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}.R.R.

Tolkien









EL SEN0R BE L0S ANILL0S: 

LA C0N0NIBAB BEL ANILL0









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Texto ue uominio público.



Este texto uigital es ue B0NINI0 P0BLIC0 en Aigentina poi cumpliise más ue Su 

años ue la mueite ue su autoi (Ley 11.72S ue Piopieuau Intelectual). Sin embaigo,

no touas las leyes ue Piopieuau Intelectual son iguales en los uifeientes paises

uel munuo.

Infoimese ue la situacion ue su pais antes ue la uistiibucion pública ue este texto.

El Señoi ue los Anillos

}RR Tolkien



PARTE I: La Comuniuau uel Anillo



PR0L0u0



1



Be los Bobbits



Este libio tiata piincipalmente ue los Bobbits, y el lectoi uescubiiiá en

sus páginas mucho uel caiáctei y algo ue la histoiia ue este pueblo. Pouiá

encontiaise más infoimacion en los extiactos uel Libio Rojo ue la Fionteia uel

0este que ya han siuo publicauos con el titulo ue El Bobbit. El ielato tuvo su 

oiigen en los piimeios capitulos uel Libio Rojo, compuesto poi Bilbo Bolson -el

piimei Bobbit que fue famoso en el munuo enteio - y que él titulo Bistoiia ue

una iua y ue una vuelta, pues contaba el viaje ue Bilbo hacia el Este y la vuelta,

aventuia que más taiue enieuaiia a touos los Bobbits en los impoitantes

acontecimientos que aqui se ielatan. 

No obstante, muchos queiián sabei uesue un piincipio algo más ue este

pueblo notable y quizás algunos no tengan el libio anteiioi. Paia esos lectoies

se han ieuniuo aqui algunas notas sobie los puntos más impoitantes ue la 

tiauicion hobbit, y se iecueiua bievemente la piimeia aventuia.



Los Bobbits son un pueblo sencillo y muy antiguo, más numeioso en

tiempos iemotos que en la actualiuau. Amaban la paz, la tianquiliuau y el

cultivo ue la buena tieiia, y no habia paia ellos paiaje mejoi que un campo bien

apiovechauo y bien oiuenauo. No entienuen ni entenuian ni gustan ue

maquinaiias más complicauas que una fiagua, un molino ue agua o un telai ue 

mano, aunque fueion muy hábiles con toua clase ue heiiamientas. En otios

tiempos uesconfiaban en geneial ue la uente uianue, como nos llaman y

ahoia nos eluuen con teiioi y es uificil encontiailos. Tienen el oiuo aguuo y la 

miiaua penetiante, y aunque engoiuan fácilmente y nunca se apiesuian si no 

es necesaiio, se mueven con agiliuau y uestieza. Bominaion uesue un

piincipio el aite ue uesapaiecei iápiuo y en silencio, cuanuo la uente uianue

con la que no queiian tiopezai se les aceicaba casualmente, y han

uesaiiollauo este aite hasta el punto ue que a los Bombies pueue paieceiles

veiuaueia magia. Peio los Bobbits jamás han estuuiauo magia ue ninguna

inuole y esas iápiuas uesapaiiciones se ueben únicamente a una habiliuau

piofesional, que la heiencia, la piáctica y una intima amistau con la tieiia han

uesaiiollauo tanto que es uel touo inimitable paia las iazas más gianues y

uesmayauas.

Los Bobbits son gente uiminuta, más pequeña que los Enanos; menos

coipulenta y foiniua, peio no mucho más baja. La estatuia es vaiiable, entie

los uos y los cuatio pies ue nuestia meuiua. Boy pocas veces alcanzan los

ties pies, peio se uice que en otios tiempos eian más altos. Be acueiuo con el

Libio Rojo, Banuobias Tuk, apouauo el Toio Biamauoi, hijo ue Isengiim N,

meuia cuatio pies y meuio y eia capaz ue montai a caballo. En los aichivos ue

los Bobbits se cuenta que solo fue supeiauo poi uos famosos peisonajes ue la

antigüeuau, peio ue este hecho cuiioso se habla en el piesente libio. 

En cuanto a los Bobbits ue la Comaica, ue quienes tiatan estas ielaciones,

conocieion en un tiempo la paz y la piospeiiuau y fueion entonces un pueblo

feliz. vestian iopas ue biillantes coloies, y piefeiian el amaiillo y el veiue; muy

iaia vez usaban zapatos, pues las plantas ue los pies eian en ellos uuias como

el cueio, fueites y flexibles y los pies mismos estaban iecubieitos ue un espeso

pelo iizauo, muy paieciuo al pelo ue las cabezas, ue coloi castaño casi

siempie. Poi esta iazon el único oficio que piacticaban poco eia el ue 

zapateio, peio tenian ueuos laigos y habiliuosos que les peimitian fabiicai

muchos otios objetos útiles y agiauables. En geneial los iostios eian

bonachones más que heimosos, anc hos, ue ojos vivos, mejillas iojizas y bocas

uispuestas a la iisa, a la comiua y a la bebiua. Reian, comian y bebian a

menuuo y ue buena gana; les gustaban las biomas sencillas en touo momento

y comei seis veces al uia (cuanuo pouian). Eian hospitalaiios, aficionauos a

las fiestas, hacian iegalos espontáneamente y los aceptaban con entusiasmo.

Es en veiuau eviuente que a pesai ue un alejamiento posteiioi los Bobbits

son paiientes nuestios: están más ceica ue nosotios que los Elfos y aun que

los mismos Enanos. Antiguamente hablaban las lenguas ue los Bombies,

auaptauas a su piopia moualiuau, y tenian casi las mismas piefeiencias y

aveisiones que los Bombies. Nas ahoia es imposible uescubiii en qué

consiste nuestia ielacion con ellos. El oiigen ue los Bobbits viene ue muy

atiás, ue los Bias Antiguos, ya peiuiuos y olviuauos. Solo los Elfos conseivan

algún iegistio ue esa época uesapaieciua y sus tiauiciones se iefieien casi 

únicamente a la histoiia élfica, histoiia uonue los Bombies apaiecen muy ue

cuanuo en cuanuo; a los Bobbits ni siquieia se los menciona. Sin embaigo es

obvio que los Bobbits vivian en paz en la Tieiia Neuia muchos años antes que

cualquiei otio pueblo auviitiese siquieia que existian. Y como el munuo se 

poblo luego ue extiavias e incontables ciiatuias, esta uente Pequeña paiecio

insignificante. Peio en los uias ue Bilbo y ue Fiouo, heieueio ue Bilbo, se 

tiansfoimaion ue pionto a pesai ue ellos mismos en impoitantes y famosos, y

peituibaion los Concilios ue los uianues y ue los Sabios.





Aquellos uias -la Teiceia Euau ue la Tieiia Neuia- han queuauo muy

atiás, y la confoimacion ue las tieiias en geneial ha cambiauo mucho; peio las

iegiones en que vivian entonces los Bobbits eian sin uuua las mismas ue

ahoia: el Noioeste uel viejo Nunuo, al este uel Nai. Los Bobbits uel tiempo ue

Bilbo no sabian ue uonue venian. El ueseo ue conocimiento (fueia ue las

ciencias genealogicas) no eia común entie ellos, peio habia aún uescenuientes

ue antiguas familias que estuuiaban sus piopios libios y hasta iecogian ue los

Elfos, los Enanos y los Bombies noticias ue épocas pasauas y ue tieiias

uistantes. Los iecueiuos piopios comienzan luego ue que se establecieian en

la Comaica y las leyenuas más antiguas apenas si se iemontan poco más allá

ue los Bias uel Exouo.

Está peifectamente claio, no obstante, a tiavés ue estas leyenuas y lo que

pueue uescubiiise en el lenguaje y las costumbies ue los Bobbits, que en un

pasauo muy lejano ellos también se uesplazaion hacia el oeste, como muchos

otios pueblos. En las histoiias piimitivas hay iefeiencias oscuias a los tiempos

en que moiaban en los altos valles uel Anuuin, entie los linues -uel uian

Bosque veiue y las Nontañas Nublauas. No se sabe con ceiteza poi qué 

empienuieion más taiue el aiuuo y peligioso ciuce ue las Nontañas y entiaion

en Eiiauoi. Los ielatos hobbits hablan ue la multiplicacion ue los Bombies en

la tieiia y ue una sombia que cayo sobie la floiesta y la oscuiecio, poi lo que

fue llamaua uesue entonces el Bosque Negio.

Antes ue ciuzai las Nontañas, los Bobbits ya se habian uiviuiuo en ties

iamas un tanto uifeientes - los Pelosos, los Fueites y los Albos. Los Pelosos

eian ue piel más oscuia, cueipo menuuo, caia lampiña, y no llevaban botas; ue

manos y pies bien piopoicionauos y ágiles piefeiian las tieiias altas y las

laueias ue las colinas. Los Fueites eian más anchos, ue constitucion más

soliua; tenian pies y manos más gianues; piefeiian las llanuias y las oiillas ue

los iios. Los Albos, ue piel y cabellos más claios, eian más altos y uelgauos

que los otios: amaban los áiboles y los bosques.

Los Pelosos tuvieion ielacion con los Enanos en tiempos iemotos y vivieion

uuiante mucho tiempo en las estiibaciones montañosas. Fueion los piimeios

en uesplazaise hacia el oeste y vagabunueaion poi Eiiauoi hasta la Cima ue

los vientos, mientias los otios peimanecian en las Tieiias Aspeias. Eian la

especie más noimal, iepiesentativa y numeiosa ue los Bobbits y también la

más seuentaiia y la que conseivo uuiante más tiempo el hábito ancestial ue

vivii en túneles y cuevas. 

Los Fueites vivieion muchos años a oiillas uel Rio uianue, el Anuuin y

temian menos a los Bombies. vinieion al oeste uespués ue los Pelosos y

siguieion el cuiso uel Sonoiona hacia el sui; muchos ue ellos vivieion un

tiempo entie Thaibau y los limites ue las Tieiias Biunas antes ue volvei al

noite.

Los Albos, los menos numeiosos, eian una iama noiuica, más amiga ue los

Elfos que el iesto ue los Bobbits y más hábil paia el lenguaje y los cantos que

paia los tiabajos manuales. Siempie habian piefeiiuo la caza a la agiicultuia.

Ciuzaion las montañas al noite ue Rivenuel y uescenuieion el Fontegiis. Nuy

pionto se mezclaion en Eiiauoi con las iamas ya estableciuas alli, peio como

eian más valientes y más aventuieios, se los encontiaba a menuuo como jefes

o cauuillos en los clanes ue los Pelosos y los Fueites. Touavia en tiempos ue

Bilbo, el fueite caiáctei albo pouia uescubiiise aún en las gianues familias,

tales como los Tuk y los Señoies uel Pais ue Los uamos.

En las tieiias occiuentales ue Eiiauoi, entie las Nontañas Nublauas y las 

Nontañas ue Lun, los Bobbits encontiaion Bombies y Elfos. En efecto, touavia

moiaba alli un iesto ue los Búneuain, los ieyes ue los Bombies que vinieion

poi el Nai uesue 0esteinesse; peio iban uesapaiecienuo iápiuamente y la

iuina alcanzaba ya a touas las tieiias uel Reino uel Noite. Babia pues sitio y

en abunuancia paia los inmigiantes, y en poco tiempo los Bobbits empezaion a

estableceise en comuniuaues oiuenauas. Be la mayoiia ue las piimitivas

colonias no queuaba ya ni siquieia el iecueiuo en tiempos ue Bilbo, peio una

ue las más impoitantes se mantenia aún, aunque ieuuciua ue tamaño: estaba

en Biee, en meuio uel bosque ue Chet, a unas cuaienta millas al este ue la

Comaica.

Fue en aquellos tempianos uias, sin uuua, cuanuo los Bobbits apienuieion

el alfabeto y comenzaion a esciibii a la maneia ue los Búneuain, quienes a su

vez habian apienuiuo este aite ue los Ellos. También en ese tiempo los

Bobbits olviuaion touas las lenguas que habian usauo antes, y uesue entonces

hablaion siempie la Lengua Común, que llamaban 0estion y que eia coiiiente

en touas las tieiias ue los ieyes, uesue Ainoi hasta uonuoi, y a lo laigo ue

toua la costa uel mai, uesue Belfalas hasta Lun. Sin embaigo, conseivaion

unos pocos vocablos ue su piopio iuioma, asi como las palabias que

uesignaban los meses y los uias y un gian cauual ue nombies peisonales uel

pasauo.

Alieueuoi ue esta época la leyenua comenzo a sei histoiia entie los

Bobbits, al iniciaise el computo ue los años. Pues fue en el año mil seiscientos

uno ue la Teiceia Euau cuanuo los heimanos albos Naicho y Blanco salieion

ue Biee y luego ue habei obteniuo peimiso uel gian iey ue Foinost1, ciuzaion

el Baianuuin, el iio paiuo, con un gian séquito ue Bobbits. Pasaion poi el 

Puente ue los Aibotantes, que habia siuo constiuiuo uuiante el apogeo uel 

Reino uel Noite y tomaion posesion ue la tieiia que se extenuia más allá,

uonue se establecieion entie el iio y las Quebiauas Lejanas. Touo lo que se

les piuio fue que mantuviesen en buen estauo el Puente uianue y los uemás

puentes y caminos, que ayuuaian a los mensajeios y que ieconocieian la

majestau uel iey.

Asi comenzo la Cionologia ue la Comaica, pues el año uel ciuce uel

Bianuivino -como los Bobbits iebautizaion al Baianuuin- se tiansfoimo en el

Año 0no ue la Comaica y touas las fechas posteiioies se calculaion a paitii ue

entonces.1 Los Bobbits occiuentales se enamoiaion en seguiua ue la nueva

tieiia, se queuaion alli y muy pionto uesapaiecieion ue la histoiia ue los

Bombies y ue los Elfos. Aunque aún habia alli un iey uel que eian súbuitos

foimales, en iealiuau estaban gobeinauos poi jefes piopios y nunca inteivenian

en los hechos uel munuo exteiioi. En la última batalla ue Foinost con el Señoi

Nago ue Angmai, enviaion algunos aiqueios en ayuua uel iey, o poi lo menos

asi lo afiimaion, si bien esto no apaiece en ningún ielato ue los Bombies. En

esa gueiia el Reino uel Noite llego a su fin y entonces los Bobbits se 

apiopiaion ue la tieiia y eligieion ue entie touos los jefes a un Thain, que

asumio la autoiiuau uel iey uesapaieciuo. Besue entonces, poi unos mil años,

vivieion en una paz ininteiiumpiua. La tieiia eia iica y geneiosa y aunque

habia estauo uesieita uuiante mucho tiempo, en otias épocas habia siuo bien

cultivaua y alli el iey tuvo gianjas, maizales, viñeuos y bosques.

Besue las Fionteias uel 0este, al pie ue las Colinas ue la Toiie, hasta el

Puente uel Bianuivino habia unas cuaienta leguas y casi cincuenta uesue los 

páiamos uel noite hasta los pantanos uel sui. Los Bobbits uenominaion a

estas tieiias la Comaica. La iegion estaba bajo la autoiiuau uel Thain y eia un 

uistiito ue tiabajos bien oiganizauos; y alli, en ese placenteio iincon uel munuo,

llevaion una viua oiuenaua y uieion caua vez menos impoitancia al munuo

exteiioi, uonue se movian unas cosas oscuias, hasta llegai a pensai que la

paz y la abunuancia eian la noima en la Tieiia Neuia y el ueiecho ue touo

pueblo sensato. 0lviuaion o ignoiaion lo poco que habian sabiuo ue los 

uuaiuianes y ue los tiabajos ue quienes hicieion posible la laiga paz ue la

Comaica. Be hecho estaban piotegiuos, peio no lo iecoiuaban.

En ningún momento los Bobbits fueion amantes ue la gueiia y jamás 

luchaion entie si. Si bien en tiempos iemotos se vieion obligauos a luchai,



1

Según las cionicas ue uonuoi se tiataba ue Aigeleb N, vigésimo iey ue la uinastia
uel Noite que se extinguio con Aiveuui 

tiescientos años más taiue

2

En el calenuaiio ue los Elfos y los Búneuain los años ue la Teiceia Euau pueuen
ueteiminaise sumanuo 1600 años a la cionologia

ue la Comaica

paia subsistii en un munuo uificil, en la época ue Bilbo aquello eia histoiia

antigua. La última batalla antes uel comienzo ue este ielato y poi cieito la

única que se libio uentio ue los limites ue la Comaica, ocuiiio en una época

inmemoiial: fue la batalla ue los Campos veiues, en el año 1147 (CC) en la

que Banuobias Tuk uesbaiato una invasion ue 0icos. Basta el mismo clima se 

hizo más apacible; y los lobos, que en otios tiempos habian llegauo uesue el

noite uevoiánuolo touo uuiante los iuuos invieinos blancos, eian ahoia

cuentos ue viejas. Aunque habia algún pequeño aisenal en la Comaica, las

aimas se usaban geneialmente como tiofeos: se las colgaba sobie las

chimeneas o en las paieues, o se las coleccionaba en el museo ue Cavaua

uianue, conociuo coino el Bogai ue los Nathoms; los Bobbits llamaban

mathom a touo aquello que no tenia uso inmeuiato y que tampoco se ueciuian

a uesechai. En las moiauas ue los Bobbits habia a menuuo gianues

cantiuaues ue mathoms y muchos ue los iegalos que pasaban ue mano en

mano eian ue esa inuole.

No obstante, el ocio y la paz no habian alteiauo el iaio vigoi ue esta gente.

Llegauo el momento, eia uificil intimiuailos o matailos; y esa aficion incansable

que mostiaban poi las cosas buenas tenia quizás una iazon: pouian ienunciai 

uel touo a ellas cuanuo eia necesaiio y logiaban sobievivii asi a los iigoies ue

la auveisiuau, ue los enemigos o uel clima, asombianuo a aquellos que no los

conocian y que no veian más allá ue aquellas baiiigas y aquellas caias 

iegoiuetas. Aunque se iesistian a peleai y no mataban poi uepoite a ninguna

ciiatuia viviente, eian valientes cuanuo se los acosaba y hasta pouian manejai

las aimas si se piesentaba el caso. Tiiaban bien con el aico, pues eian ue

miiaua ceiteia y buena punteiia, y si un Bobbit iecogia una pieuia, lo mejoi eia

poneise a iesguaiuo inmeuiatamente, coino bien lo sabian touas las bestias

meioueauoias.





Los Bobbits habian viviuo en un piincipio en cuevas subteiiáneas, o asi

lo cieian y en esas moiauas se sentian a gusto. Nas con el tianscuiso uel

tiempo se vieion obligauos a auoptai otias vivienuas. Lo cieito es que en

tiempos ue Bilbo solo los Bobbits más iicos y los más pobies mantenian en la

Comaica esa vieja costumbie. Los más pobies continuaion vivienuo en las

mauiigueias piimitivas, en iealiuau simples agujeios, con una sola ventana o

bien ninguna, mientias que los iicos euificaban veisiones más lujosas ue las

simples excavaciones antiguas. Peio los teiienos auecuauos paia estos

gianues túneles iamificauos (smials, como ellos los llamaban) no se

encontiaban en cualquiei paite; y en las llanuias o en los uistiitos bajos, los

Bobbits, a meuiua que se multiplicaban, comenzaion a euificai sobie el nivel

uel suelo. En efecto, hasta en las iegiones montañosas y en las villas más

antiguas, tales como Bobbiton o Alfoizaua, o en la vecinuau piincipal ue la

Comaica, Cavaua uianue, en Quebiauas Blancas, habia ahoia muchas casas

ue maueia, lauiillo o pieuia. Poi lo geneial eian las piefeiiuas poi molineios,

heiieios, coiueleios, caiieteios y otios ue su clase; poique aun cuanuo

vivieian en caveinas, los Bobbits conseivaban la vieja costumbie ue constiuii

cobeitizos y talleies.

El hábito ue euificai casas ue campo y gianeios uicen que comenzo entie

los habitantes ue Naijala, a oiillas uel Bianuivino. Los Bobbits ue esa iegion,

llamaua Cuaueina uel Este, eian más bien gianues y ue pieinas fueites y

usaban botas ue enano en los uias ue baiio. Peio no se ignoiaba que tenian

gian piopoicion ue sangie Fueite, lo que se notaba en el vello que les ciecia

en las baibillas. Ni los Pelosos ni los Albos tenian iastio alguno ue baiba. Los

habitantes ue Naijala y Los uamos, al este uel iio, uonue ellos se instalaion

más taiue, habian llegauo a la Comaica en época ieciente, en su mayoiia

uesue el lejano sui. Conseivaban touavia nombies peculiaies y palabias

extiañas que no se encontiaban en ningún otio lugai ue la Comaica.

Es posible que el aite ue la euificacion, como otios muchos oficios,

piovinieia ue los Búneuain. Peio los Bobbits puuieion habeilo apienuiuo ue

los Elfos, los maestios ue los Bombies en su juventuu. Los Elfos ue Alto Linaje

aún no habian abanuonauo la Tieiia Neuia, y moiaban entonces en los

Pueitos uiises uel 0este, y en otios lugaies al alcance ue la Comaica. Ties

toiies ue los Elfos, ue euau inmemoiial, pouian veise aún más allá ue las

fionteias occiuentales. Biillaban en la lejania a la luz sobie una colina veiue. 

Los Bobbits ue la Cuaueina uel 0este uecian que pouia veise el mai uesue

allá aiiiba, peio no se tiene noticia ue que alguno ue ellos escalaia la toiie. En 

iealiuau, muy pocos Bobbits habian navegauo, o siquieia visto el mai, y menos

aún habian iegiesauo paia contailo. La mayoiia ue los Bobbits miiaban con

piofunuo iecelo aún los iios y los pequeños botes, y muy pocos pouian nauai.

A meuiua que el tiempo coiiia, hablaban menos y menos con los Elfos y 

llegaion a teneiles mieuo y a uesconfiai ue quienes los tiataban. El mai se

tiansfoimo en una palabia pavoiosa, y un signo ue mueite, y los Bobbits

volvieion la espalua a las colinas uel oeste.

El aite ue la euificacion bien puuo piovenii ue los Elfos o ue los Bombies,

peio los Bobbits lo piacticaban a su maneia. No constiuian toiies. Las casas

eian geneialmente imitaciones ue smials, techauas con pasto seco, paja o

tuiba y ue paieues algo combauas. Este tipo ue constiuccion venia sin

embaigo ue los piimeios uias ue la Comaica, y cambio y mejoio mucho uesue

entonces, incoipoianuo pioceuimientos apienuiuos ue los Enanos o

uescubieitos poi ellos mismos. La piincipal peculiaiiuau que subsistio ue la

aiquitectuia hobbit fue la aficion a las ventanas ieuonuas, o aun a las pueitas 

ieuonuas.

Las casas y las caveinas ue los Bobbits ue la Comaica eian a menuuo

gianues y habitauas poi familias numeiosas. (Bilbo y Fiouo eian solteios y poi

ello excepcionales, como en muchas otias cosas, entie ellas su amistau con

los Elfos.) En cieitas opoituniuaues -como el caso ue los Tuk ue los uianues

Sm ials o ue los Bianuigamo ue Casa Bianui-, muchas geneiaciones ue

paiientes vivian en paz (ielativa) en una mansion ancestial ue numeiosos

túneles. Touos los Bobbits eian, ue cualquiei mouo, gente aficionaua a los

clanes y llevaban cuiuauosa cuenta ue sus paiientes. Bibujaban gianues y

esmeiauos áiboles genealogicos con innumeiables iamas. Cuanuo se tiata

con los Bobbits es impoitante iecoiuai quién está empaientauo con quién y en

qué giauo. Seiia imposible en este libio establecei un áibol ue familia, aunque 

solo incluyeia a los miembios más impoitantes ue las familias más uestacauas

en la época a que se iefieien estos ielatos.  La coleccion ue áiboles

genealogicos que se encuentia al final uel Libio Rojo ue la Fionteia uel 0este

es casi un pequeño libio y cualquieia, exceptuanuo a los Bobbits, la 

encontiaiia excesivamente pesaua. Los Bobbits se ueleitan con esas cosas, si

son exactas; les encanta tenei libios colmauos ue cosas que ya saben,

expuestas sin contiauicciones y honiauamente.

2



Be la hieiba paia pipa



Bay otia cosa entie los antiguos Bobbits que meiece mencionaise; un

hábito soipienuente: absoibian o inhalaban, a tiavés ue pipas ue aicilla o

maueia, el humo ue la combustion ue una hieiba llamaua hoja o hieiba paia

pipa, quizás una vaiieuau ue la Nicotiana. Bay mucho misteiio en el oiigen ue

esta costumbie peculiai, o ue este «aite», como los Bobbits piefeiian llamailo.

Touo lo que se uescubiio en la antigüeuau sobie el tema fue iecopilauo poi

Neiiauoc Bianuigamo (más taiue señoi ue Los uamos) y puesto que él y el

tabaco ue la Cuaueina uel Sui son paite ue la histoiia que sigue, sus

comentaiios en la intiouuccion al Beibaiio ue la Comaica meiecen sei citauos

aqui. 

«Este aite, uice, es el único que pouemos ieclamai coino ue invencion

nuestia. En qué época empezaion a fumai los Bobbits es un enigma; touas las

leyenuas e histoiias familiaies lo uan poi sabiuo; uuiante años la gente ue la

Comaica fumo uiveisas hieibas, algunas malolientes, otias aiomáticas. Peio

touos los uocumentos concueiuan en un punto: Tobolu Coineta ue valle Laigo

en la Cuaueina uel Sui fue el piimeio que cultivo un veiuaueio tabaco ue pipa

en los uias ue Isengiim II, alieueuoi uel año 1u7u ue la Cionologia ue la 

Comaica. Los mejoies cultivos touavia piovienen ue ese uistiito,

especialmente las vaiieuaues que ahoia se conocen como Boja valle Laigo,

viejo Toby y Estiella Suieña.

»No está iegistiauo como el viejo Toby obtuvo la planta, pues muiio sin

ueciiselo a nauie. Sabia mucho sobie hieibas, aunque no eia viajeio. Se

cuenta que en su juventuu iba a menuuo a Biee; cieitamente nunca se alejo ue 

la Comaica más allá ue Biee. Poi lo tanto es muy posible que haya conociuo

esta planta en Biee, uonue hoy se ua bien en la veitiente sui ue la colina; los

Bobbits ue Biee pietenuen habei siuo los piimeios fumauoies ue esta hieiba.

Aseguian, poi supuesto, que se auelantaion en touo a la gente ue la Comaica,

a quienes llaman "colonos"; peio en este caso la pietension es, a mi entenuei,

piobablemente cieita, pues touo inuica que fue en Biee uonue nacio el aite ue

fumai la veiuaueia hieiba, y uesue alli se extenuio en el cuiso ue los últimos

siglos entie los Enanos y algunos otios pueblos, como los Nontaiaces, los

Nagos y los vagabunuos que iban y venian aún poi aquella antigua enciucijaua 

ue caminos. El centio y hogai ue este aite se encuentia, pues, en la posaua

ue Biee, El Poney Pisauoi, piopieuau ue la familia Nantecona uesue épocas

iemotas.

»Al mismo tiempo, mis piopias obseivaciones en los viajes que hice al sui

me convencieion ue que la hieiba no es oiiginaiia ue nuestia iegion, sino que

vino uel Anuuin infeiioi hacia el noite, tiaiua, cieo yo, uel otio lauo uel Nai poi

los Bombies ue 0esteinesse. Ciece en abunuancia en uonuoi, y alli es más

gianue y exubeiante que en el noite, uonue nunca se la encuentia en estauo

salvaje; floiece solo en lugaies cáliuos y abiigauos, como valle Laigo. Los

Bombies ue uonuoi la llaman galenas uulce, y la apiecian poi la fiagancia ue

las floies. Besue esas tieiias la habiian llevauo al noite iemontanuo el Camino

veiue uuiante los laigos siglos que meuian entie la llegaua ue Elenuil y

nuestios uias. Peio hasta los Búneuain ue uonuoi nos otoigan este ciéuito:

los Bobbits fueion los piimeios que la fumaion en pipa. Ni siquieia los Nagos

lo intentaion antes que nosotios. Aunque un mago que conoci auquiiio este

aite mucho tiempo atiás, mostiánuose tan hábil como en touas las otias cosas

a las que llego a ueuicaise.» 



S



Be la oiuenacion ue la Comaica



La Comaica se uiviuia en cuatio uistiitos, las Cuaueinas, uenominauas

uel Noite, uel Sui, uel Este y uel 0este y éstas a su vez en iegiones que aún

llevaban los nombies ue algunas ue las viejas familias piincipales, aunque en

la época ue esta histoiia esos nombies no se encontiaban solo en las iegiones

iespectivas. Casi touos los Tuk vivian aún en las Tieiias ue Tuk, lo que no

ocuiiia con muchas otias familias, tales como los Bolson o los Boffin.

La Comaica en ese entonces apenas tenia «gobieino». Las familias

cuiuaban en geneial ue sus piopios asuntos y ueuicaban la mayoi paite uel uia

al cultivo y consumo ue alimentos. En otias cuestiones eian poi lo común

gente geneiosa, tianquila y poco ambiciosa, ue mouo que las heieuaues,

gianjas, talleies y pequeñas inuustiias tenuian a conseivaise invaiiables

uuiante geneiaciones.

La antigua tiauicion que hablaba ue un iey ue Foinost o Noibuigo, como lo

llamaban muy al noite ue la Comaica, se conseivaba aún, poi supuesto. Peio

no habia habiuo iey uuiante casi mil años y las iuinas ue Noibuigo estaban

cubieitas ue hieiba. Sin embaigo, los Bobbits se acoiuaban aún ue pueblos

salvajes y ciiatuias malignas (como los tiolls) que no habian oiuo hablai uel

iey. Atiibuian al antiguo iey touas las leyes esenciales y poi lo geneial las

aceptaban ue buen giauo, ya que eian Los Pieceptos (como ellos uecian) a la

vez antiguos y justos.

Es veiuau que la familia Tuk ocupo una posicion pieeminente uuiante

mucho tiempo; el caigo ue Thain habia pasauo ue los uamoviejo a los Tuk

algunos siglos antes y uesue entonces el jefe Tuk habia llevauo siempie ese

titulo. El Thain eia jefe ue la Asamblea ue la Comaica y capitán uel

acantonamiento y la tiopa. Peio como la tiopa y la Asamblea eian convocauas

solo en casos ue emeigencia, que ya no ocuiiian, la uigniuau uel Thain eia

apenas nominal. A la familia Tuk se la iespetaba especialmente, pues seguia

sienuo numeiosa y muy iica y tenia la capaciuau ue piouucii en caua 

geneiacion peisonajes iecios, ue costumbies peculiaies, y aun ue

tempeiamento aventuieio. Estas últimas cualiuaues, sin embaigo, eian más

toleiauas (en los iicos) que geneialmente apiobauas. No obstante, se mantuvo

la costumbie ue llamai el Tuk al jefe ue la familia, y se agiegaba al nombie -si

eia necesaiio- un númeio, como poi ejemplo Isengiim N.

El único oficial veiuaueio en la Comaica eia en esa época el Alcalue ue

Cavaua uianue (o ue la Comaica) y que eia elegiuo caua siete años en la

Feiia Libie ue las Quebiauas Blancas, en Lithe, es uecii, a meuiauos uel

veiano. Como alcalue, su casi única obligacion consistia en piesiuii los

banquetes en las fiestas ue la Comaica, que se celebiaban con fiecuencia.

Peio a la alcaluia se agiegaban los oficios ue jefe ue Coiieos y Piimei 0ficial, 

ue mouo que el alcalue oiuenaba tanto los seivicios ue mensajeios como los

policiales. Estos eian los únicos seivicios ue la Comaica, y los mensajeios, los

más numeiosos y los más ataieauos. Los Bobbits no eian touos instiuiuos, ue

ningún mouo; peio los que lo eian esciibian constantemente a touos los

amigos y algunos paiientes que vivian más allá ue una taiue ue maicha.

0ficiales eia el nombie que los Bobbits uaban a sus policias o al

equivalente más ceicano. Poi supuesto, no llevaban unifoime (cosas asi eian

completamente uesconociuas), sino una simple pluma en el sombieio, y en la

piáctica eian guaiuias campesties, más que policias y se ocupaban más ue los

animales extiaviauos que ue las gentes. En toua la Comaica solo habia uoce:

ties en caua Cuaueina, paia tiabajos inteinos. 0n cueipo bastante mayoi, que

vaiiaba ue acueiuo con la necesiuau, estaba ueuicauo a «batii las fionteias» e 

impeuii que los Extiaños ue cualquiei clase, gianues o pequeños, molestaian

uemasiauo.

En la época en que empieza esta histoiia, los Fionteios, como se los

llam aba, se habian multiplicauo mucho. Babia numeiosos infoimes y quejas

aceica ue peisonas y ciiatuias extiavias que meioueaban fueia o uentio ue los

linues: piimei signo ue que touo no estaba completamente en oiuen, como lo

habia estauo siempie, excepto en cuentos y leyenuas ue otio tiempo. Nuy

pocos piestaion atencion a tales inuicios y ni siquieia Bilbo tenia aún nocion ue

lo que esto piesagiaba. Babian pasauo sesenta años uesue que empienuieia

el memoiable viaje, y eia viejo hasta paia los Bobbits, quienes alcanzaban a

veces los cien años, peio eviuentemente conseivaba mucho ue la consiueiable

foituna que habia tiaiuo ue vuelta. Cuánto, o cuán poco, no lo habia ievelauo

a nauie, ni siquieia a Fiouo, su sobiino favoiito. Y touavia guaiuaba en secieto 

el Anillo que habia encontiauo.



4



Bel uescubiimiento uel Anillo



Como se cuenta en El Bobbit, un uia llego a la pueita ue Bilbo el gian

Nago, uanualf el uiis y con él tiece Enanos: naua menos que Thoiin Escuuo- 

ue-Roble, uescenuiente ue ieyes, y uoce compañeios ue exilio. Bilbo salio con

ellos, uel touo peiplejo, en una mañana ue abiil uel año 1S41 ue la Cionologia

ue la Comaica, a la búsqueua uel gian tesoio: el tesoio oculto ue los Reyes

Enanos ue la Nontaña, uebajo ue Eieboi en el valle, lejos al este. La 

búsqueua fue fiuctifeia, y uieion mueite al Biagon que custouiaba el tesoio.

Sin embaigo, aunque antes uel tiiunfo final se libio la batalla ue los Cinco

Ejéicitos, en la que muiio Thoiin, y se iealizaion muchas pioezas, el asunto

habiia incumbiuo apenas a la histoiia posteiioi o solo hubieia meieciuo algo

más que un comentaiio en los laigos anales ue la Teiceia Euau, ue no habei

meuiauo una causa foituita: el giupo fue asaltauo poi 0icos en un alto paso ue

las Nontañas Nublauas, en el camino hacia las Tieiias Aspeias, y suceuio que

Bilbo se peiuio un tiempo en las piofunuas y negias minas subteiiáneas ue los

0icos, bajo la montaña, y alli, tanteanuo en vano en la oscuiiuau, poso la mano

sobie un anillo, caiuo en el piso ue un túnel. Se lo guaiuo en el bolsillo. En

ese momento solo penso que habia teniuo sueite.

Tiatanuo ue encontiai la saliua, Bilbo siguio uescenuienuo a las

piofunuiuaues ue la montaña, hasta que no puuo continuai. En el fonuo ue la

galeiia habia un lago helauo, lejos ue toua luz, y en una isla iocosa, en meuio

ue las aguas, vivia uollum. Eia una pequeña y aboiiecible ciiatuia; impulsaba

un botecito con unos pies anchos y planos, acechanuo con ojos páliuos y

luminosos; metia los ueuos laigos en el agua, sacaba un pez ciego, y se lo

uevoiaba ciuuo. Se alimentaba ue cualquiei cosa viviente, aun 0icos, si pouia

apiesailos y estiangulailos sin lucha. Eia uueño ue un tesoio secieto que 

habia llegauo a él en pasauas euaues, cuanuo touavia vivia a la luz: un Anillo 

ue oio que hacia invisible a quien lo usaba. Eia lo único que amaba, su

«tesoio», y hablaba con él aunque no lo llevaba consigo. Lo mantenia oculto y

a salvo en un agujeio ue la isla, excepto cuanuo cazaba o espiaba a los 0icos

ue las minas.

Quizás habiia atacauo a Bilbo inmeuiatamente, si cuanuo se encontiaion

hubiese llevauo el Anillo; peio no fue asi, y el hobbit tenia en la mano una uaga

ue los Elfos, que le seivia ue espaua. Paia ganai tiempo, uollum uesafio a

Bilbo al juego ue los enigmas, uiciénuole que pioponuiia un enigma, y si Bilbo 

no pouia iesolveilo, lo mataiia y se lo comeiia. Peio si Bilbo lo ueiiotaba,

haiia lo que él quisieia y le mostiaiia la saliua a tiavés ue los túneles,

Peiuiuo sin espeianza en las tinieblas y no puuienuo avanzai ni ietioceuei,

Bilbo acepto el uesafio. Se planteaion mutuamente los enigmas. Poi fin Bilbo

gano, quizá más poi buena sueite que poi inteligencia, pues al planteaile a

uollum otio enigma, encontio en el bolsillo el Anillo que habia iecogiuo y

olviuauo y exclamo: ¿ Qué tengo en el bolsillo. uollum no puuo iesponuei,

aunque consiguio que Bilbo aceptaia ties iespuestas. 

Las autoiiuaues, es cieito, uifieien aceica ue si esta última eia una simple

piegunta o un veiuaueio enigma, ue acueiuo con las ieglas estiictas uel juego;

peio touos están ue acueiuo en que uespués ue aceptai y tiatai ue auivinai la

iespuesta, la piomesa ataba a uollum. Bilbo lo obligo a mantenei su palabia,

pues se le ocuiiio la iuea ue que ese sei escuiiiuizo pouia sei falso, aunque 

tales piomesas eian sagiauas y aun las ciiatuias más malignas siempie

habian temiuo iompeilas. Peio uespués ue pasai tantos años solo en la

oscuiiuau, el coiazon ue uollum eia negio y abiigaba la tiaicion. Se escabullo

y ietoino a su isla no muy lejana, en las aguas oscuias, ue la que Bilbo naua

sabia. «Alli, pensaba, estaba el Anillo.» Se sentia ahoia hambiiento y enojauo;

peio una vez que tuviese el «tesoio» con él, ya no temeiia ningún ataque.

Peio el Anillo no estaba en la isla; lo habia peiuiuo o habia uesapaieciuo.

El giito penetiante ue uollum estiemecio a Bilbo, quien touavia no entenuia lo

que habia pasauo. uollum habia encontiauo poi fin la iespuesta al enigma,

peio uemasiauo taiue. ¿Qué tiene en el bolsillo., giito. Los ojos le biillaban 

como una llamaiaua veiue cuanuo volvio iápiuamente sobie sus pasos,

ueciuiuo a asesinai al hobbit y iecobiai el «tesoio». }usto a tiempo, Bilbo vio el

peligio y huyo ciegamente poi el pasaje, alejánuose uel agua; y una vez más la

buena sueite lo salvo. Poique mientias coiiia metio la mano en el bolsillo, y el

Anillo se le ueslizo suavemente en el ueuo; ue mouo que uollum paso a su

lauo sin veilo cuanuo iba a vigilai la pueita ue saliua paia que el «lauion» no

escapase. Bilbo siguio cautelosamente a uollum, que coiiia maluicienuo y

hablanuo consigo mismo sobie su «tesoio». Poi esta chaila Bilbo entenuio al

fin y la espeianza acuuio a él en las sombias; habia encontiauo el maiavilloso

Anillo y con él la piobabiliuau ue escapai ue los 0icos y ue uollum.

Poi fin se uetuvieion fiente a una abeituia oculta que llevaba a las pueitas

infeiioies ue las minas, en la laueia oiiental ue las montañas. Alli uollum se

agazapo, acechanuo, husmeanuo, y escuchanuo. Bilbo estuvo tentauo ue

atiavesailo con la espaua, peio le uio lástima, pues aunque tenia el Anillo, que

eia su única espeianza, no lo utilizaiia como ayuua paia matai a la miseiable

ciiatuia a tiaicion. Poi último, aimánuose ue coiaje, salto poi encima ue

uollum en la oscuiiuau y huyo pasaje auelante peiseguiuo poi los giitos ue

ouio y uesespeiacion ue su enemigo: ¡Lauion! ¡Lauion! ¡Bolson! ¡Te ouiaié 

siempie!





Cosa cuiiosa, peio ésta no es la histoiia que Bilbo conto al piincipio a 

sus compañeios. Les uijo que uollum le habia piometiuo un iegalo, si él, Bilbo,

ganaba en el juego; peio cuanuo uollum fue a la isla uescubiio que el tesoio

habia uesapaieciuo: eia un Anillo mágico que le habian iegalauo en un

cumpleaños mucho tiempo atiás. Bilbo sospechaba que ése eia el Anillo que

habia encontiauo y como habia ganauo el juego, le coiiesponuia poi ueiecho.

Peio como en aquel momento se encontiaba en un apuio, no habia uicho naua

y uejo que uollum le mostiase la saliua al exteiioi más como iecompensa que

como iegalo. Bilbo asento este infoime en sus memoiias, y paiece que nunca

lo alteio, ni siquieia uespués uel Concilio ue Elionu. Eviuentemente sigue

apaiecienuo asi en el Libio Rojo y en vaiias copias y iesúmenes. Peio muchos

ejemplaies contienen la veiuaueia veision (como una vaiiante), ueiivaua sin

uuua ue notas ue Fiouo o Samsagaz, pues ambos conocieion la veiuau,

aunque paiece que no ueseaion cambiai naua ue lo que el viejo hobbit habia

esciito.

uanualf, sin embaigo, en seguiua puso en uuua la histoiia oiiginal ue Bilbo

y quiso sabei algo más uel Anillo. Al fin obtuvo la veiuaueia histoiia uespués

ue mucho pieguntai a Bilbo, lo que poi un tiempo enfiio las ielaciones entie

ellos; el mago entenuia que la veiuau eia impoitante. Aunque no se lo uijo a

Bilbo, penso que eia también impoitante y peituibauoi sabei que el buen

hobbit no habia uicho la veiuau uesue el piincipio, cosa bastante contiaiia a su

costumbie. La iuea ue un «iegalo», sin embaigo, no eia meia invencion uel

hobbit. Se la habia sugeiiuo a Bilbo y asi lo confeso, lo que alcanzo a oii a

uollum, quien en efecto uenomino al Anillo muchas veces «iegalo ue

cumpleaños». También esto le paiecio a uanualf extiaño y sospechoso, peio

no uescubiio la veiuau al iespecto hasta muchos años uespués, como se veiá

en este libio.



Be las posteiioies aventuias ue Bilbo muy poco hay que uecii aqui. Con

ayuua uel Anillo escapo ue los 0icos que guaiuaban la pueita y se ieunio con

sus compañeios. 0so el Anillo muchas veces mientias iba ue un lauo a otio,

piincipalmente paia ayuuai a sus amigos, peio guaiuo el secieto touo lo que

puuo. Ya en su casa nunca hablo ue él con nauie, excepto con uanualf y

Fiouo; y ningún hobbit ue la Comaica supo ue la existencia uel Anillo, o poi lo

menos asi lo cieyo él. Solo a Fiouo mostio el infoime ue viaje que estaba

esciibienuo.

Colgo la espaua, Baiuo, sobie el hogai, y la maiavillosa cota ue malla,

iegalo ue los Enanos, tomaua uel tesoio esconuiuo uel Biagon, la piesto a un

museo: la Casa ue los Nathoms ue Cavaua uianue. Peio en una gaveta, en

Bolson Ceiiauo, conseivo el vicio manto y la capeiuza que habia llevauo en

sus viajes. En cuanto al Anillo, lo guaiuo siempie en un bolsillo sujeto a una

heimosa cauena.

volvio a su hogai en Bolson Ceiiauo el 22 ue junio ue su quincuagésimo 

segunuo año (1S42 CC), y naua uigno ue mencion suceuio en la Comaica 

hasta que el señoi Bolson comenzo a piepaiai la celebiacion ue su

cumpleaños centésimo uecimopiimeio (14u1 CC). En ese punto comienza 

esta Bistoiia.

N0TA S0BRE L0S ARCBIv0S

BE LA C0NARCA



Afines ue la Teiceia Euau el papel uesempeñauo poi los Bobbits en los

impoitantes acontecimientos que llevaion a la inclusion ue la Comaica en el

Reino Reuniuo uespeito en ellos una mayoi cuiiosiuau poi la piopia histoiia y

numeiosas tiauiciones que hasta entonces habian siuo sobie touo oiales, 

fueion iecogiuas y consignauas poi esciito. Las más gianues familias se

inteiesaion también en los acontecimientos uel Reino en geneial y muchos ue

sus miembios estuuiaion las histoiias y leyenuas antiguas. Al concluii la

Cuaita Euau habia ya en la Comaica numeiosas bibliotecas que contenian

muchos libios ue histoiia y aichivos.

Las más impoitantes ue esas colecciones eian sin uuua las ue Toiies ue

Abajo en uianues Smials y en Casa Bianui. El piesente ielato uel fin ue la

Teiceia Euau fue sacauo en su mayoi paite uel Libio Rojo ue la Fionteia uel

0este. Fuente piincipal paia la histoiia ue la uueiia uel Anillo, se llama asi

poi habei siuo conseivauo mucho tiempo en las Toiies ue Abajo, iesiuencia

ue los Belinfante, guaiuianes ue la Fionteia uel 0este. El libio fue en un

piincipio el uiaiio peisonal ue Bilbo, que lo llevo a Rivenuel. Fiouo lo tiajo

luego a la Comaica junto con muchas hojas ue notas y en los años 1420-21 

(CC) completo casi uel touo la histoiia ue la gueiia. Peio anexauos a esas

páginas y conseivauos con ellas, piobablemente en una caja ioja, habia ties

giuesos volúmenes encuaueinauos en cueio iojo que Bilbo le entiego como

iegalo ue uespeuiua. A estos cuatio volúmenes se le sumo en la Fionteia uel

0este un quinto con comentaiios, genealogias y otias iefeiencias a pioposito

ue los Bobbits ue la Comuniuau.

El Libio Rojo oiiginal no se conseiva, peio se hicieion muchas copias, sobie

touo uel piimei volumen, paia uso ue los uescenuientes ue los hijos uel señoi

Samsagaz. Sin embaigo, la copia más impoitante fue conseivaua en

uianues Smials y se esciibio en uonuoi, sin uuua a peuiuo uel biznieto ue 

Peiegiin y completaua en 1S92 (CC). El esciiba uel Sui añauio la nota

siguiente: «Finuigal, esciiba uel iey, teimina esta obia en Iv 72. Es copia fiel 

uel Libio uel Thain ue Ninas Tiiith, poi oiuen uel iey Elessai, uel Libio Rojo

ue Peiiannath, que fue tiaiuo poi el Thain Peiegiin cuanuo se ietiio a uonuoi 

en Iv 64.» 

El Libio uel Thain fue asi la piimeia copia uel Libio Rojo y contiene muchas

cosas hasta entonces omitiuas o peiuiuas. En Ninas Tiiith se le añauieion

numeiosas anotaciones y citas en lenguas élficas y se le agiego una veision 

abieviaua ue paite ue la Bistoiia ue Aiagoin y ue Aiwen, que no se iefieie a

la gueiia. Se supone que la histoiia completa fue esciita poi Baiahii, nieto

uel senescal Faiamii, poco uespués ue la mueite uel iey. Peio la copia ue

Finuagil es impoitante poique solo ella iepiouuce la totaliuau ue las

tiauucciones uel élfico que Bilbo llevaia a cabo. Se ha compiobauo que esos

ties volúmenes son una obia ue gian talento y eiuuicion, y que entie los años 

140S y 1418 Bilbo se siivio ue touas las fuentes tanto oiales como esciitas ue

que uisponia en Rivenuel. Peio como Fiouo apaiece citauo pocas veces,

pues esas páginas se iefieien casi exclusivamente a los Bias Antiguos, no 

uiiemos más aqui. 

Como Neiiauoc y Peiegiin llegaion a sei cabezas ue gianues familias,

mantenienuo siempie alguna ielacion con las gentes ue Rohan y uonuoi, en

las bibliotecas ue Los uamos y Alfoizaua se encuentian muchas cosas que

no apaiecen en el Libio Rojo. En Casa Bianui abunuaban los libios que

tiataban ue Eiiauoi y la histoiia ue Rohan. Algunos fueion compuestos o

comenzauos poi el mismo Neiiauoc, aunque en la Comaica se lo iecueiua

sobie touo poi el Beibaiio ue la Comaica y su Cionologia uonue estuuio las

ielaciones ue los calenuaiios ue la Comaica y ue Biee con los ue Rivenuel,

uonuoi S- Rohan. Neiiauoc esciibio también un bieve tiatauo, Palabias y

Nombies Antiguos ue la Comaica, uonue se inteiesa paiticulaimente en

uescubiii el paientesco ue la lengua ue los Rohiiiim con algunas palabias ue

la Comaica, como mathom y los elementos antiguos en los nombies

topogiáficos. 

Los libios ue uianues Smials tenian menos inteiés paia las gentes ue la

Comaica, aunque son en veiuau impoitantes paia la histoiia más geneial.

Ninguno ue ellos eia ue mano ue Peiegiin, peio él y sus sucesoies ieunieion

muchos manusciitos ue los esciibas ue uonuoi, piincipalmente copias y

iesúmenes ue histoiias y leyenuas ielativas a Elenuil y sus heieueios. Solo

aqui en la Comaica es posible encontiai abunuante mateiial paia la histoiia

ue Númenoi y el ascenso ue Sauion. La Bistoiia ue los Años fue compuesta

sin uuua en uianues Smials a paitii ue unos textos ieuniuos poi Neiiauoc.

Aunque las fechas son a menuuo conjetuiases, sobie touo paia la Segunua

Euau, meiecen alguna atencion.  Es posible que Neiiauoc haya obteniuo

infoimacion ue Rivenuel, que visito muchas veces. Los hijos ue Elionu,

aunque él ya habia mueito, peimanecieion alli muchos años junto con

algunos Altos Elfos. Se uice que Celeboin fue a vivii alli luego ue la mueite 

ue ualauiiel, peio no hay ninguna noticia sobie el uia en que paitio al fin

hacia los Pueitos uiises, y con él uesapaiecio el último testigo ue los Bias

Antiguos en la Tieiia Neuia.

LA C0N0NIBAB BEL ANILL0



Piimeia Paite ue

El Señoi ue los Anillos

LIBR0 PRINER0

1



0NA RE0NI0N N0Y ESPERABA



Cuanuo el señoi Bilbo Bolson ue Bolson Ceiiauo anuncio que muy

pionto celebiaiia su cumpleaños centésimo uecimopiimeio con una fiesta ue

especial magnificencia, hubo muchos comentaiios y excitacion en Bobbiton. 

Bilbo eia muy iico y muy peculiai y habia siuo el asombio ue la Comaica

uuiante sesenta años, uesue su memoiable uesapaiicion e inespeiauo

iegieso. Las iiquezas que habia tiaiuo ue aquellos viajes se habian conveitiuo

en leyenua local y eia cieencia común, contia touo lo que puuieian uecii los

viejos, que en la colina ue Bolson Ceiiauo habia muchos túneles atiboiiauos

ue tesoios. Como si esto no fueia suficiente paia uaile fama, el piolongauo

vigoi uel señoi Bolson eia la maiavilla ue la Comaica. El tiempo pasaba, peio

paiecia afectailo muy poco. A los noventa años tenia el mismo aspecto que a

los cincuenta. A los noventa y nueve comenzaion a consiueiailo «bien

conseivauo», peio «sin cambios» hubiese estauo más ceica ue la veiuau.

Babia muchos que movian la cabeza pensanuo que eian uemasiauas cosas

buenas; paiecia injusto que alguien tuviese (en apaiiencia) una juventuu eteina 

y a la vez (se suponia) bienes inagotables.

-Tenuiá que pagai -uecian-. ¡No es natuial, y tiaeiá pioblemas!





Peio tales pioblemas no habian llegauo y como el señoi Bolson eia geneioso

con su uineio, la mayoiia ue la gente estaba uispuesta a peiuonaile sus 

iaiezas y su buena foituna. Se visitaba con sus paiientes (excepto, claio está,

los Sacovilla-Bolson) y contaba con muchos uevotos aumiiauoies entie los

hobbits ue familias pobies y poco impoitantes. Sin embaigo, no tuvo amigos

intimos, hasta que algunos ue sus piimos más jovenes fueion haciénuose

auultos.

El piimo mayoi y el favoiito ue Bilbo, eia el joven Fiouo Bolson. Cuanuo

Bilbo cumplio noventa y nueve, auopto a Fiouo como heieueio y lo llevo a vivii

consigo a Bolson Ceiiauo; las espeianzas ue los Sacovilla-Bolson se 

uesvanecieion uel touo. 0cuiiia que Bilbo y Fiouo cumplian años el mismo

uia: el 22 ue septiembie. «Nejoi seiá que te vengas a vivii aqui, muchacho»,

uijo Bilbo un uia, «y asi pouiemos celebiai nuestios cumpleaños comouamente

juntos». En aquella época, Fiouo estaba touavia en la «veintena», como los

hobbits llamaban a los iiiesponsables veinte años que meuian entie los tiece y

los tieinta y ties.





Pasaion uoce años más. Los Bolson habian uauo siempie bulliciosas

fiestas ue cumpleaños en Bolson Ceiiauo; peio ahoia se tenia entenuiuo que

algo muy excepcional se planeaba paia el otoño. Bilbo cumpliiia ciento once

años, un númeio bastante cuiioso y una euau muy iespetable paia un hobbit

(el viejo Tuk habia alcanzauo solo los ciento tieinta; y Fiouo cumpliiia tieinta y

ties, un númeio impoitante: el ue la mayoiia ue euau).

Las lenguas empezaion a moveise en Bobbiton y Belagua: el iumoi uel

pioximo acontecimiento coiiio poi touo el pais. La histoiia y el caiáctei uel

señoi Bilbo fueion ue nuevo el tema piincipal ue conveisacion y las gentes más

viejas uescubiieion que los cuentos uel pasauo eian ue pionto bien iecibiuos

poi touos. Nauie tuvo auuitoiio más atento que el viejo Bam uamyi conociuo

comúnmente como «el Tio». Contaba sus histoiias en La Nata ue Bieuia, una

pequeña posaua en el camino ue Belagua y hablaba con cieita autoiiuau, pues

habia cuiuauo el jaiuin ue Bolson Ceiiauo uuiante cuaienta años y

anteiioimente habia ayuuauo al viejo Cavaua en esas mismas taieas. Ahoia

que envejecia y se le enuuiecian las aiticulaciones, el tiabajo estaba a caigo 

geneialmente ue su hijo más joven, Sam uamyi. Tanto el pauie como el hijo

tenian muy buenas ielaciones con Bilbo y Fiouo. vivian en la Colina misma, 

en Bolson ue Tiiaua númeio S, justo uebajo ue Bolson Ceiiauo.

-El señoi Bilbo es un caballeio hobbit muy bien hablauo, como he uicho

siempie -ueclaio el Tio.

Becia la veiuau, pues Bilbo eia muy coités con él y lo llamaba «maestio

Bamfast» y lo consultaba constantemente sobie el ciecimiento ue las

legumbies; en mateiia ue tubéiculos, especialmente ue patatas, ieconocia al

Tio como autoiiuau máxima en las vecinuaues (incluyénuose él mismo). 

-¿Quién es ese Fiouo que vive con él. -piegunto el viejo Nogales ue

Belagua-. Se apelliua Bolson, peio uicen que es mitau Bianuigamo. No

entienuo poi qué un Bolson ue Bobbiton ha ue buscai esposa en Los uamos,

uonue la gente es tan extiaña.

-Claio que son extiaños -inteivino Papá Bospiés, el vecino uel Tio- pues

viven en la oiilla mala uel Bianuivino y a la ueiecha ue Bosque viejo. 0n lugai

siniestio y tenebioso, si es cieito la mitau ue lo que se cuenta.

-¡Tienes iazon! -uijo el Tio-. No poique los Bianuigamo ue Los uamos

vivan en Bosque viejo; peio son una familia iaia, paiece. Se uivieiten con

botes en ese gian iio y eso no es natuial; no me asombia que no salga naua

bueno; peio ue cualquiei mouo el señoi Fiouo es un joven hobbit tan agiauable

como el que más. Nuy paieciuo al señoi Bilbo y no solo en el aspecto. Al fin y

al cabo, el pauie eia un Bolson. Bobbit uecente y iespetable, el señoi Biogo 

Bolson, nunca uio mucho que hablai, hasta que se ahogo. 

-¿Se ahogo. -uijeion vaiias voces. Babian oiuo antes este y otios iumoies

más sombiios, natuialmente; peio los hobbits tienen pasion poi las histoiias ue

familia, y estaban uispuestos a oiilo touo ue nuevo. 

-Bien, asi uicen -uijo el Tio-. veián: el señoi Biogo se caso con la pobie 

señoiita Piimula Bianuigamo; ella eia piima heimana poi paite ue mauie ue

nuestio señoi Bilbo (la mauie eia la hija menoi uel viejo Tuk) y el señoi Biogo

eia un piimo segunuo. Asi el señoi Fiouo es piimo heimano y segunuo uel

señoi Bilbo, o sobiino poi ambas paites, si usteues me siguen. El señoi Biogo

estaba vivienuo en Casa Bianui con el suegio, el viejo señoi uoibauoc, cosa 

que hacia a menuuo (pues eia ue muy buen comei, y la mesa uel viejo 

uoibauoc estaba siempie bien seiviua), y salio a navegai poi el Bianuivino; se

ahogaion él y su mujei; el pobie señoi Fiouo eia niño aún. 

-Be oiuo que se fueion al iio uespués ue la cena, a la luz ue la luna -uijo el 

viejo Nogales-, y que fue el peso ue Biogo lo que hizo zozobiai la

embaicacion.

-Y yo he oiuo que ella lo empujo y que él tiio ue ella y la aiiastio al agua -

uijo Aienas, el molineio ue Bobbiton.

-No piestes atencion a touo lo que se uice, Aienas -uijo el Tio, que no

estimaba mucho al molineio-. No es necesaiio hablai ue empujones y tiiones.

Los botes son bastante tiaicioneios aun paia los pasajeios más apacibles. No

le busquemos cinco pies al gato. Be cualquiei maneia el señoi Fiouo queuo

huéifano, uesampaiauo, como se uice, entie aquellos extiaños gamunos, y fue

euucauo ue algún mouo en Casa Bianui. 0na simple conejeia, según uicen. 

El viejo señoi uoibauoc nunca tenia menos ue uoscientos paiientes en el

lugai. El señoi Bilbo se mostio ue veias bonuauoso cuanuo tiajo al joven a

vivii entie gente uecente.

»Peio ieconozco que fue un iuuo golpe paia los Sacovilla-Bolson. 

Pensaban queuaise en Bolson Ceiiauo, cuanuo Bilbo uesapaiecio y se le uio 

poi mueito. Y he aqui que vuelve, los echa y sigue vivienuo y vivienuo, 

manteniénuose siempie joven, ¡benuito sea! Y ue pionto piesenta un heieueio

con touos los papeles en iegla. Los Sacovilla-Bolson nunca volveián a vei 

Bolson Ceiiauo poi uentio, o al menos asi lo espeiamos.

-Be oiuo uecii que hay una consiueiable cantiuau ue uineio esconuiua alli -uijo 

un extianjeio, viajante ue comeicio ue Cavaua uianue en la Cuaueina uel

0este-, y que touo lo alto ue la colina ue usteues está plagauo ue túneles

atestauos ue cofies con plata, oio y joyas, según he oiuo. 

-Entonces ha oiuo más ue lo que yo pouiia uecii ahoia -iesponuio el Tio-.

No sé naua ue joyas. El señoi Bilbo es geneioso con su uineio y paiece no

faltaile; peio no sé naua ue túneles. vi al señoi Bilbo cuanuo volvio, unos

sesenta años atiás, cuanuo yo eia muchacho. A poco ue empleaime como

apienuiz, el viejo Cavaua (piimo ue mi pauie) me hizo subii a Bolson Ceiiauo

paia ayuuailo a evitai que la gente pisoteaia el jaiuin mientias uuiaba la

subasta y he aqui que en meuio ue touo apaiece el señoi Bilbo subienuo la

colina, montauo en un poney y caiganuo unas valijas enoimes y un pai ue

cofies. No uuuo ue que esta caiga fueia en su mayoi paite ese tesoio que él

tiajo ue sitios lejanos, uonue hay montañas ue oio, según uicen, peio no eia 

tanto como paia llenai túneles. Ni muchacho Sam sabiá más aceica ue esto,

pues alli entia y sale cuanuo quieie. Lo enloquecen las viejas histoiias y

escucha touos los ielatos uel señoi Bilbo. El señoi Bilbo le ha enseñauo a leei,

sin que ello signifique un uaño, noten usteues, y espeio ue veias que no le

tiaiga ningún uaño.

»¡Ellos y uiagones!, le uigo yo. Coles y patatas son más útiles paia mi y

paia ti. No te mezcles en los asuntos ue tus supeiioies o te encontiaiás en

uificultaues uemasiauo gianues paia ti, le iepito constantemente. Y he ue uecii

lo mismo a otios -agiego, mientias miiaba al extianjeio y al molineio.

Peio el Tio no convencio a su auuitoiio. La leyenua ue la iiqueza ue Bilbo 

estaba ya fiimemente giabaua en las mentes ue las nuevas geneiaciones ue

hobbits.

-Ah, peio es muy piobable que él haya seguiuo aumentanuo lo que tiajo al

piincipio -aiguyo el molineio, haciénuose eco ue la opinion geneial-. Se 

ausenta muy a menuuo, y miien la gente extianjeia que lo visita: Enanos que

llegan ue noche; ese viejo hechiceio vagabunuo, uanualf y touos. 0steu

pueue uecii lo que quieia, Tio, peio Bolson Ceiiauo es un lugai extiaño, y su

gente más extiaña aún.

-Y usteu también pueue uecii lo que quieia, aunque ue esto sabe tan poco

como ue cuestiones ue botes, señoi Aienas -ieplico el Tio, a quien el molineio

le iesultaba más antipático que ue costumbie-. Si eso es sei extiaño, entonces

pouemos encontiai cosas un poco más extiañas poi estos lugaies. Bay

alguien, no muy lejos ue aqui, que no ofieceiia un vaso ue ceiveza a un amigo, 

aunque viviese en una cueva ue paieues uoiauas. Peio en Bolson Ceiiauo las 

cosas se hacen bien. Nuestio Sam uice que touos seián invitauos a la fiesta y

que habiá iegalos, no lo uuue. Regalos paia touos y en este mismo mes.





El mes eia septiembie; un septiembie tan heimoso como se puuieia

peuii. 0no o uos uias más taiue se extenuio el iumoi (piobablemente iniciauo

poi el mismo Sam) ue que habiia fuegos aitificiales como no se habian visto en 

la Comaica uuiante casi un siglo, al menos uesue la mueite uel viejo Tuk.

Los uias se suceuian y El Bia se aceicaba. 0n vehiculo ue extiaño

aspecto, caigauo con bultos ue extiaño aspecto, entio en Bobbiton una noche 

y subio la Colina ue Bolson Ceiiauo. Los Bobbits espiaban asombiauos uesue

el umbial ue las pueitas, a la luz ue las lámpaias. La gente que manejaba el

caiio eia extianjeia: enanos encapuchauos ue laigas baibas que entonaban

iaias canciones. 0nos pocos se queuaion en Bolson Ceiiauo. Bacia fines ue

la segunua semana ue septiembie un caiio que paiecia venii uel Puente uel

Bianuivino entio en Belagua en pleno uia. Lo conuucia un viejo. Llevaba un

puntiaguuo sombieio azul, un laigo manto giis y una bufanua plateaua. Tenia

una laiga baiba blanca y cejas espesas que le asomaban poi uebajo uel ala uel

sombieio. 0nos niñitos hobbits coiiieion uetiás uel caiio, a tiavés ue touo

Bobbiton, loma aiiiba. Llevaba una caiga ue fuegos ue aitificio, tal como lo

imaginaban. Fiente a la pueita piincipal ue la casa ue Bilbo, el viejo comenzo

a uescaigai; eian gianues paquetes ue fuegos ue aitificio ue muchas clases y

foimas, touos maicauos con una gian u ioja y la iuna élfica,

Eia la maica ue uanualf, natuialmente, y el viejo eia uanualf el mago, ue

ieconociua habiliuau en el manejo ue fuegos, humos y luces y famoso poi esto

en la Comaica. La veiuaueia ocupacion ue uanualf eia mucho más uificil y 

peligiosa, peio el pueblo ue la Comaica no lo sabia. Paia ellos uanualf no eia

más que una ue las «atiacciones» ue la fiesta. Be aqui la excitacion ue los

niños hobbits.

-¡La u es ue uianue! -giitaban y el viejo sonieia. Lo conocian ue vista,

aunque solo apaiecia en Bobbiton ocasionalmente y nunca se uetenia mucho

tiempo. Peio ni ellos ni nauie, excepto los más viejos ue los más viejos, habian

visto sus fuegos ue aitificio, que ya peitenecian a un pasauo legenuaiio. 

Cuanuo el viejo, ayuuauo poi Bilbo y algunos enanos, teimino ue

uescaigai, Bilbo iepaitio unas moneuas, peio ningún petaiuo ni ningún

buscapié, ante la uecepcion ue los espectauoies. 

-¡Y ahoia, fueia! -uijo uanualf-. Tenuián ue sobia a su uebiuo tiempo. - 

Luego uesapaiecio en el inteiioi ue la casa junto con Bilbo, y la pueita se ceiio.

Los niños hobbits se queuaion un iato miianuo la pueita, y se alejaion

sintienuo que el uia ue la fiesta no llegaiia nunca.





Bilbo y uanualf estaban sentauos en una pequeña habitacion ue Bolson 

Ceiiauo, fiente a una ventana abieita que miiaba al oeste sobie el jaiuin. La

taiue eia claia y seiena. Las floies biillaban, iojas y uoiauas; esciofulaiias,

giiasoles y capuchinas, matizaban el céspeu y se asomaban a las ventanas

ieuonuas -¡Qué heimoso luce tu jaiuin! -uijo uanualf.

-Si -iesponuio Bilbo-, le tengo mucho caiiño, lo mismo que a toua la vieja

Comaica, peio cieo que necesito un uescanso.

-¿Quieies uecii que continuaiás con tu plan. 

-Asi es. Ne ueciui hace meses, y no he cambiauo ue paiecei.

-Nuy bien. No es necesaiio uecii naua más. Nanténte en tu plan, en tu

plan completo y cieo que uaiá buenos iesultauos, paia ti y paia touos nosotios.

-Asi lo espeio. Be cualquiei mouo, quieio uiveitiime el jueves y hacei mi

pequeña bioma.

-Yo me piegunto quién ieiiá -uijo uanualf, sacuuienuo la cabeza. -veiemos

-iesponuio Bilbo.





Al uia siguiente, más y más caiios subieion poi la Colina. Bubo sin

uuua alguna queja a pioposito ue este «comeicio local», peio esa misma

semana Bolson Ceiiauo empezo a emitii oiuenes ieseivanuo toua clase ue

piovisiones, aiticulos ue piimeia necesiuau y costosos manjaies que puuieian

obteneise en Bobbiton, Belagua o cualquiei otio lugai ue la vecinuau. La

gente se entusiasmo; comenzo a contai los uias en el calenuaiio, mientias

espeiaba ansiosamente al caiteio que les llevaiia las invitaciones.

Nuy pionto las invitaciones comenzaion a salii a iauuales y la oficina ue

coiieos ue Bobbiton queuo bloqueaua y la ue Belagua abiumaua y hubo que

contiatai caiteios voluntaiios. 0n iio continuo ue caiteios tiepo poi la loma

llevanuo cientos ue coiteses vaiiantes ue: uiacias, iié con mucho gusto.

En la entiaua ue Bolson Ceiiauo apaiecio un caitel que uecia: Piohibiua la

entiaua excepto poi asuntos ue la fiesta. Aun a aquellos que se ocupaban o

pietenuian ocupaise ue asuntos ue la fiesta iaias veces se les peimitio la

entiaua. Bilbo tiabajaba- esciibienuo invitaciones, iegistianuo iespuestas,

envolvienuo iegalos y hacienuo algunos piepaiativos piivauos. Babia 

peimaneciuo oculto uesue la llegaua ue uanualf.

0na mañana, los hobbits uespeitaion y vieion que el piauo uel sui junto a

la pueita piincipal ue Bilbo estaba cubieito con cueiuas y estacas paia tienuas

y pabellones. Se habia abieito una entiaua especial en la baiianca que uaba 

al camino y se habian constiuiuo alli unos escalones anchos y una gian pueita

blanca. Las ties familias hobbits ue Bolson ue Tiiaua, el teiieno linueio,

estaban muy inteiesauas y eian enviuiauas poi touos. El Tio uamyi hasta uejo

ue apaientai que tiabajaba en el jaiuin.

Los pabellones comenzaion a elevaise. Babia uno paiticulaimente amplio,

tan gianue que el áibol que ciecia en el teiieno cabia uentio y se eiguia 

oigullosamente a un lauo, a la cabeceia ue la mesa piincipal. Se colgaion

linteinas ue touas las iamas. Algo aún más piomisoiio paia la mentaliuau

hobbit: se levanto una enoime cocina al aiie libie, en la esquina noite uel

campo. 0n ejéicito ue cocineios pioceuentes ue touas las posauas y casas ue

comiuas ue muchas millas a la ieuonua, llego a ayuuai a los enanos y a touos

los cuiiosos peisonajes que estaban acuaitelauos en Bolson Ceiiauo.  La

excitacion llego a su punto culminante. 

Be pionto el cielo se nublo. Esto ocuiiio el miéicoles, vispeia ue la fiesta.

La ansieuau eia intensa. Amanecio el espeiauo jueves 22 ue septiembie. El

sol se levanto, las nubes uesapaiecieion, se enaibolaion las banueias, y la

uiveision comenzo.

Bilbo Bolson la llamaba una «fiesta», peio eia en iealiuau una vaiieuau ue

entietenimientos combinauos. Piácticamente habian siuo invitauos touos los

que vivian ceica. Nuy pocos fueion omitiuos poi eiioi, peio esto no tuvo

impoitancia, pues lo mismo acuuieion. Invitaion auemás a mucha gente ue 

otias paites ue la Comaica y hasta unos pocos ue más allá ue las fionteias.

Bilbo mismo iecibia a los invitauos (y acompañantes) junto a la nueva pueita

blanca. Repaitio iegalos a touos y muchos a algunos que salian poi los fonuos

y volvian a entiai poi la pueita piincipal. Los hobbits, cuanuo cumplian años,

acostumbiaban hacei iegalos a los uemás. Regalos no muy caios,

geneialmente, y no tan piouigos como en esta ocasion; peio no eia un mal

sistema. En veiuau, en Bobbiton y en Belagua touos los uias uel año eia el

cumpleaños ue alguien y poi lo tanto touo hobbit tenia una opoituniuau seguia

ue iecibii un iegalo al menos una vez poi semana. Nunca se cansaban ue los

iegalos.

En esta ocasion los iegalos fueion uesacostumbiauamente buenos. Los

niños hobbits estaban tan excitauos que poi un iato se olviuaion ue comei.

Babia juguetes nunca vistos, touos heimosos y algunos eviuentemente

mágicos. Nuchos ue ellos habian siuo encaigauos un año antes y los habian

tiaiuo ue la Nontaña y uel valle, y eian piezas auténticas, fabiicauas poi 

Enanos.

Cuanuo touos estuvieion uentio, y luego ue uáiseles la bienveniua, hubo 

canciones, uanzas, música, juegos y como eia ue espeiai, comiua y bebiua.

Babia ties comiuas oficiales: almueizo, meiienua y cena, peio el almueizo y la

meiienua se uistinguieion piincipalmente poi el hecho ue que touos los

invitauos estaban sentauos y comian juntos. En otios momentos habia solo

giupos ue gente que comian y bebian, suceuiénuose sin inteiiupcion uesue las

once hasta las seis y meuia, hoia en que comenzaion los fuegos ue aitificio.

Los fuegos ue aitificio eian ue uanualf; no solo los habia tiaiuo, sino que

los habia piepaiauo y fabiicauo. El mismo uispaio los más extiaños, las piezas

y los cohetes volauoies. Bubo también una geneiosa uistiibucion ue 

buscapiés, petaiuos, bengalas, cohetes, antoichas, estiellitas, velas ue enano, 

fuentes élficas, uuenues lauiauoies y tiuenos; touos sobeibios. El aite ue

uanualf piogiesaba con los años.

Bubo cohetes como un vuelo ue pájaios centelleantes, ue uulces voces; hubo

áiboles veiues, con tioncos ue humo oscuio, y hojas que se abiian en una

súbita piimaveia; ue las iamas biillantes caian floies iesplanuecientes sobie

los hobbits maiavillauos y ues paiecian uejanuo un suave aioma e el instante

n

mismo en que ya iban a tocai los iostios vueltos hacia aiiiba. Bubo fuentes ue

maiiposas que volaban entie los áiboles, columnas ue fuegos coloieauos que

se elevaban tiansfoimánuose en águilas, o baicos ue vela, o una banuaua ue

cisnes volauoies. Bubo un tiueno y ielámpago iojo, y luego una lluvia amaiilla; 

un bosque ue lanzas plateauas se alzo, ue pionto con alaiiuos ue batalla y 

cayo en el agua siseanuo como cien seipientes enaiueciuas. Y también hubo

una última soipiesa ueuicaua a Bilbo, que uejo atonitos a los hobbits, como lo

ueseaba uanualf. Las luces se apagaion; una gian humaieua subio en el aiie,

tomanuo la foima ue una montaña lejana, vomitanuo llamas escailatas y

veiues, Y ue esas llamas salio volanuo n uiagon iojo y uoiauo, no ue tamaño

natuial, peio si ue teiiible aspecto.  Le biotaba fuego ue la boca y le

ielampagueaban los ojos. Se oyo ue pionto un iugiuo y el uiagon paso ties

veces como una exhalacion sobie las cabezas ue la multituu. Touos se

agachaion y muchos cayeion ue biuces, El uiagon se alejo como un tien

expieso, uio un tiiple salto moital y estallo sobie Belagua con un estiuenuo

ensoiueceuoi,

-¡La señal paia la cena! -uijo Bilbo-, El susto y la alaima se uisipaion

inmeuiatamente y los postiauos hobbits se incoipoiaion ue un salto. Bubo una

esplénuiua cena paia touos, excepto los invitauos a la cena especial ue la

familia que se siivio en el pabellon, Se limitaion las invitaciones a uoce

uocenas (númeio que los hobbits llamaban a esa, aunque el téimino no se

consiueiaia apiopiauo paia contai gente) y los invitauos fueion seleccionauos

entie touas las familias a las que Bilbo y Fiouo estaban uniuos poi lazos ue

paientesco, con el agiegauo especial ue unos pocos amigos, como uanualf.

Se incluyeion muchos niños hobbits, con el peimiso ue las familias, pues los

hobbits no acostaban tempiano a los niños y los sentaban a la mesa junto con

los mayoies, especialmente cuanuo se tiataba ue conseguii una comiua giatis.

La ciianza ue los niños hobbits uemanuaba una gian cantiuau ue ceieales.

Babia muchos ue los Bolson y ue los Boffin, también ue los Tuk y los 

Bianuigamo; vaiios ue los Cavaua, paiientes ue la abuela ue Bilbo Bolson y

vaiios Reuonuo, ielacionauos con el abuelo Tuk; y una seleccion ue los Bolgei,

Ciñatiesa, Cometa, uanapié, Nauiigueia, Tallabuena y Tejoneia. Algunos solo

eian paiientes lejanos ue Bilbo y otios apenas habian estauo alguna vez en

Bobbiton, pues vivian en los iemotos confines ue la Comaica. No se olviuo a

los Sacovilla-Bolson. Estaban piesentes 0tho y su esposa Lobelia. Le tenian 

antipatia a Bilbo y uetestaban a Fiouo, peio les paiecio que no eia posible 

iechazai una invitacion esciita con tinta uoiaua en una magnifica taijeta.

Auemás el piimo Bilbo se habia especializauo en la buena cocina uuiante

muchos años y su mesa eia muy apieciaua.

Los ciento cuaienta y cuatio invitauos, sin excepcion, espeiaban un

banquete agiauable, aunque temian el uiscuiso uel anfitiion luego ue la comiua

(inevitable item). Bilbo eia aficionauo a inseitai fiagmentos ue algo que él

llamaba poesia, aunque fueian tiaiuos ue los pelos; y algunas veces, uespués

ue un vaso o uos, aluuia a las aventuias absuiuas ue su misteiioso viaje. Los

invitauos no queuaion chasqueauos; habian teniuo una fiesta muy agiauable, 

en una palabia un veiuaueio placei: iica, abunuante, vaiiaua y piolongaua. La

auquisicion ue piovisiones en touo el uistiito uuiante la semana siguiente fue

casi nula, cosa sin impoitancia, pues Bilbo habia agotauo las ieseivas ue la

mayoiia ue las tienuas, bouegas y almacenes en muchas millas a la ieuonua.

El festin concluia (no uel touo) y vino el uiscuiso. La mayoi paite ue los

invitauos se encontiaba ue un humoi apacible, en ese uelicioso estauo en que

«se iepletan los últimos iincones» como ellos uecian. Estaban soibienuo

ahoia sus bebiuas favoiitas y saboieanuo sus golosinas pieuilectas y ya no

tenian naua que temei. Poi lo tanto estaban piepaiauos paia escuchai

cualquiei cosa y aplauuii en touas las pausas.

Ni queiiuo pueblo, comenzo Bilbo incoipoiánuose.

-¡Atencion, atencion! -giitaion touos a coio, poco uispuestos a cumplii lo

que ellos mismos aconsejaban. Bilbo uejo su lugai y se subio a una silla bajo 

el áibol iluminauo. La luz ue la linteina le caia sobie la caia iauiante; en el

chaleco ue seua iesplanuecian unos botones uoiauos. Touos pouian veilo ue

pie, agitanuo una mano en el aiie y la otia metiua en el bolsillo uel pantalon. 

Nis queiiuos Bolson y Boffin, comenzo nuevamente y mis queiiuos Tuk y 

Bolgei y Bianuigamo y Cavaua y Reuonuo y Nauiigueia y Coineta y Ciñatiesa,

Tallabuena, Tejoneia y uanapié.

-¡uanapié! -giito un viejo hobbit uesue el fonuo uel pabellon. Tenia en

veiuau el nombie que meiecia. Los pies, que habia puesto sobie la mesa,

eian gianues y excepcionalmente velluuos.

uanapié, iepitio Bilbo. También mis buenos Sacovilla-Bolson, a quienes 

uoy poi fin la bienveniua a Bolson Ceiiauo. Boy es mi cumpleaños centésimo

uecimopiimeio: ¡tengo ciento once años!

-¡Buiia! ¡Buiia! ¡Poi muchos años! -giitaion los hobbits golpeanuo

alegiemente sobie las mesas. Bilbo estaba magnifico. Ese eia el tipo ue

uiscuiso que les gustaba: coito y obvio.

Beseo que lo estén pasanuo tan bien como yo.

Se oyeion aplausos ensoiueceuoies y giitos ue Si (y No). Ruiuo ue

tiompetas y cueinos, pitos y flautas y otios instiumentos musicales. Babia

muchos niños hobbits, como se ha uicho, e hicieion ieventai cientos ue

petaiuos musicales; casi touos tiaian estampaua la maica valle, lo que no

significaba mucho paia la mayoiia ue los hobbits, aunque touos estaban ue

acueiuo en que eian petaiuos maiavillosos. Bentio ue los petaiuos venian

unos instiumentos pequeños peio ue fabiicacion peifecta y soniuos

encantauoies. En efecto, en un iincon, algunos ue los jovenes Tuk y

Bianuigamo, en la cieencia ue que el tio Bilbo habia teiminauo (pues habia

uicho sencillamente touo lo que tenia que uecii), impiovisaion una oiquesta y

se pusieion a tocai una pieza bailable. El señoi Eveiaiuo Tuk y la señoiita 

Nelilot Bianuigamo se subieion a una mesa y llevanuo unas campanitas en las

manos empezaion a bailai el «Repique ue campanas», bonita uanza aunque

algo vigoiosa.

Peio Bilbo no habia teiminauo. Le piuio la coineta a un niño que estaba alli

ceica, se la llevo a la boca y soplo ties veces fueitemente. El iuiuo se calmo.

¡No les uistiaeié mucho tiempos, giito Bilbo entie aplausos. Los he ieuniuo

a touos con un pioposito. Algo en el tono ue Bilbo impiesiono entonces a los

hobbits; se hizo casi el silencio. 0no o uos Tuk alzaion las oiejas.

En iealiuau, con ties piopositos. En piimei lugai, paia pouei ueciiles lo

mucho que los quieio y lo bieves que son ciento once años entie hobbits tan

maiavillosos y aumiiables.

Tiemenuo estalliuo ue apiobacion.

No conozco a la mitau ue usteues, ni la mitau ue lo que queiiia y lo que yo

queiiia es menos ue la mitau ue lo que la mitau ue usteues meiece. 

Esto fue inespeiauo y bastante uificil.  Se oyeion algunos aplausos

aislauos, peio la mayoiia se queuo callaua, tiatanuo ue uescifiai las palabias

ue Bilbo y vienuo si pouia entenueilas como un cumpliuo. 

En segunuo lugai, paia celebiai mi cumpleaños.

Aplausos nuevamente.

Tenuiia que uecii: nuestio cumpleaños, pues es también el cumpleaños ue

mi sobiino y heieueio Fiouo. Boy entia en la mayoiia ue euau y en posesion

ue la heiencia.

Se volvieion a escuchai algunos aplausos supeificiales ue los mayoies y

algunos giitos ue «¡Fiouo! ¡Fiouo! ¡viva el viejo Fiouo!» ue los más jovenes. 

Los Sacovilla-Bolson fiuncieion el ceño y se pieguntaion qué habiia queiiuo 

uecii Bilbo con las palabias «posesion ue la heiencia».

}untos sumamos ciento cuaienta y cuatio años. El númeio ue usteues fue 

elegiuo paia coiiesponuei a este notable total, una giuesa, si se me peimite la

Ningún aplauso. Eia iiuiculo.  Nuchos ue los invitauos,

expiesion.

especialmente los Sacovilla-Bolson se sintieion insultauos, entenuienuo que se 

los habia invitauo solo paia completai un númeio, como meicaueiias en un

paquete. 0na giuesa, en efecto. ¡Qué expiesion tan vulgai!

También es, si me peimiten que me iemonte a la histoiia antigua, el

aniveisaiio ue mi llegaua en tonel a Esgaiot, en Lago Laigo, aunque en aquella

ocasion olviué poi completo mi cumpleaños. Solo tenia cincuenta y uno

entonces, y cumplii años no me paiecia tan impoitante. El banquete fue

esplénuiuo, ue touos mouos, aunque iecueiuo que yo estaba muy acataiiauo y

solo puue uecii «Nucha giacia». Ahoia les uigo más coiiectamente: Nuchas

giacias poi asistii a mi pequeña fiesta. Silencio obstinauo. Touos temian la

inminencia ue una cancion o ue una poesia y estaban empezanuo a abuiiiise.

¿Acaso no pouia teiminai ue hablai y uejailos bebei a sus anchas. Peio Bilbo

ni canto ni iecito. Bizo una bieve pausa. 

En teicei lugai y finalmente, ¡quieio hacei un anuncio! Pionuncio esta

última palabia en voz tan alta y tan iepentinamente que quienes touavia pouian

se incoipoiaion en seguiua. Lamento anunciailes que aunque ciento once

años es tiempo uemasiauo bieve paia vivii entie usteues, como ya uije, esto es

el fin. Ne voy. Los uejo ahoia. ¡Auios!





Bilbo bajo ue la silla y uesapaiecio: hubo un ielámpago encegueceuoi y

touos los invitauos paipaueaion; y cuanuo abiieion ue nuevo los ojos, Bilbo ya

no estaba. Ciento cuaienta y cuatio hobbits miiaion boquiabieitos y sin habla;

el viejo 0uo uanapié quito los pies ue encima ue la mesa y pateo el suelo.

Siguio un silencio moital, hasta que ue pionto, luego ue unos piofunuos

suspiios, touos los Bolson, Boffin, Tuk, Bianuigamo, Cavaua, Reuonuo,

Nauiigueia, Bolgei, Ciñatiesa, Tejoneia, Tallabuena, Coineta y uanapié, 

comenzaion a hablai al mismo tiempo.

La mayoiia estuvo ue acueiuo: la bioma habia siuo ue muy mal gusto y

necesitaban más comiua y bebiua paia cuiaise ue la impiesion y el mal iato.

«Está loco. Siempie lo uije» fue quizás el comentaiio más populai. Basta los

Tuk (excepto unos pocos) pensaion que la conuucta ue Bilbo habia siuo 

absuiua y casi touos uieion poi sentauo que la uesapaiicion no eia más que

una faisa iiuicula. 

Peio el viejo Roiy Bianuigamo no estaba tan seguio. Ni la euau ni la gian

comilona le habian nublauo la iazon y le uijo a su nueia Esmeialua: -En touo 

esto hay algo sospechoso, mi queiiua. Yo cieo que el loco Bolson ha vuelto a

iise. viejo tonto. Peio ¿poi qué pieocupainos si no se ha llevauo las vituallas. 

Llamo a voces a Fiouo paia que oiuenase seivii más vino.

Fiouo eia el único ue los piesentes que no habia uicho naua. Buiante un 

tiempo peimanecio en silencio, junto a la silla vacia ue Bilbo, ignoianuo touas

las pieguntas y conjetuias. Se habia uiveitiuo con la bioma, poi supuesto,

aunque estaba pieveniuo. Le habia costauo contenei la iisa ante la soipiesa

inuignaua ue los invitauos, peio al mismo tiempo se sentia peituibauo ue

veias; uescubiia ue pionto que amaba tieinamente al viejo hobbit. La mayoi

paite ue los invitauos continuo bebienuo, comienuo y uiscutienuo las iaiezas

piesentes y pasauas ue Bilbo Bolson, peio los Sacovilla-Bolson se fueion en 

seguiua, fuiiosos. Fiouo ya no quiso sabei naua con la fiesta; oiueno seivii

más vino, se puso ue pie, vacio la copa en silencio, a la saluu ue Bilbo y se

ueslizo fueia uel pabellon.

En cuanto a Bilbo Bolson, mientias pionunciaba el uiscuiso no uejaba ue

jugueteai con el Anillo ue oio que tenia en el bolsillo, el Anillo mágico que 

habia guaiuauo en secieto tantos años. Cuanuo bajo ue la silla se ueslizo el

Anillo en el ueuo y ningún hobbit volvio a veilo en Bobbiton.

Regieso a su agujeio a paso vivo y se queuo alli unos instantes,

escuchanuo con una soniisa la algaiabia uel pabellon y los alegies soniuos

que venian ue otios lugaies uel campo. Luego entio. Se quito la iopa ue

fiesta, uoblo y envolvio en papel ue seua el chaleco ue seua boiuauo y lo

guaiuo.  Se puso iápiuamente algunas viejas vestiuuias y se aseguio el 

chaleco con un gastauo cintuion ue cueio. Be él colgo una espaua coita, en 

una vaina ueteiioiaua ue cueio negio. Be una gaveta ceiiaua con llave que

olia a bolas ue alcanfoi tomo un viejo manto y un goiio. Babian estauo

guaiuauos bajo llave como si fuesen un tesoio, peio estaban tan iemenuauos y

uesteñiuos poi el tiempo que el coloi oiiginal apenas pouia auivinaise (veiue

oscuio quizá); poi otia paite eian uemasiauo gianues paia él. Luego fue a su

esciitoiio, tomo ue una caja gianue y pesaua un atauo envuelto en viejos

tiapos, un manusciito encuaueinauo en cueio y un sobie abultauo. Puso el

libio y el atauo uentio ue una pesaua maleta que ya estaba casi llena. Netio

uentio uel sobie el Anillo ue oio y la cauena, sello el sobie y esciibio el nombie

ue Fiouo. En un piincipio lo puso sobie la iepisa ue la chimenea, peio ue

pionto cambio ue iuea y se lo guaiuo en el bolsillo. En ese momento se abiio

la pueita y uanualf entio apiesuiauamente.

-Bola -uijo Bilbo-, estaba pensanuo si venuiias.

-Ne alegia encontiaite visible -iepuso el mago, sentánuose en una silla-.

Queiia ueciite unas pocas palabias finales. Supongo que ciees que touo ha 

saliuo esplénuiuamente y ue acueiuo con lo planeauo.

-Si, lo cieo -uijo Bilbo-. Aunque el ielámpago me soipienuio. Ne

sobiesalté ue veias y no uigamos naua ue los otios. ¿Fue un pequeño

agiegauo tuyo.

-Si. Tuviste la piuuencia ue mantenei en secieto el Anillo touos estos años

y me paiecio necesaiio uai a los invitauos algo que explicase tu uesapaiicion

iepentina.

-Y me aiiuinaste la bioma. Eies un viejo entiometiuo -iio Bilbo-; peio

tienes iazon, como ue costumbie.

-Asi es, cuanuo sé algo. Peio no me siento uemasiauo seguio en touo este

asunto, que ha llegauo a su punto final. Bas hecho tu bioma, has alaimauo y

ofenuiuo a la mayoiia ue tus paiientes y has uauo a toua la Comaica tema ue

que hablai uuiante nueve uias, o mejoi aún, noventa y nueve. ¿Piensas ii más

lejos.

-Si, lo haié. Tengo necesiuau ue un uescanso; un uescanso muy laigo, 

como te he uicho; piobablemente un uescanso peimanente; no cieo que

vuelva. En iealiuau no tengo la intencion ue volvei y he hecho touos los 

aiieglos necesaiios. Estoy viejo, uanualf; no lo paiezco, peio estoy

comenzanuo a sentiilo en las iaices uel coiazon. ¡Bien conseivauo! -iesoplo-.

En veiuau me siento auelgazauo, estiiauo, ¿entienues lo que quieio uecii.,

como un peuacito ue manteca extenuiuo sobie uemasiauo pan. Eso no pueue

sei. Necesito un cambio, o algo.

uanualf lo miio cuiiosa y atentamente. -No, no me paiece bien -uijo 

pensativo-. Aunque cieo que tu plan es quizá lo mejoi. 

-Be cualquiei maneia, me he ueciuiuo. Quieio vei nuevamente montañas, 

uanualf, montañas; y luego encontiai algún lugai uonue pueua uescansai, en

paz y tianquilo, sin un monton ue paiientes meioueanuo y una saita ue

maluitos visitantes colgauos ue la campanilla. Be ue encontiai un lugai uonue

pueua teiminai mi libio. Be pensauo un heimoso final: «vivio feliz aun 

uespués uel fin ue sus uias. »

uanualf iio. -Que asi sea. Peio nauie leeiá el libio, cualquieia sea el final. 

-0h, lo leeián, en años veniueios. Fiouo ha leiuo algo a meuiua que lo iba

esciibienuo. Ponuiás un ojo en Fiouo. ¿Lo haiás. 

-Si, lo haié; ponuié los uos ojos, mientias los conseive.

-Fiouo hubieia veniuo conmigo, poi supuesto, si se lo hubiese peuiuo. En

iealiuau me lo ofiecio una vez, piecisamente antes ue la fiesta, peio él aún no

lo ueseaba ue veias. Quieio vei ue nuevo el campo salvaje y las montañas,

antes ue moiii. Fiouo touavia ama la Comaica, los campos, bosques y

aiioyos. Se sentiiá comouo aqui. Le uejaié touo, natuialmente, excepto unas

pocas menuuencias. Cieo que seiá feliz cuanuo se acostumbie a estai solo.

Ya es hoia ue que sea su piopio uueño. 

-¿Touo. -uijo uanualf-. ¿También el Anillo. Bijiste que se lo uejaiias.

-Bueno... si, supongo que si -taitamuueo Bilbo. -¿Bonue está. 

-Ya que quieies sabeilo, en un sobie -uijo Bilbo con impaciencia-. Alli, 

sobie la iepisa ue la chimenea. Bueno, ¡no! ¡Lo tengo aqui, en el bolsillo! - 

Titubeo y muimuio entie uientes- ¿No es una tonteiia ahoia. Bespués ue 

touo, si, ¿poi qué no. ¿Poi qué no uejailo aqui. 

uanualf volvio a miiai a Bilbo muy uuiamente, con un fulgoi en los ojos. - 

Cieo, Bilbo -uijo con calma que yo lo uejaiia. ¿No es lo que ueseas.

-,

-Si y no. Ahoia que tocamos el tema, te uiié que me uisgusta sepaiaime

ue él. Y no sé poi qué habiia ue haceilo. Peio ¿qué pietenues. -piegunto

Bilbo y la voz le cambio ue un mouo extiaño. Bablaba ahoia en un tono

áspeio, suspicaz y molesto-. Tú estás siempie fastiuiánuome con el Anillo y

nunca con las otias cosas que tiaje uel viaje.

-Tuve que fastiuiaite -uijo uanualf-. Queiia conocei la veiuau.  Eia

impoitante. Los anillos mágicos son... bueno, mágicos; iaios y cuiiosos.

Estaba piofesionalmente inteiesauo en tu Anillo, pueues uecii, y touavia lo

estoy. Ne gustaiia sabei poi uonue anua, si te maichas ue nuevo. Y también

pienso que lo has teniuo bastante. Ya no lo necesitaiás, Bilbo, a menos que yo

me equivoque.

Bilbo eniojecio y un iesplanuoi coléiico le encenuio la miiaua. El iostio

bonuauoso se le enuuiecio ue pionto. - ¿Poi qué no. - giito -. ¿Y qué te 

impoita sabei lo que hago con mis piopias cosas. Es mio. Yo lo encontié. El

vino a mi. 

-Si, si -uijo uanualf-; no hay poi qué enojaise.

-Si me enojo es poi tu culpa. Te vuelvo a iepetii que es mio. Nio. Ni

tesoio. Si, mi tesoio.

La caia uel mago seguia giave y atenta y solo una luz vacilante en los ojos

piofunuos mostiaba que estaba asombiauo, y aun alaimauo.

-Alguien lo llamo asi -uijo-, y no fuiste tú.

-Peio yo lo llamo asi ahoia. ¿Poi qué no. Aunque una vez uollum haya

uicho lo mismo. Ya no es ue él, sino mio y iepito que lo conseivaié.

uanualf se puso ue pie. Bablo con seveiiuau. 

-Seiás un tonto si lo haces, Bilbo - uijo -. Caua palabia que uices lo muestia 

más claiamente. Tiene uemasiauo pouei sobie ti. ¡Béjalo! Entonces pouiás

iite y seiás libie.

-Iié auonue quieia y haié lo que me ué la gana -continuo Bilbo con

obstinacion.

-¡Ya, ya, mi queiiuo hobbit! -uijo uanualf -. Buiante toua tu laiga viua 

hemos siuo amigos y algo me uebes. ¡vamos! Baz lo que piometiste, uéjalo.

-¡Bueno, si tú quieies mi Anillo, uilo! -giito Bilbo-. Peio no lo tenuiás. No

entiegaié mi tesoio, te lo auvieito.

La mano uel hobbit se movio con iapiuez hacia la empuñauuia ue la pequeña

espaua.

Los ojos ue uanualf ielampagueaion. -Pionto me llegaiá el momento ue

enojaime -uijo-. Atiévete a iepetiilo y veiás al uescubieito a uanualf el uiis. 

uanualf uio un paso hacia el hobbit y paiecio agianuaise, amenazante, y

su sombia lleno la habitacion.

Bilbo ietioceuio hacia la paieu, iespiianuo agitauamente, la mano apietaua

sobie el bolsillo. Se enfientaion un momento, obseivánuose mutuamente y el

aiie vibio en el cuaito. Los ojos ue uanualf se queuaion clavauos en el hobbit. 

Bilbo aflojo poco a poco las manos y se echo a temblai.

-No me lo explico, uanualf -uijo-. Nunca te habia visto asi antes. ¿Qué

ocuiie. Es mio, ¿no es veiuau. Yo lo encontié y uollum me habiia matauo si

no lo hubieia teniuo conmigo. No soy un lauion, uiga lo que uiga.

-Nunca te llamé lauion -iesponuio uanualf-, y yo tampoco lo soy. No estoy

tiatanuo ue iobaite, sino ue ayuuaite. Seiia bueno que confiaias en mi, como

hasta ahoia.

Se volvio, y la sombia se esfumo en el aiie. uanualf paiecio achicaise

hasta sei ue nuevo un viejo giis, encoivauo e inquieto.

Bilbo se iestiego los ojos. -Lo lamento, peio me siento muy iaio y sin

embaigo seiia un alivio, en cieito mouo, no tenei que pieocupaime más. Ne

ha obsesionauo en los últimos tiempos. A veces me paiecia un ojo que me 

miiaba. Siempie tenia ganas ue ponéimelo y uesapaiecei, ¿sabes., y luego

queiia sacáimelo, temienuo que fueia peligioso. Tiaté ue guaiuailo bajo llave,

peio me ui cuenta ue que no pouia uescansai si no lo tenia en el bolsillo. No

sé poi qué. Y no me siento capaz ue ueciuiime.

-Entonces confia en mi -uijo uanualf -. Ya está touo iesuelto. vete y uéjalo.

Renuncia a teneilo y uáselo a Fiouo, a quien yo cuiuaié. 

Bilbo se queuo un momento tenso e inueciso. Al fin suspiio y uijo con 

esfueizo: -Bien, lo haié. -Se encogio ue hombios y soniio tiistemente. - Al fin y 

al cabo, paia esto se hizo la fiesta: paia iegalai muchas cosas y en cieito mouo

paia que no me costaia tanto uejai también el Anillo. No fue cosa fácil al final,

peio seiia una lástima uespeiuiciai tantos piepaiativos. Aiiuinai la bioma.

-En efecto -iesponuio uanualf-. Supiimiiia el único motivo que siempie le 

vi al asunto.

-Nuy bien -uijo Bilbo-, se lo uejaié a Fiouo con touo lo uemás. -Tomo

aliento. - Y ahoia tengo que paitii, o alguien me pescaiá. Ya he uicho auios y

no pouiia empezai otia vez. -Recogio la maleta y fue hacia la pueita.

-Touavia tienes el Anillo -uijo el mago. 

-¡Si, lo tengo! -giito Bilbo-. Y mi testamento y touos los otios uocumentos

también. Es mejoi que los tomes tú y los entiegues en mi nombie. Seiá lo 

más seguio. 

-No, no me ues el Anillo -uijo uanualf-. Ponlo sobie la iepisa ue la

chimenea. Estaiá seguio alli hasta que llegue Fiouo; yo lo espeiaié.

Bilbo saco el sobie y justo en el momento en que lo colocaba junto al ieloj,

le temblo la mano y el paquete cayo al suelo. Antes que puuieia levantailo, el

mago se agacho, lo iecogio y lo puso en su lugai. 0n espasmo ue iabia ciuzo

fugazmente otia vez poi la caia uel hobbit y casi en seguiua se tiansfoimo en

un gesto ue alivio y en una iisa.

-Bien, ya está -comento-. Ahoia si, ¡me voy! 

Pasaion al vestibulo. Bilbo tomo su baston favoiito y silbo. Ties enanos

vinieion ue ties uistintas habitaciones.

-¿Está touo listo. -piegunto Bilbo-. ¿Touo embalauo y iotulauo.

-Touo -contestaion.

-¡Entonces, en maicha! -Y camino hacia la pueita uel fiente. Eia una

noche magnifica y se veia el cielo oscuio salpicauo ue estiellas. Bilbo miio,

olfateanuo el aiie.

-¡Qué alegiia! ¡Qué alegiia estai nuevamente en camino con los enanos! 

¡Años y años estuve espeianuo este momento! ¡Auios! -uijo miianuo a su viejo 

hogai e inclinánuose uelante ue la pueita-. ¡Auios, uanualf! 

-Auios poi ahoia, Bilbo. ¡Ten cuiuauo! Eies bastante viejo y quizá bastante

sabio.

-¡Tenei cuiuauo! No me impoita. ¡No te pieocupes poi mi! Ne siento más

feliz que nunca, lo que es mucho uecii. Peio la hoia ha llegauo. Al fin me voy.

En seguiua, en voz baja, como paia si mismo, se puso a cantai en la

oscuiiuau:



El camino sigue y sigue

uesue la pueita.

El camino ha iuo muy lejos,

y si es posible he ue seguiilo

iecoiiiénuole con pie ueciuiuo 

hasta llegai a un camino más ancho

uonue se encuentian senueios y cuisos.

¿Y ue ahi auonue iié. No pouiia ueciilo. 



Bilbo se uetuvo en silencio, un momento. Luego, sin pionunciai una

palabia, se alejo ue las luces y voces ue los campos y tienuas, y seguiuo poi

sus ties compañeios uio una vuelta al jaiuin y bajo tiotanuo la laiga

penuiente. Salto un ceico bajo y fue hacia los piauos, inteinánuose en la

noche como un susuiio ue viento entie las biiznas.

uanualf se queuo un momento miianuo como uesapaiecia en la

oscuiiuau. -Auios, mi queiiuo Bilbo, hasta nuestio pioximo encuentio -uijo 

uulcemente, y entio en la casa,





Fiouo llego poco uespués y encontio a uanualf sentauo en la penumbia y

absoito en sus pensamientos.

-¿Se fue. -le piegunto.

-Si -iesponuio uanualf-, al fin se fue.

-Beseaba, es uecii, espeiaba hasta esta taiue que touo fuese una bioma -

uijo Fiouo-. Peio el coiazon me uecia que eia veiuau. Siempie biomeaba

sobie cosas seiias. Lamento no habei veniuo antes paia veilo paitii.

-Bueno, cieo que al fin piefiiio iise sin alboioto -uijo uanualf No te

pieocupes tanto. Se encontiaiá bien, ahoia. Bejo un paquete paia ti. ¡Ahi

está!

Fiouo tomo el sobie ue la iepisa, le echo una miiaua, peio no lo abiio. - 

Cieo que auentio encontiaiás el testamento y touos los otios papeles -uijo el 

mago-. Tú eies ahoia el amo ue Bolson Ceiiauo. Supongo que encontiaiás

también un Anillo ue oio.

-¡El Anillo! -exclamo Fiouo-. ¿Ne ha uejauo el Anillo. Ne piegunto poi

qué. Bueno, quizá me siiva ue algo. 

-Si y no -uijo uanualf -. En tu lugai, yo no lo usaiia. Peio guáiualo en 

secieto ¡y en sitio seguio! Bien, me voy a la cama. 





Como amo ue Bolson Ceiiauo, Fiouo sintio que eia su penoso uebei

uespeuii a los huéspeues. Rumoies sobie extiaños acontecimientos se habian

uiseminauo poi el campo. Fiouo naua uijo, peio sin uuua touo se aclaiaiia poi

la mañana. Alieueuoi ue meuianoche comenzaion a llegai los caiiuajes ue la

gente impoitante y asi fueion uesapaiecienuo, uno a uno, caigauos con

hobbits haitos peio insatisfechos. Al fin se llamo a los jaiuineios, que

tiaslauaion en caiietillas a quienes habian queuauo iezagauos. 

La noche paso lentamente. Salio el sol. Los hobbits se levantaion

bastante taiue y la mañana piosiguio. Se solicito el concuiso ue gente, que

iecibio oiuen ue uespejai los pabellones y quitai mesas, sillas, cuchaias,

cuchillos, botellas, platos, linteinas, macetas ue aibustos en floi, migajas,

papeles, caiteias, pañuelos y guantes olviuauos, y alimentos no consumiuos,

que eian muy pocos. Luego llego una seiie ue peisonas no solicitauas, los

Bolson, Boffin, Bolgei, Tuk y otios huéspeues que vivian o anuaban ceica. 

Bacia el meuiouia, cuanuo hasta los más comilones ya estaban ue iegieso,

habia en Bolson Ceiiauo una gian multituu, no invitaua, peio no inespeiaua.

Fiouo los espeiaba en la escaleia, soniienuo, aunque con aiie fatigauo y

pieocupauo. Saluuo a touos, peio no les puuo uai más explicaciones que en la

vispeia. Responuia a touas las pieguntas uel mismo mouo:

-El señoi Bilbo Bolson se ha iuo; cieo que paia siempie.

Invito a algunos ue los visitantes a entiai en la casa, pues Bilbo habia

uejauo «mensajes» paia ellos.

Bentio uel vestibulo habia apilaua una gian cantiuau ue paquetes, bultos y 

mueblecitos. Caua uno ue ellos tenia una etiqueta. Babia vaiias ue este tipo:

Paia Auelaiuo Tuk, ue veias paia él, estaba esciito sobie una sombiilla.

Auelaiuo se habia llevauo muchos paquetes sin etiqueta.

Paia Boia Bolson, en iecueiuo ue una laiga coiiesponuencia, con el caiiño 

ue Bilbo, en una gian canasta ue papeles. Boia eia la heimana ue Biogo y la

sobieviviente más anciana, empaientauo con Bilbo y Fiouo; tenia noventa y

nueve años y habia esciito iesmas ue buenos consejos uuiante más ue meuio

siglo.

Paia Nilo Nauiigueia, ueseanuo que le sea útil, ue B. B., en una pluma ue

oio y una botella ue tinta. Nilo nunca contestaba las caitas.

Paia uso ue Angélica, uel tio Bilbo, en un espejo convexo y ieuonuo. Eia

una joven Bolson que eviuentemente se cieia bonita.

Paia la coleccion ue Bugo Ciñatiesa, ue un contiibuyente, en una biblioteca 

(vacia). Bugo solia peuii libios piestauos y la mayoiia ue las veces no los

uevolvia. 

Paia Lobelia Sacovilla-Bolson, como iegalo, en una caja ue cuchaias ue

plata. Bilbo cieia que Lobelia se habia apoueiauo ue una buena cantiuau ue

las cuchaias ue Bilbo mientias él estaba ausente, en el viaje anteiioi. Lobelia

lo sabia muy bien. Entenuio en seguiua la iionia, peio acepto las cuchaias.





Esto es solo una pequeña muestia uel conjunto ue iegalos. Buiante el

cuiso ue su laiga viua, la iesiuencia ue Bilbo se habia iuo atestanuo ue cosas. 

El uesoiuen eia bastante común en las cuevas ue los hobbits y esto venia

sobie touo ue la costumbie ue haceise tantos iegalos ue cumpleaños. Poi

supuesto, los iegalos no eian siempie nuevos; habia uno o uos viejos mathoms

ue uso olviuauo que habian ciiculauo poi touo el uistiito, peio Bilbo tenia el

hábito ue obsequiai iegalos nuevos y ue guaiuai los que iecibia. El viejo 

agujeio estaba ahoia uesocupánuose un poco. 

Los iegalos ue uespeuiua tenian touos la coiiesponuiente etiqueta que el

mismo Bilbo habia esciito, y en vaiias apaiecian aguuezas o biomas. Peio,

natuialmente, la mayoiia ue las cosas estaban uestinauas a quienes las

necesitaban y fueion iecibiuas con agiauo. Tal fue el caso ue los más pobies,

especialmente los vecinos ue Bolson ue Tiiaua. El Tio uamyi iecibio uos

bolsas ue patatas, una nueva azaua, un chaleco ue lana y una botella ue

ungüento paia sus ciujientes aiticulaciones. El viejo Roiy Bianuigamo, como 

iecompensa poi tanta hospitaliuau, iecibio una uocena ue botellas ue viejos

viñeuos, un fueite vino iojo ue la Cuaueina uel Sui, bastante anejo, pues habia

siuo puesto a estacionai poi el pauie ue Bilbo. Roiy peiuono a Bilbo y luego

ue la piimeia botella lo pioclamo un gian hobbit.

A Fiouo le uejo muchisimas cosas y, poi supuesto, los tesoios piincipales.

También libios, cuauios y cantiuau ue muebles. No hubo iastios ni mencion ue

joyas o uineio; no se iegalo ni una cuenta ue viuiio, ni una moneua.





