Está en la página 1de 135

Poesía

hispanoamericana
1960·1970
antología atravésde un
certamencontinental por
SADL  
COLECCIÓN
MÍNIMA
51
POESíA
HISPANOAMERICANA:
1960-1970
una antología a través de
un certamen continental
compilación y prólogo de
SAÚL YURKIÉVICH
siglo veintiuno editores, sa
  ~ GABRIEL MANCERA, 65
, MEXICO 12, O. F.
siglo veintiuno de españa editores, sa
[
.>3'K1 EMiLIO RUBíN, 7
_'_' MADRID· 16, E S P ~
siglo veintiuno argentina editores, sa
f)i(j TACUARf 1271
~ BUENOS AIRE;S, ARGENTiNA
primera edición, 1972
© siglo xxi editores, s. a.
derechos reservados conforme a la ley
impreso y hecho en méxico
printed and made in mexico
íNDICE
Premio Casa de las Américas: diez años
de poesía, por Saúl Yurkiévich 7
Jorge Enrique Adoum
DIOS TRAJO LA SOMBRA 41
Roberto Ibáñez
LA FRONTERA 53
Fayad Jamis
POR ESTA LIBERTAD 59
AH Lameda
EL GR\" C,\CroUE 69
Mario Trejo
EL USO DE LA PALABRA 79
Víctor García Robles
OÍD MORTALES 91
Enrique Lihn
POESÍA DE PASO 109
Félix Grande
BLANCO SPIRITUALS 125
Antonio Cisneros
CANTO CERD,lONIAL 143
Roque Dalton
TABERN,\ y OTROS LUGARES 163
Carlos María Gutiérrez
DIARIO DEL CUARTEL 183
5
PREMIO CASA DE LAS   M ~ R I C   S
DIEZ AÑOS DE POES1A
Otorgado anualmente a partir de 1960 y publicado
de inmediato en una colección especial, el Premio
Casa de las Américas ha ido adquiriendo peso,
talla y envergadura. Es uno de los más repre-
sentativos y el más regular de los pocos que se
concursan a escala continental. A través de los
autores que consagra, se pueden seguir los rum-
bos, establecer las coordenadas de la producción
literaria latinoamericana. Tal es mi intento (que
podría llamarse, parafraseando a los economistas,
de macrocrftica) en lo que respecta a la poesía;
me propongo analizar los once premios del de-
cenio 1960-1970. El materiai es no sólo intrínse-
camente interesante, también lo es comparati-
vamente; la confrontación de estos libros, sus
afinidades y diferencias, permiten esbozar una
historia del período y caracterizar su estética do-
minante. Crisis del idealismo romántico, pasaje
de los nerudeanos a los vallejeanos, conciencia
crítica, desgarrada, desacralización humorística,
irrupción de la actualidad, transición entre el
psicologismo y el sociologisrno, agresividad, liber-
tad de expresión, avance del coloquialismo y del
prosaísmo, pluralidad formal y estilística, discon-
tinuidad, inestabilidad, ruptura, apertura, cosmo-
politismo, tales son en sucinta recorrida los ras-
gos comunes, las líneas de fuerza de la poesía que
se hace hoy en América.
Para no restarle entidad ni autonomía a los
poetas incluidos, analizaré primero sus libros en
sucesión cronológica, para luego conectarlos sin-
crónicamente y deducir algunas conclusiones. Dios
trajo la sombra del ecuatoriano Jorge Enrique
7
Adoum inaugura la serie de premios; es un in-
tento coincidente con el Canto general de Neruda
en cuanto a objetivo de representación y estilo
adoptado. Se propone "interpretar el espíritu ame-
ricano, desde sus orígenes hasta hoy, a través de
sus luchas y victorias por la libertad". Mensaje
y medio no pueden dejar de parangonarse con
una visión y una escritura que son ya casi patri-
monio exclusivo de Neruda. Las imágenes pro-
vienen del mismo trasfondo mítico y se expresan
mediante esa magnificación metafórica, que algu-
nos llamaran telurismo, que establece constantes
transfusiones entre todos los órdenes de una natu-
raleza fascinante y avasalladora:
Países del segundo día, creación inacabada,
húmedos,
sin tiempo para secarse todavía. Y el habitante
puro como el sitio, adolescente: cráteres, espumas,
agresión de la flor, cuyo aroma entorpece y
secreta un ácido para quemar bajo la piel el
alma; temblor del arenal
trasladado a puro viento, diurno
gemido del vendaval atravesando piedra pómez
(¿espuma dura? ¿roca de hueso? ¿hueso seco?J.
y los seres más dulces de la tierra, con un habla
líquida, apta para convencer a dios y a la
doncella. [5]
En versión denostadora para España, Adoum rei-
tera los tópicos de la conquista enfocados por la
reprobación americana: indios puros, íntegros, can-
dorosos que habitaban un mundo virginal en co-
munidades armonizadas con la naturaleza, profa-
nadas y destruidas por la rapacidad del invasor.
Las efusiones líricas atemperan la dureza épica.
Para mover el texto y volverlo polifónico, Adoum
incorpora fragmentos literales de sus fuentes:
crónicas españolas y cantos religiosos incaicos.
S
Cabría comparar Dios trajo la sombra con otra
tentativa de reavivar el mismo momento histórico:
El estrecho dudoso de Ernesto Cardenal. Carde
nal opta por un estilo duro, prieto, económico, sin
galanuras retóricas, por una lengua arcaizante
que se asemeja a la de los cronistas y que au-
menta la verosimilitud del texto, la presencia, la
aproximación de lo representado.
El segundo.premiado, La frontera del uruguayo
Roberto Ibáñez, es un libro tradicional por su con-
tenido y continente. Reitera a través de la forma
soneto, de los metros cultos, de una estricta ob-
servancia de la versificación española, los lugares
comunes del simbolismo de la poética romántica:
los sueños de desmaterialización que permita re-
cobrar el reino puro de las esencias eternas, la
poesía como alfombra mágica que posibilita el
contacto con un más allá celestial, con la música
radiante, con los supremos secretos, con la tras-
lumbre, con la inmortalidad, con el estado edé-
nico. La poesía es aquí instrumento de apertura
psicológica, la ejecutora de la imaginación eva-
siva que se desembaraza de las restricciones del
mundo material, de las limitaciones de la expe-
riencia concreta para alcanzar la condición angé-
lica. La frontera es un anacronismo estético, una
supervivencia de ese posmodernismo intimista que
quiere atemperar, armonizar las disonancias y con-
flictos, las rupturas, la osadía metafórica, el afán
neologista, la experimentación técnica de las pri-
meras generaciones modernistas (pienso sobre todo
en Daría, en Lugones, en Herrera y Reissig),
Si con Ibáñez se da la evasión idealista que
reniega del mundo circundante, el ensueño como
liberador de la historia que constriñe, el cubano
Fayad Jamis se sitúa en la antípoda. En Por esta
libertad practica una poesía comprometida que
asume admirativa y obedientemente una circuns-
tancia histórica dotada de los poderes purifica-
9
dores y redentores que Ibáñez adjudica al arte:
la Revolución cubana. Pero su estética no es me-
nos convencional que la de Ibáñez ; si el uno se
adhiere al simbolismo, el otro adopta el realismo
socialista con equiparable .sumisión. Su versión
es ideológicamente simplista, su visión maniquea.
Formalmente los poemas oscilan entre la conver-
sación, la epístola y la oda patriótica. Jamis opta
por el decir directo, por los significados clara-
mente denotados, por la estabilidad que aplana
la plurivalencia, que anula la sugestión por ex-
ceso de determinación semántica. Palabra que
quiere ser verdadera, verificable con respecto a
una realidad de la que debe sentarse un testimo-
nio fiel, palabra más documental que inventora.
El texto renuncia totalmente a su autonomía en
aras de los deberes cívicos. La visión es tajante,
bipolar: la revolución es el amanecer de un nuevo
mundo del que están desterrados todos los males
del antiguo; ella aporta la clarividencia con res-
pecto al pasado, la justicia, la plenitud vital, paz,
libertad, amor y alegría para los oprimidos; y en
concordancia con esta redención, la poesía deja
de ser confesión egoísta, atormentado inventa-
rio de ensueños e impresiones mortecinas, reso-
nador de una sensibilidad delicuescente, para na-
turalizarse, para vitalizarse en la construcción del
socialismo. Este realismo no es menos literario
que el simbolismo de Ibáñez; sólo cambia de pro-
tocolo sin ampliar las posibilidades de lo poéti-
camente decible. Jamás quiere dejar de lado la
retórica, para que su mensaje pueda ser captado
sin interferencias por todo lector, especialmente
por los no iniciados. Evita el ornato o la distor-
sión metafórica. Hasta la estructura versal es
casi ociosa; por la falta de andadura rítmica,
sus poemas caen a menudo en una elocución
demasiado discursiva. Justamente, el mejor texto
del libro, Los innombrables, es un poema en prosa.
10
Aunque Jamis aspire a sustituir la literalidad por
una mayor naturalidad, su poesía no está menos
sujeta a una formalización restrictiva y consue-
tudinaria.
El gran cacique del venezolano AH Lameda se
emparenta temáticamente con Dios trajo la som-
bra. El título, como en los libros anteriores,
indica neto y nítido el contenido; se trata de una
loa a Guaicaipuro, gran cacique de la tribu teque,
del Valle de los Caracas, que resistió casi diez
afias combatiendo a los conquistadores. Es una
idealización metafórica de un cacique canónico,
como el Caupolicán de la Araucana. Los florile-
gios de la estilización crean entre el estilo adop-
tado y el personaje representado una incense-
cuencia : el rudo guerrero está tan engalanado de
tropos y lujos retóricos que parece un doncel
de Knosos. El ornato verbal pasa a primer plano;
el protagonista es menos Guaicaipuro que ese len-
guaje culterano, gongorizante, lleno de esplendo-
res figurados, rico en filigranas, recargado de
halagos sensuales:
Oh suelo en flor de espléndido COIZUCO
y arracimada gestación: agres te
iba tu raza en su lunar cayuco
a ras del agua de franjeada veste.
y junto al aromado calmabuco
palpitaba SIL clámide celeste,
Sil vasto día de ásperos guijarros;
y ardía plena del grandioso origen
de ánioras verdes y ambarinos jarros. [68J
Con mayor sobrepeso sensorial, con mayor sun-
tuosidad y libertad imaginativa que la de Adoum,
en Lameda subyace el epcs tradicional; Jos per-
sonajes son unívocos, prototipos ni dubitativos ni
vacilantes, en conflicto con el inconfundible ene-
migo, nunca consigo mismo. El indio dotado de
11
todos los beneficios y poderes telúricos, es el
hombre natural que vive pacífico ejerciendo las
artesanías básicas, en una tierra paradisiaca; lu-
cha contra el español, profanador de la ley natu-
ral, esclavizador, codicioso, usurpador, sanguina-
rio. Es el enfrentamiento de los adamitas con los
cainitas, de la naturaleza contra la técnica, del
mundo virginal contra la Europa pervertida, de
la religión creadora contra la destructora, de Amé-
rica indígena contra la España de la cruz y de la
espada, de los pueblos pacíficos contra los impe-
rialistas.
A partir de El IlSO de la palabra del argentino
Mario Treja se produce un cambio de estética
que es hasta exteriormente notorio, porque tam-
bién se modernizan las ediciones cubanas. Todos
los poetas anteriores adoptan estéticas prevan-
guardistas : para ajustar más la apreciación, diga-
mos que están levemente teñidas de ilogicisrno, de
disonancia, de libertad ele asociación. ,f>,. partir
de Treja, se pasa de los nerudeanos a los valle-
jeanos : Treja propone a Vallejo como paradigma:
César Vallejo
danos tu t'iolel1cia
tu cresta histórica
tus manotones célebres
tus a tientas con tanta puntería
tus formidables que te sobreviven
Por eso vivo tu no-ser sensitivo
tu joven cadáver lleno de mundo
Que así sea
Que nunca lo contrario [12]
Desde Treja se inscribe un ámbito poético que
por cosmopolita no es menos latinoamericano.
Para Treja la uoesía es una temporalidad conflic-
12
tiva, angustiada, "una obstinación de años y dis-
tancias", "una tensión entre los muertos y las
profecías", pasa a ser una p ~   n a con y por el
lenguaje. A partir del SO también los latinoame-
ricanos, que no han tenido posguerra, caen en el
gran agujero existencial; el mundo se les vuelve
confuso, difuso, vacilante, inhabitable, la vida una
paulatina anulación, un combate contra la náusea
y la nada, a menudo con las viejas armas del
idealismo romántico, con la resquebrajada creen-
cia en los poderes excepcionales de la poesía. Para
Treja, ella sigue siendo ansia de absoluto, de pu-
rificación, de holocausto en las grandes hogueras
del ardor vital o en el enajenamiento libertador,
en el naufragio, la disolución, la regresión al caos
primigenio. La disyuntiva se da entre la selva, o
sea la inconsciente integridad natural o el museo,
cultura exangüe, muerta, petrificada [21]; en me-
dio de esta radicalización de las opciones destruc-
toras, aparece una salida: la revolución:
América mía dame tus quejidos
Revolución dame tus latidos
No importa que los años se gasten
y me gasten
Hombre usado
Poeta adicto
al tiempo que fabrico
tiempo que a otros servirá
El poeta y yo
viviremos siempre a la intemperie [43)
El lado izquierdo de las cosas, segunda parte del
libro, reúne los poemas de inspiración política..
Treja abandona los deslumbres metafóricos. los
ensamblajes surrealistas, para adoptar una expre-
sión más coloquial; se historifica a través de una
mayor localización temporal y geográfica; se tra-
ta de América contemporánea transcrita en poe-
13
mas circunstanciados, ligados a la experiencia coti-
diana. El soliloquio quiere convertirse en coloquio,
participar en el combate de denuncia y liberación,
comprometerse con el aquí y el ahora. Pero el
epicentro de esta poética sigue siendo el yo pro-
tagónico, la subjetividad angustiada que confiesa
sus tribulaciones; la psicología, la ideología sus-
tentadora es todavía individualista.
El libro de Treja recoge poemas distintos y dis-
tantes, es una acumulación heterogénea por su
diversidad temática y estilística; lo es también
estéticamente por el conflicto irresoluto entre
lirismo y prosaísmo, entre heroicidad y pusilani-
midad, entre delirio y rutina, entre deseo y reali-
dad. Pero Treja asume con humor esas contra-
dicciones, la incoherencia que tantos buscamos
superar. La de Treja es una poética actualizada
y por tanto conflictiva, contrastante, crítica, en
crisis.
Aunque el argentino Víctor García Robles, al
igual que Treja, reitere con cierta insistencia ma-
gia, delirio y embriaguez como emancipadores de
la miseria terrena, la pequeña realidad cotidiana
irrumpe en Oíd mortales rotundamente. Todas las
excelsitudes del arte han sido anuladas por las ata-
duras de un presente miserable. El poeta es ahora
francamente un hombre de pueblo, uno de los
incontables antihéroes de alas cortadas, que se le-
vantan temprano ateridos y hambrientos, que su-
fren la estrechez y la monotonía de la pobreza
urbana, que marchan en multitud anónima por las
calles de Buenos Aires. Su humanismo fraternal
lo identifica con los parias porteños. Se acaba-
ron el ilusionismo o la idealización, terminaron
los privilegios del elegido; trátase del hombre
consuetudinario, del trabajador alienado, de la rea-
lidad prosaica, del mundo visto desde abajo. Ya
no conviene el estilo protocolar, el verbo mayes-
tático, el lenguaje honorable, sino la palabra del
14
hombre de la calle, plagada de coloquialismos,
llena de popularismos. El gráfico lunfardo tan-
guero le sirve para solidarizarse con el desposeído,
con los menoscabados, para dolerse de la suerte
adversa, del sobrepeso, del descenso diario, de la
burla del destino:
Efectivamente los versos vuelan
de bocacalles agrisadas por el fuego
acorralado de los ojos,
y yo soy un ping-pong burlán,
la vida es una joda,
no dejo de caminar con los demás,
nos reímos de nuestra propia mueca,
nos reímos porque no podemos más,
hagan otra guerra,
los machos no lloran,
yo aúllo,
no hago otra cosa que aullar,
vendan disfraces nuevos,
inventen alguna religión cientifica,
dense cuenta que así
no podemos seguir haciendo como que estamos
vivos.
-s-Dale, flaco, la depresión te sombrea el labio
con un tajo de luto,
cantate alguna cosa,
chillá un poco,
cualquier cosa, flaco,
cualquier cosa resultaste,
total, a quién le importa lo que hacemos,
si querés vamos de farra al infierno
y amaneceremos con el pelo desesperado,
sí, la boca trasnochada más amarga todavía,
asesinados por el iazz y la milonga negra
de algún cuerpo prestado para agonizar
plenamente.- (102-103]
15
Los modismos populares inscriben un humor que
acidifica la miseria; todas las magias son inútiles
contra el hambre, contra la frustración. Sólo la
noche dispensa a Treja de la lucha por la vida y
le permite dar rienda suelta al arrebato lírico. El
día revela las injusticias de un país desquiciado,
de una sociedad que acentúa sus desigualdades, la
impotencia individual para luchar contra un mun-
do subvertido.
El poeta no es un prestidigitador de la lengua,
ya no estruja "la gastada rosa del ángel consa-
bido", ya no posee una subjetividad excepcional,
una "cultura evanescente"; no tiene ni querida
viciosa ni larga melena ni editor; es uno más del
montón que quiere testimoniar la situación de esa
inmensa mayoría. García Robles parte de un
estilo sumamente vallejeano, de una asimilación
cabal, a veces hasta fiel remedo, de la escritura
de Vallejo; emplea de igual modo los camhios
de función sintáctica, los contrastes de nivel de
lengua, las sorpresas, 10s paréntesis, preguntas,
exclamaciones, imperativos utilizados para movi-
lizar el texto, los mismos coloquialismos para con-
fraternizar con el lector. Los poemas de Oíd
mortales se vuelven cada vez más incidentales,
más circunstanciales, más próximos de la expe-
riencia concreta, cotidiana, material. A medida
que se avanza, aumenta la cuota de historia, de
actualidad personal, nacional, mundial; y aumen-
ta progresivamente la intromisión de la lengua
popular, utilizada a menudo con valor metafórico,
como coloratura más chillona, como elemento
de ruptura. El ahinco en el lunfardo es también
un desafío a la literatura literaria, una volunta-
ria agresión, una opción política: la lengua del
pueblo representa la causa del pueblo. El poeta
es no sólo cantor sino también cronista popular.
En el poema Sepa lo que pasa a lágrima viva y
con malas palabras [135] intencionalmente el más
16
argótico y panfletario, se da la máxima historifi-
cación y la máxima indignación; pasa revista a
la década argentina del 55 al 65, desde la caída
de Perón hasta la de Frondizi, y predica ese adve-
nimiento apocalíptico que transformará radical-
mente la realidad condenada: la revolución.
El chileno Enrique Lhin se sitúa en una esté-
tica afín con fa de Treja. La disolución de las
formas regulares, de la estructura versal llega en
Poesía de paso a un límite vecino al de la prosa.
Lhin es verboso. caudaloso, gusta de los períodos
largos> discursivos, de la página abigarrada, con
algunos cortes breves de carácter más semántico
que rítmic.o. En la lectura oral sus versos pasa-
rían desapercibidos. Esta forma prosaria está muy
difundida entre los poetas latinoamericanos actua-
les, especialmente cuando se trata de un chileno
posterior a Nicanor Parra, enrolado en el bando
de la antípoesía, aquella que se vuelca al pro-
saísmo como antídoto contra los oropeles retóri-
cos. contra la prosodia nerudeana, contra la fas-
tuosidad telúrica, contra el boato metafórico,
contra el esteticisrno (pero no del todo contra la
sensibilidad romántica). Como García Robles,
Lhin es adicto al humor que desacraliza, que
ironiza, que piruetea, que distancia, que permite
desasirse del exceso de subjetividad o de patetis-
mo. Su libro es marcadamente autobiográfico, una
autoexégesis cuyo eje sigue siendo una individua-
lidad angustiada. A través de sus poemas, de sus
confesiones y confusiones, podemos representar-
nos al yo protagonice, el periplo de una conciencia
en crisis que oscila entre la exaltación y la depre-
sión, entre el espíritu comunitario y la rebelión
anárquica; comprobamos las repercusiones de las
experiencias vividas: las evasiones geográficas o
eróticas, el contacto y la confrontación de cultu-
ras, las tribulaciones literarias, artísticas, políti-
cas, la soledad, la incomunicación, los avatares
17
ideológicos. Lhin oscila entre lo conversacional
y una oscura polisemia, entre el verbo claro y el
hermético; su mensaje, nunca regido por el afán
de precisión o de economía, suele estar pertur-
bado por la comunicación enrarecida (exceso de
entropía) o por representaciones muy difusas.
