FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA

DESCO Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo Av. Salaverry 1945-Lima 14-Teléf: 724712 Setiembre 1983.

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1 de enero de 1983

Elecciones municipales: Cifras y escenario político

ÍNDICE
Presentación……………………………………………………………………………………………………………………………………………. Prólogo………………………………………………………………………………………………………………………… ………………………….. Capítulo I Capítulo II 7 8

Antecedentes del municipio…………………………………………………………………………….……… ….. 10 El escenario electoral de noviembre de 1980……………………………………………………………………………………………………………… ……..…

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Capítulo III

Elecciones municipales: análisis global………………………………………………………………………………………………………………………. …… 29 Algunas características electorales de los partidos……………………………………………………………………………………………………………..……. 59 Resultados en Lima metropolitana……………………………………………………………………….……… 70

Capítulo IV

Capítulo V Capítulo VI Post Scriptum Anexos Bibliografía

Reflexiones finales………………………………………………………………………………………………………… 105 ………………………………………………………………………………………………………………………………….... ………………………………………………………………………………………………………………………………….... ……………………………………………………………………………………………………………………………………. 114 117 118

ÍNDICE DE CUADROS Cuadro N° 1. 1 Resultado de las elecciones municipales 1963-1966 (%)…………………………………………………………………………………………………….……… 15 1 Electores inscritos por departamento 1978-1980………………………………………………………………………………………………………………….. 31 2 Noviembre 1980: alcaldes a elegir……………………………………………………………………………... 32 4 Ausentismo nacional 1963-80(%)……………………………………………………………………………. 5 Ausentismo electoral 1978-1980 por departamentos (%)…………………………………………………………………………………………………. 6 Votos emitidos: 1963-80…………………………………………………………………………………………. 7 Resultados oficiales a nivel nacional Elecciones municipales. Noviembre de 1980………………………………………………………….… 37

Cuadro N° 3.

Cuadro N° 3. Cuadro N° 3. Cuadro N° 3.

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Cuadro N° 3. Cuadro N° 3.

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Cuadro N° 3. 8 Noviembre de 1980: resultados para elecciones municipales (provincial) por departamentos (absolutos)……………………………………………………………………………………………………………...

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Cuadro N° 3.

9 Noviembre de 1980: resultados para elecciones municipales (provincial) por departamentos (%)………………………………………………. ……… 44

Cuadro N° 3. 10 Comparación de resultados electorales, mayonoviembre de 1980…………………………………………………………………………………………… ….. 45 Cuadro N° 3. 11 Votación de la izquierda 1978-80………………………………………………………………………………… 47 Cuadro N° 3. 12 Votación nacional mayo-noviembre de 1980 en las provincias-capitales de departamentos (%)……………………………………………………………………………………………………………………. …… 50 Cuadro N° 3. 13 Resultados comparativos por partidos (%): elecciones para la Asamblea Constituyente (junio de 1978); elecciones generales (mayo de 1980-diputados), elecciones municipales (noviembre de 1980)……………………………………………………………………………………………….. 52 Cuadro N° 3. 14 1931-1980: resultados históricos de la primera fuerza electoral por departamentos…………………………………………………………………………. 53 Cuadro N° 4. 1 1980: algunos indicadores de la actuación electoral de las fuerzas políticas…………………………………………………………………………. 2 Fuerzas parlamentarias reales y teóricas…………………………………………………………….. 3 Votación y alcaldes provinciales electos por tendencia política……………………………………………………………………………………………….. 4 Votación 1978-80 en Pucallpa e Iquitos………………………………………………………………. 5 Resultados electorales en la ciudad de Arequipa……………………………………………………………………………………………………………… 1 Concentración electoral en Lima (%)…………………………………………………………………..

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Cuadro N° 4. Cuadro N° 4.

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Cuadro N° 4. Cuadro N° 4.

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Cuadro N° 5. Cuadro N° 5.

2 Incremento de inscritos por distritos Mayo – noviembre de 1980………………………………………………………………………………… ………………. 73 3 Noviembre de 1980: listas inscritas para concejos distritales en Lima Metropolitana……………………………………………………………………………………….………………

Cuadro N° 5.

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Cuadro N° 5. Cuadro N° 5.

4 Ausentismo en Lima 1980 (%)………………………………………………………………………………… 77 5 Resultados electorales para el Consejo Provincial de Lima …………………….…………………………………………………………………………… 78 6 Noviembre de 1980: resultado de las elecciones para el Concejo Provincial de Lima (absolutos)…..………………………………………………..… 82 7 Noviembre de 1980: resultado de las elecciones para el Concejo Provincial de Lima (%)…..……………………………………………………………..… 83

Cuadro N° 5.

Cuadro N° 5.

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Cuadro N° 5.

8 Noviembre de 1980: resultado de las elecciones para el Concejo Provincial de Lima (%)…..……………………………………………………………..… 84 9 Noviembre de 1980: resultado de las elecciones para los concejos distritales de Lima (absolutos)…..…………….………………………………..… 85 10 Votación comparativa de los procesos electorales en Lima metropolitana…..……………………………………..………………………………………………….. 88 11 Correlaciones estadísticas entre resultados para el Concejo Provincial de Lima y características sociales y demográficas de los distritos de Lima…..………………………………………………………………..……………………………………………..… 89 12 Comparación entre las votaciones distritales y provinciales de Lima por partido (votación provincial = 100)…..……………………………………………………..……………………………………..… 92 13 1980: mayo – noviembre. Votaciones distritales y variaciones porcentuales en la provincia de Lima (%). Correlación con PEA obrera y PP.JJ. ……………………………………………………………………….….95 14 1980: mayo – noviembre. Votaciones distritales y variaciones porcentuales en la provincia de Lima (%). Correlación con PEA obrera y PP.JJ. ……………………………………………………………………….….96

Cuadro N° 5. Cuadro N° 5.

Cuadro N° 5.

Cuadro N° 5.

Cuadro N° 5.

Cuadro N° 5.

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FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA A la memoria de mi padre y maestro Filiberto Tuesta Mori

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PRESENTACIÓN
El objetivo central de este trabajo es presentar en forma elaborada, ordenada y sencilla los resultados de los comicios electorales municipales del 23 de noviembre de 1980, así como un cuerpo interpretativo de los mismos. No pretende dar una respuesta más estructural e histórica de los resultados, ni un análisis microsociológico por regiones y tendencias, aunque a lo largo del texto se describan y deslicen algunas hipótesis al respecto. Las mismas se consideran solamente para dar una idea global y un marco general de contexto. Es así como debe entenderse nuestro estudio. Algunos de los límites del trabajo son consecuencia de la escasez de fuentes. Cuando éstas existen, además, se encuentran dispersas y desordenadas, y son difíciles de conseguir. El trabajo numérico resulta así arduo y laborioso, pudiendo simplificarse si en nuestro país existiera una política a favor de las bibliotecas, centros de documentación, estadísticas, por parte de nuestras clases gobernantes. Lamentablemente esto no es así. Ha participado en este informe como asistente de investigación, Eliana Villar, en quien recayó la laboriosa tarea de consignar la información en los sucesivos cuadros. A ella mi reconocimiento por su eficiencia y dedicación, que permiten esperar, a corto plazo, una investigadora de sólida formación profesional. La elaboración de los cuadros a través de los cuales se presenta la información estadística, dado que hemos trabajado con datos primarios, es de mi exclusiva responsabilidad, salvo que en el lugar pertinente se indique lo contrario. Este texto se inscribe en la política institucional de DESCO sobre el análisis de procesos electorales, antecedidos por los trabajos de E. Bernales(Crisis política: ¿solución electoral?, junio de 1978) y R. Roncagliolo (¿Quién ganó? Elecciones 1931-80, mayo de 1980), que sirven para un estudio más global sobre coyuntura y régimen políticos. Mi agradecimiento a Eduardo Ballón, Alberto Adrianzén, Alfredo Filomeno, Federico Velarde, por la lectura y crítica oportuna. A Rafael Roncagliolo, a lo lejos por su confianza y amistad. A Clotilde, Elsa y María, que tan pacientemente mecanografiaron este trabajo. A los miembros y empleados del Jurado Nacional de Elecciones que nos prestaron su colaboración. FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA

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PRÓLOGO

El presente trabajo intenta realizar un análisis político que se sirve de las herramientas cuantitativas para sustentar las hipótesis en que se basa. La intención es presentar un análisis global del proceso electoral municipal de noviembre de 1980, para cuya elaboración hemos visto necesario presentar una información de los resultados, intentado mostrarlos en forma simple y detallada. Es así que nuestro trabajo tiene un doble objetivo, uno descriptivo y otro analítico. Para abordar este segundo aspecto partimos del siguiente planteamiento: las elecciones de noviembre afirman, nuevamente, que la polarización social y política no desapareció en nuestro país. Sin llegar a niveles de exacerbación de la lucha de clases, tal como sucedió en la crisis del 77-79, el gobierno del Arq. Belaúnde Terry no ha podido mantener una imagen democrática de su administración, ni tampoco ha convencido en cuanto a su política orientada a mejorar las condiciones de vida de la mayoría de peruanos, a pesar del corto tiempo de su gestión antes de dicho acto electoral. Muy por el contrario, su accionar político se ha manifestado en el rápido desencanto de miles de electorales. Por otro lado, se confirma la idea de que su abrumador respaldo político obtenido en las elecciones presidenciales de mayo de 1980 fue producto de la combinación de una serie de factores mayormente coyunturales, que desaparecieron inmediatamente después de asumido el mando, el 28 de julio del mismo año. Ello no significa que el gobierno haya perdido todo el respaldo ciudadano, sino que este deterioro no fue más profundo porque la oposición tenía dificultades. El APRA se encontraba en su mayor crisis histórica partidaria. La izquierda, en pleno proceso de gestación de una opción unitaria, no pudo erigirse como alternativa de gobierno, mientras no volviera a fijar una política de clase independiente de los sectores del capital. A escasos cuatro meses de ejercicio del poder, los resultados electorales mostraron una polarización política evidente, dado el respaldo obtenido por los extremos del espectro electoral, esto es, el Partido Popular Cristiano y la Izquierda Unida. Por el contrario, el centro políticodefinición sobre todo electoral-perderá posiciones debido a su indefinición y crisis; se trata, por cierto, del APRA y Acción Popular. Encontrar la lógica de los cambios, los factores que los produjeron, el tipo de respaldo, así como sus implicancias, son las inquietudes que acompañan este texto. Por razones metodológicas lo hemos dividido en seis capítulos: el capítulo primero versa sobre las características del municipio, institución en la cual los partidos trataron de ganar la mayoría. Ofrece una imagen resumida de lo que es el municipio en el Perú. El siguiente capítulo ubica en el contexto a las elecciones mismas, intentando mostrar a los actores políticas y su movimiento en la coyuntura, entre los meses de julio y noviembre. El tercer capítulo inicia el análisis de los resultados electorales, básicamente a nivel global y por regiones, analizando a cada uno de los participantes por separado. El cuarto 8

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capítulo penetra en las características geográficas, morfológicas y coyunturales de los mismos y, finalmente, el capítulo quinto toma el caso de Lima metropolitana para realizar un análisis más minucioso de la votación, como respuesta al nivel de respaldo social del voto. El sexto capítulo recoge las ideas que hilvanan el estudio, para concluir con las reflexiones del autor sobre las implicancias de dicho proceso electoral en el escenario político peruano. En vista que los tres procesos electorales han dado como resultado un material de primerísima importancia para un estudio del Perú actual, publicamos un anexo completo, a nivel desagregado de resultados, representantes y electores de cada una de las elecciones. Lo consideramos importante, tanto por su utilidad académica como por la carencia de una información como ésta para el amplio público. Con su publicación esperamos que este material llegue no sólo a los entendidos en el tema. Hemos trabajado con fuentes primarias, vale decir con las actas electorales del Jurado Nacional de Elecciones y el Registro Electoral del Perú, así como con periódicos y revistas del periodo. Para algunos aspectos teóricos y metodológicos, hemos revisado el material existente que pormenorizamos al final del trabajo. Al momento de elaborar este trabajo no existían los resultados finales del Censo de 1981, motivo por el cual no son utilizados. Por lo demás, todos los cuadros fueron elaborados íntegramente por nosotros.

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CAPITULO I ANTECEDENTES DEL MUNICIPIO

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Luego de doce años de gobierno militar (1968-80), la sociedad peruana ha sufrido grandes cambios, al igual que sus instituciones. Sin embargo, los municipios no se han transformado en concordancia con las necesidades de una sociedad convulsionada por la conformación de nuevas relaciones en la sociedad civil. La liquidación de la oligarquía y las formas capitalistas de nuestra sociedad fue dando las condiciones para la aparición- y desaparición, por consiguiente- de nuevas fuerzas políticas. Desde el 78 el espectro político, mostrado más claramente por las elecciones a la Asamblea Constituyente, se ha clarificado. La derecha- UNO, MDP- ya no está constituida por la oligarquía agro-exportadora, sino por el PPC, con base social burguesa y eminentemente urbana. AP ya no cubre el centro político gracias a su programa populista-reformista; enarbola ahora un proyecto más limadamente burgués. Si bien el APRA- con su acostumbrado zigzagueo político- ya no recoge las reivindicaciones oligárquicas, planteará un centrismo social demócrata tan poco convincente como que fue el sustento político del gobierno castrense para la llamada transferencia política1. La izquierda- que hoy cubre el otro extremo del espectro- pasa a ser una fuerza importante en el escenario electoral, a diferencia de los años 60 en que su presencia era sólo secundaria. Si bien los municipios tienen un origen español en nuestro país, sólo a partir de fines del siglo pasado tuvieron una vida más orgánica, lo que es notorio incluso en la primera legislación de municipalidades dada en 1982. La implantación de los municipios fue sólo un elemento más en la estructura dominante del Perú colonial de esos años, con un carácter fundamentalmente administrador de las ciudades. Al igual que la mayoría de las instituciones de la sociedad peruana, los municipios han tenido una historia llena de tropiezos, siendo progresivamente desplazadas sus pocas funciones ejecutivas a otros organismos del Estado. A la vez que se fue reduciendo el número de sus funciones, el derecho democrático de los ciudadanos a elegir sus propios burgomaestres fue postergado por décadas, y los puestos
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UNO: Unión Nacional Odriísta. Partido oligárquico casi desaparecido. Su fundador, Manuel A. Odría, gobernó como dictador entre 1948-1956. MDP: Movimiento Democrático Peruano. Partido oligárquico desaparecido. Gobernó con su fundador, Manuel Prado, entre 1939-1945 y 1956-1962. AP: Acción Popular. Líder: Fernando Belaúnde Terry. PPC: Partido Popular Cristiano. Partido burgués cuyo líder es el ex alcalde de Lima, Luis Bedoya Reyes. PAP: Partido Aprista Peruano. Fundado por Haya de la Torre en 1928.

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FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA municipales fueron cubiertos con personas elegidas por el régimen de turno. Las atribuciones mayormente urbanas de estos municipios los desvinculaban de la mayoría aplastante de la población peruana que vivía en el campo y en el interior del país. Pero a partir de la década del 50 la ciudad va adquiriendo el papel de eje de nuestra sociedad. Ya el censo de 1961 muestra cómo en las ciudades vivía alrededor del 50% de nuestras población, siendo los centros de absorción de migrantes provincianos que formarán alrededor de las urbes los hoy llamados pueblos jóvenes, algunos de los cuales tendrán más tarde el carácter de distritos. Recién en 1963, en el primer gobierno de AP, se realizaron las primeras elecciones municipales, teniendo los municipios un mayor dinamismo. Durante el régimen militar los municipios volvieron a una situación de postración, siendo una de las pocas instituciones dejadas de lado en un periodo de cambios, debido al tipo de régimen político centralista-dictatorial y por el hecho de que los municipios se hubieran convertido en grandes dinamizadores de demandas locales no permitidas en las reglas del juego. En 1978 se promulgó el Decreto Ley 22250 sobre municipios. Este tenía un doble interés; por un lado reforzar, aunque en forma limitada, el manejo económico de los municipios y actualizar la legislación existente en concordancia con la situación presente. en realidad, esto respondía también a la necesidad del gobierno militar de hace más funcionales los municipios para que pudieran amortiguar las reivindicaciones locales y regionales que eran requeridas directamente al gobierno central. Se intentaba descentralizar así las reivindicaciones que hasta el momento había concentrado el tan crecido Estado. Pero la realidad de los gobiernos locales y autónomos no sólo mostraba una cuestión normativa y jurídica que no se cumplía, sino que también la participación en la gestión edilicia fue cerrada y excluyente. El D.L. 22250 asignó algunas funciones al municipio dentro del ámbito local, pero las más importantes quedaron en manos del gobierno. El municipio ha perdido injerencia- como ya lo señalamos- en una serie de sectores, en especial en lo concerniente a la vivienda, expansión urbana y de servicios, como muestra el siguiente listado.

FUNCIONES MUNICIPALES ANTES DE 1980 (municipio) Control de expansión urbana Licencia de construcción Servicio municipal de transporte Control de tránsito Agua y salud A PARTIR DE 1980 . Ministerio de Vivienda . Ministerio de Vivienda . ENATRUPERÚ . Ministerio de Transporte . Ministerio de Salud 12

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. . . . ESAL ELECTRO PERÚ Ministerio de Educación Gobierno Central

Alumbrado Instrucción primaria Aprobación del presupuesto

Pero si bien muchas atribuciones son trasladadas a otras dependencias del Estado, hay una contradicción real entre la cierta autonomía otorgada tanto por el D.L. 22250 como por la Constitución, y la imposibilidad de lograrla, incluso en el plano económico, que es el que da vida al municipio. El D.L. 22250 señala que los ingresos de los municipios provienen de los frutos y productos de sus bienes. Estas posibilidades en realidad se reducen a los: Impuestos municipales: autovalúo Impuestos a terrenos sin construir. Impuestos a la apertura de establecimientos comerciales e industriales. Impuestos al rodaje. Junto con la dación del D.L. 22250 se emitieron otros cinco, destinados a incrementar las rentas de los municipios. El D.L. 22830, que crea el Fondo de Inversiones en Fideicomisos de Lima metropolitana y el D.L. 22831 que crea el Fondo de Inversiones de los Concejos Provinciales, son los más importantes. Ambos tienen como finalidad proporcionar fondos para realizar obras de ornato y remodelación de monumentos, campos deportivos etc. Los Decretos Leyes 22826, 22832 y 22834 referidos al pago de deudas pendientes, a la modificación de la escala de impuesto predial no empresarial y al incremento de la recaudación por concepto de licencia de establecimientos. Todos estos decretos leyes no fueron suficientes para posibilitar al municipio obtener mayores rentas y asumir en mejores condiciones la Ley 22250. Se tenía- y se tiene- que esperar la transferencia de la Partida del Presupuesto General de la República, que no cubría las necesidades mínimas del funcionamiento municipal. Por lo tanto, sólo algunos concejos distritales, en los que se concentran sectores medios, pueden obtener mejores rentas y mantenerse equilibrados. En Lima no existe un catastro municipal que reactulice el valor de los inmuebles para incrementar el impuesto predial no empresarial; es por ello que el municipio de nuestra capital dejó percibir 4 mil millones de soles entre los años 1974-1978, de tal manera que los límites presupuestarios y tributarios hacen que de 1,500 distritos sólo 100 tienen posibilidades de obtener rentas significativas. Se puede afirmar que el poder llamado local es subalterno y no autónomo. Expresa sí, tanto contradicciones sociales como contradicciones urbanas, esto es, en el desigual acceso y atención a los consumos colectivos, a la vez que permite la consolidación de la estructura de poder regional o nacional. El poder subalterno implica el verticalismo del gobierno central que no permite la autonomía, que es cuestionada en la medida que el gobierno municipal debe ceñirse a lo ya 13

FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA planificado. El gobierno municipal ha sido, pues, históricamente un apéndice complementario del gobierno central. De los 152 municipios provinciales del país, el de Lima metropolitana es el más importante; se divide en 39 distritos que concentran desigualdades sociales. La población de Lima habita, en gran proporción, en zonas barriales, tugurizadas o en proceso de tugurización. Por lo poco explícito de las leyes y dispositivos, existe en muchos casos una doble administración en la cual tiene competencia tanto el concejo distrital como el provincial. Las elecciones realizadas en los años 78-80 demostraron el asentamiento preferencial- en el caso de Lima- de los grupos de izquierda en los llamados distritos populares, por la gran cantidad de habitantes en los llamados pueblos jóvenes. Vale la pena recordar que en 1979 existían en todo el país 2’893,486 personas en 893 pueblos jóvenes, de los cuales 321 se encuentran en Lima, con una población de 1’487,000 habitantes. Los problemas de estos distritos- en los que predomina una población obrera- son cuantiosos, como que el 53% no posee agua, el 51% no tiene agua potable, el 37% no tiene acceso a la luz eléctrica, el 99% no posee pistas y el 31.96% no tiene veredas, por señalar algunos guarismos. Si a esto se le añade que el municipio no posee planos perimetrados, es muy difícil realizar tanto la remodelación, como la lotización o los proyectos urbanísticos. Esta situación tiene pocos visos de cambio si nos atenemos a la nueva Ley Orgánica de Municipalidades, promulgada el 17 de marzo de 1981. Dicha ley fue casi consensualmente rechazada, apenas se anunció, ya que en su elaboración no hubo participación de los alcaldes recién elegidos, principales protagonistas en la gestión local. En dicha ley- que podría aun admitir modificaciones por parte del parlamento- se otorga más funciones al municipio, pero sin asignarle las rentas para poder ejercerlas, a la vez que se le impide dotarse de una legislación que permita, por ejemplo, crear nuevos tributos. Los concejos son librados a su suerte, dando como resultado que sólo podrán solventarse los distritos y provincias con posibilidades económicas. La compensación- ya que no existe Caja Única- será vía la transferencia de fondos del Presupuesto Nacional, que podría estar supeditada a preferencias políticas por cuanto no hay ningún tipo de control sobre ello. Esto podría ocurrir en aquellos concejos municipales controlados por la izquierda, con el fin de menguar la influencia o importancia política que ésta tiene ahora.

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CUADRO N° 1.1. RESULTADO DE LAS ELECCIONES MUNICIPALES 1963-1966 (%)
Departamentos 1.Amazonas 2.Ancash 3.Apurímac 4.Arequipa 5.Ayacucho 6.Cajamarca 7.Callao 8.Cuzco 9.Huancavelica 10.Huánuco 11.Ica 12.Junín 13.La Libertad 14.Lambayeque 15.Lima Metropolitana 16.Lima Provincias 17.Loreto 18.Madre de Dios 19.Moquegua 20.Pasco 21.Piura 22.Puno 23.San Martín 24.Tacna 25.Tumbes TOTAL 1963 57.03 48.79 48.83 24.09 41.90 62.91 32.79 31.32 47.16 48.78 47.02 35.96 72.91 63.62 44.19 ___ 43.43 53.43 39.36 39.36 39.45 12.06 52.78 31.01 46.80 44.33 COALICIÓN APRA-UNO 1966 49.89 48.01 46.50 36.60 42.48 55.66 40.90 37.94 45.94 50.98 40.92 50.71 68.59 ___ 42.23 ___ 39.97 53.98 51.59 48.49 44.69 14.07 47.84 57.12 44.79 42.89 1963 35.54 46.91 51.17 59.60 44.80 37.09 40.44 67.10 48.53 48.79 44.74 55.89 27.09 33.25 49.59 ___ 50.83 44.93 60.64 35.87 38.30 41.12 47.22 35.08 36.43 46.54 ALIANZA AP-DC 1966 43.72 46.05 53.50 37.91 52.72 42.80 41.28 50.26 46.46 44.87 51.94 42.20 29.00 45.47 51.23 ___ 51.66 46.02 48.41 27.30 40.53 31.79 52.16 35.06 45.46 46.08 Independientes (*) 1963 1966 7.43 6.39 4.30 5.94 ___ ___ 16.31 25.49 13.30 4.80 ___ 1.54 26.76 17.83 1.58 11.79 4.31 7.60 2.43 4.15 8.24 7.14 8.14 7.10 ___ 2.41 3.12 54.53 6.21 6.54 ___ ___ 5.73 8.38 1.64 ___ ___ ___ 24.78 24.21 22.25 14.78 46.83 54.15 ___ ___ 33.91 7.83 16.77 9.75 9.13 11.03

(*) % obtenido por el total de las listas independientes FUENTE: Jurado Nacional de Elecciones (J.N.E.)

En dicha ley, la llamada democracia local o participación vecinal es muy reducida o nula. Establece que la elección de alcaldes y regidores será por sufragio directo y que se creará una Junta de Vecinos que será nombrada por el alcalde; por otro lado, se declara el derecho de iniciativa de cualquier ciudadano de expresar su posición sobre cualquier problema. Ello tiene hoy casi la misma ineficiencia que el llamado “buzón de sugerencias”. Los cabildos abiertos- si bien no son eliminados- tienen poca vigencia en muchos distritos. De la misma forma, no han sido reconocidas en especial en distritos de pueblos jóvenes, las organizaciones representativas de los pobladores. Se intenta así individualizar los problemas locales, que sumados no tienen por qué necesariamente 15

FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA se los de la colectividad. Los municipios no han generado la participación activa de los pobladores, por lo que hay un escepticismo en cuanto al logro de los objetivos que la ley les señala. La situación actual es, por tanto, calamitosa para los alcaldes elegidos en noviembre de 1980 y que asumieron sus funciones con un déficit de 2,000 millones de soles a nivel nacional. Con la absorción del 83% de su presupuesto en gastos de personal como promedio y con la dependencia casi directa de las transferencias del Estado, tienen que enfrentarse a múltiples y diversos problemas que son sólo formas externas de la estructura de nuestra sociedad. El municipio se convierte, luego del juego electoral de noviembre, en un campo nuevo de la lucha política, como lo fue en 1963 y 1966 (Ver resultados en cuadro N° 1.1).

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CAPITULO II EL ESCENARIO ELECTORAL DE NOVIEMBRE DE 1980

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El respaldo electoral obtenido en mayo por AP, particularmente por Fernando Belaúnde, es la expresión de una votación multiclasista. En él se concentraban las esperanzas de vastos sectores sociales. Belaúnde encarnaba individualmente el rechazo social al régimen militar, tanto por haber sido derrocado por el gobierno castrense como por reafirmar ante el electorado su imagen democrática. Esta situación no pudo ser aprovechada por el APRA, que durante mucho tiempo se mostró apadrinada por el régimen de Morales Bermúdez. Su imagen de partido autoritario, sectario y represivo y la utilización de la fuerza como arma política, hechos demostrados hasta la saciedad en la campaña electoral, le restaron votos. De igual manera la izquierda, que en el año 1978 había recogido el sentimiento antimilitarista de las masas, no pudo presentarse como una alternativa viable ante el electorado debido a su división. La izquierda, expresión del movimiento obrero y popular desde 1977, se vio afectada por el reflujo de dicho movimiento, dibujado en el frustrado paro nacional de enero de 1979 y en la derrota del magisterio agrupado en el SUTEP, en noviembre del mismo año. Meses antes se notaba ya una debilidad del movimiento obrero y popular en arrancar importantes reivindicaciones al régimen, así como una mejora en el manejo económico por parte del grupo “Cosmos”, que le daba un respiro al gobierno de Morales Bermúdez. Los fracasos de aglutinación de la izquierda se vieron fugazmente superados por la Alianza Revolucionaria de Izquierda (ARI), que se disolvió a las semanas de su formación, por la incapacidad de las direcciones políticas de mantenerla, privilegiando intereses secundarios al movimiento de masas. Con la automarginación de la izquierda de la escena electoral, la competencia fue esencialmente interburguesa, esto es, entre el APRA y AP. En esta pugna entre los partidos del orden salió triunfante AP (45%) sobre el APRA (25%), la izquierda sólo obtuvo el 13% en forma conjunta y el PPC un exiguo 9%2. AP supo jugar políticamente en el periodo anterior, donde se abstuvo de participar en los comicios de la Constituyente, mostrándose como “real alternativa a los militares” que lo derrocaron en
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Ver R. Roncagliolo: ¿Quién ganó? Elecciones. 1931-1980, DESCO, 1980.

