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Unidad 1.

Agricultura ecológica

Introducción:

El contenido de esta unidad permite comprender los aspectos más importantes sobre
agricultura ecológica, comenzando por definición, historia y objetivos perseguidos
como herramienta para mejorar, ya sea por medio de la eficiencia biológica, o para
preservar la biodiversidad y mantener la productividad del agroecosistema y su
capacidad de autorregulación. Luego, se analizan los componentes de la agricultura
convencional y su impacto en el medioambiente y se realiza una comparación entre
las características de la revolución verde y las tecnologías agroecológicas;
posteriormente, se describe el concepto de agroecosistema en el contexto
agroecológico, definiendo estructura, función y recursos, se clasifican los tipos en una
región y se determinan los factores que deben poseer para garantizar sostenibilidad.
Finalmente, se trata el tema de desarrollo sostenible como factor esencial para lograr
una relación armoniosa entre naturaleza y sociedad.


Descripción material del programa:

El material de estudio permite comprender los aspectos relacionados con la unidad a
desarrollar, esto con el fin de que el aprendiz pueda realizar las actividades de la
mejor manera.


Tema 1. Generalidades de la agricultura ecológica

Imagen FAO.

La agricultura ecológica es una alternativa orientada exclusivamente a disminuir los
impactos medioambientales y económicos, así como al mantenimiento de la base de
la agricultura a través del tiempo, considerando fuerzas ecológicas, sociales,
culturales, políticas y económicas. Es una respuesta a la degradación de los recursos
naturales asociados a la agricultura moderna, ésta propone transformar la producción
agrícola basada en el aspecto tecnológico en uno más completo que tiene en cuenta
factores fisiológicos, agronómicos, históricos y socioeconómicos que influyen en la
distribución y adaptación de especies específicas de cultivos en la comprensión entre
una planta de cultivo y el medio ambiente.

La agroecología incorpora un enfoque de la agricultura más ligado al medioambiente y
más sensible socialmente. Se trata de un acercamiento alternativo que va más allá de
la sustitución de insumos externos a la granja, es el diseño y manejo de
agroecosistemas sostenibles donde las interacciones ecológicas y los sinergismos
entre los componentes biológicos reemplazan los insumos para mantener los
mecanismos que favorecen la fertilidad del suelo, la protección del cultivo y su
productividad. No sólo es producción, sino también sostenibilidad ecológica del
sistema de producción, por ende estudia fenómenos netamente ecológicos dentro del
cultivo, tales como interacción depredador/presa, competencia cultivo/maleza, ciclos
de nutrientes, comensalía y cambios sucesionales.



Dado que el suelo es un recurso que se agota con el paso del tiempo y los procesos
naturales para restaurarlo no ocurren a la misma velocidad en que es desgastado, la
agricultura para lograr ser sostenible debe propender la no degradación del suelo.
Para buscar la conservación del suelo en el futuro, es primordial cambiar
significativamente las prácticas agrícolas actuales.

Solamente una estrategia verdaderamente agroecológica ofrece la posibilidad de
renovar los suelos y los agroecosistemas para soportar la producción futura, mientras
se reduce la vulnerabilidad de la agricultura frente a las plagas, los impactos
climáticos, los precios, así como en la reducción de los costos de producción con la
sustitución de las funciones del ecosistema, en lugar de depender de insumos
externos. Esto significa cambiar el aparato educativo de investigación, extensión,
crédito, medios de comunicación y subsidios, por un enfoque agroecológico y de
participación activa local en la generación de tecnologías.

La ciencia y la práctica de la agroecología son tan primitivas como los orígenes
de la agricultura. Antiguamente, muchos sistemas agrícolas desarrollados a nivel
local incorporaban rutinariamente mecanismos para acomodar los cultivos a las
variables del medio ambiente natural para protegerlos de la depredación y la
competencia. Entre estos mecanismos estaban los insumos renovables
existentes en las regiones, los rasgos ecológicos estructurales propios de los
campos, los berberechos y la vegetación circundante. Es decir, la agroecología
valoriza el conocimiento empírico de los agricultores y su aplicación al objetivo
común de sostenibilidad. La agroecología tiene una base filosófica diferente a la
de las ciencias agrícolas convencionales; la primera es holística mientras que las
segundas son atomistas (Altieri, 1985, p.132).

El movimiento ambiental de la década del 60 se originó como una preocupación por
los problemas de contaminación, lo que contribuyó de manera intelectual a la
agroecología, debido a que los asuntos ambientales coincidían con la agroecología.

