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Cámara de Apelaciones en lo Criminal

- con Competencia Provincial -

NEUQUEN, 5 de Noviembre de 2009.-


VISTOS: Los presentes autos caratulados “J.O.S. S/
INFRACCION ART. 248 CPPYC”, Expte. Nº 1287, Año 2009, del
registro de esta Cámara de Apelaciones en lo Criminal, a
los fines de resolver el planteo de recusación efectuado
por los Dres. L.C. y R.C., en el carácter de defensores del
imputado J.O.S., respecto del Sr. Juez titular del Juzgado
de Instrucción en lo Criminal y Correccional nº SEIS de la
Primera Circunscripción Judicial, Dr. Alfredo Elosú
Larumbe.-
Efectuado sorteo por Secretaría para determinar el
orden de emisión de votos, resultó que en primer término
debe expedirse el Dr. Héctor Guillermo Rimaro, luego el Dr.
Daniel Gustavo Varessio y, finalmente, el Dr. Walter
Richard Trincheri. Dijo el Dr. Rimaro:
Y CONSIDERANDO: I. El planteo recusatorio del Sr.
magistrado instructor reconoce génesis en el decreto datado
el 28 de agosto de 2009, refrendado por el Dr. Elosú
Larumbe, por el cual se produce el llamado a prestar
declaración indagatoria de J.O.S.
II. La fecha de la audiencia a tal fin se estableció
para el día 24 de septiembre de 2009, a las 10.00 horas, y
fue notificada la defensa técnica y el imputado el día 31
de agosto del corriente año.-
III. En la misma jornada y hora de fijada la
celebración de audiencia de declaración indagatoria los
letrados defensores efectuaron presentación por la que
solicitaron la declaración de nulidad del acto procesal por
el que se ordenó el llamado a prestar aquella declaración,
extensiva también al requerimiento fiscal de instrucción
(fs. 386/391 de los autos principales). El fundamento, en
prieta síntesis, finca en que se considera a la descripción
fáctica que se dirige al imputado "genérica, vaga e
imprecisa", situación que -según sostienen los
nulidicentes- genera grave afectación al derecho de
defensa. Por lo demás, en aras de la brevedad, se hace
expresa remisión al libelo defensista glosado a fojas
citadas supra.-
IV.- Con motivo de la nulidad impetrada, los letrados
defensores solicitaron en la fecha prevista para recibir la
indagatoria la suspensión del acto hasta que se tramite y
resuelva la mentada nulidad (fs. 392).-
V.- Esta última petición encontró respuesta por
decreto que lleva por fecha el mismo 24 de septiembre del
año en curso (fs. 393), pieza procesal a través de la que
no sólo se ordena la formación del correspondiente
incidente para sustanciar la nulidad sino que, además,
expresa no hacer lugar a la suspensión solicitada. Esta
última decisión se encuentra fundamentada en que al
establecer el artículo 153, último párrafo del CPPyC, la
vía incidental, no existe obstáculo para la prosecusión de
los actos del proceso.-
VI. Esa prolífica jornada en orden a la sustanciación
de actos procesales (24/9/09) se completa con el planteo de
revocatoria con apelación en subsidio que efectuó la
asistencia técnica contra el decisorio que no hizo lugar a
la suspensión del llamado a declaración indagatoria, acto
que se concretó conforme a la previsión temporal del a
quo.-
VII. Sin perjuicio que el decreto denegatorio aludido
(obrante en fotocopia a fs. 03 de estas actuaciones) alentó
a la defensa a la incursión en el canal recursivo y en el
sendero de la nulidad, pendiente éste a la fecha de
resolución final, direccionó a la misma parte a plantear la
recusación del Sr. magistrado de grado por interpretar, con
cita de normativa local y supranacional, que su actuación
no satisface los estándares mínimos de imparcialidad que
exige el debido proceso legal.-
Consideran los recusantes que el juez perdió su
imparcialidad, circunstancia evidenciada al no hacer lugar
al pedido de suspensión de la audiencia de declaración
indagatoria no obstante haberse efectuado un planteo en el
que se señalan graves vicios que impiden el ejercicio del
derecho de defensa en juicio.-
Se agrega entre los fundamentos de la pretensión de
apartamiento que no se trata el realizado de un simple
cuestionamiento a un acto procesal sino que es deducido
sobre el acto más trascendente del derecho penal. También,
la imparcialidad se manifiesta -según la defensa- porque la
suspensión de audiencias es de práctica habitual y
permanente en los tribunales por cuestiones triviales y, en
este caso, se resuelve de modo distinto por tratarse su
pupilo de un hombre público y conocido. La falta de
impacialidad invocada se profundiza al decidirse el planteo
en un lapso no mayor a diez minutos y notificarse vía