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octubre de 1968. Esto permitió a Belaúnde aparecer por encima de las otras fuerzas, que se habían desgastado con la participación subordinada del poder, otorgándose al belaundismo la segunda oportunidad histórica de gobernar. Es así que al cabo de dos décadas de lucha política se da una importante variación de las fuerzas electorales. Se puede percibir una polarización, siendo los extremos del espectro una izquierda desunida en lo orgánico, pero unida en muchas coyunturas de lucha, y una extrema derecha representada por el PPC que convoca a un electorado casi totalmente citadino y a sectores privilegiados de nuestra sociedad. Es el partido que disputa en muchos lugares los votos al partido del gobierno, sin tener el respaldo de aquél, pero con una presencia en lo económico que los populistas saben reconocer. Finalmente aparece un centro-derecha ambiguo y contradictorio, representado por el APRA, en una situación que no le permitió tener una política coherente en el periodo, ya que ello le significaría profundizar sus diferencias, como se comprobó en su XIII Congreso Nacional de Trujillo, que abrió profundas heridas al cincuentenario partido, con efectos determinantes en las elecciones municipales. En cuanto al partido del gobierno, llega al poder en medio de una maraña de circunstancias que desaparecerán en el momento mismo de su asunción, por su política básicamente continuista de los militares, a pesar de haberse presentado previamente como su negación. El deterioro será vertiginoso para un partido que tuvo un aluvional respaldo electoral en mayo. Las luchas sociales que acompañaron la crisis abierta en 1977 apuntaban a una democratización de la sociedad. Múltiples fueron sus formas, pero tuvieron como resultante una democracia liberal burguesa con sus instituciones clásicas de ordenamiento jurídico y social. En el corto plazo el pueblo buscaba depositar confianza en un gobierno que mejorara el nivel de vida de las mayorías pauperizadas, que brindara una estabilidad y mejorara el empleo. Todo esto ofreció AP, aunado a una restauración de las libertades democráticas. El cambio debería sentirse rápidamente; ése era el reto de Belaúnde y su gobierno. Con la asunción del nuevo gobierno el 28 de julio de 1980, se abre un nuevo periodo de la lucha de clases. Vuelven muchos políticos ocultos en el paréntesis de 12 años, haciendo sentir el retroceso de la historia en vez de su avance. Días antes los acuerdos sobre la transferencia entre AP-FFAA se hacían más regulares. En las palabras de sus dirigentes se notaba que dichos acuerdos iban más allá de un problema de traspaso de poder, variando la actitud de AP de la beligerancia electoral a una relación más estrecha y un olvido político de lo acontecido en los doce últimos años. La mantención de los mandos militares, así como de los privilegios políticos aseguraban, más que una delimitación de campos, la cuota de poder que seguirían manteniendo los militares. El antimilitarismo belaundista terminó cuando empezó su gobierno. Pero las exigencias de cumplimiento de las promesas electorales también empezaron y los acuerdos con los militares constituían un mal inicio para el nuevo gobierno. Esta fue la tendencia que siguieron las fuerzas sociales donde la polarización y la estabilidad estuvieron unidas en forma complementaria. La situación política era estable gracias a un reacomodo en las clases y partidos luego de la dictadura, 19

FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA pero a la vez se procesaba una polarización política que se había iniciado en 1977 y estancado en mayo de 1980. El consenso va disminuyendo paulatinamente sin desaparecer, debido al carácter coyuntural del respaldo abrumador de AP en las elecciones, terminando por imponerse más claramente el carácter clasista de la lucha social. El consenso va dando paso a la contradicción, sin desaparecer, hecho que utilizará el nuevo gobierno para aplicar las medidas económicas y políticas.

2.1 LA ECONOMÍA ACENTUA EL DETERIORO DEL GOBIERNO
A lo largo de los últimos años, la base de los enfrentamientos sociales y políticos estaba en la crisis económica. Superar la crisis sería, pues, la principal preocupación de cualquier gobierno, así como ofrecer un plan económico y una estrategia de desarrollo. Vivir con inflación, devaluación, paquetes de medidas, formaba ya parte de la vida cotidiana de los peruanos. Manuel Ulloa, último ministro de economía en el primer gobierno de Belaúnde, será quien tome las riendas del manejo económico al inicio del gobierno. Ligado por fuertes lazos económicos con el capital monopólico, Ulloa representa sus intereses directos al interior del gobierno. Representa un proyecto de la burguesía de transnacionalización del país y sus principales medidas van en esa dirección. Como ministro de economía- y a la vez primer ministro- conforma un grupo asesor conocido por el nombre de “Dynamo”, integrado por tecnócratas, funcionarios internacionales, economistas de renombre, algunos de ellos ligados políticamente al PPC. La primera discusión pública fue planteada cuando Ulloa presentó al Parlamento el proyecto de presupuesto general de la república. En éste se observaban las concesiones a los militares y al capital internacional, al representar los rubros de defensa y deuda externa alrededor del 50% de dicho presupuesto, dejando los concernientes a educación, salud y vivienda en extremo deficitarios, en el total desamparo y sin posibilidad de afrontar la crisis que engloba a estos sectores. Igualmente se liberaba la economía rebajando los aranceles; esto produjo la protesta de la SI, señalando que esta medida llevaría a la quiebra a muchas empresas; lo mismo sucedió cuando se comunicó la revisión de la política del CERTEX, por parte de los exportadores agrupados en ADEX. Pero donde se sintió la política económica de Ulloa fue en la aplicación de las medidas económicas destinadas al aumento de precios, que recibió el nombre de “desembalse”. Nombre referido a una serie de medidas económicas que- según Ulloa- debió tomar el gobierno anterior, postergándolas para el nuevo régimen, que de esta manera se vio obligado a instrumentarlas. Algunas de estas medidas fueron decretadas en los meses de agosto y setiembre de 1980, pero la mayoría de ellas se postergaron nuevamente, esta vez para después de noviembre. La respuesta social fue inmediata: las movilizaciones se sucedieron, así como los disturbios callejeros semejantes a los del régimen anterior, pero sin llegar a tener la misma intensidad y objetivos. Esta respuesta reflejaba 20

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la situación social, marcada por las continuas huelgas que diversos sectores realizaron en el periodo electoral. El desembalse se hizo sentir, la desilusión de los electores belaundistas también. Mientras tanto, lo que se hizo fue preparar la penetración del capital transnacional, a la vez que se redujo sustancialmente el papel del Estado, iniciando el proceso de reprivatización que fue llamado popularmente “devolucionario”.

2.2 LAS DIFERENCIAS AL INTERIOR DEL GOBIERNO
Luego del triunfo populista, Belaúnde llamó a los partidos políticos a cooperar con el gobierno, con el propósito de ganar consenso. Mientras la izquierda se mantuvo en la oposición, el APRA- si bien no aceptó- tuvo una actitud ambigua apoyando y oponiéndose a las medidas del gobierno según las circunstancias. El único partido que aceptó fue el PPC, con cuyo concurso el gobierno pudo lograr la mayoría en el Congreso, especialmente el Senado donde le faltaban votos para llegar a tener la mayoría absoluta. A cambio, el partido de Bedoya fue beneficiado al entregársele la cartera de Industria, Turismo e Integración y el Ministerio de Justicia. De igual manera le fueron entregadas las presidencias de varias comisiones y dependencias administrativas. Sin embargo, al interior del partido gobernante se desarrollaban dos tendencias, lideradas por Ulloa y Alva respectivamente. En la primera se encontraban figuras como Manuel Ulloa, Arias Stella, Fernando Calmell del Solar, Oscar Trelles, entre otros, que ocupaban mayormente cargos en el Ejecutivo, en empresas públicas: económicamente más ligados al capital internacional, socialmente más enraizados en las urbes costeñas, en los estratos de la gran burguesía. Su estilo político más moderno así como su base social. En relación con su partido, a pesar de controlar el Plenario Nacional de Acción Popular, le fue difícil mantener una ligazón con su base partidaria, máxime si esta tendencia era la responsable- vía Manuel Ulloa- del manejo económico que afectaba también a las bases populares y pequeño-burguesas que AP cobija en su seno. El otro sector es el dominado por J. Alva Orlandini, senador y segundo vicepresidente de la República. Representa a sectores de la burguesía intermediaria, exportadora e industrial, socios menores del capital monopólico. Políticamente liberales y críticos tenaces de los militares, por lo cual sufrieron persecución, lo que les sirvió para mantener cierta fidelidad partidaria, este sector populista está más ligado a la base y las provincias, y presenta un estilo clientelista que le facilita el control de aparato del partido. Recogió las reivindicaciones y críticas al plan Ulloa de gremios burgueses tales como ADEX, CONACO. A diferencia de la lucha tendencial surgida en el primer gobierno de Belaúnde entre populistasreformistas y conservadores, en esta oportunidad se trata de dos tendencias con distinto nexo con el capital. Por ello la lucha era circunstancial, hecho que facilitaba actuar conjuntamente en múltiples casos, arbitrando Belaúnde las diferencias mayores, aunque apoyando en este periodo a Ulloa a pesar de los orígenes e historia que lo ligaban a los alvistas. El origen, la ideología y las 21

FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA condiciones de la lucha de clases no permitió una mayor diferenciación entre estas dos tendencias.

2.3 LOS ACTORES POLITICOS 2.3.1 Acción Popular (AP)
Acción Popular se presentó a las elecciones municipales con la ventaja del abrumador respaldo electoral de mayo. Su candidato a la alcaldía provincial de Lima era el arquitecto Eduardo Orrego Villacorta, antiguo líder populista de los inicios de AP y prominente empresario en la industria de la construcción. En los primeros días de agosto de 1980 renunció al ministerio de transportes y comunicaciones para postular a la primera alcaldía del país. A pesar de estar muy cercano a los alvistas, tanto por origen como por tradición, y luego ligado a los reformistas en 1963, en esta oportunidad no fue ubicado en ninguna de las tendencias al interior de AP. Lo que sí es notorio es su toma de distancia con respecto a Ulloa, que se acentuará posteriormente como alcalde de Lima, ya que en cierta medida- no siendo alvista- se apoyará en el vice-presidente. AP realizó una campaña con mucha anticipación, contando con el respaldo del aparato estatal, con una campaña millonaria y un apoyo no menos velado del Jurado Nacional de Elecciones. En su discurso electoral, Orrego señaló la urgencia de afrontar el problema municipal con un plan de emergencia que contemplaba principalmente los problemas de limpieza, tránsito y transporte. Gran parte de las soluciones de las propuestas pasaban por la construcción de obras públicas. A pesar de que propagandizaba la autonomía municipal, no evitaba ser percibido como copartícipe de la política gubernamental. Así resume El Comercio los planteamientos de Orrego a una entrevista: …”la consagración de una real y efectiva autonomía municipal, para darle al Concejo Metropolitano una organización administrativa y legal y establecer un gobierno eficiente; la eliminación de la Caja Unica para propender el desarrollo de los municipios distritales autónomos, y la creación de mecanismos para la recaudación de rentas que permita un presupuesto equilibrado. Son, entre otras, las metas del plan municipal del candidato populista a la alcaldía de Lima, Eduardo Orrego Villacorta” (El Comercio, 17.11.80). Como candidato oficialista estuvo ligado directamente a la imagen que se iba formando del gobierno, que aunque económicamente deteriorada, políticamente mantenía aún respaldo ciudadano. Su campaña fue costosa; realizó varios mitines, así como presentaciones televisivas. El cierre de campaña tuvo lugar en el Paseo Colón, frente a su local partidario, en un poco exitoso mitin. Allí, Javier Alva, en su discurso, expresó el pensamiento de AP al señalar que los comicios…

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“son un verdadero plebiscito en el que el pueblo debe ratificar a AP y al presidente Belaúnde”. (El Comercio, 21.11.80).

2.3.2. El Partido Popular Cristiano (PPC)
El PPC es el otro partido ligado al gobierno, en el cual participa con ministros, técnicos y asesores. Es, por tanto, un partido que tiene especial importancia para AP, como la tuvo para el APRA en la Asamblea Constituyente. Conspicuo representante de la burguesía urbana, financiera ligada al capital internacional, el PPC se jugó su existencia partidaria en unas elecciones que pudieron sepultarlo, si se tomaba en cuenta las elecciones presidenciales donde su declinación política fue clamorosa. Pero supo aparecer ante el electorado como independiente del gobierno y a veces has opositor de éste. Presentó a la Alcaldía Provincial de Lima al ingeniero Ricardo Amiel, ex decano del Colegio de Ingenieros del Perú y nuevo secretario de organización de su partido. Sin pasado político de importancia, fue un candidato que exteriorizaba una imagen no política de las elecciones. Aspecto que ellos querían reafirmar, como lo declarara el mismo Amiel: “Definitivamente, este proceso comicial no es un plebiscito es una contienda electoral entre 4 candidatos” (El Comercio, 21.11.80). Señalará posteriormente que su candidatura “es una opción de gobierno para afianzar la democracia y limitar el exceso de poder en un solo partido” (El Comercio, 21.11.80). Esta línea los llevará a plantear un tipo de gobierno comunal en el que se requería fundamentalmente un manejo administrativo y gerencial del Concejo, como señalara su candidato a la alcaldía de Miraflores cuando sostenía que la crisis municipal se debía al “caos económico y a la desorganización administrativa” (La Prensa, 5.11.80), o cuando reiteraban que era necesario encontrar “soluciones inmediatas para resolver problemas administrativos” (El Comercio, 21.11.80), o cuando recuerdan que lo importante es “gerencias la municipalidad” (El Comercio, 21.11.80). La campaña de Amiel se apoyaba en la figura del Dr. Luis Bedoya Reyes, último alcalde electo de Lima y presidente del PPC. Este último aparecía junto con R. Amiel en la propaganda partidaria y en las presentaciones televisivas, asociando las dos figuras en forma reiterada, recordando y resaltando su anterior ejercicio edil, como versa la propaganda: “Bedoya y los hombres del PPC realizaron el mejor gobierno municipal… y cumplieron contigo” (El Comercio, 06.11.80). En otro anuncio se señalaba que: “Ahora, Amiel y el PPC trabajarán nuevamente para ti. Por un ciudad - bien organizada - bien limpia - con más y mejores vías - con mejores condiciones de vida para todos”. (El Comercio, 21.11.80) (subrayado nuestro). Esta asociación fue reiterada en cada discurso, entrevista, propaganda, como se grafica en la siguiente respuesta de Amiel: “Es necesario una campaña de fumigación y desratización, porque

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FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA desde la gestión de Bedoya no se ha efectuado una campaña de esta índole”. (El Comercio, 21.11.80). Era un llamado a la eficiencia, al recuerdo de un gobierno municipal añorado, a la paz social: “Estaremos con las armas de la fe y nuestro programa ayudando al habitante de la gran Lima a vivir en una ciudad no politizada, sino en una élite en donde sus ciudadanos recobren el derecho de vivir con dignidad” (A. Aramburú Menchaca) (La Prensa, 09.10.80). Este llamado no excluía su posición diametralmente opuesta a la izquierda, cuando aclaraban: “nuestro tecnicismo no nos quita firmeza ni sentido doctrinario. Seremos un atajo a la izquierda atea y marxista; por nuestra posición absolutamente cristiana” (La Prensa, 09.10.80). Este era el mensaje pepecista que fue ganando sectores descontentos de la pequeña burguesía y sectores despolitizados populares, que percibían intuitivamente que las cosas no cambiaban con AP y no veían en IU ni en el APRA una alternativa.

2.3.3. Partido Aprista Peruano (PAP)
El gran derrotado de mayo de 1980 fue el APRA, que nunca estuvo tan cerca del gobierno como en aquella oportunidad. La caída fue brusca y tuvo severas consecuencias partidarias. Excusándose de participar en el gobierno, el APRA asume una línea ecléctica, que denominó de oposición constructiva y democrática. Pero era claro que el APRA se encontraba atada de manos a la espera del XIII Congreso Aprista a realizarse en Trujillo; congreso que evaluaría la línea política del APRA y haría el balance de la campaña electoral. Pero el aspecto sustancial se centraba en la confrontación de tendencias lideradas por Armando Villanueva del Campo y Andrés Townsend Escurra por el control del partido, así como en una definición ideológica y toma de posición política frente al gobierno. En suma, el congreso constituiría el final de una confrontación subterránea y el inicio de la lucha abierta entre las dos tendencias. El congreso de Trujillo otorgó la mayoría a Villanueva, que asumió el control total del partido. En el mismo evento se retiraron Townsend, Luis Alberto Sánchez, Ramiro Prialé y alrededor de 200 delegados, expresando su rechazo al congreso, el desconocimiento del mismo y de la nueva dirección emanada de él, incluyendo a Fernando León de Vivero, flamante secretario general del APRA. Townsend acusó a la dirección de ser la causante de la derrota electoral y de estar influenciada e “infiltrada de elementos comunistas”. A su vez, Villanueva defendió la legalidad del congreso, asumió El Antiimperialismo y el APRA como primera fuente doctrinaria del APRA y acusó a sus detractores derechistas. Se expresan así do corrientes largamente incubadas en el partido aprista, unidas por una ideología ambigua y un líder carismático y autoritario, como fue Víctor Raúl Haya de la Torre.

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Abierta la crisis partidaria, se intenta la conciliación para afrontar exitosamente la campaña electoral. Es así como entre el 7 y el 8 de setiembre de 1980 se realiza el XXX Plenario Extraordinario Aprista, al que asisten Luis Alberto Sánchez- que luego será nombrado presidente de la célula parlamentaria aprista- y Ramiro Prialé; aislándose de esta manera Townsend, que a su vez organiza el primer “Plenario de bases de Lima Metropolitana del PAP”, primer acto disidente de los llamados “andresistas”. Por esta razón el plenario de Alfonso Ugarte pide su expulsión, que meses después se hará efectiva. La batalla había sido ganada por los “armandistas”, pero a un costo muy alto, mostrando públicamente una vez más la utilización de la violencia en la solución de sus divergencias y un partido desunido como nunca lo estuvo en la historia. Dividida el APRA, resulta difícil para su dirección lanzar un candidato representativo y con trayectoria aprista. Townsend hace públicas sus simpatías por el rector de la Universidad “Federico Villarreal”, doctor Justo Enrique Debarbieri. El comité ejecutivo nacional (CEN) aprista, luego de barajar algunos nombres, acepta la candidatura en un intento de mostrar una unidad inexistente y de conciliar criterios. Es así que Debarbieri pasa al primer plano de la vida política, siendo sin embargo un dirigente de segundo orden; candidato, finalmente, de la derrota. La imagen de desunión fue uno de los elementos que tuvo que combatir sin éxito la propia dirigencia aprista. Así, en el raleado mitin de cierre de campaña electoral en la plaza San Martín, Fernando León de Vivero señaló que: “la gran unidad del partido está saldada…”, “nuestro partido se fundó para servir al pueblo, no para servir a un caudillo ni a un grupo de hombres ambiciosos. Y ha sobrevivido a todos los atropellos, crímenes, persecuciones y destierros, sufriendo miserias y dolor por más de 50 años, y esta noche, cuando se habla de divisionismo, se está soldando una gran unidad” (El Comercio, 19.11.80). Pero el ánimo derrotista estaba presente incluso en dirigentes como Luis Alberto Sánchez, Enrique Chirinos Soto o Carlos Enrique Melgar, teniendo que salir Debarbieri al frente el mismo mitin, señalando que “nadie compite para perder. Desarrollamos la campaña con paso firme a la victoria, sin derrotismo” (El Comercio, 20.11.80). La campaña aprista fue pobre, sin fuerza, y distante de anteriores campañas políticas del APRA. Tanto es así que una de las principales consignas estuvo referida a la educación, para de esta manera asociarla a la profesión del candidato. El lema era “Un alcalde que sabe porque enseña”, hecho que por lo demás no proporcionaba una idea global del problema municipal en una perspectiva totalizadora de la sociedad. La campaña estuvo, pues, atrapada por la crisis interna del partido, que en ningún momento se pudo revertir. El derrotismo, la indecisión, la contradicción y la falta de mística aprista, fueron las características principales de la misma. Optaron por darle un aspecto no político, no aprista, y fracasaron. Cambiaron al político por el educador, a los apristas por el “buen vecino”, a la estrella por el número 34, y a la Av. Alfonso Ugarte por la plaza San Martín. Pero el electorado aprista siguió emigrando, con ayuda de su propio partido. 25

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2.3.4. Izquierda Unida (IU)
A diferencia del APRA, la izquierda entró en un proceso de autocrítica, coincidiendo en que la principal causa del fracaso en las elecciones presidenciales fue presentarse en forma dividida. Este hecho había desorientado y frustrado a miles de electores que veían en la izquierda una real alternativa. El inicio de las conversaciones fue consensual y en ellas participaron principalmente todos los frentes y partidos de izquierda que se presentaron a las elecciones de mayo: UI, UDP, UNIR, PRT, FOCEP. El Dr. Alfonso Barrantes Lingán, laboralista y ex presidente de la UDP, fue propuesto para la alcaldía de Lima para representar a la izquierda. La propuesta fue presentada en un documento público por el PSR, el PCR y el MIR, siendo aceptada por las demás organizaciones, luego de que las otras candidaturas fueran retiradas. Esta vez, a diferencia de mayo en que la UDP y el PRT tuvieron la iniciativa política, los frentes políticos UNIR y UI (PC-PSR) se pusieron a la cabeza de la gestación, constitución y dirección del nuevo frente llamado Izquierda Unida (IU). De este frente se retiró, antes de su constitución, el PRT, señalando que allí se encontraban partidos como el FNTC y el PSR- que catalogaban de burgueses- hecho que, sumado a un programa poco claro en sus aspectos políticos, hacía perder el perfil de independencia de clase de los trabajadores que el frente debía tener. Finalmente, el FNTC no participó en IU y el PRT dio su “apoyo crítico” a la candidatura del Dr. Barrantes; apoyo que consistía en llamar a sus simpatizantes a votar por él, pero criticando el programa de IU. En algunos lugares el PRT se presentó en alianza con IU y en otros lo hizo solo3. De esta manera, el PRT se aisló progresivamente de la dirección política de izquierda, que en los últimos años estuvo gestando. Antepuso, mal interpretó y maximizó diferencias con otras agrupaciones políticas; jugó sólo con los principios y el programa, no percatándose de la importancia de alianza, línea y táctica política; finalmente, delineó una participación limitada y confusa, que trajo como consecuencias un aislamiento político y electoral que las cifras electorales demostrarían. Cada coyuntura mostraba un nivel distinto de correlación política, social y partidaria al interior de la izquierda. Entra la conformación de ARI e IU se da un cambio en el liderazgo político al interior de la izquierda. De los Blanco, Diez Canseco, Luna Vargas, Zeballos, Malpica, Cuadros, se pasó a los Barrantes, Del Prado, Bernales, Dammert, Ludovico. Cada grupo apostó a un proyecto político distinto. Este cambio fue notorio no sólo en el ámbito de líderes, sino en el estilo y línea política que fueron imprimiendo a cada uno de sus actos públicos. Así, la lucha por la dirección y liderazgo
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PRT= Partido Revolucionario de los Trabajadores, fundado entre otros por H. Blanco en 1978. PSR= Partido Socialista Revolucionario, fundado en 1976 por políticos provenientes de varias tiendas políticas, incluso algunas personalidades del gobierno de Velasco. Su presidente es el Gral.(r) Leonidas Rodríguez Figueroa. FNTC= Frente Nacional de Trabajadores y Campesinos, fundado por los hermanos Cáceres en los años 60, con implantación principal en Puno. Forman un grupo de poder local en Juliaca.

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al interior de la izquierda fue importante, y la consolidación de las tendencias o sectores no ha logrado ser definida, aun hoy día. Si bien la conformación de IU fue un paso adelante frente a las exigencias y expectativas de los trabajadores, tenía sus límites. Por un lado, porque fue producto de un acuerdo político básicamente electoral y, por otro lado, porque los cambios, recambios, la historia de divisiones, la anterior participación en mayo, no eran pocos motivos para la mutua desconfianza y el recelo político. Las discrepancias fueron dejadas de lado en aras de la unidad; esto motivó que en muchos casos no hubiera muchos acuerdos políticos por no existir un consenso o que éstos fueran mediatizados. Pero tras IU se logró agrupar no sólo a las principales organizaciones políticas, sino también las sindicales (CGTP, CCP, CNA, SUTEP), estudiantiles (FEP), intelectuales y un sector del periodismo. A estas alturas es necesario señalar el papel jugado por El Diario de Marka, uno de los principales factores de la identificación de vastos sectores de la ciudadanía con la IU, a pesar de su corto tiempo de vida: nació el 12 de mayo de 1980. La lucha ideológica se acentuó en momentos en que, al igual que la izquierda, el gobierno tomaba la iniciativa política. El Diario plantea la oposición, promueve la participación electoral unitaria de la izquierda, y una vez constituida IU, es su vocero oficioso o en muchos casos oficial. Hace propaganda por los candidatos de izquierda- en especial el Dr. Barrantes- y por su programa, como ningún partido y líder en la corta historia electoral de la izquierda. A la vez que hacía propaganda por la izquierda, criticaba el programa de AP. Mientras los demás periódicos llenan sus páginas de noticias y reportajes sobre los partidos de derecha, El Diario se convierte en órgano oficioso de IU. Para la IU, la “gran tarea es conquistar el poder político para la clase obrera, el campesinado y todo el pueblo sencillo y trabajador”. (El Diario, 20.09.80). Su programa se resumía en los siguientes puntos: - Por un municipio que sea gobierno. - Por un municipio democrático, expresión popular. - Por la autonomía municipal. - Por la municipalización de los servicios básicos de la localidad. - Por la fiscalización, control y vigilancia de los concejos municipales en los servicios públicos que inciden en la localidad. - Por la ampliación de rentas. - Por el bienestar y mejores condiciones de vida y trabajo para los trabajadores municipales. - Por la coordinación democrática y planificada entre los diferentes niveles municipales. - Por un municipio que participe en el proceso de descentralización que impulsen los movimientos regionales. - Por un municipio al servicio de los trabajadores y el pueblo”.

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FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA (El Diario, 15.09.80). De esta manera, la situación política y la postura que tomaron los partidos ante ella fueron un factor que incidió en electoral en el momento de votar. En los siguientes capítulos analizaremos los resultados de estas elecciones.