Se infundió al discurso agroecológico una actitud crítica de la agronomía hacia la
producción y se hizo crecer la sensibilidad en torno a un gran número de asuntos
relacionados con los recursos. Por otra parte, los movimientos hippie y beat al
plantear la búsqueda de formas de vida en armonía con la naturaleza y de sistemas
agrícolas para la alimentación animal, ayudaron al desarrollo de la agroecología;
asimismo, el estudio del medio ambiente fue necesario para proporcionar el marco
filosófico del valor de las tecnologías alternativas, así como el proyecto normativo de
la agroecología.


La relación de la agricultura con los asuntos ambientales fueron descritos por Carson
en su libro Primavera silenciosa (1964), el cual plantea interrogantes sobre los
impactos secundarios de las sustancias tóxicas, particularmente de los insecticidas en
el ambiente. También el estudio clásico de Pimentel (1979) evaluó los costos
energéticos de sistemas de producción específicos; demostrando que el alto
rendimiento de la agricultura moderna se obtiene a costa de numerosos gastos, los
cuales incluyen insumos no renovables como el petróleo. Adicionalmente, Milton y
Farvar editaron el libro La tecnología descuidada (1968), donde documentan efectos
de proyectos de desarrollo y transferencia de tecnología de zonas templadas sobre
las regiones ecológicas y las sociedades de países en desarrollo. Otras obras de gran
impacto sociocultural que surgieron del movimiento ambiental fueron La Bomba
poblacional, La tragedia de los comunes, Los límites del crecimiento, Anteproyecto de
la supervivencia y Lo pequeño es hermoso, las cuales motivaron a los investigadores
a realizar estudios y a fomentar el interés hacia la conservación de los recursos
naturales y los ecosistemas.

Se han generado algunos mitos en torno a la agricultura ecológica, como que es
menos productiva y rentable en comparación con la agricultura convencional, y que su
adopción ocasionaría una caída en la producción o una mayor destrucción de los
bosques, debido a que se necesitarían más áreas cultivadas para compensar su bajo
rendimiento.

La agricultura del futuro deberá ser sostenible como altamente productiva si se
desean satisfacer todos los requerimientos alimenticios de la población mundial. Es
imposible producir suficientes alimentos en ciertos países en vías de desarrollo sin
fertilizantes.

Muchas organizaciones a nivel mundial se pronuncian a favor de un desarrollo
equilibrado, de una introducción gradual de algunas prácticas ambientalmente
sostenibles, y de un uso más eficiente y cauteloso de los insumos, pero no de
renunciar por completo a los mismos. Esto significa que no es posible abandonar
completamente las prácticas convencionales y retornar a las tradicionales de las
culturas aborígenes, ya que estas últimas están dirigidas a satisfacer las necesidades
locales y se implementan a pequeña escala, por lo que no podrían ser utilizadas para
producir la cantidad de alimentos que requieren los mercados globales, por lo que la
tendencia de la investigación hacia lo integrado y sostenible está progresando pero
unida a una red de seguridad que asegure la demanda de productos alimenticios para
una población mundial que crece a ritmo acelerado.

La producción de productos básicos sólo puede tener lugar en el contexto de una
organización social que proteja la integridad de los recursos naturales,
interrelacionándolos con el ser humano, el agroecosistema y el medio ambiente. La
agroecología ofrece las herramientas metodológicas para que la participación


comunitaria se convierta en la fuerza motora que defina los objetivos y las actividades
de los proyectos de desarrollo.


Tema 2. Agricultura convencional y su impacto en el ambiente












Imagen UNCU.

Durante muchos años se ha desconocido la importancia de los factores ambientales
para el funcionamiento y mantenimiento del sistema económico y social. La
agricultura convencional se enfoca en la alta producción a corto plazo,
comprometiendo a futuro la productividad de los cultivos. Se asumía que el medio
ambiente era exógeno al sistema y que la disponibilidad de los recursos naturales no
representaba ninguna restricción, hoy se considera que existe un capital natural que
hay que preservar para asegurar la sostenibilidad del sistema socioeconómico a largo
plazo.

En las décadas de los 40´s y 50’s, muchos analistas de la época, en un seminario
realizado en la Universidad de Cornell sobre el potencial de los trópicos húmedos de
América Latina, mencionaron que los suelos tenían pobres contenidos minerales,
selvas con árboles de poco valor comercial, elevados índices de precipitación, de
insectos y enfermedades; en general las condiciones ecológicas para la agricultura
eran inadecuadas y los casos en que los trópicos húmedos eran utilizados,
efectivamente se debían a las inversiones extranjeras, las cuales se encargaban de
los obreros y la explotación, pero no del desarrollo de la región.



