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Enero 27, 2004

Rodolfo Walsh
Un oscuro da de Justicia
Este fue su ltimo cuento, editado en vida de Walsh, en 1967. En un internado de irlandeses el alumno
Collins es humillado por el celador Gielty. Collins pide ayuda a su to alcom, !uien enfrenta al celador
y lo de"a "adeante en el suelo. #ero la pelea no ha$a terminado%
cuando esta cosa tremenda sucedi&, el cora'&n del pue$lo empe'& a arder en una ancha, arrasadora,
omnipotente confla(raci&n !ue sacudi& toda la hilera de ventanas hamac)ndola de parte a parte, el ami(o
a$ra'ando al enemi(o, la autoridad feste"ando al hom$re comn, el individuo fundi*ndose en sentimiento
(eneral mientras Collins era $esado y el Gato refractario se retira$a a una se(unda lnea desde donde an
poda ver sin per"uicio de escapar.
alcom, alcom, se sinti& confrontado con esta demostraci&n, !u* otra cosa poda hacer, !u* ha$ra
hecho cual!uiera sino a$rir los $ra'os para reci$irla y (uardarla hasta su vie"a y (loriosa edad, saludando
a la derecha, y saludando a la i'!uierda y saludando especialmente al centro, donde vos esta$as, mi
!uerido so$rino Collins, por !uien vine de tan le"os. + esto refuta$a acaso para siempre la pre(unta !ue
semanas m)s tarde formulara Gera(hty% ,!u* necesidad tena de saludar-
Entretanto hu$o al(uno !ue no !uiso so$revivir a una culminaci&n, !ue e.periment& ese instant)neo
deseo de la muerte insepara$le de la e.trema dicha y cay& ocho metros desde una ventana a(it)ndose en
ale(ra so$re unos matorrales donde no muri&. /e llama$a Cummin(s.
0ll aca$& la felicidad, tan $uena mientras dura$a, tan parecida al pan, al vino y al amor. 1ecuperado
Gielty sacudi& al saludante alcom con un ma'a'o al h(ado, y mientras alcom se do$la$a tras una
mueca de sorpresa y de dolor, el pue$lo aprendi&, y mientras Gielty lo arrastra$a en la punta de sus pu2os
como en los cuernos de un toro, el pue$lo aprendi& !ue esta$a solo, y cuando los pu2eta'os !ue sona$an
en la tarde a$rieron una lla(a incura$le en la memoria, el pue$lo aprendi& !ue esta$a solo y !ue de$a
pelear por s mismo, y despu*s !ue las fi(uras se perdieron en los lmites del par!ue, el pue$lo aprendi&
!ue esta$a solo y !ue de$a pelear por s mismo y !ue de su propia entra2a sacara los medios, el silencio,
la astucia y la fuer'a, mientras un ltimo (olpe lan'a$a al !uerido to alcom del otro lado de la cerca
donde permaneci& insensi$le y un h*roe en la mitad del camino.
Entonces el celador Gielty volvi&, y con la primera som$ra de la noche en los o"os, mir& una sola ve' la
hilera de caras ma"estuosamente calladas y de $anderas muertas, se persi(n& y entr& r)pido.