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EDUCANDO NUESTRAS EMOCIONES

Objetivo del taller
 Generar una instancia de conversación, reflexión y retrospección sobre
el reconocimiento y manejo de las emociones tanto en lo padres como
en sus hijos.
Desarrollo del taller: (10’)
 Las emociones son un reflejo del estado de animo interno que cada persona
tiene en cada momento.
 Es propio de cada persona; Las emociones y situaciones tanto propias como de
la gente que nos rodea nos influencian permanentemente: Estamos
permanentemente relacionandonos y comunicandonos con otras personas, no
vivimos solos en el mundo.
 La familia es quien recibe y contiene las emociones de sus miembros, de
acuerdo a cómo es cada uno de ellos, de acuerdo a cómo haya sido nuestro día,
semana o mes, además de considerar las experiencias de la propia historia.
 En ese sentido ocurre a veces que pecan “justos por pecadores” y los padres
descargan emociones como rabia y frustración con su esposo/a o hijos/as sin
que estos tengan nada que ver con la situación que lo generó.
¿ Cómo surgen los problemas con nuestras emociones ?
 Cuando somos incapaces para expresarlas de manera abierta ya sea por miedo o
temor al qué dirán; a veces existe gente que se siente incompetente para
expresarlas (porque las expresa de manera violenta, explosiva o en momentos o
lugares en que no corresponden). Finalmente están quienes no reconocen qué es
lo que siente, por ejemplo no reconoce cuando algo le da rabia pero todo el mundo
se da cuenta de que la siente.

¿Se aprende a expresar las emociones? ¿Podemos ayudar a nuestros hijos en
eso?
 La expresión de las emociones en nuestros hijos se aprende de acuerdo a lo que
ven de sus padres… Es un proceso que comienza al nacer. Se basa en la
autoconfianza y sensación de ser competente para decir lo que siento, quiero y
necesito.

¿Qué le pasa a nuestros niños?
 Nuestros hijos expresarán lo que sienten si tienen el lenguaje y la confianza para ello.
 Los padres deben reconocer y validar los sentimientos del niño, incluso cuando tiene
un berrinche (por ejemplo, “Sé que estás frustrado, o molesto, o triste, o asustado”)
usando un tono de voz calmado.
 Ante una dificultad sugerimos hablar con el niño sobre la situación o llevarlo de la
mano a otra actividad y distraerlo un rato para calmarse.
 Lo anterior se puede utilizar y aprovechar durante toda la vida independiente de la
edad de los niños: “que mi hijo tenga 10, 13 o 17 años no significa que sea grande y
que pueda manejar sólo sus emociones”.
¿Y qué pasa con nuestro entorno?
 Los padres han de observar y aprender a ‘leer’ el estado emocional de sus niños, para
que puedan hablar con ellos y consolarlos cuando están tristes, asustados, o ansiosos.
 También permitirá reaccionar tempranamente si aparecen signos de problemas
complejos, antes que empeoren o se cronifiquen.
…Ideas para Cerrar…
 Cuando los niños hablan con sus padres sobre sus sentimientos y se sienten
comprendidos, validados y apoyados por ellos, la relación entre niños y padres se
vuelve más positiva y satisfactoria, ya que los niños saben que no deben temerle a sus
sentimientos, y tienen una sensación mayor de seguridad, autoestima y felicidad.
 Preguntas del estilo “¿Cómo crees que se sintió la otra persona cuando pasó eso”?
¿Qué podemos hacer para ayudarlo/a a estar mejor? ¿Te hubiera gustado estar
en el lugar de esa persona en ese momento? Son preguntas que nos ayudan a ver las
necesidades de las otras personas.
ACTIVIDAD PRÁCTICA (10’).
Presente la siguiente lista de acciones a los padres y genere un debate
entre los participantes. Que los presentes comenten qué les parecen
estas afirmaciones y si las practican o no, cuando y si les ha dado
resultados.
 ¿Todos los miembros de mi familia se sienten libres de hablar de sus
sentimientos? ¿Cómo me doy cuenta si es así?
 ¿Todos los sentimientos son aceptados? ¿Hay alguno que en mi
familia cueste más aceptar o conversar?
 ¿Las personas importan más que las cosas?
 ¿Se puede discutir de cualquier tema o surgen las emociones como
rabia e intolerancia, que dificulta la conversación?
 ¿Aceptamos las diferencias individuales?
 ¿Cada miembro es responsable de sus actos?
 ¿Aceptamos las opcones personales de cada miembro de mi familia?
 ¿Están los roles claros al interior de mi familia?
 ¿Existe una atmosfera relajada y con sentido del humor en mi familia?
 ¿Somos una familia que fomente el contacto físico entre nosotros?
 ¿Todos nos sentimos queridos?
 ¿Las normas son explícitas?
 ¿Expresamos cariño abiertamente?
Pida a los participantes que se haga un plenario sobre las
afirmaciones planteadas y que construyan algunas conclusiones
comunes, que anotarán en papel (kraft u hojas blancas).