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Thomas Kuhn: Los Paradigmas y la Ciencia

Normal
Publicado por Juan José Ibáñez el 26 mayo, 2007

Siguiendo la Monografía de Chalmers (¿Qué Es Esa Cosa Llamada Ciencia?), la propuesta
filosófica de Thomas Kuhn acerca de cómo funciona sería un esquema abierto, más o menos,
como el que exponemos a continuación:

Objeto Fractal
La variada y desorganizada actividad que precede a la creación de una ciencia se estructura y
consolida finalmente cuando una comunidad científica se adhiere a un paradigma concreto. Un
paradigma está constituido por los supuestos teóricos generales, las leyes y las técnicas
normativas para su aplicación, que adoptan los miembros de una determinada comunidad
científica de intereses.

Los investigadores que trabajan dentro de un paradigma, ya sea la mecánica cuántica, la
relatividad, o cualquier otra, practican lo que Kuhn denomina ciencia normal. La ciencia normal
articulará y desarrollará el paradigma en su intento por explicar y acomodar el comportamiento
de algunos aspectos importantes del mundo real, tal y como se revelan a través de los
resultados de la experimentación, bajo la óptica de una determinada teoría y/o quizás también
de un Programa Científico de Investigación (PIC) Lakatosiano. Al hacerlo experimentarán
inevitablemente dificultades y se encontrarán con aparentes falsaciones. Si las dificultades de
ese tipo no logran superarse, se iniciará un estado de crisis.

La crisis se resuelve cuando surge un paradigma completamente nuevo que va ganando
paulatinamente más adeptos en el seno de una comunidad de científicos, hasta que finalmente
se abandona el paradigma original, acosado por problemas, al menos en apariencia irresolubles.
Tal tipo de cambio discontinuo constituye lo que se denomina una revolución científica
(como el saltacionismo frente al gradualismo en la teoría de la evolución o la teoría
endosimbiogénica de la evolución frente a la Darwinana). El nuevo paradigma, lleno de
promesas, y aun no abrumado por dificultades (como las refutaciones o falsaciones
contundentes), guiará entonces la nueva actividad científica normal hasta que esta última
vuelva a chocar con serios problemas y surja una nueva crisis, que de lugar a otra evolución. Y
así sucesivamente.

Los paradigmas y la ciencia normal
Una ciencia madura está regida por un solo paradigma (o matriz disciplinaria). Este
paradigma establece las normas necesarias para legitimar el trabajo dentro de la ciencia que
gobierna ante la quiescencia de sus practicantes. Coordina y dirige la actividad de “resolver
Problemas” que efectúan los científicos normales que trabajan en su seno.


La característica que distingue a la ciencia de la no ciencia es, según Kuhn, la existencia de
un paradigma capaz de apoyar la tradición que constituye la ciencia normal. La mecánica
newtoniana, la óptica ondulatoria y el electromagnetismo, la mecánica cuántica y la teoría de la
relatividad son muestras típicas de paradigmas, y se califican como ciencias maduras. Por el
contrario, gran parte de la sociología moderna carece de un constructo de tal fortaleza y
contundencia, por lo que algunos hablan de ciencias blandas y los más críticos descartan su
naturaleza científica. En la práctica lo que resulta difícil es acotar con una definición precisa
el concepto de paradigma. No obstante, aun es posible describir algunos de los componentes
típicos que los constituyen. Entre ellos se encontrarán las leyes explícitamente establecidas y
los supuestos teóricos comparables al núcleo central de un programa de investigación
lakatosiano. Así, por ejemplo, las ecuaciones de Maxwell forman parte del paradigma que
constituye la teoría electromagnética clásica. Éstos también incluirán las maneras normales de
aplicar las leyes fundamentales a los diversos tipos de situaciones que se presentan en una
disciplina determinada. También tienen que contemplarse en el paradigma los aspectos
metodológicos y las técnicas instrumentales necesarias que permiten conectar tales
constructos con la naturaleza. Del mismo modo, cabría añadir el modo de uso de los
procedimientos encaminados para corregir los datos recopilados con la guía del paradigma. En
el caso del reconocimiento e inventario de suelos, las estructuras de las bases de datos
dictan, por ejemplo, que información es relevante para ser recopilada y de que modo debe
hacerse.

Otro componente adicional de los paradigmas son algunos principios metafísicos muy
generales, que guían el trabajo de sus seguidores. Por último, también deben contemplarse
algunas prescripciones metodológicas muy generales tales como: “Hay que intentar seriamente
compaginar el paradigma con la naturaleza” o “Se requieren apreciar los intentos fallidos de
compaginar este último con la naturaleza como problemas serios que requieren inevitablemente
ser resueltos a la mayor brevedad”.

La ciencia normal conlleva intentos detallados de articular un paradigma, con el propósito de
compaginarlo lo mejor posible con las evidencias empíricas. Un paradigma siempre será lo
suficientemente impreciso y abierto como para permitir que se hagan ese tipo de cosas
(recordar la heurística positiva de Lakatos).

