MERCANCÍA Y VALOR-TRABAJO: Guía de Lectura de Marx


Reinaldo A. Carcanholo
I. INTRODUCCIÓN
En la misma esencia del dinero se siente algo de la
esencia de la prostitución. G. Simmel
Si el dinero, según Augier, nace con manchas naturales
de sangre en una de sus caras, el capital viene al mundo
chorreando sangre y suciedad por todos los poros,
desde la cabeza a los pies. K. Marx
1. En verdad, la teoría del valor no es una teoría por construirse. Ella se encuentra mucho más
desarrollada de lo ue en !eneral se cree " se sostiene. Es sorprendente el n#mero tan
reducido de aspectos de ella ue no $ueron descu%iertos " expuestos en El Capital.
Ella es mucho más amplia de lo ue tiende a pensar. En primer lu!ar, no se trata de una teoría
ue se preocupe simplemente con los $actores ue determinan los precios relativos o el nivel
de los precios en el mercado. &o es eso. Sus o%'etivos son mucho más amplios " comple'os "
su punto de partida es la comprensi(n te(rica so%re la naturale)a de la riue)a capitalista.
En se!undo lu!ar, ella no se limita a lo ue se encuentra expuesto en el primer capítulo de El
Capital, aunue sumándose auellos dedicados al pro%lema de la trans$ormaci(n de los
valores en precios de producci(n. *as cate!orías de capital e plusvalía, capital industrial,
capital $icticio, por e'emplo, son aspectos $undamentales de la mencionada teoría del valor,
sin los ue ella no estaría completada " sería incomprensi%le. En verdad, tales cate!orías no
son sino $ormas desarrolladas del valor ", por lo tanto, los capítulos " secciones de El Capital
dedicadas a ellas son indispensa%les para la re$erida teoría+ ellas aparecen discutidas "
desarrolladas a lo lar!o de todo el mencionado li%ro, en sus di$erentes tomos. Capital, por
e'emplo, es el mismo valor en su $ase avan)ada de desarrollo. Así, podríamos decir, sin
exa!eraciones, ue la exposici(n de la teoría marxista del valor se encuentra dispuesta en el
con'unto de la o%ra econ(mica de Marx ", en particular, en su li%ro ma"or, El Capital.
-. .al ve) todo eso sea una de las ra)ones para ue, desde siempre " hasta los días de ho",
ha"a existido exa!erada incomprensi(n so%re la teoría de Marx so%re la sociedad capitalista,
incluso entre muchos de los ue se consideran iniciados en el tema. /odemos mostrar ue eso
se de%e a ue muchos tratan de encontrar en su teoría del valor, de manera inmediata,
respuesta a pre!untas no pertinentes o, al menos, mal $ormuladas. &o es $ácil convivir con las
a%erraciones ue se encuentran en la casi totalidad de las interpretaciones so%re dicha teoría.
0. &uestro o%'etivo auí, en este tra%a'o, es indicar un camino para el inicio del estudio so%re
los aspectos %ásicos de la teoría marxista del valor, especí$icamente so%re auellos aspectos
1
A!rade)co los comentarios de Mário 2ua"er " de Maurício Sa%adini.
ue aparecen desarrollados en el primer capítulo de El Capital. /ara tanto seremos o%li!ados
a presentar nuestra interpretaci(n so%re el tema.
3. 2esde un primer momento de%emos advertir una importante característica de El Capital.
&o vamos a encontrar allí la exposici(n de los resultados aca%ados de una investi!aci(n
previa+ al!o así como un resumen de las conclusiones. 2e cierta manera lo ue allí se expone
es el camino mismo de la investi!aci(n, los pasos metodol(!icos necesarios para ir descu4
%riendo pro!resivamente cada nueva cate!oría. 5eremos ue, al leer atenta " ordenadamente
cada uno de sus sucesivos párra$os, estaremos siendo conducidos de la mano por el autor. El
nos llevará de la o%servaci(n sistemática " met(dica de la realidad, al descu%rimiento de las
cate!orías+ de 6stas " de una nueva o%servaci(n de lo real, 6l nos !uiará en el descu%rimiento
de nuevas cate!orías. Empe)aremos lue!o a sentirnos como los verdaderos descu%ridores de
las mismas.
Aceptemos la invitaci(n del autor, d6mosle nuestra mano+ caminemos %a'o su conducci(n
durante al!#n tiempo, en pasos más simples o más di$íciles. &o tardará mucho " nos daremos
cuenta de ue en al!unos pasos "a no necesitaremos su mano+ podremos caminar solos.
7. Sin em%ar!o, porue estamos acostum%rados a exposiciones so%re resultados aca%ados,
so%re conclusiones, inicialmente no entendemos la invitaci(n del autor. Entendemos sus
pala%ras como a$irmaciones conclusivas.
&uestra intenci(n en los pr(ximos párra$os es, respecto exclusivamente al primer capítulo,
demostrar al lector ue el autor de El Capital e$ectivamente ha cursado la re$erida invitaci(n
", al mismo tiempo, dar los pasos más importantes allí explicitados, aceptando las dos manos
de Marx. S(lo cuando nos sintamos a%solutamente se!uros, " cuando sea indispensa%le, nos
atreveremos a dar unos pasos sin a"uda+ en ese momento estaremos invitando al lector a ue
nos acompa8e.
9. Antes de entrar directamente en el tema, es indispensa%le una o%servaci(n. En verdad, la
exposici(n de El Capital no expresa de manera completa la investi!aci(n. Esta tiene caminos
tortuosos, ha" momentos de 6xitos " tam%i6n de $racasos+ a veces las pre!untas $ormuladas
son correctas, otras veces ha" ue empe)ar de nuevo+ una tarea especí$ica dise8ada puede
resultar productiva o de%e ser a%andonada a medio terminar. *a investi!aci(n, por me'or
pro"ectada ue sea, no transcurre por una línea recta, de la manera ue se podía ha%er
pensado inicialmente+ en otras pala%ras, ella no es un proceso ue pueda ser totalmente
plani$icado a priori.
Es cierto ue en El Capital se encontrará la exposici(n del proceso de investi!aci(n cientí$ica,
pero no del proceso real, tal como e$ectivamente se da. El proceso de investi!aci(n ue allí se
explicita es ideal, en el sentido de ue se a%strae de 6l los errores, los $racasos, las tareas
reali)adas pero improductivas+ allí, el proceso aparece como transcurriendo en una línea recta
previamente tra)ada. *as cate!orías van siendo descu%iertas una despu6s de las otras+ no ha"
lu!ar para la intuici(n, para la ima!inaci(n " la creaci(n. :uien se ha"a dedicado a al!una
verdadera investi!aci(n cientí$ica sa%rá ue au6l proceso descrito como lineal no es más ue
una caricatura. Sin em%ar!o, el procedimiento expositivo usado por Marx es adecuado, a los
nuevos investi!adores, s(lo es necesario comunicar la investi!aci(n reali)ada en sus aspectos
productivos " no sus caminos euivocados. Así, a posteriori, es posi%le " correcto exponerla
como si hu%iera transcurrido por una línea recta, sin desviaciones.
-
II. MERCANCIA: VALOR DE USO Y VALOR DE CAMBIO
;. Aceptemos el objeto de estudio se8alado por el autor en El Capital, la riqueza capitalista,
es decir, la riue)a en la 6poca de dominio de El Capital. &uestro pro%lema es identi$icar la
naturale)a de esa riue)a, en otras pala%ras, nuestra pre!unta es,
<:u6 es la riue)a en la 6poca capitalista=
>. &os diría el autor ue, para contestar esa pre!unta, no tenemos otro instrumento cientí$ico
ue la o%servaci(n de la realidad
!a riqueza de las sociedades en que impera el r"gimen capitalista de
producción se nos aparece como un inmenso arsenal de mercanc#as . . .
$
En otras pala%ras, observamos ue la riue)a capitalista es ?un inmenso arsenal de
mercancías?, se nos aparece, se nos presenta como ?un inmenso arsenal de mercancías?. &o se
trata de una de$inici(n
-
del tipo, riue)a capitalista es mercancía. Se trata de una simple
constataci(n, a partir de una simple o%servaci(n de la realidad.
Sería posi%le, auí, a$irmar ue riue)a es dinero, al contrario de decir ue es mercancía. Sin
em%ar!o, ese simple " sucio tro)o de papel @aunue mu" comple'o " misterioso del punto de
vista te(ricoA, constituido por el dinero, solamente puede ser considerado riue)a por ser
capa) de comprar mercancías+ cualuier mercancía.
B. Si ueremos conocer la riue)a capitalista " si miramos la sociedad donde impera ese
r6!imen de producci(n, veremos ue esa riue)a está $ormada por mercancías+ por eso, no
tenemos otra cosa ue hacer ue observar
%
la mercancía más de cerca. Eso es lo ue
implícitamente dice nuestro autor.
1C. Si o%servamos la mercancía, nos damos cuenta de ue ella presenta dos características,
tiene dos aspectos inmediatamente o%serva%les. Ella es en primer t"rmino, un objeto e&ter'
no, una cosa apta para satis(acer necesidades humanas, de cualquier clase que ellas sean
@Marx, p. 0A. En se!undo lu!ar, ella es un o%'eto capa) de intercam%iarse con otros o%'etos,
con otras mercancías+ ella es capa) de comprar otras mercancías.
11. Esas dos características de la mercancía no son producto de la ima!inaci(n del autor de El
Capital+ ellas son $ácilmente o%serva%les por cualuiera de nosotros. Marx lo ue hi)o $ue dar
nom%res a esas características, crear t6rminos relativos a esos aspectos. *a mercancía es un
1
Marx, K. El Capital. Crítica de la Economía /olítica. M6xico, DCE, 1B99. .omo E, p. 0. @.odas las pr(ximas
citas, excepto cuando explícito, se re$ieren al mismo autor, o%ra " tomo. /or eso, s(lo indicaremos, despu6s de
cada una de ellas, el nom%re del autor " el n#mero de la pá!inaA.
-
En la teoría de Marx, al contrario de lo ue estamos acostum%rados, no existen de$iniciones. &o podemos
aceptar de$iniciones aca%adas. El m6todo marxista trata de los $en(menos sociales como procesos en
trans$ormaci(n, movidos por una dinámica ue resulta de sus contradicciones internas " ue no pueden ser
captadas por de$iniciones. Estas solo pueden capturar lo estático. Más ue eso, las realidades se resumen a los
propios movimientos+ ellos son pasi%les de descripci(n " de comprensi(n, pero nunca de de$inici(n. *os
movimientos implican siempre metamor$osis. *a realidad es el propio movimiento, auella inexiste $uera de este
@este asunto $ue tratado ori!inariamente en, Carcanholo, R. A. e &aFatani, /. G capital especulativo parasitário,
una precisHo te(rica so%re o capital $inanceiro, característico da !lo%ali)aIHo. Ensaios DEE, v. -C, nJ 1, pp. -934
0C3. /orto Ale!re, 'unio de 1BBBA.
0
*a o%servaci(n de la realidad es el primer paso del m6todo cientí$ico de la dial6ctica materialista característica
del pensamiento de Marx.
0
valor de uso por su capacidad de satis$acer necesidades+ es un valor de cambio @o tiene valor
de cambioA por su capacidad de comprar sus similares.
Así, podemos decir en este momento ue la mercancía es valor de uso " es valor de cam%io+
es la unidad de esos dos aspectos.
M K
1-. &uestra investi!aci(n no tiene otro camino a se!uir ue observar más de cerca los dos
aspectos de la mercancía. &o anali)aremos auí el valor de uso porue no nos interesa en este
momento. Corremos el ries!o, sin em%ar!o, de ue se lle!ue a creer ue ese aspecto de la
mercancía tiene un papel secundario en la teoría de Marx, cosa ue es evidentemente
incorrecta. *a verdad es ue destacar su importancia implicaría demasiado espacio, más de lo
ue podríamos disponer en este ensa"o
3
.
Analicemos el valor de cam%io.
III. DEL VALOR DE CAMBIO AL VALOR
10. <:u6 es valor de cam%io de una mercancía= El valor de cam%io es ?la relaci(n
cuantitativa, la proporci(n en ue se cam%ian valores de uso de una clase por valores de uso
de otra...L
)
@Marx, p. 3A
Eso si!ni$ica ue, de cierta manera, una mercancía no tiene un valor cam%io, tiene valores de
cam%io. <Cuántos=
/or e'emplo,
1 K!. de tri!o K 7 K!. de maí)
K C,7 K!. de carne
K - litros de leche
3
2e'emos constancia, sin em%ar!o, ue, si la teoría de Marx es entendida adecuadamente, en toda su
pro$undidad, su concepto de utilidad mu" poco tiene a ver con el mismo concepto neoclásico. Mientras para los
autores de esa corriente de pensamiento la utilidad se limita a ser una relaci(n su%'etiva entre el individuo " el
o%'eto, en la teoría marxista esa relaci(n su%'etiva de%e ser entendida como puramente aparencial. El estudio
adecuado de los esuemas de la reproducci(n @tomo EE de El CapitalA permite entender ue la utilidad, en su
esencia, se re$iere a las necesidades dEl Capital " no de cada individuo, pues el su'eto social, en El Capitalismo,
su$re una inversi(n @el ser humano es sustituido por El Capital, en el papel de su'eto econ(mico " socialA. /or
eso, la utilidad para los neoclásicos esta mu" le'os de la utilidad para Marx. M eso es natural ue ocurra, pues
estamos $rente a dos teorías, la primera con una perspectiva unidimensional de la realidad " la otra con una
visi(n dial6ctica. 2e%e ser destacado el hecho de ue, para Marx, la a$irmaci(n de ue la utilidad sea una
relaci(n su%'etiva individuoNo%'eto no constitu"e error o en!a8o+ ella es correcta, pero insu$iciente, pues la
apariencia es s(lo una de las dos verdaderas dimensiones de lo real. El error ocurriría si pensáramos ue la
utilidad es solamente eso+ ue posee s(lo esa dimensi(n+ el en!a8o está constituido por la creencia en la
unidimensionalidad del real. /ara ma"ores in$ormaciones so%re la importancia del valor de uso en la teoría
econ(mica de Marx, c$. RosdolsF" @1B;> O capítulo 0A " Marx @1B99A, pp. ;1B4;-C.
7
.ampoco auí se trata de de$inici(n. Drente a una de las características de la mercancía, Marx atri%u"e un
nom%re, valor de cam%io.
3
5
u