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CAPITULO III ELECCIONES MUNICIPALES: ANALISIS GLOBAL

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En medio de un clima electoral poco entusiasta, según diarios y revistas de la época, se realizaron los comicios municipales el domingo 23 de noviembre de 1980. Las ánforas fueron abiertas, luego de catorce años de clausura electoral, para la elección de los representantes ediles al concejo. Sin embargo, las expectativas ciudadanas estaban concentradas en los problemas económicos y su influencia en la economía popular. Eran, pues elecciones “apáticas”: “tal atmósfera obedecería a la desconfianza profundamente arraigada en la conciencia del ciudadano común respecto a los beneficios concretos que la designación de autoridades locales podría significarle. Al fin y al cabo, para realizar las grandes obras de las que se llenan la boca los candidatos, es absolutamente indispensable contar con la financiación adecuada, asunto que ha sido mencionado dentro de los planes de gobierno de los candidatos y que pasa por defender la autonomía presupuestal de los municipios respecto al gobierno central. A esto debe agregarse que las mayorías están preocupadas por la necesidad de afrontar las duras repercusiones que la crisis económica tiene en su nivel de vida, que ello se refleja necesariamente en el escaso interés que despiertan los comicios ediles”4.

3.1. POBLACION ELECTORAL
Según información del Registro Electoral, a fines de octubre de 1980 se habían inscrito 6’585,696 ciudadanos; de ellos el 13% representaba al electorado analfabeto y el 87% el alfabeto. El incremento electoral era, así, poco significativo (140,000) en relación a las elecciones presidenciales de Mayo, por lo que las características de la distribución electoral nacional se mantienen:

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DESCO. Resumen Semanal N° 97.

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CUADRO N° 3.1. ELECTORES INSCRITOS POR DEPARTAMENTO 1978-1980
Departamentos 1.Tumbes 2.Piura 3.Lambayeque 4.La Libertad 5.Cajamarca 6.Amazonas 7.San Martín 8.Loreto (*) 9.Madre de Dios (**) 10.Ancash 11.Huánuco 12.Pasco 13.Junín 14.Lima 15.Callao 16.Ica 17.Huancavelica 18.Ayacucho 19.Arequipa 20.Apurímac (*) 21.Cusco 22.Puno 23.Moquegua 24.Tacna TOTAL 1978 28,853 243,049 277,532 191,453 168,202 44,689 63,634 139,860 6,588 198,494 84,178 46,627 249,447 2’067,517 197,546 176,785 46,701 72,998 258,370 36,782 143,934 148,188 28,750 45,839 4’966,016 % 0.58 4.89 3.86 5.59 3.39 0.90 1.28 2.82 0.13 4.00 1.70 0.94 5.02 41.63 3.98 3.56 0.94 1.47 5.20 0.74 2.90 2.98 0.58 0.92 100 1980 (mayo) 34,798 321,908 367,502 254,100 267,226 65,635 84,590 169,488 8,734 286,855 135,045 68,199 326,712 2’348,409 223,939 201,633 102,767 144,800 312,254 85,260 258,093 284,946 37,780 55,557
6’466,230(**)

1980 (noviembre) 34,742 322,230 372,297 244,768 269,611 67,103 87,081 175,536 9,603 296,095 136,552 69,803 328,059 2’426,994 230,057 205,182 103,850 147,186 319,839 88,208 264,428 287,198 41,731 57,543 6’585,696 % 0.53 4.89 3.72 5.65 4.09 1.02 1.32 2.67 0.15 4.50 2.07 1.06 4.86 36.85 3.49 3.12 1.58 2.23 4.86 1.34 4.02 4.36 0.63 0.87 100

% 0.54 4.99 3.94 5.70 4.15 1.02 1.31 2.63 0.14 4.45 2.09 1.06 5.07 36.43 3.47 3.13 1.59 2.25 4.84 1.32 4.00 4.42 0.59 0.86
100

(*) No hubo elecciones en Nauta (Loreto, y Ramón Castilla (Maynas) en el departamento de Loreto. Tampoco en Manú, Tahuamanú en Madre de Dios y Antabamba en Apurímac. (**) No incluye electores en el extranjero. FUENTE: J.N.E.

a. Una concentración electoral alrededor del departamento de Lima. Es necesario llamar la atención sobre el hecho de que esta concentración es mayor a la que se relaciona la población de Lima con la población nacional. Si este departamento representa (incluido el Callao) el 30% de la población peruana en el caso de los electores inscritos, este porcentaje se eleva al 40%, manteniéndose como el principal centro electoral del país.

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FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA

CUADRO N° 3.2 NOVIEMBRE 1980: ALCALDES A ELEGIR
Alcaldes Provinciales DEPARTAMENTOS 1.Tumbes 2.Piura 3.Lambayeque 4.La Libertad 5.Cajamarca 6.Amazonas 7.San Martín 8.Loreto 9.Madre de Dios 10.Ancash 11.Huánuco 12.Pasco 13.Junín 14.Lima 15.Callao 16.Ica 17.Huancavelica 18.Ayacucho 19.Arequipa 20.Apurímac 21.Cusco 22.Puno 23.Moquegua 24.Tacna TOTAL
Fuente: J.N.E.

Alcaldes Distritales % 1.97 4.61 1.97 4.61 7.24 3.29 3.95 3.95 1.97 10.53 4.61 1.97 5.26 5.26 0.66 3.29 3.29 4.61 5.26 3.95 8.55 5.92 1.97 1.32 100 % 0.65 3.63 1.90 4.29 6.49 4.64 4.11 3.10 0.54 9.23 4.05 1.67 7.26 9.88 0.36 2.32 5.36 6.07 6.19 4.11 6.01 5.65 1.13 1.37 100

3 7 7 3 11 5 6 6 3 16 7 3 8 8 1 5 5 7 8 6 13 9 3 2 152

11 61 72 32 109 78 69 52 9 155 68 28 122 166 6 39 90 102 104 69 101 95 19 23 1,680

b. Una población electoral- mayores de 18 años- que apenas bordea el tercio de la población, implica que estamos ante un país demográficamente joven. Esto también se da en Lima, donde poco menos de la mitad de sus habitantes estaba apta para votar. De éstos, la tercera parte se encuentra entre los 18 y 25 años. c. Si geográficamente la población peruana en la costa representa el 55% del total nacional, electoralmente su presencia se eleva al 67% debido a la migración de la sierra, que en su mayoría está conformada por electores aptos, mayores de 18 años. 32

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Elecciones municipales: Cifras y escenario político

d. La población electoral es mayoritariamente urbana, llegando a alcanzar el 76% del total nacional; el sector rural se reduce a un 24%. Algunos departamentos están por encima de este porcentaje: Lima (97%), Callao (98%), Arequipa (88%), Lambayeque (85%), Tacna (89%); y otros muy por debajo de él: Puno, Apurímac y Huancavelica (todos con el 39%), Cajamarca (31%).

e. Finalmente, no existe una distancia muy grande entre el electorado masculino y femenino. El primero representa el 56% del total nacional y el segundo el 44%.

3.2. LOS ANALFABETOS
De los electores inscritos en toda la República, el 13% está constituido por analfabetos, cuyo número asciende a 839,550. Salvo en Piura, Loreto, San Martín, en el resto del país la gran mayoría de analfabetos son mujeres (cuadro N° 3.3.), absorbiendo las dos terceras partes del total de los mismos. Esto se debe al nivel discriminatorio en que se encuentran las mujeres en la estructura educativa, que se acentúa en las ciudades de la costa, a diferencia de la sierra donde las funciones en la familia son más compartidas. Igualmente en esta última región, básicamente de población rural y campesina, se concentra la mayoría de los analfabetos inscritos. En la zona de la sierra sur se encuentra la tercera parte de ellos. Hay, por tanto, departamentos donde la importancia del electorado analfabeto es notoria como Apurímac (donde la mitad de los inscritos son analfabetos), Huancavelica (con 46%), Ayacucho (43%) o Cusco (36%). Esta importancia es menos significativa en la costa, en lugares tales como Tumbes, Lima, Callao, Ica, donde no llega ni al 5%. Pero si existe una distribución desigual geográficamente, lo es también por el tipo de origen cultural e idiomático de los analfabetos. Gran porcentaje de ellos se encuentra en la costa norte, donde la lengua de origen es el castellano. Su relación electoral es más estrecha, por tratarse del idioma oficial, y se privilegia las campañas electorales. Es el caso de los departamentos del norte: Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Cajamarca. A nivel nacional, el analfabeto “castellano o mestizo” llega al 40%. Un segundo grupo, y el más importante, es el analfabeto quechua, lengua de primera importancia en la sierra. Cubre el 53% de los analfabetos a nivel nacional. En términos mayoritarios se encuentra Apurímac, Cusco, Ayacucho y Huancavelica; en menor medida, pero con gran importancia, en Arequipa, Ancash, Huánuco y Puno. Lima está dividida en iguales porcentajes entre quechuas y “castellanos”, debido a la migración de distintos sectores de la costa y sierra del país. Variada distribución presenta también Loreto, donde si bien la mayoría de analfabetos tiene por lengua original el castellano, hay también

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FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA electores shipibos, quechuas, campas y de otros dialectos. Esta diversidad guarda relación con lo extenso del territorio, que da cabida a una población culturalmente disímil. Finalmente está el electorado aymara que se concentra en Tacna, Puno y Moquegua, y en menor medida en Arequipa y Lima. El centro de irradiación es el altiplano, que se extiende por Bolivia y en el Perú en el departamento de Puno, poblado por la antigua cultura aymara. Resumiendo: el electorado analfabeto representa un porcentaje importante del total de electores inscritos, mayormente mujeres, diversificado desigualmente a lo largo del país y de variado origen cultural. Este hecho denota una exclusión educativa en la mantención de altos porcentajes de analfabetos y la discriminación por parte de las entidades electorales y políticas al no entender y atender a los electores de habla no castellana, privilegiando a los originarios de la lengua oficial.

3.3. UN PARENTESIS SOBRE EL REGISTRO ELECTORAL
El Registro Electoral fue creado en setiembre de 1962 por D.L. 14207 5 y, tantos como hoy, “El Registro Electoral y el Registro de Partidos Políticos dependen del Jurado Nacional de Elecciones. La ley establece su organización y función”6. Su función específica consiste en inscribir a aquellos ciudadanos mayores de 18 años, alfabetos y analfabetos. Estos últimos tienen derecho a voto a partir de las elecciones generales de 1980, otorgado por una disposición transitoria de la Constitución de 1979. Es por ello que a finales de aquel año se abre el Registro de Inscripción de Electores Analfabetos, que hoy alberga a 839,550 inscritos (hasta octubre 1980). Este registro, que contiene datos personales, el tipo de documento de inscripción, sexo, estado civil, idioma, está desagregado hasta por distritos. A pesar de este avance, no existe una política para incentivar la inscripción de este importante sector del electorado. Sólo se hizo campaña tibiamente en mayo de 1980 y su consecuencia fue que tan sólo el 40% de los analfabetos se inscribieran. Pero si bien hay un intento de mejorar el sistema de registro, éste es obstaculizado por los límites presupuestales, técnicos y de personal bien remunerado, que hacen difícil mejorar el trabajo aún artesanal existente. Antes de reseñar las dificultades del Registro Electoral, es necesario precisar que por ley, este tiene una duración de 15 años, por lo que el último debió caducar en 1977, pero la reinscripción fue postergada por cinco años más, esto es hasta 1982 (cosa que no se cumplió). Normalmente, el número de inscritos antes de las elecciones es superior al realmente existente. La antigüedad del registro obliga a una depuración continua de las libretas retiradas o suspendidas. Actualmente se hace en forma manual y una por una. El trabajo en computadora no existe y abre

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E. Bernales: Crisis política: ¿Solución Electoral? DESCO, Lima, 1980, p.43. Constitución del Perú 1979; Art. 294.

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mayores márgenes de error. Las posibilidades de error o imposibilidad de una mejor depuración se circunscriben a los siguientes casos: a. La depuración de las personas fallecidas se realiza mediante la lectura de los avisos de defunción que aparecen en los diarios y por el envío de la relación de difuntos de parte de los municipios. El problema se suscita cuando la mayoría de las personas no colocan avisos de defunción en los diarios, ya sea por el costo de los mismos o por no desearlo. Igualmente, no suelen acercarse familiares o conocidos a la municipalidad para informar sobre el deceso. Finalmente, los municipios no envían- o lo hacen forma incompleta- las listas de difuntos al Registro Electoral. Por ello se han dado casos en que personas fallecidas han salido sorteadas para ser miembros de mesas de sufragio. Este sesgo en la información es el más importante. b. Un segundo grupo lo conforman los peruanos que viajan al extranjero. Sólo se suspende la libreta a aquellos que declaran que residirán en el extranjero, ya sea temporal o definitivamente. Lo que se sabe es que muchas personas viajan como turistas o estudiantes y algunos no regresan. Igual que en el caso anterior, el Ministerio de Relaciones Exteriores no envía- o lo hace en forma incompleta- las listas de estas personas al Registro Electoral. c. En cuanto a los que sirven en las Fuerzas Armadas, existe otro problema. Los cuarteles y la circunscripción territorial no envían - oportunamente - o igualmente lo hacen en forma incompleta- el listado de las personas que están sirviendo en cualquiera de las regiones militares del país. d. Finalmente, hay un incumplimiento de dichas normas por parte de la Policía de Investigaciones del Perú (PIP), al no enviar la relación de personas que purgan condena en las cárceles del país. El problema se da incluso cuando el Registro obtiene la información, por cuanto un gran porcentaje de los presos que pueblan las cárceles son inculpados, y por tanto no pueden presentarse a votar, apareciendo como ausentes.

Todos estos inconvenientes traen consigo un Registro Electoral no depurado. La consecuencia se verá en el porcentaje inflado de ausentismo que se registra en las elecciones.

3.4. AUSENTISMO: EL GRAN PRESENTE DE NOVIEMBRE
De un total de 6’585,696 inscritos en el mes de octubre de 1980, sólo consideraremos a 6’544,617, por tratarse de los inscritos en las 148 provincias donde hubo elecciones o éstas fueron declaradas válidas. De este total, se apersonaron a sufragar 4’559,414 personas, equivalente al 70%. La

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FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA diferencia entre ambas cantidades, nos da el número de ausentes, que suman en todo el país 1’985,203, porcentualmente alrededor del 30%.

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Elecciones municipales: Cifras y escenario político

CUADRO N° 3.8 NOVIEMBRE DE 1980: RESULTADOS PARA LAS ELECCIONES MUNICIPALES (PROVINCIAL) POR DEPARTAMENTOS (ABSOLUTOS)
Partidos Departamentos
AP 16,244 52,301 17,573 74,505 22,805 49,938 59,451 51,119 14,461 23,515 47,051 62,842 46,174 54,047 524,727 55,106 25,550 1,725 6,188 13,978 78,647 44,112 27,597 11,873 10,001 11,092 PPC 2,351 5,575 1,359 12,096 1,297 360 28,593 _._ 6,686 5,856 15,349 6,425 6,140 1,333 311,150 7,612 1,156 _._ 277 1,929 2,459 1,097 916 3,705 1,598 1,044 APRA 13,755 48,065 5,567 13,356 9,443 57,043 35,522 19,012 5,635 16,001 26,882 21,417 143,857 64,138 247,860 32,297 18,460 1,449 3,375 7,326 54,006 6,506 20,283 3,136 5,437 7,858 IU 2,249 36,509 6,428 82,583 13,068 14,571 32,128 39,538 10,436 5,335 34,646 23,112 25,603 16,258 427,738 17,678 3,973 918 10,691 5,522 54,903 30,025 6,504 18,743(*) 3,817 11,650 Independientes _._ 13,182 _._ 6,496 2,384 8,287 3,004 6,654 _._ 52 11,700 49,273 3,075 3,361 _._ 37,513 14,149 985 3,944 7,948 20,787 64,629 974 1,126 566 _._ Votos Válidos 34,599 155,632 30,927 189,036 48,997 130,199 158,698 116,323 37,218 50,759 135,628 163,069 224,849 139,137 1’511,475 150,206 63,288 5,077 24,475 36,703 210,802 146,369 56,274 38,583 21,419 31,644 3’911,386

Votos Emitidos
Votos Nulos 4,823 22,678 10,746 11,315 17,392 21,458 15,374 26,769 7,910 9,817 20,039 24,953 23,914 15,004 111,437 17,297 3,253 514 3,365 9,026 24,199 27,334 3,878 4,411 2,158 3,781 442,845 Votos Blancos 3,701 11,688 6,367 6,771 9,277 10,148 5,322 12,656 8,550 5,928 4,858 13,878 12,817 4,743 38,048 10,845 3,687 346 1,675 4,474 13,685 12,087 1,523 6,550 1,248 1,823 212,705

Inscritos
Votantes 43,123 189,998 48,040 207,122 75,666 161,805 179,404 155,748 53,678 66,504 160,525 201,900 261,580 158,884 1’660,960 178,348 70,228 5,937 29,515 50,203 248,686 185,790 61,675 49,544 24,825 37,248 4’566,936 Ausentismo 23,980 98,121 35,064 112,717 71,530 107,801 50,653 108,680 50,172 48,891 44,657 126,159 110,737 85,956 511,979 77,770 37,405 3,206 12,216 19,600 73,544 101,408 26,254 7,999 9,917 21,265 1’977,681

Inscritos

1.Amazonas 2.Ancash 3.Apurímac 4.Arequipa 5.Ayacucho 6.Cajamarca 7.Callao 8.Cusco 9.Huancavelica 10.Huánuco 11.Ica 12.Junín 13.La Libertad 14.Lambayeque 15.Lima Metrop. 16.Lima Prov. 17.Loreto 18.Madre de Dios 19.Moquegua 20.Pasco 21.Piura 22.Puno 23.San Martín 24.Tacna 25.Tumbes 26.Ucayali

67,103 288,119 83,104 319,839 147,196 269,606 230,057 264,428 103,850 115,395 205,182 328,059 372,317 244,840 2’172,939 256,118 107,633 9,143 41,731 69,803 322,230 287,198 87,929 57,543 34,742 58,513 6’544,617(**)

1’402,622 426,363 887’686 934,626 260,089 (*) Incluye FUP y PRT (**) No incluye las provincias donde no hubo elecciones o estas fueron anuladas

TOTAL

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FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA La distribución del ausentismo es muy clara. El mismo- al igual que en las anteriores elecciones- se concentra en departamentos de la sierra y el oriente, vale decir Ayacucho, Huancavelica, Apurímac, Amazonas, Cuzco, Cajamarca y Huánuco. Estos departamentos siempre han tenido un alto índice de ausentismo. Si consideramos que son también los departamentos donde más de la mitad de la población vive en el campo (llegando Cajamarca a poseer el 83%) y si al correlacionar la población rural con el ausentismo nos da un índice positivo y alto: + 0.7, se puede afirmar que el tipo de distribución poblacional influye en el porcentaje de ausentismo. Si a esto se agrega que son departamentos con un gran porcentaje de electores analfabetos que viven mayoritariamente en el campo, incidiendo en el ausentismo (correlación + 0.7)7, tendremos un cuadro más completo de esta situación. Pero esta situación no es más que la consecuencia del tipo de estructura electoral peruana. En un país en el cual el 24% de la población electoral vive en el campo, la concentración del aparato electoral sólo existe en las ciudades o pueblos: registros, jurados provinciales, mesas de sufragio, sistema propagandístico. Esto es excluyente para la gran masa rural, que por lo demás está dispersa y alejada de los centros urbanos. Sufragar para este sector de la población significa sacrificar un domingo que es de día de intercambio o feria y tardar horas- sino días- en desplazarse a las mesas de sufragio. No es, pues, desinterés de la población campesina y rural por naturaleza, sino la demostración palpable de una institución excluyentemente urbana. El “desinterés congénito” no es, por tanto, una explicación válida del fenómeno; es más bien un prejuicio para explicar el ausentismo en este sector de la población. Si nos detenemos a analizar la tendencia histórica del ausentismo, podemos observar que hay un incremento en los últimos años y con mayor énfasis en los comicios municipales, como muestra el cuadro siguiente: CUADRO N° 3.4
Ausentismo nacional 1963-1980 (%) 1963 1963(*) 1966(*) 1978 1980 1980(*)

Ausentismo

5.62

12.30

15.86

15.72

19.06

30.21

(*)Elecciones municipales FUENTE: J.N.E.

El incremento se debe a la antigüedad y problemas del Registro Electoral reseñados en el subtítulo anterior. Esto se combina con el significado de las elecciones municipales: políticamente menos importantes- hecho acentuado si son precedidas por elecciones generales, como en el 63 y 80-,

7

Este indicador estadístico mide el grado de relación directa, si es positiva, e inversa en caso de ser negativa, entre dos variables y fluctúa entre -1 y +1. Mientras más se acerca a los extremos, la relación es más significativa. Cuando la correlación se encuentra en 0, tal relación es inexistente.

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Elecciones municipales: Cifras y escenario político

pequeñas campañas electorales no centralizadas, y por el tipo de municipio existente en nuestro país, generalmente inoperante e impotente para satisfacer las expectativas de la población. Esto nos lleva a remitirnos a la coyuntura electoral, que para el caso de nuestro estudio es la correspondiente a julio-noviembre de 1980. En el capítulo II y al inicio de éste señalamos que la elección de Belaúnde reposaba en parte en la esperanza de un cambio en la situación política y económica. Esta situación no tuvo visos de solución y el descontento acentuó la protesta de vastos sectores sociales. La concentración en los problemas públicos mantuvo a los comicios municipales en un segundo plano y la desconfianza en solucione locales, vía alcaldías, fue tomando cuerpo. En Lima- quizá en provincias no fue así- la expectativa sólo creció en la última semana. Esta situación coyuntural vino a abonar la dosis de ausentismo. Ordenando estas ideas, podemos resumir que el ausentismo mostrado en las elecciones de noviembre tiene explicación en: a. La estructura preferentemente urbana del sistema electoral peruano. b. La antigüedad y deficiencias del Registro Electoral.

CUADRO N° 3.5. AUSENTISMO ELECTORAL 1978-80 POR DEPARTAMENTOS (%)
Departamento 1.Tumbes 2.Piura 3.Lambayeque 4.La Libertad 5.Cajamarca 6.Ancash 7.Junín 8.Pasco 9.Huánuco 10.Huancavelica 11.Ica 12.Callao 13.Lima 14.Arequipa 15.Moquegua 16.Tacna 17.Cuzco 1978 15.59 16.60 17.09 16.55 27.55 18.24 18.60 20.81 29.08 25.41 14.89 12.82 11.83 17.18 1.77 14.31 21.03 1980 (mayo) 16.99 16.54 22.26 18.92 26.94 20.13 18.74 24.66 25.70 26.06 17.10 17.59 15.18 17.94 5.65 12.23 22.42 1980 (nov.) 28.54 22.82 35.11 29.74 39.98 34.06 38.46 28.08 42.37 48.31 21.76 22.02 24.27 35.24 29.27 13.90 41.10

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FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA
18.Apurímac 19.Puno 20.Ayacucho 21.Loreto 22.Madre de Dios 23.Amazonas 24.San Martín TOTAL
Fuente: Registro Electoral del Perú

26.48 17.29 22.17 24.72 21.71 26.92 25.20 15.72

31.29 19.41 27.04 28.45 16.69 30.44 20.56 19.06

42.20 35.31 48.59 34.75 35.07 35.73 29.86 30.21

c. Las características especiales de los comicios municipales, acentuadas por una elección general a escasos 6 meses. d. La coyuntura política que estaba centrada en la discusión de la crisis económica y las medidas político-sociales del gobierno.

3.5 ANALISIS DE LOS VOTOS EMITIDOS
El total de los votos emitidos se ha agrupado en tres posibilidades del votante: Votos válidos (optar por una de las listas que se presentan), votos en blanco y votos nulos. Habíamos señalado que el total de votantes ascendía a 4’450,233, representando el 70% de los inscritos. Este número es inferior a los 5’217,364 que se presentaron a las ánforas en mayo a pesar de que en esos meses se inscribieron 98,387 nuevos electores. Esto es producto de un incremento del ausentismo entre mayo y noviembre. Del todo de los votos emitidos, 3’911,386 (85.79%) fueron votos válidos, 438,537 (9.62%) fueron declarados nulos y 209,491 (4.59%) se dejaron en blanco. Al compara estos resultados con los de las elecciones anteriores, se comprueba un aumento en la elección del sufragante por alguna agrupación participante (votos válidos), una disminución de los votos nulos, y aun más de los votos en blanco. Ver el cuadro N° 3.6. CUADRO N° 3.6 VOTOS EMITIDOS: 1963-80
Total Votos Emitidos

Año

Votos Válidos (%)

Votos Nulos (%)

Votos Blancos (%)

1963 1963 (*) 1966 (*)

92.86 87.44 91.79

2.35 6.06 3.92

4.79 5.60 4.28

1’954,410 1’839,768 1’948,819 40

1 de enero de 1983 1978 1980 1980 (*)
(*) Elecciones municipales Fuente: J.N.E.

Elecciones municipales: Cifras y escenario político
12.64 13.66 9.69 3.20 7.93 4.65 4’815,582 5’217,364 4’566,936

84.16 78.37 85.64

Resulta evidente, pues, una mayor politización que en años anteriores, a pesar del aumento del ausentismo. Este hecho es significativo por cuanto si nos detenemos a observar los votos válidos a nivel departamental, el porcentaje más bajo es Apurímac con el 64% de los votos emitidos, lo que sigue siendo un porcentaje alto. Arequipa se sitúa en la cabeza, con una incidencia de los votos válidos del orden del 91%. Por ser complementarios a los anteriores, hay una disminución de los votos nulos blancos. Generalmente, y sólo tomado así, se puede considera que el que anula su voto lo hace en forma consciente, debido a un rechazo por todas las agrupaciones participantes o un escepticismo por las soluciones que emanan de las instituciones por elegir. Otro porcentaje de los votos se debe a la estructura del voto, que para el caso afectó a los analfabetos que fueron obligados a votar pese a las protestas de varias agrupaciones, escribiendo el número correspondiente al partido en la célula electoral, cuando se sabe que para el que no sabe escribir esto resulta complicado. Apurímac, Ayacucho, Cajamarca, con un alto grado de analfabetismo y población rural, demuestran esta hipótesis, ya que poseen el 20% de sus votos nulos. Y se reafirma cuando las correlaciones entre analfabetismo y población rural con votos nulos son + 0.76 y + 0.48, respectivamente. El voto en blanco refleja más bien la indecisión del elector y una actitud más pasiva ante las elecciones. Nunca llega a optar o prefiere dejar “a la suerte” el triunfo de una u otra organización. Este tipo de opción ha ido disminuyendo en los últimos años en relación con los votos nulos, dejando menos espacio a los indecisos, especialmente en esta época de politización de grandes sectores, crisis socio-económicas y mayor participación electoral. Sin embargo, entre los analfabetos se presentaron las dificultades ya reseñadas al votar y muchos optaron por dejar en blanco su voto, hecho demostrado por la alta y positiva correlación (+0.72) entre las dos variables. Este tipo de voto se presentó en gran porcentaje en Bongará en Amazonas (34%), Víctor Fajardo en Ayacucho (23%), Sánchez Cerro en Moquegua (21%), Aija en Ancash (21%), Angaraes en Huancavelica (20%), Cotabambas en Apurímac (20%), entre otros.

