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Ilustración histórica
Representaciones pictóricas para la
reconstrucción y la difusión de la historia
Sergio Segura Bueno
Il·lustració Històrica Sergi Segura
http://ilustraciohistorica.blogspot.com.es
1.- INTRODUCCIÓN: LA ILUSTRACIÓN HISTÓRICA
La representación pictórica para la reconstrucción y la
difusión de la historia, a partir de ahora ilustración histórica, es
un tema sobre el cual hay poca información teórica y ninguna
defnición concreta. Mi intención con este escrito es, a través
de mi experiencia personal, explicar qué es y cuáles pueden
ser sus usos. Podríamos decir que este capítulo es bastante
subjetivo y por tanto abierto a críticas y a interpretaciones
diferentes sobre el tema tratado.
Primero se hace imprescindible esbozar las características
de la ilustración histórica. Ésta consiste en, a partir de una o
varias ilustraciones o dibujos, mostrar un aspecto, momento
o acción del pasado para poder difundirlo o interpretarlo.
Cuando la ilustración realiza esta función, adquiere un gran
valor didáctico para el público en general y un valor científco
a la hora de interpretar la historia, ya que puede mostrar las
diferentes teorías arqueológicas plasmadas en papel. Hay que
recalcar que el ilustrador está obligado a mantener y aportar en
cada producto un rigor histórico muy elevado, sino, en vez de
difundir la historia, ésta se desvirtúa.
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Arqueología Pública en España
Después de mostrar sus características, nos falta analizar
su historia. El dibujo, antes de la invención de la fotografía,
ha servido, ya con las primeras pinturas rupestres, para
representar lo que el ser humano veía o le explicaban. Desde
la antigüedad se ha representado la realidad más coetánea
al ilustrador, como por ejemplo las pinturas de Pompeya
representaban escenas cotidianas que se vivían en ese mismo
momento. No será hasta la época moderna (a partir del siglo
XV), con los diferentes movimientos artísticos que irán naciendo
(Renacimiento, Ilustración, Romanticismo…), que se empezará
a representar un pasado más lejano, tanto por una admiración
hacia él como por una necesidad de mostrarlo al público. A
pesar de que en estos últimos siglos la ilustración adquiere un
cierto valor didáctico, no podemos hablar de ilustración histórica
tal y como la hemos defnido en las anteriores líneas. Será a
partir de la segunda mitad del siglo XX, aproximadamente,
con una arqueología en pleno desarrollo y con su aplicación
científca y divulgativa de los resultados obtenidos, y con unos
museos con una necesidad de nuevas técnicas didácticas para
mostrar el pasado, cuando la ilustración histórica adquiera
todos los rasgos característicos que se han comentado con
anterioridad, produciendo productos e ilustradores con un gran
poder didáctico y un gran rigor científco, como el reciente y
tristemente desaparecido Peter Connolly
1
.
La ilustración histórica actual empieza a abrirse camino en
la península, y más concretamente en Cataluña
2
, a partir del
último cuarto del siglo XX, con autores como Francesc Riart o
Ramón Álvarez, con plena dedicación ilustrativa para difundir la
historia y sobretodo la cultura ibérica a partir de publicaciones
e ilustraciones para yacimientos, museos…, o Pilarín Bayés,
gran artista dedicada sobretodo al público infantil.
Además de los profesionales mencionados, hoy en día
nos encontramos con un importante número de autores, que
1 Peter Connolly (1935-2012): Historiador y artista ilustrador británico. Escribió e ilustró
gran cantidad de libros sobre Grecia y Roma.
2 El referente es Cataluña, ya que es la zona más conocida por mí.
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Segura, S. - Ilustración histórica
ofrecen una gran variedad de estilos en productos de gran
calidad, como por ejemplo José Daniel Cabrera Peña o Marcel
Socías, colaboradores de diferentes revistas de historia.
2.- PROCESOS Y TÉCNICAS PICTÓRICAS QUE SE
PUEDEN UTILIZAR
Hecha ya una pequeña explicación de los rasgos e historia
de la ilustración histórica, vamos a tratar a continuación cómo
es el proceso de creación de ésta.
El dibujo se inicia a partir de la idea de visualizar unos
elementos o hechos históricos a través de la reconstrucción
del pasado, por ejemplo la escena de la construcción de un
acueducto, la representación de una calle de un yacimiento
arqueológico...
A partir de esta idea, el siguiente el paso es la documentación.
