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UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR

FACULTAD MULTIDISCIPLINARIA DE OCCIDENTE


DEPARTAMENTO DE CIENCIAS SOCIALES, FILOSOFÌA Y LETRAS

VIGENCIA DEL MAÍZ COMO ELEMENTO IDENTITARIO,


MANIFESTADO A TRAVÉS DE LAS EXPRESIONES
LITERARIAS SALVADOREÑAS

TRABAJO FINAL PARA OPTAR AL GRADO DE LICENCIATURA EN


LETRAS

PRESENTADO POR:

Edwin Oswaldo Grijalva Pineda

Claudia Verónica Rodríguez Guevara

Elí Nehemías Arroyo Erazo

DOCENTE DIRECTOR:

Lic. Roberto Gutiérrez Ayala

SANTA ANA, OCTUBRE 2002


AUTORIDADES UNIVERSITARIAS

DRA. MARÍA ISABEL RODRÍGUEZ


RECTORA

ING. FRANCISCO MARROQUÍN


VICERRECTOR

LICDA. LIDIA MARGARITA MUÑOZ VELA


SECRETARIA GENERAL

AUTORIDADES DE LA FACULTAD
MULTIDISCIPLINARIA DE OCCIDENTE

LICDO. REMBERTO ELÍAS MANGANDÍ


DECANO

LICDO. VÍCTOR ARMANDO TEJADA MÉNDEZ


VICE DECANO

LICDA. ANA EMILIA DE PADILLA


SECRETARIA

MSC. RAÚL DE JESÚS LÓPEZ GRIJALVA


DIRECTOR GENERAL DE PROCESOS DE GRADO
DEL DEPTO. DE CIENCIAS SOCIALES, FIL. Y LETRAS
INDICE

INTRODUCCIÓN ................................................................................................. 3

CAPITULO I : EL PROBLEMA ...................................................................... 5

1. Liminar. ...................................................................................................... 5
2. Antecedentes del problema. ......................................................................... 6
3. Formulación precisa del problema. ............................................................. 8
4. Objetivos de la investigación. ..................................................................... 14
5. Preguntas de investigación. ......................................................................... 15

CAPITULO II : LAS BASES TEORICAS. ........................................................ 16

CAPÍTULO III. ESTUDIO SEMIÓTICO-EVOLUTIVO DEL MAÍZ. .......... 25

1. Época prehispánica. ..................................................................................... 25

2. Conquista y Colonia. ................................................................................... 34

3. La independencia y la República. ................................................................ 42

4. La República, hasta 1945. ............................................................................ 50

5. De 1945 hacia allá. ....................................................................................... 60

IV. CONCLUSIONES. .......................................................................................... 75


V. GLOSARIO. ...................................................................................................... 79
VI. BIBLIOGRAFÍA. ............................................................................................ 85
INTRODUCCIÓN

Los temas culturales siempre han sido necesarios para los países que buscan

encontrar su identidad, y así reparar reflexivamente en su historia, su literatura y los

procesos evolutivos de sus símbolos nacionales. Y es que cada país en mayor o menor

medida tiene estas tres cosas, que suelen ser bastiones importantes que sostienen,

promueven y guían una ruta identitaria.

Al tomar estas teorías como válidas, surge el interés por abordar una

investigación centrada en El Salvador, hacia un grano que le es muy propio: el maíz.

El trabajo posee tres capítulos. En el primero: EL PROBLEMA, se establecen el

liminar o la justificación, los antecedentes y la formulación precisa del problema, así

como los objetivos y las preguntas de la investigación.

En el segundo capítulo: LAS BASES TEÓRICAS, se establece un marco

teórico que establece información que gira en torno al maíz, y que lo hace ver como un

elemento importante a estudiar dentro de la cultura salvadoreña.

En el tercer capítulo: ESTUDIO SEMIÓTICO-EVOLUTIVO DEL MAÍZ,

enfatiza el quid del trabajo. Para ello se utilizaron tres disciplinas de estudio: la historia,

la literatura y la semiótica.

La primera disciplina sirvió como referente para detectar el desarrollo de la sociedad

salvadoreña desde sus tiempos prehispánicos hasta la actualidad; la segunda sirvió para

determinar si el maíz era y estaba siendo incluido en las creaciones literarias de los

escritores salvadoreños; y la tercera disciplina fue de vital utilidad para definir porqué
el grano adquiere en el país la categoría de signo y símbolo, de acuerdo a lo demostrado

en la historia y la literatura.

Es así como se concluye la realización de este trabajo, reconociendo sin duda

que no termina del todo por una razón básica: el proceso cultural salvadoreño, visto

como un organismo activo, seguirá caminando con el tiempo y por lo tanto el estudio

no se agota con seis meses, un año o dos años de lectura, sino que continúa toda la vida.
CAPÍTULO I : EL PROBLEMA

1. Liminar

El estudio de cualquier proceso cultural en El Salvador, es muy importante, por el

hecho de no contar con mucha investigación que le revele ante el cuerpo social.

Rafael Rodríguez Díaz, escritor y catedrático de letras de la UCA, lo reafirma cuando

dice que “hay un escaso, por no decir nulo, desarrollo de la capacidad teorizadora y

analítica en nuestro medio”. (1)

Esta carencia teorizadora sobre su historia y cultura provoca un evidente problema

de identidad en cualquier componente de la vida del país, porque al desconocer sus

elementos identitarios, se corre el riesgo, que al no registrarlos, se pierdan o queden

a un nivel de conjeturas, manifestando un espíritu nacional frágil que opone poca

resistencia a la transculturación.

La investigación que queremos llevar a cabo, es un esfuerzo para llegar a conocer la

vigencia como elemento de identidad cultural en El Salvador de El maíz, visto a través

de las manifestaciones literarias Salvadoreñas; y determinar de esta manera, la

manifestación sígnica de esta planta como portador de cultura a través de la literatura

salvadoreña.

Lo anterior expresa el propósito esencial del presente estudio; para lo cual se

pretende desarrollar una guía temática que incluye los siguientes niveles:

I El Maíz en la historia
II El maíz en la mitología nacional
III El Maíz en las Expresiones literarias nacionales
2. Antecedentes del problema.

El maíz, a través de las etapas históricas, literarias y mitológicas; plantea

interrogantes sobre la cultura nacional que deben ser resueltas en una investigación

hermenéutica; en ese sentido, nuestros intereses se centran en ello, tomando en cuenta lo

siguiente:

-Aspecto Histórico: Este aspecto servirá para proporcionar un panorama histórico del

nacimiento, desarrollo y vigencia del maíz en El Salvador.

-Aspecto Literario: En el se verá como en las manifestaciones literarias de El Salvador

el maíz es utilizado como un recurso estético y una identidad cultural prehispánica que

le da significado a las manifestaciones literarias -Aspecto Mitológico: En este aspecto

consideramos que se puede dar la mayor presencia del maíz, desde el punto de vista

espiritual, por el hecho de remontarse a los orígenes de la civilización mesoamericana .

En el campo nacional hay una carencia epistemológica sobre cada uno de estos

aspectos; por ello se propone aplicar la semiótica de la cultura , introduciendo las

siguientes categorías de estudio:

- El maíz como signo.

- El maíz como símbolo.

- Los signos temáticos del maíz.

- El maíz en el texto como Hipersigno.

-Mensaje y significación semiótica del maíz.

El trabajo de investigación sobre el tema “Vigencia del maíz como elemento

identitario, manifestado a través de expresiones literarias Salvadoreñas”, se justifica,

por:
a) La falta de estudios sistemáticos y serios que analizan teóricamente al maíz

dentro de las corrientes literarias salvadoreñas.

b) La carencia de estudios sobre el significado semiótico de los signos culturales

salvadoreños.

Ejemplos claros pueden ser las revistas literarias editadas por universidades,

institutos y organizaciones nacionales, en las cuales podrían encontrarse temáticas

referidas a este objeto de estudio. Sin embargo, revisando el contenido de algunas, sólo

se encontró un breve artículo en la revista TALLER DE LETRAS del Departamento

de Letras de la UCA. El título del mismo es NOTAS SOBRE EL MAÍZ EN LA

POESÍA CENTROAMERICANA del autor Francisco Andrés Escobar. En él se aborda

la importancia del maíz en la región desde las dimensiones siguientes: como sustancia

fundante, sustancia deificada, sustancia nutriente, sustancia convocante, sustancia

diferenciante y como símbolo de libertad. La figura del indígena y su herencia cultural

son las que el autor relaciona con el maíz, seleccionando algunas muestras poéticas de

escritores salvadoreños que lo abordan. El autor concluye con las siguientes líneas:

Examinando teóricamente el problema, podemos afirmar que la real presencia del maíz

como sustancia constitutiva de la vida centroamericana, lo alza hacia la poesía desde

las dimensiones en que el grano vive: los planos de las urgencias cotidianas y los

planos de la conciencia profunda.

También, revisando los tesarios de la FMO, no se encontró ninguna tesis que haga

presente un tema de estudio como el que aquí se propone. De ello se deduce la

relevancia, novedad y pertinencia que la temática, y el abordaje propuesto representan.


3. Formulación precisa del problema.

“Frecuentemente se habla del rescate de la identidad, como si esta fuera un objeto o

una cosa que se ha extraviado en el camino, o se ha dejado olvidada en algún lugar. Esta

situación provoca una angustiosa búsqueda de la identidad”, así lo afirma Gregorio

Bello Suazo en Identidad Nacional y Memoria Colectiva Elementos para la discusión,

introducción del libro “EL Salvador Sociológico General”.

Américo Castro dice que las verdaderas nacionalidades surgen cuando los

colectivos empiezan a tomar en conciencia de que son un “nosotros”, plenamente

diferenciados de “los otros”, los extraños a “nuestra” cultura y tradición. (2)

Para acercanos a la comprensión de este complejo problema, debemos entender que la

identidad es un sistema de relaciones y representaciones. Es un proceso dinámico y

cambiante que se elabora en el marco de un conjunto de relaciones que se establecen

históricamente, entre individuos y grupos sociales. Es un proceso de construcción en el

que se asimilan, mantienen y desechan símbolos y valores.

En El Salvador, las referencias históricas contribuyen de gran manera a conformar tal o

cuál identidad, pues no se puede hablar de una plena y verdadera; debido a las enormes

diferencias sociales, económicas y culturales. Más bien se trata de múltiples identidades

construidas con base a la elección libre de símbolos,de gustos, creencias etc., es decir,

aquella referencia con la que se identifica la población, como las ideologías religiosas,

elementos cívicos, culinarios, danzas, bailes; en lo sociopolítico, personajes

convertidos a héroes; otros como la cerámica y los dioses en la prehispanidad o como el

maíz, traído de la agricultura u otras esferas culturales.


En este sentido la identidad no debe concebirse como una esencia o como un

paradigma inmutable, sino como proceso de identificación; es decir como un proceso

activo y complejo históricamente situado y resultado de conflictos y luchas sociales.

La identidad se caracteriza por su plasticidad, capacidad de variación,

reacomodamiento y modulación interna. Las identidades emergen y varían en el tiempo.

Se retraen o se expanden según las circunstancias.

Nuestro país ha experimentado desde la prehispanidad muchas variaciones en el

proceso de construcción de una plena identidad. Desde antes de la llegada de los

españoles el territorio de Cuzcatlán fue un puente obligado del norte al sur y viceversa,

lo que implicó un fuerte proceso de cambio con las etnias que habitaban mesoamérica.

En El Salvador específicamente los grupos étnicos estuvieron influenciados por los

mayas, que a la vez se vieron influenciados por los aztecas. Al mismo tiempo que la

civilización progresaba, los mayas se multiplicaron e iban extendiendo sus dominios, así

fueron fundando aldeas y pueblos, que se distinguieron unos de otros por algunas de

sus costumbres y por las diferentes lenguas que hablaban. Ahora bien en el territorio de

la República de El Salvador se establecieron los pipiles, específicamente en el área

entre el río paz y el río Lempa. Los pipiles hablaban el nahuat, una variante del idioma

nahua, que se utilizaba en el México central. Los antepasados de los pipiles emigraron

del antiplano de México Central y el golfo de México para ubicarse en zonas

centroamericanas, así en El Salvador poblaron la zona occidental, central y una parte de

la zona oriental. Aun se desconoce la cronología exacta y la dinámica de las

migraciones pipiles, señalándose desde el año 900 hasta el año 1250 o 1300 a d c. En el

oriente de El Salvador cruzando el río Lempa se asentaron los lencas. Una tesis afirma

que probablemente fueron los habitantes originales de casi todo el país pero fueron

desplazados por los pipiles. Cuatro etnias más complementan el panorama para las
fechas antes mencionadas. Al norte cerca de Chalatenango había asentamientos mayas

que hablaban el idioma chorti, en Cacaopera en el extremo noroeste, el ulúa y el

mangue en el extremo oriental. Anterior a la llegada de los pipiles se conocen algunas

etnias, como los pocomanes, chontales , sincas que fueron absorbidos por los pipiles. El

desarrollo de estas culturas en el país alcanzó un rasgo notable, dividiendo el territorio

en cacicazgos. El cacicazgo principal era Cuzcatlán, luego le seguía el de Izalco,

Apanecatl, Apastepetl, Ixtepetl y Guacotecti, cada cacicazgo se dividía en varios

calpullis o comunidades donde la tierra y los alimentos eran comunitarios. Se dividieron

en grupos sociales y practicaron la agricultura .

El cultivo principal de estos grupos étnicos era el maíz, como evidencia de ello citamos

a Rafael Cobos1, quien ha recopilado información de Gerotle (1989) y Reyes Aguilar

(1991) quienes reportaron haber identificado como un hallazgo importante, la aparición

del maíz en el sitio arqueológico Joya de Cerén, que contrasta con el sitio de

Chalchuapa, que corresponde al período 1200 a, de c. – 900 a, de C., en donde afirman

no haber encontrado restos de maíz u otros cultivos, pero el argumento resulta un poco

especulativo. La mayoría de etnias conocieron el maíz, este desempeñó un papel central

para el surgimiento de las aldeas, que luego se extendió a otras esferas. Según se señala

en “Historias del Istmo C. A ., tomo I”, el maíz evolucionó desde la variedad silvestre,

hasta que alcanzo la forma y tamaño que hoy conocemos y que se cultivo en el sur de

C. .A. y el norte de Sudamérica y México que confirma el cultivo de este producto.

Luego con la llegada de los conquistadores europeos se produce una variación

mayor, confirmándose la hipótesis que las identidades son plurales, inevitables y

flexibles, produciéndose de esta forma un sincretismo cultural inevitable entre dos

culturas distintas. Los símbolos autóctonos desde este momento inician una lucha
contra los símbolos extranjeros: El Politeísmo nativo y el catolicismo español; el

lenguaje castellano y el náhuatl; el maíz y el trigo, en el aspecto alimenticio.

De esta proposición pueden sacarse dos conclusiones importantes:

1. Las relaciones entre los grupos sociales no se desarrollan bajo principios de

igualdad, sino bajo el principio de dominio del fuerte sobre el débil, ejemplo de

ello son las conquistas, el saqueo y la sumisión esclava de la población

indígena y su convención a colonia. (3)

2. Las condiciones concretas de la dominación colonial explican las diferencias

culturales que presentan los países latinoamericanos. Los colonizadores

Europeos no conformaban un todo cultural uniforme, entre ellos había cripto-

judíos, cristianos nuevos y viejos, Españoles, Franceses, Ingleses etc.

Hablar sobre los diferentes símbolos que a lo largo del tiempo han identificado a

la cultura Salvadoreña, es hablar entre otros de: el maíz, el cacao, el jiquilite y el

café.

Estos cultivos fueron elevados a categoría de símbolos por la importancia que

adquirieron en las proyecciones nutricionales, económicas, comerciales y sociales del

país en un período histórico determinado. El maíz, quizá fue el elemento simbólico más

importante no sólo en El Salvador, sino también en toda mesoamérica. El maíz tiene su

valor cultural e histórico por ser el producto principal que cultivaban los indígenas hacia

el año 5000 a.c., y que adquiere en la mitología la categoría de dios.

