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Temario


EL PATRIMONIO CULTURAL, ARTÍSTICO, ARQUITECTÓNICO Y LA
IDENTIDAD.

Desde la definición conceptual a la concientización popular.

Preservación del patrimonio. ¿Conservación o restauración?

El rol social del patrimonio. Significado y concepto de
apropiación. ¿Lo tradicional o lo moderno?


LA GESTIÓN EN LA CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO

Consideraciones para un programa de gestión del patrimonio.
Actores e instituciones.

El marco legal: desde las cartas internacionales a la Constitución
Nacional.

¿Qué patrimonio? ¿Qué difusión? Por qué y para quien
comunicar.


LA CULTURA Y EL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO Y URBANO

El CONOCIMIENTO y la documentación, como la primera medida
de resguardo del patrimonio.

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Sobre el manejo de estrategias y herramientas que facilitan el
reconocimiento del patrimonio arquitectónico. Sistemas de registro.

El patrimonio urbano, escalas, ponderaciones. El elemento
patrimonial como hito de referencia -las permanencias- , el casco histórico
y el barrio.

FUNDAMENTACIÓN

El patrimonio es el producto de la acción de las sucesivas generaciones y
colabora en la función cultural de transmisión de los valores sociales que cada una
de ellas aporta a la anterior. Lo que hoy se considera patrimonio incluye una amplia
gama de manifestaciones de la cultura distantes de la ortodoxa concepción de
entender al patrimonio sólo constituido por los grandes monumentos.

Uno de los aspectos sobre los que se hace actualmente principal hincapié es
en la noción de la integración de las manifestaciones físicas de la cultura en un
entorno armónico donde el valor patrimonial se vea fortalecido y preservado.
Ese entorno o contexto favorable, sólo será posible en la medida en que la
valoración del patrimonio sea un hecho asumido por toda la comunidad heredera.

La importancia que esta temática esté adquiriendo en la comunidad, la
concientización y predisposición de instituciones, organismos y autoridades de todos
los ámbitos, tendiente a la conservación de las diferentes manifestaciones culturales,
en resguardo de las identidades regionales, generan condiciones inmejorables y
necesarias para la formación técnica destinada a quienes deben operar sobre el
patrimonio existente.

La imperiosa necesidad de formación adecuada de recursos humanos
capacitados para la generación de planes de salvaguarda o resguardo patrimonial,
es aceptada hoy como condición indispensable para la implantación de políticas
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eficaces de preservación, capaces de considerar el recurso patrimonial desde sus
aspectos culturales y económicos.






IX. LAS ÚLTIMAS PALABRAS


....nosotros, los inventores de relatos, nos
sentimos con derecho a creer que no es
demasiado tarde para empeñarnos en la creación
de(...) una utopía de vida en la que el amor
podrá ser verdadero y la felicidad posible, y
en la que las razas condenadas a cien años de
soledad tendrán, al fin y para siempre, una
segunda oportunidad sobre la tierra.

1.1.1.1.1 Gabriel García Márquez


La contestación a la destrucción de un orden que no ha sostenido durante largo
tiempo puede conducir a la desesperanza, o bien puede despertar la urgencia por crear
un orden diferente que nos permite orientar nuestro camino.
En un continente acuciado por necesidades vitales insatisfechas, en que los
espacios vacíos y los grupos humanos claman por proyectos que les den sentido, en que
el contraste entre el deseo, la intención y la posibilidad adquieren tan a menudo
caracteres dramáticos, ¿puede haber lugar para la desesperanza? Una exigencia ética
profunda nos impulsa a la búsqueda de ese nuevo sentido, al intento de comprender el
orden del caos, a la necesidad de descubrir significados en lo aparentemente
insignificante, a la urgencia de inventar soluciones para lo aparentemente insoluble.
En un continente en parte deconstruido y en parte, no construido ¿PUEDE
CONCEBIRSE OTRA OPCIÓN QUE LA DE INTENTAR CONSTRUIR?

Del libro “La Arquitectura Descentrada”, Marina Waisman
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EL PATRIMONIO CULTURAL ARTÍSTICO- ARQUITECTÓNICO Y
LA IDENTIDAD


1.1 DESDE LA DEFINICIÓN CONCEPTUAL A LA CONCIENTIZACIÓN
POPULAR


...” la problemática de los bienes culturales, su conservación, gestión
y difusión, ocupan y preocupan de un modo creciente a distintos campos
profesionales y estamentos administrativos. No cabe duda de que uno de
los grandes problemas de nuestro tiempo es la salvaguarda de los
testimonios históricos de las culturas y civilizaciones pasadas y presentes;
la conservación de los bienes culturales se compromete igualmente, y de
modo complementario, con la defensa global de la naturaleza y del
equilibrio ecológico y ambiental, cuestiones que asumen perfiles
decisivos, no solo en cuanto a la preservación de nuestra memoria
histórica y, por tanto, como garantía del mantenimiento de nuestra
identidad cultural, sino también como modo de posibilitar la propia
supervivencia y continuidad del hombre sobre el planeta...”
1



Patrimonio histórico cultural, expresión que designa un fondo
destinado al disfrute de una comunidad planetaria y construido por la acumulación
continua de una diversidad de objetos agrupados por su común pertenencia al
pasado: obras maestras de bellas artes y de las artes aplicadas, trabajos, y
productos de todos los saberes y habilidades humanas. En nuestra sociedad
errante, incesantemente transformada por la movilidad y la ubicuidad de su
presente, la expresión “patrimonio histórico”, ha llegado a ser uno de los términos
clave de la vida mediática. Remite a una institución y a una mentalidad.

1
González Varas, Ignacio, “Conservación de bienes culturales”. Teoría, historia, principios y normas. Manuales Arte Cátedra,
Madrid 1999.
5
El culto rendido hoy al patrimonio histórico requiere mucho más que la
constatación de una satisfacción. Es preciso preguntarse sobre su sentido de culto,
olvidado y a la vez rutilante que revela un estado de la sociedad y de los
interrogantes que la habitan.
El patrimonio edificado concierne directamente al marco de la vida de todos.
En el pasado, se habría hablado de monumentos históricos. Pero las dos
expresiones ya son sinónimas.
A partir de la década de 1960, los monumentos constituyen solo una parte de la
herencia incesantemente incrementada por la anexión de nuevos tipos de bienes y
por la ampliación del marco cronológico y de las áreas geográficas en que tales
bienes se inscriben.

Comenzaremos acordando en forma sintética y fehaciente que los bienes que
integran el patrimonio cultural existen desde el mismo momento en que el hombre
deja testimonios materiales de presencia y actividades sobre un territorio.
Sin embargo, el reconocimiento de estos objetos del patrimonio cultural
(artístico o utilitario) como documentos únicos o testimonios significativos, es
reciente.
El concepto de “patrimonio histórico” no existía, en sentido estricto hasta el
siglo XIX en Europa, cuando éste se materializa en los llamados “Monumentos
Nacionales”, es decir que existía el concepto de “objeto cultural” pero no el de
“patrimonio cultural”; para que este concepto se integrara y dotara de valor a los
bienes culturales, fue necesaria una lenta evolución y maduración critica del
pasado, resumida en encuentros internacionales de debate, registrados y
documentados en Cartas, Leyes, Documentos que han regido el quehacer con
respecto al patrimonio cultural desde principio de siglo (tema que será profundizado
en el eje temático nº 2).

