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PLAN LECTOR BRAULISTA

LECTURA Nº 22 DE 2009

VANDALISMO ESTUDIANTIL

La palabra vandalismo viene de “Vándalo”, una tribu bárbara que en el año 455
AC saqueo a sangre y fuego Roma. Designa una hostilidad intencionada hacia
las propiedades ajenas buscando la destrucción voluntaria de estas. Es
considerado como un cáncer que padece la sociedad contemporánea y no es
exclusivo de la escuela, sino por el contrario llega de la familia y la sociedad
través de los niños y jóvenes, a las instituciones educativas. .El vandalismo en
las ciudades se evidencia en acciones tales como robo de: cable de las redes
eléctricas, de tapas de alcantarillas para extraerles el hierro, de luminarias, de
lámparas, contadores del agua, contadores de la luz, rejillas para filtrar las
aguas lluvias; destrucción de vidrios en ventanales, bombillas en sitios públicos
tales como parques; en las noches los jóvenes de las pandillas urbanas se
divierten rompiendo botellas, dañando los recipientes dispuestos por las
empresas de aseo urbano para recoger la basura; propagando incendios de
áreas verdes o basuras.

Más allá de estos casos, cualquier recorrido por las calles céntricas o
periféricas, de barrios ricos o pobres de algunos pueblos y ciudades, permite
comprobar el abuso generalizado y muchas veces destructor que se hace del
espacio público. La acumulación de basura en las calles y las paredes y
muebles urbanos pintados burdamente son expresiones difundidas y visibles
de ese problema. Y qué decir cuando se mezcla la parranda con alcohol y
drogas tal como sucede en los grandes conciertos como Rok al Parque donde
la acción vandálica a comienzos de este año irrumpió contra todo lo que
encontraron cerca al Parque el Salitre de Bogotá: automóviles, puestos de
comidas rápidas, ventanales de las casas vecinas, agresión a las fuerzas del
orden y a los transeúntes del sector, golpizas entre ellos mismos, entre otras
expresiones de este grave mal que nos aqueja.

En los colegios como fiel expresión de la sociedad, ya que las instituciones
educativas no son más que células vivas de su contexto, el vandalismo en
menores grados se manifiesta en destrucción de algunos elementos tales
como: interruptores de luz, bombillas, llaves de los baños, chapas de las
puertas, carteleras, ruptura de pupitres, y en algunos casos hasta han llegado
a arrancar de sus bases los lavamanos o se han robado las tazas sanitarias
arrancándolas de los baños; violencia en las aulas, adolescentes que agreden
a sus compañeros, e incluso a sus docentes y a sus mismos padres, reyertas a
las puertas de los colegios, peleas entre bandas juveniles, acoso sexual entre
niños, entre otras manifestaciones de este mal.

Desde cuándo y cómo nos llegó el vandalismo? Al parecer no ha habido una
investigación rigurosa que intente dar respuesta a este interrogante. Lo cierto
es que en el caso particular de Colombia hemos sido desde la conquista hasta
nuestros días un país violento. La historia nos cuenta que los Españoles no nos
conquistaron con la seducción de sus encantos sino a golpes de espada y
cañonazos. Fueron necesarios ríos de sangre para poder imponer el yugo a
nuestros indios. Algunos compatriotas no resuelven sus diferencias mediante el
diálogo civilizado sino usando la fuerza de las armas lo que necesariamente
implica generaciones de niños huérfanos y resentidos, que posiblemente
encuentren en el vandalismo una manera de expresar su incapacidad para
amar a su prójimo, para ponerse en los zapatos del otro, para desahogar su
insensibilidad y su impotencia. Será el vandalismo una forma de expresión de
su enojo y de su angustia contra una sociedad que no da empleo, que paga
mal a sus trabajadores, que excluye a los más pobres, que no garantiza
seguridad a las personas de bien, que no les muestra un futuro promisorio y
por el contrario tiende a excluirlos? Es posible que sea la pobreza, el racismo,
el desempleo, el abuso de drogas, el fácil acceso a las armas, las prácticas de
muchos padres y adultos que son abusivas o inadecuadas frente a sus hijos, y
la frecuente exposición a la violencia a través de los medios de comunicación
elementos responsables conductas irracionales pero de todas maneras no son
justificables y no debemos permitir que crezcan y se multipliquen.

Por eso en la Institución Educativa Braulio González se tiene perfectamente
claro que las familias de los alumnos que destrocen mobiliario de las escuelas
o cualquier otro bien público deberán pagar los arreglos de su bolsillo y los
padres deberán colaborar con sus hijos en la reparación del daño ocasionado,
medida que desde luego no es muy popular y despierta mucho escozor entre
los afectados. Pero los colegios no pueden asumir solos la responsabilidad que
le compete a toda la sociedad y en especial a los padres de los vándalos. Hace
falta implementar desde el Municipio un gran plan de cultura ciudadana para
que la gente se concientice de que los bienes públicos son suyos y deben
ayudar a preservarlos. Se debe estimular la convivencia social y el civismo
entre las personas adultas para que los niños y los jóvenes crezcan dentro de
esa cultura del respeto por lo ajeno. Si a la gente del común no les duele su
ciudad y les da lo mismo que se roben o no el cobre de sus estatuas o que
llenen de basura sus calles, por qué razón habrá de importarle a los niños su
colegio?. Si a las personas mayores que son los modelos de los menores no
les duele la ciudad, por qué les va a doler a los estudiantes su colegio?. Si el
papá y la mamá no tienen sentido de pertenencia por su ciudad, por qué razón
va a tener sentido de pertenencia por su colegio los hijos?.Es pues necesario
un cambio de actitud de los padres de familia para que los estudiantes cambien
de actitud y empiecen a valorar los bienes de la Institución Educativa.

Invitamos pues a padres de familia, a docentes, al personal administrativo y a
los estudiantes que si les duele su colegio a que nos convirtamos en vigilantes
del orden y los buenos comportamientos para impedir que una minoría de
vándalos continúe destruyendo lo que es de todos y para todos. Es deseable
que los compañeros docentes refuercen en el aula de clase el trabajo sobre
formación de valores humanos y estimulen los comportamientos respetuosos
ya que una intervención rápida y no intrusiva en el mal comportamiento
desalientan el desorden tan propicio para estos comportamientos antisociales.

Ayuda mucho el enseñar y reforzar activamente el buen comportamiento de los
estudiantes y desestimular los malos comportamientos haciendo a los
estudiantes responsables por sus acciones erróneas de manera justa y
consistente, sin esperar a que llegue el coordinador a asumir tal
responsabilidad. Obligar a reparar el vandalismo rápidamente y mostrar
preocupación por el establecimiento desalienta futuros actos de vandalismo.
Hacer que los alumnos se involucren en las jornadas de embellecimiento
aumenta los sentimientos de pertenencia a su institución. Recordemos que los
estudiantes que se sienten reconocidos y apreciados por sus profesores
tendrán menos probabilidades de actuar en contra del orden y el bienestar de
la comunidad educativa. Por el contrario a mayor rechazo y exclusión, mayores
manifestaciones de agresividad y de inconformismo destruyendo las cosas
cada vez que tengan la posibilidad de hacerlo bajo el anonimato o las
solidaridades negativas de los que no se atreven a denunciar a los vándalos.

Yopal. Mayo de 2009. Magíster JUAN JOSÉ SARMIENTO.