Para el hombre indígena, su creación se la deben al maíz. Así lo testifica el

Popol-Vuh: el libro Sagrado de los indios Quichés de Guatemala:

“Así encontraron la comida y esta fue la que entró en la carne del hombre creado,

del hombre formado; esta fue su sangre, de esta se hizo del hombre. Así entró el

maíz ( en la formación del hombre) por la obra de los progenitores.”


Sin embargo la mayor importancia radica en haberse convertido en el principal

producto comestible y nutricional de la región, desplazando la caza y la recolección,

actividades primitivas que el indígena practicó.

El cacao fue también un cultivo importante, designado para fines comerciales.

Uno de los centros productores más importantes de la región Cuzcatleca eran los

Izalcos. El cacao no sólo se pagaba como tributo a los soberanos prehispánicos de

Mesoamérica, si no que servía como dinero para comprar varios servicios y productos.

El jiquilite fue una planta con la cual se producía el añil, producto que era

compartido y trabajado por los colonizadores, indios y mulatos. Desde 1650 adquiere un

alta calidad, lo cual permitió venderlo a un alto precio. De 1760 a 1792, su cultivo y

exportación estuvieron en su apogeo. Este producto enriqueció a españoles y criollos,

y fue un motivo importante para movimientos independencistas futuros.

El café empezó a cultivarse en 1830, ya en la época colonial, pero no fue hasta la

década de 1840 que se pensó en exportarlo, en parte porque en esos años los precios del añil

estaban bajos. Los primeros sacos del grano se exportaron en 1855 y veinte años más tarde el

valor de las exportaciones superaba a las del añil. Los beneficiados del producto fueron los

terratenientes, que le dieron impulso a la propiedad privada, a la exportación y apropiación de

tierras comunales.

El tiempo ha venido trascurriendo normalmente desde aquellas fechas, y ha

provocado un dinamismo y consecuencias sincréticas culturales, a tal grado que

entrando a un nuevo siglo, los avances tecnológicos, científicos, comunicativos, etc.,

suponen cambios bruscos en las diferentes facetas de la vida nacional, adoptando

elementos ajenos y olvidando los tradicionales-significativos.

Entonces en este estudio se pretende indagar, de entre esta diversidad de

elementos simbólicos, específicamente el valor simbólico del maíz, buscando


interpretar y resolver cuestionamientos acerca del valor simbólico del maíz en la cultura

salvadoreña tales como:

- ¿ Ha alcanzado el maíz la categoría de símbolo identitario en El Salvador ?

- ¿ Es posible interpretar semióticamente la vigencia del maíz como signo cultural

?
4. Objetivos

4.1 Objetivos Generales

5.1.1 Conocer el proceso histórico del maíz en El Salvador.

5.1.2 Identificar la vigencia del maíz como categoría sígnica en las expresiones

literarias salvadoreñas.

5.1.3 Interpretar semióticamente la presencia del maíz dentro de una identidad artístico-

literaria.

4. 2. Objetivos Específicos

5.2.1 Analizar comparativamente las facetas históricas más importantes de nuestro

país.

5.2.2. Descubrir diferentes expresiones literarias, orales y escritas.

5.2.3. Analizar críticamente las expresiones literarias.

5.2.4. Valorar el papel de la literatura como un componente importante para la

conformación de una identidad nacional.


5. Preguntas de investigación

- ¿ Que papel jugó el maíz, desde una visión mítica-simbólica ?

- ¿ Que papel desempeñó el maíz en la alimentación indígena ?

- ¿ Que herencia gastronómica le deja el maíz a la alimentación que tiene El

Salvador hoy en día ?

- ¿ Que papel jugaba el maíz en el plano de la hechicería para los indios ?

- ¿ Que papel jugó el maíz en la agricultura ?

- ¿ Habrá entrado en el nivel literario el maíz para los pueblos indígenas ?

- ¿ Cuales fueron las facetas artísticas en las que participó el maíz para los

indígenas ?

- ¿ En las festividades que tenían los indios, era el maíz uno de los motivos de su

existencia ?

PARTE II

- ¿ Qué se puede entender por identidad cultural ?

- ¿ Qué papel ha jugado el maíz en la historia nacional ?

- ¿ Se refleja el maíz como elemento identitario en la literatura nacional ?

- ¿ Cómo se refleja en los diferentes géneros literarios culturales ?

- ¿ De que manera contribuyen las expresiones artístico-literarias, a fomentar una

identidad cultural con respecto al maíz ?

- Están las manifestaciones artísticas, destinadas a proyectar el maíz como

elemento identitario ?

- ¿ Se manifiesta el maíz en ellos, directa o indirectamente ?

- ¿ Que significo para los cultos indígenas ?


PARTE III

(para algunos literatos salvadoreños)

- ¿ Tiene Para usted valor, actualmente el maíz en sus obras o en obras de sus

colegas?

- ¿Se puede afirmar una identidad cultural, manifestada en el maíz, en diferentes

muestras artísticas ?

- ¿ Le atrae a usted en su obra, involucrar al maíz para darle su valor dentro de la

cultura salvadoreña ?

NOTAS

1. Rodríguez Díaz, Rafael, “Temas salvadoreños”, UCA editores, San Salvador,


1992, pág. 71.
2. Rodríguez Díaz, Rafael, Op. Cit. Pág. 112.

3. Leontiev, N. A., “El hombre y la cultura”, 2ª. ed., Grijalvo S. A., México, 1973,
pág. 41.
4. El Popol Vuh, las antiguas historias del quiché, UCA editores, San Salvador,
1980, pág. 101.
CAPITULO II: LAS BASES TEÓRICAS

En lo mítico-simbólico, el papel del maíz radica en que el indígena poseía diferentes

dioses del maíz: Cinteotl (dios del maíz), Centeocihuat (diosa del maíz), Xilonen

(diosas de la mazorca tierna), Ilamacuhtl (diosa del maíz seco) y Chicomecoatl (diosa de

los mantenimientos)(1). Llegaron a considerar que el eje sobre el que se ordenaba el

mundo, y la materia con que los dioses crearon al hombre, luego de intentos fallidos,

era el maíz, así como considerarlo un regalo divino y un objeto de culto.

También lo relacionaban con el mar y los ríos, debido a que simbolizaba las cualidades

o funciones del agua y la fertilidad. En Sudamérica, la chicha era ofrecida a la tierra o

Pachamama, sobre todo en la confluencia de los ríos para procurarse salud, o en la

playa para tener un buen viaje en la bolsa al extraer el guano de las islas. Hubo en

algunas islas santuarios para las divinidades relacionadas con el mar y la luna en los

que se depositaban ofrendas en cántaros y tiestos que hoy es posible encontrar en las

excavaciones arqueológicas, que ha hallado en ellas grandes cantidades de mazorcas de

maíz.

Existe un mito que versa así: cuando los dioses crearon a los hombres, se

preguntaron que comerían estos; entonces Quetzalcoatl vio que unas hormigas

cargaban unos granos de maíz y averiguando supo que estaba dentro del

Tonacatepetl “Cerro de Nuestra Comida”. Se convirtió el dios en hormiga negra,

entró al cerro, sacó unos granos de maíz y se los llevó a Tamoanchan, ahí los dioses

le dieron de alimento a los hombres.

El maíz representó para las sociedades mesoamericanas un elemento vital de los

diferentes rubros que las conformaban. Dentro de los diversos rubros que se tenían en

dichas sociedades el maíz pudo manifestarse elocuentemente.


En lo alimenticio, el maíz ocupó un gran espacio en la mayoría de alimentos y bebidas

que el indio consumía, pues eran elaborados con él, y por ser un cereal que se adaptaba

a diversas condiciones ecológicas, era de preferencia para el indio. Por ejemplo algunas

en fuentes se cuenta que en 1502, Cristóbal Colón, en su cuarto y último viaje, se topó

en el golfo de Honduras con una canoa mecate maya, apresó a sus veinticinco

ocupantes y les quitó sus atuendos; sus mercancías y lo que parecía ser una especie de

vino o cerveza de maíz. “Esta bebida podría haber sido chicha, una bebida de tipo

embriagante que tiene sus orígenes en la época antigua , la base fundamental para su

preparación es el maíz especialmente el maíz negrito y lo envolvían en hojas de

huerta

fresca hasta que el maíz germinara luego lo sacaban y colocaban en un porrón de

barro , agregándole agua y dulce preparado (de panela) al cual le agregaban otros

elementos como cáscara de piña etc., lo dejaban reposar por un tiempo prudencial y

luego la consumían.”

Entonces el maíz representó una necesidad de vida y alimentación del indio. De

él sacó una serie de platos, que se constituyeron en su dieta diaria.

En El Salvador de hoy, hay muchos productos que se derivan del maíz, convertidos en

comidas tradicionales o platos típicos: Las pupusas, tortillas, rihuas, café de maíz,

chilate, shuco, tortas de elote, fresco de maíz (tiste), pasteles, enchiladas, tamales de

masa o de maíz tierno o atole de maíz tierno, totopostes (totopos) las masitas, pan de

maíz, harina de maíz, chilaquilas, tamales colados, tamales pisques, chuchitos,

capirotadas, los misquitos, etc.

En el plano de la hechicería, habían ciertas personalidades a quienes se les atribuían

poderes mágicos o adivinatorios. Así estaban los médicos, los barqueros, los
santibanquis, los titiriteros y otros. Cada uno se consideraba como tal, según el

procedimiento que empleaban para ejecutar sus actos: unos lo hacían arrojando granos

de maíz y otros de frijoles. Es decir que el primer elemento, como el segundo se les

atribuían poderes para ejecutar hechicería. Oxomoco, para los nahuas era un hombre o

semidios que con su mujer Cipactonal, inventaron la

forma de adivinar. De acuerdo a lo que relata Fray Bernardino de Sahagún, cuando

llegaron de allende al mar los primeros pobladores de Pánuco, se fueron después a

Temoanchán en donde se quedaron a vivir un tiempo, para después regresar a donde

habían venido. Al hacerlo dejaron atrás a cuatro sabios, Cipactonal y Oxomoco eran

dos de ellos; y entre los cuatro inventaron el calendario nahuatl y el arte de interpretar

los sueños.

Según otro mito, ellos les comunicaron a los dioses que Nanahuatl, fue el

personaje que rompió el cerro de Tonacatepetl para sacar el maíz. En los tonalamatl

libros de tonalpohualli, que cuentan de los dioses o el destino,casi siempre aparecen en

la primera página arrojando maíz para adivinar.

En el plano cosmogónico, está muy asociado con lo mítico-simbólico, pues los dioses

hacían un viaje con el maíz al inframundo para luego renacer, lo cual se realizaba con el

curso solar, ya que la dualidad del dios maíz es el sol. Entonces, hay una íntima

relación entre el sol y el maíz, así como con otros seres de la naturaleza como la

serpiente y el relámpago.

En los planos Arqueológicos y Agronómicos: El investigador Mac Neish y su grupo

interdisciplinario, en la fase denominada Coxcatlán (5200-3400 a.c.) hallaron maíz,

que ya Manglesdorf clasificó como silvestre. En la fase siguiente, Abejas (3400-2300

a.c.) clasificó
las mazorcas de maíz como diversas y que superaban en tamaño al maíz silvestre. Al

final de las investigaciones apareció una nueva variedad de maíz doméstico con

introgresión del tripsacúm, que se hibridizó con la variedad, a la que acabó

sustituyendo.

En los Andes se conocen 300 variedades de maíz, que, según distintas zonas,

forman diversos nombres, pero provienen de una serie de razas más antiguas.

Se conoce además que a nivel mundial hay más de 1000 variedades, que se han

agrupado de acuerdo a sus características de cultivo: maíz temprano, de cuarentena, de

temporal, de pesigallo, etc.

Estamos, entonces ante una larga e infructuosa lista de variedades del maíz,

cuyos nombres cambian de país a país e inclusive de región a región.

Una buena siembra es uno de los requisitos fundamentales para obtener una

buena cosecha. Para ello debe elegirse el tipo de semilla, la época de siembra, la

densidad o los métodos de siembra; conocimientos que manejaban los indígenas

habitantes de América. El maíz es también cosechado para diferentes propósitos:

producción de forraje verde y ensilaje para el consumo del animal, producción de

granos secos, o como hortaliza en forma de elote para consumo humano.

En lo literario, a pesar de que es difícil hablar de una clasificación exacta de géneros

literarios en la época prehispánica de la región, Grossman Rudolf en “Historia y en

problemas de la literatura Latinoamericana”, Madrid, 1972 (págs. 87-98) indica que los

géneros relevantes en la América Antigua fueron: lírica, épica, teatro y poesía didáctica,

como adivinanzas y los adagios.

En la lírica se evocaba al trabajo, tales como, las ceremonias a las siembras, o bien, las

evocaciones a la fertilidad. En otras palabras, lo lírico hacía alusión al maíz en primera

persona.
En la épica, se evocaba la celebración de diversas casas reinantes y de sus antepasados,

sin embargo una muestra que menciona el maíz es Quetzalcoatl y los toltecas.

“... los toltecas eran muy ricos

no tenían precio los víveres, nuestro sustento.

Dicen que las calabazas eran grandes y gruesas,

Que las mazorcas de maíz

eran tan grandes y gruesas como la mano de un metate...” (2)

En el teatro se clasifican todas aquellas descripciones rituales, danzas, ceremoniales

para la siembra, la fertilidad, la guerra y otros. En la poesía didáctica, nombrada por

Grossman en el libro y apuntado, incluye las adivinanzas, los temas de ellas son o eran

elementos naturales totales como la boca, las uñas, la nariz, la cebolla, el maíz, la pulga,

etc. Ejemplos:

¿Qué cosa y cosa una vieja que tiene los cabellos de heno, y está cerca de la puesta de

la casa? R/ Es la troja de maíz.

Añadámosle que los grupos mesoamericanos, dentro de su literatura oral (pasadas,

leyendas, cuentos y otros hacían uso del maíz. Los títulos de los relatos son:

Costa Rica: Tobla muele maíz sobre la piedra.

El Salvador: Los nietos del maíz.

Guatemala: El cuervo y el maíz

Los que fueron en busca del maíz

Honduras: La fiesta de la tierra

Nicaragua: Cuento del hombre

Panamá: La madre maíz y la iguanas

El que siembra su matita que se coma su maíz


(Refrán)

En lo artístico, las manifestaciones artísticas giraban en torno al maíz. Así en la danza

(manifestación social) y en la música de tambores se imitaba a los sonidos de animales

con el objetivo de engalanar al dios maíz. En torno a este dios se realizaron muchas

ceremonias que suponían cantar, bailar y ejecutar instrumentos tales como: el

Teponaxtli- hoy llamado Teponaguaste; el Huehuetl o Tlapanhuetl o tamborón, etc.

Aún después con la llegada de los españoles los ritos se mantuvieron; pero le asignaron

al maíz un nombre con influencia española: mahiz o mays. En México y Centro

América tiene mucho arraigo la danza, como una de las expresiones artísticas y

culturales, fruto de la gran importancia que los indígenas dieron a esta rama del arte.

Estuvo presente en las fiestas indígenas, vinculadas al ciclo agrícola, en especial al

cultivo del maíz. Un ejemplo de ello es “La danza de la Lluvia”.

La pintura o grabados, como otra rama artística, también hace alusión al maíz. La

mayoría de culturas fueron devotas y pintaron, grabaron a Cinteotl o dios del maíz y a

su equivalente femenino Centeocihuatl, Xilonen diosa de la mazorca tierna.

Por ejemplo, podemos citar que en Tical, Templo I, se observó como parte de la ofrenda

mortuoria al gobernante, una serie de dioses: un jaguar, un perro peludo, que simbolizan

el día y sirven de guía para el dios del maíz, un mono y una iguana y el dios del maíz,

dualidad con el sol.

