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República Bolivariana de Venezuela.

Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior.

Universidad Central de Venezuela.

Facultad de Ciencias Económicas y Sociales.

Escuela de Trabajo Social.

Políticas Sociales, Descentralización y Privatización

Profesora: Integrantes:
Miguelina Montiel Astrid Guerrero C.I.: 18.088.335
Pierina Henríquez C.I.: 19.265.220
Trabajo Social III Lucia Jaimes C.I.: 18.975.489
José Mora C.I.: 17.756.945
3er Año, Turno Diurno

Caracas, 2009
Políticas Sociales, Descentralización y Privatización

I. Introducción General

II. Políticas Social

2.1 Antecedentes de las Políticas sociales de acuerdo a las posturas que asumen
los diferentes paradigmas
2.2 Concepto de Política social
2.3 Política Social en la Venezuela del Hoy

III. Descentralización

3.1 Introducción
3.2 Posturas de la descentralización
3.3 Descentralización y Globalización
3.4 Descentralización en América Latina
3.5 Descentralización en Venezuela
3.6 Descentralización del Estado: argumentos a favor
3.7 ¿Qué es descentralización?
3.8 Descentralización, Participación y Democracia
3.9 Beneficios de la Descentralización
3.10 Límites y Riesgos de la Descentralización
3.11 Ejemplo nueva geopolítica nacional

IV. Privatización

4.1 Privatización en América latina (el inicio y el porque)


4.2 ¿Qué es la privatización?
4.3 ¿Cómo se da en Venezuela?, ejemplos de privatización en Venezuela.
4.4 Resultados generales de las privatizaciones.

V. Efectos de la descentralización y la privatización en las políticas sociales.


VI. Conclusión
I. Introducción General

El presente trabajo define, explica y relaciona tres categorías fundamentales


dentro del campo de las Ciencias Sociales, en particular en el área del Trabajo Social,
las cuales son: Políticas Sociales, Descentralización y Privatización.

Hablar de Políticas Sociales debería ser parte de lo cotidiano en la vida del


trabajador social, manejar las categorías referentes a este tema, conocer sus limitaciones
y sus alcances, por eso es necesario enmarcarla dentro de los diferentes paradigmas que
logran definirla, para de esta manera ubicarla dentro del contexto venezolano actual.

Al referirse al proceso de Descentralización, es necesario mencionar las posturas


que se han tomado en relación a este término, ubicándolo dentro del contexto
latinoamericano y venezolano, relacionándolo siempre con un proceso de globalización
del cual nunca estará separado, ya que según algunos autores, van en sentidos contrarios
proporcionalmente. Descentralizar el Estado se considera necesario, por esta razón se
mencionarán algunos puntos específicos dentro de ciertos factores por los cuales se
considera que esto sea así.

Estas dos categorías, Políticas Sociales y Descentralización, serán relacionadas


con un proceso de privatización, el cual a su vez será definido y ejemplificado con casos
Venezolanos.

Esta investigación abarcará diversos puntos que en el campo de las Ciencias


Sociales siempre estarán en una relación directa o indirecta, pero jamás perderán su
influencia recíproca en cada una de las otras. Por eso es de suma importancia su
realización, ya que aportará a los estudiantes encargados de la investigación
información en relación al tema y fortalecerá, de igual manera, los conocimientos ya
adquiridos.

II. Política Social:

2.1 Antecedentes de las Políticas sociales de acuerdo a las posturas que


asumen los diferentes paradigmas ()

Para empezar cualquier paradigma de Política Social se construye en función de


un modelo de desarrollo específico (keynesianismo, neoliberalismo, etc), obedeciendo a
concepciones distintas sobre cómo organizar a la sociedad y en función de qué intereses
satisfacer necesidades. Por lo tanto las políticas sociales estarán determinadas por una
multiplicidad de factores, ideológicos, políticos sobre el papel de estado, repercutiendo
así en las estrategias de desarrollo.

Todo esto dependerá del orden socioeconómico en el que se enmarque, puesto


que es el espacio que rige las reglas del juego. Y como nos encontramos inmersos en un
modo de producción Capitalista, es el capitalismo el que marca las reglas del juego.

Bajo esta primicia, los paradigmas de políticas sociales se conciben de la


siguiente manera:
Keynesianismo (años 70): Primer paradigma en política social que se instaura
en América latina ligado al modelo capitalista de sustitución de importaciones. Dónde
las Políticas sociales dependían de las decisiones de la política económica, es decir, las
políticas de empleo eran claves (Industriales), dar más dinero a la gente para que tuviera
capacidad de compra (Generar Excedente), en sí “el empleo y el salario remunerador”
eran mecanismos de “acceso a los servicios y satisfactores sociales”, tal como lo expone
Uharte 2005 (p. 100). Garantizando así, la reproducción de la mano de obra otorgándole
al pueblo beneficios en el área de salud, vivienda, educación y medidas de seguridad
que elevaran el consumo. Construyéndose, supuestamente la inclusión de la sociedad al
mercado de trabajo, y según lo que esboza el mencionado autor, es un sentido
inequívoco de la estrecha relación entre política social y política económica.

Este paradigma también tenía como norte la integración social, y por lo tanto sus
políticas eran para todo la ciudadanía, impregnadas de un carácter universal. Y
focalizadas en la población más pobre, sin embargo como señala Uharte 2005 (p.103) se
trataba de un universalismo aparente que establecía una acceso igualitario por ley a toda
la población, pero en la práctica se entregan beneficios a los grupos más organizados.
Todo esto bajo un marco de esta centralizado, que coordinaba todos los proyectos desde
su formulación hasta su ejecución, así como el financiamiento, la provisión, evaluación,
entre otros, que eran coordinados con se acoto anteriormente por el estados, sus
ministerios e instituciones. En sí este paradigma en materia de política social
garantizaba los derechos sociales, que en la teoría estuvieron regidos por valores de
solidaridad, justicia social, igualdad, responsabilidad colectiva, que se quedaron en las
oficinas de las posturas centralizadoras de un estado que solo paleo y seguía las leyes
del capitalismo de siempre.