K 9 K!. de "uca
K 0 K!. de $ri'oles
etc.
/odríamos decir ue la mercancía tri!o tiene tantos valores de cam%io cuantas mercancías
di$erentes de ella existan en el mercado " puedan, por tanto, intercam%iarse con ella.
13. Ahora %ien, tomemos un particular valor de cam%io de una mercancía cualuiera. Esa
proporci(n o relaci(n cuantitativa, ue es el valor de cam%io, var#a constantemente con los
lugares, y los tiempos. @Marx, p. 3A
En otras pala%ras, si o%servamos, en el mercado, el valor de cam%io de una mercancía con
otra cualuiera, veremos ue esa proporci(n no permanece invaria%le+ se modi$ica en el
tiempo. /or otra, parte, si en el mismo momento o%servamos di$erentes mercados, distante
uno de los otros, veremos distintos valores de cam%io de una mercancía respecto a otra
determinada.
17. Esa varia%ilidad respecto al tiempo " al espacio parece indicar ue el valor de cam%io
tiene la casualidad como una de sus características.
19. /or otro lado, el valor de cam%io de una mercancía como proporci(n ue es, varía se!#n
sea la otra mercancía con la ue se intercam%ia la primera.
1;. *a varia%ilidad del valor de cam%io de una mercancía se!#n sea la otra mercancía con la
ue se intercam%ia la primera determina en au6l la característica de relatividad. El valor de
cam%io es una característica relativa a am%as mercancías ue participan de una relaci(n de
intercam%io.
1>. Así, la o%servaci(n sistemática del mercado permite, a nuestro autor, descu%rir dos
características inmediatamente o%serva%les del valor de cam%io, su varia%ilidad " su
relatividad. *a varia%ilidad, característica $ácilmente visi%le, o%li!a ue Marx mani$ieste la
sospecha so%re la posi%ilidad de ue el valor de cam%io sea casual. *a varia%ilidad su!iere,
así, la posi%ilidad de la casualidad.
*arece, pues, como si el valor de cambio (uese algo puramente casual y
relativo, como si, por tanto, (uese una contradictio in adjecto +un
contrasentido,
.
la e&istencia de un valor de cambio interno, inmanente a la
mercanc#a +valeur intris"que,. @Marx, p. 3A
En otros t6rminos, parece un contrasentido pensar la existencia de un valor no interior mismo
de la mercancía.
1B. Entonces, la conclusi(n de nuestro autor es la si!uiente, aA si es cierto ue el valor de
cam%io es relativo, " si 6l tuviera una explicaci(n cientí$ica, ella no se encontraría en la mer4
cancía @?inmanente? a ellaA cu"o valor de cam%io pre!untamos+ la explicaci(n se encontraría
en am%as mercancías en con'unto, en la ue está a la i)uierda " en la ue está a la derecha de
la i!ualdad+ %A sin em%ar!o, si el valor de cam%io $uera puramente casual @párra$o 1>A, no
tendría nin!#n sentido %uscar una explicaci(n cientí$ica para 6l+ las cosas casuales no tienen
explicaci(n cientí$ica, excepto a trav6s de la le" de las pro%a%ilidades, ue no es lo ue, en
verdad, lo ue interesa auí.
7
-C. Sin em%ar!o, ese aparente contrasentido de %uscar una explicaci(n para el valor de
cam%io ", además, de %uscarla en la misma mercancía " no en su relaci(n con otra, no hace
ue nuestro autor renuncie a %uscar una teoría del valor. 5eremos ue la conclusi(n de ue no
tiene sentido %uscar la explicaci(n del valor de cam%io, es decir, %uscar el valor, es resultado
exclusivo de la o%servaci(n inmediata, preliminar de la realidad, de la super$icie de los
$en(menos reales.
-1. &o existe otra manera de superar esa conclusi(n preliminar P de superar el nivel
aparencial P ue la misma o%servaci(n de los $en(menos. Es por eso ue nuestro autor
se8ala, @pareceA un contrasentido la e&istencia de -un valor de cambio interno, inmanente a
la mercanc#a +valeur intrins"que,. *ero, observemos la cosa m.s cerca. @Marx, p. 3A
--. G%servemos, entonces, la cosa más de cerca. *a aparente casualidad del valor de cam%io
era consecuencia del hecho de su varia%ilidad en el tiempo " en el espacio. Eliminemos el
cam%io en el tiempo " en el espacio+ si encontráramos así al!una re!la sistemática a la ue
atienda el valor de cam%io, entonces podremos concluir ue, en verdad, no es casual " ue,
por tanto, puede " de%e encontrarse una explicaci(n cientí$ica causal para 6l.
En verdad, encontrada una #nica re!ularidad en un $en(meno ue suponemos ser casual, la
casualidad de%e ser a%andonada. Qasta considerar el e'emplo de los sorteos de lotería. Si en la
o%servaci(n de sus resultados sucesivos encontramos una #nica re!ularidad ue permane)ca
por tiempo más o menos prolon!ado, en al!#n momento lle!aremos a la conclusi(n de ue
al!o está inter$iriendo de manera deli%erada+ no puede ser casual. /or eso, procuraremos una
re!ularidad en el valor de cam%io+ una #nica re!ularidad ue sea.
-0. Como di'imos, eliminemos las variaciones de tiempo " de espacio. G%servemos de nuevo
el mercado " supon!amos encontramos allí ue,
1 K!. de tri!o K 7 K!. de maí)
K C,7 K!. de carne
K - litros de leche
K 9 K!. de "uca
K 0 K!. de $ri'oles
etc.
/re!unt6monos ahora cuál sería el valor de cam%io de - litros de leche en t6rminos de "uca,
en el mismo lu!ar " en el mismo momento anterior. &o ha" ue %uscar mucho esa respuesta,
pues el mismo mercado nos indica,
- litros de leche K 9 K!. de "uca
M si uisi6ramos sa%er el valor de cam%io de esa cantidad de leche en t6rminos de todas las
demás mercancías, la respuesta inmediata sería,
- litros de leche K 9 K!. de "uca
K 7 K!. de maí)
K C,7 K!. de carne
K 0 K!. de $ri'oles
K etc.
9
9
. Este ra)onamiento podría ser víctima de una crítica con %ase en el hecho de la existencia de una !anancia del
intermediario. /ara evitar ma"ores discusiones, %asta indicar ue lo ue nos interesa auí es solamente lle!ar a la
conclusi(n de ue los distintos valores de cam%io de la mismo mercancía son todos i!uales entre si " ue esa
i!ualdad es determinada por el mismo mercado. /ara demostrar eso tal ve) $uese su$iciente ar!umentar ue, con
las cantidades especi$icadas de las di$erentes mercancías, cualuier poseedor podría aduirir siempre la misma
9
-3. <:u6 si!ni$ica lo anterior=
2ados los valores de cam%io del tri!o, los valores de cam%io de la leche no es casual, están
determinados.
/or otro lado, si hu%i6ramos partido del valor de cam%io de la leche, el valor de cam%io del
tri!o no podría ser cualuiera+ estaría determinado ", por tanto, no es casual. *a casualidad
como característica del valor de cam%io, era exclusivamente de la apariencia. 2e%emos
entonces %uscar la explicaci(n del valor de cam%io.
-7. .omemos otra ve) las di$erentes expresiones del valor de cam%io de 1 K!. de tri!o,
7 K!. de maí),
C,7 K!. de carne,
- litros de leche,
9 K!. de "uca,
0 K!. de $ri'oles.
/odemos ver ue todas esas cantidades de di$erentes mercancías son intercam%ia%les entre sí,
en el mismo mercado " en el mismo momento se8alado anteriormente, exactamente en el
volumen ahí indicado. Eso si!ni$ica ue son, en el mercado, todas i!uales entre sí. .odos los
di$erentes valor de cam%io de la mercancía tri!o son i!uales entre sí, " uien a$irma eso es el
propio mercado.
Eso constitu"e una re!ularidad. Es verdad ue eso ocurre en un mercado " en un determinado
instante, es decir, una ve) eliminadas las variaciones de espacio " tiempo, como ha%íamos
dicho. /ero tam%i6n es verdad ue eso es un hecho en el interior de cualuier mercado " en
cualuier momento. Se trata de una re!ularidad ue siempre ocurre ", por lo tanto, podemos
descartar la idea de la casualidad.
-9. Ahora %ien, en las expresiones de cam%io de 1 K!. de tri!o, expuestas antes, <u6 hacen
todas esas cosas i!uales entre sí, del lado derecho de la i!ualdad=
En otras pala%ras, <u6 es lo ue ha o%li!ado ue todas esas cantidades de di$erentes
mercancías sean i!uales= Ese resultado no es casual, es necesario.
Ese al!o ue o%li!a la i!ualdad de todas ellas es una propiedad de la mercancía tri!o. &o
puede ser otra cosa. A esa propiedad inmanente al tri!o, descu%ierta a trav6s de la
o%servaci(n sistemática, nuestro autor llama valor
/
.
-;. Resumamos todas las consideraciones anteriores con pala%ras de nuestro autor,
01na determinada mercanc#a, un quarter de trigo por ejemplo, se cambia en las
m.s diversas proporciones por otras mercanc#as v. gr.2 por & betún, por y seda,
por z oro, etc. *ero, como & betún, y seda, z oro, etc., representan el valor de
cantidad de la mercancía tri!o, es decir, de auella cu"o valor de cam%io estamos estudiando.
;
Al!o similar ocurre con el ma!netismo. Rn imán atrae otros o%'etos de hierro de%ido a su propiedad interior
llamada ma!netismo. 2e manera similar @en ese aspectoA, el valor es una propiedad inmanente a las mercancías
ue no puede ser o%servada directamente. S(lo sa%emos de su existencia de%ido a sus mani$estaciones, los
valores de cam%io. /odemos mirar un imán por todos sus lados, 'amás sa%remos de la existencia de su
imantaci(n no $uera por sus mani$estaciones, la atracci(n de otros o%'etos de hierro. 2e la misma manera como
la imantaci(n trans$orma un o%'eto de hierro en imán, en un o%'eto ue era más o menos misterioso
anti!uamente, el valor trans$orma los valores de uso productos del tra%a'o humano en mercancías, o%'etos total "
a%solutamente misteriosos hasta ho". .al ve) más ho" ue a"er.
;
cambio de un quarter de trigo, & betún, y seda, z oro, etc., tienen que ser
necesariamente valores de cambio permutables los unos por los otros o iguales
entre si. 3e donde se sigue2 primero, que los diversos valores de cambio de la
misma mercanc#a e&presan todos ellos algo igual4 segundo, que el valor de
cambio no es ni puede ser m.s que la e&presión de un contenido di(erenciable de
"l, su 5(orma de mani(estarse5.6 @Marx, p. 3A
->. Entonces, el valor de cam%io de una mercancía es expresi(n de un contenido de @al!o
inmanente aA la mercancía. Es la $orma de mani$estaci(n de una sustancia ue di$iere de 6l "
ue se encuentra en el seno de la mercancía. Ese contenido distinto del valor de cam%io, esa
sustancia tiene un nom%re dado por Marx, valor
7
.
-B. Sa!amos una %reve pausa en este momento, mirando hacia atrás el proceso metodol(!ico
utili)ado para lle!ara a los resultados encontrados. Semos destacado ue el punto de partida
de nuestro autor es siempre la realidad misma " no su propia ima!inaci(n, su pensamiento+ su
m6todo de investi!aci(n es la o%servaci(n sistemática de esa realidad.
/or suerte ha" re$erencia del mismo autor so%re la cuesti(n,
08 yo no arranco nunca de los 5conceptos5, ni por lo tanto del 5concepto del
valor5 8 9o parto de la (orma social m.s simple en el que toma cuerpo el
producto del trabajo de la sociedad actual, que es la 5mercanc#a5. Analizo "sta, y
lo hago (ij.ndome ante todo en la (orma bajo la cual se presenta. 9 descubro que
la 5mercanc#a5 es, de una parte, en su (orma material, un objeto útil o, dicho en
otros t"rminos, un valor de uso, y de otra parte, encarnación del valor de cambio
y, desde este punto de vista, 5valor de cambio5 ella misma. Sigo analizando el
5valor de cambio5 y encuentro que "ste no es m.s que una 5(orma de
mani(estarse5, un modo especial de aparecer el valor contenido en la mercanc#a,
en vista de lo cual procedo al an.lisis de este último.6
:
IV. EL VALOR
0C. Entonces, como vimos, el valor es una cualidad, una propiedad de la mercancía. Esa
cualidad o propiedad de la mercancía consiste en su capacidad de comprar @de intercam%iarse
conA otras mercancías, con todas las demás mercancías.
01. *a propiedad valor de la mercancía no aparece @no se expresaA por si misma, no aparece
como tal propiedad, sino a trav6s de su mani$estaci(n, el valor de cam%io. /or eso el valor de
cam%io es $orma necesaria de mani$estaci(n del valor.
0-. Esa propiedad valor ue poseen las cosas en la sociedad mercantil no es natural a las
cosas. En otras pala%ras, las cosas no tienen valor por ser cosas. S(lo tienen valor porue se
>
. Considerar i!uales el valor de cam%io " el valor, lo ue es lo mismo ue con$undir valor " precio de mercado,
es un error a%solutamente primario+ es el error de identi$icar esencia " apariencia, *o ue es mas sorprendente es
la $recuencia con la ue podemos nos encontrar con 6l. Más adelante podremos ver ue el propio Marx tiene al!o
de culpa al inducir sus lectores menos atentos a ese en!a8o+ " no $ue intencional @v6ase el párra$o 71 más
adelanteA. *o ue es inne!a%le es ue, en muchos pasa'es de El Capital no ueda la menor duda de ue se trata
de conceptos di$erentes, aunue relacionado.
B
Marx, C. Glosas Mar!inales al .ratado de Economía /olítica de Adol$o Ta!ner, en El Capital, pp. ;1; " ;1>.
>
encuentran dentro de una sociedad mercantil. Es esa sociedad, al i!ualar en el mercado el
tri!o al maí), por e'emplo, ue le asi!na al tri!o su propiedad de ser valor+ ella " s(lo ella le
con$iere el poder de comprar.
00. Entonces, el valor es cualidad entre!ada a las cosas por la sociedad+ pero no por cualuier
sociedad, sino por la sociedad mercantil. *ue!o el valor es una cualidad social e hist(rica de
las cosas.
03. Rna cosa, producto del tra%a'o del hom%re, aduiere valor porue en la sociedad se
produce el intercam%io. Este es el resultado de la existencia de particulares relaciones sociales
entre los productores, de relaciones entre productores independientes " aut(nomos ue
producen unos para los otros.
Entonces, el valor no es más ue la e&presión en las cosas de las particulares relaciones
sociales de producción existentes en la sociedad mercantil. Así, las relaciones mercantiles de
producci(n se expresan en las cosas como una cualidad social de ellas+ como valor.
07. El valor es una especie de sello ue la sociedad imprime so%re la materialidad $ísica de
cada valor de uso, trans$ormándolo en mercancía. Ese sello indele%le impreso en la cara de la
mercancía dice, 5A*GR. Endele%le, pero invisi%le. Es al!o similar, en la mercancía, a la
nacionalidad de una persona. *a nacionalidad indica, en !eneral, el local de nacimiento del
individuo, Uso" peruanoL, por e'emplo. El valor revela ue el valor de uso ue le sostiene,
proviene de @o es ori!inario de, $ue producido %a'oA relaciones sociales mercantiles de
producci(n. El valor es una especie de pasaporte ue con$iere a su poseedor @la mercancíaA el
poder de comprar @de intercam%iarse conA sus similares @es decir, otras mercancíasA.
Muchas veces se dice ue el valor es una relaci(n social. Esa no es una a$irmaci(n
ri!urosamente correcta. El valor es, en realidad, la relaci(n social mercantil e&presa en las
cosas producidas por el tra%a'o como una propiedad @o calidad especí$ica de ellasA, propiedad
esa ue consiste en un cierto poder de compra so%re las demás cosas.
09. Así, el valor no tiene materialidad $ísica+ pero, al mismo tiempo, no es una simple idea, un
simple pensamiento. Es real " tiene materialidad, pero 6sta es una materialidad social e
hist(rica.
V. VALOR Y TRABAJO
10
0;. <Cuál es el mecanismo a trav6s del cual la sociedad mercantil imprime a las cosas el sello
5A*GR, la característica valor=
Ese mecanismo es el ;rabajo <umano.
0>. Ahora %ien, al hacer i!uales dos mercancías cualesuiera, por e'emplo el tri!o " el hierro
1C
*a relaci(n entre valor " tra%a'o humano, es decir, el hecho de ue este sea la $uente, el ori!en del valor, no
nos parece ha%er reci%ido, en El Capital, el trato más adecuado " su$iciente, /ro%a%lemente eso se explica por el
hecho de ue, en la 6poca de su redacci(n, por lo menos entre los !randes autores, el asunto no era tan
controvertido. *a verdadera causa ue le permite a Marx sostener ser el tra%a'o human lo ue produce el valor es
mucho más si!ni$icativa de lo ue puede parecer en el capítulo so%re la mercancía de su li%ro. En los días de
ho", cuando mucho se discute el asunto, es indispensa%le presentar el tema de una $orma más detallada. /or eso,
de'aremos para discutir el asunto en los U.emas ComplementaresL, en el $inal de este tra%a'o.
B
x tri!o K " hierro ,
el mercado al mismo tiempo nos está diciendo ue el tra%a'o del productor de tri!o
incorporado a ese producto " el ue produ'o el hierro son i!uales.
Sin em%ar!o, es evidente ue esos dos tra%a'os son o%'etivamente di$erentes entre sí ",
entonces, no es ue sean i!uales en el mercado, 6ste los hace iguales, abstrae sus di$erencias.
0B. Entonces, de la misma manera ue la mercancía es la unidad de dos aspectos @valor de uso
" valorA, el tra%a'o mercantil es a la ve) tra%a'o concreto @o #tilA " tra%a'o a%stracto. Es
trabajo concreto +o útil, en la medida en ue nos $i'amos en sus propiedades especí$icas, ue
permiten la distinci(n entre el tra%a'o de un tipo del tra%a'o de otra clase. Es trabajo
abstracto, en la medida en ue lo consideramos como puro tra%a'o humano, indistinto
11
.
Ahora bien, si prescindimos del valor de uso de las mercanc#as "stas sólo
conservan una cualidad2 la de ser productos del trabajo. pero no productos de un
trabajo real
.
v concreto. Al prescindir de su valor de uso, prescindimos tambi"n de
los elementos materiales y de las (ormas que los convierten en tal valor de uso.
3ejar.n de ser una mesa, una casa, una madeja de hilo o un objeto útil
cualquiera. ;odas sus propiedades materiales se habr.n evaporado. 3ejar.n de
ser tambi"n productos del trabajo del ebanista, del carpintero, del tejedor o de
otro trabajo productivo concreto cualquiera. Con el car.cter útil de los productos
del trabajo, desaparecer. el car.cter útil de los trabajos que representan y
desaparecer.n tambi"n, por tanto, las diversas (ormas concretas de estos trabajos,
que dejar.n de distinguirse unos de otros para reducirse todos ellos al mismo
trabajo humano, al trabajo humano abstracto6. @Marx, pp. 7 " 9A
3C. Así, el tra%a'o mercantil tiene dos caras, o en otras pala%ras, es la unidad de dos aspectos
@polosA, tra%a'o concreto @#tilA " tra%a'o a%stracto.
tra%a'o humano K
Es 'ustamente por tener ese do%le aspecto ue es capa) de producir una mercancía, es decir,
producir dos cosas a la ve), valor de uso " valor.
11
0Si prescindimos del car.cter concreto de la actividad productiva y, por tanto, de la utilidad del trabajo, =qu"
queda de pie de "l> ?ueda, simplemente, el ser un gasto de 5(uerza humana de trabajo5. El trabajo del sastre y
el del tejedor, aun representando actividades productivas cualitativamente distintas, tienen en común el ser un
gasto productivo de cerebro humano, de músculo, de nervios, de brazo, etc.4 por tanto, en este sentido, ambos
son 5trabajo humano56. @Marx, p. 11A
1C
tra%a'o concreto
tra%a'o a%stracto
Como tra%a'o concreto @#tilA el tra%a'o crea valores de uso
1-
+ como tra%a'o a%stracto produce
valor,
*ues bien, considerados como cristalización de esa sustancia social común
+trabajo humano indistinto, abstracto, @.C., a todos ellos, estos objetos son
valores, valores'mercanc#as. @Marx, p. 9A
*or tanto, un valor de uso, un bien, sólo encierra un valor por ser encarnación o
materialización de trabajo humano abstracto6. @Marx, p. 9A
31. Es necesario insistir. El carácter a%stracto del tra%a'o mercantil no es un producto del
pensamiento, de la ima!inaci(n. Es el mercado, la realidad misma dEl Capitalismo, uien
crea la indi$erencia del tra%a'o, el tra%a'o a%stracto
10
.
En verdad, los dos polos contradictorios del tra%a'o @concreto " a%stractoA son, en principio,
puntos de vista di$erentes, a partir de los cuales podemos o%servar el tra%a'o. /odemos mirar
el tra%a'o de un e%anista, por e'emplo, del punto de vista de lo ue su acci(n particular posee
de di$erente en relaci(n al tra%a'o de otros productores. 2e esa manera, estaremos el tra%a'o
#til o concreto. /odemos mirarlo, tam%i6n, de otro punto de vista, o%servando apenas lo ue
el tiene en com#n con el tra%a'o de todas las demás clases. Así estaremos viendo el tra%a'o
a%stracto+ estaremos haciendo a%stracci(n de tra%a'o.
/or tanto, en verdad, la a%stracci(n es un producto de nuestro pensamiento. Sin em%ar!o, en
la sociedad capitalista esa idea no es ar%itraria, pues es el propio mercado el ue i!ual tra%a'os
distintos. 2esear utili)ar el concepto de tra%a'o a%stracto para entender sociedades no
capitalista, no mercantiles, eso si sería una ar%itrariedad del pensamiento. Es por eso ue
podemos decir ue el tra%a'o a%stracto, en El Capitalismo, es un concepto propio de la
realidad " no un simple " ar%itrario pensamiento
13
.
VI. LA MAGNITUD DEL VALOR
3-. G%servemos una ve) más el valor de cam%io. Sa%emos ue 6l no es más ue expresi(n,
$orma de mani$estaci(n del valor. Sa%emos tam%i6n ue 6l es una determinada proporci(n
cuantitativa.
1-
0!a levita es un valor de uso que satis(ace una necesidad concreta. *ara crearlo, se requiere una
determinada clase de actividad productiva. Esta actividad est. determinada por su (in, modo de operar, objeto,
medios y resultado. El trabajo cuya utilidad viene a materializarse as#, en el valor de uso de su producto 8 es lo
que llamamos 8 trabajo útil6. @Marx, p. BA
03el mismo modo que la levita y el lienzo son valores de uso cualitativamente distintos, los trabajos a que
deben su e&istencia A o sea, el trabajo del sastre y el del tejedor A son tambi"n trabajos cualitativamente
distintos6. @Marx, p. BA
10
El tra%a'o humano s(lo crea valor como tra%a'o a%stracto ", por tanto, el valor no es un producto natural del
tra%a'o, es producto de las relaciones mercantiles de producci(n.
13
. *a acci(n del pensamiento de producir a%stracciones es mucho más $recuente de lo ue se podría pensar. En
todo momento estamos haciendo a%stracciones. Es completamente di$erente cuando pensamos en un !ato, por
e'emplo, " no en UmiL !ato. Este es lleno de particularidades " es por eso ue lo identi$icamos como Uel míoL.
UGatoL o Uun !atoL es el resultado, en el pensamiento, de la a%stracci(n de di$erentes particularidades. Se trata
de una idea, pero ella no es ar%itraria+ corresponde a la realidad " la prue%a de eso es ue entre ellos, los !atos,
existe la posi%ilidad de reproducci(n. *o mismo ocurre con el concepto de perro+ se trata de un concepto no
ar%itrario del pensamiento. Sin em%ar!o, aunue posi%le, la idea de un animal me)cla de can " !ato @mitad uno,
mitad otroA no tiene sentido+ se trataría de una idea ar%itraria, sin correspondencia con la realidad.
11
Ahora %ien, <de d(nde proviene esa característica cuantitativa del valor de cam%io=
Como el valor de cam%io no es más ue expresi(n $enom6nica del valor, sus características no
pueden ser más ue expresiones de propiedades del mismo valor. *a característica
cuantitativa del valor de cam%io s(lo corresponder a una dimensi(n cuantitativa del valor. A
esa dimensi(n cuantitativa del valor se le da el nom%re de magnitud del valor.
G%servemos ahora, antes de prose!uir, un aspecto $ormal extremadamente importante.
Muchas veces, cuando Marx cuando uiere se re$erir a la ma!nitud del valor, escri%e
simplemente, valor. Así, encontraremos con cierta $recuencia re$erencias de si!uiente tipo, el
valor de determinada mercancía es i!ual a 1C horas de tra%a'o. G%viamente, el autor está auí
se re$iriendo a la ma!nitud del valor de la mercancía. Ese es un procedimiento simpli$icador "
acepta%le si tenemos siempre presente su si!ni$icaci(n.
30. Como un bien sólo encierra valor por ser encarnación o materialización de trabajo
humano abstracto @Marx, p. 9A. la ma!nitud del valor se determina por la cantidad o
volumen de tra%a'o humano socialmente necesario para la producci(n del respectivo %ien.
Ahora %ien, la cantidad de trabajo que encierra @una determinada mercancía, R.C.A se mide
por el tiempo de su duraci(n, " el tiempo de tra%a'o, tiene, $inalmente, su unidad de medida
en las distintas $racciones de tiempo, horas, días, etc.? @Marx, p. 9A
2e%emos destacar ue es mu" importante di$erenciar claramente lo ue es medida del valor
@el tiempo de tra%a'o socialmente necesarioA de lo ue es su determinaci(n @cantidad de
tra%a'o socialmente necesarioA. Eso es relevante, so%re todo si consideramos es concepto de
intensi$icaci(n del tra%a'o, aspecto ue desarrollaremos en los U.emas ComplementaresL, al
$inal de este tra%a'o.
Gtra o%servaci(n importante auí es la de ue, en verdad, la ma!nitud del valor de una
mercancía no se determina por la cantidad de tra%a'o socialmente necesario para producirla,
pero por la cantidad de tra%a'o socialmente necesario para reproducirla. Eso si!ni$ica ue la
ma!nitud del valor de una mercancía producida en el a8o pasado, por e'emplo, no ueda
determinada por las condiciones tecnol(!icas vi!entes en auel momento, pero en las
existentes ho". /or lo tanto, la ma!nitud del valor de esa mercancía es i!ual a la cantidad de
tra%a'o socialmente necesario para producir una mercancía exactamente i!ual a ella, ho"+ en
este momento.
33. /or tiempo de tra%a'o socialmente necesario, nuestro autor entiende ue Ues au6l ue se
reuiere para producir un valor de uso cualuiera, en las condiciones normales de producci(n
" con el !rado medio de destre)a e intensidad de tra%a'o imperantes en la sociedad? @Marx,
pp. 9 " ;A
&o trataremos auí más detalles del tra%a'o socialmente necesario.
VII. CATEGORIAS ABSTRACTAS
37. 5olvamos al primer párra$o de El Capital. El autor nos dice allí ue la riue)a, en la
6poca capitalista, consiste en un inmenso arsenal de mercanc#as.
1-
Entonces, la primera cate!oría ue aparece en ese li%ro es la de riqueza. /ero esa cate!oría,
como tal, no se re$iere a nin!una 6poca en particular, a nin!una sociedad en particular+ es una
cate!oría BECE@A! adecuada a cualuier 6poca hist(rica, a cualuier tipo de sociedad.
/or otra parte, la mercancía es la riue)a en la 6poca mercantil, especialmente en la 6poca
capitalista. Entonces la mercancía es una cate!oría *A@;DC1!A@, exclusiva de la sociedad
mercantil.
*as cate!orías a%stractas de GE&ERA* " /AR.ECR*AR corresponden en este caso,
respectivamente, a las cate!orías RE:REVA @RA " MERCA&CEA @MA,
39. Como la riue)a capitalista es mercancía, entonces auella es a la ve), " de manera
contradictoria, dos cosas, es valor de uso " es valor.
Esa característica contradictoria de la riue)a capitalista puede $ácilmente revelarse en su
dimensi(n cuantitativa, puede presentarse una situaci(n real en ue la riue)a capitalista est6
en crecimiento desde el punto de vista del valor de uso, " no lo est6 @al mismo tiempoA desde
el punto de vista del valor.
Marx se re$iere a una situaci(n ue indica ese carácter contradictorio de la riue)a capitalista,
Cuanto mayor sea la cantidad de valor de uso mayor ser., de por s#, la riqueza
capitalista2 dos levitas encierran m.s riqueza que una. Con dos levitas pueden
vestirse dos personas4 con una de estas prendas una solamente, etc. Sin embargo,
puede ocurrir que a medida que crece la riqueza material, disminuya la magnitud
de valor que representa. Estas (luctuaciones contradictorias entre s# se e&plican por
el doble car.cter del trabajo. @Marx, p. 10A
3;. *a riue)a capitalista, o la mercancía, es la unidad contradictoria de valor @5A " valor de
uso @5
u
A,
R
c
K M K
Ahora %ien, el valor de uso es una dimensi(n de la riue)a capitalista com#n a la riue)a en
cualuier 6poca hist(rica, en cualuier tipo de sociedad. En otras pala%ras, la riue)a en cual4
uier tipo de sociedad siempre estará constituida por valores de uso. /or eso, el valor de uso
es el CEC;ECD3E material de la riue)a.
!os valores de uso (orman el contenido material de la riqueza, cualquiera sea la
(orma social de "sta. @Marx, p. 3A
10
R M
/AR.ECR*AR
5
u
5
GE&ERA*
/or otro lado, el valor, como expresi(n en las cosas de las particulares relaciones mercantiles
de producci(n, es la DGRMA SES.GRECA de la riue)a en la 6poca capitalista.
3>. Entonces, la mercancía @o la riue)a capitalistaA es la unidad contradictoria de dos polos,
del contenido @valor de usoA " de la $orma +valor,.
3B. 2e la misma manera, el tra%a'o mercantil @en la 6poca capitalistaA es la unidad
contradictoria de dos polos, del contenido @tra%a'o #til o concretoA " de la $orma @tra%a'o
a%stractoA.
.ra%a'o K
Como creador de valores de uso, es decir como trabajo útil, el trabajo es, por
tanto, condición de vida del hombre, y condición independiente de todas las (ormas
de sociedad, una necesidad perenne y natural sin la que no se concebir#a el
intercambio org.nico entre el hombre y la naturaleza ni, por consiguiente, la vida
humana. @Marx, p. 1CA
Entonces, la dimensi(n trabajo útil +o concreto, del tra%a'o mercantil @o capitalistaA es propia
del tra%a'o en cualuier $orma de sociedad, es por tanto propia del trabajo en general. /or
tanto, el tra%a'o #til es el contenido del tra%a'o mercantil.
/or otra parte, la indi$erenciaci(n del tra%a'o, la dimensi(n a%stracta del tra%a'o mercantil, es
producto de la realidad capitalista. Entonces, el tra%a'o a%stracto es la (orma social histórica
del tra%a'o en la sociedad capitalista.
.ra%a'o K
7C. Sa%íamos visto ue el valor no es inmediatamente o%serva%le en la realidad+ se expresa
por el valor de cam%io. Este no s(lo es inmediatamente o%serva%le en la sociedad capitalista,
sino ue presenta dos características aparenciales, la casualidad " la relatividad. S(lo
so%repasando esas características aparenciales del valor de cam%io es ue nos encontrá%amos
con el valor. Entonces, el valor de cam%io es una cate!oría aparencial, de la A/AREE&CEA,
mientras ue el valor es una cate!oría relativa a la ESE&CEA.
13
contenido material
$orma social e hist(rica
CG&.E&E2G DGRMA SGCEA* E SES.WRECA
5 5
tra%a'o concreto
tra%a'o a%stracto
tra%a'o concreto
tra%a'o a%stracto
A/AREE&CEA ESE&CEA
71. Así, el valor de cam%io es la apariencia del valor, su (orma de e&presión o su (orma de
mani(estación. El $orma con el valor, tam%i6n, una unidad de dos polos contrapuestos,



<Cuál es el nom%re ue Marx atri%u"e a esa unidad contradictoria= Rnas veces 6l la llama por
el nom%re de valor+ otras veces de valor de cambio " eso, en nuestro entendimiento, es un
punto de partida para muchos euívocos
17
. /or eso es ue, en nuestra opini(n, muchos lle!an
a identi$icar, como si $ueran sin(nimos, valor " valor de cam%io, lo ue constitu"e un error
!rave e in!enuo
19
.
Así,
5 K o 5
c
K