Aquel primer concepto de “monumento histórico” es hoy reemplazado por el de
“bien cultural”, que integra todas las manifestaciones y testimonios significativos de
la actividad humana, contándose entre ellos las obras de arte y/o monumentos
históricos, arqueológicos y artísticos. Cualquier acción de salvaguarda sobre una
obra de arte o un bien cultural requiere un proyecto previo, una gestión, que incluye
la definición y valoración del objeto.
6
Al catalogar al objeto en cualquiera de las categorías patrimoniales le estamos
reconociendo además un significado particular y distintivo que le otorga la
comunidad. Esta peculiaridad cultural es la que hace que “este” objeto resulte
significativo, único e insustituible y por ello mismo, por su valor cultural, existe la
responsabilidad colectiva de protegerlo y conservarlo.


¿QUÉ PATRIMONIO? ¿Nos importa el patrimonio cultural?

En los últimos veinte años, se ha generalizado el uso de la noción
“Patrimonio cultural”. De ser un tópico de especialistas, ha pasado a ocupar los
medios masivos de comunicación. Esta vulgarización está acompañada de múltiples
manifestaciones en torno al patrimonio que tienden a sensibilizar al público en
general sobre los peligros que lo acosan. Paradójicamente, nunca el patrimonio
parece haber estado más amenazado.”
2


En la definición, el patrimonio como legado o herencia social, es considerado
tanto en el sentido natural (el entorno no afectado por la acción del hombre,
testimonio de lo originario y medio de supervivencia) como en su sentido cultural (la
obra del hombre como testimonios tangibles e intangibles, huella en el territorio e
historia y por tanto, como conformadora de identidad). En esta definición, el
patrimonio construido, incluye al ambiente histórico edificado por el hombre y
comprende una gran variedad de bienes: ciudades, centros históricos, edificios,
monumentos y sitios arqueológicos, paisajes diseñados y jardines, edificios
industriales y ruinas.

Si se considera al patrimonio urbano como la expresión tangible de la
permanencia cultural, su ausencia como expresión espacial concreta situaría a la
historia como una abstracción bibliográfica destinada solo al estudio de algunos
grupos.
7

Por tanto, su resignificación y las acciones de preservación que se encaren al
respecto deberán estar teñidas de ese compromiso histórico que se refiere por un
lado a la adaptación y revitalización del bien (nuevos usos) cuidando
específicamente de no cargar de significaciones falsas al monumento, con el
compromiso esencial de reconocer en la historia el significado original que la
sociedad y el proyectista le había otorgado al bien

La convención sobre la protección del Patrimonio Mundial de la UNESCO
(1972) establece la división de los bienes que integran el Patrimonio Mundial entre
"bienes culturales" y "bienes naturales”, acordando en la Convención de París, las
siguientes definiciones que luego fueran adoptadas por los países miembros con el
fin de generar el cuerpo legal para la protección de su patrimonio:

Monumento: obras arquitectónicas, de escultura o pintura monumental,
elementos o estructuras de carácter arqueológico, inscripciones, cavernas y
grupos de elementos, que tengan un valor universal singular y único desde el
punto de vista de la historia o de la ciencia.

Conjuntos: grupos de construcciones, aisladas o reunidas, cuya
arquitectura, unidad e integración en el paisaje les de un valor universal
excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia.

Lugares: obras del hombre y obras conjuntas del hombre y la
naturaleza, así como las zonas, incluidos los lugares arqueológicos, que
tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista histórico,
estético, etnológico o antropológico.

El monumento o el objeto artístico continúa formando parte del patrimonio
histórico pero ya no son solo criterios estéticos, artísticos o históricos los que definen
la inclusión de un objeto en la categoría conceptual de “bienes culturales”.


2
Miguel Ángel Corzo, “El Patrimonio Cultural, rescate o restauración”, del libro Restauración Arquitectónica II. Junta de Castilla
y León. 1998
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Con el patrimonio artístico o cultural así definido, el ciudadano común mantiene
una relación complicada. Conservación ha primado en él sobre función y uso.
Se están alterando los principios que fundamentan los valores del patrimonio
convirtiéndolos en museos para los turistas, testimonios para los historiadores,
comercializando espacios “sagrados” comunitarios, sin lógica de resguardo de los
bienes que se afectan.
Se adjudican estas actitudes a los efectos de la “globalización”; resulta que el
hombre al que se le había prometido acceso inmediato a la información, se
encuentra sumergido en ella, él que había soñado con la distensión de los valores,
vive la pesadilla de tener que experimentar permanentemente valores ajenos.
La globalización atenta contra nuestro sentido profundo de la identidad:
nuestro SER está en jaque.
Reafirmar la identidad pasa por la búsqueda en el pasado y el rescate de la
herencia.
Las obras del patrimonio cultural son las marcas tangibles y memorables del
pasado que fundamentan a las comunidades.

¿Quiénes somos? Ante este interrogante, el patrimonio cultural nos permite
responder una pregunta esencial. ¿De dónde venimos?
Debemos permitirnos hacer otra gran pregunta. ¿Hacia dónde vamos?
Conservar el patrimonio en peligro es salvar la identidad, lo cual significa reafirmar
los valores sociales y capitalizar los rasgos culturales.
En los bienes patrimoniales, los valores simbólicos desaparecen o se
transforman en el proceso histórico.

El SIGNIFICADO asignado a ciertas formas urbanas proviene de una
convención social, del acuerdo tácito en la interpretación y lectura de ciertos
significados en algunas formas; y no, de razones lógicas, funcionales o
estructurales.
La condición arbitraria del signo hace que sea incapaz de significar por sí
mismo.
Es importante acentuar particularmente la convención social: el significado
es el resultado de esa visión subjetiva colectiva que implica el consenso del grupo
social.
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El equilibrio entre los diferentes aspectos del patrimonio cultural se encuentra
en el acto de reconocer el significado emergente de las nuevas demandas sociales
(prácticas de producción, consumo y relaciones) respetando la esencia histórica
propia del grupo social. El proceso implica la reelaboración del sentido original,
considerando los procesos evolutivos de los objetos valorados patrimonialmente por
su reconocimiento sociocultural; el fin es el de reconstruir la verosimilitud histórica.

”¿Qué sentido tiene entonces su existencia? El tan traído y llevado
concepto de calidad de vida se puede y se debe aplicar al objeto artístico: ¿para qué
durar, si este durar supone muerte o privación de la función para la que fue hecho?
En arte, el valor de conservación ha de conjugarse con el valor de uso. Incluso sería
asumirle un deterioro controlado de la pieza si con ello se garantizara su ser usada,
su real y verdadero servir para la vida.”
3
.......

Si aceptamos que la conservación del patrimonio es un problema que afecta o
concierne a diferentes generaciones, debemos referirnos al concepto de desarrollo
sostenible y mercantilización del patrimonio...”satisfacer las necesidades del
presente sin comprometer las necesidades del futuro”....
Un análisis real del patrimonio sostenible implica valoración y el valor
económico de un recurso deriva especialmente de su contribución a la utilidad o
beneficio.
Se plantea entonces la descripción de los valores de manera que el presente y
el futuro sean considerados conjuntamente, definiendo acciones con respecto a los
bienes que no afecten negativamente su futuro.

Cabe en este marco reflexionar sobre los peligros de imaginar al patrimonio
convertido en “producto” al servicio de la industria turística, por ejemplo, efectos que
están producidos internacionalmente por aspectos ya mencionados como la
globalización y mercantilización del parque patrimonial.