En el otro extremo, con la menor cantidad de votos en blanco, están Lamas en San Martín (0.4%), Caravelí en Arequipa (1.1%), Chiclayo (1.9%), Arequipa (1.9%), Palpa en Ica (1.6%), Mariscal Luzuriaga en Ancash (1.9%), Lima (2.34%), Callao (2.8%), por nombrar algunos.

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FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA Tanto los votos válidos como los nulos y en blanco se ven también influenciados tanto por la preparación de los miembros de mesa como por las indicaciones que éstos dan a los electores. Por lo visto, en las últimas elecciones y por informaciones periodísticas, esta preparación fue nula o ineficiente.

3.6. ANALISIS DE LOS VOTOS VALIDOS
La sumatoria de los votos a nivel nacional nos arrojó los siguientes resultados: AP obtuvo la primera mayoría, con el 35.86% de los votos válidos; en segundo lugar- y contra los sondeos de opinión manipulados- queda IU, con el 23.9%; en tercer lugar- y con un porcentaje cercano- el APRA, con el 22.69%; en cuarto lugar el PPC, con el 10.90%; absorbiendo sólo el 6.65%, las listas independientes. CUADRO N° 3.7. RESULTADOS OFICIALES A NIVEL NACIONAL ELECCIONES MUNICIPALES NOVIEMBRE DE 1980
Partido 1.Acción Popular 2.Partido Popular Cristiano 3.Partido Aprista Peruano 4.Frente de Izquierda Unida 5.Independientes A.Votos Válidos B.Votos Nulos C.Votos en Blanco D.Votos Emitidos E.Ausentismo F.Total de inscritos Absoluto 1’402,622 426,363 887,686 934,626 260’089 3’911,386 3’911,386 442,845 212,705 4’566,936 4’566,936 1’977,681 6’544,617 % 35.86 (*) 10.90 (*) 22.69 (*) 23.90 (*) 6.65 (*) 100.00 85.64 (**) 9.69 (**) 4.65 (**) 100.00 69.78 (***) 30.21 (***) 100.00 (+) 30.71 9.33 19.44 20.47 5.70

(*) % en relación a los votos válidos. Este es el resultado que se considera oficialmente. (**) % en relación a los votos emitidos. (***) % en relación a los inscritos. (+) % con respecto al total de votos emitidos FUENTE: J.N.E.

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Elecciones municipales: Cifras y escenario político

3.6.1. El descenso populista
El partido Acción Popular (AP) obtuvo la primera mayoría con 1’402,622 votos, correspondiente al 35.86% de la votación nacional. Se confirmaba así el favoritismo por AP, que llegó con mejores posibilidades que los demás contendores. Pero si bien muchos factores estuvieron a su favor, no es menos importante su descenso, a pesar de que el guarismo nacional tiende a ocultarlo; de esta manera se impusieron las contradicciones sociales exacerbadas por la política económica del gobierno. Así resume el resultado la revista Oiga, de claras simpatías por el gobierno: “Se había elegido a un Presidente con casi el 50% de la votación. Otro 30 o hasta un 40% del electorado veía con abierta simpatía el futuro éxito del gobierno. El Poder Ejecutivo contaba con mayoría en el Parlamento y había voluntad de colaborar con el gobierno en gran cantidad de elementos altamente calificados. Había, pues, un respaldo político excepcional para el régimen (…). Era más fácil tener éxito en la política económica que no tenerlo. Ocho meses después, sin embargo, no sólo no se había producido el despegue económico sino que la situación había empeorado y el futuro era incierto. Los errores de la política económica y su arbitraria implementación, habían enfrentado a la opinión nacional y especialmente a los sectores productivos con el gobierno. La desconfianza y la incertidumbre caracterizaban ahora la actitud general frente a la política económica”. (Oiga N° 22 V. Epoca). Señalamos que el guarismo nacional es engañoso, porque depende de la cantidad de circunscripciones electorales en que se presenten los partidos, y no todos ellos lo hacen en igual número. En otras palabras, si AP se presentó en 147 provincias, el APRA lo hizo en 129, IU en 115 y el PPC en 63. El partido del gobierno tiende a aumentar su porcentaje nacional en mayor medida que el resto, y por esta razón el descenso no es tan claro como en verdad lo fue.

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FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA

CUADRO N° 3.8 NOVIEMBRE DE 1980: RESULTADOS PARA LAS ELECCIONES MUNICIPALES (PROVINCIAL) POR DEPARTAMENTOS (ABSOLUTOS)
Partidos Departamentos
AP 16,244 52,301 17,573 74,505 22,805 49,938 59,451 51,119 14,461 23,515 47,051 62,842 46,174 54,047 524,727 55,106 25,550 1,725 6,188 13,978 78,647 44,112 27,597 11,873 10,001 11,092 PPC 2,351 5,575 1,359 12,096 1,297 360 28,593 _._ 6,686 5,856 15,349 6,425 6,140 1,333 311,150 7,612 1,156 _._ 277 1,929 2,459 1,097 916 3,705 1,598 1,044 APRA 13,755 48,065 5,567 13,356 9,443 57,043 35,522 19,012 5,635 16,001 26,882 21,417 143,857 64,138 247,860 32,297 18,460 1,449 3,375 7,326 54,006 6,506 20,283 3,136 5,437 7,858 IU 2,249 36,509 6,428 82,583 13,068 14,571 32,128 39,538 10,436 5,335 34,646 23,112 25,603 16,258 427,738 17,678 3,973 918 10,691 5,522 54,903 30,025 6,504 18,743(*) 3,817 11,650 Independientes _._ 13,182 _._ 6,496 2,384 8,287 3,004 6,654 _._ 52 11,700 49,273 3,075 3,361 _._ 37,513 14,149 985 3,944 7,948 20,787 64,629 974 1,126 566 _._ Votos Válidos 34,599 155,632 30,927 189,036 48,997 130,199 158,698 116,323 37,218 50,759 135,628 163,069 224,849 139,137 1’511,475 150,206 63,288 5,077 24,475 36,703 210,802 146,369 56,274 38,583 21,419 31,644 3’911,386

Votos Emitidos
Votos Nulos 4,823 22,678 10,746 11,315 17,392 21,458 15,374 26,769 7,910 9,817 20,039 24,953 23,914 15,004 111,437 17,297 3,253 514 3,365 9,026 24,199 27,334 3,878 4,411 2,158 3,781 442,845 Votos Blancos 3,701 11,688 6,367 6,771 9,277 10,148 5,322 12,656 8,550 5,928 4,858 13,878 12,817 4,743 38,048 10,845 3,687 346 1,675 4,474 13,685 12,087 1,523 6,550 1,248 1,823 212,705

Inscritos
Votantes 43,123 189,998 48,040 207,122 75,666 161,805 179,404 155,748 53,678 66,504 160,525 201,900 261,580 158,884 1’660,960 178,348 70,228 5,937 29,515 50,203 248,686 185,790 61,675 49,544 24,825 37,248 4’566,936 Ausentismo 23,980 98,121 35,064 112,717 71,530 107,801 50,653 108,680 50,172 48,891 44,657 126,159 110,737 85,956 511,979 77,770 37,405 3,206 12,216 19,600 73,544 101,408 26,254 7,999 9,917 21,265 1’977,681

Inscritos

1.Amazonas 2.Ancash 3.Apurímac 4.Arequipa 5.Ayacucho 6.Cajamarca 7.Callao 8.Cusco 9.Huancavelica 10.Huánuco 11.Ica 12.Junín 13.La Libertad 14.Lambayeque 15.Lima Metrop. 16.Lima Prov. 17.Loreto 18.Madre de Dios 19.Moquegua 20.Pasco 21.Piura 22.Puno 23.San Martín 24.Tacna 25.Tumbes 26.Ucayali

67,103 288,119 83,104 319,839 147,196 269,606 230,057 264,428 103,850 115,395 205,182 328,059 372,317 244,840 2’172,939 256,118 107,633 9,143 41,731 69,803 322,230 287,198 87,929 57,543 34,742 58,513 6’544,617(**)

1’402,622 426,363 887’686 934,626 260,089 (*) Incluye FUP y PRT (**) No incluye las provincias donde no hubo elecciones o estas fueron anulada

TOTAL

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Elecciones municipales: Cifras y escenario político

CUADRO N° 3.9 Noviembre de 1980: resultados para elecciones municipales (Provincial) por departamentos (%)
Partidos Departamentos
AP 46.95 33.61 56.82 39.41 46.54 38.36 37.46 43.95 38.85 46.33 34.69 38.54 20.54 38.84 34.87 36.69 40.37 33.98 25.28 38.08 37.31 30.14 49.04 30.77 46.69 35.05 PPC 6.79 3.58 4.39 6.40 2.65 0.28 18.02 _._ 17.96 11.54 11.32 3.94 2.73 0.96 20.56 5.07 1.83 _._ 1.13 5.26 1.17 0.75 1.63 9.60 7.46 3.30 APRA 39.76 30.88 18.00 7.07 19.27 43.81 22.38 16.34 15.14 31.52 19.82 13.13 63.98 46.10 16.31 21.50 29.17 28.54 13.79 19.96 25.62 4.44 36.04 8.13 25.38 24.83 IU 6.50 23.46 20.78 43.69 26.67 11.19 20.24 33.99 28.04 10.51 25.54 14.17 11.39 11.68 28.26 11.77 6.28 18.08 43.68 15.05 26.04 20.51 11.56 48.58(*) 17.82 36.82 Independientes _._ 8.47 _._ 3.43 4.87 6.37 1.90 5.73 _._ 0.10 8.63 30.22 1.37 2.42 _._ 24.98 22.35 19.40 16.12 21.65 9.87 44.15 1.73 2.92 2.64 _._ Votos Válidos 80.24 81.91 64.38 91.27 64.75 80.47 88.46 74.69 69.34 76.32 84.49 80.77 85.96 87.57 90.97 84.22 90.12 85.51 82.93 73.11 84.77 78.78 91.24 77.88 86.28 84.95 85.64

Votos Emitidos
Votos Nulos 11.18 11.94 22.37 5.46 22.99 13.26 8.57 17.19 14.74 14.76 12.48 12.36 9.14 9.44 6.70 9.70 4.63 8.66 11.40 17.98 9.73 14.71 6.29 8.90 8.69 10.15 9.69 Votos Blancos 8.58 6.15 13.25 3.27 12.26 6.27 2.97 8.13 15.93 8.91 3.03 6.87 4.90 2.99 2.34 6.08 5.25 5.83 5.68 8.91 5.50 6.51 2.47 13.22 5.03 4.90 4.65

Inscritos
Votantes 64.27 65.94 57.80 64.76 51.41 60.02 77.98 58.90 51.69 57.63 78.24 61.54 70.26 64.89 76.58 69.64 65.25 64.93 70.73 71.92 77.18 64.69 70.14 86.10 71.46 63.66 69.78 Ausentismo 35.73 34.06 42.20 35.24 48.59 39.98 22.02 41.10 48.31 42.37 21.76 38.46 29.74 35.11 23.42 30.36 34.75 35.07 29.27 28.08 22.82 35.31 29.86 13.90 28.54 36.34 30.21

Inscritos

1.Amazonas 2.Ancash 3.Apurímac 4.Arequipa 5.Ayacucho 6.Cajamarca 7.Callao 8.Cusco 9.Huancavelica 10.Huánuco 11.Ica 12.Junín 13.La Libertad 14.Lambayeque 15.Lima Metrop. 16.Lima Prov. 17.Loreto 18.Madre de Dios 19.Moquegua 20.Pasco 21.Piura 22.Puno 23.San Martín 24.Tacna 25.Tumbes 26.Ucayali

67,103 288,119 83,104 319,839 147,196 269,606 230,057 264,428 103,850 115,395 205,182 328,059 372,317 244,840 2’172,939 256,118 107,633 9,143 41,731 69,803 322,230 287,198 87,929 57,543 34,742 58,513 6’544,617(**)

35.86 10.90 22.69 23.90 6.65 (*) Incluye FUP y PRT (**)No incluye las provincias donde no hubo elecciones o éstas fueron anuladas

TOTAL

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De mayo a noviembre de 1980, su respaldo descendió en 218,310, lo que originó una variación porcentual del 10%. Si en mayo ganó en 19 departamentos, esta vez sólo logró hacerlo en 18. Ganó en Amazonas y Puno a expensas del APRA y el FNTC respectivamente, pero perdió en Arequipa, Tacna y Ucayali frente a la izquierda. A nivel provincial logró obtener 103 mayorías provinciales, menos que las 114 de mayo. El departamento con mayor porcentaje de votos populistas fue Apurímac con el 57%, inferior al 64% obtenido en el Cusco en mayo. Pero igualmente, su índice de menor respaldo subió del 15% al 21% en el departamento de La Libertad, lo que permite apreciar una votación más homogénea. Pero esta disminución aparece más claramente en términos porcentuales. En 18 departamentos el respaldo belaundista ha sido mermado, con altos porcentajes de disminución en Madre de Dios 43%, Loreto 38%, Cusco 30%, Tacna 28%, Huancavelica 27%. Pero hay algunas zonas en las que el populismo, por el contrario, gana nuevos adeptos. Estos son 7 departamentos. La mayoría de ellos del norte del país y de gran presencia aprista, lo que plantea como hipótesis la absorción por la derecha del electorado que migra del APRA y no tanto por la izquierda, como se pensaba. Esto lo detallaremos más adelante. Los departamentos con incrementos populistas son La Libertad 34%, Lambayeque 29%, Puno 29%, Callao 17%, Cajamarca 16%, Amazonas 8% y Piura 3%. A la misma conclusión se llega si analizamos los resultados en las capitales departamentales, principales ciudades del país. De las 25 ciudades-capitales, AP sólo aumentó en 9 de ellas: Puno, Trujillo, Chiclayo, Moyobamba, Cajamarca, Callao, Chachapoyas, Tambopata y Tumbes; en su mayoría, antiguos bastiones apristas. CUADRO N° 3.10 COMPARACIÓN DE RESULTADOS ELECTORALES MAYO-NOVIEMBRE 1980%
Partidos 1. AP 2. PPC 3. APRA 4. IU
Fuente: J.N.E.

Mayo (diputados) 39.64 9.20 27.04 18.07

Noviembre (alcaldes provinciales) 35.86 10.95 22.64 24.10

Indice de variación - 10% + 19% + 16% - 32%

Un partido puede mantener su respaldo electoral absoluto incluso si porcentualmente disminuye, ya que el primero no tiene necesariamente relación con los votos válidos. Sin embargo, solamente en 7 departamentos se da esta situación para AP, lo que permite asegurar el descenso belaundista.

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Elecciones municipales: Cifras y escenario político

La presencia populista es más fuerte en los departamentos de la selva y de la sierra sur del país. El mensaje de AP caló en el oriente- en menor medida en el departamento de Amazonasbásicamente porque su prédica y programa consideraban desde años atrás obras de penetración en la selva, empleo en construcción, carretera marginal, liberalización de importaciones y priorizar Iquitos como puerto de penetración en la amazonía. Esta imagen se mantiene a pesar de que la votación populista disminuyó por la lucha regional del pueblo de Ucayali. A esto hay que agregar que esta zona nunca tuvo presencia significativa aprista o de izquierda. Los conflictos sociales nunca fueron álgidos, las organizaciones populares no fueron numerosas ni tuvieron fuerza social. Otro tanto sucede con los departamentos de la sierra. Allí la irradiación política de Arequipa es importante. La ciudad blanca fue la cuna de los movimientos populistas, democristianos y de muchos connotados políticos del Frente Democrático Nacional (FDN) que llevó al Dr. José Luis Bustamante Rivero a la Presidencia de la República entre los años 1945-1948. Liberales políticamente, enarbolaron en las luchas regionales las banderas de la burguesía comercial emergente en el circuito Arequipa, Cusco, Puno. Reivindicaron siempre mejor trato a su capital, democratización del Estado y la incorporación de sectores medios a un proyecto político propiamente capitalista. A diferencia de las del oriente, estas zonas fueron escenario de movilizaciones regionales y campesinas. Son lugares con poca influencia aprista, pero que a partir de 1978 han apoyado considerablemente a los grupos de izquierda. Esta izquierda- cualitativa y cuantitativamente distinta a la de la década del 60- estuvo muy ligada a las movilizaciones populares de la región, por ello no sorprende el respaldo obtenido el año 1978. Sin embargo, este electorado no es tan fiel como el aprista, por ello sus variaciones entre AP y la izquierda en las últimas elecciones. AP sufre, pues, un declive electoral, significativo si tenemos en cuenta el corto tiempo transcurrido entre su ascenso al poder y las elecciones. Esta situación obliga a considerar los sufragios de mayo como efecto de la suma de circunstancias que posibilitaron el triunfo populista.

3.6.2. IU: La recuperación de la izquierda
Izquierda Unida logró el segundo lugar a nivel nacional con 934,626 votos, que representaron el 23.9% del total de los votos válidos. Luego de los magros resultados de los comicios presidenciales de mayo de 1980, la izquierda enfrentó en forma conjunta el proceso electoral, como señaláramos en el capítulo anterior. Los nuevos resultados la erigían como la segunda fuerza nacional y principal opositora de clase del régimen belaundista. Este salto cualitativo fue producto- entre otras cosas- de la mantención de la autonomía que guardaron los partidos de izquierda respecto al Estado y la política gubernamental. Por el contrario, criticó, denunció y movilizó a las distintas capas obreras y populares que sentían

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FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA ser agredidas por una crisis que no tenía visos de solución. Pero si bien la unidad fue un paso fundamental, tenía el obstáculo de no estar acompañada por un auge de masas- tal como se dio en la crisis de dominación de 1978-, ni de un programa y mensaje socialistas, manteniéndose también las lógicas contradicciones de los partidos que acompañaron a IU desde su fundación, que aunque fueron menores no desaparecieron. Existía también una cierta desconfianza en el electorado por una izquierda que había perdido legitimidad en una campaña tan áspera y desilusionante como la de mayo. Todo lo anterior explica en parte el por qué Izquierda Unida no logra obtener una votación tan alta como la de junio de 1978, con ocasión de las elecciones a la Asamblea Constituyente. CUADRO N° 3.11 VOTACIÓN DE LA IZQUIERDA 1978-1980
Elecciones 1. 2. 1978 (A. Constituyente) FOCEP-UDP-PSR-PC 1980 (Generales) FOCEP-UDP-UI-PRTUNIR 1980 (Municipales) IU Votos % Total de votos válidos 3’511,895 4’089,082 3’911,386

1’034,286 738,765 934,626

29.45 18.06 23.90

3.

Fuente: J.N.E.

La unidad es uno de los aspectos más importantes en la izquierda, pero no es el único. En 1978, a pesar de la desunión, las fuerzas de izquierda obtuvieron un porcentaje que bordeó el 30%, con 1’034,286 votos; en términos absolutos la más alta votación en su corta historia electoral. Dado que el número de votos válidos aumentó en 400,000 en noviembre de 1980, para alcanzar una fuerza como la de 1978, la izquierda hubiera debido ser respaldada por 1’151,904 electores. IU fue objetivamente la fuerza política que salió mejor legitimada y el aumento de su caudal electoral fue, en su gran mayoría, logrado a expensas de los electores del partido gobernante. Observemos el fenómeno de cerca. IU logró incrementar en un 33% su respaldo entre mayo y noviembre, representando el mayor aumento de los cuatro principales grupos participantes. Si consideramos que la izquierda sólo participó en 115 provincias, 32 menos que AP y 14 menos que el APRA, se tendrá una idea más clara de este incremento. En términos departamentales, se constituye en la primera fuerza en Arequipa, Moquegua y Tacna, desplazando a AP a un segundo lugar. Superó en 16 departamentos su votación de mayo, muchos de ellos con considerable incremento como en Cusco con 92%, Arequipa 86%, Madre de Dios 83%, Apurímac 62%, Ica 56%, Lima 48%, Ancash 36%, Callao 36%, Tacna 32%. En el caso de Ancash, Arequipa , Tumbes y Piura, el resultado supera incluso el obtenido en 1978.

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Elecciones municipales: Cifras y escenario político

En cambio, hay departamentos de escaso crecimiento como Amazonas, Cajamarca, La Libertad, Loreto, Piura, San Martín, por lo general de influencia histórica del APRA. Finalmente, 8 departamentos en que la izquierda desciende, como en Junín con el 30%, Lima provincias 36%, y en menor medida en Ayacucho, Huánuco, Lambayeque, Puno, Moquegua y Tumbes. El desplazamiento de la votación populista a la izquierda se hace evidente de dos maneras: a. Si tomamos las principales ciudades-capitales de departamentos, hay una constante que indica que donde pierde AP, Izquierda Unida gana nuevos adeptos. Son los casos de Cusco: AP - 23%, IU + 100%; Arequipa: AP - 18%, IU + 71%; Huamanga: AP - 20%, IU + 9%; Coronel Portillo: AP - 38%, IU + 263%. b. De las 15 provincias en las cuales AP fue desplazada como primera fuerza, en 9 fue a causa de IU: Morropón (Piura), Huaraz (Ancash), Coronel Portillo (Ucayali), Pisco (Ica), Huanta (Ayacucho), Huancavelica, Acobamba (Huancavelica), Espinar (Cusco), Arequipa. Sólo en 4 por el APRA: Chumbivilcas (Cusco), Nazca (Ica), Huallaga (San Martín) y Mariscal Cáceres (San Martín); una por el FNTC, el caso de Azángaro (Puno), y una por un grupo independiente en Chanchamayo (Junín). Todo ello no hace más que reforzar la idea de la traslación del voto populista a la izquierda. El mapa electoral de la izquierda muestra una distribución menos heterogénea que en anteriores procesos electorales. Se da una complementación electoral debido a la sumatoria de los distintos partidos conformantes del frente. Es el caso de departamentos donde la izquierda no llegaba a tener una significativa votación; en esta oportunidad sí la obtiene, como los casos de Ica, Callao, Piura, Ancash, Ucayali o Madre de Dios. Es notoria, sin embargo, la poca fuerza en la amazonía o el “sólido norte”, plateando un serio reto para la izquierda.

3.6.3. EL APRA: otra derrota electoral
Los 887,686 votos, que representan el 22.69% del total nacional, no hicieron más que confirmar el descenso del cincuentenario del partido. La pendiente está constituida por el 35% en 1978, el 27% en mayor y el 23% en noviembre. Es la consecuencia de un partido en crisis que no logró mantener una línea política coherente y legitimar una nueva dirección. Si bien pudo mantener el voto militante, no pudo evitar que una legión de simpatizantes o “amigos del partido” dieran su voto a otras agrupaciones. Esta reducción electoral dibujó una trágica derrota, si se tiene en cuenta que el APRA fue desplazada a un tercer lugar por la izquierda, no pudiendo recuperar el histórico – y hoy muy lejano – tercio electoral.

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FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA El APRA se presentó a competir en esta oportunidad en 129 municipios provinciales de los 148 existentes. Este solo hecho da una idea de las dificultades que debía afrontar la organización partidaria, que en otras oportunidades no hubiera dejado una provincia sin candidato. Concejos Provinciales como los de Cailloma, Castilla (en Arequipa), Cajatambo, Huarochirí (Lima), Carabaya, Chucuito, Lampa (en Puno), son algunos lugares donde el APRA no se presentó. En relación a las últimas elecciones generales, su porcentaje decae en tres puntos. Esto equivale a una reducción porcentual de cerca del 12%. Pero más importante es su capacidad de mantener su propio electorado, ni qué decir de ganar nuevos adeptos. Contraste impresionante si lo comparamos con su historia electoral desde 19318, a lo largo de la cual obtuvo el respaldo constante de alrededor de un tercio del electorado. El partido aprista no sólo pasaba por una crisis partidaria; se encontraba en el momento de su mayor ambivalencia ideológico-política. Pero cualquier definición traería consigo serias consecuencias orgánicas. Su fuerza la ganó y alimentó en las distintas contiendas electorales, pero esta contienda sólo fue el escenario de su fracaso. En mayo, el APRA logró reunir una masa electoral de 1’105,679; en noviembre sólo 887,686; hay, por tanto, una fuga significativa de 217,993 electores. La sola mantención de esos votos- y ya no la obtención de nuevos adeptos, como debería ser si tenemos en cuenta que el número de inscritos ha aumentado- le hubiera significado el 28% del electorado nacional. Esto no sucedió y, por el contrario, es evidente que la fidelidad aprista se resquebrajó. Veamos algunos datos importantes: el APRA sólo pudo ganar nuevos electores en Loreto, donde pasa de 21,852 a 26,318 votos; Madre de Dios de 1,251 a 1,449; Cusco de 18,899 a 19,012; Pasco de 6,912 a 7,326; Tumbes de 5,377 a 5,477; y ahí queda el aumento. Sin embargo, gracias a la disminución del total de los votos válidos, el APRA tiene mejor presencia porcentual en Ayacucho, Huánuco, Lambayeque, sumados a los anteriores departamentos. Esta situación no logra compensar la clamorosa pérdida sufrida en otros departamentos tales como Lima: 86,041 votos menos; La Libertad: 22,842, Puno: 16,014, Cajamarca: 18,948, Ancash: 14,632, provincias de Lima: 9,621, Callao: 9,525, Ica: 9,461, entre los más significativos. En términos relativos, esta situación indica disminuciones grandes en Puno (-66%), Tacna (-37%), Ica (-27%), Lima (-28%), Callao (-22%), Ancash (-18%) y Cajamarca (-17%). Lo anterior muestra una mayor pérdida de convocatoria electoral en diversas zonas, entre las que no se incluye el norte del país. Dicho de otra manera: hay una resistencia a la fuga de electores en el llamado “sólido norte”, que ahora se reduce sólo a La Libertad, Lambayeque y Cajamarca. Incluso los porcentajes obtenidos en aquellos departamentos son los más bajos en su historia electoral. Igualmente histórica es la reducción electoral a un solo dígito, tal como sucedió en Arequipa 7%, Puno 4% o Tacna 8%. Son signos de la clamorosa disminución aprista, que incluso

8

E. Bernales: Crisis política: ¿Solución Electoral? DESCO, Lima, 1980, p.57.

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tocó la puerta de su propio terruño norteño. A estas alturas vale la pena preguntarse, ¿adónde se trasladan los votos apristas? CUADRO N° 3.12. Votación nacional mayo-noviembre de 1980 en las provincias capitales de departamentos (%)
Ciudad Mayo
1.Trujillo 2.Lima 3.Tumbes 4.Ica 5.Arequipa 6.Tacna(**) 7.Cuzco 8.Huancavelica 9.Iquitos 10.Chachapoyas 11.Huaraz 12.Abancay 13.Huamanga 14.Cajamarca 15.Callao 16.Huánuco 17.Huancayo 18.Chiclayo 19.Tambopata 20.Mariscal Nieto 21.Pasco 22.Piura 23.Puno 24.Moyobamba 25.Coronel Portillo 12.74% 39.38% 43.23% 41.00% 45.26% 39.86% 59.92% 40.88% 57.16% 46.37% 35.13% 58.30% 50.45% 31.16% 33.10% 48.44% 43.52% 29.87% 33.23% 28.06% 52.08% 37.71% 19.84% 46.56% 54.25%

