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UNIVERSIDAD NACIONAL PEDRO RUIZ GALLO

FACULTAD DE CIENCIAS BIOLÓGICAS
BIOSENSORES





DOCENTE: Msc. Jhon García

ALUMNAS:
Jadit Estefanny Rueda Gutiérrez.
Lucía Victoria Chulle Ramos.

CICLO: 2013-II

Lambayeque, 28 de mayo del 2014.

BIOSENSORES


INTRODUCCIÓN

Son las vedettes de este nuevo siglo. Los especialistas no dudan en considerar la progresiva
expansión de estos pequeños dispositivos como una revolución comparable a la de los
microprocesadores que dieron lugar a la informática porque, entre otras cosas, prometen las más
variadas aplicaciones en el monitoreo de la salud, del medio ambiente y de los alimentos.

El desarrollo de biosensores comenzó hace unos cinco años en un laboratorio universitario de
Gran Bretaña, y actualmente está en plena etapa de expansión comercial que involucra
inversiones millonarias. La investigación sobre el tema implica la integración de la química, la
física, la medicina, la informática y la biología molecular, y es un claro ejemplo de cómo la ciencia
puede aplicarse a las demandas sociales actuales.

El término biosensor comenzó a utilizarse a partir de 1977 cuando se desarrolló el primer
dispositivo utilizando microorganismos vivos inmovilizados en la superficie de un electrodo
sensible a amonio.

Un biosensor es un dispositivo analítico que transforma procesos biológicos en señales eléctricas u
ópticas, permitiendo así la medición de parámetros biológicos o químicos. Están constituidos por
un receptor biológico, que detecta específicamente una sustancia mediante interacciones
biomoleculares, y un transductor, que interpreta la reacción de reconocimiento biológico que
produce el receptor traduciéndola en una señal cuantificable.

Como elementos biológicos receptores se pueden emplear enzimas, anticuerpos, receptores
proteícos, secuencias de oligonucleótidos, fragmentos subcelulares como mitocondrias, secciones
de tejidos animales y vegetales, células completas, etc. y como transductor dispositivos ópticos,
electroquímicos, y mecano-acústicos, etc

La potenciales aplicaciones de esta nueva tecnología en las áreas de la salud, los alimentos y el
medio ambiente pondrán, en los próximos treinta años, a la ciencia del lado de las demandas
sociales actuales, muchas de las cuales, paradójicamente, son producto del impacto que los
avances tecnológicos y científicos tienen sobre la vida cotidiana de las personas.
La gran diversidad de dispositivos que existen en la actualidad, con las diferentes combinaciones
entre los distintos elementos que los componen, permite un diseño a la carta de biosensores que
cubre desde el punto de vista técnico la práctica totalidad de las necesidades.

Sin embargo, es importante señalar que estos dispositivos no suponen una sustitución de las
tecnologías analíticas convencionales (diferentes cromatografías, por ejemplo) que permiten
analizar amplios espectros de compuestos, sino que representan alternativas interesantes para la
detección y/o cuantificación de uno o unos pocos analitos, como respuesta a problemas
concretos.




HISTORIA

Los biosensores, al igual que cualquier otro tipo de instrumento, han evolucionado a lo largo de la
historia. Anecdóticamente, podríamos decir que los primeros biosensores fueron los canarios; ya
que estas aves se utilizaban antiguamente en las minas de carbón para detectar gases tóxicos. Los
canarios se mueren antes que las personas en presencia de monóxido de carbono o metano y
como suelen estar cantando la mayoría del tiempo el hecho de que no lo hicieran se convertía en
una alarma sonora.

Pero, al margen de este hecho anecdótico, se puede decir que el padre de estos dispositivos es
Leland C. Clark Jr., que en 1956 finalizó sus trabajos con el electrodo de O
2
, pero no se conformó y
con la idea de ampliar su uso al de medir más analitos en el cuerpo humano, en 1962 propuso
hacer sensores “más inteligentes”. Lo que él quería decir con esto era que sería una buena idea
combinar las enzimas y otros materiales biológicos con los sensores electroquímicos que había
hasta esa época. Con esta idea, y con la ayuda de Lyon, construyó el primer biosensor. Este
consistía en un electro de O
2
con la enzima glucosa oxidasa inmovilizada. Este biosensor permitía
relacionar directamente la concentración de glucosa con la disminución de la concentración de
oxígeno. Posteriormente, Guilbault y Montalvo detallaron el primer electrodo enzimático
potenciométrico basado en la inmovilización de la enzima ureasa sobre un electrodo selectivo de
amonio.

