengua1e, entendido como
dotación biológica, aparece en el desarrollo evolutivo del género
*omo con nuestra especie, *omo sapiens, o quiz* m*s
correctamente sapiens anatómicamente moderno. /s decir, es la
acultad del lengua1e la que nos distingue de otras especies de
homínidos, incluyendo aquí a nuestros primos neandertales. /n otras
palabras, el lengua1e sería lo que nos hace humanos. )uestros
ancestros ?*omo -a!ilis, *omo erectus, etc.@ ya usaban
herramientas, tenían comportamientos sociales desarrollados ?como
tienen otros primates@, tenían ciertas capacidades articulatorias y
conceptuales, manos prensiles, posición bípeda, emprendían
migraciones, e incluso tenían un cerebro desarrollado ?el cerebro del
neandertal era mayor que el nuestro, por e1emplo@. Todo eso, sin
embargo, no les convertía en humanos porque carecían de un
lengua1e como el nuestro que permite que todos esos otros puntos
tengan un desarrollo e&ponencial. /s decir, el lengua1e parece una
condición de posibilidad de la evolución cultural que nos caracteriza.
Hay evidencias paleontológicas y genéticas que sugieren la aparición
de las llamadas *reas ling"ísticas del cerebro ?,roca, Iernic6e@ en
cr*neos humanos a partir de unos DEE.EEE a#os antes del presente,
aunque en esto también hay disputas' para ;hillip Tobias esas *reas
ya estaban presentes en algunos de los primeros australopitecos,
hace unos tres millones de a#os\ /n in, estos son problemas de las
e&plicaciones evolutivas en general, que se basan en un registro ósil
incompleto y en deducciones interpretativas diíciles de veriicar o
alsar.
/n todo caso, una hipótesis muy e&tendida sobre cómo tuvo
lugar esa aparición en nuestra especie es que el lengua1e integra
sistemas motores y sistemas conceptuales que habrían evolucionado
previamente en nuestra línea ilogenética, en relación con sistemas
similares en otros mamíeros. /s decir, sistemas que se usaban para
otras cosas Acomo los pulmones o las cuerdas vocalesA y pasaron a
utilizarse integradamente en una nueva acultad del lengua1e. /ntre
esos sistemas habría por un lado capacidades articulatorias para la
e&teriorización e interiorización de se#ales y sistemas de
coordinación y secuenciación motriz, y por otro lado mecanismos
cognitivos como la memoria a largo y corto plazo, o sistemas de
categorización y representación mental. /n todos esos sistemas,
crucialmente, la dierencia entre el hombre y los otros animales
podría ser cuantitativa m*s que cualitativa. /s decir, otros animales
tendrían algunas de capacidades pero en grado menor. /sto
requeriría matizaciones, pero podría ser verdad. 7hora, utilizando el
símil de 8olin TenreB, esto no sería m*s que el -ardCare del
lengua1e, y aun altaría un softCare que permitiese un uso integrado
de esos sistemas. /se sotBare podría haber sido la capacidad
recursiva que mencion*bamos antes, una capacidad que podría haber
aparecido como una propiedad emergente del cerebro, en el sentido
de la teoría de sistemas comple1os, es decir, una propiedad no lineal
que aparece repentinamente, en términos evolutivos, cuando se
traspasa un umbral crítico en la comple1idad del sistema. ;or e1emplo,
si se a#aden m*s neuronas al sistema, ello podría haber llevado a una
reestructuración de la conectividad en el ca!leado sin*ptico del
cerebro, ligada tanto a su crecimiento e&ponencial en nuestra
especie, sobre todo del lóbulo rontal, como a alguna modiicación
genética, que muchos estudios ligan a un gen concreto llamado
PJ:;D, aunque eso podría ser una simpliicación. /sa
reestructuración podría haber dado lugar a la emergencia de sistemas
que previamente no estaban, y que no eran continuación de nada de
lo que ya estaba presente. Lo que esa modiicación habría hecho
sería ligar eicientemente los sistemas motores con los sistemas
conceptuales, de manera que ahora podrían asociarse cadenas
sonoras con cadenas conceptuales de manera recursiva. /sto es
comple1o y no me gustaría dar una alsa imagen de simplicidad. /l
camino que va de la codiicación de proteínas por parte de los genes,
hasta los eectos comportamentales observables es largo y
complicado. ;ero bueno, parece que algo de innato sí que hay en
muchos comportamientos, y por tanto se puede suponer que, de
alg!n modo, est*n codiicados en nuestra genética, como parece
estar el rele1o de succión en los bebés, por e1emplo\ /n todo caso,
por supuesto, esto es una hipótesis empírica que es plenamente
alsable, como lo es cualquier otra teoría cientíica.
MSe p7ede :a-lar 1on ,entido del len27a<e de lo,
ani0ale, ,7periore,. de lo, ,i0io, por e<e0ploO Si e, el 1a,o.
M179le, ,er4an la, di'eren1ia, entre e,te len27a<e + el
len27a<e :70anoO
8reo que aquí sí que podemos hablar de sistemas de
comunicación, y no de lengua1e estrictamente. 8omo di1imos antes, el
lengua1e humano es m*s un sistema de representación del
pensamiento que un sistema de comunicación. 7hora bien, sí que
parece que el mal llamado lengua1e de muchos animales, no tan sólo
el de los mamíeros superiores, es esencialmente un sistema de
comunicación. /l tema es comple1o, y aquí se pueden oír todo tipo de
posiciones, desde los que dicen que los animales tienen lengua1e, e
incluso pensamiento avanzado ?sobre todo los mamíeros, incluyendo
los marinos@, y los que dicen que esos sistemas animales no merecen
el nombre de lengua1e porque no tienen la característica principal del
lengua1e, es decir, la capacidad de producir una ininitud discreta. Los
sistemas de comunicación animal o no son ininitos en su capacidad
de producir dierentes cadenas, o no utilizan elementos discretos
dotados de signiicado.
$e nuevo, es un tema empírico, y en todo caso, la comparación
de los sistemas de comunicación animal con el lengua1e humano es
de los campos que m*s productivamente est*n hablando en los
!ltimos tiempos sobre cómo habría podido evolucionar nuestra
acultad del lengua1e.
MA 378 lla09i, -iolin2^4,ti1aO M&78 papel :a <72ado
C:o0,A+ en la irr7p1ión de e,te paradi20a de inve,ti2a1iónO
MC79le, ,on a1t7al0ente lo, prin1ipale, inve,ti2adore, en
e,te 90-itoO
Llamamos bioling"ística precisamente a la investigación de la
acultad del lengua1e humano desde el punto de vista de las ciencias
naturales. 5*s que una disciplina en sí misma, la bioling"ística es un
paradigma, en el sentido de <uhn, un paradigma pluridisciplinar en el
que traba1an 1untos ilósoos, psicólogos, ling"istas, neurólogos,
biólogos, paleoantropólogos, genetistas, etc. y cuyo ob1eto no es la
descripción de las lenguas particulares ?ob1eto de la ling"ística
estricta@, sino la acultad del lengua1e como sistema de la mente y en
!ltimo término del cerebro. /n ese paradigma los ling"istas
aportamos el estudio de las propiedades universales de las lenguas,
es decir, propiedades que no dependen del aprendiza1e de las
lenguas particulares, sino que orman parte de las lenguas porque
son propiedades universales de nuestra cognición ling"ística. ;or
e1emplo, simpliicando, 2es la estructuración en su1eto y predicado
algo que hemos de aprender, o algo que viene dado por la cognición3
Jtro e1emplo' no es preciso que nadie nos ense#e que en una oración
como :uan dice $ue (l no vendr#, el pronombre (l se puede reerir a
:uan, mientras que en Dl dice $ue :uan no vendr#, el pronombre (l no
puede ser correerente con :uan. )o es preciso que nadie nos lo haya
dicho. Lo sabemos y punto. /sto es importante, porque en principio
parece una idiosincrasia del lengua1e, ya que ning!n principio lógico
prohibiría esa correerencia. 7dem*s, esto parece pasar en todas las
lenguas, y por tanto entendemos que viene dado con el sistema, igual
que, para entendernos, vendrían los principios b*sicos de la lógica, es
decir el principio de identidad, el principio de no contradicción, y el
del tercio e&cluso. /sos principios no orman parte de nuestro
aprendiza1e, sino que son condiciones previas de él. 8on el lengua1e
sería similar.
Te interr70po# er04te0e 7na a1lara1ión ,o-re e,to
/lti0o# $i1e,H D No e, pre1i,o 37e nadie no, lo :a+a di1:o# Lo
,a-e0o, + p7nto#E M&78 te per0ite a'ir0ar 7na 1o,a a,4O
MCó0o ,a-e0o, 37e ,a-e0o, 37e e,e 8l al 37e te re'er4a, no
p7ede ,er 1orre'erente ,in aprendiza<eO or lo de09,. la
a'ir0a1ión De,o pa,a en toda, la, len27a,E. Mno e, de0a,iado
arrie,2adaO MSe :an e,t7diado toda, la, len27a,O MNo :a+
1ontrae<e0plo, poten1iale,O
/sto son, creo, apreciaciones 1ustas... 7hora bien, los
e&perimentos psicológicos Alegales e inocuos para la salud, por
supuestoA llevados a cabos con ni#os demuestran que éstos no se
limitan a repetir lo que oyen a su alrededor sino que est*n haciendo
generalizaciones sobre los datos ling"ísticos que reciben. % mira,
aunque a veces esas generalizaciones est*n tan ocultas que los
ling"istas son incapaces de descubrirlas, los ni#os no parecen tener
ning!n problema. 7dem*s, los ni#os parecen bastante impermeables
a las correcciones gramaticales. 28u*ntas veces un padre le tiene que
decir a su hi1o que no se dice no ca!o, sino no $uepo, antes de que el
ni#o lo aprenda3 5uchas m*s de las que uno se imagina.
)ormalmente ning!n ni#o que aprenda espa#ol de sus padres habr*
oído decir esto se -a rompido, aunque él lo dir*. ;or otra parte, el
papel del input negativo a los ni#os casi siempre se basa en corregir
aspectos del contenido, m*s que gramaticales. Si un ni#o dice mam#
guapo, veo a pocas madres conteniendo la sonrisa de elicidad y
corrigiendo a su hi1o así' no, mira Waimito, has de decirlo así' la mam#
es guapa, usando el ver!o copulativo % concordancia de g(nero entre
el nom!re % el adjetivo4 /se tipo de input negativo no orma parte de
los datos que se e&plican al ni#o en ning!n corpus de habla inantil
que yo conozca. /s m*s, si un ni#o de dos a#os di1ese un día a sus
padres el pap# % la mam# son unos so!eranos im!(ciles, no creo que
muchos padres sonriesen de elicidad diciendo' mira lo !ien $ue
concuerda nuestro :aimito los artículos, los nom!res % los adjetivos.
Seguramente un grito o un castigo de alg!n tipo seguiría, m*s que
una recompensa\ /spero que me perdones la parodia.
Si2o 1o0pla1ido B+ po1o e,1andalizadoB t7 intere,ante
razona0iento. por lo de09,. de tradi1ión + ,a-or 07+
anal4ti1o,#
Lo que quiero decir es que la gram*tica no se ense#a
e&plícitamente, el ni#o la iniere de los datos que oye, pero en esos
datos no hay ning!n tipo de estructura sint*ctica claramente
presente, sino que el cerebro del ni#o est* preparado para captarla o
incluso ponerla allí si no est*. Hay casos bastante bien estudiados, los
de las lenguas criollas, que son lenguas naturales de pleno derecho
que emergen a pesar de que el input que reciben los ni#os no es una
lengua propiamente dicha, sino ormas ling"ísticas empobrecidas que
se llaman pídgins, que se caracterizan por ser lenguas de contacto,
con lé&icos limitados y estructura gramatical pobre o nula. 7un en
esas condiciones, los ni#os encuentran maneras de generar una
gram*tica regular, a pesar de que esa gram*tica no estaba en los
datos que han recibido. Todo esto recibe el nombre del argumento de
la pobreza del estímulo, y es uno de los argumentos tradicionalmente
esgrimidos por 8homs6y a avor del innatismo de la acultad del
lengua1e, que no de las lenguas, como mucha gente parece haber
entendido.
/sto nos lleva a la otra parte de tu pregunta, con respecto a lo
de que la correerencia imposible pase en todas las lenguas. /sto es,
desde luego, un caso de razonamiento por inducción como otro, que
por supuesto tiene los deectos que ya Hume se#alase en este tipo de
procedimiento y que ;opper tanto enatizase en La lógica de la
investigación científica. /s decir, comprobamos que todas las lenguas
que estudiamos cumplen, hasta la echa, con ese principio de la
correerencia pronominal del que hablaba antes en el que en la
oración Dl dice $ue :uan no vendr#, (l y :uan no pueden ser
correerentes. /se principio, que 8homs6y llama el principio C de la
teoría del ligamiento, ha sido estudiado en ni#os en estadios muy
iniciales de la adquisición del lengua1e, especialmente de la
adquisición de los pronombres, y es bastante consistente en no
necesitar de mucho tipo de input para ser rechazado. /sto es un tema
que requeriría e&plicar algunas cosas acerca de cómo y cuando los
ni#os aprenden a usar los pronombres, pero creo que la evidencia es
bastante sólida y en espera de alsación.
&7eda-a :a-lar del papel de C:o0,A+ en -iolin2^4,ti1aZ
Sí, de acuerdo. Sobre 8homs6y, cabría decir que ha sido uno de
los impulsores del paradigma bioling"ístico. )o ha sido ni mucho
menos el !nico, pero por supuesto su papel no es menospreciable. .n
par de artículos suyos, sobre todo uno del DEED en la revista cience
con 5arc Hauser y Tecumseh Pitch, ue de capital importancia porque
provocó una intensiicación tanto del interés por el tema en una parte
muy importante de la comunidad cientíica en general, y ling"ística
en particular, como de los debates. 8homs6y suele generar ese tipo
de adhesiones y rechazos e&tremos. ;or otra parte, en el DEEX, desde
el Rrup de ,ioling"ística de la ., se publicó un libro que se titulaba El
giro !ioling3ístico, bueno T-e 9iolinguistic Turn, porque el libro es en
inglés. /l título de ese libro procede de una charla de 8homs6y en
Harvard en el DEEO en el que se pararasea el título del amoso libro
de Tichard Torty. ;or tanto, en esto, como en tantas otras cosas en
ling"ística, el papel de 8homs6y es muy importante, aunque bueno,
desde luego no ha sido el !nico que ha 1ugado un papel. 8reo que en
ciencia, a dierencia de en literatura o ilosoía, no se trata tanto de
nombres propios como de mucha gente traba1ando colectivamente...
7unque claro que siempre hay nombres que resuenan m*s que otros
medi*ticamente. 7dem*s de los ya citados Hauser, 8homs6y y Pitch,
me gustaría recordar a gente como Steven ;in6er, Rary 5arcus,
8edric ,oec6&, Wuan .riagere6a, Iolram Hinzen, el grupo de
/dimburgo, dirigido por Wim Hurord, o el grupo de Jviedo dirigido por
Ruillermo Lorenzo, que est* haciendo una tremenda investigación
sobre la relación entre genética y lengua1e. 7h, y desde aquí quiero
reivindicar el papel en todo esto del +rup de 9ioling3ística de la .,,
que no sólo ha organizado muchos eventos divulgativos y cientíicos
en esa ciudad, como una conerencia internacional de primera línea
en Cosmocai&a en marzo del DEEK, o ha publicado el libro que
mencioné antes, sino que poco a poco se est* constituyendo en un
grupo de investigación que en pocos a#os podría ser de reerencia
internacional.
T/ pertene1e,. 1reo. a e,te /lti0o 2r7po de
-iolin2^4,ti1a# MC79le, ,on v7e,tro, 'o1o, de inter8,O M&78
re,7ltado, :a-8i, o-tenidoO
,ueno, el Rrup de ,ioling"ística nació de la necesidad que
algunos vimos de superar el hiato que los planes de estudio de este
país establecen entre ciencias y letras, cuando veíamos lo que
signiicaba el estudio del lengua1e, lo que tenía de enómeno natural,
en el que se necesitarían conocimientos de genética, de sistemas
comple1os, de evolución biológica, de neuropsicología, para poderlo
comprender plenamente, aparte de los puramente gramaticales que
ya, m*s o menos, nos daban. $e manera que pensamos' si los planes
de estudios no nos van a dar lo que necesitamos, pues nos lo
montaremos nosotros. 7sí empezamos a organizar cursos inormales
y conerencias sobre temas diversos' evolución del lengua1e,
genética, sistemas comple1os, teoría de computabilidad,
neuroling"ística\ Las cosas empezaron a uncionar, las charlas y
cursos eran bien recibidos, publicamos el libro que mencioné antes,
organizamos la conerencia en 8osmocai&a, y ahora nos estamos
constituyendo en grupo de investigación. ,ueno, yo ahora no estoy
directamente implicado, porque mis ocupaciones en )%. me tienen
bastante entretenido, pero en todo caso sigo de muy cerca sus
actividades y alg!n día me encantaría volver a ormar parte de sus
traba1os.
M7ede de1ir,e en al2/n ,entido razona-le 37e al27no,
len27a<e, ,on 0e<ore, 37e otro, para deter0inada,
'inalidade,O ME, el in2l8, 0e<or 37e el 1atal9n o el italiano
para la 1o07ni1a1ión 1ient4'i1a. por e<e0plo. o para la
e;pre,ión po8ti1a. por poner otro e<e0ploO Si no ando errado.
al27na, 1on,idera1ione, de Heide22er :a-la-an de la,
-ondade, e,pe1iale, del ale09n + el 2rie2o para la ontolo24a
o la 'ilo,o'4a#
/sto no tiene ning!n sentido\ 8omo muchas otras cosas que
tienen que ver con las lenguas, este tipo de consideraciones no tienen
ninguna base cientíica, sino que son m*s bien posicionamientos
políticos\ de dudosa cala#a. /sto de Heidegger es tan absurdo como
lo que decía $iderot, para el cual el rancés era el idioma perecto
para el racionalismo ilustrado, mientras que el espa#ol o el italiano
eran m*s adecuados para la mentira. 8omo dicen en inglés' !ulls-itEE
Todas las lenguas tienen las mismas capacidades e&presivas y sirven
a sus usuarios de la misma manera' les ayudan a pensar, a
relacionarse con su entorno, a e&presar sus ideas y emociones, etc.
;uede que haya lenguas cuyo inventario lé&ico sea mayor que otras,
pero eso depende del tama#o y diversidad de la cultura material en la
que se desarrollan, no de la lengua en sí misma. 0gualmente, hay
personas con mayor cultura que otras, o personas que conocen me1or
un dominio que otras, y por tanto conocen me1or el lé&ico especíico
de ese dominio que otros. ;odría ser esperable que un campesino
tenga muchas m*s unidades lé&icas para reerirse a dierentes
*rboles que un urbanita, que seguramente se reerir* a toda la
variedad arborícola con una o dos palabras, una de las cuales
seguramente ser* palmera, que ni siquiera es un *rbol. Lo mismo
pasaría con un médico, que conocer* el lé&ico especializado para
reerirse a todos los huesos y m!sculos del cuerpo humano, mientras
que t! y yo probablemente desconoceremos la mayoría de ellos.
)o hay lenguas superiores ni ineriores. 8ualquier lengua, si es
preciso para sus hablantes, se puede dotar de lé&ico para hablar de lo
que sea, desde metaísica o ísica de partículas, hasta cotilleos en el
bar o tertulias radioónicas. Si la lengua Balpiri de 7ustralia no tiene
un lé&ico muy e&tenso para hablar de geometrías no euclidianas es
porque en la cultura aborigen en la que se habla Barlpiri eso no ha
sido una necesidad hasta ahora. ;ero no dudes que si lo necesitan su
lengua permitir* con total naturalidad adoptar el vocabulario
matem*tico requerido. % en todo caso, debemos entender que el
lé&ico es sólo la supericie de la lengua. Lo que distingue a una
lengua es ante todo su gram*tica, y en eso, como decía /dBard Sapir,
no hay ninguna dierencia entre ;latón y un porquero.
cSapir 1itando a 5a1:adod No ten4a idea. no e,t9 nada
0al#
J quiz*s al revés, 2no3 /l libro de Sapir en que aparece este
pasa1e, al inal del capítulo décimo, es su Language, que ue
publicado en FQDF, mientras que el pasa1e del :uan de Mairena, en el
que 5achado usa a 7gamenón en lugar de ;latón, ue publicado en
FQNM, que yo sepa, de manera que no parece que Sapir lo hubiese
podido sacar de 5achado y quiz*s sí al revés. 7unque, claro, no sé si
esto de 5achado había aparecido antes en alg!n otro sitio que Sapir
hubiese podido leer.
&7ino + 5a'alda 0e :ar4an apare1er a:ora en al2/n
,7-terr9neo o17lto 2olpe9ndo0e por 0i torpeza# "ra1ia,#
/n todo caso, no es esto lo que me importa realmente, al menos
no para lo que quería decir, que es que en lo que respecta a la
gram*tica de las lenguas que hablamos, no hay dierencias entre
estar muy o muy poco culturizado. La dierencia podría ser de
car*cter lé&ico pero no sint*ctico. ;ero de nuevo como decía Sapir, no
se debe conundir una lengua con su diccionario.
$8<a0e 37e :a2a de a-o2ado del dia-lo# A'ir0a,H no
d7de, 37e ,i lo ne1e,itan ,7, :a-lante,. la len27a >alpiri
per0itir4a 1on total nat7ralidad adoptar el vo1a-7lario
0ate09ti1o re37erido# MY e,o 1ó0o lo ,a-e,O ME, 7na
ind711ión. 7n de,eo -ieninten1ionado. 7na :ipóte,i,
7niver,ali,ta. 7na ,72eren1ia para la inve,ti2a1iónO
(olvemos a lo que decíamos antes sobre lenguas peores o
me1ores, a eso de que unas lenguas son me1ores para la ontología y
otras para la mentira. Todas las lenguas tienen recursos para
incorporar vocabulario. /so est* muy bien estudiado y por tanto no
tiene nada que ver ni con deseos ni con sugerencias. .n e1emplo muy
bueno aquí, y para muchas otras cosas, es el hebreo moderno. /l
hebreo era una lengua muerta desde el inal de la edad media, que
sólo se usaba en la liturgia. /ntonces, a inales del siglo :0: y
principios del ::, con el surgimiento del sionismo, el hebreo empezó
a convertirse en la lengua nativa de muchos 1udíos. /so es algo
e&cepcional, que requiere una conciencia de grupo e&tremadamente
uerte, porque para las lenguas en general no hay vida después de la
muerte. ;ero el pueblo 1udío lo consiguió. ;ara ello, eso sí, tuvieron
que mantener a ni#os aislados del contacto con cualquier otra lengua
que no uese el hebreo, que los padres les hablaban, y hablaban
entre ellos en presencia de los ni#os, una orma de hebreo que ellos
sólo conocían de la liturgia. /so uncionó y hoy el hebreo es la lengua
de millones de personas en 0srael y en )ueva %or6, la mayor ciudad
1udía del mundo.
/n todo caso, el hebreo no tenía nada del vocabulario
matem*tico, cientíico, literario, cultural, etc. que se había
desarrollado desde la edad media. Sí que había en el hebreo medieval
vocabulario cientíico y ilosóico procedente del griego y el latín, pero
incluso ése no era muy usado en la liturgia. /n todo caso, hoy en día
0srael es una potencia cientíica de primera línea, y en sus
universidades se traba1a en hebreo en muchos dominios incluyendo la
matem*tica. ;ara ello, obviamente, tuvieron que incorporar
vocabulario. % como el hebreo, cualquier otra lengua podría hacerlo.
;resuponer lo contrario es considerar el hebreo me1or que el Barlpiri,
o, todavía peor, que los 1udíos son superiores a los Barlpiri en nivel
cognitivo. /sto est* descartado. )adie es superior a nadie, al menos
ning!n pueblo es superior a ning!n otro pueblo. 7unque siempre hay
individuos que son superiores a otros en aspectos cognitivos
concretos, por dotación genética, eso no se puede trasladar al nivel
colectivo. Las lenguas, como di1e antes, se desarrollan lé&icamente en
el seno de la cultura en que se hablan, y si esa cultura crece, pues se
incorporan palabras. Si necesitas incorporar los ratones, los módems,
los routers, los .S,, pues se hace y punto. /sto es un enómeno tan
vie1o como el lengua1e que se llama el contacto de lenguas. 2Sabías
que casi la mitad del lé&ico del inglés actual est* constituido por
préstamos del rancés, llevados a cabo entre los siglos :0 y :0(,
cuando Prancia dominaba en las islas brit*nicas3 Todo esto, repito,
est* muy bien estudiado y por tanto sabemos que es un proceso
universal.
No. no 1ono14a la 0a2nit7d del pr8,ta0o 37e 1ita,#
Ha-la-a, de ello anterior0ente pero v7elvo a in,i,tir# M&78
rela1ione, e;i,ten entre pen,a0iento + len27a<eO
/sta pregunta es, en mi opinión, una de las m*s diíciles de la
ciencia en general. La respuesta depende en buena medida de cómo
delimitemos el concepto de pensamiento, que es muy vago. /l
pensamiento no es sólo ling"ístico, eso parece claro' la belleza
estética, algunos sentimientos como el amor o el odio proundo, son
diíciles de transmitir ling"ísticamente. /l pensamiento es algo de una
comple1idad e&trema, que unciona en muchísimos niveles' la
consciencia, la emoción, los instintos rele1os, la memoria, \ Todo eso
es pensamiento, pero seguramente son cosas muy distintas a
muchísimos niveles. /l lengua1e es una parte del pensamiento, una
parte que ayuda a desarrollar, limitadamente, parte de él, y que
podemos utilizar para transmitirlo. 7hora, las preguntas en este
*mbito son innumerables' 2e&iste un lengua1e mental dierente de
todas las lenguas en el que elaboramos nuestros ideas y luego las
traducimos a nuestra lengua3 2/s el lengua1e igual o dierente del
resto de capacidades cognitivas3 27yuda el lengua1e a pensar o
determina lo que podemos pensar3 Las respuestas a esas preguntas y
muchas otras son un tema de m*&imo interés y de m*&ima discusión
en ilosoía, ling"ística, o neurociencia y no creo que hasta la echa
haya una respuesta muy clara en la que dierentes escuelas
conver1an.
ero enton1e,. para ti. pen,a0iento + len27a<e no
p7eden identi'i1ar,e. p7ede :a-er pen,a0iento ,in len27a<e
dado 37e el len27a<e e, ,ólo parte del pen,a0iento# MCó0o ,e
e;pre,a la otra parte del pen,a0iento 37e no e, len27a<eO
MTiene al2/n 1ódi2o deter0inadoO
8uando escuchamos el adagio de la quinta de 5ahler, cuando
contemplamos a la mu1er o al hombre que amamos u odiamos ?o
ambas cosas a la vez@, cuando tenemos miedo de algo que no
podemos nombrar, cuando percibimos visualmente, u olativamente,
todo eso y muchas otras cosas no tienen una clara correspondencia
ling"ística, pero orman parte de lo que podemos percibir e identiicar
claramente como parte de nuestra e&periencia consciente. /so por no
hablar de la e&periencia inconsciente...
Tepito, la idea de pensamiento es muy vaga, y diícil por tanto
de delimitar, pero a!n así parece que el lengua1e es sólo una parte
del traba1o de nuestro cerebro. )o creo, por tanto, que haya un
código uniicado que pueda e&presar todo lo que no es ling"ístico.
Lo, l40ite, de 0i len27a<e ,on lo, l40ite, de 0i 07ndo#
M7ede, a1lararno, el ,i2ni'i1ado de e,te a'ori,0o
>itt2en,teinianoO
8reo que el sentido de este aorismo del Tractatus Ael O.M si no
estoy erradoA lo has e&presado t! muy bien antes cuando di1iste que
las lenguas son tanto un producto de la cultura como su condición de
posibilidad. /s un aorismo que como tantos otros de ese libro es de
una enorme belleza poética y proundidad ilosóica. /n alem*n suena
enomenal' )ie +ren7en meiner prac-e !edeuten die +ren7en
meiner Felt4 5i mundo es mi e&periencia, lo que he vivido, lo que
conozco\ 8omo decíamos antes, las lenguas rele1an la cultura
material en que se desarrollan, y por tanto e&presan ese mundo
cultural concreto. 7dem*s, tiene también el sentido de que mi
lengua1e est* sometido a los preceptos de la lógica, y por tanto no
puedo decir o pensar nada que transgreda esos principios. 0magino
que Iittgenstein se reería sobre todo a esto !ltimo, dado el tema del
libro. /s imposible pensar en contra del principio de identidad o el de
no contradicción, igual que no puedo pensar uera del tiempo... 7hora
bien, visto de otra manera, este aorismo es poco riguroso, no sólo
porque el lengua1e permite e&presar ideas que no podemos pensar
lógicamente, como la de círculo cuadrado, hierro de madera ?creo
que este e1emplo es de Heidegger@, o el concepto de ininito, sino
también porque hay muchos aspectos de nuestro mundo que no
tienen una representación ling"ística, pero que claramente e&isten y
conorman nuestra e&periencia, como la belleza, la m!sica, o el amor.
5e encanta un pasa1e de la novela Contacto de 8arl Sagan, en donde
se dice que uno quiere a su madre con independencia de que pueda o
no pueda e&plicar por qué. ;or tanto, quiz*s deberíamos decir El
lenguaje es una parte importante de mi mundo, pero no es todo mi
mundo, aunque, claro, esto ya no tendría ni una milésima parte de la
belleza sugeridora de la rase del ilósoo austriaco.
I2noro ,i Heide22er e,ta-a por e,ta, la-ore, tan po1o
ónti1a,# Sea 1o0o ,ea. M378 e, e,o de 37e no pode0o,
pen,ar el 1on1epto de in'initoO Lo, 0ate09ti1o, B+ lo,
'iló,o'o, in1l7,oB no :an de<ado de :a-lar de ello de,de
tie0po, ari,tot8li1o,# A7n37e t/ en Le de BU no 37i,iera,
leer a37el li-ro 37e e,1ri-i0o, 6e,/, Villa2r9 + +o ,o-re DEl
in'inito + ,7, parado<a,E. por pare1erte noB'ilo,ó'i1o + no
a<7,tado. 1on razón. a e,t7diante, de e,e nivel. el te0a :a1e
,i2lo, 37e ,e e,t7dia 1on re,7ltado, ,ati,'a1torio,#
Wa, 1a\ ,uena memoria\ Tengo que conesarte que superada la
adolescencia me he leído vuestro libro varias veces, la !ltima este
mismo verano, y lo encuentro apasionante. Tanto, que es uno de los
pocos libros que me llevé de ,arcelona a )ueva %or6 cuando me
trasladé en el DEEM. %a ves si han cambiado las cosas\
"ra1ia,# T7 noBplatoni,0o te lleva al elo2io de a0i2o por
en1i0a de la vera1idad# ro,i2a0o, ,i te pare1e#
)o sé si me considero noAplatónico\ /n todo caso, es verdad
que en general antepondría la amistad a la veracidad, pero en este
caso no ha hecho alta porque son una y la misma cosa. %, sí, vale,
creo que tienes razón con respecto a lo del estudio del ininito. Lo que
quería decir es que no podemos representarnos intuitivamente el
concepto de ininito, igual que no podemos representarnos el
concepto de principio del tiempo. /so son conceptos que la ciencia, la
ilosoía, mane1an, pero que no nos podemos representar m*s que
quiz*s negativamente. La ciencia est* llena de este tipo de cosas' el
gato de SchrVdinger, que est* a la vez vivo y muerto, o la idea de que
el universo est* ormado por cuerdas o supercuerdas
unidimensionales ininitas en un espacio de diez o veintiséis
dimensiones. Todo eso no lo podemos imaginar, escapa a nuestros
límites de representación, incluso al sentido com!n, pero orma parte
de algunas de las teorías cientíicas m*s avanzadas del momento.
;ero ya lo decía /instein, 2no3 /l sentido com!n es sólo el con1unto de
pre1uicios adquiridos antes de los dieciocho. )o parece que el sentido
com!n 1uegue siempre un papel crucial en ciencia, y si no que le
pregunten a Ralileo que tuvo que luchar contra el sentido com.n de
los cientíicos de su tiempo para poder e&presar, y a!n con enormes
diicultades, su nueva ísica y su deensa del copernicanismo.
No ,8 ,i ,e p7ede :a-lar del D,entido 1o0/nE de lo,
1ient4'i1o, op7e,to, a "alileo +. por otra parte. 37e el ,entido
1o0/n no <7e27e ,ie0pre 7n papel 1r71ial en 1ien1ia no
i0pli1a 37e ,ea ,i0ple0ente 7n a0a,i<o de pre<7i1io,
ad37irido, pre0at7ra0ente#
)ada m*s le1os de mi intención implicar esto, por supuesto. /l
sentido com!n es de enorme utilidad en nuestra vida cotidiana. /n el
lengua1e corriente decimos que el sol sale y se pone, o que las
estrellas giran en el cielo, aunque la ciencia demostró hace unos
cuantos siglos que es la Tierra la que se mueve. También sabemos
que la representación del cosmos aristotélica es la del sentido com!n,
tanto que se sigue utilizando en parte en la navegación marítima y
aeron*utica hoy en día, aunque por supuesto sabemos que no
corresponde para nada con la realidad. ;or no hablar de la ísica
neBtoniana, que es un caso particular de la ísica relativista, pero que
se sigue utilizando en los libros de te&to porque es suiciente para los
propósitos cotidianos, y porque la ísica relativista es de una
comple1idad matem*tica muy superior a la que las personas
ordinarias necesitamos. 7hora bien, en tiempos de Ralileo, era de
sentido com!n pensar que si la tierra se movía, entonces si de1abas
caer un ob1eto desde una torre muy alta, el ob1eto no caería en la
base de la torre, sino unos metros m*s all*. $ado que eso no se
observaba, pues la tierra no se debía mover. 8ambiar ese estado de
cosas ue muy diícil e implicó muchos castigos a cientíicos por parte
de la 0glesia 8atólica, precisamente por la uerza que tiene el sentido
com!n en nuestras vidas. /l sentido com!n es muy !til, pero muchos
cambios cruciales en la historia de la humanidad Apolíticos, artísticos,
cientíicosA tuvieron que desaiar el sentido com!n de su tiempo.
8reo, de verdad, que la cita de /instein es como casi todo en él, de
una clarividencia prodigiosa, pero no quería para nada desmerecer el
sentido com!n.
Ca0-ie0o, de te0a. de<e0o, vivo por a:ora al po-re
2ato de S1:r[din2er + pon2a0o, entre par8nte,i, la teor4a de
la, ,7per17erda,# Mor 378 1ree, 37e e, tan e'i1az el 7,o
pol4ti1o del len27a<eO
)o sé si soy el m*s adecuado para responder a una pregunta
como esta, al menos no desde un punto de vista proesional. ;odría
tener una opinión como ciudadano que te puedo e&presar si quieres.
5e 27,tar4a 37e lo :i1iera,. a7n37e ,ea ,i 37iere, no
pro'e,ional0ente. 1o0o ,i0ple 1i7dadano 1o0o t/ 0i,0o
di1e,#
Rracias, porque me encanta esta pregunta. 8reo que en la
medida en que vivimos en buena parte en el lengua1e, como
decíamos hace un momento, el lengua1e nos transmite una buena
parte de nuestro contacto con el mundo y por tanto nos permite
comprender o al menos creer comprender buena parte de la realidad,
especialmente de la realidad conceptual en la que sin duda se mueve
la política. /l uso político del lengua1e en nuestro mundo no es muy
dierente, en mi opinión, del uso ling"ístico en publicidad. Seguro que
en nuestro mundo, publicidad y política son muy parecidos en
metodologías, técnicas, etc. /n la democracia representativa que
conocemos ?y que se podría me1orar bastante@, se trata en deinitiva
de vender una imagen del mundo, de convencer al mayor n!mero
posible de gente de que tu propuesta es la me1or para ellos, la que les
avorecer* m*s en su vida diaria. $ado que eso son ideas
conceptuales, sería diícil transmitirlas de otra manera que
ling"ísticamente, aunque por supuesto las campa#as políticas est*n
llenas de muchas otras cosas que palabras, cosas que apelan a
sentimientos que van m*s all* de la racionalidad. /n la técnica
política, como en la publicidad, parece haber mucha apelación a ideas
subliminales, a técnicas de mercadotecnia muy sutiles como repetir
mensa1es incesantemente, eslóganes, etc. que acaban por parecer
verdad. 7lguien a quien admiro mucho me di1o una vez que no todo
es racionalidad en las creencias de la gente. 2$e dónde provienen
esas creencias3 2;or qué alguien se cree que hay armas de
destrucción masiva en 0ra6 y apoya a su gobierno para que vaya a la
guerra3 ;uedes darle toneladas de evidencia en contra, y esa persona
se negar* a creerte y te tratar* de radical, etc... Hay algo m*s, algo
irracional que se nos escapa que genera esas creencias muy
irmemente en nosotros. /n política hay un uso muy inteligente no
sólo de la lengua sino de cosas no dichas sino sugeridas, de m!sicas
o colores que evocan recuerdos, ideas, etc. que permiten controlar en
cierta medida esas otras cosas que participan en la generación de
creencias. /s de una sutileza que a veces da miedo, 2no3 Sin duda, el
lengua1e político es casi un arte, o sin el casi, como creo que es la
publicidad.
Al2o irra1ional 37e ,e no, e,1apa. di1e,. pero t/ 0i,0o.
pre1i,a0ente ,o-re e,o 37e ,e no, e,1apa. ,e@ala, al27na,
:ipóte,i, e;pli1ativa,# Sea 1o0o ,ea. Mpor 378 1ree, 37e
tonelada, de eviden1ia, no lo2ran ta0-alear 7na 1reen1iaO
MTan a'e1tado, e,ta0o, por in,tan1ia, no ra1ionale,O
)o somos seres pensantes, somos seres sintientes que piensan.
)o recuerdo quién di1o esto. Seguramente alguno de esos increíbles
neurólogos del Harvard 5edical School.
Lo :a-r9n di1:o e,to, ne7rólo2o, 37e 1ita, pero la
1on<et7ra tiene 7na lar2a :i,toria# %7-iri. entre no,otro,.
:a-ló :a1e 071:o de inteli2en1ia ,intiente# ro,i27e ,i te
pare1e#
Los sentimientos orman parte de nosotros de una manera
undamental que seguramente va m*s all* de la razón en muchos
casos. 0ncluso en ciencia, como decía 5a& Ieber, una elección
irracional est* en la base de toda teoría. 7lgo de eso hay en casos
como los que ves en ísica, en biología, en ling"ística. Los datos puros
no e&isten, los datos han de ser interpretados en una teoría, y a
veces tienes dos o m*s teorías que te e&plican un hecho, por e1emplo
la teoría del !ig !ang y la del universo estacionario, o las teorías
corpusculares y teorías ondulatorias que durante mucho tiempo se
repartieron la e&plicación sobre la naturaleza de la luz, o la teoría de
la evolución por selección natural y la teoría de la evolución de Rould,
o la teoría del lengua1e de La6o, hombre de moda en los /stados
.nidos, por su participación en las campa#as del partido demócrata y
la teoría del lengua1e de 8homs6y, hombre nunca de moda en
/stados .nidos.
Todo eso son teorías rivales que interpretan importantes hechos
cientíicos. ;ues bien, t! y yo podríamos creer cosas opuestas sobre
la evolución' tu podrías ser un gouldiano impenitente y yo un
darBinista radical como $aniel $ennett o Tichard $aB6ins. 7mbas
teorías seguro que tienen cosas buenas y cosas malas, ambas teorías
e&plican me1or unas cosas, y peor otras. )o creo que podamos decir
que uno de los dos, t! o yo, esté equivocado. La pregunta es' 2qué
nos lleva a creer en las respectivas teorías3 24ué te hace creer a ti la
teoría de Rould por encima de la de $arBin y a mí al revés3 7hí hay
algo m*s, algo que seguramente tiene que ver con ainidades
personales, con quiénes ueron nuestros proesores y amigos, con
lecturas, etc. Todo eso tendr* un peso en nuestras creencias
racionales. ;or tanto, imagínate a niveles como el de la nación o
similares en los que el sentimiento cobra tanta importancia,
seguramente porque hay intereses políticos en que sea así, para así
movilizar a la gente en caso de guerra, o para convencerlos de que
paguen impuestos por el bien de su país. ;ara mí es obvio que en
política todo esto 1uega un papel muchísimo mayor.
$e<o ,in 1o0entar t7 pre27nta retóri1a ,o-re "o7ld + ,7
teor4a Dpor en1i0a de la de $ar>inE 37e 0e pare1e 7na 0ala
(+ ,i2ni'i1ativa) 'or07la1ión#
)o, por avor, no lo de1es sin comentar.
DEn1i0a de la de $ar>inE p7ede leer,e 1o0o no
e,tri1ta0ente dar>ini,ta (lo 37e en e,te 1onte;to no ,er4a 7n
elo2io) + no veo 37e $ennett o $a>Ain, ,ean 09,
Ddar>ini,ta, radi1ale,E 37e "o7ld + ,7 :ipóte,i, del e37ili-rio
p7nteado# Todo 17erpo teóri1o tiene ,7, 1l9,i1o, + ,7,
de,arrollo, + la, po,i1ione, de "o7ld. 37e no te o17lto 37e 0e
1ae 07+ ,i0p9ti1o. p7eden ,er vi,ta, 1o0o de,arrollo,
1o:erente, 1on la, -a,e, del dar>ini,0o# No :a+ 37e leer
tal0/di1a0ente a $ar>in# No te o17lto ta0po1o 37e ad0iro
la ,en,i-ilidad 1ient4'i1a de $ennett + ,7 de,l70-rante 'in7ra
anal4ti1a# $e $a>Ain, no ten2o opinión 'or0ada#
8oincido contigo en todo lo que dices, incluyendo la simpatía
hacia Rould, como paleontólogo y como pensador en general, y desde
luego también creo que no es mi mucho menos un antiAdarBinista.
aunque a veces se le ha acusado de ello. %o mismo presencié en
directo una de esas ocasiones en un coloquio internacional en el
8osmocai&a de ,arcelona, de hace un par de a#os. ;ero no cabe duda
que las polémicas entre $ennett y $aB6ins por un lado, y Rould y
LeBontin por otro son reales.
/n todo caso, creo que tienes razón. 5*s que $arBin versus
Rould debería haber dicho $ennettA$aB6ins versus Rould.
Ca0-io de re2i,tro pero 1reo 37e ta0-i8n tiene
i0portan1ia 17lt7ral. ,o1ial + pol4ti1a# MC79le, ,on. en t7
opinión. la, 1ara1ter4,ti1a, pe17liare, del len27a<e reli2io,oO
8omo te di1e en la pregunta anterior sobre el lengua1e político,
no tengo tampoco una opinión proesional sobre esto, sino una
opinión como miembro de esta sociedad
$esde ese punto de vista, creo que podríamos volver a repetir
en buena medida lo que decíamos antes respecto a la apelación a
sentimientos irracionales. La religión apunta a preocupaciones muy
hondas del ser humano, a deseos o necesidades no racionales, a
miedos muy proundos, como el miedo a la muerte. /l lengua1e
religioso orece respuestas *ciles a estas cosas, en términos que
podemos entender y que nos conortan, bueno a quien le conorte, yo
no me incluyo en ese grupo. /n todo caso, lo que es verdad es que el
lengua1e religioso es universal, casi se diría que la necesidad de creer
en seres superiores que e&pliquen nuestra vida es un universal de la
condición humana. /s probablemente un mecanismo psicológico
innato de autoApreservación que nos lleva a tratar de dar una
e&plicación a nuestra e&istencia y la del universo en términos de
seres superiores. /so, en si mismo no sería tan malo si no uera
porque algunos grupos de listillos privilegiados han tratado
históricamente de aprovecharse de ese lengua1e con ines terrenales
de dudosa santidad, relacionados con el poder en general. /n in,
seguramente religión y política no est*n tan separadas, y es por tanto
lógico que compartan muchas cosas, 2no te parece3 Sobre esto, yo
m*s bien me creo lo que decía Preud, creo que en El malestar de la
cultura, de que sería muy bonito que hubiese un dios que e&plicase el
sentido de la vida, de la muerte, de la creación, que se preocupase
por nosotros y garantizase la 1usticia universal\ Sería bonito, sin
duda, pero resulta sospechoso que eso coincida tan e&actamente con
nuestros deseos m*s proundos, 2no3 ;arece demasiada casualidad...
Se27ra0ente e, de0a,iado 1a,7al e,a 1oin1iden1ia# MSe
p7ede :a-lar de len27a, propia, de 7na 1o07nidad :70anaO
7quí volvemos a algo que di1imos hace un rato sobre el car*cter
político de muchas airmaciones relacionadas con las lenguas. Sin
duda se puede hablar de lengua propia de una comunidad. ;or
e1emplo, la lengua Barlpiri es la de buena parte de la comunidad del
mismo nombre que vive en el norte de 7ustralia, y que tiene cinco o
seis mil hablantes. ;ero, 2es el espa#ol o el inglés la lengua de una
comunidad3 )o lo parece, a menos que utilicemos comunidad en un
sentido tan amplio que pierda todo el sentido\ ,ueno, si es que el
concepto de comunidad tiene alg!n sentido para empezar, algo que
parece dudoso porque es una idea m*s bien vaga, igual que lo es el
concepto de lengua, que probablemente no tiene ning!n valor
cientíico, como 8homs6y ha dicho una y otra vez. 28u*ndo podemos
hablar de lengua o de dialecto3 /s diícil decirlo. 2Son el catal*n y el
valenciano dialectos de la misma lengua, o son lenguas dierentes3 2%
el espa#ol de 5adrid y el de los arrabales de Lima3 Tecuerdo haber
visto una película colombiana titulada La vendedora de rosas,
ambientada en las calles de la ciudad de 5edellín. La película era
supuestamente en espa#ol, pero en /spa#a la pasaban con subtítulos
porque la lengua era literalmente incompresible para el hablante de
espa#ol peninsular. También podríamos mencionar el caso del serbio
y el croata ?y el bosnio@. Hasta la guerra de los ,alcanes, y durante
mucho tiempo, estas lenguas se conocían ba1o el nombre com!n de
ser!ocroata. $espués de la desmembración de %ugoslavia, estas
lenguas tienen nombres dierentes, y sus hablantes ?sobre todo los de
8roacia y ,osnia Herzegovina@ argumentan que son lenguas
dierentes que sólo el yugo serbio había mantenido unidas por la
uerza. ,ueno, la inteligibilidad entre hablantes de estas lenguas es
virtualmente total, e&cepto en variaciones regionales como las del
rancés en Prancia. /sto ilustra a la perección que son
consideraciones para las que la respuesta depende casi
e&clusivamente de iliaciones políticas, no de cuestiones cientíicas.
7hora bien, sin duda todos tenemos una iliación política,
e&plícita o no\
MY 179l e, la t7+aO
La mía es que todas las lenguas, es decir, sus hablantes
merecen el mismo trato y la misma consideración. Las lenguas
orman parte del patrimonio de la humanidad, y rele1an conocimiento
y maneras de organizar la acultad del lengua1e. /sto, por desgracia,
a muchos estados les importa bastante poco, como en el e1emplo
e&tremo de Prancia. /n ese país la diversidad ling"ística se ha visto
desde la constitución de la Repu!li$ue como un enómeno indeseable
que se debía perseguir y eliminar, algo en que el estado rancés ha
hecho un traba1o UejemplarU' hoy ya pr*cticamente no quedan
hablantes de ninguna de las llamadas lenguas regionales como el
bretón, el alsaciano, el occitano, y unas cuantas m*s. /n /spa#a la
cuestión puede que no sea tan descarada como en Prancia, pero algo
de ese espíritu 1acobino también e&iste, al menos en este *mbito.
7lgunos sectores de intelectuales, de izquierdas y de derechas, una
buena parte de los políticos y la pr*ctica totalidad de sus seguidores
deienden que una de las lenguas del territorio espa#ol, curiosamente
la variedad de 5adrid, es un bien com!n, un bien nacional, una
obligación de todos los espa#oles y, en deinitiva, una lengua m*s
v*lida que las otras del estado. /llo implica, seg!n nos han hecho
saber hace poco en un maniiesto al que la prensa espa#ola ha dado
una cobertura e&traordinaria, que tiene que haber una asimetría
entre el espa#ol y las otras lenguas habladas en el estado. /sto, claro,
es una manera como otra de concebir el estado, pero no es la !nica
posible. /s una que diiere de modelos como el suizo, o el canadiense,
seguramente tan racionales, sino m*s, donde todas las lenguas
habladas en alguna parte del territorio tienen el mismo estatuto y los
mismos derechos en todo el país. ,ueno, en 8anad* esto sólo incluye
al rancés y al inglés, pero no a las lenguas de los nativos americanos,
a los que se ignora totalmente en todos los *mbitos de su cultura. /l
caso de Suiza es sin duda me1or, porque allí las cuatro lenguas
oiciales tienen los mismos derechos en todo el país, incluyendo aquí
el Tomanche, una lengua que no tiene ni LE.EEE hablantes,
concentrados en el cantón de Rraub"nden, pero que tiene los mismos
derechos en todo el territorio de la conederación helvética que
tienen el rancés, el alem*n, o el italiano. /n in, sé que aquí
entramos en territorios donde los sentimientos 1uegan un papel muy
importante, y donde se aplica perectamente lo que decíamos antes
de las creencias de la gente, que tienen poco o nada que ver con la
racionalidad, y mucho con preconcepciones de car*cter político y
emotivo. /s probable que muchos lectores tengan una opinión muy
uerte al respecto de este tema, y desde esa opinión estén entonces
en acuerdo o en desacuerdo con lo que digo. 5e gustaría que no
uese así, me gustaría que en este tema, como en tantos otros
relacionados con la nacionalismo, sea éste el que sea ?y por supuesto
incluyendo el nacionalismo espa#ol@, hubiese un di*logo real, y que la
gente se escuchase realmente, en lugar de repetir lugares comunes.
;ero bueno, creo que ser* muy diícil que lleguemos a escuchar
realmente a los dem*s por encima de las creencias que ya tenemos
por los motivos que sean. 5e gustaría equivocarme, porque eso
signiicaría que viviríamos en un mundo me1or del que yo creo que
vivimos, pero tengo mis dudas.
E,pa@a 1on 2ota, de ,an2re <a1o-ina. a7n37e ,ólo ,ea
en e,te 90-ito# No 0e lo a1a-o de 1reer# Sea 1o0o ,ea. no e,
e,te el p7nto 37e 37er4a pre27ntarte a:ora# $i1e,H DLa,
len27a, 'or0an parte del patri0onio de la :70anidad. +
re'le<an 1ono1i0iento + 0anera, de or2anizar la 0ente
:70anaE# MRe'le<an 0anera, de or2anizar la 0enteO M&78
0anera, ,on e,a,O MCó0o ,e prod71e e,e re'le<oO Si +o te
e;pli1o 7na len27a 37e a1a,o no 1onoz1a,. M,er4a, 1apaz de
indi1ar0e 378 0anera, 0entale, re'le<aO MT/ 1ree, 37e el
1atal9n o el e7,Aera re'le<an a,pe1to, 0entale, di,tinto, del
1a,tellano o el ale09nO
(ayamos por partes. La mente es un concepto vago, del que
seguramente pocos psicólogos querr*n ni oír hablar. 7dem*s, incluso
aunque lo aceptemos como un concepto primitivo, en línea con el de
pensamiento, como ya e&presé antes, no creo que el lengua1e se
relacione con todos los aspectos de la mente, ni que determine la
orma del pensamiento o cosas así. 7hora bien, es verdad que el
lengua1e es una orma de conocimiento de un cierto tipo, y como tal
las dierentes lenguas rele1an posibles manera de organizar la
acultad del lengua1e. Pormas que no son ni me1ores ni peores, sino
dierentes. ;or e1emplo, el eus6era es una lengua de tipo ergativoA
absolutivo, una variedad tipológica muy rara en el continente
europeo, que abunda sobre todo en 7ustralia y Sudamérica. /se tipo
de lenguas, a dierencia del espa#ol o el catal*n, que son lenguas
nominativoAacusativas, organizan la concordancia verbal de manera
dierente. /n espa#ol, el su1eto es asimétricamente marcado con
marcas de concordancia verbal, sin tomar en consideración si se trata
de un verbo transitivo o intransitivo. ;or e1emplo, decimos @o como
patatas, y Los niAos corren, y vemos que hay moremas en el verbo
que e&presan concordancia en persona y n!mero con el su1eto. /l
ob1eto de la oración transitiva, en cambio no concuerda con el verbo
en ning!n rasgo. ;or tanto, parece que el espa#ol marca
asimétricamente el su1eto. ;ues bien, las lenguas ergativoA
absolutivas, de las cuales el eus6era es un subAtipo, no lo hacen así.
