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Frida Kahlo

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Frida Kahlo

Frida Kahlo con su marido Diego Rivera, en 1932.

Nombre real Magdalena del Carmen Frida Kahlo


Calderón

Nacimiento 6 de julio de 1907


Coyoacán, Ciudad de México
México

Fallecimiento 13 de julio de 1954 (47 años)


Coyoacán, Ciudad de México
México

Nacionalidad Mexicana

Movimiento Surrealismo, Expresionismo


Obras Las dos Fridas
destacadas Diego y yo

Influido por Diego Rivera

Magdalena del Carmen Frida Kahlo Calderón, mejor conocida como Frida Kahlo
(n. Coyoacán, Ciudad de México; 6 de julio de 1907 - 13 de julio de 1954) fue una
destacada pintora mexicana.

Contenido
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• 1 Biografía
• 2 Obra
• 3 Filmografía
• 4 Centenario del nacimiento de Frida Kahlo
• 5 Referencias
o 5.1 Bibliografía
• 6 Véase también

• 7 Enlaces externos

[editar] Biografía
Nació en Coyoacán, al sur de la Ciudad de México, el 6 de julio del 1907. A pesar de
ello, Frida decía haber nacido en 1910, año del inicio de la Revolución Mexicana: "Nací
con la Revolución" , porque quería que su vida comenzara con el México moderno. Este
detalle nos muestra su singular personalidad, caracterizada desde su infancia por un
profundo sentido de la independencia y la rebeldía contra los hábitos sociales y morales
ordinarios, movida por la pasión y la sensualidad. Orgullosa de su mexicanidad y de su
tradición cultural, se enfrentó a la reinante penetración de las costumbres
estadounidenses, todo ello mezclado con un peculiar sentido del humor.

Frida fue la tercera hija de Guillermo Kahlo (Wilhem Kahlo), fotógrafo de origen
germano-húngaro, de religión judía con su segunda esposa, la mexicana Matilde
Calderón y González, de ascendencia española e indígena de religión católica.1 Sus dos
hermanas mayores fueron Matilde y Adriana; después de ellas nació el único hijo varón
de la familia, el cual sobrevivió apenas unos días. Cuando Frida tenía apenas once
meses, en junio de 1908 nace su hermana menor, Cristina, su constante compañera y la
única de las hermanas Kahlo en dejar descendencia. Además de ellas, Frida tuvo tres
medio-hermanas mayores: María Luisa, la mayor, una segunda hermana fallecida nada
más nacer y Margarita, todas nacidas del primer matrimonio de su padre con María
Cardeña (llamada también Cerdeña en algunas fuentes), fallecida en el parto de
Margarita en 1898.2 3
Sin embargo, de acuerdo al estudio de Gaby Franger y Rainer Huhle,4 formaba parte de
la leyenda, no pocas veces instigada por la propia Frida, que Guillermo Kahlo tuviera
raíces húngaras o judías. Estos autores sostienen que probablemente el fotógrafo nació
en Pforzheim, pequeña ciudad del estado de Baden-Wurtemberg y que sus abuelos y
resto de antepasados pertenecieron a la burguesía local y eran de religión luterana.5 6

Su vida quedó marcada por el sufrimiento físico que comenzó con la poliomielitis que
contrajo en 1913 y continuó con diversas enfermedades, lesiones, accidentes y
operaciones. Esta primera enfermedad le dejó una secuela permanente: la pierna derecha
mucho más delgada que la izquierda.

En 1922 entró en la Escuela Nacional Preparatoria de Ciudad de México, la más


prestigiosa institución educativa de México, la cual empezaba por primera vez a admitir
chicas como alumnas. Allí sus travesuras la convirtieron en la cabecilla de un grupo
mayoritariamente formado por chicos rebeldes con los que realizó innumerables
trastadas en la escuela teniendo generalmente como víctimas a sus profesores. Fue
precisamente en esta escuela donde entraría en contacto con su futuro marido, el
conocido muralista mexicano Diego Rivera, a quien le había sido encargado pintar un
mural en el auditorio de la escuela.

Graffiti dedicado a Frida Kahlo en Los Ángeles.

En 1925 aprendió la técnica del grabado con Fernando Fernández Domínguez. El 17 de


septiembre de ese mismo año un accidente de tranvía la dejó con lesiones permanentes
debido a que su columna vertebral quedó fracturada y casi rota, así como diversas
costillas, cuello y la pelvis, su pie derecho se dislocó, su hombro se descoyuntó y un
pasamanos le atravesó el vientre, introduciéndosele por el costado izquierdo. La
medicina de su tiempo la torturó con operaciones quirúrgicas (32 a lo largo de su vida),
corsés de distintos tipos y diversos mecanismos de "estiramiento".
El aburrimiento que le provocaba su postración la llevó a empezar a pintar: en 1926,
todavía en su convalecencia, pintó su primer autorretrato, el primero de una larga serie
en la cual expresará los eventos de su vida y sus reacciones emocionales ante los
mismos. La mayoría de sus pinturas las realizará estirada en su cama y en el baño. Sin
embargo su gran fuerza y energía por vivir le permitieron una importante recuperación.

Tras esa recuperación, que le devolvió la capacidad de caminar, una amiga íntima la
introdujo en los ambientes artísticos de México donde se encontraban, entre otros, la
conocida fotógrafa, artista y comunista Tina Modotti y el futuro marido de Frida Diego
Rivera.

La artista contrajo matrimonio con Rivera el 21 de agosto de 1929. Su relación consistió


en amor, aventuras con otras personas, vínculo creativo, odio y un divorcio en 1939 que
solamente duró un año.

Poco después de su divorcio con Diego Rivera, Frida Kahlo terminó un autorretrato
constituido de dos personalidades: Las Dos Fridas. Con este cuadro, asimila la crisis
marital, a través de la separación entre la Frida en traje de tehuana, el favorito de Diego,
y la otra Frida, de raíces europeas, la que existió antes de su encuentro con él. Los
corazones de las dos mujeres están conectados uno al otro por una vena, la parte
europea rechazada de Frida Kahlo amenaza con perder toda su sangre.

Al matrimonio lo llegaron a llamar la unión entre un elefante y una paloma, pues Diego
era enorme y obeso mientras que ella era pequeña y delgada. Por otra parte; Frida,
debido a sus lesiones, nunca pudo tener hijos, cosa que tardó muchos años en aceptar.

A pesar de las aventuras de Diego con otras mujeres (que llegaron a incluir a la propia
hermana de la pintora), ayudó a Frida en muchos aspectos. Él fue quien le sugirió a
Frida que vistiera con el traje tradicional mexicano consistente en largos vestidos de
colores y joyería exótica. Esto, junto a su semblante cejijunto, se convirtió en su imagen
de marca. Él amaba su pintura y fue también su mayor admirador. Frida, a cambio, fue
la mayor crítica de Diego.

Frida Kahlo con Malu Block y Diego Rivera.

La creciente reputación de Rivera en los Estados Unidos los llevó entre 1931 y 1934 a
pasar la mayor parte del tiempo en Nueva York y Detroit.

Entre 1937 y 1939 el revolucionario ucraniano León Trotsky vivió exiliado en su casa
de Coyoacán junto a su mujer. Allí tendrá un romance con el líder comunista para, tras
su asesinato a manos del miembro de la NKVD estalinista Ramón Mercader, ser
acusada como autora del mismo. Esto la llevó a estar arrestada pero finalmente fue
dejada en libertad al igual que su marido.

En 1938 el poeta y ensayista del surrealismo André Bretón califica su obra de


surrealista en un ensayo que escribe para la exposición de Kahlo en la galería Julien
Levy de Nueva York. No obstante, ella misma declara más tarde: "Creían que yo era
surrealista, pero no lo era. Nunca pinté mis sueños. Pinté mi propia realidad".

