El Peruano

DIARIO OFICIAL
Año 104 // 3
a
etapa // Nº 366 // Lima, 2 de mayo de 2014.
INICIATIVA
CASA DE LA
LITERATURA:
CUENTOS
PARA TODOS
OFICIO
BULNES, EL
CRONISTA
DE ÉPOCA
Pág. 8 Pág. 2
Feria de alasitas y representaciones de
esperanza y prosperidad. Pág. 3
MIGRACIÓN DESDE EL ALTIPLANO
LECCIÓN DE
FOTOGRAFÍA
HOMENAJE AL LENTE VISIONARIO
DE MANUEL MORAL Y VEGA
Bienal de Lima presenta retrospectiva del
fundador de Variedades y La Crónica. Págs. 4 y 5
EKEKO: ÍCONO DEL
CAMPO A LA CIUDAD
A:
S
OF
B
CC
DD
8
Feria de
esperanz
MIGRAC
EKEK
CAM
Variedades 2 de mayo de 2014. El Peruano
2 RELATOS
“Sabe lo que
es el esfuerzo
supremo de
investigar, es-
cribir, corregir,
buscar fotos
y gráficos
inéditos, revisar
pruebas y hasta
amanecerse en
la imprenta”.
EL CRONISTA
MODESTO
El oficio de escribir demanda paciencia, búsqueda y
dedicación, dimensiones en las que Gonzalo Bulnes
tiene experiencia. Periodista e historiador ultima
detalles de una obra dedicada a Madre de Dios.
ESCRIBE JAVIER A. RAMOS
T
enaz investiga-
dor periodístico
y riguroso his-
toriador, Gonza-
lo Bulnes Mallea
ha llegado a los 80 años em-
bebido en su pasión: escribir.
Reconocido en los círculos de
la cultura –lo mismo que en-
tie los aficionauos, a los que
siempre brinda su apoyo–, el
creador de la serie Barran-
co, ciudad de los molinos se
apresta a publicar su nueva
obra, dedicada al centenario
oficial ue Nauie ue Bios, la
tierra que lo vio nacer hace
ocho décadas.
El cronista Bulnes es mo-
desto. Nunca fue auspiciado
por bancos o transnaciona-
les. Sabe lo que es el esfuerzo
supremo de investigar, es-
cribir, corregir, buscar fotos
y giáficos inéuitos, ievisai
pruebas y hasta amanecerse
en la imprenta hasta ver su
producto listo, aunque tarde
años en conseguirlo.
SOBRE BARRANCO
El primer número de Barran-
co, ciudad de los molinos, dedi-
cado al centenario del tradi-
cional balneario limeño que lo
ha acogido por más de medio
siglo, vio la luz en diciembre de
1974, es decir, hace 40 años.
Fue un éxito. Se imprimieron
3,500 ejemplares que se ago-
taron en poco tiempo.
“La idea era que el trabajo
saliera antes de octubre, que
MEDALLA A LA VIDA
G
onzalo Bulnes fue homenajeado por
partida triple hace unos días. La Sociedad
Nacional de Poetas –que preside Mary
Crosby–, el Club Miraflores y la Sociedad Litera-
ria Amantes del País –que dirige José Beltrán
Peña– le entregaron medallas y diplomas en
reconocimiento a su fructífera labor en el campo
de las letras. Hijo predilecto de Barranco y
Puerto Maldonado además, su invaluable trabajo
de investigación es un testimonio de minuciosi-
dad. Ameno conversador, Bulnes y su obra
perdurarán en el tiempo.
y solo un breve recordatorio
a su impulsoi: la fiima ue
Bulnes con su seudónimo,
Amarumay.
En estos días, Bulnes ul-
tima los detalles de su nueva
producción literaria, dedicada
a Nauie ue Bios en su cente-
nario, que fue hace dos años.
Algunos avatares de la salud
impidieron que lo culminara
antes, pero ya casi está. En
alguna de sus páginas habrá
una mención especial para
el expresidente Billinghurst,
quien convirtió a la hermosa
tierra amazónica, cuna de
Javier Heraud, en departa-
mento.
Hombre de letras. El cronista Bulnes prepara un libro dedicado a su región natal, Madre de Dios.
es el mes del aniversario de
Barranco. Pero el terremo-
to de ese año retrasó todo,
incluso un matrimonio que
perdí, en México –relata
en confianza-; la entonces
novia no entendió que mi
trabajo es como una religión
y no me esperó.”
La antología barranquina
ha visto ocho volúmenes en
estas cuatro décadas, dedi-
cados no solo al distrito de
sus amores, sino también a
personajes que han dejado
huella en él durante alguna
época. César Vallejo, Manuel
González Prada, José Carlos
Mariátegui y Chabuca Gran-
da son algunos íconos cuya
vida y obra han sido disec-
cionadas por sus tercas pes-
quisas, cuyo fin mayoi es uai
a conocer pasajes inéditos,
jamás contados por nadie.
Ya en 1977, el laureado
Director fundador: Clemente Palma | Director (e): Félix Alberto Paz Quiroz | Editor: César Chaman Alarcón | Jefe de Edición Gráfica: Daniel Chang Llerena
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historiador Jorge Basadre
felicitaba a Bulnes, señalan-
do que reconocía y admiraba
su paciencia y rigurosidad
a la hora de emprender una
investigación sobre un tema
o personaje. A lo largo de los
años, los reconocimientos
fueron llegando, tomándo-
los el cronista siempre con
nobleza.
