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EL HOMBRE COMO SER EMOCIONAL Al abordar el estudio de la afectividad del hombre, ésta resulta incierta en tanto que su naturaleza es de índole subjetiva al darse modificaciones exclusivas en la autoconciencia del sujeto. Es así que se encuentra problemática al emprenderse un estudio objetivo que abarque los planos donde su expresión, como ser emocional, manifieste su ser en el mundo. A lo laro de la historia, el estudio de la afectividad del hombre se ha abordado desde distintos campos temáticos. !ste desde tiempos remotos ha identificado en los otros " en sí mismo, estados afectivos #emociones, sentimientos, deseos " pasiones que, en su relación con dichos estados, se establecen como imprescindibles para la vida de cualquier ser social " para la comunidad a la cual pertenece. Así, todas las culturas han frauado ciertos patrones de conducta como estos, posturas " expresiones que fomentan " conservan el entendimiento " la convivencia entre sus miembros. Ahora bien, existen diversos estudios que analizan el lenuaje emotivo no verbal del hombre, los cuales especifican, de acuerdo con la cultura " a nivel eneral, alunos estos típicos de la comunidad, de los que resultan un mínimo de expresiones comunes a todos los hombres tales como la risa, el llanto, los estos de alería o de tristeza " los estados de ansiedad " de aotamiento físico. En un nivel práctico, el hombre en su vida diaria, no precisa de nin$n tratado para llear al conocimiento de las emociones humanas, pues su vida es un continuo vivirlas " relacionarse con ellas. %uede decirse que el conocimiento que tiene de dichos estados es intuitivo, que se da en un estado de irreflexión& no obstante ", además de la comprensión del lenuaje de los estos, toda sociedad crea un lenuaje verbal, que le permite manifestar por palabras lo que siente " cu"o sentido es comprendido por todos sus miembros. %or otro lado, en el terreno científico, la bioloía viene investiando desde la publicación de La expresión de las emociones en los animales y en el hombre, de 'harles (ar)in, cuáles son las ventajas adaptativas de la expresión de los estados emotivos como formas de conducta que favorecen la supervivencia. *ustamente, las técnicas " enfoques modernos han lorado profundizar en el estudio a nivel biolóico de las localizaciones " procesos cerebrales, suriendo de esta manera la neurofisioloía, encarada de estudiar las reiones oránicas en donde son posibles los fenómenos emocionales " las relaciones entre las distintas áreas " circuitos cerebrales +lóbulos temporales, áreas corticales " subcorticales " todo el sistema límbico, atribu"éndosele a la neocorteza, la sutileza " complejidad de la vida emocional, como la capacidad de tener sentimientos con respecto a nuestros sentimientos, por ejemplo, el vínculo afectivo madre # hijo. En los $ltimos a,os se ha sumado a la investiación neurofisiolóica, la bioquímica, que se especializa en analizar la relación que se da entre los estados afectivos " las diversas aminas bioénicas. Estos estudios, el anatomo+fisiolóico " el bioquímico, son indispensables para conocer la base oránica de la afectividad, sin embaro, con ellos no termina la comprensión de lo que implica las pasiones humanas puesto que su estudio no se limita al análisis científico. -a en la modernidad, intervienen otras disciplinas desprovistas de un carácter científico pero que son iualmente pertinentes, como lo son el arte " la filosofía. En el primero encontramos muchos aspectos humanos, principalmente los que se refieren a la sensibilidad " la afectividad& así, encontramos en la literatura universal reflejados nuestros sentimientos " emociones más básicos en personajes que se convierten en estereotipos de las alerías " tristezas del hombre. (e iual forma en la pintura, la escultura " la m$sica captamos simbólicamente, una sensibilidad que es comprensible a todos sus espectadores, vinculando afectivamente al sujeto con sus semejantes. Entre tanto en la .ilosofía, la afectividad humana si bien ha sido tenida en cuenta en toda la historia del pensamiento, "a desde los rieos que se dedicaron a analizar las facultades " valores del hombre, "a en el /edioevo " 0enacimiento que cultivaron el estudio de las pasiones humanas presentes dentro de sus filosofías " que se distinuen éstas entre afirmar o bien que las emociones son subjetivas, o bien que su conocimiento