Neoliberalismo (años 80): Este paradigma de política social se crea en función


de los intereses del modelo de desarrollo, que instaura como explica Uharte “una
sociedad de libre mercado con estado reducido”, en si desmonta al estado de bienestar
que se encontraba en america latina. Cuestionando éste paradigma al anterior por la
ineficiencia del estado en el cumplimiento de sus actividades, lo cual llevo al
neoliberalismo a atribuirle al mercado el rol de mecanismos de asignación de servicios y
beneficios sociales supuestamente para una mayor eficiencia y equidad, entrando
diferentes actores estatales, privados y ONG. También como dice Pérez (2000, 150) “la
mejor política social es una sana polaca económica”, es decir no es necesaria la política
social porque el éxito de la política económica beneficiará a todos. Por tanto la política
social será un aspecto subsidiario de la económica (Gómez, 2000, 325).

Y este en este contexto, entran a nuestro pueblo organismos internacionales


como (BM, FMI, BID) que en la teoría como todo se interesaban por los más pobres,
pero así mismo ayudaban a perpetuarlos y a legitimarlos con las políticas que aplicaban,
en sí se observo un retroceso en el área de desarrollo social.

En resumidas, se reduce el gasto social público, se aboga por el retiro del estado
en casi todas las áreas. Junto a políticas sociales descentralizadas en la gestión, pero no
los recursos, por tanto se traslada la responsabilidad financiera a las entidades locales y
municipales sin darles recursos, disminuyendo así la calidad de todos los servicios,
donde la descentralización bajo este régimen le da cabida al sector privado. Así como se
incita a los pobres a participar para culpabilizarlos de su situación, convirtiéndose la
vida de toda la población en mercancía. Un ejemplo claro de estas medidas en
Venezuela fueron, los programas sociales de Carlos Andrés Pérez con su plan de
enfrentamiento de la pobreza y Rafael Caldera con componente social de la agenda
Venezuela, tal como lo menciona Uharte (2005, 102).

Alternativo: Este paradigma propone la plena articulación entre política social y


política económica, impulsando de esta forma políticas de empleo, orientadas a los
intereses de los trabajadores por encima del capital. Traducido en que los derechos
superiores (salud, educación, alimentación, vivienda) este también por arriba de los
fines privados. Unido a políticas universales, con discriminación positiva, que atienden
a los grupos más vulnerables de la sociedad como los discapacitados, mujeres, niños.

Unido a el aumento del gasto social y la descentralización de la gestión y los


recursos junto a equilibrios territoriales para evitar las desigualdades, generando espacio
para las comunidades beneficiadas según lo que plantea Uharte 2005. En definitiva, se
destaca la participación de la sociedad en la ejecución de programas y proyectos del
estado, insertándose de tal modo la corresponsabilidad social, donde la sociedad asume
el nuevo reto de responsabilizarse por producir (nueva lógica). Traduciéndose todo esto
en una democracia social, que recopila de forma total (holística) lo que es la democracia
política, económica, cultural, social que vaya del dicho al hecho, es decir que a mayores
logros en política social mayores logros en democracia social y viceversa.

2.2 Concepto de Política social

Como ya se menciono anteriormente la política social nace con la conformación


de los estados modernos en los siglos XVIII (1700) y XIX (1800) y se consolida con el
estado de bienestar insertado en el mundo y en las sociedades latinoamericanas como la
Venezolana en los (1970). Seguidamente se mencionaran algunos conceptos de
políticas sociales.

La política Social se define según Fleury (2000) generalmente como un


conjunto de instrumentos a disposición del estado para orientar sus acciones, producto
de una dinámica de tensiones y soluciones políticas originadas en una sociedad y en un
contexto histórico determinado, en el que participan actores sociales y se da un papel al
estado para intervenir en los asuntos de la vida social y económica… las relaciones se
convierten en un problema político, institucional y conceptual, por demanda de algunas
fuerzas y grupos sociales.

Así como también Boulding (1967), esbosa que la política social tiene que ver
directamente con el sistema de integración social, y esto incluye todos los aspectos de la
vida social que están caracterizados por elementos que construyen identidad,
legitimidad, comunidad, justicia y equidad. Por tanto que entender las políticas sociales
solo como instrumento del estado primero seria un poco confunso, ya que inicialmente
se tiene que entender la estructura social que crea las condiciones para que surjan las
políticas públicas, en sí “la política social puede ser definida como una creación de la
propia sociedad para transformase a sí misma, según el enfoque de sociedad que tenga
el proyecto político planeado (De`Elia 2006)
Hoy en día el proyecto planeado en la sociedad Venezolana es alternativo,
conjugando la articulación entre la política social y económica, ya que ambas tienen
incidencia tanto en el área social como en la económica, es decir “ambas nacen en un
contexto social y tienen impacto en la sociedad, y ambas son económicas porque se
generan dentro de un esquema de producción y distribución de recursos que tienen
impacto en la economía.” (D`Elia 2005). Y que incluye a los sujetos y/o ciudadanos
excluidos.

2.3 Política Social en la Venezuela del Hoy

A medida que se daba la globalización de la economía que genera la


disminución de los salarios, el aumento del desempleo y la migración que desde hace
tiempo se estaba dando a las ciudades en vías de modernización en busca de una mejor
calidad de vida. Se que creó un hacinamiento en éstas metrópolis y acarreó una serie de
consecuencias desfavorables como lo fue la insalubridad, los escasos servicios básicos
en zonas más populares entre otras. En este contexto de globalización se homogeneizan
las políticas publicas en particular en los países en desarrollo. Con este proceso pierden
peso las instituciones tradicionalmente socializadoras generando como consecuencia el
incremento de formas de exclusión y discriminación social.

La sociedad venezolana no se quedó a un lado afectándole de forma negativa el


clima de exclusión producto igualmente de la globalización, que inserta a nuestra
sociedad a condiciones de pobreza extrema y crea un trabajo informatizado,
fragmentado y terciarizado. Que obliga de alguna u otra forma a que la sociedad
empiece a participar para que se le den respuestas a sus problemáticas. Insertándose así
formas de intervención en la vida social, es decir, la generación también de políticas
sociales y públicas (políticas urbanas) que den respuesta al desempleo, al hacinamiento,
al suministro de servicios básicos, a la inseguridad, en sí a la cuestión social.