EL MOLINO
Un año antes, en 1976, el en-
tonces alcalde de Barranco,
Renato Lértora, designado
por el gobierno militar, con-
vocó a 15 ilustres residentes
del distrito para formar el
consejo municipal. “Eran
siete rotarios y siete leo-
nes, organizaciones con
mucho peso. Yo era el único
independiente. Quise hacer
un homenaje al molino de
Barranco, aspiración de mu-
chos años, poniendo uno en
el parque de la Confraterni-
dad. Me dijeron que estaba
loco, que nauie financiaiia el
proyecto, que ellos lo habían
calibrado ya”, recuerda.
Pero Bulnes no cejó. En-
contró en Ñaña un molino
tradicional, de los que se usa-
ban en Barranco a comien-
zos del siglo XX para sacar
agua de los pozos, y el dueño
del terreno, que lo estaba
vendiendo, se lo entregó. Fi-
nanció la adquisición Rosa
Barnechea de Montero –la
esposa del alcalde Manuel
Montero Bernales– y fue
refaccionado en los astille-
ros de la Marina. Tiene más
de 35 años en su pedestal,
lleva placas con poemas de
ilustres cantores a Barranco,
como Juan Parra del Riego y
Pedro Paz Soldán y Unanue,
MELINA MEJÍA
Variedades El Peruano. 2 de mayo de 2014
FUSIÓN 3
lidad estas ferias son distintas
a las que se practicaban siglos
atiás, conseivan su signifi-
cado esencial en los distintos
pueblos del mundo católico
popular andino.
EL EKEKO
Un dato interesante que nos
muestra el libro es de una de
las primeras referencias con-
temporáneas sobre el ekeko,
en la feria de la cruz de Ma-
challata de 1917, obtenida del
diario puneño El Siglo. Esa vez,
los asistentes gozaron “de la
algazara popular y de la cara
enigmática de los ekekos que
este año anduvieron tan esca-
sos como los botones después
ue la fiesta".
El ekeko tiene un pasado
muy peculiar. Al provenir de
una divinidad andina, debe
ser entendido como un ser
ambiguo o "tiamposo", a ui-
ferencia de la divinidad del
mundo cristiano. A partir de
esta premisa, se puede enten-
der las funciones asociadas a
la miniatura que hoy por hoy
es un ícono popular.
S
obre los elementos que acompañan al
ekeko, también se aprecia una evolución.
Si en un principio se acompañaban de
vituallas y bienes de consumo propias del
Altiplano, en el transcurso del siglo XX se
le incluyeron objetos vinculados al mundo
urbano, como dinero, casas, bienes comestibles
envasados y hasta títulos académicos.
EVOLUCIONES DE LA FORMA
T
odos los años,
en los primeros
días de mayo, en
diversos pueblos
del altiplano pe-
ruano se realiza una impor-
tante feria donde miles de
artesanos se reúnen para el
expendio ritual de manufac-
tura en miniatura, además de
otros productos. Esta feria de
diez días, cuyo día central es el
3 de mayo, coincidente con la
fiesta ue las ciuces y iecibe el
nombie ue "feiia ue alasitas",
por las miniaturas indígenas
que son el producto principal
de comercialización.
Entie estas figuias, la que
más destaca es la del ekeko,
personaje emblemático de
Del Altiplano a la costa sur y de allí a la ca-
pital, el ícono que sintetiza la esperanza y la
prosperidad ha recorrido un largo camino de
afirmación en la cultura popular.
ESCRIBE VÍCTOR ARRAMBIDE / HISTORIADOR
“Conocido
como el ‘dios de
la fortuna’,
siempre está
ataviado
de productos
y vituallas, y
representa
la esperanza
de conseguir
prosperidad en
los negocios
que uno
emprende”.
Aunque se desconoce
desde cuándo esta divinidad
está asociaua a la actual figu-
ra de yeso policromada, hay
fuertes indicios de que pudo
darse en la Colonia, cuando a
la sierra sur llegaron los pa-
trones estilísticos españoles
que fueron incorporados a
las prácticas rituales indí-
genas.
Se tienen pocas noticias
sobre el ekeko –asociado a
la prosperidad y la abundan-
cia– hasta mediados del siglo
XX, cuando se convierte en la
figuia más impoitante ue las
ferias. Los creyentes lo vincu-
larán a la actividad mercantil,
principalmente al mundo de
los comerciantes.
Esta década estará mar-
cada por grandes cambios
en la población puneña, por
las migraciones. Y por este
fenomeno es que la figuiilla
va a difundirse por el país,
primero de las zonas aimaras
hacia los territorios quechas
de Puno y de allí a la capi-
tal peruana. Por ejemplo, ya
para mediados de la década
de 1960 se hablaba de las “fe-
iias uel ekeko" en Lima. Como
la ciudad se encontraba en
una explosion uemogiáfica,
la figuia fue acogiua poi los
sectores populares.
Así como el ekeko, en las
ferias de alasitas siempre
aparecen nuevas representa-
ciones, conforme a los nuevos
tiempos y gustos de los visi-
tantes de estos encuentros,
por lo que siguen siendo un
importante referente de la
cultura aimara y surandina
peruana.
la suerte y la fortuna y, en la
actualidad, el ícono más repre-
sentativo de nuestra cultura
popular. Conocido como el
"uios ue la foituna", siempie
está ataviado de productos y
vituallas, y representa la es-
peranza de conseguir pros-
peridad en los negocios que
uno emprende.
FERIAS PUNEÑAS
En una reciente investigación
del Ministerio de Cultura, a
cargo del historiador Juan Car-
los La Serna, se rastrea el ori-
gen y la transformación de las
ferias de alasitas y la presencia
del ekeko en el altiplano pe-
ruano. En Dioses y mercados
de la fortuna. Recorridos his-
tóricos del ekeko y las alasitas
en el altiplano peruano (2013),
La Serna nos cuenta que las
primeras descripciones sobre
el uso ritual de las miniaturas
datan de inicios de la Colonia.
