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ESTRUCTURA FUNCIONAL DE LAS ORGANIZACIONES SINDICALES

1. OBJETIVOS FUNCIONES DE LOS SINDICATOS
1.1. Objetivos
Los principales objetivos de la organización sindical los podemos clasificar
en:objetivos gremiales, mutualistas y políticos.
a) Gremiales. Son los que desarrollan los intereses particulares y colectivos de
los afiliados.
b) Mutualistas. Es la solidaridad, fraternidad. La ayuda mutua de los afiliados.
c) Políticos. Es la participación en la vida democrática de la sociedad.
Además de los anteriores, podríamos establecer otra clasificación de los
objetivos asaber:
a) Objetivos socioeconómicos. Son aquellos que ubican a la organización
sindical como un grupo de presión dentro de la comunidad en que se
establece o se domicilia; por lo tanto, no son ajenos a la problemática social
y económica de estas comunidades.
b) Objetivos legales. Están contemplados en los artículos 373 y 374 del
Código Sustantivo del Trabajo, caracterizados por su amplitud conceptual,
sin embargo, demuestran las limitaciones jurídicas que se quiere dar a la
organización sindical al considerar sus fines como simplemente
profesionales y mutualistas, desconociendo con ello su importancia en la
vida democrática del país.

1.2. Funciones
Las funciones legales de la organización sindical se clasifican en:
profesionales, de capacitación, y mutualista (creación de organismos como
cooperativas, fondos de empleados y organizaciones adecuados a los fines
profesionales de solidaridad y previsión contemplados en los estatutos).

(Art.373 C.S.T.). De esta manera, dentro de las funciones de la organización
sindical tenemos:
1. Estudiar las características de la respectiva profesión y los salarios,
prestaciones, honorarios, sistemas de protección o de prevención de
accidentes y demás condiciones de trabajo referentes a sus asociados para
procurar su mejoramiento y su defensa;
2. Propulsar el acercamiento de empleadores y trabajadores sobre bases de
justicia, de mutuo respeto, de subordinación a la ley, colaborar con el
perfeccionamiento de los métodos peculiares de la respectiva actividad;
3. Celebrar convenciones colectivas y contratos sindicales, garantizar su
cumplimiento por parte de sus afiliados y ejercer los derechos y acciones
que de ellos nazcan;
4. Asesorar a sus asociados en la defensa de los derechos emanados de un
contrato de trabajo o de la actividad profesional correspondiente;
presentarlos ante las autoridades administrativas, ante los empleadores y
ante terceros
1
.
5. Representar en juicio o ante cualquier autoridad u organismo los intereses
económicos comunes o generales de los agremiados o de la profesión
respectiva, representar esos mismos intereses ante los empleadores y
terceros en caso de conflictos colectivos que no hayan podido resolverse
por arreglo directo, procurando la conciliación
2
.
6. Promover la educación técnica y general de sus miembros;
7. Prestar auxilio a sus afiliados en caso de desocupación, enfermedad,
invalidez o calamidad;
8. Promover la creación y fomentar el desarrollo de cooperativas, cajas de
ahorro, préstamos y auxilios mutuos, escuelas, bibliotecas, institutos
técnicos o de habilitación profesional, oficinas de colocación, hospitales,
campos de experimentación o de deportes y demás organismos adecuados
a los fines profesionales, culturales, de solidaridad y de prevención
contemplados en los estatutos;
9. Servir de intermediarios para la adquisición y distribución entre sus afiliados
de artículos de consumo, materias primas y elementos de trabajo a precio
de costo;
10. Adquirir a cualquier título y poseer los bienes inmuebles y muebles que re-
quieran para el ejercicio de sus actividades.