Todo este escenario se ve reflejado en Venezuela en la década de los 80 donde la


política social “se oriento hacia el otorgamiento de transferencias directas a los más
pobres como mecanismos para legitimar la aplicación de la estrategia de ajuste,
estabilización y reestructuración económica de corte neoliberal (Gómez y Alarcón
2003), originándose una serie de protestas y movimientos sociales en contra de estas
medidas. Sin embargo para 1990 y hasta 1998 las políticas sociales supuestamente iban
en pro del beneficio de los más pobres, aunque el resultado era más de lo mismo, es
decir certificar las medidas económicas, para que el ambiente político se mantuviera
viento en popa y en beneficio de unos pocos.

Ahora bien, con el arribo de un nuevo presidente en el 99, se reformula la base


que rige la estructura del país, creándose una asamblea nacional constituyente para
formular un marco jurídico correspondiente a una democracia participativa,
protagónica, que lleva en sus entrañas la articulación de la democracia social, política y
económica.

Lo cual despierta al ciudadano, que se da cuenta que no hay hecho político que
no trastoque la vida social y económica, donde la misma dinámica da paso a una
democracia directa en lo que lo público también es de interés social, económico y por
ende privado.

Sobre esta nueva vertiente, se formula un nuevo modelo de desarrollo, el cual se


denomina endógeno, que surge para contrarrestar todo el proceso globalizador que
relatábamos anteriormente, por tanto como expone Montiel en reflexiones sobre el
derrotero del trabajo social, 2008 El desarrollo endógeno

Es una política activa, deliberada y gestionada, por diversos agentes que


Del mismo actúan
participan, modo se e da cabida a un
intervienen, de plan
formade concentrada
desarrollo económico y social de la
en un territorio
nación determinado,
2001- 2007 (PLANDES)
para crear unas y junto
basesa este plan,dinámicas
sólidas, políticas ypublicas y sociales
sostenibles de que
conjugan procesos
riqueza estatalesa con
y progreso, participación
través directaydel
de una adecuada pueblo,
creativa trascendiendo
movilización de así los
límites los
de recursos
lo público burgués(Ibidem.
existentes. a lo público
Pag.41) social y ejemplificado en el hoy en las
misiones sociales que engloban muchos de los aspecto de la vida social del venezolano
y permite esa interacción mutua en un plano mas cercano entre beneficiario y oferente,
dando por sentado la contraloría social.

En si plantea un contexto nacional que brinda los mecanismos y espacio para


que la población participe directamente y tenga relevancia en la gerencia pública, todo
bajo la estructura de un estado social. Y enmarcado indudablemente en una nueva
lógica alternativa que propugna esa participación ciudadana.

III. Descentralización

III.1 Introducción:

La tradición socialdemócrata consubstanciándose en el llamado estado


Keynesiano de bienestar social de postguerra, mantenía la idea de un sector público
centralizado e intervencionista, donde se acreditaba a la centralización como un
requisito para la superación de problemas como la desigualdad y la pobreza. De allí a
que muchos de los programas de centralización administrativa y política produjeran la
destitución (limitada) de los gobiernos locales como proveedores de servicios sociales.

Este modelo de instituciones representativas (como forma de organización del


sector público), comenzó en la década de los setenta a mostrar señales de agotamiento,
presentándose de esta forma las propuestas descentralizadoras y la creciente
valorización de los espacios de democracia directa y de formas de control y de
responsabilidad social más efectivas, las que a su vez fueron impulsadas desde
organismos internacionales tales como el BID y el Banco Mundial (discurso), hasta el
2000 cuando Venezuela se desliga en gran medida de estos organismos, implementando
un nuevo modelo económico basado en las políticas de desarrollo y de producción
social descentralizadas.

III.2 Posturas de la Descentralización

- Como bandera política la descentralización tiene una larga trayectoria en el


pensamiento liberal; desde Tocqueville, quien sostenía le existencia de una relación
estrecha entre las autonomías locales, las libertades individuales y la capacidad de
cambio de una sociedad, las virtudes del gobierno local han sido reiteradamente
enaltecidas por los liberales.
- Sin embargo, los liberales conservadores reducen los recursos destinados a
las políticas sociales, apareciendo las élites locales como administradores de políticas de
carácter central. (ejemplo: propuestas neoliberales, privatizadoras y desreguladoras).
- Desde el pensamiento económico conservador, es asimilada a la idea de
mercado.
- La teoría organizacional contemporánea, postula estructuras horizontalizadas
y cooperativas de gestión en lugar de estructuras jerarquizadas.
- El pensamiento político (socialdemócratas), privilegia los aspectos relativos
al control social y la efectiva democratización de la gestión local, generando
movimientos desde el Estado hacia la Sociedad civil en su esfera pública (no privada).
- Ideologías socialistas, basadas en la descentralización y la gestión comunal
en la unidad de producción socialistas, conformaron propuestas de larga trayectoria.

3.4. Descentralización y globalización

La descentralización o el centralismo no son fines en sí mismos. Su polaridad y


la imposición de un proceso sobre el otro cobran rasgos específicos según sea la
realidad concreta en que se manifieste. En el presente histórico, la descentralización se
asocia al fenómeno relativamente reciente de la globalización o mundialización del
mercado; el cual, según George Soros, es un modelo tecno-productivo en formación, de
permanente innovación, que exige crecientes recursos financieros, genera productos de
vida más corta y, gracias a la extraordinaria movilidad del capital y de la información,
tiene un rasgo distintivo: la libre circulación de capitales y la integración económica.
Ahora bien, no todo es positivo en cuanto a los argumentos globalizadores expuestos
por este autor, puesto que la globalización implica la puesta en marcha del ALCA, la
firma de los TLC (Tratados de Libre Comercio), que no es otra cosa que la continua
dependencia económica de los países en vías de desarrollo con los países
industrializados.