De allí no se encontraría nin-
guna descripción más, hasta
fines uel siglo XIX.
Las ferias puneñas fue-
ron muy importantes para
el surandino, incluso venían
comerciantes de Bolivia y de
Tucumán (norte de Argenti-
na). Estas ferias comerciales
estuvieron asociadas a las
festividades religiosas o a las
fiestas civicas ue caua pueblo.
Aparte del comercio, también
se realizan actividades como
corridas de toros, música y
bailes.
En las ferias de alasitas, las
miniaturas tienen un carácter
simbólico. Los concurrentes
las adquieren esperanzados
en alcanzar la materialización
de sus deseos: la compra de un
terreno, la culminación de la
construcción de una casa, el
éxito en los negocios, bienes,
etcétera. Aunque en la actua-
LOS DOMINIOS
DEL EKEKO
Variedades
4 ARTE E HISTORIA
A
solo un año de
cumplirse el 150°
aniversario de su
nacimiento, el fo-
tógrafo portugués
Manuel Moral y Vega es motivo
de una gran retrospectiva a
cargo de la Municipalidad de
Lima y el Centro de la Imagen.
Desde muy joven, Moral culti-
vó su arte de luces y sombras
en el Perú, hasta ser conside-
rado el verdadero precursor
del fotoperiodismo en nues-
tro país. Esta es la primera
muestia que giafica su obia
monumental, en la que debe
incluirse también la fundación
de la revista Variedades y el
diario La Crónica.
La exposición forma parte
de la segunda Bienal de Foto-
giafia ue Lima y capta las uos
facetas que uefinen el lente
de Moral: fotógrafo y editor.
Iniciado tempranamente en
el aite fotogiáfico, se consa-
gró a él con tal dedicación que
decidió fundar un estudio en
Lima, por cuyas galerías pa-
saron todos los personajes
que marcaron el devenir de
la Lima aristocrática de la pri-
mera década del siglo XX. Ellos,
al final, lo animaion a euitai
publicaciones periódicas que
trajeron notable aporte a las
aites giáficas.
“Moral fue un visionario y
desarrolló notablemente dos
géneios: el aite fotogiáfico, es
decir, el retrato de estudio, y la
fotogiafia peiiouistica y uocu-
mental”, sostiene Andrés Ga-
ray, profesor de la Universidad
de Piura y uno de los curadores
de la muestra. “La historia de
la fotogiafia se ha constiuiuo
sobre la base de la obra de un
gigante como Martín Chambi,
de manera indiscutible, pero
hay que entender que Manuel
Moral sentó las bases y puso
el maico ue la fotogiafia mo-
derna en el Perú quince años
antes”.
FOTÓGRAFO
Marilú Cerpa Moral investi-
ga desde hace varios años la
obra de su abuelo. Ha logrado
reunir más de 600 números
de la revista Variedades, casi
toda la colección de Ilustración
Peruana y más de 120 fotogra-
fias ue estuuio oiiginales. Poi
estos hallazgos, hoy se puede
afiimai que Noial tiabajo en el
Callao junto al fotógrafo anglo-
sajón William Mason, de quien
habría aprendido los secretos
ue la fotogiafia. 0nas taijetas
de visita prueban que Moral
abrió estudios temporales o
itinerantes con el nombre de
Fotogiafia Lusitania-Nanuel
Moral.
Dos avisos dan cuenta de
los viajes del futuro editor de
Variedades y su inseparable
cámaia fotogiáfica. El Su ue
abril de 1892 apareció un
anuncio en el diario La Indus-
tria de Piura: “He tomado un
magnifico local con touas las
comodidades apetecibles en
los altos de la casa del señor
Puente frente a la Iglesia Ma-
triz... invito a las personas que
me deseen honrar lo hagan con
prontitud” reza el anuncio de
Fotogiafia Lusitania.
Y una nota publicada en
1898, en el diario El Pueblo
de Arequipa, da cuenta de la
llegada “del inteligente fotó-
grafo señor Manuel Moral que
viene de Mollendo y que tiene
acreditado establecimiento en
el Callao. Sus retratos denotan
su competencia indisputable”.
En esta ciudad conoce al desta-
cado fotógrafo Max T. Vargas,
a quien al final ue su estauia
traspasa sus negativos.
El fotógrafo Herman
Schwarz, profesor de histo-
iia ue la fotogiafia en el Cen-
tro de la Imagen, señala que
abrir estudios temporales en
provincias era una práctica
común para los fotógrafos más
destacados de Lima que busca-
Poco se ha escrito hasta hoy
sobre Manuel Moral, el verda-
dero precursor del fotoperiodis-
mo en el Perú y fundador de
Variedades y La Crónica. La
Bienal de Fotografía de Lima
le rinde un justo homenaje.
ESCRIBE RAÚL BORDA PACHECO
LENTE
VISIONARIO
El Peruano. 2 de mayo de 2014
ARTE E HISTORIA 5
LAS IMÁGENES
DE LA NACIÓN
La exposición “Manuel Moral, fotógrafo y editor:
La esfera pública y la imagen de la nación en la
Lima de 1900” cuenta con la curaduría de Andrés
Garay y Jorge Villacorta. El material gráfico de la
muestra está compuesto por 70 fotografías
originales, la mayoría de ellas pertenecientes a la
colección de Marilú Cerpa Moral. Además, hay 150
reproducciones que incluyen vistas del Perú,
retratos y arte fotográfico publicados en
Ilustración Peruana, Prisma y Variedades. Por
último, se incluyen diez portadas del diario La
Crónica, trabajadas con fotografías de Manuel
Moral. La exposición estará abierta para el
público hasta el 15 de junio en la Casa O’Higgins,
ubicada en el Jr. de la Unión 554, Lima.