/n estas lenguas, el su1eto sólo concuerda con el verbo si el verbo es
intransitivo. Si el verbo es transitivo, entonces el verbo concuerda
asimétricamente con el ob1eto. Si eso tiene eectos cognitivos, es algo
que cabría determinar empíricamente, algo que no se ha hecho a!n
que yo sepa.
/l alem*n también rele1a otro tipo de organización, por eso de
que el verbo va al inal de la oración o en segunda posición en unción
de si la oración es subordinada o principal. /so son dierencias
gramaticales que orman parte del patrimonio de la humanidad, un
patrimonio que hemos de preservar igual que deberíamos preservar
las dierencias culturales o la diversidad natural, como mi admirado
Wes!s Tuson no se ha cansado de e&plicar en sus libros. % lo mismo,
claro, vale para los dierentes vocabularios que las lenguas han
amasado a lo largo de su historia, y que son una parte muy
importante de ellas, y que rele1an avatares de su cultura y de su
conocimiento del entorno natural en el que viven. Todo ello hace a
cada lengua, a todas y cada una, valiosos elementos de la naturaleza
del lengua1e, que es para mi como decir valiosos elementos de la
naturaleza humana. 4ue unas lenguas se sientan superiores por los
criterios que sean, y sientan que pueden sustituir a todas las dem*s
es tan absurdo como pensar que una comida o dos sustituir*n un día
a todas las dem*s, y ya no tendremos m*s que comer esas dos cosas.
/speremos que el día en que esos sucesos ocurran esté todavía muy
le1os en el caso de la comida y en el caso de las lenguas, porque ese
día podría estar muy cercano al de la e&tinción de la raza humana tal
como la conocemos hoy.
M&78 di'eren1ia, -9,i1a, e;i,ten entre el len27a<e
nat7ral + lo, len27a<e, 'or0ale,O MSe p7ede :a-lar en al2/n
,entido atendi-le de la, in,7'i1ien1ia, del len27a<e nat7ralO
Si le hubieses preguntado esto al ilósoo Tichard 5ontague él
te hubiera dicho que no hay ninguna dierencia. 5ontague traba1aba
en sem*ntica ormal, de la que ue uno de los principales impulsores
y desde ese punto de vista para él no había dierencia entre los unos
y los otros. 7hora bien, esa es una airmación un poco uerte, a mi
entender. Los lengua1es ormales est*n dise#ados e&plícitamente con
una aplicación en mente, y por tanto tienen estructuras lógicoA
ormales muy coherentes, y una morología mínima. Lo de la
insuiciencia, por otra parte, depende del punto de vista que uno
tome. /l lengua1e natural, como ya decía Prege, puede estar lleno de
imperecciones que lo hacen insuiciente para el traba1o ormal o
cientíico, pero es que el lengua1e natural ni est* dise#ado
e&presamente, ni tiene ninguna inalidad concreta. 4ue se use para
una cosa, por e1emplo para comunicar, no quiere decir que su dise#o
dependa e&clusivamente de ello. 8omo los ob1etos naturales, el
lengua1e no tiene ning!n propósito, aunque los humanos le hayamos
encontrado unos cuantos. .n *rbol no tiene ning!n propósito, no est*
hecho con un in, como tampoco una monta#a, o un cerebro. ;ero el
lengua1e natural permite la riqueza e&presiva de por e1emplo el
aorismo de Iittgenstein que mencionabas antes, y ello se debe a su
vaguedad, su polisemia, su necesidad de conte&to. /n eso es
claramente superior a los lengua1es ormales. /n lo que respecta a las
dierencias entre unos y otros, podemos empezar con que los
lengua1es ormales carecen de la ambig"edad, de polisemia que
acabamos de mencionar\ .na oración del lengua1e ormal raramente
depende del conte&to de enunciación, mientras que el QQ,QQ^ de las
oraciones del lengua1e natural dependen de manera crucial. 7dem*s
est* la articulación morológica del lengua1e natural, es decir, la
e&istencia de declinaciones, de derivativos y de inle&ión, la
e&istencia de moremas nulos, de moremas sincréticos, etc. La
morología es una gran dierencia, para mucha gente es una
imperección del lengua1e natural, pero bueno esa imperección, si es
que lo es, le coniere al lengua1e natural un poder e&presivo enorme\
También est* la variación dialectal, que no aecta mucho a los
lengua1es ormales. /n in, los lengua1es naturales son de una
comple1idad que supera a la de los lengua1es ormales en varios
órdenes de magnitud, y sus usos son tan dierentes que no cabría,
quiz*s, hablar de insuiciencias, sino de complementariedad. Los
lengua1es ormales son claramente insuicientes para los ines del
lengua1e natural y viceversa.
Enton1e,. no e, /til la ló2i1a para el e,t7dio de lo,
len27a<e, :70ano,O &78 7n ar270ento ,ea 'or0al0ente
1orre1to. Mno i0pli1a ine;ora-le0ente 37e ta0-i8n lo ,ea
para el :a-lante de 7na len27a deter0inadaO
Las relaciones entre ling"ística y lógica son muy estrechas,
sobre todo en sinta&is y sem*ntica. 0dealmente, las propiedades
lógicoAormales que se atribuyen al lengua1e deberían ser también
propiedades bien descritas en lengua1es tan bien ormalizados como
la lógica o las matem*ticas. /se es un ideal al que la ling"ística se
apro&ima poco a poco, en mi opinión, aunque aun alta bastante para
que la relación sea perecta, tan perecta como lo es en las ciencias
naturales. )o creo adem*s que ninguna lengua haga also ning!n
principio de la lógica.
7hora bien, lo que sí que sabemos es que la inteligencia general
y la capacidad ling"ística no est*n correlacionadas necesariamente.
8omo decíamos antes, hay casos en los que la inteligencia conceptual
est* preservada pero el lengua1e no, y viceversa, casos en los que la
inteligencia conceptual est* aectada pero no la capacidad ling"ística.
$e modo que desde ese punto de vista, una cosa y otra no est*n
relacionadas de manera substantiva, aunque insisto que, en tanto
que herramienta, en tanto que lengua1e ormal, la lógica tiene una
gran utilidad en las e&plicaciones ling"ísticas.
MEn 378 te0a, ,e 1entra t7 tra-a<o de inve,ti2a1iónO
5i traba1o de investigación se centra en las relaciones entre la
sinta&is y la sem*ntica ormal, es decir, en los aspectos estructurales
de las lenguas y sus aspectos lógicoAmatem*ticos. 8reo que mi
investigaAción es plenamente bioling"ística, porque, aunque me
centro en lenguas rom*nicas, intento ver propiedades que podrían ser
universales. /ntre esos temas, me interesan especialmente la
negación, la polaridad, los pronombres, los cuantiicadores, o la
composicionalidad. ;or poner un e1emplo, 2en qué condiciones
podemos usar los llamados términos de polaridad negativa, como por
e1emplo nada en ?o creo $ue :uan compre nada3 /st* claro que para
poder usar nada en ese conte&to necesitamos la presencia de la
partícula negativa no. /n caso contrario tendríamos una rase como
Creo $ue :uan compre nada, que es claramente incorrecta para
cualquier hablante del espa#ol. La pregunta es, 2por qué pasa eso3
24ué necesitamos para usar nada en esos conte&tos3 Seg!n algunas
teorías, este tipo de partículas requieren estar en el alcance de
operadores que tengan la propiedad matem*tica de ser decrecientes.
/so, sin embargo, no parece ser suiciente, pues los conte&tos que
legitiman la presencia de términos de polaridad negativa varían con
las lenguas, y no son siempre decrecientes. ,ueno, esto son
cuestiones un poco técnicas, quiz*s\
También estoy muy interesado en el tema de la evolución del
lengua1e. /n ese campo, me gusta investigar entre otras cosas las
propiedades de las lenguas de signos de las comunidades de sordos,
que son lenguas de pleno derecho, igual que cualquier otra lengua
oral, 7hora, esas lenguas revelan propiedades de la acultad del
lengua1e que podrían quedar ocultas por la modalidad hablada. ;or
e1emplo, se solía considerar que una propiedad de todas las lenguas
era que las partículas interrogativas nunca se desplazan al inal de la
oración' o bien se quedan in situ, como en rancés o chino, o bien se
desplazan al principio, como en /0u( le -as comprado a :uan1 donde
la partícula interrogativa $u( se interpreta como el ob1eto de
comprar, aunque aparezca al principio de la oración. /so parecía una
propiedad universal de la acultad del lengua1e, y se atribuía a que
esa estructura era necesaria para crear una coniguración de
operadorAvariable que diese alcance al operador, que en este caso
era interrogativo, sobre la variable y sobre el contenido proposicional
de la pregunta. ,ueno, pues el estudio de las lenguas de signos
demostró que eso no era una propiedad de la acultad del lengua1e,
sino de la modalidad oral, porque las lenguas de signos parecen
desplazar las partículas interrogativas hacia el inal de la oración. ;or
otro lado, cosas como que las lenguas de signos cuenten con
estructura prosódica o incluso sil*bica parece sugerir que esas cosas
son algo universal de la acultad del lengua1e, no algo que pertenece
a la modalidad hablada, es decir algo que ormaría parte de la
estructura subyacente del lengua1e en la mente y que en las lenguas
de signos e&presan, no por la entonación vocal, sino por medio de
marcadores no manuales, como el movimiento de las ce1as, por
e1emplo. ,ueno, en la medida que esas propiedades emer1an en las
lenguas de signos sabremos cu*l es la arquitectura real de la acultad
del lengua1e y entonces podremos proponer me1ores hipótesis sobre
como evolucionó esa acultad en nuestra especie.
ero la, len27a, de ,i2no, no ,on len27a, nat7rale,. ,on
arti'i1iale,. 1on,tr711ione,# MNo :a+ a374 7na di'eren1ia
e,en1ialO
)o, permíteme que te corri1a sobre esto. 4uiero de1arlo muy
claro' las lenguas de signos son lenguas naturales igual que lo son las
lenguas orales. /ste tema no se conoce apropiadamente, y hay
muchos malentendidos al respecto. 5e gustaría dar muchos m*s
detalles de los que seguramente tenemos tiempo o espacio para
probarte que las lenguas son sistemas de lengua1e natural. 5e
limitaré a unos cuantos datos empíricos. Las lenguas de signos son
lenguas humanas de pleno derecho, percibidas en la modalidad
gestualAvisual que es dierente de la modalidad oralAauditiva en que
se vehiculan las lenguas orales. /sta airmación se sustenta no solo
en argumentos de tipo estructural como el hecho de que los signos de
estas lenguas presenten estructura sil*bica y sus oraciones tengan
estructura sint*ctica, sem*ntica y prosódica, sino también en
evidencia aportada en el dominio de la adquisición inantil del
lengua1e, o en evidencia neurológica, como la especialización
hemisérica en hablantes y signantes por igual, o las patologías
ling"ísticas como las aasias que aectan a las habilidades ling"ísticas
de los sordos e&actamente igual que a las de los hablantes. /n el caso
de la adquisición, los ni#os sordos de padres sordos signantes
aprenden la lengua de signos de su comunidad de la misma manera y
en las mismas etapas que recorren los ni#os hablantes al aprender su
lengua oral. 7dem*s, las lenguas de signos, como las orales, tienen la
capacidad de la dualidad de estructura ?recuerda, estructura
onológica y signiicación de las unidades discretas que las
componen@, la capacidad de construir un n!mero ininito de
enunciados a partir de esas unidades discretas, usan la
composicionalidad, y una gram*tica dependiente del conte&to. /s
decir, tienen todas las propieAdades del lengua1e a que hicimos
alusión al principio de la entrevista. Tespecto a la convencionalización
de los signos en estas lenguas, no se trata de un proceso en nada
dierente al que se lleva a cabo de manera social en las lenguas
orales, en los que como es sabido hay un grado de convención en el
signiicado lé&ico de las palabras. La dierencia respecto a esto es que
las lenguas de signos no tienen la continuidad de transmisión de las
lenguas orales, porque la sordera es una condición relativamente
poco com!n para la mayoría de la humanidad. /s decir, dado que las
lenguas orales son el sistema ling"ístico por deecto en los seres
humanos, seguramente porque apareció en !ltimo lugar, su transA
misión suele estar garantizada de generación en generación y ello
comporta grados de le&icalización, que no tienen las lenguas de
signos. ;ero a!n así, hay un alto grado de le&icalización en lenguas
de signos naturales como la Lengua /spa#ola de Signos o la Lengua
de Signos 8atalana, las dos lenguas de signos e&istentes en el estado
espa#ol. 7dem*s hay casos ascinantes de lenguas de signos criollas,
es decir, lenguas que se desarrollaron sin tener una lengua de signos
organizada como input. .n caso muy amoso dentro de este dominio
se dio, por cierto, en la )icaragua sandinista. Todo esto, por tanto,
iguala las lenguas orales y las de signos. Hay muchísimo m*s que se
podría decir a este respecto. ;ero de verdad, me gustaría que si algo
tiene que quedar claro en esta entrevista uese esto' las lenguas de
signos de las comunidades de sordos son absolutamente,
ta1antemente, lenguas naturales de pleno derecho.
5e 1orri<o otra vez# "ra1ia,# &7eda 1lara t7 po,i1ión + la
ar270enta1ión 37e la ,7,tenta# El e<e0plo 'a0o,o al 37e
:a1e, re'eren1ia de la Ni1ara27a ,andini,ta +o no lo 1onoz1o
pero no 37iero a-7,ar 09, de t7 2enero,idad#
)o por avor, estoy encantado de poder charlar contigo. /n
)icaragua, hasta la llegada al poder de los sandinistas en FQXQ, los
ni#os sordos no recibían ning!n tipo de atención especializada.
/staban aislados y sin lengua propia. /n sus casas iban tirando con
sistemas de gestos rudimentarios y, en algunos casos, con lectura de
labios imperecta. /n FQKE el primer gobierno sandinista creó una
escuela gratuita para ni#os sordos a la que buena parte de ellos,
hasta entonces desamparados, empezaron a acudir. /n clase se
intentaba ense#ar a los ni#os espa#ol y lectura de labios ?un error
demasiado com!n en mi opinión@. 7hora bien, normalmente un
autob!s iba recogiendo a esos ni#os en sus respectivas comunidades
y los llevaba a 5anagua, donde se encontraba esa escuela. /n el
autob!s, por supuesto, los ni#os mayores prescindían totalmente del
espa#ol o los sistemas artiiciales que les querían ense#ar en clase, y
hacían intercambios en sus sistemas rudimentarios respectivos, los
cuales poco a poco se ueron convencionalizando en una lengua de
compromiso, lo que se suele llamar un pidgin. /se sistema
rudimentario era suiciente para permitir la comunicación, pero no era
propiamente una lengua, ya que la gram*tica era demasiado pobre.
Lo m*s interesante del caso es que en el autob!s también iban ni#os
sordos m*s peque#os que a!n no habían desarrollado lenguas y que
asistían a los intercambios en pidgin de los ni#os m*s mayores, y
esos ni#os, a partir de ese input, desarrollaron una lengua de signos
completa, perectamente gramatical, que dominaban como su lengua
materna.
/s decir, esos ni#os peque#os aplicaron una estructura
gramatical a unos datos empobrecidos y crearon una lengua nueva
que hoy es lengua oicial de la comunidad sorda de )icaragua. /se
proceso ue documentado por un grupo de ling"istas de ,oston y
tiene un e&cepcional valor porque permitió asistir al nacimiento de
una lengua. /n mi opinión, este hecho apoya las teorías de 8homs6y
sobre la e&istencia de una dotación gramatical innata que permite a
los ni#os que reciben inputs ling"ísticos en condiciones normales
descubrir la estructura gramatical subyacente, o incluso aplicar una
estructura gramatical si ésta no e&iste.
No ,a-4a nada de e,ta len27a ni ta0po1o 1ono14a el
e,'7erzo del pri0er 2o-ierno ,andini,ta 37e 1reo 37e e, <7,to
de,ta1ar# =inal0ente. para no ,e27ir a-7,ando de t7
pa1ien1ia + 2enero,idad. M1ree, 37e la lin2^4,ti1a a+7da a
e,1ri-ir 0e<or. a :a-lar 0e<or. a 1ono1er 0e<or n7e,tra
len27aO
La respuesta a esto es un claro y rotundo no. La ling"ística no
ayuda a conocer me1or las lenguas desde un punto de vista
normativo. /so son tareas que tienen un car*cter bastante político, y
que al ling"ista le interesan bastante poco. 8omo di1e antes, al
ling"ista le interesa m*s aprender sobre la estructura general de las
lenguas, en la medida en que nos ayude a entender como unciona el
lengua1e humano. ;ara ello, muchas veces miramos variaciones
ling"ísticas consideradas incorrectas por la normativa, porque esas
variantes rele1an los procesos que tienen lugar en la mente del
hablante, y revela lo que permite o no la acultad ling"ística. ;or
e1emplo, algo que interesa enormemente a algunos ling"istas Zcomo
por e1emplo a miA es por qué alguna gente, para e&presar en espa#ol
el pluscuamperecto de sub1untivo utiliza en algunos casos el au&iliar
ser en lugar del -a!er que es el normativo. Hay gente que dice por
e1emplo Usi fueras venido te -a!ría enseAado el pisoG en lugar de Gsi
-u!ieras venido etc4G, que es la variante normativa. /l que haya
gente que utilice la variante no normativa es de enorme interés
porque podría e&presar un cambio que est* ocurriendo en la lengua
espa#ola y que podría rele1ar un estado dierente de esta lengua,
que como todas est* en continua evolución. Lo de la normativa, es
decir, la lengua est*ndar del poder, son consideraAciones que tienen
poco que ver con la ciencia y mucho con procesos de poder que
coniguran los estados. )o digo que eso no tenga interés sociológico,
político o cultural, que por supuesto sí tiene y sí me interesa. ;ero
proesionalmente, como ling"ista, o bioling"ista, el dialecto est*ndar
es sólo uno m*s entre otros, y no siempre el m*s !til para descubrir
aspectos interesantes de la acultad del lengua1e que nos hace
humanos.
S
A ESTA CONVERSACI?N. 5ESES $ESUNS. SI"UI?
ESTA OTRA DSOBRE LEN"UA6E Y OL!TICAE &UE
AARECI? EN LA C"INA I5RESCIN$IBLE $E
fff#TLAFCALABINT#OR"
Q
.
ale,tine T:inA TanA , Tla;1ala 1+" &!5'+.+&$ '+ 6)!..+
5$"#.+ '+ &!%"0$./+57" , 1+" "5+&$ 8'+ P./!.+ G)!..+
M)"&+' &! '+% (+'+*.+%9. 3P$. :); %$" #+" /($.#+"#!% '+%
(+'+*.+% (+.+ 1+*'+. &! '+% 5$%+% , &! '$% +5$"#!5/!"#$%<
,ueno, hablar es comunicarse con palabras y, por lo tanto, es
normal que sean importantes para hablar de lo que sea, 2no3 Las
palabras son un prerrequisito del lengua1e humano. )ecesitamos que
muchos de los conceptos de nuestra mente se materialicen en
unidades lé&icas que nos permitan construir discursos, los cuales en
cierta manera articulan nuestra vida personal y social. ;or ello,
precisamente, la cultura se rele1a en cierto modo en la lengua. )o
voy a decir que la lengua determine el pensamiento, como sí diría el
relativismo ling"ístico, por e1emplo el de Ihor. )o sé si eso es así
hasta ese punto, pero lo que sí que parece seguro es que la cultura
en la que uno vive tiene un cierto rele1o en la lengua que habla, al
menos en su capa e&terna, es decir, en su lé&ico, no tanto su
gram*tica.
;or e1emplo, sabemos que la cultura indoeuropea, de la que
provienen muchas de las lenguas occidentales, conocía el hierro,
utilizaba caballos e incluso enterraba a sus muertos y otras muchas
cosas, y si lo sabemos es por el vocabulario b*sico que contienen
esas lenguas. 0gualmente, es bastante probable que una lengua de
alguna tribu aislada de la 7mazonía contenga palabras que remitan a
su universo circundante, tipos de plantas, *rboles, animales, etc.,
seguramente en un detalle que para nosotros es absolutamente
desconocido, mientras que probablemente no contendr* vocabulario
inorm*tico o de matem*tica discreta, dado que lo m*s probable ser*
9
7rtículo original publicado el FE de noviembre de DEEQ.
http'CCBBB.tla&cala.esCpp.asp3reerencegQDDMjlgges
que esa cultura no conozca esos dominios.
/so no hace a esa lengua ni me1or ni peor que las nuestras. La
hace adaptada a su entorno cultural y natural, como todas las
lenguas. ;or otra parte, se puede probar que en nuestro uso del
lengua1e la recuencia de uso de las palabras e1erce a la larga un
eecto sobre las propiedades de esas palabras. Las palabras muy
utilizadas tienden con el tiempo a perder contenido sem*ntico y a
volverse m*s abstractas y generales y, en general, m*s ambiguas.
/sa ambig"edad es importante para el lengua1e y, en sí misma, no es
mala, pero a veces esto puede resultar en que algunos conceptos
sean demasiado maleables y puedan adaptarse *cilmente a unos
intereses concretos. /s ahí cuando empiezan los peligros de la
manipulación, y eso en deinitiva es lo que me imagino que se
denuncia con estas campa#as por parte de las organizaciones que
mencionas\
A7n37e ,ea lateral en n7e,tra 1onver,a1ión# $e14a, :a1e
7n 0o0entoH DNo vo+ a de1ir 37e la len27a deter0ine el
pen,a0iento. 1o0o ,4 dir4a el relativi,0o lin2^4,ti1oZE# M&78
razone, ,e ale2an para ,o,tener e,a po,i1iónO Mor 378 no te
a1a-a de 1onven1erO Entiendo 37e 1on di1:a te,i, ,e e,t9
,72iriendo 37e 7na len27a po-re. de e,1a,o, re2i,tro,. po1o
17lta. 2enera 7n pen,a0iento de e,1a,o v7elo. de e,1a,o
inter8,# ME, e,oO
)o es e&actamente eso\ /l relativismo ling"ístico lo que dice
es que las categorías que se establecen en una lengua determinan
cómo sus hablantes perciben cognitivamente el mundo. ,en1amin
Ihor, uno de los m*s amosos relativistas ling"ísticos, decía por
e1emplo que los hablantes de -opi, una lengua nativa de 7mérica, o
sea de los verdaderos americanos, tenían una concepción de la
categoría =tiempo> dierente de nuestra, debido a que el -opi no
tiene sustantivos reeridos a unidades temporales discretas, como
día, hora, momento. /sto, seg!n Ihor, motivaba una idea del tiempo
no como una lecha direccional divisible en unidades discretas, sino
m*s bien como una masa continua como el aire que nos rodea. /n in,
no me acuerdo e&actamente de la estructura del argumento, pero era
algo así.
5*s tarde, e&perimentos llevados a cabo por Lenneberg
vinieron a negar que eso uese cierto. ;or e1emplo, veamos los
términos de color. Seg!n esta hipótesis relativista, una cultura con
m*s términos b*sicos de color debería percibir m*s colores, lo cual,
por supuesto, no es verdad. /n ruso, por e1emplo, hay dos términos
b*sicos de color para reerirse al azul claro y al azul oscuro. )uestras
lenguas tienen términos b*sicos dierentes para reerirse al ro1o o al
amarillo, pero para distinguir entre esos azules usamos ad1etivos y
decimos =azul claro> y =azul marino9.
Sin embargo, nosotros también percibimos la dierencia entre
azul claro y azul marino y, por lo tanto, no parece verdad que nuestra
lengua determine nuestra cognición. $urante mucho tiempo esta
hipótesis estaba desacreditada, pero en los !ltimos a#os, sin
embargo, la discusión se ha retomado en relación con las
capacidades matem*ticas de una población del 7mazonas, los pira-H.
Seg!n algunos autores, la lengua de estas tribus no incluye términos
matem*ticos y eso provocaría, seg!n ellos, que los pira-H tendrían
diicultades cognitivas insalvables para hacer operaciones aritméticas
b*sicas. /s decir, seg!n estos autores lo del Menón de ;latón sería un
also y habría seres humanos que no tendrían acceso al razonamiento
matem*tico, porque su lengua carece de términos para ello.
/n in, yo en principio no lo acepto, pero bueno, no creo que el
tema esté cerrado, ni mucho menos, y sí me parece de lo m*s
interesante. Hay bastante publicado al respecto, y si a alguien le
interesa el tema recomiendo que se empiece por leer artículos de
$aniel /verett y Tecumseh Pitch, aunque dudo que estén traducidos
al espa#ol o al catal*n.
La, 0anip7la1ione, lin2^4,ti1a, ,on e,pe1ial0ente
relevante, en el 90-ito pol4ti1o# Mor 378 1ree, 37e e,te
90-ito e, 7n terreno tan 0inado + 1on tanto, peli2ro,O
/l lengua1e es una parte tan importante de la naturale7a
-umana ?si me permites usar esta e&presión@ que no nos damos
cuenta de ello. /l lengua1e es algo que damos por supuesto y que, por
ello, paradó1icamente, nos resulta invisible. /s como el aire que
respiramos, del que depende crucialmente nuestra supervivencia,
pero al que raramente percibimos a nuestro alrededor, como imagino
que los peces no deben percibir el agua donde viven.
/l lengua1e nos permite desarrollar nuestro mundo humano,
basado en la transmisión horizontal y vertical de ideas. La política,
entendiendo esto en un sentido muy amplio que abarque m*s all* del
sistema electoral, es parte de ese mundo particularmente humano y,
en ese sentido, es un dominio en el que se es perectamente
consciente del poder del lengua1e para in2formar las conciencias de
las personas, en el sentido de darles orma. 7 través del lengua1e se
nos transmiten ideas que acaban por crear estados de cosas en el
seno de un sistema de creencias que, en buena medida, dirigen
nuestra vida consciente.
Tran,0i,ión :orizontal + verti1al de idea,. di1e,# M&78
tran,0i,ión 2eo08tri1a e, 8,aO M7ede, a1larar la 0et9'oraO
4uiero decir que la transmisión cultural puede ser
intergeneracional ?vertical@, es decir, a lo largo de la historia, o
intrageneracional ?horizontal@, es decir, entre coet*neos.
MCola-oran lo, lin2^i,ta,. a,4 en 2eneral. en e,to, a1to,
(e,t7diado,. plani'i1ado, en o1a,ione,) de 0anip7la1ión
pol4ti1aO
)o es necesario ser ling"ista para esto. $e hecho, en mi opinión
es mucho me1or tener nociones de publicidad o de sociología o
psicología, o incluso de literatura, que de ling"ística. Roebbels, que
no era ling"ista pero sí ha pasado a la historia como un gran
manipulador, hizo un doctorado en literatura. Lo que pasa es que el
lengua1e est* tan presente en nuestras vidas que muchos tipos de
personas se ocupan de él. .n ling"ista es un cientíico que intenta
entender cómo unciona el lengua1e desde el punto de vista técnico,
bueno, al menos la parte de la ling"ística a la que yo me dedico.
7 un ling"ista le interesan cosas muy b*sicas, como la sinta&is y
la sem*ntica de moremas concretos como ase] o aen], porque intenta
entender como unciona el cerebro o la mente humanos en reerencia
al lengua1e. .n ling"ista, por decirlo así, no es un cientíico aplicado,
sino que est* en el dominio de la ciencia b*sica.
7hora bien, hay ling"istas que dirían que no, que su traba1o
como analistas del lengua1e político es central para la ling"ística. ;or
e1emplo, el ling"ista cognitivista Reorge La6o considera que una
parte central de su traba1o es el estudio de las met*oras aplicado al
comportamiento político. ;or e1emplo, seg!n él la dierencia entre los
republicanos y los demócratas en el sistema electoral estadounidense
se basa en el dierente concepto de amilia que ambos grupos tienen.
;ara los republicanos, la amilia debe tener el modelo de un padre
uerte, que debe guiar con disciplina érrea la educación de sus hi1os
mientras no son adultos, pero que debe de1arlos tranquilos una vez
llegan a la madurez.
Los demócratas, en cambio, tienen un modelo de amilia m*s
abierto, en la que los padres colaboran continuamente con sus hi1os,
con independencia de su edad, para que éstos se desarrollen como
buenas personas. La6o es un tipo interesante, sin duda, y
recomiendo la lectura de su libro Moral Politics ?no sé si est*
traducido al espa#ol@, pero para mí esto no tiene nada que ver con lo
que yo hago, a lo que también se le llama ling"ística.
Seguramente el problema de todo esto se debe a que la palabra
ling3ística es demasiado amplia, y abarca demasiadas cosas. 5uchas
personas tienen una relación proesional con el lengua1e, desde los
poetas hasta los publicistas, ninguno de los cuales necesita para nada
el apellido ling"ista, diría yo.
He vi,to 1o,a, trad71ida, de LaAo'' pero no ,8 ,i el li-ro
37e 1ita, tiene ver,ión 1a,tellana# No te pre27nto + di,17to
,o-re ,7, te,i, para no alar2ar la 1onver,a1iónZ
)o sólo estoy absolutamente dispuesto a discutir estas tesis en
cualquier momento, sino que me parecería interesante que
mantuviésemos esa discusión, si no ahora, sí en alg!n otro momento.
$e a17erdo. T;7,,. 37eda pendiente# Ha, ,e@alado
al27na vez 37e C:o0,A+. + lo ,a-r9, ,e27ra0ente de pri0era
0ano. Dn7n1a ,e :a -a,ado en la lin2^4,ti1a. 09, -ien
,ie0pre la :a re1:azado. para de,arrollar ,7 o-ra pol4ti1aE#
Mor 378O M&78 razone, :a+ detr9, de e,a po,i1ión
0etodoló2i1aO M&78 :a+ de 0alo en 7,ar la lin2^4,ti1a. ,i
'7era el 1a,o. para de,arrollar 7na o-ra pol4ti1a 1r4ti1aO
Hace poco estuve en una charla que dio 8homs6y en Harlem,
en )ueva %or6, y le hicieron esa pregunta. /*asta $u( punto -a
tenido la ling3ística una influencia en su o!ra política1 Su respuesta
literalmente ue ésta' =ICeroE J $ui7#s negativa, por$ue me -a
$uitado tiempo para el estudio de las cuestiones políticasK. /sta
respuesta se basa en lo que acabamos de decir sobre la diversidad de
cosas que incluye la ling"ística.
Lo que hace 8homs6y es teoría sint*ctica e intenta entender
entre otras cosas el uncionamiento del caso gramatical, o las
relaciones a distancia entre nombres y an*oras. 7hora bien, pese a
que no veo nada malo en usar la ling"ística para desarrollar el
an*lisis político, como hace Reorge La6o, me parece una situación
equívoca colocar todo esto ba1o una misma etiqueta. 4uiz* podríamos
hacer como la antropología y dividir la ling"ística entre ling"ística
biológica ?o bioling"ística@, la que hace 8homs6y, y ling"ística
cultural, la que hace La6o. Sería un primer paso para acabar con
algunas conusiones, creo yo.
/n todo caso, y volviendo a tu pregunta, no me parece esencial
ser ling"ista para montar una guerra contra la desinormación como
esa de la que hablabas al principio. 0gualmente, no creo que haga
alta ser ísico para tener un discurso articulado sobre las políticas
sobre la energía atómica, 2no te parece3 /s decir, un ísico en su
traba1o no hace política, incluso si investiga la energía atómica. Su
traba1o est* relacionado con el conocimiento, mientras que la política
parece m*s relacionada con la acción, 2no3
La política puede usar conocimientos muy diversos, pero no
creo que esos conocimientos se vean aectados por la política. 7hora
bien, ese conocimiento puede sin duda utilizarse políticamente, como
de hecho se hace. 7lguien puede estar interesado en desarrollar
armas atómicas y entonces inanciar ese tipo de investigación, y
alguien puede decidir utilizar ese tipo de armas contra la población
civil. ;ero ese promotor no tiene por qué ser un ísico en sí mismo.
;ara tomar esas decisiones no es necesario ni saber resolver una
ecuación de primer grado ni saber lo que es un neutrino. )o estoy de
acuerdo con la idea de que /instein sea responsable del bombardeo
de Hiroshima y )agasa6i, ni incluso con la idea que Iernher von
,raun sea responsable de los bombardeos de Londres con cohetes (D
en la segunda guerra mundial. .nos hacen ciencia, otros hacen
política, y ambas cosas pueden estar totalmente separadas. ;ero,
bueno, ya me imagino que no todo el mundo est* de acuerdo con
esto.
Lo 37e 1o0ent9-a0o, no, lleva al deli1ado te0a de la,
rela1ione, entre pol4ti1a + 1ien1ia. en e,te 1a,o. entre pol4ti1a
+ lin2^4,ti1a# Yo ten2o al27no, 0ati1e, ,o-re e,ta l4nea de
de0ar1a1ión tan ta<ante 37e ap7nta,. 17anto 0eno, en
al27na, o1a,ione, en la, 37e. a1a,o ad0itir9,. al27no,
1ient4'i1o,. + no 0enore,. :i1ieron 1ien1ia + pol4ti1a
(Hei,en-er2 + Oppen:ei0er ,er4an do, e<e0plo, 1ono1ido,).
pero ta0po1o e, el 0o0ento para di,17tir ,o-re ello#
4ue una persona pueda ser ísico y político al mismo tiempo no
me parece que nos permita mezclar ambas cosas. 2J se mezclan en
el caso de ser ísico y, no sé, padre de amilia o amante3 2)o había
matem*ticos traba1ando para centros de investigación nazis3 Seguro
que sí, seguro que tenían matem*ticos descirando códigos secretos.
2.ne eso política y matem*ticas3 Prancamente, no creo que las
aportaciones sustantivas que Heisenberg hizo como ísico estén para
nada inluenciadas por su adscripción a centros de investigación
atómica de la 7lemania nazi. 24ue puso su ciencia al servicio de
proyectos atómicos3 Seguramente también los nazis usaban
traductores de inglés en esos proyectos, lo cual no creo que permita
unir traducción y política, me parece. La política puede usar muchos
tipos de conocimiento, pero eso no convierte a esos conocimientos en
parte de la política.
$i1:o a,4. tal 1o0o ap7nta, al 'inal. 1reo 37e e,tar4a0o,
de a17erdo. pero a/n a,4 a1a,o podr4a0o, introd71ir al2/n
0atizH la, po,i1ione, pol4ti1oB'ilo,ó'i1a,. la, 0i,0a, pre,ione,
pol4ti1oBe1onó0i1a, e;terna,. p7eden e0p7<ar a la,
1o07nidade, 1ient4'i1a,. a al27no, de ,7, 0ie0-ro,. :a1ia
deter0inada, 9rea, de inve,ti2a1ión + a-onar 1on<et7ra,. de
ori2en 17lt7ral. ideoló2i1o. 37e l7e2o ,on tra-a<ada,
1ient4'i1a0ente#
/ste asunto es de un interés e&tremo y no creo que estemos
muy separados en nuestras opiniones respectivas, ya que comparto
en buena medida lo que acabas de decir. ;ero, bueno, supongo que
eso nos ale1a del tema principal\
Contin/o en e,a l4neaH Me, po,i-le enton1e,. en t7
opinión. ,er 7n 1ient4'i1o del len27a<e ,in 1onta0ina1ione,.
di290o,lo a,4. pol4ti1a,O
%o investigo sobre la distinción entre marcas de caso y
preposiciones en lenguas rom*nicas. Sabemos que el latín tenía
marcas de caso, las cuales ueron desapareciendo progresivamente
en la transición desde el latín cl*sico al latín vulgar. /n nuestras
lenguas actuales ya sólo quedan vestigios residuales de moremas
casuales, ya que ese aspecto crucial de la gram*tica lo cubren las
preposiciones, e&cepto en los pronombres. Hay regularidades
estructurales que gobiernan el uso de esas preposiciones y todo
parece indicar que hay una estructura ling"ística subyacente que
integra m*s material del que vemos u oímos supericialmente. 2/sto
te parece muy político3 Jtro de mis intereses es la evolución del
lengua1e en la especie humana. 28ómo apareció el lengua1e en *omo
sapiens a partir de especies anteriores, como el *omo -a!ilis, o el
*omo erectus, que probablemente no tenían lengua1e3 2/s esto
político3 7hora bien, como puedes ver, tengo mis opiniones políticas,
la cuales ser*n me1ores o peores, m*s o menos elaboradas, pero
ninguna de ellas se basa en mis estudios de ling"ística.
Si2o 1it9ndoteH ta0-i8n :a, indi1ado 37e 17ando
C:o0,A+ analiza. por e<e0plo. lo, 7,o, de la pala-ra
gterrori,0og por parte de la ad0ini,tra1ión e,tado7niden,e.
n7n1a lo :a1e en 1alidad de lin2^i,ta# Si no e, el 1a,o. M1ó0o
lo analiza enton1e,O
8homs6y ha repetido en muchas conerencias y escritos la
perversión del uso del lengua1e en política. )o lo ha hecho en calidad
de ling"ista, por lo que te acabo de decir antes. 7hora bien, su
an*lisis es muy interesante. La palabra terrorista tiene una deinición
de diccionario que identiica el uso de la violencia y la intimidación
para conseguir ob1etivos políticos. ;ero, claro, ba1o esa deinición,
2qué gobierno de la historia, qué grupo armado no es terrorista,
incluidas la maia o la policía3 5uy pocos o ninguno. ;or lo tanto,
tenemos que restringir ese término para que signiique algo concreto.
28ómo lo hacemos3 ,ueno, pues de alg!n modo todos
aceptamos, porque lo vivimos así en estas sociedades, que hay una
violencia e intimidación que son legales ?la e1ercida por la policía, o
por nuestros e1ércitos y los de nuestros aliados@, y una violencia que
no lo es. Hablo de violencias políticas, no de cualquier tipo de
violencia, aunque si me pidieses una deinición que separase ambas,
seguro que sería m*s diícil de lo que parece. /n todo caso, seg!n
estas deiniciones, terrorismo es la violencia política hecha contra los
detentores del monopolio de la violencia legítima, por usar la
e&presión de 5a& Ieber. ;or lo tanto, el e1ército estadounidense en
7ganist*n, el e1ército de 0srael en ;alestina o las uerzas del orden
establecido espa#ol no se perciben como grupos terroristas, porque
orman parte de la violencia legal. Sí que son terroristas, en cambio,
los talibanes, Ham*s o /T7. Tomemos el caso de /T7. Se trata de un
grupo armado que utiliza la violencia para conseguir un ob1etivo
político concreto' la autodeterminación del pueblo vasco respecto del
/stado espa#ol. /se ob1etivo va en contra del poder establecido por
contingencias históricas y guerreras habidas en esta península, y eso,
por lo tanto, otorga a /T7 la etiqueta de grupo terrorista. /sta
etiqueta se establece desde el sistema de ideología del /stado y se
repite una y otra vez en los medios de comunicación corporativos, de
manera que acaba adquiriendo estatuto de verdad indudable y dada
por supuesto en las conciencias de muchos espa#oles o, de hecho, de
la mayoría de ellos.
)o digo que esto no sea cierto, es decir, no digo que no haya
que caliicar a /T7 de grupo terrorista, pero me hago unas preguntas
adicionales. ;or e1emplo, en (alencia hay grupos de ultraderecha que
llevan décadas hostigando el catalanismo en esa región. /sto incluye
atentados con bomba contra personas como Woan Puster o 5anuel
Sanchis Ruarner, o el apaleamiento de dirigentes catalanistas. /stas
actividades violentas raramente reciben tratamiento medi*tico y,
desde luego, cuando lo hacen no se les asigna ni una millonésima
parte de las primeras p*ginas y minutos de telediario que sí recibe
/T7.
/n consecuencia, el término terrorista nunca aparece ligado a
estos grupos, ni en la prensa ni, por lo tanto, en la mente del
ciudadano medio, sea quien sea. $e este modo, la palabra terrorismo
da orma lé&ica ?no sé si contenido, pero orma seguro que sí@ a una
parte importante de nuestro sistema de creencias de ciudadanos
espa#oles.
/n in, todo esto es, por supuesto, una canción bien conocida.
La resistencia rancesa contra el e1ército nazi era considerada
terrorista, igual que las tropas de Reorge Iashington que resistían al
imperio brit*nico o los grup!sculos de resistencia espa#oles en las
guerras napoleónicas. 4uienes luchan militarmente contra el sistema
establecido son terroristas, pero no los que luchan militarmente
desde los órganos =legítimos>. ;ero lo que se ha conseguido desde
posiciones de dominio político es conseguir implantar un estado de
cosas en la mente de las personas, conseguir que unas palabras
tengan un signiicado y, desde ellas, construir unos discursos. Todo
ello, desde luego, implica el uso del lengua1e, pero no necesariamente
el uso de la ling"ística, no al menos la que hace 8homs6y.
3$e,de 378 atala+a ,e de-e re'le;ionar enton1e, ,o-re
el 7,o de 7na no1ión 1o0o terrori,0o 7 otra, ,i0ilare,O
$esde el sentido com!n, pura y simplemente. T! tienes una
opinión al respecto, 2verdad3 ;robablemente una muy interesante y,
en cambio, no eres ling"ista proesional, 2no3 5ira, yo creo que
cualquiera puede analizar el lengua1e político, sin necesidad de tener
ning!n título que le reconozca unas credenciales. Los que dicen lo
contrario simplemente mienten, porque quieren mantener los
privilegios que da el aparecer como e&perto en un dominio para
monopolizar tertulias medi*ticas y continuar su labor de crear opinión
en el resto de nosotros. LPues mire ustedK, deberíamos decirles a
estos sacerdotes de la opinión, Lsu conocimiento no es ni especial ni
misteriosoM este campo est# al alcance de todos los ciudadanos de la
polis, tengan o no tengan un título pomposo $ue así lo acredite4K
/studiar críticamente el lengua1e político no requiere ni
ling"istas ni historiadores ni sociólogos ni ilósoos. /sos proesionales
pueden hacerlo, sin duda, pero también lo pueden hacer personas
con curiosidad que presten atención a lo que se dice y tengan un
mínimo de conciencia crítica, tiempo y ganas de analizar esos
discursos. 8homs6y re!ne sin duda esas cualidades y ha traba1ado
activamente, en charlas y escritos, en la e&posición p!blica de estos
temas. 8omo adem*s 8homs6y escribe en inglés, una lengua que
mucha gente lee y traduce, su obra ha alcanzado una enorme
diusión, que probablemente no tendría si escribiese en yiddish. 7hora
bien, su obra ling"ística no tiene nada que ver con su obra política.
/so es muy *cil de ver si uno lee uno de sus libros sobre ling"ística y
otro sobre política.
Co0o di1e,. el in2l8, e, 7n idio0a e;tendido por todo el
planeta# Ca,i en todo, lo, pa4,e, del 07ndo donde e;i,ten
1ondi1ione, ,e e,t7dia 1o0o pri0era o ,e27nda len27a# Mor
378O Mor razone, e,tri1ta0ente lin2^4,ti1a,O MEl in2l8, e,
0e<or idio0a. pon2a0o,. 37e el 1atal9n o el 2rie2o 0odernoO
)o, de ninguna manera. /l inglés es sólo la lengua de la primera
potencia militar actual y eso la convierte en la lengua internacional de
reerencia. 7ntes que el inglés, es decir, antes de que los pueblos
anglosa1ones uesen las potencias dominantes, ese lugar lo ocupó el
rancés, antes de eso el espa#ol y antes el latín. 8omo adem*s los
pueblos occidentales son los que han dominado el mundo por las
circunstancias históricas que Wared $iamond resume en su magníico
libro 'rmas, g(rmenes % acero, libro que me gustaría recomendar a
todo el mundo, esas lenguas se han considerado lenguas
internacionales y todo el mundo se ha tenido que acomodar a ellas
para estar en contacto con los poderosos.
;ero, por supuesto, eso no tiene nada que ver con las
cualidades ling"ísticas del inglés o de las lenguas que hemos
mencionado. )o hay lenguas m*s *ciles que otras. )o al menos en lo
absoluto. 7 nosotros nos pueden parecer m*s *ciles el inglés o el
italiano que el chino, porque las dos primeras son lenguas
emparentadas de manera cercana con las nuestras. ;ero si se le
pregunta a un chino, el inglés y el italiano le parecer*n terriblemente
complicadas. ,ueno, si me preguntas a mí te diré que el inglés es una
lengua terriblemente complicada en algunos aspectos. ;or e1emplo, el
inglés tiene unas veinticinco vocales dierentes que un hablante de
catal*n o espa#ol raramente puede distinguir, dado que él se basa en
su sistema de ocho o cinco vocales. ;ara nosotros, la primera vocal
de apple ?de hecho la !nica vocal que se pronuncia en apple, si se
pronuncia correctamente@ es e&actamente igual que la vocal en sang
y en sung. /sas tres vocales son dierentes para un anglóono, el cual
no tiene ning!n problema en percibirlas, pero nosotros, al no tener la
distinción en nuestras lenguas no la percibimos. )uestra mente
clasiica estos tres sonidos ba1o la etiqueta =a> y ya est*, pero esto es
ine&acto.
;or lo tanto, el sistema onológico del inglés es comple1o y eso
la convierte en una lengua diícil para nosotros, pese a que tendemos
a pensar que es una lengua *cil. %a lo decía 8assirer, a la hora de
aprender una segunda lengua, el principal obst*culo es la primera
lengua.
/n in, no hay lenguas me1ores ni peores, como se decía hace
poco en una amosa entrevista\
No e, tan 'a0o,a 1o0o de-iera# El in2l8, e,. p7e,.
a1t7al0ente. en t7 opinión. 7na len27a interna1ional ,ólo por
17e,tione, pol4ti1a,#
/&acto. /s como lo que decíamos antes sobre los escritos de
8homs6y. Si 8homs6y escribiese en yiddish le pasaría lo que a
5endel, que el mundo entero no se enteró de sus contribuciones
hasta muchos a#os después de que las hiciese, al revés de lo que
pasó con $arBin, que siempre ue el hombre del momento.
/s in1usto, porque seg!n muchos biólogos las aportaciones de
ambos son igual de importantes para el desarrollo de nuestras ideas
biológicas actuales y, de hecho, el darBinismo se tuvo que reormar
m*s tarde para incluir las leyes de la herencia, lo cual dio origen al
neodarBinismo. ;ero, claro, 5endel era un mon1e checo que vivía en
un peque#o monasterio situado en una ciudad de nombre
impronunciable para muchos de nosotros, ,rno, y $arBin estaba en
las instituciones académicas del imperio brit*nico, que entonces
lideraba el mundo.
/sto es lo de siempre. 5uchos de los cientíicos leen en inglés y
eso hace que las teorías escritas en esa lengua parezcan m*s
importantes que otras, pero no veo por qué tendría que ser así. Si
5anuel Sacrist*n hubiese escrito en inglés seguramente sería
enormemente conocido a en todo el mundo y mucha gente lo leería lo
citaría, y sería una patum tan grande como Tichard Torty, o Wohn
TaBls, o quiz* m*s. ;ero como escribió en espa#ol, tuvo una cierta
diusión y hoy no se lo conoce demasiado uera de los círculos de
iniciados que ya conocemos. % eso mismo pasa en otros *mbitos. 2;or
qué ,ob $ylan parece un genio universal pero Lluís Llach es sólo un
ol6lórico separatista3 2;or qué <erouac o los beatni6s tienen esa
aureola de poetas malditos, pero Rabriel Perrater es desconocido
incluso en 8atalunya3 2J por qué mucha gente sabe m*s de la Ruerra
8ivil de .S7 que de la Ruerra 8ivil /spa#ola3 Son cuestiones que
tienen que ver con quien manda y, por lo tanto, con qué lenguas se
traducen y se leen y llegan a m*s sitios y se citan m*s y orman parte
de los currícula de prestigio que sirven para conseguir traba1os
académicos, etc., etc.
Cita-a, a 6ared $ia0ond + ,7, Ar0a,. 28r0ene, + a1ero#
ara 1on'ir0arte en t7 -7en 27,to. e,e li-ro e, 7no de lo,
pre'erido, de 7n poeta 37e. ,i no ando errado. ,ol4a, leer 1on
27,to. de 6or2e Rie1:0ann#
5e alegra tener tan buenos compa#eros de gustos literarios.
$8<a0e plantearte a:ora 7n pro-le0a lin2^4,ti1o
rela1ionado 1on el 90-ito de la pol4ti1a# S7pon2a0o, 37e
:a-la0o, del E,tado e,pa@ol# M&78 e;pre,ión de-er4a0o,
7tilizar para re'erirno, a 8lO MReino de E,pa@aO M5onar374a
parla0entariaO M5onar374a de0o1r9ti1aO M5onar374a
1on,tit71ionalO $e,de 7n p7nto de vi,ta e,tri1ta0ente
lin2^4,ti1o. ,i tal per,pe1tiva e;i,tiera. M378 e;pre,ión e, la
ade17adaO
(es, ése es un problema sobre el que ning!n ling"ista tendría
nada que decir proesionalmente. )i siquiera un ling"ista que traba1e
en la elaboración de diccionarios, un le&icógrao, tendría nada que
decir al respecto. .n le&icógrao puede dar una deinición
convencional de lo que se entiende por monar$uía, reino, etc. 4uiz*
el le&icógrao tenga una opinión personal, como yo tengo una opinión
sobre ;icasso, sin que me considere critico de arte o artista. )o es
competencia del le&icógrao determinar cu*l es la e&presión m*s
adecuada para reerirse al ente sociopoliticocultural llamado /spa#a,
porque ésa es una cuestión estrictamente política o 1urídica. La
manera m*s adecuada para reerirse a este territorio geogr*ico y
político es un problema que trasciende la lengua y se basa en un
ordenamiento de leyes, aceptado nacional e internacionalmente. $el
mismo modo, uno se puede preguntar si 8atalunya es o no una
nación, tal como recoge el pre*mbulo de su amoso nuevo /statuto
de autonomía. La cuestión, lo sabemos, ha despertado uribundos
debates en buena parte de la opinión p!blica espa#ola y catalana.
/llo ha venido a ratiicar que el car*cter simbólico de las palabras
tiene gran importancia en las sociedades en que vivimos. /sto se
deriva, a mi entender, del tipo de sociedad que somos, una sociedad
de la imagen y la apariencia.
MY por 378 1ree, 37e vivi0o, en 7na ,o1iedad de la
i0a2en + la aparien1iaO
,ueno, en esta sociedad se suele decir que una imagen vale
m*s que mil palabras, 2no3 ;or algo ser*. 8reo que, en esta sociedad,
la publicidad, las relaciones p!blicas o lo políticamente correcto son
de una importancia que supera a cualquier contenido sustantivo. La
sola idea del líder carism*tico representada por ,arac6 Jbama, que
convence m*s por su habilidad comunicativa que por el contenido de
sus propuestas, se basa en todas estas ideas. También la importancia
que la televisión y el cine han cobrado en términos de creación de
discursos de todo tipo, est* en esa línea. /sto es un poco lo que
anticipaba 5cLuhan en La gala&ia +utem!erg con su idea de que los
medios impresos que omentan las contenidos, de1arían paso a los
medios electrónicos, que omentan la orma. /n esencia, creo que se
trata de una sociedad en la que no se trata de tener buenas ideas,
sino de saber venderlas por medio de la imagen o dando una !uena
imagen.
Sole0o, :a-lar de de0o1ra1ia para re'erirno, al ,i,te0a
pol4ti1o 7,a0eri1ano# T/ vive, a1t7al0ente en la 2ran 7r-e
del I0perio# MUtiliza0o, -ien el t8r0ino Dde0o1ra1iaE 17ando
:a-la0o, del ,i,te0a pol4ti1o 7,a0eri1anoO
Wa, 1a, 1a\ 5e encanta la palabra usamericano... 2La has
acu#ado t!3
cO<al9d No ,o+ tan :9-il# La :a-r8 1opiado de al27no de
0i, 0ae,tro,. ,e Sa1ri,t9n. de a1o =ern9ndez B7e+ o de
5an7el Talen,. no p7edo pre1i,ar 0i de7da en e,to,
0o0ento,# ro,i2a0o,. ,i te pare1e#
La verdad es que la utilización de la palabra =americanos> para
reerirse a los ciudadanos de /stados .nidos es sin duda muy
desaortunada y coincido contigo en que deberíamos abandonarla.