Las principales causas del subdesarrollo de los países latinoamericanos,
mencionadas en el Primer Simposio Brasilero de Alimentación y Agricultura (1967)
eran la baja productividad de los cultivos y de las crías, principalmente debido al
deficiente nivel técnico del uso del suelo, empleo de semillas no seleccionadas, crías
de animales inferiores, falta de rotación de cultivos, poco uso de fertilizantes y
correctivos del suelo, además de la falta de recursos oficiales para la investigación
aplicada y la educación. Por otra parte, también se daba la falta de zonificación
agrícola, medios de comunicación eficientes, créditos, tenencia de la tierra y
programas de extensión.

La baja productividad en la agricultura se vislumbró como un obstáculo para el
proceso de desarrollo industrial de América Latina. En la década de los 70´s y años
posteriores se estructuró toda una política agrícola para la transformación tecnológica
de la agricultura, liderada por el Banco Mundial a través del Grupo Consultivo sobre
Investigación Agrícola Internacional (GCIAI) y demás grupos a nivel mundial, los
cuales iniciaron un programa para solucionar los problemas del hambre en el mundo
con un modelo que fue bautizado con el nombre de Revolución Verde. Los principales
componentes de este modelo fueron el uso de insumos externos como fertilizantes
sintéticos, plaguicidas y herbicidas, desarrollo de híbridos y variedades de alto
rendimiento, mecanización del trabajo y establecimiento de sistemas de siembra
basados en el monocultivo, los cuales son más fáciles de manejar, demandando
menos tiempo de atención, fácilmente mecanizables y a favor de las economías de
escala.

Aunque la revolución verde aumentó la productividad, especialmente de algunos
cereales de un reducido número de agricultores con grandes extensiones de tierra y
con accesos a créditos, las consecuencias para el ambiente y para la gran mayoría de
pequeños agricultores fueron adversas. La distribución de beneficios ha sido
extremadamente desigual, favoreciendo a los agricultores que poseen más capital,
tierras óptimas y demás recursos. En muchas áreas, el resultado final ha sido un
incremento en las concentración de tierras, en la diferenciación y estratificación
campesina y en el aumento de agricultores sin tierra. Adicionalmente, el empleo de
semilla de alto rendimiento ha desplazado el uso de semillas de variedades
tradicionales, disminuyendo así, la diversidad de cultivos. Por otra parte, el uso de
fertilizantes inorgánicos y plaguicidas vienen causando contaminación química en la
tierra y el agua, así como una deficiencia cada vez mayor de micronutrientes en el
suelo; además, las plagas han aumentado como consecuencia de la resistencia
biológica a los plaguicidas. Mientras se mantenga el monocultivo como estructura
base de los agroecosistemas, los problemas ocasionados por las plagas continuarán
su tendencia negativa, ya que con el paso del tiempo, los cultivos serán más
vulnerables y exigentes con medidas de protección de alta tecnología cada vez más
destructivas y caras.



La experiencia de la revolución verde viene sufriendo transformaciones, actualmente
afronta una crisis medioambiental, ya que esta no logra reducir la pobreza rural,
especialmente en países en vía de desarrollo, lo que quiere decir que la productividad
de los campos ya no es como antes. El descenso de los rendimientos y el aumento de
los costos de insumos, son factores que han llevado a la Organización de las
Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) a concluir que es
necesario un nuevo enfoque.

El surgimiento de la agroecología como alternativa a la agricultura industrializada ha
permitido ampliar los criterios de desempeño para incluir lineamientos de
sustentabilidad, estabilidad biológica, conservación de recursos y equidad, junto con
el objetivo de lograr una mayor producción.

El concepto de agroecología se difunde como un nuevo enfoque para enfrentar
problemas de degradación de recursos naturales asociados a la agricultura, tales
como: erosión, salinización, compactación y acidificación de los suelos, deforestación,
sedimentación de los ríos, embalses y zonas costeras, contaminación por desechos
agroindustriales, erosión genética de los cultivares y razas de animales,
sobrepastoreo y problemas causados por el uso inadecuado de plaguicidas y
fertilizantes.