3
DEL BOLETIN DEL INSTITUTO ANDALUZ DEL PATRIMONIO HISTORICO: PATRIMONIO Y SOCIEDAD. Artículo
NECESIDAD DE BELLEZA. Autor Carlos Colon, Facultad Ciencias de la Comunicación, Universidad de Sevilla. Diciembre
1998.

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Por tanto, se deben establecer limites de acción derivados de la propia
capacidad de acogida del patrimonio y del riesgo de convertir al recurso patrimonial
natural / cultural, en pivote de desarrollo regional, en detrimento de nuevas formas
productivas.

Asimismo, esta actitud de explotación descontrolada del patrimonio tiende a
convertirlo en un producto de “nueva generación“, vacío de los valores histórico-
artísticos-culturales que lo definen como bien patrimonial.
El desafío es, entonces, valorar la recuperabilidad de lo existente: si el
patrimonio existe es recuperable en una medida variable.

Entre lo que se puede hacer sin afectar al bien y lo que se necesita para una
actividad rentable productiva.

Entre las hipótesis de intervención sobre lo existente, técnicamente posibles y
políticamente aceptables.

El patrimonio cultural es siempre un producto social, que tendrá características o
contenidos materiales o inmateriales.
Alejar al objeto patrimonial de la realidad social y su función original, modifica en
forma directa su autenticidad y grado de apropiación e identificación social.

PRESERVACIÓN DEL PATRIMONIO. ¿CONSERVACIÓN
O RESTAURACIÓN?

.....”Conservar, mantener y trasmitir el “soporte material” del objeto es la tarea
primordial de una disciplina científica como es la “conservación de objetos culturales”, pues la
transmisión del objeto en su consistencia física supone garantizar la perduración de los
valores culturales, históricos o artísticos de los que el bien cultural es portador”.......
4



4
Del Libro: “Conservación de Bienes Culturales”, Ignacio González – Varas, manuales Arte Cátedra, 1999.
11
La intervención en bienes patrimoniales implica, actualmente, el conocimiento
profundo del objeto a tratar y de las circunstancias que lo rodean con el fin de no
modificar innecesariamente su contexto. Las acciones directas sobre la
“materialidad” del objeto patrimonial. Constituyen la última instancia (en lo posible,
deben ser evitadas) de un proyecto de intervención mucho más amplio, que consiste
en la aplicación de acciones, técnicas y tratamientos para la pervivencia de los
bienes culturales.

El concepto actual de conservación – restauración de bienes culturales, ya
sean muebles o inmuebles, se concibe como una disciplina cada vez más
especializada que aplica cualquier medida conservativa sobre el objeto, que no
implique intervención directa si no es estrictamente necesaria.
Queda incluida en esta premisa el control ambiental, analítico y científico,
dirigido a conocer en profundidad las causas de degradación y alteraciones
presentes.

La dualidad que contiene toda obra de arte entre los valores estéticos e
históricos, implica la necesidad de establecer un equilibrio en el momento de definir
las acciones de intervención, entre el mantenimiento de la materia, incluidas las
transformaciones valoradas a lo largo de su historia y su legitimidad y perdurabilidad
como obra de arte original, que se resuelve en una imagen o espacio.
Cada caso, requerirá consideraciones especiales relacionadas con la historia y
evolución del bien en el tiempo.
Las adulteraciones de la materialidad del bien presuponen un atentado
contra la “autenticidad” material y documental de la obra como bien cultural.

Debe buscarse la permanencia y estabilidad más que la renovación y el
cambio.
No se trata de buscar su estado original ciertamente irrecuperable ni solucionar
todos los problemas de sus componentes estructurales u ornamentales; tampoco de
intentar dejar las cosas como nuevas o de presentar un original fragmentado o
incompleto sin el menor intento de búsqueda de la unidad perdida y de su carácter.

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Es la propia obra la que debe condicionar los criterios de
intervención en el que se seguirá una metodología de actuación rigurosa.
Esa acción, responderá a los siguientes principios generales, ante la
necesidad de intervención:

La actuación ha de estar siempre justificada por el estado de
conservación que presenta la obra y nunca debe responder a satisfacer meros
principios estéticos.

La importancia de la interdisciplinariedad y del trabajo en equipo de
todos los especialistas que, directa e indirectamente, intervienen e investigan el
bien cultural. Esta tarea común debe fundamentarse no solo al diagnóstico de la
obra sino además a valorar la metodología de intervención para garantizar la
validez de la actuación.

Los tiempos de ejecución deben incluir los de estudios, investigación y
realización. Cualquier tratamiento desacertado sobre el bien patrimonial,
implicará daños irreparables, en tanto pérdida de valores originales. Este proceso
debe ser rigurosamente documentado para futuras intervenciones.

Los tratamientos aplicados sobre la materialidad del bien deben ser
justificados y experimentados ampliamente en el tiempo. Nunca se debe
experimentar su validez sobre una obra de arte, porque cada una de ellas es
única e irrepetible.
5


Es evidente ante todo que el primer paso para la definición de las acciones de
intervención en el patrimonio es su conocimiento o relevamiento de estos objetos
culturales, para cuya efectivización nos basamos en diferentes técnicas de
catalogación e inventario.

5
Conceptos adaptados del “Cuaderno, UN PROYECTO PARA LA CAPILLA REAL DE GRANADA”, Junta de Andalucía, 1991.
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Estas acciones de relevamiento junto a estudios específicos, que refieren al
estado de mantenimiento o diagnóstico de problemas y la investigación histórica,
posibilitan la definición de estrategias de intervención.

Cada edificio deberá ser abordado a partir de un esquema metodológico
particular adaptado a sus condiciones tipológicas, dimensionales, de estado,
emergencia. Encuadrando las tareas en la problemática de intervención en bienes
con una valoración “patrimonial”, lo que implica, por un lado, el reconocimiento y
comprensión de su categoría patrimonial y por otro, la consecuente formulación de
una postura teórico - crítica, para la definición del proyecto de intervención.

La mejor técnica de intervención suele ser dudar de lo que se sabe y de lo que
se conoce, lo cual va a obligar a consultar y adoptar la asesoría de otros
profesionales, el edificio debe “guiar” al técnico en las acciones. Considerando en
cada caso que las obras requieren su tiempo, en general diferente al de los deseos
políticos de inauguración, transformación al nuevo uso, demandas de confort no
adecuadas a las características del bien, en cada caso la intervención debe
garantizar el rigor científico y el respeto por las cualidades estéticas e históricas del
bien, lo cual significa conocerlo y tomar conciencia de la individualidad.

Estas técnicas de intervención, especialmente CONSERVACIÓN y
RESTAURACIÓN son utilizadas de la forma más variada, desde su consideración
como vocablos excluyentes o antagónicos, hasta ser considerados sinónimos. Ambas
operaciones sobre el patrimonio engloban una serie de acciones y en términos
generales se puede afirmar que la restauración, es el límite de las acciones de la
conservación. Se puede sintetizar estas posturas de intervención, según los siguientes
términos:

El proyecto de intervención directa y la definición de acciones, son
responsabilidad de la figura profesional del “restaurador”, en tanto técnico
especializado que se ocupa específicamente de las fases de intervención directa y de
la coordinación del grupo de especialistas o consultores que integran las tareas.

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La dualidad que contiene toda obra de arte entre los valores estéticos e
históricos, debe encontrar un equilibrio entre conservación y restauración, entre el
mantenimiento de la materia, incluidas las transformaciones valoradas a lo largo de su
historia y su legitimidad y perdurabilidad como obra de arte que se resuelve en una
imagen o espacio.
Cada caso requiere entonces consideraciones especiales relacionadas con la
historia y evolución del bien en el tiempo. Las adulteraciones de la materialidad del
bien presuponen un atentado contra la “autenticidad” material y documental de la obra
como bien cultural.