O
tud al crear en sus revistas
secciones como ‘Vistas del
Perú’, que tenían por objetivo
acoger imágenes de fotógrafos
del interior a partir de sus pro-
pias miradas y entornos. Son
fotogiafias tan coiiectamente
elaboradas, en composición,
encuadre y motivo, que de-
muestran que en el interior
había una legión de fotógrafos
con una técnica depurada que
no estaba divorciada para nada
del registro documental”, dice
Andrés Garay.
Moial se iuentifico con el
Perú durante los viajes que
realizó en la época de su estu-
dio itinerante. Ese compromiso
lo llevó a difundir en la escena
limeña de 1900 aspectos del
país que hasta entonces no se
conocían. Ordenaba, seleccio-
naba y publicaba las imágenes.
Reconocía datos y los organi-
zaba para editarlos a la luz de
un trabajo editorial y esa labor
conviitio a la fotogiafia en un
documento contenedor de
información y conocimiento.
CORRESPONSALES
Para Schwarz, este sistema de
corresponsalías que convoca
Moral es de vital importancia
paia la fotogiafia pues a tia-
vés de ellas se conocieron las
obras de destacados fotógra-
fos, como Max T. Vargas, Figue-
roa Aznar, Francisco López en
el centro, y Miguel Chani en el
Cusco. Por su parte, Garay re-
salta que el modelo editorial de
Moral permitió conocer, años
más tarde, a Martín Chambi
en su faceta de corresponsal
de La Crónica. Publicar en las
revistas y en La Crónica era ya
una cuestión de estatus profe-
sional, añade.
En sociedad. Moral retrató a damas de influyentes familias limeñas.
Aporte. La Crónica tomó distancia gráfica de otros diarios de la época.
En tal sentido, una informa-
ción publicada en La Crónica, el
17 de mayo de 1912, a raíz de
un incidente con un fotógrafo
en el Club Nacional, da cuenta
de la importancia que Moral le
uaba a la fotogiafia. "En touos
los países donde existe una
prensa bien organizada, el ‘re-
poitei fotogiáfico' es iueua
esencial e imprescindible de
su mecanismo informativo, y
la sociedad que se da cuenta
de esta importancia presta al
fotógrafo de prensa todas las
posibilidades necesarias para
el cumplimiento de su misión.”
La obra de estos fotógrafos
se aprecia notablemente en las
portadas del diario La Crónica,
uonue las fotogiafias se publi-
caban a página entera. Todo un
adelanto en el fotoperiodismo
que no se había visto hasta
entonces en el Perú, comenta
Garay. Ahí quedan para la his-
toria las imágenes del incendio
de Mollendo, del terremoto de
Piura, de las manifestaciones a
favor de Guillermo Billingurst
en Trujillo y otras portadas
del primer diario ilustrado del
siglo XX.
El modelo implantado por
Moral se mantuvo por dos dé-
cadas, con la consolidación de
un equipo que prosiguió su
vocacion giáfica a su mueite,
en 191S. Y se eniiquecio más
aún con la fiima ue ilusties in-
telectuales de la talla de César
Vallejo, Abraham Valdelomar,
José Carlos Mariátegui, José
Gálvez y Leonidas Yerovi, entre
otros. Aunque el estudio de la
obra de este notable fotógrafo
es todavía una tarea pendiente,
la muestra le otorga un sitial de
honor en la historia del perio-
uismo y la fotogiafia.
MORAL EN
EL TIEMPO
Conoce al fotógrafo
anglosajón William Mason.
1883 Llega al Callao
Nace el 16 de marzo
en la localidad de Faro,
Portugal.
1865 Nacimiento
En el Callao, en la calle
Misión Nº 17 (hoy
Gálvez).
1895 Abre estudio
Abre estudio en la calle
Mantas Nº 25,
que traspasaría a su
discípulo Elías del Águila.
1900 En Lima
Funda la revista ,
premiada con la Medalla
de Plata en la exposición
Internacional
de Milán 1906.
1905 Funda Prisma
Prisma
Se consagra como
retratista en su estudio
de la calle Mercaderes.
Colabora con el
semanario
1903 El retratista
Actualidades.
Publica en la revista

una fotografía de la
inauguración del
monumento a Miguel
Grau en el Callao.
1897 Exposición
Monitor Peruano
Prisma da paso a la
famosa revista ,
que circularía hasta 1932.
1908 Variedades
Variedades
Funda la revista Ilustración
Peruana, que circularía
hasta 1913. Fotografía
Moral recibe un premio
de honor en la Exposición
Internacional de Quito.
1909 Premio
La Crónica
La Crónica
Figuritas
Funda el diario
pionero del periodismo
gráfco, y la revista
infantil .
1912
Fallece el 7 de
noviembre en Lima.
Partida 1913
uonue la fotogiafia cobiaiia
protagonismo. Variedades fue
dotada de un equipo de fotó-
giafos y la cobeituia giáfica
se extendió a todo aconteci-
miento de interés público y a
la política nacional. También
se sumaron artistas como Ju-
lio Málaga Grenet, Gonzales
Gamarra y José Alcántara La
Torre, quienes elaboraban las
ilustraciones y caricaturas de
portada. La revista se convir-
tió en un verdadero espacio
ue confluencia ue talentos. Se
mantiene además el sistema de
corresponsalías del interior del
país en todas las publicaciones.
