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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD BOLIVARIANA DE VENEZUELA
FUNDACIÓN “MISIÓN SUCRE”
PROGRAMA NACIONAL DE FORMACIÓN DE EDUCADORES Y
EDUCADORAS (PNFE)
MATURÍN- ESTADO MONAGAS










Pensamiento Político Latinoamericano y
Caribeño



Profesor(a) Bachilleres
Beatriz Álvarez Aida Bermúdez
Zonia Farias
Luisa Hurtado
Ernesto Isasi
Isabel Díaz







Maturín, abril 2014




IDEAS POLÍTICAS DE LOS ABORÍGENES MÁS IMPORTANTES DE
AMÉRICA LATINA

A lo largo de 500 años de conjunción con agentes culturales
europeos, los pueblos americanos resultaron profundamente afectados,
sus sociedades fueron remoldeadas desde la base, se vio alterada su
composición étnica y degradada su cultura. De esta forma, se logró la
transformación de una multiplicidad de pueblos autónomos, poseedores
de tradiciones auténticas en unas pocas sociedades de cultura alienada.

Los europeos al invadir América introdujeron una carga de
conceptos y preconceptos (algunos ya mencionados) referidos a sí mismos
y a los demás pueblos. Estos últimos, además de perder su riqueza
(acumulada por siglos) y de convertirse en mano de obra esclava,
sufrieron la degradación de asumir como imagen propia la visión
despectiva de los europeos que los consideraban racialmente inferiores. A
través de esta visión, se explicaba el atraso de los pueblos indígenas
derivando de sus características innatas como la pereza, la falta de
ambición, etc.

Estos son los motivos por los cuales los aborígenes se
acostumbraron a verse a sí mismos como pueblos infrahumanos
destinados a un papel subalterno, debido, según los europeos, a la
pérdida de virtudes resultante del mestizaje, al clima tropical, etc.

De esta forma, el invasor colonialista impone su dominio y a la vez
se autodignifica degradando la imagen étnica del aborigen. La iglesia
católica del imperio salvacionista ibérico tuvo gran relevancia en la
construcción del indio como ente cultural alienado, ya que la religión
cristiana se mezcla en él con creencias africanas y aborígenes, formando
cultos sincréticos. Estos llenaban satisfactoriamente su cometido de dar a
conocer al indígena la gloria de la vida eterna ultraterrena, para
consolarlo ante la miseria de su destino terreno y a la vez justificar el
dominio europeo, induciéndolos a una actitud pasiva y resignada.

Todas estas justificaciones de la dominación colonial y cultural
constituyen la más pesada herencia dejada por la civilización occidental y
cristiana a los pueblos conquistados. Actuaron en conjunto como cristales
deformadores que les han impedido a estos pueblos crear una imagen
auténtica del mundo y una visión genuina de sí mismos.

De esta manera, el pensamiento político indio está en oposición a la
civilización occidental. Hace legítimo el pensamiento propio y no el
occidental. Por lo tanto, no hay ni hubo conquista, sino invasión. El indio
ha resistido y luchado contra el europeo, y aún sigue en pie, lo cual
demuestra que no ha sido conquistado. El mestizaje sufrido no conduce a
una nueva cultura, ni es fusión. Las únicas auténticas son las que
encarnan los pueblos, lo demás es occidente. La civilización occidental es
colonialista e imperialista. América tiene la suya, que es legítima, y se
opone globalmente a occidente debido a su dominio neocolonial. Todos los
pueblos indios participan de ella. La diversidad de culturas y lenguas no
impide la unidad civilizatoria. Quienes afirman que las diferencias étnicas
dividen, lo hacen como estrategia de dominio, a favor de la neocolonización
occidental.