es de índole subjetivo, en la época moderna, principalmente dentro de la teoría dualista, se le consideró como parte fundamental de la constitución del hombre. %ese a que este aspecto del ser humano si bien no se desconoce, siempre ha suscitado randes dificultades para los teóricos, quienes consideran que su estudio resulta en ran medida infructuoso puesto que, las emociones son de carácter subjetivo " relativas a una comunidad dependientes de su época " cultura. Además, se les ha despreciado por considerarse una fuente de sufrimiento en la vida del hombre " por no tener la misma relevancia +se$n muchos autores+ como facultades conoscitivas e intelectivas. Ahora bien, podemos recopilar bajo dos randes teorías, el estudio que se ha emprendido en el campo de la afectividad a lo laro de la historia de la .ilosofía. 1a primera es mu" característica de la modernidad " el dualismo& su principal representante, (escartes, parte de un punto de vista epistemolóico al considerar que las pasiones son alo que se siente " se siente de un modo patente. Así, para el filósofo francés existe una diferencia entre las sensaciones internas #emociones, pasiones, deseos " sentimientos, " las sensaciones de los sentidos externos que radica en que estos $ltimos no ozan de la infalibilidad con que uno percibe sus propios estados de ánimo. 2e$n éste, tales sensaciones internas, atribuibles al alma, son percepciones puesto que es alo de lo que ineludiblemente se es consciente, 3aquellas cu"os efectos se sienten como en el alma misma " de las cuales no conocemos por lo com$n ninuna causa próxima a la que podamos subordinarlas4 5 . 6ualmente se les llama sentimientos " emociones en tanto que no responden a nuestra voluntad " sin embaro, se puede dar cuenta de los cambios que causan " conmueven el alma. A la par, " siuiendo la teoría de (escartes se$n la cual el alma está unida a todo el cuerpo pero cu"a naturaleza no uarda relación con la extensión ni dimensión de aquél, se puede deducir que cada evento mental " emotivo es solo percibido por el sujeto que los padece, 3así, el sentimiento del miedo incita a querer huir, el del valor al combate " las otras pasiones producen efectos análoos4 7 & de ahí que sea inaccesible el conocimiento de dichos estados de un modo objetivo, puesto que describir, por ejemplo la alería, sería describir lo que aluien siente cuando se está alere. 1a afectividad se muestra de esta manera como un fenómeno que sure connaturalmente en el sujeto. 'on respecto al enaltecimiento de las emociones, (escartes postula que existe un proceso fisiolóico que capacita al ser humano para que experimente dichas sensaciones, sufra diversas alteraciones oránicas " act$e de una determinada manera& no obstante, como para el filósofo una emoción se restrine a un acontecimiento mental privado del que no puedo dudar, los demás aspectos físicos " externos que se relacionan con él, solo están liados de una manera continente " causal, " siempre cabe la duda respecto a ellos por estar relacionados con el plano físico " sensorial. 1 DESCARTES, Rene. Discurso del Método – Las Pasiones. Clásicos Universales Edilu! Medell"n. 1#$#. %. 1&' ( Íbid., %. 11' 8na de las críticas que se le hace a este enfoque, " sobre la que retomaremos más adelante, afirma que de ser las emociones tan sólo un evento mental accesible $nicamente al sujeto que las experimenta, no podría existir un lenuaje emocional com$n entre los diversos individuos, "a que cada ser construiría un lenuaje propio para hacer referencia a sus estados mentales. A la par, otra de las críticas que se le hacen a esta postura, es la neación al valor conoscitivo que ofrecen las emociones, limitándola exclusivamente, a la conciencia subjetiva de los propios cambios psicolóicos. 1a seunda postura filosófica, a diferencia de la difundida por (escartes, considera que las emociones, las pasiones " los sentimientos no se pueden limitar a la conciencia de un estado mental, sino que dentro de la definición de un sentimiento, entran otros muchos factores que son parte constitutiva de la misma, es decir, no están liados solo continentemente con el evento mental, sino que son lóicos " necesarios. Estos factores determinantes son el conocimiento, la creencia o la valoración de la realidad, alteraciones físicas " un cierto modo de reaccionar, además de un lenuaje com$n que exprese dichas sensaciones. 