En 1939 expone en París en la galería Renón et Collea gracias a Bretón. Su estancia en


la capital francesa la llevó a relacionarse con el pintor malagueño Picasso y a aparecer
en la portada del Vogue francés. Por entonces Frida era conocida en el mundo entero. A
partir de 1943 dio clases en la escuela La Esmeralda del México D.F.

La Casa Azul, Museo Frida Kahlo.

En la primavera de 1953 la Galería de Arte Contemporáneo de esta misma ciudad le


organizó, por primera vez, una importante exposición. La salud de Frida era muy mala
por entonces y los médicos le prohibieron el asistir a la misma. Minutos después de que
todos los invitados se encontraran en el interior de la galería se empezaron a oír sirenas
desde el exterior. La muchedumbre enloquecida se dirigió al exterior, allí estaba una
ambulancia acompañada de una escolta en motocicleta. Frida Kahlo había sido llevada a
su exposición en una cama de hospital. Los fotógrafos y los periodistas se quedaron
impresionados. Ella fue colocada en el centro de la galería. La multitud fue a saludarla.
Frida contó chistes, cantó y bebió la tarde entera. La exhibición había sido un éxito
rotundo.

Ese mismo año le tuvieron que amputar la pierna por debajo de la rodilla debido a una
infección de gangrena. Esto la sumió en una gran depresión que la llevó a intentar el
suicidio en un par de ocasiones. Durante ese tiempo, debido a que no podía hacer
mucho, escribía poemas en sus diarios, la mayoría relacionados con el dolor y
remordimiento.

Murió en Coyoacán el 13 de julio de 1954. No se realizó ninguna autopsia. Fue velada


en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México y su féretro fue cubierto con la
bandera del Partido Comunista mexicano, un hecho que fue muy criticado por toda la
prensa nacional. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas las alberga la Casa Azul de
Coyoacán, lugar que la vio nacer.
Las últimas palabras en su diario fueron: "Espero alegre la salida y espero no volver
jamás".7

A los cuatro años de su muerte, la Casa Azul se convirtió en el Museo Frida Kahlo.

Varios museos le han dedicado retrospectivas: el Instituto Nacional de Bellas Artes del
ciudad de México (1977), el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago (1980), la
Whitechapel de Londres (1982), la Tate Modern de Londres (2007) y el Museo de Arte
Contemporáneo de Monterrey (2007).

El surrealismo es un movimiento artístico y literario surgido en Francia en el primer


cuarto del siglo XX, en el entorno del poeta André Breton. Este movimiento debe
mucho a las teorías de Freud sobre el inconsciente.

La poética surrealista se basa en el inconsciente, al que se considera como un generador


continuo de imágenes, que se podían sacar a la esfera del arte por medio de un ejercicio
mental en el que la conciencia no intervenía y cuyo proceso de trascripción debería ser
automático.

A CONTINUACIÓN SE DESARROLLA EL TEMA: LOS ESCRITORES


SURREALISTAS ESPAÑOLES Y SUS OBRAS
En España el surrealismo aparece en torno a los años veinte. Además de a la Literatura
afectó a otros campos de la expresión artística: la pintura, Salvador Dalí; el cine, Luis
Buñuel, Un perro andaluz, La edad de Oro, etc.

Entre los escritores de la llamada generación del 27, el surrealismo influyó


especialmente en Federico García Lorca, Rafael Alberti Vicente Aleixandre y Luis
Cernuda.

Federico García Lorca

Poeta en Nueva York es la obra más característica de la etapa surrealista de Lorca. El


poeta viajó a Nueva York en el verano de 1929 y se encontró con una ciudad
tecnológicamente muy avanzada, pero privada del contacto con la naturaleza.

Lorca utiliza la técnica surrealista para expresar la angustia que le produce esa cultura
urbana, materialista, que ha envilecido al amor y que ha degradado la naturaleza y para
lanzar un grito de protesta contra ella. Para ello utiliza imágenes irracionales, absurdas,
como salidas de una pesadilla, para dar su personal visión de una ciudad en la que
abunda el racismo, la violencia, la avaricia, la crueldad, la miseria en los suburbios etc.

Vicente Aleixandre

La trayectoria poética de Aleixandre se divide en tres etapas: una primera en la que


predomina la poesía pura, una segunda marcada por el surrealismo y la tercera
caracterizada por la indagación del ser humano.

El surrealismo, que predomina en sus libros a partir de 1928 es una técnica que le
proporciona gran libertad de expresión y de elección de los materiales poéticos. A esta
etapa pertenecen Espadas como labios, cargada de protesta, amargura e ironía en su
búsqueda de la verdad, Pasión de la Tierra, La destrucción o el amor y Sombra del
Paraíso.

Son libros difíciles en los que Aleixandre expresa su particular visión del amor, tan
cercana a la muerte que se confunde con ella., en donde las espadas, instrumentos de
muerte son a la vez instrumentos de amor, como los labios.

La destrucción o el amor es el libro cumbre de esta etapa, es un canto total a la


naturaleza, a su fuerza y al anhelo por llegar, a través del amor, quebrantando nuestra
radical soledad en la comunión panteística en el seno del universo.
En Sombra del paraíso expresa la nostalgia de un reino paradisíaco que lo mismo puede
ser posterior a la muerte que anterior al nacimiento del hombre: ¡Humano: nunca
nazcas! es el terrible verso que traduce el pesimismo esencial del poeta.

Rafael Alberti

La etapa surrealista de Alberti se inicia con Sobre los ángeles, libro que nace como
consecuencia de una grave crisis personal. Es un poemario escrito en verso libre, lleno
de imágenes duras y violentas que dan una visión onírica e infernal del mundo.

El ciclo surrealista continua con Sermones y moradas, y se cierra con el humor de Yo


era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos, en donde se recogen poemas
dedicados a los grandes cómicos del cine mudo.

Luis Cernuda

La obra de Cernuda, que tiene el título general de La realidad y el deseo, está formada
por varios ciclos, uno de ellos es el surrealista al que corresponden los libros: Un río, un
amor y Los placeres prohibidos.

Su obra se basa en el contraste entre su anhelo de realización personal, deseo y los


límites impuestos por el mundo que le rodea, realidad. Es una poesía de raíz romántica,
muy influida por Bécquer y los poetas clásicos, especialmente Garcilaso.

Cernuda encuentra en surrealismo un vehículo de expresión muy apropiado para


trasmitir su descontento con el mundo y su rebeldía ante él. No obstante, el poeta
abandona pronto esta técnica y a partir del libro siguiente, Donde habite el olvido, inicia
un estilo personal, cada vez más sencillo cercano al lenguaje hablado, y al tono
coloquial.

CONCLUSIÓN

Para los petas españoles del 27 el surrealismo fue ante todo una técnica que les liberó de
muchas convenciones poéticas y que utilizaron para expresar mejor su mundo interior,
pero de ninguna manera constituyeron un grupo cerrado, una escuela. Fue solo una
etapa por la que pasaron algunos de ellos, aunque todos la habían abandonado al estallar
la guerra civil.

Los movimientos estéticos de vanguardia.

PARA DESARROLLAR ESTE TEMA DEBES EMPEZAR POR DEFINIR LO QUE


SON LOS MOVIMIENTOS DE VANGUARDIA:

Tras la Primera Guerra Mundial, la situación del arte europeo se caracteriza por una
extraordinaria complejidad, se desarrollan los llamados movimientos de vanguardia,
que, en algunos países, adquieren un carácter profundamente radical y se comprometen
en la transformación o la crítica de la sociedad existente.
La profunda crisis de valores del cambio de siglo conduce a un rechazo de la razón por
considerarla incapaz para comprender la vida, por ello se da primacía a lo irracional, a
lo inconsciente. El arte refleja este irracionalismo rechazando lo figurativo,
entusiasmándose por lo moderno, por los nuevos modos de expresión: la fotografía, la
tecnología, cine etc. No se buscará la belleza y el feísmo se incorpora como una nueva e
importante categoría artística.