AP Noviembre
16.10% 34.87% 45.74% 34.55% 37.01% 29.47% 45.86% 28.00% 33.67% 50.87% 33.83% 55.87% 40.46% 36.34% 37.46% 40.75% 37.74% 38.92% 33.33% 23.16% 31.19% 36.72% 30.61% 56.66% 33.74%

Variación (%)(*)
+26.73% -11.45% +5.81% -15.73% -18.22% -26.07% -23.46% -31.24% -41.10% +9.70% -3.70% -4.17% -19.80% +16.62% +13.17% -15.87% -13.28% +30.30% +0.30% -17.46% -40.11% -2.62% +54.28% +21.69% -3781%

Mayo (**)
10.00% 19.01% 19.92% 18.07% 29.35% 37.03% 17.47% 30.79% 10.01% 8.11% 25.79% 13.30% 31.01% 12.60% 15.72% 11.46% 24.21% 15.18% 10.83% 52.24% 23.99% 11.57% 23.12% 15.08% 11.83%

IU Noviembre
12.55% 28.26% 20.93% 24.30% 57.30% 51.25% 35.08% 34.04% 4.75% 10.26% 40.12% 14.89% 33.82% 3.74% 20.24% 11.66% 21.24% 12.81% 19.86% 56.73% 20.75% 28.13% 56.27% 13.22% 42.98%

Variación (%)(*)
+25.5 +48.65 +5.07 +34.47 +71.38 +38.40 +100.80 +10.56 -52.04 +26.51 +55.56 +11.95 +9.06 -70.32 +28.75 +1.76 -12.26 -15.61 +83.38 +8.59 -13.51 +143.13 +143.38 -12.33 +263.32

Mayo (**)
68.85% 22.70% 21.72% 32.52% 9.93% 12.80% 16.39% 15.86% 21.86% 36.10% 24.43% 21.90% 11.98% 51.53% 29.98% 22.75% 19.70% 42.30% 19.30% 14.14% 18.00% 29.53% 13.04% 35.90% 27.18%

APRA Noviembre
67.56% 16.31% 23.75% 24.10% 6.96% 8.84% 19.06% 11.55% 33.06% 25.73% 17.92% 17.98% 10.82% 58.24% 22.38% 38.37% 14.83% 43.94% 26.78% 17.76% 16.01% 20.76% 4.38% 26.10% 19.33%

Variación (%)(*)
-1.87 -28.14 +9.34 -25.89 -29.91 -30.94 +16.29 -27.18 +51.24 -28.72 -26.64 -17.90 -9.68 +13.02 -25.35 +68.66 -24.72 +3.87 +33.58 +25.60 -11.06 -29.70 -66.41 -27.30 -28.88

Mayo (**)
6.18% 15.17% 11.12% 4.27% 9.79% 6.51% 3.51% 7.73% 3.56% 7.62% 7.97% 5.23% 2.09% 2.70% 16.30% 9.44% 6.89% 5.32% 2.00% 2.62% 3.63% 10.13% 3.88% 1.92% 4.85%

PPC Noviembre
3.79% 20.56% 9.51% 17.05% 5.72% 10.44% _._ 26.29% 2.31% 13.02% 8.12% 11.45% 6.04% 1.67% 18.02% 9.23% 5.08% 1.17% _._ 2.35% 3.94% _._ _._ 4.03% 3.94%

Variación (%)(*)
-38.67% +35.53% -11.94% +299.29% -41.57% +60.37% _._ +240.10% -35.11% +70.87% +1.89% +118.93% +189.00% -38.15% +10.55% -2.22% -26.27% -78.01% _._ -10.30% +8.54% _._ _._ +109.90% -18.76%

(*) (**) (***)

Tomando la votación de mayo como base 100% IU en mayo representa la suma de PRT, UDP, UNIR, FOCEP, IU En Tacna se presentaron dos listas de izquierda: PRT (UNIR-PRT) 22.7% y FUP (UDP-PCP) 28.55%

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FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA Una forma de encontrar la respuesta es observar los resultados de las provincias. De mayo a noviembre el APRA dejó de ser la primera fuerza en Bolognesi (Ancash), Cutervo (Cajamarca), Hualgayoc (Cajamarca), Pataz (La Libertad), Bolívar (La Libertad), Rioja (San Martín), que volcaron sus preferenciales hacia AP; Recuay (Ancash) hacia la IU y Celendín (Cajamarca) hacia una agrupación independiente. Parece ser- y lo planteamos como hipótesis- que la crisis del APRA produjo una fuga de su electorado más conservador hacia sectores ideológicamente populistas y políticamente de derecha, tales como AP, pudiendo tratarse de aquellos apristas desencantados con la dirección de León de Vivero y el armandismo, quienes no lograron mantener su base electoral con la misma fidelidad de antes. Esto contradice la hipótesis de la traslación electoral aprista hacia la izquierda. Por lo menos en aquella oportunidad, parece ser que esa posibilidad creó mucha expectativa en algunas direcciones de izquierda, que concibieron la idea de llegar eventualmente a un acuerdo político con el APRA. Geográficamente se registra una distribución desigual. El norte sigue siendo el lugar de mayor número de adeptos apristas, siendo la primera fuerza en La Libertad, Lambayeque y Cajamarca. Si le sumamos Ancash y Amazonas, vemos que la concentración norteña de sus votos llega al 36%. Por el contrario, en el sur llegó a disminuir, de la misma forma que en el centro.

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CUADRO N° 3.13. Resultados comparativos por partidos (%): elecciones para Asamblea Constituyente (junio 1978), elecciones generales (mayo 1980-diputados), elecciones municipales (noviembre 1980)
AP Departamentos 1.Amazonas 2.Ancash 3.Arequipa 4.Apurímac 5.Ayacucho 6.Cajamarca 7.Callao 8.Cuzco 9.Huancavelica 10.Huánuco 11.Ica 12.Junín 13.La Libertad 14.Lambayeque 15.Lima Metrop. 16.Lima Provincias 17.Loreto (*) 18.Madre de Dios 19.Moquegua 20.Piura 21.Pasco 22.Puno 23.San Martín 24.Tacna 25.Tumbes Mayo 43.48 32.72 48.32 62.90 50.31 33.01 31.92 63.70 53.38 48.08 45.44 49.49 15.37 30.16 39.38 41.89 62.26 59.49 34.37 36.08 56.32 23.31 50.49 42.32 50.74 Noviembre 46.95 33.61 39.41 56.82 46.54 38.36 37.46 43.95 38.85 46.33 34.69 38.54 20.54 38.84 34.87 36.69 38.60 33.98 25.28 37.31 38.08 30.14 49.04 30.77 46.69 Junio 15.21 13.54 24.87 11.43 12.87 14.44 32.98 10.51 11.18 20.91 24.66 13.41 11.89 15.23 32.38 29.01 22.09 7.95 12.12 14.37 12.15 5.46 17.96 13.62 4.27 Mayo 4.44 4.91 8.67 3.91 1.71 1.71 15.72 2.10 4.74 9.57 6.73 5.04 5.21 5.12 15.17 11.58 3.34 1.68 2.94 6.94 3.81 2.88 2.92 6.08 10.03 Noviembre 6.79 3.58 6.40 4.39 2.65 0.28 18.02 _._ 17.96 11.54 11.32 3.94 2.73 0.96 20.56 5.07 2.32 _._ 1.13 1.17 5.26 0.75 1.63 9.60 7.46 Junio 63.81 50.69 23.44 43.84 34.43 59.60 29.69 38.75 34.60 49.01 41.38 34.26 72.46 56.32 25.58 32.15 49.83 55.96 29.02 36.97 30.41 23.55 58.53 17.23 41.60 Mayo 45.16 37.62 10.59 19.38 17.36 52.82 28.89 13.52 16.53 25.48 27.23 14.32 68.05 44.09 22.70 24.31 23.49 22.11 13.99 27.42 17.32 13.30 39.71 12.85 23.88 Noviembre 39.76 30.88 7.07 18.00 19.27 43.81 22.38 16.34 15.14 31.52 19.82 13.13 63.98 46.10 16.31 21.50 27.72 28.54 13.79 25.62 19.96 4.44 36.04 8.13 25.38 Junio 11.24 22.79 33.23 31.28 36.94 19.63 27.81 38.82 39.26 17.43 29.60 35.12 11.93 11.37 32.88 32.36 18.50 25.40 49.24 21.91 53.33 30.68 19.96 52.54 9.53 Mayo 5.92 17.24 23.21 12.83 27.15 10.73 15.15 17.75 22.45 11.09 11.39 20.13 9.95 13.30 19.01 18.38 10.07 9.86 47.38 22.33 20.43 24.40 7.92 36.73 19.13 18.06 Noviembre 6.50 23.46 43.69 20.78 26.67 11.19 20.24 33.99 28.04 10.51 25.54 14.17 11.39 11.68 28.26 11.77 16.46 18.08 43.68 26.04 15.05 20.51 11.56 48.58(**) 17.82 23.90 PPC APRA IU

Nacional 39.64 35.86 23.79 9.20 10.90 35.34 27.04 22.69 29.43 (*) Para poder comparar los resultados, incluye las provincias del actual departamento de Ucayali en las elecciones municipales de Noviembre. (**)Incluye FUP y PRT. FUENTE: J.N.E.

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3.6.4. El PPC: el otro polo que crece
Hablar de polarización electoral implica reconocer la existencia de dos extremos. Noviembre mostró un extremo representado por IU; el otro por el PPC. A pesar de presentarse en sólo 63 provincias del país- menos de la mitad del máximo – tanto por el porcentaje electoral como el número de votantes del PPC aumentó. Es muy posible que si hubiese tenido un aparato de mayor extensión nacional, el crecimiento pepecista hubiera sido más claro; pero esto demuestra también los límites de la construcción de un partido de derecha moderno que no busca, como AP, la intermediación de una ideología difusa, siendo por el contrario eminentemente urbano y burgués. La cercanía política es también evidente con el partido del gobierno y reconocida por los electores; por ello su 27% obtenido en los comicios para la Asamblea Constituyente. La audacia políticacomo se reseña en el capítulo II- consistió en que, siendo partícipe del gobierno y conformando la mayoría con AP en el Congreso, apareció en la arena electoral como crítico al gobierno, con un discurso técnico y respaldado por una administración edil en la década del 60, que hizo famoso a Luis Bedoya Reyes, su líder máximo. Como señalamos anteriormente, el punto flaco del PPC estaba en su organización, lo que era notorio al no presentarse candidatos en provincias de importancia como Puno, Piura y Cusco, por señalar algunas. Pero, ¿por qué se afirma que creció? Esto se sustenta en varias razones. En mayo, el POC logró obtener 376,060 votos: esta vez congregó 426,363 adherentes. Antes representaba al 9.2% del electorado, esta vez al 10.9%. Por sí solas estas cifras no demostrarían claramente un incremento. Pero si consideramos que en mayo se relaciona con un universo de 4’089,082 votos válidos, y es que esta vez participa en provincias que a lo más llegan a 2’900,000 votos válidos, en su universo participatorio absorbe el 15% de los votos. Este fenómeno es más claramente visible cuando observamos aumentos en importantes departamentos como Lima, Huancavelica, Huánuco, Ica, Pasco, Tacna, e incrementos sorprendentes en capitales como Ica (+300%), Huancavelica (+240%), Huamanga (+118%), Cajamarca (+189%) y Moyobamba (+109%). Estos mismos datos configuran un mapa electoral heterogéneo, en el cual los departamentos del centro (Lima, Ica, Callao, Pasco, Huánuco, Junín) representan el 84% del total de sus votos. Si bien este hecho reafirma la concentración básicamente limeña y urbana de sus adherentes, no es menos cierto que el aumento también se da en el interior del país, como el 30% en Castilla (Arequipa), el 22% en Huancavelica y Angaraes (Huancavelica) o el 20% en Ambo, Dos de Mayo (Huánuco). ¿Votación circunstancial?, ¿sólo municipal?; parece ser que no y que, por el contrario, de mantenerse este respaldo, será cada vez más en detrimento de su aliado, AP. Lo cierto es que hoy este resultado le sirve para presionar más en el manejo público y tener mayor margen de maniobra en los sectores dominantes. En el siguiente capítulo profundizaremos el análisis de esta tendencia. 55

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CAPITULO IV ALGUNAS CARACTERÍSTICAS ELECTORALES DE LOS PARTIDOS

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El presente capítulo busca penetrar en el análisis geográfico y morfológico de los partidos. Igualmente, se analizará la relación entre agrupación política y estructura económica y social de las regiones. La información detallada y los cuadros matices se encuentran en el anexo del presente libro.

4.1. ORGANIZACIÓN Y PRESENCIA ELECTORAL
Una condición necesaria para una participación significativa en las elecciones, es que la organización política posea un radio de acción a nivel nacional. Muchas agrupaciones tienen un origen regional, pero logran tener influencia posterior a nivel nacional. Generalmente, esto sucede cuando el partido político se asienta en una ideología y un proyecto político representativo de las clases sociales que están presentes en el ordenamiento económico social de un país. El caso contrario se da en el regionalismo de algunos partidos, respaldados generalmente por el liderazgo de un cacique. Carlo ejemplo de ello son los casos del FNTC en Juliaca, UN en Tarma, y el PS en Talara. Para el caso de los comicios municipales de 1980, las características más saltantes fueron: a. Acción Popular obtuvo un respaldo electoral regular. Sus máximos y mínimos porcentuales se han estrechado. Si en mayo recibía del Cuzco su mayor respaldo, con el 64% de los votos, esta vez se lo proporcionó Apurímac con 57%; pero igualmente el mínimo creció de 16% al 20% en La Libertad. Por lo tanto, el grueso de su votación a nivel nacional está agrupada en porcentajes altos.

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Cuadro N° 4.1 1980: algunos indicadores de la actuación electoral de las fuerzas políticas.
% de su votación en Lima Metropo litana

% de la Votación Nacional

Variabilidad Interdepartamental (V) 0.20

Correlación con % de población rural (*) +. 3565

Correlación con % de analfabetos inscritos (**) +. 3620

Máximo % departamental 56.82 Apurímac 20.56 Lima Metropolitana 63.98 La Libertad 48.58 (***) Tacna

Máximo % departamental 20.54 La Libertad 0.27 Cajamarca 4.44 Puno 6.28 Loreto

A.P.

37.50

35.86

P.P.C.

72.98

10.90

0.94

-. 2156

-. 0909

APRA

28.26

22.69

0.54

+. 0780

-. 1761

I.U.

45.80

23.90

0.53

-. 3756

-. 0178

(*)

Fuente: Boletín de Análisis Demográfico, ONFC 1975. Citado en Medina O. al realizar su proyección a junio de 1978 en Perú 1978-1980: Análisis de un momento político. C’Est Editorial. Lima. Febrero 1980. (**) Fuente: Registro Electoral (***) Fuente: J.N.E. Incluye en Tacna, el FUP y PRT, y para Tarata sólo el FUP

Por otro lado, AP posee una variabilidad interdepartamental bastante baja9: 0.20; un indicativo más sobre esta regularidad. Esta situación es favorecida por el hecho de que las otras agrupaciones tienen por lo general concentraciones regionales. Por otro lado, como partido de gobierno utilizó muchas instituciones de socialización política, hecho que le rindió frutos en el resultado final. b. Izquierda Unida posee, por el contrario, un índice de variabilidad interdepartamental mayor: 0.53. Si comparamos este índice con los de los grupos integrantes de dicho frente que participaron desunidos en mayor, hay un avance importante (en aquella oportunidad el más bajo fue UDP: 0.83). Esto es resultado de una complementación electoral: si IU era fuerte en Ica y Lima Provincias, UNIR lo era en Moquegua y Arequipa, el FOCEP en Pasco y Tumbes, y la UDP en Piura y Ayacucho. Esta complementariedad tiene límites en departamentos donde IU no tenía fuerza partidaria; por esta razón el índice de variabilidad es mayor que el de AP. Esto se confirma mediante los porcentajes de variación. Si su máximo es Arequipa con 44%, su mínimo apenas llega al 6% en Loreto.

9

El coeficiente de variabilidad (V) debe ser leído así: Mientras más se acerque a O, equivale a una votación más pareja a nivel nacional.

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c. El APRA posee un índice de variabilidad igual a 0.54, mayor que el de mayo del 80 (0.51), debido a la baja votación obtenida en algunas zonas y por la ya conocida concentración regional aprista. Como a lo largo de toda su historia, La Libertad le proporciona su máxima votación con el 64%; en cambio, el sureño Puno le da apenas el 4%.

d. Finalmente, analicemos los resultados del PPC. Hemos señalado ya su escasa organización y el hecho de que no participara en muchas provincias; por ello la alta concentración de su electorado en el centro del país, llegando su índice de variabilidad a 0.94, el más alto de todos. De igual manera, Lima registra su mayor respaldo electoral, con 20%, y Cajamarca el menor, con 0.27%.

4.2. ¿PARTIDOS LIMEÑOS?
La capital es el principal centro electoral del país, ya que concentra el 33% de los inscritos y el 39% de los votos válidos. Una representación equilibrada debe bordear estos porcentajes; AP, con el 36% en Lima, es el partido que se mantiene en esta frontera. El PPC muestra una sobrepresencia limeña, con un 73% de sus votos, incrementándose sustantivamente el 57% obtenido en mayo. Su no participación en varias provincias es la causa de esta sobrepresencia. Se puede decir, por tanto, que el PPC es un partido “limeño o metropolitano por excelencia”. Lo anterior no demuestra el “tamaño” del partido, sino su asentamiento en la metrópoli moderna a la cual el PPC está ligado fuertemente. Si el PPC es limeño, se puede afirmar que el APRA no lo es. Por el contrario, el aprismo nunca se destacó por tener una fuerte presencia capitalina, y esta oportunidad no fue la excepción; sólo congrega el 28% de sus votos, disminuyendo su 34% anterior. Finalmente se encuentra IU, con el 46% de su respaldo situado en Lima. En este caso también hay una sobrepresencia limeña, si tenemos en cuenta que en las elecciones anteriores era más equilibrada la relación Lima-interior. Es más, ninguno de los partidos de izquierda evidenció, en ese entonces, sobrepresencia en Lima.

4.3. CORRELACION DE FUERZA ELECTORAL Las elecciones dibujan una correlación política que cambia sustantivamente el panorama de la confrontación de clases. Luego de las elecciones municipales, AP ya no era la fuerza abrumadora de mayo, ni la izquierda la minoría tan empequeñecida que aparecía en la apertura del Parlamento. Para graficar esta idea, mostramos en el cuadro N° 4.2 cómo habría estado constituido el Parlamento con los resultados electorales de noviembre. (Se aplica cifra repartidora).

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FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA CUADRO N° 4.2. FUERZAS PARLAMENTARIAS REALES Y TEORICAS
Real Diputados 98 10 10 58 1 180 (Mayo) Senadores 26 6 9 18 4 60 Teórico Diputados 75 9 41 42 13 180 (Noviembre) Senadores 22 6 14 15 3 60

AP PPC IU APRA FNTC e Independientes TOTAL

(*) Se aplica la cifra repartidora por departamento Fuente: J.N.E.

Si bien esto constituye sólo un ejercicio de proyección electoral, no deja de tener interés por cuanto nos muestra una correlación parlamentaria distinta. La alianza gobiernista (AP-PPC) no tendría mayoría en ninguna cámara- y eventualmente el parlamento en contra-, ni monopolizaría la representación departamental, salvo en Tumbes y Madre de Dios; además, no tendría diputados en Moquegua. Sobra decir que ya no actuaría con la soltura de que ahora hace gala. En cambio, IU tendría parlamentarios en 19 departamentos electorales, y no alcanzaría a tener representación en Amazonas, Huánuco, Madre de Dios, San Martín, Pasco y Tumbes. Su sola representación le bastaría para desarrollar acciones parlamentarias más efectivas. Pero si bien esto es sólo un ejercicio teórico, no deja de mostrar un nivel distinto de preferencia política de los electores, que dista mucho de lo que se piensa y de la que hace gala el oficialismo. Se especuló mucho acerca del respaldo electoral de los partidos llamados democráticos (AP, PPC, APRA), elaborando análisis incluso cuantitativos que parecían sólidos (ver artículos en El Comercio y Caretas). Por sí solos demostraban poco. Es por ello que cuando los resultados no respondían al necesario respaldo de un gobierno recién naciente, se optó por ocultarlos, falsearlos o distorsionarlos. Hablamos de ocultamiento porque salvo los primeros resultados que sirvieron de notas periodísticas, en las subsiguientes semanas éstos disminuyeron y las cifras mostraron una situación incómoda para AP. Más adelante fueron apareciendo en editoriales y artículos monocordes, análisis poco sustanciosos. Pero engañar y ocultar implica conocer la verdad de las cosas y ésta mostraba el cambio de correlación de fuerzas dibujado en noviembre. Propagandas triunfalistas de AP y falta de información completa de parte del J.N.E., fueron elementos notorios de una política de avestruz.

4.4. REPRESENTACION REAL Y LEGAL
Nuestro sistema electoral ha optado, entre los mecanismos de elección, por el distrito electoral único (A. Constituyente, presidencial y senatorial), departamental (diputados), provincial (alcaldes

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provinciales) y distrital (alcaldes distritales). Se utiliza la llamada cifra repartidora10, que con una ecuación matemática distribuye las curules, bancadas, etc., de acuerdo a los porcentajes obtenidos por los partidos. El nivel de representación es casi único, como lo mostró la elección para la Asamblea Constituyente. Para el caso de diputados, se elabora con anticipación una distribución departamental: aquí la reglamentación no es neutra. Vale la pena citar a R. Roncagliolo sobre este aspecto: “Ha sido demostrado pulcramente que si se hubieran repetido en 1980 los resultados electorales de 1978, el APRA con sólo un 35.34% de la votación habría obtenido 95 de los 180 diputados, es decir, la mayoría absoluta”11. Hay, pues, una intencionalidad en nuestro mecanismo electoral, que tiene que tenerse en cuenta en el momento de realizar un análisis electoral, ya que no hay correspondencia entre “representantes y representados”. Esta situación volvió a repetirse a favor de AP en mayo, cuando con su 39% de respaldo electoral controla el desproporcionado 54% de la Cámara de Diputados. En cambio, la Izquierda, que poseía el 19% de los votos, sólo obtiene el 5.5% de la misma Cámara. La cifra repartidora no favorece a los “pequeños”, como tanto se sostuvo; por el contrario, sobredimensiona la representación de los partidos mayoritarios, como lo ejemplifican las elecciones a la Constituyente y presidenciales. En el caso de las elecciones municipales, existe también otra disociación entre número de alcaldes (representantes) y votos (representados). Demostremos esta situación analizando el cuadro N° 4.3. CUADRO N° 4.3. VOTACION Y ALCALDES PROVINCIALES ELECTOS POR TENDENCIA POLITICA
Votos 1’402,622 426,363 887,686 934,626 260,089 Alcaldes Electos 103 Ninguno 22 14 8 Razón v/alcalde 13,618 ------40,349 66,759 32,511 % voto nacional 35.86 10.90 22.69 23.90 6.65 % del Total de Alcaldes 70.55 -----15.07 9.57 5.48

AP PPC APRA IU Independientes y otros
Fuente: J. N.E.

La elección de alcaldes guarda relación directa con el número de provincias que existen a nivel nacional. Por lo tanto, el número de alcaldes electos no proporciona una imagen de la realidad electoral del país. No es lo mismo triunfar en Lima que hacerlo en alguna provincia, que en algunos casos apenas llega a tener mil electores. Igualmente, no da una imagen certera de respaldo

10 11

Ver M. Rubio, F. Eguiguren, C. Luna Victoria: Constitución ¿Por qué y para qué? DESCO. Lima, 1978. Ver M. Rubio, F. Eguiguren, C. Luna Victoria: Constitución ¿Por qué y para qué? DESCO. Lima, 1978.

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FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA electoral el hecho de ganar, por ejemplo, en todas las provincias del departamento de Ancash (que suman 16) o triunfar en las 3 provincias de Lambayeque. El primer departamento aportará 16 alcaldes y el segundo sólo 3, pero ambos poseen, sin embargo, el mismo número de electores. Si observamos el cuadro N° 4.3. es posible apreciar que mientras AP obtiene un respaldo del 35.86% de la votación nacional consiguiendo 103 alcaldes provinciales que representan el 70% del total; IU con el 23.9% de los votos sólo consigue 14 alcaldes que representan el disminuido 9.5% del total nacional. Cuán engañoso es, pues, manejar las cifras de esta manera, pero resulta útil para ocultar una realidad harto distinta. Distorsión manejada especialmente por el partido del gobierno, que en reiteradas ocasiones ofreció cifras tomadas desde este ángulo. (Ver La Prensa, 21.12.80). A ello responde también que la razón de electores por alcalde sea tan alta en IU: 66,759; en cambio, es menor para el caso del APRA: 40,439, y sólo 13,618 para AP. Existe, pues, una distorsión muy grande entre votación real y número de representantes elegidos. Pero esto no responde a factores concurrentes que en mayo favorecieron a AP (manipulación y fraude en pocos departamentos, distribución incorrecta de diputados por circunscripción electoral), sino al número de provincias que no guardan proporción con el número de inscritos, ni con el total de la población. La existencia de provincias se basa en factores económicos y políticos, muchas veces no justificables. Pero esta es otra discusión; lo que queremos es llamar la atención sobre la disociación señalada y la utilización arbitraria de estos datos.

4.5. COYUNTURA Y ELECCIONES
Hemos señalado que las cifras electorales responden a una serie de condicionamientos económicos y sociales. Otro factor es el coyuntural, donde adquieren un peso significativo hechos que concitan la movilización y expectativas de las fuerzas sociales. Tomaremos cuatro ejemplos que nos ofrecerán situaciones distintas y resultados electorales también distintos: Pucallpa, Loreto, Ayacucho y Arequipa.

4.5.1. Pucallpa-Iquitos en lucha
Luego de varios meses de lucha, los pucallpinos consiguieron que el 18 de junio de 1980 se creara el departamento de Ucayali. Este nuevo departamento incluye a una población de 219,597 habitantes. El 80% de la misma se encuentra concentrada en la provincia de Coronel Portillo (la otra es Ucayali) y más del 40% en la ciudad de Pucallpa12 . Esta ciudad, situada en la parte sur del departamento de Loreto, ha entrado en una etapa de pujante desarrollo, el mayor del país, obteniendo crecimientos espectaculares en la explotación forestal y la industria de madera. Será considerada la “puerta del amazonas”, siendo lugar de tránsito casi obligado hacia la amazonía, y en especial a Iquitos, si no se utiliza la vía aérea. En todo caso, el comercio maderero y su industria incrementaban demandas, por ejemplo de electricidad, de tal manera que sus intereses trascendían ya los estrechos límites de una ciudad que desconoce las exigencias del moderno
12

Roncagliolo: ¿Quién Ganó? Elecciones 1931-80, pág. 67.

