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“Trabajo presentado en el V Congreso Nacional de Ciencia Política

– Sociedad de Análisis Político- 14 al 17 de noviembre de 2001”


Apellido y Nombre: Tinto, Cecilia Delia
Lirussi, María Gabriela

D.N.I.: 10.223.951
17.923.607

e-mail/ tel: ceciliatintod@yahoo.com.ar 0264 – 4230812
glirussi@yahoo.com.ar . 0264 - 4273778
Entidad a la cual pertenece o representa: Departamento de Ciencia
Política. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad Nacional de San J uan.


Panel:
Opción I: “Reforma económica, reforma institucional y políticas públicas”

Opción II: “ Nuevas Relaciones entre Economía y Política”



Título: “IMPACTO DE LOS DIFERIMIENTOS AGRICOLAS EN LA
RECORVERSIÓN DEL SECTOR VITÍCOLA SANJUANINO” .



IMPACTO DE LOS DIFERIMIENTOS AGRICOLAS EN LA RECONVERSIÓN
DEL SECTOR VITÍCOLA SANJ UANINO.

Introducción.
En la última década la industria vitivinícola argentina registró un cambio
importante, que obedeció a la cada vez mayor integración e interpenetración de los
mercados de productos, servicios y trabajo a nivel mundial, fenómeno denominado
“globalización”. Este fenómeno tiene una enorme influencia en toda la economía, a
pesar de que la totalidad de bienes y servicios objeto de las exportaciones es sólo el
20 % del producto bruto mundial e incluye los efectos de la trasnacionalización del
mercado financiero y la fuerte expansión de las compañías internacionales que
controlan los rubros más dinámicos y rentables de la economía mundial. La
expansión de los fenómenos descriptos impacta en muchas actividades, no siendo
ajena a este fenómeno la vitivinicultura, que inicia un proceso de reconversión
forzada por la globalización.
Hace 10 años atrás, dentro de un marco de estabilidad de la economía que
permitió hacer planes a futuro, la industria vitícola advirtió que para poder competir
en el exterior y mejorar el consumo en el mercado interno, se debía reformular todo
el sector viñedos, modos de cultivo, maquinarias, sistemas de riego, conservación
del vino y asesoramiento y control profesional continuo. La crisis obedeció a que el
consumo de vino común en el país, había disminuido en forma ininterrumpida desde
los años 70, cuando el consumo per cápita en nuestro país era de 90 litros, en los
80 baja a 76 litros y los 90 comienzan con 54 litros. Ello se origina en los cambios
en el perfil de demanda interna, donde el segmento de consumo vinos comunes baja
por la fuerte introducción en el mismo de las bebidas gaseosas y de la cerveza;
mientras el consumo de vinos finos y reserva comienza a crecer en el mercado
interno y externo.
Al mismo tiempo, el sector vitícola de San J uan no es ajeno a este proceso de
reconversión. En este nuevo contexto es importante definir el destino de las
economías regionales y en especial de la economía de la Provincia de San J uan y
analizar el cambio producido en la estructura del sector vitícola a partir de la
implementación de la Ley de Desarrollo Económico.


Por ello nos abocamos a relevar la información disponible en los organismos
provinciales y nacionales del sector a fin de mostrar si se produjeron cambios en los
tipos de cultivo y su destino.
En la primera parte del trabajo se realizará un análisis de la ley de Desarrollo
Económico.
En la segunda parte se analizará si se produjo esta reconversión.

ANALISIS DE LA LEY DE DESARROLLO ECONOMICO
A fines de los 80, el Gobierno Nacional reconociendo el desarrollo desigual hacia el
interior del territorio nacional, implementó una política económica activa orientada a
lograr el desarrollo de las regiones más postergadas, a las que les otorgó “cupos
fiscales” en el marco de le ley de desarrollo económico, promoviendo la realización de
proyectos agropecuarios localizados en las zonas, teniendo como fin lograr el desarrollo
regional .
Se conceptualiza el desarrollo regional considerado este como un fenómeno
complejo que requiere la interacción de factores culturales, económicos, sociales y
políticos a través de estructuras institucionales autosustentadas. Para Hilshorst el
desarrollo regional es: “El proceso de remover las restricciones económicas,
institucionales y físicas para que los grupos regionales realicen su potencial humano, es
decir, el proceso mediante el cual los diversos grupos regionales llegan a tener un
mayor número de opciones viables a su disposición.
La estrategia de desarrollo regional seleccionada demarca un conjunto de vías de
acción alternativas para el largo plazo, basándose en consideraciones sobre las
condiciones actuales y las tendencias estructurales.
Para Coraggio uno de los fines primordiales de la estrategia de desarrollo es la ruptura
con el progresivo desarrollo social desigual expresado territorialmente en nuestras
sociedades.
La incorporación de los incentivos fiscales como pilar de las políticas de fomento
regional tiene como objetivo básico la creación de estímulos para atraer inversiones que
a falta de ventajas comparativas difícilmente se canalizarían hacia los lugares previstos.
Algunos teóricos sostienen que los incentivos fiscales pueden presentarse en diversas
formas las más comunes son las exenciones parciales o totales, válidas en un periodo
definido y pueden ser de uno o varios impuestos.
Según Rezende (1993) hay dos modalidades de incentivos fiscales:


• Las que constituyen un incentivo a la inversión basada en reducciones del
impuesto sobre la renta para invertir en proyectos prioritarios. En este caso
hay una transferencia obligada del ingreso de los contribuyentes de las
regiones más desarrolladas para financiar el crecimiento de las regiones de
menor desarrollo.
• Las que incentivan la producción basadas en la disminución de costos
tributarios que gravan la producción y circulación de mercancías y otorgan
ventajas de ubicación cuando esa reducción es limitada en el plano
geográfico.
En el caso que nos ocupa, la Provincia de San J uan, se circunscribe a la primera
modalidad mencionada, por lo que la Ley de Desarrollo Económico (N° 22.021/79 y sus
modificatorias Ley N°22.702 y Ley N°22.973), mal llamada “Ley de Diferimientos
Impositivos”, propone la inversión en economías regionales financiada a través de
recursos generados en el diferimiento de impuestos a las ganancias, a los activos, al
valor agregado, y a los que los complementen o los sustituyan, con varios años de
gracia, sin intereses y por aplicación de la ley de convertibilidad, sin actualización.
Esta normativa legal prevé el otorgamiento de beneficios de tipo fiscal para
actividades industriales, agrícola-ganadera y turísticas. El rubro industrial ha sido el
más utilizado y significó la puesta en marcha de algunos proyectos industriales en
nuestra provincia, actualmente los beneficios para este rubro se encuentran
suspendidos desde el año 1989.
Para el rubro agrícola ganadero y turístico, este diferimiento impositivo, es la
posibilidad que le da el Estado nacional a contribuyentes de impuestos nacionales de
derivar los mismos en un emprendimiento productivo, debiendo devolver los importes
diferidos luego de un determinado número de años de gracia, en cinco cuotas anuales.
Los accionistas inversores pueden diferir el pago de sus obligaciones tributarias
hasta el 75 % de los respectivos importes integrados a la sociedad promovida o,
deducirlos (en un 100 %) de la materia imponible del impuesto a las ganancias, del
impuesto al valor agregado y del impuesto a los activos; correspondientes a ejercicios
con vencimiento posterior a la fecha de inversión.
La Ley de Desarrollo Económico determina en su artículo 1 que podrán deducirse
de la materia imponible del impuesto a las ganancias o del que lo complemente o lo


sustituya, aquellas inversiones efectuadas en explotaciones de la naturaleza, en las
Provincias de La Rioja, San Luis, Catamarca y San J uan.
• Explotaciones Agrícola Ganaderas:
1- El 100 % del monto resultante de la diferencia entre los valores de la hacienda
existente y de las explotaciones de cría, al final del ejercicio.
2- El 100% de los monto invertidos en maquinarias agrícolas (deben ser nuevas)
excepto automóviles, equipos de lucha contra incendios, equipos de refrigeración,
tendido de líneas de energía eléctrica, represa, pozos y sistemas de riego, etc.
3- El 100 % de los montos invertidos en praderas permanentes incluidos trabajos
culturales de la tierra.
4- El 100 % de los montos invertidos en construcciones.
• Actividades Turísticas:
1- El 100 % de los montos invertidos en equipamiento e instalaciones (en el caso
de que sean nuevos) y en construcción y ampliación de inmuebles destinados a hoteles
y restaurantes en el caso de que sea una mejora para los mismos. Las empresas que
realicen estas inversiones, podrán deducir el 50 % de los montos abonados en cada
ejercicio a personas en concepto de sueldos, salarios, jornales y sus correspondientes
cargas sociales, honorarios y mano de obra por servicio. Las deducciones previstas para
la adquisición o construcción de inmuebles serán realizados en el ejercicio fiscal en que
se habiliten dichos inmuebles. Las restantes deducciones se practicaran durante el
ejercicio fiscal en que se realicen las inversiones.
En el artículo 11 de la ley se determina que los inversionistas pueden optar por el
régimen de franquicias según sea el monto de la inversión que autorice la Autoridad de
Aplicación. Se deduce del pago de las sumas que se deben abonar en concepto de
impuesto a las ganancias, impuesto sobre capitales, impuesto sobre patrimonio neto,
impuesto al valor agregado o los que los sustituyan o complementen que correspondan
a ejercicios con vencimiento posterior a la fecha de la inversión. El monto del impuesto
a diferir es igual al 75 % del aporte directo de capital o del monto integrado por los
accionistas, y podrá ser imputado a cualquiera de los impuestos según la elección del
contribuyente. La Autoridad de aplicación, previa consulta con la AFIP, determinará las
garantías exigidas para preservar el crédito fiscal. Los montos diferidos no devengan
intereses.