Como Treja, Lhin emprende el peregrinaje a las
fuentes culturales europeas; su viaj e, más psico-
lógico que geográfico, constituirá una especie de
prueba Iníciática has ta adquirir la lucidez: el co-
nocimiento de sí mismo, la conciencia de Su ubi-
cación en el mundo, de lo que significa su con-
dición de latinoamericano. Ve los monumentos,
recorre ciudades donde se siente extranjero, vive
en hoteles inhóspitos; retiene aquello que su me-
moria, regida por extraño designio, retiene, hasta
que se encuentra con Nathalie y la ama apasio-
nadamente; cuando se agota el enardecimiento
surgen las diferencias entre la mentalidad racio-
nalista, entre la conducta controlada, civilizada;
que enfría y distancia, siempre coherente, y la
afectividad inestable, conflictiva, hipersensible del
latinoamericano, del subdesarrollado:
Tú eres más razonable que nosotros: existe una
historia de lo que pudo ser
"n'importe oa hors du monde",
te mereces, Lulú, una cita de Baudelaire,
múltiples besos en las dos mejillas,
mi adiós a una Francia, con la que te confundo, la
úllica eterna, ojalá, viejecilla.
Ah, nosotros en cambio . . . ni griegos ni romanos;
gente dejada de sus propias manos, los que
cambiamos el disco rápidamente
por temor a que los griegos llegaran al techo.
Tránsfugas de la tribu en la tierra de nadie;
calculadores, jugadores y tristes por
añadidura. Y confusos. r85·86]
18
Motivado anecdóticamente. aparece el problema
de la confrontación cultural entre Europa y Amé-
rica un tema que se da con frecuencía en esta
generación de poetas poliglotos y viajeros.y que
reencontraremos en Antonio Cisneros y Roque
Dalton.
En La derrota [95] culmina esta Poesía de paso,
proclamando la clausura de la poesía ilusionista
y el imperio de la realidad, el tránsito de la poesía
psicológica a la sociológica:
Concentración de imágenes, diana de lo real;
las palabras restituyen el poder a los hechos,' y
e/ ardiente fantasma de la nueva poesía
es un viejo que cierra su negocio por última vez,
extramuros de una ciudad que ha perdido el
recuerdo de sus correspondencias
con e/ boulevard Montparnasse,
la razón de los sueños y el buen sentido de/
misterio. [95]
Como García Robles, Lhin reafirma la caduci-
dad de la poesía de ensoñación, la invalidez de la
magia y el misterio por irrupción violenta, irre-
frenable de la actualidad de América, la de los
conquistadores y los conquistados. Denuncia el
imperialismo y su correlato, el subdesarrollo, las
caducas tradiciones hispánicas, el remplazo de
los mitos y costumbres aldeanas por un pálido
remedo del modelo norteamericano, condenado
por el coloniaje a la mediocridad. Poesía de paso,
la de Lhin se sabe tanteo incidental, verbo de
transición entre un mundo que acaba y otro que
lo superará.
Blanco spirituals del español Félix Grande es el
libro de un iracundo disconforme apasionadamen-
te consustanciado con su época, un libro de osten-
sible contemporaneidad. Si revisamos los epígra-
fes observaremos la mezcla de Musil con Silvie
19
Vartan, de Cortázar con el presidente Johnson,
de Marlowe con un viejo manual de buenas cos-
tumbres, de Cesare Pavese con el ABC de Madrid,
es decir, una voluntaria confusión de jerarquías,
un trastocamiento del orden consagrado.•Se trata
de una poesía rebelde, de protesta. Grande con-
trapone su iniciación romántica, la de la ingenua
confianza, la de la admiración por los encanta-
mientos poéticos, la de la imaginación etérea, con
un mundo catastrófico, sumido en la violencia y
el exterminio:
crucé el jardín de la imaginación su maleza su
fuente
pronuncíaba p-o-e-s-í-a como quien suelta un globo
usé abusé del corcel blanco de la confianza
mas que hoy me avergüenza tener piedad de mí
descendí y en qué estado del famoso caballo de
cartón
cómo hacer elegías a la niñez ah mi carrera
ahora me veo comprometido a buscar otro estilo
con una problemática algo más adecuada a esa
veloz urdimbre
que componen la onu y el entierro de los dioses
santo domingo y el residuo de sigmund freud
la música concreta mao tse-tung y la cibernética
el regusto de la palabra democracia y el imperio
de la publicidad
resulta chocante mencionar en hexámetros
acreditados
el descrédito de un mundo agujereado de suicidas
y obuses
no admitir en este congreso al desarrapado
sarcasmo
me parece poco realista no abuse de su ceño pibe
[26]
Esta realidad compulsiva lo obliga a cambiar de
registro, a volverse mordaz, filoso, agresivamente
20
vulgar, disonante, a decir su decepción, su deses-
peración, su despedazamiento. De todos los len-
guajes hasta ahora analizados, el de Grande es
el más decididamente actual; no se satisface sólo
en registrar el presente a escala mundial, qutere
utilizar medios contemporáneos, medios masivos;
usa irónicamente los eslóganes publicitarios, su-
giere la vertiginosa simultaneidad, entremezcla
distintas dimensiones, introduce rupturas inespe-
radas, concatena caprichosamente; agita, revuel-
ve, combina; así corno convergen en un periódico
las noticias dél día, hace confluir en el poema
materiales heterogéneos:
las distancias son ya un concepto del ajado
pitecantropo
si su pasaporte está en regla almuerza usted en
bruxelles
)' fornica. esa misma noche con una mulata en el
nuevo brasil
kruschev se descalzó el zapato y golpeó sobre la
mesa
la onu parpadeó unánime expresiva qué orzuelo
qué veo qué oigo
géminis IV géminis V más géminis con sus
apellidos reales
y la princesa ana de inglaterra cayóse del brioso
corcel
y lastimóse el dedo meñique según informe de la
prensa
4? poder oh gutenberg inapreciable el abajo
firmante
y su mujer mantienen muy atentas y cómo no
sinceras
conversaciones sobre la libertad la contüÍgencia
el sexo
la conciencia la mala fe y el determinismo
biológico [35]
21
Su lenguaje es poli tonal, mixtura de coloquialismo
español con lunfardismos; incurre en una orto-
gratía burlesca, irreverente, con la que rinde ho-
menaje a Julio Cortázar:
escuchamos mentar la GRANdeza del hespiritumano
y entre aullidos caricias descaradas y guitarras
eléctricas
advertimos que se marca la zibilvcaquion
ocziñental
y quealo -1- xagrado le nacen como hiedras los
reúmas
mientras cortázar en una novela escribe mierda de
seis formas
y dekora kon kaes enkantadoras las voces ke
korrian el peligro
de koaczionar kon su grandioxo krédito y su
buiaratada
de xiglos hi de xiglos hi de imnos hi de hest átuas
[55]
Grande toma pedazos de realidades lingüísticas,
como los titulares periodísticos o las fórmulas
publicitarias, que preexisten al poema, y las incor-
pora en bruto, alternándolas con pasajes donde
reaparece el yo protagónico. Utjlizé!. una técnica
de mosaico, de collage; establece un montaj e con-
trastante oponiendo las secuencias impersonales
con las personalizadas. Su estilo es. .una suma de
estilos; su registro está elaborado sobre la base
de la variación estilística; no busca la singulari-
zación individual; el poema no es ya el exclusivo
portavoz de las profundidades individuales, de la
personalidad inconfundible, con toda su densidad
psicológica, traducidos en palabra única; el estilo
no es el hombre sino los hombres.
Grande también es un antipoeta que se autorre-
trata despectivamente, homologándose en vulga-
ridad y en rutina con cualquier otro semejante,
22
que establece su confraternidad social con los me-
noscabados. Alude a menudo a las contingencias
de su vida doméstica, a los convencionalismos
familiares. En alto grado autobiográficos, muchos
de sus poemas son crónicas del hastío. Se rebela
contra la sociedad mercantil y burguesa, contra
la hipocresía, contra los antagonismos, contradic-
ciones, distorsiones y destrucciones del mundo
contemporáneo. Está dispuesto a denunciar todas
las amenazas, ruínidades e indigencias, y a vivir
con cierta esperanza en medio del anonadamiento
y la incongruencia.
En Grande notamos el mismo atribulado con-
flicto de Treja, García Robles y Lhin, la misma
crisis de la subjetividad romántica, la misma con-
ciencia desgarrada, la del intelectual que no en-
cuentrac6mo ubicarse frente a una realidad que
le exige intervenir:
quisiera lograr la mayor congruencia, conciliar
mi desconcierto y mi emoción, mi corazón, mi
historia,
mis bronquios, mi dolor, mis adopciones y mi
inarmonia,
quisiera ser melódico, soy atonal, contemporáneo
(87]
Descrédito y descreimiento en el poder de las pa-
labras, apetencia fáctica, operativa; a medida que
la poesía se historifica, el poeta se contenta cada
vez menos con el oficio de escribir, con el confi-
namiento en la literatura, con la exclusiva acción
textual.
Si consideramos que los títulos prefiguran esté-
ticas, Canto ceremonial para un oso hormiguero
es indicativo de una actitud que caracteriza al
poeta peruano Antonio Cisneros; aplica el estilo
noble, ceremoniosa. a objetos desconcertantes, mi-
núsculos vulgares o hasta abyectos; provoca una
23
reducción humorística al absurdo, una sutil osci-
lación entre sacralización y desacralización, entre.
lo prestigioso y lo pedestre. Sus súbitas amplífi-
caciones por inflación literaria (uso de cultismos,
de metáforas consagradas, de estilo heroico, de
distanciamiento mayestático, de vocativos clási-
cos), por sorpresivas escapadas a lo fantástico y
a lo maravilloso, distorsionan sabiamente la re-
presentación, la dotan de movilidad, multiplican
sus planos, la tornan plurivalente.
Cisneros, como Treja y como Lhin, es también
un poeta cosmopolita. En su libro alternan luga-
res londinenses y parisinos con los peruanos.
Lima es evocada con la horripilación que le atri-
buyera Sebastián Salzar Bondy; Crónica de Lirna
[19] dice la decrepitud de la antigua ciudad real
a orillas de UD río seco y de un ignorado mar
que todo lo oxida. Las imágenes están transidas
por la infusión del arrebato lírico, de las pompas
retóricas a una realidad degradada.
Como Lhin, Cisneros compara Europa con Lati-
noamérica. La confortable civilización británica
practica un humanismo asentado en el comercio
con los bárbaros, de cuyo caos se aísla; nosotros
asimilamos los patrones culturales europeos, adop-
tamos sus padres y sus dioses, pero sin identifi-
camos cabalmente con un mundo .cuyo ordena-
miento nos es ajeno y que no constituye nuestra
morada:
Aquí se hornean las rutas del comercio hacia las
Indias
y esa sabiduría que pastamos sin mirar nuestros
rostros.
Usted gusta de Kipling, mas no se ha enriquecido
con la Guerra del Opio.
Gusta de Eliot y Thomas, testimonios de orden y
un desorden ajenos.
y es manso bajo el viejo caballo de Lord Byron.
24
Raro comercio éste.
Los Padres del enemigo son los nuestros, nuestros
sus Dioses. Y cuál nuestra morada. [63-64]
Cisneros parece imbuido de literatura inglesa;
remeda a T. S. Eliot en sus comuniones disonan-
tes cuando éste asocia a Tíresias y el Támesis,
Cartago y la suciedad londinense-, en sus ana-
cronismos, en la intromisión de la salmodia bíbli-
ca o de la literatura clásica dentro de contextos
típicamente contemporáneos, de los prestigios del
gran pasado literario en la banalidad más cotidia-
na o en la actualidad política.
In memoriam ensambla "Cuba, Fidel y aquel
año 60" con el Perú que vive exclusivamente de
la harina de pescado, con anécdotas personales,
con arquetipos literarios o históricos, con figuras
homéricas, con alegorías. El material extraído
del presente es literalizado por una arcaización,
por el distanciamiento, por la prosopopeya clásica:
Yo estuve con mi alegre ignorancia, mi rabia, mis
plumas de colores
en las antiguas fiestas de la hoguera,
Cuba sí, yanquis no.
y fue entonces que tuvimos nuestro muerto.
(Los marinos volvieron con su cuerpo en una
bolsa, con las carnes estropeadas
y la noticia de reinos convenientes.
Así les ofrecimos sopa de acelgas, panes con
asado, beterragas,
y en la noche
quemamos su navio.]
"Quién no tuvo un par de manes, tres lares y algún
brujo como toda heredad
-s-sabios y amables son, engordan cada día.
Hombres del país donde la única Torre es el
comercio de harina de pescado,
25
gastados como un odre de vino entre borrachos.
Qué aire ya nos queda.
y recibimos un laurel viejo de las manos del
propio Virgilio y de manos de Erasmo
una medalla rota. [35-36]
Los Animales domésticos constituyen el mejor
ejemplo del sutil y eficaz humor de Cisneros, tan
bien modulado. Ballena, hormigas, cangrejos, ca-
racoles, araña son proyecciones fantásticas, .rneta-
morfosis kafkianas que connotan metafóricamen-
te la situación vital del poeta, personificaciones
fabulosas que aluden a su circunstancia hogareña,
materialización onírica de angustias, restricciones,
represiones trasmutadas en zoología humorística.
El humor opera por reducción al absurdo, por sus-
pensión irónica del juicio afectivo, como trastoca-
miento del orden consuetudinario, por distancia-
miento, como freno a la angustia, a la solemnidad
al patetismo.
Estéticamente, Cisneros disiente de los otros
poetas premiados. Su posición vital e ideológica
es posiblemente la misma, pero su registro expre-
sivo, más afinado, más culto. Su singular apro-
vechamiento de la tradición (en especial de la no
hispánica) lo diferencia de sus contemporáneos.
Implícitamente, Cisneros postula un retorno al
orden literario, a una mayor formalización del dis-
curso poético para que éste conserve su especifici-
dad, un freno al excesivo coloquialismo y prosaís-
mo, a la transcripción naturalista de la realidad
inmediata, un nuevo clasicismo.
Taberna y otros lugares del salvadoreño Roque
Dalton se organiza acumulativamente en sucesión
cronológica. Es una autobiografía que gira en
torno de cuatro ejes temáticos: una inquisición
sobre la patria oprimida; la cárcel; que puede In-
cluirse en un campo semántico.más vasto; la coer-
cion (las agresiones, la censura la amenaza física,
26
las mutilaciones que provoca un medio adverso a
la actividad. intelectual a todo intento de oposi-
ción a un sistema primitivo y dictatorial); la poé-
tica: la dilucidación y el revisionismo estéticos;
y la confrontación de culturas. Por supuesto que
estos temas se imbrican los unos en los otros,
convergen, se entretejen.
La experiencia salvadoreña, la preocupación re-
flexiva en torno del pequeño país centroamericano
sometido desde hace decenios a un régimen opri-
mente y anacrónico conecta el contenido de las
tres primeras partes de Taberna. Ante una reali-
dad tan cruda y cruenta, el poeta celeste, el alado,
aquel que pinta flores y rocío, el rapsódica, el
esteta desmelenado, el subjetivo y egocéntrico es
quebrantado por la represión militar y policiaca;
sus valores, degradados o invalidados por la bar-
barie. Volvemos a hallar en Dalton el mismo resen-
timiento por la impotencia e inadecuación de la
lírica frente a las exigencias de la historia, que
comprobamos en Treja, García Robles, Lhin y
Grande. Dalton evoca a los asesinos y a los ase-
sinados -Ios muertos molestan, pesan demasiado,
se insubordinan, comienzan a darse cuenta de que
están llegando a ser la mayoría-; representa a
presos y carceleros, interiorizándolos desde la pers-
pectiva de cada personaje; se encarna en militar
que persigue, tortura y mata; en el chofer que
acuchilla a un ex dictador por una afrenta perso-,
nal y que juzga con su código ingenuo la situa-
ción del país; en una familia inglesa trasplantada
a El Salvador, hostigada por un medio al que per-
manece ajena. A través de una visión multifocal,
Dalton quiere reflejar todas las facetas del polie-
dro, todos los ángulos de ese pequeño territorio
enajenado por la penetración extranjera.
Los Poemas de la última cárcel se suceden como
un diario del encierro y la degradación; anecdó-
ticamente dan cuenta de las amenazas, distorsio-
27
nes, restricciones y reacciones que provoca la
reclusión. De mayor intensidad, más conmovedora
y penetrante es la visión de Los extranjeros, cuyo
epígrafe orienta dentro de este sugestivo y ne-
buloso laberinto: "Ponga usted una honorable
familia inglesa a vivir dos años en El Salvador y
tendrá cuervos ingleses para sacar los ojos a quien
quiera". El trópico es el reactivo que suscita dis-
tintas actitudes en estos británicos que quieren
conservar su spleen, sus costumbres imperiales,
sus prejuicios, su desprecio al nativo, su cinismo,
sus vicios. Sir Thomas, el padre borracho, fatigado
de su existencia sin sentido, monologa despectiva.
mente sobre ese Nuevo Mundo que lo descon-
cierta:
Samantha habla de sembrar abedules
y abonarlos con helados de fresa,
mientras extrae una banana monda del joyero.
Todo es posible en un país como éste
que, entre otras cosas, tiene el nombre más risible
del mundo:
cualquiera diría que se trata de un hospital o de
un remolcador.
Recuerdo a mi padre decir que con una Biblia
y con una perenne pinta de cerveza negra de Dublin
seguiría siendo cristiano aun en los infiernos.
Dios no me deje ironizar sobre su memoria,
pero el Nuevo Mundo es un acuario con peces
que no se pueden trinchar en los altares. [59-60]
Mathew y Samantha alimentan un amor incestuo-
so; el uno ve por doquier corrupción y destrucción,
la otra odia el círculo familiar, sus convencionalis-
mos hipócritas, y se embriaga con el esplendor na-
tural, con la profusión vital del trópico; la madre,
Lady Ann, presa de obsesiones sexuales, se hunde
en el tedio sin contacto alguno con ese mundo
extraño y amenazador que rodea la casa. Toma té
28
con el obispo que también menosprecia la grose-
ría de su pueblo; parásito de la oligarquía, ama
la suntuosidad y la pompa eclesiásticas. Sólo el
primogénito, con humor flemático, se da cuenta
de la realidad del país, de su chatura, de la abyec-
ción, del oprobio de ese medio donde impera la
violencia; pero sin intervenir, sigue añorando el
bienestar británico.
Como Cisneros, Dalton hace hablar a sus ingle-
ses en estilo mayestático, en una lengua marcada-
mente literaria, isabelina, que provoca un arreba-
to lírico, una especie de rarefacción enriquecedora
del mensaje, una estilización del ámbito represen-
tado, un distanciamiento teatral.