8omo también deberíamos abandonar la palabra =norteamericanos>
para reerirnos sólo a los ciudadanos de /stados .nidos, puesto que
8anad* y 5é&ico también son norteamericanos. Todo esto de
7mérica y los americanos es un gran pasteleo, 2no3 8omo el amoso
eslogan de la doctrina 5onroe, =7mérica para los americanos>. Seg!n
esta idea colonialista e imperialista de principios del siglo :0:, los
europeos no tenían ning!n derecho a in1erir en los procesos políticos
de 7mérica del )orte o del Sur9 !nicamente los americanos, es decir,
los usamericanos, tenían derecho a ello y cualquier intervención
europea sería considerada una agresión a /stados .nidos. ;or lo
tanto, en esta e&presión nos encontramos con que mientras el
nombre propio =7mérica> designa a todo el continente americano,
desde 7las6a hasta la Tierra del Puego, el ad1etivo =americanos> sólo
se reiere a los ciudadanos de /stados .nidos. Tu e&presión
=usamericanos> solventa esa ambig"edad.
8on respecto al uso actual de la palabra =democracia>, también
estoy de acuerdo contigo en que deberíamos revisarlo, porque esto
en que vivimos no merece en absoluto ese nombre, al menos si
tomamos la palabra etimológicamente. 7hora, estoy en desacuerdo
con que esa revisión sólo tenga que aectar al sistema político
usamericano. La revisión debería ser mundial, porque ning!n estado
cumple con la deinición de diccionario de =democracia>, salvo que lo
que se entienda por =democracia> sea en realidad algo así como el
gobierno de las corporaciones.
Sobre la democracia deberíamos decir lo mismo que di1o Randhi
sobre el capitalismo' seguramente sea una buena idea, pero no lo
sabremos hasta que no lo veamos por alg!n lado. 8omo Randhi, yo
no creo que haya capitalismo por ning!n lado, es decir un sistema
político en el que el estado no tenga ninguna intervención en la
economía. Lo !nico que vemos es el proteccionismo pistolero de las
inversiones de los intereses corporativos por parte de los gobiernos
del primer mundo, y la aportación de ondos p!blicos para cubrir las
pérdidas de empresas y bancos. )ada que tenga nada que ver con la
libre circulación, la libre empresa, etc.
4uiz*s lo que pasa es que los ideólogos del sistema capitalista
sospechan que 5ar& podría tener razón con aquello de que el
capitalismo encierra una contradicción inherente que desemboca en
el socialismo y, por lo tanto, no se atreven a ponerlo en pr*ctica. /n
in, 2quién sabe3 ;ero, en todo caso, ambos términos, democracia y
capitalismo, son buenos e1emplos de manipulación terminológica,
contra la cual debemos luchar con argumentos y racionalidad.
MCree, 37e la de,in'or0a1ión 37e reina 1a,i a ,7, an1:a,
en a0plio, territorio, del 07ndo tiene 37e ver 1on el 0al 7,o
o 1on el 7,o intere,ado + po1o ri27ro,o del len27a<eO
Sin duda tiene que ver con el uso interesado del lengua1e, pero
no sé si la e&presión =poco riguroso> se puede aplicar aquí. %o m*s
bien diría que hay un estudio muy concienzudo de los eectos que
causa la elección de una u otra palabra en un discurso político y que
buena parte de esos discursos est*n altamente estructurados y
pensados, aunque a veces no lo parezca. )o en vano se trata de todo
un conglomerado de ideología política y económica que sirve de
1ustiicación al actual orden socioeconómico. /se conglomerado ha
adquirido un rango epistemológico de casi ciencia pura ante los o1os
de mucha gente, que lo reverencian como si se tratase de la palabra
de dios, pese a que no es m*s que pura ideología.
7 este respecto, por e1emplo, siempre me ha parecido curioso
que en el estudio de los sistemas económicos que se hace en
nuestras universidades distingamos, por un lado, entre los estudios
del sistema capitalista ?utilicemos esta palabra como abreviación de
=el actual sistema socioAeconómico>@ que lleva a cabo la ciencia
económica ?atención al nombre@, estudios muy serios, rigurosos, y
cientíicos, por los que se puedes gana un ;remio )obel y, por el otro
lado, el estudio de cualquier otro sistema económico, del cual se
ocupar* la etnología, a la que en general no se conoce como ciencia
etnológica y que es una ciencia que en general se ocupa de sistemas
=e&óticos> o ol6lóricos y con la que nadie puede ganar un )obel.
Todo esto orma parte del sistema de adoctrinamiento
ideológico, un sistema que se basa en otorgar rangos no ya sólo
epistemológicos, sino también ontológicos, a ciertos conceptos
descritos por ciertas palabras. /s muy interesante estudiar estos
procesos. %, sin duda, parece atinado considerar que, en lo reerente
a estas cuestiones sociopolíticas, reina la desinormación, porque no
se transmiten hechos ob1etivos, sino que se repiten una y otra vez
eslóganes absolutamente interesados hasta que son percibidos como
la realidad pura.
.n e1emplo' nadie percibe el traba1o como una orma de coartar
la libertad del ser humano. .no se levanta a horas intempestivas, va
a traba1ar durante horas y horas en algo que en general no tiene nada
que ver con quien uno es, y todo eso lo hace durante la mayor parte
del tiempo en que est* despierto a lo largo de la mayor parte de la
vida. 7 cambio de ello, se recibe una remuneración que, en general,
sólo permite seguir en la rueda de producción. La mayor parte de la
gente nunca se plantearía realizar su propia vida, descubrir quiénes
son o qué quieren realmente porque ni siquiera se imaginan que algo
así sea posible o e&ista.
%a sé que esto es m*s o menos lo que 5ar& caliicaba de
alienación, pero me choca que estemos todos tan metidos en el
discurso capitalista que ni siquiera nos planteemos una alternativa
que potencie m*s el ser que el tener. )o pensamos que el traba1o nos
impide ser, sino, muy al contrario, pensamos que el traba1o es algo
bueno, algo que nos hace libres. /s curioso que ésa sea la misma idea
que se podía leer en las puertas de muchos de los campos de
concentración nazis, como 7uschBitz, $achau, y otros' 'r!eit mac-t
frei4
La 1inea,ta I,a-el Coi;et. 37ien no e, ,ie0pre ,anto de
0i devo1ión 1ine0ato2r9'i1a. e,pe1ial0ente 17ando :a1e 1ine
1o0o ,i e,t7viera :a1iendo p7-li1idad. diri2ió :a1e a@o, L+
=&+ %!5.!#+ &! '+% (+'+*.+%# MTienen vida ,e1reta la,
pala-ra,O MCree, 37e :a+ pala-ra, de,2a,tada,. 1o0o ante,
1o0enta-a,. e in1l7,o 1ondenada, por ,7 0al 7,oO
,ueno, esto de la vida secreta de las palabras es una met*ora
muy sugerente, me gusta. )o conozco a 0sabel 8oi&et demasiado
bien, pero tampoco eso de hacer cine como publicidad me parece una
mala idea a priori. La publicidad es una orma de e&presión artística,
en mi opinión, al menos si uno considera que el arte conceptual es
arte. 4ue los motivos de la publicidad sean malos, es decir, que esté
ahí para vender algo, no quita que la orma sea artística. ;ero, bueno,
ése es otro tema.
E, otro te0a# $i2a0o, 37e a374. por a:ora. no
1oin1idi0o,#
(ale, volviendo a tu pregunta, algo muy interesante acerca de
las palabras es que una buena parte de ellas, seguramente la
mayoría, son ambiguas. /l lengua1e humano es por naturaleza
ambiguo, y su signiicado proposicional sólo se puede entender
conte&tualmente. ;or e1emplo, =yo> no se reiere a nadie en concreto,
sino que su reerencia depende del conte&to de uso. % como los
deícticos, tantas y tantas otras cosas... 0ncluso un nombre propio no
signiica nada sin conte&to. =Wuan Ronz*lez> no se reiere a ninguna
persona concreta uera de conte&to, del mismo modo que =el vecino
del quinto> no se#ala a ninguna persona de manera inequívoca. /n
esto creo que ilósoos como Saul <rip6e se equivocan al considerar
que nombres propios y descripciones deinidas son =designadores
rígidos>. /n todo caso, lo que quiero decir es que aunque la
ambig"edad del lengua1e natural podría parecer una desventa1a,
como creía Prege, creo que no lo es, sino todo lo contrario.
.na empresa como la del lengua1e ilosóico de Wohn Iil6ins, del
que ,orges describe una parte, que quería construir un lengua1e
absolutamente preciso es un absurdo insoluble. .n lengua1e así
debería incluir palabras dierentes para cada aceta de una misma
cosa. 8omo dice ,orges, el perro visto de peril tendría una palabra
dierente al mismo perro visto de rente. Si multiplicamos de esa
manera el lé&ico de una lengua para que cuadre con la e&periencia, el
lengua1e, y de hecho nuestra cognición, deviene r*pidamente
intratable, como el propio Iil6ins comprendió.
La mente humana no puede evitar clasiicar cosas en clases
generales y el lengua1e no es un caso aparte en ese aspecto. 7 todos
los niveles del lengua1e e&iste una categorización b*sica que permite
clasiicar gran n!mero de eventos singulares en un mismo ca1ón, y
luego usamos composicionalmente esas categorías b*sicas para
construir todo lo dem*s. $e ese modo podemos tratar todo con un
n!mero limitado de palabras, precisamente porque éstas son
ambiguas.
/s como el sistema numérico, 2te imaginas que no uese
composicional, sino que cada n!mero tuviese un nombre
independiente3 Te imaginas que en lugar de ciento treinta % cuatro
mil doscientos, una e&presión de signiicado transparente a partir de
unas unidades mínimas, di1ésemos no sé, Pepe, y que en lugar de
ciento treinta % cuatro mil doscientos uno di1ésemos Rita1 28uantos
n!meros podríamos memorizar3 5uy pocos. ;or lo tanto, en realidad
es una venta1a para nosotros que el lengua1e sea ambiguo, a pesar de
que ello pueda conllevar algunas veces que algunas palabras que se
utilizan mucho acaben por perder parte de su signiicado. .n buen
e1emplo es la palabra amor o la palabra amistad o incluso la palabra
li!ertad. 7 base de asociarlas a m*s y m*s ormas de relación
humanas han pasado a ser casi asigniicativas, precisamente porque
signiican demasiadas cosas. ;ero, bueno, ello no nos impide sentir
amor, amistad o algunas veces, hasta libertad. /n in, quiz*s la vida
secreta de las palabras sea eso, precisamente, que tienen muchas
vidas, todas ellas v*lidas, todas ellas verdaderas y alsas al mismo
tiempo.
5e ap7nto lo de Rita + epe 37e 0e pare1en e;1elente,
0otivo, para 7n -7en 17ento 0ate09ti1o# Te :a2o 7na /lti0a
pre27nta pol4ti1oBlin2^4,ti1a. ,i el t8r0ino no e, 7na
1ontradi11ión en ,4 0i,0oH 071:o, 1o0-atiente, 1o07ni,ta,
tienen d7da, ,o-re el 7,o de la pala-ra D1o07ni,0oE# Ello,. +
ella, de,de l7e2o. :an 1o0-atido 1o0o el 37e 09, por la
<7,ti1ia. la de0o1ra1ia no de0ediada. la li-ertad. el
,o1iali,0o. en E,pa@a + en otro, 071:o, l72are, del 07ndo#
ero 1on e,e 0i,0o t8r0ino ,e :an no0-rado ta0-i8n
,endero, inenarra-le, de in<7,ti1ia + opre,ión. E,tado, 37e
e<er1ieron opre,ión 1ontra ,7, 1la,e, tra-a<adore, en no0-re
del D,o1iali,0oE + del D1o07ni,0oE# M7eden ,e27ir
lla09ndo,e 1o07ni,ta, 2ente, 37e l71:aron por e,e ideario +
37e no t7vieran nada 37e ver 1on la, atro1idade, del
e,talini,0o o del neoe,talini,0oO ME, 7n e0pe@o a-,7rdo en
t7 opiniónO MLa pala-ra. el 1on1epto 37e arra,tra. :a ,ido +a
1ondenada por la Hi,toriaO
)uestro mundo vive en buena parte de las relaciones p!blicas.
/s triste, pero verdad. Las palabras se asocian interesadamente con
ideas en unción de una ideología dominante. % la palabra
=comunismo> se asocia a esos estados de los que hablabas, y se
asocian *cilmente comunismo y ascismo, y lo peor que se puede ser
es un nazi o un estalinista, etc., etc. 8laro que, bien pensado, todo
esto es una visión del mundo que coincide bastante con la de ciertos
sectores de la ideología dominante que nos quieren decir que su
democracia liberal es el no va m*s de los sistemas políticos, el
s.mmum de la historia de la humanidad. Stalin, como 8astro o 5ao,
son dictadores comunistas, pero Hitler, Pranco, Tru1illo o ;inochet no
eran dictadores capitalistas y anticomunistas, eran dictadores
ascistas.
/n in, en una sociedad en la que las relaciones p!blicas son tan
importantes, en la que tantas cosas entran en la din*mica del
mercado, todo esto es como una gran campa#a de publicidad en la
que no sólo se pasan el día diciéndonos lo bien que estamos en este
sistema capitalista, aunque uno no lo sepa, sino que adem*s no paran
de decirnos lo malos que llegan a ser los otros sistemas. /n general,
adem*s, las campa#as publicitarias est*n muy bien pensadas y
estudiadas en todos los aspectos, incluido el ling"ístico.
Todas estas barbaridades a que te reerías, en el mal llamado
socialismo real, son vocieradas y repetidas una y otra vez por el
aparato de relaciones p!blicas del sistema capitalista, mientras que
otras barbaridades se de1an un poco de lado y parecen menos
importantes. /s decir, que la 0glesia católica tuviese un Torquemada y
quemase a miles de mu1eres y a cientíicos y a todo tipo de personas
son cosas que se olvidan o se consideran brutalidades ligadas a una
persona que se torció del camino recto, pero se de1a claro que ésa no
es la esencia del sistema. 7 in de cuentas, ser un buen cristiano es
algo que est* muy bien, 2no3 7lgo que tiene buena imagen. Stalin, en
cambio, no ue un ser brutal en sí mismo, con independencia de con
qué e&cusa revistiese su maldad. /s esencial que Stalin uese un
depravado, un asesino de masas, y un tirano por$ue era comunista.
8omo te decía antes, para mí todo esto corresponde a una
sociedad en la que lo importante no son los actos, sino cómo se
presentan estos actos ante el p!blico, una sociedad en la que lo que
importa son las relaciones p!blicas o una sociedad del espect#culo,
por decirlo con Ruy $ebord, un ilósoo que no es tan conocido como
Prancis Pu6uyama, el proeta del in de la historia en la nómina de la
Rand Corporation, organización que tiene entre sus distinguidos
miembros al ;remio )obel de la ;az Henry <issinger o a $onald
Tumseld.
5e gustaría reivindicar a $ebord por su actualidad y porque es
una de las personas que me1or vio cu*l es la verdadera esencia de la
sociedad en que vivimos. /l mundo ya no es voluntad o
representación, como decía Schopenhauer, el mundo ya es sólo
representación.
Reivindi37e0o, a $e-ord enton1e, + e,pere0o, 37e.
e,ta vez. ande, errado + el 07ndo. o 1o0o 04ni0o el 07ndo
al 37e a,pira0o,. no ,ea ,ólo repre,enta1ión#
/stoy seguro de que alg!n día nos convertiremos en seres
racionales, de que alg!n día nos realizaremos como verdaderos
humanos y de que volver* la voluntad, m*s all* de la mera
representación. Tu lucha, como las de las organizaciones que
mencionabas al principio, como la de 8homs6y y tantas otras
personas, conocidas o anónimas, est*n en ese camino y soy de
verdad optimista en que cada vez m*s y m*s gente se unir*n a este
río de la razón y de1aremos atr*s el pantano inmundo en el que quiere
coninarnos alguna gentuza. Seguiremos luchando por y desde la
razón, hasta la victoria siempre.
ENTREVISTA CON RUBNN 5ART!NE% $AL5AU SOBRE
EL TRATA$O $E LISBOA
DSINCERA5ENTE CREO &UE LOS EUROEOS
&UIEREN UNA EUROA. ERO $I=ERENTE A LA &UE
SE HA CONSTRUI$O# NO $U$O $EL ES!RITU
EUROE!STA $E LAS SOCIE$A$ES $E EUROAV LO
&UE $U$O ES $EL ES!RITU EUROE!STA $E SUS
$IRI"ENTES. &UE &UIEREN LA EUROA &UE HAN
TENI$O HASTA AHORA. Y NO LA &UE UE$A SER EN
UN =UTUROE#
Tubén 5artínez $almau es proesor de $erecho 8onstitucional en
la .niversitat de (alcncia y (icepresidente de la Pundación 8/;S
?8entro de /studios ;olíticos y Sociales@. /s autor de 8onstitución,
Legitimidad democr*tica y autonomía de los bancos centrales ?Tirant,
DEEO@ y de La independencia del ,anco 8entral /uropeo ?Tirant,
DEEO@.
S
M&78 e, el Tratado de Li,-oaO MCó0o + de dónde ,7r2ióO
/l Tratado de Lisboa es una versión reducida del racasado Tratado
=8onstitucional> europeo, que usualmente se conoce como
8onstitución europea. $espués del =no> rancés y holandés a este
Tratado, los países podrían haber reaccionado dando el paso
deinitivo hacia la democratización inal de /uropa y el acercamiento
hacia la construcción 1urídica de un verdadero pueblo europeo9 de
esta orma, tendríamos una verdadera 8onstitución europea, ruto de
una asamblea constituyente y de la decisión del pueblo europeo. ;ero
los elementos conservadores europeos Zy, principalmente, los
/stados, que se resisten a despo1arse del poder en el marco de las
ronterasA no ueron capaces de dar este paso. La solución ue crear
un =minitratado>9 eliminar las partes m*s llamativas de la
8onstitución europea, empezando por la denominación, e intentar
pasar sin mucho ruido la aprobación de los tratados a través de los
parlamentos. Lo que desbarató el =no> irlandés, que requirió de
reeréndum.
Mor 378 razone, Irlanda :a ,ido el /ni1o pa4, e7ropeo
donde ,e :a 1onvo1ado 7n re'er8nd70O or 1ierto. M378 e,t9
pa,ando en la Rep/-li1a C:e1a en torno al TratadoO
La 8onstitución irlandesa es una de las m*s democr*ticas del
mundo. /l Tribunal 8onstitucional irlandés, con ob1eto de la
ratiicación del Tratado de )iza en DEEF, de1ó sentado que la entrega
a /uropa de nuevas competencias suponía una modiicación material
de la 8onstitución. %, en 0rlanda ?a dierencia, por e1emplo, de
/spa#a@, toda modiicación de la 8onstitución requiere de la
aprobación del pueblo soberano mediante reeréndum. ;or esta
razón, la ratiicación del 5initratado de Lisboa también lo necesitaba.
/n el resto de países, esta ratiicación ha tenido lugar por vía
parlamentaria9 es decir, han sido los representantes los que han
decidido, en el marco de los Legislativos, incorporar el 5initratado de
Lisboa a sus ordenamientos 1urídicos, hurtando al resto de pueblos
europeos la posibilidad de decidir por ellos mismos si quieren ésta u
otra solución.
/l =no> irlandés ha inluido en los checos, que siguen esperando
la sentencia de su Tribunal 8onstitucional respecto a la orma en que,
inalmente, debe ser ratiicado el Tratado. ;ero también en la
Tep!blica checa la ratiicación la realizar* el ;arlamento, si es que
consigue la mayoría necesaria.
Al27no, t81ni1o,. al27no, diri2ente, pol4ti1o,. al27no,
pro'e,ore, e,pe1ializado, in1l7,o. ,7elen e,2ri0ir 7n
ar270ento de rai2a0-re platóni1aH DMA 37i8n ,e le o17rre
1onvo1ar 7n re'er8nd70 ,o-re el TratadoO Yo no de<ar4a 37e
0i a-7ela votara ,o-re el '7t7ro de E7ropa# M&78 va a ,a-er
0i a-7ela ,o-re E7ropaOE# Sin nin27na ani0adver,ión por la,
a-7ela,. 1laro e,t9. M378 le pare1e e,te razona0ientoO MEl
37e no ,a-e. el 37e no e, 7n e;perto. no p7ede o no de-er4a
votarO
Hasta ahora, ha sido así a grandes trazos. La construcción de
/uropa se ha hecho de espaldas a los europeos9 salvo algunos casos,
como la negativa popular constante de los noruegos a entrar en la
.nión /uropea, o los reerenda en Prancia ?para la ratiicación del
Tratado de 5asstricht y de la =8onstitución> /uropea@ o 0rlanda, se ha
preerido que /uropa se mantenga como un *mbito de gobierno muy
relevante, pero ausente de los controles democr*ticos habituales. Los
ciudadanos europeos, por e1emplo, no saben que, hasta hace
relativamente poco, el papel del ;arlamento /uropeo era
principalmente de control9 incluso que ahora el principal órgano
legislativo europeo es el representante de los gobiernos. 7 medida
que la sociedad est* m*s inormada, y es m*s crítica con la orma en
que se est*n haciendo las cosas, decide aumentar su participación. La
idea de que las abuelas no pueden votar sobre /uropa lleva detr*s un
pensamiento terriblemente conservador' la desconianza hacia la
democracia y hacia el control de /uropa por parte de los ciudadanos.
/s decir, /uropa debe continuar siendo un lugar natural de élites.
MC79le, :an ,ido la, prin1ipale, 1r4ti1a, 37e ,e :an
e,2ri0ido en la 1a0pa@a irlande,a 1ontra el tratadoO MLe
pare1en razona-le,O
8omo en cualquier campa#a a avor o en contra de una opción,
hay críticas m*s razonables que otras. )o e&iste un cuerpo
homogéneo de crítica, y seguramente muchos de los que votaron en
un sentido no concuerdan con varias de las razones de otros votantes
en el mismo sentido. ;or e1emplo, se ha comentado que la irma del
Tratado disminuye los derechos de los irlandeses, lo que desde luego
no puede airmarse categóricamente. /&isten unas críticas m*s
razonables que otras, pero debemos quedarnos con la conclusión
general' a la mayoría de los votantes irlandeses les parece m*s
negativa que positiva la ratiicación del 5initratado de Lisboa. /l resto
son elucubraciones poco concluyentes.
MCree 7,ted 37e ,e p7ede a'ir0ar 37e a1t7al0ente 7na
-7ena parte de la, de1i,ione, 37e no, in170-en
dire1ta0ente. + 37e deter0inar9n n7e,tro '7t7ro. ,e to0a en
in,tan1ia, e7ropea,O Si e, a,4. Mla 1i7dadan4a e<er1e :o+ por
:o+ ,7'i1iente 1ontrol ,o-re ella,O
La .nión /uropea tiene hoy en día un n!mero importantísimo
de competencias e&clusivas, a las que los /stados han renunciado
con las ratiicaciones de los sucesivos tratados. /mpezando por la
política monetaria ?en los países de la zona euro@. % participa en una
cantidad cada vez m*s amplia de competencias compartidas con los
/stados. $esde luego, las instancias europeas son responsables de
muchas políticas que inluyen en el día a día de las sociedades
europeas. %, lógicamente, con un control mínimo. Se pueden controlar
algunas competencias por medio del ;arlamento /uropeo,
principalmente9 pero incluso éste no puede hacer nada para vigilar
algunos órganos, como el ,anco 8entral /uropeo, responsable del
precio del dinero en la zona euro. Son órganos e&entos de un mínimo
control democr*tico.
or 1ierto. Mel no irland8, no :a ,ido 07+ :etero28neoO
Se2/n pare1e :a+ 2ente, 37e :a votado en 1ontra del Tratado
por37e 1on 8l. ,e le, de14a. ,e va a i0plantar el a-orto en
Irlanda# MNo ,e :an <7ntado a:4 071:o, voto, de dere1:a e
iz37ierda. 071:a, + 07+ diver,a, 0otiva1ione,O
Todo parece indicar que sí, que la heterogeneidad del voto irlandés
ha sido determinante para la victoria del =no>. ;ero esto no
deslegitima la opción' los irlandeses votaron libremente por una de
dos posiciones, a avor o en contra del Tratado de Lisboa,
e&actamente igual que lo hicieron los ranceses respecto a la
8onstitución /uropea. Wustiicar el resultado simplemente alegando
que se ha unido la e&trema derecha con la izquierda creo que es una
razón de mal perdedor. %, por otro lado, no creo que m*s de la mitad
de los votantes irlandeses se posicionen políticamente en ambos
e&tremos.
ME,t9 7,ted a 'avor de 7na Con,tit71ión e7ropeaO MC79le,
de-er4an ,er ,7, 1ara1ter4,ti1a, e,en1iale,O Mor 378 1ree
7,ted 37e 'ra1a,ó el anterior intentoO
/stoy totalmente a avor de una verdadera 8onstitución europea9
es decir, aquella que proponga una asamblea constituyente europea,
democr*ticamente elegida, y que aprueben con1untamente los
europeos. La celebración de este reeréndum con1unto activaría el
poder constituyente europeo, lo que en sí sería quiz*s la mayor
revolución en esas tierras desde la rancesa en el siglo :(000.
$emocracia y creación del pueblo europeo ?como concepto políticoA
1urídico@ serían sus características.
)o hubo intento anterior' nunca se ha propuesto una verdadera
8onstitución europea, sino un Tratado internacional al que se le
denominó de esa manera, pero que carecía del principal rasgo de una
8onstitución' la legitimidad de un pueblo.
C7ando :a-la0o, de E7ropa. Mde 378 e,pa1io 2eo2r9'i1o
e,ta0o, :a-landoO Li,-oa en el Oe,te. el 5editerr9neo en el
S7r. S7e1ia al Norte. M+ al E,teO MToda, lo, pa4,e, e7ropeo,
37e lo :an de,eado e,t9n inte2rado, +a en e,a E7ropa en
1on,tr711iónO
/uropa ser* lo que los europeos quieran que sea. Hay países
esencialmente europeos, que no orman parte de la .nión por
razones económicas o políticas, como Suiza o )oruega9 la no
presencia de otros responde a las m*s diversas cuestiones, incluso
históricas9 y algunos, inalmente, a!n no han reunido las condiciones
que e&ige la .nión, como es el caso de 7lbania. Las ronteras hacia el
norte, sur y oeste est*n deinidas por determinantes geogr*icos, con
alguna e&cepción como las 8anarias. Hacia el este, son muchas las
opciones pero, al inal, se llegar* hasta donde los europeos quieran
que se alcance.
Le 1a0-io 7n po1o de te0a . ,i le pare1e. + :a-le0o, de 7n
a,7nto al 37e 7,ted 0i,0o :a14a re'eren1ia :a1e 7n
0o0ento# M&78 e, el Ban1o Central e7ropeoO MSon ,7,
'7n1ione, ,i0ilare, a la, de la Re,erva =ederal de e,tado,
Unido,O
/l ,anco 8entral /uropeo es el órgano responsable de la política
monetaria en la zona euro. /s el que determina el tipo de interés del
euro, y lo utiliza como medida para la lucha contra la inlación. /l
problema es que la principal meta del ,anco 8entral /uropeo es 1usto
ésa' la b!squeda de la estabilidad de los precios, sin pr*cticamente
importar las consecuencias sociales que se desprendan de sus
políticas. /n sus unciones es parecido a la Teserva Pederal
norteamericana y, en general, a cualquier banca central. La dierencia
est* en el control' la Teserva Pederal en /stados .nidos est* mucho
m*s controlada democr*ticamente que el ,anco 8entral /uropeo.
M$ónde ,e de1idió ,7 independen1iaO M&78 ,i2ni'i1a 37e
,ea 7na in,tit71ión DindependienteEO
8uando los doce países que conormaban las 8omunidades
/uropeas a inales de los ochenta decidieron dar el paso hacia el
euro, entendieron que lo conveniente era hacer caso a la visión
neoliberal de crear un banco central independiente. 7sí se planteó en
el Tratado de la .nión /uropea ?Tratado de 5aastricht@ de FQQD. /sta
independencia se basa en una serie de medidas 1urídicas que e&imen
al banco central del control democr*tico. )adie puede dar
instrucciones, ni siquiera indicaciones, al banco central europeo, y
éste mane1a la política monetaria sin ning!n tipo de inluencia
institucional e&terna. 8omo si la política monetaria no tuviese
componente político, sino e&clusivamente técnico. Lógicamente, no
es así. La política monetaria obedece a determinados intereses. /l
hecho de que un banco central sea independiente hace que estos
intereses no sean los democr*ticos Zdeterminados por un gobierno
legitimado democr*ticamente o, me1or a!n, por un parlamento
elegido por los ciudadanosA, sino los particulares de las personas que
mane1an la política monetaria.
MY e, independiente de :e1:oO MNota 7,ted al2/n peli2ro
poten1ial en elloO
Lo es en mayor medida que ning!n otro banco central del mundo.
Su modelo, el ,undesban6 ?banco central alem*n@, tenía rente a él al
Robierno ederal alem*n, cuyo ministro de economía podía lanzar
mensa1es sobre la situación del país. /n /uropa, rente a un banco
central uerte, e&iste un gobierno económico débil, porque la uerza
en política inanciera la mantienen los /stados. ;or lo tanto, la política
inanciera la mane1an veintitrés gobiernos, y la monetaria un órgano
sin control. Lo que, en un momento u otro, mostrar* su peligrosidad9
de hecho, creo que ya lo est* haciendo.
MU,ted 1ree 37e la Unión E7ropea 37e lo, e7ropeo, 37ieren
e, la Unión 37e tene0o,O Mor 378O
Sinceramente creo que los europeos quieren una /uropa, pero
dierente a la que se ha construido. )o dudo del espíritu europeísta
de las sociedades de /uropa9 lo que dudo es del espíritu europeísta
de sus dirigentes, que quieren la /uropa que han tenido hasta ahora,
y no la que pueda ser en un uturo.
En ,7 opinión. Mde-er4a in1orporar,e T7r374a a la Unión
E7ropeaO
$esde hace milenios, Turquía ha ormado parte geogr*ica y
culturalmente de /uropa. /n el neolítico, el helenismo, con el imperio
otomano, la presencia turca ha sido constante. Reogr*icamente,
8hipre ?que pertenece a la .nión /uropea@ est* mucho m*s al este
que la mayor parte de la península de 7natolia. /l gobierno turco es
democr*tico y ha realizado esuerzos determinantes para avanzar en
la protección de los derechos humanos. 7lgunos europeos tienen
miedo a la integración de cincuenta millones de turcos musulmanes
=pobres> en /uropa. Si el producto interior bruto de Turquía uera
similar, por e1emplo, al de los /miratos [rabes .nidos, los líderes
europeos estarían encantados del ingreso de un país así en la .nión
/uropea. /stoy totalmente a avor del ingreso de Turquía en la .nión
/uropea, y considero que no acilitar ese ingreso es poner las cosas
diíciles a la propia democracia turca.
M&78 opinión le 0ere1en la, /lti0a, 0edida, to0ada, en
in,tan1ia, e7ropea,H le2i,la1ión la-oral de PS :ora,. dire1tiva
,o-re in0i2ra1iónO
/n esta ocasión, la victoria de las tesis neoconservadoras europeas
se han visualizado m*s. ;ero est*n tomando decisiones de este cariz
desde hace décadas.
$e nuevo regresamos a lo mismo' los gobiernos utilizan la .nión
/uropea para regular sobre cuestiones que les estarían vedadas por
los ciudadanos en sus propios /stados. $e seguir así, la .nión habr*
perdido su norte.
ENTREVISTA CON CN"EL 5ART!NE% "ON%CLE%B
TABLAS
*)
#
DUN EN=O&UE W5ETO$OL?"ICO ALTERNATIVOX
&UE ANALI%A LA ECONO5!A REAL NO EN TNR5INOS
$E SUUESTAS RACIONALI$A$ES ABSTRACTAS SINO
CO5O EFRESI?N $E UN SISTE5A ECON?5ICO
ESEC!=ICO. &UE SE ALE6A $EL IN$IVI$UALIS5O
5ETO$OL?"ICO. &UE NO ACETA EL VAC!O SOCIAL E
INSTITUCIONAL EN LA ERCECI?N $E LO
ECON?5ICO. &UE TIENE EN CUENTA CO5O
CO5ONENTES BCSICOS LA HISTORIA. LOS SU6ETOS
Y LAS RELACIONES SOCIALES. &UE CONCIBE LA
ECONO5!A CO5O UN SUBSISTE5A ABIERTO $ENTRO
$E UN SISTE5A SOCIAL Y NATURALZE
[ngel 5artínez Ronz*lezATablas es catedr*tico en la Pacultad de
88. /conómicas de la .niversidad 8omplutense de 5adrid, en el
departamento de /conomía 0nternacional y $esarrollo. Su !ltimo libro
publicado, septiembre DEEX, lleva por título /conomía ;olítica 5undial
00. ;ugna e incertidumbre en la economía mundial, 7riel, ,arcelona.
]
En el ep4lo2o 37e 7,ted + Santia2o Clvarez Cantalapiedra
:an e,1rito para la edi1ión e,pa@ola de La ,it7a1ión del
07ndo del forld>at1: In,tit7te de ())U :a-lan de e1ono04a
1r4ti1a. ,olidaria + alternativa# odr4a0o, e0pezar de'iniendo
e,te paradi20a e1onó0i1o# MA 378 p7ede lla0ar,e e1ono04a
1r4ti1aO
La /conomía 8rítica se sit!a en el plano teórico y toma como
reerencia el saber económico establecido, al que critica desde unas
coordenadas dierenciadoras. Se opone a cómo se construye la
/conomía como disciplina cientíica. _sta avanza de manera
paradó1ica' por un lado, recortando su ob1eto de estudio prestando
!nicamente atención a aquello que puede ser traducido al lengua1e
de los precios y se relaciona con el mercado9 por otro, ampliando su
campo de inluencia en la e&plicación de lo que acontece a través de
la colonización de otras ciencias sociales con el arma de su
razonamiento ragmentario. 7 ello se suma una creciente soisticación
matem*tica sobre la presunción de que todo puede ser abordado
como si se tratara de un problema de ma&imización Ade beneicios, de
satisacciones o de utilidadesA sometido a ciertas restricciones,
obviando la pluralidad de motivaciones humanas, la condición de
género de las personas, los conte&tos sociales e institucionales, etc.,
etc. Sin embargo, la historia, las instituciones, las relaciones sociales,
las creencias y los valores presentes en una cultura, el entorno
10
“;or una economía alternativa. /ntrevista a [ngel 5artínez Ronz*lezA
Tablas>. El Viejo Topo, ne DLMADLX, 1uliolAagosto de DEEK, pp. XOAKF.
natural, etc., desempe#an su papel en la e&plicación de los
enómenos económicos. Prente a este reduccionismo en el quehacer
de la economía est*ndar, la economía crítica busca interpretar la
realidad desde un replanteamiento epistemológico que implique la
apertura a otras ciencias ?no sólo sociales, sino también biogeoísicas@
y a inluencias procedentes de perspectivas apenas consideradas ?la
visión de género, la perspectiva ecologista, las demandas de aquellos
que ocupan posiciones dierenciadas en la división social del traba1o,
etc.@
MY e,to /lti0o enlaza 1on lo 37e pode0o, entender por
e1ono04a ,olidariaO
/n eecto, porque al reerirnos a la economía solidaria lo que se
trata de rele1ar son e&periencias y demandas ormuladas y
ensayadas por su1etos sociales que alcanzan, o al menos apuntan,
cierto car*cter o grado de signiicación. )o porque estén muy
e&tendidas, sino porque revelan un uncionamiento sobre la base de
otra lógica y otros principios. 7hí conluyen m!ltiples pr*cticas de
acción colectiva que surgen de procesos muy diversos' unas al
amparo de la tradición del movimiento obrero, otras proceden del
mundo asociativo, de la e&periencia de la cooperación al desarrollo,
del arraigo en lo local, de corrientes culturales alternativas. ,eben
unas de las otras, acilitando el encuentro de culturas militantes
diversas. )o siempre lo logran, pero es interesante observar cómo en
cada iniciativa Asea comercio 1usto, un banco de tiempo o un grupo
autogestionado de consumoA se contempla, al menos sobre el papel y
como declaración de intenciones, la cuestión de género, el problema
de la sostenibilidad ambiental o de la in1usticia )orteASur, y que en el
momento en que necesitan dotarse de una organización busquen
ormas con dimensión cooperativa, con independencia de la órmula
1urídica que inalmente adopten.
El intento de 1rear. apo+ar o 1ontri-7ir al ,7r2i0iento de
7na e1ono04a alternativa. Mno e, 09, -ien 7n intento
nor0ativo. ideoló2i1o en al27no de lo, ,entido, no-le, de la
e;pre,ión. 37e 7na prop7e,ta 1ient4'i1aO MNo :a+ a1a,o 7n
paradi20a 1ient4'i1o e,ta-le1ido en el 90-ito de la, 1ien1ia,
e1onó0i1a, 1o0o lo :a+ en la '4,i1a o la 0ate09ti1a por
e<e0ploO
/n /conomía no hay un paradigma cientíico establecido que re!na
la adhesión libre y un*nime de los economistas, lo cual no quiere
decir que no haya un paradigma dominante. La economía
convencional, or1ada en torno al tronco neocl*sico, tiene ese car*cter
y e1erce con uerza su dominio, tratando de e&pulsar del seno de la
comunidad cientíica, de lo que podríamos entender el colectivo de
economistas serios, a los que acotan otro campo, hacen otras
preguntas, utilizan otro enoque metodológico y persiguen otros
ob1etivos. 7unque lo hagan con rigor cientíico. /n este conte&to, la
/conomía alternativa trata de construir una propuesta cientíica,
desde criterios normativos e ideológicos dierentes de los de la
/conomía ortodo&a. 8iencia, valores y contenido de clase no son
entre sí e&cluyentes, salvo que la ideología act!e como un sesgo que
impida la percepción y el an*lisis de la realidad, diiculte la
observación, obstruya la argumentación lógica y la contrastación o
alsación que pueda practicarse de las ormulaciones alcanzadas.
;ara conseguir ese propósito, la /conomía alternativa tiene que
alimentarse de la simbiosis entre una teoría sólida y una pr*ctica rica.
)o puede quedarse en discurso académico, por muy consistente que
éste sea, ni ser una amalgama de e&periencias carentes de
comprensión, de propósito y de capacidad de reproducirse.
$e,de otro en'o37e 0etodoló2i1o di1e 7,ted# M&78 en'o37e
e, e,eO
.n enoque que analiza la economía real no en términos de
supuestas racionalidades abstractas sino como e&presión de un
sistema económico especíico, que se ale1a del individualismo
metodológico, que no acepta el vacío social e institucional en la
percepción de lo económico, que tiene en cuenta como componentes
b*sicos la historia, los su1etos y las relaciones sociales, que concibe la
economía como un subsistema abierto dentro de un sistema social y
natural\
Ha-la-a ta0-i8n 7,ted de 1ontenido de 1la,e# La e;pre,ión
e, a1t7al0ente 07+ in7,7al# Modr4a pre1i,ar 7n po1o 09, el
1ontenido de e,e 1ontenido de 1la,eO
)o lo utilizo como retórica. 0ntento decir que intentar entender la
economía sin asumir su dimensión social es un despropósito, porque
hay grupos con intereses no sólo dierenciados sino contrapuestos y,
de entre ellos, los que se polarizan en torno al e&cedente tienen un
rango de particular importancia para el comportamiento de la
economía y la coniguración de la sociedad, porque la generación,
apropiación y utilización del e&cedente social la tiene. 2;or qué no
servirse, con la prudencia y precisión debidas, de la categoría de
clase social, si nos puede ayudar a entender nuestro ob1eto de
an*lisis3 7 pesar de todos los matices que haya que introducir para
caracterizar nuestro tiempo histórico, el traba1o y las relaciones de
producción siguen siendo centrales en la naturaleza del sistema
capitalista.
or 1ierto. Mpodr4a ponerno, al2/n e<e0plo de a'ir0a1ión.
le+ o teore0a e1onó0i1o a1eptado de 'or0a do0inante + 37e
a 7,ted. partidario de 7n en'o37e alternativo. le parez1a
'al,o. in,7,tantivo o di,17ti-le 17anto 0eno,O
/mpezaría por la pretensión de caracterizar el sistema económico
capitalista pura y simplemente en términos de economía de mercado,
cuando el mercado es sólo una de sus dimensiones y el resto de
planos ?producción especialmente@ no pueden entenderse desde las
categorías con las que se analiza el mercado. Lo primero que se
e&plica a un estudiante de economía es precisamente ese *mbito,
con una teoría de la demanda débil Zen lo que se reiere al
conocimiento de las preerencias de los consumidores. 7 partir de ahí
ya se puede hacer usted una idea\
C7ando ,e :a-la de la, vertiente, pr91ti1a + teóri1a de la
e1ono04a. Ma 378 ,e e,t9 ap7ntando e;a1ta0ente 1on 1ada
,7-1on<7ntoO
/l sistema económico capitalista es una realidad con una base
social especíica, asentado en una lógica que le permite reproducirse,
sirviéndose de un con1unto de componentes y relaciones
característicos. Su pr*ctica es riquísima y tiene un dimensión *ctica
tan densa que ni siquiera precisa entenderse a si misma para e&istir.
;recisa, eso sí, embridar sus tendencias autodestructivas y diluir las
uerzas que, por sus intereses, pueden llegar a serle antagónicas. /l
caso de la economía alternativa es muy dierente. ;ara prosperar
tiene que entender la composición y uncionamiento del capitalismo,
tiene que desarrollar en su seno pr*cticas que porten el embrión de
su negación y tiene que sentar las bases, sociales y teóricas, de un
sistema distinto, que responda a otra lógica con capacidad
reproductiva y a otros intereses sociales. 8uando hablamos de
economía crítica nos movemos en el cuerpo teórico, cuando lo
hacemos de economía solidaria nos desplazamos al plano de las
e&periencias, una y otra pueden tener dispar entidad. 8on todas sus
consecuencias.
MU,ted 1ree 37e p7ede ,7r2ir 7na e1ono04a ,olidaria.
pr91ti1a, e1onó0i1a, 1on e,a 'inalidad nor0ativa. en el ,eno
de 7na ,o1iedad re2ida por el poder 1a,i o0n40odo del
Capital + ,7, inn70era-le, tent917lo,O Modr4a darno, al2/n
e<e0ploO
)o es una anomalía histórica. Lo nuevo siempre ha nacido ba1o el
dominio muchas veces abrumador de lo que se resistía a
desaparecer.
7 medida que el capitalismo genera graves problemas y no los
resuelve, aumenta el campo de posibilidad para el surgimiento de
alternativas que a menudo no logran enraizarse y permanecer, pero
de1an un embrión de posibilidad en la memoria colectiva. Los cambios
proundos nunca han seguido una trayectoria lineal y acumulativa.
Hay e&periencias sorprendentes como la 7rgentina' en medio de una
crisis de una crudeza impresionante, se ocuparon *bricas y se
recuperó de mano de los traba1adores la actividad productiva, se
e&tendió el trueque como una estrategia deensiva de quienes eran
e&pulsados de los mercados ?en esas redes se involucraron m*s de
dos millones de personas@ y se construyó un rente nacional contra la
pobreza con reivindicaciones redistributivas.
$e hecho e&isten muchos *mbitos con unas características y una
lógica a1enas a las del capital. ;r*cticas e&igidas por la conservación
de ecosistemas b*sicos, la economía de los cuidados de la que habla
el pensamiento eminista, la economía del bienestar de los /stados
sociales, el llamado =tercer sector>, que es responsable de buena
parte de los nuevos puestos de traba1o creados en los !ltimos a#os en
muchas economías desarrolladas. Jbviamente, no todas las pr*cticas
de los *mbitos se#alados se pueden entender como e&periencias de
economía solidaria, no al menos en el sentido en el que nosotros las
hemos delimitado. ;ero ayudan a entender que el capital no lo regula
todo.
MC79l 1ree 37e e, la rela1ión entre la, 1ien1ia, e1onó0i1a,
+ otra, di,1iplina, ,o1iale, pró;i0a, 1o0o la ,o1iolo24a o la
politi1olo24a por e<e0ploO
Son ramas de las ciencias sociales, cada una ocupada de un *mbito
especíico, distinto, pero interconectado con el de las dem*s. Lo m*s
értil es asumir la especiicidad de campos y, a la vez, practicar una
interdisciplinariedad con criterio. Tan empobrecedor es agruparlas de
orma indierenciada en un todo inabarcable como convertirlas en
compartimentos estancos, desde cuyo aislamiento los respectivos
especialistas se ignoran o se miran de soslayo con desconianza o
indierencia. La /conomía trata de entender y de intervenir sobre los
procesos sociales de producción, distribución, intercambio y consumo
de bienes y servicios, procesos que a lo largo de la historia se han
llevado a cabo con distintos componentes, relaciones y lógica,
ormando sistemas económicos singulares. /n la actualidad, es
indiscutible el predominio del sistema económico capitalista, dentro
del que la aséptica economía de mercado es la cara amable con la
que gusta presentarse, invitando a que tomemos la parte por el todo.
/l di*logo entre economistas que se mueven en distintos paradigmas
es m*s diícil que el que puede establecerse entre economistas,
sociólogos y politólogos que comparten el mismo paradigma. )o
estamos para derrochar uerzas y, por ello, no tiene sentido que
apenas nos relacionemos los que compartimos posiciones dentro de
lo que aspira a ser un paradigma alternativo.
MY e, el 1a,oO MHa+ tra-a<o interdi,1iplinar de inter8, entre
1ient4'i1o, ,o1iale, 37e 1o0parten e,a, po,i1ione, 1r4ti1a, +
alternativa,O
$esde luego no en la medida en que sería deseable9 y lo poco que
e&iste se desarrolla uera del *mbito académico ?en redes de
investigadores, en undaciones, en torno a revistas@. Si miro a mi
entorno, tal es, por e1emplo, el caso del 80;A/cosocial que, desde su
modestia, aborda el tratamiento de los temas desde perspectivas
transdisciplinares. 5uchos de nosotros podríamos a#adir otros
espacios de encuentro que sería conveniente que se conocieran entre
si y traba1aran en red.
M&78 e, el CIBE1o,o1ialO
/l 8entro de 0nvestigación para la ;az ?80;A/cosocial@ es una
institución, creada en FQKL por la P.H/5 ?Pundación Hogar del
/mpleado@, que estuvo centrada durante sus primer a#os en temas
relacionados con la paz y las relaciones internacionales, pero que en
la actualidad analiza las tendencias y las cuestiones emergentes de
nuestro tiempo desde una perspectiva crítica y transdisciplinar,
articulando las perspectivas económica, sociológica, política,
ecológica y educativa. Su preocupación principal consiste en mostrar
cómo los condicionamientos ecológicos representan un papel
destacado en la ormulación de los principales problemas sociales del
siglo ::0, poniendo así el énasis en que la crisis ecológica se
entremezcla irremediablemente con la social, a su vez marcada por
una prounda erosión de la cohesión social y por la perdida de calidad
democr*tica. /ntre otras publicaciones y actividades edita la revista
;apeles de relaciones ecosociales y cambio global, que acaba de
publicar el n!mero FEE, que pretende ser un e1emplo signiicativo de
la tem*tica y enoque aludidos.
M&78 opinión le 0ere1e la, 1orriente, e1onó0i1a, pró;i0a,
a la e1ono04a e1oló2i1a. a la -ioe1ono04aO
La gran aportación de los autores cl*sicos ue tomar la economía
como un proceso social, desvelando los mecanismos de creación,
apropiación y utilización del e&cedente, que determinan la
reproducción en condiciones de capitalismo9 pero, al hacerlo, aislaron
el sistema económico de su entorno, tomando la economía como un
sistema cerrado, punto de arranque sobre el que se elevó el cuerpo
de conocimientos que constituye el acervo de la /conomía. ;ero la
economía es un sistema abierto al entorno medioambiental y sólo
puede entenderse cabalmente desde esta condición. )o soy un
economista ecológico pero cuando, desde una perspectiva de
/conomía ;olítica, he tratado de rele&ionar sobre las uerzas
estructurantes de la economía mundial actual, sobre la pugna e
incertidumbre que la atraviesan, me he topado de bruces con la
dimensión ambiental de la e&istencia social y he tenido que
introducirla como actor determinante en el an*lisis, so pena de
renunciar a entender lo que est* pasando y lo que puede ser la
evolución a largo plazo de la economía mundial, 1unto a otras uerzas,
pero no detr*s de la globalización, de las tecnologías de la
inormación y la comunicación y de la inanciarización. La economía
tendr* que ser ecológica o no ser* y no pasar* mucho tiempo sin que
esta airmación se convierta en una obviedad. 8uestión distinta es el
proceso que habr* que recorrer para conseguirlo y que lo logremos
cuando a!n estemos a tiempo de reaccionar sin surir unas
consecuencias enormemente destructivas.
S8 37e la pre27nta e, 07+ 2eneral. e;1/,e0e por ello. pero
Mno 1ree 7,ted 37e lo, 0ovi0iento, alter2lo-alizadore, e,t9n
'alto, de prop7e,ta, alternativa,O Se entienden ,7, 1r4ti1a,.
,e 1o0partan o no. pero Mdónde e,t9n ,7, prop7e,ta,
pre27ntan al27no,. no ,ie0pre 1on -7ena, inten1ione,
epi,t80i1a, + 17lt7rale,O
)o despreciemos el sentido y la potencialidad de la negación bien
planteada. $enunciar con coherencia y irmeza lo e&istente es el
principio necesario para construir una propuesta, es su inicio, aunque
en si no la traiga construida y sólo esboce un apunte de lo que tendría
que contener. 7sí ha sucedido siempre en la historia. Las alternativas
tienen *mbito y rango distintos, las hay locales y las globales, las hay
puntuales y las hay sistémicas. /videntemente, las globales y las
sistémicas son las que requieren mayor acumulación de uerzas,
tiempo y e&perimentación. Las alternativas no hay que leerlas
est*ticamente, 2viene usted con ella terminada ba1o el brazo3, porque
se construyen a lo largo de procesos, en los que las oportunidades
estimulan los dise#os y la aparición de nuevas pr*cticas que, a su
vez, suscitan a1ustes, rele&iones, propuestas y nuevas
e&perimentaciones. Jbvio decir que, en el tr*nsito, la e&pectativa de
alternativa es especialmente vulnerable y que todo lo que pueda
hacerse por dise#ar lógicas reproductivas coherentes y por reducir los
tiempos de entrada en uncionamiento debe ser bienvenido para huir
de la improvisación. $icho esto, no creo que sea pensamiento débil
reconocer que, aunque en los movimientos alterglobalizadores hay
propuestas, no parecen tener hoy por hoy rango suiciente y
capacidad totalizadora.
M&78 a,pe1to, le pare1en 09, 1riti1a-le, del a1t7al 0odelo
2lo-alizadorO ME, 7na 'a,e po,itiva. de 0e<ora. de
re1ti'i1a1ión. de r7pt7ra en la :i,toria del 1apitali,0oO
(ivimos en un mundo intensamente mundializado, con variantes de
mundialización de naturaleza diversa. La globalización económica es
una de ellas, un proceso que ha alcanzado unos rasgos peculiares y
un grado de intensidad superior al que pudo tener en otros períodos
históricos. La globalización económica realmente e&istente es la
mundialización de la economía capitalista ba1o una impronta
neoliberal. )o todo el uncionamiento del capitalismo puede
subsumirse en la globalización, porque ésta dista de ser absoluta,
aunque nunca antes coincidieron en el grado que ahora lo hacen las
globalizaciones del comercio, las inanzas, la producción, el consumo
y de los agentes sociales. /l capitalismo ha tomado muchas ormas y
recorrido muchas ases, que tienen de com!n y tienen de especíico.
Los autores cl*sicos tenían ante sus o1os la manuactura y la *brica,
sus continuadores de hace un siglo la ormación de monopolios, las
primeras e&portaciones de capitales y las pr*cticas imperialistas,
mientras que nosotros contemplamos una realidad dierente, hecha
de aquellos elementos y de nuevas transormaciones. La me1or orma
de recoger aquella herencia es enrentarnos con la realidad actual y
la negaríamos si nos postr*ramos reverentes ante esquemas
interpretativos que trataron de entender y cambiar un mundo, el
suyo, del que provenimos y del que nos dierenciamos. )i me1ora, ni
rectiicación, ni ruptura, el mismo sistema económico, con nuevas
ormas, que hay que identiicar y entender. Lo m*s criticable no es la
globalización en si sino su naturaleza neoliberal.