La devolución se prevé en cinco anualidades consecutivas del 20 % cada una,
pagando la primera a partir del sexto año posterior a la puesta en marcha del proyecto
(esta fecha varía con el tipo de cultivo o explotación de que se trate). Para el caso de
la Vid: a partir del 4to año de la promulgación del decreto .
Durante el período de instalación del proyecto (período entre la iniciación y la puesta
en marcha) se puede diferir el pago de los impuestos si se hacen aportes de capital a la
sociedad beneficiaria. La actualización de los importes se realiza aplicando el índice de
precios mayoristas nivel general hasta el momento del respectivo pago sin intereses, a
esto se suma que desde que rige la Ley de Convertibilidad (1-4-1991) no se actualizan
los importes adeudados.
La Ley también determina que las inversiones deben mantenerse en el patrimonio
del titular por un plazo mínimo de 5 (cinco) años contados a partir del 1 de Enero del
año siguiente al que se hizo efectiva la inversión. En caso de no mantener el patrimonio
le corresponderá abonar los tributos no ingresados, más intereses, más actualización.
El artículo 12 estipula que para convertirse en beneficiario se deberá presentar
previamente el proyecto ante la Autoridad de Aplicación, que será la encargada de
otorgar deducciones, exenciones y diferimientos y la medida de los mismos, teniendo
en cuenta: características de la explotación, inversión a efectuar, nivel de producción,
mano de obra a ocupar, circunstancias que coadyuven al desarrollo económico y social
de la Provincia.
En el artículo 14 la Ley determina que será la Autoridad de Aplicación quien controle
y verifique el cumplimiento del plan de inversión y de producción o explotación y los
plazos y condiciones establecidas en la autorización.
El artículo 15 prevé las sanciones a aplicar en caso de incumplimiento total o parcial
de las obligaciones. Previamente las empresas quedarán constituidas en mora y
perderán, total o parcialmente, los beneficios acordados. En ese caso deberán ingresar,
total o parcialmente, los tributos no abonados con motivo de la promoción, más los
intereses y la actualización.
El artículo 16 determina que la Autoridad de Aplicación tiene amplias facultades para
verificar y evaluar el cumplimiento de las obligaciones e imponer sanciones.
La Ley, en el artículo 17, determina que el incumplimiento de lo dispuesto en
ella, en el decreto reglamentario y de las obligaciones resultantes del acto en el que se
otorgó el beneficio dará lugar a:


a- Incumplimientos formales y reiterados: multas hasta del 1 % del monto
actualizado del proyecto o la inversión.
b- Incumplimientos no incluidos en a : multas graduales hasta del 10 % del
monto actualizado del proyecto o inversión.
Las sanciones serán graduales, de acuerdo con la magnitud del incumplimiento y
la gravedad de la infracción. Las multas se cobraran vía ejecución fiscal, una vez que
haya sentencia firme.
En el artículo 18 se le asegura el legitimo derecho a la defensa, pudiendo apelarse
la sanción ante juez competente en un término de 10 (diez) días hábiles.
El artículo 19 determina que el Poder Ejecutivo Provincial o el representante por el
designado será la Autoridad de Aplicación.
En el artículo 20 se dispone que los beneficiarios de éste régimen no podrán
acogerse a los beneficios de otros regímenes ya sean generales o especiales.
El resto del articulado de la Ley hace referencia a los beneficios para proyectos
industriales que a la fecha están derogados.
Estos beneficios impositivos previstos por la ley se efectivizan a través de un
instrumento legal aprobado por la Autoridad de Aplicación.