A CONTINUACIÓN DEBES DESARROLLAR EL TEMA ENUMERANDO LOS


MOVIMIENTOS DE VANGUARDIA MÁS IMPORTANTES, SUS
CARACTERÍSTICAS Y SUS PRINCIPALES REPRESENTANTES:
Los principales movimientos de vanguardia son los siguientes:

El futurismo: ensalza los mitos y tópicos de la modernidad: la velocidad, las máquinas,


la fuerza etc. Llegan a ensalzar la guerra y a propugnar la destrucción de los museos, de
las bibliotecas, de todo lo relacionado con el concepto tradicional de arte. Tuvo
importancia sobre todo en Italia y su fundador, Marinetti, estuvo muy cercano al
fascismo.
El expresionismo: es un movimiento de origen alemán que deforma el mundo visible,
como medio de trasmitir al receptor la conciencia trágica de la vida. Expresa la realidad
vista desde un yo atormentado. Se caracteriza por sus colores fuertes, un cierto humor
negro y una apología de la fealdad. Vasily Kandisky es un pintor representativo de este
movimiento Se pueden encontrar elementos expresionistas en los esperpentos de Valle-
Inclán y en las primeras obras de Baroja.
El cubismo: se caracteriza por su espíritu de geometría. Los cubistas analizan las formas
hasta sus últimas consecuencias, descomponiendo los volúmenes, estudiando sus partes
y reduciéndolos a formas geométricas. Picasso y Juan Gris son los nombres más
representativos de este movimiento.
El abstraccionismo: los abstraccionistas quieren crear un arte puro. En pintura liberan a
los elementos pictóricos, la forma y el color, de su vehículo habitual: la realidad. De
manera semejante se desarrolla por esta época el concepto de poesía pura.
El dadaísmo: la primera guerra mundial supuso una crisis tal de valores que los
dadaístas consideraban que sólo la protesta, el irracionalismo, la negación absoluta, la
anarquía eran las respuestas coherentes a la estupidez del mundo.
El surrealismo: en 1924 el poeta André Breton publicaba en París el Primer Manifiesto
del Surrealismo. El nuevo movimiento heredaba de su antecesor, Dadá, la idea de que la
razón no es más que un molesto impedimento que obstaculiza el desarrollo de la
creatividad.
Tomando como punto de partida la obra clave de Sigmund Freud La interpretación de
los sueños, llegan a la conclusión de que la única manera de eliminar las ataduras de la
razón era propiciar el acceso al subconsciente. Escogieron dos vías para "penetrar" en
él, vías que constituyen las dos técnicas surrealistas por excelencia: el automatismo, que
consiste, en esencia, en dibujar o escribir sin lógica, moviendo libre e
incontroladamente la mano o el pincel y la desorientación reflexiva, procedimiento por
medio del cual las imágenes surgidas del subconsciente unen objetos completamente
extraños entre sí.

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Escritores argentinos

Sábato, Ernesto

Novelista y ensayista argentino, cuya obra se caracteriza por un profundo


contenido intelectual sobre la difícil separación entre las nociones del bien y del mal, y
por un estilo brillante e inquietante.Nació en Rojas (Buenos Aires) en el seno de una
familia de inmigrantes italianos. Se licenció en Física y Matemáticas en la Universidad
de La Plata; después de doctorarse en 1938, viajó a París para trabajar en los
laboratorios Joliot-Curie. Entró en contacto con el surrealismo, experiencia
transcendente en su vida ya que decidió adentrarse en los territorios más oscuros del
arte apoyándose en el lenguaje del inconsciente y en los métodos del psicoanálisis.
Regresó a Argentina en 1940 como profesor de la Universidad Nacional de Buenos
Aires y realizó sus primeras colaborasciones en revistas y suplementos literarios. En
1945 publicó unos artículos en el periódico La Nación atacando el régimen de Perón,
por lo que se vio forzado a abandonar la enseñanza.

Estuvo retirado durante un año y el resultado fue el libro Uno y el universo (1945),
una colección de artículos políticos, filosóficos en los que censuraba la moral neutral de
la ciencia heredada del siglo XIX. Esta desconfianza en la ciencia le llevó a investigar
sobre las posibilidades que ofrecería la literatura para analizar problemas existenciales,
y el fruto fue la novela El túnel (1948) en la que el narrador describe una historia de
amor y muerte en la que muestra la soledad del individuo contemporáneo. A Sábato le
interesa reflexionar sobre la locura, comprender el motivo por el cual el protagonista
mata a la mujer que ama y que es su única vía de salvación. La obra tuvo una gran
aceptación y sirvió para calificar a su autor como una inquietante y original
personalidad literaria.

Sobre héroes y tumbas (1961), considerada la mejor novela argentina del siglo
XX, fue su siguiente obra y le consagró como escritor universal. En ella quiso indagar
"las verdades últimas (y muchas veces atroces) que hay en el subsuelo del hombre" y
vertió sus obsesiones personales en una clara introspección autobiográfica en medio de
las reflexiones sobre la historia argentina; todo a lo largo de la obra se va haciendo
negativo, pesimista, sin salida. La novela muestra a los últimos representantes de una
familia oligárquica venida a menos, en la que se intercala la historia de los seguidores
del general Lavalle que una vez derrotados llevaron el cuerpo muerto de su jefe al
exilio; en un tercer plano argumental pero vertebrador de la estructura del libro e
imprescindible para el conocimiento del personaje central, Fernando, está el ‘Informe
para ciegos’ que a veces se ha publicado como pieza autónoma; se trata de una pesadilla
que sufre Fernando culpabilizándose por un incesto cometido y que lleva al autor a
introducirse en los abismos infernales más perturbadores, combinando elementos
tomados del surrealismo, Nietzsche, Jung y Freud.

Aún siguió reflexionando sobre las posibilidades de la novela en Abaddón y el


exterminador (1974) de corte autobiográfico más acusado, con una estructura narrativa
aparentemente fragmentaria, y de argumento apocalíptico en el cual las potencias
maléficas rigen el universo y es inútil la resistencia.

Su compromiso civil, en defensa de la democracia y del respeto a los derechos


humanos, se muestra en ensayos como El otro rostro del peronismo, El caso Sábato,
Torturas y libertad de prensa, Carta abierta al general Aramburu (1956), La cultura en la
encrucijada nacional (1976); en 1985 presidió la Comisión Nacional que publicó el
informe Nunca más sobre la represión llevada a cabo en Argentina por los gobiernos
militares desde 1976 a 1983. Toda su reflexión sobre la literatura y especialmente sobre
la novela la ha plasmado en ensayos tan significativos como El escritor y sus fantasmas
(1963) y Aproximación a la literatura de nuestro tiempo: Robbe-Grillet, Borges, Sartre
(1968). Sábato ha recibido el nombramiento de Caballero de la Legión de Honor de
Francia en 1979, y el Premio Miguel de Cervantes en 1984. Desde hace años, la pérdida
progresiva de la vista le ha alejado de la escritura, aunque ha descubierto la pintura y a
ella dedica gran parte de su tiempo.

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Borges, Jorge Luis (1899-1986)

Escritor argentino cuyos desafiantes poemas y cuentos vanguardistas le


consagraron como una de las figuras prominentes de las literaturas latinoamericana y
universal. Nacido el 24 de agosto de 1899 en Buenos Aires, e hijo de un profesor,
estudió en Ginebra y vivió durante una breve temporada en España relacionándose con
los escritores ultraístas. En 1921 regresó a Argentina, donde participó en la fundación
de varias publicaciones literarias y filosóficas como Prisma (1921-1922), Proa (1922-
1926) y Martín Fierro, en las que publicó esporádicamente; escribió poesía lírica
centrada en temas históricos de su país, que quedó recopilada en volúmenes como
Fervor de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San Martín (1929).
De esta época datan sus relaciones con Ricardo Güiraldes, Macedonio Fernández,
Alfonso Reyes y Oliverio Girondo.