Los indios trabajaron para registrar sus experiencias o historias de los pueblos

propias y ajenas, los códices, que eran una especie de manuscrito en forma de biombo

hecho de papel de amate o piel de venado, en donde se dibujaban con caracteres

ideográficos historias de los pueblos y de los linajes, delimitaciones de tierra, tributos,

ceremonias y escenas de simbolismos religiosos, etc. Ejemplo es el Códice Borbónico.

En este se presenta, en una de su ideografías a Cipactonatl y Oxomoco, ambos,


personajes adivinos ejecutando un acto de hechicería con el maíz. (3)
Otro ejemplo, el Códice Florentino, que en una de sus ideografías, dos indios
envuelven a un niño en una malla con forma de mazorca. Y un ejemplo más claro es el
Códice Dresde, en el cual se refleja al dios del maíz, sosteniendo una mazorca.
Por otra parte, en las festividades indígenas se usaba el maíz como símbolo
cultural; esta preciosa gramínea era el alimento por excelencia, de los primeros
pobladores de estas tierra, quienes veneraban dioses representativos de esta planta, y
organizaban fiestas con motivos de la iniciación de la siembra y la recolección. El maíz
se utilizaba en la mayoría de las ceremonias por considerársele benefactor, daba
desenvolvimiento, prosperidad, en fin, atraía sólo cosas buenas.
Como ejemplo tenemos “ El día de la Cruz”, celebridad en la que se cree que
los indígenas lo hacían en honor a la lluvia. Su finalidad era implorar al cielo los
beneficios de la lluvia. Fue cristianizada por los españoles, quienes introdujeron la
adoración de la cruz en sustitución del dios de la lluvia.
En el plano de la medicina, algunos investigadores naturistas como el
venezolano Jerónimo Pompa afirman que los indígenas han asombrado tantas veces, en
sus aplicaciones a las más graves y desesperadas dolencias, con mengua de la ciencia,
transportada a estas regiones desde la culta Europa. En los libros de medicina nacional-
indígena que estos investigadores han escrito se encuentran los portentosos secretos
revelados a los hijos de las selvas americanas por la madre naturaleza (4). Entre estos
secretos se encuentran los proporcionados por el maíz: tostado y puesto en el agua es un
sujetador apropiado para las diarreas. El cocimiento del maíz sin tostar con goma
arábiga y azúcar cande sirve para las afecciones del pecho, para la blenorrea y para los
ardores de orina. Del maíz morado se hace una mazamorra, que con polvo de nuez
moscada es muy apropiada para fortificar a las personas debilitadas por los desarreglos
de la edad juvenil o por enfermedades largas y laboriosas. El atol de maíz blanco, o de
cualquiera otro, con unos cogollitos de ruda colocados en él, bien desmenuzados al
apearlo del fuego, es un remedio eficaz para el histerismo.
La maza de maíz sancochado se pone en los tumores para extirparlos; y la mezclada con

aceite de Castilla y papelón, se aplica a las úlceras, heridas, porrazos, etcétera. Del maíz

se saca un aguardiente de mucho mérito y una chicha que en buen punto equivale al

mejor vino.

La artesanía fue una faceta cultural indígena en la que no se utilizó el maíz, pues en

artículos como máscaras, botas, juguetes, zapatos, ropa, muebles, etc. se emplearon

como materia prima la madera, el barro, paja, plata, cuero y otro.


NOTAS

1. González Torres, Yolotl, Diccionario de Mitología y religión de Mesoamérica, Edit.

Larousse, México, 1999, pág. 62.

2.Tradición oral de El Salvador, CONCULTURA, San Salvador, 1993, pág. 37.

3. González Torres, Yolotl, Op. Cit., pág. 40.


4. Pompa, Jerónimo, “Medicamentos indígenas”, 49 ed. Edit. América, S. A., España,

pág. 9-11 (prólogo)

III. ESTUDIO SEMIÓTICO-EVOLUTIVO DEL MAÍZ.

1. Epoca prehispánica.

Un dato que da el primer asentamiento pipil en El Salvador y parte de Guatemala es el

año 900 u 800 a. C. Sobre la segunda migración atribuida a los grupos Nahuas aconteció

durante el periodo posclásico tardío entre los años 1200 - 1350 d. C. Estos grupos

tuvieron su origen en la meseta de México que lingüística y culturalmente

pertenecieron al grupo Nahua Tehotihuacán y Tolteca. Por tal razón estos pipiles

trajeron consigo muchos de los elementos culturales de estos grupos.

Para el año 1500 estos grupos migrantes de habla nahuat ocupaban el territorio

delimitado por los ríos Paz y Lempa y dos eran los señoríos que existían: Cuzcatlan e

Izalco. Sin embargo, fuentes de valor señalan que los pipiles no solo se ubicaron en la

zona occidental y central de El Salvador sino que también lo hicieron lo hicieron en un

número pequeño en la zona oriental. Jorge Larde y Larín lo explica de la siguiente

forma:

“ En El Salvador Oriental ... Existía una cuña de pueblos ulúas que ocupaban en

importancia el segundo lugar cuyos emigrantes penetraron en dirección noreste a


sureste; una, de menor de pueblos yaquis o pipiles en idioma nahuat, la cual irrumpió a

través del eje montañoso de la sierra Chinameca y por el litoral pacífico hasta

Usulután”. (1)

Los indios del territorio así como sus lenguas fueron siempre asignados con el nombre

pipil, que por lo general significa niño.

Pedro Geoffroy Rivas, para reafirmar esto analiza el vocablo nahuat apipilca, el cual

resumimos en este cuadro. (2)

At Pipil Can Apipilca


Agua Plural de “pili”, niño Lugar Lugar de los niños
del agua

Maria de Baratta en su “Cuzcatlán Típico” comenta, basada en reflexiones culturales,

semióticas, lexicales, geográficas, etc: “El pipil o nahuat cuzcatleco han dicho muchos

que es una degeneración del mexicano azteca; yo no lo creo así, sino que es una forma

cultural del idioma de carácter local pues cada pueblo tiene su modalidad propia en sus

manifestaciones culturales”.(3)

El maíz jugó un papel importantísimo para la vida pipil. La forma de producción

local alimenticia para el pipil era el maíz, los frijoles y el ayote, complementado con

diversos tipos de tubérculos, según las variaciones.

El tributo estuvo muy generalizado entre los pipiles y pueblos vecinos (

nicaraos, los nahuas y los lencas ). Se pagaba en especie ( maíz, cacao, plumas, etc ),en

servicios personales para obras públicas o servicios militares.

Los pipiles, además, creían en la existencia de un dios benéfico que protegía a

las milpas, conocido como Cerro - Valle y lo consideraron dueño del cerro y la

campiña, de carácter benigno, joven, hermoso, fuerte y erguido. De ahí que los rituales

religiosos eran muy practicados por los pipiles. Durante determinados días no tenían

relación conyugal, y se entregaban a ritos en un lugar secreto, quemando copal, y


alumbraban con una mecha de cebo o candil a su imagen, haciendo unos meneos y

señales acompañados de oraciones, mientras por las noches desgranan las mazorcas que

servían para la siembra.

Maria Baratta, sobre este importante aspecto de la vida material del pipil, presenta una

oración, aparentemente nahuat, que servía para antes y después de la siembra. Sin

embargo, no se incluirá en esta parte del estudio porque la oración involucra a santos, y

por ese motivo, la muestra no se vuelve representativa en la parcela histórica

prehispánica de El Salvador.

El maíz entonces, representó un cereal importantísimo para la alimentación, para

el intercambio comercial y tributo que el pipil practicaba en su que hacer personal y

social. Tal importancia también se refleja en la vigencia de muchas voces indígenas

relacionadas con el maíz, condicionadas a las reglas fonoestructurales del habla

indígena prehispánica, tales como:

guacal ( por guacal ), tapesca ( por tápesh ), tecomate ( por tecúmat ), tabanco ( por

tapalcu ), comal ( por cúmal ), nixtamal ( por nishtámal ), tunalmil ( por tunalmili ) que

significa milpa de verano, chilate ( por chilat ), cincuya ( por tsincuiyan ), Sintepeque (

por sintetepec ), Ilobasco ( por Shiluthuatsaco ), Olocuilta ( por Olutcuilauitan ), esta

ciudad fue fundada por los pipiles en 1576 y significa lugar de los olotes pintados y

gusanos de maíz. (4)

Hay otros vocablos que sería largo enumerar. Basta decir que una investigación

nacional en la zona rural, de 32 objetos básicos enumerados, 20 de ellos fueron parte de

la herencia indígena y las 12 restantes, han sido adoptadas durante 463 años de

transculturización.

El pipil, el maíz y el mito estuvieron entrelazados. Este último debe atenderse

como una evocación rebosante en el tiempo, que sugiere aromas a siglos, al populismo,
aconteseres sensacionales de ambientes campestres. Toda una interminable cosmogonía

contenidos en la sabiduría, la imaginación y la fantasía popular. El mito tiene sus raíces

o génesis en la religión, nace de creencias de los albores de la raza y de los pueblos

primitivos que buscan una relación armoniosa con los dioses regidores de la vida. Por

tal motivo la esencia del mito es el ennoblecimiento y la elevación del pueblo con fines

moralizadores. De ahí que trata de hechizos, talismanes, o de virtudes y hechos

extraordinarios, que se refieren a ciertos animales ( el venado ), objetos ( plumas ), y

plantas ( el maíz ); con características divinas.

El indígena inició el mito por un camino digno que ha predispuesto a la

humanidad, con el paso del tiempo a incorporarle motivos más serios a aquellas cosas

que se suponían ser merecedoras de ser enaltecidas y perpetuadas.

Según el doctor Efraín Melara Méndez “ la mitología en sí, al igual que los grandes

dogmas del mundo, han sido creados con fines educativos, moralizadores y su

explicación o justificación la encontramos si analizamos el desenvolvimiento mental del

hombre en cada época”. (5)

Es decir, si atendemos al desenvolvimiento del hombre indígena, se encuentra que su

base mitológica la sustentaron en su propia ideología, ambiente físico y temporal.

El pipil fue un hombre panteísta y espiritual, y esa virtud la permitió, al igual

que los otros pueblos de América, poseer leyendas, fábulas, cuentos, pasadas; que serán

parte de la mitología indígena.

El pipil llegó a domesticar tanto al maíz, que llegó a convertirse en parte de su esfera

espiritual y el elemento que más trascendió en su mitología. Y es que solo el hecho de

creer que el hombre fue formado de carne de maíz, material cálido y alimenticio, le da

al maíz su carácter mitológico.

Sobre esto puede anotarse una leyenda del maíz de origen aparentemente pipil :
“Hace mucho años, cuando los indios gobernaban, hubo sequía tan grande que todas

las plantas se secaron y la escasez de alimentos era extraordinaria. Un día los indios

hicieron rogativas al dios de la lluvia y vieron un pájaro de plumas amarillas posado

en un árbol. Pensaron en matarlo; pero cambiaron de idea porque pensaron que talvez

el pájaro extraño les traería suerte, y no lo mataron.

El pájaro se quedó en el árbol por algún tiempo, y cuando los indios volvieron algunos

días después hallaron debajo del árbol una planta muy verde y pequeña la cual fue

creciendo rápidamente; y a los pocos días la planta les dio una preciosa mazorca con

granos amarillos. El jefe de los indios dio un grano a cada uno de los indios, ellos lo

sembraron y en poco tiempo cada indio tenia su planta que le daba lindas mazorcas;

así empezaron a cultivar la prodigiosa planta que les regalaba tan nutritivos granos.

El pájaro que les había traído el maíz a los indios se llamaba “ el pájaro del paraíso”.

El fue quien enseñó a hacer muchas cosas con el maíz: tortillas, atole, tamales, pinol,

etc.”

En esta muestra nótese la presencia del pájaro como signo y la planta de maíz

como símbolo. Semióticamente los pipiles asocian al maíz como un objeto, un ser, una

noción, un acontecimiento con que los dioses lo conformaron, sustentando esa idea.

Nuestros antepasados manejaban mitos como la creación del mundo y del hombre y

otros como las de sus animales o sus dioses como el creador.

Ometecuhtl; o Tonal para los pipiles el sol o el dios Comaxtli y otros muchos más. Así

el maíz siempre apareció como un objeto digno, como signo de las ideas mitológicas.

Queda bien claro pues que los indígenas eran ingeniosos, sutiles, e inteligentes, capaces

de crear imágenes como la gente de otras latitudes, todo lo crearon sus dioses y sus

amuletos divinos un signo susceptible que luego evocaron a otras esferas dentro de un

mismo contexto.
Constituido el maíz en signo pasa o formar parte de diversas representaciones y es aquí

donde se inicia el proceso del maíz como símbolo.

Para clasificar mejor el concepto signo y símbolo y entender de esa forma el maíz como

materia semiótica, debe entenderse signo como la estructura que une un concepto y una

imagen acústica con un referente; y símbolo como la capacidad de ese signo de

trascender: representar de diversas maneras el signo mismo.

El signo “maíz” se constituye en un símbolo cuando pasa a representar a un pueblo, que

más adelante serán llamados naciones o países.

El maíz en la esfera religiosa representa la religión misma. Así por ejemplo

Xochiquetzal era una de las representaciones del maíz, que adquiría diferentes formas:

milpa, grano, etc; Cinteólt era otra representación del maíz que adquiría una forma

determinada. Se puede concluir que, estos nombres hacían alusión a un solo referente: el

maíz. Como símbolo el maíz representó el color de la tierra, la vida, satisfacción

alimenticia, sobrevivencia, etc. (6)

En cuanto a manifestaciones, las danzas, la oración, la leyenda, la fábula, en fin la

literatura oral y escrita, evocan a la representación del signo.

Esta condición del signo maíz de representar y manifestar la expresión de un hecho o

condición a través de un concepto, que puede ser tomado aleatoriamente o bien,

dispuesta por condición, se llama hipersigno.

El maíz no sólo se identificó en una área del conocimiento del indígena, sino en todas

aquellas de importancia para él: histórica y de origen, ideológica, cronológica,

económica, mítico, medicinal, etc. Por lo que adquiere la categoría semiótica de

hipersigno y aún más, del multisigno, por el hecho de haber formado parte de una

amplia simbología humana.


Los recuerdos literarios sobre el maíz y sobre la literatura prehispánica difícilmente

pueden encontrarse en textos nacionales históricos sin embargo algunos de los

conocidos se han mantenido por vía oral .

En Maria Baratta se registra nada más una muestra de cantares indígenas:

Quien juera como el zompopo

que nunca tiene pereza

pasa las noches y el día, con

la carga en la cabeza

Dicen que es escaso,

el maíz amarillo,

pero es más escaso

un armado tordillo. (7)

Por su parte, el salvadoreño actual (mayor de 30 años) posee en su conocimiento

popular algunas expresiones o refranes que tocan al maíz como fuente de sabiduría y lo

entretenimiento:

REFRANES:

“Corazón de olote, gamonal de tuza”.

Este refrán significa que una persona tiene una voluntad floja, inservible y que sin

embargo se considera de mucha importancia.

- “Entre camagua y elote”.

Significa que alguna cosa no esta ni tan usada ni tan nueva.

- “sigue el mais a peso”.

Indica que alguien sigue de necio.

Tal como lo afirma Gallegos Valdez: se vuelve importante hacer énfasis en el hecho que

el pipil en expresiones sabias y armoniosas, lo cual favoreció a la oratoria. Habían

además de oradores, dramaturgos.


- “Un indio menos, una tortilla más”.

Significa que cuando alguien no desea comer o no está, otro la aprovecha.

- “éste, manitas de tuza”.

Persona que no posee mucha fuerza en sus manos.

- “éste es tortilla volteada”.

Úsase para referirse a una persona homosexual.