SECTOR VITICOLA DE SAN J UAN
El Censo de 1930 estimó que sobre un total de 90.976,6 has. cultivadas,
35.996,9 has. (40%) eran forrajeras , 34.047 has. ( 37%) de vid, 15.192,8 has. (17
%) de cereales y el resto frutales y horticultura. En tres décadas la superficie de vid se
duplicó al mismo tiempo que la superficie de forrajeras descendió, a partir de ese
momento comenzó una fuerte expansión del sector vitivinícola a expensas de la
reducción de forrajeras y cereales. Así, la estructura productiva de la provincia se basó
casi exclusivamente en el cultivo de la uva y su transformación en productos
vinícolas, contando para ello con el apoyo del gobierno nacional. La estructura varietal
de viñas y parrales estuvo orientada fundamentalmente a la producción de vinos
comunes.
A principios de los 70 el Gobierno ayudado por el sector privado buscaron
alternativas para dinamizar la actividad vitivinícola intentando atraer capitales, para lo
cual se favoreció la desgravación impositiva que tuvo como resultado el aumento de la
superficie cultivada acompañado de un cambio en las variedades ( por ej. a uva cereza)
e incorporación de tecnología a los cultivos. A mediados de esta década comienza a


vislumbrarse en el sector un movimiento de capitales que tendían a concentrarse. Este
proceso colaboró para la diferenciación de cada uno de los eslabones intervinientes en
la cadena productiva y favoreció la integración vertical de la misma. Los que lograron
integrar los distintos eslabones se vieron beneficiados ya que en períodos de crisis, aún
cuando disminuía la tasa de ganancia para el productor, como estaban colocados
estratégicamente en todas las áreas (comercialización, fraccionamiento y distribución),
enfrentaron con más posibilidades la crisis.
En los 80, la baja del precio del vino tuvo origen en: el exceso de oferta, la escasa
diversificación, la baja calidad del bien producido y el cambio de las pautas culturales
acerca de comidas y bebidas que modificaron las preferencias de los consumidores, lo
cual agravó la crisis de la estructura productiva provincial. El precio de los productos
vitivinícolas comerciables fue disminuyendo por la caída de la demanda y por la falta de
valor agregado, en tanto aquellos bienes básicos que componían el rubro principal de la
demanda provincial aumentaron su precio. Esta situación llevó paulatinamente al
deterioro de los términos del intercambio de la provincia que mostró grandes
variaciones en su economía con algunos períodos favorables y otros desfavorables,
existiendo una clara tendencia a las oscilaciones que repercutió en el valor real de la
producción vitivinícola y por ende, en la economía en su conjunto debido a la alta
dependencia de la misma respecto de esa actividad. Se generó así, una economía
dependiente con una alta transferencia de recursos de la región al resto del país.
Teniendo en cuenta que el mayor volumen de vinos producidos eran comunes, a
medida que fueron cambiando los hábitos de consumo de la población que se inclinaba
cada vez más por vinos finos y de baja graduación alcohólica, el sector entró en crisis
arrastrando a los agentes económicos intervinientes. Para aliviar la crisis, el Gobierno
sancionó la Ley N° 5105 o “Ley de Reconversión Vitivinícola” (noviembre /1982), que
pretendía promover la diversificación del uso y comercialización de la uva para consumo
en fresco y para elaboración de pastas, pasas y compuestos, mostos naturales, jarabes,
jugos y productos no vinícolas, la cuál no tuvo efectos.
A pesar de sus crisis recurrentes, el cultivo de la vid fue el de mayor
preponderancia dentro de la actividad frutícola, el resto de los frutales implantados
tradicionalmente fueron el olivo, el damasco, el durazno, membrillo, manzana, higuera
y otros, que tienen poca incidencia en la superficie cultivada provincial y poco valor
agregado. Como podemos ver en el cuadro siguiente la participación vitícola comparada


con la superficie cultivada total de frutales en la provincia, conserva su preeminencia a
través de los años.
Cuadro I Evolución de la Superficie cultivada total / Evolución de la superficie
cultivada de Vid. Prov. de San J uan (en hectáreas)

Año Total Sup.
Cultivada
Sup. Cult. de Vid Sup. Cult. de
vid/Total ( % )
1970 83.763 56.277 67.19
1975 102.309 62.577 61.16
1980 89.713 59.517 66.34
1985 81.708 60.215 73.70
1990 67.228 46.761 69.56
1995 66.850 46.761 69.95
2000 80705 47.506 58.86
Fuente: Instituto de Economía Agropecuaria. Minist. de Economía. Gob. de San J uan. Año 2000.
GráficoI Evolución de la Superficie cultivada total / Evolución de la
superficie cultivada de Vid. Prov. de San J uan (en hectáreas)

Fuente: Elaboración propia en base a datos del D.I.E.. Gob. De San J uan. Año 2000.
Por las características económicas provinciales, la crisis vitivinícola implica, aún hoy,
una pérdida global de recursos que afecta al conjunto de la estructura económica, al
considerar a esta actividad como dinamizadora de la economía a través de la
0
20000
40000
60000
80000
100000
120000
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Año
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Sup total
sup vid


inyecciones monetarias generadas en la comercialización del bien. En los últimos años
el deterioro del precio del vino fue tan notable que hoy se necesitaría más del doble de
volumen de vino de traslado para intercambiar por otras mercancías con las que antes
tenía una relación uno a uno.