En la década de 1930, a causa de una herida en la cabeza, comenzó a perder la


visión hasta quedar completamente ciego. A pesar de ello, desde 1938 a 1947 trabajó en
la Biblioteca Nacional de Buenos Aires y, más tarde, llegó a convertirse en su director
(1955-1973). Conoció a Adolfo Bioy Casares y publicó con él Antología de la literatura
fantástica (1940).

A partir de 1955 fue profesor de Literatura inglesa en la Universidad de Buenos


Aires. Durante esos años, fue abandonando la poesía en favor del cuento, género
literario que recreó y por el que ha pasado a la historia. Se inició en la literatura con
ensayos filosóficos y literarios, algunos de los cuales se encuentran reunidos en
Inquisiciones. Historia universal de la infamia (1935) es una colección de cuentos
basados en criminales reales. En 1955 fue nombrado académico de su país y en 1960 su
obra era valorada universalmente como una de las más originales de la literatura
hispanoamericana. A partir de entonces se sucedieron los premios y los
reconocimientos. En 1961 compartió el Premio Formentor con Samuel Beckett, y en
1980 el Cervantes con Gerardo Diego. Murió en Ginebra, el 14 de junio de 1986.

Sus posturas políticas evolucionaron desde el izquierdismo juvenil al


nacionalismo y después a un liberalismo escéptico, desde el que se opuso al fascismo y
al peronismo. Fue censurado por permanecer en Argentina durante las dictaduras
militares de la década de 1970, aunque jamás apoyó a la Junta militar. Con la
restauración democrática en 1983 se volvió más escéptico.

A lo largo de toda su producción, Borges creó un mundo fantástico, metafísico y


totalmente subjetivo. Su obra, exigente con el lector y de no fácil comprensión, debido a
la simbología personal del autor, ha despertado la admiración de numerosos escritores y
críticos literarios de todo el mundo. Describiendo su producción literaria, el propio
autor escribió: "No soy ni un pensador ni un moralista, sino sencillamente un hombre de
letras que refleja en sus escritos su propia confusión y el respetado sistema de
confusiones que llamamos filosofía, en forma de literatura".

Ficciones (1944) está considerado como un hito en el relato corto y un ejemplo


perfecto de la obra borgiana. Los cuentos son en realidad una suerte de ensayo literario
con un solo tema en el que el autor fantasea desde la subjetividad sobre temas, autores u
obras; se trata, pues, de una ficción presentada con la forma del cuento en el que las
palabras son importantísimas por la falsificación (ficción) con que Borges trata los
hechos reales. Cada uno de los cuentos de Ficciones es, a decir de la crítica una joya,
una diminuta obra maestra. Además, sucede que el libro presenta una estructura lineal
que hace pensar al lector que el conjunto de los cuentos conducirán a un final con
sentido, cuando en realidad llevan a la nada absoluta. Otros libros importantes del
mismo género son El Aleph (1949) y El hacedor (1960).

Borges fue un devorador de conocimientos y estudió con detenimiento y


profundidad la obra de un gran número de escritores y pensadores, especialmente los de
lengua inglesa y los españoles del siglo de oro; entre los primeros se encuentran
Chesterton, Joseph Conrad, Robert Louis Stevenson, Rudyard Kipling, Thomas de
Quincey, y entre los segundos, Francisco de Quevedo y Miguel de Cervantes,
especialmente su Quijote. Así, de todo este rico panorama extrajo no solamente motivos
e ideas, sino que incluso rehizo fragmentos apócrifos pasados por su universo literario.
Y así planteó unos temas recurrentes en sus obras que arrancan de la condición humana
como centro y divagan sobre el tiempo, el destino o la muerte, no de una manera lineal,
sino entre serpenteantes laberintos y teniendo siempre un trasfondo filosófico.
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Bioy Casares, Adolfo

Escritor argentino. Iniciado muy joven con una serie de relatos, impregnados de
surrealismo y luego no recogidos en la madurez, fundó en 1935 la revista Destiempo
junto con Jorge Luis Borges. Con él escribió varios volúmenes de novelas policiacas,
mezclados con observaciones irónicas sobre la sociedad argentina y suscritos con
diversos seudónimos: H. Bustos Domecq, B. Suárez Lynch, B. Lynch Davis y Gervasio
Montenegro. Su principal personaje es el detective Isidro Parodi.

En novelas, cuentos y guiones de filmes, Bioy ha estudiado mitos clásicos


revividos en la modernidad, aspectos paranormales de la vida y la psicología del amor.
Entre sus títulos más notorios están: las novelas La invención de Morel (1940), Plan de
evasión (1945), El sueño de los héroes (1954), Diario de la guerra del cerdo (1969),
Dormir al sol (1973) y Aventuras de un fotógrafo en La Plata (1985), y los libros de
cuentos El perjurio de la nieve (1944), La trama celeste (1948), Historia prodigiosa
(1956), Guirnalda con amores (1959), Historias desaforadas (1986) y Una muñeca rusa
(1991). Ha publicado parcialmente sus memorias y el texto de dos filmes coescritos con
Borges: Los orilleros y El paraíso de los creyentes (1955). En 1990 se le concedió el
Premio Cervantes.

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Fernández, Macedonio (1874-1952)

Escritor argentino, nacido en Buenos Aires, quien con su obra originalísima se


distingue por sus continuas invenciones sobre cualquier persona o hecho, lo que le
causaba permanentes controversias. Lo que no cabe duda es que es un personaje
singular al que, dado su talante genial, hay que considerarlo como la encarnación de la
vanguardia.

En sus poemas misteriosos él declara un antecedente del movimiento ultraísta en


su primera obra No todo es vigilia la de los ojos abiertos (1928) se reconoce como el
primer autor metafísico argentino.

Otras obras destacables son: Papeles de recienvenido (1927) y Museo de la novela


de la eterna (1929). En su libro Poemas de trabajos de estudios de la estética de la siesta
(1953) se manifiesta la argumentación del pensamiento metafísico.

La literatura macedoniana, alejada del culto a los lugares comunes, propone la


antisolemnidad con la teoría y la técnica del ‘humorismo conceptual’ muy valorado por
Borges, influyó en toda una generación de intelectuales, entre los que habría que contar
a Julio Cortázar.

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Cortázar, Julio (1914-1984)

Escritor argentino que fue un intérprete genial de la narración tanto por la


estructura narrativa como por el uso del lenguaje. Aunque nació en Bruselas, vivió en
París la mayor pare de su vida —ciudad en la que murió— y en 1981 se nacionalizó
francés, como protesta ante la toma del poder de las diferentes juntas militares en
Argentina, es un autor argentino plenamente integrado en la literatura
hispanoamericana.

Nació en Bruselas pero sus padres se trasladaron pronto a Buenos Aires. Estudió
en la Escuela Normal de Profesores y fue profesor de Lengua y Literatura francesa en
varios institutos de la provincia de Buenos Aires, y más tarde en la Universidad de
Cuyo. En 1951 consiguió una beca para realizar estudios en París y ya en esta ciudad
pasó a ser traductor de la UNESCO, trabajo que desempeñó hasta su jubilación. Un
rasgo importante de su vida es que a raíz de un viaje que realizó a Cuba, invitado por
Fidel Castro, se convirtió en gran defensor y divulgador de la causa revolucionaria
cubana, como años más tarde haría con la Nicaragua sandinista. Mantuvo, a lo largo de
su vida, un compromiso político activo, sobre todo, en defensa de los derechos
humanos. Formó parte del Tribunal Russell II que en 1973 juzgó en Roma los crímenes
llevados a cabo por las dictaduras latinoamericanas. Resultado de esta actividad fue su
libro Dossier Chile: el libro negro.