Ante esto, las políticas indigenistas tratan de demostrar la existencia
de una única y diferente civilización india, logrando una unión
panindígena. Para alcanzar este objetivo, es relevante la descolonización de
la historia, ya que ésta ha sido escrita y enseñada por el colonizador. Pero
existe otra, la del indio, que es al revés; los héroes de la primera son los
villanos de ésta, sus méritos son su oprobio. Si la historia oficial ha sido
parte de la justificación de la dominación, ésta deberá colaborar con la
liberación. Se aprende a ser indio si se conoce la verdad de lo que ocurrió
en América. Aún los desindianizados pueden encontrar su lado aborigen si
se adentran en estos hechos y rechazan los relatados por occidente,
postulados como historia oficial o universal, en la cual se menosprecia y
distorsiona a la civilización india. Esto se debe a que el colonizador ha
querido ocultar la grandeza de las culturas indias pasadas y actuales,
debido a que la superioridad de éstas no se aprecia según las escalas de
los valores occidentales, que privilegian lo material por sobre lo humano.
La inferioridad que se le atribuye a éstos se basa en lo moral y ético. La
vida india contemporánea se presenta, en su mundo comunal, llena de
valores profundos como el amor, la honradez, el respeto y la solidaridad.
Según éstos, la organización productiva y la tecnología aborigen son
superiores a las accidentales, si se compara su utilidad ética, y no sólo
suproductividad.

Gracias a estas virtudes, las políticas indígenas no hacen
discriminación, sino que trata de incorporar a la civilización india al
mestizo y al blanco, a través de un proyecto de indianización opuesto al
utilizado por el europeo 500 años atrás. Además de la creación de su
nueva identidad, los pueblos indios americanos deben luchar contra otras
miserias como la pobreza, el hambre y demás yugos que impone el
imperialismo globalizado de occidente. Quizás, una posible solución sería
plantearse su propia modernidad, que como señala Adolfo Colombres
estaría dada por distinguirse de la clase dominante, y podría ser definida
como "periférica".

"El Consejo Internacional Independiente Emancipación e Identidad
DE América Latina 1492-1992, reunido en sesión de trabajo en la ciudad
de México los días 5 y 6 de enero de 1991 declara":

 Que el 12 de octubre de 1942, que según la visión eurocentrista está
considerado como descubrimiento y encuentro entre dos mundos,
implico el inicio de uno de los mayores genocidios, pillajes y saqueos
de la historia humana, y que la pretensión de celebrar su V
centenario constituye un acto de arrogancia y desprecio frente a los
pueblos del tercer mundo.
 Que estos mecanismos persisten hoy en la división de la humanidad
conocida como primer mundo y tercer mundo. En este último, el 85
% de la especie humana está obligada a trabajar para el bienestar
del 15% restante."

En la actualidad, los aborígenes luchan por rescatar su identidad y
darse a conocer al mundo. Para esto, forman organizaciones políticas que
se autodenominan indias o indígenas, o bien adoptan el nombre del grupo
étnico al que representan. Todos estos grupos pregonan una
identificación pan-india opuesta a occidente y a las políticas indigenistas
de los gobiernos latinoamericanos, ya que éstos tienen como objetivo la
integración de los indios en un modelo de estado nacional napoleónico,
que no refleja el carácter pluriétnico de las sociedades englobadas en él.
Por lo tanto, estas tentativas integradoras responden a la necesidad
capitalista de consolidar y ampliar el mercado interno.

El Movimiento Indigenista Latinoamericano se crea en 1.940 con la
realización del primer Congreso Indigenista Interamericano. En él, se
reconoce la existencia del pluralismo étnico y la necesidad consecuente de
políticas especiales para los pueblos indígenas. Éstas deben tender a la
incorporación integral de los indígenas en la vida nacional y estimular el
desarrollo de las culturas indias.

Hace más de dos décadas que los países de América Latina se convirtieron
de dictaduras en Estados democráticos. Este nuevo contexto político
ofreció espacios de participación a la sociedad civil incluyendo a los
pueblos indígenas. Estos, a través de sus diversas formas de participación
política, consiguieron finalmente notoriedad mediante diálogos y
negociaciones en condiciones de igualdad con los actores tradicionales que
durante cientos de años les habían relegado a la exclusión.

El actual sentido y el contenido de la lucha de los pueblos indígenas
de América Latina permiten avanzar en la reflexión y la práctica de la
democracia en la región. Los pueblos indígenas, según las condiciones
particulares de los países de la región, se convirtieron en protagonistas
activos de la recuperación de las libertades cívicas, democráticas y
políticas.
Los movimientos populares de otros grupos de la sociedad contaron
con el aporte indígena para instaurar las condiciones de las actuales
democracias.
Los pueblos indígenas como nuevos actores en la política nacional e
internacional y mediante sus diversas participaciones demostraron que
son capaces de vivir en democracia.