CAMBIOS EN EL SECTOR VITICOLA.
Al inicio de la década de los 90 y a pesar de la disminución de su valor monetario,
el sector vitícola continuaba siendo la actividad agrícola principal de la provincia, por lo
que su reconversión era impostergable. Esta debía realizarse enmarcada en un
escenario nacional de profundos cambios, que utilizaron la trilogía apertura,
desregulación y privatización para elaborar los programas de estabilización y de
reforma estructural. En este contexto el Estado provincial cambia su perfil histórico, de
Estado Regulador en soporte de los productores vitivinícolas minifundistas, a árbitro
orientador de políticas públicas dirigidas a promocionar el desarrollo de actividades
productivas competitivas basadas en la incorporación de tecnología no utilizada hasta
ese momento por el sector, y destinadas a productores con mayor capacidad de
inversión. El Gobierno provincial utilizó los beneficios fiscales otorgados a la provincia a
través de la ley de desarrollo económico como el único instrumento para reconvertir
el sector.
Bajo el amparo de la mencionada ley se aprobaron 546 proyectos agropecuarios y
sólo uno turístico, de los cuales el 67% corresponden a proyectos vitícolas ( 370 ), el
21% son proyectos combinados en el que uno de los cultivos es vid (118 )
El total de los proyectos ocupa 19471 hectáreas de la provincia, para su puesta en
marcha se habilitaron tierras para el cultivo mediante la aplicación de nuevas
tecnologías de riego, y otras fueron compradas a alicaídos productores sanjuaninos
poco favorecidos por las políticas aplicadas y sin impuestos para diferir.
Del total de la superficie implantada, el 20.5 % son vides (La Ley autoriza el
cultivo exclusivamente, de uva para consumo en fresco, de estacionalidad temprana,
pasas, vinos finos, mostos). El 16,5 % de la superficie está ocupada por proyectos
combinados (en general vid con otro cultivo).
Los proyectos aprobados han significado una inversión de 150 millones de
dólares para el sector vitícola, lo que se manifiesta en:


• Incorporación de tecnología: El tamaño medio de los proyectos y el monto
invertido en los mismos permite la incorporación de adelantos tecnológicos en
cuanto a riego, variedades y trabajos culturales apuntando a disminuir los
costos para el productor y mejorar la calidad del producto.
• Modificaciones de los tipos de cultivo: ya que todo proyecto debe proponer
cultivos no tradicionales, y en el caso de la vid deberán reemplazarse las
variedades comunes por variedades con demanda creciente en el mercado
mundial. En el 100 % de los proyectos las cepas utilizadas fueron nacionales
(Mendoza) e importadas variando el lugar de compra según el destino de la
producción. Para uvas para consumo en fresco se compraron en Chile y en
Mendoza, en cambio para la elaboración de vinos finos y mostos se buscaron
certificadas de Mendoza, Francia, California, Italia y Australia.
• La captación de mano de obra desocupada para cubrir puestos de trabajo
generados en el marco de los emprendimientos. El 38 % del personal está
ocupado en proyectos vitivinícolas y aumenta notablemente la cantidad de mano
de obra ocupada si se le suman los combinados llegando al 46 %. Si se analiza
la demanda de personal por tipo de explotación nos encontramos que los 488
proyectos vitivinícolas generan 1522 puestos de trabajo.
• El 100 % de los inversores han incorporado tecnología en lo referido a sistemas
de riego. La tecnología en riego utilizada es la mejor del mundo y su origen es
israelí, americano y griego. También se incorporaron mejoras tecnológicas en
cuanto a fertilizantes, sistemas de cultivo y modos de labranza de la tierra. Las
maquinarias, alambres y materiales para construcción son compradas en el
mercado local actuando como factores dinamizadores de la demanda.
• La superficie cultivada de vid aumentó el 3%, ya que en 1990 la superficie era
de 46.761 ha. y en el 2000 llegó a 48717 ha. La misma no creció de acuerdo a
lo esperado, si bien se incorporaron tierras vírgenes, muchas otras bajo cultivo
dejaron de utilizarse para el cultivo de la vid, por la mala condición de los suelos
( salinización y revenición), por el avance de las zonas urbanas sobre predios
rurales situados en los alrededores de la ciudad y por el abandono de las tierras