telefónica la resolución adversa, inusitada celeridad que
se vuelve a manifestar con la tramitación y resolución del
recurso de reposición con el de apelación en subsidio en
dos horas.-
Integran la fundamentación defensista en pos del cese
de intervención del judicante de grado otros dos motivos:
a) que al sostener el a quo que la defensa parte de un
error conceptual permite colegir que para el recusado no
hay intimación defectuosa, en tanto las garantías están
cumplidas, lo que obviamente implica -aseveran los
recusantes- que tiene la decisión adoptada de rechazo de la
nulidad impetrada y, b) que manifiesta el juez que el
planteo es una maniobra dilatoria. En tal sentido, no
repara en que la nulidad articulada es de las llamadas
absolutas y, como tal, planteables en cualquier momento del
trámite procesal.-
VIII. La pretensión defensista encontró respuesta
jurisdiccional a través de la resolución interlocutoria nº
1151/09, glosada a fs. 6/7vta. de estas actuaciones.-
En esa ocasión el Sr. juez recusado rechazó su
apartamiento por interpretar, en primer lugar, que el
rechazo a la suspensión del acto de indagatoria obedeció a
la vigencia de un principio procesal básico, cual es que la
tramitación vía incidental de la nulidad impetrada no
suspende la tramitación del expediente principal (cfr. art.
153 del CPPyC).-
Luego el judicante, en relación al argumento de
suspensión frecuente de actos procesales por razones
triviales y la llamativa celeridad de sus decisiones,
afirma que bajo ningún punto de vista puede establecerse
que el respeto al Código de Procedimientos y a la celeridad
del proceso puede tomarse como una señal de parcialidad.
Alude luego a que él en ningún momento expresó que es un
error conceptual de la defensa presentar una nulidad sino
que lo es sostener -como lo hace la defensa- que
presentarse a declarar como imputado implique consentir el
acto; cuando una persona se presenta a declarar a tenor del
art. 269 del CPPyC no tiene que consentir nada.-
También se ocupa el a quo de aclarar que, cuando
sostuvo que el imputado contaba con todas las garantías
constitucionales, hizo alusión a las garantías que
aseguraban los derechos del imputado en el acto que se
aprestaban a celebrar. Por otro lado -agrega- la razón más
elocuente de que no ha adelantado opinión alguna surge de
la propia resolución que se cuestiona, toda vez que dijo
que si llegara a prosperar la nulidad la afectación de los
derechos fundamentales que se dicen vulnerados se vería
desarticulada.-
Finaliza el juez recusado su resolución advirtiendo
que la actuación de un magistrado puede calificársela de
equivocada o desacertada pero ello no constituye causal de
recusación pues, el remedio a los vicios procesales y a los
errores de derecho, debe buscárselo en los recursos
previstos en el ordenamiento procesal. Ratifica su absoluta
imparcialidad y objetividad para seguir entendiendo en la
investigación.-
IX. Con este sustrato se arriba a la celebración de
la audiencia prevista por el art. 53 del CPPyC. A ella
comparecieron tanto uno de los letrados recusantes como el
Sr. juez recusado.
En esa ocasión el Dr. R.C., amén de reiterar los
motivos consignados en la presentación que inaugura estas
actuaciones (fs. 1/2), adunó otros, tales como: a) que al
resolverse la revocatoria con apelación en subsidio se
impusieron costas (art. 492 del CPPyC); b) que el pedido de
suspensión no es una maniobra dilatoria. Manifiesta en tal
sentido que no es cierto -como lo sostienen medios de
comunicación- que el proceso prescribe en el mes de
diciembre porque el llamado a indagatoria interrumpió el
curso prescriptivo de la acción penal. Abunda al respecto
señalando que podrá compartirse o no la crítica a que la
intimación es defectuosa, pero no es una maniobra
dilatoria; c) que es errado sostener que la resolución no
es susceptible de provocar un perjuicio irreparable a su
asistido; d) que "…nosotros no decimos que no tenemos las
garantías, nosotros decimos que es irregular o imprecisa la
intimación; hubiese sido más fácil reformular el hecho,
pero a partir de J.O.S. parece que todo es más confuso y
más complejo…" y, e) que el juez al negar la suspensión
adelantó opinión, conciente o inconscientemente adelantó lo
que luego iba a resolver.-
Todos estos motivos, señala el Dr. R.C., implican
pensar en animosidad. Recuerda a la Cámara que en este
expediente expresó, en el apartamiento del juez Benavides,
que basta la mera sospecha. Entonces, interpreta, también
hay suficientes razones para hacer lo propio con el Dr.