En 1975 esto se convirtió en una realidad comercial, poniéndose a la venta el primer analizador de
glucosa basado en la detección amperométrica de peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) en
Ohio. Este fue el primer biosensor a la venta de los muchos que se comercializarían más
adelante. También en este mismo año Divis se preguntó: ¿por qué no usamos las bacterias como
elemento biológico en los biosensores para medir la cantidad de alcohol en una muestra? Esta
pregunta causó un gran revuelo en muchas grandes empresas de medio ambiente de Japón y
otros lugares que se pusieron en marcha en su investigación y no tardaron mucho tiempo en
desarrollar los electrodos microbianos. Un año antes se comenzó a usar transductores térmicos
(termal enzyme probes) y los termistores enzimáticos (enzyme thermistors). Posteriormente se
comenzó a usar los biosensores basados en fibra óptica, que originaron la aparición de los
denominados “optados”. Éstos se usaron en un primer momento para la determinación de CO
2
y
O
2
. Más o menos 15 años después de la construcción del primer biosensor, Clemens incorporó un
biosensor de glucosa en un páncreas artificial que se comercializó como el Biostator. Actualmente
este biosensor ya no está en venta. En este mismo año una empresa Suiza construyó un biosensor
que utilizaba la lactato deshidrogenasa; éste fue muy útil para mejorar los análisis en clínica y en
deportes. En 1982, basándose en la utilización de mediadores electroquímicos para favorecer la
transferencia de electrones desde el centro redox de una enzima a la superficie del electrodo se
construyeron la nueva generación de biosensores electroquímicos. Basándose en esto se describió
la implantación de un biosensor subcutáneo para la determinación de glucosa.

Volviendo a la década de los 70; en ella también se intentaron construir inmunosensores
inmovilizando anticuerpos y utilizando transductores piezoeléctricos o potenciométricos, aunque
fue en la década de los 80 cuando Liedberg los comercializó con éxito. En 1987 mediante la
utilización de mediadores electroquímicos inmovilizados en electrodos enzimáticos serigrafiados
se consiguió construir el “bolígrafo” para el seguimiento personal de glucosa en la sangre!!!
comercializado por MediSense. Actualmente las compañías Abbott Boehringer Mannheim y Bayer
dominan las ventas de éste bolígrafo lo que da lugar a unas ventas del orden de varios cientos de
millones de dólares; y está desbancando casi totalmente a los métodos convencionales de medir la
glucosa.

Actualmente existen multitud de biosensores en los cuales se combinan la amplia diversidad de
componentes biológicos (enzimas, ácidos nucléicos, receptores celulares, anticuerpos y células
intactas) con los diferentes tipos de transductores (electroquímicos, ópticos, piezoeléctricos,
termométrica). Éstos se pueden utilizar en numerosos problemas de la actualidad como el análisis
clínico, de alimentos, bebidas, vigilancia del medio ambiente, defensa, seguridad y muchas más
áreas.
BIOSENSORES

"Un biosensor es una herramienta o sistema analítico compuesto por un material biológico
inmovilizado (tal como una enzima, anticuerpo, célula entera, orgánulo o combinaciones de los
mismos), en íntimo contacto con un sistema transductor adecuado que convierta la señal
bioquímica en una señal eléctrica cuantificable"

El principio de detección de un biosensor se basa en la interacción específica entre el compuesto o
microorganismo de interés y el elemento de reconocimiento. Consecuencia de esta unión se
produce la variación de una o varias propiedades físico-químicas (como pueden ser el pH,
transferencia de calor, cambio de potencial, de masa, variación de las propiedades ópticas, etc.)
que detecta el transductor. Entonces es cuando este transductor transforma la respuesta del
elemento de reconocimiento en una señal electrónica. Esta señal es indicativa de la presencia del
analito sometido a estudio o proporcional a su concentración en la muestra. Por ejemplo, la
actividad de una enzima puede ser monitorizada mediante un cambio de pH y la producción de
oxigeno ó peroxido de hidrógeno puede ser monitorizada mediante un cambio de conductividad.