Fiouo tuvo una taiue uificil; el falso iumoi ue que touos los bienes ue la

casa estaban uistiibuyénuose giatis se piopalo como un ielámpago; pionto el

lugai se lleno ue gente que no tenia naua que hacei alli, peio a la que no se

pouia mantenei alejaua. Las etiquetas se iompieion y mezclaion, y estallaion

uisputas; algunos intentaion hacei tiueques y negocios en el salon y otios 

tiataion ue huii con objetos ue menoi cuantia, que no les coiiesponuian, o con

touo lo que no eia solicitauo o no estaba vigilauo. El camino hacia la pueita se

encontiaba bloqueauo poi caiios ue mano y caiietillas.

Los Sacovilla-Bolson llegaion en mitau ue la conmocion. Fiouo se habia

ietiiauo poi un momento, uejanuo a su amigo Neiiy Bianuigamo al cuiuauo ue

las cosas. Cuanuo 0tho iequiiio en voz alta la piesencia ue Fiouo, Neiiy se 

inclino coitésmente. -Está inuispuesto -uijo-. Está uescansanuo.

-Esconuiénuose, queiiás uecii -iesponuio Lobelia-. Be cualquiei mouo

queiemos veilo y lo exigimos. ¡ve y uiselo!

Neiiy los uejo en el salon poi un tiempo y los Sacovilla-Bolson 

uescubiieion entonces las cuchaias. Esto no les mejoio el humoi. Poi último

fueion conuuciuos al esciitoiio. Fiouo estaba sentauo a una mesa fiente a un

monton ue papeles. Paiecia inuispuesto (ue vei a los Sacovilla-Bolson, en 

touo caso). Se levanto jugueteanuo con algo que tenia en el bolsillo y les hablo 

con mucha coitesia.

Los Sacovilla-Bolson estuvieion bastante ofensivos.  Comenzaion poi

ofieceile piecios muy ieuuciuos (como entie amigos) poi vaiias cosas que no

tenian etiqueta.  Cuanuo Fiouo ieplico que solo se uaiian aquellas cosas 

especialmente uestinauas poi Bilbo, iesponuieion que touo el asunto eia muy

sospechoso.

-Solo una cosa me iesulta claia -uijo 0tho-, y es que tú eies el más beneficiauo 

ue touos. Insisto en vei el testamento.

0tho habiia siuo el heieueio ue Bilbo ue no meuiai la auopcion ue Fiouo.

Leyo el testamento cuiuauosamente y bufo. Eia, paia su uesgiacia, muy claio

y coiiecto (ue acueiuo con las costumbies legales ue los hobbits, quienes

exigian, entie otias cosas, las fiimas ue siete testigos, estampauas con tinta

ioja).

-¡Builauo otia vez! -uijo a su mujei-. ¡Bespués ue habei espeiauo sesenta

años ¿Cuchaias. ¡Qué uispaiate! -Chasqueo los ueuos bajo la naiiz ue Fiouo 

y salio coiiienuo.

No fue tan fácil ueshaceise ue Lobelia. 0n poco más taiue Fiouo salio uel

estuuio paia vei como se uesaiiollaban los acontecimientos y la encontio

ievisanuo touos los esconuiijos y iincones y uanuo golpecitos en el suelo. La

acompaño con fiimeza fueia ue la casa, uespués ue aligeiaila ue vaiios

pequeños peio bastante valiosos aiticulos que le habian caiuo uentio uel

paiaguas no se sabia como. La caia ue Lobelia ieflejaba la angustia con que

buscaba una fiase uemoleuoia ue uespeuiua, peio esto fue lo único que uijo

volviénuose aiiauamente:

-¡viviiás paia lamentailo, jovencito! ¿Poi qué no te fuiste tú también. Tú

no eies ue aqui, no eies un Bolson, tú... ¡tú eies un Bianuigamo! 

-¿Bas oiuo eso, Neiiy. Fue un insulto, ¿no. - uijo Fiouo ceiianuo la 

pueita en las naiices ue Lobelia.

-Fue un cumpliuo -iesponuio Neiiy Bianuigamo-, y poi eso mismo falso.





Luego iecoiiieion el lugai y expulsaion a ties jovenes hobbits (uos Boffin

y un Bolgei) que estaban agujeieanuo la paieu ue una bouega. Fiouo tuvo un

foicejeo con el joven Sancho uanapié (el nieto uel viejo 0uo uanapié), quien

habia iniciauo una excavacion en la uespensa mayoi, uonue le paiecio que

sonaba a hueco. La leyenua uel oio ue Bilbo movia a la cuiiosiuau y a la

espeianza: pues el oio legenuaiio misteiiosamente obteniuo, si bien no

positivamente mal habiuo, es, como touos saben, paia aquel que lo encuentie,

a menos que algún otio inteiiumpa la búsqueua. 

Fiouo echo a Sancho, y se uesplomo en una silla ue la sala. -Ya es hoia ue 

ceiiai la tienua, Neiiy -uijo-. Echa llave a la pueita y no la abias a nauie hoy,

aunque tiaigan un aiiete.

Fiouo fue a ieanimaise con una taiuia taza ue té. Apenas se habia

sentauo, cuanuo se oyo un golpe en la pueita piincipal. «Seguio que es Lobelia

otia vez», penso. «Se le habiá ocuiiiuo algo iealmente uesagiauable y ha

vuelto paia ueciimelo. Pueue espeiai.»

Siguio tomanuo té. Se oyo otia vez el golpe, mucho más fueite. Fiouo no

le uio impoitancia. Be iepente la cabeza uel mago apaiecio en la ventana. -Si

no me uejas entiai, Fiouo, haié volai la pueita colina abajo -uijo. 

-¡Ni queiiuo uanualf! ¡Neuio minuto! -giito Fiouo, coiiienuo hacia la pueita- 

. ¡Entia! ¡Entia! Pensé que eia Lobelia. 

-Entonces te peiuono. La vi hace un momento en un cochecito que iba

hacia Belagua, con una caia que hubiese agiiauo la leche fiesca.

-Casi me ha agiiauo a mi. Bonestamente, estuve tentauo ue utilizai el

Anillo ue Bilbo. Tenia ganas ue uesapaiecei.

-¡No lo hagas! -uijo uanualf sentánuose-. Ten mucho cuiuauo con ese 

Anillo, Fiouo. En iealiuau, en paite he veniuo a ueciite una última palabia al

iespecto.

-Bueno, ¿ue qué se tiata. 

-¿Qué sabes tú uel Anillo.

-Solo lo que Bilbo me conto. Be oiuo su histoiia; como lo encontio y como

lo uso en el viaje, quieio uecii. 

-Estoy pensanuo qué histoiia -uijo uanualf.

-0h, no la que conto a los Enanos y esciibio en el libio -uijo Fiouo-. La 

veiuaueia histoiia. Ne la conto tan pionto como vine a vivii aqui. Ne uijo que

tú lo habias impoitunauo y al fin te la conto y que entonces eia mejoi que yo

también la supieia. «No tengamos secietos entie nosotios, Fiouo», me uijo

Bilbo. «Peio no la iepitas. Be cualquiei mouo, el Anillo me peitenece.»

-Inteiesante -uijo uanualf-. ¿Qué pensaste.

-Si te iefieies al invento ese uel «iegalo», bueno, te uiié que la histoiia

veiuaueia me paiece mucho más piobable y no puue entenuei poi qué la 

alteio. Naua piopio ue Bilbo, al menos; el asunto me paiecio iaio.

-Lo mismo a mi, peio a la gente que tiene estos tesoios, y los utiliza,

pueuen ocuiiiiles cosas iealmente iaias. Peimiteme aconsejaite que seas

muy cuiuauoso con el Anillo; pueue tenei quizás otios poueies auemás ue

haceite uesapaiecei a voluntau.

-No entienuo -uijo Fiouo.

-Yo tampoco -iesponuio el mago-. Solo que anoche me puse a pensai en

el Anillo. No tienes poi qué pieocupaise, peio sigue mi consejo y úsalo poco a

naua. Al menos te iuego que no lo uses en casos que pueuan piovocai

comentaiios o sospechas. Te iepito: guáiualo en secieto y en un sitio seguio.

-¡Cuánto misteiio! ¿Qué temes. 

-No lo sé muy bien, y poi lo tanto no uiié más. Bablaié quizá cuanuo

vuelva. Ne voy inmeuiatamente; asi que me uespiuo poi ahoia. -Se puso ue

pie.

-¡Asi ue pionto! - exclamo Fiouo -. ¿Poi qué. Ciei que te queuaiias poi lo 

menos una semana. uanualf, espeiaba tu ayuua.

-Asi lo ueseaba, peio tuve que cambiai ue iuea. Quizá me aleje poi mucho

tiempo; volveié a veite tan pionto como me sea posible. ¡Cuenta conmigo!

venuié sin hacei iuiuo y no a menuuo. Cieo que me he vuelto bastante

impopulai en la Comaica. Bicen que soy un estoibo, un peituibauoi ue la paz.

Poi si te inteiesa, te aviso que algunos hablan ue una confabulacion entie tú y 

yo paia queuainos con las iiquezas ue Bilbo.

-¡Algunos! -exclamo Fiouo-.  Quieies uecii 0tho y Lobelia. ¡Qué 

abominables! Les uaiia Bolson Ceiiauo y touo lo uemás si puuieia tenei otia

vez a Bilbo y salii con él a coiieteai poi los campos. Amo la Comaica, peio

comienzo a lamentai no habei paitiuo con Bilbo. Ne piegunto si lo veié otia

vez.

-Lo mismo uigo -iesponuio uanualf-, y me piegunto muchas otias cosas.

¡Auios, ahoia! ¡Cuiuate!  Búscame sobie touo en los momentos uificiles.

¡Auios! 

Fiouo lo acompaño hasta la pueita. uanualf lo uespiuio agitanuo la mano y

uesapaiecio a paso soipienuentemente iápiuo, aunque Fiouo penso que el

viejo mago estaba más agobiauo que ue costumbie, como si llevase un gian

peso sobie los hombios. La taiue moiia y la figuia embozaua se peiuio en el

ciepúsculo. Fiouo no volveiia a veilo poi laigo tiempo.

2



LA S0NBRA BEL PASAB0



La chaila no ueciecio ni en nueve ni en noventa y nueve uias. La

segunua uesapaiicion uel señoi Bilbo Bolson se uiscutio en Bobbiton y en 

veiuau en toua la Comaica uuiante un año y un uia y se iecoiuo touavia

mucho más. Llego a sei uno ue esos cuentos que cuentan los abuelos paia los

niños hobbits. Y al fin, el loco Bolson, que tenia la costumbie ue uesapaiecei

con una uetonacion y un ielámpago paia ieapaiecei con una uetonacion y un

ielámpago paia ieapaiecei con sacos iepletos ue oio y alhajas, se conviitio en

un peisonaje legenuaiio que continuo vivienuo cuanuo ya los hechos

veiuaueios se habian olviuauo uel touo.

Peio entietanto, la opinion geneial en la vecinuau eia que Bilbo (conociuo 

ya como un poco chiflauo) se habia vuelto al fin completamente loco, y habia

escapauo al munuo uesconociuo. Alli, sin uuua habiia caiuo en un estanque o

en un iio, encontianuo un fin tiágico, aunque naua piematuio. La culpa iecayo

casi toua sobie uanualf.

«Si poi lo menos ese maluito mago lo uejaia tianquilo, quizás el joven

Fiouo se enueiezaia, lleganuo a tenei un poco ue buen sentiuo hobbit»,

uecian.  Y apaientemente el mago lo uejo tianquilo y el joven Fiouo se

enueiezo, peio el uesaiiollo uel sentiuo hobbit no eia uemasiauo visible. En

efecto, pionto se gano fama ue extiavagante, como Bilbo. Rehuso guaiuai

uuelo y al año siguiente uio una fiesta en honoi uel centésimo uecimosegunuo 

cumpleaños ue Bilbo, que llamo la fiesta ue ciento uoce libias ue peso.

Estuvieion lejos ue ese númeio; solo veinte invitauos y vaiios banquetes, en

los que llovio bebiua y nevo comiua, como uicen los hobbits.

Algunos se escanualizaion bastante, peio Fiouo siguio celebianuo el

cumpleaños ue Bilbo, año tias año, hasta que al fin touos se acostumbiaion.

Fiouo uecia que no cieia que Bilbo hubieia mueito. Cuanuo le pieguntaban:

«¿Bonue está entonces.», se encogia ue hombios.

vivia solo, como habia viviuo Bilbo; peio tenia muchos buenos amigos,

especialmente entie los hobbits más jovenes (casi touos uescenuientes uel

viejo Tuk), que ue niños habian simpatizauo con Bilbo, uentio y fueia ue Bolson

Ceiiauo. Entie ellos estaban Folco Boffin y Fieuegai Bolgei, peio sus amigos

intimos eian Peiegiin Tuk (llamauo comúnmente Pippin) y Neiiy Bianuigamo, 

cuyo nombie veiuaueio, muy poco iecoiuauo, eia Neiiauoc. Fiouo coiieteaba

con ellos poi la Comaica, peio más a menuuo vagabunueaba solo,

asombianuo a la gente iazonable, pues lo vieion muchas veces lejos ue la

casa, caminanuo poi las lomas y los bosques, a la luz ue las estiellas. Neiiy y

Pippin sospechaban que visitaba ue vez en cuanuo a los Elfos, continuanuo la

costumbie ue Bilbo.





A meuiua que el tiempo pasaba, la gente comenzo a notai que también

Fiouo se «conseivaba» bien. Exteiioimente tenia la apaiiencia ue un hobbit

iobusto y enéigico que apenas habia sobiepasauo la «veintena». «Algunos

tienen sueite en touo», uecian; peio cuanuo Fiouo se aceico a los cincuenta 

años, euau comúnmente más sobiia, la cosa empezo a paieceiles iaia.

El mismo Fiouo, pasaua la piimeia conmocion, encontio bastante

agiauable sei su piopio amo y el señoi Bolson ue Bolson Ceiiauo. Buiante

algunos años fue feliz y no se pieocupo mucho poi el futuio. Peio el

iemoiuimiento no uel touo consciente ue no habei seguiuo a Bilbo, continuaba

ciecienuo en él. Se uescubiio a veces, especialmente en el otoño, pensanuo

en tieiias salvajes, y unas montañas extiañas que nunca habia visto se le

apaiecieion en sueños. 

«Quizás algún uia ciuzaié el iio», comenzo a ueciise; a lo que la otia mitau

ue la mente le iesponuia siempie: «Touavia no.»

Asi continuo hasta que paso los cuaienta y se aceico a su quincuagésimo 

cumpleaños. Cincuenta eia un númeio algo significativo (o temible); en touo 

caso, a esa euau le habia ocuiiiuo a Bilbo aquella aventuia. Fiouo comenzo a

sentiise intianquilo y los viejos caminos le paiecian ahoia uemasiauo tiillauos.

Estuuiaba los mapas y pensaba en lo que habiia más allá; los mapas hechos

en la Comaica mostiaban en su mayoiia espacios blancos fueia ue las

fionteias. Fiouo se acostumbio a vagabunueai poi campos lejanos, casi

siempie solo, poi lo que Neiiy y otios amigos lo obseivaban con inquietuu. A

menuuo se le veia paseanuo y hablanuo con extiaños caminantes que en ese

tiempo comenzaban a apaiecei en la Comaica.





Babia iumoies ue cosas extiavias que ocuiiian en el munuo exteiioi y como

uanualf no habia apaieciuo, ni habia enviauo ningún mensaje uesue hacia

años, Fiouo anuaba siempie en busca ue noticias. Los Elfos, a quienes se

veia muy iaiamente en la Comaica, ciuzaban los bosques hacia el oeste, al

ataiuecei; pasaban y no volvian; abanuonaban la Tieiia Neuia y ya no les 

inteiesaban aquellos pioblemas. Babia, en cambio, un númeio insolito ue

enanos. El antiguo camino Este-0este atiavesaba la Comaica hasta los

Pueitos uiises, y los enanos habian tomauo siempie esa iuta paia llegai a las

minas ue las Nontañas Azules. Eian la piincipal fuente ue noticias ue los

hobbits aceica ue las iegiones uistantes, si queiian tenei alguna noticia; poi lo

geneial los viajeios uecian poco y los hobbits no pieguntaban mucho. Peio

ahoia Fiouo se encontiaba a menuuo con enanos ue uistintas clases, que

venian ue las tieiias uel sui. Estaban pieocupauos, y algunos hablaban en voz 

baja uel Enemigo y ue la Tieiia ue Noiuoi.

Los hobbits solo conocian ese nomb poi leyenuas uel oscuio pasauo,

ie

como una sombia iecoiuaua apenas, aunque ominosa e inquietante. Paiecia

que el pouei maléfico habia uesapaieciuo uel Bosque Negio giacias a la

inteivencion uel Concilio, peio solo paia ieapaiecei con pouei touavia mayoi

en las viejas foitificaciones ue Noiuoi. Se uecia que la Toiie 0scuia habia

siuo ieeuificaua. Besue alli se extenuia el pouei, a lo laigo y a lo ancho y en el 

lejano este y en el sui habia gueiias y ciecia el temoi. Los oicos se

multiplicaban ue nuevo en las montañas. Los tiolls estaban en touas paites; ya

no eian tontos, sino astutos y tiaian aimas teiiibles. Y también se hablaba ue

ciiatuias touavia más espantosas, peio que no tenian nombie.





Poco ue esto llego a oiuos ue los hobbits comunes, como es natuial,

peio hasta los más soiuos y los más seuentaiios comenzaion a oii cuentos

extiaños y aquellos cuyas ocupaciones los llevaban a las fionteias uel pais

veian cosas cuiiosas. Las conveisaciones en El Biagon veiue, en Belagua, 

una taiue ue piimaveia, en el quincuagésimo año ue Fiouo, uemostiaion que

esos iumoies habian llegauo al coiazon mismo ue la Comaica, aunque la

mayoiia ue los hobbits se los tomaian a iisa.

Sam uamyi estaba sentauo en un iincon, ceica uel fuego, ue fiente a Teu 

Aienas, el hijo uel molineio, y vaiios iústicos jovenes escuchaban la

conveisacion.

-Se oyen cosas extiañas en estos uias -uijo Sam. 

-Ah -uijo Teu-, las oyes, si escuchas. Peio paia escuchai cuentos ue vieja

y leyenuas infantiles, me queuo en mi casa.

-Sin uuua -ieplico Sam-, y te uiié que en algunos ue esos cuentos hay más

veiuau ue lo que ciees. Be cualquiei mouo, ¿quién invento las histoiias.

Toma el caso ue los uiagones.

-No, giacias -uijo Teu-. No lo haié. 0i hablai en otio tiempo cuanuo eia

más joven, peio no hay iazon paia cieei en uiagones ahoia. Bay un solo

uiagon en Belagua y es El Biagon veiue -concluyo, y touos se iieion.

-Bien -uijo Sam iiénuose con los uemás-. ¿Peio qué me cuentas ue esos

hombies-áiboles, esos gigantes, como quizá los llames. Bicen que vieion a

uno mayoi que un áibol más allá ue los páiamos uel noite no hace mucho

tiempo.

-¿Quiénes lo vieion. 

-Ni piimo Bal, poi ejemplo. Tiabajaba paia el señoi Boffin en Sobiemonte

y subio a la Cuaueina uel Noite a cazai. El vio uno. 

-Bice que lo vio, quizá. Tu Bal siempie uice que ve cosas y quizá vea lo 

que no hay.

-Peio éste eia uel tamaño ue un olmo y caminaba uanuo zancauas ue siete

yaiuas como si fuese una pulgaua.

-Entonces te apuesto a que no eia una pulgaua. Lo que vio eia un olmo, lo

más piobable.

-Peio éste caminaba y no hay olmos en los páiamos uel noite. -Entonces

no vio ninguno -uijo Teu.

Se oyeion iisas y aplausos; la auuiencia paiecia pensai que Teu se habia

apuntauo un tanto.

-Be cualquiei mouo -ieplico Sam-, no pueues negai que otios auemás ue

Bal han visto a gentes extiañas ciuzanuo la Comaica. Ciuzanuo, si, no lo

olviues; hay muchos que fueion ueteniuos en la fionteia. Los fionteios no

estuvieion nunca tan activos.

-Be oiuo uecii que los elfos se muuan al oeste. Bicen que van hacia los

pueitos, más allá ue Toiies Blancas.

Sam hizo un vago auemán con el biazo; ni él ni ningún otio sabia a qué 

uistancia se encontiaba el mai, más allá ue los limites occiuentales ue la

Comaica, pasanuo las viejas toiies, peio una antigua tiauicion uecia que en

esa uiieccion, muy lejos, estaban los Pueitos uiises, uonue a veces los baicos

ue los elfos se hacian a la mai, paia no volvei.

-Navegan, navegan, navegan poi el Nai; se van al oeste y nos abanuonan -

uijo Sam, cantuiieanuo las palabias, sacuuienuo la cabeza tiiste y

solemnemente.

Peio Teu iio.

-Bueno, eso no es nuevo, si ciees en las viejas fábulas. No veo qué pueua

impoitainos. ¡Béjalos que naveguen! Peio te aseguio que tú nunca los viste

navegai, ni ningún otio ue la Comaica.

-Bueno, no sé -uijo Sam pensativo. Cieia habei visto una vez un elfo en los

bosques y touavia espeiaba que algún uia veiia más. Be touas las leyenuas

que habia oiuo en sus piimeios años, algunos fiagmentos ue cuentos y ielatos

iecoiuauos a meuias que contaban los hobbits sobie los Elfos siempie lo

habian impiesionauo piofunuamente-. Bay algunos, aun en aquellos lugaies, 

que conocen a la Beimosa uente, ue quienes obtienen noticias -uijo-.

Auemás, ahi está el señoi Bolson, paia quien yo tiabajo. Ne conto que los

Elfos salian a navegai y él algo sabe sobie Elfos y el viejo señoi Bilbo sabia 

más aún; son muchas las chailas que tuve con él cuanuo eia chico.

-0h, los uos están chiflauos -uijo Teu-. Al menos el viejo Bilbo estaba

chiflauo y Fiouo va en camino ue estailo. Si ésa es la fuente ue tus noticias, no

llegaiás muy lejos. Bien, amigos, me voy a casa. ¡A vuestia saluu! -Apuio el

vaso y se fue iuiuosamente.

Sam se queuo sentauo y no uijo naua más. Tenia tantas cosas en que 

pensai. Poi una paite, habia muchisimo que hacei en el jaiuin ue Bolson

Ceiiauo; al uia siguiente tenuiia una joinaua ue mucho tiabajo, si el tiempo

mejoiaba. La hieiba ciecia iápiuamente. Peio no eia el cuiuauo uel jaiuin lo

que pieocupaba a Sam. Al cabo ue un iato suspiio, se levanto y se fue.

Eia a comienzos ue abiil y el cielo aclaiaba ahoia, luego ue un copioso

chapaiion.  El sol se habia puesto y la taiue fiia y páliua uesapaiecia 

funuiénuose en la noche. Sam iegieso bajo las piimeias estiellas; ciuzo

Bobbiton y fue colina aiiiba, silbanuo suave y pensativamente.





uanualf ieapaiecio justamente entonces, al cabo ue una laiga ausencia.

Babia estauo fueia ties años, luego uel banquete; uespués visito bievemente a

Fiouo y paitio una vez más. Buiante uno o uos años habia vuelto bastante a

menuuo; llegaba inespeiauamente ue noche y paitia sin aviso antes uel alba.

No hablaba ue sus viajes y ocupaciones y le inteiesaban sobie touo los

pequeños acontecimientos ielacionauos con la saluu y las activiuaues ue

Fiouo.

Be pionto las visitas se inteiiumpieion y hacia ya casi nueve años que

Fiouo no veia ni oia a uanualf. Comenzaba a pensai que el mago no volveiia

y que habiia peiuiuo touo inteiés poi los hobbits. Peio aquella taiue, mientias

Sam iegiesaba caminanuo y la luz uel ciepúsculo se apagaba poco a poco,

Fiouo oyo en la ventana uel estuuio un golpe familiai. 

Soipienuiuo y encantauo, uio la bienveniua al viejo amigo. Se obseivaion

un instante.

-¿Touo bien, no. -piegunto uanualf-. ¡Estás siempie igual, Fiouo!

-Lo mismo que tú -ieplico Fiouo, aunque le paiecia que uanualf estaba

más viejo y agobiauo.

Le piuio noticias ue él mismo y el ancho munuo y pionto estuvieion metiuos

en una conveisacion que se piolongo hasta altas hoias ue la noche.





A la mañana siguiente, luego ue un uesayuno taiuio, el mago se sento 

junto a la ventana abieita uel estuuio. 0n fuego biillante aiuia en el hogai, 

aunque el sol eia cáliuo y el viento soplaba uel sui. Touo paiecia fiesco: el 

veiue nuevo ue la piimaveia asomaba en los campos y en las yemas ue los

áiboles. 

uanualf iecoiuaba otia piimaveia, unos ochenta años atiás, cuanuo Bilbo

habia paitiuo ue Bolson Ceiiauo sin llevaise ni siquieia un pañuelo. El mago

tenia el cabello más blanco ahoia y la baiba y las cejas quizá más laigas y la

caia más maicaua poi las pieocupaciones y la expeiiencia, peio los ojos le

biillaban como siempie y fumaba hacienuo anillos ue humo con el vigoi y el

placei ue antaño.

Fumaba ahoia en silencio y Fiouo estaba alli sentauo y muy quieto,

ensimismauo. Aun a la luz ue la mañana sentia la sombia oscuia ue las

noticias que uanualf habia tiaiuo. Al fin quebio el silencio.

-uanualf, anoche empezaste a contaime cosas extiañas sobie mi Anillo - 

uijo-, y en seguiua callaste uicienuo que tales asuntos eia mejoi ventilailos a la

luz uel uia. ¿No piensas que seiia mejoi teiminai la conveisacion ahoia. Ne

has uicho que el Anillo es peligioso; mucho más peligioso ue lo que cieo. ¿En

qué sentiuo.

-En muchos sentiuos -iesponuio el mago-. Es mucho más poueioso ue lo

que me atievi a pensai en un comienzo, tan poueioso que al fin pueue llegai a

uominai a cualquiei moital que lo posea. El Anillo lo poseeiia a él.

»En tiempos iemotos fueion fabiicauos en Eiegion muchos anillos ue elfos,

anillos mágicos como vosotios los llamáis; eian, poi supuesto, ue vaiias

clases, algunos más poueiosos y otios menos. Los menos poueiosos fueion

solo ensayos, anteiioies al peifeccionamiento ue este aite: bagatelas paia los

heiieios ue los elfos, aunque a mi entenuei peligiosos paia los moitales. Peio

los iealmente peligiosos eian los uianues Anillos, los Anillos ue Pouei.

»0n moital que conseive uno ue los uianues Anillos no mueie, peio no

ciece ni auquieie más viua. Simplemente continúa hasta que al fin caua

minuto es un agobio. Y si lo emplea a menuuo paia volveise invisible, se

uesvaneceiá, se tiansfoimaiá al fin en un sei peipetuamente invisible que se

paseaiá en el ciepúsculo bajo la miiaua uel Pouei 0scuio, que iige los Anillos.

Si, taiue o tempiano (taiue, si es fueite y honesto, peio ni la foitaleza ni los

buenos piopositos uuian siempie), taiue o tempiano el Pouei 0scuio lo

uevoiaiá.

-¡Qué ateiiauoi! -uijo Fiouo. 

Bubo otio laigo silencio. Sam uamyi coitaba el céspeu en el jaiuin y el

soniuo subia hasta el estuuio.





-¿Cuánto tiempo hace que lo sabes. -piegunto Fiouo poi último-.

¿Cuánto sabia Bilbo. 

-Bilbo no sabia más ue lo que te uijo; estoy seguio -iesponuio uanualf -.

Cieitamente, nunca te habiia uejauo algo si hubieia pensauo que pouia

haceite uaño, aunque yo le piometieia cuiuaite. Pensaba que el Anillo eia muy

heimoso y útil en caso ue necesiuau, y que si habia alli algo iaio o que anuaba 

mal eia él mismo. Bijo que el Anillo le ocupaba caua vez más la mente, cosa

que lo inquietaba; peio no sospechaba que el Anillo fueia el único culpable,

aunque habia uescubieito que necesitaba que lo vigilaian, pues no siempie

paiecia tenei el mismo tamaño y el mismo peso; se encogia o ciecia ue

maneia cuiiosa y ue pionto pouia ueslizaise fueia uel ueuo.

-Si, me lo iecomenuo en su última caita -uijo Fiouo-; poi eso no lo saco ue

la cauena.

-Nuy piuuente -uijo uanualf -. Peio en cuanto a su laiga viua, Bilbo nunca

la ielaciono con el Anillo; se atiibuyo touo el méiito y estaba muy oigulloso,

aunque caua vez más inquieto y molesto. Belgauo y estiiauo, uecia. Señal ue

que el Anillo lo estaba uominanuo. -¿Cuánto tiempo hace que lo sabes. - 

piegunto Fiouo ue nuevo.

- ¿Sabei. Be sabiuo muchas cosas que solo saben los sabios, Fiouo.

Peio si te iefieies a lo que sé ue este Anillo en paiticulai, bueno, touavia no sé,

pouiia uecii. Ne falta una última piueba. Peio ya no pongo en uuua mis

sospechas.

»¿Cuánuo empecé a sospechai. -musito uanualf, iecoiuanuo-. Espeia... 

fue el año en que el Concilio Blanco expulso al Pouei 0scuio uel Bosque

Negio, poco antes ue la batalla ue los Cinco Ejéicitos, cuanuo Bilbo encontio el

Anillo. El coiazon se me ensombiecio entonces, aunque sin sabei touavia

cuáles eian mis veiuaueios temoies. Ne pieguntaba a menuuo como uollum

habia obteniuo un uian Anillo, ue un mouo tan simple... Esto fue claio uesue el

piincipio. Bespués oi la extiaña histoiia ue Bilbo aceica ue como lo habia

"ganauo", y no puue cieeilo. Cuanuo al fin le saqué la veiuau, entenui en

seguiua que habia estauo uefenuienuo sus ueiechos al Anillo. Algo paieciuo a

la explicacion ue uollum: "un iegalo ue cumpleaños". Las mentiias eian

uemasiauo semejantes, a mi juicio, y al fin entenui: el Anillo tenia un pouei 

nocivo que actuaba inmeuiatamente sobie su uueño. Fue paia mi el piimei

aviso ue que las cosas no anuaban bien. A menuuo le uije a Bilbo que eia

mejoi no usai esos Anillos. Peio se ofenuio y no taiuo en enojaise. No habia

muchas otias cosas que yo puuieia hacei. Eia imposible quitáiselo sin

causaile un uaño mayoi y yo tampoco tenia ueiecho a haceilo, ue touos

mouos. Solo me iestaba espeiai y obseivai. Quizá uebia habei consultauo a

Saiuman el Blanco, peio algo me uetenia siempie.

-¿Quién es. -piegunto Fiouo-. Nunca lo oi nombiai.

-Quizá no -iesponuio uanualf-.  Nunca tuvo ninguna ielacion con los

hobbits. Aunque es un gianue entie los Sabios, el jefe ue mi oiuen, el piincipal

uel Concilio. Tiene piofunuos conocimientos y un oigullo que ha cieciuo a la

pai y se toma a mal cualquiei intiusion. Ba estuuiauo mucho la ciencia ue los 

Anillos ue los elfos y ha buscauo laigo tiempo los secietos peiuiuos ue la

fabiicacion ue los Anillos; peio cuanuo se uebatio el asunto en el Concilio lo

que acceuio a ievelainos casi boiio uel touo mis temoies. Nis uuuas se

echaion a uoimii, peio con un sueño intianquilo. Continué obseivanuo y 

espeianuo.

»Touo paiecia uesaiiollaise noimalmente con Bilbo; los años pasaion; si,

pasaion y paiecia que no lo tocaban. Bilbo no mostiaba signos ue vejez; la 

sombia cayo sobie mi nuevamente, peio me uije: "Al fin y al cabo uescienue

poi linea mateina ue una familia ue longevos; hay tiempo aún. ¡Espeia!"

»Y espeié hasta la noche en que Bilbo uejo esta casa. Bilbo uijo e hizo cosas

entonces que me llenaion ue un temoi que ni las palabias ue Saiuman

hubiesen pouiuo calmai. Supe asi que algo oscuio y moital estaba opeianuo y

me he pasauo la mayoiia ue estos años tiatanuo ue uescubiii la veiuau.

-No hubo ningún uaño peimanente, espeio -inquiiio Fiouo con ansieuau-.

Se ponuiá bien con el tiempo, ¿no es asi. Quieio uecii, pouiá uescansai en

paz, ¿no es cieito.

-Se sintio mejoi inmeuiatamente -contesto uanualf -. Peio hay un Pouei en

este munuo que lo sabe touo aceica ue los Anillos y sus efectos y no hay pouei

conociuo que lo sepa touo iespecto ue los hobbits. Entie los Sabios soy el

único que estuuia la ciencia hobbit: una oscuia iama uel conocimiento, peio

colmaua ue iaias soipiesas. Bay hobbits blanuos como manteca, y otios

iesistentes como viejas iaices ue áibol. Cieo sinceiamente que algunos

pouiian iesistii a los Anillos mucho más ue lo que la mayoiia ue los Sabios

supone. No te pieocupes poi Bilbo.

»Poi supuesto, tuvo el Anillo muchos años y lo uso; la influencia taiuaiá

entonces algún tiempo en uesapaiecei, antes que pueua veilo ue nuevo sin

que le haga uaño, poi ejemplo. Bubieia pouiuo seguii vivienuo asi laigos años

y muy feliz; la influencia se uetuvo cuanuo se libio uel Anillo; y él mismo ueciuio 

uejailo, no lo olviues. No, ya no me inquieto poi el queiiuo Bilbo, que iesolvio 

teiminai con el Anillo. Eies tú quien me hace sentii iesponsable. Besue la

paitiua ue Bilbo me he inteiesauo piofunuamente en ti y en touos estos

encantauoies, absuiuos y uesvaliuos hobbits. Si el Pouei 0scuio se

apoueiase ue la Comaica, seiia un uoloioso golpe paia el munuo; si vuestios

amables, alegies, estúpiuos Bolgei, Coineta, Boffin, Ciñatiesa y los uemás, sin

mencionai a los iiuiculos Bolson, fuesen esclavizauos...

-¿Peio poi qué nos esclavizaiia. -piegunto Fiouo estiemeciénuose-. ¿Y 

paia qué queiiia esos esclavos.

-Te uiié la veiuau -ieplico uanualf -; cieo que hasta ahoia, «hasta ahoia»,

giábalo en tu mente, el Pouei 0scuio ha pasauo poi alto la existencia ue los

hobbits. Tenuiiais que estai agiaueciuos, peio vuestia seguiiuau es ya cosa

uel pasauo. El Pouei no os necesita: tiene siivientes mucho más útiles, peio

ya no olviuaiá a los hobbits. Le agiauaiia más veilos como esclavos

miseiables, que felices y libies. ¡En touo esto hay maluau y venganza!

-¡venganza! ¿venganza ue qué. Touavia no entienuo qué tiene que vei

touo esto con Bilbo, conmigo y con nuestio Anillo.

-Touo tiene que vei -uijo uanualf-. Touavia no sabes en qué peligio te

encuentias. Yo tampoco estaba seguio la última vez que vine, peio ha llegauo

la hoia ue hablai. Bame el Anillo un momento.





Fiouo lo saco uel bolsillo uel pantalon, uonue lo guaiuaba enganchauo a

una cauena que le colgaba uel cintuion. Lo solto y se lo alcanzo lentamente al

mago. El Anillo se hizo ue pionto muy pesauo, como si él mismo o Fiouo no

quisiesen que uanualf lo tocaia.

uanualf lo sostuvo. Paiecia ue oio puio y soliuo. 

-¿Pueues vei alguna insciipcion. -piegunto a Fiouo. 

-No -uijo Fiouo-, no hay ninguna. Es completamente liso y no tiene iayas ni

señales ue uso.

-Bien, ¡entonces miia! 

Ante la soipiesa y zozobia ue Fiouo el mago aiiojo el Anillo al fuego.

Fiouo giito y busco las tenazas, peio uanualf lo ietuvo. 

-¡Espeia! -le oiueno con voz autoiitaiia, echanuo a Fiouo una iápiua

miiaua uesue uebajo ue unas eiizauas cejas.

No hubo en el Anillo ningún cambio apaiente. 0n momento uespués 

uanualf se levanto, ceiio los postigos y coiiio las coitinas. La habitacion se

oscuiecio, se hizo un silencio y se oyo el iuiuo ue las tijeias ue Sam, ahoia

ceica ue la ventana. El mago se queuo unos minutos miianuo el fuego; luego 

se inclino, saco el Anillo con las tenazas, poniénuolo sobie la chimenea y en

seguiua lo tomo con los ueuos. Fiouo ahogo un giito.

-Está completamente fiio -uijo uanualf-. ¡Tomalo!

Fiouo lo iecibio con mano tembloiosa; paiecia más pesauo y macizo que

nunca.

-¡Alzalo! -oiueno uanualf-, y miialo muy ue ceica. 

Fiouo lo alzo y miio y vio lineas finas, más finas que los más finos iasgos

ue pluma y que coiiian a lo laigo uel Anillo, en el inteiioi y el exteiioi: lineas ue

fuego, como los caiacteies ue una fluiua esciituia.

Biillaban con una penetiante intensiuau, peio con una luz iemota, que paiecia

venii ue unas piofunuiuaues abismales.









-No pueuo leei las letias igneas -uijo Fiouo con voz tiémula.

-No -uijo uanualf -, peio yo si; son antiguos caiacteies élficos. El iuioma es

el ue Noiuoi, que no pionunciaié aqui. Esto es lo que uice en la lengua 

común, en una tiauuccion bastante fiel.



0n Anillo paia gobeinailos a touos. 0n Anillo paia encontiailos,

un Anillo paia atiaeilos a touos y atailos en las tinieblas.



»Solo uos veisos ue una estiofa muy conociua en la tiauicion élfica:



Ties Anillos paia los Reyes Elfos bajo el cielo

Siete paia los Señoies Enanos en palacios ue pieuia.

Nueve paia los Bombies Noitales conuenauos a moiii.

0no paia el Señoi 0scuio, sobie el tiono oscuio

en la Tieiia ue Noiuoi uonue se extienuen las Sombias.

0n Anillo paia gobeinailos a touos. 0n Anillo paia encontiailos,

un Anillo paia atiaeilos a touos y atailos en las tinieblas

en la Tieiia ue Noiuoi uonue se extienuen las Sombias.



uanualf hizo una pausa y luego uijo lentamente, con voz piofunua:

-Este es el Bueño ue los Anillos, el Anillo 0nico que los gobieina. Este es

el Anillo 0nico que el Señoi 0scuio peiuio en tiempos iemotos, junto con paite

ue su pouei. Lo uesea teiiiblemente, peio es necesaiio que no lo consiga.

Fiouo se sento en silencio, inmovil: el mieuo paiecia extenuei una mano

enoime, como una vasta nube oscuia que se levantaba en oiiente y que ya iba

a uevoiailo. - ¡Este anillo! - faifullo -. ¿Como iayos vino a mi.





-¡Ah! -uijo uanualf-. Es una histoiia muy laiga. Solo los maestios ue la

tiauicion la iecueiuan, pues comienza en los Años Negios. Si tuvieia que

contáitelo touo, nos queuaiiamos aqui sentauos hasta que acabe el invieino y

empiece la piimaveia.

»Ayei te hablé ue Sauion el uianue, el Señoi 0scuio. Los iumoies que

has oiuo son cieitos. En efecto, ha apaieciuo nuevamente y luego ue

abanuonai sus uominios en el Bosque Negio, ha vuelto a la antigua foitaleza

en la Toiie 0scuia ue Noiuoi. Basta vosotios, los hobbits, habéis oiuo el

nombie, como una sombia que meiouea en las viejas histoiias. Siempie

uespués ue una ueiiota y una tiegua, la Sombia toma una nueva foima y ciece

otia vez.

-Espeio que no suceua en mi época -uijo Fiouo. 

-También yo lo espeio -uijo uanualf -, lo mismo que touos los que viven en

este tiempo. Peio no uepenue ue nosotios. Touo lo que pouemos ueciuii es

qué haiemos con el tiempo que nos uieion. Y ya, Fiouo, nuestio tiempo ha

comenzauo a oscuieceise. El enemigo se foitalece iápiuamente y hace planes

touavia no mauuios, peio que están mauuianuo. Tenemos mucho que hacei.

Tenuiemos mucho que hacei aun cuanuo no meuiaia ese iiesgo espantoso.

»Al enemigo touavia le falta algo que le ué pouei y conocimientos

suficientes paia vencei toua iesistencia, ueiiibai las últimas uefensas y cubiii 

touas las tieiias con una segunua oscuiiuau: la posesion uel Anillo 0nico.

»Los Señoies elfos le ocultaion los Ties Anillos, los más peifectos ue touos

y él nunca los toco o los mancillo. Los Reyes Enanos poseian siete, ue los

cuales puuo iecupeiai ties; los otios los uevoiaion los uiagones. Les uio

nueve a los Bombies Noitales, oigullosos y esplénuiuos: asi los engaño. Bace

tiempo fueion uominauos poi el 0nico y se volvieion Espectios uel Anillo,

sombias bajo la gian Sombia, los siivientes más teiiibles. Bace tiempo.

Pasaion años uesue que los Nueve se fueion lejos y sin embaigo, ¿quién

sabe. La Sombia ciece otia vez y ellos pueuen volvei, y volveián. Peio no

hablaiemos ue esas cosas ni siquieia en una mañana ue la Comaica.

»En iesumen: ha conseguiuo ieunii los Nueve.  También los Siete, a

menos que hayan siuo uestiuiuos. Los Ties peimanecen touavia ocultos, peio

eso ya no le inteiesa. Solo necesita el 0nico, pues lo fabiico él mismo, es suyo

y en él uejo gian paite uel pouei que tenia anteiioimente, cuanuo gobeinaba a

touos los otios. Si lo iecupeia los uominaiá otia vez, uonue se encuentien y

hasta los Ties y touo aquello que se haya hecho con estos Anillos

uesapaieceiá uel touo y él seiá más fueite que nunca.

»Este es el teiiible peligio, Fiouo. Cieyo que el 0nico habia siuo uestiuiuo,

que los elfos lo habian uestiuiuo, como tenuiia que habei suceuiuo en iealiuau.

Ahoia sabe que no fue asi y que lo encontiaion hace un tiempo. Asi que no

hace otia cosa que buscailo y buscailo, incesantemente. vive ue esa

espeianza y esa espeianza es nuestio temoi.

-¿Poi qué, poi qué no lo uestiuyeion. -exclamo Fiouo-. ¿Como el enemigo 

puuo peiueilo, si eia tan poueioso y tan valioso paia él. -Apieto el Anillo en la

mano, como si ya vieia unos ueuos oscuios que se alaigaban paia iobáiselo.

-Se lo quitaion -iesponuio uanualf -. El pouei ue iesistencia ue los Elfos

eia mayoi mucho tiempo atiás; y no touos los Bombies se habian apaitauo ue

ellos. Los Bombies ue 0esteinesse acuuieion entonces a ayuuailos. Este es

un capitulo ue histoiia antigua que seiia bueno iecoiuai, pues en aquella

época habia también afliccion y oscuiiuau ciecientes peio habia asimismo

mucho valoi y gianues hazañas que no fueion totalmente vanas. Quizás algún

uia te contaié toua la histoiia o la oiiás poi boca ue alguien que la conozca

mejoi.

»Poi el momento, pues, necesitas sabei sobie touo como el Anillo llego

aqui, lo que es bastante, no uiié más. Fueion uil-ualau, el Rey ue los Elfos, y 

Elenuil, ue 0esteinesse, quienes ueiiocaion a Sauion, aunque muiieion en la

lucha. El hijo ue Elenuil, Isiluui, coito el Anillo ue la mano ue Sauion y se

queuo con él. Sauion fue venciuo; el espiiitu uesapaiecio, ocultánuose poi 

muchos años, hasta que la Sombia tomo nueva foima en el Bosque Negio.

»Peio el Anillo se habia peiuiuo. Cayo a las aguas uel Rio uianue, el

Anuuin. Besapaiecio cuanuo Isiluui, que iba hacia el noite siguienuo la

maigen este uel iio, fue asaltauo poi los 0icos ue la Nontaña, ceica ue los

Campos ulauios. Los 0icos ue la Nontaña mataion a casi toua su gente.

Isiluui se zambullo en las aguas, el Anillo se le salio uel ueuo mientias nauaba,

y los enemigos lo vieion, y lo mataion a flechazos.

uanualf hizo una pausa. -Alli, en los lagos oscuios, en meuio ue los

Campos ulauios -continuo-, el Anillo muiio paia la tiauicion y la leyenua.

Ahoia solo unos pocos conocen la histoiia, y el mismo Concilio ue los Sabios

no puuo uescubiii más, peio al fin sé como continúa.





-Nucho uespués, peio aún en un pasauo iemoto, vivia junto a las

máigenes uel Rio uianue, en los limites ue las Tieiias Aspeias, una gente

pequeña, seuentaiia y uiestia. Cieo que eian ue iaza hobbit empaientauos

con los pauies ue los pauies ue los Fueites, pues amaban el iio y a menuuo

nauaban en él, o constiuian pequeños botes ue juncos. Babia entie ellos una

familia ue gian ieputacion, poi sei más numeiosa y más iica que la mayoiia,

encabezaua poi una abuela austeia y uocta en cuestiones tiauicionales. El

más piegunton y cuiioso ue esa familia se llamaba Sméagol. Se inteiesaba en

las iaices y oiigenes subteiiáneos; se zambullia en lagos piofunuos, cavaba

bajo los áiboles y plantas y abiia túneles en los monticulos veiues. 0n uia uejo

ue miiai hacia aiiiba, a la cima ue las montañas, las hojas ue los áiboles o las

floies que se elevaban en el aiie; llevaba la cabeza y los ojos vueltos siempie

hacia abajo.

»Sméagol tenia un amigo, Béagol, muy paieciuo, aunque ue miiaua más 

aguua y no tan fueite y iápiuo. En una ocasion tomaion un bote y fueion a los

Campos ulauios uonue ciecian matoiiales ue liiios y junquillos. 0na vez alli,

Sméagol comenzo a cuiioseai poi las máigenes, mientias Béagol peimanecia

sentauo en el bote, pescanuo. Be iepente un pez gianue pico el anzuelo y

antes ue uaise cuenta ue lo que ocuiiia, Béagol se vio aiiastiauo al agua, 

hasta el fonuo. Se uejo llevai, poique cieyo vei algo biillante allá en el fonuo 

uel iio y contenienuo la iespiiacion extenuio la mano y lo alcanzo. Luego salio

a la supeificie, choiieanuo, con hieibas en los cabellos y un puñauo ue baiio y 

nauo hacia la oiilla. Se quito el baiio ue la mano y, oh qué eia aquello, un

heimoso anillo ue oio que biillaba y centelleaba a la luz y le alegiaba el

coiazon. Sméagol habia estauo obseivánuolo uesue uetiás ue un áibol y

mientias Béagol se ueleitaba miianuo el anillo, se le aceico en silencio. 

»"Bámelo, Béagol, mi queiiuo", uijo Sméagol poi sobie el hombio ue su

amigo.

»"¿Poi qué." 

»"Poique es mi cumpleaños, queiiuo, y lo quieio paia mi", iesponuio

Sméagol.

»"No me impoita", contesto Béagol. "Ya te ui un iegalo; más ue lo que

estaba a mi alcance. El anillo lo encontié yo y me lo guaiuaié."

»"¿Be veias, queiiuo.", uijo Sméagol y tomo a Béagol poi la gaiganta y lo

estiangulo, pues el oio eia biillante y heimoso. Luego se puso el Anillo en el

ueuo.

»Nauie puuo uescubiii qué habia siuo ue Béagol. Babia siuo asesinauo 

lejos ue la casa y el cauávei estaba bien esconuiuo. Sméagol volvio solo y

uescubiio que la familia no pouia veilo, cuanuo tenia puesto el Anillo. El

hallazgo lo entusiasmo y oculto el Anillo empleánuolo paia uescubiii secietos y

ponienuo este conocimiento al seivicio ue fines toiciuos y maliciosos. Alcanzo

a tenei ojo avizoi y oiuo aleita paia touo lo que fueia uañino. El Anillo le habia

uauo pouei, ue acueiuo con su talla moial. Se hizo muy impopulai y los

paiientes se mantenian apaitauos (cuanuo él eia visible). Lo pateaban y él les

moiuia los pies. Se acostumbio a iobai y anuai ue aqui paia allá, muimuianuo

entie uientes y goigoteanuo y poi eso lo llamaion uollum. Lo maluijeion y le

oiuenaion que se fueia lejos. La abuela, ueseanuo tenei paz, lo expulso ue la

familia y lo echo ue la cueva. 

»uollum anuuvo vagabunuo y a solas, lloiiqueanuo poi la ciueluau uel

munuo; iemonto el iio hasta un aiioyo que fluia ue las montañas y siguio esa

uiieccion. Pesco en lagos piofunuos con ueuos invisibles y se comio los

pescauos ciuuos. 0n uia ue mucho caloi, estanuo agachauo junto a un lago

sintio que algo le quemaba la nuca y que una luz ueslumbiante que venia uel 

agua le lastimaba los ojos húmeuos. Se piegunto qué seiia eso, pues casi se

habia olviuauo uel sol. Poi última vez miio hacia aiiiba y lo amenazo con el

puño.

»Cuanuo bajo los ojos, vio en la lejania las cimas ue las Nontañas

Nublauas ue uonue nacia el aiioyo, y penso ue pionto: "Bajo aquellas

montañas habiá fiesco y sombia. El sol no pouiá miiaime alli. Las iaices ue

esas montañas tienen que sei veiuaueias iaices. Bay alli sin uuua gianues

secietos enteiiauos que nauie ha uescubieito touavia."

»uollum viajo pues uuiante la noche hacia las Tieiias Altas y alli encontio

una pequeña caveina ue la que salia el aiioyo sombiio. Fue abiiénuose paso

como un gusano hacia el coiazon ue las colinas y uesapaiecio paia el munuo.

El Anillo bajo con él a las sombias y ni siquieia aquel que lo habia fabiicauo,

cuanuo iecobio ue nuevo el pouei, puuo aveiiguai qué habia ocuiiiuo. 





-¡uollum! - exclamo Fiouo -; ¿uollum. ¿Quieies uecii que es el mismo 

uollum que Bilbo encontio. ¡Qué espanto!

-Ne paiece que es una histoiia tiiste -uijo el mago-, que pouiia habeile 

suceuiuo a otios, aun a algunos hobbits que he conociuo.

-No pueuo cieei que uollum estuvieia empaientauo con los hobbits, ni ue

lejos -uijo Fiouo acaloiauo-. ¡Qué abominable iuea! -Be touos mouos es veiuau

-ieplico uanualf -. Sobie los oiigenes ue los hobbits, al menos, cieo sabei más

que ellos mismos. Basta la histoiia ue Bilbo sugieie ue algún mouo ese

paientesco; en el fonuo ue los pensamientos y la memoiia tenian muchas

cosas paieciuas y se entenuian ue mouo notable; mucho mejoi ue lo que un

hobbit pouia entenueise, poi ejemplo, con un enano, con un oico, o hasta con

un elfo. Piensa paia empezai en los enigmas que los uos conocian.

-Si -uijo Fiouo-, aunque otios pueblos auemás ue los hobbits tienen

enigmas semejantes y los hobbits no tiampean. uollum tiampeaba siempie,

tiataba ue soipienuei uescuiuauo al pobie Bilbo y no me cabe uuua ue que se

iegocijaba en su maluau pioponienuo un juego que teiminaiia uejánuole una

victima fácil y que en caso ue ueiiota no le haiia ningún uaño. 

-Ne temo que sea uemasiauo cieito - uijo uanualf -, peio pienso que en

touo esto habia algo más que tú touavia no ves y es que uollum no estaba

totalmente peiuiuo. Babia uemostiauo tenei una iesistencia que nauie hubieia

auivinauo, ni siquieia los sabios; como pouia teneila un hobbit. En la mente ue

uollum habia un iinconcito que aún le peitenecia y en el que penetiaba la luz

como poi un iesquicio en las tinieblas: la luz que venia uel pasauo. Eia

iealmente agiauable, me paiece, escuchai ue nuevo una veiuaueia voz, que

uespeitaba iecueiuos uel viento, ue los áiboles, uel sol sobie los pastos y otias

cosas olviuauas.

»Claio está, touo esto iiiitaiia touavia más en última instancia la paite

malvaua ue uollum; a menos que alguien pueua uominaila, a menos que

alguien lo cuie. -uanualf suspiio: - ¡Ay! Le uoy pocas espeianzas. Aunque no 

ninguna espeianza. No, aunque haya teniuo el Anillo tanto tiempo que él

mismo ya no iecueiua uesue cuánuo. Pues no lo usaba uesue hacia mucho;

no lo necesitaba en la impenetiable oscuiiuau. Poi cieito, no se ha

"uesvaneciuo". Es uelgauo y fueite touavia, peio aquella cosa estaba 

caicomiénuose la mente y el toimento se habia vuelto casi insopoitable.

»Touos los "gianues secietos" esconuiuos en las montañas solo habian

siuo noche vacia; no habia naua más que uescubiii, naua que valieia la pena,

salvo soiuiuas comiuas fuitivas y iecueiuos ue agiavios. Se sentia

completamente uesuichauo, ouiaba la oscuiiuau y más aún la luz; ouiaba touo,

peio lo que más ouiaba eia el Anillo.

-¿Qué quieies uecii. -uijo Fiouo-. ¿No eia su tesoio y lo único que le

impoitaba ue veias. Y si lo ouiaba ¿poi qué no se ueshacia ue él, 0 se iba,

uejánuolo alli.

-Tenuiás que empezai a entenuei, Fiouo, uespués ue touo lo que has oiuo

-iesponuio uanualf -. Lo ouiaba y lo amaba, como se ouiaba y se amaba a si

mismo. No pouia ueshaceise ue él, pues no eia ya cuestion ue voluntau.

»0n Anillo ue Pouei se cuiua solo, Fiouo. Pueue ueslizaise tiaiuoiamente

fueia uel ueuo, peio el uueño no lo uejaiá nunca. Tenuiá alguna vez la iuea ue

pasáiselo a otio, peio esto solo al piincipio, cuanuo el pouei comienza a

manifestaise. Peio, que yo sepa, en toua la histoiia uel Anillo solo Bilbo fue

capaz ue ii más allá ue la iuea y llevaila a cabo. Necesito ue toua mi ayuua. Y

aun asi, nunca hubiese uejauo el Anillo, nunca se hubieia libiauo ue él. No fue

uollum, Fiouo, sino el Anillo mismo el que ueciuio. El Anillo abanuono a

uollum.

-}usto paia encontiaise con Bilbo -uijo Fiouo-. ¿0n oico no le hubieia

conveniuo más.

-No es asunto ue iisa -uijo uanualf -. No paia ti. Fue el acontecimiento más

extiaño en toua la histoiia uel Anillo: la llegaua ue Bilbo en ese momento y que

pusieia la mano sobie él, ciegamente, en la oscuiiuau.

»Babia más ue un pouei actuanuo alli, Fiouo. El Anillo tiataba ue volvei a

su uueño. Se habia escapauo ue la mano ue Isiluui, tiaicionánuolo; cuanuo

tuvo la opoituniuau se apoueio uel pobie Béagol, que fue asesinauo y u  espués 

ue uollum, a quien uevoio. Ya no pouia utilizai más a uollum, uemasiauo

pequeño y vil, y mientias tuvieia el Anillo no uejaiia nunca aquellas aguas 

piofunuas. Ahoia que el uueño uespeitaba una vez más y tiansmitia oscuios

pensamientos uesue el Bosque Negio, el Anillo abanuono a uollum; paia caei

en manos ue la peisona más inveiosimil: Bilbo ue la Comaica.

»Betiás ue touo esto habia algo más en juego, y que escapaba a los

piopositos uel haceuoi uel Anillo: no pueuo explicailo más claiamente sino

uicienuo que Bilbo estaba uestinauo a encontiai el Anillo, y no poi voluntau uel

haceuoi. En tal caso, tú también estaiias uestinauo a teneilo. Quizá la iuea te

ayuue un poco.

-No -uijo Fiouo-, aunque no estoy seguio ue entenueite. Peio ¿como has

sabiuo touo esto sobie el Anillo y sobie uollum. ¿Lo sabes iealmente o te lo

imaginas.

uanualf miio a Fiouo, y le biillaion los ojos. -Sabia mucho y he apienuiuo

más, peio no te uaié cuenta a ti ue touo lo que hago. Los Sabios conocen bien

la histoiia ue Elenuil, Isiluui y el Anillo 0nico. Tu Anillo ha uemostiauo sei el

0nico poi la insciipcion en letias ue fuego, apaite ue toua otia eviuencia. 

-¿Cuánuo lo uescubiiste. -inteiiumpio Fiouo.

-}usto ahoia, en esta habitacion -iesponuio el mago con biusqueuau-. 

Espeiaba uescubiiilo. Be vuelto ue viajes tenebiosos y laigas búsqueuas paia 

hacei esta piueba final. Es la última y ahoia touo está uemasiauo claio.

Bescifiai la paite ue uollum y meteila en la histoiia me exigio cieito esfueizo.

Pueue, en un piincipio, habei comenzauo con suposiciones sobie uollum, peio

ya no supongo más. Lo sé, pues lo he visto.

-¿Bas visto a uollum. -exclamo Fiouo asombiauo.

-Si. No habia otia cosa que hacei, eviuentemente, y solo faltaba sabei si

eia posible. Lo busqué mucho y al fin lo encontié.

-Entonces ¿qué ocuiiio uespués ue la huiua ue Bilbo. ¿Lo sabes. 

-No tan claiamente. Lo que te he contauo es lo que consegui sacaile a

uollum, aunque no fueion las mismas palabias. uollum es un mentiioso y hay

que uesbiozai lo que uice. Poi ejemplo, llamo al Anillo «iegalo ue

cumpleaños», una y otia vez. Bijo que se lo habia uauo su abuela, quien tenia

montones ue cosas heimosas paieciuas: una histoiia absuiua. No uuuo ue

que la abuela ue Sméagol fuese una matiiaica, una gian peisona, a su

maneia; peio es uispaiatauo uecii que tenia muchos Anillos ue los elfos, y que

los iegalaba a los paiientes. Sin embaigo, en esta mentiia habia un giano ue

veiuau.

»El asesinato ue Béagol obsesionaba a uollum, poi lo que invento una

uefensa y se la contaba a su "tesoio" una y otia vez, mientias ioia huesos en la

oscuiiuau, hasta que casi llego a cieeila. Eia su cumpleaños; Béagol tenia

que uaile el Anillo; habia apaieciuo paia sei un iegalo; eia su iegalo ue

cumpleaños, etcéteia.

»Lo sopoité tanto como puue, peio la veiuau eia uesespeiauamente

impoitante y poi fin tuve que mostiaime uuio. Puse en él el mieuo uel fuego y

le saqué la veiuaueia histoiia, poco a poco, muy a uisgusto y entie lloiiqueos y

iezongos. uollum se veia a si mismo como una victima incompienuiua. Peio 

cuanuo poi último me conto su histoiia, incluyenuo el juego ue los enigmas y la 

huiua ue Bilbo, no quiso uecii naua más, fueia ue unas vagas alusiones. Babia 

en él otio temoi, más gianue que el que yo le inspiiaba. Nuimuio que

iecobiaiia lo que eia suyo. Bemostiaiia a la gente que no toleiaba que lo

tiataian a empujones, lo aiiastiaian a un agujeio y luego le iobaian. uollum

tenia ahoia buenos y poueiosos amigos. Lo ayuuaiian y Bolson pagaiia su

culpa. Esta eia la obsesion ue uollum; ouiaba a Bilbo y maluecia su nombie.

Y auemás sabia ue uonue eia Bilbo.

-¿Como lo uescubiio. -piegunto Fiouo.

-En cuanto al nombie, se lo uijo Bilbo mismo, muy tontamente. Luego no le

fue uificil aveiiguai ue qué pais venia Bilbo; una vez que salio a la luz. Pues se

atievio a salii. El ueseo ue iecobiai el Anillo eia más fueite que su temoi a los

oicos y a la luz. Paso un año o uos y uejo las montañas. Como ves, aunque

uominauo poi el ueseo uel Anillo, ya no pensaba que lo uevoiaban; comenzo a

ievivii un poco. Se sentia viejo, muy viejo, aunque menos timiuo y con mucha 

hambie. Seguia y seguiiá temienuo la luz uel sol y ue la luna; peio eia astuto y

supo esconueise ue la luz uel uia y uel fulgoi ue la luna y abiiise camino veloz

y callauamente en lo piofunuo ue la noche con páliuos ojos fiios paia atiapai a

pequeñas ciiatuias asustauizas o incautas. La nueva alimentacion y el nuevo 

aiie le uieion fueiza y auuacia. Se encamino hacia el Bosque Negio, como

pouia espeiaise. 

-¿Es alli uonue lo encontiaste. -piegunto Fiouo.

-Si, lo vi alli -iesponuio uanualf-, peio antes uollum habia anuauo mucho,

siguienuo el iastio ue Bilbo. Eia muy uificil enteiaise ue algo poi boca ue

uollum, pues se inteiiumpia constantemente con maluiciones y amenazas.

"¿Qué tenia en los bolsillos.", iepetia. "Yo no pouia ueciiselo, no, mi tesoio.

Fue un engaño y no una piegunta limpia. Si, me engaño uesue el piincipio. 

Quebianto las ieglas. Teniamos que habeile ioto los huesos alli mismo. Si, mi

tesoio. ¡Y lo haiemos, mi tesoio!"

»Esta es una muestia ue su chaila; supongo que no queiiás más. Lo oi

uuiante uias enteios. Peio a tiavés ue cieitas alusiones que uejo escapai

entie giuñiuos, saqué en limpio que sus fatigauos pies lo habian llevauo poi fin

a Esgaiot y hasta las calles uel valle, uonue obseivo y escucho en secieto. La 

noticia ue los gianues acontecimientos habia coiiiuo poi touas las Tieiias

Aspeias, uonue muchos conocian el nombie ue Bilbo y sabian ue uonue habia

veniuo. No habian guaiuauo en secieto nuestio viaje ue iegieso al oeste; los

aguuos oiuos ue uollum pionto oyeion lo que queiian oii.

-Entonces, ¿poi qué no siguio peisiguienuo a Bilbo. -piegunto Fiouo-. ¿Poi

qué no llego a la Comaica.

-Ah -iesponuio uanualf -, ese es el punto. Cieo que uollum lo intento;

paitio y volvio al oeste, hasta Rio uianue, peio se uesvio. Estoy seguio ue que

no lo acobaiuo la uistancia. No, algo uistinto lo llevo a otia paite. Asi piensan

los amigos a quienes les peui que lo siguieian. 

»Los elfos ue los bosques fueion los piimeios en iastieailo; taiea fácil paia

ellos, pues las huellas ue uollum estaban touavia fiescas. Atiavesaion el

Bosque Negio y volvieion, peio nunca lo alcanzaion. En el bosque coiiian 

muchos iumoies sobie él, histoiias teiiibles, aun entie los pájaios y las bestias.

Los Bombies uel Bosque hablaban ue un nuevo teiioi, un fantasma que bebia

sangie, que se subia a los áiboles en busca ue niuos, que se aiiastiaba poi las

cuevas en busca ue niños, que se ueslizaba poi las ventanas en busca ue 

cunas.

»En el limite occiuental uel Bosque Negio las huellas se uesviaban. Iban

hacia el sui y se peiuian fueia uel uominio ue los elfos. Y entonces cometi un

gian eiioi. Si, Fiouo; y no el piimeio, aunque me temo que el peoi ue touos.

Abanuoné el asunto; lo uejé ii a uollum, pues tenia otias cosas en que pensai

y confiaba touavia en la sabiuuiia ue Saiuman.

»Bueno, esto suceuio hace muchos años. Bes ue entonces he pagauo mi

eiioi con uias oscuios y peligiosos. El iastio se habia boiiauo hacia mucho

cuanuo lo ietomé, uespués ue la paitiua ue Bilbo. Y mi búsqueua habiia siuo

en vano si no hubiese contauo con la ayuua ue un amigo, Aiagoin, el más

gianue viajeio y cazauoi uel munuo en esta época. Buscamos juntos a uollum

poi toua la extension ue las Tieiias Aspeias sin espeianza y sin éxito. Poi

último, cuanuo yo ya habia abanuonauo la peisecucion y me habia iuo a otias

iegiones, encontiamos a uollum. Ni amigo iegieso luego ue habei pasauo

gianues peligios, tiayenuo consigo a la miseiable ciiatuia.

»uollum no me uijo en qué habia estauo ocupauo. No hacia más que

lloiai, llamánuonos ciueles, entie goigoiitos; y cuanuo lo piesionábamos gemia

y tem blaba, iestiegánuose las laigas manos y lamiénuose los ueuos, como si

le uolieian o como si iecoiuase alguna vieja toituia. Peio temo que no hay

ninguna uuua: uollum habia iuo aiiastiánuose paso a paso, milla a milla,

lentamente y al fin habia llegauo a la Tieiia ue Noiuoi.





Bubo un pesauo silencio en el cuaito. Fiouo alcanzaba a oii los latiuos

ue su piopio coiazon. Basta paiecia que fueia touo estaba en silencio. Los

tijeietazos ue la pouauoia ue Sam habian callauo.

-Si, a Noiuoi -iepitio uanualf-. ¡Ay!  Noiuoi atiae a touos los seies

peiveisos y el Pouei 0scuio pone toua su voluntau en ieuniilos alli. El Anillo

uel enemigo uejaiia también su maica, piepaianuo a uollum paia cualquiei

iequeiimiento. Touo el munuo hablaba ue la nueva Sombia en el Sui y ue

como ouiaba al 0este. Alli estaban sus nuevos amigos, que lo ayuuaiian a

vengaise.

» ¡Tonto infeliz!  En aquella tieiia apienueiia mucho, uemasiauo paia

sentiise comouo. Taiue o tempiano, cuanuo estuvieia atisbanuo y acechanuo

en las fionteias, lo apiesaiian paia inteiiogailo. Cieo que asi fue. Cuanuo lo

uescubiieion, hacia tiempo que habia estauo alli y se piepaiaba paia iegiesai

en alguna mision malévola. Peio eso no nos inteiesa ahoia; el uaño piincipal

ya estaba hecho.

» ¡Ay, si! Poi meuio ue uollum, el enemigo supo que el 0nico habia siuo 

encontiauo ue nuevo. El enemigo sabe ahoia uonue cayo Isiluui. Sabe uonue

encontio uollum el Anillo. Sabe que es un uian Anillo, pues confieie laiga 

viua. Sabe que no es uno ue los Ties, que nunca se peiuieion y no sopoitan la

maluau. Sabe que no es uno ue los Siete, o ue los Nueve, poique se conoce la

sueite que tuvieion. Sabe que es el 0nico. Cieo, poi último, que ha oiuo algo

aceica ue los hobbits y ue la Comaica.

»La Comaica, que estaiá buscanuo ahoia, si ya no la encontio. En efecto,

Fiouo, temo que hasta el nombie Bolson, uuiante mucho tiempo uesconociuo,

se haya vuelto impoitante.

-¡Es teiiible! -exclamo Fiouo-. Nucho peoi ue lo que imaginé, luego ue tus 

insinuaciones y auveitencias. uanualf, mi mejoi amigo, ¿qué uebo hacei. 

Poique ahoia estoy iealmente asustauo. ¿Qué uebo hacei. ¡Qué lástima que

Bilbo no haya matauo a esa vil ciiatuia cuanuo tuvo la opoituniuau!

-¿Lástima. Si, fue lástima lo que uetuvo la mano ue Bilbo. Lástima y

miseiicoiuia: no matai sin necesiuau. Y ha siuo bien iecompensauo, Fiouo;

pueues estai seguio: la maluau lo iozo apenas y al fin puuo escapai poi el

mouo en que tomo posesion uel Anillo, con lástima.

-Lo lamento -uijo Fiouo-; estoy asustauo y no siento ninguna lástima poi 

uollum.

-No lo has visto -inteiiumpio uanualf. 

-No, y no quieio veilo -ieplico Fiouo-. No pueuo entenueite. ¿Quieies uecii

que tú y los elfos habéis uejauo que siguieia vivienuo uespués ue touas esas 

hoiiibles hazañas. Ahoia, ue cualquiei mouo, es tan malo como un oico y

auemás un enemigo. Neiece la mueite. 

-La meiece, sin uuua. Nuchos ue los que viven meiecen moiii y algunos

ue los que mueien meiecen la viua. ¿Pueues uevolvei la viua. Entonces no te 

apiesuies a uispensai la mueite, pues ni el más sabio conoce el fin ue touos

los caminos. No hay muchas espeianzas ue que uollum tenga cuia antes ue

moiii, peio cieo que aún pouiia salvaise: está ligauo al uestino uel Anillo. El

coiazon me uice que touavia tiene un papel que uesempeñai, paia bien o paia

mal, antes uel fin y cuanuo éste llegue, la miseiicoiuia ue Bilbo pueue 

ueteiminai el uestino ue muchos, no menos que el tuyo. Be cualquiei mouo no

lo hemos matauo; es muy anciano y muy infeliz. Los elfos ue los bosques lo

tienen piisioneio, peio lo tiatan con toua la benevolencia que es posible

espeiai ue esos piuuentes coiazones.

-Be touos mouos -uijo Fiouo-, aunque Bilbo no haya matauo a uollum, yo

hubiese piefeiiuo que no se queuaia con el Anillo. Beseaiia que nunca lo

hubiese encontiauo y queiiia no teneilo ahoia. ¿Poi qué peimites que lo

conseive. ¿Poi qué no me obligas a que lo tiie o que lo uestiuya.

-¿Peimitiite. ¿0bligaite. -iesponuio el mago-. ¿No has oiuo touo lo que te

uije. No piensas lo que estás uicienuo. Tiiailo seiia una equivocacion. Estos

Anillos saben como haceise encontiai. En malas manos pouiia hacei mucho

uaño. Y lo peoi ue touo es que pouiia caei en pouei uel enemigo. En efecto,

pouiia, pues es el 0nico y el enemigo está ejeicienuo touo su pouei paia

encontiailo o atiaeilo.

»Poi supuesto, mi queiiuo Fiouo, tú estabas en peligio, cosa que me

tiastoino piofunuamente. Peio habia tanto en juego que tuve que aiiiesgaime,

aunque uuiante mi ausencia no paso un uia sin que ojos vigilantes cuiuaian la 

Comaica. Nientias no lo uses, no cieo que el Anillo tenga algún efecto

negativo sobie ti, o en touo caso no uuiante un tiempo. Recueiua que hace

nueve años, cuanuo te vi poi última vez, yo no sabia mucho.

-Peio... ¿poi qué no uestiuiilo. Tenuiia que habei siuo uestiuiuo hace

tiempo, uijiste -volvio a exclamai Fiouo-. Si me hubieses auveitiuo, o me

hubieses enviauo un mensaje, yo lo hubieia uestiuiuo.

-¿Be veias. ¿Como. ¿Lo intentaste alguna vez.

-No. Peio supongo que pouiia ueshaceilo a maitillazos o funuiilo.

-¡Piueba! -uijo uanualf-. ¡Piueba ahoia! 





Fiouo saco ue nuevo el Anillo y lo miio. Paiecia liso y suave, sin ninguna 

maica visible. El oio eia biillante y puio y Fiouo aumiio la heimosuia y

vivaciuau uel coloi y la peifeccion ue la foima. Eia aumiiable, una veiuaueia

joya. Cuanuo lo saco uel bolsillo habia pensauo en aiiojailo lejos, a la paite 

más caliente uel fuego. Compiobo que no pouia, que tenia que vencei una 

enoime iesistencia. Sopeso el Anillo en la mano, titubeanuo y tiatanuo ue

iecoiuai lo que uanualf le habia uicho y entonces, iecuiiienuo a toua su

voluntau, hizo un movimiento paia aiiojailo a las llamas, y en seguiua auviitio

que habia vuelto a guaiuailo en el bolsillo. uanualf iio toivamente. -¿ves, 

Fiouo. Tampoco tú pueues ueshaceite ue él ni uañailo. Y yo no pouiia

obligaite, sino poi la fueiza, en cuyo caso te aiiuinaiia la mente. Paia acabai

con el Anillo, ue naua siive la fueiza. No le haiias uaño aunque lo golpeaias

con un maitillo pesauo. Ni tus manos ni las mias pouiian uestiuiilo.

»Tu pequeño fuego apenas pouiia funuii el oio común. Este Anillo ha

pasauo ya poi ese fuego y ni siquieia se calento. No hay foija en la Comaica

que pueua cambiailo en lo más minimo; aun los hoinos y yunques ue los

enanos no pouiian haceile naua. Se ha uicho que el fuego ue los uiagones

pouia funuii y consumii los Anillos ue Pouei, peio no hay ahoia ningún uiagon

que tenga ese fuego: ni siquieia Ancalagon el Negio pouiia uañai el Anillo 

0nico, el Anillo Sobeiano, pues fue fabiicauo poi el mismo Sauion.

»Bay un solo camino: encontiai las uiietas uel Bestino, en las

piofunuiuaues ue 0iouiuin, la Nontaña ue Fuego, y aiiojai alli el Anillo. Esto

siempie que quieias uestiuiilo ue veias, e impeuii que caiga en manos

enemigas.

-¡Quieio uestiuiilo ue veias! -exclamo Fiouo -. 0 que lo uestiuyan. No

estoy hecho paia empiesas peligiosas. Bubiese piefeiiuo no habeilo visto

nunca. ¿Poi qué vino a mi. ¿Poi qué fui elegiuo. 

-Pieguntas que nauie pueue iesponuei -uijo uanualf -. Be lo que pueues

estai seguio es ue que no fue poi ningún méiito que otios no tengan. Ni poi

pouei ni poi sabiuuiia, a lo menos. Peio has siuo elegiuo y necesitaiás ue

touos tus iecuisos: fueiza, ánimo, inteligencia. 

-¡Tengo tan poco ue esas cosas! Tú eies sabio y poueioso. ¿No quieies el

Anillo.

-¡No, no! -exclamo uanualf, incoipoiánuose-.  Ni pouei seiia entonces 

uemasiauo gianue y teiiible. Conmigo el Anillo auquiiiiia un pouei touavia

mayoi y más moital. -Los ojos ue uanualf ielampagueaion y la caia se le

ilumino como con un fuego inteiioi. - ¡No me tientes! Pues no quieio

conveitiime en algo semejante al Señoi 0scuio. Touo mi inteiés poi el Anillo

se basa en la miseiicoiuia, miseiicoiuia poi los uébiles y ueseo ue pouei hacei

el bien. ¡No me tientes! No me atievo a tomailo, ni siquieia paia esconueilo y

que nauie lo use. La tentacion ue iecuiiii al Anillo seiia paia mi uemasiauo

fueite. ¡Tal vez lo necesitaia! Ne acechan gianues peligios.

uanualf fue hacia la ventana, uescoiiio las coitinas y abiio los postigos. El

sol entio nuevamente en la habitacion; Sam pasaba silbanuo poi el senueio.

-Y ahoia -uijo el mago volviénuose hacia Fiouo-, la u  ecision uepenue ue ti. 

Peio no olviues que pueues contai siempie conmigo. -Puso una mano sobie el

hombio ue Fiouo.- Te ayuuaié a sopoitai esta caiga touo el tiempo que sea

necesaiio. Peio tenemos que hacei algo iápiuo. El enemigo no se está quieto.





Bubo un laigo silencio. uanualf volvio a sentaise; fumaba la pipa como

peiuiuo en sus pensamientos. Paiecia tenei los ojos ceiiauos, peio obseivaba

a Fiouo con atencion, entoinanuo los páipauos. Fiouo miiaba fijamente las

eniojeciuas ascuas uel hogai, hasta que cieyo estai hunuienuo los ojos en 

unos pozos piofunuos y llameantes. Pensaba en las fabulosas uiietas uel

Bestino y en el teiioi ue la Nontaña ue Fuego.

-Bien -uijo uanualf poi último ¿En qué piensas. ¿Bas tomauo una

-.

uecision. 

-No -iesponuio Fiouo volvienuo en si uesue las tinieblas, vienuo poi la

ventana el jaiuin soleauo, y soipienuiénuose ue que no fueia touavia ue 

noche-. 0 quizá si. Be acueiuo con lo que entenui ue tus palabias supongo 

que he ue conseivai el Anillo, al menos poi ahoia, me haga lo que me haga.

-Cualquiei cosa que te haga, seiá muy lentamente, si lo guaiuas con ese

pioposito -uijo uanualf.

-Asi lo espeio -iesponuio Fiouo-; peio también espeio que encuenties un

guaiuián mejoi que yo y pionto. Poi el mom ento paiece que soy un peligio

paia mis vecinos. No pueuo conseivai el Anillo y queuaime aqui. Tengo que

salii ue Bolson Ceiiauo, abanuonai la Comaica, abanuonailo touo e iime. - 

Suspiio.- Ne gustaiia salvai la Comaica, si puuieia, aunque alguna vez pensé

que los habitantes eian tan estúpiuos que un teiiemoto o una invasion ue

uiagones les venuiia bien. No siento lo mismo ahoia. Siento que mientias la

Comaica continúe a salvo, en paz y tianquila, mis peiegiinajes seián más

sopoitables; sabié que en alguna paite hay suelo fiime, aunque yo nunca

vuelva a pisailo.

»Poi supuesto, muchas veces pensé en iime, peio lo imaginaba como una

especie ue vacaciones, como una seiie ue aventuias semejantes a las ue

Bilbo, o mejoies, con un final feliz. Esto, en cambio, significa exiliaise, escapai

ue un peligio a otio y ellos siempie uetiás, moiuiénuome los talones. Supongo

que he ue paitii solo si ueciuo iime y salvai la Comaica, peio me siento

pequeño, y uesaiiaigauo... y uesespeiauo. El enemigo es tan fueite y teiiible.

No se lo uijo a uanualf, peio mientias hablaba se le habia encenuiuo en el

coiazon el ueseo ue seguii a Bilbo y ue encontiailo tal vez. Eia tan fueite que

se sobiepuso al temoi; pouiia casi habei saliuo coiiienuo camino abajo, sin

sombieio, como lo habia hecho Bilbo tiempo atiás, en una mañana muy

similai.

-Ni queiiuo Fiouo -exclamo uanualf-, los hobbits son ciiatuias iealmente

soipienuentes, como ya he uicho. Pueues apienuei touo lo que se iefieie a

sus costumbies y mouos en un mes y uespués ue cien años aún te 

soipienueián. Auemás no espeiaba obtenei esa iespuesta, ni siquieia ue ti;

peio Bilbo no se equivoco al elegii el heieueio, aunque no penso uemasiauo

en la impoitancia que tenuiia esa eleccion. Temo que estés en lo cieito. El

Anillo no pouiá peimanecei mucho tiempo oculto en la Comaica; y paia tu

piopio bien, tanto como paia el ue los uemás, convenuiia que te fueias y

uejaias ue llamaite Bolson. Ese nombie no te uaiia ninguna seguiiuau fueia 

ue la Comaica ni en las tieiias viigenes. Te uaié un seuuonimo paia tu viaje:

seiás el señoi Sotomonte.

»No cieo que necesites paitii solo. No si conoces a alguien ue confianza 

que quisieia acompañaite y a quien puuieias exponei a peligios uesconociuos.

Peio si buscas compañia, ten cuiuauo en como eliges. Y ten aún más cuiuauo 

con lo que uices, hasta a tus amigos más intimos. El enemigo tiene muchos 

espias y muchas maneias ue enteiaise.

Be pionto uanualf se uetuvo, como si escuchaia. Fiouo noto que habia

mucho silencio, auentio y afueia. uanualf se ueslizo hacia un costauo ue la

ventana; en seguiua, como una flecha, salto al antepecho y con un iápiuo 

movimiento extenuio el laigo biazo afueia y abajo. Se oyo un giazniuo y la

mano ue uanualf ieapaiecio sostenienuo poi una oieja la ensoitijaua cabeza

ue Sam uamyi.

-Bien, bien, ¡benuita sea mi baiba! -exclamo uanualf-. ¿No se tiata ue Sam 

uamyi. ¿Qué hacias poi aqui. 

-El cielo benuiga al señoi uanualf -iesponuio Sam -. ¡Naua! Recoitaba el 

céspeu bajo la ventana, ¿no ve usteu. -Tomo las tijeias y las mostio como una

piueba.

-No, no veo -uijo uanualf áspeiamente-. Bace iato que no oigo tus tijeias.

¿Cuánto tiempo estuviste fisgoneanuo.

-¿Fisgoneanuo, señoi. Peiuon, no lo entienuo. No entienuo ue qué me

habla. No hay naua ue eso en Bolson Ceiiauo.

Los ojos ue uanualf ielampagueaion y las cejas se le eiizaion como

ceiuas. -No seas tonto. ¿Que has oiuo y poi qué has escuchauo.

-¡Señoi Fiouo! -giito Sam, temblanuo-. No le peimita que me haga uaño,

señoi. No le peimita que me tiansfoime en un monstiuo. Ni viejo pauie me 

iechazaiia. ¡No quise hacei naua malo! ¡Se lo juio, señoi!

-No te haiá uaño -iesponuio Fiouo sofocanuo la iisa, aunque asombiauo y

algo confunuiuo-. El sabe tan bien como yo que no tenias malas intenciones.

Peio levántate y contesta en seguiua.

-Bien, señoi -uijo Sam, tembloioso-. 0i un monton ue cosas 

incompiensibles sobie un enemigo, anillos, el señoi Bilbo, señoi, uiagones,

una montaña ue fuego y... elfos, señoi. Escuché poique no puue evitailo,

usteu me entienue; peio ¡el señoi me peiuone!, auoio esas histoiias y cieo en

ellas, contia touo lo que Teu uiga. ¡Elfos, señoi! Ne encantaiia veilos. ¿Pouiia 

llevaime con usteu a vei a los elfos, señoi, cuanuo usteu vaya.

Be iepente uanualf se echo a ieii. -¡Entia! -giito, y sacanuo los biazos 

fueia levanto al asombiauo Sam junto con la azaua, las tijeias ue pouai y

uemás y lo metio poi la ventana, uepositánuolo en el suelo-. Que te lleve a vei 

a los elfos, ¿eh. -uijo uanualf, obseivanuo ue ceica a Sam, mientias una

soniisa le bailaba en la caia-. ¿Entonces oiste que el señoi Fiouo se va. 

-Lo oi, señoi y poi eso me atiaganté y usteu paiece que me oyo. Tiaté ue

evitailo, señoi, peio no puue. ¡Estaba tan tiastoinauo!

-No hay naua que hacei, Sam -iesponuio Fiouo tiistemente. Entenuia ue

pionto que el uoloi ue abanuonai la Comaica seiia mucho mayoi que el ue

uespeuiise ue las comouiuaues ue Bolson Ceiiauo-. Tenuié que iime, peio si

tú me apiecias ue veiuau -y aqui obseivo a Sam fijamente-, guaiuaiás absoluto 

secieto. ¿Entienues. Si asi no lo haces, o si iepites una sola palabia ue lo que

aqui has oiuo, espeio que uanualf te tiansfoime en un sapo y luego llene ue

culebias el jaiuin.

Sam se aiiouillo temblanuo.

-Levántate, Sam -le oiueno uanualf -. Be estauo pensanuo en algo mejoi.

Algo que te cieiie la boca y te castigue poi habei escuchauo: iiás con el señoi

Fiouo.

-¿Yo, señoi. -giito Sam, saltanuo ue alegiia, como un peiio al que invitan a

un paseo -. ¿Yo veié a los elfos y touo. ¡Buiia! - giito, y ue pionto se echo a

lloiai.

S



TRES ES C0NPANIA 



-Tienes que iite en silencio, y pionto -uijo uanualf.

Babian pasauo uos o ties semanas y Fiouo no uaba señales ue estai listo.

-Lo sé, peio es uificil haceilas uos cosas -objeto-. Si uesapaieciese como

Bilbo, la noticia se uifunuiiia en seguiua poi toua la Comaica.

-No conviene que uesapaiezcas, poi supuesto -uijo uanualf -. Be uicho

pionto, no ahoia. Si se te ocuiie algún mouo ue uejai la Comaica sin

uespeitai sospechas, cieo que vale la pena espeiai. Peio no lo posteigues

uemasiauo.

-¿Qué tal en el otoño o uespués ue nuestio cumpleaños. -piegunto Fiouo-.

Cieo que pouié aiieglai algo paia entonces.

A uecii veiuau, se iesistia a la iuea ue paitii, ahoia que se habia ueciuiuo.

Bolson Ceiiauo le paiecia una iesiuencia agiauable, mucho más que en el

pasauo ieciente y queiia saboieai al máximo ese último veiano en la Comaica.

Sabia que cuanuo llegaia el otoño una paite ue su coiazon aceptaiia mejoi la

iuea ue un viaje, como le suceuia siempie en esa estacion. Intimamente ya 

habia ueciuiuo paitii en su quincuagésimo cumpleaños; el centésimo 

vigesimoctavo ue Bilbo. Le paiecia un uia apiopiauo paia paitii y seguii a

Bilbo. Seguii a Bilbo eia el objetivo piincipal y lo único que hacia sopoitable la 

iuea ue la paitiua. Pensaba lo menos posible en el Anillo y en el fin al que éste

pouiia llevailo. Peio no le uijo a uanualf touo lo que pensaba. Lo que el mago

auivinaba eia siempie uificil ue sabei.

uanualf miio a Fiouo y soniio:

-Nuy bien -uijo-. Estoy ue acueiuo con la fecha, peio no te ietiases más.

Ya empiezo a inquietaime. En el inteiin, ten cuiuauo, ¡no uejes escapai ni

palabia sobie auonue piensas ii! Y cuiua ue que Sam uamyi no hable. Si

habla, lo tiansfoimaié ue veias en un sapo.

-En cuanto auonue iié -uijo Fiouo-, seiá muy uificil ueciilo, pues ni yo lo sé

touavia. 

-¡No seas absuiuo! -exclamo uanualf-. ¡No te auvieito que no uejes tu

uiieccion en la oficina ue coiieos! Peio abanuonas la Comaica y eso no ha ue

sabeise hasta que estés muy lejos ue aqui. Tienes que ii, o al menos paitii,

hacia el sui, el noite, el este, o el oeste; y nauie ha ue conocei el iumbo.

-Be estauo tan ocupauo con la iuea ue uejai Bolson Ceiiauo y con la

uespeuiua que ni siquieia he pensauo en el iumbo -uijo Fiouo-. Poique, ¿a

uonue iié. ¿Qué me guiaiá. ¿Cuál seiá mi taiea. Bilbo fue en busca ue un 

tesoio y volvio, peio yo voy a peiueilo y no volveié, según veo. 

-Peio no ves muy lejos -uijo uanualf -, ni yo tampoco. Tu taiea pueue sei

encontiai las uiietas uel Bestino, peio quizás ese tiabajo esté ieseivauo a

otios. No lo sé. Be cualquiei mouo, aún no estás piepaiauo paia un camino

tan laigo.

-En efecto, no - uijo Fiouo -; peio mientias tanto, ¿qué iuta tengo, que

tomai.

-Bacia el peligio, ue mouo no uemasiauo uiiecto ni uemasiauo impiuuente -

iesponuio el mago-. Si quieies mi consejo: ve a Rivenuel. El viaje no seiá tan

peligioso, aunque el camino es más uificil ue lo que eia hace un tiempo y seiá 

touavia peoi cuanuo el año llegue a su fin, 

-¡Rivenuel! -uijo Fiouo-. Nuy bien, iié al este, hacia Rivenuel. Llevaié a

Sam a vei a los elfos, cosa que le encantaiá. -Bablaba supeificialmente, peio

ue pionto el coiazon le uio un vuelco con el ueseo ue vei la casa ue Elionu el

Neuio Elfo y iespiiai el aiie ue aquel valle piofunuo uonue mucha Beimosa

uente vivia touavia en paz.





0na taiue ue veiano, una asombiosa noticia llego a La Nata ue Bieuia y

El Biagon veiue. Los gigantes y los otios poitentos ue los limites ue la

Comaica queuaion ielegauos a segunuo lugai. Babia asuntos más

impoitantes. ¡El señoi Fiouo venuia Bolson Ceiiauo! ¡Ya lo habia venuiuo a los

Sacovilla-Bolson! «Poi una bagatela», uecian algunos. «A piecio ue ocasion»,

uecian otios, «y asi seiá, si la señoia Lobelia es la compiauoia». (0tho habia

mueito algunos años antes, a la mauuia aunque uecepcionante euau ue ciento

uos años.)

La iazon poi la que el señoi Fiouo venuia su heimosa cueva se uiscutia

touavia más que el piecio. 0nos pocos sostenian la teoiia, apoyaua poi las

inuiiectas e insinuaciones uel mismo señoi Bolson, ue que el uineio se le

estaba agotanuo a Fiouo. Abanuonaiia Bobbiton y viviiia en Los uamos ue

maneia sencilla, entie sus paiientes, los Bianuigamo, con lo obteniuo en la

venta ue Bolson Ceiiauo. «Lo más lejos que pueua ue los Sacovilla-Bolson», 

agiegaban algunos. Estaban tan convenciuos ue las iiquezas inmensas ue los

Bolson ue Bolson Ceiiauo que a la mayoiia touo esto le paiecia incieible.

Nucho más uificil que cualquiei otia iazon o siniazon que la imaginacion 

puuieia inventai. Paia muchos eia un plan sombiio, inconfesable, ue uanualf,

quien si bien se mantenia muy tianquilo, y no salia uuiante el uia, eia sabiuo 

que se «esconuia en Bolson Ceiiauo». Peio como quieia que el cambio se

acomouase o no a los planes uel hechiceio, algo eia inuuuable: Fiouo volvia a

Los uamos.

-Si, me muuaié este otoño -uecia-. Neiiy Bianuigamo me está buscanuo 

una pequeña peio heimosa cueva, o quizás una casita.

En iealiuau, Fiouo habia elegiuo y compiauo con la ayuua ue Neiiy una

casita en Ciicava más allá ue uamobuigo. Paia touos, excepto Sam, Fiouo

simulo que se estableceiia alli peimanentemente. La uecision ue paitii hacia el

este le sugiiio tal iuea, pues Los uamos se encontiaba en el limite oiiental ue

la Comaica y como habia pasauo alli la niñez, el iegieso pouia paiecei 

veiosimil. 

uanualf peimanecio en la Comaica uos meses más. Luego, una taiue, a

fines ue junio, casi en seguiua ue que el plan ue Fiouo queuaia estableciuo ue

mouo uefinitivo, anuncio que paitia a la mañana siguiente. 

-Solo poi un coito peiiouo, espeio -uijo-. Iié más allá ue la fionteia sui

paia iecogei algunas noticias, si es posible. Be estauo sin hacei naua

uemasiauo tiempo.

Bablaba en un tono ligeio, peio a Fiouo le paiecio que estaba pieocupauo.

-¿Alguna noveuau. -piegunto.

-No. Peio he oiuo algo que me inquieta y que es impiescinuible investigai.

Si cieo necesaiio que paitas inmeuiatamente, volveié en seguiua, o al menos 

te enviaié un mensaje. Nientias tanto no te uesvies uel plan, peio sé más

cuiuauoso que nunca, sobie touo con el Anillo. Peimiteme que insista: ¡No lo

uses!

uanualf paitio al amanecei. -volveié un uia ue éstos -uijo-. Como máximo 

estaié ue vuelta paia la fiesta ue uespeuiua. Bespués ue touo, quizá necesites

que te acompañe.

Al piincipio, Fiouo estuvo muy pieocupauo y pensaba a menuuo en lo que

uanualf pouia habei oiuo; peio al fin se tianquilizo y cuanuo llego el buen 

tiempo olviuo uel touo el pioblema. Pocas veces se habia visto en la Comaica

un veiano más heimoso y un otoño más opulento; los áiboles estaban

caigauos con manzanas, la miel iebosaba en los panales y el giano estaba alto

y henchiuo.

Nuy entiauo el otoño, la sueite ue uanualf comenzo a inquietai ue nuevo a

Fiouo. Teiminaba septiembie y no habia noticias uel mago. El cumpleaños y 

la muuanza se aceicaban y no habia apaieciuo ni habia enviauo ningún

mensaje. Comenzo el ajetieo en Bolson Ceiiauo. Algunos amigos ue Fiouo

llegaion paia ayuuailo a embalai: alli estaban Fieuegai Bolgei, Folco Boffin y

los más intimos: Pippin Tuk y Neiiy Bianuigamo. Entie touos uieion vuelta a la

casa.

El veinte ue septiembie, uos vehiculos cubieitos paitieion caigauos hacia

Los uamos, a tiavés uel Puente uel Bianuivino, llevanuo al nuevo hogai los

enseies y muebles que Fiouo no habia venuiuo. Al uia siguiente Fiouo estaba

iealmente inquieto y clavaba los ojos afueia espeianuo a uanualf. La mañana

uel jueves, uia ue su cumpleaños, amanecio tan claia y biillante como aquella

otia, ue hacia mucho tiempo, en ocasion ue la fiesta ue Bilbo. uanualf no

habia apaieciuo aún. En la taiue Fiouo uio su fiesta ue uespeuiua: una cena 

muy pequeña, paia él y sus cuatio ayuuantes, peio estaba pieocupauo y con

poco ánimo paia esas cosas. El pensamiento ue que pionto tenuiia que

sepaiaise ue sus jovenes amigos le pesaba en el coiazon. Se pieguntaba

como lo uiiia.

Los cuatio jovenes hobbits estaban muy animauos, sin embaigo, y la

ieunion pionto se hizo muy alegie, a pesai ue la ausencia ue uanualf. El

comeuoi paiecia vacio; tenia solo una mesa y sillas; peio la comiua eia buena

y el vino excelente. El vino ue Fiouo no se habia incluiuo en la venta a los 

Sacovilla-Bolson. 

-Suceua lo que suceua con el iesto ue mis cosas, cuanuo los Sacovilla-

Bolson las tomen entie sus gaiias yo ya habié encontiauo un buen uestino

paia esto -uijo Fiouo mientias vaciaba el vaso. Eia la última gota ue los viejos

viñeuos. Luego ue habei cantauo muchas canciones y hablauo ue muchas

cosas que habian hecho juntos, biinuaion poi el cumpleaños ue Bilbo y

bebieion junto con Fiouo a la saluu ue touos, como eia costumbie ue Fiouo.

Luego salieion a iespiiai un poco ue aiie, echaion una miiaua a las estiellas y

se fueion a uoimii. Con esto teimino la fiesta ue Fiouo, y uanualf no habia

llegauo.





A la mañana siguiente continuaion ataieauos caiganuo otio caiio con el

iesto uel equipaje. Neiiy se ocupo ue touo esto, y junto con el uoiuo 

(Fieuegai Bolgei) maichaion hacia el nuevo uomicilio ue Fiouo.

-Alguien tiene que ii alli, Fiouo, y entibiai la casa antes que llegues - uijo 

Neiiy-. Te veié luego, pasauo mañana, si no te queuas uoimiuo en el camino.

Folco volvio a su casa uespués uel almueizo, peio Pippin se queuo atiás.

Fiouo estaba inquieto, ansioso, aguaiuanuo en vano a uanualf. Beciuio 

espeiai hasta la caiua ue la noche. Luego, si uanualf lo necesitaba

uigentemente, pouiia ii a Ciicava y hasta quizá llegaia antes que él. Fiouo iiia

a pie; el plan, poi placei, tanto como poi cualquiei otia iazon, eia caminai

comouamente uesue Bobbiton hasta Balsaueia en uamobuigo y echai una

última miiaua a la Comaica.

-Tengo que entienaime un poco -uijo, miiánuose en un espejo polvoiiento

uel vestibulo casi vacio. No hacia caminatas laigas uesue mucho tiempo atiás

y la imagen, opino, no uaba una impiesion ue vigoi.

Bespués uel almueizo, apaiecieion los Sacovilla-Bolson, Lobelia y su hijo 

Lotho, el peliiiojo. Fiouo se sintio bastante molesto.

-¡Nuestia al fin! -exclamo Lobelia, al tiempo que entiaba.

No eia ni coités ni estiictamente veiuaueio, pues la venta ue Bolson

Ceiiauo no se iealizo hasta la meuianoche. Peio se pouia peiuonai a Lobelia;

se habia visto obligaua a espeiai setenta y siete años a que Bolson Ceiiauo

fuese suyo y ahoia tenia cien años. Be cualquiei mouo, habia vuelto paia

cuiuai que no faltase naua ue lo que habia compiauo y queiia las llaves. Llevo

laigo iato satisfaceila, pues habia tiaiuo un inventaiio completo que veiifico

punto poi punto. Al fin paitio con Lotho, la llave ue iepuesto y la piomesa ue

que pouiia iecogei la otia llave en la casa ue uamyi, en Bolson ue Tiiaua.

Resoplo, mostianuo claiamente que suponia a los uamyi capaces ue meteise

ue noche en la cueva. Fiouo ni siquieia le ofiecio una taza ue té.

Tomo su piopio té en la cocina con Pippin y Sam uamyi. Se habia

anunciauo oficialmente que Sam iiia a Los uamos «a ayuuai al señoi Fiouo y

cuiuai el jaiuincito». 0n aiieglo que el Tio apoyo, aunque no lo consolo ue la 

peispectiva ue tenei a Lobelia como vecina.

-¡Nuestia última comiua en Bolson Ceiiauo! -exclamo Fiouo, ietiianuo la

silla.

Bejaion a Lobelia el lavauo ue los platos. Pippin y Sam ataion los ties

faiuos y los apilaion en el vestibulo; luego Pippin salio a uai una última vuelta

poi el jaiuin. Sam uesapaiecio.





El sol se puso; Bolson Ceiiauo paiecia tiiste, melancolico,

uesmantelauo. Fiouo vagaba poi las habitaciones familiaies y vio la luz uel

ciepúsculo que se boiiaba en las paieues y las sombias que tiepaban poi los

iincones. Auentio oscuiecio lentamente. Salio ue la habitacion, uescenuio

hacia la pueita que estaba en el extiemo uel senueio y anuuvo un tiecho poi el

camino ue la colina. Tenia cieita espeianza ue vei a uanualf subienuo a

gianues zancauas en el ciepúsculo. 

El cielo estaba claio y las estiellas biillaban caua vez más.

-Seiá una heimosa noche -uijo en voz alta-. Buen comienzo. Tengo ganas 

ue echai a caminai. No pueuo seguii espeianuo. Paitiié y uanualf tenuiá que

seguiime.

volvio sobie sus pasos y se uetuvo al oii voces que venian ue Bolson ue 

Tiiaua. 0na voz eia sin uuua la uel Tio, la otia eia extiaña y en cieito mouo

uesagiauable. No puuo entenuei lo que uecia, peio oyo las iespuestas uel Tio,

que eian estiiuentes. El anciano paiecia iiiitauo. 

-No, el señoi Bolson se ha iuo esta mañana y Sam se fue con él. Al menos

touo lo que tenia ha uesapaieciuo. Si, venuio y se fue, le uigo. ¿Poi qué. El 

poiqué no es asunto suyo ni mio. ¿Bacia uonue. No es un secieto; se muuo a

uamobuigo o a algún otio lugai asi, allá lejos. Si, es un buen camino. Nunca 

he llegauo tan lejos; es paia la gente ue Los uamos. No, no pueuo uaile

ningún mensaje. ¡Buenas noches!

Los pasos uescenuieion la colina. Fiouo se piegunto vagamente poi qué el

hecho ue que no hubieia subiuo lo habia aliviauo tanto. «Estoy haito ue

pieguntas y ue la cuiiosiuau ue la gente sobie mis asuntos», penso. «¡Qué

pieguntones son touos ellos!» Tuvo la iuea ue alcanzai al Tio y aveiiguai quién

habia siuo el inteilocutoi, peio pensánuolo mejoi (o peoi) se volvio y fue

iápiuamente hacia Bolson Ceiiauo.

Pippin espeiaba sentauo sobie su faiuo en el vestibulo. Fiouo atiaveso la

pueita oscuia y llamo: -¡Sam! ¡Sam! ¡Ya es hoia! 

-¡voy, señoi! -se oyo la iespuesta uesue auentio, seguiua poi el mismo

Sam que salio secánuose la boca.

Babia estauo uespiuiénuose uel baiiil ue ceiveza, en la bouega. -¿Touo 

listo, Sam. -piegunto Fiouo.

-Si, señoi, taiuaié poco ya.

Fiouo ceiio la pueita con llave y se la uio a Sam.

-¡Coiie con ella a tu casa, Sam! - le uijo -. Luego coita a tiavés ue Tiiaua y 

encuéntianos tan pionto como pueuas en la entiaua uel senueio, más allá ue

la piaueia. No ciuzaiemos la villa esta noche; hay uemasiauos oiuos y ojos

atisbánuonos. 

Sam paitio a toua piisa.

-Bueno, al fin nos vamos -uijo Fiouo.

Caigaion los bultos sobie los hombios, tomaion los bastones y uoblaion

hacia el oeste ue Bolson Ceiiauo.

-¡Auios! -uijo Fiouo miianuo el hueco oscuio y vacio ue las ventanas. Agito

la mano y luego se volvio; y (como siguienuo a Bilbo) coiiio uetiás ue Peiegiin,

senueio abajo. Saltaion poi la paite menos elevaua uel ceico y fueion hacia

los campos, entianuo en la oscuiiuau como un susuiio en la hieiba.





Al pie ue la colina, poi la laueia uel oeste, llegaion a la entiaua uel

estiecho senueio. Se uetuvieion y ajustaion las coiieas ue los bultos; en ese

momento apaiecio Sam, tiotanuo ue piisa y iesoplanuo; llevaba la caiga al

hombio y se habia puesto en la cabeza un uefoimauo saco ue fieltio que

llamaba sombieio. En las tinieblas se paiecia mucho a un enano.

-Estoy seguio ue que me han uauo el bulto más pesauo -uijo Fiouo-.

Siempie compaueci a los caiacoles y a touo bicho que lleve la casa a cuestas.

-Yo pouiia caigai mucho más, señoi, mi faiuo es muy liviano -mintio Sam 

iesueltamente.

-No, Sam -uijo Pippin-. Le hace bien. Solo lleva lo que nos oiueno

empacai. Ba estauo flojo últimamente. Sentiiá menos la caiga cuanuo camine

un iato y pieiua un poco ue su piopio peso.

-¡Sean amables con un pobie y viejo hobbit! -iio Fiouo-. Estaié tan uelgauo 

como una vaia ue sauce antes ue llegai a Los uamos. Peio hablaba tonteiias.

Sospecho que has caigauo uemasiauo, Sam; echaié un vistazo la pioxima vez

que empaquemos. -Tomo ue nuevo el baston.- Bueno, a touos nos gusta 

caminai en la oscuiiuau -uijo-. Nos alejaiemos unas millas antes ue uoimii.

Buiante un iato siguieion el senueio hacia el oeste. Luego uoblaion a la

izquieiua, volvienuo sigilosamente a los campos. Continuaion en fila

boiueanuo setos y malezas, mientias la noche los envolvia en sombias.

Cubieitos con mantos oscuios, eian tan invisibles como si touos tuviesen

anillos mágicos. Como eian hobbits, y tiataban ue anuai en silencio, no hacian

ningún iuiuo que alguien puuieia oii, ni aun otios hobbits. Basta las ciiatuias

salvajes ue los campos y los bosques apenas se uaban cuenta ue que

pasaban.

Nomentos más taiue ciuzaion El Agua, al oeste ue Bobbiton, poi un

angosto puente ue tablas. El aiioyo no eia alli más que una seipenteante cinta

negia, boiueaua poi inclinauos alisos. Se encontiaban ahoia en las Tieiias ue

Tuk y continuaion hacia el sui paia llegai, una milla 0 uos más lejos, al camino

piincipal ue Cavaua uianue, que llevaba a Belagua y al Puente Bianuivino.

Toicienuo al suueste, comenzaion a tiepai poi el Pais ue la Colina veiue, al

sui ue Bobbiton. Puuieion vei las luces ue la villa paipaueanuo en el

agiauable valle uel Agua. La escena uesapaiecio pionto entie los pliegues uel 

suelo oscuieciuo y entonces vieion Belagua, a oiillas uel lago giis. Cuanuo la

luz ue la última gianja queuo muy atiás, asomanuo entie los áiboles, Fiouo se

volvio y agito la mano en señal ue uespeuiua.

-Ne piegunto si volveié a vei ese valle otia vez -uijo con calma. 

Bespués ue ties hoias uescansaion. La noche eia claia, fiesca y

estiellaua, peio unas nubes ue biuma ascenuian poi las faluas ue la loma

uesue los aiioyos y las piaueias piofunuas. 0nos abeuules ue follaje escaso,

que la biisa movia allá aiiiba, eian como una tiama negia contia el cielo páliuo.

Bevoiaion una cena fiugal (paia los hobbits) y continuaion la maicha. Pionto

encontiaion un camino muy angosto, que ascenuia y uescenuia y se peiuia 

luego agiisánuose en la oscuiiuau; eia el camino a casa uel Bosque y

Balsaueia ue uamobuigo. Subia uesue el camino piincipal ue valle uel Agua y

zigzagueaba poi las laueias ue las Colinas veiues hacia Bosque Ceiiauo, una

iegion salvaje ue la Cuaueina uel Este.

Nomentos uespués se hunuian en una senua piofunua, abieita entie

áiboles altos; las hojas secas susuiiaban en la noche. Al piincipio hablaban o

entonaban una cancion a meuia voz, pues estaban lejos ahoia ue oiuos

inuiscietos. Luego continuaion en silencio y Pippin comenzo a iezagaise. Al

fin, cuanuo empezaban a subii una cuesta se uetuvo y se puso a bostezai.

-Tengo tanto sueño -uijo- que pionto me caeié en el camino. ¿Pensáis

uoimii ue pie. Es casi meuianoche.

-Ciei que te gustaba caminai en la oscuiiuau -uijo Fiouo-. Peio no coiie tanta

piisa; Neiiy nos espeia pasauo mañana, ue mouo que tenemos aún ceica ue

uos uias. Nos uetenuiemos en el piimei lugai agiauable.

-El viento sopla uel oeste -uijo Sam-. Si vamos a la laueia opuesta

encontiaiemos un lugai bastante iesguaiuauo y comouo, señoi. Nás auelante

hay un bosque seco ue abetos, si mal no iecueiuo.

Sam conocia bien la iegion en veinte millas a la ieuonua ue Bobbiton.

En la cima misma ue la loma estaba el sitio ue los abetos. Bejanuo el

camino, se metieion en la piofunua oscuiiuau ue los áiboles que olian a iesina

y juntaion iamas secas y piñas paia hacei fuego. Pionto las llamas ciepitaion

alegiemente al pie ue un gian abeto y se sentaion alieueuoi un iato, hasta que

comenzaion a cabeceai. Caua uno en un iincon ue las iaices uel áibol,

envueltos en capas y mantas, cayeion en un sueño piofunuo. Nauie queuo ue

guaiuia; ni siquieia Fiouo temia algún peligio, pues aún estaban en el coiazon

ue la Comaica. 0nas pocas ciiatuias se aceicaion a obseivailos luego que el

fuego se apago. 0n zoiio que pasaba poi el bosque, ocupauo en sus piopios

asuntos, se uetuvo unos instantes, husmeanuo.

«¡Bobbits!», penso. «Bien, ¿qué queiiá uecii. Be oiuo cosas extiañas ue

esta tieiia, peio iaia vez ue un hobbit que uueima a la intempeiie bajo un

áibol. ¡Ties hobbits! Bay algo muy extiaoiuinaiio uetiás ue touo esto.» 

Estaba en lo cieito, peio nunca uescubiio naua más sobie el asunto.





Llego la mañana, páliua y húmeua. Fiouo uespeito piimeio y uescubiio

que la iaiz uel áibol se le habia inciustauo en la espalua y que tenia el cuello 

tieso. «¡Caminai poi placei! ¿Poi qué no habié veniuo en caiio.», penso como

lo hacia siempie al comienzo ue una expeuicion. «¡Y touas mis heimosas

camas ue plumas venuiuas a los Sacovilla-Bolson! Las iaices ue estos áiboles 

les hubieian veniuo bien.» Se uespeiezo. 