Viajero impenitente e intelectual abierto, fue uno de los autores del boom de la
Literatura latinoamericana. Estos escritores consiguieron, a través de sus encuentros
literarios y conferencias en diversos foros tanto de Estados Unidos como de Europa, sus
relaciones con editoriales, sus colaboraciones con la prensa europea, un reconocimiento
internacional para su obra, que, sin renunciar a sus raíces culturales, se universalizó
tanto en temáticas como en estilos. Así, lo que empezó siendo un lanzamiento editorial
de una nueva narrativa se convirtió en una presencia renovadora constante de la
literatura, debido, por supuesto, a la calidad de las obras.

Gran parte de su obra constituye un retrato, en clave surrealista, del mundo


exterior, al que considera como un laberinto fantasmal del que el ser humano ha de
intentar escapar. Una de sus primeras obras, Los reyes (1949), es un poema en prosa
centrado en la leyenda del Minotauro. El tema del laberinto reaparece en Los premios
(1960), una novela que gira alrededor del crucero que gana un grupo de jugadores en un
sorteo, y que se va convirtiendo a lo largo del relato en una auténtica pesadilla.

El Cortázar de los cuentos ha creado escuela por sus propuestas sorprendentes, su


estilo vanguardista y sus atmósferas fantásticas e inquietantes que retoma la de los
relatos de su compatriota Jorge Luis Borges. El ritmo del lenguaje recuerda
constantemente la oralidad y, por lo tanto, el origen del cuento: leídos en voz alta
cobran otro significado. Lo curioso de estos relatos es que el lector siempre queda
atrapado, a pesar de la alteración de la sintaxis, de la disolución de la realidad, de lo
insólito, del humor o del misterio, y reconstruye o interioriza la historia como algo
verosímil.

Entre las colecciones de cuentos más conocidas se encuentran Bestiario (1951),


Las armas secretas (1959), uno de cuyos relatos, ‘El perseguidor’, se ha convertido en
un referente obligado de su obra; Todos los fuegos el fuego (1966); Octaedro (1974), y
Queremos tanto a Glenda (1981). Entre el relato y el ensayo imaginativo de difícil
clasificación se encuentran Historias de cronopios y de famas (1962), una especie de
collage extraño sobre situaciones de la vida cotidiana interpretadas de una manera
chocante; La vuelta al día en ochenta mundos (1967) o Último round (1969). También
escribió algunos poemarios como Presencia (1938), Pameos y meopas (1971) o Salvo el
crepúsculo (póstumo, 1985).

Rayuela (1963), la obra que despertó la curiosidad por su autor en todo el mundo,
implica al lector en un juego creativo en el que él mismo puede elegir el orden en que
leerá los capítulos: lineal o alternado, siguiendo un modo poco convencional
predeterminado, pero que en esta propuesta ya se sugiere la atemporalidad e incluso que
el lector haga una incursión personal en el libro; con ello lo que está proponiendo es la
de(s)-construcción de un texto. En esta obra, Cortázar se enfrenta al problema de
expresar en forma novelada los grandes interrogantes que los filósofos se plantean en
términos metafísicos.

Se trata de representar el absurdo, el caos y el problema existencial mediante una


técnica nueva. El autor pretende echar abajo las formas usuales de la novela para crear
ex profeso una antinovela, sin trama, sin intriga, sin descripciones ni casi cronología. Él
mismo dice que quería superar el falso dualismo entre razón e intuición, materia y
espíritu, acción y contemplación para alcanzar la visión de una nueva realidad, más
mágica y más humana. Al final de la novela, en oposición a la novela clásica o
tradicional, quedan interrogantes sin resolver, como en la vida misma: nada se cierra,
todo está abierto a múltiples mundos.

Son muchas las influencias que se han encontrado en Rayuela. El carácter de que
la literatura es la falsificación de un modelo inexistente o imposible, lo desarrollaron
tanto Macedonio Fernández como Ramón Gómez de la Serna, y el cuestionamiento de
los géneros literarios o desmontaje del propio hecho narrativo aparece en el uruguayo
Felisberto Hernández. Toda esta metanovelística, por otro lado, es la desarrollada por
Jorge Luis Borges, que buscaba con la literatura destruir la literatura. E incluso,
preocupaciones literarias parecidas las tuvo Miguel de Cervantes al presentir la realidad
como una ilusión. Estos planteamientos estéticos los llevó después a su novela 62 /
modelo para armar (1968), obra que toma su nombre del capitulo 62 de Rayuela que no
se lee si se sigue el orden fijado por el autor. Con una temática política sobre la
situación latinoamericana y unos exiliados en París, pero con las mismas inquietudes
literarias, publicó en 1973 El libro de Manuel.

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Güiraldes, Ricardo (1886-1927)

Escritor argentino de actitud cosmopolita lo que no le impidió exaltar los amplios


espacios argentinos y elogiar la vida de los gauchos.Nació en Buenos Aires en el seno
de una familia patricia y adinerada lo que le permitió viajar con frecuencia a Europa y
adquirir un espíritu cosmopolita, fundamentalmente de sus estancias en París y de su
contacto con vanguardias francesas. Contribuyó a la formación de núcleos juveniles de
avanzada que dieron a conocer las revistas Proa, Prisma y Martín Fierro. En sus últimos
años experimentó la influencia del pensamiento oriental, sobre todo del hinduismo, y
evolucionó hacia formas de espiritualidad.

Se inició con un libro de versos, El cencerro de cristal (1915), que lo vincula con
las experiencias de Vicente Huidobro y Oliverio Girondo. Le siguen los Cuentos de
muerte y de sangre y la novela Raucho (ambos libros de 1917). En esta su primera
novela ya aparece su binomio de entusiasmo por lo cosmopolita —Raucho se enamora
de París— y su fascinación por la tierra americana, pues el protagonista regresa a la
Pampa. El mismo hálito viajero y cosmopolita se percibe en la novela corta Rosaura
(1922) y en Xaimaca (1923), una novela epistolar que le sirve para contar el viaje que
realizó a Cuba y Jamaica.

En 1926 dio a conocer su obra más notoria, Don Segundo Sombra, novela señera
para su época, donde narra la iniciación de un joven bastardo a manos del último
gaucho, todo ello mezclado con descripciones de la vida campesina, relatos
tradicionales y descripciones de la naturaleza que la imbrican en el regionalismo
americano. Esta obra es una de las más importantes de la literatura argentina y su
publicación fue acogida con euforia por todos los sectores sociales e intelectuales.
Como hecho sociológico no deja de ser sorprendente que liberales, conservadores,
nacionalistas y radicales la aplaudieran. Lo mismo sucedió con la aristocracia —
criticada en la obra— y los inmigrantes y sus hijos argentinos de primera generación —
que tampoco salen bien parados. Incluso en un momento en que Argentina se está
modernizando, Güiraldes se adentra en el mundo rural. El éxito residió precisamente en
este aparente ir contra corriente: a través de un nacionalismo sutil, lo que hacía era
recuperar el pasado, "el alma argentina" por medio de una prosa poética, rica en
imágenes y muy novedosa. Sirva como ejemplo este fragmento del último capítulo:

"La silueta reducida de mi padrino apareció en la lomada. Pensé que era muy
pronto. Sin embargo, era él, lo sentía porque a pesar de la distancia no estaba lejos. Mi
vista se ceñía enérgicamente sobre aquel pequeño movimiento en la pampa somnolienta.
Ya iba a llegar a lo alto del camino y desaparecer. Se fue reduciendo como si lo cortaran
de abajo en repetidos tajos. Sobre el punto negro del chambergo, mis ojos se aferraron
con afán de hacer perdurar aquel rasgo."