MCree 7,ted 37e la a,pira1ión a 7na ,o1iedad ,o1iali,ta
,i27e teniendo ,entido a1t7al0enteO Si e, a,4. Map7e,ta
7,ted por al2/n 0odelo razona-le. + via-le para n7e,tra
e,pe1ie. de ,o1iali,0oO
)o podr* emerger y asentarse un orden alternativo, ese otro
mundo que ciertamente es posible, si no disponemos de principios
que lo orienten, base social que lo sustente y capacidad sistémica
que lo reproduzca. ;odemos estar cargados de razón histórica, saber
lo que queremos y estar respaldados por una din*mica social
impulsora con uerza para quebrar el sistema establecido, pero todo
ser* lor de un día si no hay una lógica consistente que esté en
condiciones de tratar las mil y una encruci1adas que tiene que
resolver la producción de la e&istencia social y la convivencia
colectiva para lograr perdurar sin bloqueos ni desplomes. /so es lo
que aporta un sistema económico, inserto en un sistema social. ;or
desgracia, no tenemos un almacén de sistemas del que podamos
e&traer el que me1or se acomode a nuestro propósito. Las
e&periencias socialistas que hemos conocido en el siglo :: han sido
riquísimas, en cuanto que han supuesto un valioso aprendiza1e al
desvelar los riesgos perversos que latían en algunas ormulaciones,
pero han ensuciado hasta límites hoy por hoy irrecuperables el
proyecto socialista. %a est* dicho que no disponemos de un ropero de
sistemas. Tenemos que tirar el agua sucia, pero tal vez no nos
podamos permitir el lu1o de tirar también al ni#o, sin tan siquiera
utilizarlo como material constructivo para algo dierente. Hay una
enorme y larga tarea por delante, que no se alcanzar* con crudo
voluntarismo, ni a través de ata1os. Hay mucho por hacer en el
terreno de la teoría, de los an*lisis históricos y de la e&perimentación
social. )o creo que podamos prescindir de la substancia, aunque tal
vez sí de los términos.
ero Mpodr4a 7,ted di-7<ar al27na idea. al2/n prin1ipio
e,en1ial. al2/n po,t7lado 37e orienta,e en e,a -/,37edaO or
e<e0plo. Me, po,i-le 7n ,o1iali,0o de 0er1ado o 1on
0er1adoO ME, razona-le + po,i-le la plani'i1a1ión 1entralO ME,
i0pre,1indi-le la na1ionaliza1ión de lo, 0edio, de prod711ión
+ 'inan1iero,O
)o creo que haya razones para renunciar a priori a una utilización
subordinada del mercado, ni para e&cluir el uso selectivo de una
planiicación central, sometida a un control social eectivo y
circunscrita a los planos en los que puede ser uncional, como
tampoco puede hacerse de1ación del necesario dominio por parte de
la sociedad de los mecanismos que conieren el control de los
procesos económicos y del e&cedente social. 7unque habría que
repensar cu*les son esos mecanismos en nuestro tiempo y si la
propiedad de los medios de producción, sin m*s, los representa
adecuadamente. Los medios que se utilizan hoy para producir no son
cualitativamente los mismos que hace FOE a#os y, en consonancia,
tampoco lo son los instrumentos que conieren la posición de mando
en los procesos económicos. /s ésta la que es imprescindible
controlar.
Se 170ple e,te a@o el *(S aniver,ario del 'alle1i0iento de
Jarl 5ar;# MCree 37e ,i27e ,iendo 7n 1l9,i1o de la e1ono04aO
M&78 a,pe1to, de,ta1ar4a de ,7 le2adoO M&78 a,pe1to, o
aporta1ione, 1on,idera ,7perada, o 'al,ada,O
5ar& ue un cientíico social, en el sentido m*s proundo del
término. 8reo que es como hay que tomarle, no como un proeta, ni
como un or1ador de dogmas. 8omo cientíico ni nos de1ó ni pretendió
de1arnos la verdad, sólo categorías y método que tuvieron y
conservan una indudable potencialidad. Sus intérpretes m*s sectarios
siempre han tratado de convertirle en lo que no ue o, si en realidad
lo hubiera sido, en orecernos lo menos rico de su peril. Pue
admirable su capacidad para leer y asimilar el legado teórico,
redeiniéndolo, para observar la realidad y para alimentarse de ella,
para mezclar teoría y pr*ctica recreando a ambas. 8onserva plena
vigencia su visión de la economía como proceso construido a partir de
relaciones sociales, de entre las que conerían capacidad de
apropiación y utilización del e&cedente social inluían de orma
determinante en la reproducción social, desveló las leyes ocultas del
capitalismo de orma genial, sin per1uicio de que, luego, no lograra en
todos los campos de su an*lisis económico ormulaciones igual de
sugerentes. Tal vez su mayor debilidad ue la de tomar la economía
como un sistema cerrado, interpretable al margen de su inserción en
el ecosistema, como también había una vulnerabilidad mecanicista en
su ambiciosa lectura de la historia, e&acerbada por sus continuadores
m*s dogm*ticos. 5e parece menos relevante su alta de acierto en
predicciones concretas que alcanzaron gran notoriedad
?depauperación ba1o el capitalismo, tendencia decreciente de la tasa
de ganancia@ o la discutible resolución de algunos tratamientos
teóricos ?valor traba1o@.
E, de1ir. 37e para 7,ted la le+ tenden1ial de la ta,a
de1re1iente de 2anan1ia no e, nin27na le+ e1onó0i1a + la
teor4a del valorBtra-a<o no e, :o+ 7na aporta1ión de inter8,
37e ,irva para 1o0prender el n/1leo d7ro del ,i,te0a#
Sería por mi parte imprudente pretender despachar en unas pocas
líneas temas comple1os, cargados de implicaciones, pero intento
e&plicar el sentido de mi comentario. /mpecemos por lo segundo. La
teoría del valor traba1o les permitió a los cl*sicos desvelar la
naturaleza de los procesos de reproducción de la e&istencia social en
condiciones de capitalismo. /se aspecto conserva plena vigencia.
$istinto es su suiciencia y virtualidad e&clusiva y e&cluyente como
representación teórica del uncionamiento del sistema, pasando por
alto lo que aportan otras ormulaciones nacidas del mismo tronco,
como puede ser el caso de la postulada por ;. Sraa.
;or lo que hace a la tasa de ganancia, nada que ob1etar a su
unción crucial para que la riqueza act!e como capital y permanezca
como tal, algo esencial para el desempe#o del capitalismo, tampoco
al an*lisis de las uerzas positivas y negativas que act!an sobre ella,
pero tal vez aquí se detiene la aportación analítica de 5ar&, aunque
luego aparezca su opinión sobre el predominio de las uerzas que la
deprimen y, en un salto e&presivo adicional, su ormulación en
términos de ley. /ste paso inal es el que ha sido recogido por
algunos planteamientos mar&istas para deslindar el espacio que
separa a auténticos de here1es. )o me parece acertado, porque ale1a
el oco de lo que es m*s relevante y lo sit!a en un terreno menos
értil.
M&78 opinión le 0ere1e la pol4ti1a e1onó0i1a del 2o-ierno
SOE de e,to, /lti0o, 17atro a@o,O MSe :a 2o-ernado
pen,ando en la, 1apa, ,o1iale, 09, de,'avore1ida,O Si no e,
a,4. Mpod4a :a-er,e :e1:o. teniendo en 17enta la 1orrela1ión
de '7erza, real0ente e;i,tente por 7,ar ter0inolo24a 1l9,i1a.
otra pol4ti1aO $e :e1:o. Motra pol4ti1a e1onó0i1a era (+ e,)
po,i-leO
/l n!cleo duro de su política es indistinguible del de sus
antecesores, porque hay una asunción subyacente del discurso
neoliberal, con reducción de la intervención p!blica ?despreocupación
por la racionalización de la 7dministración p!blica para avorecer su
capacidad de intervención, no ortalecimiento de los ingresos p!blicos
sobre bases progresivas@ y aceptación de la lógica del mercado como
suprema reerencia, interiorizando acríticamente el discurso de la
competitividad. Luego, en los m*rgenes de la política de gasto
p!blico, su sensibilidad es superior a la de gobiernos conservadores.
;ero, en ese orden. 7 partir de aquí, la pr*ctica diícilmente puede ser
avorable a los desavorecidos en la medida en que no se
universalizan unos servicios p!blicos de creciente calidad ?sanidad,
educación, vivienda@, no hay avance consistente hacia mayor
igualdad en la distribución del ingreso y la riqueza o entre géneros,
no se da otra apro&imación a los distintos tipos de traba1o ?mercantil
y doméstico@, no se aborda desde otras coordenadas el tratamiento
del mercado de traba1o. Sobre esto ondo, tal vez sí haya habido
comparativamente mayor sensibilidad en aspectos complementarios.
/n nuestro entorno y sin otra din*mica social no parece posible una
política económica radicalmente dierente ?ni siquiera un
6eynesianismo de base nacional@, pero se podría haber utilizado el
margen de maniobra con otra intención ?un tratamiento m*s serio de
la dimensión ecológica, una modulación m*s progresiva de los
ingresos p!blicos, una mayor dedicación a la racionalización de la
7dministración p!blica, prioridad a la me1ora de los servicios p!blicos
b*sicos, legitimación de la intervención p!blica bien orientada,
políticas migratorias de mayor horizonte y desmitiicación de la
retórica del mercado@. Lo m*s preocupante es que los inicios de la
nueva legislatura no apuntan en una dirección de progreso y
solidaridad, con la desaparición del medio ambiente como dimensión
transversal y autónoma, con la ruptura del ciclo educativo, con riesgo
de vaciamiento de la dimensión crítica de una universidad
subordinada al mundo empresarial, con las prestaciones sociales y y
la problem*tica de la amilia desga1adas de traba1o, con un discurso
que, en tiempos de crisis, tiene algo de cuadratura del círculo cuando
pretende compatibilizar el coherente tratamiento de prioridades
medioambientales, la reorientación hacia otro modelo productivo y el
ortalecimiento de las redes de seguridad social.
En ,e1tore, de la, iz37ierda, ,e ar270enta a 'avor de la
i0planta1ión de la renta -9,i1a 7niver,al# M&78 opina 7,ted
de e,ta prop7e,taO MLe pare1e razona-le. via-leO M&78
e'e1to, podr4a 1a7,ar ,7 i0planta1ión en E,pa@a o en E7ropa
por e<e0ploO
)o tiene por qué no ser razonable si no se asume el discurso
establecido. /ntiendo que si una sociedad puede permitírselo es
razonable que lo haga. )o hay nada ob1etivo que se oponga a ello. /n
términos estrictamente económicos, de enca1e de ciras, puede ser
viable, siendo m*s problem*tico que lo sea en términos de lógica
social, de aceptación por los poderes que est*n detr*s del modelo de
capitalismo imperante. Su principal eecto es que desvelaría una
posibilidad que, al e&istir, se convierte en un derecho. Supondría una
grave diicultad para el mantenimiento de las pr*cticas que trata de
imponer como naturales el discurso neoliberal, aunque tengo
reservas a que se plantee como la medida talism*n, capaz de
resolver todos los problemas.
En A08ri1a Latina :an ,7r2ido en e,to, /lti0o, a@o,
intento, de re2enera1ión + 1a0-io 37e intentan re'or0ar.
1a0-iar. o ,7perar el 1apitali,0o# M&78 opinión le 0ere1en
la, pol4ti1a, e1onó0i1a, ,e27ida, en E17ador. Bolivia o
Venez7ela por e<e0ploO
;arecen moverse dentro del capitalismo, pero buscando raíces
populares, reconociendo a las minorías indígenas tradicionalmente
invisibles y enrent*ndose a las pr*cticas habituales del imperialismo,
aunque lo hagan con ramalazos populistas, resolución discutible de la
participación y el 1uego democr*tico y demasiado apoyo en unos
ingresos procedentes del petróleo que no son renovables y que
tendrían que utilizarse con sentido estratégico. /n este conte&to, sus
políticas económicas habría que 1uzgarlas a la luz de este !ltimo
aspecto y no tanto a la de sus movimientos a corto plazo.
Enton1e,. en ,7 opinión. en el 1a,o de Venez7ela por
e<e0plo. M,e e,t9n 1o0etiendo errore,O MA 378 ra0alazo,
pop7li,ta, e,t9 ap7ntandoO
)o soy un e&perto en temas latinoamericanos y, por ello, mis
opiniones son muy tentativas. Tengo la impresión de que no todos los
países que protagonizan en Latinoamérica este giro a la izquierda
representan lo mismo y se enrentan a las mismas diicultades. /n
relación con la corrupción o el populismo, (enezuela muestra
síntomas preocupantes que apuntan a que no tiene bien resuelta la
articulación entre /stado y movimientos sociales. /n ,olivia y en
/cuador hay una presencia signiicativa de los movimientos sociales
en la vida política, e incluso en el gobierno. /n (enezuela, sin
embargo, el n!cleo dirigente reunido en torno a 8h*vez se muestra
beligerante contra la clase dominante interna y las agresiones
e&ternas, pero no dispone de un movimiento popular autónomo y
organizado que le apoye y protagonice esa batalla. /sto le obliga a
dirigirse a la gente, a través de un programa de televisión y con
intervenciones directas, generando ese regusto de populismo y
arbitrariedad.
MCree 7,ted 37e el 0odelo ,e27ido en C:ina e, po,itivo.
razona-leO ME, 1apitali,0o ,alva<e. ,o1iali,0o de 0er1adoO
MA1a,o 7na n7eva + tran,itoria NE -7<arinianaO
$iícil de contestar sin clariicar la razón que tomamos como
reerencia. 2Logro del mayor crecimiento económico posible,
reconstrucción del país como potencia en el concierto mundial,
bienestar de la población, avance hacia el socialismo por un camino
propio3 )o creo que pueda caracterizarse el modelo chimo en
términos e&tremos. /stamos ante un híbrido, en cuyo seno hay
pr*cticas de capitalismo salva1e y en el que hay espacios regulados
por lo que asociamos con criterios socialistas. /s diícil caliicarlo
como capitalismo puro y duro, pero tampoco veo que sea una
e&periencia de construcción del socialismo sirviéndose
instrumentalmente del mercado. /s una transición de naturaleza
incierta, cuyo desenlace vendr* m*s determinado por las pr*cticas
que por la retórica y, si nos atenemos a ello, no veo que haya mucho
espacio para el optimismo de que alumbre una transormación
socialista sustantiva, aunque si puede ser una e&periencia de salida
del subdesarrollo desde undamentos atípicos.
B7r-7<a, in0o-iliaria,. 1ri,i, 'inan1iera, 2lo-ale,. 27erra
en Ira3. o17pa1ión de ale,tina. 1on'li1to, olvidado, en
C'ri1a. re1en,ión 2olpeando la, p7erta, de 071:o, ,e1tore,
,o1iale,. 1a0-io 1li09ti1o. paro, e,tr71t7rale,. la, 2rande,
1orpora1ione, 1o0o ,e@ore, del 07ndo. n7e,tro planeta de
1i7dade, 0i,eria. ar0a0enti,0o 1re1iente. 1on'li1to,
ar0ado, n71leare, teorizado,# MEl 1apitali,0o e,t9 en 1ri,i, o
e,. n7eva0ente. en,o@a1ión iz37ierdi,ta. n7eva 1on'7,ión del
pen,a0iento de,iderativo 1on la ne1e,aria o-<etividad de la,
de,1rip1ione,O
/stamos indudablemente ante una crisis capitalista detr*s de la
que se detecta la creciente inviabilidad del capitalismo, como sistema
capaz de dar respuesta satisactoria a los grandes problemas de
nuestro tiempo. ;ero dicho esto, hay que introducir otros actores
para matizar la naturaleza de la crisis y sobre todo su eventual
desenlace. ;ensar que, sin m*s, va a dar paso a un orden distinto y
superior sería un error y tendría mucho de banal desider*tum. .n
sistema disuncional e incluso destructivo puede perdurar si no
concurren circunstancias que lo impidan. /s cierto que puede estar
condenado a la inviabilidad absoluta, a modo de Sansón enterrado
por el derrumbe del templo, pero 2cu*nta degradación y tiempo
quedan antes de llegar a ese límite3 %, 2acaso es el !nico escenario3
/st* en crisis, en una crisis proundísima, pero de ahí no se deriva
que vaya a desaparecer por muerte natural y que esto vaya a
suceder de orma inmediata o ineluctable. /s un proceso abierto y
nada garantiza que no se vaya a llevar por delante dimensiones
naturales y sociales valiosísimas. La emergencia de un sistema
dierente e&ige diagnóstico, principios, base social, capacidad
reproductiva y estrategia que enlace los distintos momentos del
proceso. Sobre todo ello me he e&tendido en /conomía ;olítica
5undial y me resulta diícil resumirlo. La posibilidad e&iste pero no
caer* del *rbol como ruta madura.
ENTREVISTA A AN$RNS 5ART!NE% LORCA A
RO?SITO $E LA UBLICACI?N $E AVERROES- EL
SA>IO CORDO>?S QUE ILUMINÓ EUROPA
@@
#
DAL =INAL $E SU VI$A SU=RI? UNA VER"ON%OSA
ERSECUCI?N# SUS RO5OTORES =UERON LOS SECTORES
CONSERVA$ORES RELI"IOSOS. LOS 6URISTAS LI"A$OS A LA
CASU!STICA Y CONTRARIOS A LAS INNOVACIONES Y. SOBRE
TO$O. LA OLI"AR&U!A COR$OBESA &UE ESTABA =URIOSA
OR LA SEVERA CR!TICA $E AVERROES EN SU COMENTARIO A
LA REPA>LICA DE PLATÓN. ESCRITO EN **KQ. CUATRO AROS
ANTES $E SU 5UERTE# EN ESTA OBRA ARRE5ETI? CONTRA LA
OLI"AR&U!A COR$OBESA &UE DEFLOTABA A LAS 5ASASE Y
CUYO O$ER SE HAB!A CONVERTI$O EN TIRAN!A DEN
NUESTRO TIE5O Y EN NUESTRA SOCIE$A$E#E
;roesor de ilosoía durante m*s de una década en la
.niversidad de 5*laga, catedr*tico de Pilosoía 5edieval en la
Pacultad de Pilosoía de la .)/$, 7ndrés 5artínez Lorca es director de
la prestigiosa colección =7l 7ndalus, te&tos y estudios> de la /ditorial
Trotta y es autor de numerosos artículos y ensayos de ilosoía
antigua y medieval, adem*s de ser un proundo conocedor de la obra
de 7ntonio Rramsci. /ntre sus obras principales, cabe citar Ntomos,
-om!res % dioses ?Tecnos, FQKK@, Ensa%os so!re la filosofía de al2
'ndalus Gcoord.H ?7nthropos, FQQE@ y Maestros de Jccidente4 Estudios
so!re el pensamiento andalusí ?Trotta, DEEX@. /n la editorial /l
;*ramo ha publicado recientemente 'verroes, el sa!io cordo!(s $ue
iluminó Europa, nudo central de la entrevista.
En t7 /lti0o li-ro. Averroe,. el ,a-io 1ordo-8, 37e
il70inó E7ropa. trata, de a1er1ar la 'i27ra del 2ran 'iló,o'o
1ordo-8, al p/-li1o no e,pe1iali,ta# Modr4a, trazar en diez
l4nea, 7n e,-ozo de la 'i27ra + o-ra de Averroe,O
7b! Ialid 5uhammad ibn Tusd, conocido en el mundo latino
con el nombre de 7verroes, nació en 8órdoba y vivió en el siglo :00.
/n esa época tanto alA7ndalus ?es decir, /spa#a y ;ortugal isl*micos@
como el 5agreb estaban gobernados por la dinastía bereber de los
almohades. Se distinguió como un e&celente 1urista y desempe#ó el
cargo de 1uez mayor en Sevilla y en 8órdoba. Pue médico de c*mara
de los calias. Su ama en Jccidente se debe a su ecundo legado
ilosóico. Tecuperó el racionalismo aristotélico, olvidado hasta
entonces en /uropa.
=iló,o'o. <7ez. 08di1o# E0pe1e0o, por e,to /lti0o#
MC79le, '7eron la, prin1ipale, aporta1ione, de Averroe, en el
90-ito de la 5edi1inaO MLe in'l7+ó el nat7rali,0o ari,tot8li1oO
/n su /nciclopedia médica intenta superar el método
rudimentario aplicado por muchos proesionales de su época basado
11
La entrevista apareció en Papeles de relaciones ecosociales % cam!io
glo!al, ne FFF, DEFE, pp. FXXAFKM.
en un estrecho empirismo. _l, por el contrario, deiende la unión de
teoría y pra&is, es decir, de método deductivo y e&perimentación. Su
7natomía est* m*s pró&ima a la renacentista de (esalio que a la
antigua de Raleno. Se burla del pre1uicio religioso de algunos médicos
que por ignorar el origen de las enermedades, lo reieren a la
divinidad. /l naturalismo griego que él asimiló de 7ristóteles y de la
tradición hipocr*ticoAgalénica irrumpe en el mundo latino a través de
7verroes provocando una verdadera revolución intelectual. Sin
embargo, no sigue ciegamente a 7ristóteles y se aparta de él en
ocasiones' por e1emplo, estudia a ondo el sistema nervioso,
concediéndole importancia al cerebro que había sido relegado
conceptualmente por el ilósoo griego como mero rerigerador del
corazón.
Averroe,. ,i27iendo la tradi1ión 'a0iliar. 1o0o ante,
,e@ala-a,. '7e <7ez 0a+or de Sevilla + Córdo-a + a7tor de 7na
o-ra <7r4di1a. la >&+,+## M&78 de,ta1ar4a, de ,7,
aporta1ione, <7r4di1a,O
La ama que se conservó de 0bn Tusd en el mundo *rabe hasta
el siglo :: ue como autor de la 9ida%a. /sta voluminosa obra trata
de los undamentos del $erecho isl*mico. /n ella se propone acilitar
al 1urista que decida racionalmente en aquellos casos en que no había
consenso, situación bastante recuente ya que en el 0slam e&isten
dierentes escuelas 1urídicas. Se opone rontalmente al método
habitual hasta entonces imperante, la casuística. 7unque él
perteneció a la escuela mali6í, hegemónica en alA7ndalus y el 5agreb,
acepta a veces en sus dict*menes las propuestas de escuelas rivales
y escribe siempre con respeto de 0bn Hazm de 8órdoba, principal
impulsor de la escuela zahirí. Tazona siempre las causas de
divergencia y no se muestra sectario en las cuestiones polémicas.
Llama la atención su espíritu ilustrado e innovador al tratar los
derechos de las mu1eres en el *mbito matrimonial y no ve
inconveniente en que puedan ser 1ueces.
MCó0o 1on1e-4a Averroe, la, rela1ione, entre razón +
'eO M$e-4a la pri0era e,tar ,7-ordinada a la ,e27nda en
a,7nto, teoló2i1o, e,en1iale,O M5ant7vo en e,te p7nto 7na
po,i1ión ,in27larO
7verroes criticó con recuencia a los teólogos cuyos
razonamientos le parecían retóricos o soísticos pero no
demostrativos. .na de sus grandes aportaciones teóricas consiste en
la distinción entre religión y ilosoía. /s el primero que en la /dad
5edia deiende la autonomía del pensamiento ilosóico sin
servidumbres de ning!n tipo. /l recientemente desaparecido ilósoo
*rabe 5ohamed [bed %abri subrayó con energía este punto'
observaba aquí una ruptura respecto a los ilósoos del islam oriental.
;ara el sabio cordobés el e1ercicio de la actividad ilosóica no sólo era
legítimo sino incluso obligatorio en el islam. $entro de su concepción
de la religión, podemos distinguir los siguientes pasos' considera
necesaria la educación del pueblo =para que no se vea humillado a
creer sin razones>9 los ilósoos deben investigar por la razón los
undamentos de la revelación9 el me1or culto que pueden realizar los
ilósoos es la proundización en el estudio de lo e&istente9 advierte
un progreso en el desarrollo histórico de las religiones, en concreto de
las tres grandes religiones monoteístas, 1udaísmo, cristianismo e
islam.
Averroe, retrata en o1a,ione, la 'i27ra del 'iló,o'o 1o0o
7n ,er ,olitario. ai,lado# ME, 7n ai,la0iento vol7ntario el 37e
propone Averroe, o e, 7na 7-i1a1ión 'orzada 'r7to de
deter0inada, 1ir17n,tan1ia,O
/l papel social del ilósoo ue planteado por 7verroes en el
conte&to de la propuesta platónica del ilósooArey, o sea, de lo que
llamaba Rramsci los intelectuales y la política. La tradición andalusí
era bastante pesimista a este respecto, como podemos ver en las
rele&iones del zaragozano 7vempace y del granadino 0bn Tuayl.
7verroes no se hace muchas ilusiones en cuanto a la inluencia de los
ilósoos'>la relación del sabio respecto de los ciudadanos de tales
comunidades Gin1ustasH es como la de un piloto ducho en la ciencia de
la navegación que no encuentra a nadie para que se sirva del arte de
navegar>. ;or eso, piensa que en una sociedad in1usta =un auténtico
ilósoo>, que no participa de la corrupción generalizada, quedar*
aislado y vivir* orzadamente como un solitario.
C7ando ,e :a-la del ari,toteli,0o de Averroe,. Ma 378 ,e
e,t9 ap7ntando e;a1ta0ente en t7 opiniónO
7 la recuperación del racionalismo y del naturalismo griegos
que habían sido ocultados durante siglos por las cosmovisiones
religiosas o aguados por el neoplatonismo. Hasta el siglo :000, los
!nicos te&tos de 7ristóteles que se mane1aban en Jccidente eran dos
tratados lógicos.
Averroe,. ,e@ala,. eli2ió 1o0o e,tilo 'ilo,ó'i1o el
1o0entario# M&78 e,tilo 'ilo,ó'i1o e, e,eO MC79le, '7eron lo,
prin1ipale, 1o0entario, 37e e,1ri-ióO
/n los 8omentarios se trataba de dialogar con un te&toAbase.
$entro de la tradición hermenéutica isl*mica ya e&istían precedentes
en la medicina y en la literatura cor*nica. _l los diversiica en tres
tipos' 8ompendios, ;ar*rasis y Rrandes 8omentarios o 8omentarios
literales p*rrao a p*rrao. 8omentó todo el Corpus aristotélico, pero
también obras de otros muchos autores griegos e isl*micos ?;latón,
;tolomeo 8laudio, 7le1andro de 7rodisia, Temistio, 7lAParabi, 7vicena
y 7lgacel@. )o se limitó a comentar con talento obras a1enas sino que
él mismo escribió obras originales de muy diverso contenido' derecho
?9ida%a@, medicina ?6ulli%%at@, religión ?Fasl al2ma$al@ y cosmología
?)e u!stantia or!is@.

Ap7nta,. en la pre,enta1ión de t7 li-ro. de
plantea0iento, averro4,ta,. en el 90-ito poli8ti1o. 37e
llevaron al na1i0iento del e,p4rit7 lai1o en E7ropa# M&78
plantea0iento, '7eron e,o,O
/l espíritu laico ue el ermento del que brotó la ilosoía griega.
$ebemos hablar, por tanto m*s bien de renacimiento en /uropa y
surge ya en la ,a1a /dad 5edia con 5arsilio de ;adua ?FDXKAFNLN@,
principal representante del averroísmo político. /ste pensador, que
llegó a ser Tector de la .niversidad de ;arís, criticó la pretensión
papal de e1ercer el poder absoluto tanto en el *mbito religioso como
temporal y elaboró una teoría política basada en la concepción del
/stado como sociedad perecta y autosuiciente. La teología cristiana
y el derecho canónico pierden por primera vez su dominio sobre el
poder político.
So0etido a 7n pro1e,o pol4ti1o. Averroe, '7e 1ondenado#
Mor 378 e,a per,e171iónO M&7i8ne, e,t7vieron detr9, de
ellaO Se@ala, el re,enti0iento de la oli2ar374a 1ordo-e,a por
el ata37e 'rontal de Averroe, en ,7 C$/!"#+.$ + '+ R!(B*'5+
&! P'+#7"# M&78 ata37e '7e e,eO
7l inal de su vida surió, en eecto, una vergonzosa
persecución. Sus promotores ueron los sectores conservadores
religiosos, los 1uristas ligados a la casuística y contrarios a las
innovaciones y, sobre todo, la oligarquía cordobesa que estaba
uriosa por la severa crítica de 7verroes en su Comentario a la
Rep.!lica de Platón, escrito en FFQL, cuatro a#os antes de su muerte.
/n esta obra arremetió contra la oligarquía cordobesa que =e&plotaba
a las masas> y cuyo poder se había convertido en tiranía =en nuestro
tiempo y en nuestra sociedad>.
/l erudito rancés del siglo :0: Tenan le echó la culpa de tal
persecución al =anatismo de los almohades>. ;ero el calia magrebí
lo que hizo ue protegerlo al revocar pronto la condena y mandarlo
llamar a 5arra6ech, capital del imperio, donde recuperó su
privilegiada posición. 0ncluso su hi1o 7b! 5uhammad sería nombrado
m*s tarde médico de c*mara, cargo de la m*&ima conianza por
tratarse del cuidado de la salud del propio calia y de su amilia.
Ta0po1o el ,a-io 1ordo-8, e,t7vo a7,ente del e,t7dio
a,tronó0i1o# M&78 de,ta1ar4a, de ,7, aporta1ione, en e,ta
e,'era 1ient4'i1aO
/n esa curiosidad sin límites que poseía 7verroes, escribió un
Compendio del 'lmagesto de Ptolomeo. 8omo muestran las uentes
utilizadas, estudió a ondo matem*ticas y mane1ó las principales
obras de astronomía disponibles en su época. Su aporte principal
reside en la constatación de la debilidad de la astronomía como
ciencia debido a las limitaciones e&istentes en la observación de los
cuerpos celestes y también en su rechazo de las e&céntricas y de los
epiciclos de ;tolomeo. /n una obra posterior echada en FFQE
propugnó la elaboración de una astronomía ísica basada en la
observación empírica del cielo ?lo que hoy llamamos =astroísica>@.
Una 17rio,idadH Bor2e, e,1ri-ió 7n 17ento. 37e in1l7+ó
en E' A'!(1. tit7lado DLa -7,1a de Averroe,E# Averroe, trata
de 1o0prender la P$;#5+ de Ari,tótele,. + e,pera reda1tar
7no de ,7, 1o0entario,# =ra1a,a# No lo2ra 1o0prender lo,
1on1epto, de 1o0edia + tra2ediaV el teatro era 7na 1o,t70-re
a<ena a la 17lt7ra 9ra-e# Mor 378O
,orges en su bello pero desorientador relato menosprecia la
;oética del ilósoo cordobés siguiendo un tópico de la historiograía
europea que encontró su oportuno eco en 5enéndez y ;elayo. )i
mane1ó el te&to latino del 8omentario de 7verroes, traducido del
*rabe al latín ya en el siglo :000 por quien llegaría a ser obispo de
7storga ?+qué tiempos aquellos en que hasta los obispos dialogaban
en /spa#a con la cultura isl*mica-@, ni consultó tampoco las uentes
literarias *rabes, ni los estudios occidentales sobre el tema. /n una
entrevista de FQKD reconoció ,orges que su !nica uente había sido el
libro de Tenan y a#adió con una mezcla de sinceridad y de orgullo'
=ese 7verroes no es realmente 7verroes, soy yo>. /l Comentario a la
Po(tica de 7verroes interesó mucho y durante largo tiempo en /uropa
?en el siglo :(0 se hicieron dos nuevas traducciones latinas@ por una
sencilla razón' porque la Po(tica de 7ristóteles era desconocida en el
Jccidente latino hasta que llegó a través de las traducciones y
comentarios *rabes. %endo al n!cleo de la cuestión, hay que de1ar
claro que la sustitución de la tragedia y la comedia por el panegírico y
la s*tira no ue una creación de 7verroes sino un cambio muy anterior
a él dentro del proyecto general de arabizar la Po(tica de 7ristóteles.
Se intentó así recrear en la lengua *rabe un modelo literario a1eno.
En la 0a2n4'i1a antolo24a 1on la 37e 1ierra, t7 li-ro.
1a7,an ,orpre,a 071:o, te;to, 37e :a, ,ele11ionado# E,te.
por e<e0plo. 37e 1opio a 1ontin7a1ión. de EC($%57" &! '+
R!(B*'5+ &! P'+#7". en trad711ión de 5# Cr7z Hern9ndez.
di1e a,4H DSin e0-ar2o. en e,ta, ,o1iedade, n7e,tra, ,e
de,1ono1en la, :a-ilidade, de la, 07<ere,. por37e en ella,
,ólo ,e 7tilizan para la pro1rea1ión. e,tando por tanto
de,tinada, al ,ervi1io de ,7, 0arido, + rele2ada, al 17idado
de la pro1rea1ión. ed71a1ión + 1rianzaE# E, 1a,i 'e0ini,ta.
MnoO MCó0o. de,de 37e 1oordenada, ,e apro;i0ó Averroe, a
e,te te0aO
/sta denuncia de la situación de discriminación social de las
mu1eres impresiona incluso hoy. 7verroes comenta en ese pasa1e la
propuesta de ;latón respecto a la educación de la mu1er en la clase
social de los guardianes. ;ero se aparta de él para hacer una rele&ión
e&tensiva a la sociedad en su con1unto, es decir, en sus dierentes
clases sociales. Hombres y mu1eres comparten una misma naturaleza,
piensa 7verroes que en su razonamiento aplica el dominio de la
lógica que impregna toda su obra' =Si la naturaleza del varón y de la
mu1er es la misma y toda constitución que es de un mismo tipo debe
dirigirse a una concreta actividad social, resulta evidente que en
dicha sociedad la mu1er debe realizar las mismas labores que el
varón>. /ntre los matices que aporta su posición hay que resaltar
estos' la mayoría de las mu1eres son m*s h*biles que los varones en
capacidad de organización9 cuando han sido muy bien educadas, las
mu1eres han llegado a ser ilósoos y gobernantes9 una de las causas
de la pobreza en la sociedad es la alta de preparación de las mu1eres
y su no participación activa en la vida económica. 8reo que inluyen
en su innovadora y revolucionaria perspectiva varios actores, como
el avance que dentro de la sociedad medieval signiicó la
consideración de la mu1er en el 0slam, su e&periencia social derivada
del e1ercicio del derecho y el espíritu racionalista e ilustrado que
caracteriza su pensamiento.

2C79l e,. en t7 opinión. el prin1ipal le2ado de Averroe,O
/l racionalismo ilosóico que le lleva a criticar la teología, a
deender la autonomía de la ilosoía, a analizar con criterios ob1etivos
la vida social y a aplicar un método cientíico en sus investigaciones
naturalistas.
Criti1ar a la teolo24a. di1e,. Mde,de 378 per,pe1tivaO
MAn7lando ,7 ,7p7e,to 90-ito de 1ono1i0ientoO MLi0itando
,7, preten,ione, totalizadora, o ,i,t80i1a,O
7verroes critica la teología especulativa isl*mica, es decir, el
5alOm, desde la razón ilosóica. Su m*s ambiciosa obra teórica,
Ta-Ofut al2ta-Ofut, es de hecho una reutación sistem*tica del teólogo
persa 7lgacel y una deensa de la ilosoía. /l tono polémico que
percibimos en algunas de sus p*ginas nos recuerda la célebre diatriba
de Hume contra los teólogos' >/ncontramos, por tanto, que los m*s
e&pertos en el arte del debate teológico se reugian negando la
cone&ión necesaria entre la condición y lo condicionado, entre una
cosa y su deinición, entre una cosa y su causa, y entre una cosa y su
signo. Todo esto es soistería y sinsentido>.
/llo no quiere decir que él suprima toda rele&ión sobre lo
divino. $e hecho, en diversos escritos interpreta el te&to cor*nico y
razona cuestiones centrales de la religión isl*mica. 0ncluso les reserva
a los ilósoos la diícil tarea de investigar los undamentos de la
religión. 7tacó la teología, ciertamente9 pero no la creencia religiosa.
/l arabista rancés Toger 7rnaldez lo ha comparado en este punto a
<ant.
M&78 ,i2ni'i1ar4a para Averroe, analizar 1on D1riterio,
o-<etivo,E la vida ,o1ialO
Signiica interpretar la sociedad a partir de unas reerencias
ob1etivables ?sistema político, garantías 1urídicas, reparto de la
riqueza, condiciones de vida de las clases populares, papel del
e1ército, et.@, de1ando de lado lo que el mar&ismo llama una
=ideología> encubridora. ;or e1emplo, en el terreno político' 7verroes
suprime pretendidos argumentos de tipo religioso ?se trataba de
dirigentes isl*micos@, de tipo social ?la clase aristocr*tica@ y étnico
?una supremacía basada en el origen racial@. ;or eso, su crítica es
implacable e incluye tanto a los gobiernos tir*nicos =en nuestro
tiempo>, donde los ciudadanos se convierten en =auténticos
esclavos>, como a los sistemas olig*rquicos en los que la población
vive sometida a la casta dominante. Siguiendo esta línea de
pensamiento, %abri ha rechazado la sacralización de la tradición
política *rabe.
Si comparamos la crítica política de 7verroes en su época con
el servilismo e&istente en /spa#a entre los intelectuales oiciales y los
medios de comunicación respecto a la monarquía, tendríamos dudas
razonables para airmar en qué siglo escribió el ilósoo cordobés y en
cu*l vivimos nosotros.
Lo 37e :o+ lla0a0o, 08todo 1ient4'i1o. por di,17tida
37e ,ea la te09ti1a + lo, di'erente, en'o37e,
epi,te0oló2i1o,. M-e-e de al27na, idea, de Averroe,O M$e
378 idea,O
7verroes hereda el método deductivo aristotélico pero también
la tradición naturalista y e&perimental que procedía de la medicina
hipocr*ticoAgalénica y a la que los cientíicos del 0slam oriental
imprimieron un sello propio. /n un amoso artículo 5anuel 7lonso
subrayó esta contribución de 7verroes como observador de la
naturaleza. /l empirismo que muestra en su enciclopedia médica y
que le hace apartarse a veces de 7ristóteles y Raleno9 su e&igencia
de basar la astronomía en la observación de los cuerpos celestes y
que le lleva a criticar a ;tolomeo9 su aición a la bot*nica que tra1o
como consecuencia la realización de diversos e&perimentos que luego
comentaba con sus discípulos, toda esta línea naturalista ue
heredada en el Tenacimiento italiano por los averroístas de la
.niversidad de ;adua y de allí, transmitida al resto de /uropa. )o es
todavía el método cientíico moderno basado en la inducción y la
e&perimentación, sino sólo un embrionario precedente a tener en
cuenta.
;or otra parte, 7verroes ormula en el Ta-Ofut una tesis
metodológica que sorprende por su modernidad y que podría suscribir
hoy cualquier cientíico' la ciencia necesita adecuarse a la realidad
concreta y particular, pues ni basta la mera corrección ormal, ni
puede e&istir conocimiento directo de los universales.
Lo, :i,toriadore, de la 'ilo,o'4a e,pa@ola. M:an ,ido
<7,to, 1on ,7 'i27ra + ,7 o-raO MSe :an vindi1ado + e,t7diado
,7'i1iente0ente n7e,tro, 'iló,o'o, 07,7l0ane, + <7d4o,O
Pueron los arabistas los primeros que abrieron el camino, casi
todos ellos sacerdotes católicos. /l aragonés 5iguel 7sín ;alacios
miró con simpatía el pensamiento de 7verroes y comenzó a traducir
algunos de sus te&tos. /l asturiano 8arlos 4uirós se atrevió a realizar
la primera edición y traducción al castellano de un 8omentario en
FQFQ. /l 1esuita leonés 5anuel 7lonso estudió con esmero su obra y
tradu1o algunos escritos undamentales. Salvador Rómez )ogales,
sabio e&treme#o de 5ont*nchez, rescató la ;sicología averroísta y la
introdu1o en los círculos académicos. 7l andaluz 5iguel 8ruz
Hern*ndez le debemos el me1or estudio de con1unto sobre 7verroes.
Jtros `ilósoos, arabistas e historiadores ` venimos detr*s,
aprovechando los avances anteriores y acrecentando con nuevas
investigaciones y traducciones el legado historiogr*ico recibido. /n el
campo concreto de los historiadores de la ilosoía espa#ola, hay
mayor sensibilidad acerca del tema pero queda todavía mucho por
hacer. 7lgunos se han enterado ya de que alA7ndalus era la /spa#a
isl*mica aunque no han sacado de ello las debidas consecuencias.
.nos pocos est*n orgullosos de su ignorancia y siguen anclados en el
nacionalAcatolicismo de $on ;elayo, San 0sidoro de Sevilla y el
8oncilio de Trento.
ENTREVISTA CON E 5ERCA$ER AN"LA$A#
D(Z) En la, 1la,e, el ,ilen1io era total. la aten1ión
1o0pleta# Todo, to09-a0o, ap7nte, 1o0o ,i no,
'7era la vida en a37ella a,i2nat7raZ# La, de
Sa1ri,t9n 0e pare1ieron tan 0aravillo,a, para 0i
'or0a1ión 7niver,itaria 37e ni 0e plante8 ,i ,e
1orre,pond4an o no 1on 7na atinada pro2ra0a1ión de
lo, e,t7dio, de Cien1ia, E1onó0i1a,E#
/studiante de 7rquitectura y /conómicas, licenciado en
Reograía e Historia por la .niversidad de ,arcelona, ;ep 5ercader
7nglada ha sido proesor de secundaria de ciencias sociales durante
largos a#os en la educación p!blica de 8atalunya. Rermanista, poeta,
reside actualmente en L"bec6 ?7lemania@. /l historiador Wordi Torrent
,estit ha escrito sobre él' =/&celente persona, leal Ay muyA amigo de
sus amigos, y en posesión de una cultura vastísima que se despliega
sobre intereses muy diversos. ;articipó activamente en las batallas
vecinales de la tardoAdtacura y 1am*s ha desallecido en la deensa de
mar&ismo>.
S
SLAH MC79ndo 1ono1i,te a 5an7el Sa1ri,t9nO Creo 37e
'7i,te al70no ,7+o d7rante el 17r,o *KPQBPS en la =a17ltad de
E1onó0i1a, de la Univer,idad de Bar1elona#
;57' Sí. Lo tuve de proesor en primer curso de /conómicas, en
el a#o ML. )o lo había oído nombrar anteriormente ni lo volví a ver
después.

SLAH M&78 a,i2nat7ra i0part4aO M$e 378 o, :a-la-a
1on1reta0enteO
;57' )o recuerdo el nombre e&acto de la asignatura. )osotros
la llam*bamos simplemente =Pilosoía>. Sacrist*n nos inormó
claramente el primer día' dedicaría el curso a la Lógica Pormal. 7 él le
serviría para no complicarse la vida y a nosotros para activar el
cerebro. ;erdón, el no hablaba nunca así. /ra muy meticuloso en el
uso de las palabras, no era tan burdo. Sí que recuerdo, sin embargo,
que de un modo u otro 1ustiicó la utilidad que podia tener el
aprendiza1e de la Lógica en nuestra ormación, y que di1o que la
lógica era un campo de la Pilosoía poco susceptible de tendencias
ideológicas y que, por tanto, esperaba no poder ser acusado por
nadie de desvaríos en sus e&plicaciones en clase. )o lo conocía de
nada pero entendí que habría tenido problemas con lo que hubiera
e&plicado en clase en cursos anteriores. 7 mi, aprender algo de
Lógica me atraía suicientemente. 8on un proesor con problemas con
las autoridades a!n m*s. /n los !ltimos cursos de ,achillerato los que
procedíamos de amilias de tendencias antiranquistas nos habíamos
ido reconociendo. /n mi caso, se trataba de un antiranquismo con
base en el catalanismo. ;ero creo que, aparte de los bien ormados
en las distintas teorías políticas, y uera de los integrados en grupos
políticos y sindicales clandestinos, a los dem*s nos unía un !nico
sentimiento de lucha contra =el régimen>. Hay que haber vivido esta
unión en la lucha antiranquista para entender en toda su amplitud la
amosa boutade de (*zquez 5ontalb*n =8ontra Pranco vivíamos
me1or>.
SLAH MA,i,t4an 071:o, e,t7diante, a ,7, 1la,e,O MNo
re,7lta-a e;tra@o en a37ello, a@o, 37e 7n pro'e,or de
=ilo,o'4a i0partiera 7na a,i2nat7ra de e,e tipo en la =a17ltad
de E1onó0i1a,O
W57' La asignatura era obligatoria para todos los matriculados
en primer curso, todas las asignaturas eran obligatorias, y éramos
bastantes m*s de cien los matriculados. ;rimer 8urso se daba en la
planta ba1a de lo que después ue la /scuela de 7ltos /studios
5ercantiles, donde las aulas son mayores. Sus clases estaban
siempre llenas a rebosar, a menudo con alumnos sentados en los
escalones de los pasillos. %o mismo, que me saltaba olímpicamente
todas las clases ?en el bar se aprendía m*s@ y que colgué la carrera
dos a#os después, no alté nunca a las clases de Sacrist*n. % llegaba
antes de la hora, para no tener de sentarme en los pasillos o en la
misma tarima. %, sin embargo, no había barullo' en las clases el
silencio era total, la atención completa. Todos tom*bamos apuntes
como si nos uera la vida en aquella asignatura.
.n día una alumna se mareó, quiz* por el sooco de tanta gente
apretu1ada en la clase. 7ntes de enterarme de lo que realmente
pasaba, lo primero que vi ue que Sacrist*n se interrumpía de
repente, saltaba de la tarima al suelo por encima de los alumnos allí
sentados y se acercaba a la segunda o tercera ila para interesarse
por la chica. /ntre él y algunos compa#eros la acompa#aron uera del
aula y a!n, después, nos tuvo un buen rato aguardando hasta que
regresó a la pizarra y nos comunicó que la chica estaba bien y que no
había pasado nada. %o ya conocía al Sacrist*n maestro, aquel día
conocí a Sacrist*n como persona.
SLAH =7e enton1e, 17ando te :izo a37el 1o0entario
,o-re a37el e;a0en par1ialZ
W57' Sí, eecticamente. 7!n lo conocí me1or cuando realizamos
un e&amen parcial. 7 la siguiente clase, supongo que con un in de
semana de por medio, se presentó con todos los e&*menes
corregidos, y magníica y concienzudamente corregidos. 2$e dónde
habría sacado el tiempo3 2)o se dedicaba Sacrist*n a otra cosa que
dar aquellas clases en /conómicas3...
7ntes de devolvernos los e&*menes corregidos, comentó que la
importancia de aquella prueba era la de que sirviera como un
contacto entre lo que nosotros habíamos asimilado y su percepción
de lo que deberíamos haber asimilado. 8omentó lo que creía v*lido
como repuesta a cada una de las cuestiones planteadas y, a!n antes
de repartir, nos hizo un breve comentario personal, en voz alta, +uno
por uno- Si no queríamos que nos hiciera el comentario en voz alta,
podíamos indic*rselo con un simple gesto, pero nos pidió que
uéramos atendiendo a todos aquellos breves comentarios porque,
aunque no ueran dirigidos a nosotros, también nos podían ser de
utilidad.
Tecuerdo muy bien el comentario que me correspondió'
2.sted escribe poesía, verdad3
Si A Hube de conesar. A
Se nota. Su e&amen est* bien, pero adolece de una redacción
torturada, como si tuviera de luchar para encontrar en cada rase
la palabra e&acta.
8omentario a1ustadísimo. Sacrist*n, al instante, habia detectado
mi talón de 7quiles. /n los olios del e&amen había otros comentarios
escritos y una nota que me supo a poco, un K, pero que tuve de
reconocer como la que seguramente me correspondía.
5e preguntas si no nos e&tra#aba que un proesor de Pilosoía
diera clases de Lógica en la acultad de /conómicas. 7 mi no. Había
empezado estudiando el primer curso de 7rquitectura, en la 8entral, y
la primera clase que tuve ue... +,iología-... 8on un tal $octor
8oronas. Supongo que correspondía a una materia com!n de las
carreras de 8iencias, pero es una buena muestra del alto nivel
surrealista de los programas antes del plan 5aluquer, en Letras. /n
todo caso, a las clases de 8oronas de1é de asistir. Las de Sacrist*n me
parecieron tan maravillosas para mi ormación universitaria que ni me
planteé si se correspondían o no con una atinada programación de los
estudios de 8iencias /conómicas.
SLAH MRe17erda, el no0-re de al27no, 1o0pa@ero, t7+o,
de a37el 17r,oO Enri37e Irazo37i. el 37e 09, tarde '7era el
Cri,to de a,olini. '7e 7no de ello, ,i no e,to+ 0al in'or0ado#
W57' 0l (angelo secondo 5atteo ya se había rodado, y ya se había
estrenado en /spa#a con el título tendenciosamente cambiado' /l
/vangelio seg!n San 5ateo. /n una de las primeras clases hubo un
breve di*logo entre 0razoqui y Sacrist*n. Sí, a pesar del gran n!mero
de alumnos en clase, Sacrist*n promovía la intervención del
alumnado' si nadie preguntaba nada, preguntaba él. ;or el tono en
que se entrecruzaron las palabras, me pareció entender que ya se
conocían. /n el e&amen del que te he hablado antes, 0razoqui sacó un
FE. $esconozco las tendencias políticas de 0razoqui, y mucho menos
sus tendencias se&uales, sólo sé que había tenido una importante
relación con ;asolini. % reconozco que a partir de este peque#o dato
no puedo deducir nada consistente. ;ero a mí, personalmente, este
FE siempre me sirvió para no dar crédito a lo que m*s tarde se
divulgó' que Sacrist*n no había admitido a Ril de ,iedma en las ilas
del ;S.8 debido a su homose&ualidad, siguiendo la linea del ;80 que
había e&pulsado a ;asolini de sus ilas. Hoy, la negativa de Sacrist*n
a la ailiación de Ril de ,iedma, podemos interpretarla mucho me1or
reconociendo el evidente peligro que suponía para el partido la
entrada de un persona1e con una vida nocturna =alborotada>,
seguido siempre de cerca por la policía. Sin embargo, a partir de este
episodio, muchos siguen atribuyendo a Sacrist*n una intransigente
moralidad seg!n las normas sociales tradicionales, incluída la
homoobia
FD
.
SLAH MY 378 pa,ó el 17r,o ,i27iente. po1o, 0e,e, de,p78,
de 37e "ar14a Valde1a,a, '7era no0-rado re1tor de la
Univer,idad de Bar1elonaO
;57' _ste se#or sí tenía una intransigente moralidad seg!n los
principios del 5ovimento. $ecano de la Pacultad de 5edicina en la
inmediata posguerra, de él se cuenta que mandó quemar las tesis
doctorales redactadas en catal*n durante la Tep!blica. )o sé si es
cierto. Sí sé que 1ustiicó en su =intransigente moralidad>, en su
idelidad a los principios ranquistas y en su propia conciencia, el no
poder permitir que un reconocido comunista estuviera dando clases
en =su> universidad.
SLAH M&78 :i1i,tei, lo, e,t7diante, al 1ono1er la e;p7l,ión
de Sa1ri,t9n. al ,a-er 37e no ,e le renova-a el 1ontratoO
;57' $urante el mes de Jctubre no se impartieron clases de
=Pilosoía> de ;rimero. ;arecía que se estaba siguiendo una estrategia
12
/ectivamente. Tras su regreso de 7lemania e incorporación al ;S.8, y tal
como Ril de ,iedma e&plica en su )iario, éste le pidió a Sacrist*n su entrada
en las ilas de un ;S.8 duramente perseguido, solicitud que, inalmente, le
ue denegada. /s pr*cticamente imposible que Sacrist*n tomara esa
decisión sin consultar ni dialogar con nadie del ;artido y es muy improbable
a pesar de que Sacrist*n ue, como todos, un hombre de su tiempo, que la
razón de la no admisión de ,iedma residiera en una homose&ualidad no
escondida. Testimonios de otros amigos y compa#eros homose&ales de
Sacrist*n parecen conirmar esa imposibilidad. Jtra razón m*s para
corroborar esa con1etura' 8arlos ,arral, amigo íntimo de Ril de ,iedma, en
sus Memorias ?;enínsula, ,arcelona, DEEF, XDL p*ginas@ hace unas veinte
reerencias a Sacrist*n. 7lgunas se inician con cl*usulas tan curiosas como
la siguiente' =@o no s( -asta $u( punto es un falso recuerdo o un vago
recuerdo que el propio Sacrist*n sancionó en alguna ocasión su
reconocimiento pero el caso es, recuerdo o !roma cultivada a lo largo de los
aAos, que, desde hace mucho tiepo, tengo la idea\> ?p. DDN@ y así
siguiendo. ;or lo dem*s, ,arral acusa a Sacrist*n de darse pegotes
ling"ísticos en diversas ocasiones e insin!a que su tradución de El 9an$uete
no ue una traducción directa del griego por desconocimiento real de la
lengua. 7parte del testimonio contrario del propio Sacrist*n, baste acudir a
Teserva de la ,8 de la .,, ondo Sacrist*n, y ver unas F.EEE ichas escritas
en griego y papeles de discusión ilológica con traducciones de Rarcía ,acca
de aoritmos de Her*clito para reutar la alegre y singular sospecha del
senador real que, desde luego, también recibió ecos y alabanzas en la
sociedad barcelonesa. ;ues bien, en esas Memorias que, en general, salvo
alguna e&cepción que merece ser destacada, son poco amables con
Sacrist*n, nada se dice de que uera Sacrist*n quien negara por razones
homoóbicas a Ril de ,iedma la entrada en el ;artido e, insisto, ,arral ue
amigo íntimo del poeta, cuya obra poética, por lo dem*s, siempre ue
reconocido por Sacrist*n. $e hecho, los primeros poemas de Ril de ,iedma
se editaron en La%e, revista en la que el autor de =Heine, la consciencia
vencida> tenía una notable inluencia editorial.
de no provocar al alumnado en caliente, en de1ar pasar los días y
nombrar a alguien cuando el ambiente estuviera m*s calmado. 5ala
estrategia, porque el primer día de clases los alumnos recién llegados
del ;reuniversitario ignoraban el tema, y ue precisamente durante
este lapso que ueron inormados por sus compa#eros de los cursos
superiores. 7sí que cuando inalmente se presentó un proesor con la
intención de dar la clase, nadie entró en el aula.
