Está en la página 1de 1

INTERRUPCION DEL EMBARAZO: EL ABORTO

El aborto es la interrupción del embarazo o la eliminación del producto de la concepción. Puede ser natural
(espontáneo) o provocado (inducido).
La mayoría de los abortos espontáneos se produce entre el segundo y el tercer mes de embarazo. Sus caudas
son múltiples, y pueden estar relacionadas con el embrión o con la madre. Si el peligro de aborto esta relacionado
con la madre, en muchos casos, mediante un tratamiento adecuado, puede lograrse que la gestación siga su curso.
Las complicaciones más comunes que se presentan ante un aborto espontáneo son: la hemorragia, que no cesa
hasta que se elimine la placenta, y la infección, que puede sobrevivir con posteridad.
La asistencia médica es fundamental, ya que sólo el profesional puede comprobar si el aborto se ha producido
en forma completa. Esto significa que en el útero no deben quedar restos de placenta u otras envolturas, que podrían
provocar infecciones, por lo que el medico suele realizar un raspaje, a fin de asegurar la eliminación de cualquier
resto embrionario. Generalmente, el análisis de las envolturas embrionarias permite determinar las causas del aborto,
y prevenirlo en posteriores embarazos.
Desde el punto de vista legal, el aborto esta contemplado en los artículos 85, 86, 87 y 88 del Código Penal de
nuestro país. El artículo 86 establece que el aborto provocado sólo es legal si:
• Se lo ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o salud de la madre y si este peligro no puede ser
evitado por otros medios;

• El embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o
demente.
Fuera de estos casos, el aborto es considerado un hecho delictivo, en el que, generalmente, la vida de la madre
corre grave peligro, ya que la mayoría de las veces es practicado por personas inescrupulosas, que no tienen
conocimientos médicos, y en sitios que no cuentan con las medidas de higiene y de asepsia necesarias para la
realización de una intervención quirúrgica. Además de los riesgos de hemorragias, infecciones y de secuelas que
pueden conducir a la esterilidad y hasta la muerte, es factible que queden marcas emocionales profundas, como
sentimientos de culpa, estados de angustia, temor a nuevas relaciones sexuales, etcétera.
Debido a todas estas complicaciones físicas y psíquicas, además de consideraciones éticas sobre la vida, el
aborto debe ser evitado. Para ello, es necesario tomar conciencia de la importancia de las relaciones sexuales
responsables, a fin de impedir que se produzcan embarazos no deseados, la principal causa de abortos
provocados, especialmente en los adolescentes.
Las principales causas de un aborto espontáneo son:
 Alteración genética del embrión;
 Falta de progesterona(hormona que mantiene el embrión unido al útero);
 Anomalías uterinas;
 Falta de tonicidad en el esfínter cervical;
 Enfermedades: toxoplasmosis, brucelosis, sífilis;
 Incompatibilidad inmunológica (factor RH);
 Alteraciones glandulares de la madre: diabetes, hipertiroidismo, hipotiroidismo;
 Déficit alimentario;
 Traumatismos (golpes, caídas);
 Trastornos psíquicos;
 Radiaciones ionizantes y aplicación de sustancias quimioterapéuticas.