En Taberna existen muchos pasajes de refle-
xión estética. Dalton reacciona contra todas las
censuras, contra toda delimitación externa del de-
cible poético, de la libertad expresiva, contra las
convenciones mutiladoras de derecha e izquierda,
contra el clasicismo y, en especial, contra el ene-
migo interno, el acartonado realismo socialista:
.. . Deberíamos recordar lo que le pasó a Stalin por
hacer de las palabras excepciones del materialis-
mo dialéctíco: de ahí la muerte de Babel, de ahí
el naufragio-entre-témpanos de la Internacional,
de ahí la prosa soviética contemporánea. Si le
hubiera hecho frente al problema con apasiona-
miento y coraje, otra y magnífica habría sido la
situacíón. Habría bastado con comenzar a cono-
cer verdaderamente las palabras, a organizarlas
para el porvenir, a discutír con ellas sobre la líber-
tad y, sobre todo, a separarlas de las antipalabras,
las palabras degeneradas (,... ) y las palabras
muertas. [111-112]
Dalton es implacable en su juiciosobre Ja-Iitera-
tura soviética, producto de un cercenamiento que
ha matado toda creatividad: "te aceptaría sin las
29
bromas usuales! que Sholojov mereció el Premio
Nobel/ y que la poesía soviética tiene cruciales
diferencias! con el chewing gum" [1351 La poesía
es sobre todo un hecho .lingüístico, una especifica
realidad verbal que responde a sus propias exigen-
cias, no puede resistir a la forzada homogeneización
stalinista: "No, no: el arte es un lenguaje! (el rea-
lismo quiso ser su esperanto i/ cosas del mundo
de Madame Trépat, Berthe Trépat )" [173J. Tam-
bién satiriza con humor censorio el ilogicismo de
la poesía contemporánea que permite y justifica
las más caprichosas asociaciones. Con desparpajo
de intelectual del Nuevo Mundo, se burla de los
valores consagrados.
Si por un lado predica, como lo proclama el
título de uno de sus poemas -El ser social deter-
mina la conciencia social-, el necesario tránsito
de la era psicológica, del individualismo burgués
y su correlato ideológico, el idealismo romántico,
la sociológica, es decir, a una estética histori-
cista, marxista, materialista, comunitaria, su bús-
queda de una ubicación coherente en un mundo
socialista cuyos valores son todavía inciertos e
inestables está llena de dudas y de espinosas con-
tradicciones. Sus convicciones políticas, su mili-
tancia comunista no lo absuelven de esa concien-
cia desgarrada, crítica, agónica, de esa fisura
existencial que también manifiestan Treja, Lhin
y Grande. Dalton parece querer fundamentar un
nuevo humanismo, sin las abstracciones metafísi-
cas e idealistas del tradicional, más terrestre y
conflictivo:
TENER FE ES LA MEJOR AUDACIA
Y LA AUDACIA ES BELLÍSIMA
PERO ES QUE LA HUMANIDAD ES UN CONCEPTO
PARA ONANISTAS.
PORQUE NO HAY HÉROES POSIBLES
30
CUANDO LA TEMPESTAD OCURRE
EN UN OSCURO MAR DE MIERDA.
LA INMORTALIDAD PUEDE SER BIEN
PEQUEÑA
MEZQUINA PUEDE SER.
MONOS CIEGOS BUSCANDO CON LA BOCA
EL FL\CO PECHO DE LA VIDA, SOMOS.
PEDIMOS LA LECHE DE LA CONCIENCIA
Y SÓLO NOS SEÑALAN SU PRECIO ALTÍSIMO,
INALCANZABLE COMO EL SINIESTRO AMOR
ENTRE HERMANOS. 1174-175J
Los extranjeros, segunda parte de Taberna, pro-
pone implícitamente una confrontación entre Eu-
ropa y Latinoamérica, entre el viejo y el nuevo
mundo, entre una confortable y decadente civili-
zacíón y la barbarie. El tema se reedita en Historia
de un amor.; aquí Dalton da cuenta de su relación
con una muchacha checoslovaca, del choque y la
incompatibilidad de dos idiosincrasias. La situa-
ción es comparable a la de Lhin en Nathalie a
simple vista .. el entendimiento amoroso se frustra
por la racionalidad y el pragmatismo de la mujer
europea frente a la desordenada espontaneidad,
a la inmadurez, a la hiperafectividad latinoameri-
cana: "Claro, ustedes son los seres que acaparan
las cualidades superiores, son dramáticos, ator-
mentados y demoniacos. Nosotros podemos, en
el mejor de los casos, aspirar a ser divertidos y
simpáticos. Tú y tus amigos son personajes de
Kafka, yo y mis sombras vivimos en el mundo
de los cornics" [147]. No sólo parecen inconcilia-
bles ambas mentalidades, también los socialismos
que generan. Dalton ve al checoslovaco demasiado
frío, pragmático, programático, tecnocrático, de-
masiado atento a las comodidades de la sociedad
de consumo. "EN CUBA NO sERÁ ASÍ! -exclama-o
EN AMÉRICA LATINA NO PODRÁ SER Así 1"; la prodigali-
31
dad de nuestra naturaleza y el apasionamiento de
nuestro carácter motivarán socialismos más vita-
les y altruistas. Dalton radicaliza su crítica, su
desilusión, sus exigencias; ya no queda otra co-
munidad incontaminada, otra entrega al ideal re-
volucionario tan auténtica, generosa e integral que
la guerrilla.
Dalton es un buscador que experimenta todas
las posibilidades del lenguaje. Multiforme y palito-
nal Taberna S€ mueve en distintos niveles de len-
gua, adopta tanto la estructura versal como la
prosaria, activa su escritura con recursos ideográ-
ficos, provoca rupturas, disonancias, trabaja con
la heterogeneidad. Técnicamente, el libro avanza
a medida que adelantan sus páginas. Culmina en
el último poema, Taberna, el más extenso y ambi-
cioso, que está expresamente destacado porque
sirve de título a todo el volumen. Es un poema-
conversación (su precedente más antiguo es Lundi
Rue Christine de GuilIaume Apollinaire) que yux-
tapone en montaje veloz y discontinuo, jugando
Con variantes tipográficas, fragmentos orales de
supuestos interlocutores, captados en un café
de Praga. En contraste disonante, los parlamen-
tos alternan con efusivos soliloquios del poeta.
El sistema de ensamblaje permite incorporar al
poema un material muy diverso, una carga de sig-
nificación. omnicomprcnsiva; a través de una es-
tructura abierta, en un dinámico revoltijo, se
amalgama toda la problemática de actualidad:
socialismo, guerra del Vietnam, revolución, revi-
sionismos, China, el smog, Marx, cáncer, Cuba,
anticonceptivos, pop-art, kukluxklan, carrera arma-
mentista, América Latina, racismo, poetas angéli-
cos y cósmicos, Iglesia, realismo, Cortázar... La
voluntaria y vibrante mezcolanza atiende más al
rltmo que a las jerarquías, a -la vivacidad que a
la veracidad. Es una muestra de esa libertad que
Dalton reclama para la poesía.
32
Decíamos que a partir de Mario Treja se notaba
un cambio nítido de influencia y por ende de es-
tética, el pasaje de los nerudeanos a los vallejea-
nos. La filiación es explícita en Diario del cuartel:
El uruguayo Carlos María Gutiérrez concluye su
libro con Piedra blanca sobre piedra blanca donde,
parafraseando a Vallejo, lo considera su máximo
revelador poético. No es casual que sea éste con
su estructura de mosaico que conecta tiempos y
espacios distintos, uno de los mejores poemas;
Vallejo se parangona con Cuba, equiparables am-
bos como recinto de la poesía verdadera, la que
manda vivir y realizar la humana plenitud. No es
el olvido de Neruda sino la condena. Che; d Aren-
berg muestra, en despiadada sátira, a la frívola
burguesía uruguaya, aquella que se duele de las
huelgas y el terrorismo que perturban su holgura,
y can la que el poeta comunista fraterniza.
Diario del cuartel se mueve entre dos registros:
uno de representación objetiva, despojada, sin én-
fasis de una realidad autobiográfica denigrante, la
cárcel; y otro iracundo, agresivo, de rebelión, de
repugnancia y rechazo de la realidad uruguaya
actual. Realidad personal y realidad nacional se
interpenetran hasta confundirse. Gutiérrez ha iden-
tificado su suerte con la de su país y no quiere
salirse de la experiencia concreta, fáctica. Por
supuesto que detrás de toda transcripción de lo
real está la ideología que prefigura la visión y
que la configura. Son múltiples las declaraciones
de fe revolucionaria; Gutiérrez reafirma el caris-
ma de la guerrilla, la redentora que, como las
aguas bautismales, se purifica con el envilecirnien-
to ele una sociedad en descomposición:
muchacho ésta es tu patria
en el reparto nos tocó este naipe
aprende la lección
[ichá la fauna
33
gordos expertos en devaluaciones
flacos especialistas en reformas
cornudos consentidos del Pentágono
jueces matriculados en la CIA
pedagogos graduados en la infamia
escribas que argumentan reelecciones
cacos de inmunidad parlamentaria
sacerdotisas civicas y pálidas
que menstruan de pavor y patriotismo
si no ven la bandera bien izada [76]
Gutiérrez implacable, rabiosamente denuncia las
lacras uruguayas: subdesarrollo, penetración im-
perialista, falseamiento de la democracia. Es en
estos poemas coléricos donde se permite una com-
posición más diversificada, la utilización de efec-
tos técnicos, una mayor formalización, más des-
pliegue estilístico. En la crónica carcelaria se
despoja de artificios retóricos, utiliza un lenguaje
directo para que nada amortigüe la pesantez, para
que nada filtre la presencia grávida del mundo
enclaustrado; la reclusión está objetivada con do-
loroso humor pero púdicamente, sin altisonancias:
pobre la soledad perro tan solo
no aguantó la parada 110 entendía
está perdida amaneció rabiosa
hay que matarla antes que contagie
después de diana cuando venga el cabo
para recuento de las cucarachas
y la inspección de equipo y de menaje
que me le pegue W1 tiro tras la oreja
como se hace con perros y traidores
y que cierren la puerta a ver si duermo
hasta la hora del examen médico [45-46]
Como en Lhin, García Robles, Grande o Dalton,
está patente la subjetividad atribulada de su autor,
34
el pathos apenas contrarrestado por el humorismo.
El libro trasmite emotivamente un mensaje persa.
nalizado, una confesión individual que nos per-
mite extraer la radiografía psicológica e ideológica
del poeta. Crisis, opresión, distorsión, alienación,
violencia son constantes que expresan condensada-
mente no sólo una situación política ya continen-
tal, sino también la situación mental de los inte-
lectuales de izquierda en Latinoamérlca. Diario del
cuartel es un libro representativo de nuestro
mundo, de las sacudidas de su actualidad pertur-
badora, de la historia que quiere convertirse en
verbo poético sin perder su inmediatez, su urgen-
cia. Pero, colocado en situación extrema, Gutié-
rrez no ha seguido fielmente el ejemplo del admi-
rado Vallejo, se ha negado el derecho a la ima-
ginación y el poder de recuperar la anulación
personal, de contrarrestar la desintegración de la
realidad a través de una escritura magistral y li-
bérrima.
Extraigamos ahora las conclusiones del decenio.
El premio de 1961 es un hecho aislado, consagra
una estética anacrónica explicable, quizá, por raza.
nes de edad; nacido en 1907, Ibáñez es muy ante-
rior a los restantes premiados. No obstante, el
idealismo romántico, actualizado, mantenido y cri-
ticado, sin la cohesión y la coherencia con que se
da en lbáñez, sobrevive, a veces como pura nos-
talgia, hasta en los poetas más actuales, más
historicistas". más terrestres y sociales.
Adoum y Lameda practican estéticas afines que,
para simplificar, llamaremos nerudeanas, filiación
que se evidencia en Dios trajo la sombra. Ambos
cantan laudatoriamente, con concepción concor-
dante, el pasado indígena de América, asentándose
en la visión mitológica; incas o caracas son los
hijos de la madre-tierra, de la pródiga América
todavía en estado edénico, no desnaturalizada por
la contaminación europea. Los americanos primi-
35
genios, dotados de todas las virtudes telúricas,
representan el bien sin retaceos, así como los espa-
ñoles son la monolítica encarnación del mal. El
epos es tradicional y los contendientes son arque-
tipos representados con voluntad de estilización,
pasados por el tamiz literario, el del ritual barroco.
La representación tiende a formalizarse acabada-
mente, al neto perfilarniento, a la obra cerrada,
al tonalismo, a la armonización, a la homogenei-
dad, sin altibajos de lengua, sin mayores rupturas
del continuo lógico, sin sorpresas y con solem-
nidad.
Si Adoum utiliza como fuentes textuales el co-
mienzo de la historia americana, J amis se sitúa
en la antípoda cronológica, trabaja sobre la apre-
miante actualidad, sobre la otra punta elel hilo:
la Revolución cubana, exaltada en versión conven-
cional y esquemática, no menos arquetipal que
la de sus predecesores. Constituye un buen ejem-
plo de realismo socialista, Q sea de una codifica-
ción que responde a una preceptiva técnica y tema-
tica cuyo objetivo es adecuar por completo el arte
a la praxis social y de tomar la realidad clara-
mente comunicable y totalmente comprensible.
Jamis tiende hacia una inteligibilidad popular, a
repetir con retórica congelada los estereotipos de
una interpretación dogmática de la realidad.
A través de oscilaciones estéticas, el premio se
encamina a partir de 1964 hacia la consagración
de una poética dominante i paulatinamente se ac-
tualiza hasta ponerse al día con respecto a. la
tónica que prima en la poesía joven de América
Latina. Al margen de la modulación personal que
cada autor le imprime, de las individualidades es-
tilísticas, desde Trejo todos los premiados se ave-
cinan, inscriben una tendencia común caracteri-
zada sobre todo por una visión más concorde con
el horizonte gncseológico, con la tesitura, con la
heterogénea multiplicidad del mundo contemporá-
36
neo, por una relación más inmediata, concreta y
crítica con la realidad histórica, por una amplia-
ción de las libertades expresivas, por ser plurifo-
cales, poli tonales, metamórficos, por retomar la
tradición de ruptura, de revuelta contra las estruc-
turas caducas que postuló y practicó la primera
vanguardia. Como Vallejo, que les sirve de mo-
delo artístico y ético, se saben todos viviendo en
un tiempo fragmentado, en la disociación mutila-
dora de una sociedad que los frustra, en una
realidad sin sentido, invadidos por las contradic-
ciones, la incoherencia, la arbitrariedad, las coer-
ciones, la injusticia, el avasallamiento, la violen-
cia. Todos coinciden en su versión de América
Latina, en la descomposición de los sistemas y
valores tradicionales, en condenar esos frenos re-
tardatarios del desenlace socialista que son la
sociedad burguesa y el capitalismo imperialista.
Todos se autorretratan como hombres de transí-
cron, educados en los cánones de la civilización
europea con la que ya no se identifican, tironeados
de uno y otro lado por concepciones inconciliables,
vacilando entre una era individualista que acaba
y otra naciente colectivista que arrasará con la
vieja, añorando la redención revolucionaria que re-
suelva apocalípticamente sus conflictos.
Todos ostentan conciencias desgarradas, una
apetencia fáctica, operativa que no puede ser satis-
fecha por la actividad textual. Casi todos son coso
mopolitas, irreverentes, rebeldes, agresivos. Todos
han descendido del reino celestial al terrestre y
quieren decirlo íntegramente, en sus excelsitudes
y sordideces, en sus deslumbres y oscuridades, en
sus dignidades y bajezas, sin dejar de anhelar el
vuelo liberador, el remonte enaltecedor, la pleni-
tud edénica que imaginativamente los desciñe de
la atadura concreta y cotidiana, de la restricción
de lo real.
Todos han dejado de lado la América natural y
37
agraria, el contexto rural, para asentar su poesía
en las urbes modernas, en un medio citadino. Y
por más que quieran empequeñecerse, perder pos-
tura heroica, acercarse al hombre de la calle uti-
lizando la lengua popular o representando las ex-
periencias vulgares, la inmediatez doméstica o
callejera, el epicentro de su poesia sigue siendo
el yo protagónico, una individualidad que se con-
fiesa Iíricamente a través de una escritura perso-
nalizada, que tiende a la densidad y a la interiori-
zación psicológica.
Para terminar, no se puede hablar en Latino-
américa de poesías nacionales porque literaria-
mente, como lo demuestran estos poetas, las fron-
teras están abolidas. Es imposible establecer
características, una voz, un registro, un lenguaje
que sean privativos de un país. Se ha producido
una sincronización continental merced a la iden-
tidad de lengua (Brasil sigue todavía desvinculado
de Hispanoamérica), de cultura, de problemática
y gracias también a la mayor intercomunicación,
a la difusión de los escritos y a la acción amalga-
madora de un concurso como el de la Casa de las
Américas.
SAÚL YURKIÉVICH
ADDENDA: He aquí por orden cronológico las refe-
rencias bibliográficas del premio de poesía Casa
de las Américas:
1960: Jorge Enrique Adoum (Ecuador, 1926), Dios
trajo la sombra, Ministerio de Educación y
Casa de las Américas, La Habana, 1960.
1961: Roberto Ibáñez (Uruguay, 1907), La frontera,
Casa de las Américas, La Habana, 1961.
1962: Fayad Jamis (Cuba, 1930), Por esta libertad,
Casa de las Américas, La Habana, 1962.
38
1963: Ají Lameda (Venezuela, 1923), El gran caci-
que, Casa de las Américas, Colección Con-
curso, La Habana, 1963.
1964: Mario Treja (Argentina, 1926), El uso de la
palabra, Casa de las Américas, Colección
Concurso, La Habana, 1964.
1965: Víctor García Robles (Argentina, 1933), Oíd
mortales, Casa de las Américas, Colección
Premio, 1965.
1966: Enrique Lhin (Chile, 1929), Poesía de paso,
Casa de las Américas, Colección Premio, La
Habana, 1966.
1967: Félix Grande (España, 1937), Blanco spiri-
tuals, Casa de las Américas, Colección Pre-
mio, La Habana, 1967.
1968: Antonio Cisneros (Perú, 1942), Canto cereo
rnonial contra un oso hormiguero, Casa de
las Américas, Colección Premio, La Habana,
1968.
1969: Roque Dalton (El Salvador, 1933), Taberna
y otros lugares, Casa de las Américas, Co-
lección Premio, La Habana, 1969.
1970: Carlos María Gutiérrez (Uruguay, 1926), Dia-
rio del cuartel, Casa de las Américas, Co-
lección Premio, La Habana, 1970.
Los números que en mi texto figuran entre coro
chetes corresponden a indicaciones de página de los
volúmenes que acabo de enunciar.
39
Jorge Enrique Adoum
DIOS TRAJO LA SOMBRA
[fragmentos de la primera parte]
1
¿Qué pasará?
La gran estrella
cruza dejando hilachas de camisa desgarrada, y el
cóndor asediado de aves negras
rodó tuerto desplumado hasta la plaza.
"¿Dónde estás
poderoso cimiento del mundo,
señor de la fuente sagrada,
tú que gobiernas
hasta el granizo?"
Han temblado los suelos, se ha roto el muro
gris que contenía la sedición del agua, el miedo
lleva al hombre a esconder el rostro
entre las piernas de una mujer agria,
y hay ruido dentro de las piedras.
"¿Dónde estás
-cómo si no fuera
yo hijo tuyo-,
arriba,
abajo
o en el medio?"
Súbditos desiguales apartan el olor de las mucha-
chas, deshacen los racimos, lloran se arrodí-
llan dicen qué pasará:
por la cintura de la espuma han visto
tilla agresiva procesión de dioses flacos, hijos
adulterinos con la bestia, metálicas
criaturas de otro astro, intercambiando sílabas
que no son un lenguaje de la tierra.
En lidia oral los furiosos labradores
han salido a la costa, gritándoles
desterrados, desterrados,
y que tenían cabellos en las caras,
43
y que eran engendrados de la espuma
del mar, sin tener otro
linaj e, pues por ella venían,
y que para qué andaban vagando
el mundo, y que debían ser grandes
holgazanes pues en ninguna parte
paraban a labrar ni a sembrar la tierra
"óyeme,
Tú que permaneces
en el océano del cielo
y que también vives
en los mares de la tierra,
Gobierno del mundo,
Creador del hombre,
Tú que me mandaste
el cetro real,
óyeme,
antes de que caiga
y muera."
"Porque hace treinta años que no vives
con nosotros." Yo conozco estos indicios, voces
de la conspiración, pero el taciturno, pero
el temeroso a punto de ser triste,
me preocupan más que los sediciosos.
(Hay trozos,
pedazos de señales, rotas consignas
que vuelven desde el fondo: la memoria
plural es como el agua: el hecho
cae, oh terrestres, provoca círculos y nada
más recordáis porque pronto
la suciedad del día restaña
la abierta superficie. Y buscáis un hueco
del muro, el sueño, una trenza
de mujer como refugio, un pez, una camisa,
ya sin tiempo
para averiguar por el principio.
