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Informe de Lectura Capitulo 6

EL GRAN TABLERO MUNDIAL
La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos
Zhigniew Brzezinski

GEOPOLÍTICA


lunes, 07 de abril de 2014 
Maestrante: Ingeniero Civil, Julian Alfredo de la Cruz Rijo
Docente: General de Brigada, Miguel Cordero Mejía

EL ANCLA DEL LEJ ANO ORIENTE
Una política estadounidense efectiva para Eurasia debe tener un ancla en el
Lejano Oriente. Esta necesidad no podrá satisfacerse si los Estados
Unidos son excluidos o se autoexcluyen del continente asiático. Para poder
desarrollar una política global, los Estados Unidos necesitan mantener una
relación estrecha con el J apón marítimo, pero mantener una relación
cooperativa con la China continental es un imperativo para la geoestratégica
euroasiática estadounidense. Es necesario enfrentarse a las implicaciones de
esta realidad, puesto que la actual interacción en el Lejano Oriente entre tres
importantes potencias (los Estados Unidos, China y J apón) esta creando un
rompecabezas regional potencialmente peligroso y que casi seguramente dará
lugar a una serie de desplazamientos tectónicos geopolíticos.

Asia es, el lugar del mundo con mayor contracción de nacionalismos de masas
en proceso de desarrollo y reciéntenmele activados, estimulados por el súbito
acceso a las comunicaciones de masas, hiperactivados por las mayores
expectativas sociales generadas por la creciente prosperidad económica y por
las cada vez mayores disparidades en la distribución del bienestar social. La
distribución del poder en la región esta también desequilibrada. China, con su
arsenal nuclear y sus grandes fuerzas armadas, es claramente la potencia
militar dominante. No hay dudas de que también la capacidad militar de J apón
esta creciendo y de que, en términos de calidad, J apón no tiene par en la
región, sin embargo, no son un instrumento de la política exterior japonesa y se
las considera una extensión de la presencia militar estadounidense en la
región.

Desde el punto de vista militar, China podría llegar a entrar parcialmente en la
categoría de potencia mundial, puesto que el gran tamaño de su economía y
sus altas tasas de rendimiento habrían de permitir a sus gobernantes dedicar
un porcentaje alto del PNB del país al objetivo de lograr una importante
expansión y modernización de las fuerzas armadas chinas, incluyendo un
aumento de su arsenal nuclear estratégico. Pero, un esfuerzo muy importante
por parle de China en este terreno podría llevar a un aumento compensatorio
del arsenal de J apón, con lo que algunos beneficios políticos del crecimiento
militar chino desaparecerían. Aunque, fuera de sus fuerzas nucleares, durante
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EL GRAN TABLERO MUNDIAL
La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos
Zhigniew Brzezinski

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lunes, 07 de abril de 2014 
un tiempo a China le faltarían los medios necesarios para proyectar su poder
militar más allá de su perímetro regional.

Dado que la acción de convertirse J apón en una potencia dominante a nivel
regional no es una meta viable y dado que, sin una base regional, la
consecución de un poder global verdaderamente extenso no es un objetivo
realista, de ello se sigue que J apón puede alcanzar mas fácilmente el estatus
de líder global a través de una participación activa en el mantenimiento de la
paz y en el desarrollo económico mundiales. Sirviéndose de la alianza militar
con los Estados Unidos para asegurar la estabilidad del Lejano Oriente (sin
permitir que se convierta en una coalición antichina) J apón puede construirse
sin problemas una misión global propia e influyente en el papel de potencia
promotora del establecimiento de una cooperación institucionalizada
genuinamente internacional y más efectiva. Así, J apón podría convertirse en un
equivalente de Canadá pero mucho mas poderoso y mas influyente a nivel
global: un Estado respetado por el uso constructivo que hace de su riqueza y
poder y al que no se le teme ni se le guarda rencor.

La política estadounidense debería asumir la tarea de hacer que J apón opte
por esa alternativa y que el ascenso de China a la preeminencia regional no
obstaculice un equilibrio de poder triangular estable en Asia Oriental. Solo así
los Estados Unidos podrán fraguar en el este de Eurasia una estructura
apropiada desde el punto de vista geopolítico y con un papel equivalente al que
desempeña Europa en la periferia occidental de Eurasia, es decir una
estructura de poder regional basada en intereses compartidos. Sin embargo, a
diferencia del caso europeo, un a cabeza de puente democrática en el territorio
oriental no surgirá pronto. En cambio, en el Lejano Oriente, la alianza
redireccionada con J apón puede servir también de base a un arreglo
estadounidense con una China preeminente a nivel regional.

J apón debería ser el socio vital y principal de los Estados Unidos en la
construcción de un sistema cada vez más cooperativo y penetrante de
cooperación global, pero no su aliado militar principal en un arreglo regional
diseñado para evitar la preeminencia de China en la región. Una China
preeminente a nivel regional debería convertirse en el ancla del Lejano Oriente
de los Estados Unidos en el terreno más tradicional de la política de poder,
colaborando así con el establecimiento de un equilibrio de poder euroasiático,
con una Gran China al este de Eurasia que desempeñaría, a ese respecto, un
papel equivalente al de la Europa en expansión en el oeste de Eurasia.