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C O L E G I O S A N L U I S G O

L os Fundadores y Primera Promo- ción de Graduados del Colegio San Luis Gonzaga de Quito, Ecuador,

presenta esta publicación en el año del cin- cuentenario de fundación del Colegio, por parte de la Compañía de Jesús.

En estas páginas queremos reconstruir una memoria histórica que englobe tanto la realidad que se vivía en 1959 cuando el Co- legio comenzó a funcionar, sus seis primeros

años de existencia y las cinco décadas poste- riores hasta concluir en el 2009.

En las páginas siguientes, se resumen en forma escrita y gráfica los principales hitos de la historia de un establecimiento que ha entregado al país y al mundo 45 promociones de Bachilleres en Humanidades Modernas.

Este es un testimonio y al mismo tiempo una demostración palpable del agradecimiento

mismo tiempo una demostración palpable del agradecimiento que sentimos la Primera Promoción de Gon- zagas por

que sentimos la Primera Promoción de Gon- zagas por el esfuerzo que la Compañía de Jesús y un grupo de educadores hicieron para formarnos.

Han transcurrido 50 años desde que el primer lunes de octubre de 1959 llegamos por oca- sión inicial a las aulas del Gonzaga. En julio de 1965 salimos al mundo y ahora queremos rememorar algunos de los recuerdos que atesoramos.

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M ás importante es dar que recibir. Medio siglo, para muchos, es toda una vida.
M ás importante es dar que recibir.
Medio siglo, para muchos, es toda una vida. Los 50 años que han
transcurrido desde 1959 hasta ahora, han sido pródigos en acon-
tecimientos y, en muchos órdenes de la vida, durante ese período, la Tierra que
nos alberga se ha transformado.

En las cinco décadas transcurridas la población del mundo se duplicó, el hom- bre llegó por primera ocasión al espacio y pisó la Luna, murieron ideologías y el mapa del planeta se transformó, deviniendo una profunda revolución tec- nológica que aún perdura.

Para cuando el Colegio San Luis Gonzaga de Quito, Ecuador, abrió sus puertas por feliz iniciativa de la Compañía de Jesús, habíamos terminado la primera mi- tad del siglo XX y se avizoraban las grandes transformaciones de los últimos 50 años.

Todos hemos afrontado cambios y, de una forma u otra, nos hemos adaptado

a ellos; así también, el Colegio abandonó el casco colonial de la ciudad para

desplegarse airoso en el Valle de los Chillos y, entre otras innovaciones, adoptar

la coeducación que reúne a hombres y mujeres.

Lo único que no se ha visto alterado -y estamos seguros que ese sentimiento

lo comparten todos- es aquella marca que recibimos hace 50 años, la del amor

perenne a la Virgen Dolorosa, a la que nuestras madres biológicas nos supieron entregar.

Así, aunque los Fundadores y Primera Promoción de Graduados hemos sobre- vivido a las transformaciones del mundo y su entorno, mantenemos como luz

y guía la imagen de la Madre que abrió y cerró sus ojos en un milagro en cuya memoria se creó el Colegio.

Nuestra intención, entonces, es que este testimonio que hoy estamos dando se mantenga en los años venideros y que cada Promoción que cumpla medio siglo de haber ingresado al Colegio lo consigne también de alguna manera.

Hace 50 años fuimos educados con excelencia y ello se mantiene. Los retos de la hora actual son enormes porque, como siempre, el futuro es imprevisible. Nues- tra generación tiene el compromiso de ayudar para que ese futuro sea mejor que el presente.

¡Devolvamos, de alguna forma, la excelente educación que recibimos!

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1959 - 2009

C r é d i t o s

Memoria Histórica del Colegio San Luis Gonzaga de Quito, Ecuador, en el Cincuentenario de su Fundación

Una publicación del Comité de Gestión de los Fundadores y Primera Promoción de Graduados

1959-1965

Ramiro Sotomayor Martínez Fernando Paz y Miño Barahona Jorge Aguirre Charvet

Email: jaguirrech@gmail.com

Blog: www.sanluisgonzaga2006.blogspot.com

Jorge Aguirre Ch. Editor

Revisión final de textos:

Rafael Edmundo Bastidas Flores Javier Villasís Arguello

Fotografía

Archivos personales

Diseño y Diagramación
Diseño y Diagramación

impacto@impacto.net.ec 2232 226 / 2232 200

Quito, Noviembre 2009

Himno a La Dolorosa del Colegio Madre mía Dolorosa, que nunca podré olvidar. Virgen que
Himno a La Dolorosa del Colegio
Madre mía Dolorosa,
que nunca podré olvidar.
Virgen que como un lucero,
mi madre aquí me dejó.
dentro de veinte?,
Ay! ¿Te querré?
Estrella salvadora
es Madre tu semblante.
Mísero navegante,
naufragaré sin Ti.
Cuando en la mar del mundo,
con zozobrante quilla
surcare mi barquilla
acuérdate de mí.
feliz con tu recuerdo soberano
desafío las olas de la mar.
me alumbra desde ese altar.
Bajo tu manto sagrado,
Señora ya eres mi Madre,
no me abandone tu amor
Me arrollarán quizás entre su espuma
más negar que me amaste y que te amé
negar que fui tu hijo y que en tus brazos
se pasó como un sueño mi niñez.
Eso nunca lo haré, Madre Querida
Eso nunca, nunca lo haré.
Hoy soy tu hijo
hoy yo te adoro
hoy te prometo perenne fe.
¿Pero mañana?, ?dentro de un año?,
Aunque avance rugiendo la tormenta,
y en mi mástil ya gima el huracán
Eso nunca lo haré, Madre Querida
Eso nunca, nunca lo haré.
Eso nunca lo haré.
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ÍNDICE

ÍNDICE 08 Colegio Gonzaga, Misión, Visión y Filosofía   12 03 Significado de su creación
ÍNDICE 08 Colegio Gonzaga, Misión, Visión y Filosofía   12 03 Significado de su creación

08

Colegio Gonzaga, Misión, Visión y Filosofía

 
  12

12

03

Significado de su creación

Presentación

09  

09

09  
 

“El Gonzaga fue una institución innovadora, de alguna manera revolucionaria”

 
  14

14

04

Historia de la Fundación

Editorial

fue una institución innovadora, de alguna manera revolucionaria”   14 04 Historia de la Fundación Editorial
fue una institución innovadora, de alguna manera revolucionaria”   14 04 Historia de la Fundación Editorial

05

Himno a la Dolorosa del Colegio

Fundación Editorial 05 Himno a la Dolorosa del Colegio 16 La mirada de la Virgen Dolorosa,

16

La mirada de la Virgen Dolorosa, hoy

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16 La mirada de la Virgen Dolorosa, hoy G O N Z A G A S

18

Primera Promoción Colegio San Luis GONGAZA

O N Z A G A S 18 Primera Promoción Colegio San Luis GONGAZA 22 Los

22

Los Rectores del Gonzaga

Colegio San Luis GONGAZA 22 Los Rectores del Gonzaga 23 generaciones con sentido cristiano y social

23

generaciones con sentido cristiano y social

24

24

El San Luis Gonzaga forma ciudadanos auténticamente cristianos y políticamente patriotas

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La estricta vida de los primeros años del Gonzaga en el viejo edificio

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La Fundación “Iglesia de la Compañía de Jesús”

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¡Gonzaga!

 
 
la Compañía de Jesús” 30 ¡Gonzaga!   31 Los Jesuitas en el Ecuador G O N

31

Los Jesuitas en el Ecuador

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Provincial de la Compañía de Jesús en Ecuador, Padre Federico Sanfelíu S.J. Colegio Gonzaga Visión,
Provincial de la Compañía de Jesús en Ecuador, Padre Federico Sanfelíu S.J.
Colegio Gonzaga
Visión, Misión y Filosofía
“El Colegio Gonzaga
fue una institución
innovadora, de alguna
manera revolucionaria”
Misión
El Colegio Gonzaga es una comunidad educa-
tiva ignaciana, que desde los lineamientos de
Objetivos
Para cumplir su obra y misión el Colegio Gon-
zaga se propone:
e) formar hombres y mujeres“para los demás”
El concepto fue emitido por la máxima autoridad de los Jesuitas en Ecuador quien, sin embargo,
advirtió “en voz bajita” -según dijo- sobre el peligro que enfrentan los actuales estudiantes del
Gonzaga de “olvidarse de los orígenes”, en lo que tiene ver con los inicios del establecimiento
hace medio siglo, su organización primigenia, sus fines y objetivos originales.
y “con los demás”;
la
red de Colegios y Unidades Educativas de
la
Compañía de Jesús, y de los valores evan-
a)
contribuir en la formación integral de nue-
gélicos, colabora en la formación integral de
vos hombres y mujeres, en su doble dimen-
hombres y mujeres para los demás, gestores
sión: individual y social;
de
su propia historia y promotores de una so-
f) leer permanentemente el contexto de
forma crítica, buscando que la educación
responda coherentemente a los desafíos en-
contrados; y,
ciedad ecuatoriana justa, ética y equitativa.
b) constituir un nuevo sujeto apostólico, in-
tegrado por educadores, jesuitas, laicos/as,
g) desarrollar y enriquecer a través del currí-
Visión
Desde la comunidad de educadores ignacia-
nos, el Colegio Gonzaga pretende lograr un
cambio en nuestra sociedad, formando per-
religiosos/as y sacerdotes que se forman y
trabajan juntos, compartiendo una misma
misión;
culo, el diálogo entre fe y cultura, fe y ciencia,
fe y razón.
Filosofía
sonas transparentes, honestas, solidarias, con
espíritu de justicia hacia los demás, abiertas
c) educar de forma coherente con la espiri-
a procesos de transformación, intelectual-
mente competentes, comprometidos en la
construcción de un estado más justo y hu-
mano, teniendo como ejemplo a Cristo Jesús.
tualidad y visión ignacianas de Dios, del ser
humano, del mundo y de la sociedad, para fa-
cilitar la respuesta personal al amor de Dios;
La formación integral que pretende el pro-
ceso educativo ignaciano en el Colegio Gon-
zaga se hace realidad en la práctica cotidiana
cuando la institución es capaz de inspirar los
criterios y principios con los cuales se planean
d) articular fe y justicia, asumiendo con mayor
y programan todas las acciones educativas,
vigor la opción preferencial por los pobres, en
la lucha por la superación de las estructuras
de injusticia;
así como en la “puesta en obra” o ejecución
de cada una de ellas.
Padre Federico Sanfelíu S.J.
E l diálogo se desarrolló en la moder-
na sede del Provincialato de Quito,
dotada de conexión a la autopista
mundial de la información y presidida por la
estatua de San Ignacio de Loyola, el funda-
dor de la Compañía de Jesús y la imagen de
la Virgen Dolorosa, la del Milagro de Abril de
ente que el lugar que dejó el Colegio San Ga-
briel era el mejor para que en ese sitio tome la
posta un nuevo Colegio; siempre la Compañía
de Jesús ha tenido la preocupación de dar la
oportunidad de educarse a cualquier estudi-
ante que pudiese llenar la requisitos mínimos
que exigía el Colegio.
1906.
Jesús tomó la decisión, que se concretó
en 1959, de crear un Colegio gratuito
de excelencia, en la ciudad en la que ya
tenían un Colegio, el San Gabriel, que
cobraba por la educación que brindaba,
la decisión la toman los jesuitas antes de
Vaticano II, antes de Medellín, antes de
Puebla, antes de Juan XXIII. ¿Por qué?
La transcripción exacta de la entrevista que
abordó el ayer, el hoy y lo que vendrá del
San Luis Gonzaga de Quito, Ecuador, es la
siguiente:
Hubo un acuerdo en la Universidad Católica
por el que, se quiso tener un Colegio especial
de gente bien preparada, tanto intelectual
como moralmente.
Era el momento histórico en que
irrumpía la Revolución en Cuba y se co-
menzaban a hablar de temas sociales.
¿Acaso era el momento más oportuno?
En 1956 se cumplieron 50 años del Mil-
agro de La Dolorosa y la Compañía de
Se había celebrado el Cincuentenario del
milagro de La Dolorosa y se creyó conveni-
Lo de Cuba no me parece que sea significativo
ya que no fue determinante en nuestra vida.
Sí lo fue la toma de conciencia, importante
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por parte de la Provincia. Teníamos más ca- pacidad para atender a los más pobres; varias iniciativas nacieron casi al mismo tiempo, como la del Centro del Muchacho Trabajador que se hizo realidad; y, algo que comenzó a darse en todas las parroquias y que luego se consolidaría con el tiempo: que la mayor parte de los Colegios tengan -ahora todos lo tienen- más apertura con los pobres en el sentido de caridad. Por ejemplo, en el Colegio de Cuenca hay un comedor gratuito para an- cianos y para niños que no tienen los medios necesarios; el Colegio de Portoviejo alimenta a un numeroso grupo de ancianos, algo simi- lar ocurre con todos los otros Colegios que tienen esa extensión, acrecentada por algo todavía más real: la atención a los enfermos en los Dispensarios Médicos.

clave de San Ignacio que comienza diciendo “aunque la suma sabiduría de Dios es la que lleva adelanta a la Compañía, con todo hace falta que escribamos Constituciones para que sepamos y tengamos unidad en tantos luga- res y tan dispersos como estamos”. Allí está, no solamente la concepción de San Ignacio sobre la vida religiosa de la Compañía de Jesús, sino también los principios de la es- piritualidad jesuita y los principios de acción; él decía: “donde se haga más bien y más uni- versal pasa por encima de donde se extienda menos gente o no sea tan de un futuro promi- sorio”.