El componente biológico (enzimas, anticuerpos, microorganismos, DNA, etc.) o biomimético
(polímero de impresión molecular, aptámeros), proporciona la selectividad y especificidad del
biosensor. La elección del elemento de reconocimiento depende de las características del
compuesto a analizar; por ejemplo, si se tiene que detectar una sustancia alérgena se utilizarán
anticuerpos. La función de un sensor es convertir un tipo de cantidad a otro tipo de cantidad
La temperatura a una señal eléctrica, la presión de un fluido electrostático a una señal eléctrica,
etc.

El ejemplo más exitoso y difundido hasta el momento es el biosensor para medir la glucosa en
sangre de pacientes diabéticos. Se trata de un dispositivo más pequeño que un teléfono celular,
cuyo elemento de reconocimiento es la enzima glucosa oxidasa. El paciente coloca una gotita de
su sangre sobre las tiras descartables y en unos segundos conoce su nivel de glucosa. . Utiliza una
enzima que procesa moléculas de glucosa, liberando un electrón por cada molécula procesada.
Dicho electrón es recogido en un electrodo y el flujo de electrones es utilizado como una medida
de la concentración de glucosa.

Biosensores desarrollados como una piel electrónica que se adhiere como tatuaje temporal y mide
los signos vitales.


Biosensores al funcionar como "marcadores", podrían detectar cáncer tempranamente


Un biosensor se compone de tres partes:

 El sensor biológico: Puede ser un tejido, un cultivo de microorganismos, enzimas, anticuerpos,
cadenas de ácidos nucleicos, etc.
 El transductor: Acopla los otros dos elementos y traduce la señal emitida por el sensor.
 El detector: Puede ser óptico, piezoeléctrico, térmico, magnético, etc.



Características de los biosensores:

Alta sensibilidad.
Alta selectividad.
Mediciones en tiempo real.
Automatizables.
Portátiles.
Miniaturalizables.
Capacidad de multianálisis.

Una de las características fundamentales que hace tan atractivos a la mayoría de los biosensores
es la posibilidad de realizar el análisis de la sustancia a determinar en tiempo real y de forma
directa a diferencia de cualquier análisis biológico o clínico que requiere siempre un marcador.
Estas dos características le confieren a los biosensores la posibilidad de realizar no sólo un análisis
cualitativo y cuantitativo, sino también la posibilidad de evaluar la cinética de la interacción y, por
tanto, elucidar los mecanismos fundamentales de dicha interacción.

Pocas técnicas biotecnológicas permiten la evaluación en tiempo real de las cinéticas de
interacción, por lo que la tecnología biosensora se está imponiendo en todas aquellas áreas donde
es fundamental conocer los detalles cinéticos de la interacción biomolecular, como por ejemplo,
en la evaluación de fármacos potenciales.

Principio de funcionamiento de los biosensores.


Esquema a bloques de un biosensor.

Esquema del funcionamiento de un biosensor. La muestra a analizar se pone en contacto con el
dispositivo, siendo posible detectar sólo al analito (+) para el que está diseñado el receptor
biológico. Cuando tiene lugar la reacción de reconocimiento biológico se producen una serie de
cambios físico-químicos detectados por el transductor, que produce una señal cuantificable,
directamente proporcional a la concentración del analito.

El principio de detección se basa en la interacción específica entre el compuesto de interés
(analito) y el elemento de reconocimiento (bioreceptor). Esta interacción genera la variación de
una o más propiedades fisicoquímicas que son detectadas por el transductor.

 Transferencia de electrones.
 Cambio de pH.
 Transferencia de calor.
 Cambio de potencial.
Clasificación de Biosensores:

Los biosensores se pueden clasificar de múltiples maneras en función de:

- La naturaleza del elemento de reconocimiento: enzima, orgánulo, tejido o célula completa,
anticuerpo, receptor biológico, ácidos nucleicos, aptámeros, etc.

- Tipo de interacción entre el elemento de reconocimiento y el analito: sensores biocatalíticos y
sensores de bioafinidad

- Método de detección de la interacción. Directa o indirecto .

- Sistema de transducción: electroquímico, óptico, nanomecánico, termométrico, Piezoeléctrico
(másicos, gravimétricos, acústicos), etc.

Un biosensor es un instrumento para la medición de parámetros biológicos. Suele combinar un
componente de naturaleza biológica y otro físico-químico.