El enfoque agroecológico ha demostrado ventajas tangibles para las poblaciones
donde se ha implementado, tanto para la producción de alimentos como para la
regeneración, asimismo ha evidenciado mejor calidad de recursos naturales, así como
una utilización eficiente de recursos locales. Este enfoque es muy diferente al de la
Revolución Verde ya que tiende a ser más aceptable desde el punto de vista
sociocultural. Las técnicas usadas por la agroecología no dañan el ambiente, ya que
no modifican ni transforman radicalmente el sistema, en lugar de ello, se identifican
elementos de manejo tradicionales o nuevos que optimizan la producción. Igualmente,
estas tecnologías son más viables económicamente al utilizar preferentemente los
recursos locales en vez de los insumos importados. La Tabla 1 muestra una
comparación entre las características de la Revolución Verde y la agroecología.


Características Revolución verde Agroecología
Técnicas
Cultivos afectados Trigo, maíz, arroz y otros. Todos los cultivos.
Zonas afectadas Sobre todo tierras llanas
y de riego.
Todas las zonas,
especialmente las
marginales en secano y
en pendiente.
Sistemas de cultivo
dominante
Monocultivo,
genéticamente uniforme.
Policultivos,
genéticamente
heterogéneos.


Insumos
predominantes
Agroquímicos,
maquinaria, gran
dependencia de insumos
importados y de
combustible fósil.
Fijación de nitrógeno,
lucha biológica contra
plagas, agregados
orgánicos y gran
dependencia de recursos
renovables locales.
Ambientales
Peligros sanitarios Medio a alto
(contaminación química,
erosión, salinización,
resistencia a los
plaguicidas, entre otras).
Peligros sanitarios
derivados de la aplicación
de plaguicidas y de
residuos de éstos en los
alimentos.
Bajo a medio (lixiviación
de los nutrientes
provenientes del
estiércol).
Cultivos desplazados Sobre todo las
variedades tradicionales y
las razas nativas.
Ninguno.
Económicas
Costos de la
investigación
Relativamente altos. Relativamente escasos.
Necesidad de efectivo Grande. Todos los
insumos deben ser
comprados.
Escasa. La mayor parte
de los insumos son
locales.
Institucionales
Desarrollo de
tecnología y
divulgación.
Sector paraestatal,
compañías privadas.
Gran medida de
públicos, masiva
participación de ONG.
Consideraciones de los
propietarios
Variedades y productos
patentables y protegibles.
Variedades y tecnologías
bajo el control de los
agricultores.
Socioculturales
Capacidad de
investigación requerida
Cruces convencionales
de plantas y otras
ciencias agrícolas.
Capacitación en ecología
y experiencia
multidisciplinaria.
Participación Escasa (casi siempre el
enfoque es desde arriba).
Determina barreras a la
adopción de tecnología.
Alta, induce la acción de
la comunidad.
Integración cultural Muy escasa. Alta, gran uso del
conocimiento tradicional y


de formas locales de
organización.

Tabla 1. Comparación entre la Revolución Verde y las tecnologías agroecológicas.
Fuente: Revista CERES.

Aun con las ventajas que tiene la agroecología para el desarrollo agrícola de América
Latina, hacen falta políticas que guíen la agricultura hacia un desarrollo sostenible, las
cuales permitan solucionar los grandes problemas de la región como lo son el
hambre, la tierra y el poder, sólo de esta manera se podrá pensar en una
conservación de recursos naturales y del medio ambiente. Es necesario que el
desarrollo sostenible reciba el apoyo de otras vertientes del ecologismo como la
realista, socialista y culturalista, pues no se trata de un simple cambio de técnicas de
agricultura química por técnicas alternativas; se trata de decidir sobre proyectos de
vida y de construcción social.


Tema 3. El agroecosistema




















Imagen SENA.

El concepto de agroecosistema en el contexto agroecológico se refiere a una
estructura de producción agrícola (campo, granja, finca, entre otras) que tiene una
interacción compleja entre procesos sociales y económicos externos e internos y
entre procesos biológicos y ambientales. Las características de un sistema agrícola


son: componentes bióticos (humanos y animales) y componentes abióticos (suelo, luz
y temperatura) que interactúan entre sí por medio de un procesamiento de elementos
químicos (nutrientes de las plantas) y del flujo de energía (a través de las cadenas
tróficas). Su diversidad es muy reducida en comparación con la de otros ecosistemas.
Los animales y plantas que dominan son seleccionados artificialmente y no por
selección natural, los controles del sistema son en su mayoría externos y no internos,
ya que se ejercen por medio de la retroalimentación del subsistema. La Tabla 2
muestra las diferencias de estructura y de función entre un agroecosistema y un
ecosistema natural.