SLAH ero 1reo 37e a la 17arta o 37inta oport7nidad 7n
e,t7diante entró en 1la,eZ
;57' Si, sí. La consigna de no entrar se siguió en las clases
siguientes, pero debía ser al cuarto o quinto día que un alumno entró
en clase, y la clase se dio, para él solo. /ntre clase y clase, este
alumno terminó en el estanque de la entrada de la Pacultad. 5ucho
después alguien me contó que el gilipollín de marras era GWuan WoséH
Polchi, quien después destacaría en la .8$, de donde también lo
echarían, aunque no a un estanque. $espués se daría un garbeo por
7; y, implicado en el caso <0J con $e la Tosa, también se pasearía
por la c*rcel
@D
. $e todos modos, en la siguiente clase ya no sólo entró
él, eran M ó X, y había otro grupito a punto de entrar.
SLAH C7ando. 'inal0ente. entra,tei, en 1la,e. M378
a1tit7d to0a,tei,O
;57' La idea del resto del alumnado era que si no se daban
clases no podría haber suspensos por una asignatura no impartida,
pero que si se daban, los no asistentes tenían el suspenso asegurado.
(iendo que el proesor estaba dando clase, el grupo de indecisos
13
Wuan Wosé Polchi ue conse1ero de Rrand Tibidabo, sociedad controlada por
el inanciero $e la Tosa. $e hecho, Polchi desempe#ó las unciones de
asesor y auténtica mano derecha de $e la Tosa durante la época en que
éste ue el responsable de <0J en /spa#a, a través de la vicepresidencia del
Rrupo Torras. Woan ;iqué, el ministro de 7znar, y m*&imo responsable del ;;
en 8atalunya, también ue abogado y socio de $e la Tosa, que como es
sabido ue conse1ero inanciero de la 8asa Teal y m*s concretamente del
Wee del Teino de /spa#a.
$espués de su marcha, tanto 5aristany, cu#ado de $e la Tosa, como Polchi
mantuvieron sus puestos en el conse1o de administración de Rrand
;enínsula, encargada de construir el parque de atracciones de Tarragona,
participada en un KE^ por Rrand Tibidabo ?$e esta sociedad, $e la Tosa
poseía cerca del NE^ del capital@.
Wuan Wosé Polchi ue, pues, de los m*s destacados colaboradores del
inanciero encarcelado $e la Tosa desde principios de los a#os ochenta,
cuando de1ó de ser conse1ero de /conomía y Pinanzas de la Reneralitat
provisional en la época de Tarradellas. Su protagonismo en los negocios de
$e la Tosa se puso de maniiesto al estallar el esc*ndalo de las inversiones
de <0J en /spa#a, ya que Polchi era el m*&imo conocedor de los entresi1os y
movimientos del Rrupo Torras. ;areció gozar de la conianza de los
inversores *rabes que incluso le pidieron que continuara en el cargo de
secretario del conse1o. Pinalmente, Polchi ormó parte del grupo de siete
querellados, en la acción 1udicial iniciada por <0J en /spa#a, y era uno de
los DD demandados en Londres.
entró... pero con ellos, media acultad. Las otras clases pararon. Todo
el mundo se puso a hacer el mayor ruido posible en aquella aula para
que el proesor resultara inaudible. ;ic*bamos los asientos abatibles,
pate*bamos el suelo... /l proesor intentó hacer la clase escribiéndola
en la pizarra, pero alguien iba borrando todo lo que él iba
escribiendo.
SLAH Creo 37e el de1ano 37i,o dialo2ar 1on vo,otro,Z
;57' /l mismo ollón se repitió en cada una de sus horas de
clase de los días siguientes. 7l segundo y tercer día se presentó el
decano para negociar. Tampoco se le permitió hablar sinó era
después de conocerse la versión que diera Sacrist*n de porqué no era
él el titular de la asignatura. )o sé qué día ue que, aunque el aula
estaba llena de alumnos armando un ruido inernal, el decano
consiguió calmar la masa. )os di1o que volvía de inmediato, que
aguard*ramos a que hablara con otros miembros del claustro para
constituir una comisión que negociaría con nuestros representantes
allí mismo, en el aula.
SLAH MIntervino la poli14a 'ran37i,taO MLle2ó a entrar en
la Univer,idadO
;57' La policía ya estaba en el e&terior del ediicio y los que
est*bamos dentro del aula lo sabíamos perectamente. ,astantes
alumnos desaparecieron como por ensalmo, pero bastantes m*s
decidimos quedarnos. /n el ediicio de la ;laza .niversidad ya se
había roto la regla de considerar poco menos que sacrílega la entrada
de la uerza p!blica en el recinto universitario, pero todavía seguía
resultando una acción demasiado escandalosa. Los que est*bamos
dentro del aula no creíamos que llegaran a entrar en el ediicio,
aunque sí cont*bamos con alguna acción uera de él, a la salida. ;ero
entraron. )os hicieron ir saliendo de uno en uno por una !nica puerta
?aquellas aulas se iluminan por claraboyas, no tienen ventanas@ y nos
ueron retirando el $)0. ;ara recuperarlo tuvimos de pasar al día
siguiente por Secretaría donde, con el $)0, recibíamos la carta de
e&pulsión de la universidad.
$e la universidad me e&pulsaron en dos ocasiones por
participar en movimentos de protesta, pero no lo llegué a notar. /ra
muy mal estudiante y a menudo terminaba no present*ndome a los
e&*menes. /n ambas ocasiones aquellas e&pulsiones acabaron
siendo revocadas y cuando, a#os m*s tarde, me matriculé en
Reograía e Historia no tuve ning!n problema y mi e&pediente estaba
limpio. Si en algun lugar guardo aquellas cartas de e&pulsión, ser*
1unto con las de mi ailiación al S/. y otros papeles oiciales,
ormularios, instancias....
SLAH MRe17erda, el no0-re del pro'e,or 37e ,7,tit7+ó a
Sa1ri,t9nO MSi27ió la l4nea de Sa1ri,t9n o e;pli1a-a otro,
1ontenido,O
;57' )i la menor idea. %o tenía ya aprobada aquella asignatura
en el curso anterior, y si participé en los hechos no ué como alumno
rustrado de Sacrist*n sino como e&Aalumno. Sobre su nombre he oído
ya tres versiones distintas' 7lsina, ,atlle y 8anals
@E
. Tampoco puedo
conirmarte de si es cierto o no que en pleno abucheo e&clamó'
=También a Wesucristo lo crucuicaron>
@F
. %o estaba en las !ltimas ilas
y allí eran absolutamente inaudibles sus palabras. ;uede ser
interesante saber quien era y como ha evolucionado su carrera
posterior. Lo !nico que te puedo decir, si quieres indagar su pista, es
que me di1eron que procedía de un 0nstituto de ,achillerato del centro
de ,arcelona, del 5aragall o del 7usias 5arch, y que era =tomista>, o
sea progresista ?-@ dentro del submundo de la ilosoía académica de
aquellos a#os en /spa#a.
"ra1ia,. ep. 2ra1ia, por t7 tie0po. t7 2enero,idadZ +
t7 e;1elente 0e0oria#
14
Habría que a#adir también el nombre de 4uintana. /n todo caso, a#os
después, el proesor 8anals, del tenebroso departamento de metaísica de
la Pacultad de Pilosoía de la ., ?algunos de cuyos componentes estaban
muy pró&imos a las pandillas ascistas de los guerrilleros de 8risto Tey@,
solía contar la anécdota, alsa o verdadera, que él había sustituido al
=mar&istaAcomunista> Sacrist*n, caracterización políticoAilosóico que, para
el tomista no reciclado $octor 8anals ?que en paz descanse@, representaba
uno de los peores insultos que pudieran imaginarse o decirse.
15
Tras la colocación de una placa en recuerdo de Sacrist*n, atacada un día y
medio después, en la calle $iagonal de ,arcelona, lugar donde residió los
!ltimos quince a#os de su vida y durante parte de su 1uventud, el ilósoo y
periodista Prancesc 7rroyo recordaba, muy recientemente, lo sucedido del
modo siguiente' =8uando a 5anuel Sacrist*n lo echaron los ranquistas de la
.niversidad, porque el ranquismo no podía digerir la inteligencia y preería
el Uviva la muerteU de 5ill*n 7stray, un colega ?no conundir con compa#ero
ni, menos, amigo@, proesor también de Pilosoía ?tampoco habr* que
conundir esto con ilósoo@, se oreció a sustituirle. Los alumnos vieron
claramente la impostura y recibieron al impostor con abucheos. _ste se
arrodilló ante la turba y e&clamó' U7 8risto también lo cruciicaronU. 7sí era
la .niversidad que no quiso a Sacrist*n y que le obligó a e1ercer la docencia
en casa, en las charlas, desde la traducción o el traba1o editorial, no siempre
a la luz del día..>
ENTREVISTA CON =RANCISCO 6AVIER 5ERCHCN
I"LESIAS
YLA ESCUELA NO ES UNA E5RESA NI LA E$UCACI?N
UN NE"OCIOY#
Prancisco Wavier 5erch*n 0glesias, colaborador de
BBB.rebelion.org, es catedr*tico de /ducación Secundaria y ;roesor
de la Pacultad de /ducación de la .niversidad de Sevilla. Ha
desarrollado traba1os en el campo de la innovación educativa.
5iembro del colectivo P/$087T7, investiga actualmente sobre el
campo de la pr*ctica de la ense#anza, las reormas escolares y el
cambio en la educación. Sobre estos temas ha publicado numerosos
artículos. Su !ltimo libro lleva por título EnseAan7a, e&amen % control.
U,ted :a :a-lado del 2iro re1iente de la pol4ti1a
ed71ativa en E,pa@a# MC79le, ,er4an la, 1ara1ter4,ti1a,
-9,i1a, de e,e 2iroO Mor 378 a'ir0a 7,ted 37e ,e e,t9
realizando de 'or0a 1a,i 1lande,tina. 1o0o de p7ntilla,O
8omo e&ponía en un artículo publicado recientemente en
Tebelión, el giro de la política educativa consiste en abandonar lo que
llamo el discurso de la reorma y sustituirlo por el de la gestión
empresarial de la escuela. Simpliicando un poco, puede decirse que,
en el primer caso, la solución de los problemas de la educación sería
de orden pedagógico y organizativo, mientras que en el segundo
sería de orden tecnoburocr*tico, de gestión. %o creo que en /spa#a
este giro empieza a darse incluso poco antes de que se publique la
LJRS/, aunque es ahora cuando se est* acelerando su aplicación. /l
problema para el ;SJ/ es que ellos mismos, 1unto con docentes y
pedagogos vinculados a la renovación pedagógica, denunciaron
abiertamente estas políticas Ay lo siguen haciendo cuando la aplican
gobiernos del ;;A, de manera que cuando la ponen en marcha tienen
que hacerlo disraz*ndolas con tópicos como la calidad de la
educación o la deensa de la escuela p!blica.
Se2/n 7,ted. la, pol4ti1a, ed71ativa, de al27na,
1o07nidade, e,pa@ola, ,i27e la e,tela de la, 'or0a, de
2e,tión e0pre,arial. la, ,7p7e,ta, -ondade, de la ló2i1a del
0er1ado + el 0ar1o teóri1o apli1ado por 5ar2aret Tat1:er + el
,e@or Blair de la Ter1era V4a en "ran Breta@a. + por "# B7,: II
en USA# M&78 -alan1e p7ede trazar,e de e,ta, pol4ti1a,
ed71ativa, :a,ta la 'e1:aO MHan 1on,e27ido lo, re,7ltado,
e,perado,O
/l balance es m*s bien desastroso. /sta política de la gestión
empresarial de la escuela, no sólo no ha dado los resultados que
decían perseguir Zme1orar el rendimiento académico de los alumnosA,
sino que ha traído consecuencias negativas para la proesión docente
y para la me1ora de la educación. ;ara el caso de Rran ,reta#a yo
recomendaría la lectura del libro de IT0RL/% ?IT0RL/%, T. ?DEEX@
Escuelas para la esperan7a4 Una nueva agenda -acia la renovación.
5adrid' 5orata@9 en el caso de .S7 esta política se plasmó en la ley
)8L, ?)o 8hild Let ,ehind@, y el balance es igualmente negativo
para la escuela p!blica norteamericana. ;recisamente el !ltimo
n!mero de la revista Ret-in5ing c-ools se dedica monogr*icamente
a este asunto.
Criti1a 7,ted 37e e,ta, pol4ti1a, ed71ativa, ,e in,piran
en 7na, do1trina, o17ltada, a la 1i7dadan4a# MC79le, ,on lo,
prin1ipio, -9,i1o, 37e ri2en e,a, do1trina, o17ltada,O
,ueno, eectivamente, la doctrina e&iste pero no se publica ni
se somete al debate p!blico. /sta doctrina se basa en la e ciega en la
lógica del mercado y en las ormas de gestión empresarial. Se da por
supuesto que aplic*ndolas a la escuela se resolver*n todos los
problemas. ;ero, claro, la cuestión es que la escuela no es una
empresa ni la educación un negocio, de ahí que el primer paso de
esta política consiste precisamente en eso, en hacer de la escuela
una empresa y de la educación un negocio, lo que est* produciendo
numerosos conlictos y situaciones contradictorias. ;ero es que
adem*s, esa e en el mercado y en las ormas de gestión empresarial
es la que nos conduce a una cat*stroe medioambiental y a crisis
económicas cada vez m*s aguda, así que como para iarse de ella.
N70ero,o, 1on'li1to, + ,it7a1ione, 1ontradi1toria,. di1e
7,ted# Modr4a il7,trarno, e,ta a'ir0a1iónO
;or e1emplo, en los centros escolares esta política provoca
malestar entre los docentes, que se ven obligados a competir entre
ellos y a actuar de manera artiiciosa para responder a los ob1etivos
de rendimiento que se les marca. Jtro e1emplo sería la contradicción
que supone una ense#anza basada en competencias y un sistema de
evaluación basado en e&*menes.
En ,7, diver,o, tra-a<o, + art417lo,. pare1e e,tar a 'avor
de la e,17ela 1o0pren,iva 37e ,e pretendió 1on la pri0era
re'or0a ed71ativa de la, en,e@anza, 0edia, (LO"SE de
*KK*)# M&78 e, la e,17ela 1o0pren,ivaO Mor 378 ,e :a
orillado e,a 'inalidad. a7n37e. ,e2/n 7,ted 0i,0o
ar270enta. de :e1:o no ,e re1onoz1a e,e 1a0-ioO
7 mi me parece necesario clariicar los conceptos de reorma
educativa, escuela comprensiva y analizar m*s en proundidad el
caso concreto de la reorma LJRS/ en /spa#a. 8reo que
especialmente en el seno de la izquierda reina mucha conusión sobre
estos temas y ello conduce a posiciones muy contradictorias. La idea
de la escuela comprensiva se plantea como un medio para corregir la
desigualdad social9 rente a la e&istencia de dos itinerarios educativos
Zpor e1emplo, en /spa#a, la P; y el ,achilleratoA, uno destinado a
traba1adores manuales y otro para uturos universitarios y dirigentes,
la escuela comprensiva postula un tronco com!n de ense#anza, igual
para todos al menos hasta los FM a#os. 7dem*s, la escuela
comprensiva est* asociada a los llamados métodos activos, herederos
de la /scuela )ueva y de la llamada pedagogía progresista. /n
algunos países Zpor e1emplo Rran ,reta#a, los países nórdicos o
/spa#aA, la reorma educativa de los a#os ME y KE, se inspiraron en
estos principios, pero el caso es que realmente no se llegaron a
aplicar9 es decir, la LJRS/, por e1emplo, se apoyó en este discurso,
pero en la pr*ctica nunca llegó a generalizarse, incluso antes de
llegar al ,J/, el proyecto ya estaba liquidado.
5e pregunta si tengo una opinión avorable sobre la escuela
comprensiva, entonces tengo que matizar mi respuesta. $e entrada
le diré que no creo que la solución de los problemas de la educación
esté en que se impartan tales o cuales contenidos o en que se utilicen
unos u otros métodos. /sto ayuda, pero no es determinante. Los
problemas de la educación son problemas de orden social. 5i posición
con respecto a la escuela es m*s bien escéptica, no creo que la
escuela del capitalismo puede cumplir el proyecto ilustrado de la
generalización del conocimiento. 7hora bien, dicho esto, me parece
que es bueno que haya un tronco com!n y que se empleen los
métodos de ense#anza que me1or avorezcan la adquisición de
conocimiento.
MY por 378 no 1ree 37e la e,17ela en el 1apitali,0o
p7eda 170plir el pro+e1to il7,trado de la 2eneraliza1ión del
1ono1i0ientoO MNo ,e :a 1on,e27ido en otro, pa4,e,O ien,o
en lo, pa4,e, nórdi1o,. por e<e0plo. =inlandia e,pe1ial0ente#
Tal vez en =ran1ia en al27no, per4odo, :i,tóri1o,V in1l7,o en
Canad9#
;or diversas razones, el caso de los países nórdicos es peculiar.
;ero en general insisto en que atribuimos a la escuela una potencia
que no tiene realmente. 0ncluso en estos países que menciona, el
desarrollo cultural debe mucho a sus circunstancias sociopolíticas y
económicas, a su historia. /l problema de la escuela es que resulta
desproporcionado el tiempo que pasan los alumnos en ella y lo que
realmente aprenden.
A 7,ted le pare1e 7na in<7,ta ,i0pli'i1a1ión a'ir0ar 37e
lo, 0ale, 37e :o+ a37e<an al ,i,te0a ed71ativo e,pa@ol ,on
1on,e17en1ia de a37ella pol4ti1a de re'or0a,# Mor 378O
MSi27e 7,ted de'endiendo la LO"SEO Mor 378 a'ir0a 37e. de
:e1:o. no ,e apli1ó n7n1aO
8omo dice ;op6eBitz, las reormas escolares son suced*neos
de reormas sociales y, inalmente, se quedan en pura retórica. /n la
historia de la educación, ninguna reorma ha cumplido con los
ob1etivos que decían perseguir, tampoco la reorma basada en la
escuela comprensiva, ni, por supuesto la LJRS/. 8reo que este es
uno de los grandes mitos del discurso socialdemócrata, hacer creer
que cambiando la escuela se tendr*n m*s oportunidades y se
conseguir* reducir las dierencias sociales. )i las reormas cambian la
educación ni la educación resuelve las desigualdades sociales. Los
datos demuestran de manera contundente que las cosas no ocurren
así. ;ero este mito es deudor de otro de m*s amplio espectro como
es el de las ininitas bondades de la escolarización. 5i amigo
Taimundo 8uesta en su libro Pelices y escolarizados, pone el dedo en
la llaga cuando cuestiona lo que denomina =sospechoso consenso
transcultural>. 7 la escuela se le atribuyen unas posibilidades que
realmente no tiene, al menos la escuela que conocemos' no sirve
para la promoción social y ni siquiera es capaz de democratizar el
acceso a la cultura. 7sí que a las reormas y a los discursos
pedagógicos hay que ponerlos en su sitio y no caer en la trampa de
atribuirles unas virtualidades que no tienen. )aturalmente, creo que
se desprende de lo anterior que yo no es que no siga deendiendo la
LJRS/, es que no la he deendido nunca. Jtra cosa es que algunas de
las tesis de las que se apropió el discurso reormista me parezcan
interesantes a la hora de pensar cómo podría ser una alabetización
crítica de los 1óvenes.
Lo, pro-le0a, de la ed71a1ión en E,pa@a. Mp7eden
red71ir,e -9,i1a0ente al 90-ito de la 2e,tiónO Ha+ 2ente,
37e a'ir0an 37e ,i la, 1o,a, no '7n1ionan -ien e, por37e el
,i,te0a ed71ativo e,t9 0al 2e,tionado. 37e 8,e e, el n7do
d8-il del ,i,te0a#
8reo que la gestión no es el problema principal. La escuela
rele1a lo que ocurre en el con1unto de la sociedad. $e manera que si
queremos saber lo que ocurre dentro de ella, hay que mirar uera. /n
/spa#a hay un problema de recursos, hay una historia que pesa, hay
un conte&to sociocultural poco propicio. /n in como digo, hay
problemas m*s importantes que el de la gestión.
or 1ierto. Mpode0o, :a-lar de pol4ti1a ed71ativa
e,pa@ola o de pol4ti1a, ed71ativa, di'eren1iada, por
1o07nidade,O
7ctualmente la política educativa viene marcada por
instituciones transnacionales. 7l menos en /spa#a se est*n siguiendo
las directrices de la J8$/, del ,anco 5undial y de lobbys
tecnoburocr*ticos. 7sí que, salvo matices, no son los gobiernos los
que gobiernan, ni en el con1unto del /stado ni en las comunidades.
,asta i1arse en la similitud de las políticas que siguen unos y otros.

En ,7 opinión. M378 ,er4a 7n re,7ltado ópti0o en
ed71a1iónO MCó0o p7ede 0edir,e ,7 2rado de 1on,e171iónO
/l resultado óptimo de la educación debe considerarse desde
una perspectiva política, pues, al in y al cabo, la educación es política
de la cultura. ;ara mi la educación debe perseguir la ormación crítica
de ni#os 1óvenes, es decir, una ormación que les ayude a entender
por qué vivimos de esta orma y a pensar acerca de si es posible vivir
de otra me1or. )aturalmente esto requiere la adquisición de
instrumentos b*sicos como la lectura, la escritura, el c*lculo y otros
conocimientos acerca de la historia y la vida social. )aturalmente, el
grado de consecución de todo esto es diícilmente medible, entre
otras cosas porque sólo se maniiestan en la acción y no en el tipo de
pruebas que suele practicarse en la escuela. )o obstante la
adquisición de algunos aspectos de car*cter instrumental y decisivos
Zcomo la lectura, la escritura, la e&presión oral o el c*lculoA puede
apreciarse de manera m*s directa sin que sea necesario cuantiicar ni
e&aminar. 4uienes traba1an diariamente con los alumnos en las aulas,
saben perectamente el grado de dominio que tienen.
Mor 378 1ree 37e la, 1la,e, 0edia, :an a-andonado o
0edio a-andonado el ,i,te0a p/-li1o de en,e@anza en e,to,
/lti0o, a@o,O
/s muy sencillo. ;or una parte, uno de los ob1etivos de la
escolarización es la socialización entre iguales, de manera que la
e&tensión de la escuela secundaria a las clases populares, ha hecho
que la clase media busque centros en los que no estaba este tipo de
alumnos. 7dem*s, buena parte de la clase media sólo dispone de los
títulos escolares para la reproducción de su posición, así que la
masiicación les ha obligado a buscar lo que ,ourdieu llamó
estrategias de reconversión.
ME,t9 7,ted a 'avor de la e;i,ten1ia de la e,17ela
1on1ertadaO MNo e, 7n o;40oron 37e 7n ne2o1io privado ,ea
'inan1iado 1on dinero p/-li1oO No era 8,a. ,7 per0anen1ia. la
inten1ión ini1ial# Se :a-la-a enton1e,. ,i no ando errado. de
0edida, provi,ionale, :a,ta 37e la e,17ela p/-li1a t7viera
09, 0edio, + lle2ara a 09, l72are,#
/ectivamente, la idea de la escuela concertada era provisional,
pero la LJ$/ la convirtió en estructural. La e&istencia de esta =doble
vía de escolarización> es uno de los grandes problemas del sistema
educativo espa#ol. /ntre otras razones, porque la tendencia es a
descompensarse a avor de la privada concertada. )aturalmente, no
estoy de acuerdo con ello' en mi opinión debería haber un buen
sistema p!blico. /l que quiera centros privados debe pagarlos.
M&78 papel <7e2a la I2le,ia 1atóli1a en el ,i,te0a
ed71ativo e,pa@olO MCree 37e e, po,i-le. reali,ta + ne1e,ario
poner -rida, a ,7, a0pl4,i0a, ne1e,idade, de o17par 7na
po,i1ión do0inanteO
/l caso es que una parte muy importante de esa red de centros
privados concertados es de la 0glesia. 7sí que, en este asunto, como
en otros, su papel es muy inluyente. /n este sentido el caso de
/spa#a, 1unto con el de ,élgica, es e&cepcional. 5e temo que el
problema tiene hoy diícil solución. Los !ltimos gobiernos han hecho
cada vez m*s concesiones a la 0glesia y no parece que, salvo en
aspectos secundarios, la cosa vaya a ir en otra dirección. Todo el
mundo sabe que el problema est* en el 8oncordato.
Ha-la 7,ted en ,7, art417lo, de la tradi1ión de la
peda2o24a pro2re,i,ta 37e ,ie0pre :a re1la0ado. e,1ri-e
7,ted. D7na en,e@anza para la vidaE# M&78 ,er4a 7na
en,e@anza para la vidaO Mor 378 a'ir0a 37e no :a+ nada 09,
ale<ado de la vida 37e la propia e,1olariza1iónO
La ense#anza para la vida quiere decir una ense#anza que esté
relacionada con los problemas de nuestro tiempo, una ense#anza que
sea capaz de ayudar a los 1óvenes a entenderlos, arontarlos y a
buscar alternativas. La tradición de la ;edagogía progresista se ha
situado en este marco de pensamiento sobre la educación, aunque
esto se ha ormulado de maneras distintas e incluso contradictorias'
$eBey, Preinet Zel maestro del puebloA o Preire. ;ero la escuela del
capitalismo es una escuela ale1ada de la vida, una escuela en la que
el conocimiento que se mane1a hace gala de su distanciamiento de lo
real, una escuela que rente al estudio de problemas sociales,
organiza el conocimiento en torno a vie1as e in!tiles disciplinas. /n
este sentido la escuela que conocemos es m*s un lugar de
encerramiento que de distribución del conocimiento.
U,ted ,e 0ani'e,tado 1ontrario a lo, e;90ene, 1o0o el
ele0ento 1lave de la pr91ti1a de la en,e@anza. 37e ,e
1onvierte enton1e,. a'ir0a. en 7na a1tividad 1entrada en ,7
prepara1ión# M&78 pondr4a 7,ted en ,7 l72arO MCó0o
eval7ar4a el e,'7erzo del al70nadoO
8omo ocurre con tantas otras cosas, el e&amen es un invento
que se acaba naturalizando. /l e&amen se inventa cuando se
establece la escuela graduada y se hace necesario determinar con
criterios supuestamente ob1etivos quién pasa de un curso a otro. ;ero
detr*s de eso se esconde un mecanismo de selección social basado
en el hecho de que los h*bitos para su preparación se adquieren
me1or en el seno de las clases medias que en las amilias de clases
populares. /ntre otras perversiones, eectivamente, el e&amen acaba
polarizando la ense#anza, de manera que los proesores no ense#an
sino que preparan a los alumnos para los e&*menes y estos no
estudian sino que preparan e&*menes. /sta din*mica empobrece
enormemente el conocimiento y la ense#anza' cuando en un e&amen
se pregunta, por e1emplo, por las causas de la revolución industrial,
no es esa la pregunta, en realidad se le dice al alumno =dime las
cuatro causas que te di1e ayer>. $isponer de alternativas viables en
un sistema comple1o como es el mundo de la educación es muy diícil9
órmulas e&isten, por e1emplo las que se utilizan en las /scuelas
$emocr*ticas de .S7. /n este caso el alumno da cuenta del traba1o
realizado, en una e&posición p!blica ante sus propios compa#eros,
amilias y proesores. Sin embargo, ésta u otras órmulas son
diícilmente viables porque cambiar un elemento del sistema es
complicado si no cambian todos los dem*s. /n esto nos tenemos que
mover entre la necesidad y el deseo, es decir, entre lo que queremos
y lo que podemos hacer. %, al mismo tiempo, huir del idealismo
pedagógico, es decir, de pensar que cambiando el método o el
currículum cambiar* la educación.
MCree 7,ted 37e 7na parte 07+ i0portante del
rendi0iento a1ad80i1o e,ta li2ado al 1onte;to ,o1io17lt7ral
de lo, al70no,O Mor 378O Si '7era a,4. M1ó0o ,7perar la,
di'eren1ia,O
,ueno, sobre esto los datos son contundentes' aunque no es
determinante, e&iste una relación clara entre rendimiento académico
y origen sociocultural. 8on los conceptos de capital cultural y capital
escolar ,ourdieu e&plicó esta relación. También contribuyó a ello
,ernstein con su teoría de los códigos ling"ísticos o su estudios sobre
la clase social y las ormas de transmisión cultural. Superar las
dierencias no es *cil, ya que el problema est* en que la cultura de la
escuela es una cultura de clase media en la que los chicos y chicas de
clases populares se siente incómodos, con menos recursos e incluso
rechazados. 7hora que tanto se habla de Pinlandia, una de los datos
que apenas se menciona para reerirse a sus buenos resultados en el
inorme ;0S7 es que se trata de una sociedad mucho m*s igualitaria
que las dem*s.
Tepito que los problemas de la educación son problemas que
tienen su origen en el tipo de sociedad. 7sí, si no se superan las
dierencias sociales no es *cil superar las dierencias en el
rendimiento académico. /n el día a día hay que hacer todo lo posible
Zreuerzos, actuaciones especíicas, etc.A, pero no podemos hacernos
la ilusión de que eso ser* suiciente.
E,ta pol4ti1a de prod71tividad rela1ionada 1on el
rendi0iento a1ad80i1o de lo, al70no,. M378 1on,e17en1ia,
tiene para el '7n1iona0iento del ,i,te0a ed71ativoO U,ted
0i,0o :a ap7ntado 37e a la lar2a. e,a pol4ti1a a1a-a
di,1ri0inando a la, e,17ela, 37e ne1e,itan 0a+or
1o0pro0i,o# Mor 378O
La primera consecuencia es que se hace responsables a los
docentes del rendimiento de los alumnos, cuando sabemos que en
ello inluyen numerosos actores que se escapan a su actuación. Jtra
de las consecuencias es que solamente tendr*n importancia aquellos
aspectos que puedan medirse a corto plazo, mientras que otros que
puedan tener m*s relevancia Zcomo, por e1emplo, el espíritu críticoA
queda en un plano muy secundario. Si la productividad se centra en
el rendimiento medible, resulta que las posibilidades de progresar de
los alumnos de conte&tos populares son mucho menores que las de
los alumnos de clase media, de manera que cunde la desmoralización
entre los docentes que traba1an en zonas m*s deprimidas. 4ue un
alumno que saca habitualmente ocho pase a diez no es diícil9 hacer
que uno que saca tres pase a cinco y lo mantenga, entra#a una
e&traordinaria diicultad

ME,t9 de a17erdo 1on la e,trate2ia de introd71ir
din90i1a, de 1o0petitividad entre 1ole2io, e in,tit7to, en el
90-ito p/-li1oO Se2/n 1reo. en Catal7@a 17anto 0eno,. e,to
,e ,7ele pre,entar. 1on 0/,i1a + 1olore,. 1o0o la /lti0a
1on37i,ta de la 0odernidad po,t0oderna.
5uchas cosas se nos presentan como !ltima modernidad
cuando son en realidad tan antiguas como el capitalismo del siglo
:0:. 8omo digo en mi artículo de Tebelión, la ascinación por la lógica
del mercado es la iebre de los gobernantes de uno y otro signo, la
realidad, sin embargo viene demostrando hace tiempo que esta e en
la doctrina del mercado puede acabar conduciendo a la humanidad a
una cat*stroe a costa de los intereses de los grandes monopolios y
de los políticos burócratas.
La 1o07nidad ed71ativa anda rev7elta# Ha1e po1o, d4a,
:7-o 7na 2ran 0ani'e,ta1ión en 5adrid a 'avor de la e,17ela
p/-li1a# En Catal7@a el ,e1tor ,e p7,o en :7el2a 2eneral# La
,7pre,ión del no1t7rno en Catal7@a e,t9 levantando a
diver,o, ,e1tore,# M&78 opinión le 0ere1en e,ta,
0oviliza1ione,O
Sí, también en 7ndalucía hubo una 1ornada de huelga en contra
de la Jrden de 8alidad y me1ora de los rendimientos escolares, y en
8anarias llevan meses con un conlicto de envergadura. 8omo di1e
anteriormente la política educativa que se viene aplicando en el
con1unto de /spa#a es muy parecida y el rechazo entre los docentes
va tomando cuerpo. Lo que ocurre es que algunos sindicatos de la
ense#anza act!an de manera distinta Ze incluso contrariaA en una
comunidad y en otra, pero yo imagino que esas contradicciones se
ir*n dirimiendo y es posible que pueda llegarse a una movilización
general en todo el estado. La masa crítica e&iste ya, el descontento
de los docentes y de padres y madres no para de crecer, todo
depender* de la actitud m*s o menos complaciente con el poder que
mantengan algunos sindicatos.
Ten2o tenta1ione, pre27ntarle a 378 ,indi1ato, ,e
re'iere pero 0e 1ontrolo# MCó0o 1on1i-e 7,ted 7na rela1ión
'r71t4'era entre 0ae,tro, + pro'e,ore, 1on al70no,. padre, +
0adre,O
/sa relación no puede ser m*s que de colaboración. /s cierto
que entre los docentes hay cierta aversión a padres y madres, y
probablemente ello orma parte de intereses corporativos. ;or su
parte la política basada en la gestión empresarial de la escuela est*
generando un marco que diiculta esa colaboración ya que impone un
esquema mercantil de relación.
M&78 opina del per'il de dire11ión e,1olar 37e le
le2i,la1ión e,pa@ola viene 1on,tr7+endo en lo, /lti0o, a@o,O
MCree 37e ,e a1a-ar9 i0poniendo la in,ta7ra1ión de 2erente,
al 'rente de lo, 1entro, e,1olare,O MCree 37e e, 09, -ien 7na
0oda pa,a<eraO Co0o 7,ted ,a-e 07+ -ien. al27no, ,e1tore,
del pro'e,orado e,t9n a 'avor de e,ta, 0edida,#
,ueno, siempre ha habido partidarios de ese modelo de
dirección, pero nunca he escuchado argumentos de peso. La dirección
de un centro escolar no requiere una especial cualiicación para la
gestión. Tealmente lo que requiere la dirección es capacidad de
liderazgo democr*tico, capacidad para poner en marcha iniciativas.
La historia m*s reciente demuestra que los centros escolares que
me1or han uncionado, los que han desarrollado programas de traba1o
m*s comprometidos con la me1ora de la educación, han tenido una
dirección de este tipo. )o sé si el gerencialismo que se est*
imponiendo acabar* por asentarse en la cultura de la escuela, lo que
sí puedo decir es que ese modelo de dirección no va a me1orar la
ormación que reciben ni#os y 1óvenes.
Mor 378 a'ir0a 7,ted 37e la e,17ela e, 7na in,tit71ión
37e ,i27e '7n1ionando 1on la e,tr71t7ra del ,i2lo FIFO
,ueno, la pregunta es comple1a. También la escuela es una
invención, no ha e&istido siempre. /l modelo organizativo de la
escolarización es el que se construye en el siglo :0: al mismo tiempo
que la burguesía construye el estado liberal, es parte de ese proceso.
Lo que Taimundo 8uesta denomina modo de educación tecnocr*tico
de masas adviene en /spa#a a mediados del siglo :: Zen torno a la
LR/A, con la masiicación de la escuela primaria y, m*s tarde
secundaria. Sin embargo, a pesar de que el p!blico y muchas otras
cosas han cambiado sustancialmente, la escuela mantiene la misma
estructura mon*stica del :0: debido, entre otras cosas, a que se trata
de una institución muy resistente al cambio. /ste es una de las
grandes contradicciones de la institución escolar en nuestro tiempo.
MHa o-,ervado di'eren1ia, de pe,o entre la, pol4ti1a,
ed71ativa, del + la, del SOEO Si e, a,4. M179le,O
)o se qué entiendes por dierencias de peso. 7lgunas
dierencias sí que hay pero no las veo muy relevantes. /n realidad
tengo la impresión de que el ;SJ/ acaba haciendo la política
educativa del ;; sólo que después de haberla criticado y utilizando
unas ormas y un lengua1e que no eno1e a algunos sectores de la
renovación pedagógica.
U,ted ,o,tiene 37e la te,i, de 37e ,e va a 1on,e27ir la
1alidad ed71ativa apli1ando la ló2i1a de la e0pre,a al 07ndo
de la ed71a1ión tiene 37e ar270entar,e + de0o,trar,e# M&78
tipo de de0o,tra1ión e,t9 pidiendo 7,tedO MHa+ al27na 37e le
podr4a 1onven1erO M&78 dato, + ar270ento, de-er4a
e,2ri0irO
Lo que quiero decir es que éste, como en otros campos, se da
por evidente una verdad que es muy discutible9 mientras que los
dem*s nos vemos obligados a razonar nuestras puntos de vista,
algunos, sobre todo cuando tienen poder, parece que tienen una bula
especial' son porque est*n. %o no pido datos, sino argumentos. 7l
inal, la ense#anza consiste en lo que alumnos y proesores hacen
dentro de la clase. /ntonces una política de me1ora de la educación
tiene que e&plicar por qué si se desarrollan sus tesis unos y otros van
a hacer algo distinto y me1or de lo que hacen ahora. /sto es lo que
hay que e&plicar.
"o-ernar la ed71a1ión 1o0o ,i '7era 7na e0pre,a tiene
e'e1to, 1olaterale, + ,e17ndario,. ,e@ala 7,ted. 37e p7eden
a1a-ar li37idando lo 37e 37eda de la e,17ela p/-li1a# M&78
e'e1to, 1olaterale, ,on e,o,O
8omo he dicho antes, esta política desanima a los docentes que
traba1an en condiciones m*s diíciles, enrarece el clima de los
centros, creando 1erarquías y competitividad rente a la necesaria
colaboración y, en in, dinamita la relación de padres y madres con la
escuela. /stos son los eectos m*s per1udiciales y todos ellos aectan
de manera especial a la escuela p!blica ya que su estatus es m*s
débil.
MCree 37e lo, pro-le0a, de la ed71a1ión en E,pa@a ,e
de-en a 37e 0ae,tro, + pro'e,ore, no ,e e0plean a 'ondo en
,7 tra-a<oO MU,ted e,t9 de a17erdo 1on la 'i27ra del
'7n1ionario do1enteO MNo e, a1a,o vero,40il a'ir0ar 37e
al27no, pro'e,ore,. + no po1o,. ,e 1o0portan 1o0o
'7n1ionario, a la anti27a 7,anzaO
7quí se mezclan varios asuntos. %o creo que todo el mundo
tiene derecho a un traba1o estable. 5e parece secundario si la
órmula es la de uncionario u otra. ;or otra parte, no me cabe duda
de que hay docentes que traba1an m*s y otros que traba1an menos,
pero esto ocurre en todos los *mbitos y no por eso decimos que los
problemas vienen porque los traba1adores no se emplean a ondo. )o
creo que los problemas de la educación puedan atribuirse a que los
docentes traba1en m*s o menos. /ste asunto, aunque no habría que
despreciarlo, no es undamental. /l traba1o de la ense#anza tiene hoy
muchos aspectos indeinidos que con el tiempo habría que ir
perilando. /s curioso porque en estos tiempos de supuesta
autonomía pedagógica, los docentes tienen cada vez menos
posibilidades de actuar con libertad y su traba1o se ha ido
burocratizando cada vez m*s. La identidad de la proesión docente Z
de claras raíces sacerdotales, por ciertoA est* uertemente
cuestionada porque también responde a un modelo obsoleto.
Tedeinir esa identidad sí es una cuestión importante.
ara 'inalizar. ,e@ale 7,ted al27na, 0e<ora, 37e la
parez1an i0pre,1indi-le, en la en,e@anza p/-li1a e,pa@ola +
37e no ,ean 7tópi1a,. o ,ean 7tópi1oBreali,ta,#
Los problemas son comple1os y las soluciones, por tanto, no son
*ciles, pero es cierto que podrían tomarse algunas medidas. ;or
e1emplo, mayor inversión. La disponibilidad de recursos no lo resuelve
todo, pero en /spa#a estamos muy por deba1o de las cantidades que
otros países invierten en educación.
/l problema de la escolarización de inmigrantes es un asunto
que también habría que abordar. )o puede ser que la escuela p!blica
se ha cargo de manera casi e&clusiva de la escolarización de este
colectivo.
/ntiendo que habría que arontar el car*cter obsoleto del
currículum, la conveniencia de insistir en lo que ,eane llama el
currículum integrado, es decir, organizar el conocimiento en torno al
estudio de problemas sociales relevantes.
/n in, es urgente poner en marcha en los centros escolares lo
que yo llamaría programas de alabetización crítica, porque lo que
resulta inadmisible es que los alumnos no sean capaces de leer y
escribir. /ste no es un problema de la /ducación ;rimaria ni de la
Secundaria9 imparto clases en Ne de /SJ y en Oe de ;edagogía y veo
que la .niversidad tampoco ense#a. Todo es copiar, memorizar y
repetir. La lectura y la escritura son herramientas undamentales sin
las cuales es imposible avanzar en el conocimiento.
;ero, insisto, no debemos caer en el idealismo pedagógico, es
decir, en pensar que los problemas tiene solución con tal o cual
método de ense#anza. /l cambio y la me1ora de la educación no est*
sólo ni undamentalmente dentro de la escuela.
ENTREVISTA A 6OA&U!N 5IRAS
*P
#
DWZX CREE5OS &UE LA VI$A COTI$IANA ES EL LU"AR $ON$E
ESTA SOCIE$A$ SE RERO$UCE A ARTIR $E LAS
ACTIVI$A$ES $E LAS ERSONAS &UE LA CONSTITUI5OS. Y
&UE ES AH! $ON$E $EBE5OS CO5EN%AR EL TRABA6O
OL!TICO# UN TRABA6O &UE $EBE SER CAILAR. $E
OR"ANI%ACI?N IN5E$IATA $E LAS ERSONAS ARA REALI%AR
ACTIVI$A$E#
Pilólogo, discípulo de Riulia 7dinoli y 5anuel Sacrist*n, proesor
de historia, mar&ista documentado y con interpretación nada
talm!dica de la tradición, autor de artículos y ensayos sobre
republicanismo y democracia, Woaquín 5iras es, adem*s de una de las
almas esenciales de /spai 5ar&, uno de los revolucionarios
comunistas m*s íntegros y honestos que este entrevistador ha
conocido a lo largo de a#os y décadas.
S S S
E,pai 5ar; 1ele-rar9 el pró;i0o (K de 0a+o 7n
en17entro ,o-re DLa pol4ti1a 1o0o pr91ti1a de or2aniza1ión
1otidianaE# M&78 e, E,pai 5ar;O
/spaimar& es una asociación de personas de izquierdas que
pretendemos rele&ionar 1untos sobre la política sin pretender
intervenir en la misma como tal organización. /l origen de la
asociación, lo que nos llevó a constituirnos, ue la crisis de la política,
el deterioro o degeneración progresiva y constante que se produ1o
con el triuno de la transición política y le instauración de la
monarquía, en las organizaciones políticas que, antes, habían
desarrollado una política entendida como movilización popular9 esta
degeneración ue vivida por nosotros directamente.
2A 37i8n va diri2ido el en17entroO M$ónde ,e 1ele-raO
/l encuentro est* abierto a toda persona que entienda la
política como actividad que debe ser desarrollada y protagonizada
directamente por las ciudadanos9 que los *mbitos de la política deben
ser los de la vida cotidiana de esta sociedad' el lugar de traba1o, el
barrio...
/l oro donde se realizar* el encuentro es el local del sindicato
8J,7S, organización sindical que nos acoge solidariamente, y su
dirección es la 8alle 5allorca QD entlo., en ,arcelona. 7provecho la
pregunta para e&plicar algo inusitado que nos ha ocurrido. 7 pesar de
haber hecho diversas gestiones, no hemos podido reservar, previo
pago habitual, un local cívico de los que el ayuntamiento de
,arcelona posee y que,en teoría son para ser puestos a disposición de
iniciativas como esta nuestra. /sto es algo nuevo y que nos inquieta.
No e, para 0eno,# M&7i8ne, intervendr9n en la <ornadaO
16
La entrevista tuvo su origen en las Wornades de $ebat, /spai 5ar&, que se
celebraron en ,arcelona el DQ de mayo de DEFE.
/n las 1ornada intervendr* Ruillermo Tendueles, psiquiatra que
ha estudiado la enermedad mental en relación con la interiorización
de los valores del liberalismo y en relación con la alta de actividad
organizada. Jriol 5artí, médico que ha estudiado el surimiento
humano como consecuencia del orden cultural e&istente. 7ntonio
Wiménez 5erino, que es especialista en ;asolini, uno de los pocos que
ha elaborado rele&ión política a partir de la percepción de la
destrucción de las culturas populares
;or la tarde hay una segunda mesa donde intervienen personas
que colaboran en e&periencias organizativas de democracia directa'
Sergio 8araro, de Toma, que nos e&plicar* sobre sus e&periencias de
lucha para organizar el territorio. /ligi 5edina Tivero, que nos
e&plicar* la e&periencia de lucha local de Tipollet Z8J;A, que tiene ya
un largo recorrido. % 5iguel (elasco Haro, miembro del comité
e1ecutivo del sindicato del campo andaluz, que ha desarrollado
m!ltiples e&periencias de poder local con democracia directa. Son
e&periencias reales que pueden ser inspiradoras, y desde luego, son
!tiles de conocer
2odr4a, e;pli1ar el le0a del en17entroO M&78 e, e,o de
la pol4ti1a 1o0o pr91ti1a de or2aniza1ión 1otidianaO
8reemos que la política no es una actividad para proesionales,
ni una actividad a realizar sólo desde las instituciones representativas
del estado que gestionan los dineros p!blicos. 8reemos que la vida
cotidiana es el lugar donde esta sociedad se reproduce a partir de las
actividades de las personas que la constituimos, y que es ahí donde
debemos comenzar el traba1o político. .n traba1o que debe ser
capilar, de organización inmediata de las personas para realizar
actividad. .n traba1o que se enrente y luche contra las in1usticias y la
opresión en el medio donde éstas se producen, y que tenga como
ob1eto transormar la cultura de vida que nos impone el capitalismo
para el consumo y el despilarro, tras liquidar las culturas populares
autónomas que eran el suelo de la izquierda
Ha-l9i, en v7e,tra pre,enta1ión de inda2ar la, 'or0a,
pol4ti1a, po,i-le, -a,ada, en la a1tiva or2aniza1ión +
parti1ipa1ión de la, per,ona, de la, 1la,e, ,7-alterna,# MA
e,o no ,7ele lla0ar,e de0o1ra1ia parti1ipativaO ME;1l7+e la
de0o1ra1ia repre,entativaO
La democracia participativa consiste en mecanismos que crean
las instituciones políticas para consultar a los ciudadanos sobre el uso
de parte de los recursos económicos de que disponen y sobre los
proyectos que las mismas instituciones pretenden desarrollar. )o es
algo desde#able, pero sí limitado. $a por de contada la orma en que
se organiza el vivir, o en todo caso interviene desde la institución
para evitar su e&cesiva perversión
N,ta. de14a,. e, 7na v4a de 1a0-io ,o1ial# Mor 378O
/l cambio social, en un determinado sentido empírico, se est*
dando permanentemente' FQMK, FQXN, FQKQ, DEEE, la brutalidad que
se nos est* viniendo encima\ ;ongo estas echas para poder tener
reerentes9 nada permanece estable. 7 otro nivel, en el que =cambio>
signiique progreso moral, éste solo se producir mediante el
protagonismo del mismo por parte de la mayoría de la sociedad, de
los subalternos. )o sin ellos9 no a sus espaldas' 1am*s ha sido así. /l
movimiento puede racasar, o incluso no llegar a e&istir, pero sin él no
habr* cambio a me1or
Ha-lando de 1la,e, ,7-alterna,# MCó0o viven e,ta,
1la,e, la a1t7a1ión ,it7a1ión 1r4ti1aO MCre8i, 37e :a+ ,endero,
reale, para ,7 interven1ión pol4ti1oB,o1ial + para 1o0-atir
e'e1tiva0ente 1ontra la re1eta, neoli-erale,O
Las clases subalternas viven la situación con gran
desesperanza, y con gran claridad' esto es un desastre. Jtra cosa es
que desde su e&periencia de personas atomizadas, y de personas
atomizadas porque no e&iste nadie que les reclame y proponga hacer,
que desde la e&periencia que tiene respecto de unos partidos
políticos e instituciones sociales corrompidos y entregados al
liberalismo, no se les abre e&pectativa alguna de salida. /l sistema
político actual est* bloqueado, cerrado a la posibilidad de la
organización de la gente' las libertades de reunión, deliberación, etc.
no son llevadas a la pr*ctica' movilización. ;ero en política los
senderos no pree&isten, sino que se crean. Sin una ortísima
movilización sostenida, sin una lucha dura y cruda contra la
plutocracia dominante y apabullante, no habr* salida rente al
liberalismo. /l liberalismo es una voluntad política, no un enómeno
natural, y sólo otra voluntad política en lucha puede torcerle la mano'
para derrotarlo políticamente
MA 378 37er8i, :a1er re'eren1ia 17ando :a-l9i, de la
de,tr711ión de la, 17lt7ra, 0ateriale, pop7lare, e;i,tente,
todav4a al 'inal de la 27erra 07ndial. verdadero te<ido ,o1ial
,o-re el 37e ,e levanta-a la iz37ierdaO MSo-re 378 enton1e,
,e levanta la iz37ierda a1t7al0ente ,i e,a, 17lt7ra, :an ,ido
de,tr7ida,O
)os reerimos a lo que, creemos, ha sido la verdadera gran
derrota de la izquierda. Tras la segunda guerra mundial, surgió un
capitalismo nuevo, como consecuencia de la aparición de nuevas
tecnologías. /l capitalismo podía dedicarse a producir bienes para la
vida cotidiana. /sta industria necesitaba que esos bienes ueran
adquiridos, y se puso a ello mediante la presión ideológica y
propagandística y mediante la misma oerta de los bienes y de sus
venta1as materiales. La izquierda aceptó como positivo sin m*s este
cambio, sin percatarse de que las ormas de vida hasta entonces
e&istentes, los principios antropológicos que en ellas anidaban, etc
estaban siendo liquidados y sustituidos por otros que abocaban a la
gente al consumo desatado, que prestigiaban el tener y disponer de
ob1etos, que abocaban a modos de vida individualistas. /sta cultura
nueva no ue vista como un peligro por las uerzas políticas de la
izquierda. Se conundió modernización en los usos de la vida con
progreso moral. ;or el contrario, estas uerzas ueron penetradas por
esa nueva orma de ver y vivir la vida, a través de sus cuadros. 7llí
donde las uerzas políticas de izquierda disponían de libertades y
derechos civiles estos no ueron usados para deender e imponer
nuevos usos de vida, para preservar y modiicar las culturas de vida
en sentido de izquierdas, sino tan solo para deender una mayor
participación en la distribución de bienes. $esde luego, la actual
izquierda se levanta sobre lecos de esas culturas que se han
sostenido. Las relaciones en el seno de las amilias son todavía en
muchos casos relaciones de solidaridad, de amor hacia los hi1os etc.,
de amistad y solidaridad. % est* la in1usticia, la e&plotación que
genera e&periencia =negativa>, como tiene que ser la e&periencia
verdadera' quiero decir, las nuevas culturas, como toda cultura,
construyen en las personas e&pectativas de vida buena que son
irreales e irrealizables, y que son machacadas por la din*mica
capitalista, y ahora ya, en la presente crisis, de orma eroz.