Biosensores conductímetricos

El sistema conductimetrico emplea dos pares de pequeños electrodos de conductividad en
configuración plana. Entre uno de los pares se coloca una membrana con el enzima que ha sido
inmovilizado mientras entre el segundo par se pone una membrana blanco, carente de enzima.
El aparato mide la conductividad a través de cada par de electrodos por turno, con una frecuencia
fija. En presencia del sustrato enzimático se pueden registrar cambios locales de conductividad en
la vecindad de la membrana conteniendo el enzima, los cuales dependen de la concentración del
sustrato. Midiendo la diferencia de respuesta entre ambos pares de electrodos se puede
compensar la conductividad propia de la muestra biológica, usando los electrodos blancos como
referencia.

Biosensores redox

El concepto de un biosensor basado en sistemas redox surgió de la investigación básica llevada a
cabo en células de combustible biológico. La clave en la construcción de este tipo de biosensores
es facilitar la transferencia de los electrones generados por una enzima óxido-reductasa (o un
sistema enzimático) a la superficie del electrodo. Se han demostrado que los intermediarios
naturales, como los citocromos, promueven, de hecho, el paso de los electrones, pero uno de los
más recientes y más prometedores transportadores de electrones es el ferroceno y sus derivados.
El principio de este tipo de biosensores y algunos datos representativos de su respuesta usando
diferentes intermediarios redox, tal como han sido obtenidos en el laboratorio,
usando glucosa como sustrato, como puede verse en la figura. El tiempo de respuesta de estos
biosensores puede ser extremadamente rápido, del orden de segundos. Con
el desarrollo de semiconductores orgánicos más eficientes (usualmente por técnicas de doping)
podemos esperar ver en el futuro una asociación todavía más íntimas entre la enzima empleada y
la superficie del electrodo, que permita una miniaturización a gran escala.


Biosensores tipo termistor

Es una clase interesante de biosensores introducida en los años 70. Utilizan un dispositivo
termistor capaz de registrar las pequeñas diferencias de temperatura producidas por las
reacciones bioquímicas. A menudo se obtiene una respuesta lineal la temperatura, en el rango de
0.01 a 0.001ºC. Los grupos americanos y suecos fueron pioneros en el análisis térmico enzimático
en forma de sondas o sistemas de flujo, pero la miniaturización de los dispositivos todavía es
esencial para obtener un biosensor de formato aceptable.

FET’s

Durante los últimos años se han realizado esfuerzos para producir un biosensor electroquímico
miniaturizado, usando unos dispositivos electrónicos convencionales llamados transistores de
efecto de campo (FET’s), ISFETs (dispositivos ion-selectivos) o CHEMFET (sensores químicos que
miden la energía de reacción con moléculas simples). Sin embargo, todavía no se han resuelto
los problemas fundamentales en la construcción de este tipo de biosensores. Las tecnologías
requeridas de inmovilización y fabricación necesitan un mayor desarrollo. La estabilidad térmica
y química del elemento sensible tiene que ser investigada. En concreto, la encapsulación se ha
convertido en un problema crucial mientras que las propiedades de conducción de la superficie
del material sensor, tal como nitruro de silicio, se han demostrado que son difíciles de superar.
Estos "chips" sensores (aproximadamente 30 m m de diámetro) son similares a los usados en los
ordenadores excepto que la puerta metálica que controla la corriente del transistor es
reemplazada por un material orgánico o biológico. El material sensible responde a un cambio en el
medio circundante, bien sea gaseoso o líquido. La respuesta ejerce un efecto de campo sobre la
corriente de fuente a sumidero en el FET. Usualmente esta corriente se mantiene constante
mientras se registra la tensión de fuera necesaria para lograrlo.

.
Biosensores optoelectrónicos

Otro nuevo tipo de biosensores, basados en principios ópticos, fue desarrollado alrededor de 1980
por Lowe y sus colaboradores, se le denomino sensor optoelectrónico.
El componente biológico inmovilizado es una enzima ligada a un cromóforo que a su vez está
ligado a una membrana. Un cambio de pH generado por la reacción enzimática cambia el color del
complejocromóforo/membrana. El sistema transductor consiste en un simple diodo
electroluminiscente (LED), con una longitud de onda correspondiente al pico de absorción del
cromóforo y un fotodiodo acoplado. La cámara de flujo representada era extremadamente estable
y dio una señal muy aceptable.