/or otra parte, otra o%servaci(n so%re terminolo!ía, no de%emos con$undir (orma de
e&presión o de mani(estación con (orma social e histórica. *a pala%ra (orma es usada auí e
en dos sentidos totalmente distintos. Es indispensa%le, tam%i6n, atenci(n so%re ese aspecto.
7-. 5imos ue la mercancía es la unidad contradictoria de valor de uso " valor, pero ha%íamos
visto antes ue era a la ve) valor de uso " valor de cam%io.
Enmediatamente o%servada, " por tanto en apariencia, la mercancía es la unidad de valor de
uso " valor de cam%io,
17
. /or e'emplo, cuando el hace a$irmaciones del tipo Uel valor de tal mercancía es 1C li%ras esterlinasL, esta
llamando el precio o valor de cam%io de valor. En verdad, ri!urosamente, de%ería decir, Uel valor @unidad
esenciaNaparienciaA, en su dimensi(n aparencial, de esa mercancía, es tantas li%ras.
/or otra parte, en el inicio del capítulo E, so%re la mercancía, cuando a$irma ue Uel valor de cam%io aparece
como la relaci(n cuantitativa XL, todo nos lleva a creer ue está, verdaderamente, re$iri6ndose a la unidad valor
@con sus dos polosA " no propiamente al valor de cam%io,
0A primera vista, el valor de cambio aparece como la relación cuantitativa, la proporción en que se cambian
valores de uso de una clase por valores de uso de otra, relación que var#a constantemente con los lugares y los
tiempos6. @Marx, p. 3A
&o $uera correcta nuestra interpretaci(n, el de%ería ha%er dicho, el valor de cam%io es la relaci(n cuantitativa
entre valores de uso.
19
5er nota de pie de pá!ina nJ > anterior.
17
5
c
5
5
5
c
ESE&CEA
A/AREE&CEA
5
c
5
5
c
5
En esencia la mercancía es la unidad contradictoria de dos polos, valor de uso " valor.
VIII. LA EXPRESION DEL VALOR
70. Sa%íamos visto en el párra$o 01 ue el valor no se expresa por sí mismo. El valor como
cualidad social de las cosas, s(lo puede revelarse @expresarse o mani$estarseA a trav6s de la
relaci(n social de unas mercancías con otras+ a trav6s del valor de cam%io
1;
,
Cabalmente al rev"s de lo que ocurre con la materialidad de las mercanc#as
corpóreas, visibles y tangibles, en su valor objetivado no entra ni un .tomo de
materia natural. 9a podemos tomar una mercanc#a y darle todas las vueltas que
queramos2 como valor, nos encontraremos con que es siempre inaprehensible. @e'
cordemos, sin embargo, que las mercanc#as sólo se materializan como valores en
cuanto son e&presión de la misma unidad social2 trabajo humano, que, por tanto,
su materialidad como valores es puramente social, y comprenderemos sin ningún
es(uerzo que esa su materialidad como valores sólo puede revelarse en la relación
social de unas mercanc#as con otras. @Marx, pp. 13 " 17A
73. Entonces el valor se expresa a trav6s del valor de cam%io+ 6ste es la (orma del valor, la
$orma necesaria del valor. 5eremos posteriormente ue el precio es un valor de cam%io de
1;
En nota anterior de pie de pá!ina, ha%íamos hecho una analo!ía entre el valor " el ma!netismo en o%'etos de
hierro. Auí podemos tam%i6n nos apo"ar en otra analo!ía, ahora con la personalidad de una persona. 2e la
misma manera ue el valor, la personalidad humana no se presenta como tal, pero se expresa. Se mani$iesta a
trav6s de la relaci(n de la re$erida persona con todas las demás. Es el con'unto de las $ormas a trav6s de las
cuales ocurre su reracionamiento con todas las demás personas, lo ue nos permite conocer la exacta
personalidad de ella. Es lo mismo ue ocurre con el valor de las mercancías. El hecho de ue la personalidad no
sea directamente visi%le, no nos permite ne!ar su realidad.
19
5
u
5
c
A/AREE&CEA
M
K
5
u
5
ESE&CEA
M K
cierta clase, el valor de cam%io de una mercancía con el dinero. Entonces el precio @" tam%i6n
el dineroA es una $orma del valor.
77. <:u6 hace el autor en el apartado 0 del capítulo 1 de El Capital=
En e(ecto, en nuestra investigación comenzamos estudiando el valor de cambio o
relación de cambio de las mercanc#as, para descubrir, encerrado en esta relación,
su valor. Ahora, no tenemos m.s remedio que retrotraernos nuevamente a esta
(orma o mani(estación de valor. @Marx, p. 17A
Entonces, lo ue se hace es volver al valor de cam%io+ pero no se trata de repetir lo ue "a se
ha%ía descu%ierto inicialmente. El valor de cam%io lo ha%íamos visto como un $en(meno
inmediatamente o%serva%le, " no descu%rimos más de lo ue era posi%le a partir de una
simple o%servaci(n super$icial. Ahora "a conocemos su explicaci(n cientí$ica, el valor.
/artiendo de ella, se trata de descu%rir nuevas determinaciones del valor de cam%io, auellas
ue no podían ser conocidas antes. 5eremos ue el conocimiento de nuevas determinaciones
del valor de cam%io @como expresi(n del valor ue esA, nos enriuecerá el conocimiento del
valor mismo.
Si uisi6ramos plantear lo anterior a trav6s de cate!orías más a%stractas, podríamos decir lo
si!uiente, aA &uestro primer acercamiento a la apariencia de un $en(meno se hace a trav6s de
la simple o%servaci(n del mismo, de la o%servaci(n de la super$icie del $en(meno. %A
2espu6s, un tratamiento sistemático, metodol(!icamente adecuado, nos permite descu%rir su
esencia, su explicaci(n esencial. cA /ero eso no es su$iciente, es necesario a partir de lo
anterior volver a la mani$estaci(n $enom6nica " descu%rir sus determinaciones+ se verá
entonces ue la explicaci(n cientí$ica !anará toda su riue)a.
79. El prop(sito del autor en el re$erido apartado es investi!ar la g"nesis teórica del dinero "
del precio, su naturaleza,
Ahora bien, es menester que consigamos nosotros lo que la econom#a burguesa
no ha intentado siquiera2 poner en claro la g"nesis de la (orma dinero, para lo
cual tendremos que investigar, remont.ndonos desde esta (orma (ascinadora hasta
sus mani(estaciones m.s sencillas y m.s humildes, el desarrollo de la e&presión
del valor que se encierra en la relación de valor de las mercanc#as. Con ello,
veremos, al mismo tiempo, cómo el enigma del dinero se es(uma. @Marx, p. 17A
7;. </or u6 decimos ue el autor estudia allí la g"nesis teórica del dinero= /orue s(lo
investi!a los momentos teóricos $undamentales del desarrollo hist(rico de la $orma del valor,
desde el trueque hasta llegar al dinero.
2e cierta manera es la historia del dinero la ue allí se estudia, pero la historia despo'ada de
sus determinaciones más concretas+ una especie de teoría de la historia del dinero.
7>. El autor nos ha%la%a del ?eni!ma del dinero?. <En u6 consiste lo eni!mático, lo
$ascinador del dinero= Eso es al!o ue se comprenderá posteriormente. Sin em%ar!o,
podemos adelantar auí ue lo eni!mático se relaciona con el hecho de ue el oro parece ue
$unciona como dinero por ser oro, por sus cualidades materiales, naturales. 5eremos ue eso
1;
es una pura ilusi(n aunue necesaria, producto de la misma realidad " no de un error del
o%servador
1>
.
IX. LA FORMA FORTUITA DEL VALOR
7B. El autor parte, entonces, de la expresi(n más simple, más primitiva del valor, el trueue.
xA K "Q o xA vale "Q
9C. Esa $orma del valor corresponde a la etapa más primitiva del desarrollo de las Yrelaciones
mercantiles de producci(n+ en verdad, la prehistoria de la sociedad mercantil.
En esa etapa el o%'etivo del productor es la producci(n de valores de uso " s(lo
eventualmente el excedente producido, o parte de 6l, lle!a a convertirse en mercancías. &o
existe allí un intercam%io sistemático de mercancías. El es eventual, casual, no sistemático.
*as relaciones mercantiles no están a#n desarrolladas, tampoco lo está la mercancía. En
realidad no se trata a#n de una verdadera mercancía con todas sus determinaciones+ se trata de
un em%ri(n de mercancía.
91. En verdad, el proceso de desarrollo de la $orma del valor, corresponde al proceso de
desarrollo del valor ", por tanto, de la mercancía. Ellos, además, re$le'an el proceso de
desarrollo de las relaciones mercantiles de producci(n, proceso a trav6s del cual esas
relaciones lle!an pro!resivamente a dominar la sociedad entera.
/or eso, la $orma simple o $ortuita del valor corresponde al momento más primitivo del valor
" de la mercancía " se re$iere a las primeras mani$estaciones, ue son eventuales, de las
relaciones mercantiles en la sociedad de productores,
03e aqu# se desprende que la (orma simple del valor de la mercanc#a es al propio
tiempo la (orma simple de mercanc#a del producto del trabajo4 que, por tanto, el
desarrollo de la (orma de la mercanc#a coincide con el desarrollo de la (orma del
calor6. @Marx, p. ->A
9-. A pesar de simple " primitiva, en esta $orma "a se encuentra el secreto de todas las
$ormas más desarrolladas del valor. M, lo más importante, auí se puede descu%rir ese
secreto,
En esta (orma simple del valor reside el secreto de todas las (ormas del valor.
*or eso es en su an.lisis donde reside la verdadera di(icultad del problema6.
@Marx, p. 17A
90. Analicemos, entonces, la $orma simple
1>
.al ve) sea conveniente destacar una ve) más el hecho de ue la apariencia nunca de%e ser vista como
resultado de un error o en!a8o del o%servador. Ella es aspecto $undamental de la realidad, al lado de la esencia.
El error está, como "a di'imos, en considerar ue la realidad se resume a su aspecto visi%le+ el en!a8o esta en
creer en la unidimensionalidad de lo real. <En ue sentido, entonces, la esencia puede ser vista como superior a
la apariencia= .al ve) solamente en el sentido de ue solo la esencia permite entender los nexos íntimos de la
realidad, solo ella permite explicar la ra)(n de la propia con$ormaci(n de la apariencia, la estructura " las le"es
de $uncionamiento además de las tendencias " potencialidades de lo real.
1>
xA K "Q, o 1 litro de leche K 7K!. de tri!o.
En la expresi(n anterior, la pre!unta ue se hace es,
4 <Cuál es el valor de xA=, o
4 <Cuál es el valor de 1 litro de leche=
*a respuesta es,
4 El valor tri!o de un litro de leche es 7K!.
4 El valor en Q de xA es ".
93. Entonces, la mercancía A, como no lo puede hacer por sí mismo, e&presa su valor a trav6s
de Q. Así, Q sirve de material de expresi(n del valor de A.
97. <A trav6s de u6 mecanismo A declara al mundo ue es un valor=
El mecanismo usado por A para declararse como valor es su relaci(n, en el mercado, con una
mercancía distinta, con Q.
0Al decir que las mercanc#as, consideradas como valores, no son m.s que
cristalizaciones de trabajo humano, nuestro an.lisis las reduce a la abstracción del
valor, pero sin darles una (orma de valor distinta a las (ormas naturales que revisten. !a
cosa cambia cuando se trata de la e&presión de valor de una mercanc#a. Aqu#, es su
propia relación con otra mercanc#a lo que acusa su car.cter de valor6. @Marx, p. 1;A
99. G%servemos una ve) más la expresi(n xA K " Q.
El valor de A aparece como un valor relativo, relativo a Q, por tanto, reviste la $orma relativa
del valor. *a mercancía Q aparece, en la relaci(n, como equivalente del valor de A ", por tan4
to, es la (orma equivalencial del valor de A,
03os mercanc#as distintas, A y F, en nuestro ejemplo el lienzo y la levita,
desempeGan aqu# dos papeles mani(iestamente distintos. El lienzo e&presa su valor
en la levita4 la levita sirve de material para esta e&presión de valor. !a primera
mercanc#a desempeGa un papel activo, la segunda un papel pasivo. El valor de la
primera mercanc#a aparece bajo la (orma del valor relativo, o lo que es lo mismo,
reviste la (orma relativa del valor. !a segunda mercanc#a (unciona como
equivalente, o lo que es lo mismo, reviste (orma equivalencial. @Marx, p. 17A
9;. Es evidente ue la relaci(n xA K "Q puede invertirse, "Q K xA, pero en esta nueva
relaci(n la pre!unta es di$erente, se ha modi$icado. Ahora, en la expresi(n "Q K xA, la pre4
!unta es,
<Cuál es el valor de Q=
Así, en la #ltima relaci(n, Q reviste la $orma relativa " A es el euivalente.
Sin em%ar!o, una cosa no puede ocurrir, una mercancía no puede ser a la ve) $orma relativa "
euivalencial pues, entonces, sería euivalente de sí mismo.
1B
9>. G%servando más de cerca la relaci(n del valor xA K "Q, vemos ue el valor de una
mercancía @AA se e&presa a trav"s del valor de uso de otra @QA. *a mercancía ue $unciona
como euivalente le presta a A su materialidad @la materialidad de Q, es decir, su valor de
usoA para ue A pueda expresar su valor
1B
,
0*or tanto, en la relación o razón de valor en que la levita +F, actúa como
equivalente del lienzo +A,, la (orma levita @es decir, el valor de uso levita, R.C., es
considerada como (orma del valor. El valor de la mercanc#a lienzo +A, se e&presa,
por consiguiente, en la materialidad corpórea de la mercanc#a levita +F,, o lo que
es lo mismo, el valor de una mercanc#. se e&presa en el valor de
,
uso de otra6.
@Marx, p. 1BA
M tam%i6n,
0!a primera caracter#stica con que tropezamos al estudiar la (orma equivalenciaH
es "sta2 en ella, el valor de uso se convierte en (orma de e&presión de su ant#tesis,
o sea, deH valor6. @Marx, p. -0A
9B. Ahora %ien, <por u6 el valor de uso Q tiene el poder de ser euivalente del valor de A= o
me'or, <por u6 puede ser representante del valor=
*o ue le permite a Q prestar a A su ?tieso cuerpo? de levita, prestar su materialidad corp(rea,
su valor de uso, para servir de material de expresi(n del valor de A @del lien)oA, es el hecho
de que sea tambi"n un valor,
0!o que en la e&presión de valor del lienzo +A, permite a la levita +F, asumir el
papel de su igual cualitativo, de objeto de id"ntica naturaleza, es el ser un valor6.
@Marx, precios 1>A
;C. *o planteado hasta ahora no es su$iciente para entender la $orma euivalencial, para
comprender el hecho de ue un valor de uso sea capa) de representar valor, so%re todo por el
hecho de ue au6l se re$iere a la materialidad $ísica de una mercancía " 6ste a la materialidad
social.
El pro%lema estará solucionado, si se entiende *o si!uiente,
0*ero advi"rtase que la levita +F,, la materialidad de la mercanc#a levita +F,, es
un simple valor de uso. @ealmente, una levita +F, es un objeto tan poco apto para
e&presar valor como cualquier pieza de lienzo +A,. !o cual prueba que, situada en
la relación o razón de valor con el lienzo +A,, la levita adquiere una importancia
que tiene (uera de ella86 @Marx, p. 1>A
0*or tanto, la relación o razón de valor hace que la (orma natural de la
mercanc#a F se convierta en la (orma de valor de la mercanc#a A, o que la
materialidad corpórea de la primera sirva de espejo de valor de la segunda6.
@Marx, p. 1BA
Así, es 'ustamente la relaci(n de valor ue trans$orma el valor de uso Q en representante de
valor+ ella es ue con$iere a Q la ma!ia de la representaci(n de su contrario, del valor.
1B
:ue una mercancía sea euivalente de la mía, presupone ue "o desee su valor de uso " ue, entonces, acepte
cam%iar mi mercancía por ella.
-C
;1. Sa%íamos visto "a ue, como cualuier otra mercancía, Q tiene dos aspectos @dos carasA,
valor de uso @contenidoA " valor @$orma social e hist(ricaA,



siendo la $orma social valor @5A un poder entre!ado por la sociedad mercantil al valor de
uso Q.
/ero vimos en el párra$o anterior @;CA ue en la relaci(n xA K "Q, Q aduiere un poder
extra+ un poder ue no se de%e ni a las propiedades de su valor de uso, ni tampoco a las de
su valor, aduiere el poder de ser euivalente.
Ese nuevo poder, al i!ual ue el anterior, tam%i6n le es entre!ado a Q por la sociedad
mercantil+ es expresi(n de las relaciones mercantiles. Entonces, el poder de ser
equivalente es una nueva $orma social e hist(rica ue Q aduiere.
Esuemáticamente podríamos escri%ir,



d(nde E K Euivalente.
Así. *a $orma euivalencial es una $orma social ue se a!re!a a la ue "a poseía Q, o sea,
al valor.
;-. Resumiendo, podríamos decir ue ser $orma euivalencial le permite al valor de uso Q
ser e&presión @exteriori)aci(nA del valor de A, ser representación de valor,
0En esta relación +&A I yF,, la levita sólo interesa como e&teriorización del valor,
como valor materializado 86 @Marx, p. 1;A
0!a levita tiene, pues, para estos e(ectos, la consideración de objeto en que toma
cuerpo el valor, de objeto que representa el valor en su (orma natural y tangible6.
Marx, p.1>A
As# considerada, la levita es 5representación de valor5...6 @Marx, p. 1>A
-1
5
u
5
CG&.E&E2G
DGRMA SGCEA* E SES.WRECA
Q
5
u

CG&.E&E2G
DGRMA SGCEA* E SES.WRECA
Q
Además, podríamos decir ue el tra%a'o concreto o #til, al cual la mercancía ue $unciona
como euivalente de%e su materialidad, es la $orma de expresi(n @de mani$estaci(nA del
tra%a'o humano a%stracto
-C
.
El Cará!r M"#!r"$#$ %! la F$r&a E'(")al!*+"al
;0. <En u6 consiste el carácter misterioso de la $orma euivalencial=
Consiste en lo si!uiente, el poder de ser euivalente de una determinada mercancía @QA O ue
no es más ue una nieva $orma social ue se adhiere a ella O parece como si $uera un poder
natural de ella misma @de QA, parece derivarse de su misma naturale)a $ísica, de su
materialidad corp(rea. En resumen, lo ue es expresi(n de una relaci(n social, aparece como
una propiedad natural.
;3. Esa apariencia no se presenta en el caso de la $orma relativa, pues ella nos permite
vislum%rar la existencia de una relaci(n social,
0Al e&presar su esencia de valor como algo per(ectamente distinto de su
materialidad corpórea y de sus propiedades (#sicas, por ejemplo como algo
an.logo a la levita +F,, la (orma relativa de valor de una mercanc#a, del lienzo por
ejemplo, da ya a entender que esta e&presión encierra una relación de orden
social6. @Marx, p. -3A
;7. Como se ha dicho en el párra$o ;0, la cosa es di$erente en el caso de la $orma
euivalencial,
Al rev"s de lo que ocurre con la (orma equivalencial, la cual consiste
precisamente en que la materialidad (#sica de una mercanc#a, tal como la levita
+F,, este objeto concreto con sus propiedades materiales, e&prese valor, es decir,
posea por obra de la naturaleza (orma de valor. Claro est. que eso sólo ocurre
cuando este cuerpo se halla situado dentro de la relación de valor en que la
mercanc#a lienzo +A, se re(iere a la mercanc#a levita +F, como equivalente suyo.
*ero como las propiedades de un objeto no brotan de su relación con otros
objetos, puesto que esta relación no hace m.s que con(irmarlas, parece como si la
levita +F, debiera su (orma de equivalente . . . a la naturaleza . . . 3e aqu# el
car.cter misterioso de la (orma equivalencial . . 6. @Marx, p. -3A
-C
5er párra$o 9;.
--
A%!+(a+",* %! la F$r&a -ara E.-r!#ar Ma/*"(% %! Val$r.
;9. Ma hemos visto ue el valor de cam%io, por tanto el valor relativo, es la $orma, #nica "
necesaria, de expresi(n del valor de una mercancía @AA. /or eso, la ma!nitud del valor de A, "
sus cam%ios, s(lo encuentran expresi(n directa en la proporci(n de intercam%io entre A " su
euivalente " en el cam%io de esa proporci(n. En otras pala%ras, los cam%ios en la ma!nitud
del valor de A s(lo pueden encontrar expresi(n inmediata en los cam%ios cuantitativos ue
experimente la $orma relativa del valor de A.
;;. /or lo anterior, es relevante la si!uiente pre!unta,
<En u6 medida la expresi(n relativa del valor es adecuada para expresar la ma!nitud del
valor= G, <en u6 medida es capa) de re$le'ar de manera completa e ineuívoca los cam%ios
ue se produ)can en la ma!nitud del valor=
;>. Antes de contestar esa pre!unta es necesario hacer una importante o%servaci(n.
Si %ien es cierto ue la #nica $orma de e&presión de la ma!nitud del valor es la $orma relativa
del valor @el valor de cam%io o valor relativoA, auella ma!nitud es una cierta cantidad de tra4
%a'o humano a%stracto, ue se mide por tiempo
-1
.
Así, cuando necesitemos te(ricamente de la cate!oría ma!nitud del valor, la de%emos pensar
como cantidad de tra%a'o " no como una cantidad del valor de uso de la mercancía ue
$unciona como euivalente.
;B. Contestemos la pre!unta $ormulada, partiendo de la si!uiente situaci(n supuesta,
m!5A K 1C horas de tra%a'o
m!5Q K 1 hora de tra%a'o
2onde, Q es la mercancía ue $unciona como euivalente+ " m!5 si!ni$ica ma!nitud del
valor.
Entonces, el valor de cam%io de A es,
1 A K 1C Q
>C. Comparemos dos nuevas situaciones di$erentes con la anterior,
aA m!5A K 1C horas de tra%a'o
m!5Q K - horas de tra%a'o 1A K 7Q
%A m!5A K 7 horas de tra%a'o
m!5Q K C,7 horas de tra%a'o 1A K 1CQ
>1. Entre la situaci(n a y la inicial, vemos ue el valor relativo se altera, sin ue exista
cam%io en la ma!nitud del valor de A. Entre la situaci(n b " la inicial, se altera la
ma!nitud del valor de A, pero no cam%ia su valor relativo. *ue!o,
-1
En el capítulo 0 del mismo li%ro E, Marx dirá a prop(sito del dinero "a $uncionando como euivalente,
0El dinero, como medida de valores, es la (orma o mani(estación necesaria de la medida inmanente de valor de
las mercanc#as2 el tiempo de trabajo6. @Marx, 79A
-0
0Como se ve, los cambios e(ectivos que pueden darse en la magnitud del valor, no
se acusan de un modo inequ#voco ni completo en su e&presión relativa o en la
magnitud del valor relativo6. @Marx, p. -1A
>-. /or lo anterior podemos decir ue la expresi(n relativa del valor no es totalmente
adecuada para expresar las modi$icaciones en la ma!nitud del valor.
Esa disparidad entre el movimiento de la ma!nitud del valor " el de su expresi(n revela en
concreto, para ese caso particular, la contradicci(n ue existe entre la esencia " su
mani$estaci(n. Sus movimientos, auí, son contrapuestos.
>0. /odemos adelantar ahora, a manera de ilustraci(n, el movimiento contrapuesto ue tiene,
en la sociedad capitalista actual, la ma!nitud del valor de las mercancías en !eneral " sus
precios.
En la sociedad capitalista opera una le" ue implica una tendencia a la pro!resiva reducci(n
de la ma!nitud del valor de las mercancías. Sin em%ar!o, esa tendencia aparece expresada a
trav6s de un proceso pro!resivo " sistemático de incremento de lo precios @la in$laci(nA.
El proceso in$lacionario no nie!a la valide) de la re$erida le"+ lo ue hace es re$le'ar la
contradicci(n ue existe entre la esencia " su mani$estaci(n en el caso concreto.
>3. &uestro autor, en el primer capítulo de El Capital, s(lo muestra ue la expresi(n
relativa del valor no es totalmente adecuada para expresar las modi(icaciones ue se
producen en la ma!nitud del valor. &o muestra ue esa expresi(n tampoco es totalmente
adecuada para e&presar la misma magnitud del valor. 2e'a el asunto para despu6s
--
. Sin
em%ar!o, de%ido a su importancia para entender la relaci(n entre los conceptos de precio "
valor, trataremos de 6l de manera rápida.
--
En el capítulo - del mismo *i%ro E " re$iri6ndose al precio de mercado @o simplemente precio, es decir, valor
de cam%io cuando el dinero es el euivalenteA, Marx se re$iere al tema. Allí, muestra la posi%ilidad de
$luctuaci(n del precio de mercado al rededor de auel ue expresaría de manera per$ecta la real ma!nitud del
valor,
0!a magnitud de valor de la mercanc#a e&presa, por tanto, una proporción necesaria, inmanente a su proceso
de creación, con el tiempo de trabajo social. Al cambiar la magnitud de valor en el precio, esta proporción
necesaria se revela como una proporción de cambio entre una determinada mercanc#a y la mercanc#a dinero,
desligada de ella. *ero en esta proporción puede e&presarse y se e&presa, no sólo la magnitud de valor de la
mercanc#a, sino tambi"n el m.s o el menos en que en ciertas circunstancias puede cotizarse. *or tanto, la (orma
precio envuelve ya de suyo la posibilidad de una incongruencia cuantitativa entre el precio y la magnitud del
valor, es decir, la posibilidad de una desviación entre el primero y la segunda. 9 ello no supone un de(ecto de
esta (orma4 por el contrario, es eso precisamente lo que la capacita para ser la (orma adecuada de un r"gimen
de producción en que la norma sólo puede imponerse como un ciego promedio en medio de toda ausencia de
normas6. @Marx, p. 90A
Sin em%ar!o, la contradicci(n entre la $orma relativa del valor @o entre el precioA " la ma!nitud del valor es a#n
ma"or " eso ueda indicado, de paso, en la nota de pi6 de pá!ina n#mero 0>, en el capítulo 0 del *i%ro E,
0 8los precios medios no coinciden directamente con las magnitudes de valor de las mercanc#as, como
entienden A. Smith, @icardo y otros6. @Marx, p. 1-CA
M tam%i6n en el capítulo ; del *i%ro E @nota BA,
0Se parte @en el e'emplo num6rico usado por el autor, R.C.A, en e(ecto, de la premisa de que los precios son
iguales a los valores. En el !ibro DDD veremos que esta equiparación no se opera, ni aun respecto a los precios
medios, de un modo tan sencillo @se re$iere a los precios de producci(n, R.C.A6. @Marx, p. 19;A
-3
>7. <En u6 sentido podemos a$irmar ue la expresi(n relativa del valor tampoco es
totalmente adecuada para expresar la ma!nitud del valor=
En el sentido de ue, en el mercado, no encontraremos necesariamente ue la proporci(n de
intercam%io entre A " Q @euivalenteA sea i!ual a la proporci(n entre sus respectivas ma!nitu4
des del valor.
Así por e'emplo, si
m!5A K 1C h. de tra%a'o "
m!5Q K 1 h. de tra%a'o,
no existe ra)(n, en la sociedad capitalista, para esperar ue en el mercado ocurra,
1AK 1C Q.
/odríamos encontrar, por e'emplo,
1A K BQ , o
1A K 11Q
Ca-a+"%a% %! la F$r&a S"&-l!
>9. A#n %a'o la $orma simple, la mercancía reali)a un !ran es$uer)o, trata de mostrar a los
hom%res ue valor " valor de uso no se con$unden+ ue su valor no es su valor de uso.
>;. Sin em%ar!o, mientras menos desarrollada es la producci(n mercantil ", por tanto, menos
desarrollada la mercancía, el len!ua'e ue ella es capa) de utili)ar es más po%re.
>>. En la etapa de su desarrollo ue estamos estudiando, es decir, mientras el intercam%io es
eventual, casual, no sistemático, el len!ua'e de la mercancía @len!ua'e ue ella usa para decir4
nos ue su valor no es su valor de usoA es mu" po%re, su len!ua'e, en este caso, es la $orma
simple del valor.
Qa'o esa $orma, la mercancía A, para decir ue su valor no se identi$ica con su valor de uso,
dice,
Umi valor es igual al valor de uso F.
0*ara decir que su sublime materialización de valor no se con(unde con su tieso
cuerpo de lienzo +A,, nos dice que el valor +su valor, @.C., presenta la (orma de
una levita +F, . . .6 @ Marx, p. 1BA
-7
I*#(0"+"!*+"a %! la F$r&a S"&-l! %!l Val$r
>B. *a insu$iciencia de la $orma simple del valor consiste precisamente en la po%re)a del
len!ua'e a trav6s del cual la mercancía a$irma al mundo ue el valor no es id6ntico al valor de
uso,
0A primera vista, se descubre ya cu.n insu(iciente es la (orma simple del valor,
esta (orma germinal, que tiene que pasar por una serie de metamor(osis antes de
llegar a convertirse en la (orma precio.
0Su e&presión en una mercanc#a cualquiera, en la mercanc#a F, no hace m.s que
di(erenciar el valor de la mercanc#a A de su propio valor de uso. . . A la (orma
simple y relativa del valor de una mercanc#a corresponde la (orma concreta
equivalencia, de otra. As#, por ejemplo, en la e&presión relativa del valor del lien'
zo, la levita sólo cobra (orma de equivalente . . . con relación a esta clase especial
de mercanc#a2 el lienzo6. @Marx, p. ->A
Trá*#"$ a la F$r&a T$al
BC. Es la misma insu$iciencia de la $orma simple ue, con el desarrollo de las relaciones
mercantiles, exi!e su superaci(n,
0Sin embargo, la (orma simple de valor se remonta por s# misma a (ormas m.s
complicadas6 @Marx, p. ->A
0El número de posibles e&presiones de valor de una mercanc#a no tropieza con
m.s limitación que la del número de clases de mercanc#as distintas de ella que
e&istan. Su e&presión de valor se convierte, por tanto, en una serie constantemente
ampliable de diversas e&presiones simples de valor6. @Marx, p. ->A
X. LA FORMA TOTAL O DESARROLLADA DEL VALOR 1FORMA II2
B1. En esta nueva $orma, el valor de la mercancía A se expresa a trav6s de un con'unto de
relaciones de intercam%io, ue la vincula con todas las demás mercancías de la sociedad,
) A K u Q
K v C
K Z 2
K x E
etc.
B-. *a di$erencia de esta nueva $orma con una amplia serie de expresiones simples del valor
consiste en ue, auí, el intercam%io mercantil "a es sistemático. El valor de uso A ha
dejado de ser una mercanc#a (ortuita4 ahora es mercancía sistemáticamente,
-9
0El valor del lienzo +A, es siempre el mismo, ya se e&prese en levitas, en ca(", en
hierro, etc., es decir en innumerables mercanc#as distintas, pertenecientes a los
m.s diversos poseedores. E$ car.cter casual de la relación entre dos poseedores
individuales de mercanc#as ha desaparecido6. @Marx, p. -BA
*a $orma total o extensiva del valor, como tam%i6n es llamada, es una $orma ue se amplia
pro!resivamente. Cada ve) más, crece el numero de nuevas mercancías ue aparecen como
euivalentes de A. Enicialmente su n#mero es reducido, pero ella va ase ampliando cada ve)
más. 2e esa manera, se amplía pro!resivamente la dependencia del productor de A en
relaci(n al mercado.
Ca-a+"%a% %! la F$r&a T$al %!l Val$r
B0. Evidentemente, en la $orma total o desarrollada, la mercancía está en me'ores condiciones
de a$irmar ue su valor no se con$unde con su valor de uso, ni tampoco con cualuier valor de
uso en particular.
B3. /ara decir lo anterior, la mercancía a$irma,
[.anto es cierto ue mi valor no se con$unde con nin!#n valor de uso en particular, ue "o lo
puedo hacer i!ual a todos " a cada uno de los di$erentes valores de uso de las demás mercan4
cías\,
0!a segunda (orma +la (orma total del valor, @.C., distingue m.s radicalmente que
la primera +la (orma simple, @.C., el valor de una mercanc#a de su propio valor de
uso...6 @Marx, p. 01A
M tam%i6n,
0Como se ve, su (orma de valor pone ahora al lienzo en relación, no ya con una
determinada clase de mercanc#as, sino con el mundo de las mercanc#as en
general. Considerado como mercanc#a, el lienzo +A, adquiere carta de ciudadan#a
dentro de este mundo. Al mismo tiempo, la serie in(inita de sus e&presiones indica
que al valor de las mercanc#as le es indi(erente la (orma especi(ica de valor de uso
que puede revestir6 @Marx, p. -BA
C$!."#!*+"a 3"#,r"+a %! la F$r&a II +$* la F$r&a I
B7. Ema!inemos la posi%ilidad de ue, entre las mercancías ue aparecen como euivalentes
de A, una de ellas @por e'emplo, la mercancía EA sea un valor de uso ue s(lo eventualmente
aparece como mercancía.
)A K xE
Si invertimos la relaci(n, estaremos $rente a la $orma simple @EA de valor de la mercancía E,
xEK)A,
donde A aparece como $orma euivalencial simple de E.
-;
B9. Así, en la historia, 'unto a la $orma EE @totalA pueden coexistir $ormas simples de valor.
/or eso podemos a$irmar ue, en el apartado 0 del primer capítulo, nuestro autor no anali)a la
historia de las $ormas del valor. *o ue hace es anali)ar los momentos te(ricos $undamentales
de esa historia.
D!0!+$# %! la F$r&a D!#arr$lla%a %!l Val$r
B;. <En u6 consiste la insu$iciencia o los de$ectos de la $orma desarrollada del valor=
En primer lu!ar, veamos el pro%lema en lo ue se re$iere a la $orma relativa desarrollada,
aA 0En primer lugar, la e&presión relativa del valor de la mercanc#a es siempre
incompleta, pues la serie en que toma cuerpo no se acaba nunca. . . . puede
alargarse constantemente, empalm.ndose a ella nuevas y nuevas clases de mer'
canc#as...6
b, . . . 0En segundo lugar, ante nosotros se despliega un mosaico abigarrado de
e&presiones de valor dispares y distintas.6 . . .
c, . . . 09, (inalmente, si el valor relativo de toda mercanc#a se e&presa . . . en esta
(orma desarrollada, la (orma relativa del valor de cada mercanc#a se
representa por una serie in(inita de e&presiones de valor distintas de la (orma
relativa de valor de cualquier otra mercanc#a.6 ... +Jar&, p. %K,
B>. Evidentemente, la insu$iciencia o los de$ectos de la $orma relativa desarrollada, se va a
re$le'ar en la (orma equivalencial2
a, . . . 0Como aqu# la (orma natural de cada clase concreta de mercanc#as es una
(orma equivalencial determinada al lado de otras innumerables, sólo e&isten
(ormas equivalenciales restringidas, cada una de las cuales e&cluye a las de'
m.s.6...
b, . . . 09 lo mismo ocurre con la clase de trabajo útil, concreto, determinado, que se
contiene en cada equivalente especial de mercanc#as2 sólo es una (orma especial,
y por tanto incompleta, del trabajo humano @a%stracto, R.C.AL. . .
c, . . . 0Claro est. que "ste @tra%a'o humano a%stracto, R.C.A tiene su (orma total o
completa de mani(estarse en el conjunto de todas aquellas (ormas espec#(icas,
pero no posee una (orma única y completa en que se nos revele6. @Marx, p. 0CA
BB. El desarrollo de la mercancía, o lo ue es lo mismo, la expansi(n de las relaciones
mercantiles en el seno de una sociedad, lle!a a un punto en ue se $rena de%ido a la contradic4
ci(n ue tiene la $orma total. 5eamos,
1CC. *a mercancía A uiere relacionarse con una mercancía ue sea capa) de reconocer en sí
misma @en AA su valor ", por tanto, su valor de uso. /ero no %asta cualuier mercancía, es
necesario ue sea una mercancía determinada, por e'emplo, la mercancía Q.
->
A uiere relacionarse con Q+ el productor de A uiere el valor de uso Q. /ara eso, no es
su$iciente ue el valor de uso A sea un valor de uso social. Es necesario ue A sea valor de
uso para el poseedor de aquella mercanc#a +Q, que le interesa al poseedor de A.
El productor de maí) uiere intercam%iar su producto con leche, pero tiene ue encontrar un
productor de leche ue uiera maí).
1C1. /or lo anterior es ue podemos decir ue la contradicción entre la $orma relativa A " la
$orma euivalencial restrin!ida Q impide la continuidad del proceso de desarrollo de la mer4
cancía.
1C-. *a soluci(n del pro%lema consiste en hacer desaparecer de Q su valor de uso.
Consiste en ue a A no le interese el valor de uso de Q, sino simplemente el hecho de ue Q
represente socialmente valor.
El productor de maí), a cam%io acepta leche porue sa%e ue el productor de tri!o @ue es el
producto ue uiereA aceptará la leche a cam%io de tri!o.
*a soluci(n consiste en el aparecimiento social del equivalente general, es decir, la $orma EEE
del valor.
XI. LA FORMA GENERAL DEL VALOR 1FORMA III2
1C0. Con esta nueva $orma, todas las mercancías expresan su valor a trav6s de un ?modo
simple?, a trav6s de una sola mercancía,
0En primer lugar, las mercanc#as acusan ahora sus valores de un modo simple, ya
que lo e&presan en una sola mercanc#a, y en segundo lugar, lo acusan de un modo
único, pues lo acusan todas en la misma mercanc#a. Su (orma de valor es simple y
común a todas4 es, por tanto, general6. @Marx, p. 01A
u Q
v C
Z 2
x E
1C3. Si o%servamos la expresi(n de valor de una sola mercancía,
u Q K ) A.
vemos ue no di$iere $ormalmente de la $orma simple. Sin em%ar!o, a di$erencia de la $orma
simple, estarnos en un mundo en ue el intercam%io mercantil es sistemático " !enerali)ado.
Además, como vimos, en la $orma !eneral el productor de Q acepta la mercancía A no porue
le interesa su valor de uso, sino porue A es la representante social del valor.
-B
K ) A
C$&-ara+",* !*r! la# r!# F$r&a# %!l Val$r
1C7. Es conveniente en este momento hacer una %reve comparaci(n entre las 0 $ormas del
valor "a indicadas. 5eremos como