Elosú Larumbe y que, aún en el caso que se rechace su
pretensión, no se apliquen las costas.-
A su tiempo, el Sr. juez de grado manifestó que hay
dos extremos que se confunden. Uno es el planteo de nulidad
y otro el efecto que pretende dársele a ese planteo. En
este último aspecto pone el acento en que por el CPPyC no
posee el planteo de nulidad efecto suspensivo. Esa fue la
razón por la que no se suspendió la declaración indagatoria
ordenada para el día en que se celebró.-
Los otros argumentos, señala el a quo, son los mismos
que plantearan los recusantes por escrito y a los cuales
respondió, uno por uno, por la misma vía, con lo cual hizo
remisión a lo manifestado oportunamente.-
El magistrado finalizó su intervención en esta Alzada
ratificando una vez más su absoluta imparcialidad y
objetividad, señalando que de hacerse lugar a la petición
se estaría violando el principio de Juez Natural (art. 18
de la Constitución Nacional).-
X. Hecho este necesario repaso de los hitos
procesales que desembocaron en la actual situación, se está
en condiciones de resolver.-
Las constancias vinculadas con la pretensión de
apartamiento por recusación arrojan, como primera y central
conclusión, que la negativa del juez instructor a suspender
la audiencia de declaración indagatoria se sustentó en una
razón estrictamente jurídica. Esto es así, toda vez que lo
que lo motivó a resolver del modo que lo hizo fue una
interpretación de los efectos del planteo de nulidad, a la
luz del plexo normativo vigente, sobre los actos que
estarían alcanzados por el vicio alegado. En otros
términos, el Dr. Elosú Larumbe en el entendimiento que la
articulación de la pretensión nulidicente no provoca la
suspensión de los actos jurídicos vinculados con la misma
decidió llevar a cabo la audiencia programada con
suficiente antelación.-
Su decisión, so riesgo de pecar por reiterativo, no
luce teñida de subjetivismo o fruto de una valoración
axiológica guiada por animosidad -como mencionara la
asistencia técnica al finalizar prácticamente su exposición
oral en la audiencia por art. 53 del CPPyC- sino, antes
bien, en una visión asentada en derecho (art. 153, última
parte, ibidem) -acertada o no- del efecto del planteo de
nulidad.-
Resolver continuar con la celebración de la
audiencia, pese a la intempestiva presentación de la
solicitud de declaración de nulidad, no constituye una
decisión que ponga en duda la integridad de espíritu o la
incolumidad del actuar del juez. La imparcialidad, cualidad
esencial de la judicatura, desde una perspectiva subjetiva
luce salvaguardada. Por otra parte, el mismo magistrado
recusado así lo deja entrever sin dejar margen a duda
cuando, al producir el informe en la incidencia recusatoria
y, luego, en forma verbal ante esta Cámara, afirma su
"absoluta imparcialidad y objetividad para seguir
entendiendo en esta investigación".-
Desde una perspectiva objetiva tampoco se observa
mella a la imparcialidad del juzgador. Compartiendo las
enseñanzas doctrinarias y jurisprudenciales -inspiradas
sobre todo en la decisiva influencia de la incorporación
del bloque de legislación supranacional con rango
constitucional en nuestro país- que en el ejercicio
jurisdiccional no sólo se debe ser imparcial sino parecer,
las circunstancias del caso que nos ocupa razonablemente
ponderadas no permiten abrigar atendible sospecha de que el
a quo al decidir como lo hizo provoque afectación a la
imagen que, por la alta misión que implica su investidura,
debe cuidar permanentemente.-
Coincídese con los recusantes en que el vicio que
acarrearía la nulidad impetrada (sobre el que no
corresponde expedirse aquí sino en la incidencia gestada al
efecto) se dirige a un acto trascendental del procedimiento
penal y, también, en que frecuentemente se suspenden
audiencias por motivos diversos (vbgr. imposibilidad de
comparecer un letrado), empero nada de ello socava en el
subjúdice la imparcialidad del juez; éste, amén de estar
facultado como director del proceso para ordenar la
sustanciación de medidas de prueba o realización de actos
de otro tenor, adoptó una decisión inmersa en el marco
legal vigente. No existe precepto alguno que imponga al
juez suspender la realización de actos tachados de nulos,
sea que la pretensión se haya articulado contemporáneamente