“Moral tiene aquí una vir-
ban ampliar sus escenarios y
nuevos mercados. Y añade que,
gracias a estos viajes, Moral
establecería una red intere-
sante de fotógrafos a quienes
más adelante encomendaría
cubrir para sus publicaciones
los sucesos más importantes
de sus localidades, creando así
un sistema de corresponsalías.
CONSAGRACIÓN
Fue en la calle Mercaderes,
en los primeros años del siglo
XX, donde Moral alcanzó su
consagiacion uefinitiva en su
doble rol de fotógrafo de estu-
dio y editor, en un tiempo y un
espacio dominados por más de
veinte estuuios fotogiáficos,
detalla Andrés Garay.
El hecho de cobrar fama y
reconocimiento, a tal punto
ue habei fotogiafiauo a pei-
sonalidades del momento,
como Augusto B. Leguía, An-
drés Avelino Cáceres, Ricardo
Palma, José Santos Chocano y
la familia Miró Quesada, nos da
una idea de la altísima calidad
que alcanzaron sus retratos.
Según Schwarz, en esta
etapa la fotogiafia continuo
también, de alguna manera,
la labor de Pancho Fierro. Las
tarjetas de visita y luego las
postales reemplazaron a las
acuarelas de personajes y
costumbres. Así, Moral em-
pezó a confeccionar álbumes
en diferentes formatos para
turistas que querían llevarse
un recuerdo de la ciudad.
Fotogiafio la Plaza ue Ai-
mas, la Catedral de Lima, la
municipalidad, el Palacio de
la Exposición, la facultad de
San Fernando, el monumento a
Bolívar y las plazas que daban
bríos a la capital, por entonces
todavía de aspecto aldeano.
RETRATO DE ÉPOCA
Pero fueron los retratos de esta
época, imponentes por su ta-
maño y calidad, lo que atrajo
a celebridades, intelectuales y
periodistas que convirtieron
su lujoso estudio en un centro
social donde conocería a quie-
nes lo animaron a incursionar
e invertir en el mundo edito-
rial. Ese mundo no le era ajeno
del todo, pues ya había publi-
cado en las revistas El Monitor
Peruano y Actualidades. Fue
su suegro, el periodista Julio
Santiago Hernández, quien lo
animó a fundar Prisma.
A decir de Schwarz, Manuel
Moral fue un pionero en la his-
toria del periodismo peruano.
No solo fue un gran retratista,
sino que tuvo la visión de crear
las más importantes revistas
de su época. Prisma, que fue la
primera, tenía un corte aristo-
ciático y elitista; eia muy fina,
de gran formato y literaria.
Además, en ella promociona-
ba su estuuio fotogiáfico con
grandes retratos, pero fue,
sobre todo, vehículo de difu-
sión de textos de importantes
escritores nacionales.
Sería, sin embargo, en las
tres grandes publicaciones
que siguieron –Variedades, Ilus-
tración Peruana y La Crónica–
Variedades 2 de mayo de 2014. El Peruano
6 ESPACIOS
C
uando recuerda
que Discovery
Channel lo bus-
có para grabar
un documental
sobre las líneas de Nasca,
que la cadena internacional
consideraba pistas de aterri-
zaje para naves alienígenas,
Marco Barraza se fastidia,
renuncia al habla sobria que
le caracteriza y lanza una
frase lapidaria:
–Eso es pura tontería.
Para el creador del blog
Nuestro pasado extrate-
rrestre, la propuesta no
solo era contraria a la evi-
uencia cientifica, sino que
ofendía la sapiencia logra-
más injusto fue cuando al-
guien se atrevió a insinuarle
que había perdido la razón
tras la muerte de su hija,
quien falleció víctima de un
cáncer. Cuando le detectaron
la enfermedad, él todavía era
cristiano y ya escudriñaba la
literatura sobre ovnis. En-
tonces, se hizo la pregunta
que atormenta a todos los
padres en situación similar:
“¿Por qué a mí?”
DIMINUTOS
Al imaginar el tamaño del
universo y lo diminuto de la
propia existencia, no queda
más remedio que sumirse en
una suerte de abandono cós-
mico, en una orfandad algo
aterradora. Marco se pregun-
tó por qué razones no debería
sucederle a él lo que le estaba
sucediendo y la conclusión no
dejaba de ser devastadora:
“Comprendí que no era nada
especial entre los otros habi-
tantes de este planeta, que no
tenía ningún privilegio pese
al dolor.”
Algo conmovido, recuerda
cuánto le gusta miiai el fiima-
mento, ese lugar admirado y
apenas explorado. Rememora
que su padre era piloto y que
él siempre viajaba al lado de la
ventana en el avión. Entonces,
explica el sentido del nombre
de su blog. “¿Qué vemos cuando
miramos hacia el cielo de no-
che?”. Se responde: la luz de las
estrellas que llega a la Tierra
después de miles de años. En
esa forma cierta, mirar el cielo
es mirar al pasado, nuestro
pasado que llega desde fuera
del planeta, un pasado que es
extraterrestre.
C
on rostro serio, asegura que hay personas
interesadas en que la mayoría de gente piense
que todos los objetos voladores ocultan
bichos extraterrestres que pasan a visitarnos. “La
mayor cantidad de avistamientos se produce en las
fronteras, ¿eso es casualidad?”, se pregunta. Como
advirtiendo su propia imprudencia, calla súbitamen-
te: “No puedo decir más”. Luego defiende su
hermetismo y agrega: “Existen tecnologías que no
comprendemos.”