1 Con relación al asesoramiento en el proceso disciplinario ver sentencia de la Corte Suprema de Justicia
1187 del 22 de julio de 1999.
2
Es verdad que la facultad que tienen hoy los sindicatos de trabajadores de representar a sus afiliados ante
sus empleadores, las autoridades administrativas y judiciales, emana de la ley, pudiera decirse que no
necesitan de poderes generales o especiales de sus miembros para ejecutar esa atribución, pues la llevan
por mandato de la ley y es, de derecho, uno de sus atributos y funciones más importantes. Pero si es así, no
puede tampoco desconocerse que la comunidad tiene interés en que la identidad de los litigantes quede
bien establecida y no sólo eso, sino que se deduzca fehacientemente que el afiliado a la organización
sindical desea que su representación esté confiada a ella. De lo contrario, no se sabría con la debida
claridad quién integra la parte que el sindicato defiende, ni tampoco si existe la voluntad de la respectiva
persona de verse representada por este organismo. Y es que esa atribución de las instituciones sindicales,
tratándose de controversias sobre derechos individuales, es facultativa pero no obligatoria, porque de las
distintas disposiciones legales que la consagran no se deduce ese carácter imperativo y esa característica
de exclusividad. El trabajador bien puede optar por la representación de su sindicato o por escoger un
apoderado especial, distinto naturalmente de aquel”. (Auto, 10 abril de 1947, t. II, p. 54).

1.3. Comentarios sobre el numeral 5 del artículo 373 del C.S.T.
En este aparte, respecto a la representación sindical, es preciso realizar ciertas
apreciaciones con el fin de establecer una mejor claridad acerca del tema. De
esta manera, el Consejo de Estado
3
, en este sentido estima que: “la función de
representación de los sindicatos es solamente en intereses jurídicos colectivos
o individuales, que se desprendan de una convención colectiva de trabajo. La
representación individual no es obligatoria sino facultativa por parte de la
organización sindical”. La honorable Corte Suprema de Justicia, Sala de
Casación Laboral, en fallo de 30 de julio de 1983, expresó:
“Si se trata de un conflicto jurídico individual emanado del incumplimiento de
una convención colectiva, el trabajador es el titular de la acción para pedir su
cumplimiento o el pago de daños y perjuicios y delegar en el sindicato;
delegación esta cuya forma no se encuentra regulada por el Código Sustantivo
del Trabajo”.
Posteriormente, en sentencia del 5 de diciembre de 1991, el Consejo de
Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, expresa lo siguiente:
4

“Es importante la definición de la naturaleza del conflicto para examinar el fun-
damento de la excepción propuesta por la empresa respecto a la personería o
„capacidad jurídica sustantiva del sindicato demandante”.
A este respecto señala el artículo 373 del Código Sustantivo del Trabajo que
son funciones principales de todos los sindicatos “...representar en juicio o ante
cualquiera autoridad u organismos los intereses económicos”. Por su parte el
artículo 475 consagra: “Los sindicatos que sean parte de una convención
colectiva tienen acción para exigir su cumplimiento o el pago de daños‟, y el
artículo 476 señala:
“Los trabajadores obligados por una convención colectiva tienen acción para
exigir su cumplimiento en el pago de daños y perjuicios, siempre que el
incumplimiento les ocasione un perjuicio individual. Los trabajadores pueden
delegar el ejercicio de esta acción en el sindicato”.
Para el Consejo de Estado, “es claro el texto de estos preceptos, en el sentido
de que los sindicatos pueden representar a sus afiliados siempre que se trate
de asuntos relacionados con la convención colectiva, porque presupone
violación de normas legales que consagran derechos individuales de los
trabajadores. En este tipo de conflictos la acción judicial corresponde
individualmente a cada uno de los trabajadores interesados”.
De la misma forma, en el año de 1993, la Coree Constitucional en Sentencia T-
550 de noviembre 30 de 1993 expresó lo siguiente:
“Efectuado el necesario análisis en el asunto que nos ocupa, encuentra la
Corte que, según ya se dijo, quien ejerció la acción de tutela no fue el sindicato
de trabajadores como tal -en cuyo evento ha debido actuar su representante
legal, bien para instaurar la acción en forma directa, ya para conferir el

3
Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, sección segunda, en sentencia del 9 de julio de
1985, consejero ponente JOAQUÍN VANÍN TELLO, expediente 6935.
4
“Jurisprudencia y doctrina\ Revista Mensual. Legis. Tomo XXI, N° 242. Bogotá,, febrero de 1992.