Entonces, ¿uno de los postulados fun- damentales de San Ignacio es la edu- cación?

¿Cómo evalúa usted los 50 años del Cole- gio Gonzaga?

Evaluarlo de una forma muy exacta y concreta

no lo puedo hacer, porque la mayor parte de

mis casi 30 años en Ecuador he trabajado en la Universidad Católica y de ella es de donde

más conozco. De cualquier manera también estoy enterado de lo que pasa en los Colegios, como de lo que ocurre en la mayor parte de nuestras obras que son una buena cantidad.

Mi percepción del Gonzaga es que es un Co-

legio que busca la excelencia académica y de

eso ustedes se enorgullecieron, ya que a (a las

Universidades) donde iban lograban aprobar todos los Exámenes de Ingreso, esa es una realidad que no se puede negar. La educación

religiosa también era muy cuidada. Si vemos la historia de los Padres Rectores y

Cuando San Ignacio toma sus primeras

Esa afirmación es verdadera y es falsa. Ver-

Así es. Pronto San Ignacio se dio cuenta que

¿Por qué dijo usted que es falso que San

de

los Padres Instructores o de los Pastora-

iniciativas dirige en mayor grado su

apostar por la educación de la juventud era

listas, constatamos que esa educación fue ex-

atención a las clases pudientes, a los ricos: forma líderes entre los poderosos. ¿Por qué ahora atender a los pobres?

dadera porque San Ignacio, lo que dice es

generar las condiciones de un mundo nuevo, más justo y diferente.

Ignacio buscara la formación de los más ricos?

celente, hasta cuando con el Concilio y el post Concilio vino aquella gran sangría de jesuitas. Pero se mantiene todavía la presencia de los Padres Espirituales y con ello no se ha des- cuidado la formación religiosa. Lo que si se ha conseguido, y el Gonzaga de alguna manera

que hay que educar a la juventud y hay que

ha

sido el pionero, es que el Rector sea un lai-

educarla gratuitamente.

Porque no fue así. De hecho sí que hubo Co-

co,

al igual que para la formación espiritual,

¿Ese es el postulado de San Ignacio?

legios que se llamaban de nobles, ese era el criterio porque ellos iban a gobernar. En una sociedad como esa, antes de la Revolución

aunque ha existido siempre algún jesuita que la atendía y otra persona, con espiritualidad jesuita, que la encauza.

Lo que hacían los jesuitas para crear un Co- legio era pedir al fundador o fundadores que les diesen posibilidades para conseguir recursos para lograrlo, esto generalmente consistía en una Hacienda que la adminis-

Francesa, de clases como las que existían, educar a aquellos (a los integrantes de la nobleza) era prioridad, en el fondo se estaba preparando a los que iban a gobernar.

En el Gonzaga los Rectores seglares han sido los Licenciados Francisco Salazar en las primeras etapas y Carlos Vargas, ahora.

trábamos, la renta que producía permitía cubrir los enormes gastos que demandaba la

¿Pero también educaban a quienes iban a ser gobernados?

Si,

así es, nada menos que dos Rectores que

educación. Bajo este criterio y con las Hacien-

llevan muchos años en ello. En la última tem-

das de la Compañía de Jesús, el Ecuador tuvo la mejor Universidad, la madre de la actual

Así es. Por eso digo que es verdad y es falso, porque las dos cosas realmente existían.

porada el Colegio ha tenido dos cambios de sede y lo ha hecho de manera muy peculiar;

Universidad Central, la que se llamó Univer-

en

la actualidad uno de los establecimientos

sidad de San Gregorio.

¿Si ya existía un Colegio en Quito, el San

educativos de la Provincia más hermosos lo

Gabriel, por qué crean otro, el Gonzaga?

tiene el Gonzaga.

Entonces la fundación del San Luis Gonzaga de Quito se enmarca en el postulado de San Ignacio de educar gratuitamente. ¿En dónde consta este postulado?

Hay ciudades con varios Colegios. Una prác- tica de la Compañía de Jesús en casi toda Europa fue que, junto al Colegio para gente económicamente pudiente, se creaba un Co- legio semejante costeado por la Compañía de

¿Cómo ve usted al Gonzaga del futuro, tomando en cuenta que ya no es gra- tuito?

En

las

Constituciones

de

la

Compañía

de

Jesús y por los padres de los alumnos. Nor-

Es que, en la actualidad, me pregunto, ¿cómo la calidad de la enseñanza que tiene el Gon-

Jesús que son

sus normas, como

lo

es

la

malmente eso se hacía.

zaga, puede ser gratuita? Harían falta 20 Ha-

Constitución del Ecuador. Es uno de los libros

ciendas para el sistema ignaciano o que el go-

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Instalaciones actuales del Colegio en La Armenia

bierno de la nación crease otra estructura (de financiación). En este momento no podemos mantener la gratuidad pero si tenemos algo

la impresión que no las hay en la actualidad, porque es algo antipedagógico: regalar todo no es bueno, cada persona tiene, no solo que

cobraban sueldo, sino que enseñaban como un aporte para dar una educación de excelencia.

que, creo, es importante: las pensiones dife- renciadas. Se conocen los ingresos de cada familia y según esa información hay estudiantes que

comerse el pescado, sino también saberlo pescar, lo gratuito crea una mentalidad de mendigos, nos acostumbramos a vivir de lo que nos dan.

De eso yo ya no estoy seguro. Quizás quienes eran jesuitas no cobraban.

aportan más y hay otros que aportan menos. Es el mismo sistema que se usa en la Univer-

¿Pero el Gonzaga fue gratuito?

No, ciertamente había maestros que no recibían salario alguno.

sidad Católica. Hace algunos días un familiar de una de las

Pero había la exigencia de calidad.

Entonces, estamos hablando de momentos

primeras benefactoras de la Universidad Católica me decía que antes la Universidad era para pobres y que ahora no hay pobre que

Así es y quien no era de calidad se iba del Colegio.

en los que había minorías muy sociales que hacían ese trabajo.

pueda ir a ella. Le respondí que si deseaba

¿Quisiera agregar algo?

podía mostrarle estadísticas.

Ese era el aporte que se exigía.

Al ingresar en la Universidad Católica siem- pre se exige, en el primer semestre, que to-

En efecto, el Gonzaga se abrió con 96

Los alumnos del Colegio Gonzaga sienten que están unidos a ustedes, los antiguos alum-

dos los estudiantes paguen lo mismo -algo moderado- lo cual es una opción a favor de

alumnosydeesegrupoinicialsolo23lle-

garon a graduarse, a los que se agrega-

nos, por los mismos ideales y los mismos objetivos: ser un Colegio de excelencia con

la

Universidad.

ron seis más que entraron en diferentes

una formación cristiana de primera y con un

 

años de los seis transcurridos.

sentido social que tiene que trascender todo,

El

que entra y aprueba ve si le interesa el esti-

eso es lo que quiere la Compañía de Jesús:

lo y la formación que nosotros tenemos pero, después, a todos se les somete a un estudio en cuanto a sus ingresos familiares, el núme- ro de hijos, etcétera, lo que determina el establecimiento de pensiones diferenciadas. En la misma aula pueden haber alumnos que estén pagando el 100 por ciento, otros el 30

y otros el 20 por ciento. Becas totales tengo

Claro, eso era propio de una institución in- novadora como el Gonzaga, de alguna mane- ra revolucionaria, eso fue interesante.

Creo que la experiencia de la Compa- ñía de Jesús con el Colegio Gonzaga fue revolucionaria. Un detalle interesante fue la presencia de maestros que no

hacer hombres para los demás, hombres del mañana y eso estamos haciendo. Los del Gonzaga hoy tienen el peligro -y lo digo en voz bajita- de olvidarse de sus orígenes. No estoy dando un diagnóstico. Por eso me parece muy bien lo que están haciendo, decir que: recobremos y miremos nuestros orígenes.

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Significado de su creación Escribe Leonardo Izurieta Chiriboga, Sociólogo y Planificador educativo Una
Significado
de su creación
Escribe Leonardo Izurieta Chiriboga, Sociólogo y Planificador educativo
Una interpretación
La fundación del Colegio Gonzaga fue
un hecho socio-religioso.
Para comprender su sentido profundo
es necesario enmarcarlo en el diálogo
de la Iglesia Católica con las sociedades
latinoamericanas.
que tímidamente comenzaban ya a circular
por las venas ocultas de la Iglesia ecuato-
riana. Y es que todo acontecer con proyección
se teje lentamente como un tapiz de filigrana
sobre un cañamazo que sostiene el juego de
colores y de contraluces. Lo presentaré como
antecedentes mediatos e inmediatos que ro-
dearon a la creación del Gonzaga, le dieron
sentido y hoy le dan proyección.
M il novecientos cincuenta y seis.
Cincuenta años del milagro de
la Dolorosa. La Compañía de
Jesús resuelve abrir un colegio para pobres
en“el cascarón vacío de piedra que había de-
jado el San Gabriel” (Entrevista al P. Gustavo
Maldonado).
Tres hechos me sirven de inmediato punto
de partida: el cincuentenario del milagro de
la Dolorosa; el nombre de “San Luis Gonzaga”
para bautizarlo; el papel jugado por antiguos
alumnos del Colegio San Gabriel: entre los
promotores más fervorosos, un presidente de
la Asociación de antiguos alumnos; un ex-ga-
brielino que, como Presidente Constitucional,
firmó el decreto de creación. Desentrañemos
estas circunstancias inmediatas:
niales: como que las élites pudientes tomaron
conciencia de que debían abrir cauces a “chi-
cos de una clase social mucho más humilde,
más modesta, de las barriadas suburbanas de
Quito que no podían soñar con ingresar al San
Gabriel por la pensión. Serían alumnos de los
pueblitos aledaños a Quito que irían a recibir
educación en el centro de la ciudad, en un an-
tiguo colegio de piedra cargado de tradición
que habían quedado libre, porque el San Ga-
briel se fue al norte siguiendo a las familias
que lo alimentaban (Datos de la entrevista al
P. Maldonado).
¿Qué móviles le llevaron a hacerlo y fundarlo
en 1959?
Seguramente hubo algunos inmediatos.
Para comprender las hondas motivaciones
-aquellas que escapan a las conciencias del
momento- que gestaron este hecho, es nece-
sario enmarcarlo en las nuevas percepciones
La promoción y la autorización estuvo en
manos de personajes que se formaron entre
la arquería de piedra de los dos patios colo-
¿Los pobres vistos como objetos de compa-
sión y motivo de beneficencia?
El nombre escogido fue el de “San Luis Gon-
zaga”, el joven jesuita italiano que murió a
los 23 años contagiado de la peste por el po-
bre al que, a hombros, llevó al hospital. Este
nombre pone tímidamente en el umbral de la
conciencia de los fundadores un rasgo y una
motivación más: el pobre es sujeto de servicio
extraordinario.
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¿Y el cincuentenario del milagro de la Dolorosa?

Esta circunstancia es clave para descubrir el

creación del

Gonzaga, pero no como dádiva benefactora, ni aun siquiera como servicio extraordinario, sino como consigna por la equidad.

hondo sentido histórico de la

En efecto, en 1906 se interpretó el mila- gro como la manifestación dolorida de la madre por el ostracismo al que la derecha económica anticlerical (gobiernos liberales) sometiera a la educación particular católica.

Esta interpretación del milagro animó la lucha que terminó con la conquista del derecho a impartir una educación confesional, y desencadenó la creación en rosario de centros educati- vos de jesuitas justamente en ese contexto político adverso.