2e$n esta teoría el concepto de emoción esta entrelazado con conceptos no emocionales de tres modos& por ejemplo, el miedo se lia a9 a: circunstancias valoradas como pelirosas, b: síntomas de miedo describibles físicamente, " c: determinadas conductas diriidas a evitar el peliro. ; - a estos se suman las expresiones verbales del miedo que sólo son aprendidas " comprendidas en el contexto de estos factores. En definitiva, las críticas más recientes a la postura dualista en el estudio de la afectividad, han permitido replantear su análisis, en muchos casos partiendo de la tradición aristotélica, en la cual tiene un papel fundamental en la definición de emoción, la valoración de la realidad. Así Aristóteles, ) ARRE*U+, ,osé -icente . C/01A, ,acinto. Antro%olo2"a 3ilos45ica. define el miedo como 3un dolor o turbación debido a una imaen mental de un mal destructivo o doloroso en el futuro4. < %ara dicha tradición la relación entre los sentimientos, las sensaciones físicas " la conducta, es necesaria " no solo causal, además de surir de nuestra valoración de la realidad. %ara =omas de Aquino, una pasión es una tendencia sentida que se dirie a todo aquello que deseamos " evita todo lo que no deseamos, de allí que sea necesario un conocimiento previo de la realidad en el que nos hallamos formado unas determinadas creencias que nos facilitan clasificar el mundo en cosas que apreciamos o despreciamos, amoldando nuestros deseos " sentimientos en dicha clasificación. %or principio buscamos el bien " rechazamos el mal, acomodando todas las situaciones de nuestra vida bajo estos dos parámetros. (e lo anterior, se llea a la conclusión de que no puede primar la experiencia privada en la que "o percibo infaliblemente mi propio estado de ánimo, sino que el objeto, la conducta, las alteraciones físicas " un determinado lenuaje, van liados a una emoción " no se restrinen a una relación causal de eventos independientes. ' AR+ST6TELES. Ret4rica ++. Ahora bien, retomando a >ittenstein " partiendo del enfoque epistemolóico que da a la relación del objeto con la emoción, pasión o sentimiento que le corresponde, a cuenta de que se da como lóica " necesaria ", además de contar con que percibimos de modo infalible e inmediato nuestras propias emociones, vemos que orienta su consideración de los sentimientos " emociones a partir de la totalidad de la situación, inclu"endo en su definición tanto las alteraciones fisiolóicas, como su objeto " sus expresiones de conducta característica que, aunque no se aota toda en ella, si se toma como un criterio para definirla " distinuirla de otras9 3la alería no es una conducta alere, como tampoco un sentimiento en las comisuras de los labios o de los ojos. 1a alería es entonces alo interno que se manifiesta externamente4. ? @o obstante, para >ittenstein lo psicolóico aparece dilucidado de lo fisiolóico conceptualmente, aunque uardan un correlato& así un evento mental o conductual sólo puede ser identificado como una emoción particular desde la totalidad de la situación. Entretanto, es a partir de la expresión de la conducta característica que damos respuesta a nuestra forma de juzar " valorar el mundo. 3Es decir, propiamente hablando, no se siente tristeza, sino que la tristeza es la aversión del mal presente en cuanto que sentida4. A 1os sentimientos no son el objeto de nuestro sentir ni se refieren a una realidad distinta de sí mismos como objeto, sino que, tal como lo afirma *.B. Arreui " *. 'hoza, amar " odiar son verbos transitivos que implican una correspondencia lóica " necesaria9 el amor corresponde con 3lo amado4. (e este modo, se hace posible definir nuestras emociones como la forma en que nos vemos afectados con el mundo antes de cualquier creencia o valoración racional en torno a él& una valoración que hacemos de nuestra realidad 7 *+L De PARE,A, ,osé Luis. La 3iloso5"a de la Psicolo2"a de Lud8in2 9itt2enstein. :arcelona, 1##(. %. 1&7 ; ARRE*U+, ,osé -icente . C/01A, ,acinto. 3iloso5"a del /o<=re. %. ()( frente a nuestro deseos. - es, en cuanto que suren de la valoración de la realidad, que los sentimientos dependen de la coitativa. Ahora bien, en la actualidad " a partir de la .enomenoloía, se ha reclamado el valor de la afectividad para determinar el modo en que el hombre se inserta al mundo. 