/videntemente la debilidad cultural de la izquierda es un actor
negativo a la hora de enganchar con todas estas e&periencias9
también el ascismo es una =posibilidad cultural> abierta.
So,ten8i,. to0ando -a,e en a,olini + en "ra0,1i. 37e
la prin1ipal pra1ti1a pol4ti1a tiene 37e e,tar dedi1ada a
1on,tr7ir 7na n7eva 17lt7ra 0aterial e intele1t7al para la 17al
,e ne1e,ita Y7n '7erte 0ovi0iento pol4ti1o na1ional de,de
a-a<oY 37e i0pli37e a toda la vida del p7e-lo. D1o0o ,7<eto
a1tivo 1reador de e,ta n7eva 17lt7ra + 1o0o o-<eto 17lt7ral
e0er2ente. prod71to de ,7 pra;i,E# MNo e, 7na en,o@a1iónO
MNo 1a8i, de n7evo en la 7top4a. en 37i0era, pol4ti1a0ente
ine'i1a1e,O
Lo que puedo decir es, en primer lugar que la historiograía ha
puesto de maniiesto que estos movimientos han e&istido en otras
épocas de la historia. 7!n m*s, que siempre ha habido conlicto entre
pobres y ricos. $igamos que no hay nada que impida que esto vuelva
a ser así.
/ste proyecto es problem*tico, pero no utopía. .topía es pensar
que puede haber democracia, una sociedad democr*tica, sin la
participación activa de la ciudadanía en un movimiento de lucha de
los de aba1o9 que puede haber democracia sin un ethos democr*tico9
que proyecto político es algo desenganchado de proyecto cultural y
antropológico. /sta idea es algo que va en contra de lo que sabía
;latón Zcu*l es el tipo de hombre propio de la democracia y de cada
uno de los diversos regímenes políticosA y 7ristóteles, y el mismo
5ontesquieu Zregímenes y climas, etcA y Tousseau. Toda nuestra
tradición política ha sabido siempre que un régimen de ciudadanos
e&ige y se basa sobre su ethos cultural9 que =el lu1o> es su enemigo
mayor porque corrompe la antropología activa y la vida buena de la
cultura republicana que e&ige para que todos seamos iguales ser
sobrios, traba1ar con nuestras capacidades, y anhelar ante todo la
libertad. .topía o contrasentido es pensar que democracia es =votar>
y no el nombre de un movimiento de masas ormado por las clases
subalternas que lucha por constituirse en poder, esto es, por hacerse
con el control de la actividad que ellos generan y que es la que
produce y reproduce la sociedad.
/st* de nuestra parte que solo esas condiciones de igualdad y
sobriedad son las que pueden salvar a la humanidad, y que se hace
imperativo un cambio de civilización. /s quimérico que esto que
vivimos ahora vaya a seguir siendo viable.
La ol4ti1a 1o0o pr91ti1a. ,e@al9i,. + el pen,a0iento
pol4ti1o 1o0o pra;eolo24a o 'ilo,o'4a de la pr91ti1a# MA 378
lla09i, pra;eolo24aO M&78 'ilo,o'4a de la pr91ti1a e, e,aO
;ra&eología es el nombre de ese saber rele&ivo o saber
segundo o ad1etivo sobre la pra&is humana, y dentro de ella sobre la
política pues es rele&ión sobre las relaciones que estructuran la
sociedad y determinan las posibilidades de vida buena. Pilosoar es
=el e&aminar solamente, al o!rar. si hace cosas justas o injustas y
actos propios de un hombre bueno o de un hombre malo>9 así se
e&presa Sócrates en un te&to en que él dierencia e&plícitamente su
pensamiento, el ilosoar, de la religión y también de la ciencia Ade lo
que escribe 7na&*goras sobre la naturaleza del sol y de la luna, que
son piedras y no espíritusA, y en el que lo deine como rele&ión
segunda sobre lo que se hace9 el te&to es la 'pología de ócrates,
claro.
La rele&ión sobre la e&periencia pr*ctica nos puede ense#ar a
quienes hemos tenido la e&periencia en nuestra 1uventud de haber
participado en un movimiento democr*tico, y de paso podemos
ayudar a otros con nuestra e&periencia. 5e reiero a que nuestra
e&periencia nos puede ayudar a salir al paso de la desesperanza' =no
hay movimiento, porque la gente no est* por el asunto, se dedican s
lo suyo, etc.> ;recisamente la pra&eología nos permite recordar que
no hay nada m*s contagioso que el movimiento' que el ver a otros
coniando los unos en la palabra de los otros, y deliberando para
ponerse de acuerdo en el hacer, que no hay nada m*s contagioso que
ver la esperanza en acto de los dem*s. 4ue, adem*s la pra&is cambia
a los individuos que se incorporan, desarrolla en ellos nuevos saberes,
no solo morales, sino intelectuales, nos hace en ciernes creadores de
nueva sociedad civil, en ciernes por tanto, creadores de nuevo poder
político, de nuevo estado9 nos dota de las capacidades que apuntan
en ese sentido. % que, por tanto, no podemos pensar en lo que
podemos llegar a ser capaces de hacer antes deque e&ista el propio
movimiento, que es el generador de capacidades. Tecordamos y
traemos a la mente que éramos me1ores personas entonces. 4ue
hemos sido luego peores personas' es el eecto de la pra&is que
desarrolla nuevas capacidades y acultades, nuevo saber pr*ctico.
/sa ilosoía es un rele&ionar sobre la e&periencia pr*&ica y un invitar
a la pra&is a la plebe partir de los principios de la igualdad y de la
libertad. Pilosoía de la pr*ctica en la que, como decía 5anuel
sacrist*n, =de la pr*ctica> es genitivo sub1etivo' o sea la rele&ión que
surge como saber sobre la pr*ctica de quienes la e1ecutan, saber
participante rele&ionado9 no una rele&ión desde uera sobre la
actividad en general Z=genitivo ob1etivo>A. )o se trata de ir a la pra&is
con principios especiales a los que queramos amoldar al movimiento,
sino de ser, por rele&ión desde el hacer, la e&presión de con1unto de
las condiciones reales de una lucha e&istente, de un movimiento que
se esté desarrollando ante nuestros o1os y como consecuencia de
nuestra actividad. ;ero ahora lo que estoy haciendo es pararasear el
inicio del capítulo D de El Manifiesto comunista.
7e,. ,i 0e per0ite, 6oa374n. lo para'ra,ea,
0a2n4'i1a0ente# M&7iere, a@adir al2o 09,O
Se#alar que lo que creo que hacemos es ayudar a dar respuesta
de orma pr*ctica a una pregunta de ines del siglo ::' 2qué 5ar& se
leer* en el siglo ::l3 ;ues bien' éste es el 5ar& que la historia
transcurrida, y quiero recalcar, la historia que nos ha pasado por
encima de nuestros lomos, nos ha ense#ado a aprender a leer. /l
5ar& pra&eólogo, esto es, el 5ar& que tiene consciencia de que el
elemento dierenciador de su pensar respecto de otros pensamientos
revolucionarios deendidos por =los dem*s partidos obreros> no era ni
tan siquiera la abolición de las relaciones de propiedad e&istentes.
;oco después del te&to antes citado, 5ar& se e&tiende en este
capítulo sobre la abolición de la propiedad, sobre el capital, el traba1o
asalariado etc., en un comentario que termina con la rase' =la
revolución comunista es la ruptura m*s radical con las relaciones de
propiedad tradicionales>. ;ero 1usto antes de iniciar esa interesante
e&plicación9 al comienzo de la misma, con un tono de =moto
introductorio> o e&ergo, y 1usto en la rase inmediata que hay detr*s
de la antes citada, después de un punto y seguido, escribe 5ar&' =La
abolición de las relaciones de propiedad e&istentes hasta la echa no
es algo que caracterice peculiarmente al comunismo>. Luego entra en
una muy interesante, aguda, distinción argumental al respecto, pero
la rase queda dicha. % creo que no se la debe interpretar como una
cautela argumental para =ba1ar la tensión> y ser m*s suasorio. )o
sólo porque, como recalca 5ar&, las relaciones de propiedad han
estado siempre en cambio histórico constante, sino porque adem*s,
la tradición política republicana había sido siempre propietarista,
había tenido siempre en cuenta que sólo la posesión de los medios de
producción hacían libre al traba1ador, y que la plutocracia era
esclavizadora y tir*nica. % ya Tobespierre, en el mundo
contempor*neo, tal como nos e&plica ,uonarroti, había intentado la
distribución de la riqueza nacional entre todos los traba1adores. 7sí
que muy probablemente otras uerzas obreras deendían esta idea en
FKLK. Todo esto no desmerece la 1usteza de la idea de la socialización
de los medios de producción capitalistas que 5ar& propugna. ;ero sí
nos da razón de qué es lo que 5ar& creía que era el elemento clave
de su ilosoar' la pra&eología.
ENTREVISTA A ALBERTO 5ONTERO SOLER
*T

DSI UNO $E LOS RINCIALES NFITOS $EL
NEOLIBERALIS5O. EN CUANTO EFRESI?N RA$ICAL Y
$ESNU$A $EL CAITALIS5O. HA SI$O LA
RIVATI%ACI?N $E TO$O A&UELLO &UE ES
SUSCETIBLE $E NE"OCIO. A=ECTE O NO A
NECESI$A$ES BCSICAS $E LA OBLACI?N. LA
RESUESTA SOLO UE$E ASAR OR LA
RECUERACI?N $E ESOS ESACIOS $E
E5ANCIACI?N CO5O ASO REVIO ARA INICIAR
TRANS=OR5ACIONES RO=UN$AS EN LA ES=ERA
RO$UCTIVAE#
7lberto 5ontero Soler es proesor de /conomía ;olítica en la
.niversidad de 5*laga e investigador del 8onse1o Latinoamericano de
8iencias Sociales ?8L78SJ@. Ha publicado diversos capítulos de libros
y artículos en revistas cientíicas nacionales e internacionales. /s
vicepresidente de la Pundación 8entro de /studios ;olíticos y Sociales
?8/;S@ y ha sido asesor de diversos gobiernos latinoamericanos. /s
colaborador de ;!blico y Tebelión y mantiene el blog ULa Jtra
/conomíaU.
S S S
od4a0o, e0pezar ,i te pare1e por trazar 7na -reve
de,1rip1ión de la 1ri,i, en ,7 'a,e a1t7al# M7ede, intentarloO
La verdad es que no es demasiado *cil caracterizar el estado
actual de la crisis porque nos encontramos en un período de impasse
tras la angustia que se instaló en los mercados inancieros después
de la crisis griega y que situó a algunas economías europeas, Aentre
ellas, la espa#olaA al borde de una crisis de deuda soberana. .na
e&presión de la crisis que, por otra parte y dicho sea de paso,
tampoco tenía mucha 1ustiicación que revistiera esa naturaleza por
cuanto los undamentos económicos de los /stados que parecían
abocados a la misma eran m*s preocupantes por el lado del
endeudamiento del sector privado que del sector p!blico.
/n cualquier caso, esa angustia tuvo un resultado tangible y
que, de alguna manera, nos permite caracterizar la situación actual'
el dise#o precipitado y respondiendo a patrones convencionales y
ortodo&os al m*s puro estilo del Pondo 5onetario 0nternacional Aesto
es, sin atención a situación concreta en la que se encontraba cada
economíaA de planes de a1uste económico de una virulencia inusitada
y que se aseme1an, en gran medida, a los que sacudieron 7mérica
Latina durante la década de los noventa del siglo pasado.
%o creo que, precisamente, es la opción por esos planes de
a1ustes la que marca el estado actual de la crisis. % lo marca en un
doble sentido.
17
La entrevista apareció en las p*ginas de El Viejo Topo, diciembre de DEFE.
/n primer lugar, porque han puesto sobre la mesa la enorme
contradicción en la que operan los mercados inancieros. ;or un lado,
esos mercados sancionan a los países que, ante la crisis, han
articulado planes de rescate del sistema inanciero y, en menor
medida, de la economía real y que, en consecuencia, han visto como
sus déicit p!blicos y el ratio deuda p!blicaC;0, aumentaba. % por otro
lado, penalizan a esos mismos países porque las medidas que han
articulado en respuesta a sus presiones constituyen un reno al
crecimiento económico y, por lo tanto, a las e&pectativas de beneicio
de las mismas empresas cuyos títulos poseen en sus carteras 1unto a
los bonos p!blicos. La situación es, por tanto, paradó1ica' las propias
recetas que son demandadas desde los mercados inancieros acaban
siendo penalizadas, cuando son aplicadas, por esos mismos mercados
inancieros.
%, en segundo lugar, y aquí sí que creo que se encuentra el
elemento clave que caracteriza la ase actual de la crisis, la crisis
económica ha transmutado, deinitivamente, en una crisis social.
Cri,i, ,o1ial di1e,# Mor 378 7na 1ri,i, ,o1ialO
)o puede ser de otra orma si tenemos en cuenta la
desatención que est*n mostrando los gobiernos a los eectos reales
de la crisis inanciera y monetaria, esto es, al desempleo, la
contracción de la actividad económica, la pobreza o el riesgo de
e&clusión social hacia el que se ven abocados muchos ciudadanos.
% no sólo se trata de la desproporcionalidad entre los recursos
destinados al rescate de bancos e instituciones inancieras rente a
los destinados a reanimar la actividad económica sino que también
hay que valorar que los planes de a1uste articulados por muchos
países y destinados a contener el déicit p!blico est*n orientados,
mayoritariamente, a recortar prestaciones y derechos sociales
consolidados en el marco institucional de los /stados de bienestar.
7unque nuevamente pudiera parecer paradó1ico, nos
encontramos con que las medidas instrumentadas para hacer rente a
la crisis económica provocada por el neoliberalismo han sido,
precisamente, medidas de naturaleza neoliberal. /s decir, se est*
planteando una salida a la crisis del neoliberalismo que no es m*s
que una proundización en el neoliberalismo. (eremos si el
capitalismo es capaz de asimilar esa nueva dosis de una droga tan
dura.
T/ 0i,0o :a, ,e@alado en n70ero,a, o1a,ione, 37e. a
e,ta, alt7ra, del pro1e,o. a nadie ,e le e,1apa 37e la
,it7a1ión de la e1ono04a e,pa@ola e, 07+ 2rave# MC79le, ,on
lo, n7do, 37e te pare1en 09, peli2ro,o,O
/n primer lugar, evidentemente, el desempleo por cuanto de
tragedia social y económica implica.
/l hecho de que en este /stado e&istan m*s de cuatro millones
de personas desempleadas, que la tasa de desempleo Aque se sit!a
en estos momentos en el DE^ de la población activaA, duplique la de
la media comunitaria y triplique, por e1emplo, la alemana es un lastre
del que la economía espa#ola va a tardar muchos a#os en
recuperarse ya que, tradicionalmente, ésta necesita crecer por
encima del D,O^ para crear empleo neto.
/sta situación contrasta, por e1emplo, con la de 7lemania.
Seg!n la $ieta 7lemana de 8*maras de 0ndustria y 8omercio, est*
previsto que 7lemania termine este a#o con la menor tasa de
desempleo desde la reuniicación alemana y ello a pesar de la
gravedad de la crisis en la que estamos inmersos.
%, en segundo lugar, destacaría el elevado endeudamiento
privado, tanto de las empresas, inancieras y no inancieras, como de
los hogares. % es un elemento grave por dos motivos de naturaleza
dierente y que inciden sobre la economía de orma distinta pero
íntimamente relacionadas.
7sí, el elevado endeudamiento de los hogares y empresas no
inancieras ha sido el que ha permitido mantener al consumo privado
como el motor del crecimiento económico de los !ltimos a#os. $esde
el momento en que el acceso al crédito se restringe y el lu1o de
ingresos derivados de la actividad económica se contrae e, incluso, se
corta, la tendencia de estos agentes es al desapalancamiento\
M$e,apalan1a0ientoO
4uiero decir, a reducir sus niveles de endeudamiento
incrementando el porcenta1e de su renta que destinan al ahorro, lo
que rena toda una maquinaria económica que, para avanzar, se
sustenta sobre el consumo.
ro,i27e por 'avor#
;or otro lado, el elevado endeudamiento de las instituciones
inancieras y las dudas sobre sus posiciones de solvencia
?especialmente, como consecuencia de la caída del precio de los
activos vinculados al sector inmobiliario de sus balances@ han
diicultado que pudieran inanciarse en los mercados monetarios.
7nte esta situación, lo que ha ocurrido es que han acaparado gran
parte de las ayudas recibidas desde el sector p!blico y de la
inanciación privilegiada otorgada por el ,8/ y no la han canalizado
hacia el sector privado vía préstamos y créditos. $icho en roman
paladino, han de1ado de cumplir su unción esencial de
intermediación entre ahorradores y prestatarios y han antepuesto sus
propias necesidades de capital a la unción que deben desempe#ar
en una economía capitalista sustentada sobre el crédito y la deuda.
/n consecuencia, el aceite que permitía engrasar la m*quina del
consumo ha desaparecido y eso ralentiza, a!n m*s, las posibilidades
de recuperación de la economía.
;ero si, adem*s, esa unción se utiliza para que desde el
sistema bancario se chanta1ee al gobierno como hacía hace unos
días 7lredo S*enz, vicepresidente del ,anco Santander, al airmar
que el establecimiento de una tasa sobre la actividad bancaria en la
línea planteada por 7lemania podría provocar una contracción y un
encarecimiento del crédito, la conclusión es casi de ;erogrullo' la
responsabilidad de los bancos en la crisis se e&tiende mucho m*s all*
de haber contribuido a su aparición, también les corresponde una
cuota importante por la duración que est* teniendo la misma y el uso
que de ella est*n haciendo a avor de sus intereses.
Mor 378 1ree, 37e e,te "o-ierno ,i27e e0pe@ado en no
de,velar la, verdadera, di0en,ione, + 1a7,a, de la 1ri,i,O
Mor 378 e,ta a-,ol7ta 'alta de tran,paren1iaO T/ :a,
re,altado 7na aparente parado<aH ,e no, :a 1ontado 37e
e,t9-a0o, ante la ver,ión na1ional de 7na 1ri,i, 'inan1iera
interna1ional +. al 0i,0o tie0po. en e,te pa4, no :a 37e-rado
ni 7n ,olo -an1o 'rente. te 1ito. Da lo, (LK -an1o, 37e :an
37e-rado en EEUU de,de ())UE# M&78 e;pli1a1ión da, a e,ta.
di2a0o,. 1ontradi11iónO
/sa alta de transparencia es, en parte, producto de la asimetría
en el tratamiento de los problemas por parte del gobierno y,
consiguientemente, de la desigual distribución de los recursos que se
est* haciendo para enrentar esos problemas.
/n un revelador inorme de la J0T de mayo de DEEQ nos
enter*bamos de que el esuerzo inanciero que /spa#a estaba
realizando en los paquetes de medidas para el rescate del sistema
inanciero se elevaba hasta el FL,N^ del ;0, mientras que en medidas
de estímulo iscal, es decir, las dedicadas a la economía real, el
esuerzo apenas llegaba al E,K^ del ;0,.
/sto signiica, evidentemente, que la tasa de desempleo de la
economía espa#ola no es el ruto de una casualidad sino el producto
de políticas que han apostado directamente por entregar los recursos
a los bancos pensando que ellos los canalizarían hacia la economía y,
como se#alaba m*s arriba, esto no ha ocurrido.
/sto es lo que no se e&plica y a esto obedece, en alguna
medida, esa alta de transparencia. ;orque si se e&plicara, si se
hablara abiertamente de ello, si se pusieran los n!meros sobre la
mesa, alguien tendría que asumir alg!n tipo de responsabilidad en la
gestión tan interesada hacia el sector inanciero que se ha hecho y se
est* haciendo de esta crisis y la desatención e, incluso, el acoso hacia
los traba1adores.
8reo que de esta orma también se responde a la segunda
pregunta' 2por qué no ha quebrado ning!n banco3 ;ues porque no se
han de1ado que quiebren mientras sí se est* permitiendo que ocurra
con el resto de empresas del te1ido productivo.
Otra ver,ión de la 1ri,i, ,it/a en la ,it7a1ión 'i,1al del
E,tado. en ,7 d8'i1it. la 1a7,a de la pre,ión de lo, 0er1ado,
,o-re la de7da p/-li1a e,pa@ola# $e a:4 la re1etaH tene0o,
37e lanzar 0en,a<e, 1ont7ndente, a lo, 0er1ado, de 37e ,e
to0an la, 0edida, para retornar a 7na ,enda de e,ta-ilidad
'i,1al# ero lo, 0er1ado,. ,e2/n todo, lo, indi1io,. no ,e
1onven1en# Mor 378O
;orque esos mercados viven en una realidad casi esquizorénica
dominada por unas perspectivas tan cortoplacistas que, en términos
agregados y en perspectiva temporal, diícilmente sus demandas y
sus comportamientos al respecto pueden caliicarse de racionales.
7sí, desde esos mercados se le e&ige al sector p!blico
austeridad iscal para enrentar una crisis caracterizada por la brusca
contracción y el estancamiento del consumo y de la inversión privada.
Sabemos que esa contracción demandaría del gobierno reacciones
tanto de car*cter discrecional como las derivadas de la activación de
los estabilizadores autom*ticos, que necesariamente implicarían una
elevación del déicit p!blico y del ratio deudaC;0,. /s por ello que los
mercados, tenedores de esa deuda, demandan contención iscal para
evitar que el /stado pueda llegar a posiciones de insolvencia.
Sin embargo, esa austeridad diiculta, en consecuencia, que ni
el consumo ni la inversión privadas puedan ser sustituidas por sus
contrapartes p!blicas.
/sto no hace sino minar las posibilidades de recuperación
económica de una economía como la espa#ola que carece de control
sobre los tipos de cambio y que, por lo tanto, se encuentra
imposibilitada para optar por una devaluación de su moneda que
impulse el crecimiento por la vía de la demanda e&terna.
7nte esa situación, inmediatamente después de haber
impulsado los planes de a1ustes, los mercados pasan a cuestionarlos
porque los mismos no hacen sino retrasar el crecimiento. %, por lo
tanto, el riesgo de insolvencia no aparece ya en su horizonte como
producto del incremento e&ponencial del gasto p!blico comprometido
en el pago de intereses y devolución del principal de una deuda
p!blica creciente sino como consecuencia de la merma en los
ingresos p!blicos derivados de la contracción de la actividad
económica.
or lo de09,. 179ndo :a-la0o, de 0er1ado,. Mde 378
e,ta0o, :a-lando e;a1ta0enteO
;ues estamos hablando de una met*ora que, si bien se utiliza
para simpliicar, en muchos casos lo que hace es enturbiar la
comprensión de las din*micas a las que responden esos mercados y
hace aparecer como homogéneos en su con1unto lo que no son sino
intereses muy heterogéneos y que responden a la composición de las
carteras de los agentes que intervienen en esos mercados
$e entrada, los mercados inancieros en sí mismo no son nada
m*s que *mbitos en los que se producen interrelaciones entre
agentes inancieros de diversa naturaleza que oertan y demandan,
venden y compran, determinados activos inancieros. )i esos agentes
est*n presentes en un !nico mercado ni en sus carteras e&iste un
!nico tipo de activo, sino que las interrelaciones son m!ltiples.
0ncluso, en muchos casos trascienden la esera de los mercados
inancieros para llegar hasta la economía real, como cuando, por
e1emplo, los ondos de inversión adquieren porcenta1es signiicativos
del capital de una empresa y acceden, así, a sus conse1os de
administración.
/s por ello que los mercados inancieros no son m*s que la
suma de comportamientos individuales de agentes muy heterogéneos
que conorman una red cruzada de intereses que no necesariamente
tienen por qué ser armónicos entre sí m*s all*, insisto, de la
consecución cortoplacista de beneicios.
Sin embargo, dan apariencia de homogeneidad porque su
comportamiento en un determinado mercado suele estar marcado
por el gregarismo a pesar de que eso aecte a sus intereses a medio o
largo plazo o a otros activos de sus carteras.
Ta0-i8n :a, ar270entado 37e el a,pe1to ,o-re el 37e
,e :an en'o1ado la, 0edida, 27-erna0entale, no :a1e ,ino
a2ravar la, po,i-ilidade, de ,ol71ionar el verdadero pro-le0a
de la e1ono04a e,pa@olaH el ende7da0iento privado + la
ne1e,idad 37e tienen lo, de7dore, de 37e ,e re17pere la
a1tividad e1onó0i1a# M7ede, dar 17enta de e,ta ari,ta de t7
an9li,i,O
Sí, b*sicamente, el proceso de desapalancamiento requiere la
estabilidad de un lu1o de ingresos que permita mantener la actividad
económica al tiempo que se genera el ahorro suiciente como para
atender los dierentes vencimientos de la deuda pendiente de
amortizar.
7sí, nos encontramos con que en la medida en que los ondos
p!blicos destinados a las instituciones inancieras no se han
condicionado a un mantenimiento de la actividad crediticia, muchas
empresas se encuentran con que no pueden reinanciar esas deudas
porque el banco se niega a prestarle recursos que acapara para sí y,
por lo tanto, acaban en quiebra.
7dem*s, el problema se agrava porque el gobierno ha
desenocado completamente el tratamiento de la crisis y, angustiado
por las reacciones de los mercados inancieros internacionales, se ha
olvidado de atender la economía nacional y ha centrado su ob1etivo
en el control del déicit p!blico. .n déicit que, precisamente, se
originó como consecuencia de las enormes sumas de recursos
comprometidas para el rescate del sistema bancario.
$e esta orma, ahora el gobierno carga el esuerzo de
contención del déicit restringiendo el consumo y la inversión
p!blicas, lo que aecta al mantenimiento de una actividad económica
que ya se encuentra asi&iada por la restricción crediticia impuesta
desde el sistema bancario. La resultante no es otra que la quiebra de
empresas, las elevadas tasas de desempleo, las altas tasas de
morosidad, los desahucios hipotecarios\ /n deinitiva, el deterioro de
las condiciones económicas generales tanto para el sector privado
como para los hogares.
;or eso airmo que las políticas de este gobierno para hacer
rente a la crisis no hacen sino proundizarla y, por eso, por e1emplo,
se presentan como positivos datos como la reducción del déicit
durante el mes de 1ulio. .n dato que lo !nico que demuestra es que el
gobierno, eectivamente, se est* aplicando a reducir el gasto p!blico
con ruición y que contrasta, a los pocos días, con el incremento del
desempleo en el mes de agosto. Lo preocupante es que ambos
resultados, el positivo en términos de déicit y el negativo en
términos de desempleo, se presentan como independientes, como si
no e&istiera correlación entre ambos cuando lo que no debemos
olvidar es que el é&ito en la contención del déicit p!blico no
constituye m*s que el contrapunto lógico en el incremento del
desempleo.
Mor 378 lo, 0er1ado, ,an1ionan la de7da p/-li1a +. en
1a0-io. pare1e 37e no penali1en a lo, e0i,ore, privado,O
M&78 ,entido tiene e,te trato de,i27al + aparente0ente
irra1ionalO
Sí, claro que los penalizan. )o olvidemos que durante los tres
a#os, apro&imadamente, que viene durando esta crisis el 0be& NO
acumula una caída de m*s del NE^ ?cotiza actualmente en torno a los
FE.XEE puntos cuando estuvo cerca de los FM.EEE puntos@.
/sa evolución es comparable a la de la mayor parte de los índices
burs*tiles de los mercados de todo el mundo. /n todos ellos se
acumulan descensos importantes, de mayor o menor intensidad,
desde el inicio de la crisis.
7dem*s, no debemos olvidar que los sectores m*s penalizados
han sido, precisamente, los m*s involucrados en la burbu1a
inmobiliaria' el sector inanciero, el de la construcción y el
inmobiliario.
7sí, por e1emplo, el ,anco ;opular acumula una caía del ME^
desde agosto de DEEX, ,anesto y ,an6inter del OE^, ,anco Sabadell
y ,,(7 del LE^ y la del ,anco Santander es del DM^. /n el sector de
la construcción, Sacyr (allehermoso acumula un descenso del KE^,
P88 del ME^ y 7bertis del LE^. % en el sector inmobiliario .rbis o
5etrovacesa superan el KE^ de descenso, por no hablar de que la
suspensión de pagos de 5artinsa Padesa ha sido la mayor de la
historia de este país.
/l problema es que cuando se penalizan a los emisores privados
los eectos son internalizados por los accionistas y obligacionistas,
mientras que cuando lo que se pone en el punto de mira es la deuda
soberana el riesgo y sus eectos se socializan.
Al 1ontrario de la 1ri,i, nortea0eri1ana de ())U. al27no,
a'ir0an 37e la 1ri,i, e7ropea de ()*) no e, ,ólo 'inan1iera ni
,e li0ita a la in,olven1ia de al27no, E,tado, de 0enor
i0portan1ia e1onó0i1a dentro de la 1o07nidad# Se trata.
di1en. de 7na 1ri,i, 0onetaria. de in,olven1ia del e7ro. 7na
0oneda 37e e, e0itida por 7n Ban1o Central 37e no
pertene1e a nin2/n E,tado ni ad0ini,tra la de7da de nin2/n
Te,oro Na1ional# M&78 opinión te 0ere1e e,te dia2nó,ti1oO
M&78 '7n1ione, de-er4a tener el Ban1o Central E7ropeaO
M&7i8n de-er4a e<er1er ,7 1ontrolO
5*s que una crisis monetaria o de insolvencia del euro creo que
lo que est* ocurriendo en /uropa tiene como uno de sus elementos
desencadenantes undamentales el deiciente dise#o institucional de
la .nión 5onetaria producto de la lógica neoliberal que dominó todo
el proceso de integración, como ha analizado, por e1emplo, ;edro
5ontes en sus traba1os.
La alta de sincronía entre los ciclos económicos de los distintos
/stados miembros y la e&istencia de una política monetaria !nica ha
permitido que determinados países que requerían de una política
monetaria m*s restrictiva en determinados momentos, como era el
caso de /spa#a, se =beneiciaran> de unos tipos de interés demasiado
ba1os que acilitaron el endeudamiento masivo.
7l mismo tiempo, también la cesión de soberanía en materia de
política cambiaria ha contribuido a que el déicit e&terior de la
economía espa#ola sea otro elemento de agravamiento de la crisis.
.n tipo de cambio sobrevalorado que ha deteriorado la ya de por sí
débil capacidad competitiva de nuestra economía y que ha llevado el
déicit comercial a niveles que los mercados no toleraron, por
e1emplo, a principios de los noventa, cuando los ataques
especulativos contra la peseta provocaron varias devaluaciones.
;or eso, también por ese lado nos encontramos entrampados en
un bucle que sólo puede empeorar y cuya !nica salida ortodo&a,
dadas estas restricciones ?austeridad iscal impuesta desde uera y
carencia de control sobre la política monetaria y cambiaria@, es una
delación de precios y salarios que, de orma espuria, vuelva a
hacerla m*s competitiva e impulse el crecimiento por la vía de la
demanda e&terna.
Si este retrato lo completamos con la carencia de una Hacienda
;!blica europea, esto es, con la convivencia de dieciséis políticas
iscales nacionales y una sola política monetaria, el panorama solo
viene a conirmar lo que muchos economistas, ni siquiera críticos, ya
advertían cuando se estaba dise#ando el proceso de creación de la
.nión 5onetaria' que las tensiones que surgirían en su seno harían
por hacerlo inviable o, como vemos en la actualidad, que para
preservar la viabilidad del proyecto estamos casi abocados a una
/uropa a dos velocidades, prueba evidente que comenzar un proceso
de integración por la moneda es como comenzar una casa por el
te1ado' garantía casi segura de que se acabar* desmoronando.
En ())T. el re1iente0ente 'alle1ido "iovanni Arri2:i
,e@ala-a en ,7 A&+/ S/#1 !" P!G2" 37e la 1ri,i, ,i2ni'i1a-a
'7nda0ental0ente 7na 1ri,i, de :e2e0on4a# Ha-lare0o, de
1ri,i, de :e2e0on4a. de14a. para ,e@alar D7na ,it7a1ión en la
37e el E,tado :e2e0óni1o vi2ente 1are1e de lo, 0edio, o de
la vol7ntad para ,e27ir i0p7l,ando el ,i,te0a intere,tatal en
7na dire11ión 37e ,ea a0plia0ente per1i-ida 1o0o 'avora-le.
no ,ólo para ,7 propio poder. ,ino para el poder 1ole1tivo de
lo, 2r7po, do0inante, del ,i,te0aE# ara Arri2:i. Ylo,
intento, e,tado7niden,e, de revertir el a70ento del poder
del ,7r W1on el pro+e1to neo1on,ervador de 7n n7evo ,i2lo
a0eri1anoX :an tenido 7n e'e1to -70er9n# Han pre1ipitado lo
37e Wdeno0inaX la Y1ri,i, ter0inalY de la :e2e0on4a
e,tado7niden,e#Y M&78 opinión te 0ere1e e,te <7i1io de
Arri2:iO
Lo comparto plenamente. 8reo que nos encontramos ante una
pérdida de poder hegemónico evidente por parte de /stados .nidos
que tiene, a mi modo de ver, dos e&presiones undamentales.
.na primera sería la incapacidad para controlar la liberalización
inanciera que con tanto ímpetu impulsó durante la década de los
noventa. Hasta tal punto es así que, por primera vez, el origen de la
crisis aparece en el propio corazón de la bestia y, lo que es m*s grave
para el poder hegemónico de /stados .nidos, las necesidades de
inanciación de sus déicit comercial y p!blico ?disparados con las
guerras de 0ra6 y 7ganist*n@ han otorgado a los tenedores de sus
bonos la capacidad de condicionar sus políticas y de resistir a sus
presiones.
% la otra sería el racaso del recurso al uso de la uerza, el
=hardApoBer>, y que tienen sus e&presiones m*s evidentes en la
retirada de 0ra6 y en el empantanamiento de la situación en
7ganist*n. $e hecho, el cuestionamiento de la presencia de las
uerzas de ocupación occidentales en el país que se est*n haciendo
muchos /stados constituye la e&presión evidente de que /stados
.nidos ya no puede imponer sus propios intereses como intereses
comunes.
/stamos abocados, por tanto, a un mundo multipolar en donde,
como apunta Wacques Sapir, el retorno de la importancia de la
soberanía nacional volver* a marcar las din*micas geopolíticas de las
pró&imas décadas.
or ,7 parte. I,0ael Ho,,einB%ade:i. de la $raAe
Univer,it+ de Io>a. 1ali'i1a la 1ri,i, e1onó0i1a a1t7al 1o0o
7na 27erra de 1la,e,H lo 37e :o+ ,e 'a1t7ra 1o0o de7da
p/-li1a e0pezó 1o0o de7da privada de e,pe17ladore,
'inan1iero, 37e :an a1a-ado tra,pa,ando ,7, 1ar2a, a lo,
tra-a<adore,# ME, a,4 en t7 opiniónO ME, tan evidente la
dire11ión de e,te 'rente de la l71:a de 1la,e,O
)uevamente coincido con el planteamiento que me trasladas.
$e hecho, como se#alaba antes, el detonante de la crisis no ha sido
inanciero como ue, por e1emplo, el caso de la crisis provocada por la
caída del ondo de inversiones LT85. /n la crisis actual nos
encontramos con que el detonante ha sido social y económico. /s el
deterioro de las condiciones económicas en los /stados .nidos y su
incidencia sobre las condiciones sociales y laborales tan precarias de
un amplio sector de la población que, ante el deterioro de sus
ingresos salariales, se han visto compelidos masivamente a recurrir al
endeudamiento lo que hace estallar la mecha del polvorín de las
inanzas.
% en el caso europeo la situación si bien no tiene un detonante
social tan deinido y directo como en /stados .nidos lo que sí
presenta es un resultado de deterioro social constatado y en
aumento' todos los planes de a1uste aplicados se centran en ataques
a las estructuras del /stado de bienestar.
Los traba1adores viven, en estos momentos, la peor de las
pesadillas' crecientemente e&plotados en el traba1o, salva1emente
e&propiados por el capital inanciero y angustiosamente abandonados
por los /stados de bienestar.
En ())U. el BanA 'or Interna1ional Settle0ent, pre,entó
7n in'or0e en el 37e de,1ri-4a 37e el valor total de la,
a1tividade, e1onó0i1a, 1on derivado, 'inan1iero, a,1end4a a
*g*Q trillone, de dólare,# Un 2rava0en del *h ,o-re
inter1a0-io, 'inan1iero, valorado, en * trillón de dólare,
2enerar4a *) -illone, de dólare, an7ale, en 'ondo, p/-li1o,#
MEre, partidario de la ta,a To-inO ME, la pana1ea para todo,
n7e,tro, 0ale,O
/n principio, soy partidario de cualquier igura impositiva que
grave los movimientos de capitales no vinculados a intercambios
comerciales.
Sin embargo, creo que la propia pregunta que me haces pone
de relieve el problema subyacente a la Tasa Tobin y mi rechazo a la
misma como solución a los problemas que estamos padeciendo y que
seguiremos padeciendo de no solucionarse en la dirección que
apuntaré después.
% es que en tu pregunta, como en la mayor parte de los
planteamientos en deensa de la Tasa Tobin, el argumento a su avor
es la cantidad de recursos que permitiría allegar al sector p!blico, es
decir, se trata de una deensa basada en los eectos recaudatorios de
la tasa. Lo cual puede ser muy perverso ya que podría llevarnos a
deender el incremento de los lu1os de capitales y una mayor
volatilidad inanciera porque de esa manera aumentaríamos los
ingresos.
;or otro lado, teniendo en cuenta la elevada rentabilidad
derivada de ese tipo de operaciones inancieras, una tasa de esa
naturaleza no podríamos esperar que tuviera eectos
desincentivadores que, en gran medida, es una de las unciones que
deben cumplir los impuestos con aquellas actividades que generan
eectos e&ternos sobre terceros y cuyos costes, por lo tanto y como
hemos podido comprobar, no son internalizados por los agentes
inancieros sino que son socializados y pagados por el con1unto de la
sociedad.
/n deinitiva, pues sí, podemos gravar las transacciones
inancieras si queremos incrementar los recursos p!blicos pero lo que
no vamos a conseguir es eliminarlas, ni reducir su volatilidad ni evitar
el riesgo sistémico que implican.
/n ese sentido, la panacea no puede venir por esa vía o, al
menos, no si plantea en unos términos tan modestos como un
gravamen de un F^.
Solo nos queda, entonces, enrentarnos abiertamente al
problema y plantearnos la utilidad económica ?no digamos ya social@
de este tipo de activos inancieros y de este tipo de transacciones
especulativas. Si como los hechos recientes prueban llegamos a la
conclusión de que no han servido para su ob1etivo undamental Aque
es proteger a los agentes rente al riesgoA, sino que son, en sí
mismos, productos arriesgados capaces de generar una crisis
sistémica no nos queda otra opción que apostar por su erradicación.
)o veo otra solución.
Antoni Ca,tell, i $7ran :a :a-lado. 7na vez 09,. del 'in
del 1apitali,0o# Sin poner 'e1:a. :a ,e@alado 37e ,7 'in ,ólo
e, 17e,tión de tie0po# No e, tanto. ap7nta. por la 1ri,i,
a1t7al ,ino por la 1ri,i, de lo, valore, de la 1iviliza1ión del
1apital 37e. en ,7 opinión. e, el verdadero ori2en de todo, lo,
pade1ere, de la H70anidad# ME, 7n <7i1io razona-le en t7
opiniónO ME, ,i0ple 0ani'e,ta1ión de pen,a0iento
de,iderativoO
%o no creo que sea tanto por la crisis de los valores de la
civilización del capital. 7 mi modo de ver esos valores se encuentran
actualmente en su momento de mayor esplendor' el egoísmo, la
codicia, la avaricia, el individualismo\ Si algo ha conseguido el
neoliberalismo es acabar con los valores sociales vinculados a la
solidaridad y el respeto por los dem*s y por el entorno9 ha conseguido
abricar su1etos que no se reconocen en sus seme1antes, que son
capaces de atribuirse la responsabilidad de problemas que les vienen
impuestos por el sistema capitalista, que reniegan de la solidaridad9
su1etos egoístas y, lo que es peor, alienados con respecto a su
condición de e&plotados y e&propiados. Si tuviéramos que valorar
desde esa perspectiva al neoliberalismo sólo podríamos concluir que
su é&ito ha sido rotundo.
;ero, precisamente, esa salud de los valores sobre los que se
sustenta el capitalismo es la que est* generando de orma acelerada
las condiciones ob1etivas para, no sólo la desaparición del capitalismo
sino también de la propia especie' el cambio clim*tico, el
agotamiento de los recursos, la desorestación, son e&presiones en
grado e&acerbado del dominio de esos valores. Las resistencias son
cada vez menores y en un mundo en donde cada vez se percibe
menos lo a1eno como propio, en donde no se comparte el sentimiento
de comunidad sino que rige la lógica de la supervivencia, est*n
sentadas las bases para su desaparición.
M&78 p7nto, e,en1iale, de-er4a vindi1ar 7n 0ovi0iento
pop7lar 1i7dadano 37e intenta,e dar al2/n pa,o adelante en
el ,endero de la ,7pera1ión de la 1iviliza1ión del 1apitalO
8reo que una de las primeras demandas debería ser la lucha y
conquista de espacios de desmercantilizados que permitieran aislar al
ciudadano de la lógica mercantil. 8uanto mayores espacios de esa
naturaleza e&istieran, cuanto menor uera la dependencia de los
ciudadanos de las reglas del mercado mayores serían sus
posibilidades, no sólo de resistencia, sino también de conrontación y
superación de la din*mica capitalista.
Si uno de los principales é&itos del neoliberalismo, en cuanto
e&presión radical y desnuda del capitalismo, ha sido la privatización
de todo aquello que es susceptible de negocio, aecte o no a
necesidades b*sicas de la población, la respuesta solo puede pasar
por la recuperación de esos espacios de emancipación como paso
previo para iniciar transormaciones proundas en la esera
productiva.
Mor 378 :a,ta la 'e1:a la, 1la,e, tra-a<adora, ,e
07e,tran tan i0potente, pol4ti1a0ente ante la ,it7a1iónO
M&78 :a1erO MHa1ia donde p7eden diri2ir ,7, l71:a,O
La e&plicación a esa impotencia podemos encontrarla resumida,
a mi modo de ver, en aquella rase de Thatcher con la que puede
sintetizar gran parte de la ideología neoliberal y a cuya luz podemos
evaluar su amplia victoria' =)o e&iste la sociedad, e&isten los
individuos>.
/n esas pocas palabras yace toda una visión de sociedad
undamentada en la agregación de individuos aislados y en plena
competencia con el resto9 los valores sobre los que se sustenta el
sentimiento de pertenencia de un individuo a una comunidad saltan
por los aires y, en la medida en que esos valores se reproducen a
escala inerior y le dan cuerpo a los distintos grupos y clases sociales
que coe&isten dentro de esa sociedad, éstos también saltan por los
aires.
)o digo con ello que las clases sociales hayan desaparecido, ni
mucho menos. 4uiero decir que el sentimiento de clase ha
desaparecido porque se han desintegrado los valores sobre los que
ese sentimiento se construía.
Si a ello unimos el que el discurso dominante y postmoderno
también ha acabado por imponer nuevas categorías en la que los
individuos se encuentran m*s cómodos porque no llevan el
marchamo del conlicto y la e&plotación impresos en su naturaleza
Acomo es, por e1emplo, el de clase mediaA, nos encontramos con que
la alienación de la clase traba1adora con respecto a las condiciones
materiales de producción se ha acentuado, su sentimiento de clase se
ha desvanecido y su capacidad de movilización para la reivindicación
se ha esumado.
/l qué hacer me resulta mucho m*s complicado de responder.
;robablemente esta crisis esté haciendo por la recuperación de ese
sentimiento de desposesión y e&plotación sobre el que se sustenta la
pertenencia a la clase traba1adora mucho m*s que todas las luchas
sindicales a contracorriente han logrado durante los !ltimos a#os.
8onorme el proceso de deterioro de las condiciones laborales y
sociales se acent!e, la evidencia de la e&plotación y la e&propiación
inanciera se har*n m*s tangibles y esperemos que, con ella, la
resurrección de una mayor articulación de la clase traba1adora.
/ntre tanto, yo creo que es undamental que los sindicatos
consigan que, al menos, los traba1adores no se enrenten entre sí,
como se pretende desde el capital9 que consigan hacer entender al
con1unto de traba1adores que la me1ora en las condiciones de
precariedad de un alto porcenta1e de esos traba1adores no se puede
conseguir a partir del deterioro de las condiciones de los traba1adores
que gozan de mayor estabilidad en sus puestos de traba1o9 que el
enemigo no est* dentro sino uera y enrente y que tiene un nombre
Ael capitalA, distintos apellidos Acomercial, inanciero, transnacionalA y
una sola lógica, el m*&imo beneicio.
ENTREVISTA A E$RO 5ONTES =ERNCN$E% SOBRE
SOCIALIS5O(*
DSO5OS ANTI NEOLIBERALES. =ALTAR!A 5CS. ERO
ESENCIAL5ENTE SO5OS ANTICAITALISTAS# NOS
LLEVARE5OS BIEN CON TO$OS A&UELLOS &UE EN ESTA HORA
$E CRISIS Y A"RESIONES SOCIALES &UIEREN LUCHAR CONTRA
LA OL!TICA NEOLIBERAL. ERO OR NUESTRA ARTE
SABE5OS &UE EL =ON$O $E LA CUESTI?N ES 5CS
RO=UN$O. Y &UE UN CO5BATE CONSECUENTE CONTRA EL
NEOLIBERALIS5O CON$UCE A RELANTEARSE LAS BASES $EL
SISTE5AE#
;/$TJ 5J)T/S P/T)[)$/Y se licenció en FQMK en 8iencias
/conómicas por la .niversidad 8omplutense de 5adrid con la
caliicación de premio e&traordinario. 7l a#o siguiente ingresó por
oposición en el cuerpo de Titulados del Servicio de /studios del ,anco
de /spa#a.
Su actividad en el ,anco de /spa#a ue variada' investigaciones
econométricas relacionadas con el sector e&terior9 durante seis a#os
ue responsable del *rea de coyuntura y an*lisis económico9
posteriormente ue responsable del *rea del Sector ;!blico. Los
!ltimos a#os de su traba1o en la institución los dedicó principalmente
a estudiar los problemas de las relaciones de /spa#a con la
8omunidad /uropea y al proyecto de la integración monetaria
europea. 7sistió como representante del ,anco de /spa#a a
numerosas reuniones de 8omités de la J8$/ en ;aris y del ,0S en
,asilea.
Pue en el curso FQMQAXE proesor ayudante de la c*tedra de
Teoría económica en la .niversidad 8omplutense, y los cursos XEAXF
y XFAXD ue proesor encargado de curso de Teoría económica en la
.niversidad 7utónoma de 5adrid. /n FQXF asistió en Iashington a
un curso sobre metodología de la ,alanza de ;agos impartido por el
P50. $urante DE a#os escribió la sección U0normación económicaU de
la revista trimestral MJ?E)' @ CRD)8TJ, dedicada principalmente al
an*lisis y valoración de la situación económica, monetaria y iscal.
;edro 5ontes ha publicado varios libros colectivos. /ntre ellos,
La larga noc-e neoli!eral9 La i7$uierda % Europa9 La reestructuración
capitalismo espaAol4 /s también coautor del epílogo de la !ltima
edición rancesa de El capitalismo tardío de /rnest 5andel, y es autor
de La integración en Europa" del plan de esta!ili7ación a Maastric-t9
El desorden neoli!eral9 La -istoria inaca!ada del euro ?todos ellos
publicados en la editorial Trotta@ y de +olpe de estado al !ienestar
?editorial 0caria@.
7dherido desde los primeros tiempos a 88JJ, ue miembro de
la /1ecutiva de la Pederación de ,anca y promotor del =Sector 8rítico>
del sindicato. $esde FQQF perteneció al 8onse1o ;olítico Pederal de
0zquierda .nida y ue miembro de la ;residencia Pederal desde DEED
hasta la !ltima 7samblea Pederal, de diciembre de DEEK. /n la
actualidad es promotor de la 7sociación político cultural
=SocialismoDF>.
S
3&78 e, ,o1iali,0o (*O $e14, en al2/n e,1rito 37e no
,oi, 7n partido ni 7n ,7,tit7to de ello, pero e,o. ,i 0e
per0ite,. lo di1en 071:a, a,o1ia1ione, o 1ole1tivo, 37e
a,piran + operan. tie0po de,p78,. a tran,'or0ar,e en
artido# MNo ,er9 v7e,tro 1a,oO MNo ten8i, al27na 1arta
e,1ondida en la 0an2a iz37ierda de v7e,tra, 1a0i,eta,
27evari,ta,O
8on lo desprestigiada que est* la política no me sorprende que
empieces la entrevista pregunt*ndome si tenemos alguna carta
marcada. Somos una asociación que hemos surgido precisamente
para intentar rearmar ideológica y organizativamente a la izquierda,
pero también moralmente. Somos lo que decimos ser, y pretendemos
superar el vie1o dicho de que el papel lo aguanta todo. 5al
iniciaríamos nuestro proyecto si nos dedic*ramos a conundir desde
los orígenes. Tendría por lo dem*s poca lógica airmar que somos una
asociación político cultural si lo que queremos es ormar un partido
político. Tan es así que uno de los rasgos undamentales de
SocialismoDF es el llamamiento a que todos sus asociados
permanezcan en sus partidos y organizaciones y traten de aprovechar
el patrimonio político que en ellos tengan para reorzar las posiciones
de izquierda. )o hay, como te digo, dobles intenciones, dentro de que
pretendemos constituirnos en un reerente de la izquierda por nuestro
traba1o, nuestra elaboración, nuestras opiniones y nuestro
comportamiento, y dentro de que nos deenderemos de agresiones a
nuestros asociados si se producen, pues las pr*cticas democr*ticas
en las organizaciones de izquierda a!n de1an mucho que desear.
M&7i8ne, 1o0pon8i, ,o1iali,0o (*O ME,t9, vin17lado, a
al27na or2aniza1ión pol4ti1aO MA1a,o ,oi, todo, 0ie0-ro, o
e; 0ie0-ro, de Iz37ierda Unida. por e<e0ploO
/n Socialismo DF est*n integradas personas vinculadas a la
izquierda que pertenece a un espectro amplio de organizaciones,
movimientos y concepciones ideológicas, todas, desde luego, de
izquierdas, 1unto con algunos independientes o personas que han
quedado sueltas por el camino de la política o el sindicalismo. .na
buena parte, sin discusión, pertenece a 0., pero otros muchos son sin
m*s comunistas, socialistas, libertarios, militantes del ecologismo
radical, del movimiento eminista, o simplemente gentes con una
gran sensibilidad a los temas sociales, culturales, de la inmigración, la
solidaridad internacional\. /n in, todo lo que son ob1etivos y
preocupaciones de la izquierda. /&, como he dicho, hay algunos, pero
en general la inmensa mayoría estamos activamente comprometidos.
MCó0o o, 'inan1i9i,O MTen8i, al27na a+7da p/-li1aO
MA,pir9i, a ellaO
/l tema de la inanciación, siendo importante, no ha sido crucial
en nuestro lanzamiento, que se ha realizado con aportaciones
voluntarias y el respaldo generoso de los compa#eros de Waén, en
cuya ciudad celebramos en 1ulio pasado la asamblea constituyente.
Hoy el teléono e internet acilitan mucho el traba1o de elaboración y
cone&ión. ;or el momento no tenemos otra inanciación que nuestras
modestas cuotas, la normal NM k anuales, FD para los parados y gente
sin recursos, y una libre para la aortunada gente de izquierdas que
puede distraer alg!n dinero para estos menesteres. )inguna otra,
aunque intentaremos rastrear alguna ayuda, porque con
independencia de lo que he se#alado de 0nternet, sin recursos
económicos ser* imposible uncionar con luidez y poner en marcha
algunos proyectos que tenemos decididos, como unos cursos de
verano o estrechar relaciones internacionales con organizaciones o
movimientos que se muevan en nuestra onda. /n la asamblea
constituyente de SocialismoDF, se aprobó una resolución a avor de
participar en los intentos de promover la creación de la (
internacional, algo que valoramos muy importante y que constituye
un signo de nuestra identidad.