APLICACIONES

Sus aplicaciones en salud
Descubrir rápidamente enfermedades nuevas o raras en grupos poblacionales. También se puede
incorporar ADN en los sensores, y ver cómo elementos extraños (metales, sustancias orgánicas,
sintéticas) producidos por la industrialización, y que están en el ambiente, afectan el material
genético y causan enfermedades en organismos vivos. Al detectar mutaciones de las cadenas del
ADN de un individuo, se podría aplicar medicina preventiva en muchos casos o establecer
diagnóticos precoces. Una ventaja de los biosensores es que copian los sistemas biológicos, no
miden la sustancia A, sino que miden toda sustancia que pueda producir el efecto X. El concepto
es el monitoreo del efecto y no de la sustancia química”.

Biosensores implantables para diabéticos. El método, indoloro, consiste en colocar debajo de la
piel del abdomen del paciente una cánula del tamaño de un cabello que contiene un biosensor,
conectado a un aparatito portátil que monitorea permanentemente los niveles de glucosa en
sangre. De este modo, se lleva un registro constante de los niveles de glucosa que varían a lo largo
del día. Esto es muy útil para conocer exactamente la dosis de insulina que requiere el paciente y
así evitar crisis de hipoglucemia que llevan a la pérdida del conocimiento, y a las que está expuesto
el diabético tipo I cuando se administra demasiada insulina.
“Actualmente este tipo de tecnología está en la etapa de experiencia clínica necesaria para su
posterior aprobación por la FDA (Food and Drug Administration). El ideal sería perfeccionar el
implante y disponer de una máquina con un software que pueda analizar los datos, y le administre
directamente al paciente la cantidad de insulina adecuada, como lo haría su páncreas si funcionara
normalmente. Es decir, tener un páncreas electrónico”

Otro tipo de biosensor utiliza la tecnología sofisticada para detectar un rasgo específico o una
anormalidad en un organismo vivo. Investigadores ORNL (Oak Ridge National Laboratory) han
inventado varios biosensores de este tipo. De estos biosensores, el más importante es el sensor
óptico desarrollado por Tuan Vo Dinh. Este sensor puede decir si un tumor en el esófago es
canceroso o benigno. En el pasado, la determinación precisa de si un paciente tiene cáncer de
esófago ha requerido una biopsia quirúrgica. Sin embargo, nuestro método basado en láser de
fluorescencia ha eliminado la necesidad de una biopsia, reducir el dolor y el tiempo de
recuperación de los pacientes.

Así es como funciona. La luz láser de la longitud de onda apropiada se dirige a la superficie interior
del esófago por medio de un dispositivo de fibra óptica que es tragada por el paciente. Las células
epiteliales y tejidos en el interior del esófago fluorescen desprendido por la luz láser. Cuando el
interior del esófago se ilumina con luz azul [410 nanómetros (nm)], el tejido normal emite luz en
longitudes de onda diferentes de las emitidas por las células cancerosas.

Las propiedades espectrales de la luz en longitudes de onda de 400 a 700 nm permiten analizar las
distintas posiciones en el esófago. Las emisiones procedentes de células normales y células
cancerosas se pueden distinguir con bastante precisión, la diferencia se expresa como el índice de
fluorescencia normalizada diferencial. Las pruebas en más de 200 pacientes muestran que, en
comparación con los resultados de las biopsias quirúrgicas, láser de diagnóstico de fluorescencia
es preciso en más de 98% de los casos








Biosensor para el control de la diabetes sin el uso de muestras de sangre

Estructura de un AOTF.

Otra biosensor de laboratorio Vo-Dinh proporciona una manera de supervisar el estado de la
diabetes sin necesidad de utilizar muestras de sangre. En este caso, la luz se utiliza para iluminar el
ojo y estimular ciertas sustancias, incluyendo proteínas. Este método no invasivo realmente
depende de un desarrollo relativamente nuevo para la selección de la longitud de onda de la luz
para la iluminación. Surgiendo la necesidad de prismas o rejillas para refractar la luz en diferentes
longitudes de onda, se utiliza también un dispositivo llamado el Acousto-Optic Tunable Filters
(AOTFs). Una AOTF selecciona la longitud de onda de la luz para brillar en el globo ocular y otro
selecciona la longitud de onda de la luz fluorescente emitida por ciento del globo ocular.

