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EL ABURRIMIENTO TIENE SU LADO BUENO

Artículo de EL TIEMPO
Publicado el miércoles 27 de marzo de 2013

El tedio suele relacionarse con situaciones de malestar, pero según
investigaciones puede ayudar a estimular la creatividad.

Después de revisar numerosos estudios, un equipo de psicólogos de las
universidades canadienses de York, Guelph y Waterloo han conseguido la que a
su juicio es la definición más exacta del aburrimiento: “la experiencia de desear
actividades satisfactorias, pero al mismo tiempo ser incapaz de desarrollarlas”.

“En realidad, nuestro deseo de relacionarnos con el mundo o desarrollar alguna
otra actividad mental, requiere atención. Cuando esta no se alcanza, parece
desencadenarse una frustración y este estado de aversión se llama aburrimiento”,
explica el psicólogo John Eastwood, profesor de la Universidad de York y autor
principal del estudio denominado “La mente no ocupada: Definiendo el
aburrimiento en términos de atención “.

Según esta investigación canadiense, una persona se aburre cuando tiene
dificultad para prestar atención a sus pensamientos o sentimientos, cuando
necesita estímulos externos para poder tener una actividad satisfactoria, cuando
es consciente de que tiene problemas de atención y cuando culpa al ambiente de
su estado pronunciando frases como “nunca hay nada que hacer”.

No obstante, y a pesar de todas estas connotaciones negativas, el tedio también
puede presentar algunas facetas favorables.

Aburrirse en el trabajo puede estimular la creatividad de algunas personas, porque
les posibilita disponer de más tiempo para fantasear, sugiere una nueva
investigación británica.

En este estudio de la universidad de Lancashire Central (Uclan) en el Reino Unido,
se solicitó a 40 voluntarios que copiaran los números de una guía telefónica
durante 15 minutos, y tras finalizar esta tediosa tarea, se les pidió que pensaran
en los distintos usos que podían dar a dos tazas de plástico.

Estos participantes se mostraron más creativos con las tazas que otros voluntarios
que no habían realizado una actividad tediosa previa, y a quienes igualmente se
les solicitó que imaginaran los posibles usos de los dos recipientes.

En otro experimento, 30 personas estuvieron 15 minutos copiando números de
teléfonos, e igual cantidad de participantes solo leyeron números telefónicos,
comprobándose que el segundo grupo, el de los lectores, fue más creativo en la
tarea de las tazas que aquellos que escribieron los números.

Para los expertos británicos, esto sugiere que las actividades más pasivas y
aburridas, como leer o ir a algunas reuniones, proporcionan más oportunidades
para que la imaginación fluya, lo que redunda en un aumento de la imaginación
creativa.

“El aburrimiento en el trabajo siempre ha sido visto como algo que se debe
eliminar, pero quizá deberíamos tenerlo en cuenta para potenciar nuestra
creatividad”, ha afirmado la autora del estudio, la piscología Sandi Mann, de la
Universidad de la Uclan, quien ahora se dispone a investigar si esta creatividad
revierte en el propio trabajo o se aplica a otras actividades ajenas a este.