44
Pero al fondo está el guijarro, el ojo
vengativamente abierto de dios, su resbaloso
párpado profético.) j Sea la Pascua,
bajo el auspicio de tres días
sin mujer ni lumbre -frío y frío-,
en homenaje al Sol! i Que se pregunte
a la llama estéril qué dicen
sus riñones! i Que venga el Supremo
Augur, a rastras bajo su caparazón de pluma,
y explique tras las flautas y tambores
qué sucede en el gentío, qué son
los signos de la desesperanza y esta
orina turbia de pavor!
"¿Dónde estás? ¿Afuera
o adentro, en la nube
o en la sombra?
óyeme, contéstame,
que viva libre y en paz
el ser que pusiste
y criaste.
Haz que viva muchos días,
hasta la edad en que deba
encanecer.
Entonces, levántame,
y si me canso, auxíliame,
dondequiera que estés,
Padre Viracocha,"
Mas he aquí que este viaje de regreso ya es funeral
precipitado
y yo soy el difunto: las señales se cumplen
y no hay armas contra el vaticinio.
Yo soy la tarde, declina aquí mi dinastía.
Esta fiebre, que no aplacan
los baños ni las cáscaras amargas,
es la señal convenida para cuando
mi Padre haya de llamarme. Este frío
que no absorben las siete concubinas
45
es la noche que no me pertenece.
Llevad mi cuerpo, túnica
vacía, a la cámara del templo.
Pero guardad mi corazón aquí
donde he amado.
E: Sacerdote dice: Ha vuelto
Viracocha desde las aguas gruesas (y no sabe
en qué postura esperar su cumplimiento).
Mirad el regalo que me envía
el barbudo: su dios de palo
barbudo blanco crucificado flaco.
i Levantaos, rebeldes! i Maldecid, místicos
sometidos! i Reid, sabios, del embaucamiento!
¿Viracocha crucificado? ¡Escupid
en mi nombre a la espuma que los trajo,
golpead al visitante hambriento!
Yo soy Hijo del Sol, pariente
de Viracocha: a mí me hubiera hablado
con nuestro idioma solar, con nuestras
imperiales contraseñas! Guardaos
de Jos hombres, pero también de Dios,
pues los dioses caen en la trampa de los
estafadores
y arrastran consigo a los desprevenidos.
y tú, hijo deslumbrante en quien descubro
la forma perfecta de la luz humana,
gobierna con tu tribu el sitio
que amé como a tu madre y que ella
me entregó junto a su sexo.
La mitad de la tierra con su alba trizada,
la mitad del aire y su presentimiento
de zozobra, a ti te pertenecen.
Que el otro, el concebido en el vientre
de la ley, sea Señor de cuanto habitamos
mi estirpe y yo antes de amar.
46
III
Yo no soy un visitante sino el adversario.
Entendedme,
indígenas risueños: no soy un huésped (mirad:
voy como animal de paso, sin mujer que se
lavara para mí en un rito de hogar acostum-
brado) y no pido préstamos ni posada. Soy
deudor sin fortuna, socio comprometido por
veintemil ducados a pactar con lo descono-
cido.
Porque existe documento, papel de locos, escrito
de testarudos, con cruz de tinta junto al nom-
bre del notario, y una hostia partida en tres
que atestigua el negocio. Esto es una empresa,
tiene planillas libros cuentas obligaciones hipo-
tecas utilidades amortizaciones intereses ven-
cimientos sanciones para los tres
sin que ninguno lleve más que el otro, así de
estado de señor como de repartamiento de in-
dios perpetuos, de tierras y solares y here-
dades, corno tesoros y escondrijos encubiertos,
como de cualquier riqueza y aprovechamiento
de oro, perlas, plata, esmeraldas, rubíes y dia-
mantes, y de cualquier estado o condición que
sea,
a repartir con el clérigo y el tuerto (compromiso
sobre lo improbable, obligación de inventar
como cuando se engendra).
No se pactó precio por el ojo del socio,
pero yo calculé cada una de mis heridas. Y cuánto
me toca por los padecimientos del ocio,
y por la crepuscular costumbre de inventar
resistencia,
y por este gozo difícil, igual al del primer geógrafo,
de acomodar la voz para las cosas nuevas,
para decir lagarto ídolo inmensidad o perejil,
y sobre todo, lluvia.
47
y esta ambición tan tenaz como la lujuria pero
que no se quebranta
entre dos muslos. Y cada tarde el hombre
cayéndole la piel, como el vestido, a trozos,
vuelve a decir: Mañana. Y cada noche el
desangrado
se palpa las verrugas y repite: Mañana.
y el que tiembla con la fiebre del pantano recuer-
da una rodilla dulce, huele un vaso de distante
trementina -¿en dónde
está el sitio prohibido, en qué estación del año
descansa de su andanza por la muerte
el extranjero?- y sueña con el cacique empol-
vándose dorándose y con el matriarcado de las
.lúbricas, y con el Arbol del Agua. Mañana.
¿Cuándo es mañana? La esperanza, flor gigante,
nos besa y muerde hacia la tarde el alma. Y del
lejano esplendor aún no vimos sino una balsa
cargada de sortilegio y brisa, señal anticipada
del naufragio o dato del paraíso transitorio.
Todavía no son los seres, no hay seres que nos
castiguen: es la tierra, la geológica venganza
advierte que un pie distinto viene y pisa en el
misterio, el agua torrencial y tórrida sabe qué
enfermedades nuevas nos lavamos a escondi-
das, es la lluvia lluvia que llueve su foete
turbio, y el azote del trueno,
único vengador triunfante.
De isla en isla vengo, llamo y pregunto: ¿Es
aquí? Y aquí sólo es el hambre y su castillo
a la intemperie, su ejército húmedo
y de mosquitos defendiendo a ciegas
su oloroso invadido territorio.
y la noche,
como un cántaro donde hubiera fermentado el
mediodía,
derrama su miel espesa y abrasante,
su caspa rasgada por el rayo
48
y el rayo del felino.
Conquistadores en harapos, ocho meses
presidía ríos en la isla, dinámicos
burlados por los vientos de la sal,
vuelven a mí su ojo, su pupila
ya gorda de locura. "Esta guerra, señor,
no tiene cuerpo", no haya quien
ver, no hay flanco vulnerable ni botín, no se puede
disparar al sol ni tomar represalia
contra el ocio bajo las tiendas de la lluvia.
El día es largo, larga su duración sin comida que
lo parta, sin horario animal: oh raíz
del veneno, agua boba, burbujas
de la napa.
(Una noche, Ojeda, él mismo, ha sorprendido
a unos cuantos hombres blancos y cristianos
venidos de España, en torno de una hoguera,
cocinando a un indio del Caribe.)
"Que no disputen más: distribuid
la víbora en pedazos, y echad al mar
el diente que no sirve. .. y no esperemos ya
por el piloto: se ha comido los zurrones
de la nave." Dadme un trozo, dice el jinete,
de ácida montura, un bocado
de suela; servidme un plato
de riendas y de látigos. (Y a mí, déjame
a mí esa bota suculenta, cuero
equivocado, carne remota
cuyos jugos azotó hace tiempo
la ronca sed de la curtiduría.)
El bello animal del sueño ya en desuso. Y en su
lugar los restos de un perfume de la tierra
natal, triunfando por sobre la embriaguez de
la canela.
"Aun puede volver
el que tuviere hijos, resignación o desvergüenza.
Pero yo no tengo carnina de retorno sino esta vejez
que llevo a cuestas para olvidar la infancia.
49
Yo soy el desterrado a golpes, conquistador
empujado por los siglos. Esta parte es la de la
muerte,
los trabajos las hambres la desnudez los aguaceros
y los desamparos;
la otra, la del gusto. Por aquí se regresa a ser
pobres; por allá
a ser ricos. Escoja el que fuere buen castellano
lo que más bien le estuviere."
y rayé la rencorosa trabazón de la isla, y crucé
esa línea
con que mi mano me inventó un destino. Y me
siguieron
-desafiando el ya tenue alarido del instinto
y la salvaje furia de la tierra (como un animal al
que la cola pisan)- los Caballeros de la
Espuela Dorada, trece
sobrevivientes de la sarna, territorio
del piojo, capitanes del hambre, hijastros
de la lluvia despiadada.
Fugitivo,
fugitivo victorioso, ¿de quién
huías sino de ti, de qué sino de la pobreza
que guardaba tus días, la puerta
de tus días, tu miserable caldo?
Porque éstos son los trabajos de la desesperación,
el salto
al deseado hundimiento. Porque entre todas las
formas del morir
tú buscaste la única que podías burlar. Yeso
es también un modo -de desesperarte.
Ven conmigo, éste es el zaguán dorado, el zócalo
al fin a donde llamo desouésríe tanta
contraseña de tormento:" los sitios
(otros los llamarán después con nombres
de capitán o de prelado) que bautizamos
-como nos dolieron: Cabo
de Muerte, Puerto del Hambre, Isla
Maldita, Pueblo Quemado. Yo veo cercano
50
desde aquí el fulgor, el verdadero
relámpago de la tierra que pregunta
y espera por nosotros. Espera tú
por mí, que vuelvo: hay asuntos
que uno pacta, sin querer, consigo.
Yo, abanderado abandonado, porquerizo y capi-
tán, tenido en menos por los navegantes que
ya habían regresado del Oscuro, puesto en pri-
sión por los acreedores que nunca viajan y
repiten igual cuenta cada día,
yo nadie, sólo ser, analfabeto entrampado en la
historia,
vuelvo y deslumbro a los cómodos
con sólo los indicios: mínimas arenas
del planetario resplandor, el flaco descarnado
relato de los héroes que los demás engordan,
y me recibe y escucha el Rey y pregunta como
un niño,
y la Reina me entrega las dulces Capitulaciones
"por todos los días de vuestra vida, con sala-
rio de veinte y cinco mil maravedíes cada
año. Y mandamos que las dichas haciendas
y heredades y tierras y solares las tengáis y
gocéis. Y en lo que toca a los indios es nues-
tra voluntad que los tengáis y gocéis y sirváis
de ellos por el tiempo que vuestra voluntad
fuere".
y me inventé con tosudez y hambres, con humedad
que ablanda el alma bajo la armadura,
una nobleza: un águila coronada abrazará las
columnas y la ciudad que hallé, con un león
y un tigre que el portero tiene para guarda
de su entrada, con cierta parte de mar y de
navíos como hay en esa tierra, y por orla
ciertos hatos de vicuñas,
y he aquí que mis hermanos, los tres Bobos
concebidos en fortuna,
51
descubren el desenterrado afecto
por el que fue engendrado en cama de sirvienta,
ahora Gran Marqués y Adelantado y Alguacil
Mayor y
Capitán General de las provincias entrevistas,
como una
mujer hace tiempo acosada,
por la cerradura
de la fiebre y la fábula.
52
Roberto Ibáñez
LA FRONTERA
YA
Ya en el vacío que mi mano funda
un tacto de jazmines desespera.
Ya sin mis ojos, en absorta esfera,
degrada el cielo su coral profundo.
Ya una lejana sed de ala iracunda,
la nunca proferida, la extranjera,
designa en mí su pálida frontera
y con ávidas bocas me circunda.
Ya mis huesos intactos acongoja
la vocación terrestre del rocío.
Ya el mar se apaga. Ya la luz aherroja
su secreto radiante. Ya es el frío.
Todo el otoño cabe en una hoja.
Toda la muerte en este cuerpo mío.
VIAJE POR LOS HUESOS
Ahora viajo de incógnito por el haz de mis huesos.
Por planicies unánimes de horizontes ilesos.
Entre blancuras solas,
i ah, qué música inerte!
Oigo en noche lejana de cedrón y amapolas
el beso original que fundó tanta muerte.
En estos huesos puros, de terrestre destino,
bajo intemperies lácteas, mi mañana adivino.
Y en sus solas blancuras
de apariencia esteparia,
reconocer no puedo mis cenizas futuras,
mi austera calavera, puntual y solitaria.
55
Pero ahora en mis huesos, genealógicos, fieles,
un suave ayer recobro de memorables mieles.
Con una luz antigua
de absorta primavera,
ese candor profundo todavía atestigua
la niñez celestísima, la sonrisa primera.
EL TORRERO
Tel qu'eri Lui-méme en/in
l'éternité le change ...
i Qué hazaña de marfil tu frente fría
negando al viento sus cenizas crueles
y con un rayo de infligidas mieles
el adusto jazmín de tu agonía!
1Qué ejercicio de alondras en el día
celebra tus nocturnos mirabeles
y qué púber idioma de laureles,
hueso menguante, salva tu alegría!
Arcángel de la incógnita hermosura,
atleta de la rosa, que en el frío
azogas con tu piel la primavera:
j Qué texto de paloma, tu blancura,
en el umbral celeste del rocío
donde tu sangre, ya diamante, espera!
LA S   ~
Si lejos, en mi sangre, se levanta
con el cielo de ayer tu rostro puro,
56
desdibujado en un temblor futuro,
siempre en flor y en alondra la garganta ...
Si en tanto azul que se desmide y canta
a bruñir soledades me apresuro
y hablar contigo, sólo hablar, procuro,
oh claro sueño de furtiva planta.
¿Por qué no acoges esta viva seña
que ya en cristales últimos se enfría
ahogando un coro de soleadas voces? ..
i Ah, los sueños no ven al que los sueña
y aunque tu frente fue una vez la mía
ni me contestas ni me reconoces!
VARIACIONES DE LA DESCONOCIDA
y digo en nunca abiertas soledades:
¿Cómo podrá borrarme con un beso,
cómo, con el amor, contradecirme,
si me trasmite con su semen ciego?
y en él estoy. Por él. Crezco en su olvido,
criatura amarga de su pensamiento.
y sus hambres monótonas comparto
y en el lecho habitual su angosto sueño.
Abandono su sombra tornadiza
por la huraña blancura de sus huesos.
O en la efusiva noche de su sangre
rostros perdidos voy reconociendo.
Lo miro procrear, llorar, reírse,
enllantar y mover su triste cero,
uniformar los días no vividos
en calendarios fríos y siniestros,
57
aguijar sus fanáticos relojes,
inventariar su miserable tiempo,
medirse los minutos como un árbol
que contara sus hojas en el viento.
58
Fayad Jamis
POR ESTA LIBERTAD
ESTO NO ES UNA CARTA
Amigos a lo lejos:
esto no es una carta
sino un pedazo de mi isla
i Es difícil escribir una carta
y más cuando en la noche crecen las estrellas
y la voz más amada por todos nosotros
todavía resuena en la sangre!
No sé cómo empezar
Las cosas siempre empiezan
simples como un retoño
El reloj suena en la otra habitación
y los camiones estremecen
las paredes tranquilas de mi casa
El día ha sido demasiado corto
porque no he trabajado demasiado
(Aquí todos estamos aprendiendo
a amar más y más la vida en el trabaj o)
El humo de mi cigarro sube lento en la noche
y la brisa con olor a tierra viene lenta hacia mí
Yo vivo lejos de la tierra
vivo más bien en el cemento
vivo más bien en los rumores polvorientos de la
ciudad
y en la ciudad el viento libre arrastra las escorias
hacia el fondo de la noche
(Mientras escribo siento hasta en los huesos
la serenidad de mis palabras
Ellas viven con la misma recia serenidad
que hay en el centro de la Revolución
envuelta en coléricas banderas)
Aquí lo digo aquí lo estoy diciendo
amigos a lo lejos de esta isla
bella como una inmensa llamarada
triunfando sobre la miseria
Las cosas siempre empiezan
simples como un retoño
al romper la semilla
61
Los libros se multiplican a mi lado
los árboles llenan la ciudad
y el campo se va llenando de casas
sólidas y floridas
Nunca he sabido
escribir una carta
y ahora estoy diciendo
cosas incoherentes
Casi encima de mí
hay dos ventanas abiertas
y escucho algunas voces
La vida se va volviendo dulce y honda
fértil y rumorosa como un río
Nadie podrá destruir lo que hemos hecho
Estamos poderosamente unidos
y poderosamente alegres y despiertos
No sé qué más decir
Esto es todo por hoy
Las estrellas azules llenan mi ventana
y huele dulcemente a tierra
Hasta prontó.
LOS INNOMBRABLES
Los bandidos que en el crucero de la anacahuita
mataron al perro santo de mi hermano, dándole un
tiro de sal que resonó en el cajón de nuestra casa;
Los que corretearon sobre sus bestias de espu-
ma amarga, cruzando una y mil veces el maizal
que empezaba a dorarse, y no dejaron más que
el reguero de tallos pisoteados y las mazorcas des-
dentadas hundidas en la tierra;
Los que en las noches de estrellas de tinta azul
quisieron acaparar toda la claridad del mundo y
sólo nos permitieron parpadear en silencio bajo
la humosa llama del candil;
62
Los que tirotearon la calma oscura de nuestra
soledad y atravesaron las casas de la cercanía
sembrando la inseguridad y el espanto;
Los que cada atardecer pasaban por el camino
en sus caballos alazanes y nos saludaban desde
lejos con un gesto de protección y siempre resul-
taron ser los protectores de nuestros enemigos,
los incendiarios de techos tranquilos, los asesinos
de la risa y el pan;
Los que conspiraron contra nuestra esperanza y
se pasearon noche tras noche por la yerba fresca
de nuestros sueños con sus botas de golpes de
ataúd;
Ninguno podrá volver del tiempo podrido del
exilio, ninguno volverá a ser en esta tierra sino la
pudrición de que se alimentan las auras tiñosas
en los mediodías de acero derretido.