Así, en 1935 se inaugura el Colegio Borja en Cuenca; en

1942 se abre la Residencia

Universitaria “Hogar Javier”; en 1946 se funda la Univer- sidad Católica de Quito, se crea el Pensionado San Fran- cisco de Borja en Cuenca; en

1953 se inaugura el Colegio

Pierregrosse en Manta y en

1955 se funda el Colegio

Cristo Rey en Portoviejo; finalmente en 1956 se autoriza la creación del Colegio Javier y se consigue el decreto de creación del Gonzaga.

Todo esto en el marco del Acuerdo (Modus Vivendi) entre los Estados del Ecuador y del Vaticano por el que “se garantizó a la Iglesia Católica el derecho de fundar planteles de enseñanza, sujetos a las leyes del Ministerio de Educación, pero libres para enseñar la Re- ligión”(www.jesuitas.ec)

Este dinamismo demuestra que, para el 1950, se había ya superado la interpretación del milagro por la defensas de la educación católica perseguida por el anticlericalismo alfarista, y que se comenzó a pensar en el

pobre como en un sujeto de servicio extraor- dinario. Los tres hechos citados quedaron enmarca- dos -y desbordados- por otros que consti- tuyeron los antecedentes mediatos a los que ahora me refiero:

La II Conferencia del Episcopado Latino- americano, concreción para nuestro sub con- tinente del ConcilioVaticano II, y una serie de acciones socio-pastorales que emprendió la Compañía de Jesús en los años inmediatos subsiguientes hasta el centenario del Mila- gro de la Dolorosa.

(Casa del sol), la Fundación “Cristo Rey” en Portoviejo.

¿Qué tienen de común estas acciones? El pobre ya no es visto como objeto de com- pasión y motivo de beneficencia, ni siquiera el pobre es visto como sujeto de servicio extraordinario, sino el pobre es visto simple- mente como sujeto de derechos en cuanto a miembro de la “Iglesia de los pobres”.

Este nuevo sentido del milagro de la Doloro- sa nace inmediatamente de la relectura que hiciera la II Conferencia del CELAM (Mede- llín, 24 de agosto de 1968) de

los signos de los tiempos del desarrollo y la dependencia; de las situaciones de injus- ticia y marginación vigentes en el sub-continente, y de la necesidad de concurrir, desde la fe y el amor evangélicos, a la liberación entendida como desarrollo integral de todo hombre y de todos los hom- bres.

El Gonzaga comenzó su an- dadura justamente cuando estas perspectivas profundas bullían, con la fuerza del Es- píritu, en las comunidades cristianas y en no pocos católicos comprometidos en acciones sociales aun antes del Vaticano II y de Medellín.

Esta relectura del Milagro está en trance de completarse -o revisarse- con otras líneas fuerza que circulan en nuestro cuerpo social, signadas por una parte con las nuevas tec- nologías de la información y su incidencias sutiles en las conciencias de nuestros niños y jóvenes, en la mundialización de la cultura y en la globalización de la economía y en lo lo- cal por el nuevo catálogo de derechos políti- cos, civiles y ciudadanos de las constitución vigente y por el socialismo del Siglo XXI hoy en marcha.

El centenario milagro de la Dolorosa es una realidad viva que se deja interpelar por los signos de los tiempos, lo mismo que el Cole- gio Gonzaga en su cincuentenario.

lo mismo que el Cole- gio Gonzaga en su cincuentenario. por tenga fechas para todos. Comenzaré

por tenga fechas para todos.

Comenzaré

estos

últimos

Leonardo Izurieta Chiriboga

aunque

no

El Nocturno 20 de Abril en Guayaquil, gratuito para niños de escasos recursos (21.12.1958). Fe y Alegría y el Centro del Muchacho Traba- jador en el marco de la educación popular (1964). La residencia Kolping, para jóvenes universitarios de escasos recursos que en sus primeros años funcionó en los altos del Cole- gio Gonzaga y luego pasó al Hogar Javier. La Casa de la Juventud que reunía justamente a estudiantes del Gonzaga y de otros colegios fiscales. El Centro de investigación y acción social (CIAS). La Acción Pastoral Integral Guamote con la Emisora “La Voz de Gua- mote” y, desde 2001, con el Colegio Intihuasi

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Luis Eladio Proaño en 1959 La Fundacion, su Historia Luis Eladio Proaño “La Compañía de

Luis Eladio Proaño en 1959

La Fundacion, su Historia

Luis Eladio Proaño

“La Compañía de Jesús entendió que de la gente pobre podían salir líderes con una influencia bastante grande”

E l doctor Luis E. Proaño es un destacado intelectual ecuatoriano que hace medio siglo formó parte

de la plantilla original de autoridades y ma- estros del Gonzaga. Posteriormente fue a los Estados Unidos para doctorarse en comuni-

cación y, al regresar, ocupó sucesivamente entre otras funciones, la Dirección de la Revista Mensajero, la jefatura de

información de Teleamazonas y la Dirección General del Centro Inter- nacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL). Como consultor e investigador, Proaño se aventuró por la arena política, es autor de varias obras, en especial en el área de comuni- cación. Retirado ya de toda activi- dad, excepto del análisis de la ac- tualidad nacional e internacional, el Dr. Proaño desgranó sus recuerdos que lo vincularon con la fundación, en 1959, del Gonzaga. A conti- nuación el diálogo que mantuvi- mos.

¿Por qué la Compañía de Jesús resuelve en 1959 crear un colegio gra- tuito, cuando siempre dedicó su activi- dad educacional a grupos de elite? En ese momento comenzaban los jesuitas a tener conciencia de su obligación de par- ticipar en la transformación social del país, la misma se podía hacer a través de la edu- cación. Ello estaba en perfecta consonancia con el ideal de San Ignacio de Loyola de for- mar líderes que ejercieran en la sociedad el trabajo que les correspondía realizar. Siem- pre los jesuitas se dedicaron a las personas que tenían influjo o ejercían liderazgo. Por eso estuvieron cerca de las Cortes: eran

consejeros de reyes, Papas, etc. Estaban donde estaba el Poder. El deseo de San Igna- cio era que se tenga influjo en las personas con poder para hacer la transformación que se necesitaba. Una manera de formar líderes es a través de la educación y por eso los jesui- tas se dedicaron a colegios y a universidades, sobre todo. Esa es la obra fundamental que ha hecho la Compañía de Jesús en todo el mundo, los colegios han sido siempre de elite, que en un tiempo pudo ser la nobleza, como cuando los jesuitas tenían un colegio

para los jesuitas porque ayuda a formar a los líderes que llevan adelante la transfor- mación que se requiere.

Alrededor de 1959 el Colegio San Ga-

briel, se va al norte, dejando el edificio de la Benalcázar y Espejo, allí se establ- ece un colegio gratuito. ¿Por qué? En ese momento la Compañía de Jesús, en toda América Latina, comenzó a entender que de la gente pobre podían salir líderes que tuvieran influencia bastante grande. Acababa de ocurrir la Revolución

Cubana y se veía como un peli- gro la llegada del comunismo en la región. Era importante, por lo tanto, tener un liderazgo entre la gente pobre y, para ello, se necesi- taba contar con un Colegio para muchachos de ese sector social, que tuviesen talento y capacidad para, más tarde, ejercer liderazgo. Fue por eso que no se puso énfasis en el dinero sino en el talento y en la clase social que menos posibili- dades económicas tenia.

Pero solamente se lo hace en Quito No. En Guayaquil los jesuitas esta- blecieron el Colegio de La Dolo- rosa, como tengo entendido que se llama, como colegio gratuito en el que, el Padre Chacón que había sido Rector del San Gabriel, fue también su máxima autoridad. Ese colegio funcionaba en la Residencia San José de los Jesuitas en el Puerto Principal.

Pero no solamente eso. La Compañía de Jesús había comenzado ya un trabajo es- pecial por medio del Padre Arrupe, el mejor Padre General que ha tenido la Compañía, él poseía una verdadera conciencia social, una inquietud social muy grande, aspiraba a que en América Latina los jesuitas fueran quienes se empeñaran en la transformación

jesuitas fueran quienes se empeñaran en la transformación Luis Eladio Proaño en la actualidad para nobles

Luis Eladio Proaño en la actualidad

para nobles -por ejemplo- en Roma donde estaban a cargo de su educación. Es que la nobleza, en ese tiempo tenía el liderazgo. En el Ecuador, durante un tiempo, los que tenían liderazgo eran los miembros de la denominada “clase alta”, por eso el Colegio San Gabriel educó, en su mayor parte, a es- tudiantes pertenecientes a ese sector de la sociedad, porque se quería que muchachos vinculados a familias con influencia y poder, salieran bien formados para defender la causa católica y, fundamentalmente, para proteger los intereses de la Iglesia. Resumiendo, la educación es importante

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social. Para ello se fundaron en la región unos centros de actividad e investigación social, bajo la denominación de CIAS o Centro de In- vestigación y Acción Social que, para algunos,

Veamos la coyuntura mundial: era

de fundación no se abrieron los seis cursos del Colegio. Los que iniciamos fuimos el Padre Gonzalo Romero como Rector, el Padre Luis Rodríguez era el Ecónomo o Procurador, yo era

pasar de los años. Recuerdo que en algún momento fue al Co-

legio del doctor José M. Velasco Ibarra que había sido elegido en 1960 para suceder

a

la invitación para la apertura del Salón del

pertenecían a la CIA estadounidense por la

el

Prefecto de Disciplina a cargo de su cuidado

al doctor Camilo Ponce, quien estuvo en la

similitud de las siglas de la oficina de inteli-

y

de que las cosas marcharan bien en todo el

fundación del Colegio y firmó el acta co-

gencia del gobierno de los Estados Unidos. El primer CIAS se creó en Chile y luego en

Colegio. Además éramos profesores: el Padre Rodríguez de Literatura, yo daba Inglés e His-

El Colegio abre sus puertas en octubre

rrespondiente. La visita seguramente se debió

Colombia; en Quito, posteriormente a la fun-

toria. El Gonzaga era gratuito no solo para los

Milagro de la Dolorosa, obra que fue realizada

dación del Gonzaga. Lo que quiero decir es que comienza a darse una transformación muy grande en la Compañía de Jesús, una

alumnos. Los profesores daban sus clases sin cobrar un solo centavo, teníamos muy buenos profesores, a los que se les entusiasmó con el

por el Padre Gonzalo Romero. Allí el doctor Velasco, en su discurso, mencionó al jesuita francés Pierre Teilhard de Chardin, explicó

transformación con profunda sensibilidad social. Por esto, aquí en Ecuador a algunos jesuitas simplemente se los acusó de comu- nistas, mencionándose incluso, que la Revista Mensajero de la Compañía de Jesús era comu-

ideal del Colegio, allí formaríamos a gente que valía la pena pero que no tenía recursos para pagar pensiones en establecimientos de supuesta buena educación, a estas personas había que ayudarles para salir adelante. Los

su pensamiento, en el sentido de que los je- suitas siempre estaban adelante. Los tres que nos encontrábamos al frente del Gonzaga no sabíamos quién era Pierre Teilhard de Char- din, cuyas obras en francés, ya las había leído

nista, esto debido a que la Congregación había asumido una tremenda inquietud so- cial. Se funda entonces el Gonzaga para que la gente de escasos recursos pueda formar a sus hijos en un Colegio de excelencia. Vemos así que el segundo énfasis del Gonzaga, junto al talento, fue la excelencia. Allí iban los mejo- res muchachos de las familias que no tenían recursos económicos. Para entrar al Colegio se debía dar un examen de ingreso sumamente estricto y difícil de aprobar, los que lo logra- ban pasar obtenían matrícula automática y una beca total. Además, se tenía la norma de que no se podía repetir el año y si un es- tudiante no lo aprobaba se iba del Colegio. Por ello, de los que entraron al primer curso y llegaron al sexto fueron pocos, debido a la gran exigencia en notas y calificaciones que se tenía. En el Colegio no se podía ser vago porque con ello, se perdía la beca.

el último año de un gobierno social- cristiano en Ecuador, había ocurrido la revolución cubana, terminaba el gobierno de Dwight Eisenhower para dar paso a John F. Kennedy en Estados Unidos; Europa intentaba unirse, Israel vencía a los árabes; en el Lejano Oriente

profesores que indudablemente eran católi- cos sinceros y con mentalidad social se entu- siasmaron, les encantó la idea; se decía que el prestigio del San Gabriel iba a quedar atrás porque el Gonzaga lo superaría. Entre los dos colegios se creó una cierta competitividad. En el Gonzaga se exigía tremendamente, había una calidad superior de alumno y profesor. Allí había un ideal. Todos los profesores eran muy buenos, eran excelentes; de alguna manera estaban vinculados con los jesuitas y tenían simpatía por la obra que realizaban.

de 1959, ¿cómo se financiaba? Primero, con los fondos que se recogían para esa causa en la Novena de La Dolorosa. La gente, entonces, era muy generosa y la obra como tal gustaba mucho. Otra fuente de ingresos fueron los valores que se cobraban por el arrendamiento de varios locales en la calle Benalcázar. Además, había gente que auspiciaba la causa, bene- factores que otorgaron becas. Por ejemplo Conto Patiño entregó 10 becas. Jaime Acosta Velasco del Banco del Pichincha, que tenían simpatía por el Colegio, seguramente hizo su contribución. No lo sé con exactitud, porque no me correspondía la gestión económica- administrativa.

el

doctor Velasco.