o no a la realización de los mismos. En todo caso, de
prosperar la nulidad, los actos alcanzados por la sanción
procesal carecerán de todo efecto jurídico. Por ello, es
acertada la apreciación del juez recusado cuando alude a la
ausencia de la cualidad de irreparabilidad del perjuicio,
si éste existiera, que subraya el Dr. R.C. entre los
motivos fundantes de su pedido de apartamiento.-
Que en algunas ocasiones, frecuentes o esporádicas,
se hayan suspendido actos procesales no es una razón que
proyecte a dudar de la imparcialidad del Dr. Elosú Larumbe
por no acceder a una petición semejante en el caso de
marras. Tal vez, sin perjuicio de la razón estrictamente
jurídica que brindara, pudo estar influenciada su decisión
en alguna otra (vbgr. en el tenor de la investigación),
pero nada fluye para intuir mínima sospecha de su recto
proceder, observado desde las dos fases de análisis
mencionadas supra.-
Otro tanto cabe decir respecto al argumento que
persigue el cese de la intervención del magistrado porque
resolvió celeramente las distintas presentaciones de la
defensa (la de suspensión de la audiencia y la doble vía
recursiva intentada). Apartar al juez natural de la causa
porque actuó aproximándose al ideal de justicia que la
sociedad reclama no puede menos que ser rechazado sin
mayores comentarios.-
En el esquema analítico de otorgar respuesta a los
motivos desgranados por la parte recusante en el orden en
que fueron expuestos, toca ahora aludir al llamado "error
conceptual" al que hicieran alusión los protagonistas de la
incidencia. Emerge evidente de las constancias causídicas
que la parte recusante otorgó una interpretación distinta a
lo expresado en tal sentido por el a quo. Ello es así
porque de la resolución interlocutoria glosada a fs. 5/vta.
se desprende, sin mayor dificultad, que esa conjunción
terminológica fue empleada en relación a que la citación a
prestar declaración indagatoria no implica consentimiento
del acto mismo y no, como coligen los recusantes, que se
achaca error conceptual al planteo de nulidad mismo.-
Por otra parte, en lo atinente a la oportunidad de
planteamiento de una nulidad de carácter absoluta, no puede
menos que compartirse la apreciación de los presentantes.
Su introducción o resolución oficiosa puede operar en
cualquier estado y grado del proceso (art. 151, segundo
párrafo del CPPyC). Tan cierto como, al menos, llamativa
elección del momento de formularla, justo cuando debía
celebrarse el acto procesal notificado veinticuatro días
antes.-
Se tiene derecho, a no dudarlo, de presentar la
pretensión de declaración de una nulidad absoluta en el
momento que se lo considere conveniente, más ello no
implica impedir que acuda a la mente (y se exteriorice) el
natural razonamiento de por qué no se ejerció la actividad
que se considera tan lesiva con anterioridad, de modo tal
de evitar que el planteo pueda provocar perturbación en el
normal desarrollo del proceso. Resulta entonces entendible
que la formulación de la pretensión en el tiempo que se la
realizó pueda ser considerada una acción dilatoria. Sin
embargo, a criterio del suscripto, interpretando que más
allá de la incidencia que sobre la regular tramitación del
legajo en la jornada del 24 de septiembre ppdo. pudo tener
(vbgr. retraso en la concreción del acto en el tiempo
prefijado), el planteo fue suficientemente motivado en una
razón plausible en los términos del art. 492 del CPPyC,
circunstancia ésta que me lleva a propiciar que la
desestimación de la recusación sea sin costas.-
Sobre este tópico, en virtud que conforme se
desprende del contenido del acta obrante a fs. 53/4 el
letrado recusante persigue, además, que se dejen sin efecto
costas ya aplicadas, cabe concluir que esa pretensión
resulta improcedente por resultar inadecuada a tal fin la
vía recusatoria. A todo evento, la parte en la medida de su
interés debió interponer contra el pronunciamiento que
decretaba las costas el remedio procesal correspondiente.-
Queda por decir, en relación al resto de los motivos
vertidos, que el hecho de negar el a quo la suspensión de
la audiencia en modo alguno significa adelanto de opinión
de lo que debía resolverse con posterioridad en la
incidencia de nulidad. Resulta sumamente ilustrativo y
dirimente al respecto que al tiempo de resolver sobre los