la mercancía lo!ra mostrar cada ve) más, o cada ve)
me'or, ue su valor no se con$unde con su valor de uso, ni con nin!#n valor de uso,
0!a segunda (orma @desarrollada, R.C.A distingue m.s radicalmente que la
primera @simple, R.C.A el valor de una mercanc#a de su propio valor de uso, pues
el valor de la levita +A,, por ejemplo, se en(renta aqu# con su (orma natural bajo
todas las (ormas posibles, como algo igual al lienzo, al hierro, al t", etc ., 86
@Marx, p. 01A
0*ero, por otra parte, esta (orma +D$, e&cluye directamente toda e&presión común
de valor de las mercanc#as, pues en la e&presión de valor de cada una de "stas, las
dem.s se reducen todas a la (orma de equivalentes. !a (orma desarrollada del
valor empieza a presentarse en la realidad a partir del momento en que un
producto del trabajo, el ganado por ejemplo, se cambia, pero no como algo
e&traordinario, sino habitualmente, por otras diversas mercanc#as6. +Jar&, p. %L,
Ahora veamos la $orma !eneral,
0Esta (orma nueva a que nos estamos re(iriendo e&presa los valores del mundo de
las mercanc#as en una sola clase de mercanc#as destacada de entre ellas, por
ejemplo el lienzo +A,, de tal modo que los valores de todas las mercanc#as se
acusan por su relación con "sta. Ahora, tal valor de cada mercanc#a, considerada
como algo igual al lienzo +A,, no sólo se distingue de su propio valor de uso @como
lo hacía en la $orma E, R.C.A, sino de todo valor de uso en general. . .6 @Marx, p.
0-A
1C9. Ahora %ien, <por u6 el autor dice ue ahora, en la $orma !eneral, cuando
uQ K )A,
el valor de la mercancía @de QA no s(lo se distin!ue de su propio valor de uso, sino de todo
valor de uso=
Esa a$irmaci(n se de%e a ue la mercancía A aparece allí como pura representación del
valor. Es cierto ue es su valor de uso @AA el ue allí aparece, pero ese valor de uso como tal
no tiene inter6s nin!uno para el productor de Q. Este lo ue uiere, en verdad, es un valor de
uso distinto tanto de Q cuanto de A.
El valor de uso A es aceptado por el productor de Q porue 6ste sa%e ue A es aceptado
incondicionalmente por los productores de todas las demás mercancías.
A se ha convertido en el representante puro del valor.
1C;. *ue!o, la mercancía ha lo!rado auí, con la $orma !eneral, un len!ua'e mucho más
desarrollado+ ahora es capa) de decir, con todas las pala%ras, el valor nada tiene de valor de
uso.
0C
El E'(")al!*! G!*!ral
1C>. *a $orma !eneral implica ue la sociedad de las mercancías esco!e a una de ellas para
ser la representante pura del valor " la esco!ida se convierte en equivalente general2
0!a (orma relativa general de valor del mundo de las mercanc#as imprime a la
mercanc#a destacada por ellas como equivalente, al lienzo +A,, el car.cter de
equivalente general6. @Marx, pp. 0- " 00A
1CB. Como "a vimos, la mercancía A se convierte en representaci(n pura " !eneral del valor,
!a (orma corpórea del lienzo +A, es considerada como encarnación visible, como
el ropaje general que reviste dentro de la sociedad todo trabajo humano @a%stracto,
R.C.AL. @Marx, p. 00A
11C. Ser euivalente !eneral es un poder ue la sociedad mercantil entre!a a la mercancía A.
El euivalente !eneral es expresi(n de las relaciones mercantiles de producci(n en una deter4
minada $ase de su desarrollo.
A la (orma social valor de la mercancía A se suma ahora la $orma social equivalente
general2
contenido
A K
$orma social e hist(rica
donde E

G K Euivalente General.
A%!+(a+",* %! la F$r&a G!*!ral -ara E.-r!#ar Ma/*"(% %! Val$r
111. 2e la misma manera ue la expresi(n relativa simple del valor, la !eneral no es
totalmente adecuada para expresar las modi$icaciones de la ma!nitud del valor, ni tampoco la
misma ma!nitud de valor.
*o ue se ha indicado, en este aspecto, para la $orma simple, tam%i6n, es pertinente para la
$orma !eneral @C$. párra$o ;9 a >7A.
El Cará+!r M"#!r"$#$ %! la F$r&a E'(")al!*+"al G!*!ral
11-. *o ue se expres( so%re el carácter misterioso de la $orma euivalencial simple, en los
párra$os ;0 a ;7, tam%i6n es adecuado para el euivalente !eneral.
01
5
u
5 ] E

G
F$r&a %!l Val$r: U*"%a% %! %$# C$*rar"$#
110. Ma hemos visto ue la $orma o expresi(n del valor está compuesta por dos aspectos, la
$orma relativa " la $orma euivalencial.
Morma relativa del valor y (orma equivalencial son dos aspectos de la misma
relación, aspectos inseparables y que se condicionan mutuamente, pero tambi"n y
a la par dos e&tremos opuestos y antagónicos, los dos polos de la misma e&presión
del valor ...6 @Marx, pp. 17 " 19A

Dorma de valor K

113. Ma ha%íamos visto ue en la expresi(n del valor
xA K "Q
la mercancía Q, o me'or, el valor de uso Q, aparece como representante del valor.
*a mercancía A, a la hora de en$rentarse con un euivalente, en el momento en ue se
intercam%ia con la mercancía euivalente, reci%e el reconocimiento social de ue es un valor
de uso para la sociedad. En verdad, no importa ue A sea un valor de uso para su productor+
por el contrario, lo cierto es ue, como su productor uiere venderla, ella es un no valor de
uso para 6l.
/ero s(lo podrá ser vendida si ella es valor de uso para otro, valor de uso social.
/or lo anterior, en la expresi(n del valor arri%a indicada, la mercancía A está allí indicando
ue es, en realidad, un valor de uso social.
Entonces,
0Analizando de cerca la e&presión de valor de la mercanc#a A @xA K "Q, R.C.A, tal
como se contiene en su relación de valor con la mercanc#a F @euivalente R.C.A,
ve#amos que, dentro de esta relación, la (orma natural de la mercanc#a A sólo
interesaba en cuanto cristalización de valor de uso4 la (orma natural de la
mercanc#a F, en cambio, sólo en cuanto (orma o cristalización de valor6. @Marx,
p. -;A
117. Simpli$icando lo anterior, podríamos decir ue en la expresi(n
x A K " Q
A representa valor de uso " Q aparece representando el valor.
0-
Dorma Relativa
Dorma de
Euivalente
Entonces, la expresi(n o relaci(n del valor no es más ue la mani$estaci(n exterior de la
contradicci(n interna a la mercancía A, entre su valor de uso " su valor. Au6l, representado
por A " 6ste, por Q,
0*or tanto, la ant#tesis interna de valor de uso y valor que se alberga en la
mercanc#a toma cuerpo en una ant#tesis e&terna, es decir en la relación entre dos
mercanc#as, de las cuales una, aquella cuyo valor trata de e&presarse, sólo
interesa directamente como valor de uso, mientras que la otra, aquella en que se
e&presa el valor, interesa sólo directamente como valor de cambio6. @Marx, pp.
-; " ->A
M K

119. Ahora %ien, en la $orma simple del valor @EA, la $orma relativa podía convertirse en
euivalencial " viceversa. Qasta%a la inversi(n de la expresi(n,
xA K "Q
"Q K xA.
Ahora, tal conversi(n "a no es posi%le. *a $orma euivalencial se encarna exclusivamente en
una particular mercancía,
0*ero en el mismo grado en que se desarrolla la (orma del valor en +(orma, @.C.,
general, se desarrolla tambi"n la ant#tesis entre sus dos polos, entre la (orma
relativa del valor y la (orma equivalencial6. @Marx, p. 00A
11;. El desarrollo de la contradicci(n entre la $orma relativa " la $orma euivalencial no
implica solamente lo se8alado en el párra$o anterior, implica tam%i6n un cam%io en el polo
ue es el dominante en la contradicci(n. Mientras en las $ormas simple " desarrollada del
valor, el polo dominante era la $orma relativa, en la $orma !eneral del valor el polo dominante
es la $orma euivalencial,
0;anto en uno @$orma E, R.C.A como en otro caso @$orma EE,, R.C.A era, por decirlo
as#, incumbencia privativa de cada mercanc#a el darse una (orma de valor,
cometido suyo, que realizaba sin la cooperación de las dem.s mercanc#as4 "stas
limit.banse a desempeGar respecto a ella el papel puramente pasivo de equiva'
lentes. Co ocurre as# con la (orma general de valor, que brota por obra común del
mundo todo de las mercanc#as6. @Marx, p. 0-A
00
5
u
5
valor de uso valor
x A " Q
4
La E.-r!#",* %!l Val$r %!l E'(")al!*! G!*!ral
11>. En la $orma !eneral, todas las mercancías expresan su valor a trav6s de una relaci(n con
el euivalente !eneral, excepto la ue $unciona como euivalente,
0*ara e&presar el valor relativo del equivalente general, no tenemos m.s remedio
que volver los ojos a la (orma DD @desarrollada, R.C.A. El equivalente general no
participa de la (orma relativa del valor de las dem.s mercanc#as, sino que su
valor se e&presa de un modo relativo en la serie in(inita de todas las dem.s mer'
canc#as materiales6. @Marx, p. 03A
11B. Es por lo anterior ue, para estimar el valor del dinero @ue, como veremos es un
euivalente !eneralA o la tasa de in$laci(n, es necesario construir complicados índices de
precio+ no %asta veri$icar la variaci(n de precio de una o dos mercancías.
Esa o%servaci(n, además, nos revela la insu$iciencia de la $orma desarrollada para expresar el
valor de cualuier mercancía.
D! la F$r&a G!*!ral 1III2 a la F$r&a D"*!r$ 1IV2
1-C. <En u6 consiste la di$erencia entre la $orma EEE " la (orma dinero>
0!a (orma de equivalente general es una (orma del valor en abstracto. *uede, por
tanto, recaer sobre cualquier mercanc#a... <asta el momento en que . . . no se
concreta de(initivamente en una clase de mercanc#as espec#(ica y determinada, no
adquiere (irmeza objetiva ni vigencia general dentro de la sociedad la (orma única
y relativa de valor del mundo de las mercanc#as.
0Ahora bien, la clase espec#(ica de mercanc#as a cuya (orma natural se incorpora
socialmente la (orma de equivalente, es la que se convierte en mercanc#a'dinero o
(unciona como dinero ... Este puesto privilegiado (ue conquistado históricamente
por ... el oro6. @Marx, p. 07A
XII. LA FORMA DINERO 1IV2
1-1. *a #nica di$erencia de la (orma dinero @E5A con la $orma anterior @EEEA, entonces, es la
$orma natural especí$ica del euivalente !eneral,
) A
u Q
v C
Z 2
x E
03
K " on)as de oro
0El paso de la (orma D a la (orma DD y el de "sta a la (orma DDD, entraGa cambios
sustanciales. *or el contrario, la (orma DN no se distingue de la (orma DDD sino en
que aqu# es el oro el que viene a sustituir al lienzo @o a otra cualuiera, R.C.A en su
papel de (orma de equivalente general. En la (orma DN, el oro desempeGa la
(unción de equivalente general, que, en la (orma D$$, correspond#a al lienzo. El
progreso consiste pura y simplemente en que ahora la (orma de cambiabilidad
directa y general, o sea la (orma de equivalente general, se adhiere
de(initivamente, por la (uerza de la costumbre social, a la (orma natural espec#(ica
de la mercanc#a oro6. @Marx, p.07A
C$&-r!*#",* %! l$ E*"/&á"+$ %!l D"*!r$
1--. El oro, entonces, aduiere carácter de dinero, se convierte en dinero.
Ahora %ien, su carácter de dinero, el oro se lo de%e a la sociedad, de la misma manera ue su
carácter de mercancía @o de valorA.
Nalor " dinero no son ni más, ni menos ue $ormas sociales " no se de%en a las características
materiales o naturales del valor de uso oro. Ser dinero es una expresi(n en el oro de las
relaciones mercantiles de producci(n en una particular etapa de su desarrollo.
0Si el oro se en(renta con las dem.s mercanc#as en (unción de dinero es,
sencillamente, porque ya antes se en(rentaba con ellas en (unción de mercanc#a6.
@Marx, p. 09A
S$5r! !l Pr!+"$
1-0. Semos lle!ado ahora a la posi%ilidad de entender el precio.
Es importante o%servar ue la pre!unta ue se $ormula nuestro autor no es,
<cuánto es el precio=,
sino,
<u6 es el precio= o <cuál es la naturale)a del precio=
0!a e&presión simple y relativa del valor de una mercanc#a . . . en aquella otra
mercanc#a que (unciona ya como mercanc#a dinero ... es la (orma precio. *or
tanto, la 5(orma precio5 del lienzo ser.2
LK varas de lienzo I L onzas de oro,
o bien, suponiendo que las L onzas de oro, traducidas al lenguaje monetario, se
denominen L libras esterlinas,
LK varas de lienzo I L libras esterlinas6. @Marx, p. 09A
07
1-3. Entonces, el precio, o me'or, la (orma precio es la (orma relativa del valor de una
mercancía cuando el euivalente es el dinero. /or eso, recordemos ue la cate!oría (orma
relativa "a la conocemos desde el apartado E^ de esta !uía de lectura, ue trata de la $orma
simple o $ortuita del valor+ la $orma relativa, como vimos, no es más ue uno de los dos polos
contradictorios de la (orma o e&presión del valor @C$. tam%i6n el párra$o 110A.
A%!+(a+",* %! la F$r&a Pr!+"$ -ara E.-r!#ar Ma/*"(% %! Val$r
1-7. En los párra$os ;9 a >7 de este tra%a'o hemos discutido el pro%lema de la
adecuaci(n de la $orma relativa para expresar la ma!nitud del valor " sus cam%ios, en lo
ue se re$ería a la $orma $ortuita del valor @$orma EA.
.odo lo expresado en esos párra$os respecto a la $orma relativa simple, tam%i6n es
pertinente para la $orma precio ", por eso, nada repetiremos auí.
1-9. Conviene sin em%ar!o se8alar ue cuando ocurra @o cuando por conveniencia
metodol(!ica supon!amosA ue la proporci(n del intercam%io entre la mercancía A " la
mercancía dinero sea exactamente el inverso de la proporci(n de sus respectivas
ma!nitudes de valor, diremos,
el precio de A corresponde a su valor
L%
.
&o sería adecuado utili)ar la expresi(n precio igual al valor, pues los dos conceptos
poseen naturale)a " dimensi(n diversa
-3
.
XIII. OBSERVACIONES FINALES
1-;. Qasta lo visto hasta auí para entender ue la cate!oría mercancía no se re$iere a
una cosa, se re$iere a un proceso de desarrollo.
1->. *a mercancía, o me'or, el desarrollo de la mercancía es, visto de otra manera, el
proceso a trav6s del cual ella se !enerali)a " se impone en la sociedad. Es, en verdad, el
proceso de !enerali)aci(n de la producci(n mercantil, el proceso a trav6s del cuál la
sociedad es su%ordinada por esa producci(n.
1-B. Ahora %ien, como cualuier movimiento o desarrollo de%e ser explicado
end(!enamente " no por causas exteriores+ lo ue explica el proceso de desarrollo de la
mercancía es la contradicci(n interna entre sus dos aspectos, valor de uso " valor. Au6l
como su contenido material " 6ste como su $orma social e hist(rica.
M K
-0
/ara ma"or detalle so%re el asunto, vea en el anexo de este tra%a'o, dentro de los U.emas ComplementaresL,
U/roducci(n, Apropiaci(n " .rans$erencia " Generaci(n de 5alorL.
-3
5er, so%re el asunto, los U.emas ComplementaresL en el anexo.
09
5
u
5
10C. Si uisi6ramos pro$undi)ar, diríamos ue, de la soluci(n de esa contradicci(n interna a la
mercancía sur!e una nueva contradicci(n, pero ahora externa. *a contradicci(n externa es la
ue se da en
x A K " oro,
donde A representa el valor de uso " el oro uiere ser la representaci(n per$ecta " pura del
valor.
101. Repitamos otra ve) ue el proceso de desarrollo de la mercancía, visto desde otro
punto de vista, consiste en su %#sueda de un len!ua'e per$ecto. *en!ua'e ue le permita
decir, sin imper$ecciones, ue su valor no se con$unde ni con su propio valor de uso, ni
tampoco con nin!#n otro valor de uso. El desarrollo de la mercancía es un proceso
incesante de %#sueda de una expresi(n per$ecta " pura de valor, sin ue sea necesaria la
menor re$erencia a cualuier valor de uso.
10-. El len!ua'e per$ecto o la %#sueda de ese len!ua'e no termina en el oro pues, si
%ien es cierto ue el oro no es aceptado por el productor de A de%ido a su valor de uso
@lo es porue tiene aceptaci(n !eneralA, el oro si!ue siendo por sí mismo un valor de
uso, 6l no puede a%andonar su tieso cuerpo áureo.
100. Ahora, en nuestros días, sa%emos "a a u6 niveles de a%stracci(n ha lle!ado el
euivalente !eneral, pasando por los dep(sitos " cheues %ancarios, las tar'etas de
cr6dito, etc. *o ue no podemos explicar auí es ue, a pesar de todo, esas a%stracciones
no pueden de'ar de re$erirse a un valor de uso concreto, el oro. Ese es tema de la teoría
del dinero. /ero eso si!ni$ica ue el drama de la mercancía no ha terminado, si!ue su
incesante %#sueda. Su movimiento es eterno, o me'or, pretende ser eterno.
103. *amenta%lemente @para ellaA no lo será.
ANEXOS:
TEMAS COMPLEMENTARES
E. *a desmateriali)aci(n de la riue)a
EE. 5alor " tra%a'o humano.
EEE. /roducci(n, apropiaci(n, trans$erencia " !eneraci(n de valor.
E5. /roductividad e intensidad del tra%a'o.
5. El $etichismo.
0;
Qi%lio!ra$ia
-7
Q_hm4QaZerF, Eu!en von. U*a conclusi(n del sistema de MarxL. Sil$erdin!, R. " outros.
Economía Qur!uesa " Economía Socialista. Cuadernos de /asado " /resente, no. 3B.
M6xico, Si!lo ^^E, 1B;;. pp. -B41-;.
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Daculdade de Ciancias Econcmicas 4 RDRGS, Ano B, nJ 17, marIo de 1BB1. pp. 1>04-C7.
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Carcanholo, R. A. USo%re o conceito de mais4valia extra em Marx @versHo preliminarAL. 5
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Dausto, Ru". 2ial6tica marxista, dial6tica he!eliana, a produIHo capitalista como circulaIHo
simples. SHo /aulo, Qrasiliense N /a) e .erra, 1BB;.
Dole", 2uncan K. /ara Entender El Capital. *a teoría econ(mica de Marx. M6xico, DCE,
1B>B.
Sil$erdin!, R. U*a crítica de Q_hn4QaZeF a MarxL. Sil$erdin!, R. e outros. Economía
Qur!uesa " Economía Socialista. Cuadernos de /asado " /resente, no. 3B. M6xico, Si!lo
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KosiF, Karel. 2ial6ctica de lo concreto @estudio so%re los pro%lemas del hom%re " el mundoA,
M6xico, Gri'al%o, 1B9;.
Marx, Karl. UGlosas mar!inales al Y.ratado de economía política[ de Adol$o Ta!nerL. En, El
Capital, Crítica de la Economía /olítica. M6xico, Dondo de Cultura Econ(mica, 1B99.
.omo E. pp. ;104;-0.
Marx, Karl. Contri%uci(n a la crítica de la economía política. Al%erto Cora)(n Editor, Serie
Comunicaci(n, &o. 7. Madrid, 1B;C.
Marx, Karl. El Capital+ Crítica de la economía política. DCE. M6xico, 7a. edici(n, 1B9>.
Marx, Karl. Manuscritos econ(micos " $ilos($icos. Madrid, Ed. Alian)a, 1BB0
RosdolsF", Roman. Ganesis " estructura de El Capital de Marx @estudios so%re los
GrundrisseA. M6xico, 2.D. Si!lo ^^E, 1B;>.
Ro)em%er!, 2. E. El Capital de Carlos Marx. Comentarios al 1er. tomo. Ediciones de Cultura
/opular. M6xico, 1B;>.
Ru%in, E. 1. Ensa"os so%re la teoría marxista del valor. Cuadernos de /asado " /resente, &o.
70. M6xico, 1B;;.
-7
Enclu"e la utili)ada para los anexos.
0>
Sánche) 5á)ue), Adol$o. Diloso$ía de la praxis. M6xico, Si!lo ^^E, -CC0.
0B
E.*a desmateriali)aci(n de la riue)a
Reinaldo A. Carcanholo
Anexo 1 de UMercancía " valor4tra%a'o,
Guía de lectura de MarxL
Como vimos en el primer párra$o de El Capital, Marx se pre!unta ue lo ue es la
riue)a en la 6poca capitalista. M su respuesta es, mercancía. En verdad, no se trata de una
de$inici(n, de al!o ue, esta%lecido ahora, uede determinado para siempre. Se trata,
simplemente, de una constataci(n, a partir de la o%servaci(n directa de la realidad.
Es o%vio ue la respuesta podría ser ue riue)a, en nuestra sociedad, es el dinero,
pues eso es visi%le+ sin em%ar!o, en verdad, el dinero es un poder de compra so%re mercancías
", de esa manera, la respuesta adecuada, en #ltima instancia, es la del párra$o anterior. Así, la
o%servaci(n de la mercancía permite concluir, como tam%i6n "a vimos, ue la riue)a
capitalista está constituida por la @o consiste en laA unidad dial6ctica, contradictoria, valor de
uso " valor @en la apariencia sería el valor de cam%ioA
-9
,
R
c
K M K
Como cualuier unidad dial6ctica @" como cualuier cate!oríaA, no se trata de un
o%'eto, pero es un proceso de desarrollo. En otras pala%ras, la mercancía es el proceso de
desarrollo de la contradicci(n entre su valor de uso @como contenido materialA " su valor
@$orma social e hist(ricaA.
El desarrollo de la mercancía ocurre en la medida ue la sociedad mercantil se
desarrolla o, lo ue si!ni$ica lo mismo, se expande+ ocurre en la medida en ue las relaciones
mercantiles son cada ve) más !enerali)adas en la sociedad, cada ve) ue los a!entes
econ(micos se tornan más dependientes del mercado, de las relaciones mercantiles. /or cierto
ue, en la sociedad capitalista actual, la mercancía es mercancía mucho más desarrollada ue
auella existente en la sociedad $eudal, por e'emplo. Es mucho más desarrollada, tam%i6n,
ue la ue existi( en el capitalismo de cincuenta a8os atrás.
&o podemos olvidar ue las relaciones mercantiles se presentan en expansi(n " ue
esta culmina en el " por el capitalismo, pero no se detiene allí+ prosi!ue. Es claro ue existen
momentos de retroceso en el avance mercantil, pero la tendencia es la expansi(n. Cuando el
momento de retroceso conclu"e, tiende a re!resar la expansi(n. En otros t6rminos, la simple
existencia de relaciones mercantiles hace ue exista en la sociedad, en el interior de ella
misma, el !ermen de la expansi(n mercantil. *a mercancía $unciona como un virus ue,
existiendo, tiende a multiplicarse. Es, en la sociedad, como el cáncer, ocurre la metástasis. El
cáncer social mercantil se !enerali)a in$initamente+ o me'or, hasta se destruir como cáncer,
-9
U*a mercancía como valor de uso satis$ace una determinada necesidad " constitu"e un elemento especí$ico de
la riue)a material. En cam%io, el valor de la mercancía mide el !rado de su $uer)a de atracci(n so%re todos los
elementos de la riue)a material. Mide, por tanto, la riqueza social de su poseedorL. @Marx, .omo 1, cap. EEE, p.
BCA
3C
5
u
5
contenido material
$orma social e hist(rica
por intervenci(n humana consciente, o hasta destruir el propio cuerpo en ue está instalado @la
sociedadA ", de esa manera, destruirse a si mismo.
Esa expansi(n mercantil si!ni$ica varias cosas ue nos interesan auí, la primera es
ue el n#mero de mercancías existentes en la sociedad se amplía inde$inidamente. Muchos
productos ue no opera%an como mercancías, pasan a hacerlo. 5eri$icar eso es mu" $ácil, si
pensamos en ciudades del interior del país, veinte o treinta a8os atrás " comparamos con la
situaci(n actual, en especial, en las !randes ciudades. /or otra parte, cosas ue en lu!ares
menos avan)ados del punto de vista mercantil son o%tenidos por donaci(n @alimentos, como
al!unas $rutas, " hasta el a!ua para %e%erA, constitu"en mercancías en centros ma"ores.
Encluso cosas ue no son productos del tra%a'o humano, por conta!io, tienden a trans$ormarse,
en el capitalismo actual, más ue antes, en mercancías, como la conciencia humana " el
honor.
Gtro tipo de implicaci(n de la expansi(n mercantil está constituida por el avance de la
dependencia de los individuos $rente al mercado+ la su%ordinaci(n del ser humano, de su vida,
cada ve) más a la l(!ica implaca%le del mercado. En las sociedades premercantiles, " mismo
cuando "a de la existencia de la $orma simple del valor @estudiada anteriormenteA, aunue
existan relaciones de cam%io $ortuitas, nin!una dependencia de los productores puede ser
o%servada. Con el tiempo, con el desarrollo mercantil, crece pro!resivamente la dependencia
del hom%re al mercado, hasta lle!ar al capitalismo, cuando su su%ordinaci(n es "a mu"
elevada. En la etapa actual, de capitalismo mu" avan)ado, la dependencia del a!ente es
prácticamente total " continua creciendo cada ve) más.
En verdad, o%servando de distintos án!ulos, se trata de un mismo proceso de
desarrollo, el de las relaciones mercantiles, el de la mercancía, el del valor " el de la $orma del
valor. *as di$erentes $ormas del valor, de la $orma simple hasta la $orma precio, estudiadas en
el texto inicial de este tra%a'o, constitu"en una de las caras de ese proceso. 2icho proceso
#nico, con di$erentes caras, lo llamamos Udesarrollo mercantilL.
El desarrollo mercantil consiste en, se explica por " al mismo tiempo implica el
desarrollo de la contradicci(n valorNvalor de uso. <:u6 lo ue si!ni$ica eso= El valor pasa
pro!resivamente de polo dominado por el valor de uso, a polo dominante, " esa dominaci(n
no es una simple a%stracci(n desprovista de mani$estaciones concretas. /or el contrario, se
mani$iesta en el hecho de ue la l(!ica de $uncionamiento de la sociedad, la acci(n diaria del
a!ente, si en el inicio del sur!imiento mercantil está determinada por el valor de uso, pasa
pro!resivamente a ser dominada por el valor.
<Cuáles son las di$erentes $ormas del valor, en la secuencia de su desarrollo= Ellas
son, la $orma simple, la total, la !eneral " la dinero. Sa!amos un esuema !rá$ico de ese
desarrollo, presentando la característica de la mercancía @de la unidad contradictoria ue ella
representaA, en cada una de sus $ases,
31
V
(
V
(