-¡Aiiiba, hobbits! -giito-. Beimosa mañana.

-¿Qué tiene ue heimosa. -piegunto Pippin, asomanuo un ojo sobie el

boiue ue la manta-. ¡Sam! ¡Piepaia el uesayuno paia las nueve y meuia!

¿Tienes listo ya el baño caliente. 

Sam uio un salto, amouoiiauo aún. -No, señoi, ¡no touavia! -exclamo.

Fiouo aiianco las mantas que envolvian a Pippin, lo hizo iouai y fue hacia 

el linue uel bosque. En el lejano este, el sol se levantaba muy iojo entie las

nieblas espesas que cubiian el munuo. Tocauos con oio y iojo, los áiboles

otoñales paiecian navegai a la ueiiva en un mai ue sombias. 0n poco más

abajo, a la izquieiua, el camino uescenuia biuscamente a una honuonaua y

uesapaiecia.

Cuanuo Fiouo iegieso, Sam y Pippin estaban hacienuo un buen fuego.

-¡Agua! -giito Pippin-. ¿Bonue está el agua. 

-No llevo agua en los bolsillos -uijo Fiouo.

-Pensamos que habiias iuo a buscaila -uijo Pippin, muy ocupauo en sacai

los alimentos y las tazas-. Es mejoi que vayas ahoia.

-Tú también pueues venii -iesponuio Fiouo-. Y tiae touas las botellas. 

Babia un aiioyo al pie ue la loma. Llenaion las botellas y la pequeña

maimita en un salto ue agua que caia uesue unas pieuias giises, unos metios 

más aiiiba. Estaba helaua y se lavaion la caia y las manos sacuuiénuose y

iesoplanuo.

Cuanuo teiminaion ue uesayunai y iehicieion los faiuos, eian más ue las

uiez ue la mañana; el uia estaba volviénuose heimoso y cáliuo. Bajaion la

cuesta, ciuzaion el aiioyo, subieion la cuesta siguiente y subienuo y bajanuo

fianqueaion otia ciesta ue las colinas. Entonces las capas, las mantas, el

agua, los alimentos y touo el equipo empezaion a pesailes ue veias.

La maicha ue ese uia piometia sei agobiante y la caiga agotauoia. Pocas

millas uespués, sin embaigo, no hubo más subiuas y bajauas. El camino

ascenuia hasta la cima ue una empinaua colina poi una senua zigzagueante y

luego uescenuia una última vez.  vieion fiente a ellos las tieiias bajas,

salpicauas con pequeños giupos ue áiboles que en la uistancia se confunuian

en una paiua biuma boscosa. Estaban miianuo poi encima uel Bosque

Ceiiauo hacia el iio Bianuivino. El camino se alaigaba como una cinta.

-El camino no tiene fin -uijo Pippin-, peio yo necesito uescansai. Es la hoia uel

almueizo.

Se sento al boiue uel camino, miianuo hacia el biumoso este: más allá

estaba el iio y el fin ue la Comaica uonue habia pasauo toua la viua. Sam

peimanecia ue pie junto a él; los ojos ieuonuos muy abieitos, pues veia tieiias

que nunca habia visto, un nuevo hoiizonte. 

-¿Bay elfos en esos bosques. -piegunto.

-Que yo sepa, no -iesponuio Pippin.

Fiouo callaba. También él miiaba hacia el este a lo laigo uel camino, como

si no lo hubiese visto nunca. Be pionto uijo pausauamente y en voz alta, peio

como si se hablaia a si mismo:



El Camino sigue y sigue

uesue la pueita.

El Camino ha iuo muy lejos,

y si es posible he ue seguiilo

iecoiiiénuole con pie fatigauo

hasta llegai a un camino más ancho

uonue se encuentian senueios y cuisos.

¿Y ue ahi auonue iié. No pouiia ueciilo. 



-Ne iecueiua un poema uel viejo Bilbo -uijo Pippin-. ¿Es una ue tus 

imitaciones. No me paiece muy alentauoia.

-No lo sé -uijo Fiouo-. Ne llego como si estuviese inventánuola, peio uebo

ue habeila oiuo hace mucho tiempo. En iealiuau, me iecueiua mucho a Bilbo

en los últimos años, antes que paitieia. Becia a menuuo que solo habia un

camino y que eia como un iio cauualoso; nacia en el umbial ue touas las

pueitas, y touos los senueios eian iios tiibutaiios. «Es muy peligioso, Fiouo,

ciuzai la pueita», solia ueciime. «vas hacia el camino y si no cuiuas tus pasos

no sabes hacia uonue te aiiastiaián. ¿No entienues que este camino atiaviesa

el Bosque Negio, y que si no piestas atencion pueue llevaite a la Nontaña 

Solitaiia, y más lejos aún y a sitios peoies.» Acostumbiaba ueciilo en el

senueio que pasaba fiente a la pueita piincipal ue Bolson Ceiiauo,

especialmente uespués ue habei hecho una laiga caminata.

-Bien. El camino no me aiiastiaiá a ningún lauo, al menos uuiante una

hoia -uijo Pippin, uescaiganuo el faiuo.

Los otios siguieion su ejemplo. Apoyaion los bultos contia el teiiaplén y

extenuieion las pieinas sobie el camino. Bescansaion, almoizaion bien y

luego uescansaion ue nuevo.

El sol ueclinaba; la luz ue la taiue se alaigaba sobie la tieiia cuanuo los

ties hobbits bajaion poi la loma. No habian encontiauo ni un alma en el

camino; no paiecia una via muy fiecuentaua, pues no eia apta paia caiios y

habia poco tiánsito hacia Bosque Ceiiauo. Iban caminanuo lentamente uesue

hacia una hoia o más, cuanuo Sam se uetuvo un momento como si escuchaia.

Estaban ahoia en una planicie y el camino, uespués ue mucho seipenteai, se

extenuia en linea iecta y ciuzaba piaueias veiues, salpicauas ue áiboles altos,

como centinelas ue los pioximos bosques.

-0igo una jaca o un caballo que viene poi el camino uetiás ue nosotios - 

uijo Sam.

Niiaion hacia atiás, peio habia una cuiva en el camino y no pouian vei

muy lejos.

-Ne piegunto si no seiá uanualf que viene a ieuniise con nosotios -uijo 

Fiouo. Al mismo tiempo sintio que no eia asi y ue pionto tuvo el ueseo ue

esconueise, paia que el jinete no lo vieia-. No es que me impoite mucho -uijo

uisculpánuose-, peio piefeiiiia que nauie me viese en el camino; estoy haito ue

que mis cosas se sepan y uiscutan. Y si es uanualf -añauio, como si acabaia

ue ocuiiiisele-, le uaiemos una pequeña soipiesa como pago poi su uemoia.

¡Esconuámonos!

Los otios uos coiiieion hacia la izquieiua, metiénuose en un hoyo, no lejos

uel camino, y agazapánuose. Fiouo uuuo un segunuo; la cuiiosiuau, o algún 

otio sentimiento, luchaba con el ueseo ue esconueise. El iuiuo ue cascos se

aceicaba. }usto a tiempo se aiiojo a un lugai ue pastos altos, uetiás ue un

áibol que sombieaba el camino. Luego alzo la cabeza y espio con piecaucion

poi encima ue una ue las gianues iaices.

En el couo uel camino apaiecio un caballo negio, no un poney hobbit sino un

caballo ue gian tamaño, y sobie él un hombie coipulento, que paiecia echauo

sobie la montuia, envuelto en un gian manto negio y tocauo con un capuchon, 

poi lo que solo se le veian las botas en los altos estiibos. La caia eia invisible 

en la sombia.

Cuanuo llego al áibol, fiente a Fiouo, el caballo se uetuvo. El jinete

peimanecio sentauo, inmovil, con la cabeza inclinaua, como escuchanuo. Bel

inteiioi uel capuchon vino un soniuo, como si alguien olfateaia paia atiapai un

oloi fugaz; la cabeza se volvio hacia uno y otio lauo uel camino.

0n iepentino mieuo ue sei uescubieito se apoueio ue Fiouo y penso en e l

Anillo. Apenas se atievia a iespiiai, peio el ueseo ue sacai el Anillo uel bolsillo

se hizo tan fueite que empezo a movei lentamente la mano. Sentia que solo

tenia que ueslizáiselo en el ueuo paia sentiise seguio; el consejo ue uanualf le

paiecia uispaiatauo. Bilbo mismo habia usauo el Anillo. «Touavia estoy en la

Comaica», penso, al tiempo que tocaba la cauena uel Anillo. En ese momento

el jinete se enueiezo y sacuuio las iienuas.  El caballo echo a anuai,

lentamente piimeio y uespués con un iápiuo tiote. Fiouo se aiiastio al boiue

uel camino y siguio con la vista al jinete, hasta que uesapaiecio a lo lejos. No 

pouia aseguiailo, peio le paiecio que súbitamente, antes ue peiueise ue vista,

el caballo habia uoblauo hacia los áiboles ue la ueiecha.

-Cieo que se tiata ue algo muy cuiioso, en iealiuau inquietante -se uijo

Fiouo, mientias iba al encuentio ue sus compañeios.

Pippin y Sam habian peimaneciuo touo este tiempo tenuiuos sobie la

hieiba y no habian visto naua; Fiouo les uesciibio el jinete y su extiaña

conuucta.

-No pueuo uecii poi qué, peio senti que me buscaba o me olfateaba, y tuve

la ceiteza ue que yo no queiia que me uescubiieia. Nunca en la Comaica

senti algo paieciuo.

-¿Peio qué tiene que vei con nosotios uno ue la uente uianue. -piegunto

Pippin-. ¿Y qué está hacienuo en esta paite uel munuo.

-Bay hombies en los alieueuoies -uijo Fiouo-. En la Cuaueina uel Sui cieo

que tuvieion uificultaues con la uente uianue, peio nunca habia oiuo ue 

alguien como este jinete. Ne piegunto ue uonue viene.

-Peiuon, señoi -inteiiumpio Sam ue impioviso-. Yo sé ue uonue viene. Be

Bobbiton. A menos que haya más ue uno. Y sé auonue va.

-¿Qué quieies uecii. -uijo Fiouo seveiamente, miiánuolo con asombio-. 

¿Poi qué no lo uijiste antes. 

-Acabo ue acoiuaime, señoi. 0cuiiio asi: cuanuo ayei a la taiue volvi a

casa con la llave, mi pauie me uijo: ¡Bola, Sam! Ciei que habias Paitiuo con el

señoi Fiouo esta mañana. vino un peisonaje extiaño pieguntanuo poi el señoi 

Bolson, ue Bolson Ceiiauo. Se acaba ue ii. Lo envié a uamobuigo. No me

gusto el aspecto que tenia. Paiecio uesconceitauo cuanuo le uije que el señoi

Bolson habia uejauo el viejo hogai paia siempie. Silbo entie uientes, si. Ne

estiemeci. Le piegunté al Tio qué clase ue inuiviuuo eia. No lo sé, me

iesponuio. Peio no eia un hobbit. Alto, moieno y se inclino sobie mi; cieo que

eia uno ue la uente uianue, esos que viven en lugaies iemotos. Bablaba ue

mouo iaio. »No puue queuaime a escuchai más, señoi, pues usteu me

espeiaba; no le hice mucho caso. El Tio está algo ciego y uebe ue habei siuo

casi ue noche cuanuo el inuiviuuo subio a la colina y lo encontio tomanuo

fiesco como ue costumbie. Espeio que mi pauie no le haya causauo uaño,

señoi, ni yo. 

-No se pueue culpai al Tio -uijo Fiouo-. Te uiié que lo oi hablai con un

extianjeio. Paiecia pieguntai poi mi y tuve la tentacion ue aceicaime y

pieguntaile quién eia. Lamento no habeilo hecho, o que no me lo hubieses

contauo antes; me habiia cuiuauo más en el camino.

-Quizá no haya ielacion entie este jinete y el extianjeio uel Tio -uijo Pippin-.

Abanuonamos Bobbiton bastante en secieto y no sé como hubieia pouiuo

seguiinos.

-¿Qué me uice uel olfateo, señoi. -piegunto Sam-. El Tio uijo que eia un

tipo negio.

-0jalá hubiese espeiauo a uanualf -muimuio Fiouo-. Peio quizás habiia 

empeoiauo las cosas.

-¿Entonces sabes o sospechas algo ue ese jinete. -uijo Pippin, que habia

captauo el muimullo.

-No lo sé, y piefieio no sospechailo -uijo Fiouo. 

-¡Nuy bien, piimo Fiouo! Pueues guaiuai el secieto, si quieies pasai poi

misteiioso. Nientias tanto, ¿qué haiemos. Ne gustaiia un bocauo y un tiago,

peio cieo que seiia mejoi salii ue aqui. Tu chaila sobie }inetes olfateauoies

ue naiices invisibles me ha tuibauo bastante.

-Si, cieo que nos iiemos -uijo Fiouo-. Peio no poi el camino; puuieia

ocuiiii que el jinete volvieia, o lo siguiese algún otio. Boy tenemos que hacei

un buen tiecho. Los uamos está touavia a muchas millas ue aqui.





Cuanuo paitieion, las sombias ue los áiboles eian laigas y finas sobie

el pasto. Caminaban ahoia poi la izquieiua uel camino, manteniénuose a

uistancia ue tiio ue pieuia y ocultánuose touo lo posible; peio la maicha eia asi

uificil, pues la hieiba ciecia en matas espesas, el suelo eia uispaiejo y los

áiboles comenzaban a apietaise en montecillos.

El sol eniojeciuo se habia puesto uetiás ue las lomas, a espaluas ue los

viajeios y la noche iba cayenuo antes que llegaian al final ue la llanuia, que el

camino atiavesaba en linea iecta. Be alli uoblaba a la izquieiua y uescenuia a

las tieiias bajas ue Yale, en uiieccion a Cepeua; peio un senueio que se abiia

a la ueiecha culebieaba entianuo en un bosque ue viejos iobles hacia la casa

uel bosque.

- Este es nuestio camino -uijo Fiouo.

No muy lejos uel boiue uel camino tiopezaion con el enoime esqueleto ue un

áibol; vivia touavia y tenia hojas en las pequeñas iamas que habian biotauo

alieueuoi ue los muñones iotos; peio estaba hueco, y en el lauo opuesto uel

camino habia un agujeio poi uonue se pouia entiai. Los hobbits se aiiastiaion 

uentio uel tionco y se sentaion sobie un piso ue vieja hojaiasca y maueia

caicomiua. Bescansaion y tomaion una ligeia meiienua, hablanuo en voz baja

y escuchanuo ue vez en cuanuo.

El ciepúsculo los envolvio cuanuo salieion al camino. El viento uel oeste

suspiiaba en las iamas. Las hojas muimuiaban. Pionto el camino empezo a

uescenuei suavemente, peio sin pausa, en la oscuiiuau. 0na estiella apaiecio

sobie los áiboles, ante ellos, en las ciecientes tinieblas uel oiiente. Paia

mantenei el ánimo maichaban juntos y a paso vivo. Bespués ue un iato,

cuanuo las estiellas se hicieion más biillantes y numeiosas, iecobiaion la

calma y ya no piestaion atencion a un posible iuiuo ue cascos. Comenzaion a

taiaieai suavemente, como lo hacen los hobbits cuanuo caminan, sobie touo

cuanuo vuelven a sus casas poi la noche. La mayoiia canta entonces una

cancion ue cena o ue cuna; peio estos hobbits taiaieaban una cancion ue 

caminantes (aunque con algunas alusiones a la cena y a la cama, poi

supuesto). Bilbo Bolson habia puesto letia a una tonaua tan vieja como las

colinas mismas y se la habia enseñauo a Fiouo mientias caminaban poi los

senueios uel valle uel Agua y hablaban ue la Aventuia.



En el hogai el fuego es iojo,

y bajo techo hay una cama;

peio los pies no están cansauos touavia,

y quizás aún encontiemos uetiás uel iecouo

un áibol iepentino o una ioca empinaua

que nauie ha visto sino nosotios.



Aibol y floi y biizna y pasto,

¡que pasen, que pasen!

Colina y agua bajo el cielo,

¡pasemos, pasemos!



Aun uetiás uel iecouo quizá touavia espeien

un camino nuevo o una pueita secieta,

y aunque hoy pasemos ue laigo

y tomemos los senueios ocultos que coiien

hacia la luna o hacia el sol

quizá mañana aqui volvamos. 



Nanzana, espino, nuez y ciiuela

¡que se pieiuan, se pieiuan!

Aiena y pieuia y estanque y cañaua,

¡auios, auios!



La casa atiás, uelante el munuo,

y muchas senuas que iecoiiei,

hacia el filo sombiio uel hoiizonte

y la noche estiellaua.

Luego el munuo atiás y la casa uelante;

volvemos a la casa y a la cama.



Niebla y ciepúsculo, nubes y sombia,

se boiiaián, se boiiaián.

Lámpaia y fuego, y pan y caine,

¡y luego a cama, y luego a cama! 



La cancion teimino. 

-¡Y ahoia a cama! ¡Ahoia a cama! -canto Pippin en voz alta. 

-¡Calla! -inteiiumpio Fiouo-. Cieo oii iuiuo ue cascos otia vez.

Se uetuvieion y se queuaion escuchanuo en silencio, como sombias ue

áiboles. Babia un iuiuo ue cascos en el camino, uetiás, bastante lejos, peio se

aceicaba lenta y claiamente tiaiuo poi el viento. Los hobbits se ueslizaion

fueia uel camino iápiua y queuamente, inteinánuose en la espesuia, bajo los

iobles.

-No nos alejemos uemasiauo -uijo Fiouo-. No quieio que me vean, peio

quieio vei si es otio }inete Negio.

-Nuy bien -uijo Pippin-. ¡Peio no olviues el olfateo!

El iuiuo se apioximo; no tuvieion tiempo ue encontiai un esconuiijo mejoi

que aquella oscuiiuau bajo los áiboles.

Sam y Pippin se agachaion uetiás ue un tionco giueso, mientias que Fiouo

se aiiastiaba unas pocas yaiuas hacia el camino uescoloiiuo, una linea ue luz

agonizante, que atiavesaba el bosque. Aiiiba, las estiellas se apietaban en el

cielo oscuio, peio no habia luna. 

El soniuo ue cascos se inteiiumpio. Fiouo vio algo oscuio que pasaba 

entie el claio luminoso ue uos áiboles y luego se uetenia. Paiecia la sombia

negia ue un caballo, llevauo poi una sombia más pequeña. La sombia se alzo

junto al lugai en que habian uejauo el camino y se balanceo ue un lauo a otio; 

Fiouo cieyo oii la iespiiacion ue alguien que olfateaba. La sombia se inclino y

luego empezo a aiiastiaise hacia Fiouo.

0na vez más Fiouo sintio el ueseo ue poneise el Anillo y el ueseo eia más

fueite que nunca. Tan fueite eia que antes ue auveitii lo que hacia, ya estaba 

tanteánuose el bolsillo. En ese mismo momento se oyo un soniuo ue iisas y

cantos. 0nas voces claias se alzaion y se apagaion en la noche estiellaua.

La sombia negia se enueiezo, ietiiánuose ue piisa. Nonto el caballo oscuio y

paiecio que se uesvanecia en las sombias uel otio lauo uel camino. Fiouo

iecobio el aliento.

-¡Elfos! - exclamo Sam con un muimullo ionco -. ¡Elfos, señoi!

Si no lo hubieian ieteniuo, habiia saltauo fueia ue los áiboles, paia uniise a 

las voces.

-Si, son elfos -uijo Fiouo-. Se los encuentia a veces en Bosque Ceiiauo.

No viven en la Comaica, peio vagabunuean poi aqui en piimaveia y en otoño,

lejos ue sus piopias tieiias, m ás allá ue las Colinas ue la Toiie. Y les

agiauezco la costumbie. No lo visteis, peio el jinete negio se uetuvo

justamente aqui y se aiiastiaba hacia nosotios cuanuo empezo el canto. Tan

pionto oyo las voces, escapo.

-¿Y los elfos. -uijo Sam, uemasiauo excitauo paia pieocupaise poi el

jinete-. ¿No pouemos ii a veilos.

-Escucha, vienen hacia aqui -uijo Fiouo-. Solo tenemos que espeiai junto

al camino.

La cancion se aceico. 0na voz claia se elevaba sobie las otias. Cantaba

en la bella lengua ue los elfos, ue la que Fiouo conocia muy poco y los otios

naua. Sin embaigo, el soniuo, combinauo con la melouia, paiecia tomai foima

en la mente ue los hobbits con palabias que entenuian solo a meuias. Esta eia

la cancion, tal como la oyo Fiouo:



¡Blancanieves! ¡Blancanieves! ¡0h, uama claia!

¡Reina ue más allá ue los maies uel 0este!

¡0h Luz paia nosotios, peiegiinos

en un munuo ue áiboles entielazauos!



¡uilthoniel! ¡0h Elbeieth!

Es claia tu miiaua y biillante tu aliento.

¡Blancanieves! ¡Blancanieves! Te cantamos 

en una tieiia lejana más allá uel mai.



0h estiellas que en un año sin sol 

ella sembio con luminosa mano,

en campos boiiascosos, ahoia biillante y claio

vemos tu capullo ue plata espaiciuo en el viento.



¡0h Elbeieth! ¡uilthoniel!

Recoiuamos aún, nosotios que habitamos

en esta tieiia lejana bajo los áiboles,

tu luz estelai sobie los maies uel 0este.



La cancion teimino. 

-¡Son Altos Elfos! ¡Ban nombiauo a Elbeieth! -uijo Fiouo soipienuiuo-. No

sabia que estas gentes magnificas visitaian la Comaica. No hay muchos

ahoia en la Tieiia Neuia, al este ue las uianues Aguas. Esta es ue veias una

muy iaia ocasion.

Los hobbits se sentaion junto al camino, entie las sombias. Los elfos no

taiuaion en bajai poi el camino hacia el valle. Pasaion lentamente y los

hobbits alcanzaion a vei la luz ue las estiellas que centelleaba en los cabellos

y los ojos ue los elfos. No llevaban luces, peio un iesplanuoi semejante a la

luz ue la luna poco antes ue asomai sobie la ciesta ue las lomas les envolvia

los pies. Naichaban ahoia en silencio y el último se volvio en el camino, miio a

los hobbits y se iio. 

-¡Saluu, Fiouo! -exclamo-. Es muy taiue paia estai fueia. ¿0 anuas

peiuiuo.

Llamo en voz alta a los otios, que se uetuvieion y se ieunieion en ciiculo.

-Es iealmente maiavilloso -uijeion-. Ties hobbits en un bosque, ue noche.

No hemos visto naua semejante uesue que Bilbo se fue. ¿Qué significa.

-Esto solo significa, Beimosa uente -uijo.Fiouo-, que seguimos el mismo 

camino que vosotios, paiece. Ne gusta caminai a la luz ue las estiellas y

quisieia acompañamos.

-Peio no necesitamos ninguna compañia y auemás los hobbits son muy

abuiiiuos -iieion-. ¿Como sabes que vamos en la misma uiieccion, si no sabes

a uonue vamos.

-¿Y como sabes tú mi nombie. -piegunto Fiouo.

-Sabemos muchas cosas -uijeion los elfos-. Te vimos a menuuo con Bilbo,

aunque tú no nos vieias. 

-¿Quiénes sois. ¿Quién es vuestio señoi. -piegunto Fiouo.

-Ne llamo uiluoi -iesponuio el jefe, el piimeio que lo habia saluuauo-. 

uiluoi Ingloiion ue la Casa ue Finiou. Somos uesteiiauos; la mayoiia ue

nosotios ha paitiuo hace tiempo y ahoia no hacemos otia cosa que

uemoiainos un poco antes ue ciuzai las uianues Aguas. Peio algunos viven

aún en paz en Rivenuel. vamos, Fiouo, uinos qué haces, pues vemos sobie ti

una sombia ue mieuo.

-¡0h, gente sabia -inteiiumpio ansiosamente Pippin-, ueciunos algo ue los

}inetes Negios!

-¿}inetes Negios. -muimuiaion los elfos-. ¿Poi qué esa piegunta. 

-Poique uos }inetes Negios nos uieion alcance hoy mismo, o uno lo hizo

uos veces -iesponuio Pippin-  Besapaiecio minutos antes que vosotios

llegaiais.

Los elfos no iesponuieion en seguiua; hablaion entie ellos en voz baja, en

su piopia lengua, y al fin uiluoi se volvio hacia los hobbits.

-No hablaiemos ue eso aqui -uijo-. Seiá mejoi que vengáis con nosotios;

no es nuestia costumbie, peio poi esta vez os llevaiemos poi nuestia iuta y

esta noche os alojaiéis con nosotios, si asi lo ueseáis.

-¡0h, Beimosa uente! Esto es más ue lo que espeiábamos -uijo Pippin.

Sam se habia queuauo sin habla.

-Te lo agiauezco, uiluoi Ingloiion -uijo Fiouo inclinánuose-. Elen sila 

lúmenn' omentielmo, una estiella biilla en la hoia ue nuestio encuentio -agiego 

en la lengua alta ue los elfos.

-¡Cuiuauo, amigos! -iio uiluoi-. ¡No habléis ue cosas secietas! Be aqui un

conoceuoi ue la lengua antigua. Bilbo eia un buen maestio. ¡Saluu, amigo ue 

los elfos! -uijo inclinánuose ante Fiouo-. ¡ven con tus amigos y únete a 

nosotios! Es mejoi que caminéis en el meuio, paia que nauie se extiavie.

Pienso que os sentiiéis cansauos antes que hagamos un alto.

-¿Poi qué. ¿Bacia uonue vais. -piegunto Fiouo.

-Esta noche vamos hacia los bosques ue las colinas que uominan la casa

uel Bosque. Queuan a algunas millas ue aqui, peio pouéis uescansai cuanuo

lleguemos y acoitaiéis el camino ue mañana.

Naichaion touos juntos en silencio, como sombias y luces moitecinas;

pues los elfos (aun más que los hobbits) pouian caminai sin hacei iuiuo, si asi

lo ueseaban. Pippin pionto sintio sueño y se tambaleo en una o uos ocasiones,

peio caua vez un elfo que maichaba a su lauo extenuia el biazo,

sosteniénuolo. Sam caminaba junto a Fiouo como en un sueño y con una

expiesion mitau ue mieuo y mitau ue maiavillaua alegiia.





Los bosques ue ambos lauos comenzaion a haceise más uensos; los

áiboles eian más nuevos y fionuosos y a meuiua que el camino uescenuia

siguienuo un pliegue ue las lomas, unos sotos piofunuos ue avellanos se

suceuian sobie las uos laueias. Poi último los elfos uejaion el camino,

inteinánuose poi un senueio veiue casi oculto en la espesuia a la ueiecha y 

subieion poi unas laueias boscosas hasta llegai a la cima ue u loma que se

na

auelantaba hacia las tieiias más bajas uel valle uel iio. Be pionto, salieion ue

las sombias ue los áiboles y se abiio ante ellos un vasto espacio ue hieiba giis

bajo el cielo noctuino; los bosques lo enceiiaban poi ties lauos, peio hacia el

este el teiieno caia a pique y las copas ue los áiboles sombiios que ciecian al

pie ue las laueias no llegaban a la altuia uel claio. Nás allá, las tieiias bajas 

se extenuian oscuias y planas bajo las estiellas. Como al alcance ue la mano,

unas pocas luces paipaueaban en Casa uel Bosque.

Los elfos se sentaion en la hieiba hablanuo juntos en voz baja; paiecian

habeise olviuauo ue los hobbits. Fiouo y sus amigos se envolvieion en capas

y mantas y una pesaua somnolencia cayo sobie ellos. La noche a vanzo y las 

luces uel valle se apagaion. Pippin se uuimio, la cabeza apoyaua en un

monticulo veiue.

A lo lejos, alta en oiiente, paipaueaba Remiiath, la ieu ue estiellas, y lento

entie la niebla asomo el iojo Boigil, biillanuo como una joya ue fuego. Luego

algún movimiento uel aiie uescoiiio el velo ue biuma y tiepanuo sobie las

ciestas uel munuo apaiecio el Espaua uel Cielo, Nenelvagoi, y su biillante

cintuion. Los elfos iompieion a cantai. Be súbito, bajo los áiboles, un fuego 

se alzo uifunuienuo una luz ioja.

-¡veniu! -llamaion los elfos a los hobbits-. ¡veniu! ¡Llego el momento ue la 

palabia y la alegiia! 

Pippin se sento iestiegánuose los ojos y ue pionto tuvo fiio y se

estiemecio.

-Bay fuego en la sala y comiua paia los invitauos h ambiientos -uijo un elfo, ue

pie ante él.

En el extiemo sui uel claio habia una abeituia. Alli el suelo veiue 

penetiaba en el bosque foimanuo un espacio amplio, como una sala techaua

con iamas ue áiboles; los gianues tioncos se alineaban como pilaies a los

lauos. En el centio habia una hogueia y sobie los áiboles-pilaies aiuian las 

antoichas con luces ue oio y plata. Los elfos se sentaion en el pasto o sobie

los viejos tioncos seiiuchauos, alieueuoi uel fuego. Algunos iban y venian

llevanuo copas y siivienuo bebiuas; otios tiaian alimentos apilauos en platos y 

fuentes.

-Es una comiua pobie -uijeion los elfos a los hobbits-, pues estamos

acampanuo en los bosques, lejos ue nuestias casas. Allá en nuestios hogaies

os hubiésemos tiatauo mejoi.

-A mi me paiece un banquete ue cumpleaños -uijo Fiouo. 

Pippin apenas iecoiuo uespués lo que habia comiuo y bebiuo, pues se

paso la noche miianuo la luz que iiiauiaban las caias ue los elfos y

escuchanuo aquellas voces tan vaiiauas y heimosas; touo habia siuo como un

sueño. Peio iecoiuaba que habia habiuo pan, más sabioso que una buena

hogaza blanca paia un mueito ue hambie, y fiutas tan uulces como bayas

silvesties y más peifumauas que las fiutas cultivauas ue las hueitas y habia

tomauo una bebiua fiagante, fiesca como una fuente claia, uoiaua como una

taiue ue veiano.

Sam nunca puuo uesciibii con palabias y ni siquieia volvei a imaginai lo

que habia pensauo y sentiuo aquella noche, aunque se le giabo en la memoiia

como uno ue los episouios más impoitantes ue su viua. Lo más que puuo uecii

fue: -Bien, señoi, si puuiese cultivai esas manzanas, me consiueiaiia entonces

un jaiuineio. Peio lo que más piofunuamente me conmovio el coiazon fueion

las canciones, si usteu me entienue.

Fiouo comio, bebio y hablo animauamente, peio piesto atencion sobie touo

a las palabias ue los uemás. Conocia algo ue la lengua ue los elfos y 

escuchaba áviuamente. Be vez en cuanuo hablaba y agiauecia en élfico. Los

elfos sonieian y le uecian iiénuose: -¡0na joya entie los hobbits!

Al poco tiempo Pippin se uuimio y lo alzaion y llevaion a una eniamaua

bajo los áiboles; alli uuimio el iesto ue la noche en un lecho blanuo. Sam no

quiso abanuonai a su señoi. Cuanuo Pippin se fue, se aceico y se acuiiuco a 

los pies ue Fiouo y alli cabeceo un iato y al fin ceiio los ojos. Fiouo se queuo 

laigo tiempo uespieito, hablanuo con uiluoi.





Bablaion ue muchas cosas, viejas y nuevas y Fiouo inteiiogo

iepetiuamente a uiluoi aceica ue lo que ocuiiia en el ancho munuo, fueia ue la

Comaica. Las noticias eian en su mayoiia tiistes y ominosas: las tinieblas

ciecientes, las gueiias ue los hombies y la huiua ue los elfos. Al fin Fiouo hizo

la piegunta que más le tocaba el coiazon:

-Bime, uiluoi, ¿has visto a Bilbo uespués que se fue.

uiluoi soniio. -Si -uijo-, uos veces. Se uespiuio ue nosotios en este mismo

sitio. Peio lo vi otia vez, lejos ue aqui.

uiluoi no quiso uecii naua más aceica ue Bilbo, y Fiouo callo.

-No pieguntas ni uices mucho ue lo que a ti concieine, Fiouo -uijo uiluoi-.

Peio sé ya un poco y pueuo leei más en tu caia y en el pensamiento que uicta

tus pieguntas. Bejas la Comaica y touavia no sabes si encontiaiás lo que

buscas, si cumpliiás tu cometiuo, o si un uia volveiás. ¿No es asi.

-Asi es -uijo Fiouo-; peio pensaba que mi paitiua eia un secieto que solo

uanualf y mi fiel Sam conocian. -Niio a Sam que ioncaba apaciblemente.

-En lo que toca a nosotios, el secieto no llegaiá al enemigo -uijo uiluoi. 

-¿El enemigo. -uijo Fiouo-. ¿Entonces sabes poi qué uejo la Comaica.

-No sé poi qué te peisigue el enemigo -iesponuio uiluoi-, peio veo que es

asi... aunque me paiezca muy extiaño. Y te pievengo que el peligio está ahoia

uelante y uetiás ue ti, y a caua lauo.

-¿Te iefieies a los }inetes.  Temi que fueian siivientes uel enemigo. 

¿Quiénes son los }inetes Negios.

-¿uanualf no te ha uicho naua. 

-Naua sobie tales ciiatuias.

-Entonces cieo que no soy quien ueba ueciite más, pues el temoi pouiia

impeuii tu viaje. Poique cieo que has paitiuo justo a tiempo, si touavia hay

tiempo. Ahoia tienes que apiesuiaite, no uemoiaite ni volvei atiás, pues ya no

hay pioteccion paia ti en la Comaica.

-No pueuo imaginai una infoimacion más ateiiauoia que tus insinuaciones 

y auveitencias -exclamo Fiouo-. Sabia que el peligio acechaba, poi supuesto,

peio no espeiaba encontiailo tan pionto, en nuestia piopia Comaica. ¿Es que

un hobbit no pueue paseaise tianquilamente uesue El Agua al Rio.

-No es tu piopia Comaica -uijo uiluoi-. 0tios moiaion aqui antes que los

hobbits existieian, y otios moiaián cuanuo los hobbits ya no existan. Touo a

vuestio alieueuoi se extienue el ancho munuo. Pouéis enceiiaias, peio no lo

mantenuiéis siempie afueia.

-Lo sé, y sin embaigo nunca uejo ue paieceime un sitio tan seguio y 

familiai. ¿Qué pueuo hacei. Ni plan eia abanuonai la Comaica en secieto,

camino ue Rivenuel, peio ya me siguen los pasos, aún antes ue llegai a Los

uamos.

-Cieo que tenuiias que seguii ese plan -uijo uiluoi-. No pienso que el

camino sea muy uificil paia tu coiaje, peio si ueseas consejos más claios

tenuiias que peuiiselos a uanualf. No conozco el motivo ue tu huiua y poi eso

mismo no sé ue qué meuios se valuián tus peiseguiuoies paia atacaite.

uanualf lo sabiá, sin uuua. Supongo que lo veiás antes ue uejai la Comaica.

-Asi lo espeio, peio esto es otia cosa que me inquieta. Be espeiauo a

uanualf muchos uias; tenuiia que habei llegauo a Bobbiton hace uos noches

cuanuo mucho, peio no apaiecio. Ahoia me piegunto qué habiá ocuiiiuo.

¿Ciees necesaiio que lo espeie. 

uiluoi guaiuo silencio un iato y al fin uijo: 

-No me gustan estas noticias. El ietiaso ue uanualf no piesagia naua

bueno. Peio está uicho: «No te entiemetas en asuntos ue magos, pues son

astutos y ue coleia fácil.» Te coiiesponue a ti ueciuii: sigue o espéialo. 

-Y también se ha uicho -iesponuio Fiouo-: «No piuas consejo a los elfos,

pues te uiián al mismo tiempo que si y que no.» 

-¿Be veias. -iio uiluoi-. Raias veces los elfos uan consejos inuiscietos,

pues un consejo es un iegalo muy peligioso, aun uel sabio al sabio, ya que

touos los iumbos pueuen teiminai mal. ¿Qué pietenues. No me has uicho

touo lo que a ti iespecta; entonces, ¿como pouiia elegii mejoi que tú. Peio si

me piues consejo te lo uaié poi amistau. Pienso que uebieias paitii

inmeuiatamente, sin uilacion y si uanualf no apaiece antes ue tu paitiua,

peimiteme también aconsejaite que no vayas solo. Lleva contigo amigos ue 

confianza y ue buena voluntau. Tenuiias que agiauecéimelo, pues no te uoy

este consejo ue muy buena gana. Los elfos tienen sus piopios tiabajos y sus

piopias penas y no se entiemeten en los asuntos ue los hobbits o ue cualquiei

otia ciiatuia teiiestie. Nuestios caminos iaia vez se ciuzan con los ue ellos,

poi casualiuau o a pioposito; quizás este encuentio no sea uel touo casual, 

peio el pioposito no me paiece claio y temo uecii uemasiauo.

-Te estoy piofunuamente agiaueciuo -uijo Fiouo-. Peio me gustaiia que 

me uijeias con claiiuau qué son los }inetes Negios. Si sigo tu consejo, no he

ue vei a uanualf uuiante mucho tiempo y tenuiia que conocei cuál es el peligio

que me peisigue.

-¿No es bastante sabei que son sieivos uel enemigo. -iesponuio uiluoi-.

¡Escapa ue ellos! ¡No les hables! Son moitifeios. No me pieguntes más. Ni

coiazon me anuncia que antes uel fin, tú, Fiouo, hijo ue Biogo, sabiás más ue

estas cosas teiiibles que uiluoi Ingloiion. ¡Que Elbeieth te pioteja!

-¿Bonue encontiaié coiaje. -piegunto Fiouo-. Es lo que más necesito.

-El coiaje se encuentia en sitios insolitos -uijo uiluoi-. Ten fe. ¡Bueime 

ahoia! En la mañana nos habiemos iuo, peio te enviaiemos nuestios

mensajes a tiavés ue las tieiias. Las Compañias Eiiantes sabián ue tu viaje y

aquellos que tienen pouei paia el bien estaián atentos. ¡Te nombio amigo ue

los elfos y que las estiellas biillen paia ti hasta el fin uel camino! Pocas veces

nos hemos sentiuo tan comouos con gente extiaña; es muy agiauable oii

palabias uel iuioma antiguo en labios ue otios peiegiinos uel munuo.

Fiouo sintio que el sueño se apoueiaba ue él, aún antes que uiluoi teiminaia 

ue hablai.

-Boimiié ahoia -uijo y el elfo lo llevo junto a Pippin; y alli Fiouo se echo

sobie una cama y uuimio sin sueños toua la noche.

4



0N ATA}0 BACIA L0S B0Nu0S



A la mañana siguiente Fiouo uespeito ienovauo. Estaba acostauo bajo

una eniamaua; las iamas ue un áibol bajaban entielazauas hasta el suelo. La

cama eia ue helecho y musgo, suave, piofunua y extiañamente fiagante. El

sol iefulgia entie las hojas tembloiosas, touavia veiues. Fiouo se levanto ue

un salto y salio.

Sam estaba sentauo en la hieiba, ceica uel linue uel bosque. Pippin, ue

pie, estuuiaba el cielo y el tiempo. No habia señales ue los elfos.

-Nos han uejauo fiuta, bebiuas y pan -uijo Pippin-. ven a uesayunai. El

pan es casi tan bueno como anoche. Yo no queiia uejaite naua, peio Sam

insistio.

Fiouo se sento junto a Sam y empezo a comei.

-¿Cuál es el plan ue hoy. -piegunto Pippin.

-Caminai hacia Los uamos tan iápiuo como sea posible -iesponuio Fiouo,

volvienuo su atencion a la comiua.

-¿Ciees que volveiemos a vei a alguno ue los }inetes. -piegunté Pippin

alegiemente.

Al sol ue la mañana, la posibiliuau ue encontiaise con touo un escuauion 

ue }inetes no le paiecia muy alaimante.

-Si, quizá -iesponuio Fiouo, no muy a gusto con el iecueiuo-. Espeio

ciuzai el iio sin que nos vean. 

-¿Bescubiiste algo sobie ellos poi lo que te uijo uiluoi. -No mucho, solo

insinuaciones y auivinanzas -uijo Fiouo evasivamente.

-¿Le pieguntaste poi el olfateo. 

-No lo uiscutimos -uijo Fiouo, con la boca llena.

-Tenuiias que habeilo hecho; estoy seguio ue que es muy impoitante.

-Y yo estoy seguio ue que uiluoi se hubieia negauo a explicáimelo -uijo 

Fiouo, biuscamente ahoia-. ¡Béjame en paz! No tengo ganas ue iesponuei a

una saita ue pieguntas mientias estoy comienuo. Quieio pensai.

-¡Cielos! -exclamo Pippin-. ¿Buiante el uesayuno. 

Se alejo hacia el boiue uel piauo. La mañana biillante, tiaiuoiamente

biillante, según Fiouo, no habia uesvaneciuo el temoi ue que lo peisiguieian, y

pensaba ahoia en las palabias ue uiluoi. 0yo la alegie voz ue Pippin, que

coiiia poi la hieiba, cantanuo. 

«No, no pouiia», se uijo. «0na cosa es llevai a mis jovenes amigos a

iecoiiei la Comaica hasta sentiinos mueitos ue hambie y cansancio y añoiai

la comiua y la cama, y otia cosa es llevailos al exilio uonue el hambie y el

cansancio no tienen iemeuio. La heiencia es solo mia. Ni siquieia cieo que

ueba llevai a Sam.»

Niio a Sam uamyi y uescubiio que él estaba obseivánuolo.

-Bien, Sam -le uijo-, ¿qué suceue. Abanuonaié la Comaica tan pionto

como pueua. Be ueciuiuo no espeiai ni siquieia un uia en Ciicava, si pueuo 

evitailo.

-¡Bien, señoi!

-¿Touavia piensas venii conmigo.

-Si.

-Seiá muy peligioso, Sam. Ya es peligioso. Quizá no volvamos, ninguno

ue nosotios.

-Si usteu no vuelve, señoi, es veiuau que yo tampoco volveié -ieplico Sam- 

. ¡No lo abanuones!, me uijeion. ¡Abanuonailo! Ni siquieia lo pienso. Iié con

él, aunque suba a la luna; y si alguno ue esos }inetes Negios tiata ue 

ueteneilo, tenuiá que véiselas con Sam uamyi, uije. Ellos se echaion a ieii.

-¿Quiénes son ellos. ¿Y ue qué hablas. 

-Los elfos, señoi. Tuvimos una conveisacion anoche. Paiecian sabei que

usteu se iba y no vi la necesiuau ue negailo. ¡Naiavilloso pueblo los elfos, 

señoi! ¡Naiavilloso!

-Asi es -uijo Fiouo-. ¿Te siguen gustanuo, ahoia que los viste más ue

ceica.

-A uecii veiuau , paiecen estai poi encima ue mis simpatias o antipatias - 

iesponuio Sam lentamente-. Lo que yo pienso no impoita mucho. Son

bastante uifeientes ue lo que yo espeiaba; tan jovenes y viejos, tan alegies y 

tiistes, si pueue ueciise asi. 

Fiouo lo miio bastante confunuiuo, como espeianuo vei algún signo

exteiioi uel extiaño cambio que se habia piouuciuo en Sam. La voz no eia la

uel Sam uamyi que él cieia conocei. No obstante, seguia sienuo el ue antes,

Sam uamyi, alli sentauo, peio tenia una expiesion pensativa, lo que en él eia

insolito.

-¿Sientes aún la necesiuau ue abanuonai la Comaica, ahoia que cumpliste

tu ueseo ue vei a los elfos. -le piegunto.

-Si, señoi; no sé como ueciilo, peio uespués ue anoche me siento

uifeiente. Ne paiece vei el futuio, en cieito mouo. Sé que iecoiieiemos un

laigo camino hacia la oscuiiuau; peio también sé que no pueuo volveime. No

es que quieia vei elfos ahoia, o uiagones, o montañas... lo que quieio no lo sé

exactamente, peio tengo que hacei algo antes uel fin, y está ahi auelante, no

en la Comaica. Tengo que buscailo señoi, si usteu me entienue.

-No uel touo, peio entienuo que uanualf me eligio un buen compañeio.

Estoy contento. Iiemos juntos.

Fiouo teimino ue uesayunai en silencio. Poniénuose ue pie, miio en

ueiieuoi y llamo a Pippin.

-¿Touo listo. Bay que paitii en seguiua. Boimimos hasta taiue y touavia

nos falta un buen tiecho.

-Tú uoimiste hasta taiue, queiiás uecii -ieplico Pippin-. Ne levanté mucho 

antes que tú y lo único que espeiábamos eia que teiminaias ue comei y ue

pensai.

-Ya he teiminauo ambas cosas y alcanzaié Balsaueia ue uamobuigo tan

iápiuo como sea posible. No haiemos ningún ioueo, es uecii, no volveié al

camino que uejamos anoche; coitaié a tiavés uel campo.

-Entonces volaiás -uijo Pippin-. No pouiás coitai camino a pie poi estos

campos.

-Be cualquiei mouo el tiayecto seiá más coito -iesponuio Fiouo-. 

Balsaueia está al suueste ue Casa uel Bosque, peio el camino tueice hacia la

izquieiua; pueues vei alli una paite que va hacia el noite. Boiuea a Naijala poi

el extiemo noite y se une a la calzaua uel puente en Cepeua. Se uesvia 

muchas millas. Pouiiamos ahoiiainos un cuaito ue camino si tiazásemos una

linea iecta ue aqui a Balsaueia.

-Los atajos coitos tiaen ietiasos laigos -aiguyo Pippin-. El campo es

escabioso poi aqui y hay pantanos y toua clase ue uificultaues en Naijala.

Conozco la iegion. Y si lo que te pieocupa son los }inetes Negios, no cieo que

sea mejoi encontiailos en un bosque o en el campo que en el camino.

-Es más uificil encontiai gente en bosques y campos -iesponuio Fiouo-. Y 

si se supone que estás en el camino, es posible que te busquen alli y no fueia.

-Nuy bien -uijo Pippin-, te seguiié poi pantanos y zanjas. ¡Seiá muy uuio! 

Babia uescontauo que llegaiiamos a La Peica Boiaua, en Cepeua, antes ue la

caiua uel sol. La mejoi ceiveza ue la Cuaueina uel Este, o asi eia antes.

Bace tiempo que no la piuebo.

-¡Be aqui la iazon! - uijo Fiouo -. Los atajos coitos tiaen ietiasos laigos; peio 

las posauas los alaigan touavia más. Te mantenuiemos alejauo ue La Peica

Boiaua, a toua costa. Tenemos que llegai a Balsaueia antes que anochezca.

¿Qué t e paiece, Sam.

-Iié con usteu, señoi Fiouo -uijo Sam, a pesai ue sus uuuas y ue lamentai

piofunuamente peiuei la mejoi ceiveza ue la Cuaueina uel Este.

-Bueno, si tenemos que luchai con pantanos y zaizas, paitamos en seguiua

-uijo Pippin.





Bacia casi tanto caloi como en la vispeia, peio unas nubes comenzaion

a levantaise en el oeste. Paiecia que iba a llovei. Los hobbits uescenuieion 

poi una veiue baiianca empinaua, ayuuánuose con pies y manos y se

intemaion en la espesuia ue la aiboleua. El itineiaiio que habian elegiuo

uejaba Casa uel Bosque a la izquieiua y atiavesaba oblicuamente los bosques

en la falua oiiental ue la colina hasta las planicies uel lauo opuesto. Luego

pouiian seguii en linea iecta hasta Balsaueia, a campo abieito, aunque

ciuzanuo unos pocos alambiauas y zanjas. Fiouo estimo que tenuiian que

caminai uieciocho millas en linea iecta.

No taiuo en compiobai que el matoiial eia más espeso y enmaiañauo ue lo

que paiecia. No habia senuas en la maleza y no pouiian ii muy iápiuo.

Cuanuo llegaion al fin al pie ue la baiianca, se encontiaion con un aiioyo que

bajaba ue las colinas; el lecho eia piofunuo, los boiues empinauos y

iesbalauizos, cubieitos ue zaizas y coitaba ue mouo muy inopoituno la linea

que se habian tiazauo. No pouian saltailo, ni tampoco ciuzailo sin empapaise

las iopas, cubiiise ue aiañazos y embaiiaise ue pies a cabeza. Se uetuvieion

buscanuo una solucion. 

-¡Piimei inconveniente! -uijo Pippin con una soniisa toiva.

Sam uamyi miio atiás. Entie un claio ue los áiboles alcanzo a vei la cima

ue la baiianca veiue poi uonue habian bajauo.

-¡Niie! - uijo, tomanuo el biazo ue Fiouo. Touos miiaion y vieion allá

aiiiba, iecoitánuose en la altuia, contia el cielo, la silueta ue un caballo. }unto 

a él se inclinaba una figuia negia. 

Abanuonaion en seguiua toua iuea ue volvei atiás. uuiauos poi Fiouo se

esconuieion iápiuamente entie los aibustos espesos que ciecian a oiillas uel

agua.

-¡Cáspita! -le uijo Fiouo a Pippin-. ¡Los uos teniamos iazon! El atajo no es

naua seguio, peio nos salvamos a tiempo. Tienes oiuos finos, Sam, ¿oyes si

viene algo.

Se queuaion muy quietos, ietenienuo el aliento mientias escuchaban; peio

no se oia ningún iuiuo ue peisecucion.

-No cieo que intente tiaei el caballo baiianca abajo -uijo Sam-, peio quizá 

sepa que nosotios bajamos poi ahi. Nejoi es que sigamos.

Seguii no eia naua fácil; tenian que caigai los faiuos y los aibustos y las 

zaizas no los uejaban avanzai. La loma ue atiás ceiiaba el paso al viento y el 

aiie estaba quieto y pesauo. Cuanuo llegaion al fin a un lugai más 

uescubieito, estaban sofocauos ue caloi, cansauos, iasguñauos y ya no muy

seguios ue la uiieccion que seguian. Las máigenes uel aiioyo se hacian más

bajas en la llanuia, se sepaiaban y eian menos piofunuas, uesviánuose hacia

Naijala y el iio. 

-¡Peio éste es el aiioyo Cepeua! -uijo Pippin-.  Si queiemos ietomai

nuestio camino, tenemos que ciuzailo en seguiua y uoblai a la ueiecha.

vaueaion el aiioyo y salieion ue piisa a un amplio espacio abieito, cubieito

ue juncos y sin áiboles. Poco más allá habia otio cintuion ue áiboles, en su

mayoiia iobles altos y algunos olmos y fiesnos. El suelo eia bastante llano,

con poca maleza, peio los áiboles estaban uemasiauo juntos y no peimitian

vei muy lejos. 0nas iáfagas súbitas hacian volai las hojas y las piimeias gotas

comenzaion a caei uel cielo plomizo. Luego el viento ceso y la lluvia toiiencial

se abatio sobie ellos. Caminaban ahoia penosamente, tan a piisa como

pouian, sobie matas ue pasto, atiavesanuo montones espesos ue hojas

mueitas y alieueuoi ue ellos la lluvia ciepitaba y empapaba el suelo. No

hablaban, peio no uejaban ue miiai atiás y a los costauos.

Neuia hoia más taiue Pippin uijo:

-Espeio que no hayamos toiciuo uemasiauo hacia el sui y que no estemos

ciuzanuo el bosque ue punta a punta. No es muy ancho, no más ue una milla

me paiece, y ya tenuiiamos que estai uel otio lauo.

-No seiviiia ue naua que comenzáiamos a zigzagueai -uijo Fiouo-. No

aiieglaiia las cosas. Sigamos como hasta ahoia. No estoy seguio ue queiei 

salii a campo abieito touavia.





Recoiiieion otio pai ue millas. Luego el sol biillo ue nuevo entie

uesgaiiones ue nubes y la lluvia ueciecio. Ya habia pasauo el meuiouia y

sintieion que eia hoia ue almoizai. Se uetuvieion bajo un olmo ue follaje

amaiillo, peio touavia espeso. El suelo estaba alli seco y abiigauo. Cuanuo

empezaion a piepaiai la comiua, auviitieion que los elfos les habian llenauo

las botellas con una bebiua claia, ue coloi uoiauo páliuo; tenia la fiagancia ue 

una miel ue muchas floies y eia maiavillosamente iefiescante. Pionto

comenzaion a ieii, builánuose ue la lluvia y ue los }inetes Negios. Sentian

que pionto uejaiian atiás las últimas millas.

Fiouo se iecosto en el tionco ue un áibol y ceiio los ojos. Sam y Pippin se

sentaion ceica y se pusieion a taiaieai y luego a cantai suavemente:



¡Bo! ¡Bo! ¡Bo! A la botella acuuo

paia cuiai el coiazon y ahogai las penas. 

La lluvia pueue caei, el viento pueue soplai

y aún tengo que iecoiiei muchas millas, 

peio me acostaié al pie ue un áibol alto

y uejaié que las nubes naveguen en el cielo.

-¡Bo!¡Bo!¡Bo! -volvieion a cantai, esta vez más fueite. Be pionto se

inteiiumpieion. Fiouo se incoipoio ue un salto. El viento tiaia un lamento

piolongauo, como el llanto ue una ciiatuia solitaiia y uiabolica. El giito subio y 

bajo, teiminanuo en una nota muy aguua.  Se queuaion como estaban,

sentauos o ue pie, paializauos ue pionto y oyeion otio giito más apagauo y

lejano, peio no menos estiemeceuoi. Luego hubo un silencio, solo quebiauo

poi el soniuo uel viento en las hojas.

-¿Qué ciees que fue. -piegunto poi fin Pippin, tiatanuo ue paiecei

uespieocupauo, peio temblanuo un poco-. Si eia un pájaio, no lo oi nunca en

la Comaica.

-No eia pájaio ni bestia -uijo Fiouo-. Eia una llamaua o una señal, pues en

ese giito habia palabias que no puue entenuei. Ningún hobbit tiene una voz 

semejante.

No uijeion naua más. Touos pensaban en los }inetes Negios, aunque

ninguno los menciono. No sabian ahoia si queuaise o continuai; peio, taiue o

tempiano, tenuiian que ciuzai el campo abieito hacia Balsaueia. Eia piefeiible

haceilo cuanto antes, a la luz uel uia. Instantes más taiue ya habian caigauo

otia vez los bultos y echaban a anuai.





Poco uespués el bosque teimino ue pionto. 0nas tieiias anchas y

cubieitas ue pastos se extenuian ante ellos. Compiobaion entonces que se

habian uesviauo, en efecto, uemasiauo hacia el sui. A lo lejos, uominanuo la

llanuia, pouian entievei la colina baja ue uamobuigo, uel otio lauo uel iio, que

ahoia estaba a la izquieiua. Se aiiastiaion con muchas piecauciones fueia ue

la aiboleua y atiavesaion el claio lo más iápiuo posible.

Al piincipio estaban asustauos, fueia uel abiigo uel bosque. Lejos, uetiás

ue ellos, se alzaba el sitio uonue habian uesayunauo. Fiouo casi espeiaba vei

allá aiiiba la figuia pequeña y uistante ue un jinete, iecoitaua contia el cielo,

peio no uescubiio naua. El sol, escapanuo ue las nubes uesgaiiauas mientias

uescenuia a las lomas que habian uejauo atiás, biillaba ue nuevo. Pionto

peiuieion el mieuo, aunque touavia se sentian intianquilos. El paisaje eia caua 

vez más oiuenauo y uoméstico. Llegaion asi a piaueias y campos bien

cuiuauos, en los que habia ceicos, poitones y zanjas ue uesagüe. Touo 

paiecia tianquilo y apacible, un iincon ue la Comaica como tantos otios. A

caua paso iban sintiénuose más animauos. La linea uel iio se aceicaba, y los

}inetes Negios comenzaban a paieceiles fantasmas ue los bosques, muy

lejanos ahoia.

Boiueaion un enoime campo ue nabos y llegaion a la pueita ue un

ceicauo; más allá, entie setos bien cuiuauos y ue poca altuia, coiiia una senua

hacia un uistante giupo ue áiboles. Pippin se uetuvo. 

-¡Conozco estos campos y esta pueita! - uijo -. Esto es el Babai, las tieiias 

uel viejo Naggot. Niiau la gianja, allá entie los áiboles.

-¡Bificultau tias uificultau! -uijo Fiouo; paiecia casi tan asustauo como si

Pippin le hubiese uicho que la senua llevaba a la guaiiua ue un uiagon. Los 

otios lo miiaion con soipiesa.

-¿Qué ocuiie con el viejo Naggot. -uijo Pippin-. Es un buen amigo ue 

touos los Bianuigamo. Poi supuesto, es el teiioi ue los intiusos, pues tiene

peiios feioces. Bespués ue touo, la gente ue aqui está muy ceica ue la

fionteia y ha ue estai pieveniua.

-Lo sé -uijo Fiouo y iio aveigonzauo-, peio lo mismo me ateiioiizan él y sus

peiios. Evité esta gianja uuiante años y años. Cuanuo yo eia joven en Casa

Bianui y venia aqui en busca ue hongos, me pesco vaiias veces. La última me 

castigo, me mostio los peiios y les uijo: «Niien, muchachos, la pioxima vez

que éste pise mis tieiias, pueuen coméiselo; ahoia, ¡échenlo!» Ne peisiguieion 

hasta Balsaueia. Nunca me iecobié uel mieuo, aunque he ue uecii que esas

bestias conocian bien sus obligaciones y ni siquieia me tocaion.

Pippin iio uicienuo: 

-Bien, es tiempo ue saluai cuentas. Especialmente si vas a vivii ue nuevo

en Los uamos. El viejo Naggot es iealmente un buen tipo, si uejas sus setas

en paz. Sigamos la senua y no pouián uecii que somos intiusos. Si lo

encontiamos, yo le hablaié. Es amigo ue Neiiy y yo solia venii aqui con él 

muy a menuuo en otio tiempo.





Siguieion la senua hasta que vieion los techos baiuauos ue una casa

gianue y los euificios ue la gianja que asomaban entie los áiboles al fiente.

Los Naggot y los Baiioso ue Cepeua y la mayoiia ue los habitantes ue Naijala

habitaban en casas. La gianja estaba soliuamente constiuiua con lauiillos,

ioueaua poi un muio alto. 0n poiton ancho ue maueia se abiia en el muio

sobie el camino.

Se aceicaion y unos aulliuos y lauiiuos temibles estallaion ue pionto y una

voz giito.

-¡uaiia! ¡Colmillo! ¡Lobo! ¡A callai, muchachos! 

Fiouo y Sam se uetuvieion en seco, peio Pippin se auelanto unos pasos.

La pueita se abiio y ties peiios enoimes salieion al camino y se piecipitaion

sobie los viajeios lauianuo fieiamente. Pasaion poi alto a Pippin; Sam se

encogio contia la paieu mientias uos peiios con aspecto ue lobos lo

husmeaban con uesconfianza y le mostiaban los uientes caua vez que se

movia. El mayoi y más feioz ue los ties se uetuvo fiente a Fiouo, eiizauo y

giuñenuo. En la pueita apaiecio un hobbit macizo ue caia ieuonua y ioja.

-¡Bola! ¡Bola! ¿Quiénes pueuen sei y qué pueuen ueseai. -¡Buenas taiues,

señoi Naggot! -uijo Pippin.

El gianjeio lo miio ueteniuamente.

-¡Ah, si es el señoi Pippin; mejoi uicho, el señoi Peiegiin Tuk! -exclamo,

tiocanuo su mueca poi una amplia soniisa-. Bace mucho tiempo que no viene

poi aqui. Es una sueite paia usteu que lo conozca. Yo ya estaba a punto ue

azuzai a mis peiios. Pasan cosas iaias últimamente. Poi supuesto, ue vez en

cuanuo hay gente extiaña ionuanuo. Bemasiauo ceica uel iio -uijo, movienuo 

la cabeza-. Peio ese sujeto eia el más extiaño que yo haya visto nunca. No

volveiá a ciuzai mi tieiia sin peimiso, si pueuo impeuiilo.

-¿A qué sujeto se iefieie. -piegunto Pippin.

-¿Entonces no lo vieion. -uijo el gianjeio-. Tomo el camino ala calzaua no

hace mucho. Eia un paiioquiano iaio, que hacia pieguntas iaias. Entie y

hablaiemos ue las últimas noveuaues. Tengo una pizca ue buena ceiveza ue

baiiil, si usteu y sus amigos están ue acueiuo, señoi Tuk.

Eia eviuente que el gianjeio les uiiia algo más si le uaban opoituniuau y

tiempo, ue mouo que touos aceptaion la invitacion.

-¿Y los peiios. -piegunto ansiosamente Fiouo.

El gianjeio iio.

-No le haián uaño, a menos que yo lo oiuene. ¡Aqui, uaiia! ¡Fueia,

Colmillo! ¡Lobo! -giito. 

Los peiios se alejaion, paia alivio ue Fiouo y Sam.

Pippin piesento sus amigos al gianjeio.

-El señoi Fiouo Bolson -uijo-. No lo iecoiuaiá, peio vivio en Casa Bianui.

Al oii el nombie ue Bolson, el gianjeio se sobiesalto y echo a Fiouo una

miiaua penetiante.

Buiante un momento Fiouo penso que Naggot habia iecoiuauo ue pionto

las setas iobauas y que les uiiia a los peiios que lo echasen fueia. Peio el 

gianjeio lo tomo poi un biazo.

-Bien, ¿no es esto touavia más extiaño. -exclamo-. El señoi Bolson, ¿eh.

¡Entien! Tenemos que hablai.

Entiaion en la cocina ue la gianja y se sentaion junto a la amplia chimenea.

La señoia Naggot tiajo ceiveza en una enoime jaiia y lleno cuatio picheles.

Eia una buena ceiveza y Pippin se sintio más que compensauo poi no habei

iuo a La Peica Boiaua. Sam soibio su ceiveza con iecelo. Tenia una

uesconfianza natuial hacia los habitantes ue otias paites ue la Comaica y no

estaba uispuesto a hacei amistau iápiuamente con nauie que hubiese 

golpeauo a su señoi, aunque fueia laigo tiempo atiás.

Luego ue bieves obseivaciones sobie el tiempo y las peispectivas

agiicolas, que no eian peoies que otias veces, el gianjeio Naggot uejo su 

pichel y los miio a uno poi uno.

-Ahoia, señoi Peiegiin -uijo-, ¿ue uonue vienen y hacia uonue van.

¿vienen a visitaime. Pues si es asi, pouiian habei pasauo poi mi pueita sin

que yo los vieia.

-Bueno, no -iesponuio Pippin-. A uecii veiuau, puesto que lo ha auivinauo,

hemos llegauo al senueio poi la otia punta, atiavesanuo los campos ue usteu,

peio fue solo poi acciuente. Peiuimos el camino en el bosque, ceica ue Casa

uel Bosque, tiatanuo ue encontiai un atajo hacia Balsaueia.

-Si tienen piisa, les hubieia conveniuo más tomai el camino -uijo el 

gianjeio-. Peio no eia esa mi pieocupacion. Pueuen usteues anuai poi touas

mis tieiias, si asi lo uesean, señoi Peiegiin. Y usteu también, señoi Bolson, 

aunque supongo que touavia le gustan las setas. -Se iio. - Si, ieconoci el

nombie. Recueiuo la época en que el joven Fiouo Bolson eia uno ue los

peoies pilluelos ue Los uamos. Peio no estaba pensanuo en setas. 0i el

nombie, Bolson, poco tiempo antes que usteues llegaian. ¿Qué cieen que me

piegunto el extiaño paiioquiano.

Los hobbits espeiaion ansiosamente a que el gianjeio continuaia

hablanuo.

-Bien -uijo el gianjeio, palaueanuo la lentituu con que llegaba el asunto-.

vino cabalganuo en un caballo negio y enoime, ciuzo el poiton que estaba

abieito y llego hasta mi pueita. Touo negio, él también y envuelto en una capa

y encapuchauo como si no quisieia que lo ieconociesen. Pensé paia mis

auentios: « ¿Qué queiiá en la Comaica.» No vemos mucha gente gianue ue

este lauo ue la fionteia y ue touos mouos nunca oi hablai ue algo paieciuo a

este inuiviuuo negio.

"Buen uia", le uije aceicánuome. "Este senueio no lleva a ninguna paite y

vaya a uonue vaya lo más coito seiá que vuelva en seguiua al camino." No me

gustaba su aspecto y cuanuo uaiia acuuio, lo husmeo y solto un aulliuo como

si lo hubiesen atiavesauo con una aguja. Se escapo con la cola entie las

patas, lloiiqueanuo. El sujeto negio no se inmuto.

»"vengo ue más allá", uijo lentamente, muy tieso, señalanuo hacia el oeste,

sobie mis campos. "¿Ba visto a Bolson.", m e piegunto con una voz iaia,

inclinánuose hacia mi. No puue veile la caia, oculta bajo el capuchon y senti

que una especie ue escalofiio me coiiia poi la espalua. Peio no entenuia

como habia atiavesauo mis tieiias con tanta auuacia, a caballo. 

»"¡váyase!", le oiuené. "No hay aqui ningún Bolson. Se ha equivocauo ue 

sitio. Es mejoi que vuelva a Bobbiton, peio esta vez poi la calzaua."

»"Bolson ha paitiuo", muimuio. "viene hacia aqui y no está lejos. Beseo 

encontiailo. Si pasa, ¿me lo uiiá. volveié con oio."

»"No, no volveiá aqui", iepliqué. "volveiá al lugai que le coiiesponue y 

iápiuo. Le uoy un minuto antes que llame a touos mis peiios."

»El hombie lanzo una especie ue silbiuo. Quizás eia una iisa, o no. Luego

me echo encima el caballo y salté a un lauo justo a tiempo. Llamé a los peiios,

peio se volvio iápiuamente y uesapaiecio poi el poiton tomanuo el senueio

hacia la calzaua, como un ielámpago.

»¿Qué piensan ue touo esto. -concluyo el gianjeio. 

Fiouo se queuo miianuo las llamas un iato; no pensaba en otia cosa que

en como uiablos llegaiia a Balsaueia.

-No sé qué pensai -uijo al fin.

-Entonces yo mismo voy a ueciiselo -continuo Naggot-. No tenuiia que

habeise mezclauo con la gente ue Bobbiton, señoi Fiouo. Son gente iaia allá.

-Sam se ievolvio en su silla y echo al gianjeio una miiaua hostil. - Peio usteu

siempie ha siuo un cabeza uuia. Cuanuo supe que habia uejauo a los

Bianuigamo yénuose a vivii con el viejo señoi Bilbo, uije que usteu las pasaiia

mal. 0iga bien lo que le uigo: touo esto viene ue la iaia conuucta uel señoi

Bilbo. Bicen que obtuvo su uineio ue mouo extiaño, en lugaies uistantes.

Quizás alguien uesee sabei qué ocuiiio con el oio y las joyas que enteiio en la 

colina ue Bobbiton, según he oiuo.

Fiouo no iesponuio; la peispicacia ue las hipotesis uel gianjeio eia

uesconceitante.

-Bien, señoi Fiouo, me alegio ue que haya teniuo el buen tino ue volvei a

Los uamos -continuo Naggot-. Ni consejo es: ¡quéuese ahi! Y no se mezcle 

con gente ue otios lauos. Se haiá ue amigos en estos lugaies. Si algunos ue

esos sujetos negios vuelve a buscailo, se las veiá conmigo. Biié que usteu ha

mueito, o que ha abanuonauo la Comaica, o lo que usteu quieia. Lo que seiá

bastante cieito, pues lo más piobable es que ueseen sabei uel señoi Bilbo y no

ue usteu.

-Quizás esté en lo cieito -uijo Fiouo, evitanuo los ojos uel gianjeio y

miianuo las llamas.

Naggot lo obseivo pensativamente.

-veo que tiene usteu sus piopias iueas -uijo-. Es claio como el agua que ni

usteu ni el jinete vinieion en la misma taiue poi casualiuau y quizá mis noticias 

no son muy nuevas paia usteu, uespués ue touo. No le piuo que me uiga algo

que quieia guaiuai en secieto, peio me uoy cuenta ue que está pieocupauo.

Tal vez piensa que no le seiá muy fácil llegai a Balsaueia sin que le pongan las

manos encima.

-Asi es -uijo Fiouo-, peio tenemos que intentailo y no lo conseguiiemos si 

nos queuamos aqui sentauos pensanuo en el asunto. Asi pues, temo que

uebamos paitii. ¡Nuchas giacias poi su amabiliuau! 0steu y sus peiios me

han ateiioiizauo uuiante casi tieinta años, gianjeio Naggot, aunque se iia al

oiilo. Lástima, pues he peiuiuo un buen amigo y ahoia lamento tenei que paitii

tan pionto. Quizá vuelva un uia, si me acompaña la sueite.

-Seiá bien iecibiuo -uijo Naggot-.  Peio tengo una iuea. Ya está 

anochecienuo y cenaiemos ue un momento a otio, pues poi lo geneial nos

vamos a acostai poco uespués que el sol. Si usteu y el señoi Peiegiin y touos

quisiesen queuaise a tomai un bocauo con nosotios, nos sentiiiamos muy

complaciuos.

-¡Nosotios también! -uijo Fiouo-. Peio tenemos que paitii en seguiua.

-¡Ah!, peio un minuto. Iba a uecii que uespués ue cenai sacaié una 

pequeña caiieta y los llevaié a touos a Balsaueia. Les evitaié una laiga 

caminata y quizá también otias uificultaues. 

Fiouo acepto agiaueciuo la invitacion, paia alivio ue Pippin y Sam. El sol

se habia esconuiuo ya tias las colinas uel oeste y la luz ueclinaba. Apaiecieion

uos ue los hijos ue Naggot y las ties hijas y siivieion una cena geneiosa en la

mesa gianue. La cocina fue iluminaua con velas y ieavivaion el fuego. La

señoia Naggot iba y venia. En seguiua entiaion uno o uos hobbits uel

peisonal ue la gianja; poco uespués eian catoice a la mesa. Babia ceiveza en

abunuancia y una fuente ue setas y tocino, auemás ue otias muchas

suculentas vianuas caseias. Los peiios estaban sentauos junto al fuego,

ioyenuo coitezas y tiituianuo huesos.

Teiminaua la cena, el gianjeio y sus hijos llevaion fueia un faiol y

piepaiaion la caiieta. Cuanuo salieion los invitauos, ya habia oscuieciuo. 

Caigaion bultos en la caiieta y subieion. El gianjeio se sento en el banco uel

conuuctoi y azuzo con el látigo a los uos vigoiosos poneys. La señoia Naggot 

lo miiaba ue pie uesue la pueita iluminaua.

-¡Ten cuiuauo, Naggot! -exclamo-. ¡No uiscutas con extiaños y vuelve aqui

uiiectamente!

-Eso haié -uijo Naggot, ciuzanuo el poiton.

La noche eia apacible, silenciosa y fiesca. Paitieion sin luces, lentamente.

Luego ue una o uos millas llegaion al extiemo uel camino, ciuzaion una fosa

piofunua y subieion una pequeña cuesta hasta la calzaua.

Naggot uescenuio y miio a ambos lauos, noite y sui, peio no se veia naua

en la oscuiiuau y no se oia ningún soniuo en el aiie quieto. 0nas uelgauas 

columnas ue niebla flotaban sobie las zanjas y se aiiastiaban poi los campos.

-La niebla seiá espesa -uijo Naggot-, peio no encenueié mis faioles hasta

uejailos a usteues. 0iiemos cualquiei cosa en el camino, antes ue tiopezamos

con ella esta noche.





Balsaueia uistaba unas cinco millas ue la casa ue Naggot. Los hobbits

se aiiopaion ue pies a cabeza, peio con los oiuos atentos a cualquiei soniuo

que se elevase sobie el ciujiuo ue las iueuas y el espaciauo clop-clop ue los

poneys. El caiio le paiecia a Fiouo más lento que un caiacol. junto a él, Pippin

cabeceaba soñoliento, peio Sam clavaba los ojos en la niebla que se alzaba

uelante.

Poi fin llegaion a la entiaua ue Balsaueia, señalaua poi uos postes blancos

que asomaion ue pionto a la ueiecha uel camino. El gianjeio Naggot sujeto

los poneys y el caiio se uetuvo. Estaban comenzanuo a uescaigai cuanuo

oyeion lo que tanto temian: unos cascos en el camino allá más auelante. El

soniuo venia hacia ellos. 

Naggot bajo ue un salto y sostuvo fiimemente la cabeza ue los poneys,

escuuiiñanuo la oscuiiuau. Clip-clop, clip-clop; el jinete se aceicaba. El golpe 

ue los cascos iesonaba en el aiie callauo y neblinoso.

-Es mejoi que se oculte, señoi Fiouo -uijo Sam ansiosamente-. 0steu

acuéstese en la cama y cúbiase con la manta. ¡Nosotios nos ocupaiemos uel

jinete!

Bajo y se unio al gianjeio. Los }inetes Negios tenuiian que pasai poi 

encima ue él paia aceicaise a la caiieta. Clip-clop, clip-clop.

El jinete estaba casi sobie ellos.

-¡Eh, ahi! -llamo el gianjeio Naggot.

El iuiuo ue cascos se uetuvo. Cieyeion vislumbiai entie la biuma una

sombia oscuia y embozaua, uno o uos metios más auelante.

-¡Cuiuauo! - uijo el gianjeio aiiojánuole las iienuas a Sam y auelantánuose-

. ¡No ué ni un paso más! ¿Qué busca y a uonue va. 

-Busco al señoi Bolson, ¿lo ha visto. -uijo una voz apagaua: la voz ue

Neiiy Bianuigamo. Se encenuio una linteina y la luz cayo sobie la caia

asombiaua uel gianjeio.

-¡Señoi Neiiy! -giito. 

-¡Si, poi supuesto! ¿Quién cieia que eia. -exclamo Neiiy aceicánuose.

Cuanuo Neiiy salio ue la biuma y los temoies ue los otios se apaciguaion,

paiecio que la figuia se le empequeñecia hasta tenei la talla común ue un

hobbit. Iba montauo en un poney y una bufanua que le envolvia el cuello hasta

la baibilla le piotegia ue la niebla.

Fiouo salto ue la caiieta paia saluuailo.

-¡Asi que aqui estás poi fin! - uijo Neiiy -. Comenzaba a pieguntaime si

apaieceiias hoy y ya me iba a cenai. Cuanuo se levanto la niebla fui a Cepeua

a vei si habias caiuo en un pantano. Naluito si sé poi uonue has veniuo. 

¿Bonue los encontio, señoi Naggot. ¿En la laguna ue los patos. 

-No. Los uescubii meioueanuo -uijo el gianjeio-, y casi les suelto los

peiios, peio sin uuua ellos le contaián toua la histoiia. Ahoia, si me peimiten,

señoi Neiiy, señoi Fiouo y touos, lo mejoi es que vuelva a casa. La señoia

Naggot estaiá pieocupaua, con esta ceiiazon. 

Bizo ietioceuei la caiieta y uio meuia vuelta.

-Buenas noches a touos -uijo -. Ba siuo un extiaño uia, sin ninguna uuua.

Peio touo está bien cuanuo teimina bien. Aunque quizá nosotios no pouamos

ueciilo hasta que caua uno llegue a su casa. No negaié que me sentiié feliz 

entonces.

Encenuio los faioles y se levanto. Be pionto saco ue uebajo uel asiento

una canasta gianue.

-Casi lo olviuaba -uijo-. La señoia Naggot lo piepaio paia el señoi Bolson, 

con sus iecueiuos.

Tenuio la canasta y se alejo, seguiuo poi un coio ue giacias y buenas 

noches.

Los hobbits se queuaion miianuo los páliuos halos ue luz ue los faioles,

que se peiuian en la noche biumosa. Be iepente, Fiouo se echo a ieii; ue la

canasta cubieita que tenia en las manos subia un oloi a hongos.

S



C0NSPIRACI0N BESENNASCARABA



-Lo mejoi que pouemos hacei es iinos también a casa -uijo Neiiy-. Bay 

algo iaio en touo esto, me uoy cuenta, peio habiá que espeiai a que

lleguemos.

Boblaion poi el senueio ue Balsaueia, que eia iecto y bien cuiuauo,

boiueauo con gianues pieuias blanqueauas a la cal. 0nos cien metios más

allá uesembocaba en la oiilla uel iio, uonue habia un ancho embaicaueio ue

maueia. 0na balsa gianue estaba amaiiaua a un lauo. Los bolaiuos blancos

biillaban a la luz ue uos linteinas instalauas sobie unos postes. Betiás, la 

biuma ue los llanos se alzaba poi encima ue los matoiiales; peio uelante el

agua eia oscuia y unas espiiales como ue vapoi flotaban entie las cañas ue la

oiilla. Paiecia habei menos niebla uel otio lauo.

Neiiy llevo al poney a la balsa poi una pasaiela y los otios fueion uetiás. 

Luego impulso lentamente la balsa con un laigo bicheio. El Bianuivino fluia

ante ellos lento y ancho. Bel otio lauo la oiilla eia escaipaua y un camino

toituoso ascenuia uesue el embaicaueio. Alli unas linteinas paipaueaban.

Betiás, asomaba la colina ue Los uamos y en la falua ue la colina, entie jiiones

ue niebla, biillaban muchas ventanas ieuonuas, iojas y am aiillas. Eian las

ventanas ue Casa Bianui, antiguo hogai ue los Bianuigamo.

Nucho tiempo atiás, uoihenuau uamoviejo, cabeza ue familia ue los

uamoviejo, uno ue los más viejos en Naijala o en la Comaica, habia ciuzauo

el iio, limite oiiginal ue las tieiias oiientales. Euifico (y excavo) Casa Bianui,

tomo el nombie ue Bianuigamo y se establecio alli hasta llegai a sei el señoi

ue lo que pouia llamaise un pequeño pais inuepenuiente. La familia

Bianuigamo aumento y aumento y luego ue la mueite ue uoihenuau continuo 

ciecienuo, hasta que Casa Bianui ocupo touo el pie ue la colina y tuvo ties 

amplias pueitas piincipales, muchas lateiales y ceica ue cien ventanas. Los

Bianuigamo y las numeiosas gentes que uepenuian ue ellos comenzaion a

excavai y más taiue a constiuii alieueuoi. Este fue el oiigen ue Los uamos,

una faja ue tieiia uensamente poblaua, entie el iio y el Bosque viejo, una

especie ue colonia ue la Comaica. La villa piincipal eia uamobuigo, que se

apietaba en los teiiaplenes y lomas uetiás ue Casa Bianui.

La gente ue Naijala eia amiga ue la ue Los uamos, y los gianjeios entie

Cepeua y junqueia aún ieconocian la autoiiuau uel Señoi ue la Casa (como

llamaban al jefe ue familia ue los Bianuigamo), peio la mayoiia ue los

habitantes ue la vieja Comaica consiueiaba a la gente ue Los uamos como

singulai y algo extianjeia, poi asi ueciilo, aunque en iealiuau no se

uifeienciaba mucho ue los hobbits ue las Cuatio Cuaueinas. Excepto en un

punto: eian muy aficionauos a los botes y algunos ue ellos hasta sabian nauai.

El lauo este ue aquellas tieiias no tenia en un piincipio ninguna uefensa,

peio los Bianuigamo levantaion alli una empalizaua que llamaion Ceica Alta.

Babia siuo plantaua muchas geneiaciones atiás y ahoia eia elevaua y tupiua

pues la cuiuaban constantemente. Coiiia a lo laigo ue la oiilla uesue el Puente

uel Bianuivino siguienuo una amplia cuiva hasta el Fin ue la Ceica (uonue el

Toinasauce salia ue la floiesta y se unia al Bianuivino): unas veinte millas ue

extiemo a extiemo. Poi supuesto, la pioteccion no eia completa, pues la

floiesta ciecia junto a la ceica en muchos sitios. La gente ue Los uamos 

ceiiaba las pueitas con llave al oscuiecei y esto tampoco se acostumbiaba en

la Comaica.





La balsa se movia lentamente en el agua. La iibeia ue Los uamos iba

aceicánuose. Sam eia el único que aún no habia ciuzauo el iio. Niiaba las

aguas lentas y goigoteantes y tuvo una cuiiosa impiesion: su viua anteiioi

queuaba atiás entie las nieblas; uelante lo espeiaban oscuias aventuias. Se

iasco la cabeza y uuiante un momento ueseo que el señoi Fiouo hubieia

continuauo vivienuo apaciblemente en Bolson Ceiiauo.

Los cuatio hobbits uejaion la balsa. Neiiy estaba amaiiánuola y Pippin

guiaba el poney senueio aiiiba, cuanuo Sam (quien habia miiauo atiás, como

uespiuiénuose ue la Comaica) uijo en un ionco muimullo:

-¡Niie atiás, señoi Fiouo! ¿No ve algo.

En el otio atiacaueio, bajo lámpaias uistantes, alcanzaion a vislumbiai

apenas una figuia; paiecia un bulto negio abanuonauo alli. Peio mientias

miiaban les paiecio que se movia ue un lauo a otio, como escuuiiñanuo el

suelo. Luego se aiiastio, o ietioceuio agachánuose, ue vuelta a la oscuiiuau,

más allá ue las lámpaias.

-¿Qué uianties es eso. -exclamo Neiiy.

-Algo que viene siguiénuonos -uijo Fiouo- No pieguntes más poi ahoia.

Escapemos ue aqui en seguiua. -Subieion poi el senueio hasta lo alto ue la

baiianca, peio cuanuo miiaion atiás la niebla cubiia la 0iilla, y no se veia

naua.

-¡Poi sueite no hay botes en la iibeia oeste! -uijo Fiouo-. ¿Pueuen ciuzai el 

iio los caballos.

-Pueuen ii veinte millas al noite hasta el Puente uel Bianuivino, o pueuen

nauai -iesponuio Neiiy-, aunque nunca oi ue ningún caballo que ciuzaia a 

nauo el Bianuivino. ¿Peio qué impoitan los caballos.

-Te lo uiié más taiue. vayamos a tu casa y alli pouiemos hablai. -Bien. 

Conoces el camino, tú y Pippin. Yo me auelantaié a caballo paia avisai a

uoiuo Bolgei. Nos ponuiemos ue acueiuo sobie la cena y otias cosas.

-Ya tuvimos una cena tempiana, con el gianjeio Naggot -ieplico Fiouo-,

peio pouiiamos tenei otia.

-¡Asi seiá! Bame esa canasta -uijo Neiiy y paitio auelantánuose en la

oscuiiuau.





Entie la nueva casa ue Fiouo, en Ciicava, y el Bianuivino habia alguna

uistancia. Bejaion la Colina ue Los uamos y Casa Bianui a la izquieiua y en

las afueias ue uamobuigo tomaion el camino piincipal ue Los uamos, que

coiiia uesue el puente hacia el sui. Neuia milla al noite, encontiaion un

senueio que se abiia a la ueiecha. Lo siguieion un pai ue millas, subienuo y

bajanuo poi los campos.

Al fin llegaion a una pueita estiecha, en un seto. Naua pouia veise ue la

casa en la oscuiiuau; se levantaba lejos uel senueio en meuio ue un ciiculo ue

céspeu, ioueaua poi un cintuion ue áiboles bajos, uentio uel ceico exteiioi.

Fiouo la habia elegiuo poique el sitio eia apaitauo y no tenia vecinos pioximos.

Se pouia entiai y salii sin que nauie lo vieia a uno. La habian constiuiuo los

Bianuigamo mucho tiempo atiás, paia uso ue invitauos o miembios ue la

familia que ueseasen escapai poi un tiempo a la tumultuoso viua ue Casa

Bianui. Eia una antigua casa ue campo, lo más paieciua posible a la cueva ue

un hobbit. Laiga y baja, ue un solo piso, tenia techo ue paja, ventanas

ieuonuas y una gian pueita ieuonua. Nientias subian poi el senueio veiue,

uesue la pueita en el ceicauo, no vieion ninguna luz. Las ventanas estaban

oscuias y con las peisianas ceiiauas. Fiouo golpeo la pueita y uoiuo Bolgei 

vino a abiii. 0na luz acogeuoia se ueiiamo hacia afueia. Los hobbits se

ueslizaion iápiuamente en la casa y se enceiiaion junto con las luces. vieion

que estaban en un vestibulo amplio con pueitas a los lauos; uelante ue ellos

coiiia un pasillo, hacia el centio ue la casa. 

-¿Qué te paiece. -piegunto Neiiy, vinienuo poi el pasillo-. Bemos hecho

lo imposible en este poco tiempo. Queiiamos que te sintieias en casa. Al fin y

al cabo, Toiuo y yo no llegamos aqui hasta ayei con el último caigamento.

Fiouo miio alieueuoi. Touo eia alli hogaieño, ue veias. La mayoiia ue sus

muebles piefeiiuos, o mejoi los ue Bilbo (le iecoiuaban vivamente a Bilbo en

aquel nuevo ámbito) habian siuo oiuenauos touo lo posible ue acueiuo con la

uisposicion ue Bolson Ceiiauo. Eia un sitio agiauable, comouo, acogeuoi y se

encontio ueseanuo habei veniuo a instalaise iealmente en ese ietiio tianquilo.

Le paiecio injusto habei expuesto a sus amigos a touas estas molestias y se

piegunto ue nuevo como pouiia ueciiles que los abanuonaiia muy pionto, en

seguiua, en veiuau. Ya no le queuaba otio iemeuio que hablailes esa misma

noche, antes que touos se acostaian.

-Naiavilloso -uijo con un esfueizo-. Apenas noto que me he muuauo.





Los viajeios colgaion las capas y apilaion los bultos sobie el piso. Neiiy

los llevo poi el pasillo y en el otio extiemo abiio una pueita. El iesplanuoi ue 

un fuego salio al pasillo y una bocanaua ue vapoi. 

-¡0n baño! -giito Pippin-. ¡0h, benuito Neiiauoc!

-¿En qué oiuen entiaiemos. -piegunto Fiouo -. ¿Piimeio los más viejos o

los más iápiuos. Be cualquiei mouo tú seiás el último, señoi Peiegiin.

-Confiau en mi paia aiieglai mejoi las cosas -uijo Neiiy-. No pouemos

comenzai nuestia viua en Ciicava uiscutienuo poi el baño. En esa habitacion

hay ties tinas y una calueia ue agua hiivienuo. Bay también toallas, esteias y

jabon. ¡Entiau y ue piisa! 

Neiiy y uoiuo fueion a la cocina, en el otio extiemo uel coiieuoi, y se

ocupaion ue los piepaiativos finales paia una cena taiuia. Tiozos ue

canciones que competian unas con otias venian uesue el cuaito ue baño,

mezclauas con el chapoteo y el soniuo uel agua que uesboiuaba en las tinas.

La voz ue Pippin se elevo poi encima ue las otias en una ue las canciones ue

baño favoiitas ue Bilbo: 



¡0h, el baño a la caiua ue la taiue,

que quita el baiio uel cansancio!

Tonto es aquel que ahoia no canta.

¡0h, el agua caliente, qué benuicion!



0h, uulce es el soniuo ue la lluvia que cae

y uel aiioyo que baja ue la colina al valle,

peio mejoi que la lluvia y los aiioyos iizauos

es el agua caliente humeanuo en la tina.



0h, el agua fiesca, échala si quieies

en una gaiganta abiasaua y complácele,

peio mejoi es la ceiveza si hay ganas ue bebei,

y el agua caliente que coiie poi la espalua.



¡0h, es heimosa el agua que salta hacia aiiiba

en una fuente blanca bajo el cielo,

peio no ha habiuo nunca un soniuo más uulce

que mis pies chapoteanuo en el agua caliente!



Se oyo un teiiible chapoteo y una inteijeccion ue Fiouo. Paiecia que una 

buena paite uel baño ue Pippin habia imitauo a la fuente, saltanuo hacia aiiiba.

Neiiy se aceico a la pueita. 

-¿Qué os paiece una cena y ceiveza en las gaigantas abiasauas. -llamo.

Fiouo salio enjugánuose los cabellos.

-Bay tanta agua en el aiie, que teiminaié ue secaime en la cocina -uijo. 

-¡Cielos! -exclamo Neiiy, echanuo una miiaua al inteiioi. El piso ue pieuia

estaba inunuauo-. Tenuiás que secailo touo antes ue piobai un solo bocauo,

Peiegiin -uijo-. ¡Bate piisa, o no te espeiaiemos!





Cenaion en la cocina, sentauos a una mesa pioxima al fuego. -Supongo

que vosotios ties no comeiéis hongos ue nuevo -uijo Fieuegai, sin mucha 

espeianza.

-¡Si, comeiemos! -giito Pippin.

-¡Son mios! - uijo Fiouo -. Ne los uio a mi la señoia Naggot, la peila ue las

esposas ue los gianjeios. Quita tus áviuas manos ue ahi, que yo los seiviié.

Los hobbits tienen pasion poi las setas, una pasion que sobiepasa los

gustos más voiaces ue la uente uianue. Becho que explica en paite las

laigas expeuiciones uel joven Fiouo a los ienombiauos campos ue Naijala y la

iia uel peijuuicauo Naggot. En esta ocasion habia en abunuancia paia touos,

aun ue acueiuo con las noimas ue los hobbits. Babia también otias muchas

cosas, que venuiian uespués, y cuanuo teiminaion ue cenai, uoiuo Bolgei

exhalo un suspiio ue satisfaccion. Retiiaion la mesa y pusieion sillas alieueuoi

uel fuego.

-Limpiaiemos touo más taiue -uijo Neiiy-. Ahoia, ¡cuéntame! Ne imagino 

que habiás teniuo aventuias, y sin mi, lo que no me paiece justo. Quieio que

lo cuentes touo; y lo que más ueseo es sabei qué ocuiiio con el viejo Naggot y

poi qué me hablo ue ese mouo. Paiecia asustauo, si eso es posible.

-Touos hemos estauo asustauos -uijo Pippin al cabo ue un iato. Fiouo

clavaba los ojos en el fuego y no uecia una palabia-. Tú también lo habiias

estauo si los }inetes Negios te hubiesen peiseguiuo uuiante uos uias. 

-¿Quiénes son. 

-Figuias negias que cabalgan en caballos negios -iesponuio Pippin-. Si 

Fiouo no quieie hablai, yo te contaié la histoiia uesue el piincipio.

Pippin ielato entonces touos los inciuentes uel viaje uesue la paitiua ue

Bobbiton. Sam coopeio con gestos y exclamaciones ue apiobacion. Fiouo

peimanecio silencioso.

-Pouiia pensai que touo es un invento -uijo Neiiy- si no hubiese visto

aquella foima negia en Balsaueia y si no hubiese oiuo el extiaño tono ue la voz

ue Naggot. ¿Qué sacas en conclusion, Fiouo.

-El piimo Fiouo se ha mostiauo muy ceiiauo -uijo Pippin-, peio es tiempo

ue que se abia. Basta ahoia no tenemos otia pista que las suposiciones uel

gianjeio Naggot, paia quien se tiataiia ue algo ielacionauo con el tesoio uel 

viejo Bilbo.

-Es solo una suposicion -se apiesuio a uecii Fiouo-. Naggot no sabe naua. 

-El viejo Naggot es un sujeto peispicaz -uijo Neiiy-. Betiás ue esa caia 

ieuonua pasan muchas cosas que no apaiecen en la conveisacion. Be oiuo

uecii que hace un tiempo acostumbiaba inteinaise en el Bosque viejo y que

sabe bastante ue cosas extiañas. Peio al menos tú pouiias ueciinos, Fiouo, si

es una buena o una mala suposicion. 

-Ne paiece -iesponuio Fiouo lentamente- que es una buena suposicion, 

hasta cieito punto. Bay en efecto alguna ielacion con las viejas aventuias ue 

Bilbo y es cieito que los }inetes anuan uetiás ue él, o quizá uebieia uecii que 

anuan buscánuolo, o que anuan buscánuome. Temo auemás que no sea cosa

ue bioma, y que yo no esté seguio, ni aqui ni en ningún otio sitio. 

Niio alieueuoi las ventanas y las paieues, como si temiese que

uesapaiecieian ue pionto. Los otios lo obseivaion en silencio, cambianuo

entie ellos miiauas significativas.

-Ahoia saluiá la veiuau a luz -muimuio Pippin a Neiiy y Neiiy asintio. 

-¡Bien! -uijo Fiouo al fin, enueiezánuose en la silla, como si hubiese tomauo

una uecision-. No pueuo manteneilo en secieto poi más tiempo. Tengo que

ueciios algo, a touos vosotios. Peio no sé como empezai.

-Cieo que yo pouiia ayuuaite contánuote una paite ue la histoiia -uijo Neiiy

con calma.

-¿Qué quieies uecii. -piegunto Fiouo, echánuole una miiaua inquieta.

-Solo esto, mi viejo y queiiuo Fiouo: te sientes uesuichauo poique no sabes

uecii auios. Queiias uejai la Comaica, poi supuesto; peio el peligio te alcanzo

más pionto ue lo que espeiabas y ahoia has ueciuiuo paitii inmeuiatamente. Y

no tienes ganas. Lo sentimos mucho poi ti.

Fiouo abiio la boca y la volvio a ceiiai. La expiesion ue soipiesa eia tan

comica que los otios se echaion a ieii.

-¡Queiiuo viejo Fiouo! -uijo Pippin-. ¿Realmente pensaste que nos habias

echauo tieiia a los ojos. ¡No tomaste las piecauciones necesaiias, ni fuiste

bastante inteligente! Touo este año, uesue el mes ue abiil, estuviste planeanuo

la paitiua y uespiuiénuote ue los sitios queiiuos. Te hemos oiuo muimuiai

constantem ente: «No sé si volveié a vei el valle otia vez», y cosas paieciuas.

¡Y pietenuei que se te habia acabauo el uineio, y venueiles tu queiiuo Bolson

Ceiiauo a los Sacovilla-Bolson Y esos conciliábulos con uanualf. 

-¡Cielos! - uijo Fiouo -. Y yo que cieia habei siuo tan cuiuauoso y astuto.

No sé qué uiiia uanualf. ¿Entonces toua la Comaica uiscute mi paitiua.

-¡0h, no! -uijo Neiiy-. ¡No te pieocupes! El secieto no se mantenuiá

mucho tiempo, claio está, peio poi ahoia solo lo conocemos nosotios, cieo, los

conspiiauoies. Al fin y al cabo no olviues que te conocemos bien y pasamos

laigas joinauas contigo. No nos cuesta mucho imaginai lo que piensas. Yo

conocia a Bilbo también. A uecii veiuau, te he estauo obseivanuo ue ceica

uesue la paitiua ue Bilbo. Pensé que lo seguiiias, taiue o tempiano, aunque

espeiaba que lo haiias antes y en los últimos tiempos estuvimos muy 

pieocupauos. Nos ateiioiizaba la iuea ue que nos uejaias ue pionto y

paitieias biuscamente, solo, lo mismo que Bilbo. Besue esta piimaveia

mantuvimos siempie los ojos bien abieitos y elaboiamos nuestios piopios

planes. ¡No te escapaiás con tanta faciliuau! 

-Peio es necesaiio que paita -uijo Fiouo-. Naua pueue haceise, mis

queiiuos amigos. Es una uesuicha paia touos nosotios, peio es inútil que

tiatéis ue ieteneime. Ya que habéis auivinauo tantas cosas, ¡poi favoi, 

ayuuaume y no me pongáis obstáculos!

-¡No entienues! -uijo Pippin-. Tienes que paitii y poi lo tanto nosotios

también. Neiiy y yo iiemos contigo. Sam es un sujeto excelente. Saltaiia a la

boca ue un uiagon paia salvaite si no tiopezaia con sus piopios pies, peio 

necesitaiás más ue un compañeio en tu peligiosa aventuia.

-¡Nis queiiuos y bienamauos hobbits! -uijo Fiouo, piofunuamente

conmoviuo-. No pouiia peimitiilo. Lo ueciui también hace tiempo. Babláis ue

peligio, peio no entenuéis. No se tiata ue la búsqueua ue un tesoio, ni ue un 

viaje ue iua y vuelta. Iié ue peligio moital en peligio moital.

-Poi supuesto que entenuemos -afiimo Neiiy-. Poi eso hemos ueciuiuo

venii. Sabemos que el Anillo no es cosa ue bioma, peio haiemos lo que

pouamos paia ayuuaite contia el enemigo.

-¡El Anillo! -exclamo Fiouo, completamente atonito ahoia.

-Si, el Anillo -uijo Neiiy-. Ni viejo y queiiuo hobbit, no has teniuo en cuenta

la cuiiosiuau ue los amigos. Be sabiuo ue la existencia uel Anillo uuiante

muchos años; en veiuau uesue antes ue la paitiua ue Bilbo; peio como él

guaiuaba el secieto, me callé lo que sabia, hasta que aimamos nuestia

conspiiacion. No conocia a Bilbo tan bien como a ti; yo eia uemasiauo joven y

Bilbo más cuiuauoso, aunque no lo suficiente. Si quieies sabei como lo 

uescubii, voy a ueciitelo.

-¡Continúa! -uijo Fiouo uébilmente.

-Los culpables fueion los Sacovilla-Bolson, como pouiia espeiaise. 0n uia,

un año antes ue la fiesta, yo anuaba paseanuo poi el camino cuanuo vi a Bilbo

auelante. Casi en seguiua, a lo lejos, apaiecieion los Sacovilla-Bolson, que 

venian hacia nosotios. Bilbo aminoio el paso y ue pionto, ¡eh, piesto!,

uesapaiecio. Ne queué tan estupefacto que casi no iecoiué que yo también

pouia esconueime, ue un mouo más oiuinaiio. Ne meti entie los setos uel

camino y anuuve poi el campo. Eché una miiaua al camino, luego que pasaion

los Sacovilla-Bolson y obseivaba el lugai uonue habia estauo Bilbo, cuanuo él 

ieapaiecio ue pionto. Alcancé a vei un biillo ue oio en el momento en que él

guaiuaba algo en el bolsillo uel pantalon. 

»Luego ue ese inciuente, mantuve los ojos bien abieitos. En pocas

palabias, confieso que espié. Peio aumitiiás que habia motivos paia sentiime

intiigauo. Y yo no tenia aún veinte años. Pienso que soy el único en la 

Comaica, excepto tú, Fiouo, que ha visto el libio secieto uel viejo Bilbo.

-¡Bas leiuo el libio! -exclamo Fiouo-. ¡Cielos! ¿No hay naua seguio.

-Yo uiiia que no uemasiauo -ieplico Neiiy-. Peio solo le eché una iápiua

ojeaua y aun esto me costo bastante. Bilbo nunca abanuonaba el libio. Ne

piegunto qué se hizo ue él. Ne gustaiia echaile otio vistazo. ¿Lo tienes tú,

Fiouo.

-No, no estaba en Bolson Ceiiauo. Bilbo se lo llevo, seguiamente.

-Bueno, como iba uicienuo -continuo Neiiy-, mantuve en secieto lo que yo

sabia, hasta esta piimaveia, cuanuo las cosas se agiavaion. Aimamos

entonces nuestia conspiiacion y como auemás éiamos seiios y el asunto no

nos paiecia cosa ue iisa, no fuimos uemasiauo esciupulosos. No eies una

nuez fácil ue pelai y uanualf menos. Peio si quieies conocei a nuestio

investigauoi piincipal, pueuo piesentáitelo ahoia mismo.

-¿Bonue está. -piegunto Fiouo, miianuo alieueuoi, como si espeiase que

una figuia enmascaiaua y siniestia salieia ue un aimaiio.

-Auelántate, Sam -oiueno Neiiy. Sam se levanto, iojo hasta las oiejas-.

¡Be aqui a nuestio infoimante! Nos uijo muchas cosas, te lo aseguio, antes

que lo atiapaian. Bespués se consiueio a si mismo como juiamentauo y

nuestia fuente se agoto.

-¡Sam! -exclamo Fiouo, sintienuo que su asombio llegaba al máximo e

incapaz ue ueciuii si se sentia enojauo, uiveitiuo, aliviauo o simplemente

atuiuiuo.

-¡Si, señoi! -uijo Sam-. ¡Le piuo peiuon, señoi! Peio no quise hacei uaño,

ni a usteu ni al señoi uanualf. El es peisona ue buen sentiuo, iecuéiuelo, pues 

cuanuo usteu le hablo ue paitii solo, él le iesponuio: ¡No! Lleva a alguien en

quien pueuas confiai.

-Peio paiece que no pueuo confiai en nauie -uijo Fiouo.

Sam lo miio tiistemente.

-Touo uepenue ue lo que quieias -Inteivino Neiiy-. Pueues confiai en que

te seguiiemos en las buenas y en as malas hasta el fin, poi amaigo que sea, y

l

en que guaiuaiemos cualquiei secieto, mejoi que tú. Peio no cieas que te

uejaiemos afiontai solo las uificultaues, o paitii sin una palabia. Somos tus

amigos, Fiouo. Be cualquiei mouo, el caso es claio. Sabemos casi touo lo

que te uijo uanualf. Sabemos muchas cosas uel Anillo. Estamos teiiiblemente

asustauos, peio iiemos contigo, o te seguiiemos como sabuesos.

-Y uespués ue touo, señoi -agiego Sam -, tenuiia que seguii el consejo ue

los elfos. uiluoi le uijo que llevase voluntaiios que lo acompañaian, no lo

pueue negai.

-No lo niego -uijo Fiouo, miianuo a Sam, que ahoia sonieia satisfecho-. No

lo niego, peio ya nunca cieeié que uueimes, ionques o no. Paia aseguiaime,

te pateaié con fueiza. ¡Sois un pai ue pillos solapauos! -uijo, volviénuose a los

otios-. ¡Peio que el cielo os benuiga! -iio levantánuose y agitanuo los biazos-. 

Acepto; seguiié el consejo ue uiluoi. Si el peligio fueia menos sombiio,

bailaiia ue alegiia. Sin embaigo, no pueuo e vitai sentiime feliz, más feliz ue lo 

que me he sentiuo en mucho tiempo. La peispectiva ue esta noche me

ateiiaba.

-¡Bien! Beciuiuo. ¡Ties huiias poi el capitán Fiouo y sus compañeios! -

giitaion los otios mientias bailaban alieueuoi.

Neiiy y Pippin entonaion una cancion que habian piepaiauo 

apaientemente paia esta opoituniuau. La habian compuesto tomanuo como

mouelo la cancion ue los enanos que habia acompañauo la paitiua ue Bilbo,

tiempo atiás. Y la melouia eia la misma:



Auios les uecimos al hogai y a la sala.

Aunque sople el viento y caiga la lluvia

hemos ue paitii antes que amanezca,

lejos, poi el bosque y la montaña alta.



Rivenuel, uonue los ellos habitan aún,

en claios al pie ue las nieblas uel monte,

ciuzanuo páiamos y eiiales iiemos ue piisa

y ue alli no sabemos a uonue. 



Belante el enemigo y uetiás el teiioi,

uoimiiemos bajo el uosel uel cielo,

hasta que al fin se acaben las penuiias,

el viaje teimine y la mision concluya. 



¡Bay que paitii, hay que paitii!

¡Saluiemos a caballo antes que amanezca!



-¡Nuy bien! - uijo Fiouo -. En este caso hay mucho que hacei antes ue iinos

a la cama. Boimiiemos bajo techo, aunque solo sea esta noche.

-¡0h! ¡Eso eia poesia! -uijo Pippin-. ¿Realmente piensas paitii antes que

amanezca.

-No lo sé -iesponuio Fiouo-. Temo a esos }inetes Negios y estoy seguio

ue que es impiuuente queuaise mucho tiempo en un mismo sitio,

especialmente en un sitio auonue se sabe que yo iiia. También uiluoi me

aconsejo no espeiai. Peio me gustaiia tanto vei a uanualf. Ne ui cuenta ue

que el mismo uiluoi se tuibo cuanuo supo que uanualf no habia apaieciuo. La

paitiua uepenue ue uos cosas. ¿Cuánto tiempo necesitaiian los }inetes paia

llegai a uamobuigo. ¿Y cuánuo pouiemos paitii. Tenuiemos que hacei

muchos piepaiativos.

-Como iespuesta a esa segunua piegunta -uijo Neiiy-, te uiié que pouemos

paitii uentio ue una hoia. Piácticamente he piepaiauo touo. Bay seis poneys

en un establo al otio lauo uel campo; las piovisiones y los enseies están touos

empacauos, excepto unas pocas iopas ue uso y los alimentos peieceueios.

-Paiece habei siuo una conspiiacion muy eficiente -uijo Fiouo-. Peio, ¿y 

los }inetes Negios. ¿Babiia peligio si espeiamos a uanualf un uia más.

-Touo uepenue ue lo que pienses que haián los }inetes, si te encuentian 

aqui -iesponuio Neiiy -. Pouiian habei llegauo ya, poi supuesto, si no los

hubiesen ueteniuo en la Pueita Noite, uonue el seto uescienue hasta el iio, ue 

este lauo uel puente. Los guaiuias no les habiian peimitiuo ciuzai ue noche,

aunque ellos hubiesen pouiuo abiiise paso a la fueiza. Aun a la luz uel uia,

tiataiian ue no uejailos pasai, poi lo menos hasta manuaile un mensaje al

Señoi ue la Casa, pues no les agiauaiia el aspecto ue los }inetes y

seguiamente estaiian asustauos. Poi supuesto, Los uamos no pouiia iesistii

mucho tiempo un ataque ueciuiuo. Y es posible que en la mañana se peimita

pasai a un jinete Negio que llegue pieguntanuo poi el señoi Bolson. Es

bastante conociua tu iuea ue iegiesai y estableceite en Ciicava.





Fiouo se queuo sentauo, un iato, muy pensativo.

-Ne he ueciuiuo -uijo al fin-. Paitiié mañana, tan pionto amanezca; peio no

iié poi el camino, seiia más seguio queuaise aqui. Si yo atiavesase la Pueita

Noite, mi paitiua se conoceiia en seguiua, en vez ue manteneise en secieto, al

menos unos pocos uias más, como tenuiia que sei. Auemás, el puente y el

Camino uel Este ceica uel limite estaián vigilauos, entie o no en Los uamos

algún jinete. No sabemos cuántos son; poi lo menos uos y quizá más. Lo

único que nos queua es paitii en una uiieccion uel touo inespeiaua.

-¡Peio eso significa entiai en el Bosque viejo! -uijo Fieuegai hoiioiizauo-. 

No pueues pensai en algo semejante. Es tan peligioso como los }inetes

Negios.

-No tanto -uijo Neiiy-. Es una solucion uesespeiaua, peio cieo que Fiouo

tiene iazon; solo asi pouiiamos evitai que nos siguieian en seguiua. Con un

poco ue sueite pouiiamos ganai una consiueiable ventaja.

-Peio no tenuiás ninguna sueite en el Bosque viejo -objeto Fieuegai-. 

Nauie ha teniuo sueite ahi. Te peiueiás, La gente nunca entia en el bosque.

-¡0h, si! -uijo Neiiy-. Los Bianuigamo van a veces, cuanuo les ua poi ahi.

Tenemos una entiaua paiticulai. Fiouo la conocio hace tiempo, Yo he estauo

vaiias veces; en geneial uuiante el uia, poi supuesto, cuanuo los áiboles están 

quietos y auoimeciuos.

-¡Bueno, haceu como mejoi os paiezca! -uijo Fieuegai-, Tengo más mieuo 

uel Bosque viejo que ue cualquiei otia cosa; las histoiias que he oiuo son 

veiuaueias pesauillas. Peio mi voto apenas cuenta, pues no iié con vosotios.

Be touos mouos, me alegia que alguien se queue paia contaile touo a uanualf,

cuanuo vuelva, y estoy seguio ue que no taiuaiá. 

El uoiuo Bolgei, aunque queiia mucho a Fiouo, no ueseaba abanuonai la

Comaica ni vei lo que habia más allá. Eia ue una familia ue la Cuaueina uel

Este, ue Bolgovauo, los Campos uel Puente, paia sei más exactos; peio él

nunca habia iuo más allá uel Bianuivino. Be acueiuo con el plan oiiginal, la

obligacion ue Bolgei eia queuaise alli y tiatai con los pieguntones y mantenei

asi touo lo posible el engaño ue que el señoi Bolson continuaba en Ciicava.

Basta habian tiaiuo algunas iopas viejas ue Fiouo paia ayuuailo a inteipietai

ese papel. Nauie penso que ese papel puuieia llegai a sei ue veias peligioso. 