- “hijos del mais”.

Hace referencia a una ofensa.

- “pelos de tuza”.

Referido a persona que se pintan el pelo de amarillo.

ADIVINANZAS:

Seco salí de mi casa


en el monte reverdecí
y fresco volví a dentar.
R/ El maíz.

NOTAS

1. Lardé y Larín, Jorge, “Toponimia autóctona de El Salvador Oriental”, Imprenta


Nacional, San Salvador, 1975, pág. 37.
2. Rivas, P. Geoffroy, “Toponimia nahuat de Cuscatlán, 3ª. ed., Dirección de
Publicaciones,
San Salvador, 11982, pág. 37.
3. Baratta, María de, “Cuscatlán Típico”, Vol. I, Dirección de Publicaciones, San
Salvador, 1991, pág. 275
4. Dato tomado del programa Panorama Cultural, Canal 10, junio del 2002
5. Melara Méndez, Efraín, “Mitología Cuzcatleca”, 3ª. ed., Edit. Clásicos Roxil, San
Salvador, 1993, pág. 3.
6. Ensayo sobre la simbología maya en la poesía de Luis Alfredo Arango, por
Cháriu Ballentini, encontrado en Revista de Estudios Hispánicos, U. P. R. Vol.
XXVI. No. 1, México, 1999. pág. 2
7. Baratta, María de, “Cuscatlán Típico”, Vol II, Instituto Salvadoreño de Turismo,
San Salvador, 545.
2. Conquista y colonia.

En 1524 el ejército de Pedro de Alvarado, apoyado de miles de indígenas

mexicanos y guatemaltecos ya vencidos, conquistaron Itzcuintepec ( Escuintla ) en

donde se encontraba un pequeño pueblo pipil. Posteriormente se dirigió hacia el actual

territorio de El Salvador, comenzando en ese año el proceso de conquista, el cual se

dividió en tres fases.

La primera fue el 8 de junio de 1524, cuando se enfrentaron pipiles y españoles en la

batalla de Acajutla y Tacuzcalco.

La segunda fue dirigida por el capitán Gonzalo de Alvarado en marzo de 1525, al

frente de una exigua columna de soldados que debieron arribar a Cuzcatlán a fines de

ese mes o muy a principios de abril. (1)

La tercera expedición la dirigió Diego de Alvarado en abril de 1528, año en que los

indígenas fueron conquistados y sometidos a la encomienda, la cual provocó rebeliones

en el abandono de los pueblos por los nativos.

Esta conquista merece ser estudiada mas detenidamente, pues el pueblo tenia 200 mil

indígenas, catalogados como aguerridos, fuertes, rebeldes, homogéneos y libres de

conflictos internos que los debilitaron social y económicamente. Entonces deben

buscarse causas de valor que expliquen porque el pueblo pipil se dejo vencer tan rápido.

Si la excusa es la parte militar, no es del todo verídica, pues los pipiles tuvieron el

pueblo de Tacuzcalco. Fr. Bernardino de Sahagún dijo sobre él : “...en esta casa de

tlacochcalco se guardaba gran cantidad de dardos para la guerra, era como casa de

armas”.
Al respecto, la primera batalla de los españoles con los pipiles en Acajutla, Alvarado

salió fuertemente lesionado, lo cual reafirma la valentía y cierto poder armamentístico.

El Dr. Mariano Fiallos, docente destacado en la Universidad de León, Nicaragua,

presenta una causa bastante valedera si se toma en cuenta la importancia que el indígena

le prestaba a su religiosidad . Él dice “... la organización militar depende del grado de

cultura o a veces de sus condiciones económicas, pero cuando un pueblo se siente

derrotado, ya caído completamente, cuando este pueblo llega a creer que aquello se

debe a cuestiones sobrenaturales, deja de luchar y estas son las razones que me merece a

mí fueron las causas por las que el indio dejó de luchar. Si lee por ejemplo las relaciones

de Bernal Díaz del Castillo o de Fuentes de Guzmán, se encontrara con que habían

miles de indios frente a un grupo pequeño de españoles, pero se encontraban arrasados.

El indio sintió que los dioses lo habían abandonado. (2)

La fundación de villas marcó el inicio de la vida colonial para el pipil y los españoles

conquistadores. Ellos escogieron un sitio cercano a los pueblos indígenas con mayor

número de habitantes, con el objetivo de establecer bases de operaciones que

permitieran sacarle el mayor provecho posible al botín de la conquista, a los tesoros de

la tierra y a la misma población indígena. Se fijó el tributo para los nativos, quienes

debían pagar regularmente a los españoles; con productos vegetales como maíz, ají o

chile, algodón, frijoles, cacao y ocote; piñas, melones y otras frutas tropicales, etc., etc.

El periodo colonial se caracterizó por poseer una economía fundamentalmente

basada en la agricultura, la encomienda, el repartimiento de indígenas y la ganadería

introducida por los españoles; el cultivo del trigo y la caña de azúcar y otros, propios de

la dieta española tuvo que ser modificado, pues el español también tuvo que sembrar

los productos nativos y en especial el maíz.


El pueblo pipil reconoció aun en tiempos de la colonia dos tipos de plantas de maíz

las cuales tienen sus propias características, pero que no se desligan de las creencias

seculares indígenas que señalan a la planta en general, como maíz sagrado o maíz de los

dioses. La diferencia entre ambas plantas, entonces son: el teocinte, se produce así

misma mediante el concurso de las aves que toman granos de sus mazorcas y las sueltan

mediante el vuelo y caen en tierras prodigas; en cambio el maíz solo puede reproducirse

y sobrevivir mediante la intervención del agricultor, que fue el único estigma que se le

impuso al indígena en la colonia. Sobre este último punto, el doctor Humberto

Velásquez en su trabajo “ ESTRUCTURA DE CLASES EN EL SALVADOR A

FINES DE LA COLONIA “ ubica al indígena en la clase baja, desempeñando el oficio

de agricultor y artesano.

Una de las preocupaciones de los funcionarios reales fue obligar a los nativos a

producir, cantidades suficientes para garantizar excedentes comercializables. De ahí que

a finales del siglo XVI se creó el puesto de juez de milpas, que supervisaba el trabajo

indígena.

Para 1542 se promulgaron leyes protectoras debido a la catástrofe demográfica de la

que estaba siendo objeto el indígena, sin embargo, años después la encomienda y el

abuso continuaron.

El maíz siguió siendo en la colonia un producto de consumo interno, vital para la

nutrición del viejo y nuevo habitante centroamericano. La diferencia entre ambos es que

el español desnaturalizó al grano, tomándolo como una especie de arma para explotar la

tierra y a su dueño original. El pipil por su parte amaba al grano que había sido por años

fuente de mitos, nutrición, desarrollo y armonía social.

El maíz, material de vida, se convirtió para el indígena pipil en un elemento que tenia

que trabajarlo para sí mismo y para terceras personas que irrumpieron su estructura
social e histórica y a las mismas debía respetar y ofrecer forzosamente su cansancio

físico, sin un reconocimiento honorable.

El maíz acompañó al pipil, en sus vicisitudes coloniales, pero quizá ya no lo hizo

como el hermano y el amigo vegetal, provisto por la bendición y la gracia de los dioses,

sino como una maldición impuesta por hombres venidos de un lugar que nunca conoció.

La guerra cultural a la que fueron sometidos por los españoles, más la preocupación

de éstos al analizar el poder creativo y generativo de los dioses indígenas, uno de ellos

Cintéotl y la concepción del mundo que ello le significaba, especialmente el último, se

enfocaron en la destrucción de esas representaciones de la vida indígena; así los

españoles masacraron los símbolos principales, sustituyendo a través del sincretismo al

nahuat, los dioses, fiestas y ritos, es decir, un rito o creencia española fue impuesto,

pero influida en una costumbre indígena, así por ejemplo los españoles traían de Europa

el símbolo “cruz “ que representa la fe, la salvación en la figura de Jesucristo. Por su

parte el indígena tenía en la figura de XIPE –TOTEC que representaba la siembra y la

fertilidad.

Entre ambas creencias se dio un sincretismo simbólico-religioso : “ El día de la cruz

no existía, sino que se conocía como el día de los nombres y de la madre tierra,

representado por XIPE-TOTEC el dios degollado ya que se celebraba el día más largo

del mes y del año, este rito fue sustituido tomándose alguno de sus elementos y

adaptado por los españoles a sus propias formas de celebración religiosa. De esta

manera, la unión de esas celebraciones se reflejan, en que las ofrendas de flores y frutas,

como lo hacían nuestros antepasados, se dejen al pie de una cruz católica, sustituta del

dios XIPE-TOTEC.
Y no es coincidencia que el agricultor salvadoreño se prepara para la siembra del

maíz, en los primeros días del mes de mayo, lo cual va a presidir posteriormente

buena parte del paisaje rural.

Según María de Baratta otro ejemplo parecido del sincretismo que se dio durante la

colonia, es el de las fiestas dedicadas a Xochiquetzal, éstas eran suntuosas y pintorescas.

A esta diosa se le hacia y se le dedicaba la fiesta de las flores, cuando era la época del

florecer de las milpas. Grupos de danzarines rendían culto a la diosa de las flores y

todos los templos y viviendas adornaban los pisos con flores y pelos de pinos que

perfumaban el ambiente.

En esta fiesta tuvo su origen la costumbre de hacer alfombras de flores en el suelo,

que hoy se hacen para el día de la cruz en muchos lugares y en las calles de Izalco,

Sonsonate y otros pueblos, para el Viernes Santo en las dos procesiones; la del medio

día, llamada “ Los Pasos “ y la del “ Santo Entierro “. (3)

Entre el signo indígena y el signo español muchos valores se diferenciaban, tal

como se representan en el siguiente cuadro:

MAIZ CRUZ
Ø Religiosidad Ø Evangelización
Ø Vida Ø Muerte
Ø Lo Autóctono Ø Lo Extranjero
Ø Lo Propio Ø Lo Ajeno
Ø Alimento Ø Conversión
Ø Xipe-Totec ( como deidad) Ø Dios ( Jesucristo )
Ø Libertad Ø Imposición
Ahora, hay otros valores que eran comunes a ambos signos: la fe en un ser

superior, la veneración, la bendición, el sacrificio, el poder ideológico y religioso.

En conclusión se dio un cambio de signos en el aspecto espiritual y social, en el

cual convergieron valores, y otros desaparecieron. Las imágenes por ejemplo fue un

signo nuevo para los nativos, en el que el catolicismo alcanzó la categoría semiótica de

símbolo. De ahí el registro de una serie de santos y personalidades religiosas del

España, monumentos como iglesias y grutas, etc., que vinieron a consolidar el dominio

español.

Entre las nuevas deidades y las precolombinas, se nota una relación distinta de

los hombres hacia ellos y viceversa. El pipil tenía una relación más cercana, de amistad

y confianza; cuando ya no era el propietario completo de Cuzcatlán, ya el contacto se

vuelve vertical, mas serio; pero sin que por ello se pierda la armoniosidad y veneración.

Dos autores nacionales lo demuestran en su producción literaria : Salarrué, en “

Virgen de Ludres “ y Pedro Geoffroy Rivas en “ Canto de Primavera “.

“ VIRGEN DE LUDRES “

“ La Candelaria se arrimó a la baranda de la gruta, se bia tapado la cabeza con el chal

desteñido; ispio, tímidamente, pa todos lados; se hinco... naie pasaba...

- Virgen de Ludes – murmuró- haceme la merce que te pido;

vos bien tas al tanto e la pobreza diuno; ha caído el otro con

un dolor, el mesmo del muerto; alentalo madre,

por el amor de Dios”. (4)


“ CANTO DE PRIMAVERA “

¡ Gozad, gozad,

oh, príncipes,

señores de la tierra!

Soy el que hace florecer el campo.

Flores os traigo, en mi palabra” . (5)

En la primera muestra hay una actitud de súplica ante una deidad extraña; en la

segunda se nota como un diálogo entre Dios y el humano.

El ámbito literario en este periodo cambió considerablemente en el territorio. Nace

en El Salvador escritores andaluces, sevillanos, etc., que utilizaron aquellos géneros

literarios cuyo esplendor tuvo lugar en la Europa medieval, y que trata de temas

religiosos.

Dentro de los escritores surgidos durante este periodo se encuentran:

Ø Juan de Mestanza; con la obra “ Tres sonetos y un villancico”.

Ø Fray Diego Sáenz de Ovecuri; con la obra “ La Thomasiada “.

Ø Padre jesuita Antonio Arias; escribió “ Misteriosa sombra de las primeras

luces del divino Osiris “.

Ø Fraile Juan Díaz, escribió “ Vida y virtudes del venerable Andrés del Valle”.

Puede verse que estos escritores dejan de lado la literatura practicada por los

indígenas, que se refería a relaciones e interpretaciones cosmogónicas, y nace una

nueva literatura que incluye valores peninsulares, que giraban en torno a la cruz como

signo y símbolo.
El maíz como signo, entonces, durante el período de conquista y colonia entró

en un primer proceso cultural y semiótico con los signos que impusieron los españoles,

como se observa en el caso de la cruz católica.

NOTAS

1. Lardé y Larín, “El Salvador, descubrimiento, conquista y colonización”, 2ª. ed.,


CONCULTURA, San Salvador, 2000, pág. 81
2. Fiallos Mariano, “Seminario de Historia Contemporánea de Centro América”, Edit.
Universitaria, San Salvador, 1963, pág. 118.
3. “INFRAMOR celebra día de la cruz”, artículo encontrado en Diario Colatino, sábado
4 de mayo de 2000, pág. 4.
4. Salarrué, “Cuentos de barro”, 14ª. Ed., Dirección de Publicaciones, San Salvador,
1986, pág. 104.
5. Rivas, Pedro Geoffroy, “Los nietos del jaguar”, CONCULTURA, San Salvador,
1997, pág. 71.
3. La Independencia y la República.

En las postrimerías de la época colonial, existió una relación antagónica no sólo

conquistadores y conquistados, sino también entre todos los sectores poblacionales que

formaban Centroamérica: indígenas vs. españoles peninsulares y criollos; indígenas vs.

mestizos, indígenas vs. mulatos negros; mulatos vs. mestizos y entre los mismos

españoles.

Así también, el maíz entra en una situación de lucha, de tipo agrícola y

económica con el añil y otros productos de la tierra que eran evaluados por el español

como un rubro en potencia. La llamada “hacienda fue una nueva unidad económica-

agrícola propuesta por los criollos, en la que los cultivos más importantes fueron: el

cacao, el añil, el tabaco y la caña de azúcar; además, fue inevitable el cultivo del maíz y

del frijol, para consumo y sostenimiento interno de la misma hacienda.

Esta sociedad colonial presentó un sistema de estratos sociales en donde el

español peninsular ocupó la categoría más alta, le siguió el criollo, los mestizos, que

poco a poco fueron ocupando un estrato medio, y el indígena fue mandada al último

escalón social.

El indígena entra en una lucha poblacional con el mestizo. En 1807, la provincia

de San Salvador alberga 87,772 mestizos y 71,175 indígenas. Dicha provincia se

convierte, entonces, en una unidad demográfica mestiza, la cual en términos semióticos

se convierte en la clase liminoide entre el estrato más y el medio y alto. Para Carlos

Benjamín Lara este fenómeno cultural en las sociedades representa períodos de

confusión social en los cuales los sistemas simbólicos de ambos períodos o tipos de

sociedad, anterior y posterior, se confunden, se enredan de tal manera que su mezcla

produce nuevos sistemas culturales (1)


La confusión vino por parte de los mestizos, quienes no sabían definir su

naturaleza social y cultural, pues no eran aceptados por españoles ni por indígenas, pero

llegarían a constituirse en un nuevo sistema cultura: el salvadoreño del futuro.