recursos de reposición y apelación deducidos
(pronunciamiento obrante a fs. 5/vta.) se manifestó que "en
caso de prosperar la nulidad impetrada…", expresión que por
sí sola denota falta de prejuzgamiento, juicio previo o
postura asumida sobre la pretensión nulificatoria que
conduzca a calificar de parcial, siquiera tornar sospechosa
en tal sentido, la actuación jurisdiccional.-
Por otra parte, el parangón que traza el letrado
recusante con el apartamiento del Dr. Benavides en
actuaciones estrechamente vinculadas con la presente
incidencia recusatoria no resulta ser acertado, toda vez
que difieren notoriamente los presupuestos en una y otra
situación. El precedente citado respondió básicamente -y en
prieta síntesis- a la idea de un no hacer o un hacer
deficitario, mientras que el cuestionamiento a la actuación
del Dr. Elosú Larumbe obedece a un hacer o, en todo caso, a
un hacer sin que medie obligación legal de suspensión de la
actividad procesal que ordenó oportunamente desplegar.-
XI. La ponderación de cada uno de los numerosos
motivos en que se apoya la pretensión en función de las
particulares circunstancias del caso, persuade que no
tienen aquellos la entidad que les asignan los letrados
recusantes y, en consecuencia, según mi criterio, la
pretensión debe ser rechazada. Esta postura es conteste con
las directrices emanadas del Cimero Tribunal Provincial
sobre la forma de efectuar la labor axiológica en relación
a supuestos de pretensos apartamientos de los jueces
naturales en el conocimiento y decisión de las causas que
le son encomendadas. Así se ha dicho que "…tanto la
recusación como la excusación deben ser interpretadas y
aplicadas con la prudencia y rigor intelectual que impone
su excepcionalidad pues, en virtud de ellas, el magistrado
queda sustraído y liberado de la obligación que le da el
carácter de la función para la que fue designado, que no es
otra que la de administrar justicia” (cfr. C. J. Catamarca,
marzo 1996, sum. 4 en ‘Jurisprudencia de Cortes y
Superiores Tribunales de Justicia Provinciales’, L.L.
Bs.As.,12 de junio de 1996)” (TSJ, Res. Interlocutoria n°
61 de fecha 26/04/00, in re “Venezia”).-
En la misma línea, calificada jurisprudencia al
analizar la causal expuesta en párrafos precedentes sostuvo
que “…En tal sentido, puede afirmarse y tal como lo
reconociera la jurisprudencia más calificada, que la causal
de prejuzgamiento que autoriza la recusación del juez se
manifiesta cuando el magistrado anticipa indebidamente su
opinión sobre el fondo de la causa, realizando
consideraciones prematuras, o bien que excedan el marco del
contenido de la resolución que debe pronunciar, más nunca
cuando se expresan fundamentaciones de carácter necesario
para decidir las cuestiones introducidas por las partes…"
(L.L.1997-B. CNCrim y Correc. sala VI, marzo 12-996-
Herrera, L.). También se afirmó que “…sólo se produce
prejuzgamiento, cuando el juzgador, sin que el estado del
proceso lo exija, anticipa indebidamente su opinión sobre
el fondo de la causa, efectuando consideraciones prematuras
o ajenas a la resolución que debe pronunciar, más no cuando
se expresan fundamentaciones necesarias para decidir las
cuestiones introducidas por las partes. (C. Nac. Crim.y
Corr., sala 1°, 9/4/91, Torregrosa, Juan- IJ Documento
N°:237686); in re “Garrafa”, Res. Int. n° 69 del 17 de
junio de 1999).-
Se advierte sin mayor dificultad que, en el subexamen,
la resolución jurisdiccional de no hacer lugar a la
suspensión de audiencia de declaración indagatoria guardó
relación directa con el cumplimiento del deber de proveer
la cuestión introducida por los recusantes, labor que por
otra parte, insisto, no colisiona con normativa vigente. El
magistrado instructor al dictar el acto jurisdiccional del
24 de septiembre de 2009 (tercer párrafo del decreto de fs.
03) no prejuzgó, es decir no emitió un juicio previo que
anticipara el sentido de su decisión sobre la nulidad
articulada.-
"…Las opiniones vertidas por los magistrados en la
debida oportunidad procesal, sobre los puntos sometidos a
su consideración, de ningún modo autorizan la recusación
por prejuzgamiento, toda vez que no se trata de opinión
anticipada, sino directa y claramente del cumplimiento del
deber de proveer a las cuestiones pendientes” (TOPen. Econ.