En sus últimos textos domina su orientación hacia inquietudes espirituales,


místicas, teosóficas e hinduistas, como lo acreditan los textos publicados después de su
muerte: Poemas solitarios (1928), Poemas místicos (1928) y El sendero. Notas sobre mi
evolución espiritualista en vista de un futuro (1932), en el que da testimonio de sus
lecturas e ideas. Murió en París.

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Girondo, Oliverio (1891-1967)

Escritor argentino, que destacó especialmente en la poesía.De familia acomodada,


viajó a Europa en su primera juventud, tomando contacto con las vanguardias. Participó
en la implantación de las mismas en Argentina, intentando el teatro y el periodismo,
pero afincándose en la poesía. Contribuyó a la trayectoria de revistas que difundieron el
ultraísmo, como Proa, Prisma y Martín Fierro. En ellas se dieron a conocer algunos de
los principales escritores de su tiempo: Borges, Marechal, Güiraldes.

De todos los escritores que ensayaron las formas de vanguardia durante los años
veinte, Girondo fue el más consecuente, y tal vez el único que convirtió a la vanguardia
en bandera fundamental de su quehacer poético.

Su primer libro perfilado es Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1922),
donde recoge la poética de la gran ciudad moderna, propuesta por el poeta francés
Guillaume Apollinaire y el futurismo. Esos poemas acreditan la anticipación de las
primicias que influirán en la literatura argentina durante una década. El chisporroteo
metafórico de las greguerías y un vitalismo que desbordaba de imágenes y se complacía
en proclamar el absurdo real, convirtieron al libro como a los dos que le siguieron
Calcomanías (1925) y Espantapájaros (1932), en las obras más ricamente ejemplares de
aquél período.

El uso de palabras propias (neologismos) alternado con el verso libre y algunas


formas clásicas, marca la diversidad de su obra en Calcomanías, Espantapájaros,
Interlunio (1937), Persuasión de los días (1942), Campo nuestro (1946) y En la
masmédula (1956).

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Marechal, Leopoldo (1900-1970)

Escritor argentino. Fue maestro de primeras letras y director de Bellas Artes. Hizo
un par de viajes a Europa, antes y después de la II Guerra Mundial, colaboró en las
revistas literarias de las vanguardias de los años veinte, manifestando siempre su fe
católica y simpatizando con el movimiento fundado por Juan Domingo Perón.

Su poesía se inicia en el ultraísmo, cultivando el verso libre en la publicación de


un libro de poemas, Los aguiluchos (1922) y poco después se incorporó a la redacción
de Martín Fierro y de Proa. El segundo libro de poemas, Días como flechas (1926),
recoge mucho de la propensión metafórica indicada por la vanguardia ultraísta, pero lo
hace en el contexto de un desborde vital, de una jugosidad idomática que ubican al libro
a cierta distancia de las experiencias de vanguardia contemporáneas.

Luego evolucionó hacia una forma de clasicismo, volviendo a los modelos del
siglo de Oro español: Odas para el hombre y la mujer (1929), Cinco poemas australes
(1937) y, sobre todo, en Laberinto de amor (1936), El centauro (1940), Sonetos a
Sophia (1940) y Heptámeron (1966).

Marechal ha explicado sus convicciones estéticas y políticas, que provienen del


escolasticismo, en Descenso y ascenso del alma por la belleza (1939) y en Autopsia de
Creso (1965). También ha dejado obras de teatro donde trata mitos clásicos en clave
moderna: Antígona Vélez (1951) y Las tres caras de Venus (1966).

Su obra más singular es una extensa novela, Adán Buenosayres (1948), que ocurre
en tres días en una Buenos Aires cotidiana que se convierte en un infierno, donde se
encuentran huellas de Dante Alighieri y James Joyce. El uso combinado del habla
callejera, las figuras clásicas y la poética de vanguardia le dan un perfil muy acusado y
particular. Otras novelas suyas como El banquete de Severo Arcángelo (1965) y
Megafón o la guerra (1970) también se insertan en su "mitología bonaerense", según
palabras de Julio Cortázar.

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Pellegrini, Aldo (1903)

Expositor teórico y principal aglutinante del movimiento surrealista en la poesía


argentina. Ha publicado: El muro secreto (1949); La valija de fuego (1952);
Construcción de la destrucción (1954); Distribución del silencio (1966); Confrontación
del vacío (1967).

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Molina, Enrique (1910)

Escritor argentino. Licenciado en Derecho, ha ejercido variadas profesiones, desde


navegante a bibliotecario. En su obra figura una novela de amplio vuelo lírico, Una
nube donde sueña Camila O´Gorman (1974), en la cual evoca, con gran libertad
imaginativa, un episodio sangriento del gobierno del dictador Juan Manuel de Rosas.

El resto de su producción pertenece al mundo de la poesía y registra varias


influencias, desde un tardío surrealismo —recuperó la revista literaria argentina Que,
que se llamó en su segunda etapa A partir de cero (1952)— hasta el modelo telúrico y
cósmico de Pablo Neruda. También se pueden hallar similitudes con el poeta francés de
origen lituano Lubisz Milosz.

Entre sus títulos figuran: Las cosas y el delirio (1941), Pasiones terrestres (1946),
Costumbres errantes o la redondez de la tierra (1951), Amantes antípodas (1961), Las
bellas furias (1966) y Los últimos soles (1980). En 1966 realizó una antología de su
obra en Hotel Pájaro, y en 1978 se conoció una edición de sus obras hasta entonces
completas. Sus temas constantes son el erotismo cósmico, la recuperación de la
religiosidad primitiva, el hombre planetario y el espectáculo del mundo como una gran
trama visionaria y metafórica.
Amor
Amistad
Familia
Fechas especiales
Infantiles
Perdón
Religiosos
Tristes
Pablo Neruda
Mario Benedetti
Gabriela Mistral
Ruben Darío
Amado Nervo
Jorge Luis Borges
Sor Juana
Gustavo A. Bécquer
Octavio Paz
Federico García Lorca
Alfonsina Storni
Jaime Sabines
Antonio Machado
José Martí
Francisco de Quevedo
Julia de Burgos
Garcilaso de la Vega
Miguel de Unamuno
Luis Cernuda
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El surrealismo y su difusión tiene varios períodos de luces y sombras en nuestro país.


Indiscutiblemente, el primero en aceptar sus normativas y difundir sus postulados fue el
poeta Aldo Pellegrini, quien hasta su muerte, acaecida en Buenos Aires en 1973, siguió
siendo fiel a las consignas de su admirado Breton.

A fin de de difundirlas, Pellegrini, a la sazón entonces un joven estudiante de Medicina,


publicó entre 1928 y 1930 los únicos dos números de la revista Qué, aplicada a la
difusión de la escritura automática.

Quien se convertiría en el principal propagandista de las ideas y los métodos de


escritura del movimiento creado por André Breton, y ello de un modo al que podemos
denominar ortodoxo, había trabado contacto con los surrealistas de París desde la
publicación del primer manifiesto, en 1924. Así lo expresa: “Fue exactamente en el año
de la fundación. Con motivo de la muerte de Anatole France, el diario Crítica de Buenos
Aires publicó un número completo de homenaje al escritor (…) A mí la falta de pasión
y el escepticismo barato de France me parecían la caricatura del verdadero
disconformismo. Por esa época me interesaba especialmente Apollinaire. En ese
número de Crítica aparecía un telegrama de París con el anuncio de la aparición de un
panfleto contra France denominado Un cadavre, con la lista de los firmantes. Envié esa
lista a Gallimard, que por entonces me proveía de libros franceses, pidiendo se me
mandara lo que tenían publicado. Así me llegó el primer número de La Révolution
Surréaliste y el Primer Manifiesto de Breton.” (A.P., citado por Graciela de Sola, en
Proyecciones del surrealismo en la literatura argentina, Buenos Aires, Ediciones
Culturales Argentinas, 1967).

En 1948 Pellegrini reincide, esta vez con la publicación surrealista Ciclo: como su
antecesora Qué, Ciclo durará apenas dos números, el último de los cuales se editará en
1949.