Los indígenas con sus movilizaciones y protestas populares,
dialogando con los gobiernos, ejecutando proyectos de desarrollo,
practicando formas tradicionales de gobierno local, participación en
gobiernos locales, creando partidos y doctrinas políticas propias,
participando en procesos electorales, formando parte de los parlamentos
nacionales, y participando en instituciones centrales de gobierno, son
algunos ejemplos de su lealtad democrática.

El sentido de su participación política tiene como base un paquete
de propuestas para negociarlas con los gobiernos y plasmarlas en nuevas
leyes y reformas constitucionales que incluyen sus derechos
tradicionalmente desconocidos o, en algunos casos, subestimados. A
continuación se hará un recuento de las demandas principales de los
pueblos indígenas.

 El derecho a recursos naturales para la vida es fundamental para
ellos. Esto se refiere a la tierra como base de la vida económica, al
territorio como espacio de reproducción social y los recursos
naturales como condición para continuar la vida. En este contexto,
el derecho a la tierra y los recursos naturales es postulado no sólo
como medios de producción o como tierra equivalente a “la parcela”,
sino como territorio y base material que permita el desarrollo físico,
cultural y social de los pueblos indígenas. Por eso ellos reclaman,
según sea la situación particular de cada país, la tenencia y
propiedad comunitaria y colectiva, el reconocimiento de ese derecho
en la constitución y las leyes, la inmovilización de tierras y
territorios, la demarcación de las áreas ocupadas tradicionalmente y
la titulación sobre los territorios demarcados.
 También reclaman sus derechos colectivos, lo cual significa para
ellos los derechos específicos de las comunidades culturalmente
diferenciadas y enmarcadas en su derecho a la identidad étnica.
Reclaman el reconocimiento como sujetos colectivos de derecho
dentro del país, es decir, el "derecho al ejercicio de las identidades
indígenas, al desarrollo, al crecimiento y transformación de sus
culturas y a la participación de éstas en la configuración de un ser
nacional pluricultural" (Iturralde 1996). El horizonte de este
planteamiento es la configuración de Estados multiétnicos. Existe
una creciente inconformidad con los modelos actuales de Estado,
excluyentes y monoculturales, y se perfilan sugerencias para
construir sistemas estatales participativos, incluyentes y
representativos del conjunto diverso y plural del ser nacional. Por
ejemplo, con diferentes énfasis y formas de puesta en público, las
organizaciones indígenas proclaman su derecho al idioma propio y a
la educación en sus lenguas maternas y el aprendizaje del español
como segunda lengua, su derecho al patrimonio cultural, su derecho
a una justicia justa y a ejercer los principios y prácticas de su
derecho consuetudinario.