¿Cuál fue la actitud de la Iglesia Católica ante el Colegio que se abría? Los jesuitas, como orden religiosa, dependen directamente del Papa, por lo que tienen to- tal independencia a nivel de cada uno de los países. Al Cardenal Carlos María de la Torre, al frente en ese entonces de la Iglesia Católica en Ecuador, debe haberle gustado mucho esta iniciativa de la Compañía de Jesús, porque respetaba y quería mucho a los jesuitas, más cuando iban a encarar una obra social de esa magnitud.

¿Qué nos puede decir de los Colegios de los Jesuitas en Ecuador para entonces? Algo muy importante fue que en el Gonzaga se estableció pruebas o exámenes de capa- cidad y aptitud para poder ingresar en él. Práctica que no se tenía en todos los colegios, en el Borja de Cuenca, por ejemplo, no había esos exámenes. Sin embargo, en los colegios de los jesuitas se requería, para entrar, las me- jores referencias posibles de cada uno de los alumnos, esto servía para decidir su ingreso. No se recibía ciegamente a los alumnos, más cuando los colegios de los jesuitas tenían una amplia acogida en el mundo católico, por su prestigio y nivel intelectual.

había ocurrido la guerra de Corea y algo

Al principio el requerimiento económico para

El

mejor colegio del Ecuador, para los católi-

igual acontecía en Vietnam, mientras comenzaban a perfilarse países podero-

el funcionamiento del Colegio no fue mayor, pero conforme avanzaba el proyecto las

cos, durante un tiempo, fue el San Gabriel de Quito, en Cuenca el Rafael Borja, en Guayaquil

sos. Se funda entonces el Gonzaga. ¿Qué

necesidades se incrementaban. Seguramente

el

Colegio Javier, en donde se ha formado casi

nos puede contar?

en algunas ocasiones se debió pagar a cier-

todo el liderazgo socialcristiano. Eso se quería

Se comenzó con el Primer Curso y cada año se creaban los cursos sucesivos. En el primer año

tos profesores, a pesar que en el primer año ninguno cobró. Esta situación cambió con el

para el Gonzaga: darle el mejor prestigio en su enseñanza.

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La mirada de la Virgen Dolorosa, hoy

Fausto Segovia Baus, Segunda Promoción, 1966

Dolorosa, hoy Fausto Segovia Baus, Segunda Promoción, 1966 E l Ecuador es un país privilegiado: el

E l Ecuador es un país privilegiado:

el siglo XX se desenvolvió ante la mirada prodigiosa y misericordiosa

de la Dolorosa del Colegio San Gabriel, de

Quito.

Como ex alumno del Colegio San Luis Gonza- ga -que ocupó durante algunos años el local del mencionado plantel- expreso con mucha emoción la inspiración de la Virgen Dolo- rosa y el carácter que imprimió en nuestros proyectos de vida.

desde la pared de un comedor, miró a los ni- ños y expresó su sentimiento de dolor, ante los trágicos acontecimientos que ocurrían en nuestra Patria.

Pintada en un cuadro más bien modesto, se la ve a la Virgen María con un rostro profunda- mente triste, al pie de la Cruz, con un corazón ardiente atravesado por espadas -siete en total-, y en su regazo materno la corona de espinas y los clavos de la crucifixión del Sal- vador.

Todos los ecuatorianos y ecuatorianas, cre- yentes o no, se fijaron en la mirada de esta extraordinaria mujer, que quiso expresar un sentimiento capaz de remover las conciencias

y manifestar su auténtico amor, especial-

mente a los niños y jóvenes del Ecuador.

Y comenzó a llamarse la Dolorosa, la pa-

trona de la educación católica de un país que amanecía al nuevo siglo con el laicismo que, lejos de ser entonces una escuela de tolerancia, imprimió temor, odio y pasiones

contrapuestas.

El 20 de abril de 1906 ocurrió un milagro sin- gular, refrendado por la Iglesia Católica. La

Sus ojos se humedecieron y parpadearon varias veces, ante la presencia de numerosos

Efectivamente, la Virgen lloró en un momen-

Virgen de los Dolores, lloró. Hubo numerosos

estudiantes y profesores, cuya primera reac-

to

especial en la historia del Ecuador, cuando

testigos y pruebas, pero más allá de las evi-

ción fue de sorpresa, en unos; temor en otros;

se

avizoraban cambios importantes en la so-

dencias y análisis estuvo ahí la Virgen, quien,

y sobresalto en la mayoría. ¡La Virgen lloró!

ciedad con el advenimiento del alfarismo que

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inauguró una etapa de transformación -es verdad-, pero impregnada de un sentimien-

to anticlerical que significó, en ocasiones, atropellos, como el asalto al Colegio San Felipe Neri, de los jesuitas, en Riobamba, cuando la soldadesca profanó el altar mayor

y asesinó al padre Moscoso, superior de la comunidad, a fines del siglo XIX.

En abril de 2006 se cumplieron cien años de este milagro. Y no podemos seguir indife- rentes, porque esa mirada inconfundible marcó -¿quién podría negarlo?- a genera- ciones de ecuatorianos y ecuatorianas, que construyeron su fe y formaron su corazón ante la imagen purificada de María y sus ojos misericordiosos. ¡Este fue su ver- dadero milagro!

La Dolorosa del Colegio es en- tonces mucho más que una devoción, mucho más que un cuadro milagroso, un Rosario de

la aurora o una novena que se repite todos los años. La Dolorosa

y su mirada constituyen signos

vivos de fe, amor, esperanza y compromiso, aquí y ahora, con- secuentes con aquellos valores que San Ignacio de Loyola y los compañeros de Jesucristo -los jesuitas- internalizaron en cada joven ecuatoriano que buscaba un ideal, un proyecto de vida au- téntico y la posibilidad de realizar -al amparo de un referente- una misión trascendente en la sociedad.

Por eso, la mirada materna de ayer, siempre bondadosa e indescifrable, sigue vigente hoy. La razón estriba en que no sólo es una mirada que “ve” sino que “escucha”, que acompaña y acoge con cariño, siempre leal e incondicional, a toda persona, sin excepción, que acude a ella en busca de algo, que no es un “favor” o una “gracia” -que sí las da y en abundancia a los limpios de corazón-, sino el perdón y la reconciliación, y a través de ellos, hacia la construcción del Reino de Dios, primero en la Iglesia doméstica -la familia- y en todos los escenarios de la cotidianidad. Cuando los profetas de las calamidades pre- conizan malos momentos para la Patria y el mundo, y otros alardean el individualismo, el

hedonismo, la competencia ciega, la destruc- ción de los valores humanos, la violencia y la caída de los referentes, en nombre de un progreso paradójicamente decadente, surge la mirada de la Dolorosa como bálsamo, como punto de apoyo afirmado en el amor

y el poder maravilloso del servicio.

Los ojos de la Virgen Dolorosa, en ese con- texto, están dirigidos a la educación. Por algo escogió el lugar y los jóvenes para su prodigio. En este sentido, la educación es un propósito central de su mirada, pero una educación diferente y definitivamente libertaria, inclusiva, enraizada en el ser hu- mano, esto es, en el desarrollo integral de las

mano y sus necesidades esenciales.

La mirada de la Virgen es entonces un balu- arte para descubrir las nuevas sensibilidades de la sociedad y orientarlas hacia la “amo- rización”, como decía otro distinguido jesuita, Teilhard de Chardin[2]. Porque su mirada está dirigida a todos y todas, y preferentemente a los que sufren, a los excluidos y excluidas. Así, en un contexto amplio podríamos afir- mar con Umberto Eco, que la Universidad tiene que dejar de ser un “santuario creado para escuchar los murmullos del mundo”.[3] Debe obligatoriamente responder a la de- manda social y no encerrarse en esa“burbuja de paz” al cobijo de la ciencia y la formación de profesionales sin conciencia.

Por lo dicho, la mirada de María es fecunda y llena de fortalezas para quienes desean firme- mente hallar un referente para la educación del presente y del futuro y, en general, para quienes aspiran a humanizar las ciencias y revertirlas al destino humano y su Parusía.

Es hora que los cristianos de- jemos de ser pusilánimes, dé- biles y cobardes ante la basura informativa que nos inunda; ante los tentáculos de la corrup- ción que nos amenazan; ante el vacío ético y la anomia que nos

llega por los cuatro costados. Debemos ejercer con valentía una resisten- cia proactiva y no reactiva, una no-violencia activa, y actuar. Sí, con el ejemplo de María y su mirada, con la compañía del Resucitado; con la razón -desde luego- pero con la pa- sión para transformar el corazón y el mundo, con la verdad. No desde fuera sino, sobre todo, desde dentro. Nuestros hijos merecen un Ecuador viable, con futuro, si confiamos en la mirada de María y trabajamos juntos con fe en dirección a la justicia.

BIBLIOGRAFÍA

1) AZCARGORTA, Jesús, Simposio PUCE. Abril,

2006.

2) CHARDIN, Teilhard de, “El fenómeno humano, Siglo XXI, Bs. As., Argentina, 1989. 3) También citado por el Dr. Jesús Azcargorta, en el Simposio mencionado.

por el Dr. Jesús Azcargorta, en el Simposio mencionado. Fausto Segovia Baus personas, sin discriminaciones de

Fausto Segovia Baus

personas, sin discriminaciones de ninguna clase. Porque sólo una educación de calidad con equidad que defiende la vida es una educación que usa los poderes, los saberes

y los haberes al servicio del bien y no de las ilusiones y perversiones del mercado.

No es justo, por lo mismo, que el Ecuador como otros países “prepare profesionales exitosos en sociedades fracasadas”.[1] Hay que revertir esa tendencia. Tenemos que educar para un cambio responsable, con un liderazgo ético y estético. No basta el impe- rialismo de la razón; es urgente producir y generar trascendencia, valores, en cada una de nuestras actitudes educativas, mediante una visión multidisciplinaria de la realidad, donde la primera prioridad sea el ser hu-