de muchos minifundistas expulsados por la baja rentabilidad de la uva destinada
a la elaboración de vinos comunes.
Según Alejandro Rofman, las oportunidades de negocios fueron aprovechadas por
contribuyentes cuyas firmas operan a mayor escala, poseen mejor información y están
en óptimas condiciones de incorporar tecnología. La consecuencia fue que quedaron
fuera de este proceso de reconversión los minifundistas locales. El estado nacional y el
provincial solo implementaron políticas públicas a través de la apertura de líneas
crediticias, que atendían en forma individual a los productores locales, para asegurar su
subsistencia, como por ejemplo: créditos de cosecha y acarreo, créditos para realizar
labores culturales, como poda y atado, créditos para paliar los efectos del granizo para
las zonas afectadas de la provincia. Sin preocuparse de asistirlos para la reconversión
de vides comunes a finas con las exigencias de calidad que exige hoy el mercado, lo
cual sólo es económicamente eficiente en una unidad productiva mínima (40
Hectáreas). La única línea crediticia orientada a la reconversión fue la “Dinamización
Productiva Regional”, que no alcanzó su objetivo por cuanto los proyectos aprobados
no tuvieron en cuenta la unidad productiva mínima lo cual no les permitió incorporar la
tecnología y la asistencia técnica necesaria para lograr la calidad exigida y los
volúmenes mínimos para que el proyecto sea rentable.
Si consideramos que la superficie cultivada de vid en el 2000 fue de 48.717 ha. y
los proyectos de diferimientos vitícolas alcanzaron las 5600 ha., la reconversión del
sector que se realizó utilizando los beneficios de esta ley, representó sólo el 12 %
de la superficie cultivada total.
De las 41.906 ha. pertenecientes a los productores locales que no pudieron utilizar
esos beneficios, sólo se reconvirtieron el 10 % de ese total. A la reconversión algunos
productores la hicieron por cuenta propia, reemplazando sus viñedos de uva para vino
común por variedades para vino fino o para consumo en fresco, sin ayuda crediticia del
gobierno provincial o nacional. Otros productores tuvieron apoyo crediticio del gobierno
provincial pero el mismo fue ineficaz, porque en ambos casos esta reconversión se
realizó sin tener en cuenta el tamaño mínimo rentable de la unidad de producción.
La deficiente reconversión del sector se ve reflejada en que San J uan continúa
produciendo principalmente uva destinada a elaborar vinos comunes, cuyo consumo en
la década de 90, según datos del INV. , han caído el 41% , mientras que el consumo
de vinos finos y reservas creció el 36%, de acuerdo a los datos del cuadro II.





Cuadro II: Despachos de Vinos para el Consumo en el país por tipos (en
hectolitros)
Años Mesa Fino y Reserva
1990 14.392.797 2.475.510
1991 13.413.984 2.718.159
1992 12.603.997 2.855.331
1993 10.699.456 3.039.298
1994 10.327.221 3.016.238
1995 10.125.853 2.585.739
1996 9.750.074 2.949.003
1997 9.326.890 3.222.800
1998 8.722.779 3.312.240
1999 8.599.401 3.385.418
2000 8.478.040 3.361.704
Fuente: Elaboración propia en base a datos del INV
Gráfico II: Despachos de Vinos para el Consumo en el país por tipos (en
hectolitros)


Fuente: Elaboración propia en base a datos del INV


El cambio de gustos en los consumidores ocasionó que el precio del vino común
descendiera de $0,33 en el año 90 a $0,11 en el 2000 el litro, con lo cual el
ingreso de los productores que no reconvirtieron sus viñedos disminuyó notablemente,
dificultándoles la posibilidad de lograr su reconversión y sólo lo hicieron en cantidades
muy limitadas.
Otro dato que reafirma esta hipótesis es la caída de los despachos de vinos al
consumo del 99 al 2000, en un 17,51% para nuestra provincia mientras que para
Mendoza el mismo indicador creció un 2,67% en igual período, por cuanto produce la
mayor cantidad de vinos finos de la región , como lo muestra el cuadro III.


Cuadro III: Despachos de vino al consumo 1999-2000. En hectolitros.

Mendoza San J uan
1999 2000 % 1999 2000 %
9.350.338,37 9.600.304,35 2,67 2.608.101,85 2.151.348,60 - 17,51
0
5.000.000
10.000.000
15.000.000
20.000.000
13579
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1
años
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Mesa
Fino y
Reserva


Fuente: Elaboración propia en base a datos del INV


Con respecto a las exportaciones sucede algo similar mientras disminuyen los
despachos de vinos comunes, aumentan en forma considerable los de vinos finos, de
acuerdo a los datos del cuadro IV, y esta tendencia favorece a Mendoza que cuenta
con el mayor volumen de uvas para vinos finos.