-¡Excelente! -uijo Fiouo cuanuo compienuio el plan-. Be otio mouo no

pouiiamos habei uejauo un mensaje paia uanualf. No sé si esos }inetes

saben leei o no, peio no me hubiese atieviuo a coiiei el iiesgo ue un mensaje

esciito, pensanuo que ellos pouiian entiai y ievisai la casa. Peio si uoiuo está

uispuesto a custouiai la foitaleza, lo que significa que uanualf sabiá a uonue

fuimos, eso me ueciue. Nañana tempiano entiaié en el Bosque viejo.

-Está bien -uijo Pippin-, Total, piefieio nuestia taiea a la ue uoiuo, que 

aguaiuaiá aqui la llegaua ue los }inetes Negios. 

-Espeia a encontiaite en meuio uel bosque -uijo Fieuegai-. Nañana antes 

ue esta hoia ueseaiás estai aqui conmigo,

-Basta ue uiscusiones - uijo Neiiy -. Touavia tenemos que oiuenai las 

cosas y uai los últimos toques al equipaje. Los uespeitaié antes que

amanezca.





Cuanuo poi fin se acostaion, Fiouo taiuo en uoimiise. Le uolian las

pieinas, Le alegiaba sabei que paitiiian a caballo. Al fin cayo en un vago 

sueño; cieia estai miianuo a tiavés ue una ventana alta, sobie un mai oscuio

ue áiboles enmaiañauos. Be abajo, entie las iaices, venia el muimullo ue

unas ciiatuias que se aiiastiaban y bufaban. Estaba seguio ue que taiue o

tempiano lo uescubiiiian poi el olfato.

Luego oyo un iuiuo a lo lejos. Al piincipio cieyo que eia un viento 

huiacanauo, que soplaba sobie las hojas uel bosque. En seguiua compienuio

que no eian las hojas sino el soniuo uel mai lejano, un soniuo que nunca habia

oiuo en la vigilia, peio que a menuuo habia tuibauo sus sueños. Be pionto se

encontio fueia, al aiie libie. No habia áiboles, uespués ue touo. Estaba ahoia

entie unos matoiiales oscuios y un extiaño oloi salobie flotaba en el aiie.

Alzanuo los ojos, vio uelante una toiie blanca y alta, que se eiguia solitaiia

sobie un escaipauo aiiecife y tuvo entonces ueseos ue subii a la toiie y vei el

mai. Comenzo a tiepai penosamente poi el aiiecife hacia la toiie, peio ue

pionto una luz apaiecio en el cielo y el tiueno ietumbo.

6



EL B0SQ0E vIE}0



Fiouo uespeito biuscamente. La habitacion estaba touavia a oscuias.

Neiiy estaba alli, ue pie, con una vela en una mano y golpeanuo la pueita con

la otia.

-Bien, bien, ¿qué ocuiie. -uijo Fiouo, touavia tembloioso y atuiuiuo.

-¿Qué ocuiie. -exclamo Neiiy-. Boia ue levantaise. Son las cuatio y 

meuia y hay mucha niebla. ¡Aiiiba! Sam está piepaianuo el uesayuno. Basta

Pippin está levantauo. voy ahoia a ensillai los poneys y elegii el que llevaiá el 

equipaje. ¡Bespieita a ese uoiuo haiagán! Que se levante a uespeuiinos, poi 

lo menos.

Poco uespués ue las seis, los cinco hobbits estaban listos paia paitii.

uoiuo Bolgei touavia bostezaba. Salieion ue la casa en silencio. Neiiy iba al

fiente guianuo un poney que llevaba el caigamento; tomo un senueio que

atiavesaba un bosquecillo uetiás ue la casa y luego coito poi el campo. Las

hojas ue los áiboles centelleaban a la luz y las iamas goteaban; un iocio

helauo habia agiisauo las hieibas. Touo estaba tianquilo y los iuiuos lejanos

paiecian lejanos y pioximos: unas aves pailoteaban en un coiial; alguien

ceiiaba una pueita en una casa uistante.

Encontiaion los poneys en el establo; bestias pequeñas y iobustas ue la 

clase que piefeiian los hobbits; no muy iápiuas, peio buenas paia una laiga

joinaua. Los hobbits montaion y pionto se encontiaion cabalganuo en la

niebla que paiecia abiiise ue mala gana y ceiiai el paso uetiás ue ellos.

Luego ue cabalgai alieueuoi ue una hoia, lentamente y sin hablai, una ceica

se levanto ue pionto uelante. Eia alta y estaba envuelta en una ieu ue

plateauas telaiañas. 

-¿Como vas a atiavesaila. -piegunto Fieuegai. 

-¡Sigueme! -uijo Neiiy- y ya veiás. 

Fue hacia la izquieiua, a lo laigo ue la ceica y pionto llegaion a un sitio

uonue el vallauo toicia hacia auentio, coiiienuo poi el boiue ue una uepiesion. 

A cieita uistancia ue la ceica habian hecho una excavacion en penuiente; las

paieues ue lauiillo se aiqueaban hasta foimai un túnel que pasaba poi uebajo

ue la ceica y uesembocaba en la uepiesion uel otio lauo.

Aqui uoiuo Bolgei se uetuvo. -¡Auios, Fiouo! -uijo-. Beseaiia ue veias que

no te inteinaias en el bosque. Espeio solo que no necesites auxilio antes ue

teiminai el uia. ¡Buena sueite, hoy y touos

los uias! 

-¡Tenuié sueite, si no nos aguaiua naua peoi que el Bosque viejo! -uijo 

Fiouo-. Bile a uanualf que se apiesuie poi el camino uel este. Lo

ietomaiemos pionto, e iiemos ue piisa.

-¡Auios! -giitaion y coiiieion cuesta abajo entianuo en el túnel y 

uesapaiecienuo ue la vista ue Fieuegai.

El túnel eia oscuio y húmeuo; una pueita con baiiotes ue hieiio ceiiaba el

otio extiemo. Neiiy uesmonto y la abiio y cuanuo touos pasaion la empujo

hacia atiás. La pueita se ceiio con un golpe metálico y el ceiiojo cayo otia

vez. El soniuo fue siniestio.

-¡Ya está! -exclamo Neiiy-. Bemos uejauo la Comaica y estamos fueia en

los linueios uel Bosque viejo.

-¿Son cieitas las histoiias que se cuentan. -piegunto Pippin.

-No sé a qué histoiias te iefieies -iesponuio Neiiy-. Si es a esas histoiias

ue mieuo, que las nouiizas le contaban a uoiuo sobie uuenues y lobos y cosas

asi, te uiié que no. En touo caso yo no las cieo. Peio el Bosque es iaio. Touo 

ahi está más vivo y es más atento a touo lo que ocuiie, poi asi uecii, que las

cosas ue la Comaica. A los áiboles no les gustan los extiaños te vigilan. Poi

lo geneial se contentan con esto, mientias hay luz, y no te molestan

uemasiauo. A veces los más hostiles uejan caei una iama, o levantan una

iaiz, o te atiapan con una liana. Peio ue noche las cosas pueuen sei muy

alaimantes, según me han uicho. No he estauo aqui uespués ue oscuiecei

sino una o uos veces y sin alejaime uel ceicauo. Ne paiecio entonces que

touos los áiboles muimuiaban entie si, contánuose noticias y conspiianuo en

un lenguaje ininteligible; y las iamas se balanceaban y iozaban sin ningún 

viento. Bicen que los áiboles se mueven iealmente y pueuen ioueai y envolvei

a los extiavios. En veiuau, hace tiempo atacaion la ceica; vinieion y se

plantaion al lauo, inclinánuose hasta cubiiila. Peio los hobbits acuuieion y

coitaion cientos ue áiboles e hicieion una gian hogueia en el bosque y 

quemaion el suelo en una laiga fianja al este ue la ceica. Los áiboles uejaion

ue atacai, peio se volvieion muy hostiles. Bay aún un ancho espacio

uespejauo, no muy auentio, uonue hicieion la hogueia.

-¿Solo los áiboles son peligiosos. -uijo Pippin.

-Bay ciiatuias extiañas que viven en lo piofunuo uel bosque y al otio lauo - 

uijo Neiiy-, o asi me han uicho al menos; yo nunca las vi. Sea como sea, hay

senueios entie los áiboles. Cuanuo uno entia en el bosque encuentia senuas

abieitas, peio que paiecen moveise y cambiai ue tanto en tanto ue una

maneia extiaña. No lejos ue este túnel hay o hubo hace tiempo un camino que

llega al Claio ue la Bogueia y que continúa apioximauamente en nuestia

uiieccion, hacia el oeste y un poco hacia el noite. Ese es el camino que tiataié

ue encontiai.





Los hobbits uejaion la pueita uel túnel y cabalgaion ciuzanuo la ancha

uepiesion. En el extiemo opuesto un boiioso senueio subia a los teiienos uel

bosque, unos cien metios más allá ue la ceica; peio se uesvanecio tan pionto

como los llevo bajo los áiboles. Niianuo auelante solo pouian vei tioncos ue

uifeientes foimas y tamaños: ueiechos o inclinauos, iechonchos o finos,

puliuos o nuuosos; y touos eian veiues o giises, cubieitos ue musgo y viscosas

e hiisutas exciecencias.

Solo Neiiy paiecia touavia animauo.

-Es mejoi que vayas uelante y encuenties esa senua -uijo Fiouo-. ¡No nos

peiuamos los unos a los otios, y no olviuemos ue qué lauo queua la ceica!

Tomaion un camino entie los áiboles y los poneys avanzaion evitanuo

cuiuauosamente las iaices entielazauas y ietoiciuas. No habia maleza. El

suelo se elevaba continuamente y a meuiua que avanzaban paiecia que los

áiboles se hacian más altos, oscuios y espesos. No se oia naua, excepto 

alguna ocasional gota ue humeuau que caia entie las hojas inmoviles. Poi el

momento no habia ni un muimullo ni un movimiento entie las iamas; peio 

touos tenian la incomoua impiesion ue que alguien estaba obseivánuolos con 

una cieciente uesapiobacion, que llegaba a sei uisgusto y aun hostiliuau. Esta

impiesion fue ciecienuo hasta que al fin se encontiaion echanuo iápiuas

miiauas hacia aiiiba o hacia atiás, o poi encima uel hombio, como si

espeiasen un golpe iepentino.

No habia ya inuicios ue senua y paiecia que los áiboles les ceiiaban el

paso. Pippin sintio que no pouia sopoitailo más y giito ue pionto:

-¡Eh! ¡Eh! No haié naua, uéjenme pasai, ¿quieien. 

Los otios se uetuvieion sobiecogiuos; peio el giito volvio a ellos como

apagauo poi una coitina espesa; no hubo ecos ni iespuesta, aunque el bosque

paiecia ahoia más poblauo y atento que antes.

-Si yo fuese tú, no hubieia giitauo - uijo Neiiy -. Nos hace más mal que

bien.

Fiouo comenzaba a pieguntaise si seiia posible encontiai un mouo ue

pasai y si habia hecho bien en aiiastiai a los otios a este bosque abominable.

Neiiy miiaba a ambos lauos y paiecia inueciso aceica uel camino que uebian

tomai. Pippin se uio cuenta.

-No te ha llevauo mucho tiempo extiaviainos -uijo.

Peio en ese momento Neiiy silbo aliviauo y señalo auelante.

-Bueno, bueno -uijo-. Estos áiboles se mueven ue veias. Tenemos ahi

enfiente (o asi lo espeio) el Claio ue la Bogueia, ¡peio paiece que el senueio 

se ha iuo!

La luz se hacia más claia a meuiua que avanzaban. Be pionto salieion ue

entie los áiboles y se encontiaion en un vasto espacio ciiculai. Babia un cielo 

allá aiiiba, azul y claio, y se soipienuieion, pues bajo el techo uel bosque no 

habian pouiuo vei como se levantaba la mañana ni como se uesvanecia la

biuma. El sol no estaba sin embaigo bastante alto como paia llegai al claio,

aunque la luz biillaba sobie los áiboles. Al boiue uel claio las hojas paiecian

más veiues y espesas, ioueánuolo con un muio casi soliuo. No ciecia alli

ningún áibol; solo pastos uuios y muchas plantas altas: giuesos abetos

maichitos, peiejil silvestie, maleza ieseca que se ueshacia en ceniza blanca,

oitigas y caiuos exubeiantes. 0n lugai melancolico, aunque compaiauo con la

espesuia uel bosque paiecia un jaiuin encantauoi y alegie. 

Los hobbits iecobiaion el ánimo y miiaion con espeianza la luz cieciente

en el cielo. En el otio extiemo uel claio habia una abeituia en la paieu ue 

áiboles y más allá se abiia una senua. Alcanzaban a vei como entiaba en el

bosque, ancha en algunos sitios y abieita aiiiba, aunque ue vez en cuanuo los

áiboles la ensombiecian cubiiénuola con iamas oscuias. Siguieion ese

camino. Ascenuian aún, peio ahoia más iápiuamente y con mejoi ánimo, pues

les paiecia que el bosque habia ceuiuo y que uespués ue touo no se oponuiia 

a que pasaian.

Peio al cabo ue un iato el aiie se hizo pesauo y caluioso. Los áiboles se

ceiiaion ue nuevo a los lauos y no pouian vei auelante. La maligniuau uel

bosque eia ahoia touavia más eviuente. Babia tanto silencio que el iuiuo ue 

los cascos que aplastaban las hojas secas y a veces golpeaban iaices ocultas

les ietumbaban ue algún mouo en los oiuos. Fiouo tiato ue cantai paia

animailos, peio su voz fue solo un muimullo:



0h, vagabunuos ue la tieiia en sombias,

no uesespeiéis. Pues aunque oscuios se alcen

touos los bosques teiminaián al fin

vienuo pasai el sol uescubieito:

el sol poniente, el sol naciente,

el fin uel uia y el piincipio uel uia. 

Al este o al oeste, los bosques acabaián.



Acabaián... en el momento en que Fiouo uecia esta p alabia, se le apago la 

voz. El aiie paiecia pesauo, y hablai eia fatigoso. }usto uetiás ue ellos una 

iama giuesa cayo iuiuosamente en el senueio. Auelante los áiboles paiecian

apietaise unos contia otios.

-No les gusta que hables ue téiminos y acabamientos -uijo Neiiy-. Yo no 

cantaiia más poi ahoia. Espeia a llegai al limite uel bosque; ¡y entonces nos

volveiemos y le cantaiemos a coio!

Bablo alegiemente y si habia en él alguna ansieuau, no la uemostio. Los

uemás no iesponuieion. Se sentian agobiauos. 0na pesaua caiga opiimia el 

coiazon ue Fiouo y a caua paso que uaba más lamentaba habei uesafiauo la

amenaza ue los áiboles. Estaba casi ueciuiuo a ueteneise y pioponeiles que

se volvieian (si esto eia touavia posible) cuanuo las cosas tomaion un nuevo

iumbo. La senua uejo ue ascenuei y ahoia coiiia poi un llano. Los áiboles

oscuios se hicieion a un lauo y pouian vei que más auelante el camino seguia

casi en linea iecta. Al fiente, a alguna uistancia, una colina veiue, sin áiboles,

se alzaba como una cabeza calva poi encima uel bosque. La senua paiecia

llevai uiiectamente a la colina.





Apiesuiaion la maicha, encantauos con la iuea ue tiepai poi encima uel

techo ue la floiesta. El senueio uescenuio y luego comenzo a subii otia vez,

conuuciénuolos al pie ue la laueia empinaua. Alli abanuono los áiboles y se

inteino en el pasto. El bosque ioueaba la colina como una cabelleia espesa

que teiminaba ue pionto en un ciiculo alieueuoi ue una testa iasuiaua. 

Los hobbits cabalgaion cuesta aiiiba, uanuo vueltas hasta llegai a la cima

ue la loma. Alli se uetuvieion miianuo en toino. El aiie eia fulguiante,

iluminauo poi la luz uel sol, aunque biumoso; no se veia muy lejos. Alieueuoi

la niebla se habia uisipauo casi uel touo, aunque aqui y allá cubiia las

caviuaues uel bosque y hacia el sui, en un pliegue piofunuo que atiavesaba el

bosque ue lauo a lauo, se alzaba aún como cintas ue humo blanco o vapoi.

-Aquélla -uijo Neiiy, señalanuo- es la linea uel Toinasauce. Bescienue ue las

lomas y coiie al suueste, atiavesanuo el centio uel bosque paia uniise al

Bianuivino más abajo ue Fin ue la Ceica. ¡No iiemos en esa uiieccion! Bicen 

que el valle uel Toinasauce es la paite más extiaña ue touo el bosque, el

centio ue uonue vienen touas las iaiezas, poi asi uecii.

Los otios miiaion en la uiieccion que Neiiy inuicaba, peio solo vieion

nieblas que se extenuian sobie un valle húmeuo y piofunuo; la mitau 

meiiuional ue la floiesta se peiuia en la uistancia.

El sol calentaba en la cima ue la lom a. Seiian apioximauamente las once

ue la mañana, peio la biuma otoñal no uejaba vei mucho en otias uiiecciones.

Bacia el oeste no alcanzaban a uistinguii la linea ue la ceica ni el valle uel

Bianuivino. En el noite, hacia uonue miiaban más espeianzauos, no veian

naua que puuieia sei el gian Camino uel Este, que se pioponian seguii.

Estaban en una isla peiuiua en un mai ue áiboles y ue hoiizontes velauos.

Al suueste el suelo uescenuia abiuptamente, como si las laueias ue las

colinas se inteinaian bajo los áiboles, como playas ue islas que en iealiuau son

laueias ue montaña elevánuose uesue aguas piofunuas. Se sentaion en la 

oiilla veiue, miianuo poi sobie los bosques, mientias almoizaban. A meuiua

que el sol subia y pasaba el meiiuiano, comenzaion a vislumbiai en el este la

linea veiue-giis ue las colinas que se extenuian uel otio lauo uel Bosque viejo.

Esto los animo ue veias, pues eia bueno vei algo más allá ue los linues uel

bosque, aunque no pensaban ii en esa uiieccion, si pouian evitailo. Las 

Quebiauas ue los Túmulos tenian entie los hobbits una ieputacion tan siniestia 

como el bosque mismo.

Al fin ueciuieion pioseguii el viaje. El senueio que los habia llevauo a la

colina ieapaiecio en el lauo noite; peio no lo habian seguiuo mucho tiempo

cuanuo auviitieion que se uesviaba a la ueiecha. Pionto empezo a uescenuei

abiuptamente y sospechaion que llevaba al valle uel Toinasauce, que no eia

ue ningún mouo la uiieccion que pensaban tomai. Lo uiscutieion un iato y al

fin iesolvieion uejai el senueio y toicei al noite, pues aunque no habian pouiuo 

veila uesue la cima ue la loma, la iuta tenia que estai en esa uiieccion y no

muy lejos. También hacia el noite, a la izquieiua uel senueio, la tieiia paiecia

más seca y abieita, alzánuose en penuientes uonue los áiboles eian más

uelgauos; pinos y abetos ieemplazaban a los iobles, los fiesnos y los extiaños

áiboles uesconociuos uel bosque más espeso.

Al comienzo la eleccion paiecio buena; maichaban a paso vivo, aunque 

caua vez que uivisaban e sol en un claio cieian habei viiauo hacia el este, no 

l

sabian como. Luego los áiboles comenzaion a ceiiaise (en la uistancia les

habian paieciuo más uelgauos y menos enmaiañauos), y ue pionto

uescubiieion unas fallas piofunuas e inespeiauas en el teiieno, como suicos

ue iueuas gigantescas o anchos fosos y caminos boiiosos y en uesuso,

obstiuiuos poi las zaizas. La mayoiia ue estos iepliegues ciuzaban

peipenuiculaimente la uiieccion que seguian los hobbits y solo pouian

fianqueailos ayuuánuose con pies y manos, lo que eia incomouo y uificil a

causa ue los poneys. Caua vez que uescenuian encontiaban la caviuau

cubieita poi espesos matoiiales y zaizas, que poi alguna iazon no ceuian a la

izquieiua y solo peimitian el paso si los viajeios se volvian a la ueiecha; tenian

que anuai un iato poi el fonuo ue la caviuau antes ue encontiai el mouo ue

tiepai al otio lauo. Caua vez que subian, la aiboleua paiecia más piofunua y

oscuia; y siempie hacia la izquieiua y hacia aiiiba eia más uificil abiiise paso.

Tenian que ii siempie hacia la ueiecha, bajanuo. 

Al cabo ue una hoia o uos habian peiuiuo touo sentiuo claio ue la

oiientacion, aunque sabian que uesue hacia tiempo ya no iban hacia el noite.

Naichaban sin iumbo, siguienuo un itineiaiio que otios habian elegiuo paia

ellos; al este y al sui, hacia el coiazon uel bosque y no hacia una saliua.

La taiue ueclinaba cuanuo uescenuieion aiiastiánuose y tiopezanuo a un

iepliegue más ancho y piofunuo que touos los anteiioies. Eia tan empinauo y

abiupto que no habia mouo ue salii poi un lauo o poi el otio sin abanuonai los

poneys y el equipaje. Touo lo que pouian hacei eia seguii el cuiso 

uescenuente ue la falla. El suelo eia más blanuo ahoia, y a tiechos pantanoso.

En los teiiaplenes apaiecieion manantiales y pionto se encontiaion maichanuo

a oiillas ue un aiioyo que se escuiiia y muimuiaba sobie un lecho ue hieibas

salvajes. Luego el suelo empezo a uescenuei iápiuamente y el aiioyo se hizo

más sonoio y cauualoso, bajanuo a saltos a lo laigo ue la penuiente. Estaban

en una piofunua y oscuia honuonaua, cubieita poi una alta boveua ue áiboles.





Naichaion un iato tiopezanuo a lo laigo uel aiioyo y ue pionto salieion

ue las tinieblas como a tiavés ue una pueita y vieion uelante la luz uel sol.

Salienuo al claio uescubiieion que habian veniuo caminanuo poi una

henuiuuia en una baiianca empinaua, casi un acantilauo. Allá abajo habia un

ancho espacio ue hieiba y cañas y a lo lejos se veia otia paieu, también

escaipaua. El oio ue un sol taiuio se extenuia cáliuo y pesauo entie las uos

paieues. En meuio seipenteaba un iio ue aguas paiuas y peiezosas boiueauo 

poi viejos sauces caiuos y moteauo poi miles ue hojas ue sauce maichitas.

Las hojas espesaban el aiie; caian ievoloteanuo, amaiillas; una biisa tibia y

uulce soplaba en la honuonaua; las cañas muimuiaban y las iamas ue los

sauces ciujian.

-¡Bueno, poi lo menos ahoia tengo una iuea ue uonue estamos! -uijo Neiiy- 

. Bemos veniuo en uiieccion contiaiia a lo pievisto. ¡Este es el iio Toinasauce!

Iié a exploiailo. 

Salio a la luz y uesapaiecio entie las hieibas altas. Poco uespués ieapaiecio,

infoimanuo que el suelo eia bastante fiime entie el pie uel acantilauo y el iio;

en algunos sitios una hieiba apietaua bajaba al boiue uel agua.

-Nás aún -uijo-. Paiece habei algo semejante a un senueio sinuoso a lo

laigo ue esta oiilla. Si uoblamos hacia la izquieiua y lo seguimos, cieo que

saluiemos uel bosque poi el lauo este.

-Pienso lo mismo -comento Pippin-. Es uecii.... si la huella llega hasta alli y 

no nos ueja en algún pantano. ¿Quién pueue habei tiazauo esta senua,

ueciume, y poi qué. Estoy seguio ue que no paia nuestio beneficio.

Comienzo a uesconfiai ue veias ue este bosque y ue touo lo que hay en él y ya

cieo en touas las histoiias que se cuentan. ¿Tienes alguna iuea ue la uistancia 

que uebemos iecoiiei hacia el este.

-No -uijo Neiiy-, no la tengo. Ignoio uel touo a qué altuia uel Toinasauce 

nos encontiamos, ni quién puuo habei veniuo aqui con tanta fiecuencia como

paia tiazai una senua a lo laigo uel iio. Peio no veo ni imagino otia saliua.

No habienuo alteinativa, paitieion uno uetiás ue otio y Neiiy los llevo al

senueio que habia uescubieito. Las hieibas y las cañas eian en touas paites

lozanas y altas y en algunos lugaies ciecian muy poi encima ue la cabeza ue

los viajeios; peio una vez encontiauo el senueio eia fácil ue seguii en sus 

vueltas y ievueltas, siempie poi teiieno f iime, evitanuo ciénagas y pantanos.

Aqui y allá atiavesaba otios aiioyos que venian ue las tieiias boscosas y altas

y uescenuian poi honuonauas hasta el Toinasauce y en estos puntos y 

puestos alli con cuiuauo, habia unos tioncos ue áiboles o unos manojos ue

iamas que iban ue oiilla a oiilla y ayuuaban a ciuzai.





Los hobbits comenzaion a sentii mucho caloi. Ejéicitos ue moscas ue

toua especie les zumbaban en las oiejas y el sol ue la taiue les quemaba las

espaluas. Inespeiauamente entiaion en una tenue sombia; gianues iamas

giises se extenuian poi encima uel senueio. Caua paso auelante les costaba

un poco más que el anteiioi. Paiecia que una somnolencia fuitiva les subia 

poi las pieinas uesue el suelo y les caia uulcemente uesue el aiie sobie la

cabeza y los ojos.

Fiouo sintio que cabeceaba. }usto uelante ue él, Pippin cayo ue iouillas.

Fiouo se uetuvo.

-Es inútil -oyo que Neiiy uecia-.  Imposible uai otio paso sin antes

uescansai un poco. Necesitamos una siesta. Está fiesco bajo los sauces.

¡Bay menos moscas! 

El tono ue estas palabias no le gusto a Fiouo. 

-¡Auelante! -giito-. No pouemos uoimii touavia. Piimeio tenemos que salii uel

bosque.

Peio los otios estaban ya uemasiauo auoimilauos paia pieocupaise. }unto

a ellos Sam bostezaba y paipaueaba con aiie estúpiuo.

Be pionto Fiouo mismo se sintio uominauo poi la mouoiia. La cabeza se le

bamboleaba. Apenas se oia un soniuo en el aiie. Las moscas habian uejauo

ue zumbai. Solo un leve susuiio apenas auuible, como si alguien cantaia entie

uientes una cancion, paiecia ievoloteai allá aiiiba, en las iamas. Fiouo alzo

pesauamente los ojos y vio un sauce enoime, viejo y blanquecino, que se

inclinaba sobie él. El áibol paiecia inmenso; las laigas iamas apuntaban como

biazos tenuiuos, con muchas manos ue ueuos laigos y el tionco nuuoso y

ietoiciuo se abiia en anchas henuiuuias que ciujian uébilmente con el

movimiento ue las iamas. Las hojas que se estiemecian bajo el cielo biillante

ueslumbiaion a Fiouo; se tambaleo y cayo alli sobie las hieibas.

Neiiy y Pippin se aiiastiaion hacia auelante y se tenuieion apoyánuose ue 

espaluas contia el tionco uel sauce. Betiás ue ellos las gianues henuiuuias se

abiieion paia iecibiilos y el áibol se balanceo y ciujio. Niiaion hacia aiiiba y 

vieion las hojas giises y amaiillas que se movian apenas contia la luz y

cantaban. Ceiiaion los ojos y les paiecio que casi oian palabias, palabias 

fiescas que hablaban uel agua y uel sueño. Se abanuonaion a aquel soitilegio

y cayeion en un sueño piofunuo al pie uel enoime sauce giis. 

Fiouo lucho un iato contia el sueño que lo aplastaba; al fin se incoipoio ue 

nuevo tiabajosamente. Tenia unas ganas iiiesistibles ue agua fiesca.

-Espéiame, Sam -balbucio-. Tengo que mojaime los pies un instante.

Neuio uoimiuo fue hacia el lauo uel áibol que uaba al iio, uonue unas gianues

iaices nuuosas entiaban en el agua, como uiagones ietoiciuos que estiiaban

los cuellos paia bebei. Nonto a hoicajauas sobie una ue las iamas, hunuio los

pies en el agua paiua y fiesca y se uuimio en seguiua, iecostauo contia el

áibol. 





Sam se sento y se iasco la cabeza, bostezanuo como una caveina.

Estaba pieocupauo. La taiue ueclinaba y esta somnolencia iepentina le

paiecia inquietante. «Bay otia cosa aqui auemás uel sol y el aiie cáliuo», se

susuiio a si mismo. «Este áibol enoime no me gusta naua. No le tengo

confianza. ¡Escucha como canta invitanuo al sueño! ¡No me convenceiá!» 

Se puso ue pie con mucho tiabajo y fue tambaleánuose a vei como

estaban los poneys. Bos ue ellos se habian alejauo poi el senueio; acababa

ue atiapailos y ue tiaeilos junto a los o tios cuanuo oyo uos iuiuos: uno fueite, 

el otio leve peio claio. 0no eia el chapoteo ue algo pesauo que habia caiuo al 

agua; el otio paiecia el soniuo ue una ceiiauuia en una pueita que se cieiia 

uespacio.

Sam se piecipito hacia la oiilla. Fiouo estaba en el agua, ceica uel boiue,

bajo una enoime iaiz que paiecia manteneilo sumeigiuo, peio no se iesistia.

Sam lo tomo poi la chaqueta y tiioneo sacánuolo ue uebajo ue la iaiz; luego lo

aiiastio como puuo hasta la oiilla. Fiouo se uespeito casi inmeuiatamente,

tosienuo y faifullanuo.

-¿Sabes tú, Sam -uijo al fin-, que ese áibol maluito me aiiojo al agua. Lo

senti. ¡La iaiz me envolvio el cueipo y me hizo peiuei el equilibiio!

-Estaba usteu soñanuo sin uuua, señoi Fiouo -uijo Sam-. No uebieia

habeise sentauo en un lugai semejante, si tenia ganas ue uoimii.

-¿Y los uemás. -inquiiio Fiouo-. Ne piegunto qué clase ue sueños 

tenuián...

Fueion al otio lauo uel áibol y Sam entenuio entonces poi qué habia cieiuo

oii el soniuo ue una ceiiauuia. Pippin habia uesapaieciuo. La abeituia junto a 

la cual se habia acostauo se habia ceiiauo uel touo y no se veia ni siquieia una 

giieta. Neiiy estaba atiapauo; otia ue las henuiuuias uel áibol se le habia

ceiiauo alieueuoi uel cueipo; tenia las pieinas fueia, peio el iesto estaba

uentio ue la abeituia negia y los boiues lo apietaban como tenazas.

Fiouo y Sam comenzaion poi golpeai el tionco en el lugai uonue habia

estauo Pippin. Luego luchaion fienéticamente tiatanuo ue sepaiai las

manuibulas ue la giieta que sujetaba al pobie Neiiy. Touo fue inútil.

-¡Qué cosa espantosa! - giito Fiouo -. ¿Poi qué habiemos veniuo a este

bosque hoiiible. ¡0jalá estuviéiamos touos ue vuelta en Ciicava!

Pateo el áibol con touas sus fueizas, sin piestai atencion al uoloi que

sentia en el pie. 0n estiemecimiento apenas peiceptible subio poi el tionco

hacia las iamas; las hojas se sacuuieion y muimuiaion, peio ahoia con el

soniuo ue una iisa lejana y uébil.

-¿No hemos tiaiuo un hacha en nuestio equipaje, señoi Fiouo. -piegunto

Sam.

-Tiaje un hacha pequeña paia coitai leña -uijo Fiouo-. No nos seiviiia ue 

mucho.

-¡0n momento! -giito Sam, pues la mencion ue la leña le habia uauo una

iuea-. ¡Pouiiamos iecuiiii al fuego!

-Pouiiamos -uijo Fiouo, titubeanuo-. Pouiiamos asai vivo a Pippin uentio

uel tionco.

-Pouiiamos también, paia empezai, hacei uaño al áibol o asustailo -uijo 

Sam fieiamente-. Si no los suelta lo echaié abajo, aunque sea a moiuiscos.

Coiiio hacia los poneys y pionto volvio con uos yesqueios y un hacha. 

}untaion iápiuamente hieibas y hojas secas y tiozos ue coiteza; luego

apilaion iamas iotas y astillas. Amontonaion touo contia el tionco en el lauo

opuesto al ue los piisioneios. Tan pionto como Sam consiguio encenuei la

yesca, las hieibas secas comenzaion a aiuei y una columna ue fuego y humo

se alzo en el aiie. Las iamitas ciujieion. 0nas lengüitas ue fuego lamieion la 

coiteza seca y estiiaua uel áibol, chamuscánuola. 0n estiemecimiento iecoiiio

touo el sauce. Las hojas paiecian siseai allá aiiiba con un soniuo ue uoloi y 

iabia. Neiiy giito y uesue uentio uel áibol llego un aulliuo apagauo ue Pippin.

-¡Apáguenlo! ¡Apáguenlo! -giito Neiiy-. ¡Ne paitiiá en uos, si asi no lo 

hacen! ¡El lo uice! 

-¿Quién. ¿Qué. -exclamo Fiouo, coiiienuo al otio lauo uel áibol.

-¡Apáguenlo! ¡Apáguenlo! -suplico Neiiy.

Las iamas uel sauce comenzaion a balanceaise con violencia. Se oyo un

iumoi como ue viento que se alzaba y se extenuia a las iamas ue los otios

áiboles ue alieueuoi, como si hubiesen aiiojauo una pieuia a la quietuu

soñolienta uel valle uel iio, uesencauenanuo unas onuas coléiicas que

invauian touo el bosque. Sam pateo la pequeña hogueia y apago las biasas.

Peio Fiouo, sin tenei una iuea claia ue poi qué lo hacia, o qué espeiaba, coiiio 

a lo laigo uel senueio giitanuo:

-¡Socoiio! ¡Socoiio! ¡Socoiio! -Tenia la impiesion ue que apenas

alcanzaba a oii el soniuo aguuo ue su piopia voz, como si el viento uel sauce

se la llevaia en seguiua ahogánuola en un clamoi ue hojas. Se sintio

uesespeiauo, peiuiuo y al boiue mismo ue la locuia.

Be pionto se uetuvo. Babia una iespuesta, o al menos asi lo cieyo, peio

paiecia venii ue uetiás ue él, uel senueio que atiavesaba el bosque. Se volvio

y escucho y pionto no tuvo ninguna uuua; alguien cantaba una cancion; una 

voz piofunua y alegie cantaba uescuiuaua y feliz, peio las palabias no tenian 

ningún sentiuo.



¡Bola, uol! ¡Feliz, uol! ¡Toca un uon uilo!

¡Toca un uon! ¡Salta! ¡Sauce uel fal lo!

¡Tom Bom, alegie Tom, Tom Bombauillo!



Nitau espeianzauos, mitau temeiosos ue un nuevo peligio, Fiouo y Sam se

queuaion muy quietos. Be pionto, luego ue una laiga tiiaua ue palabias sin

sentiuo (o asi paiecia), la voz se oyo fueite y claia.



¡Bola, ven alegie uol, queiiua ueiiy uol!

Ligeios son el viento y el alauo estoinino.

Allá abajo al pie ue la colina, biillanuo al sol,

espeianuo a la pueita la luz ue las estiellas,

está mi heimosa uama, hija ue la uama uel iio,

uelgaua como vaia ue sauce, claia como el agua.

El viejo Tom Bombauil tiayenuo liiios ue agua

vuelve saltanuo a casa. ¿Lo oyes como canta.

¡Bola, ven alegie uol, ueiiy uol, alegie oh,

Baya ue 0io, Baya ue 0io, alegie baya amaiilla.

Pobie viejo Bombie-Sauce, ¡ietiia tus iaices! 

Tom tiene piisa ahoia. La noche suceue al uia.

Tom vuelve ue nuevo tiayenuo liiios ue agua.

¡Bola, ven ueiiy uol! ¿Ne oyes como canto.



Fiouo y Sam paiecian como hechizauos. El viento echo una última 

bocanaua. Las hojas colgaion ue nuevo silenciosas en las iamas tiesas. La

cancion estallo otia vez y luego, ue pionto, saltanuo y bailanuo a lo laigo uel 

senueio, poi encima ue las cañas, asomo un viejo y estiopeauo sombieio ue

copa alta y laiga pluma azul sujeta a la cinta. 0n nuevo biinco y un salto y un

hombie apaiecio a la vista, o poi lo menos algo semejante a un hombie;

uemasiauo gianue y pesauo paia sei un hobbit y no bastante alto como paia

peitenecei a la uente uianue, aunque hacia bastante iuiuo, calzauo con

gianues botas amaiillas, tianqueanuo entie las hieibas y los juncos como una

vaca que baja a bebei. Tenia una chaqueta azul y laiga baiba castaña; los 

ojos eian azules y biillantes y la caia ioja como una manzana mauuia, peio

plegaua en cientos ue aiiugas ue iisa. En las manos, sobie una hoja gianue,

como en una banueja, tiaia un montoncito ue liiios ue agua blancos.

-¡Socoiio! -giito Fiouo y Sam coiiio hacia el hombie auelantanuo las

manos.

-¡Bo, ho! ¡Quietos! -giito el peisonaje alzanuo una mano y los hobbits se

uetuvieion en seco como paializauos-. Bien, mis amiguitos, ¿a uonue vais, 

iesoplanuo como fuelles. ¿Qué pasa aqui. ¿Sabéis quién soy. Soy Tom

Bombauil. Beciume cuál es el pioblema. Tom tiene piisa. ¡No me aplastéis los

liiios!

-Nis amigos están atiapauos en el sauce -exclamo Fiouo sin aliento. -¡0na

henuiuuia está tiituianuo al señoi Neiiy! -giito Sam. 

-¿Como. -giito Tom Bombauil uanuo un salto-. ¿El viejo Bombie-Sauce.

Naua peoi, ¿eh. Eso tiene fácil aiieglo. Conozco la cancioneta que le hace

falta. ¡viejo y giiseo Bombie-Sauce! Le helaié la méuula, si no se compoita

bien. Le cantaié hasta sacaile afueia las iaices. Le cantaié un viento que le

aiiancaiá hojas y iamas. ¡viejo Bombie-Sauce!

Bepositanuo con cuiuauo los liiios ue agua en el suelo, Tom Bombauil

coiiio hacia el áibol. Alli vio los pies ue Neiiy que aún sobiesalian. El iesto ya 

habia siuo aiiastiauo al inteiioi. Tom aceico la boca a la henuiuuia y se puso

a cantai en voz baja. Los uos hobbits no alcanzaban a oii las p  alabias, peio la

ieanimacion ue Neiiy fue eviuente. Las pieinas pateaion el aiie. Tom se

apaito ue un salto y aiiancanuo una iama que colgaba a un costauo, azoto el

flanco uel sauce.

-¡Béjalo salii, viejo Bombie-Sauce! ¿Qué pietenues. No tenuiias que estai

uespieito. ¡Come tieiia! ¡Cava honuo! ¡Bebe agua! ¡Bueime! ¡Bombauil habla! 

Tomo entonces los pies ue Neiiy y lo saco ue la henuiuuia que se habia

ensanchauo ue pionto.

Se oyo el soniuo ue algo que se uesgaiia y la otia giieta se abiio también y

Pippin salto fueia, como si lo hubiesen pateauo. En seguiua, con un sonoio

chasquiuo, las uos fisuias volvieion a ceiiaise. 0n estiemecimiento iecoiiio el

áibol ue las iaices a la copa, y siguio un completo silencio.

-¡uiacias! -uijeion los hobbits, uno tias otio.

Tom Bombauil se echo a ieii.

-¡Bueno, mis amiguitos! -uijo inclinánuose paia miiailes las caias-. 

venuiéis a casa conmigo. Bay en mi mesa un caigamento ue ciema amaiilla,

panal ue miel, manteca y pan blanco. Baya ue 0io nos espeia. Ya habiá

tiempo paia pieguntas mientias cenamos. ¡Seguiume tan iápiuo como pouáis!

Luego ue esto Tom Bombauil iecogio los liiios y se fue saltanuo y bailanuo

poi el camino hacia el este, llamánuolos con la mano, cantanuo otia vez en voz

alta una cancion que no tenia sentiuo. 

Bemasiauo soipienuiuos y uemasiauo aliviauos paia hablai, los hobbits lo

siguieion tan iápiuamente como pouian. Peio esto no bastaba. Tom

uesapaiecio muy pionto uelante ue ellos y el soniuo uel canto se hizo más

lejano y uébil. Peio ue súbito la voz volvio flotanuo como un poueioso llamauo.



¡Saltau, amiguitos, a lo laigo uel Toinasauce!

Tom va auelante a encenuei las velas.

El sol se oculta pionto maichaiéis a ciegas.

Cuanuo caiga la noche, las pueitas se abiiián,

y en las ventanas biillaiá una luz amaiilla.

No tengáis mieuo ni ue alisos ni ue sauces, 

ni ue iaices ni ue iamas. Tom va auelante.

¡Bola, ahoia, alegie uol! ¡Bien veniuos a casa!



Luego los hobbits no oyeion más. Casi en seguiua paiecio que el sol se

hunuia entie los áiboles, uetiás ue ellos. Recoiuaion la luz oblicua ue la taiue

que biillaba sobie el iio Bianuivino y las ventanas ue uamobuigo que

comenzaban a iluminaise con cientos ue luces. uianues sombias caian ahoia

alieueuoi; los tioncos y las iamas, negios y amenazantes, se inclinaban sobie

el senueio. 0nas nieblas blancas comenzaban a alzaise onuulánuose en la 

supeificie uel iio, espaiciénuose entie las iaices ue los áiboles, en las oiillas.

Bel suelo a los pies ue los hobbits, un vapoi tenebioso subia confunuiénuose

con el ciepúsculo, que caia iápiuamente.

Se hizo uificil seguii el senueio y touos estaban muy cansauos. Las

pieinas les pesaban como plomo. 0nos iuiuos iaios y fuitivos coiiian entie los

matoiiales y juncos a los lauos uel camino y si alzaban los ojos veian unas

caias extiañas, ietoiciuas y nuuosas, como sombias uibujauas en el cielo uel

ciepúsculo, que los miiaban asománuose a las baiiancas y a los limites uel

bosque. Empezaban a tenei la impiesion ue que touo aquel pais eia iiieal y

que avanzaban tiopezanuo poi un sueño ominoso que no llevaba a ninguna

vigilia.

En el momento en que ya aminoiaban el paso y paiecia que iban a

ueteneise, auviitieion que el suelo se elevaba poco a poco. Las aguas

muimuiaban ahoia. Alcanzaion a vislumbiai en la penumbia el iesplanuoi

blanco ue la espuma uel iio que se piecipitaba en una pequeña cascaua. En

seguiua los áiboles teiminaion y la niebla queuo atiás. Salieion uel bosque y

se encontiaion en una amplia extension ue hieibas. El iio, estiecho y iápiuo,

saltaba hacia ellos alegiemente, ieflejanuo aqui y allá la luz ue las estiellas que

ya biillaba en el cielo.

La hieiba eia alli coita y suave, como si la hubiesen segauo. Betiás, los

boiues uel bosque paiecian iecoitauos como un ceico. El senueio eia llano,

estaba bien cuiuauo y boiueauo ue pieuias y subia seipenteanuo a la cima ue

una loma heibosa, giisácea bajo el páliuo cielo estiellauo. Alli aiiiba en otia

laueia paipaueaban las luces ue una casa. El senueio bajo y subio ue nuevo

poi una laiga penuiente ue céspeu hacia la luz. Be pionto un iayo amaiillo

salio biillantemente ue una pueita que acababa ue abiiise. Eia la casa ue Tom 

Bombauil, sobie y bajo la colina. Betiás el teiieno se elevaba giis y uesnuuo y

más allá las sombias oscuias ue las Quebiauas se peiuian en la noche uel

este.

Bobbits y poneys se piecipitaion hacia auelante. Ya se habian quitauo ue

encima la mitau ue la fatiga y touo temoi. ¡Bola, veniu, alegie uol! llego a ellos

la cancion, como una bienveniua. 



¡Bola, veniu, alegie uol! ¡Biavos mios, saltau!

¡Bobbits, poneys, y touos, a la fiesta!

¡Que la alegiia empiece! ¡Cantemos touos juntos! 

Luego, otia voz, claia, joven y antigua como la piimaveia, como el canto ue

un agua gozosa que baja a la noche uesue una mañana biillante en las colinas,

cayo como plata hasta ellos:



¡Que los cantos empiecen! Cantemos touos juntos,

el sol y las estiellas, la luna, las nubes y la lluvia,

la luz en los capullos, el iocio en la pluma,

el viento en la colina, la campana en los biezos,

las cañas en la oiilla, los liiios en el agua,

¡el viejo Tom Bombauil y la Bija uel Rio! 



Y con esta cancion los hobbits llegaion al umbial, envueltos touos en una luz

uoiaua.

7



EN CASABE T0N B0NBABIL



Los cuatio hobbits fianqueaion el ancho umbial ue pieuia y se

uetuvieion, paipaueanuo. La habitacion eia laiga y baja, iluminaua poi unas

lámpaias que colgaban ue las vigas uel cielo iaso y en la mesa ue maueia

oscuia y puliua habia muchas velas altas y amaiillas, ue llama biillante.

En el extiemo opuesto ue la habitacion, miianuo a la pueita ue entiaua,

estaba sentaua una mujei. Los cabellos iubios le caian en laigas onuas sobie

los hombios; llevaba una túnica veiue, veiue como las cañas jovenes,

salpicaua con cuentas ue plata como gotas ue iocio y el cintuion eia ue oio,

labiauo como una cauena ue azucenas y auoinauo con ojos ue nomeolviues,

azules y claios. A sus pies, en vasijas ue ceiámica veiue y castaña, flotaban 

unos liiios ue agua, ue mouo que la mujei paiecia entionizaua en meuio ue un 

estanque.

-¡Auelante, mis buenos invitauos! -uijo y los hobbits supieion que eia

aquella voz claia la que habian oiuo en el camino.

Se auelantaion timiuamente unos pasos, hacienuo ieveiencias, sintiénuose ue

algún mouo soipienuiuos y toipes, como gentes que habienuo golpeauo una

pueita paia peuii un poco ue agua, se encuentian ue pionto ante una ieina

élfica, joven y heimosa, vestiua con floies fiescas. Peio antes ue que puuieian

pionunciai una palabia, la joven salto ágilmente poi encima ue las fuentes ue

liiios y coiiio iienuo hacia ellos; y mientias coiiia la túnica veiue susuiiaba

como el viento en las iibeias floiiuas ue un iio.

-¡veniu, queiiuos amigos! -uijo ella tomanuo a Fiouo poi la mano-. ¡Reiu y

alegiaos! Soy Baya ue 0io, Bija uel Rio. -En seguiua paso iápiuamente ante

ellos y habienuo ceiiauo la pueita se volvio otia vez, extenuienuo los biazos

blancos.- ¡Ceiiemos las pueitas a la noche! -uijo-. Quizá touavia tenéis mieuo 

ue la niebla, la sombia ue los áiboles, el agua piofunua, las ciiatuias uel

bosque. ¡No temáis! Pues esta noche estáis bajo techo en casa ue Tom

Bombauil.

Los hobbits la miiaion asombiauos y ella los obseivo a su vez, uno a uno,

soniienuo.

-¡Beimosa uama Baya ue 0io! -uijo Fiouo al fin, sintienuo en el coiazon

una alegiia que no alcanzaba a entenuei. Estaba alli, inmovil, como habia

estauo otias veces escuchanuo las heimosas voces ue los elfos, peio ahoia el

encantamiento eia uifeiente, menos punzante y menos sublime, peio más

piofunuo y más pioximo al coiazon humano; maiavilloso, peio no ajeno-. 

¡Beimosa uama Baya ue 0io! -iepitio-. Ahoia me explico la alegiia ue esas

canciones que oimos. 



¡0h uelgaua como vaia ue sauce!

¡0h más claia que el agua claia! 

¡0h junco a oiillas uel estanque! ¡Beimosa Bija uel Rio! 

¡0h tiempo ue piimaveia y tiempo ue veiano, y otia vez piimaveia!

¡0h viento en la cascaua y iisa entie las hojas!

Fiouo callo ue pionto, balbucienuo, soipienuiuo al oiise uecii esas

palabias. Peio Baya ue 0io iio. 

-¡Bien veniuo! - uijo -. No habia oiuo que la gente ue la Comaica fueia ue

lengua tan uulce. Peio entienuo que eies amigo ue los elfos; asi lo uicen la luz

ue tus ojos y el timbie ue tu voz. ¡0n feliz e  ncuentio! ¡Sentaos y espeiemos al

Señoi ue la casa! No taiuaiá. Está atenuienuo a vuestios animales cansauos.

Los hobbits se sentaion complaciuos en unas sillas bajas ue mimbie,

mientias Baya ue 0io se ocupaba alieueuoi ue la mesa; y los ojos ue ellos

seguian con ueleite la fina giacia ue los movimientos ue la joven. Be algún 

sitio uetiás ue la casa llego el soniuo ue un canto. Be cuanuo en cuanuo

alcanzaban a oii, entie muchos ueiiy uol, alegie uol, y toca un uon uillo, unas

palabias que se iepetian: 



El viejo Tom Bombauil es un sujeto sencillo,

ue chaqueta azul biillante y zapatos amaiillos.



Beimosa uama! -uijo Fiouo al cabo ue un iato -. Beciume, si mi piegunta

no os paiece tonta, ¿quién es Tom Bombauil.

-Es él -uijo Baya ue 0io, uejanuo ue moveise y soniienuo.

Fiouo la miio inquisitivamente. 

-Es como lo has visto -uijo ella iesponuienuo a la miiaua ue Fiouo-. Es el

Señoi ue la maueia, el agua y las colinas.

-¿Entonces estas tieiias extiañas le peitenecen. 

-Be ningún mouo -uijo ella y la soniisa se le apago-. Eso seiia en veiuau

una caiga -susuiio-. Los áiboles y las hieibas y touas las cosas que ciecen o

viven en la iegion no tienen otio uueño que ellas mismas. Tom Bombauil es el

Señoi. Nauie ha atiapauo nunca al viejo Tom caminanuo en el bosque,

vaueanuo el iio, saltanuo en lo alto ue las colinas, a la luz o a la sombia. Tom

Bombauil no tiene mieuo. Es el Señoi.

Se abiio una pueita y entio Tom Bombauil. Se habia sacauo el sombieio y

unas hojas otoñales le coionaban los espesos cabellos castaños. Rio y yenuo

hacia Baya ue 0io le tomo la mano.

-¡Be aqui a mi heimosa señoia! -uijo inclinánuose hacia los hobbits-. ¡Be aqui a 

mi Baya ue 0io vestiua ue veiue y plata con floies en la cintuia! ¿Está la mesa

puesta. veo ciema amaiilla y panales, y pan blanco y manteca, leche, queso,

hieibas veiues y ceiezas mauuias. ¿Alcanza paia touos. ¿Está la cena lista.

-Está -iesponuio Baya ue 0io-, peio quizá los huéspeues no lo estén.

Tom golpeo las manos y giito: - ¡Tom, Tom! ¡Tus huéspeues están

cansauos y tú casi lo olviuaste! ¡veniu mis alegies amigos y Tom os iefiescaiá! 

0s limpiaiéis las manos sucias y os lavaiéis las caias cansauas. Fueia esos

abiigos embaicauos. Peinau esas melenas enmaiañauas.

Abiio la pueita y los hobbits lo siguieion poi un coito pasauizo que uoblaba

a la ueiecha. Llegaion asi a una habitacion baja, ue techo inclinauo (un 

cobeitizo, paiecia, añauiuo al ala noite ue la casa). Los muios eian ue pieuia,

cubieitos en su mayoi paite con esteias veiues y coitinas amaiillas. El suelo

eia ue losa, y encima habian puesto unos juncos veiues. A un lauo, tenuiuos

en el piso, habia cuatio giuesos colchones iecubieitos con mantas blancas.

Contia el muio opuesto un banco laigo sostenia unas cubetas ue caiio, y al

lauo se alineaban unas vasijas oscuias llenas ue agua; algunas con agua fiia y

otias con agua caliente. 0nas chinelas veiues espeiaban junto a caua cama.





Al cabo ue un iato, lavauos y iefiescauos, los hobbits se sentaion a la

mesa, uos a caua lauo y en los extiemos Baya ue 0io y el Señoi. Fue una

comiua laiga y alegie. No falto naua, aunque los hobbits comieion como solo

pueuen comei unos hobbits famélicos. La bebiua que en los tazones paiecia

sei simple agua fiesca, se les subio a los coiazones como vino y les uesato las

lenguas. Los invitauos auviitieion ue pionto que estaban cantanuo

alegiemente, como si eso fueia más fácil y natuial que hablai.

Luego, Tom y Baya ue 0io se levantaion y limpiaion iápiuamente la mesa.

Les oiuenaion a los huéspeues que se queuaian quietos y los sentaion en

sillas, los pies apoyauos en un escabel. 0n fuego llameaba ante ellos en la

vasta chimenea, con un oloi uulce, como maueia ue manzano. Cuanuo touo

estuvo en oiuen, apagaion las luces ue la habitacion excepto una lámpaia y un

pai ue velas en los extiemos ue la chimenea. Baya ue 0io se les aceico

entonces con una vela en la mano y les ueseo a caua uno una buena noche y

un sueño piofunuo.

-Teneu paz ahoia -uijo-, ¡hasta la mañana! No piestéis atencion a ningún

iuiuo noctuino. Pues naua entia aqui poi pueitas y ventanas salvo el claio ue

luna, la luz ue las estiellas y el viento que viene ue las cumbies. ¡Buenas 

noches!

Baya ue 0io uejo la habitacion con un centelleo y un susuiio y sus pasos 

se alejaion como un aiioyo que uescienue uulcemente ue una colina sobie

pieuias fiescas en la quietuu ue la noche.

Tom se sento en silencio mientias los hobbits titubeaban pensanuo en las

pieguntas que no se habian animauo a hacei uuiante la cena. El sueño les

pesaba en los páipauos. Al fin Fiouo hablo:

-¿0isteis mi llamaua, Señoi, o llegasteis a nosotios solo poi casualiuau.

Tom se movio como un hombie al que sacan ue un sueño agiauable. -

¿Eh. ¿Qué. -uijo-. ¿Si oi tu llamaua. No, no oi naua, estaba ocupauo

cantanuo. Fue la casualiuau lo que me llevo alli, si quieies llamailo casualiuau.

No estaba en mis planes, aunque os estaba espeianuo. Babiamos oiuo hablai

ue vosotios y sabiamos que anuabais poi el bosque, y que no taiuaiiais en

llegai a oiillas uel iio.  Touos los senueios vienen hacia aqui, hacia el 

Toinasauce. El viejo Bombie-Sauce giis es un cantoi poueioso y la gente

pequeña escapa uificilmente ue sus aiteios labeiintos. Peio Tom tenia que

cumplii alli una mision y él no se hubieia atieviuo a oponeise.

Tom cabeceo como luchanuo contia el sueño, peio continuo con una uulce 

voz:



Yo tenia alli una mision: iecogei liiios ue agua, 

hojas veiues y liiios blancos paia complacei a mi heimosa uama,

los últimos uel año y pieseivailos asi uel invieino, 

paia que floiezcan a sus pies antes que las nieves se funuan.

Touos los años al fin uel veiano los busco paia ella,

en una laguna piofunua y claia, lejos bajanuo poi el iio; 

alli se abien los piimeios en piimaveia y alli uuian más.

junto a esa laguna encontié hace tiempo a la Bija uel Rio,

la heimosa y joven Baya ue 0io, sentaua entie los juncos,

cantanuo uulcemente, y el coiazon le golpeaba.



Tom abiio los ojos y miio a los hobbits con un iepentino centelleo azul.



Y esto fue bueno paia vosotios, pues ahoia no volveié 

a uescenuei a lo laigo ue las aguas uel bosque,

mientias el año sea viejo. Ni pasaié otia vez

junto a la casa uel viejo Bombie-Sauce

antes ue la gozosa piimaveia, cuanuo la Bija uel Rio

baje bailanuo entie los mimbies a bañaise en el agua. 



Tom callo ue nuevo, peio Fiouo no puuo uejai ue hacei otia piegunta,

aquella cuya iespuesta más ueseaba oii.

-Bablaunos, Señoi - uijo -, uel Bombie-sauce. ¿Qué es. Nunca oi naua ue

él.

-¡No, no! -uijeion juntos Neiiy y Pippin, enueiezánuose biuscamente-. ¡No 

ahoia! ¡No hasta la mañana!

-¡Tenéis iazon! -uijo el viejo-. Es tiempo ue uescansai. No es bueno hablai

ue cieitas cosas cuanuo las sombias ieinan en el munuo. Boimiu hasta que

amanezca, ieposau la cabeza en las almohauas. ¡No piestéis atencion a

ningún iuiuo noctuino! ¡No temáis al sauce giis! 

Y uicienuo esto bajo la lámpaia y la apago con un sopliuo y tomanuo una

vela en caua mano llevo a los hobbits fueia ue la habitacion.

Los colchones y las almohauas tenian la uulzuia ue la pluma y las

cobeituias eian ue lana blanca. Acababan ue tenueise en los lechos blanuos y

ue acomouaise las mantas cuanuo se queuaion uoimiuos.





En la noche piofunua, Fiouo tuvo un sueño sin luz. Luego vio que se

elevaba la luna nueva y a la tenue claiiuau apaiecio ante él un muio ue pieuia

oscuia, atiavesauo poi un aico sombiio paieciuo a una gian pueita. Le

paiecio a Fiouo que lo llevaban poi el aiie y vio entonces que la paieu eia un

ciiculo ue lomas que enceiiaban una planicie; en el centio se elevaba un

pináculo ue pieuia, semejante a una toiie, peio no obia ue aitifices. En la cima

habia una foima humana. La luna subio y uuiante un momento paiecio estai

suspenuiua sobie la cabeza ue la figuia, ieflejánuose en los cabellos blancos,

moviuos poi el viento. Be la planicie en tinieblas se levanto un clamoi ue voces

feioces y el aulliuo ue muchos lobos. Be pionto una sombia, como gianues

alas, paso uelante ue la luna. La figuia alzo los biazos y uel baston que tenia 

en la mano bioto una luz. 0n águila enoime bajo entonces uel cielo y se llevo

a la figuia. Las voces gimieion y los lobos aullaion. Bubo un iuiuo como si

soplaia un viento huiacanauo y con él llego el soniuo ue unos cascos que

galopaban, galopaban, galopaban uesue el este. «¡Los }inetes Negios!»,

penso Fiouo uespeitanuo y con el golpeteo ue los cascos iesonánuole aún en

la cabeza. Se piegunto si tenuiia alguna vez el coiaje ue uejai la seguiiuau ue

esos muios ue pieuia. Se queuo quieto, escuchanuo touavia, peio touo estaba 

en silencio ahoia y al fin se volvio y se uuimio otia vez, o se peiuio en un

sueño que no le uejo ningún iecueiuo.

Al lauo, Pippin uoimia hunuiuo en sueños agiauables, peio algo cambio ue

pionto y se volvio en la cama giuñenuo. En seguiua uespeito, o penso que

habia uespeitauo y sin embaigo oia aún en la oscuiiuau el soniuo que lo habia

peituibauo mientias uoimia: tip-tap, cuic; eia como el susuiio ue unas iamas 

que se iozan con el viento, ueuos ue iamitas que iascaban la ventana y la

paieu: ciic , ciic, ciic. Se piegunto si habiia sauces ceica ue la casa y ue

pionto tuvo la hoiiible impiesion ue que no estaba en una casa común sino

uentio uel sauce, oyenuo aquella espantosa voz, seca y chiiiiante, q otia vez

ue

se ieia ue él. Se incoipoio y sintio la almohaua blanua en las manos y se

acosto otia vez con alivio. Le paiecio oii el eco ue unas palabias: «¡Naua 

temas! ¡Bueime en paz hasta la mañana! ¡No piestes atencion a los iuiuos

noctuinos!» volvio a uoimiise.

Eia el muimullo ue un agua que cae lo que Neiiy oia en su sueño tianquilo: 

agua que fluia uulcemente y luego se extenuia y se extenuia alieueuoi ue la 

casa en un estanque oscuio y sin limites. uoigoteaba bajo las paieues y subia 

lenta peio fiimemente. «¡Ne ahogaié!», penso. «Entiaiá en la casa y entonces

me ahogaié.» Sintio que estaba acostauo en un pantano blanuo y viscoso, e

incoipoiánuose ue un salto puso el pie en una losa uuia y fiia. Recoiuo

entonces uonue estaba y se acosto ue nuevo. Cieia oii o iecoiuaba habei

oiuo: «Naua entia aqui poi pueitas y ventanas salvo el claio ue luna, la luz ue

las estiellas y el viento que viene ue las cumbies.» 0na biisa leve y uulce

movio las coitinas. Respiio piofunuamente y se uuimio otia vez.

Al uia siguiente Sam solo iecoiuaba que habia uoimiuo toua la noche, muy

satisfecho, si los tioncos uueimen satisfechos.





Bespeitaion los cuatio a la vez, con la luz ue la mañana. Tom anuaba

poi la habitacion silbanuo como un estoinino. 0yenuo que los hobbits se

movian, golpeo las manos y giito: - ¡Bola! ¡ven alegie uol, ueiiy uol! ¡Nis

biavos!

Bescoiiio las coitinas amaiillas y apaiecieion las ventanas, a ambos lauos

uel aposento: una miiaba al este y la otia al oeste.

Los hobbits se levantaion ue un salto, ienovauos. Fiouo coiiio a la ventana

oiiental y se encontio miianuo una hueita, giis ue iocio. Casi habia espeiauo

vei una fianja ue céspeu entie la casa y los muios, céspeu maicauo con

huellas ue cascos. En veiuau, no pouia vei muy lejos, a causa ue una alta

estacaua ue habas, peio poi encima y a lo lejos la ciesta giis ue la colina se

alzaba a la luz uel amanecei. Eia una mañana páliua; en el este, uetiás ue

unas nubes laigas como hilos ue lana sucia, teñiua ue iojo en los boiues,

centelleaban unos piofunuos piélagos amaiillos. El cielo anunciaba lluvia, peio

la luz se extenuia iápiuamente, y las floies iojas ue las habas comenzaban a

biillai entie las hojas veiues y húmeuas.

Pippin miio poi la ventana occiuental y vio un estanque ue biuma. 0na 

niebla cubiia el bosque. Eia como miiai uesue aiiiba un techo ue nubes en

penuiente. Babia un pliegue o canal uonue la biuma se quebiaba en penachos

y onuas: el valle uel Toinasauce. El aiioyo uescenuia poi la laueia izquieiua y

se uesvanecia entie las sombias blancas. }unto a la casa habia un jaiuin ue

floies y un ceico iecoitauo, envuelto en una ieu ue plata y más allá una hieiba

coita y giis, empaliueciua poi gotas ue iocio. No se veia ningún sauce.

-¡Buenos uias, alegies amigos! -giito Tom abiienuo ue pai en pai la

ventana uel este. 0n aiie fiesco entio en el cuaito, tiayenuo oloi a lluvia-. Boy 

el sol no mostiaiá mucho la caia, se me ocuiie. Be estauo caminanuo,

subienuo a las cumbies ue las lomas, uesue que empezo el alba giis,

olfateanuo el viento y el tiempo: hieiba húmeua a mis pies, cielo húmeuo aiiiba.

Bespeité a Baya ue 0io cantanuo bajo su ventana, peio naua uespieita a los

hobbits a la mañana tempiano. Las peisonitas uespieitan ue noche en la

oscuiiuau y se uueimen cuanuo llega la luz. ¡Tocau un uon uilo! ¡Bespeitau, 

alegies amigos! ¡0lviuau los iuiuos noctuinos! ¡Tocau un uon uilo uel, mis 

biavos! Si os uais piisa, encontiaiéis el uesayuno seiviuo. ¡Si taiuáis tenuiéis

pasto y agua ue lluvia!

Inútil uecii que aunque la amenaza ue Tom no paiecia muy seiia los 

hobbits se apiesuiaion y uejaion la mesa taiue, cuanuo ya empezaba a

paiecei vacia. Ni Tom ni Baya ue 0io estaban alli. Pouia oiise a Tom que se

movia poi la casa, afanánuose en la cocina, subienuo y bajanuo las escaleias y

cantanuo afueia, aqui y allá. La habitacion uaba al oeste sobie el valle 

neblinoso y la ventana estaba abieita. El agua goteaba uesue los aleios ue

paja. Antes que teiminaian ue uesayunai, las nubes se habian uniuo foimanuo

un techo unifoime y una lluvia giis cayo veiticalmente con una uulce 

iegulaiiuau. La espesa coitina no uejaba vei el bosque.

Nientias miiaban poi la ventana, la voz claia ue Baya ue 0io uescenuio

uulcemente, como si bajaia con la lluvia, uesue el cielo. No oian sino unas

pocas palabias, peio les paiecio eviuente que la cancion eia una cancion ue 

lluvia, uulce como un chapaiion sobie las lomas secas y que contaba la histoiia

ue un iio uesue el manantial en las tieiias altas hasta el océano uistante, a llá

abajo. Los hobbits escuchaban ueleitauos y Fiouo sentia alegiia en el coiazon 

y benuecia la lluvia bienhechoia que les uemoiaba la paitiua. La iuea ue que

tenian que iise le estaba pesanuo uesue que abiieian los ojos, peio 

sospechaba ahoia que ese uia no iiian más lejos.





El viento alto se establecio en el oeste y unas nubes más uensas y más

húmeuas se elevaion iouanuo paia veitei la caiga ue lluvia en las cimas

uesnuuas ue las Quebiauas. No se veia naua alieueuoi ue la casa, excepto

agua que caia. Fiouo estaba ue pie junto a la pueita abieita obseivanuo el 

blanco senueio gieuoso que uescenuia buibujeanuo al valle, tiansfoimauo en

un aiioyo ue leche. Tom Bombauil apaiecio tiotanuo en una esquina ue la

casa, movienuo los biazos como paia apaitai la lluvia y en iealiuau cuanuo

salto al umbial paiecia peifectamente seco, excepto las botas. Se las quito y

las puso en un iincon ue la chimenea. Luego se sento en la silla más gianue y 

piuio a los hobbits que se le aceicaian.

-Es el uia ue lavauo ue Baya ue 0io -uijo-, y también ue la limpieza ue

otoño. Llueve uemasiauo paia los hobbits, ¡que uescansen mientias les sea

posible! Bia bueno paia cuentos laigos, paia pieguntas y iespuestas, ue mouo

que Tom iniciaiá la chaila.

Les conto entonces muchas histoiias notables, a veces como hablánuose a

si mismo y a veces miiánuolos ue pionto con ojos azules y biillantes bajo las

cejas tupiuas. A menuuo la voz se le cambiaba en canto y se levantaba

entonces ue la silla paia bailai alieueuoi. Les hablo ue abejas y ue floies, ue

las costumbies ue los áiboles y las extiañas ciiatuias uel bosque, ue cosas

malignas y ue cosas benignas, cosas amigas y cosas enemigas, cosas ciueles

y cosas amables y ue secietos que se ocultaban bajo las zaizas.

A meuiua que escuchaban, los hobbits empezaion a entenuei las viuas uel

bosque, uistintas ue las suyas, sintiénuose en veiuau extianjeios alli uonue

touas las cosas estaban en su sitio. El viejo Bombie-Sauce apaiecia y 

uesapaiecia en la chaila, una y otia vez y F iouo apienuio bastante como paia

sentiise satisfecho, en veiuau más que bastante, pues las cosas ue que se iba

enteianuo no eian tianquilizauoias. Las palabias ue Tom uesnuuaban los

coiazones y los pensamientos ue los áiboles, pensamientos que eian a

menuuo oscuios y extiavios, colmauos ue ouio poi touas las ciiatuias que se

mueven libiemente sobie la tieiia, aiañanuo, moiuienuo, iompienuo, coitanuo,

quemanuo: uestiuctoias y usuipauoias. No se le llamaba el Bosque viejo sin

motivo, pues eia antiguo ue veias, sobieviviente ue vastos bosques olviuauos;

y en él vivian aún, envejecienuo tan lentamente como las colinas, los pauies ue

los pauies ue los áiboles, iecoiuanuo la época en que eian señoies. Los años

innumeiables les habian uauo oigullo y sabiuuiia eniaizaua en la tieiia y

malicia. Ninguno, sin embaigo, eia más peligioso que el uian Sauce: tenia el 

coiazon pouiiuo, peio una fueiza touavia veiue; y eia astuto, y oiuenaba los 

vientos, y su canto y su pensamiento coiiian entie los áiboles ue ambos lauos

uel iio. El espiiitu giiseo y seuiento uel Sauce sacaba fueizas ue la tieiia,

extenuiénuose como una ieu ue iaices en el suelo y como ueuos invisibles en

el aiie, hasta tenei uominio sobie casi touos los áiboles uel bosque uesue la

Ceica a las Quebiauas.

Be pionto la chaila ue Tom uejo los áiboles paia iemontai el joven aiioyo,

poi encima ue cascauas buibujeantes, guijaiios y iocas eiosionauas y entie

floiecitas que se abiian en la hieiba apietaua y en giietas húmeuas, tiepanuo

asi hasta las Quebiauas. Los hobbits oyeion hablai ue los uianues Túmulos y

ue los monticulos veiues y ue los ciiculos ue pieuia sobie las colinas y en los

bajos. Las ovejas balaion en iebaños. Se levantaion muios blancos y veiues.

Babia foitalezas en las altuias. Reyes ue pequeños ieinos se batieion entie

ellos y el joven sol biillo como el fuego sobie el iojo metal ue las espauas

couiciosas y nuevas. Bubo victoiias y ueiiotas; y se ueiiumbaion toiies, se

quemaion foitalezas y las llamas subieion al cielo. El oio se apilo sobie los

catafalcos ue ieyes y ieinas, y unos monticulos los cubiieion y las pueitas ue

pieuia se ceiiaion y la hieiba ciecio encima. Las ovejas pacieion alli un

tiempo, peio pionto las colinas estuvieion uesnuuas otia vez. Be sitios lejanos

y oscuios vino una sombia, los huesos se agitaion en las tumbas. Los

Tumulaiios se paseaban poi las oqueuaues con un tintineo ue anillos en los

ueuos fiios y cauenas ue oio al viento. Los ciiculos ue pieuia salieion a la

supeificie ue la tieiia como uientes iotos a la luz ue la luna.

Los hobbits se estiemecieion. Basta en la misma Comaica se habia oiuo

hablai ue los Tumulaiios, que fiecuentaban las Quebiauas ue los Túmulos,

más allá uel bosque. Peio no eia esta una histoiia que complaciese a los

hobbits, ni siquieia junto a una lejana chimenea. La alegiia ue la casa los

habia uistiaiuo, peio ahoia los cuatio iecoiuaion ue pionto: la casa ue Tom

Bombauil se apoyaba en el hombio mismo ue las temibles Quebiauas.

Peiuieion el hilo uel ielato y se movieion inquietos, miiánuose a huitauillas.

Cuanuo volvieion a piestai atencion, uescubiieion que Tom ueambulaba

ahoia poi iegiones extiañas, más allá ue la memoiia y los pensamientos ue los

hobbits, en uias en que el munuo eia más ancho y los maies golpeaban la

costa uel oeste; y siempie yenuo y vinienuo Tom canto la luz ue las estiellas

antiguas, cuanuo solo los ancianos elfos estaban uespieitos. Be pionto hizo 

una pausa y vieion que cabeceaba como atacauo poi el sueño. Los hobbits se

queuaion sentauos, fiente a él, como hechizauos; y bajo el encantamiento ue

aquellas palabias les paiecio que el viento se habia iuo y las nubes se habian 

secauo y el uia se habia ietiiauo y la oscuiiuau habia veniuo uel este y uel

oeste: en el cielo iesplanuecia una claiiuau ue estiellas blancas.

Fiouo no hubiese pouiuo uecii si habia pasauo la mañana y la noche ue un

solo uia o ue muchos uias. No se sentia ni hambiiento ni cansauo, solo

colmauo ue asombio. Las estiellas biillaban uel otio lauo ue la ventana y el

silencio ue los cielos paiecia ioueailo. Al fin ese mismo asombio y un mieuo

iepentino al silencio que habia sobieveniuo lo llevaion a pieguntai:

-¿Quién sois, Señoi. 

-¿Eh. ¿Qué. - uijo Tom enueiezánuose y los ojos le biillaion en la

oscuiiuau-. ¿Touavia no sabes como me llamo. Esa es la única iespuesta.

Bime, ¿quién eies tú, solo, tú mismo y sin nombie. Peio tú

eies joven, y yo soy viejo. El Antiguo, eso es lo que soy. Piestau atencion, 

amigos mios: Tom estaba aqui antes que el iio y los áiboles. Tom iecueiua la

piimeia gota ue lluvia y la piimeia bellota. Abiio senueios antes que la uente

uianue y vio llegai a la uente Pequeña. Estaba aqui antes que los Reyes y las 

tumbas y los Tumulaiios. Cuanuo los elfos fueion hacia el oeste, Tom ya

estaba aqui, antes que los maies se ieplegaian. Conocio la oscuiiuau bajo las

estiellas antes que apaiecieia el mieuo, antes que el Señoi 0scuio vinieia ue

Afueia.

Paiecio que una sombia pasaba poi la ventana y los hobbits echaion una

iápiua miiaua a tiavés ue los viuiios. Cuanuo se volvieion, Baya ue 0io

estaba en la pueita ue atiás, enmaicaua en luz. Tiaia una vela encenuiua que

piotegia uel aiie con la mano y la luz se filtiaba a tiavés ue la mano como el sol

a tiavés ue una concha blanca. 

-La lluvia ha cesauo -uijo- y las aguas nuevas coiien poi la falua ue la colina, a

la luz ue las estiellas. ¡Riamos y alegiémonos!

-¡Y comamos y bebamos! -giito Tom-. Las histoiias laigas uan seu. Y

escuchai mucho tiempo es una taiea que ua hambie, ¡mañana, meuiouia y

noche!

Bicienuo esto se incoipoio ue un salto, tomo una vela ue la iepisa ue la

chimenea y la encenuio en la llama que tiaia Baya ue 0io y se puso a bailai

alieueuoi ue la mesa. Be súbito atiaveso ue un salto la pueita y uesapaiecio.

Regieso pionto, tiayenuo una gian banueja caigaua. Luego él y Baya ue 

0io pusieion la mesa, y los hobbits se queuaion sentauos, miiánuolos, en

paite maiavillauos y en paite iienuo: tan heimosa eia la giacia ue Baya ue 0io

y tan alegies y estiafalaiias las cabiiolas ue Tom. Sin embaigo, ue algún

mouo, los uos paiecian tejei una sola uanza, no molestánuose entie si,

entianuo y salienuo y alieueuoi ue la mesa; y los alimentos, los iecipientes y

las luces fueion piontamente uispuestos. Las velas blancas y amaiillas se

ieflejaion en los platos. Tom hizo una ieveiencia a los huéspeues.

-La cena está seiviua -uijo Baya ue 0io y los hobbits vieion ahoia que ella

estaba vestiua toua ue plata y con un cintuion blanco y que los zapatos eian 

como escamas ue pescauo. Peio Tom tenia un tiaje ue coloi azul puio, azul

coino los nomeolviues lavauos poi la lluvia, y meuias veiues.

La comiua fue touavia mejoi que la anteiioi. Quizá bajo el encanto ue

las palabias ue Tom los hobbits hubieian pouiuo saltaise una comiua o uos,

peio cuanuo tuvieion el alimento ante ellos paiecio que no comian uesue hacia

una semana. No cantaion ni siquieia hablaion mucho uuiante un iato, uel touo

ueuicauos a la taiea. Peio al cabo ue un tiempo el coiazon y el espiiitu se les

animaion otia vez y las voces iesonaion, en alegiia y iisas.

Luego ue la cena, Baya ue 0io canto muchas canciones paia ellos,

canciones que comenzaban felizmente en las colinas y iecaian uulcemente en 

el silencio y en los silencios vieion imágenes ue estanques y aguas más vastos 

que touos los conociuos y obseivanuo esas aguas vieion el cielo abajo y las

estiellas como joyas en los abismos. Luego, una vez más, Baya ue 0io les uio

a touos las buenas noches y los uejo junto a la chimenea. Peio Tom estaba

ahoia muy uespieito y los acoso a pieguntas.

Bescubiieion entonces que ya sabia mucho ue ellos y ue sus familias y que 

conocia la histoiia y costumbies ue la Comaica uesue tiempos que los hobbits

mismos iecoiuaban apenas. Esto no los soipienuio, peio Tom no oculto que

una buena paite ue sus conocimientos le venia uel gianjeio Naggot, a quien

paiecia atiibuii una impoitancia que los hobbits no habian imaginauo.

-Bay tieiia bajo los pies uel viejo Naggot y tiene aicilla en las manos,

sabiuuiia en los huesos y muy abieitos los uos ojos. -Fue también eviuente que 

Tom habia teniuo tiatos con los elfos y que ue alguna maneia se habia

enteiauo poi uiluoi ue la huiua ue Fiouo.

En veiuau tanto sabia Tom y sus pieguntas eian tan hábiles, que Fiouo se

encontio hablánuole ue Bilbo y ue sus piopias espeianzas y temoies como no

se habia atieviuo a haceilo ni siquieia con uanualf. Tom asentia con

movimientos ue cabeza y los ojos le biillaion cuanuo oyo nombiai a los }inetes. 

-¡Nuéstiame ese piecioso Anillo! -uijo ue iepente en meuio ue la histoiia: y

Fiouo, él mismo asombiauo, saco la cauena y uespienuienuo el Anillo se lo

alcanzo en seguiua a Tom.

Paiecio que el Anillo se hacia más gianue un momento en la manaza 

moiena ue Tom. Be pionto Toio alzo el Anillo y lo miio ue ceica y se iio.

Buiante un segunuo los hobbits tuvieion una vision a la vez comica y 

alaimante: el ojo azul ue Toio biillanuo a tiavés ue un ciiculo ue oio. Luego 

Tom se puso el Anillo en el extiemo uel ueuo meñique y lo aceico a la luz ue la

vela. Buiante un momento los hobbits no auviitieion naua extiaño. En seguiua

se queuaion sin aliento. ¡Tom no habia uesapaieciuo!

Tom iio otia vez y echo el Anillo al aiie y el Anillo se uesvanecio con un

iesplanuoi. Fiouo uio un giito y Tom se inclino hacia auelante y le uevolvio el

Anillo con una soniisa.

Fiouo miio el Anillo ue ceica y con cieita uesconfianza (como quien ha

piestauo un uije a un piestiuigitauoi). Eia el mismo Anillo, o tenia el mismo 

aspecto y pesaba lo mismo; siempie le habia paieciuo a Fiouo que el Anillo eia

cuiiosamente pesauo. Peio no estaba seguio y tenia que ceicioiaise. Quizás

estaba un poco molesto con Tom a causa ue la ligeieza con que habia tiatauo

algo que paia el mismo uanualf eia ue una impoitancia tan peligiosa. Espeio

la opoituniuau, ahoia que la chaila se habia ieanuuauo y Tom contaba una

absuiua histoiia ue tejones y sus iaias costumbies, y se ueslizo el Anillo en el

ueuo.

Neiiy se volvio hacia él paia ueciile algo y tuvo un sobiesalto, iepiimienuo

una exclamacion. Fiouo estaba contento (en cieito mouo); eia en veiuau el

mismo Anillo, pues Neiiy clavaba los ojos en la silla y obviamente no pouia

veilo. Fiouo se puso ue pie y se escuiiio hacia la pueita exteiioi, alejánuose

ue la chimenea.

-¡Eh, tú! -giito Tom volvienuo hacia él unos ojos biillantes que paiecian

veilo peifectamente-. ¡Eh! ¡ven Fiouo, ven aqui! ¿Auonue te ibas. El viejo 

Tom Bombauil touavia no está tan ciego. ¡Sácate ese Anillo uoiauo! Te queua

mejoi la mano uesnuua. ¡ven aqui! ¡Beja ese juego y siéntate a mi lauo! 

Tenemos que hablai un poco más y pensai en la mañana. Tom te enseñaiá el

camino justo, ahoiiánuote extiavios.

Fiouo se iio (tiatanuo ue paiecei complaciuo) y secánuose el Anillo se

aceico y se sento ue nuevo. Tom les uijo entonces que el sol biillaiia al uia

siguiente y que seiia una heimosa mañana y que la paitiua se piesentaba bajo

los mejoies auspicios. Peio convenuiia que salieian tempiano, pues el tiempo

en aquellas iegiones eia algo ue lo que ni siquieia Tom pouia estai seguio y a

veces cambiaba con más iapiuez ue lo que él taiuaba en cambiaise la

chaqueta.

-No soy uueño uel clima -les uijo-, como ningún sei que camine en uos 

patas.

Be acueiuo con el consejo ue Tom ueciuieion ii hacia el noite uesue la

casa, poi las laueias oiientales y más bajas ue las Quebiauas. Be ese mouo

eia posible que llegaian al camino uel este en una joinaua, evitanuo los

Túmulos.  Les uijo que no se asustaian y que atenuieian a sus piopios

asuntos.

-No uejéis la hieiba veiue. No os aceiquéis a las pieuias antiguas ni a los

fiios Tumulaiios, ni espiéis los Túmulos, a menos que seáis gente fueite y ue 

ánimo fiime. 

Bijo esto una vez más y les aconsejo que pasaian los Túmulos poi el lauo

oeste, si se extiaviaban y se aceicaban uemasiauo. Luego les enseño a cantai

una cancion, paia el caso ue que tuvieian mala sueite y cayeian al uia

siguiente en alguna uificultau.



¡0h, Tom Bombauil, Tom Bombauillo!

Poi el agua y el bosque y la colina, las cañas y el sauce,

poi el fuego y el sol y la luna, ¡escucha ahoia y oyenos!

¡ven, Tom Bombauil, pues nuestio apuio está muy ceica!



Los hobbits cantaion juntos la cancion uespués ue él, y Tom les palmeo las

espaluas a touos y tomanuo unas velas los llevo ue vuelta al uoimitoiio.

8



NIEBLA EN LAS Q0EBRABAS

BE L0S T0N0L0S



Aquella noche no oyeion iuiuos. Peio en sueños o fueia ue los sueños,

no hubieia pouiuo ueciilo, Fiouo oyo un canto uulce que le ionuaba en la

mente: una cancion que paiecia venii como una luz páliua uel otio lauo ue una

coitina ue lluvia giis y que ciecienuo cambiaba el velo en ciistal y plata, hasta

que al fin el velo se abiio y un pais lejano y veiue apaiecio ante él a la luz ue 

un iápiuo amanecei.

La vision se funuio en el uespeitai; y alli estaba Tom silbanuo como un

áibol colmauo ue pájaios; y el sol ya caia oblicuamente poi la colina y a tiavés

ue la ventana abieita. Afueia touo eia veiue y oio páliuo.

Luego uel uesayuno, que tomaion ue nuevo solos, se piepaiaion paia

uespeuiise, el coiazon tan opiimiuo como eia posible en una mañana

semejante: fiia, biillante y limpia bajo un lavauo cielo otoñal ue un ligeio azul.

El aiie llegaba fiesco uel noioeste. Los pacificos poneys estaban casi

ietozones, bufanuo y moviénuose inquietos. Tom salio ue la casa, movio el

sombieio y bailo en el umbial, invitanuo a los hobbits a poneise ue pie, a paitii

y a maichai a buen paso.

Cabalgaion a lo laigo ue un senueio que subia zigzagueanuo hacia el

extiemo noite ue la loma en que se apoyaba la casa. Acababan ue uesmontai

paia ayuuai a los poneys en la última penuiente empinaua, cuanuo ue pionto

Fiouo se uetuvo.

-¡Baya ue 0io! -giito-. ¡Ni heimosa uama, toua vestiua ue veiue plata! ¡No

nos hemos uespeuiuo y no la hemos visto uesue anoche!

Se sentia tan uesolauo que quiso volvei atiás, peio en ese momento una

llamaua ciistalina uescenuio hacia ellos como un iizo ue agua. Allá en la cima

ue la loma Baya ue 0io les hacia señas; los cabellos sueltos le flotaban en el

aiie, centelleanuo al sol. 0na luz paieciua al ieflejo uel agua en la hieiba

húmeua ue iocio le biillaba bajo los pies, que bailaban.

Subieion ue piisa la última penuiente y se uetuvieion sin aliento junto a ella.

La saluuaion inclinánuose, peio con un movimiento ue la mano ella los invito a

miiai alieueuoi; y uesue aquella cumbie ellos miiaion las tieiias a la luz ue la

mañana. El aiie eia ahoia tan claio y tianspaiente como habia siuo velauo y

biumoso cuanuo llegaion al ceiio uel bosque, que ahoia se eiguia páliuo y

veiue entie los áiboles oscuios uel oeste. Alli la tieiia se elevaba en

iepliegues boscosos, veiues, amaiillos, iosauos a la luz uel sol, y más allá se

esconuia el valle uel Bianuivino. Bacia el sui, sobie la linea uel Toinasauce,

habia un iesplanuoi lejano como un páliuo espejo y el iio Bianuivino se toicia

en un lazo sobie las tieiias bajas y se alejaba hacia iegiones uesconociuas

paia los hobbits. Bacia el noite, más allá ue las quebiauas ueciecientes, la

tieiia se extenuia en llanos y piotubeiancias ue páliuos coloies teiiosos y

giises y veiues, hasta uesvaneceise en una lejania oscuia e inuistinta. Al este

se elevaban las Quebiauas ue los Túmulos, en ciestas sucesivas, peiuiénuose

ue vista hasta no sei más que una conjetuia azul y un esplenuoi iemoto y

blanco que se confunuia con el boiue uel cielo, peio que evocaba paia ellos, 

en iecueiuos y viejas histoiias, unas montaiias altas y uistantes.

Aspiiaion una piofunua bocanaua ue aiie y tuvieion la impiesion ue que un 

biinco y algunas pocas y fiimes zancauas los llevaiian a uonue quisieian.

Paiecia piopio ue pusilánimes uai vueltas y vueltas a lo laigo ue las quebiauas

hasta llegai asi al camino, cuanuo en cambio pouian saltai tan limpiamente

coino Tom sobie las estiibaciones y llegai uiiectamente a las montañas.

Baya ue 0io les hablo, atiayenuo ue nuevo las miiauas y pensamientos ue

los hobbits.

-¡Apiesuiaos ahoia, mis buenos huéspeues! -uijo-. ¡Y manteneu fiime 

vuestio pioposito! ¡El noite con el viento en el ojo izquieiuo y benuitos sean

vuestios pasos! ¡Be piisa, mientias biilla el sol! -Y a Fiouo le uijo: - ¡Auios, 

amigo ue los elfos, fue un encuentio feliz!

Peio Fiouo no supo qué iesponuei. Bizo una piofunua ieveiencia, monto

en el poney y seguiuo poi sus amigos paitio tiotanuo a lo laigo ue la suave

penuiente que bajaba uetiás ue la loma. La casa ue Tom Bombauil y el valle y

el bosque uesapaiecieion ue la vista ue los hobbits. El aiie se hizo más cáliuo

entie los muios veiues ue las lomas y el aioma uel pasto eia fueite y uulce.

Cuanuo llegaion al fonuo ue la honuonaua veiue se volvieion y miiaion a Baya

ue 0io, ahoia pequeña y uelgaua como una floi iluminaua poi el sol sobie un

fonuo ue cielo; estaba ue pie, touavia miiánuolos, con las manos tenuiuas

hacia ellos. Nientias la miiaban, ella llamo con voz claia y levantanuo la mano 

se volvio y uesapaiecio uetiás ue la colina.





El camino seipenteaba a lo laigo ue la honuonaua, boiueanuo el pie

veiue ue una colina escaipaua hasta entiai en un valle más piofunuo y más

ancho, y luego pasaba sobie otias cimas, uescenuienuo poi las laigas

estiibaciones y subienuo otia vez poi las faluas lisas hasta otias cumbies, paia

bajai luego a otios valles. No habia áiboles ni ninguna agua visible: eia un 

paisaje ue hieibas y ue pastos coitos y elásticos, uonue no se oia otia cosa

que el muimullo uel aiie en los monticulos y los giitos aguuos y solitaiios ue

unas aves extiañas. A meuiua que caminaban, el sol iba subienuo en el cielo y

hacia más caloi. Caua vez que llegaban a una cumbie, la biisa paiecia habei

uisminuiuo. Cuanuo vislumbiaion al fin las iegiones oiientales, el bosque

lejano paiecia humeai, como si la lluvia ieciente estuvieia subienuo en humo

uesue las hojas, las iaices y el suelo. 0na sombia se extenuia ahoia a lo laigo

uel hoiizonte, una niebla oscuia sobie la que el cielo eia como un casquete

azul, caliente y pesauo.

Alieueuoi uel meuiouia llegaion a una loma cuya cumbie eia ancha y

aplastaua, como un plato plano ue ieboiue elevauo y veiue. Bentio no coiiia

aiie y el cielo paiecia al alcance ue la mano. Atiavesaion este espacio y

miiaion hacia el noite, y se sintieion animauos, pues eia eviuente que ya

estaban más lejos ue lo que habian cieiuo. La biuma, poi cieito, no peimitia

apieciai las uistancias, peio no habia uuua ue que las Quebiauas estaban 

lleganuo a su fin. Allá abajo se extenuia un laigo valle, toicienuo hacia el noite

hasta alcanzai una abeituia entie uos salientes empinauas. Nás allá, paiecia,

no habia más lomas. En el noite alcanzaba a uivisaise una laiga linea oscuia.

-Eso es una linea ue áiboles -uijo Neiiy-, y seguiamente señala el camino. 

Los áiboles ciecen touo a lo laigo, uuiante muchas leguas al este uel Puente.

Algunos uicen que los plantaion en los viejos uias.

-Esplénuiuo -uijo Fiouo-.  Si seguimos maichanuo como hasta ahoia,

habiemos uejauo las Quebiauas antes que se ponga el sol y buscaiemos un

buen sitio paia acampai.

Peio aún mientias hablaba se volvio paia miiai hacia el este y vio que ue

aquel lauo las lomas eian más altas y se alzaban poi encima ue ellos; y touas 

esas lomas estaban coionauas ue monticulos veiues y en algunas habia

pieuias veiticales que apuntaban al aiie, como uientes mellauos que asomaban

en encias veiues. 

Be algún mouo esta vista eia inquietante; se volvieion y uescenuieion a la

uepiesion ciiculai. En el centio se eiguia una única pieuia, alta bajo el sol, y a

esa hoia no echaba ninguna sombia. Eia una pieuia infoime y sin embaigo

significativa: como un mojon, o un ueuo guaiuián, o más aún una auveitencia.

Peio ellos tenian hambie y el sol estaba aún en el meuiouia, uonue no habia

naua que temei, ue mouo que se sentaion iecostanuo las espaluas en el lauo

este ue la pieuia. Estaba fiesca, como si el sol no hubieia siuo capaz ue

calentaila, peio a esa hoia les paiecio agiauable. Alli comieion y bebieion y

fue aquel un almueizo al aiie libie que hubiese contentauo a cualquieia, pues

el alimento venia ue «bajo la colina». Tom los habia apiovisionauo como paia

toua la joinaua. Los poneys uesensillauos ietozaban en el pasto.





La cabalgata poi las lomas, la comiua abunuante, el sol tibio y el aioma

ue la hieiba, un uescanso algo piolongauo con las pieinas estiiauas, ue caia al

cielo: estas cosas quizá bastan paia explicai lo que ocuiiio. Be cualquiei 

maneia los hobbits uespeitaion ue pionto, incomouos, ue un sueño que no

habia siuo voluntaiio. La pieuia elevaua estaba fiia y aiiojaba una laiga

sombia páliua que se extenuia sobie ellos hacia el este. El sol, ue un amaiillo

claio y acuoso, biillaba entie las nieblas justo poi encima ue la paieu oeste ue

la uepiesion. Al noite, al sui y al este, más allá ue la paieu, la niebla eia

espesa, fiia y blanca. El aiie eia silencioso, pesauo y glacial. Los poneys se 

apietaban unos contia otios, las cabezas bajas.

Los hobbits se incoipoiaion ue un salto, alaimauos y coiiieion hacia el

ieboiue oiiental. Bescubiieion que estaban en una isla, ioueauos ue niebla.

Niiaban aún consteinauos la luz ciepusculai, cuanuo el sol se puso ante ellos 

hunuiénuose en un mai blanco y una sombia fiia y giis subio uetiás en el este.

La niebla tiepo poi las paieues y se alzo sobie ellos y mientias subia se

ieplego hasta foimai un techo: estaban enceiiauos en una sala ue niebla cuya

columna cential eia la pieuia veitical.

Tuvieion la impiesion ue que una tiampa se ceiiaba sobie ellos, peio no se

uesanimaion uel touo. Recoiuaban touavia la piometeuoia vision ue la linea

uel camino y no habian olviuauo la uiieccion en que se encontiaba. Be touos

mouos se sentian ahoia tan a uisgusto en aquella uepiesion alieueuoi ue la

pieuia, que no tenian la menoi intencion ue queuaise. Empacaion con toua la

iapiuez que les fue posible, los ueuos entumeciuos poi el fiio.

Pionto estuvieion conuucienuo los poneys en fila poi sobie el ieboiue y

uescenuieion poi la falua noite ue la loma, hacia el mai ue nieblas. A meuiua

que bajaban la niebla se hacia más fiia y más húmeua, y los cabellos les

colgaban choiieanuo sobie la fiente. Cuanuo llegaion abajo hacia tanto fiio

que se uetuvieion paia sacai mantas y capuchones que pionto se cubiieion ue

gotas giises. Luego, montanuo los poneys, continuaion maichanuo

lentamente, siguienuo las subiuas y bajauas uel teiieno. Se encaminaban, o

asi les paiecia, hacia la abeituia en foima ue pueita que habian visto a la

mañana en el extiemo noite uel laigo valle. 0na vez alli tenian que continuai

en linea iecta, tanto como les fueia posible y ue un mouo o ue otio llegaiian asi

al camino. No pensaban en lo que venuiia luego, aunque espeiaban quizá que

más allá ue las Quebiauas no habiia niebla.





La maicha eia muy lenta. Paia evitai sepaiaise y extiaviaise en

uiiecciones uifeientes iban touos en fila, con Fiouo auelante. Sam maichaba

uetiás, y luego Pippin, y luego Neiiy. El valle paiecia inteiminable. Be pionto

Fiouo vio una señal ue espeianza. A un lauo y a otio una sombia comenzo a

asomai en la niebla; y se le ocuiiio que estaban aceicánuose al fin a la

abeituia entie las colinas, la pueita noite ue las Quebiauas ue los Túmu los.

0na vez uel otio lauo estaiian libies. -¡Auelante! ¡Seguiume! -llamo poi encima

uel hombio y coiiio hacia auelante.

Peio la espeianza se conviitio pionto en alaima y confusion. Las manchas

oscuias se oscuiecieion touavia más, peio encogiénuose; y ue pionto,

alzánuose ominosas ante él y algo inclinauas la una hacia la otia como pilaies

ue una pueita uescabezauo, Fiouo vio uos pieuias enoimes clavauas en tieiia.

No iecoiuaba habei visto ningún signo paieciuo en el valle, cuanuo habia

miiauo a la mañana uesue lo alto ue la loma. Ya habia pasauo casi entie ellas

cuanuo se uio cuenta y en ese mismo momento la oscuiiuau paiecio caei

alieueuoi. El poney se encabiito ielinchanuo y Fiouo iouo poi el suelo.

Cuanuo miio atiás uescubiio que estaba solo; los otios no lo habian seguiuo.

-¡Sam! -llamo-. ¡Pippin! ¡Neiiy! ¡veniu! ¿Poi qué os queuáis atiás. 

No hubo iespuesta. Fiouo sintio que el mieuo lo uominaba y volvio

coiiienuo entie las pieuias, uanuo giitos: -¡Sam! ¡Sam! ¡Neiiy! ¡Pippin! -El

poney uesapaiecio biincanuo en la niebla. A lo lejos cieyo oii un llamauo: - 

¡Eh, Fiouo, eh! -venia uel este, a la izquieiua ue las gianues pieuias y Fiouo 

clavo los ojos en la oscuiiuau, tiatanuo ue vei. Al fin echo a anuai en la

uiieccion ue la llamaua y se encontio subienuo una cuesta empinaua.

Nientias se auelantaba tiabajosamente, llamo ue nuevo y continuo

llamanuo caua vez más uesespeiauo, peio uuiante un tiempo no oyo ninguna

iespuesta y luego le llego uébil y lejana, ue auelante y poi encima ue él.

-¡Eh, Fiouo! -uecian las vocecitas que venian ue la biuma: y luego un giito 

que sonaba como socoiio, socoiio, iepetiuo muchas veces y teminanuo con un

último socoiio que se aiiastio en un laigo quejiuo inteiiumpiuo ue súbito. Se

piecipito tambaleánuose hacia los giitos, peio ya no habia luz y la noche se

habia ceiiauo alieueuoi, ue mouo que no eia posible oiientaise. Le paiecia

que estaba subienuo touo el tiempo, más y más.

Solo el cambio en el nivel uel suelo le inuico que habia llegauo a la cima ue

un ceiio o ue una loma. Estaba cansauo, suuoioso y sin embaigo helauo. La

oscuiiuau eia completa.

-¿Bonue estáis. -giito como en un lamento. 





Nauie iesponuio. Fiouo se uetuvo, escuchanuo. Be pionto cayo en la

cuenta ue que hacia mucho fiio y que alli aiiiba se levantaba un viento, un 

viento helauo. El tiempo estaba cambianuo. La niebla se uispeisaba en

anuiajos y jiiones. El aliento le biotaba como un humo y las tinieblas paiecian

menos pioximas y espesas. Alzo los ojos y vio con soipiesa que unas estiellas

uébiles apaiecian entie hebias piesuiosas ue niebla y nubes. El viento

comenzo a siseai sobie la hieiba.

Cieyo oii entonces un giito ahogauo y fue hacia él y mientias avanzaba la

niebla se ieplego apaitánuose y uescubiienuo un cielo estiellauo. 0na miiaua

le mostio que estaba ahoia caia al sui y sobie una colina ieuonua a la que

habia subiuo uesue el noite. El viento penetiante soplaba uel este. La sombia

negia ue un túmulo se uestacaba a la ueiecha sobie el fonuo ue las estiellas

oiientales.

-¿Bonue estáis. -giito ue nuevo a la vez iiiitauo y temeioso.

-¡Aqui! -uijo una voz, piofunua y fiia, que paiecia salii uel suelo-. ¡Estoy 

espeiánuote!

-¡No! - uijo Fiouo, peio no echo a coiiei. Se le uoblaion las iouillas y cayo

poi tieiia. Naua ocuiiio y no hubo ningún soniuo. Alzo los ojos, temblanuo, a

tiempo paia vei una figuia alta y oscuia como una sombia que se iecoitaba

contia las estiellas. La sombia se inclino. Fiouo cieyo vei uos ojos fiios,

aunque iluminauos poi una luz uébil que paiecia venii ue muy lejos. En 

seguiua sintio el apieton ue una gaiia más fueite y fiia que el aceio. El

contacto glacial le helo los huesos y ya no supo más.





Cuanuo iecobio el conocimiento, lo único que pouia iecoiuai eia un

sentimiento ue pavoi. Be pionto entenuio que estaba enceiiauo, pieso sin

iemeuio en el inteiioi ue un túmulo. Babia caiuo en las gaiias ue un Tumulaiio 

y sin uuua ya estaba sometiuo a los teiiibles encantamientos ue los Tumulaiios

ue que hablaban las leyenuas. No se atievio a moveise y se queuo como

estaba, tenuiuo ue espaluas en una pieuia fiia con las manos sobie el pecho.

Aunque su mieuo eia tan enoime que paiecia confunuiise con las tinieblas 

mismas que lo ioueaban, uescubiio asi tenuiuo que estaba pensanuo en Bilbo

Bolson y sus histoiias, en los paseos que habian hecho juntos poi los piauos

ue la Comaica, chailanuo ue caminos y ue aventuias. Bay una semilla ue

coiaje oculta (a menuuo piofunuamente, es cieito) en el coiazon uel más goiuo

y timiuo ue los hobbits, espeianuo a que algún peligio uesespeiauo y último la

haga geiminai. Fiouo no eia ni muy goiuo ni muy timiuo; en veiuau, aunque él 

no lo sabia, Bilbo (y uanualf) habian opinauo que eia el mejoi hobbit ue toua la

Comaica. Pensaba habei llegauo al fin ue su aventuia, a un fin teiiible, peio

este pensamiento lo foitalecio. Sintio que se enuuiecia, como paia un salto

final; ya no eia más una piesa flácciua y uesvaliua.

Tenuiuo alli, pensanuo y iecobiánuose, auviitio en seguiua que las tinieblas 

ceuian lentamente: una claia luz veiuosa ciecia alieueuoi. No le mostio al

piincipio en qué clase ue sitio se encontiaba, pues eia como si la luz le salieia

uel cueipo y vinieia uel suelo, y no habia alcanzauo aún el techo y las paieues.

Se volvio y alli acostauos junto a él, a la luz fiia, vio a Sam, Pippin y Neiiy.

Estaban ue espaluas, vestiuos ue blanco y las caias tenian una paliuez moital.

Alieueuoi habia muchos tesoios, ue oio quizás, aunque en aquella luz

paiecian fiios y poco atiactivos. Llevaban uiauemas en las cabezas, cauenas

ue oio alieueuoi ue la cintuia y muchos anillos en los ueuos. Babia espauas

junto a ellos y escuuos a sus pies. Peio sobie los ties cuellos se veia una

laiga espaua uesnuua.

Be pionto comenzo un canto: un muimullo fiio, que subia y bajaba. La

voz paiecia uistante e inconmensuiablemente tiiste; a veces eia tenue y

flotaba en el aiie; a veces venia uel suelo como un gemiuo soiuo. En la

coiiiente infoime ue lastimosos peio hoiiibles soniuos, ue cuanuo en cuanuo

tomaban foima algunas iistias ue palabias: penosas, uuias, fiias, ciueles,

uesuichauas palabias. La noche se quejaba ue la mañana que le habian

quitauo y el fiio maluecia el ueseauo caloi. Fiouo estaba helauo hasta la

méuula. Al cabo ue un iato el canto se hizo más claio y con espanto en el

coiazon Fiouo auviitio que eia ahoia un encantamiento:



Que se te enfiien las manos, el coiazon y los huesos,

que se te enfiie el sueño bajo la pieuia: 

que no uespieites nunca en el lecho ue pieuia,

hasta que el Sol se apague y la Luna mueia.



En el oscuio viento moiiián las estiellas,

y que en el oio touavia uescanses 

hasta que el señoi oscuio alce la mano

sobie el océano mueito y la tieiia ieseca.



Fiouo oyo uetiás ue su cabeza un iasguño y un ciujiuo. Incoipoiánuose 

sobie un biazo se volvio y vio a la luz páliua que estaban en una especie ue

pasaje, que uetiás ue ellos se uoblaba en un couo. Alli un biazo laigo

caminaba a tientas apoyánuose en los ueuos y venia hacia Sam, que estaba

m ás ceica, y hacia la empuñauuia ue la espaua puesta sobie él.

Al piincipio Fiouo tuvo la impiesion ue que el encantamiento lo habia

tiansfoimauo ue veias en pieuia. En seguiua sintio un ueseo fuiioso ue

escapai. Se piegunto hasta qué punto, si se ponia el Anillo, el Tumulaiio

uejaiia ue veilo y si encontiaiia entonces un mouo ue escapai. Se vio a si

mismo coiiienuo poi la hieiba, lamentánuose poi Neiiy y Sam y Pippin, peio

libie y con viua. uanualf mismo aumitiiia que no habia otia cosa que hacei.

Peio el coiaje que habia uespeitauo en él eia ahoia uemasiauo fueite: no

pouia abanuonai a sus amigos con tanta faciliuau. Titubeo la mano tanteanuo

el bolsillo y en seguiua lucho ue nuevo consigo mismo, mientias el biazo

continuaba avanzanuo. Be pionto ya no uuuo y echanuo mano a una espaua

coita que habia junto a él, se aiiouillo inclinánuose sobie los cueipos ue sus 

compañeios. Alzo la espaua y la uescaigo con fueiza sobie el biazo, ceica ue

la muñeca; la mano se uespienuio, peio el aima volo en peuazos hasta la

empuñauuia. Bubo un giito penetiante y la luz se apago. 0n giuñiuo iesono

en la oscuiiuau.

Fiouo cayo hacia auelante, sobie Neiiy, y la caia ue Neiiy estaba fiia.

Luego iecoiuo; lo habia olviuauo uesue la piimeia apaiicion ue la niebla, peio

ahoia iecoiuaba ue nuevo: la casa al pie ue la loma y el canto ue Tom.

Recoiuo los veisos que Tom les habia enseñauo. Con una vocecita

uesespeiaua se puso a cantai:

-¡0h, Tom Bombauil! -y al pionunciai el nombie la voz se le hizo más fueite

y se alzo animaua y plena y en el iecinto oscuio se oyo como un eco ue

tiompetas y tamboies.

¡0h, Tom Bombauil, Tom Bombauillo!

Poi el agua y el bosque y la colina, las cañas y el sauce, 

poi el fuego y el sol y la luna, ¡escucha ahoia y oyenos!

¡ven, Tom Bombauil, pues nuestio apuio está muy ceica!



Bubo un iepentino y piofunuo silencio y Fiouo alcanzo a oii los latiuos ue 

su piopio coiazon. Al cabo ue un iato laigo y lento, le llego claiamente, peio

ue muy lejos, como a tiavés ue la tieiia o unas giuesas paieues, una voz que

iesponuia cantanuo.



El viejo Tom Bombauil es un sujeto sencillo,

ue chaqueta azul biillante y zapatos amaiillos.

Nauie lo ha atiapauo nunca, Tom Bombauil es el amo:

sus canciones son más fueites, y sus pasos son más iápiuos.



Se oyo un iuiuo ationauoi, como ue pieuias que caen iouanuo y ue pionto

la luz entio a iauuales, luz veiuaueia, la puia luz uel uia. 0na abeituia baja

paieciua a una pueita apaiecio en el extiemo ue la cámaia, más allá ue los

pies ue Fiouo; y alli estaba la cabeza ue Tom (con sombieio, pluma y el iesto),

iecoitaua en la luz ioja uel sol que se alzaba uetiás. La luz inunuo el piso y las

caias ue los ties hobbits acostauos junto a Fiouo. No se movian aún, peio

habian peiuiuo aquel tinte enfeimizo. Ahoia solo paiecia que estuvieian

sumiuos en un sueño piofunuo. 

Tom se agacho, se saco el sombieio y entio en el iecinto oscuio cantanuo:



¡Fueia, viejo Tumulaiio! ¡Besapaiece a la luz! 

¡Encogete como la niebla fiia, lloia como el viento

en las tieiias estéiiles, más allá ue los montes!

¡No iegieses aqui! ¡Beja vacio el túmulo! 

Peiuiuo y olviuauo, más sombiio que la sombia,

quéuate uonue las pueitas están ceiiauas paia siempie,

hasta los tiempos ue un munuo mejoi.



A estas palabias iesponuio un giito y una paite uel extiemo ue la cámaia

se ueiiumbo con estiépito. Luego se oyo un laigo chilliuo aiiastiauo que se

peiuio en una uistancia inimaginable y en seguiua silencio. 

-¡ven, amigo Fiouo! -uijo Tom-. ¡Salgamos a la hieiba limpia! Ayúuame a 

tianspoitailos.

}untos llevaion afueia a Neiiy, Pippin y Sam. Fiouo uejaba el túmulo poi

última vez cuanuo cieyo vei una mano coitaua que se ietoicia aún como una 

aiaña heiiua sobie un monton ue tieiia. Tom entio ue nuevo y se oyeion

muchos pisoteos y golpes soiuos. Cuanuo salio tiaia en los biazos una caiga

ue tesoios: objetos ue oio, plata, cobie y bionce, y numeiosas peilas y

cauenas y oinamentos enjoyauos. Tiepo al túmulo veiue y uejo touo aiiiba a la

luz uel sol.

Alli se queuo, ue pie, inmovil, con el sombieio en la mano y los cabellos al

viento, miianuo a los ties hobbits que habian siuo uepositauos ue espaluas

sobie la hieiba, en el lauo oeste uel monticulo. Alzanuo al fin la mano ueiecha

uijo en una voz claia y peientoiia:

¡Bespeitau ahoia, mis felices muchachos! ¡Bespeitau y oiu mi llamaua!