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Colegio San Luis Gonzaga Los Fundadores “Sección a” “Sección b” Carlos Enrique Aguilar Jorge Augusto
Colegio San Luis Gonzaga
Los Fundadores
“Sección a”
“Sección b”
Carlos Enrique Aguilar
Jorge Augusto Aguirre
Francisco Eduardo Albán
Marco Vinicio Andrade
Jaime Molina Aráujo
Ernesto Arévalo
José Ramiro Basantes
Rafael Edmundo Bastidas
Iván Bill Bravo
Jorge Eduardo Cadena
Víctor Hugo Cadena
Pedro Alejandro Cadena
Julio César Caiza
Edgar Norberto Calderón
Marco Arturo Camacho
Germán Alonso Campaña
Hernán Marcelo Cantuña
Luis Guillermo Cárdenas
Galo Alonso Carrillo
José Luis Casco
Edgar Gabriel Cevallos
Jaime Oswaldo Chimbo
Gabriel Patricio Chiriboga
Luis Iván Cifuentes
Luis Marco Cisneros
Marco Vinicio Contreras
Edison Rommel Crespo
César Alfredo Cruz
José Vicente Cuesta
Carlos Alfonso de la Torre
Galo Marcelo del Salto
Carlos Alfredo Dueñas
Jorge Alberto Dueñas
Pablo Rubén Endara
Jaime Aníbal Enríquez
Gustavo Patricio Espinoza
Jaime Iván Fernández
Mario Franco
Mario Jorge Freire
César Washington Galarza
Wilson Alfredo Galarza
Guillermo Ramiro Gallardo
Luis Fernando Gallegos
Carlos Humberto Garrido
Jorge Bolívar Garrido
Edgar Enrique Gordón
Gilberto Patricio Hidalgo
Kléber Enrique Jaramillo
Rafael Hernán Jervis
Wilfrido Alberto Larco
Rubén Oswaldo Leiva
René Marcelo Live
Marcelo Patricio López
Oswaldo Ferdinando Machado
Diego Patricio Manzano
José Gabriel Martínez
Luis Antonio Martínez
Marden Eduardo Mena
Vinicio Gabriel Monge
Vicente Hernán Montaño
Francisco Milton Morales
Francisco Antonio Morillo
Pedro Miguel Moscoso
Carlos Ignacio Nieto
Julio Leonidas Padilla
Marcelo Palacios
Carlos Bolívar Paz
Byron Fernando Paz y Miño
Julio César Paz y Miño
Alfredo Rodrigo Pazmiño
Segundo Alfredo Pila
Germán Aníbal Pontón
Edison Eloy Proaño
Vicente Gonzalo Quillupangui
Leonardo Aurelio Quiroz
Efrén Adonis Ramírez
Edgar Byron Redín
Bolívar Eduardo Revelo
Ricardo Marcelo Reyes
Agustín Patricio Roca
Jorge Oswaldo Rodríguez
Segundo Guillermo Rodríguez
Pablo Hernán Romero
Miguel Antonio Sandoval
Milton Efraín Silva
Alfredo Ramiro Sotomayor
Edgar Alfonso Suárez
José Patricio Suquilanda
Carlos Alejandro Troya
José Augusto Vaca
Claudio Alberto Valencia
Luis Alberto Vergara
Jaime Mario Vilaña
Raúl Alberto Villacís
Mario René Villacrés
José Antonio Yépez
Acompañan a los Fundadores del Colegio Gonzaga, en la primera fila, de izquierda a derecha, los sacerdotes
Luis Rodríguez S.J., Ecónomo; Gonzalo Romero S.J. Rector; y, Gonzalo Arroyo S.J, Subprefecto de Disciplina
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Solemne ceremonia de Fundación del Colegio San Luis Gonzaga Primera Promoción de Graduados sábado 19
Solemne ceremonia de Fundación del
Colegio San Luis Gonzaga
Primera Promoción de Graduados
sábado 19 de diciembre de 1959
patios del establecimiento
Ramón Gómez
Edgar Gordón
Jaime Molina
Patricio Chiriboga
Galo del Salto
Guillermo Gallardo
Diego Valencia
José Yépez
Rafael Bastidas
Pedro Cadena
El Cardenal Carlos María de la Torre firma
el Acta de Fundación del Colegio San Luis
Gonzaga, a la izquierda su Secretario General
Lcdo. Francisco Salazar Alvarado
El Presidente de la República,
Dr. Camilo Ponce Enríquez,
firma el documento que oficializa
la creación del Colegio
El Vicepresidente de la República y
Presidente del Congreso Nacional,
Dr. Francisco Illingworth, con su firma
avala la fundación
Edgar Calderón
Fabián Reinoso
Milton Silva
Alumnos de la primera promoción Colegio San Luís Gonzaga
Arturo Pérez
Edison Proaño
Leonardo Quiroz
Edgar Redín
Marcelo Cantuña
Francisco Cappelo
José Casco
Jorge Aguirre
Marcos Andrade
Milton Arévalo
Edgar Suárez
Una toma de la mesa principal y parte de los asistentes, apareciendo al fondo, a la izquierda, en sus andas, el Cuadro del Milagro de la Dolorosa.
En el micrófono el Lcdo. Francisco Salazar Alvarado y, en la mesa principal, de izquierda a derecha, constan: P. Luis Mancero S.J. Superior de la
Residencia San Ignacio; Dr. Manuel Elicio Flor, Presidente de la Corte Suprema de Justicia; Monseñor Alfredo Bruniera, Nuncio Apostólico del Papa
y Decano del Cuerpo Diplomático acreditado ante el Gobierno de Ecuador; Dr. Francisco Illingworth, Vicepresidente de la República, Presidente del
Congreso Nacional y Presidente de la Cámara del Senado; Dr. Camilo Ponce Enríquez, Presidente de la República; Su Eminencia, Carlos María de
la Torre, Cardenal Arzobispo de Quito; Dr. Manuel Jijón y Flores, Presidente de la Cámara de Diputados; Monseñor Benigno Chiriboga S.J., Obispo
Auxiliar de Quito; y, P.Luis Orellana S.J. Provincial de la Compañía de Jesús.
Carlos Troya
Claudio Valencia
Ramiro Sotomayor
Carlos Naranjo
Fernando Paz y Miño
En la fotografía de la esquina inferior derecha aparecen: Lcdo. Salazar Alvarado, Sr. Juan Pío Montúfar y el Rector, Padre Gonzalo Romero S.J.
1959 - 1965
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Los Rectores del Gonzaga

Los Rectores del Gonzaga 1956 y 1959 1959-1965 1965-1966 1966-1967 1967-1978 P. Jorge Chacón S.J.
Los Rectores del Gonzaga 1956 y 1959 1959-1965 1965-1966 1966-1967 1967-1978 P. Jorge Chacón S.J.
Los Rectores del Gonzaga 1956 y 1959 1959-1965 1965-1966 1966-1967 1967-1978 P. Jorge Chacón S.J.
Los Rectores del Gonzaga 1956 y 1959 1959-1965 1965-1966 1966-1967 1967-1978 P. Jorge Chacón S.J.
Los Rectores del Gonzaga 1956 y 1959 1959-1965 1965-1966 1966-1967 1967-1978 P. Jorge Chacón S.J.
Los Rectores del Gonzaga 1956 y 1959 1959-1965 1965-1966 1966-1967 1967-1978 P. Jorge Chacón S.J.

1956 y 1959

1959-1965

1965-1966

1966-1967

1967-1978

P. Jorge Chacón S.J.

1989-1995

1978-1981

P. Hernán Andrade, S.J.

por encargo de la Compañía de Jesús organizó el Colegio San Luis Gonzaga (fallecido)

P. Gonzalo Romero, S.J. (fallecido)

Lcdo. Francisco Salazar A

P. José Joaquín Flor, S.J. (fallecido)

Salazar A P. José Joaquín Flor, S.J. ( fallecido) 1981-1984 P. Gustavo Maldonado, S.J. 22 G

1981-1984

P. Gustavo Maldonado, S.J.

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1981-1984 P. Gustavo Maldonado, S.J. 22 G O N Z A G A S 1984-1989 P.

1984-1989

P. José Ayerve, S.J.,

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O N Z A G A S 1984-1989 P. José Ayerve, S.J., 5 0 A Ñ

1995-2003

P. Francisco Espinoza, S.J.

S.J., 5 0 A Ñ O S 1995-2003 P. Francisco Espinoza, S.J. 2003-2004 P. José Ribas

2003-2004

P. José Ribas de Reyna, S.J., durante su mandato el Colegio fue vespertino y funcionó en las instalacio- nes del Colegio San Gabriel

y funcionó en las instalacio- nes del Colegio San Gabriel 2004 Lcdo. Carlos Vargas R. durante

2004

Lcdo. Carlos Vargas R. durante su rectorado el Colegio se trasladó al Barrio de La Armenia en el Valle de los Chillos

“El Gonzaga forma generaciones con sentido cristiano y social”

Dr. Jorge Salvador Lara

empezó a cuajar. Muchos sostenían de que los jesuitas que tenían el Colegio San Gabriel pudieran también participar de esta idea, ellos ya tenían muy avanzado el proyecto de un colegio de tipo social, absolutamente gratuito, para llenar un vacío en la educación de Quito. Quien tomó la idea con especial én- fasis fue el P. Gonzalo Romero Falconí, ilustre profesor del Colegio San Gabriel.

Canciller de la República en varias ocasiones, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario ante diferentes go- biernos, legislador, líder del Partido Conservador Ecuatoriano, luchador en la calle y en la tribuna, historiador recono- cido y, ahora, Cronista de la Ciudad, el Dr. Jorge Salvador Lara fue uno de los profesores fundadores del Gonzaga.

S in abandonar su gracejo, haciendo gala de una memoria prodigiosa y una enorme

cultura, conversamos sobre la ex- periencia que compartimos hace medio siglo, saliéndonos del tema una y otra vez ya que, hablar con Salvador Lara, es recorrer de la a la z, la realidad del mundo y de su gente. Este fue el diálogo al abor- dar el tema del Gonzaga:

Usted fue uno los profesores fundadores del Gonzaga. ¿Qué puede contar sobre los primeros años del estableci- miento? Tuve el honor de ser, en efecto, profesor fundador del Gonzaga cuando me encontraba cursando la Universidad Católica (PUCE) la carrera de Derecho, habiendo sido antes alumno del Colegio San Gabriel, luego, ingresé a la Ju- ventud Universitaria Católica.

En un Congreso de Universitarios Católicos en Guayaquil al que asistimos los fundadores de la PUCE y de la JUC, se discutió sobre la educación gratuita ya que para entonces estaban en efervescencia las ideas sociales. Surgió la idea de que la Juventud Universi- taria Católica patrocine un colegio gratuito con el nombre de Gabriel García Moreno, asunto que enseguida, con todo entusiasmo,

tusiasmo, inicialmente como compromiso y

contribución a la vez. Los jesuitas con mu- cha experiencia en este tema pensaron que

se debía remunerar a los profesores, aun

cuando sea de manera simbólica, por eso se

establecieron honorarios muy bajos por hora

de clase, pero que al fin y al cabo eran ho-

norarios. Se cumplía con la idea inicial de que el colegio fuese un aporte social a la educación de la juventud quiteña, lo mismo sucedió en el caso del Colegio García Moreno que posteriormente fue nocturno.

¿Cuál era el día a día? Había ocasiones en que tenía clases en la mañana en el San Ga- briel y en la tarde en el Gonzaga. Poco después fui a Paris, Francia, como parte del servicio exterior ecuatoriano y luego a Ginebra, Suiza. Tanto en el San Gabriel, en el Gonzaga y en otros estab- lecimientos en que fui profesor, incluido el Colegio Militar, daba Historia del Ecuador, Geografía, Historia Antigua, Historia Mod- erna, Historia de América, Lógica y Ética, Literatura, etcétera.

¿Qué opina de estos 50 años del Colegio?

El solo hecho de que el Gonzaga haya du-

rado 50 años con beneplácito general, es algo extraordinario. Hay que ver además la misión que ha cumplido en la formación de generaciones enteras, con un sentido cris- tiano y social de la vida, es realmente sig- nificativo. Soy un admirador permanente de la obra y misión de la Compañía de Jesús en el mundo, no solo en Ecuador, he mantenido siempre mi vinculación con ella, mi devoción a sus devociones y santos, es por ello es que

mi

único hijo se llama Iñigo, por San Ignacio

de

Loyola.

Tuve la suerte de que fuera mi profesor en diversas materias, era un hombre muy orto-

mi profesor en diversas materias, era un hombre muy orto- Dr. Jorge Salvador Lara en la

Dr. Jorge Salvador Lara en la actualidad

doxo, entusiasta, optimista y severo, pero con mucho humanismo. No era un monstruo pero si muy estricto y

a la vez muy querido por los profesores y

por los alumnos, desde luego. Motivado por

esto de que el Colegio García Moreno se iba

a fundar, respondió que el Gonzaga prácti-

camente ya era una realidad, se lo organizó completamente y comenzó a funcionar con un éxito estupendo. Para esto se aprovechó, en parte, la presencia de varias personas que al mismo tiempo eran ex-alumnos je- suitas, alumnos de la Universidad Católica y profesores del Colegio San Gabriel. Cuando me lo propusieron acepté con el mayor en-

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El Colegio Gonzaga forma ciudadanos auténticamente cristianos y políticamente patriotas

Francisco Salazar Alvarado

y políticamente patriotas Francisco Salazar Alvarado Francisco Salazar Alvarado, disertando en la ceremonia de

Francisco Salazar Alvarado, disertando en la ceremonia de fundación del Colegio San Luís Gonzaga 1959

U no de los testigos de excepción de todo el proceso que derivó en la fundación del Colegio

Gonzaga y en su posterior funciona- miento, fue el Lcdo. Francisco Salazar Alvarado, un político con destacadas actuaciones en la arena pública ecu- atoriana que, además, desempeñó y

desempeña, con acierto, funciones diplomáticas, legislativas, intelec- tuales y de servicio social.