2i es el plano afectivo el cimiento de nuestra aproximación real a éste, la afectividad aparece como intencional " de un ma"or valor conoscitivo que la razón& intencional "a que se siente algo pero de una forma particular puesto que, no sólo desina cosas del mundo sino que también manifiesta la manera en que el yo se ve afectado por éste. Es así que para >ittenstein, nos encontramos ante dos conceptos que se hallan íntimamente relacionados " que converen en un mismo punto& uno externo, en cuanto que es una expresión de conducta " de un lenuaje que arroja luz sobre el ser humano mismo " que tiene el carácter de p$blico ", uno interno, en cuanto que son los estados mentales que son llevados a la materialización mediante el primero ", es precisamente al enfocar nuestras manifestaciones, como se comprenden la relación que construimos " nuestra pertenencia en el mundo. 2e$n lo planteado anteriormente, nuestra afectividad constitu"e un punto de vista desde el cual nuestra subjetividad se ve modificada "a que, a diferencia del conocimiento intelectual, las vinculaciones afectivas dan luar a actividades de conocimiento por connaturalidad, es decir, a una comprensión anticipativa de nuestro rededor, tomando a nuestros afectos como a priori de todo conocimiento. Esta relevancia de los sentimientos " las emociones en el ámbito práctico, tiene connotaciones en cuanto se aspira a un proceso de autorrealización, 3el principio que media entre la situación fáctica de un ser " su plenitud4. C 2in embaro, para *.B. Arreui " *. 'hoza, esta autorrealización se vería diriida hacia el fracaso en la medida de que se intentara llevar a cabo en solitario, es así que está mediada por la intersubjetividad para lorar la culminación a plenitud de > Íbid., %. ('1 todas nuestras potencialidades, de forma tal que, se considerará primero desde una perspectiva psicolóica para pasar lueo a una perspectiva ética. 2iuiendo tales afirmaciones, es el amor el principio que inclina hacia el plano objetivo, "a que, la atracción hacia el bien, posibilitado de diversas maneras, enera un ma"or esfuerzo " esperanza por alcanzar, tanto el plano práctico como el teórico, el objetivo positivo& aquello que nos es connatural o en el que nos podemos reconocer ", ha de ser tal que, una vez alcanzado su plenitud, sobreviva a los deseos. Da" dos factores que determinan la dinámica afectiva, uno de índole biolóica " otro de índole conoscitivo+volitiva. Es en éste $ltimo donde nace la meta de autorrealización, es decir, aquello que nos hará sentirnos a usto o incómodos con el mundo, pasando por diferentes planos, desde lo social " político hasta lo estético, ético " reliioso. 2e siue de aquí que 3los sentimientos tienen un relevancia ética por cuanto, al ser los índices de una autorrealización efectiva o posible " de sus contrarios, funcionan como motivos de las decisiones voluntarias, es decir, del comportamiento moral4. E %ero si es la autorrealización un proceso intersubjetivo, de qué manera esta mediado por otras subjetividadesF 1a propia personalidad " hasta la propia conciencia del yo, se establece sólo en un medio sociocultural "a que, la autorrealización, exie a la par una interación de factores socioculturales o educacionales. (icho de otra manera, el desarrollo de la propia intimidad subjetiva se da dentro de un ámbito de otras subjetividades, cu"as expresiones posibilitan realidades sociales. - es desde la filosofía moderna " contemporánea, que los sentimientos " emociones pasan a ser el eje de la ética, aunque ello traia consio alunas vicisitudes. 2in embaro, desde el punto de vista antropolóico $ Íbid., %. (7; ", tal como postula *.B. Arreui " *. 'hoza, aunque el proceso de comportamiento humano puede realizarse fácticamente desde cualquier índole, es el conocimiento que les fundamenta, obramos bien porque nos sentimos felices al iual que obramos mal porque nos sentimos desdichados. %ero, aunque los sentimientos refuerzan el plano conoscitivo, de iual manera, tiene un valor volitivo, "a que existe cierta reencia por parte de nuestra voluntad. Es así que, el reconocerse a mitad del mundo, racias a la afectividad, le permitirá, no sólo vislumbrar la meta a la que aspira llear para su plenitud, sino a la par, conllevara una acción acorde a los sentimientos que se desprendan de su ambiente sociocultural e, ininterrumpidamente, se reconocerá en el ámbito intersubjetivo de su vivencia humana. Entonces, es esta educación de sí mismo, la que va diriida hacia ese sentirse en pleno en la medida que las tendencias " los afectos son provocados por la valoración de la realidad.