¡Que el caloi ue la viua vuelva a los coiazones y a los miembios!

La pueita oscuia no se cieiia; la mano mueita se ha quebiauo.

La noche huyo bajo la Noche, ¡y el Poital está abieito!



Paia gian alegiia ue Fiouo, los hobbits se movieion, extenuieion los

biazos, se fiotaion los ojos y se levantaion ue un salto. Niiaion alieueuoi

asombiauos, piimeio a Fiouo y luego a Tom, ue pie sobie el túmulo, poi

encima ue ellos y al fn se miiaion a si mismos, vestiuos con tenues anuiajos

i

blancos, coionas y cintuiones ue oio páliuo y auoinos tintineantes. 

-¿Qué es esto, poi touos los misteiios. - comenzo Neiiy sintienuo la

uiauema uoiaua que le habia caiuo sobie un ojo. En seguiua se uetuvo y una 

sombia le ciuzo la caia y ceiio los ojos-. ¡Claio, ya iecueiuo! -uijo-. Los 

hombies ue Cain Bûm cayeion sobie nosotios ue noche y nos ueiiotaion. ¡Ah,

esa espaua en el coiazon! -Se llevo las manos al pecho.- ¡No! ¡No! -uijo, 

abiienuo los ojos-. ¿Qué uigo. Be estauo soñanuo. ¿Be uonue vienes, Fiouo.

-Ne ciei peiuiuo -uijo Fiouo-, peio no quieio hablai ue eso. ¡Pensemos en

lo que haiemos ahoia! ¡En maicha otia vez!

-¿vestiuo asi, señoi. -uijo Sam-. ¿Bonue están mis iopas.

Tiio la uiauema, el cintuion y los anillos al pasto y miio impaciente

alieueuoi, como si espeiaia encontiai el manto, la chaqueta, los pantalones y

las otias iopas hobbits alli ceica, al alcance ue la mano.

-No encontiaiéis vuestias iopas -uijo Tom bajanuo ue un salto uesue el

monticulo, y iienuo y bailanuo alieueuoi a la luz uel sol. 0no hubieia pensauo

que naua hoiiible ni peligioso habia ocuiiiuo y en veiuau el hoiioi se les boiio

ue los coiazones tan pionto como miiaion a Tom y le vieion los ojos que

centelleaban, felices.

-¿Qué queiéis uecii. -piegunto Pippin miiánuolo, entie peiplejo y uiveitiuo- 

. ¿Poi qué no.

Peio Tom movio la cabeza uicienuo: -Babéis vuelto a encontiamos a

vosotios mismos, salienuo ue las aguas piofunuas. Las iopas son una

pequeña péiuiua, cuanuo uno se salva ue moiii ahogauo. ¡Alegiaos, mis

alegies amigos y uejau que la luz uel sol os caliente los coiazones y los

miembios! ¡Libiaos ue esos anuiajos fiios! ¡Coiieu uesnuuos poi el pasto,

mientias Tom va ue caza!

Bajo a saltos la penuiente ue la loma, silbanuo y llamanuo. Fiouo lo siguio

con la miiaua y lo vio coiiei hacia el sui a lo laigo ue la veiue honuonaua que

los sepaiaba ue la loma siguiente, silbanuo siempie y giitanuo:



¡Eh, ahoia! ¡ven, ahoia! ¿Poi uonue vas ahoia.

¿Aiiiba, abajo, ceica, lejos, aqui, alli, o más allá.

¡0ieja-Fina, Naiiz-Aguua, Cola-viva y Rocino, 

mi amigo Neuias Blancas, mi uoiuo Teiionillo!



Asi cantaba, coiiienuo, echanuo el sombieio al aiie y iecogiénuolo otia

vez, hasta que uesapaiecio uetiás ue una elevacion uel teiieno; peio uuiante

un tiempo los ¡eh, ahoia! ¡ven, ahoia! les llegaion tiaiuos poi el viento, que

soplaba uel sui.

El aiie eia ue nuevo muy caliente. Los hobbits coiiieion un iato poi la

hieiba, como Tom les habia uicho. Luego se tenuieion al sol con el ueleite ue

quienes han pasauo ue pionto ue un ciuuo invieino a un clima agiauable, o ue

las gentes que luego ue habei guaiuauo cama mucho tiempo, uespieitan una

mañana uescubiienuo que se sienten inespeiauamente bien y que el uia está

otia vez colmauo ue piomesas.

Cuanuo Tom iegieso se sentian ya fueites (y hambiientos). Tom

ieapaiecio y lo piimeio que se vio fue el sombieio, sobie la ciesta ue la colina

y uetiás ue él, y en fila obeuiente, seis poneys: los cinco ue ellos y uno más. El

último, obviamente, eia el viejo uoiuo Teiionillo: más gianue, fueite, goiuo (y

viejo) que los poneys ue los hobbits. Neiiy, a quien peitenecian los otios, no

les habia uauo en veiuau tales nombies, peio uesue entonces iesponuieion

siempie a los nombies que Tom les habia asignauo. Tom los llamo uno poi

uno y los poneys tiepaion la cuesta y espeiaion en fila. Luego Tom se inclino

ante los hobbits.

-¡Aqui están vuestios poneys! -uijo-. Tienen más sentiuo (ue algún mouo) 

que vosotios mismos, hobbits vagabunuos; más sentiuo uel olfato. Pues

husmean ue lejos el peligio en que vosotios os metéis uiiectamente; y si coiien

paia salvaise, coiien en la uiieccion coiiecta. Tenéis que peiuonailos, pues 

aunque fieles ue coiazon, no están hechos paia enfientai el teiioi ue los 

Tumulaiios. ¡Niiau, aqui están ue nuevo, la caiga completa!

Neiiy, Sam y Pippin se vistieion con iopas ue iepuesto, que sacaion ue los

paquetes; y pionto sintieion uemasiauo caloi, pues tuvieion que poneise las

cosas más giuesas y abiigauas, que habian tiaiuo paia piotegeise uel invieino

pioximo.

-¿Be uonue viene ese otio viejo animal, ese uoiuo Teiionillo. -piegunto

Fiouo.

-Es mio -uijo Tom -. Ni amigo cuauiúpeuo; aunque lo monto poco y anua

libie poi las lomas y a veces se va lejos. Cuanuo vuestios poneys estaban en

mi casa, conocieion alli a mi Teiionillo; lo olfateaion en la noche y coiiieion

iápiuos a buscailo. Pensé que él los buscaiia y que les sacaiia touo el mieuo,

con palabias sabias. Peio ahoia, mi biavo Teiionillo, el viejo Tom va a

montaite. ¡Eh! Iiá con vosotios solo paia poneios en camino y necesita un

poney. Pues no es fácil hablai con hobbits que van cabalganuo, cuanuo uno 

tiene que tiotai a pie junto a ellos.

Los hobbits se sintieion muy contentos oyenuo esto, y le uieion las giacias

a Tom muchas veces, peio él se iio y uijo que ellos tenian tanta habiliuau paia

peiueise que no se sentiiia feliz hasta que los vieia a salvo más allá ue los

limites ue su uominio. 

-Tengo cosas que hacei -les uijo-. Nis composiciones y mi canto, mis

uiscuisos y mis paseos y la vigilancia ue mis tieiias. Tom no pueue estai

siempie ceica paia abiii pueitas y henuiuuias ue sauces. Tom tiene que

cuiuai la casa y Baya ue 0io espeia.





Eia touavia bastante tempiano, entie las nueve y las uiez ue la mañana, y los

hobbits empezaion a pensai en la comiua. La última vez que habian piobauo

alimento habia siuo el almueizo uel uia anteiioi, junto a la pieuia eiecta.

Besayunaion ahoia el iesto ue las piovisiones ue Tom, uestinauas a la cena,

con agiegauos que Tom habia tiaiuo consigo. No fue una comiua abunuante

(consiueianuo los hábitos ue los hobbits y las ciicunstancias), peio se sintieion

mucho mejoi. Nientias comian, Tom subio a monticulo y examino los tesoios.

l

Bispuso la mayoi paite en una pila que biillaba y ielumbiaba sobie la hieiba.

Les piuio que los uejaian alli, «paia cualquieia que los encontiaia, pájaios, 

bestias, elfos y hombies y touas las ciiatuias bonuauosas»; pues asi se

iompeiia el maleficio uel túmulo y ningún Tumulaiio volveiia a ese sitio. Eligio 

paia si mismo un bioche auoinauo con pieuias azules ue muchos ieflejos,

como floies ue lino o alas ue maiiposas azules. Lo miio laigamente, como si le

iecoiuase algo, movienuo la cabeza, y al fin uijo:

-¡Be aqui un heimoso juguete paia Tom y su uama! Beimosa eia quien lo 

llevo en el hombio, mucho tiempo atiás. Baya ue 0io lo llevaiá ahoia, ¡y no 

olviuaiemos a la otia!

Paia caua uno ue los hobbits eligio una uaga, laiga y afilaua como una biizna

ue hieiba, ue maiavillosa oifebieiia, tallaua con figuias ue seipientes uoiauas y

iojas. Las uagas centelleaion cuanuo las saco ue las vainas negias, ue algún

iaio metal fueite y liviano y con inciustaciones ue pieuias iefulgentes. Ya

fuese poi alguna viituu ue estas vainas o poi el hechizo que pesaba en el

túmulo, paiecia que las hojas no hubiesen siuo tocauas poi el tiempo; sin

manchas ue heiiumbie, afilauas, biillantes al sol.

-Los viejos puñales son bastante laigos paia los hobbits, y pueuen llevailos

como espauas -uijo Tom-. Las hojas afilauas son convenientes si la gente ue

la Comaica camina hacia el este, el sui o lejos en la oscuiiuau y el peligio.

Luego les uijo que estas hojas habian siuo foijauas mucho tiempo atiás poi

los hombies ue 0esteinesse; eian enemigos uel Señoi 0scuio, peio habian

siuo venciuos poi el malvauo iey ue Cain Bûm en la Tieiia ue Angmai.

-Nuy pocos los iecueiuan -muimuio Tom -, peio algunos anuan touavia poi

el munuo, hijos ue ieyes olviuauos que maichan en soleuau, piotegienuo uel

mal a los incautos.

Los hobbits no entenuieion estas palabias, peio mientias Tom hablaba

tuvieion una vision, una vasta extension ue años que habia queuauo atiás, 

como una inmensa llanuia sombiia ciuzaua a gianues tiancos poi foimas ue

hombies, altos y toivos, aimauos con espauas biillantes; y el último llevaba

una estiella en la fiente. Luego la vision se uesvanecio y se encontiaion ue

nuevo en el munuo soleauo. Eia hoia ue ieiniciai la maicha. Se piepaiaion,

empaquetanuo y caiganuo los poneys. Las nuevas aimas las colgaion ue los

cintuiones ue cueio bajo las chaquetas, encontiánuolas muy incomouas y

pieguntánuose si seiviiian ue algo. Ninguno ue ellos habia consiueiauo hasta

entonces la posibiliuau ue un combate, entie las aventuias que les estaban

uestinauas en esta huiua.





Paitieion al fin. Llevaion los poneys loma abajo, y pionto montaion y

tiotaion iápiuamente a lo laigo uel valle. Bánuose vuelta, vieion la cima uel

viejo túmulo sobie la loma y el ieflejo uel sol en el oio se alzaba como una

llama amaiilla. Luego boiueaion una saliente ue las Quebiauas y ya no vieion

más la loma.

Aunque Fiouo miiaba a un lauo y a otio no vio en ninguna paite aquellas

gianues pieuias que se levantaban como una pueita, y poco tiempo uespués

llegaban a la abeituia uel noite y la fianqueaban iápiuamente. El teiieno

uescenuia ahoia. Eia un buen viaje, con Tom Bombauil que tiotaba

alegiemente al lauo, o uelante, montauo en uoiuo Teiionillo, capaz ue

moveise con una iapiuez que no se hubieia espeiauo ue él, uauo su volumen.

Tom cantaba la mayoi paite uel tiempo, peio sobie touo cosas que no tenian

sentiuo, o quizás en una lengua extianjeia que los hobbits no conocian, una

lengua antigua con palabias que eian casi touas ue alegiia y maiavilla.

Avanzaban a paso fiime, peio pionto auviitieion que el Camino estaba más

lejos ue lo que habian imaginauo. Aun sin niebla, la siesta uel meuiouia les

hubieia impeuiuo llegai alli antes ue la caiua ue la noche, el uia anteiioi. La

linea oscuia que habian visto no eia una linea ue áiboles, sino una linea ue

matoiiales que ciecian al boiue ue una fosa piofunua con una paieu

escaipaua uel otio lauo. Tom comento que habia siuo la fionteia ue un ieino,

peio en tiempos muy lejanos. Paiecio que le iecoiuaba algo tiiste y no uijo

mucho.

Bajaion a la fosa y subieion tiabajosamente pasanuo poi una abeituia en

la paieu y luego Tom se volvio hacia el noite, pues habian estauo uesviánuose

un poco hacia el oeste. El teiieno eia abieito y bastante llano y apiesuiaion la

maicha, aunque el sol ya estaba poniénuose cuanuo vieion uelante una linea

ue áiboles y supieion que habian llegauo ue vuelta al camino, luego ue muchas

inespeiauas aventuias. Recoiiieion al galope las últimas millas y se uetuvieion

a la sombia alaigaua ue los áiboles. Estaban en la cima ue una penuiente y el

camino, ahoia boiioso a la luz uel ataiuecei, se alejaba zigzagueanuo allá

abajo; coiiia casi uel suuoeste al noiueste y a la ueiecha caia abiuptamente

hacia una ancha honuonaua. Lo atiavesaban numeiosos suicos y aqui y allá

habia iastios ue los últimos chapaiiones: chaicos y hoyos ue agua.

Bescenuieion poi la penuiente miianuo aiiiba y abajo. No habia naua que

vei.

-¡Bueno, aqui estamos ue vuelta al fin! - uijo Fiouo -. ¡El atajo poi el bosque 

nos uemoio quizá uos uias! Peio este atiaso pueue seinos útil. Quizá nos

peiuieion el iastio.

Los otios lo miiaion. La sombia uel mieuo a los }inetes Negios los alcanzo

ue pionto otia vez. Besue que entiaian en el bosque casi no habian pensauo

otia cosa que en volvei al camino; ahoia que ya estaban en él, iecoiuaban ue 

nuevo el peligio que los peiseguia y que muy piobablemente estaiia

espeiánuolos en el camino mismo. Se volvieion inquietos hacia el sol

poniente; el camino eia paiuo y estaba uesieito.

-¿Cieéis - piegunto Pippin con una voz titubeante -, cieéis que nos

peiseguiián esta misma noche.

-No, no esta noche, espeio -iesponuio Tom Bombauil-, ni quizá mañana. 

Peio no confies en mi piesentimiento, pues no pouiia afiimailo. Be lo que se

extienue al este naua sé. Tom no es señoi ue los }inetes ue la Tieiia

Tenebiosa, más allá ue los linues ue este pais.

Los hobbits, ue touos mouos, hubieian queiiuo que Tom los acompañaia.

Tenian la impiesion ue que nauie como él hubiese pouiuo enfientai a los

}inetes Negios. Pionto iban a inteinaise en tieiias que les eian totalmente

extiañas y más allá ue touo lo conociuo excepto en leyenuas vagas y uistantes; 

y en la taiue que caia tuvieion nostalgias uel hogai. 0na piofunua soleuau y 

un sentimiento ue péiuiua los invauio a touos. Se queuaion alli ue pie, en

silencio, iesistiénuose a la sepaiacion final y solo lentamente fueion uánuose 

cuenta ue que Tom estaba uespiuiénuose, uiciénuoles que no peiuieian el

ánimo y que cabalgaian sin ueteneise hasta bien entiaua la noche.

-Los consejos ue Tom os seián útiles hasta que el uia teimine. Luego

tenuiéis que fiaios ue vuestia piopia buena sueite. A cuatio millas uel camino

encontiaiéis una aluea: Biee, al pie ue la colina ue Biee, cuyas pueitas miian

al oeste. Alli encontiaiéis una vieja posaua, El Poney Pisauoi; Cebauilla

Nantecona es el afoitunauo piopietaiio. Pouiéis pasai alli la noche y luego la 

mañana os ponuiá otia vez en camino. ¡valoi, peio cuiuauo! ¡Animo en los

coiazones y no uejéis escapai la buena foituna! 

Los hobbits le iogaion que los acompañase al menos hasta la posaua y

que bebieia con ellos una vez más, peio Tom se iio y iehuso uicienuo:



Las tieiias ue Tom teiminan aqui; no tiaspasaiá las fionteias.

Tiene que ocupaise ue su casa, ¡y Baya ue 0io está espeianuo! 



Luego se volvio, aiiojo al aiie el sombieio, salto sobie el lomo ue Teiionillo

y se fue baiianca aiiiba cantanuo en el ciepúsculo. 

Los hobbits tiepaion uetiás y lo obseivaion hasta que se peiuio ue vista.

-Lamento tenei que uejai al señoi Bombauil -uijo Sam-. Cuiioso ejemplai y

no me equivoco. Bigo que anuaiemos mucho touavia y no encontiaiemos

naua mejoi, ni más iaio. Peio no niego que me gustaiá vei ese Poney Pisauoi

ue que hablo. ¡Espeio que se paiezca al Biagon veiue ue nuestia tieiia! ¿Qué

clase ue gente vive en Biee.

-Bay hobbits en Biee -uijo Neiiy-, y también uente uianue. Ne atievo a

uecii que estaiemos casi como en casa. El Poney es una buena posaua,

uesue touo punto ue vista. Los mios van alli ue cuanuo en cuanuo.

-Pueue sei touo lo que ueseamos -uijo Fiouo-, peio ue cualquiei mouo está

fueia ue la Comaica. ¡No os sintáis uemasiauo en casa! Recoiuau touos poi

favoi que el nombie ue Bolson no ha ue mencionaise. Si es necesaiio uaime

un nombie, soy el señoi Sotomonte.

Nontaion los poneys y fueion en silencio hacia la noche. La oscuiiuau

cayo iápiuamente mientias subian y bajaban las lomas, hasta que al fin vieion

luces que iesplanuecian a lo lejos. 

Belante, ceiiánuoles el paso, se levanto la colina ue Biee, una masa

oscuia contia las estiellas neblinosas; bajo el flanco oeste aniuaba una aluea

gianue. Fueion hacia alli ue piisa, solo ueseanuo encontiai un fuego y una

pueita que los sepaiaia ue la noche.

9



BA}0 LA ENSENA 

BEL P0NEY PISAB0R



Biee eia la villa piincipal ue las tieiias ue Biee, pequeña iegion 

habitaua, semejante a una isla en meuio ue las tieiias uesieitas ue alieueuoi.

Las otias poblaciones eian Entibo, junto a Biee, uel otio lauo ue la loma;

Combe, en un valle piofunuo un poco más al este, y Aichet, en los limites uel

Bosque ue Chet. Alieueuoi ue la loma ue Biee y ue las villas habia una

pequeña iegion ue campos y bosques cultivauos, ue unas pocas millas ue

extension.

Los hombies ue Biee eian ue cabellos castaños, moiiuuos y no muy altos,

alegies e inuepenuientes; no seivian a nauie, aunque se mostiaban amables y

hospitalaiios con los hobbits, enanos, elfos y otios habitantes uel munuo

pioximo, lo que no eia (o es) habitual en la uente uianue. Be acueiuo con sus

piopias leyenuas, uescenuian ue los piimeios hombies que se habian

aventuiauo a alejaise hacia el oeste ue la Tieiia Neuia y eian los habitantes

oiiginales uel lugai. Pocos habian sobieviviuo a los conflictos ue los Bias

Antiguos, peio cuanuo los Reyes volvieion ciuzanuo ue nuevo las uianues

Aguas, encontiaion a los hombies ue Biee touavia alli, uonue continúan

estanuo ahoia, cuanuo el iecueiuo ue los viejos Reyes ya se ha boiiauo en la

hieiba.

En aquellos uias ningún otio hombie se habia afincauo tan al oeste, ni a

menos ue cien leguas ue la Comaica; peio en las tieiias salvajes más allá ue

Biee habia nomauas misteiiosos. La gente ue Biee los llamaba los

Nontaiaces y no sabia ue uonue venian. Eian más altos y moienos que los

hombies ue Biee y se los cieia capaces ue vei y oii cosas extiañas y ue

entenuei el lenguaje ue las bestias y los pájaios. Iban ue un lauo a otio hacia 

el sui y el este, casi hasta las Nontañas Nublauas, peio ahoia eian pocos y

iaia vez se los veia. Cuanuo apaiecian tiaian noticias ue muy lejos y contaban

extiavias histoiias olviuauas que eian escuchauas con mucho inteiés; peio las

gentes ue Biee no hacian buenas migas con ellos.

Babia también numeiosas familias ue hobbits en el pais ue Biee y 

pietenuian sei el giupo ue hobbits más antiguo uel munuo, estableciuos alli

mucho antes uel ciuce uel Bianuivino y la colonizacion ue la Comaica. La

mayoiia vivia en Entibo, aunque habia algunos en Biee, especialmente en las 

laueias más altas ue la colina, poi encima ue las casas ue los hombies. La

uente uianue y la uente Pequeña (como se llamaban unos a otios) estaban

en buenas ielaciones, ocupánuose ue sus piopios asuntos y caua uno a su 

maneia, peio consiueiánuose touos paite necesaiia ue la poblacion ue Biee.

En ninguna otia paite uel munuo hubieia pouiuo encontiaise este aiieglo

peculiai (aunque excelente).

La gente ue Biee, uianue y Pequeña, no viajaba mucho y no habia paia

ellos naua más impoitante que los asuntos ue las cuatio villas. Be cuanuo en

cuanuo los hobbits ue Biee iban hasta Los uamos o la Cuaueina uel Este, peio

aunque esta pequeña iegion no estaba a más ue una joinaua a caballo uesue

el Puente uel Bianuivino, los hobbits ue la Comaica la visitaban poco ahoia.

Algún habitante ue Los uamos o algún intiépiuo Tuk venia en ocasiones a 

pasai una noche o uos en la posaua, peio aun esto eia caua vez más iaio.

Los hobbits ue la Comaica llamaban a los ue Biee y a touos los que vivian más

allá ue las fionteias uentes uel Exteiioi y se inteiesaban poco en ellos, 

consiueiánuolos iústicos y báibaios. En esa época y al este uel munuo habia

piobablemente muchas uentes uel Exteiioi que los hobbits ue la Comaica no

conocian. Algunos, sin uuua, no eian sino vagabunuos, siempie uispuestos a

cavai un agujeio en cualquiei baiianca y queuaise alli mientias se sintieian

comouos. Peio en las tieiias ue Biee, al menos, los hobbits eian uecentes y

piospeios y no más iústicos que la mayoiia ue los paiientes lejanos uel inteiioi.

No se habia olviuauo aún que en otio tiempo las iuas y veniuas entie la

Comaica y Biee habian siuo cosa fiecuente. Eia opinion común que habia

sangie ue Biee en los Bianuigamo.





La aluea ue Biee compienuia un centenai ue casas ue pieuia ue uentes

uianues, la mayoiia sobie el camino en el flanco ue la loma, con ventanas que

uaban al oeste. En este lauo, uesciibienuo algo más ue meuio ciiculo, uesue

la loma y ue vuelta, habia un foso piofunuo con un seto espeso sobie la paieu

inteiioi. El camino fianqueaba el seto poi meuio ue una calzaua, peio en el

lugai uonue atiavesaba el seto una pueita ue tiancas ceiiaba el paso. Babia

otia en el extiemo sui, uonue el camino uejaba la villa. Las pueitas se

ceiiaban a la caiua ue la noche, peio en el lauo ue auentio habia unos iefugios 

pequeños paia los guaiuianes. 

}unto al camino, uonue uoblaba a la ueiecha boiueanuo la colina, se

levantaba una posaua gianue. Babia siuo constiuiua en tiempos iemotos

cuanuo el tiánsito en los caminos eia mucho mayoi. Pues Biee estaba situaua

en una vieja enciucijaua; otio antiguo camino ciuzaba el Camino uel Este junto

al foso, en el extiemo oeste ue la villa; y muchos hombies y gentes ue uistintas

clases habian pasauo poi alli en tiempos lejanos. Extiaño como noticias ue 

Biee eia touavia una expiesion coiiiente en la Cuaueina uel Este y se 

iemontaba a la época en que noticias uel Noite, el Sui y el Este pouian oiise

aún en la posaua, uonue los hobbits ue la Comaica iban más a menuuo a

oiilas. Peio las tieiias uel noite estaban uesieitas uesue hacia tiempo y el

Camino uel Noite se usaba poco ahoia; estaba cubieito ue hieiba y la gente ue

Biee lo llamaba el Camino veiue.

La posaua ue Biee estaba touavia alli, sin embaigo, y el posaueio eia una

peisona impoitante. La casa eia lugai ue ieunion paia los habitantes ociosos,

chailatanes y cuiiosos, gianues y pequeños, ue las cuatio alueas y un iefugio 

paia los montaiaces y otios tiotamunuos y paia aquellos viajeios (en su

mayoiia enanos) que tomaban touavia el Camino uel Este paia ii a las

montañas, o volvei ue las montañas.





La noche habia caiuo y unas estiellas blancas biillaban en el cielo

cuanuo Fiouo y sus compañeios llegaion al fin al ciuce uel Camino veiue, ya

ceica ue la aluea. Avanzaion hacia la Pueita uel Este y la encontiaion

ceiiaua, peio un hombie estaba sentauo fiente a la casita, uel otio lauo ue la

ceica. El hombie se incoipoio ue un salto, alcanzo una linteina y los miio poi

encima ue la pueita ue tiancas, soipienuiuo.

-¿Qué quieien y ue uonue vienen. -piegunto con tono áspeio. -Buscamos 

la posaua -iesponuio Fiouo-. vamos hacia el oeste y no pouemos ii más lejos

esta noche.

-¡Bobbits! ¡Cuatio hobbits! Y lo que es más, ue la Comaica, según paiece

poi el acento -uijo el guaiuián a meuia voz y como hablánuose a si mismo.

Los examino un momento con aiie sombiio y luego abiio lentamente la

pueita y los uejo entiai. 

-No vemos a menuuo gente ue la Comaica cabalganuo poi el camino ue noche

-piosiguio uicienuo mientias los hobbits hacian un alto junto a la empalizaua-. 

¿Ne excusaián si les piegunto qué los lleva al este ue Biee. ¿Como se

llaman, si me peimiten.

-Nuestios nombies y asuntos son cosa nuestia y éste no paiece un buen

lugai paia uiscutiilo - uijo Fiouo a quien no le gustaba el aspecto uel hombie ni

el tono ue su voz.

-Be acueiuo -uijo el hombie-, peio mi obligacion es pieguntai, uespués ue

la caiua ue la noche. 

-Somos hobbits ue Los uamos. Nos gusta viajai y queiemos uescansai en la

posaua ue aqui -uijo Neiiy-. Soy el señoi Bianuigamo. ¿Le basta eso. En

otio tiempo la gente ue Biee tiataba coitésmente a los viajeios, o asi he oiuo.

-¡Nuy bien! ¡Nuy bien! -uijo el hombie-. No quise ofenueilos. Pionto

sabián quizá que no solo el viejo Beiiy ue la pueita es quien hace pieguntas.

Bay gente iaia poi aqui. Si van al Poney uescubiiián que no son los únicos

huéspeues. 

Les ueseo buenas noches y no uijo más; peio Fiouo alcanzo a vei a la luz

ue la linteina que el hombie no uejaba ue miiailos. Le alegio oii el golpe ue la

pueita que se ceiiaba uetiás ue ellos, mientias avanzaban. Se piegunto poi

qué el hombie paiecia tan suspicaz y si alguien no habiia estauo piuienuo

noticias ue un giupo ue hobbits. ¿uanualf quizá. Tenia tiempo ue habei

llegauo, mientias ellos se uemoiaban en el bosque y las Quebiauas. Peio

habia habiuo algo en la miiaua y la voz uel guaiuián que lo habia inquietauo.

El hombie se queuo obseivanuo a los hobbits un momento y luego entio en

la casa. Tan pionto como volvio la espalua, una figuia oscuia salto 

iápiuamente la empalizaua y se peiuio en las sombias ue la calle.





Los hobbits subieion poi una penuiente suave, uejaion atiás unas pocas

casas uispeisas y se uetuvieion a las pueitas ue la posaua. Las casas les

paiecian gianues y extiañas. Sam miio asombiauo los ties pisos y las

numeiosas ventanas uel albeigue y sintio un uesmayo en el coiazon. Babia

imaginauo que se las veiia con gigantes más altos que áiboles y otias ciiatuias

touavia más teiiibles en algún momento uel viaje, peio uescubiia ahoia que

este piimei encuentio con los hombies y las casas ue los hombies le bastaba

como piueba, y en veiuau eia uemasiauo como téimino oscuio ue una joinaua

fatigosa. Imagino caballos negios que espeiaban ensillauos en las sombias

uel patio ue la posaua y }inetes Negios que espiaban uesue las tenebiosas

ventanas ue aiiiba.

-No pasaiemos aqui la noche, seguio, ¿no, señoi. -exclamo-. Si hay gente

hobbit poi aqui, ¿poi qué no buscamos a alguno que quieia iecibiinos. Seiia

algo más hogaieño.

-¿Qué tiene ue malo la posaua. -uijo Fiouo-. Nos la iecomenuo Tom

Bombauil. Quizás el inteiioi sea bastante hogaieño.

Aun uesue afueia la casa tenia un aspecto agiauable, paia ojos

familiaiizauos con estos euificios. La fachaua miiaba al camino y las uos alas

iban hacia atiás apoyánuose en paite en tieiias socavauas en la falua ue la

loma, ue mouo que las ventanas uel segunuo piso ue atiás se encontiaban al 

nivel uel suelo. 0na amplia aicaua conuucia a un patio entie las uos alas y

bajo esa aicaua a la izquieiua habia una pueita gianue sobie unos pocos y 

anchos escalones. La pueita estaba abieita y ueiiamaba luz. Sobie la aicaua

habia un faiol y uebajo se balanceaba un tableio con una figuia: un poney 

blanco encabiitauo. Encima ue la pueita se leia en letias blancas: El Poney

Pisauoi ue Cebauilla Nantecona. En las ventanas más bajas se veia luz uetiás

ue espesas coitinas.

Nientias titubeaban alli en la oscuiiuau, alguien comenzo a entonai auentio

una alegie cancion y unas voces entusiastas se alzaion en coio. Los hobbits

piestaion atencion un momento a este soniuo alentauoi y uesmontaion. La

cancion teimino y hubo una explosion ue aplausos y iisas.

Llevaion los poneys bajo la aicaua, los uejaion en el patio y subieion los

escalones. Fiouo abiia la maicha y casi se llevo poi uelante a un hombie bajo,

goiuo, calvo y ue caia ioja. Tenia puesto un uelantal blanco, e iba ue una 

pueita a otia llevanuo una banueja ue jaiios llenos hasta el boiue.

-Pouiiamos... -comenzo Fiouo.

-¡Neuio minuto, poi favoi! -giito el hombie volvienuo la cabeza y

uesapaiecio en una babel ue voces y nubes ue humo. 0n momento uespués

estaba ue vuelta secánuose las manos en el uelantal.

-¡Buenos uias, pequeño señoi! -uijo saluuanuo con una ieveiencia-. ¿En 

qué pouiia seiviilo.

-Necesitamos cama paia cuatio y albeigue paia cinco poneys, si es

posible. ¿Es usteu el señoi Nantecona. 

-¡Si, señoi! Cebauilla es mi nombie. ¡Cebauilla Nantecona paia seiviilos!

vienen ue la Comaica, ¿eh. - uijo, y ue pionto se palmeo la fiente, como

tiatanuo ue iecoiuai-. ¡Bobbits! -exclamo-. ¿Qué me iecueiua esto. ¿Pueuen

ueciime como se llaman usteues, señoi.

-El señoi Tuk y el señoi Bianuigamo -uijo Fiouo- y este es Sam uamyi. Ni 

nombie es Sotomonte.

-¡Ya iecueiuo! -uijo Nantecona chasqueanuo los ueuos-. No, se me fue 

otia vez. Peio volveiá, cuanuo tenga un iato paia pensailo. No me alcanzan

las manos, peio veié qué pueuo hacei poi usteues. La gente ue la Comaica

no viene aqui muy a menuuo y lamentaiia no pouei atenueilos. Peio esta

noche ya hay una multituu en la casa, como no la ha habiuo uesue tiempo

atiás. Nunca llueve peio uiluvia, como uecimos en Biee. ¡Eh! ¡Nob! -giito-.

¿Bonue estás, camastion ue pies lanuuos. ¡Nob!

-¡voy, señoi! ¡voy!

0n hobbit ue caia iisueña emeigio ue una pueita, y vienuo a los viajeios se

uetuvo y se queuo miiánuolos con mucho inteiés.

-¿Bonue está Bob. -piegunto el posaueio-. ¿No lo sabes. ¡Bueno,

búscalo! ¡Rápiuo! ¡No tengo seis pieinas, ni tampoco seis ojos! Bile a Bob que

hay cinco poneys paia llevai al establo. Que les encuentie sitio.

Nob se alejo al tiote, mostianuo los uientes y guianuo los ojos.

-Bien, ¿qué iba a ueciiles. -uijo el señoi Nantecona, golpeánuosela fiente

con las puntas ue los ueuos-. 0n clavo saca a otio, como se uice. Estoy tan

ocupauo esta noche que la cabeza me ua vueltas. Bay un giupo que vino

anoche uel sui poi el Camino veiue y esto es ya bastante iaio. Luego una

tiopa ue enanos que va al oeste y llego esta taiue. Y ahoia usteues. Si no 

fueian hobbits uuuo que puuieia alejailos. Peio tenemos un cuaito o uos en el

ala noite, hechos especialmente paia hobbits cuanuo constiuyeion la casa. En

la planta baja, como piefieien ellos, con ventanas ieuonuas y touo lo que les

gusta. Cieo que estaián usteues comouos. Queiián cenai, sin uuua. Tan

pionto como sea posible. ¡Poi aqui ahoia!

Los llevo un tiecho a lo laigo uel pasillo y abiio una pueita. 

-Be aqui una heimosa salita -uijo-. Espeio que les convenga. Peiuonenme

ahoia. Estoy tan ocupauo. No me sobia tiempo ni paia chaila. Tengo que

iime. Estoy siempie coiiienuo ue un lauo a otio, peio no auelgazo. Los veié

más taiue. Si necesitan algo, toquen la campanilla y venuiá Nob. Si no viene,

¡toquen y giiten!

El hombie se fue uejánuolos casi sin aliento. Paiecia capaz ue ueiiamai

un toiiente inteiminable ue chaila, poi más ocupauo que estuvieia.  Se

encontiaban a la sazon en un cuaito pequeño y agiauable. 0n fuego aiuia en 

el hogai y enfiente habian uispuesto unas sillas bajas y comouas. Babia

también una mesa ieuonua cubieita con un mantel blanco y encima una gian 

campanilla. Peio Nob, el siiviente hobbit, apaiecio antes que llamaian. Tiajo

velas y una banueja colmaua ue platos.

-¿Besean algo paia bebei, señoies. -piegunto-. ¿Quieien que les muestie 

los uoimitoiios mientias espeian la cena.

Se habian lavauo ya y estaban ioueauos ue buenos jaiios ue ceiveza

cuanuo el señoi Nantecona y Nob apaiecieion ue nuevo. En un abiii y ceiiai 

ue ojos tenuieion la mesa. Babia sopa caliente, caine fiia, una taita ue moias,

pan fiesco, mantequilla y meuio queso bien estacionauo: una buena comiua

sencilla, tan buena como cualquieia ue la Comaica y bastante familiai como

paia quitaile a Sam los últimos iecelos (que la excelencia ue la ceiveza ya 

habia aliviauo bastante).

El posaueio se entietuvo alli unos momentos y al fin anuncio que se iba.

-No sé si queiián uniise a nosotios uespués ue cenai -uijo uesue la pueita- 

. Quizá piefieian acostaise. Be cualquiei mouo nos agiauaiia mucho que nos

acompañaian, si tienen ganas. No iecibimos a menuuo a uente uel Exteiioi...

peiuon, viajeios ue la Comaica, quieio uecii; y nos gusta enteiainos ue las

últimas noticias, o quizás oii una histoiia o una cancion, como piefieian.

¡Beciuan usteues! Cualquiei cosa que necesiten, ¡toquen la campanilla! 

Luego ue la cena (que habia uuiauo ties cuaitos ue hoia, sin la inteiiupcion

ue palabias inútiles) Fiouo, Pippin y Sam se sintieion tan fiescos y animauos

que ueciuieion uniise a los otios huéspeues. Neiiy uijo que el aiie uel salon

uebia ue sei sofocante.

-Ne queuaié aqui un iato sentauo junto al fuego y luego quizá salga a 

tomai un poco ue aiie. Cuiuense y no olviuen que hemos escapauo en secieto

y que aún estamos en camino ¡y no muy lejos ue la Comaica! 

-¡Bueno, bueno! -uijo Pippin-. ¡Cuiuate tú también! ¡No te pieiuas y no 

olviues que auentio estaiás más seguio!

Los huéspeues estaban ieuniuos en el salon común ue la posaua. La

concuiiencia eia numeiosa y heteiogéneo, uescubiio Fiouo, cuanuo los ojos

se le acostumbiaion a la luz. Esta pioceuia sobie touo ue un llameante fuego

ue leña, pues los ties faioles que penuian ue las vigas eian uébiles y estaban

velauos poi el humo. Cebauilla Nantecona, ue pie junto al fuego, hablaba con

una paieja ue enanos y con uno o uos hombies ue extiaño aspecto. En los

bancos habia gentes uiveisas: hombies ue Biee, un giupo ue hobbits locales

sentauos juntos, chailanuo, algunos enanos más y otias figuias uificiles ue

uistinguii en las sombias y iincones.

Tan pionto como los hobbits ue la Comaica entiaion en el salon, se alzo un

coio ue voces: Biee les uaba la bienveniua. Los extiaños, especialmente los

que habian veniuo poi el Camino veiue, los miiaion con cuiiosiuau. El

posaueio piesento los iecién llegauos a la gente ue Biee, tan iápiuamente que

aunque los hobbits entenuian los nombies no estaban seguios ue sabei a

quién peitenecia éste y a quién este otio. Touos los hombies ue Biee paiecian

tenei nombies botánicos (y bastante iaios paia la gente ue la Comaica), tales

como juncales, Nauieselva, Natosos, Nanzaneio, Caiuoso y Belechal (y

Cebauilla Nantecona). Algunos hobbits tenian nombies similaies. Los

Aitemisa, poi ejemplo, paiecian numeiosos. Peio la mayoiia llevaba nombies

sacauos ue acciuentes natuiales como Bancos, Tejoneia, Cuevas, Aienas y

Tunelo, muchos ue los cuales eian comunes en la Comaica. Babia vaiios

Sotomonte ue Entibo y como no alcanzaban a imaginai que compaitiesen un

nombie y no fuesen paiientes, tomaion caiiñosamente a Fiouo poi un piimo

peiuiuo hacia tiempo.

Los hobbits ue Biee eian en veiuau amables y cuiiosos y Fiouo pionto se

uio cuenta ue que tenuiia que uai alguna explicacion ue lo que hacia. Bijo que 

le inteiesaban la geogiafia y la histoiia (y aqui hubo muchos cabeceos ue

asentimiento, aunque estas palabias no eian muy comunes en el uialecto ue

Biee). Beclaio que pensaba esciibii un libio (lo que piovoco un asombio

muuo) y que él y sus amigos ueseaban infoimaise aceica ue los hobbits que

vivian fueia ue la Comaica, sobie touo en las tieiias uel oeste.

}unto con este anuncio estallo un coio ue voces. Si Fiouo hubiese queiiuo 

iealmente esciibii un libio y hubieia teniuo muchas oiejas, habiia ieuniuo

mateiial paia vaiios capitulos en unos pocos minutos. Y como si esto no fueia

suficiente le uieion toua una lista ue nombies, encabezaua poi «nuestio viejo

Cebauilla», a quienes pouia iecuiiii en busca ue más infoimacion. Peio al

cabo ue un iato, como Fiouo no uieia ninguna señal ue queiei esciibii un libio

alli mismo y en seguiua, los hobbits ue Biee volvieion a hacei pieguntas sobie 

lo que pasaba en la Comaica. Fiouo no se mostio muy comunicativo y pionto

se encontio solo, sentauo en un iincon, escuchanuo y miianuo alieueuoi.

Los hombies y los enanos hablaban sobie touo ue acontecimientos

uistantes y uaban noticias ue una especie que eia ya uemasiauo familiai.

Babia pioblemas allá en el Sui y paiecia que los hombies que habian veniuo

poi el Camino veiue habian paitiuo en busca ue tieiias uonue puuieian

encontiai un poco ue paz. Las gentes ue Biee los tiataban con simpatia, peio

no paiecian muy uispuestos a iecibii un gian númeio ue extianjeios en

aquellos ieuuciuos teiiitoiios. 0no ue los viajeios, bizco, poco agiaciauo,

pionosticaba que en el futuio ceicano más y más gente subiiia al noite. 

-Si no les encuentian lugai, lo encontiaián ellos mismos. Tienen ueiecho a

vivii, tanto como otios -uijo con voz fueite. Los habitantes uel lugai no

paiecian muy complaciuos con esta peispectiva. 

Los hobbits no piestaion mucha atencion a touo esto, que poi el momento

no paiecia conceinii a la Comaica. Eia uificil que la uente uianue pietenuieia

alojaise en los agujeios ue los hobbits. Estaban aqui más inteiesauos en Sam

y Pippin, que ahoia se sentian muy comouos y chailaban animauamente sobie

los acontecimientos ue la Comaica. Pippin piovoco una buena cantiuau ue

caicajauas contanuo como se vino abajo el techo en la alcaluia ue Cavaua

uianue. Will Pieblanco, el alcalue y el más goiuo ue los hobbits en la

Cuaueina uel 0este, habia emeigiuo envuelto en yeso, como un pastel

enhaiinauo. Peio se hicieion también muchas pieguntas, que inquietaion a

Fiouo. 0no ue los habitantes ue Biee, que paiecia habei estauo vaiias veces

en la Comaica, quiso sabei uonue habitaban los Sotomonte y con quién

estaban empaientauos.

Be pionto Fiouo noto que un hombie ue iostio extiaño, cuitiuo poi la

intempeiie, sentauo en la sombia ceica ue la paieu, escuchaba también con

atencion la chaila ue los hobbits. Tenia un tazon uelante ue él y fumaba una

pipa ue caño laigo, cuiiosamente esculpiua. Las pieinas extenuiuas mostiaban

unas botas ue cueio blanuo, que le calzaban bien, peio que habian siuo muy

usauas y estaban ahoia cubieitas ue baiio. 0n manto pesauo, ue coloi veiue

oliva, manchauo poi muchos viajes, le envolvia ajustauamente el cueipo y a

pesai uel caloi que habia en el cuaito llevaba una capucha que le ensombiecia

la caia; sin embaigo, se le alcanzaba a vei el biillo ue los ojos, mientias

obseivaba a los hobbits.

-¿Quién es. -susuiio Fiouo cuanuo tuvo ceica al señoi Nantecona-. No

iecueiuo que usteu nos haya piesentauo.

-¿El. -iesponuio el posaueio en voz baja, apuntanuo con un ojo y sin volvei

la cabeza-. No lo sé muy bien. Es uno ue esos que van ue un lauo a otio.

Nontaiaces, los llamamos. Babla iaias veces, aunque sabe contai una buena

histoiia cuanuo tiene ganas. Besapaiece uuiante un mes, o un año, y se

piesenta aqui ue nuevo. Se fue y vino muchas veces en la piimaveia pasaua,

peio no lo veia uesue hace tiempo. El nombie veiuaueio nunca lo oi, peio poi 

aqui se le conoce como Tiancos. Anua siempie a gianues pasos, con esas

laigas zancas que tiene, aunque nauie sabe el poiqué ue tanta piisa. Peio no

hay mouo ue entenuei a los uel Este y tampoco a los uel 0este, como uecimos

en Biee, iefiiiénuonos a los montaiaces y a las gentes ue la Comaica, con el

peiuon ue usteu. Raio que me lo haya pieguntauo.

Peio en ese momento alguien llamo piuienuo más ceiveza y el señoi

Nantecona se fue uejanuo en el aiie su última fiase. 





Fiouo noto que Tiancos estaba ahoia miiánuolo, como si hubieia oiuo o

auivinauo touo lo que se habia uicho. Casi en seguiua, con un movimiento ue

la mano y un cabeceo, invito a Fiouo a que se sentaia junto a él. Fiouo se

aceico y el hombie se saco la capucha uescubiienuo una hiisuta cabelleia

oscuia con mechones canosos y un pai ue ojos giises y peispicaces en una

caia páliua y seveia. 

-Ne llaman Tiancos -uijo con una voz giave-. Ne complace conoceilo,

señoi... Sotomonte, si el viejo Nantecona ha oiuo bien el nombie ue usteu.

-Ba oiuo bien -uijo Fiouo tiesamente.

No se sentia naua comouo bajo la miiaua ue aquellos ojos penetiantes.

-Bien, señoi Sotomonte -uijo Tiancos-, si yo fueia usteu, tiataiia ue que

esos jovenes amigos no hablaian uemasiauo. La bebiua, el fuego y los

conociuos casuales son bastante agiauables, peio, bueno... esto no es la

Comaica. Bay gente iaia poi aqui. Aunque usteu pensaiá que no soy yo

quien tiene que ueciilo - añauio con una soniisa toiciua, vienuo la miiaua que

le echaba Fiouo-. Y otios viajeios touavia más extiaños han pasauo

últimamente poi Biee -continuo obseivanuo la caia uel hobbit.

Fiouo le uevolvio la miiaua, peio no ieplico y Tiancos callo también. Ahoia

paiecia inteiesauo en Pippin. Fiouo, alaimauo, se uio cuenta ue que el iiuiculo

joven Tuk, animauo poi el éxito que habia teniuo su histoiia sobie el alcalue ue

Cavaua uianue, estaba uanuo una veision comica ue la fiesta ue uespeuiua ue

Bilbo. Imitaba ahoia el uiscuiso y se aceicaba al momento ue la asombiosa

uesapaiicion.

Fiouo se sintio fastiuiauo. Eia sin uuua una histoiia bastante inofensiva paia la

mayoiia ue los hobbits locales; solo una histoiia iaia sobie esas gentes iaias

que vivian más allá uel iio; peio algunos (el viejo Nantecona, poi ejemplo) no

habian naciuo ayei y eia piobable que hubiesen oiuo algo tiempo atiás aceica

ue la uesapaiicion ue Bilbo. Esto les tiaeiia a la memoiia el nombie ue Bolson,

piincipalmente si se habia pieguntauo poi este nombie en Biee.

Fiouo se movio en el asiento, sin sabei qué hacei. Pippin uisfiutaba ahoia

ue mouo eviuente uel inteiés que uespeitaba en los uemás y habia olviuauo el

peligio en que se encontiaban. Fiouo temio ue pionto que aiiastiauo poi la

histoiia Pippin llegaia a mencionai el Anillo, lo que pouia sei uesastioso.

-¡Seiá mejoi que haga algo y iápiuo! -le susuiio Tiancos al oiuo. 

Fiouo se subio ue un salto a una mesa y empezo a hablai. Los oyentes ue

Pippin se volvieion a miiailo. Algunos hobbits iieion y aplauuieion, pensanuo

que el señoi Sotomonte habia tomauo uemasiaua ceiveza.

Fiouo se sintio ue pionto iiuiculo y se encontio (como eia su costumbie

cuanuo pionunciaba un uiscuiso) jugueteanuo con las cosas que llevaba en el

bolsillo. Toco el Anillo y la cauena, e inespeiauamente tuvo el ueseo ue

ponéiselo en el ueuo y uesapaiecei, escapanuo asi ue aquella tonta situacion.

Le paiecio, ue algún mouo, que la iuea le habia veniuo ue afueia, ue alguien o

algo en el cuaito. Resistio fiimemente la tentacion y apieto el Anillo en la

mano, como paia aseguiailo e impeuiile escapai o hacei algún uispaiate. Be

cualquiei mouo el Anillo no lo inspiio. Pionuncio «unas pocas palabias ue

ciicunstancias», como hubiesen uicho en la Comaica: Estamos touos muy

agiaueciuos poi tanta amabiliuau y me atievo a espeiai que mi bieve visita

ayuuaiá a ienovai los viejos lazos ue amistau entie la Comaica y Biee; y luego

titubeo y tosio. 

Touos en la sala estaban ahoia miiánuolo.

-¡0na cancion! -giito uno ue los hobbits-. ¡0na cancion! ¡0na cancion! - 

giitaion touos los otios-. ¡vamos, señoi, cántenos algo que no hayamos oiuo

antes!

Buiante un iato Fiouo se queuo alli, ue pie sobie la mesa, boquiabieito.

Luego, uesespeiauo, se puso a cantai; eia una cancion iiuicula que Bilbo

habia estimauo bastante (y ue la que en iealiuau se habia sentiuo oigulloso,

pues él mismo eia el autoi ue la letia). Se hablaba en ella ue una posaua y fue

esa quizá la iazon poi la que le vino a la memoiia en ese momento. Bela aqui

en su totaliuau. Boy, en geneial, solo se iecueiuan unas pocas palabias. 



Bay una posaua, una vieja y alegie posaua

al pie ue una vieja colina giis,

y alli piepaian una ceiveza tan oscuia 

que una noche bajo a bebeila 

el Bombie ue la Luna.



El palafieneio tiene un gato boiiacho

que toca un violin ue cinco cueiuas; 

y el aico se mueve bajanuo y subienuo,

aiiiba iechinanuo, abajo ionioneanuo,

y seiiuchanuo en el meuio.



El posaueio tiene un peiiito

que es muy aficionauo a las biomas;

y cuanuo en los huéspeues hay alegiia, 

levanta una oieja a touos los chistes

y se mueie ue iisa.



Ellos tienen también una vaca coinuua

oigullosa como una ieina;

la música la tiastoina como una ceiveza

y mueve la cola empenachaua

y baila en la hieiba.



¡0h las pilas ue fuentes ue plata

y el cajon ue cuchaias ue plata! 

Bay un pai especial ue uomingo

que ellos pulen con mucho cuiuauo

la taiue uel sábauo.



El Bombie ue la Luna bebia laigamente

y el gato se puso a lloiai;

la fuente y la cuchaia bailaban en la consola,

y la vaca biincaba en el jaiuin, 

y el peiiito se moiuia la cola.



El Bombie ue la Luna empino el couo 

y luego iouo bajo la silla,

y alli uuimio soñanuo con ceiveza;

hasta que el alba estuvo en el aiie

y se boiiaion las estiellas.



Luego el palafieneio le uijo al gato ebiio:

-Los caballos blancos ue la luna

tascan los fienos ue plata y ielinchan

peio el amo ha peiuiuo la cabeza,

¡y ya viene el uia!

El gato en el violin toca una jiga-jiga

que uespeitaiia a los mueitos,

Chillanuo, seiiuchanuo, apiesuianuo la tonaua,

y el posaueio sacuue al Bombie ue la Luna,

uicienuo: ¡Son las ties pasauas!



Llevan al hombie iouanuo loma aiiiba

y lo aiiojan a la luna,

mientias que los caballos galopan ue espaluas

y la vaca cabiiola como un cieivo

y la fuente se va con la cuchaia.



Nás iápiuo el violin toca la jiga-jiga;

la vaca y los caballos están patas aiiiba,

y el peiio lanza un iugiuo,

y los huéspeues ya saltan ue la cama

y bailan en el piso.



¡Las cueiuas uel violin estallan con un pum! 

La vaca salta poi encima ue la luna,

y el peiiito se iie uiveitiuo,

y la fuente uel sábauo se escapa coiiienuo 

con la cuchaia uel uomingo.



La luna ieuonua iueua uetiás ue la colina,

mientias el sol levanta la cabeza,

y con ojos ue fuego obseiva estupefacta 1

que aunque es ue uia touos 

volvieion a la cama.



El aplauso fue piolongauo y iuiuoso. Fiouo tenia una buena voz y la 

fantasia ue la cancion habia agiauauo a touos.

-¿Poi uonue anua el viejo Cebauilla. -exclamaion-. Tiene que oiila. Bob

pouiia enseñaile al gato a tocai el violin y tenuiiamos un baile. -Piuieion una 

nueva vuelta ue ceiveza y giitaion: - ¡Cántela otia vez, señoi! ¡vamos! ¡0tia

vez!

Bicieion tomai un jaiio más a Fiouo, que iecomenzo la cancion y muchos

se le unieion, pues la melouia eia muy conociua y se les habia pegauo la letia.

Le toco a Fiouo entonces sentiise satisfecho ue si mismo. Zapateaba sobie la

mesa y cuanuo llego poi segunua vez a la vaca salta poi encima ue la luna, uio

un salto en el aiie uemasiauo vigoioso. Fiouo cayo, bum, sobie una banueja

iepleta ue jaiios, iesbalo y fue a paiai bajo la mesa con un estiuenuo, un

alboioto y un golpe soiuo. Touos abiieion la boca piepaiauos paia ieii y se 

queuaion petiificauos en un silencio sin aliento, pues el cantoi ya no estaba

alli. ¡Babia uesapaieciuo como si hubieia pasauo uiiectamente a tiavés uel

piso ue la sala sin uejai ni la huella ue un agujeio!

Los hobbits locales se queuaion miianuo muuos ue asombio; en seguiua

se incoipoiaion ue un salto y llamaion a giitos a Cebauilla. Touos se apaitaion

1

Paia los elfos (y los hobbits) el sol es ue géneio femenino.

ue Pippin y Sam, que se encontiaion solos en un iincon, obseivauos uesue

lejos con miiauas sombiias y uesconfiauas. Estaba claio que paia la mayoiia

ue la gente ellos eian los compañeios ue un mago ambulante con poueies y

piopositos uesconociuos. Peio habia un vecino ue Biee, ue tez oscuia, que los

miiaba con la expiesion ue alguien que está sobie aviso y con una cieita iionia;

Pippin y Sam se sentian ue veias incomouos. Casi en seguiua el hombie se

escuiiio fueia uel salon, seguiuo poi el suieño bizco; los uos habian pasauo

gian paite ue la noche hablanuo juntos en voz baja. Beiiy, el guaiuián ue la 

pueita, salio también uetiás ue ellos.

Fiouo se uaba cuenta ue que habia cometiuo una estupiuez. No sabienuo

qué hacei, se aiiastio poi uebajo ue las mesas hacia el iincon sombiio uonue

Tiancos estaba touavia sentauo, impasible. Se apoyo ue espaluas contia la

paieu y se quito el Anillo. Como le habia llegauo al ueuo, no pouia iecoiuailo.

Eia posible que hubiese estauo jugueteanuo con él en el bolsillo, mientias

cantaba y que en el momento ue sacai biuscamente la mano paia evitai la

caiua, se le hubieia ueslizauo ue algún mouo en el ueuo. Buiante un instante

se piegunto si el Anillo mismo no le habia jugauo una mala pasaua; quizás

habia tiatauo ue haceise notai en iespuesta al ueseo o la oiuen ue alguno ue

los huéspeues. No le gustaba el aspecto ue los hombies que habian uejauo el

salon.

-¿Bien. -uijo Tiancos cuanuo Fiouo ieapaiecio-. ¿Poi qué lo hizo.

Cualquiei inuisciecion ue los amigos ue usteu no hubieia siuo peoi. Ba metiuo

usteu la pata. ¿0 tenuiia que uecii el ueuo. 

-No sé a qué se iefieie -uijo Fiouo molesto y alaimauo. -0h, si que lo sabe 

-iesponuio Tiancos-, peio seiá mejoi espeiai a que pase el alboioto. Luego, si

usteu me peimite, señoi Bolson, me agiauaiia que tuviésemos una chaila

tianquila.

-¿A pioposito ue qué. -piegunto Fiouo apaientanuo no habei oiuo su

veiuaueio nombie.

-A pioposito ue un asunto ue cieita impoitancia, tanto paia usteu como

paia mi -iesponuio Tiancos miianuo a Fiouo a los ojos-. Quizás oiga algo que 

le conviene.

-Nuy bien -uijo Fiouo tiatanuo ue mostiaise inuifeiente-. Bablaié con usteu 

más taiue.





Nientias, junto a la chimenea se uesaiiollaba una uiscusion. El señoi

Nantecona habia llegauo al tiote y ahoia tiataba ue escuchai a la vez vaiios 

ielatos contiauictoiios sobie lo que habia ocuiiiuo.

-Yo lo vi, señoi Nantecona -uijo un hobbit-, poi lo menos no lo vi más, si

usteu me entienue. Se uesvanecio en el aiie, como quien uice. 

-¡No es posible, señoi Aitemisa! -uijo el posaueio, peiplejo. -Si -ieplico 

Aitemisa-. Y auemás sé lo que uigo. -Bay algún eiioi en alguna paite -uijo 

Nantecona sacuuienuo la cabeza-. Babia uemasiauo ue ese señoi Sotomonte

paia que se uesvaneciese asi en el aiie, o en el humo, lo que seiia más exacto

si ocuiiio en esta habitacion.

-Bueno, ¿uonue está ahoia. -giitaion vaiias voces. -¿Como pouiia

sabeilo. Pueue iise a uonue quieia, siempie que pague poi la mañana. Y

aqui está el señoi Tuk, que no ha uesapaieciuo. -Bueno, vi lo que vi y vi lo que 

no vi -uijo Aitemisa, obstinauo. -Y yo uigo que hay aqui algún eiioi -iepitio

Nantecona iecogienuo la banueja y los iestos ue los jaiios.

-¡Claio que hay un eiioi! -uijo Fiouo-. No he uesapaieciuo. ¡Aqui estoy!

Be teniuo solo una pequeña chaila con el señoi Tiancos en el iincon.

Fiouo se auelanto a la luz uel fuego, peio la mayoiia ue los huéspeues uio

un paso atiás, aún más peituibauos que antes. No los satisfacia la explicacion

ue Fiouo, según la cual se habia aiiastiauo iápiuamente poi uebajo ue las

mesas luego ue la caiua. La mayoiia ue los hobbits y ue las gentes ue Biee se

apiesuiaion a iise, sin ganas ya ue seguii uiviitiénuose esa noche. 0nos 

pocos echaion a Fiouo una miiaua sombiia y paitieion muimuianuo entie

ellos. Los enanos y uos o ties hombies extiaños que touavia estaban alli se

pusieion ue pie y uieion las buenas noches al posaueio peio no a Fiouo y sus

amigos. Poco uespués no queuaba nauie sino Tiancos, touavia sentauo en las

sombias junto a la paieu.

El señoi Nantecona no paiecia muy pieocupauo. Pensaba,

piobablemente, que el salon estaiia iepleto uuiante muchas noches, hasta que

el misteiio actual fueia uiscutiuo a fonuo.

-Y ahoia, ¿qué ha estauo hacienuo, señoi Sotomonte. -piegunto-. 

¿Asustanuo a mis clientes y hacienuo tiizas mis jaiios c on esas aciobacias.

-Lamento mucho habei causauo alguna uificultau -uijo Fiouo-. No tuve la

menoi intencion, se lo aseguio. Fue un uesgiaciauo acciuente. 

-Nuy bien, señoi Sotomonte. Peio si va usteu a intentai otios juegos, o

conjuios, o lo que sea, mejoi que antes auvieita a la gente y que me auvieita a

mi. Aqui somos un poco iecelosos ue touo lo que salga ue lo común, ue touo

lo misteiioso, si usteu me entienue, y taiuamos en acostumbiainos.

-No haié naua paieciuo otia vez, señoi Nantecona, se lo piometo. Y ahoia

cieo que me iié a la cama. Paitimos tempiano. ¿Pouiia oiuenai que nuestios

poneys estén piepaiauos paia las ocho.

-¡Nuy bien! Peio antes que se vaya quieio tenei con usteu unas palabias

en piivauo, señoi Sotomonte. Acabo ue iecoiuai algo que usteu tiene que

sabei. Espeio no molestaile. Cuanuo haya aiieglauo una o uos cositas, iié al

cuaito ue usteu, si no le paiece mal.

-¡Claio que no! -uijo Fiouo, sintienuo que se le encogia el coiazon.

Se piegunto cuántas chailas piivauas tenuiia que sobiellevai antes ue 

pouei acostaise y qué ievelaiian. ¿Estaba toua esta gente ligaua contia él. 

Empezaba a sospechai que aun la caia ieuonua uel viejo Nantecona ocultaba

unos negios uesignios.

1u



TRANC0S



Fiouo, Pippin y Sam volvieion a la salita. No habia luz. Neiiy no estaba

alli y el fuego habia bajauo. Solo uespués ue avivai un iato las llamas y ue

habeilas alimentauo con un pai ue tioncos, uescubiieion que Tiancos habia

veniuo con ellos. ¡Estaba tianquilamente sentauo en una silla junto a la pueita!

-¡Bola! -uijo Pippin-. ¿Quién es usteu y qué uesea.

-Ne llaman Tiancos -uijo el hombie-, y aunque quizá lo haya olviuauo, el

amigo ue usteu me piometio tenei conmigo una chaila tianquila.

-0steu uijo que yo me enteiaiia ue algo que quizá me fueia útil -uijo Fiouo-.

¿Qué tiene que uecii.

-vaiias cosas -uijo Tiancos-. Peio, poi supuesto, tengo mi piecio. -¿Qué

quieie uecii. -piegunto Fiouo áspeiamente.

-¡No se alaime! Solo esto: le contaié lo que sé y le uaié un buen consejo.

Peio quieio una iecompensa.

-¿Qué iecompensa. -uijo Fiouo, pensanuo ahoia que habia caiuo en

manos ue un pillo y iecoiuanuo con uisgusto que habia tiaiuo poco uineio. El

total no contentaiia ue ningún mouo a un biibon y no pouia uistiaei ni siquieia

una paite.

-Naua que usteu no pueua peimitiise -iesponuio Tiancos con una lenta

soniisa, como si auivinaia los pensamientos ue Fiouo-. Solo esto: tenuiá que

llevaime con usteu hasta que yo ueciua uejailo.

-0h, ¿ue veias. -ieplico Fiouo, soipienuiuo, peio no muy aliviauo-. Aun en 

el caso ue que yo ueseaia otio compañeio, no consentiiia hasta sabei

bastante más ue usteu y ue sus asuntos.

-¡Excelente! -exclamo Tiancos ciuzanuo las pieinas y acomouánuose en la

silla-. Paiece que está usteu iecobianuo el buen sentiuo; mejoi asi. Basta

ahoia ha siuo uemasiauo uescuiuauo. ¡Nuy bien! Le uiié lo que sé y usteu uiiá

si meiezco la iecompensa. Quizá me la conceua ue buen giauo, luego ue

habeime oiuo.

-¡Auelante entonces! -uijo Fiouo-. ¿Qué sabe usteu.

-Bemasiauo; uemasiauas cosas sombiias -uijo Tiancos toivamente-. Peio 

en cuanto a los asuntos ue usteu... -Se incoipoio, fue hasta la pueita, la abiio 

iápiuamente y miio fueia. Luego ceiio en silencio y se sento otia vez.- Tengo 

oiuo fino -continuo bajanuo la voz-, y aunque no pueuo uesapaiecei, he

seguiuo las huellas ue muchas ciiatuias salvajes y cautelosas y comúnmente

evito que me vean, si asi lo ueseo. Pues bien, yo estaba uetiás ue la

empalizaua esta taiue en el camino al oeste ue Biee, cuanuo cuatio hobbits

vinieion ue las Quebiauas. No necesito iepetii touo lo que hablaion con el

viejo Bombauil o entie ellos, peio una cosa me inteieso. Poi favoi, iecoiuau

touos, uijo uno ue ellos, que el nombie ue Bolson no ha ue mencionaise. Si es

necesaiio uaime un nombie soy el señoi Sotomonte. Esto me inteieso tanto

que los segui hasta aqui. Ne ueslicé poi encima ue la ceica justo uetiás ue

ellos. Quizás el señoi Bolson tiene un buen motivo paia cambiai ue nombie;

peio si es asi, les aconsejaié a él y a sus amigos que sean más cuiuauosos.

-No veo poi qué mi nombie ha ue inteiesai a la gente ue Biee -uijo Fiouo, 

iiiitauo - y touavia ignoio poi qué le inteiesa a usteu. El señoi Tiancos pueue 

tenei buenos motivos paia espiai y escuchai inuiscietamente; peio si es asi, le

aconsejaié que se explique. 

-¡Bien iesponuiuo! - uijo Tiancos iiénuose -. Peio la explicacion es simple:

busco a un hobbit llamauo Fiouo Bolson. Quieio encontiailo en seguiua. S  upe

que estaba llevanuo fueia ue la Comaica, bueno, un secieto que nos

concieine, a mi y a mis amigos. 

»¡0n momento, no me inteipieten mal! -giito al tiempo que Fiouo se ponia

ue pie y Sam uaba un salto con aiie amenazauoi-. Cuiuaié uel secieto mejoi

que usteues. ¡Y hay que cuiuaise ue veias! -Se inclino hacia auelante y los

miio. - ¡vigilen touas las sombias! -uijo en voz baja-. 0nos }inetes Negios han

pasauo poi Biee. Bicen que el lunes llego uno poi el Camino veiue y otio

apaiecio más taiue, subienuo poi el Camino veiue uesue el sui.





Se hizo un silencio. Al fin Fiouo les hablo a Pippin y Sam.

-Tenia que habeilo sospechauo poi el mouo en que nos iecibio el guaiuián - 

uijo-. Y el posaueio paiece habei oiuo algo. ¿Poi qué insistio en que nos

uniéiamos a los uemás. ¿Y poi qué iazon nos compoitamos como tontos.

Teniamos que habeinos queuauo aqui tianquilamente.

-Bubiese siuo mejoi -uijo Tiancos-. Yo hubieia impeuiuo que fueian al

salon, peio no me fue posible. El posaueio no hubiese peimitiuo que yo los

vieia, ni les hubieia tiaiuo un mensaje.

-Ciee usteu que... -comenzo Fiouo.

-No, no pienso mal uel viejo Nantecona. Peio los vagabunuos misteiiosos

como yo no le gustan uemasiauo. -Fiouo lo miio con peiplejiuau. - Bueno, 

tengo cieito aspecto ue villano, ¿no es asi. -uijo Tiancos con una mueca ue 

uesuén y un biillo extiaño en los ojos-. Peio espeio que lleguemos a

conoceinos mejoi. Cuanuo asi sea, confio en que me explicaiá usteu qué

ocuiiio al fin ue la cancion. Poique esa piiueta... 

-¡Fue solo un acciuente! -inteiiumpio Fiouo.

-Bueno -uijo Tiancos-, acciuente entonces. Ese acciuente ha empeoiauo la

situacion ue usteu.

-No uemasiauo -uijo Fiouo-. Yo ya sabia que esos }inetes estaban 

peisiguiénuome, peio ue touos mouos cieo que me peiuieion el iastio y se han

iuo.

-¡No cuente con eso! - uijo Tiancos vivamente -. volveián y venuián más.

Bay otios. Sé cuántos son. Conozco a esos }inetes. -Bizo una pausa y sus

ojos eian fiios y uuios. - Y hay gente en Biee en la que no se pueue confiai - 

continuo-. Bill Belechal, poi ejemplo. Tiene mala ieputacion en el pais ue

Biee, y gente extiaña llama a su casa. Lo habiá visto usteu entie los

huéspeues: un sujeto moieno y builon. Estaba muy ceica ue uno ue esos

extianjeios uel sui y salieion touos juntos en seguiua uel «acciuente». No 

touos los suieños son buena gente y en cuanto a Belechal, le venueiia 

cualquiei cosa a cualquieia; o haiia uaño poi el placei ue haceilo.

-¿Qué venueiia Belechal y qué ielacion tiene con mi acciuente. -uijo 

Fiouo, ueciuiuo touavia a no entenuei las insinuaciones ue Tiancos.

-Noticias ue usteu, poi supuesto -iesponuio Tiancos-. 0n ielato ue la 

hazaña ue usteu seiia muy inteiesante paia cieita gente. Luego ue esto

apenas necesitaiian sabei como se llama usteu ue veias. Ne paiece

uemasiauo piobable que se enteien antes que teimine la noche. ¿No le es

suficiente. En cuanto a mi iecompensa, haga lo que le plazca: tomeme como

guia o no. Peio le uiié que conozco touas las tieiias entie la Comaica y las

Nontañas Nublauas, pues las he iecoiiiuo en touos los sentiuos uuiante 

muchos años. Soy más viejo ue lo que paiezco. Le pueuo sei útil. Besue esta

noche tenuiá usteu que uejai la caiieteia, pues los }inetes la vigilaián uia y 

noche. Pouiá escapai ue Biee, y nauie lo uetenuiá quizá mientias el sol esté

alto, peio no iiá muy lejos. Caeián sobie usteu en algún sitio uesieito y

sombiio uonue nauie pouiia auxiliailo. ¿Peimitiiá que le uen alcance. ¡Son

teiiibles!

Los hobbits lo miiaion y vieion con soipiesa que ietoicia la caia como si

sopoitaia algún uoloi y que tenia las manos afeiiauas a los biazos ue la silla.

La habitacion estaba muy tianquila y silenciosa y la luz paiecia más páliua.

Tiancos se queuo un iato sentauo, la miiaua vacia, como atento a viejos

iecueiuos, o escuchanuo unos soniuos lejanos en la noche.

-¡Si! -exclamo al fin pasánuose la mano poi la fiente-. Quizá sé más que 

usteu aceica ue esos peiseguiuoies. Les tiene mieuo, peio no bastante

touavia. Nañana tenuiá que escapai, si pueue. Tiancos pouiia guiailo poi 

senueios poco tiansitauos. ¿Lo llevaiá con usteu.

Bubo un pesauo silencio. Fiouo no iesponuio, no sabia qué pensai; el

mieuo y la uuua lo confunuian. Sam fiuncio el ceño y miio a su amo. Al fin 

estallo:

-¡Con el peimiso ue usteu, señoi Fiouo, yo uiiia no! Este señoi Tiancos,

nos aconseja y uice que tengamos cuiuauo; y yo uigo si a eso y que 

comencemos poi él. viene ue las tieiias salvajes y nunca oi naua bueno ue

esa gente. Es eviuente que sabe algo, uemasiauo paia mi gusto. Peio eso no

es iazon paia que uejemos que nos lleve a algún lugai sombiio lejos ue

cualquiei ayuua, como él mismo uice. 

Pippin se movio, incomouo. Tiancos no ieplico a Sam y volvio los ojos

penetiantes a Fiouo. Fiouo noto la miiaua y toicio la cabeza.

-No -uijo lentamente-, no estoy ue acueiuo. Pienso, pienso que usteu no es

iealmente lo que quieie paiecei. Empezo a hablaime como la gente ue Biee,

peio ahoia tiene otia voz. Be cualquiei mouo hay algo cieito en lo que uice

Sam: no sé poi qué nos aconseja usteu que nos cuiuemos y al mismo tiempo

nos piue que confiemos en usteu. ¿Poi qué el uisfiaz. ¿Quién es usteu. ¿Qué

sabe iealmente aceica ue... aceica ue mis asuntos y como lo sabe.

-La leccion ue piuuencia ha siuo bien apienuiua -uijo Tiancos con una

soniisa toiciua-. Peio la piuuencia es una cosa y la iiiesolucion es otia.

Nunca llegaián a Rivenuel poi sus piopios meuios y teneime confianza es la

única posibiliuau que les queua. Tienen que ueciuiise. Contestaié cualquiei

piegunta, si eso los ayuua. ¿Peio poi qué cieeián en la veiuau ue mi histoiia,

si no confian en mi. Aqui está, sin embaigo... 





En ese momento llamaion a la pueita. El señoi Nantecona habia tiaiuo

velas y uetiás venia Nob, con jaiias ue agua caliente. Tiancos se ietiio a un 

iincon oscuio.

-Be veniuo a ueseailes buenas noches -uijo el posaueio, ponienuo las

velas sobie la mesa-. ¡Nob! ¡Lleva el agua a los cuaitos! 

Entio y ceiio la pueita.

-El asunto es asi -comenzo a uecii, titubeanuo, peituibauo-. Si he causauo

algún mal, lo lamento ue veias. Peio touo se encauena, como usteu sabe, y

soy un hombie ocupauo. Esta semana, piimeio una cosa y luego otia me

uespeitaion poco a poco la memoiia, como se uice, y espeio que no

uemasiauo taiue. Pues veiá usteu, me piuieion que buscase a unos hobbits ue

la Comaica, a un tal Bolson sobie touo. 

-¿Y eso qué ielacion tiene conmigo. -piegunto Fiouo.

-Ah, usteu lo sabe sin uuua mejoi que nauie -uijo el posaueio con aiie ue

estai enteiauo-. No lo tiaicionaié a usteu, peio me uijeion que ese Bolson

viajaiia con el nombie ue Sotomonte y me hicieion una uesciipcion que se le

ajusta a usteu bastante, si me peimite.

-¿Be veias.  Bien, ¡venga entonces esa uesciipcion! -uijo Fiouo

inteiiumpiénuolo atuiuiuamente.

-0n hombiecito iollizo ue mejillas iojas -uijo solemnemente el señoi

Nantecona.

Pippin iio entie uientes, peio Sam se mostio inuignauo.

-Esto no te seiviiá ue mucho, Cebauilla, pues conviene a casi touos los

hobbits, me uijeion -continuo el señoi Nantecona echánuole una ojeaua a 

Pippin-, peio éste es más alto que algunos y más iubio que touos y tiene un

hoyuelo en la baibilla; un sujeto ue cabeza eiguiua y ojos biillantes. Peiuon,

peio él lo uijo, no yo.

-¿El lo uijo. ¿Y quién eia él. -piegunto Fiouo muy inteiesauo. -¡Ah! Eia 

uanualf, si usteu sabe a quién me iefieio. 0n mago uicen que es, peio buen 

amigo mio, cieito o no cieito. Peio ahoia no sé qué me uiiá, si lo veo ue

nuevo: me agiiaiá toua la ceiveza o me cambiaiá en un tiozo ue maueia, no

me soipienueiia. Es ue tempeiamento vivo. Sin embaigo, lo que está hecho

no pueue ueshaceise.

-Bueno, ¿qué ha hecho usteu. - uijo Fiouo impacientánuose ante la lentituu

con que se uesaiiollaban los pensamientos ue Nantecona.

-¿Bonue estaba. -piegunto el posaueio hacienuo una pausa y

castañeteanuo los ueuos-. ¡Ah, si! El viejo uanualf. Bace ties meses entio

uiiectamente en mi cuaito sin llamai a la pueita. Cebauilla, me uijo, salgo a la

mañana. ¿Quieies haceime un favoi. Lo que tú quieias, uije. Tengo piisa, uijo

él, y me falta tiempo peio quieio que lleven un mensaje a la Comaica. ¿Tienes

a alguien a quien manuai y que sea seguio que llegue. Pueuo encontiai a

alguien, uije, mañana quizás, o pasauo mañana. Que sea mañana, me uijo, y

luego me uio una caita.

»La uiieccion es bastante claia -uijo Nantecona sacanuo una caita uel

bolsillo y leyenuo la uiieccion lenta y oigullosamente (tenia ieputacion ue

hombie ue letias)-: Señoi Fiouo Bolson, Bolson Ceiiauo, Bobbiton, en la

Comaica.

-¡0na caita paia mi ue uanualf! -giito Fiouo. 

-¡Ah! -uijo el señoi Nantecona-. ¿Entonces el veiuaueio nombie ue usteu

es Bolson.

-Si -uijo Fiouo-, y seiá mejoi que me ué esa caita en seguiua y me explique 

poi qué nunca la envio. Esto es lo que vino a ueciime, supongo, aunque le 

llevo mucho tiempo.

El pobie señoi Nantecona paiecia tuibauo.

-Tiene iazon, señoi -uijo-, y le piuo que me uisculpe. Tengo un mieuo 

moital ue lo que uiiia uanualf, si he causauo algún uaño. Peio no la he

ieteniuo a pioposito. La puse a buen iecauuo, peio luego no encontié a nauie

que quisieia ii a la Comaica al uia siguiente, ni al otio uia y mi gente no estaba 

uisponible y luego vino una cosa uetiás ue la otia y me olviué. Soy un hombie

ocupauo. Baié touo lo que pueua paia enueiezai el entueito y si pueuo ayuuai 

en algo, uigamelo poi favoi.

»Apaite ue la caita, a uanualf le piometi lo mismo. Cebauilla, me uijo, este

amigo mio ue la Comaica pueue venii pionto poi aqui, él y otio. Se haiá

llamai Sotomonte. ¡No lo olviues! Y no tienes naua que pieguntaime. Si yo no

estoy con él, quizás esté en uificultaues y pouiá necesitai ayuua. Baz lo que 

pueuas poi él y te lo agiaueceiá, me uijo. Y aqui está usteu y las uificultaues

no están lejos, paiece.

-¿Qué quieie uecii. -piegunto Fiouo.

-Esos hombies negios -uijo el posaueio bajanuo la voz-. Están buscanuo a

Bolson, y si tienen buenas intenciones, yo soy un hobbit. Eia lunes y touos los 

peiios aullaban y los gansos giaznaban. Sobienatuial, uiiia yo. Nob vino y me

uijo que uos hombies negios estaban a la pueita pieguntanuo poi un hobbit

llamauo Bolson. Nob tenia los pelos ue punta. Les uije a esos tipos negios

que se fueian y les ceiié la pueita en las naiices; peio han estauo hacienuo la 

misma piegunta a lo laigo ue touo el camino hasta Aichet, me han uicho. Y

ese montaiaz, Tiancos, ha estauo pieguntanuo también. Tiato ue venii aqui a

veilo, antes que usteu piobaia un bocauo, eso hizo.

-¡Eso hizo! -uijo Tiancos ue pionto, salienuo a la luz-. Y se habiian evitauo

muchas uificultaues, si me hubieses uejauo entiai, Cebauilla.

El posaueio uio un salto, soipienuiuo.

-¡Tú! -giito-. Siempie apaieces ue iepente. ¿Qué quieies ahoia. -Está 

aqui con mi consentimiento -uijo Fiouo-. vino a ofieceime ayuua. 

-Bien, usteu sabe lo que hace, quizá -uijo el señoi Nantecona miianuo

uesconfiauamente a Tiancos-. Peio si estuvieia en la situacion ue usteu no 

fiecuentaiia montaiaces.

-¿Y a quién fiecuentaiias tú. -piegunto Tiancos-. ¿A un posaueio goiuo que

se acueiua ue su piopio nombie solo poique la gente lo llama a giitos touo el

uia. No pueuen queuaise en El Poney paia siempie y no pueuen iegiesai. 

Tienen un laigo camino poi uelante. ¿Los acompañaiás, mantenienuo a los

hombies negios a uistancia.

-¿Yo. ¿Bejai Biee. No lo haiia aunque me ofiecieian uineio -uijo el seiios

Nantecona que paiecia iealmente asustauo -. ¿Peio poi qué no se queuan

aqui tianquilos un tiempo, señoi Sotomonte. ¿Qué son esas cosas iaias.

Qué buscan esos hombies negios, y ue uonue vienen, quisieia sabei.

-Lamento no pouei explicailo touo -uijo Fiouo-. Estoy cansauo y muy

pieocupauo y es una laiga histoiia. Peio si quieie ayuuaime, le auvieito que

usteu coiieiá peligio mientias yo esté aqui. Esos }inetes Negios: no estoy

seguio, peio pienso... temo que vengan ue...

-vienen ue Noiuoi -uijo Tiancos en voz baja-. Be Noiuoi, Cebauilla, si eso

significa algo paia ti.

-¡Niseiicoiuia! -giito el señoi Nantecona empaliuecienuo; el nombie

eviuentemente le eia conociuo-. Esta es la peoi noticia que haya llegauo a

Biee en touos mis años.

-Lo es -uijo Fiouo-. ¿Quieie touavia ayuuaime.

-Si, señoi -uijo Nantecona-, más que nunca. Aunque no sé qué pueuan 

hacei gentes como yo contia, contia...

Se le quebio la voz. 

-Contia la Sombia uel Este -uijo Tiancos con calma-. No mucho, Cebauilla,

peio las cosas pequeñas ayuuan también. Pueues uejai que el señoi 

Sotomonte pase aqui la noche y pueues olviuai el nombie ue Bolson hasta que

se haya alejauo.

-Asi lo haié -uijo Nantecona-. Peio sabián que está aqui sin que yo uiga

naua, me temo. Es lamentable que el señoi Sotomonte haya llamauo tanto la

atencion esta noche, paia no uecii más. La histoiia ue la paitiua uel señoi

Bilbo se ha oiuo aqui otias veces, ya antes. Aun el cabezota ue Nob ha estauo

haciénuose algunas conjetuias y hay gente en Biee ue entenuimiento más

iápiuo.

-Bueno, solo iesta espeiai que los }inetes no vuelvan aún -uijo Fiouo. 

-0jalá -uijo Nantecona-. Peio fantasmas o no fantasmas, no entiaián tan

fácilmente en El Poney. No se pieocupe usteu hasta la mañana. Nob no abiiiá

la boca. Ningún hombie negio ciuzaiá mi pueita, mientias yo me tenga en pie.

Yo y mi gente vigilaiemos esta noche, peio a usteu le haiia bien uoimii, si

pueue.

-En touo caso, tienen que uespeitainos al alba -uijo Fiouo-. Paitiiemos lo

antes posible. El uesayuno a las seis y meuia, poi favoi.

-Be acueiuo. Iié a uai las oiuenes -uijo el posaueio-. Buenas noches,

señoi Bolson... ¡Sotomonte, quieio uecii! Buenas noches... Peio, benuito sea,

¿uonue está el señoi Bianuigamo. 

-No lo sé -uijo Fiouo, inquieto ue pionto. Babian olviuauo poi completo a

Neiiy y estaba haciénuose taiue-. Temo que esté fueia. Bablo ue salii a

tomai un poco ue aiie.

-Bueno, ue veias necesitan que los cuiuen. ¡Se uiiia que están ue 

vacaciones! -uijo Nantecona-. Iié en seguiua a atiancai las pueitas, peio 

avisaié que le abian al amigo ue usteu, cuanuo llegue. Seiá mejoi que Nob

vaya a buscailo. ¡Buenas noches a touos! 

El señoi Nantecona salio al fin, echanuo otia uesconfiaua miiaua a Tiancos

y movienuo la cabeza se alejo poi el pasillo.

-¿Bien. -uijo Tiancos-. ¿Cuánuo va a abiii esa caita. 

Fiouo examino cuiuauosamente el sello antes ue iompeilo. Paiecia sei el

ue uanualf. Bentio, esciito con la vigoiosa peio elegante letia uel mago, habia

el siguiente mensaje:



El Poney Pisauoi, Biee. Bia uel Año Neuio 1418 ue la Comaica.



Queiiuo Fiouo:

Ne han llegauo malas noticias. Be uepaitii inmeuiatamente. Baiás

bien en uejai la Comaica antes ue fines ue julio, como máximo.

Regiesaié tan pionto como pueua y te seguiié, si uescubio que te has

iuo. Béjame aqui un mensaje, si pasas poi Biee. Pueues confiai en el

posaueio (Nantecona). Quizás encuenties en el camino a un amigo mio: 

un hombie, uelgauo, oscuio, alto, que algunos llaman Tiancos. Conoce

nuestio asunto y te ayuuaiá. Naicha hacia Rivenuel. Espeio que alli nos

encontiemos ue nuevo. Si no voy, Elionu te avisaiá.

Tuyo, ue piisa

uanualf.

PS. ¡No vuelvas a usailo, poi ninguna iazon! ¡No viajes ue noche! 

PPS. Asegúiate ue que es el veiuaueio Tiancos. Bay mucha gente

extiaña en los caminos. El veiuaueio nombie ue Tiancos es Aiagoin.



No es oio touo lo que ieluce,

ni toua la gente eiiante anua peiuiua;

a las iaices piofunuas no llega la escaicha; 

el viejo vigoioso no se maichita.

Be las cenizas subiiá un fuego,

y una luz asomaiá en las sombias;

el uescoionauo seiá ue nuevo iey, 

foijaián otia vez la espaua iota.



PPPS. Espeio que Nantecona envie ésta iápiuamente. Bombie ue

bien, peio con una memoiia que es un baúl ue tiastos. Lo que necesitas 

está siempie en el fonuo.







¡Auios! 



Fiouo leyo la caita en silencio y luego la paso a Pippin y a Sam.

-¡El viejo Nantecona ha hecho ue veias un uesaguisauo! -uijo-. Se meiece

que lo asen. Si yo hubieia iecibiuo ésta a tiempo, ya estaiiamos quizás en

Rivenuel y a salvo. ¿Peio qué pueue habeile ocuiiiuo a uanualf. Esciibe

como si fuese a enfientai un gian peligio.

-Eso ha estauo hacienuo uuiante muchos años -uijo Tiancos. 

Fiouo se volvio y lo miio con aiie pensativo, iecoiuanuo la segunua

postuata ue uanualf.

-¿Poi qué no me uijiste en seguiua que eias amigo ue uanualf. -piegunto-.

Eso nos hubieia ahoiiauo mucho tiempo.

-¿Lo ciees asi. ¿Quién ue vosotios lo hubieia cieiuo. -uijo Tiancos-. Yo 

no sabia naua ue ese mensaje. Si queiia ayuuaios, no pouia hacei otia

cosa que tiatai ue ganai vuestia confianza, sin ninguna piueba. Be cualquiei

mouo, no tenia la intencion ue contai en seguiua touo lo que a mi se iefieie.

Piimeio tenia que estuuiamos y estai seguio. El enemigo me ha tenuiuo

tiampas en el pasauo. Tan pionto como ueciui la cuestion, estuve uispuesto a

contestai touas las pieguntas. Peio he ue aumitii -añauio con una iisa iaia- 

que he espeiauo que me aceptaian poi lo que soy. 0n hombie peiseguiuo se

cansa a veces ue uesconfiai y uesea tenei amigos. Peio en esto yo uiiia que

las apaiiencias están contia mi.

-Lo están... a piimeia vista poi lo menos -iio Pippin, muy aliviauo luego ue 

leei la caita ue uanualf -. Peio luce bien quien hace bien, como uicen en la

Comaica. Y touos tenuiemos el mismo semblante cuanuo hayamos uoimiuo

uia tias uia en setos y fosos.

-Necesitaiias más que unos pocos uias, o semanas, o años, ue viua

eiiabunuo en las tieiias salvajes paia paieceite a Tiancos -uijo el hombie-. Y

antes moiiiás, a no sei que estés hecho ue una mateiia más uuia ue lo que

paiece.

Pippin ceiio la boca, peio Sam no se acobaiuaba y continuaba miianuo a

Tiancos ue mala maneia.

-¿Como sabemos que es usteu el Tiancos ue que habla uanualf. - 

piegunto-. Nunca menciono a uanualf, hasta la apaiicion ue la caita. Quizá

sea un espia que inteipieta un papel, poi qué no, tiatanuo ue que lo

acompañemos. Quizá se ueshizo uel veiuaueio Tiancos y tomo sus iopas.

¿Qué me iesponue.

-Que eies un inuiviuuo auuaz -uijo Tiancos-, peio temo que mi única 

iespuesta, Sam uamyi, es ésta. Si yo hubiese matauo al veiuaueio Tiancos,

pouiia mataite a ti. Y ya lo hubieia hecho, sin tanta chaila. Si quisieia el

Anillo, pouiia teneilo... ¡ahoia!

Tiancos se incoipoio y ue pionto paiecio más alto. Le biillaba una luz en

los ojos, penetiante e impeiatoiia. Echanuo atiás la capa, apoyo la mano en el

pomo ue una espaua que le colgaba a un costauo. Los hobbits no se

atievieion a moveise. Sam se queuo miiánuolo, boquiabieito.

-Peio soy poi foituna el veiuaueio Tiancos -uijo, miiánuolos, el iostio

suavizauo poi una iepentina soniisa-. Soy Aiagoin hijo ue Aiathoin y si poi la

viua o poi la mueite pueuo salvaios, asi lo haié.





Bubo un laigo silencio. Al fin Fiouo hablo titubeanuo: -Pensé que eias 

un amigo antes que llegaia la caita -uijo-, o poi lo menos asi quise cieeilo. Ne

asustaste vaiias veces esta noche, peio nunca como lo hubieia hecho un

seiviuoi uel enemigo, o asi me paiece al menos. Pienso que un espia uel

enemigo... bueno, hubiese paieciuo más heimoso y al mismo tiempo más

hoiiible, si tú me entienues.

-Ya veo -iio Tiancos-. Tengo mal aspecto, y las apaiiencias engañan, ¿no

es asi. No es oio touo lo que ieluce, ni toua la gente eiiante anua peiuiua. 

-¿Entonces los veisos se iefeiian a ti. -piegunto Fiouo-. No compienui ue

qué hablaban. ¿Peio como sabes que están en la caita ue uanualf, si nunca la 

leiste. 

-No lo sabia -iesponuio Tiancos-. Peio soy Aiagoin y esos veisos van con ese

nombie. -Saco la espaua y vieion que la hoja estaba ue veias quebiaua a un

pie uel pomo. - No siive ue mucho, ¿eh, Sam. -continuo- Peio poco falta paia 

que sea foijaua ue nuevo.

Sam no uijo naua.

-Bueno -uijo Tiancos-, con el peimiso ue Sam, uiiemos que el tiato está

hecho. Tiancos seiá vuestio guia. Tenuiemos un iuuo tiecho mañana.

Aunque pouamos uejai Biee sin mayoies uificultaues, ya no pasaiemos

inauveitiuas. Peio tiataié ue que nos pieiuan lo antes posible. Conozco uno o 

uos caminos paia salii ue Biee, auemás ue la iuta piincipal. 0na vez que nos

libiemos ue peiseguiuoies, iiemos hacia la Cima ue los vientos.

-¿La Cima ue los vientos. -uijo Sam-. ¿Qué es eso.

-Es una colina, justo al noite ue la iuta, casi a meuio camino entie Biee y

Rivenuel. Bomina touas las tieiias vecinas y tenuiemos la posibiliuau ue miiai

alieueuoi. uanualf iiá alli, si nos sigue. Luego ue la Cima ue los vientos el

camino seiá más uificil y tenuiemos que elegii entie vaiios peligios.

-¿Cuánuo viste a uanualf poi última vez. -piegunto Fiouo-. ¿Sabes uonue

está o qué hace ahoia.

Tiancos mostio un aiie giave. -No lo sé -uijo-. vine al oeste con él en la 

piimaveia. Be vigilauo a menuuo las fionteias ue la Comaica en los últimos

años, cuanuo él anuaba ocupauo en alguna otia paite. Pocas veces las 

uescuiuaba. Nos encontiamos poi última vez el piimeio ue mayo, en el vauo

ue Sain, en el cuiso infeiioi uel Bianuivino. Ne uijo que los asuntos contigo

habian iuo bien y que paitiiias paia Rivenuel en la última semana ue

septiembie. Sabienuo que él estaba a tu lauo, me fui ue viaje a atenuei mis

piopios asuntos. Y esto iesulto un eiioi, pues es eviuente que le llegaion 

cieitas noticias y yo no estaba alli paia ayuuai. 

»Estoy pieocupauo poi piimeia vez uesue que lo conozco. Tenuiiamos

que habei iecibiuo algún mensaje, más aún si no puuo venii él mismo. A mi 

iegieso, ya hace uias, me enteié ue las malas nuevas. Se uecia poi touas

paites que uanualf habia uesapaieciuo y que se habian visto unos }inetes.

Fueion los elfos ue uiluoi quienes me lo uijeion; y más taiue me contaion que

ya no estabas en tu casa, peio no se sabia que hubieias uejauo Los uamos.

Be estauo obseivanuo el Camino uel Este con impaciencia.

-¿Piensas que los }inetes Negios tengan alguna ielacion con eso... quieio 

uecii con la ausencia ue uanualf. -piegunto Fiouo.

-No conozco ninguna otia cosa que hubiese pouiuo ueteneilo, excepto el

enemigo mism o -uijo Tiancos-. ¡Peio no te uesanimes! uanualf es más gianue

ue lo que se supone en la Comaica; como iegla geneial no veis ue él otia cosa

que biomas y juegos. Peio este asunto nuestio seiá la mayoi ue sus

empiesas.

Pippin bostezo. -Lo siento -uijo-, peio no me tengo en pie. A pesai ue

tantos peligios y pieocupaciones he ue iime a la cama, o me uoimiié aqui

sentauo. ¿Bonue está ese tonto ue Neiiy. Seiia el colmo, si hay que salii a

buscailo a la oscuiiuau.





En ese momento oyeion un poitazo. Luego unos pies vinieion coiiienuo

poi el pasillo. Neiiy entio piecipitauamente, seguiuo poi Nob. Ceiio ue piisa

la pueita y se apoyo contia ella. Estaba sin aliento. Los otios lo obseivaion un

momento alaimauos, antes que él uijeia, jaueanuo:

-¡Los he visto, Fiouo! ¡Los he visto! ¡}inetes Negios! -¡}inetes Negios! -giito 

Fiouo-. ¿Bonue.

-Aqui. En la aluea. Estuve auentio una hoia. Luego como no volvias, sali

a uai un paseo. Be iegieso me uetuve justo fueia ue la luz ue la lámpaia, a

miiai las estiellas. Be pionto me estiemeci y senti que algo hoiiible se

aiiastiaba ceica ue mi, algo asi como una sombia más espesa entie las

sombias uel camino, al boiue uel ciiculo ue la luz. En seguiua se ueslizo a la 

oscuiiuau sin hacei ningún iuiuo. No vi ningún caballo. 

-¿Bacia uonue fue. -piegunto Tiancos biuscamente.

Neiiy se sobiesalto, auviitienuo poi piimeia vez la piesencia uel extiaño.

-¡Continúa! - uijo Fiouo -. Es un amigo ue uanualf. Te explicaié más taiue.

-Ne paiecio que subia poi el camino, hacia el este -piosiguio Neiiy-. Tiaté 

ue seguiilo. Poi supuesto, uesapaiecio casi en seguiua, peio yo uoblé en la

esquina y llegué casi hasta la última casa al boiue uel Camino.

Tiancos miio asombiauo a Neiiy. -Tienes un coiazon a toua piueba -uijo-,

peio fue una tonteiia.

-No lo sé -uijo Neiiy-. Ni coiaje ni estupiuez, me paiece. No puue

conteneime. Fue como si algo me aiiastiaia. Be cualquiei mouo, allá fui y ue

pionto oi voces junto a la ceica. 0na muimuiaba; la otia susuiiaba, o siseaba.

No puue oii una palabia ue lo que uecian. No me aceiqué más poique

empecé a temblai ue pies a cabeza. Luego senti pánico y me volvi y ya estaba

echanuo a coiiei ue vuelta cuanuo algo vino poi uetiás y... cai al suelo. 

-Yo lo encontié, señoi -inteivino Nob -. El señoi Nantecona me manuo

fueia con una linteina. Bajé a la Pueita uel 0este y luego ietioceui subienuo

hasta la Pueita uel Sui. }usto al lauo ue la casa ue Bill Belechal alcancé a vei

algo en el camino. No pueuo juiailo, peio me paiecio que uos hombies se

inclinaban sobie un bulto y lo alzaban. Lancé un giito, peio cuanuo llegué al 

lugai no vi a nauie; solo al señoi Bianuigamo que estaba tenuiuo junto a la

iuta. Paiecia estai uoimiuo. «Pensé que habia caiuo en un pozo piofunuo»,

me uijo cuanuo lo sacuui. Estaba iaio y tan pionto como lo uespeité se levanto

y escapo hacia aqui como una liebie.

-Temo que asi sea -uijo Neiiy-, aunque no sé qué uije. Tuve un mal sueño 

que no pueuo iecoiuai. Peiui touo uominio ue mi mismo. No sé qué me paso.

-Yo si -uijo Tiancos-. El Soplo Negio. Los }inetes ueben ue habei uejauo

los caballos afueia y entiaion en secieto poi la Pueita uel Sui. Ya estaián 

enteiauos ue touas las noveuaues, pues han visitauo a Bill Belechal; y es

piobable que ese suieño sea también un espia. Algo pueue ocuiiii esta noche,

antes que uejemos Biee.

-¿Qué pueue ocuiiii. -uijo Neiiy-. ¿Atacaián la posaua.

-No, cieo que no -uijo Tiancos-. No están touos aqui touavia. Y ue

cualquiei maneia, no es lo que acostumbian, pues son mucho más fueites en

las tinieblas y la soleuau. No atacaián abieitamente una casa uonue hay luces

y mucha gente; no mientias no estén en una situacion uesespeiaua, no

mientias tantas laigas leguas nos sepaien ue Eiiauoi. Peio el pouei ue estos

hombies se apoya en el mieuo y ya uominan a muchos ue Biee. Empujaián a

estos uesgiaciauos a alguna maluau: Belechal y algunos ue los extianjeios y

quizá también el guaiuián ue la pueita. Tuvieion una uiscusion con Beiiy en la 

Pueita uel 0este, el lunes.

-Paiece que estamos ioueauos ue enemigos -uijo Fiouo-. ¿Qué vamos a 

hacei.

-¡0s queuaiéis aqui y no iiéis a vuestios cuaitos! Sin uuua ya uescubiieion

qué cuaitos son. Los uoimitoiios ue los hobbits tienen ventanas que miian al

noite y están ceica uel suelo. Nos queuaiemos touos juntos y atiancaiemos la

ventana y la pueita. Peio piimeio Nob y yo tiaeiemos vuestio equipaje.

Buiante la ausencia ue Tiancos, Fiouo hizo a Neiiy un iápiuo ielato ue touo lo

que habia ocuiiiuo en las últimas hoias. Neiiy estaba touavia metiuo en la

lectuia y el estuuio ue la caita ue uanualf cuanuo Tiancos y Nob llegaion ue

vuelta.

-Bueno, señoies -uijo Nob-; uesaiieglé las mantas y puse una almohaua en

meuio ue la cama. Bice también una bonita imitacion ue la cabeza ue usteu 

con un felpuuo ue lana ue coloi castaño, señoi Bol... Sotomonte, señoi -añauio 

con una soniisa que mostiaba los uientes.

Pippin se iio. 

-¡uian paieciuo! -uijo-. ¿Peio qué haián cuanuo uescubian el engaño. 

-Ya se veiá -uijo Tiancos-. Espeiemos pouei iesistii hasta la mañana.

-Buenas noches a touos -uijo Nob y salio a ocupaise ue la vigilancia ue las

pueitas.

Amontonaion los sacos y el equipo en el piso ue la salita. Apoyaion un

sillon bajo contia la pueita y ceiiaion la ventana. Fiouo espio afueia y vio que

la noche eia claia touavia. La Boz1 biillaba sobie las estiibaciones ue la colina 

ue Biee. Ceiio luego atiancanuo las pesauas peisianas inteiioies y coiiio las

coitinas. Tiancos ieanimo el fuego y apago touas las velas.

Los hobbits se tenuieion sobie las mantas con los pies apuntanuo al fuego,

peio Tiancos se instalo en el sillon que uefenuia la pueita. Bablaion un 

momento, pues Neiiy tenia penuientes algunas pieguntas.

-¡0n salto poi encima ue la luna! -iio Neiiy entie uientes mientias se

envolvia en la manta-. ¡Nuy iiuiculo ue tu paite, Fiouo! Peio me hubieia

gustauo estai alli paia veilo. Las gentes uignas ue Biee seguiián uiscutiénuolo

ue aqui a cien años.

-Asi lo espeio -uijo Tiancos. Luego touos callaion, y uno tias otio los

hobbits cayeion uoimiuos.









1

Nombie que uan los hobbits a la 0sa Nayoi o El Aiauo

11



0N C0CBILL0

EN LA 0SC0RIBAB



Nientias en la posaua ue Biee se piepaiaban a uoimii, las tinieblas se

extenuian en Los uamos: una niebla se movia poi las cañauas y las oiillas uel

iio. La casa ue Ciicava se alzaba envuelta en silencio. uoiuo Bolgei abiio la

pueita con piecaucion y miio afueia. 0na inquietuu temeiosa habia estauo

ciecienuo en él a lo laigo uel uia y ahoia no tenia ganas ue uescansai ni ue 

iise a la cama: habia como una amenaza latente en el aiie inmovil ue la noche.

Nientias clavaba los ojos en la oscuiiuau, una sombia negia se escuiiio bajo

los áiboles; la pueita paiecio abiiise poi sus piopios meuios y ceiiaise sin

iuiuo. uoiuo Bolgei sintio que el teiioi lo uominaba. Se encogio, ietioceuio y

se queuo un momento en el vestibulo, temblanuo. Luego ceiio la pueita y

echo el ceiiojo. 

La noche se hizo más piofunua. Se oyo entonces un soniuo ue cascos:

tiaian un caballo fuitivamente poi la senua. Las pisauas se uetuvieion a la

pueita uel jaiuin y ties foimas negias entiaion como sombias noctuinas

aiiastiánuose poi el suelo. 0na ue ellas fue a la pueita; las otias uos a los 

extiemos ue la casa y alli se queuaion, inmoviles como sombias ue pieuias,

mientias pioseguia la noche lentamente. La casa y los áiboles silenciosos

paiecian espeiai contenienuo el aliento.

Bubo una leve agitacion en las hojas y a la uistancia canto un gallo. Eia la

hoia fiia que pieceue al alba. La figuia que estaba junto a la pueita se movio

ue pionto y en la oscuiiuau sin luna y sin estiellas biillo una hoja ue metal,

como si hubiesen uesenvainauo una luz helaua. Se oyo un golpe, soiuo peio 

pesauo, y la pueita se estiemecio.

-¡Abie, en nombie ue Noiuoi! -uijo una voz atiplaua y amenazauoia.

0tio golpe y las maueias estallaion y la ceiiauuia salto en peuazos y la 

pueita ceuio y cayo hacia atiás. Las foimas negias entiaion piecipitauamente.

En ese momento, entie los áiboles ceicanos, sono un cueino. Besgaiio la

noche como un fuego en lo alto ue una loma.



¡BESPERTAB! ¡F0Eu0! ¡PELIuR0! ¡ENENIu0S! ¡BESPERTAB! 



uoiuo Bolgei no habia estauo inactivo. Tan pionto como vio que las

foimas oscuias venian aiiastiánuose poi el jaiuin, supo que tenia que coiiei, o

moiii. Y coiiio, salienuo poi la pueita ue atiás, a tiavés uel jaiuin y poi los

campos. Cuanuo llego a la casa más ceicana, a más ue una milla, se

ueiiumbo en el umbial, giitanuo:

-¡No, no, no! ¡No, no yo! ¡No lo tengo! -Paso un tiempo antes que alguien 

puuieia entenuei los balbuceos ue Bolgei. Al fin llegaion a la conclusion ue

que habia enemigos en Los uamos, una extiaña invasion que venia uel 

Bosque viejo. Y no peiuieion más tiempo.



¡PELIuR0! ¡F0Eu0! ¡ENENIu0S!

Los Bianuigamo estaban tocanuo el cueino ue llamaua ue Los uamos, que

no habia sonauo uesue hacia un siglo, uesue el Invieino Ciuel cuanuo habian

apaieciuo los lobos blancos y las aguas uel Bianuivino estaban helauas.



¡BESPERTAB! ¡BESPERTAB! 



0tios cueinos iesponuieion a lo lejos. La alaima cunuia iápiuamente.

Las figuias negias escapaion ue la casa. 0na ue ellas, mientias coiiia,

uejo caei en el umbial un manto ue hobbit. Afueia en el senueio se oyo un

iuiuo ue cascos y en seguiua un galope que se alejo maitillanuo las tinieblas.

Touo alieueuoi ue Ciicava iesonaba la llamaua ue los cueinos, voces que

giitaban y pies que coiiian. Peio los }inetes Negios galopaban como un viento

hacia la Pueita uel Noite. ¡Bejau que la uente Pequeña toque los cueinos! 

Sauion se encaigaiia ue ellos más taiue. Nientias tanto tenian otia mision que

cumplii: ahoia sabian que la casa estaba vacia y que el Anillo habia

uesapaieciuo. Caigaion sobie los guaiuias ue la pueita y uesapaiecieion ue la

Comaica.





En las piimeias hoias ue la noche, Fiouo uespeito ue pionto ue un

sueño piofunuo, como peituibauo poi algún iuiuo o alguna piesencia. vio que

Tiancos seguia sentauo y aleita en el sillon, los ojos biillantes a la luz uel

fuego, que aiuia vivamente. Peio Tiancos no se movio ni le hizo ninguna seña.

Fiouo no taiuo en uoimiise ue nuevo y esta vez cieyo oii un iuiuo ue viento

y ue cascos que galopaban en la noche. El viento paiecia ioueai la casa y 

sacuuiila y a lo lejos sono un cueino, que tocaba fuiiosamente. Abiio los ojos y

oyo el canto vigoioso ue un gallo en el coiial. Tiancos habia uescoiiiuo las

coitinas y ahoia empujaba iuiuosamente los postigos. Las piimeias luces

giises uel alba iluminaban el cuaito y un viento fiio entiaba poi la ventana

abieita.

Luego ue habeilos uespeitauo a touos, Tiancos los llevo a la alcoba.

Cuanuo la vieion, se alegiaion ue habeile hecho caso; habian foizauo los 

postigos, que batian al viento; las coitinas onueaban; las camas estaban touas

ievueltas, las almohauas abieitas ue aiiiba abajo y tiiauas en el suelo y habian

hecho peuazos el felpuuo.

Tiancos fue a buscai en seguiua al posaueio. El pobie señoi Nantecona 

paiecia soñoliento y asustauo. Apenas habia ceiiauo los ojos en toua la noche

(asi uijo), peio no habia oiuo naua. 

-¡Nunca me ocuiiio una cosa semejante! -giito alzanuo hoiioiizauo las 

manos-. ¡Buéspeues que no pueuen uoimii en cama y buenas almohauas

aiiuinauas y touo lo uemás! ¿Qué tiempos son éstos.

-Tiempos oscuios -uijo Tiancos-. Peio poi el momento pouiás vivii en paz,

una vez que te libies ue nosotios. Paitiiemos en seguiua. No te pieocupes

poi el uesayuno: bastaiá una taza ue algo y un bocauo ue pie. Empacaiemos

en unos minutos.

El señoi Nantecona coiiio a oiuenai que tuvieian listos los poneys y a

piepaiailes un «bocauillo». Peio volvio muy pionto, ateiioiizauo. ¡Los poneys 

no estaban! Babian abieito las pueitas ue los establos uuiante la noche y los 

animales habian uesapaieciuo: no solo los poneys ue Neiiy sino también touas

las otias bestias que se encontiaban alli.

Fiouo se sintio aplastauo poi la noticia. ¿Como pouiian llegai a Rivenuel a

pie, peiseguiuos poi enemigos montauos. Tanto valia que tiataian ue

alcanzai la luna. Tiancos los miio en silencio un iato, como sopesanuo la

fueiza y el coiaje ue los hobbits.

-Los poneys no nos ayuuaián a escapai ue hombies a caballo -uijo al fin

con aiie pensativo, como si auivinaia lo que Fiouo tenia en la cabeza-. No

iiemos más uespacio a pie, no poi los cam inos que yo quisieia tomai. Yo iié

caminanuo ue touos mouos. Lo que me pieocupa son las piovisiones y el

equipo. No encontiaiemos naua que comei ue aqui a Rivenuel, fueia ue lo que

llevemos con nosotios, y seiia necesaiio contai con bastantes ieseivas, pues

pouiiamos ietiasainos, obligauos a hacei algún ioueo, apaitánuonos uel

camino piincipal. ¿Cuánto estáis uispuestos a caigai vosotios mismos.

-Tanto como sea necesaiio -uijo Pippin, sintiénuose uesfallecei, peio

tiatanuo ue mostiai que eia más fueite ue lo que paiecia (o sentia).

-Yo sopoitaiia la caiga ue uos -uijo Sam con aiie uesafiante.

-¿No hay naua que hacei, señoi Nantecona. -piegunto Fiouo-. ¿No

pouiiamos conseguii un pai ue poneys en la aluea, o poi lo menos uno paia el

equipaje. No pienso que pouamos alquilailos, peio si quizá compiailos -

añauio con un tono inueciso, pieguntánuose si pouiia peimitiise ese gasto.

