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La ltima flor - James Thurber

Ricardo Carrasco Francia rcarrasco@outook.com







La ltima flor


James Thurber

La duodcima guerra mundial, como todo el mundo sabe, trajo el
hundimiento de la civilizacin. Pueblos, ciudades y capitales
desaparecieron de la faz de la tierra. Hombres, mujeres y nios
quedaron situados debajo de las especies ms nfimas. Libros,
pinturas y msica desaparecieron, y las personas slo saban
sentarse, inactivos, en crculos.

Pasaron aos y ms aos. Los chicos y las chicas crecieron mirndose
estpidamente extraados: el amor haba huido de la tierra. Un da,
una chica que no haba visto nunca una flor, se encontr con la ltima
flor que naca en este mundo. Y corri a decir a las gentes que se mora
la ltima flor. Slo un chico le hizo caso, un chico al que encontr por
casualidad.

El chico y la chica se encargaron, los dos, de cuidar la flor. Y la flor
comenz a revivir. Un da una abeja vino a visitar a la flor. Despus
vino un colibr.
La ltima flor - James Thurber

Ricardo Carrasco Francia rcarrasco@outook.com


Pronto fueron dos flores; despus cuatro y despus muchas,
muchas. Los bosques y selvas reverdecieron. Y la chica comenz a
preocuparse de su figura y el chico descubri que le gustaba
acariciarla. El amor haba vuelto al mundo.

Sus hijos fueron creciendo sanos y fuertes y aprendieron a rer y a
correr.

Poniendo piedra sobre piedra, el chico descubri que podran hacer
un refugio. Muy deprisa toda la gente se puso a hacer casas. Pueblos,
ciudades y capitales surgieron en la tierra. De nuevo los cantos
volvieron a extenderse por todo el mundo.

Se volvieron a ver trovadores y juglares, sastres y zapateros, pintores
y poetas, soldados, lugartenientes y capitanes, generales, mariscales
y libertadores. La gente escoga vivir aqu o all.

Pero entonces, los que vivan en los valles se lamentaban por no haber
elegido las montaas. Y a los que haban escogido las montaas, les
apenaba no vivir en los valles

Invocando a Dios, los libertadores enardecan ese descontento. Y
enseguida el mundo estuvo nuevamente en guerra. Esta vez la
destruccin fue tan completa que nada sobrevivi en el mundo.

Slo qued un hombre una mujer y una flor.