5
u
5
u
V
5
u

V
$orma simple $orma total $orma !eneral $orma dinero Capitalismo
actual
sur!imiento del capital
en su $orma productiva
En la $i!ura, el proceso de desarrollo de la mercancía aparece representado por un
crecimiento en el tama8o de 5 @valorA " en una reducci(n de 5
u
@valor de usoA, intentando
mostrar ue, pro!resivamente, el valor se torna cada ve) más importante dentro de la unidad
contradictoria dial6ctica " ue, por el contrario, el valor de uso pierde cada ve) más su
relevancia. Así, se su!iere lo ue de hecho ocurre en la historia de las relaciones mercantiles,
a partir de cierto momento, el valor, de aspecto dominado en la contradicci(n, pasa a ser
dominante. Semos visto anteriormente @en los párra$os C7 e si!uientes del texto inicialA ue,
de inicio, el valor tiene, como su preocupaci(n, distin!uirse del valor de uso. M lo hace cada
ve) de manera más apta, al pasar de las $ormas iniciales del valor a $ormas más avan)adas. En
se!uida, su desiderátum, su deseo es tornarse polo dominante+ a dominar el valor de uso.
/ara me'or entender de manera intuitiva el proceso de dominaci(n descrito, es
su$iciente comparar los extremos, una sociedad premercantil, en la $orma simple, en la ue el
valor no posee si!ni$icaci(n casi nin!una, al contrario, cuando prácticamente no existe @s(lo
existe como em%ri(nA " en la ue el intercam%io, además de $ortuito, aparece como cam%io de
re!alos+ " la sociedad capitalista actual, en la ue el valor de uso aparece altamente dominado
por el valor. En esta, muchas veces, el individuo eval#a la utilidad de un o%'eto cualuier
cuanto más !rande sea su valor. El valor de uso ueda, así, determinado total o casi
totalmente por el valor
-;
.
Si el valor inicialmente, en la $orma simple, aparece como prácticamente inexistente "
como inserto en el valor de uso, lle!a, en el capitalismo, a ser dominante " a considerar el
valor de uso como simple aspecto su"o. Este existe como totalmente dominado. El valor pasa,
de una dimensi(n en la ue %usca inicialmente su simple di$erenciaci(n $rente al valor de uso,
a ser su dominador. M cada ve) más lo domina.
Ese proceso constitu"e lo ue llamamos Udesmateriali)aci(n de la riue)a capitalistaL.
M eso por una ra)(n mu" simple. *a riue)a capitalista es mercancía " esta está constituida
por la unidad dial6ctica mencionada. El valor de uso es su contenido material " ueda
determinado por las características materiales de cada mercancía. El valor es su dimensi(n
social. El dominio de este so%re auel implica la desmaterialización del concepto de riue)a
capitalista, desmaterialización de la mercancía.
*a desmateriali)aci(n de la riue)a es un proceso mu" avan)ado en el capitalismo de
nuestros días+ sin em%ar!o, el no ha concluido a#n, prosi!ue. En los párra$os $inales del texto
inicial @en especial en los 100 " 103A tratá%amos de explicar ue la mercancía, en su
desarrollo, %usca la destrucci(n del valor de uso, " ue esa o%sesiva %#sueda es eterna " ue
ella 'amás podrá alcan)ar su desi!nio. </or u6 la mercancía no puede 'amás lo!rar la
-;
Rna motocicleta, por e'emplo, es considerada me'or " más %onita, cuanto más !rande sea su valor. 2os pie)as
de ropa exactamente i!uales, producidas en el mismo lu!ar, con los mismos materiales, máuinas " manos, se
di$erencian por la marca ue exhi%en o por la so$isticaci(n ma"or o menor de la tienda en ue $ueron compradas.
3-
destrucci(n del valor de uso, por más ue se aproxime de ello= Eso es imposi%le, pues la
destrucci(n del valor de uso implica la destrucci(n del propio ser humano ", así, del propio
valor, por ser este #ltimo una relaci(n social entre seres humanos. *a destrucci(n del valor de
uso seria tam%i6n la del valor, la de la mercancía " la de la sociedad. Es posi%le, sin em%ar!o,
ue, por acci(n humana conciente, se extirpe el UcáncerL, se destru"a el valor " ue la
sociedad contin#e existiendo.
<Como se presenta ese proceso de destrucci(n del valor de uso, de desmaterialización,
en el dinero= Es precisamente en el dinero, " posteriormente en el capital, en ue se
mani$iesta de manera más a!uda " evidente el proceso de desmateriali)aci(n de la riue)a
mercantil. En los días de ho", para casi todas sus $unciones, el dinero se presenta
completamente desmateriali)ado, desprovisto de todo valor de uso
->
. /or lo menos en sus
$unciones de medio de circulaci(n " de medio de pa!o el existe como simple realidad
conta%le @en las cuentas %ancarias, tar'etas de cr6dito, etc.A. Sin em%ar!o, desde mucho antes,
desde su !6nesis, en los principios de la $orma euivalencial, "a se presenta el proceso de
desmateriali)aci(n. 5eamos.
En la $orma simple o $ortuita del valor, el valor se mani$iesta, como hemos dicho, a
trav6s del valor de uso de otra mercancía @QA, distinta de la primera @AA. En ese caso, el
euivalente se con$unde directamente con el valor de uso de Q. En la $orma total, el valor se
presenta como id6ntico al valor de uso de cualuier mercancía ue exista en la sociedad. /or
eso, la $orma euivalencial, aunue exista como valor de uso, "a demuestra ue le es
a%solutamente indi$erente el tipo de valor de uso a trav6s del cual se encarna, por medio del
cual se mani$iesta el valor. Es 'ustamente en el euivalente !eneral donde ueda más claro el
proceso de desmateriali)aci(n. El consiste en ue una mercancía $ue ele!ida como la
representante !eneral del valor " es 'ustamente su materialidad, sin duda, ue sirve de
material de expresi(n. Sin em%ar!o, " eso es mu" importante, el vendedor de cualuier
mercancía acepta el euivalente !eneral, no por desear su valor de uso, pero por ser el
aceptado por todos los demás productores de mercancías. Acepta el euivalente por ue el
tiene aceptaci(n universal. /or eso, podemos a$irmar, " es 'ustamente eso ue Marx hace,
ue, en la relación de intercambio, el euivalente no se presenta por medio de su valor de
uso, pero como puro representante del valor. Aunue el valor de uso, de hecho, allí est6, no lo
está más+ el valor de uso, dial6cticamente, está " no está allí, al mismo tiempo. Es su
desmateriali)aci(n. Es por eso ue Marx a$irma so%re la $orma !eneral del valor, en cita "a
indicada anteriormente @párra$o 1C7A,
0Esta (orma nueva a que nos estamos re(iriendo, e&presa los valor del mundo de las
mercanc#as en una sola clase de mercanc#as destacada de entre ellas8Ahora, tal
valor de cada mercanc#a 8 no sólo se distingue de su propio valor de uso, sino de
todo valor de uso en general 86 @Marx, .omo E, cap. E, p.0-A
Marx a$irma ue el valor de la mercancía se distin!ue no s(lo de su propio valor de
uso, pero tam%i6n de todo valor de uso, incluso de auel propio de la mercancía ue opera
como euivalente !eneral, simplemente por ue el vendedor de la mercancía, al aceptar el
euivalente a cam%io de la su"a, no está interesado en el valor de uso de este.
Esa desmateriali)aci(n, en el dinero @oroA, prosi!ue, pero a#n la materialidad si!ue
allí. El proceso ueda mucho más evidente, cuando más avan)ado, en el dinero de curso
->
Excepto lo ue Marx llama de valor de uso $ormal, es decir, el de servir como dinero.
30
$or)oso " en el dinero de cr6dito @ue son $ormas ue conocemos actualmente " ue son
estudiadas por Marx en el li%ro EEE de El CapitalA.
<Es ue la desmateriali)aci(n total " a%soluta del dinero "a está concluida en nuestros
días= G, por el contrario, <ella continua su curso=
/or más impresionante ue sea la desmateriali)aci(n "a alcan)ada del dinero, ella a#n
no ha lle!ado a su $in. Ella prosi!ue ", se!uramente, la desmateriali)aci(n total, aunue
ansiosamente %uscada por la l(!ica del capital, 'amás podrá ser alcan)ada
-B
. El capitalismo
desaparecerá antes
0C
, el o%'etivo $inal del capital 'amás podrá ser alcan)ado ", talve) por eso,
su ansiedad, voracidad e inse!uridad sean cada ve) más !randes.
El hecho de ue, en nuestros días, la desmateriali)aci(n del dinero no sea total "
completa puede ser o%servada, en el nivel mundial, en el hecho de ue el oro aun continua a
cumplir un papel como medio de pa!o en #ltima instancia. En especial, en las crisis, los
a!entes econ(micos se reh#san a aceptar el dinero de cr6dito, el d(lar en particular, " %uscan
re$u!io en el oro " en otras mercancías sustantivas. Sin em%ar!o, en sus $unciones de medida
de los valores, medio de circulaci(n, medio de pa!o, patr(n de precios, el dinero actual se
presenta total " completamente desprovisto de materialidad.
Dinalmente, conviene una %reve re$erencia al capital $inanciero actual, por nosotros
denominado capital especulativo parasitario
01
. El nos muestra @si es ue no ha uedado
totalmente claro hasta ahoraA ue, en los días de ho", mucho más importante ue su
dimensi(n material @valor de usoA, la riue)a consiste en dominio so%re tra%a'o a'eno, so%re
los seres humanos. *a riue)a capitalista es, para Marx, dominio de seres humanos so%re
seres humanos+ constitu"e una relaci(n social de dominio. Enicialmente se expresa claramente
por medio de los o%'etos+ pro!resivamente se torna a%stracta ", cada ve) menos, exi!e la
materia constituida por los valores de uso para mani$estarse.
En los alucinados días del capitalismo en ue vivemos, con dominio de la
especulaci(n " del rentismo so%re la producci(n, el valor aparece so%re todo como capital
$inanciero @o me'or, como capital especulativo " parasitarioA. El dominio so%re la ma"oría de
la humanidad aparece e'ercido por al!o $antasma!(rico " a%stracto, sin color ni materia, pero
capa) de todo, capa) de determinar nuestra vida o nuestra muerte. *a riue)a se presenta
como se hu%iera sido total " completamente desmateriali)ada.
-B
2e la misma manera ue para la riue)a capitalista, la desmateriali)aci(n total " completa es imposi%le, como
"a hemos dicho.
0C
*as a!udas crisis $inancieras de nuestros días constitu"en la mani$estaci(n más ca%al de esa contradicci(n del
sistema, el deseo inconteni%le del capital por la desmateriali)aci(n " su completa imposi%ilidad.
01
C$. Carcanholo d &aFatani @1BBBA e Carcanholo @-CC1A.
33
EE. 5alor " tra%a'o humano
Reinaldo A. Carcanholo
Anexo - de UMercancía " valor4tra%a'o,
Guía de lectura de MarxL
En el texto principal de este tra%a'o dedicamos su secci(n 5 al tema Uvalor " tra%a'oL
", en el párra$o 0;, decíamos ue el mecanismo utili)ado por la sociedad para imprimir en las
cosas el tim%re UvalorL es el tra%a'o humano. G%viamente ue, aunue el valor sea una
determinaci(n social, el hecho del tra%a'o ser su creador no ueda su$icientemente 'usti$icado
con esa $orma ale!(rica de se re$erir al asunto.
En el inicio de esa misma secci(n, en nota de pi64de4pá!ina, decíamos ue, en nuestra
opini(n, el tema no ha%ía alcan)ado tratamiento adecuado " su$iciente en El Capital, por lo
menos en el capítulo so%re la mercancía. <Cuál $ue la $orma por medio de la cual Marx
present( el asunto allí=
El autor a$irma%a, en resumen, aA ue en la relaci(n de cam%io entre dos mercancías,
en una determinada proporci(n, se produce una i!ualdad entre ellas+ %A ue esa i!ualdad entre
ellas presupone, por lo tanto, la existencia de al!o en com#n+ cA ue el tra%a'o humano es ese
al!o com#n, por no existir otra cosa ue lo sea. 5eamos dos citas relevantes so%re eso,
0;omemos ahora dos mercanc#as8Cualquiera que sea la proporción en que se
cambien, cabr. siempre representarla por una igualdad 8=?u" nos dice esta
igualdad> ?ue en los dos objetos distintos 8 se contiene un algo común de magnitud
igual. Ambas cosas son, por tanto, iguales a una tercera, que no es de suyo ni la una
ni la otra.
0Este algo común no puede consistir en una propiedad geom"trica, (#sica o qu#mica,
ni en ninguna otra propiedad natural de las mercanc#as. !as propiedades materiales
de las cosas sólo interesan cuando las consideremos como objetos útiles, es decir,
como valores de uso.
0Ahora bien, si prescindimos del valor de uso de las mercanc#as "stas sólo conservan
una cualidad2 la de ser productos del trabajo6. +Jar& pp.O'),
Q_hm4QaZerF, en su $amoso artículo de 1>B9
0-
, hace uma extensa crítica al
ra)onamiento de Marx, ue lle!a a ser considerada, por muchos, como la más competente
crítica desde el punto de vista de la teoría econ(mica mar!inalista o neoclásica, a la teoría
marxista. &o es nuestra intenci(n auí mostrar las insu$iciencias del texto de Q_hm4QaZerF,
incluso por ue encontr( uma r6plica su$iciente en un articulo escrito por Rudol$ Sil$erdin!
en 1BC3
00
. Sin em%ar!o, adelantemos dos cosas so%re el texto de 1>B9, la primera, un peue8o
comentario, de paso, so%re la visi(n ue el autor posee so%re la dial6ctica ", la se!unda,
descri%ir los ar!umentos presentados contra Marx.
Comentar la visi(n ue el autor presenta so%re la dial6ctica en el mencionado texto tal
ve) ten!a poco o nin!#n si!ni$icado para nuestros prop(sitos. Sin em%ar!o, su perspectiva es
0-
C$. Q_hm4QaZeF @1B;3A.
00
Sil$erdin! @1B;3A.
37
tan elementar e in!enua O primitiva incluso O, ue no podemos resistir a la tentaci(n de decir
dos pala%ras so%re ella. /ara Q_hm4QaZerF, la dial6ctica es prácticamente nada más ue un
'ue!o de pala%ras, presentado de mala $e, para en!a8ar el lector poco avisado. Se trataría de
un mero $ormalismo l(!ico, aparentemente acepta%le @pero $ácilmente desmonta%leA, sin
nin!#n compromiso con la realidad concreta, sin re$erencia empírica al!una @contrario mismo
a lo empíricoA, con la intenci(n de demostrar al!o ue "a se considera como verdadero por
ra)ones no cientí$icas. *a visi(n del autor so%re la dial6ctica marxista es tan estulta o tonta,
ue 6l no merecería ser apro%ado en nin!una evaluaci(n de cualuier curso de $iloso$ía o
ciencias sociales, a#n en el nivel de ense8an)a media. Es sorprendente ue un autor ue lo!r(
tanto reconocimiento entre los economistas O es verdad ue s(lo entre los neoclásicos o sus
simpati)antes O pueda poseer un pensamiento tan super$icial. /or eso, es posi%le ue su texto,
en ese aspecto, sea el resultado menos de la i!norancia " más de la mala $e. *o más pro%a%le
es ue sea mucho de am%as cosas.
A pesar de todo, sus comentarios so%re el procedimiento para mostrar la relaci(n entre
el valor " el tra%a'o tiene al!o de inter6s
03
. *a idea de 6l es ue Marx solamente encuentra el
tra%a'o como #nico elemento com#n entre los o%'etos ue poseen valor, por excluir de lo ue
considera mercancía, " a priori, todas auellas cosas ue son vendidas " compradas pero ue
no son producto del tra%a'o. *os e'emplos ue presenta de estos #ltimos %ienes son, la tierra,
la le8a extraída de los ár%oles, los recursos hídricos, los dep(sitos de car%(n, de piedras " de
petr(leo, las a!uas minerales, las minas de oro
07
. Así, el tra%a'o sería elemento com#n, por
ha%er Marx excluido antes, ar%itrariamente, todo auello ue no es producto del tra%a'o.
G%viamente, entendido así, el procedimiento sería un desprop(sito.
En se!undo lu!ar, a#n pensando solamente en las cosas intercam%ia%les ue sean
producto del tra%a'o humano, este no seria el #nico elemento com#n entre ellas ", por lo tanto,
no se podría de ahí deducir ue se trata del elemento capa) de explicar la i!ualdad en el
mercado. Gtras cosas en com#n, en las mercancías, son apuntadas por Q_hm4QaZerF, escase)
$rente a las necesidades+ todas son o%'eto de o$erta " demanda+ todas son apropiadas+ son
producto de la naturale)a+ provocan, todas, !astos a sus productores+ son #tiles
09
.
&o discutiremos auí esas o%'eciones, " no solamente por ha%er sido competentemente
tratadas, como hemos dicho antes, por Sil$erdin!. *a ra)(n principal es ue, para Marx, el
tra%a'o es el creador del valor por ra)(n mucho más relevante de la ue aparece presentada en
el primer capítulo de El Capital. Mucho más relevante, aunue $ácil de explicar. Creemos ue
hu%iera sido me'or si 6l hu%iese tratado el asunto, allí, de manera di$erente. <Cuál el la verdad
ra)(n= Es lo ue veremos a se!uir.
*a riue)a capitalista está constituida por la mercancía, como "a hemos visto. Ella
consiste en la unidad dial6ctica valorNvalor4de4uso, siendo el primero la $orma social e
hist(rica ", el se!undo, el contenido material de la riue)a.
En cualuier 6poca hist(rica la riue)a posee el valor4de4uso como su dimensi(n
material " es el resultado de la acci(n humana @constituida por el tra%a'oA de trans$ormaci(n
de la naturale)a. Así, la riue)a econ(mica es la propia naturale)a trans$ormada, adaptada a
03
C$. Q_hm4QaZerF @1B;3A, pp. ;B e se!uintes.
07
Q_hm4QaZerF @1B;3A, p. >7.
09
Q_hm4QaZerF @1B;3A, pp. >B se se!uintes.
39
las necesidades humanas. Marx ha dicho explícitamente, concordando con T. /ett", ue la
riue)a material tiene como padre el tra%a'o " como madre, la tierra,
0El trabajo no es, pues, la (uente única y e&clusiva de los valores de uso que produce,
de la riqueza material. El trabajo es, como ha dicho Pilliam *etty, el padre de la
riqueza, y la tierra la madre.6 @Marx, p. 1CA