La descentralización y la globalización son dos megatendencias que aparecen


unidas de la mano aproximadamente desde los años ochenta, efectivamente grandes
analistas de la crisis que atraviesa el capitalismo global en formación enfatizan la
necesidad de la intervención de las autoridades financieras internacionales, la existencia
de mercados con capacidad de autorregulación y la impostergable necesidad de que los
estados sean democráticos. En otras palabras: más descentralizados, más cerca del
ciudadano para obtener más y mejor democracia. Además de universal, la
descentralización es un proceso político que sólo se consigue como consecuencia de la
democratización en todos los países occidentales, de las conquistas que sólo se pueden
dar cuando hay una cultura democrática que permita a las fuerzas descentralizadoras
ganar terreno a las centralistas. "No se plantea en las autocracias, no hay autocracia con
descentralización; se trata de un fenómeno democrático y es un producto de la
democratización de los países, es propia de las democracias consolidadas"

Son dos los mecanismos impulsores y que unen de la mano a estas dos
megatendencias: la integración espacial y, su contrario, la fragmentación o
diferenciación generadas por las mismas fuerzas productivas envueltas en el desarrollo
extensivo e intensivo del capitalismo. Las fuerzas de la integración espacial, las
mayormente señaladas como "enemigas del tercer mundo", se basan en la
desterritorialización, nuevo y sorprendente proceso que caracteriza a la sociedad global
en formación y que se manifiesta no sólo en la esfera de la economía sino también en la
política y la cultural.

Las estructuras de poder económico que se forman y difunden, sin importar la


diversidad y las diferencias a lo largo y ancho del planeta, así como las políticas y
culturales, tienen ámbito internacional, mundial, o global, sin ninguna localización
específica en éste o aquel lugar, región o nación, pareciendo flotar sobre estados y
fronteras, monedas y lenguas, grupos y clases, movimientos sociales y partidos
políticos. Estas estructuras de poder tienen correspondencia con la desterritorialización
del capital y la integración universal de la información, que hacen que el intercambio
económico -inclusive el social- pueda efectuarse, saltando los límites de la cartografía
del Estado Nación y mediante la deslocalización de la producción y su consecuente
centralización en múltiples territorios.

Al mismo tiempo y como contrapartida, el vasto y complejo proceso de


globalización devela la pluralidad del modo de ser del mundo, sus fragmentos, sus
partes y sus diferencias. Con las fuerzas de fragmentación o diferenciación espacial
cobran vida entidades territoriales como la nación, la región, la localidad y por
consiguiente la descentralización. Ante el avasallamiento de las fuerzas de integración
espacial en el interior de las naciones resurgen estas fuerzas, desarrollando identidades y
rivalidades regionales, y hasta locales, a partir de problemas tales como captación de
ingresos, suministro de agua, costos de energía, control de la contaminación, préstamos
industriales, construcción de infraestructuras productivas. Y, algo a rescatar a los fines
del desarrollo: la reafirmación de cada forma sociocultural como sistema de valores
vivo, sedimentado, codificado, significativo y que, en el ámbito de los intercambios y
oposiciones, de las permutas y las reiteraciones, las continuidades y las modificaciones,
confronta jerarquías, desigualdades, divergencias, tensiones y antagonismos, que
terminan consolidando singularidades y originalidades.

3.4 Descentralización en Latinoamérica

El proceso descentralizador en América Latina varía según los países, sin


embargo muchos autores afirman que tal proceso va de la mano con el proceso
democratizador que comienza a fines de la década de los años setenta y principios de los
ochenta, a diferencia de Europa que fue para los años setenta aproximadamente. En
América Latina dicho proceso constituyó un principio ordenador de las reformas del
sector público, las que tuvieron un impacto internacional sumamente amplio, abarcando
los países capitalistas avanzados como los del mundo subdesarrollado, siendo asumida
la descentralización tanto por los gobiernos conservadores como socialdemócratas.

3.5 La Descentralización en Venezuela

La descentralización, una mega-tendencia asociada a la globalización, arranca en


Venezuela después de 150 años de centralismo republicano, de los cuales sólo 40
corresponden al centralismo democrático de los civiles. Durante esta última etapa
comenzó a edificarse la actual Venezuela y aparece la ordenación del territorio como
una estrategia novedosa y modernizante. Evaluado el proceso histórico de formación de
la sociedad y su espacio, se examinan las políticas estatistas y populistas que explican la
crisis del modelo de desarrollo adoptado y, desde esta perspectiva, las proposiciones del
gobierno que conduce a Venezuela desde comienzos de 1999. Se propone profundizar
en la descentralización y la ordenación del territorio participativas, a los fines de lograr
la sintonía con el mundo global

En síntesis, la descentralización Venezolana se conformó luego del período de


discusión sobre la pertinencia y conveniencia de las reformas políticas y administrativas
que el país requería, donde el punto relvante era la necesidad de expandir la democracia,
promover la participación ciudadana, etc. La descentralización “de arriba hacia abajo”
comienza a implementarse con la creación de diversos mecanismos especializados, tales
como, se promulga la ley Orgánica de Descentralización de Servicios y Competencias
(1989), la creación del Fondo Intergubernamental para la Descentralización (1993)
(FIDES), y la Ley de Asignaciones Especiales para los Estados Derivadas de las Minas
y los Hidrocarburos.

Con este proceso se pretende descentralizar la administración y control de los


servicios tales como la salud, los puertos, los aeropuertos, el deporte, la vialidad, la
educación. Se han organizado también programas sociales para sectores empobrecidos.
Según el FIDES, otra área de impacto de la descentralización es el desarrollo de las
relaciones de gestión entre los gobiernos territoriales, la sociedad civil y el sector
privado. Es decir que, la descentralización también ha incluido la privatización de
algunos servicios.

El FIDES es el organismo central encargado de llevar adelante la


descentralización, brindando apoyo administrativo, técnico y financiero. Entre el
período 1995 – 2005 fue aumentando su intervención pasando de 1.048 proyectos
aprobados en 1996 a 6.207 en 2004.