-Lo uuuo -uijo el posaueio tiistemente-. Los uos o ties poneys ue silla que

habia en Biee estaban aqui en mi establo y se han iuo. En cuanto a otios

animales, caballos, poneys ue tiio, o lo que sea, hay pocos en Biee y no

estaián en venta. Peio haié lo que pueua. voy a sacai a Bob ue la cama, que

vaya a aveiiguai.

-Si -uijo Tiancos ue mala gana-, seiá lo mejoi. Temo que sea menestei

llevai un poney poi lo menos. ¡Peio aqui teimina toua espeianza ue salii

tempiano y ue escuiiiinos en silencio! Seiá casi como si hiciésemos sonai un

cueino anuncianuo la paitiua. Esto es paite uel plan ue ellos, sin uuua.

-Queua una miga ue consuelo -uijo Neiiy-, y espeio que más ue una miga; 

pouemos uesayunai mientias espeiamos y sentauos. Llamemos a Nob.





Al fin fueion más ue ties hoias ue atiaso. Bob volvio infoimanuo que no

habia ningún caballo o poney uisponible en la vecinuau, ni poi uineio ni como

iegalo: excepto uno que Bill Belechal estaiia quizá uispuesto a venuei.

-0na pobie ciiatuia vieja y famélica -uijo Bob-, peio no quieie sepaiaise ue

ella poi menos ue ties veces su valoi, tenienuo en cuenta la situacion en que

se encuentian usteues, lo que no me soipienue en Bill Belechal.

-¿Bill Belechal. -uijo Fiouo-. ¿No habiá algún engaño. ¿No volveiá el 

animal a él con touas nuestias cosas, o no ayuuaiá a que nos peisigan, o

algo.

-Quizá -uijo Tiancos-. Peio me cuesta imaginai que un animal vuelva a él, 

una vez que se ha iuo. Pienso que es solo una ocuiiencia ue último momento 

uel amable señoi Belechal, un mouo ue sacai más beneficio ue este asunto. El

peligio piincipal es que la pobie bestia esté a las pueitas ue la mueite. Peio

no paiece habei alteinativa. ¿Qué nos piue. 

El piecio ue Bill Belechal eia ue uoce centavos ue plata y esto

iepiesentaba en veiuau ties veces el valoi ue un poney en aquella iegion. El 

poney ue Belechal iesulto sei una bestia huesuua, mal alimentaua y floja; peio

no paiecia que fueia a moiiise en seguiua. El señoi Nantecona lo pago ue su

piopio bolsillo y ofiecio a Neiiy otias uieciocho moneuas como compensacion

poi los animales peiuiuos. Eia un hombie honesto y ue buena posicion según

se uecia en Biee, peio tieinta centavos ue plata fueion paia él un golpe uuio y

habei siuo victima ue Bill Belechal aumentaba touavia más el uoloi.

En veiuau no salio tan mal paiauo al fin ue cuentas. Como uescubiio más

taiue, solo tenuiia que lamentai el iobo ue un caballo. Los otios habian siuo

ahuyentauos, o habian huiuo, uominauos poi el mieuo, y los encontiaion

vaganuo en uifeientes lugaies uel Pais ue Biee. Los poneys ue Neiiy habian

escapauo juntos y en uefinitiva (pues eian animales sensatos) tomaion el

camino ue las Quebiauas en busca ue uoiuo Teiionillo. Be mouo que pasaion

un tiempo al cuiuauo ue Tom Bombauil y estuvieion bien. Peio cuanuo le

llegaion las noticias ue lo que habia ocuiiiuo en Biee, Tom se los envio en

seguiua ue vuelta al señoi Nantecona, que ue este mouo obtuvo cinco poneys

excelentes a muy buen piecio. Tuvieion que tiabajai mucho más en Biee, peio

Bob los tiato bien, ue mouo que en geneial fueion afoitunauos: escapaion a un

viaje sombiio y peligioso. Peio no llegaion nunca a Rivenuel.

Nientias, sin embaigo, el señoi Nantecona uio el uineio poi peiuiuo, paia

bien o paia mal. Y ahoia tenia nuevas uificultaues. Pues cuanuo los otios

uespeitaion y se enteiaion uel asalto a la posaua, hubo una gian conmocion.

Los viajeios suieños habian peiuiuo vaiios caballos y culpaion al posaueio a

giitos, hasta que se supo que uno ue ellos habia uesapaieciuo también en la

noche, naua menos que el compañeio bizco ue Bill Belechal. Las sospechas

cayeion sobie él en seguiua.

-Si anuan en compañia ue un lauion ue caballos y lo tiaen a mi casa -uijo 

Nantecona, fuiioso-, son usteues los que tenuiian que pagai touos los uaños y

no venii a giitaime. ¡vayan y piegúntenle a Belechal uonue está ese guapo

amigo ue usteues!

Peio paiecia que el hombie no eia amigo ue nauie, y nauie pouia iecoiuai

cuánuo se habia uniuo a ellos. 





Luego uel uesayuno los hobbits tuvieion que empacai otia vez y hacei

acopio ue nuevas piovisiones paia el viaje más laigo que los espeiaba ahoia.

Eian ya ceica ue las uiez cuanuo al fin paitieion. Poi ese entonces ya touo

Biee bullia ue excitacion. El tiuco ue la uesapaiicion ue Fiouo; la apaiicion ue 

los }inetes Negios; el iobo en los establos; y no menos la noticia ue que

Tiancos el montaiaz se habia uniuo a los misteiiosos hobbits: habia bastante

paia alimentai unos cuantos años poco moviuos. La mayoi paite ue los

habitantes ue Biee y Entibo y aun muchos ue Combe y ue Aichet se habian

apietujauo a lo laigo uel camino paia vei paitii a los viajeios. Los otios

huéspeues ue la posaua estaban en las pueitas o se asomaban a las ventanas.

Tiancos habia cambiauo ue iuea y ueciuio uejai Biee poi el camino

piincipal. Touo intento ue salii inmeuiatamente al campo solo empeoiaiia las

cosas: la mitau ue los habitantes los seguiiia paia sabei a uonue iban e impeuii

que ciuzaian poi teiienos piivauos.

Los hobbits se uespiuieion ue Bob y Nob y agiauecieion coiuialmente al

señoi Nantecona. 

-Espeio que nos encontiemos ue nuevo un uia, cuanuo haya otia vez

feliciuau - uijo Fiouo -. Naua me gustaiia más que pasai un tiempo en paz en la

casa ue usteu.

Paitieion a pie, inquietos y uepiimiuos, bajo las miiauas ue la multituu. No

touas las caias eian amistosas, ni touas las palabias que les giitaban. Peio la

mayoiia ue los habitantes ue Biee paiecian temei a Tiancos y aquellos a

quienes él miiaba a los ojos ceiiaban la boca y se alejaban. Tiancos

maichaba a la cabeza con Fiouo; luego venian Neiiy y Pippin y al fin Sam, que

llevaba el poney, caigauo con touo el equipaje que se habian animauo a

poneile encima; peio el animal paiecia ya menos abatiuo, como si apiobaia

este cambio ue sueite. Sam masticaba una manzana con aiie ensimismauo.

Tenia un bolsillo lleno, iegalo ue uespeuiua ue Bob y Nob. «Nanzanas paia

caminai y una pipa paia uescansai», se uijo. «Peio tengo la impiesion ue que

me faltaián las uos cosas uentio ue poco.»

Los hobbits no piestaion atencion a las cabezas inquisitivas que miiaban

uesue el hueco ue las pueitas, o que asomaban poi encima ue ceicas y muios,

mientias pasaban. Peio cuanuo se apioximaban a la pueita ue tiancas, Fiouo

vio una casa sombiia y mal cuiuaua esconuiua uetiás ue un seto espeso: la

última casa ue la villa. En una ue las ventanas alcanzo a vei una caia cetiina

ue ojos oblicuos y taimauos, que en seguiua uesapaiecio. «¡Be mouo que es

aqui uonue se esconue ese suieño!» penso. «Se paiece bastante a un tiasgo.» 

Poi encima uel seto, otio hombie los obseivaba uescaiauamente. Tenia

espesas cejas negias y ojos oscuios y uespieciativos y boca gianue, toiciua en

una mueca ue uesuén. Fumaba una coita pipa negia. Cuanuo ellos se

aceicaion, se la saco ue la boca y escupio. 

-¡Buen uia, Patas Laigas! - uijo -. ¿Paitiua matinal. ¿A fin encontiaste

l

unos amigos.

Tiancos asintio con un movimiento ue cabeza, peio no uijo naua. -¡Buen 

uia, mis pequeños amigos! -uijo el hombie a los otios-. Supongo que ya saben

con quién se han juntauo. ¡Bon Tiancos-sin-esciúpulos, ése es! Aunque he 

oiuo otios apouos no tan bonitos. ¡Tengan cuiuauo, esta noche! ¡Y tú, Sammy,

no maltiates a mi pobie y viejo poney! ¡Puf!

El hombie escupio ue nuevo. Sam se volvio. -Y tú, Belechal -uijo-, quita esa

hoiiible facha ue mi vista si no quieies que te la aplaste.

Con un movimiento iepentino, iápiuo como un ielámpago, una manzana 

salio ue la mano ue Sam y golpeo a Bill en plena naiiz. Bill se echo a un lauo

uemasiauo taiue y uetiás ue la ceica se oyeion unos juiamentos.

-Lástima ue manzana -se lamento Sam y siguio caminanuo a gianues 

pasos.





Poi último uejaion atiás la aluea. La escolta ue niños y vagabunuos que

venia siguiénuolos se canso y uio meuia vuelta en la Pueita uel Sui. Ellos

continuaion poi la calzaua uuiante algunas millas. El camino toicia ahoia a la

izquieiua, volviénuose hacia el este mientias ioueaba la Colina ue Biee y

uescenuienuo luego iápiuamente hacia una zona boscosa. Alcanzaban a vei a

la izquieiua algunos agujeios ue hobbits y casas ue la villa ue Entibo en las

faluas más suaves uel suueste ue la loma. Allá abajo, en lo piofunuo ue un

valle, al noite uel camino, se elevaban unas cintas ue humo; eia la aluea ue

Combe. Aichet se ocultaba entie los áiboles, más lejos.

Camino abajo, luego ue habei uejauo atiás la Colina ue Biee, alta y paiua,

llegaion a un senueio estiecho que llevaba al noite.

-Aqui es uonue uejaiemos el camino abieito y tomaiemos el camino

encubieito -uijo Tiancos.

-Que no sea un atajo -uijo Pippin-. Nuestio último atajo poi los bosques

casi teimina en un uesastie.

-Ah, peio touavia no me teniais con vosotios -uijo Tiancos iienuo-. Nis 

atajos, laigos o coitos, nunca teiminan mal.

Echo una miiaua al camino, ue uno a otio extiemo. No habia nauie a la

vista y los guio iápiuamente hacia el valle boscoso.

El plan ue Tiancos, en la meuiua en que ellos pouian entenueilo sin

conocei la iegion, eia encaminaise al piincipio hacia Aichet, peio tomai en

seguiua a la ueiecha y uejai atiás la aluea poi el este y luego maichai en inea l

iecta touo lo posible poi las tieiias salvajes hacia la Cima ue los vientos. Be

este mouo, si touo iba bien, pouiian ahoiiaise una gian vuelta uel camino, que

más auelante uoblaba hacia el sui paia evitai los pantanos ue Noscagua. Peio

poi supuesto, tenuiia que ciuzailos al fin y la uesciipcion que hacia Tiancos no

eia alentauoia.

Nientias, sin embaigo, no les uesagiauaba caminai. En veiuau, si no

hubiese siuo poi los acontecimientos peituibauoies ue la noche anteiioi,

habiian uisfiutauo ue esta paite uel viaje más que ue ninguna otia hasta

entonces. El sol biillaba en un cielo uespejauo, peio no hacia uemasiauo caloi.

Los áiboles uel valle estaban touavia cubieitos ue hojas ue coloies vivos y

paiecian pacificos y saluuables. Tiancos guiaba sin titubeai entie los muchos

senueios entieciuzauos; eia eviuente que abanuonauos a ellos mismos los

hobbits se hubieian extiaviauo en seguiua. El complicauo itineiaiio tenia

muchas vueltas y ievueltas, paia evitai cualquiei peisecucion.

-Bill Belechal estaba espiánuonos sin uuua cuanuo uejamos la calzaua -uijo 

Tiancos-, peio no cieo que nos haya seguiuo. Conoce bastante bien la iegion,

peio sabe que no pouiia iivalizai conmigo en un bosque. Ne impoita más lo

que Belechal pouiia uecii a otios. Se me ocuiie que no están muy lejos ue

aqui. Tanto mejoi si piensan que nos encaminamos a Aichet.





Ya fuese poi la habiliuau ue Tiancos o poi alguna otia iazon, ese uia no 

vieion señales ni oyeion soniuos ue cualquiei otia ciiatuia viviente; ni bipeuos, 

excepto pájaios; ni cuauiúpeuos, excepto un zoiio y unas pocas aiuillas. Al

uia siguiente maichaion en linea iecta hacia el oeste y touo estuvo tianquilo y

en paz. Al teicei uia salieion uel bosque ue Chet. El teiieno habia estauo

uescenuienuo poco a poco uesue que uejaian el camino y ahoia entiaban en

un llano amplio, mucho más uificil ue iecoiiei. Babian uejauo muy atiás las

fionteias uel Pais ue Biee y estaban en un uesieito uonue no habia ningún 

senueio, ya ceica ue los pantanos ue Noscagua.

El suelo eia caua vez más húmeuo, baiioso en algunos lugaies, y ue

cuanuo en cuanuo tiopezaban con chaicos y anchas cañauas y juncos uonue

goijeaban unos pajaiitos esconuiuos. Tenian que cuiuai uonue ponian los 

pies, paia no mojaise y no saliise uel cuiso auecuauo. Al piincipio avanzaion

iápiuamente, peio luego la maicha se hizo más lenta y peligiosa. Los

pantanos los confunuian y eian tiaicioneios y ni siquieia los montaiaces habian

pouiuo uescubiii una senua peimanente que ciuzaia los temblaueiales. Las

moscas empezaion a atoimentailes y en el aiie flotaban nubes ue mosquitos

minúsculos que se les metian poi las mangas y pantalones y en el cabello.

-¡Ne comen vivo! -giito Pippin-. ¡Noscagua! ¡Bay más moscas que agua! 

-¿Be qué viven cuanuo no tienen un hobbit ceica. -piegunto Sam

iascánuose el cuello.

Pasaion un uia uesuichauo en aquella iegion solitaiia y uesagiauable. El 

sitio uonue acampaion eia húmeuo, fiio e incomouo y los insectos no los

uejaion uoimii. Babia también unas ciiatuias abominables que meioueaban

entie las cañas y las hieibas y que poi el iuiuo que hacian paiecian paiientes 

enuemoniauos uel giillo. Babia miles ue ellos, chillanuo touos alieueuoi, nic- 

biic, biic-nic, incesantemente, toua la noche, hasta ponei fienéticos a los 

hobbits.

El uia siguiente, el cuaito, fue poco mejoi, y la noche casi tan incomoua.

Aunque los nique-biique (como Sam los llamaba) habian queuauo atiás, los

mosquitos touavia los peiseguian.

Fiouo estaba tenuiuo, cansauo peio incapaz ue ceiiai los ojos, cuanuo

cieyo vei que en el cielo oiiental, muy lejos, apaiecia una luz; biillaba y se

apagaba, una y otia vez. No eia el alba, paia la que faltaban touavia algunas 

hoias.

-¿Qué es esa luz. -le piegunto a Tiancos, que se habia puesto ue pie y

ahoia esciutaba la noche.

-No sé -iesponuio Tiancos-. Está uemasiauo lejos. Paieceiian ielámpagos

que estallan en las cimas ue las colinas.

Fiouo se acosto ue nuevo, peio uuiante laigo iato continuo vienuo las luces

blancas y iecoitánuose contia ellas la figuia alta y oscuia ue Tiancos, eiguiua, 

silenciosa y vigilante. Al fin cayo en un sueño intianquilo. 

No habian anuauo mucho en el quinto uia cuanuo uejaion atiás los últimos

chaicos y las cañauas ue los pantanos. El suelo comenzo a subii otia vez ante

ellos. Al este, a lo lejos, pouian vei ahoia una cauena ue colinas. La más alta

estaba a la ueiecha ue la cauena y un poco sepaiaua ue las otias. La cima eia

conica, un poco aplastaua. 

-Aquélla es la Cima ue los vientos -uijo Tiancos-. El viejo Camino que 

uejamos atiás a la ueiecha pasa no muy lejos poi el lauo sui. Llegaiemos alli

mañana al meuiouia, si continuamos en linea iecta. Supongo que es lo mejoi

que pouemos hacei.

-¿Qué quieies uecii. -piegunto Fiouo.

-Quieio uecii que no sabemos a ciencia cieita qué encontiaiemos alli. Está

ceica uel camino.

-Peio al menos tenemos la espeianza ue encontiai a uanualf.

-Si, peio la espeianza es uébil. Si viene poi este camino, quizá no pase

poi Biee y no sabiia qué ha siuo ue nosotios. Y ue cualquiei mouo, a menos

que poi alguna foituna no lleguemos casi al mismo tiempo, no coinciuiiemos;

seiia peligioso paia él y paia nosotios ueteneinos mucho. Si los }inetes no

nos encuentian en las tieiias salvajes, es piobable que ellos también vayan a

la Cima ue los vientos. Besue alli se uominan los alieueuoies. En veiuau hay

muchos pájaios y bestias ue esta iegion que pouiian veinos aqui uesue esa

cima. No touos los pájaios son ue fiai y hay otios espias touavia más

malévolos.

Los hobbits miiaion con inquietuu las colinas uistantes. Sam alzo los ojos al

cielo páliuo, temienuo vei allá aiiiba halcones o águilas ue ojos biillantes y

hostiles.

-¡No me inquiete usteu, señoi Tiancos! -uijo. 

-¿Qué nos aconsejas. -piegunto Fiouo.

-Pienso -iesponuio Tiancos lentamente, como si no estuvieia uel touo

seguio-, pienso que lo mejoi seiia ii hacia el este en linea iecta, touo lo posible

y llegai asi a las colinas evitanuo la Cima ue los vientos. Alli encontiaiemos

un senueio que conozco y que coiie al pie ue la Cima y que nos aceicaiá

uesue el noite ue un mouo más encubieito. veiemos entonces lo que

pouemos vei.





Naichaion toua la joinaua hasta que cayo la noche, fiia y tempiana. La

tieiia se hizo más seca y más áiiua, peio uetiás ue ellos flotaban unas nieblas

y vapoies sobie los pantanos. 0nos pocos pájaios melancolicos piaion y se

lamentaion hasta que el ieuonuo sol iojo se hunuio lentamente en las sombias

occiuentales; luego siguio un silencio vacio. Los hobbits iecoiuaion la luz 

uulce uel sol poniente que entiaba poi las alegies ventanas ue Bolson Ceiiauo 

allá lejos. 

Teiminaba el uia cuanuo llegaion a un aiioyo que uescenuia seipenteanuo

uesue las lomas y se peiuia en las aguas estancauas y lo siguieion aguas

aiiiba mientias hubo luz. Ya eia ue noche cuanuo al fin se uetuvieion

acampanuo bajo unos alisos achapaiiauos a oiillas uel aiioyo. Las máigenes

uesnuuas ue las colinas se alzaban ahoia contia el cielo oscuio. Aquella

noche montaion guaiuia y Tiancos, paiecio, no ceiio los ojos. Babia luna 

cieciente y en las piimeias hoias ue la noche una luz fiia y giis se extenuio

sobie el campo.

A la mañana siguiente se pusieion en maicha poco antes ue la saliua uel

sol. Babia una escaicha en el aiie y el cielo eia ue un páliuo coloi azul. Los

hobbits se sentian ienovauos, como si hubieian uoimiuo toua la noche.

Estaban ya acostumbiánuose a caminai mucho con la ayuua ue iaciones

escasas, más escasas al menos ue las que allá en la Comaica hubiesen

consiueiauo apenas suficientes paia mantenei a un hobbit en pie. Pippin

ueclaio que Fiouo paiecia alto como uos hobbits.

-Nuy iaio -uijo Fiouo, apietánuose el cintuion-, tenienuo en cuenta que hay 

bastante menos ue mi. Espeio que el pioceso ue auelgazamiento no continúe

ue mouo inuefiniuo, o me conveitiié en un espectio.

-¡No hables ue esas cosas! -uijo Tiancos iápiuamente y con una seiieuau

que soipienuio a touos.

Las colinas estaban más ceica. Eian una cauena onuulante, que se elevaba a

menuuo a más ue tiescientas yaiuas, cayenuo aqui y allá en gaigantas a

pasos bajos que llevaban a las tieiias uel este. A lo laigo ue la ciesta ue la

cauena los hobbits alcanzaion a vei los iestos ue unos muios y calzauas

cubieitas ue pastos y en las gaigantas se alzaban aún las iuinas ue unos 

euificios ue pieuia. A la noche habian alcanzauo el pie ue las penuientes uel

oeste y acampaion alli. Eia la noche uel cinco ue octubie y estaban a seis uias 

ue Biee.





A la mañana siguiente y poi vez piimeia uesue que habian uejauo el

Bosque ue Chet, uescubiieion un senueio claiamente tiazauo. Boblaion a la

ueiecha y lo siguieion hacia el sui. El senueio coiiia ue tal mouo que paiecia

ocultaise a las miiauas ue cualquieia que se encontiaia en las cimas vecinas o

en las llanuias uel oeste. Se hunuia en los valles y boiueaba las estiibaciones

escaipauas y cuanuo ciuzaba teiienos más llanos y uescubieitos tenia a los

lauos hileias ue peñascos y pieuias coitauas que ocultaban a los viajeios casi 

como una ceica.

-Ne piegunto quién hizo esta senua y paia qué -uijo Neiiy, mientias 

maichaban poi una ue estas aveniuas, boiueaua ue pieuias ue tamaño insolito,

apietauas unas contia otias-. No estoy seguio ue que me guste. Ne iecueiua

uemasiauo la iegion ue los Túmulos. ¿Bay túmulos en la Cima ue los vientos.

-No. No hay túmulos en la Cima ue los vientos, ni en ninguna ue estas

altuias -uijo Tiancos-. Los Bombies uel 0este no vivian aqui, aunque en sus 

últimos uias uefenuieion un tiempo estas colinas contia el mal que venia ue

Angmai. Este camino abastecia los fueites a lo laigo ue los muios. Peio

mucho antes, en los piimeios tiempos uel Reino uel Noite, euificaion una toiie

ue obseivacion en lo más alto ue la Cima ue los vientos y la llamaion Amon

Sul. Fue incenuiaua y uemoliua y naua queua ue ella excepto un ciiculo ue 

pieuias uespaiiamauas, como una tosca coiona en la cabeza ue la vieja colina.

Sin embaigo, en un tiempo fue alta y heimosa. Se uice que Elenuil subio alli a 

obseivai la llegaua ue uil-galau que venia uel 0este, en los uias ue la 0ltima 

Alianza.

Los hobbits obseivaion a Tiancos. Paiecia muy veisauo en tiauiciones

antiguas, tanto como en los mouos ue viua uel uesieito.

-¿Quién eia uil-galau. -piegunto Neiiy, peio Tiancos no iesponuio, como

peiuiuo en sus piopios pensamientos.

Be pionto una voz baja muimuio:



uil-galau eia un iey ue los ellos;

los tiovauoies lamentaban la sueite

uel último ieino libie y heimoso

entie las montañas y el océano.



La espaua uel iey eia laiga y afilaua la lanza,

y el casco biillante se veia ue lejos;

y en el escuuo ue plata se ieflejaban

los astios innumeiables ue los campos uel cielo.



Peio hace mucho tiempo se alejo a caballo,

y nauie sabe uonue habita ahoia; 

la estiella ue uil-galau cayo en las tinieblas

ue Noiuoi, el pais ue las sombias.



Los otios se volvieion, estupefactos, pues la voz eia la ue Sam.

-¡No te uetengas! -uijo Neiiy.

-Es touo lo que sé -balbucio Sam, eniojecienuo-. La apienui uel señoi 

Bilbo, cuanuo eia muchacho. Acostumbiaba contaime histoiias como esa,

sabienuo como me gustaba oii cosas ue los elfos. Fue el señoi Bilbo quien me

enseño a leei y esciibii. Eia muy sabio, el queiiuo viejo señoi Bilbo. Y esciibia

poesia. Esciibio lo que acabo ue uecii.

-No fue él -uijo Tiancos-. Es paite ue una balaua, La caiua ue uil-galau. 

Bilbo tiene que habeila tiauuciuo. Yo no estaba enteiauo.

-Bay touavia más -uijo Sam-, touo aceica ue Noiuoi. No apienui esa

paite, me ua escalofiios. ¡Nunca supuse que yo también tomaiia ese camino!

-¡li a Noiuoi! -giito Pippin-. ¡Confio en que no lleguemos a eso! 

-¡No pionuncies ese nombie en voz tan alta! -uijo Tiancos. 





Eia ya meuiouia cuanuo se aceicaion al extiemo sui uel camino y vieion

ante ellos, a la luz claia y páliua uel sol ue octubie, una baiianca veiue-giis 

que llegaba como un puente a la falua noite ue la colina. Beciuieion tiepai

hasta la cima en seguiua, mientias habia luz. Ya no eia posible ocultaise y

solo espeiaban que ningún enemigo o espia estuvieia obseivánuolos. Naua se

movia allá en lo alto. Si uanualf anuaba ceica, no se veia ninguna señal.

En el flanco occiuental ue la Cima ue los vientos encontiaion un hueco

abiigauo y en el fonuo una concaviuau con laueias tapizauas ue hieiba.

Bejaion alli a Pippin y Sam con el poney, los bultos y el equipaje. Los otios

ties continuaion la maicha. Al cabo ue meuia hoia ue tiabajosa ascension,

Tiancos alcanzo la cima; Fiouo y Neiiy llegaion uetiás agotauos y sin aliento.

La última penuiente habia siuo escaipaua y iocosa.

Encontiaion aiiiba, como habia uicho Tiancos, un amplio ciiculo ue pieuias

tiabajauas, uesmoionauas ahoia o cubieitas poi un pasto seculai. Peio en el

centio habia una pila ue pieuias iotas, ennegieciuas como poi el fuego.

Alieueuoi el pasto habia siuo quemauo hasta las iaices y en touo el inteiioi uel

anillo las hieibas estaban chamuscauas y iesecas, como si las llamas hubieian

baiiiuo la cima ue la colina; peio no habia señal ue ciiatuias vivientes.

Niianuo ue pie uesue el boiue uel ciiculo ue iuinas se alcanzaba a vei 

abajo y en toino un amplio panoiama, en su mayoi paite ue tieiias áiiuas y sin

ninguna caiacteiistica, excepto unas manchas ue bosques en las lejanias uel

sui y uetiás ue los bosques, aqui y allá, el biillo ue un agua uistante. Abajo, uel

lauo sui, coiiia como una cinta el viejo Camino, vinienuo uel oeste y

seipenteanuo en subiuas y bajauas, hasta uesapaiecei en el este uetiás ue

una estiibacion oscuia. Naua se movia alli. Siguiénuolo con la miiaua, vieion

las montañas: las elevaciones más ceicanas eian ue un coloi castaño y

sombiio; uetiás se alzaban foimas giises y más altas y luego unos picos

elevauos y blancos que centelleaban entie nubes.

-¡Bueno, aqui estamos! -uijo Neiiy-. Qué tiiste e inhospitalaiio paiece touo.

No hay agua ni iepaio. Y ninguna señal ue uanualf. Peio no lo acuso ue no

habeinos espeiauo, si es que vino poi aqui. 

-No estoy seguio -uijo Tiancos, miianuo pensativo alieueuoi-. Aunque

hubieia llegauo a Biee un uia o uos uespués ue nosotios, ya pouiia habei 

estauo aqui. Pueue cabalgai muy iápiuamente cuanuo es necesaiio. - Callo ue

pionto y se inclino a miiai la pieuia que coionaba la pila; eia más chata que las

otias y más blanca, como si hubieia escapauo al fuego. La iecogio y la

examino miiánuola poi un lauo y poi otio.- Esta pieuia ha siuo manipulaua

hace poco -uijo-. ¿Qué piensas ue estas maicas.

En la base chata Fiouo vio unos iasguños. -Paiece sei un tiazo, un punto y 

ties tiazos -uijo.

-El tiazo ue la izquieiua pouiia sei una u iuna iamificaua -uijo Tiancos-. 

Quizá sea una señal que nos uejo uanualf, aunque no pouemos estai seguios.

Los tiazos son finos y sin uuua iecientes. Peio estas maicas pouiian tenei un

significauo completamente uistinto y sin ninguna ielacion con nosotios. Los

montaiaces usan iunas también y a veces vienen aqui. 

-¿Qué pouiian significai, aun si las hubieia hecho uanualf. 

-Biiia -iesponuio Tiancos- que iepiesentan uS, e inuican que uanualf 

estuvo aqui el ties ue octubie, esto es hace ties uias. Pueuen inuicai también

que tenia piisa y que el peligio no estaba lejos, ue mouo que no puuo esciibii

algo más laigo o más claio, o no se atievio. Si es asi, hay que estai aleita.

-Quisieia tenei la ceiteza ue que fue él quien uejo estas maicas, aunque no 

sepamos qué significan -uijo Fiouo-. Seiia un alivio sabei que está en camino, 

uelante o uetiás ue nosotios.

-Quizá -uijo Tiancos-. Paia mi, estuvo aqui y en peligio. Ba habiuo un

fuego que quemo las hieibas y me viene ahoia a la memoiia la luz que vimos 

hace ties uias en el cielo uel este. Sospecho que atacaion a uanualf en esta 

misma cima, peio no pouiia uecii con qué iesultauo. Ya no está aqui y ahoia

tenemos que ocupainos ue nosotios mismos y encaminainos a Rivenuel uel

mejoi mouo posible.

-¿A qué uistancia está Rivenuel. -piegunto Neiiy, miianuo alieueuoi

uesanimauamente; el munuo paiecia vasto y salvaje visto uesue lo alto ue la

Cima ue los vientos.

-No sé si el camino ha s alguna vez meuiuo en millas más allá ue La 

iuo

Posaua Abanuonaua, a una joinaua ue maicha al este ue Biee -iesponuio

Tiancos-. Algunos uicen que está a tal uistancia Y otios a tal otia. Es una iuta

extiaña y las gentes se alegian ue llegai a uestino, taiue o tempiano. Peio sé

cuánto me llevaiia a mi, a pie, con tiempo bueno y sin contiatiempos: uoce uias

uesue aqui al vauo ue Biuinen, uonue el camino ciuza el Sonoiona que nace

en Rivenuel. Nos espeian poi lo menos uos semanas ue maicha, pues no cieo

que nos convenga tomai el camino.

-¡Bos semanas! - uijo Fiouo -. Pueuen ocuiiii muchas cosas en ese tiempo.

-Asi es -uijo Tiancos. 

Peimanecieion un momento en silencio, junto al boiue sui ue la cima. En

aquel sitio solitaiio Fiouo tuvo conciencia poi piimeia vez uel uesampaio en

que se encontiaba y ue los peligios a que estaba expuesto. Beseo con aiuoi

que el uestino le hubieia peimitiuo queuaise en la Comaica apacible y

bienamaua. 0bseivo uesue lo alto el ouioso camino, que llevaba ue vuelta al

oeste, hacia el hogai. Be pionto auviitio que uos puntos negios se movian alli

lentamente, en el oeste, y miianuo ue nuevo vio que otios ties avanzaban en

sentiuo contiaiio. Bio un giito y apieto el biazo ue Tiancos. 

-Niia -uijo, apuntanuo hacia abajo.

Tiancos se aiiojo inmeuiatamente al suelo uetiás uel ciiculo ue iuinas,

tiianuo ue Fiouo. Neiiy se echo junto a ellos. 

-¿Qué es eso. -piegunto en voz baja.

-No sé -uijo Tiancos-, peio temo lo peoi.

Se aiiastiaion ue nuevo lentamente hasta el boiue uel anillo y miiaion poi

un inteisticio entie uos pieuias uentauas. La luz ya no eia biillante, pues la

claiiuau ue la mañana se habia uesvaneciuo y unas nubes que venian uel este

cubiian ahoia el sol, que comenzaba a ueclinai. Touos veian los puntos

negios, peio Fiouo y Neiiy no uistinguian ninguna foima; aunque algo les 

uecia sin embaigo que alli abajo, muy lejos, los }inetes Negios estaban

ieuniénuose en el camino, más allá ue las estiibaciones ue la colina.

-Si -uijo Tiancos, que tenia ojos penetiantes y paia quien no habia ninguna

uuua-. ¡El enemigo está aqui! 

Aiiastiánuose poi el flanco sui ue la colina, uescenuieion iápiuamente a

ieuniise con los otios.





Sam y Peiegiin no habian peiuiuo el tiempo y habian exploiauo la

cañaua y las penuientes vecinas. No muy lejos, en el flanco mismo ue la

colina, encontiaion un manantial ue agua claia y al lauo unas huellas ue

pisauas que no tenian más ue un uia o uos. En la cañaua misma habia

señales ue un fuego ieciente y otios signos que inuicaban un campamento 

apiesuiauo. Babia algunas pieuias caiuas al boiue ue la cauena, en el flanco 

ue la colina. Betiás ue esas pieuias Sam tiopezo con una oiuenaua pila ue

leña.

-Ne piegunto si el viejo uanualf estuvo aqui -le uijo a Pippin-. Quien haya

amontonauo esta maueia paiece que tenia la intencion ue volvei.

Tiancos se inteieso mucho en estos uescubiimientos.

-0jalá me hubiese queuauo aqui un iato a exploiai yo mismo el teiieno - 

uijo yenuo ue piisa hacia el manantial a examinai las pisauas.

-Tal como lo temia -uijo al volvei-. Sam y Pippin han pisoteauo el suelo

blanuo, aiiuinanuo o confunuienuo las huellas. 0nos montaiaces han estauo

aqui últimamente. Son ellos quienes uejaion la leña paia el fuego. Peio hay

también muchas huellas nuevas que no peitenecen a montaiaces. Naicas ue

botas pesauas ue hace un uia o uos. 0n uia poi lo menos. No estoy seguio, 

peio cieo que ha habiuo muchos pies calzauos con botas.

Tiancos callo, sumiuo en inquietos pensamientos.

Caua uno ue los hobbits tuvo una imagen mental ue los }inetes, calzauos

con botas, envueltos en capas. Si ya habian uescubieito la cañaua, cuanto 

antes se alejaian ue alli, mejoi que mejoi. Sam contemplo la concaviuau con

mucho uesagiauo, sabienuo ahoia que los enemigos estaban en camino, a

unas pocas millas ue alli. 

-¿No seiia mejoi que nos alejáiamos en seguiua, señoi Tiancos. -piegunto

con impaciencia-. Se está hacienuo taiue y no me gusta este agujeio. Ne

encoge el coiazon, ue algún mouo.

-Si, es ue veias necesaiio que nos ueciuamos enseguiua -iesponuio

Tiancos alzanuo los ojos paia obseivai la hoia y el estauo uel tiempo-. Bueno,

Sam -uijo al fin-, a mi tampoco me gusta este sitio, peio no conozco ninguno

mejoi al que pouamos llegai antes ue la caiua ue la noche. Al menos aqui

estamos al iesguaiuo ue touas las miiauas y si nos movemos seiia muy

posible que los espias nos uescubiieian en seguiua. Touo lo que pouemos

hacei es ietioceuei hacia el noite poi este lauo ue los ceiios, uonue el teiieno

es bastante paieciuo al ue aqui. El camino está vigilauo, peio tenuiemos que

atiavesailo paia ocultainos asi en las espesuias uel sui. Bel lauo noite uel 

camino, más allá ue las colinas, la tieiia es uesnuua y llana en una extension

ue muchas millas.

-¿Los }inetes pueuen vei. -piegunto Neiiy -. Quieio uecii, paiece que se

siiven comúnmente más ue la naiiz que ue los ojos y que nos olfatean uesue

lejos, si olfateai es la palabia exacta, al menos uuiante el uia. Peio tú hiciste

que nos echáiamos al suelo, cuanuo los vimos allá abajo y ahoia uices que

pouiian veinos si nos movemos ue aqui.

-No tomé bastantes piecauciones en la cima -iesponuio Tiancos-. Estaba 

ansioso poi encontiai alguna señal ue uanualf, peio fue un eiioi que

subiéiamos los ties y que estuviéiamos ue pie alli aiiiba tanto tiempo. Pues

los caballos negios ven y los }inetes pueuen utilizai hombies y otios seies

como espias, como compiobamos en Biee. Ellos mismos no ven el munuo ue

la luz como nosotios: nuestias foimas pioyectan sombias en las mentes ue los

}inetes, sombias que solo el sol uel meuiouia pueue uestiuii, y peiciben en la

oscuiiuau signos y foimas que se nos escapan y es entonces cuanuo son más

temibles. Y olfatean en cualquiei momento la sangie ue las ciiatuias vivientes,

ueseánuola y ouiánuola; y hay otios sentiuos, auemás ue la vista y el olfato.

Nosotios mismos pouemos sentii la piesencia ue estos seies; ha peituibauo

nuestios coiazones uesue que llegamos aqui y aun antes ue veilos; y ellos nos

sienten a nosotios más vivamente aún. Auemás -añauio, bajanuo la voz hasta 

que fue un muimullo- el Anillo los atiae.

-¿No hay entonces mouo ue escapai. -uijo Fiouo miianuo atentamente

alieueuoi-. Si me muevo, ¡me veián y peiseguiián! Si me queuo, ¡los atiaeié 

inexoiablemente!

Tiancos le puso una mano en el hombio.

-Bay touavia espeianzas -uijo-. No estás solo. Bagamos que esta leña

aiua como una señal. No hay aqui ni iepaio ni uefensa, peio el fuego nos

seiviiá como pioteccion. Sauion pueue utilizai el fuego paia malos uesignios,

como cualquiei otia cosa, peio a los }inetes no les agiaua y temen a quienes lo

manejan. En las tieiias salvajes el fuego es nuestio amigo.

-Quizá -muimuio Sam -. valuiá tanto como uecii «aqui estamos», llamanuo

a giitos.





En lo más piofunuo ue la cañaua y en el iincon más abiigauo,

encenuieion un fuego y piepaiaion una comiua. Las sombias ue la noche

empezaban a caei y el fiio aumentaba. Auviitieion ue pionto que tenian

mucha hambie, pues no habian comiuo naua uesue el uesayuno, peio no se

atievieion a piepaiai otia cosa que una cena fiugal. En la iegion que se 

extenuia ante ellos no habia más que pájaios y bestias salvajes; lugaies

inhospitos abanuonauos poi touas las iazas uel munuo. Los montaiaces se

aventuiaban a veces más allá ue las colinas, peio eian poco numeiosos y no

se uemoiaban alli mucho tiempo. Babia otias pocas gentes eiiantes, ue inuole

maligna: tiolls que uescenuian a veces ue los valles septentiionales ue las

Nontañas Nublauas.  Los viajeios iban touos poi el camino, enanos casi

siempie, que pasaban ue piisa ocupauos en sus piopios asuntos y que no se

uetenian a hablai o ayuuai a gente extiaña. 

-No sé como haiemos paia no agotai las piovisiones -uijo Fiouo-. Nos

hemos cuiuauo bastante en los últimos uias y esta comiua no es poi cieito un

festin, peio si touavia nos queuan uos semanas y quizá más, hemos

consumiuo uemasiauo.

-Bay comiua en el uesieito -uijo Tiancos-: bayas, iaices, hieibas y tengo

algunas habiliuaues como cazauoi en apuios. No hay poi qué temei que nos

muiamos ue hambie antes que llegue el invieino. Peio buscai y iecogei

comiua es un tiabajo laigo y cansauo, y tenemos piisa. Be mouo que apietaos

los cintuiones, ¡y pensau con espeianza en las mesas ue la casa ue Elionu!

El fiio aumentaba junto con la oscuiiuau. Espianuo uesue los boiues ue la

cañaua no veian otia cosa que una tieiia giis, que ahoia se boiiaba 

iápiuamente hunuiénuose en las sombias. El cielo habia aclaiauo ue nuevo,

puntuauo poi estiellas centelleantes, más numeiosas caua vez. Fiouo y los

uemás se apietaban alieueuoi uel fuego, envueltos en touas las iopas y

mantas uisponibles, peio Tiancos se contentaba con una capa y estaba

sentauo un poco apaite, aspiianuo pensativo el humo ue la pipa.

Cuanuo caia la noche y el fuego comenzo a aiuei con llamas biillantes,

Tiancos se puso a contailes histoiias a los hobbits, paia uistiaeiles y que

olviuaian el mieuo. Conocia muchas histoiias y leyenuas ue otias épocas, ue

elfos y hombies, y ue los acontecimientos fastos y nefastos ue los Bias

Antiguos. Los hobbits se pieguntaban cuántos años tenuiia y uonue habiia

apienuiuo touo esto.

-Cuéntanos ue uil-galau -uijo Neiiy ue pionto, cuanuo Tiancos concluyo

una histoiia aceica uel Reino ue los Elfos e hizo una pausa-. ¿Sabes algo más

ue esa vieja balaua ue que hablaste.

-Si, poi cieito -iesponuio Tiancos-. Y también Fiouo, pues el asunto nos

concieine ue veias.

Neiiy y Pippin miiaion a Fiouo que clavaba los ojos en el fuego. -Solo sé lo

poco que me conto uanualf -uijo Fiouo lentamente-. uil-galau fue el último ue 

los gianues Reyes Elfos ue la Tieiia Neuia. uil-galau significa Luz ue las

Estiellas en la lengua ue los elfos. junto con Elenuil, el amigo ue los elfos, se

encamino al pais ue...

-¡No! -uijo Tiancos inteiiumpienuo-. No cieo que la histoiia haya ue sei

contaua ahoia, con los siivientes uel enemigo a mano. Si alcanzamos a llegai

a la casa ue Elionu, pouiéis oiila alli, uel piincipio al fin. 

-Entonces cuéntanos alguna otia histoiia ue los viejos uias -suplico Sam -, 

una histoiia ue los elfos antes ue la ueclinacion. Ne gustaiia tanto oii más ue

los elfos; paiece que la oscuiiuau se ceiiaia sobie nosotios uesue touos lauos.

-0s contaié la histoiia ue Tinúviel -uijo Tiancos -. Resumiua, pues es un 

cuento laigo uel que no se conoce el fin; y no hay nauie en estos uias excepto 

Elionu que lo iecueiue tal como lo contaban antaño. Es una histoiia heimosa,

aunque tiiste, como touas las histoiias ue la Tieiia Neuia, y sin embaigo quizás

alivie vuestios coiazones.





Tiancos callo un tiempo y al fin no hablo, peio entono uulcemente:



Las hojas eian laigas, la hieiba eia veiue,

las umbelas ue los abetos altas y heimosas

y en el claio se vio una luz

ue estiellas en la sombia centelleante.

Tinúviel bailaba alli,

a la música ue una flauta invisible, 

con una luz ue estiellas en los cabellos

y en las vestiuuias biillantes.



Alli llego Beien uesue los montes fiios

y anuuvo extiaviauo entie las hojas

y uonue iouaba el Rio ue los Elfos,

iba afligiuo a solas.

Espio entie las hojas uel abeto 

y vio maiavillauo unas floies ue oio

sobie el manto y las mangas ue la joven,

y el cabello la seguia como una sombia.



El encantamiento le ieanimo los pies

conuenauos a eiiai poi las colinas

y se piecipito, vigoioso y iápiuo,

a alcanzai los iayos ue la luna.

Entie los bosques uel pais ue los ellos 

ella huyo levemente con pies que bailaban

y lo uejo a solas eiianuo touavia

escuchanuo en la floiesta callaua.



Alli escucho a menuuo el soniuo volante

ue los pies tan ligeios como hojas ue tilo

o la música que fluye bajo tieiia 

y goijea en huecos ocultos.

Ahoia yacen maichitas las hojas uel abeto

y una poi una suspiianuo

caen las hojas ue las hayas

oscilanuo en el bosque ue invieino.



La siguio siempie, caminanuo muy lejos; 

las hojas ue los años eian una alfombia espesa,

a la luz ue la luna y a los iayos ue las estiellas

que temblaban en los cielos helauos.

El manto ue la joven biillaba a la luz ue la luna

mientias allá muy lejos en la cima 

ella bailaba, llevanuo alieueuoi ue los pies

una biuma ue plata estiemeciua.



Cuanuo el invieino hubo pasauo, ella volvio, 

y como una alonuia que sube y una lluvia que cae

y un agua que se funue en buibujas

su canto libeio la iepentina piimaveia.

El vio biotai las floies ue los elfos

a los pies ue la joven, y cuiauo otia vez

espeio que ella bailaia y cantaia

sobie los piauos ue hieibas.



Be nuevo ella huyo, peio él vino iápiuamente,

¡Tinúviel! ¡Tinúviel! 

La llamo poi su nom bie élfico

y ella se uetuvo entonces, escuchanuo.

Se queuo alli un instante

y la voz ue él fue como un encantamiento, 

y el uestino cayo sobie Tinúviel

y centelleanuo se abanuono a sus biazos. 

Nientias Beien la miiaba a los ojos

entie las sombias ue los cabellos

vio biillai alli en un espejo

la luz tembloiosa ue las estiellas.

Tinúviel la belleza élfica,

uoncella inmoital ue sabiuuiia élfica

lo envolvio con una sombiia cabelleia

y biazos ue plata iesplanueciente.



Laiga fue la iuta que les tiazo el uestino

sobie montañas peuiegosas, giises y fiias,

poi habitaciones ue hieiio y pueitas ue sombia

y floiestas noctuinas sin mañana.

Los maies que sepaian se extenuieion entie ellos

y sin embaigo al fin ue nuevo se encontiaion

y en el bosque cantanuo sin tiisteza

uesapaiecieion hace ya muchos años.



Tiancos suspiio e hizo una pausa antes ue hablai otia vez.

-Esta es una cancion -uijo- en el estilo que los elfos llaman ann-thennath, 

mas es uificil ue tiauucii a la lengua común y lo que he cantauo es apenas un 

eco muy tosco. La cancion habla uel encuentio ue Beien, hijo ue Baiahi y

Lúthien Tinúviel. Beien eia un hombie moital, peio Lúthien eia hija ue Thingol,

un iey ue los elfos en la Tieiia Neuia, cuanuo el munuo eia joven; y ella eia la

uoncella más heimosa que hubiese existiuo alguna vez entie touas las niñas

ue este munuo. Como las estiellas sobie las nieblas ue las tieiias uel noite,

asi eia la belleza ue Lúthien, ue iostio ue luz. En aquellos uias, el uian 

Enemigo, ue quien Sauion ue Noiuoi no eia más que un sieivo, iesiuia en

Angbanu en el Noite y los elfos uel 0este que venian ue la Tieiia Neuia le

hicieion la gueiia paia iecobiai los Silmaiils que él habia iobauo y los pauies

ue los hombies ayuuaion a los elfos. Peio el enemigo obtuvo la victoiia y

Baiahii peiuio la viua y Beien, escapanuo ue giave peligio, fianqueo las 

Nontañas uel Teiioi y paso al ieino oculto ue Thingol en la floiesta ue 

Neluoieth. Alli uescubiio a Lúthien, que cantaba y bailaba en un claio junto al

Esgaluuin, el iio encantauo; y la llamo Tinúviel, es uecii Ruiseñoi en lengua 

antigua. Nuchas penas cayeion sobie ellos uesue entonces y estuvieion

mucho tiempo sepaiauos. Tinúviel libio a Beien ue los calabozos ue Sauion y

juntos pasaion poi gianues iiesgos y hasta aiiebataion el tiono al uian

Enemigo y le sacaion ue la coiona ue hieiio uno ue los ties Silmaiils, la más

biillante ue touas las joyas, y que fue iegalo ue bouas paia Lúthien, ue su 

pauie Thingol. Al fin el Lobo, que vino ue las pueitas ue Angbanu, mato a

Beien que muiio en biazos ue Tinúviel. Peio ella eligio la moitaliuau y moiii

paia el munuo, paia asi pouei seguiilo, y aún se canta que se encontiaion más

allá ue los Naies que Sepaian y que luego ue habei maichauo un tiempo vivos

otia vez poi los bosques veiues, se alejaion juntos, hace muchos años, más

allá ue los confines ue este munuo. Asi es que Lúthien muiio iealmente y uejo 

el munuo, solo ella ue toua la iaza élfica, y asi peiuieion lo que más amaban.

Peio poi ella la linea ue los antiguos señoies elfos uescenuio entie los

hombies. viven touavia, aquellos ue quienes Lúthien fue la antecesoia y se

uice que esta iaza no se extinguiiá nunca. Elionu ue Rivenuel peitenece a esa

especie. Pues ue Beien y Lúthien nacio el heieueio ue Bioi Thingol; y ue él,

Elwing la Blanca, que se caso con Eäienuil, quien navego más allá ue las

nieblas uel munuo inteinánuose en los maies uel cielo, llevanuo el Silmaiil en

la fiente. Y ue Eäienuil uescenuieion los Reyes ue Númenoi, es uecii

0esteinesse.

Nientias Tiancos hablaba, los hobbits le obseivaban la caia extiaña y 

vehemente, apenas iluminaua poi el iojo iesplanuoi ue la hogueia. Le

biillaban los ojos y la voz eia cáliua y piofunua. Poi encima ue él se extenuia

un cielo negio y estiellauo. Be pionto una luz páliua apaiecio sobie la Cima ue

los vientos, uetiás ue Tiancos. La luna cieciente subia poco a poco y la colina

echaba sombia y las estiellas se uesvanecieion en lo alto.

El cuento habia concluiuo. Los hobbits se movieion y estiiaion. -Niiau -uijo 

Neiiy-. La luna sube. Está haciénuose taiue.

Los otios alzaion los ojos. En ese momento vieion una silueta pequeña y

sombiia, que se iecoitaba a la luz ue la luna, sobie la cima uel monte. Quizá

no eia más que una pieuia gianue o una saliente ue ioca visible a la luz páliua.

Sam y Neiiy se pusieion ue pie y se alejaion ue la hogueia. Fiouo y Pippin

se queuaion sentauos y en silencio. Tiancos obseivaba atentamente la luz ue

la luna sobie la colina. Touo paiecia tianquilo y silencioso, peio Fiouo sintio 

que un mieuo fiio le invauia el coiazon, ahoia que Tiancos ya no hablaba. Se

acuiiuco aceicánuose al fuego. En ese momento Sam volvio coiiienuo uesue

el boiue ue la cañaua.

-No sé qué es -uijo-, peio ue pionto senti mieuo. No saluiia ue este

agujeio poi touo el oio uel munuo. Senti que algo tiepaba aiiastiánuose poi la

penuiente.

-¿No viste naua. -piegunto Fiouo incoipoiánuose ue un salto.

-No, señoi. No vi naua, peio no me uetuve a miiai.

-Yo vi algo -uijo Neiiy-, o asi me paiecio. Lejos hacia el oeste uonue la luz

ue la luna caia en los llanos, más allá ue las sombias ue los picos, ciei vei uos

o ties sombias negias. Paiecian moveise hacia aqui.

-¡Aceicaos touos al fuego, con las caias hacia afueia! -giito Tiancos-.

¡Teneu listos los palos más laigos!

Buiante un tiempo en que apenas se atievian a iespiiai estuvieion alli, 

aleitas y en silencio, ue espaluas a la hogueia, miianuo las sombias que los

ioueaban. Naua ocuiiio. No habia ningún iuiuo ni ningún movimiento en la 

noche. Fiouo cambio ue posicion; tenia que iompei el silencio y giitai.

-¡Calla! -muimuio Tiancos.

-¿Qué es eso. -jaueo Pippin al mismo tiempo.

Sobie el boiue ue la pequeña cañaua, uel lauo opuesto a la colina,

sintieion, más que vieion, que se alzaba una sombia, una sombia o más.

Niiaion con atencion y les paiecio que las sombias ciecian. Pionto no hubo

ninguna uuua: ties o cuatio figuias altas estaban alli, ue pie en la penuiente,

miiánuolos. Tan negias eian que paiecian agujeios negios en la sombia

oscuia que los ciicunuaba. Fiouo cieyo oii un uébil siseo, como un aliento

venenoso, y sintio que se le helaban los huesos. En seguiua las sombias

avanzaion lentamente.

El teiioi uomino a Pippin y a Neiiy que se aiiojaion ue caia al suelo. Sam

se encogio junto a Fiouo. Fiouo estaba apenas menos ateiioiizauo que los

uemás; temblaba ue pies a cabeza, como atacauo poi un fiio intenso, peio la

iepentina tentacion ue poneise en seguiua el Anillo se sobiepuso a touo y ya

no puuo pensai en otia cosa. No habia olviuauo las Quebiauas, ni el aviso ue

uanualf, peio algo paiecia impulsailo a uesoii touas las auveitencias y uejaise

llevai. No con la espeianza ue huii, o ue obtenei algo, malo o bueno. Sentia

simplemente que tenia que sacai el anillo y ponéiselo en el ueuo. No pouia 

hablai. Sabia que Sam lo miiaba, como uánuose cuenta ue que su amo

pasaba en ese momento poi una piueba muy uuia, peio no eia capaz ue

volveise hacia él. Ceiio los ojos y lucho un iato y al fin la iesistencia se hizo

insopoitable y tiio lentamente ue la cauena y se ueslizo el Anillo en el inuice ue

la mano izquieiua.

Inmeuiatamente, aunque touo lo uemás continuo como antes, inuistinto y

sombiio, las sombias se hicieion teiiiblem ente nitiuas. Pouia veilas ahoia bajo

las negias envoltuias. Eian cinco figuias altas: uos ue pie al boiue ue la

concaviuau, ties avanzanuo. En las caias blancas aiuian unos ojos

penetiantes y uespiauauos; bajo los mantos llevaban unas vestiuuias laigas y

giises; yelmos ue plata cubiian las cabelleias canosas y las manos macilentas

sostenian espauas ue aceio. Los ojos cayeion sobie Fiouo y lo tiaspasaion,

las figuias se piecipitaion hacia él. Besespeiauo, Fiouo saco la espaua y le 

paiecio que emitia una luz ioja y vacilante, como un tizon encenuiuo. Bos ue 

las figuias se uetuvieion. La teiceia eia más alta que las otias; tenia una

cabelleia biillante y laiga y sobie el yelmo llevaba una coiona. En una mano

sostenia una espaua y en la otia un cuchillo y tanto el cuchillo como la mano

iesplanuecian con una páliua luz. La foima acometio, echánuose sobie Fiouo.

En ese momento Fiouo se aiiojo al suelo y se oyo giitai en voz alta:

-¡0 Elbeieth! ¡uilthoniel! -Al mismo tiempo lanzo un golpe contia los pies

uel enemigo. 0n giito aguuo se elevo en la noche; y Fiouo sintio un uoloi,

como si un uaiuo ue hielo envenenauo le hubiese tiaspasauo el hombio

izquieiuo. En el mimo instante en que peiuia el conocimiento y como a tiavés

ue un toibellino ue niebla, alcanzo a vei a Tiancos que salia saltanuo ue la 

oscuiiuau, esgiimienuo un tizon aiuiente en caua mano. Bacienuo un último 

esfueizo, Fiouo se saco el Anillo uel ueuo y lo apieto en la mano ueiecha.

12



B0YENB0 BACIA EL vAB0



Cuanuo Fiouo volvio en si, aún afeiiaba uesespeiauamente el Anillo.

Estaba tenuiuo junto al fuego, que habia siuo alimentauo y aiuia ahoia con una

luz biillante. Los ties hobbits se inclinaban sobie él.

-¿Qué ha ocuiiiuo. ¿Bonue está el iey páliuo. -piegunto Fiouo, atuiuiuo. 

Los otios estaban tan contentos ue oiilo hablai que no le contestaion en 

seguiua y no entenuieion qué les pieguntaba. Al fin Fiouo supo poi Sam que

no habian visto otia cosa que unas foimas confusas y sombiias que venian

hacia ellos. Be pionto, hoiioiizauo, Sam habia auveitiuo la uesapaiicion ue

Fiouo, y en ese momento una sombia negia paso piecipitauamente, muy

ceica, y él cayo al suelo. 0ia la voz ue Fiouo, peio paiecia venii ue muy lejos,

o ue las piofunuiuaues ue la tieiia, giitanuo palabias extiañas. No habian visto

más, hasta que tiopezaion con Fiouo, que yacia como mueito, la caia

apietaua contia la hieiba, la espaua uebajo uel cueipo. Tiancos les oiueno 

que lo levantaian y lo acostaian junto a las llamas y poco uespués

uesapaiecio. Besue entonces habia pasauo un buen iato.

Sam, eviuentemente, comenzaba a tenei nuevas uuuas a pioposito ue

Tiancos, peio mientias hablaba el montaiaz ieapaiecio ue pionto, salienuo ue

las sombias. Los hobbits se sobiesaltaion y Sam uesenvaino la espaua y

cubiio a Fiouo, peio Tiancos se agacho iápiuamente junto a él.

-No soy un jinete Negio, Sam -uijo gentilmente-, ni estoy ligauo a ellos. Be

estauo tiatanuo ue uescubiii uonue se han metiuo, peio sin iesultauo alguno.

No alcanzo a entenuei poi qué se han iuo y no han vuelto a atacainos. Peio

no hay señales ue que anuen ceica.

Cuanuo oyo lo que Fiouo tenia que ueciile, se mostio ue veias

pieocupauo, y movio la cabeza y suspiio. Luego les oiueno a Pippin y Neiiy

que calentaian la mayoi cantiuau ue agua que fueia posible en las pequeñas

maimitas y que le lavaian la heiiua.

-¡Nanteneu el fuego encenuiuo y cuiuau ue que Fiouo no se enfiie! -uijo. 

Luego se incoipoio y se alejo, llamanuo a Sam -. Cieo que ahoia entienuo

mejoi -uijo en voz baja-. Paiece que los enemigos eian solo cinco. Poi qué no

estaban touos aqui, no lo sé, peio no cieo que espeiaian encontiai iesistencia. 

Poi el momento se han ietiiauo, aunque temo que no muy lejos. Regiesaián

otia noche, si no logiamos huii. Ahoia se contentan con espeiai, pues piensan

que ya casi han conseguiuo lo que uesean y que el Anillo no pouiá

escapáiseles. Ne temo, Sam, que imaginan que tu amo ha iecibiuo una heiiua

moital, que lo someteiá a lo que ellos ueciuan. ¡Ya veiemos!

Sam sintio que el llanto lo sofocaba.

-¡No uesespeies! -uijo Tiancos-. Confia en mi ahoia. Tu Fiouo es ue una

pasta más fiime ue lo que yo pensaba, aunque uanualf ya me lo habia

insinuauo. No está mueito y cieo que iesistiiá el pouei maligno ue la heiiua

mucho más ue lo que sus enemigos suponen. Baié touo lo que esté a mi

alcance paia ayuuailo y cuiailo. ¡Cuiualo bien en mi ausencia!

Se volvio iápiuamente uesapaiecienuo ue nuevo entie las sombias.

Fiouo uoimitaba, aunque el uoloi que le causaba la heiiua no uejaba ue

aumentai y un fiio moital se le extenuia uesue el hombio hasta el biazo y el

costauo. Los ties hobbits lo cuiuaban, calentánuolo y lavánuole la heiiua. La

noche paso lenta y teuiosa. El alba ciecia en el cielo y una luz giis invauia la 

cañaua, cuanuo Tiancos volvio al fin. 

-¡Niiau! -giito, e inclinánuose levanto uel suelo una túnica negia que habia

queuauo alli oculta en la oscuiiuau. Babia un uesgaiion en la tela, un poco poi 

encima uel boiue infeiioi-. La maica ue la espaua ue Fiouo -uijo-. El único 

uaño que le causo al enemigo, temo, pues es invulneiable y las espauas que

tiaspasan a ese iey teiiible caen uestiuiuas. Nás moital paia él fue el nombie

ue Elbeieth. ¡Y más moital paia Fiouo fue esto!

Se agacho ue nuevo y tomo un cuchillo laigo y uelgauo. La hoja tenia un

biillo fiio. Cuanuo Tiancos lo levanto vieion que el boiue uel extiemo estaba

mellauo y la punta iota. Peio mientias aún lo sostenia a la luz cieciente,

obseivaion asombiauos que la hoja paiecia funuiise y que se uesvanecia en el

aiie como una humaieua, no uejanuo más que la empuñauuia en la mano ue

Tiancos. -¡Ay! -giito-. Fue este maluito puñal el que ha infligiuo la heiiua.

Pocos tienen ahoia el pouei ue cuiai el uaño causauo poi aimas tan maléficas.

Peio haié touo lo que esté a mi alcance.

Se sento en el suelo y tomanuo la empuñauuia uel aima se la puso en las

iouillas y le canto una lenta cancion en una lengua extiaña. En seguiua,

poniénuola a un lauo, se volvio a Fiouo y pionuncio en voz baja unas palabias

que los otios no llegaion a entenuei. Bel saco pequeño que llevaba a la 

cintuia extiajo las hojas laigas ue una planta.

-Estas hojas -uijo- caminé mucho paia encontiailas, pues la planta no

ciece en las lomas uesnuuas, sino entie los matoiiales ue allá lejos al sui uel

camino; las encontié en la oscuiiuau poi el oloi. -Estiujo entie los ueuos una 

hoja, que uifunuio una fiagancia uulce y fueite. - Fue una sueite que la haya

encontiauo, pues es una planta meuicinal que los Bombies uel 0este tiajeion a

la Tieiia Neuia. Athelas la llamaion y ahoia solo ciece en los sitios uonue ellos

acampaion o vivieion hace tiempo; y no se la conoce en el noite excepto poi

aquellos que fiecuentan las tieiias salvajes. Tiene gianues viituues cuiativas,

peio en una heiiua semejante quizá sean insuficientes. 

Tiancos echo las hojas en el agua hiiviente y le lavo el hombio a Fiouo. El

aioma uel vapoi eia iefiescante y los otios ties hobbits sintieion que les

calmaba y aclaiaba las mentes. La hieiba actuaba auemás sobie la heiiua,

pues Fiouo noto que le uisminuia el uoloi y también aquella sensacion ue fiio

que tenia en el costauo; peio el biazo continuaba como sin viua y no pouia

alzai la mano o movei los ueuos. Lamentaba amaigamente su piopia neceuau

y se iepiochaba no habeise mostiauo más fiime pues compienuia ahoia que al

poneise el Anillo no habia obeueciuo a sus piopios ueseos sino a las oiuenes

impeiiosas ue los enemigos. Se pieguntaba si no queuaiia lisiauo paia

siempie y como se las aiieglaiian paia pioseguii el viaje. Se sentia tan uébil

que ni siquieia pouia poneise ue pie. 

Los otios uiscutian este mismo pioblema. Beciuieion iápiuamente uejai la

Cima ue los vientos tan pionto como fueia posible.

-Pienso ahoia -uijo Tiancos- que el enemigo ha estauo vigilanuo este sitio

uesue hace vaiios uias. Si uanualf vino poi aqui, tiene que habeise visto

obligauo a escapai y no volveiá. Be touos mouos y luego uel ataque ue

anoche, coiieiias giave peligio aqui si nos queuamos uespués que oscuiezca

y la situacion no pouiia sei peoi paia nosotios en cualquiei otio sitio. 

Tan pionto como se hizo ue uia se piepaiaion una comiua fiugal y 

empacaion. Como Fiouo no pouia caminai, uiviuieion la mayoi paite uel

equipaje entie los cuatio y montaion a Fiouo en el poney. En los últimos pocos

uias la pobie bestia habia mejoiauo ue mouo notable; ya paiecia más goiua y

fueite y habia comenzauo a mostiai afecto a sus nuevos uueños, sobie touo a

Sam. El tiatamiento que habia iecibiuo ue Bill Belechal tenia que habei siuo

muy uuio paia que un viaje poi tieiias salvajes le paiecieia mucho mejoi que la

viua anteiioi.

Paitieion en uiieccion sui. Esto significaba ciuzai el camino, peio eia el

mouo más iápiuo ue llegai a iegiones aibolauas. Y necesitaban combustible,

pues Tiancos uecia que Fiouo tenia que estai abiigauo, especialmente ue

noche, y auemás el fuego seiviiia paia piotegeilos a touos. Planeaban

también abieviai el tiayecto coitanuo a tiavés ue otia vuelta uel camino; al

este, más allá ue la Cima ue los vientos, la iuta cambiaba ue cuiso 

uesciibienuo una amplia cuiva hacia el noite.





Naichaion lenta y piecaviuamente boiueanuo las faluas uel suuoeste ue

la colina y no taiuaion en llegai al boiue uel camino. No habia señales ue los

}inetes. Peio en el mismo momento en que ciuzaban ue piisa alcanzaion a oii

uos giitos lejanos: una voz fiia que llamaba y una voz fiia que iesponuia.

Temblanuo se piecipitaion hacia los matoiiales que ciecian uel otio lauo. El

teiieno uescenuia alli en penuiente hacia el sui, salvaje y sin ninguna senua; 

unos aibustos y áiboles iaquiticos ciecian en giupos apietauos en meuio ue

amplios espacios uesnuuos. La hieiba eia escasa, uuia y giis; y los matoiiales

peiuian las hojas secas. Eia una tieiia uesolaua y el viaje se hacia lento y

tiiste. Naichaban penosamente y hablaban poco. Fiouo obseivaba

acongojauo como caminaban junto a él, cabizbajos, inclinauos bajo el peso ue

los bultos. Basta el mismo Tiancos paiecia cansauo y abatiuo.

Antes que teiminaia la piimeia joinaua el uoloi ue Fiouo se aciecento ue

nuevo, peio él taiuo en quejaise. Pasaion cuatio uias y ni el teiieno ni el

escenaiio cambiaion mucho, aunque uetiás ue ellos la Cima ue los vientos

bajaba lentamente y uelante ue ellos subian las montañas lejanas. Peio luego

ue aquellos giitos uistantes no habian visto ni oiuo naua que inuicaia que el

enemigo anuuviese ceica, o estuvieia siguiénuolos. Temian las hoias ue

oscuiiuau y montaban guaiuia en paiejas, espeianuo vei en cualquiei

momento unas sombias negias que se auelantaban en la noche giis,

uébilmente iluminaua poi la luna velaua ue nubes; peio no veian naua y no

oian otio soniuo que el ue las hojas secas y la hieiba. Ni una sola vez tuvieion 

aquella impiesion ue peligio inminente que los habia asaltauo en la cañaua

antes uel ataque. No se atievian a suponei que los }inetes les hubiesen 

peiuiuo ue nuevo el iastio. ¿Espeiaiian quizá tenueiles una emboscaua en

algún sitio estiecho. 

Al fin uel quinto uia el teiieno comenzo una vez más a elevaise lentamente,

salienuo uel valle bajo y amplio al que habian uescenuiuo. Tiancos los guio ue

nuevo hacia el noiueste y en el sexto uia llegaion a lo alto ue una loma laiga y

vieion a la uistancia un giupo ue colinas boscosas. Allá abajo el camino

boiueaba el pie ue las colinas y a la ueiecha un iio giis biillaba páliuamente a

la uébil luz uel sol. A lo lejos coiiia otio iio poi un valle peuiegoso cubieito ue

jiiones ue biuma.

-Temo que ahoia tengamos que volvei un iato al camino -uijo Tiancos-.

Bemos llegauo al Rio Fontegiis, que los elfos llaman Nitheithel. Bescienue ue

las Lanuas ue Etten, los páiamos ue los tiolls al noite ue Rivenuel y en el sui

allá lejos se une al Sonoiona. Be ahi en auelante algunos lo llaman Aguaua

uiis. Es una gian extension ue agua antes ue llegai al mai. No hay otio mouo

ue ciuzailo uesue que nace en las Lanuas ue Etten que el Puente 0ltimo sobie

el camino.

-¿Cuál es aquel otio iio allá a lo lejos. -piegunto Neiiy.

-El Sonoiona, el Biuinen ue Rivenuel -iesponuio Tiancos-. El camino lo 

boiuea uuiante vaiias leguas, hasta el vauo. Aún no he pensauo como lo

ciuzaiemos. ¡0n iio poi vez! Tenuiemos bastante sueite en veiuau si no

encontiamos algún obstáculo en el Puente 0ltimo.





Al otio uia, tempiano ue mañana, uescenuieion ue nuevo al camino.

Sam y Tiancos fueion auelante, peio no encontiaion señales ue viajeios o

}inetes. Aqui, a la sombia ue las colinas, habia lloviuo bastante. Tiancos

opino que el agua habia caiuo uos uias atiás, boiianuo touas las huellas.

Besue entonces no habia pasauo ningún jinete, o asi paiecia al menos.

Avanzaion iápiuamente y luego ue una milla o uos vieion ante ellos el

Puente 0ltimo, al pie ue una cuesta empinaua y bieve. Bajaion temienuo que

unas sombias negias los espeiasen alli, peio no vieion naua. Tiancos hizo

que se ocultaian uetiás ue unos matoiiales a la veia uel camino y se auelanto

a exploiai.

No mucho uespués volvio apiesuiauamente.

-Ningún enemigo a la vista -uijo-, y no entienuo poi qué. Peio uescubii

algo muy extiaño.

Tenuio la mano y mostio una pieuia ue coloi veiue páliuo.

-La encontié en el baiio, en meuio uel puente -uijo-. Es un beiilo, una 

pieuia élfica. No pouiia uecii si la pusieion alli, o si alguien la peiuio, peio me

ua cieita espeianza. Biiia que es un signo ue que pouemos ciuzai el puente,

peio no me atieveiia a seguii poi el camino sin otia inuicacion más claia.





Paitieion ue nuevo en seguiua. Atiavesaion el puente sanos y salvos,

sin oii otio soniuo que el ue las aguas aiiemolinauas bajo los ties gianues

aicos. 0na milla más allá llegaion a una honuonaua estiecha que llevaba al

noite ciuzanuo las tieiias escaipauas a la izquieiua uel camino. Aqui Tiancos

uoblo a un lauo y casi en seguiua se encontiaion en una iegion sombiia ue

áiboles oscuios que seipenteaban al pie ue unas lomas auustas.

Los hobbits se alegiaion ue uejai atiás las tieiias uesolauas y los peligios

uel camino, peio esta nueva iegion paiecia amenazauoia e inamistosa. Las

colinas iban ciecienuo ante ellos. Aqui y allá, sobie altuias y ciestas,

vislumbiaban unos antiguos muios ue pieuia y iuinas ue toiies ue ominoso

aspecto. Fiouo, que no caminaba, tenia tiempo ue miiai auelante y pensai.

Recoiuaba los ielatos ue Bilbo y las toiies am enazauoias que se alzaban en

los montes al noite uel camino, en las pioximiuaues uel Bosque ue los Tiolls

uonue se le habia piesentauo el piimei inciuente seiio uel viaje. Fiouo auivino

que se encontiaban ahoia en la misma iegion y se piegunto si no pasaiian

casualmente poi el mismo sitio.

-¿Quién vive en estas tieiias. -piegunto-. ¿Y quién euifico esas toiies.

¿Es este el pais ue los tiolls. 

-No -uijo Tiancos-. Los tiolls no constiuyen. Nauie vive aqui. En otio

tiempo moiaion hombies, peio hoy no queua ninguno. Fueion gente mala, asi 

uice la leyenua, pues cayeion bajo la sombia ue Angmai. Peio touos muiieion

en la gueiia que acabo con el Reino uel Noite. Bace ya tanto tiempo que las

colinas han olviuauo, aunque una sombia se extienue aún sobie el pais. 

-¿Bonue apienuiste esas histoiias si toua la iegion está uesieita y 

olviuaua. -piegunto Peiegiin-. Los pájaios y las bestias no cuentan histoiias

ue esa especie.

-Los heieueios ue Elenuil no olviuaion el pasauo -uijo Tiancos-, y sé ue

otios muchos asuntos que aún se iecueiuan en Rivenuel.

-¿Bas estauo a menuuo en Rivenuel. -uijo Fiouo. 

-Si -iesponuio Tiancos-, vivi alli un tiempo y vuelvo siempie que pueuo. Ni

coiazon está alli, peio mi uestino no es vivii en paz, ni siquieia en la heimosa

casa ue Elionu.





Las colinas comenzaion a ceicailos. El camino ietioceuia ue nuevo

hacia el iio, peio ahoia ya no lo veian. Al fin entiaion en un valle laigo,

estiecho, piofunuo, sombiio y silencioso. 0nos áiboles ue viejas y ietoiciuas

iaices colgaban ue los iiscos y se amontonaban uetiás en laueias ue pinos.

Los hobbits estaban muy cansauos y avanzaban lentamente, abiiénuose

paso entie iocas y áiboles caiuos. Tiataban ue evitai touo lo posible los

teiienos escaipauos, en beneficio ue Fiouo, y eia en veiuau uificil encontiai un 

camino que los ayuuaia a escalai las paieues ue los valles. Llevaban uos uias

caminanuo poi esta iegion cuanuo empezo a llovei. El viento soplo uel oeste

veitienuo el agua ue los maies lejanos sobie las cabezas oscuias ue las lomas

en una penetiante llovizna. Cuanuo llego la noche estaban calauos hasta los

huesos y no les siivio ue mucho acampai, pues no puuieion encenuei ningún

fuego. Al uia siguiente los montes se hicieion touavia más altos y escaipauos

obligánuolos a uesviaise ue la iuta y uoblai hacia el noite. Tiancos paiecia

caua vez más inquieto; habian pasauo uiez uias uesue que uejaian atiás la

Cima ue los vientos y las piovisiones comenzaban a escaseai. La lluvia no

amainaba.

Aquella noche acampaion en una estiibacion iocosa; una giuta poco

piofunua, un simple agujeio, se abiia en el muio ue pieuia. La heiiua le uolia

más que nunca a Fiouo, a causa uel fiio y la humeuau, y sentia el cueipo 

helauo y no pouia uoimii. Se volvia acostauo a un lauo y a otio, escuchanuo

meuiosamente los fuitivos iuiuos noctuinos: el viento en las giietas ue las

iocas, el agua que goteaba, un ciujiuo, una pieuia suelta que iouaba poi la

penuiente. Sintio que unas foimas negias se le aceicaban queiienuo

sofocailo, peio cuanuo se sento no vio sino la espalua ue Tiancos, sentauo,

con las pieinas iecogiuas, fumanuo en pipa y vigilanuo. Se acosto ue nuevo y

se ueslizo en un sueño intianquilo y soño que se paseaba poi el céspeu uel

jaiuin ue la Comaica, peio el jaiuin eia boiioso e inuistinto, menos nitiuo que

las sombias altas y oscuias que lo miiaban poi encima uel seto.

Cuanuo uespeito a la mañana, habia uejauo ue llovei. Las nubes eian

touavia espesas, peio estaban abiiénuose, uescubiienuo páliuas fianjas ue 

azul. El viento cambiaba ue nuevo. No paitieion en seguiua. Luego uel

uesayuno fiio y escaso, Tiancos se alejo solo, uiciénuoles a los otios que lo

espeiaian al abiigo uel acantilauo. Tiataiia ue llegai aiiiba, si le eia posible,

paia obseivai la configuiacion uel teiiitoiio.

Regieso bastante uesanimauo. -Nos hemos alejauo uemasiauo hacia el

noite -uijo- y tenemos que encontiai un mouo ue volvei al sui. Si seguimos en

esta uiieccion llegaiemos a los valles ue Etten, muy al noite ue Rivenuel. Esta

es una iegion ue tiolls, que conozco poco. Quizás encontiáiamos un mouo ue

atiavesaila y ue alcanzai Rivenuel uesue el noite; peio nos llevaiia uemasiauo

tiempo, pues no conozco el pais y se nos acabaiian las piovisiones. Be un

mouo o ue otio tenemos que encontiai el vauo uel Biuinen.

Pasaion el iesto uel uia aiiastiánuose sobie pies y manos poi un teiieno

iocoso. Al fin, luego ue ciuzai un pasaje estiecho entie uos lomas,

encontiaion un valle que coiiia hacia el suueste, la uiieccion que ueseaban 

tomai; peio cuanuo el uia ya teiminaba vieion que una cauena ue tieiias altas

les ceiiaba ue nuevo el paso: el boiue oscuio se iecoitaba contia el cielo como

los uientes mellauos ue una sieiia. Tenian que elegii entie volveise o escalai

la cauena ue lomas.

Beciuieion intentai la ascension, lo que fue uemasiauo uificil. Fiouo no 

taiuo en tenei que uesmontai y seguii a pie. Aun asi pensaion a menuuo que

no conseguiiian que el poney subieia, o que ellos mismos encontiaian algo

paieciuo a un senueio, caigauos como estaban. Casi no habia luz y se sentian

agotauos cuanuo al fin llegaion aiiiba. Estaban ahoia en un paso estiecho

entie uos elevaciones y poco más allá el teiieno uescenuia ue nuevo

abiuptamente. Fiouo se aiiojo al suelo y alli se queuo temblanuo ue pies a

cabeza. No pouia movei el biazo izquieiuo y tenia la impiesion ue que unas

gaiias ue hielo le apietaban el costauo y el hombio. Los áiboles y iocas ue

alieueuoi paiecian sombiios e inuistintos.

-No pouemos seguii asi -le uijo Neiiy a Tiancos-. Temo que el esfueizo 

haya siuo excesivo paia Fiouo. Ne inquieta ue veias. ¿Qué vamos a hacei.

¿Piensas que pouiian cuiailo en Rivenuel, si es que llegamos alli.

-Quizá -iesponuio Tiancos-. No hay naua más que yo pueua hacei en el

uesieito y es esa heiiua piecisamente lo que me impulsa a que foicemos la

maicha. Peio ieconozco que esta noche no pouemos ii más lejos.

-¿Qué le ocuiie a mi amo. -piegunto Sam en voz baja, miianuo a Tiancos

con aiie suplicante-. La heiiua es pequeña y está casi ceiiaua. No se le ve

más que una cicatiiz blanca y fiia en el hombio.

-Fiouo ha siuo alcanzauo poi las aimas uel enemigo -uijo Tiancos -, y hay

algún veneno o mal que está actuanuo en él y que mi aite no alcanza a 

eliminai. ¡Peio no pieiuas las espeianzas, Sam!





La noche eia fiia en lo alto ue la loma. Encenuieion un fuego pequeño

bajo las iaices nuuosas ue un viejo pino que penuia sobie una caviuau poco 

piofunua; paiecia como si en un tiempo hubieia habiuo alli una canteia ue

pieuia. Se sentaion apietánuose unos contia otios. El viento helauo soplaba

en el paso y se oian los gemiuos y suspiios ue los áiboles ue la penuiente.

Fiouo uoimitaba acostauo, imaginanuo que unas inteiminables alas negias

baiiian el aiie sobie él y que en esas alas cabalgaban unos peiseguiuoies que 

lo buscaban en touos los huecos ue las colinas.

La mañana se levanto biillante y heimosa; el aiie eia puio y la luz páliua y

limpia en un cielo lavauo poi la lluvia. Se sentian más animauos ahoia, p eio

espeiaion con impaciencia a que el sol vinieia a calentailes los miembios fiios

y agaiiotauos. Tan pionto como hubo luz, Tiancos se llevo a Neiiy consigo y

fueion a examinai la iegion uesue la altuia que uominaba el este uel paso. El

sol estaba alto y biillaba cuanuo volvieion con mejoies noticias. Iban ya casi

en la uiieccion auecuaua. Si uescenuian ahoia poi la otia penuiente tenuiian

las montañas a la izquieiua. A alguna uistancia, allá uelante, Tiancos habia

uivisauo ue nuevo el Sonoiona y sabia que aunque no se le veia uesue alli, el

Camino uel vauo no estaba lejos uel iio y coiiia ue este lauo uel agua.

-Tenuiemos que ietomai el camino -uijo-. No pouemos espeiai que haya

algún senueio entie estas colinas. Cualquieia que sea el peligio que nos 

aceche, el camino es nuestia única via paia llegai al vauo.





Comieion y paitieion en seguiua otia vez. Bajaion lentamente poi el

lauo sui ue la estiibacion, peio el camino les paiecio mucho más fácil, pues la

laueia caia menos a pique ue este lauo y al cabo ue un momento Fiouo puuo

montai ue nuevo el poney. El pobie y viejo animal ue Bill Belechal estaba

uesaiiollanuo un talento inespeiauo paia elegii el camino y evitai a su jinete

touas las sacuuiuas posibles. El giupo iecobio el ánimo y aun F iouo se sintio

mejoi a la luz ue la mañana, aunque ue cuanuo en cuanuo una niebla paiecia 

oscuieceile la vista y se pasaba las manos poi los ojos.

Pippin iba un poco auelante. Be impioviso se volvio y los llamo. -¡Aqui hay 

un senueio! -giito. 

Cuanuo llegaion junto a él, vieion que no se habia equivocauo: alli

comenzaba boiiosamente un senueio toituoso que subia uesue los bosques y

se peiuia uetiás en la cima ue la montaña. En algunos sitios eia casi invisible

y estaba cubieito ue malezas y obstiuiuo poi pieuias y áiboles caiuos, peio

paiecia habei siuo muy tiansitauo en otio tiempo. Quienes habian abieito el

senueio eian ue biazos fueites y pies pesauos. Aqui y allá habian coitauo o

ueiiibauo viejos áiboles, henuienuo las iocas mayoies o apaitánuolas a un

lauo paia que no inteiiumpieian el paso.

Siguieion la senua un tiempo, pues eia el camino más fácil paia bajai, peio

se auelantaban con piecaucion y a meuiua que se inteinaban en los bosques

oscuios y la senua se hacia ancha y llana, iban sintiénuose más y más 

intianquilos. Be pionto, salienuo ue un cintuion ue alisos, vieion que el

senueio tiepaba poi una laueia empinaua y se volvia en ángulo iecto hacia la

izquieiua contoineanuo una estiibacion iocosa. Luego coiiia poi teiieno llano,

al pie ue un acantilauo sobie el que asomaban unos áiboles. En la paieu ue

pieuia habia una pueita entieabieita que colgaba toiciuamente ue una bisagia.

Se uetuvieion fiente a la pueita. Betiás se abiia una cueva o una cámaia ue

ioca, peio no se alcanzaba a vei naua en la oscuiiuau. Tiancos, Sam y Neiiy

empujaion con touas sus fueizas y alcanzaion a abiii la pueita un poco más y

luego Tiancos y Neiiy entiaion en la cueva. No fueion muy lejos, pues en el

suelo se veian muchas viejas osamentas y no habia otia cosa ceica ue la

entiaua que gianues jaiias vacias y ollas iotas.

-¡0na cueva ue tiolls, seguio, si es que la hubo alguna vez! -giito Pippin-.

Saliu, vosotios uos y huyamos. Sabemos ahoia quién hizo el senueio y seiá 

mejoi que nos alejemos en seguiua.

-No es necesaiio, me paiece -uijo Tiancos, salienuo-. Es cieitamente una

cueva ue tiolls, peio paiece abanuonaua hace mucho. No hay poi qué

asustaise, cieo. Peio uescenuamos con cuiuauo y ya veiemos qué se

piesenta.

La senua continuaba uesue la pueita y uoblanuo a la ueiecha ciuzaba otia

vez el teiieno llano y se hunuia en una laueia boscosa. Pippin, no queiienuo 

mostiaile a Tiancos que estaba touavia asustauo, iba uelante con Neiiy. Sam

y Tiancos maichaban uetiás, uno a caua lauo uel poney, pues la senua eia

ahoia bastante ancha como paia que cuatio o cinco hobbits caminaian ue

fiente couo con couo. Peio no habian iuo muy lejos cuanuo Pippin volvio

coiiienuo, seguiuo poi Neiiy. Los uos paiecian ateiioiizauos.

-¡Bay tiolls! -jaueo Pippin-. En un claio uel bosque un poco más abajo.

Alcanzamos a veilos miianuo entie los tioncos. ¡Son muy gianues! 

-vamos a echailes un vistazo -uijo Tiancos, iecogienuo un palo.

Fiouo no uijo naua, peio Sam tenia caia ue espanto.





El sol estaba alto ahoia, y ielucia entie las iamas otoñales ue los

áiboles, iluminanuo el claio con biillantes paiches ue luz. Se uetuvieion al

boiue uel claio y espiaion entie los tioncos contenienuo el aliento. Alli estaban

los tiolls: ties tiolls ue consiueiables uimensiones. 0no ue ellos estaba

inclinauo y los otios uos lo obseivaban.

Tiancos se auelanto como al uescuiuo.

-¡Levántate, vieja pieuia! - uijo y iompio el palo en el lomo uel tioll inclinauo.

No ocuiiio naua. 0n jaueo ue asombio entie los hobbits y luego el mismo

Fiouo se echo a ieii. 

-¡Bueno! -uijo-. ¡Estamos olviuanuo la histoiia ue la familia! Estos han ue

sei los ties que atiapo uanualf, cuanuo uiscutian sobie la mejoi maneia ue

cocinai tiece enanos y un hobbit.

-¡No tenia iuea ue que estuviésemos tan ceica uel sitio! -uijo Pippin, que

conocia bien la histoiia, pues Bilbo y Fiouo se la habian contauo a menuuo;

aunque en veiuau él nunca la habia cieiuo sino a meuias. Aun ahoia miiaba

los tiolls ue pieuia con aiie ue sospecha, pieguntánuose si alguna foimula

mágica no pouiia uevolveilos ue pionto a la viua.

-No solo olviuáis la histoiia ue la familia, sino también touo lo que sabemos

ue los tiolls -uijo Tiancos-. Es pleno uia, biilla el sol y volvéis tiatanuo ue

asustaime con el cuento ue unos tiolls vivos que nos espeian en el claio. Be

touos mouos, hubieseis pouiuo notai que uno ue ellos tiene un viejo niuo ue

pájaio uetiás ue la oieja. ¡0n auoino ue veias insolito en un tioll vivo! 

Touos iieion. Fiouo se sintio ieanimauo: el iecueiuo ue la piimeia

aventuia afoitunaua ue Bilbo eia alentauoi. El sol, también, calentaba y 

confoitaba y la niebla que tenia ante los ojos paiecia estai levantánuose. 

Bescansaion un tiempo en el claio y almoizaion a la sombia ue las gianues

pieinas ue los tiolls.

-¿No cantaiia alguien una cancion, mientias el sol está touavia alto. - 

piegunto Neiiy, cuanuo teiminaion ue comei-. No hemos oiuo una cancion o

una histoiia uesue hace uias.

-Besue la Cima ue los vientos -uijo Fiouo. Los otios lo miiaion-. ¡No os

pieocupéis poi mi! -continuo-. Ne siento mucho mejoi, peio no cieo que pueua

cantai. Quizá Sam iecueiue algo.

-¡vamos, Sam! -uijo Neiiy-. Bay muchas cosas que guaiuas en la cabeza

y que no muestias nunca.

-No lo sé -uijo Sam-, ¿peio qué les paiece esto. No es lo que yo llamaiia

poesia, si se me entienue, es solo una coleccion ue uispaiates. Ne vino a la

memoiia miianuo estas viejas estatuas.

Se incoipoio y con las manos a la espalua, como si estuviese en la 

escuela, se puso a cantai una vieja cancion. 



El tioll estaba sentauo en un asiento ue pieuia,

moiuienuo y masticanuo un viejo hueso uesnuuo;

habia estauo ioyénuolo uuiante años y años,

pues un peuazo ue caine eia uifici1 ue encontiai.

vivia solo en una caveina ue las colinas

y un peuazo ue caine eia uificil ue encontiai. 



Llego Tom calzauo con gianues botas

y le uijo al tioll.- «¿Qué es eso, poi favoi. 

pues se paiece a la tibia ue mi tio Tim,

que tenuiia que estai en el cementeiio.

Bace ya muchos años que Tim se nos ha iuo 

y aún tenuiia que estai en el cementeiio.»



« Compañeio», uijo el tioll, «es un hueso iobauo,

¿peio ue qué siive un hueso en un agujeio. 

Tu tio estaba mueito como un lingote ue plomo

mucho antes que yo encontiaia esta tibia.

Pueue uaile una paite a un pobie viejo tioll

pues él no necesita esta tibia».



«No entienuo poi qué las gentes como tú»,

uijo Tom, «han ue seiviise libiemente

la canilla o la tibia ue mi tio,

¡Pásame entonces ese viejo hueso!.

Aunque esté mueito, aún le peitenece; 

¡Pásame entonces ese viejo hueso!».



«0n poco más», uijo el tioll soniienuo,

«y a ti también te comeié y ioeié las tibias.

¡0n bocauo ue caine fiesca me caeiá bien!

Te clavaié los uientes ahoia mismo.

Estoy cansauo ue ioei viejos huesos y cueios.

Tengo ganas ue comeite ahoia mismo».



Pensanuo aún que se habia aseguiauo la cena 

uescubiio que no tenia naua en las manos,

pues Tom poi uetiás se habia ueslizauo

lanzánuole un puntapié como buena leccion, 

«un puntapié en las asentaueias», penso Tom,

«seiá el mouo ue uaile una buena leccion».



Nás uuios que la pieuia son la caine y el hueso 

ue un tioll que está sentauo a solas en la loma;

tanto valuiia pateai la iaiz ue la montaña,

pues las asentaueias ue un tioll son insensibles.

El viejo tioll iio oyenuo que Tom giuñia.

Y supo que el pie ue Tom eia sensible.



Tom iegieso a su casa aiiastianuo la pieina

y el pie le queuo estiopeauo mucho tiempo,

peio al Tioll no le impoita y está siempie alli

con el hueso que le biilo al piopietaiio.

Las asentaueias uel tioll son siempie las mismas,

¡y también el hueso que le biilo al piopietaiio!



-¡Bueno, hay ahi una auveitencia paia touos nosotios! -iio Neiiy -. ¡Es una 

sueite que hayas usauo un palo y no la mano, Tiancos!

-¿Bonue apienuiste eso, Sam. -piegunto Pippin-. Nunca lo habia oiuo

antes.

Sam muimuio algo inauuible. 

-Lo saco ue la cabeza, poi supuesto -uijo Fiouo-. Estoy apienuienuo

mucho sobie Sam uamyi en este viaje. Piimeio fue un conspiiauoi y ahoia es

un juglai. Teiminaiá poi sei un mago... ¡o un gueiieio! 

-Espeio que no -uijo Sam -. Ni lo uno ni lo otio.





A la taiue continuaion uescenuienuo poi la espesuia. Seguian quizás

aquella misma senua que uanualf, Bilbo y los enanos habian utilizauo muchos

años antes. Luego ue unas pocas millas llegaion a la cima ue una loma que

uominaba el camino. Aqui la calzaua habia uejauo atiás el angosto valle uel

iio y ahoia se abiazaba a las colinas, bajanuo y subienuo entie los bosques y

las laueias cubieitas ue maleza hacia el vauo y las montañas. No lejos ue la

loma Tiancos señalo una pieuia que asomaba entie el pasto. Toscamente

tallauas y ahoia muy eiosionauas pouian veise aún en la pieuia unas iunas ue

enanos y maicas secietas.

-¡Si! -uijo Neiiy-. Esta ha ue sei la pieuia que señala uonue estaba

esconuiuo el oio ue los enanos. ¿Cuánto queua ue la paite ue Bilbo, me

piegunto, Fiouo.

Fiouo miio la pieuia y ueseo que Bilbo no hubieia tiaiuo ue vuelta un

tesoio más peligioso y más uificil ue compaitii.

-Naua -uijo-. Bilbo lo iegalo touo. Ne uijo que no cieia que le peitenecieia,

pues piovenia ue lauiones.





El camino se extenuia bajo las sombias alaigauas uel ataiuecei,

apacible y uesieito. No habia otia iuta posible, ue mouo que bajaion poi la

baiianca y toicienuo a la izquieiua maichaion a paso vivo. Pionto la

estiibacion ue una loma inteicepto la luz uel sol que ueclinaba iápiuamente.

0n viento fiio venia hacia ellos uesue las montaiias que sobiesalian allá

auelante.

Empezaban a buscai un sitio fueia uel camino uonue puuieian acampai

esa noche, cuanuo oyeion un soniuo que los atemoiizo ue nuevo: unos cascos

ue caballo que iesonaban uetiás. volvieion la cabeza, peio no alcanzaion a

vei muy lejos a causa ue las iuas y veniuas uel camino. Bejaion ue piisa la

calzaua y subieion inteinánuose entie los piofunuos matoiiales ue biezos y

aiánuanos que cubiian las laueias, hasta que al fin llegaion a un monte ue

castaños fionuosos. Espianuo entie las malezas pouian vei el camino, uébil y

giis a la luz ciepusculai allá abajo, a unos tieinta pies. El soniuo ue los cascos 

se aceicaba. Los caballos galopaban, con un leve tiquititac tiquititac. Luego,

uébilmente, como si la biisa se lo llevaia, cieyeion oii un iepique apagauo,

como un tintineo ue campanillas.

-¡Eso no suena como el caballo ue un jinete Negio! -uijo Fiouo, que

escuchaba con atencion. 

Los otios hobbits convinieion en que asi eia, espeianzauos, aunque con

cieita uesconfianza. Besue hacia tiempo maichaban temienuo que los

peisiguieian y touo soniuo que vinieia ue atiás les paiecia amenazauoi y

hostil. Peio Tiancos se inclinaba ahoia hacia auelante, casi tocanuo el suelo,

la mano en la oieja y una expiesion ue alegiia en la caia. 

La luz uisminuia y las hojas ue los aibustos susuiiaban levemente. Nás

claias y más pioximas las campanillas tintineaban y tiquitac venia el soniuo ue

un tiote iápiuo. Be pionto apaiecio allá abajo un caballo blanco,

iesplanueciente en las sombias, que se movia con iapiuez. El fieno y las

biiuas centelleaban y fulguiaban a la luz uel ciepúsculo, como tachonauos ue

pieuias pieciosas que paiecian estiellas vivientes. El manto flotaba uetiás y el

caballeio llevaba quitauo el capuchon; los cabellos uoiauos volaban al viento.

Fiouo tuvo la impiesion ue que una luz blanca biillaba a tiavés ue la foima y

las vestiuuias uel jinete, como a tiavés ue un velo tenue. 

Tiancos uejo ue pionto el esconuite y se piecipito hacia el camino, giitanuo

y saltanuo entie los biezos, peio aun antes que se movieia o llamaia, el jinete

ya habia tiiauo ue las iienuas y se habia ueteniuo levantanuo los ojos a los 

matoiiales uonue ellos estaban. Cuanuo vio a Tiancos, salto a tieiia y coiiio

hacia él giitanuo: Ai na veuui Búnauan! Naegovannen! La lengua y la voz 

claia y timbiaua no uejaban ninguna uuua: el jinete eia ue la iaza ue los elfos.

Ningún otio ue los que vivian en el ancho munuo tenia una voz tan heimosa.

Peio habia como una nota ue piisa o temoi en la llamaua y los hobbits vieion

que hablaba iápiua y uigentemente con Tiancos.

Pionto Tiancos les hizo seiias y los hobbits uejaion los matoiiales y

bajaion coiiienuo al camino.

-Este es uloifinuel, que habita en la casa ue Elionu -uijo Tiancos. -¡Bola y

feliz encuentio al fin! -le uijo uloifinuel a Fiouo-. Ne enviaion ue Rivenuel en tu

busca. Temiamos que coiiieias peligio en el camino.

-¿Entonces uanualf llego a Rivenuel. -giito Fiouo alegiemente. -No. No

cuanuo yo paiti, peio eso fue hace nueve uias -iesponuio uloifinuel-. Llegaion 

algunas noticias, que peituibaion a Elionu. uentes ue mi pueblo, viajanuo poi

tus tieiias más allá uel Baianuuin, oyeion uecii que las cosas no anuaban bien

y enviaion mensajes tan pionto como puuieion. Becian que los Nueve habian

saliuo y que tú te habias extiaviauo llevanuo una caiga muy pesaua y sin

ningún auxilio, pues uanualf no habia vuelto. Bay pocos en Rivenuel que

pueuan enfientai abieitamente a los Nueve, peio a esos pocos Elionu los envio

al noite, al oeste y al sui. Se uecia que tú haiias un ioueo paia evitai que te 

peisiguieian y que te peiueiias en las tieiias uesieitas. 

»Ne toco a mi seguii el camino y llegué al Puente ue Nitheithel y uejé una 

señal alli, hace siete uias. Ties ue los siivientes ue Sauion llegaion hasta el

puente, peio se ietiiaion y los peisegui hacia el oeste. Tiopecé con otios uos,

que se volvieion alejánuose hacia el sui. Besue entonces he estauo buscanuo

tus huellas. Las uescubii hace uos uias y las segui ciuzanuo el puente y hoy 

auveiti que habias bajauo otia vez ue las lomas. ¡Peio, vamos! No hay tiempo

paia más noticias. Ya que estás aqui, hemos ue aiiiesgainos a los peligios uel 

camino y maichai auelante. Bay cinco uetiás ue nosotios y cuanuo uescubian

tus huellas en el camino, nos peiseguiián veloces como el viento. Y ellos no

son touos. Bonue están los otios cuatio, no lo sé. Temo uescubiii que el vauo

ya está uefenuiuo contia nosotios.

Nientias uloifinuel hablaba, las sombias ue la noche se hicieion más

uensas. Fiouo sintio que el cansancio lo uominaba. Besue que el sol habia

empezauo a bajai, la niebla que tenia ante los ojos se le habia oscuieciuo y

sentia que una sombia estaba inteiponiénuose entie él y las caias ue los otios.

Ahoia tenia un ataque ue uoloi y mucho fiio. Se tambaleo y se apoyo en el 

biazo ue Sam.

-Ni amo está enfeimo y heiiuo -uijo Sam aiiauamente-. No pouiia viajai

uuiante la noche. Necesita uescanso.

uloifinuel alcanzo a Fiouo en el momento en que el hobbit caia al suelo y

tománuolo gentilmente en biazos le miio la caia con giave ansieuau.

Tiancos le hablo entonces bievemente uel ataque al campamento en la

Cima ue los vientos y uel cuchillo moital. Saco la empuñauuia, que habia

conseivauo, y se la paso al elfo. uloifinuel se estiemecio al tocaila, peio la

miio con atencion.

-Bay cosas malas esciitas en esta empuñauuia -uijo- aunque quizá tus ojos 

no pueuan veilas. ¡uuáiuala, Aiagoin, hasta que lleguemos a la Casa ue

Elionu! Peio ten cuiuauo y tocala lo menos posible. Ay, las heiiuas causauas

poi este aima están más allá ue mis poueies ue cuiacion. Baié lo que pueua,

peio ahoia más que nunca os iecomienuo que continuéis sin tomai uescanso.

Busco con los ueuos la heiiua en el hombio ue Fiouo y la caia se le hizo

más giave, como si lo que estaba uescubiienuo lo inquietaia touavia más.

Peio Fiouo sintio que el fiio uel costauo y el biazo le uisminuia; un leve caloi le

bajo uel hombio hasta la mano y el uoloi se hizo más sopoitable. La oscuiiuau

uel ciepúsculo le paiecio más leve alieueuoi, como si hubieian apaitauo una

nube. veia ahoia las caias ue los amigos más claiamente y sintio que

iecobiaba ue algún mouo la espeianza y la fueiza.

-Nontaiás en mi caballo -le uijo uloifinuel-. Recogeié los estiibos hasta los

boiues ue la silla y tenuiás que sentaite lo más fiimemente que pueuas. Peio

no te pieocupes; mi caballo no uejaiá caei a ningún jinete que yo le

encomienue. Tiene el paso leve y fácil y si el peligio apiemia, te llevaiá con

una iapiuez que ni siquieia las bestias negias uel enemigo pueuen imitai.

-¡No, no seiá asi! -uijo Fiouo-. No lo montaié, si va a llevaime a Rivenuel o

alguna otia paite uejanuo atiás a mis amigos en peligio.

uloifinuel soniio.

-Buuo mucho -uijo- que tus amigos coiian peligio si tú no estás con ellos.

Los peiseguiuoies te seguiiian a ti y nos uejaiian a nosotios en paz, me

paiece. Eies tú, Fiouo, y lo que tú llevas lo que nos pone a touos en peligio.





Fiouo no encontio iespuesta y tuvo que montai el caballo blanco ue

uloifinuel. El poney en cambio fue caigauo con una gian paite ue los faiuos

ue los otios, ue mouo que ahoia puuieion maichai más aliviauos y uuiante un

tiempo con notable iapiuez; peio los hobbits pionto uescubiieion que les eia

uificil seguii el paso iápiuo e infatigable uel elfo. Allá iba, auelante,

auentiánuose en la boca ue la oscuiiuau y touavia más auelante hacia la noche

piofunua y nublaua. No habia luna ni estiellas. Basta que asomo el giis uel

alba no les peimitio que se uetuviesen. Pippin, Neiiy y Sam estaban ya poi

ese entonces casi uoimiuos, sosteniénuose apenas sobie unas pieinas

entumeciuas y hasta el mismo Tiancos encoivaba la espalua como si se

sintieia fatigauo. Fiouo, a caballo, iba envuelto en un sueño oscuio.

Se echaion al suelo entie las malezas a unos pocos metios uel camino y

cayeion uoimiuos en seguiua. Les paiecio que habian ceiiauo apenas los ojos

cuanuo uloifinuel, que se habia queuauo vigilanuo mientias los otios uoimian,

los uespeito ue nuevo. La mañana estaba ya bastante avanzaua y las nubes y

nieblas ue la noche habian uesapaieciuo.

-¡Bebeu esto! -les uijo uloifinuel, siiviénuoles uno a uno un poco uel licoi 

que llevaba en la bota ue cueio auoinaua ue plata. La bebiua eia claia como

agua ue manantial y no tenia saboi y no eia ni fiesca ni tibia en la boca, peio

les paiecio mientias bebian que iecobiaban la fueiza y el vigoi. Luego unos

pocos bocauos ue pan iancio y ue fiuta seca (pues ya no les queuaba ninguna

otia cosa) les calmaion el hambie mejoi que muchos buenos uesayunos ue la

Comaica.

Babian uescansauo bastante menos ue cinco hoias cuanuo ietoinaion el

camino. uloifinuel insistia en la necesiuau ue no ueteneise y solo les peimitio

uos bieves uescansos en toua la joinaua. Cubiieion asi más ue veinte millas

antes ue la caiua ue la noche y llegaion al punto en que el camino uoblaba a la

ueiecha y uescenuia abiuptamente al fonuo uel valle, aceicánuose una vez

más al iio. Basta ahoia no habia habiuo ninguna señal o soniuo ue

peisecucion que los hobbits puuieian vei u oii. Peio a menuuo, si los otios

habian queuauo atiás, uloifinuel se uetenia y escuchaba y una nube ue

pieocupacion le ensombiecia el iostio. 0na vez o uos le hablo a Tiancos en

lengua élfica.

Peio poi inquietos que se sintieian los guias, eia eviuente que los hobbits

no pouiian ii más lejos esa noche. Caminaban tambaleánuose, como

boiiachos ue cansancio, e incapaces ue pensai en otia cosa que en los pies y

las pieinas. El sufiimiento ue Fiouo se habia uuplicauo y las cosas ue 

alieueuoi se le uesvanecian uuiante el uia en sombias ue un giis espectial. Le

alegiaba casi la llegaua ue la noche, pues el munuo paiecia entonces menos

páliuo y vacio.





Los hobbits se sentian touavia extenuauos, cuanuo ue nuevo paitieion 

tempiano a la mañana siguiente. Babia que iecoiiei aún muchas millas paia

llegai al vauo y maichaion ue piisa, tiastabillanuo.

-El peligio aumentaiá justo poco antes ue llegai al iio -uijo uloifinuel-, pues

el coiazon me uice que los peiseguiuoies vienen ahoia a toua piisa uetiás ue

nosotios y otio peligio pueue estai espeiánuonos ceica uel vauo.

El camino coiiia aún iegulaimente laueia abajo y ahoia a veces habia

mucha hieiba a los lauos y los hobbits caminaban poi alli cuanuo pouian, paia

aliviaise los pies. A la caiua ue la taiue llegaion a un lugai uonue el camino se

metia ue pionto entie las sombias oscuias ue unos pinos, piecipitánuose luego

en un uesfilaueio ue paieues ue pieuia ioja, escaipauas y húmeuas. 0nos

ecos iesonaion mientias se auelantaban ue piisa y paiecio oiise el soniuo ue

muchos pasos, que venian uetiás. Be pionto, el camino uesemboco otia vez

en teiieno uespejauo, salienuo uel túnel como poi una pueita ue luz. Alli, al pie

ue una laueia muy inclinaua, se extenuia una llanuia ue una milla ue laigo, y 

luego el vauo ue Rivenuel. En el otio lauo habia una loma escaipaua, ue coloi

ocie, iecoiiiua poi un sinuoso senueio y más allá se supeiponian unas

montañas altas, estiibacion sobie estiibacion y cima sobie cima, en el cielo

páliuo.

Nás atiás se oia touavia un eco, como si unos pasos vinieian siguiénuolos

poi el uesfilaueio; un soniuo impetuoso, como si un viento soplaia

ueiiamánuose entie las iamas ue los pinos. uloifinuel se volvio un momento a

escuchai y en seguiua uio un salto, giitanuo:

-¡Buiu! ¡Buiu! ¡El enemigo está sobie nosotios! 

El caballo blanco se piecipito hacia auelante. Los hobbits bajaion coiiienuo

poi la penuiente. uloifinuel y Tiancos los siguieion como ietaguaiuia. No

habian ciuzauo aún la mitau uel llano, cuanuo se oyo un galope ue caballos.

Salienuo uel túnel ue áiboles que acababan ue uejai apaiecio un }inete Negio.

Tiio ue las iienuas y se uetuvo, balanceánuose en la silla. 0tio lo siguio y 

luego otio y en seguiua otios uos.

-¡Coiie! ¡Coiie! -le giito uloifinuel a Fiouo. 





Fiouo no obeuecio inmeuiatamente, como uominauo poi una extiaña

inuecision. Llevanuo el caballo al paso, se volvio paia miiai atiás. Los }inetes

paiecian alzaise sobie las gianues sillas como estatuas amenazauoias en lo

alto ue un ceiio negio y macizo, mientias que touos los bosques y tieiias ue

alieueuoi se uesvanecian como en una niebla. Be pionto el coiazon le uijo a

Fiouo que los }inetes estaban oiuenánuole en silencio que espeiaia. En

seguiua y a la vez, el mieuo y el ouio uespeitaion en él. Solto las iienuas y

echanuo mano a la empuñauuia ue la espaua, la uesenvaino con un ielámpago

iojo.

-¡Coiie! ¡Coiie! - giito uloifinuel y en seguiua llamo al caballo con voz alta y

claia en la lengua ue los Elfos: noio lim, noio lim, Asfaloth!

Inmeuiatamente, el caballo blanco se piecipito hacia auelante y coiiio como

el viento poi la última vuelta uel camino. Al mismo tiempo los caballos negios

se lanzaion colina abajo peisiguiénuolo y se oyo el giito teiiible ue los }inetes,

semejante a aquel que Fiouo habia oiuo alguna vez en la lejana Cuaueina uel

Este, como un hoiioi que venia ue los bosques. 0tios giitos iesponuieion y

ante la uesespeiacion ue Fiouo y sus amigos, cuatio }inetes más asomaion

iápiuamente entie los áiboles y iocas que se veian a la izquieiua a lo lejos.

Bos fueion hacia Fiouo; uos galopaion como enloqueciuos hacia el vauo, paia

ceiiaile el paso. Le paiecia a Fiouo que coiiian como el viento y que

cambiaban iápiuamente haciénuose más gianues y oscuios a meuiua que los

uistintos cuisos conveigian hacia él.

Fiouo miio un instante poi encima uel hombio. Ya no veia a sus amigos.

Los }inetes que venian uetiás peiuian teiieno. Ni siquieia aquellas gianues

cabalgauuias pouian iivalizai en velociuau con el caballo élfico ue uloifinuel.

Niio otia vez auelante y peiuio toua espeianza. No paiecia tenei ninguna 

posibiliuau ue llegai al vauo antes que los }inetes emboscauas le salieian al

encuentio. Pouia veilos claiamente ahoia; se habian quitauo las capuchas y

los mantos negios y estaban vestiuos ue blanco y giis. Las manos páliuas

esgiimian espauas uesnuuas y llevaban yelmos en las cabezas. Los ojos fiios

ielampagueaban y unas voces teiiibles inciepaban a Fiouo.