PATRIMONIO CULTURAL

¿Qué es el patrimonio?

Desde el campo jurídico, significa el conjunto de bienes de una
persona, heredados o propios (Cód. Civil, art. 2311), los cuales pueden ser
materiales o inmateriales pero poseer valor económico.

La cultura es todo lo creado por los seres humanos -material o
inmaterial-. Incluye el conjunto de los conocimientos, creencias, costumbres,
instituciones, objetos materiales, idioma, entre otros.

Uniendo ambos conceptos, tendríamos la definición del
patrimonio cultural como el conjunto de bienes materiales e inmateriales, de
caracteres intelectuales, artísticos o literarios, pertenecientes y valorados por
una persona, comunidad, nación o estado.

El concepto de patrimonio se relaciona entonces con el de bienes
y por tanto, con el de valor.

¿Quién establece los valores?

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Las comunidades en las diferentes escalas de incumbencia: locales,
regionales, nacionales o internacionales.


INTERVENCIÓN EN EL PATRIMONIO


.....”Conservar, mantener y trasmitir el “soporte material” del objeto es la tarea
primordial de una disciplina científica como es la “conservación de objetos culturales”,
pues la transmisión del objeto en su consistencia física supone garantizar la perduración
de los valores culturales, históricos o artísticos de los que el bien cultural es
portador”.......
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Toda intervención sobre bienes patrimoniales consiste en la aplicación de
acciones, técnicas y tratamientos, cuyo objetivo es la pervivencia de los bienes
culturales.
Es evidente ante todo que el primer paso para la definición de las acciones de
intervención en el patrimonio es su conocimiento o relevamiento de estos objetos
culturales, para cuya efectivizaciòn nos basamos en diferentes técnicas de
catalogación e inventario.
Estas acciones de relevamiento incluyen estudios específicos que refieren al
estado de mantenimiento o diagnóstico de problemas, lo cual, en forma conjunta con
la investigación histórica, posibilitan la definición de estrategias de intervención.







Estas estrategias se pueden agrupar en:
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LA PRESERVACI LA PRESERVACIÓ ÓN DEL PATRIMONIO N DEL PATRIMONIO
INTERVENCI INTERVENCIÓ ÓN EN BIENES PATRIMONIALES N EN BIENES PATRIMONIALES
..... .....” ” Para mi, Para mi, patrimonio patrimonio es todo lo que puede es todo lo que puede
ayudar a una comunidad a mantener su ayudar a una comunidad a mantener su identidad. identidad.
No necesita ser un gran monumento, puede ser No necesita ser un gran monumento, puede ser
una calle, un una calle, un á área... Y rea... Y PRESERVACION PRESERVACION es es
mantener mantener vivo ese patrimonio vivo ese patrimonio. .
Mantener el dificil Mantener el dificilí ísimo equilibrio entre la simo equilibrio entre la
conservaci conservació ón y el cambio, que evite , por un lado, n y el cambio, que evite , por un lado,
el congelamiento de la ciudad, y por el otro, la el congelamiento de la ciudad, y por el otro, la
destrucci destrucció ón de la identidad... n de la identidad...” ”
Marina Waisman Marina Waisman


LA PRESERVACI LA PRESERVACIÓ ÓN DEL PATRIMONIO N DEL PATRIMONIO
INTERVENCI INTERVENCIÓ ÓN EN BIENES PATRIMONIALES N EN BIENES PATRIMONIALES
El concepto actual de El concepto actual de conservaci conservació ón n / /
restauraci restauració ón n de bienes culturales, ya sean de bienes culturales, ya sean
estos muebles o inmuebles, se concibe estos muebles o inmuebles, se concibe
como una disciplina cada vez mas como una disciplina cada vez mas
especializada que aplica cualquier medida especializada que aplica cualquier medida
conservativa sobre el objeto, que no conservativa sobre el objeto, que no
implique intervenci implique intervenció ón directa si no es n directa si no es
estrictamente necesaria. estrictamente necesaria.
Queda incluida en esta premisa el control Queda incluida en esta premisa el control
ambiental, anal ambiental, analí ítico y cient tico y cientí ífico, dirigido a fico, dirigido a
conocer en profundidad las causas de conocer en profundidad las causas de
degradaci degradació ón y alteraciones presentes. n y alteraciones presentes.




6
Del Libro: “Conservación de Bienes Culturales”, Ignacio González – Varas, manuales Arte Cátedra, 1999.
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LA PRESERVACI LA PRESERVACIÓ ÓN DEL PATRIMONIO N DEL PATRIMONIO
INTERVENCI INTERVENCIÓ ÓN EN BIENES PATRIMONIALES N EN BIENES PATRIMONIALES
DOCUMENTACI DOCUMENTACIÓ ÓN N
....UN EDIFICIO EN CONSTRUCCI ....UN EDIFICIO EN CONSTRUCCIÓ ÓN NO ESTA SUJETO N NO ESTA SUJETO
TODAVIA A SERVIDUMBRE, TIENE TAL IMPACIENCIA POR TODAVIA A SERVIDUMBRE, TIENE TAL IMPACIENCIA POR
EXISTIR, QUE LA HIERBA NO CRECE BAJO SUS PIES, TAL EXISTIR, QUE LA HIERBA NO CRECE BAJO SUS PIES, TAL
ES EL DESEO DE SER. ES EL DESEO DE SER.
CUANDO ESTA TERMINADO ENTRA EN SERVICIO, EL CUANDO ESTA TERMINADO ENTRA EN SERVICIO, EL
EDIFICIO PARECE DECIR EDIFICIO PARECE DECIR “ “ MIRAD, QUIERO CONTAROS MIRAD, QUIERO CONTAROS
COMO ME HICIERON COMO ME HICIERON” ”. .
PERO NADIE ESCUCHA, TODOS AFANAN EN MOVERSE DE PERO NADIE ESCUCHA, TODOS AFANAN EN MOVERSE DE
UN CUARTO A OTRO. UN CUARTO A OTRO.
PERO CUANDO EL EDIFICIO ESTA EN RUINAS Y LIBRE DE PERO CUANDO EL EDIFICIO ESTA EN RUINAS Y LIBRE DE
SERVIDUMBRE, SU ESPIRITU SURGE DE NUEVO Y NARRA SERVIDUMBRE, SU ESPIRITU SURGE DE NUEVO Y NARRA
EL PRODIGIO DE HABER SIDO CONSTRUIDO. EL PRODIGIO DE HABER SIDO CONSTRUIDO.” ”
Louis I. Louis I. Kahn Kahn



Estos términos, especialmente CONSERVACIÓN y RESTAURACIÓN, son
utilizados de la forma más variada, desde su consideración como vocablos
excluyentes o antagónicos, hasta ser considerados sinónimos. Ambas operaciones
sobre el patrimonio engloban una serie de acciones y en términos generales se puede
afirmar que la restauración, es el límite de las acciones de la conservación.