correspondiente poder- sino que lo hizo un grupo de personas que dijeron ser
trabajadores de... y miembros del sindicato -aunque en forma alguna
acreditaron tales calidades— y estar agrupadas por el común interés a la
compañía demandada.
Los solicitantes reclamaron protección a su derecho de asociación sindical por
considerar que la empresa lo violaba al mantener vigente, a la par con la
convención colectiva celebrada con el sindicato, un pacto colectivo aplicable a
los trabajadores no sindicalizados, en cuya virtud se tiene una diferencia de
cuatro meses (en contra de los sindicatos), en las fechas periódicas en las
cuales entran en vigencia los aumentos salariales.
El asunto en controversia —afirman los peticionarios— los compromete como
trabajadores de... perjudicados por la situación enunciada, pero debe
observarse que el origen de la disputa está, por una parte... en la celebración
colectiva, y el... pacto colectivo por la otra, lo cual indica que está de por medio
de un interés de tipo sindical. Ese fue su origen y en relación con él se han
venido presentando las discrepancias que dieron lugar a la demanda.
Obsérvese que están implicadas, más que la situación individual de cada
trabajador en lo tocante con la fecha en que percibe su aumento salarial, la
vigencia y el incumplimiento de la convención colectiva, que, mientras
permanezca vigente, obliga tanto a la empresa como al organismo sindical que
la suscribió.
Si esto es así, no estaban legitimados para ejercer la acción los trabajadores
en cuanto tales, ya que sus aspiraciones no eran individuales sino colectivas.
La distinción entre los sindicalizados y los demás trabajadores no surgió de
discriminaciones entre individuos, efectuadas por la empresa, sino de la
celebración y vigencia de los acuerdos laborales colectivos en mención”.
Podríamos señalar definitivamente que, la tendencia jurisprudencial sobre la
representación sindical ante la jurisprudencia en general está entorpeciendo la
garantía constitucional de representatividad de las asociaciones. No es posible
decir que la violación de una convención colectiva se convierte en individual y
por tanto las acciones judiciales son individuales, el sindicato tiene la
representación establecida en la ley, y esta representación tiene repercusión o
efectos individuales. Igualmente hay que establecer que la representación
judicial del sindicato opera para todos los efectos en que el sindicato en
representación del afiliado esté comprometida en un conflicto laboral.
Por su parte el artículo 374 del C.S.T. determina igualmente las siguientes
funciones:
“1. Designar (de entre sus propios afiliados) las comisiones de reclamos
permanentes o transitorias, y de los delegados del sindicato en las
comisiones disciplinarias que se acuerden. La expresión entre paréntesis
fue declarada inexequible (sentencia C-797 de 2000).
2. Presentar pliegos de peticiones relativos a las condiciones de trabajo o a las
diferencias con los empleadores cualquiera que sea su origen y que no
estén sometidas por la ley o la convención a un procedimiento distinto, o
que no hayan podido ser resueltas por otros medios;

3. Adelantar la tramitación legal de los pliegos de peticiones, designar y
autorizar a los (afiliados) que deban negociarlos y nombrar los conciliadores
y árbitros a que tenga lugar. (La expresión entre paréntesis fue declarada
inexequible, sentencia C-797/2000).
4. Declarar la huelga de acuerdo con los preceptos de la ley”.
Además de estas, encontramos otras funciones como la participación de los
trabajadores en la empresa que se deducen de los comentarios que hace la
Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia de la siguiente
manera:
“La Constitución Política recientemente expedida prevé la posibilidad de la
participación de los trabajadores en la gestión de la empresa, sin embargo
sujeta este reconocimiento a la reglamentación de la ley, por consiguiente
hasta tanto no sereglamente esa descongestión de los trabajadores en los
destinos de la empresa, no podrían los tribunales de arbitramento establecer
condiciones referentes a la participación de los trabajadores en la dirección de
aquéllas, dado que esa intervención de los trabajadores en la empresa en
principio contraría ciertos derechos hasta ahora reconocidos por la Constitución
Política y la ley, a las personas naturales y jurídicas; entre otros el derecho a la
propiedad privada y al manejo del patrimonio conforme al régimen jurídico
preexistente, la reserva comercial, tributario, el secreto bancario y la propiedad
industrial, etc., consecuente con lo dicho, es evidente que este punto fue
negado por el Tribunal”.
Por último, es necesario señalar que las organizaciones sindicales, de
conformidad con la ley de seguridad social, ley 100 de 1993, podrán decidir si
los trabajadores se vinculan a uno de los fondos de pensiones de conformidad
con el protocolo establecido, igualmente la ley 712 de 2001 estableció en el
artículo 50, (artículo nuevo del C.PC.) la posibilidad que el sindicato represente
en el juicio del fuero sindical al trabajador afectado, así el sindicato puede
instaurar la acción reintegro, reinstalación en la acción de levantamiento por
delegación del trabajador.