...“La revolución Bolivariana tiene y debe plantearse el impulso de los poderes creados
por el pueblo para la constitución del Estado para la democracia participativa. Se trata
por un lado de abrir espacios, tirar puentes; pero por otro lado se trata de reconocer las
instancias de poder popular que el pueblo viene construyendo, de darles
institucionalidad y que sus manifestaciones deriven en decisiones que transformen la
sociedad…las formulas que se han intentado para optimizar la participación popular,
han sido de corte ejecutivo, direccionadas de arriba hacia abajo, apuntan a favorecer
estructuras de partidos”...

Hugo R. Chávez F.

3.6 Argumentos a favor de la descentralización del Estado (Adela


Claramunt Abbate, Participación en políticas sociales descentralizadas, Editorial
Espacio, Buenos Aires, 2006)

A continuación se nombraran una serie de factores que enfatizan la necesidad de


la descentralización del Estado:
- Factor Económico: donde la descentralización se presenta como una
respuesta a la situación creada, entre otros elementos, por un modelo centralizado, que
en su desarrollo fue ineficiente para administrar los escasos recursos económicos
destinados al gasto social.
- Factor Social: derivado del anterior, el crecimiento de la desigualdad
socioeconómica y la obstaculización del acceso a los servicios básicos por parte de
amplios sectores de la población. La descentralización crearía condiciones favorables
para promover modelos de desarrollo más equilibrados y más adaptados a las
necesidades sociales.
- Factor Político-administrativo: la creciente burocratización de la
administración pública, así como la descalificación de la política, de los partidos y del
sistema político democrático, para un número significativo de ciudadanos. En este
sentido la descentralización significaría la ampliación del ejercicio de los derechos
ciudadanos y de la autonomía de la gestión municipal. Por otro lado, se apuntaría a un
financiamiento de la democracia a través de la participación cotidiana de los ciudadanos
en la gestión pública, potenciando los mecanismos que habilitan a un uso y
redistribución más eficiente de los recursos públicos.
- Factores Socioculturales: con relación a éstos P. Jacobi considera que
la descentralización implica un espacio significativo para la consolidación de nuevos
sectores económicos y sociales y la formulación de alternativas renovadoras a nivel del
relacionamiento del Estado y la sociedad, basadas en un incremento cualitativo de la
participación de los ciudadanos.

De esta forma, se evidencia a la descentralización político administrativa como


un medio adecuado para promover la socialización de los sectores populares y de esta
forma las transformaciones económicas, afirmando la identidad local, y generando un
cambio cualitativo en la administración municipal de la zona urbana que en América
Latina ha sido mayormente demandada.

3.7 ¿Qué es Descentralización?

Es un proceso complejo tendiente a la distribución de la centralización (el poder)


en el marco de la búsqueda del equilibrio democrático de los poderes existente en el
interior del Estado, con la finalidad de profundizar la democracia, potenciar el
desarrollo y mejorar la calidad de vida de la población.

Dicha definición expuesta hay que entenderla, no como un fin sino como un
medio, es decir que no se agota en si misma, sin embargo su propósito no busca acabar
o eliminar la centralidad de lo estatal, del poder que tiene el Estado, sino distribuirlo
equitativa y democráticamente en su interior para, en ese proceso, redefinir las
relaciones entre el Estado y la Sociedad.

En conclusión, como lo afirma J. Boisier la descentralización es el mecanismo


por el cual un conjunto de funciones y decisiones concentradas en el nivel central se
transfieren a unidades de jurisdicción territorial o funcional menores, otorgando un
nuevo status jurídico al organismo, de manera de garantizarle una relativa capacidad de
autogestión en la toma de decisiones.
- Descentralización Horizontal

Esta modalidad clásica de constitución del estado Moderno, se fundamenta en la


separación de los poderes entres las funciones ejecutivas, legislativas y judiciales, la
cual busca el equilibrio democrático del peso omnímodo que ejerce el príncipe en el
ejercicio de su poder, a través de los contrapesos que debe ejercer institucionalmente el
soberano mediante las entidades creadas para el efecto: el parlamento y el sistema
judicial. En sí, esta modalidad se produce al interior de uno de los niveles del Estado
(sea nacional, provincial o cantonal).

- Descentralización Vertical

La cual distribuye el poder o la centralidad entre los distintos niveles en los que
esta organizado el Estado para construir los equilibrios en términos territoriales y en las
distintas instancias subnacionales. En sí, esta modalidad hace referencia a lo que se
llama, democracia territorial.

La descentralización para ser tal debe ser integral; es decir tanto vertical como
horizontal, para que de esta forma cuando se da un fortalecimiento del presidencialismo
con la coherente transferencia de recursos y competencias hacia los niveles
subnacionales lo que se observa, en el mejor de los casos, es una descentralización
asimétrica que puede conducir, incluso, a una mayor centralización encubierta bajo un
velo descentralista.

3.8 Descentralización, Participación y Democracia

Tales temas se encuentran estrechamente vinculados con la atención a la


diversidad y a las peculiaridades locales, el respeto por las diferencias y el desarrollo de
la negociación como estilo de resolución de conflictos; las posibilidades de crear por
parte de los sujetos colectivos, la relevancia de su protagonismo histórico y por ende de
su capacidad para decidir; la autonomía de los actores sociales; la importancia del papel
del Estado en la atención de la cuestión social y en la generación de la igualdad de
oportunidades para todos los ciudadanos, entre otros temas. La participación se
evidencia pues, como el proceso de intervención de las fuerzas sociales presentes en el
desenvolvimiento de la sociedad.

Ahora bien, tanto la democracia como la participación son temas


interdependientes, debido a que están unidos al tema de soberanía popular, con la
efectivización del derecho al voto, sin embargo, la persistencia y agravamiento de las
problemáticas económicas y sociales, que indican requerir mayor protagonismo de la
sociedad civil para su atendimiento, en la medida en que el Estado y los partidos
políticos no parecen poder ofrecer respuestas de su exclusiva responsabilidad,
proporcionando poder a otros entes relacionados. En definitiva el principio de la
democracia radica en una descentralización participativa y por ende en una
participación polaca y social descentralizada.