CAUSAS OCULTAS
“Al imaginar el
tamaño del
universo y lo
diminuto de la
propia
existencia, no
queda más
remedio que
sumirse en una
suerte de
abandono
cósmico, en una
orfandad algo
aterradora.”
da por las antiguas culturas
peruanas. Aquello ocurrió
en 2009, cuando su página
empezaba a ser un sitio de
referencia sobre el tema. Con
su negativa, Marco buscaba
marcar distancia de quienes
parodian la investigación de
los fenómenos que tanto lo
apasionan.
–No busco ovnis porque
no se me han perdido; no es-
tudio extraterrestres porque
no se dejan; no quiero con-
vencer a nadie de nada.
EL ORIGEN
Siempre sintió atracción por
el cielo, pero la certidumbre
de que la cosmovisión andina
muy mal gusto decir que las
experiencias paranormales
son el inicio de todo. Lo suyo
fue mucho menos romántico,
más terrenal, pero también
más lleno de magia: empezó
con la lectura.
Presencias. Desde la perspectiva científica, lo racional es admitir la posibilidad de la existencia de vida en otros escenarios del espacio, expresa Barraza.
UN PASADO
EXTRATERRESTRE
Marco Barraza no cree en Dios, tampoco en Darwin. Está con-
vencido de que la sabiduría ancestral andina proviene de otras
dimensiones. Le gusta mirar el cielo, aquel reflejo del universo
en el que –asegura– los humanos no estamos solos.
ESCRIBE FERNANDO LEYTON
incorpora saberes de otras
dimensiones no surgió a
modo de revelación. Ninguna
luz misteriosa llegó a su ven-
tana para cambiarle la vida y
mostrarle la verdad del uni-
verso. De hecho, considera de
A sus 38 años, Marco es
miembro del consejo con-
sultivo del Departamento de
Investigación de Fenómenos
Aéreos Anómalos de la Fuer-
za Aérea del Perú (Difaa). El
nombie laigo, uificil ue leei
sin pausa, no es una artima-
ña para denotar jerarquía.
En realidad, es la división
militar peruana encargada
de resguardar la seguridad
nacional frente a los objetos
voladores desconocidos.
Hace cerca de diez años,
Marco se cansó de su vida de
joven empresario y decidió
vender todas sus acciones. El
dinero no le otorgaba satisfac-
ción alguna, pero no optó por
el despilfarro. Al contrario,
se obligó al ostracismo de la
lectura por más de dos años.
La inuagacion bibliogiáfica lo
inauguró como investigador
paranormal y muy pronto
pasó al trabajo de campo.
“Mi primera expedición
fue a Marcahuasi, donde pasé
una noche terrible por el frío
y el miedo a la oscuridad. Allí
vi unas luces moviéndose y
yo, ingenuamente, me sentí
el elegido. Luego descubrí
que eran satélites. Me costó
admitirlo, pero es sencillo de-
terminarlo cuando empiezas
a reconocer protocolos de in-
vestigación.”
ALTO PRECIO
Un sacerdote le preguntó a
qué se dedicaba y Marco res-
pondió que al periodismo de
investigación especializado. El
religioso le preguntó qué cosa
investigaba y Marco se excu-
só de responder: “Mejor no le
digo, padre, porque luego em-
piezan los problemas”. Pero el
cura insistió en su cometido y
obtuvo una respuesta: “Ovnis
y extiateiiesties", uijo final-
mente Marco, y el clérigo lo
inquirió sorprendido: “¿Y tú
crees en eso?”
–Padre, lo que ambos
hacemos, en cierto punto,
es exactamente lo mismo:
los dos buscamos algo que
nunca hemos visto y que no
estamos seguros si vamos a
ver alguna vez.
La diferencia está en que
al sacerdote le llaman hom-
bre de fe y a Marco suelen de-
cirle que está loco. Lo mismo
le sucede cuando sostiene que
Charles Darwin ya no tiene
vigencia. Tal vez el episodio
Variedades
SENTIMIENTOS 7
El Peruano. Viernes 2 de mayo de 2014
A
hora que la ma-
nigua montaraz
de la multitud
agolpada en las
exequias se ha
ido; ahora que presidentes de
todo el mundo han dejado gra-
bado en el mármol incorpóreo
del internet sus condolencias
al pie uel cenotafio viitual uel
gian uabo 0niveisal ue touos
los tiempos; ahora que todas
las autoridades de Hispa-
noamérica han hecho un alto
en sus múltiples y atareadas
agendas protocolares, y como
una hidra de mil cabezas han
depositado sus ojos sorpren-
didos en un punto exacto, allí,
donde se concentraba hasta
hace poco la imagen de un
hombre de mirada alegre y
bigote chispeante, con toda
la imaginación y la alegría fes-
tiva uel pasauo, el piesente y
el futuro de América Latina.
Ahora que todos los lecto-
res de Gabriel García Márquez
hacemos también un alto en
nuestros quehaceres y deja-
mos una página pendiente de
uai la vuelta, y nos uetenemos
a pensar y comprobamos que,
de algún modo, la existencia
de todos nosotros bien podría
llevai poi titulo el ue Crónica
de una muerte anunciada, y
GABO
DE
SIEMPRE
tumbrado a creer que nuestro
Gabriel García Márquez era
dueño de las aguas corrientes
y estancauas, lloviuas y poi
llovei, ue la ficcion latinoa-
mericana, y de los caminos
vecinales ue la ciitica liteiaiia,
de los postes del telégrafo de
la prensa especializada, de los
años bisiestos y el calor de las
imprentas y las ediciones de
lujo y de bolsillo, y que tenía
además un derecho hereda-
uo sobie la viua y hacienuas
de la imaginación de todos
nosotros.
