Está en la página 1de 5

LA IDEA DE PATRIA EN EL PERÚ

Miguel Maticorena Estrada

La idea de Patria ha quedado minusvalorada. En las universidades, especialmente, apenas se le recuerda. Por
error creen se trata de una rutinaria expresión idealista. Una predilección por la historia económico-social
desplaza este concepto fundamental. En parte se debe a una limitada interpretación de la famosa frase de Marx:
“Los obreros no tienen patria. No es posible quitarle lo que no tienen”. Esta “frase sobre la patria ha hecho
estragos” dice el historiador Pierre Vilar, autor de izquierda. La diatriba anarquista de Gonzáles Prada maldice
a la Nación y pide la desaparición del Estado. Se ha olvidado que patria es idea básica en las mentalidades y en
la identidad nacional o continental. Textos recientes publicados sobre este tema revelan alarmante
desorientación. Se cae en vaguedades, retórica o confusión. Falta al menos una aproximada definición.

Una aproximación
Conviene tener en cuenta algunas cuestiones básicas del concepto de patria. Ya en otra ocasión, en 1981 y julio
de 1985 en El Nacional recogimos unas definiciones que sirven de introducción al tema. Se refieren al
concepto moderno de nación. Ya se sabe que cada época tiene su propio vocabulario. Ha variado la definición
de patria a través de la historia. La Revolución Francesa marca una época en el concepto de patria. De la teoría
de la patria territorial, geográfica y objetiva, se pasa a la de la patria moral, política, inmaterial. En forma
paralela a la idea de nación la de patria se convierte en concepto que aglutina a la comunidad en torno a un
proyecto destinado a la felicidad de los ciudadanos. Es el proyecto de la Revolución Francesa: libertad,
igualdad, fraternidad, derechos del hombre. Ya en el siglo XX puede decirse se convierte en proyecto de
mejora y justicia social, derechos humanos.
María Cruz Seoane dice “la palabra patria simboliza el sentido moderno de la palabra nación” (El primer
lenguaje constitucional español). Basándose en Cruz Seoane, Pierre Vilar puntualiza: “la patria es una
proyección ideal de la nación para los liberales de 1808-1813”, en España (Patria y nación en el vocabulario
de la Guerra de Independencia española). El mismo Pierre Vilar ofrece un escrutinio de esta y otras palabras
de textos de la convocatoria a las Cortes de Cádiz y otros coetáneos (1808). Vilar registra 508 menciones de la
palabra Nación, 210 de reino, 195 de Estado, 83 de Monarquía, 192 de Pueblo y 129 de Patria. Vilar recoge un
texto del catalán Capmany. “se lee y oye la voz de patria, de pueblo, de nación, de constitución, de libertad,
nombres que jamás pronunciaron ni las leyes, ni los legisladores en las Cortes castellanas”. Las palabras
nación y patria, ya identificadas, adquieren en España y América inusitado protagonismo, en el periodo de la
Independencia. El patriotismo, para Vilar, “es una proyección sentimental del nacionalismo”.

Otras definiciones
No menos interés ofrece la opinión del jurista Alessandro Passerin d’Entreves: “el concepto de Patria es un
concepto mediador entre los de Nación y Estado, y sin duda de él procede ese halo emocional y sentimental
que circunda al Estado nacional moderno” (La noción de Estado.- Ed. Euramérica, Madrid, 1970).
Maurice Blondel veía que “cada pueblo tiene como un sentimiento que debe hacer vivir en el mundo; él es su
razón, es su misión... tiene que inspirarse en una misión” que es la patria. Para Maurice Barrés la Patria es la
tierra y los muertos. Henry Bergson cree “La Patria es una misión” y Jorge Luis Borges afirma que “La Patria
es un acto de fe”.
Adviértase la dimensión histórica, pasado histórico, proyección al futuro. El sentimiento y tradición de patria
deriva, como se ha visto, de la Historia de la nación. El proyecto de la nación se inspira en el ideal de
mejoramiento, bienestar y progreso que es la tarea del Estado. La Constitución expresa el proyecto nacional de
cada país. El amor, la traición, el morir, el hacer patria revelan ese sentimiento profundo que es sustento de la
nación y la razón de ser del Estado-nación. La patria es una solidaridad basada en los valores de la Historia y
que se proyectan como esperanza de justicia social.