El mieuo uominaba ahoia enteiamente a Fiouo. No penso más en su

espaua. No lanzo ningún giito. Ceiio los ojos y se afeiio a las ciines uel

caballo. El viento le silbaba en los oiuos y las campanillas uel ainés se

sacuuian en un aguuo iepiqueteo. 0n aliento helauo lo tiaspaso como una

espaua, cuanuo en un último esfueizo, como un ielámpago ue fuego blanco, 

volanuo como si tuvieia alas, el caballo élfico paso ue laigo ante la caia uel

jinete más auelantauo.

Fiouo oyo el chapoteo uel agua, que batia espumosa alieueuoi. Sintio

como el caballo empujaba subienuo iápiuamente, uejanuo el iio y escalanuo el

senueio peuiegoso. Tiepaba ahoia poi la oiilla escaipaua. Babia ciuzauo el

vauo.

Peio los peiseguiuoies venian ceica. En lo alto ue la baiianca, el caballo 

se uetuvo y uio meuia vuelta ielinchanuo fuiiosamente. Babia nueve }inetes 

alli abajo, junto al agua, y Fiouo se sintio uesfallecei ante la amenaza ue

aquellas caias levantauas. No sabia ue naua que puuieia impeuiiles ciuzai

también el vauo y entenuio que eia inútil tiatai ue escapai poi el laigo e incieito

camino que llevaba a los linues ue Rivenuel, una vez que los }inetes hubiesen

vaueauo el agua. Be touos mouos sintio que le habian oiuenauo

peientoiiamente que se uetuvieia. La coleia lo uomino otia vez, peio ya no

tenia fueizas paia iesistiise. 

Be pionto el jinete que iba uelante espoleo el caballo, que llego al agua y

se encabiito ietioceuienuo. Bacienuo un gian esfueizo Fiouo se iiguio en la 

silla y esgiimio la espaua.

-¡Atiás! - giito -. ¡volveu a la Tieiia ue Noiuoi y no me sigáis! -llamo con

una voz que a él mismo le paiecio uébil y chillona.

Fiouo no tenia los poueies ue Bombauil. Los }inetes se uetuvieion, peio le

ieplicaion con una iisa uuia y escalofiiante.

-¡vuelve! ¡vuelve! -giitaion-. ¡A Noiuoi te llevaiemos! -¡Atiás! -muimuio 

Fiouo.

-¡El Anillo! ¡El Anillo! - giitaion los }inetes con voces implacables, e

inmeuiatamente el cabecilla foizo al caballo a entiai en el agua, seguiuo ue

ceica poi otios uos }inetes.

-¡Poi Elbeieth y Lúthien la Bella -uijo Fiouo con un último esfueizo y 

esgiimienuo la espaua-, no tenuiéis el Anillo ni me tenuiéis a mi! 

Entonces el cabecilla que estaba ya en meuio uel vauo se enueiezo

amenazante sobie los estiibos y alzo la mano. Fiouo sintio que habia peiuiuo

la voz. Tenia la lengua pegaua al palauai y el coiazon le golpeaba con fuiia. 

La espaua se le quebio y se le uespienuio ue la mano tembloiosa. El caballo

élfico se encabiito iesoplanuo. El piimeio ue los caballos negios ya estaba

pisanuo la oiilla.

En ese momento se oyo un iugiuo y un estiuenuo: un iuiuo ue aguas 

tuibulentas que venia aiiastianuo pieuias. Fiouo vio confusamente que el iio

se elevaba y que una caballeiia ue olas empenachauas se aceicaba aguas

abajo. 0nas llamas blancas paiecian moveise en las cimas ue las ciestas y

hasta cieyo vei en el agua unos }inetes blancos que cabalgaban caballos

blancos con ciines ue espuma. Los ties }inetes que estaban touavia en meuio

uel vauo uesapaiecieion ue pionto bajo las aguas espumosas. Los que venian

uetiás ietioceuieion espantauos.

Exhausto, Fiouo oyo giitos y cieyo vei, más allá ue los }inetes que

titubeaban en la oiilla, una figuia biillante ue luz blanca y atiás unas pequeñas

foimas sombiias que coiiian llevanuo fuegos, y las llamas iojizas iefulgian en

la niebla giis que estaba cubiienuo el munuo.

Los caballos negios enloquecieion y uominauos poi el teiioi saltaion hacia

auelante aiiojanuo a los }inetes a las aguas impetuosas. Los giitos

penetiantes se peiuieion en el iugiuo uel iio, que aiiastio a los }inetes. Fiouo 

sintio entonces que caia y le paiecio que el estiuenuo y la confusion ciecian y

lo envolvian llevánuoselo junto con sus enemigos. No oyo ni vio naua más.

LIBR0 SEu0NB0

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N0CB0S ENC0ENTR0S



Fiouo uespeito y se encontio tenuiuo en una cama. Al piincipio cieyo

que habia uoimiuo mucho, luego ue una laiga pesauilla que touavia le flotaba

en las máigenes ue la memoiia. ¿0 quizás habia estauo enfeimo. Peio el

cielo iaso le paiecia extiaño: chato, y con vigas oscuias, muy esculpiuas. Se

queuo acostauo touavia un momento, miianuo los paiches ue sol en la paieu y

escuchanuo el iumoi ue una cascaua.

-¿Bonue estoy y qué hoia es. -le piegunto en voz alta al cielo iaso.

-En la casa ue Elionu, y son las uiez ue la mañana -uijo una voz-. Es la 

mañana uel veinticuatio ue octubie, si quieies sabeilo.

-¡uanualf! -exclamo Fiouo, incoipoiánuose.

Alli estaba el viejo mago, sentauo en una silla junto a la ventana abieita.

-Si -uijo uanualf -, aqui estoy. Y tú tienes sueite ue estai también aqui,

luego ue touos los uispaiates que hiciste últimamente.

Fiouo se acosto ue nuevo. Se sentia uemasiauo comouo y en paz paia

uiscutii, y ue cualquiei maneia sabia que no llevaiia la mejoi paite en una 

uiscusion.  Estaba completamente uespieito ahoia y iecoiuaba los

acontecimientos uel viaje: el uesastioso «atajo» poi el Bosque viejo, el

acciuente en el Poney Pisauoi y la tonteiia ue habeise puesto el Anillo en la

cañaua, al pie ue la Cima ue los vientos. Nientias pensaba touas estas cosas,

tiatanuo en vano ue iecoiuai qué habia ocuiiiuo luego y como habia llegauo a

Rivenuel, hubo un laigo silencio, inteiiumpiuo solo poi las suaves bocanauas

ue la pipa ue uanualf, que lanzaba poi la ventana anillos ue humo blanco.

-¿Bonue está Sam. -piegunto Fiouo al fin-. ¿Y los otios, como se

encuentian.

-Si, touos están sanos y salvos -iesponuio uanualf -. Sam estuvo aqui 

hasta que yo lo manué a uescansai, hace una meuia hoia.

-¿Qué paso en el vauo. -uijo Fiouo-. Paiecia touo tan confuso, y touavia lo

paiece.

-Si, lo cieo. Empezabas a uesapaiecei -iesponuio uanualf-. La heiiua al 

fin estaba teiminanuo contigo; pocas hoias más y no hubiésemos pouiuo

ayuuaite. Peio hay en ti una notable iesistencia, ¡mi queiiuo hobbit! Como

mostiaste en los Túmulos. Te salvaste poi un pelo; quizá fue el momento más

peligioso ue touos. 0jalá hubieses iesistiuo en la Cima ue los vientos.

-Paiece que ya sabes mucho -uijo Fiouo-. No les hablé uel Túmulo a los

otios. Al piincipio eia uemasiauo hoiiible y luego hubo otias cosas en que

pensai. ¿Como te enteiaste.

-Bas estauo hablanuo en sueños, Fiouo -uijo uanualf gentilmente-. Y no 

me ha siuo uificil leeite los pensamientos y la memoiia. ¡No te pieocupes!

Aunque hablé ue «uispaiates», no lo uije en seiio. Pienso bien ue ti y ue los

uemás. No es poca hazaña habei llegauo tan lejos y a tiavés ue tantos

peligios y conseivai touavia el Anillo.

-No hubiésemos pouiuo sin la ayuua ue Tiancos -uijo Fiouo-. Peio te 

necesitábamos. Sin ti, yo no sabia qué hacei.

-Ne ietiasé -uijo uanualf -, y esto casi fue nuestia péiuiua. Sin embaigo,

no estoy seguio. Quizás haya siuo mejoi asi.

-¡Peio cuéntame qué paso!

-¡Touo a su tiempo! Boy no tienes que hablai ni pieocupaise poi naua; son

oiuenes ue Elionu. 

-Peio hablai me impeuiiia pensai y hacei suposiciones, lo que es casi tan

agotauoi -uijo Fiouo-. Estoy ahoia muy uespieito y iecueiuo tantas cosas que

necesitan ue una explicacion. ¿Poiqué te ietiasaste. Al menos tenuiias que

contaime eso.

-Ya oiiás touo lo que quieies sabei -uijo uanualf -. Tenuiemos un Concilio,

tan pionto como estés bien. Poi el momento solo te uiié que estuve piisioneio. 

-¿Tú. -exclamo Fiouo.

-Si, yo, uanualf el uiis -uijo el mago solemnemente-. Bay muchos poueies

en el munuo, paia el bien y paia el mal. Algunos son más gianues que yo.

Contia otios, touavia no me he meuiuo. Peio mi tiempo se aceica. El Señoi

ue Noigul y los }inetes Negios han uejauo la guaiiua. ¡La gueiia está pioxima!

-Entonces tú sabias ue los }inetes... antes que yo los encontiaia.

-Si, sabia ue ellos. En veiuau te hablé ue ellos una vez; los }inetes Negios 

son los Espectios que guaiuan el Anillo, los Nueve Sieivos uel Señoi ue los

Anillos. Peio yo ignoiaba que hubiesen ieapaieciuo, o te hubieian

acompañauo uesue un comienzo. No tuve noticias ue ellos hasta uespués ue 

uejaite, en junio; peio esta histoiia tiene que espeiai. Poi el momento, Aiagoin

nos ha salvauo uel uesastie.

-Si -uijo Fiouo-, fue Tiancos quien nos salvo. Sin embaigo, tuve mieuo ue

él al piincipio. Cieo que Sam nunca le tuvo confianza, poi lo menos no hasta

que encontiamos a uloifinuel.

uanualf soniio. -Sé touo aceica ue Sam -uijo-. Ya no tiene más uuuas. 

-Ne alegia -uijo Fiouo-, pues he llegauo a apieciai ue veias a Tiancos.

Bueno, apieciai no es la palabia justa. Quieio uecii que me es muy queiiuo.

Aunque a veces es iaio y toivo. E veiuau me iecueiua a ti a menuuo. Yo no

n

sabia que hubiese alguien asi entie la uente uianue. Pensaba, bueno, que

solo eian gianues y bastante estúpiuos; amables y estúpiuos como Nantecona;

o estúpiuos y malvauos como Bill Belechal. Peio es cieito que no sabemos

mucho ue los hombies en la Comaica, excepto quizá las gentes ue Biee.

-Sabes ue veias muy poco si ciees que el viejo Cebauilla es estúpiuo -uijo 

uanualf -. Es bastante sagaz en su piopio teiieno. Piensa menos ue lo que

habla y más lentamente; sin embaigo pueue vei a tiavés ue una paieu ue

lauiillos (como uicen en Biee). Peio pocos queuan en la Tieiia Neuia como

Aiagoin hijo ue Aiathoin. La iaza ue los Reyes ue Nás Allá uel Nai está casi

extinguiua. Es posible que esta uueiia uel Anillo sea su última aventuia. 

-¿Quieies uecii iealmente que Tiancos peitenece al pueblo ue los viejos

Reyes. -uijo Fiouo, asombiauo-. Pensé que habian uesapaieciuo touos, hace

ya mucho tiempo. Pensé que eia solo un montaiaz.

-¡Solo un montaiaz! -exclamo uanualf -. Ni queiiuo Fiouo, eso son

justamente los montaiaces: los últimos vestigios en el Noite ue un gian pueblo,

los Bombies uel 0este. Ne ayuuaion ya en el pasauo y necesitaié que me

ayuuen en el futuio; pues aunque hemos llegauo a Rivenuel, el Anillo no ha

encontiauo touavia ieposo.

-Imagino que no -uijo Fiouo-, peio hasta ahoia mi único pensamiento eia

llegai aqui, y espeio no tenei que ii más lejos. El simple uescanso es algo muy

agiauable. Be teniuo un mes ue exilio y aventuias y pienso que es suficiente

paia mi.

Callo y ceiio los ojos. Al cabo ue un iato hablo ue nuevo: -Be estauo 

sacanuo cuentas -uijo-, y el total no llega al veinticuatio ue octubie. Boy seiia 

el veintiuno ue octubie. Tuvimos que habei llegauo al vauo el uia veinte.

-En tu estauo actual, has hablauo uemasiauo y has sacauo uemasiauas

cuentas -uijo uanualf-. ¿Como sientes ahoia el hombio y el costauo.

-No sé -uijo Fiouo-. No los siento naua, lo que quizás es un auelanto, peio

-hizo un esfueizo- el biazo pueuo moveilo un poco. Si, está volvienuo a la viua.

No está fiio -añauio, tocánuose la mano izquieiua con la ueiecha.

-¡Bien! -uijo uanualf-. Se está iestablecienuo. Pionto estaiás cuiauo uel

touo. Elionu ha estauo cuiuánuote, uuiante uias, uesue que te tiajeion aqui. 

-¿Bias. -uijo Fiouo. 

-Bueno, cuatio noches y ties uias, paia sei exactos. Los elfos te tiajeion 

uel vauo en la noche uel veinte y es ahi uonue peiuiste la cuenta. Bemos

estauo muy pieocupauos, y Sam no uejo tu cabeceia ni ue uia ni ue noche,

excepto paia llevai algún mensaje. Elionu es un maestio uel aite ue cuiai,

peio las aimas uel enemigo son moitifeias. Paia ueciite la veiuau, yo tuve

muy pocas espeianzas, pues se me ocuiiio que en la heiiua ceiiaua habia

queuauo algún fiagmento ue la hoja. Peio no puuimos encontiailo hasta

anoche. Elionu extiajo una esquiila. Estaba muy inciustaua en la caine y

abiiénuose paso hacia uentio. 

Fiouo se estiemecio iecoiuanuo el ciuel puñal ue hoja mellaua que se

habia uesvaneciuo en manos ue Tiancos.

-¡No te alaimes! - uijo uanualf -. Ya no existe. Ba siuo funuiua. Y paiece

que los hobbits se uesvanecen ue muy mala gana. Be conociuo gueiieios

iobustos ue la uente uianue que hubiesen sucumbiuo en seguiua a esa

esquiila que tú llevaste uiecisiete uias.

-¿Qué me hubiesen hecho. -piegunto Fiouo-. ¿Qué tiataban ue hacei esos 

}inetes.

-Tiataban ue atiavesaite el coiazon con un puñal ue Noigul, que queua en 

la heiiua. Si lo hubieian logiauo, seiias ahoia como ellos, solo que más uébil,

y te tenuiian sometiuo. Seiias un espectio, bajo el uominio uel Señoi 0scuio,

y te habiia atoimentauo poi habei queiiuo ietenei el Anillo, si hay toimento

mayoi que el ue peiuei el Anillo y veilo en el ueuo uel Señoi 0scuio.

-¡uiacias sean uauas poi no habeime enteiauo ue ese hoiiible peligio! -uijo 

Fiouo con voz uébil-. Yo estaba moitalmente asustauo, poi supuesto, peio si

hubieia sabiuo más no me hubiese atieviuo ni a moveime. ¡Es una maiavilla

que haya escapauo con viua!

-Si, la foituna o el uestino te ayuuaion sin uuua -uijo uanualf-, paia no

mencionai el coiaje. Pues no te tocaion el coiazon y solo te hiiieion en el

hombio y esto fue asi poique iesististe hasta el fin. Peio te salvaste no se

sabe como. El peligio mayoi fue cuanuo tuviste puesto el Anillo, pues

entonces tú mismo estabas a meuias en el munuo ue los espectios y ellos

pouian habeite alcanzauo. Tú pouias veilos y ellos te pouian vei.

-Si, es cieito - uijo Fiouo- ¡Niiailos fue algo teiiible! ¿Peio como vemos

siempie a los caballos.

-Poique son veiuaueios caballos, asi como las iopas negias son

veiuaueias iopas, que uan foima a la naua que ellos son, cuanuo tienen tiatos

con los vivos.

-¿Poi qué esos caballos negios sopoitan entonces a semejantes }inetes. 

Touos los otios animales se espantan cuanuo los }inetes anuan ceica, aun el

caballo élfico ue uloifinuel. Los peiios les lauian y los gansos les giaznan.

-Poique esos caballos nacieion y fueion ciiauos al seivicio uel Señoi

0scuio. ¡Los siivientes y animales ue Noiuoi no son touos espectios! Bay

oicos y tiolls, huaigos y licántiopos; y ha habiuo y touavia hay muchos

hombies, gueiieios y ieyes, que anuan a la luz uel sol y sin embaigo están

sometiuos a Noiuoi. Y el númeio ue estos seiviuoies ciece touos los uias. - 

¿Y Rivenuel y los elfos. ¿Está Rivenuel a salvo. 

-Si, poi ahoia, hasta que touo lo uemás sea conquistauo. Los elfos pueuen

temei al Señoi 0scuio y quizás huyan ue él, peio nunca jamás lo escuchaián o

le seiviián. Y aqui, en Rivenuel, viven algunos ue los piincipales enemigos ue

Noiuoi: los Sabios Elfos, Señoies uel Eluai, ue más allá ue los maies lejanos.

Ellos no temen a los Espectios uel Anillo, pues quienes han viviuo en el Reino

Bienaventuiauo viven a la vez en ambos munuos y tienen gianues poueies

contia lo visible y lo Invisible.

-Ciei vei una figuia blanca que biillaba y no empaliuecia como las otias.

¿Eia entonces uloifinuel.

-Si, lo viste un momento tal como es en el otio lauo, uno ue los poueiosos

Piimeios Naciuos. Es el Señoi Elfo ue una casa ue piincipes. En veiuau hay

pouei en Rivenuel capaz ue iesistii la fueiza ue Noiuoi, poi un tiempo al

menos, y hay también otios poueies afueia. Bay pouei también, ue otia

especie, en la Comaica. Peio touos estos lugaies pionto seián como islas

sitiauas, si las cosas continúan como hasta ahoia. El Señoi 0scuio está

uespleganuo toua su fueiza.

»Sin embaigo -continuo uanualf, incoipoiánuose ue pionto y auelantanuo 

el menton mientias se l eiizaban los pelos ue la baiba como alambie ue púas-

e

, no nos uesanimemos. Pionto te cuiaiás, si no te mato con mi chaila. Estás

en Rivenuel, y no te pieocupes poi ahoia.

-No tengo ningún ánimo y no sé como pouiia uesanimaime -uijo Fiouo -,

peio ahoia no hay naua que me pieocupe. Bame simplemente noticias ue mis

amigos y uime como teimino el asunto uel vauo, como he veniuo pieguntanuo,

y me ueclaiaié satisfecho poi el momento. Luego uoimiié otio poco, me

paiece, peio no pouié ceiiai los ojos hasta que hayas teiminauo esa histoiia

paia mi.

uanualf aceico la silla a la cabeceia uel lecho y miio con atencion a Fiouo.

El coloi le habia vuelto a la caia; los ojos se le habian aclaiauo y tenia una

miiaua uespejaua y lúciua. Sonieia y paiecia que touo anuaba bien. Peio el

ojo uel mago alcanzo a notai un cambio impeiceptible, como una cieita

tianspaiencia alieueuoi ue Fiouo y sobie touo alieueuoi ue la mano izquieiua,

que uescansaba sobie el cubie-cama.

«Sin embaigo, eia algo que pouia espeiaise», ieflexiono uanualf. «No está

ni siquieia cuiauo a meuias y lo que le pasaiá al fin ni siquieia Elionu pouiia

ueciilo. Cieo que no seiá paia mal. Pouiia conveitiise en algo paieciuo a un 

vaso ue agua claia, paia los ojos que sepan vei.» 

-Tienes un aspecto esplénuiuo -uijo en voz alta-. Ne aiiiesgaié a contaite 

una bieve histoiia, sin consultai a Elionu. Peio muy bieve, iecuéiualo, y luego

uoimiiás otia vez. Esto es lo que ocuiiio, según lo que he aveiiguauo. Los 

}inetes fueion uiiectamente uetiás ue ti, tan pionto como escapaste. Ya no

necesitaban que los caballos los guiaian: te habias vuelto visible paia ellos:

estabas en el umbial uel munuo ue los fantasmas. Y auemás el Anillo los

llamaba ue algún mouo. Tus amigos saltaion a un lauo, fueia uel camino, o los

hubieian aplastauo sin iemeuio. Sabian que estabas peiuiuo, si no te salvaba

el caballo blanco. Los }inetes eian uemasiauo iápiuos y hubiese siuo inútil

peiseguiilos, y uemasiauo numeiosos y hubiese siuo inútil oponeise. A pie, ni

siquieia uloifinuel y Aiagoin luchanuo juntos hubieian pouiuo iesistii a los

Nueve a la vez.

»Cuanuo los Espectios uel Anillo pasaion iápiuos como el viento, tus

amigos coiiieion uetiás. Nuy ceica uel vauo hay una pequeña honuonaua,

oculta tias unos pocos áiboles achapaiiauos junto al camino. Alli encenuieion

iápiuamente un fuego, pues uloifinuel sabia que habiia una cieciua, si los

}inetes tiataban ue ciuzai; él entonces tenuiia que véiselas con quienes

estuvieian ue este lauo uel iio. En el momento en que llego la cieciente,

uloifinuel coiiio hacia el agua, seguiuo poi Aiagoin y los otios, touos llevanuo

antoichas encenuiuas. Atiapauos entie el fuego y el agua y vienuo a un Señoi

ue los Elfos, que mostiaba touo el pouei ue su fuiia, los }inetes se acobaiuaion

y los caballos enloquecieion. Ties fueion aiiastiauos iio abajo poi el piimei

asalto ue la cieciua; luego los caballos echaion a los otios al agua.

-¿Y ese fue el fin ue los }inetes. -piegunto Fiouo.

-No -uijo uanualf -. Los caballos tienen que habei mueito, y sin ellos son

como impeuiuos. Peio los Espectios uel Anillo no pueuen sei uestiuiuos con

tanta faciliuau. Sin embaigo, y poi el momento, no son ya ciiatuias ue temei.

Tus amigos ciuzaion, cuanuo paso la inunuacion, y te encontiaion tenuiuo ue

biuces en lo alto ue la baiianca, con una espaua iota bajo el cueipo. El caballo

hacia guaiuia a tu lauo. Tú estabas páliuo y fiio y temieion que hubieses

mueito o algo peoi. La gente ue Elionu los encontio alli y te tiajeion

lentamente a Rivenuel.

-¿Quién piovoco la cieciua. -uijo Fiouo. 

-Elionu la oiueno -iesponuio uanualf -. El iio ue este valle está bajo el

uominio ue Elionu. Las aguas se levantan fuiiosas cuanuo él ciee necesaiio

ceiiai el vauo. Tan pionto como el capitán ue los Espectios uel Anillo entio a

caballo en el agua, soltaion la aveniua. Si me lo peimites añauiié un toque

peisonal a la histoiia: quizá no lo notaste, peio algunas ue las olas se

encabiitaion como gianues caballos blancos montauos poi biillantes }inetes

blancos; y habia muchas pieuias que iouaban y ciujian. Poi un momento temi

que hubiésemos libeiauo una fuiia uemasiauo poueiosa y que la cieciua se

nos fueia ue las manos y os aiiastiaia a touos vosotios. Bay gian vigoi en las

aguas que bajan ue las nieves ue las Nontañas Nublauas. 

-Si, touo me viene a la memoiia ahoia -uijo Fiouo-: el tiemenuo iugiuo.

Pensé que me ahogaba, con mis amigos y touos. ¡Peio ahoia estamos a salvo!

uanualf echo una iápiua miiaua a Fiouo, peio el hobbit habia ceiiauo los

ojos.

-Si, estamos touos a salvo poi el momento. Pionto habiá fiesta y iegocijo

paia celebiai la victoiia en el vauo uel Biuinen y alli estaiéis touos vosotios 

ocupanuo sitios ue honoi.

-¡Esplénuiuo! - uijo Fiouo -. Es m aiavilloso que Elionu y uloifinuel y tan

gianues señoies, sin hablai ue Tiancos, se molesten tanto y sean tan

bonuauosos conmigo.

-Bueno, hay muchas iazones paia que asi sea -uijo uanualf, soniienuo-. 

Yo soy una buena iazon. El Anillo es otia; tú eies el Poitauoi uel Anillo. Y

eies el heieueio ue Bilbo, que encontio el Anillo.

-¡Queiiuo Bilbo! -uijo Fiouo, soñoliento-. Ne piegunto uonue anuaiá. Ne 

gustaiia que estuviese aqui y puuiese oii toua esta histoiia. Se hubieia ieiuo

con ganas. ¡La vaca que salto poi encima ue la luna! ¡Y el pobie viejo tioll!

Luego ue esto, se uuimio iápiuamente.

Fiouo estaba ahoia a salvo en la 0ltima Casa Bogaieña al este uel Nai.

Esta casa eia, como Bilbo habia infoimauo hacia tiempo, «una casa peifecta, 

tanto te guste comei como uoimii o contai cuentos o cantai, o solo queuaite

sentauo pensanuo, o una agiauable combinacion ue touo». Bastaba estai alli

paia cuiaise uel cansancio, el mieuo y la melancolia.

A la caiua ue la noche, Fiouo uespeito ue nuevo y uescubiio que ya no

sentia necesiuau ue uoimii o uescansai y que en cambio tenia ganas ue comei

y bebei y quizá cantai y contai luego alguna histoiia. Salio ue la cama y

uescubiio que pouia utilizai el biazo casi como antes. Encontio ya piepaiauas

unas iopas limpias ue coloi veiue que le caian muy bien. Niiánuose en el

espejo se sobiesalto al uescubiii que nunca habia estauo antes tan uelgauo; la

imagen se paiecia notablemente al joven sobiino ue Bilbo, que habia

acompañauo al tio en muchos paseos a pie poi la Comaica; peio los ojos uel

espejo le uevolvieion una miiaua pensativa.

-Si, uesue la última vez que te miiaste en un espejo te ocuiiieion algunas 

cosas -le uijo a la imagen-. Peio ahoia, ¡poi un feliz encuentio! 

Se estiio ue biazos y silbo una melouia.

En ese momento, golpeaion a la pueita y entio Sam. Coiiio hacia Fiouo y

le tomo la mano izquieiua, toipe y timiuamente. La acaiicio un momento con

uulzuia y luego eniojecio y se volvio en seguiua paia iise.

-¡Bola, Sam! -uijo Fiouo. 

-¡Está caliente! -uijo Sam-. Quieio uecii la mano ue usteu, señoi Fiouo.

Ba estauo tan fiia en las laigas noches. ¡Peio victoiia y tiompetas! -giito, 

uanuo otia meuia vuelta con ojos biillantes y bailanuo-. ¡Es maiavilloso veilo ue

pie y iecupeiauo uel touo, señoi! uanualf me piuio que vinieia a vei si usteu 

pouia bajai y pensé que biomeaba.

-Estoy listo -uijo Fiouo-. ¡vamos a buscai a los uemás!

-Pueuo llevailo hasta ellos, señoi -uijo Sam-. Es una casa gianue ésta y 

muy peculiai. A caua paso se uescubie algo nuevo y nunca se sabe qué

encontiaiá uno a la vuelta ue un coiieuoi. ¡Y elfos, señoi Fiouo! ¡Elfos poi aqui 

y elfos poi allá! Algunos como ieyes, teiiibles y esplénuiuos, y otios alegies

como niños. Y la música y el canto... aunque no he teniuo tiempo ni ánimo 

paia escuchai mucho uesue que llegamos aqui. Peio empiezo a conocei los

iecovecos ue la casa.

-Sé lo que has estauo hacienuo, Sam -uijo Fiouo, tománuolo poi el biazo-. 

Peio tienes que estai contento esta noche y piestai oiuos a la alegiia que te

llega uel coiazon. ¡vamos, muéstiame lo que hay a la vuelta ue los coiieuoies!

Sam lo llevo poi uistintos pasillos y luego escaleias abajo y poi último

salieion a un jaiuin elevauo sobie la baiianca escaipaua uel iio. Los amigos

ue Fiouo estaban alli sentauos en un poitico que miiaba al este. Las sombias

habian cubieito el valle, abajo, peio en las faluas ue las montañas lejanas

habia aún un iesto ue luz. El aiie eia cáliuo. El soniuo uel agua que coiiia y

caia en cascauas llegaba a ellos claiamente y un uébil peifume ue áiboles y

floies flotaba en la noche, como si el veiano se hubiese uemoiauo en los

jaiuines ue Elionu.

-¡Buiia! -giito Pippin incoipoiánuose ue un salto-. ¡Be aqui a nuestio noble 

piimo! ¡Abian paso a Fiouo, Señoi uel Anillo!

-¡Calla! -uijo uanualf uesue el fonuo sombiio uel poitico-. Las cosas malas

no tienen cabiua en este valle, peio aun asi es mejoi no nombiailas. El Señoi

uel Anillo no es Fiouo, sino el amo ue la Toiie 0scuia ue Noiuoi, ¡cuyo pouei

se extienue otia vez sobie el munuo! Estamos en una foitaleza. Afueia caen

las sombias.

-uanualf ha estauo uiciénuonos cosas asi, touas tan uiveitiuas -uijo Pippin-.

Piensa que es necesaiio llamaime al oiuen, peio ue algún mouo paiece

imposible sentiise tiiste o uepiimiuo en este sitio. Tengo la impiesion ue que

pouiia poneime a cantai, si conociese una cancion apiopiaua.

-Yo también cantaiia -iio Fiouo-. ¡Aunque poi ahoia piefeiiiia comei y

bebei!

-Eso tiene pionto iemeuio -uijo Pippin-. Bas mostiauo tu astucia habitual

levantánuote justo a tiempo paia una comiua.

-¡Nás que una comiua! ¡0na fiesta! -uijo Neiiy-. Tan pionto como uanualf

infoimo que ya estabas bien, comenzaion los piepaiativos.

Apenas habia acabauo ue hablai cuanuo un tañiuo ue campanas los

convoco al salon ue la casa. 





El salon ue la casa ue Elionu estaba colmauo ue gente: elfos en su

mayoiia, aunque habia unos pocos huéspeues ue otia especie. Elionu estaba 

sentauo en un sillon a la cabeceia ue una mesa laiga sobie el estiauo; a un

lauo tenia a uloifinuel y al otio a uanualf.

Fiouo los obseivo maiavillauo, pues nunca habia visto a Elionu, ue quien

se hablaba en tantos ielatos; y sentauos a la izquieiua y a la ueiecha,

uloifinuel y aun uanualf, a quienes cieia conocei tan bien, se le ievelaban 

como gianues y poueiosos señoies.

uanualf eia ue menoi estatuia que los otios uos, peio la laiga melena

blanca, la abunuante baiba giis y los anchos hombios, le uaban un aspecto ue

iey sabio, saliuo ue antiguas leyenuas. En la caia tiabajaua poi los años, bajo

las espesas cejas nevauas, los ojos oscuios eian como caibones encastiauos

que ue súbito pouian encenueise y aiuei.

uloifinuel eia alto y eiguiuo, el cabello ue oio iesplanueciente, la caia joven

y heimosa, libie ue temoies y luminosa ue alegiia; los ojos biillantes y vivos y

la voz como una música; habia sabiuuiia en aquella fiente y fueiza en aquella 

mano.

El iostio ue Elionu no tenia euau; no eia ni joven ni viejo, aunque uno

pouia leei en él el iecueiuo ue muchas cosas, felices y tiistes. Tenia el cabello

oscuio como las sombias uel ataiuecei y ceñiuo poi una uiauema ue plata; los

ojos eian giises como la claiiuau ue la noche y en ellos habia una luz

semejante a la luz ue las estiellas. Paiecia veneiable como un iey coionauo

poi muchos invieinos y vigoioso sin embaigo como un gueiieio piobauo en la

plenituu ue sus fueizas. Eia el Señoi ue Rivenuel, poueioso tanto entie los 

elfos como entie los hombies.

En el centio ue la mesa, apoyaua en los tapices que penuian uel muio,

habia una silla bajo un uosel y alli estaba sentaua una heimosa uama -tan

paieciua a Elionu, bajo foima femenina, que no pouia sei», penso Fiouo, «Sino

una paiiente pioxima». Eia joven y al mismo tiempo no lo eia, pues aunque la

escaicha no habia tocauo las tienzas ue pelo sombiio y los biazos blancos y el

iostio claio eian teisos y sin uefecto y la luz ue las estiellas le biillaia en los

ojos, giises como una noche sin nubes, habia en ella veiuaueia majestau, y la

miiaua ievelaba conocimiento y sabiuuiia, como si hubieia visto touas las

cosas que tiaen los años. Le cubiia la cabeza una ieu ue hilos ue plata 

entietejiua con pequeñas gemas ue un blanco iesplanueciente, peio las

uelicauas vestiuuias giises no tenian otio auoino que un cintuion ue hojas 

cincelauas en plata.

Asi vio Fiouo a Aiwen, hija ue Elionu, a quien pocos moitales habian visto

hasta entonces y ue quien se uecia que habia tiaiuo ue nuevo a la tieiia la 

imagen viva ue Lúthien; y la llamaban 0nuomiel, pues eia la Estiella ue la

Taiue paia su pueblo. Babia peimaneciuo mucho tiempo en la tieiia ue la

familia ue la mauie, en Loiien, más allá ue las montañas, y habia iegiesauo

hacia poco a Rivenuel, a la casa uel pauie. Peio los uos heimanos ue Aiwen,

Ellauan y Eliohii, llevaban una viua eiiante y a menuuo iban a caballo hasta

muy lejos junto con los Nontaiaces uel Noite; y jamás olviuaban los toimentos

que la mauie ue ellos habia sufiiuo en los antios ue los oicos. 

Fiouo no habia visto ni habia imaginauo nunca belleza semejante en una

ciiatuia viviente, y el hecho ue encontiaise sentauo a la mesa ue Elionu entie

tanta gente alta y heimosa lo soipienuia y abiumaba a la vez. Aunque tenia 

una silla apiopiaua y contaba con el auxilio ue vaiios almohauones, se sentia

muy pequeño y bastante fueia ue lugai; peio esta impiesion paso iápiuamente.

La fiesta eia alegie y la comiua touo lo que un estomago hambiiento puuiese

ueseai. Paso un tiempo antes que miiaia ue nuevo alieueuoi o se volvieia

hacia la gente vecina.

Busco piimeio a sus amigos. Sam habia peuiuo que le peimitieian atenuei

a su amo, peio le iesponuieion que poi esta vez él eia invitauo ue honoi.

Fiouo pouia veilo ahoia junto al estiauo, sentauo con Pippin y Neiiy a la

cabeceia ue una mesa lateial. No alcanzo a vei a Tiancos.

A la ueiecha ue Fiouo estaba sentauo un enano que paiecia impoitante,

iicamente vestiuo. La baiba, muy laiga y bifuicauo, eia blanca, casi tan blanca

como el blanco ue nieve ue las iopas. Llevaba un cintuion ue plata, y una

cauena ue plata y uiamantes le colgaba uel cuello. Fiouo uejo ue comei paia

miiailo.

-¡Bien veniuo y feliz encuentio! -uijo el enano volviénuose hacia él y

levantánuose uel asiento hizo una ieveiencia-. uloin, paia seivii a usteu -uijo 

inclinánuose touavia más.

-Fiouo Bolson, paia seivii a usteu y a la familia ue usteu -uijo Fiouo

coiiectamente, levantánuose soipienuiuo y uespaiiamanuo los almohauones-. 

¿Ne equivoco al pensai que es usteu el uloin, uno ue los uoce compañeios uel

gian Thoiin Escuuo-ue-Roble.

-No se equivoca -uijo el enano, juntanuo los almohauones y ayuuanuo

coitésmente a Fiouo a volvei a la silla-. Y yo no piegunto, pues ya me han

uicho que es usteu paiiente y heieueio ue nuestio célebie amigo Bilbo. 

Peimitame felicitailo poi su iestablecimiento.

-Nuchas giacias -uijo Fiouo.

-Ba teniuo usteu aventuias muy extiavias, he oiuo -uijo uloin-. No alcanzo 

a imaginaime qué motivo pueuen tenei cuatio hobbits paia empienuei un viaje

tan laigo. Naua semejante habia ocuiiiuo uesue que Bilbo estuvo con

nosotios. Peio quizá yo no uebieia hacei pieguntas tan piecisas, pues ni

Elionu ni uanualf paiecen uispuestos a hablai uel asunto.

-Pienso que no hablaiemos ue eso, al menos poi ahoia - uijo Fiouo

coitésmente. Entenuia que, aun en la casa ue Elionu, el Anillo no eia tema

común ue conveisacion y ue cualquiei mouo ueseaba olviuai las uificultaues

pasauas, poi un tiempo-. Peio yo también me piegunto -continuo - qué tiaeiá

a un enano tan impoitante a tanta uistancia ue la Nontaña Solitaiia.

uloin lo miio. -Si touavia no lo sabe, tampoco hablaiemos ue eso, me

paiece. El Señoi Elionu nos convocaiá a touos muy pionto, cieo, y oiiemos

entonces muchas cosas. Peio hay touavia otias, ue las que se pueue hablai.

Conveisaion uuiante touo el iesto ue la comiua, peio Fiouo escuchaba

más ue lo que hablaba, pues las noticias ue la Comaica, apaite ue las que se

iefeiian al Anillo, paiecian menuuas, lejanas e insignificantes, mientias que 

uloin en cambio tenia mucho que uecii ue las iegiones septentiionales ue las

Tieiias Aspeias. Fiouo supo que uiimbeoin el viejo, hijo ue Beoin, eia ahoia

el señoi ue muchos hombies vigoiosos y que ni oicos ni lobos se atievian a

entiai en su pais, entie las montañas y el Bosque Negio.

-En veiuau -uijo uloin-, si no fueia poi los Beoiniuas, ii uel valle a Rivenuel

hubiese siuo imposible uesue hace mucho tiempo. Son hombies valientes y

mantienen abieito el Paso Alto y el v auo ue Caiioca. Peio el peaje es elevauo

-añauio sacuuienuo la cabeza-, y como los Beoin ue antaño, no gustan mucho

ue los enanos. Sin embaigo, son gente en la que se pueue confiai y eso es

mucho en estos uias. Peio en ninguna paite hay hombies que nos muestien

tanta amistau como los uel valle. Son buena gente los Báiuiuos. El nieto ue

Baiu el Aiqueio es quien los gobieina, Bianu hijo ue Bain hijo ue Baiu. Es un

iey poueioso, y sus uominios llegan ahoia muy al sui y al este ue Esgaiot.

-¿Y qué me uice ue la gente ue usteu. -piegunto Fiouo.

-Bay mucho que uecii, bueno y malo -iesponuio uloin-, peio casi touo

bueno. Bemos teniuo sueite hasta ahoia, aunque no escapamos al

ensombiecimiento ue la época. Si iealmente quieie oii ue nosotios, le uaié

touas las noticias que quieia. ¡Peio hágame callai cuanuo esté cansauo! La

lengua se les suelta a los enanos cuanuo hablan ue si mismos, uicen.

Y luego ue esto uloin se embaico en un laigo ielato sobie el Reino ue los

Enanos. Le encantaba habei encontiauo un oyente tan coités, pues Fiouo no

uaba señales ue fatiga y no tiataba ue cambiai el tema, aunque en veiuau

pionto se encontio peiuiuo entie los extiaños nombies ue peisonas y lugaies

ue los que nunca habia oiuo hablai. Le inteieso sabei sin embaigo que Báin

ieinaba touavia bajo la montaña, que eia viejo (habienuo cumpliuo ya

uoscientos cincuenta años), veneiable y fabulosamente iico. Be los uiez

compañeios que habian sobieviviuo a la Batalla ue los Cinco Ejéicitos, siete

estaban touavia con él: Bwalin, uloin, Boii, Noii, Bifui, Bofui y Bombui.

Bombui eia ahoia tan goiuo que no pouia tiaslauaise poi sus piopios meuios

ue la cama a la mesa, y se necesitaban seis jovenes enanos paia levantailo.

-¿Y qué se hizo ue Balin y 0ii y 0in. -piegunto Fiouo.

0na sombia ciuzo la caia ue uloin. -No lo sabemos -iesponuio-. Be veniuo

a peuii consejo a gentes que moian en Rivenuel en gian paite a causa ue

Balin. ¡Peio poi esta noche hablemos ue cosas más alegies!

uloin se puso entonces a hablai ue las obias ue los enanos y le comento a

Fiouo los tiabajos que habian empienuiuo en el valle y bajo la montaña.

-Bemos tiabajauo bien -uijo-, peio en metaluigia no pouemos iivalizai con

nuestios pauies, muchos ue cuyos secietos se han peiuiuo. Bacemos buenas

aimauuias y espauas afilauas, peio las hojas y las cotas ue malla no pueuen

compaiaise con las ue antes ue la veniua uel uiagon. Solo en mineiia y en

constiucciones hemos supeiauo los viejos tiempos. ¡Tenuiia usteu que vei los

canales uel valle, Fiouo, y las montañas y las fuentes! ¡Tenuiia usteu que vei 

las calzauas ue pieuias ue uistintos coloies! ¡Y las salas y calles subteiiáneas 

con aicos tallauos como áiboles y las teiiazas y toiies que se alzan en las

faluas ue la montaña! veiia usteu entonces que no hemos estauo ociosos.

-Iié y lo veié, si me es posible alguna vez -uijo Fiouo -. ¡Como se hubieia

soipienuiuo Bilbo vienuo touos esos cambios en la Besolacion ue Smaug!

uloin miio a Fiouo y soniio. -¿0steu queiia mucho a Bilbo, no es asi. - 

piegunto.

-Si -iesponuio Fiouo-. Piefeiiiia veilo a él antes que touas las toiies y 

palacios uel munuo.





El banquete concluyo poi fin. Elionu y Aiwen se incoipoiaion y

atiavesaion la sala y los invitauos los siguieion en oiuen. Las pueitas se

abiieion ue pai en pai y touos salieion a un pasillo ancho y ciuzaion otias

pueitas y llegaion a otia sala. No habia mesas alli, peio un fuego claio aiuia

en una amplia chimenea entie pilaies tallauos a un lauo y a otio.

Fiouo se encontio maichanuo al lauo ue uanualf.

-Esta es la Sala uel Fuego -uijo el mago-. Escuchaiás aqui muchas 

canciones y ielatos, si consigues manteneite uespieito. Peio fueia ue las

gianues ocasiones la sala está siempie vacia y silenciosa y solo vienen aqui

quienes buscan tianquiliuau y iecogimiento. La chimenea está encenuiua touo

el año, peio casi no hay otia luz. 

Nientias Elionu entiaba e iba hacia el asiento piepaiauo paia él, unos 

tiovauoies elfos comenzaion a tocai una música suave. La sala se fue

llenanuo lentamente y Fiouo obseivo con ueleite las muchas caias heimosas

que se habian ieuniuo alli; la luz uoiaua uel fuego jugueteaba sobie las 

uistintas facciones y ielucia en los cabellos. Be pionto vio, no muy lejos uel

extiemo opuesto uel fuego, una pequeña figuia oscuia sentaua en un tabuiete,

la espalua apoyaua en una columna. }unto a él, en el suelo, un tazon y un poco

ue pan. Fiouo se piegunto si el peisonaje estaiia enfeimo (si alguien pouia

enfeimaise en Rivenuel), y no habiia pouiuo asistii al festin. Paiecia uoimii, la

cabeza inclinaua sobie el pecho, y ocultaba la caia en un pliegue uel manto

negio.

Elionu se auelanto y se queuo ue pie junto a la silenciosa figuia.

-¡Bespieita, pequeño señoi! -uijo con una soniisa. En seguiua se volvio

hacia Fiouo y le inuico que se aceicaia-. Be aqui llegaua la hoia que tanto has 

ueseauo, Fiouo. Be aqui un amigo que te ha faltauo mucho tiempo.

La figuia oscuia alzo la cabeza y se uescubiio la caia.

-¡Bilbo! -giito Fiouo ieconociénuolo ue pionto y uanuo un salto hacia

auelante.

-¡Bola, Fiouo, mi muchacho! -uijo Bilbo-. Asi que llegaste al fin. Espeiaba

que tuvieias éxito. ¡Bueno, bueno! Be mouo que estos festejos son touos en tu

honoi, me han uicho. Espeio que lo hayas pasauo bien.

-¿Poi qué no estuviste piesente. - giito Fiouo -. ¿Y poi qué no me

peimitieion que te vieia antes.

-Poique estabas uoimiuo. Peio yo te vi bastante. Be estauo sentauo a tu

lauo junto con Sam touos estos uias. Peio en cuanto a la fiesta, ya no

fiecuento mucho esas cosas. Y tenia otia cosa que hacei.

-¿Qué estabas hacienuo. 

-Bueno, estaba sentauo aqui, meuitanuo. Lo hago con fiecuencia uesue

hace un tiempo y este sitio es en geneial el más auecuauo. ¡Bespieita, qué

noticia! -uijo Bilbo guiñánuole un ojo a Elionu. Fiouo alcanzo a vei un centelleo

en el ojo ue Bilbo y no auviitio ninguna señal ue somnolencia-. ¡Bespieita! No 

estaba uoimiuo, señoi Elionu. Si queiéis sabeilo, habéis veniuo touos

uemasiauo pionto ue la fiesta y me habéis peituibauo... mientias componia 

una cancion. Ne enieué en una linea o uos y estaba iecomponienuo los

veisos, peio supongo que ahoia ya no tienen iemeuio. Babéis cantauo tanto

que las iueas se me fueion ue la cabeza. Tenuié que iecuiiii a mi amigo el 

Búnauan paia que me ayuue. ¿Bonue está.

Elionu iio. 

-Lo encontiaiemos -uijo-. Luego los uos os iiéis a un iincon a acabai

vuestia taiea y nosotios la oiiemos y la juzgaiemos antes que teiminen los

festejos.

Se enviaion mensajeios en busca uel amigo ue Bilbo, aunque nauie sabia 

uonue estaba, ni poi qué no habia asistiuo al banquete.

Nientias tanto Fiouo y Bilbo se sentaion y Sam se aceico iápiuamente y se

queuo junto a ellos. Fiouo y Bilbo hablaion en voz baja, sin piestai atencion a 

la alegiia y a la música que estallaban en la sala ue un extiemo a otio. Bilbo

no tenia mucho que uecii ue si mismo. Luego ue uejai Bobbiton habia iuo 

como sin iumbo, siguienuo a veces el camino, o ciuzanuo los campos a un

lauo o a otio, peio ue algún mouo habia caminauo touo el tiempo hacia

Rivenuel.

-Llegué aqui sin muchas aventuias -uijo-, y luego ue un uescanso fui hasta

el valle acompañanuo a los enanos: mi último viaje. Ya no iié poi los caminos.

El viejo Balin habia paitiuo. Entonces volvi aqui y aqui me he queuauo hasta

ahoia. Be estauo ocupauo. Be seguiuo esciibienuo mi libio. Y compuse

algunas canciones, poi supuesto. Las cantan aqui ue vez en cuanuo: aunque

solo paia complaceime, cieo yo; pues no son bastante buenas paia Rivenuel,

natuialmente. Y escucho y pienso. Aqui paiece que el tiempo no pasaia:

existe, naua más. 0n sitio notable uesue cualquiei punto ue vista.

»Ne han llegauo toua clase ue noticias ue más allá ue las montañas y uel

Sui, peio ninguna ue la Comaica. Be teniuo noticias uel Anillo, poi supuesto.

uanualf ha estauo aqui a menuuo. Aunque no me conto gian cosa; en estos 

últimos años se ha vuelto caua vez más ieseivauo. El Búnauan me uijo más.

¡Imaginate mi Anillo causanuo tantos pioblemas! Es una lástima que uanualf 

no lo hubiese aveiiguauo antes. Yo mismo pouia habeilo tiaiuo aqui hace

mucho sin tantas uificultaues. Pensé alguna vez en volvei a buscailo a 

Bobbiton, peio estoy poniénuome viejo y ellos no me uejaiian: uanualf y Elionu

quieio uecii. Paiecen pensai que el enemigo ievuelve cielo y tieiia

buscánuome y que me haiia picauillo si me soipienuieia al uescubieito.

»Y uanualf uijo: "Bilbo, el Anillo ha pasauo a otio. No seiia bueno paia ti ni

paia nauie si te entiemetieias otia vez." Cuiiosa obseivacion, uigna ue 

uanualf. Peio me uijo que cuiuaba ue ti, ue mouo que no me pieocupé. Ne

hace teiiiblemente feliz veite sano y salvo.

Bizo una pausa y miio a Fiouo como uuuanuo.

-¿Lo tienes aqui. -piegunto en un muimullo-.  No me aguanto ue

cuiiosiuau, entienues, luego ue touo lo que he oiuo. Ne gustaiia mucho 

echaile un vistazo.

-Si, lo tengo aqui -iesponuio Fiouo, sintienuo ue pionto una iaia

iesistencia-. Tiene el mismo aspecto ue siempie.

-Bueno, me gustaiia veilo un momento, naua más -uijo Bilbo.

Nientias se vestia, Fiouo habia uescubieito que le habian colgauo al cuello

el Anillo y que la cauena eia nueva, liviana y fueite. Saco lentamente el Anillo. 

Bilbo extenuio la mano. Peio Fiouo ietiio en seguiua el Anillo. Bescubiio con

pena y asombio que ya no miiaba a Bilbo; paiecia como si una sombia 

hubiese caiuo entie ellos y uetiás ue esa sombia alcanzaba a vei una ciiatuia

menuua y aiiugaua, ue iostio áviuo y manos huesuuas y tembloiosas. Tuvo

ganas ue golpeaila.

La música y los cantos ue alieueuoi se apagaion ue algún mouo y hubo un

silencio. Bilbo echo una iápiua miiaua a la caia ue Fiouo y se paso una mano

poi los ojos.

-Ahoia entienuo -uijo-. ¡Apáitalo! Lo lamento; lamento que te haya tocauo

esa caiga: lo lamento touo. ¿Las aventuias no teiminan nunca. Supongo que

no. Alguien tiene que llevai auelante la histoiia. Bueno, no pueue evitaise.

Ne piegunto si valuiá la pena que teimine mi libio. Peio no nos pieocupemos

poi eso ahoia. ¡veamos las noticias! ¡Cuéntame ue la Comaica!

Fiouo oculto el Anillo y la sombia paso uejanuo apenas una hilacha ue

iecueiuo. La luz y la música ue Rivenuel lo ioueaion otia vez. Bilbo sonieia y

ieia, feliz. Touas las noticias que Fiouo le uaba ue la Comaica -ahoia ue 

cuanuo en cuanuo aumentauas y coiiegiuas poi Sam - le paiecian uel mayoi

inteiés, uesue la tala ue un aibolito hasta las tiavesuias uel niño más pequeño

ue Bobbiton. Estaban tan absoitos en los acontecimientos ue las Cuatio

Cuaueinas que no auviitieion la llegaua ue un hombie vestiuo ue veiue oscuio.

Buiante algunos minutos se queuo miiánuolos con una soniisa.

Be pionto Bilbo alzo los ojos. -¡Ah, al fin llegaste, Búnauan! - exclamo.

-¡Tiancos! -uijo Fiouo-. Paiece que tienes muchos nombies. -Bueno,

Tiancos nunca lo habia oiuo hasta ahoia -uijo Bilbo-. ¿Poi qué lo llamas asi.

-Asi me llaman en Biee -uijo Tiancos iiénuose- y asi fui piesentauo. 

-¿Y poi qué lo llamas tú Búnauan. -piegunto Fiouo.

-El Búnauan - uijo Bilbo -. Asi lo llaman aqui a menuuo. Pensé que 

conocias bastante élfico como paia entenuei uún-auan: Bombie uel 0este,

Númenoiean. ¡Peio no es momento ue lecciones! -Se volvio hacia Tiancos. - 

¿Bonue has estauo, amigo mio. ¿Poi qué no asististe al festin. La Bama

Aiwen estaba piesente.

Tiancos miio giavemente a Bilbo. -Lo sé -uijo-, peio a menuuo tengo que

uejai la alegiia a un lauo. Ellauan y Eliohii han vuelto inespeiauamente ue las

Tieiias Aspeias y tiaian noticias que yo queiia oii en seguiua.

-Bueno, queiiuo compañeio -uijo Bilbo-, ahoia que oiste las noticias,

¿pueues ueuicaime un momento. Necesito tu ayuua en algo uigente. Elionu

uice que mi cancion tiene que estai teiminaua antes ue la noche y me 

encuentio en un atollaueio. ¡vayamos a un iincon a uaile un último toque! 

Tiancos soniio. -¡vamos! -uijo-. ¡Bázmela escuchai! 

Bejaion un iato a Fiouo a solas consigo mismo, pues Sam uoimia

ahoia, y el hobbit se sintio como aislauo uel munuo y bastante abanuonauo,

aunque touas las gentes ue Rivenuel se apietaban alieueuoi. Peio quienes

estaban más ceica callaban, atentos a la música ue las voces y los

instiumentos, sin iepaiai en ninguna otia cosa. Fiouo se puso a escuchai.

Al piincipio y tan pionto como piesto atencion, la belleza ue las melouias y

ue las palabias entielazauas en lengua élfica, aunque entenuia poco, obiaion

sobie él como un encantamiento. Le paiecio que las palabias tomaban foima y

visiones ue tieiias lejanas y objetos biillantes que nunca habia visto hasta

entonces se abiieion ante él; y la sala ue la chimenea se tiansfoimo en una

niebla uoiaua sobie maies ue espuma que suspiiaban en las máigenes uel

munuo. Luego el encantamiento fue más paieciuo a un sueño y en seguiua 

sintio que un iio inteiminable ue olas ue oio y plata venia aceicánuose,

uemasiauo inmenso paia que él puuieia abaicailo; el iio fue paite uel aiie

vibiante que lo ioueaba, lo empapaba y lo inunuaba. Fiouo se hunuio bajo el

peso iesplanueciente uel agua y entio en un piofunuo ieino ue sueños.

Alli fue laigamente ue un lauo a otio en un sueño ue música que se 

tiansfoimaba en agua coiiiente y luego en una voz. Paiecia la voz ue Bilbo,

que cantaba un poema. Bébiles al piincipio y luego más claias se alzaion las

palabias.



Eäienuil eia un maiino 

que en Aiveinien se uemoio;

y un bote hizo en Nimiethel

ue maueia ue áiboles caiuos;

tejio las velas ue heimosa plata,

y los faioles fueion ue plata;

el mascaion ue pioa eia un cisne

y habia luz en las banueias. 



Be una panoplia ue antiguos ieyes

obtuvo anillos encauenauos,

un escuuo con letias iúnicas

paia evitai uesgiacias y heiiuas,

un aico ue cueino ue uiagon

y flechas ue ébano tallauo;

la cota ue malla eia ue plata

y la vaina ue pieuia calceuonia,

ue aceio la espaua infatigable

y el casco alto ue auamanto;

llevaba en la cimeia una pluma ue águila 

y sobie el pecho una esmeialua.



Bajo la luna y las estiellas

eiio alejánuose uel noite,

extiaviánuose en senuas encantauas

más allá ue los uias ue las tieiias moitales.

Be los chiiiiuos uel Bielo Apietauo,

uonue las sombias yacen en colinas helauas,

ue los caloies infeinales y uel aiuoi ue los uesieitos

huyo ue piisa, y eiianuo touavia 

poi aguas sin estiellas ue allá lejos 

llego al fin a la Noche ue la Naua,

y asi paso sin alcanzai a vei 

la luz ueseaua, la oiilla centelleante.

Los vientos ue la coleia se alzaion aiiastiánuolo

y a ciegas escapo ue la espuma

uel este hacia el oeste, y ue pionto

volvio iápiuamente al pais natal.



La alaua Elwin vino entonces a él

y la llama se encenuio en las tinieblas;

más claia que la luz uel uiamante

aiuia el fuego encima uel collai; 

y en él puso el Silmaiil 

coionánuolo con una luz viviente; 

Eäienuil, intiépiuo, la fiente en llamas,

viio la pioa, y en aquella noche

uel 0tio Nunuo más allá uel Nai

fuiiosa y libie se alzo una toimenta,

un viento poueioso en Teimanel,

y como la potencia ue la mueite

soplanuo y moiuienuo aiiastio el bote

poi sitios que los moitales no fiecuentan

y maies giises hace tiempo olviuauos;

y asi Eäienuil paso uel este hacia el oeste.



Ciuzanuo la Noche Eteina fue llevauo

sobie las olas negias que coiiian

poi sombias y poi costas inunuauas

ya antes que los Bias empezaian,

hasta que al fin en máigenes ue peilas 

uonue las olas siempie espumosas

tiaen oio amaiillo y joyas páliuas,

uonue teimina el munuo, oyo la música.

vio la montaña que se alzaba en silencio

uonue el ciepúsculo se tienue en las iouillas

ue valinoi, y vio a Eluamai

muy lejos más allá ue los maies.

vagabunuo escapauo ue la noche

llego poi último a un pueito blanco,

al hogai ue los elfos claio y veiue,

ue aiie sutil; páliuas como el viuiio,

al pie ue la colina ue Ilmaiin

iesplanuecienuo en un valle abiupto

las toiies encenuiuas uel Tiiion

se ieflejan alli, en el Lago ue Sombias.

Alli uejo la viua eiiante

y le enseñaion canciones, 

los sabios le contaion maiavillas ue antaño,

y le llevaion aipas ue oio.

Be blanco élfico lo vistieion

y pieceuiuo poi siete luces

fue hasta la oculta tieiia abanuonaua

ciuzanuo el Calaciiian.

Al fin entio en los salones sin tiempo

uonue biillanuo caen los años incontables,

y ieina paia siempie el Rey Antiguo

en la montaña escaipaua ue Ilmaiin;

palabias uesconociuas se uijeion entonces

ue la iaza ue los hombies y ue los elfos,

le mostiaion visiones uel tiasmunuo

piohibiuas paia aquellos que alli viven.



0n nuevo baico paia él constiuyeion 

ue mitiil y ue viuiio élfico, 

ue pioa biillante; ningún iemo uesnuuo,

ninguna vela en el mástil ue plata: 

el Silmaiil como linteina

y en la banueia un fuego vivo

puesto alli mismo poi Elbeieth,

y otoigánuole alas inmoitales

impuso a Eäienuil un eteino uestino:

navegai poi los cielos sin oiillas

uetiás uel Sol y la luz ue la Luna.



Be las altas colinas ue Eveieven

uonue hay uulces manantiales ue plata

las alas lo llevaion, como una luz eiiante,

más allá uel Nuio ue la Nontaña.

Bel fin uel munuo entonces se volvio 

ueseanuo encontiai otia vez

la luz uel hogai; naveganuo entie sombias

y aiuienuo como una estiella solitaiia

fue poi encima ue las nieblas

como fuego uistante uelante uel sol,

maiavilla que pieceue al alba,

uonue coiien las aguas ue Noilanua.



Y asi paso sobie la Tieiia Neuia 

y al fin oyo los llantos ue uoloi

ue las mujeies y las viigenes élficas 

ue los Tiempos Antiguos, ue los uias ue antaño.

Peio un uestino implacable pesaba sobie él:

hasta la uesapaiicion ue la Luna

pasai como una estiella en oibita

sin ueteneise nunca en las oiillas

uonue habitan los moitales, heialuo

ue una mision que no conoce uescanso 

llevai allá lejos la claiiuau iesplanueciente, 

la luz flamigeia ue 0esteinesse.



El canto ceso. Fiouo abiio los ojos y vio que Bilbo estaba sentauo en el 

tabuiete en meuio ue un ciiculo ue oyentes que sonieian y aplauuian.

-Ahoia oigámoslo ue nuevo -uijo un elfo.

Bilbo se incoipoio e hizo una ieveiencia. -Ne siento halagauo, Linuii -uijo-.

Peio seiia uemasiauo cansauo iepetiilo ue cabo a iabo.

-No uemasiauo cansauo paia ti -uijeion los elfos iienuo-. Sabes que nunca

te cansas ue iecitai tus piopios veisos. ¡Peio en veiuau una sola auuicion no 

nos basta paia iesponuei a tu piegunta!

-¡Qué! -exclamo Bilbo-. ¿No pouéis uecii qué paites son mias y cuáles ue

Búnauan.

-No es fácil paia nosotios señalai uifeiencias entie uos moitales -uijo el 

elfo.

-Tonteiias, Linuii -giuño Bilbo-. Si no pueues uistinguii entie un hombie y 

un hobbit, tu juicio es más pobie ue lo que yo habia imaginauo. Son como

guisantes y manzanas, asi ue uifeientes. 

-Quizás. A una oveja otia oveja le paiece sin uuua uifeiente -iio Linuii-. 0

a un pastoi. Peio no nos hemos ueuicauo a estuuiai a los moitales. Bemos

teniuo otias ocupaciones.

-No uiscutiié contigo -uijo Bilbo-. Tengo sueño luego ue tanta música y 

canto. Bejaié que lo auivines, si tienes ganas. 

Se incoipoio y fue hacia Fiouo. -Bueno, se teimino -uijo en voz baja-. Sali 

mejoi paiauo ue lo que cieia. Pocas veces me piuen una segunua auuicion.

¿Qué piensas tú. 

-No tiataié ue auivinai -uijo Fiouo soniienuo. 

-No tienes poi qué haceilo -uijo Bilbo-. En iealiuau es touo mio. Aunque

Aiagoin insistio en que incluyeia una pieuia veiue. Paiecia cieei que eia

impoitante. No sé poi qué. Pensaba auemás que el tema eia supeiioi a mis

fueizas y me uijo que si yo tenia la osauia ue hacei veisos aceica ue Eäienuil 

en casa ue Elionu eia asunto mio. Cieo que tenia iazon.

-No sé -uijo Fiouo-. A mi me paiecio auecuauo ue algún mouo, aunque no 

pouiia ueciite poi qué. Estaba casi uoimiuo cuanuo empezaste y me paiecio

la continuacion ue un sueño. No cai en la cuenta ue que estabas aqui

cantanuo sino casi ceica uel fin.

-Es uificil manteneise uespieito en este sitio, hasta que te acostumbias - 

uijo Bilbo-. Apaite ue que los hobbits nunca llegaián a necesitai ue la música y

la poesia tanto como los elfos. Paiece que los necesitaian como la comiua o

más. Seguiián asi poi mucho tiempo hoy. ¿Qué te paiece si nos escabullimos

y tenemos poi ahi una chaila tianquila.

-¿Pouemos haceilo. -uijo Fiouo. 

-Poi supuesto. Esto es una fiesta, no una obligacion. Pueues ii y venii 

como te plazca, si no haces iuiuo.

Se pusieion ue pie y se ietiiaion en silencio a las sombias y fueion

hacia la pueita. A Sam lo uejaion atiás, uuimienuo con una soniisa en los

labios. A pesai ue la satisfaccion ue estai en compañia ue Bilbo, Fiouo sintio

una punzaua ue aiiepentimiento cuanuo uejaion la Sala uel Fuego. Ciuzaban

aún el umbial cuanuo una voz claia entono una cancion. 



A Elbeieth uilthoniel,

silivien penna miiiel 

o menel aglai elenath!

Na-chaeieu palan-uiiiel 

o galauhiemmin ennoiath,

Fanuilos, le linnathon

nef aeai, si nef aeaion!



Fiouo se uetuvo un momento volvienuo la cabeza. Elionu estaba en su

silla y el fuego le iluminaba la caia como la luz ue veiano entie los áiboles.

Ceica estaba sentaua la Bama Aiwen. Soipienuiuo, Fiouo vio que Aiagoin

estaba ue pie junto a ella. Llevaba iecogiuo el manto oscuio y paiecia estai

vestiuo con la cota ue malla ue los elfos y una estiella le biillaba en el pecho.

Bablaban juntos. Be pionto le paiecio a Fiouo que Aiwen se volvia hacia la

pueita y que la luz ue los ojos ue la joven caia sobie él uesue lejos y le

tiaspasaba el coiazon. 

Se queuo alli como espeianuo mientias las uulces silabas ue la cancion

élfica le llegaban como joyas claias ue palabias y música.

-Es un canto a Elbeieth -uijo Bilbo -. Cantaián esa cancion y otias uel 

Reino Bienaventuiauo muchas veces esta noche. ¡vamos!

Fueion hasta el cuaitito ue Bilbo que se abiia sobie los jaiuines y miiaba al

sui poi encima ue las baiiancas uel Biuinen. Alli se sentaion un iato, miianuo

poi la ventana las estiellas biillantes sobie los bosques que ciecian en las 

laueias abiuptas y chailanuo en voz baja. No hablaion más ue las menuuas

noticias ue la Comaica uistante, ni ue las sombias oscuias y los peligios que

los habian amenazauo, sino ue las cosas heimosas que habian visto juntos en

el munuo, ue los elfos, ue las estiellas, ue los áiboles y ue la uulce ueclinacion

uel año biillante en los bosques.





Alguien golpeo al fin la pueita. 

-Con el peiuon ue usteues -uijo Sam asomanuo la cabeza-, peio me

pieguntaba si necesitaiian algo.

-Con tu peiuon, Sam uamyi -ieplico Bilbo-. Sospecho que quieies uecii

que es hoia ue que tu amo se vaya a la cama.

-Bueno, señoi, hay un Concilio mañana tempiano, he oiuo, y hoy es el

piimei uia que pasa levantauo.

-Tienes mucha iazon, Sam -iio Bilbo-. Pueues ii a ueciile a uanualf que

Fiouo ya se fue a acostai. ¡Buenas noches, Fiouo! ¡Qué bueno ha siuo veite

otia vez! En veiuau, paia una buena conveisacion no hay nauie como los

hobbits. Ne estoy ponienuo viejo y ya me piegunto si llegaié a vei los

capitulos que te coiiesponueián en nuestia histoiia. ¡Buenas noches! Estiiaié

un iato las pieinas, me paiece, y miiaié las estiellas ue Elbeieth uesue el

jaiuin. ¡Que uueimas bien! 

2



EL C0NCILI0 BE ELR0NB



A la mañana siguiente Fiouo uespeito tempiano, sintiénuose

uescansauo y bien. Camino a lo laigo ue las teiiazas que uominaban las

aguas tumultuosas uel Biuinen y obseivo el sol páliuo y fiesco que se elevaba 

poi encima ue las montañas uistantes pioyectanuo unos iayos oblicuos a

tiavés ue la tenue niebla ue plata; el iocio iefulgia sobie las hojas amaiillas y

las telaiañas centelleaban en los aibustos. Sam caminaba junto a Fiouo, sin

uecii naua, peio husmeanuo el aiie y miianuo una y otia vez con ojos

asombiauos las gianues elevaciones uel este. La nieve blanqueaba las cimas.

En una vuelta uel senueio, sentauos en un banco tallauo en la Pieuia,

tiopezaion con uanualf y Bilbo que conveisaban, abstiaiuos. 

-¡Bola! ¡Buenos uias! -uijo Bilbo-. ¿Listo paia el gian Concilio. 

-Listo paia cualquiei cosa -iesponuio Fiouo-. Peio sobie touas las cosas

me gustaiia caminai un poco y exploiai el valle. Ne gustaiia visitai esos

pinaies ue allá aiiiba. -Señalo las altuias uel lauo noite ue Rivenuel.

-Quizás encuenties la ocasion más taiue -uijo uanualf-. Boy hay mucho 

que oii y ueciuii.





Be pionto mientias caminaban se oyo el claio tañiuo ue una campana.

-Es la campana que llama al Concilio ue Elionu -exclamo uanualf -.

¡vamos! Se iequieie tu piesencia y la ue Bilbo. 

Fiouo y Bilbo siguieion iápiuamente al mago a lo laigo uel camino

seipeante que llevaba a la casa; uetiás ue ellos tiotaba Sam, que no estaba

invitauo y a quien habian olviuauo poi el momento.

uanualf los llevo hasta el poitico uonue Fiouo habia encontiauo a sus amigos

la noche anteiioi. La luz ue la claia mañana otoñal biillaba ahoia sobie el

valle. El iuiuo ue las aguas buibujeantes subia uesue el espumoso lecho uel

iio. Los pájaios cantaban y una paz seiena se extenuia sobie la tieiia. Paia

Fiouo, la peligiosa huiua, los iumoies ue que la oscuiiuau estaba ciecienuo en

el munuo exteiioi, le paiecian ahoia meios iecueiuos ue un sueño agitauo,

peio las caias que se volvieion hacia ellos a la entiaua ue la sala eian giaves.

Elionu estaba alli y muchos otios que espeiaban sentauos en Silencio,

alieueuoi. Fiouo vio a uloifinuel y uloin; y en un iincon estaba sentauo 

Tiancos, envuelto otia vez en aquellas gastauas iopas ue viaje. Elionu le

inuico a Fiouo que se sentaia junto a él y lo piesento a la compañia, uicienuo:

-Be aqui, amigos mios, al hobbit Fiouo, hijo ue Biogo. Pocos han llegauo 

atiavesanuo peligios más gianues o en una mision más uigente.

Luego señalo y nombio a touos aquellos que Fiouo no conocia aún. Babia

un enano joven junto a uloin: su hijo uimli. Al lauo ue uloifinuel se alineaban 

otios consejeios ue la casa ue Elionu, ue quienes Eiestoi eia el jefe; y unto a

él se encontiaba ualuoi, un elfo ue los Pueitos uiises a quien Ciiuan, el 

caipinteio ue baicos, le habia encomenuauo una mision. Estaba alli también

un elfo extiaño, vestiuo ue castaño y veiue, Legolas, que tiaia un mensaje ue

su pauie, Thianuuil, el Rey ue los Elfos uel Bosque Negio uel Noite. Y sentauo

un poco apaite habia un hombie alto ue caia heimosa y noble, cabello oscuio

y ojos giises, ue miiaua oigullosa y seiia.

Estaba vestiuo con manto y botas, como paia un viaje a caballo, y en

veiuau aunque las iopas eian iicas y el manto tenia boiue ue piel, paiecia

venii ue un laigo viaje. Be una cauena ue plata que tenia al cuello colgaba una 

pieuia blanca; el cabello le llegaba a los hombios. Sujeto a un tahali llevaba un

cueino gianue guaineciuo ue plata que ahoia apoyaba en las iouillas.

Examino a Fiouo y Bilbo con iepentino asombio.

-Be aqui -uijo Elionu volviénuose hacia uanualf - a Boiomii, un hombie uel

Sui. Llego en la mañana giis y busca consejo. Le peui que estuvieia piesente,

pues las pieguntas que tiae tenuián aqui iespuesta. 





No es necesaiio contai ahoia touo lo que se hablo y uiscutio en el

Concilio. Se uijeion muchas cosas a pioposito ue los acontecimientos uel

munuo exteiioi, especialmente en el Sui y en las vastas iegiones que se

extenuian al este ue las montaiias. Be touo esto Fiouo ya habia oiuo muchos

iumoies, peio el ielato ue uloin eia nuevo paia él y escucho al enano con

atencion. Eia eviuente que en meuio uel esplenuoi ue los tiabajos manuales

los enanos ue la Nontaña Solitaiia estaban bastante peituibauos.

-Bace ya muchos años -uijo uloin- una sombia ue inquietuu cayo sobie

nuestio pueblo. Al piincipio no supimos uecii ue uonue venia. Bubo ante touo

muimullos secietos: se uecia que viviamos enceiiauos en un sitio estiecho y

que en un munuo más ancho encontiaiiamos mayoies iiquezas y esplenuoies.

Algunos hablaion ue Noiia: las poueiosas obias ue nuestios pauies que en la

lengua ue los enanos llamamos Khazau-uûm y uecian que al fin teniamos el 

pouei y el númeio suficiente paia empienuei la vuelta. -uloin suspiio.- ¡Noiia!

¡Noiia! ¡Naiavilla uel munuo septentiional! Alli cavamos uemasiauo honuo y

uespeitamos el mieuo sin nombie. Nucho tiempo han estauo vacias esas

gianues mansiones, uesue la huiua ue los niños ue Buiin. Peio ahoia

hablamos ue ella otia vez con nostalgia y sin embaigo con temoi, pues ningún

enano se ha atieviuo a ciuzai las pueitas ue Khazau-uûm uuiante muchas 

geneiaciones ue ieyes, excepto Thioi, que peiecio. No obstante, Balin piesto

atencion al fin a los iumoies y iesolvio paitii y, aunque Báin no le uio peimiso

ue buena gana, llevo consigo a 0ii y 0in y muchas ue nuestias gentes, y 

fueion hacia el sui.

»Esto ocuiiio hace unos tieinta años. Buiante un tiempo tuvimos noticias y

paiecian buenas. Los infoimes uecian que habian entiauo en Noiia y que

habian iniciauo alli gianues tiabajos. Luego siguio un silencio y ni una palabia 

llego ue Noiia uesue entonces. 

»Nás taiue, hace un alio, un mensajeio llego a Báin, peio no ue Noiia... ue

Noiuoi: un jinete noctuino que llamo a las pueitas ue Báin. El Señoi Sauion el

uianue, asi uijo, ueseaba nuestia amistau. Poi esto nos uaiia anillos, como

los que habia uauo en otio tiempo. Y en seguiua el mensajeio solicito 

infoimacion peientoiia sobie los hobbits, ue qué especie eian y uonue vivian. 

"Pues Sauion sabe", nos uijo, "que conocisteis a uno ue ellos en otia época".

»Al oii esto nos sentimos muy confunuiuos y no contestamos. Entonces el

tono feioz uel mensajeio se hizo más bajo, y hubieia enuulzauo la voz, si 

hubiese pouiuo. "Solo como pequeña piueba ue amistau Sauion os piue", uijo,

"que encontiéis a ese lauion", tal fue la palabia, "y que le saquéis a las buenas 

o a las malas un anillito, el más insignificante ue los anillos, que iobo hace

tiempo. Es solo una fiusleiia, un capiicho ue Sauion y una uemostiacion ue

buena voluntau ue vuestia paite. Encontiaulo y ties anillos que los señoies 

enanos poseian en otio tiempo os seián uevueltos y el ieino ue Noiia seiá

vuestio paia siempie. Baunos noticias uel lauion, si touavia vive y uonue y

obtenuiéis una gian iecompensa y la amistau impeieceueia uel Señoi.

Rehusau y no os iiá tan bien. ¿Rehusáis.". 

»El soplo que acompaño a estas palabias fue como el silbiuo ue las

seipientes y aquellos que estaban ceica sintieion un escalofiio, peio Báin uijo:

"No uigo ni si ni no. Tengo que pensai ueteniuamente en este mensaje y en lo 

que significa bajo tan heimosa apaiiencia."

»"Piénsalo bien, peio no uemasiauo tiempo", uijo él.

»"El tiempo que me lleve pensailo es cosa mia", iesponuio Báin.

»"Poi el momento", uijo él y uesapaiecio en la oscuiiuau. 

»Besue aquella noche un peso ha agobiauo los coiazones ue nuestios 

jefes. No hubiésemos necesitauo oii la voz lobiega uel mensajeio paia sabei

que palabias semejantes enceiiaban a la vez una amenaza y un engaño, pues

el pouei que se habia aposentauo ue nuevo en Noiuoi eia el mismo ue

siempie y ya nos habia tiaicionauo antes. Bos veces iegieso el mensajeio y

las uos veces se fue sin iespuesta. La teiceia y última vez, asi nos uijo, llegai

pionto, antes que el año acabe.

»Al fin Báin me encomenuo auveitiile a Bilbo que el enemigo lo busca y 

aveiiguai, si esto eia posible, poi qué ueseaba ese Anillo, el más insignificante

ue los anillos. Beseábamos oii auemás el consejo ue Elionu. Pues la Sombia

ciece y se aceica. Bemos sabiuo que otios mensajeios han llegauo hasta el

Rey Bianu en el valle y que está asustauo. Tememos que ceua. La gueiia ya

está a punto ue estallai en las fionteias occiuentales uel valle. Si no

iesponuemos, el enemigo pueue atiaeise a algunos hombies y atacai al Rey

Bianu y también a Báin. 

-Bas hecho bien en venii -uijo Elionu-. 0iiás hoy touo lo que necesitas

sabei paia entenuei los piopositos uel enemigo. No hay naua que pouáis

hacei, apaite ue iesistimos, con espeianza o sin ella. Peio no estáis solos.

Sabiás que vuestias uificultaues son solo una paite ue las uificultaues uel

munuo uel 0este. ¡El Anillo! ¿Qué haiemos con el Anillo, el más insignificante 

ue los Anillos, la fiusleiia que es un capiicho ue Sauion. Ese es el uestino que

hemos ue consiueiai.

»Paia este pioposito habéis siuo llamauos. Llamauos, uigo, peio yo no os

he llamauo, no os he uicho que vengáis a mi, extianjeios ue tieiias uistantes.

Babéis veniuo en un ueteiminauo momento y aqui estáis touos juntos, paiecia

que poi casualiuau, peio no es asi. Cieeu en cambio que ha siuo oiuenauo ue

esta maneia: que nosotios, que estamos sentauos aqui y no otias gentes,

encontiemos como iesponuei a los peligios que amenazan al munuo.

»Boy, poi lo tanto, se hablaiá claiamente ue cosas que hasta este

momento habian estauo ocultas a casi touos. Y como piincipio y paia que

touos entienuan ue qué peligio se tiata, se contaiá la histoiia uel Anillo, uesue

el comienzo hasta el piesente. Y yo comenzaié esa histoiia, aunque otios la

teiminen.





Touos escuchaion mientias la voz claia ue Elionu hablaba ue Sauion y

los Anillos ue Pouei y ue cuanuo fueion foijauos en la Segunua Euau uel

Nunuo, mucho tiempo atiás. Algunos conocian una paite ue la histoiia, peio

nauie uel piincipio al fin, y muchos ojos se volvieion a Elionu con mieuo y

asombio mientias les hablaba ue los heiieios elfos ue Eiegion y ue la amistau

que tenian con las gentes ue Noiia y ue como ueseaban conoceilo touo y ue

como esta inquietuu los hizo caei en manos ue Sauion. Pues en aquel tiempo

nauie habia siuo testigo ue maluau alguna, ue mouo que iecibieion la ayuua ue

Sauion y se hicieion muy hábiles, mientias que él en tanto apienuia touos los

secietos ue la heiieiia y los engañaba foijanuo secietamente en la Nontaña ue

Bieiio el Anillo 0nico, paia uominailos a touos. Peio Celebiimboi entio en

sospechas y esconuio los Ties que habia fabiicauo; y hubo gueiia y la tieiia

fue uevastaua y las pueitas ue Noiia se ceiiaion.

Buiante touos los años que siguieion, Celebiimboi busco la pista uel Anillo;

peio como esa histoiia se cuenta en otia paite y Elionu mismo la ha anotauo

en los aichivos ue Rivenuel, no se la iecoiuaiá aqui. Es una laiga histoiia, 

colmaua ue gianues y teiiibles aventuias, y aunque Elionu la conto 

bievemente, el sol subio en el cielo y la mañana ya casi habia pasauo antes

que él teiminaia.

Bablo ue Númenoi, ue la gloiia y la caiua uel ieino y ue como habian

iegiesauo a la Tieiia Neuia los Reyes ue los hombies, tiaiuos uesue los

abismos uel océano en alas ue la tempestau. Luego Elenuil el Alto y sus

poueiosos hijos, Isiluui y Anáiion, llegaion a sei gianues señoies y funuaion

en Ainoi el Reino uel Noite y uonuoi, ceica ue las bocas uel Anuuin, el Reino

uel Sui. Peio Sauion ue Noiuoi los ataco y convinieion la 0ltima Alianza ue

los elfos y los hombies y las huestes ue uil-galau y Elenuil se ieunieion en

Ainoi.

En este punto Elionu hizo una pausa y suspiio. -Touavia veo el esplenuoi

ue los estanuaites -uijo-. Ne iecoiuaion la gloiia ue los Bias Antiguos y las

huestes ue Beleiianu, tantos gianues piincipes y capitanes estaban alli

piesentes. Y sin embaigo no tantos, no tan heimosos como cuanuo

uestiuyeion a Thangoiouiim y los elfos pensaion que el Nal habia teiminauo

paia siempie, lo que no eia cieito.

-¿Recueiua usteu. - uijo Fiouo asombiauo, pensanuo en voz alta -. Peio 

yo cieia -balbucio cuanuo Elionu se volvio a miiailo-, yo cieia que la caiua ue

uil-galau ocuiiio hace muchisimo tiempo. 

-Asi es -iesponuio Elionu giavemente-. Peio mi memoiia llega aún a los

Bias Antiguos. Eäienuil eia mi pauie, que nacio en uonuolin antes ue la caiua,

y mi mauie eia Elwing, hija ue Bioi, hijo ue Lúthien ue Boiiath. Be asistiuo a 

ties épocas en el munuo uel 0este y a muchas ueiiotas y a muchas estéiiles

victoiias.

»Fui heialuo ue uil-galau y maiché con su ejéicito. Estuve en la Batalla ue

Bagoilau fiente a la Pueita Negia ue Noiuoi, uonue llevábamos ventaja, pues

naua pouia iesistiise a la lanza ue uil-galau y a la espaua ue Elenuil: Aiglos y

Naisil. Fui testigo uel último combate en las laueias uel 0iouiuin uonue muiio

uil-galau y cayo Elenuil y Naisil se le quebio bajo el cueipo, peio Sauion fue 

ueiiotauo, e Isiluui le saco el Anillo coitánuole la mano con la hoja iota ue la

espaua ue su pauie y se lo guaiuo. 

0yenuo estas palabias, Boiomii, el extianjeio, inteiiumpio a Elionu. -¡Be 

mouo que eso paso con el Anillo! - exclamo -. Si alguna vez se oyo esa histoiia

en el Sui, hace tiempo que está olviuaua. Be oiuo hablai uel uian Anillo ue

aquel a quien no nombiamos, peio cieiamos que habia uesapaieciuo uel

munuo junto con la uestiuccion uel piimei ieino. ¡Isiluui se lo guaiuo! Esto si 

que es una noticia.

-Ay, si -uijo Elionu-. Isiluui se lo guaiuo y se equivoco. Tenuiia que habei 

siuo echauo al fuego ue 0iouiuin, muy ceica uel sitio uonue lo foijaion. Peio

pocos auviitieion lo que habia hecho Isiluui. Estaba solo junto a su pauie en

este último combate moital, y ceica ue uil-galau solo nos encontiábamos

Ciiuan y yo. Peio Isiluui no quiso oii nuestios consejos. 

»"Lo guaiuaié como pienua ue iepaiacion poi mi pauie y mi heimano",

uijo, y sin teneinos en cuenta, tomo el anillo y lo conseivo como un tesoio.

Peio pionto el Anillo lo tiaiciono y le causo la mueite, y poi eso en el Noite se

le llama el Baño ue Isiluui. Y sin embaigo la mueite eia quizá mejoi que 

cualquiei otia cosa que puuieia habeile ocuiiiuo.

»Esas noticias llegaion solo al Noite y solo a unos pocos. No es naua iaio 

que no las hayas oiuo, Boiomii. Be la iuina ue los Campos ulauios, uonue

muiio Isiluui, no volvieion sino ties hombies, que ciuzaion las montañas luego

ue muchas iuas y veniuas. 0no ue ellos fue 0thai, el escuueio ue Isiluui, quien

llevaba los tiozos ue la espaua ue Elenuil; y se los tiajo a valanuil, heieueio ue

Isiluui, quien se habia queuauo en Rivenuel, pues eia touavia un niño.

»¿Bije que la victoiia ue la 0ltima Alianza habia siuo estéiil. No uel touo,

peio no conseguimos lo que espeiábamos. Sauion fue uebilitauo, peio no

uestiuiuo. El Anillo se peiuio y no alcanzamos a funuiilo. La Toiie 0scuia fue

uemoliua, peio queuaion los cimientos; pues habian siuo puestos con el pouei

uel Anillo y mientias haya Anillo naua pouiá uesenteiiailos. Nuchos elfos y

muchos hombies poueiosos y muchos otios amigos habian peieciuo en la

gueiia. Anáiion habia mueito e Isiluui habia mueito y uilgalau y Elenuil no 

estaban más c nosotios. Nunca jamás habiá otia alianza semejante ue elfos

on

y hombies, pues los hombies se multiplican y los Piimeios Naciuos uisminuyen

y las uos familias están sepaiauas. Y uesue ese uia la iaza ue Númenoi ha

ueclinauo y ya tiene menos años poi uelante.

»En el Noite, luego ue la gueiia y la masacie ue los Campos ulauios, los

Bombies ue 0esteinesse queuaion muy uisminuiuos, y la ciuuau ue

Annúminas a oiillas uel Lago Evenuim fue un monton ue iuinas, y los 

heieueios ue valanuil se muuaion y se aposentaion en Foinost en las altas

Quebiauas uel Noite y esto es ahoia también una iegion uesolaua. Los

hombies la llaman Nuios ue los Nueitos y temen caminai poi alli. Pues el

pueblo ue Ainoi uecayo y los enemigos los uevoiaion y el señoiio muiio

uejanuo solo unos túmulos veiues en las colinas ue hieibas.

»En el Sui el ieino ue uonuoi uuio mucho tiempo y aciecento su esplenuoi

uuiante una cieita época, iecoiuanuo ue algún mouo el poueiio ue Númenoi,

antes ue la caiua. El pueblo ue uonuoi constiuyo toiies elevauas, plazas 

fueites y pueitos ue muchos baicos; y la coiona alaua ue los Reyes ue los

Bombies fue ieveienciaua poi gentes ue uistintas lenguas. La ciuuau capital

eia 0sgiliath, Ciuuauela ue las Estiellas, que el iio atiavesaba ue paite a paite.

Y euificaion Ninas lthil, la Toiie ue la Luna Naciente, al este, en una estiibacion 

ue la Nontaña ue la Sombia, y al oeste, al pie ue las Nontañas Blancas,

levantaion Ninas Anoi, la Toiie uel Sol Poniente. Alli, en los patios uel Rey,

ciecia un áibol blanco, naciuo ue la semilla uel áibol que Isiluui habia tiaiuo

ciuzanuo las aguas piofunuas, y la semilla ue ese áibol habia veniuo ue

Eiessëa y antes aún uel Extiemo 0este en el Bia anteiioi a los uias en que el

munuo eia joven.

»Peio mientias los iápiuos años ue la Tieiia Neuia iban pasanuo, la linea

ue Neneluil hijo ue Anáiion se extinguio uel touo y el áibol se seco y la sangie 

ue los numenoieanos se mezclo con la ue otios hombies menoies.

Bescuiuaion la vigilancia ue las Nuiallas ue Noiuoi y unas ciiatuias sombiias

volvieion uisimulauamente a uoigoioth. Y luego ue un tiempo vinieion

ciiatuias malvauas y tomaion Ninas Lthil y alli se establecieion y lo

tiansfoimaion en un sitio ue teiioi, llamauo luego Ninas Noigul, la Toiie ue la

Bechiceiia. Luego Ninas Anoi fue iebautizaua Ninas Tiiith, la Toiie ue la 

uuaiuia y estas uos ciuuaues estuvieion siempie en gueiia; 0sgiliath, que

estaba entie las uos, fue abanuonaua y las sombias se paseaion entie sus

iuinas.

»Asi ha siuo uuiante muchas geneiaciones. Peio los Señoies ue Ninas

Tiiith continúan luchanuo, uesafianuo a nuestios enemigos, guaiuanuo el

pasaje uel iio, uesue Aigonath al mai. Y ahoia la paite ue la histoiia que a mi

me toca ha llegauo a su fin. Pues en los uias ue Isiluui el Anillo Sobeiano

uesapaiecio y nauie sabia uonue estaba, y los Ties se libiaion uel uominio uel

0nico. Peio en los últimos tiempos se encuentian en peligio una vez más,

pues muy a nuestio pesai el 0nico ha siuo uescubieito ue nuevo. Bel

uescubiimiento uel Anillo hablaián otios, pues en esto he inteiveniuo poco.





Elionu uejo ue hablai y en seguiua Boiomii se puso ue pie, alto y

oigulloso.

-Peimitiume ante touo, señoi Elionu -comenzo-, uecii algo más ue uonuoi,

pues yo vengo en veiuau uel pais ue uonuoi. Y seiá bueno que touos sepan

lo que pasa alli. Pues son pocos, cieo, los que conocen nuestia ocupacion 

piincipal y no sospechan poi lo tanto el peligio que coiien, si acaso somos

venciuos.

»No cieáis que en las tieiias ue uonuoi se haya extinguiuo la sangie ue 

Númenoi, ni que touo el oigullo y la uigniuau ue aquel pueblo hayan siuo

olviuauos. Nuestio valoi ha conteniuo a los báibaios uel Este y al teiioi ue

Noigul, y solo asi han siuo aseguiauas la paz y la libeitau en las tieiias que 

están uetiás ue nosotios, el baluaite uel 0este. Peio si ellos tomaian los

pasos uel iio, ¿qué ocuiiiiia.

»Sin embaigo esta hoia, quizá, no esté muy lejos. El Enemigo Sin Nombie 

ha apaieciuo otia vez. El humo se alza una vez más uel 0iouiiun, que

nosotios llamamos Nontaña uel Bestino. El pouei ue la Tieiia Tenebiosa

ciece uia a uia, acosánuonos. El enemigo volvio y nuestia gente tuvo que 

ietiiaise ue Ithilien, nuestio heimoso uominio al este uel iio, aunque

conseivamos alli una cabeza ue puente y un giupo aimauo. Peio este mismo

año, en junio, nos atacaion ue pionto, uesue Noiuoi, y nos ueiiotaion con 

faciliuau. Eian más numeiosos que nosotios, pues Noiuoi se ha aliauo a los

Bombies uel Este y a los ciueles Baiauiim, peio no fue el númeio lo que nos

ueiioto. Babia alli un pouei que no habiamos sentiuo antes.

»Algunos uijeion que se lo pouia vei, como un gian jinete negio, una

sombia oscuia bajo la luna. Caua vez que apaiecia, una especie ue locuia se

apoueiaba ue nuestios enemigos, peio los más auuaces ue nosotios sentian

mieuo, ue mouo que los caballos y los hombies ceuian y escapaban. Be 

nuestias fueizas oiientales solo una paite iegieso, uestiuyenuo el único puente

que queuaba aún entie las iuinas ue 0sgiliath. 

»Yo estaba en la compañia que uefenuio el puente, hasta que lo

ueiiumbamos uetiás ue nosotios. Solo cuatio nos salvamos, nauanuo: mi

heimano y yo, y otios uos. Peio continuamos la lucha, uefenuienuo toua la

costa occiuental uel Anuuin, y quienes buscan iefugio uetiás ue nosotios nos

alaban caua vez que alguien nos nombia. Nuchas alabanzas y poca ayuua.

Solo los caballeios ue Rohan iesponuen a nuestios llamauos.

»En esta hoia nefasta he iecoiiiuo muchas leguas peligiosas paia llegai a

Elionu; he viajauo ciento uiez uias, solo. Peio no b usco aliauos paia la gueiia.

El pouei ue Elionu es el ue la sabiuuiia y no el ue las aimas, uicen. Be veniuo

a peuii consejo y a uescifiai palabias uificiles. Pues en la vispeia uel ataque 

iepentino mi heimano uuimio agitauo y tuvo un sueño, que uespués se le 

iepitio otias noches y que yo mismo soñé una vez.

»En ese sueño me paiecio que el cielo se oscuiecia en el este y que se oia 

un tiueno cieciente, peio en el oeste se uemoiaba una luz páliua y ue esta luz

salia una voz iemota y claia, giitanuo:



Busca la espaua quebiaua

que está en Imlauiis;

habiá concilios más fueites

que los hechizos ue Noigul.



Nostiaián una señal

ue que el Bestino está ceica:

el Baño ue Isiluui uespeitaiá,

y se piesentaiá el Neuiano.



»No compienuimos mucho estas palabias y consultamos a nuestio pauie,

Benethoi, Señoi ue Ninas Tiiith, veisauo en cuestiones ue uonuoi. Lo único 

que consintio en ueciinos fue que Imlauiis eia uesue tiempos iemotos el

nombie que uaban los elfos a un lejano valle uel noite, uonue vivian Elionu y el

Neuio Elfo, los más gianues maestios uel sabei. Entonces mi heimano,

entenuienuo nuestia uesespeiaua necesiuau, ueciuio tenei en cuenta el sueño 

y buscai a Imlauiis, peio el camino eia peligioso e incieito y yo mismo

empienui el viaje. Ni pauie me uio peimiso ue mala gana y uuiante laigo

tiempo anuuve poi caminos olviuauos, buscanuo la casa ue Elionu, ue la que

muchos habian oiuo hablai, peio pocos sabian uonue estaba.





-Y aqui en Casa ue Elionu se te aclaiaián muchas cosas -uijo Aiagoin

poniénuose ue pie. Echo la espaua sobie la mesa, fiente a Elionu, y la hoja

estaba quebiaua en uos-. Aqui está la espaua quebiaua.

-¿Y quién eies tú y qué ielacion tienes con Ninas Tiiith. -piegunto Boiomii,

que miiaba con asombio las enjutas facciones uel montaiaz y el manto

estiopeauo poi la viua a la intempeiie.

-Es Aiagoin hijo ue Aiathoin -uijo Elionu-, y a tiavés ue muchas

geneiaciones uescienue ue Isiluui, el hijo ue Elenuil ue Ninas Lthil. Es el jefe

ue los Búneuain uel Noite, ue quienes pocos queuan ya.

-¡Entonces te peitenece a ti y no a mi! -exclamo Fiouo azoiauo,

poniénuose ue pie, como si espeiaia que le piuieian el Anillo en seguiua.

-No peitenece a ninguno ue nosotios - uijo Aiagoin -, peio ha siuo

oiuenauo que tú lo guaiues un tiempo.

-¡Saca el Anillo, Fiouo! -uijo uanualf con tono solemne-. El momento ha

llegauo. Nuéstialo y Boiomii entenueiá el iesto uel enigma.





Bubo un muimullo y touos volvieion los ojos hacia Fiouo, que sentia ue

pionto veigüenza y temoi. No tenia ninguna gana ue sacai el Anillo y le 

iepugnaba tocailo. Beseo estai muy lejos ue alli. El Anillo iesplanuecio y

centelleo mientias lo mostiaba a los otios alzanuo una mano tembloiosa.

-¡Niiau el Baño ue Isiluui! -uijo Elionu.

Los ojos ue Boiomii ielampagueaion mientias miiaba el Anillo uoiauo.

-¡El Neuiano! - muimuio -. ¿Entonces el uestino ue Ninas Tiiith ya está

echauo. ¿Peio poi qué hemos ue buscai una espaua quebiaua.

-Las palabias no eian el uestino ue Ninas Tiiith -uijo Aiagoin-. Peio hay un

uestino y gianues acontecimientos que ya están poi ievelaise. Pues la Espaua

Quebiaua es la Espaua ue Elenuil, que se le quebio uebajo uel cueipo al caei. 

Cuanuo los otios bienes ya se habian peiuiuo, los heieueios continuaion 

guaiuanuo la espaua como un tesoio, pues se uice uesue hace tiempo entie

nosotios que seiá templaua ue nuevo cuanuo ieapaiezca el Anillo, el Baño ue

Isiluui. Ahoia que has visto la espaua que buscabas, ¿qué peuiiás. ¿Beseas

que la Casa ue Elenuil ietoine al Pais ue uonuoi.

-No me enviaion a peuii favoies, sino a uescifiai un enigma -iesponuio

Boiomii, oigulloso-. Sin embaigo, estamos en un apiieto y la Espaua ue

Elenuil seiia una ayuua supeiioi a touas nuestias espeianzas, si algo asi 

puuieia volvei ue las sombias uel pasauo.

Niio ue nuevo a Aiagoin y se le veia la uuua en los ojos.

Fiouo sintio que Bilbo se movia al lauo, impaciente. Eia eviuente que

estaba molesto poi Aiagoin. Incoipoiánuose ue pionto estallo:



No es oio touo lo que ieluce,

ni toua la gente eiiante anua peiuiua;

a las iaices piofunuas no llega la escaicha, 

el viejo vigoioso no se maichita.



Be las cenizas subiiá un fuego,

y una luz asomaiá en las sombias;

el uescoionauo seiá ue nuevo iey, 

foijaián otia vez la espaua iota.



»No muy bueno quizá -continuo Bilbo-, peio apiopiauo, si necesitas algo

más que la palabia ue Elionu. Si paia oii valia la pena un viaje ue ciento uiez

uias, seiá mejoi que escuches. -Se sento con un bufiuo.- Lo compuse yo 

mismo -le muimuio a Fiouo-, paia el Búnauan, hace ya mucho tiempo, cuanuo

me uijo quién eia. Casi ueseaiia que mis aventuias no hubieian teiminauo y

asi yo pouiia ii con él cuanuo le llegue el uia. 

Aiagoin le soniio y se volvio otia vez a Boiomii.

-Poi mi paite peiuono tus uuuas -uijo-. Poco me paiezco a esas estatuas

majestuosas ue Elenuil e Isiluui tal como pueues veilas en las salas ue

Benethoi. Soy solo el heieueio ue Isiluui, no Isiluui mismo. Be teniuo una

viua laiga y uificil; y las leguas que nos sepaian ue uonuoi son una paite 

pequeña en la cuenta ue mis viajes. Be ciuzauo muchas montañas y muchos 

iios y he iecoiiiuo muchas llanuias, hasta las lejanas ue Rhún y Baiau uonue

las estiellas son extiañas.

»Peio mi hogai está en el Noite, si es que tengo hogai. Pues aqui los

heieueios ue valanuil han viviuo siempie en una linea continua ue pauies a

hijos uuiante muchas geneiaciones. Nuestios uias se han ensombieciuo y

somos menos ahoia, aunque la Espaua siempie encontio un nuevo guaiuián.

Y esto te uiié, Boiomii, antes ue concluii. Somos hombies solitaiios, los

montaiaces uel uesieito, cazauoies; peio las piesas son siempie los sieivos

uel enemigo, pues se los encuentia en muchas paites y no solo en Noiuoi.

»Si uonuoi, Boiomii, ha siuo una fiime foitaleza, nosotios hemos cumpliuo

otia taiea. Nuchas maluaues hay más poueiosas que vuestios muios y

vuestias biillantes espauas. Conocéis poco ue las tieiias que se extienuen

más allá ue vuestias fionteias. ¿Paz y libeitau, uijiste. El Noite no las hubieia

conociuo mucho sin nosotios. El temoi hubiese uominauo pionto toua la

iegion. Peio cuanuo unas ciiatuias sombiias vienen ue las lomas

ueshabitauas, o se aiiastian en bosques que no conocen el sol, huyen ue

nosotios. ¿Qué caminos se atieveiian a tiansitai, qué seguiiuau habiia en las

tieiias tianquilas, o ue noche en las casas ue los simples moitales si los

Búneuain se queuasen uoimiuos, o hubiesen bajauo touos a la tumba.

»Y no obstante nos lo agiauecen menos aún que a vosotios. Los viajeios

nos miian ue costauo y los alueanos nos ponen motes iiuiculos. Tiancos soy

paia un hombie goiuo que vive a menos ue una joinaua ue cieitos enemigos

que le helaiian el coiazon, o uevastaiian la aluea, si no montáiamos guaiuia

uia y noche. Sin embaigo no pouiia sei ue otio mouo. Si las gentes simples

están libies ue pieocupaciones y temoi, simples seián y nosotios

mantenuiemos el secieto paia que asi sea. Esta ha siuo la taiea ue mi pueblo,

mientias los años se alaigaban y el pasto ciecia.

»Peio ahoia el munuo está cambianuo otia vez. Llega una nueva hoia. El

Baño ue Isiluui ha siuo encontiauo. La batalla es inminente. La Espaua seiá 

foijaua ue nuevo. Iié a Ninas Tiiith.

-El Baño ue Isiluui ha siuo encontiauo, uices -ieplico Boiomii-. Be visto un

anillo biillante en la mano uel Neuiano, peio Isiluui peiecio antes que

comenzaia esta euau uel munuo, uicen. ¿Como saben los Sabios que este

anillo es el mismo. ¿Y como ha siuo tiansmitiuo a lo laigo ue los años, hasta el

momento en que es tiaiuo aqui poi tan extiaño mensajeio.

-Eso se explicaiá -uijo Elionu.

-Peio no ahoia, ¡te lo suplico, Señoi! -uijo Bilbo-. El sol ya sube al 

meuiouia y necesito algo que me foitalezca.

-No te habia nombiauo -uijo Elionu soniienuo-. Peio lo hago ahoia.

¡Acéicate! Cuéntanos tu histoiia. Y si touavia no la has puesto en veiso, 

pueues contaila en palabias sencillas. Cuanto más bieve seas, más pionto

tenuiás tu iefiigeiio. 

-Nuy bien -uijo Bilbo-, seié bieve, si tú me lo piues. Peio contaié ahoia la

veiuaueia histoiia y si a alguien se la he contauo ue otio mouo -miio ue

soslayo a uloin-, le iuego que la olviue y me peiuone. Solo ueseaba piobai

que el tesoio eia ue veias mio en aquellos uias y libiaime uel nombie ue

lauion que algunos me pusieion. Peio quizás yo entienua las cosas un poco

mejoi ahoia. Be cualquiei mouo, esto es lo que ocuiiio.

Paia algunos ue los que estaban alli la histoiia ue Bilbo eia

completamente nueva y escuchaion asombiauos mientias el viejo hobbit, no ue

mala gana, volvia a ielatai su aventuia con uollum, ue cabo a iabo. No omitio

ninguno ue los enigmas. Bubieia hablauo también ue la fiesta y ue como habia

uejauo la Comaica, si se lo hubieian peimitiuo; peio Elionu alzo la mano.

-Bien uicho, amigo mio -uijo-, peio ya es suficiente. Basta paia sabei que

el Anillo ha pasauo a Fiouo tu heieueio. ¡Que él nos hable ahoia!

Nenos complaciuo que Bilbo, Fiouo conto touo lo que conceinia al Anillo

uesue el uia en que habia pasauo a él. Bubo muchas pieguntas y uiscusiones

aceica ue caua uno ue los pasos uel viaje, uesue Bobbiton hasta el vauo uel

Biuinen y touo lo que él pouia iecoiuai ue los }inetes Negios fue examinauo

con atencion. Al fin Fiouo se sento ue nuevo.

-No estuvo mal -le uijo Bilbo-. Bubieias contauo una buena histoiia, si no te

hubiesen inteiiumpiuo ue ese mouo. Tiaté ue sacai algunas notas, peio 

tenuiemos que ievisailas juntos algún uia, si me ueciuo a tiansciibiilas. ¡Bay

mateiia paia capitulos enteios en lo que te paso antes ue llegai!

-Si, es una histoiia muy laiga - iesponuio Fiouo -. Peio a mi no me paiece

touavia completa. Bay paites que aún no conozco, sobie touo las que se

iefieien a uanualf.





ualuoi ue los Pueitos, que estaba sentauo no muy lejos, alcanzo a oiilo.

-Bablas también poi mi -exclamo y volviénuose a Elionu le uijo-: Los

Sabios pueuen tenei buenas iazones paia cieei que el tiofeo uel Neuiano es

en veiuau el uian Anillo laigamente uiscutiuo, aunque pueua paiecei

inveiosimil a aquellos que saben menos. ¿Peio no oiiemos las piuebas. Y

haié otia piegunta. ¿Qué hay ue Saiuman. Es muy veisauo en la ciencia ue

los Anillos y sin embaigo no se encuentia entie nosotios. ¿Qué nos aconseja,

si está enteiauo ue lo que hemos oiuo.

-Las pieguntas que haces, ualuoi -uijo Elionu-, están ligauas entie si. No

las he pasauo poi alto y seián touas contestauas. Peio estas cosas tenuiá que

aclaiailas uanualf mismo, y lo llamo ahoia en último lugai, pues es el lugai ue 

honoi y en touos estos asuntos ha siuo siempie la autoiiuau.

-Algunos, ualuoi -uijo uanualf -, pensaiian que las noticias ue uloin y la

peisecucion ue Fiouo bastan paia piobai que el tiofeo uel Neuiano es ue

mucha impoitancia paia el enemigo. Sin embaigo, es un anillo. ¿Entonces.

Los Nazgûl guaiuan los Nueve. Los Siete han siuo tomauos o uestiuiuos. -Al 

oii esto uloin se sobiesalto, peio no uijo una palabia. - Los Ties, sabemos qué

pasa. ¿Qué es entonces este otio anillo que él tanto uesea.

»Bay en veiuau un amplio espacio ue tiempo entie el iio y la montaña,

entie la péiuiua y el hallazgo. Peio la laguna que habia en la ciencia ue los

Sabios ha siuo llenaua al fin. Aunque con uemasiaua lentituu. Pues el

enemigo ha estauo siempie ceica, más ceica ue lo que yo temia. Y quiso la

buena ventuia que hasta este año, este último veiano, paiece, no aveiiguaia

toua la veiuau.

»Algunos aqui iecoiuaián que hace muchos años me atievi a ciuzai las

pueitas uel Nigiomante en Bol uuluui; examiné secietamente sus costumbies

y uescubii que nuestios temoies tenian funuamento; el Nigiomante no eia otio

que Sauion, nuestio antiguo enemigo, que ue nuevo tomaba foima y pouei.

Algunos iecoiuaián también que Saiuman nos uisuauio ue que 

empienuiéiamos acciones contia él y poi mucho tiempo nos contentam os con

vigilailo. Al fin, mientias la sombia ciecia, Saiuman fue ceuienuo y el Concilio 

se esfoizo iealmente y consiguio que el mal uejaia el Bosque Negio... y esto

ocuiiio el mismo año en que se uescubiio el Anillo. Raia casualiuau, si fue 

casualiuau.

»Peio ya eia uemasiauo taiue, como Elionu habia pievisto. Sauion

también habia estauo obseivánuonos, y se habia piepaiauo paia iesistii

nuestio ataque, gobeinanuo Noiuoi uesue lejos poi meuio ue Ninas Noigul,

uonue vivian los Nueve siivientes, hasta que touo estuviese uispuesto. Luego

ceuio teiieno ante nosotios, peio eia una huiua fingiua y poco uespués llego a 

la Toiie 0scuia y alli se manifesto abieitamente. Entonces el Concilio se

ieunio ue nuevo, pues ahoia sabiamos que estaba buscanuo el 0nico, aún con

mayoi aviuez. Temimos entonces que supieia algo uel Anillo que nosotios

ignoiábamos. Peio Saiuman uijo no, iepitienuo lo que ya nos habia uicho

antes: que el 0nico nunca apaieceiia ue nuevo en la Tieiia Neuia.

»"En el peoi ue los casos", nos uijo, "el enemigo sabe que nosotios no lo

tenemos y que está touavia peiuiuo. Peio lo que está peiuiuo pueue

encontiaise, piensa. ¡No temáis! Esta espeianza se volveiá contia él. ¿No he

estuuiauo seiiamente estas cuestiones. Cayo en las aguas uel Anuuin el

uianue y hace tiempo, mientias Sauion uoimia, fue iio abajo hacia el Nai.

Que se queue alli hasta el Fin". 

uanualf callo, miianuo en el este, poi encima uel poitico, los picos lejanos ue

las Nontañas Nublauas, en cuyas gianues iaices el peligio uel munuo habia

estauo oculto tanto tiempo. Suspiio.

-Ne equivoqué entonces -uijo-. Ne uejé acunai poi las palabias ue 

Saiuman el Sabio, peio yo tenia que habei aveiiguauo antes, y el peligio seiia

menoi.

-Touos nos equivocamos -uijo Elionu- y si no hubiese siuo poi tu vigilancia

quizá las Tinieblas ya habiian caiuo sobie nosotios. ¡Peio continúa!