Se pueden sintetizar estas posturas de intervención, según los siguientes
términos:

1. LA CONSERVACIÓN PREVENTIVA O INDIRECTA tiene por objeto
retrasar o impedir las intervenciones y / o restauraciones efectuadas
directamente sobre el objeto.
Comprende un conjunto de operaciones de conocimiento y análisis, así
como acciones de prevención control y mantenimiento que inciden sobre el
ambiente o sobre el continente del bien cultural, sin intervenir sobre la materialidad
del objeto.
Implica la GESTIÓN cultural, la generación de acciones tendientes al
reconocimiento popular de los valores de los bienes catalogados. Implica estudios
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de diagnóstico y evaluación de agentes externos e internos que afectan la
integridad de los bienes y por tanto, requiere de acciones interdisciplinares.


2. LA INTERVENCIÓN DIRECTA O CONSERVACIÓN DIRECTA, implica
acciones que afectan “directamente” la materialidad del objeto. Son por tanto
operaciones delicadas y traumáticas.
Toda intervención se rige por convenciones internacionales de respeto a los
valores estéticos y documentales de los bienes.
La intervención directa debe ser “mínima”, o sea, lo más acotada posible.
Deben aplicarse para su materialización elementos de comprobada calidad y las
acciones deben ser de carácter reversible.
Las acciones de intervención directa deben ser detalladamente documentadas
y registradas.
Cuando se realicen reintegraciones o reconstrucciones de partes eliminadas o
perdidas de la obra de arte, estas deben reconocerse como elementos añadidos y
garantizarse su armonía con el conjunto. Antes de su reemplazo es menester evaluar
todos los medios posibles de efectuar tareas de consolidación o estabilización, con el
fin de no reemplazar los componentes originales.

...” La intervención directa sobre el objeto cultural es, por
tanto, una actividad sumamente delicada que requiriere conocimientos históricos
– artísticos, capacidad técnica y analítica, preparación científica y conocimientos
exhaustivos sobre técnicas y materiales artísticos, factores de degradación y
técnicas de conservación y restauración. Esta pluralidad de conocimientos y la
gran responsabilidad que supone la intervención sobre bienes únicos e
irrepetibles dotados de valor cultural, hacen que la intervención directa sobre el
objeto sea una tarea interdisciplinar que requiere el concurso y colaboración de
diferentes especialistas. “.......

El proyecto de intervención directa y la definición de acciones son
responsabilidad de la figura profesional del “restaurador”, en tanto técnico
19
especializado que se ocupa específicamente de las fases de intervención directa y de
la coordinación del grupo de especialistas o consultores que integran las tareas.

2.1 Intervenciones de CONSERVACIÓN, son aquéllas cuya finalidad
es prolongar la vida útil de la materialidad “original” de los bienes patrimoniales;
acciones típicas de mantenimiento, estudios de factores de deterioro y prevención,
control de condiciones ambientales, intervención sobre el ambiente. Tiende la
“Conservación” a evitar las acciones concretas sobre el objeto patrimonial.
Incluye tareas de Delimitación, Identificación o Inventario, Protección
física o Legal, Vigilancia, Mantenimiento e Intervención directa.

2.2 Intervenciones DE RESTAURACIÓN, incluyen acciones que
tiendan a la restitución, recuperación o mejora de la materialidad o imagen del
objeto patrimonial, si ésta se hubiera deteriorado o perdido.
La restauración se ocupa de restituir las experiencias estéticas junto con
la capacidad documental de la obra, cuando ésta se haya deteriorado o perdido,
en un estado lo más próximo posible al original (sin falsear la historia del bien,
“falso histórico”, o proporcionar al bien una nueva unidad formal contemporánea.
Los tipos de intervenciones que se aplican con este fin son: liberación,
consolidación, reintegración, integración.

La dualidad que contiene toda obra de arte entre los valores estéticos e
históricos, debe encontrar un equilibrio entre conservación y restauración, entre el
mantenimiento de la materia, incluidas las transformaciones valoradas a lo largo de su
historia y su legitimidad y perdurabilidad como obra de arte que se resuelve en una
imagen o espacio.
Cada caso requiere entonces consideraciones especiales relacionadas con la
historia y evolución del bien en el tiempo.
Las adulteraciones de la materialidad del bien presuponen un atentado contra la
“autenticidad” material y documental de la obra como bien cultural.

20
2.3 La intervención que se designa con los términos PUESTA EN
VALOR, implica para algunos autores
7
, una serie de acciones inmateriales que
tiendan a la “tutela activa o custodia y valoración” del bien cultural. Implica términos
de: divulgación publica del conocimiento y de los valores del bien, gestión cultural,
definición de políticas y estrategias culturales. Otros autores se refieren al término
como abarcativo de las acciones de CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN.


EL ROL SOCIAL DEL PATRIMONIO, SIGNIFICADO Y
CONCEPTO DE APROPIACIÓN

Considerando las dos acepciones del patrimonio, el natural y el cultural, con el
natural el hombre mantiene una relación desinhibida. Por razones físicas, emotivas, el
valor de conservación en vez de neutralizar o desnaturalizar, ordena el valor de uso y
las normas son aceptadas. La convicción cada vez más generalizada del valor
universal de la conservación del patrimonio natural como elemento clave para la
pervivencia de la especie humana, como elemento de salud y como fuente de
esparcimiento apreciada por el hombre urbano, hacen que la “mentalidad
conservacionista” con relación a la naturaleza tome cada día mayor vigencia y que la
preocupación por el medio ambiente sea una estrategia política positiva y un
barómetro del desarrollo cultural de los pueblos.
Aquí es importante subrayar que la conservación del recurso natural presupone
garantizar la función y el uso.

La relación del ciudadano con el patrimonio cultural es más compleja.
La conservación museística ha primado históricamente ante la funcional y de
uso.
Los argumentos en apoyatura a estas posturas, generalmente refieren a
“preservar para el tiempo” como huella y para la contemplación descontextualizada
(como objeto).

7
Del Libro: “Conservación de Bienes Culturales”, Ignacio González – Varas, manuales Arte Cátedra, 1999.

21
Los técnicos y especialistas se preguntan hoy ¿Qué sentido tiene la existencia
de este patrimonio? Ya que ellos entienden que el patrimonio cultural además de
fuente de información (valor documental) es fuente del conocimiento estético,
salvaguardado del devenir, actualidad absoluta, experiencia cada vez nueva en
la medida en que la recrea el individuo.
Es importante que el patrimonio artístico requiera formas y actitudes diferentes
en su restauración que incluyan su disposición para el uso. En este caso, muchos
especialistas asumen incluso “el deterioro controlado de la pieza, si con ello
garantizan su ser usada, su real y verdadero servir para la vida”.
¿LO TRADICIONAL O LO MODERNO?

La aculturación actual entre lo tradicional y moderno produce efectos de
confusión e indefensión.
Es una estética de doble cara donde todo es posible; por tanto, la defensa
cultural pasa por la definición de los límites en cada aspecto disciplinar.
La incertidumbre y el tiempo de espera es una manera de no hacer la historia,
que manejan los operadores políticos - sociales que deben decidir situaciones
específicas con respecto a la ciudad, el patrimonio y la cultura. La pregunta entonces
ha cambiado. No existe oposición entre ambos términos sino interacción y
simultaneidad.

La Modernidad implicó además de un movimiento cultural, un conjunto de
descubrimientos de progresos científicos, la industrialización y la producción masiva,
la sociedad de consumo, el desarrollo de los medios de comunicación y la
mediatización de la cultura. Lo nuevo, pasó a ser un lugar común al alcance de esa
sociedad de consumo. Se generalizó y se instaló la industria y el comercio de la
novedad. La modernidad en este proceso temporal, se vació de su valor
revolucionario de ruptura con la tradición, de su originalidad, de su adelanto sobre su
tiempo y perdió su modernidad. La producción de lo nuevo es rápida, para
responder a la sociedad de consumo y competir en el mercado (tanto cultural como
económico) y torna obsoleta la novedad que no cesa de reemplazar.
22
La pregunta desde lo urbano está relacionada con la definición de los límites
que la sociedad opondrá a estos procesos de transformación y de aceleración
permanente.