Tras proponerle conversar sobre su rol en la vida del Gonzaga el tiempo se vino corto porque su anecdotario es inmenso. Recuerda a la perfección todo el proceso. Posee documentos y mate-

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rial invalorable sobre la ceremonia de Fundación del Colegio, que aparece en estas mismas páginas, y otros muchos testimonios. El intercambio que mantu- vimos fue el siguiente:

¿Cuál fue su participación en la fun- dación y funcionamiento del Colegio San Luis Gongaza? Hablar del Colegio Gonzaga, es para mí re- cordar muchísimos años de mi vida. En ver- dad fui uno de los que iniciaron el Colegio en 1959, como consta en el documento co- rrespondiente de la fundación, fui el Secre- tario General del Colegio. En la época, como Presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio San Gabriel, impulsé

duramente la creación del Colegio para que

se dedicara a la educación gratuita y católica.

El primer Rector nombrado por la Compañía de Jesús fue el P. Jorge Chacón, quien no pudo estar mucho tiempo en esa función ya

que fue trasladado al Rectorado del Colegio Borja de Cuenca, entonces fui designado Rec- tor del Gonzaga cuando iniciaba su vida, de tal manera que contribuí a que se dieran los primeros pasos.

A poco tiempo de mi Rectorado interino,

vino el Rectorado del Padre Gonzalo Romero Falconí, quien había llegado de los Estados Unidos. Todo ese tiempo, cuando asumí una gestión política en 1966 en la Asamblea Na- cional Constituyente, fui profesor de diversas materias en el Colegio que crecía año a año.

En 1984 fui designado Embajador ecuatoria- no ante la Santa Sede. A mi regreso, en 1988, se me propuso oficialmente, por segunda vez, ejercer las funciones de Rector del Cole- gio, por el tiempo que la Compañía de Jesús dispone para sus autoridades.

En Roma hice buena amistad con el P. Peter Hans Kolbenbach, General de la Compañía de Jesús. Cuando hay una declaración solicitan- do mayor participación de los seglares en las obras de los jesuitas fue nombrado Provin- cial en Ecuador el P. Jorge Carrión Guzmán, quien me propone que ejerza el Rectorado del Colegio Gonzaga al que conocía desde su nacimiento. Se necesitaba la aprobación del General en Roma. Se tramitaron las cosas y la respuesta fue aprobatoria. En una nota que me dirigió el Padre Kolbenbach decía que si hubiese sido un jesuita el nombrado, simplemente él habría respondido diciendo que fulano de tal había sido designado para esa función, pero que, en mi caso, me pedía que acepte para proceder al nombramiento. Acepté y mi Rectorado duró seis años.

El Colegio ha sido un fuerte puntal para mi gestión educativa que la empecé a cumplir desde que me gradué como Bachiller. Ha sido también parte de mi vida: lo he visto nacer, lo he visto crecer y lo he visto llegar ahora a cumplir 50 años de vida. Nunca pensé que po- dría estar presente vivo en esta celebración. Me emociona muchísimo todo lo que se rela- ciona con el Colegio. Desempeñé la Secretaría General, fui profesor por muchos años, Rector por dos ocasiones (fui el primer Rector seglar de un Colegio de la Compañía) y ejercí su representación, incluso, en una reunión en 1990 en Colombia de Antiguos Alumnos Jesuitas, cuando nació la Federación Lati- noamericana de Antiguos Alumnos de los Jesuitas.

Reitero, fui el primer Rector seglar que la Compañía de Jesús tuvo para uno de sus Co- legios. Esto me lo dijo el Padre General: usted abre la puerta para algo que puede repetirse en el futuro, pero que hasta ese momento no se había hecho.

¿Cuál ha sido el aporte del Colegio San Luis Gonzaga para el país? El Colegio se creó para contribuir a que la

educación católica se fortaleciera en todos los ámbitos. Hasta ese tiempo solo podían educarse en Colegios católicos quienes tenían las posibilidades económicas de hacerlo. La apertura del San Luis

Gonzaga fue una resolución to- mada cuando se cumplieron los 50 años del Milagro de la Dolorosa del Colegio en abril de 1956, la apoya- mos todos en forma entusiasta. Yo había terminado mis estudios en

la Universidad y ejercía funciones

públicas en el gobierno del doctor Camilo Ponce. El Papa era Pío XII cuando se cumplió la coronación de La Dolorosa por los 50 años del Milagro, como lo reconoció la Curia de Quito, aunque no la de Roma. Fue un auténtico milagro el que ocu- rrió con el movimiento de los ojos de la ima- gen de la Virgen, el 20 de abril de 1906.

La interrogante es: ¿ha cumplido el Gonzaga con el objetivo de sacar verdaderos jóvenes

y hombres que puedan dirigir con sentido

cristiano la vida política del país? En parte si, en parte no. Los que hemos ejercido la Direc- ción del Colegio, pusimos todo nuestro afán en dar una formación cristiana auténtica. He insistido siempre que el papel del Cole- gio Gonzaga y de los colegios católicos debe ser el de formar ciudadanos auténticamente cristianos y políticamente patriotas.

El ex-alumno del Gonzaga tiene que ser un

ciudadano que sirva al país y a la Iglesia, debe utilizar esas dos posiciones de católi- co tanto en la vida política, en la gestión administrativa del Estado, o en el sector privado. Católico para la vida religiosa y de

sólida formación moral en su vida privada y profesional, así deben ser quienes fueron o son alumnos del Gonzaga.

Hay algunos antiguos alumnos del Gonzaga

que han desempeñado funciones impor- tantes en la vida política, ninguno ha hecho quedar mal al Colegio con actos que estén ajenos a la vida moral y a la gestión patrióti-

ca que se debe tener en la función pública.

¿Su gestión como Rector del Gonzaga abarcó dos épocas diferentes?

como Rector del Gonzaga abarcó dos épocas diferentes? Francisco Salazar Alvarado en la actualidad Si, para

Francisco Salazar Alvarado en la actualidad

Si, para mí son dos épocas: el nacimiento

del Colegio que ocurrió con mi participación

y con una muy buena voluntad de todos los

que colaboramos en ello. La mayoría lo hacía- mos simplemente por el honor de estar en el Colegio. Algunos no cobrábamos por ejercer las funciones que teníamos. Después hubo que ir, poco a poco, pagando, porque no es posible servir gratuitamente todo el tiempo, ciertamente había una mayor entrega.

Al llegar por segunda vez al Rectorado fue para encontrar al Gonzaga como un Colegio maduro, ya organizado formalmente. Todos quienes me antecedieron y luego me suce- dieron lo hicieron muy bien, siempre busca-

ron la mejor formación cristiana, intelectual

y científica; es decir, entregaron la respon-

sabilidad de una educación de excelencia a profesores capaces de poner a los alumnos en niveles superiores en cuanto a formación científica en todas las materias, así como también, en lo que a formación religiosa y moral se refiere, fomentando a todo trance su energía, como energía vital en la lucha por los principios católicos que se impartían dentro de las aulas.

Esa ha sido mi tesis y el impacto es encon- trarme ya, ahora mismo, con gentes que han luchado en la vida política, en la vida intelec- tual, que han figurado en la vida de las em- presas privadas, organizados debidamente, pero cumpliendo sus deberes para con Dios, para con la Iglesia y para con la Patria.

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La Fundación “Iglesia de la Compañía de Jesús” Diego Santander - Promoción 1975 - Director
La Fundación
“Iglesia de la Compañía
de Jesús”
Diego Santander - Promoción 1975 - Director Ejecutivo-Técnico de la Fundación Iglesia de la Compañía de Jesús
La Fundación Iglesia de la Compañía de Jesús de Quito, legalmente conformada y aprobada
el 18 de noviembre de 1993 y reactivada el 28 de febrero de 1997, con el auspicio de la Fun-
dación Mariana de Jesús, fue creada por la Comunidad Jesuita del Ecuador, con el propósito
fundamental de preservar la Iglesia de la Compañía de Quito como legado cultural, artístico y
religioso, para ofrecer su disfrute a los actuales visitantes y a las futuras generaciones.
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L a iglesia jesuita quiteña es el tem- plo barroco más representativo e importante de la América Colonial,

siendo uno de los monumentos religiosos de mayor trascendencia del Centro Histórico de la ciudad de Quito, declarado éste como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO el 8 de septiembre de 1978.

El origen de la Fundación ha de situarse

históricamente a partir del reconocimiento de la Comunidad Jesuita del gran efecto destructor que tuvo su iglesia a causa del sismo de marzo de 1987, que sacudió la ciu- dad de Quito, afectando en gran medida a los edificios religiosos.

Los distintos deterioros, provocados por el paso del tiempo, la acción humana, las inadecuadas interven- ciones ejecutadas sin mayor rigurosidad y otros daños, se hicieron palpables y eviden- tes en la iglesia.

Tales razones demandaron la creación y sostenimiento de un esfuerzo mayor y conjun-

to de la comunidad jesuita y

de un equipo técnico con el propósito de mantener vivo

y presente el significado y trascendencia del templo barroco colonial.

A partir de esa fecha, impor-

tantes y oportunas obras de conservación y restauración se han efectuado, con la ayuda de organismos nacionales e internacionales:

cabe ponderar el esfuerzo técnico de institu-

ciones y profesionales ecuatorianos especia- lizados en el campo de la intervención en el patrimonio cultural.

Sin embargo, no es suficiente la acción física de conservar y restaurar, es importante y determinante, proporcionar también un adecuado mantenimiento bajo enfoques científicos de conservación preventiva para evitar futuros deterioros, siendo ésta una de las labores que cumple la Fundación.

Pero más allá del restablecimiento físico y

material, la Fundación busca alimentar la memoria ciudadana acerca del valor e im- portancia del templo, entendido éste como un bien cultural inscrito en un concepto fi- losófico integral, que ha sido acogido como un ente simbólico y de excelencia, cuyo

reconocimiento en el medio cultural y social, nacional e internacional, garantice su exis- tencia y permanencia como bien cultural de

la

como el registro documental de la interven- ción, con el propósito principal de alcanzar la mejor actuación y de obtener toda la in- formación posible con miras a enriquecer nuestros archivos, que siempre han estado al servicio del público interesado como fuente primaria de investigación.

El servicio de atención turística y cultural al

de la

semana,

del turista nacional y extranjero y particular- mente de estudiantes e investigadores.

procura el bienestar y satisfacción

visitante de la iglesia, todos los días

La Fundación busca que quienes visitan el templo, más allá de la admiración por el restablecimiento físico y material, el reconocimiento

y admiración del valor e

importancia de la iglesia en

el ámbito religioso, cultural, arquitectónico, artístico e histórico.

Nuestra prestación de ser-

vicios turísticos y culturales está basada en la entrega de información bajo un en- foque integral, que abarca

el

relato de los fundamentos

y

principios de la Compa-

ñía de Jesús, la presencia y

actividad de la comunidad jesuita en el Ecuador y es- pecialmente sus aportes en todos los campos, la riqueza

histórica, artística, arquitec- tónica, religiosa y cultural de la iglesia, lo que se transmite en el acompañamiento de un guía en español o en inglés, según sea el caso, y complementando la atención al visi-

tante con el ofrecimiento de libros, postales y otros artículos o recuerdos.

El resguardo físico y de vigilancia, desde el exterior y en el interior del templo, bajo la atenta mirada de los guardias, brinda la su- ficiente seguridad para garantizar el normal desarrollo de las actividades profesionales.

Todos los aspectos descritos, organizados bajo un enfoque de óptima calidad y dota- dos de un ambiente cordial, procuran en el ánimo del visitante su máxima satisfacción.

humanidad.

El cumplimiento de este magno y trascen- dental objetivo de la Fundación busca fo-

mentar el interés de todos los ecuatorianos

y bajo esta premisa alentar el compromiso

personal acerca de la importancia de con-

el compromiso personal acerca de la importancia de con- Diego Santander, Dir. Ejecutivo-Técnico de la Fundación

Diego Santander, Dir. Ejecutivo-Técnico de la Fundación Iglesia de la Compañía

servar en condiciones especiales el templo barroco ecuatoriano más representativo del patrimonio cultural nacional.