En este movimiento de interrelación de sangres, el maíz fue desvalorizado como

elemento religioso y exiliado al campo de la economía local, en donde poco a poco

perdió su valor y se le igualó sólo el añil, que provocó una situación económica

deficitaria en toda el área a inicios del 1821. Una simple estadística de exportación

aclara la baja del producto a nivel exterior: en 1773 se exportó añil por el valor de $ 2,

000,000, en 1802, por un valor de $ 1,921,000 y en 1804, a un valor de $ 846,000.(2)

Parecería que una sociedad que culminaba de una forma tan critica, social y

económicamente su etapa colonial, iba ser muy difícil poder hacerle frente a una

monarquía española que no estaba dispuesta a soltar algo que por tantos años le

pertenecía.

En teoría se puede pensar que era difícil montar en escena el proceso, sin

embargo revisando fuentes bibliográficas adecuadas, se puede ver que el panorama no

ofrecía obstáculos que pudieran superarse rápidamente. España tenía sus propios

problemas internos y externos, que le hicieron descuidarse mucho de su colonia

americana.

Y es que resultante bastante increíble pensar que unos pocos peninsulares y

criollos por sí mismos hayan luchado con tanta gallardía y ferocidad ante las

autoridades españolas y hayan salido adelante en un lapso tan corto de diez años. Es

decir que se da un movimiento parecido a la conquista española, pero a la inversa.

Hay que revisar, entonces, esas otras crisis externas a Centroamérica y otros sucesos

que marcaron la idea de una independencia.


En los albores del siglo XIX la monarquía española pasaba por un estado de

degradación absoluta, lo cual originó crisis política y económica.

En 1808, Napoleón Bonaparte irrumpe en la vida política de España, derrocando a

Carlos IV y a su hijo Fernando y planifica luchas diplomáticas contra las colonias

españolas: envió agentes secretos quienes recorrían las colonias incitando a la revuelta.

Factores internacionales como la independencia de EE. UU. en 1776, la

Revolución Francesa de 1789 y su Declaración de los Derechos del hombre y del

Ciudadano, el desarrollo de la Revolución Industrial y otros, motivaron ideas

independencistas.

El proceso de independencia, que beneficiaría los intereses criollos fue planteado

ante las autoridades de Guatemala por los criollos, quienes no propusieron ningún

beneficio para el sector indígena.

Los criollos, sin embargo, buscaron el apoyo de este sector, que junto a los

mestizos llevaron a cabo dos movimientos bélicos que tomaron por sorpresa hasta a los

mismos dirigentes criollos. Estos fueron los movimientos del 5 de noviembre de 1811 y

el del 24 de enero de 1814. (3)

Este desbaratamiento de los criollos hacia ambos movimientos hizo que

continuara el conflicto entre la lógica española e indígena-mestiza. Algún grado de

resentimiento entre ambos grupos tuvo que haber quedado, lo cual daba la pauta para

pensar que ambos grupos jamás se volverían a juntar. Sin embargo para 1820, en

España se da el levantamiento liberal de los comandantes Riego y Quiroga. Esta fue

una mala noticia para los criollos aristocráticos, pues ponían en peligro las provincias

americanas y todo lo que estas podían proporcionarles.

El sector criollo se preparó, entonces, para un agudo viraje y modificación en su

orientación política: había que colaborar con los odiosos insurgentes. Esto último
recuerda las palabras de Manuel José Arce al referirse a las masas a lo largo del

proceso: no se me confunda con los pecheros y gente común y se me conserven mis

fueros y privilegios.

Todos ellos convergían en un solo punto: la independencia de España. Y de esta

manera, sin que hubiera derramamiento de sangre y sin bruscas trepidaciones se

proclama la independencia de toda Centroamérica (4).

Posteriormente la región durante casi un año y medio fue anexado a México (5

de enero de 1822 – 1 de julio de 1823), ante la indecisión y debilidad de las fuerzas de

defensa centroamericana.

Luego de esta fecha se crea una Centroamérica unida y hermanada bajo una

misma constitución y bandera, llamada República Federal de Centroamérica, que

camina con graves dificultades, derivadas desde la misma constitución. Y es que sólo el

hecho de que la capital, el gobierno federal y estatal estuvieran en Guatemala, hizo

surgir de nuevo la desconfianza del resto de Estados.

La Federación empezó a carecer de una lealtad y economía sanas que

respondieran a los problemas y necesidades planteados para desarrollarla. Esto

desembocó en tres guerras (1826-1829, 1831-1833 y 1837-1839), aunadas al

levantamiento indígena nonualca de 1833 liderado por Anastasio Aquino, que respondía

a la marginación social y económica a la que era sometido el indio, le pusieron punto y

final a las ideas unionistas en 1840, dejando Centroamérica dividida en cinco

repúblicas.

El Salvador, ya como una república o ente autónomo políticamente, tuvo que

levantar nuevos signos identitarios que lo distinguieran del resto de países de la zona:

un grupo de héroes criollos, una bandera, una oración a la bandera, un escudo nacional,
un himno nacional, etc. de influencia europea, que en forma y fondo no tienen nada que

ver con la herencia cultural dejada por el indígena.

Semióticamente, entonces, el maíz, así como lo hizo con la cruz cristiana, entra

a otra lucha histórica de carácter semántico y simbólico con estos signos.

Reflexionando sobre las ideas que evocan el signo maíz (con sus colores) y, por

ejemplo, el signo bandera (también con sus colores), logra captarse que existen algunas

diferencias y algunas similitudes de referente entre ellos, lo que viene a resultar, por una

parte, que si el signo es distinto, su significante o signficantes y su referente cognitivo;

también lo es y, por otra parte, que aunque el signo es distinto, su significante o

significantes, su referente abstracto y simbólico, no lo es. Se concluye que entre ambos

signos existe una especie de dicotomía referencial, valorativa tal como lo manifestó F.

de Saussure al referirse al signo lingüístico. Dichas dicotomías pueden establecerse así:

El maíz, representa la tierra; la bandera, el cielo. Tanto la tierra como el cielo son parte

del universo, pero uno está abajo y el otro arriba. El maíz, representa la

homogeneización de un grupo humano: el indígena; el escudo nacional, la

heterogeneidad de un grupo humano: el salvadoreño, el hondureño, el costarricense.

Tanto la homogeneización como la heterogeneidad son parte del universo, hay seres que

congenian en ideas, sentimientos, actitudes, etc, pero hay otros que no, y que por eso

mismo no tienen una relación próxima.

En el siguiente cuadro se establece esa relación de dicotomía entre el signo maíz y la

bandera nacional, utilizando para ello los colores que les son propios a cada uno.
MAIZ BANDERA
AMARILLO-VERDE AZUL-BLANCO
- Símbolo sagrado de una - Símbolo sagrado de El Salvador
región -
- Luz - Claridad
- Sol - Inmensidad
- Ideal de vida - Ideal de nación
- Inicio de la vida - Inicio de una nación
- Pasado - Futuro
- Cohesión de una raza - Diferenciación de una raza

Se estudiarán algunas microestructuras de la oración a la bandera, para

comprobar esa lucha histórica que el maíz con el crecimiento de la nueva nación.

En tus campos ondulan doradas


espigas, en tus talleres vibran los
motores, chisporrotean los yunques,
surgen las bellezas del arte. (3ª. Estrofa)

¡Bandera de la patria, símbolo sagrado


de El Salvador, te saludan reverentes
las nuevas generaciones! (6ª. Estrofa)

Para ti el sol vivificante de nuestras


glorias, los himnos del patriotismo,
los laureles de los héroes. (7ª. Estrofa) (5)

El primero y segundo verso de la 3ª. estrofa, da pie para pensar que es el maíz la

planta que en los campos del país ondulan doradas espigas, pero todo queda en un nivel

de suposición, asumiendo que los nuevos signos tuvieron una influencia europea, y que

tal vez su autor se refería a trigo.

El primero y segundo verso de la 6ª. estrofa es bien claro: la bandera es símbolo

sagrado de El Salvador y que por tal motivo es el único que representará al país en

todos sus semblantes y que debe ser saludado por los hombres y mujeres que nazcan

desde este período republicano hacia delante. Dicha estructura verbal expresa la

realización y la valoración del saludo.


En ese sentido el maíz deja de ser símbolo sagrado para la cultura oficial del

salvadoreño.

El tercer verso de la 7ª. estrofa remonta el cerebro humano a Grecia, pues eran

ellos los que reconocían la audacia de sus héroes con coronas de laurel. Esa ofrenda no

se acopla al entorno natural que poseía el país. En el terreno de las letras, hasta 1821,

fue la oratoria de tendencia política la que predominó. Posteriormente surgirán

escritores que tocarán temas políticos, filosóficos e históricos, de ahí la exaltación hacia

terceras personas como próceres, héroes nacionales, militares, dioses griegos, musas,

con estilo neoclásico y romántico, este último literariamente le regalaba a El Salvador,

todos aquellos objetos y conceptos universalmente aceptados para embellecer un ideal:

libertad, paz, laureles, flores exóticas, oro, etc. Lógicamente estos materiales y

concepciones no reflejaban lo localista, es decir, los comportamientos del salvadoreño

mestizo miembro del pueblo, que de hecho significaba el número poblacional de

mayor porcentaje.

Entre estos escritores se encontraban el padre Manuel Aguilar (1750-1819), José

Simeón Cañas (1767-1838), autor de “Disertación Apologética”; Isidro Menéndez

(1795-1858), abogado que pronunciaba “Dictámenes políticos”; Francisco Esteban

Galindo (1850-1896), autor del discurso “Trascendencia de la ciencia en la vida del

hombre”.

La conclusión del este capítulo deja establecido que el maíz continuó en una

lucha histórica, social, política y simbólica en una etapa liminar o de transición e

independencista con los nuevos signos oficiales que marcan el nacimiento de una nación

sincrética y compleja.
NOTAS

1. “Reflexiones sobre el proceso de transformación sociocultural en El Salvador”, por


Carlos Lara Martínez, tomado de un documento estudiado en la materia Semiótica de la
Cultura X, pág. 11.
2. Peinado, José María, “Informe del 9 de mayo de 1814”, Revista Tzumpame No.1,
septiembre de 1911, pág. 97.
3. Marroquín, A. Dagoberto, “Apreciación sociológica de la independencia
salvadoreña”, 2ª. ed., Dirección de Publicaciones, San Salvador, 2000, pág. 68.
4. Marroquín, A. Dagoberto, Op. Cit. Pág. 82.
5. La Prensa Gráfica, Sábado 10 de septiembre del 2000, pág. 13b y 16b
4. La República, hasta 1945.

Asumiendo que El Salvador ya contaba con nuevos símbolos culturales que lo

identificaran, se iniciaba formalmente su camino republicano el 18 de febrero de 1841,

cuando la Asamblea Constituyente promulga la Constitución, de tipo liberal que

decreta en su artículo primero, el establecimiento de una universidad y un colegio.

Poseía además las ciudades de San Salvador (la capital), San Miguel, San Vicente y

Santa Ana, llamada también Sonsonate.

Era de esperar que escritores se fijaran en todo esto y desearan también contribuir con el

país, desde el punto de vista literario, influenciados por un movimiento ideológico y

escuela literaria que comienza a finales del siglo XVIII en Inglaterra, Alemania y

Francia, llamado Romanticismo. Su orientación estilística fue el amor por la naturaleza

y el paisaje, la exaltación de sentimientos patrióticos hacia héroes, hacia seres, y la

promulgación de la libertad del individuo mismo.

Es así como surgen dos generaciones de poetas románticas en El Salvador. La primera

generación estuvo conformada por los siguientes poetas, quienes hacían alusión en sus

escritos a la independencia centroamericana :

Ø Antonio Guevara Valdés (l845 – 1882). Fundador del periódico que hubo

en Santa Ana “La voz de Occidente” y dejó el discurso que pronunció con

motivo de la inauguración oficial de la Universidad de Occidente en Santa

Ana, el 15 de octubre de 1874.

Ø Rafael Cabrera (1860 – 1885). Autor de “La Ceiba de mi Pueblo”.

Ø Francisco Esteban Galindo (1850 – 1896). Autor de “La Cartilla del

Ciudadano”.
Para una mejor especificación de este tipo de literatura, se vuelve necesario

presentar el fragmento de una muestra en la cual se ponga de manifiesto la temática

anteriormente planteada. Dicha muestra corresponde al poeta Francisco Esteban

Galindo:

“LA INDEPENDENCIA DE LA AMERICA ESPAÑOLA”

( Canto Épico )

.......

“ El ingenio de la América escuchaba


La voz del mar, el viejo continente
De independencia y libertad le hablaba
En idioma de llamas elocuente
La Francia por el hambre batallaba
Ceñida de laurel la heroica frente,
Y en tempestad universal llovían
Ideas ígneas que de Dios caían “
(Pág. 211)

A estos poetas, puede aplicárseles las palabras de Umberto Eco, cuando dice que el

poeta se relaciona con lo que expresa para poder comunicar de su experiencia profunda

a alguien, revelando su personalidad y el secreto de la naturaleza (su entorno) (1). Sin

embargo, puede criticarse esa postura porque todavía les faltó a estos poetas

nacionales fijar la atención en las expresiones propias y culturales de los pobladores de

la nueva nación.

Volviendo al plano histórico la república caminó como un ser dividido, una tierra

en la que hubo inestabilidad y luchas políticas, por parte de los grupos sociales que nada

favorecieron al desarrollo de la nación.

Así como la primera generación romántica esos grupos sociales no tomaron en

cuenta en sus políticas el legado cultural indígena y lo relegaron a una condición de


poca importancia a pesar que era el indígena los que recolectaban el fruto que les daba

las riquezas.

En El Salvador se reconocieron hasta 1852 tres gobiernos: dos conservadores y

uno liberal. Posteriormente hubo una confrontación para establecer uno solo.

De 1840 a 1845, se establece el primer gobierno conservador que se caracterizó

por el apoderamiento del Estado por los clérigos, quienes atacaron las revueltas

morazanistas que pretendían aún unificar Centroamérica.

De 1845 a 1851, se instala el primer período liberal en el gobierno, encabezado

por los generales Gerardo Barrios y Trinidad Cabezas, quienes apoyaban las ideas

unionistas de Morazán.

De 1852 a 1858, hubo un nuevo gobierno conservador con Francisco Dueñas como

jefe de estado. Este gobierno entró en contacto con líderes liberales que tratarían de

mantener al país protegido.

De 1867 a 1884, Rafael Zaldívar, mandatario liberal, fue elegido jefe de estado por

los cafetaleros santanecos, que se encargo de profundizar las reformas de Barrios: abolir

las tierras ejidales y comunales para el desarrollo gradual de la caficultura.

Por tal razón en las últimas décadas del siglo XIX los generales dictaron una serie de

leyes para privatizar la propiedad de la tierra y restablecer el trabajo forzoso.(2)

Por tal razón durante los años siguientes, cuando ya la tierra le fue robada al indio,

pasó de ser una tierra aparentemente improductiva a una tierra aprovechada y explotada

para la siembra del café.

Este contexto introdujo un nuevo signo en la vida nacional: el café, cultivado ya en la

India y Sudáfrica. Semióticamente se observa que el signo café en sus inicios logró
convivir junto al signo maíz; pero poco a poco fue adquiriendo valor monetario y

desplazó al cultivo del añil.

El café adquirió la categoría de símbolo, por cuanto llegó a representar a las familias

terratenientes; pero también fue el símbolo de desintegración identitaria para el

indígena; además de robarles su propiedad, le explotaron su fuerza de trabajo y le

cambiaron título: de indígena a campesino asalariado. Eso significa que el maíz tiene

que luchar con un nuevo signo importado, pues el indígena tiene que abandonar el

maizal para trabajar en los cafetales.

La lucha simbólica entre el maíz y el café se libró de la siguiente manera:

- El café significó al terrateniente, al rico y el maíz al indio, al pobre. El

café significaba el dinero y el poder y el maíz el pueblo.