3.9 Beneficios de la descentralización

- Hay mayor autonomía política en el sentido que todas las autoridades


subnacionales son electas por votación popular. Con la culminación de este proceso se
puede afirmar que se cierra el ciclo de la reivindicación por la elección de las
autoridades (representación) y se abre el de la participación.
- Existe un crecimiento de la autonomía económica gracias al proceso de
descentralización fiscal que se ha llevado a cabo. Como resultado tenemos que entre el
20 y el 40% de los presupuestos nacionales se invierten en cada uno de los países a
través de los gobiernos subnacionales.
- Se ha producido un aumento importante de la autonomía administrativa,
vía transferencia, devolución o creación de competencias, que lleva pensar que los
municipios pueden hacer todo sin estar obligados a hacer nada.

3.10 Límites y Riesgos de la Descentralización

- Persistencia de costos excesivos, ya que el Estado central debe tener la


voluntar y capacidad de adjudicar a los gobiernos locales los recursos materiales y
humanos (procesos de capacitación y modelos de gestión local, así como herramientas
de diagnóstico, planificación, programación y evaluación).
- Incrementalismo, basado en la generación de nuevos organismos que
operan localmente y que se ocupan de llevar adelante servicios, sin que se eliminen los
antiguos de dependencia central, produciendo de esta forma indefinición y ambigüedad
en la toma de decisiones y de competencias, tornándose inoperantes (parálisis
institucional)
- Las burocracias locales no tienen aún capacidad institucional para
proveer adecuadamente bienes y servicios sociales.
- Pérdida de la capacidad regulatoria y de formulación de políticas por
parte del gobierno central.
- Transferencia de recursos públicos sin la responsabilidad de recaudación
de dichos recursos, haciendo que se rompa el vínculo entre beneficio y costo.
- Perversión del poder local, relacionada con la frágil participación de la
mayoría de los ciudadanos, que los debilita para incidir efectivamente en las decisiones
de la vida municipal, acarreando mayor corrupción y clientelismo.

3.11 ¿Qué es el FIDES?

El Fondo Intergubernamental para la Descentralización es un servicio autónomo,


sin personalidad jurídica, con autonomía funcional, financiera y de gestión, adscrito al
Ministerio de Planificación y Desarrollo.
Fue creado el 25 de noviembre de 1993, mediante Decreto Ley número 3.265, el
cual fue derogado por la Ley que Crea el Fondo Intergubernamental para la
Descentralización (Ley del FIDES), que fue sancionada por el Congreso Nacional el 5
de noviembre de 1996 y publicada en la Gaceta Oficial extraordinaria número 5.132, del
3 de mayo de 1997. Posteriormente reformada en octubre de 2000, según consta en la
Gaceta Oficial número 37.066 del 30 de octubre de 2000.

LA ASAMBLEA NACIONAL DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE


VENEZUELA DECRETA

la siguiente,
LEY QUE CREA EL FONDO INTERGUBERNAMENTAL PARA LA
DESCENTRALIZACIÓN

TÍTULO I

DISPOSICIONES GENERALES

Artículo 1. Esta Ley tiene por objeto crear un Fondo de Inversiones denominado
Fondo Intergubernamental para la Descentralización (FIDES), con la finalidad de promover
la descentralización, la solidaridad interterritorial y el desarrollo de los estados, de los
municipios, del Distrito Metropolitano de Caracas, del Distrito Alto Apure y de los
Consejos Comunales, así como propiciar la participación ciudadana para un mejor logro de
tales fines.

IV. Privatización

4.1 Privatización en América latina

Las privatizaciones en America latina se dan de forma masiva a mediado de los


setenta, coincidiendo o gracias al período contractivo que estaba viviendo la economía
capitalista para ese momento. Las privatizaciones también se encuentran enmarcadas en
la historia con el ascenso del modelo neoliberal producto de las derrotas militares y
políticas de la izquierda. En este período la clase capitalista tomó el poder del estado y
comenzó una guerra contra el avance social y en Pro del capital. El proyecto de los
estados imperantes de la época identificó plenamente con los intereses de los sectores
económicos en expansión que tenían una importante representación en los sectores
exportadores y entre los especuladores financieros (tristemente los estados pasaron a ser
simples marionetas). Estos personajes son los que han difundido el credo neoliberal, con
su corto pensamiento de liberación de los mercados, teniendo como dogma la supuesta
importancia o conveniencia de las privatizaciones.

La ola privatizadora la han vinculado estrechamente al problema de


endeudamiento de los países de America latina, pero fue una excusa más para impulsar
la globalización.

4.2 ¿Qué es la privatización?

Se entiende privatización como la venta de los bienes del estado a entes


privados, o de servicios públicos por parte de las compañías privadas. La razón mas
expuesta a la pregunta del para que de la privatización es para que se de un uso más
eficiente, que eleve el nivel del producto de la economía y darle un supuesto aire al
gobierno, para poder dar salida a la crisis financiera.

Los que intentan elogiar a los programas de privatización dicen que la misma es
un proceso complejo que interactúa con diversos sectores y áreas profesionales de
manera exitosa. El Fondo de Inversiones de Venezuela el (FIV) ahora BANDES, lo
definió como el proceso de trasladar propiedad, actividades y funciones desde le sector
público al sector privado, entendiendo éste ultimo a todo el segmento no gubernamental
de la sociedad y no sólo el sector empresarial (FIV, 1991).
4.3 ¿Cómo se da en Venezuela?, ejemplos de privatización.

La Venezuela privatizadora comenzó en la década de los setenta, debido al fin


de una larga época de prosperidad fundada en la renta petrolera. Debido a la
disminución de los precios del petróleo se vio un estancamiento de la economía, lo que
condujo a una drástica caída de la inversión pública y privada.