Lo contrario de lo nuevo no es lo antiguo sino lo nuevo de ayer que ha pasado
de moda; es una novedad efímera, que se festeja y emociona en un instante del
tiempo histórico. Se adquiere lo nuevo para atribuirse los valores que encarna ser
“moderno”, el nuevo auto, la nueva arquitectura, la nueva cocina, nueva forma de
vida...; apropiarse mediante su CONSUMO de sus VALORES, de su eficacia,
secreto en el que descansa el sistema de comercialización de los productos de
consumo y que brinda a cada cual su parte de modernidad.
Se adquiere lo nuevo para ser moderno. Así, lo nuevo se ha convertido en sí
mismo en un medio de comunicación. La actitud moderna, durante todo el proceso
histórico se caracteriza por la aspiración a trascender los límites; esta actitud le
permite al hombre existir de manera perdurable.

Lo tradicional, tanto como lo histórico, conceptos de mayor permanencia en
los países no desarrollados,- a los que se les está vendiendo “lo Nuevo”, comienzan
a convertirse en “novedad”, dominando así el tiempo.
Se llega entonces a la paradoja del regreso a las fuentes como signo de la
modernidad o de la “modernidad de lo antiguo”.
La modernidad implica hoy, la nueva manera de ver y vivir lo existente,
implica la resignificación.
Se crea lo nuevo dando un nuevo sentido a lo existente, síntesis de imágenes,
refuncionalización espacial, comida natural, conservación del medio, reciclaje de
materiales... Es una actitud actual de una sociedad que intenta ser moderna ahora
desentendida de una realidad histórica, para instalarse en el presente continuo, lo
que esta alejado en el tiempo, entonces es moderno.
Se convierte lo antiguo en nuevo, bajo un punto de vista moderno.
El riesgo es que esta moda de lo antiguo, no reconozca en el proceso de
apropiación del recurso patrimonial los valores histórico - culturales que transformen
o modernicen confundiéndose definitivamente, ya que “sólo hay modernidad en el
momento que se la enuncia”.
23

Estamos nuevamente sacudiendo las bases de las normas establecidas por el
“antiguo” movimiento moderno.

LA CULTURA Y EL PATRIMONIO ARQUITÉCTONICO Y
URBANO

2.1 El conocimiento y la documentación, es la primera medida de
resguardo del patrimonio. La documentación de bienes patrimoniales:


CONSISTE EN LA PRIMER ACCIÓN DE RESGUARDO

LOS OBJETIVOS FUNDAMENTALES SON LOS DE CONOCER Y
DIFUNDIR LAS CARACTERISTICAS DEL BIEN

SE APLICAN DIFERENTES TÉCNICAS DE DOCUMENTACIÓN
SEGÚN LA ESTRUCTURA DEL PROGRAMA O PROYECTO, TANTO DE
GESTIÓN COMO DE INTERVENCIÓN MATERIAL


La relación del hombre con los bienes materiales y culturales y el valor que a
éstos se le atribuye, son el resultado de la interacción de muchos factores; pero, una
vez reconocidos estos, cualquiera que sean las razones para ello, se adquiere la
responsabilidad de preservarlos, independientemente de su escala.

Los rangos de protección, diagnóstico y estrategias de intervención material, son
acciones futuras, que devienen de estudios particularizados de cada caso.
Se ha comprobado la necesidad de realizar trabajos de restauración a partir del
CONOCIMIENTO lo más preciso y científico posible del bien.
8



8
“...El respeto por el patrimonio, los criterios de evitar reconstrucciones y la puesta en valor de las obras tal cual se
encuentran, así como la aceptación de las intervenciones incorporadas en el transcurso vital del edificio, han llevado a la
necesidad de poseer un detallado conocimiento histórico del mismo antes de proceder a realizar tareas que lo afecten...”
Viñuales Graciela y Gutiérrez Ramón. “ La documentación histórica en la restauración de monumentos”.
24
La posible intervención en los bienes patrimoniales implica el conocimiento
profundo del objeto a tratar y de las circunstancias que lo rodean, con el fin de no
modificar innecesariamente su contexto. Las acciones directas sobre la
“materialidad” del objeto patrimonial, son la última instancia de un proyecto de
intervención mucho más amplio, que consiste en la aplicación de acciones, técnicas
y tratamientos, cuyo objetivo es la pervivencia de los bienes culturales.
Toda acción, directa o indirecta, sobre los bienes patrimoniales debe
comenzar con una correcta y completa documentación, como primer paso del
resguardo patrimonial.

La dualidad que contiene toda obra entre los valores estéticos e históricos,
implica la necesidad de establecer un equilibrio en el momento de definir las acciones,
entre el mantenimiento de la materia, incluidas las transformaciones valoradas a lo
largo de su historia, su legitimidad y perdurabilidad como obra de arte original, que se
resuelve en una imagen o espacio. Cada caso requiere entonces consideraciones
especiales relacionadas con la historia y evolución del bien en el tiempo. Las
adulteraciones de la materialidad del bien presuponen un atentado contra la
“autenticidad” material y documental de la obra como bien cultural, todo lo cual
refiere en forma directa la importancia que adquiere el conocimiento de la obra
en un proceso de “preservación patrimonial”.

Si la combinación de la investigación histórica y el reconocimiento patrimonial,
definen la ponderación del patrimonio y señalan el camino hacia una planificación
que posibilite la preservación de los verdaderos valores arraigados, el proceso de
investigación sobre sus características, tiende al estudio de esta obra, considerada
como referente formal, patrimonial, cultural y como recurso económico, en vista de
que estos bienes definen formas de vida, asentamientos, paisajes y la apropiación
del espacio natural.
Las tareas vinculadas al relevamiento y registro, permiten la aprehensión
del edificio o bien patrimonial, la determinación de su estado de conservación
y la comprensión de la obra en tanto problemática a abordar.

El conocimiento dimensional y material, se integra con el entendimiento de los
sistemas compositivos de la estructura espacial y material. De este modo, el
25
relevamiento se desarrolla para: conocer y conectarse con la obra; para
documentarla e inventariarla; para individualizar tipos de materiales y sistema
constructivos, su estado de conservación y de dominio, su funcionamiento, tanto de
la obra original como de añadidos y modificaciones.

Un proyecto de documentación, para que sea operativo, ha de estar
enmarcado dentro de una metodología definida anticipadamente, adecuada a las
particularidades de las obras a documentar. En este aspecto se propone aplicar una
estructura de trabajo multidisciplinar, con el fin de arribar al reconocimiento de la
obras desde sus aspectos históricos, artístico – arquitectónicos, tecnológicos,
funcionales y ambientales.
La documentación sistemática (planimétrica, fotográfica y fichado general)
tiende en esta instancia a definir las características particulares de los bienes en
relación con su entorno, el reconocimiento social e histórico y su estado de
conservación, para profundizar a posteriori en las causas de los deterioros
materiales por tipo o elemento, perfilando acciones posibles de resguardo preventivo
o de intervención directa.
Se ha establecido ya la importancia adjudicada AL CONOCIMIENTO, para la
tutela del patrimonio; ahora corresponde definir al correlato del conocer, con la
documentación e información respectiva.