Entonces el café adquirió una categoría simbólica en el área económica y propia de

una clase social, y que posteriormente representaría una dependencia agrícola del país

hacia un solo cultivo.

De ahí que para 1856 El Salvador exportaba once millones de libras de café por

Acajutla, ocho por la Libertad, 865 por la frontera de Guatemala y Honduras y otro

porcentaje por los puertos El Triunfo y La Unión. El Salvador ocupaba el cuarto lugar a

nivel mundial para 1880, pues producía 30 mil toneladas aproximadamente.

Básicamente la primera década y la tercera del siglo XX marcaron la edad de oro y

decadencia para el producto en El Salvador.

Ahora, la producción del maíz, como ya se dijo siguió siendo propia del indígena que

se encontraba distribuido en algunos lugares de El Salvador, como La Costa del

Bálsamo, Soyapango, cerca del Lago de Ilopango y otros.

Así también en pueblos como Texistepeque, Masahuat, Santa Ana, San Lorenzo,

Ahuachapán, Ilobasco, Cuscatlán por ejemplo lo seguían cultivando y lo consumían.


Incluso para que el café arábigo de toda Centroamérica se desarrollara se necesito

primeramente el maíz para aprovechar el terreno mientras los cafetos eran jóvenes. En

ese sentido el maíz fue un soporte para el desarrollo del café, lo que indica la

convivencia ambiental entre ambas plantas y la lucha que inician ambas y que al final se

inclina al favor del café sin que el maíz desaparezca de la vida del pobre y del indio que

aún quedaba. Literariamente así lo refleja Claudia Lars en su poema:

“Canción del Niño Indio”.

Moreno el dormido...
Quisiera saber
quien le dio en las venas,
su color de nuez.

Quizás el terrón
de oscuro poder,
o el búho hanual
tan indio y tan fiel.

Mirando, mirando,
¡ay lo que miré!...
Junglas y volcanes,
Maíz y maguey.
....
Suspira el dormido...
No quiere volver
a tierras en donde
sufre lo que fue.

Pueblos fugitivos
tienen que correr
y ya los persiguen
cascos en tropel.

Despierta el dormido...
No sabe por qué
le duelen los valles,
le duele la sien.

En estos fragmentos de la macroestructura, logran sacarse conclusiones con respecto a

lo que se ha venido hablando; un niño indio identificado con el maíz; un indígena que

sufre lo que fue; y pueblos que huyen (los indígenas) ante la presión terrateniente.
Siguiendo con la parte histórica los líderes que tuvo El Salvador poco a poco

permitieron la entrada de capital extranjero, principalmente inglés y luego

norteamericano, a excepción de Manuel Enrique Araujo que buscó una autonomía

política.

Para 1930 algunas acciones que se recuerdan del mandatario Maximiliano

Hernández Martínez, fueron el intento para sacar la producción cafetalera de su

estancamiento, su represión a las libertades de expresión y la mundialmente masacre

campesina del 22 de enero de 1932. Luego del derrocamiento de Martínez instauran en

el poder al general Salvador Castaneda Castro en 1945.

Queda por estudiar la literatura desarrollada luego de la primera generación de

escritores románticos, en esta generación ya se encuentran muestras que hacen alusión

al maíz como signo identitario del salvadoreño pobre y también muestras que tienen las

características ideológicas de la primera generación: la exhaltación a la patria.

El grupo de escritores que la conformaron fueron muchos, de entre los cuales se

pueden mencionar:

Ø Francisco Gavidia (1865 – 1955)


Ø Joaquín Méndez (1868 – 1942)
Ø Luz Arrué de Miranda (1852 - .......)
Ø Alfredo Espino (1900 – 1928)
Ø Miguel Ángel Espino (1902 – 1967)
Ø Arturo Ambrogi (1874 – 1936)
Ø Alberto Masferrer (1868 – 1932)

Para fines de análisis se retoma de la segunda generación romántica a Francisco

Gavidia; por otra parte Alberto Masferrer, aunque no fue parte de ella, se incluye

porque se encontraron muestras representativas al estudio.


“EL SOL DE FUEGO”
de: Francisco Gavidia.

“A cuidar las abejas y a coger los panales,


A cuajar los añiles y a entrojar los maizales
Y a sembrar algodones de diversos colores,
A cincelar las piedras y a escribir los anales,
Y a ostentar en los cascos las plumas de quetzales...” ( Pág. 353 )

“ LA MAZORCA”
de: Francisco Gavidia

La mazorca es cosa vil ?...


En ella ríe Natura
Inagotable y gentil
Mostrando su dentadura
Como hileras de marfil.

Ríe como ríe el piano


Como su teclado luciente...
Y si entreabre la mano
La panoja es como un diente
De una risa, cada grano.

Son mazorcas, mil y mil...


Y ¿ quién no ve la ternura,
A no ser un ente vil,
Con que ofrece la Natura
Sus hileras de marfil ? (3)

“LA LOBA”
de: Francisco Gavidia

“... Tres días después Kola había ido con ella al peñol de Arambala, donde moraba Oxtal
(Cascabel ), señor de Arambala, con diez mil flecheros que defendían el peñol, pues el príncipe
se había apoderado de la comarca por traición. Invitado a una fiesta su gente, que había dejado
en los bosques vecinos, cayo de improviso en la tribu embriagada con aguardiente de maíz”.
“EL MINIMUN VITAL”
de: Alberto Masferrer.

Digamos por ejemplo, la tortillera que preparó las tortillas, con que me he alimentado esta
mañana...

Esas tortillas humildes, en las cuales viene implícita la vida de quien sembró el maíz de
quien lo segó...
.......
Esas humildes tortillas se transforman, al ingerirlas, fuerza nerviosa y mental, pensamiento,
voluntad.

Aquellas tortillas, al parecer insignificantes, devinieron al eslabón de una cadena sin


terminar. (4)

Semióticamente lo que el escritor pretende es revitalizar el signo (maíz ),

contextualizar la lucha maíz – añil y semánticamente, hace un recuerdo, una añoranza,

un mandato a actuar, manejándose la teoría del que hacer y como hacer.

Las muestras que se presentaron anteriormente se analizarán semióticamente,

apoyados en las teorías de macroestructura y microestructura de Van Dijk.

Las macroestructuras semánticas, son la reconstrucción teórica de las nociones tema

o asunto del discurso, es decir, lo más importante –esencial- de lo que se dijo; la

microestructura denota la estructura local de un discurso, es decir, la estructura de las

oraciones y las relaciones de conexión y de coherencia entre ellos. (5)

En el poema “Mazorca” las microestructuras - la mazorca es cosa vil ? – y el resto

de ellas que hacen referencia a la mazorca como inagotable, gentil, luciente, etc.,

conforman la macroestructura: la mazorca es un objeto divino y aquel que no observa el

valor que encierra este signo es una persona baja de sentimientos, indígena e infame.

En la segunda muestra la macroestructura que proporciona Alberto Masferrer es “el

yo interno indígena” concretado en las tortilla, transformado en fuerza nerviosa y

mental, en pensamiento y voluntad paras el que las consume.

Esta macroestructura la conformaron las microestructuras: tortillera, tortillas, tortillas

humildes; en las cuales viene implícita la vida de quien sembró el maíz, etc.
Semánticamente las mismas muestras se pueden explicar así: la mazorca es un

recuerdo, una añoranza hacia el indígena y la tortilla es un símbolo de identificación de

la vida del campesino asalariado y el consumo alimenticio del salvadoreño.

Siempre en el campo de la literatura, otros dos poetas que también pertenecieron a la

segunda generación romántica y que fueron mencionados anteriormente son: Alfredo

Espino y Miguel Angel Espino, pero se vuelve necesario establecer que su literatura no

refleja al maíz como un signo semiótico, sin embargo, acompaña o complementa la

identidad cultural que buscan reflejar. Ejemplos:

TARDE POBLANA
De: Alfredo Espino

“Casucas apretadas como los finos dientes


que al abrirse las tuzas las mazorcas enseñan.
Delante de las casas los naranjos se empeñan
en dar sombras y frutos a las sencillas gentes”. (6)

LOS ARBOLARIOS

De: Miguel Angel Espino

“Si en las tardes borrascosas se oía un ruido sordo,


era que venían montados sobre palos secos,
chiquitos y terribles.
Caían sobre las milpas y las tronchaban.
Se hacían lagartijas o culebras
y mordían a los curiosos que los veían” (7)

“Se puede establecer por lo tanto, que hay en nuestro país una clase de literatura:

La literatura popular. Literatura de cantón, que perdura en los secretos rurales, en los

montes que han envejecido en su fisonomía india. Eminentemente imaginativa, su


estructura es un resabio de la alta imaginación americana, en la que figura en algunos

casos el maíz.

NOTAS

1. Eco, Umberto, “La definición del arte”, Ediciones Martínez Roca, Barcelona, España,
1970, pág. 114.
2. Fonseca, Elizabeth, Op. Cit., pág. 146.
4. Gavidia, Francisco, “Obras Completas”, Tomo II, Dirección de Publicaciones, San
Salvador, 1974, pág. 441.
4. Masferrer, Alberto, “Ensayos”, CONCULTURA, San Salvador, 1997, pág. 70.
5. Van Dijk, Teum A. “Estructura y funciones del discurso”, Edic. Siglo XXI, México,
1980, pág. 16.
6. Espino, Alfredo, “Jícaras Tristes”, CONCULTURA, San Salvador, 1997, pág. 136.
7. Espino, Miguel Angel, “Mitología de Cuscatlán”, CONCULTURA, San Salvador,
1997, pág. 33.

5. Desde 1945 hacia allá.

Luego de obtener el poder político el Gral. Salvador Castaneda Castro, una

larga lista de presidentes militares se adueñó del gobierno salvadoreño, que llega a su

fin hasta 1984, cuando un civil, que aunque tenía relaciones con la milicia, no tenía

rango militar, es elegido por la vía electoral y democrática. Posteriormente el gobierno

ha sido dirigido por civiles que han seguido algunas ideas militaristas, pero en una

forma renovada, además han promovido la democracia y políticas capitalistas que no

ayudan al mejoramiento social de las mayorías.

Desde 1948, entonces, los militares salvadoreños intentaron impulsar un modelo

de dominación política y económica basado en la combinación de reformas

socioeconómicas, la modernización estatal y el uso de la coacción. Este modelo, tuvo


como aliado al sector cafetalero, que no permitió las reformas planteadas por los

militares. (1)

Aunque ellos no fueron oligarcas, no pudieron impedir y reemplazar a la

oligarquía nacional, lo que provocó que no gobernaran completamente el país ni se

convirtieran en verdaderos conductores nacionales.

Otra de sus pretensiones era propiciar una cierta industrialización, así como una

legislación que protegiera mínimamente los derechos de los trabajadores que no se

concretó porque no permitieron prosperar a las instituciones republicanas y

organizaciones populares, es decir, no pusieron a funcionar un proceso de

democratización política.

Desde principios de 1960, las demandas de mejores condiciones de vida y mayor

apertura política se incrementaron. La división social iba en aumento, y los grupos

paramilitares comenzaron a aparecer, los cuales fueron representados unitariamente en

1980 por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Asimismo ,

sectores progresistas de la Iglesia Católica crearon conciencia de la marginación en que

vivían los campesinos y los grupos pobres urbanos.

Dicha demandas culminaron en una guerra civil que estalla el 10 de enero de

1980. Poco a poco esta guerra empieza a debilitar aún más al país en su esfera

económica, los dirigentes civiles – que empezaban a tomar las riendas del país – se dan

cuenta de la situación y asesorados por EE. UU., emprenden una serie de negociaciones

con los líderes del grupo insurgente que culminan con la firma de los Acuerdos de Paz

de Nueva York (1991) y Chapultepec (1992) cuando Alfredo Cristiani era el presidente

de la república.

Posteriormente hay una transición a la democracia que le lega al país nuevas

instituciones como la Policía Nacional Civil (PNC) y la Procuraduría para la Defensa de


los Derechos Humanos. Así como procesos electorales un poco más transparentes que le

otorga el poder a dos presidentes de la derecha, que vela por los intereses de la

burguesía salvadoreña. El primero, Armando Calderón Sol (1994-99), que inicia una

etapa de privatización a las instituciones públicas y de servicio, y Francisco Flores

(1999- ), que las impulsa con mayor fuerza.

La condición del indígena salvadoreño desde los años que se están tocando

fueron difíciles. Luego de la masacre de 1932, los indígenas no intentaron más la

recuperación de sus tierras, ocultaron o perdieron más su identidad y pasaron a formar

parte de los sectores ladinos. Algunos sociológos le llaman a ese proceso la

invisibilidad del indígena. (2)

Pero esto no acaba aquí, en tiempos de la guerra el ejército nacional asesinó en

1983, en la finca Las Hojas, ubicada en la zona de los izalcos, a no menos de 74

indígneas, pertenecientes a una cooperación afiliada a ANIS, contribuyendo con esto a

acabarse a la poca población indígena que aún quedaba en el país, llevándose de

encuentro al maíz, símbolo prehispánico y símbolo nutricional del indígena moderno,

el campesino.

Hablar de la Asociación Nacional de Indígenas Salvadoreños (ANIS) y la

Comisión de Herencia Nacional, es considerar que desde la década de 1970 surge en El

Salvador una preocupación por el estudio y rescate de las raíces indígenas.

Literariamente todo lo apuntado lo resume objetivamente Manlio Argueta en su

novela Cuscatlán donde bate el mar del sur.. La obra es importante desde una

semiótica cultural porque decreta una valoración del maíz como propio del campesino

nacional y lo relaciona con su referente prehispánico. El maíz en la novela juega un

papel trascendental, pues es la comida cotidiana del campesino, quien ve en el grano

una herencia cultural:


Me pongo a pensar: ¿qué sería de nosotros sin el maíz?
Nada. Toda la vida comemos tortilla con sal. Los campesinos. Así crecí yo. Así hemos
amado y vivido. (3)

Dicha muestra hace alusión a los instantes de la creación del hombre

mencionado en el Popol Vuh y en un sin fin de mitos prehispánicos.

Entre otras cosas interesantes de la novela, presenta una parte irónica que gira en

torno al maíz. Argueta presenta la historia de los campesinos que lo trabajan en la

hacienda para el dueño de la misma, además de tener en sus casas un pequeño terreno

para cultivarlo y así consumirlo para la alimentación de la familia. Pero como se está en

tiempos de guerra, los soldados les queman los maizales a esta pobre gente porque

pensaban que los campesinos alimentaban con el maíz a los guerrilleros. Curioso,

porque los soldados también se alimentaban con maíz, cuando consumían tortilla en sus

comidas. En ese sentido, el autor, trabaja el signo maíz como una símbolo compartido

tanto para los de un bando como para los de otro, pero que los protagonistas militares no

lo miran así, porque el gobierno los enajena, y no distinguen en la toritilla un viejo

significado, común del salvadoreño: su parte indígena y su parte humana. Contraria es

la convicción del campesino, que identifica ambos factores. De ahí su ofrecimiento

humilde y de buena voluntad de no negarle la tortilla a nadie:

Ser campesina. Ser campesina en Cuzcatlán significa que mis padres, mis

abuelos y bisabuelos, fueron campesinos. Sus tatarabuelos fueron Señores de estas

tierras, las cultivaron y repartieron el producto por igual entre todos. Pág. 141

De estas cuchillitas de tierra que tenemos nada más alcanza para la familia.

Claro, que si viene un cristiano a pedirnos una tortilla no se la vamos a negar. A nadie,

porque negar el maíz es pecado. Pág. 243.