Característica Ecosistema natural Agroecosistema
Productividad neta Media. Alta.
Interacciones tróficas Compleja. Simple, linear.
Diversidad de especies Alta. Baja.
Diversidad genética Alta. Baja.
Ciclo de nutrimentos Cerrado. Abierto.
Estabilidad (capacidad de
recuperación o
resiliencia).
Alta. Baja.
Control humano Independiente. Dependiente.
Permanencia temporal Larga. Corta.
Heterogeneidad del
hábitat
Complejo. Simple.

Tabla 2. Diferencias de estructura y de función entre ecosistemas naturales y
agroecosistemas. Fuente: (Gliessman, 2002, p. 359).

















Imagen SENA.



Los agroecosistemas son el producto de la coevolución entre procesos sociales y
naturales/ambientales. Su principal unidad funcional es la población del cultivo. Son
diferentes para cada zona, ya que son producto de muchas variables como el clima, el
suelo, las relaciones económicas, la estructura social y la historia. Pueden hacer parte
de la agricultura de tipo comercial como de subsistencia, empleando altos o bajos
niveles de tecnología, dependiendo de la disponibilidad de tierra, del capital y del
trabajo. Los agroecosistemas tienden hacia la maduración y pasan de estados menos
complejos a estados más complejos. La Tabla 3 muestra los factores que determinan
un agroecosistema.

Tipo de determinante Factores
Físico  Radiación.
 Temperatura.
 Lluvia, provisión de agua (humedad
crítica).
 Condiciones del suelo.
 Pendiente del terreno.
 Disponibilidad de tierras.
Biológico  Plagas y enemigos naturales.
 Población de malezas.
 Enfermedades de plantas y animales.
 La biota del suelo.
 Riqueza natural vegetal.
 Eficiencia fotosintética.
 Patrones de cultivo.
 Rotación de cultivos.
Socioeconómico  Densidad poblacional.
 Organización social.
 Económicos (precios, mercado, crédito,
capital).
 Asistencia técnica.
 Implementos de cultivo.
 Grado de comercialización.
 Disponibilidad de mano de obra.
Cultural  Conocimientos tradicionales.
 Creencias.
 Ideología.
 Principios de género (aspectos).
 Acontecimientos históricos.

Tabla 3. Determinantes de un agroecosistema que deciden el tipo de agricultura de cada
región. Fuente: (Prager et.al.2002, p. 333).


Existen cinco criterios para clasificar los tipos de agroecosistemas en una región
1. La asociación de cultivos y ganadería.
2. Los métodos y técnicas de cultivo y crianza.
3. La intensidad de empleo de trabajo, de capital, de organización y de
producción final.
4. La disponibilidad de productos para consumo (usados en la parcela para la
subsistencia) o para ser vendidos o cambiados por otros bienes.
5. El conjunto de estructuras empleadas para facilitar labores en la parcela.
(Gliessman, 2002).
Tomando como base los criterios antes mencionados, es posible determinar seis tipos
de agroecosistemas en una región:

1. Sistemas de roce, tumba y quema.
2. Sistemas de cultivo semipermanentes.
3. Sistemas de labranza y riego.
4. Sistemas de cultivos perennes.
5. Sistemas de pastoreo.
6. Sistemas de rotación de cultivos (cultivos anuales con pastos).

Estos sistemas se transforman continuamente, dependiendo de los cambios
poblacionales, de los recursos disponibles, de los precios de los insumos, de la
degradación del medio ambiente, de los cambios climáticos, del valor de los productos
cosechados, de las innovaciones tecnológicas, del crecimiento poblacional, del
crecimiento o estancamiento económico, de los cambios políticos, entre otros.

Los recursos de un agroecosistema son:

 Recurso humano: personas que habitan y trabajan en una parcela y que
explotan sus recursos para la producción agrícola.
 Recurso natural: son los elementos que provienen de la tierra, el agua, el clima
y la vegetación natural, los cuales son explotados por personas para la
producción agrícola. Entre estos están el área de la parcela, incluyendo
topografía, fragmentación de la propiedad, ubicación respecto a mercados,
profundidad y propiedades fisicoquímicas del suelo, así como disponibilidad de
agua superficial y en el subsuelo, precipitaciones, evaporación, irradiación
solar, temperatura, vegetación, forraje para animales, materiales para
construcción o medicinas para seres humanos.
 Recursos de capital: son los bienes y servicios creados, comprados o
prestados por personas relacionadas con la parcela para facilitar la explotación
de los recursos naturales para la producción agrícola. Estos recursos pueden


ser: permanentes (tierra, agua), semipermanentes (almacenes, animales de
tiro, herramientas, cercas), operacionales (abono, semillas), potenciales
(créditos).
 Recursos de producción: comprenden la producción agrícola y también la
pecuaria. Se transforman en recursos de capital si se venden y los residuos
(rastrojo, estiércol) son insumos usados como nutrientes en el sistema.