Principales actividades La actividad de la Fundación en la Iglesia de la Compañía se centró fundamentalmente, hasta el año 2005, en la supervisión de las obras de restauración arquitectónica y de conservación de los bienes culturales mue- bles, que tanto el Fondo de Salvamento del Patrimonio Cultural del Ilustre Municipio del Distrito Metropolitano de Quito como el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural ejecutaron en el templo, junto con el aporte de otras instituciones. Nuestra participación abarcó tanto la consultoría y asesoría técnica

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La estricta vida de los primeros años del Gonzaga en el viejo edificio

El Padre Gonzalo Romero S.J., gran propulsor de la Novena a La Dolorosa, fue el Rector del Colegio San Luis Gonzaga entre 1959 y 1965, precisamente, en su primera etapa de vida, hace medio siglo. De su pluma consta en el libro “Cinco siglos de historia, Centenario del Colegio San Gabriel, 1962”, el siguiente texto revelador:

Colegio San Gabriel, 1962”, el siguiente texto revelador: E l año 1959 los Padres jesuitas fundan

E l año 1959 los Padres jesuitas fundan el Colegio “Gonzaga”, de Bachillerato en Humanidades

Modernas, enteramente gratuito, para per- petuar la memoria del Cincuentenario del

Milagro de la Dolorosa y de su Coronación Canónica.

La finalidad del Colegio es la formación de dirigentes católicos para contrarrestar el avance arrollador del comunismo interna- cional.

Para lograr esta finalidad, el Colegio “Gon- zaga” ha impuesto una norma muy estricta

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Promoción de Químico-Biólogos de los Fundadores del San Luis Gonzaga 1959 - 1965

de selección en la admisión de los alumnos. Aparte de la reglamentaria documentación, todos los candidatos deben someterse a un severo examen de admisión.

La selección continúa en los tres primeros cur- sos, exigiendo de los alumnos una conducta intachable y un aprovechamiento satisfacto- rio en los estudios, y se prolonga en todos los cursos bajo la siguiente norma:

Los alumnos que tienen un aplazado y un suspenso (*) como también los que tienen dos suspensos, quedan separados del Cole- gio. También son eliminados los que habi- endo aprobado en todas las materias, no han

obtenido un promedio mínimo de 14.

Actualmente (1961) el Colegio cuenta con los

de Bachillerato, con un

total de 220 alumnos, 15 profesores seglares y cinco profesores jesuitas.

tres primeros cursos

El Colegio ha comenzado a organizar la Bib- lioteca y los Gabinetes o Laboratorios, ha re- modelado parte del edificio, ha restaurado el Salón del Milagro y ha comenzado a equipar el Salón de Actos. Ha dotado también a todos los cursos del necesario mobiliario escolar.

Las necesidades más urgentes del Colegio son

las siguientes: la formación de la Biblioteca, la instalación completa de los Laboratorios, el terminar de equipar el Salón de Actos y el dotar a los tres cursos restantes de su respec- tivo mobiliario.

El viejo edificio Así pues, bajo un estricto sistema académico

y de disciplina se abrió el Gonzaga en octubre

de 1959 en las dependencias que pocos años antes había abandonado el Colegio San Ga- briel para ocupar su nueva sede en la esquina de las calles Mariana de Jesús y Avenida

América, en el norte de la ciudad.

De la obra “Luz a través de los muros”, de María Antonieta Vásquez Hahn, se extractan las siguientes referencias sobre esa edifi-

cación que a partir de 1959 ocupó el Colegio

Gonzaga:

“En la deteriorada esquina desocupada por la Casa de la Moneda, los jesuitas construyeron una nueva edificación para albergar al Cole-

gio Nacional San Gabriel fundado en 1872.

A inicios del siglo XX, con la inauguración del

Colegio Nacional Mejía, el San Gabriel pasó a ser privado y se trasladó al lado occidental de

la manzana hacia la actual calle Benalcázar.

Las antiguas instalaciones, administradas por el gobierno, fueron destinadas al servicio de la Biblioteca Nacional y a oficinas de telé- grafos, teléfonos, estadísticas. El Cuartel de Artillería continuó en el ala que da a la calle Espejo”.

La “larga, larga historia” En el artículo “Los Jesuitas en Ecuador”en es- tas mismas páginas consta una historia en la que se sitúa cronológicamente la llegada de los jesuitas a Ecuador, su primera expulsión en 1767 durante la época de la Colonia, el primer retorno en 1850, la segunda expulsión dos años después y el regreso definitivo una década más tarde.

Entonces la vieja edificación que ocupó el Co- legio San Luis Gonzaga entre 1959 y el 2001, año en el que brevemente funcionó en el Colegio San Gabriel, tuvo diferentes construc- ciones y remodelaciones, los más variados ocupantes y funcionalidades como son, entre otros, Seminario, Colegio Máximo, Universi-

dad, Noviciado, Casa de Ejercicios, etc.

A mediados del Siglo XVII, aún bajo control

de los jesuitas, fue cerrada la Quebrada del Huayco que cruzaba a la edificación de oc- cidente a oriente con arcos y contraarcos que aun sobreviven.

Tras la primera expulsión de los jesuitas, fue sucesivamente cuartel, hospicio, presidio, biblioteca, fábrica de tabaco, casa de emisión de moneda, etc.

Y allí continúa todavía el edificio, sin uso de- finitivo y permanente, como parte que es del Patrimonio Cultural de la Humanidad que es

Quito. Recorrerlo a los Gonzagas que lo ocu- pamos nos trae gratos recuerdos. Se habla de

destinarlo a un Hotel, a un Centro de Cultura,

a una Biblioteca. Muchos planes existen. Veremos que ocurre en el futuro.

* Mecanismo vigente para la época, 1961,

según el cual quienes no completaban de- terminada cantidad de puntos al terminar el curso en julio -examen final incluido- debían estudiar durante todas las vacaciones y rendir un nuevo examen en el mes de septiembre para pasar de año o, en caso contrario, repe- tirlo, lo que era imposible en el Gonzaga, ya que, en ese caso se debía abandonar el Cole- gio.

Puerta principal del antiguo Colegio
Puerta principal del antiguo Colegio

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¡GONZAGA!

Luis Enrique Galarza Alarcón Promoción 1967

C onvocados por los mayores, los primeros… para conmemorar los cincuenta años de su ingreso al

Colegio, y con ellos, el inicio de un proyecto

particular de los jesuitas , para perennizar el Milagro de la Dolorosa, cincuenta años atrás, nacía entonces el Gonzaga. Y reunidos en los mismos viejos claustros de gratos recu- erdos… y estando nuevamente juntos…, cada uno iba rememorando caras, gestos, nombres y sobrenombres, hazañas, meritos

y “deméritos”… espontáneamente

surgía la añoranza y protesto de que-

rer saber algo de los presentes y de los

ausentes. Las preguntas fluían en for- ma afanosa y hasta atropellada sobre

la caminadura y el camino de cada uno… El tiempo resultó corto…

sola, la Dolorosa, la tradición educadora de los jesuitas, los profesores y maestros, la dis- ciplina vigente y a momentos espartana, la rigurosidad académica e intelectual, el sen- tido de“familia”que había entre todos y que era fácilmente perceptible en las aulas, en los patios, en el salón de actos o la capilla…

Con la ventaja de los años transcurridos y tratando de “mirarme” agradecido en cada uno de los “gonzagas”, me digo: la clave de

autofinanciada, y así lo hacían mediante las “pensiones” que cancelaban las familias mensualmente. Cuando nace el “Gonzaga”, los otros colegios, probablemente cobraban entre 10 y 20 sucres mensuales. Nuestro problema no era conseguir un colegio de calidad con menos precio mensual que el que cobraban el resto, sino conseguir un co- legio que asegure excelencia y sea gratuito, dado que no teníamos capacidad de pagar una pensión por más baja que esta pudiera ser. Las razones, siendo personales, eran múltiples.

La gratuidad absoluta de nuestra educación tenía doble función: era condición indispensable para que pudiéramos estudiar y era al mismo tiempo la identidad colectiva de ser “gonzaga”, lo único que importaba era el ser, en esas condiciones no cabía el tener; la decisión de perma- necer en el Colegio, entre “ iguales”, era mostrar decisión de llegar a la meta por encima de cualquier limi- tación, el compañerismo y amistad era medio indispensable para desde la “comunidad” dimensionar objeti- vamente cualquier limite o barrera que pudiera existir más allá del Co- legio. Las exigencias de frontalidad, transparencia, reciedumbre, va- lentía, lealtad, sencillez, humildad, caballerosidad, honestidad no eran un discurso sino una práctica coti-

diana que terminaba siendo para todos, como el agua es a los peces.

Bendita escuela de valores que pudimos ex- perimentar desde nuestro nivel económico empobrecido, gracias a la creativa y entrega- da búsqueda de los “Padres” y otros que- ridos maestros que se entregaron a la tarea emprendida, sin pedir nada a cambio, con- fiando que estaban formando “hombres de bien”al servicio de Dios y de nuestro Pueblo.

de bien”al servicio de Dios y de nuestro Pueblo. Luis Enrique Galarza Alarcón la epopeya somos

Luis Enrique Galarza Alarcón

la epopeya somos nosotros mismos, y esa es la tesis que querría compartir.

Para entonces, en el Ecuador, se vivía una

bipolaridad socio política, intelectual

unos la opción educativa era el Mejía, Montú- far, Benálcazar…; para otros, el San Gabriel, la Salle, la AME… Posteriormente y dentro de la misma óptica a partir del Americano surgirán otras opciones académico-mercan- tilistas. La segunda opción, por una discrimi- nación del estado ecuatoriano tenía que ser

para

;

Horas más tarde, cuando revivía las emociones del día, y valoraba la gran- deza y logro vital y multiforme de to- dos y cada uno de los amigos y compa- ñeros, me surgieron varias cuestiones,

de diferente índole, aunque todas en

una misma vertiente:

Felices nosotros, los que pudimos

experimentar una vivencia que no solo individualmente sino también

colectivamente es valorada, con al- guna excepción si la hay, como única. ¿Cuáles eran los elementos particula-

res del“Gonzaga”, que a nuestro sentir

lo hacían y diferenciaban como situ-

ación única de crecimiento, desafío, superación y entrega? ¿Cuál era la “fuerza” que nos habían infundido para que también a nuestra manera seamos “únicos”

en el medio en el que nos desenvolvíamos?

¿Hay acaso, alguna constante que nos uni- fique, desde nuestra propia individualidad

personal y del medio en el que nos hemos movido?

Las posibles respuestas

sé siquiera si alguien pudiera pretender una

son múltiples, no

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Los Jesuitas en el Ecuador* P. Jorge Villalba S.J. / web www.jesuitas.ec PERÍODO DE INICIACIÓN
Los Jesuitas
en el Ecuador*
P. Jorge Villalba S.J. / web www.jesuitas.ec
PERÍODO DE INICIACIÓN
(1574-1604)
a la más pobre y a los indios, cuyo idioma
manejaban.
Señora de Loreto y van a las selvas amazóni-
cas del norte, centro y suroriente
L legan los Jesuitas al territorio ac-
tual de Ecuador a los cuarenta años
de la fundación española de Quito.
PERÍODO DE CONSOLIDACIÓN
(1605-1767)
Domingo de Bermeo fue el primer quiteño
que ingresó en la Compañía de Jesús en
1575, lo hizo en Lima y no fue sacerdote sino
hermano coadjutor.
Como se dijo, inicialmente los Jesuitas se
instalaron en el sector de Santa Bárbara de
Quito hasta 1589 en que se trasladaron a un
nuevo local que habían adquirido y en donde
pensaban edificar su colegio, situado al sud-
este de la Catedral, quebrada de por medio,
y correspondía a la manzana que se halla
frente a la actual Iglesia de la Compañía.
Un año antes en misión volante llegaron
los primeros jesuitas: el Padre Juan Gómez
y el Hermano Miguel Marco por Guayaquil
mientras por Chachapoyas y Jaén en-
traban los Padres Miguel Fuentes y
Cristóbal Sánchez. Siete meses les
duró el viaje hasta llegar a Quito
en donde arrendaron una casa
en el sector de la Loma Grande,
cerca de Santo Domingo. El P. Gó-
mez y el Hermano Marco fueron a
Ambato y los otros se embarcaron
como capellanes en la escuadra que
iba a combatir a los piratas franceses
que atacaban las costas del Pacífico.
El 11 de junio de 1586 salen de Lima
para Quito el Padre Piñas como superior, el P.
Diego González Holguín, autor conocido en-
tre los lingüistas por su gramática y dicciona-
rio quichua, el P. Juan de Hinojosa, que venía
como lector de artes y el hermano coadjutor
Juan de Santiago. Llegaron el 19 de julio.
Ejercen su misión en la Catedral de Quito y
en otras iglesias de la ciudad y predican a
los indígenas del sector de Santa Bárbara en
su propia lengua como acostumbraban rea-
lizarlo en el Cuzco.
Allí levantaron una pequeña iglesia de
adobe con el título de San Jerónimo. Era
provisional y en ella ejercieron sus
ministerios por más de veinte
años, desde 1589 a 1613. En
agosto de 1594 aceptaron
la dirección del Seminario
diocesano y vieron que el
local en donde funcionaba,
frente a la Iglesia de El Sagrario,
era muy pequeño, proponiendo
la permuta de ese terreno con el
del colegio que ellos tenían junto
a la iglesia de San Jerónimo, ad-
quiriendo así una parte del área en
donde después levantarían la nueva
iglesia y el Colegio.
El 30 de agosto de 1587 un terremoto asoló
Quito, Otavalo y otras poblaciones de las
cercanías y en 1589 una epidemia de viruela
produjo incontables víctimas. Durante am-
bas desgracias los sacerdotes jesuitas extre-
man su ayuda a la población, especialmente
En el año de 1605 la Compañía de Jesús
funda el primer noviciado en tierras del
Reino de Quito y se establece en la ciudad
como Viceprovincial, desarrollando un in-
tenso trabajo de Misiones en la región oc-
cidental con las tribus de los Colorados y
entre aquellas que viven en el noroccidente,
fundando las poblaciones de Nono, Mindo,
Nanegal, Gualea, Bolaniguas y Cicaniguas.
En el sector de Esmeraldas fundan Nuestra
Por fin en 1605 compran el resto de la man-
zana y comienza la edificación de la iglesia
-La Compañía- bajo el rectorado del padre
Nicolás Mastrilli. En 1613 estaban termina-
das la nave central y las dos laterales y la
iglesia se abre al culto público. El crucero se
termina en 1616 bajo la dirección del her-
mano Miguel Gil del Madrigal y se levantan
las paredes del presbiterio juntamente con la
sacristía.
Entre otras iniciativas de los Jesuitas cabe
mencionar que tras numerosos trámites
importan la primera imprenta y la esta-
blecen en Ambato en donde aparece el
primer impreso titulado: “Piissima erga Dei
Genitricem devotio adimpetrandam gratiam
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articulo Mortis”. Hasta 1759 se imprimen doce publicaciones y en ese año la imprenta se traslada a Quito y se imprime el primer libro titulado: “Divino Religionis Propugná- culo Polari Fidclium Syderi”, cuya autoria co- rresponde al padre Juan Bautista Aguirre. Funciona la imprenta en poder de la Compa- ñía de Jesús hasta 1767, año de la expulsión.