A nadie se le ocurrió pen-
sar en la conmoción de muer-
te que iba a sacudir nuestras
entrañas con el transir del
Gabo sobre la faz de estos
reinos, que hoy se quedan
incompletos.
GABO INMORTAL
Gabriel García Márquez –di-
ián los jovenes que lo leen y
lo leeián en el futuio- vivio
épocas aciagas, las de la his-
toiia joven ue las iepúblicas
nacientes de nuestro con-
tinente. Por eso se explica,
argumentarán enfáticos, que
en su ficcion, “durante muchos
años la Mamá Grande garanti-
zó la paz social y la concordia
política de su imperio, en vir-
tud a tres baúles de cédulas
electorales falsas que forma-
ban parte de su patrimonio
secreto, y que los varones de
la servidumbre, sus protegidos
y arrendatarios, ejercitaban
no solo su propio derecho de
sufragio, sino también el de los
electores muertos en un siglo”.
Y ojalá que sea así. Ojalá que
sea cosa del pasado.
En touo caso, la ficcion ue
Gabo sigue siendo un recuer-
do de las cosas futuras que
pueden pasar, si no somos
celosos herederos de la digni-
dad que nos ha legado gracias
a la luciua vision ue su pala-
bra, porque el logro supremo
de “elecciones libérrimas con
garantías perfectas”, que es
el ideal compartido de todos
los organismos electorales de
nuestro continente, descansa
en última instancia en la vo-
luntau supiema y vigilante
de los ciudadanos de a pie,
que no somos otros que los
lectores de a diario, de los
libros de siempre, de nuestro
uabo ue toua la viua y ue las
viuas que venuián.
|ij Las fiases encuisiva coiiesponuena
textos del homenajeado enestas líneas.
ello nos permitiremos pa-
rafrasear algunos pasajes
memorables de ese y otros
relatos), luego de semanas de
uesvelos ue galenos piolijos
que nos hacían recordar al
médico hereditario laureado
en Montpellier[i] de sus escri-
tos; uespués ue tomogiafias y
resonancias magnéticas que
reemplazaron a los cataplas-
mas, sinapismos y ventosas
ue la ficcion, la agonia ue la
mueite finalmente también
llegó a la realidad de nuestro
Gabriel en su lecho de mala-
to, a sus 87 años y meses de
existencia, muy cerca ya de
alcanzar los 92 años milena-
rios de la Mamá Grande de su
Macondo imaginario.
Y solo faltó que a sus fu-
nerales llegara también el
Sumo Pontifice uel impeiio
sin límites de la cristiandad,
instalado en su gran góndola
negra rumbo a los fantásti-
cos y remotos funerales de
un esciitoi que lo invento
todo a punta de palabras,
innumerables y preciosas,
que se precipitaban sobre las
El presidente del Jurado
Nacional de Elecciones asistirá
a la Feria Internacional del
Libro de Bogotá 2014 como
parte de la delegación oficial
del Perú. Allí, tendrá ocasión
de rendir homenaje al genial
Gabriel García Márquez.
ESCRIBE
FRANCISCO TÁVARA / Presidente del JNE
tocamos en caine viva los fi-
lamentos inconsútiles de la
muerte. Ahora es el momen-
to ue uejai una floi amaiilla
en los pasillos saturados de
stands y repletos de libros
de la Feria Internacional del
Libro de Bogotá. Y al hacerlo
dejemos rosas amarillas sobre
tantas hojas que no se mar-
chitarán jamás, y que son las
hojas que están escritas con la
palabia siempie viva uel uabo
ue touos, uel uabiiel 0niveisal
de la América entera.
Porque, si un clásico es
aquel libro o autor que cumple
con los dos rasgos puntuales
ue la iuea ue clásico -univei-
salidad e intemporalidad–,
Gabriel García Márquez, qué
uuua cabe, es ya un veiuaueio
clásico de la literatura colom-
biana, de la literatura latinoa-
mericana y de la literatura
univeisal en su conjunto, poi-
que es uno de aquellos pocos
escogidos que han alcanzado
la eternidad en la memoria de
todos, colocándose a la altu-
ra de los grandes clásicos de
todos los tiempos.
MACONDO IMAGINARIO
Nos imaginamos que, al
igual que en Los funerales
de la Mamá Grande (y para
páginas que escribía como
por un lecho de piedras puli-
das, blancas y enormes como
huevos piehistoiicos, como
las ue aquel iio maiavilloso
del Macondo de su imagina-
ción fecunda.
Y como sucedió en la reali-
dad de su fantasía latinoame-
ricana, así como en el caso de
la Mamá Grande, en el caso de
Gabo nadie conoció tampoco
el oiigen ni los limites ni el va-
lor inconmensurable del patri-
monio de su palabra, porque
todo el mundo se había acos-
Gabo eterno. Gabriel García Márquez es ya un personaje imperecedero, y no solo en el mundo de las letras.
Lima, 2 de mayo de 2014
8
El Peruano
RELATOS
DE ESTACIÓN
La Casa de la Literatura Peruana, en la antigua estación fe-
rroviaria de Desamparados, acoge un programa para niños y
abuelos ligados por un cariño común hacia los cuentos.