2. ESTATUTOS SINDICALES
En ellos se determina el funcionamiento de las organizaciones sindicales, las
reglas de comportamiento de los afiliados. El C.S.T., al respecto determina
claramente su contenido (artículo. 362):
1. La denominación del sindicato y su domicilio.
2. Su objeto.
3. Condiciones de admisión (modificado por la ley 584/2000 suprimiendo la
palabra “restricción”).
4. Obligaciones y derechos de los asociados.
5. Número, denominación período y funciones de los miembros de la directiva
central y de las seccionales en su caso; modo de integrarlas o elegirlas,
reglamento de sus funciones y causales y procedimiento de remoción.
6. Organización de las comisiones reglamentarias y accidentales.
7. Cuantía y periodicidad de las cuotas ordinarias y su forma de pago.
8. Procedimiento para decretar y cobrar cuotas extraordinarias.

9. Sanciones disciplinarias y motivos y procedimientos de expulsión, con au-
diencia, en todo caso, de los inculpados.
10. Épocas de celebración de asambleas generales ordinarias y asambleas de
delegatarios, en su caso; reglamento de las secciones, quorum, debates y
votaciones.
11. Reglas para la administración de los bienes y fondos sindicales; para la
expedición y ejecución de los presupuestos y presentación de balances y
expedición de finiquitos.
12. Normas para la liquidación del sindicato”.
La Ley 50/90 y la C.P de 1991 han establecido una autonomía en la
elaboración de los estatutos sindicales, por lo tanto derogan la Resolución 4 de
1952 que establecía una guía de estatutos que debían ser adoptados por todas
las organizaciones sindicales, sin embargo, en la práctica los sindicatos
continúan utilizando esta guía para sus estatutos a pesar de la ley 50/90.

2.1. Modificación de los estatutos
Para efectos de la modificación de los estatutos, el art. 369, C.S.T., establece
que toda modificación estatutaria debe ser aprobada por la asamblea general
del sindicato y remitida para el registro en el Ministerio de la Protección Social
dentro de los cinco (5) días hábiles siguientes a su aprobación, anexando copia
del acta de la reunión donde se aprobaron y que consten las reformas
estatutarias; el registro requiere el trámite del art. 366, C.S.T., sin embargo la
ley 584/2000 en su artículo 5 modificó al artículo 370 C.S.T. cambiando la
palabra Registro por Depósito, de allí que hoy los estatutos se depositan para
su validez.
Es bueno resaltar que la ley 50 de 1990 y 584/2000 y el artículo 39 de la Cons-
titución Política, establecen la plena autonomía de los sindicatos para redactar
los estatutos sindicales; a propósito, la Organización Internacional del Trabajo
ha sostenido que las organizaciones sindicales son autónomas en la
elaboración de su régimen interno, que la negativa de un gobierno de
reconocer los estatutos adoptados por el congreso de un Sindicato no está en
conformidad con el principio de que las organizaciones de trabajadores deben
tener el derecho de redactar sus estatutos y reglamentos sin intervención de
las autoridades públicas (art. 3
o
del Convenio, núm. 87).
En sentencia de octubre 24 de 1993 la Sección Segunda del Consejo de
Estado se expresado:
“El artículo 362 del Código Sustantivo del Trabajo, modificado por el artículo 42
de la ley 50 de 1990, establece que los estatutos de toda la organización
sindical deben contener por lo menos, entre otras cosas, la denominación del
sindicato, su domicilio y su objeto; los artículos 369 y 370 del citado Código,
modificado por los artículos 48 y 49 de la mencionada ley, respectivamente,
aluden a la modificación de tales estatutos y a la validez de la misma, la cual no
comenzará a regir mientras no se efectúe su inscripción en el registro que para
esos efectos lleve el Ministerio de la Protección Social”.