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urbanismo. Esto contrasta con las deplorables condiciones de vida de la región, donde los problemas de abastecimiento y el comercio fluvial encarecen las manufacturas de consumo indispensable. La desatención regional- afirma Salcedo- contrasta agudamente con la convicción de la riqueza de los propios recursos zonales. A la tradicional crítica contra el centralismo limeño, se sumó la condena de lo que algunos llegaron a denominar el “imperialismo de Iquitos”13. Los pucallpinos tienen una sensación de dominio del puerto del Amazonas, y existe la creencia generalizada de que Iquitos vive y come gracias a Pucallpa. La lucha empezó años atrás y adquirió mayor fuerza de movilización con la creación del sindicato de maestros (SUTE) y de empleados bancarios (filial FEB), controlados por sindicalistas de izquierda. Por el contrario, la pasividad de algunos sindicatos de la CTP controlados por apristas era notoria. En 1975 se forma el “Frente de Defensa de los Intereses de Pucallpa” (FUDIPP), contra la desacertada gestión municipal, que aglutina a vastos sectores sociales, concretando mayores demandas locales; pese a no tener ningún resultado, será la primera acción importante que dará ejemplo a las posteriores movilizaciones sociales. El frente se reactiva en 1978, al incorporarse al mismo sectores como la Cámara de Comercio y la CTP aprista, entre otros. Su Secretario General es Manuel Vásquez Valera, quien ejerce el mismo cargo en el SUTE y la UDP local. Dirigió la lucha hasta 1979, fecha en que fue apresado por dirigir la huelga de maestros y dejó el puesto al Ingeniero César Castro Vera, que limitó el petitorio- que incluía las demandas más sentidas del pueblo pucallpino- a la creación departamental. La izquierda estuvo comprometida desde el inicio en la lucha e incluso muchas de las listas para diputados fueron confeccionadas por los luchadores de Pucallpa: Vásquez encabezó las listas de UDP en Loreto para las elecciones generales y las de IU para alcaldías. Sin mucha movilidad, el APRA fue perdiendo fuerza y liderazgo; en cambio, AP, si bien logró penetrar en sectores del comercio, fue afectado por un lado por la política general del gobierno y por su eclecticismo en la lucha. Esta participación de las distintas fuerzas puso en evidencia las intenciones de cada partido. El departamento fue creado el 18 de Junio de 1980. Como muestra el cuadro N° 4.4., el respaldo popular fue ganado por IU, logrando erigir a Manuel Vásquez en el primer alcalde pucallpino del naciente departamento. La votación de las demás fuerzas disminuyó clamorosamente, en una coyuntura muy politizada, como lo muestra la lucha de los cuatro principales partidos, dejando sin margen a los independientes.

13

Ver informe de J. María Salcedo en QueHacer N° 6.

67

FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA CUADRO N° 4.4.
Votación 78.80 en Pucallpa e Iquitos Provincia Elección AP NP 57.16 33.53 NP 54.25 33.74 PPC 23.10 3.56 2.33 23.19 4.85 3.94 Partidos APRA 49.70 21.86 33.24 50.24 27.18 19.33 IU 14.90 10.11 4.61 19.23 11.83 42.98 Otros 12.30 7.31 26.29 7.34 1.89 NP

1.

Maynas (Iquitos) Coronel Portillo (Pucallpa)

2.

78 80 (Mayo) 80 (Nov.) 78 80(Mayo) 80 (Nov.)

NP= No se presentó: FUENTE: J.N.E.

Todo lo contrario sucedió en Iquitos, capital de la provincia de Maynas, en el departamento de Loreto. Principal ciudad del oriente amazónico, puerto libre en el que se engordó a muchos comerciantes de la zona durante el primer gobierno de Belaúnde y de mucha relación comercial y turística con Colombia y Brasil. El sentimiento regionalista se intensificó por el hecho de verse cercenado en su extenso territorio con la creación del departamento de Ucayali. En plena lucha por el petitorio y una vez decretada la creación del nuevo departamento, la población de Iquitos se opuso a la misma y consideró a la izquierda como cabeza de la lucha pucallpina. Por el contrario, el APRA y los movimientos regionalistas de Maynas lanzaron candidatos que supieron actuar sobre uno de los puntos centrales de las reclamaciones de Iquitos: el canon petrolero. La alcaldía fue ganada por AP ajustadamente. El cuadro N° 4.4 muestra el avance del APRA y los grupos regionalistas y, en cambio, denota el retroceso de la izquierda y del populismo, que siempre fue una fuerza importante en Loreto. De tal manera que la relación Pucallpa-Iquitos fue conflictiva y los datos demuestran cómo las fuerzas políticas inclinaron su trabajo político más en un lugar que en otro; en cambio AP, que tenía que avalar la política gubernamental, fue inmovilizada, y no pudo esgrimir una posición más clara frente al conflicto, no encontrando candidatos que pudieran mantener una votación como la obtenida en otros años.

4.5.2. Arequipa: la derrota de AP
Una de las ciudades que mejor dibuja el deterioro de AP es, indudablemente, la ciudad blanca. Arequipa ha sido cuna de muchos movimientos regionales y de su seno han surgido líderes de carácter nacional y populista desde 1956. En las elecciones generales AP logró colocar 6 diputados, en tanto que el APRA, el PPC y UNIR, sólo uno por partido. El respaldo era, pues, total para el gobierno y las simpatías por Belaúnde siempre fueron manifiestas. Pero es necesario tener en cuenta que el grueso de las organizaciones laborales, 68

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barriales, estudiantiles, era controlado por los grupos de izquierda, que incluso estuvieron liderando los frentes de defensa en la época del gobierno militar. Por el contrario, AP no llegó a convertir el apoyo electoral en respaldo organizado a su política. Ni bien decretadas las medidas económicas en los meses de agosto y setiembre de 1980, la Federación Departamental de Trabajadores de Arequipa (FDTA) y el pueblo en su conjunto las rechazaron y llamaron a un paro departamental que se cumplió en forma total. Esto produjo grietas en AP, donde se dieron varias pugnas, ofreciendo la candidatura a varias personas independientes. La izquierda aparecía como dirigente del movimiento- a pesar de la dosis de espontaneísmo de la misma- lo que dio confianza para presentar una lista común a la alcaldía. No es menos sintomático que el mismo Belaúnde presidiera un mitín en Arequipa para respaldar al candidato municipal; sin embargo, las promesas no fueron escuchadas y la izquierda logró capitalizar los desplazamientos. Las cifras del cuadro N° 4.5 hablan por sí solas.

CUADRO N° 4.5 RESULTADOS ELECTORALES EN LA CIUDAD DE AREQUIPA
1978 Partidos AP IU PPC APRA Otros
NP= No se presentó Fuente: J.N.E.

NP 35.56 23.26 22.22 18.26

1980 (Mayo) 45.26 25.35 9.79 9.93 9.67

1980 (Noviembre) 37.01 50.30 5.72 6.96 NP

4.6. GEOGRAFIA ELECTORAL
El desagregado provincial nos permite confirmar las tendencias regionales de los partidos políticos. Cabe señalar que este desagregado proporciona una visión general y no refleja la particularidad de cada provincia, en la que pueden incidir factores diversos o circunstanciales. La situación es la siguiente: a. Del mismo modo que en anteriores elecciones, la izquierda obtuvo una mejor presencia en las provincias del sur del país, que son urbanas, mineras y campesinas. Su irradiación llegó, sin embargo, al centro, decreciendo significativamente en el norte. b. El APRA, por el contrario, es el otro extremo del mapa. No hizo sino confirmar la existencia del “sólido norte” y su poca presencia en el sur, así como en algunas zonas serranas co mo Junín en la que antes dominaba. 69

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c. Distinto es el caso del PPC; el centro capitalino y sus regiones limítrofes le brindan su mayor respaldo; en cambio el norte le depara una bajísima votación.

d. Finalmente, AP no llega a tener un asentamiento definido en ninguna zona en especial; por el contrario, recibe respaldo del norte, del sur y del centro por igual, y sus votaciones bajas están repartidas indistintamente. Compite, pues, a nivel nacional con todas las fuerzas políticas. En el norte con el APRA, en el sur con la Izquierda, en el centro con el PPC; por ello, cuando gana votos en mayo, lo hace a costa de los distintos partidos. La relación de las provincias en orden descendente (que se puede revisar en el anexo) precisará estas pautas.

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CAPITULO V RESULTADOS EN LIMA METROPOLITANA

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En este capítulo abordaremos los resultados en la ciudad capital. Intentaremos ofrecer una visión del asentamiento electoral de los partidos, su relación con el tipo de sector social al que representan, así como la comparación con los resultados electorales anteriores. Antes de ello precisemos las distintas variables existentes, para así tener en cuenta las limitaciones de este trabajo. No todos los datos que poseemos son actualizados. Algunos fueron recogidos del Censo Nacional de Población de 1972: ocupación, porcentaje de población en Pueblos Jóvenes; proyecciones al año 1980 realizadas por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), para la variable con jóvenes y por sexo 14. Para el caso de la población analfabeta, se trabaja con los datos obtenidos en el Registro Electoral. Es necesario tener en cuenta, además, otras consideraciones de orden metodológico: en el caso de las correlaciones con tipo de ocupación, el dato corresponde a la PEA total y no a la votante, al igual que el porcentaje de los pueblos jóvenes por distrito. En lo que respecta a la población joven y por sexo, se trata igualmente con proyecciones, que por lo general superan el número de inscritos. Finalmente, vale la pena recordar el llamado de atención de R. Roncagliolo cuando señala el nivel de abstracción en que se mueven las operaciones: “Características sociales por un lado, votos por el otro; ello deja lugar para varios tipos de coincidencias, ya que los votantes reales son individuos y no distritos. Esto es particularmente problemático tratándose de mediciones efectuadas sobre universos variados. Así, el lugar de residencia no es necesariamente el lugar de votación”15. Es por ello que hay que tener mucho cuidado con las interpretaciones, ya que las correlaciones sólo muestran un índice de relación entre dos variables.

5.1. CARACTERISTICAS DEL ELECTORADO EN LIMA
Para las elecciones municipales de 1980, el Registro Electoral tenía inscritos en Lima 2’172,939 votantes, vale decir el 33.20% del total del electorado nacional. Si bien el porcentaje en relación al total ha disminuido desde 1978, punto más alto en cuanto a proporción electoral, no ha dejado de ser realmente significativo. Al igual que en las elecciones de mayo, en esta oportunidad los
14 15

Ibid. Ver R. Roncagliolo: ¿Quién ganó? Elecciones 1931-1980. p.111.

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analfabetos ejercieron su derecho al sufragio. Esta porción del electorado representa el 7.27% del total de electores a nivel nacional, pero se reduce al 2.8% con respecto al electorado total de Lima metropolitana. Los electores analfabetos de Lima metropolitana representan, a su vez el 76% de los analfabetos inscritos en todo el departamento de Lima. Este electorado analfabeto tiene algunas características importantes: el 80% pertenece al sexo femenino y sólo la quinta parte son hombres. Esto podría dar pie a pensar que muchas analfabetas son empleadas domésticas, pero no es así por cuanto al observar el número de analfabetos en distritos como San Isidro, Miraflorescon un gran porcentaje en este sector de la PEA- se contradice esta versión, ya que la cantidad es menor que en otros distritos. Significa, por el contrario, que hay un grueso porcentaje de electorado analfabeto no inscrito o que el sector de empleados domésticos ha sido incorporado de alguna manera al sistema educativo, vía la escuela nocturna. No deja de llamar la atención el gran porcentaje de mujeres analfabetas inscritas en Lima metropolitana, mayor que el relativo al porcentaje nacional. Esto implica que el sistema educativo incorpora nuevos educandos en forma discriminatoria con respecto al sexo femenino. Igualmente importante es señalar que la mitad del electorado analfabeto es casado; pero lo es más aun que, a diferencia de lo pensado, no haya una valoración de la institución religiosa en el plano de su incorporación a la urbe capitalista, ya que al momento de inscribirse presentan en primer lugar la partida de matrimonio civil (el 39% del total), luego la partida nacimiento (32%), Libreta Militar (16%), la partida de bautismo (10%) y, finalmente, la partida matrimonio religioso (2%). En cuanto al tipo de migración, es notorio que la mitad sea quechua y la otra mitad, probablemente correspondiente a los más jóvenes, asuma el castellano como lengua principal. Estas son las características del electorado analfabeto limeño.

CUADRO N° 5.1. CONCENTRACION ELECTORAL EN LIMA (%) 1978 1980 (May.)
1. Electorado del departamento de Lima con respecto al nacional. Electorado de Lima Metropolitana con respecto al nacional. Electorado de Lima metropolitana con respecto al departamental. 41.63 36.43

1980 (Nov.)
36.85

2.

37.26

32.43

33.20

3.

89.52

89.28

89.45

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4. Votos válidos Lima Metropolitana

80.22

70.30

69.71

Fuente: Registro Electoral.

La población de Lima es sumamente joven, al igual que en todo el Perú; es por esto que los votantes sólo llegan a representar un poco más del tercio de la población. Por otro lado, el electorado limeño está fuertemente concentrado en 6 distritos: Cercado, La Victoria, San Martín de Porres, Rímac, Breña, Miraflores, que representan el 51% del total metropolitano. Es importante señalarlo porque para la elección municipal fue elegida igual cantidad de concejales en distritos electorales desiguales. Es el caso, por ejemplo, de La Victoria, que tiene igual cantidad de concejales que Lurín, teniendo el primero 32 veces más electores que el segundo; o de San Martín de Porres, con 147,141 electores, que tiene igual número de concejales que Ancón con sus 3,928 electores, a pesar de ser 38 veces más poblado que el balneario del norte. Esto trajo- como vimos en el capítulo anterior- consecuencias en la relación entre concejales elegidos y representación real. El incremento del electorado limeño entre mayo y noviembre fue del 3.56%, esto es 74,596 nuevos electores. Igualmente, hay una distribución desigual de los nuevos distritos, como se puede observar en el cuadro N° 5.2. El cuadro consigna incrementos porcentuales considerables, en el caso de Cieneguilla del 71%, así como decrecimientos en el distrito de Ate, por ejemplo, del 7%. CUADRO N° 5.2. INCREMENTO DE INSCRITOS POR DISTRITOS MAYO- NOVIEMBRE DE 1980

1.Cieneguilla 2. Santa Rosa 3.Punta Hermosa 4.San Luis 5.La Molina 6.Punta Negra 7.San Juan de Lurigancho 8.Carabayllo 9.Pucusana 10.Villa María del Triunfo

71% 39% 30% 19% 30% 16% 15% 14% 11% 11%

21.Chorrillos 22.Lurín 23.Ancón 24.San Isidro 25.Lurigancho 26.Pueblo Libre 27.Surquillo 28.Jesús María 29.Puente Piedra 30.Miraflores 31.Breña 32.Magdalena

5% 4% 3% 3% 3% 3% 3% 3% 3% 2% 2% 2%

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11.San Juan de Miraflores 12.San Bartolo 13.San Miguel 14.Santa María del Mar 15.Comas 16.Surco 17.Independencia 18.San Martín de Porres 19.Chaclacayo 20.El Agustino

Elecciones municipales: Cifras y escenario político
33.Barranco 34.Lince 35.Rímac 36.Cercado 37.La Victoria 38.Pachacamac 39.Ate 2% 2% 1% 0.1% 0.1% - 1.5% - 7%

11% 10% 9% 8% 7% 7% 7% 6% 6% 5%

Fuente: Registro Electoral del Perú

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En los 20 primeros distritos hay diferencias que merecen ser destacadas. El crecimiento en balnearios (Cieneguilla, Santa Rosa, Punta Hermosa, La Molina, Punta Negra, etc.) se debe a cambios domiciliarios, más que a nuevos inscritos. Los cambios domiciliarios bordean el 40% o más del total de electores; esto se debe a que muchos de los que poseen grandes viviendas en aquellos balnearios o distritos residenciales se inscribieron para fortalecer a grupos que representaban sus intereses. No debe extrañar que en aquellos distritos las listas de AP, PPC e independientes ganaron sobradamente las elecciones. Era relativamente fácil desplazarse para aquellos electores, si tenían como objetivo cambiar la relación de fuerzas en los distritos para evitar que personas que viven allí todo el año, pertenecientes al sector servicio y de menores ingresos, puedan ser elegidos en el Concejo. Hay otro grupo de distritos populares donde moran mayormente obreros y desempleados. En este caso el crecimiento es básicamente vegetativo; esto queda demostrado por el hecho de que los cambios domiciliarios llegan, a lo más, al 10%. La composición es básicamente joven en estos distritos y es de suponer que existe una menor variación entre el lugar de residencia y el de inscripción. Un segundo grupo está constituido por aquellos distritos de sectores medios, en los que el crecimiento fluctúa entre el 2% y el 4%; son distritos que tienen un crecimiento igual al promedio nacional y una distribución de edades equitativa. Por último están los distritos más antiguos y de mayor población electoral; en ellos existe una población electoral mayormente adulta, por lo que su crecimiento es insignificante.

5.2. EL AUSENTISMO LIMEÑO
En Lima metropolitana, al momento de realizarse las elecciones municipales, se inscribieron 2’172,939 electores; de ellos se presentaron a votar sólo 1’665,867, esto es el 76% del total, lo que indica un nivel de ausentismo del orden del 23.40%. Por lo tanto, 507,072 electores no se presentaron a las ánforas, incrementándose el ausentismo en forma considerable, si lo comparamos con el de mayo, donde llegó a representar sólo el 15.89%, cifra que no estuvo muy distante de la de años anteriores. Este ausentismo tiene algunas causas comunes con el que corresponde al nivel nacional, que ya explicamos en el capítulo III: la antigüedad del Registro Electoral, que incluye a más inscritos que los realmente existentes, y el menor interés mostrado por el electorado ante elecciones que se sitúan a pocos meses de las presidenciales. Este fenómeno no es nuevo; ya en el año 1963 el ausentismo se triplicó entre la elección nacional y municipal; lo mismo- aunque en menor proporción- ocurre en esta oportunidad. Otro hecho que incide en este fenómeno es el inesperado cambio de las mesas de sufragio, que habían funcionado en los mismos locales en los dos anteriores comicios. Parece también que el ausentismo se concentra en muchos barrios populares (Independencia, Villa María del Triunfo, Carabayllo), incrementándose incluso el doble. Esto se debería al poco interés mostrado en aquellos sectores hacia los municipios, instituciones que muy poco han hecho 77

FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA para resolver sus problemas locales inmediatos. Pero si bien hay un incremento del ausentismo en estos barrios, no parece corresponder a los sectores obreros (correlación -0.3 con ausentismo), ni a los analfabetos (-0.2). Lo que sí influye en el ausentismo es el cambio domiciliario (ya no se trata de balnearios, como vimos en el subtítulo anterior), debido probablemente al desconocimiento de los candidatos y de la localidad, dando como resultado una correlación positiva de 0.6. Cuadro N° 5.4 Ausentismo en Lima 1980 (%)

Distrito 1.Lima 2.Ancón 3.Ate 4.Breña 5.Carabayllo 6.Comas 7.Chaclacayo 8.Chorrillos 9.La Victoria 10.La Molina 11.Lince 12.Lurigancho 13.Lurín 14.Magdalena 15.Miraflores 16.Pachacamac 17.Pueblo Libre 18.Pucusana 19.Puente Piedra 20.Punta Hermosa

Mayo 15.97% 13.42% 13.77% 16.13% 11.72% 12.30% 14.61% 14.56% 17.25% 12.89% 17.65% 15.60% 9.88% 17.21% 19.62% 16.28% 16.58% 12.74% 12.11% 15.95%

Nov. 25.90% 24.90% 21.65% 23.22% 30.12% 22.71% 19.58% 20.76% 24.14% 17.81% 23.85% 24.36% 15.54% 22.73% 26.28% 16.30% 21.56% 18.95% 27.87% 9.89%

Distrito 21.Punta Negra 22.Rímac 23.San Bartolo 24.San Isidro 25.Barranco 26.San Martín de Porres 27.San Miguel 28.Santa María del Mar 29.Santa Rosa 30.Surco 31.Surquillo 32.Villa María del Triunfo 33.Jesús María 34.Independencia 35.El Agustino 36.San Juan de Miraflores 37.San Juan de Lurigancho 38.San Luis 39.Cieneguilla

Mayo 14.25% 15.33% 11.35% 20.63% 15.94% 12.97% 14.08% 20.12% 24.76% 13.84% 16.63% 12.43% 18.10% 10.71% 12.55% 12.00% 11.56% 12.22% 7.80%

Nov. 9.89% 19.31% 20.75% 25.90% 22.74% 15.35% 18.73% 23.59% 22.74% 26.78% 23.36% 24.64% 24.91% 21.61% 22.75% 19.45% 15.01% 20.78% 12.53%

FUENTE: J.N.E.

5.3. VOTOS EMITIDOS
El número total de votantes en la provincia de Lima llega al 76.60% de los electores. Desarrollemos esto.

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El voto válido es relativamente alto, pues asciende al 90.97%, siendo el distrito de Carabayllo el de mayor porcentaje de voto válido con el 99.73%; en cambio llega sólo al 68.38% en Santa María del Mar. El voto válido correlacionado con PEA obrera, analfabetos y sectores de pueblos jóvenes da resultados negativos: -0.5, -0.3 y -0.5, respectivamente. Es necesario anotar que esta correlación es mucho menor que la correspondiente a las elecciones de mayo (-0.9, -0.8 y -0.7, respectivamente), lo que puede indicar una mayor opción política de aquellos grupos. Los votos válidos se dividen en nulos y blancos. Los primeros representan más bien un voto de rechazo o equívoco al momento de marcar, situación en la que los personeros son muy rigurosos. Los segundos, en cambio, reflejan más bien una indecisión al momento de sufragar. Pero estos dos tipos de voto han disminuido en sectores populares. Es así que al correlacionar votos nulos con PEA obrera, se obtiene +0.5 (+0.9 en mayo); +0.3 con analfabetos (+0.8 en mayo) y +0.5 con pueblos jóvenes (+0.7 en mayo). Igual tendencia se nota en los blancos: +0.4, +0.4 y +0.2 con PEA obrera, analfabetos y pueblos jóvenes, respectivamente, mientras que en mayo eran mucho más altas (+0.8, +0.9 y +0.7). Para demostrar que los cambios domiciliarios implican un desconocimiento del distrito electoral, los hemos correlacionado con la votación no válida, nulos y blancos, obteniendo índices altos, +0.6 y +0.7 respectivamente.

5.4 ANALISIS DE LOS VOTOS VALIDOS EN LIMA METROPOLITANA
En Lima se presentaron para la alcaldía provincial 4 listas; AP (con el número 22), encabezada por el arquitecto Eduardo Orrego Villacorta; el PPC (24) con el ingeniero Ricardo Amiel; el APRA (con el número 34) presentó al profesor universitario Justo Enrique Debarbieri y la IU (con el 38) al abogado Alfonso Barrantes Lingán. El primer lugar lo ocupó el partido gobernante, con cerca del 35% de los votos válidos; la IU quedó muy cerca con el 28%, más atrás el PPC con el 20%, y último el APRA con el 16%. CUADRO N° 5.5. RESULTADOS ELECTORALES PARA EL CONCEJO PROVINCIAL DE LIMA
Listas 1.AP 2.PPC 3.APRA 4.IU Votos válidos Votos blancos Votos nulos Votos emitidos Absolutos 524,727 311,150 247,860 427,738 1’511,475 38,048 111,437 1’660,960 Válidos % (*) 34.87 20.56 16.31 28.26 100.00 ____ ____ ____ Emitidos % (**) 31.73 18.71 14.84 25.72 91.02 2.28 6.70 100.00 Concejales 14 8 6 11 39

(*) % respecto a los votos válidos (**) % respecto al total de votos emitidos FUENTE: J.N.E.

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5.4.1. Acción Popular
Como ya señalamos, AP ganó el Concejo Provincial con 524,727 votos, equivalentes al 34.87% de los votos declarados válidos. Es la primera fuerza en Ancón, Barranco, Breña, Cieneguilla, Chaclacayo, Chorrillos, Jesús María, La Molina, La Victoria, Lince, Lurigancho, Lurín, Magdalena, Miraflores, Pachacamac, Pucusana, Pueblo Libre, Puente Piedra, Punta Hermosa, Punta Negra, Rímac, San Bartolo, San Isidro, San Luis, San Miguel, Santa Rosa, Surco, Surquillo y El Cercado. Como se puede apreciar, se trata de distritos de clase media, sub-urbanos y balnearios. Pero este triunfo- al igual que el nacional- representó en realidad un notorio declive con respecto al anterior proceso electoral. En aquella oportunidad el belaundismo llegó a obtener el 39.38%; por lo tanto, se da una disminución de un 4.51% en forma neta, pero hay en realidad un descenso porcentual del 12.93%. Si tenemos en cuenta que el Concejo Provincial de Lima es el más importante a nivel nacional y donde AP dispuso un gran despliegue de fuerzas, el descenso fue inobjetable. En esta oportunidad participaban sólo 4 listas y no 14 como en mayo. Por lo tanto, los 54,910 votos obtenidos en mayo por las 8 listas que esta vez no participaban, representaban igual número de electores a ser ganados por los actuales competidores. Además, de mayo a noviembre el electorado de Lima aumentó de 2’096,654 a 2’172,939; esto es 76,285 nuevos electores que representan un incremento del 3.64%. Este porcentaje corresponde básicamente a jóvenes que por primera vez votan- mayores de 18-, a los nuevos analfabetos inscritos y a los que realizan cambios domiciliarios. Resulta que Acción Popular obtuvo en mayo el respaldo electoral de 579,263 limeños y para obtener su porcentaje (de acuerdo al incremento de nuevos electores) debía obtener en noviembre 595,263 adeptos y ganar 15,955 nuevos votantes a sus filas, con lo que aseguraría un respaldo igual a mayo. Parecía sencillo, pues contaba con todo el apoyo gubernamental, con campaña millonaria y pocos meses de gobierno. Pero resulta que bastaron 4 meses de gobierno para demostrar la voluntad continuista del régimen, y AP no logró cumplir esa humilde meta, ni captar un solo vota más para sus filas; por el contrario, perdió miles de los que lo respaldaron en mayo. En esta oportunidad sólo consiguió 524,727 votos. Esto representa 54,536 votos menos que los obtenidos para diputados, faltándole 72,312 para alcanzar el porcentaje electoral anterior. El descenso de la votación provincial es notorio en casi todos los distritos, pues AP sólo logra incrementar su votación en Pachacamac, Santa María del Mar, Santa Rosa, Punta Hermosa, Miraflores y San Isidro; el resto pertenece al grupo de la disminución. AP se presentó en casi todos los distritos de Lima, con excepción de Santa María del Mar. De 38 concejos distritales, consiguió 22 alcaldías y 166 concejales. Si comparamos su votación distrital con su votación provincial, hay pérdidas, como en los distritos de Ancón, Chorrillos, Lurigancho, Lurín, Pucusana, Puente Piedra, Punta Negra, en los que triunfaron listas independientes; Miraflores, Cieneguilla, donde ganó el PPC; Lurín, Breña, donde triunfó el APRA. En cambio, gana en distritos como San Juan de Lurigancho, San Juan de Miraflores, Independencia y Villa María del Triunfo, donde la izquierda se presentó dividida. 80

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Por lo general, el electorado populista votó casi en forma pareja entre la listas distritales y provinciales; esto es, el 95% de los que votaron por Orrego dieron su respaldo a las listas distritales de AP. En algunos distritos se dieron fuertes variaciones (ver cuadro N° 5.13) como Puente Piedra, Cieneguilla, Lurigancho, Lurín, Pucusana, debido al impacto de las listas independientes; pero igualmente hay distritos como La Molina, Villa María del Triunfo, Santa Rosa, Independencia, San Martín de Porres, donde las listas distritales recibieron mayor respaldo que Orrego, debido quizás a las particularidades de los candidatos distritales.