Este es el paso más importante y es donde la ilustración
adquiere el título de histórica. Tanto sea a nivel académico
como didáctico, se reconstruye pictóricamente a partir de una
documentación escrita o arqueológica, a la cual el ilustrador
debe acudir para poder realizar su obra.
Por ejemplo, si la ilustración recrea el momento en que
se construyó un muro de época romana de una estructura
en particular, la documentación se basará en los restos
arqueológicos de esa estructura y de su entorno, así en la
recreación se podrán observar las mismas piedras y en la
misma posición que las del aparejo del muro original y las
estructuras coetáneas de su alrededor. Si la ilustración es la
construcción de un muro durante época romana, sin que este
sea de ningún yacimiento en concreto, la documentación se
basará en conceptos generales de la construcción en época
romana, por tanto esa estructura será un muro romano ideal sin
basarse en ningún otro en concreto.
Ya recopilada la documentación necesaria, y si es pertinente
contrastada, se seguirá el siguiente paso del proceso, el boceto.
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Arqueología Pública en España
El boceto tiene una función genérica para cualquier dibujo,
situar todos los elementos de la escena, ver si estos encajan
y cuadrar la perspectiva, todo ello para evitar continuadas
rectifcaciones. En el caso de la ilustración histórica también
sirve al ilustrador, sea arqueólogo-historiador o no, para
descartar posibles errores con especialistas en diferentes
ramas de estudio arqueológico o de períodos históricos,
evitando cambios enormes cuando a la ilustración se le ha
dedicado mucho tiempo o en fases más avanzadas del dibujo.
Un ejemplo es la recreación de una fosa con una inhumación
de un yacimiento arqueológico; con el boceto acabado de la
persona enterrada, el especialista en antropología nos informará
si la posición representada del individuo es la adecuada sin la
necesidad de que le demos largas explicaciones de cómo se
iba a representar la inhumación en la escena.
Fig. 1. Boceto de la recreación de una inhumación en el neolítico
Una vez el boceto esté fnalizado satisfactoriamente, el
paso a seguir es realizar la ilustración a lápiz con todo tipo de
detalles. Antes del lápiz hay ilustradores que realizan estudios
de diversos elementos de la representación para poder ver
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Segura, S. - Ilustración histórica
cómo eran o cómo funcionaban antes de colocarlos en la
escena, por ejemplo esbozos de la toga de un senador romano
o el manto de una sacerdotisa ibérica.
Con la ilustración a lápiz fnalizada, solo faltará un último
paso, el acabado. Hay una gran variedad de maneras de
acabarla, puede ser en lápiz con degradados de grises, en tinta,
en color… Se ha de tener en cuenta que el acabado depende
muchas veces de la fnalidad de la recreación; de esta manera,
si se realiza para un público infantil, el color por ordenador
es lo mejor, ya que se consiguen acabados más limpios, de
colores muy vivos que despiertan la curiosidad de los niños;
si en cambio, la fnalidad de la ilustración consiste en mostrar
claramente algunos elementos de una manera más detallada,
lo mejor será los acabados en tinta, sin colores, de esta manera
el público se centrará en la forma de los elementos y sus
características básicas sin la distracción del color.
Fig. 2. Proceso de una ilustración histórica desde el lápiz hasta el color
3.- MANERAS DE REPRESENTAR LA HISTORIA A TRAVÉS
DE LA ILUSTRACIÓN
La ilustración se puede realizar y presentar de múltiples
maneras, lo cual le otorga una gran fexibilidad y adaptación
dentro de proyectos de didáctica y de estudios arqueológicos.
En este apartado se intentará explicar algunas de las formas de
representar el pasado
3
.
3 Comentaré las formas que conozco mejor, pero no las únicas, ya que la ilustración
en general es un medio de representación tan fexible que permite una creación y re-
adaptación constante.
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Arqueología Pública en España
La primera y más utilizada es la que podríamos denominar
una “instantánea del pasado”. En ella se muestra un momento
fjo de la historia, como si el ilustrador tuviera una cámara de
fotografía y pudiera viajar al pasado y captar las imágenes que
ve. En esta ilustración se recrean grandes paisajes, escenas
religiosas o de la vida cotidiana, grandes batallas y un largo
etcétera. Es un tipo de recreación que se adapta a cualquier
medio o método de didáctica.
Fig. 3. Ejemplo de “secuencias del pasado” donde se observa la
recreación de un sepulcro de fosa en época neolítica
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Segura, S. - Ilustración histórica
La segunda forma se podría catalogar como “secuencias del
pasado”. Ésta se compone de varias ilustraciones y no recrean
un momento fjo de la historia, sino todo un acto o secuencia.