En medio de graves desequilibrios macroeconómicos llega al poder Carlos


Andrés Pérez, quien de forma abrupta pone en práctica una política de ajuste de corte
neoliberal, similar a la empleada en el resto de América Latina, cuya aplicación
dependía del apoyo crediticio del Fondo Monetario Internacional. El programa llamado
“el gran viraje”, tenía bajo la manga como forma de reducir gastos y a la vez de generar
ingresos la privatización y reestructuración de las empresas públicas. Pero no fue hasta
1991 que el proceso de privatización comenzó a tomar fuerza con la venta de VIASA y
la CANTV. A parte de la privatización como medida de ajuste se propugnaron otras
modificaciones importantes en materia de política fiscal, tributaria, económica, laboral y
social, entre otras. Con el ajuste fiscal, se recortó una importante proporción de
subsidios y se redujo personal en diversas empresas estatales, tales indicadores llevaron
a diseñar una política social de emergencia, muy inspirada en los planteamientos
neoliberales de compensar los efectos del ajuste estructural, pero de forma paliativa y
focalizada. En medio de este cuadro es explicable el alto nivel de conflictividad social
que caracterizó al período entre 1989 y 1992.

En 1991 también se privatizaron, el astillero Astinave la central azucarera El


tocuyo, terminando 1991 se continuó con la privatización de la banca, efectuándose la
venta del Banco Ítalo Venezolano y del Banco Republica. De aproximadamente 300
empresas en manos del estado, se habían privatizado para finales de 1992 un total de 21
empresas. El proceso de privatización prácticamente se detuvo en 1993 producto de la
inestabilidad política generada por los dos intentos de golpe militar en el mes de febrero
y noviembre del año anterior, lo que derivó en la destitución del presidente en mayo de
1993, por acusaciones de corrupción. Con este contexto de inestabilidad política e
institucional la toma de decisiones se paralizó prácticamente por casi dos años. Debido a
que el ente encargado de las privatizaciones –Fondo de Inversiones de Venezuela-
sufrió cuatro fases de reestructuración la mayoría de los programas previstos 1993-1995
no se ejecutaron.

Con la asunción de Rafael Caldera al poder, se da la aplicación de otra medida


de ajuste, con el objetivo de reducir los desequilibrios macroeconómicos y propiciar el
crecimiento; para ello se diseñó un nuevo programa denominado “La Agenda
Venezuela”, donde se evidenció claramente la prioridad de privatización del programa.
El nuevo programa de privatización planteó la apertura petrolera y la venta de empresas
básicas. En esta oleada de privatizaciones las dependencias gubernamentales que la
impulsaron se diversificaron. Antes el responsable de las privatizaciones era el FIV,
pero se incorporaron la casa matriz de la industria petrolera (PDVSA), el Fondo de
Garantía de Depósito y Protección Bancaria (Fogade) y las gobernaciones de los
estados. Todos estos entes iniciaron procesos de privatización a través de variados
mecanismos como la venta total o parcial de activos o acciones, hasta concesiones,
contratos de gestión o apertura al capital privado mediante asociaciones estratégicas. El
gran logro de esta segunda etapa fue la venta de Sidor, el 19 de diciembre de 1997, fue
comprada por un consorcio latinoamericano, que con dicha adquisición pasó a controlar
el 33 % de producción de acero de América Latina.

La ley de Privatización decretada por el Congreso de la República de Venezuela


en 1997, en el capítulo II, artículo 6 expone:
Los objetivos de la política de privatización son:

1. la libre competencia y el desarrollo de la capacidad competitiva de las


empresas;
2. la democratización y ampliación del régimen de propiedad de los bienes
de producción de capital y de la tenencia accionaria;
3. el estímulo a la conformación de nuevas formas de organización
empresarial, cooperativa, comunitaria, cogestionaria o autogestionaria; y
4. la modernización de la actividad o servicio, transferencia de tecnología y
su dotación de equipos, bienes o recursos que incidan favorablemente en la eficiencia de
la producción y administración.

Detrás de estos objetivos que buscaban un mejoramiento de la economía, lo


único que se encontró fue mejoramiento en la economía pero sólo en los bolsillos de
unos cuantos. Los saldos fueron negativos desde el punto que se quiera ver. Por ejemplo
la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (CANTV) pasó a manos del
sector privado el 6 de diciembre de 1991, al ser vendido el 40% de sus acciones al
grupo Venworld Telecom, liderado por GTE, de Estados Unidos, por un monto de 885
millones de dólares. Este grupo Venworld incluía también La electricidad de Caracas y
el Banco Mercantil. La otra parte de del capital quedó conformada por 49% del Estado
venezolano, 10% de un fideicomiso de los trabajadores y el 1% para el plan de
beneficios. Cinco años más tarde, en 1996, se realizó la venta del otro 40% de la
empresa que se mantenía en manos del Estado a otra compañía privada.

Por otro lado, los efectos de la privatización se hicieron sentir inmediatamente


ante los usuarios del servicio. El Contrato de Concesión establece ajustes trimestrales de
las tarifas mediante la aplicación de una formula de balanceo que debía compensar los
efectos de la inflación al consorcio Venworld, es así como entre los años de 1992 y
1995 la CANTV incremento las tarifas en 3.000 %, la renta básica de 45 Bs. mensual
salta a 472 Bs. Los costos de los impulsos telefónicos de 25 céntimos pasan a costar
2,07 Bs. a enero 95. El minuto de llamadas a EEUU de 62 Bs. se pone a 306 Bs. Como
podemos apreciar la variación del servicio residencial es de 1.625,60 % solo por ajustes
de tarifas sin considerar el servicio comercial ni la telefonía publica. Los reclamos por
la calidad del servicio, cobros indebidos y las averías ocupan espacios importantes en
todos los medios de comunicación escritos y radiofónicos en todo el País.

La privatización también tiene su impacto en la estructura organizacional de la


CANTV, esta empresa venia con una organización que respondía a las necesidades
operativas de la época con 5 gerencias a nivel nacional. El consorcio Venworld desde
sus inicios de gestión comienza a implementar una reorganización general en la
CANTV y es así como pasamos a tener 27 vicepresidencias en la estructura
organizacional y de 100 ejecutivos venezolanos, saltamos a tener 1400 ejecutivos, el
90% de ellos extranjeros. Después de la privatización la CANTV ha tenido 12 años de
permanente reestructuración para así justificar la creación de cargas gerenciales y
abultadas remuneraciones.
Las violaciones a la convención colectiva, los despidos arbitrarios, los trabajadores sin
funciones, los cierres de oficinas comerciales y centros de trabajo, los traslados
inconsultos, las desmejoras de las condiciones laborales, la violación de las normas del
medio ambiente y del trabajo, son practicas permanentes de la administración de la
empresa; estas practicas irregulares se resumen en 6.000 demandas en los tribunales
laborales y denuncias en la Inspectorías del Trabajo.