5.4.2. Izquierda Unida
La izquierda, representada por IU, alcanzó el segundo lugar, con el 28.26% del total limeño; resulta por tanto evidente un crecimiento del orden del 48.65% con respecto al desastre electoral de mayo. Erigiéndose como el portavoz de los sectores populares, obtiene el mayor respaldo en Ate, Comas, Independencia, Villa María del Triunfo, El Agustino, San Martín de Porres, San Juan de Miraflores, San Juan de Lurigancho, Carabayllo. Es así que se dibuja el llamado por los sectores gobiernistas “cinturón rojo de Lima”, por tratarse de distritos donde habitan mayormente obreros y sub-empleados, con alto porcentaje de pueblos jóvenes. IU logra desplazar en muchos distritos al populismo y consigue 11 de 40 concejales en el municipio provincial de Lima. El repunte de la izquierda es notorio. En junio de 1978, con una votación de 488,141 votos, congregó el 32.88% del electorado, descendiendo en mayo a 279,623 votos, es el 19.01%. En esta oportunidad, IU tenía que incrementar en 9,899 sus votos para seguir en su nivel de mayo; es decir, llegar a 289,522 votos. No sólo se alcanzó sino que se superó esa cifra, con un respaldo de 427,738 adherentes (28.26%), ganando un total de 148,114 votos más. En Lima metropolitana IU obtuvo un crecimiento relativo del 48.65%, el mayor de todos los grupos participantes. En cuanto a la votación para las alcaldías distritales, es notorio un descenso en la votación izquierdista comparada con el respaldo provincial, pues sólo obtiene 5 alcaldías: Comas, Ate, San Martín de Porres, El Agustino, Carabayllo. Consigue el segundo lugar en varios distritos, que le daban el triunfo en la provincia, debido a su participación en listas divididas como en Independencia (ARI-PC), Villa María del Triunfo (ARI-UI), San Juan de Lurigancho (IU-PRT), y San Juan de Miraflores (IU-PRT). Esta es una demostración de cómo el electorado abandona a la izquierda cuando ésta no responde a sus expectativas más importantes. Es por ello que si bien consigue 90 concejalías, sólo representa el 19.7% del total de las mismas y no el 23% que corresponde al respaldo de IU a nivel de distritos. A diferencia de los demás partidos, IU obtiene el más bajo índice entre voto a la alcaldía provincial y distrital (77%). El distrito más parejo es Comas, donde el 93% de los que votan por Barrantes lo hacen por la lista de IU encabezada por A. Medina. Pero el índice desciende en muchos distritos, no sólo en aquellos donde triunfan los independientes sino incluso en otros, como San Martín de Porres, Carabayllo y Lurín y, por supuesto, en los distritos donde la izquierda se presenta dividida 81

FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA como Independencia (61%) o Villa María del Triunfo (58%). Esto se debe a factores tales como el candidato, la propaganda y la dispersión del voto por la mayor cantidad de listas independientes en aquellos distritos.

5.4.3. La actuación del PPC
Una de las sorpresas de la contienda electoral fue el respaldo obtenido por la lista del PPC, encabezada por el Ingeniero Ricardo Amiel. La quinta parte del electorado limeño fue captada por el PPC (20.56%), cuando se le creía destinado a desaparecer y por lo tanto a quedar relegado en el cuarto lugar, puesto que ocupó el APRA. El resultado no fue, pues, producto de una idea suicida del partido de Bedoya, sino del tino político de saber cómo en una contienda electoral capitalizar el desgaste de un partido y la crisis de otro. A esto se le agrega una propaganda bien elaborada, con mensajes sencillos, y la traslación de imágenes de Bedoya y Amiel. El PPC, el más preclaro y directo representante de la burguesía y de los sectores ligados al capital, ganó posiciones electorales en una rápida polarización de mayo a noviembre. Esto hace que logre obtener 311,150 votos, que denotan un crecimiento del 35.48%. El ascenso neto es más notorio en Lima. El PPC logró en mayor 223,161 votos y para mantener su porcentaje (15.17%) habría tenido que ganar 7,900 nuevos votos. El respaldo de noviembre fue mayor, logrando obtener 311,150 votos: 87,989 más que los logrados en los comicios presidenciales, debido no sólo a la pérdida de AP sino incluso a la del APRA. En el concejo provincial consigue colocar a 8 concejales, que sumados a los de AP (14) logran la mayoría necesaria para manejar el municipio más importante del país. Una vez más el PPC se convierte en el necesario socio menor de la alianza de las clases dominantes. Es notorio el peso electoral en distritos de altos ingresos y balnearios como Santa María del Mar (48%), Cieneguilla (36%), Miraflores (34%), San Isidro (39%), Santa Rosa (30%); disminuyendo en sectores populares tales como Independencia (6%), Villa María del Triunfo (8%), El Agustino (8%), Carabayllo (8%). En cuanto a su votación distrital- al igual que los otros partidos- se dan algunos cambios, si la comparamos con la votación presidencial. Logra ganar en dos distritos la alcaldía respectiva, desplazando a AP al segundo lugar ( en Cieneguilla 37% y Miraflores 37%) y mejora su votación con respecto a la provincial en Pachacamac, Villa María del Triunfo, Comas, Surco. Pero, en general, mantiene una cierta igualdad en sus votos, al obtener sus listas distritales el 91% de los obtenidos por Amiel. Con este respaldo, el PPC logró obtener una votación suficiente como para tener 80 concejales distritales en la mayoría de los distritos importantes (ver cuadro N° 5.14).

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5.4.4. El Partido Aprista Peruano
Lima nunca fue un distrito electoral fuerte para el APRA que, como señaláramos antes, venía de intentar una conciliación que la llevó al inmovilismo y a resultados electorales cada vez más disminuidos. El candidato a la alcaldía, Dr. Justo Enrique Debarbieri, obtuvo apenas 246,860 votos; es decir, el 16.31% de los votos válidos. En mayo el Partido Aprista obtuvo un respaldo electoral de 333,901 votos, es decir, el 22.7%. Para mantener este porcentaje habría tenido que incrementar su votación en 11,820 nuevos votos. Sin embargo, sólo llegó a obtener un respaldo de 264,800 votos: 87,101 menos que en mayo, faltándole obtener 98,921 votos para mantener el porcentaje anterior. Es así que el APRA pierde porcentualmente el 18.14% de sus votos. Mantiene en la zona urbana un porcentaje igual que su promedio metropolitano, aumentando en la zona sub-urbana y descendiendo en balnearios, pero no en todos.

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El hecho más patético para el APRA es la ruptura de la disciplina electoral aprista. Este fenómeno es notorio cuando se compara los votos de los distintos distritos de Lima. En 19 distritos los candidatos del APRA, los “buenos vecinos”, lograron superar la votación obtenida por el Dr. Debarbieri. La situación fue difícil para el APRA si tenemos en cuenta que la candidatura provincial representaba más fielmente al partido de la Av. Alfonso Ugarte. Con mayor razón en momentos en que se tenía que devolver la disciplina partidaria. El APRA logra ganar los concejos distritales de Lurín y Breña, obteniendo allí el 33% y 39% más de votos que el respaldo que dieron los apristas en aquellos distritos a Debarbieri. Es cierto que en algunos distritos el APRA presentaba candidatos que despertaban alguna popularidad extra política, como el caso de Meche Solaeche (Lince) o Maruy (Jesús María), pero éstos representaban sólo la excepción en la problemática aprista. Pero el resultado reflejó el rechazo del electorado a la situación crítica del APRA, que en gran parte no logra entender las diferencias ideo-políticas al interior de la dirección y más bien percibe una confrontación personal, que es la que se exteriorizó y la que Debarbieri no pudo hacer olvidar.

5.4.5. Los independientes
Las elecciones municipales son contiendas propicias para la participación de muchos sectores llamados independientes o sin partido. La existencia de distritos electorales pequeños, con una audiencia restringida y una campaña estrictamente local-reivindicativa, dio como consecuencia que algunas listas independientes lograran obtener buenos resultados en zonas sub-urbanas y de balnearios, que como sabemos albergan a un electorado disperso y reducido, al igual que su PEA. En Lima se presentaron 95 listas independientes en total, la mayoría de la cuales se concentraron en zonas populares con la idea de ganar cierta clientela electoral, pero tuvieron dificultades al encontrarse con distritos fuertemente politizados; son los casos, por ejemplo, de San Martín de Porres donde 10 listas independientes sólo concentran el 13% de los votos o el Rímac donde 9 listas concentraron el 8%. En cambio, la situación es distinta en Chorrillos, Ancón, Lurigancho, Pucusana, Puente Piedra, Punta Negra, Santa María del Mar, distritos con otras características socio-económicas. Lo importante es saber cuánto ha engrosado el electorado independiente las listas políticas para la alcaldía provincial. El PPC y AP son los partidos que más se benefician con estos desplazamientos y en menor medida el APRA e IU, dependiendo para el caso del distrito que se trate. Veámoslo de dos maneras. Si correlacionamos los porcentajes obtenidos por los grupos independientes en los distritos con la votación provincial, se obtienen los siguientes resultados: el PPC: +0.3, que si bien no es muy significativa, es la más alta; le sigue AP con +0.28; luego el APRA con -0.2 y finalmente IU con -0.3. Se percibe, pues, un desplazamiento del electoral independiente hacia los partidos del gobierno. Otra forma de demostrar este fenómeno consiste en analizar el incremento de las votaciones de los cuatro partidos, comparando su votación distrital y provincial. En los distritos donde ganaron las listas independientes, se observa que el PPC crece en un 77%, le sigue IU con el 87

FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA 67%, AP con el 56% y en menor medida el APRA con 14%. En el caso de IU, esto se debe a que no se presentan listas en 3 de los siete distritos, lo cual acentúa su diferencia.

5.5. EL ANALISIS DE LAS CORRELACIONES Y COMPOSICION SOCIAL DEL VOTO
Para este subtítulo hemos dividido a Lima metropolitana en tres zonas: urbana, sub-urbana y balnearios, y hemos correlacionado los 4 partidos con estos 3 bloques. Se evitará así la distorsión de las zonas no urbanas, que representan un mínimo del electorado limeño al igual que su PEA (3.13%). La zona urbana “agrupa a los distritos que se encuentran dentro del casco, área ésta donde fundamentalmente se desarrollan las actividades ligadas al comercio, servicios e industria, concentrando por lo tanto mayor proporción de trabajadores, empleados, obreros y trabajadores independientes (…); la zona sub-urbana agrupa a aquellos distritos que se encuentran próximos a la ciudad, donde se combinan las actividades señaladas en la zona urbana con las actividades agrícolas, debido a que en esta zona se incluyen los caseríos, fundos, haciendas, campamentos y otros que presentan características de centro poblado (…). En la zona balnearios están los distritos ubicados junto a las playas y que generalmente sirven como lugares de esparcimiento, conformado mayoritariamente por centros poblados urbanos antes separados del caso urbano de Lima”16.

16

Max Meneses y Liliana Díaz: “Localización Espacial y Estructura ocupacional en Lima Metropolitana”, Separata PUC, 1977.

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Es necesario recordar algunos límites de los datos, ya señalados al inicio del capítulo (comentaremos las correlaciones de la zona urbana y dejamos al lector distinguir en el cuadro N° 5.11, la distorsión que pueden traer los otros distritos). En lo relativo a los empleados- ligados básicamente al sector servicios- que forman la heterogénea pequeña burguesía, tiene en el PPC su correlación más alta (+ 0.85); en cambio, IU se encuentra en el otro extremo (-0.85); en el centro están AP (+0.32) y el APRA, con un índice poco significativo (-0.11). Esta es una primera muestra del significado social de los extremos y el asentamiento principal de la derecha en la pequeña y mediana burguesía. En la sexta columna del cuadro N° 5.11 se anotan los porcentajes de PEA obrera. Se observa lo contrario que en las correlaciones anteriores. Con el aumento del número de obreros en los distritos, aumenta notoriamente la votación de izquierda (+0.92); esto quiere decir que se mantiene la preferencia obrera por la izquierda, siendo su base social por excelencia. Lo contrario ocurre con el PPC, que expresa a una clase social antagónica; por ello su – 0.90 correlativo. En el centro se encuentra el APRA, con +0.21, expresando en algo su cada vez menor respaldo obrero. Igual sucedió con AP, ya que si en mayo existió una relación positiva, en noviembre se produce una depuración electoral, siendo su índice correlativo -0.49.

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En el sector de trabajadores independientes- categoría estadística en la que se incorporan todos aquellos que trabajan por su cuenta, desde el dueño de un establecimiento hasta un ambulante- hay un índice significativo para IU (+0.73), que supo integrar un conjunto de reivindicaciones de este vasto sector social; en menor medida se encuentra el APRA (+0.27), no siendo nueva esta ligera preferencia por el partido de Haya. En cambio, el impacto es para el PPC que obtiene el -0.79, así como para AP con el -0.39.

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Completando la PEA, se encuentra el minúsculo- pero poderoso económicamente- sector de los patrones. Se observará con mayor amplitud el asentamiento social de los partidos, así como la polarización política de mayo a noviembre. Se puede apreciar una relación estrecha entre el sector de los patrones con el PPC (+0.90), erigiéndose así como el directo representante de las clases dominantes. Por el contrario, IU tiene la correlación más baja (-0.84). Entre ambos está AP, con una correlación positiva alta (+0.60), en cambio para el APRA es negativa y baja (-0.34). Estos resultados por sí solos señalan los linderos del asentamiento social de la representación gubernamental y de la fuerza antagónica, en este caso IU.

91

FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA En relación a la población en PP.JJ., la situación es parecida: la polarización izquierda-PPC se mantiene con +0.71 y -0.69 respectivamente; un poco indiferenciado para AP (-0.19), al igual que el APRA (+0.03). Es así que la izquierda se asienta básicamente en las zonas más empobrecidas de la ciudad que bordean el casco urbano, dibujando el “cinturón rojo” de la misma. (Ver mapa N° 5.4.). En cambio, AP-PPC lo hacen en el centro mismo de Lima, en los sectores de mayor asentamiento urbano.

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La condición de analfabetos es otro índice que hemos tomado para observar la amplitud social y de convocatoria de los partidos. La izquierda obtiene una relación positivo y la más alta con los analfabetos (+0.85), siendo- una vez más- su opuesto el PPC (-0.80). en el centro AP (-0.32), contrastando así su alto índice obtenido en mayo. En cuanto al APRA, hay un índice poco significativo (+0.10).

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Otro sector importante es el femenino. Aunque al correlacionar las variables no se obtienen resultados muy significativos, se puede, sin embargo, llegar a algunas ideas distintas a las manejadas hasta hoy. Las mujeres representan algo más de la mitad de la población y no han sido captadas políticamente por la derecha- vía propaganda-, como se ha insistido en afirmar. Las correlaciones muestran que el APRA tiene el más alto índice con +0.41 en la zona urbana, descendiendo en el total de Lima con -0.10; le sigue IU con +0.14, aumentando en Lima con +0.31. En cuanto a la derecha, el PPC obtiene un -0.20 y el más bajo es AP con -0.34.

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Finalmente están los jóvenes cuyas edades fluctúan entre los 18 y 25 años. Representan algo menos del tercio de la población y un porcentaje importante en el electorado. En este sector de la población están casi incorporados casi en su totalidad la masa estudiantil y los jóvenes trabajadores, sub-empleados hombres y mujeres. Hay una preferencia compartida entre el APRA e IU, en cambio sucede lo contrario para AP y el PPC. La correlación es positiva para AP en balnearios, lo que puede significar una preferencia positiva de los jóvenes veraneantes por el partido del gobierno. La respuesta electoral de los jóvenes es importante por cuanto muestra una capacidad de la izquierda por generar expectativas y ganar adeptos en la juventud, que siempre está dispuesta al cambio y a la acción cada vez más consciente y organizada.

De lo anterior podemos concluir lo siguiente: la polarización política dibuja en el espectro electoral las fronteras entre uno y otro partido, siendo los polos los que clarifican esto. Los obreros, trabajadores independientes, los analfabetos, los moradores de pueblos jóvenes, demuestran mayores preferencias por IU y sus representantes. En el otro extremo se encuentra el PPC, asentado en sectores de empleados y patrones, con su mensaje dirigido a los sectores medios y burgueses que responden directamente a un programa de los sectores dominantes. 92

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En el centro y con menos precisión- aunque depurándose-se encuentra el APRA, que representa un voto multiclasista: obreros (disminuyendo cada vez más), empleados, patrones y trabajadores independientes. La votación aprista no expresa mucha diferencia entre una y otra clase social; por el contrario, recoge votos de todas ellas. En el caso de AP se da una depuración si comparamos su votación con la de mayo; ya no obtiene mayor respaldo en sectores obreros y analfabetos, y su electorado se compone cada vez más por los sectores dominantes, de los que ha recibido un respaldo considerable.

5.6. LOS NUEVOS ELECTORES Y SUS PREFERENCIAS POLITICAS
Los nuevos electores son aquellos peruanos que, teniendo 18 años, se han inscrito en el Registro Electoral luego de las elecciones de mayo y un mes antes de las elecciones de noviembre. Este sector está constituido, pues, exclusivamente por los jóvenes de 18 años. Para conseguir estas cifras hemos restado del total de los alfabetos de noviembre, los de mayo; luego se ha porcentualizado las cifras y se ha correlacionado con las votaciones de los 4 partidos. De este operación se obtiene los siguientes resultados: AP: +0.21, PPC: +0.20, APRA: -0.16, IU: -0.21. CUADRO N° 5.12 COMPARACION ENTRE LAS VOTACIONES DISTRITALES Y PROVINCIALES DE LIMA POR PARTIDO (V.PROVINCIAL=100)
Distritos 1.Puente Piedra 2.Cieneguilla 3.Pachacamac 4.Carabayllo 5.Lurín 6.Santa María del Mar 7.Independencia 8.San Bartolo 9.La Molina 10.Villa María del Triunfo 11.Lurigancho 12.Santa Rosa 13.Comas 14.Ate 15.San Juan de Lurigancho 16.El Agustino 17.San Juan de Miraflores 18.San Martín de Porres 19.Chaclacayo AP 41 46 104 91 68 __ 111 76 141 113 65 150 95 79 96 96 90 108 90 PPC 46 105 135 91 __ __ 94 41 __ 104 69 55 106 70 82 99 77 76 65 APRA 63 71 124 94 133 __ 121 115 42 112 111 __ 104 77 97 59 94 83 85 IU 44 __ __ 76 67 __ 61 __ __ 58 52 __ 93 69 83 80 82 73 81

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20.Pucusana 21.Chorrillos 22.Ancón 23.Rímac 24.Punta Hermosa 25.Punta Negra 26.San Luis 27.La Victoria 28.Surquillo 29.Breña 30.Surco 31.San Miguel 32.Barranco 33.Lince 34.Pueblo Libre 35.Magdalena 36.Jesús María 37.Miraflores 38.San Isidro TOTAL 62 64 47 97 106 65 94 97 92 87 100 92 76 92 115 111 96 91 102 95 66 47 71 89 16 __ 83 91 93 77 102 89 73 86 113 92 98 108 96 91 __ 73 __ 99 29 83 72 104 102 139 100 98 105 136 117 105 117 117 121 106 __ 62 84 82 __ __ 80 89 85 79 87 88 92 85 __ 87 90 90 89 77

Nota: Los espacios en blanco corresponden a los distritos donde no participaron los partidos correspondientes. Fuente: J.N.E.

Es notoria la poca significación de los resultados, por cuanto están cerca de cero, lo que quiere decir que las preferencias de este sector están repartidas. Pero, de todas maneras, se puede señalar a modo de hipótesis que existe como tendencia una mayor captación por parte de los partidos del gobierno. Igual sucede con los nuevos analfabetos inscritos, donde los índices son AP: +0.10, PPC: +0.10, APRA: -0.17 e IU: -0.06. En los analfabetos recientemente inscritos se acentúa lo que señaláramos anteriormente en relación a las características del voto analfabeto. Estas dificultades tienen que ver con la falta de experiencia de los nuevos votantes, que se ven obligados a decidir políticamente por primera vez, electoralmente hablando. Esto es claro por cuanto los resultados contrastan con lo ya comentado respecto a los jóvenes electores (18-25 años) y sus preferencias. Estos últimos son jóvenes con más experiencia, mayor índice de politización, ya que encuentran en las universidades, centros de trabajo y la misma vida pública los entes socializadores de la política, en contraste con la formación vertical, acrítica y adormecedora impartida por el sistema educativo escolar. Este sistema incita a no cuestionar electoralmente, a optar por la continuidad y no por el cambio, con mayor razón si las elecciones están precedidas de campañas millonarias de los partidos del capital.

5.7. LOS DESPLAZAMIENTOS DE MAYO A NOVIEMBRE
Es necesario detenernos en este punto para comparar los dos procesos entre los cuales discurren medio año y los cien primeros días de gobierno, que mostraron rápidamente el incumplimiento de 94

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promesas y la continuidad- en general-de un proceso económico pauperizador y contrario a los sectores populares. Se puede apreciar dos movimientos. Uno de ellos es la disminución porcentual de los votos de AP y el APRA. Por el contrario, las fuerzas con una posición nítida polarizada capitalizaron esta situación: IU y PPC. Veamos. AP disminuyó en relación a mayo en casi todos los distritos menos en algunos balnearios y zonas residenciales como San Isidro, Miraflores, Pucusana, Santa Rosa, Santa María del Mar, Pachacamac, Punta Hermosa y Pueblo Libre. Es, pues, en los sectores populares donde AP pierde muchos votos, siendo esta pérdida menor en distritos medios y acrecentada en los ya mencionados. Esto se ve reflejado en la pérdida total en Lima del 11% en la votación provincial y 15% en la distrital. En cuanto a las correlaciones con sectores obreros, AP ha pasado de una gran presencia (+0.53) a una de menor significación: (+0.16). Igual sucede en pueblos jóvenes, donde pasa de +0.30 a -0.27, y con mayor fuerza en analfabetos donde se reduce de +0.81 a -0.13. Esta pérdida es clara cuando se sabe que AP fue el ganador en 38 de los 39 distritos en las elecciones presidenciales; en cambio, ahora sólo logra triunfar en 23 concejos municipales (incluyendo el de Lima). Todo ello configura una disminución clamorosa de AP, logrando sólo un triunfo poco convincente para sus electores. Esta misma tendencia se observa con el APRA, partido que aglutinó votos multiclasistas y que de la misma forma los perdió, ya sea en barrios populares, medios o burgueses. La crisis partidaria y la incapacidad de plantear una política coherente fueron causas por las que en la mayoría de distritos el APRA perdiera cuantiosos votos con la excepción de Breña, Lurín, Lurigancho, Lince, debido a la personalidad de sus candidatos, como señaláramos líneas arriba. Pero, en general, su pérdida bordea el 25% respecto al respaldo obtenido para las diputaciones de mayo. En distritos de población popular pierde más que el promedio. Son los casos de Ate (43%), El Agustino (35%), Carabayllo (43%), Puente Piedra (54%). Esta disminución plantea también un desplazamiento de su base social; es por ello que las correlaciones siguen sin mejorar significativamente, ya sea entre los obreros o entre los sectores de pueblos jóvenes. Estas pérdidas han sido capitalizadas por IU y el PPC. La izquierda obtiene un incremento de su votación en la mayoría de los distritos, salvo en aquellos donde se presentó dividida. Donde no fue así, la izquierda obtuvo un incremento importante de electorado, alcanzando en algunos casos el 50%. Esto es más notorio en sectores populares, donde justamente pierden votos AP y el APRA. Es el caso también- aunque con menos fuerza-del PPC, que crece en muchos distritos, pero concentrando su electorado en los medios burgueses. Ello implica el reducido impacto de la propaganda pepecista sobre los sectores populares, que ven en este partido a un grupo totalmente ajeno a ellos y que no recoge consecuentemente sus banderas.

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CUADRO Nº 5.13. 1980: MAYO – NOVIEMBRE. VOTACIONES Y VARIACIONES PORCENTUALES EN LA PROVINCIA DE LIMA (%) CORRELACIÓN CON PEA Y PP.JJ.

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A modo de resumen se puede señalar que el resultado de la votación en Lima dibujó claramente la expresión política de la coyuntura de los tres primeros meses del nuevo gobierno. La expectativa de los electores, luego de 12 años de dictadura militar, se cifraba en un cambio sustancial de la política económica, en una mejora en las condiciones de empleo y en un aumento del número de éstos. Las divergencias se dieron una vez que las expectativas electorales se desvanecían y las fuerzas políticas iban optando por distintos campos. Se hizo patente la brecha entre gobierno y oposición. Es así que el electorado- con todos los límites del caso- optó por una de estas fuerzas. Las que intentaron tener líneas poco definidas perdieron espacio político en forma notoria. Por lo tanto, las clases sociales, agrupadas incluso en espacios urbanos determinados, optaron por uno de estos sectores y erigieron a sus representantes políticos. Este fenómeno es lo que dibujan los votos y los desplazamientos.

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CAPITULO VI REFLEXIONES FINALES

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A. Se sostiene que las elecciones son algo así como un barómetro, en el sentido de que permiten medir de un modo cuantitativo la correlación de fuerzas entre las clases en un momento dado. No de modo automático, pero sí con algún nivel de aproximación, el análisis electoral puede encontrar en los resultados un índice muy importante de la superestructura política, a través de la cual determina las posiciones y fuerzas de las diversas clases. En el Perú se han llevado a cabo tres elecciones en los últimos años: Constituyente, generales y municipales. El análisis y valoración del conjunto de las mismas puede permitir tener una visión más completa del periodo abierto en 1977 con la transferencia política. A lo largo del texto se puede observar que en cada una de las elecciones se han constituido correlaciones de fuerza de efímera duración y que las adhesiones electorales pueden- como en efecto sucedió- aumentar o disminuir en pocos meses. Hay dos características importantes que merecen tomarse en cuenta. En el Perú el electorado últimamente ha tomado como suyas distintas posiciones políticas, vale decir se ha politizado; pero los partidos no han logrado convertir esa adhesión política en militancia activa, por ello podemos hablar de un electorado no “partidarizado”. La marginación política y social de la mayoría de peruanos trajo como consecuencia que la educación política fuera distinta a la de otros países, donde se obtenía vía medios de comunicación, escuela, cultura, etc. Por el contrario, la politización de amplios sectores sociales se dio en el campo, la fábrica, la barriada, la escuela, el mercado, la universidad; aquellos lugares donde la crisis de nuestra sociedad era más palpable, siendo la lucha social el canal práctico del quehacer político. Sin distinguir académicamente programas, planes, luchas internas, etc., las masas trabajadoras interiorizaban muchos puntos de aquéllos. Por ello la intuición o saber popular se aguzó progresivamente en las últimas décadas de nuestra azarosa historia política.