Un ejemplo sería a la hora de recrear la construcción, uso
y clausura de una tumba de hace 5000 años. Si usamos la
“instantánea del pasado” solo se podría recrear uno de esos
momentos del sepulcro; en cambio con este formato, por
ejemplo tres ilustraciones, podemos enseñar cada parte
colocándolas de una manera consecutiva, así el observador
puede llegar a comprender cómo funcionaban este tipo de
tumbas en el pasado.
Una última forma, más dirigida a público infantil y juvenil,
sería el “cómic histórico”. No es necesario explicar cómo es
un cómic, pero si concretar que con esta manera ya no se
intenta mostrar un momento fjo, acto o secuencia, sino explicar
toda una historia en el contexto de un pasado determinado.
De esta manera se relaciona una técnica ilustrativa actual y
muy atractiva para el tipo de público comentado, con una forma
concreta de explicar la historia.
4.- EL PODER DIDÁCTICO DE LA ILUSTRACIÓN
Después de darle todo un contexto y defnición a la
ilustración histórica, abordamos este apartado en consonancia
con la temática del libro “la arqueología pública”. Dentro del
estudio de las relaciones entre la arqueología y la sociedad
actual, una parte fundamental es la difusión y transmisión
de los datos arqueológicos a la sociedad, ya que cualquier
investigación científca no tiene razón de ser si no se hace llegar
al público; por tanto, a partir de este momento, abandonamos el
ámbito cerrado de la utilización de la ilustración histórica para
reconstrucciones científcas y estudios arqueológicos, y nos
centraremos en su uso a nivel social, el didáctico.
Siempre se ha dicho que una imagen vale más que mil
palabras y en cuanto a didáctica es totalmente cierto. Para
lograr difundir se tiene que atraer inicialmente al observador, el
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Arqueología Pública en España
cual, si se consigue este interés, estará mucho más receptivo a
cualquier información que le ofrezcas.
Las grandes parrafadas explicativas son cosas del pasado (o
deberían serlo), vale más enseñar poco y bien que no intentar
enseñar mucho y quedarse en el intento o aburrir al público.
En esos momentos, en el intento de mostrar el pasado de
una forma más dinámica y amena, es cuando se abre paso
la ilustración histórica, que es uno de los muchos recursos
didácticos que se pueden usar hoy en día. Ésta se puede
utilizar individualmente (plafones explicativos) o junto con otros
recursos, pantallas táctiles, recreaciones en 3D, maquetas,
proyecciones…
Pero, ¿qué características tiene la ilustración histórica para
convertirse en un recurso didáctico de primer orden y cada vez
más utilizado?
La primera y principal, es la capacidad de permitir la
comprensión de determinados conceptos o hechos de
se desean difundir. Por ejemplo, si se expone una pieza
arqueológica y se quiere explicar cuál era su función, se
entenderá mejor si se acompaña de una ilustración con el
contexto de esta pieza. La ilustración permite que el público
se haga una idea rápida de lo que se explica de la pieza en sí.
Otra de las características, muy relacionada con la calidad
del dibujo y los acabados, es su atractivo. Al ser un producto
muy visual, si se consigue este atractivo, el público se vuelve
más receptivo a la vez que la explicación se convierte en una
actividad más amena. Este atractivo provoca que el producto
sea capaz de crear una empatía entre el observador y la escena
representada, lo cual también se consigue introduciendo en la
reconstrucción actitudes de los personajes o relaciones entre
ellos muy cotidianas y que hoy en día también se producen.
Por ejemplo, en la imagen inferior se puede observar la cara de
sorpresa de un niño cuando un guerrero ibérico le muestra una
espada, igual que hoy en día cuando un niño recibe un juguete.
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Segura, S. - Ilustración histórica
Fig. 4. Guerrero ibérico mostrando espada La Téne a un niño
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Arqueología Pública en España
Una de las características, también muy importante, es su
adaptabilidad. En la ilustración se puede variar rápidamente
el estilo, por tanto adaptarlo a diferentes tipos de público,
como infantil, juvenil o adulto. Por poner un ejemplo de esta
característica; pensemos en una exposición temporal sobre
el mundo de los gladiadores dirigida a visitas de grupos
escolares. En esta exposición podríamos utilizar el dibujo
de un gladiador simpático que guiara al público a través de
los plafones explicativos, siendo este personaje quien los
comentara (explicaciones cortas y muy visuales), además de
otras ilustraciones del mismo estilo que mostraran diferentes
conceptos de una manera simple y precisa. Si la misma
exposición está pensada para el público adulto, no podríamos
utilizar este estilo, pero rápidamente lo podríamos adaptar con
el uso de ilustraciones más realistas y que explicaran conceptos
más complejos. También se pueden utilizar los dos estilos si la
difusión se dirige a todos los públicos.