En la sociedad mercantil, " en la capitalista tam%i6n, la $orma de or!ani)aci(n social
de los productores, la manera como ellos están or!ani)ados, trans$orma sus productos en
mercancías, en o%'etos capaces de ser intercam%iamos en el mercado, es decir, poseedores de
valor. Es por ello ue el valor es una $orma social e hist(rica " es por la misma ra)(n ue 6l
no es más ue expresi(n, en las cosas, de las particulares relaciones sociales de producci(n
existentes entre los seres humanos. En la sociedad mercantil, el tra%a'o asume la $orma de
tra%a'o mercantil @de tra%a'o a%stractoA " su producto aparece como valor. El valor4de4uso de
las mercancías, su materialidad, si!ue de%iendo su existencia al tra%a'o " a la naturale)a, sin
nin!una modi$icaci(n. El valor es, así, el resultado del tra%a'o mercantil, del tra%a'o a%stracto.
2e esa manera, para Marx, el pro%lema no es, dada la existencia del valor, pro%ar ue
6l es producido por el tra%a'o. *a cuesti(n ue se plantea es, en que (orma se presenta el
trabajo y su producto, en la "poca mercantil. *a $orma de sus existencias es, tra%a'o a%stracto
" valor. Auí, la naturale)a no tiene nada a decir.
Dinalmente, otro aspecto de%e ser destacado. A pesar de ue tanto la naturale)a
@tierraA, cuanto el tra%a'o sean responsa%les por la riue)a econ(mica de los seres humanos,
solamente el #ltimo les cuesta es$uer)o, !asto de m#sculos, cere%ro " nervios. *a naturale)a
%ruta les precede+ se les presenta, incluso, como una dádiva.
3;
EEE. /roducci(n, apropiaci(n, trans$erencia " !eneraci(n de valor
Reinaldo A. Carcanholo
Anexo 0 de UMercancía " valor4tra%a'o,
Guía de lectura de MarxL
Retomemos lo ue ha sido discutido en los párra$os >3 " >7 " tam%i6n en los 1-7 " si!uientes del texto
inicial, del cual este es uno de los temas complementarios. Allí decíamos ue la expresi(n relativa del valor no
es totalmente adecuada para expresar la verdadera ma!nitud del valor. Eso uiere decir ue el valor de cam%io
de una mercancía en relaci(n a otra cualuiera no es proporcional a sus ma!nitudes de valor. Eso, o%viamente,
tam%i6n es válido para el precio de mercado, ue nos es sino un valor de cam%io especial, au6l en ue el
euivalente es el dinero @dinero4oroA. /ara simpli$icar, partamos del e'emplo ue aparece en el párra$o del texto
anterior, ue relaciona las mercancías A " Q.
Supon!amos ue las ma!nitudes de valor representadas por esas mercancías sean,
m!5AK 1C h. de tra%a'o "
m!5Q K 1 h. de tra%a'o,
<:ue lo ue si!ni$ica ue la expresi(n relativa no sea totalmente adecuada para expresar la
verdadera ma!nitud del valor de A= Si!ni$ica ue, en el mercado, valor relativo de A, en
relaci(n a Q, no será necesariamente
1 A K 1C Q,
es decir, la proporci(n de cam%io no será, en condiciones normales, inversamente
proporcional a las ma!nitudes de valor de las respectivas mercancías.
En verdad, en la sociedad capitalista, en el día a día del mercado, solo al acaso encontraremos
proporcionalidad entre el precio " el valor de las mercancías. 5arias ra)ones pueden ser
indicadas para explicar ese $en(meno. Dole" explica mu" %ien el asunto,
0!as razones de estas di(erencias entre precio y valor en el caso de las mercanc#as individuales yacen
en las relaciones entre compradores y vendedores en los mercados en los cuales se intercambian. !as
relaciones a las cuales se intercambian en realidad las mercanc#as dependen del poder de negociación
de los compradores y vendedores. Si los vendedores tienen una mejor in(ormación, o un poder
monopolista, o la protección del Estado, o si hay escasez de la mercanc#a en cuestión, el precio tender.
a ser m.s alto. *or el contrario, si los compradores tienen una mejor in(ormación, o se encuentran
3>
ante una (uerte competencia entre los vendedores, o si hay una sobreabundancia de dicha mercanc#a,
el precio tender. a ser menor.6 @Dole", 1B>B, pp. -B40CA
*as ra)ones indicadas por 6l para una no adecuaci(n precioNvalor son sustanciales, aunue el texto
citado, a nuestro 'uicio, lle!ue a cometer un peue8o deslice, si valor " precio, como hemos visto, son conceptos
con di$erentes cualidades, de distinta dimensiones, no es adecuado ha%lar de supuesta i!ualdad o di$erencia
cuantitativa. Solamente cosas a las ue se pueda atri%uir la misma dimensi(n pueden ser comparadas
cuantitativamente. El precio se mide por medio de unidades monetarias " el valor por horas de tra%a'o. Sin
em%ar!o, ese es un pro%lema menos importante ue solucionaremos posteriormente.
I&-l"+a+"$*!# %! la "*a%!+(a+",*6 -r$%(++",* 7 a-r$-"a+",*6 )al$r &!r+a*"l
<:u6 implicaciones tiene esa no adecuaci(n precioNvalor para la teoría del valor=
Consideremos un e'emplo de proporci(n de cam%io entre las mercancías A " Q, como el si!uiente,
1 A K B Q
/artamos del punto de vista del poseedor inicial de A, ue suponemos ser tam%i6n su productor. *le!a
al mercado como poseedor de una riue)a mercantil @1 AA, cu"a ma!nitud es i!ual a 1C h. de tra%a'o socialmente
necesario. Al producir una unidad de A, 6l produ'o esa ma!nitud de riue)a social. Eso es así pues, como
sa%emos, la ma!nitud del valor de una mercancía de$ine la ma!nitud producida de riue)a, cuando se produce
una unidad de ella. En t6rminos más reducidos, el valor de la mercancía de$ine la producción de la riue)a.
El productor de A lleva su mercancía al mercado " desea trocarla por Q. *as condiciones del mercado
determinan auella proporci(n de cam%io @1 A K B QA. 2espu6s de reali)ada la operaci(n de trueue, el
productor de A de'a de ser poseedor de riue)a en la $orma de mercancía A " pasa a poseer otra en la $orma de
Q+ de nueve unidades de Q. Entre!( la riue)a ue ha%ía producido en la $orma de A " se apropió de una riue)a
en la $orma de B Q. <Cuál es la ma!nitud de su apropiación= *a riue)a por 6l apropiada, en el mercado, dadas
las condiciones ue en$rent(, tiene por ma!nitud o !rande)a B horas de tra%a'o @B unidades de la mercancía Q,
multiplicadas por la cantidad de tra%a'o socialmente necesario para producir cada una de ellasA.
Así, la riqueza producida por el productor de A " entre!ada en el mercado poseía ma!nitud i!ual a 1C
horas " la riqueza apropiada por el, B horas de tra%a'o. El su$ri( uma p6rdida de 1 hora de riue)a. Mientras la
riqueza producida @la producciónA se de$ine por el valor de la mercancía, la riqueza apropiada @la apropiaciónA
se determina por el precio de mercado @por el valor de cam%ioA.
El valor de cam%io o el precio de mercado de la mercancía A, al determinar un intercam%io de
1 A por B Q,
hi)o con ue una unidad de la mercancía A permitiese a su propietario un apropiaci(n de B horas de tra%a'o. Esa
cantidad de valor apropiado en el mercado, dependiente del precio ue
A lo!ra alcan)ar, la llamaremos de valor mercantil
0;
de A. El valor de A " su valor mercantil constitu"en dos
di$erentes dimensiones mensurables de la mercancía, de cualuier mercancía,
4 el valor es la dimensi(n ue de$ine la riue)a producida,
4 el valor mercantil, la ue de$ine la riue)a apropiada por la mercancía en el mercado.
0;
.am%i6n sería acepta%le valor de mercado o valor comercial. Entendido así el concepto de
valor mercantil o de mercado, parece ser posi%le " más adecuado superar las di$icultades del
controvertido capítulo ^ del li%ro EEE de El Capital, aunue respeta%les int6rpretes de Marx
se!uramente no concordarán con esta nuestra tesis. En auel capítulo, si nuestra interpretaci(n
es correcta, su autor atri%u"e tal si!ni$icaci(n al concepto, por lo menos dentro de ciertos
límites @au6llos de$inidos por los valores individuales extremos O concepto desconocido para
nosotros hasta este momento de nuestro textoA. Más allá de esos límites, el precio de mercado,
si más elevado o más %a'o, determinaría un valor apropiado ue 6l no denomina valor
mercantil o de mercado.
3B
2e esa manera, uedan comprensi%les los conceptos de valor " valor mercantil, al mismo tiempo ue
los de producción " apropiación de riue)a mercantil.
La ra*#0!r!*+"a %! )al$r
Ahora, partiendo del mismo e'emplo anterior,
1 A K B Q,
analicemos la cuesti(n desde el punto de vista del poseedor inicial de Q, suponi6ndose tam%i6n ue ha"a sido su
productor directo.
el produ'o, con las B unidades de Q, una riue)a social de ma!nitud i!ual a B horas de tra%a'o
socialmente necesario. Due al mercado ", con auella cantidad de Q, se apropi( de 1C horas. Sa !anado en la
transacci(n, " solo por e$ecto de ella, una hora de tra%a'o. /or cada unidad de la mercancía Q se apropió de 1CNB
horas de tra%a'o.
Así,
4 el valor de cada unidad de Q es i!ual a 1 hora de tra%a'o socialmente necesario,
4 el valor mercantil de cada unidad de ella es 1CNB horas de tra%a'o.
El adicional apropiado por el productor de Q, en el mercado, $ue exactamente i!ual a la p6rdida del
productor de A. En verdad, lo ue hu%o $ue una trans$erencia. Sur!e, así, un nuevo concepto, el de trans(erencia
de valor, ue se suma a los anteriores de producción " apropiación.
En el li%ro de Dole", dicha situaci(n de trans$erencia de valor de%ido a los precios es denominada
intercam%io desi!ual,
03esde el punto de vista de la teor#a del valor'trabajo, podemos ver estos casos en los cuales los
precios no re(lejan con e&actitud los valores como casos de intercambio desigual de tiempos de
trabajo, porque una de las partes de la transacción recibe m.s valor que el que otorga.6 @Dole", 1B>B,
p. 0CA
M el autor a!re!a, en otras pala%ras, ue eso no es contradictorio con la teoría del valor, tal como Marx
la ha presentado,
0Ebs"rvese que el intercambio desigual no viola el principio de conservación del valor en el
intercambio, porque lo que una de las partes gana en valor es e&actamente igual a lo que la otra
pierde. !a cantidad total de valor no se ve a(ectada por el hecho de que el intercambio desigual
trans(iera parte de "l de un agente a otro.6 @Dole", 1B>B, p. 0CA
Pr!+"$ +$rr!#-$*%"!*! al )al$r
A pesar de ue normalmente encontremos una inadecuaci(n en el precio para expresar la verdadera
ma!nitud o !rande)a del valor, es posi%le, en situaciones a%solutamente casuales, encontrar, en el mercado, una
per$ecta proporcionalidad precioNvalor. Así, en nuestro e'emplo anterior, la proporci(n de cam%io entre las
mercancías sería exactamente,
1 A K 1C Q
En esas condiciones, tendríamos una i!ualdad cuantitativa entre la producción " la apropiación de valor
@1C horas de tra%a'o, en am%os lados de la i!ualdadA, para los dos productores, " la trans(erencia de valor seria
i!ual a cero
0>
. Además, el valor " el valor mercantil de la mercancía A serian i!uales entre si " lo mismo pasaría
con la mercancía Q. En ese caso, cuando los precios de las mercancías sean proporcionales a las ma!nitudes de
0>
En las pala%ras de Dole", ha%ría intercam%io de i!uales. Qor!es &eto @-CC1A tam%i6n se re$ire a eso.
7C
sus respectivos valores, decimos ue los precios corresponden a las magnitudes de valor o, más simplemente,
corresponden al valor. :ueda así esta%lecido el concepto de correspondencia precioNvalor
0B
.
Con ese concepto, ueda superada la di$icultad presentada en el texto de Dole" e indicada más arri%a,
cuando se re$ería a la i!ualdad o desi!ualdad cuantitativa entre los dos conceptos ue cualitativamente "
dimensionalmente son di$erentes.
Ensistimos en el hecho de ue encontrar precios correspondientes a los valores, en la sociedad
capitalista, es pura casualidad. Ellos normalmente son no correspondientes e implican en di$erencias entre la
producción " la apropiación de valor " distintas ma!nitudes para el valor " para el valor mercantil de la misma
mercancía. M más, las ra)ones para eso no son solamente las indicadas anteriormente por Dole".
Ese autor, en la cita anterior, indica%a causas circunstanciales como ra)ones para dicho $en(meno. el se
re$ería a circunstancias presentes en la concurrencia entre o$ertantes " demandantes cuando disponían de poderes
desi!uales. Sin em%ar!o, a#n en condiciones de i!ualdad de poder de ne!ociaci(n entre ellos, existe una causa
@esa sí de naturale)a estructural " no circunstancialA ue o%li!a a la diver!encia entre los precios de mercado "
los correspondientes al valor. Se trata de la cuesti(n discutida por Marx en el li%ro EEE de El Capital, los precios
de producci(n. Allí, suponiendo tasas uni$ormes de !anancia entre los capitales de di$erentes ramas econ(micas,
se lle!a a la conclusi(n de ue, $rente a estructuras di$erentes entre ellos @en lo ue se re$iere a la composici(n
or!ánica " rotaci(nA, los precios no pueden ser correspondientes al valor
3C
. El mismo Dole", no de'a sin re!istro
ese asunto,
0...no e&iste razón alguna para esperar que los precios de las mercanc#as particulares sean
proporcionales a sus valores individuales en trabajo, incluso en condiciones de competencia uni(orme
entre los productores.6 @Dole", 1B>B, p. 0CA
Ma/*"(% %!l )al$r 7 -r!+"$ %! &!r+a%$
Es 'ustamente por el hecho de ue, normalmente, los precios no corresponden a los valores, ue es una
in!enuidad pensar ue, para Marx, los valores tienen la $unci(n de norma de intercam%io. </ero eso si!ni$ica
ue el concepto de valor no posee nin!una $unci(n en la determinaci(n de la ma!nitud de los precios de
mercado= 2e hecho, ha" una relaci(n del punto de vista cuantitativo, entre los dos conceptos, por lo menos en
una sociedad en ue el intercam%io mercantil "a ha"a de'ado de ser casual " en ue exista un mínimo de
dependencia del mercado por parte de los productores.
Existe una relaci(n, pero ella no es directa+ supone mediaciones te(ricas ue, en parte, son expuestas
por Marx en El Capital+ entre ellas están el re$erido concepto de precio de producci(n, renta de la tierra, etc. /ara
lo ue nos interesa en este momento, %asta decir ue los precios de mercado de cada mercancía no pueden
distanciarse @por lo menos a la %a'aA mucho " por mucho tiempo de auellos correspondientes al valor. En otros
t6rminos, el valor mercantil no puede ser mu" in$erior " por mucho tiempo al valor de una mercancía, cualuiera
ue ella sea. M eso por una mu" simple ra)(n, si eso ocurriera, el productor desaparecería o cam%iaría de
actividad ", así, se reduciría su o$erta, su precio tendería a crecer. *a explicaci(n, por lo tanto, presupone ue el
productor sea dependiente del intercam%io mercantil, por lo menos en cierto !rado.
S$5r! !l +$*+!-$ %! /!*!ra+",*
Dinalmente es necesario destacar ue el estudio adicional de la teoría econ(mica de Marx so%re el
capitalismo revelará, como es o%vio, la existencia de muchos otros conceptos, entre ellos los de plusvalía,
plusvalía extra, !anancia, renta di$erencial " renta a%soluta de la tierra. Aunue, entre ellos, el concepto de
plusvalía puede per$ectamente ser comprendido como producción del valor @en el caso, de valor excedenteA, los
0B
Qor!es &eto @-CC1A nos recuerda ue Marx denomina el precio correspondiente al valor
Uprecio4valorL " ue ShaiF @ShaiFh, AnZar. ?Marxs .heor" o$ 5alue and the .rans$ormation
/ro%lem?, in SchZart), `esse @1B;;A, pp. 1C9410BA lo llama Uprecio directoL. Am%as
expresiones no nos parecen su$icientemente adecuadas para el concepto.
3C
/ara me'or comprensi(n so%re el asunto, c$. Carcanholo @1B>- " -CCCfA.
71
conceptos de !anancia " renta a%soluta de la tierra son comprensi%les por medio del concepto de apropiación.
/or otra parte, la plusvalía extra " la renta di$erencial, entre los mencionados, no corresponden ni a la
producción, ni tampoco a la apropiación. Esa di$icultad encuentra salida en el concepto de generación de
valor
31
, ue no discutiremos auí.
31
/ara más detalles so%re el asunto, c$. Carcanholo @1B>3 " -CCC%A.
7-
5E. /roductividad e intensidad del tra%a'o
Reinaldo A. Carcanholo
Anexo 3 de UMercancía " valor4tra%a'o,
Guía de lectura de MarxL
Rna de las consecuencias de la introducci(n de innovaciones tecnol(!icas en el
proceso productivo es el aumento de la capacidad productiva del trabajo, más conocida como
productividad del trabajo
OL
, ue resulta en una reducci(n en el valor individual de las
mercancías.
El aumento de la productividad del tra%a'o si!ni$ica ue, con el mismo tiempo total de
tra%a'o, es posi%le producir una cantidad ma"or de la misma mercancía. /or eso, el mismo
valor total, al ser dividido por un n#mero más elevado de unidades producidas, resulta en un
valor in$erior para la unidad de la mercancía. Este es un resultado más o menos o%vio.
/or otra parte, el incremento de la productividad del tra%a'o, como consecuencia de
una innovaci(n tecnol(!ica @particularmente cuando ella consiste en la introducci(n de
euipamientos o mauinas más avan)adasA, normalmente viene acompa8ado de un $en(meno
di$erente, con distintos resultados " no tan $ácilmente visi%le, la intensi(icación del tra%a'o.
Ese concepto aparece en El Capital en el capítulo ^EEE del tomo E @Mauinaria " !ran
industriaA. Consiste en el hecho de ue una cantidad de tra%a'o superior se concentra en el
mismo tiempo de tra%a'o, en ra)(n de una aceleraci(n de las operaciones en la producci(n.
Rn %uen e'emplo de la intensi(icación del tra%a'o aparece en la película U.iempos ModernosL
de Charles Chaplin.
El hecho de ue, por e'emplo, en una hora de tra%a'o se realice el 7C g de tra%a'o por
en cima del ue contiene en una hora de tra%a'o con intensidad normal, hace con ue la hora
más intensiva impliue en una producci(n más elevada de valor en 7Cg. Recordemos, para
eso, ue la ma!nitud del valor no ueda determinada por el tiempo de tra%a'o, sino por la
cantidad de tra%a'o.
Ema!inemos una 'ornada de tra%a'o de 1C horas, de un tra%a'ador cualuier ue opere
con tra%a'o simples @no comple'oA, con ritmo, ha%ilidad " condiciones !enerales normales. En
ese periodo, produce riue)a social cu"a ma!nitud es i!ual a la del valor, es decir, 1C horas de
tra%a'o socialmente necesario.
Supon!amos ue se impon!a a ese tra%a'ador un ritmo de tra%a'o -Cg superior. /ara
nuestros e$ectos, es como se hu%iese tra%a'ado 1- horas+ por lo menos, en lo ue se re$iere a la
ma!nitud de la riue)a producida
30
.
Supon!amos, aun, ue, en las 1C horas iniciales, no intensi$icadas, el produ'era 1CC
unidades de un determinado producto. En esas condiciones, el a!re!aría a los materiales
utili)ados un valor de 1N1C de hora para cada unidad producida " un total de 1C horas de valor
al con'unto de lo ue $ue producido. Ahora, en las 1C horas intensi$icadas, el pasaría a
3-
Se de%e destacar el hecho de ue la idea de productividad del capital, en el interior de la teoría del valor ue
estamos estudiando, no tiene en a%soluto nin!#n sentido.
30
/or cierto, esa es una de las $ormas menos evidente de imponer 'ornadas crecientes de tra%a'o o de reducir el
e$ecto de reducciones de la 'ornada cuando o%tenidas por presi(n de los tra%a'adores.
70
producir 1-C unidades. Su producci(n total de valor seria de 1- horas " el se!uiría a!re!ando
1N1C de hora para cada unidad del producto.
En resumen, la ma"or intensidad del tra%a'o aumenta el valor producido en una
determinada hora " mantiene el valor individual de la mercancía invaria%le. /or el contrario,
el aumento de la productividad del tra%a'o hace con ue el valor individual se redu)ca "
mantiene la ma!nitud del valor producido por hora.
Rna di$icultad adicional está en el hecho de ue, con el incremento de la
productividad del tra%a'o como consecuencia de innovaci(n tecnol(!ica, especialmente
cuando ha" introducci(n de máuinas más modernas, como hemos dicho, se presenta al
mismo tiempo, muchas veces, una intensi(icación del tra%a'o. En esas condiciones, no es $ácil
distin!uir empíricamente en ue medida el incremento total de la producci(n se de%e al
aumento de la productividad o de la intensidad del tra%a'o+ así, no ueda claro en ue medida
ocurre una real reducci(n en el valor individual de la mercancía.
73
V. El fetichismo.
Reinaldo A. Carcanholo
Anexo 5 de “Mercancía y valor-trabajo
!"ía de lect"ra de Marx#
La %"0!r!*+"a !*r! la r!al"%a% *a(ral 7 la
r!al"%a% 8(&a*$9#$+"al !#r"5a !* '(! !l 8$&5r!
-(!%! +a&5"ar 7 ra*#0$r&ar la *a(ral!:a;
&"!*ra# '(! la r!al"%a% 8(&a*$9#$+"al -(!%!
+a&5"arla r!)$l(+"$*ar"a&!*!; -!r$ #,l$ -$r'(!
<l &"#&$ 8a -r$%(+"%$ !#a r!al"%a%. $arel $osi%
S" (#!%; %!#-(<# %! a%(l$; %!=, %! +r!!r !*
0a*a#&a#; )(!l)a a +r!!rl$. Ell$# !."#!* 7; #"*
'(! #!-a; !ll$# l$ 8a+!* %! !#+la)$.
<:u6 lo ue se entiende por $etichismo= </or u6 es relevante para comprender el $uncionamiento de la sociedad
en ue vivimos=
2espu6s de estudiados adecuadamente los conceptos de mercancía, valor " dinero, por lo menos en sus
determinaciones más simples, el $etichismo @característica sorprendente de la sociedad actualA no es tan di$ícil de