Roque Dalton, otro escritor de la época, clarifica también ese símbolo de los

pobres, en un verso de Poema de Amor, pues en él describe la actitud del salvadoreño

ante el mundo, sobre todo el que emigra, siendo una de ellas, sembrar maíz:

Los sembradores de maíz en plena selva extranjera,

Pero volviendo a la parte histórica, cultural, social y política, El Salvador en la última

década del siglo XX y primera del XXI, sigue mostrando una desintegración nacional y

una dinámica propias del mundo entero. Así, en el plano político el FMLN se adueña de

muchas municipalidades en las elecciones de 1997 y se convierte en la segunda fuerza

política del país. Por su parte el partido de derecha impulsa una serie de reformas

destinadas exclusivamente a la privatización de los servicios públicos, volviéndole más

difícil cada día la vida del pueblo.

La vida del salvadoreño actual debe adecuarse a esos nuevos esquemas de gobierno, de

ahí la importancia de la computación, el aprender inglés u otro idioma, etc.

En el plano social, la juventud se dispara a grupos llamados “maras”, fruto de la

desintegración familiar, mala orientación educativa, emigración-migración

estadounidense, que los lleva a consumir drogas y a cometer actos delictivos. El campo

poco a poco va perdiendo su fisonomía provinciana, fruto de las remesas familiares de

EE. UU. Sus intenciones ya no son trabajar la tierra, pues la agricultura entra en una

crisis profunda, fruto del poco apoyo gubernamental, que se refleja en las políticas de

industrialización hacia la maquila.

Nacen en el país nuevas figuras y símbolos que defienden al pueblo. Mons.

Arnulfo Romero, sacerdote asesinado por grupos de derecha a inicios de la guerra, que

dada la presión del pueblo, poco a poco la cultura oficial y la iglesia católica han ido

aceptando.
En el plano religioso, la sociedad reconoce una serie de fiestas populares

localistas y nacionales, en las que el elemento indígena y el español se presentan. Así se

tiene por ejemplo “el baile de los emplumados” en Cacaopera, “la danza de los

Talcigüines” en Texixtepeque, “el baile del torito pinto” en Cuscatlán; como fiestas

nacionales están “la fiesta del Divino Salvador del Mundo” en San Salvador y “el día de

la raza”, celebrado el día 12 de octubre. En todas estas fiestas deberían tomar al maíz en

algunas de sus representaciones, pero no lo hacen. En dichas fiestas se reparten

alimentos derivados del maíz como pupusas, atol, shuco, tamales, etc. Es decir que el

símbolo cultural está ahí. Cuando se promueve el turismo en el país, los anuncios

comerciales señalan los paisajes, las ciudades, los pueblos, los balnearios y las pupusas.

Entonces, puede concluirse que el signo se ha reducido al plano de la gastronomía

nacional.

En este período se puede ver que el maíz, junto a su productor, el campesino e

indígena, han pasado silenciados, no porque hayan participado en el proceso, sino

porque la cultura oficial los ha querido olvidar.

La lucha emprendida por el maíz en esta época ha sido con todos esos factores

mencionados, así como con la globalización, que está desviando los ojos del

salvadoreño hacia otros lados, y centrándose cada vez menos a los propiamente

nacional. Así, al país han entrado una serie de productos alimenticios atractivos al

paladar y gustos por lo foráneo y lo nuevo. Se tienen en el mercado una serie de

comidas como la Pizza Hut, Pollo Campero, Burguer King; bebidas como la Pepsi,

7up, que llenan las exigencias del salvadoreño, pero que no son baratas. La pupusa entra

entonces en lucha con ellos, pero a veces convive con ellos y hay un complemento

entre ambos. Por ejemplo el salvadoreño consume pupusas acompañada con una Coca
Cola o Kolashampan. Ahí hay una fundición de dos elementos de culturas distintas: la

prehispánica y la anglosajona

Así sucede cuando se consume la pupusa con café. Ahí se presenta lo autóctono-pobre

con la cultura terrateniente.

En conclusión, pues, la maza y el maíz están presentes en el aspecto gastronómico y no

puede faltar, porque si se estableció que el maíz es un patrimonio del pobre, su derivado

pupusa y tortilla, representará una comida económica, además práctica como lo es

cualquier comida de las ya mencionadas.

Literariamente, los escritores han dado su contribución. Y aunque la sociedad

también se ha olvidado del signo maíz, ellos están ahí para recordárselo.

La generación de escritores de 1945 hasta la actualidad tuvieron mucho que ver con

movimientos revolucionarios y con la guerra misma. Esto ocasiona que su literatura

refleje esa rebeldía ideológica con los grupos dominantes y su identificación con temas

del pueblo, involucrando, por su puesto, en su trabajo al maíz.

Aplicando las teorías sobre Arte proporcionadas por Umberto Eco, se puede

decir que el trabajo creador de estas personas admite la existencia de signos-imágenes.

El poeta trata de convencionarlos en cuanto sea posible con un significado definido. (4)

De ahí que si el maíz es un sinónimo de indio, pueblo, tierra, dios, etc., la intención del

poeta no es causar ambigüedad, sino definir a la mayor brevedad posible el exacto

significado figurativo y conceptual. Y esa posibilidad tan extraordinaria sólo la puede

proporcionar el poema, con género literario.

El poeta sustituye, entonces, imágenes por palabras, signos mucho más seguros e

inequívocos, mucho más presagiables. Así lo hace el mismo Roque Dalton en los

siguientes versos de Perennidad Pipil:

El hombre hizo cadáveres, particulares dioses,


y estableció el maíz como un orden cereal. (5)

Relacionando al MAÍZ con lo comentado una vez por Sto. Tomás sobre la

PERA, puede decirse que el poeta posa su mirada en el signo, inmediatamente su

intelecto posible recibe las especies de él y les confiere actualidad, y por consiguiente,

las comprende. Cuando recuerda al signo, no le mide su forma individual, sino su

esencia en el acto juicioso, laborioso, lento, elaborado y minucioso.

Además de los escritores ya mencionados, existen muchos otros que

participaron en este período de la historia salvadoreña, pero no todos recurrieron al

maíz para sus creaciones. Los nombres de algunos que sí lo hicieron y lo hacen son: P.

Geoffroy Rivas, Oswaldo Escobar Velado, J. Roberto Cea, Tirso Canales, Roberto

Armijo, Ricardo Castrorrivas, José Luis Valle, Mario Noel Rodríguez, Francisco

Andrés Escobar, Rafael Rodríguez Díaz Otoniel Guevara, y los que estén por venir.

De Pedro Geoffroy Rivas:

TUTECOTZIMIT (Tomado del libro “Los nietos del jaguar”)

Bajando de quien sabe que altísimos rosales,


tu recuerdo perfuma mi esperanzado asombro.
Tu voz llena del fresco rumor de los maizales,
le prestará su acento al canto en que te nombro. (6)

En esta microestructura se nota la alusión del poeta a un dios prehispánico, que

puede ser un dios pipil.

De Oswaldo Escobar Velado:

EL MAIZ (tomado del libro “Patria Exacta”)

Elemental como la tierra. Antiguo,


antiguo y primigenio su fermento.
Es sangre. Es origen. Ardimiento
Vegetal y humano por lo ambiguo.
Cuando el hombre nació, su advenimiento
estaba ya en el corazón antiguo
al amor, que crecía tan exiguo
como débil relámpago en el viento.
Del maíz viene todo. El mundo maya.
De él, como del mar, la playa
el caracol o la dormida espuma.
El es el centro. De él viene lo creado
¡El elástico salto del venado
y la noche leonada por el puma¡ (7)

Esta muestra refleja cómo el maíz se constituye en un eje fundamental para la

sociedad salvadoreña, expresada en la microestructura “es sangre”, ya que la sangre es

lo que mantiene al cuerpo humano. Así también refleja la antigüedad del signo,

acompañado de otras microestructuras que también hacen alusión a lo antiguo: el

venado. Entonces, Velado, reconstruye estéticamente la historia de que el organismo

del hombre centroamericano y salvadoreño viene del maíz: del maíz viene todo, el

mundo maya.

De J. R. Cea:

RELACIÓN DEL MAÍZ (Tomado del libro Códice Liberado)

El maíz ha reunido
edades abatidas, nostalgias y fragancias;
levanta sonidos de la tierra
para encontrar suburbios y amapolas.
Este es un Dios Salvaje
propugnador de aromas
hizo al hombre
y lloró cuando lo vio crecer. Pág. 44

RITUAL DEL MÁS ABUELO


Toma mi voz antigua.
desnuda hoy. Siempre desnuda.
Toma esta palabra
apenas reluciente
y lávala en antiguas profecías
Te consagro el maíz
saca de él la huella del venado
y recorre la tierra pág. 10 (8)

Las muestras, proponen un emparentamiento poético y cultural con el maíz como un

grano que reúne la historia prehispánica y como un Dios Salvaje por su antigüedad; en

la segunda muestra el más abuelo entrega a las futuras generaciones un legado espiritual

(la palabra) y material (el maíz), relacionándolos con otros dos signos indígenas: el

venado y la tierra.

De Tirso Canales:

NEOLIBERADAS (tomado del libro “Quiebrasueños de guerra y de postguerra”)

Un día de estos
de orgías neoliberales
los vivazos
privatizarán la memoria.
De ese modo la gente
no se recordará
que antes podía comer
tortilla con frijoles. (9)

Toda esta macroestructura remite a una superestructura o mensaje implícito que es una

preocupación e ironía del poeta hacia las políticas del

Estado que poco a poco van haciendo que la gente se vaya

olvidando de sus raíces culturales ( y gastronómicas, en

este caso).
De Roberto Armijo:

Poemas tomados del libro “Cuando se enciendan las lámparas”

Las gallinas corren saltan vuelan,


sobresaltando el universo menor
donde madre en la cocina junto al fogón muele el maíz
y se prepara solita a ordenar el día pag. 28

SUPONGAMOS QUE aprendo a vivir


ajeno a lo que vive mi país
Cada día Cada hora Cada minuto
Yo me construyo con paciencia una patria intelectual
donde atraco a los demonios
meto en la jaula al tigre oligárquico
Entonces por qué dicen que olvido al país
Vive en mí cuando respiro
cuando en olla de barro hago frijoles
maíz y plátanos. (10)
En ambas microestructuras hay un recuerdo nostálgico por el país, recurriendo el poeta

al signo maíz, como un elemento que sirve para

identificarlo. El libro en mención, hay que hacer notar que

fue escrito en París, Francia, cuando el poeta vivió

exiliado en sus años de adultez, por cuestiones políticas.

De Ricardo Castro Rivas:

LA TORTILLA DE MAÍZ (Tomada del libro “Puro Pueblo)

Elevo mi canción por vos,


pan de maíz
de cara renegrida
....
“nunca tuvo el maíz
alma tan blanca
como en tu cotidiano sacrificio
.....
manos obreras
manos campesinas,
como luna nutricia te descubren
Como profana hostia.
Como una luna llena
Iluminando el hambre.
Tu rostro de planeta.
Sobre esas mesas pobres enciendes la sonrisas
¡y brillás, brillás,
brillás maizalmente.
En tu dulce maizedumbre (11)

El autor presenta la importancia del maíz, como signo nutritivo de la

cotidianidad salvadoreña, y sobre todo para el de la clase baja.

De José Luis Valle:

EL CACIQUE ARDILLA (tomado de Pasionario Guanaco)

Era mayo de la siembra inequívoca. El mayo de las apetencias sin freno. Y mi semilla ansiosa

por germinar, fue debidamente depositada en el vientre perfectamente maduro, casi pasándose

de su punto, de una liz que cada día fue conviertiéndose a aureola en una máscara de rencor....

(12)

Las microestructuras “mayo” y “siembra inequívoca”, dirigen la atención hacia

el mes del año en que inicia la cosecha y cultivo del maíz en El Salvador.

De Mario Noel Rodríguez

EL PLATO NACIONAL (Tomado de El plato nacional y otros cuenteretes)


Yo me inscribí en el concurso sin saber en lo que me estaba metiendo; no aceptaban a
concursantes que comieran menos de diez pupusas... la pupusería que convocaba al evento,
junto a una radio juvenil, tenía fama de hacer las pupusas más exquisitas de la región
mesoamricana....
NO SOY DE AQUÍ NI SOY DE ALLÁ (del mismo libro)

En declaraciones a la prensa el famoso canta-autor argentino Facundo Cabral agradeció la


hospitalidad, el calor espontáneo de los nacionales, la exquisitez de las pupusas de chicharrón.
(13)
En la primera muestra, Mario Noel expone una modalidad que se ha empezado a

practicar en las fiestas locales y nacionales salvadoreñas, en las que la pupusa es el

motivo que la impulsa; en la segunda, expone dos cosas: la pupusa como elemento

significativo de la cocina salvadoreña y el sincretismo cultural entre lo autóctono y lo

extranjero: pupusa y chicharrón.

De Otoniel Guevara:

SOLAR ( Tomado de El Sudario del Fugitivo)

es que era un pequeño paraíso


donde reía el maíz y cantaban los arriates
donde había una cueva estelar de adobe y albhaca
donde llorábamos al mirarnos desnudos
brillando con los salpiquetes de luz
con que nos enluzaba la luna
donde la puerta hacia crac y caía
y tú decías te amo y me caía
y nos amábamos y el cielo
se caía (14)

DESCUBRIMIENTOS (Tomado de “Lo que ando”)

Aquí hay amores portátiles


y una mujer desnuda bañándose en un arroyo
ya casi nunca se llama Siguanaba
Los colibríes surcen manos en enjambres de violetas
y el socialismo enseña sus albos dientes desde una mazorca
mientras Morazán se coloca un pino en la solapa
y Chalatenango arde de cipotes pulzudos (15)
En la primera macroestructura el poeta saca de su memoria una aventura

amorosa, aparentemente de la infancia y por lo tanto inocente, en la que el espacio físico

lo adorna el maíz, es decir que el escenario es el campo y los protagonistas son

campesinos; la segunda muestra es un fragmento del poema. Hay dos microestructuras

que delatan algunas ideas revolucionarias de la guerra civil salvadoreña: socialismo y

mazorca, así como explícitamente dos departamentos donde se ubicaron los guerrilleros:

Morazán y Chalatenango. La microestructura Sigüanaba, la desmitifica Guevara y le da

otra connotación de orden social.

Luego de haber leído y analizado semióticamente las muestras de literatura

nacional que enfatizan al signo maíz, pueden establecerse algunas teorías propuestas por

creadores y estudiosos de las letras. Tal es el caso del poeta inglés Coleridge, que

afirma: la poesía está en la naturaleza, y yace enterrada en una escritura, secreta y

maravillosa. Van Dijck, por su parte establece los conceptos MLP (Memoria a Largo

Plazo) que parte de la MCP (Memoria a Corto Plazo), los cuales son usados por el

poeta nacional, pues él recibe y comprende la historia (usa la MLP) , con lo que logra

reconstruirla y reproducirla en sus narrativas y/o versos (usa MCP).

NOTAS

1. Enciclopedia El Salvador, Vol. II, Océano Grupo Editorial, España, 1997, págs. 291-
96
2. Fonseca, Elizabeth, Op. Cit. Pág. 233.
3. Argueta, Manlio, “Cuzcatlán donde bate el mar del sur”. Edit. Universitaria, San
Salvador. 1988, Pág. 10.
4.. Dalton, Roque, “La Ventana en el rostro”. CONCULTURA. San Salvador. 1997,
Pág. 65
5. Eco, Humberto, Op. Cit. Pág. 114.
6. Rivas, Pedro Geoffroy, Op. Cit., pág. 58.
7. Escobar Velado, Oswaldo, “Patria Exacta”, 3ª ed. UCA editores, San Salvador, 1988,
Pág. 186.
8. Cea, José Roberto, “Códice Liberado”, Dirección de Publicaciones, San Salvador,
1968, Pág. 10.
9. Canales, Tirso, “Quiebra sueños de guerra y de posguerra”. Editorial Memoria, San
Salvador 1998. Pág. 38.
10. Armijo, Roberto, “Cuando se encienden las lámparas”, CONCULTURA, San
Salvador, 1997, Pág.112.
11. Castrorrivas , Ricardo, “Puro Pueblo”, 2ª. Ed., Impresos Mazatli, San Salvador,
1998, pág. 45.
12. Valle, José Luis, “Colección Juegos Florales”, Chalatenango, Usulután, Santa Ana,
Panchimalco, 1996, pág. 225.
13. Rodríguez, Mario Noel, “El plato nacional y otros cuenteretes” .
14. Guevara, Otoniel, “El sudario del fugitivo”, Edit. Mazatli, San Salvador, pág. 3.
15. Guevara, Otoniel, “Lo que ando”, Ediciones Nevermose, San Salvador Pág. 15.
VI. CONCLUSIONES

La labor investigativa consistió en sumar información, así como seleccionar la

que pareció más pertinente y reflexionar sobre ella .