Fig. 5. Ejemplo de un gladiador dirigido a público infantil y adulto
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Segura, S. - Ilustración histórica
Esta adaptabilidad de la ilustración también la encontramos,
como ya hemos comentado, en la relación con otros recursos
didácticos; por ejemplo con la utilización de maquetas, si para
la difusión utilizamos la maqueta de un castillo siempre se
puede colocar una ilustración de fondo que muestre la vida en
el mismo. Si se recurre a la pantalla táctil, el público puede
ampliar diferentes elementos de una ilustración y verlos en
solitario y con una pequeña explicación, o, por ejemplo, que
estos elementos se puedan ampliar a partir de una fotografía
de un yacimiento arqueológico.
La adaptabilidad con recursos punteros como podría ser la
reconstrucción en 3D también existe. Un 3D muestra de una
manera muy detallada la información, pero considero que son un
poco fríos, por tanto la utilización del 3D para la reconstrucción
de elementos arquitectónicos y arqueológicos es perfecta,
pero para observar y ofrecer al público la vida cotidiana de las
personas que vivían en el pasado no llega a servir. Por ejemplo
si tuviéramos que explicar un horno en la antigüedad se podría
recrear en 3D, pero al lado sería necesaria una ilustración de
ese horno en funcionamiento, donde se pudieran observar las
caras de esfuerzo, el sudor del trabajo, o por ejemplo como un
obrero se lamenta de haber roto una pieza de cerámica que
tanto costaba acabar.
5.- LA ILUSTRACIÓN Y LOS DIFERENTES MEDIOS DE
DIFUSIÓN DE HISTORIA Y ARQUEOLOGÍA
Con todas estas características didácticas es obligado
hacerse la pregunta, ¿en qué medios de difusión de la historia
y la arqueología se puede utilizar la ilustración histórica? La
respuesta es clara, en todos. Me gustaría que nos detengamos
en algunos de ellos para observar lo que puede aportar este
recurso tan importante.
En los yacimientos arqueológicos la ilustración pretende
trasladar al visitante al pasado, transportándolo y haciéndole
ver la vida en ese preciso instante. A nivel de difusión,
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Arqueología Pública en España
personalmente opino, aunque sea arqueólogo y por tanto me
apasionen las piedras, que hay yacimientos donde la didáctica
falla y no son más que ruinas sin una historia interesante que
mostrar; el visitante se aburre y únicamente observa fases y
fases constructivas sin entender los restos y sin querer volver a ir
a visitar unas construcciones donde los muros tengan una o dos
hiladas de piedras. Hay que subsanar este problema a través de
la utilización de los diferentes recursos didácticos de los cuales
se dispone, convirtiendo en atractivos los diferentes rincones
que puede visitar el público. Si el visitante se encuentra en una
calle de un poblado ibérico observando un plafón explicativo
y se utiliza una ilustración donde se reconstruye esa calle y la
vida que debía tener, desde el punto de vista del espectador,
éste se hará una idea clara y dejará de ver simples piedras y
observará una realidad que le resultará muy cotidiana, gente
arreglando un tejado, transportando ánforas, niños jugando…;
esta realidad crea una empatía y un acercamiento al visitante
que las palabras no consiguen, provocando una reacción
positiva a la hora de intentar entender y asimilar lo que ve. Es
verdad que no todo se consigue únicamente con ilustraciones,
pero para mi entender son fundamentales.
Sin abandonar los yacimientos arqueológicos, podríamos
poner un ejemplo de unas ilustraciones que realicé hace
algún tiempo para la Ciutadella Ibérica de Calafell (Tarragona,
Cataluña). Estas muestran diferentes aspectos de la vida
de este importante yacimiento y son utilizadas en las visitas
infantiles. El monitor las utiliza durante la visita para captar la
atención de los niños, que estos se interesen por la explicación
y se les cree una curiosidad de saber lo que están observando
en la ilustración y en la vida real. Sólo con que se consiga
mínimamente este objetivo, ya se está aportando otro granito
de arena en la difusión del patrimonio.