Cuadro IV: Exportaciones Argentinas de vinos por tipos. En hectolitros
Años Mesa Fino y Reserva
1990 386.798 55.447
1991 190.596 86.392
1992 81.637 140.657
1993 142.947 100.860
1994 118.775 101.076
1995 1.840683 122.927
1996 843.602 267.965
1997 777.821 418.063
1998 540.914 538.841
1999 421000 446090
2000 327480 492500


Fuente: Elaboración propia en base a datos del INV
Cuadro IV: Exportaciones Argentinas de vinos por tipos. En hectolitros.
Fuente: Elaboración propia en base a datos del INV


El aumento de consumo de vinos finos en el mercado nacional e internacional,
favorece a la economía mendocina por cuanto, en este proceso de reconversión del
sector vitícola de la década de los 90, nos muestra que mientras en San J uan la
superficie de uva varietal destinada a la elaboración de vinos finos es de 10.000 has ,
en Mendoza el mismo proceso lleva a que hoy cuente con 51.000 has de uvas para
vinos finos , según los datos de la Revista Bodegas Argentinas- Edición Internacional-
año 2001

CONCLUSIONES
Hacia mediados de los 80 irrumpieron en la formulación de la política económica
las tesis neoliberales, que postulaban la reducción del déficit fiscal, la reestructuración
del sector público, la privatización de empresas y agencias hasta ese momento
propiedad del Estado y un proceso de desregulación que abarcó desde la reducción de
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200.000
400.000
600.000
800.000
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1.200.000
1.400.000
1.600.000
1.800.000
2.000.000
hectolitros
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11
años
Mesa
Fino y Reserva


normativas públicas a cambios en la planificación gubernamental. Este proceso de
reestructuración coincidió con dos fenómenos que se estructuraron en la economía
mundial: La globalización referida a la uniformidad de condiciones para la
mundialización del proceso económico, y la integración de bloques de países como
unidades productivas y políticas. En este contexto es donde se agudizan cada vez más
las diferencias entre “naciones ricas y naciones pobres” y hacia el interior de las
naciones se abre una brecha entre “regiones ricas y regiones pobres”. Para salvar las
diferencias se incorporan a las políticas regionales el trato territorial diferenciado y se
recurre a los incentivos fiscales como instrumentos de corrección de los desequilibrios
económicos espaciales.
En el país, en 1978, se sanciona la Ley N 22021 y sus modificatorias Ley N 22702
y Ley N 22973, que utilizaba el sistema de incentivos fiscales para las provincias de La
Rioja, San Luis, San J uan y Catamarca, para actividades industriales, agropecuarias y
turísticas. A partir del año 1989 se deroga el articulado que beneficiaba a la actividad
industrial, y es entonces cuando cobra auge la presentación de proyectos
agropecuarios. Este aumento de emprendimientos, también tiene directa relación con la
política impositiva aplicada a posteriori de la crisis inflacionaria de julio de 1989. Por su
intermedio los grandes y medianos contribuyentes vislumbraron la posibilidad de diferir
sus impuestos llevando a cabo prometedoras empresas.
La estructura productiva provincial, entre tanto, se había tornado cada vez menos
dinámica debido a la falta de actividades económicas que impulsaran su desarrollo.
El desarrollo económico provincial se basó en una fuerte dependencia de la
actividad vitivinícola. Esto generó una “economía de lento crecimiento” que decayó aun
más cuando se suspendió la Promoción Industrial con la consiguiente disminución de la
actividad industrial.
En este contexto, los emprendimientos productivos surgidos al amparo de la Ley
de Desarrollo Económico (Ley de Diferimientos Impositivos), han producido una
diversificación de la producción agropecuaria. Esto significó un crecimiento importante
de la Provincia lo que no implicó el desarrollo, ya que cuando se habla del primero se
hace referencia a aumento del Producto Bruto Geográfico (P.B.G.), aumento de
superficie cultivada, aumento de consumo de Agua, gas y electricidad, etc. y cuando se
menciona el segundo los items a tener en cuenta son calidad de vida de la población,
índice de pobreza, nivel de empleo, indicadores de salud tales como tasa de natalidad y