Patria Geográfica y Moral
Los tratadistas indican etapas en el concepto o idea de patria. Primero una patria natural geográfica o territorial
que alude al lugar de nacimiento. Otra patria moral, inmaterial o política que hace referencia a la nación
constituída en Estado. Son dos teorías: la patria objetiva y la patria subjetiva o moral. A su vez la patria
material o geográfica puede referirse a la ciudad o patria chica, al territorio de un Estado o a un continente
como hablamos de la patria hispano o latinoamericana.
En el siglo XVIII, como hemos indicado, el momento en que una etapa sucede a la otra. En la literatura
peruana como ha estudiado Jorge Basadre, el tránsito entre una y otra etapa se produce aproximadamente entre
1808 y 1814. El siglo XVIII, como se sabe, asiste a la secularización de las ideas de estado y Patria. De la
“patria celestial” de la Edad Media se pasa a la patria terrenal. Se abandona el tradicional concepto de bien
común de la Escolástica y se adopta el proyecto de la felicidad terrena. Y esta cifra en los ideales de la
Revolución Francesa y la Ilustración, el bienestar y el “progreso”.
Además hay que tener muy en cuesta que en el siglo XVIII se llega a la identificación de Nación y Patria. Será
el siglo XIX el que establezca una delimitación entre Nación, sociedad y Estado. Entonces es el momento del
surgimiento de los nacionalismos. El único bueno es el Estado-nación (Passerín).
Ya desde la Revolución Francesa la patria se había convertido en algo sagrado. En este sentido la Patria es el
símbolo de la nación. El escudo, la bandera, el himno son símbolos de la patria.

Patria, Tierra
Patria viene del latín Pater, padre y se refiere al lugar nativo, a la ciudad o a una región. Por esto al habitante de
América se le llamaba natural o indígena. Nación deriva de Natio, nascere, o sea lugar de nacimiento. País es
pagus, tierra, campo. Natio-nación era concepto diferente a Pater-Patria. Sin embargo, en la época moderna,
llegan a ser coincidentes y hasta se identifican.
La primera etapa de la nación como hecho técnico-lingüístico es paralela a la de patria objetiva y geográfica.
El Diccionario de autoridades da otra acepción de Patria: también se toma por “lugar propio de cualquier cosa
aunque sea inmaterial” (t. V, 1737). En este sentido se decía “patria del entendimiento” y “patria celestial”, en
la Edad Media, aludiendo a una felicidad ultraterrena. Véase cómo se seculariza en el siglo XVIII, la felicidad
es terrenal, derechos del hombre y ciudadano.
Cicerón habla de “patria communis” (toda la península itálica) pero aún no es la nación. Alfonso el sabio
define la “tierra que en latín llaman patria” (Partidas I, tít. I, ley 2). Amado Alonso considera neologismo en el
siglo XVI la acepción supranacional de patria (Castellano español, 1943). En cambio José Antonio Maravall
encuentra el sentido supranacional desde el siglo anterior (Estado moderno y mentalidad social, 1972, 466).

Garcilaso, Viscardo
En el nutrido testimonio de los cronistas e ideólogos del siglo XVIII, mencionamos algunos textos. En primer
término, Garcilaso hace referencia al sentido geográfico o de ciudad: “como natural de la ciudad del Cusco...
forzado del amor natural de la patria”. Gran relieve adquiere su famosa dedicatoria “a los indios, mestizos y
criollos... su hermano, compatriota y paisano” (José Durand, Aurelio Miró Quesada Sosa). En otro texto se
nota ya cierta intención moral que trasciende el sentido geográfico: “Dar a conocer al Universo nuestra patria,
gente y nación”. Retorna a una expresión medieval cuando dice que el cielo es la “patria propia y verdadera”.
Importante es también su idea supra-nacional: “mi patria, yo llamo así a todo el imperio que fue de los Incas”
(IX, 24). El concepto de patria es aquí el de la etapa objetiva y geográfica, hecho étnico-lingüístico, su idea de
nación. Sin embargo, el pluralismo de la dedicatoria, la emoción entrañable, la alusión al Incario y también al
porvenir, revelan una etapa de conciencia histórica peruana. Concepción investigadora, vinculación geográfica,
continuidad histórica dice Aurelio Miró Quesada (El Inca Garcilaso, Madrid, 1971). José Durand puso de
relieve el concepto de restitución del reino incaico.
Además Garcilaso asocia desde el nacional-regionalismo con la idea de Restitución política. Este concepto
llegará, mas tarde, hasta Túpac Amaru. Ya se sabe que, como dijo el obispo Moscoso, Garcilaso “se
alimentaba diariamente con la lectura del historiador Garcilaso”. Esta influencia de Garcilaso en Túpac Amaru
viene a ser un elemento fundamental en el pensamiento separatista del rebelde del siglo XVIII
*
.
Igual que los otros cronistas, Huamán Poma también hace referencia a la geografía: “por ser de una patria y
perroquia”. En cambio fray Buenaventura de Salinas revela una emotividad que se aproxima al sentido
moderno. Ella Dunbar Temple recuerda un texto de Salinas: “por el amor a la patria... es la patria un Dios
segundo... por ser mi patria es deuda natural el alabarla” (Memorial de las historias del Nuevo Mundo, 1630.
Ella Dunbar Temple: Las dos repúblicas, Caracas, 1960. Bernard Lavallé: Recherches sur Lapparition – de la
conscience creole dans l Vice-Royaute du Pérou, Lille, 1982, I).