Ambas longitudes de onda AOTF se escanean simultáneamente con la técnica de luminiscencia
síncrono desarrollado previamente para la investigación del medio ambiente. Los AOTFs, que son
manipulados con una señal de radio-frecuencia, pueden escanear todo el espectro visible y
porciones de los espectros ultravioleta y el infrarrojo en milisegundos para seleccionar las
longitudes de onda apropiadas para usar para iluminar el globo ocular. También puede seleccionar
la correcta carga a usar para leer la señal de fluorescencia de ojo del paciente
instantáneamente. De esta manera muchos escaneos espectrales se pueden tomar con un
promedio bastante aceptable gracias a la ayuda de una computadora para obtener la precisión
requerida para medir el estado y los cambios en las proteínas de los ojos de los diabéticos.


Ejemplos de los posibles usos de los biosensores en el diagnóstico médico.

En medio ambiente
La medición portátil y en campo, es decir, sin necesidad de mandar una muestra al laboratorio,
que permite la nueva tecnología, es muy útil para medir muchísimas sustancias contaminantes del
ambiente.

El ejemplo más claro que ya se está implementando es la medición de la demanda bioquímica de
oxígeno (un parámetro que sirve para registrar el número de bacterias que hay en el agua). Es el
ensayo más importante que se le hace a un líquido contaminado. Con la tecnología convencional
esta prueba demanda alrededor de cinco días; con la nueva, los resultados se obtienen en 20
minutos. Además, mediante un sistema de alarma, los biosensores pueden alertar
inmediatamente si una fábrica está excediendo el límite de emisión de contaminantes
ambientales.

Existe mucha contaminación que desconocemos porque no la estamos midiendo. Por ejemplo, en
los ríos europeos se han detectado peces que cambian de sexo como resultado de los
contaminantes que hay en el agua. Si no existe la tecnología adecuada para medir esto no hay
cómo reconocerlo.

Un área donde los biosensores de célula entera pueden llegar a ser importantes es el control de
aguas, para combatir el creciente número de polucionantes encontrados en las aguas superficiales
y, por tanto, en las aguas de bebida. Actualmente aparecen tantos materiales no deseados en las
aguas superficiales que el análisis de una única sustancia es insuficiente, se requiere un biosensor
de amplio espectro. Este tipo de biosensor, para la determinación de la DBO, ya está en
el mercado.

Esta área del desarrollo de biosensores está aumentando progresivamente su interes militar. Por
ejemplo, una compañía ha producido un biosensor enzimático para detectar gas nervioso. Con las
recientes tendencias hacia el desarrollo de arsenales biológico sofisticados esta área de
la investigación en biosensores debe recibir una atención prioritaria.


El control de los alimentos
En el nivel internacional el foco de atención está puesto en detectar alimentos contaminados o
modificados, y que pueden afectar la salud. Los biosensores se usan para controlar los procesos
informatizados de elaboración de los alimentos. Al alertar al sistema sobre una anormalidad, ésta
puede ser revertida automáticamante. En Alemania ya existen en los supermercados góndolas con
productos que incluyen chips que avisan si se ha cortado la cadena de frío.

Actualmente se están fabricando biosensores para reconocer microtoxinas o Salmonella, por
ejemplo. Se planea crear sensores para aplicar en los casos de la vaca loca. Particularmente están
interesados en el Reino Unido en el trabajo con productos derivados de plantas transgénicas, para
identificarlos, y también a las plantas modificadas genéticamente. Así se llegarían a evaluar sus
efectos sobre la salud.
Los biosensores también se utilizan para determinar las características organolépticas de los
alimentos. En el caso de frutas se puede analizar el contenido de algunos ácidos orgánicos y
azúcares que son indicadores de la madurez de las mismas. En los vinos, existen compuestos que
dan lugar a la aparición de sabores y aromas desagradables como es el caso del 2,4,6-
tricloroanisol, que es un compuesto de origen microbiano relacionado con los corchos que tapan
las botellas.