comprenderse como normalmente se cree. Se!uramente entender el $etichismo en todas sus determinaciones ",
principalmente, en todas sus implicaciones para los seres humanos, sus victimas, no sea $ácil. Sin em%ar!o, para
nuestros o%'etivos, es decir, en una primera aproximaci(n, aunue 'amás de $orma super$icial, es posi%le tener
una comprensi(n adecuada de ese $en(meno. Comencemos, entonces, por entender ue lo ue si!ni$ica
U$eticheL. Me'or a#n, partamos de un e'emplo de $etiche, las UcarrancasL del Río SHo Drancisco
33
.
A"n&"e se crea &"e hayan tenido como ori'en anti'"os ornamentos "tili(ados en
embarcaciones asirias) fenicias y e'i*cias y &"e a*arecieron en +rasil en la d,cada del -.
del si'lo ante*asado) existen d"das sobre s"s f"nciones si m/'icas) ornamentales o
ambas
05
.
Es *osible &"e s" f"nci1n f"ese) *or lo menos inicialmente) meramente mercantil y trivial.
2as barcas serían adornadas con dichas esc"lt"ras *ara &"e *arecieran m/s atrayentes
*ara s"s *asajeros) en "n *roceso de v"l'ar conc"rrencia entre los *ro*ietarios3 el objetivo
sería) entonces) conse'"ir mayor n4mero de clientes) entre los &"e necesitaban trans*orte
*or a&"el río.
33
Se trata de uno de los más importantes ríos de Qrasil, cu"a ma"or extensi(n se encuentra en el Estado de
Minas Gerais.
37
So%re el tema de las UcarrancasL del SHo Drancisco, C$. Ri%eiro, &urimar. G direito h mem(ria+ o vale do SHo
Drancisco e sua hist(ria. Qrasília, Codevas$, 1BBB @http,NNZZZ.americovespucio.com.%rNarti!osA e, tam%6m,
Moraes, D. M. Carrancas, Arte e Sist(ria. @http,NN ZZZ.d!lnet.com.%rNusersN$moraesA.
77
“Carranca# es "na esc"lt"ra en madera) en forma de "na fi'"ra
medio h"mana) medio animal 5 cabe(a y c"ello -) me(cla de
ferocidad6hilaridad) &"e tiem*os atr/s adornaba la *roa de
embarcaciones &"e nave'aban *or el río brasile7o 89o :rancisco)
es*ecialmente a&"ellas dedicadas al trans*orte de *ersonas.
Act"almente se han transformado en objeto folcl1ricos de decoraci1n
*ara residencias) locales comerciales y oficinas.
8in embar'o) hay "na inter*retaci1n distinta de &"e se "sarían *ara alejar malos es*írit"s
y *ara 'aranti(ar *rotecci1n d"rante los viajes *or el inmenso y fant/stico río. 8e'4n tal
inter*retaci1n 5 &"e *odría ser com*lementar a la anterior 5) las “carrancas# tendrían el
*oder de ah"yentar animales a'resivos ;como los cocodrilos y el enorme *e( “s"r"bim#<)
adem/s de los malos es*írit"s *resentes en las a'"as) es*ecialmente el “=>'o d?@'"a#)
conocido en la re'i1n como res*onsable *or accidentes con *e&"e7as embarcaciones
fl"viales
0A
.
Existe incl"so "na historia fant/stica relativa al nombre atrib"ido a "na catarata existente
en el río ;catarata de Ba"lo Afonso<. Ese nombre sería el de "n c"ra cat1lico &"e)
acom*a7ado de la joven y m/s bella indí'ena &"e había visto en toda s" vida) de lar'os y
lisos cabellos ne'ros) y *or &"ien se había enamorado intensamente) se *ro*one a bajar el
río en "n idílico viaje de l"na-de-miel. 2a avent"ra es tr/'ica y termina con el na"fra'io de
la embarcaci1n y con la m"erte de los dos
0-
. 8"s c"er*os jam/s tendrían sido encontrados)
*ero) se cree &"e s"s lamentos se oyen hasta los días de hoy. A *artir de entonces) las
barcas del río 89o :rancisco *asaron a "tili(ar las “carrancas#) &"e tendrían el *oder de
avisar sobre c"al&"ier *eli'ro *ara el nave'ador) emitiendo tres 'randes y *rolon'ados
'emidos. C8erían los lamentos de la bella jovenD E=adie lo sabe con se'"ridad) *ero nadie
lo d"daF
CG"i,n) con "n *oco de b"en criterio y en condiciones normales) *"ede lle'ar a creer &"e
"n tro(o de madera) a4n con la forma m/s bella &"e sea y *leno de colores a*licadas *or
manos h"manas) sea ca*a( de emitir lamentos y de hacerlo avisando sobre event"ales
*eli'rosD 8in embar'o) en condiciones adversas) *resintiendo *eli'ros y dominado *or "na
sensaci1n de miedo) es *osible &"e c"al&"ier "no de nosotros sea ca*a( de j"rar haberlos
oído y atrib"ir a a&"el objeto *oderes a4n m/s fant/sticos &"e los mencionados.
Así) sea correcta "na " otra inter*retaci1n de las f"nciones de las “carrancas# ;o ambas<)
no im*orta. Hodo eso nos *ermite entender el si'nificado del fetichismo) desde &"e
aceitemos como verdadera la inter*retaci1n m/'ica &"e) *or cierto) es la m/s bella.
2a “carranca# es "n fetiche objeto inanimado) esc"lt"ra hecha en madera *or la mano de
artesanos) constr"ida *or el trabajo h"mano) sin nin'4n *oder en si misma. Bero el ser
h"mano le atrib"ye *oderes nat"rales ;el de ah"yentar animales a'resivos< y
sobrenat"rales tambi,n ;el de ah"yentar malos es*írit"s<. El objeto material) des*rovisto de
c"al&"ier f"er(a o *oder) se transforma en objeto m/'ico) todo-*oderoso) ca*a( de alejar
los maleficios &"e les *"eda *asar a los hombres. El fetiche es eso "n objeto &"e ha
obtenido) de al'"na manera) *oderes nat"rales o h"manos e incl"so sobrenat"rales o
sobreh"manos. Es "n objeto m/'ico. 2a “carranca#) en sí misma) no *osee *oder de emitir
'emidos. 8in embar'o) los hombres les han atrib"ido ese *oder) y la convicci1n de ellos
*"ede lle'ar a ser tan 'rande &"e) efectivamente) el miedo los ha'a esc"char los 'emidos3
y) así) a&"el objeto inanimado *asa a *oseer) realmente) a&"el *oder) como si f"era de s"
*ro*ia nat"rale(a. 2a “carranca# es "n 0!"+8! y el fen1meno de la mente h"mana al
atrib"ir *oderes a la esc"lt"ra) al tro(o de madera) y de tornar el ser h"mano s"miso o
de*endiente de ella es el 0!"+8"#&$.
39
C$. Ri%eiro, &. op. cit.
3;
C$. E%idem.
79
Itro ejem*lo del &"e *odemos *artir *ara entender el objeto fetiche es el toten existente en
aldeas indí'enas norteamericanas y mexicanas) es*ecialmente entre los anti'"os a*aches o
los sio"x. Hambi,n allí se trata de "na esc"lt"ra) res"ltado *or los tanto de las mano
h"manas) a la &"e se atrib"ye *oderes m/'icos. En ese caso) los *oderes atrib"idos *or la
mente son m"cho m/s am*lios e im*ortantes en la vida de esas com"nidades) si
com*arados con a&"ellos de las “carrancas#. Es im*ortante destacar a&"í &"e) m"cho m/s
&"e de la mente h"mana) es de la *ro*ia forma de or'ani(aci1n social de la trib" &"e se
derivan los *oderes atrib"idos al toten.
En al'"nos casos la convicci1n o la fe sobre los *oderes h"manos) sobreh"manos o
sobrenat"rales *oseídos *or el toten es tan f"erte &"e) en ciento sentido) ellos *asan a ser
reales) verdaderos. 2a convicci1n o fe hace de los ima'inados) atrib"idos *or la mente y
falsos *oderes al'o efectivamente real. J así) el objeto se torna m/'ico) fetiche.
Kma'inemos) *or "n momento y *ara exa'erar) &"e a los miembros de "na determinada
com"nidad se les exija reverencia al fetiche) fetiche-dios) cada ve( &"e *asen frente a ,l
;"na es*ecie de 'en"flexi1n) de la misma manera &"e les es exi'ido a los cat1licos frente a
las santas im/'enes< y &"e) caso dicha exi'encia no sea c"m*lida) el fetiche-dios ser/
im*lacable e im*iedoso directamente les *rovocar/ la m"erte) ejec"tando la *ena &"e les
sería debida. =o d"den. A *esar de &"e a&"el objeto material objetivamente sea des*rovisto
de c"al&"ier *oder) en el día si'"iente) *or la ma7ana) el infractor ;si es &"e al'"ien lle'a
a atreverse< estar/ m"erto. Al'4n otro miembro de la com"nidad) casi como si est"viera
hi*noti(ado *or la f"er(a de "n *rof"nda convicci1n y fe) se sentir/ como si f"ese el *ro*io
bra(o del fetiche y ejec"tar/ la sentencia establecida. CEl tro(o de madera esc"l*ido)
colocado en el centro de la aldea) no tiene verdaderamente *oderesD El *oder atrib"ido *or
la mente h"mana) o mejor) *or la sociedad) de manera m/'ica) se transform1 en real) en
verdadero.
Es im*ortante insistir en el hecho de &"e los *oderes del fetiche-dios no son nat"rales) en
el sentido de &"e no derivan directamente de s" nat"rale(a física6material ;en los casos
anali(ado) de la madera &"e lo constit"ye<. El tro(o de madera) a4n en la forma de a&"ella
esc"lt"ra) no *osee) *or si mismo) *oder al'"no. Ellos son atrib"idos *or la mente h"mana
y) en el caso de la aldea indí'ena 5 *or c"m*lir "na f"nci1n social 5 atrib"idos *or la
com"nidad en ra(1n de la forma *or medio de la c"al est/ or'ani(ada. En ese caso) los
*oderes son sociales3 es la misma sociedad &"e los confiere) derivados de la forma como
ella se enc"entra or'ani(ada ;la forma social<.
8in d"da) en el fetiche) existe al'o de fant/stico) fascinante) m/'ico. J la ma'ia no est/
sim*lemente en el hecho de &"e la mente h"mana) o la forma social atrib"ya *oderes a "n
tro(o de madera) a "na *iedra o a otro objeto c"al&"iera. Ella est/) sobre todo) en el hecho
de &"e el fetiche *arece tener s"s *oderes derivados de s" misma nat"rale(a física6nat"ral
y no de la mente h"mana o de la sociedad. 2a dimensi1n m/'ica est/ en &"e lo &"e es
social *arece como nat"ral. ELechiceríaF la madera *osee *oderes sobrenat"rales.
El fetiche-dios es m/s fant/stico a4n) *"es no solamente vemos *oderes en el objeto
m/'ico) *ero nos sometemos a ellos3 *asamos a ser s"bordinados y de*endientes de ,l. 2os
seres h"manos) or'ani(ados en a&"ellas com"nidades) s"bordinan todas s"s actividades y
toda s" vida a las determinaciones de a&"el dios. El ser h"mano *asa a ser esclavo del
*rod"cto de s"s *ro*ias manos la esc"lt"ra convertida) *or ,l mismo) en fetiche.
7;
B"ede ser hasta c1mico *ensar en el *rimitivismo e in'en"idad de esas com"nidades
indí'enas o en la sim*licidad interiorana de las creencias de los nave'antes del río 89o
:rancisco. Bero) Ec"idadoF =osotros) en la sociedad act"al) moderna) avan(ada)
desarrollada) 8"/89!+8) del ca*italismo 'lobali(ado ;vestidos con Armani) con relojes
Rolex en el bra(o) *l"ma Mont +lanc en la mano *ara firmar corres*ondencias escritas en
"n *$!5$$><) tenemos) tambi,n) n"estro fetiche-dios. 8i son ridíc"las las creencias m/s
anti'"as) las n"estras son a4n m/s. ="estro fetiche es a"n m/s fant/stico) *"es ,l es al'o
sin materia) desmateriali(ado es "n fantasma. Brod"cto de n"estra sociedad) de n"estra
forma social) de la mercantil y ca*italista) hecho *or lo tanto *or manos h"manas ;o mejor)
constr"ido *or la mente) o mejor a4n) *or la *r/ctica social< nos sometemos al n"estro
fetiche-fantasma. 2as actividades h"manas todas) la *ro*ia vida h"mana) est/n sometidas
a la dictad"ra de "n fantasma. 8omos) todos) s"s esclavos) y lo m/s fant/stico de todo es
&"e) a *esar de eso) creemos &"e) con el f"ncionamiento del mercado ca*italista) nos est/
'aranti(ada la libertad. =os sentimos libres. J *arece &"e realmente lo somos) m/s de lo
&"e en c"al&"iera otra sociedad anterior.
El fetiche-dios) en el m"ndo ca*italista) es el dinero y el dinero) como vimos anteriormente)
es "n fantasma. =os creemos libres) *ero somos esclavos de "n fetiche-dios-fantasma.
En verdad) no es exactamente eso3 es necesario *recisar mejor. En el ca*italismo) vivimos
"na reli'i1n *oliteísta) y el dinero es "n dios intermediario) entre los 'randes. Itros
existen la mercancía) la tecnolo'ía) el mercado) el ca*ital) la com*etitividad) la
em*reabilidad) etc. Ellos son m"chos) *ero) como en !recia anti'"a) hay toda "na
jerar&"ía) y los tres m/s 'randes son la mercancía) el dinero y el ca*ital. Este 4ltimo es el
se7or de todos3 es Me"s) (e"s-ca*ital
0N
. =osotros lo reverenciamos3 *ero entenderlo exi'ir/
de cada "no "n esf"er(o adicional y no es n"estro objetivo reali(arlo a&"í
0O
. El ca*ital)
como el dios de los dioses) tiene a s" lado derecho el dinero) &"e es el se'"ndo en la
jerar&"ía. 8entado al lado i(&"ierdo de Me"s) se enc"entra la mercancía. Ca*ital) dinero y
mercancía) en verdad) forman "na trinidad son tres en "no s1lo. Bero este) al contrario) es
"n misterio &"e *"ede ser desvendado3 est/ ahí la ciencia *ara eso
5.
. A&"í) en este texto)
n"estro *ro*1sito es dedicarnos es*ecialmente a los dioses menores a la mercancía y al
dinero.
G"e el dinero y tambi,n el ca*ital sean los dioses de n"estro tiem*o) no es difícil se dar
c"enta. A ellos nos sometemos3 n"estra vida y n"estra m"erte de*ende de ellos.
Hrabajamos) est"diamos) des*ertamos *or la ma7ana) *eleamos) nos vestimos de "na
manera " otra) todo en f"nci1n del dinero o del ca*ital.
Lay "na cita de Marx) tambi,n *resentada *or Rosdols%y) interesante en ese sentido.
Marx) en los Man"scritos Econ1micos y :ilos1ficos de PN00) al referirse a "n momento de
la obra de !oethe) afirma
3>
08 o(rece un indudable inter"s el an.lisis que hace Jar& del capital'(etiche, aunque en general no se repara
tanto en el como en el que consagra al (etichismo de la mercanc#a.6 @Sánche) 5á)ue), p. 711A
3B
Al'"nos elementos *ara s" com*rensi1n est/n en Carcanholo) R. A. e =a%atani) B.) *ero
solamente "n est"dio atento de El Ca*ital de Marx *ermitir/ entenderlo adec"adamente.
7C
En una etapa más elevada de estudio, podríamos concluir ue la mercancía " el dinero son $ormas de
existencia del capital " ue 6ste, en su $ase más desarrollado, existe en si mismo, independiente hasta cierto
punto de sus $ormas, como capital $icticio, como capital especulativo parasitario, desprovisto totalmente de
materialidad.
7>
?L$ '(! !# !l %"*!r$ -ara &"; l$ '(! -(!%$ -a/ar; !# %!+"r; l$ '(! -(!%! +$&-rar
!l %"*!r$; !#$ l$ #$7 7$; !l %(!@$ %!l -r$-"$ %"*!r$. Ta* /ra*%! +$&$ !l -$%!r %!l
%"*!r$ !# &" -r$-"$ -$%!r 1A2 P$r l$ a*$; l$ '(! #$7 7 -(!%$ *$ !#á
%!!r&"*a%$ !* &$%$ al/(*$ -$r &" "*%")"%(al"%a%. S$7 0!$; -!r$ -(!%$
+$&-rar&! la &a# 8!r&$#a %! la# &(=!r!#. E* +$*#!+(!*+"a *$ #$7 0!$; 7a '(! !l
!0!+$ %! la 0!al%a%; #( -$%!r %! %"#(a#",* 8a #"%$ a*"'("la%$ -$r !l %"*!r$. Y$ B
#!/C* &" "*%")"%(al"%a% B #$7 r!*/$; -!r$ !l %"*!r$ &! -r$+(ra DE -"!#6 -$r l$
a*$; *$ #$7 r!*/$. S$7 (* 8$&5r! &al$; %!#8$*!#$; "*!#+r(-(l$#$; %!#al&a%$;
-!r$ #! 8$*ra al %"*!r$ 7 -$r !*%! a&5"<* a #( -r$-"!ar"$. El
%"*!r$ !# !l 5"!* #(-r!&$; 7 -$r !ll$ #( -$#!!%$r !# 5(!*$: a%!&á#; !l %"*!r$ &!
-$*! -$r !*+"&a %! la &$l!#"a %! #!r 8$*!#$6 -$r l$ a*$ #! &! -r!#(&!
8$*!#$. S$7 (* %!#al&a%$; -!r$ !l %"*!r$ !# !l al&a %! $%a# la# +$#a#; F+,&$
8a5rGa %! #!r %!#al&a%$ #( -$#!!%$rH A%!&á# -(!%! +$&-rar#! a l$# 8$&5r!#
%! !#-Gr"(; 7 l$ '(! +$*#"(7! !l -$%!r #$5r! l$# 8$&5r!# %! !#-Gr"(; F*$ !# &á#
!#-"r"(al '(! !l 8$&5r! %! !#-Gr"(H Y$; '(! &!%"a*! !l %"*!r$ -(!%$ l$/rar
$%$ a'(!ll$ '(! a*8!la (* +$ra:,* 8(&a*$; F*$ -$#!$ a+a#$ $%a# la# 0a+(la%!#
8(&a*a#H FN$ ra*#0$r&a a+a#$ &" %"*!r$ $%a# &"# "*+a-a+"%a%!# !* #(
+$*rar"$H ;Marx) PONO) a*"d Rosdols%y) *. PNA<
J Rosdols%y contin"a
?R!+(<r%!#! '(! 3. F$r%; !l &a/*a! *$r!a&!r"+a*$ %!l a($&,)"l; r!#-$*%", al
r!-r$+8! %! "/*$ra*+"a %"+"!*%$ '(! !* +"*+$ &"*($# -$%Ga +$*#!/("r "*%")"%($#
+$* l$# +$*$+"&"!*$# *!+!#ar"$#.I ;Rosdols%y) PNA<
El ca*ital y el dinero son n"estros fetiches3 los fetiches-dioses de n"estro tiem*o. J ellos
son fantasmas) como hemos *odido entender anteriormente *or lo menos en lo &"e se
refiere al dinero. En relaci1n al ca*ital) *ara &"e ten'amos "na idea) es s"ficiente observar
el si'nificado de lo &"e conocemos como ca*ital financiero ;o) como sería mejor del *"nto
de vista te1rico) del ca*ital es*ec"lativo *arasitario
5P
<. 8e trata de al'o abstracto)
fantasma'1rico) sin materialidad3 nosotros no sabemos m"y bien donde est/3 o mejor) est/
en toda *arte) es omni*resente) "bic"o. Ql) el ca*ital) com*ra) vende) em*lea) desem*lea)
*a'a) hace con &"e los *recios s"ban o bajen) *rovoca crisis) destr"ye naciones) mata de
hambre y de '"erra) confía o se *one *reoc"*ado) desconfía) eli'e o destit"ye *residentes.
M/s &"e todo) el 'enera) *or si mismo) m/s ri&"e(a) 'anancia) ca*ital ;*rod"ce a si mismo)
re*rod"ce<. El ca*ital es n"estro fetiche-dios-fantasma todo *oderoso.
Re esa forma) *or tanto) f/cilmente vemos &"e el ca*ital) así como el dinero) *osee el *oder
de dominar y) en ese sentido) es "n fetiche. Bero) CC"/les son las características del
fetichismo en la sociedad ca*italista en &"e vivimos) destacadas *or Marx en El Ca*italD
2a dominaci1n) referida en los */rrafos anteriores) tal ve( sea la m/s im*ortante y la m/s
*rof"nda de esas características el fetiche) de criat"ra *rod"cida *or el ser h"mano se
convierte en s" se7or. 2as otras son a< el *oder &"e los fetiches tienen de relacionarse
"nos con los otros y con los seres h"manos3 b< el hecho de &"e s"s *oderes) &"e son
sociales) a*are(can a n"estros ojos como *oderes nat"rales de ellos mismo y c< la llamada
reificaci1n de las relaciones sociales. Laremos el an/lisis de cada "na de esas
características.
71
C$. Carcanholo, R.A. e &aFatani, /.
7B
Comencemos con la característica b) la &"e ex*resa &"e los *oderes *oseídos *or el fetiche)
siendo sociales) se *resentan como si f"esen nat"rales. Bara eso) observemos el dinero en
s" nacimiento.
Es verdad &"e el dinero) en la sociedad act"al) *or lo menos en s"s f"nciones de *oder de
com*ra o de *a'o) es "na realidad totalmente desmateriali(ada) como hemos visto antes.
Bero eso es el res"ltado de "n lar'o *roceso de desarrollo. En s"s inicios) como sabemos) el
dinero existe en el oro3 a*arece materiali(ado en el oro.
Ibservemos) entonces) el oro) en s"s f"nciones de dinero. Ql es ca*a( de com*rar todas las
cosas del m"ndo. Bor eso) es visto como la encarnaci1n misma de la ri&"e(a. C"ando lo
miramos) no vemos "n tro(o de metal amarillo3 vemos la *ro*ia ri&"e(a ca*italista. Bor eso
es &"e ,l *"ede com*rar de todo c"al&"ier ti*o de mercancía e) incl"so) m"chas veces)
cosas &"e *or s" nat"rale(a no son mercancías) como la conciencia) el honor) la lealtad) la
traici1n e incl"so el voto de con'resistas *ara cambios en la ley y a4n en la constit"ci1n de
la re*4blica.
8in embar'o) el oro es sim*le objeto material) des*rovisto de *oderes h"manos o
sobrenat"rales. El solamente ad&"iere los *oderes &"e lo convierten en dinero *or medio
de las relaciones mercantiles. En verdad) dichos *oderes le son conferidos *or la sociedad)
en ra(1n de las *artic"lares relaciones sociales existentes. Ellos son sociales y no
nat"rales3 no existen en la nat"rale(a íntima del metal oro3 solamente s"r'en en la
sociedad en la c"al existan relaciones mercantiles y) como sabemos) en "na eta*a ya
avan(ada de esas relaciones.
El fetichismo no s"r'e sim*lemente *or el hecho de &"e los seres h"manos) o mejor) la
sociedad h"mana entre'"e al oro el *oder de com*rar todas las cosas del m"ndo. Consiste
sobre todo en el hecho de &"e dichos *oderes sociales del dinero a*arecen como si f"eran
derivados de la *ro*ia nat"rale(a del material oro3 como si ese metal) *or arte de ma'ia)
t"viese en s" *ro*ia nat"rale(a esos *oderes ;es la característica &"e hemos llamado de b<.
2os seres h"manos *ierden la noci1n de &"e son ellos mismos los res*onsables) en ra(1n
de la manera como est/n or'ani(ados en sociedad) *or los *oderes del dinero y crean "n
objeto exterior como fetiche) creyendo &"e al'o m/'ico est/ allí contenido.
Víctimas y *risioneros del fetichismo no son solamente los sim*les mortales. 2os
economistas tambi,n. Marx) hablando de los mercantilistas ;economistas anteriores a los
fisi1cratas y a lo cl/sicos<) a*rovecha la o*ort"nidad *ara decir &"e tanto ellos c"anto los
economistas modernos no est/n exentos de la *ers*ectiva fetichista. Hales *rofesionales de
n"estra ,*oca contem*or/nea) tambi,n.
?El #"#!&a &$*!ar"$ ;los mercantilistas) RC< *$ )!Ga* !* !l $r$ 7 la -laa;
+$*#"%!ra%$# +$&$ %"*!r$; &a*"0!#a+"$*!# %! (* r</"&!* #$+"al %! -r$%(++",*;
#"*$ $5=!$# *a(ral!# %$a%$# %! )"r(%!# #$+"al!# &ara)"ll$#a#. Y l$#
!+$*$&"#a# &$%!r*$#; '(! &"ra* a* -$r !*+"&a %!l 8$&5r$ al #"#!&a
&$*!ar"$ F*$ +a!* a&5"<*; $#!*#"5l!&!*!; !* !l )"+"$ %!l 0!"+8"#&$; a*
-r$*$ +$&$ raa* %!l +a-"alHI ;Marx) POAA) *. 0-<
Re esa manera) &"eda claro &"e en el dinero-oro se manifiesta la característica del fetiche
&"e hemos indicado *or b) es decir) &"e s" dimensi1n social se *resenta como si f"era
nat"ral) material en el caso. En la medida en &"e el dinero s"fre s" desarrollo dial,ctico)
9C
desmateriali(/ndose *ro'resivamente y se transformando de manera 'rad"al en "n sim*le
fantasma) deseoso de materiali(arse) s" determinaci1n social s"r'e en la s"*erficie de los
fen1menos) como si f"ese nat"ral al *ro*io dinero) al fantasma. 2o social) &"e se
*resentaba como nat"ral6material) ahora a*arece como nat"ral6fantasma'1rico. En
relaci1n a los a*aches) a los sio"x y a los nave'adores fl"viales del interior brasile7o del
*asado) tenemos la “ventaja# de &"e n"estro fetiche es m"cho m/s sofisticado) m/s
abstracto
5S
.
En verdad) es *osible &"e se crea &"e el fetichismo exista solamente a *artir del momento
en &"e) en la sociedad) haya s"r'ido el dinero) es decir) en "na eta*a ya avan(ada de las
relaciones mercantiles) a"n&"e anterior al ca*italismo. 8obre eso) Rosdols%y afirma