MNo pod8i, :a1er la 1o0peten1ia. ,in pretenderlo. a
otra, or2aniza1ione, o a otro, partido, +a 1on,olidado, 37e
+a tienen ,7 tra+e1toria. ,7, 0ilitante, + ,7, 1a0po, de
interven1iónO
)o hemos nacido con a*n de competencia porque en esencia lo
que nos ha instado a crear SocialismoDF es la percepción de la
debilidad ideológica de la izquierda y la alta de coherencia de
muchas de sus organizaciones. Los e1emplos saltan a la vista. 5*s
que competir queremos insularle vida e ideología a todo lo que hay
en la izquierda a través de nuestros asociados que son a su vez
militantes de partidos, sindicatos u otras organizaciones y
movimientos. 8omo no puede ser de otro modo, respetamos los
campos de intervención, pero eso sí, empu1ando para que se hagan
políticas coherentes de izquierda. % a#ado' otro rasgo de
socialismoDF es que no pretende participar en contiendas electorales,
que inevitablemente levantan ricciones entre las organizaciones que
compiten, cuando nosotros estamos undamentalmente interesados
en promover la unidad y el entendimiento de toda la izquierda. ;or
otra parte, nos ahorramos las tensiones y la posible degeneración que
toda conección de candidaturas origina en las organizaciones.
)uestros ob1etivos van mucho m*s all* de reorzar el modesto papel
que la izquierda tiene en las instituciones por mor de su debilidad y
las leyes antidemocr*ticas electorales' la transormación social a la
que aspiramos traspasa el terreno electoral' e&ige de una uerza real
de la izquierda en la sociedad, de un denso te1ido que hay que urdir.
M&78 o're1e ,o1iali,0o (* 37e no o'rez1an otra,
a,o1ia1ione, de iz37ierdaO MNo ,o0o, 071:a, ,i2la, en 7n
e,pa1io ,o1ial 07+ red71idoO
.n peril ideológico muy nítido, de marcado car*cter
anticapitalista y a avor del socialismo, una deensa a ultranza de la
democracia en las organizaciones de la izquierda, un a*n incesante
de buscar la unidad y combatir el sectarismo que implícitamente lleva
la lucha política, y un criterio internacionalista y solidario, léase
antiimperialista, en todas nuestra actuación y posiciones, que estar*n
recorridas por una coherencia intachable hasta donde seamos posible
de alcanzar. Hay indiscutiblemente otras organizaciones que pueden
reclamarse de lo mismo' no importa, no sobran, en el camino nos
encontraremos.
Se :a-la en v7e,tro, papele, de 7n 5ani'ie,to
'7nda1ional 1o0o ele0ento de,en1adenante de la a,o1ia1ión#
M&78 0ani'ie,to e, e,eO Modr4a, dar 17enta de ,7, l4nea,
09, de,atada,O
;ara poner en marcha la 7sociación recurrimos a lanzar un
5aniiesto con nuestras ideas y ob1etivos undamentales, con la irma
de todas las personas que conocíamos y sabíamos que compartían
preocupaciones. .na vez ainado el maniiesto, nos lanzamos al ruedo
para reclamar y recoger adhesiones sin otra e&igencia que la de
compartir los principios y ob1etivos e&puestos en su te&to y en las
primeras versiones que lo acompa#aron de los /statutos de la
asociación. Todo muy sencillo, sin per1uicio del reuerzo que hemos
hecho de e&tender la asociación por los canales naturales que abren
las relaciones personales de los miembros que se iban integrando, de
consolidar n!cleos allí donde era posible, y de presentar
p!blicamente la asociación en algunas ciudades como 5adrid, Sevilla,
(alencia, 8órdoba\.Sobre lo m*s destacado del maniiesto,
recomiendo, pues no es largo, su lectura, *cil de encontrar en
nuestra p*gina Beb. La idea esencial es que hay una brecha enorme
entre la necesidad de superar el desorden generado por el
capitalismo en su versión neoliberal y la debilidad de la izquierda en
estos momentos. /n el caso de nuestro país esa brecha cobra
caracteres alarmantes por la gravedad de la crisis económica, que
relacionamos estrechamente con la /uropa neoliberal de 5aastricht,
y la e&traordinaria debilidad en todos los órdenes de la izquierda,
cosa que no hay que esorzarse en demostrar. 7 partir de ese an*lisis
cabe de1arse invadir por la melancolía o proponerse seguir la lucha de
cuantos nos antecedieron por la liberación de la humanidad. 7sí de
sencillo y así de solemne. Había que deinir con que instrumento y
encontramos en una asociación político cultural el m*s idóneo
teniendo en cuenta el con1unto de circunstancias.
DSo1iali,0o del ,i2lo FFIE e, 7n 1on1epto 37e. ,i no
ando 07+ errado. apare1ió en la e,1ena pol4ti1a a 'inale, del
,i2lo FF de la 0ano de Heinz $ieteri1: Ste''an# MO, ,ent4a
:er0anado 1on la o-ra o 1on la, 1on1ep1ione, pol4ti1a, de
$ieteri1:O
)ada de lo humano nos es a1eno, incluida, como no, la obra de
$ieterich. Sin embargo hemos preerido aparecer libres de
vinculaciones con opiniones o proyectos ya establecidas, de ahí que
hemos eliminado lo de siglo en nuestra marca, para de1ar sentado
que no seguimos la senda de ning!n modelo en marcha y, por otra
parte, para e&presar la comple1idad de la tarea pendiente de
encontrar los caminos al socialismo y la ormulación de éste. /l
uturo e&ige pensar mucho y equivocarse bastante. $e nada nos
servir*n los caminos trillados, sin menosprecio a cuantas ense#anzas
nos ha de1ado la historia y otras e&periencias en curso.
Al :a-lar de ,o1iali,0o FFI. 7no pien,a en el ,o1iali,0o
del ,i2lo FF. lo 37e lle2ó a lla0ar,e ,o1iali,0o real# S8 378 e,
pre27ntar 071:o en po1a, l4nea,. pero M378 e;perien1ia, 09,
de,ta1ada, 1ree, 37e p7eden e;traer,e de la :i,toria del
,o1iali,0o del ,i2lo FFO MHa ,ido todo 7n de,a,tre 1o0o a
ve1e, ,e di1eO
8omo t! dices Salvador, es mucha pregunta. $ecir algo
sensato de un siglo tan denso y tan largo por los e&traordinarios
acontecimientos ocurridos, incluso en la versión del ciclo corto de
HobsbaBm, el que empieza con la revolución rusa de FQFX y acaba
en la destrucción de la .TSS en FQQE, no es posible en pocas líneas.
8on todo, trato de e&presar mi opinión de un modo escueto' el
socialismo real históricamente ha sido un desastre. La prueba m*s
contundente es la situación real del mundo en la actualidad. 7hora
bien, este desastre se produ1o en determinadas circunstancias
históricas, que son en gran medida irrepetibles, por lo que la
posibilidad del socialismo no est* anulada. 5*s a!n' o el mundo se
dirige hacia el socialismo o la historia entra en una ca1a negra cuya
salida, cuando se produzca, ser* todo menos el mundo pleno y
humano que perseguimos.
Mor 378 :a-l8i, de ,o1iali,0o + no de 1o07ni,0oO
Mara <7ntar 09, vol7ntade,O Mor 378 pen,9i, 37e el
1o07ni,0o del ,i2lo FF. o a1a,o ta0-i8n lo 37e 37eda de 8l
en el del ,i2lo FFI. no tiene p92ina, -lan1a,. ,ólo p92ina,
ne2ra,. en 7n li-ro 37e p7diera e,1ri-ir,e ,o-re 8lO
/n SocialismoDF hay muchos comunistas y ninguno de ellos
renuncia a considerarse comunista. ;osiblemente cada uno de ellos
tiene una valoración distinta de lo ocurrido a lo largo del siglo pasado
y, con1untamente, sabemos que no es una palabra que goce en
estos momentos de prestigio medi*tico. 8omo por otra parte hay
gentes en SocialismoDF que no se consideran comunistas por
diversas razones, que no implican necesariamente moderación sobre
la necesidad de una transormación social prounda, y la palabra
socialismo es patrimonio com!n de todos aquellos que luchamos y
deseamos otro mundo, nos pareció lo m*s correcto e integrador
denominar a nuestra asociación SocialismoDF, sin sombra de
anticomunismo. ;*ginas muy negras recorren la e&periencia
comunista pero también muchas otras p*ginas gloriosas,
conmovedoras y e&traordinarias A nos acordamos por e1emplo de
(ietnamA condensan un pasado que proyecta una luz intensa para
alumbrar nuestro camino.
En al27no, de v7e,tro, e,1rito, a'ir09i, 37e lo,
:o0-re, + 07<ere, 37e i0p7l,9i, la a,o1ia1ión part4, de do,
1onvi11ione,H v7e,tro re1:azo intele1t7al + 0oral al
1apitali,0o + v7e,tra ap7e,ta ine374vo1a por el ,o1iali,0o# Te
pre27nto ,o-re lo pri0eroH Mpor 378 pen,9i, 37e el
1apitali,0o 0ere1e 7n re1:azo intele1t7al + 0oralO Entiendo
37e :a-l9i, de 1apitali,0o. no ,ólo de la 1ara o,17ra de e,a
'7erza. no ,ólo del neoli-erali,0o# ME, el 1a,oO
/l mar&ismo desde el punto de vista teórico y la trayectoria del
capitalismo nos ense#an bastante de las contradicciones lógicas que
lo atenazan. .n e1emplo, la devastadora crisis actual. ;or otra parte,
la teoría mar&ista, al desentra#ar el car*cter e&plotador del sistema,
y las aberraciones de todo orden, históricas y actuales, que ba1o el
capitalismo se han producido 1ustiican ese rechazo intelectual y
moral al que te reieres. 28ómo es posible que hombres libres deban
estar su1etos intelectualmente a las reglas y e&igencias del
capitalismo a la hora de concebir el mundo y cómo es posible que las
personas con una mínima sensibilidad no se rebelen contra los
estragos y surimientos que produce el capitalismo3 Subrayo lo del
capitalismo porque siendo odiosa su !ltima versión, la del disparatado
neoliberalismo, las raíces del mal est*n en el sistema y no en su
ropa1e e&terno. Somos anti neoliberales, altaría m*s, pero
esencialmente somos anticapitalistas. )os llevaremos bien con todos
aquellos que en esta hora de crisis y agresiones sociales quieren
luchar contra la política neoliberal, pero por nuestra parte sabemos
que el ondo de la cuestión es m*s proundo, y que un combate
consecuente contra el neoliberalismo conduce a replantearse las
bases del sistema.
So-re lo ,e27ndoH Dap7e,ta ine374vo1a por el
,o1iali,0oE a'ir0a,# MSo-re 378 ,o1iali,0oO El ,er. de14a
Ari,tótele,. ,e di1e de diez 'or0a, ,i la 0e0oria e,1olar no
0e 'alla. pero ,o1iali,0o ,e di1e 17anto 0eno, de 1iento
1in17enta# Creo 37e Si0ón ere,. el pre,idente del E,tado
ra1i,ta de I,rael. ,e a'ir0a ,o1iali,ta. + 37e in1l7,o don =elipe
"onz9lez. la in1ó2nita 'inal0ente de,pe<ada. el a,e,or de la
07ltina1ional "a, Nat7ral. el a0i2o 4nti0o + 1on,e<ero
pol4ti1oBe,pirit7al del :o0-re 09, ri1o del planeta. ta0-i8n lo
e,# $an 7n po1o de 2ri0a e,a, 1o0pa@4a,# MNo te pare1eO
;ensé que había m*s de FOE versiones del socialismo. Hablando
en serio, creo que es imposible deinir cómo ser* el socialismo all*
donde se vaya implantando, partiendo de algo que la historia ha
de1ado sentenciado' no cabe el socialismo en un solo país, lo que no
implica, como es obvio, que tenga que surgir simult*neamente en
muchos países. /l socialismo ser* un proceso histórico que habr* de
irse escribiendo con las peculiaridades de cada situación, si bien
entiendo hay elementos indiscutibles de una sociedad socialista,
como la propiedad colectiva de los medios de producción o la
eliminación del mercado en las actividades destinadas a dar
cobertura a las necesidades materiales y culturales b*sicas de la
población. ;érez, Pelipe Ronz*lez y si quieres Yapatero no tienen
nada que ver con el socialismo' son usurpadores de la palabra y
depredadores de la ilusión y el compromiso que mucha gente tienen
con las ideas b*sicas de la igualdad, la ética, la solidaridad y la
compasión. )uestro desprecio por ellos no tiene límite. ;ero dime,
2cómo llamamos a la idea de una sociedad sin clases, sin opresión ni
violencia, proundamente democr*tica, libre, solidaria, que cultive el
espíritu y todas las potencialidades del hombre y de la mu1er3 ;or mi
parte, para entendernos, no encuentro me1or palabra que socialismo.
MCó0o e,t9i, or2anizado,O Mor provin1ia,. por
1o07nidade,. por na1ionalidade,. :i,tóri1a, o no tan
:i,tóri1a,O
$el modo m*s natural posible, pero destaco que en ello
estamos, acabamos de empezar. )os agrupamos territorialmente, y
por eso hay colectivos all* donde un n!cleo de personas desean
actuar con1untamente, siendo un dato de ello, indiscutiblemente, la
coniguración actual del /stado, pero sin atarnos a ella. /n cada lugar
en que hay nombres suicientes se puede constituir un colectivo de
Socialismo DF, que se articular* con otros en unción de las tareas
políticas que vayan asumiendo. ;ero aparte pueden surgir colectivos
de cualquier otra naturaleza, como puede ser el colectivo e&istente
en S/7T de 8atalu#a o un colectivo interesado en el tema ederal y la
Tep!blica, o en el tema del eminismo, o en el de las cuestiones de
economía. 7 estos los llamamos 5esas de traba1o' grupos de gente
recorrida por unas preocupaciones comunes.
T/ ere, pre,idente de la a,o1ia1ión# MNo e, 7n po1o
1l9,i1o e,o de tener 7n pre,identeO MNo te otor2a e,e 1ar2o
071:o poder. 071:a di,tin1iónO MNo de-er4a0o, 1o0-atir
ta0-i8n. en no0-re del n7evo ,o1iali,0o. a la pol4ti1a de
8lite, + de pol4ti1o, pro'e,ionale, en la 37e a ve1e, :e0o,
1a4doO
(eras. /l órgano de coordinación superior que lo hemos llamado
8oordinadora Pederal est* ormado por un equipo de gente dispuesta
a asumir las unciones inevitables de cualquier organización por
modesta que sea, como un responsable de organización que lleve los
censos, un responsable de la Tesorería, que controle nuestros
min!sculos recursos, un responsable de la p*gina Beb, y por las
personas elegidas en representación de los colectivos territoriales, u
otros, ateniéndonos a la importancia que van adquiriendo y siendo
muy le&ibles, como también muy sensibles a los componentes
ideológicos, podríamos decir, de SocialismoDF. Hasta ahora no ha
e&istido ning!n problema por lo mucho que nos unen nuestros
ob1etivos, la buena voluntad de todos y la línea de acuerdo con la que
pretendemos superar discrepancias. La 8oordinadora Pederal es el
órgano m*&imo para tomar decisiones ?por encima est* la 7samblea
que celebraremos cada a#o@, y ormo parte de ella como uno m*s. Lo
de ;residente es una anécdota surgida de un imperativo legal' el
registro de 7saciones e&ige que e&ista un presidente, un
vicepresidente y un secretario. )o va m*s all* de eso, si bien es
verdad que mi traba1o político principal ahora est* centrado en que
SocialismoDF acabe siendo un instrumento !til para el cumplimiento
de sus atractivos ob1etivos. 7#ado que prometo no abusar de mi
enorme poder, que preservaré mi talante democr*tico y que
cumpliré lealmente las unciones del cargo.
MTen8i, al27na p92ina en donde la 1i7dadan4a p7eda
,e27ir v7e,tra, re'le;ione, + a1to,O
Si, desde el principio entendimos la importancia de las nuevas
tecnologías para desarrollar nuestras tareas. Tenemos una p*gina
Beb, que est* en roda1e y en ase de aprendiza1e por todos los
asociados. ;orque esta p*gina est* concebida, por un lado, como
medio de coordinación y articulación interna de la asociación y, por
otro, tiene una unción e&terior para omentar, divulgar y e&tender
debates, opiniones, inormación etc. /n la p*gina est*n recogidos
nuestros documentos y declaraciones, como la que hicimos ante la
Huelga Reneral de septiembre apoy*ndola incondicionalmente o la de
e&igir una nueva movilización general ante la amenaza del recorte de
las pensiones, que ha tenido luego un desenlace tan siniestro, y al
mismo tiempo tan grotesco, con To&o y 5éndez este1ando la entrega
sin lucha de derechos vitales de los traba1adores. ;ublicamos en ella
artículos de los miembros de la asociación y damos acogida con
criterios de calidad y posición ideológica a escritos de personas muy
diversas. /stamos autorizados a publicar sin ning!n tr*mite artículos
de irmas muy reconocidas. ;or lo dem*s, hay un oro donde se
plantean debates en el quien quiera puede intervenir.
MCó0o 7n 1i7dadano o 1i7dadana 37e ,i0pati1e 1on
v7e,tra, idea, p7ede poner,e en 1onta1to 1on vo,otro,O
5uy *cil. Se entra en la p*gina Beb Ahttp'CCsocialismoDF.netCA y
en la pesta#a =7dhesión> se indica el correo electrónico al cual
comunicar que se desea ser miembro de la asociación. ;or otra parte,
muchos de nosotros somos conocidos y en la p*gina est* la lista de
adheridos, digna de consultarse, con quienes se puede contactar
personalmente para integrarse. ;or !ltimo, hemos celebrado
asambleas publicitadas de constitución de los colectivos en varias
ciudades y todos nuestros actos p!blicos son abiertos y en ellos
siempre tratamos de orecer la oportunidad de adherirse. % desde
aquí invitamos a ello. )ing!n problema para asociarse.
$i0e al27na idea de inter8, en la 37e :a+9i, pen,ado
para 37e a di'eren1ia de lo o17rrido en 0il + 7n intento,
v7e,tra a,o1ia1ión no 'inali1e ,7 e;i,ten1ia en do, o tre,
,e0e,tre,#
8reo que la ortaleza de nuestra asociación surge de su propia
naturaleza' es un proyecto tan natural y necesario en las
circunstancias de nuestro país que si no cua1ase habría que intentar
inmediatamente poner algo parecido en marcha. 7#adiría que
conociendo el pasado y la trayectoria de muchas de las personas
comprometidas ya con SocialismoDF es casi imposible que ocurra lo
que preguntas.
M&7iere, a@adir al2o 09,O
Si, gracias. /n alg!n momento entre nosotros hemos
comentado, de broma, que era tal el acierto y la necesidad de
SocialismoDF para reorzar la izquierda que bastó con crear la
asociación para que cambiase la situación política. /n 1ulio nos
constituimos y en septiembre, con retraso, tuvo lugar la Huelga
Reneral con nuestro respaldo activo. ;ens*bamos que era el inicio de
una recuperación sostenida de la izquierda, a!n en claves deensivas,
y que la unidad podría ortalecerse por la acción y la necesidad de
oponerse a la agresiva oensiva que hay desatada contra el /stado
del bienestar, por decirlo brevemente. /l DX enero, con el preacuerdo
del pacto social aceptado por las c!pulas de 88JJ y .RT se ha
echado por tierra esta perspectiva. Se le ha roto la espina dorsal a la
izquierda y todas las tareas pendientes se han complicado de modo
e&traordinario. )o me e&tiendo sobre esta cuestión y las enormes
implicaciones destructivas que tiene la irma del pacto social. ;ara los
propósitos de SocialismoDF lo ocurrido es un golpe muy duro, sin
mencionar claro est* la graves lesiones de los derechos de los
traba1adores. )uestro camino, sin embargo, est* trazado y con
voluntad vamos a seguir recorriéndolo.
;or !ltimo, quisiera decirte, que son los 1óvenes una de las
principales víctimas de esta situación dram*tica, pues no sólo no
tienen una gran mayoría de ellos las e&pectativas de vida e ilusiones
propias de su edad sino que se les est* construyendo un uturo donde
la miseria no est* descartada, todo en contradicción intolerable con
las posibilidades que orece el desarrollo económico y técnico de la
humanidad. ;or eso, estamos muy interesados en despertar la
conciencia de los 1óvenes y hacerlos participar en la lucha por el
socialismo. .n reto que sabemos diícil pero también imprescindible.
ENTREVISTA A 5# R# E# SOBRE LA SENSIBILI$A$
&U!5ICA 5ILTILE OR AARATOS $E O=ICINAS
=EN LA E5RESA NUNCA RECONOCIERON 5I
EN=ER5E$A$ Y ESO &UE ESTABAN EN UNA OSICI?N
RIVILE"IA$A ARA TO5ARLA EN SERIO E
INVESTI"ARLA 5E6OR# ESA ES UNA $E LAS 5UCHAS
ARTES A5AR"AS $E 5I HISTORIA AUN&UE AHORA
RE=IERO OLVI$ARLA# I"UAL5ENTE. SI EL 5N$ICO
HUBIERA ACETA$O 5IS EFLICACIONES Y HUBIERA
INVESTI"A$O AL"O. SE HABR!A ENCONTRA$O CON
&UE YA E5E%ABA A RECOILARSE IN=OR5ACI?N
SOBRE LAS E5ISIONES $E LAS =OTOCOIA$ORASE.
5T/ es, seg!n sus propias palabras, =un ama de casa que
sobrepasa el medio siglo>. Se dedica a las labores domésticas y a
veces ha hecho algo de voluntariado. 8uando tenía buena salud,
traba1ó de secretaria9 desde FQQL no puede traba1ar. /l esuerzo que
signiica realizar un empleo de muchas horas diarias y la inevitable
posibilidad de respirar aire contaminado se lo impiden. Hace unos
cinco a#os, después de haber me1orado mucho en los diez anteriores,
se conió de nuevo y estuvo realizando traba1os de teleoperadora
durante varias semanas. =/l encuentro en un centro de llamadas con
una dosis de humo del tabaco pasivo, ba1a pero obviamente superior
a mi capacidad de aguante, me provocó una tercera reagudización de
este síndrome respiratorio y de intolerancia química el cual duró en
su terrible ase aguda un mes>. /sto, se#ala 5T/, es precisamente lo
que se reconoce como típico del síndrome de sensibilidad química
m!ltiple. Las secuelas crónicas le han hecho retroceder respecto a
cómo se encontraba anteriormente. $espués de este !ltimo episodio,
5T/ sabe que no puede permitirse e&poner sus bronquios =a palizas
químicas y contaminantes>. /n el caso de que en el uturo se viera
obligada a eectuar alg!n traba1o uera de casa debería buscar algo
=donde no tenga que coger transportes llenos de perumes y humos,
y en alg!n lugar donde no se utilicen limpiadores uertes ni
ambientadores ni se permita umar>. 7dem*s, a#ade, debería advertir
que si van a pintar o a desinectar los locales donde se encontrara
=debería ale1arme un tiempo suiciente, muchos días, quiz*s
semanas>. /n esas condiciones, sus verdaderas condiciones, =la
posibilidad de que yo obtenga un traba1o es ridícula>.
En *KUL. 7,ted ,7'rió 7na deva,tadora en'er0edad
re,piratoria 1on intoleran1ia 3740i1a e;tre0a a todo, lo,
1onta0inante, re,pira-le,# M7ede e;pli1arno, 37e ,71edióO
Tendré que resumir bastante mi historia pues bien e&plicada y
con todos sus detalles da para un libro.
A ,7 aire. 1o0o a 7,ted le parez1a 0e<or#
/n septiembre de FQKD tuve que realizar e&cepcionalmente
unas D.EEE otocopias en una peque#a m*quina de despacho que
después he sabido que desprende mucho ozono y otros vapores
irritantes pues no tenía iltros, y que estaba preparada para hacer
sólo unas pocas otocopias al día y no la carga de otocopias seguidas
que yo hice. /stuve dos días seguidos haciendo otocopias, una a una
y a pie de m*quina. $espués me he dado cuenta de que la m*quina
olía muy uerte, y que el papel que us*bamos también olía a
demonios incluso en río, pero en aquel momento no lo advertí ni
había ninguna prevención sobre esos aparatos.
7pro&imadamente medio día después de acabar aquel traba1o,
empecé a sentir un malestar que iba en aumento seg!n pasaban las
horas, con una indescriptible alta de aire, opresión y dolor en el tóra&
y una increíble incapacidad para tragar, adem*s de malestar general.
7cudí a urgencias de un gran hospital madrile#o. 5e hicieron una
radiograía y me di1eron que era ansiedad por el estrés del traba1o.
8omo eectivamente había estado estresada acepté aquella primera
versión y empecé a tomar el ansiolítico que me recetaron aunque
nunca antes había tenido problemas como aquel.
M&78 pa,ó en lo, d4a, ,i27iente,O
/n los días siguientes el malestar no cedía. Todo lo contrario,
empeoraba. Tenía muchos síntomas respiratorios y me era imposible
tragar, sólo podía absorber quesitos. /mpecé entonces una
peregrinación a toda clase de consultas médicas con variedad de
opiniones. /staba tan mal que al inal tuve que meterme en cama.
8alculo que al cabo de unos quince días desde que comenzó el
proceso, me encontré recuperada por completo y volví al traba1o
pensando que había surido alguna oscura enermedad vírica. ;ero al
cabo de unos días empecé de nuevo a sentir de golpe, aunque mucho
m*s atenuadamente, diicultad para respirar y opresión en el tóra&.
/ntré entonces en una espiral de progresivo empeoramiento de los
síntomas, despiste e incompetencia médicas. 7 pesar de que ya había
identiicado a la otocopiadora como la causa de mis males no me
creían. /n marzo o abril de FQKN tuve que volver a hacer unos
cuantos cientos de otocopias de nuevo y a pesar de que esta vez
abría la ventana del despacho obviamente no era suiciente y la
enermedad latente y atenuada que venía arrastrando desde hacía
medio a#o se agudizó espantosamente entrando en una pesadilla de
malestar ísico y desgracia personal que ha marcado mi vida.
$i1e 7,ted 37e ,7po. 37e int7+ó el ori2en de ,7
en'er0edad# MRe1ono1ieron lo, ,ervi1io, 08di1o, de la
e0pre,a donde tra-a<a-a ,7 ,it7a1iónO
/n las primeras semanas no. 5edio me creí yo misma lo que me
decían sobre un proceso psicosom*tico. ;ero al cabo de un par de
meses empecé a desconiar de aquella opinión pues mi vida era eliz
y ordenada y decidí observar lo que había en mi entorno que pudiera
estarme aectando. 0nmediatamente recordé las circunstancias en
que había comenzado mi enermedad y empecé a =observar>, si se
me permite la e&presión, la otocopiadora. /n pocas semanas tenía la
absoluta seguridad de que esa m*quina era la !nica causante de
todos mis problemas.
/n la empresa nunca reconocieron para nada mi enermedad y
eso que estaban en una posición privilegiada para tomarla en serio e
investigarla me1or. /sa es una de las muchas partes amargas de mi
historia aunque ahora preiero olvidarla. Si el médico hubiera
aceptado mis e&plicaciones y hubiera investigado algo, se habría
encontrado con que ya empezaba a recopilarse inormación sobre las
emisiones de las otocopiadoras. 7unque en aquellos tiempos el
p!blico y los médicos sabían mucho menos que ahora y adem*s,
desde luego, no e&istía internet para la ciudadanía. 7hora ya no se
pueden ocultar totalmente las cosas como pasaba antes, cuando los
medios de inormación eran m*s restringidos. /n aquellos tiempos
podían pasar casos como el mío y silenciarse durante dos décadas.
2&78 pa,ó enton1e,O Se27ra0ente t7vo 37e de<ar el
tra-a<o# MCó0o p7do or2anizar ,7 vidaO
8on aquella alta de aire espantosa, la intolerancia a la
contaminación y a cualquier sustancia del aire, y el malestar general
de una persona into&icada no podía realizar mi traba1o. 8omo no me
daban ba1as ni querían aceptar mi versión tuve que pedir unos meses
de vacaciones sin sueldo a la espera de que durante el verano me
recuperara por completo. )o me recuperé en absoluto de mi
espantoso síndrome aunque los meses ale1ados del aparato
estabilizaron mi enermedad que no avanzó a peor ?ya era
suicientemente mala tal cual era@. Hacia septiembre\
M$e *KULO
/&acto, hacia septiembre de FQKN tenía que volver a la empresa
pero me encontré, en la echa en que debía reincorporarme, con que
me habían despedido alegando Uabuso de conianzaU. /staba tan
enerma que no podía luchar con eicacia contra aquella in1usticia. 5e
indemnizaron lo poco que me correspondía y me quedé en la calle sin
ning!n derecho, ni subsidio, ni compensación ni nada. /staba
terriblemente enerma y la contaminación me asi&iaba así es que me
ui a vivir a un pueblito de aire limpio que me ayudó. ;use en pr*ctica
otras medidas que seguramente también me ayudaron a
recuperarme bastante aunque no me curaran, como acudir a un
balneario especializado en asma. /n aquellos tiempos vivía de la
amilia y aortunadamente mis escasos gastos me permitieron
sobrevivir con lo poco que tenía. Rracias a eso no acabé de mala
manera, en la marginalidad o quiz*s en suicidio como sé que les ha
pasado a otras personas en parecidas circunstancias.
MEn ,7i1idioO
Sí, en el suicidio. )o e&agero, no he e&agerado. 7l cabo de cinco
a#os cuidando de mi misma empecé a encontrarme cada vez me1or y
conseguí traba1illos a tiempo parcial yendo por la tarde ?por la
ma#ana había demasiada contaminación@. /n alg!n momento me
encontré totalmente recuperada y me reincorporé a la vida laboral
normal solamente teniendo cuidado con las otocopiadoras. Hacia
FQKQ estaba totalmente bien, volvía a entrar en discotecas
humeantes que me habían estado prohibidas durante un lustro y
descubría que volvía a tener una vida normal, a traba1ar a tiempo
completo donde cayera, saliendo con las amistades y yendo a donde
quería sin limitaciones. )unca recuperé el estatus laboral que había
perdido cuando se produ1o mi enermedad. /n aquellos momentos
tenía un traba1o de secretaria e1ecutiva buenísimo y con un sueldazo.
$espués he sobrevivido y ahora tengo que decir que he llegado a
aborrecer de tal manera al traba1o burocr*tico que si tuviera que
volver a traba1ar preeriría hacerlo con seres humanos, cuidando a
mayores por e1emplo, que en oicinas despiadadas.
Si no ando errado. en *KKQ 7,ted volvió a re1aer# En e,te
1a,o. 1reo 37e '7e 7na i0pre,ora l9,er el detonante#
MRe1ono1ieron ,7 1a,o e,ta vezO
/ectivamente. /n FQQL empecé a traba1ar en un traba1illo
temporal donde me sentaron al lado de una impresora l*ser que en
una semana desencadenó un nuevo episodio de mi vie1a enermedad.
/n aquellos momentos hacía al menos cinco a#os que vivía y
traba1aba con toda normalidad por distintas oicinas. /staba
prevenida contra las otocopiadoras pero no contra las impresoras
l*ser. 7hora sé que son técnicamente iguales a las otocopiadoras y
entonces debería haberme mosqueado pues aquella impresora olía a
demonios, igual que la vie1a otocopiadora. $e todas ormas los cinco
a#os que llevaba curada habían hecho que me despreocupara y
quiz*s reaccioné con e&cesiva conianza en mi propia salud. También
es verdad que por aquel entonces yo no sabía nada sobre lo que
ahora se conoce como síndrome de sensibilidad química m!ltiple,
ignoraba que una peque#a e&posición a un contaminante puede
producir eectos devastadores en personas previamente
sensibilizadas... Habría que aclarar qué signiica esta palabra.
H92alo ,i le pare1e
Simplemente que sensibilización no implica aquí al sistema
inmune que produce alergia. Se trata de otro proceso distinto, hasta
ahora muy mal comprendido. ;rosigo.
;ara mi horror me encontré con que en pocos días se me
repitieron uno por uno los síntomas y procesos terribles que había
surido en FQKDCKN. /sta vez reaccioné de inmediato y les conté, e
insistí, a los muchos médicos que me vieron mi vie1a historia con la
otocopiadora sin que se dieran por enterados ni me hicieran caso.
$ecían que era hiperventilación psicológica. /n FQQL ya empezaba a
haber cierta inormación sobre esos aparatos y descubrí que
desprendían ozono y muchos compuestos org*nicos vol*tiles. 7l igual
que había hecho en los ochenta denuncié el caso a los departamentos
de salud laboral donde se escabulleron de responsabilidades, y
también insistí con el hospital donde estaban machac*ndome con
pruebas ineptas. /scribí a un montón de sitios médicos, y a los que
habían intervenido en mi primera enermedad por la otocopiadora en
el pasado. /stuve contando mi historia durante a#os por todas partes,
por todo el mundo. $e manera evidente todas esas gestiones
terminaron en racaso\
M$e 0anera evidenteO
Sí. )adie se tomó en serio mis advertencias, mi historia, las
evidencias que les iba presentando. 8on respecto al puesto de
traba1o, como esta vez era a través de una agencia temporal no tenía
arraigo en la empresa en la que caí enerma. Sólo estuve unos diez
días allí y nunca volví a saber de ninguno de ellos. 0normé a la
agencia de traba1o temporal que había caído enerma, que la causa
era una impresora de la empresa y de1é de ir a traba1ar. Sin m*s. /sta
vez me duró un poco m*s la ba1a pero al cabo de un cierto tiempo ?no
recuerdo bien, quiz*s uno o dos a#os@ me denegaron, al igual que
habían hecho en los ochenta, la invalidez y me quedé sin nada.
;or suerte, también en esta ocasión tenía protección
económica. 5i marido me ayudaba y di1o que ya estaba bien de
arriesgar mi salud y que con lo suyo podíamos vivir. ;asé unos diez
a#os cuidando de mi misma y me1orando lentísimamente. Sin
embargo, en esta ocasión, a dierencia de lo que me había ocurrido
cuando era m*s 1oven, nunca me recuperé por completo. Tengo
secuelas ya permanentes de diicultad para respirar e intolerancia a
los productos químicos del aire, que puede ser angustiosa si no
consigo evitarla, adem*s de otros síntomas m*s atenuados o menos
representativos cuya lista es larguísima de e&plicar.
2Y 378 ,e ,a-e de la peli2ro,idad de e,o, aparato, a lo,
37e :a14a
Se han escrito muchos inormes, y de uentes muy solventes,
sobre los riesgos potenciales de esos aparatos. ,astantes de esos
inormes est*n colgados en internet en distintos idiomas ?incluyendo
algunos e&celentes en espa#ol@ y otros se encuentran rebuscando
mucho en distintas revistas de medicina, salud laboral y calidad del
medio ambiente y del aire. /sos inormes los han publicado
autoridades sanitarias o investigadores de países de todos los
continentes. 4uien quiera saber m*s que se prepare para hacer unas
buenas b!squedas en google y le saldr*n documentos a montones
reerencia, de las otocopiadoras.
ero. Mp7ede 7,ted re,70irO
Si, sí, de acuerdo. /sas m*quinas desprendían un cóctel
aberrante de sustancias químicas vol*tiles durante los a#os ochenta y
noventa. 7 partir de entonces el ruido que hacíamos los aectados,
aunque se negaran a reconocer nuestras historias y a admitir que
esas m*quinas podían ser da#inas, terminó por alcanzar a los
abricantes y decidieron me1orar los procedimientos técnicos para
limitar las emisiones, incorporando buenos iltros y haciendo otras
me1oras que eliminaban, por e1emplo, las emisiones de ozono.
8uriosamente hablaban los abricantes de evitar los UoloresU
producidos por sus aparatos, siendo la palabra UoloresU m*s
cosmética que decir =vapores vol*tiles de sustancias químicas> que
es lo que a in de cuentas constituye un olor. Las m*quinas de hoy en
día en general huelen mucho menos. 7lgunas verdaderamente no
huelen a nada, lo que sin duda es una buena noticia para los usuarios
?empieza a haber ciertos rumores sobre posible riesgo por las
nanopartículas de tóner pero esa es otra historia que a mí no creo
que me concierna y sobre la que no conozco apenas nada@. /n
cualquier caso siempre e&iste la posibilidad de que los iltros de las
m*quinas ahora en uso estén colmados o que la m*quina tenga
cualquier otro problema y que entonces empiece a soltar gases. Los
abricantes avisan ?ahora, no antes@ de que si sus aparatos huelen
que se desconecten y se llame al servicio de mantenimiento. ;or
supuesto que no se preocupan por averiguar qué ha pasado con los
usuarios que respiraban los eluvios de sus olorosas m*quinas en el
pasado.
ero la 2ente. en 2eneral. no ,a-e 2ran 1o,a de e,to,
rie,2o, 37e 7,ted indi1a#
)o, en general, no. .n buen mantenimiento reduce muchísimo
las emisiones de esos aparatos, al igual que una utilización y
ubicación adecuadas. /n muchos casos esos aparatos nuevos no
constituir*n ning!n riesgo pero en otros casos en que se den diversas
circunstancias desavorables ?m*quina que huela, utilizada
constantemente en un lugar sin ventilación@ esos aparatos se
transorman en verdaderas m*quinas de gasear. Hay muchos
aspectos técnicos de este problema que podría e&plicar aquí pero
resultarían tediosos para el p!blico general.
Solamente recuerdo que las emisiones de las otocopiadoras no se
limitan solamente, como parecen apuntar algunos grupos
interesados, a las inertes partículas ísicas de tóner, de eectos
principalmente inmunológicos, sino que esos aparatos desprenden
gases irritantes para las vías aéreas que quiz*s sean a!n peor para
personas como yo, produciéndonos lesiones respiratorias y eectos
to&icológicos de amplio alcance. /n realidad esas m*quinas han
venido desprendiendo un cóctel de decenas de sustancias químicas
vol*tiles producidas por la usión del tóner pl*stico, los productos
blanqueantes del papel que se desprenden al ser calentado y vapores
met*licos del tambor. /s el eecto combinado y sinérgico de todos
esos gases irritantes lo que puede resultar inmediatamente
devastador. % a!n m*s teniendo en cuenta que, hace pocos a#os, en
muchas oicinas estaba adem*s el humo del tabaco y la
contaminación urbana ?de hecho, eso es lo que me ocurrió a mi en las
dos situaciones que he descrito@ con lo que las dosis de sustancias
nocivas que podían respirar algunas empleadas de oicina eran
incalculablemente elevadas. $e todas ormas, por lo que a mi
respecta, urbanita de toda la vida, la contaminación urbana m*s
humo del tabaco m*s perumes m*s toda una gama de sustancias
irritantes nunca antes me había per1udicado de manera obvia.
Solamente la inclusión de esas m*quinas de oicina desencadenaron
el síndrome. Hace a#os propuse que se colocara en todas las
m*quinas una pegatina advirtiendo' =;recaución, si este aparato
huele o desprende alguna sustancia de1e de utilizarlo, alé1ese de él y
llame al servicio técnico>. )i que decir tiene que me contestaron con
una banalidad.
U,ted e,t9 o'i1ial0ente dia2no,ti1ada de
:iperrea1tividad -ron37ial + ,en,i-ilidad 3740i1a 0/ltiple#
Modr4a e;pli1arno, 378 ,i2ni'i1a e,e dia2nó,ti1oO MTiene
7,ted por tanto re1ono1ida al27na in1apa1idadO
/l diagnóstico de hiperreactividad bronquial reconoce
implícitamente a la propia sensibilidad química m!ltiple. Los mismos
términos reactividad y sensibilidad indican la relación. Signiica que
mis bronquios reaccionan de orma muy intensa a distintos estímulos
que para mí son agresivos' 7lgunos son naturales, como
temperaturas e&tremas, viento, sequedad, polvo, o grandes cambios
de tiempo. /sos actores clim*ticos y medioambientales me resultan
incómodos pero bastante tolerables. )o me provocan por sí solos
grandes incidencias. Sin embargo, los contaminantes químicos del
aire me agudizan espectacularmente y de inmediato la diicultad
respiratoria y si no consigo evitarlos ?por descontado que huyo de
ellos como de la peste@ caigo r*pidamente en una pesadilla de
diicultad para respirar, dolor y opresión tor*cica, atiga, tos y una
larga lista de otros síntomas secundarios.
Seg!n he podido averiguar, en las vías respiratorias se produce
una inlamación que puede ser atípica pero siempre muy r*pida
desde el momento en que me encuentro con cosas irrespirables. He
utilizado varios inhaladores antiinlamatorios que tuvieron un eecto
positivo pero que me daban tal cantidad de problemas que el remedio
llegaba a ser casi peor que la enermedad. Los he abandonado.
Y 37e en todo 1a,o no 17ran la en'er0edad#
/&acto. /ran sólo un alivio, no curan la enermedad, solamente
reducen el nivel de reactividad a partir del cual se producen los
síntomas. $e todas ormas la verdad es que no me apetece
medicarme con antiinlamatorios durante el resto de mi vida
solamente para evitar ponerme enerma por la basura química que
nos rodea. ;reiero evitarla y solamente con esa precaución consigo
ahora llevar una vida bastante razonable.
Habría mucho m*s que comentar aquí en relación con la orma
en que se realizan los diagnósticos de las lesiones por e&posición a
gases nocivos pero sería necesario adentrarse en terminología
médica que no creo que interese a todo el mundo. $e todas ormas,
si alguien tuviera una buena razón especial, podría darle de orma
m*s privada inormación con mayor interés médico.
MY en 17anto a la ,en,i-ilidad 3740i1a 0/ltipleO
La S45 es un síndrome muy mal conocido, escasamente
diagnosticado y con recuencia negado por intereses muy concretos.
Signiica que una persona reacciona de una orma e&cepcionalmente
intensa a estímulos que a la mayoría de la gente le de1an tan
tranquila. )o es éste el lugar adecuado para dar una amplia
descripción médica pero en general se relaciona a la S45 con una
e&posición previa muy intensa a alg!n compuesto agresivo ?mi propio
caso@ y seguramente también se produce por e&posiciones menos
intensas pero crónicas y reiteradas durante un tiempo suiciente.
Hasta ahora la mayor culpa se la est*n llevando los pesticidas y otros
matabichos pero obviamente hay otros agentes nocivos. ;ara mí est*
claro que hay distintos niveles de aectación y también dierencias en
la orma en que se maniiesta este síndrome pues algunos
compuestos ?los pesticidas@ tienen un importante eecto tó&ico y
neurológico mientras que otros ?el ozono de las copiadoras@ producen
tal da#o o&idativo en la puerta de entrada, en las vías aéreas, que
dan un alarmante aviso al enermo en cuestión de pocas horas y no
tienen ocasión de llegar mucho m*s le1os. He sabido de enermos de
S45 que suren diicultades de concentración y otros síntomas de
car*cter neuroApsicológico. %o no he surido nada de eso, al menos
nada que uera m*s all* de la diicultad para llevar adelante tu vida
cuando cada inspiración de aire se convierte en una angustiosa
e&periencia. /n cambio esos otros enermos parecen que1arse menos
que yo de problemas respiratorios.
7 ello habría que sumar la idiosincrasia de cada persona, el
amoso Uno hay enermedades sino enermosU. La tecnológica
medicina de nuestro tiempo ha olvidado e&cesivamente que cada
enermo es un mundo y puede reaccionar de orma distinta a como lo
hace la media. La consecuencia de ello es que a =los raritos y raritas>
con recuencia nos machacan médicos comodones e ineptos, que
lamentablemente e&isten. ;or e1emplo, un n!mero no despreciable de
enermos de S45 terminamos desarrollando diversas intolerancias
alimentarias que antes no teníamos. /n mi caso, son el alcohol y los
l*cteos, los m*s comunes. 7 mí me hicieron una prueba de alergia
cut*nea a la proteína de la leche que dio negativa y el listo del
alergólogo me di1o que no tenía ning!n problema con los l*cteos. ;or
supuesto, no le hice caso y seguí guard*ndome de ellos pues tengo
claro que desde hace unos a#os me destrozan la salud. $espués he
sabido que hay intolerancias alimentarias que no se maniiestan por
el habón cut*neo de una alergia típica y que para ellas las pruebas
alérgicas son in!tiles y encima peligrosas si se ía uno de un also
negativo.
U,ted 0i,0a :a-la-a ante, de en'er0o, + de
en'er0edade,#
/n eecto. 8ada persona reacciona de una orma distinta. )o
pueden pasarnos a todos por un listado est*ndar para ad1udicar o
denegar el título de enermo. ;or esa razón a unas personas no les
aectar*n en absoluto las m*quinas copiadoras mientras que a otras
como a mí nos han destrozado la salud. Todas estas variables, unidas
a una sistem*tica desinormación que sería muy largo y conlictivo
comentar aquí, hacen que esta enermedad y los enermos sigamos
sin recibir adecuada atención médica ni reconocimiento oicial ni
social. 8on todas sus terribles consecuencias, en algunos casos
especialmente inortunados, de muerte.
$e todo lo anterior puede deducirse que los enermos nos
encontramos con una barrera generalmente inranqueable de
silencio, obstrucción y rechazo ya que no nos reconocen oicialmente
las lesiones y pretenden que no tenemos nada. 7 mí me han
denegado ya por cuatro veces una incapacidad. $e acuerdo con la
caliicación oicial yo estoy teóricamente capacitada para realizar
cualquier tipo de traba1o que me caiga encima, incluso si éste
requiriera la utilización constante de otocopiadoras e impresoras
l*ser.
A1t7al0ente. M:a 0e<orado ,7 ,it7a1iónO MRe1i-e al2/n
trata0ientoO U,ted 0e :a 1o0entado 37e in1l7,o a:ora 7n
per'70e o el ra,tro de 7n 1i2arrillo por la 1alle le re,7ltan
in,oporta-le,#
8ada vez que me he encontrado con uno de esos malditos
aparatos mi salud ha colapsado. La primera vez, la de la
otocopiadora, yo era 1oven y sana y a pesar del indescriptiblemente
espantoso síndrome que llegué a surir me recuperé por completo por
mi cuenta, ale1ada de contaminación química, al cabo de cinco a#os.
La segunda vez, la de la impresora l*ser, ya no era tan 1oven y llegué
a estar tan angustiosamente enerma como la primera vez. ;or
supuesto que al poco tiempo de ale1arme del aparato ya empecé a
me1orar algo pero tardé al menos diez a#os en recuperar un cierto
nivel de normalidad. 7unque realmente nunca llegué a recuperarme
por completo como había ocurrido la primera vez. ;or eso volví a
surir un tercer episodio agudo por el humo del tabaco aunque visto el
caso en su con1unto esta tercera vez ue incomparablemente m*s
breve y m*s leve. $e todas ormas me ha hecho retroceder mucho
con respecto a cómo me encontraba antes de DEEO.y ahora me
molesta todo mucho m*s que antes.
)o recibo ning!n tratamiento pues no hay ninguno realmente
bueno. /l !nico tratamiento eectivo es evitar la contaminación. 7hora
me encuentro en una situación en la que perumes y cigarrillos, por
poner un e1emplo de algo com!n que est* en todas partes, me
resultan insoportables. /n cuanto los respiro empiezo a notar que
debo hacer un mayor esuerzo para que me entre el aire, y pobre de
mí si no me libro de ellos. %o y cuantos padecemos esta enermedad
tenemos historias inauditas de lo que para nosotros signiica el
encuentro con esas sustancias que la mayoría de la gente no se da
cuenta que est*n en su entorno pues no les molestan.
M7ede de,plazar,e en tran,porte p/-li1o por e<e0ploO
/n la actualidad puedo coger transportes p!blicos sobre todo si
evito las horas punta, pero los perumes son mi bestia negra. /s
recuente que tenga que marcharme del vagón del metro porque
entre lo que yo llamo =un perume andante>, o que deba recorrerme
todos los rincones de un autob!s a la b!squeda de un lugar donde no
lleguen los eluvios de la perfumona de turno, abrir ventanas si me
de1an e incluso ba1arme antes de tiempo. Los autocares modernos,
con sus cristales herméticos, me resultan terribles. Si pienso que va a
ir muy lleno y no podré cambiar de sitio, en caso necesario procuro
irme en tren. 7 veces para mi desgracia llevan =ambientadores>.
Tengo historias sobre via1es accidentados por causa de esos emisores
químicos. 8uando via1o en avión pido a los dioses que no me sientan
cerca a alguna dama que haya estado prob*ndose perumes por las
tiendas libres de impuestos pues tendría que solicitar a la azaata que
me cambie de sitio. 7 veces es violento ale1arse pues la gente no
entiende que uno se marche de su lado sin razón obvia pero me da
igual. Si puedo irme discretamente lo hago9 si veo la ocasión doy una
e&plicación y si no me largo y que piensen lo que quieran.
En 17anto al ta-a1o en la, 1alle,\
Lo de los cigarrillos por la calle es también toda una historia. 5e
asi&ian. He llegado a desarrollar un instinto para detectar
r*pidamente con la vista un cigarrillo en las manos de alguien, como
los cazadores que descubren una perdiz invisible entre los rastro1os, y
en ese caso por lo general puedo ale1arme de su pista antes de que
me entre en los bronquios una bocanada de su humo agobiante.
)ecesito guardar una distancia de seguridad de muchos metros, por
lo menos diez y en lugares contaminados a!n m*s, de lo contrario la
miasma permanece en el aire y me la encontraré cuando llegue yo
allí caminando detr*s de la umarola.
;or supuesto que con recuencia estoy absorta en otras cosas y
no veo el cigarrillo a tiempo pero la primera bocanada me cortar* la
respiración y entonces voy haciendo eses si la acera es amplia a la
b!squeda de una pista limpia de humo, o me paro en seco y pongo
espacio por medio, o si la otra acera est* m*s libre me voy allí. Jtras
veces, si puedo, también avanzo m*s deprisa que el humo del
cigarrillo para de1ar atr*s su pista, o contengo unos momentos la
respiración hasta sobrepasarle si no hay viento y el humo est*
detenido. )i que decir tiene que las aglomeraciones urbanas con
mucha gente est*n bastante prohibidas para mí. Hace siglos que no
voy al rastro madrile#o. )o se me ha perdido nada allí y volvería con
los bronquios encogidos por lo que allí se respira. /vito también
bastante erias del libro y lugares así.
MNo ,e prote2eO MNo 7,a 0a,1arilla, por e<e0ploO
Hay personas que en esas circunstancias usan una mascarilla y
de hecho yo ya he visto algunas personas por las calles que llevaban
las mascarillas que protegen de humos, las de carbón activado. ;or
supuesto que yo tengo una y la he usado con buenos resultados en
alg!n caso en que inevitablemente he debido respirar algo nocivo
durante un poco tiempo ?subir por una escalera que acababan de
pintar, por e1emplo@. ;ero mi gran problema es respiratorio. /l
respirar a través de una mascarilla incrementa el esuerzo y para mí
eso es bastante indeseable. La !nica solución en mi caso es evitar
contaminantes químicos.
2Ha+ otro, 1a,o, 1o0o el ,7+o. de per,ona, en'er0a,
por 'oto1opiadora, o i0pre,ora, l9,er. de,1rito, en la
literat7ra 08di1aO MEn 378 pa4,e,O
Si, claro, hay unos cuantos m*s, y sé de dos en concreto en que
dos mu1eres desarrollaron sensibilidad química m!ltiple por
otocopiadoras. .no en 8anad*, est* publicado en la literatura
médica9 el otro, espa#ol, no est* publicado pero tiene una sentencia
1udicial avorable en que se cita a ese aparato. 7dem*s hay varios
casos m*s descritos en distintas publicaciones médicas de distintas
patologías ?respiratorias, de o1os, piel o ibromialgia@ en que se citan a
esos aparatos, que se han dado en /spa#a, 7ustria y ;olonia adem*s
de otros cuantos anotados en 0nglaterra, Holanda y un buen montón
en 7lemania. También se cita a esos aparatos como uno de los
contribuyentes al síndrome del ediicio insalubre, aenermo]. /n
/stados .nidos la =/nvironmental ;rotection 7gency> o e&presión
similar tuvo que hacer diversos inormes sobre otocopiadoras por
requerimiento de empleados de oicina. Las conclusiones ueron que
debía me1orarse la ventilación. 8reo que eso e&plica suicientemente
lo que debía estar sucediendo en la realidad y debería invitar a
cualquiera a hacer rele&iones con mala idea.
.no de los problemas m*s serios es que los gases que
desprenden esos aparatos ase los lleva el viento]. Sin una evidencia
biológica incuestionable, e incluso con ella, los médicos generalistas
son proundamente reacios a conirmar y mantener sus diagnósticos
iniciales en cualquier instancia que pueda crearles problemas
?téngase en cuenta que estamos hablando de enermedad laboral y
que a las poderosísimas empresas abricantes de esos aparatos de
oicina no les hacen ninguna gracia historias como la mía@ y menos
a!n si pudieran requerirles 1udicialmente. 7sí es que los galenos
suelen salirse por la tangente de que no han encontrado relación de
causaAeecto entre unas lesiones y un aparato de esos. ;or lo que a
ellos respecta, con tratar la enermedad ya consideran que han
cumplido.