A partir de Cero es otra publicación surrealista argentina, dirigida por el poeta Enrique
Molina, que surgirá en 1952 y aparecerá en forma períodica, contando con colaboración
de los argentinos Aldo Pellegrini, Olga Orozco, Julio Llinás y Carlos Latorre, el francés
Benjamin Péret, y el poeta peruano César Moro, entre otros. Dejará de editarse en 1956.

Letra y Línea, una nueva entrega periódica dirigida por Aldo Pellegrini, con los mismos
propósitos que las publicaciones anteriormente citadas, extenderá sus números desde
1953 hasta 1954.

Aldo Pellegrini no se limitó a editar revistas surrealistas en su afán de difusión del


movimiento; también le debemos su Antología de la poesía surrealista en lengua
francesa (trad. A.P., Buenos Aires, Fabril Editora, 1961), que recibira los mejores
honores por parte del mismísimo André Breton, con quien Pellegrini sostenía una
frecuente correspondencia.

También hay una fuerte presencia de poetas surrealistas o que lo fueron en su momento,
en la más conocida revista Poesía Buenos Aires, dirigida por Raúl Gustavo Aguirre
entre 1950 y 1960.
Luego de esta fecha, el influjo del surrealismo en la Argentina se diluye, hasta que
promediando los 70 tiene un último resurgimiento, que incluyó la vuelta a las librerías
de numerosos textos ortodoxos del movimiento, hasta antes de este repentino fulgor
imposibles de encontrar. Inclusive, surge una revista que vuelve a reivindicar el antiguo
movimiento y sus ya nada inquietantes postulados. Se trata de El Hemofílico, dirigida
por el poeta y artista fotográfico Juan Carlos Otaño, que sólo alcanzará a publicar tres
números en Buenos Aires. La exigua tirada de la revista será secuestrada por la policía
del Proceso, dado que en su portada exhibe… a dos religiosas en actitud erótica.

POETAS ARGENTINOS CON INFLUENCIA SURREALISTA

ALDO PELLEGRINI
Nació en Rosario, provincia de Santa Fe, en 1903, y falleció en Buenos Aires en 1973.
Fue poeta, ensayista y crítico de arte. Introdujo en la Argentina el surrealismo,
realizando una inagotable tarea como editor, traductor y ensayista. Es autor de la
Antología de la poesía surrealista de lengua francesa (1961) y la Antología de la poesía
viva latinoamericana (1966). Entre sus libros de poesía se encuentran: El muro secreto
(1949); Construcción de la destrucción (1957); Distribución del silencio (1966) y
Escrito para nadie (1973). Su obra poética fue reunida en el volumen La valija de fuego
(2002). Caracteriza a Pellegrini un seguimiento más ortodoxo de los preceptos poéticos
sentados por el surrealismo francés, en relación a la obra de los otros poetas argentinos
influenciados por esta corriente literaria.

Alguien que despierta

Abre tus ojos de barro


tus ojos de cielo y de noche interrumpida
tus ojos de alfombra, tus ojos pisoteados
ábrete a la luz y ala sombra y a los vientos
a la sombra negra que arrojan los cuerpos.

Árbol de la ceguera, de las muertes,


camino de las desapariciones,
marchas hacia los ojos abiertos del tiempo
hacia el agua pura del instante que corre
cuando te detienes te tornas invisible
cuando andas te destruyes
sólo eres la sombra de la idea de ser
pero con el hueco de tu mano ves todo
por el hueco de tu mano te derramas,
cuerpo ávido de caricias de atmósferas,
mil veces impasible, mil veces tierno
pero finalmente absorvido por la nada
que corroe lentamente el agua del tiempo.

Todo te nombra

Las trayectorias opuestas se encuentran se


abren los muslos temerosos
el amor arranca sus raíces del sueño
una nube se cierne sobre el párpado
el gran señor de la mañana dormita

La noche atraviesa el puente el carruaje


extraviado de los que despiertan se detiene
en el punto donde se acumulan los murmullos
un árbol de frío eleva su voz colérica
la mirada de la angustia despliega sus reflejos
todo te nombra

La inmovilidad del río el barquero espera


las luces acuden en socorro de la fiesta del corazón
el deseo de la mujer es un grito el coro
de las damas elegantes en la nebulosa de la dádiva
se consume el temor rueda
la despiadada cadena de los visitantes lentamente
se purifica la esclavitud los nervios abiertos
recogen las intenciones extrañas el hábito
del perseguidor la aparición
de un vago suicidio en la mañana de los lamentos
el definitivo
exterminio de los sollozos la estrella torturadora y
el mago de la alta sombra
portador de la palabra lacerante
te nombra.

ENRIQUE MOLINA
Nació en Buenos Aires en 1910, donde falleció en 1997. El fuerte vitalismo de su poesía
atraviesa muy distintas facetas, desde los escenarios recreados de sus viajes como
marino alrededor del mundo, hasta la conflictiva amorosa y el desasosiego metafísico.
Considerado como uno de los poetas más importantes de América latina, su obra
poética abarca los siguientes títulos: Las cosas y el delirio (1941); Pasiones terrestres
(1946); Costumbres errantes o la redondez de la tierra (1951); Amantes antípodas
(1961); Fuego libre (1962) Las bellas furias (1966); Monzón Napalm (1968); Los
últimos soles (1980) y El ala de la gaviota (1985).

Mutaciones en el páramo

Quien vuela sobre manteles y plantaciones


-incierto y transitorio-
con ávidos ojos a la espera
de apariciones cotidianas y frutos veloces,
elegido por la inconstancia y el remolino de la luz
en grandes desavenencias donde el destino cambia sus derroteros,
él, que levantó como un loco la novia en el peldaño de fuego,
quisiera, después, en las inmensas orillas
fijar el rostro de algún ser cuya imagen velara bajo la tumba
como una sombra paralela a su sombra.

En vano, pues la pira que surge del recuerdo,


el paso de los días,
ciertos encuentros deslumbradores
donde por la voluntad de un dios o de una gota de lluvia
coincidieron un instante el sueño y la tierra,
instalan gárgolas inconclusas
envueltas en blancos camisones lunares tejidos por la niebla,
el despertar de una voz extinguida convertida en un susurro de hojas,
flujo de aguas deslizándose entre guijarros,
bebidas para gente enterrada, ese soplo
que modula palabras desconocidas salidas del fuego,
y el agujero del vino en las piedras.

La rueda de las cosas

La rueda de las cosas en la luz y en la noche,


giran muebles, herramientas, utensilios de la intemperie,
crujen, rechinan; su catálogo vasto como el mar,
el fantasma con sartenes y cacerolas retumba en la cocina,
destapa una botella altísima, alinea las copas,
paraguas, zapatos, libros, guitarras y vestidos
llegados desde las cavernas, mortajas, collares,
objetos que han perdido la razón,
golpean en el pecho, en el flanco del viento y el relámpago,
demente presencia de objetos a la orilla del hombre,
en torno al misterioso foco de existir,
presas de la cacería, llenos de tentaciones,
espléndidos y míseros regalos de los dioses,
el antiguo Cristo con misericordia
reparte la vajilla y el milagro, reparte los cubiertos,
vincula su sangre con una jarra bendita.
Cada cual con sus cosas,
su patrimonio de infinitas materias,
loza, madera, cristal, acero, humo.
Al Faraón le dejan el servicio de la muerte,
sus pertenencias, frascos de perfume, diademas.
Tantas cosas en torno a nuestros pasos
mientras avanzamos por el camino de tierra a lo largo de los cafetales.