Kuhn describe la ciencia normal como una actividad de resolver problemas gobernada por
las reglas de un paradigma. Los problemas serán tanto de naturaleza teórica como
experimental. La ciencia normal debe presuponer que un paradigma proporciona los medios
adecuados para resolver los problemas que se plantean en su seno. Se considera que un
fracaso en la resolución de un problema es un fracaso del científico, más que una
insuficiencia del paradigma. Los problemas que se resisten a ser solucionados son
considerados como anomalías, más que como falsaciones de un paradigma. Kuhn reconoce
que todos los paradigmas contendrán algunas anomalías, rechazando todas las corrientes
del falsacionismo. Un científico normal no critica el paradigma en el que trabaja. Sólo de esa
manera es capaz de concentrar sus esfuerzos en la detallada articulación de su corpus
doctrinal, efectuando el trabajo necesario para explorar todas sus potencialidades y analizar
la naturaleza con mayor profundidad que en esfuerzos precedentes.


Lo que distingue a la ciencia normal madura, de la actividad relativamente desorganizada
de la prenciencia inmadura, consiste en la falta de desacuerdo de una comunidad en los
aspectos más fundamentales de la disciplina que les congrega. En consecuencia, de acuerdo a la
perspectiva de kuhn, la preciencia se caracteriza por el total desacuerdo y el constante
debate de los aspectos esenciales que conciernen a su objeto de estudio, de manera que es
imposible abordar el trabajo detallado y minucioso con la anuencia de la mayor parte de su
colectivo. Por tanto, puede darse el caso de que en una presciencia existan casi tantas
teorías como investigadores implicados, por lo que cada uno de los teóricos se ven obligados,
tanto a iniciar de nuevo a construir un corpus doctrinal, como a justificar su propio enfoque. Se
trata de un rasgo característico de la ecología, por ejemplo. Por su parte la edafología no anda
lejos, si bien podría tratarse de una crisis, por cuanto en décadas anteriores tales
discrepancias eran prácticamente inexistentes o afectaban a segmentos reducidos de su
colectivo.

En la medida en que Kuhn reconoce el papel desempeñado por un paradigma como guía de la
investigación y la interpretación de los fenómenos observables, da cabida, entre otros
aspectos a que se considere que los datos empíricos sean dependientes de la teoría o
paradigma que les dio cabida. Kuhn insiste en que en un paradigma hay más de lo que se
puede exponer explícitamente en forma de reglas y directrices explícitas. Invoca el
análisis efectuado por Wittgenstein de la noción de «juego» con vistas a ilustrar su punto
de vista. Wittgenstein mantenía que no es posible detallar las condiciones necesarias y
suficientes para que una actividad sea considerada como un juego o no. Cuando se intenta, se
encuentra invariablemente una actividad que la definición incluye pero que no se desearía
considerar como tal, o una actividad que la definición excluye pero que se desearía considerar
como juego. Kuhn afirma que existe la misma situación con relación a los paradigmas. Si se
trata de dar una descripción explícita y precisa de algún paradigma en la historia de la ciencia,
o en la ciencia actual, siempre nos topamos con que algún trabajo efectuado dentro de este va
en contra de su propia esencia.

A pesar de lo dicho, Kuhn insiste en que esta situación no hace insostenible el concepto de
paradigma, del mismo modo que la apreciación (o mejor dicho dilema) de juego formulada por
Wittgenstein no excluye el uso legítimo de tal concepto. Aunque no exista una descripción
explícita y completa, los científicos traban conocimiento con un paradigma a través de su
formación científica y las relaciones con sus colegas. Un aspirante a científico se pone al
corriente de los métodos, las técnicas y las normas del paradigma resolviendo problemas
normales, efectuando experimentos normales y, finalmente, haciendo alguna investigación bajo
la supervisión de alguien que ya es un experto en el mismo. No será capaz de hacer una
relación explícita de los métodos y las técnicas que ha aprendido, del mismo modo que un
carpintero no es capaz de describir plenamente lo que hay detrás de sus técnicas. Por tanto,
una gran parte del conocimiento del científico normal será tácito.

Así pues, debido al modo en que es adiestrado, o necesita serlo, si ha de trabajar de manera
eficaz, un científico típico será inconsciente de la naturaleza precisa del paradigma en el
que trabaja e incapaz de articularla. Sin embargo, de tal hecho no se desprende que un
investigador no atesore la potencialidad de articular las presuposiciones implícitas en su
paradigma, si surge la necesidad. Esta última aparecerá cuando su paradigma se vea
amenazado por otro rival. En tales circunstancias se verá obligado a intentar detallar las
leyes generales, los principios metodológicos, metafísicos, etc., que previamente desconocía a
la hora de hacer su trabajo normal, con vistas a defender a su paradigma de las amenazadoras
alternativas que se presentan ante su futuro.

Por hoy ya me he extendido demasiado, en post sucesivos iremos desgranando las implicaciones
de la obra de Kuhn; es decir tanto sus puntos fuertes, como las debilidades que le achacan sus
contrincantes.