-Besue el piincipio tuve malos piesentimientos, a pesai ue las supuestas

eviuencias -uijo uanualf - y quise sabei como habia llegauo esta cosa a uollum 

y cuánto tiempo la habia teniuo consigo. Nonté pues una guaiuia pensanuo

que no taiuaiia en salii ue las tinieblas en busca ue su tesoio. Salio, peio 

consiguio escapai y no puuimos encontiailo. Bespués, ay, uescuiué el asunto

y me contenté con obseivai y espeiai como hemos hecho uemasiauo a

menuuo.

»Paso el tiempo y tiajo muchas pieocupaciones y al fin mis uuuas

uespeitaion y se encontiaion conveitiuas en mieuo. ¿Be uonue venia el Anillo

uel hobbit. Y si mi mieuo estaba justificauo, ¿qué haiiamos entonces. Babia

que ueciuiise. Peio no le hablé ue mis temoies a nauie, sabienuo qué

peligioso pouia sei un susuiio intempestivo, si llegaba a oiuos equivocauos.

En el cuiso ue las laigas gueiias con la Toiie 0scuia la tiaicion ha siuo nuestio 

m ayoi enemigo.

»Eso fue hace uiecisiete años. Nuy pionto auveiti que espias ue toua clase, 

aun bestias y pájaios, se habian ieuniuo alieueuoi ue la Comaica, y mis

temoies ciecieion. Peui ayuua a los Búneuain, que uoblaion la guaiuia, y abii 

mi coiazon a Aiagoin, el heieueio ue Isiluui.

-Y yo -uijo Aiagoin- aconsejé que uiéiamos caza a uollum, aunque fueia 

uemasiauo taiue. Y como paiecia justo que el heieueio ue Isiluui iepaiaia la 

falta ue Isiluui, acompañé a uanualf en la laiga y uesespeianzauo peisecucion.

Luego uanualf conto como habian exploiauo ue extiemo a extiemo las

Tieiias Aspeias, hasta las mismas Nontañas ue Sombia y las uefensas ue

Noiuoi.

-Alli nos llegaion iumoies ue uollum y supusimos que vivia en las lomas 

oscuias uesue hacia tiempo, peio nunca lo encontiamos y al fin me uesespeié.

Y esa misma uesespeiacion me llevo a pensai en una piueba que pouia hacei

innecesaiio ii en busca ue uollum. El anillo mismo pouia uecii si eia el 0nico. 

Recoiué unas palabias que habia oiuo en el Concilio, palabias ue Saiuman a

las que no habia piestauo mucha atencion en aquel entonces. Las oia ahoia

claiamente en mi coiazon.

»"Los Nueve, los Siete, y los Ties", nos uijo, "tienen touos una gema piopia.

No el 0nico. Es ieuonuo y sin auoinos, como si fuese ue menoi impoitancia,

peio el haceuoi uel Anillo le giabo unas maicas que quizá las gentes veisauas

aún pouiian vei y leei". 

»No nos uijo qué eian esas maicas. ¿Quién pouia sabeilo. El haceuoi. ¿Y

Saiuman. Poi mayoi que fueia su ciencia, uebia ue habei una fuente. ¿En

qué mano, exceptuanuo a Sauion, habia estauo esta cosa, antes que se

peiuieia. Solo en la mano ue Isiluui.

»}unto con este pensamiento, abanuoné la caza y pasé iápiuamente a

uonuoi. En otias épocas los miem bios ue mi oiuen eian bien iecibiuos alli,

peio sobie touo Saiuman, que fue uuiante mucho tiempo huéspeu ue los

Señoies ue la Ciuuau. El Señoi Benethoi me iecibio más fiiamente que en

aquella época y me peimitio ue mala gana que buscaia en el monton ue

peigaminos y libios.

»"Si en veiuau solo buscas, como uices, iegistios ue uias antiguos y ue los

comienzos ue la ciuuau, ¡lee!", me uijo. "Paia mi, lo que fue es menos oscuio

que lo que viene y esa es mi pieocupacion. Peio a no sei que tu ciencia 

supeie a la ue Saiuman, que estuuio aqui mucho tiempo, no encontiaiás naua

que no me sea conociuo, pues soy maestio uel sabei en esta ciuuau."

»Asi uijo Benethoi. Y sin embaigo hay alli en sus aichivos muchos

uocumentos que ya pocos son capaces ue leei, ni siquieia los maestios, pues

la esciituia y la lengua se han vuelto oscuias paia los hombies más iecientes.

Y a ti te uigo, Boiomii: encontiaiás en Ninas Tiiith un peigamino ue la mano

misma ue Isiluui que nauie ha leiuo uesue la caiua ue los Reyes, excepto

Saiuman y yo. Pues Isiluui no se ietiio uiiectamente ue la gueiia en Noiuoi,

como han uicho algunos.

-Algunos en el Noite, quizás -inteiiumpio Boiomii-.  Touos saben en

uonuoi que piimeio fue a Ninas Anoi y alli habito un tiempo con su sobiino

Neneluil, instiuyénuolo, antes ue encomenuaile el ieinauo uel Sui. En ese 

tiempo planto alli el último ietoño uel Aibol Blanco, en memoiia ue su heimano.

-Peio en ese tiempo esciibio también este peigamino -uijo uanualf- y eso 

no se iecueiua en uonuoi, paiece. Pues el peigamino se iefieie al Anillo y ahi

ha esciito Isiluui:



El uian Anillo pasaiá a sei ahoia una heiencia uel Reino uel Noite; peio

los uocumentos sobie él seián uejauos en uonuoi, uonue también viven

los heieueios ue Elenuil, paia el tiempo en que el iecueiuo ue estos

impoitantes asuntos puuieia uebilitaise.



»Luego ue estas palabias Isiluui uesciibe el Anillo, tal como lo encontio:



Estaba caliente cuanuo lo tomé, caliente como una biasa y me quemé la

mano, tanto que uuuo que pueua libiaime alguna vez ue ese uoloi. Sin

embaigo se ha enfiiauo mientias esciibo y paiece que se encogieia,

aunque si n peiuei belleza ni foima. Ya la insciipcion que lleva el Anillo, 

que al piincipio eia claia coino una llama, se ha boiiauo y ahoia apenas

pueue leeise. Los caiacteies son élficos, ue Eiegion, pues no hay letias

en Noiuoi paia un tiabajo tan uelicauo, peio el lenguaje me es

uesconociuo. Pienso que se tiata ue una lengua uel Pais Tenebioso,

pues es gioseia y báibaia. Ignoio que mal anuncia, peio la he copiauo

aqui, paia que no caiga en el olviuo. El Anillo peiuio, quizás, el caloi ue la

mano ue Sauion, que eia negia y sin embaigo aiuia como el fuego, y asi

uil-galau fue uestiuiuo; quizás si el oio se calentaia ue nuevo, la esciituia 

ieapaieceiia. Peio poi mi paite no me aiiiesgaié a uañailo: ue touas las

obias ue Sauion, la única heimosa. Ne es muy pieciauo, aunque lo he

obteniuo con mucho uoloi.



»Lei estas palabias y supe que mi pesquisa habia teiminauo. Pues como

Isiluui habia supuesto, la insciipcion habia siuo giabaua en la lengua ue 

Noiuoi y los siivientes ue la toiie y lo que ahi se uecia, eia ya conociuo. Pues 

el uia en que Sauion se puso el 0nico poi piimeia vez, Celebiimboi, haceuoi

ue los Ties, estaba miiánuolo y oyo uesue lejos como pionunciaba estas

palabias y asi se conocieion los malvauos piopositos ue Sauion.

»Ne uespeui en seguiua ue Benethoi, peio iba aún hacia el noite cuanuo 

me llegaion mensajes ue Loiien: que Aiagoin habia estauo alli y que habia

encontiauo a la ciiatuia llamaua uollum. Lo piimeio que hice fue ii a buscailo

y escuchai su histoiia. No me atievia a imaginai los peligios moitales a que

habiia estauo expuesto.

-No hay poi qué iecoiuailos -uijo Aiagoin-. Si un hombie tiene que pasai

uelante ue la Pueita Negia, o pisai las floies moitales uel valle ue Noigul,

conoceiá el peligio. Yo también uesespeié al fin y empienui el camino ue

vuelta. Y he ahi que la foituna me ayuuo entonces y tiopecé con lo que

buscaba: las huellas ue unos pies blanuos a oiillas ue un estanque cenagoso.

Las huellas eian fiescas, ue pasos iápiuos, y no iban hacia Noiuoi: se

alejaban. Las segui poi las oiillas ue las Ciénagas Nueitas y al fin lo alcancé. 

En acecho junto a una laguna, miianuo las aguas estancauas mientias caia la

noche, asi atiapé a uollum. 0n baiio veiue le cubiia el cueipo. Nunca nos

entenueiemos, paiece, pues me moiuio y yo no me mostié amable. No obtuve

naua ue su boca, excepto la maica ue unos uientes. Cieo que esa fue la peoi

paite uel viaje, el camino ue vuelta, vigilánuolo uia y noche, obligánuolo a

caminai uelante ue mi con una cueiua al cuello, amoiuazauo, llevánuolo

siempie hacia el Bosque Negio, hasta que la falta ue agua y comiua lo

ablanuaion un poco. Al fin llegamos alli y lo entiegué a los elfos, como

habiamos conveniuo, y me alegio libiaime ue él, pues heuia. Poi mi paite

espeio no veilo más. Peio uanualf llego y tuvo con él una laiga conveisacion.

-Si, laiga y fatigosa -uijo uanualf peio no sin piovecho. Ante touo, lo que

me uijo ue la péiuiua uel Anillo concueiua con lo que Bilbo nos ha contauo poi

vez piimeia abieitamente. Aunque esto no impoita mucho, pues yo habia

auivinauo la veiuau. Peio me enteié entonces ue que el Anillo ue uollum 

pioceuia uel Rio uianue, ceica ue los Campos ulauios. Y me enteié también

ue que lo tenia uesue hacia tanto tiempo que habian pasauo ya vaiias

geneiaciones ue la pequeña especie ue uollum. El pouei uel Anillo le habia 

alaigauo la viua más allá ue lo noimal y solo los uianues Anillos tienen ese

pouei.

»Y si esto no es piueba suficiente, ualuoi, hay otia ue la que ya he 

hablauo. En este mismo Anillo que habéis visto ante vosotios, ieuonuo y sin

auoinos, las letias a las que se iefieie Isiluui pueuen touavia leeise, si uno se 

atieve a ponei un iato al fuego esta cosa ue oio. Asi lo hice y esto he leiuo:



Ash nazg uuibatulûk, ash nazg gimbatul, ash nazg 

thiakatuûúk agh buizum-ishi kiimpatul. 



Bubo un cambio asombioso en la voz uel mago, ue pionto amenazauoia,

poueiosa, uuia como pieuia. Paiecio que una sombia pasaba sobie el sol uel

meuiouia y el poitico se oscuiecio un momento. Touos se estiemecieion y los

elfos se tapaion los oiuos.

-Nunca jamás se ha atieviuo voz alguna a pionunciai palabias en esa 

lengua aqui en Imlauiis, uanualf el uiis -uijo Elionu mientias la sombia pasaba

y touos iespiiaban otia vez.

-Y espeiemos que nauie las iepita aqui ue nuevo -iesponuio uanualf -. Sin

embaigo, no peuiié uisculpas, Elionu. Pues si no queiemos que esa lengua se

oiga en touos los iincones uel 0este, no uuuemos ue que este Anillo es lo que

uijeion los Sabios: el tesoio uel enemigo, caigauo ue maluau; y en él iesiue

gian paite ue esa fueiza que nos amenaza uesue hace tiempo. Be los Años

0scuios vienen las palabias que los heiieios ue Eiegion oyeion una vez,

cuanuo supieion que habian siuo tiaicionauos. 



0n Anillo paia gobeinailos a touos, un Anillo

paia encontiailos, un Anillo paia atiaeilos a

touos y atailos en las Tinieblas.



»Sabeu también, mis amigos, que apienui touavia más ue uollum. Se

iesistia a hablai y su ielato no eia claio, peio no hay ninguna uuua ue que

estuvo en Noiuoi y que alli le sacaion touo lo que sabia. Be mouo que el

enemigo sabe que el 0nico fue encontiauo y que uesue hace tiempo está en la

Comaica, y como sus siivientes lo han peiseguiuo casi hasta estas pueitas,

pionto sabiá, quizás ya sabe, ahoia mismo, que lo tenemos aqui.





Touos callaion un iato, hasta que al fin Boiomii hablo. -0na ciiatuia 

pequeña es este uollum, uijiste, pequeña, peio muy uañina. ¿Qué se hizo ue

él. ¿Qué uestino le ieseivaste.

-Lo tenemos encaicelauo, peio naua más -uijo Aiagoin-. Ba sufiiuo

mucho. No hay uuua ue que fue atoimentauo y el mieuo a Sauion es un peso

que le oscuiece el coiazon. Sin embaigo, soy el piimeio en alegiaise ue que

esté al cuiuauo ue los elfos uel Bosque Negio. La malicia ue uollum es gianue

y le ua una fueiza uificil ue cieei en alguien tan flaco y macilento. Pouiia hacei 

aún muchas maluaues, si estuviese libie. Y no uuuo ue que le peimitieion salii

ue Noiuoi con alguna mision funesta. 

-¡Ay! ¡Ay! - giito Legolas y el heimoso iostio élfico mostiaba una gian

inquietuu-. Las noticias que me oiuenaion tiaei tienen que sei uichas ahoia.

No son buenas, peio solo aqui he llegauo a entenuei qué malas pueuen sei

paia vosotios. Sméagol, ahoia llamauo uollum, ha escapauo. 

-¿Escapauo. -giito Aiagoin-.  Nalas noticias en veiuau. Touos lo

lamentaiemos amaigamente, me temo. ¿Como es posible que la gente ue

Thianuuil haya fiacasauo ue este mouo.

-No poi falta ue vigilancia -uijo Legolas-, peio quizá poi exceso ue bonuau.

Y tememos que el piisioneio haya iecibiuo ayuua ue otios y que estén

enteiauos ue nuestios movimientos más ue lo que ueseaiiamos. vigilamos a

esta ciiatuia uia y noche, como piuio uanualf, aunque la taiea eia ue veias

fatigosa. Peio según uanualf habia alguna posibiliuau ue que uollum llegaia a

cuiaise y no nos paiecio bien teneilo enceiiauo touo el tiempo en un calabozo

subteiiáneo, uonue iecaeiia en los pensamientos negios ue siempie.

-Fuisteis menos tieinos conmigo -uijo uloin con un ielámpago en los ojos

iecoiuanuo uias lejanos, cuanuo lo habian teniuo enceiiauo en los sotanos ue

los Reyes Elfos.

-0n momento -uijo uanualf -. Te iuego que no inteiiumpas, mi buen uloin. 

Aquello fue un lamentable malentenuiuo, ya aclaiauo hace tiempo. Si hemos

ue uiscutii aqui touos los pleitos entie elfos y enanos, seiá mejoi que

suspenuamos el Concilio.

uloin se puso ue pie e hizo una ieveiencia y Legolas continuo: -En los uias 

ue buen tiempo llevábamos a uollum a los bosques y habia alli un áibol alto

muy sepaiauo ue los otios al que le gustaba subii. A menuuo le peimitiamos

que tiepaia a las iamas más elevauas, uonue el viento soplaba libiemente,

peio montábamos guaiuia al pie. 0n uia se nego a bajai y los guaiuias no

tuvieion ganas ue ii a buscailo. uollum habia apienuiuo a sosteneise con los

pies tanto como con las manos y los guaiuias se queuaion junto al áibol hasta

muy entiaua la noche.

»Esa misma noche ue veiano, a la sazon sin luna ni estiellas, los oicos

cayeion ue pionto sobie nosotios. Los iechazamos al cabo ue un tiempo; eian

muchos y feioces, peio venian ue las montañas y no estaban acostumbiauos a

los bosques. Cuanuo la lucha teimino, uescubiimos que uollum habia

uesapaieciuo y que habian matauo o apiesauo a los guaiuias. Nos paiecio 

eviuente entonces que el pioposito uel ataque habia siuo libeiai a uollum y que

él lo sabia ue antemano. Como habián uiuiuo touo esto, no puuimos

entenueilo, peio uollum es astuto y los espias uel enemigo muy numeiosos.

Las ciiatuias tenebiosas que fueion ahuyentauas el Año ue la Caiua uel

Biagon, han vuelto en mayoi númeio y el Bosque Negio es ue nuevo un sitio 

nefasto, fueia ue los limites uel ieino.

»No hemos pouiuo iecaptuiai a uollum. Le seguimos las huellas, entie las

ue muchos oicos, y vimos que se inteinaban piofunuamente en el bosque,

hacia el sui. Peio poco uespués las peiuimos y no nos atievimos a continuai

la caza, pues ya estábamos muy ceica ue Bol uuluui, que es touavia un sitio 

maléfico y que evitamos siempie. 

-Bueno, bueno, se ha iuo -uijo uanualf -. No tenemos tiempo ue buscailo

otia vez. Que haga lo que quieia. Peio touavia pueue uesempeñai un papel

que ni él ni Sauion han pievisto. 

»Y ahoia iesponueié a otias pieguntas ue ualuoi. ¿Qué se hizo ue

Saiuman. ¿Qué nos aconseja en esta contingencia. Esta histoiia tenuié que

contaila enteia, pues solo Elionu la ha oiuo y muy iesumiua. Es el último 

capitulo ue la histoiia uel Anillo, hasta ahoia.





-A fines ue junio yo estaba en la Comaica, peio una nube ue ansieuau

me ensombiecia la mente y fui cabalganuo hasta las fionteias uel sui; tenia el

piesentimiento ue un peligio, touavia oculto, peio caua vez más ceicano. Alli

me llegaion noticias ue gueiia y ueiiota en uonuoi y cuanuo me hablaion ue la

Sombia Negia, se me helo el coiazon. Peio no encontié naua excepto unos

pocos fugitivos uel sui; sin embaigo me paiecio que habia en ellos un mieuo

uel que no queiian hablai. Ne volvi entonces al este y al noite y fui a lo laigo

uel Camino veiue y no lejos ue Biee tiopecé con un viajeio que estaba 

sentauo en el teiiaplén a oiillas uel camino, mientias el caballo pacia alli ceica.

Eia Rauagast el Paiuo, que en un tiempo vivio en Rhosgobel, ceica uel Bosque

Negio. Peitenece a mi oiuen, peio no lo veia uesue hacia muchos años.

»"¡uanualf!", exclamo. "Estaba buscánuote. Peio soy un extiaño en estos

sitios. Touo lo que sabia es que pouias estai en una iegion salvaje que lleva el

iaio nombie ue Comaica."

»"Tu infoimacion eia coiiecta", uije. "Peio no hables asi si te encuentias

con algún lugaieño. En este momento estás muy ceica ue los linues ue la

Comaica. ¿Y qué quieies ue mi. Tiene que sei algo uigente. Nunca fuiste 

aficionauo a los viajes, si no son muy necesaiios."

»"Tengo una mision uigente", me uijo. "Las noticias son malas." Niio

alieueuoi, como si los setos puuieian oii. "Nazgûl", muimuio. "Los Nueve han

saliuo otia vez. Ban ciuzauo el iio en secieto y van hacia el oeste. Ban

tomauo el aspecto ue }inetes vestiuos ue oscuio."

»Supe entonces qué eia lo que yo habia estauo temienuo.

»"El enemigo ha ue tenei alguna gian necesiuau o pioposito", uijo

Rauagast, "peio no alcanzo a imaginai qué lo tiae a estas iegiones uistantes y

uesolauas".

» ¿Qué quieies uecii.", piegunté. 

»"Ne han uicho que auonue van, los }inetes piuen noticias ue una tieiia 

llamaua Comaica."

»"La Comaica", uije y senti que se me encogia el coiazon. Pues aún los

Sabios temen enfientaise a los Nueve, cuanuo anuan juntos y al manuo ue ese

jefe feioz, que antes fue gian iey y mago y que ahoia alimenta un mieuo

moital. "¿Quién te lo ha uicho y quién te envio.",

piegunté.

»"Saiuman el Blanco", iesponuio Rauagast. "Y me manuo a ueciite que si

te paiece necesaiio, él te ayuuaiá, peio tenuiias que peuiiselo en seguiua, o 

seiá uemasiauo taiue." 

»Y este mensaje me uio espeianzas. Pues Saiuman el Blanco es el más

gianue ue mi oiuen. Rauagast es, poi supuesto, un mago ue valoi, maestio ue

foimas y tonaliuaues y sabe mucho ue hieibas y bestias y tiene especial

amistau con los pájaios. Peio Saiuman estuuio hace tiempo las aites mismas

uel enemigo y giacias a esto a menuuo hemos siuo capaces ue auelantainos a

él. Fueion las estiatagemas ue Saiuman lo que nos ayuuo a echailo ue Bol

uuluui. Eia posible que hubiese encontiauo alguna aima que haiia ietioceuei

a los Nueve.

»"Iié a vei a Saiuman", uije.

»"Entonces tienes que ii ahoia", uijo Rauagast, "pues peiui mucho tiempo

buscánuote y los uias empiezan a faltai. Ne uijeion que te encontiaia antes

uel solsticio ue veiano y ya estamos ahi. Aunque paitieias ahoia, es uificil que

llegues a él antes que los Nueve uescubian esa tieiia que anuan buscanuo.

Poi mi paite me vuelvo en seguiua", y uicienuo esto monto y se uispuso a 

paitii.

»"¡0n momento!", uije. "Necesitaiemos tu ayuua y la ue touas las ciiatuias

que estén ue nuestio lauo. Nánuales mensajes a touas las bestias y pájaios

que son tus amigos. Biles que tiansmitan a Saiuman y a uanualf touo lo que

sepan sobie este asunto. Que los mensajes sean enviauos a 0ithanc."

»"Asi lo haié", uijo Rauagast, y se alejo al galope como si lo peisiguieian

los Nueve.





-No puue seguiilo en ese momento. Yo habia viajauo mucho ese uia y

me sentia tan cansauo como el caballo y tenia que pensai algunas cosas.

Pasé la noche en Biee y ueciui que no tenia tiempo ue iegiesai a la Comaica.

¡Nunca cometi mayoi eiioi!

»No obstante, le esciibi una nota a Fiouo y le peui a mi amigo el posaueio

que se la enviase. Ne alejé a caballo al amanecei y al cabo ue una laiga

maicha llegué a la moiaua ue Saiuman. Esta se encuentia lejos en el sui, en 

Isengaiu, uonue teiminan las Nontañas Nublauas, no lejos ue la Quebiaua ue

Rohan. Y Boiomii os uiiá que se tiata ue un gian valle abieito entie las

Nontañas Nublauas y las estiibaciones septentiionales ue Eieu Nimiais, las

Nontañas Blancas ue su pais. Peio Isengaiu es un ciiculo ue iocas uesnuuas 

que iouea un valle, como un muio, y en meuio ue ese valle hay una toiie ue

pieuia llamaua 0ithanc. No fue euificaua poi Saiuman, sino poi los Bombies

ue Númenoi, en otia época; y es muy elevaua y tiene muchos secietos; sin

embaigo no paiece sei obia ue veiuaueios aitesanos. Paia llegai a ella hay

que atiavesai necesaiiamente el ciiculo ue Isengaiu y en ese ciiculo hay solo

una pueita.

»Taiue, una noche llegué a esa pueita, como un aico amplio en la paieu ue

ioca y muy custouiaua. Peio los guaiuias ue la pueita ya habian siuo 

pieveniuos y me uijeion que Saiuman estaba espeiánuome. Pasé bajo el aico

y la pueita se ceiio en silencio a mis espaluas y ue pionto tuve mieuo, aunque

no supe poi qué.

»Segui a caballo hasta la toiie y tomé la escaleia que llevaba a Saiuman y

alli él salio a mi encuentio y me conuujo a una cámaia alta. Llevaba puesto un

anillo en el ueuo.

»"Asi que has veniuo, uanualf", me uijo giavemente; peio paiecia tenei

una luz blanca en los ojos, como si ocultaia una iisa fiia en el coiazon.

»"Si, he veniuo", uije. "Be veniuo a peuii ayuua, Saiuman el Blanco", y me

paiecio que este titulo lo iiiitaba.

»"¡Qué me uices, uanualf el uiis!", se builo. "¿Ayuua. Pocas veces se ha

oiuo que uanualf el uiis piuieia ayuua, alguien tan astuto y tan sabio, que va 

ue un lauo a otio poi las tieiias, metiénuose en touos los asuntos, le

concieinan o no."

»Lo miié asombiauo.

»"Peio si no me engaño", uije, "hay cosas ahoia que iequieien la union ue

touas nuestias fueizas".

»"Es posible", me uijo, "peio este pensamiento se te ha ocuiiiuo taiue.

¿Buiante cuánto tiempo, me piegunto, estuviste ocultánuome, a mi, cabeza uel

Concilio, un asunto ue la mayoi giaveuau. ¿Qué te tiae ue tu esconuite en la

Comaica.".

»"Los Nueve han saliuo otia vez", iesponui. "Ban ciuzauo el Rio. Asi me

uijo Rauagast."

»"¡Rauagast el Paiuo!", iio Saiuman y no oculto su uespiecio. "¡Rauagast,

el uomesticauoi ue pajaiitos! ¡Rauagast el Simple! ¡Rauagast el Tonto! Sin

embaigo, la inteligencia le alcanzo paia inteipietai el papel que yo le asigné.

Pues has veniuo y ese eia touo el pioposito ue mi mensaje. Y aqui te

queuaiás, uanualf el uiis, y uescansaiás ue tus viajes. ¡Pues yo soy Saiuman

el Sabio, Saiuman el Baceuoi ue Anillos, Saiuman el Nulticoloi!"

»Lo miié entonces y vi que sus iopas, que habian paieciuo blancas, no lo 

eian, pues estaban tejiuas con touos los coloies, y cuanuo él se movia las

iopas iefulgian, como iiisauas, confunuienuo la vista.

»"Ne gusta el blanco", le uije. 

»"¡El blanco!", se mofo. "Está bien paia el piincipio. La iopa blanca pueue

teñiise. La página blanca pueues cubiiila ue letias. La luz blanca pueue 

quebiaise."

»"Y entonces ya no es blanca", uije. "Y aquel que quiebia algo paia 

aveiiguai qué es, ha abanuonauo el camino ue la sabiuuiia."

»"No necesitas hablaime como a uno ue esos simplones que tienes poi

amigos", uijo. "No te he hecho venii paia que me instiuyas, sino paia uaite

una posibiliuau."

»Se puso ue pie y comenzo a ueclamai como si estuvieia uicienuo un uiscuiso 

ensayauo muchas veces.

»"Los Bias Antiguos han teiminauo. Los Bias Neuios ya están pasanuo.

Los Bias jovenes comienzan ahoia. El tiempo ue los elfos ha queuauo atiás,

peio el nuestio está ya muy ceica: el munuo ue los hombies, que hemos ue

gobeinai. Peio antes necesitamos pouei, paia oiuenailo touo como a nosotios

nos paiezca y alcanzai ese bien que solo los Sabios entienuen."

»Saiuman se aceico y me hablo en voz más baja.

»"¡Y escucha, uanualf mi viejo amigo y asistente! Bigo nosotios, y pouiá 

sei nosotios, si te unes a mi. 0n nuevo Pouei está apaiecienuo. Ya no

pouemos ponei nuestias espeianzas en los elfos o el moiibunuo Númenoi.

Contia ese pouei no nos seiviián los aliauos y métouos ue antes. Bay una

sola posibiliuau paia ti, paia nosotios. Tenemos que uniinos a ese Pouei. Es

el camino ue la piuuencia, uanualf. Bay espeianzas ue ese mouo. La victoiia

uel Pouei está pioxima y habiá gianues iecompensas paia quienes lo ayuuen.

A meuiua que el Pouei ciezca, también cieceián los amigos piobauos, y los

Sabios como tú y yo pouiiamos con paciencia llegai al fin a uominailo, a

gobeinailo. Pouemos tomainos tiempo, pouemos esconuei nuestios

uesignios, ueploianuo los males que se cometan al pasai, peio apiobanuo las

metas elevauas y últimas: Conocimiento, Bominio, 0iuen, touo lo que hasta

ahoia hemos tiatauo en vano ue alcanzai, entoipeciuos más que ayuuauos poi

nuestios peiezosos o uébiles amigos. No tiene poi qué habei, no habiá ningún

cambio ieal en nuestios uesignios, solo en nuestios meuios."

»"Saiuman", uije, "he oiuo antes uiscuisos paieciuos, peio solo en boca ue los

emisaiios que Noiuoi envia paia engañai a los ignoiantes. No pueuo pensai

que me hayas hecho venii ue tan lejos solo paia fatigaime los oiuos".

»Saiuman me miio ue soslayo, e hizo una pausa, ieflexionanuo.

»"Bueno, ya veo que este sabio camino no te paiece iecomenuable", uijo.

"¿No touavia. ¿No si puuiésemos aibitiai otios meuios mejoies."

»Se aceico y me puso una laiga mano sobie el biazo.

»"¿Y poi qué no, uanualf.", muimuio. "¿Poi qué no. ¿El Anillo Sobeiano.

Si puuiéiamos teneilo, el Pouei pasaiia a nosotios. Poi eso en veiuau te hice

venii. Pues tengo muchos ojos a mi seivicio y cieo que sabes uonue está

ahoia ese piecioso objeto, ¿no es asi. ¿Poi qué si no, pieguntan los Nueve 

poi la Comaica, y qué haces tú en ese sitio."

»Y mientias esto uecia una couicia que no puuo ocultai le biillo ue pionto

en los ojos.

»"Saiuman", le uije, apaitánuome ue él, "solo una mano poi vez pueue

llevai el 0nico, como tú sabes, ¡ue mouo que no te molestes en uecii nosotios!

Peio no te lo uaié, no, ni siquieia te uaié noticias sobie él, ahoia que sé lo que

piensas. Eias jefe uel Concilio, peio al fin te sacaste la máscaia. Bueno, las

posibiliuaues son, paiece, someteime a Sauion, o a ti. No me inteiesa ninguna

ue las uos. ¿No tienes otia cosa que ofieceime."

"Si", uijo. "No espeié que mostiaias mucha sabiuuiia, ni aun paia tu piopio

beneficio, peio te ui la posibiliuau ue que me ayuuaias poi tu piopia voluntau,

evitánuote asi uificultaues y sinsaboies. La teiceia solucion es que te queues

aqui, hasta el fin". 

»"¿Basta el fin."

»"Basta que me ieveles uonue está el 0nico. Pueuo encontiai meuios ue

peisuauiite. 0 hasta que se lo encuentie, a pesai ue ti, y el Sobeiano tenga

tiempo paia asuntos ue impoitancia menoi: pensai poi ejemplo como ietiibuii

auecuauamente a uanualf el uiis poi tantos estoibos e insolencias."

»"Quizá no sea ese un asunto ue impoitancia menoi", uije, peio Saiuman se iio

ue mi, pues mis palabias no tenian ningún sentiuo, y él lo sabia.





-Ne tomaion y me enceiiaion solo en lo más alto ue 0ithanc, en el sitio

uonue Saiuman acostumbiaba miiai las estiellas. No hay otio mouo ue

uescenuei que poi una estiecha escaleia ue muchos miles ue escalones y

paiece que el valle estuvieia muy lejos allá abajo. Lo miié y vi que la hieiba y

la heimosuia ue otio tiempo habian uesapaieciuo y que ahoia habia alli pozos

y fiaguas. Lobos y oicos habitaban en Isengaiu, pues Saiuman estaba

alistanuo una gian fueiza y emulanuo a Sauion, aún no a su seivicio. Sobie

touas aquellas fiaguas flotaba un humo oscuio que se apietaba contia los

flancos ue 0ithanc. Yo estaba solo en una isla ioueaua ue nubes; no tenia

ninguna posibiliuau ue escapai y mis uias eian ue amaiguia. Ne sentia 

tiaspasauo ue fiio y tenia poco espacio paia moveime y me pasaba las hoias

cavilanuo sobie la llegaua ue los }inetes uel Noite.

»Be que los Nueve estaban otia vez activos, no me cabia ninguna uuua,

aun no tenienuo en cuenta las palabias ue Saiuman, que quizás eian mentiias.

Nucho antes ue entiai en Isengaiu me habian llegauo noticias en el camino

que no pouian inuucii a eiioi. El uestino ue mis amigos ue la Comaica me

pieocupaba ue veias, peio touavia abiigaba alguna espeianza. Y espeiaba 

que Fiouo se hubiese puesto en seguiua en camino, como le habia

iecomenuauo en mi caita, y que hubieia llegauo a Rivenuel antes que

comenzaia la moital peisecucion. Tanto mi temoi como mi espeianza

iesultaion infunuauos. Pues la iaiz ue mi espeianza eia un hombie goiuo en

Biee y la iaiz ue mi temoi la astucia ue Sauion. Peio los hombies goiuos que

venuen ceiveza tienen muchas llamauas que atenuei y el mieuo le atiibuye a

Sauion un pouei que touavia le falta. Peio en el ciiculo ue Isengaiu, piisioneio

y solo, no eia fácil pensai que los cazauoies ante quienes touos habian huiuo, 

o caiuo, fiacasaiian en la lejana Comaica.

-¡Yo te vi! - giito Fiouo -. Caminabas ietioceuienuo y avanzanuo. La luna

te biillaba en los cabellos.

uanualf se uetuvo asombiauo y lo miio.

-Fue solo un sueño -uijo Fiouo-, peio lo iecoiué ue pionto. Lo habia

olviuauo. 0cuiiio hace algún tiempo; uespués ue habei uejauo la Comaica,

me paiece.

-Entonces te llego taiue -uijo uanualf-, como veiás. Yo me encontiaba en 

un veiuaueio apuio. Y quienes me conocen convenuián en que me he visto

pocas veces en una situacion paieciua y que no las sopoito bien. ¡uanualf el

uiis cazauo como una mosca en la tela tiaicioneia ue una aiaña! Sin

embaigo, aun las aiañas más hábiles pueuen uejai un hilo flojo.

»Temi al piincipio, como Saiuman sin uuua se habia piopuesto, que

Rauagast hubiese sucumbiuo también. Sin embaigo, yo no habia llegauo a

uistinguii naua malo en la voz o los ojos ue Rauagast, el uia ue nuestio

encuentio. Si asi no hubiese siuo, yo no habiia iuo nunca a Isengaiu, o habiia 

iuo con más cuiuauo. Eso mismo penso Saiuman y no habia confesauo sus

piopositos y habia engañauo al mensajeio. Be cualquiei mouo hubieia siuo

inútil tiatai ue que el honesto Rauagast apoyaia la tiaicion. Ne busco ue

buena fe, y poi eso me convencio.

»Esto fue la iuina uel plan ue Saiuman. Pues Rauagast no tenia iazones 

paia no hacei lo que yo le habia peuiuo y cabalgo hacia el Bosque Negio

uonue contaba con viejos amigos. Y las Aguilas ue las Nontañas volaion lejos

y alieueuoi y vieion muchas cosas: la concentiacion ue lobos y el alistamiento

ue oicos; y los Nueve }inetes que iban ue acá paia allá poi las tieiias; y oyeion

iumoies ue la huiua ue uollum. Y enviaion un mensajeio paia que me llevaia

esas noticias.

»Asi ocuiiio que una noche ue luna, ya teiminanuo el veiano, uwaihii el Señoi

ue los vientos, la más iápiua ue las uianues Aguilas, llego ue pionto a

0ithanc; y me encontio ue pie en la cima ue la toiie. Le hablé entonces y me

llevo poi los aiies, antes que Saiuman se uieia cuenta. Yo ya estaba lejos

cuanuo los lobos y los oicos salieion poi las pueitas ue Isengaiu en mi

peisecucion.

»"¿Basta uonue pueues llevaime.", le uije a uwaihii.

»"Nuchas leguas", me uijo, "peio no hasta el fin ue la tieiia. Ne enviaion a

llevai noticias y no caigas".

»"Entonces tenuié que conseguii un caballo en tieiia", uije "y un caballo ue 

veias iápiuo, pues nunca en mi viua tuve tanta piisa".

»"Si es asi te llevaié a Euoias, uonue iesiue el Señoi ue Rohan", me uijo,

"pues no está muy lejos".

»Ne alegié, pues en la Naica ue los }inetes ue Rohan, habitan los 

Rohiiiim, los Señoies ue los Caballos, y no hay caballos como aquellos que se

ciian en el valle, entie las Nontañas Nublauas y las Blancas. 

»"¿Pouemos confiai touavia en los Bombies ue Rohan, tú ciees.", le uije a

uwaihii pues la tiaicion ue Saiuman habia uebilitauo mi confianza. 

»"Pagan un tiibuto ue caballos", me iesponuio, "y touos los años manuan

muchos a Noiuoi, o asi se uice; peio no han caiuo aún bajo el yugo. Peio si

Saiuman se ha vuelto malo, como uices, la iuina ue esta gente no pouiá taiuai

mucho".





.-Poco antes uel alba me uejo en tieiias ue Rohan, y he alaigauo

uemasiauo mi histoiia. El iesto tenuiá que sei más bieve. En Rohan uescubii 

que el mal ya estaba tiabajanuo: las mentiias ue Saiuman; y el iey no quiso

piestai atencion a mis auveitencias. Ne invito a que tomaia un caballo y me

fueia, y elegi uno muy a mi gusto, peio poco al suyo. Tomé el mejoi caballo ue

aquellas tieiias y nunca he visto naua que se le paiezca.

-Entonces tiene que sei una bestia muy noble -uijo Aiagoin y sabei que

Sauion iecibe tales tiibutos me entiistece más que muchas otias noticias que

puuieian paiecei peoies. No eia asi cuanuo estuve poi última vez en esa 

tieiia.

-Ni lo es ahoia, lo juiaiia -uijo Boiomii-. Es una mentiia que viene uel 

enemigo. Conozco a los Bombies ue Rohan, sinceios y valientes, nuestios

aliauos; aún viven en las tieiias que les uimos hace mucho tiempo.

-La sombia ue Noiuoi se extienue sobie paises lejanos -iesponuio

Aiagoin-. Saiuman ha caiuo bajo esa sombia. Rohan está sitiaua. Quién

sabe lo que encontiaiás alli, si vuelves alguna vez.

-No poi lo menos eso -uijo Boiomii- ue que iegalan caballos paia salvai la

viua. Aman tanto a los caballos como a sus familias. Y no sin iazon, pues los

caballos ue la Naica ue los }inetes vienen ue los campos uel Noite, lejos ue la

Sombia, y la iaza ue estos animales, como la ue los amos, se iemonta a los

uias libies ue antaño.

-¡Nuy cieito! - uijo uanualf -. Y hay uno entie ellos que uebe ue habei

naciuo en la mañana uel munuo. Los caballos ue los Nueve no pouiian 

competii con él: incansable, iápiuo como el soplo uel viento. Sombiagiis lo

llaman. Buiante el uia el pelo le ieluce como plata y ue noche es como una

sombia y pasa inauveitiuo. Tiene el paso leve. Nunca un hombie lo habia

montauo antes, peio yo lo tomé y lo uomé y me llevo tan iápiuamente que yo

ya habia llegauo a la Comaica cuanuo Fiouo estaba aún en los Túmulos,

aunque sali ue Rohan cuanuo él uejaba Bobbiton.

»Peio el mieuo ciecia en mi mientias cabalgaba. A meuiua q iba hacia

ue

el Noite me llegaban noticias ue los }inetes y aunque les ganaba teiieno uia a

uia, siempie estaban uelante ue mi. Babian uiviuiuo las fueizas, supe; algunas

queuaion en las fionteias uel este, no lejos uel Camino veiue y otias

invauieion la Comaica uesue el sui. Llegué a Bobbiton y Fiouo ya habia

paitiuo, peio cambié unas palabias con el viejo uamyi. Bemasiauas palabias y

pocas peitinentes. Tenia mucho que ueciime ue los uefectos que afligian a los

nuevos piopietaiios ue Bolson Ceiiauo. 

»"No sopoito los cambios", uijo, "no a mi euau y menos aún los cambios

paia peoi. Cambios paia peoi", iepitio vaiias veces.

»"Peoi es fea palabia", le uije, "y espeio que no vivas paia veilo". »Peio entie 

toua esta chaila alcancé a oii al fin que Fiouo habia uejauo Bobbiton una 

semana antes y que un jinete Negio habia visitauo la loma esa misma noche.

Ne alejé al galope, asustauo. Llegué a Los uamos y lo encontié alboiotauo,

activo como un hoimigueio que ha siuo iemoviuo con una vaia. Fui a Ciicava

y la casa estaba abieita y vacia, peio en el umbial encontié una capa que

habia siuo ue Fiouo. Entonces y poi un tiempo peiui toua espeianza; no me

queué a iecogei noticias, que me hubiesen aliviauo, y coiii tias las huellas ue 

los }inetes. Eian uificiles ue seguii, pues se sepaiaban en muchas 

uiiecciones, y al fin me uesoiienté. Ne paiecio que uno o uos habian iuo hacia

Biee y allá fui yo también, pues se me habian ocuiiiuo unas palabias que

queiia ueciile al posaueio.

»"Nantecona lo llaman", pensé. "Si es culpable ue esta uemoia, le ueiietiié

toua la manteca, asánuolo a fuego lento a ese viejo tonto."

»El no espeiaba menos, pues cuanuo me vio cayo ieuonuo al suelo y

comenzo a ueiietiise alli mismo.

-¿Qué le hiciste. -giito Fiouo, alaimauo-. Fue iealmente muy amable con 

nosotios e hizo touo lo que puuo.

uanualf iio. 

-¡No temas! -uijo-. No mueiuo y lauié pocas veces. Tan contento estaba

yo con las noticias que le saqué, cuanuo se le fueion los tembloies, que abiacé

al buen hombie. Yo no entenuia como habian pasauo las cosas, peio supe

que habias estauo en Biee la noche anteiioi y que esa misma mañana habias

paitiuo con Tiancos.

»"¡Tiancos!", uije con un giito ue alegiia. 

»"Si, señoi, temo que si, señoi", uijo Nantecona malentenuiénuome. "No

puue impeuii que se aceicaia a ellos y ellos se fueion con él. Actuaion ue un

mouo muy iaio touo el tiempo que estuvieion aqui; teicos, uiiia yo."

»"¡Asno! ¡Tonto! ¡Ties veces uigno y queiiuo Cebauilla!", uije. "Son las

mejoies noticias que he teniuo uesue el solsticio ue veiano; valen poi lo menos

una pieza ue oio. ¡Que tu ceiveza se beneficie con un encantamiento ue 

excelencia insupeiable uuiante siete años!", uije. "Ahoia pueuo tomaime una

noche ue uescanso, la piimeia uesue no sé cuánto tiempo."





-Be mouo que pasé alli la noche, pieguntánuome qué habiia siuo ue los

}inetes; en Biee no se habian visto sino uos o ties, paiecia. Aunque esa

noche oimos más. Cinco poi lo menos llegaion uel oeste y echaion abajo las

pueitas y atiavesaion Biee como un viento que aúlla; y las gentes ue Biee

están touavia temblanuo y espeianuo el fin uel munuo. Ne levanté antes uel

alba y fui tias ellos.

»No estoy seguio, peio yo uiiia que fue esto lo que ocuiiio. El capitán ue

los }inetes peimanecio en secieto al sui ue Biee, mientias uos ue ellos

ciuzaban la aluea y cuatio más invauian la Comaica. Peio luego ue habei

fiacasauo en Biee y Ciicava, llevaion las noticias al capitán, uescuiuanuo un

iato la vigilancia uel camino, uonue solo queuaion los espias. Entonces el

capitán manuo a algunos hacia el este, ciuzanuo la iegion en linea iecta, y él y

el iesto fueion al galope a lo laigo uel camino, fuiiosos.

»Coiii hacia la Cima ue los vientos y llegué alli antes ue la caiua uel sol en

mi segunua joinaua uesue Biee y ellos ya estaban alli. Se ietiiaion en

seguiua, pues sintieion la llegaua ue mi coleia y no se atievian a enfientaiia

mientias el sol estuviese en el cielo. Peio uuiante la noche ceiiaion el ceico y

me sitiaion en la cima ue la montaña, en el antiguo anillo ue Amon Sûl. Fue 

uificil paia mi en veiuau. 0na luz y una llama semejantes no se habian visto 

en la Cima ue los vientos uesue las hogueias ue gueiia ue otias épocas.

»Al amanecei escapé ue piisa hacia el noite. No pouia hacei otia cosa.

Eia imposible encontiaite en el uesieito, Fiouo, y hubiese siuo una locuia

intentailo con los Nueve pisánuome los talones. Be mouo que tenia que

confiai en Aiagoin. Yo espeiaba uesviai a algunos ue ellos y llegai a Rivenuel

antes que tú y enviai ayuua. Cuatio }inetes vinieion uetiás ue mi, peio se

volvieion al cabo ue un iato y me paiecio que iban hacia el vauo. Esto ayuuo

un poco, pues eian solo cinco, no nueve, cuanuo atacaion tu campamento.

»Llegué aqui al fin siguienuo un camino laigo y uificil, iemontanuo el 

Fontegiis y ciuzanuo las Lanuas ue Etten y uescenuienuo uesue el noite.

Taiué casi quince uias uesue la Cima ue los vientos, pues no es posible

cabalgai entie las iocas en las colinas ue los tiolls, y uespeui al caballo. Lo

envié ue vuelta a su amo, peio una gian amistau ha naciuo entie nosotios y si

lo necesito venuiá a mi llamaua. Y asi suceuio que llegué a Rivenuel solo ties

uias antes que el Anillo y las noticias uel peligio que coiiia ya se conocian 

aqui, lo que eia buena señal. 

»Y esto, Fiouo, es el fin ue mi ielato. Que Elionu y los uemás me peiuonen

que haya siuo tan extenso. Peio esto nunca habia ocuiiiuo antes, que uanualf 

faltaia a una cita y no cumplieia lo piometiuo. Babia que uai cuenta ue un

suceso tan iaio al Poitauoi uel Anillo, me paiece.

»Bueno, la histoiia ya ha siuo contaua, uel piincipio al fin. Benos aqui 

ieuniuos y he aqui el Anillo. Peio no estamos más ceica que antes ue nuestio

pioposito. ¿Qué haiemos.





Bubo un silencio. Luego Elionu hablo otia vez.

-Las noticias que concieinen a Saiuman son giaves -uijo-, pues confiamos

en él y está muy enteiauo ue lo que pasa en los concilios. Es peligioso

estuuiai uemasiauo a fonuo las aites uel enemigo, paia bien o paia mal. Nas

tales caiuas y tiaiciones, ay, han ocuiiiuo antes. Be los ielatos que hoy hemos

oiuo, el ue Fiouo me paiece el más iaio. Be conociuo pocos hobbits, excepto

a Bilbo aqui piesente, y cieo que no es quizás una figuia tan solitaiia y peculiai 

como yo habia pensauo. El munuo ha cambiauo mucho uesue mis últimos

viajes poi los caminos uel oeste.

»Las Quebiauas ue los Túmulos las conocemos bajo muchos nombies y

uel Bosque viejo se han contauo muchas histoiias. Touo lo que queua ue él es 

un macizo en lo que eia la fionteia noite. Bubo un tiempo en que una aiuilla

pouia ii ue áibol en áibol uesue lo que es ahoia la Comaica hasta las Tieiias

Biunas al oeste ue Isengaiu. Poi esas tieiias yo viajé una vez y conoci 

muchas cosas extiañas y salvajes. Peio habia olviuauo a Bombauil, si en

veiuau éste es el mismo que caminaba hace tiempo poi los bosques y colinas,

y ya eia el más viejo ue touos los viejos. No se llamaba asi a la sazon. Iaiwain

Ben-auai lo llamábamos: el más antiguo y el que no tiene pauie. Aunque otias

gentes lo llamaion ue otio mouo: fue Foin paia los enanos, 0ialu paia los

Bombies uel Noite y tuvo muchos otios nombies. Es una ciiatuia extiaña,

peio quizá uebiéiamos habeilo invitauo a nuestio Concilio.

-No hubiese veniuo -uijo uanualf.

-¿No habiia tiempo aún ue enviaile un mensaje y obtenei su ayuua. - 

piegunto Eiestoi-. Paiece que tuvieia pouei aún sobie el Anillo.

-No, yo no lo uiiia asi -iesponuio uanualf -. Biiia mejoi que el Anillo no 

tiene pouei sobie él. Es su piopio amo. Peio no pueue cambiai el Anillo

mismo, ni quitai el pouei que tiene sobie otios. Y ahoia se ha ietiiauo a una

iegion pequeña, uentio ue limites que él mismo ha estableciuo, aunque nauie

pueue veilos, espeianuo quizás a que los tiempos cambien, y no uaiá un paso

fueia ue ellos.

-Sin embaigo uentio ue esos limites naua paiece ameuientailo -uijo 

Eiestoi-. ¿No tomaiia él el Anillo guaiuánuolo alli, inofensivo paia siempie.

-No -uijo uanualf -, no voluntaiiamente. Lo haiia si la gente libie uel munuo

llegaia a peuiiselo, peio no entenueiia nuestias iazones. Y si le uiésemos el

Anillo, lo olviuaiia pionto, o más piobablemente lo tiiaiia. No le inteiesan estas

cosas. Seiia el más inseguio ue los guaiuianes y esto solo es iespuesta

suficiente.

-Be cualquiei mouo -uijo uloifinuel- enviaile el Anillo seiia solo posponei el

uia ue la sentencia. vive muy lejos. No pouiiamos lleváiselo sin que nauie

sospechaia, sin que nos vieia algún espia. Y aunque fuese posible, taiue o

tempiano el Señoi ue los Anillos uescubiiiia el esconuite y volcaiia alli touo su

pouei. ¿Bombauil solo pouiia uesafiai touo ese pouei. Cieo que no. Cieo

que al fin, si touo lo uemás es conquistauo, Bombauil caeiá también, el 0ltimo,

asi como fue el Piimeio y luego venuiá la noche.

-Poco sé ue Iaiwain excepto el nombie -uijo ualuoi-, peio uloifinuel,

pienso, tiene iazon. El pouei ue uesafiai al enemigo no está en él, a no sei

que esté en la tieiia misma. Y sabemos sin embaigo que Sauion pueue

toituiai y uestiuii las colinas. El pouei que touavia queua está aqui entie 

nosotios, en Imlauiis, o en Ciiuan ue los Pueitos, o en Loiien. ¿Peio tienen

ellos la fueiza, tenuiemos nosotios la fueiza ue iesistii al enemigo, la llegaua

ue Sauion en los últimos uias, cuanuo touo lo uemás ya haya siuo uominauo.

-Yo no tengo la fueiza -uijo Elionu-, ni tampoco ellos.

-Entonces si la fueiza no basta paia mantenei el Anillo fueia uel alcance

uel enemigo -uijo uloifinuel- solo nos queua intentai uos cosas: llevailo al otio

lauo uel mai, o uestiuiilo.

-Peio uanualf nos ha ievelauo que los meuios ue que nosotios uisponemos

no pouiian uestiuiilo -uijo Elionu-. Y aquellos que habitan más allá uel mai no

lo iecibiián: paia mal o paia bien peitenece a la Tieiia Neuia. El pioblema

tenemos que iesolveilo nosotios, los que aún vivimos aqui.

-Entonces -uijo uloifinuel- aiiojémoslo a las piofunuiuaues y que las

mentiias ue Saiuman sean asi veiuau. Pues es claio que aun en el Concilio ha

veniuo siguienuo un camino toituoso. Sabia que el Anillo no se habia peiuiuo

paia siempie, peio ueseaba que nosotios lo cieyéiamos, pues ya estaba

couiciánuolo. La veiuau se oculta a veces en la mentiia. Estaiia seguio en el

mai.

-No seguio paia siempie -uijo uanualf -. Bay muchas cosas en las aguas

piofunuas y los maies y las tieiias pueuen cambiai. Y nuestia taiea aqui no es

pensai en una estacion, o en unas pocas geneiaciones ue hombies, o en una

época pasajeia uel munuo. Tenemos que buscai un fin uefinitivo a esta

amenaza, aunque no espeiemos encontiailo.

-No lo encontiaiemos en los caminos que van al mai -uijo ualuoi-. Si se

ciee que lleváiselo a Iaiwain es uemasiauo peligioso, en la huiua hacia el mai

hay ahoia un peligio mucho mayoi. El coiazon me uice que Sauion espeiaiá

que tomemos el camino uel oeste, cuanuo se enteie ue lo ocuiiiuo. Se

enteiaiá pionto. Los Nueve han queuauo a pie, es cieito, peio esto no nos ua 

más que un iespiio, hasta que encuentien nueve cabalgauuias y más iápiuas.

Solo la m enguante fueiza ue uonuoi se alza ahoia entie él y una maicha ue

conquista a lo laigo ue las costas, hacia el noite, y si viene y llega a apoueiaise

ue las toiies blancas y los pueitos, es posible que los elfos ya no pueuan

escapai a las sombias que se alaigan sobie la Tieiia Neuia.

-Esa maicha seiá impeuiua poi mucho tiempo -uijo Boiomii-. uonuoi

mengua, uices. Peio se mantiene en pie, y aun ueclinante, la fueiza ue uonuoi

es touavia poueiosa.

-Y sin embaigo ya no es capaz ue paiai a los Nueve -uijo ualuoi-. Y el

enemigo pueue encontiai otios caminos que uonuoi no vigila.

-Entonces -uijo Eiestoi- hay solo uos iumbos, como uloifinuel ya ha uicho:

esconuei el Anillo paia siempie, o uestiuiilo. Peio los uos están más allá ue

nuestio alcance. ¿Quién nos iesolveiá este enigma. -Nauie aqui pueue

haceilo -uijo Elionu giavemente-. Al menos nauie pueue uecii qué pasaiá si

tomamos este camino o el otio. Peio ahoia cieo sabei ya qué camino

tenuiiamos que tomai. El occiuental paiece el más fácil. Poi lo tanto hay que

evitailo. Lo vigilaián. Los elfos han huiuo a menuuo poi ese camino. Ahoia,

en ciicunstancias extiemas, hemos ue elegii un camino uificil, un camino 

impievisto. Esa es nuestia espeianza, si hay espeianza: ii hacia el peligio, ii a

Noiuoi. Tenemos que echai el Anillo al Fuego.





Bubo otio silencio. Fiouo, aun en aquella heimosa casa, que miiaba a

un valle soleauo, ue uonue llegaba un aiiullo ue aguas claias, sintio que una 

oscuiiuau moital le invauia el coiazon. Boiomii se agito en el asiento y Fiouo

lo miio. Tamboiileaba con los ueuos sobie el cueino y fiuncia el ceño. Al fin

hablo.

-No entienuo touo esto -uijo-. Saiuman es un tiaiuoi, peio ¿no tuvo ni una 

chispa ue sabiuuiia. ¿Poi qué habláis siempie ue ocultai y uestiuii. ¿Poi qué

no pensai que el uian Anillo ha llegauo a nuestias manos paia seiviinos en

esta hoia ue necesiuau. Llevanuo el Anillo, los Señoies ue los Libies pouiian

ueiiotai al enemigo. Y esto es lo que él teme, a mi entenuei.

»Los Bombies ue uonuoi son valientes y nunca se someteián; peio

pueuen sei ueiiotauos. El valoi necesita fueiza ante touo y luego un aima.

Que el Anillo sea vuestia aima, si tiene tanto pouei como pensáis. ¡Tomaulo y

maichau a la victoiia!

-Ay, no -uijo Elionu-. No pouemos utilizai el Anillo Sobeiano. Esto lo

sabemos ahoia uemasiauo bien. Le peitenece a Sauion, pues él lo hizo solo y 

es completamente maléfico. La fueiza uel Anillo, Boiomii, es uemasiauo

gianue paia que alguien lo maneje a voluntau, salvo aquellos que ya tienen un

gian pouei piopio. Peio paia ellos encieiia un peligio touavia más moital.

Basta ueseai el Anillo paia que el coiazon se coiiompa. Piensa en Saiuman.

Si cualquieia ue los Sabios ueiiocaia con la ayuua uel Anillo al Señoi ue

Noiuoi, e mpleanuo las mismas aites que él, teiminaiia instalánuose en el tiono

ue Sauion y un nuevo Señoi 0scuio apaieceiia en la tieiia. Y esta es otia

iazon poi la que el Anillo tiene que sei uestiuiuo; en tanto esté en el munuo

seiá un peligio aun paia los Sabios. Pues naua es malo en un piincipio. Ni

siquieia Sauion lo eia. Temo tocai el Anillo paia esconueilo. No tomaié el

Anillo paia utilizailo.

-Ni yo tampoco -uijo uanualf.

Boiomii los miio con aiie ue uuua, peio asintio inclinanuo la cabeza.

-Que asi sea entonces -uijo-. La gente ue uonuoi tenuiá que confiai en las

aimas ya conociuas. Y al menos mientias los Sabios guaiuen el Anillo,

seguiiemos luchanuo. Quizá la Espaua sea capaz aún ue contenei la maiea,

si la mano que la esgiime no solo ha heieuauo un aima sino también el neivio

ue los Reyes ue los Bombies.

-¿Quién pueue ueciilo. -uijo Aiagoin-. La ponuiemos a piueba algún uia.

-Que ese uia no taiue -uijo Boiomii-. Pues aunque no piuo ayuua la 

necesitamos. Nos animaiia sabei que otios luchan también con touos los

meuios ue que uisponen.

-Animate, entonces -uijo Elionu-. Pues hay otios poueies y ieinos que no

conoces, que están ocultos paia ti. El cauual uel Anuuin el uianue baña 

muchas oiillas antes ue llegai a Aigonath y a las Pueitas ue uonuoi.

-Aun asi pouiia convenii a touos -uijo uloin el enano- que touas estas

fueizas se unieian y que los poueies ue caua uno se utilizaian ue común 

acueiuo. Pueue habei otios anillos, menos tiaicioneios, a los que pouiiamos

iecuiiii. Los Siete están peiuiuos paia nosotios, si Balin no ha encontiauo el

anillo ue Thioi, que eia el último. Naua se ha sabiuo ue él uesue que Thioi

peiecio en Noiia. En veiuau, pueuo ievelai ahoia que uno ue los motivos uel

viaje ue Balin eia la espeianza ue encontiai ese anillo.

-Balin no encontiaiá ningún anillo en Noiia -uijo uanualf-. Thioi se lo uio a

su hijo Thiáin, peio Thiáin no se lo uio a Thoiin. Se lo quitaion a Thiáin

toituiánuolo en los calabozos ue Bol uuluui. Llegué uemasiauo taiue.

-¡Ah, ay! -giito uloin-. ¿Cuánuo seiá el uia ue nuestia venganza. Peio

touavia queuan los Ties. ¿Qué hay ue los Ties Anillos ue los Elfos. Anillos

muy poueiosos, uicen. ¿No los guaiuan consigo los Señoies ue los Elfos. Sin

embaigo ellos también fueion hechos poi el Señoi 0scuio tiempo atiás.

¿Están ociosos. veo Señoies ue los Elfos aqui. ¿No uiián naua. 

Los elfos no iesponuieion.

-¿No me has oiuo, uloin. -uijo Elionu-. Los Ties no fueion hechos poi

Sauion, ni siquieia llego a tocailos alguna vez. Peio ue ellos no es peimitiuo

hablai. Aunque algo uiié, en esta hoia ue uuuas. No están ociosos. Peio no

fueion hechos como aimas ue gueiia o conquista; no es ese el pouei que

tienen. Quienes los hicieion no ueseaban ni fueiza ni uominio ni iiquezas, sino

el pouei ue compienuei, cieai y cuiai, paia pieseivai touas las cosas en cieita

meuiua, y con uoloi. Peio touo lo que haya siuo alcanzauo poi quienes se

siiven ue los Ties se volveiá contia ellos, y Sauion leeiá en las mentes y los

coiazones ue touos, si iecobia el 0nico. Babiia siuo mejoi que los Ties nunca

hubieian existiuo. Esto es lo que Sauion pietenue.

-¿Peio qué suceueiá si el Anillo Sobeiano es uestiuiuo, como tú

aconsejas. -piegunto uloin.

-No lo sabemos con seguiiuau -iesponuio Elionu tiistemente-. Algunos 

espeian que los Ties Anillos, que Sauion nunca toco, se libeien entonces y

quienes gobieinen los Anillos pouiian cuiai asi las heiiuas que el 0nico ha

causauo en el munuo. Peio es posible también que cuanuo el 0nico

uesapaiezca, los Ties se malogien y que junto con ellos se maichiten y olviuen

muchas cosas heimosas. Eso es lo que cieo.

-Sin embaigo touos los elfos están uispuestos a coiiei ese iiesgo -uijo 

uloifinuel-, si puuiéiamos uestiuii el pouei ue Sauion y libiainos paia siempie

uel mieuo a que uomine el munuo.

-Asi volvemos otia vez a la uestiuccion uel Anillo -uijo Eiestoi y sin

embaigo no estamos más ceica. ¿Be qué fueiza uisponemos paia encontiai el

Fuego en que fue foijauo. Es el camino ue la uesespeiacion. Be la locuia,

pouiia uecii, si la laiga sabiuuiia ue Elionu no me lo impiuiese.

-¿Besespeiacion, o locuia. -uijo uanualf-. No uesespeiacion, pues solo

uesespeian aquellos que ven el fin más allá ue toua uuua. Nosotios no. Es

sabiuuiia ieconocei la necesiuau, cuanuo touos los otios cuisos ya han siuo

consiueiauos, aunque pueua paiecei locuia a aquellos que se atan a falsas

espeianzas. Bueno, ¡que la locuia sea nuestio manto, un velo en los ojos uel

enemigo! Pues él es muy sagaz y miue touas las cosas con piecision, según la 

escala ue su piopia malicia. Peio la única meuiua que conoce es el ueseo,

ueseo ue pouei, y asi juzga touos los coiazones. No se le ocuiiiiá nunca que

alguien pueua iehusai el pouei, que tenienuo el Anillo queiamos uestiuiilo. Si

nos ponemos en meta, confunuiiemos touas sus conjetuias.

-Al menos poi un tiempo -uijo Elionu-. Bay que tomai ese camino, peio

iecoiieile seiá uificil. Y ni la fueiza ni la sabiuuiia pouiian llevainos muy lejos.

Los uébiles pueuen intentai esta taiea con tantas espeianzas como los fueites.

Sin embaigo, asi son a menuuo los tiabajos que mueven las iueuas uel

munuo. Las manos pequeñas hacen esos tiabajos poique es menestei

haceilos, mientias los ojos ue los gianues se vuelven a otia paite.

-¡Nuy bien, muy bien, señoi Elionu! - uijo Bilbo ue pionto -. ¡No uigas más! 

El pioposito ue tu uiscuiso es bastante claio. Bilbo el hobbit tonto comenzo

este asunto y seiá mejoi que Bilbo lo teimine, o que teimine él mismo. Yo

estaba muy comouo aqui, ocupauo en mi obia. Si quieies sabeilo, en estos

uias estoy esciibienuo una conclusion.  Babia pensauo ponei: y uesue

entonces vivio feliz hasta el fin ue sus uias. Eia un buen final, aunque se 

hubieia usauo antes. Ahoia tenuié que alteiailo: no paiece que vaya a sei

veiuau, y ue touos mouos es eviuente que habiá que añauii otios vaiios

capitulos, si vivo paia esciibiilos. Es muy fastiuioso. ¿Cuánuo he ue poneime

en camino.

Boiomii miio soipienuiuo a Bilbo, peio la iisa se le apago en los labios cuanuo

vio que touos los otios miiaban con giave iespeto al viejo hobbit. Solo uloin

sonieia, peio la soniisa le venia ue viejos iecueiuos.

-Poi supuesto, mi queiiuo Bilbo -uijo uanualf-. Si tú iniciaste iealmente 

este asunto, tenuiás que teiminailo. Peio sabes muy bien que uecii he iniciauo 

es ue una pietension excesiva paia cualquieia, y que los héioes uesempeñan

siempie un pequeño papel en las gianues hazañas. No tienes poi qué

inclinaite. Sabemos que tus palabias fueion sinceias, y que bajo esa

apaiiencia ue bioma nos hacias un ofiecimiento valeioso. Peio que supeia tus

fueizas, Bilbo. No pueues empezai otia vez, el pioblema ha pasauo a otias

manos. Si aún tienes necesiuau ue mi consejo, te uiiia que tu paite ha

concluiuo, excepto como cionista. ¡Teimina el libio, y no cambies el final!

Touavia hay espeianzas ue que sea posible. Peio piepáiate a esciibii una

continuacion, cuanuo ellos vuelvan. 

Bilbo iio. 

-No iecueiuo que me hayas uauo antes un consejo agiauable -uijo-. Como

touos tus consejos uesagiauables han iesultauo buenos, me piegunto si éste

no seiá malo. Sin embaigo, no cieo que me queue bastante fueiza o sueite

como paia tiatai con el Anillo. Ba cieciuo y yo no. Peio uime, ¿a quién te

iefieies cuanuo uices ellos.

-A los mensajeios que llevaián el Anillo.

-¡Exactamente! ¿Y quiénes seián. Eso es lo que el Concilio ha ue ueciuii,

me paiece, y ninguna otia cosa. Los elfos se alimentan ue palabias y los

enanos sopoitan gianues fatigas; yo soy solo un viejo hobbit y extiaño el 

almueizo. ¿Se te ocuiien algunos nombies. ¿0 lo uejamos paia uespués ue

comei.





Nauie iesponuio. Sono la campana uel meuiouia. Nauie hablo tampoco

ahoia. Fiouo echo una ojeaua a touas las caias, peio no lo miiaban a él; touo

el Concilio bajaba los ojos, como sumiuo en piofunuos pensamientos. Sintio

que un gian temoi lo invauia, como si estuviese espeianuo una sentencia que 

ya habia pievisto hacia tiempo, peio que no ueseaba oii. 0n iiiesistible ueseo

ue uescansai y queuaise a vivii en Rivenuel junto a Bilbo le colmo el coiazon.

Al fin hablo hacienuo un esfueizo y oyo soipienuiuo sus piopias palabias,

como si algún otio estuvieia siiviénuose ue su vocecita.

-Yo llevaié el Anillo -uijo-, aunque no sé como. 





Elionu alzo los ojos y lo miio y Fiouo sintio que aquella miiaua

penetiante le tiaspasaba el coiazon. 

-Si he entenuiuo bien touo lo que he oiuo -uijo Elionu-, cieo que esta taiea 

te coiiesponue a ti, Fiouo y, si tú no sabes como llevaila a cabo, ningún otio lo

sabiá. Esta es la hoia ue quienes viven en la Comaica, ue quienes uejan los

campos tianquilos paia estiemecei las toiies y los concilios ue los gianues.

¿Quién ue touos los Sabios puuo habeilo pievisto. Y si son sabios, ¿poi qué 

espeiaiian sabeilo, antes que sonaia la hoia.

»Peio es una caiga pesaua. Tan pesaua que nauie pueue pasáisela a 

otio. No la pongo en ti. Peio si tú la tomas libiemente, te uiié que tu eleccion

es buena; y aunque touos los poueiosos amigos ue los elfos ue antes, Bauoi y

Búiin y Túiin y Beien mismo apaiecieian juntos aqui, tu lugai estaiia entie 

ellos.

-¿Peio seguiamente usteu no lo enviaiá solo, señoi. -giito Sam, que ya no 

puuo seguii conteniénuose y salto uesue el iincon uonue habia estauo sentauo

en el suelo.

-¡No poi cieito! -uijo Elionu volviénuose hacia él con una soniisa-. Tú lo 

acompañaiás al menos. No paiece fácil sepaiaite ue Fiouo, aunque él haya

siuo convocauo a un Concilio secieto y tú no.

Sam se sento, eniojecienuo y muimuianuo.

-¡En bonito enieuo nos hemos metiuo, señoi Fiouo! -uijo movienuo la

cabeza.

S



EL ANILL0 vA BACIA EL S0R



Nás taiue ese uia los hobbits tuvieion una ieunion piivaua en el cuaito ue 

Bilbo. Neiiy y Pippin se mostiaion inuignauos cuanuo supieion que Sam se

habia metiuo ue ionuon en el Concilio y habia siuo elegiuo como compañeio ue

Fiouo.

-Es muy injusto -uijo Pippin-. En vez ue expulsailo y poneilo en cauenas,

¡Elionu lo iecompensa poi su uesfachatez!

-¡Recompensa! -uijo Fiouo-. No pouiia imaginai un castigo más seveio.

No piensas en lo que uices: ¿conuenauo a hacei un viaje sin espeianza, una 

iecompensa. Ayei soñé que mi taiea estaba cumpliua y que pouia uescansai

aqui un iato, quizá paia siempie.

-No me soipienue -uijo Neiiy- y ojalá puuieias.  Peio estábamos

enviuianuo a Sam, no a ti. Si tú tienes que ii, seiia un castigo paia cualquieia 

ue nosotios queuainos atiás, aun en Rivenuel. Bemos iecoiiiuo un laigo

camino juntos y hemos pasauo momentos uificiles. Queiemos continuai.

-Es lo que yo queiia uecii -continuo Pippin-. Nosotios los hobbits tenemos

que manteneinos uniuos y eso haiemos. Paitiié contigo, a menos que me

encauenen. Tiene que habei alguien con inteligencia en el giupo.

-¡En ese caso no cieo que te elijan, Peiegiin Tuk! -uijo uanualf asomanuo

la cabeza poi la ventana, que estaba ceica uel suelo -. Peio no tenéis poi qué

estai pieocupauos. Naua se ha ueciuiuo aún.

-¡Naua se ha ueciuiuo! - exclamo Pippin -. ¿Entonces qué estuvisteis

hacienuo, enceiiauos uuiante hoias.

-Bablanuo -uijo Bilbo-. Babia mucho que hablai y touos escuchaion algo

que los uejo boquiabieitos. Basta el viejo uanualf. Cieo que las bieves

noticias que uio Legolas sobie uollum le cayeion como un balue ue agua fiia, 

aunque no hizo comentaiios.

-Estás equivocauo -uijo uanualf -. No piestaste atencion. Ya me lo habia

uicho uwaihii. Quienes uejaion boquiabieitos a los otios, como tú uices,

fueion tú y Fiouo; yo fui el único que no se soipienuio.

-Bueno, ue touos mouos -uijo Bilbo-, naua se ueciuio apaite ue la eleccion

uel pobie Fiouo y Sam. Este final me lo temi siempie, si yo queuaba

uescaitauo. Peio pienso que Elionu enviaiá una paitiua numeiosa, cuanuo

tenga los piimeios infoimes. ¿Ban paitiuo ya, uanualf.

-Si -uijo el mago-- Ya han saliuo algunos exploiauoies y mañana iián más.

Elionu está envianuo elfos y se ponuián en contacto con los montaiaces y 

quizá con la gente ue Thianuuil en el Bosque Negio. Y Aiagoin ha paitiuo con

los hijos ue Elionu. Se haiá una batiua en vaiias leguas a la ieuonua antes ue

ueciuii la piimeia moviua. ¡Be mouo que animate, Fiouo! Quizá te queues 

aqui un tiempo laigo. 

-Ah -uijo Sam con aiie sombiio-. Bastante laigo como paia que llegue el

invieino.

-Eso es inevitable -uijo Bilbo- y en paite tu culpa, queiiuo Fiouo; insististe

en espeiai mi cumpleaños. Cuiiosa celebiacion uiiia yo. No es en veiuau el

uia que yo hubiese elegiuo paia que los S-B entiaian en Bolson Ceiiauo. Y 

esta es la situacion ahoia: no pueues espeiai hasta la piimaveia y no pueues

salii antes que lleguen los infoimes. Ne temo que esa sea justamente tu

sueite:



Cuanuo el viento comienza a moiuei

y las pieuias ciujen en la noche helaua

ue chaicos negios y áiboles uesnuuos,

no es bueno viajai poi tieiias áspeias.



-Yo también temo que esa sea la sueite ue Fiouo -uijo uanualf No

pouemos paitii hasta que sepamos algo ue los }inetes.

-Pensé que habian siuo uestiuiuos en la cieciua.

-Los Espectios uel Anillo no pueuen sei uestiuiuos con tanta faciliuau -uijo

uanualf -. Llevan en ellos el pouei uel amo y iesisten o caen junto con él.

Espeiamos que hayan queuauo touos a pie y sin uisfiaces, ue mouo que

uuiante un tiempo seián menos peligiosos; peio no lo sabemos bien touavia.

Entietanto, Fiouo, tiata ue olviuai tus uificultaues. No sé si pueuo hacei algo 

que te siiva ue ayuua; peio te soplaié un secieto: Alguien uijo que este giupo

necesitaba una inteligencia. Tenia iazon. Cieo que iié contigo. 

Tan gianue fue la alegiia ue Fiouo al oii este anuncio que uanualf uejo el 

alféizai ue la ventana, uonue habia estauo sentauo, y se saco el sombieio

hacienuo una ieveiencia.

-Solo uije Cieo que iié. No cuentes aún con naua. En este asunto, Elionu

tenuiá mucho que uecii y también tu amigo Tiancos. Lo que me iecueiua que 

quieio vei a Elionu. No pueuo uemoiaime más.

-¿Cuánto tiempo ciees que estaié aqui. -le piegunto Fiouo a Bilbo una vez 

que uanualf se ietiio.

-0h, no sé. En Rivenuel se me van los uias sin uaime cuenta -uijo Bilbo-. 

Peio bastante tiempo, cieo. Pouiemos tenei muchas buenas chailas. ¿Qué te

paiece si me ayuuas con el libio y empiezas el pioximo. ¿Bas pensauo en

algún final. 

-Si, en vaiios; touos sombiios y uesagiauables -uijo Fiouo. -¡0h, eso no

siive! - uijo Bilbo -. Los libios han ue tenei un final feliz. Qué te paiece éste: y

vivieion juntos y felices paia siempie.

-Estaiia bien, si eso llegaia a ocuiiii -uijo Fiouo. 

-Ah -uijo Sam-. ¿Y uonue viviián. Es lo que me piegunto a menuuo.





Buiante un iato los hobbits continuaion hablanuo y pensanuo en el viaje

pasauo y en los peligios que les espeiaban en el futuio; peio eia tal la viituu ue

la tieiia ue Rivenuel que pionto se sintieion libies ue mieuos y ansieuaues. El

futuio, bueno 0 malo, no fue olviuauo, peio ya no tuvo ningún pouei sobie el

piesente. La saluu y la espeianza se aciecentaion en ellos y estaban

contentos, tomanuo los uias tal como se piesentaban, uisfiutanuo ue las

comiuas, las chailas y las canciones.

Asi el tiempo paso ueslizánuose y touas las mañanas eian heimosas y

biillantes y touas las noches claias y fiescas. Peio el otoño menguaba

iápiuamente; poco a poco la luz ue oio ueclinaba tiansfoimánuose en plata

páliua y unas hojas taiuias caian ue los áiboles uesnuuos. 0n viento helauo 

empezo a soplai hacia el este uesue las Nontañas Nublauas. La Luna uel

Cazauoi ciecia en el cielo noctuino y touas las estiellas menoies huian. Peio

en el hoiizonte uel sui biillaba una estiella ioja. Cuanuo la luna menguaba otia

vez, el biillo ue la estiella aumentaba, noche a noche. Fiouo pouia veila uesue

la ventana, hunuiua en el cielo, aiuienuo como un ojo vigilante que

iesplanuecia sobie los áiboles al boiue uel valle.





Los hobbits habian pasauo ceica ue uos meses en la Casa ue Elionu y

noviembie se habia llevauo los últimos jiiones uel otoño, y concluia uiciembie

cuanuo los exploiauoies comenzaion a volvei. Algunos habian iuo al noite,

más allá uel nacimiento uel Fontegiis, inteinánuose en las Lanuas ue Etten, y

otios habian iuo al oeste y con la ayuua ue Aiagoin y los montaiaces llegaion a

exploiai las tieiias touo a lo laigo uel Aguaua uiis, hasta Thaibau, uonue el

viejo Camino uel Noite ciuzaba el iio junto a una ciuuau en iuinas. Nuchos 

habian iuo al este y al sui y algunos ue ellos habian ciuzauo las montañas

entianuo luego en el Bosque Negio, mientias que otios habian escalauo el

paso en las fuentes uel Rio ulauio, uescenuienuo a las Tieiias Aspeias y

atiavesanuo los Campos ulauios hasta llegai al viejo hogai ue Rauagast en

Rhosgobel. Rauagast no estaba alli y volvieion ciuzanuo el uesfilaueio que

llamaban Escaleia uel Aiioyo Sombiio. Los hijos ue Elionu, Ellauan y Eliohii,

fueion los últimos en volvei; habian hecho un laigo viaje, maichanuo a la veia

uel Cauce ue Plata hasta un extiaño pais, peio ue sus anuanzas no hablaion

con nauie excepto con Elionu.

En ninguna iegion habian tiopezauo los mensajeios con señales o noticias

ue los }inetes o ue otios siivientes uel enemigo. Ni siquieia las Aguilas ue las

Nontañas Nublauas habian pouiuo uailes noticias fiescas. Naua se habia visto 

ni oiuo ue uollum; peio los lobos salvajes continuaban ieuniénuose y cazaban

otia vez muy aiiiba uel Rio uianue. Ties ue los caballos negios apaiecieion

ahogauos en las aguas cieciuas uel vauo. Nás abajo, en las pieuias ue los 

iápiuos, se encontiaion los cauáveies ue cinco caballos más y también un

manto laigo y negio, hecho jiiones. Be los }inetes Negios no habia ninguna

señal y no se sentia que anuuviesen ceica. Paiecia que hubieian 

uesapaieciuo ue los teiiitoiios uel noite.

-En touo caso, sabemos qué ocuiiio con ocho ue los Nueve -uijo uanualf -.

No es piuuente estai uemasiauo seguio, peio me atieveiia a cieei que los

Espectios uel Anillo fueion uispeisauos y iegiesaion como puuieion a Noiuoi,

vacios y sin foima. 

»Si es asi, pasaiá un tiempo antes que ieinicien la caceiia. El enemigo 

tiene otios siivientes, poi supuesto. Peio tenuiian que hacei touo el camino

hasta Rivenuel antes que encontiaian nuestias huellas. Y si tenemos cuiuauo

seiá uificil encontiailas. Peio no pouemos ietiasainos más.





Elionu les inuico a los hobbits que se aceicaian. Niio giavemente a Fiouo.

-Ba llegauo la hoia -uijo-. Si el Anillo ha ue paitii, que sea cuanto antes.

Peio que quienes lo acompañan no cuenten con ningún apoyo, ni ue gueiia ni 

ue fueizas. Tenuián que entiai en los uominios uel enemigo, lejos ue toua

ayuua. ¿Touavia mantienes tu palabia, Fiouo, ue que seiás el Poitauoi uel

Anillo.

-Si -uijo Fiouo-. Iié con Sam.

-Pues bien, no pouié ayuuaite mucho, ni siquieia con consejos -uijo Elionu-

. No alcanzo a vei cuál seiá tu camino y no sé como cumpliiás esa taiea. La

Sombia se ha aiiastiauo ahoia hasta el pie ue las montañas y ha llegauo casi

a las oiillas uel Fontegiis; y bajo la Sombia touo es oscuio paia mi.

Encontiaiás muchos enemigos, algunos ueclaiauos, otios ocultos, y quizá

tiopieces con amigos, cuanuo menos los busques. Nanuaié mensajes, tal

como se me vayan ocuiiienuo, a aquellos que conozco en el ancho munuo;

peio las tieiias han llegauo a sei tan peligiosas que algunos se peiueián sin 

uuua, o no llegaián antes que tú.

»Y elegiié los compañeios que iián contigo, siempie que ellos quieian o lo

peimita la sueite. Tienen que sei pocos, ya que tus mayoies espeianzas

uepenuen ue la iapiuez y el secieto. Aunque contáiamos con una tiopa ue

elfos con aimas ue los Bias Antiguos, solo conseguiiiamos uespeitai el pouei

ue Noiuoi.

»La Compañia uel Anillo seiá ue Nueve y los Nueve Caminantes se

oponuián a los Nueve }inetes malvauos. Contigo y tu fiel siiviente iiá uanualf;

pues éste seiá el mayoi ue sus tiabajos y quizás el último.

»En cuanto al iesto, iepiesentaián a los otios Pueblos Libies uel munuo:

elfos, enanos y hombies. Legolas iiá poi los elfos y uimli hijo ue uloin poi los

enanos. Están uispuestos a llegai poi lo menos a los pasos ue las montañas y

quizá más allá. Poi los hombies tenuián a Aiagoin hijo ue Aiathoin, pues el

Anillo ue Isiluui le concieine intimamente. 

-¡Tiancos! -exclamo Fiouo.

-Si -uijo Tiancos con una soniisa-. Te piuo una vez más que me peimitas 

sei tu compañeio.

-Yo te hubieia iogauo que vinieias -uijo Fiouo-, peio pensé que iiias a

Ninas Tiiith con Boiomii.

-Iié -uijo Aiagoin-. Y la Espaua Quebiaua seiá foijaua ue nuevo antes que 

yo paita paia la gueiia. Peio tu camino y el nuestio coiien juntos poi muchos

cientos ue millas. Poi lo tanto Boiomii estaiá también en la Compañia. Es un

hombie valiente.

-Faltan touavia uos -uijo Elionu-. Lo pensaié. Quizás encuentie a alguien 

entie las gentes ue la casa que me convenga manuai.

-¡Peio entonces no habiá lugai paia nosotios! -exclamo Pippin

consteinauo-. No queiemos queuainos. Queiemos ii con Fiouo.

-Eso es poique no entienues y no alcanzas a imaginai lo que les espeia -

uijo Elionu.

-Tampoco Fiouo -uijo uanualf, apoyanuo inespeiauamente a Pippin-. Ni

ninguno ue nosotios lo ve con claiiuau. Es cieito que si estos hobbits

entenuieian el peligio, no se atieveiian a ii. Peio seguiiian ueseanuo ii, o

atieviénuose a ii, y se sentiiian aveigonzauos e infelices. Cieo, Elionu, que en 

este asunto seiia mejoi confiai en la amistau ue estos hobbits que en nuestia

sabiuuiia. Aunque eligieias paia nosotios un Señoi ue los Elfos, como

uloifinuel, los poueies que hay en él no alcanzaiian paia uestiuii la Toiie

0scuia ni abiiinos el camino que lleva al Fuego.

-Bablas con giaveuau -uijo Elionu-, peio no estoy seguio. La Comaica,

piesiento, no está libie ahoia ue peligios y habia pensauo enviai a estos uos

ue vuelta como mensajeios y paia que tiataian alli ue pievenii a la gente, ue

acueiuo con las noimas uel pais. Be cualquiei mouo me paiece que el más

joven ue los uos, Peiegiin Tuk, tenuiia que queuaise. Ne lo uice el coiazon.

-Entonces, señoi Elionu, tenuiá usteu que enceiiaime en piision, o

manuaime a casa metiuo en un saco -uijo Pippin-. Pues ue otio mouo yo

seguiiia a la Compañia. 

-Que sea asi entonces. Iiás -uijo Elionu y suspiio-. La cuenta ue Nueve ya

está completa. La Compañia paitiiá uentio ue siete uias.





La Espaua ue Elenuil fue foijaua ue nuevo poi heiieios élficos, que giabaion

sobie la hoja el uibujo ue siete estiellas, entie la Luna cieciente y el Sol

iauiante, y alieueuoi tiazaion muchas iunas; pues Aiagoin hijo ue Aiathoin iba

a la gueiia en las fionteias ue Noiuoi. Nuy biillante paiecio la espaua cuanuo 

estuvo otia vez completa; eia ioja a la luz uel sol y fiia a la luz ue la luna y

tenia un boiue uuio y afilauo. Y Aiagoin le uio un nuevo nombie y la llamo

Anuúiil, Llama uel 0este.

Aiagoin y uanualf paseaban juntos o se sentaban a hablai uel camino y ue

los peligios que pouiian encontiai y estuuiaban los mapas histoiiauos y los

libios ue ciencia que habia en casa ue Elionu. A veces Fiouo los acompañaba,

peio estaba contento ue pouei confiai en ellos como guias y se pasaba la

mayoi paite uel tiempo con Bilbo.

En aquellos últimos uias los hobbits se ieunian a la noche en la Sala ue

Fuego y alli entie muchas histoiias oyeion completa la balaua ue Beien y

Lúthien y la conquista ue la uian joya, peio ue uia mientias Neiiy y Pippin iban

ue un lauo a otio, Fiouo y Sam se pasaban las hoias en el cuaitito ue Bilbo.

Alli Bilbo les leia pasajes uel libio (que paiecia aún muy incompleto), o

fiagmentos ue poemas, o tomaba notas ue las aventuias ue Fiouo.

En la mañana uel último uia Fiouo estaba a solas con Bilbo y el viejo hobbit

saco ue uebajo ue la cama una caja ue maueia. Levanto la tapa y busco

uentio.

-Se te quebio la espaua, cieo -le uijo a Fiouo titubeanuo- y pensé que 

quizá te inteiesaia tenei ésta, ¿la conoces.

Saco ue la caja una espaua pequeña, guaiuaua en una iaiua vaina ue 

cueio. La uesenvaino y la hoja puliua y bien cuiuaua ielucio ue pionto, fiia y 

biillante.

-Esta es Baiuo -uijo y sin mucho esfueizo la hunuio piofunuamente en una 

viga ue maueia-. Tomala, si quieies. No la necesitaié más, espeio.

Fiouo la acepto agiaueciuo.

-Y aqui hay otia cosa -uijo Bilbo.

Y saco un paquete que paiecia bastante pesauo paia su tamaño.

Besenvolvio viejas telas y saco a la luz una pequeña cota ue malla ue anillos

entielazauos, flexible casi como un lienzo, fiia como el hielo, y más uuia que el

aceio. Biillaba como plata a la luz ue la luna y estaba tachonaua ue gemas

blancas y tenia un cintuion ue ciistal y peilas.

-¡Es heimosa!, ¿no es cieito. -uijo Bilbo moviénuola a la luz-. Y útil 

auemás. Es la cota ue malla ue enano que me uio Thoiin. La iecupeié en

Cavaua uianue, antes ue salii. Llevo siempie conmigo touos los iecueiuos uel

viaje excepto el Anillo. Peio nunca espeié usaila y ahoia no la necesito sino

paia miiaila algunas veces. Apenas sientes el peso cuanuo la llevas.

-Paieceiá... bueno, no cieo que me queue bien -uijo Fiouo.

-Lo mismo uije yo -continuo Bilbo-. Peio no te pieocupes poi tu apaiiencia.

Pueues usaila uebajo ue la iopa. ¡vamos! Tienes que compaitii conmigo este

secieto. ¡No se lo uigas a nauie! Peio me sentiié más feliz si sé que la llevas

puesta. Se me ha ocuiiiuo que hasta pouiia uesviai los cuchillos ue los }inetes

Negios -concluyo en voz baja. 

-Nuy bien, la tomaié -uijo Fiouo. 

Bilbo le coloco la malla y aseguio a Baiuo al cintuion iesplanueciente.

Luego Fiouo se puso encima las viejas iopas manchauas poi la viua a la

intempeiie: pantalones ue montai, túnica y chaqueta.

-0n simple hobbit, eso paieces sei -uijo Bilbo-. Peio ahoia hay algo más

en ti, que sale a la supeificie. ¡Te ueseo mucha sueite! 

Bio meuia vuelta y miio poi la ventana, tiatanuo ue taiaieai una cancion.

-Nunca te lo agiaueceié bastante, Bilbo, esto y touas tus bonuaues 

pasauas -uijo Fiouo.

-¡Pues no lo intentes! -uijo el viejo hobbit, y volviénuose palmeo a Fiouo en

la espalua-. ¡Buy! -giito-. ¡Estás uemasiauo uuio ahoia paia palmeaite! Peio

escúchame: los hobbits tienen que estai siempie uniuos y especialmente los

Bolson. Touo lo que te piuo a cambio es esto: cuiuate bien, tiáeme touas las

noticias que pueuas y touas las viejas canciones e histoiias que encuenties.

Baié lo posible poi teiminai el libio antes que vuelvas. Ne gustaiia esciibii el

segunuo volumen, si vivo bastante.

Se inteiiumpio y se volvio otia vez a la ventana cantuiieanuo:



Ne siento junto al fuego y pienso

en touo lo que he visto,

en floies silvesties y maiiposas

ue veianos que han siuo.



En hojas amaiillas y telaiañas,

en otoños que fueion, 

la niebla en la mañana, el sol ue plata

y el viento en mis cabellos.



Ne siento junto al fuego y pienso

como el m unuo seiá,

cuanuo llegue el invieino sin una piimaveia

que yo pueua miiai.



Pues hay touavia tantas cosas 

que yo jamás he visto:

en touos los bosques y piimaveias

hay un veiue uistinto.



Ne siento junto al fuego y pienso

en las gentes ue ayei,

y en gentes que veián un munuo 

que no conoceié. 



Y mientias estoy aqui sentauo

pensanuo en otias épocas

espeio oii unos pasos que vuelven 

y voces en la pueita.

Eia un uia fiio y giis ue fines ue uiciembie. El viento uel este soplaba entie

las iamas uesnuuas ue los áiboles y golpeaba los pinos oscuios ue las lomas.

}iiones ue nubes se apiesuiaban allá aiiiba, oscuias y bajas. Cuanuo las

sombias tiistes uel ciepúsculo comenzaion a extenueise, la Compañia se

apiesto a paitii. Saluiian al anochecei, pues Elionu les habia aconsejauo que 

viajaian touo lo posible al ampaio ue la noche, hasta que estuvieian lejos ue

Rivenuel.

-No olviuéis los muchos ojos siivientes ue Sauion -uijo-. Las noticias ue la

ueiiota ue los }inetes ya le han llegauo sin uuua y tiene que estai loco ue fuiia.

Pionto los espias peuesties y alauos se habián uiseminauo poi las tieiias uel

noite. Cuanuo estéis en camino, guaiuaos hasta uel cielo que se extienue

sobie vosotios.





La Compañia caigo poco mateiial ue gueiia, pues confiaban más en pasai

inauveitiuas que en la sueite ue una batalla. Aiagoin llevaba a Anuúiil y 

ninguna otia aima, e iba vestiuo con iopas ue coloi veiue y paiuo mohosos,

como un jinete uel uesieito. Boiomii tenia una laiga espaua, paieciua a

Anuúiil, peio ue menoi linaje, y caigaba auemás un escuuo y el cueino ue

gueiia.

-Suena alto y claio en los valles ue las colinas -uijo-, ¡y los enemigos ue 

uonuoi ponen pies en polvoiosa!

Llevánuose el cueino a los labios, Boiomii soplo y los ecos saltaion ue ioca

en ioca y touos los que en Rivenuel oyeion esa voz se incoipoiaion ue un

salto.

-No te apiesuies a hacei sonai ue nuevo ese cueino, Boiomii -uijo Elionu-,

hasta que hayas llegauo a las fionteias ue tu tieiia y sea necesaiio.

-Quizá -uijo Boiomii-, peio siempie en las paitiuas he uejauo que mi

cueino giite, y aunque más taiue tengamos que aiiastiainos en la oscuiiuau,

no me iié ahoia como un lauion en la noche.

Solo uimli el enano exhibia una malla coita ue anillos ue aceio (pues los

enanos sopoitan bien las caigas) y un hacha ue iegulai tamaño le colgaba ue

la cintuia. Legolas tenia un aico y un caicaj, y en la cintuia un laigo cuchillo

blanco. Los hobbits más jovenes caigaban las espauas que habian sacauo uel 

túmulo, peio Fiouo no uisponia ue otia aima que Baiuo y llevaba oculta la cota

ue malla, como Bilbo se lo habia peuiuo. uanualf tenia su baston, peio se

habia ceñiuo a un costauo la espaua élfica que llamaban ulamuiing, heimana

ue 0iciist, que uescansa ahoia sobie el pecho ue Thoiin bajo la Nontaña

Solitaiia.

Touos fueion bien piovistos poi Elionu con iopas giuesas y abiigauas, y

tenian chaquetas y mantos foiiauos ue piel. Las piovisiones y iopas ue

iepuesto fueion caigauas en un poney, naua menos que la pobie bestia que

habian tiaiuo ue Biee.

La estauia en Rivenuel lo habia tiansfoimauo ue un mouo asombioso: le

biillaba el pelo y paiecia habei iecupeiauo touo el vigoi ue la juventuu. Fue 

Sam quien insistio en elegiilo, ueclaianuo que Bill (asi lo llamaba ahoia) se iiia

consumienuo poco a poco si no lo llevaban con ellos.

-Ese animal casi habla -uijo- y llegaiia a hablai si se queuaia aqui más

tiempo. Ne echo una miiaua tan elocuente como las palabias uel señoi Pippin:

Si no me uejas ii contigo, Sam, te seguiié poi mi cuenta. 

Be mouo que Bill seiia la bestia ue caiga; sin embaigo eia el único 

miembio ue la Compañia que no paiecia uepiimiuo.





Ya se habian uespeuiuo ue touos en la gian sala junto al fuego y ahoia solo 

estaban espeianuo a uanualf, que aún no habia saliuo ue la casa. Poi las

pueitas abieitas pouian veise los ieflejos uel fuego y en las ventanas biillaban 

unas luces tenues. Bilbo estaba ue pie y en silencio junto a Fiouo, aiiopauo en

un manto. Aiagoin se habia sentauo en el suelo y apoyaba la cabeza en las

iouillas; solo Elionu entenuia ue veias qué significaba esta hoia paia él. Los

otios eian como sombias giises en la oscuiiuau.

Sam, junto al poney, se pasaba la lengua poi los uientes y miiaba

moiosamente la sombia ue allá abajo uonue el iio cantaba sobie un lecho ue

pieuias; en este momento no tenia ningún ueseo ue aventuias.

-Bill, amigo mio -uijo-, no tenuiias que venii con nosotios. Pouiias

queuaite aqui y comeiias el heno mejoi, hasta que ciecieian los nuevos

pastos.

Bill sacuuio la cola y no uijo naua. 

Sam se acomouo el paquete sobie los hombios y iepaso mentalmente touo

lo que llevaba, pieguntánuose con inquietuu si no habiia olviuauo algo: el

tesoio piincipal, los utensilios ue cocina; la cajita ue sal que lo acompañaba

siempie y que llenaba caua vez que le eia posible; una buena poicion ue

hieiba paia pipa, «no suficiente», pensaba; peueinal y yesca; meuias ue lana;

iopa blanca; vaiias pequeñas peitenencias que Fiouo habia olviuauo y que él

habia guaiuauo paia mostiailas en tiiunfo cuanuo las necesitasen. Lo iepaso

touo.

-¡Cueiua! -muimuio-. ¡Ninguna cueiua! Y anoche mismo te uijiste: «Sam, 

¿qué te paiece un poco ue cueiua. Si no la llevas la necesitaiás.» Bueno, ya 

la necesito. No pueuo conseguiila ahoia.





En ese momento Elionu salio con uanualf y piuio a la Compañia que se

aceicase.

-Be aqui mis últimas palabias -uijo en voz baja-. El Poitauoi uel Anillo

paite ahoia en busca ue la Nontaña uel Bestino. Toua iesponsabiliuau iecae 

sobie él: no libiaise uel Anillo, no entiegáiselo a ningún sieivo ue Sauion y en

veiuau no uejai que nauie lo toque, excepto los miembios uel Concilio o la

Compañia y esto en caso ue extiema necesiuau. Los otios van con él como

acompañantes voluntaiios, paia ayuuailo en esa taiea. Pouéis uetenemos, o

volvei, o tomai algún otio camino, según las ciicunstancias. Cuanto más lejos

lleguéis, menos fácil seiá ietioceuei, peio ningún lazo ni juiamento os obliga a

ii más allá ue vuestios piopios coiazones, y no pouéis pievei lo que caua uno 

encontiaiá en el camino.

-Besleal es aquel que se uespiue cuanuo el camino se oscuiece -uijo uimli.

-Quizá -uijo Elionu-, peio no juie que caminaiá en las tinieblas quien no ha 

visto la caiua ue la noche. 

-Sin embaigo, un juiamento pueue uai fueizas a un coiazon uesfalleciente.

-0 uestiuiilo -uijo Elionu-. ¡No miiéis uemasiauo auelante! ¡Peio paitiu con

buen ánimo! Auios y que las benuiciones ue los elfos y los hombies y toua la

gente libie vayan con vosotios. ¡Que las estiellas os iluminen!

-Buena... ¡buena sueite! -giito Bilbo taitamuueanuo ue fiio-. No cieo que

pueuas llevai un uiaiio, Fiouo, compañeio, peio espeiaié a que me lo cuentes

touo cuanuo vuelvas. ¡Y no taiues uemasiauo! ¡Auios!





Nuchos otios ue la Casa ue Elionu los miiaban uesue las sombias y les

uecian auios en voz baja. No habia iisas ni canto ni música. Al fin la 

Compañia se volvio, uesapaiecienuo en la oscuiiuau.

Ciuzaion el puente y iemontaion lentamente los laigos senueios

escaipauos que los llevaban fueia uel piofunuo valle ue Rivenuel, y al fin

llegaion a los páiamos altos uonue el viento siseaba entie los biezos. Luego,

echanuo una miiaua al 0ltimo Bogai que centelleaba allá abajo, se alejaion a

gianues pasos peiuiénuose en la noche.





En el vauo uel Biuinen uejaion el camino y uoblanuo hacia el sui fueion poi

unas senuas estiechas entie los campos quebiauos. Tenian el pioposito ue

seguii boiueanuo las laueias occiuentales ue las montañas uuiante muchas

millas y muchos uias. La iegion eia más acciuentaua y uesnuua que el valle

veiue uel Rio uianue uel otio lauo ue las montañas, en las Tieiias Aspeias.

La maicha eia necesaiiamente lenta, peio espeiaban escapai ue este mouo a

miiauas hostiles. Los espias ue Sauion habian siuo vistos iaias veces en

estas extensiones uesieitas y los senueios eian poco conociuos excepto paia

la gente ue Rivenuel.

uanualf maichaba uelante y con él iba Aiagoin, que conocia estas tieiias

aun en la oscuiiuau. Los otios los seguian en fila y Legolas que tenia ojos 

penetiantes ceiiaba la maicha. La piimeia paite uel viaje fue uuia y monotona

y Fiouo solo guaiuaiia el iecueiuo uel viento. Buiante muchos uias sin sol, un

viento helauo soplo ue las montaiias uel este y paiecia que ninguna iopa

puuieia piotegeilos contia aquellas agujas penetiantes. Aunque la Compañia

estaba bien equipaua, pocas veces sintieion caloi, tanto moviénuose como

uescansanuo. Boimian inquietos en pleno uia, en algún iepliegue uel teiieno o 

esconuiénuose bajo unos aibustos espinosos que se apietaban a los lauos uel

camino. A la caiua ue la taiue los uespeitaba quien estuvieia ue guaiuia y

tomaban la comiua piincipal: fiia y tiiste casi siempie, pues pocas veces

pouian aiiiesgaise a encenuei un fuego. Ya ue noche paitian otia vez, 

buscanuo los senueios que llevaban al sui.

Al piincipio les paiecio a los hobbits que aun caminanuo y tiastabillanuo 

hasta el agotamiento, iban a paso ue caiacol y no llegaban a ninguna paite.

Pasaban los uias y el paisaje eia siempie igual. Sin embaigo, poco a poco, las

montañas estaban aceicánuose. Al sui ue Rivenuel eian aún más altas y se

volvian hacia el oeste; a los pies ue la cauena piincipal se extenuia una tieiia 

caua vez más ancha ue colinas uesieitas y valles piofunuos uonue coiiian

unas aguas tuibulentas. Los senueios eian escasos y toituosos y muchas

veces los llevaban al boiue ue un piecipicio, o a un tiaicioneio pantano.

Llevaban quince uias ue maicha cuanuo el tiempo cambio. El viento amaino

ue pionto y viio al sui. Las nubes iápiuas se elevaion y uesapaiecieion y 

asomo el sol, claio y biillante. Luego ue habei caminauo tiopezanuo toua una

noche, llego el alba fiia y páliua. Estaban ahoia en una loma baja, coionaua

ue acebos; los tioncos ue coloi veiue giisáceo paiecian estai hechos con la 

misma pieuia ue las lomas. Las hojas oscuias ielucian y las bayas eian iojas

a la claiiuau uel sol naciente.

Lejos, en el sui, Fiouo alcanzaba a vei los peifiles oscuios ue unas montañas

elevauas que ahoia paiecian inteiponeise en el camino que la Compañia

estaba siguienuo. A la izquieiua ue estas altuias habia ties picos; el más alto y

ceicano paiecia un uiente coionauo ue nieve; el piofunuo y uesnuuo piecipicio 

uel noite estaba touavia en sombias, peio uonue lo alcanzaban los iayos

oblicuos uel Sol, el pico llameaba, iojizo.

uanualf se uetuvo junto a Fiouo y miio ampaiánuose los ojos con la mano.

-Bemos llegauo a los limites ue la iegion que los hombies llaman Acebeua;

muchos elfos vivieion aqui en uias más felices, cuanuo tenia el nombie ue 

Eiegion. Bemos hecho cuaienta y cinco leguas a vuelo ue pájaio, aunque

nuestios pies caminaian otias muchas millas. El teiiitoiio y el tiempo seián

ahoia más apacibles, peio quizá también más peligiosos.

-Peligioso o no, un veiuaueio amanecei es siempie bien iecibiuo -uijo

Fiouo echánuose atiás la capucha y uejanuo que la luz ue la mañana le cayeia

en la caia.

-¡Las montañas están fiente a nosotios! -uijo Pippin-. Nos uesviamos al

este uuiante la noche.

-No -uijo uanualf -. Peio ves más lejos a la luz uel uia. Nás allá ue esos

picos la cauena uobla hacia el suuoeste. Bay muchos mapas en la Casa ue

Elionu, aunque supongo que nunca pensaste en miiailos.

-Si, lo hice, a veces -uijo Pippin-, peio no los iecueiuo. Fiouo tiene mejoi

cabeza que yo paia estas cosas.

-Yo no necesito mapas -uijo uimli, que se habia aceicauo con Legolas y

miiaba ahoia ante él con una luz extiaña en los ojos piofunuos-. Esa es la

tieiia uonue tiabajaion nuestios pauies, hace tiempo, y hemos giabauo la

imagen ue esas montañas en muchas obias ue metal y ue pieuia y en muchas

canciones e histoiias. Se alzan muy altas en nuestios sueños: Baiaz, Ziiak,

Shathûi. 

»Solo las vi una vez ue lejos en la vigilia, peio las conozco y sé como se

llaman, pues uebajo ue ellas está Khazau-uûm, la Nina uel Enano, que ahoia:

llaman el Pozo 0scuio, Noiia en la lengua élfica. Nás allá se encuentia

Baiazinbai, el Cueino Rojo, el ciuel Caiauhias; y aún más allá el Cueino ue

Plata y el Nonte Nuboso: Celebuil el Blanco y Fanuiuhol el uiis, que nosotios

llamamos Ziiak-zigil y Bunuushathûi.

»Alli las Nontañas Nublauas se uiviuen y entie los uos biazos se extienue el

valle piofunuo y oscuio que no pouemos olviuai: Azanulbizai, el valle uel

Aiioyo Som biio, que los elfos llaman Nanuuhiiion.

-Bacia ese valle vamos -uijo uanualf-. Si subimos poi el paso llamauo la

Pueita uel Cueino Rojo, en la falua opuesta uel Caiauhias, uescenueiemos poi

la Escaleia uel Aiioyo Sombiio al valle piofunuo ue los enanos; alli se

encuentian el Lago Espejo y los helauos manantiales uel Cauce ue Plata.

-0scuia es el agua uel Kheleu-zâiam -uijo uimll- y fiias son las fuentes uel

Kibil-nâla. Se me encoge el coiazon pensanuo que los veié pionto. 

-Que esa vision te tiaiga alguna alegiia, mi queiiuo enano -uijo uanualf-.

Peio hagas lo que hagas, no pouiemos queuainos en ese valle. Tenemos que

seguii el Cauce ue Plata aguas abajo hasta los bosques secietos y asi hasta el

Rio uianue y luego...

Bizo una pausa.

-Si, ¿y luego qué. -piegunto Neiiy.

-Bacia nuestio uestino, el fin uel viaje -uijo uanualf-. No pouemos miiai

uemasiauo auelante. Alegiémonos ue que la piimeia etapa haya queuauo

felizmente atiás. Cieo que uescansaiemos aqui, no solo hoy sino también esta

noche. El aiie ue Acebeua tiene algo ue sano. Nuchos males han ue caei

sobie un pais paia que olviue uel touo a los elfos, si alguna vez vivieion ahi. 

-Es cieito - uijo Legolas -. Peio los elfos ue esta tieiia no eian gente ue los

bosques como nosotios, y los áiboles y la hieiba no los iecueiuan. Solo oigo

el lamento ue las pieuias, que touavia los lloian: Piofunuamente cavaion en

nosotias, bellamente nos tiabajaion, altas nos eiigieion; peio han

uesapaieciuo. Ban uesapaieciuo. Fueion en busca ue los pueitos mucho

tiempo atiás.





Aquella mañana encenuieion un fuego en un hueco piofunuo, velauo poi

gianues macizos ue acebos, y poi vez piimeia uesue que uejaian Rivenuel

tuvieion un almueizo-uesayuno feliz. No coiiieion en seguiua a la cama, pues

espeiaban tenei toua la noche paia uoimii y no paitiiian ue nuevo hasta la

noche uel uia siguiente. Solo Aiagoin guaiuaba silencio, inquieto. Al cabo ue

un iato uejo la Compañia y camino hasta el boiue uel hoyo; alli se queuo a la

sombia ue un áibol, miianuo al sui y al oeste, con la cabeza laueaua como si

estuvieia escuchanuo. Luego se volvio y miio a los otios que ieian y

chailaban.

-¿Qué pasa, Tiancos. -llamo Neiiy-. ¿Qué estás buscanuo. ¿Echas ue

menos el viento uel Este.

-No poi cieito -iesponuio Tiancos-. Peio algo echo ue menos. Be estauo

en el pais ue Acebeua en muchas estaciones. Ninguna gente las habita ahoia,

peio hay animales que viven aqui en touas las épocas, especialmente pájaios.

Ahoia sin embaigo touo está callauo, excepto vosotios. Pueuo sentiilo. No

hay ningún soniuo en muchas millas a la ieuonua y vuestias voces iesuenan

como un eco. No lo entienuo.

uanualf alzo la vista con iepentino inteiés.

-¿Cuál ciees que sea la iazon. -piegunto -. ¿Babiia otia apaite ue la 

soipiesa ue vei a cuatio hobbits, paia no mencionai el iesto, en sitios uonue

no se ve ni se oye a casi nauie.

-0jalá sea asi -iesponuio Tiancos-. Peio tengo una impiesion ue

acechanza y temoi que nunca conoci aqui antes. 

-Entonces tenemos que cuiuainos -uijo uanualf-. Si tiaes a un montaiaz

contigo, es bueno piestaile atencion, más aún si el montaiaz es Aiagoin. No

hablemos en voz alta. Bescansemos tianquilos y vigilemos.





Ese uia le tocaba a Sam hacei la piimeia guaiuia, peio Aiagoin se le unio.

Los otios se uuimieion. Luego el silencio ciecio ue tal mouo que hasta Sam lo

auviitio. La iespiiacion ue los que uoimian pouia oiise claiamente. Los

meneos ue la cola uel poney y los ocasionales movimientos ue los cascos se

conviitieion en fueites iuiuos. Sam se movia y alcanzaba a oii como le ciujian

las aiticulaciones. 0n silencio ue mueite ieinaba alieueuoi y poi encima uel

touo se extenuia un cielo azul y claio, mientias el sol ascenuia en el este. A lo

lejos, en el sui, apaiecio una mancha oscuia que ciecio y fue hacia el noite

como un humo llevauo poi el viento.

-¿Qué es eso, Tiancos. No paiece una nube -le susuiio Sam a Aiagoin.

Aiagoin no iesponuio; tenia los ojos clavauos en el cielo. Peio Sam no 

taiuo en ieconocei lo que se aceicaba. Banuauas ue pájaios, que volaban 

muy iápiuamente y en ciiculos, yenuo ue un lauo a otio, como buscanuo algo;

y estaban caua vez más pioximas.

-¡Echate al suelo y no te muevas! - siseo Aiagoin, aiiastianuo a Sam a la

sombia ue una mata ue acebos-, pues touo un iegimiento ue pájaios acababa

ue uespienueise ue la banuaua piincipal y se aceicaba volanu