2.2 Estrategias y herramientas de reconocimiento del patrimonio
arquitectónico. Sistemas de registro

Definimos como Pre- Inventario
9
, al primer paso hacia el conocimiento,
identificación, tipificación, limitación de los elementos y sectores significativos del
patrimonio arquitectónico y urbanístico. Esto nos permite arribar a una primera
limitación y caracterización del problema patrimonial a desarrollar.

9
Según artículo ya referido publicado revista I+A, “Preservación de áreas de ciudad”, arq. Silvia Roma,
Felicidad París Benito, 1994 y trabajo “Avances y conclusiones analíticas para la preservación del patrimonio en
áreas del tejido urbano de Mar del Plata, de las mismas autoras, dirigido por el Arquitecto Manuel Torres Cano.
Biblioteca y archivo del CEHAU. Fac. De Arquitectura, Mar del Plata.

26
La etapa siguiente corresponde a la investigación necesaria, tiende a la
realización del inventario patrimonial, la calificación del patrimonio detectado,
valoración y la elección de estrategias de acción para su protección y utilización.

La función del inventario es la del conocimiento sistemático del universo
cultural como base no sólo para acciones de rescate y valorización sino de gestión
integrada de los bienes culturales y ambientales a través de la planificación
urbana
10
. Las principales tareas en el proceso de inventariar el patrimonio, se
pueden resumir en las ideas de identificación del universo patrimonial,
profundización del conocimiento del mismo y sistematización de la información para
conformar un banco de datos al servicio de instituciones que trabajen en la
planificación; propiciando la adopción de medidas administrativas o legales
destinadas a preservar el patrimonio inventariado.

La tarea de registro, reconocimiento y valoración constituye una fuente de
información para la obtención de pautas morfológicas y de diseño, tanto como una
herramienta técnica de indiscutible aplicación para el ordenamiento urbano.

El relevamiento planimétrico y dimensional consiste en la ejecución de la
documentación específica cuyo fin es obtener el conocimiento acabado de las
cualidades estilístico - tipológicas y artísticas del edificio o bien en cuestión, desde
sus estructuras compositivas, piezas o sistemas denominados especiales, hasta sus
componentes singulares, esculturas, elementos decorativos y tecnológicos. En tal
sentido se plantea la confección de fichas, planimetrías y registros particularizados
de la situación dimensional y de estado de estos bienes patrimoniales.

“...La documentación planimétrica resulta básica y fundamental pues es
la que permite aunar la información proveniente de los relevamientos fotográficos,

10
Ver “El Patrimonio Arquitectónico y Urbano de Mar del Plata. Cien obras de valor patrimonial”, autores
arquitectos Alejandro Novacovsky, Silvia Roma y Felicidad París Benito, Universidad nacional de Mar del Plata,
1997.
27
imagen, con los datos dimensionales, proporcionándonos la información sobre los
valores espaciales y de escala de la obra arquitectónica.”
11


Los levantamientos gráficos se desarrollaron adjudicándoles un valor
interpretativo, convalidado en el análisis. La documentación planimétrica, resulta
básica para el conocimiento de diferentes aspectos de la obra, desde el
relevamiento de estado, descripción tecnológica, hasta sus valores documentales
legales. Ante todo, los planos recogen información física del edificio.
Por tanto es importante referir a la precisión de ellos. Los documentos
planimétricos “de la situación actual o real”, facilitarán las tomas de decisiones en el
momento de las intervenciones. Los levantamientos fotográficos, tanto en blanco y
negro como en color, posibilitan la detección de valores plásticos y cromáticos,
difíciles de incorporar al levantamiento gráfico.









2.3 El patrimonio urbano, escalas, ponderaciones. El elemento patrimonial
como hito de referencia - las permanencias- , el casco histórico y el barrio.

Reflexionando sobre lo escrito por la arquitecta Marina Waiman se puede
acordar en que si los valores simbólicos de los bienes patrimoniales se extinguen o
transforman, entonces el significado de una obra no se agota en la instancia de su
creación: no existe si no es percibido por alguien. Si bien el significado
(ideológico) es el resultado de una visión del mundo, en cuanto la obra entra en el

11
Dr. Arquitecto Almagro, Antonio. “Técnicas de diagnostico aplicadas a la conservación de los materiales de construcción en
edificios históricos”. Articulo: La fotogrametría en la documentación del patrimonio histórico.
Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Junta de Andalucía, Sevilla, 1996

EL CATÁLOGO DE BIENES PATRIMONIALES ES UN
INSTRUMENTO OPERATIVO BÁSICO EN LA GESTIÓN DE LA
SALVAGUARDA Y TUTELA DEL PATRIMONIO.
INCLUYE VALORACIÓN, PONDERACIÓN COMPARATIVA Y
DEFINICIÓN DE GRADOS DE PROTECCIÓN.
28
circuito del uso y las sucesivas lecturas, se carga de connotaciones, adquiere
nuevos significados y pierde otros. El transcurrir de la historia transforma y trastorna
el sentido de las intenciones primeras.

La identidad tiene en los Monumentos los mayores símbolos testimoniales,
recordatorio de su historia. Las plazas, las calles, el barrio son los contenedores de
esos símbolos de la identidad. En estos monumentos, se celebran los rituales en
los que se reproduce el sentido de vivir juntos. La significación de la arquitectura
entonces se transforma durante el proceso histórico, de la celebración de un hecho
destacado, al "recuerdo del suceso aquel". Cabe preguntarse entonces sobre el
sentido de la conservación o renovación de estos monumentos en un paisaje urbano
alterado, en el cual compiten con elementos publicitarios, grafiti, manifestaciones
políticas, eclecticismo y distorsión de imágenes; pudiendo concluir en que forman
parte de aquellos espacios calificados y ordenados como elementos culturales a ser
consumidos, que funcionan como referentes básicos, a pesar de las transgresiones
de la vida urbana.

El patrimonio no monumental es más representativo de la historia local y de
mayor capacidad de adaptación. Puede tener mucho valor estético o cultural pero
tiene menor posibilidad de ser generalizable, objetivable o perfeccionable. Responde
a áreas limitadas a las que caracteriza e impone un carácter definido, barrios,
sectores, sitios, lugares....
En el paisaje urbano actual, los mensajes de la estructura cultural visual y
espacial van perdiendo su claridad y eficacia.
Son pocos los sistemas arquitectónicos que podemos llamar homogéneos en el
tejido de las ciudades, dificultándose la lectura de barrios con perfiles diferenciales
que les confieran una identidad particular.
La falta de regulación urbanística, la hibridez cultural de costumbres y usuarios,
suelen combinar en un mismo tramo urbano tipologías incompatibles.
La interacción en tramos urbanos de valor de elementos publicitarios,
cableados, equipamiento desacertado, producen distorsiones en las redes de
organización de la memoria y el orden visual o lo que solemos referir sintéticamente
como afectación del ambiente urbano.
29
El acelerado proceso de cambio en lo tecnológico y comunicacional está
ocasionando desde el punto de vista patrimonial la reorganización de los vínculos
entre los diferentes sectores sociales y los sistemas simbólicos.
La tendencia es a consumir popularmente aquellos objetos antes reservados a
determinados sectores.
El desafío es la recuperación de la capacidad de los objetos como emisores de
mensajes, incorporando la cuestión de usos modernos y posmodernos a los
contenedores históricos y considerando la tendencia actual que busca lo que somos
en lo que ya no somos.