El diseño de agroecosistemas en el contexto agroecológico o sustentable, conlleva a
imitar la estructura y función de un ecosistema natural; es decir, parecido a un sistema
con una gran diversidad de especies con actividad biológica y con conservación de
suelos, promoviendo el reciclaje e impidiendo la pérdida de recursos. Los pasos en el
diseño de un agroecosistema incluyen conceptualización y adaptación de
requerimientos, así como condiciones y recursos disponibles en el área, tales como
factores ecológicos (clima, suelo, biológicos), características infraestructurales
(tenencia de la tierra, provisión de agua, abastecimiento de energía), necesidades
económicas externas (mercados, comunicaciones, disponibilidad de crédito), factores
operacionales internos (tamaño del predio, disponibilidad de mano de obra) y
preferencias personales.

En la conceptualización de un agroecosistema incluyen los siguientes aspectos:

 Finalidad, el propósito por el cual se establece el sistema.
 Límites, donde comienza y termina el sistema.
 Contexto, medio ambiente externo en el que opera el sistema.
 Componentes, los principales constituyentes del sistema.
 Interacciones, relaciones entre los componentes.
 Insumos, empleados por el sistema y que vienen de afuera.
 Recursos, componentes que se encuentran dentro del sistema y que son
empleados para su funcionamiento.
 Productos, resultados esperados.
 Subproductos, productos útiles pero no esenciales.

Un agroecosistema sostenible debe conservar los recursos naturales renovables,
adaptar los cultivos al medio ambiente y mantener un elevado, pero estable nivel de
productividad. Por otra parte, debe reducir el uso de insumos agroquímicos y
energéticos para fomentar la fertilidad y rendimiento del suelo, garantizando la
protección del cultivo. En un agroecosistema sostenible debe existir un balance entre
la energía que fluye dentro del sistema, en este caso los nutrientes y la que sale de
éste en forma de cosecha.

Para garantizar la sostenibilidad ecológica a largo plazo sobre la productividad en el
corto plazo, el agroecosistema debe:



 Reducir el uso de energía y de recursos.
 Utilizar y promover el conocimiento autóctono y las tecnologías de recurso
eficiente.
 Disminuir las pérdidas de nutrientes, limitando la erosión, lixiviación y
escurrimiento. Promover el reciclado por medio del uso de compost, abonos
orgánicos, leguminosas, entre otros.
 Poner de relieve el uso de la diversidad agrícola local, incluyendo germoplasma
de cultivos nativos y elementos como leña y plantas medicinales.
 Promover la producción de cultivos, adaptándolos a su hábitat natural y
socioeconómico.
 Preservar los recursos naturales y aminorar la degradación del suelo.
 Reducir los costos y aumentar la eficiencia y viabilidad económica de los
cultivos.

Desde el punto de vista de manejo, los componentes básicos de un agroecosistema
sustentable incluyen:

 Cubierta vegetativa como medida efectiva de conservación del suelo y el
agua, mediante el uso de prácticas de cero labranza, de cultivos con
acolchados, de cubierta, entre otros.
 Incorporación constante de materia orgánica, mediante la incorporación
de abono y compost.
 Rotaciones de cultivos, sistemas de mezclas cultivo/ganado,
agroforestales y de intercultivos para el reciclado de nutrientes.
 Uso de agentes para el control biológico de regulación de plagas.
(Gliessman, 2002).















Tema 4. Desarrollo sostenible


Imagen SENA.

La conservación del medio ambiente, el buen manejo de los recursos naturales y la
sostenibilidad de la producción agropecuaria en el largo plazo constituyen grandes
desafíos para la sociedad, ya que de ellos dependen los estilos de vida y los niveles
de consumo de las naciones, así como las formas de producción y explotación. Por
ello, el desarrollo sostenible es esencialmente un proyecto de inversión, en el cual se
limitan en cierto grado el uso de los recursos existentes como una posibilidad de
manejo adecuado para mejorar o mantener un cierto nivel de vida. La sostenibilidad
exige reconocer que todos los recursos son escasos y que deben ser manejados
cuidadosamente para evitar una mala utilización.