El 22 de mayo de 2007 finalmente fue estatizada la CANTV, donde el gobierno


en un intento de eliminar los vestigios de la oscura época neoliberal que atacó a nuestro
país en los años ochenta y noventa, proclamó la compra del 86,21% del total de la
acciones de la empresa. El porcentaje restante está dividido entre empleados e
inversionistas locales. Una de las primeras estrategias que puso en marcha el gobierno
fue la reducción del 20% de las tarifas de telefonía celular, para culminar con las
medidas mercantilistas tomadas por la CANTV privatizada.

4.4 resultados generales de las privatizaciones

Los resultados que se pueden expresar sobre las privatizaciones no son más que:

1. perdida de independencia y soberanía de la acción del estado sobre sus


recursos.
2. precarización de las relaciones laborales.
3. dependencia tecnológica.

V. Efectos de la descentralización y la privatización en las políticas


sociales.

Se sabe que la crisis de los años 80 en las estructuras económicas


latinoamericanas hizo que se produjeran cambios que no se limitaron exclusivamente a
lo económico sino que tuvieron también su expresión en las políticas sociales. Todo
esto como parte de un plan hegemónico para transformar el régimen socioeconómico,
que predominaría en los gobiernos lo años siguientes de Venezuela y de América Latina
en general. Las reformas que se implantaron se erigieron en contra del estado
centralizado, como respuesta a las ineficientes gestiones anteriores, ya que se había
distanciado a los ciudadanos al ejercicio del poder de decisión. Las relaciones entre
estado y sociedad tuvieron un cambio sustancial y esto fue delineando un nuevo modelo
de política social que incluía descentralización, privatización o asociaciones de
cooperación público privadas, participación de la comunidad y focalización.

En ese marco la descentralización se convirtió en uno de los aspectos más


importantes de los cambios que se estaban realizando, ya que históricamente se ha visto
como la forma de acercar los gobiernos a los ciudadanos. Pero detrás de toda esta idea,
el único objetivo que se tenía para incitar a los ciudadanos a participar era para
culpabilizarlos de su situación, convirtiéndose la vida de toda la población en
mercancía. Un ejemplo claro de estas medidas en Venezuela fueron los programas
sociales de Carlos Andrés Pérez con su plan de enfrentamiento de la pobreza y Rafael
Caldera con componente social de la agenda Venezuela, tal como lo menciona Uharte
(2005, 102).

Los argumentos de carácter positivo que se manejaban sobre la descentralización


y la privatización cobraron impulso gracias a las sugerencias de los organismos
internacionales. Ya que se creía importante que el gobierno local pudiese actuar como
facilitador y articulador de procesos que involucraran a instituciones públicas y
privadas; esto serviría como medio para garantizar la participación ciudadana. También
se enfatizó que el descentralizar haría posibles formas de control ciudadano sobre actos
de gobierno al permitir formas de empoderamiento de la población. Solía señalarse
también que la descentralización haría un aporte en las políticas sociales ya que se
permitiría mejorar el diagnóstico por la mayor capacidad que existiría en el nivel local
para identificar necesidades y preocupaciones de la ciudadanía. En suma se presentaba,
como una manera mediante la cual el estado podría cumplir mejor su función de hacer
políticas sociales y alcanzar los fines que ella persigue: igualdad de oportunidades,
mejora de condiciones de vida, etc.

Lo que se quiso con la descentralización y la privatización realmente fue ampliar


el círculo de responsables permitiendo con esto la disminución de la presión
legitimatoria sobre el estado central. Por ejemplo un argumento de Petkoff a favor de las
privatizaciones fue “liberar al estado de la carga de subsidiar empresas estatales
ineficientes le permitirá al mismo inyectarle dinero a áreas claves del crecimiento
económico en particular al desarrollo de recursos humanos”.

El auge neoliberal expandió las responsabilidades del mercado y las necesidades


sociales a la sociedad civil. Y esto sirvió como excusa para la desvinculación del estado
central en las áreas que le corresponden de intervención social.

VI. Conclusión

Los modos de producción imperantes en las sociedades serán quienes


determinen cómo van a elaborarse y ejecutarse las Políticas Sociales en cualquiera de
sus áreas (educación, salud, etc.) desde cada uno de los paradigmas. Éstos últimos
pretenderán dar respuesta desde sus fundamentos, a pesar de no siempre estar en
sintonía con las bases del sistema imperante.

Lo sujetos que viven en las comunidades, grupos, sectores, sociedades para las
cuales se destinan ciertas Políticas Sociales, será siempre los agentes de cambio. Esto
quiere decir, entonces, que las Políticas serán sólo una alternativa para solventar o
fortalecer una situación, pero quienes realmente podrán lograr los objetivos serán los
individuos de las comunidades. Por esta razón, las Políticas Sociales deben brindarle a
las personas oportunidades de que participen y protagonicen su propio proceso, como se
ha hecho en los últimos diez años en Venezuela, desde la propuesta de una democracia
participativa-protagónica.
En relación a la Descentralización es importante retomar las palabras de
Francisco González, cuando se refiere a ésta como “la clave para insertarse con éxito en
el proceso de globalización”.

El proceso de Descentralización ha repercutido significativamente en las


Políticas Sociales, que el Gobierno se enfoque en las decisiones de carácter estratégico,
mientras que las funciones administrativas de dejen en manos de entes cercanos a la
población es su objetivo fundamental. Transferir responsabilidades que el Estado no ha
podido cumplir por su extensa carga de trabajo, a las manos del sector privado es uno de
los alcances de la Democracia Social en Venezuela.