“Los estatutos de toda organización sindical constituyen un reglamento interno
y su marco legal de actuación, lo cual le permite a tal organización desarrollar
con autonomía las tareas y funciones que le han sido asignadas”.
“La modificación que el artículo 42 de la ley 50 de 1990 le introdujo al artículo
362 del Código Sustantivo del Trabajo, adicionándole el derecho de las
organizaciones sindicales para acoger libremente sus estatutos y reglamentos
administrativos, no significa que tales normas puedan contrariar la ley
colombiana, toda vez que cada Estado conserva la facultad de poder
determinar unas condiciones básicas o mínimas que sean garantía para el
normal funcionamiento del país y de la sociedad, en virtud de las importantes y
delicadas actividades que cumplen las organizaciones sindicales dentro de la
vida institucional”.
Por su parte, el Comité de Libertad Sindical (O.I.T.), se ha pronunciado sobre
las cláusulas de los estatutos sindicales de la siguiente manera:
“En cierto número de países, la ley exige la mayoría de los miembros de un
sindicato -al menos para la primera votación- sobre ciertas cuestiones que
afectan a la existencia misma del sindicato o su estructura (aprobación y
modificación de los estatutos, disolución, etc.). En tales casos, cuando se trata
de asuntos básicos que se refieren a la existencia y estructura de un sindicato y
a los derechos esenciales de sus miembros, la reglamentación legal de las
mayorías que deben adoptar las decisiones respectivas no implica una
intervención de las autoridades contraria al Convenio, siempre que no sea de
naturaleza que dificulte seriamente la gestión de un sindicato de acuerdo con
las condiciones reinantes, haciendo prácticamente imposible la adopción de
decisiones que respondan a las circunstancias y que sean para garantizar el
derecho de los miembros a participar democráticamente en la vida de la
organización”.
“Una legislación que reglamenta minuciosamente los procedimientos
electorales internos de un sindicato y la composición de sus órganos directos,
fija los días de reunión, la fecha precisa de la asamblea anual en que
concluirán mandatos de los dirigentes, es incompatible con las garantías
reconocidas a los sindicatos por el Convenio número 87”.
“La inserción en los estatutos de un sindicato, por decisión de las autoridades
públicas, de un artículo en virtud del cual deberá enviar anualmente al
ministerio una serie de documentos, a saber, copias de las actas de la
asamblea general con indicación precisa de la nómina de miembros presentes,
copia del informe del secretario general aprobado por la asamblea, copia del
informe de tesorería, etc., y que en caso de incumplimiento en un plazo
establecido se entenderá que el sindicato se ha extinguido, no es compatible
con los principios de libertad sindical”.
Toda obligación impuesta a un sindicato -aparte de ciertas cláusulas de forma-
de copiar estatutos sobre un modelo forzoso sería contraria a las reglas que
garantizan la libertad sindical. Muy diferente es el caso en que el gobierno se
limita a establecer un modelo de estatuto a disposición de las organizaciones
en formación sin imponer la aceptación del modelo propuesto. La preparación
de estatutos y reglas de tipo para guía de los sindicatos, siempre que las

circunstancias sean tales que no exista de hecho ninguna obligación de
aceptarlos, ni ninguna presión ejercida en tal sentido, no entraña
necesariamente una intervención en el derecho de las organizaciones a
redactar sus estatutos y reglamentos en completa libertad, sin embargo hoy
podemos decir que la autonomía sindical en Colombia para la redacción de los
estatutos sindicales es casi plena (90%) por cuanto todavía existen algunas
restricciones de la autonomía sindical.
Al respecto, el artículo 369 del C.S.T. señala:
“Toda modificación de los estatutos debe ser aprobada por la asamblea general
del sindicato y remitida, para efectos del registro correspondiente, al Ministerio
de la Protección Social, dentro de los cinco (5) días hábiles siguientes a la
fecha de su aprobación, con copia del acta de la reunión donde se haga
constar las reformas introducidas y firmada por todos los asistentes”.
“Para el registro se seguirá, en lo pertinente, el trámite previsto en el artículo
366 de este Código”.