Siglo XVIII
Entre los textos del siglo XVIII algunos revelan una idea de anticolonialismo. Así en la rebelión de Oruro, con
Vélez de Guevara afirman: “liberar la patria purgándola de la tiranía de los guampos” (1739). En la Lima
inexpugnable de Pedro Peralta Barnuevo, la patria sigue siendo la ciudad, como lo indica Luis Monguió: “la
más segura y más perpetua defensa de la patria” (1740). Según Luis Monguió la referencia a la patria de Llano
Zapata es a toda América española: “por ser el ornamento de la patria” (Memorias histórico críticas, 1761).

*
Por supuesto consideramos que el movimiento o revolución de Túpac Amaru era de separatismo o de
Independencia. Algunos autores dicen, dado que la mayoría de los textos hablan de crítica anti-fiscal, que no se
trata de un movimiento de independencia. Aducen esta ambigüedad como negación del separatismo. Basta
pensar que el movimiento tenía que ser necesariamente ambiguo: ningún conspirador va a descubrir su
propósito básico, en este caso de separatismo, como lo indica el famoso Bando de la coronación. Pensamos
que se puede admitir como fidedigno lo contenido en el famoso Bando de la Coronación. Como separatista fue
visto el movimiento de1780 en el Perú y en el extranjero. Basta leer a Viscardo. La tesis básica de la acusación
del fiscal fue la sedición, esta es definida en el Diccionario de Autoridades como “Tumulto, alboroto confuso,
o levantamiento popular contra el príncipe o señor, o la desobediencia de sus magistrados...” (Diccionario,
Tomo VI, 1739, p.65)
Túpac Amaru se refiere a los “compatriotas”: “por ser todos paisanos y compatriotas como nacidos en nuestras
tierras y de un mismo origen de los naturales” (1780. Carlos D. Valcárcel, B. Lewin; Cuerpo político y
restitución en Túpac Amaru por Miguel Maticorena, Combreta, 1981, tomo III). Túpac Amaru reivindica una
mancomunidad basada en el nacimiento y territorio. Según V. A. Belaúnde es uno de los primeros textos que
plantea una hermandad originada en el nacimiento. Como se sabe, Túpac Amaru postulaba un “formemos un
cuerpo” con esos grupos sociales. Es la versión andina del concepto que hemos introducido en nuestra
historiografía: “un cuerpo de nación” (1974).
Hay desde luego una discriminación andina en parte de los redactores del Mercurio Peruano. Cuando ya no
estaba Baquíjano en Lima los otros redactores anotan la carta de F. P. Matalinares. Ya Mendiburu llamó la
atención por el radical antindigenismo de esas notas. Pese A esto no hay duda que el Mercurio se siente
portavoz de la poderosa oligarquía limeña que disputa el poder a la Metrópolis. Casi podría decirse se siente
una “clase nacional”: “Amantes del país”, “amantes de la Patria”, “dulce nombre de la patria”, “amor a la
patria”, “amor patriótico”. En una sociedad estamental y jerárquica, los mercuristas se sienten clase dirigente.
Ya formaban prácticamente un partido político (Ver lucha política en San Marcos a fines del siglo XVIII.-
Gaceta Sanmarquina, Mayo, 1994).
La dimensión americana y que trasciende al localismo es rotunda en Viscardo y Guzmán: “el Nuevo Mundo es
nuestra Patria”. La patria aquí es continental y encierra una definida proyección separatista. Influído por el
contractualismo es un típico visionario y proyectarista: “se verá renacer la gloria nacional en un inmenso
imperio” (1791-92).