LAS RESPUESTAS
Habían prolongado tanto la noche
que necesariamente tenía que llegar
un alba poderosamente clara y duradera
y ahora esta luz nos deja ver todo lo que fue
oscuro
todo lo que fue traición y traicionó y adoptó
cualquiera
de las innumerables formas del crimen
y ahora esta luz nos deja ver la obra
de todos los culpables:
el tremendo amasijo de robo y crimen y mentira y
sombra
y desesperación y abyección
y ahora que la luz está aqui del lado nuestro
ahora que la libertad está del lado nuestro
les respondemos a nuestro mejor modo:
63
Por cada hueso roto en la madrugada oscura de
improperios
el surtidor verde de un árbol
Por cada ojo arrancado entre risas de sangre
se enciende una luz en una esquina donde antes
sólo humeaba la lámpara del terror
Por cada salivazo en una frente clara y profunda
como el cielo de la patria
esta rectitud sin crueldad pero sin olvido con que
son tratados los traidores
Por cada espalda asesinada el implacable rayo de
luz en la nuca
Por cada huérfano una escuela
un jardín
una palma
otra bocanada de viento
de futuro
Por cada centavo extraído de la miseria del pueblo
los puños cerrados y en alto del pueblo
con sus ojos definitivamente abiertos y limpios
bajo la violencia de la luz
Por cada bohío incendiado entre perros
hambrientos
entre latigazos pólvora y aguardiente
una casa llena de música con pan y con trabajo
una casa tranquila con flores y con libros
una casa con noches de sueños atravesados por
el olor del albahaca
Por cada mentira una verdad
Por cada golpe un ladrillo
Por cada palma vendida otra palma de libertad
Por cada escuela destruida una ciudad escolar con
millares de libros
millares de niños vestidos de limpio
millares de pequeños huertos de frutas y flores
estrelladas
millares de cometas multicolores que llevan
escritas las palabras
Libertad
64
Paz
Amor
Alegría
Por cada diario dedicado a justificar el robo el
crimen la ignorancia el terror la miseria
o la supuesta superioridad racial de nuestros
opresores
Por cada diario dedicado a destruir la imaginación
creadora del pueblo
la esperanza de los desposeídos y el espíritu de
justicia y rebeldía
un diario al servicio de la libertad de todos los que
trabajan para merecerla
un diario al servicio de la edificación de la verdad
al servicio de las causas por las cuales murieron
bajo un reguero de estrellas y de balas:
Martí
Maceo
Mella
Rubén
Jesús
Camilo
y tantos otros que llenaron de flores anónimas la
tierra
tantos otros que sudaron conspiraron a la luz de
la lámpara
bajo el cielo manchacho de la patria
tantos otros que se arrastraron con su carga de
miserias
entre cardos y ortigas entre desastres y victorias
empuñando el machete inmortal la llama
imperecedera
para que nosotros pudiéramos respirar este aire
con olor a humo de fábricas
con olor a campo y a mar
y tantos otros que cayeron sin haber podido decir
ésta es mi patria
y los que se consumieron en el asfalto de las
65
ciudades mordiendo el polvo de la impotencia
y el látigo ensangrentado de los asesinos
y los que envejecieron en el alba desabrida del
exilio
separados para siempre del patio amado de la silla
amada de los ojos amados
de todas las pequeñas cosas inolvidables e
insustituibles
y los que en la piedra podrida de la cárcel
cantaron el himno inmortal
y luego fueron aplastados tapiados hundidos en el
vertedero del silencio
y los que no conocieron más que la mediocridad
la ignorancia y el polvo
y siempre vivieron atados y encadenados por
la sombra
Por todos y por cada uno de los innumerables
Cuba entera construye y levanta su voz
hermosa y violentamente triunfal
Por cada garganta que silenciaron los que "cum-
plían órdenes de los superiores" en el robo y
el crimen
por cada garganta oprimida en el aire ácido de las
noches de las celdas
fuera del tiempo
o en el extraño tiempo del dolor
allí donde no llega ningún grito sino el rumor de
una enorme solidaridad
un parque con tupidos ramajes y bancos y dalias
frente al mar
Por cada mirada arrancada de este mundo
arrancada del paisaje nublado de la infancia
de la casa con paredes multicolores y pequeñas
arañas de vidrio
una mirada arrancada de la calma azul del río
con peces espejeantes rosados de sol
arrancada de las lágrimas de la madre y del ceño
del padre
66
y de las manos de la novia y del flanco de la esposa
y del puño del amigo y del asombro del hijo y del
remolino de la vida
Por cada mirada arrancada de este mundo
una larga calle de flamboyanes y de casas limpias
una calle de asfalto blanco de futuro y de rosas
de presente
Por cada humillación un nuevo camino hacia la
humildad del saber
Por cada palabra de dientes de leche cortada un
parque estallando de alegría
Por cada trapo de mordaza una bandera de fiesta
al aire libre
Por cada eslabón de hierro un campo sembrado de
arroz con tractores cantando bajo el canto del
hombre
Por cada soldado inyectado de veneno amarillo
de crimen amarillo
miles de hombres vestidos de camisas verdes y
azules vegetales celestes con olor a tierra
sembrada y a ciudad adornada
Por cada político un poeta
Por cada confidente un círculo infantil
Por cada mendigo un carpintero
Por cada loco asesino un iluminado por el pueblo
Por cada arquitecto de palacios de opresores un
albañil de casas humildes
Por cada payaso radiotelevisado y perfumado un
maestro
Por cada folletín de sueños de valet de cámara
romántico
la novela de la maravillosa realidad
el poema de la Revolución.
67
AH Lameda
EL GRAI\T CACIQUE
'EL GRAN CACIQUE
Canto a Guaicaipuro
Hermoso era el Cacique, precioso; que lo diga
J8 adintelada noche que lo miró creciendo.
Se alzaba sobre el suelo como una gran espiga
mineral, de azulosos cabellos floreciendo.
Lunar era el Cacique; de escamas alunadas
era la piel del torso bruñido y encendido
que erguía en sus celestes regiones invioladas.
Solar era el Cacique, como un sol, y fundido
en un solemne bronce de fundición radiosa.
De tierra era el Cacique; su brazo era de tierra
delgada, su cabeza como una negra rosa
espléndida, y su pecho floreal como la sierra
por donde a grandes saltos paseaba su hermosura,
su desnudez suntuosa de piedra centelleante.
Enorme era el Cacique; su pálida estatura
tocaba con su frente la cúspide acechante
del gran cerro que el valle metálico domina.
Pequeño era el Cacique dorado, no más grande
que un minúsculo talle sutil de clavellina,
ni más que el jazminero que su perfume expande
cuando cae el crepúsculo sobre el suelo y lo viste
de agudos resplandores de tornasol y grana.
Bravío era el Cacique; más que el cuerno que
embiste,
más duro que el obscuro macizo de obsidiana
salvaje en que se rompen gimiendo los ciclones,
más que los pedernales recónditos del suelo,
más ardiente que el fuego de rubios dentellones.
Fino era, con figura fragante de asfodelo,
el Cacique. La vida no pudo hacerlo nunca
más fino; y así, llama finísima saltando,
en la terrible noche quedó su copa trunca ...
i Por ella todavía la arena está llorando!
71
Guaicaipuro y la tierra
-Madre mía ¿me miras? Estoy aquí parado
sobre tu vientre, en medio del vendaval que explota
bajo este firmamento abellotado.
Madre mía: la noche tiembla en su arena rota.
¿Me miras, mientras zumba
el viento de cabello huracanado?
-Hijo mío: te miro; miro tu piel, tu frente
sobre la que el chispazo del trueno se derrumba.
Mi dura entraña te hizo como te veo, hirviente,
con sigilo de sierpe que a ras del suelo vuela.
Estás aquí, de pie, sobre mi rudo
regazo, estás rodeado por mi áspera tutela
maternal. Es agudo
tu perfil, como un fino saliente de antracita;
recio es tu pecho de ágata, radiante
tu mirada infinita
donde profunda brilla mi noche desbordante.
De un metal que perpetuo la fibra te sostiene
son tus brazos que largos disparan la llameante
flecha amariposada que detiene
el guacamayo azul en el espacio.
Tu dureza granítica te viene
de mi propia dureza. Así, reacio,
por los obscurecidos aguaderos
oigo tu frágil paso magnético en la tarde.
Mis profundos braseros
eternos te conocen. Tu piel arde
como una brasa, y lleva tu corazón el salto
de mi terrible llama vengadora;
y así de puro en tu febril basalto
mi desgarrada costra de amor te mira ahora.
-Madre mía: los castos dominios en que un día
se alzaba tu grandeza incomparable
invadidos están; una jauría
devoradora rompe la múcura admirable,
la solar pedrería
de nuestro suelo con su dios de barro
72
purpurino. ¿No escuchas la funeral descarga
que, ronca, pulveriza la tuna y el chinarro
verdoso? Corre larga
pisoteando esta negra caballería; corre
por las secas llanuras sin luz y las laderas
y el ventisquero de azulada torre.
Éste fue nuestro día; nuestras eras
fueron éstas. El hombre de jaspe fue su dueño.
Era una sola, inmensa, dulce casa
la pradera, y el río y el pequeño
risco. La roja brasa
del sol en el fantástico poniente
a todos alumbraba por igual, y del hondo
Padre de fuego -¡ unánime torrente
maravilloso!- todos recibían
la vida por igual. Rizado y blondo
en la estación vibrante nuestras manos cogían
el fruto de la tuna. El dios de plata
-j oh luminoso Padre sustantivo!-
abrió a todas las manos su esbelta catarata
brillante y, oro vivo,
el maíz se entregaba con su jilote undoso
al clan de la neblina y al clan de la floresta.
Éste fue nuestro duro y salitroso
lampadario en la noche de acres cinturas. Ésta
nuestra laguna de solemnes garzas.
Éste fue nuestro bosque de hinchado predominio
con mazudos adiantos acuíferos y zarzas.
Éste fue nuestro mar y su dominio
de olas y de algas. Éste nuestro seco
paraje el espacioso rebalse de flexibles
junqueras, la arquería vespertina y su fleco
prismático; ésta, madre, fue nuestra paz durmiente
con sus despeñaderos impasibles,
con su ardorosa chicha floreciente,
y la macana del cacique anciano
y la lluvia anegando las copas amarillas
y dormida después en el pantano.
Fueron éstas, oh madre, las sagradas orillas
73
que los sangrientos esclavizadores
destrozan ya, que el dios de hierro quema.
Dame algo, madre eterna, de tus agrios furores
sombríos, de la cólera suprema
con que rompes, ciclónica, los troncos que
tú misma
germinaste. Dame algo de tu crisol tremendo,
de la serenidad de tu marisma,
del delirio chispeante que pones en tu estruendo
fluvial, porque tus rosas y tus ríos
y tu cresta y tus arcas de pórfido, librados
han de ser del que ahora los asalta. -Hijo mío:
veo aquí mis rincones desgarrados.
Tú irás por mí al rescate del cuerpo y la azucena.
Conoces la colina donde abre, rojo y ronco,
el huracán sus alas; conoces esta arena
pacífica y conoces cada tronco
de mi sangre, que crece sobre mi propia costra.
Todo cuanto en el día de la paz aquí bello
lucieras: el apio, el ámbar y la ostra,
los pájaros de bárbaro destello,
ahora muere junto con el hombre.
Toma mi fuego, mi terrible fuego
sin par; toma mi soplo frenético, mi nombre,
la luz disolvedora que te entrego.
Toma esta flama dura, inagotable,
que ardiendo se retuerce como una sierpe. Toma
este agudo relámpago implacable
que doy a tu furiosa ternura; y ve a la loma,
a la caverna, al monte, a la espesura
mortal, y ve a la noche de efímero letargo
a defender la orquídea, la arena y la blancura,
tu herencia de oro, tu linaje amargo!
El enemigo
El enemigo tuvo un solo nombre.
74
Se llamara Villegas, Fajardo, León o Suárez,
a toda hora siempre fue el mismo hombre,
la misma mala cosa. Vino a los estelares
pórfidos de la tierra donde tuvo su origen
el araguán espléndido y el cardo
a saquear este piélago aborigen,
a incendiar las selvosas mansiones del leopardo,
a sacar de su templo al dios de arena
para quemarlo. "Todo cuanto abarca
el ojo es nuestro -así decía-o Es buena
esta tierra que tiembla suntuosa como un arca
radiante, dulce y plena.
Un solo rey, el nuestro,
es aquí el rey. Traemos al salvaje
que puebla estos dominios una cruz y un cabestro."
y así cayó el linaje
de la mazorca, y de su trono antiguo
fue destronado el ceibo y la acerola.
Se llamara Tolosa, de ojo ambiguo,
o Narváez o Díaz, el invasor de aureola
sombría siempre y siempre fue el mismo. Así redujo
a fuego y sangre las purificadas
poblaciones que halló su negro flujo
conquistador y, horrible, quemó así las arqueadas
geografías, y buscando el regio
metal, sediento anduvo por frondas y montañas,
tocado sólo por el sortilegio
del oro que guardaran las entrañas
del barranco de lámina marchita.
De norte a sur el enemigo hambriento
se movió aquí tan sólo buscando la inaudita
veta Iacrosa, el bulbo amarillento
del topacio o la tierna alocroíta.
Por eso Guaieaipuro dispuso sus legiones
cara una feroz lucha sin sosiego.
  conocía las constelaciones, -
el secreto del fuego,
y sabía que su agrio metal decidiría
la suerte ele la tierra. Por eso ardió los huecos
75
bastiones en que tuvo su asiento la jauría
invasora; y por eso dejó en la tierra, secos,
los estanques y, flama veloz, llevó el estrago
a las jardinerías del invasor y un día
de muchos días de gemido vago
puso en las vivas ascuas silenciosas
la carne del vencido, y acechante
(noche su cuerpo, noche su sombra alucinante)
estuvo hasta clavar la flecha donde
latía el corazón del enemigo.
Así la tierra al invasor responde,
y así, dura y amarga, le impone su castigo.
Tu trémula substancia anochecida
se desborda flameando entre la sombra
como una gran luciérnaga florida.
y la huella que dejas en la alfombra
del arenal cansado -fino rastro
de tigre- fulge bajo la dormida
medianoche del tiempo como un astro.
Oh sí, Cacique de oro, surgiendo de la tiesa
penumbra, levantándote del humo,
flotando en tu sonámbula turquesa:
en ti, en tu noble zumo
radiante, el enemigo buscó el oculto germen
del suelo que sus manos anhelaban,
y en tu torso enterrado se levantan y duermen
todavía las formas del barro azul que amaban
tus manos de arcilloso dinamismo.
Sobre la ciega costra que invadiera
el enemigo infausto fue siempre, siempre el
mismo;
una misma luz fiera
brilló en sus ojos; una misma boca
cerdosa y afanosa tuvo para el gachumbo,
para la miel y para la mandioca.
Un mismo hálito hediondo despidió sobre el rumbo
que siguiera, buscando la esmeralda,
la cochinilla y el coral y el cuero
76
del jaguar penumbroso de ojo gualda.
Igual para la tuna y el venero,
igual para los rígidos osarios
del magnesio y la fruta y el ópalo y la penca;
igual para los blondos cogollos planetarios,
para el adobe y la alunada cuenca;
igual para la madre y para el niño
fue el enemigo. i Así lo vio la lumbre
de la selva, así el llano, y así el fugaz armiño
del achantado risco de impávida techumbre!
77
Mario Treja
EL USO DE LA PALABRA
ULTIMATUM A UN JOVEN POETA
Que el pan sea pan y mar el mar
Basta de conjeturas
Murciélagos lunares o roedores de orquídeas
Toda palabra tiene precio
Las palabras que atacan como rayos o víboras
y también madre
Amigo
y alcohol y cama y mesa
y el hijo concebido a dulces empujones
y los hongos que provocan destellos de amor
O resplandores de 'muerte
y el poeta que cae bajo las balas
Como un sol que la noche acribilla
Que el pan sea pan y mar el mar
y el agua eterna
Pero la sed eterna
Para poder decir al fin:
He hallado un pan junto al mar
Los buitres sobrevolaban mi amor
He mordido una orquídea
Los buitres disputaban un cuerpo querido
He guiado camiones y dormido en aserraderos
Los buitres devoraban a mi amada
Viajé de noche sobre la arena caliente
Invoqué los nombres secretos
Conjuré un maleficio
Contuve una catástrofe
Conduje a un águila a su nido
He muerto con mis muertos y estoy vivo
Cuando IIegué a la ciudad
Un loco vagaba por las caIIes
En su mirada había un cuchillo
Le di una mano
Lo miré
Le hablé y mi voz duró entre los astros
81
Erarnos sólo dos sobre la tierra
Pero éramos dos sobre la tierra
La soledad se hizo añicos
La poesía palabras
EL RESIDENTE DIALÉCTICO
A L.'I.NE SODERBERG
He velado toda la noche la herrumbre solar
de pie frente a ese verso
acechando su silbido
su respiración
su ataque
Paralizada ante el monstruo
la memoria se sobrepone y huye
dignamente primero
enloquecida después
dejando un reguero de recuerdos
Hay entre esas palabras y yo
un parentesco
una recíproca persuasión
una sílaba obsedida
que cuando dice yo
dice todos los hombres
Ellos podrán adherir
o no
a nuestro vértigo lúcido
No importa
Ambos sabemos que son sólo palabras
pero no menos que palabras
82
Otra noche mundial nos une
corno tantos recuerdos nos separan
Conciencias, malentendidos
abricl los ojos y observad esta vigilia
fosforescente:
la dialéctica duerme con los ojos abiertos.
LA LUCHA PERSONAL
Cuando digo Alemania
digo Schumann y Auschwitz
digo Benn digo Brecht
digo Marx y Gestapo
Cuando digo muerte locura
digo Auschwitz y Stalin
digo Dallas en Texas
digo la Bomba
Cuando digo la fe en el trabajo
el porvenir como una idea fija
digo Lenin Far West
y a veces digo Stalin
Cuando digo made in USA
digo Hemingway Líncoln
digo Jazz y Miles Davis
KKK y la Bomba
Cuando digo locura
digo Artaud Nerval Holderlin
cuando digo delirio digo Rimbaud
cuando digo lucidez digo Rimbaud
cuando digo fe en el trabajo
el porvenir corno una idea rija
83
muerte locura lucidez delirio
digo Van Gogh Maiacovski Essenine
y Hart Crane y Pavese y Crevel y
los que hicieron la Bomba
y no los que la usaron
los que se estrellaron contra
el núcleo de un átomo de porvenir
que la muerte no mata
que el suicidio no aplaza
Gloria v dolor habitan estos laberintos subterráneos
Una sola salida arde a lo lejos
A veces mis ojos se apagan
y a veces la luz me traiciona
No es fácil no es fácil
Pero
Oh heroína semántica
aunque los gatos ladren
cuando digo todos los hombres
me estoy nombrando
Año 63 del siglo 20
EL TIEMPO Y SUS ADICTOS
América y yo
hemos estado haciendo tiempo
la mitad de la vida
esperando a la Gran Señora
colgados de un trapecio resbaloso
Rabia paseada al sol
perseguida de noche a noche
¿hasta cuándo habrá que esperar?
Funeral ele los poemas insomnes
84
saciedad y estallido
haciendo tiempo estoy
gastando el tiempo
América mía dame tus quejidos
Revolución dame tus latidos
No importa que los años se gasten
y me gasten
Hombre usado
Poeta adicto
al tiempo que fabrico
tiempo que a otros servirá
El poeta y yo
viviremos siempre a la intemperie
PAT1BULO ESPAÑOL
Antonio Pericás mi amigo está en la cárcel
Que una noche bebiéramos no ha servido de nada
que nos diéramos las manos y ellos perdieran
el tren para Bilbao
no ha servido de nada
ni los nombres que se dijeron
ni Juan de la Cruz ni esa niebla del
7 de noviembre en Madrid
ni su mujer que hablaba de la única manera
que se puede hablar castellano ni
la medianoche en Burgos cerca de amigos
curiosamente condenados a la poesía
ni los tragos por la muerte de Hemingway y
mi padre ni
Julián entre los toros de Pamplona ni
esa mañana con Rafael manejando dormido en las
montañas
ni las sardinas con Joaquín e Yvonne junto al
Cantábrico ni
85
Monique a través del Bidasoa ni los regalos que
compramos
en Biarritz ni la noche del martes en el café
Pelayo ni
el alcázar galopante de Segovia ni Angel ni
Pepe ni
sopa de cangrejo ni el Tajo y sus olivos
circunspectos
ni las trincheras despiertas todavía en el Jarama ni
el amor ni la amistad ni nada
ni Carmenni Gaya ni Juan ni Barcelona
No ha servido de nada mi dolor ni mi alegría
no han servido de nada mis errores
La noche puede durar y durará todavía
El alba es oficio de sobrevivientes
MISS BLANDISH
No, dijo ella, cubriéndose el miedo con las manos.
Los coches negros partieron velozmente.
Sí, digo yo.
Nieve sucia: ésta es tu victoria, tu incendio de
vidrios.
Tú sola, al fin, como mis cabelleras, mis
castigadas, mis desaparecidas.
LA EDAD DE ORO
Estremecido por los blancos presagios, el jugador
displicente se pasea descalzo por la choza. Él es
mi amigo, mi mejor amigo; 0, a veces, soy yo
86
mismo, quemado y sudoroso, atribulado por los
paisajes africanos, agotado por las trabas que el
colonialismo opone a la poesía.
Porque ellos tratan de anularme a toda costa e im-
portan para mí condesas de Estocolmo o señoritas
de los barrios más residenciales de Londres. Ellas
me someten a sus costumbres europeas y ejerci-
tan en mí el fracaso de sus grandes ojos azules.
Ellas se levantan de madrugada o duermen hasta
tarde y luego se dan a conocer, impúdicas, ro-
deadas de leopardos. Hablan un lenguaje que yo
alimento pacientemente mientras ellas envían el
éxtasis de sus miradas al horizonte, al desierto
donde mis enemigos se pierden y la desespera-
ción los devora.
Pero odio en ellas su crueldad para mis dulces
negras de duros pechos que entibian el aire y des-
piden un fuego sagrado. Blancas y negras cuidan
de mí con sus inmensos abanicos y, a veces, me
dicen adiós cuando mt>- alejo de la aldea.
Porque así pasan mis días. Dejándome abanicar,
desear, engañar; permitiendo que el tiempo pase
y la eternidad termine por apoderarse de mí. Por-
que siempre habrá tiempo. Tiempo para arder al
lado ele las fieras, junto al estrépito que mi voz
provoca en las novias de los señoritos, que en
vano se aferran a sus brújulas y desvían su mi-
rada de mis ojos terribles, del jugador impasible
que soy yo sobre la tierra.
EL MAR UNA VEZ MAS
De modo que el mar
87
ha terminado por imponerme su presencia
Me pregunto
de qué está hecha esta obsesión
esta enorme insistencia
¿De algas y pedazos de amor?