Ahora sí, dejando de lado los yacimientos arqueológicos,
debemos centrarnos en museos o entidades que realizan
exposiciones permanentes y temporales de historia y
arqueología. Mi opinión personal es la de suprimir el concepto
decimonónico de estos medios; se ha de borrar la difusión de
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Segura, S. - Ilustración histórica
la pieza por la pieza. El visitante está cansado de observar
estanterías llenas y llenas de restos arqueológicos y plafones
llenos de palabras. La ilustración nos servirá para mostrar cómo
era originariamente el material expuesto, que función cumplía y
cuál era su contexto. Por ejemplo, si mostramos al público una
serie de piezas de una embarcación romana con un gran plafón
explicativo al lado, en el cual se intenta divulgar qué función
cumplía cada una de ellas en la embarcación, erramos en la
difusión de ese material; en cambio, si detrás de esas piezas
colocamos una gran ilustración de una embarcación en el mar
con su tripulación, y en ella un número que asigne cada pieza,
el observador rápidamente se creará una realidad de una forma
más efectiva.
Se han llegado a crear exposiciones de un gran nivel
divulgativo con solo material reproducido y la utilización de
diferentes recursos didácticos.
Otro de los medios importantes son las diversas publicaciones
de historia y arqueología, tanto libros, cuentos, revistas... En
éstos la ilustración histórica y la reconstrucción en 3D tienen
exclusividad. Poco a poco los libros han ido incluyendo estos
recursos para divulgar la historia, llegando incluso algunos
a convertir la ilustración, no en un mero acompañante de la
lectura, sino en la base de su guión. La ilustración también es un
medio de difusión muy importante en las revistas, a las cuales
les da la posibilidad de mostrar el pasado de una manera más
amena y, podríamos decir más llamativa de cara a un público
que han de captar y mantener.
6.- DIDÁCTICA VERSUS ESPECTACULARIDAD
La opinión personal y fnal sobre el sentido de la ilustración
histórica, que se puede extrapolar a otras formas de divulgación
de la historia, es la de que en ningún caso se debe renunciar al
rigor histórico a favor de la espectacularidad de la ilustración.
A la sociedad no se le puede engañar inventándonos cosas
a la hora de realizar didáctica histórica y arqueológica. La
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Arqueología Pública en España
ilustración histórica ha de estar bien documentada y mantener
un rigor científco.
Yacimientos, museos, revistas… han de pensar en la
ilustración como un recurso didáctico para ayudar a divulgar de
una forma efectiva. No se puede pensar que gracias ésta, por
mucha calidad que tenga y gran espectacularidad, no necesite
estar acompañada de un buen soporte oral o escrito.
La ilustración debe estar encuadrada dentro de un buen
guión didáctico, que le de un sentido y saque todo su provecho.
Si se consigue unir la espectacularidad con el rigor científco
y un correcto contexto didáctico, realmente el producto adquiere
un poder divulgativo muy grande.
7.- LIBROS RECOMENDADOS
Como ya se ha comentado en un principio, no existen escritos
ni libros que nos sirvan de contexto ni referencia, por tanto, se
ha optado por qué en vez de realizar una bibliografía, se van a
recomendar diversas publicaciones que considero interesantes
por su aportación al mundo de la ilustración histórica a nivel
práctico.
Bayés, P. 2000. Petita historia de Calafell. Ajuntament
de Calafell.: Una de las primeras recomendaciones, la de la
ilustradora Pilarín Bayés. Esta autora tiene toda una serie de
publicaciones llamadas Petites històries en las cuales hace un
repaso de la historia de poblaciones, personajes, yacimientos…
de una forma muy amena y con un estilo muy adecuado para
el público infantil.
Isabel, B. y Andrada, J. 2010. Me llamo Cromañón.
Parramón Ediciones.: Este libro forma parte de toda una serie
de publicaciones con el título Me llamo… que narra la historia
de personajes famosos del pasado. Es muy interesante, ya que
cada libro lo realiza un autor y un ilustrador diferente. Es una
muy buena lectura para un público infantil y juvenil.
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Segura, S. - Ilustración histórica
Connolly, P. 1998. La Ciudad Antigua La vida en la Atenas
y Roma clásicas. Acento Editorial.: Finalmente recomendar,
para público juvenil y adulto, el trabajo de Peter Connolly, gran
ilustrador del mundo antiguo. En sus obras se puede observar
el pasado con gran detalle y con una calidad excelente. Esta
publicación y todas las otras que realizó contienen un gran rigor
científco y un alto nivel didáctico.
Evidentemente hay muchos otros libros magnífcos donde
la ilustración tiene un gran peso, pero si colocásemos todos no
acabaríamos este apartado, por tanto he considerado que era
mejor hacer referencia a uno para cada tipo de público.

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