2.2. Validez de las modificaciones
El artículo 370 del C.S.T. modificado por la ley 584/2000 establece:
“Ninguna modificación de los estatutos sindicales tiene validez ni comenzará a
regir, mientras no se efectúe su depósito por parte de la Organización Sindical
ante el Ministerio de la Protección Social”. Así, estas situaciones
administrativas se tramitan de la siguiente manera:
En lo referente al registro sobre la modificación a los estatutos de las
Organizaciones Sindicales, de acuerdo con el artículo 369 el C.S.T., modificado
por el artículo 48 de la Ley 50 de 1990, deberá ser aprobada previamente por
la Asamblea General del Sindicato y remitida para efectos del depósito
correspondiente, al Ministerio de la Protección Social, dentro de los cinco (5)
días siguientes a la fecha de su aprobación, con copia del acta de la reunión
donde se haga constar las reformas introducidas y firmadas por todos los
asistentes.
Para el depósito de las reformas estatutarias, se seguirá en lo pertinente, el
trámite previsto en el artículo 366 del Código Laboral, referente a la Inscripción
de Organizaciones Sindicales.
2.2.1. Cambio de domicilio de la organización sindical.
Al respecto, La Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Primera del
Consejo de Estado, se ha pronunciado en los siguientes términos:
“El Ministerio de la Protección Social en la Resolución parcialmente acusada se
fundamentó para negar la inscripción de la reforma estatutaria relativa al
cambio de domicilio de la actora en el hecho de que “...para establecer una
Subdirectiva se requiere que el sindicato tenga un número no inferior a
veinticinco (25) miembros en el lugar donde ésta se crea, se puede concluir en
sana lógica que para que la residencia de la junta directiva puede fijarse en un
municipio diferente al del domicilio principal del sindicato es necesario que éste
tenga en ese lugar por lo menos veinticinco (25) afiliados....”, lo que no
acontece en la ciudad de Honda (Tolima)”.

“De acuerdo con la ley (artículo 76 del C.C.) el domicilio consiste en la
residencia acompañada, real o presuntamente, del ánimo de permanecer en
ella”.
“Luego, al establecerse en la reforma de los estatutos, que el acto cuestionado
se abstuvo de inscribir, que el domicilio de la demandante sería la Ciudad de
Honda (Tolima), esto es, un lugar que no es el de la residencia de su Junta
Directiva, órgano este que, como ya se dijo, es a través del cual se manifiesta
en forma material la voluntad de la organización Sindical, se desvirtúa la
presunción consagrada en el artículo 76 del C.C., pues no puede predicarse la
existencia del elemento “animo de permanecer en un lugar específico”, que es
el presupuesto para determinar el domicilio, cuando realmente está demostrado
que se permanece en otro, en este caso, en Bogotá”.
De lo anterior se desprende que los Sindicatos no pueden tener un domicilio
diferente al que está establecido en los estatutos de la organización sindical.

3. ESTRUCTURA ORGANIZATIVA DE LA ORGANIZACIÓN SINDICAL
3.1. Asamblea general
La estructura organizativa de los sindicatos se basa en la asamblea general de
afiliados, que puede ser una asamblea de todos los afiliados o de delegados,
como lo permite el artículo 387, cuando por la naturaleza misma de las
actividades o profesiones o por la distribución geográfica o el excesivo número
de ellos resulte impracticable una asamblea general de afiliados. (Artículos.
376, 385, 386 y 387, C.S.T.), de esta manera, la asamblea general es un
órgano democrático siendo la máxima autoridad.
Debe distinguirse entre asamblea general constituyente, destinada a la
creación de la asociación, y la asamblea general como órgano permanente.
La asamblea general es el máximo organismo de las asociaciones sindicales, y
a sus decisiones deben supeditarse todos los afiliados. La asamblea general
puede realizar sesiones ordinarias o extraordinarias. En el primer caso debe
reunirse por lo menos cada seis meses, y en el segundo caso cuando los
estatutos lo señalen.
Toda asamblea general, para reunirse y actuar válidamente, requiere del
quorum estatutario, que no será inferior a la mitad más uno de los afiliados.
Sólo se computarán los votos de los socios presentes, pero cuando por la
naturaleza de la misma, la profesión, la distribución geográfica o el excesivo
número de ellos resulte imposible la presencia de los miembros, pueden
admitirse en los estatutos otros sistemas que garanticen la representación de
los trabajadores.
De esta manera, las asambleas de las organizaciones sindicales se pueden
clasificar en: Asamblea general y Asamblea de delegados.
La asamblea general está compuesta por todos los afiliados a la organización
sindical.
La asamblea de delegados la componen representantes de los afiliados. Desde
el punto de vista de las funciones, éstas son idénticas salvo para la declaratoria
de huelga o tribunal. La asamblea de delegados surge como consecuencia de