¿De adioses y alcatraces?
¿De bocas ele tiburón?
¿O es sólo una guitarra
obstinada en flotar?
¿Y el paseo junto al mar?
También de paseos junto al mar
y gentes que acarician su suicidio como el conde
Potocki
y una larga película de costas que me han exhibido
solo desnudo acompañado joven
amante bajo el sol
mano en la mano en ciegos días ele invierno
En fin
todo lo que es cuestión de lengua sobre la piel y
arena
fuegos para Yemayá
y playas de huesos de gaviotas
y ceremonias de pingüinos
El mar una vez más
se me escapa
de modo que hay el mar
y luego yo frente al mar
y por fin
va solo frente al mar que no hay
el mar que no hay
-el mar el mar
el mar
el mar el mar el mar
88
VILLA SPINOLA
Ventanas de raptor
conmigo al fin la nadadora de tantas horas muertas
en un mar que ilumina los cuerpos en la noche
otra vez en nosotros ácidas vibraciones
violentos festivales que regresan
escándalos de Copacabana
trenes oídos. a orillas del Pacífico
Gare d'Austerlitz donde nadie esperaba
Aquí en el salottino puede extenderme hacia atrás
y repetirme las cartas que no envío
los versos de Drummond
la primera nieve en Praga
la infancia hecha de calle y madre
Oh cuántos años rotos
La solución no está en las llamadas
de persona a persona ni en la boca besada en
Budapest
La solución está siempre en otra parte
y la imagen que me mira desde el espejo
no sabe aún cuánto habrá de perder
qué cuerpos llorará
en la comedia de aparatosas lenguas
que acompaña mi paso por estas callejuelas
que me alejan de Génova en la noche
89
\Tícror García Robles
OíD MORTALES
Van Gogh,
usted fuma su pipa
y se burla de mi vida.
Usted
tiene cara de loco.
De gran loco genial
fumando pipa.
Se burla de mi vida.
i Claro! Yo
trabajo para comer,
como
para trabajar,
trabajo para dormir,
duermo
para trabajar,
y estoy en una calesita
desagradable;
sin color,
llovida en sus harapos
y hojalata herrumbrosa.
Van Gogh,
debo parecerle
un estupendo imbécil,
a usted,
nada menos que a usted
a quien admiro tanto.
No se burle, Van Gogh,
yo no me gusto nada
v menos
cuando me mira tan
burlón y tan despreciativo,
le digo, no se burle,
j estoy tan cerca
del borde rojo!
93
Tan cerca
de la espiral veloz,
vertiginosa.
Un viento violento y rápido
muerde cada uno de mis febos mortales,
y aunque no me corte las orejas
de arriba abajo
me estoy cortando el alma.
No se burle, Van Gogh,
porque me estoy
ahogando a gritos.
Yo también tengo mis hielos
tambaleantes,
tengo mis llamas
como cualquiera tiene si vive en este tiempo,
usted no sabe
10 que nos esperó
después que por desgracia
pintando aquel trigal
mató su alondra
(usted pasó las suyas,
conscientemente azules).
Mejor fume, Van Gogh,
mejor me da un ejemplo irremplazable,
mejor me da su alondra en los trigales,
su girasol, su cielo atroz y su café nocturno,
dejándome que sufra a mordiscones
lo que la carne canta.
Pero no se me burle,
Van Gogh,
i que estoy al borde!
94
Desde la nuca polvorienta, una \'1S10n
que le calculo siglos vino abajo,
nescándorne
desprevenido en sufrimiento,
cegato, chicarrón de a monto diario,
me puse firme y saludé a mi diestra
felicitándola por su constancia,
estreché caluroso mi izquierda bisunta de ternura,
baboso, inmerso en polen,
despatarré mi educación funesta
con un cloqueo de ángel lelo y ojos
de estúpida pepona
me revolqué a cuatro patas por el cielo,
solitario,
sudamericano,
en copas por la noche crujiendo en sus planetas,
relojeándolo a dios sienes abajo,
cerca de los testículos,
azul y todo, orate
de esta música,
frente a visión tan orninosamente inesperada
por mi satán de turno juré ser don quijote,
pero se habían llevado todos los molinos
y me partí de risa.
Divergencia fatal que se me entronca
con cada hombre que pasa y cada femenina
tentación,
tente en pie,
tente en pie, pequeño,
por lo que más quieras, oscuro, solo,
bruñido de amor, tente en pie
un poquito más.
Nunca lo saqué barato:
el traje
cargado de sombra,
95
las monedas
polvorientas.
Nunca una pichincha para mí:
el tiempo
vendido al diablo,
la risa
empeñada en mil burlas terribles.
Siempre me tocó bailar
con la mona más pintada:
la ternura ganada a golpes,
el corazón comido por los perros.
Sí, parece mentira:
más me miro,
más tiniebla comprendo.
Más desciendo
por los días profundos,
más piedras tengo.
No es cosa de tomarlo a broma:
ni pizca tengo
de tenebroso,
nunca escurro el bulto a nada,
doy a mares el pecho,
me consumo de amor
todos los días.
Si fuera torpe, idiota,
mentiroso,
si fuera cruel, rijoso,
tarambana,
sí que se explicaría.
Si escaseara guitarras,
si cada tantos pájaros
uno
como naipe nocturno
lo guardara en la manga astutamente,
96
si cuando me han pedido alguno de los huesos,
toda la frente,
un trino,
la frazada,
me hubiera echado atrás,
lo entendería.
Pero siendo tan agua,
tan de trigo,
pero corriendo para hacerlo antes,
para que no se cansen,
para que nadie se desil usione;
pero
preocupándome tanto del pan y del ladrillo
que deben tener otros,
así no entiendo nada,
Así rumio callado todo el día.
Así, cuando lo pienso, me parece
que me toman el pelo y que se ríen.
Así me vienen ganas
de mostrar que mis piedras son muy buenas
pero hasta ahí nomás,
i Qué se han creído!
Somos pequeños
toros
accidentales,
occidentales,
lugar donde el relincho iridiscente
no le hace mal a nadie.
A nadie,
a pocos,
sin rozar siquiera
los viveros humanos.
97
En ciudades, pueblitos y provincias,
quien con nube y arado,
quien con tronzado tronco,
quien con manzana y uvas,
en fin, en cualquier zona
donde pasea el hambre o flamea el harapo,
no hace nada mi verso de hojalata.
Porque estamos muy lejos todavía,
antes yo lo decía,
de repartir el sol como naranja
entre todo argentino.
Ergo, cuando el olvido puso manchas
de verdín terco en mi violín sonámbulo,
cuando me puse frente a frente,
tarde o temprano un hombre debe hacerlo
con su monstruo,
el azul, el preferido,
cuando
(insisto, porque no estoy de bromas
sino que voy dejando los pedazos)
simplifiqué hasta el fondo la tonada
para sajar de un golpe mi espejito,
se me dio tremolina para rato.
Sucedió, como ejemplo indeclinable
lo rujo en piedra eterna,
98
como
que hallé bajo
la carnadura de mi luz amada
un alma de organdí,
una cortesana
de tenaz brujería,
convenciéndome
con ruiseñores de enjoyado trino
de que yo y yo,
j precioso el muchachito!
j Horror!
Ergo, cuando el vacío
crujió bajo mis manos
y espantado alcé el hielo,
cuando tuve
escueto,
torvo,
tan evasivo al monstruo entre los dedos,
frente a frente,
como tarde °temprano
un hombre debe hacerlo a riesgo de
pasar de largo ante su tigre exacto,
temblé
temblé con todo el nmo,
temblé con todas mis queridas nubes,
me quedé mudo con el coro a cuestas,
me puse lívido al pie del arcoíris,
sinceramente,
inevitablemente,
y en un acto de arrojo
rompí en mil pedacitos inservibles
el alma de organdí, la cortesana.
En silencio, de pie,
ergo, como tarde o temprano
un hombre debe hacerlo,
99
libremente
vi la tierra. los niños,
el viento y el rocío.
Recién,
recién entonces,
la mañana,
del brazo,
me puso entre los labios
la primera palabra que diría a los hombres
CAMINATA Irr l
Vamos a la bartola por las veredas grises
o por nosotros mismos,
pateando un cuerpo amargo de palabras:
-Dale, caminá. La vida
es tan larga y exacta como esta avenida.
Así, termina en un baldío.
Entre tanto, hay oportunidades para elegir
una muñeca de ojos azules pintados
en medio del corazón,
dale, caminá, dejá el chiflido dando vueltas
como la perinola en la mesa del café,
y caminá conmigo
por esta soledad empedrada,
escuchá las bocinas que pueden gritar
sin que a nadie le parezca mal,
mirá la cara de la primavera,
tan novia para nosotros los muchachos,
maldita. maldita primavera,
dale, flaco, camina,
la angustia nos sopla su locura en las orejas.
Efectivamente los versos vuelan
de bocacalles agrisadas por el fuego
lOO
Virgilio y de manos de Erasmo
una medalla rota.
Holgados y seguros en el vericueto de la Academia
y las publicaciones.
Temiendo algún ataque del Rey de los Enanos,
tensos al vuelo de una mosca:
Odiseas maltrechos que se hicieron al agua
aun cuando los temporales destruían el sol y las
manadas de cangrejos, y he aquí
que embarraron con buen sebo la proa
hasta llegar a las tierras del Hombre de Provecho.
(Amontonad los muertos en el baño, ocultadlos, y
pronto el Coliseo
será limpio y propicio como una cama blanda.)
Hay un animal noble y hermoso cercado entre
ballestas.
En la frontera Sur la guerra ha comenzado. La
peste, el hambre, en la frontera Norte.
EL ARCO IRIS
"Y cuelga en el Atlántico del Norte, alto y brillante
sobre el revuelto mar.
Alianza concertada a no más de 100 millas, viejo
diluvio que nuestra nave ignora.
Delfines y peces voladores y pájaros de algún
pelado islote en las oscuras aguas."
¿Qué más he de escribir?
Son las 5 y 40, puedo probarles mi amor por el A J:
Cuando estaba en el baño vi los 7 colores -más o
menos- desde un ojo de buey,
y a pesar del gran frío corrí hasta la baranda.
"Alto y hermoso A J, sólido como estas aguas -más
negras y revueltas que el pellejo de un oso."
Y después, en el puente del timonel, miré su largo
cuerpo durante media hora.
151
El frío me pesaba en las orejas
Qué oferta tan amable:
Un mar de lodo hirviendo, la historia de una
alianza entre Yavé y los hombres,
y un Arco de primera calidad.
Mas ya todo está escrito.
El A I conmueve,
el A I entusiasma,
el A I se parece a la amada de frente o de perfil,
el A I nos guarece de las lluvias,
el A I anuncia el Arca de la Alianza
el Armisticio en Viena
la Pipa de la Paz,
muchos vieron su vida en el Al,
el A I hace los días fastos y las noches propicias,
Sólo Buncken
-un holandés del siglo XVII- vio bajar del A I a
los fieros arcángeles del Juicio.
Nada puede turbarme.
"Dulce curva el A I entre el
oscuro techo y este mar de petróleo."
Luz en el Atlántico del Norte a las 5 y 40.
Buena cosa el A I. Desnués de todo,
Buncken Hant sólo era un holandés c'asi ignorado.
A UNA DAMA MUERTA
Desde la primera vez comprendí que te iba a
seguir como un granadero a su bandera,
entre los muertos y el torreón de las moscas
-retirada en Verdún,
1870, por ejemplo.
Así eras,
la Tierra sobre el lomo del buen Atlas, terrible y
necesaria, inevitable.
152
1967, la Revolución Cultural China y los quesos
baratos
-fue en París donde perdí a mi amigo.
Allí estabas,
gorda, desparramada y sin embargo más dura que
un colmillo.
María era mi esposa, You know María,
Señoritas from Havana know a lot of things about
caballeros,
Doncella cigarrettes, Kingston, Jamaica.
María Doncella,
María Caballero,
Maria Señorita,
María Buenos Días, Señor.
(Trato así de ablandar su rostro guerrero, sus
incisivos, sus uñas convexas.
María olfateaba al enemigo desde 5 jornadas de
distancia,
era perfecta.)
María chiquita) bonita, con un cuchillo de hueso
escondido-en la media.
Yoy know that Villa's songo
(Oh bandera torpe y pesada corno un oso, hubimos
de enterrarte para correr mejor.
María devoró las aceitunas del odre en muy pocos
minutos,
y el odre fue vacío.
Y ahí,
sin desnudarte -María temía a los bichos y bacilos
de tu ropa interior-
te clavamos.
Después, el agua hervida.)
María laves Pancho in a fantastic tower of
palmeras.
y Pancho que no sabe escoger.
Pancho partido entre la Mariguana y el Té de las
Señoras.
(Cómo duele,
aquí, junto al hígado y la última costilla voladora.
153
Estancia destinada a los cobardes.)
María Buenos Días Muchas Gracias said me "You
are a bravo".
I'm sure of it.
I'm sure.
Entre las Matanzas y el Salmo de Primera
Comunión, en perfecto equilibrio.
Para siempre.
DOS SOLEDADES
UI PAR1S Se.
"Amigo, estoy leyendo sus antiguos versos en la
terraza del Norte.
El candil parpadea.
Qué triste es ser letrado y funcionario.
Leo sobre los libres y flexibles campos del arroz:
Alzo los ojos
y sólo puedo ver
los libros oficiales, los gastos de la provincia,
las cuentas amarillas del Imperio."
Fue en el último verano y esa noche llegó a mi
hotel de la calle Sommerard.
Desde hacía dos años lo esperaba.
De nuestras conversaciones apenas si recuerdo
alguna cosa.
Estaba enamorado de una muchacha árabe y esa
guerra
-la del zorro Dayán-s- le fue más dolorosa todavía.
"Sartre está viejo y no sabe lo que hace" me dijo
y me dijo también
que Italia lo alegró con una playa sin turistas y
erizos yaguas verdes
llenas de cuerpos gordos, brillantes, laboriosos,
"Como en los baños de Barranco",
154
y una glorieta de palos construida en el 1900 y un
plato de cangrejos.
Había dejado de fumar. Y la literatura ya no era
más su oficio.
El candil parpadeó cuatro veces.
El silencio crecía robusto como un buey.
y ya por salvar algo le hablé sobre mi cuarto y
mis vecinos de Londres,
de la escocesa que fue espía en las dos guerras,
del portero, un pop singer,
y no teniendo ya nada que contarle, maldije a los
ingleses y callé.
El candil parpadeó una vez más.
y entonces sus palabras brillaron más que el lomo
de algún escarabajo.
y habló de la Gran Marcha sobre el río Azul de las
aguas revueltas,
sobre el río Amarillo de las corrientes frías. Y nos
vimos
fortaleciendo nuestros cuerpos con saltos y
carreras a la orilla del mar,
sin música de flautas o de vinos, y sin tener
otra sabiduría que no fuesen los ojos.
y nada tuvo la apariencia engañosa de un lago
en el desierto.
Mas mis dioses son flacos y dudé.
y los caballos jóvenes se perdieron atrás de la
muralla,
y él volvió esa noche al hotel de la calle
Sommerard.
Así fueron las cosas.
Dioses lentos y difíciles, entrenados para
morderme el hígado todas las mañanas.
Sus rostros son oscuros, ignorantes de la
revelación.
"Amigo, estoy en la Isla que naufraga al norte del
Canal y leo sus versos,
155
los campos del arroz se han llenado de muertos.
y el candil parpadea."
APÉNDICE DEL POEMA SOBRE JONAS
y LOS DESALIENADOS
PARA RICARDO LUNA
y hallándome en días tan difíciles decidí alimentar
a la ballena que entonces me albergaba:
tuve jornadas que excedían en mucho a las
12 horas
y mis sueños fueron oficios rigurosos, mi fatiga
engordaba como el vientre de la ballena:
qué trabajo dar caza a los animales más robustos,
desplumarlos de todas sus escamas y una vez
abiertos
arrancarles la hiel y el espinazo,
y mi casa engordaba.
(Fue la última vez que estuve duro: insulté a la
ballena,
recogí mis escasas pertenencias para buscar
alguna habitación en otras aguas, y ya me
aprestaba
a construir un periscopio
cuando en el techo vi hincharse como 2 soles sus
pulmones
-iguales a los nuestros
pero estirados sobre el borizonte-, sus omóplatos
remaban contra todos los vientos,
y yo solo,
con mi camisa azul marino en una gran pradera
donde podían abalearme desde cualquier ventana:
yo
156
y el conejo, los perros veloces atrás, y ningún
agujero.)
y hallándome en días tan difíciles
me acomodé entre las zonas más blandas y
apestosas de la ballena.
CRÓNICA DE CHAPI, 1965
PARA WASHINGTON DELGADO
"Lengua sin manos, ¿cómo osas hablar?"
Mío Cid
Oronqoy. Aquí es dura la tierra. Nada en ella
se mueve, nada cambia, ni el bicho más pequeño.
Por las dudosas huellas del angana
-media jornada sobre una mula vieja-
bien recuerdo
a los 200 muertos estrujados
y sin embargo frescos como un recién nacido.
Oronqoy.
La tierra permanece repetida, blanca y repetida
hasta las últimas montañas.
Detrás de ellas
el aire pesa más que un ahogado.
Y abajo,
entre las ramas barbudas y calientes:
Héctor. Ciro. Daniel, experto en huellas.
Edgardo El Viejo. El Que Dudó 3 Días.
Samuel, llamado el Burro. Y Mariano. Y Ramiro.
El callado Marcial. Todos los duros. Los de la
rabia entera.
(Samuel afloj a sus botines.) Fuman. Conversan.
y abren latas de atún bajo el chillido
de un pájaro picudo.
157
"Siempre este bosque
que me recuerda al mar, con sus colinas,
sus inmóviles olas y su luz
diferente a la de todos los soles conocidos.
Aún ignoro
las costumbres del viento y de las aguas.
Es verdad,
ya nada se parece al país que dejamos y sin embargo
es todavía el mismo."
Cenizas casi verdes,
restes de su fogata ardiendo entre la nuestra:
estuvieron muy cerca los soldados.
Su capitán,
el de la barba inmensa, el ele las púas
-casi a tiro de piedra lo recuerdo- en pocos días
ametralló
a los 200 hombres
yeso fue en noviembre
(no indagues, camínante, por las pruebas:
para los siervos muertos no hay túmulo o señal)
y esa noche,
en los campos de Chapi,
hasta que el viento arrastró la Cruz del Sur,
se oyeron los chillidos ele las viejas,
ayataki,
el canto de los muertos,
pesado corno lluvia
sobre las anchas hojas de los
plátanos;
duro corno tambores.
y el halcón de tierras altas
sombra fue sobre sus cuerpos maduros y perfectos.
(En Chapi, distrito de La Mar, donde en setiembre,
don gonzalo carrillo -quien gustaba
moler a sus peones en un trapiche viejo-
fue juzgado y muerto por los muertos.)
"El suelo es desigual, Ramiro, tu cuerpo
158
se ha estropeado entre las cuevas y corrientes
submarinas.
Al principio, sólo una herida en la pierna derecha.
después
las moscas verdes invadieron tus miembros.
y eras duro, todavía.
Pero tus pómulos no
resistieron- más
-fue la Uta, el hambriento animal de 1000
barrigas- y tuvimos, amigo, que ofrecerte
como a los bravos marinos que mueren sobre el
mar."
Ese jueves, desde el Cerro Morado se acercaban.
Eran más de 40.
El capitán -según pude saber-
sólo temia al tiempo de las lluvias
y a las enfermedades que provocan
las hembras de los indios.
Sus soldados
temían a la muerte.
Sin referirme a Tambo -5 000 habitantes y
naranjas-
12 pueblos del río hicieron leña tras su filudo andar.
Fueron harto botín hombres y bestias.
Se acercaban.
Junto a las barbas de la ortiga gigante
cayeron un teniente y el cabo fusilero.
(El capitán
se había levantado ele prisa, bien de mañana
para combatir a los rebeldes.
y sin saber que había una emboscada,
marchó con la jauría hasta un lugar tenido por
seguro y discreto.
y Héctor tendió la mano, y sus hombres
se alzaron con presteza.)
y así,
cuando escaparon, carne enlatada y armas
recogimos.