M
anuel Cas-
tillo atra-
v i e s a l a
ciudad de
Lima, desde
el distrito de Carmen de la
Legua, con el loable propó-
sito de contar historias a sus
cuatrocientos nietos y nietas,
una prole ávida y bulliciosa
que lo espera en la Casa de la
Literatura Peruana del Mi-
nisterio de Educación. Antes,
ha subido y bajado de varias
unidades de transporte pú-
blico, a las que convierte en
auditorios ambulantes don-
de declama poemas y vende
libros al paso. Porque hasta
ESCRIBE ARTURO VALVERDE
PERÍODO PRODUCTIVO
Debemos prepararnos para una vejez productiva,
opina Rony Puchuri, coordinador del programa
Abuelas y Abuelos Cuentacuentos, al precisar que
son 51 los adultos mayores que se han sumado a
esta cruzada voluntaria. “Desde 2013, hemos
atendido a 2,000 niños”, explica el funcionario,
para detallar que el programa está dirigido a
personas de entre 60 y 75 años de edad que tengan
disponibilidad de tiempo y, sobre todo, ánimo de
emprender este proyecto. Algunos provienen de
Centros de Atención Residencial para Personas
Adultas Mayores; otros se inscribieron por
iniciativa propia. Ellos han sido capacitados en
estrategias de animación de la lectura por la
asociación cultural Déjame que te Cuente, a cargo
de Cucha del Águila, y están listos para visitar
cualquier distrito, albergue o colegio.
Acercamiento. La literatura, las fábulas y el cuento facilitan la relación entre generaciones. Un esfuerzo de esa naturaleza es esencial para garantizar la formación de ciudadanos integrales.
un narrador de cuentos tiene
que comer.
Es natural de Áncash, está
graduado en la ‘universidad
de la vida’, y es uno de los cin-
cuenta integrantes del progra-
ma Abuelos y Abuelas Cuen-
tacuentos. Es ‘promo’ 2014,
es decir, un recién graduado.
Similar a sus compañeros,
sus clases se iniciaron hace
mucho tiempo, cuando aún
tenía la cabellera abundante
y su mamá se acercaba a su
cama para contarle historias,
antes de que se durmiera. La
mamá tuvo éxito, porque el
niño interior de Manuel sigue
despierto.
“También me contaban cuen-
tos”, le dice, entusiasmada, Ju-
lia Arispe, de 71 años, quien no
deja de exaltar las cualidades
de Manuel. La ‘abuela’ de Julia
era su hermana; y sus nietos
–ahora– los niños y niñas que
lustran el piso con sus unifor-
mes en la Casa de la Literatura
Peruana.
“¡También escribo can-
ciones y poemas!”, dice ella,
siguiendo al pie de la letra el
consejo de Regina Alcóver:
“¡Escriba lo que sea y como le
salga!”, le decía –años atrás–
por los parlantes de su radio.
Regina sabe; cada edad tiene
su belleza.
Los niños forman un cír-
culo en el piso, como si estu-
vieran sentados alrededor del
fuego, ese fuego de la sabiduría
que mantiene incandescente
su fascinación por la magia y
el ensueño. Es un rito, soul sa-
, percusión a cargo de los
niños y niñas que repiquetean
con sus pies, al subir y bajar las
gradas de la antigua Estación
de Desamparados, como un
tren fantasma llegando a la
puerta de la Casa.
Algunos de ellos se dis-
traen con el ruido de lo que
pareciera un tren en marcha
sobre sus cabezas. Una peque-
ña, gafas, pasta rosada, con-
templa a Víctor Hugo Romero,
de 76 años –sentado delante de
la gigantogiafia uel Puente ue
los Suspiros–, quien esconde el
brillo de sus ojos bajo un som-
brero de ala ancha. Él también,
abuelo cuentacuento, escucha
la marcha de los escolares que
siguen llegando y van de sala
en sala.
“¡Quinua! –exclama, cap-
tando la atención de su joven
audiencia–; ese es el nombre
del grano dorado”. Y sonríe al
terminar de revelar un mito
aimara.
En otra sala, Rosa Farro
Becerra se transforma, a sus
68 años, en el dios andino Wi-
racocha. En esa habitación, los
niños y niñas se convierten
en imágenes de los templos
preíncas. Se incendian, se vuel-
ven aire, agua, tierra, “como la
tierra de mi país, rica y fructí-
fera”, dice Rosa, levantándose
de su silla, en éxtasis. Cecilia
Linares, socióloga de 66 años,
retirada, sufre una regresión:
vuelve a ser pequeña. “Aquí
aprenden los niños de los abue-
los, y los abuelos de los niños”,
explica, acogedora.
UNA LEJANA NOCHE
La vida también es cuento.
Si no, que te lo cuente Tere-
sa Morán. Ella, en una lejana
noche, cuando era estudiante
de arqueología, viajó con José
Matos Mar y Hugo Neira al dis-
trito de Pacaraos, en Huaral.
“Esa noche, ella fue perseguida
por almas, perdió su manto y
los alumnos caminaban bajo
la Luna, envueltos en fraza-
das”. ¿Sabrán estos maestros
que ya se han convertido en
personajes de cuento? Ahora
son parte de la tradición oral.
La marcha del tren fantas-
ma –que es el paso apurado de
los visitantes– se detiene. La
Casa de la Literatura Peruana
luce solitaria tras la partida de
los niños y las niñas que, por
más de una hora, pulieron el
piso con sus grises faldas y
pantalones, que bajaron y su-
bieron gradas, que fueron Wi-
racocha y fuego y aprendieron
que hay que meter el hígado en
la refrigeradora antes de salir
de casa. “Este segundo que
vivimos es muy importante”,
les dice Carlos Villena, con la
sapiencia de sus 77 años. Ellos
aplauden, se levantan, porque
el cuento ha terminado y hay
que abrir la lonchera.
MELINA MEJÍA

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