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FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA En nuestro país, el gran electorado no es militante y no existen partidos políticosindependientemente de las características muy peculiares del APRA- modernos y de masas que se identifiquen directamente con una u otra clase social. De estos elementos, como ya hemos señalado, provienen los vaivenes electorales. En las elecciones se constata el estado de ánimo y conciencia de las masas. Cuando un partido gana su adhesión, será necesario que la agrupación política la mantenga a base de seguir respondiendo a sus intereses, porque ésta de ninguna manera es incondicional. El electorado no obedece, por tanto, al mandato de un partido- salvo un reducido porcentaje- por lo que las fuerzas electorales se configuran en función de coyunturas precisas y localizadas. Aunque sí se puede afirmar que hay franjas del electorado que cada vez más se identifican con ideologías o programas definidos. Esta identificación política adquiere mayor fuerza en el pasado inmediato del gobierno militar, que politizó varios sectores sociales. B. Luego del intento velasquista de desarrollar capitalistamente el país, acompañado de una movilización política de los trabajadores impuesta “desde arriba”, sobrevino la crisis económica que aceleró el fracaso de ese modelo, a la vez que la fuerza y consistencia de los trabajadores se constituía en un serio obstáculo para la clase dominante. Esto obliga a las Fuerzas Armadas a cambiar el rumbo de la autodenominada “revolución peruana”. El gobierno del general Morales Bermúdez impuso una violenta derechización al modelo económico del reformismo velasquista y un giro hacia la búsqueda de apoyo político en la burguesía y sus partidos, desechando definitivamente la política de conciliación de clases. Luego de un año muy represivo (julio 76-julio 77), plagado de deportaciones, clausura de revistas, ilegalización de huelgas, control militar en toda la sociedad, el movimiento obrero y popular expresó su descontento y protesta a través del famoso paro nacional del 19 de julio de 1977. Con esta acción política se inicia todo un periodo pre-revolucionario que cubre el bienio 77-79; periodo en el cual los trabajadores se enfrentaron resueltamente a la dictadura militar con dos problemas básicos: las demandas económicas y la democracia. El gobierno del general Morales Bermúdez, incapaz de satisfacer las necesidades más elementales de la población, se encontraba atrapado por la crisis económica que se acentuaba cada año, desde su inicio en 1975. El Fondo Monetario Internacional (FMI) le impuso un programa fuertemente antipopular; un programa de devaluaciones, eliminación de subsidios, contracción del gasto público, trayendo consigo cierre de fábricas, desempleo, deterioro del salario real e incesante aumento del costo de vida. Se trataba de administrar la crisis de tal manera que los trabajadores absorbieran el peso de la misma. El gobierno tuvo que asumir el plan de democratización gradual de la sociedad como fundamento de su estabilidad, enfrentando a un movimiento obrero en ascenso, 108

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intentando aislar a su vanguardia para luego liquidarla, como lo demuestra el despido de miles de dirigentes sindicales con ocasión del paro nacional de 1977. La razón de fondo de la convocatoria a elecciones y la apertura de un nuevo periodo político, radica en esta búsqueda del gobierno militar de comprometer a la burguesía en su conjunto y a sus partidos en la parte final de la dictadura, en el plan de transferencia de una forma de dominación dictatorial a una democracia liberal tutelada, sin comprometer la esencia del Estado burgués y sus FF.AA. Luego del fracaso del reformismo militar fueron configurándose clases sociales más nítidas con una mayor participación y organización. La vieja oligarquía ya no tenía presencia en el bloque en el poder y su base económica había sido eliminada. La dominación burguesa, con un Estado fuerte, se impuso con los militares en el poder. Pero, de la misma manera, las contradicciones que esta dominación acentuó se desarrollaron y confundieron con otras ya existentes. El campesinado se movilizó como en la década del sesenta y el proletariado urbano se constituyó en el eje de la lucha antidictatorial. La crisis abierta en el año 1977 movilizó (y politizó) a miles de explotados, colocando a la izquierda en muchos casos a la cabeza de su movimiento, así fuera sólo a nivel sindical. El periodo pre-revolucionario 1977-79 mostró agentes políticos nuevos y las elecciones a la Asamblea Constituyente dibujaron estas opciones políticas de manera más o menos clara. Esta situación quedó oculta en mayo del 80, debido a que en aquella coyuntura jugaron elementos fuertemente circunstanciales que posibilitaron el segundo gobierno de Acción Popular. Como su respaldo sólo fue un punto de encuentro en mayo, apenas se clarificó el panorama político y el gobierno incumplió sus promesas electorales, a la vez que la crisis no era superada, los sectores sociales buscaron canales de acción, expresión y ánimo. La agitada coyuntura electoral hizo patente, así, una lucha que no había cesado. Aunque ésta no llegó a los niveles del periodo 1977-79, limitándose a una confrontación por mejores niveles de vida, se pudo percibir un rápido deterioro gubernamental. Consecuentemente, las elecciones mostrarán esta relación de fuerzas: una polarización establecida por el crecimiento de la izquierda y derecha- expresadas por IU y PPC respectivamente-, un deterioro gubernamental dado por el descenso de AP como consecuencia de la crisis, y el agotamiento histórico del APRA con su declive electoral. C. La izquierda recupera en las elecciones de noviembre de 1980, en buena parte, el respaldo obtenido en la Constituyente, superando su estrepitosa caída de mayo. El resultado indica en principio que su fuerza, acumulada históricamente, equivale más o menos a un tercio de la población. Esta alternativa de sectores que se reclaman representantes de las fuerzas obreras y populares proviene, incuestionablemente, del desarrollo de los conflictos de clase en los últimos años: la resistencia a Velasco Alvarado, las luchas

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FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA reivindicativas, las cuantiosas luchas por la ampliación de las libertades democráticas, la lucha antidictatorial, el fortalecimiento y extensión de los gremios. La izquierda se erigió en todo este periodo como la expresión de un vasto sector de la sociedad peruana, enraizado electoralmente, como lo muestra este texto, en los sectores obreros, campesinos y populares, siguiendo el mismo patrón establecido desde el año 1978. Esta situación permite una aproximación más directa entre dirigentes y dirigidos, haciendo posible establecer una política para un sector social determinado y la aceptación de ésta. Para las elecciones municipales la izquierda, en su mayoría, se aglutinó en el frente IU, satisfaciendo una de las mayores demandas del sentimiento popular espontáneo: la unidad. La sapiencia popular, por más espontánea que fuera, era valedera en lo político porque percibía una condición de acción política eficaz. El proletariado y los sectores populares tenían una larga tradición de lucha que se convirtió en experiencia acumulativa. Esta experiencia le enseñó que las más importantes gestas de lucha se habían logrado gracias a la acción común, no ya por educación política e ideológica, sino por la experiencia cotidiana que también es escuela política. Los paros nacionales de 1977 a 1979, los movimientos regionales que dieron nacimiento a las asambleas populares y a los frentes de defensa, fueron parte de la memoria colectiva de las masas oprimidas que respaldan a la izquierda. Si bien es cierto que IU no logró electoralmente los resultados de 1978, sí mantuvo y recuperó a muchos sectores desencantados de su participación electoral anterior. Esto implica que el respaldo electoral a la izquierda es muy fluido; es decir, las masas populares entregan o retiran su confianza a la izquierda de acuerdo a su accionar político. Se hace evidente, así, un respaldo por la izquierda, mas no por uno u otro partido o frente específico, ya que la agrupación, división y reagrupación por la hegemonía y liderazgo no es entendida por las amplias masas. Pero esta lucha interna muchas veces entrampó e inmovilizó la acción política; es por ello que si bien IU dejó de ser un frente solamente electoral para convertirse en un frente político estable, no logró tener un programa ni una política definida y coherente. El frente único, condición de revolución social, se encuentra, por tanto, en gestación, a la espera de un liderazgo que coloque a la clase obrera como dirigente del mismo. D. El perdedor electoral fue- junto con AP- el partido aprista. Su declive, que empezó en mayo, se reafirmó en noviembre. Los resultados electorales reafirmaron la situación desembozada- y no creada- por la muerte de Haya de la Torre. Esta crisis del partido cincuentenario no fue resultado de la coyuntura, ni cuestión de líderes, ni de falta de carisma, ni de mala campaña. Aunque factores a tomar en cuenta no explicaron, sino complementaron este estado de cosas, se trata más bien de la crisis histórica de una clase 110

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social y su sistema de representación política. Fue el fracaso de la pequeña burguesía, del proyecto político que ésta coronó a fines de la conflictiva década de los veinte, en medio de la crisis revolucionaria del 30-33. El APRA insurgió en la lucha contra lo que después ha venido a llamarse el Estado oligárquico, gobernado por la alianza de los agro-industriales norteños, sumados a los sectores de la banca y comercio limeño y a los terratenientes semifeudales de la sierra sur; alianza en el poder presidida ciertamente por el imperialismo americano que plasmaba en América Latina la política del garrote y el buen vecino. Esta alianza en el poder fue enfrentada no solamente por el proletariado, escaso en número y concentrado en pocos lugares (minas, petróleo, azúcar), sino también por el campesinado semi-siervo, por el campesino comunero, la pequeña burguesía intelectual y las capas medias. Los errores de la dirección proletaria resumidos en la línea ultraizquierdista de la Komintern, impuesta al PC peruano luego de la muerte de Mariátegui17, llevaron a que se frustre la alternativa comunista y sea el APRA, a través de una lucha de masas por la democracia y renovación del país, el que gane el liderazgo del movimiento obrero y popular por 40 años. El APRA diseñó una táctica y estrategia fundadas en la concepción del estado antiimperialista, que trata de negociar con el imperialismo en tanto éste es la primera fase del capitalismo en nuestros países. Asimismo una reforma agraria que, limitando a los terratenientes, expanda el mercado interno para industrializar al país, conciliando a las clases antagónicas en el frente único (proletariado, campesinado, pequeña burguesía nacional) para desarrollar un proyecto nacional e independiente. El liderazgo revolucionario se encontraba- según Haya de la Torre- en las clases medias, por ser éstas las más cultas y explotadas de la sociedad, y serán sus intereses los que moldearán la concepción política del aprismo. Este proyecto en sus principales concepciones ya fue realizado, fracasando históricamente. El primer gobierno de Belaúnde y el reformismo velasquista terminaron con el Estado oligárquico. En su reemplazo se alza un Estado burgués mucho más moderno, basado en la capitalización del país y en la aparición nítida de la burguesía y el proletariado como clases antagónicas y únicas capaces de ejercer la hegemonía política. El derrumbe electoral del APRA expresó el fin de una época en que la debilidad de la clase obrera y de su dirección permitió que la pequeña burguesía presentara su utopía como la alternativa de los explotados. La división del APRA en forma pública en el congreso partidario de Trujillo fue sólo la consecuencia de dos movimientos18. Uno, referido a la definición del proyecto político en
17 18

Alberto Flores Galindo: La Agonía de Mariátegui. DESCO. Lima, 1980. Nos referimos a las consecuencias políticas, no al resultado orgánico, donde Townsend y su grupo son una minoría orgánica insignificante, reducida luego de dicho Congreso.

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FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA relación al régimen belaundista y su nivel de conexión con las demás capas sociales y fuerzas políticas. En pleno proceso electoral, eso significó el inmovilismo político y una plataforma electoral que no podía ganar simpatizantes, que esperaban algo más que un programa máximo. Si bien el APRA sigue siendo un partido de gran importancia en el escenario político, no es menos cierto que no consigue aglutinar al electorado, como en épocas pasadas. Por el contrario, las diferentes capas sociales que cobija irán buscando- como en parte lo están haciendo- nuevas agrupaciones políticas, sean éstas de derecha o de izquierda. El centrismo político tiene, así, un espacio menor que antes en el país, sin negar la posibilidad de que se robustezca, a expensas cada vez más de la izquierda. Esto implica que la pequeña burguesía puede obtener la hegemonía, pero ya no al estilo aprista sino más bien con características de socialismo-utópico o corporativismo, pero en cualquier caso siempre como colchón último del enfrentamiento principal entre las clases. Cuando se observa retrospectivamente el proceso electoral, parece lógico que en mayo de 1980 haya triunfado AP. En efecto, AP y también el PPC representaron el proceso de modernización del país, la formación de una burguesía intermediaria sometida y dependiente del imperialismo. Esta burguesía podrá ser estrecha y mezquina en sus miras, pero es distinta a la vieja oligarquía; su fuente de poder es el capital y su vida depende de la expansión del sistema de dominación burguesa. Con el primer gobierno de Belaúnde esta clase tuvo su primera oportunidad y la desaprovechó. Su incapacidad para enfrentar a la oligarquía, que hizo resistencia desde el parlamento, llevó al fracaso su intento de desarrollar en el país la democracia burguesa con sus clásicas instituciones representativas. El reformismo militar que derrumbó a Belaúnde- paradójicamente- le limpió el terreno. Con la reforma agraria y la nacionalización de varias empresas imperialistas, Velasco liquidó a la oligarquía y obligó al imperialismo a asociarse de un modo nuevo, bajo una forma más avanzada que el viejo modelo oligárquico. Este proceso político está inmerso en una estrategia económica de crecimiento de la industria como sector productivo. La industria salta del 13.5% del PBI en 1955 a 30% en 1980, constituyéndose en el sector eje de la economía nacional. El proceso de sustitución de importaciones, que lleva más de 20 años de aplicación, conformó una capa amplia de industriales y, en consecuencia, produjo la expansión del comercio y la banca. En los últimos años, con la crisis económica y su secuela que beneficia al gran capital, se ha conformado un núcleo hegemónico en el seno de la burguesía. Este núcleo está compuesto por los llamados “grupos económicos”, oligopolios, con intereses muy diversificados en la economía nacional, con negocios en la industria, empresas agroindustriales y, lo que es más importante, con control decisivo en las finanzas y banca locales. Estos grupos (Brescia, Romero, etc.) han sido los grandes beneficiarios de la crisis y 112

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mientras el Perú entero se debatía en ella, estos sectores veían aumentar sus ganancias y crecían como fracción dominante de la economía nacional. Acción Popular y el PPC representan la expresión de este proceso general de modernización del Perú y la formación de la burguesía intermediaria sometida al imperialismo, conformando el Estado burgués. El triunfo de AP en mayo ofrece una segunda oportunidad a esta burguesía. La burguesía, empero, actúa como si estuviera dispuesta a confirmar aquello de que se trata de una clase castrada históricamente, sin capacidad para fundar un estado liberal basado en una economía nacional próspera. Las contradicciones y fisuras en el seno mismo de la burguesía se presentan casi desde el primer día de gobierno de Belaúnde y revelan que el fantasma de un modelo económico similar a los del Cono Sur siempre está presente. El viejo modelo de sustitución de importaciones, basado en la protección del mercado nacional, en la ley de aranceles que prohibía la competencia extranjera, en el crédito barato y el subsidio a la energía, se vino abajo y se impuso uno nuevo, sustentado en la exportación de productos no tradicionales que beneficia al capital, acompañado de una apertura a las importaciones y al capital monopólico. Este nuevo modelo representa una política internacional del imperialismo y los bancos para América Latina. Este modelo se encuentra subyacente en las medidas económicas del gabinete de Ulloa y sus sucesores: la rebaja de aranceles, que arruinó a una serie de sectores dedicados a la producción para el mercado interno, determinó una competencia imposible de soportar para los productos nacionales; la elevación de la tasa de interés bancario, que arruinará a todos los que dependen del crédito; la mantención de la inflación (70% en promedio desde 1980), etc. Este modelo no sólo es favorable al capital monopólico y violentamente antipopular, sino que también está produciendo grietas y fisuras en las mismas clases dominantes. El crecimiento del PPC en las últimas elecciones expresa, en consecuencia, el proceso de fortalecimiento del ala más derechista de la burguesía. Acción Popular necesitaba de un rotundo triunfo en las elecciones para poder aplicar sin trabas su programa de gobierno. Aprovechó de alguna manera el corto tiempo de su ejercicio gubernamental, así como la imagen pública de su triunfo esperado. En primer lugar, el resultado de las elecciones constituía más bien una derrota, significó de alguna manera un rechazo a su gestión, un respaldo a la oposición y una erosión de su base de legitimidad. F. Belaúnde no logró gobernar la nación. En el terreno social, si bien las huelgas no llegan a los niveles del 77-79, uno tras otro combaten los distintos sectores. En el terreno económico, la esencia de la situación es que no hay recuperación, el nivel de vida apenas llega al 60% de lo que era en 1974 (según datos del INE), no hay expansión del ciclo interno del capital o éste es muy lento y desigual, favoreciendo tan sólo al gran capital. El cuadro se completa cuando vemos que la lógica de este modelo económico lleva 113

FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA al estrechamiento del espacio democrático en el que vivimos, no descartándose la posibilidad de que el régimen termine convirtiéndose en un gobierno cívico-militar. Luego de las elecciones municipales, el gobierno no logró detener el enfrentamiento social; por el contrario, tuvo una prueba política con el paro nacional del 10 de marzo de 1982 y varios conflictos regionales, que no lograron hacer variar sustantivamente la direccionalidad del modelo económico y político del régimen. Es notoria, además, una suerte de recorte del espacio democrático ganado a lo largo de muchos años de lucha. En el modelo belaundista está presente su relación con las otras fuerzas sociales y políticas. A pesar de la situación de enfrentamientos continuos, el gobierno busca frenar, ordenar y dar un trato diferenciado a los trabajadores, vía su ministro “socialdemócrata”, con cada vez menos espacios de juego. La burguesía en conjunto exige a la izquierda jugar un rol distinto al ya acostumbrado, ahora que conoce el respaldo que le brinda un grueso de nuestra población. Según este rol, los partidos de izquierda deberían ser portadores de intereses generales, maximalistas, expresión de “opinión responsable” y de propuestas libres de beligerancia social; deberían pensar sólo en términos electorales, modificando para ello el lenguaje, tono, pose e imagen, en vistas de llegar sin tropiezos a las próximas elecciones, sean éstas municipales o generales. Llamando al compromiso y acusando a la izquierda de provocar un golpe, el gobierno intenta llevar a la oposición a una postura conservadora. Sin embargo, esta exigencia del gobierno se enfrenta a serias limitaciones, dada la existencia de la crisis económica. Este hecho tiene importancia cuando se intenta mostrar a un Estado regulador de las clases sociales que pueden coexistir sin lucha, como punto de encuentro para el desarrollo democrático de la sociedad. Pero nada está más lejos de la realidad. En perspectiva, se nota un endurecimiento del régimen que podría convertirse eventualmente en un modelo uruguayo o represivo como el colombiano. De igual manera, los conflictos interburgueses se acentuarán por la política monopolista del gobierno, buscando alguno de estos sectores una base social para sus propios conflictos. Esto no tendrá sentido para los explotados, que no tienen otros intereses que defender que los suyos, como tampoco tendrá sentido reactualizar el proyecto político reformista de la experiencia militar, contra el cual los trabajadores lucharon a lo largo de muchos años. La izquierda ya manifestó su posición de antagonismo revolucionario, que implicará ser intransigente en la lucha por la independencia política de los trabajadores.

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POST SCRIPTUM Luego de dos años de haber escrito el presente texto, es necesario comentar algunos hechos transcurridos en tanto acentúan o cambian algunas tendencias políticas señaladas en el libro. El segundo gobierno del arquitecto Belaúnde ha iniciado ya la cuenta regresiva. En momentos en que muchos gobiernos instaurarían una agresiva política de cambio de rumbo, en busca de una efectiva continuidad de su administración, el actual gobierno se limita a la acumulación de entrampamientos y persiste en un modelo liberal burgués que lleva a niveles de insospechado empobrecimiento a las masas y capas populares de nuestra sociedad. Los índices económicos han hecho afirmar a más de uno que nos encontramos en el peor año desde la guerra con Chile, en el siglo pasado, y que la sombría presencia de las crisis económica, que por años afecta a nuestros vecinos del Cono Sur, pareciera cada vez más cercana. Señalamos en el texto que el triunfo de Belaúnde se debía, entre otras cosas, al rechazo al os militares, en conjunción con su carisma personal y las promesas electorales. De estas últimas, sólo cumplió sin reservas la de devolver los diarios a sus antiguos propietarios, convirtiendo la anterior mordaza oficial en coro monocorde que acompaña al discurso presidencial. El resto de promesas electorales, como la del millón de empleos, se quedaron sólo en eso. La satanización de cualquier protesta social nos hace recordar los momentos más represivos del gobierno militar y se está convirtiendo en algo cotidiano, al tiempo que muchos dirigentes son acusados de terroristas. El malestar social ha ido creciendo en tanto la popularidad de los gobernantes ha experimentado un proceso inverso, donde ya no se salva ni F. Belaúnde, como solía ocurrir en otras oportunidades. A las prebendas, al llamado “tarjetazo”, que son parte de las costumbres de nuestras clases gobernantes, el actual gobierno ha agregado el nepotismo y la corrupción administrativa19. Pero el desengaño y malestar alcanzaron también al propio partido gobernante. Los diputados Villanueva Gallo, Mac Lenhan y Galindo renunciaron a Acción Popular por considerar que se había dado la espalda a los requerimientos de las mayorías. Los dos primeros, conjuntamente con el exdiputado del PPC Miguel Angel Mufarech, formaron posteriormente el Partido de Integración Nacional (PADIN); Galindo mantiene su independencia política.

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Entre las muchas denuncias de corrupción e irregularidades administrativas no se han salvado autoridades populistas tan significativas como el senador Reynaldo Rivera, que fue desaforado por el Parlamento por encontrarse implicado en tráfico de drogas.

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FERNANDO TUESTA SOLDEVILLA Si no se dan cambios significativos en la actuación de AP en los próximos meses, y nada hace pensar que los haya, persistirá acentuándose su declive electoral, tal como ya lo mostró en noviembre de 1980. Muchos seguirán apoyando a AP, porque lo siguen identificando con la democracia, viéndola amenazada por Sendero Luminoso y por un posible golpe militar. Como quiera que el partido aliado del régimen, el PPC, no quiere correr igual suerte, a pesar de haber compartido responsabilidades en el gobierno, se distancia calculadoramente de AP con miras a perfilarse como una fuerza de recambio burguesa, mirando fijamente al 85. Buscará probablemente mejores términos de relación con el gobierno, configurándose como el partido eminentemente negociador desde el lado de la burguesía industrial-financiera. La ruptura que dio nacimiento al PADIN lo ha convertido en un partido con perfiles propios y desacostumbrada coherencia. Si algo ha marcado a la sociedad peruana en los últimos años ha sido sin lugar a dudas las acciones armadas del denominado grupo PC-Sendero Luminoso. Conjugando acciones terroristas y guerrilleras, se ha hecho presente en la sociedad peruana detonando una espiral de violencia que es avivada desde el Estado, alcanzando a las propias comunidades campesinas. En tanto no es derrotado militarmente, los militares obtienen cada vez mayores márgenes de juego en el poder, ya sea para enfrentar a Sendero Luminoso o para participar en la azarosa administración belaundista. El llamado fenómeno senderista no sólo ha tenido repercusiones sociales, sino evidentemente políticas, especialmente en el Ejecutivo20. De este último han surgido distintas posturas, desde las exclusivamente represivas y macartistas hasta las que intentan llamara al diálogo a las fuerzas insurgentes. Las segundas tienen cada vez menos posibilidades. Los resultados de las próximas elecciones podrán dar algunos indicios de rechazo o respaldo a Sendero Luminoso, especialmente en la sierra central y sur del país. En cuanto a la izquierda agrupada en Izquierda Unida, la imposibilidad hasta la actualidad de vertebrarse en un gran frente político de masas, con ascendencia y poder de convocatoria en los sectores populares, hizo que un conjunto de expectativas se fueran frustrando. Un tanto por convicción, otro por diferenciarse de la lucha guerillero-terrorista, la actuación de IU se ha centrado en los marcos institucionales de la democracia. La crítica del desarrollo de esta línea ha surgido tanto de las propias bases partidarias como de algunas direcciones que consideran que se ha agotado esta forma de relacionarse con las masas. Su disyuntiva parece ser: plantear un proyecto socialista o amplios sectores populares serán ganados por sectores centristas de la oposición. En el caso del APRA, la situación ha cambiado sustancialmente. Como vimos en el texto, fue el gran perdedor de noviembre, como consecuencia de su peor crisis histórica luego de la muerte de
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El Ministerio del Interior, encargado de la lucha antisubversiva, ha sido ocupado en los tres años de gobierno por cuatro ministros: José María de la Jara (7/80-11/80), José Gagliardi (11/80-12/82), Rincón Bazo (1/83-4/83), Luis Pércovich (4/83-…).

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Haya de La Torre y de los conflictos internos que terminaron en la expulsión de Andrés Townsend, líder del sector disidente, quien formó el Movimiento de Bases Hayistas (MBH). El APRA se mantuvo en vigencia, en tanto el MBH entraba en un proceso inicial de conflicto interno y descomposición. El XIV Congreso aprista se encargó de relanzar el partido de la avenida Alfonso Ugarte. Dicho congreso eligió una dirección que combinó la forma renovada, con un joven secretario general como Alan García, con el conservadorismo de un Luis Alberto Sánchez. Centró su lucha en el lugar preferido por su experiencia, el parlamento, y delineó una táctica basada en cierta radicalidad verbal. Su plataforma política combinó propuestas del gobierno militar en sus dos fases y tendió puentes de apertura a ambos lados del abanico político. Caras jóvenes, apertura política, socialdemocratización de sus propuestas, radicalidad en el discurso, fueron suficientes para que el APRA aprovechara el descontento social y se colocara primero en las encuestas de opinión. En las próximas elecciones municipales, el resultado dependerá en menor medida que antes de la persona del candidato, en tanto tienen a su favor un tiempo político de frustración y escepticismo. Además, la no radicalidad de las demandas sociales, así como la falta de vertebración y dirección en las masas populares, abonan en su favor. Las próximas elecciones serán eminentemente políticas. Los espacios para los sectores llamados independientes son cada vez más estrechos. El AP y el APRA se juegan sus perspectivas futuras; el primero en tanto partido gobernante, el segundo como el partido de recambio burgués-reformista en el corto plazo. El PPC medirá sus fuerzas para tentar, en alianzas o solo, una lista para las próximas elecciones generales. Finalmente, IU no puede limitarse a dar una imagen de unidad, tal como en el 80; hoy, esa imagen no es suficiente. Las elecciones le reservan un plebiscito especial, en tanto servirán para evaluar su desarrollo político y su poder de convocatoria.

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ANEXOS
Este anexo tiene la intención de llenar el vacío de información y difusión de datos oficiales recientes para un mejor análisis de los resultados electorales en los tres últimos procesos; tiene, además, la ventaja de acercarse más minuciosamente a la realidad electoral, al proporcionar un desagregado provincial a nivel nacional. Su importancia puede verse desde dos ángulos: primero porque no hay antecedentes de información a este nivel, y segundo, porque provee de la materia prima necesaria para continuar con un estudio histórico y sociológico de las cifras electorales; por ello también se consigna la relación de electores inscritos en el Registro Electoral para noviembre de 1980. Se trata de brindar a los interesados los resultados electorales que han sido poco o dispersamente dados a conocer por el conjunto de diarios y revistas en el país, con el propósito de que en el futuro sea posible un estudio más fino y cabal de lo que las cifras electorales reflejan en su cruce con otras variables de tipo social, económico, religioso y cultural. Hay un primer intento de realizar esto a lo largo del texto. También proporcionamos la relación de constituyentes, parlamentarios y alcaldes elegidos, con el fin de complementar los datos; por último, presentamos estos mismos datos de resultados provinciales y distritales para Lima Metropolitana, ordenados en forma descendente para cada partido.

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