Una Nueva Generación De Biosensores
Los MIPs ( Polímeros que contienen una memoria molecular impresa) tienen una propiedades
únicas que los hacen especialmente sensibles a la tecnología de sensores. Exhiben buenas
especificaciones de varios componentes para el interes medico, medioambiental y de industria; y
tienen una excelente estabilidad operacional. Sus propiedades reconocidas no son afectadas por
ácidos, bases, calor o tratamiento en fase orgánica, haciéndolos altamente aceptables como
elementos de reconocimiento en sensores químicos. Durante algunos primeros ensayos los MIPs
se usaban en sensores que tenían un papel en medidas ópticas sobre finas capas de vitamina K1
donde estaban impresos polímeros. Otro biosensor incluía la medida de cambios en el potencial
eléctrico sobre una columna de HPLC con un polímero específico de fenilalanina, que era tan
bueno como los estudios de permeabilidad de membranas de MIP. De todos modos esto no se
consideraba como sensores biomemorizados en el estricto sentido.
Se propuso un biosensor real basado en un MIP en 1991. Este fue seguido por el
primer ensayo para hacer un sensor biomemorizado basado en la capacidad de medida sobre un
transistor de campo-efecto cubierto con un polímero impreso de fenilalanina. Los resultados
fueron cualitativos. Una subsecuencia descrita por un sensor de morfina amperométrico mostró
resultados cuantitativos, se pudo detectar una concentración de morfina en un rango de 0.1-10m
g/mL. También mostró una larga estabilidad térmica, resistencia al duro medioambiente químico.
Otra aproximación basadas en medidas conductimétricas, una señal directa es obtenida de
manera obligatoria( debido al aumento de la concentración local) de las especies cargadas
positivamente a las cargadas negativamente que están cargadas en el conductímetro. La
diferencia en señal entre el sensor y un sensor de referencia correlativo es la concentración del
analito. Este tipo de sensor arreglado es útil sólo enmatrices bien definidas en las cuales las
interferencias causadas por la conductividad de la solución pueden ser controladas. También
pueden ser presentadas las medidas de membranas permeables por MIP.
La demostración más convincente de la utilidad de un sensor biomemorizado real basado en la
impresión molecular es una fibra óptica en la cual un aminoácido fluorescente derivado (dansyl-l-
phenylalanine) liado a las partículas de polímero, resultan en fluorescencia señales que varían
en función de los derivados. La selectividad se mostró usando el correspondiente D-enantiomero
como control.

Los rápidos desarrollos en electrónica han conducido a microprocesadores que son capaces de
usarse en sensores químicos. Tales microprocesadores ofrecen capacidad de procesar señales, y
integrar el control con el transductor de manera que se podría minimizar el ruido y resultar una
buena actuación como sensor.

Un problema cuando hacían medidas con sensores biomemorizados basados en MIP era el largo
tiempo de respuesta ( 15-60 min.). Esta tardanza podría ser minimizada por la optimación de la
cinética y la selectividad de los polímeros. Es posible que el uso de grandes polímeros rígidos
favorezca la selectividad ( porque el gran barrido de energía de dentro a fuera cambian el analito)
y aumenten el tiempo de respuesta. Similarmente, la porosidad de los polímeros aumenta la
capacidad de unión de polímeros y el tiempo de respuesta. Usando partículas más pequeñas de
polímero o finas láminas de polímero.

Podrían aumentar los valores de difusión y la aparente unión cinética dando mayores tiempos de
respuesta. Alternativamente, la unión inicial podría ser usada para determinados analitos.

Los biosensores basados en enzimas, en algunos casos, son mostrados para ser superiores en
selectividad para la afinidad de los biosensores. Esta tendencia se explica por la conversión del
analito, la cual ocurre después del paso de unión inicial en conjunción con el movimiento de la
amplificación y hace posible obtener gran sensibilidad en transductores amperométricos que
también son menos sensibles a las interferencias no específicas de las uniones. Los sensores
biomemorizados contienen polímeros activos catalíticamente debiendo exhibir carazterísticas de
sensor, a pesar de todo sólo una actividad catalítica modesta puede ser mostrada. La impresión
molecular de sustancias que parece reacciones de transición de estados ha conducido a exhibir
polímeros con alguna actividad estereolítica; otros ejemplos de reacciones catalíticas incluyen la b
-eliminación de HF de 4-fluoro-4-(p-nitrofenil)-2-butanona.




BIBLIOGRAFIA
http://www.cienciapopular.com/tecnologia/biosensores
http://www.slideshare.net/StalinQs/biosensores