tasa de mortalidad infantil, indicadores de educación tales como índice de
analfabetismo, etc.
La aplicación de la ley de diferimientos impositivos tiene siguientes efectos
positivos:
• La diversificación del sector vitivinícola mediante la incorporación de nuevas
variedades de uva fina para vinificar y de uva de mesa.
• La incorporación de tierras no cultivadas hasta ese momento mediante la
aplicación de tecnología de riego de última generación y que implicó un
cambio del mapa agrícola provincial.
• El aumento del empleo por vía directa, si se considera la mano de obra
ocupada en los emprendimientos, y por vía indirecta, si tomamos en
cuenta la mano de obra ocupada en actividades satélites, tales como
fábricas de cartón, vidrio, etiquetas, industria de la construcción ,
actividades comerciales , servicios bancarios, que han cobrado auge con
la implementación de los proyectos. Para ejemplificar lo anterior basta
decir que una empresa israelí dedicada a la fabricación, venta e instalación
de equipos de riego se radicó en nuestra Provincia. Otro aspecto
importante de este fenómeno es la demanda de mano de obra
especializada (contadores, ingenieros agrónomos, técnicos agropecuarios,
etc.). Esta situación trajo oxigeno al retraído mercado laboral provincial.
• La incorporación de modernas tecnologías por lo cual se introdujeron
novedosos sistemas de riego, que de acuerdo a las necesidades de agua
del bien a producir, podía ser por goteo o por microaspersión. Se
utilizaron nuevas máquinas y herramientas tales como tijeras hidráulicas,
tractores, pinzas mecánicas, etc. También los fertilizantes y abonos y las
modalidades de implantación, labranza y cosecha se modificaron respecto
a los utilizados tradicionalmente.
En este contexto, la aplicación de la normativa muestra una auspiciosa situación
de la economía provincial aunque sólo inició la reconversión del sector, debido a que el
22% fue reconvertido, mientras el 78% quedó excluido en ese proceso.


Si bien para poder acceder a los beneficios de la ley, la misma no fijó montos
mínimos a partir de los cuales se podían diferir impuestos, está destinada a un
determinado conjunto de actores sociales ya que para poder presentar un proyecto y
llevarlo a cabo es necesario tener una escala mínima de producción a partir de la cual,
es posible diferir impuestos. Dentro del porcentaje mayoritario que no tuvieron acceso
a estos beneficios fiscales están la mayoría de productores locales, porque sus montos
a deducir son muy pequeños como para realizar las inversiones necesarias para este
tipo de proyectos, por desconocimiento de cómo formular proyectos viables, por no
contar con el tamaño de unidad de producción económicamente rentable, por la
imposibilidad económica de contratar profesionales con capacidad para formularlos y
operarlos.
Nosotros sostenemos que el Estado Provincial o Nacional debió aplicar políticas
públicas que incorporaran a este proceso a los productores vitícolas sanjuaninos
excluidos, incentivándolos por medio de créditos y asesoramiento, a crear de
asociaciones de productores a fin de constituir unidades de producción con una
superficie que hiciera rentable la reconversión, la que hemos estimado que cómo
mínimo debe tener 40 hectáreas, de acuerdo a los datos aportados por un informante
clave.
Si bien, el estado provincial si implementó políticas públicas crediticias tales como
los créditos para cosecha y acarreo, créditos del Banco San J uan para cambio y
reconversión de vid pagaderos a largo plazo y con mostos, créditos otorgados a
proyectos agrícolas otorgados por el CFI, todos orientados individualmente a los
pequeños y medianos productores, los cuales no tuvieron el efecto deseado, porque
los productores que los tomaron no pudieron devolverlos y tampoco reconvirtieron.
Ello se debió a que la unidad de producción con que contaban estos productores no era
eficiente desde el punto de vista económico, para incorporarle la tecnología requerida
hoy para las nuevas variedades de vid que le aseguran la calidad exigida, ni para
manejar volúmenes de producción que les posibilitaran pelear el precio del producto.
Por último nosotros sostenemos que los diferimientos le permitieron a nuestra
provincia atraer inversiones, que en su mayoría fueron realizadas por capitales
foráneos que llegaron favorecidos por la ley. Uno de los principales sectores que
invierte es el de los servicios tales como actividades comerciales, bancos, agencias de
seguridad, construcciones, financieras, etc. Algunos capitales provienen del sector
agropecuario y los menos del sector industrial. Generalmente los beneficiarios de


proyectos son “Sociedades Anónimas” constituidas con la finalidad de obtener un
crédito blando, pagadero a muy largo plazo, si se considera que la devolución se realiza
después de la sexta anualidad contada a partir de la puesta en marcha del proyecto. A
esto se suma que no se actualizan los montos y no se aplica interés. Esta fuerte
inversión de capital permitió iniciar un proceso de reconversión en el sector, pero esa
reconversión no se ha completado por que no se extendieron los mismos beneficios u
otros al resto del sector de viñateros mediante la intermediación del gobierno provincial
propiciando la constitución de asociaciones de productores con el fin de formar
unidades productivas rentables para incorporar nuevas variedades de vid, la tecnología
y el asesoramiento técnico necesario para obtener Los volúmenes que le permitan
obtener buenos precios y los estándar de calidad exigidos hoy por el mercado.













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