N° Capital, “Sosa”, 26/11/92, LL, 1993-E-567, citado por
Carlos Ríos en Inhibición y recusación, ed. Mediterránea,
Córdoba, 2005, p. 67).-
Tratándose la recusación de una herramienta procesal
que reconoce la razón de su regulación positiva en la
necesidad de preservar la plena vigencia de la
imparcialidad de los encargados de administrar justicia,
encontrándose esta excelsa cualidad indemne a pesar del
pronunciamiento que se viera obligado a realizar el
instructor para dar respuesta a concreto pedimento de la
parte, el cese de intervención del magistrado carece de
toda razonabilidad.-
Ello es conteste no sólo con las constancias que
entregan las presentes actuaciones sino con la restrictiva
interpretación, efectuada con la mayor prudencia, que debe
llevarse a cabo en consideración a la grave consecuencia
que depara el acogimiento de un planteo de recusación. Nada
menos que la claudicación de la garantía constitucional del
Juez Natural.-
En este sentido, tiene dicho la Corte Suprema de
Justicia de la Nación que (la recusación) “...es un
mecanismo de excepción para casos extraordinarios ya que su
aplicación provoca el desplazamiento de la competencia del
magistrado y la modificación del principio constitucional
del Juez Natural...” (Competencia n° 563, XXXVI, T:319:759,
30/4/96).-
En tal contexto, resulta ilustrativo y de justeza
meridiana aplicable al subexamen el siguiente pasaje del
Cimero Tribunal Nacional: “…Es inadmisible la recusación
que se funda en la intervención de los jueces del Tribunal
en un anterior pronunciamiento propio de sus funciones
legales, toda vez que las opiniones dadas como fundamentos
de la atribución específica de dictar sentencia importa
juzgamiento y no prejuzgamiento...” (CSJN.; “Duhalde,
Eduardo A.” n° 99.260, rta. 07/05/1999; en igual sentido,
CSJN, Fallos, 314:415; 244:294; 246:159; 318:286, entre
muchos otros. Cita que suscribí en mi intervención como
vocal subrogante in re “Dr. Vitale, Gustavo s/ Pedido E/A
“González, Marisol s/ Homicidio Calificado por
Alevosía...”, Expte. n° 330 – Año 2004 del Registro de la
Secretaria Penal del Excmo. Tribunal Superior de Justicia
de la Provincia).-
En definitiva, propongo al acuerdo que la recusación
del Dr. Elosú Larumbe sea desestimada pues no resulta
atinado ni aceptable legalmente eximir al magistrado
actuante de la excelsa labor que le ha sido confiada en
base a consideraciones de parcialidad y prejuzgamiento
esbozadas por la Defensa del prevenido, so riesgo de
provocar indebida afectación a la garantía de Juez Natural
consagrada constitucionalmente (art. 18 de la Constitución
Nacional). Asimismo, por las razones vertidas supra, soy de
opinión que debe eximirse del pago de costas por esta
incidencia a los recusantes y rechazarse por impertinente
la solicitud de revocación de imposición de costas en el
marco de resolución de los recursos de reposición y
apelación en subsidio. Es mi voto.-
XII. A su turno, el Dr. Daniel Gustavo Varessio dijo:
Compartir la relación de causa, los fundamentos y la
solución propuesta al acuerdo por el vocal preopinante por
lo que voto en idéntico sentido. Es mi voto.-
XIII. Finalmente, el Dr. Walter Richard Trincheri
manifestó: adhiero al voto emitido por el colega que lo
hiciera en primer término, por coincidir con los
argumentos. Es mi voto.-
XIV. Por todo lo expuesto, disposiciones legales y
jurisprudencia citada, esta Cámara de Apelaciones en lo
Criminal,
RESUELVE: I. DESESTIMAR la recusación con causa del
Sr. juez titular del Juzgado de Instrucción en lo Criminal
y Correccional nº 6 de la Primera Circunscripción Judicial,
Dr. Alfredo Elosú Larumbe, introducida por la asistencia
técnica a fs. 1/2, sin costas (arts. 18 de la Constitución
Nacional, 53 y ccds. del CPPyC).-
II. RECHAZAR el planteo de revocación de costas
impuestas al resolverse sobre la procedencia de los
recursos de reposición y apelación en subsidio por resultar
ésta vía impertinente a tal fin.-
III. Regístrese, notifíquese y, cumplido que sea,
vuelvan las presentes actuaciones al Juzgado de origen.-

RESOLUCION INTERLOCUTORIA Nº 478/09.-