Eugenio Espejo, quien dejó escrito que entre

los libros de la Biblioteca General de Quito

y de las otras casas recibió cerca de 40.000 volúmenes. Los duplicados fueron subasta- dos en Quito.

LA EXPULSIÓN

El 20 de agosto de 1757 el Rey Carlos III des-

El padre Gaspar Cugía abrió las primeras es- cuelas en las selvas amazónicas para niños y

En lo que se refiere a la segunda enseñanza

terró a los Jesuitas de sus dominios y del que hoy es Ecuador, salieron en un número de 269.

niñas, en Borja, en 1640. Igual cosa ocurrió en

El

Papa Clemente XIV decretó la abolición de

Quito, Latacunga, Cuenca, Ibarra, Guayaquil,

la

Orden el 21 de julio de 1773 y de los 269

Riobamba, Loja y Ambato.

las primeras menciones de que se la imparte datan de 1588 en la casa de Santa Bárbara,

jesuitas quiteños quedaban solo 146. Cuando llegó la restauración por el Papa Pío VII, el 7 de agosto de 1814, únicamente quedaban 20

ancianos de los antiguos jesuitas quiteños, pero ninguno regresó a Ecuador.

con clases de “Gramática” como ciencia de hablar y de explicación de los autores. En la casa de San Jerónimo, es decir, en la manzana

Un real decreto de 28 de mayo de 1815 resta- bleció la Compañía de Jesús en todos los do-

de la calle de la iglesia del Sagrario, se impar-

miniosespañoles.En1851unaConvenciónNa-

tieron cursos de Gramática, Humanidades,

cional autorizó el reingreso de los Jesuitas a un

Retórica y Poesía, procediendo luego a abrir el de Filosofía. Tanto en las escuelas como en los cursos subsiguientes la enseñanza era

Ecuador ya republicano, pero un decreto del gobierno del General José María Urbina dispuso su expulsión el 19 de noviembre de

gratuita.

 

1852.

El 30 de marzo de 1638 fue autorizada la fundación del Colegio de Cuenca, el 16 de diciembre de 1640 los jesuitas se hacen cargo del Colegio de Popayán y el 19 de agosto de 1684 abren el colegio de Ibarra. El Colegio de Riobamba fue abierto a comienzos del siglo XVIII. El Colegio de San Javier de Guayaquil se abrió en 1705. Dentro de la Provincia jesuita de Quito se abrieron colegios en Buga, Pa- namá, Pasto y el último en Loja, hubo ense- ñanza secundaria en Ambato y Latacunga.

EL RETORNO

En 1862 los volvió a llamar el gobierno del presidente Gabriel García Moreno y el 28 de marzo de ese año arribaron a Guayaquil. El 3 de septiembre se hicieron cargo del Colegio Nacional de segunda enseñanza (que con el paso de los años se convertiría en Colegio Particular San Gabriel) y del Seminario de San Luis. En enero de 1863 tomaron la direc- ción del Colegio de San Vicente de Guayaquil, que conservaron hasta el mes de noviembre

El

Seminario de San Luis de Quito fue fundado

de 1875.

en 1594 y entregado a la Compañía de Jesús

y en cuanto a la Universidad de San Gregorio, aunque su fundación oficial data de 1622, los primeros actos y clases universitarias arrancaron años atrás, habiendo trabajado un total de 147 años hasta la expulsión de los Jesuitas y entregado 87 promociones de graduados.

breve mención a los libros atesorados

por los jesuitas. Existe constancia escrita de que tras su expulsión la Biblioteca General fue entregada con 14.892 volúmenes al Dr. D.

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El enero de 1864 tomaron el Colegio de Rio-

bamba. En octubre de 1869 se encargaron de

la dirección del Colegio de Cuenca y lo dejaron

en diciembre de 1875. En el Colegio de Quito,

desde 1864, establecieron un Observatorio Astronómico y en octubre de 1870 princi- piaron los cursos de la Escuela Politécnica, cerrada en julio de 1876.

El siglo XX para los jesuitas en el Ecuador se

inició con el milagro del 20 de abril de 1906, aunque la sucesión de gobernantes del par- tido liberal fueron agravando y endureciendo

del par- tido liberal fueron agravando y endureciendo las disposiciones y leyes opresoras de la Igle-

las disposiciones y leyes opresoras de la Igle- sia, de las Comunidades religiosas y de la educación que impartían.

Por ejemplo, en 1908, se confiscaron los bienes raíces de las comunidades religio-

sas, permitiéndoles vivir en sus conventos

y dos décadas después se les prohibió hacer

construcciones en sus casas o repararlas, pu-

diendo el Gobierno disponer de esos locales

a voluntad.

En 1944 un grupo de ex-alumnos se entre- vistó con el Presidente José M. Velasco Ibarra

y obtuvo un decreto que aflojó la rigidez al

disponer, entre otras cosas, que: “los alum- nos de cada colegio particular rendirán las pruebas de promoción de Curso y de Grado en el propio colegio particular bajo el control directo del Ministerio, que nombrará los de- legados oficiales correspondientes”.

Así empezó la marcha a la libertad, que fue recuperando aunque penosamente los dere- chos de los colegios católicos.

Ya en 1937 se había concretado un Modus Vivendi entre el Gobierno del Ecuador y la Santa Sede, por el cual se garantizó a la Igle- sia Católica el derecho de fundar planteles de enseñanza, sujetos a las leyes del Ministerio de Educación, pero libres para enseñar la Re- ligión.

Se reabrieron las misiones amazónicas, las diócesis e instituciones eclesiales recu- peraron su “personería jurídica” y los dere- chos consiguientes de que habían sido despojadas.

La Santa Sede elegiría Obispos previo aviso al Gobierno y se establecerían representantes diplomáticos mutuos entre ambos Estados. La Santa Sede condonó las expoliaciones de los bienes eclesiásticos y el Estado entregó compensaciones económicas por la confis- cación de bienes a las comunidades religiosas dispuesta en 1937.

* Extracto y edición del documento “Los Je-

suitas en el Ecuador” que en 57 páginas y con la autoría del P. Jorge Villalba S.J. está disponible en cuatro archivos PDF en el sitio web www.jesuitas.ec

CRONOLOGÍA PARCIAL EN EL SIGLO XX 1924 Se crea la Provincia Bética a la que
CRONOLOGÍA PARCIAL
EN EL SIGLO XX
1924 Se
crea
la
Provincia
Bética
a
la
que
pertenece la Misión de los Jesuitas en Ecuador.
1928
Se funda la Biblioteca Ecuatoriana.
1930
La Misión en Ecuador se convierte en Vi-
ceprovincia.
1931
Bodas de Plata del Milagro de la Dolorosa.
1935
En Cuenca se inaugura el Colegio Rafael
Borja que posteriormente afronta dificultades.
1937 Se firma el Modus Vivendi entre los Esta-
dos del Ecuador y del Vaticano.
1939 Se establece jurídicamente la “Fundación
Mariana de Jesús”.
1940 Cuarto Centenario de la Fundación de la
Compañía de Jesús.
1942 La “Fundación Mariana de Jesús”establece
la Residencia Universitaria “Hogar Javier”.
1944 La “Fundación Mariana de Jesús” inaugura
la “Casa de Ejercicios de S. Agustín”, en Machachi.
1946 Autorizan la fundación de Universidades
Particulares. Se funda la Universidad Católica de
Quito, se resuelve la fundación de un Filosofado en
Quito, se crea el Pensionado San Francisco de Borja
en Cuenca.
1952 La Viceprovincia es declarada indepen-
diente e inscrita en la Asistencia de América La-
tina.
1953
Se inaugura el Colegio Pierregrosse en
Manta.
1955
Se funda el Colegio Cristo Rey de Porto-
viejo.
1956
Se autoriza la creación de secundaria en
el Colegio Javier. Bodas de Oro del Milagro de la
Dolorosa. Se resuelve crear en Quito un segundo
Colegio de los Jesuitas para la formación de estu-
diantes pertenecientes a familias pobres.
1957 El Filosofado“San Gregorio”se convierte en
Facultad Universitaria.
1958 Se inaugura el nuevo edificio del Colegio
San Gabriel de Quito, al norte de la ciudad.
1959 Apertura del Colegio Gonzaga de Quito, en
la antigua sede del “San Gabriel”.
1962
Se inaugura el Salón del Milagro de la
Virgen
Dolorosa,
restaurado
por
el
P. Gonzalo
Romero.
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ASIA Gonzaga:

Misión, Visión y macro objetivos

La Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio San Luis Gonzaga, ASIA Gonzaga de Quito, aprobó sus grandes líneas de acción englobándolas en lo que será su: Misión, su Visión y sus Macro Objetivos, normas que orientarán su labor.

Misión y Visión
Misión y Visión

Ser una organización de hombres y mujeres que ponen en práctica su accionar, como grupo e individualmente, los principios morales, cristianos, humanísticos, espirituales y de compromiso social que les fueron impartidos durante su permanencia en el Colegio San Luis Gonzaga de Quito

Macro Objetivos

Lograr la unidad de todos quienes pasaron por las aulas del Colegio San Luis Gonzaga, y mantenerla Apoyar toda iniciativa, en el país y en el extranjero, para unificar a la comunidad de los Antiguos Alumnos de la Compañía de Jesús Apoyar, en todo aspecto, la gestión que desarrolla el Colegio San Luis Gonzaga, en especial, para conseguir y mantener niveles de excelencia en la formación académica que proporciona y en cualquier otro servicio de extensión educativa que se imparta en favor de la comunidad

extensión educativa que se imparta en favor de la comunidad La Directiva de ASIA Gonzaga encabezada
extensión educativa que se imparta en favor de la comunidad La Directiva de ASIA Gonzaga encabezada
extensión educativa que se imparta en favor de la comunidad La Directiva de ASIA Gonzaga encabezada

La Directiva de ASIA Gonzaga encabezada por Ramiro Sotomayor, de la primera promoción, e integrada por Santiago Quinteros, 1995; Víctor Hugo Ayala, 1987; y, Diana Zambonino, 2008; fue electa para un mandato de dos años, el 20 de junio de 2009.

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y, Diana Zambonino, 2008; fue electa para un mandato de dos años, el 20 de junio
1959 - 2009
1959 - 2009