 Uno de los derechos más reiterados en los países de significativa
presencia indígena es el acceso a la justicia, el desarrollo de sus
principios y prácticas jurídicas y el derecho a la autorregulación de
la vida comunitaria. Para lograr esto, ellos reclamen una reforma
profunda de las instituciones de justicia incluyendo las fuerzas
armadas y policiales acompañado de cursos de formación sobre
derechos humanos e indígenas.
 El derecho al desarrollo propio es otro de sus reclamos. Después de
los derechos de orden civil y político, las organizaciones indígenas
plantean el derecho a un desarrollo propio y a participar en el
desarrollo nacional. Se exige al Estado el derecho a ejercer un nivel
de autogestión de sus propios asuntos en el ámbito de su dinámica
organizativa propia en el marco del sistema jurídico nacional. Esta
reivindicación conlleva el derecho a tener sus propias organizaciones
de desarrollo, a elegir sus dirigentes como lo hacían según sus usos
y costumbres, sin injerencia de instancias ajenas. Reclaman
también el derecho a estar informados de los diferentes proyectos de
desarrollo, mucho más si afectan directamente la situación de los
habitantes indígenas, y el derecho a desempeñar competencias
públicas a nivel local y regional con el debido apoyo de recursos
financieros. En la elaboración y formulación de estos derechos no se
presenta el desconocimiento de la unidad de los Estados
latinoamericanos. En mi experiencia con los líderes indígenas de
varios países de la región, ninguno plantea la aspiración a crear
Estados independientes. Para ellos, los rasgos más sobresalientes de
la concepción indígena sobre su propio desarrollo son los siguientes:
 El desarrollo indígena es desarrollo con identidad. Un desarrollo
cuyo capital inicial es precisamente la riqueza cultural y social de los
pueblos potencializada con nuevos mecanismos y nuevos recursos.
 El desarrollo indígena es desarrollo autónomo. En la visión de los
pueblos indígenas implica la existencia y el reconocimiento de la
capacidad de los pueblos para decidir sobre su sistema organizativo
interno, la gestión propia de su desarrollo económico, social y
cultural, y la conservación de un grado razonable de competencia
para autorregularse. No implica el derecho, ni el proyecto de
constituir Estados independientes como lo motivaría la autonomía o
autodeterminación externa, pero sí un régimen jurídico y político
nacional que permita una coexistencia armónica y complementaria
de la diversidad étnica y cultural.
 El desarrollo indígena es desarrollo sustentable, es decir con
viabilidad política, económica, social, cultural y ambiental. En este
sentido, para ellos la cultura debe ser el motor del desarrollo,
entendiéndose como cultura las lenguas, el arte, la música, la
creatividad, los mitos, los ritos, las creencias, los comportamientos,
los modos de vida y de organización, los sistemas de valores, los
conocimientos y la tecnología tradicional. Además para ellos, el
desarrollo sustentable tiene que asegurar la conservación del medio
ambiente para de esta manera poder dar como herencia un mundo
sano a nuestros descendientes.
 El desarrollo indígena es desarrollo nacional. Los pueblos indígenas
comprenden su desarrollo como un componente del desarrollo
nacional, vinculado a los grandes objetivos de los países. Las críticas
frecuentes sobre el supuesto propósito de los pueblos indígenas de
fundar sus propios Estados, desmembrar los países aspirar a un "
desarrollo aparte", son ciertamente utópicos y regresivos y están
alejadas de la mayoría del actual liderazgo indígena.


Finalmente, la participación política de los indígenas en América Latina, a
pesar de estar comenzando a ser aceptada, causa de todas maneras
mucho stress a los gobernantes de la región, ya que representan para ellos
una presión adicional a la difícil tarea de manejar y satisfacer las
demandas de las fuerzas políticas tradicionales: los militares, los
empresarios, los partidos políticos y los actores internacionales tales como
los gobiernos de los países desarrollados, las organizaciones financieras y
los bancos de desarrollo. El nuevo contexto político en la región, marcado
por políticos corruptos, instituciones públicas debilitadas en poderes y
recursos, desmantelamiento de burocracias nacionales, y creciente
descontento por la mala gobernabilidad como en Perú, Argentina,
Paraguay, Venezuela; hace que a los ojos de los políticos tradicionales, la
participación política indígena sea vista como una molestia, como fuente
de inestabilidad y como una fuerza política difícil de eludirla. Frente a esto
el diálogo político se ha convertido hoy en día en el único instrumento para
resolver los conflictos sociales.

















Análisis
El pensamiento político indio está en oposición a la civilización occidental.
Hace legítimo el pensamiento propio y no el occidental. Por lo tanto, no hay
ni hubo conquista, sino invasión. El indio ha resistido y luchado contra el
europeo, y aún sigue en pie, lo cual demuestra que no ha sido
conquistado. El mestizaje sufrido no conduce a una nueva cultura, ni es
fusión. Las únicas auténticas son las que encarnan los pueblos, lo demás
es occidente. La civilización occidental es colonialista e imperialista.
América tiene la suya, que es legítima, y se opone globalmente a occidente
debido a su dominio neocolonial. Todos los pueblos indios participan de
ella. La diversidad de culturas y lenguas no impide la unidad civilizatoria.
Quienes afirman que las diferencias étnicas dividen, lo hacen como
estrategia de dominio, a favor de la neocolonización occidental. Ante esto,
las políticas indigenistas tratan de demostrar la existencia de una única y
diferente civilización india, logrando una unión panindígena. Para alcanzar
este objetivo, es relevante la descolonización de la historia, ya que ésta ha
sido escrita y enseñada por el colonizador. Pero existe otra, la del indio,
que es al revés; los héroes de la primera son los villanos de ésta, sus
méritos son su oprobio. Si la historia oficial ha sido parte de la
justificación de la dominación, ésta deberá colaborar con la liberación. Se
aprende a ser indio si se conoce la verdad de lo que ocurrió en América.
Aún los desindianizados pueden encontrar su lado aborigen si se adentran
en estos hechos y rechazan los relatados por occidente, postulados como
historia oficial o universal, en la cual se menosprecia y distorsiona a la
civilización india. Esto se debe a que el colonizador ha querido ocultar la
grandeza de las culturas indias pasadas y actuales, debido a que la
superioridad de éstas no se aprecia según las escalas de los valores
occidentales, que privilegian lo material por sobre lo humano. La
inferioridad que se le atribuye a éstos se basa en lo moral y ético. La vida
india contemporánea se presenta, en su mundo comunal, llena de valores
profundos como el amor, la honradez, el respeto y la solidaridad. Según
éstos, la organización productiva y la tecnología aborigen son superiores a
las accidentales, si se compara su utilidad ética, y no sólo
suproductividad. Gracias a estas virtudes, las políticas indígenas no hacen
discriminación, sino que trata de incorporar a la civilización india al
mestizo y al blanco, a través de un proyecto de indianización opuesto al
utilizado por el europeo 500 años atrás. Además de la creación de su
nueva identidad, los pueblos indios americanos deben luchar contra otras
miserias como la pobreza, el hambre y demás yugos
que impone el imperialismo globalizado de occidente. Quizás, una
posible solución sería plantearse su propia modernidad, que como señala
Adolfo Colombres estaría dada por distinguirse de la clase dominante, y
podría ser definida como "periférica".