La Independencia
Jorge Basadre señala tres etapas en la idea de Patria en este periodo: 1808-14, 1814-20, 1821-24. El estudio de
numerosos textos le permite hacer esta periodificación. En la primera etapa prosigue la referencia a la
geografía y el territorio. En la segunda aparece una significación anticolonial y ya separatista. En la tercera
viene la formulación del proyecto nacional o “promesa de la vida peruana”. O sea hacer la felicidad de los
peruanos. Hacia el 23 y 24 hay cierto desencanto de los peruanos ante el liderazgo de líderes de otras regiones.
En la primera etapa, Jorge Basadre recoge un texto de Mariano Melgar que tiene una connotación territorial.
Melgar, sin embargo, se muestra universalista: “es mi patria el globo entero” (1812, Oda a José Baquíjano y
Carrillo). Benito Laso dice: “Oh cara patria, dulce y tierno nombre” (1812).
En esta época el sentido político va sustituyendo al de la patria geográfica. Morales Duárez, el sanmarquino
que llegó a ser presidente de las Cortes de Cádiz expresa: “¿Qué deberá esperar la patria política de quién no
ama a su patria natural” (1812. Demetrio Ramos, Luis Monguió).
El Satélite Peruano, con Fernando López Aldana, reitera la dimensión supranacional: “Por patria entendemos
la vasta extensión de ambas Américas” (1812). Con la efímera libertad de prensa decretada por las Cortes, El
Satélite se inclinó al separatismo, repudian a los partidos del “antiguo régimen colonial y cetro de hierro de
España”. Por la censura se ve obligado El Satélite a una aclaración: “Nuestra patria es el suelo americano que
pisamos, donde hemos visto la luz: España libre de franceses es nuestra Madre patria; España y América no
componen ya sino una sola patria” (1812). Triple sentido: geográfico, político, transcontinental.
Hacia 1814, en un segundo momento, la patria es revolución anticolonial, separatismo, independencia. Así el
prócer Angulo se llama “restaurador de la Patria”: el suyo es un “ejército patriota”. Los mismos voceros
realistas denominan “patriotas” a los revolucionarios. El año 1821 será el momento de la patria como proyecto
de Estado-nación. Jorge Basadre sintetiza este proyecto: la “promesa de la vida peruana”. La Patria significa la
felicidad de los peruanos. Patria y Nación se identifican.
Aún continuará este itinerario de la idea de Patria peruana. Tendrá momentos de eclosión patriótica y
contornos de sin par heroísmo: el 2 de Mayo de 1866, de Angamos y Arica, las luchas por la libertad y la
justicia social.
Antes de terminar queremos señalar la confusión que se ha originado en muchos autores entre Nación y
nacionalidad. Los dos conceptos incluyen los elementos tradicionales de la Nación como territorio, sociedad,
lengua, religión, economía, pasado histórico, pero solo la Nación tiene el elemento moral equivalente a Patria.
Donde hay una lengua, existe una nacionalidad, pero esta no incluye el concepto moral equivalente a Patria. En
este sentido en el Perú existen las nacionalidades quechua, aymara, amazónicas, pero solo una Nación
*
.

Bibliografía

Basadre, Jorge: Historia de la Idea de Patria en la Emancipación del Perú.- Mercurio Peruano, n. 330, 1954,
645-683.
Carrión Ordóñez, Enrique: De la campaña verbal durante la Independencia.- Boletín del Instituto Riva
Agüero, n. 12, 1982, p.41-60.
Colección Documental de la Independencia del Perú.- Lima, 1971-76, 86 vols.
De la Puente Candamo, José Agustín: Notas sobre la causa de la Independencia del Perú.- Lima, 1971.
Denegri Luna, Félix: Prólogo a Noticias cronológicas de la gran ciudad del Cuzco.- Lima, 1980.
Garfias Dávila, Marcos: Origen de los símbolos patrios.- Municipalidad de Lima, Lima, 1995.
Hildebrandt, Martha: La lengua de Bolívar.- Caracas, 1961.
Macera, Pablo: Tres etapas en el desarrollo de la conciencia nacional.- Lima, 1965.
Maticorena, Miguel: El Concepto de Cuerpo de Nación en el s. XVIII.- 1974, 120 pp.
Sobre Nación, casta e Independencia del Perú.- En Página Libre, Lima 29 de Julio 1990.
La Idea de Nación en el Perú.- Lima, 1993, 77 p. (Lecciones en el curso La Idea de Nación, Escuela de
Historia, UNMSM).
Monguió, Luis: Palabras e ideas: Patria y Nación en el Virreinato del Perú.- Revista Iberoamericana, n. 104-
105, Pittsburg, 1978, p. 451-470.
Vilar, Pierre: Hidalgos, amotinados y guerrilleros. Pueblo y poderes en la Historia de España.- Ed. Grijalbo.
Barcelona, 1982.


*
En la última Constitución española se indica que España es una Nación “formada por varias nacionalidades”.
En los últimos meses Cataluña se ha autoproclamado como Nación contraviniendo el texto actual de la
Constitución. Será sometido esto a un Referéndum.