La mayor parte de los problemas ambientales descritos como “desastres naturales”,
no son obra de la naturaleza, sino creados por el hombre, quien sobrepasa las
fronteras de la integridad de la naturaleza, queriendo crear un crecimiento y un
consumo sin límites.

En la relación entre cultura ecológica y naturaleza, hay límites reconocidos como
inviolables y la acción humana debe ser restringida para permitir el continuo
resurgimiento y renovación de la vida.

Las tecnologías modernas, productivas y eficientes, creadas en el contexto del
crecimiento económico del mercado, están asociadas con grandes costos ecológicos.
Los procesos productivos intensivos en recursos y energía, demandan una
depredación siempre creciente del ecosistema, la cual interrumpe procesos
ecológicos esenciales y convierte sistemas renovables en recursos no renovables.



La ideología dominante del desarrollo agrícola ha estado exclusivamente interesada
en la conversión de la naturaleza en un recurso para la producción de comodidades y
la acumulación de capital. Ignora los procesos ecológicos que han regenerado la
naturaleza, como también los requerimientos de grandes números de personas cuyas
necesidades no son satisfechas por los mecanismos del mercado. El descuido de
estos dos aspectos es la razón por la cual el desarrollo ha sido (y es) un incentivo
para la destrucción ecológica, poniendo en peligro la sobrevivencia humana.

La preocupación por el ambiente y los recursos provocó que en la conferencia de las
Naciones Unidas sobre Ambiente Humano y Hábitat (Estocolmo, 1972) la diplomacia
internacional reconociera el carácter injusto, depredador y contaminante del desarrollo
de las economías industriales. Ante este hecho la Comisión Mundial del Medio
Ambiente y Desarrollo de la ONU dejó establecida en 1983, la noción de desarrollo
sustentable como necesidad política mundial frente al consumismo y deterioro
ambiental de los países desarrollados. Es así como los sistemas agrícolas
sustentables quedan plateados como prioridad mundial frente a los sistemas
industriales.

El término “desarrollo sostenible” o “sustentable” se popularizó con el documento
Nuestro futuro común, preparado por la Comisión Mundial del medio Ambiente y
Desarrollo en 1987, conocida como comisión Brundtland, en el cual se hacía
referencia a la creación de estrategias medioambientales para el manejo de los
recursos naturales y el ambiente, necesarios para alcanzar un desarrollo económico y
humano a largo plazo; asimismo, involucra un modo de agricultura que intenta
proporcionar rendimiento sostenido a largo plazo, mediante el uso de tecnologías de
manejo que mejoren la eficiencia biológica del sistema, preserven la biodiversidad y
mantengan la capacidad productiva y autorreguladora del agroecosistema.

Los planteamientos científicos mencionaron que entre las principales causas para el
deterioro ambiental y la crisis de sostenibilidad en la agricultura se encontraban la
presión demográfica, intensivas formas tecnológicas y la agricultura tecnificada de la
Revolución Verde. Lo cual llevó a pensar que el problema de la agricultura y la
utilización de recursos es la aplicación de tecnologías inadecuadas y la generalización
para un uso en diferentes ecosistemas. Para alcanzar una agricultura sostenible, la
única opción es preservar la productividad a largo plazo, además del cambio en los
patrones de consumo y del uso del suelo, del agua y de los recursos naturales,
buscando un beneficio para todos y logrando una equidad en la distribución de
oportunidades e ingresos dentro de la comunidad.

La sostenibilidad en la agricultura encierra un equilibrio armónico entre las actividades
agrícolas y el desarrollo rural, las políticas ambientales y el desarrollo social. Estas
ideas se plasmaron en el documento de la cumbre de Río de Janeiro (1992) donde el
nuevo concepto de desarrollo sostenible tomó un nuevo enfoque; además se fijaron


pautas para el nuevo rumbo en la preservación del medio ambiente y su relación con
el crecimiento económico de los países.