Pero es en la actualidad cuando comienza a reencontrarse con sus
raíces, comienza a rechazar la universalidad de la historia europea para
creer en la propia, callada por varios siglos. Es precisamente en ésta,
junto con la cotidianidad de sus costumbres y la repetición de sus ritos
ancestrales, en donde reside la base de la nueva identidad india. Ésta, ya
no será de pseudoinferioridad, sino que se basará en una escala de
valores propia de su cultura, que es la continuación de la aborigen previa
a la invasión.
El sentido de su participación política tiene como base un paquete de
propuestas para negociarlas con los gobiernos y plasmarlas en nuevas
leyes y reformas constitucionales que incluyen sus derechos
tradicionalmente desconocidos o, en algunos casos, subestimados. A
continuación se hará un recuento de las demandas principales de los
pueblos indígenas.

 El derecho a recursos naturales para la vida es fundamental para
ellos. Esto se refiere a la tierra como base de la vida económica, al
territorio como espacio de reproducción social y los recursos
naturales como condición para continuar la vida. En este contexto,
el derecho a la tierra y los recursos naturales es postulado no sólo
como medios de producción o como tierra equivalente a “la parcela”,
sino como territorio y base material que permita el desarrollo físico,
cultural y social de los pueblos indígenas. Por eso ellos reclaman,
según sea la situación particular de cada país, la tenencia y
propiedad comunitaria y colectiva, el reconocimiento de ese derecho
en la constitución y las leyes, la inmovilización de tierras y
territorios, la demarcación de las áreas ocupadas tradicionalmente y
la titulación sobre los territorios demarcados.
 También reclaman sus derechos colectivos, lo cual significa para
ellos los derechos específicos de las comunidades culturalmente
diferenciadas y enmarcadas en su derecho a la identidad étnica.
Reclaman el reconocimiento como sujetos colectivos de derecho
dentro del país, es decir, el "derecho al ejercicio de las identidades
indígenas, al desarrollo, al crecimiento y transformación de sus
culturas y a la participación de éstas en la configuración de un ser
nacional pluricultural" (Iturralde 1996). El horizonte de este
planteamiento es la configuración de Estados multiétnicos. Existe
una creciente inconformidad con los modelos actuales de Estado,
excluyentes y monoculturales, y se perfilan sugerencias para
construir sistemas estatales participativos, incluyentes y
representativos del conjunto diverso y plural del ser nacional. Por
ejemplo, con diferentes énfasis y formas de puesta en público, las
organizaciones indígenas proclaman su derecho al idioma propio y a
la educación en sus lenguas maternas y el aprendizaje del español
como segunda lengua, su derecho al patrimonio cultural, su derecho
a una justicia justa y a ejercer los principios y prácticas de su
derecho consuetudinario.