ME, ,7 1a,oO
/s mi caso.
MY lo, 08di1o, de 0edi1ina la-oralO
Sobre los médicos de medicina laboral, y de otros altos niveles
sanitarios igualmente implicados, podría contar cosas muy oensivas
sobre ellos y baste decir que est*n bien inormados de mi caso y lo
que implica y sigue, desde FQKN hasta ahora mismo, y se hacen los
sordos cuando no boicotean activamente el asunto. /sta es la parte
m*s oscura de esta ea historia mía que merecería ser rebuscada a
ondo por alg!n buen periodista de investigación. Lamento no poder
dar m*s datos pero echen a volar la imaginación.
/n cuanto a los servicios de salud laboral de las organizaciones
sindicales, otra opción evidente en estos casos, no puede esperarse
gran cosa de ninguna de ellas.
Mor 378 no podr4a e,perar,e 2ran 1o,aO
/n primer lugar, yo no estaba ailiada a ning!n sindicato ni a
nada. 7dem*s en muchos casos como en /spa#a la escasísima
ailiación y con ello la alta de recursos propios las hace dependientes
de la administración y el que paga ae&ige] ?en este caso, que se
callen@. /n otros países suele pasar bastante de lo mismo.
/n realidad las organizaciones sociales se ven abocadas a un
estira y alo1a con las empresas en el que deben encontrar un
equilibrio entre la disponibilidad de traba1o, por muy basura y
malsano que sea, y la protección de la salud. Jbviamente, lo !ltimo
no suele salir ganando, por un miope concepto del beneicio
inmediato y a toda costa que de1a de lado el coste económico para
todos de una mala salud p!blica y laboral. 7l inal, entre unos y otros,
la casa sin barrer' los empleados en riesgo y los enermos sin
tratamiento\ ;ermítame un momento, dé1eme cambiar de tema.
/&plica bien mi situación lo que voy a contar.
Le per0ito# Ca0-ie de te0a# M&78 :a pa,adoO
5ientras escribo estas líneas en la biblioteca se me ha sentado
al lado un perume oensivo. )o me suele pasar pues los habituales
suelen ser 1óvenes internautas orgullosos de su olor animal. 8uando
puedo escoger asiento siempre me siento al lado de los chicos. /s
uno de mis trucos de supervivencia. 5e he movido un poco
ale1*ndome de la dama olorosa pues tenía algo de espacio libre pero
veremos si consigo terminar mi te&to o debo marcharme enseguida.
7sí es mi vida de todos los días.
Entiendo lo 37e 0e 17enta. lo la0ento# MSe :a
re1ono1ido en al2/n pa4, o 1o07nidad de 0anera o'i1ial 37e
la en'er0edad 37e 7,tede, ,7'ren tiene por 1a7,a el 7,o de
lo, aparato, 37e :a 1itadoO U,ted 0e :a :a-lado de 7na
,enten1ia <7di1ial 'avora-le en 7n 1a,o 37e ,e prod7<o en
Bil-ao# M7ede e;pli1arlo -reve0enteO
4ue yo sepa no se ha reconocido oicialmente ning!n caso de
enermedad por otocopiadoras o impresoras l*ser en ning!n país.
$esde luego no de orma que tenga eectos importantes.
Jicialmente las otocopiadoras son bastante UinocuasU si se usan y se
ubican de orma adecuada, lo que no siempre es el caso. .na
b!squeda por la base de datos del 0nstituto )acional de Seguridad e
Higiene en el Traba1o ?por citar a un organismo directamente
implicado@ debería mostrar inormes propios en que se avisa sobre
riesgos por esos aparatos. /n cuanto a la enermedad Sensibilidad
4uímica 5!ltiple, no e&iste ni para la Jrganización 5undial de la
Salud ni para las autoridades sanitarias de casi ning!n país, aunque
lentamente algunos van acept*ndola.
/l caso de ,ilbao se acerca un poco a lo que podría ser un
reconocimiento oicial pero no estoy segura de que una sentencia
avorable para el traba1ador de un simple 1uzgado de lo social, donde
se mencionan otros temas y se hace reerencia muy de pasada a ese
aparato tenga ninguna uerza ni valor para servir a otros enermos
similares en los distintos *mbitos en que tiene que maniestarse un
reconocimiento oicial. Hace mucho tiempo trasteando por internet
me encontré con una sentencia estadounidense en que se
mencionaba, creo recordar, a una otocopiadora que habría producido
una enermedad. 7l inal la sentencia reconocía algo pero no la
vinculación entre el aparato y la enermedad.
Mero e, 0e<or la ,it7a1ión de per,ona, 37e ,e
en17entran en 7n 1a,o ,i0ilar al ,7+o en otro, pa4,e,
e7ropeo,O ien,o en Holanda. Ale0ania. =ran1ia. In2laterra.
por e<e0plo#
/n algunos es un poco me1or y en otros peor. Las
otocopiadoras e impresoras est*n bastante reconocidas como
nocivas en Holanda pero en cambio se moan de eso de la
sensibilidad química m!ltiple aunque tratan bastante bien los
problemas respiratorios. /n 7lemania sí se ha hecho mucho ruido con
los problemas de esos aparatos y, seg!n he oído, han reconocido la
sensibilidad química m!ltiple. /n Prancia creo que andan muy
despistados en todos estos temas. /n 0nglaterra la situación es, si
cabe, a!n peor. 7llí casi no hay consciencia sobre el problema de esas
emisiones químicas. Las pruebas respiratorias son inconcebiblemente
ineptas y encima le colocan el sambenito de psicosom*tico a todo lo
que se mueve. $e hecho, los ingleses tienen un serio problema
mentalista, que han importado directamente de los /stados .nidos
donde est*n psicologizados hasta el límite, m*s, mucho m*s, que en
otros sitios. /n general todos los países son negativos para arontar la
situación que yo he vivido y sido viviendo.
U,ted 0e :a ,e@alado en al27na o1a,ión 37e. en ,7
opinión. el ,4ndro0e del edi'i1io in,al7-re o17lta 1a,o, de
per,ona, en'er0a, por aparato, de o'i1ina# MEn 378 ,e -a,a
para 7na a'ir0a1ión a,4O
/n este síndrome del ediicio insalubre se describen una
relación de síntomas y malestares que en no pocos casos se pueden
asimilar a ormas m*s leves de lo mismo que yo padezco. /ntre los
actores que pueden contribuir a producir ese síndrome con
recuencia se menciona en la literatura técnica m*s solvente a las
otocopiadoras e impresoras l*ser, entre otros muchos posibles
culpables que son también indeseables, por e1emplo pegamentos de
linóleos y moquetas, pinturas, agentes limpiadores uertes y humos
del tabaco. /ste síndrome se suele dar en oicinas y se alega que la
alta de ventilación natural es un desencadenante de diversos
problemas de salud al permitir que se acumulen en el ambiente
compuestos org*nicos vol*tiles, mohos y otros contaminantes
variados.
Sin duda que en muchos casos la combinación de distintas
sustancias oensivas como las mencionadas desencadenar*
verdaderos síndromes del ediicio insalubre. ;ero habr* casos en que
el !nico actor desencadenante haya sido el cóctel de sustancias
químicas que respiraban los empleados situados alrededor de un
aparato copiador maloliente y continuamente en uso. 8uando se
hayan dado esas situaciones ?y seguro que las ha habido y las hay@
habr* resultado muy conveniente para algunos que se le llame a la
cosa asíndrome del ediicio enermo], que es un término que abarca a
muchos culpables inespecíicos entre los cuales se diluyen las
responsabilidades, que no se#alar a una m*quina de oicina como la
principal o !nica culpable del problema.
MY e, ino1ente e,ta 'ilo,o'4a del de,pi,te ter0inoló2i1oO
;or supuesto que esta ilosoía del despiste no es involuntaria y
accidental sino que orma parte de un soisticado traba1o de
manipulación dirigida del lengua1e para maquillar lo impresentable.
.n e1emplo de deriva ling"ística que me viene ahora a la
mente' /n 0nglaterra a las huelgas ?stri6es en tiempos
revolucionarios@ las han transormado en aindustrial action]. /n lo
relativo a la salud un recurso muy socorrido es decir que la gente
tiene o no tiene balergiab a un producto químico, a un perume por
e1emplo. 8on escasas y matizadas e&cepciones no se puede tener
técnicamente una alergia a productos químicos Aque no son
proteínasA y menos a!n al ozono que desprenden las copiadoras
?estaríamos apa#ados todos si desarroll*ramos alergia a una
molécula de o&ígeno@. 7 pesar de ser una sandez bioquímica el
término de marras ha conseguido cua1ar en la población y hasta entre
la clase médica de donde salen algunos disparates clínicos como los
que yo he vivido. /videntemente es mucho m*s inocuo y
políticamente correcto pretender que la gente desarrolle una aalergia]
a un producto de su entorno ?y cuando las pruebas alérgicas den
negativas negar toda implicación@ que reconocer que tienen la salud
destrozada por un agente químico irritante y de eectos to&icológicos
presente en su entorno laboral.
También es m*s bonito decir que alguien tiene aobia] a los
olores que aceptar que tiene intolerancia respiratoria a una sustancia
química irritante.
S4. ,4. tiene razón. el len27a<e n7n1a e, ino1ente#
Tizando el rizo en la transiguración ling"ística e&iste una
corriente, no dudo que animada en la sombra por grupos interesados,
que pretende cambiarle el nombre a la sensibilidad química m!ltiple
para transormarla en aintolerancia idiop*tica medioambiental].
Mor 378. por 378 e,e 1a0-io de ter0inolo24aO
/s verdad que la e&presión =sensibilidad química> resulta
cuestionable pues invita a pensar en una alergia, lo que es
técnicamente incorrecto, aunque es el nombre que m*s ha calado y
que se mantiene por arraigo histórico. ;ero en mi opinión, y en la de
otras organizaciones de pacientes, el término que pretenden
implantar desde inluyentes grupos de poder médico es a!n peor,
mucho m*s inadecuado y sinuoso. % es que la palabra bidiop*ticab
signiica' de origen desconocido, como si la enermedad uera
especíica del propio enermo. /n muchos casos, como en el mío, los
enermos somos perectamente capaces de se#alar al actor
desencadenante de nuestros problemas como una e&posición
química. /sa nueva designación que rechazamos elimina del nombre
identiicador la principal causa, un agente químico, y pone el énasis
en la presunta vulnerabilidad del enermo, como si éste uera un
aidiop*tico] debilucho, con lo que se disimula, o se oculta, el hecho de
que una inicial dosis masiva de contaminantes le desencadenó un
proceso sin retorno de progresivo deterioro de las capacidades
bioquímicas de neutralización de tó&icos.
Mer,ona, en'er0a, de pre,7nta Yan,iedad p,i1oló2i1aY
+ Ydepre,ión p,i1o,o09ti1aY p7eden e,tar a'e1tada, por
,7,tan1ia, 3740i1a, re,pira-le, 37e per<7di37en la ,al7d
:70anaO
Hay disolventes que tienen un eecto importante sobre el humor
produciendo euoria y depresión de rebote. 7unque esto se sepa,
digamos, en abstracto, no parece que se esté investigando en serio la
posibilidad de que algunos productos *cilmente emitidos o arro1ados
al entorno puedan estar produciendo alteraciones mentales en la
gente, es decir, que la verdadera causa de sus depresiones no sería
su propia personalidad negativa sino un agente químico. ;ienso en
concreto en personas debilitadas por su constante e&posición a
sustancias nocivas. Todo esto son suposiciones razonables aunque
por supuesto no tengo evidencias concretas.
/n la misma línea, estoy segura de que hay personas aectadas
de ansiedad puramente psicológica y depresiones de origen natural y
mental, sin m*s caliicativos. Siempre las ha habido y seguramente
siempre las habr*. ;ero también estoy segura de que e&isten
personas aectadas por sustancias químicas respirables que les
producen ansiedad respiratoria y una multitud de síntomas
to&icológicos y compensatorios. /n muchos casos, suponiendo que les
hagan algo, las pruebas médicas incompetentes e ineptas que les
realizan no permitir*n evidenciar ninguna lesión respiratoria y
org*nica. Seg!n costumbres pedestres de la medicina actual cuando
no encuentran r*pida 1ustiicación isiológica de unos síntomas,
autom*ticamente los caliican de psicosom*ticos, la adepre]
banalizada con cierta inconsciencia, la hiperventilación por el estrés y
cosas así ?;or lo dem*s, con respecto a esa dichosa hiperventilación
habría mucho que decir9 por e1emplo que un asm*tico al principio de
una crisis no sure alta de o&ígeno sino alta de 8JD. ;ero ése es
tema médico arragoso y me1or de1arlo por ahora@.
;or increíble que parezca en general la gente acepta esas
opiniones inundadas sin mayor cuestionamiento a pesar de que
cualquiera advierte que son un coladero para toda clase de errores
médicos y abusos laborales. 7sí es como una ansiedad respiratoria se
recaliica habitualmente de mental y la cosa cuela.
2Tiene al27na e;perien1ia per,onal ,o-re 37e e,to 37e
,e@alaO
%o lo he vivido en persona y he visto en servicios de urgencias
al menos a otras dos mu1eres 1óvenes de las que tengo buenas
razones para pensar que debían estar atravesando por lo mismo que
yo pues les habían dado una bolsa de papel para respirar como lo han
hecho tantas veces conmigo. Siento que en aquellos momentos no
pudiera conversar con ellas para averiguar m*s de lo que les pasaba
pues con mi e&periencia quiz*s hubiera podido ayudarlas me1or de lo
que lo estaban haciendo aquellos médicos 50T ignorantes.
Tecuerdo a una muchacha griega que venía de vacaciones a
/spa#a y que al encontrarse enerma tuvo que de1ar su alegre grupo
e&cursionista y acudir a las urgencias de un gran hospital. Tecuerdo
su mirada de incredulidad y desamparo cuando le decían que lo !nico
que tenía era ansiedad, que carecía de importancia, y que se
serenara. J1al* que estuviera menos aectada que yo y que se
recuperara pronto.
8u*ntas ansiedades son verdaderamente psicológicas y cu*ntas
respiratorias por supuesto que no puedo decirlo. )o tengo ni idea,
aunque sospecho que la cira de los recaliicados debe ser
notablemente alta. Teniendo en cuenta que seg!n dicen hay
cantidades ingentes de personas con trastornos bmentalesb donde se
encuadrarían estos casos mal diagnosticados, las ciras de posibles
aectados deben ser bastante apabullantes.
MCree. enton1e,. 37e detr9, de toda, e,ta, :i,toria, ,e
e,1onde 7n e,1enario de 0anip7la1ión en te0a, de ,al7dO
M&7i8ne, 07even lo, :ilo, de la 0anip7la1ión ,i e, el 1a,oO
;or descontado que la inmensa mayoría de los médicos de todo
el mundo son ignorantes involuntarios. )o diagnostican mal a sus
pacientes deliberadamente sino por comodidad, credulidad o alta de
sentido crítico. ;ero tengo el convencimiento de que en inluyentes
niveles de la medicina e&iste plena consciencia de la realidad que
estoy e&plicando y que se de1a pasar con displicencia, por desidia, por
inercia proesional, por no complicarse la vida, por no atreverse a
ponerle el cascabel a un temible gato, por miedo a represalias
proesionales de un cuerpo muy corporativo que nunca perdonaría
que le pusieran en evidencia, por no perder oportunidades de
ascender y así sucesivamente.
Tengo también la enorme sospecha de que e&iste una especie
de ilosoía en temas de medicina y salud que consiste en mantener a
la gente como enermos crónicos que requieran un constante uso de
medicamentos y de distintos servicios médicos. Los ciudadanos del
mundo entero somos lo bastante idiotas como para permitir que
quiz*s el negocio m*s rentable que e&iste en la actualidad sea el de
la sanidad. 5ientras los pacientesAusuarios demos dinero a espuertas
por todas partes, no esperemos que el sistema aspire a promover
sinceramente la salud y evitar la enermedad matando con ello la
gallina de los huevos de oro. /n este caso que comento se da una
doble perversión' la de no reconocer una enermedad ocupacional
que se croniica y en muchos casos conseguir, adem*s, que se la
considere psicológica con lo que el tratamiento no va a servir para
nada pues estamos ante una enermedad org*nica. Rracias a lo cual
se matan dos p*1aros de un tiro' se ahorran los contaminadores
responsabilidades e indemnizaciones y se promueve un constante uso
y abuso de servicios médicos variopintos, psico*rmacos,
psicoterapias, antiinlamatorios, antialérgicos, complementos
vitamínicos, hipnoterapia, acupuntura, isioterapia y todo lo que
parezca servir para algo. 7quí ganan todos menos el enermo.
En 17anto al e,1enarioZ
Tespecto al escenario de la manipulación y los hilos que la
mueven, es un tema muy delicado sobre el que no se pueden hacer
airmaciones categóricas y menos acusaciones directas y personales,
al menos no de orma p!blica y abierta. ;or supuesto que yo tengo
mis propias impresiones, algunas sospechas y pocas certezas que me
guardo para mí. Sí se puede apuntar que la progresiva globalización
de todo también ha llegado a la medicina y que en la actualidad la
mayoría de lo que se hace en los países occidentales est* sancionado
por unos relativamente escasos pero enormemente inluyentes
santuarios de la medicina que consisten en publicaciones,
universidades, clínicas privadas y centros de investigación de
undaciones de campanillas, generalmente anglosa1ones o ba1o su
inluencia directa. 7 ellos hay que sumar los que con su apoyo
inanciero inancian a esas élites médicas. /n ese marco cualquiera
puede intuir algunos métodos eicaces para llevar la investigación y el
tratamiento de las enermedades en una dirección que convenga y
apartarla de lo que no convenga.
/ste sistema, en mi opinión, sirve tanto para hacer buena,
buenísima medicina, no tengo ninguna duda, como para cometer
aberraciones médicas.
M7ede 7na per,ona ,a-er 37e e,t9 poten1ial0ente
a'e1tada por e,te tipo de en'er0edadO M7ede to0ar 0edida,
preventiva,O
/sta enermedad, en un grado tan avanzado como yo la he
surido, es algo que a nadie le pasa desapercibido. Sabes que tienes
algo terrible, distinto de lo que habías tenido nunca antes, algo que la
gente a tu alrededor desconoce. % como ni los médicos ni nadie te
ayudan, empiezas t! mismo a buscarte la vida para intentar
encontrar algo que te sirva a entender lo que te pasa. /n el pasado
no había inormación disponible o había que rebuscarla muchísimo en
literatura médica con métodos bibliogr*icos muy inconvenientes. Los
médicos, adem*s, en su mayor parte, no tenían ni idea. /n la
actualidad ya hay médicos, aunque pocos todavía, que empiezan a
comprender algo de esta patología y a dar buenos conse1os. 8on
internet la gente puede encontrar detalles sobre todo tipo de
enermedades y desde luego sobre la sensibilidad química m!ltiple y
los eectos nocivos de sustancias químicas.
;or supuesto' no puede uno iarse de todo lo que le sale en
internet. Hay que iltrar mucho la inormación y si no se tiene un
asesor bien inormado y iable, para empezar me1or ponerse en
contacto con alguna de las asociaciones nacionales de aectados
cont*ndoles lo que te pasa. Si conoces idiomas tanto me1or, pues hay
grupos de enermos en un montón de países con mucha inormación
!til y pr*ctica que te hace comprender que, aunque minoritario, este
síndrome est* le1os de ser una enermedad de las que llaman araras].
Todo depender* del grado de aectación, leve o severo a la hora
de enocar el problema. ;ero, en cualquier caso, la cosa no va a ser
*cil y se har* imprescindible contactar con un buen médico ?o equipo
médico@ que quiera inormarse sobre este síndrome y esté dispuesto
a traba1*rselo y a hacer lo que pueda por ayudar realmente a su
paciente.
S72iera 7,ted 0i,0a al27na, 0edida, a per,ona, 37e
p7edan ,o,pe1:ar 37e ,7'ren o p7eden ,7'rir e,ta
en'er0edad
%o sugeriría a personas que sospechen que padecen este
síndrome que como primera medida empiecen por ale1arse
inmediatamente de sustancias contaminantes, procedan de donde
procedan, tabaco, perumes, limpiadores, y una larga lista que
encontrar*n por p*ginas Beb. Si el problema procede de su traba1o,
que den el cante, que no se asusten pues de lo contrario pueden
perder la salud y después el traba1o. 4ue no se coníen, pues una vez
que se desencadena un síndrome intenso como el que yo y otros
muchos hemos surido seguramente se ponen en marcha unos
incomprendidos procesos neuroinmunológicos imparables y repetibles
que pueden desembocar en una pesadilla.
M&78 podr4a :a1er la ind7,tria. la, 1orpora1ione,. la
,al7d p/-li1a. para evitar la e;ten,ión de e,ta, ,it7a1ione,O
Lo primero es reconocer la realidad de la situación que he
descrito y no negarla y esconderla por intereses miserables. La
industria lo que tiene que hacer es poner en el mercado productos y
aparatos que no envenenen, que no asi&ien, que no enermen a la
gente. Si se lo proponen en la mayoría de las ocasiones encuentran
soluciones técnicas para evitar los problemas pero es m*s cómodo
practicar la política del avestruz como suelen hacer siempre
?recordemos el drama del amianto@. Las corporaciones tienen que
de1ar de cabildear para que prevalezcan sus intereses económicos por
encima del interés para la salud p!blica.
8on respecto a las autoridades sanitarias tienen que poner al
rente de sus servicios de salud a personalidades médicas
competentes, sin intereses inconesables y verdaderamente
dedicadas a vigilar la salud de los ciudadanos, y también tienen que
dotar a departamentos de investigación con los suicientes medios
para buscar remedios, y o1al* que cura deinitiva, para este síndrome
terrible.
M&7iere a@adir al2o 09,O
Siempre se puede decir m*s y quedan muchas cosas en el
tintero pero sus preguntas estaban bien orientadas y creo que las he
contestado con gran amplitud. 4uiz*s tanta que le obliguen a un buen
traba1o de edición para de1ar el te&to en un ormato suicientemente
breve y legible. ;odemos acabar aquí pero si lo desea seguiré
contestando sus cuestiones en otro momento.
$e a17erdo# &7eda0o, e0plazado,. p7e,. para '7t7ra,
1onver,a1ione,#
ENTREVISTA CON ALE6AN$RO NA$AL
*U
DLA I%&UIER$A $EBER!A ESTAR HACIEN$O SU TAREA.
ANALI%AN$O LO &UE ESTC ASAN$O Y REARAN$O
UN ROYECTO OL!TICO VIABLE# HOY 5UCHA "ENTE
CITA A JEYNES Y LO A$ERE%A CON CITAS $E 5ARF#
ES CIERTO &UE JEYNES ES UN AUTOR RELEVANTE
ARA NUESTRO TIE5O ERO NO HAY &UE OLVI$AR
&UE ESTE AUTOR NO HI%O UNA CR!TICA CO5LETA
$E LA TEOR!A ECON?5ICA $E SU TIE5O Y OR ESO
=UE RECUERA$O Y $ISTORSIONA$O EN LOS AROS
SESENTA Y SETENTA# ESTO TA5BINN NOS $ICE &UE
SI HAY AL"O &UE $EBE5OS EVITAR ES LEER A 5ARF
SIN CUESTIONARLO#E
7le1andro )adal es economista doctorado en ;arís. ;roesor
investigador del 8entro de /studios /conómicos y de =/l 8olegio de
5é&ico>, colabora semanalmente en el cotidiano me&icano de
izquierda La Wornada. Los temas que cubre desde hace a#os abarcan
un amplio arco' economía del cambio técnico, con intervenciones
sobre tecnología industrial, nuclear ?militar y civil@, tecnología
pesquera, agrícola9 teoría económica pura ?equilibrio general, 5ar&,
TicardoASraa, etc@ y teoría y pr*ctica macroeconómica. 5uchos de
sus artículos han sido reproducidos en p*ginas electrónicas como
BBB.rebelion.org o sinpermiso.ino. 7dem*s, )adal es miembro del
conse1o editorial de 0nvestigación /conómica, una e&celente revista
de ciencias sociales dirigida por el economista me&icano 0gnacio
;errotini. )adal dirige actualmente un proyecto multinacional sobre
política macroeconómica y medio ambiente en 7rgentina, ,rasil,
/cuador, 8osta Tica y 5é&ico
M$e 378 1ri,i, :a-la0o, 17ando :a-la0o, de la 1ri,i,O
M$e 7na a-i,al 1ri,i, 'inan1iera. de 7na enor0e 1ri,i, pol4ti1oB
17lt7ral del neoli-erali,0o. de 7na 7,7al 1ri,i, de
,o-reprod711ión. de 7na 1ri,i, del ,i,te0a de prod711ión
0er1antil 07ndial ,in -rida, li0itadora,. de 7na 1ri,i, del
1apitali,0o 1o0o ,i,te0a 1ivilizatorioO
/stamos hablando de un cambio de época. /l capitalismo
probablemente no se va a acabar con esta crisis, pero los esquemas
de crecimiento basados en la e&pansión del sector inanciero no
pueden continuar siendo su plataorma de acumulación.
U,ted :a e,1ritoH D$e,p78, de la tor0enta. 17ando el
polvo ,e a,iente. vere0o, 37e la e1ono04a + el ,i,te0a
'inan1iero 2lo-ale, :a-r9n ,7'rido tran,'or0a1ione,
pro'7nda,# Y la ,e17ela pavoro,a de 37ie-ra,. de,e0pleo +
de,i27aldad 0ar1ar9 el adió, de'initivo a la retóri1a 'eliz
18
El Viejo Topo, 1unio de DEEQ.
,o-re la, virt7de, de la 2lo-aliza1iónE# ME,t9 en 1ontra. p7e,.
de la 2lo-aliza1ión de la e1ono04a. pien,a 37e e,a e, 7na de
la, prin1ipale, 1a7,a, 37e e;pli1an la ,it7a1iónO
La globalización neoliberal es una quimera y una m*quina
ideológica. Se le ha utilizado para 1ustiicar la idea de que el /stado
no debe intervenir en la economía. La globalización es la palabra que
utiliza el capital para hacer creer que la e&pansión de los mercados y
la ley de la mercancía son enómenos naturales. Lo que hoy llamamos
=globalización> es el engendro del colapso del sistema de ,retton
Ioods y es un sistema económico internacional enermo. La base de
este sistema es la idea de que lo !nico que pueden hacer los /stados
nacionales para promover el pleno empleo es omentar las
e&portaciones y eso implica imponer a los dem*s países la carga del
desempleo.
Se :a ,e@alado en o1a,ione, no in're17ente, 37e la idea
de 37e la 1ri,i, 'inan1iera 37e atravie,a E,tado, Unido, ,ea
de-ida a 7na ano0al4a en 7n ,e20ento del ,i,te0a de
pr8,ta0o, :ipote1ario, e,t9 e37ivo1ada. 37e lo, 1r8dito,
:ipote1ario, irre,pon,a-le, + de 0ala 1alidad no :7-ieran
,ido 1apa1e, de 2enerar por ,4 0i,0o, 7na 1ri,i, de e,ta,
di0en,ione,# Mor 378O
/s correcto airmar que la crisis no sólo se generó en el
mercado de hipotecas de segunda clase por dos razones. ;rimero, las
hipotecas de segunda ueron ob1eto de un proceso de
comercialización inanciera muy amplia, a través de la bursatilización
y de su proyección en lo mercados de derivados. $ebido al uerte
apalancamiento en estas actividades, eso hace que el peso de las
hipotecas sea mucho mayor al que hubieran tenido de permanecer en
el mercado hipotecario. 7dem*s, la crisis se origina en un proceso de
muy largo aliento de endeudamiento que se rele1a no solo en las
hipotecas, sino en tar1etas de crédito, préstamos para automóviles,
para estudiantes, etc. /l endeudamiento en /stados .nidos es lo que
est* detr*s de la crisis.
Sin olvidar otra, ari,ta,. Me,ta0o, pre,en1iando el
e,tallido + de,arrollo de la peor 1at9,tro'e 'inan1iera de,de
*KL)O MLa peor 1ri,i, 'inan1iera en ,iete d81ada, e;tendida
por todo el planetaO
7irmativo. /sta es la peor crisis inanciera y económica desde
la Rran $epresión. )o sólo es la m*s prounda, también es una crisis
global.
aradó<i1a0ente 7,ted :a ap7ntado ta0-i8n 37e lo,
0e1ani,0o, ,7p7e,ta0ente di,e@ado, para red71ir el rie,2o
de 7na 1ri,i, ,i,t80i1a ,on pre1i,a0ente lo, 37e :o+
1on,tit7+en la peor a0enaza para la inte2ridad del ,i,te0a
'inan1iero. -an1ario + no -an1ario# MA 378 0e1ani,0o, ,e
e,ta-a re'iriendoO
La e&pansión del sector inanciero estuvo asociada a la llamada
innovación inanciera, es decir, a la generación de instrumentos que
no e&istían con anterioridad. /ntre ellos destacan los vehículos de
inversión estructurada ?los S0(s@ y las deudas garantizadas por
activos ?los 8$J]s@. /n teoría, estos productos inancieros debían
servir para canalizar el ahorro hacia empleos eicientes y, adem*s,
para diversiicar el riesgo. /n realidad, lo que hicieron ue diundir y
ampliicar el riesgo a escalas astronómicas. Jtra orma de decirlo es
que la e&pansión del sector inanciero ad1udicó la tarea de evaluar el
riesgo inanciero inherente a actividades de alto apalancamiento a
instituciones ?las corredurías y caliicadoras@ que no estaban
preparadas para hacerlo. ;or esta razón, el riesgo se diundió de
manera m*s intensa de lo que había pasado en otras épocas.
Ta0-i8n 7,ted :a ,e@alado 37e la de,tr711ión de 1apital
37e trae apare<ada la 1ri,i, ap7nta-a 7na le11ión i0portante.
de0o,tra-a. ,on ,7, propia, pala-ra,. D37e detr9, de lo,
a0a-le, rit7ale, + ,o'i,ti1ado, 2ad2et, 1on lo, 37e
di,'raza0o, la realidad ,o1ial. +a1en '7erza, de,tr71tiva, 37e
al2/n d4a ter0inar9n 1on todoE# MCon todo. di1e 7,tedO MNo
e;a2eraO or lo de09,. Ma 378 '7erza, :a14a 7,ted re'eren1iaO
La crisis que estamos observando no se reduce a la
problem*tica inanciera y económica. )o estamos amenazados sólo
por la delación y el desempleo, o en el uturo cercano, por la
hiperinlación. También estamos suriendo una crisis ambiental de
primera magnitud. /stamos igualmente amenazados por la
deorestación, la erosión de suelos, la sobreAe&plotación de acuíeros,
el cambio clim*tico, y la e&tinción masiva de especies que hemos
provocado.
M$ónde e,t9 a'e1tando + dónde 2olpear9 09, la, 1ri,i,
en ,7 opiniónO
La crisis est* aectando a todo el mundo. 8laro, los pobres de
todo el mundo, esa mitad de la población que vive con menos de D.O
dólares diarios, van a seguir en lo mismo, en la lucha por la
supervivencia. Las clases medias van a ver su base patrimonial
seriamente aectada.
U,ted de'iende 37e le<o, de ,er enviado a 7n ,e27ndo
plano. el te0a de la de,tr711ión a0-iental de-er4a e,tar al
'rente de la di,17,ión ,o-re la ,alida de la 1ri,i,# Sin
e0-ar2o. la, 1o,a, no pare1en ap7ntar en e,a dire11ión# Lo
37e i0porta. ,e di1e. e, ,alir de la 1ri,i,. ,ea 1o0o ,ea. +.
ade09,. de 'or0a r9pida# U,ted :a 1itado el ro2ra0a de
Na1ione, Unida, ,o-re 0edio a0-iente (NU5A). 37e ,e dio a
1ono1er en o1t7-re de ())U. pero no pare1e 37e e,e
pro2ra0a e,t8 en el p7e,to de 0ando de la, de1i,ione,
27-erna0entale, ni en la, a2enda, no propa2and4,ti1a, de
la, 2rande, 1orpora1ione,#
7dem*s he citado esa iniciativa del ;).57 para criticarlo. /sa
iniciativa ?la =Rreen /conomy 0nitiative>@ est* basada en una premisa
alsa. Supone que lo !nico que tenemos que hacer es cambiar nuestra
tecnología y las cosas se arreglar*n casi como por magia. Hay que
tener ediicios inteligentes, automóviles eicientes en energía, hay
que invertir en uentes renovables de energía, etc. /l sector privado
encontrar* en esto oportunidades rentables muy avorables. La
iniciativa descansa en esta idea de que si arreglamos nuestra
tecnología, todo me1orar*.
;ero si bien es cierto que una me1or tecnología puede reducir el
impacto ecológico ?o la huella ecológica@, también es cierto que esto
no es suiciente. )o basta con cambiar la tecnología. Se necesita
cambiar las relaciones económicas que e&isten hoy en día en el seno
de esta etapa en la acumulación capitalista. )o basta con tener autos
eicientes y una me1or inraestructura si no modiicamos las pautas de
distribución del ingreso que e&isten a nivel nacional e internacional.
)o podemos de1ar sin cambio los patrones de lu1os de inversión y de
comercio mundial. Todo eso, y otras cosas que sería largo enumerar,
son la razón por la que e&iste la terrible desigualdad social que
observamos en el planeta. /s obvio que si no cambiamos este marco
macroeconómico, no nos vamos a acercar a la sustentabilidad.
2&78 :orizonte, vi,l70-ra 7,ted ante la a1t7al
,it7a1iónO M&78 ,alida, ,on e,pera-le,. no 0e atrevo a de1ir
de,ea-le,O
Los pueblos deber*n descirar con precisión los contornos de
esta crisis y de este cambio de época. /n unción de ese an*lisis,
deber*n i1ar el rumbo a seguir. /sta es una época peligrosa. ;ero una
cosa ya saben los pueblos. /l capital reprime cuando se siente
amenazado. % utilizar* la violencia para deenderse, como lo ha
hecho en el pasado.
;or su parte, me parece que muchos economistas no tienen una
idea clara de lo que viene ?muchos usan esquemas teóricos seg!n los
cuales esta crisis ni siquiera debería estar sucediendo@.
Los principales rasgos de las salidas deseables pueden
describirse sin demasiada diicultad en un esquema reormista. ;or el
momento se puede pensar en un esquema de mayor democratización
y control social sobre los procesos productivos y sobre los circuitos
inancieros. /sto debe acompa#arse de una serie de esquemas
redistributivos de ingreso y riqueza. 7dem*s, es importante regular la
actividad productiva para evitar el deterioro ambiental que est*
amenazando la biosera.
En e,ta 8po1a de 1ri,i,. dada la 1orrela1ión de '7erza,
e;i,tente,. Men 378 p7nto, de-er4an poner 8n'a,i, la
iz37ierda pol4ti1aO MEn la, na1ionaliza1ione,O MEn el 1ontrol
del ,i,te0a 'inan1ieroO MEn el de,arrollo ,o,teni-le del ,e1tor
ind7,trialO MEn 7na a2ri17lt7ra 0eno, e;ten,ivaO
/n todos esos renglones. ;ero no hay que olvidar' lo
undamental est* en la macroeconomía. % la izquierda siempre
parece tenerle miedo a la macroeconomía. /l !nico renglón que se
relaciona con la macroeconomía en esta pregunta es el del sector
inanciero. ;or supuesto que ese sector es undamental. También lo
es la redeinición de la política monetaria y cambiaria, y de la política
iscal. También hay que apuntar en la dirección de reormas
proundas en el sistema inanciero internacional.
MLa iz37ierda. en ,7 opinión. de-er4a :a-lar de
,o1iali,0o en e,to, 0o0ento,O Si '7era a,4. Ma 378 ,i,te0a
e1onó0i1o ,o1ial ,e e,tar4a ap7ntando. 179le, ,er4an ,7, e<e,
e,en1iale,O Lo 37e ,e ne1e,ita. :a a'ir0ado 7,ted. e,
de,1artar el 0odelo neoli-eral para pro1eder 1on 7n di,e@o
n7evo 37e real0ente 1olo37e a la <7,ti1ia. la re,pon,a-ilidad
,o1ial + la inte2ridad a0-iental en el 1entro de la,
prioridade,# E;pl437eno, al2o de e,e 0odelo 37e 7,ted
de'iende#
La izquierda debería estar haciendo su tarea, analizando lo que
est* pasando y preparando un proyecto político viable. Hoy mucha
gente cita a <eynes y lo adereza con citas de 5ar&. /s cierto que
<eynes es un autor relevante para nuestro tiempo. ;ero no hay que
olvidar que este autor no hizo una crítica completa de la teoría
económica de su tiempo. % por eso ue recuperado y distorsionado en
los a#os sesenta y setenta. /sto también nos dice que si hay algo que
debemos evitar es leer a 5ar& sin cuestionarlo. /l proyecto analítico
de 5ar& es un traba1o trunco que adolece de m!ltiples errores. 7
pesar de que sus intuiciones y buena parte de su traba1o son
sumamente relevantes y valiosos, 5ar& no pudo llevar a buen
término su proyecto cientíico. $esde el problema de la
transormación de valores en precios de producción, hasta los
problemas en los esquemas de reproducción, el discurso de 5ar&
presenta graves diicultades analíticas. Los mar&istas se han
encargado de empobrecer el an*lisis de 5ar& al leerlo como si uera
una especie de te&to religioso. Sería bueno que de1aran de recitarlo
como catecismo.
2Cree 7,ted 37e el 1apitali,0o 1ar2a en ,7, entra@a,
1on la ,e0illa de ,7 propia de,tr711iónO M&78 ,e0illa
-ene'a1tora e, e,aO ME,ta0o, entrando. p7e,. en el
po,t1apitali,0oO
La din*mica de la historia es incontenible y ning!n sistema
económico dura para siempre. /n esto 5ar& tiene razón. La
especiicidad histórica del capitalismo es al mismo tiempo la órmula
de su destrucción. 7hora bien, no creo que esta crisis sea terminal y
constituya el anuncio de que estamos entrando en una época postA
capitalista. Lo que sí puede ser es que la redeinición del papel del
estado en la conducción de la vida económica podría permitir la
transición a un régimen m*s democr*tico y menos inhumano. /sto no
est* garantizado y sólo ser* el resultado de un largo proceso de lucha
política.
$e,de 7n p7nto de vi,ta teóri1o. de 1ien1ia e1onó0i1a.
,i 37ere0o, de1irlo a,4. Mp7ede a'ir0ar,e 37e la 1ri,i, a1t7al
:a ,i2ni'i1ado la -an1arrota 1ient4'i1a del paradi20a
neoli-eral. de ,7. di2a0o,. pro2ra0a de inve,ti2a1ión
teóri1oBpol4ti1oO
)o, la bancarrota cientíica del paradigma neoliberal se produce
mucho antes de esta crisis y se ubica en el calle1ón sin salida de la
teoría económica, lo que 5ar& llamaba el discurso del capital. La idea
de que los mercados son un dispositivo social que conduce a un
equilibrio y que ese equilibrio es una asignación óptima de recursos
es absurda, pero es lo que animó a la teoría económica del capital
durante doscientos cincuenta a#os. $esde hace mucho se sabe que
esa teoría es un discurso vacío. Los economistas que hemos estado
criticando el discurso dominante en las universidades ?sobre todo de
la teoría de equilibrio general@ sabíamos desde hace a#os que esa
teoría tiene carencias undamentales.
Los economistas han estado tratando de construir una teoría
que pudiera demostrar que los mercados conducen a posiciones de
equilibrio desde FXXM, a#o en que Smith publicó la Tiqueza de las
naciones. % todos los intentos racasaron. /l m*s importante y
=soisticado> es la teoría de equilibrio general. % con ese ediicio
teórico no sólo no se pudo demostrar que las uerzas de la
competencia en el mercado conducían al equilibrio, sino que al inal
se pudo demostrar ?en FQXL, para ser precisos@ que para alcanzar ese
resultado sería necesario introducir supuestos s!per restrictivos en el
modelo. % eso ya es algo serio, porque ya se sabía que el modelo de
equilibrio general tenía otros deectos serios ?una igura
centralizadora de inormación, no toleraban la introducción de la
moneda, etc.@. /ntonces, la bancarrota cientíica del discurso y
modelo neocl*sico es mucho anterior a la crisis, pero se pudo
imponer en el plano ideológico, impulsado por el poder político, los
medios y una vida académica cada vez m*s sometida al
establishment.
La crisis actual es la prueba de que el modelo neoliberal en el
plano de la política económica tampoco es consistente. /sto también
es algo que el an*lisis de las crisis inancieras de la !ltima década nos
había revelado.
MO-,erva pa4, en donde ,e e,t8 tra-a<ando a 'avor de
7na ,alida de la 1ri,i, 37e a 7,ted le parez1a razona-le +
<7,taO
/s posible que algunos países estén buscando enrentar este
problema de manera eiciente y 1usta. )o sé cu*les. (eo muchos
países con paquetes de estímulos iscales que simplemente buscan
regresar al punto en que se encontraban las economías antes de la
crisis. % los rescates a bancos tampoco son el anuncio de una
transición a algo me1or.
Ta0-i8n 7,ted :a ,e@alado 37e el a,tronó0i1o e,t407lo
'i,1al planeado por la ad0ini,tra1ión O-a0a no ,ólo ,er9
de,perdi1iado. ,ino 37e ,er9 el detonador de 7na de-a1le
e1onó0i1a ,in paralelo dentro de 7no, po1o, a@o,# Mor 378O
ME, 1ontrario a e,e pro2ra0a de a+7da p/-li1aO
Lo !nico que est* haciendo el programa de Jbama es inyectarle
m*s liquidez a una economía enerma. /n el me1or de los casos, eso
simplemente va a posponer la debacle de esa economía y de su
moneda, el dólar.
U,ted :a 1riti1ado en al27na o1a,ión lo,
1o0porta0iento, de lo 37e :a lla0ado la Dla -7ro1ra1ia
,indi1alE# A,4. en el 1a,o de C:r+,ler 37e 1erró (U planta, en
E,tado, Unido,. de,pidió a QU#))) o-rero, + otro, ()#)))
e0pleado, ta0-i8n perdieron ,7 e0pleo. lo, tra-a<adora,
09, <óvene, + 0ilitante, '7eron lo, pri0ero, en ,er
de,pedido,. 0ientra, la -7ro1ra1ia ,indi1al era
re1o0pen,ada#MTe0e 37e la ,it7a1ión p7eda volver a
repetir,eO MCó0o pode0o, 1o0-atirlaO
Sí, la situación puede volver a repetirse. /l a1uste va a pasar
primero por sacriicar puestos de traba1o y por le&ibilizar todavía m*s
el mercado laboral. La democratización de los puestos de traba1o es
una orma de evitar que suceda esto. ;ero es algo que debió
producirse en el pasado. Hoy lo que queda es una gran movilización
política, de escala masiva y permanente, que impida que el costo de
la crisis le sea endosado a los traba1adores.
Se :a a'ir0ado. 7,ted 0i,0o lo :a :e1:o. 37e la
p8rdida de poder ad37i,itivo del ,alario e, parte i0portante
de lo, or42ene, de la 1ri,i, a1t7al. por37e e,a p8rdida t7vo
37e ,er 1o0pen,ada 1on ende7da0iento privado para
0antener lo, nivele, de de0anda e'e1tiva# Una 2enera1ión no
t7vo 09, re0edio 37e ende7dar,e para 0antener ,7, nivele,
de 1on,70o# MCó0o ,alir del 14r17lo enton1e, ,i lo, ,alario,.
1o0o pare1e ,er el 1a,o. no paran de de,1ender en 071:o,
l72re, de 07ndo. + no ,ólo en pa4,e, e0er2ente, o en pa4,e,
orillado,. ,ino ta0-i8n en lo, 1entro, del I0perioO
/s necesario revertir los eectos de la globalización neoliberal.
<eynes vio con claridad que no es posible tener una economía
mundial que esté basada en que cada economía nacional aviente a
sus vecinos ?cercanos y le1anos@ su problema de desempleo y de alta
de demanda eectiva. /so hace da#o a todos los países. Tarde o
temprano e&plota la crisis.
ara 7,ted la ,i27iente e;pli1a1ión e, 7n 17ento 1on1i,o
+ 1laro pero ,7per'i1ialH la 1odi1ia + la de,re27la1ión
'inan1iera 2eneraron 7na -7r-7<a e,pe17lativa. + 17ando
1a+eron lo, pre1io, de lo, -iene, ra41e,. la -7r-7<a reventó#
En e,te pro1e,o. lo, 1on,70idore, ,e tiraron 7na tre0enda
-orra1:era de 1on,70o + la 1odi1ia de lo, -an1o,
e,tado7niden,e, llevó a otor2ar :ipote1a, a per,ona, 37e no
eran ,7<eto, de 1r8dito# Lo, a1tivo, tó;i1o, 1onta0inaron
-an1o,. 1orporativo, + 'ondo, de inver,ión en todo el 07ndo.
lo 37e 1on2eló el 1r8dito inter-an1ario. 1olap,ó la de0anda +
vino la re1e,ión# M&78 a@adir4a 7,ted para 37e el relato no ,ea
,7per'i1ialO
Habría que e&plicar por qué se tiene un sistema económico que
para crecer tiene que descansar en burbu1as especulativas. /ste es
un tema delicado y quiz*s no tenemos espacio para aclararlo en esta
entrevista. Lo cierto es que en un plano reormista, podemos decir
que <eynes advirtió muy bien sobre este peligro y su solución
consiste en mantener una política macroeconómica activa que
permita contrarrestar la deiciente demanda eectiva en los ciclos de
las economías capitalistas. ;ero en la medida en que se consideró
que la política macroeconómica distorsionaba el buen uncionamiento
del mercado, esa visión ue abandonada. Hoy la crisis vuelve a
recordar al capital que su orma de vida es una amenaza para la
sociedad y la biósera del planeta.
or lo de09,. Mpor 378 lo, 0er1ado, no 1orri2ieron lo,
de,e37ili-rio,O
Los mercados no son dispositivos que =corrigen> desequilibrios.
Si un equilibrio puede ser =corregido> por las uerzas del mercado, se
dice que ese equilibrio es =estable>. ;ero hoy lo que sabemos es que
ni siquiera es viable razonar en términos de posiciones de equilibrio.
/l capitalismo vive en la inestabilidad, en el desequilibrio, en la crisis.
/s su orma natural de operar. % 5ar& tenía razón al se#alar que eso
implica un enorme desperdicio de recursos.
ara'ra,eando a 5ar;. 7,ted :a ,e@alado 37e lo,
p7e-lo, no p7eden re2re,ar a ,er ni@o,. a 0eno, 37e 1ai2an
en el in'antili,0o# Ha+ ni@o, 0al ed71ado, + otro,. lo,
o-ediente,. 37e ,e 1onvirtieron en ad7lto, pre0at7ra0ente#
&7iz9 ,ean pre'eri-le, la, pre27nta, de lo, ni@o, 0al
ed71ado,# M&78 pre27nta, de-er4a0o, :a1er enton1e, ,i
,o0o, ni@o, 0aled71ado,O
Los pueblos hacen sus propias preguntas. ;ero una cosa sí es
clara. Hay que cuestionarlo todo. Hay que ir a las causas !ltimas de
los procesos históricos. Hay que cuestionar al propio 5ar&. 0nsisto,
hay que de1ar de leerlo como catecismo religioso, eso ha
empobrecido el an*lisis mar&ista.
E!LO"OH SOBRE LA I%&UIER$A (5ANUEL SACRISTCN
LU%?N)
F. 8redibilidad ?FQKF@
/n mi opinión, y para terminar, esto conlleva un corolario para
el militante de izquierda en general, obrero en particular, comunista
m*s en particular' el ponerse a te1er, por así decirlo, el tener telar en
casa' no se puede seguir hablando contra la contaminación y
contaminando intensamente. Hace todavía quince a#os supongo yo
que seme1ante declaración en un individuo de ormación de izquierda
mar&ista, habría sido considerada como síntoma seguro de que había
enloquecido. 7 la vista de los resultados de una línea sólo politicista,
leninista pura, me parece que hoy se puede decir que una cosa así es
e&presable sin necesidad de ser sospechoso de insania. La cuestión
de la credibilidad empieza a ser muy importante, y conseguir que
organismos sindicales, por e1emplo, cultiven ormas de vida
alternativas me parece que es no tanto ni sólo una manera de
alimentar moralmente a grupos de activistas sino también un
elemento que es corolario de una linea estratégica.
D. Las tareas ?FQXQ@
La tarea se puede ver de varios modos, seg!n el lugar desde el
cual se la emprenda9 consiste, por e1emplo, en conseguir que los
movimientos ecologistas que se cuentan entre los portadores de la
ciencia autocrítica de este in de siglo, se doten de capacidad política
revolucionaria9 consiste también, por otro e1emplo, en que los
movimientos eministas, llegando a la principal consecuencia de la
dimensión especíicamente, universalmente humana de su contenido,
decidan undir su potencia emancipadora con la de las dem*s uerzas
de la libertad9 o consiste en que las organizaciones revolucionarias
cl*sicas comprendan que su capacidad de traba1ar por una
humanidad 1usta y libre tiene que depurarse y conirmarse a través
de la autocrítica del vie1o conocimiento social que inormó su
nacimiento, pero no para renunciar a su inspiración revolucionaria
perdiéndose en el triste e1ército socialdemócrata precisamente
cuando éste, consumado su servicio restaurador del capitalismo tras
la segunda guerra mundial est* en vísperas de la desbandada9 sino
para reconocer que ellos mismos, los que viven por sus manos, han
estado demasiado deslumbrados por los ricos, por los descreadores
de la Tierra.
N. (oluntarismo ?FQXQ@
4ueda la cuestión del voluntarismo. 8reo, en eecto, que hay
que aceptar bastante m*s voluntarismo que hasta ahora en el
pensamiento revolucionario. .no de los elementos m*s necesitados
de revisión en el tronco mayoritario del pensamiento mar&ista es la
conianza en el car*cter benéico de los procesos sociales ob1etivos,
por e1emplo, aquella inverosímil ingenuidad de Lenin seg!n la cual la
marcha de la historia A+vaya casualidad-A coincide con los deseos de
los socialistas. 5e1or no iarse de que el desarrollo de las uerzas
productivas y el choque de ellas con las relaciones de producción nos
vayan a llevar a algo que no sea una cat*stroe. 5e1or no iarse e
intentar alterar el proceso con la voluntad del movimiento. )o se
puede olvidar que en FKKN, el a#o de la muerte de 5ar&, era
inimaginable el crecimiento luego e&perimentado por las uerzas
productivas en general y por las cientíicoAtécnicas en particular.
L. ;or ensayo y error ?FQXQ@
La línea de conducta m*s racional para el movimiento
revolucionario consiste en reconocer que es demasiado arriesgado
proponerse, al modo de la dialéctica idealista, una deducción
inmediata de la solución ecológicoAsocial. /n vez de eso, hay que
simultanear dos tipos de pr*ctica revolucionaria, cuya naturaleza de
comunismo cientíico estribar* no en la posesión de un modelo
deductivo de sociedad emancipada, sino en la pr*ctica sistem*tica de
la investigación por ensayo y error, guiada por la inalidad comunista.
Las dos pr*cticas complementarias han de ser revolucionarias,
no reormistas, y se reieren respectivamente al poder político estatal
y a la vida cotidiana. /s una convicción com!n a todos los intentos
mar&istas de asimilar la problem*tica ecológicaAsocial que el
movimiento debe intentar vivir una nueva cotidianeidad, sin remitir la
revolución de la vida cotidiana a =después de la revolución> y que no
debe perder su tradicional visión realista del problema del poder
político, en particular del estatal.
También en este punto es contraproducente el abandono
reormista de ciertos elementos de la tradición mar&ista. ;or e1emplo,
la crisis ecológica aumenta la validez y la importancia del principio de
la planiicación global y del internacionalismo, principios que los
partidos obreros tienden a abandonar ba1o una inluencia ideológica
burguesa realmente anacrónica, ya que mientras tanto el capital se
internacionaliza incluso políticamente y planea a escala planetaria el
desastre de la humanidad, creyendo asegurar su =;rogreso> .
F. =La situación política y ecológica en /spa#a y la manera de acercarse
críticamente a esta situación desde una posición de izquierdas>, PE@P', pp.
DDADN. D.=8arta de la redacción> de mientras tanto n. Fl, 8!id4 p.LE. N. =.na
conversación con Iolgang Harich y 5anuel Sacrist*n>, 'M, pp. FLMAFLX.
L. =8omunicación a las 1ornadas de /cología y ;olítica>, 8!id, pp. FMAFX.