La aplicación de conceptos sostenibles a un agroecosistema o a un conjunto de ellos,
debe presentar como resultado, tanto en el corto, mediano y largo plazo, la posibilidad
de encontrar una serie de atributos generales, los cuales son el producto de las
interacciones entre los elementos o componentes del sistema y el grado de
interacción con el medio externo. Entre ellos se encuentran:

 Productividad: es la medida de la producción por unidad de superficie, labor o
insumo utilizado.
 Equidad: es la habilidad que tiene el agroecosistema para distribuir la
productividad (costos y beneficios) de una manera justa dentro y fuera del
sistema.
 Estabilidad: es la propiedad del agroecosistema de mantenerse en un equilibrio
dinámico en el corto y largo plazo. Guarda relación con la producción y la
productividad.
 Sustentabilidad: es la envergadura de la habilidad de un agroecosistema para
mantener la producción a través del tiempo, en presencia de repetidas
restricciones ecológicas y presiones socioeconómicas.
 Resilencia: es la capacidad intrínseca que tiene el agroecosistema para
retornar al estado de equilibrio inicial después que el mismo ha sido sometido a
perturbaciones provenientes del medio externo.
 Confiabilidad: es la certeza de que el sistema volverá a su nivel de equilibrio
después de pasar por períodos de alteraciones.
 Adaptabilidad: es la posibilidad de que el sistema ante cambios inminentes de
productividad originados por perturbaciones externas, adquiera un nuevo nivel
de equilibrio, manteniendo estable el nuevo nivel de productividad.
 Autogestión: es la regulación y control sobre las entradas y salidas del sistema
con su entorno.


El desarrollo sostenible debe ser referido como un proceso de transformación de los
diferentes componentes del sistema de la sociedad, el cual implica alteraciones en la
asignación de inversiones, variaciones institucionales y/o políticas y cambios
tecnológicos e informativos que garanticen un uso racional y una gestión eficiente de
los recursos medioambientales que satisfagan las necesidades y aspiraciones de
todos los grupos sociales en el presente y futuro.

El desarrollo sostenible es un proceso de transformación fundamentado en
estrategias diseñadas especialmente para superar los factores responsables de los
desequilibrios espaciales, sociales, económicos e institucionales que impiden el pleno
desarrollo del sector rural e inhiben una efectiva participación de la población en los
beneficios del proceso de crecimiento. Para que el desarrollo sea sostenible este
debe ser concebido como un proceso multidimensional e interpersonal, en el cual sus
atributos generales se sustenten en principios éticos, culturales, socioeconómicos,
ecológicos, institucionales, políticos y tecnológicos.

La sostenibilidad en la naturaleza exige mantener la integridad de los procesos
naturales, ciclos, y ritmos de vida. Implica reconocer que la crisis de sostenibilidad se
ha dado por el descuido de las necesidades de la naturaleza y sus procesos,
impidiendo la capacidad de la naturaleza a renovarse, ante esta situación, los valores
son la clave de una sociedad perdurable, no sólo porque influyen en el
comportamiento, sino también porque determinan las prioridades de una sociedad y
por ende su habilidad de sobrevivir. Los valores cambian a medida que las
circunstancias se transforman con el tiempo. Actualmente, se tiene la oportunidad de
ajustar valores de conformidad con las cambiantes percepciones del mundo y del
lugar en él. Necesariamente la transición a la sostenibilidad supondrá desechar
numerosos valores que deberán ser reemplazados por otros que permitan una
relación armoniosa con la naturaleza y el establecimiento de una sociedad perdurable,
que permita hacer frente a la crisis agrícola medioambiental y a la pobreza rural en
todo el mundo en desarrollo.


Referencias

 Altieri, A. (1985). Agroecología, Bases científicas de la agricultura alternativa.
Chile: Cetal.

 Gliessman, S. (2002). Agroecología, Procesos ecológicos en agricultura
sostenible. Turrialba, Costa Tica: CATIE.

 Imagen Universidad Nacional de Cuyo,. Secretaría de Desarrollo Institucional,. e
Instituto de Energía. (Julio de 2012). Cultivos energéticos para biocombustibles.
Consultado el 8 de junio de 2013 en: http://www.imd.uncu.edu.ar/upload/cultivos-
energeticos-final.pdf

 Prager, M., Restrepo, J., Angel, D., Malgón, R. y Zamorano, A. (2002).
Agroecología, Una disciplina para el estudio y desarrollo de sistemas sostenibles
de producción agropecuaria. Palmira, Colombia: Feriva.

 Revista CERES, FAO. (1992). Número 134. (Volumen 24, número 2).


Control del documento

Nombre Cargo Dependencia Fecha
Autor Ángela Viviana Páez
Perilla
Ingeniera
Agroindustrial
- Línea de
Producción
Centro
Agroindustrial.
Regional Quindío
Junio de
2012
Adaptación
Rachman Bustillo
Martínez
Guionista -
Línea de
Producción
Centro
Agroindustrial.
Regional Quindío
Julio de
2012
Andrés Felipe
Velandia Espitia
Guionista -
Línea de
Producción
Centro
Agroindustrial.
Regional Quindío
Julio de
2012