OLGA OROZCO
Nació en Toay, La Pampa, en 1920, y falleció en Buenos Aires en 1999.
Orozco desarrolló una vasta obra poética, caracterizada por la presencia de elementos y
recursos expresivos provenientes del surrealismo, pero mixturados con apelaciones al
ocultismo y la magia. Su muy personal reelaboración de puntos de partida tan disímiles,
se conjuga además por la fuerte presencia de una erótica constante.La tensión entre
individuo y medio se expresa siempre subjetivamente, con apelaciones a los enigmas de
la muerte, la desesperación y el deseo.

Para hacer un talismán

Se necesita sólo tu corazón


hecho a la viva imagen de tu demonio o de tu dios.
Un corazón apenas, como un crisol de brasas para la idolatría.
Nada más que un indefenso corazón enamorado. Déjalo a la intemperie,
donde la hierba aúlle sus endechas de nodriza loca y no pueda dormir,
donde el viento y la lluvia dejen caer su látigo en un golpe de azul escalofrío
sin convertirlo en mármol y sin partirlo en dos,
donde la oscuridad abra sus madrigueras a todas las jaurías y no logre olvidar.
Arrójalo después desde lo alto de su amor al hervidero de la bruma.
Ponlo luego a secar en el sordo regazo de la piedra,
y escarba, escarba en él con una aguja fría hasta arrancar el último grano de esperanza.
Deja que lo sofoquen las fiebres y la ortiga,
que lo sacuda el trote ritual de la alimaña,
que lo envuelva la injuria hecha con los jirones de sus antiguas glorias.
Y cuando un día un año lo aprisione con la garra de un siglo, antes que sea tarde,
antes que se convierta en momia deslumbrante,
abre de par en par y una por una todas sus heridas:
que las exhiba al sol de la piedad, lo mismo que el mendigo,
que plaña su delirio en el desierto,
hasta que sólo el eco de un nombre crezca en él con la furia del hambre:
un incesante golpe de cuchara contra el plato vacío.

Si sobrevive aún, si ha llegado hasta aquí hecho a la viva imagen de tu demonio o de tu


dios;
he ahí un talismán más inflexible que la ley, más fuerte que las armas y el mal del
enemigo.
Guárdalo en la vigilia de tu pecho igual que a un centinela.
Pero vela con él.
Puede crecer en ti como la mordedura de la lepra; puede ser tu verdugo.
¡El inocente monstruo, el insaciable comensal de tu muerte!

La mala suerte

Alguien marcó en mis manos,


tal vez hasta en la sombra de mis manos,
el signo avieso de los elegidos por los sicarios de la desventura.
Su tienda es mi morada.
Envuelta estoy en la sombría lona de unas alas que caen y que caen
llevando la distancia dondequiera que vaya,
sin acertar jamás con ningún paraíso a la medida de mis tentaciones,
con ningún episodio que se asemeje a mi aventura.
Nada. Antros donde no cabe ni siquiera el perfume de la perduración,
encierros atestados de mariposas negras, de cuervos y de anguilas,
agujeros por los que se evapora la luz del universo.
Faltan siempre peldaños para llegar y siempre sobran emboscadas y ausencias.
No, no es un guante de seda este destino.
No se adapta al relieve de mis huesos ni a la temperatura de mi piel,
y nada valen trampas ni exorcismos,
ni las maquinaciones del azar ni las jugadas del empeño.
No hay apuesta posible para mí.
Mi lugar está enfrente del sol que se desvía o de la isla que se aleja.
¿No huye acaso el piso con mis precarios bienes?
¿No se transforma en lobo cualquier puerta?
¿No vuelan en bandadas azules mis amigos y se trueca en carbón el oro que yo toco?
¿Qué más puedo esperar que estos prodigios?
Cuando arrojo mis redes no recojo más que vasijas rotas,
perros muertos, asombrosos desechos,
igual que el pobrecito pescador al comenzar la noche fantástica del cuento.
Pero no hay desenlace con aplausos y palmas para mí.
¿No era heroico perder? ¿No era intenso el peligro?
¿No era bella la arena?
Entre mi amado y yo siempre hubo una espada;
justo en medio de la pasión el filo helado, el fulgor venenoso
que anunciaba traiciones y alumbraba la herida en el final de la novela.
Arena, sólo arena, en el fondo de todos los ojos que me vieron.
¿Y ahora con qué lágrimas sazonaré mi sal,
con qué fuego de fiebres consteladas encenderé mi vino?
Si el bien perdido es lo ganado, mis posesiones son incalculables.
Pero cada posible desdicha es como un vértigo,
una provocación que la insaciable realidad acepta, más tarde o más temprano.
Más tarde o más temprano, estoy aquí para que mi temor se cumpla.

FRANCISCO MADARIAGA
Nació el 9 de setiembre de 1927. Murió en Buenos Aires en 2000. Su obra poética
abarca una quincena de títulos, entre los que destacamos El delito natal (1963);
Tembladerales de oro (1973); Llegada de un jaguar a la tranquera (1980), y Resplandor
de mis bárbaras (1985). Su obra fue reunida en El tren casi fluvial (1988, Fondo de
Cultura Económica de México en Buenos Aires).
La extensa obra de Madariaga se caracteriza por constituir un cuerpo coherente donde
los elementos provenientes del surrealismo se entremezclan con una visión mágica y
original de la gauchesca, ambientándose sus poemas, de corte marcadamente
descriptivo, en un marco rural.

Tembladerales de oro

In memoriam Alfredo Martínez Howard

El dolor ha abierto sus puertas al agua de oro del oro que


arde contra el oro el oro de los ocultos tembladerales
que largan el aire de oro hacia los rojos destinos
pulmonares con el acuerdo de los fantasmas de oro
coronados por los juncos de oro bebiendo los
caballos de oro los troperos de oro envueltos en los
ponchos de oro -a veces negro a veces colorado
celeste verde- y el caballero que repasa las lagunas de
los oros naturalmente populares el que se embarca
en las balsas de oro con todos los excesos de
pasajeros de oro que manejan los caballos de oro con
los rebenques de oro bebiendo en la limetilla de oro
del barro de oro de los sueños de los frescos del
oro entre la majestad de las palmeras de oro y de los
ajusticiados y degollados en las isletas de oro bajo de
yacarés de oro del oro del Amor.

El canto no popular

Yo, el rastreador, que ha dormido en los atrasos de


la luna en los atajos peninsulares, y ahora siento
el canto del desahogo, a través del orgulloso coraje,
oh mis pequeños seres del desamparo, canto
mi canto con un lenguaje no popular, pero cercano
a vuestros vestidos miserables.
El vestido las telas livianas de las mejillas despintadas
el olor de los motines talados de la miseria siempre
en la flor del fuego del pensamiento destruido
sin nacimiento en las coloridas y espléndidas
organizaciones de las albas lujosas de todos los días
de todos los montones de días ligeros y azucarados
por las cañas dulces solares irredentas
ininterrumpidas feroces vivientes de la irrectitud
siempre anárquica del espacio siempre moderno
y siempre solidario con los cantos de las invisibles
deidades y de los otros personajes reales asombrados
de la miseria de los sucios paisanos que encienden
el clavel del esperma nocturno sifilizado y demente
y excitado por los cerdos.
Oh, en mi escenario, de rodillas. Cocinas conteniendo
el aliento del dormido rencor en la palidez del alba.
Oh, gente sin viajes, que no puede fumar en el
fuego del universo su tabaco de miel arrollada por
el invierno, su comida de humo bañando el ligerísimo
mosquitero de rabia del color el color que no trajina
por las camas y que sólo saluda a la sombra con
sombrero del Ave María en el altar de los santos
ensordecidos por los fétidos besos.
Oh, mí, el rastreador que ha dormido tirado entre
los yuyos, entre la ferocidad joyal de las palmeras
en el borde del agua, y de una cocina sucia llena
de lechos sucios y de tarros con jazmines
calentados del ex-alba.

Su pintura se manejó primero en la corriente realista y más tarde a consecuencia


del accidente que sufrió pintó cosas extrañas, por último practicó el surrealismo.