?A la 0$r&a+",* %!l %"*!r$ #! 8alla !#r!+8a&!*! l"/a%$ !l 0!*,&!*$ %!l
0!"+8"#&$ %! la &!r+a*+Ga.I ;Rosdols%y) *. P55<
Esa cita *arece indicar &"e solamente con la creaci1n del dinero haya s"r'ido el
fetichismo y &"e existiría en el dinero y no en la sim*le mercancía. 2a cita si'"iente *arece
ser m/s f"erte a4n
?V!&$# !*$*+!# '(! !l 0!"+8"#&$ %! la &!r+a*+Ga 7 la 0$r&a+",* %!l %"*!r$ #$l$
#$* 1+$#a '(! 8a5"(al&!*! #! -a#a -$r al$ !* l$# &a*(al!# %! !+$*$&Ga
&ar."#a2 %$# a#-!+$# %"0!r!*!# %! (*a &"#&a r!al"%a%.I ;Rosdols%y) *. PAP<
8in embar'o) "n an/lisis m/s atento de lo &"e lo escribi1 Rosdols%y *ermite entender &"e)
*ara ,l) de la misma forma &"e *ara Marx) el fetichismo ya existe en la sim*le mercancía.
Existe en la sociedad con relaciones mercantiles *oco desarrolladas3 solamente &"e) en esa
eta*a) el fetichismo es m/s difícil de ser observado *or estar *oco desarrollado. Así) a&"el
a"tor) hablando de reificaci1n) "na de las características ;característica c< del fetichismo)
sostiene &"e s" existencia es anterior al s"r'imiento del dinero) solamente &"e *oco
consolidada y *or eso m/s difícil de ser sentida.
Ql afirma &"e) en la forma sim*le del valor ;*or lo tanto antes del s"r'imiento de dinero<
?aC* !# &(7 %"0G+"l +a-ar la $5=!")a+",* %! la# r!la+"$*!# #$+"al!# %! -r$%(++",*. S$l$
!* la 0$r&a %!l %"*!r$ a%'("!r! (&a 0$r&a &ar+a%a 7 a#!'("5l!. A AllG #! 0$ral!+! -$r
!*%!; %!0"*"")a&!*!; Jla 0al#a a-ar"!*+"aK...I
LM
de &"e el oro sea dinero *or s"
nat"rale(a material misma.
CG", lo &"e se entiende *or reificaci1n o cosificaci1nD J Cen &"e sentido ella se relaciona
con el fetichismoD
Ella consiste en el hecho de &"e las relaciones h"manas a*arecen como relaciones entre
cosas) entre objetos. En otros t,rminos) las relaciones sociales a*arecen reíficadas)
cosificadas y esa cosificaci1n oc"rre *or medio de las mercancías) de los *rod"ctos del
trabajo h"mano.
7-
Si existiese un ser extraterrestre " se el pudiese venir a la tierra, al!una di$icultad tendría para entender las
UcarrancasL " los totens indí!enas, pero pro%a%lemente no lo!raría entender a%solutamente nada del dinero4
$etiche, del capital4$etiche. iSu$rirán los antrop(lo!os del $uturo ue, al deseo de entender el capitalismo ue
existiera en tiempos remotos, encontrarán muchas di$icultadesj Se!uramente será más di$ícil ser antrop(lo!o en
ese momento, ue economista político ho" en día.
70
RosdolsF", pp. 179417;.
91
?A la# r!la+"$*!# !*r! (*$# 7 $r$# -r$%(+$r!#; r!la+"$*!# !* '(! #! ra%(+! la
0(*+",* #$+"al %! #(# ra5a=$#; +$5ra* la 0$r&a %! (*a r!la+",* #$+"al !*r! l$#
-r$-"$# -r$%(+$# %! #( ra5a=$.I ;Marx) POAA) *. T-<
J tambi,n
?L$ '(! a'(G r!)"#!; a l$# $=$# %! l$# 8$&5r!#; la 0$r&a 0a*a#&a/,r"+a %! (*a
r!la+",* !*r! $5=!$# &a!r"al!#; *$ !# &á# '(! (*a r!la+",* #$+"al +$*+r!a
!#a5l!+"%a !*r! l$# &"#&$# 8$&5r!#.I ;Marx) POAA) *. TN<
2o &"e) en verdad) es h"mano ) se reifica) se cosifica. En ese mismo sentido) $osi%
afirma
? El &$)"&"!*$ #$+"al %! la# +$#a#; ra# !l +(al #! $+(la* la# r!la+"$*!# #$+"al!#
%! l$# 8$&5r!# 7 %! #(# -r$%(+$#; !# (*a %!!r&"*a%a 0$r&a %! !+$*$&Ga;
8"#,r"+a&!*! ra*#"$r"a. E* +(a*$ '(! !."#! !#a 0$r&a 8"#,r"+a %!
!+$*$&Ga; !# %!+"r; !* +(a*$ '(! la 0$r&a #$+"al %!l ra5a=$ +r!a !l )al$r %!
+a&5"$; !."#! a&5"<* la -r$#a"+a &"#"0"+a+",* r!al !* )"r(% %! la +(al
%!!r&"*a%a# r!la+"$*!# B '(! l$# "*%")"%($# +$*ra!* !* !l +(r#$ %!l -r$+!#$
-r$%(+")$ %! #( )"%a #$+"al B #! -r!#!*a* !* 0$r&a "*)!r"%a +$&$ +(al"%a%!#
#$+"al!# %! la# +$#a#.I 1N$#">; +a- III; -. D102
Eso si'nifica &"e las mercancías) los *rod"ctos del trabajo h"mano) en la sociedad
ca*italista a*arecen como cosas &"e se relacionan "nas con las otras *or medio del
mercado
50
. Ellas se relacionan entre si y se relaciona con los seres h"manos ;característica
a<. Ellas han ad&"irido el *oder de se relacionar) *oder ese &"e) f"era de la relaci1n
mercantil) no *oseían. Es j"stamente el hecho de &"e los seres h"manos hayan se
or'ani(ado socialmente de manera mercantil lo &"e *ermite &"e s"s *rod"ctos *asen a
relacionarse entre si y con los hombres) *or medio del mercado. 2a mercancía ya es)
entonces) "n fetiche y los hombres est/n s"bordinados a ella. Esa s"bordinaci1n es cada
ve( mayor) c"anto m/s desarrollado el mercado) c"anto m/s de*endientes son los
*rod"ctores de las relaciones mercantiles.
2os seres h"manos ren"ncian a se relacionar directamente entre si y entre'an esa tarea al
fetiche. 2as mercancías mantienen relaciones entre si y con los seres h"manos. El ser
h"mano) de -!r #") se *riva de relacionarse con c"al&"ier i'"al) *ara relacionarse casi
excl"sivamente con las cosas. C"ando se siente obli'ado a relacionarse con "n i'"al) e
73
RosdolsF", re$iri6ndose " citando a El Capital de Marx, escri%e, 0*ero, =dónde reside la verdadera (uente de
esta curiosa reversión> =*or qu" las relaciones rec#procas de los hombres en la sociedad productora de
mercanc#as deben estar ksiempre li!ados a cosasl y kaparecer como cosasl> Sencillamente porque en esta
sociedad, los productores no pueden comportarse (rente a su trabajo como (rente a un trabajo directamente
social, porque han perdido el control de sus propias relaciones de producción. As# es como Qel carácter social
del tra%a'o se presenta como la existencia dineraria de la mercancía, " por consi!uiente como un cosa situada
$uera de la producci(n real @XAl. kSi los o%'etos para el uso se convierten en mercancías, ello se de%e
#nicamente a ue son productos de tra%a'os privados e'ercidos independientemente los unos de los otros @XA
Como los productores no entran en contacto social hasta ue intercam%ian los productos de su tra%a'o, los
atri%utos especí$icamente sociales de esos tra%a'os privados no se mani$iestan sino en el marco de dicho
intercam%io.l 9 se les mani(iestan Qcomo lo ue son, vale decir, no como relaciones directamente sociales
tra%adas entre las personas mismas, en sus tra%a'os, sino por el contrario como relaciones propias de cosas entre
las personas " relaciones sociales entre las cosaslL. @RosdolsF", pp. 17;417>A
9-
incl"so en el sexo) tiende a ver) en el i'"al) "n sim*le objeto. J así) *asa a ser objeto ,l
mismo.
8in embar'o) la existencia de la mercancía-fetiche no deriva sim*lemente de la actit"d
h"mana frente a las cosas3 no se trata de "n sim*le acto s"bjetivo de cada "no de los seres
h"manos. M"cho menos se trata de "na falsa a*ariencia) res"ltante de "n error de
observaci1n. El fetichismo es real) a"n&"e fantasma'1rico. El fetiche es indis*ensable
*ara el f"ncionamiento de la sociedad ca*italista en &"e vivimos. Ella) en verdad) no est/
or'ani(ada de manera &"e s" f"ncionamiento) en el día a día) se ha'a de forma consciente.
2a distrib"ci1n de cada "no de los individ"os en las m4lti*les f"nciones *rod"ctivas
sociales y la re*artici1n entre ellos de la ri&"e(a *rod"cida no se establecen a *artir de "na
decisi1n colectiva) *revia y consciente. Cada individ"o) *ensando en s" *ro*io inter,s)
a*arece desarrollando s"s actividades econ1micas de manera a"t1noma) y el res"ltado
'lobal s"r'e como si f"ese a"tom/ticamente. Cada individ"o) en verdad) act4a cond"cido
*or la l1'ica del fetiche. El fetichismo es el f"ndamento necesario *ara el f"ncionamiento
de la sociedad mercantil y) obviamente) tambi,n de la ca*italista.
?%! al &$%$ '(! 1la +$#a; RAC2 *$ #,l$ $+(la la# r!la+"$*!# %! -r$%(++",*
!*r! la# -!r#$*a#; #"*$ '(! a&5"<* la# $r/a*":a al #!r)"r +$&$ (* &!%"$ %!
+$*!.",* !*r! l$# 8$&5r!#. Má# !.a+a&!*!; $+(la la# r!la+"$*!# %!
-r$%(++",* -r!+"#a&!*! -$r'(! <#a# #,l$ #! r!al":a* !* la 0$r&a %! r!la+",*
!*r! +$#aI#. ;R"bin) *. 5O<
J Marx) tambi,n) en el mismo sentido) afirma
?E# +ará+!r &"#!r"$#$ %! la 0$r&a &!r+a*+Ga !#r"5a; -$r a*$; -(ra !
#"&-l!&!*!; !* '(! -r$7!+a a*! l$# 8$&5r!# !l +ará+!r #$+"al %!l ra5a=$ %!
<#$# +$&$ #" 0(!#! (* +ará+!r &a!r"al %! l$# -r$-"$# -r$%(+$# %! #( ra5a=$;
(* %$* *a(ral #$+"al %! !#$# $5=!$# 7 +$&$ #"; -$r a*$; la r!la+",* #$+"al '(!
&!%"a !*r! l$# -r$%(+$r!# 7 !l ra5a=$ +$l!+")$ %! la #$+"!%a% 0(!#! (*a
r!la+",* #$+"al !#a5l!+"%a !*r! l$# &"#&$# $5=!$#; al &ar/!* %! l$#
-r$%(+$r!#.I ;Marx) POAA) *. NP<
El fetichismo es mecanismo re'"lador de las relaciones sociales en la sociedad ca*italista3
*ermite el f"ncionamiento y la re'"laci1n indirecta del *roceso de *rod"cci1n) de la
distrib"ci1n y de la a*ro*iaci1n *or medio del mercado
55
. Adem/s) el fetichismo es "n
fen1meno indis*ensable en la *reservaci1n del orden ca*italista. Bor medio de ,l) el
conj"nto de los seres h"manos) en *artic"lar los s"balternos) creen &"e el m"ndo es re'ido
*or determinaciones nat"rales) *or leyes nat"rales e inm"tables) y &"e) *or lo tanto) nada
*"eden hacer contra eso. Crey,ndose dominados *or f"er(as nat"rales) dichos seres ;y
todos ellos) *ero es*ecialmente los s"balternos< se convierten en esclavos “el m"ndo
siem*re ha sido así y nada hay &"e hacer#. 8" im*otencia) a"to-atrib"ida) se torna real) se
concreti(a.
Es verdad &"e) en cada individ"o) el fetichismo a*arece como "n relaci1n s"bjetiva) y de
s"bordinaci1n) de ,l con las cosas) con la mercancía) con el dinero) con el ca*ital. 8in
embar'o) eso es) en el ser individ"al) "n sim*le reflejo de las determinaciones sociales) del
77
C$. Ru%in, cap. ;, p. 1CB " tam%i6n cap 1, Uesta @la sociedad, RACA no re!ula directamente la actividad la%oral
de sus miem%ros, no prescri%e lo ue de%e producirse ni cuánto de%e producirseL. p. 77.
90
hecho de &"e las relaciones mercantiles ca*italistas *res"*onen y determinan las
existencia del fetiche.
C"ando el hombre entre'a la mediaci1n de s"s relaciones sociales a "n objeto externo) al
dinero) dicho objeto se convierte en al'o s"*erior a ,l mismo y como se t"viese *oderes
derivados de s" misma nat"rale(a de objeto. El hombre se torna esclavo de ese objeto y el
objeto *asa a ser idolatrado como si f"era el mismo dios o el m/s 'rande ellos
5A
.
Es *osible entender así *or &"e) en n"estra sociedad) los seres h"manos act4an como
fantoches de las cosas *rod"cidas *or ellos mismos *or la mercancía) des*",s *or el
dinero y en se'"ida *or el ca*ital. 2a relaci1n de de*endencia y s"bordinaci1n a la cosa es
cada ve( m/s *rof"nda) en la medida en &"e las relaciones mercantiles se desarrollan y
*asan de la sim*le mercancía hasta lle'ar al ca*ital y a la mercancía-ca*ital) como la
conocemos hoy día. El ca*ital se transforma) entonces) en el fetiche-dios-ca*ital. J los
hombres se convierten en s"s esclavos
?... l$# $5=!$# 1-r$%(+$# %!l ra5a=$: &!r+a*+Ga; %"*!r$ $ +a-"al2 '(! #,l$
!."#!* +$&$ $5=!$# a(,*$&$#; #(#raG%$# a #( +$*r$l 7 %$a%$# %! (* -$%!r
-r$-"$.I ;8/nche( V/(&"e() **. 5PS-5PT<
?S( -r$-"$ &$)"&"!*$ #$+"al +$5ra a #(# $=$# la 0$r&a %! (* &$)"&"!*$ %!
+$#a# 5a=$ +(7$ +$*r$l !#á*; !* )!: %! #!r !ll$# '("!*!# la# +$*r$l!*.I ;Marx)
POAA) *. 0.<
Bara finali(ar) ha'amos ahora "n res"men Cen &"e consiste el fetichismo) &"e f"nci1n
c"m*le en la sociedad act"al y c"ales son los *rinci*ales fetiches en la sociedad ca*italista
act"alD
2os tres 'randes fetiches de n"estro tiem*o son el ca*ital) el dinero y la mercancía. En el
m"ndo act"al) el ca*ital es*ec"lativo *arasitario) conocido v"l'armente como ca*ital
financiero) es se'"ramente el m/s *rof"ndo y eni'm/tico fetiche.
El fetichismo consiste en el hecho de &"e el car/cter social del trabajo h"mano a*arece
fantasma'1ricamente como c"alidad material de s" *rod"cto
5-
y el fetiche *resenta) en
res"men) las si'"ientes características) todas ellas relacionadas entre sí
4 *osee la ca*acidad de se relacionar con los otros y con los seres h"manos3
4 s"s *oderes ad&"iridos y sociales a*arecen como derivados de s" nat"rale(a
misma de cosa3
4 las relaciones mercantiles se *resentan como relaciones entre los fetiches y
con los seres h"manos3
4 el fetiche *asa a ser el se7or y los hombres) s"s esclavos3
4 no es *rod"cto de la mente) sino de la forma social3
4 el m"ndo econ1mico *arece) y de hecho lo es) or'ani(ado *or la l1'ica del
fetiche3
79
c$. RosdolsF" , p. 17>.
7;
0El producto del trabajo se vuelve as# un (etiche y el (enómeno de la trans(ormación de este producto en algo
enigm.tico, misterioso al adoptar la (orma de mercanc#a es lo que Jar& llama el (etichismo de la mercanc#a.L
@Sánche) 5á)ue), p. 71CA
93
4 las clases s"balternas de la sociedad ace*tan la dominaci1n "na ve( &"e esta
se les *resenta como de orden nat"ral.
Antes de concl"ir es im*ortante destacar &"e) en la teoría de Marx) los conce*tos de
fetichismo y enajenaci1n ;y el de trabajo enajenado &"e le corres*onde< est/n íntimamente
relacionados. 2a enajenaci1n en la sociedad ca*italista es la contra*arte) en los seres
h"manos) del fetichismo de la mercancía) del dinero y del ca*ital
5N
. 2os seres h"manos
serían enajenados *or &"e est/n sometidos) en todas las dimensiones de s" vida) al fetiche-
ca*ital) violentando de esa manera la esencia misma de la nat"rale(a h"mana.
Es bien cierto &"e existe disc"si1n sobre la *ertenencia del conce*to de enajenaci1n en las
obras de la mad"re( de Marx) *artic"larmente en El Ca*ital y ese debate se relaciona
directamente con el conce*to de nat"rale(a h"mana. 8obre dichos as*ectos) la lect"ra de
dos a*,ndices del libro de 8/nche( V/(&"e( es indis*ensable
5O
. Ese a"tor) refiri,ndose al
tr/nsito de la conce*ci1n de Marx de los “Man"scritos Econ1micos y :ilos1ficos de PN00#
*ara El Ca*ital) sostiene
?Mar. *$ a5a*%$*a; -(!#; !l +$*+!-$ %! !*a=!*a+",* al -a#ar %!l +$*+!-$ %!
ra5a=$ !*a=!*a%$ al %! 0!"+8"#&$ !+$*,&"+$.I ;8/nche( V/(&"e() *. 5P-<
Victimas de la enajenaci1n son todos los individ"os &"e viven en la sociedad ca*italista) a
c"al&"ier clase &"e *ertene(can. 8in nin'"na d"da trabajadores y em*resarios son
esclavos del fetiche
?E* la !+$*$&Ga +a-"al"#a #! $-!ra (* +a&5"$ r!+G-r$+$ %! -!r#$*a# 7 +$#a#; la
-!r#$*"0"+a+",* %! la# +$#a# 7 la +$#"0"+a+",* %! la# -!r#$*a#. S! ar"5(7! a la#
+$#a# )$l(*a% 7 +$*+"!*+"a; !# %!+"r; #( &$)"&"!*$ #! r!al":a +$*+"!*! 7
)$l(*ar"a&!*!; 7 l$# 8$&5r!# #! +$*)"!r!* !* -$ra%$r!# $ !=!+($r!# %!l
&$)"&"!*$ %! la# +$#a#.I ;$osi%) *. SPP<
2os em*resarios) como *ersonificaci1n del ca*ital) act4an y reaccionan como reflejo de la
l1'ica de ese fetiche) siendo *or lo tanto) tambi,n) victimas de la enajenaci1n. 2a al"cinada
dedicaci1n a las tareas &"e) a los es*ec"ladores) les im*one el ca*ital financiero constit"ye
la fa( m/s visible de eso. Ibviamente &"e) como victimas) se distin'"en radicalmente de s"
contra*arte de los trabajadores3 R"bin) refiri,ndose a la 8a'rada :amilia) rec"erda las
*alabras de Marx
?La +la#! %! l$# -r$-"!ar"$# 7 la +la#! -r$l!ar"a r!-r!#!*a* la a($al"!*a+",*
8(&a*a !* la &"#&a &!%"%a. P!r$ la -r"&!ra +la#! #! !.-!r"&!*a a #G &"#&a
+$&$ #a"#0!+8a 7 +$*0"r&a%a !* !#a a($al"!*a+",*. V! !* !lla (*a +$*0"r&a+",*
%! #( -$%!r. E* !#a al"!*a+",* &a*"!*! (*a "&a/!* %! #( !."#!*+"a 8(&a*a.
P!r$ la #!/(*%a +la#! #! !.-!r"&!*a a #G &"#&a +$&$ a*"'("la%a !* !#a
7>
0!a enajenación del trabajador en su producto signi(ica no solamente que el trabajo se trans(orma en objeto,
asume una e&istencia e&terna, pero que e&iste independientemente, (uera de "l y a "l e&traGo, y se torna un
poder autónomo en oposición a "l4 que la vida que le dio al objeto se torna una (uerza hostil y antagónica6.
@Marx, 1B>B, p. 19C O trad nuestraA
7B
Sánche) 5á)ue) @-CC0A. *os apandices tienen como títulos, UEl concepto de esencia humana en MarxL "
USo%re la ena'enaci(n en MarxL. Especialmente este #ltimo es un texto excelente. So%re esos asuntos, C$.
tam%i6n Ru%in, E, capítulos 1 e ;, además de KosiF, K, 1B9;, capítulos EEE @UEl hom%re " la cosa o la naturale)a
de la economíaLA " E5 @U/raxisL " UEl hom%reLA.
97
al"!*a+",*. V! #( -r$-"a %!5"l"%a% !* !lla; 7 la r!al"%a% %! #( !."#!*+"a
"*8(&a*aI.
O0
;Marx) A 8a'rada :amília) a*"d R"bin) *.P.5<
El a"tor da mayor desta&"e a la a"to-enajenaci1n de los *roletarios y) así) seríamos
tentados a *ensar solamente en los s"*erex*lotados obreros man"ales) es*ecialmente los
de la ind"stria del ti*o fondista) en *artic"lar en a&",llos de la *rimera revol"ci1n
ind"strial. 8in embar'o) los act"ales trabajadores de la *rod"cci1n ind"strial moderna y de
los servicios) modernos o no) adem/s de los microem*resarios ;&"e m"chas veces lo son
solamente en la a*ariencia< ex*lotados de la misma forma &"e los otros) no est/n exentos
de la a"to-enajenaci1n. Bero ese es otro tema.
+K+2KI!RA:UA
+Vhm-+aWer%) E"'en von) “2a concl"si1n del sistema de Marx#. Lilferdin') R. y otros.
Economía b"r'"esa y economía socialista. C"adernos de Basado y Bresente) no. 0O.
M,xico) 8i'lo XXK) PO-0. **. SO-PS-.
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Carcanholo) R. Rial,ctica de la Mercancía y Heoría del Valor. 8an Yos,) ERZCA)PONS.
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de -CC1. pp. CB401.
9C
Se de%e destacar ue, como es sa%ido, la superaci(n de la auto4ena'enaci(n del con'unto de los tra%a'adores en
el capitalismo, necesaria para la superaci(n de esa etapa hist(rica, no es un proceso $ácil. /resupone un lar!o
proceso de or!ani)aci(n " participaci(n política.
99
Carcanholo) R. e Heixeira) I. “8obre a leit"ra ricardiana de Marx#. Ensaios-:EE. Borto
Ale're) ano PT) n^S) POOS. **. 5NP-5OP.
:a"sto) R"y. Rial,tica Marxista) Rial,tica Le'eliana a *rod"[9o ca*italista como
circ"la[9o sim*les. 89o Ba"lo) +rasiliense 6 Ba( e Herra) POO-.
:oley) R"ncan $. Bara entender El Ca*ital. 2a teoría econ1mica de Marx. M,xico) :CE)
PONO.
Lilferdin') R. “2a crítica de +Vhn-+aWe% a Marx#. Lilferdin') R. y otros. Economía
b"r'"esa y economía socialista. C"adernos de Basado y Bresente) no. 0O. M,xico) 8i'lo
XXK) PO-0. **. PSO-PNO.
$osi%) $arel. Rial,tica de lo concreto. M,xico) R.:.) !rijalbo) POA-.
Marx) $. Contrib"i[9o _ Crítica da Economia Bolítica. 89o Ba"lo) Martins :ontes) PO--.
Marx) $. !losas Mar'inales al `Hratado de Economia Bolítica` de Adolfo aa'ner. Kn El
Ca*ital) Crítica de la Economia Bolítica. M,xico) :ondo de C"lt"ra Econ1mica) POAA.
Homo K. **. -PT--ST.
Mar.; N. Man"scritos Econ1micos-:ilos1ficos. L"#5$a: E%"PQ!# R0; 1STS.
Marx) $. El Ca*ital. Homo K. M,xico) R:) :CE) POAA.
Rosdols%y) Roman. !,nesis y estr"ct"ra del El Ca*ital de Marx. M,xico) R:) 8i'lo XXK)
PO-N.
Rosember') R.K. Comentarios a los tres Homos de El Ca*ital. 2a Labana) Editorial de
Ciencias 8ociales) PO-O.
R"bin) K. K. Ensayo sobre la Heoría Marxista del Valor. C"adernos de Basado y Bresente
=b 5T. 8i'lo XXK Editores 8.A.) M,xico) R.:.) 5c Edici1n) PONS.
8/nche( V/(&"e() Adolfo. :ilosofía de la Braxis. M,xico) 8i'lo XXK) S..T.
9;

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