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POLUTOS FACTORY

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¿Está bien subir fotos de nuestros hijos a Internet?
El álbum familiar dejó de ser algo privado. Las primeras vacaciones del bebé, el cumpleaños de los mellizos, la
graduación del mayor... Todo pasa a ser de conocimiento público gracias a Facebook, Twitter y otras redes
sociales. ¿Alguna vez te detuviste a pensar si estás perjudicando a tus propios hijos?
Cualquiera que use Facebook, Twitter o Instagram lo sabe: las redes sociales están plagadas de fotos de bebés,
niños y adolescentes subidas por sus propios padres. ¿Por qué los adultos sienten esa necesidad de compartirlo
todo? Tanta exposición, ¿puede influir negativamente, de alguna manera, en la crianza y en la seguridad de los
chicos?
“Nuestros hijos despiertan en nosotros
muchos sentimientos de amor, orgullo y
pasión. Nos emociona cada cosa nueva
que hacen y es lógico querer compartirlo
con los demás: amigos, abuelos, primos...
Las redes sociales permiten desplegar
todo esta necesidad, de manera
instantánea, a mayor cantidad de
personas, tanto conocidas como
desconocidas”, explica la psicóloga Adriana López,
“Todos sabemos de los riesgos que existen en el uso de las redes sociales (ciberacoso, cyberbullying, entre
otros)", continúa la licenciada. "Los padres somos los responsables de cuidar a nuestros hijos, de respetarlos
como personas, de enseñarles valores y de predicar con el ejemplo. Por eso, es necesario ser cuidadosos. Antes
de subir una foto de nuestros hijos, tomémonos unos minutos para pensar si es la más adecuada, si no estoy
violando su intimidad, si no lo expongo a burlas y a vergüenzas”, señala.



¿Quién accede a tus fotos?
La abogada Paola Spatola, especialista en temas de seguridad, alerta sobre los riesgos que existen al usar las
redes sociales. “Su principal problema es la eliminación inadvertida del límite entre lo público y lo privado.
Quienes participan dan a conocer casi sin querer información personal que puede ser usada en su perjuicio, en
el caso de que accedan a ella personas malintencionadas. Nuestro mayor error es, según la experta, suponer que
la información que subimos se mantiene en el círculo privado de nuestros amigos. “Se puede tener algo de
privacidad, pero tienes que saber que nunca será absoluta. Por ejemplo, muchos usuarios suelen autorizar la
interacción en sus propios perfiles sólo con aquellos que fueron previamente invitados. Sin embargo, en general
no excluyen a sus parejas, maestros o jefes, o no consideran que sus amigos podrían compartir los contenidos
con sus propios contactos”, explica en el libro.
“Es importante que sepas lo siguiente: las más de cien mil empresas que anuncian en Facebook tienen el
derecho legal de acceder a toda la información que usuarios como vos o tus hijos comparten y publican a diario”,

Algunos consejos útiles
- Tener cuidado con las fotos y los videos que publicas. Nada es temporal en Internet: lo que compartís
probablemente será visto por muchas personas durante más tiempo del que crees, y quizás alguien lo
almacene sin que lo sepas.
- No subas fotos de tus hijos desnudos. A uno podría parecerle muy tierno el momento del baño o una
escapada corriendo por la playa, pero pensemos que esto forma parte de la historia de ellos. Si son más
grandes podemos exponerlos a burlas, vergüenzas y a veces a situaciones más graves.
- Elegí que solo tus amigos puedan ver tu perfil. En Facebook, la opción de que los “amigos de tus amigos”
puedan acceder a tus contenidos no es recomendable.
- No compartas fotos en “primer plano” de tus hijos. Hay una práctica llamada “morphing” que consiste en
elegir una imagen común de Internet y, con Photoshop, hacer un montaje con una fotografía pornográfica.
Los planos cortos son los más fáciles de manipular e identificar.
- No publiques fotos en alta resolución. Podrían utilizarse para ampliar detalles que no se ven
normalmente.
- Evita subir fotos en las que tus hijos hagan muecas o caras chistosas. Corres el riesgo de que se
convierta en un “meme”: una broma que se divulga en las redes sociales y se comparte millones de veces.
- Tener cuidado con las publicaciones de índole personal. No divulgues que saliste de tu casa, que te vas
de vacaciones ni cómo es tu rutina diaria. Tampoco publiques fotos donde pueda verse el nombre de la calle
donde vivís o la entrada de tu casa.

¡Prediquemos con el ejemplo!
Muchos expertos coinciden: el primer riesgo de los hijos en la Web somos los propios padres. ¿Por qué? Porque
les insistimos en que se protejan y los alertamos sobre los peligros de usar Internet pero somos nosotros
mismos, los adultos, quienes nos olvidamos de hacerlo. Cuando compartimos fotos de nuestros hijos,
contribuimos a que los chicos interioricen y naturalicen esta conducta.
“Nosotros como padres transmitimos valores. Debemos recordar que respetar la intimidad propia y de los otros
es un valor importante a enseñar. Pensemos que, tal vez, nuestro deseo de mostrar a nuestros hijos, que son la
razón de nuestro orgullo, enamoramiento y alegría... Debe ser moderado”, concluye Adriana López.