159
El capitán huía sobre sus propios muertos
abandonados al mordisco de las moscas.
No tuvimos heridos.
Los guerrilleros entierran sus latas de pescado,
recogen su fusil, callan, caminan.
Sin más bienes
que sus huesos y las armas, y a veces la duda
como grieta
en un campo de arcilla. También el miedo.
y las negras raíces
y las buenas, y los hongos que engordan y aquellos
que dan muerte
ofreciéndose iguales.
y la yerba 'y las arenas y el
pantano
más altos cada vez en la ruta del Este, y los días
más largos cada vez
(yeso fue poco antes de las
lluvias).
y así lo hicieron 3 noches con sus días.
Yllegados
al río
decidieron esperar la mañana antes de atravesarlo.
"Wauqechay, hermanito, wauqechay,
es tu cansancio
largo como este día, wauqechay.
Verde arverjita verde,
wauqechay,
descansa en mi cocina,
verde arverjita verde
wauqechay,
descansa en mi frazada y en mi sombra."
Daniel, Ciro, Mariano, Edgardo El Viejo,
El Que Dudó 3 Días, Samuel llamado El Burro,
Héctor, Marcial, Ramiro.
qué angosto corazón, qué reino habitan.
160
y ya ninguno pregunte sobre el peso y la medida
de los hermanos muertos,
y ya nadie les guarde repugnancia o temor.
161
Roque Dalton
TABERNA y OTROS
LUGARES
CON EL 60 % DE LOS SALVADORE:Ñ:OS
Ciento cuarenta mil dólares
y te podrás rascar la espalda
con el Bird in space, de Brancusi.
Diecisiete dólares tan sólo
y recibirás por doce meses
la Revista Fortune.
Ser inferior que apenas
ganas 55 dólares por año:
la validez de la escultura moderna
es un asunto no resuelto,
la Revista Fortune
solamente aparece en inglés,
¿para qué hacerse entonces mala sangre?
i La eterna primavera siga contigo, compatriota
de los campeones centroamericanos (juveniles) de
fútbol!
O.E.A.
El Presidente de mi país
se llama hoy por hoy Coronel Fidel Sánchez
Hernández.
Pero el General Somoza, Presidente de Nicaragua,
también es Presidente de mi país.
y el General Stroessner, Presidente del Paraguay,
es también un poquito Presidente de mi país,
aunque menos
que el Presidente de Honduras o sea
el General López Arellano, y más que el Presidente
de Haití,
Monsieur Duvalier.
165
y el Presidente de los Estados Unidos es más
Presidente de mi país
que el Presidente de mi país,
ese que, como dije, hoy por hoy,
se llama Coronel Fidel Sánchez Hernández.
EL    
[fragmento de "Los extranjeros"]
Yo en cambio lloro por mi alma:
mi alma es vaporosa cuando bebo solo:
los escombros de mi alma son traicionados por su
dueño
para los testimonios de esta máquina implacable.
Yeso,
mientras sobre mis hombros cae -con infinita
lentitud-
la ceniza amarilla de mis antepasados.
No sabemos lo que hemos perdido, oh
correligionarios
en esto de la marca de Caín; pero
tiene que ser la ley o la plegaria, con toda
seguridad.
Debería mejor hablar de la niebla en tono undívago,
hacer un recuento leve de las cosas de nuestra
vida interior
(por encima
y muy lejos de los hombres que engullen
embutidos demasiado grasosos
y que son tan torpes para el asesinato
o para el primer acto en la noche amorosa).
j Ah mínima, intrusa ciudad que cuelga de mi
ventana
como un ahorcado!
166
Daría cualquier cosa por media hora
en el peor bar de Chelsea (preferiblemente en
1952) :
la ginebra hace oler a cielo los meaderos,
las viejas putas cloquean como duquesas indignadas
y tú puedes alzar el dedo y hablar toda la mañana
de la caballerosidad!
Ahora veo además que la mañana invade el
mundo, yo
he pronunciado su miserable nombre:
lo poco que queda de las antiguas tinieblas es mi
tesoro,
¿Por qué no habría de tener también la paz
para poder amurallar mi comarca?
Porque no es tanta mi parte en lo peor del negocio.
Tal vez en esta guerra yo sobreviva refugiándome
y aun los vencedores
paguen pot" mi consejo:
se han dado casos en la Historia Natural,
entre los coleópteros por ejemplo:
basta una circunstancia temida por todos
-cuando hasta los vicios son tan sólo esguinces
de la desesperación abrumadora-:
el resplandor cambia fácil de frente
y tu divagación es música apacible,
esperanza para comenzar de nuevo a danzar.
i Puah l Espero beber menos mañana.
PREPARAR LA PROXIMA HORA
[de "Poemas de la última cárcel"]
No querría pensar en el destino. Por alguna razón
167
lo asocio a olvidados tapices de vergüenza y
majestad
donde un rostro impasible
(como el de Selassie)
luchase por imponerme una marca eterna, Sólo
el aire
absurdo de frío en este mi país-sartén aplaude
hasta llegar al corazón en esta hora. Oh asalto,
oh palabras que ya no pronunciaré igualmente,
sitio de comisiones para los abuelos que regresan.
Esta mañana el vigilante trajo tan sólo sobras
para mí -no ha sufrido, el pobre-
que con la niebla han dado nombre al día.
Son trozos muertos de sal de algún marisco
muerto,
tortillas de maíz atacadas con esa vieja furia
sin más lugares tibios que vejar,
restos de un arroz bronco como de tres
abanderados soberbios
ocupados en perdonar vidas de corderos y crudas
lógicas.
La pared está llena de fechas que cargo zozobrante,
piezas de la fatiga final, desnuda, que gritan y que
son peores testigos de algo que ni mis lágrimas
borrarían
(el miedo?).
He orado (soy Fausto), me he dado besos en las
manos,
me he dicho ancianamente
haciendo rebotar el aliento en un rincón helado
de la celda:
"pobrecito olvidado, pobrecito,
con la mayor parte de la muerte a tu cargo,
mientras en algún lugar del mundo alguien
desnuda bellas armas
168
o canta himnos de rebelión que sus mujeres
prefieren a las joyas
tú escuchas marimbas de miel
después de ser escupido por un déspota de
provincia,
sientes el rumor de tus uñas
creciendo contra la piel del zapato,
hueles mal (esto lo ampliaré en otra parte),
tratas de hallar una señal que diga 'vivirás'
aun en una mariposa o un hato de tempestades ... "
Aleluya estricta, bien gritada ante las estrellas
imposibles,
qué bella viene de pronto la cólera:
filo inmenso, cuánto vales a mi alma,
homenaj e a los sacrificados sin bellos puntos
finales,
cólera, cólera, oh madre preciosa, justa raíz de sed,
has llegado...
En el patio lejano la luz del sol
será como una gata blanca. ¿Estoy acaso listo
para dejarme ver la cara en la próxima hora del
agua?
Sí. Pediré un cigarrillo.
13 de septiembre
SUEÑO NúM. 11.880
Caen señoritas en paracaídas y todas, gracias al
cielo del que vienen, se parecen a ti. No traen
armas, pero la forma de los pelitos de su vientre
nos aterroriza de delicia desde la altura que empe-
queñece veloz. Todas hacen mohines simultáneos,
anticipando que su belleza es, como siempre, cruel.
169
Todas se llaman como tú. De sus hombros sin
alas penden como cabezas de cadáveres las másca-
ras antimariposas y de las vainas de sus espadas
olvidadas surgen góticos lirios que echan chorritos
de niebla estrictamente lila. No tienen la cabellera
que te baña los pies, tu negro nido de oropéndola
donde quise vivir por los siglos de los siglos,
despertándome a diario frente a un preciosamente
inserto desayuno de pergaminos cocidos y toron-
jas, pero se defienden con la loca brillantez de
sus cascos decorados con brochazos de aceite in-
dustrial y minio en polvo. Sin el menor esfuerzo,
mueven convulsivamente las caderas para hacer
de su caída un real desaire y, así, parecerían la
más majestuosa plomada de plumas entrando en
los arroyos del Paraíso Terrenal, si no fuera por-
que cada diez metros muestran esos horribles car-
teles en que anuncian pastelillos rellenos de leche
de mujer. Tampoco tienen nada que ver con las
medusas marinas ni con su posible esqueleto de
suspiros helados. Tienen de ti ese porte que delata
el olor bestial del amor después de un año de
abandono o de burla, ese halo infernal de las ena-
moradas desahuciadas por Dios, esa súplica que
nos ordena desnudarnos y sumirnos en pensamien-
tos y reminiscencias que tienen que ver con las
misas mayores de la Semana Santa, los imprope-
rios de la multitud ante los errores crasos de los
más inmensos héroes deportivos, los nudos de ser-
pientes gordas que llenan las cuevas de la selva
de Honduras, o el combate de dos tanques pesados,
librado en el interior del Museo del Hombre. i Oh
pasión por ellas: deberá llover tanto y tan frío
aún sobre ti para que pueda al menos soportarte,
manipularte, usarte! Todas caen, al mismo tiem-
po, sobre el prado. Las flores que pisan y machu-
can vuelven a erguirse de inmediato.
170
SOBRE DOLORES DE CABEZA
Es bello ser comunista,
aunque cause muchos dolores de cabeza.
y es que el dolor de cabeza de los comunistas
se supone histórico, es decir
que no cede ante las tabletas analgésicas
sino sólo ante la realización del Paraíso en la
tierra.
Bajo el capitalismo nos duele la cabeza
y nos arrancan la cabeza.
En la lucha por la Revolución la cabeza es una
bomba de retardo.
En la construcción socialista
nlanificamos el dolor de cabeza
Ío cual no lo hace escasear, sino todo lo contrario.
El comunismo será, entre otras cosas,
una aspirina del tamaño del sol.
LA CABEZA CONTRA EL MURO
(CONCLUSIÓN FILOSÓFICO-MORAL)
La materia es dura,
la materia es indestructible:
por lo tanto
la materia es in comprensiva,
la materia
es cruel.
171
PRIMAVERA EN JEVANI
Colores andróginos, una verdadera Patagonia de
colores, acechantes, anfitriones de la duda, impero
meables a la mayor voracidad, organizadamente
salvajes, manducables corno una neo-sinfonía japo-
nesa escuchada junto al sol que te ha despertado
de la más larga noche de amor.
Los pajarillos no temen de Oswaldo Barreta ni
de mí, posiblemente nos confunden con dos obre-
ros de la fábrica de embutidos de Praga. Por el
contrario, silban sobre nuestras cabezas valses
para banda municipal y nos hacen avergonzamos
(vergonzosa vergüenza) de los gritos de nuestras
urracas y de nuestros querques, de la chachala-
quería de las bandadas de pericos, de la pescozada
sonora del azacuán herido en tiempos de frío.
HA las seis de la mañana no va bien la cer-
veza" -nos dice Ingra al traer los tarros humosos.
Es pues, éste, un peligroso lugar. Corno para
decir, a la hora del crepúsculo (aunque es derna-
siado temprano para pensar en él, aún estimando
todas las cautelas): "La vida, en general, ha sido
bella". Precisamente ayer, después de discutir so-
bre la excesiva carga sexual de la literatura mo-
derna, visitamos una granja de cerdos. Veterina-
rios con gabachas blancas examinaban a los gigan-
tescos animales rosados con estestocopios respe-
tables, a la vez que conmovedores, mientras de-
mandaban de nosotros que no hablásemos en voz
alta. Antes de entrar nos habían cubierto el
rostro con bozales de gasa para evitar que nues-
tros microbios personales quedasen en la pulcra
barraca. Se nos informó que el lugar estaba ale-
jado incluso de las carreteras y las vías del ferro-
carril, pues todo ruido extraño asusta infinitamente
a los cerdos, los hace perder peso y puede matar-
los del corazón. Nunca vi cerdos con más aspecto
de hijos de puta que éstos. Son jamones vivien-
172
tes, con horribles venitas azules por todos lados,
insolentes, idénticos a Monseñor Francisco Castro
Ramírez, un exageradamente soberbio obispo del
Oriente de mi país. Oswaldo Barreta, de pronto
y sin advertírmelo, emitió el más agudo alarido
que recuerdo haber oído en los últimos cinco años.
El desconcierto cundió -como diría un novelista
hondureño-, sobre todo porque los cerdos comen-
zaron a mostrar síntomas de angustia que pronto
se transformaron en una especie de ataque de
asma colectivo. Los veterinarios corrían espanta-
dos de aquí para allá y nuestro guía, absoluta-
mente furioso y temblón, le dijo a Oswaldo: "La
regla aquí es el silencio". "Yo suelo gritar -con·
testó éste-, soy venezolano." "Al país que fueres,
haz lo que vieres" -citó, popular, pero no menos
tensamente, el guía. "Cuando ustedes llegan a
Venezuela no los obligamos a gritar" -sentenció
Barreta imperturbable, antes de que yo lo sacara,
casi a empujones, del lugar. Casi vomité de la
risa. Como cuando vi aquel rótulo en una calle
de Santiago de Chile: "Zorobabel, Galeno, Sas-
tre". Aunque ahora no recuerdo ya, no compren-
do, lo que el letrero tenía de gracioso. Oswaldo
pagó, no obstante, su delito: anoche soñó que lo
habían vuelto hacia atrás en sus estudios y se en-
contraba en Cuarto Año de Secundaria, iniciando
un examen final de trigonometría, sin saber ni
siquiera pronunciar la palabra cateto. Despertó su-
dando en plena madrugada y me ha despertado
también para pasear un poco y buscar cerveza.
Ha sido entonces que decidí hablar sobre la pri-
mavera.
E.poca del año en que florecen hasta los futbo-
listas, como todo el mundo sabe.
y que en Checoslovaquia se transforma en una
orden edilicia para bañarse entre las truchas o
buscar hongos y muchachas desnudas bajo el sol
que los pinos del bosque dejan bajar al suelo.
173
Mañana volveremos a Praga con la cara que-
mada por ese sol.
Oswaldo Barreta y yo deberemos salir de estos
lugares lo más pronto posible, so pena de poner-
nos a tener hijos rubios con Zdenas y J anas, y
engordar a fuerza de grandes filetes y algodo-
nosos melocotones y fresas con crema, hasta ol-
vidar que alguien está muriendo mal en nuestra
vieja casa y ha preguntado por nosotros con pe-
rentoriedad.
i Viva, esta primavera, sin embargo!
LO MODERNO
(MALA STRANA)
En la Taberna de los Verdugos
el Embajador de Holanda
bebe Sangre de Toro
con el Embajador de Suiza.
Suerte loca la de los dromedarios.
El sentimiento nacional
languidece en la obra de las poetisas argentinas.
El FLN es llna hechura nuestra, pues.
j Oh momento mágico, oh poesía de hoy:
contigo es posible decirlo todo!
174
TABERNA
(CONVERSATORIO)
[fragmento]
j QUITA ESA MANO DE ENCIMA!
AS DE OROS: PUEDES QUEMAR TODAS LAS OTR"S CARTAS.
¿Me quieres obligar a decir que la literatura no
sirve para nada?
IDIOTA: ¿ES ACASO UNA LEYE!'<DA ESO DE QUE LAS
BIBLIAS FORRADAS DE ACERO DETIENEN LAS BALAS 45?
¿Qué horas son? La noche tiene hoy un color
descorazonador:
En el fondo somos gente muy conservadora:
hablamos de la revolución y nos enorgullece de
inmediato
considerar que moriremos con toda seguridad.
La prudencia no te hará inmortal, camarada,
y se sabe que el suicidio sana al suicida ...
Oh, Dios mío, Dios mío:
¿por qué no tomas por tu cuenta la Revolución
Mundial?
Excepto los obispos polacos, todo el mundo
te lo vería muy bien.
VOY A HACER ALGO QUE NADIE PUEDE
HACER POR MÍ: MEAR.
CUALQUIERA PUEDE HACER DE LOS LIBROS DEL JOVEN
MARX
UN LIVIANO puRÉ DE BERENJENAS,
LO DIFíCIL ES CO!'<SERVARLOS COMO SON,
ES DECIR,
COMO ALARMANTES HORMIGUEROS.
EL SUEÑO
NO DEBERÍA HACERl\1:E OLVIDAR MIS SUEÑOS:
175
CAMINAR ALEGRfSIMO EN LA CUERDA FLüJA DEL
ECUADOR,
VOLVER A CASA DISFRAZADO DE COMERCIANTE GRIEGO.
CLARO, TAMBIÉN EL TABACO ES UN GRAN ENEMIGO
Y LAS TABLETAS ESAS QUE PONEN A GOZAR A LAS
PREÑADAS:
LA EDICIÓN CUBANA DE PROUST, ESA VIOLETITA
MUSTIA,
NO APORTA NADA A LA CUESTIÓN DEL CÁNCER
PULMONAR
PERO TAMPOCO LOS PRESERVATIVOS HAN SERVIDO
PARA NADA MEJOR
QUE PARA LOS COLLAGES DEL POP-ART.
No deberías ser fatuo:
cualquier pregunta clara te puede hacer caer:
dime los nombres de todos los estados del Africa,
ese mercado negro.
PARIENTES EN EL ANÁLISIS SALVAJE,
i OH CÓMO SOMOS INDERROTABLES:
SI NO FUERA POR EL AFÁN DE CONCRETAR DE TODO
PRÓJIMO!
¿POR QUÉ NO HABLAMOS DE LOS POETAS CÓSMICOS,
DE LA ECUACIÓN QUE MARCO POLO REPRESENTA, DEL
ORDEN ALFABÉTlICO EN SHANGHAI? -
Lo único que sí puedo decirte es que
la única organización pura que
va quedando en el mundo de los hombres
es la guerrilla.
Todo lo demás muestra manchas de pudrición.
La iglesia católica comenzó a heder
cuando las catacumbas se abrieron a los turistas
y a las más pobres putas
hace más de diez siglos:
176
si Cristo entrara hoy al Vaticano
pediría de inmediato una máscara contra gases.
La Revolución francesa siempre fue un queso
Roquefort.
El movimiento comunista internacional ha venido
sopesando
la gran mierda de Stalin.
¿QUÉ TE BUSCÁS? ¿UN SOPLAMOCOS?
No es que quiera decir que los jóvenes
seamos los ángeles del decoro:
hemos aprendido rápido
y también somos unos buenos hijos de puta,
la diferencia es que tenemos estos ratos de ocio.
HAY QUE TENER UN POCO DE MORAL,
NI QUIEN LO PONGA EN DUDA.
LA MORAL ES ALGO ESTUPENDO
CUANDO UNO NO TIENE GANAS DE NADA.
Saca tu clarín, muñeca,
anuncia al mundo tus propósitos purtsimos
que, entre otras cosas, me arruinarán la noche
soñada.
-No, yo dije que más °menos,
lo que he pensado ahorita me tomaría una hora
por decir.
Arte es lo que nos produce placer:
cuando Otelo estrangula a Desdémona
nos da placer, se da placer y da placer a
Desdémona.
Además los actores ganan un espléndido sueldo
y es fama que Shakespeare no sufrió mientras
escribía la escena.
No, no: el arte es un lenguaje
(el realismo socialista quiso ser su esperanto:
177
cosas del mundo de Madame Trépat, IJerthe
Trépat }.
Lo clásico es una dictadura imbécil:
tantos siglos para desembocar en el violín de
Ingres
(la técnica, que nos ha regalado la adorable
bomba atómica,
no se quedó enredada con la escopeta de Ambrosio,
que aprenda el arte).
Lucy: eres de una frialdad a prueba de bombas.
Los comunistas deberíamos conocer de finanzas:
hacer proselitismo entre los millonarios
haría por lo menos que cada célula de barrio
tuviera
piano, litografías de Dresden, aspiradora eléctrica.
LLEGARON L>\S LANGOSTAS DE LA
HABANA, TODO UN BARCO.
Y ya que hablamos de eso, pregunto:
los días
de la totalidad, los siglos
del dulce hartazgo,
los milenios de la alegría obligatoria:
¿no son una suerte de obscena promesa
hecha por alguien que nos conoce el lado flaco?
TENER FE ES LA MEJOR AUDACIA
Y LA AUDACIA ES BELLÍSIMA
PERO ES QUE LA HUMANIDAD ES UN CONCEPTO
PARA ONANISTAS.