Los procesos culturales que vivió la región y su continua evolución para perfilar

a El Salvador como nación fue precisamente ese tipo de información que sirvió para

configurar la investigación .

Se trabajó con tres componentes que dieron como resultado la Evolución del

maíz y su vigencia identitaria y simbólica. Estos componentes fueron el histórico, el

literario y el semiótico.

Todo inició, con los dos primeros capítulos: EL PROBLEMA Y LAS BASES

TEÓRICAS, en las cuales se justificó la investigación y se redactaron las premisas

investigativas.

El capítulo número tres: ESTUDIO SEMIÓTICO-EVOLUTIVO DEL MAÍZ

contó con cinco apartados que poco a poco fueron aclarando la condición del maíz en

los diversos períodos de El Salvador y una lucha que se le presenta con símbolos

extranjeros. El primer apartado: Epoca prehispánica, se mira al pipil y su condición

cultural en el país (emigrantes provenientes de México y de las culturas teotihuacana y

tolteca). En dicho período se estableció claramente que la relación del indígena con el

maíz fue un núcleo inseparable, porque se consideró al grano como dador de la vida y

por lo tanto se llegó a constituir en uno de los símbolos identitarios . El indígena le

guardó una serie de ritos, creencias, oraciones y manifestaciones literarias.

El maíz fue para el indígena como el personaje principal de su historia, pues

todo giró en torno a él. De ahí que su trascendencia fue tal, que a los pueblos

centroamericanos se les ha llamado “culturas del maíz”.


En el apartado Conquista y colonización, se estableció el primer conflicto

cultural del maíz con un símbolo foráneo. Los españoles trajeron a tierras indígenas “la

cruz”, como un símbolo de la religión católica, que fue impuesta, y que representó la

evangelización, la muerte, la imposición, la adoración a un Dios, etc. En oposición a

este símbolo, el maíz siguió manteniendo significados culturales para el indígena como:

la religiosidad, la libertad, la vida, el politeísmo, etc.

En la etapa de la Independencia y República, el maíz entra a una nueva lucha

de tipo económica-agraria, pues fue desvalorizado como elemento religioso y exiliado

al campo de la economía.

Por las características que iba adoptando la nación, sus dirigentes, no le

prestaron atención a nada que tuviera que ver con lo indígena, y por ello buscaron

sustituirlo por nuevos signos que reflejaran su ideología y su condición de vida. De ahí

es que nace la producción de productos como el añil, que representaba a hombres como

Manuel José Arce y el café que poco a poco iba ganando terreno. Dichos productos

fueron consolidando a grupos sociales bien definidos: los dueños del producto (los

terratenientes) y los trabajadores del producto (los indígenas y mestizos). Nótese

también que el indígena cambió su condición social, pues pasó de dueño de la tierra a

campesino asalariado.

El maíz tuvo además que lidiar contra los nuevos signos que representarían al

país a nivel nacional e internacional, y que surgen debido a la “libertad y autonomía”

obtenida y al nacer una nueva nación: una bandera, una oración a la bandera, un

escudo, etc. Puede verse que el color, como significante denota esa lucha, pues se

cambian los colores verde-amarillo del maíz por los colores azul-blanco de los nuevos

signos. De igual forma, el escudo creado, posee en su contorno una corona en la que se

colocan granos de café y sobresalen los colores azul y blanco.


Al detenerse sobre esto último logra verse la sustitución de la que ya se habló.

Por lo tanto, a nivel semiótico, el renacimiento, la vida, la tierra, lo provinciano, etc.

representados por el maíz contrastan con la paz, la libertad, la soberanía, el progreso, la

ciudad, representados por los nuevos signos.

En el período La república, hasta 1945, se trabaja con la misma lucha

emprendida, ahora con el café. Semioticamente se observa que este símbolo desplazó

aún más al maíz y al añil. Tomó tanta fuerza económica, que se convirtió en el símbolo

principal de la clase alta y por lo tanto el único producto agrícola, que le traería

momentaneamente al país un crecimiento monetario, que se reflejó en algunas

infraestructuras nacionales.

El componente literario se destaca mucho en esta parte del estudio, porque a

finales del siglo XIX surgieron en el país escritores como Francisco Gavidia, Alberto

Masferrer, Alfredo Espino y otros que en algunos de sus escritos intentan revitalizar al

signo maíz. En ese sentido, ellos empiezan a marcar una tradición literaria que se

extendería con los años tal como se presenta en la investigación. El papel de estos

escritores es registrar en el papel y recordar al país su raíces identitarias. Ellos toman al

símbolo y lo traducen a un sistema de signos con una macroestructura congruente.

En el último apartado, Desde 1945 hacia allá, se aborda la historia militar del

país y sus conflictos internos que desembocaron en la guerra civil. Posteriormente se

habla de las condiciones sociales, culturales, etc. a finales del siglo XX y principios del

XXI, en las que una serie de manifestaciones foráneas han incidido en la cultura a tal

grado que los símbolos tradicionales reflejan , por una parte, a una nación sincrética, y

por otra, a una nación escasa de símbolos propios.

La historia, lo semiótico, lo literario y la reflexión sirvieron, entonces, para

concluir que aunque el maíz se vuelve nada más representativo en el campo


gastronómico, esto curiosamente hace que se convierta en un símbolo propio que

remite al salvadoreño a sus raíces autóctonas.

Sobre los escritores, en este período, surgen muchos que siguen la tradición

dejada por los escritores de finales del siglo XIX. Ellos reeditan el símbolo dándole

tránsito a contenidos simbólicos que hacen visible una identidad cultural y de la cual no

existe una codificación completa, porque quizá pocos estudios se han hecho cargo de

abordarlos.

Esquemáticamente se puede concluir ese estado de lucha cultural que el maíz ha

librado y sigue librando con una serie de signos, a través del siguiente cuadro.

DESARROLLO EVOLUTIVO DEL MAÍZ EN EL SALVADOR

Epoca Prehispánica Maíz único símbolo existente.

Conquista y Colonia Maíz contra Cruz.

Independencia y República Maíz contra Símbolos nacionales.

La República, hasta 1945 Maíz contra Café.

Maíz contra Símbolos Gastronómicos Foráneos:


Pizza Hut, Pollo Campero, Coca Cola, etc.
Desde1945 hacia allá
V. GLOSARIO

“A”

- Aculturación: Proceso que tiene lugar cuando el contrato entre dos sociedad es tan

prolongado, que un o ambas culturas cambian sustancialmente.

- Adaptación: Formas en las que las poblaciones vivientes se relacionan con sus

ambientes, de modo que pueden sobrevivir y producirse.

- Añil : Colorante de color azul oscuro, extraído de la planta llanada jiquilite.

- Arte : Proceso y productos de la habilidad humana, aplicados a cualquier

actividad que satisfaga los patrones de belleza, en una sociedad en particular.

“C“

- Cacao : Árbol de América y África. Su fruto es un vaina cuyas semillas

se emplean para elaborar el chocolate. // Moneda de los aztecas que consistía en granos

de cacao.

- Café : Semilla del cafeto. // Infusión de esta semilla, tostada y molida.

- Catolicismo : Creencia de la iglesia católica.//Comunidad y gremio universal de los

que pertenecen a la iglesia católica.

- Centeocihuatl : Nombre del equivalente femenino al dios del maíz.

- Ceremonia : Forma exterior y regular de un culto. // Acto o ritual.

- Chicha : Bebida alcohólica, especie de cerveza, hecha generalmente de

maíz fermentado.

- Cintéolt : Dios del maíz tierno. Deidad que puede asumir sexo masculino

o femenino. En uno de los tantos rituales que eran dedicados se dice que nació en

Tamoanchan, de donde descendió.


Se metió debajo de la tierra, lo que se puede interpretar como que se murió y de sus

cabellos salió el algodón; de cada uno de sus orejas así como de su nariz broto una

semilla comestible diferente. De los dedos nació un tubérculo llamado camote, de las

uñas una especie de maíz y del resto del cuerpo muchos otros frutos.

- Cipactonal : Nahuas. Persona aparentemente masculino que junto con Oxomoco

descubrieron el calendario y las formas de adivinación. Frecuentemente son

representados en la primera pagina del Tonalámatl.

- Códice : Especie de manuscrito en forma de biombo, hecho en papel de

amate o piel de venado, donde dibujaba con caracteres ideográficos, la historia y linajes

de los pueblos.

- Comercio : Negociación que se hace comprando o vendiendo. //

Comunicación y tratado de una gentes o pueblos con otros.

- Conflicto : Colisión u oposición de intereses, derechos, pretensiones, etc.

- Cronología : Ciencia que tiene por objeto determinar el orden y fechas de los sucesos

históricos.

- Cultura General : Formas de conductas aprendidas y compartidas, que constituyen

el instrumento principal de la adaptación humana .

“D“

- Danza : Genero artístico en el cual realizan una serie de movimientos

cadenciosos del cuerpo.

- Difusión : Programación de elementos culturales, de una cultura a otra, a

través del contacto cultural.


- Dinamismo : Energía, cualidad o actividad de la persona dinámica.//Sistema que

considera el mundo como formado por agrupaciones de elemento simples, cuya esencia

es la fuerza.

- Dominación : Señorío o imperio que tiene sobre un terreno en el que ejerce la

soberanía.

“E”

- Economía : Actividad de una colectividad humana en la que concierne a la

producción y consumo.

- Épica : Género literario en que el autor expone largamente un asunto heroico.

“G”

Gramínea : Familia de plantas mocotiledoneas, que tienen tallos huecos divididos

por nudo y flores en espigas o panojas como los cereales.

Guapo : Abono formado por las deyecciones de las aves que se encuentran en algunas

islas del Pacífico. Sinónimo de excremento.

Hechicería : Acto o arte de someter a uno a influencias maléficas, con practicas

supersticiosas.// Acto sobrenatural.

Hipótesis : Suposición de una cosa para sacar de ella una consecuencia.// Lo que se

formula para servir de guía en una investigación científica.

“I”

- Ideografía : Presentación directa de las ideas por medio de signos.

- Ideología : Conjunto de ideas, creencias y modos de pensamiento que

caracterizan a un grupo, clase o religión.


- Identidad : Conjunto de circunstancias que determinan quien y que es una

persona.

- Indígena : Natural del país del que vive; autóctono aborigen.

- Inframundo : Nahuas. “Lugar de los muertos” . Región a donde ivan los fallecidos de

muerte natural.

- Integración cultural: Tendencia de las partes de una cultura a ser consistentes y

armónicas entre sí.

“J”

- Jiquilite : Planta papilonacea de las Antillas de cuyas hojas se obtiene el

añil.

“L”

- Linaje : Raza, familia, clase o calidad de una cosa.

- Lírica : Género literario en que el autor manifiesta sus emociones

personales sobre un tema que generalmente es amoroso.

“M”

- Maíz : Planta gramínea originaria de América que produce mazorcas de granos

amarillos.

- Mesoamérica : Región indígena que comprendía los actuales países de México,

Guatemala, El Salvador, este de Honduras, Costa de Nicaragua y parte de Costa Rica.

- Modernización : Proceso en cual las sociedades tradicionales se mueven

tecnológica y socialmente en la dirección de las naciones industrializadas.

“O”

- Oxomoco : Mít. hombre o semidios que con su mujer Cipactonal inventaron

la forma de adivinar así como también el calendario y el arte de interpretar los sueños.
“P”

- Paradigma : Modelo o forma que adquiere una idea, contenido, etc.

- Platos típicos : Se llaman así a todas aquellas comidas consideradas propias que

poseen los países.

- Poesía Didáctica : Composición de un verso que transmite un mensaje moral.

- Politeísmo : Creencia en muchos dioses.

- Prehispánico : Dicese de la América anterior a la conquista y colonización,

especialmente de sus pueblos y colonizaciones.

“Q”

- Quetzalcoatl : Serpiente de plumas preciosas o quetzal. Entre los nahuas es una deidad

de la fertilidad.

“R”

- Razas : Poblaciones humanas que difieren en la frecuencia relativa de algunos

genes.

- Religión : Creencias y prácticas relacionadas con los seres, fuerzas y poderes

sobrenaturales.

- Ritual : Conjunto de ritos establecidos para la celebración de las ceremonias

religiosas, oficios divinos, etc.

“S”

- Símbolo : Representación ideológica o físico-material de un objeto.

- Signo : Cosa que evoca en el entendimiento de la idea de otra.

- Semiótica : Teoría general de los signos.

“T”
- Tamoanchan : Paraíso mítico, lugar de origen de los dioses creado por la pareja

original.

- Teatro : Género literario que sirve para se representado.

- Teponaxtli : Tambor horizontal hecho de un tronco ahuecado con la parte

superior herid en forma de hacha. Mediante este instrumento se regía el canto y la

danza.

- Tradición : Transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas,

costumbres hechas de generación en generación.

- Tunalmil : Maíz de verano. Del nahuatl tun, sol y mil, maíz.

“V”

- Variación : Acción o efecto de hacer o volver una cosa diferente a como era

antes.

“X”

- Xilonen : Mazorca de maíz desificada en cierta etapa de su madurez, que

unas veces es de sexo femenino y otras de sexo masculino.


VI. BIBLIOGRAFÍA

LIBROS

Ø Argueta, Manlio “Cuzcatlan donde bate la mar del sur”, Editorial Universitario,
San Salvador 1988, 285 págs.
Ø Armas Molina, Miguel “La cultura pipil de Centroamérica” segunda edición,
Dirección de publicaciones, San Salvador 1976, 72 págs.
Ø Armijo, Roberto “Cuando se encienden las lámparas” CONCULTURA, San
Salvador 1997, 129 págs.
Ø Arocha, R. Antonio “El Salvador, la antigua patria maya”, Impresos Urgentes,
San Salvador 1991, 272 págs.
Ø Barberena, Santiago “Historia de El Salvador. Época antigua y de la conquista”.
Tomo I, segunda edición. Dirección de publicaciones, San Salvador 1966, 354
págs.
Ø Barberena, Santiago “Historia de El Salvador. Época antigua y de la conquista”.
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Ø Enfoque de la Prensa Gráfica, 20 de julio de 2002.
Ø Revista bimestral UES, marzo – abril de 1970, 150 págs.
Ø Revista de estudios hispánicos, México UPR. Volumen XXVI, número 1,
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Ø Taller de Letras, año 5 número 111, UCA, San Salvador, febrero de 1987.
Ø Germinaciones, año III, número 7, Círculo literario patriaexacta, El Salvador
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Ø La Universidad. Organo de la Universidad de El Salvador, julio – diciembre
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Ø Taller de Letras, año 8, número 130, UCA, El Salvador julio – agosto de
1989.
FOLLETOS

Ø Lara Martínez, Carlos “Reflexiones sobre el proceso de


transformaciones socioculturales en El Salvador” febrero de 1995, 29
págs.
Ø Interpretación de la cultura de masas. Ensayo de Miguel de Moral.

OTRAS FUENTES

Ø Afiche del poema de Amor de Roque Dalton, proporcionado por la


Casa dela Cultura de Santa Ana.
Ø Expresiones orales de habitantes santanecos.
Ø Documento aportado por la Casa de la Cultura de Chalchuapa, sobre
leyendas del maíz.