 Uno de los derechos más reiterados en los países de significativa
presencia indígena es el acceso a la justicia, el desarrollo de sus
principios y prácticas jurídicas y el derecho a la autorregulación de
la vida comunitaria. Para lograr esto, ellos reclamen una reforma
profunda de las instituciones de justicia incluyendo las fuerzas
armadas y policiales acompañado de cursos de formación sobre
derechos humanos e indígenas.
 El derecho al desarrollo propio es otro de sus reclamos. Después de
los derechos de orden civil y político, las organizaciones indígenas
plantean el derecho a un desarrollo propio y a participar en el
desarrollo nacional. Se exige al Estado el derecho a ejercer un nivel
de autogestión de sus propios asuntos en el ámbito de su dinámica
organizativa propia en el marco del sistema jurídico nacional. Esta
reivindicación conlleva el derecho a tener sus propias organizaciones
de desarrollo, a elegir sus dirigentes como lo hacían según sus usos
y costumbres, sin injerencia de instancias ajenas. Reclaman
también el derecho a estar informados de los diferentes proyectos de
desarrollo, mucho más si afectan directamente la situación de los
habitantes indígenas, y el derecho a desempeñar competencias
públicas a nivel local y regional con el debido apoyo de recursos
financieros. En la elaboración y formulación de estos derechos no se
presenta el desconocimiento de la unidad de los Estados
latinoamericanos. En mi experiencia con los líderes indígenas de
varios países de la región, ninguno plantea la aspiración a crear
Estados independientes. Para ellos, los rasgos más sobresalientes de
la concepción indígena sobre su propio desarrollo son los siguientes:
 El desarrollo indígena es desarrollo con identidad. Un desarrollo
cuyo capital inicial es precisamente la riqueza cultural y social de los
pueblos potencializada con nuevos mecanismos y nuevos recursos.
 El desarrollo indígena es desarrollo autónomo. En la visión de los
pueblos indígenas implica la existencia y el reconocimiento de la
capacidad de los pueblos para decidir sobre su sistema organizativo
interno, la gestión propia de su desarrollo económico, social y
cultural, y la conservación de un grado razonable de competencia
para autorregularse. No implica el derecho, ni el proyecto de
constituir Estados independientes como lo motivaría la autonomía o
autodeterminación externa, pero sí un régimen jurídico y político
nacional que permita una coexistencia armónica y complementaria
de la diversidad étnica y cultural.
 El desarrollo indígena es desarrollo sustentable, es decir con
viabilidad política, económica, social, cultural y ambiental. En este
sentido, para ellos la cultura debe ser el motor del desarrollo,
entendiéndose como cultura las lenguas, el arte, la música, la
creatividad, los mitos, los ritos, las creencias, los comportamientos,
los modos de vida y de organización, los sistemas de valores, los
conocimientos y la tecnología tradicional. Además para ellos, el
desarrollo sustentable tiene que asegurar la conservación del medio
ambiente para de esta manera poder dar como herencia un mundo
sano a nuestros descendientes.
 El desarrollo indígena es desarrollo nacional. Los pueblos indígenas
comprenden su desarrollo como un componente del desarrollo
nacional, vinculado a los grandes objetivos de los países. Las críticas
frecuentes sobre el supuesto propósito de los pueblos indígenas de
fundar sus propios Estados, desmembrar los países aspirar a un "
desarrollo aparte", son ciertamente utópicos y regresivos y están
alejadas de la mayoría del actual liderazgo indígena.


Finalmente, la participación política de los indígenas en América Latina, a
pesar de estar comenzando a ser aceptada, causa de todas maneras
mucho stress a los gobernantes de la región, ya que representan para ellos
una presión adicional a la difícil tarea de manejar y satisfacer las
demandas de las fuerzas políticas tradicionales: los militares, los
empresarios, los partidos políticos y los actores internacionales tales como
los gobiernos de los países desarrollados, las organizaciones financieras y
los bancos de desarrollo. El nuevo contexto político en la región, marcado
por políticos corruptos, instituciones públicas debilitadas en poderes y
recursos, desmantelamiento de burocracias nacionales, y creciente
descontento por la mala gobernabilidad como en Perú, Argentina,
Paraguay, Venezuela; hace que a los ojos de los políticos tradicionales, la
participación política indígena sea vista como una molestia, como fuente
de inestabilidad y como una fuerza política difícil de eludirla. Frente a esto
el diálogo político se ha convertido hoy en día en el único instrumento para
resolver los conflictos sociales.