una realidad de la organización ante la imposibilidad física de reunir a todos los
trabajadores.
El quorum no es idéntico en todas las situaciones, sino que está determinado
por los hechos que se van a decidir, por ejemplo:
Para la expulsión de miembros del sindicato se requiere la mayoría absoluta de
los afiliados (art. 398 C.S.T.); para la liquidación de la organización sindical las
dos terceras partes de los afiliados (art. 401); para la declaración de huelga o
tribunal de arbitramento la mayoría absoluta de los trabajadores que se
integren a la asamblea (art. 444). Cuando el sindicato es mayoritario y en forma
personal e indelegable por cada afiliado.
Respecto a la asamblea de delegados, se presentó un caso concreto en la
huelga de Caracol en 1986. La empresa alegó que en esta institución no se
podía declarar una huelga; la ministra de Trabajo, adhoc,LlLIAN SUÁREZ Meló,
asesorada por el doctor Miguel Botía, expidió las resoluciones
1154y2596del986 que resolvieron el conflicto:
“El planeamiento básico de Caracol, en este aparte de sus peticiones, radica en
que la huelga fue votada por una asamblea de delegatarios sindicales y no por
los trabajadores directamente, lo cual haría ilegal por corresponder al evento
del literal d) del artículo 450 del C. S. delT. según el cual es ilícita la huelga
cuando haya sido declarada con violación de lo dispuesto en el artículo 444 del
mismo Código”.
Teniendo en cuenta lo anterior, deben considerarse entonces los siguientes
aspectos:
a. ¿A qué asamblea se refiere el artículo 444 del C.S.T.?
b. ¿Es la asamblea de delegatarios de Sintracaracol, el organismo competente
para declarar la huelga?
En cuanto al primer interrogante, debe decirse que esa asamblea es la
determinada por el origen de presentación del correspondiente pliego de
peticiones, pues si él fue presentado por los trabajadores agrupados en
sindicato serán éstos los que constituyen tal asamblea. Pero si el pliego fue
adoptado y presentado por los trabajadores no agrupados en sindicatos, serán
éstos los que constituyen tal asamblea. Pero si el pliego fue adoptado y
presentado por un sindicato, la respuesta se halla, para afirmar que la facultad
la tiene la asamblea.
En lo que se refiere al segundo cuestionamiento, basta indicar que la ley
laboral brinda a los sindicatos la posibilidad de organizar la mejor manera de
reunirse en asamblea, superando dificultades de ubicación o de dispersión de
sus miembros y si Sintracaracol así lo previo en sus estatutos con la
homologación -mediante la aprobación del estatuto- por parte de la autoridad
administrativa del trabajo, no hay duda que la asamblea de delegatarios es el
cuerpo idóneo para tomar la decisión que sería de competencia de una
asamblea de afiliados, en el caso concreto de Sintracaracol, cumple las
funciones que exclusivamente la ley atribuye a las asambleas (como la de
declarar la huelga), así como las que expresamente le asignan los estatutos

(las normas de la época así lo permiten). Tales estatutos, por lo demás, no
prevén una asamblea general de afiliados; no existe tal organismo en
Sintracaracol y las funciones que la ley de manera general atribuye a las
asambleas generales y que por costumbre los estatutos de los sindicatos le
asignan a esa asamblea general, están radicados, en este caso, en cabeza de
la Asamblea Nacional de Delegados. Y si se cuestionase la facultad de ésta
para declarar la huelga, habría que concluir que por no existir un órgano
estatutario que pueda hacerlo, Sintracaracol carecería de ese derecho, lo cual
repugna al origen constitucional y a la dimensión social de semejante
prerrogativa.
Es necesario aclarar que a partir de la ley 50 de 1990, artículo 61, que modifica
el artículo 444 del C.S.T., determina que la decisión del tribunal o la huelga se
realiza mediante votación secreta, personal e indelegable; por lo tanto no se
puede realizar por asamblea de delegados.
Las atribuciones exclusivas de la asamblea se consagran en el art. 376 del
C.S.T., modificado por la ley 11 de 1984 de la siguiente manera:
“Son de atribución exclusiva de la asamblea general los siguientes actos: la
modificación de los estatutos; la fusión con otros sindicatos; la afiliación a
federaciones o confederaciones y el retiro de ellas, la sustitución en propiedad
de los directores