La significación de los espacios arquitectónicos y urbanos, se modifica con el
proceso histórico.

El desafío consiste en la interpretación de las tendencias, considerando que en
nuestra realidad urbano - arquitectónica las variables de análisis no son sólo las
tipológicas (funcionales, morfológicas, estilísticas....) sino además las propias del
lenguaje, textura, materiales, colores.

Paralelamente a esta situación, se consolida una nueva conciencia social que
comienza a reconocer en las últimas décadas, al tejido arquitectónico urbano como
propio, generador de un paisaje que identifica especialmente a su ciudad, lo cual se
ve reflejado en la reacción espontánea de los medios e instituciones ante las
demoliciones de bienes diversos o en apoyo a las tareas de restauración. Este
despertar comunitario en defensa de un paisaje urbano o de un estilo ideal de ciudad
debe ser apoyado por acciones “técnicas” desde las instituciones responsables de la
Planificación e Investigación Urbana con el fin de evitar caer en los efectos de una
"moda pasatista", basada en el uso del patrimonio, la venta de lo viejo, aprovechada
nuevamente por los especuladores inmobiliarios.

En la arquitectura urbana, por tramos de tejido, es donde se distinguen
dramáticamente los procesos evolutivos de los distintos sectores sociales (cambios
de significación) , para los cuales hay que recrear lazos significativos de adaptación
y contemporaneidad, el patrimonio permanece como recurso en la medida que
30
conserve su vigencia y su valor icónico sobre la propia historia participando como
escenario contenedor de los principales eventos sociales.

El valor del patrimonio urbano se expresa en la localización relativa del bien o
conjunto patrimonial considerados en la estructura urbana y su relación actual con
otras manifestaciones edilicias del tejido.
El resto del tejido, que no posee los valores descriptos no es posible aislarlo de
la dinámica de construcción de la ciudad: su rol es el de posibilitar la generación del
patrimonio futuro.
Es un "patrimonio" eventualmente renovable, bajo condiciones de control sobre
todo en fachadas, volumetría general, retiros, texturas, con el fin de consolidar la
imagen urbana general.

Las variables morfológicas no son los únicos instrumentos a aplicar para la
definición y limitación de las áreas patrimoniales urbanas, debiéndose considerar
además sus aspectos significativos y su carácter esencialmente histórico, o sea con
la capacidad de aceptar los inevitables cambios y transformaciones que el tiempo
produce en esos espacios con vida.
La comprensión de los valores de la imagen urbana y de los significados
puede constituir una guía para decidir el carácter de futuras transformaciones
y no caer en primitivismos o anacronismos.
Los antiguos centros de atracción han quedado relegados y ha cambiado el
significado de los elementos de arquitectura en concordancia con el funcionamiento
de la ciudad.
La significación de la arquitectura y la ciudad, se modifica durante el proceso
histórico.
El desafío consiste en la interpretación de las tendencias, considerando que en
nuestras realidades urbano-arquitectónicas las variables de análisis no son sólo las
tipológicas, funcionales, morfológicas, estilísticas sino también las propias del
lenguaje.

Se pueden definir operativamente las áreas urbanas patrimoniales por las
características de homogeneidad tipo - morfológica del tejido, al diferenciarse por
31
algunos rasgos del resto de la ciudad, por la renuencia de tipos edilicios, modos de
ocupación, proceso histórico y su relación con el espacio público.

El estilo en la realidad urbana es una variable que expresa el deseo social de
reconocerse en la arquitectura más allá de las variaciones de la historia. Aparece
entonces, como una respuesta formal que se evidencia en el vocabulario, en la
composición arquitectónica y que define, por último, el paisaje urbano.

Se considera a la tipología (villa, chalet,....) como un sistema de relaciones y
como un producto histórico, capaz de aceptar transformaciones que lo mantienen
vigente frente a las exigencias de cada circunstancia histórica y ha de cargarse cada
vez de nuevas significaciones.

Una vez reconocidos, limitados y caracterizados los bienes patrimoniales
y analizados en relación a su evolución histórica y tendencias, las acciones
que se deben emprender pueden sintetizarse en tres campos:

1. el de los edificios existentes de valor, tejido existente.
2. el de los edificios por construirse, renovación y obra nueva.
3. el del entorno o medio en el cual están dichos edificios, paisaje urbano.

Del estudio urbano - arquitectónico en un área de valor patrimonial, se debe
concluir en la evaluación y categorización de: tipos, de espacios urbanos, usos del
suelo, escalas, proporciones, perfil, tipología arquitectónica, materiales y técnicas
constructivas, aproximándonos a la definición de lo que llamamos “la imagen
urbana”, considerando que cuando se habla de "calidad urbana" o valoración
urbana, nos referimos esencialmente a los siguientes aspectos:

1. Valoración de la edificación en relación al entorno físico, según la
capacidad de creación de imagen urbana.

2. Valoración de la edificación en relación al lugar que ocupa en el
conjunto, definiendo cierres, perspectivas, esquinas, etc... Estas situaciones
32
conforman paisajísticamente una determinada situación urbana, ocultando o
protegiendo “vistas desambientales”.

3. Valoración de conjuntos urbanos como agrupación de edificios. El
valor del elemento aislado es superado por el del conjunto en sí. Ponderando
todos aquellos elementos que complementan el paisaje urbano, mobiliario
urbano.

4. Valoración de la calidad intrínseca de la edificación considerando
variables tales como: calidad arquitectónica, artística, histórica, valor de
proyecto, proyectista, anecdotario. Pudiendo una sola de ellas justificar su
conservación, si bien lo más frecuente en el sector es la superposición de
varios indicadores, unidos a la calidad.

Toda acción que se emprenda deberá contener un análisis retrospectivo
acompañado fundamentalmente por medidas preventivas, ya que la formación y
posterior aplicación de instrumentos legales insume tiempo, el cual en materia de
preservación urbanística no debe despreciarse. Este principio introduce un nuevo
factor: la urgencia, ya que mientras se esperan los instrumentos aptos se corre el
riesgo de perder el patrimonio que se pretende defender.

Los niveles de resguardo que se aplicarán sobre áreas homogéneas o con
características morfológicas singulares se refieren tanto al espacio urbano
construido como natural, incluyéndose protecciones y normativas arquitectónicas,
del entorno y además en la realidad urbana se deberá incluir el mobiliario,
equipamiento urbano y paisaje natural, temas sin considerar. Las recomendaciones
sobre las nuevas construcciones, que junto con la categorización de los tramos
deben incluir normas de procedimiento y diseño elaboradas con el objeto de que la
obra nueva armonice fundamentalmente con la escala del medio en que se inserta,
siguiendo líneas preestablecidas de convivencia y equilibrio con la arquitectura
existente. Es necesario garantizar una acción dinámica y ejemplificadora del
municipio en el respeto de las garantías y ecuanimidad de los análisis ponderativos
con el fin de garantizar a corto plazo la realización de obras (del ámbito privado) que
signifiquen un aporte y un ejemplo para la comunidad.
33
Deben ser consideradas las intervenciones inmediatas sobre inmuebles no
significativos
12
; ya que la renovación que se ajuste a las normas de ordenamiento
urbano para el área de preservación patrimonial, será paulatina y es importante
recomendar acciones sobre elementos puntuales para el resguardo de las calidades
ambientales.

Es muy importante que intente elaborar un texto paralelo con aquellos
conceptos que lo ayuden a la interpretación del contenido.

Hemos llegado al final del módulo de estudio.
Recuerde que su tutor está esperando sus consultas.