PORQUE NO HAY HÉROES POSIBLES
CUANDO LA TEMPESTAD OCURRE
EN UN OSCURO MAR DE MIERDA.
LA INMORTALIDAD PUEDE SER BIEN
PEQUEÑA
MEZQUINA PUEDE SER.
178
MONOS CIEGOS BUSCANDO CON LA BOCA
EL FLACO PECHO DE LA VIDA, SOMOS.
PEDIMOS LA LECHE DE LA CONCIENCIA
Y SÓLO NOS SEÑALAN SU PRECIO ALTÍSIMO,
INALCANZABLE COMO EL SINIESTRO AMOR
ENTRE HERMANOS.
NO EXAGERES.
NO EXAGERO. SIEMPRE HUBO LA POSIBILIDAD
DE DECIR:
ESTO ES MAR-WILLOSO, ÓPTIMO, GENIAL,
PERO A MÍ NO ME GUSTA
(LO CUAL ES MARAVILLOSO, ÓPTIMO, GENIAL).
ESO ES VER LAS COSAS EN EL TIEMPO
EL PROBLEMA ES QUE PARA MÍ SÓLO LA FURIA
ES LA PAZ
No quiero hacer el Angel-Guardián-de-sobacos-
sabios,
pero pasa que tienes el complejo más antiguo:
el del Glorioso
Trabajador de la Gran Pirámide.
Has puesto tu granito de arena
y quieres que te regalen la cerveza el resto de la
vida,
exigiendo además una debida ceremonia.
EN ESTE I ~ ¡ S T N T   ALGUIEN ESTÁ
MURIENDO POR TU CASA.
Vale más una ronda de cerveza
en esta época del caos de oro,
una temblante voz nostálgica
clamando por la misa del bar.
179
Lucy: tendríamos un gran porvenir:
mis emociones contigo están se-di-men-ta-das.
PERCIBIR LO QUE ESTÁ EN EL AIRE ES
EL PROBLEMA:
EL GENIO ES CUESTIÓN DE FOSAS NASALES PARA
OLFATEAR
EN LAS BOCACALLES DE LA HISTORIA.
ENGORDE Y NO JODA MÁS, DOCTOR.
EL POETA GINGSllERG SE ACOSTÓ CON CATORCE
MUCHACHOS
UNA NOCHE EN PRAGA.
Ése no es un poeta maricón,
ése es un tragaespadas de feria
-con lo que siempre me gustó "Aullido".
FORASTEROS DEL MONO, DORÁIS
DE SACRILEGIO LAS MAROMAS DE LAS MONJAS.
Bueno: no te falta más que hablar del budismo
Zen,
es la moda.
CORRECTO: EL BUDISMO ZEN ES UNA EXPERIENCIA
MAGNíFICA,
SIEMPRE Y CUANDO TE LLEVE PAULATINAMENTE AL
TERRORISMO.
i Oh, baja el dedo didáctico!
PERO ESO ES PEOR QUE EL ANARQUISMO,
HASTA AHORA CAIGO EN LA ClJENTA,
DIGO, ESO QUE DIJISTE HACE UN RATO DE LA
GUERRILLA.
¿GUERRILLA PARA QUÉ CLASE DE M U ~   O
180
AH, EXTRAVIADO:
ASÍ COMO LA BLASFEMIA ES LA RATIFICACIÓN
DE DIOS,
EL ANARQUISMO ES LA RATIFICACIÓN
DE UN ORDEN QUE SE MUERE
DE RISA.
ESCOGER ENTRE LOS MUNDOS POSIBLES: HE AHÍ EL
CASTIGO DIVINO.
Tengo miedo de dormir solo
con ese libro de Trotski en la mesa de noche:
es terrible como una lámpara,
como un cubo de hielo
en el espíritu del anciano resfriado.
LA MARCA DE REBELDíA RESTABLECE EN EL
TRASERO:
LA PROBLEMÁTICA DE LA INOCENCIA.
¿ES QUE SOMOS ALGO .MÁS QUE NIÑOS?
¿HABRÍA QUE REZAR? ¿NO CREES?
EL AMOR: CUESTIÓN DE LUBRICANTES.
PONER BOMBAS EN LA NOCHE DE LOS IMBÉCILES,
OCUPACIÓN DE OUT-SIDERS, SEGUROS DUEÑOS
DEL REINO DE LOS CIELOS.
Lucy, me has partido el corazón,
me has dejado para siempre la cara entre las
manos.
i Oh país en pañales!
i Oh hijos del Hombre, uncidos a la noria,
sonrientes y sonrosados!
Apenas alcanza el dinero
para la última ronda de cerveza ...
181
Oh, Dios mío, Dios mío,
¿no podrías ser Tú quien pasara la noche con ella?
U Fleku, Praga, 1966
182
Carlos María Gutiérrez
DIARIO DEL CUARTEL
LA PRAXIS
Esta pierna derecha me pide que la deje
después me alcanzará pero se queda
no quiere abandonar
de eso está clara
pero pide permiso
para quitarse un poco su zapato
para que otro le lleve los bolsillos
para arreglar un lío de glucosas
me mira desde el suelo con orines
se echó sin esperar que consintiera
pobre pierna está vieja
me habla de ideologías y estrategia
pero piensa en los hipoglicemiantes
me lo jura dos veces ni un momento
ni nunca le pasó por la rodilla
la idea de que todo está jodido
pero la red urbana
piensa no me lo dice eso es lo malo
dónde caraja está la red urbana
tiene cuarentaidós los dedos frias
se me dobló en el piso hija de puta
si hubiera luz podría darme cuenta
pero está viej a pobre
y voy a hacerme el burro el que le creo
le digo tiernamente que se quede
me digo que esta pierna desertora es la cuota
prevista
un combate perdido
no la guerra a ganar como que hay Lenin
fumate este cigarro compañera
que me siento a esperar que se te pase
185
HUELGA DE HAMBRE
¿Qué es este golpe atroz
que de pronto lo clava que lo aplasta
helada chinche piojo inanimado
contra el liquen podrido los ladrillos?
bestia que ayuna con la cerda húmeda
sólo alimaña ahora
coleóptero ya sordo mudo y cojo
paralizado por el golpe
atónito
agita en la tiniebla sus antenas
siente cómo le estallan las entrañas
se dobla sobre el vientre vulnerado
se aferra a ese relámpago espantoso
tras la puerta de rejas y la madera ciega
el bicho sucio envuelto en sus olores
en silencio se abruma por su propio desprecio
hunde el hocico ahoga la memoria
en ese piso que manchó otro vómito
en la manta mortaja de otro muerto
para sobrevivir es necesario
al implacable cólico de soledad
no previsto en las tesis de Guevara
IGUAL INVIERNO
Primero se probaba si las ventanas cierran
porque desde New Jersey
venía en el viento el frío del petróleo
un olor bajo cero a sangre y mierda
un hollín que envenena a las palomas
y por cualquier hendija
de noche se colaban los sueños los suspiros
que hielan la memoria y las orejas
186
después la cama triste como ahora
las cañerías gimientes un gallo misterioso
que cantaba a las cinco en Rockefeller Center
y la frazada sucia quemada a cigarrillos
aquí tampoco
como pasó ese invierno de Manhattan
hay teléfono cartas certidumbres
aquí también como en aquella pieza de dos dólares
piensa con odio en los norteamericanos
y se duerme rodeado de enemigos
que no entienden su idioma y la patria qué lejos
PROBLEMA SANITARIO
La soledad como un perro rabioso
tan inútil también como ese perro
se ha plantado a la puerta y se babea
pobre perro qué lástima
pasen parte al comando es peligroso
que no vaya a morder a gente buena
fue fiel la soledad movía la cola
me lamía el zapato que está inútil
y se echaba a mi lado en los ladrillos
cuando oíamos el cambio de la guardia
el redoblante por el vidrio roto
pobre la soledad perro tan solo
no aguantó la parada no entendía
está perdida amaneció rabiosa
hay que matarla antes que contagie
después de diana cuando venga el cabo
para el recuento de las cucarachas
187
y la inspección de equipo y de menaje
que me le pegue un tiro tras la oreja
como se hace con perros y traidores
y que cierren la puerta a ver si duermo
hasta la hora del examen médico
VISITA
Esta mujer de cierta edad me mira
elige las palabras me alcanza un chocolate
el sargento ha traído la silla de la guardia
y ella se sienta al sol
habla cinco minutos
calcetines de lana las naranjas son dulces Coca te
hizo un pastel
pero queda una hora todavía
el fusil M-2 la pone triste
no sabe que es ta caj a verde sobre la mesa
se llama walkie-talkie y nos escucha
es gente de otra época de familia sin presos
me susurra furtiva pese a todo
y el soldado se acerca a espiar su mensaje
por qué está mal planchada la camisa
esta mujer se calla
hay tan poco a decirse entre dos viejos
siempre hablaba con niños había pizarrones
cada mañana alguno le llevaba una rosa
en su escuela rural el sol no tenía horario
no había centinelas de M-2 rastrillado
si el llanto la tentaba
siempre le era posible explicar los diptongos de
espaldas a la pena
y la tiza suplía las respuestas inútiles las pausas
188
esta mujer se esconde tras sus lentes oscuros
piensa algo remordida en el rato que falta
para el último ómnibus hacia Montevideo
no han puesto pizarrones
y hasta el sol es un prés tamo de las Fuerzas
Armadas
esta mujer me mira buscando un niño antiguo
y sólo encuentra un hombre sucio y un poco
enfermo
que se escapó del tiempo y que también se calla
esta mujer ojea su reloj pasó el plazo
han retirado el sol y se llevan la silla
¿quién era ese extranjero con la barba crecida
que se aleja renqueando entre dos centinelas?
esta mujer mi madre de pie lentes oscuros
con su niño cadáver podrido entre los brazos
PIEDRA BLANCA SOBRE PIEDRA BLANCA
Aquí no tengo libros y cito de memoria sobre papel
higiénico
no sé si habrá llegado el momento de hablar
y tampoco sé bien si les importa
pero la idea ha sido en estos años sucios
como un salvoconducto y ya no me hace falta
el viaje ha terminado
puedo decir ahora resumiendo
desde que era ignorante con lentes y muy joven
descubrí
pido excusas
que este César Vallejo de uso tan mal usado
189
se parecía a alguien que yo no supe nunca
eso me vino en un bar montevideano
hace como dos Batlles como doce mujeres
hace cientos de amigos y vacunas
y lo leí absorto destripado
con la camisa afuera
con piedad y con miedo repentinos
tragando bocanadas de poesía que se cristalizaba
mortalmente
ácido cruel que me comía la boca
y luz no usada y mierda y eras la boina gris y el
corazón en calma
si un tiempo fuertes hoy desmoronados
y rosa flemas rodajas de cebolla
mientras me bajaban por el esófago flujos dolores
de parto y el recuerdo
de Rita andina y dulce de junco y capulí
a ustedes les pasó y estoy seguro
yo sé que me pasó
todavía tiemblo
a cada nuevo verso
quedárseles Dios padre atracado en los dientes
yo por lo menos sí
y con la lengua negra casi paralizada
hacía a un lado carozos de palabras hollejos de
palabras
para que jugos gástricos y jugos salivares
pero sobre todo una pena purísima y de cráter
lunar
me bloquearan el aire
me empañaran los lentes y me jodieran el mundo
porque yo me volvía créanme al mismo tiempo
cadáver feto amor planta podrida y nuevamente
amor
perro con sarna niño extraviado amor o trapo
sucio
y el microbio atrocísimo de César
190
esa noche el peruano
me curtió a bofetadas
escupió en mi cocacola y se cagó en mi sandwich
olvidado
iluminando el bar con sus relámpagos
pero su cara estaba debajo del paraguas
debido a que era jueves y llovía
sólo le vi las manos y los zapatos rotos
y entonces los borrachos se escondieron
llevándose el teléfono
botellas
y un cuadro de Gardel que estaba serio
porque ya no podíamos aguantarnos las lágrimas
la risa
porque de tan hermanos
el César refregaba contra mi jeta de auxiliar
tercero
los pedazos las entretelas la cuchara
el dedo de Pedro Rojas fusilado
y salimos los dos como en un tango
más tarde cumplí los años de mi edad y al alba
me paré muerto de hambre en una pasarela
tal vez del Pont des Arts pero no sé perdonen
mí francés era escaso
admito que llovía
y miré el agua negra sin pasaj e de vuelta en el
bolsillo
masticando aquel tango
cenándolo abrigándome disfrutando sus suecas
sus cigarrillos rubios
hasta que recordé el yeyuno de Vallejo
no su perfil no a quién se parecía
sólo la piedra negra sobre la piedra blanca
y que eligió París para morirse
o tal vez
pensé entonces
sólo la lluvia de París
o tal vez
pienso ahora
191
sólo la lluvia
no importa ya
César Yeyuno ha muerto ya no le pega a nadie
aquí no tengo nada
hay tres grados es julio
y en San Pedrito a veintiséis dentro de pocos días
usurpé con permiso de la Revolución una vivienda
virgen
una novia doncella señorita
que esperaba en silencio
feliz con muebles nuevos
al esposo guajiro con su título
abajo
el claxon de una guagua llamaba periodistas
retrasados
pero me quedé allí que era mi casa
había sudado la guayabera
Fidel Castro afirmó bajo el sol que ahora Cuba
está sola
y algún guardián de la conciencia crítica
presupuestado en la Sección Metáforas del ICAP o
el INIT
o como rayos sea el nombre de la fraternidad con
oficinas
había dejado en la mesa
los versos del peruano mi socio buena gente
Vallejo sin abrir libro que vuelve
de una montevideana torpísima memoria
César Vallejo ha muerto sin embargo
desde hace doce putas dos Batlles otras
enfermedades
y la pena de cráter que Rita nunca supo
estaba pelos uñas tejido conjuntivo húmeros a la
mala
cal en el cementerio
porque toda la tarde
asándome a este sol
192
descifrando una tesis que construye doncellas
habitables
y ordena la violencia
en batallones verdes que leen a Retamar al pie del
cuatro bocas
escuché la poesía verdadera que nos manda vivir
que prohibe morirse simplemente
salvo que sea en el Churo
yeso ya no es morirse
aquí no tengo libros y han dispuesto que la luz no
se apague por las noches
ya que Pacheco teme a ciertos sueños
pero si no me muevo y no tirito
tal vez pueda salir y a lo que venga
abajo ya la Trocha ha reventado
y el carnaval
envía sus comparsas y sus náñigos para sitlar
Santiago
con el barraje de la Guantanarnera y el retumbar
del Chori
mi novia se entristece de repente
y la Revolución que también sabe de eso
planta en la noche una guitarra tenue
esto ya no es tristeza es sentimiento
dice Sindo Garay en la ventana
y el soldado con poncho camina por la escarcha
con el Garand al hombro
César Vallejo ha muerto
llegó hasta aquí no más
ahora me entero
reconozco la cara que no supe
y a lo mejor no agrego nada nuevo
a lo mejor ustedes ya lo saben
porque César Vallejo
193
en aquel libro a veintiséis de julio
se pareció por fin a Cuba
como un mapa distinto se parece a otro mapa
pero hay un solo mapa para no equivocarse y caer
al agua
antes que venga el oficial de guardia
pidiéndome el cigarro de las cuatro
alcanzándome el mate clandestino
pongo por si les sirve compañeros
que allá en Santiago de Cuba el veintiséis de noche
con guitarras
no hay lluvia nunca es jueves
sólo hay piedras blancas
y decían los guajiros o decía Fidel
vale lo mismo
que hay que usarlas en casa de vivir
con vida para siempre
se dan cuenta
perdonen que los deje viene el hombre
en Minas hace frío y ya amanece
194
impreso en gráfica panamericana, s, de r. 1.
parroquia 911· méxico 12, d. f.
tres mil ejemplares
15 de junio de 1972
COLECCIÓN MíNIMA
1. ANDRÉ LWOFF: El orden biológico
2. WALTER BIRMINGHAlII: Introducción a la econo-
mía   ~ ed.)
3. ARTI-IUR JORES: La medicina en la crisis de
nuestro tiempo
4. U;\IBERTO CERROKI: Introducción al pensamiento
político
5. KORBERT WIEKER: Dios y Golem,S. A.
6. PIERRE :\IGRAli'i Y GEORGES CHARBOKXIER: El hom-
bre de ciencia en la sociedad contemporánea
7. JORGE LUIS 1l0RGES y GEORGES CHARIlONNIER: El
escritor y Sil obra   ~ ed.)
H. MARÍA ZAl\IBRANO: La tumba de Antigona
9. ALEJANDRO AURA, LEOPOLDO AYALA, JosÉ CARLOS
bECERRA Y RAÚL GARDUÑO: Pocsla joven de Mé-
xtco
10. EDWARD fRANKEL: DNA, el proceso de la vida
  ~ ed.)
Ir. MARGARET RANDALL (comp.): Los"hippies", ex-
presión de una crisis 4 ~ ed.)
12. JUAN BOSCH: El pentagonlsmo, sustituto del
imperialismo
13. VARIOS AUTORES: Polémica sobre marxismo y hu-
malllsmo
14. CLAUDE LÉVI-STRAUSS y GEORGES CHARIlONNIER:
Arte, lenguaje, etnología   ~ ed.)
15. JOAN ROBINSON: El fracaso de la economía li·
beral
16. MIGUEL BARNET: Biografía de un cimarrón
17. SERGE MALLET: El socialismo y la sociedad in-
dustrial   ~ ed.)
18. n. ECHEYEIUtÍA y C. CASTRO: Sartre, los intelcctua-
les y la politica   ~ ed.)
19. ORLANDO FALs nonnx : Revoluciones inconclusas
en América Latina (1809-1968)   ~ ed.)
20. MARCO ANTONIO FLORES: Muros de luz
21. MICHEL ADAM: La calumnia} relación humana
22. AUGUSTU SALAZAR ¡;ONDY: ¿Existe una [ilosojia
de nuestra América?
23. J. G. WHITRUW: Einstein: el hombre y su obra
24. E. PADILLA ARAGÓN: México: desarrollo con po-
breza
25. \'ILM.... FUENTES: Los jóvenes
26. SERGIO lIlUNDRAGÓN: El aprendiz de bmjo
27. lIÉC'fOR llÉJAR R1VER.\: Perú, 11)65: una experien-
cia libertadora en América
28. VARIOS AUTORES: El intelectual y la sociedad
29. L. A. COSTA PINTO: Nacionalismo y militarismo
30. LEOPOLDO ZEA: La filosufía americana COIlIO filu-
soila sin más
31. GABRIEL ZAID: La máquina de cantar   ~ ed.)
32. MARGARE! R:"'NDALL (comp.): LaJ' mujeres (an-
tología documental]
33. HÉCTOR SILVA J\lICHELENA y I-IEINZ RUDOL}' SONN-
1':\G: Universidad, dependencia y revolución
34. VARIOS AUTORES: México y Argentina (listos por
sus jóvenes
35. ÓSCAR COLLAZOS, JULIO CORTÁZAR y MARIO VARGAS
LLOSA: Literatura en la revolución y revolución
en la literatura
36. MACFARHNE BURNET: La biologia y la aprecia-
ción de la vida
37. ANICETO ARAMONI: ¿Nuevo psicoanálisis?
38. TULlO HAUERIN DONGIIT: El revisionismo histá-
rico argentino
39. ANÍBAL PONCE: Humanismo y revolución. Se-
lección y prólogo de Jaime Lahastida
40. WILHELM RETCII: Materialismo dialéctico y psi-
coanálisis
41. FRANCISCO POSADA: El movimiento reuolnciona-
rio de los comuneros
42. JULIO BARRETRO: Violencia y politica en Amé-
rica Latina
43. ALBF.RTO CIRTA: Pen5n y el [usticialismo
44. LJl:OrOLDO Ay ALA: TIiuirás América
45. J ATME AUGUSTO STlELLEY: Himno a la impa-
ciencia
46. VARIOS AUTORES: Poesía joven de Panamá
47. BF.RNARD BÉRAUD: La izquierda revolucionaria
en el Japón
48. ORLANDO FALS BORDA: El reformismo por dentro
en América Latina
49. JUI.ES :WClIELET: El estudiante
50. THOMAS HERBERT: Acción de la estructura